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Full text of "Aprobados y suspensos, pasillo comico en un acto y en verso"

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APROBADOS Y SUSPENSOS 



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lande. 

Queda hecho el depósito que marca la ley. 



i^^la 



Arrollados y suspensos 

PASILLO CÓMICO 

EN UN ACTO Y EN VERSO, ORIGINAL 



DE 



VITAL AZA 

/I I 



Estrenado en el TEATRO DE VARIEDADES 
el 20 de Diciembre de 1876 



UNDÉCIMA EDICIÓN 




MADRID 

iMPRF.NTA 015 La Cokrespondencia Militar 

Pasaje de la Alhambra, 1. 

TELÉFONO 18-40 

1921 



fl los estudiantes de Medicina 

dedica esta obra en prenda de es- 
pecial afecto y compañerismo. 



:,%, Autor 



REPARTO 



PERSONAJES 

PACO Si' 

DON COSME 

ARTURO 

EL Tío ROQUE 

FERMÍN ... 

FRANCISCO 

ESTUDIANTE í.'> 

EL BEDEL 

ESTUDIANTE 2.° 

UN PROFESOR 

ESTUDIANTE 3.° 



ACTORES 

Valles. 

Lujan. 

Riquelme. 

B a novia. 

Ruesga. 

Lastra. 

Osuna. 

González. 

Valero. 

Máiquez (D. E.) 

Fernández. 



Varios estudiantes. 



La acción en Madrid y en el Colegio de Medicina 



AAAAAAi&/ife^^i&i& 



aero uNiee 



La escena representa una de las galerías del Colegio de 
San Carlos. Decoración blanca cerrada en el primero y 
segundo término, y abierta sólo en el último a derecha 
e izquierda. En el (oro, telón blanco con una puerta 
grande en el centro, sobre la que habrá un letrero que 
diga: nAula núm. 13». A la izquierda (1) de la puerta una 
sillü para el Bedel. 



ESCENA PRIMERA 

FERMÍN, FRANCISCO, ESTUDIANTES /.°, 2.° y 3.° y 
el BEDEL. Este último con dos galoncitos dorados y F. 
de M. en la gorra y un galón ancho en la bocamanga de 
la levita, estará sentado en la silla. Los demás perso- 
n-ajes y algunos oíros aparecen formando dos grupos. 

Fermín ¡Ya pronto empieza el examen! 

Est. 1.0 ¡Se acerca la hora fatal! 

Francisco ¡ Yo no he pegado los ojos 

anoche por estudiar! 
Fermín Ayer han salido muchos 

suspensos. 
Est. 2.0 : Qué atrocidad ! 

Est. 1.° ¡Si son lo más rigurosos!... 

Fermín ¡Pues, mira que si hoy están 

lo mismo, nos divertimos! 
Francisco ¡Nos tendremos que aguantar! 
Fermín ¿Empezamos? (Al Bedel.) 
Bedel Todavía 

no se formó el tribunal. 



(1) Por derecha e izquierda se entiende la del espec- 
tador. 



b — 



Fermín 
Est. 1." 
Est. 2.° ' 
Fermín 

Est, 2.° 

Fermín 

Francisco 

Fermín 

Francisco 

Fermín 

Francisco 

Fermín 



Francisco 
Fermín 



Francisco 



Fermín 

Francisco 

Fermín 



¿Qué hora tenéis? 

Yü, nin^aina. 

Yo no sé. 

Mi relü está 
en Peñaranda. 

¿De veras? 
Sí; se lia empeñado en viajar. 
El mío está descompuesto-. 
En putrefacción dirás. 
Quiero decir que no anda. 
¿Tiene parálisis? 

¡ Bah ! 
¡Siempre con el tecnicismo! 
Pero, hombre, ¿cómo he de hablar? 
El médico ha de expresarse 
de una manera especial. 
Para que nadie le entienda. 
¡Precisamente! Ahí está 
la nianera de ser uno 
una notabilidad. 
Vas, por ejemplo, mañana, 
cuando estés en el lugar, 
a visitar un ricacho 
que padece cualquier mal, 
es decir, un dolorcillo 
de cabeza nada más. 
Le pulsas, miras su lengua, 
se la vuelves a mirar, 
y luego con mucho aplomo 
dices: ¡Comprendido está! 
Su dolencia, amigo mío, 
es... ¡cefalalgia frontal!... 
El hombre oye estas palabras, 
que no se acierta a explicar, 
y si luego hablas del ner^^o 
trigémino y del labial, 
ve el enfermo que ño eres 
ningún médico vulgar, 
sino un doctor consumado, 
una notabilidad. 
O ve que soy con tal charla 
un farsante, un lenguaraz, 
y me paga la visita 
y no me vuelve a llamar. 
Pues, chico, ¡ese es mi sistema! 
¡Valiente negocio harás! 
Cuestión de temperamento. 



— » — 



Est. 2.« 
Est. 1." 
Francisco 



Fermín 



Est. 1.0 
Fermín 



Francisco 

Fermín 
Francisco 



Est. í.o 
Est. 2.'> 
Fermín 
Francisco 
Fermín 



No se puede remediar. 

Francisco dice muy bien. 

Fermín dice la verdad. 

Veremos si en el examen 

te expresas de un modo igual 

y prodigas esos términos. 

¿Lo dudas? ¡Ya se verá! 

Precisamente, el temor 

es condición especial 

para que brote en seguida 

toda mi locuacidad. 

¡Ay, chico, qñé suerte tienes! 

Pues, ¡si eso es muy natural! 

Cuando doy la papeleta 

y me van a preguntar, 

siento en mí una conmoción 

y una excitabilidad 

que la sangre, rechazada 

de la periferia, va 

por las arterias carótidas 

a la masa cerebral; 

y ésta, por acción refleja 

que es muy. fácil de explicar, 

hace afluir las ideas 

hacia la región lingual. 

¡Así al menos lo asegura 

el fisiólogo Bernard! 

Y aunque Bernard no lo diga, 

lo dices tú y es igual. 

¡Pues, claro! 

Yo, francamente, 
tengo un miedo regular. 
Ayer, al examinarme, 
señores, ha sido tal 
mi aturdimiento, que estuve 
a punto de zozobrar. 
Figuraos que al hacerme 
esta pregunta, no más: 
«Dígame usted, ¿qué espesor 
tiene el conducto nasal?» 
Respondí, ¡cuatro kilómetros! 
¡ Jesús ! 

¡Qué barbaridad! 
Pues no te has quedado corto. 
Luego tuve que cortar. 
Tratando de dimensiones 
es bueno pecar de más. 



— 10 



ESCENA II 

DICHOS y PACO 

Paco Caballeros, buenos días. 

Todos ¡Hola, Paco! 

Paco ¡ Hola ! 

Fermín ^fl"í está 

el estudiante más terne 

de toda la facultad. 
Paco A ver, ¿quién me da un pitillo? 

Fermín Yo no tengo. 
Paco (Al Estudiante /.°j Este tendrá. 

Est. 1.0 Yo tampoco. 
Paco (Al Estudiante 2.°J ¿Y tú? 

Est. 2.0 Tampoco. 

Paco Hombre, ¡qué fatalidad! 

Francisco Toma, yo tengo uno. (Se lo da.) 
Paco Gracias. 

¿Tienes cerillas? 
Francisco ¡Ahí van! 

(Dándole la caja, que Paco se guardará des- 
pués de encender el pitillo.) 
Paco ¡Diantre! ¡Y fumas del estanco! 

Francisco Lo barato, chico. 
Paco ¡"''a! 

Fermín Yo juzgo esa solanácea 

como un tóxico mortal. 
Paco ¡Ole! ¡Ya emitió dictamen 

el doctor Farsalia ! 
Fermín ¡ Bah ! 

¡Como tú fumas Cabanas!... 
Paco ¿Cabanas? i Qué atrocidad! 

Fermín Pues ¿de qué fumas? 

Paco ¡De gorra! 

Que es una marca especial. 

Pero, ¿empiezan los exámenes? 
Francisco Pronto deljen empezar. 
Est. l.<* ¿Tú no tendrás, de seguro, 

ningún temor? 
Paco ¿Temor? ¡Quia! 

¡Estoy tan acostumbrado! 
Fermín ¡Y tanto como estarás! 

(A los Estudiantes /." y 2.°) 

Ha tenido más suspensos... 



n ~ 



Paco 

Francisco 
Paco 



Fermín 
Paco 



Francisco 
Paco 



Fermín 

Todos 

Paco» 

Todos 

Fermín 

Paco 



Llevo en esta facultad 
siete años, ¡conque ya ves! 
¿Cuándo concluyes? 

Quizá 
dentro de otros seis o siete, 
poco menos, poco más. 
¡Paco lo toma con calma! 
¡Así se debe tomar! 
Nuestra carrera, señores, 
tiene una importancia tal, 
que paso a paso ha de hacerse, 
con mucha tranquilidad. 
(Don Cosme, con varios libros deba¡o del 
brazo, pasa de derecha a izquierda muy des- 
pacio y leyendo.) 
Conforme, si es que esos pasos 
no son pasos hacia atrás. 
En fin, señores, a ciencia 
todos me podréis ganar; 
pero a empeñar lo empeñable 
y a beber ron y cognac, 
y a enamorar modistillas, 
y a palos en el billar, 
y a dar mico a las pat roñas, 
y a no dejar nunca en paz 
al sombrerero y al sastre 
y a cincuenta ingleses más, 
y a levantar algún muerto 
con toda tranquilidad, 
y... en fin, a otras muchas cosas 
que no hay para qué expresar, 
no hay ninguno que me iguale 
en toda la facultad. 
Pues, ¿y tirar con pistola? 
Tengo una costumbre tal, 
que donde pongo la vista 
pongo la bala... Aquí está. (Saca la pistola.) 
Siempre la llevo conmigo. 
No yerro el tiro jamás. 
Mato las moscas al vuelo. 
¡Cáspita, pues ya es matar! 
¡J^T, ja, ja! 

¿Queréis que pruebe? 
¡Hombre, qué barbaridad! (Conteniéndole.) 
Nos damos por convencidos. 
Si en todo Madrid no hay 
quien me aventaje. 



— 12 



Fermín 

Paco 
Fermín 
Paco 
Fermín 

Paco 



Tú tienes 
un organismo especial. 
Lo que tengo es puntería. 
¡Ay, Paco, tú morirás!... 

Y tú también. 

¡ No lo dudes! 
De enajenación mental. 

Y tú de empacho de ciencia, 
que es peor enfermedad. 



Fermín 
Arturo 

Paco 

Arturo 



Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 
Paco 



Arturo 
Paco 
Todos 
Paco 



ESCENA III 

DICHOS y ARTURO, rnuy elcganlc. 

¡Ya está ahí el sieternesino! 
Pero, señores, ¿qué es esto? 
¿No comienzan los exámenes? 
Darán principio muy luego; 
sólo esperaban a usía. 
Siempre con guasitas. (¡Necio!) 
Y'a son las nueve y catorce 
minutos... 

(Saca su relo¡. Fermín, Francisco y Estu- 
diantes ^.^ 2.0 y 5.0 ¡orman grupo aparte.) 

¡ Hoaiibre, soberbio 
r'eloj ! (Mirándole.) 

Me lo dio mi tía, 
la baronesa del Zierzb. 
¡Qué tías tienes! A mí 
las tías nunca me dieron 
más que disgustos muy gordos. 
¿Y este colgante de acero? 
Es regalo de mi tío, 
el ministro de Fomento. 
¡Caracoles! ¿Tú pariente 
de un ministro? ¡Compañeros! 
(Dirigiéndose al grupo.) 
Tengo el honor... y la honra... 
y lo demás que reservo, 
de presentaros... 

(A Paco.) (¡Pero, hombre!) 

¡ Calla ! 

Que lo diga. 

A nuestro 
amigo Arturo, sobrino 
del ministro de Fomento. 



r¿ — 



Todos 

Arturo 
Fermín 

Paco 



Arturo 

Paco 

Arturo 

Fermín 

Paco 

Est. í.° 

Fermín 

Paco 

Est. 1.° 

Francisco 

Paco 



Francisco 
Arturo 

Paco 



Bedel 
Arturo 
Paco 
Arturo 

Paco 



Arturo 
Paco 



Saludamos a vuecencia 

con el clebidO' respeto-. 

¡Qué ganas tenéis de bromas! 

(¡A éste no le dan suspenso!) 

(Al Estudiante I."") 

Acuérdate de nosotros, 

si es que llegas, con el tiempo, 

a ministro o cosa así. 

i Quién sabe ! 

Pues ya lo creo. 
Eso me dice papá. 

Y discurre con acierto. 
¡Un chico tan elegante! 
¡Justo! ¡Y con tanto talento! 
i Tan guapo ! 

¡Tan distinguido! 
¡Tan aplicado! 

(¡Tan memo!) 

Y que gasta unas petacas 
tan lindísimas. 

(Le saca la petaca que Arturo lleva en el bol- 
sillo del cliaquct ) 

(¡Te veo!) 
Es piel de Rusia legítima; 
me lia costado nueve pesos. 
¡Bien surtida! ¡Qué gi-an prenda 
para una casa de empeños! 
(Da un cigarrillo a cada uno. Fermín., Fran- 
cisco y Estudiantes /.°, 2.° y 3.^ se retiran por 
la izquierda.) 
Por encargo del sobrino 
del ministro de Fomento. 
(D,a unos cuantos pitillos al Bedel.) 
¡Muchas gracias! (¡Qué fi-ancote!) 
(¡Ay, qué rO'Uda, santo cielo!) 
¿Las brevas son regalía? 
¿Rgalía? No', por cierto. ^ 

Las he comprado. 

Corriente; 
yo no entiendo mucho de esto; 
sean o- no regalías, 
me las regalo, y Laus Deo. 
Toma. 

(Se guard'(i] las brevas y le da la petaca vacia.) 
¡Vacía! 

¿Qué importa? 
Pasas por el Ministerio' 



- u — 

y le pidos a lu lío 
un mazo o dos de vegueros. 
Arturo (¡Qué estudiantes tan gorrones 

se ven en este colegio!) 
(Arturo rase por ki dcreclia.) 



ESCENA IV 

PACO, e) BEDEL y DON COSME, siempre con los libros 

Cosme ¿No lia venido el profesor? (Al Bedel.) 

Bedel No, señor. 

Paco ¿Qué pasa, abuelo? 

Cosme Bueno estoy para bromitas. 

Paco Hombre, no tenga usted miedo. 

Cosme ¿Que no lo tenga? Este examen 

es el único que temo. 

Hace lo menos tres noches 

que no descanso un momento. 

Me hace daño cuanto como, 

estoy que no sé qué tengo 

Quiero estudiar, y me aturdo; 

quiero dormir, y no duermo, 

pues tengo urias pesadillas 

que me estro^pean el cuerpo. 

Anoche tuve una horrible: 

¡áy, qué angustias, santo cielo! 

Ya me veía perdido, 

ya no tenía remedio; 

¡me preguntaban, y yo 

no respondía ni esto! 
" Sudaba la gota gorda, 

y oí que decían ellos 

entre sí: ((¡Muy mal! ¡Muy mal!», 

y voy a haljlar y no ])uedo; 

mi lengua no se movía, 

y aquí se me había puesto 

(En la garganta.) 

un nudo, que por un poco 

me asfixio, si no despierto. 

En fin, ¡soñaba que me 

suspendían! 
Paco ¿l^i'l i)escuezo? 

Cosme No, señor; ¡en este examen! 

Paco ¿Quién hace caso de sueños? 

Cosme Es verdad, jiero ad(Mnás 



— 15 — 



Paco 



Cosme 



Paco 
Cosme 

Paco 
Cosme 



Paco 
Cosme 



Paco 
Cosme 

Paco 



Cosme 
Paco 



yo tengo un presentinriiento 
muy triste. 

Lo que usted tiene, 
ya lo sé yo, ¡ es un canguelo 
de marca mayor! 

Anoche, 

al cenar, vertí el salero, 

y rompí un plato y dos copas. 

¡Eso es grave! 

¡Y me pusieron 

calabaza en el cocido! 

¡Ha sido un atrevimiento! 

Para el que \^a a examinarse 

eso es de muy mal agüero. 

Estoy tan preocupado, 

que en todas partes no veo 

más que calabazas. (Miráyidple.) 

Gracias. 
¡Ay, joven! i Qué ganas tengo 
de salir de estos apuros! 
¿Ve usted? ¡Con razón lo temo! 
(Filándose ea la puerta del foro.) 
¿Qué pasa? 

(Leyendo el lelrer'o.) ¡Número trece! 
i Número muy falso ! 

En eso 
no estoy conforme. Ayer fui 
a cierta casa de juego... 
¿Usted juega? 

Fui tan solo... 
Vamos, por pasar el tiempo... 
(y a ver si también pasaba 
un duro falso). Me acerco 
a la ruleta, y al trece 
pongo mi duro; y en esto 
rueda la bolita, y cae, 
y oigo decir: «¡Trece negro!» 
¡Bendito número!... exclamo, 
y otros dicen: «¡Vaya un pleno!» 
Ya me creía feliz, 
pero el maldito banquero 
dijo: (( ¡ Este duro no pasa ! » 
¡Y no ha pasado, en efecto! 
Sin cobrarlo me quedé; 
pero ya ve usted con esto 
que lo falso allí era el duro, 
porque el trece era muy bueno. 



— 16 '- 



Cosme 

Paco 
Cosme 

Paco 



Cosme 

Paco 
Cosme 

Paco 
Cosme 



Paco 
Cosme 



Paco 



Cosme 
Paco 

Cosme 
Paco 

Cosme 

Paco 

Cosme 

Paco 



Cosme 
Paco 



¡Y que hablo usttMl do esas cosas 
en lan ci-íticos momontos! 
Estoy muy tranquilo. 

Yq 
estoy malo. 

Lo veremos. 
(Tomándole el pulso.) 
Efectivamente, ol pulso... 
¡Sí, señor; si estoy enfermo! 
¡Estos tragos t\ mi edad!... 
¿Qué edad tiene usted? 

Ya tengo 

siete años y medio... 

¿Cómo? 
¡Y medio siglo! ¡Soy viejo! 
Por eso ya mi memoria 
se resiente... 

i Ya lo creo i 
Lo menos cuarenta veces 
me puse a estudiar los huesos, 
y ¡nada! aunque los estudio 
se me olvidan al momento. 
Ya no sé si las costillas 
son treinta y cinco o son menos. 
¿Usted sabe? 

¡Sí, señor! 
Son... son... ¡pues ya no me acuerdo! 
Pero serán... las precisas. 
¡Ay, joven!, mucho me temo... 
Si sólo al verle la cara 
le aprobarán por respeto. 
¡Ay, que Dios le oiga! 

¿Qué número 

tiene usted? 

Ya no me acuerdo, 
voy a ver... (Buscando la papeleta.) 

Mucho cuidado... 
¿Con qué? 

Con algún tropiezo, 
y en vez de la papeleta 
dé usted algún documento... 
¡Quia; no, señor! 

Se lo digo 
porque suele ser expuesto. 
Figúrese usted que un día 
a sufrir examen vengo, 
y tan tonto y distraído 



- 1 



estaba en aquel momento, 

que en vez de la papeleta 

de exámenes, voy y entrego 

al tribunal... 
Cosme ¿Una carta? 

Paco ¡Dos papeletas de empeño! 

Cosme ¿Pero le habrán aprobado? 

Paco Pues no tal; ¡salí suspenso! 

Cosme ¿Sólo por aquel olvido? 

Paco No, señor, no fué por eso; 

fué... porque no respondí 

ni una palabra. 
Cosme Lo creO'. 

El temor... y la emoción... 

Vamos, el aturdimiento... 
Paco ¡Quia! ¡No, señor! Es que yo 

estoy muy malo. ¡Padezco 

una holgazanitis crónica! 
Cosme ¡ Ah, vamos ! Ya lo comprenda. 

¡Caramba! 
Paco ¿Qué tiene usted? 

Cosme Esta cabeza... No encuentro 

mi papeleta... Aquí está. 

<(E1 cuarenta y cuatro.» (Leyendo.) 
Paco Bueno; 

pues no se aleje usted muchoi, 

que será de los primeros. 
Cosme ¡De los primeros! ¡Dios mío! 

Voy a repasar... (Medio mutis.) 
Paco ¡Bienhecho! 

Cosme Diga usté, este tribunal 

¿se porta, bien? 
Paco ¡Ya lo creo! 

Cosme ¡ Ay, eso me tranquiliza ! 

Paco Ayer, de veinte, salieron 

tan soloi cinco aprobados. 
Cosme ¡Caramba! ¡Vaya un consuelo! 

¡Me cristalizan, de ñjo! 

«Las heridas de los nervios»... 

(Vase leyendo.) 



18 -- 



ESCENA V 

DICHOS y FERMÍN. FliANCISCO y demás ESTUDIAN- 

TES que efitran como disciiliendo acaloradamente y se 

dirigen al BEDEL. Luego el PROFESOR 



Paco 
Francisco 
Fermín 
Est. l.*^ 
Est. 2.« 
Bedel 
Todos 
Bedel 

Paco 

Fermín 
Francisco 
Est. l.<^ 
Paco 
Fermín 
Est. 1.° 
Paco 
Fermín 

Francisco 
Est. l.« 
Paco 
Bedel 



Todos 

Bedel 

Francisco 

Fermín 



Francisco 

Paco 

Fermín 



Ya se alborotó el cotarro. 
Pero, hombre... 

¡Que pasa el tiempo! 

¡Ya son las diez! 

¡Es muy tarde! 
¡Tengan ustedes silencio! 
¡Pues que empiecen! 

Falta aún 
don José, que está algo enferma. 
¡Don José! 

(Formando iodos un grupo a la derecha.) 
I Si no viniera ! 

i Es atroz ! 

¡Siempre tan serio! 
¡No ayuda nada al alumno! 
¡ Nada ! 

¡ Nada ! • • 

¡Le aborrezco! 
Yos cuando pasa a mi lado, 
jamás me quito el sombrero. 
Yo' tampoco. 

Yo tampoco. 
¿Saludarle? ¡Ni por pienso! 
¡Don José! 

(Acercándose al grupo. El Profesor pasa muy 
grave saludando y entra por la puerta del 

foro.) 

(Quitándose el sombrero.) 

¡Muv buenos días! 
(¿Eli? ¿Qué tal"? ¡Lo que hace el miedo!) 
Gracias' a Dios que llegó. 
Ea, chicos, preparémonos. 
Estos tragos, francamente, 
me gusta pasarlos luego. 
(Suena una campanilla. El Bedel entra y sale 
al poco rato.) 
¡La campanilla fatal! 
¡Para algunos toca a muerto! 
Ya mi sistema nervioso 



- 19 



Paco 
Bedel 



Paco 
Otros 
Feíiníii 



se sobrexcita. Ya siento 
las pulsaciones cardíacas. 
(Llevando la mano al corazón. Se presenta el 
Bedel.) 

Ea, señoreiS. ¡A ello! 
¡Cuarenta, cuarenta y uno 
y cuarenta y dos! Adentro. 
(Vanse Fermín y Estudiantes 1.^ ij 2.^ Presen- 
tan al Bedel las respectivas papeletas de exa- 
men y entran por el foro.) 

I ¡Buena suerte! 



A mí me gusta 
ser siempre de los primeros. 



ESCENA VI 

PACO, el BEDEL, FRANCISCO, ESTUDIANTE 3.° y lue- 
go ABTUnO. Más tarde DON COSME 



Francisco Luego nos toca a nosotros, 

conque, chico, pecho al agua; 

aquí tengo los apuntes 

completos. Toma. 

(Al Estudiante 5.°, dándole una porción' de 

papeles.) 
Paco ¡Me pasma! 

¡Eso se llama estudiar! 

¡Tocayo, eres una. alhaja! 
Francisco Gracias. 
Paco Cuánto diera yo ' " 

por ser de tan buena pasta; 

pero a mí, chico, el estudio 

me mata., \amos, me mata. 
Francisco Voy a repasar contigo 

(Al Estudiante 3.«j 

un poco mientras nos llaman. (Vanse.) 
Paco (Viéndole llegar muy contento.) 

¡Don Arturo! 
Arturo ¡Soy feliz! 

Paco ¿De veras? ¿Pues qué te pasa? 

¿Que tienes seguridad - ■ 

de salir bien, eh? 
Arturo ¡Pues, vaya! 

¡No faltaría otra cosa! 
Paco ¡ClarO', sería una falta! ' 



- 1^0 - 



Arturo 

Paco 
Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 



Arturo 

Paco 

Arturo 



Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Paco 

Arturo 



Los que fonruin trilnmal 
son visita de mi casa, 
con que ya ves. 

Pues entonces- 
puedes tener confianza. 
lYa lo sé! Pero no es eso 
lo que me aleara. 
(Enseñando una caria.) 

I Una caí' I a I 
;,De un ministro? 

¡De mi noviaT 
¡Hola, hola! ¿Y será guapa? 
¡Divina, chicO', divina! 
;,Tú no tienes novia? 

¡Vaya! 
Ahora sólo tengo tres, 
Vicenta, Isidora y Paca. 
Paca es doncella, y la.s otras... 
¿Qué? 

¡Modistas! 

¡Tú no amast 
¡Yo sólo en mi Adela cifro 
esta pasión tan volcánica! 
Yo, sohre todo, a Isidora 
la quiero con vida y alma. 
¡Mi novia es un serafín! 
¡La mía es una muchacha!..- 
Por primera, vez vi a Adela 
en la Fuente Castellana. 
Pues yo conocí a Isidora 
tomando café en Eslava. 
Sn papá, que eisi general, 
ya me ha ofrecido la casai. 
Pues mi suegro es horchatero- 
y tomo gratis la, horchata. 
La que se opone es mi süegríu 
¡Su mamá! ¡La generala! 
¡Mi novia no tiene madre, 
con que ya ves tú si es gangat 
¡Adela por mí se muere! 
¡Por mí Isidora se mata! 
¡Me cuesta algunos disgustos!' 
¡A mí café con tostadas! 
¡En cuanto me haga dootor, 
ya lo prometí en su casa, 
nos enlazamos, y al punto 
tomamos el tren, y a Francinr 



■^l — 



Arturo 
Paco 
Arturo 
Paco 



Cosme 



Arturo 

Paco 

Arturo 



Paco Yo, por empeñarlo todo, 

hasta empeñé mi palabra 

de casarme en siendo médico; 

pero si sií?o esta marcha, 

como no lo seré nunca, 

me libro de la casaca. 

Hoy en su carta me dice... 

¡Hombre, veamos la carta! 

En secreto por supuesto'. 

¡Por mí nadie sabrá nada! 

(Mientras Arturo se dispone a leerla, entra 

don Cosme y se acerca a la puerta del foro,) 

Con permiso... (Al Bedel.) ¿Qué dirán? 

(Aplica el oído a la cerradura.) 

No se o<ye ni una palabra. (Vnse.) 

¿Eh? ¿Qué tal? (Dándole a oler la carta.) 
¡Grato perfume! 

¡Jazmín! Es de lo que gasta. 

((Queridísimo Arturito...» (Le^iendo.) 

¿Eh? ¡Con qué mimo me trata! 

((¡Te adoro! ¡Que no me olvides! 

))¡Te quieib con toda, el alma! 

))No puedo extenderme más, 

))porqu-e mi mamá me llama.» 

Ya ves tú qué compi^'omiso 

para la pobre muchach;). 

<(¡Te quiero! ¡Que no' me olvides! 

((¡Adiós! ¡Tu Adela!» ¡Adorada! 

¡Cuánto amor! ¡Cuánta inocencia! 
-Paco ¡Ahora verás una carta! 

¿En dónde la tengo yo? 

(Buscándola entre una porción de objetos que 

saca del bolsillo.) 

Cuatro rizos de la Paca... 

La cédula... cartas de 
la Vicenta. 
Arturo ¡Eche usté cartas! 

Taco La cuenta del sastre... Lia 

Correspondencia de España... 
Diez papeletas de empeño... 
Otras cuentas... atrasadas... 
¡El dedal de mi Isidora! 
¡Hermo'sa prenda! (Lo besa.) 
Arturo ¿Es de plata? 

Paco ¡No, de dublé! Ya está aquí. 

(Dándole una carta.) . " 

Arturo ¡Qué grato perfume exhala! 



- 22 -. 

¡Jesús! ¿A qué huele? (Hechazándola.) 
Paco ¡A duifasJ 

Como el papá veiide horchata... 

((Madrid ciento dos de gunio. (leyendo.) 

))Ceirido Paco del ama. 

))Te laiego bení.ía.z a belme 

))manana por la mañana. 

))Paco de mi coracón 

))estüy muy acatarada 

))lo cual no salgo a la caye 

))dende ayel. Si es que te' pasas 

))pol la botica compra una...» 

Mira cómo escribe caja.. 
Arturo ¡Con g, bravo! 

Paco «C)e patillas 

))de goma que son mu sanas. 

))Paco de mi coracón. 

))Tu!lla, Isidora. — Pondata. 

))que no deges de venil, 

))y que no olvides la... caja 

))de las patillas...» 
Artiiro ¡Sublime! 

Paco ¡Me enloquece esta, muchacha! 

Arturo ¡Qué ortografía tan buena! 

Paco ¡Chicoi! Sabe más gramática... 



ESCENA VII 

DICHOS, FERMÍN, FRANCISCO, ESTUDIANTE 3.« if 
DON COSME. Al salir Fermín todos le rodean y le dan 

la mano. 



Fermín ¡Ya despaché! (Muy contento.) 

Paco (Abrazándole.) ¡Qué feliz!. 

Francisco Lo celebro... 

Fermín Gracias, gracias. 

Francisco ;,Qué tal? 

Paco Cuenta. 

Fermín ¡Estuve al pelo! 

No he tenido ni una falta. 

Cosme Diga usté, ¿preguntan mucho? 

Fermín ¡Muchísimo! 
Cosme ¡Dios me valga! 

Bedel Cuarenta y tres. 

Arturo (Mmj alegre.) ¡Es mi númlero! 



23 - 



Cosme 

Arturo 

Paco 

Arturo 



Cosme 

Paco 

Cosme 



Francisco 
Fermín 



Cosme 
Fermín 



Paco 
Fermín 



Cosme 
Paco 

Cosme 

Paco 



Cosme 
Paco 



Cosme 



(¡Lo dice con esa cara 
tan risueña!^ 

¡Hasta después! 
¡Que te aprueben! (A Arturo.) 
¡Vaya, vaya! 
¡Pues no faltaba otra cosa! 
(Vase por el foro después de enseñar su pa- 
peleta al Bedel.) 

¡Tanta frescura me pasma! (A Paco.) 
¡Es sobrino del ministro! 
Pues entonces no me extraña. 
¡Ay, si yo tuviera un tío 
en región tan elevada! 
¿Qué te preguntaron? (A Fermín.) 

Mucho. 
Cirrosis, fiebre reumática, 
inflamaciones del hígado... 
(¡El hígado!) 
(Hojeando un libro rnuy preocupado.) 

La anasarca... 
Y, en ñn, otras muchas cosas 
que ya no recuerdo. 

Bastan. 
Al hablar de la, cirrosis 
describí toda la trama 
del tejidos y eixpliqué 
la atrofia de la substancia, 
y la infiltración que sufre 
en esta afección orgánica. 
En fin, estuve muy bien. 
(¡El hígado!) (Siempre hojeando.) 

¿Qué le pasa? 
(Viendo caviloso a don Cosme.) 
¡Que nO' recuerdoi a qué lado 
está el hígado! (Todos sueltan la carcajada.) 

¿Y se a lamia 
por tan poco? Hay opiniones 
respecto a eso'. En España 
todos los hombres tenemos 
varios hígados. 

¡Caramba! 
Sí, señor. No oyó usted nunca 
decir* a la gente baja: 
«¡Te voy a comer lo^s hígados!» 
¡Pues esa es la prueba clara! 
¡Cierto! Voy a repasar... 



- '¿á - 

(¡Memoria más desdichada!) 

(Va a marcharse, pero se queda al ver salir 

al Estudianle i.*") 



ESCENA Vni 

DICHOS ij ESTUDIANTE 1. 



Est. l.« 
Francisco 
Est. 1.° 
Francirco 
Paco 
Est. 1.0 

Cosme 

Fermín 
Est. 1.° 
Francisco 
Est. 1.° 



Francisco 

Cosme 

Est. 1.0 
Cosme 

Paco 

Bedel 
Cosme 

Paco 

Cosme 

Paco 

Ccrme 

Paco 

Fi'ancisco 

Fermín 

Bedel 

Corme 

Bedel 



¡Gracias a Dios! (Todos le abrazan.) 

¿Aprobado? 
Creoí que sí. 

¡Piios abraza! 
¡Ya salvaste!... 

¡Chico, sí! 
¡Pero salvé en ima tabla! 
(¡Yo aunque fuera en una astilla., 
qué contentó me salvara!) 
¿Y qué tal? 

¡Perfectamente! 
¿Se poiian mal? 

Hombre, tratan 
así... así... pero yo 
respondí bien. 

¡ Lo esperaba ! 
(Vuelve a abrazarle.) 
(Al Estudiante 1.'') 
¿Y qué es lo que más preguntan? 
¡Todo! 

(¡Todo! ¡Virgen Santa!) 
Voy a repasar... 
(Deteniéndole.) \ Abuelo! 
¡Tómelo usted con más calma! 
¡Cuarenta y cuatro! 

¡Dios mío! 
¡Mi número! (Temblando.) 

A usted le llaman. 
¡Ay! Me están dandO' deseos... 
¿De qué? 

De volver mañana. 
¡Vamos, hombre! 

¡Ea, valor! 
¡Entre usted con confianza! 
¿Quién es el cuarenta y cuatro? 
¡Servidor! 

Pero, ¿qué aguarda? 



Cosme Que perdí la papeleta 

de exámenes. (Buscándola asustado.) 
Francisco ¡Qué desgr'acial 

Paco ¡Si la tiene usté en la manoT 

Cosme ¡Es verdad! No lo nofeba. 

Paco Ea, adentro. (Empu¡ ando le .suavemente.) 

Cosme ¡Ay! ¡Estoy malo! 

¡Yo no sé lo que me pasa! 

(Hace medio mutis.) 
Paco Pero, ¿adonde va usted? (Conteniéndole.) 

Cosme ¡Vuelvo! 

¡Ya no puedo más! (Se oye la campanilla.) 
Paco ¡Que llaman! 

Cosme ¡Ay! (Temblando.) 

Paco PerO', ¡hombre! 

Cosme ¡Haré de tripas 

corazón!... (¡Que Dios me valga!) 

(Como haciendo fuerzas va hacia el foro con 

marcado temor. Se detiene. Por ¡in se decide^ 

se santigua y entra.) 



ESCENA IX 

DICHOS, 'menos DON COSME; luego ESTUDIANTE J2,< 



Paco 

Francisco 
Paco 



Francisco 
Est. 2." 
Paco 
Est. 2.° 
Francisco 
Est. 2." 
Paco 



Bedel 
Francisco 



Señores, vaya un canguelo 

que se lleva e.1 pobrecillo. 

¡No es para menos el trance! 

A su edad, yo no me explico 

cómo hay quién quiera estudiar* 

y pasar este suplicio. 

Verdad es que yo a ninguna 

edad comprendo los libros. 

¿Qué tal? (Al Estudiante 2.° que sale.) 

¡Estuve feliz! 
¿Te han aprobado? 

De fijO'. 
Me alegro. (Dándole la mano.) 
Gracias. 

Te doy 
la enhor'abuena, querido. 
(¿Si me aprobarán a mí? 
¡Quién sabe!) 

¡El cuarenta y cinco! 
¡VamO'S allá! H^sta después. 
(Entra por la puerta del ¡oro.) 



— 26 — 

Paco ¡Mi tocayo es guapo chico! 

— ¿Qué es eso? ;,Quién viene allí? 
¡Q\ballero! ¡Vaya un tipo! 



ESCENA X 

DICHOS y el TÍO ROQUE, en traje de pueblo y con unas 

<il¡orias al hombro; de la bolsa posterior asomará una 

bola de vino. Todos al verle sueltan una carca¡ada. 



Todos ¡Ja, ja., ja, ja! 

Roque (Viéndolos reírse.) ¡Están contentos! 

Todos ¡Que baile! 

Roque ¿A quién se lo han dicho? 

Todos ¡Ejem, ejem! 

Bedel ¡Orden, orden! 

Roque ;,En dónde estará ese chico? 

Todos ¡Ejem! ¡Que baile, que baile! 

Roque ¡Vamos! Están divertios. (Vase.) 

Paco ¡Ya sé quién es! 

Fermín ¿Le conoces? 

Paco Es un doctor que ha venido... 

Fermín Pero, hombre, ¡por Dios! 

Paco A hacer 

oposiciones, de fijo. 
Est. 1.° ¡Docto'r! ¡Buena facha tiene! 

Papo Más tronados los he visto. 

Tanto abundan ya los médicos, 

que pronto cada ve<.'ino 

tendrá el suyo. Y si esto signo, 

antes do po^co, lo afirmo, 

veremos en los periódicos 

anuncios como éste: u A viso. 

Doctor Fulano de Tal, 

va gratis a domicilio, 

V además a los enfermos 

hace algunos regalillos. 

Tiene quien le abone. Vive 

plaza de los Afligidos, 

trece, escalera interior, 

guardilla número cinco.» 
Fermín ¡Cómo exageras las cosas! 

Paco ¡Ghist! Que sale el señorito. 



- ¿. - 



ESCENA XI 



DICHOS y ARTURO, que sale muy inste, 

t'ermín ¡ Qué cara tan compungida r 

Est. í.^ ¡Vaya un cambio quo ha sufrido! 
Paqp ¡Arturo! 

Arturo ¡Déjame, déjame! 

Yo se lo diré a mi tío. 
Paco O cuéntaselo a tu tía, 

que para el caso es lo mismo. 
Arturo Me tiraron al degüello, 

sí, señor, lo he conocido. 
Paco Vamos, hiciste una plancha, 

como nosotros decimos. 
Arturo Me preguntaron eil nervio 

vago. 
Paco Pues te han aludido. 

(El Estudiante 3.^ se acerca al Bedel y entra 

por el foro.) 
Fermin ;,Nada más? 
Arturo Sí; las heridas 

por asta de toro. 
Paco ¡Chico! 

Pues tú en toros estás fucile. 
Arturo ¡Ya lo creo! Por lo mismo 

les quise hablar de la forma 

de las astasi de los bichos, 

y de si al poner los palos 

hieren en el sobaquillo, 

y que al matar recibiendo 

a un tO'i^o cuando está huido 

y que no obedece al trapo 

es im caso facilísimo 

que el diestro se encune y salga 

de entre las astas herido; 

y, en fin, quise hablarles de 

la muer-te de Pepe-Hillo, 

pero ¡nada!, se reían, 

y con retintín me dijo 

don José: «Joven, lo siento; 

pero tome usté el olivo, 

y vaya usté a examinarse 

con Frascuelo o Lagartijo!» 
Paco ¡Pobre Arturo de mi alma! 



- 28 — 

Arturo Yo se, lo dir^é a mi tío. 

Fermín ¡Quién sabo! A^íuarda las notas. 

Quizá te cipi^ueben. 
Paco \^U chico! 

Hasta el fin nadie es dichoso. 
Arturo ¡En fin! Tuve mal principio. 

(Vanse Arhiro y los Estudiantes 1° y 2.^) 
Paco Ya vuelve el de las alforjas. 

Fermín, 'quédate conmigo. 
Fermín ¿Que quieres hacer? 

Paco Quitarle 

aquella bota de vino. 
Fermín Corriente. 

(Paco y Fermín se retiran a vn lado del es- 

denario.) 



ESCENA XI! 
PACO, FERMIN, el BEDEL y el TÍO ROQUE 



Roque 



Fermín 

Paco 

Bedel 

Roque 
Paco 

Roque 



¡Menudo susto 
me he llevao! ¡Santo Cristo! 
Iba buscando al muchacho, 
cuando sentí unos que¡íos 
aquí cerca, en un salón; 
yo soy curioso, me^ arrimo, 
y vi por una ventana... 
"¡Válgame Dios, lo que he vistol 
¡Le estaban cortando a un hombre 
un bulto así tamañito, 

de... salva sea la parte! (Señala al cuello.) 
Pero, ;, dónde está ese chico? 
(Leyendo el rótulo de la puerta.) 
u Aulla, número trece.» 
Acaso esté aquí metió. (Se acerca.) 
Diga usted, y usted perdone. (Al Bedel.) 
;,Sa,be usted si está Francisco? 
Paco, que por ti pregunta. 
Será algún inglés. 
(Al tío Roque.) Amigo, 
si no me da usted más señas... 
Fi'ancisco Pérez... 

(¡Dios mío! 
¡Mi apellido! ¡Ya le temo!) 
Es un ñiuchacho mu lisio 
y mu aplicao... 






Paco 



Roque 



(¿Aplicado? 
Entonces me tranquilizo'. 
No' es a mí a quien busca.) 



Soy 





sü tíO'. Estudia unos libros 




qüei hablan, de pato's o patas. 


Bedel 


Patodoí^ía. 


Roque 


Eso mismo. 




/,Le conoce: usté?... 


Bedel 


Yo no... 


Paco 


Yo conozco a su sobrino. 




(Acercándose a tío Roque.) 


Roque 


¡Es claro! Pues si él aquí 




debe ser mu conoció. 


Paco 


Ahora so está eixaminando. 


Roque 


¿De veras? ¿No habrá peligro? 


Paco 


Ninguno. 


Roque 


Le quieroi igual • 




que si le hubiera parió. 




¡Si sabe más quel Berlín! 


Paco 


Merlín, dirá usté. 


Roque 


Es lo mismo. 




¿Y saldrá pronto? 


Paco 


En seguida. 


Roque 


¡Qué abrazo le aguarda al chico! 




Hoy mismo llegué del pueblo 




sólo por verle. 


Paco 


(Principio.) 




¿Conque llegó usté a Madrid 




hace poco, por lo' visto? 




¡Qué pueblo es éste! ¿Verdad? 




¡Qué animación! ¡Qué bullicio! 




¡Esto es vivir! 


Roque 


Pues a mí 




me entontece tanto ruio. 


Paco 


Sobre todo, ¡qué mujeres! 


Roque 


Hombre, la verdd. No he visto... 




Pero debe haberlas buenas. 




Frescotas, ¿eh? ¡Ya me animo! 


Paco» 


¡Qué tuno! 


Roque 


No hay na mejor 




que las mujereiS y el vino; 




pero el vino y las mujeres 




naturales. 


Paco 


Convenido. 




(Con éste bien puedo yo 




echármelas de erudito.) 



- ai) - 



¡La mujer! ;,Qué ©s la niiijor? 
Roque Puos esO' es lo que yo digo. 

Paco La mujer es mi problema, 

un intrincado oi^ganismo, 

mía idea, una ilusión, 

un rayO' de lo infinito, 

una molécula, un átomo, 

un conceipto metaíísico, 

lo absoluto, lo concreto, 

lo inexplicable, lo amJ)iguo, 

algo, muicho, pocoi, nada, 

lo material*y lo psíquico; 

y en esto opinan de acuerda 

los filósofos antiguos: 

Platón, Licurgo, Demóstenes, 

Ho'pócrates, Tito Livio, 

Arquímedes, Toilomeo, 

Galeno, el doctor Garriclo, 

Brutoi, César, Cicerón, 

Aristóteles, Esquilo, 

Catón y Perico el ciego, 

y otro'Si muchos quo no cito. 
Roque (Abrazándole.) 

¡Bien! ¡Muy bien!... ¡Ay, si supiera 

tanta cencía mi sobrino! 
Paco (Pues si no supiera más 

ya estaba el pobre lucido.) 
Roque Pues todo lo de esos sabios 

es siempre lo que yo digo. 

Querer a una chica llena 

de cintajos y postizos, 

y con la color del rostro 

blnaquid como un ede[icio 

y repleta de algodones, 

es como beber el vino 

aguao, y a mí me gusta 

el Valdepeñas legítimo. 
Paco (¡Bebe buen vino! Me alegro.) 

Pues ojo en Madrid, amigo, 

y sobre todo, cuidado, 

(Hace señas a Fermín y le entrega la bota, 

que sacará de las alprias sin que el tío /ío- 

que lo note. Fermín se marcha con ella.' 

que hay aquí unos raterillos... 

que a uno le quitan las botas 

en seguida y sin sentirlo. 
Roque ¡ No., pues el que a nu' me robe 



31 



Paco 
Roque 



Paco 

Roque 
Paco 

Roque 



Paco 

Roque 

Paco 



Roque 



ya. necesita ser listo! 

¿Dónde dirá usted que llevo 

too el dinero escondió? 

En el sombrero. • t 

i Quia, hombre ! 
¡Cosío a los calzoncillos! ' í 

Conque ya v^e usté que yo 
soy un hombre prevenío. 
¡Digd! A menos que me lleven 
algo de esto... (Mirando las al¡or¡as.) 

¡Santo Cristo! 
¡Ya me han rohao la bota! 
¿Lo ve usted? ¡Si se lo he dicho! 
¿Y era buen vino, verdad? . 
¡ NO', señor; si no era vino ! 
(Alarmado.) 
¿Eh? 

Si era una medecina 
pa curarme el romatismo., 
dándome ¡regas. 
(Asustado.) ¿Es cierto? 

Claro que sí. 

(¡Me he lucido!) 
¡ No bebas, Fermín, no bebas ! 
(Vase dando voces.). 
¿Qué le ha pasao a ese chico? 
— ¡Pues señor, cómo ha de ser! 
Ya pronto saldrá Francisco... 
¡Qué alegrón!... ¡Se abre la puerta!... 
¡El es!... ¡Ya sale!... ¡Sobrino! 
(Abraza Inertemente /a don Cosme, que sale 
rebosando satisfacción.) 



ESCENA Xni 

DICHOS y DON COSME; luego PACO, FERMÍN, ARTUllO 
y ESTUDIANTES 



Roque ¡Sobrino 'del alma mía! 

Cosme ¡Apriete usté bien! 

Roque (Aturdido.) ¿Qué veo? 

Usted perdone... Creí... 

Cosme ¡Otro abrazo! Estoy contento. 

Roque (¿Si será algún profesor?) 

Cosme ¡Aprobado! (Muy satisfecho.) 
Roque No comprendo 



- '¿'J 



Cosme 

Roque 

Cosme 

Roque 

Paco 

Cosme 

Todos 



Roque 

Bedel 
Paco 
Fermín 
Paco 

Cosme 
Paco 

Cosme 

Todos 

Paco 

Cosme 

Fermín 

Est. i." 

Fermín 



Cosme 
Roque 
Cosme 



Roque 
Cosme 
Roque 

Cosme 



¿Quién está aprobao, el chico? 
No, señor. ¡Yo! 

(¿Será lelo?) 
¡Me dan ganas de bailar! 
Pues baile usted el jaleo. 
¿Qué tal? (A don Cas trie.) 
¡Bien! 

Enhorabuena. 
¡Muy enhorabuena, abuelo! 
(Abrazan todos a don Cosme.) 
¡Canario! ¡Pues este hombre 
no se ha echao pocos nietos! 
¡Cuarenta y siete! 
(Con tristeza.) ¡Allá voy! 
¡Animo, Paco! 

¡ El remedio 
le tengo aquí! (Enseñando la pistola.) 

¡ Caracoles ! 
¡Si me suspenden, me pego 
un tiro y en paz! 

¡ Canastos ! 
Pero hombre... 

(Entra.) ¡Ya estoy resuelto! 

¡Y lo hará como lo dice! 
¡Cosas de Paco! 

Y qué serio 
se puso. 

Ese chico tiene 
una lesión del cerebro. 

(Fermin, Arturo y demás Estudiantes se re- 
tiran por la izquierda.) 
¿Y usted viene a examinarse? 
(¿Por quién me toma este memo?) 
¡Qué nriiedo' tuve al principio! 
Pero después... no es tan fiero 
el león como le pintan; 
y aquí mal, y allí un tropiezo, 

y sudando cada gota ^ 

más grande que ese sombrero, 
fui poco a poco hacia arriba 
y aquí estoy ya tan contento. 
Ya. ¿Conque usté es estudiante? 
Sí. 

Pues empieza usté a tiempo 

la carrera. 

Mire usté. 
Yo hasta ahora fui barbero, 



Roque 
Cosme 



Roque 
Cosme 



Roque 

Cosme 
Roque 
Cosme 

Roque 
Cosme 



y dentista y sangrador, 

y comadrón en mi pueblo; 

perO' todos me decían: 

((Don Cosme, hágase usté médico. 

Tiene- usté buen porvenir; 

tiene usté mucho- talento...» 

Y mucha modestia. 

Vamos, 
que al cabo- me convencieron, 
y vine a Madrid a v^er , 
si en dos años o algo menos 
me hago doctor. 

• ¡ Bien pensao! 

Apretando mucho, pienso- 
aprobar en este curso 
diez asignaturas. 

([Cuerno!) 
¿Sabe usted que me dan ganas? 
¿De qué? 

De estudiar pa médico. 
Hombre, ¿quién por la familia 
no hace un sacrificio inmenso-? 
¡Ya! ¿Tiene usted muchos hijos? 
¿Hijos? No, señor; no tengo 
ninguno. Todas son hijas 
y tengo nueve. 

(Don Cosme se pasea de un lado a otro muif 
contento.) 



ESCENA XIV 

DICHOS y FRANCISCO, por el foro. 



Francisco ¿Qué veo? (Al ver a su tío.) 

Roque (Viéndole ij yendo hacia él.) 

¡ Sobrino del alma ! 
Francisco ¡Tío! (Se abrazan.) 

Roque ¡Aprieta, chico! 

Francisco ¡Ya aprieto! 

Roque Bien, ¿eh? 

Francisco Sí, señor. 

Roque No sabes 

too lo que yo me alegro. 

Así me gusta. ¡Otro abrazo! 

Y estás más ílaco... Ya veo... 

Claro, los libros... En fin, ■ 



^ 3i 



Francisco 
Roque 



Francisco 
Roque 



Francisco 
Roque 



Francisco 



Roque 



Cosme 
Roque 

Cosme 
Roque 
Cosme 



yo te cebaré en el pueblO'. 
Pero antes quiero quedarme 
diez días aquí. 

Lo apruebo. 
Voy a tirar unos cuartos 
pa que nos diversionemos. 
¡ Ya verás tú ! ¡ Ya verás ! 
Mira, chico, yo deseo 
que me enseñes en Madrid 
too, aunque cueste el dinero. 
Iremos a ver las fieras. 
Ya ves tú que yo tengo 
cariño a ios animales. (Abrazándole.) 
Y luego... sí, señor, luego 
(Sale Estudiante 3.° por el ioro y vase por la 
izquierda.) 
iremos a odr cantar 
a esos que son extranjeros 
y que cantan las comedias... 
Las óperas. 

Eso, eso. ; 

No lo extrañes. Como yo 
nunca he salió del pueblo, ^ 

soy así; pero no Importa. 
Tú vas a ser mi maestro, 
y me enseñarás a hablar 
pa soltar luego esos térmicos 
allá en casa del alcalde, 
que es un señor tan retieso... 
Pero chico, ¿qué esperamos? 
Las notas. Acaban luego. 
Mira, mira, vamos antes 
a tomar un refrigerio; 
unas chuletas, dos pollos... 
jamón con un par de huevos... 
Ya almorzaremos más tarde. 
Ahora, si usted quiere, iremos 
a tomar unos pasteles... 
¿Con vino, verdad? Me alegro. 
Eso me gusta... ¿Usted quiere 
acompañarnos? (A don Cosme.) 

No puedo. 
Vamos, hombre, unas rosquillas 
y unas copas de lo bueno. 
No, señor; gracias. 

¡Yo pago! 
Le digo ¡iiir lo agradezco. 



3' 



Roque ¡Ea! Pues usté perdone. 

Vamos, chico. 

(Vanse el tío Boque y Francisco por la iz- 
quierda.) 
Cosme Buen provecho. 

En cuanto lea mi nota, 

si me. aprueban, como espero, 

hoy iré a comer de fonda, 

y luego al teatro, y luego... 

echaré una cana al aire, 

que con bastantes me quedo. 



ESCENA XV 

DICHO y PACO, que sale muy triste. 



Cosme ( ¡ Qué triste sale ! j Infeliz ! ) 

Amigo, ¿qué tal? (A Paco.) 

(Suena la campanilla y el Bedel vase por el 

¡oro.) 
Paco ¡ Suspenso ! 

Cosme ¿No ha respondido usted? 

Paco Nada. 

Cosme Créame usted que lo siento. 

Paco Gracias. Pues yo estoy tranquilo. 

¡Muy tranquilo! (Suspirando.) 
Cosme (Ya lo veo.) 

Paco ¿Qué me importa a mí la vida? 

Cosme Hombre, ¿qué está usté diciendo? 

Paco ¿Ve usted lo que tengo aquí? 

(Enseñándole la pistola.) 
Cosme ¡Dios mío, joven! (Asustado.) 

Paco (Conteniéndole.) ¡Silencio I 

¡No hay nadie aquí! 
Cosme ¡Virgen santa! 

Paco ¿Ve usté esta bala? 

Cosme La veo. 

Paco Pues muy pronto, amigo mío, 

la tendré dentro del cuerpo. 
Cosme Pero hombre... 

Paco (En este bolsillo (Del chaleco.) 

estará mejor.) Espero 

que usted callará. 
Cosme Pero hombre, 

¿está usté loco? 
Paco Hace tiempo. 



- 86 — 

Cosme ¡Ay, Dios mío! (Huyendo.) 

Paco Le suplico 

(Apuntando. Don Cosme se detiene asustado.) 

que presida usted mi entierro. 

No se marche usted. ¡Ahora! 

(Poniendo sobre la sien el cañón de la pis- 

to)l,a.) 
Cosme ¡Favor, socorro! 

(Vase asustado por la izquierda.) 
Paco i Qué miedo 

lleva el pobre! ¡Ja, ja, ja! 

Le daré el susto completo. 

Ya ha encontrado a los amigos. 

¡Ya vienen todos corriendo! 

Haré que me he suicidado. 

Aquí mismo. (Se sienta en el suelo.) 
¡ Apunten ! ¡ Fuego ! 

(Dispai^a al aire y luego se tira en el suelo 

con la pistola en la mano.) 



ESCENA XVI 

PACO, DON COSME, FERMÍN, ARTURO, ESTUDIAN- 
TES 1.\ 2.° y 3.°; luego el TÍO ROQUE y FRANCISCO 



Cosme 



Arturo 

Fermín 

Cosme 

Arturo 

Paco 

Arturo 

Fermín 

Cosme 

Paco 
Fermín 



Paco 

Cosme 

Francisco 



¿Lo ven ustedes? ¡Dios mío, 

se mató ! 

(Todos se acercan asuntados a Paco.) 

¡Por un suspenso! 
¡Paco, Paco! No responde. 
¡Pobre joven! 

¡Está muerto! 
(¡Animal!) 

¿Eh? 

¡Te ha llamado! 
La bala era así lo menos. (Como el puño.) 
Yo la he visto. 

¡Ay! (Con voz reconcentrada.) 
(Indicando la del Bedel.) ¡Esa silla! 
Tráedla, le examinaremos 
la lesión. (Le sientan con cuidado.) 
¡ Cuidado ! ¡ Aquí ! 

¡Ay! 

¡Cuántoi sufre! 

¿Qué es oso? 
(Asustado al verlo. Sale Roque con una bo- 



— 37 — 



Cosme 
Roque 

Paco 

Fermín 
Roque 



Cosme 
Fermín 

Paco 

Roque 

Fermín 
Roque 



Cosme 
Fermín 

Paco 
Cosme 



Paco 



Todos 

Fermín 

Cosme 

Paco 

Roque 



tella en la mano y unos cuantos pasteles en 
la otra. Viene algo borracho. Se met^e dentro 
del grupo de manera que Paco lo vea.) 
Una desgracia. 

¿Está malo? 
Pues que beba vinoi bueno. 
(Que ha visto la botella.) 
¡Tengo sed! 
(A los demás.) ¡Agua! 

Aquí hay vitio. 
(Fermín l^ai rechaza. Paco dice que sí con la 
cabeza.) 

Dice que sí. Ya lo creo. ('Ld da d¡e beber.) 
¡Vaya, vaya, y cómo empina! 
Qué sed tiene. (A Fermín.) 

Es el efecto 
de la herid;a... 
(Que ha visto los pasteles.) 

¡Estoy muy débil! 
Pues hombre, dele usted estos 
pasteles, que son de carne. 
¡Quite allá! (Al tío Roque.) 

¿Lo está usté viendo? 
(Paco dice que sí con la cabeza.) 
Dice que sí. Tome usted. 
(L& mete un pastel en la boca.) 
(¡Cómo engulle!) 

Yo no encuentro 
la herida. (¿Dónde habrá sido?) 
¡Ay! (Con la boca llena.) 
Se queja. Compañero, 
¿dónde tiene usted la bala? 
¿Diga usted? 

(Con voz débil.) ¿Dónde la tengo? 
Metida en las entretelas... (Transición.) 
del bolsillo del chaleco. 
(Se levanta y enseña la bala.) 
¡Ja, ja, ja! 

¡Vaya una broma! 
Me ha dado usté un susto bueno. 
¡ Gracias por las atenciones I 
Pero hombre, ¿lo está usté viendo? 
Pues si este vino es dapaz 
de resucitar a un muerto. 



- 38 - 



ESCENA ULTIMA 

DICHOS íj el BEDEL con una lista en la \mam). Todos al 

verle le atropellan, queriendo leer el papel, que el Bedel 

Levantará en alto. 



Todos ¡Las notas! 

Bedel Orden, señores. 

Todos ¡Que se lean! 

Bedel ¡Pues silencio! 

Todos ¡Pues que se lean! 

Paco Yo voy 

a leerlas. 

(Da un salto y quita la lista al Bedel. Todos 
le aplauden. Se coloca sobre la silla en medio 
del escenario. Todos le rodean.) 

Todos ¡Bueno, bueno! 

(Paco les manda callar.) 

Cosme (¡Dios mío, qué horrible duda! 

¿Si me habrán dado un suspenso?) 

Paco ((Don Fermin Suárez y Suárez, 

aprobados» 

(Todos abrazan a Fermin. El mismo juego se 
repetirá con los demás aprobados. Anímese 
todo lo posible esta escena.) 
((Don Cornelio , 
Ruiz González, aprobado. 
Don Lucas Gómez y Asnero, 
aprobado.)) 

Cosme ¡A ver! 

(Emocionado. Todos callan y observan a don 
Cosme.) 

Paco ((Don Cosme 

de la Alcachofa y del Berro... 
(Paco hace una ligera pausa, que aumenta la 
emoción de don Cosme. Al marcar intencio- 
nadamente el asusn... don Cosme deja caer 
a¡\igido los libros, que llevará debajo del bra- 
zo, pero se repone en seguida al oir el uapro- 
badon, y da un salto, pisando en un pie al tío 
Roque.) 

sus... ¡Aprobado!)) 
Roque ¡Ay, mi callo I 



— 39 





(Tóelos abrazan a don Cosme, que sigue sal- 




tando de alegría.) 


Cosme 


Perdone usted. El contento... ■ 


Paco 


((Don Francisco Pérez...» 


Roque 


¡Ese! -. 




¿Qué nota tiene? 


Paco 


((Suspenso». 


Roque 


¡Diois mío! 




(Cae como desmayado sobre Francisco ij 




Fermín.) 


Francisco 


¿Cómo? 


Roque 


¡Ay de mí! 




¡Qué desengaño! 


Paco 


¿Qué es eso? 


Fermín 


(Tomando el pulso al lio Roque.) 




¡ Una simple lipotimia ! 


Paco 


Si es que no nos entendemos. 




El suspenso he sido yo. 


Roque 


¿De veras? (Incorporándose.) 


Paco 


Pues ya lo creo'. 




Francisco es Pérez Gazapo, 




y yo soy Pérez Conejo. 


Cosme 


¡Vaya un gazapo! 


Paco 


En fin, todos 




ap'roiyados. (Se baja de la silla.) 


Arturo 


¿Todos? (A Paco.) 


Paco 


(A Arturo.) Menos 




tú y yo. ¡Paciencia! 


Arturo 


(Muy afligido.) A mi tío 




se lo voy a decir luego. 


Cosme 


Señores, ¡viva el estudio! 




(Tirando el sombrero al alto.) 


Varios 


¡ Viva ! 


Roque 


Convido a un almuerzo 




a toos. 


Varios 


¡Bravo! 


Otros 


¡Admitido! 


Paco 


(Ya cayó un primo.) ¡Lo acepto! 


Roque 


¡ A toos los aprobaos! 




¡Bien, bien! 


Paco 


(A Arturo.) Pues señor, iremos 




loe dos a, almorzar a Fornos. 




Tú pagarás los cubiertos. 


Arturo 


No, los pagará mi tío 




el ministro de Fomento. 



- iO - 

Paco (Al público.) 

De otro examen más temible 
sois el tribunal, y espero 
que nos digáis si el autor 

está APROBADO o SUSPENSO. 



FIN DE LA OBRA 



Obras dramáticas de Vital ñza 



¡Basta de matemáticas!^ juguete cómico en un acto y en 
prosa, original. (Cuarta edición.) 

El pariente de todos, juguete cómico en un acto y en ver- 
so, original. (Tercera edición.) 

Desde el balcón, juguete cómico en un acto y en verso, 
original, (Tercera edición.) 

La viuda del zurrador, (1) parodia en un acto y en verso. 

El autor del crimen, juguete cómico en un acto y en pro- 
sa, original. (Cuarta edición.) 

Aprobados y suspensos, pasillo cómico en un acto y en 
verso, original. (Décima edición.) 

Horas de consulta, sainete en un acto y en verso, origi- 
nal. (Segunda edición.) 

Noticia fresca, (2) juguete cómico en un acto y en verso. 
(Décimatercera edición.) 

Tras del pavo, (3) apropósito en dos actos y en prosa, ori- 
ginal. 

Paciencia y barajar, comedia en un acto y en prosa. 

Calvo y compañía, comedia de gracioso en dos actos y en 
prosa, original. (Quinta edición.) 

Pérez y Quiñones, comedia en un acto y en prosa, ori- 
ginal. 

Con la música a otra parte, juguete cómico en dos actíjs, 
en verso, original. (Quinta edición.) 

Turrón ministerial, apropósito en un acto y en prosa, ori- 
ginal. 

Llovido del cielo, comedia en dos actos y en verso, ori- 
ginal. (Quinta edición.) 

Periquito, (1) zarzuela cómica en tres actos, en prosa y 
verso, escrita sobre un pensamiento francés, música 
del maestro Rubio. 

La ocasión la pintan calva, (1) comedia en un acto y en 
prosa, imitada del francés. (Cuarta edición.) 

¡Adiós, Madrid!, (1) boceto de costumbres madrileñas, en 
tres actos, en verso y prosa, original. 

¡Adiós, Madrid!, (1) refundida en dos actos. 

La primera cura, (i) refundida en dos actos. (Segunda 
edición.) 

La calandria, (1) juguete cómico lírico, en un acto y en 



— /J-J _ 



prosa, original, música del maestro Chapí. (Cuarta edi- 
ción.) 

El hiio de la nieve, (1) novela cómico dramática, en tres 
actos, en prosa y verso, original. (Segunda edición.) 

Presión y compañía, (4) sainete en un acto y en verso, 
original. 

Parientes lejanos, comedia en dos actos y en verso, ori- 
ginaL (Tercera edición.) 

Carta canta, juguete cómico en un acto y en verso. (Ter- 
cera edición.) 

Robo en despoblado, (1) comedia de gracioso en dos ac- 
tos y en prosa, original. (Séptima edición.) 

Las codornices, juguete cómico en un acto y en prosa, 
original. (Octava edición.) 

De todo un poco, (5) revista cómico lírica en un acto y 
siete cuadros, en prosa y verso, original. 

Juego de prendas, juguete cómico en dos actos y en pro- 
sa, original. (Tercera edición.) 

Tiquis -miquis, comedia en un acto y en prosa, original. 
(Cuarta edición.) 

¡Un año más!, (5) revista cómico lírica en un actO' y siete 

cuadros, en prosa y verso, original. 
Pensión de demoiselles, (5) humorada cómico lírica en un 

acto y en prosa, original. 
San Sebastián, mártir, comedia en tres actos y en prosa, 

original. (Tercera edición.) 
Parada y fonda, juguete cómico en un acto y en prosa, 

original. (Décimatercera edición.) 
Boda y bautizo, (5) sainete en un acto y tres cuadros, en 

prosa y verso, original. 
El viaje a Suiza, (5) vaudeville en tres actos y en prosa, 

-arreglado del francés. 
Perecito, juguete cómico en dos actos y en prosa, origi- 
. nal. (Quinta edición.) 
La almoneda del 3.®, (1) comedia en dos actos, original y 

en prosa. (Tercera edición.) 
Coro de señoras, (1) pasillo cómico lírico, original, en un 

acto y en prosa, música del maestro Nieto. (Tercera 

edición.) 
Los tocayos, juguete cómico en un acto y en prosa, ori- 
ginal. (Tercera edición.) 
El padrón municipal, (1) juguete cómico en dos actos y 

en prosa, original. (Séptima edición.) 
Los lobos marinos, (1) zarzuela cómica en dos actos y en 

prosa, original, música del maestro Chapí. (Tercera 

edición.) 
El somorero de copa, comedia en tres actos y en prosn, 

original. (Novena edición.) 
El señor gobernador, (1) comedia en dos actos y en pio- 

sa, original. (Sexta edición.) 
De tiros largos, (1) juguete cómico, arreglo del italiano. 

en un acto y en prosa. (Sexta edición.) 



— 43 — 

El medallón de topacios, (2) drama cómico en un acto y 
'en verso, original. (Segunda edición.) 

La primera cura,- (1) comedia en tres actos y en v^rso, 
original. 

El suefio dorado, comedia en un acto y en prosa, origi- 
nal. (Tercera edición.) 

Su excelencia, comedia en un acto y en prosa, original. 
(Tercera edición.) 

El señor cura, comedia en tres actos y en prosa, origi- 
nal. (Segunda edición.) 

El señor cura, refundida en dos actos. (Segunda edición.) 

El Rey que rabió, (1) zarzuela cómica, original, en tres 
actos, en prosa y yerso, música del maestro Chapí. 
(Octava 'edición.) 

El oso muerto, (1) comedia en dos actos y en prosa, ori- 
ginal. (Cuarta edición.) 

Villa-Tula (segunda parte de Militares y paisanos), come- 
dia en cuatro actos, escrita sobre el pensamiento de la 
obra alemana Reif von Beiflingen. 

Chifladuras, juguete cómico en un acto y en prosa, es* 
crito sobre el pensamiento de una obra francesa. (Cuar- 
ta edición.) 

Zaragüeta, (1) comedia en dos actos y en prosa, original. 
(Novena edición.) 

La rebotica, saínete en prosa, original. (Sexta edición.) 

La praviana, comedia en un acto y en prosa, original. 
(Tercera edición.) 

Venta de Baños, saínete en un acto y en prosa, original. 

La Marquesita, comedia en un acto y en prosa. (Segun- 
da edición.) ^ 

La sala de armas, pasillo cómico en un acto y en prosa, 
original. 

El afinador, juguete cómico en dos actos y en prosa, es- 
crito sobre el pensamiento de una obra francesa. (Quin- 
ta edición.) 

Ciencias exactas, saínete en un acto y en prosa. (Quin- 
ta edición.) 

Los lobos marinos, (1) zarzuela cómica, refundida en un 
acto y dos cuadros, en prosa, original, música del 
maestro Chapí. 

La clavellina, comedia en un acto, escrita sobre un cuen- 
to de Arturo Reyes. 

El prestidigitador, monólogo cómico, escrito en catalán 
por Santiago Rusiñol, arreglado al castellano. (Semm- 
da edición.) 

Francfort, juguete cómico tetralingüe en un acto y en 
prosa, original. (Sexta edición.) 

Chiquilladas, juguete cómico en un acto y en prosa, es- 
crito sobre unas escenas de Najac. 

La alegria que pasa, cuadro lírico en un acto, escrito en 
catalán por Santiago Rusiñol, música del maestro Mo- 
rera, traducción castellana 



14 



El matrimonio interino, comedia en tres actos y en pro- 
sa, original de MM. Paul Gavault y Robert Charvay, 
arreglada al castellano. 



OBRAS NO DRAMÁTICAS 



Todo en broma, versos de Vital Aza, con un prólogo de 
Jacinto O. Picón, un intermedio de José Estremera, un 
epílogo de Miguel Ramos Cardón y ¡nada más! '(Ter- 
cera edición aumentada.) 

Bagatelas, poesías. Ilustraciones de B. Gili y Roig. — Co- 
lección elzevir, Juan Gili. — Rircelona. — Primera edición. 

Ni /tí, ni fd, versos. Ilustraciones de B. Gili y Roig. — Co- 
lección elzevir, Juan Gili. — Barcelona. — Primera edición. 

Pamplinas, versos. — Colección Diamante. — Antonio López. 
Librería Española. — Barcelona. — Primera edición. 

Plutarquillo, biografías festivas de personajes célebres, 
con ilustraciones de Marín. — Primera edición. 



(1) En colaboración con Miguel Ramos Carrión. 

Í2) Ideix- ^d. José Estremera. 

f3) ídem id. José Campo-Arana. 

[i) ídem id. Ensebio Blasco. 

;S) líiem id. Miguel Echegaray. 



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