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Full text of "Boletín - Real Academia de la Historia"

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BOLETÍN 



R.BAI. JLCADKI^IA DK 1.a. HlSXOlilA 




boletín 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO LXVI 




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MADRID 
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRKSOR DE LA RKAL ACADEMIA DB LA HISTORIA 

Calle de la Libertad, núm. 39.— Teléf." 9gi 



1 915 



«Eli las obras que la Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será solamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública. >- 

Esialulo XXV. 






TOMO Lxvi. Enero, 1915. cuaderno i 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I 

NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR, 
EN LA PROVINCIA DE JAÉN 

Jimena. 

A diez kilómetros de la carretera que conduce de Mancha 
Real á Jimena, á mano derecha, hay un elevado cortijo dentro 
del término de esta última villa, que llaman Caniles, y está si- 
tuado al pie del cerro y en la heredad de Recena, donde á corta 
distancia existe el derruido castillo del mismo nombre. 

La hermosa situación topográfica y la altura de este paraje, 
rodeado de terrenos fértiles y llanos, con espléndidos panora- 
mas, y los muchos vestigios de civilización romana que á cada 
paso se hallan, parecen indicar que son restos de una antigua 
ciudad, en los cuales ni Ceán Bermúdez, ni Cortés, ni Madoz se 
fijaron, no atendiendo á la descripción y recuerdo histórico qur 
había hecho de este lugar D. Martín Ximena Jurado (l), convie 
ne á saber: 

^Alcalá, ciudad muy fuerte antiguamente, puesta en una 
eminencia entre Torres y Recena, en la ribera occidental del 
río de Torres, que es á la parte meridional de Baeza. No ha 
quedado en ella casa alguna ni iglesia. En el archivo de esta 
ciudad (de Jaén) hay memoria de esa Alcalá y do su cami- 



(i) Anales eclesiásíicos del obispado de Jaen.Maár'yá, 1654. 



6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

no en una escritura de diez y seis de Mayo de 1340, de la cual 
se tratará á su tiempo, en el pontificado del obispo D. Juan de 
Soria. Esta escritura dice así: "Desde el camino que va de Bae- 
za á Jaén, como va el royo Vil arriba por la fuente de la ... y á 
la fuente de Don Pardo; y desde arriba como parte Jaén con 
Torres, y en ancho como viene el camino de Alcalá fasta el mo- 
jón que dicen que el dicho concejo de Jaén pusieron encima de 
la fuente que dicen Bacana (l) y como vienen los otros mojo- 
nes que los de Jaén pusieron fasta el atalaya de Recena."» 

Hasta aquí Ximena. 

Consérvanse todavía grandes muros de hormigón y otros de 
cantería labrada, que atraviesan escalonados todo el monte en 
distintas direcciones, con amplios departamentos revestidos de 
estuco; vense varios trozos de un acueducto ó atarjea, en buen 
estado de conservación, y muchos fragmentos arquitectónicos, 
como columnas, capiteles, basas, cornisas, ladrillos, tégulas y 
otros materiales de construcción, en tal abundancia, que de allí 
han sacado las piedras necesarias para la edificación de casi todos 
los caseríos que hay por aquellos contornos. 

Dos inscripciones descubiertas en este lugar por Góngora re- 
señó Hübner (núms. 3.350 y 3.352), cuya lectura me conviene 
recordar, antes de exponer las inéditas que allí he visto. 

1. 

Hermosas letras del primer siglo. 

C{aio) Cornelia C{ai) /(JHo) Gal{eria) Vetusto^ Ilviro^ po?tiif{ici) Caesa- 
ris primo, Cornelia L{ncii)f{ilia)post mortent. 

A la dedicante, hija de Lucio Cornelio Sillibor Vetusto, eri- 
gió el pueblo de Menjíbar (pleps Latoniensis) una estatua hono- 
rífica. 

Consta por la presente inscripción que el municipio romano, 
en cuyas ruinas apareció, estuvo afiliado á la tribu Galeria. 

(i) Madoz la llama Cabana. 



NUEVAS LAPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJIBAR 7 

2. 

M{arcu¿) Publicius Stephatius . Public ía {M\arci)'\ ¿{iberia) Arbiísciila. 
Pabia Liiicii) ¡[iberia) Uninita. 

Uninita es sobrenombre púnico. Su masculino Uninitiis suena 
en Sétif, capital que fué de la Mauritania de su nombre en la 
Argelia, provincia de Constantina. Suena asimismo en Cazlona, 
la antigua Cástido, no muy distante de Jimena. 

De las tres lápidas inéditas que fotografié y puedo juntar á las 
reseñadas por Hübner, he confiado la lectura é interpretación á 
la notoria competencia del Sr. Fita. 



3. 

Cipo de piedra franca en la casa del cortijo de Caniles.. Mide 
86 cm. de alto por 25 de ancho y 20 de espesor. Es funeral y 
de época decadente, y por esto en sus costados no se esculpie- 
ron el jarro y la pátera rituales. 

•D(is) Míanibus) s{acru>n). \ Cornelius \ Cn{ei) f\ilius) Cinna \ , vixit 
annis \ quasi XXX | p{ius) \ in suis. Fyaciendum) c{uravii) lo \ aun et t{ilu- 
him) siepulturae) fiilius)eiu \ s Iñnninus. 

Consagrado á los dioses Manes. (Cneo) Cornelio Cinna, hijo de Cne... 
vivió casi treinta años, siendo con los suyos piadoso. Este lugar y epitatio 
de su última morada se deben á la diligente voluntad de su hijo Firmino. 

No expresa esta inscripción el prenombre del finado porciue 
sería el de su padre Cneo. 

Otros dos personajes del mismo nombre, pero de mayor cate- 
goría, se han dado á conocer en antiguas lápidas (3-42 5 Y 5-972) 
de Cartagena y Córdoba. 

El dedicante Firmino no expresó su nombre ni su prenombre, 
ciue sin duda fueron los de Cinna, su padre. 

En Sangüesa de Navarra (2.905) sale nombrado otro Cornel.o 

Firmino. 



BOLETfN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 




4. 



]^n la huerta, que llaman de Batanor, próxima al cortijo de 
Pino, estela de piedra granítica, que mide 42 cm. de alto por 9 
de ancho y 18 de grosor. Letras elegantes del siglo iii. 

P{ubliu¿) Corneli \ iis Primige.\ neus an{noru»i) XXXI \ h{ic) s{üus) e{si). 
Sijt) t{tbi) t{erra) l{ev/s). 

Publio Cornelio Primigéneo, de edad de 31 años, aquí yace. Scate la 
tierra ligera. 



NUEVAS LAPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR 




La forma normal del sobrenombre Primigenius se resiente, en 

esta inscripción, del influjo de la pronunciación griega. 



5. 



Cipo, conservado en el cortijo del Pino, á unos 8 kilómetros 
de Mancha Real. Mide 87 cm. de alto por 28 de ancho y lo de 
espesor. El color obscuro de la piedra y lo picado de varias le- 
tras, dificultan la interpretación. 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 




D{is) M{a7iibus s{acriwi). \ Porcia Fyublií) f{iliá) Aniistia Mat[erfn]a}ta \ 
zixii an[nis) LX. H(ic) \ sita est. M{arcus) A \ emilius M{arci) fiilius) 
Elige I nelus iixori be{né) \ merenti. S{ii) t{ibi) t{errd) l[evis). 

Consagrado á los dioses Manes. Porcia Antistia Matemiana, hija de Pii- 
blio, vivió sesenta años. Aquí yace. Marco Emilio Eugéneto, hijo de Marco 
(esta memoria puso), á su esposa benemérita. Séate la tierra ligera. 

El cognombre Engénetus, formado del griego EOyevéxvj? (bien 
nacido, noble) se repite en una inscripción de Priego (1.648), 
cerca de Alcalá la Real. 

Según aparece del ejemplar fotográfico, la vocal E se figura 



NUEVAS LATIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR Ip 

por II, derivada de la H griega (é) sin travesano. En la inscrip- 
ción sobredicha de Priego se mencionan Lucio Porcio Materno, 
hijo de Lucio, de la tribu Galería, natural de lUturgicola y sus 




libertos Troiógenes, Pátroclo y Eugéneto, nombres alusivos á la 
Ilíada de Homero. 

Hace años, al construirse la carretera que bordea estas ruinas 
del despoblado de Recena, los trabajadores hallaron y destruye- 
ron una cabeza de mujer, esculpida en mármol; y en una esquina 
del cortijo de Caniles se ha utilizado un hermoso fragmento ar- 



12 boletín de i a real academia de i.a historia 

quitectónico con labores desgastadas por el tiempo y un torso 
de mujer que mide ÓO por 8o cm. 

También se conserva delante de la explanada de la casa de 
Caniles un león de piedra franca, varios capiteles y basas y un 
fuste de columna imitando un tronco de palmera con un anillo 
ó faja en el centro, cuya altura alcanza á 1,65 m., y su diáme- 
tro á 0,4o. Estos objetos se descubrieron en una era próxima, 
donde había una línea de sepulturas con restos humanos. 

Kl rico propietario de esta finca D. Martín Hermoso Ogayar, 
tiene en su casa del pueblo de Torres, sobre una fuente, un leon- 
cillo labrado en mármol, bajo cuya garra descansa la cabeza de 
un cordero. Descansa esta escultura en un pequeño y elegante 
pedestal, que no conserva ningún rastro de inscripción y quizá 
sustentó la efigie del numen tutelar de una corriente de agua. 
Ambos objetos fueron encontrados en tierras de Caniles. 

( )tro león, pero de tamaño natural, esculpido en piedra caliza 
y traído del mismo sitio, se halla en el cortijo de las Fuentes, en 
el camino de Torres, que va á salir á la carretera de Mancha 
Real á Jimena. 

El ilustrado Sr. Hermoso Ogayar se propone hacer en el cerro 
de Alcalá excavaciones, que no dudo sacarán á luz nuevos y muy 
estimables objetos arqueológicos. 

Menjíbar. 

h^stá situada esta villa, perteneciente al partido judicial de An- 
ilújar, provincia de Jaén, á medio cuarto de legua de la mar- 
gen izquierda del Guadalquivir. Confina al N. con Javalquinto, 
al Sur con Jaén y al E. y O. con los términos de Villar y Calza- 
diila. 

J\ corta distancia de la población, como á media legua al 
Oriente, en donde se juntan los ríos Guadalquivir y Guadalbu- 
llón, están las tierras de la antigua Encomienda de Santiago, lla- 
madas de Máquiz, á que se reduce la ciudad romana Ossigi mu- 
nicipiíim Latonium que menciona Plinio (III, 3, II), afirmando 
que desde este lugar comenzaba la provincia Bética, la cual, en 



NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR 13 

mí concepto, estuvo separada de la Tarraconense por la cuenca 
del Guadalbullón. 

Procedentes de Máquiz expuso Hübner cuatro inscripciones, 
bajo los números 2.IOO, 2.IOI, 2.102 y 5.065, 

1. Ara, que al dios Pólux, hijo de Leda, consagró Sexto Quin- 
cio- Fortunato, liberto de Succesino, en acción de gracias por 
haber obtenido él honor y cargo dé Séviro augustal, á petición 
del pueblo y en virtud del decreto del Concejo de la ciudad (e.v 
decreto Ordinis). Significó su agradecimiento con un banquete, 
al que fueron invitados todos los moradores de la población (ci- 
ves et incolae) y con espectáculos en el Circo, corriendo por su 
cuenta todos los gastos. 

2. Pedestal, sobre el que se elevó la estatua de Emilia Justa, 
hija de Quinto y natural de Ossigi (Ossigitana). 

3. Cipo funeral de Septimia Adventa, hija de Septimio Sa- 
biniano, soldado de la cohorte viii pretoria, y de la sobredicha 
Emilia Justa. En la inscripción lateral de este cipo, ruegan los 
padres de la finada á los dioses que tamaño dolor, como ellos han 
sentido, no lo experimenten los lectores del epitafio. 

Consérvase todavía este precioso monumento en la esquina 
de la calle de Álamos, en la casa que hoy sirve de cuartel de la 
Guardia Civil. 

4. Fragmento de una lápida sepulcral. 1^'stá colocado jun- 
to al puente colgante sobre el Guadalquivir en la misma vía 
romana. No pude fotografiarlo. 

c A V 
.S P XIII s 

C{ai>) A{nmi?) V{ale>i¿¿s>) s{ínisirorsum) p{edes) XIJJ s{emis). 

De Cayo Annio Valente. Á mano izquierda (dislaiicia del área sepul- 
cral) 13 pies y medio. 

Á estos cuatro epígrafes, que figuran en la obra de lliihner, 
puedo añadir los siguientes. 



«4 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



5. 

Sobre un pilón del cortijo de Máquiz, propiedad de D. Manuel 
de La Chica, ha sido aprovechada, para colocar el caño, la her- 
mosa lápida que tradujo el Sr. F'ita y fué publicada en la Re- 
vista Don Lope de Sosa por su director D. Alfredo Cazaban, Go- 
rreipondiente de la Academia en la ciudad de Jién. 




D{is) M{anibus) s{acrun). Octavia Laeda a{}mofum) XXXV, s[ita) h[ic) 
eist) p{ia) i\n) siiiis). S{U) i^Jbi) tierra) l{evis). 

Consagrado á los dioses Manes. Octavia Leda, de 35 años de edad, que 
fué piadosa para los suyos, aquí yace. Séate la tierra ligera. 



NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR 1 5 

El cognombre Laeda brotó naturalmente de Leda, alusivo á 
la madre divina de los dos Géminos, Castor y Pólux, y de Elena 
y Clitemnestra. Pólux, como arriba se vio (1), tuvo culto especial 
en Ossigi. La mudanza de Leda en Laeda, 6 el intercambio de 
e y ae, no es raro en las inscripciones romanas y visigóticas de 
nuestra Península. 

De las siguientes inéditas de Máquiz, debo también al Sr. Fita 
la lectura y explicación. 

6. 

Lápida de piedra franca y cuadrada de 95 cm. por cada lado; 
algo rota por su lado derecho y embadurnada de cal por el iz- 
quierdo. Existe en la esquina de una de las casas de la colonia, 
que llgiman Santa Catalina, antes de llegar al cortijo de Máquiz. 
Sus letras, poco profundas, pero claras y hermosísimas, son del 
siglo de Augusto. La fotografía que de ellas saqué, tan imperfec- 
ta resultó, que no merece el honor de ver la luz pública. 

A • ANNIO • AIASCVLI 

L • PYLADl • EX 

TESTAMENTO 
HOC • JV\ONIMENTVA\ 
SE • V • SEPVLCRVM • E5T 
HEREDEM • NON* LIQVIT 

A{ulo) Annio Masculi l\iberto) Pyladi, ex testamento, hoc monimenium se 
v[wó) sepulcrum esi. Herede?n non liquit. 

Este monumento es el sepulcro que, mientras vivía, mandó que se le 
hiciese Aulio Annio Pílades, liberto de Másenlo, según lo dispuso en su 
testamento. No dejó heredero. 

De otro Annio Pílades, hijo de Novato, quedó memoria en la 
poética inscripción de Utrera, que trae Hübner bajo el núme- 
ro 1.293. El cognombre se tomó del héroe de la Tebaida, famo- 
so amigo de Orestes. 



l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

7. 

Láf)¡da de igual clase de piedra, por desgracia muy deteriora- 
da y casi ilegible á la simple vista, que mide unos 6o cm. de alto 
por 30 de ancho. Está empotrada en la fachada de la casa núme- 
ro 25 de la calle de Prim, dentro de la villa de Menjíbar. 

SERTOR.IVS • EROS • T-L 
SERT'PRISCVS'M-L 
CORNEMVS • HIBER • M • L 
AVRELIVSMARCELl.INVSM- L 
CORNELiVS • CaNTABER • M • L 
DOMITIVS • PAVSTVS«T-L 

EX PR.V-P-FOR 

R 

Sertorius Eros T{iti) l{¿dertus), Sert{orius) Prisciis M{arci) l{iberlzis), 
Cornelius Hiber M{arct) l{ibertus), Aureliiis MarcelUnus Miarcí) liibertus)^ 
Cornelius Caiitaber M[arci) l{ibertus)^ Domitius Faustus T[iti) l[ibertiis) ex 
\eius v[isu ac)\pr(aecepio) v[oium) p{osueruni). ForSjunae Aiig{ustae) a(iünió) 
l\íbentes) nte\r{itd). 

Sertorio Eros liberto de Tito, Sertorio Prisco liberto de Marco, Cor- 
nelio Híber liberto de Marco, Aurelio Marcelino liberto de Marco, Corne- 
lio Cántabro liberto de Marco y Domicio Fausto liberto de Tito, i. ello 
movidos por la aparición y mandato de (la diosa) Fortuna augusta, este 
exvoto le pusieron con buena voluntad y merecidamente. 

El carácter paleográfico de la inscripción pertenece á la segun- 
da mitad del siglo iii. 

Los dedicantes serían séviros augustales, como lo había sido 
Sexto Quincio Fortunato. Sabido es que los séviros eran, salvo 
raras excepciones, libertos ricos en bienes de fortuna, y que va- 
rios exvotos mencionaron la aparición y el precepto del numen 
á quien se dedicaban. 

Muchos objetos, escultóricos y arquitectónicos, de época ro- 
mana se conservan empotrados en los diversos caseríos que com- 
ponen la colonia de Santa Catalina; algunos de los cuales, en su 
parte oculta, contienen quizá letreros dignos de atención. 



NUEVAS LAPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR 



17 



Sobre la puerta de la casa núm. 20 de dicha colonia, se des- 
taca un bajo relieve, tallado en piedra caliza, que mide 60 cm. de 
alto por otros tantos de ancho. Representa un festón semicircu- 




lar, cuajado de frutas y hojas, vistosísimo, que sostienen dos gc- 
niecillos alados en las extremidades superiores. Por debajo, otros 
dos geniecillos, recostados en la misma actitud simétrica y uni- 
dos por los pies, estentan cada uno en su mano derecha una 
manzana, y en la izquierda unas hojas palmeadas. De los pies 
trabados, cuelga una cartela, que fué tal vez epigráfica; y, si lo 
fué, no se ve. Al lado de este bajo relieve, está, por separado, 
una cabeza báquica, coronada de pámpanos y racimos de uvas. 



TOMO LXVI. 



i8 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



En la esquina de la casa inmediata, existe otro bajo relieve de 
mayor tamaño, que mide un metro de ancho por 88 cm. de alto, 
con parecidos motivos de ornamentación, pero más elegantes y 
extensos, según es de ver en su fotografía. 



ST 




*V*>-5 



55 




íi-. 



Por desgracia, la parte superior ó enjuta de la guirnalda está 
embadurnada de cal, que no pude hacer remover; mas por de 
pronto, se ven bajar, simétricos á uno y otro lado, dos ramos de 
adormideras, y se adivinan entre los dos, cinco ó seis letras de 
inscripción ahora ininteligible. 

Se conserva, asimismo, sobre el dintel de la puerta principal 
del cortijo de Máquiz, un hermoso bajo relieve muy parecido á 



NUEVAS LAPIDAS ROMANAS DE JIMENA Y MENJÍBAR 



19 



los anteriores, que por estar muy alto no pude reproducirlo foto- 
gráficamente. 

Pero lo más interesante es un bajo relieve, muy bien conser- 
vado, que existe en la casa de D. Manuel de La Chica, en Men- 
jíbar. Mide de alto 59 cm. por 85 de largo y 39 de espesor. 




En el cuadro principal hay dos figuras: una de ellas parece re- 
presentar á Baco, coronado de pámpanos; con la mano izquier- 
da se recoge un pequeño manto sobre el hombro, apoyándose 
sobre un tirso con dos pinas en sus extremos. Lleva en la dies- 
tra un vaso y señala á Sileno, que trae como un pellejo de vino 
sobre el hombro, y, en la mano derecha, un jarro para que con 
éste escancie el liquido sabroso. 

Al lado de este recuadro, se ve á Ino, tía y nodriza del niño 
Baco, á quien sostiene por los pies con ademán de amparo. 

En el extremo lateral derecho, formando ángulo recto con el 
anterior bajo relieve, se ve otra figura alada varonil, jugando 
con un perro, á quien enseña la cabeza de otro animal pequeño. 



20 boletín de la real academia de la historia 

Todos estos fragmentos escultóricos y, especialmente el últi- 
mo, corresponden, á mi modo de ver, á una época muy primiti- 
tiva, mas bien que á otra de lamentable decadencia. La rudeza 
de las formas y la falta de proporción en las mismas, quedando, 
no obstante, en conjunto cierta armonía en la composición deco- 
rativa, revelan un arte que, mezclado con el greco-romano, no 
llegó aún al grado de perfeccionamiento que logró alcanzar 
más tarde. 

Viene á corroborar mi creencia, las notables cabezas de bron- 
ce descubiertas en el año de 1 86o en este despoblado de Máquiz, 
actualmente conservadas en el Museo de esta Real Academia de 
la Historia, y que publicó en la pág. 2"] del t. i de este Boletín, 
el eximio arqueólogo D. José Amador de los Ríos. 

El marcado arcaísmo de estos bronces, tiene estrecha relación 
con otros fragmentos de piedra encontrados en la antigua ciudad 
de Mentesa (La Guardia), muy próxima á este lugar, en los que 
se notan también grandes influencias orientales sobre un arte 
indígena, que pierde su independencia y originalidad — si bien 
se perfecciona — al mezclarse con el arte clásico invasor y que 
podríamos llamar á este período de transición, arte hispafio-ro- 
mano, á que creo pertenecen los principales objetos que he dado 
á conocer en este informe. 



Córdoba, 24 de Octubre de 19 14. 



Enrique Romero de Torres. 

Correspondiente. 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS DE SANTA TERESA 

Santa Teresa de Jesús en Valladolid. Estudio histórico en vista de docu- 
mentos inéditos. Publícanse por vez primera las Memorias de la sobrina 
de la Santa, doña María de Ocampo, en religión Madre María Bautista, 
Priora del convento de Valladolid; por el Dr. D. José María González de 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS DE SANTA TERESA 21 

Echávarri y Vivanco, Catedrático numerario por oposición de la Facultad 
de Derecho de la Universidad de Valladolid, y Director de El Porvenir. 
En 12. °. pag. 96. Valladolid, imprenta, 1914. 

En la cubierta se da el siguiente aviso: «Este folleto no se 
vende. Los devotos de la Mística Doctora Abulense, á cuyas 
manos lleguen estas páginas, si les es grato contribuir á la cons- 
trucción de un arca de plata, donde se guarden en adelante los 
escritos y reliquias de la Santa, pueden remitir la limosna á la 
Reverenda Priora del convento de las Teresas, Rondilla de Santa 
Teresa, Valladolid.» 

Los principales datos inéditos que al sabio Autor de esta Mo- 
nografía debe agradecer la Literatura Teresiana, son: 

1. Religiosas que llevaba consigo Santa Teresa cuando llegó 
á Valladolid (lO Agosto, 1568): Ana de San José, Dorotea de la 
Cruz, Isabel de la Cruz, María Bautista y Francisca de Jesús. A 
éstas se habían allegado otras en 14 de Enero de 1 569. 

2. Autobiografía de María Bautista, la célebre María de 
Ocampo, sobrina de la Santa, de cuyo relato consta que la mis- 
ma Santa fué en romería á Guadalupe, hacia el año 1549) y 
regresó á su monasterio de la Encarnación de Avila, pasando 
por la Puebla de Montalván. 

3. Sucintas biografías de las cuatro compañeras de María 
Bautista, que con ella y la Santa se trasladaron desde Río de 
Olmos, hoy Ribera de los Ingleses, primer lugar de la fundación, 
al palacio de doña María de Mendoza en Valladolid (31 Octu- 
bre IS68). 

4. Escritura de compra del solar y edificio destinado .1 ser 
el nuevo monasterio, por ante el notario José de las Navas (14 
Enero 1 569). Empieza diciendo: 

«Lo que se asienta y concierta entre la señora Thercsa de 
Jesús, priora del monasterio de San Joseph de Avila, fundadora 
del monasterio de nuestra Señora de la Conceción de la liorden 
del Carmen, que agora nuevamente se hace en esta villa de Va- 
ladolid, y la madre priora Isabel de la Cruz, y la madre sub- 
priora Antonia del Espíritu Santo, y la hermana Juliana de la 
Madalena, y la hermana María de la Visitación y la hermana Ana 



22 boletín de la real academia de la historia 

de San Joseph, monjas conventuales del dicho monesterio de una 
parte, y de la otra la señora doña María Hernández , biuda que 
fué y quedó del señor don Bernaldo de Arguello difunto, vecino 
y regidor que fué de la noble villa de Valladolid, por sí y en 
nombre del señor Alonso de Arguello su hijo mayor y del dicho 
D. Juan de Arguello su marido, y como su tutora y curadora 
sobre la venta y compra de la casa y suelo que la dicha señora 
doña María por sí y en nombre del dicho Alonso de Arguello su 
hijo vende á la dicha señora doña Theresa de Jesús y á la dicha 
señora madre priora y monjas del dicho monasterio.» 

El precio de la finca fueron dos mil seiscientos ducados, que 
pagaron á plazos las compradoras en libranzas otorgadas por 
doña María de Mendoza, á quien aquéllas cedieron á cambio de 
esta cantidad la finca de Río de Olmos, que les había donado 
D. Bernardino de Mendoza, según lo explica la Santa en su libro 
de las fundaciones^ capítulo x. Con esta escritura notarial se escla- 
rece y establece la verdad en su punto. 

5. — Licencia para el traslado de la Comunidad á su monaste- 
rio desde el palacio de Doña María de Mendoza, otorgada por 
D. Juan de la Portilla, provisor y vicario general de D. Alonso 
Enríquez, Abad de Valladolid (jueves, 3 de Febrero de 1569). 
En el mismo día se hizo la traslación solemne, acompañando á 
las religiosas D. Alvaro de Mendoza, obispo de Ávila, los con- 
ventos de Carmelitas Calzados y Dominicos, Cofradías y muchí- 
simos señores de Valladolid. 

6. —Acta de la elección canónica (2 Julio 1 578) de los cargos 
de Priora, Subpriora y Clavarias del monasterio, que presidió y 
confirmó el P. Jerónimo Gracián, Comisario apostólico de la Or- 
den del Carmen en la provincia de Andalucía y de los Descalzos 
de Castilla. La elección de Priora recayó en la Madre María 
Bautista. 

En el acta original transcrita por el Sr. González de Echáva- 
rri (pág. 37), se pone con todas sus letras setenta y ocho años; 
pero en la página 45 se rebaja esta fecha de un bienio, á vueltas 
de interesantes datos: «La Madre María Bautista, Priora de Va- 
lladolid, que en el mundo se llamó Doña María de Ocampo, era 



NUEVOS DATOS BIOGRÁFICOS DE SANTA TERESA 23 

sobrina de la Santa y se encontraba como seglar en el con\ento 
de la Encarnación de Ávila cuando su tía comenzó la obra de la 
Reforma del Carmen, y para ayudar á que se hiciese, ofreció 
mil ducados de su dote. Una vez religiosa, trájola la Santa Ma- 
dre, para la fundación de Valladolid, y era Subpriora cuando se 
trasladaron á las casas del Corregidor Arguello, y al poco tiem- 
po por haber vuelto la Priora á su antiguo convento de Ávila, 
ocupó dicho cargo, si bien su primera elección canónica fué el 
año 1576) según queda ya escrito.» 

Escrito quedó (pág. 37) que el año fué el 1 578, que es el 
verdadero. El 2 de Agosto de este año se aviene con la estancia 
del P. Gracián en Valladolid, según se infiere, por una parte, de 
las Cartas cxcvii-cc de la Santa, y por otra del breve del Nun- 
cio, Monseñor P'elipe Sega, que destituía al P. Gracián de su 
cargo de Comisario Apostólico, y no tuvo efecto en dicho día, 
sino mucho después. Por otro lado, consta que el P. Gracián, el 
día 2 de Agosto de 1 576, estaba en Andalucía, de viaje para 
asistir al capítulo pro\incial en la villa de Almodóvar (Badajoz), 
que presidió en 9 de Agosto. 

7.— Última estancia de la Santa en Valladolid desde mediados 
de Agosto hasta el 15 de Septiembre de 1 582. Su plática al des- 
pedirse de aquella ejemplarísima Comunidad, donde halló la más 
cariñosa y leal acogida de amor y veneración. Impugnación de 
las acusaciones, vertidas por la Madre Ana de San Bartolomé, y 
en su consecuencia, por modernos historiadores (l) contra la 
Madre María Bautista, Priora que á la sazón era de Valladolid. 



(i) La Fuente (D. Vicente): Escritos de Santa Teresa de Jesús, tomo i, 
página 15; Madrid, 1861.— Mir (D. Miguel): Satiia Teresa de Jesús, su vida, 
etcétera, tomo 11, pág. 788, Madrid, 1912.— Lamano i^D. José): Santa Teresa 
de Jesús en Alba de Tormes, páginas 269 y 272. Salamanca, 1914. 

Sobre este punto controvertible y de no escaso interés histórico, im- 
porta que no tarde en salir á luz la inédita Relación castellana de la Madre- 
Ana de San Bartolomé, que poseen las religiosas del monasterio de San 
José de Avila, y ha copiado el Sr. Lamano. La traducción francesa de se- 
mejante Relación (Bruselas. 1708) no contiene ninguna de aquellas acusa- 
ciones infamativas é inverosímiles que aparecieron en la edición fran- 
cesa de 1733 con ribetes de interpolación temeraria. 



24 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

8. — Estado actual del convento. Autógrafos de la Santa, con 
otros tesoros literarios y preseas artísticas que allí se guardan y 
por el Autor de este libro se reseñan. 

Madrid, 23 de Octubre de i9i4- 

Fidel Fita. 



ni 

UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESÚS 

Al día siguiente de haber escrito la Madre l'eresa de Jesús, 
desde su Convento de San José de Sevilla, al Rvdo. P. General, 
Fr. Juan Bautista Rubeis, aquella carta tan extensa y de tanta 
importancia en los fastos de la Reforma Carmelitana, y en la cual 
muy por menudo le informaba sobre el origen y trama de las 
persecuciones que comenzaban á encruelecerse contra los Des- 
calzos, tomó la pluma para escribir esta otra carta, hasta hoy iné- 
dita, que , guardada en magnífico cuadro de plata primorosa- 
mente repujada, se conserva y venera en el Oratorio de la noble 
señora salmantina doña Francisca Zaballa y Céspedes, viuda de 
Domínguez (l). 

La carta es como sigue: 

(Transcripción del autógrafo, conforme á la 
(Transcripcióa literal del autógrafo.) ortografía moderna.) 

Jhs Jhs 

/ la gra del ssto sea sienpre con La gracia del Espíritu Santo sea 

.v.m. no tengo olvidada la md q siempre con vuestra merced. 

.v.m. me a echo de la ymajen de No tengo olvidada la merced que 

nuestra señora q sera muy buena vuestra merced me ha hecho de la 

[pues al señor aljbornoz le con- Imagen de Nuestra Señora, que será 

(i) Aprovecho esta coyuntura para rendir público testimonio de gra- 
titud á la egregia dama, venturosa dueña de tan precioso autógrafo tere- 
siano, por la merced que me hizo de permitirme examinarlo á mi sabor y 
sacar de él la fotografía, cuya copia puede verse en estas mismas páginas. 



UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESÚS 



25 



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FACSÍMIL DEL AUTÓGRAFO 



Gombau, fotógrafo. 



26 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



muy buena [pues al señor Aljbor- 
noz le contentó; y ansí suplico á 
vuestra merced la mande dar á 
quien el Padre Maestro Gracián 
enviare por ella, que su Reveren- 
cia se encargará de enviármela á 
recaudo. 

Yo terne cuidado de pedir la 
haga á vuestra merced muy suya; y 
al señor Albornoz [dígale que], como 
me vine tan lejos, no he sabido si 
se ha tratado más el negocio sobre 
que vuestra merced me escribió á 
Valladolid. 

Yo tengo salud ¡gloria á Dios!, y 
me va bien en esta tierra adonde la 
obediencia me ha traído. Deseo 
harto que vuestra merced la tenga 
y que siempre vaya adelante en el 
buen camino que ha comenzado en 
el servicio de Nuestro Señor. 

Plega á su Majestad vaya muy 
adelante y saque á vuestra merced 
de la baraúnda de la Corte; aunque 
á quien de veras ama á Dios no le 
estorba á nada. 

Son hoy 19 de Junio de esta Casa 
del glorioso San José, de .Sevilla. 

Indigna sierva de vuestra merced, 
Teresa de Jesús, Carmelita. 



Con ser tan breve y tan sobria la carta, que por vez primera 
hoy se publica, es de no despreciable valor histórico. Y es que, 
sobre ser documento teresiano de irrefragable autenticidad, viene 
en buen hora á corregir la cronología del Epistolario de la Santa, 
según más adelante se dirá. 

Aunque no fuese más que por esta razón, bien merece el su- 
cinto estudio crítico que de ella me propongo hacer. 



tentó y asi suplico a .v.m. la mande 
dar a quje el p^ m° gra^ian enbiare 
por ella q su rr. se encargara de 
ebiarmela a rrecavdo yo terne cuy- 
dado de pedir la aga a .v.m. muy 
suya / y al señor albornoz, como me 
vine ta lejos no e sabido si se a tra- 
tado mas el negocio sobre q .v.m. 
me escrivio a valladolid /yo tengo 
salud gloria a Dios y me va bié en 
esta tierra adonde la obediégia me 
a traydo deseo arto q .v.m. la téga 
y q siepre vaya adelate e el buen 

camjno q a comentado é el servigio 

4- 
de nuestro señor plega a su mag 

vaya muy adelate y saq a .v.m. 
de la baravnda de la corte aq a 
quje de veras ama a dios no le es- 
torva a nada son oy xix de junjo 
de esta casa del glorioso sa josef de 
Sevilla 

ydina sierva de .v.m. 

teresa de jesús 

carmelita. 



* 



UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESÚS 2J 

Conviene, lo primero, averiguar quién fuese la destinataria de 
esta epístola, ya que desgraciadamente no se conserva ni la 
nema ni el sobrescrito, en donde constaría de seguro la direc- 
ción de la carta (l). Redicho «desgraciadamente», porque siem- 
pre es para lamentar que se haya perdido un papel por donde 
pasó la pluma de la Santa, siquiera no más que para escribir 
nombres patronímicos y geográficos. Por lo demás, no es muy 
para sentir la pérdida de este sobrescrito, pues harto evidente 
es que la carta fué escrita y destinada á su cordial y virtuosa 
amiga de Alba de Tormes doña Inés Nieto. 

Para hacer esta afirmación tan categórica, me apoyo en la co- 
rrelación que existe entre esta epístola, hasta hoy completamente 
ignorada, y otras dos ya de antiguo conocidas. Una es la que 
desde Valladolid escribió la Santa Madre á la esposa del célebre 
Secretario del Gran Duque de Alba, D. Juan de Albornoz, te- 
mido rival del funestísimo Antonio Pérez. La otra carta es la que 
escribió la Madre Teresa á la misma egregia dama, no desde la 
vieja ciudad Universitaria, según hasta aquí se ha venido cre- 
yendo, sino desde Sevilla, encomendándola principalmente y con 
todo interés el asunto de la colocación de su sobrino Gonzalo de 
Ovalle. 

Comienza, en efecto, la Santa su epístola, hasta hoy inédita, 
recordando el obsequio de una Imagen de Nuestra Señora, que 
la destinataria le había ya anteriormente prometido. 

«No tengo olvidada — dice — la merced que vuestra merced me 

ha hecho de la Imagen de Nuestra Señora y ansí suplico á 

vuestra merced la mande dar á quien el P. Maestro Gracián en- 
viare por ella. -i) 

Cabalmente en la carta que á doña Inés Nieto escribió la Ma- 
dre Teresa desde Valladolid, á fines del año 1568, según afirma 
el Sr. la F'uente, ó del 1569, como asegura Fr. Antonio de San 



(i) La carta está escrita en la primera hax ó plana de un folio que mitle 
30 X 20. La Santa la escribió, sin iluda, en un pliego de dos foli<.s, ple- 
gándola, según acostumbraba, en tres dobleces. En el dorso del folio se- 
gundo pondría, de fijo, la dirección de la carta. Este segundo folio ha des- 
aparecido. 



28 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

José — luego se verá cuan equivocadas son ambas fechas — habíale 
de ese mismo regalo de la Imagen: 

«Pague — dice — Nuestro Señor á su merced la Imagen. ¡Bien 
me la debe! Suplico á vuestra merced me la tenga muy guardada 
hasta que yo la pida, que será cuando tenga más asiento en al- 
gún Monasterio, que ahora, para gozarla.» 

Y en la otra misiva escrita evidentemente desde Sevilla á doña 
Inés Nieto, á 31 de Octubre de 15/9, según conjeturan Fr. An- 
tonio de San José y D. Vicente de la Fuente, ó en 1573, según 
afirma el P. Grégoire de Saint Joseph — también estas fechas están 
equivocadas, conforme se verá más adelante, — dice la Santa: 

«Mientras más miro ¡a Imagen^ más linda me parece, y la coro- 
na muy graciosa. Conmigo me la quiero llevar si torno por allá.» 

¿Quién no ve, con sólo cotejar los párrafos entrecomillados, 
que es una misma la destinataria de las tres misivas? 

Hay, además de ésta, otra razón que ayuda á reafirmarme en 
la hipótesis que vengo sustentando. En la carta, que hoy por vez 
primera ve la luz pública, encomienda la Madre Teresa á la des- 
tinataria el encargo de manifestar al Sr. Albornoz que, habién- 
dose ido ella tan lejos, no sabe cómo andará el negocio sobre el 
cual la destinataria la había escrito, hallándose la Santa por aque- 
llos días en Valladolid: 

«Y al Sr. Albornoz — escribe — [dígale que] como me vine tan 
lejos, no he sabido si se ha tratado más el negocio sobre que vues- 
tra merced me escribió á Valladolid. » 

Por muy sutiles vientos que el crítico más perspicaz tuviese, 
difícil en extremo había de serle dar con el rastro del negocio á 
que en esta misiva se alude. Hoy es fácil averiguarlo, con sólo 
tener á la vista esotra carta correlativa dirigida, desde Vallado- 
lid, á doña Inés Nieto, y en la cual le dice la Madre Teresa lo 
que sigue: 

«La señora Isabel de Córdoba ha tratado^ muchos días ha., con 
la Priora de esta Casa, y tiénela por muy sierva de Dios; y ansí 
yo procuré hablarla. Díceme es muy deudo del Sr. Albornoz, que 
fué causa para que yo desease su entrada aquí... 

»Como me dijo que el Sr. Albornoz le había prometido para 



UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESÚS 29 

ayuda á ser monja, yo le dije que creía que su merced lo haría 
de mejor gana para serlo en esta casa. 

»Cuando haya algún medio, aunque sea traer menos [dotej de 
lo que se podría tomar con otras, yo haré lo que pudiere [porque 
sea admitida] ; que, cierto, deseo servir á vuesa merced y al Sr. Al- 
bornoz, como lo debo, en cuyas oraciones me encomiendo. Yo en 
las mías, aunque miserables, haré lo que su merced manda.» 

Sin duda tenía librada Albornoz la entrada de Isabel de Cór- 
doba en el Monasterio de Valladolid, en los buenos oficios de la 
Santa, que tan obligada y tan reconocida estaba al Secretario 
del Gran Duque. 

Bastará con lo dicho para dar por bien probado que fué doña 
Inés Nieto la destinataria de la carta que vamos estudiando; tanto 
más — y sirva esto para corroborar aún más nuestra hipótesis — 
que las pocas veces que en el Epistolario de la Santa sale el ape- 
llido Albornoz es justamente en las cartas dirigidas á doña Inés 
Nieto. 



* 
* * 



¿Quién era doña Inés Nieto? 

A punto fijo — hoy por hoy — no se sabe, ni es fácil saberlo, si 
nació en Alba de Tormes, ni si estuvo casada con I). Juan W- 
bornoz. Los libros parroquiales de Alba no alcanzan á la fecha 
en que debió de venir al mundo la noble y virtuosa amiga de la 
Santa Madre. Pero, si en Alba no nació, es sin duda que allí tuvo 
su noble ascendencia, y que allí moraban sus deudos más ínti- 
mos y más queridos. En los libros parroquiales y concejiles, y en 
los documentos notariales, se lee con frecuencia el apellido «Nie- 
to»; y justamente doña Inés aparece siendo madrina en un bau- 
tizo. ¿Qué más? Tengo para mí que era hermana do doña Inés el 
Licenciado Nieto, Capellán del Convento de MxM. Carmelitas de 
Alba, que vino á Salamanca, según refiere Ana de Jesús, acom- 
pañando desde Alba á la Santa Madre, para asistir a la solemní- 
sima inauguración del Monasterio salmanticense. 

Tampoco se sabe si estuvo casada con Albornoz, si bien es de 
presumir que fuese la esposa de aquel gran hombro de Estado. 



30 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

En las cartas que la Santa Madre escribió á doña Inés Nieto, 
cuando quiera que hable de Albornoz parece que habla de él 
como si fuera el esposo de su virtuosa amiga ó con él tuviera 
muy íntimo parentesco; si bien no parece admisible que fueran 
consanguíneos — hermanos, pongo por caso, — ya que Albornoz 
era de Cuenca y doña Inés era oriunda de Alba de Tormes. 
Particularmente, en la carta que le escribió cuando Albornoz fué 
preso, consolándola en aquella tan grave y doliente adversidad, 
no parece que aquella tan amarga aflicción, de que la Santa Ma- 
dre le hablaba, fuese propia sino de una esposa ó bien de her- 
mana amantísima. Pues, admitiendo que fuese doña Inés Nieto 
mujer de Albornoz, debió éste de conocerla y hacerla esposa 
suya cuando vino á Alba de Tormes á regir la Secretaría de los 
Estados del Gran Duque D. Fernando Alvarez de Toledo, y 
antes, con mucho, de que le acompañase en las campañas mili- 
tares y en el gobierno de los Países Bajos. 

Apuradamente por esta época debió de ser cuando la Santa 
comenzó á frecuentar el trato con su excelente amiga. Porque es 
bien sabido que la Santa estuvo en la villa ducal años antes de 
que fuese á la fundación del Monasterio, que hoy tiene la dicha 
de conservar y custodiar el tesoro de su cuerpo incorrupto. Sien- 
do aún carmelita calzada., y á muy poco de casarse su hermana 
doña Juana con el noble caballero albense D. Juan de (3 valle, pasó 
con sus hermanos en Alba, y en Galinduste y en la Torre Cli- 
mentes una buena temporada, para convalecer de una de sus 
frecuentes y muy dolorosas enfermedades (l). Tengo para mí 
que de entonces fué el trato con su noble amiga. 



* * 



Dije más atrás que esta carta inédita viene á corregir y á fijar 
con toda exactitud dos fechas en la cronología del Epistolario de 



(i) He procurado puntualizar debidamente este primer viaje de la 
Santa á la villa ducal en mi última obra Santa Teresa de Jesús en Alba de 
Tormes, págs. 5 y 6. 



UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESÚS 31 

Santa Teresa. Y así es; que, de hoy más, no se podrá sostener 
que esotra carta correlativa la escribió la Santa en 1 568 ó en 
1569, sino en 1574! ni 1^ otra, que se suponía escrita en Sala- 
manca, lo fué en 1573 ó en 1 579, sino en 1 575. 

En cuanto á la epístola vallisoletana, dada la evidente correla- 
ción que más arriba se echó de ver, no es posible que entre una 
y otra mediase un lapso de tiempo no menos que de cinco ó de seis 
años. Hablando, en efecto, la Madre, acerca del envío de la Ima- 
gen, véase lo que dice, escribiendo á su amiga desde Valladolid: 

«Suplico á vuestra merced me la tenga muy guardada, hasta 
que yo la pida, que será cuando tenga más asiento en algiin Mo- 
nasterio, que ahora, para gozarla.-» 

Y bien, desde el I 568 ó desde el I 569 hasta el 19 de Junio 
de 1575, ¿no tuvo la Madre Teresa, en ese largo lustro, en nin- 
gún monasterio, más asiento que el que echaba de menos en- 
tonces en Valladolid? ¿No estuvo, pinto el caso, de Priora en la 
Encarnación de Avila, con prohibición expresa de salir de él, no 
menos que de Su Santidad, ni para asentar las Fundaciones re- 
cién erigidas ni para hacer otras nuevas? Y luego, ¿cómo concebir 
que transcurrieran seis ó siete años sin que la Santa volviese á 
saber del negocio que con tanto interés y urgencia le había reco- 
mendado Albornoz, de quien tan agradecida estaba? Quede, 
pues, por bien asentado, en virtud de estas razones, que la carta 
que se supone escribió la Santa desde Valladolid á doña Inés 
Nieto en 1 568 ó en 1 569, no lo fué sino el día de los Inocentes 
del año 1 574 (l). 

Por lo que atañe á la otra carta correlativa no sólo se corrige 



(i) En el período incluido entre 1569 hasta el 1573 "" estuvo, ningún 
año, la Santa en Valladolid, el día de Inocentes. Las Pascuas del año 1569 
las celebró en Toledo. En Alba estuvo á fines del 70. El bienio siguiente 
lo pasó en el Priorato de la Encarnación, en Avila. En las Navitiatics de 
1573 se hallaba la Santa Madre en Salamanca. En cambio al año siguiente, 
por lo menos desde el 23 de Diciembre en que escribe á la Urna. Señora 
Doña Ana Enríquez hasta el 4 de Enero de 1575, en que escribió una carta 
muy interesante á su docto y virtuoso amigo D. Teutonio tie Braganza, 
Arzobispo de Evora, todos estos días vivió la Santa en su amado Convento 
de Valladolid. 



3¡2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la fecha, sino que se enmienda el lugar en donde se pensaba 
había sido escrita. Porque es bien que se diga ya que no fué en 
Salamanca, sino en Sevilla, donde la Madre Teresa escribió esta 
otra misiva á doña Inés Nieto. 

Y desde luego, es evidente que no pudo escribirse, conforme 
opina Fr. Grégoire de Saint Joseph en ji de Octubre de /57J — 
entre otras razones, que fácilmente pudieran aducirse — porque 
en 19 de Junio de 1575 ^^^'^ ^^^ había recibido la Santa el obsequio 
de la Imagen que su amiga doña Inés le había ofrecido, y del cual 
le habla cabalmente en aquella misiva. Tan notorio anacronis- 
mo hace que, de hoy más, no se pueda sostener la hipótesis del 
perspicaz y cultísimo anotador de las Cartas de Santa Teresa. 

Tampoco es posible admitir la fecha de 1579 que D. Vicente 
de la Fuente — entre otros, si bien con perplejidad — adjudica á 
esta carta; porque, si bien se advierte — y basta para ello con leer 
algo atentamente el postrer párrafo de la epístola — , dijérase 
como que acababa de recibir la Aladre Teresa el regalo de la 
Imagen cuando se puso á escribir á su cordial amiga: 

«.Mientras más miro la Imagen —á\cQ — más linda me parece. 
Y la corona muy linda. Conmigo me la quiero llevar, si torno por 
allá.» 

Estas ponderaciones parecen inoportunas, no escribiéndose 
en los mismos días en que la Imagen llegó por fin á sus manos: 
como así fué; porque la carta se escribió en las márgenes del 
Guadalquivir, que no orillas del Tormes, como hasta aquí se ha 
creído. Basta si no con reparar en estas palabras, cierto, muy ex- 
presivas: 

«Conmigo me la quiero llevar si torno por allá.-» 

Pensaba tal vez tornar á Salamanca ó quizás á la villa ducal, 
trayéndose consigo la devota Imagen para que la pudiera tam- 
bién gozar su bizarra amiga. Y, en efecto, tornó á Salamanca á la 
vuelta de Sevilla. Por cierto que fué entonces cuando en esta 
vieja Ciudad de los P^studios se obró el milagro de que la V. Ana 
de San Bartolomé instantáneamente aprendiese á escribir, ¡ella, 
que ni palotes, por aquellas calendas, hacer sabía! .Sin duda quiso 
acreditarla Mística Doctora, con este insigne prodigio, el glorioso 



UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESLS 33 

emblema del Estudio universitario: Omniíim scientiariím princeps 
Sxlniantica docet. Volvió la Santa Madre á Salamanca, pero no 
con la Imagen — y éste es el argumento más decisivo — , que á 
Sevilla aportó, sin que haya salido del Convento de San José, que 
en la hermosa metrópoli andaluza erigió la insigne Reformadora 
del Carmelo, la cual, escribiendo más tarde á la Priora de aquella 
casa, V. M. María de San José, le dice, hablando de la Imagen: 
«Cuídemela mucho, hija, que se parece á la del cielo.» 
Si, pues, no ha salido del monasterio de San José de Sevilla la 
Imagen de que habla la Madre Teresa á doña Inés, cuando es- 
cribió la Santa, en 31 de C)ctubre — es hoy postrero de Octu- 
bre — aquellas palabras: 

«Mientras más miro la Imagen, más linda me parece...» 
tuvo, por fuerza, que escribir aquella carta en Sevilla. Y pues, 
según es sabido, en la ciudad del Betis moró la Santa desde ñnes 
de Mayo de 1575 hasta el 4 de Junio de 1576, sigúese que esta 
carta tuvo que escribirla en Sevilla, el día p de Octubre de i§75- 



* 

4: ^^ 



Hora es ya de hacer sobrias apostillas á las frases más salien- 
tes de esta carta. 

No tengo olvidada la merced. — Después de la carta que á 
doña Inés Nieto escribió la Santa, debió de recibir la ínclita l'\in- 
dadora otra misiva de la egregia dama albense, en la cual ésta de 
nuevo le recordase el obsequio de la Imagen que le había ya de 
antes ofrecido. Justamente á esotra carta es á la que contesta la 
Santa Madre Teresa en esta misiva que vamos anotando. 

Que será muy buena. — De fijo que doña Inés le ponderaría 
el mérito artístico de la Imagen con que pensaba obseciuiarla. N 
á fe que no tardó la Madre Teresa en confirmar el buen crllrri.» 
estético de su noble amiga: 

«Mientras más miro la Imagen— decía á doña Inés Nieto, cua- 
tro meses después—, ¡nás linda me parece. \'-,la corona muy 
graciosa.» 

TOMO LXVI. 3 



34 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Y á la priora del convento de San José, de Sevilla, V. M. Ma- 
ría de San José, le decía más tarde: 

«Cuídemela mucho, hija, que se parece d ¡a del cielo.-» 

[pues al señor al]. — La carta, tal como hoy se conserva, 
aparece plegada en cuatro dobleces, en los cuales desgraciada- 
mente se halla algo deteriorada. En el primer doblez se han per- 
dido por completo, como puede verse en el fotograbado, las 
palabras que he suplido, no sé si con tino, si con desacierto. 

Pues al Señor Albornoz contentó. — Sin duda que doña Inés 
Nieto, para hacer más creíbles los elogios que de la Imagen haría, 
de modo que la Santa no los reputase infundados, como hechos 
por mujer no dotada, tal vez, del sensiis pitlchri, debió de indicar 
á la Santa Madre cómo al señor Albornoz le había contentado. 

Y, cierto, pocos tan idóneos como D. Juan Albornoz para juz- 
gar obras de arte. En su larga estancia en los Países Bajos, al lado 
del gran Duque de Alba — de quien fué muy discreto y privile- 
giado Mentor en el gobierno de aquellos Estados, así en la paz 
como en l'a guerra,— tuvo ocasión aquel hombre ilustre de con- 
templar bien de cerca las obras maestras de la escuela flamenca 
y tratar íntimamente con aquellos soberanos artistas. De cuanto 
puede colegirse de las pocas cartas que de Albornoz se conser- 
van — y algunas hay aún inéditas en el Archivo Nacional, — 
se ve cómo, en unión de su privilegiado amigo el insigne Arias 
Montano, frecuentó el trato de los más lozanos ingenios de 
aquel, hoy desventurado, país que en aquellos días cultivaban 
muy fructuosamente las ciencias y las artes, marcando tal vez la 
época áurea de su cultura científica, literaria y artística. Piensa 
uno que tal vez aquella «Imagen de Nuestra Señora» la traería 
Albornoz á su retorno á España — con otras más obras de arte fla- 
menco — para obsequiar y regalar á su dulce esposa, y que, vien- 
do doña Inés cuan devota imagen era aquélla en que el pincel ó 
el cincel (l) de soberano artista había reflejado con arte supre- 



(i) Cuando tuve el honor de leer este ensayo crítico ante la Real Aca- 
demia de la Historia, no sabía yo si sería una obra escultórica la Imagen 
ó ya un cuadro pictórico. Justamente á los pocos días de la lectura de 



UNA CARTA INÉDITA DE SAxVTA TERESA DE JESÚS 35 

mo la inefable belleza ideal de la Virgen sin mancilla, se apresu- 
raría á ofrecérsela á la Santa Aladre como rico presente que, á 
par del alma, le habría de agradecer. 

Su Reverencia se encargará de enviármela. Si el 

P. Gracián llegó ó no á enviar á Sevilla la Imagen, no he podido 
aún averiguarlo. He intentado saberlo; pero no deben de haber 
tenido el feliz suceso apetecido las indagaciones que de fijo se 
habrán hecho (l ). 

A recaudo. — Pues sabemos que la Imagen lleg(5 á Sevilla v 
apuradamente antes del 31 de Octubre, toda vez que la carta que 
con esta fecha escribió la Santa Madre, desde la ciudad del Betis, 
viene á ser lo que hoy pudiéramos llamar acuse de recibo del pia- 
doso obsequio, plácenos emplear un breve rato en adivinar quién 
sería el portador de la devota ofrenda. 

El día 12 de Agosto de 1575 escribe la M. Teresa desde Se- 
villa á su hermana doña Juana de Ahumada comunicándole estas 
muy felices nuevas: 

«La gracia del Espíritu Santo sea con ella — le dice, — amiga 
mía, j^ la deje gozar de sus hermanos, que gloria al Señor, que es- 
tán ya en San Lúcar. Hoy escribieron aquí el Canónigo Cueva y 
Castilla, para que nos lo hiciesen saber al Señor Juan de Ovalle 
en Alba, y á mí en Avila, adonde piensan que estoy 



este trabajo recibí la fotografía de la Imagcu, y por ella veo que es iin.t 
muy devota escultura. ¿Es, como yo presumía, obra de un cincel flamen- 
co? No soy yo suficiente ni para afirmar ni para negar; ni menos me atre- 
viera á juzgar categóricamente, en asuntos de crítica artística, sin otros 
elementos de juicio que una sola fotogi'afia. 

{\) Esto decía yo la noche que leí este Informe. Por fortuna se hicie- 
ron, con el más venturoso éxito, las solicitadas pesquisas, por orden del 
muy docto Correspondiente de la Real Academia de la Historia, Eminen- 
tísimo Cardenal Almaiaz y Santos, digno sucesor, en ¡as sillas prclacialc-; 
de Falencia y Sevilla, de Mendoza y de Rojas Sandoval, obispos, como e.-. 
sabido, tan fervientemente tercsianos. 

«La Imagen de Nuestra Señora» se conserva con suma veneración en el 
Convento de San José, de Sevilla, y las religiosas piensan, según tradición 
fidelísima, que es la misma que doña Inés Nieto regaló á la Santa. 

Cúmpleme mostrar aquí mi reconocimiento á la bondad-osa solicitud 
con que el insigne Prelado y Cardenal de Sevilla se dignó ordenar se h¡ 
ciesen las indagaciones históricas que tan buen logro han tenitio. 



30 boletIn de la real academia de la historia 

•»De aguí á dos ú tres días me dicen que vendrán aquí; por sir 
contento le tengo de que me hallen tan cerca 

•»I{oy [he] escrito d mies tro Padre Gracidn á Madrid, para que 
por aquella vía va esta, que es cosa muy cierta, vuestras mercedes 
lo sepan luego. 

» Paréceme que el Señor luán de Ovallc no se ponga en camino- 
hasta que yo hable á mi hermano, ansí por hacer el tiempo muy 
recio por acá, como hasta saber si hay negocio en que detener- 
se aquí, que si es por mucho, quizá querrá se venga vuestra mcr 
ced con él, para tornarse juntos. Yo tornaré á escribir presto, y 
le diré cómo he estorbado que venga, y verná á ser algo más 
templado el tiempo. Dele vuestra merced el norabuena al Señor 
Juan de Ovalle de mi parte, y que tenga ésta su merced por 
suya.» 

Como se ve, la carta, cuyos principales párrafos — los únicos 
atañederos á nuestro asunto — se acaban de transcribir, fué en- 
viada á doña Juana de Ahumada por conducto del P. Gracián; y 
pues este egregio carmelita habría de avistarse con la hermana 
de la Madre Teresa, según se colige de esta misma carta (l), 6 
cuando menos se cartearía con él, es bien de creer que sa- 
bría oportunamente si por fin se decidían ó no á emprender 
el viaje á Sevilla. ¿Y con quién mejor que con el obsecuentísi- 
mo Juan de Ovalle, — si por ventura se resolvían á marchar a- 
la ciudad del Guadalquivir — , podía enviar á recaudo la Ima- 
gen que en su poder retenía doña Inés esperando el aviso del 
P. Gracián? 

No se sabe si la Santa volvió á escribir á sus hermanos de 
Alba; de creer es que de nuevo les escribiría. Ks lo cierto que 
cuando ya los calores se habían amortiguado, cuando ya el tiem- 
j)o no era muy recio, sino más templado, el matrimonio Ovallc, 
llevándose consigo sus dos hijos — el malogrado Gonzelito y la que 
más tarde había de llamarse la V. Madre Beatriz de Jesús, — par- 



(i) Al remate de la misiva véase lo que dice la Santa: 
o-Sifiiere por allá [por Alba] el Padre Gracián, todo el regalo y voluntad 
(jue le mostrare, será haccrmelo grande á mí.» 



UNA CARTA INÉDITA DE SANTA TERESA DE JESÚS 37 

lió de Alba, en la estación otoñal, llegando á Sevilla apurada- 
bínente el 24. de Octubre (i). 

Y bien; en el bagaje que consigo llevaran, ¿iría á recaudo «la 
imagen de Nuestra Señora?» 

No me atrevo á contestar de plano á esta pregunta. Sólo sí he 
de insinuar que muy pocos días después, cabalmente el día 31 de 
Octubre, escribe á doña Inés Nieto, y le habla de la Imagen— 
•según advertimos más arriba, — como si acabara de recibirla. ¡A 
fe mía que es muy rara coincidencia esta!... 

No he sabido si se ha tratado más el negocio. — Este 
negocio, á que aquí se alude, no era otro que la entrada de doña 
Isabel de Córdoba en el convento de Valladolid, con menos dote 
de lo que estaba prescrito en la Regla de la Orden y en las Cons- 
tituciones Sinodales de la diócesis. 

Acerca de ese asunto, se ocupó la Madre Teresa — según se dijo 
más atrás — en la carta correlativa que escribió, desde Valladolid, 
á su bondadosa amiga doña Inés, á 28 de Diciembre de 1574. 

Y bien; ¿llegaría á profesar — caso de que entrara — la preten- 
dienta doña Isabel de Córdoba.^ Pienso que no. En el Libro de 
Profesiones del convento de la Concepción no figura el noble 
apellido de los Córdobas. Y de su nombre sólo se encuentran: 
Isabel Ortigosa, de velo blanco, que profesó el año I 571 i doña 
Isabel Salazar de la Serna, que profesó el año de 1 580; y 
doña Isabel Cabeza y Mayorga, la cual hizo su profesión el año 
<le 1583. 

Siempre vaya adelante en el buen camino que ha co- 
menzado. — De estos adelantos en el camino de la virtud le habla- 
ba también en la carta que le escribió desde Valladolid. Por cierto 
que en esotra carta hay una frase que algún tiempo me hizo sos- 
pechar (2), si doña Inés habría vivido, años atrás, consagrada 



(i) En carta fechada desde Sevilla, esc día, dice la Santa á una parienta 
áuya — ignórase quién fuese — lo que sigue: 

<íHoy llega aquí mi hermana y su tnarido y hijos á ver mi hermam) Loren- 
-cio y él era pgrtido para la corte.» 

(2) Expuse esa sospecha ea mi libro Sania Teresa de Jesús en Alba de 
Torines. 



33 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE I. A HISTORIA 

á Dios en algún Convento ó Beaterío. Dícele, en efecto, la 
Santa: 

«Y ansí le aprovechará á vuestra merced mucho haber es- 
tado los años pasados empleada en Dios, para que dé á cada 
cosa su valor, y, como lo que ha de acaldarse tan presto, no lo 
estime.» 

¿Sería que en los años que Albornoz estuvo en Flandes, al 
lado del Gran Duque, estaría ella — según antigua y laudable 
usanza — voluntariamente recluida en algún convento, para vivir 
mas libre de que se menoscabara su honor y su decoro en aque- 
llas tan críticas circunstancias.'' 

Saque á vuestra merced de la barabúnda de la corte. — 
Suspiraría, de fijo, aquella virtuosa dama por el sosegado retiro 
de Alba de Tormes, como quiera que, dada de lleno al ejercicio 
déla virtud, la vida estruendosa de la corte por fuerza había de 
serle harto distraída, cuando no molesta y dañosa en extremo. 
¡Por fortuna ó por desgracia, en la corte tuvo que continuar 
viviendo años adelante, y por cierto agitadísimos y asaz turbu- 
lentos! ¡'J'anto fueron turbulentos y agitadísimos, que tuvo que 
pasar aquella noble señora por el dolor de ver preso á su esposo 
en la cárcel pública, por mandato del Rey, no terminando su 
oprobiosa carcelería, sino cuando le fué levantado el destierro á 
los Duques de Alba, teniendo que pagar Albornoz no menos 
que lO.OOO ducados, como buena y sana y segura fianza de ex- 
carcelación! 

Aunque á quien de veras ama á Dios no le estorba 
á nada.— El mismo concepto expresa la Santa, en la anterior 
misiva, para alentar á doña Inés de modo que no desmayase, te- 
merosa tal vez de que el tráfago de la corte la hiciera retroceder 
en el camino de la perfección: 

«Plega á Nuestro Señor — le dice — la goce muchos años en su 
servicio, que yo espero en Su Majestad no impedirá nada d vues- 
tra merced para esto, aunque haya estorbos.» 

Son hoy XIX de Junio. — No dice el año. Ni hace falta para 
fijarlo con plena certeza. Es bien sabido que la Santa estuvo en 
.Sevilla, según más atrás se dijo, desde los últimos días de Mayo 



EL PADRE JUAN DE MARIANA 39 

de 1575 hasta el día 4 de Junio de 1576. Escribió, pues, la Ma- 
dre Teresa de Jesús, en el Convento de San José, de Sevilla, esta 
carta que me ha sugerido las consideraciones y glosas que acabo 
de exponer. 



Salamanca, 7 de Diciembre de 1914. 



José de Lamano, 

Correspondiente. 



IV 

EL PADRE JUAN DE MARIANA.-FRAY JERÓNIMO DE SAN JOSÉ 
CLODOVEO.— LOS BENEDICTINOS DE SANTO MAURO.-ROGER 
BACON 

por D. José Ignacio Valentú 

Cinco estudios históricos, elaborados más bien con objeto de 
vulgarizar los asuntos de que se trata en ellos, que de profundi- 
zar con alto criterio crítico y nueva investigación documentaria la 
varia materia que les da origen, ha remitido á esta Academia la 
Subsecretaría del Ministerio de Instrucción pública y de Bellas 
Artes, para que la Academia informe á los efectos del art. I.° del 
Real decreto de l.° de Junio de 1900. El autor es D.José Ignacio 
Valentí, que en uno de ellos, entre otros títulos, ostenta el de 
Correspondiente de esta Corporación. No han sido publicados en 
un mismo año, y los títulos que llevan son: El Padre Juan de 
Mañana, noticia histórica de su vida y escritos, ?^Iadrid, 1897; 
Los benedictinos de Santo Manro, también noticia histórico-Utera- 
ria, Palma de Mallorca, 1899; Fray Jerónimo de San José, estu- 
dio critico-literario,y[siáúá, 1902; Roger Bacon, Valladolid, 1905» 
y Clodoveo y la monarquía cristiana en Francia (496-1866), Ma- 
drid, 191 2. Ninguno constituye un verdadero libro, sino folletos 
ú opúsculos de más ó menos extensión. Algunos de estos traba- 
jos llevan el sello de haber sido publicados en revistas ú otras 
obras periódicas semejantes, cuyas cajas han sido ai>rovechadas 
para obtener algunos ejemplares aparte. 



40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Desde el punto de \ista de asuntos de Historia nacional, no 
liay más que dos trabajos: el biográfico del Padre Juan de Ma- 
riana, y el crítico-literario de Fray Jerónimo de San José. Los 
de Clodovco y Los benedictinos de San Mauro abordan temas de 
la Historia de Francia, documentándolos el autor con las obras 
y la autoridad de varios escritores franceses, y el Rogcr Bacoii 
no pasa de un artículo de Enciclopedia. Únicamente, por lo tanto, 
quedarían á un serio examen del informante y de la Academia 
la noticia histórica sobre el Padre Juan de Mariana y el estudio 
crítico-literario de Fray Jerónimo de San José; pero así en uno 
como en otro de estos dos estudios, el autor, que no aporta á 
ellos ningún dato nuevo digno de especial mención, sólo recoge 
los ya conocidos, aunque matizándolos con fina crítica é inten- 
ción sana y plausible. 

Por todas estas razones, el académico que informa es de pare- 
cer que, considerados los cinco opúsculos, objeto de este dicta- 
men, como obras de mera vulgarización, y tratadas las materias 
<|ue constituyen sus temas respectivos con buen juicio, esmerada 
elección de datos y textos ajenos y dirigidos á difundir nobles 
ideas entre los que estudian ó leen, tienen mérito suficiente para 
poder obtener los beneficios de las disposiciones legales que se 
invocan. 

Tal es mi parecer; la Academia, con su superior criterio, dic- 
tará la resolución más acertada. 

Madriil, 1 1 de Octubre de 1914. 

JUAN Pérez de Guzmán v Gallo. 



V 

INICIACIÓxN AL ESTUDIO DE LA HISTORLV 

Es el empeño acometido por D. Rafael Ballester y Castell, ca- 
tedrático del Instituto de Gerona, tan benemérito en el propó- 
sito como difícil en la ejecución. Escribir un tratado de Historia 



INICIACIÓN AL ESTUDIO DE LA HISTORIA 41 

Universal contenido en dos tomos, en 8.° mayor, de 328 pági- 
nas el primero y de 349 el segundo, con numerosas ilustracio- 
nes, parecería empresa vana si no la viéramos felizmente reali- 
;^ada en esta obra que se intitula Iniciación al Estudio de la His- 
toria. 

Las vicisitudes todas por que atravesó la Humanidad desde los 
tiempos arqueolíticos hasta nuestros días, narradas están en esas 
páginas clara, amena y sistemáticamente, y la sobriedad inevita- 
ble en límites tan reducidos, lejos de ser un defecto, constituye 
un atractivo más. 

Huye el autor del fárrago de nombres y atiende, más que á 
los personajes, á los acontecimientos históricos, no ciñéndose á 
la esfera política, sino abarcando también la cultural y la eco- 
nómica. 

Las ilustraciones, eficaz complemento gráfico del texto, han 
sido elegidas con gran tino y severo espíritu crítico, y las notas 
bibliográficas insertas al final de algunos capítulos, guían discre- 
tamente al lector que desee ampliaciones del texto, sin ame- 
drentarle con la prolija enumeración de todas las historias par- 
ticulares, referentes á la época ó al asunto. 

De lamentar es que quien, como el Sr. Ballester, modifica con 
tan excelente acuerdo tantas prácticas rutinarias usadas hasta 
hace peco para escribir manuales de Historia, mantenga no obs- 
tante las fechas clásicas al separar unas de otras edades. Con ra- 
zón nota el autor en la pág. 13I del tomo i, que «ni la división 
del Imperio romano, por Teodosio, en 395, ni la caída de Cons- 
tantinopla en poder de los turcos en 1453, fechas que señalan el 
comienzo y el fin de la Edad Media, tienen la significación que 
ha querido dárseles. Son dos fechas puramente convencionales, 
como la historia misma nos demuestra». 

Lógicamente debiera el docto catedrático haber rolo también 
con este convencionalismo, escogiendo para término de la hdad 
Antigua la fecha del Edicto de Milán, ó la en que el propio 'leo- 
dosio dio fuerza de ley á los decretos del Concilio nacianccno, y 
para comienzo de la Moderna, el año (jue se ultimó la ¡luención 
de la imprenta ó el en tjue salió á luz la Biblia de Maguncia. 



42 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Porque así el entronizamiento de la civilización cristiana, como 
el uso de la letra de molde, alteraron la fisonomía del mundo y 
pueden y deben servir de jalones en la Historia de la humani- 
dad. Cosa análoga acontece con la fecha de 1714, en que Jaime 
Watt instaló la primera máquina de \'apor, más adecuada cier- 
tamente para señalar el principio de la Edad Contemporánea, que 
no la de la toma de la Bastilla, fortaleza tantas veces y de tan 
varias maneras reedificada después de su famosa destrucción. 

Muy atinadamente dice en el prólogo el Sr. Ballester que, «sa- 
ber Historia, es dificultad que no puede resolverse con uno ni 
con veinte libros»; por eso añade modestamente que sólo se pro- 
puso escribir «un libro explicativo que, además de satisfacer las 
exigencias mínimas de los conocimientos usuales en el período 
de la segunda enseñanza, pueda servir á cuantos lo deseen de 
orientación para ulteriores estudios». 

Fiel á este plan mantiénese el autor en el curso de toda la 
obra, y de fijo logrará hacer amable á sus alumnos esta discipli- 
na, que él reputa poco más que arte de adorno y útil ejercicio 
pedagógico. 

En electo, para el Sr. Ballester (pág. 1 5 del tomo i), «la His- 
toria no enseña nada práctico. No enseña reglas de conducta 
provechosas á los individuos ni á los pueblos, porque las condi- 
ciones en que se producen los hechos ó actos humanos, rara vez 
son idénticas para que puedan servir como ejemploy>. 

Importa poco que quienes en lo futuro se consagren á este 
género de investigaciones por haber leído y saboreado la Inicia- 
ción al Estudio de la Historia^ compartan al comienzo el criterio 
del Sr. Ballester. Es muy posible que sus propios trabajos les 
conduzcan á la convicción contraria, y que no vean entonces en 
la Historia sino la repetición monótonamente ejemplar de las 
mismas causas, determinando, bajo todos los climas y en todas 
las edades, idénticos efectos. Quizá disintiendo del Sr. Ballester 
para coincidir con Cicerón, opinen que es la Historia maestra de 
la vida; quizá descubran por qué aprovecha tan poco á los pue- 
blos como la experiencia á los individuos, y buscando el libro que 
les inspiró la afición á este género de actividad intelectual, anoten 



EL MONASTERIO DE ACUILAR DE CAMPOÓ 43 

al margen de la pág. 15 del tomo i: «No es que la Historia no 
enseñe nada práctico á los hombres; es que son muy pocos los 
hombres que la estudian y muchos menos los que la aprenden. > 
Por eso merecen alabanza y alientos los autores de manuales 
capaces de difundir el amor á la Historia en las nuevas genera- 
ciones, y siendo éste el propósito de D. Rafael Ballester, y ha- 
biéndolo logrado á juicio del Académico que suscribe, no vacila 
él en proponer que la Iniciación al Estudio de la Historia sea 
declarada de mérito relevante, sometiendo gustoso este dictamen 
al siempre mejor fundado de la Academia. 

Madrid, 16 de Octubre de 19 14. 

G. Maura. 



VI 

EL MONASTERIO DE AGUILAR DE CA^IPOÓ 

El Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes pide á esta 
Academia, como antes pidió á la de San Fernando, competente 
informe de los méritos que pueda tener el Monasterio de Aguilar 
de Campoó para ser declarado monumento nacional; y encargado 
de formularle el académico que suscribe, y que ya lo estaba de 
manifestar su parecer á la Corporación, respecto de un oficio de 
la Comisión de Monumentos de Falencia, en respuesta á los an- 
tecedentes pedidos sobre el estado de aquel histórico edificio, 
parécele oportuno señalar la extraña cuanto ambigua situación 
legal del mismo. 

Santa María la Real de Aguilar de Campoó viene figurando 
desde hace tiempo en los Anuarios académicos como monumento 
declarado nacional por Real orden de 12 de Junio de 1 860. l'-l 
sentido de esta disposición, dictada por el señor Ministro de Fo- 
mento, que á la sazón lo era el Excmo. Sr. Marqués de la Vega 
de Armijo, después nuestro compañero y Director, fué significar 
á la Hacienda que en atención á los méritos del inmueble que- 



44 BOLETÍN DE I.A KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dará exceptuado de la venta, como comprendido que estal)a en- 
tre los bienes nacionales. 

No debió emitirse informe académico sobre el particular, y 
bueno será decir que hasta 1 877 no se dispuso que se publicaran 
oficialmente los que ocurriera redactar. Por otra parte, no se creyó 
necesario llenar ninguno de estos requisitos respecto del monu- 
mento en cuestión, por entenderse que, en virtud de dicha exen- 
ción, quedaba de hecho comprendido entre los nacionales, y así 
lo entendió la Comisión de Falencia, que hubo de incautarse de 
él, mediante acta notarial. 

Con distinto criterio, la Hacienda arrendó algunas de las de- 
pendencias del Monasterio, enajenó otras, y últimamente dictó 
una Real orden con fecha 2 de Agosto de 19 1 2, preguntando al 
Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes si procede ó no 
la declaración de monumento nacional, para cuyo fin ha sido pe- 
dido este informe. 

Menester es añadir que tan ambiguo estado de cosas acerca de 
la situación legal del edificio ha sido parte, si no causa bastante, 
para que se hayan aprovechado de sus materiales manos osadas 
y atrevidas, y que gentes vagabundas hayan buscado albergue 
en su abandonado recinto. Noticiosa de estos vejámenes, la Aca- 
demia pidió antecedentes del caso á la mencionada Comisión de 
Falencia, cuyo Secretario, Sr. Simón y Nieto, contestó en un ofi- 
cio, en el cual, además de exponer lo que queda consignado, se 
ha permitido dirigir embozadas censuras á las Reales Academias, 
como si pudiera caberles culpa en aquellos males, y hace una 
apreciación que no puede pasar sin protesta, cual es la de que 
«inició la serie» de lo que llama «expoliaciones» una Comisión 
oficial, sin tener en cuenta que esta Comisión fué autorizada 
para recoger restos, bellos capiteles, que acaso abandonados hu- 
biesen perecido, con destino al Museo Arqueológico Nacional, 
tlonde cuidadosamente conservados y expuestos al público han 
dado motivo á la única docta monografía que del monumento se 
lia escrito, debida á D. Manuel de Assas, y publicada en el tomo i 
(páginas 597 á 620) del Museo Español de Antigüedades. 

Las fuentes para apreciar los méritos de orden histórico de 



EL MONASTERIO DE AGUILAR DE CAMPOÓ 45 

que nos compete juzgar, son por una parte ciertos documentos, 
sobre todo el libro Becerro del Monasterio, conservados en el Ar- 
chivo Histórico Nacional; un manuscrito titulado Fundación y 
antigüedades del Illnstrissiriio y antiqíiissimo Convento de Santa 
María de Aguilar de la Orden Prenionstratense, existente en la Bi- 
blioteca Nacional; y el monumento mismo, que aún conserva me- 
morias epigráficas interesantes, además de su valor arqueo- 
lógico. 

La referencia más antigua de la fundación está contenida en 
cierto relato con caracteres de piadosa leyenda, y por el cual sa- 
bemos que hacia el año de 820, bajo el reinado de D. Alfonso II, 
el Casto, yendo de caza cierto guerrero llamado Alpidio, por un 
monte situado á orillas del Pisuerga, descubrió casualmente una 
iglesia abandonada, sin duda á consecuencia de la invasión aga- 
rena, y noticioso del hallazgo, que consideraron providencial, un 
hermano de dicho caballero, el abad Opila, restauró la iglesia y 
construyó un monasterio junto á ella, donde se instaló con una 
comunidad que debió ser de canónigos seculares, según deja en- 
tender una Bula posterior del cardenal Jacinto. Tal posesión fu»' 
confirmada por el Conde Ossorio, otorgando al efecto escritura, 
que es el documento más antiguo que sobre el particular puede 
citarse, fechado en la Era de DCCCXC (año 852) gobernando 
Ordoño I la monarquía asturiano-leonesa. 

Los anales del Monasterio consignan que fué su protectora por 
los años de 1039 á 1042 la Condesa doña Ofresa ó Eufresa, que 
le favoreció con importantes donaciones; y añaden larga lista de 
donantes y favorecedores, entre los que se cuenta el Rey Al- 
fonso VI, por mediación del Cid Rodrigo Díaz de Vivar. 

Dueño por tales medios el Monasterio de cuantiosos bienes, 
que constan en varias escrituras, sucedió, por causas no precisa- 
rlas, siendo acaso única la preponderancia que iba tomando la or- 
den fundada por San Norberto, que fué ocupado por religiosos 
premonstratenses en 1 1Ó2, no sin litigio entablado por los anterio- 
res ocupantes; y nuevas donaciones le siguieron enriqueciendo, 
hasta que Alfonso VIII, confirmando en Il8ü los privilegios 
concedidos por sus antepasados, tomó bajo su real protección el 



46 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Monasterio de Aguilar con todas sus dependencias, á saber: el 
de San Agustín de Herrera de río Pisuerga, con cuanto tenía en 
San Quirce; el de San Cebrían, con sus pertenencias y con Vi- 
llanueva y Terradillos; el de Valboniel, con la mitad de la villa 
de Valbonilla; el de Nuestra Señora de Valdeiguña, con el de Po- 
zacos, llamado San Martín, en término de Cañeda, cerca de Rei- 
nosa; el de San Miguel de Coreos y la Casa de Santa PLugenia; el 
de San Mames de Gamonal; San Miguel de Zalima; Santa María 
de la Soterraña; la heredad de Valverzoso; San INIiguel de Bra- 
ñosera; Santa María de Cordovilla y otras iglesias y ermitas, se- 
gíin consta en el privilegio fechado en la Era M.CC. XVIII (sí"- 
aindo Kalendas rndrtij). 

Harto prolijo sería enumerar la serie de los abades, los nuevos 
beneficios y las vicisitudes por que pasó la fundación. Bastará 
decir que el Monasterio tenía su coto redondo, ó sea término dis- 
tinto, separado y marcado del territorio de la villa de Aguilar, 
gozando la abadía de la correspondiente jurisdicción civil y cri- 
minal. 

Los hechos, vicisitudes y prosperidades que indicados quedan, 
no solamente forman la historia de dicha fundación, sino que se 
relacionan con la historia de Castilla y con la del monumento, 
vivo testimonio de aquellas pasadas grandezas cuanto de la fe de 
aquellas generaciones. 

Pasando de las memorias documentales al examen del monu- 
mento mismo, sin olvidar que su mérito artístico ha sido ya 
apreciado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fer- 
nando, menester es reconocer con el Sr. Lampérez (l), contra 
las presunciones de otros investigadores, que ni del primitivo 
templo, que habría de ser visigodo, ni de su restauración y cons- 
trucciones adicionales del abad Opila se conservan restos visi- 
bles; y por el contrario, que tanto la iglesia como el claustro y 
los mejores restos del Monasterio acreditan con sus estilos arqui- 
tectónicos y confirman con sus epígrafes ser de nueva construc- 



(i) Historia de la Aiquiiectura Cristiana Española en la Edad Media. 
Madrid, 1909-11, pág. 47S. 



EL MONASTERIO DE AGUILAR DE CAMPOÓ 47 

ción, hecha en distintos, pero inmediatos tiempos, en su mayor 
parte por los premonstratenses, en la época, por tanto, de mayor 
prosperidad del Monasterio. 

Es el templo una basílica de tres naves, y de cuyos tres ábsi- 
des quedan el del centro, que es grande y eptagonal, y el del 
lado de la Epístola, que por su forma cuadrada es el resto que 
mejor recuerda los visigodos, siendo toda esta parte y el crucero 
lo que puede considerarse como míís antiguo, por su estilo ro- 
mánico y debiendo datar del siglo xii, si bien las bóvedas de 
crucería son ya posteriores. Al estilo de la transición, operada 
en la arquitectura por el siglo xiii y á los demás estilos de la ogi- 
\'al corresponde el resto, y aún hay adiciones de época pos- 
terior. 

Son datos estimabilísimos de la conclusión de la obra princi- 
pal en el siglo xiii las siguientes inscripciones que aparecen gra- 
badas en la portada. 

A un lado: 

SVB ERA A\CCI.I FVIT CONSVA'\ATA ISTA ECLESSiA 

De este epígrafe se desprende que el año de 12 1 3 dióse por 
terminada la construcción de la iglesia cuando gobernaba el Mo- 
nasterio el abad premonstratense D. Gonzalo. 

Al lado opuesto se lee: 

ISTA ECCLHSIA BST CONSECRATA 
PER AAANVM MAVRICII 

BVRGENSIS EPISCOPí 
TEMPORE ABBATIS MICHAELIS 
ET PRIORIS SEBASTIAN! • 

REGNANTE REGE 

DOMINO FERNANDO 
III K ALENDAS NOVEAIBRIS 
ANNO GRATIE A1CCXXII • 

Como se ve, nue\'e aíios mediaron entre la -conclusión de la 
fábrica y su consagración por el obispo de Burgos, D. Mauricio, 



48 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

á quien tanto debió acjuella Sedo, lo cual tuvo lugar en el reina- 
do de San Fernando. 

Del último tercio del siglo xii y de principios del xiii datan 
ol claustro y la sala capitular. Del primero dice, con razón, el 
Sr. Lampórez, que pertenece al estilo cisterciense. Es un bello 
claustro con arcos de medio punto, cada tres cobijados por otro 
apuntado y con bóvedas de crucería, siendo de notar la riqueza 
ornamental de los capiteles. No es menos notable la sala capitu- 
lar, cuya forma y disposición es idéntica á las de todas las de la 
época, con su gran portada en el claustro. 

Se da el caso singular de que, al contrario que en otras cons- 
trucciones monásticas, sean en la presente claustro y sala capi- 
tular anteriores á la iglesia, bien que la referida obra de ésta fué 
su restauración, puesto que existía una anterior. Los datos en 
que se apoya la diferencia de tiempo entre una y otra obras son, 
aparte los caracteres arquitectónicos respectivos de ellas, la indi- 
cación contenida en las citadas Memorias, de que al Abad Andrés, 
que fué el primer premonstratense, se debió la construcción de 
la dicha sala capitular, y que en una de las columnas de su por- 
tada se ve grabada á lo largo del fuste una inscripción, que decla- 
ra la fecha de la terminación de la obra y el nombre de su autor. 
Dice así: 

ERA • M • ce • XLVII • FVlT-FACTVM • 
HOC'OPVS DNICVS 

En la Era de MCCXL Vil (año 1 209) fue hecha esta obra. Domingo (l;i 
hizoj. 

Nos da, pues, este epígrafe, además del dato preciso de la fe- 
cha de la construcción, el no menos valioso del arquitecto, que 
acaso fué un monje, y que es de los pocos de la Edad Media de 
que tenemos noticia. 

De las demás dependencias del Monasterio es poco lo que 
resta y en estado ruinoso, por desgracia. 

Por todo lo expuesto, esto es, por la importancia que llegó á 
adquirir la piadosa fundación en la Edad Media, y ser, por tanto, 
precioso resto de la preponderancia adquirida por las comunida- 



EL MONASTERIO DE AGUILAR DE CAMPOÓ 49 

des religiosas favorecidas por el poder real y por la piedad de 
los nobles defensores de la fe; por el interés arqueológico que 
aún conserva el arruinado edificio en la disposición de sus par- 
tes, en las variantes que ofrece de los estilos arquitectónicos des- 
arrollados en uno de los períodos más interesantes de la Historia 
patria y en las Memorias epigráficas que señalan las fechas de la 
construcción, méritos todos ellos más que suficientes, Santa María 
la Real de Aguilar de Campoó, con razón incluida de hecho entre 
los monumentos nacionales, debe ser incluida definitivamente 
en el número de ellos, remediada su ruina para evitar la obra 
demoledora del tiempo y custodiada convenientemente para evi- 
tar los ultrajes de la codicia. 

Así podrá proponerlo á la superioridad la Academia, si estima 
razonable y justo lo dicho, que á su aprobación someto. 

Madrid, 15 de Octubre de 19 14. 

José Ramón Mélida. 



Nota, — Entiende esta Academia que, para salvar lo que resta del fa- 
moso Monasterio, no basta declararlo monumento nacional, sino que es, 
ante todo, indispensable cerrarlo, para lo cual puede concederse á la Co- 
misión provincial de Monumentos de Falencia la pequeña cantidad que 
calcule necesaria para cerrar el monumento, que se confiará, desde luego, 
á la misma Corporación. 

Por último, estima esta Corporación que, sin pensar en la restauración 
de tan mutilado monumento, debe, sí, conservarse lo que de el resta en 
pie, disponiendo sea reconocido por un arquitecto, á fin de que informe 
detalladamente el estado de las diversas fábricas, y proponga en su con- 
secuencia las obras de mera conservación que estime más indispensables, 
para que V. S., en su vista, pueda resolver lo que estime más acertado. 

Adolfo Fernández Casanova. 



TOMO LXVI 



50 BOLETÍN UE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



VII 



SEVILLA EN EL SIGLO XIII 

por Antonio Ballesteros, Catedrático- por oposición déla Universidad Cenlral. 

Madrid, 1913. 

Un tomo de 255 + cccxxxviii páginas en 4.° 

«Mi propósito en la presente obra — -escribe su autor en el 
Proemio — es sorprender un momento de la existencia sevillana 
en la Edad Media, reconstruyendo, por medio de cuadros histó - 
ricos, las vibraciones del espíritu de Sevilla en la segunda mitad 
del siglo xiii á raíz de la Conquista.» La base principal del tra- 
bajo la constituyen los importantes documentos recogidos por el 
Sr. Ballesteros en el Archivo del Cabildo metropolitano, en los 
conventos de Santa Clara, San Clemente y San Leandro, en los 
Archivos arzobispal y episcopal, y en la Biblioteca de El Esco- 
rial. Tales documentos, en número de 246, ocupan más de la 
mitad del libro, que lleva también, al final de cada capítulo, muy 
útiles indicaciones bibliográficas, y va acompañado de instructi- 
vos Apéndices y de doce curiosas láminas. 

Libros de este género, donde la vida interior y el espíritu so- 
cial, público y privado, de las distintas épocas, se revelen y es- 
tudien, hacen suma falta en España, donde, por lo general, á pe- 
sar de las excitaciones de los críticos, desde Luis Vives hasta 
nuestros días, sigue entendiéndose la Historia á modo de narra- 
ción de batallas, de intrigas políticas y de genealogías de perso- 
najes. En el extranjero, y principalmente en Francia, Alemania é 
Inglaterra, existen hace tiempo obras de esta clase, relativas á la 
antigüedad clásica, griega y romana, y á la Edad Media. Recuer- 
do á este propósito una de las más recientes y discretamente re- 
dactadas: la de A. Abram: English Life aiui Manners in thc 
Later Middle Ages (London, 191 3). Y aun la investigación ha 
llegado á vulgarizar esas nociones respecto de épocas más remo- 
tas, como es de ver en el precioso libro de Maspero: Au Temps 



SEVILLA EN EL SIGLO XIII 51 

de Ramscs et íV Assourbanipal {^.^ ed.; Paris, 1910), donde el 
Egipto y la Asiría antiguos nos muestran sus costumbres, las es- 
cenas de la vida popular, la contratación en mercados y tiendas, 
la organización del ejército, el culto de los dioses, la existencia 
de ricos y de pobres, sus enfermedades y su muerte, sus diver- 
siones, sus lecturas, su conducta en la guerra y sus prácticas ju- 
diciales. 

Pero si la utilidad de semejantes publicaciones es indiscutible, 
no es menos cierto que sus autores corren un peligro bastante 
inmediato: el de sustituir la penetracióti. por la descripción, Iz fisio- 
logía del fenómeno histórico por su aíiatomia. Pintar cómo un 
sujeto se vestía, de cuáles diversiones gustaba, qué lecturas fa- 
voritas tenía, cómo se alimentaba, qué fórmulas empleaba en su 
trato social, etc., etc., puede ser muy interesante; mas no cons- 
tituye sino un conjunto de datos de los cuales ha de inferirse su 
psicología y su carácter, que es la tarea específica del historia- 
dor propiamente dicho, y en lo cual estriba la excelencia de su 
genio crítico. Así Carlyle ha procurado explicarnos la represen- 
tación de Cromweil, y Mommsen la evolución de los sucesos é 
instituciones de la historia romana, y Macauley los personajes 
de la revolución de Inglaterra, y Taine la literatura de este país. 
Para semejantes historiadores, la sucesión histórica no es algo 
arbitrario y accidental, que pudo ser de una manera y también 
de la contraria, sino un conjunto de fenómenos lógica y nece- 
sariamente enlazados, donde las causas determinan los efectos, 
siendo así posible, cuando aquéllas son descubiertas, llegar á la 
fórmula de leyes científicias. 

Tales escollos ha procurado salvar el Sr. Ballesteros en los 
quince sabrosos y documentados capítulos de su libro, dedicado 
á nuestro doctísimo compañero el Excmo. Sr. Duque de T'Ser- 
claes Tilly, á quien su publicación se debe. Empiézase recordan- 
do los días de la conquista, en que castellanos y leoneses, astu- 
rianos y guipuzcoanos, navarros y alaveses, juntamente con ga- 
llegos y catalanes, entraron regocijados, después de la rendición, 
en el interior de la ciudad hispalense. Descríbese luego la ciu- 
dad, con su barrio de francos; el de castellanos, donde el Cabil- 



^2 boletín de la real academia de la historia 

do tenía sus lagares y el Arzobispo su alfolí; la tranquila colla- 
ción de San Lorenzo; el bullicioso barrio de la mar, donde vivían 
cómitres, calafates y gente de galeras; las reuniones del concejo; 
las industrias más importantes; los gremios de artesanos y me- 
nestrales. Trátase después de la condición de los extranjeros^ 
que en gran número se establecieron en Sevilla, distinguiéndose 
las comunidades italianas de genoveses, písanos, venecianos y 
lombardos, todos los cuales se caracterizaban exteriormente por 
su traje, consistente en «un gorro puntiagudo de forma cónica y 
ladeada, un ropón amplio hasta los pies, con mangas falsas, que 
dejaba entrever la túnica verde, calzas blancas y zapato negro»; 
los franceses, vendedores de paños de Arras y Abbeville, de fri- 
sas de Etampes y Castelnaudary, del camelin de Blois y de la 
valan^ina de Valenciennes; y los ingleses, que en Sevilla tenían 
la calle llamada de Bayona. A continuación, retrata el Sr. Ba- 
llesteros el carácter de los Infantes, hermanos de I). Alfonso: don 
Fadrique, el mayor, aficionado á las letras, y por cuyo mandada 
se trasladó del árabe al castellano el Libro de los engaños z los 
asayamientos de las mugeres; D. Felipe, que había estudiado en 
la Universidad de París, siendo discípulo de Alberto Magno y 
compañero de Santo Tomás de Aquino; el revuelto y osado don 
Enrique, de quien los juglares contaban picantes aventuras amo- 
•rosas. Un capítulo entero se dedica á la persona del Rey Sabio^ 
describiéndose el ceremonial de su corte, el aspecto de sus ban- 
quetes, sus monterías, sus recepciones. Hablase luego de Santa 
María la Mayor, la antigua mezquita de los almohades, converti- 
da al culto cristiano; de la vida de sus canónigos; de las riquezas 
y poderío de su Cabildo; de D. Remondo de Losana, primer Ar- 
zobispo hispalense después de la conquista; de la población 
mora, congregada en el barrio del Adarvejo, en la collación de 
San Pedro; de las Ordenes Militares y sus maestres, y singular- 
mente de D. Pelay Correa, esforzado campeón en el sitio de Se- 
villa; de la vida de clérigos y frailes; del estado de las Bellas 
Artes; de la poesía y de la ciencia, tan florecientes en la corte de 
Alfonso el Sabio; de las costumbres ciudadanas (trajes y entre- 
tenimientos de los caballeros; disposición interior de las vivien- 



GENEALOGÍA DE LA FAMILIA DE ALÓS 53 

das; atavíos femeninos; físicos y cocineros; abogados y gramáti- 
cos; mercaderes y burgueses; juglares y alquimistas; labradores 
y villanos, etc., etc.); de los desastres políticos y sociales de 1275 
á 1277; de la Judería, con sus tres sinagogas y sus estrechas ca- 
llejuelas en la collación de San Bartolomé; y, finalmente, de las 
rebeliones y disturbios que tanto amargaron los últimos días del 
Rey Sabio, rey trovador y estudiante perpetuo, de espíritu noble 
é inquisitivo, propagador insigne de la cultura, varón más docto 
en astrología que en estrategia y en política; pero, de todos 
modos, de inteligencia abierta y simpática. 

Estos son los temas en que se ocupa el autor de Sevilla en el 
siglo XIII, con gran copia de documentos y de información bi- 
bliográfica. Semejantes libros son siempre de positivo valor; y en 
el presente caso es de absoluta justicia reconocer la importancia 
y mérito del trabajo, que presta un verdadero servicio á la his- 
toria interna española. 

Madrid, i.° de Octubre de 1914. 

Adolfo Bonilla y San Martín. 



VIII 

GENEALOGÍA DE LA FAMILIA DE ALÓS 

por D. José María de Alósy de Dou, Presbüero: 2." edición, de 200 ejemplares 
numerados.— Barcelona, ic^il. 

No hace muchos años que, bajo los auspicios de nuestro ilustre 
compañero, hoy Secretario perpetuo de esta Corporación, el 
Sr. D. Eduardo de Hinojosa, se presentaba á la Academia, para 
su Correspondiente, á D. Luis Fernando de AIós y de Martín, 
Marqués de Dou, sujeto competentísimo en la materia histórico- 
genealógica y heráldica, de indiscutible autoridad en cuanto se 
relacionaba con la Nobleza del Principado de Cataluña, de lo que 
soy buen testigo yo mismo, ([ue muchas veces acudí á sus luces 



54 boletín de la real academia de la historia 

para la solución acertada de puntos obscuros de la genealogía 
catalana que en mis trabajos abordaba. 

Fué este malogrado amigo del Sr. Hinojosa y mío, amante 
apasionado de las glorias de su familia y de su Patria, el que logró 
reunir, con infatigable constancia y rara inteligencia, los nume- 
rosos materiales sobre la de Alós á que pertenecía, que le impi- 
dieron coordinar del todo la enfermedad y la muerte, pero cuya 
terminación dejó encargada á uno de sus hijos, virtuoso sacer- 
dote, partícipe de sus nobles ideas y heredero de sus aficiones 
literarias: lo que éste realizó cumplidamente en el libro que la 
Academia y su digno Director me han dado á informe. Trátase 
de un hermoso tomo en 4.° mayor, de 426 páginas, dividido 
en XV capítulos, del que forman parte hasta xxi documentos de 
todo orden, comprobatorios de cuanto en los primeros se dice; 
y lo encabezan algunos renglones, discretos y elevados, del 
Marqués hoy difunto, por desgracia incompletos, y otros de don 
José María de Alós y de Dou, por quien se publica, dedicado á 
los miembros todos de la familia, aunque con cierto carácter 
íntimo y reservado, el curioso y notable trabajo. Llámalo modes- 
tamente segunda edición, porque, respetuoso el Sr. Alós del Viz- 
conde de Bellver su deudo, Secretario actual del Consejo de las 
Órdenes, considera como la primera al opúsculo que el Vizconde 
publicó hace algunos años, en el de 1 887, con el mismo título 
que este de que trato. 

Justo es empezar reconociendo que el Sr. Alós y Dou, como 
el Marqués su padre y el Vizconde su tío, es genealogista de la 
buena escuela, para quien las presunciones son poca cosa, las 
vanidades nada, y la documentación y la comprobación por me- 
dio de ella, absolutamente todo; por eso, dando en el capítulo i 
Noticias Generales del apellido, conocido ya, sin duda alguna, 
desde el siglo xiii, en que eran los que lo llevaban Caballeros del 
Tem-ple y de San Juan, servidores de los Reyes de Aragón, Se- 
ñores de Castillos y Lugares, y asistentes por el Brazo Noble á 
las Cortes de Barcelona, no se pretende establecer falsas filiacio- 
ciones remotas y continuadas, y se señala tranquilamente como 
tronco de la genealogía de los actuales Alós, indiscutible, autén- 



GENEALOGÍA DE LA FAMILIA DE ALÓS 55 

tico y comprobado, á un Juan de Alós, que vivía á mediados del 
siglo XVI, casado con Isabel Fuster, y cuyo nieto del propio nom- 
bre, D. Juan de Alós y Serradora, en su tiempo Médico insig- 
ne — á mediados del xvii, — Proto-Médico de S. M., al mismo 
tiempo que miembro del Brazo Militar de Cataluña, Conseller de 
Barcelona, como de su Concejo de Ciento, varón famoso y escri- 
tor notable , de quien tratan los documentos todos que el libro 
enumera, y que es verdaderamente comienzo y arranque de toda 
esta larga, dilatada é ilustre familia de Alós, hoy existente en 
Barcelona y en Madrid, y cuya historia da á la obra de que trato 
simpático é interesante asunto. A partir del D, Juan de Alós II, 
en su matrimonio con Doña Mariana de Ferrer y de Gironella, 
de los Ferrer de San Juan de las Abadesas, la familia se extiende 
noble y constantemente, aumenta su importancia y su caudal, se 
enlaza con otras de no menor antigüedad y brillo, se ilustra gran- 
demente en el Derecho y la Magistratura, en la Iglesia, en el Mu- 
nicipio, y sobre todo en el Ejército, realizando ordenada y pau- 
latinamente la verdadera ascensión social, lo que Paul Bourget 
llamó gráficamente I Etape, y que era lo que constituía verdade- 
ramente, fuera de las pocas grandes razas feudales de origen 
inmemorial, la formación de la buena Nobleza, sólida, perma- 
nente y respetada, que tamaños servicios prestara en el antiguo 
régimen, tan desconocido y calumniado. Dividida pronto en 
ramas diferentes, ganó para la primera los Títulos de Marqués 
de Puerto-Nuevo y Vizconde de Bellver, por merced de Felipe V, 
en 1746, á favor de D. José Francisco de Alós y de Rius, Re- 
gidor perpetuo de Barcelona, su Alcalde Mayor, Oidor de la Real 
Audiencia de Cataluña y Asesor de la Intendencia del Principa- 
do, y vio honrado con el Título de Marqués de Alós, iiue es el 
que sigue por línea varonil en la familia actual, á D. Antonio ile 
Alós y de Rius, hermano menor de aquél, Teniente (leneral de 
los Reales P:jércitos, Capitán (ieneral del Reino de Mallorca, de 
larga y gloriosa vida militar, lo mismo reinando l'elipc V, que 
Fernando VI y Carlos III. Ya es de este último personaje I:i 
actual posteridad, que ha conservado los Títulos de Marcjués de 
Alós y de Marqués de Llió en su rama mayor, y ll'-\ ■> l"s du 



^to boletín de i.a real academia de la historia 

Marqués de Dou, Marqués de I laro y \'izconde de Bellver en las 
segundas, y su vida toda, durante más de tres siglos, es la que 
relata circunstanciadamente esta obra, verdaderamente histórica 
por la inter\'ención principal que una gran parte de los indivi- 
duos de la familia, sobre todo los varios Tenientes Generales 
Alós, tuvieron constantemente en los sucesos de su tiempo, y 
porque el autor sujeta, cuanto de ellos escribe, á la más severa 
y rigurosa comprobación. 

Inclúyense en la parte genealógica, más ó menos detalladas, 
noticias de cuantas otras familias, de la mejor Nobleza catalana, 
y de la castellana no menos, se aliaron con estos Alós en 
el transcurso de casi cuatro centurias, como son los Ferrer ya 
nombrados de San Juan de las Abadesas, los Ponsich de Tarrasa, 
en quienes recayó la representación primogénita de los Alós, los 
Montero y Masdeu — de éstos salió el célebre Jesuíta, — los Bru 
de Vich , los Mora Barones y Marqueses de Llió , los Copons 
Marqueses de la Manresana y los Despujol Marqueses de Palme - 
rola, los P^oxá Vervesores de Foxá, los López de Haro, rama de 
esta gran familia establecida en el Horcajo de Santiago, los Mar- 
tin Barones de Balsareny, los Dou de San Esteban de Bas, y des- 
pués de Barcelona, ilustrados por el célebre Presidente de las Cor- 
tes de Cádiz, los Fontcubcrta-Dalmases, los Arregui de Basterrica 
en Navarra, los Mon y Hierro Condes del Pinar, y tantas y tantas 
otras, cuya enumeración haría interminable y cansadísimo este 
breve informe. De cuantos sujetos de la familia de Alós se hace 
especial mención, por sus hechos y circunstancias, trázase, más 
ó menos larga, la biografía, y, en lo que respecta á la parte herál- 
dica, baste decir que de todos los apellidos nobles en el libro cita- 
dos se describen las armas, pero no de la manera vulgar y anti- 
científica que es entre nosotros corriente, sino en términos, aun- 
que no del todo sujetos al riguroso tecnicismo que tan difícil- 
mente se arraiga entre nosotros, casi siempre aceptables, que 
nos hacen creer que el autor no es enteramente ajeno al conoci- 
miento del Garma, cuya Adarga Catalana constituye, sin duda, 
con el tratado del Marqués de Aviles, uno y otro desgraciada- 
mente poco leídos, lo clásico español en esta difícil y descuidada 



genealogía de la familia de alós 57 

materia. Avaloran el libro y realzan grandemente su interés 
numerosos retratos de personas de la familia, antiguos y moder- 
.nos, algunos de ellos muy curiosos, árboles genealógicos, sellos, 
escudos, lápidas sepulcrales, facsímiles de firmas de los m.1s, 
vistas de viejos castillos y casas solariegas, ofreciendo tal con- 
junto, que más parece libro extranjero, pero de los países en 
que mejor se cultivan estos trabajos genealógicos, en nuestra 
España hace tanto tiempo tan abandonados y maltrechos. 

Es verdaderamente sensible que abunden en tamaño grado, por 
culpas de la tipografía, las erratas materiales, algunas muy de 
bulto, en el transcurso de todo este tomo, y aunque varias de 
ellas están ya advertidas al final de él, y otras va echando de ver 
y señalando sin descanso el laborioso autor, según nota que nos 
dirige, pide la corrección completa un minucioso y detenido 
estudio, para que, como procede, desaparezcan todas en otra 
edición, que de seguro habrá de hacerse, de esta Genealogía. 

No es posible, con justicia, escatimar á aquél los elogios que 
en realidad merece su trabajo, destinado á poner de relieve los 
merecimientos de una Casa, en que va creciendo el lustre al mis- 
mo tiempo que se multiplican los servicios, y cuyos miembros 
todos, no hablando más que de los muertos, lo mismo los Gene- 
rales que los Magistrados y los Catedráticos, los Eclesiásticos que 
los diplomáticos y los letrados, eran hombres cultísimos y caba- 
lleros españoles á la vieja usanza, inspirados profundamente por 
el amor grande á su Patria y á sus Keyes, á sus deberes profe- 
sionales, á la propia familia, que son, con los sentimientos reli- 
giosos, los firmísimos fundamentos de todo lo bueno, de todo lo 
noble y de todo lo útil. 

Presentar tan altos y repetidos ejemplos al recuerdo y á la 
imitación de los contemporáneos en estos días tristes de dudas y 
de desmayos, en que todo lo tradicional y todo lo esencial está 
en las sociedades amenazado y puesto en peligro, y en que vivo 
la familia casi disuelta, siendo el cimiento de todo, vida tan dilícil 
y precaria, es empresa laudable, por la que yo felicito de todo 
corazón al ilustrado sacerdote que la ha realizado con acierto 
indudable, esperando que estos juicios míos, respecto á la Ge- 



58 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nealogía de la Familia de Alós, merezcan la superior aprobación 
de la Academia, premio el más grande á que podrían aspirar la 
aplicación y laboriosidad de su autor. 

F. Fernández de Béthencourt. 
Madrid, 31 Octubre 19 14. 



IX 

HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 
DEL SR. CÁNOVAS DEL CASTILLO 

Si no podría decirse, sin incurrir en evidente exageración, que 
la historia de los grandes estadistas es la historia de sus respec- 
tivos pueblos en el período en que aquéllos ejercieron su influen- 
cia, es lo cierto que no cabe formar idea exacta de las vicisitu- 
des sufridas por las naciones sin conocer á fondo la vida, el 
pensamiento y la acción de los hombres superiores que las go- 
bernaron y dirigieron. 

Prescindiendo de la labor realizada por Stein — y cito este 
nombre como ejemplo, entre otros que cabría invocar, — no se- 
ría posible comprender la evolución y el resurgimiento de Prusia 
después de los desastres de Jena y de Auerstaedt y de la humi- 
llación de Tilsit, porque ni la inspiración del famoso lírico Khor- 
ner ni la propaganda y lecciones del célebre filósofo Fichte, al 
que se ha calificado de profeta de los tiempos modernos, habrían 
logrado encarnar en la realidad y convertirse en inspiradores de 
ésta, si aquel insigne ministro no hubiese acertado á traducir en 
hechos las ideas y los sentimientos que había cantado el poeta 
y las doctrinas divulgadas por el pensador. 

Del mismo modo, para comprender la política desarrollada en 
España durante los veinticinco años que mediaron desde fines 
de 1874 hasta mediados de 1 897, es decir, desde que se escribió 
el Manifiesto de Sandhurst hasta que ocurrió la catástrofe de 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 59 

Santa Águeda; para darse cuenta de cómo la Restauración es- 
pañola logró vencer la especie de fatalidad que pesó sobre la 
restauración de los Stuardos en Inglaterra y sobre la restaura- 
ción de los Borbones en Francia, para esto hace falta, por modo 
ineludible, estudiar á fondo la personalidad del hombre insigne 
que durante ese período, desde el Poder unas veces y desde la 
oposición otras, ya como presidente del Gobierno responsable ó 
ya como jefe de la oposición de S. M., ora dirigiendo las más 
altas Corporaciones científicas del país, como las Reales Acade- 
mias Española y de la Historia, el Ateneo Científico y Literario 
y la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, ora publi- 
cando en libros y revistas notabilísimos estudios, ejerció siem- 
pre una verdadera dictadura intelectual. 

Por esto, aun prescindiendo de afectos y devociones profun- 
damente arraigados en mi espíritu, afectos y devociones que le- 
jos de extinguirse con el transcurso del tiempo, se afirman y se 
agrandan á medida que profundizo en el estudio de la labor que 
llevó á cabo, en tan múltiples órdenes de la \ida, el hombre ilus- 
tre á quien aludo, me pareció excelente la idea del Congreso de 
los Diputados de hacer que se &s,cr\h\erdi\di Historia política y 
parlamentaria del Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo, 
y una vez publicada, recibí con sumo agrado el encargo de nues- 
tro respetable Director de informar acerca de esa obra. 

F^orma ésta un volumen en 4.° de 1. 08 1 páginas de texto y 21 
de índices; es su autor el ex diputado á Cortes y ex consejero 
de p:stado D. Juan del Nido y Segalerva, y comprende desde 
que el Sr. Cánovas, cuatro años después de su llegada á Madrid, 
esto es, en 1849, ingresó en la Redacción de La Patria, perió- 
dico que dirigía D. Juan Francisco Pacheco y que representaba 
á la fracción del partido moderado llamada ^e \os puritanos, has- 
ta que el insigne hombre público sucumbió víctima de intame 
atentado, precisamente en momentos de gravedad extraordinaria 
para la Patria. 

Cuanto en España ocurrió, en la esfera de la política interior, 
durante esos cuarenta y ocho años, y la intervención que en 
cada uno de los sucesos tuvo el Sr. Cánovas del Castillo, así como 



6o BOLETÍN DE I,A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la labor parlamentaria que con motivo de ellos realizó, está mi- 
nuciosamente reseñado en esas páginas; y con decir esto queda 
reconocido y proclamado el interés extraordinario que la obra 
del Sr. Nido encierra. Porque esos cuarenta y ocho años re- 
presentan en nuestra vida nacional un período de intensísima 
agitación, de transformación constante que alcanza no sólo á los 
partidos políticos, sino á las mismas instituciones fundamentales 
del país. Luchan las agrupaciones políticas con verdadero encar- 
nizamiento, apelando una y otra vez á la fuerza; empréndense 
empresas como la campaña de África, la anexión de Santo Do- 
mingo, la intervención en Méjico, la expedición á Cochinchina y 
la guerra del Pacífico; surge la revolución de Septiembre de 
1868, que arranca de las sienes la Corona á la reina cuyo nom- 
bre había sido emblema de todos los liberales; sustituyese la 
Monarquía tradicional por una serie de Gobiernos que, preten- 
diendo representar la voluntad popular, se ven obligados á en- 
sangrentar las ciudades del Mediodía, combatiendo á los repu- 
blicanos, y las montañas del Norte, luchando con el carlismo; 
recórrese liuropa en busca de un nuevo Monarca, teniendo la 
desgracia de que nuestras gestiones sirviesen de pretexto para la 
guerra franco-alemana; establécese una Monarquía democrática, 
y desaparece rápidamente ésta por efecto del abandono de los 
mismos que la erigieron; proclámase la República, que en el 
breve espacio de cinco meses coloca al país al borde de la diso- 
lución; la anarquía cantonal provoca el golpe de Estado de 3 de 
Enero, prólogo del movimiento iniciado en Sagunto en 1 8/4) 
que trae de nuevo al Trono á la dinastía derrocada en 1868; lu- 
cha la Restauración con enormes dificultades, y vence al carlis- 
mo en las Provincias Vascongadas y al separatismo en la mani- 
gua cubana; logra atraer á la nueva legalidad á los elementos 
conservadores de la Revolución y disuelve aquellas huestes mo- 
deradas que creían posible borrar de la realidad de la \ida na- 
cional los seis años del período revolucionario; impónese á los 
radicalismos de la izquierda, é inicia su disolución llamando al 
Poder á los liberales; desvanécense bruscamente, en un triste día 
del mes de Noviembre de 1 88 5, todas las esperanzas que habían 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 6 1 

podido fundarse en las dotes de D. Alfonso XII, y la prematura 
muerte de éste inicia para el país un período de inquietudes, de 
zozobras, de peligros, de conspiraciones y de cuarteladas que, al 
fin, logra dominar la amplísima política de la Regencia, y, por 
último, resucita poderosa la rebelión cubana y estalla el movi- 
miento separatista en Filipinas, y cuando el país realizaba un su- 
premo esfuerzo para sacar a salvo la integridad del territorio, 
ocurre el sangriento drama de Santa Águeda, que corta la pre- 
ciosa vida del Sr. Cánovas en momentos tan angustiosos para la 
Nación española. 

Todo esto, repito, está minuciosamente reseñado en el libro 
del Sr. Nido, desde el punto de vista de la intervención del in- 
signe estadista. Pero claro es que siendo tantos, tan diversos y 
tan graves los sucesos que se desarrollaron en los cuarenta y 
ocho años de la vida política del Sr. Cánovas, la obra, con ser 
tan voluminosa, tiene que concretarse á la parte externa, por de- 
cirlo así, de los hechos. De modo que queda íntegra casi por com- 
pleto á los futuros historiadores la labor importantísima de bus- 
car en la copiosa correspondencia de aquél la verdadera expli- 
cación de los sucesos, las causas íntimas de sus resoluciones y 
de sus actitudes, el pensamiento, en fin, que en cada una de las 
varias fases de su vida animó la actuación del inolvidable es- 
tadista. 

Y no sólo queda esto, sino que queda también toda la parte 
relativa á la política exterior, la cual no tiene en el libro del se- 
ñor Nido el desarrollo que por su importancia merece, obede- 
ciendo esto, sin duda alguna, á que esa parte no entró en el plan 
que se trazó al autor, pero no siendo por ello menos sensible, 
pues el Sr. Cánovas, unas veces por inclinaciones naturales en 
(¡uien con tanto cariño había estudiado interesantes aspectos de 
nuestras relaciones exteriores, y otras por exigencias ineludibles 
de su posición oficial, hubo de tomar muy aclixa parte, ejercien- 
do en ocasiones decisiva influencia, en la política internacional 
de España. 

En tres momentos memorables, durante la primera época de 
su vida política, estoes, con anterioridad á 1875, intervino en 



62 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

los debates del Congreso para tratar asuntos internacionales: la 
primera, con objeto de defender la política del general O'Donnel! 
en África; la segunda, para censurar la conducta del general 
Prim en Méjico, y la tercera para lamentar con muy amargas 
palabras el abandono de Santo Uomingo. 

Sobre lo primero apenas dice cuatro palabras el Sr. Nido, y, 
aunque esto se justifique por el hecho de que la intervención del 
Sr. Cánovas en dicho asunto se limitó á la defensa del Tratado 
de Wad-Ras, frente á los que sostenían que debía haberse se- 
guido la campaña y conservado definitivamente Tetuán en nues- 
tro poder, es lástima que no haya aprovechado la ocasión para 
desvanecer algunos de los errores que dejaron consignados los 
continuadores de la Historia general de España^ de La Fuente, y 
que, por desconocimiento de nuestra verdadera labor diplomá- 
tica, aún se repiten como asertos indiscutibles. Porque aún se 
afirma que Inglaterra, para estorbar nuestra acción, nos exigió 
el pago de lo que la adeudábamos por los auxilios que hubo de 
prestarnos durante la guerra carlista, y se dice que la oposición 
del Gabinete de Londres fué causa de que no conservásemos Te- 
tuán, y esto no es enteramente exacto, exigiendo la exactitud 
histórica que se tengan en cuenta detalles importantísimos que 
modifican en gran modo el juicio que esa conducta merece. 

La reclamación del pago de esadeuda, que ascendía á 564. 169 
libras, se formuló en 1 841, y se reprodujo en 30 de Noviembre 
de 1858. El 10 de Diciembre siguiente se contestó que por los 
Ministerios de Guerra y Marina se practicaría la oportuna liqui- 
dación, y realizada ésta, el pago de los 47 millones de reales que 
arrojaba en contra de España se verificó en Enero de 1860, aun- 
que el Ministro inglés había dicho que podía hacerse en plazos 
pagaderos en el término de cuatro años. Es decir, que la recla- 
mación era antigua, y se resucitó diez meses antes de surgir el 
conflicto hispano-marroquí, por lo cual es completamente in- 
fundado el aserto de que Inglaterra trató de entorpecer nuestra 
acción. 

En cuanto á la oposición del Gabinete de Londres á que rea- 
■lizásemos ensanches territoriales, es cierto que en Nota de l"] de 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 6.^ 

Septiembre de 1 859, el Plenipotenciario inglés en Madrid pidió 
al Gobierno español una declaración escrita de que si las dife- 
rencias existentes producían la guerra y las tropas de S. M. C. ocu- 
paban á Tánger, la ocupación de esta plaza sería temporal y no 
se extendería más allá de la época de la ratificación del Tratado 
de paz, y es también cierto que en 15 de Octubre, lord Russell 
dijo á Mr. Buchanam que «deseaba en extremo no se realizase 
cambio alguno en el dominio de la costa mora del Estrecho»; pero 
hay que tener en cuenta que la primera Nota se dirigió en res- 
puesta á la Circular de 24 de Septiembre, en la cual el Gobierno 
español declaró espontáneamente que no obedecía «al impulso 
de un deseo preexistente de engrandecimiento territorial»; y que 
éste era un criterio firme del Gabinete de Madrid, lo demuestra 
el hecho de que terminantemente lo consignase el Ministro de 
Estado, Sr. Calderón Collantes, en carta particular que con fecha 
anterior á la de esa Circular, dirigió al Embajador de S. M. cerca 
de la Santa Sede, Sr. Ríos Rosas. Además, para explicarse la ac- 
titud de la Corte de Londres, hay que tener en cuenta lo ciue 
indicó el Ministro de Negocios Extranjeros de Austria al recibir 
la citada Circular. El Conde de Rechberg, expresó sus simpatías 
por nuestra causa, si bien recelando que podían surgir complica- 
ciones para España de la oposición de intereses entre Francia é 
Inglaterra, si nuestras eventuales operaciones militares llegaban á 
ser apoyadas en África por la primera de dichas Potencias. Ingla- 
terra temió una inteligencia entre España y Francia, y este fué el 
origen de su actitud, la cual constituyó una de las razones que tuvo 
el (jobierno español para renunciar á toda adquisición territorial. 
En lo relativo á la famosa y desdichadísima cuestión de Méji- 
co, el Sr. Nido, separándose del criterio del Sr. Cánovas, acepta 
el del general Prim, sin tener en cuenta que dos veces, la pri- 
mera en 1901 y la segunda en 1912, se ha publicado ya todo lo 
esencial de aquella negociación, y que si bien los trabajos á ijue 
hago alusión, por ser míos, carecen de autoridad, un historiador 
que quiera proceder imparcialmente, lo menos que puede hacer 
es comprobar la exactitud de mis asertos examinando las lucntes 
.que minuciosamente cito. 



04 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

Yo he puesto de relieve que la expedición fué un error en su 
origen, y una inacabable serie de torpezas en su desarrollo, y que 
Prim, y el mismo Gobierno español, carecían de autoridad para 
oponerse á los propósitos de Francia de establecer una Monar- 
quía en Méjico, porque el Gabinete de Madrid conoció de ante- 
mano ese proyecto, que por tres veces le comunicó nuestro Em- 
bajador en París, Sr. Mon, y sin embargo de ello, se prestó á 
firmar el Convenio de Londres, haciéndolo sin formular salvedad 
alguna; y porque hay motivos sobrados para sospechar que la 
Corte española acogió con satisfacción esa ¡dea, que luego aban- 
donó cuando al surgir la candidatura del archiduque Maximilia- 
no, comprendió que no podía realizar su sueño de colocar en el 
Trono de Méjico un Príncipe español. 

Aunque Prim no procediese por despecho — pues se le atribuyó 
el deseo de ceñir esa Corona — es lo cierto que obró por sí y ante 
sí, desdeñando los consejos del Capitán general de Cuba, que le 
excitó á esperar órdenes del Gobierno, y que ni como general 
ni como diplomático, cumplió con su deber. 

La intervención no había sido necesaria; las diferencias entre 
España y Méjico pudieron arreglarse pacíficamente; el Gobierno 
español no debió empeñarse en que se aceptasen créditos como 
el de Carrera, y el Protocolo que firmó D. Miguel de los Santos 
Alvarez pudo y debió ser una solución. Pero ya que no se hizo 
así; ya que se fué á Méjico sabiendo que Francia se proponía 
erigir allí un Trono y colocar en él al Archiduque Maximiliano, 
¿con qué lógica fundábamos en esto mismo nuestra retirada? ¿A 
qué conducía hacer el juego á Inglaterra, favorecer el predomio 
de la política yankée en América, dejar abandonados los intere- 
ses y las personas de los españoles que residían en territorio me- 
jicano, y olvidar que la acción que nos veíamos obligados á rea- 
lizar en Santo Domingo, no podía terminar sino con un fracaso, 
si fracasaba la de PVancia en la antigua Nueva España? 

Nos retiramos de Méjico, fracasó la acción francesa, y fraca- 
samos nosotros en el territorio dominicano. El proj'ecto de ley 
derogando el Real decreto de incorporación de la República de 
Santo Domingo á España, fué objeto en las Cortes de viva im- 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 65 

pugnación, y el Sr. Cánovas pronunció un discurso admirable, 
elevando la cuestión á la esfera de los grandes principios de la 
política internacional y demostrando lo que significaba para el 
porvenir de España el paso que se iba á dar. Sus palabras, pro- 
nunciadas en el Congreso el 29 de Marzo de 1 865, parecen una 
profecía. «Sólo es respetable — dijo — el que es y se muestra siem- 
»pre fuerte; y si vosotros abandonáis á Santo Domingo, ¿á qué 
»podemos legítimamente aspirar que nos favorezca nunca en la 
»antigua América española? Todas las naciones tienen necesidad 
»de conservar su posición en el mundo; la que tienen necesaria- 
» mente, las que están llamadas á tener por sus especiales cir- 
»cunstanc¡as. Y nosotros, que tenemos cerrado el Xorte por la 
»gran nación francesa, por encima de la cual no pasaremos ja- 
»más, porque no tendremos nunca fuerza para ello; nosotros, que 
»tenemos cerrado ya también el Oriente por la Península ¡talia- 
»na, que forma ho)^ una nación más fuerte que la nuestra; nos- 
»otros, que tenemos tiempo ha cerrado el Sur, nada menos que 
»por tres naciones; por Inglaterra, que posee á Gibraltar, hoy 
»más precioso que nunca, por desgracia, á causa de la apertura 
»del istmo de Suez; por la Francia desde Argelia, que se ade- 
»lantará, que avanzará hacia nuestra costa misma tarde ó tem- 
»prano; por el imperio de Marruecos, en fin, menos fácil de do- 
» minar ciertamente que Santo Domingo; nosotros, digo, en tal 
«situación, ¿iremos á cerrarnos también el camino de Occidente, 
»único abierto ya á nuestra actividad y á nuestra gloria?» 

Estas palabras del Sr. Cánovas son importantísimas, porque 
en ellas palpita el pensamiento á que respondió la acción del in- 
signe hombre público, así durante su breve paso por el Ministe- 
rio de Ultramar en 1 865, como treinta años después, cuando se 
encontró al frente del Gobierno. Sin embargo, el Sr. Nido no da 
á esto la importancia que merece, porque, por regla general, 
como ya he dicho, no se la otorga á los asuntos internacionales, 
que quedan relegados en su obra á lugar secundario. 

Sólo teniendo esto en cuenta puede explicarse que nn tliga 
más que pocas palabras de los gravísimos problemas que hubo 
de resolver el Sr. Cánovas durante su primera etapa de gobier- 

TOMO LXVI 5 



66 BOLETÍM DE I.A REAL ACADEMIA DE I. A HISTORIA 

no, esto es, desde 1 87 5 hasta 1 88 1, en la esfera de las relaciones 
exteriores; problemas gravísimos que la Restauración se encontró 
planteados y á los cuales el primer Ministro de D, Alfonso Xll 
procuró dar solución, no como sus patrióticos sentimientos le 
aconsejaban, sino como las circunstancias le permitieron hacerlo. 

No era, seguramente, el Protocolo firmado con el Represen- 
tante de los Estados Unidos el 12 de Enero de 1877 expresión 
del pensamiento del Sr. Cánovas; pero éste no tuvo libertad para 
hacer cosa distinta de la que hizo, porque si bien se hallaba en- 
tonces á punto de terminar la guerra civil, ardía en Cuba la se- 
paratista, estaba exhausto el Tesoro y casi en bancarrota la Ha- 
cienda, surgía la conspiración republicana, las relaciones con In- 
glaterra y Alemania eran poco satisfactorias con motivo de las 
cuestiones de Joló y de Borneo, y los Estados Unidos contaban, 
en el punto concreto á que se refería el Protocolo, si no con el 
apoyo material, cuando menos con las simpatías de otras nacio- 
nes. En tal situación, ¿podía el Sr. Cáno\-as resistir las exigencias 
del Gabinete de Washington y arrostrar las consecuencias del 
reconocimiento de la beligerancia de los insurrectos.? Lo que 
pudo hacer el Sr. Cánovas, de haber tenido á la vista ciertos an- 
tecedentes, fue' dar otro giro á la negociación. Suele decirse que 
España es el país de los precedentes, pero en este caso faltaron 
al Jefe del Gobierno algunos que pudieron cambiar el curso de 
sus ideas, como, por ejemplo, las pruebas de que España había 
sostenido repetidas \'eces que el Tratado de 1795 no era aplica- 
ble á Cuba, y de que los mismos Estados Unidos habían pro- 
puesto la reforma de ese pacto. 

No menos importantes ni menos difíciles fueron las negocia- 
ciones que acerca de la libertad del comercio en el Archipiélago 
dejólo hubo que seguir con Inglaterra y Alemania. Una y otra 
extremaron su actitud hasta formular, aunque separadamente y 
en diversas ocasiones, gravísimas amenazas; pero, por fortuna, 
no llegaron á ponerse de acuerdo, y el conflicto que amenazaba 
se conjuró mediante el Protocolo de II de Marzo de 1872. 

Otros muchos incidentes deja de mencionar el Sr. Nido, ó lo 
hace en términos que no corresponden á su importancia; por 



HISTORIA política Y PARLAMENTARIA 67 

ejemplo, el referente al reconocimiento de la Monarquía restau- 
rada, las negociaciones con la Santa Sede, los tratos comerciales 
con Bélgica, Austria é Italia para recobrar la libertad arancela- 
ria, el Tratado de comercio con Francia, etc.; sin embargo, nada 
lie de decir acerca de ellos, porque el hacerlo me obligaría á dar 
desusadas proporciones á este informe; pero no creo que quepa 
pasar en silencio un aserto que, en mi modesta opinión, constitu- 
ye un grave error. 

Es ese aserto el relativo á nuestro aislamiento, del cual se la- 
menta el autor al hablar de la catástrofe colonial. Esa frase se ha 
repetido millares de veces durante estos últimos años, pero na- 
die se ha cuidado de examinar si era exacta, y, de serlo, á qué 
debe atribuirse semejante situación. 

Cierto es que si por aislamiento se entiende la carencia de 
pactos de alianza, España vivió en el aislamiento; pero ¿es que 
en el período de 1 87 5 á 1 88 1 cabía pactar alianzas? Aunque lo 
hubiese consentido el estado del país, pues para contraer una 
alianza hace falta que previamente exista en la opinión un ideal 
bien definido en materia de política exterior, y nosotros no te- 
níamos ideal ninguno, como tampoco lo tenemos hoy, por des- 
gracia; aunque esto hubiese existido, y aunque hubiésemos con- 
tado con medios para ello, porque á las alianzas no se va con las 
manos vacías, no habríamos podido contraer en ese período pac- 
tos de esa naturaleza, porque no era aquella ocasión propicia. 
¿Quién no recuerda que estaba muy viva la enemistad de l->an- 
cia y Alemania, y que eran muy difíciles las relaciones entre 
los Gabinetes de París y de Roma, por efecto de la cuestión de 
Túnez.? ¿Quién no sabe que no había hecho mds que dibujarse 
la inteligencia entre Alemania y Austria, como resultado de la 
Conferencia de Gastein, y que si Inglaterra y Francia mante 
nían ya cierta cordialidad, no ofrecía ésta garantías de ninguna 
especie.? En tales condiciones, contando con fuerza propia y 
no siendo factor internacional de positivo peso, no podía Espa- 
ña pensar en contraer alianzas; hacer otra co.sa, en la inseguri- 
dad que ofrecía la posición de todas las naciones, aun prescin- 
diendo de los problemas interiores, que recomendaban una pru- 



68 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dente abstención, habría constituido una verdadera aventura^ 
Pero el Sr. Nido se duele de que al surgir la catástrofe colo- 
nial nos encontr.lsemos aislados, y aunque esto, dicho así, es 
exacto, exige importantes aclaraciones. Si el autor de la Historia 
del Sr. Cánovas hubiese tenido en cuenta que con repetición ha 
aludido M. Francois en sus «Crónicas políticas» de la Rcviie des 
Deux Mondes., á ciertos compromisos de España con determina- 
das naciones, y si teniendo esto en cuenta hubiese tratado de in- 
vestigar el fundamento de tales asertos, probablemente habría 
podido decir que si estábamos aislados en 1898, cuando estalló 
la guerra con los Estados Unidos, no lo estábamos en 1 895, 
cuando surgió de nuevo la crisis colonial. ¿Qué ocurrió entre 
esas dos fechas, 1895 y 1898? Esto no pertenece aún á la Histo- 
ria, y no es posible hablar de ello en este lugar. 

Y como tampoco pertenecen aún á la Historia los incidentes 
relativos á la desaparición de la bandera española de América, 
pondré fin á estas líneas repitiendo que es sensible que el señor 
Nido no haya otorgado mayor atención á cuanto se relaciona 
con la política exterior; pero que, á pesar de ello, la Historia po- 
lítica y parlamentaria del Exento. Sr. D. Antonio Cánovas del 
Castillo es obra digna de toda estima por el número de intere- 
santes datos que contiene, por la plausible laboriosidad que re- 
vela en su autor y por las abundantes enseñanzas que de sus pá- 
ginas se desprenden. 

Por esto último, por las enseñanzas que encierra, he molesta- 
do la atención de la Academia acaso más de lo debido, pues en- 
tiendo que si la Historia es maestra de la vida, su función docen- 
te es tanto más eficaz cuanto se trata de sucesos más inmediatos, 
cuanto mayor es la semejanza que existe entre el estado político 
y social en que tuvieron lugar los acontecimientos que sirven de 
lección y el estado político y social al que han de aplicarse las 
enseñanzas deducidas de aquéllos, y estimo que es altamente la- 
mentable el desdén con que se mira la Historia contemporánea, 
y que ese desdén es el origen de que se cometan muchos erro- 
res que podrían evitarse con el conocimiento de las causas y de 
las consecuencias de los hechos. 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 69 

No creo que pueda desconocerse que los problemas que se 
plantearon al Sr. Cánovas del Castillo, y á cuya solución hubo 
■de consagrar éste su gran talento, su inmensa cultura y su in- 
cuestionable patriotismo, son muy semejantes, cuando menos, á 
los problemas que hoy nos ofrece la realidad, ni juzgo posible 
que haya quien dude de que las enseñanzas que el pasado nos 
ofrece para aplicarlas á las necesidades de los tiempos presentes 
liay que irlas á buscar con preferencia en las luminosas lecciones 
que con su conducta nos dejó trazadas el insigne estadista que 
tuvo en vida amigos y adversarios, pero que después de muerto 
no tiene más que admiradores. 

Yo, que lo fui suyo durante los últimos años de su existencia, 
que le merecí inolvidables atenciones y sabios consejos, y que le 
<lebo, aun antes que á vuestros benévolos votos, la honra insig- 
ne de hallarme en este sitio, porque él fué quien me estimuló á 
seguir los estudios históricos, me complazco en rendir aquí á su 
memoria un testimonio de inextinguible gratitud y en proclamar 
•que á sus discursos, á sus libros, á su correspondencia acudo 
siempre solícito para buscar en ellos luz que me guíe, así en 
mis modestos trabajos como en mi modestísima actuación en la 
vida pública. 

13 Noviembre 1914. 

Jerónimo Bécker. 



VARIEDADES 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO EN LAS OBRAS 
DEL GRECO 

DISCURSO LEÍDO EN LA SOLEMNE SESIÓN ACADÉMICA CELEBRADA EN TOLEDO EN: 

6 DE ABRIL DE I 9 I 4 PARA CONMEMORAR EL TERCER CENTENARIO DE LJW 

MUERTE DEL GRECO 

EXCMO. SEÑOR (l): 

Señores académicos: 

Señoras : 

Señores : 

La noble ¡dea de la conmemoración del Greco en el tercer cen- 
tenario de su muerte, años ha lanzada en esta patria adoptiva 
del artista, llega al tiempo de su madurez y plenitud. Consecuti- 
vos avances para el logro de este resultado han venido siéndo- 
las conferencias de difusión y de cultura con que sabios maes- 
tros y notables críticos de Arte coadyuvaron á la común obra^ 
asentando los sólidos fundamentos, sin los cuales hubiera dado 
consigo en tierra el edificio. Tócame hoy á mí el turno, impulsado 
por mi amor á la idea que provocó la celebración de estas so- 
lemnidades centenarias y constreñido por el deber de la actua- 
ción, que las circunstancias me imponen, como Presidente de la 
Junta organizadora del Centenario del Greco. Elegido para tal 
cargo, superior á mis merecimientos, por lo que pudiera llamarse 
la conjunción de las fuerzas vivas de Toledo con el Patronato 
del Museo del Greco; designado, á más, por la Real Academia de 
la Historia, cuya voz llevo en estos momentos, y por la Socie- 



(i) El Exorno. Sr. D. Pedro Poggio, Inspector general de Bellas Artes,^ 
que ostentaba la representación del Excmo. Sr. Ministro de Instrucción 
pública y Bellas Artes. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO EN LAS OBRAS DEL GRECO 7 I 

dad española de Amigos del Arte, para representarlas en los 
actos del Centenario, cábenme el gozo y la honra de dirigiros la 
palabra en ocasión tan solemne, en el mismo seno de mi natal y 
amada Toledo, en uno de los más castizos rincones de la ciudad 
incomparable, en este Seminario Conciliar Central de San Ilde- 
fonso, al cual, como al olmo la yedra, está enlazado el insigne 
Colegio de Santa Catalina, Virgen y Mártir, Universidad que fué 
de Toledo, cuyo Patronato ostento, y que los Alvarez de Tole- 
do, mis progenitores, fundaron y dotaron para bien de la reli- 
gión, de la república y de las letras patrias. 

En descargo, pues, de la comisión aceptada, y respondiendo 
á un íntimo convencimiento, pláceme exponer algunas conside- 
raciones acerca de la religiosidad y del misticismo en las obras del 
Greco. 

Nacido Doménikos Theotokopoulos en la isla de Creta, Can- 
día para los venecianos; trasladado muy joven á Italia, joven aún 
llegado á España y á Toledo, donde halla su segunda y más ver- 
dadera patria, que ya no abandonará jamás, en estas tres etapas 
de su vida, que matizan y modifican los dotes de un original 
temperamento, hay que buscar los caracteres de su relevante 
personalidad artística. Cristiano por su raza y por su nacimiento, 
al igual que sus compatriotas, aún por entonces no domeñados 
por los turcos; griego y dorio por su origen y representante, 
como sus conterráneos, de una civilización primitiva y archisecu- 
lar; políticamente veneciano, por ser entonces Creta una flore- 
ciente colonia, sometida desde el siglo xui á la Reina del Adriá- 
tico; italiano circunstancial por sus estancias en X'enecia y en 
Roma, era y fué, como no podía menos de ser, dados el medio 
y el tiempo en que se desarrolló casi la primera mitad de su exis- 
tencia, un cristiano meridional y un hombre del Renacimiento. 
Pero en tanto que su espíritu cristiano se sutilizaba y sublimaba 
acariciado por las tradiciones de su patria, en que la huella moral 
de San Pablo era harto más reciente que las de Zeus y de Minos, y 
en armonía con sus tendencias y aficiones filosóficas, su educa- 
ción y sus posibles gustos renacientes sentíanse atenuados y como 
deprimidos por sus achaques orientales y bizantinos, de que tam- 



•J2 boletín de la real academia de la historia 

bien participaba Venecia, por su peculiar idiosincrasia y por el 
temple de su alma altiva, 6 independiente como su raza, fuerte y 
recia como los cantiles y montañas de su quebradísima isla 
natal. 

Kn fecha y con ocasión aún no bien averiguadas, este artista 
extraordinario viene. á Toledo, y las condiciones de raza y de 
localidad, que aquí halla, comienzan pronto á labrar en su áni- 
mo impresionable. No se palpaba en Toledo la rudeza de Creta 
ni el refinamiento de Venecia y Roma. Era tal vez esto por 
los años 1575 ó 1576. La corte se había ausentado tres lustros 
antes; pero, según noticias fidedignas que tengo consignadas en 
uno de mis libros de re toletxna (l), la ciudad no sólo no hubo 
de perder mucho con ello, sino que, á pesar de ello, había en 
realidad ganado. La llegada del Greco á Toledo parece coin- 
cidir exactamente con el aumento de su población, comj^robado 
por mí con documentos coetáneos, y con la benéfica gestión del 
famoso Corregidor D. Juan Gutiérrez Tello, que tantas obras de 
urbanización, utilidad, ornato y recreo llevó á cabo en bien de 
estos patricios. No se encontró, pues, aquí el Greco con un pue- 
blo decadente, con un ambiente pesimista ni con un estado me- 
lancólico de los espíritus. Hallóse, sí, con una abrupta roca fan- 
tásticamente recortada por el Tajo; con una naturaleza grave y 
casi austera; con un revuelto conglomerado de muros, torres y 
templos de aspecto arcaico y medioeval; y ocupando en apre- 
tado haz este sugerente conjunto, con un mundo de clérigos, de 
frailes y de nobles, de menestrales y traficantes, en que, si exis- 
tía una relativa ponderación de fuerzas sociales, la Iglesia y la 
Nobleza, pero principalmente la primera, eran los más importan- 
tes factores de la república. Toledo, en efecto, seguía siendo la 
capital eclesiástica de España y uno de los grandes centros re- 
ligiosos del orbe. La secular y casi apostólica iglesia toledana, 
de la que dijo el santo Pontífice Pío V que era la más insigne del 
mundo; los prelados de Toledo, verdaderos príncipes por su au- 
toridad, su valer y sus riquezas; los institutos monásticos de va- 

(i) Toledo en el siglo A' Í7 (Madrid, 1901) Vid., pág. 54 y nota 129. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 73 

roñes y de mujeres, entonces tan numerosos c influj'cntes, mar- 
caban la pauta, á que ajustaban su sentir todos los ciudadanos, 
de alto á bajo. La Toledo, á que llegó el Greco, es la que pocos 
años antes había visto fundar allí á San Francisco de Borja la cé- 
lebre casa profesa y á Santa Teresa su monasterio carmelita de 
San José, y la que pocos años después había de ver á los carmeli- 
tas descalzos implantar la estrecha reforma teresiana. La 'I'oledo, 
á que llegó el Greco, seguía siendo el mismo pueblo, de cuyos 
habitantes había alabado no muchos años antes nuestro historia- 
dor local Pedro de Alcocer la virtud y el recogimiento de la cle- 
recía y la gran devoción de los ciudadanos en misas, sermones y 
sacramentos, «tanto — dice — que en esto parece de continuo Se- 
mana Santa» (l). Toledo, que en frases de insignes escritores de 
aquellos tiempos, era la Ciudad Sania, Roma sequnda, gloria y 
corazón de España y luz de sus ciudades; Toledo, tan sólidamente 
apegada á nuestra secular tradición religiosa, que en aquel trá- 
fago de ideas novadoras y de falsa reforma, que en el siglo xvi 
conmovió á Europa y llegó á repercutir hasta en varias ciudades 
de Castilla, se mantuvo firme en la fe recibida de San Eugenio, 
al calor de aquel hábito de enfervorizamiento y de misticismo, 
que envolvieron en mucha parte el arte, las letras y las costum- 
bres públicas, vino á ser como la fórmula del ideal religioso y 
espiritualista del pueblo español. 

Tal es la Toledo que encuentra el Greco cuando acjuí acude 
para decorar con su arte maravilloso el templo cistcrciense do 
Santo Domingo el Antiguo. Huésped extraño en la ciudad era 
entonces y extranjero se sentía, aun cuando, en I 579 y con oca- 
sión del pleito del Espolio, solicitaba copia de las diligencias su- 
mariales por no entender bien la lengua castellana. Mas ¿cómo 
puede sorprender esto, ni qué representan un año ni dos, dada 
su filiación greco-italiana y ante el hecho de una larga perma- 
nencia y de una febril actividad ([ue, en efecto, se afirma y des- 
arrolla en Toledo casi por espacio de cuarenta años? 



(O Alcocer, Hystoria o descripción de la Imperial Cihdad de Tolaio, 

fol. CXXIIII. 



74 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«El estado de las costumbres y del espíritu — dice laine (l) — 
es el mismo para el público y para los artistas; éstos no son hom- 
bres aislados.» El Greco no se aisló, no pudo aislarse en Toledo. 
Al calor de los éxitos de Santo Domingo el Antiguo, del Lspolio 
y del Entierro del Señor de Orgaz^ en constante comercio con 
aquellos caballeros, eclesiásticos y burgueses, creada por él, á lo 
que parece, en esta ciudad, una familia que fué una familia tole- 
dana más, y estimulado su genio de artista por lo que veía, lo 
que sentía y lo que le rodeaba, fué, con ser extranjero, el pintor 
más español de todos los de su tiempo; no ciertamente por sus 
procedimientos técnicos, sí por la expresión más ajustada de 
nuestro sentimiento nacional en lo que tenía de más caracterís- 
tico, noble y depurado. Así Toledo fué para aquel hombre ve- 
nido de tan luengas tierras, el natural campo de cultivo y pro- 
ducción, si bien no tanto en lo que la ciudad ofrecía de material 
y tangible, cuanto en lo que encerraba de espiritual y simbólico. 
Y así fueron saliendo de su taller obras y más obras, de las que 
la moderna crítica suele hacer objeto de favorables ó adversas 
censuras, y en las que siempre hay algo digno de estudio, de ad- 
miración ó de extrañeza. 

Uno de los más grandes y más originales poetas españoles del 
pasado siglo, Campoamor, dijo agudamente que en toda produc- 
ción literaria lo primero es el asunto, lo segundo el asunto y lo 
tercero el asunto (2). Con las debidas reservas que hacen nece- 
sarios el pensamiento y la paradoja, que en esta frase se encie- 
rran, abundo en la opinión del poeta-filósofo de Xavia, }a se tra- 
te de obras poéticas ó de obras pictóricas. Asunto vale tanto 
como decir argumento y acción, y el argumento y la acción, esto 
es, el asunto, es lo primero que ante una obra del Greco salta á 
la vista de todo el que no sea un profesional de la Pintura. \" 
¿cuáles son los asuntos de los cuadros del Greco.^ He aquí lo que 
nos responde la estadística, basada en el Catálogo de las obras 
del artista que formó el más notable y conocido de sus críti- 



(i) Filosofía del Arle. La Pintura en Italia. Primera parte, cap. i. 
(2) Prologo de Los pequeños poemas, párrafo iv. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEI GRECD 75 

eos (i): Cuadros de índole religiosa, 368. Retratos, 53. Composi- 
ciones inspiradas en la historia clásica, I. Obras de carácter legen- 
dario, 2. Obras de carácter aleg(')rico, 5. Escenas de género, 6. 
Paisajes y perspectivas arquitectónicas, 3. Hay que notnr que en 
estas cifras van comprendidas las repeticiones, muy abundantes 
en el Greco, y que habido ello en cuenta, el ya escasísimo núme- 
ro de obras legendarias, alegóricas, de género y de paisaje, des- 
contadas las réplicas y circunscribiéndonos á las composiciones- 
tipos, quedaría reducido á uno, tres, uno y dos, respectivamente. 
Clara es la consecuencia que de todo esto se deriva. El Greco fué, 
casi exclusivamente, por sus asuntos, pintor religioso y pintor de 
retratos. Aunque él era un griego que leía á Homero y á Aristó- 
teles; aunque él era un italiano de adopción, familiarizado con 
Petrarca y Ariosto; aunque en Toledo saltaban á su vista por 
todas partes, estimulantes y sugestivas, las reliquias y las esplén- 
didas obras de las civilizaciones orientales, de la gótica y de la 
renaciente, y, aunque tan cerca de sí tenía á toda hora, que casi 
los tocaba con la mano desde su estudio, los intensos paisajes y 
admirables perspectivas del Tajo, los montes y los cigarrales, 
hecha abstracción de cuanto tangible le rodeaba, lo que más in- 
teresaba á su constitución espiritual de creyente y de psicólogo, 
lo que hacía vibrar la cuerda de su inspiración, era lo divino uni- 
versal y lo humano local; eran el género religioso y el retrato. 
Prescindamos ahora del retratista y analicemos al pintor reli- 
gioso. ¿Cómo lo fué? En Italia, al modo de los maestros venecia- 
nos, con la espléndida pompa, con las perspectivas arciuitectóni- 
cas, con la riqueza de detalles y con el carácter naturalista, que 
hicieron de muchas de las obras de aquellos artistas, no escenas 
de la historia sacra, sino episodios de la humana y profana. Ejem- 
plos de esta pintura-tipo son sus composiciones La curación del 
ciego y Cristo arrojando del templo á los mercaderes, de que dejó 
en su fase española alguna réplica, y en las que, á la verdad, no 
vuela muy alta la inspiración religiosa. Por lo contrario, ya en 
España y en Toledo, no bien aclimatado aún entre nosotros, 

(O Cossi'o, El Greco, págs. 549 y siguientes. 



76 BOLETÍN DE LA. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

aclimátase pronto su espíritu; no es influyente, que es influido, 
y al contacto con nuestras aficiones y con nuestras creencias 
fúndense y se compenetran por modo maravilloso algo muy 
nuevo, lo insólito de su técnica, con algo muy viejo, muy fun- 
damental y permanente: el secular sentimiento religioso de la 
raza, arraigado y como petrificado en Toledo, corazón de nues- 
tra individualidad nacional. 

La principal fuente á que acude para inspirarse es aquella in- 
agotable en que vienen bebiendo los artistas españoles. Lector de 
la Biblia, lo que más le atrae es el Nuevo Testamento, la vida y 
la representación de Cristo y de la Virgen. El nacimiento del 
Señor, la adoración de los pastores y la de los Reyes, la huida á 
Egipto, el bautismo de Cristo, la última Cena, la oración del 
huerto, el prendimiento, el espolio, la escena del Calvario, Jesu- 
cristo difunto entre ángeles y sostenido por el Padre Eterno y la 
Resurrección; he aquí sus asuntos dentro de este orden. Junto á 
ellos las representaciones del .Salvador solo: Cristo abrazado á la 
Cruz, Cristo benedicente, Cristo crucificado, este último sobre 
todo, del que se conservan, obedeciendo á dos distintos tipos, 
aunque con variantes, unas veinte réplicas conocidas. 

No en tan gran número, pero tampoco escasas, ofrécense las 
escenas de la vida de la \"irgen. \^ed á alaría representada sola, 
y en su Natividad, y en sus Desposorios, y en la Anunciación, y 
en su dolorosa Piedad, y en la Pentecostés, y en la Asunción y 
en la Coronación. Y como natural complemento la Sagrada Fa- 
milia, en cuyas representaciones, debidas al (ireco, el amable 
naturalismo ni ahuyenta ni perturba á la sincera inspiración reli- 
giosa. 

Cual constelaciones de estrellas que rodearan á aquellas dos de 
primera magnitud, vienen luego los Apóstoles, los .Apostolados 
en conjunto y los Evangelistas. Primero los dos más grandes y 
para el artista más caros. San Pedro y San Pablo, juntos ó separa- 
dos, aquél, ora en su ecuanimidad, ora con sus lágrimas; éste, apo- 
yando la diestra en un mandoble y teniendo en la otra mano el 
característico emblema de la filiación cretense del autor. Después 
las series de Apóstoles, de repetidos tipos las más de las \-eces, y 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO ^J^ 

los Evangelistas, c]ue cierran el primer ciclo histórico del Cristia- 
nismo. San José, bienaventurado de poco extendido culto, cuyo 
desarrollo coincide en Toledo con las estancias de Santa Tere- 
sa, las últimas de ellas coetáneas de la llegada del Greco, ocupa 
el pincel de éste, como principal personaje, en dos ocasiones. El 
precursor San Juan Bautista, ya solo, ya acompaiíado de su ho- 
mónimo el Evangelista, aparece también, aunque no prodigado. 
Ahora son los mártires, aquí San Sebastián, de culto y devoción 
muy antiguos en España; allá, San Mauricio y sus compañeros te- 
beos, de heroica historia, difundida por la cristiandad. Xo podían 
faltar nuestros dos más insignes santos prelados, San Eugenio y 
San Ildefonso, luz y ornamento de esta veneranda sede toledana. 
Tampoco falta el glorioso soldado-obispo de Tours, San Martín, 
un panonio, cuya fama y hechos, como la devoción que inspiró 
desde el mismo siglo v, fueron en toda la Europa meridional y 
occidental populares. Entre los Doctores de la Iglesia topamos 
con San Agustín y con San Jerónimo, de arraigadísimo cuito este 
último en Toledo y en su región, gran figura repetidamente tra- 
tada por el artista. Entre los fundadores vemos á San Basilio, á 
San Benito, á San Bernardo, á Santo Domingo de ("luzmán y á 
San Francisco de Asís, sujeto este último predilecto para el ar- 
tista y muchas veces reproducido en sus lienzos. En fin, como á 
representantes y continuadores de la gran familia seráfica, pode- 
mos contemplar, tratados por nuestro Dominico, á San Antonio 
de Padua, á San Buenaventura y á San Bernardino de Sena, figu- 
ras morales de gran relieve, que, con no ser españolas, eran en 
tiempo del Greco popularísimas y familiares en toda Castilla, y 
acaso la última de ellas, singularmente en Toledo. 

Mucho más reducido es para el ( ireco el muntlo de las santas. 
Santa Catalina, la patrona de los filósofos, cuyo noble culto en 
Toledo y en este centro del saber es histórico y se compenetra 
con nuestras más puras glorias escolares; y Santa Inés, la nobU- 
virgen y mártir romana, alguna vez le ocuparon; pero mejor se 
ajustaba á sus visiones de arte la representación de la santa mujer 
Verónica, y sobre todo y reiteradamente la de Santa María Mag- 
dalena, figura de irresistible atractivo para un artista, y que para 



78 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el Greco, enamorado de la realidad idealizada, debía de serlo 
doblemente. 

Todos estos asuntos religiosos tratólos siempre Theotocópuli, 
en mi juicio, con una sinceridad adecuada á la que era propia 
de sus creencias y convicciones. El examen de su vasta produc- 
ción no permite dudar de ello; pero fuerza es reconocer, en cambio, 
que, ora por la mayor ó menor intensidad con que sentía los di- 
versos asuntos, ora por su vario estado anímico del momento, 
ora también, lo que es aún más probable, por lo complejo y sin- 
gular de sus facultades artísticas, los resultados que obtuvo, á lo 
menos en relación con nuestro actual modo de ver y de sentir, 
fueron muy diversos. La falta de ponderación de nuestro gran 
pintor es en este particular evidente, sin que ello menoscabe el 
concepto que debemos formar de su genio, sino, antes bien, todo 
lo contrario. Así, al que no haya penetrado en el espíritu del 
maestro, sorprenderá, sin duda, que el mismo artista que creó, 
por ejemplo, aquellas Anunciaciones tan idealistas y divinas, 
diese vida á aquellos Apóstoles tan limnanos, y que quien trazó 
aquellos grupos de seres de la Pentecostés y de la Resurrección 
del Museo del Prado, violentos y retorcidos hasta el parasismo, 
diera forma á aquel hercúleo jayán desnudó de la Catedral de 
Falencia, en quien, inspirándose en el realismo más crudo, pre- 
tendió representar á San Sebastián, mártir. El Greco, pintor re- 
ligioso, podrá, aunque sincero siempre, ser discutido cuanto á 
los medios de expresión por él en unas ú otras ocasiones adopta- 
dos. Pero hay una modalidad de su pintura religiosa en que ni 
puede ser discutido ni, en lo que se me alcanza, casi puede ser 
superado. Refiérome, y ello ya habrá podido vislumbrarse, al 
Greco en su calidad de pintor místico y ascético. 

Cuanto hay de lo ponderado á lo imponderable, cuanto ha\' 
<le la tierra al ciclo, hay también entre la religiosidad y el mis- 
ticismo. Es el misticismo, en el orden especulativo, la doctrina 
religiosa ó filosófica que enseña la comunicación inmediata y di- 
recta entre el hombre y la divinidad, en la \-isión intuitiva ó en 
el éxtasis. Pero en el orden real y ]:>ráctico es el amor de Dios 
en su más alto ideal de perfección; es «una efervescencia de la 



DE LA. RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 79 

voluntad y del pensamiento; una contemplación ahincada y 
honda de las cosas divinas» (i); es una emoción real-ideal, la 
más pura y más intensa de todas; es como la cúpula y el rema- 
te de la vida espiritual; es, en fin, un sueño voluptuoso de las 
potencias del alma, arrebatada al seno de Dios para beber la sa- 
biduría eterna. 

La sociedad española de la época del Greco era en su totalidad 
religiosa; pero de su propio seno surgió una numerosa y selecta 
minoría en que, por las condiciones de la raza y del momento 
histórico, el más acendrado misticismo tuvo su natural asiento. 
Causa y efecto á la vez de ese estado de los espíritus fué el vigo- 
roso desarrollo y el lozano florecimiento de nuestra literatura 
mística, fuente perenne é inagotable, en que el alma, sedienta de 
belleza, al par que bebe todas las galanuras de que es capaz y 
susceptible el habla castellana, absorbe las puras linfas de la vida 
espiritual y contemplativa para remontarse después á las serenas 
regiones, en que irradia la Belleza infinita. Hay que leer la pro- 
sa, ora grave y severa, ora suavísima y encantadora, ya vivacísi- 
ma y espléndida, ya sublime y arrebatada, con que los Avilas y 
Granadas, los Zarates y Estellas, San Juan de la Cruz y Santa 
Teresa, fray Luis de León y fray Juan de los Angeles, y Már- 
quez y Ribadeneyra y La Palma y Roa y otros cien escalaron 
en sus inmortales obras las más altas cumbres del misticismo y 
de los misterios inefables. 

De ese misticismo cristiano, verdaderamente castizo y nacio- 
nal, recogido y contemplativo á las veces, á las veces férvido y 
apasionado; de ese misticismo que no sacrificó el libre albedrío 
ni la personalidad humana, antes saturado de un poderoso in- 
dividualismo; tm diverso del misticismo indio, enervante y pesi- 
mista, como del misticismo judaico, hijo de la filosofía alejandri- 
na, como del fanatismo místico, hijo del Protestantismo, que en 
España también dejó sentir sus efectos, como del quietismo y 
del molinosismo, adoradores de la nada, como do los heterodoxos 



(i) Menéndez y Pelayo, De la poesía misiica. Discurso de entrada rn 
la Real Academia Española. 



8o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

misticismos modernos, que en sus variadas manifestaciones sólo 
del misticismo tienen el nombre, es hermano entero el impreso 
en muchas de las obras del Greco, particularmente de su segunda 
y tercera época española. Nada demuestran, nada pueden de- 
mostrar en contrario las afirmaciones de una novísima crítica, 
según la cual el Greco no fué un místico español ni podía serlo, 
por su amor fervoroso á la Naturaleza, y su afán de sublimarla á 
través de un ideal realista (l). Nada pueden demostrar en con- 
trario las conclusiones de una crítica sabia, pero en este particu- 
lar inconsistente, que atribuye casi exclusivamente en el Greco 
á la supuesta tristeza y al supuesto pesimismo de la raza (2) lo 
que fué efecto de una sincera convicción espiritualista y de una 
hondísima emoción producida por nuestros venerandos dogmas 
y creencias y reflejada como en fiel espejo en numerosas pro- 
ducciones del cretense. Bien será examinar algunas de ellas, las 
que estimo más ajustadas al misticismo del autor en sus diversos 
matices. 

Dentro del ciclo concerniente á la divina figura del Redentor 
del mundo, quiero recordar tres tipos distintos, todos ellos re- 
petidos y alguno con profusión por el Greco. El Cristo abrazado 
á la cruz, del Museo del Prado, y mejor aún el del Sr. Beruete, 
en que la claridad, vaga de contornos, que rodea la noble ca- 
beza, desmiente esta vez el tan decantado naturalismo del ar- 
tista, parece que escruta, en el insondable infinito, la voluntad 
del Padre, que le envió al sacrificio que ha de salvar á los hom- 
bres. Un rostro de carácter más idealista en el amplio sentido 
que suele darse á esta palabra, una expresión de amor sublime, 
de abnegación y de inefable dulzura, son los rasgos más salien- 



(i) Domenico Theotocopulo, el Greco. Artículo de D. Aurelio Cabrera v 
Gallardo, publicado en la revista Centenario del Greco, núm. 3 (18 de Mar- 
zo de 1 9 14), y reproducido en el periódico El Eco Toledatio, número del 
28 de Marzo del mismo año. 

(2) Cossío. Esta curiosa especie de la tristeza de los toledanos contem- 
poráneos del Greco ha hecho fortuna. Puede verse revivir en algún libro 
posterior al de Cossío; así en el de tan agradable lectura como de poca 
sustancia, de Maurice Barrías. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 8 1 

tes del protagonista del maravilloso Espolio de la Catedral pri- 
mada, en cuyo elogio se ha saciado la crítica del presente y del 
pasado tiempo, considerando, y con razón, que «con él se llega 
á uno de los momentos capitales en la producción del artista; 
para muchos, al cuhninante; para todos, al de expresión de ma- 
yor sublimidad y grandeza poética» (l). Muy otro carácter ofrecí- 
el tipo del Salvador benedícenie, según se ve, por ejemplo, en el 
lienzo del Museo del Greco, de esta ciudad. En la majestuosa 
cabeza, rodeada también, pese al achaque naturalista, de gloriosa 
claridad, la intensísima mirada y la preternatural serenidad, de- 
nuncian una intuición felicísima del artista, que parece haber 
sorprendido y expresar juntamente dos de las infinitas excelen- 
cias del Dios Hombre, aquí si misericordioso in actu, justiciero 
in potentia. La benignidad del tipo se atenúa tanto más cuanto 
se consolida el gesto imperturbable en el rostro, visto también 
de frente, del lienzo de la Verónica, de Santo Domingo el Anti- 
guo, en que algo misterioso y arcano, algo inquietante y terrible 
sorprende y atemoriza al espectador con la fuerza de lo impre- 
visto. 

Los medios varioá de expresión, que aplicó el Cireco para in- 
fundir el misticismo en las representaciones de la X'irgen, res- 
plandecen en los diversos asuntos y concepciones de este orden 
tratados y creadas por nuestro artista. Ved, por ejemplo, la se- 
rie de las Anunciaciones, el asunto mariano (|ue más le interesó, 
en conformidad con cierto hondo sentimiento poético de su es- 
píritu. En la del Museo del Prado, pintada en la primera época 
española de Dominico, provista de la decoración arquitectónica 
que denuncia aún añoranzas venecianas, la Virgen es, más que 
tierna doncella, una digna matrona que recibe con clásica sere- 
nidad la inesperada nueva. En la del Museo-Biblioteca Balaguer, 
de la segunda época, y ya francamente española, descúbrese á l.i 
vez que apacibilidad y dulcedumbre, cierta candorosa incons- 
ciencia é infantil alegría ante la declaración del angélico nuncio. 
En las de la última época, en fin, y sobre todo en la (jue guarda 



(i) Cossío, El Greco, cap. v, pág. 159. 

TOMO LXVI 



82 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

en París el Sr. Zuloaga, la mds mística de todas, sorpréndese en 
el virgíneo rostro el sello de un gozo inefable y enteramente ce- 
lestial. Hay un grupo encantador de cuadros del Greco, que es 
el de las Sagradas Familias. Yo no sé de nada más digno, más 
espiritualmente noble y á la vez más íntimo y tierno, todo en 
una pieza, que la expresión de la Virgen lactando á Jesús infante 
en el cuadro que fué de D. Raimundo de Aladrazo, y hoy posee 
Mister riuntington: tipo físico, por cierto, gcnuínamente español 
y toledano, en cuyo rostro se lee la honda convicción con que 
la Virgen-Madre siente que aquel tierno ser que liba su sangre 
es á la vez su hijo y su Dios. Tras lo imponderable gozoso, lo 
imponderable doloroso. Aquella espectral Virgen en pie con- 
templando á Cristo en la cruz, del Museo del Prado, de extraño 
escorzo y aspecto más cadavérico que el del propio Crucificado, 
es algo en que se funden con aterradora intensidad el colmo del 
espanto y el del sufrimiento. Y aquella Piedad^ que hoy posee 
también en New- York el hispanófilo Huntington, por sus carac- 
teres mucho más italianizante, es la efigie de la desolación trá- 
gica, que clama al cielo — madre al fin, aunque madre de Dios — 
ante la inmensidad de su infortunio. Por último, llega la apoteosis 
y la gloria. Entre la Asunción de la Virgen, procedente de Santo 
Domingo el Antiguo y hoy desterrada en Chicago, gran obra de 
italiana filiación firmada en 1 577 y la que aún, por dicha, se 
conserva en la iglesia de San Vicente de esta ciudad, pintada en 
los últimos años del autor, hay, cuanto al linaje del misticismo 
que en ambas campea, la diferencia que también existe entre la 
concepción italiana tradicionalmente idealista, y la española, más 
ideal-real y por lo mismo más honda y más punzante. 

Pero donde la expresión más intensa á la vez que más origi- 
nal del misticismo ¡lega á lo insuperable, es en una obra, en ge- 
neral, poco conocida y poco mencionada, á saber: la despedida 
de Cristo y de la Virgen., procedente del convento de San Pablo, 
de esta ciudad y ya perdida para Toledo y para España. En este 
cuadro, de figuras de medio cuerpo, las miradas de ambos per- 
sonajes se penetran, sus manos diestras con sus actitudes hablan, 
sus siniestras se buscan y cruzan amorosamente y sus almas se 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 83 

funden. La tal despedida no refleja, como pudiera pensar quien 
no conozca el cuadro, algo manifiestamente trágico y desgarra- 
dor, pero al cabo muy humano, de lo que debe ocurrir entre una 
madre y un hijo que tienen que separarse convencidos de que 
este último va en derechura á una cruel y afrentosa muerte. Por 
lo contrario, hay allí algo mucho más profundo y filosófico, más 
atrayente y sugestivo, hay algo muy grande que escapa al aná- 
lisis, hay un drama oculto que realiza en el espectador su efecto 
emotivo con medios de expresión asombrosamente sencillos. 

No trató el Greco muchas veces el Apostolado por entero 
como tema de composición. Cuadro muy notable y característi- 
ce de los últimos años del artista, es, á este propósito, el Apos- 
tolado que con Jesús en casa de Simón, posee en París AI. Ivan 
Stchoukine. Aquellos Apóstoles, dispuestos varios de ellos en 
violentos escorzos, tienen en sus expresiones y actitudes tanto ó 
más que de místicos, de locos y obsesos, con que se lle\-a al pos- 
trero límite la exageración real-ideal, en que morbosamente in- 
currió más de una vez el insigne candiota. 

Cuanto á los Apóstoles reproducidos por el Greco individual- 
mente, no son, por lo general, tipos extremados por la expresión 
religiosa ni por la intensidad mística. Son, al contrario, como ya 
he dicho, seres muy humanos, retratos de contemporáneos, si 
bien caracterizados con arreglo al especial modo de sentir del 
artista, y á las exaltaciones propias de su último estilo. Algún 
ejemplar se aparta de este general patrón, como ocurre con el 
Santiago (creído erradamente San Roque), que poseyó en Madrid 
doña María del Carmen Mendieta, en cuyo semblante, que mira 
al cielo, se pintan el amor divino y las ansias por los deliquios 
celestes. 

Pero lo que más difiere de aquel humano naturalismo de los 
Apóstoles, es el tipo, harto repetido por el artista y para él grato, 
de San Pedro arrepentido, asunto que así en Pintura como en 
Poesía suele designarse con el expresivo título de Ldí^riiiias di' 
San Pedro. Este patético asunto era, y siguió siendo en adelante, 
muy adecuado á la inspiración de nuestros pintores religiosos y 
á las preferencias del pueblo devoto. Quien contemple la contri- 



84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ción del Apóstol, interpretada por nuestro artista, en los hermo- 
sos lienzos — entre otros — del Marqués de Casa-Torres y de la 
Casa del (jreco, de esta ciudad, obtendrá la visión más justa y 
más española del ascético misticismo nacional de los siglos xvi 
y XVII. 

Con el penitente discípulo de Cristo, enlaza la discípula peni- 
tente, María Magdalena, abrasada de amor por su divino Maes- 
tro y amigo. Dos concepciones bien distintas de este tipo de 
santidad brotaron del pincel del cretense: la del Colegio de los 
Ingleses de Valladolid, que si no es de la primera época españo- 
la lo parece mucho por sus reminiscencias italianas: opulenta de 
formas, extática, pero serena, y la de M. FischoíT, de París, que 
contempla atentamente un Crucifijo: figura más alargada, más 
ascética y austera, aunque rebosante aún en juventud. lín un 
cuadro de composición, en el Cristo crucificado con las santas 
personas al pie, del Museo del Prado, es de verse una Magdale 
na abrazada á la cruz en violenta posición, toda neurótica y re- 
torcida en fuerza de su exaltación mística. Y como contraposición 
violenta, es curioso ver en el ático del retablo mayor de la igle- 
sia de lltulcia, consagrado por el artista en sus varias composi- 
ciones á María Magdalena, la asunción de la santa, que aparece 
completamente desjiuda, de pie y sostenida en el aire por dos 
ángeles: representación extraña y nada conforme con los usos 
del Greco, cuyo rasgo, más que á un arranque de crudo natura- 
lismo, que no sentía, hay que atribuir á sus achaques simbolistas 
y románticos. 

De todos estos tipos de María Magdalena, mis preferencias son 
para la de FischoíT, que ya cité, rebosante en atención contem- 
plativa, por lo mismo que obedece á una inspiración más sincera 
y más española, sin exageraciones; tipo ó repetido ó modificado 
en toda una serie de cuadros del segundo y del último período 
español del artista, en que pueden seguirse paso á paso los ma- 
tices que en su mente revistió á una de las más admirables y 
sugestivas figuras morales del Cristianismo. Antójaseme, con 
todo, que el Greco, que, salvo en determinadas ocasiones, no 
acertó á encarnar en los tipos femeninos tanto como en los mas- 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 85 

calinos la entraña del más sublimado misticismo, quedó en sus 
Magdalenas en un nivel inferior al de otras obras suyas ó más 
sentidas ó más estudiadas. 

Mejor se acomodaba á las condiciones peculiares del artista la 
personalidad del gran Doctor de la Iglesia, San Jerónimo. Pres- 
cindamos de los San Jerónimos de medio cuerpo con traje car- 
denalicio (tipos, el de la National Galleiy, de Londres, y el del 
Conde de Adanero), que no son cuadros místicos, sino verdade- 
ros retratos de un viejo barbado é imponente. El tipo de San 
Jerónimo más comúnmente aceptado y vulgarizado por el Arte 
del Renacimiento, es muy otro. Es el caduco y escuálido ancia- 
no desnudo, de cuerpo entero ó en media figura, que invoca, más 
que penitente, desolado, el favor del cielo ó que golpea su pecho 
con una piedra, contemplando un crucifijo. El Greco, en sus pe- 
ríodos segundo y tercero español, con mayor ó menor intensi- 
dad expresiva, supo fijar este tipo, inclinándose generalmente á 
ese ascetismo penetrante y un tanto hosco, más atormentado por 
el torcedor del supremo juicio, que confortado por la perspecti- 
va de los goces celestiales. 

El gran Arzobispo toledano, San Ildefonso, tratado con más 
no\ edad por el artista, inspirándose en venerable tradición local, 
en su espléndido lienzo del Hospital de la Caridad de lUescas — 
uno de los mayores aciertos que logró en su larga carrera, así en 
la expresión como en la técnica — sí que trae á la mente del es- 
pectador, sugestionado, dulzuras propias del paraíso. El noble 
anciano, largo, enhiesto, espiritualizado, sentado ante su búlete, 
con la pluma de ave en la diestra y la siniestra apoyada en el 
libro que está escribiendo en defensa de la perpetua virginidad 
de María, suspende por unos instantes su tarea y, dirigiendo su 
mirada hacia una imagen de la Virgen, parece pedirla inspira- 
ción, á la vez que la rinde el tributo de todo su amor y el don 
de toda su alma. «El que se haya empapado en nuestro ambien- 
te nacional — dice el Sr. Cossío en uno de los más bellos y elo- 
cuentes pasajes de su obra sobre el Greco, — podrá penetrar el 
vigoroso casticismo de este anciano seductor por su amable aus- 
teridad, por su digna sencillez... de esta página histórica, y de 



86 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

este prototipo de nuestros escritores místicos-humanistas del 
siglo XVI, en el momento de su trabajo... que así hubieron de ser 
y así meditarían y escribirían sus libros los dos grandes Luises, 
el de León y el de Granada» (l). 

No hay en toda la extensa obra del Greco personaje más tra- 
tado ni más hasta la saciedad repetido que el gran padre y fun- 
dador San Francisco de Asís (2). Por otra parte, y esto importa 
más aún, para ningún asunto por él interpretado acertó Domi- 
nico á hallar una fórmula — iba á decir una receta — más exacta y 
más adecuada á la figura moral del Serafín de Asís, \"i\a en la 
mente del pueblo español. 

Sospecho que el Greco, al andar su camino de \^enecia á 
Roma, hubo de detenerse en Umbría y que hubo de visitar á 
Assisi, cuna y sepulcro del glorioso Patriarca. Si así fué, en aquel 
gran santuario de la Religión y del Arte, en aquellos dos tem- 
plos gemelos, en que vertieron su genio los mayores maestros 
del primer Renacimiento sienes y florentino, se desplegarían ante 
su vista, con los maravillosos frescos del Giotto y de sus discípulos, 
la fecunda vida de San Francisco y las representaciones simbó- 
licas de su Orden, y acaso allí su alma de cristiano y de artista 
romántico, al par que admiraría las producciones de aquellos 
gigantes de la Pintura, pudo enamorarse de aquel otro gran ro- 
mántico de la santidad, de aquel Juan Moriconi, que destacan* 
dose «en la cima del siglo xui» (3) provocó una de las más fe- 
cundas y saludables renovaciones que registra la Historia, 

Sin que ello revista otro carácter que el de meras conjeturas, 
á lo menos parece demostrar el origen italiano de la afición 
franciscana en la mente del Greco, el San Francisco^ arrodillado 
y en éxtasis, que posee en París el Sr. Zuloaga: tablita firmada 



(i) El Greco (Madrid, 1908), cap. viii, págs. 3137 314. 

(2) Hasta el año 1908, en que apareció con el libro del Sr. Cossío su 
Catálogo de las obras del Greco, nada menos que sesenta San Franciscos 
del autor aparecen registrados, contando entre ellos así los rigurosamen- 
te auténticos como los fundadamente atribuidos. 

(3) Pardo Bazán, San Francisco de Asis^ tomo i; Introducción, pági- 
na tLXIX. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 87 

por el autor, concebida y ejecutada por modo bien característi- 
co, y á la cual se considera obra de los últimos años de Italia ó 
de los primeros españoles de nuestro artista. 

Pero el Greco vino pronto á España y á Toledo, y á su sutil 
espíritu helénico y de ocasional italiano debió de admirar el 
hecho de hallar en España y en la ciudad del Tajo un ambiente 
de franciscana austeridad, que pudiérase decir exacerbado en 
aquellos severos días en que ocupaba un Felipe II el trono de 
San Fernando. 

A la verdad, e\. franciscanismo español databa de los primeros 
gloriosos tiempos de la Orden. Antes de su misma constitución 
y de su aprobación, venido á España, según respetable y cons- 
tante tradición, el fundador San Francisco en 12 14 (justamente 
hace ahora setecientos años) recorrió gran parte de la Península, 
propagó sus ideales, hizo muchas fundaciones, y por dondequie- 
ra que fué logró completos éxitos. Navarra, Vasconia, León, As- 
turias, Galicia, Portugal, Cataluña y ambas Castillas fueron cam- 
po de su labor y teatro de sus predicaciones (i). La Orden se 
difundió asombrosamente en España en el mismo siglo xm y en 
los siguientes. Al acudir al reino de Toledo, no debió olvidar el 
santo varón á esta ciudad, antigua é ilustre cabeza de España. 
El primer convento franciscano que hubo en Toledo preten- 
dió, como los de otras localidades, haber sido fundado por San 
Francisco. Es cosa cierta que en 1 2 30 unos frailes menores se 
hallaban establecidos fuera de muros, en el cerro de la ermita de 
la Bastida, de donde se trasladaron, dentro de la ciudad, al sitio 
que hoy ocupa el convento de la Concepción. También se re- 
monta al siglo XIII el origen del convento de religiosas de Santa 
Clara la Real, erigido en la Vega y trasladado al interior de la 
ciudad en 1 37 1. Las fundaciones franciscanas continuaron en 
Toledo, y durante los días del Greco se contaban ac[UÍ nada me- 
nos que tres monasterios franciscanos de varones, entre ellos el 

(i) Véase acerca de esta interesante materia el trabajo de I'k. Atana- 
sio LÓPEZ, Viaje de San Fnwci seo á España, recientemente piil>Iica(lo en 
el Archivo ibero-americano (año i, tomo i, Enero-Febrero, 1914), en el (|iie 
con nutridos datos aparece resumido el asunto en su estado actual. 



88 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

espléndido de San Juan de los Reyes, y siete de religiosas. La 
Orden Tercera tenía hermanos en Toledo en vida de San Fran- 
cisco. La tradición franciscana estaba, pues, viva y floreciente 
entre nosotros en tiempo del Greco, y datos y conjeturas nos 
advierten cuan grandemente pesaba sobre su espíritu. Acaso era 
el Greco terciario de San Francisco. Acaso frecuentaba el trato 
de los observantes de San Juan de los Reyes, establecidos en su 
mismo barrio; ó, míís verosímilmente, el de los franciscanos des- 
calzos ó Gilitos, que desde l6lO tuvieron su con\ento á dos pa- 
sos, como quien dice, del taller del artista. Y sabido es ya hoy, 
por la afortunada diligencia de un joven investigador toleda- 
no (l), que el cabo de año del (ireco se dijo por veinticuatro 
frailes de San Francisco y no por los de otra Orden, de entre las 
numerosas que radicaban en Toledo; claro indicio de la voluntad 
de Theotocópuli, conocida ó respetada por su hijo. 

Varias de estas circunstancias hubieron de influir, sin duda, 
para que el Greco vaciase, por decirlo así, en el tipo que do con- 
formidad con el pueblo castellano sentía, toda la esencia concen- 
trada del misticismo ascético español en la más aguda de sus 
fases. Y así lo hizo nuestro artista, principalmente en su segun- 
da y postrera época española, durante las que, en virtud de cons- 
tantes y repetidos encargos— prueba palpable del unánime sentir 
social — salieron del taller del maestro tantos y tantos San Fran- 
ciscos más ó menos variados en la forma, pero idénticos en el 
espíritu y en el carácter. 

Así, pues, al primero y menos español de los tipos corres- 
ponde el San Francisco de D. R. García (de Madrid), media 
figura con la vista hacia el cielo, las manos cruzadas sobre el 
pecho y teniendo ante sí una calavera. Luego vienen, probable- 
mente, el santo de pie ante el crucifijo, al cual parece dirigir pa- 
labra y pensamiento con penetrante expresión de tristeza y de 
ternura (colección del Marqués de Castro- Serna); el santo tam- 
bién en pie con la calavera ante sí, recibiendo absorto y con las 



(i) San Román y Fernández, El Greco en Toledo. Testamento del Gre- 
co hecho por su hijo en virtiul del poder que aquél le dio. Vid. pág. 201. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 89 

manos extendidas los estigmas de las cinco llagas (Marqués de 
Pidal y D, Ricardo Pascual de Quinto); el santo de hinojos, con 
las manos en cruz sobre el pecho, contemplando fijamente un 
crucifijo, que ante él se halla, y junto al cual hay un libro cerra- 
do (D. Segismundo Moret); el santo en éxtasis ante un pequeño 
crucifijo que en alto aparece (Salas capitulares del Escorial); el 
santo asimismo extático y mirando al cielo, pero teniendo en la 
parte baja ante sí el crucifijo apoyado en una calavera (Herede- 
ros de D. F. Brieva); el santo de cuerpo entero y de rodillas, en 
actitud de inefable arrobamiento ante un rompimiento de celes- 
te claridad que en lo alto fulgura, en tanto que abajo y á la de- 
recha del cuadro, un religioso caído ó sentado y de espaldas, da 
muestras, con su ademán, del estupor que le ha producido el 
prodigio (colección del Marqués de Cerralbo); y, en fin, el santo 
de rodillas frente al espectador, en honda absorción contempla- 
tiva ante la calavera que tiene en la mano, escena que presencia 
un lego, que en media figura y con las manos cruzadas se ve 
hacia el ángulo inferior izquierdo (ejemplares del Museo del Pra- 
do, del Colegio de Doncellas, de Toledo, y otros). 

Con tal multiplicidad de obras y de representaciones, si fué e' 
Greco para el pueblo el pintor de San Francisco, coincidió del 
todo con la voz del pueblo la crítica erudita, representada por 
Pacheco, para quien Dominico fué el mejor pintor de San Fran- 
cisco, «porque se conformó mejor con lo que dice la Historia» (l). 
Esta unanimidad tradujese desde los mismos días del artista 
hasta pasado mucho tiempo en un número extraordinario de co- 
pias é imitaciones más ó menos serviles del mismo asunto, mu- 
chas de las cuales han sido falsamente atribuidas al Greco, y 
cuya persistencia coincidió con la edad de oro de nuestra místi 
ca, decadente después con la decadencia de la dinastía aus- 
tríaca. 

No infundió el cretense, ó no acertó á infundir en los pocos san- 
tos que reprodujo de la familia franciscana, el exuberante misti- 



(i) Arte de la Pintura (Madrid, i866),..t<)mo ii, lib. m, f.'tp. x'v. p.iK' 
na 304. 



90 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cismo que en su seráfico patriarca. Los santos dominicos dan 
también escaso contingente en la enorme labor del artista; pero 
reflejan por completo el mismo carácter místico-nacional. Santo 
Domingo, ó el bienaventurado de su orden, que el Greco á las 
veces reprodujo, aparece de rodillas, orando ante un crucifijo ó 
ante una cruz que ase con una mano. En el bello ejemplar del 
Sr. Sanz Bremón, de V^alencia, que es de la segunda época es- 
pañola, el santo, con las manos cruzadas, está absolutamente 
abstraído en íntimo recogimiento. En el de la iglesia de San Ni- 
colás, de Toledo, de los últimos años del pintor, el protagonista 
se retuerce en una contorsión violenta y su rostro tiene aspecto 
de difunto, todo lo cual da á la obra un carácter que traspasa los 
límites del misticismo para caer dentro de lo desagradable y re- 
pulsivo. 

Como ejemplo más saliente de ideal místico en las escasas 
santas del Greco, hay que mencionar á las santas Inés y Tecla, 
que con la Virgen, el Niño y dos ángeles forman una de las más 
deliciosas composiciones de su autor, gala hasta hace pocos años 
de la ¡lustre Capilla de San José, de esta ciudad. Al que juzgue á 
nuestro artista al través del único prisma del ascetismo macilen- 
to y verdinegro de algunos de los santos Franciscos y Domin- 
gos, sorprenderá la atractiva belleza y el irresistible encanto de 
estas dos santas Vírgenes, cuyas actitudes y cuyos rostros, uno 
vuelto hacia el grupo de arriba, otro con la vista recogida mo- 
destamente hacia tierra, son la suprema expresión del más sua- 
ve y más amable de los misticismos. 

Al conferir sobre materia artística en su relación con aquel 
sentimiento, que tanto aproxima el espíritu humano á la fuente 
eterna é inextinguible del divino amor, fuerza es que dedique 
unos momentos á los retratos místicos del Greco. Gran retratista 
este pintor, arrancó á las almas su secreto para publicarlo pala- 
dinamente en sus trasuntos aislados, en general excelentes y mu- 
chos de ellos maravillosos; así se ve en sus muy escasas damas, 
en sus prelados, eclesiásticos y frailes y en sus numerosos caba- 
lleros y ciudadanos, donde es frecuente sorprender el sello del 
carácter regional y toledano en su manifestación casi diaria y en 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 9I 

SU aspecto puramente humano. Para hallar en los retratados por el 
Greco la expresión de lo humano-divino, el lazo misterioso que 
liga á los mortales con la divinidad, exteriorizado por las formas 
plásticas, hay que acudir á los cuadros de adoración, de que en 
la obra del artista no faltan notabih'simos ejemplares. En el cua- 
dro de la Resurrección del Señor, del retablo de Santo Domingo 
el Antiguo, el eclesiástico que aparece en el ángulo inferior iz- 
quierdo, dirigiendo la vista al Resucitado, y que debe de repre- 
sentar al deán D, Diego de Castilla, por quien el Greco ejecutó 
esta obra, es un caso de misticismo sereno, más bien de simple 
devoción, como convenía á la tendencia italiana propia de aque- 
llas célebres pinturas. Los numerosos santos y fieles prosterna- 
dos en la parte inferior del lienzo llamado Sueño de Felipe II, de 
El Escorial, son ya casos de un misticismo más acentuado, en 
que se traslucen espíritus absortos y coloquios ultraterrenos. Al 
uno y á los otros superan con mucho en fuerza é intensidad de 
expresión las dos admirables figuras contemplativas de caballe- 
ros, el uno arrodillado y cubierto por el manto de la (^rden do 
Santiago, y el otro de pie, vistiendo férreo arnés, que desde 
París han venido á ser nuestros huéspedes de algunos días por 
la generosidad de su poseedor el Sr. Errazu; arquetipo en lo cjue 
yo alcanzo y conozco el más representativo y perfecto de la pro- 
funda fe, del insuperado fervor religioso de aquellos españoles 
de nuestra edad de oro, que, sin apartar de Dios el pensamiento, 
ganaban provincias y reinos para la patria y encumbraban el 
nombre cristiano y español á una altura jamás superada en el 
curso de los siglos. 

Estos dos últimos retratos llévanme como de la mano, si no 
por su fecha por su significación moral, á discurrir brevemente 
acerca de ese gran cuadro místico, de ese verdadero monumen- 
to erigido por Theotocópuli á la gloria del misticismo, y al que 
vulgar y no muy exactamente se llama el Entierro del Conde de 
Orgaz. 

Líbreme Dios de emplearme á estas alturas en la descripción 
y en la crítica de aquella obra, de la que el más ilustre de los 
tratadistas del Greco ha dicho, formulando un juicio definitivo, 



92 BOI.ETÍS DE LA REAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que es «la m<1s substancial y penetrante página de la pintura es- 
pañola» (l). Todos la conocéis. Todos la habéis admirado. To- 
dos os habéis sentido sugestionados bajo su influjo. Todos esta- 
blecisteis las inevitables comparaciones entre la parte baja y la 
alta del lienzo, aunque no en todos haya la comparación produ- 
cido las mismas impresiones y consecuencias. Ahora bien, no 
todos habréis tenido espacio para analizar el carácter propio de 
cada uno de los elementos integrantes y para aplicar la verda- 
dera resultante de este solidario conjunto en orden á la idea 
mística. 

Esa magna composición del Entiei'ro^ en que el artista profe- 
sional moderno ensalza sobre todo la maestría de la técnica, y en 
([ue el artista filósofo pondera ante toda otra cosa la conjunción 
del idealismo y realismo y la viva encarnación del ambiente 
nacional, en fondo y forma, y en que el romántico siente el 
hálito y recibe la caricia de la tradición y de la leyenda, y 
en que el simple, ingenuo creyente ve un milagro contempla- 
do por buen golpe de señores y de eclesiásticos, encierra bien 
todo ello, pero representa sobre todo y por cima de todo la 
afirmación más solemne de lo sobrenatural, el triunfo del es- 
píritu religioso y místico, vinculado, citando Dios quería^ en 
esta raza española. Recordad por un momento aquel mundo de 
personajes humanos y divinos animados por el soplo del ge- 
nio, que ha ya más de tres siglos pueblan la iglesia de uno de los 
más típicos barrios de Toledo, no muy lejano del sitio en que 
nos congrega esta solemnidad. Traed á la memoria aquel buen 
caballero difunto y á los dos solícitos santos, personificación de 
la lozana juventud y de la ancianidad venerable; á aquellos devo- 
tos clérigos, á aquellos frailes ascetas, á aquella falange de no- 
bles toledanos, y á aquel gentil pajecillo y á aquella imponente 
visión celestial, con su Cristo triunfador, su V^irgen, sus ángeles 
y sus santos, en cuyos rostros y miradas, más aún, si cabe, que 
en los caballeros de abajo, se adivinan la dejación de lo terreno y 
corpóreo, la imagen del alma subyugada por la idea de lo infini- 



(i) Cossío, El Greco, cap. vn, pág. 225. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISMO DE LAS OBRAS DEL GRECO 93 

to... Haced ahora abstracción de casi todo ello y atended sólo 
al recuerdo de los caballeros. Ese grave conjunto de agrupadas 
y casi alineadas cabezas, en que, según dicen, á una, la realidad 
y el historiador local Pisa, se hallan retratados muy al vivo mu- 
chos insignes varones de aquellos tiempos, está absorto y enaje- 
nado contemplando el prodigio con que Dios premia al dichoso 
Don Gonzalo, en cuyo puesto todos quisieran hallarse. No re- 
presentan, no, aun con su negro indumento, pura moda de la 
época, á una España vestida de luto, muy distante de la realidad. 
No producen la melancólica impresión de días miserables, que 
en la segunda mitad del siglo xvi, en que se pintó el cuadro, no 
habían llegado para España; frescos como estaban aún los laure- 
les de San Quintín, de Malta y de Lepanto, lejanas todavía las 
tristezas de Cataluña y de Portugal, de Rocroy y de la paz de los 
Pirineos. No reflejan la supuesta tristeza de una raza que había 
engendrado á Lázaro de Tormes y que se disponía A engendrar 
á Don Quijote y á Don Pablos, regocijo de los siglos. Ni aquellos 
ilustres toledanos son unos neuróticos, ni están acongojados, ni 
se curan para nada de los males ni de la decadencia de Toledo, 
que sólo se acentuará años adelante. Los tales caballeros, aquí tan 
devotos y recogidos, son aquellos mismos Silvas y Ayalas, Guz- 
manes y Mendozas, Rojas y Riberas, Manriques y Toledos, 
Lassos y Carrillos, que en las fiestas de toros y juegos de cañas 
de Zocodover hacían alarde de su destreza; los mismos que en el 
campo de Marzal, en la Vega, en la Huerta del Rey y en las 
Vistillas de San Agustín esparcían el ánimo y discreteaban con 
las damas y se adiestraban en el ejercicio de la jineta; que en las 
reuniones y Academias literarias del Conde de Fuensalida, del 
Conde de Mora y del Palacio de Buenavista, así se eji-rcitahan 
en lances de ingenio como en las armas y en la sortija, en justas 
y torneos de pie y de caballo; y, en fin, los mismos que en los 
predios, cigarrales y casas de placer de los pintorescos contor- 
nos, celebraban fiestas y banquetes, se entregaban al deporte ci- 
negético y, en suma, apuraban los goces de la vida física, que 
pródiga les ofrecía la Naturaleza. Pero como hijos legítimos ([uc 
eran de su raza y de su patria; como regían sus espíritus por las 



94 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

doctrinas de aquellos otros escogidos, de fray Luis y del Maestro 
Avila, de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa, espíritus, aun- 
que místicos, luminosos, y para los cuales la tristeza era el peor 
enemigo de la devoción, sentían hondo y expresaban claro, con 
emoción viva, pero sin tristeza alguna, la aspiración de su alma 
ante el extraordinario cuadro, tan ajeno á la realidad terrena, de 
que en lo alto de la composición el artista se hacía intérprete. 

Murió ahora hace tres siglos justos aquel insigne toledano, 
aquel «Griego de Toledo», como decía su panegirista el padre 
Mtro. Paravicino; perfecta personificación del tan vulgar como 
verdadero adagio: No con quien naces, sino con quien paces. Pero 
los fantasmas que palpara flotantes sobre la rocosa península ce- 
ñida por el Pajo, y á que él supo comunicar un soplo de vida, con 
él no desaparecieron. La noble ciudad en que reposan sus cenizas 
siguió amando á sus Cristos y sus Vírgenes, y sus santos y sus 
Magdalenas; y en tanto que pinceles más ó menos expertos pre- 
tendían reflejar, tratando los mismos asuntos, las cualidades del 
maestro, nuevas manifestaciones artísticas, brotadas también aquí 
al calor del ideal místico, mostraban cómo, dado un mismo am- 
biente espiritual, armónicas vibrarán siempre las cuerdas sensibles 
del corazón del pueblo, sean cualesquiera los medios de expre- 
sión que para ello hayan de adoptarse. 

Cuando la vida del Greco se hallaba próxima á extinguirse, 
otro toledano ilustre, toledano de nacimiento esta vez, el maes- 
tro Josef de V^aldivielso, entregaba á los tórculos su delicioso Ro- 
mancero espiritual., uno de los libros más poéticos y de más flo- 
rido y suave estilo que nos dejó la edad dorada de nuestra lite- 
ratura, de cuyas inspiradas composiciones ha dicho un moderno 
escritor «que trascienden á gloria y á los gustos y deleites del 
Paraíso» (l). Muchas veces, al leer esas hermosas poesías, de tan 
altos y regalados conceptos, como son castizo su lenguaje y ga- 
lano su estilo, me ha parecido tener ante mi vista alguna de las 
más punzantes y características creaciones de la fantasía del Gre- 



(i) P. Miguel Mir, Prólogo ú^ la nueva edición del Romancero espiri- 
tual {^\\\(\x\ú, 1880), pág. XVI. 



DE LA RELIGIOSIDAD Y DEL MISTICISAIO DE LAS OBRAS DEL GRECO 95 

co. Cuando el poeta sacro ensalza en un romance d Nuestra Se- 
ñora con el Niño Jesús en sus brazos^ llamándola 

«Jardín guardacio del cielo 
donde el jardinero amor 
plantó, por arte sutil, 
el engerto de hombre y Dios;» 

cuando en otro romance de la negación y lágrimas de San Pedro 

pondera cómo 

«de la tierra de su pecho 
sube uno y otro vapor, 
que, hechos nubes, se resuelven 
en agua de contrición;» 

y también cuando en el admirable, romance de la despedida de 

Cristo de su Santísima Madre ^ dice el primero á la segunda: 

«Dadme, besarcos la mano, 
y no me digáis de no; 
ved que os llevo atravesada 
en mitad del corazón. 



A morir me parto, Madre, 
¡ay! Madre, quedaos á Dios; 
sí haréis, porque vais conmigo 
y yo me quedo con Vos;» 



digo que cuando estos tales y otros deleitosos bocados saboreo, 
entre los que tanto abundan en el jugoso y celestial Romancero, 
imagino ver juntos al gran pintor y al gran poeta del misticismo 
toledano; pienso que como coetáneos, como conciudadanos y 
como espíritus afines que eran por las comunes aficiones y por 
la misma inspiración artística, debieron de ser, fueron, sin duda 
alguna, muy buenos amigos; parcceme que los contemplo diver- 
tidos en apacible plática, en el fondo del estudio del maestro ó .1 
la salida de los oficios de la Capilla Mozárabe; y, en fin, me pa- 
rece ver que los contornos de sus graves figuras se van esfuman- 
do y perdiendo; que sus cuerpos se estrechan y se prolongan y 
cambian de forma, y que los dos humanos seres se truecan al 
cabo en lozanísimas ramas gemelas brotadas del mismo robusto 
tronco, del cristiano numen latente en el alma de nuestro pue- 
blo, capaz de producir maravillas á requerimientos del genio. 
Harto vengo ocupando vuestra atención, y fuerza es que ya 



g6 BOLETÍN DE I.A. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

termine. Aquel liombre singular, á quien las dos Academias her- 
manas dedican este homenaje allí donde se desenvolvió y evolu- 
cionó su facultad creadora, es acaso el pintor más paradójico de 
los pintores nacionales. Él fué, sin disputa, un rebelde contra la 
factura histórica, contra el manierismo al uso; fué un revolucio- 
nario de la línea, del color y de la luz; es el padre de la técnica 
moderna. 

Pero, en contraposición, ligado voluntariamente de por vida á 
una ciudad extraña, que será para él hogar, templo y sepultura, 
adáptase en lo religioso á sus modalidades características, parti- 
cipa de sus amores ultraterrenos y mantiene viva en el campo 
del Arte la tradición mística y ascética del pueblo español, que 
pronto ha de romper con su poderoso realismo, puramente 
humano, otro coloso de la pintura: el gran D. Diego Velázquez. 

Cuenta una vieja historia toledana que estando el Rey Reces- 
vinto con su corte en la iglesia de Santa Leocadia, fuera de los 
muros, ante el asombrado concurso surgió de su sepulcro aque- 
lla santa patrona de la ciudad, y con amoroso acento dijo al 
gran prelado, defensor de la virginal entereza, allí presente: I/dt'- 
fonso, por ti vive mi Señora. Al resurgir hoy también los toleda- 
nos á la nueva vida, futura continuación de su gloriosa historia, 
han de decir asimismo al egregio pintor de San Ildefonso, cuyo 
espíritu parece que aquí nos acompaña: Dominico, por ti en 
algún modo vive para el mundo culto la señora de nuestros pen- 
samientos, Toledo la pretérita, Toledo la inmortal. Y por ello 
hoy sus buenos hijos te ofrecen el tributo de su admiración y de 

su agradecimiento. — He dicho. 

El Conde de Cedileo. 



JSrOTICIAS 

Se ha publicado el tomo xx de las Caries de los antiguos Reinos de 
Aragón y de Valencia y Principado de Cataluña, que comprende las Cortes 
de Barcelona de 1436-37, Apéndice, Parlamento de Barcelona de 1438, 
Cortes de Tortosa de 1439 y de Lérida de 1440, bajo ¡a dirección del 
R. P. Fidel Fita y D. Vicente Vignau. 

También se acaba de imprimir la segunda edición del tomo lx del 
Boletín de la Real AcadeíMia de la Historia. 



TOMO Lxvi. Marzo, 1915. cuaderno iii. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



ADQUISICIONES DE 1>A ACADEMIA 

Durante el segundo semestre del año 1914. 



REGALO DE IMPRESOS 

DE SEÑORES ACADÉxMICOS DE NÚMERO 

Blázquez (Sr. D. Antonio). «Elementos de Estadística», Ter- 
cera edición. Madrid, I914. 

Bonilla y San Martín (limo. Sr. D. Adolfo). «Universidad Cen- 
tral. — Discurso leído en la solemne inauguración del curso 
académico de 1914 á 1915». Madrid, I914. 
«Obras completas de Miguel de Cervantes Saavedra. — Pérsi- 
les y Sigismunda». Tomos i y 11. Edición publicada por Ro- 
dolfo Schevill, Profesor de la Universidad de California 
(Berkeley), y Adolfo Bonilla, Profesor de la Universidad 
Central. Madrid, mcmxiv. 

Mélida (limo, Sr. D. José Ramón). «Significación del Greco y su 
influencia en la Pintura Española. — Discurso leído en nom- 
bre de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernandi), 
en la solemne sesión académica celebrada en Toledo el día 
6 de Abril de 19 14, para conmemorar el tercer centenario 
de la muerte del Greco». Madrid, 19 14. 

Vega de Hoz (Excmo. Sr. D. Enrique de Leguina, Barón de la). 
«Arte Español», Revista de la Sociedad de Amigos del 
Arte. Año iii. Nüm. 4. Noviembre de 1914- 

Villa-Urrutia (Excmo. Sr. D. Wenceslao Ramírez de Villa-Urru- 
tia. Marqués de), «Relaciones entre España ¿Inglaterra du- 
rante la Guerra de la Independencia, — Apuntes para la 

TOMO LXVI. '4 



210 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Historia Diplomática de España de l8oS á 1814». Prólogo 
del Excmo. Sr. D. Antonio Maura. Tomo m (1812-1814). 
Madrid, 1914. 

DE SEÑORES ACADÉMICOS ELECTOS 

Ribera y Tarrago (Sr. D. Julián). «Historia de los Jueces de Cór- 
doba, por Aljoxaní». Texto árabe y traducción española, 
por Julián Ribera. Madrid, 1914. 

DE ACADÉMICOS HONORARIOS 

Luis Salvador (S. A. el Archiduque de Austria). «Lieder 
der Báume. — Wintertráumereien Garten in Ramleh». 
Prag, 1914. 

DE CORRESPONDIENTES NACIONALES 

Ballester y Castel (Sr. Dr. D. Rafael). «Iniciación al estudio de 
la Historia». Tomo i. (Edades Antigua y Media.) Tomo 11. 
(Edades Moderna y Contemporánea.) Gerona, 1914. 

Baráibar (Sr. D. Federico). «Rincones artísticos». Madrid, I9I4. 

Canella Secades (limo. Sr. D. Fermín). «Plan y programa de en- 
señanza de Derecho civil, español, común y foral». Oviedo, 
1914. 

Castro López (Sr. D. Manuel). «Almanaque Gallego para 1915». 
Año XVIII. Buenos Aires, I9I4- 

Fabo, Agustino Recoleto (Fr. Pedro). «Corazón de oro. Novela 
de costumbres americanas». Madrid, I9I4- 
«Historia de la Provincia de la Candelaria de Agustinos Re- 
coletos». Tomos I y 11. Madrid, I9T4. 

Foronda y Aguilera (Excmo. Sr. D. Manuel de). «Estancias y 
Viajes del Emperador Carlos V, desde el día de su naci- 
miento hasta el de su muerte, comprobados y corroborados 
con documentos originales, relaciones autenticas, manuscri- 
tos de su época y otras obras existentes en los Archivos y 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 211 

Bibliotecas públicos y particulares de España y del extran- 
jero». Prólogo del Excmo. Sr. D. Juan Pérez de Guzmán y 
(jallo. Madrid, 1914. 

García de Otazo y Sibila (Sr. D. Manuel). «Notas de Arte. La 
Iglesia de la Paloma». Madrid, 19 14. 

Hortas Cáliz (Sr. D. José). «Datos históricos, privilegios é im- 
portancia del antiguo Hospital de la Resurrección de Nues- 
tro Señor Jesucristo de la ciudad de Utrera » Jerez de la 

Frontera, 1913. 

Lamano y Beneite (Muy Ilustre Sr. D. José de). «Santa Teresa 
de Jesús en Alba de Tormes». Salamanca, 1914. 

Moraleda y Esteban (Sr. D. Juan). «III Centenario del Greco, 
MCMXiv». Toledo, 1914. 
«Los Varona y Sotomayor, su genealogía é historia, por Alon- 
so de Arroyo». Toledo, 1914. 

Mújica (Sr. D. Gregorio). «Trueba. Su significación en la moder- 
na literatura vasca». San Sebastián, 1914. 

Naval (Rvdo. P. Francisco). «Ascética y Mística». Madrid, 1914- 

Ossuna y Van Den-Heede (Sr. D. Manuel de). «Cultura social 
de Canarias en los reinados de Carlos III y Carlos IV». La 
Laguna, 1914. 

Pastor Lluis (Sr. D. Federico). «Diario de Tortosa». Órgano del 
partido Liberal-Dinástico. Tortosa. Año xxxii. Núms. 9.842- 
48-54-60. 14 Noviembre á 5 Diciembre 1914. 
«El Restaurador». Tortosa. Año vii. Núms. 1 728- 1. 745. 1 6 
Mayo á 10 Junio 1914. 

Portábales Nogueira (Sr. Dr. D. Inocencio). «Vida y Pontificado 
del limo. Sr. Dr. D. Pedro Casas y Souto, Obispo de Pla- 
sencia». Lugo, 1911. 
«Historia Eclesiástica acomodada para servir do texto en los 

seminarios». I.*"'', 2." y 3."'' curso. Orense, 1894-95. 
«Manual de Gobierno de las Monjas y Religiosas en España >. 
Lugo, 1907. 

Ramírez de Arellano (Sr. D. Rafael). «Al derredor de la \'irgen 
del Prado, Patrona de Ciudad Real». Ciudad Real, 1914. 

Saleta (Excmo. Sr. D. Llonorato de). «Un Libro Más, que es la 



2 12 BOLEtIN de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

historia de los otros veinticuatro libros, escrito por el mismo 
autor de las dos docenas. Propaganda española, xxv». Za- 
ragoza, 1905. 
«El Monte Carmelo». Revista religiosa dirigida por PP. Car- 
melitas Descalzos. Burgos. Año xv. Núms. 334-336. I.° Ju- 
nio-I.° Julio 1914- 

Sanjuán y Moreno (Excmo. Sr. D. Mariano;. «República Lite- 
raria. Obra posthuma de D. Diego Saavedra Fajardo, Ca- 
vallero que fue de la Orden de San-Tiago, del Consejo del 
Rei Don P'elipe IV en el Supremo de las Indias, i su P2mba- 
jador Plenipotenciario en los Trece Cantones; en la Dieta de 
Ratisbona por el Circulo, i Casa de Borgoña; y en el Con- 
gresso de Munster para la Paz general de los Olandeses». 
Con licencia. En Madrid, por Juan de Zúñiga. Año I735' 

Saralegui y Medina (Excmo. Sr. D. Manuel de). «Alonso de San- 
ta Cruz, inventor de las Cartas esféricas de Navegación». 
Madrid, 1914. 

Serrano (Rvdo. P. Luciano). «Primeras negociaciones de Car- 
los V, Rey de España, en la Santa Sede (i 5 16- 1 518)». Ma- 
drid, MCMXIV. 

Soraluce (Sr. D. Pedro Mannel de). «Nuestra Señora del Coro. 
Notas históricas acerca de la milagrosa imagen». San Se- 
bastián, 191 3. 

Torre (Sr. D. Lucas de). «Carta del Bachiller de Arcadia y res- 
puesta del Capitán Salazar atribuidas á D. Diego Hurtado 
de Mendoza». Madrid, 1913. 

Tramoyeres y Blasco (Sr. D. Luis). «Museo provincial: curso 
de vulgarización artística. — (orígenes del Cristianismo en 
Valencia según los monumentos coevos conservados en el 
Museo». V^alencia, 1913. 

Vergara (Sr. D. Gabriel filaría). «La cuestión religiosa en España 
y el problema de la enseñanza de la doctrina en las escuelas 
públicas». Madrid, 1914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 213 

DE CORRESPONDIENTES EXTRANJEROS 

Amunátegui Solar (Sr. D. Domingo). «La Sociedad Chilena del 
siglo XVIII. — Mayorazgos i Títulos de Castilla». Tomos i-m. 
Santiago de Chile, 1901-1904. 

Bocage (Excmo. Sr. D. Carlos R. del). «Chronicas Internacio- 
naes». Lisboa, 1914. 

Cirot (Mr. Georges). «Nuevos datos acerca del histrionismo es- 
pañol en los siglos xvi y xvn». Recogidos por I). Cristóbal 
Pérez Pastor. Segunda serie, publicada con un índice, por 
Mr. Cirot. Bordeaux, 1914. 

Déchelette (Mr. Josephj. «Manuel d'Archéologie préhistorique 
celtique et gallo-romaine». Tome 11. Paris, 1914. 

Dodgson (Sr. D. Eduardo Spencer). «The Universe». Septem- 
ber 25, 1914. 
«A Great Missionary Pioneer the Story of Samuel Marsden's. 
(Written for the Marsden Centenary Day, 1814- 19 1 4)», by 
Mrs. E. M. Dundolp. London, 1914. 

Ferreira Pinto (Sr. Irineu). «A Zonada Ribeira». S. Paulo, 1910. 

Giussani (Sr. Antonio). «Nuove inscrizioni della Gens Plinia in 
Como». Como, mcmviii. 
«II culto de Giove Olímpico in Chiavenna». Como, 1912. 
«Lo scultore Giovanni Antonio Pilacorte da Carona». Como^ 

MCMXIII. 

«La Cooperativa Edificatrice di abitazioni per gli opcrai in 

Como». (18 Agosto 1901, 18 Agosto I9II)- Como, 1911. 
Hadé (Mr. Edouard). «Un projet de transport du Gouvernement 

de Paris á Bordeaux en 1794»- Bordeaux. 
Larrabure y Unanúe (D. Eugenio). «Obras científicas y literarias 

del Dr. D. J. Hipólito Unanúe». Tomos i-iii. Barcelona, 1914- 
Longin (M. Émile). «Philippe íl. L'Histoire et la Légcnde». Be- 

sangon, 1914. 
Marsengo (Sr. Capitano Maurizio). «Gerona (1808-1809)». Es- 

tratto dalla Rivista di Cavalleria. Pinerolo, 19 1 4. 
«La Presa e lo smantellamento di Gentallo». Tórino, 1904. 
Medina (Sr. D.José Toribio). «El descubrimiento del Océano Pa- 



214 boletín de la real academia de la historia 

cífico. — Vasco Núñez de Balboa, Hernando de Magallanes y 
sus compañeros». Tomo i (Núñez de Balboa). vSantiago de 
Chile, iMCMXiv. 

Paris (M. Fierre). «Promenades archéologiques. — Mérida». Publi- 
cado en el «Bulletin Hispanique, Bordeaux». Tome xvi, n° 3. 
Juillet-Septembre I914. 

Pasquier (M. F.). «Un favori de Louis XI, Boffllle de Juge, comte 
de Castres, vlce-roí du Roussillon». Albi, 1914. 

Peña ( Sr. D. Enrique). «Archivo de la nación Argentina. — 
Época colonial. — Reales Cédulas y Provisiones 1517-1662». 
Tomo I. Buenos Aires, IQII. 
«Telégrafo Mercantil, Rural, Político-económico é Historió- 
grafo del Río de la Plata, 1801-1802», publicado por la 
Junta de Historia y Numismática americana. Tomo vi. Bue- 
nos Aires, 1914. 

Schulten (Sr. Adolfo). «Numantia die Ergebnisse der Ausgra- 
bungen 1905-I912». München, I914. 

Shepherd (Mr. W^ílliam R.). «Central and South America». New 
York, 19 1 4. 

DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Ayuntamiento de Madrid. «Estadística demográfica». Mes de 

Octubre 1913. 
Dirección general de Aduanas. «Resúmenes mensuales de la Es- 
tadística del Comercio exterior de España». Madrid. Nú- 
meros 293-298. Mayo-Septiembre 1912-1914. 
«Estadística del impuesto de tonelaje». Núm. I. Madrid, 1914. 
«Producción y circulación de azúcares, achicoria y alcohol 
en el primer trimestre de Í914». Núms. 57-58- Madrid, 
1914. 
«Estadística del Impuesto de transportes por mar y á la en- 
trada y salida por las fronteras». Núm. 50. Madrid, 1914. 
«Estadística general del Comercio exterior de España en 1913». 
Parte primera. Madrid, 1914. 
Dirección general del Instituto Geográfico y Estadístico. «Bo- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 215 

letín de la Estadística municipal de Sevilla». Año ii. Núme- 
ro 8, 22 de Mayo de 1914. 
«Hojas del Mapa topográfico nacional, en escala de I : 50.000 
(tirado en cinco colores)». Jaén. Núms. 840, Bienservida. 
860, Fuencaliente. 861, Solana del Pino. 862, Santa Elena. 
864, Montizón. 865, Siles. 866, Yeste. 882, Venta de Cár- 
dena. 883, Virgen de la Cabeza. 885, Santisteban del Puer- 
to. 886, Beas de Segura. 887, Orcera. 903, Montoro. 9O4, 
Andújar. 905, Linares. 906, Úbeda. 907, Villacarrillo. 924, 
Bujalance. 925, Porcuna. 926, Menjíbar. 927, Baeza. 928, 
Cazorla. 945, Castro del Río. 946, Martos. 947, Jaén. 967. 
Baena. 168, Alcaudete. 

Ministerio de Gracia y Justicia. «Estadística de la Administración 
de Justicia en lo criminal, durante el año 1911, en la Pe- 
nínsula é islas adyacentes». Madrid, I9I4- 
«Estadística de la Administración de Justicia en lo civil, du- 
rante el año de 1906, en la Península é islas adyacentes». 
Madrid, 1 91 4. 
Dirección general de Prisiones. «Estadística penitenciaria. 
Años de 1910-1911». Madrid, 1914. 

Ministerio de la Gobernación, Inspecciones generales de Sanidad. 
«Boletín mensual de Estadística demográfico- sanitaria». 
Noviembre-Diciembre de 1913. Enero-Junio de 19 14. 

Ministerio de Fomento. Dirección general de Obras públicas. 
«Relaciones estadísticas, por años y provincias, de las can- 
tidades invertidas en obras y servicios materiales de puer- 
tos, faros y balizas y obras hidráulicas, desde 1883 á 1913- 
Caminos vecinales, 1093 á 1913- Subvenciones y servicios 
varios en Marruecos, 1907 á 1913. Coste total de las actua- 
les carreteras, construidas y en ejecución, y de las obras y 
subvenciones de ferrocarriles, desde su principio á 1913, y 
servicio de comunicaciones marítimas, 1900 á I9I3) con 
cuadros estadísticos especiales de carreteras y ferrocarriles . 
Madrid, Abril 1914- 
«Estadística gráfica. Año 1914»- Madrid. 

Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Dirección ge 



2l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

neral del Instituto Geográfico y Estadístico. «Boletín de la 
Estadística municipal de Sevilla». Año ii. Núms. 9- 1 4. 22 
Junio-22 Noviembre 1914. 
«Geografía crítica é histórica de la Edad Antigua, y principal- 
mente de España, publicada por el Ministerio de Instrucción 
Pública y Bellas Artes, bajo la dirección de su autor, don 
Gervasio Fournier González». Tomo primero. Madrid, 
1910. 
Presidencia del Tribunal Supremo. «Discurso leído por el Exce- 
lentísimo Sr. D. José de Aldecoa y X'illasante, Presidente 
del Tribunal Supremo, en la solemne apertura de los Tri- 
bunales, celebrada el I 5 de Septiembre de 1914». Madrid, 
«Memoria elevada al Gobierno de Su Majestad en la solemne 
apertura de los Tribunales el día 15 de Septiembre de 1914 
por el Fiscal del Tribunal Supremo D. Senén Cánido». Ma- 
drid. 

Relación de las obras correspondientes a! primer semestre de 1914, 
que se entregan á la Biblioteca de la Real Academia de la Historia 
por el Cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueó- 
logos. 

Gabriel Rodríguez (D. Antonio) y D. Ricardo del Rivero Iglesias. 
«Manual de Clases Pasivas civiles», prólogo de I). Ángel 
Urzáiz. Madrid, 1914. Un vol. 

Gómez Centurión (limo. Sr. D. José). — «Jovellanos y los Cole- 
gios de las Ordenes Militares en la Universidad de Salaman- 
ca». Madrid, 191 3. Un vol. 

«Ilustración Española y Americana (La).» Revista de Bellas Ar- 
tes, Literatura y Actualidades. Año lviii. Núms. 1-47- 
Madrid, Enero-Diciembre, 1914. 

«Memorias de D. Enrique IV de Castilla». Tomo 11. Contiene la 
Colección diplomática del mismo Rey, compuesta y orde- 
nada por la R. A. de la Historia. Madrid, 1835-1913. Un 
volumen. 

Moreno Rodríguez (D. Eduardo). «Geografía Postal Universal». 
Madrid, 1913. Un vol. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 217 

Muñoz del Castillo (D. José). «Tratado elemental de Física», i/ 
parte. Zaragoza, 1882. Un vol. 
«La Plaga filoxérica». I.^ parte: «El Insecto y la Vid». 2.^ 
parte: «Examen de los medios propuestos para combatirla». 
Logroño, 1878. 
«Fuentes públicas de agua esterilizada». Madrid, 1896. 
«Corrección de las Cajas de Pesas». Madrid, 1894. 
«Unidades físicas». Madrid, 1890. 

Nido y Segalerva (D. Juan del). «Intento de reconstituir la Es- 
paña». Madrid, 1912, Un vol. 

Pelligero (D. Gonzalo). «Devocionario poético: Manual de ora- 
ciones». Madrid, 1911. 

Portuondo y Barceló (L). Antonio). «Apuntes sobre mecánica 
social». Madrid, 1912. Un vol. 

«Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos». Tercera época. 
Año XVIII. Enero-Junio. Madrid, 1914. 

Sandoval (D. Manuel del), «Cancionero». Madrid, 1 909. Un vol. 

Soldevilla (D. P'^ernando). «El año político». 1912. Año xviii. 
Madrid, 1913. Un vol. 

Taxonera (D. Luciano de). «Charla». (Críticas al día). Madrid, 

1912. Un vol. 

Relación de impresos remitidos por el Depósito de libros del Minis- 
terio de Instrucción pública y Bellas Artes, procedentes del cambio 
internacional. 

Abbaye de Maredsous. Belgique. «Revue Benedictina», xxxi'' 
année. N° 2. Avril, 1914- 

Académie Royale d'Archéologie de Belgique. «Annales». &' se- 
rie. Tome V. 4" livraison. Anvers, I914. 
«Bulletin». N°^ iii-iv. Anvers, 1914. 

Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux-Arts 

de Belgique. «Annuaire, 1914». Quatre-vingtiéme année. 

Bruxelles, mdccccxiv. 

«Bulletin de la Classe des Lettres et des Sciences morales et 

politiques et de la classe des Beaux-Arts». N° 12. Bruxelles, 

1913. N° I. Bruxelles, 1914- 



2l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Les .Archives farnésiennes de Parme...», par L. Van der 

Essen. Bruxelles, 1913. 
«Les Archives départementales du Nord á Lille», par Leo 
Verriest. Bruxelles, 1913. 
Bibliothéque de l'Université d'Aix-en-Provence. «Annales». 

Tome VI. N°*^ I-2. Janvier-Juin, I913. 
Bibliothéque de l'Université de Toulouse. « Annuaire de l'Univer- 
sité de Toulouse pour l'année 1913-1914». Toulouse, 1913. 
«Annales du Midi». Toulouse. Vingt-cinquiéme année. N°- 98 - 

100. Avril-Juillet-Octobre, 19 1 3. 
«Les idees religieuses de J. L. Guez de Balzac». Thése présen- 

tée par J. B. Sabrié. Paris, 1913. 
«De l'Humanisme au Rationalisme, — Pierre Charron (154I- 

1603)», par J. B. Sabrié. Paris, I913. 
«Revue des Pyrénées. Toulouse. i'^''-2*' trimestres, 1913. 
Instituto Smithsoniano de Washington. «Smithsonian Miscella- 
neous Collection». Volume 57. Number I3. — Volume 61. 
Number 18, 24-25. — Volume 62. Number 2. — Volume 63. 
Number 2, 4-5. — Volume 64. Number I. 
Report on the progress and condition of the United States 
National Museum foo the year endingjune 30, I913. 
Tohns Hopkins University Sudies. Baltimore. «Historical and 
Political Science». Series xxxi. N° 2, 3-4, 1913. — Series 
XXXII. N° I, 1914, 
Ministére de l'Instruction publique et des Beaux-Arts. «Mission 
du Service géographique de l'Armée pour la mesure d'un 
are de méridien équatorial en Amérique du Sud». Tomes 
9 et 10. Paris, 1910-1913. 
Société des Antiquaires de l'Ouest. Poitiers. «Bulletins». Publi- 
cation trimestrielle. Troisiéme serie. Tome 11. N° II. Juillet- 
Septembre, 1912. — N° 12. Octobre-Décembre, 1912. — 
Tome III. N'-^ I et 2. Janvier-Juin, 1913. 
«Mémoires». Tome sixiéme. Année 1912. Poitiers, 1913. 
«Société Archéologique de Bordeaux». 7'ome xxxii. i*^''-2*^ 
fascicule. Bordeaux, 1910. — Tome xxxiii. N"" I -5. Bor- 
deaux, 191 1. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 219 

Société Asiatique. Paris. «Journal Asiatique». Onziéme serie. 

Tome I. N°^ 2-3, Mars-Juin, 1913. — Tome 11. N""^ I-3. Jui- 

llet-Décembre, 1913.— Tome m.y." I. Janvier-Février, I9I4. 
Société des Bollandistes. Bruxelles. « Analecta Bollandiana». 

Tomus XXXIII. Fase. 11, 1914. 
Société Dunkerquoise pour l'Encouragement des Sciences, des 

Lettres et des Arts. «Mémoires». Cinquante-cinquiéme et 

cinquante sixiéme volume. Dunkerque, 1912-1913. 
Société de Géographie et d'Archéologie d'Oran. «Bulletin Tri- 

mestriel». 36'' année. Tome xxxiii. Fascicule cxxxv-cxxxvii. 

2®-4® Trini. 1913. — 3/*^ année. Fascicule cxxxviii. l^'Trim. 

1914. 
Société de Géographie. Paris. «La Géographie». Tome xxvii. 

N°s 5-6. Mai-Juin, 1913. — Tome xxviii. N°'' 1-6. Juillet- 

Décembre, 1913. — Tome xix. N°* I-5. Janvier-Mai, 1914. 
Société Historique et Archéologique de Langres. «Mémoires». 

Tome IV. N° 3. Langres, 1913. 
«Bulletin». Tome sixiéme. N"^ 89, 90 et 91. I«'" Septembre, 

1913. l«'' Avril, 1914. 
The American Journal of Philology. Baltimore. «Journal of Phi- 

lology». Vol. xxxiv. Whole N° 134-136. 191 3- 

DE GOBIERNOS EXTRANJEROS 

Dirección general de Estadística de la República Oriental del 
Uruguay. «Anuario Estadístico. Años 1909-910, con varios 
datos de 1911.» Montevideo, 1912. 

Embajada de la Gran Bretaña en Madrid. «Libro Blanco: Co- 
rrespondencia respecto á la crisis europea.» Traducción de 
Sidney Willmer, titulado del Real Colegio de Preceptores 
de Londres. Presentado á ambas Cámaras del Parlamento 
inglés por orden de S. ^L británica. San Sebastián, Agos- 
to, I914. 
«Declaraciones hechas por Mr. Asquith y Sir l^dward Grey en 
la Cámara de los Comunes en los días 3. 4 y 5 de Agosto 
de 1914.» Traducción, Madrid, 1914. 



220 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Estadística municipal de la ciudad de Buenos Aires. «Boletín». 
Año XXVIII. Núms. 4- 10. Abril- Octubre I914. 

Estadística municipal de la ciudad de Rosario (República Argen- 
tina). «Boletín mensual». Año xiv. Núms. 161-162. Mayo- 
Junio 1914. 

Estadística municipal de la ciudad de Santa Fe (República Ar- 
gentina). «Boletín». Año xiii. Núms. 51-52. Abril-Septiem- 
bre 1914. 

Estadística de la provincia de Tucumán. «Anuario correspon- 
diente al año 1912». Buenos Aires, I914. 

Ministerio de Industrias de la República Oriental del Uruguay. 
«Revista». Montevideo. Año 11. Núms. 9-10. Febrero-Julio 
1914. 

Ministerio de Obras públicas de la República Argentina. «Bole- 
tín de Obras Públicas». Buenos Aires. Tomo x. Núms. 1-6. 
Año I914. 

Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del 
Uruguay. «Boletín». Montevido. Año 11. Núms. 6-1 1. Junio- 
Noviembre 1914. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES NACIONALES 

Ateneo Científico, Literario y Artístico de Mahón. «Revista de 
Menorca». Año xviii. Tomo ix. Cuadernos vi-xi. Junio-No- 
viembre I914. 

Asociación de Arquitectos de Cataluña. Barcelona. «Anua- 
rio MCMxiv». Barcelona. 

Asociación de Labradores de Zaragoza. «Boletín». Año xv. Nú- 
meros 132-135. Zaragoza, 15 Junio-15 Octubre 1914. 

Asociación Patriótica Española. Buenos Aires. «Boceto histó- 
rico de la Asociación Patriótica P^spañola desde su fun- 
dación hasta la reunión del Congreso de Sociedades Es- 
pañolas», por D. Félix Ortiz y San Pelayo. Buenos Aires, 
1914. 

Ayuntamiento de Burgos. «Historia de la Ciudad de Burgos», 
por el Correspondiente de la Real Academia de la Historia 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 22 1 

D. Anselmo Salva. Tomo i. Burgos, 1914. (Remite dos 
ejemplares.) 
Apuntamiento de Madrid. «Las subsistencias en Madrid». Bos- 
quejo acerca de este tema, por D. Miguel Melgosa Olaechea. 
Madrid, 1912. 
Biblioteca «América» de la Universidad de Santiago de Com- 
postela (España). «Boletín». Núm. 7. Buenos Aires, Junio 
1914. 
Biblioteca de Catalunya. Barcelona. «Butlletí». Any r. Xúm. 2. 

Maig-Agost 1914. 
Cámara de Comercio de la provincia de Madrid. «Boletín Ofi- 
cial». Año VII. Núm. 6-1 1. Junio-Noviembre I914. 
«Memoria de los trabajos de la Cámara, correspondiente al 
año 191 3». Madrid, I914. 
Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona. «Butlletí». 
Any XXIV. Núms. 229-231. Febrer-Abril 1914. 
«El Cangoner del Calic». Recollit i ordenat per Mn. J. Serra i 
Vilaró. Barcelona, 1914. 
Centre Excursionista de la Comarca de Bages. Manresa, «But- 
lletí». Any IX. Núms. 63-64. Setembre-Desembre 1913. 
Centre Excursionista de Terrasa. «Arxiv d'Estudis». Any u. 
Núm. 14. Novembre-Desembre 1912. Any iii. Núms. xv- 
XVII. Jener-Setembre I914. 
Centro de Estudios x-^mericanistas de Sevilla. «Boletín». Núme- 
ro 4. Sevilla. Diciembre 19 14. 
Centro de Estudios históricos de Granada y su Reino. «Re\ista». 

Año IV. Núms. 1-3. Granada, 1914. 
Comisaría Regia del Turismo y Cultura Artística. Madrid. «El 
Arte en España». Núm. I. La Catedral de Burgos. — Nú- 
mero 2. Guadalajara-Alcalá. — Núm. 3. La Casa del Greco. — 
Núm. 4. Real Palacio de Madrid. — Núm. 5. Alhambra, i. — 
Núm. 6. Velázquez. — Núm. 7. Sevilla. — Núm. 8. Escorial, i. 
Núm. 9. Monasterio de Guadalupe. 
Comisión de Monumentos históricos y artísticos de Navarra. 
«Boletín». Segunda época. Año v. Núms.' 18-19. I'amplo- 
na, I914. 



222 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de 
Orense. «Boletín», Tomo v. Núms. 96-97. Mayo- Agosto 
1914. 

Depósito de la (juerra, «Información militar del extranjero». 
Madrid. Año vi. I."'' semestre. Núm. 6. Junio 1914. 
«Información militar del extranjero ». Madrid. Año vi. 2° se- 
mestre. Núms. 2-4. Agosto-Octubre 1914. 
«Extracto de Organización militar de España». 1 5 Septiem- 
bre 1914. 

Diputación Provincial de Vitoria. «Rincones de la Historia Vi- 
toriana. — La Catedral nueva y la vieja Catedral. — Los judíos 
vitorianos. — El palacio de Montehermoso», por D. Eulogio 
Serdán y Aguirregavidia. Vitoria, 1914. 

Escuela Caride-Toyos de la Riera (Colunga). «^Memoria y cuen- 
tas relativas al período comprendido desde el I.° de Julio 
de I912 al 30 de Junio de 1913, aprobadas en la Junta de 
Patronato de 15 de Noviembre de 1013». Oviedo, I914. 

Escuela Industrial de Barcelona. «Escuela de Industrias Texti- 
les: curso de I914 á 1915». 
«Escuela de Blanqueo, Tintorería, Estampación y Aprestos: 
curso de 1914 á I915». 

P^scuelas Pías de San Fernando. «Revista Calasancia». Madrid. 
Año II. Núm. 28. 27 Noviembre 1914. 

Institución Libre de Enseñanza. Madrid. «Boletín». Año xxxviii. 
Núms. 651-656. 30 Junio-30 Noviembre 1914. 

Institut d'Estudis Catalans. Barcelona. «Memories presentades 
per rinstitut d'Estudis Catalans a l'Excellentíssima Diputa- 
ció de Barcelona, sobre l'exploració d'estacions prehistóri- 
ques i la conservació i catalogado de Monuments». Bar- 
celona. 

Instituto generaly técnico de Cuenca. «Memoria leída el día l.° 
de Octubre de 1912 en la solemne apertura del curso», por 
D. Joaquín López Barrera. Cuenca, 1914. 

Instituto general y técnico de Navarra. «Memoria acerca de su 
estado durante el curso académico de 1912 á I9I3) leída el 
día I.° de Octubre de este último año en la solemne aper- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 223 

tura del curso de 19 13 á 1914 por D. Fernando Romero 
González, Catedrático y Secretario del mismo Instituto». 
Pamplona, 1914. 

Instituto general y técnico de Teruel. «Memoria: curso de 
1912 á 1913», por el Secretario D. Manuel Hernández Ma- 
rín. Teruel, 1914. 

Instituto general y técnico de Valencia. «Memoria del curso aca- 
démico de 191 3 á I914», por D. Francisco Moróte y 
Greus. Valencia, 1914. 

Liga Antialcohólica Española. Castellón. «El Abstenio». Año iv. 
Núm. 15. Junio de I914. 

Liga Marítima Española». Madrid. «Boletín Oficial de la Liga Ma- 
rítima Española. Madrid. Año xiv. Núms. 85-86. Julio Octu- 
bre 1914. 
«Vida Marítima». Órgano de propaganda de la Liga Marítima 
Española. Madrid. Año xiii. Núms. 450-468. 30 Junio-30 
Diciembre 1 91 4. 

Museo Provincial de Bellas Artes de Valencia. «Las nuevas Sa- 
las de López y Muñoz Degraín. — Memoria descriptiva», por 
I). Luis Tramoyeres Blasco, Director del Museo. Valen- 
cia, 1914. 

Observatorio del Ebro. Tortosa. «Ibérica». Revista semanal ilus- 
trada. Núms. 26-52. 27 Junio-26 Diciembre I914. 

Orfeo Tortosi. Tortosa. «La Zuda». Año 11. Núms. 1 5-2 1. 31 
Mayo-30 Noviembre 1914. 

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. «Boletín». 
(Segunda época.) Núms. 30-3). Madrid, 30 Junio-30 Sep- 
tiembre 1914. 

Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. «Boletín». 
Año XIV. Núms. 53-54. Enero Junio 1914. 

Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Ma- 
drid. «Revista», Tomo xii. Núms. 9-IO. Marzo-Abril 1914. 
«Discurso leído en su recepción pública por el Sr. I). Augusto 
Krahe y García, y contestación del Exorno. Sr. D. José 
Echegaray el día 13 de Diciembre de 1914». Madrid, I9M- 

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. «Exposición y 



224 boletín de la real academia de la historia 

crítica del Intervencionismo del Estado», escrita por don 
Hilario Yaben y Yaben, Canónigo Lectoral de la Catedral 
de Sigüenza. Madrid, 1914. 
«Necrología del Excnio. Sr. D. Julián García San Miguel, Mar- 
qués de Teverga, Individuo de número de la Real Academia 
de Ciencias Morales y Políticas», por el Excrao. Sr. D. Amos 
Salvador y Rodrigáñez. Madrid, 1914. 

Real Academia Española. Madrid. «Boletín». Tomo i. Cuader- 
nos lu-iv. Junio-Octubre 1914. 
«Memorias de la Real Academia Española». Tomo xi. Ma- 
drid, 1914. 
«Nuevos documentos cervantinos, hasta ahora inéditos, reco- 
gidos y anotados por D. Francisco Rodríguez Marín». Ma- 
drid, 1914. 
«Biblioteca selecta de clásicos españoles. — Obras completas de 
D. Juan Ignacio González del Castillo». Tomos i-iii. Madrid, 
1914. 
«Diccionario de la lengua castellana», por la Real Academia 
Española. Décimacuarta edición. Madrid, 1914. 

Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cá- 
diz. «Revista». Año iii. Núm. 17. 3.*"'' trimestre, 1914. 

Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. «Cómo se hizo 
la Revolución en Portugal», por D. P'élix de Llanos y To- 
rriglia. Madrid, 1914. 

Real Academia de Medicina. «Anales». Tomo xxxiv'. Cuadernos 
2-° y 3-°, 30 de Junio de I9I4. 

Real Sociedad Geográfica. Madrid. «Boletín». Tomo lvi. Segundo 
y tercer trimestres de 1914. Al cuarto trimestre correspon- 
de el Mapa del SO. de Marruecos, por D. Eduardo Alvarez 
y Adarnuy. Madrid, 1914. 
«Revista de Geografía colonial y mercantil». (Órgano oficial de 
la Sección Colonial del Ministerio de Estado.) Tomo xi. Nú- 
ros 6- lO. Junio-Octubre 1914. 
«Mapa del Sahra español y regiones inmediatas», por D. En- 
rique d'Almonte. Madrid, 19 14. 

Sociedad Arqueológica Tarraconense. «Boletín Arqueológico». 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 225 

Tarragona. (Época segunda.) N.°* 2-5. Marzo-Octubre 1914. 

Sociedad Castellana de Excursiones. Valladolid. «Boletín». 
Año XII. Núms. 1 37- 143. Mayo-Noviembre 1914. 
«El Arte en Valladolid». Notas sueltas, por D. Juan Agapito 
y Revilla. Valladolid, 19 14. 

Universidad Central. «Discurso leído en la solemne inauguración 
del curso académico de 1914 á 1915 por el Dr. D. Adolfo 
Bonilla y San Martín, Catedrático de la Facultad de Filoso- 
fía y Letras». Madrid, 1914. 

Universidad de Oviedo. «Anales». Tomo v (1908-I910). Ovie- 
do, I9II. 
«Discurso leído en la solemne apertura del curso académico 
de 1914-15», por el Dr. D. Manuel Miguel Traviesas. Ovie- 
do, 1914. 

Universidad de Salamanca. «Memoria correspondiente al curso 
académico de 1912 á 1913 y Anuario para el de 191 3 á 
I914». Salamanca, I913. 
«Discurso leído en la inauguración del curso académico de 
I914 á 191 5», por D. Guillermo Sáenz ^tuñoz. Salaman- 
ca, 1914. 

Universidad Literaria de Valladolid. «La nueva descentralización. 
Discurso leído en la L^niversidad de Valladolid en la solem- 
ne inauguración del curso académico de 1914 á 1915», por 
el Dr. D. Antonio Royo y Vilanova, Catedrático de la Fa- 
cultad de Derecho. Valladolid, 1914. 
«Memoria sobre el estado de la instrucción en esta L^niversi- 
dad y Establecimientos de Enseñanza de su Distrito corres- 
pondiente al curso académico de 1912 á 1913 y Anuario 
para el de 1913 á 1914». Valladolid, 1914. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES EXTRANJERAS 

Academia Colombiana de Jurisprudencia. Bogotá. «Re\-ista». 
Año IV. Núms. 39-40. Febrero-Marzo 1914- 

Academia Nacional de la Historia de Colombia. Bogotá. «Bole- 
tín». Año IX. Núms. 101-102. Abril-Julio 1914. 

TOMO LXVI. '5 



226 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Archivo Santander». Vol. iii. Bogotá, 1914. 
Academia Nacional de la Historia de Venezuela. Caracas. «Bole- 
tín». Año III. Tomo III. Núms. I -3. 31 Marzo 1 9 14. 30 Sep- 
tiembre 1914. 

«Discursos leídos en la recepción pública del señor doctor don 
Santiago Key Ayala el día 19 de Julio de 1914». Caracas, 
1914. 

«Discursos leídos en la Academia Nacional de la Historia en 
la recepción pública del Sr. Dr. D. R. López Bazalt el día 
27 de Septiembre de 191 4». Caracas, 1914. 
Academia das Sciéncias de Lisboa. «Boletín da segunda clase». 
Volume VII. Fascículo n.° I. Outubro a Margo 1913. — Fas- 
cículo n.° 2. Abril a Julho 1913. 
Academia de Sciéncias de Portugal. «Sobre os Problemas da 
Sciéncia». Lisboa, 1912. 

«Primeiro aditamento geral da Academia de Sciéncias de Por- 
tugal». Lisboa, 191 2. 

«O clima das Caldas da Rainha». Lisboa, 1914. 

«Parecer da Academia de Sciéncias de Portugal á cérea do 
relatorio do Dr. Rafael da Cunha Franco sobre o Congresso 
de Fisioterapia de Berlín». Lisboa, 1914. 

«Um artigo postumo de Carlos de Mello». Lisboa, 1914. 

«Crítica synthetica da Visao dos Tempos de Theophilo Bra- 
ga», pelo Prof. Antonio María l'reítas. Lisboa, 1814. 

«Relatorio dos trabalhos da Academia de Sciéncias de Portugal 
no ano de I91 1-1912», pelo Antonio Cabreíra. Lisboa, I912. 

«As Academias e Universidades das nag"jes civílisadas, a pro- 
posito do manifestó dos intelectuales alemaes». Lisboa, 
I914». 
Académie Impéríale des Scíencies de St. Petersbourg. «Bulle- 

tin». Cínquiéme serie. N.° II. 15 Juin 1914. 
Académie des Inscríptions et Belles-Letres. París. «Comtes ren- 
dus des séances de l'année 1914». Bulletín d'Avríl-Maí. Pa- 
rís, 1914. — Bulletín de Juin. París, 1914. 
American Catholic Historical Society of Philadelphia. «Re- 
cords». Vol. XXV. N.° 2. June 1914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 227 

American Geographical Society. New York. «Bulletin». Vol. xlvi. 
N.° 9. September 1914. 

Archivo Nacional de los Estados Unidos de Venezuela. Caracas. 
«El Libertador juzgado por los miopes», por D. Laureano 
Vallenilla Sanz. Caracas, mcmxvi. 

Archivo Nacional. Habana. «Boletín». Año xiii.Núms. 3-4. Mayo- 
Agosto 191 4. 

Ateneo de Lima. «El Ateneo». Tomo vi. Núm. 38. Cuarto tri- 
mestre 1905. — Tomo vil. Núm. 39. Primer trimestre 1906. 

Biblioteca Comunale di Bologna. «Bullettino». Anno ix. Núm. 3. 
Maggio-Giugno 19 14. 

Biblioteca Municipal de Guayaquil. «Boletín». N."* 37-39. Agos- 
to 1913 á Febrero 1914. 

Biblioteca Nacional de Bogotá. Colombia. «Reglamento de la 
Corte de Cuentas de la República». Bogotá, 1913. 
«Revista Médica de Bogotá». Año xxxi. Núm. 378. Año 1913. 
«Revista de la Policía Nacional». Bogotá. Año iii. N.°" 27 y 

28. Marzo 19 14. 
«Revista Postal y Telegráfica». Bogotá. Año 11. Núm. 5- Año 

1913- 

«Revista del Ministerio de Obras Públicas». N.""" 6-"/ . Junio- 
Julio 1913. — N."^ 11-12. Noviembre-Diciembre 1913. 

«Boletín de los trabajos de la Comisión general para la extin- 
ción de la langosta». Año i. N."'' 9-21. Bogotá, 1912-13. 

«Del Avila al Monserrate (por el Magdalena arriba)». Por don 
Pedro A. Peña, prólogo del Dr. Antonio Gómez Restrepo. 
Arboleda de Valencia, 1913. 

«Archivo Santander». Vol. i. Bogotá, mcmxiii. 

«Constituciones de Colombia, recopiladas y precedidas de una 
breve reseña histórica», por Manuel Antonio Ponibo y José 
Joaquín Guerra. Tomos i-ii. Bogotá, I9II. 
Biblioteca Nazionale Céntrale di Firenze. «Bollettino delle pub- 
blicazioni italiane ricevute per diritto de Stampa». N°\ 163- 
168. Luglio-Diciembre 1914. 
Biblotheca da Academia das Scicncias de Lisboa. «Historia c 
Memorias». Tomo xvii. Parte u. N.'"^ 3-4. Lisboa, 1914- 



228 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Boletine da Segunda Clase». Coimbra. \"oIume vi. N.° 2. 

Julho 1912. 
«Sessao Pública da Academia das Sciencias de Lisboa em 7 de 

Dezembro de 1913». Lisboa, 1913. 
Registros Parochiaes de Lisboa. Registo da P^reguesia de Santa 
Cruz do Castéllo desde 1536 até 1628 publicado con intro- 
ducQao, notas e Índice», por Edgar Prestage e Pedro d'Aze- 
vedo. Coimbra, 1913. 
• «A Fundadora da egreja do collegio de Santo Antao (da Com- 
panhia de Jesús) e a sua sepultura». Noticia documental por 
Victor Ribeiro. Coimbra, 1911. 
«D. Francisco Alanuel de Mello. Esbogo biographico». Coim- 
bra, 1914. 
«The Climate of Portugal and Notes on its Health Resorts», 

by Dr. D. G. Dalgado. Lisbon, 1914. 
«Influencia do Vocabulario Portugués em linguas asiáticas», 
por Monsenhor S. Rodolfo Dalgado. Coimbra, 1913, 
Bibliotheca Philologica Batava. Lugduni-Batavorum. «?\Inemo- 
syne». Nova series. Volumen quadragesimum secundun. 
Pars IV, Lipsiae, 1914. 
Bibliothéque de I'Université Royale d'L^ppsala, «Skifter utgifna 
af Kungl, Humanistiska Vetenskaps-Samfundet». Ban 15- 
16. Uppsala, 1913-1914. 
Centro de Sciencias, Letras e Artes de Campiñas (E. U, do Bra- 
sil). «Revista». Anno xiii. P'asc, i iii. Summario. Campiñas, 
1914. 
Corte de Justicia Centroamericana (San José de Costa Rica). 

«Anales». Tomo iv. Núms. 9-II Enero-Mayo 1914. 
Faculté des Lettres de Bordeaux et des Universités du Midi. 
«Bulletin Italien», Bordeaux. Tome xiv. N° 3. Juillet-Sep- 
tembre 1914. 
«Bulletin Hispanique». Tome xvi. N° 3. Juillet-Septembre 
1914. 
Faculty of Political Science of Columbia University. New York. 
«Political Science Ouarterly». \'olume xxix. Number 2-3, 
june-September 1914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 229 

Historisch Genootschap. Utrech. «Brieven van Johan de Witt- 
vierde deel 1670-1672», bewerkt door Robert Fruin. Ams- 
terdam, 1913. 
Institut Egyptiem. Le Caire. «Bulletin». Cinquiéme serie. Tome 

VIII. (premier fascicule). Juillet 19 14. 
Instituto Argentino de Artes Gráficas. Buenos Aires. «Anales->. 

Año V. Núm. 58. Octubre 1914. 
Instituto de Humanidades. Ceará-Fortaleza (Brasil). «Revista 

Escolar». Anno x. Núm. 1 14. ?>laio I914. 
Instituto Smithsoniano de Washington. «Smithsonian Misce- 
llaneous Collections». Volume 63. Number 3, 1914. 
«Burean of American Etnologie-Ethnozoology of the Tewa 

Indians». Bulletin 56. Washington, I9I4. 
«Opinions rendered by the International Commision on zoolo- 
gical nomenclature». Opinión 57. Washington. March 1914. 
Junta de Historia y Numismática Americana. Buenos Aires. «Te- 
légrafo mercantil, rural, político-económico é historiógrafo 
del Río de la Plata, 1801-1802». Buenos Aires, 1914. 
Kaiser Wilhelm-Universitát Strassburg. «Die Beziehungen der 
katholischen Rheinlande un Belgiens in den Jahren 1830- 
1840», von Lukas Schwahn. Mainz 1914. 
«Beziehungen des Deutschen Reiches zu Dánemark», von 

Anna-Marie Freiin von Lihencron. Kiel 1914. 

«Die Stellung Hessen-Darmstadts zur deutschen Einigunsfrage 

in den Jahren 1866-1871», von Ernst Bot. Darmstadt, I9I4- 

«Die plañe einer Wiedergewinnung Elsasslothringens in den 

Jahren 1814 und 1815», von Robert Brendel. Strassburg, 

1913- 
«Aufnahme und Einwirkung der Februar-Revoiution \úm 

Jahre 1848 im Elsas», von Eduard Stadtler. Strassburg, 9113- 
«Das Unter-Elsas in den Jahren 1814-1818», von Johann 

Baptist Lambía. Strassburg, 1913- 
«Das Ringer un die lekten dem Katholizismus treuen KiostcM- 

Strassburg», von Josef FridoHn Vierling. Strassburg, IQI.V 
Kgl. Bibliothek in Stockholm. «Katalog der inkunabeln», von 

Isak Collijn. Teil i. Tafeln I-150. Stockholm, mcmxiv. 



230 boletín de la real academia de la historia 

Koniglich Preussischen i\kademie der \\'issenschaften. Berlín 
«Sitzungsberichte». 
«Abhandlungen der Koniglich Preussischen Akademie der 
Wissenschaften». Nr. 3-4. Jahrgan I914. 
Koninklijke Akademie van W^etenschappen. Amsterdam. «Vers- 
lagen en Mededeelingen». Amsterdam, 1914. 
«Some general aspects of Blackfoot morphology a contribution 
to Algonquian linguistics», by C. C. Uhlenbeck. Amster- 
dam, I914. 
«Blackfoot text», by J. P. B. de Josselin de Jong. Amsterdam, 

April 1914. 
«Novem Carmina. — In certamine poético Hoeufftiano magna 

laude ornata». Amstelodami, mcmxu'. 
«Üver de oudste Geschiedenis van Schieland», door JNIr. S. 

Muller. Amsterdam, I914. 
«Phonetische Beschrijving \an de klanen der Hindeloopens- 
che Taal», door L. P. H. Eijkman. Amsterdam, 1913. 
Koninklijke Bibliotheek 's Gravenhage. «V^erslag: [913». 's Gra- 

venhage 1914. 
Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología de Mé- 
xico. «Anales». Tomo v. Núm. 4. Enero-Febrero I914. 
«Documentos inéditos del siglo xvi para la Historia de Mé- 
xico, colegidos y anotados por el P. Mariano Cuevas, S. J.». 
Publicación hecha bajo la dirección de Genaro García. Mé- 
xico, 1914. 
Museos Nacionales de Venezuela. Caracas. «Gaceta». Tomo 11. 
Núms, 7-12 Marzo-Junio 1914. 
Museu Etnológico Portugués. Lisboa. «O Archeologo Portu- 
gués». Vol. XIX. N.""" I á 6 Janeiro ájunho de 1914. 
Oficina de Estadística y del Trabajo de la capital de Tucuman 
(República Argentina). «Censo de la capital de Tucuman en 
1913. Población, Habitación, Industria y Comercio». Bue- 
nos Aires, 1914. 
Philippine Library. Manila. «Bulletin». \^olume 11. Xumber 9- 1 2 
May-August 1914. — Volume lu. Number I. September 
I914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 23 I 

Reale Accademia dei Lincei. Roma. «Atti». Notizie degli scavi 
di Antichitá». Anno cccx. Serie quinta. Volume x. Fascicolo 
II-12. Roma, I914. 
«Rendiconti. Classe di Scienze Morali, Storiche e Filologiche». 
Serie quinta. Vol. XXII. Fase. II-l2.°Roma, 1913.V0I. xxiii. 
Fase. l.°-2.° Roma, 1914. 

R. Deputazione di Storia Patria. Parma. «Archivio Storico per 
le Province Parmensi». Nuova serie. Volume xtv. Anno 
1914. 

R. Deputazione Véneta di Storia Patria. Venezia. «Nuovo Ar- 
chivio Véneto». Periódico storico trimestrale. Nuova serie. 
N°'* 54-55- Aprile-Settembre 1914. 

Regia Societá Romana di Storia Patria. «Archivio». Vol. xxxvii. 
Facs. 1-2. Roma, 1914. 

Royal Historical Society. London. «Transactions». Third Series. 
Vol. VIII, 19 14. 

Royal Irish Academy. Dublin. «Proceedings». Volume xxxii. 
Section C, N°* lO-ll. March-May 1914. 

Sociedad Científica Argentina. Buenos Aires. «Anales». Tomo 
Lxxvii. Entregas iii-iv. Marzo- Abril I914. 

Sociedad Económica de Amigos del País. Habana. «Revista Bi- 
mestre Cubana». Vol. ix. Núm. 2. Marzo-Abril 1914. 

Sociedad Geográfica de Sucre. «Boletín». Tomo xv. Números 
166-168. Junio-Agosto 1914- 

Sociedad Jurídico-Literaria de Quito. «Revista». Año 11. Núme- 
ros 13-18. Enero-Junio 1914- 

Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Buenos Aires. 
«Boletín».' Quinta época. Tomo vi. Núm. 12. Diciembre 
191 3. Tomo vil. Núms. I-4. Enero-Junio 19 14. 

Sociedade de Geographia de Lisboa. «Boletim». N"-^ 1-8. Janeiro- 
Agosto 191 4. 

Societá di Storia, Arte, Archeologia della Provincia d'Alessan- 
dria. «Rivista». Anno xxm. Fase. 54. 30 Giugno 1914. 

Société des Études Juives. Paris. «Revue». Tome i,x\ii. N" 134- 
I'^'" Avril 1 91 4. 

Société des Langues Romanes. MontpelHer. «Revue des Langues 



232 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Romanes». T. lvii. vi'' serie. N°'' 3-4. Juin-Septembre I9T4. 
Société Royale d'Archéologie de Bruxelles. «Annales». Tome 

ving-septiéme. Livraison iii-iv. Bruxelles, 1913. 
The Catholic University of America. Washington. «Bulletin». 

Vol. XX. N''~^ 6-8. June-October I914. 
The Historical Society of Pennsylvania. Philadelphia. «The Pen- 
sylvania Magazine of History and Biographie». Vol. xxxviii. 
N°- 151-152. July-October 1914. 
Universidade de Coimbra. «Revista». Vol. iii. N""* I-3. Janeiro- 

Setembro 1914. 
Universidad de Honduras. Tegucigalpa. «Revista de la Univer- 
sidad». Año VI. Núms. 5-IO. 15 Junio-15 Octubre 1914. 

«Revista Económica». Tegucigalpa. Año iii. Núm. 12. Abril 
1 914. Año IV. Múms. I -4, Mayo- Agosto 19 1 4. 

«La Enseñanza primaria». Tegucigalpa. Año iv. Núms. 1 6-20. 
15 Mayo- 1 5 Septiembre 1 914. 

«Reglamento de peones camineros». Tegucigalpa, 1914. 

«Ateneo de Honduras». Tegucigalpa. Año 11. Núms, 7-12. 
22 Abril-22 Septiembre 1914. 

«El Mentor Hondureno». Tegucigalpa. Revista mensual Año i. 
Tomo i, Núms 8-12, 30 Abril-31 Agosto 1914. Año 11. 
Tomo II. Núm. I. 30 Septiembre I914. 

«Beletín del Ejército». Órgano autorizado del Ejército nacio- 
nal. Tegucigalpa. Año 11. Núms. 9-13. l4Mayo-l5 Septiem- 
bre 1914. 

«Boletín de la Secretaría de F"omento, Obras públicas y Agri- 
cultura». Tegucigalpa. Tomo iii. Núms. iv-vi. 30 Abril-30 
Junio 19 r4, 

«Reformas al Código de Instrucción Pública y al Decreto le- 
gislativo de 10 de Abril de 1912». Tegucigalpa, 1914. 

«Memoria del Secretario de Relaciones Exteriores, Dr. Ma- 
riano Vasquez, presentada al Congreso Nacional. 1912- 
1913». Tegucigalpa, 1914. 

«Homenaje á la memoria de los Generales Sotero Barahona, 
Florencio Tejeda Reyes y Francisco Soriano». Tegucigal- 
pa, 1914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 333 

«Boletín Legislativo». Tegucigalpa. Serie iv. Xúms. 39-43. 
10-15 Abril 1914. 

«La Gaceta». Periódico oficial de la República de Honduras. 
Año XXXVI. Núms. 4.309-4.321. 2-30 Junio 1914. 

«Gaceta Judicial». Publicación bisemenal de la Corte Suprema. 
Año XV. Núms. 931-940. 2 Octubre-3 Diciembre 1912. 

«El Renacimiento». Tegucigalpa. Año i. Núms. 15-19. 15 Ju- 
nio-I 5 Julio 1914. 

«Exposición Internacional Panamá-Pacífico». Tegucigalpa. Nú- 
meros 26-34. 

«El Nuevo Tiempo». Tegucigalpa. Núms. 9/1-995. 

«Presupuesto general de ingresos y egresos para el año econó- 
mico de 1914-191 5». Tegucigalpa, 1914. 

«Memoria presentada al Congreso Nacional por el Secretario 
de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Doctor 
D. Mariano Vasquez: 1912-1913». Tegucigalpa, I914. 
Université de Louvain. «Mélanges d'Histoire oíTerts á Charles 
]\Ioeller á l'occasion de son jubilé de 50 années de profes- 
sorat á rUniversité de Louvain. 1863-1913». Tome i. An- 
tiquité et Moyen age. Tome n. Epoque moderne et contem- 
poraine. Paris, 1914. 
L^niversité St. Joseph. Beyrouth (Syrie). «Al-Machriq». Revue 
catolique oriéntale mensuelle (Sciences-Letres-Arts). xvii^ 
anné. N°* 7-9. Juillet-Septembre 1914. 
University of Toronto Studies. «Review of Plistorial Publications 
relating to Canadá». Volume xviii. Toronto, 1914. 

DE PARTICULARES NACIONALES 

Ansoleaga (Sr. D. Florencio de). «El cementerio franco de Pam- 
plona (Navarra).» Pamplona, 1914. 

Arenas López (Sr. D. Anselmo). «Historia del levantamiento de 
Molina de Aragón y su señorío en Mayo de 1 808 y guerras 
de su independencia». Valencia, I914 (dos ejemplares). 

Barrón (Sr. D. Lope). «Cantabria y Logroño, lístiidio filológico- 
histórico». Málaga, 1914. 



234 boletín de la real academia de la historia 

Comenge y Ferrer (Sr. Dr. D. Luis). «La Medicina en el siglo xix. 
Apuntes para la historia de la cultura médica en España». 
Barcelona, 1914. 

Cencas (Excmo. Sr. D. Víctor M.^). «Colón y su obra», ^la- 
drid, 1914. 
«La Nao Histórica Santa María en la celebración del I\' Cen- 
tenario del descubrimiento de América». Madrid. 

Criado y Domínguez (Excmo. Sr. D. Juan Pedro), «In memo- 
riam. — Homenaje postumo dedicado al glorioso soldado es- 
pañol Marqués de Polavieja», por el Excmo. Sr. D. /\nselmo 
Villar y Amigo. Carta prólogo del Excmo. Sr. General Don 
José Villalba y Riquelme. Madrid, I914. 

Cuevas, S. J. (Rvdo. P. Mariano). «Documentos inéditos del si- 
glo XVI para la Historia de México», colegidos y anotados 
por el P. Mariano Cuevas, S. J. México, I914. 

Deleito y Piñuela (Sr. D. José). «Fernando VII en \"alencia el 
año 1814». Publicado en los Anales de la Junta de Amplia- 
ción de Estudios é Investigaciones Científicas. Tomo vii. !Ma- 
drid, 191 1. 

Dosfuentes (D. Fernando de Antón del Olmet, Marqués de). «El 
Cuerpo Diplomático español en la Guerra de la Independen- 
cia». Libro sexto y último, Recapitulación. Madrid, 1914. 

Ferrería (Sr. D. José P.). «Evolución civil. Organización agra- 
ria de Asturias. — Apuntes para la historia política del 
Principado». Rosario de Santa Fe (República Argentina), 
1914. 

Font (Sr. Licenciado D. P.). «Villarrealenses ilustres». Apuntes 
bio-bibliográficos. Madrid, 1914. 

Galindo (Sr. D. Mariano). «Guerra civil en Tortosa y su comarca 
en los años I461 á I466». Tortosa, 1913. 

Gamoneda (Sr. D. Antonio). «Secretaría del Congreso de los Di- 
putados. Boletín analítico de los principales documentos 
parlamentarios extranjeros recibidos en la misma». Núme- 
ros 45-50. i5julio-i5 Diciembre 1914. 

Cironzález Aurioles (Sr. D. Norberto). «Cervantes en Córdoba. — 
Estudio crítico-biográfico». Madrid, I914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 335 

González de Echávarri y Vivanco (Sr. Dr. D. José M.^). «Santa 
Teresa de Jesús en Valladolid». Valladolid, 1914. 

Hoyos (Sr. D. Luis de). «Asociación Española para el Progreso 
de las Ciencias. — Congreso de Granada. — Notas para la his- 
toria de las ciencias antropológicas en España», por D. Luis 
de Hoyos Sáinz. Madrid. 
«Congreso de Granada. — Unidades y constantes de la crania 
hispánica», por D. Telesforo de Aranzadi y D. Luis de Ho- 
yos. Madrid. 
«Congreso de Zaragoza. — Los yacimientos prehistóricos de 

Sepúlveda», por D. Luis del Hoyo. Madrid. 
«Caracteres généraux de la crania hispánica», par L. de Ho- 

yos-Sáinz. Genéve, 1912. 
«Cránes préhistoriques de «Sepúlveda» (Espagne)», par L. de 

Hoyos-SáinZ; Genéve, 1912. 
«Bulletins et Mémoires de la Société d'Anthropologie de Pa- 
rís. — Notes preliminares sur les «Crania hispánica», par 
MM. Luis de Hoyos Sáinz et Telesforo de Aranzadi. Paris. 

Jiménez, Viuda de D. Manuel M.* del Valle y Cárdenas (Exce- 
lentísima Sra. D.^ Felisa). «Estudios científicos y literarios 
de D. Manuel M.^ del Valle y Cárdenas (obra postuma)». 
Tomos i-iii. Madrid, 1914. 

Labra (Excmo. Sr. D. Rafael María de), «La Política exterior de 
España en 1914. — La cuestión de Marruecos. — La cuestión 
de América». Madrid, 1914. 

Méndez Alzóla (Sr. D. Manuel). «El Jurado y la penalidad». Ma- 
drid, 1914. 

Méndez Alzóla (Sr. D. ^Manuel). «El jurado en la picota ó los fo- 
lletos de Imperator». Artículo de crítica bibliográfica, por 
Edmundo González Blanco. Madrid, 1914. 
«El Jurado y la Penalidad». Madrid, 1914- 

Miquel y Ríus (Sra. V.'*'' de D. José). «Bibliofilia-^. Tiarcrlona. 
Fascicle xv. Juliol-Setembre, 1914. 

Montaldo (Sr, Dr. D. Federico). «La Primera Exposición Interna- 
cional de Higiene. (Mayo-Octubre de 1911)»; Madrid, 1913. 

Nabot y Tomás (Sr. Dr. D. Francisco). «Universidad de Barco- 



236 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lona. — Facultad de Filosofía y Letras. — Programa de Pa- 
leografía». Barcelona, 1914. 

Navas, S. J. (R. P. Longinos). «Genera Insectorum. Neuroptera». 

156'"^ fascicule. París, 1914. 

«Neuroptera Nova Africana». Estratto dalle Memoire della 

Pontificia Accademia dei Nuovi Lincei. Vol. xxxii. Roma, 

1914. 

«Algunos Neurópteros exóticos del R. Museo de Ñapóles». 

Napoli, 1914. 
«Neurotteri Planipenni». Napoli, 1914. 

Nido y Segalerva (Excmo. Sr. D. Juan del). «Historia política y 
parlamentaria del Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Cas- 
tillo». Publicada por encargo del Congreso de los Diputados. 
Madrid, 1 91 4. 

Parpal y Marqués (Sr. Dr. D. Cosme). «Antecedentes de la Es- 
cuela Filosófica Catalana del siglo xix». Barcelona, 1914. 

Pérez Llamazares (M. L Sr. Lie. D. Julio). «Los Benjamines de la 
Real Colegiata de San Isidoro de León. Estudios históricos». 
León, 1914. 

Quadra Salcedo (Sr. D. Fernando). «La Personalidad Vasca en 
la Literatura poética». (Examen crítico hasta el siglo xvi.) 

Año MDCDIV. 

Rahola (Excmo. Sr. D. Federico). «Las zonas neutrales y los 
puertos francos». Madrid, 1914. 

Reyes, S. J. (Sr. D. Rafael). «Paco Luis Romero». Suplementos de 
«La Educación Hispano Americana». Núm. 3. Sarria-Bar- 
celona, I914. 

Rincón Jiménez (Sr. D. Román). «El clero extremeño en la Gue- 
rra de la Independencia». Prólogo de D. Román Gómez Vi- 
llafranca. Badajoz, 1911. 
«El Teatro de Benavente». Badajoz, 1906. 

Salcedo Ruiz (Sr. D. Ángel). «Historia de España. Resumen crí- 
tico é Historia gráfica de la civilización española». (Ilustra- 
ción y notas explicativas de la misma por Manuel Ángel y 
Álvarez. Madrid, 1914. 

Sánchez (Sr. D.Juan M.). «Bibliografía Aragonesa del siglo xvi». 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 237 

Tomo I (1501-1550). Madrid, 1913. Tomo 11 (I 551-1600). 
Madrid, 1914. 

Sureda ÍSr. D. Enrique). «De la Corte de los Señores Reyes de 
Mallorca. Apuntes para una historia privada de aquellos 
Monarcas y de los de la Casa de Aragón, Reyes de Mallor- 
ca». Publícalos de orden de S. M. el Rey Nuestro Señor su 
Gentilhombre de Cámara Enrique Sureda. Madrid, 1914. 

Torres y Eeón (Sr. D. Ignacio). «El jesuíta Fernando de Morillas y 
Cáceres, eclipsado heráldico y genealogista», Madrid, I914. 

Truyols (Sr. D. Antoni). «Monografía Histórica del Sant Cristo 
de Manacor», amb una introdúcelo del M. I, Sr. D. Mateu 
Rotger, Canonge, Palma de Alallorca, 1914. 

Ubicuidad (Sr. D. Ginés). «Cómo aman las monjas (ráfaga psi- 
cológico-dramática, dedicada á todos los que han hecho el 
voto de castidad, voto tan calumniado como desconocido y 
tan poco entendido como insuficientemente admirado)». 
Palma de Mallorca, I 5 Enero 1914. 

Villalba Muñoz (Rvdo. P. Luis). «Antología de organistas clási- 
cos. Siglo XVI». Tomo I. Madrid. 
«X Canciones Españolas de los siglos xv y xvi», traducidas y 
transcriptas para piano y canto por el P. Luis Villal- 
ba, O. S. A. 

Villarino y Rodríguez (Sr. Lie. D. Joaquín M.^). «V^erdadera luz 
histórica sobre La Inquisición, La Matanza de San Bartolo- 
mé y El Proceso de Galileo seguida de algunas considera- 
ciones sobre otros hechos posteriores y contemporáneos». 
Mondoñedo, 1913. 

Zorrilla y p:chevarría (Sr. D. Pedro Emiliano). «índice de los 
documentos antiguos del Archivo Municipal de Estella». 
Estella, MCMxiv. 

DE PARTICULARKS EXTRANJEROS 

Agüero (Sr. Raúl). «Guatemala. — La Revolución Liberal de 1 87 1 
y las Administraciones del Benemérito Licenciado D. Ma- 
nuel Estrada Cabrera». San José de Costa Rica, 1914. 



238 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Almgren (Osear). «Die Altere Eisenzeit Gotlands». Stockholm, 
I914. 

Arreguine (Sr. Víctor). «Estudios históricos. — Tiempos heroi- 
cos y Guerra de la Cisplatina». Montevideo, I914. 

Ayres de Sá (Sr.) «Frei Gongalo Velho (commentarios)». París, 
1914. 

Bensaude (Sr. Joaquim). «Histoire de la science nautique portu- 
guaise a l'époque des grandes découvertes». Regimentó do 
estrolabio e do quadrante. Tractado da Spera do Mundo. 
Munich, 1914. 

Cárbia (Sr. Rómulo D.) «Historia Eclesiástica del Río de la Pla- 
ta». Tomos i-ii 1 536-1810. Buenos Aires, 19 14. 

Coello (Sr. Dr. J. G.) «O Tripeiro». Porto. 3.° Anno. Núms. lOI- 
102. I Decembre-I Janeiro 1913. 

P'erreira (Monsenhor J. A.) «Manual de Historia das ReligiOes». 
Braga, 1914. 

Gromer (Sr. Georg). «Die Geschichtschreibung der Stadt Hage- 
nau i. Els bis um 1 8 50». Hagenau, 1913. 

Henríquez Ureña (Sr. D. Pedro). «Estudios sobre el Renaci- 
miento en España. — El Maestro Hernán Pérez de Oliva». 
Habana. 1914. 

Lemus y Rubio (Sr. ü. Pedro). «El Maestro Elio Antonio de 
Lebreixa. 11 (notas bibliográficas)». New- York, 1913. 

Pereira (Sr. Amancio). «Homens e Cousas. Espirito Santenses». 
Victoria do P.spiritu Santo, 1914. 

Quijano (Sr. D. Arturo). «Revista de la Academia Colombiana 
de Jurisprudencia». Bogotá. Año iv. Núms. 41-52. Abril- 
Septiembre 1914. 

Rodríguez García (Sr. Dr. José A.) «Cuba Intelectual». Época 2.^ 
Año VI. Núm. 32. Junio 19I4. 

Schulz (Sr. Enrique E.) «El porvenir de México y sus relaciones 
con los Estados Unidos». México, 1914. 

SijthoíT's (Mr. A. W.) «Museum». 21.®*® Jaargang. Núm. lO. Juli 
1914. — 22.'^''' Jaargang. Núms. I-3. October-December 
1914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 



239 



PUBLICACIONES NACIONALES RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL «BOLETÍN». 

«Archivo Ibero-Americano». Publicación bimestral de los Pa- 
dres Franciscanos. Madrid. Año i. Núms. iii-vi. Mayo -Di- 
ciembre I914. 

«Boletín de la Real Academia Gallega». Coruña. Años ix-x. Nú- 
meros 85-89. l."Julio-i.° Enero 1914. 

«Boletín de Santo Domingo de Silos». Burgos. Año xvi. Nú- 
meros 9-12. Julio-Octubre I914. Año xvii. Núms. 1-2. No- 
viembre-Diciembre 1914. Año XIII. Núm. 3. Enero 1915. 

«Don Lope de Sosa». Crónica mensual. Jaén. Año 11. Números 
18-24. Junio-Diciembre 1914. 

«España y América». Revista quincenal. Madrid. Año xii. Nú- 
meros 13-24. l.°Julio-l5 Diciembre 1914. 

«Estudios Franciscanos». Revista mensual dirigida por los Pa- 
dres Capuchinos. Sarria (Barcelona). Año viii. Tomo xii. 
Núms. 85-91. Junio-Diciembre 1914. 

«La Alhambra». Revista quincenal de Artes y Letras. Granada. 
Año XVII. Núms. 390-401. 30 Junio- 1 5 Diciembre 1914. 

«La Ciencia Tomista». Publicación bimestral de los Dominicos 
españoles. ?*Iadrid. Año v. N.""" 27-29. Julio-Diciembre 1914. 

«La Ciudad de Dios». Revista quincenal, religiosa, filosófica, 
científica, y literaria, publicada por los PP. Agustinos del 
Escorial. Madrid. P^poca 3.^ Año xxxiv. Núms. 987-988. 
5 Julio-20 Diciembre 1914. 

«Memorial de Artillería». Madrid. Año lxix. Serie vi. Tomo v. 
Serie vi Entrega ó.'' Junio, 1914. Tomo vi. Serie vi. Entre- 
gas 1.^-6.^ Junio-Diciembre 1914. 

«Memorial de Infantería». Toledo. Año ni. Tomo vi. Números 
31-36. Julio-Diciembre 1914. 
Portfolio de la Guerra P^uropea, I914». Diciembre 1914- 

«Memorial de Ingenieros del l^jército». Madrid. Año lxix. Quin- 
ta época. Tomo xxxi. Núms. vi-xi. Junio-Noviembre; IOI4. 

«]\Ionumenta histórica Societatis Jcsu a Patribus ejusdem Socie- 
tatis edita». Matriti. Annus 21. Fase. 248-252. Decembre 
19T4. Annus 22. Fase. 253. Jaunario I9I5- 



240 boletín de la real academia de la historia 

«Nueva Academia Heráldica. Archivos Históricos de Genealogía 
y Heráldica». Madrid. Tomo ii. Julio-Septiembre 1914. 

«Razón y. Fe». Revista mensual redactada por Padres de la 
Compañía de Jesús. Madrid. Año xiii. Tomo xxxix. Núme- 
ro 4. Agosto 19 1 4. Tomo XL. Números I -4. Septiembre- 
Diciembre 19 1 4. 

«Revista de Filología Española». Madrid. Tomo i. Cuader- 
nos 2.°-3.° 1914. 
«Catálogo de Publicaciones». Madrid, 1914. 

«Revista general de Marina». Madrid. Tomo lxxiv. Cuader- 
no 6.° Junio 1914. Tomo lxxv. Cuadernos I.°-5-° Julio-No- 
viembre I9I4. 

«Revista de Historia y de Genealogía Española». Madrid. Año iii. 
Núm. 7-12. Julio-Diciembre 1914. 

PUBLICACIONES EXTRANJERAS RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL «BOLETÍN» 

«Archivum Franciscanum Historicum». P'lorentiam. Annus vii. 
Fase. 3. lulius 1914. 

«El Sendero Teosófico». Revista internacional. Point Loma (Ca- 
lifornia). Tomo VI. Núm. 6. Junio 1914. Tomo vii. N,'^* I-3. 
Julio-Septiembre 1914. 

«Félix Ravenna». BoUettino storico romagnolo edito da un gru- 
po de studiosi. Rav^enna. Fase. 1 4- 1 6. Aprile-Dicembre 
1914. 

«Kwartalnik Historyczny». Organ Towarzytwa Historycznego. 
Rocznik xxviii. Zeszyt 2. We Lwowie 1914. 

«La Civiltá Cattolica». Roma. Anno 65. Vol. 3. Quadernos 1.537" 
1.548. Luglio-Dicembre 1914. 

«L'Archiginnasio». BuUettino della Biblioteca Comunale di Bo- 
logna. Anno lx. Núms. 4-5. Luglio-Ottobre 1 9 14. 

«Madonna Verona». BoUettino del Museo Cívico di \"erona. 
Anno VI. Fascicolo 21-31. Gennaio-Settembre 1914. 

«O Instituto». Revista scientifica e litteraria. Coimbra. Vol. ól. 
N.o"* 5-1 1. Maio-Novembro 1914. 

«Polybiblion» Revue Bibliographique Universelle. París. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 24 I 

«Partie Littéraire». Deuxiéme serie. Tome soixante-dix-neu- 

viéme. cxxx'' de la collection. Sixiéme livraison. Juin 1914. 

Tome quatre-vingtiéme. Deuxiéme et troisiéme livraison. 

Aoút-Septembre 1914. 
«Partie technique». Deuxiéme serie. Tome quarantiéme. 

cxxxii*' de la collection. Sixiéme livraison. Huitieme et neu- 

viéme li\'raison. Juin-Septembre I914. 
«Revue Celtique», Paris. Vol. xxxv. N." 3. 1914. 
«Revue Hispanique». Paris. Tome xxix. X.^" 75-/6. Septembre- 

Décembre 1913. 
«Revue Historique». Paris. 39'^année. Tomes cxvi-cxvii. N.''" 231- 

232. Juillet-Octobre 1914. 
«Rivista Storica Italiana». Pubblicazione trimestrale. Torino. 

Anno XXXI. \'olume vi. Fascicolos 3-4. Luglio-Dicembre 

I914. 
«Roma e Tíznente». Rivista Criptoferratense per l'unione delle 

Chiese. Pubblicazione mensile. Roma. Anno iv. X."^- 42-46. 

Giugno-Ottobre 1914. 
«The P.nglish Historical Review». Dondon. \'ol. xxix. X.'^~ II5- 

116. July-October I914. 

DE LAS REDACCIONES V POR CORREO 

«África Española». Revista quincenal. Madrid. Año 11. Xúm, 16. 
31 Mayo 1914. 

«Archivo Bibliográfico Hispano-Americano». Publícalo la Li- 
brería general de Victoriano Suárez, 'lomo v. INIadrid, I913. 
Tomo VI. Xúms. 3.°-/.° Marzo-Julio I9I4- 

«Bibliofilia». Recull d'estudis, obser\-ac¡ons, comentaris y noti- 
cies sobre Ilibres en general y sobre qüestions de Uengua y 
literatura catalanes en particular. Barcelona. Fascicules xni- 
XIV. Janer-Juny 1914. 

«Boletín Histórico de Puerto Rico». Publicación trimestral. Año 1. 
Xúms. 4-6. Julio-Diciembre 1914. 

«Cultura Hispano-Americana -. Madrid. Año 111. ■ .\nins. J 1 - J4. 
Agosto-Xoviembre I9I4- 

TOMO LXVI '° 



242 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«El Comercio». Periódico independiente dedicado á comercio, 
industria, ciencia, artes y agricultura. Xew V'ork. Vol. lxxx. 
Núm. 2. 15 Noviembre 19 14. 

«FA Nuevo Tiempo». Tegucigalpa. Alio iv. Xúms. I.023-I.048. 
i.°-3i Agosto 1914. 

«El Renacimiento». Tegucigalpa: Año i. Xúms. 25-26-28. 

«El Siglo de las Misiones». Revista mensual ilustrada dirigida 
por Padres de la Compañía de Jesús. Bilbao. Año i. X^úme- 
ro II. Noviembre 1914. 

«Euskalerriaren alde». Revista de cultura vasca, publicado bajo 
el patrocinio de la Excelentísima Diputación de Guipúzcoa. 
San Sebastián. Tomo iv. Núms. 84-95. 30 Junio-I 5 Diciem- 
bre 1914. 

«La Escuela i el Plogar». Villarrica (República del Paraguay). 
Año I. Núm. I. ° Junio 1914. 

«La Gaceta». Periódico oficial de la República de Honduras. 
Tegucigalpa. Año xxxix. Núms. 4.335-4.347- 10-31 Agos- 
to 1914. 

«La Lámpara del Santuario». Órgano oficial de las Obras 
Eucarísticas Españolas. Madrid. Año xlv. Xúm. 7.° Julio 
1914. 

«La Voz de Peñafiel». Peñafiel (Valladolid). Año ]ii. Xúm. 109. 
(Dedicado á Juan Martín «El Empecinado»). lO Septiem- 
bre 1908. 

«Les cruautés bulgares en Macédoine Oriéntale et en Thrace. 
Í912-1913. Faits, rapports, documents, témoignages oífi- 
ciels». Athénes, 1914. 

«L'Espagne». Paris. Deuxiéme année. X.""" 45-48. 8-3 1 Jui- 
llet 1 914. 

«Libertad». Tortosa. Año vii. Xúm. 347. 24 Septiembre 1914. 

«Patria». Periódico político independiente. San Juan de Puerto 
Rico. Año Ji. Xúms. 44-45. 8 Agosto-15 Agosto 1914. 

«Répertoire d'Art et d'x''\rchéologie». Paris. Cinquiéme année. 
Premier trimestre 1914. 

«Revista de las Antillas». San Juan de Puerto Rico. Año 11. Xú- 
meros 4-7. Junio-Septiembre 1914. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 243 

«Revista Bimestre Cubana». Habana. Vol. ix. Núm. 3. Mayo- 
Junio IQI4. 

«Revista Económica». Madrid. Año 11. Núms. 28-40. 25 Julio-25 
Diciembre 1914. 

«Revista Española de Urología y Dermatología». Madrid. 
Año XVI. Núms. 187-189. Agosto-Septiembre 1914. 

«Revista de Morón». Morón de la Frontera. Año i. Núms. x-xii. 
Septiembre-Diciembre 1914. 

«Revista de Obras Públicas». Madrid. Año lxii. Núm. 2.022- 

2.048. 25 Junio-24 Diciembre 1914. 

«Unión Ibero-Americana». Madrid. Año xxviii. Núms. 6-1 1. 30 
Junio-30 Noviembre 1914. 

POR SUSCRIPCIÓN Y COMPRA 

«Antigüedades de Ronda», por D. Macario Fariña del Corral. 
Copia hecha en 1858 de un manuscrito propiedad de don 
Cándido González. 

«Catálogo de la Revista y el Boletín de Archivos, Bibliotecas y 
Museos en sus tres épocas (Enero 1871-Diciembre 1910)», 
formado, aplicando el sistema de clasificación decimal, por 
D. Román Gómez Villafranca. Madrid, 191 1. 

«Constituciones de la Real Bibliotheca mandadas guardar por el 
Rey Nuestro Señor D. Carlos tercero». Madrid. En la Im- 
prenta de Antonio Pérez de Soto. Año mdcci.xii, á que \-a 
unido un manuscrito rotulado. Núm. 2. Razón de las ocu- 
paciones actuales de los individuos de la Real Biblioteca de 
S. M. y de las obras que tienen escritas, formada en Pinero 
de 1800 de orden del Bibliotecario mayor D. Antonio de 
Vargas y Laguna. 

«Corpus Nummorum Italicorum». Primo tentativo di un Cata- 
logo genérale delle monete medievali e moderne coniate ¡n 
Italia o da italiani in altri paesi. Volume v. Lombardia (Mi- 
lano). Roma, 1914. 

«España ante el conflicto económic.i: Las zonas francas ó neu- 
trales. Objeto, oportunidad, beneficios». Madrid, I914. 



2 44 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Nueva Biblioteca de Autores Españoles», fundada bajo la direc- 
ción del Excmo. Sr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo. Nú- 
mero 21. «Orígenes de la Novela», por D. M. Menéndez y 
Pelayo, con una introducción de D. A. Bonilla y San Mar- 
tín. Madrid, 1915. 



INFORMES 



I 

EL EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ 

DE JESÚS 

(en el siglo DOXA BEATRIZ DE AHUMADA) 

En las investigaciones históricas que hice, poco ha, para refe- 
rir, tan por menudo como me fué posible, la acción de Santa Te- 
7'esa de Jesús en Alba de Tornies, llegué á encariñarme por ex- 
tremo con una figura, para mí hasta entonces casi completa- 
mente desconocida, y cuya soberana belleza tan vivamente me 
encandiló el espíritu, que desde luego me propuse aventar el 
polvo del olvido en que yace envuelta su memoria, hasta lograr 
que fuese conocida y admirada por cuantos rinden vasallaje á la 
mclita Reformadora del Carmelo, con la cual tuvo tan cercano 
deudo de sangre y tanta afinidad de espíritu la V. ]\I. Beatriz de 
Jesús, en el siglo D.^ Beatriz de Ahumada. 

Sin levantar mano de mi obra teresiana comencé á ventear, 
por aquí y por acullá, rastros que presumía yo habían de llevar- 
me á conocer la compleja historia de aquella extraordinaria mu- 
jer, que parece como que no trajo al mundo otro destino sino el 
de seguir, paso á paso, las huellas luminosas que impresas dejó 
su santa tía, así en el claustro como en el siglo. Y, ¡gloria á 
Dios!, tan venturoso fui en mis pesquisas que, a muy poco de 
iniciadas, di nada menos que con una Historia manuscrita de su 
Vida — obra de hacia el promedio del siglo xvii— , y poco des- 
pués vino á mis manos el rico tesoro de 1 5 cartas suyas, que 
vienen á recrecer el caudal inapreciable de nuestra literatura 
epistolar. 

Me apresuro á hacer constar c^ue no constituye este precioso 



246 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

hallazgo de las cartas el documento necesario para dibujar la 
fisonomía de aquel, espíritu exquisito, ñno, selecto, noble, á la 
par que recio y viril, como lo fué el de la Madre Teresa de 
Jesús, tanto más que este ramillete epistolar es obra no más que 
del postrer cuadrante de su vida. Y, suelta ya la \'ena de la sin- 
ceridad, confieso, con doliente pena, que es harto exigua la 
colección de cartas que hoy poseo, si bien confio aumentarla en 
breve — ; y ¡qviién sabe si mi buena estrella me alumbrará y me 
guiará por tan buen camino, que logre encontrar joyas literarias 
de índole ascética y aun mística, que llenen de regocijo y con- 
tento á cuantos aman con íervor la cultura patria de aquella 
dichosa edad y siglos dichosos aquellos! (l). 

Con todo, á pesar de la parquedad de mi hallazgo, estas I 5 
cartas que he tenido la buena fortuna de encontrar, en el con- 
vento de Santa Ana y de San José, de Madrid, en donde se con- 
serva con suma veneración el cuerpo incorrupto de la venera- 
ble Beatriz de Jesús, ayudan, á mi juicio, para trazar Ja semblanza 
de aquella bendita alma, en la segunda y más importante época 
de su vida (2). Porque es bien advertir que el espíritu de esta 



(i) Con esperanzas de encontrar obras literarias de la V. Beatriz de 
Jesús, examiné á mi sabor, poco ha, un abultado legajo de poesías, que se 
conserva en el Archivo del Convento de Santa Ana y de San José, en 
Madrid. Hay en aquel legajo, al lado de poesías harto endebles, una bue- 
na colección de villancicos y romances que sin duda son, algunos de ellos, 
del primer tercio del siglo xvii. Los más son anónimos. Otros hay que 
están prohijados á monjitas de aquel devoto Monasterio; y algunos, no 
muchos, están atribuidos á cierto religioso carmelita de muy pocos cono- 
cido en el Parnaso español. Y bien; de los anónimos, ^'serían algunos de la 
V. Beatriz? Difícil ha de ser averiguarlo. 

(2) Me es muy grato rendir público testimonio de gratitud al Excelen- 
tísimo Sr. Dr. D. José María Salvador y Barrera, que tan sabia y santamente 
rige la Diócesis de Madrid-Alcalá, por haberme concedido la oportuna 
licencia para entrar en clausura y poder sacar una fotografía de la V. Bea- 
triz de Jesús, tal cual hoy se conserva. 

Hállase el cuerpo admirablemente conservado, flácido sí y consunto, 
como quiera que falleció en edad muy provecta — á los setenta y nueve 
años — , y después de cuatro años de muy cruel y pertinaz dolencia; pero 
consérvase muy entero, mostrando aún dos hileras de dientes de lustroso 
marfil y un mechón de pelo, que por fuera de la toca se aparece. 

Por lo que se puede adivinar, contemplando aquel semblante extenúa- 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 247 

insigne carmelita — al igual de su santa tía — tuvo dos fases per- 
fectamente delineadas, completamente distintas, del todo en todo 
inconfundibles, y que á la vez se conforman y adecúan á las des 
etapas, bien marcadas, con hitos miliarios, de su \ida de siglo y de 
su vida de claustro. Que, cierto, D."" Beatriz de Ahumada dista 
tanto de la V. M. Beatriz de Jesús, cuanto dista Santa Teresa de 
Jesús de D.^ Teresa de Cepeda y Ahumada. 






Fué D.^ Beatriz de Ahumada el último y el más lozano y glo- 
rioso vastago de la nobilísima prosapia de D. Juan de Ovalle y 
D."^ Juana de Ahumada. Que si ínclita fué la alcurnia de los Ahu- 
madas y Cepedas, no le iba en zaga la clara ascendencia de los 
O valles. Y si Cepedas y Ahumadas regaron con su sangre gene- 
rosa los patrios laureles, luchando con épico heroísmo contra 
los rebeldes á la Corona de España y contra los fieros arauca- 
nos y otros indios altivos é indomables no menos que los salva- 
jes de Arauco, pelearon también los Ovalles con bizarra bra- 
vura, abatiendo á la morisma en las vegas granadinas primero 
y en las Alpujarras más tarde, y poniendo, años después, más 
de una pica heroica en las dunas mortíferas de Flandes. 

De la nobleza de los Ovalles, hay testimonios muy fehacientes 
en la «Información de las calidades de D. Rodrigo Codínez, ca- 
ballero del Orden de Santiago: Padres, D. Francisco (rodínez, 
natural de Salamanca, y D.^ Catalina Vaca, originaria de Astor- 
ga; abuelos paternos, Rodrigo Godínez de Paz, nacido en Sala- 
manca, y D."" Isabel de Ovalle, natural de Alba de Tormes». 

Quince testigos depusieron en las Informaciones practicadas 
en la villa ducal, y todos quince afirman, con rara unanimidad. 



do, más parece haber tenido el aire de familia de los Ovalles que el de 
los Ahumadas y Cepedas. No predominan las formas redondas, sino más 
bien las ovaladas. La nariz es de perfil helénico, la boca pequeña, menuda 
la barba yla frente amplia y despejada. En la estatura sí que se pareció á 
su santa tía. Mide i m. 62 c. 



248 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la nobleza de la estirpe de los Ovalles «descencientes de la Casa 
de \''alverde, que es casa muy calificada en nobleza y limpieza, 
cuyo señor es I). Antonio de Herrera y (Jvalle... y siempre han 
estado y están en reputación de personas limpias de toda mala 
raza y penitencia del Santo Oficio, y fijosdalgo notorios y caba- 
lleros conocidos... porque lo son todos los del dicho apellido en esta 
villa, que les toca por varonía... porque el linaje d' Ovalles es linaje 
y apellido de cristianos viejos, nobles y de hijosdalgo de los más 
principales desta tierra-». 

Muy luego se percató Beatriz del claro lustre de su alcurnia. 
Es fama — y traigo á cuento esta anécdota, porque es un rasgo de 
los que imprimen carácter en la fisonomía psicológica — que, muy 
niña aún, en los años en que se educaba en el Convento de 
MM. Benedictinas, al lado de sus dos tías, las muy ejemplares re- 
ligiosas D.^ María y D.^ Mayor de Ovalle, un buen día se permitió 
cierta religiosa decirle cariñosa y familiarmente: Ahnmadita. Y 
cuenta la Historia que, entonándose ella gravemente é irguién- 
dose con altivez impropia de tan pocos años, contestó á la in- 
cauta monjita: Doña Beatriz de Ahumada me llamo. ¡Y ésto cuan- 
do casi había alboreado en su frente la luz de la razón! 

Esta tan necia arrogancia — más bien debiera llamarse fatua 
megalomanía — fué creciendo con los años, hasta el extremo de 
que, ya por su idiosincrasia ó bien por otras circunstancias de 
familia, íué á muy poco Beatriz — como decía más tarde Santa 
Teresa, con tono muy dolido, al P. M. Gracián — quien mandaba 
y gobernaba en su casa, de modo que sus padres y hermanos 
no eran sino dóciles instrumentos de sus veleidades y caprichos. 
¡Y es que Beatriz, al igual de su santa tía, fué desde niña todo un 
carácter; que al par de su entendimiento, que por cierto fué pri- 
vilegiado, tuvo una voluntad de acero, recia y dura con la du- 
reza y reciedumbre del diamante! 

Ayudaba á fomentar lo que pudiera decirse su pasión domi- 
nante — que no era otra sino el apetito desordenado de su propia 
excelencia — el ambiente de enloquecedora lisonja que por do- 
quier la rodeaba, y que á cualquier otra cabeza juvenil, menos 
vana que la suya, hubiera también entontecido. Porque es bien 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 249 

que se diga— pues ya es hora — que, de igual modo que su tía, fué 
Beatriz extremadamente hermosa, y de una hermosura avasalla- 
dora, fascinadora. 

De la historia manuscrita de su Vida, con cuya copia he podi- 
do hacerme, voy á cortar este sobrio bosquejo: 

«Era — dice — de linda y gallarda disposición. Muy blanca, y 
sus cabellos competían con el oro más fino. Teníalos tan bellos y 
ensortijados, que la hacían notable gracia. Era muy bien afacio- 
nada. El talle lindísimo y muy airoso, que, aun cuando era vieja, 
se le echaba de ver. A todo esto ayudaba la compostura y ade- 
rezo exterior, que aunque fué demasiado, ó si no muy decente á 
su calidad, pero hasta ésto, todo lo que pudo ser andando en 
galas y vanidad; lo cual lloró toda su vida. 

»Era muy amiga de música. Tañía muy bien; y en esto se en- 
tretenía sin que le pasase por el pensamiento ser religiosa.» 

¡Qué había de pensar en consagrarse á Dios en aquel entonces, 
en que todo se le iba en fomentar esa necia vanidad de ser loada 
por hermosa y gentil, por cuantos frecuentaban su trato! 

En vano se afanaba su tía por inducirla á la vida del claustro, 
oteando, como oteaba ella, con luces de lo alto, en luminosa le- 
janía sobrenatural, los altos destinos que le estaban reservados. 
¡Con todo llegó un día en que la joven hermosa, arrogante, alti- 
va, soberbia, llama á la puerta de la Encarnación del Monasterio 
de Alba, y allí se desposa para siempre con el divino E^sposo de 
las almas! 

¿Cómo se obró este cambio en el espíritu indomable de Bea- 
triz.^.,. A mí me recuerda esta mudanza la dorada melena de Ab- 
salón. Porque fué justamente la espléndida belleza de que tanto 
se ufanaba, la que, por extraño modo, impulsó á D.^ Beatriz de 
Ahumada á ser moradora de los claustros del Señor. 



«Dióle Dios — dice la Vida manuscrita de la V. Beatriz de Je- 
sús —en aquél tiempo un gran trabajo, para desr.zonarla en vivir 
en el mundo y tomar, por aquí, ocasión de sacarla de él. Y fué así: 



250 boletín de i. a real academia de la historia 

«Había un caballero principal casado en Alba. Xo tenía hijos 
y era muy amigo de su padre y hermano. Siempre andaban 
juntos y iban á cazar y á correr caballos. lira á las parejas, y 
todos conocidos. Del dicho Juan de Ovalle era de la misma ma- 
nera. De esto tomó el enemigo ocasión de inquietar á la mujer 
con tan desatinados celos, que fueron muy públicos, y llegó á 
tanto la liviandad de su lengua, que sus propios deudos intenta- 
ron matarla, porque estaban ciertísimos de la gran virtud y 
recato de la Sierva de Dios; que les parecía menos inconve- 
niente quitar la vida á quien ponía en opinión su honra, y pa- 
garse con esto de su depravada intención. Pero los deudos de 
nuestra Santa Madre se lo estorbaron. 

^Sucedió en este tiempo que murió en aquella villa quien tan 
apasionada había estado de celos. Su marido estaba fuera y 
temió la Madre [Beatriz de Jesús], no trataran sus parientes de 
casarla con él, como lo hicieron; más ella, por huir de semejante 
osadía, le pidió á Nuestro Señor muy afectuosamente le diese 
deseos de ser monja.» 

Nada más dice la Historia manuscrita de la \"ida de la V. Bea- 
triz de Jesús, sobre este ruidosísimo acontecimiento, que reper- 
cutió, con siniestros ecos, en Ávila, de donde era la enloquecida 
esposa — que á poco murió víctima de sus rabiosos celos — , y en 
Salamanca, en donde vivían deudos muy cercanos de Beatriz. 
Su santa tía particularmente afligióse en extremo al \'er á su 
amada sobrina víctima de la más villana calumnia; y para poner 
potente dique al raudal desbordado de la maledicencia, escribió 
no pocas cartas, empapadas en dolientes y muy acerbas lágrimas. 
«Bien creo — dice escribiendo á I). Sancho Dá\-ila — la gran pa- 
sión que tiene su mujer de D. (ionzalo, porque se ¡o lian dicJio 
— tal vez algún desdeñado amante de la gentil doncella ó )-a 
alguna otra envidiosa de su hermosura — , ú á ella se le ha antojado 
que su marido trata de ruin amistad con D.'* Beatriz, su hija de 
mi hermana.» 

Y, cierto, nada más fácil á una mujer apasionada locamente de 
su marido, que dar crédito á especie tan verosímil. Porque era 
muy íntimo el trato que entre una y otra familia, de tiempo 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 251 

atrás, se venía frecuentando. Amigos muy cordiales eran, parti- 
cularmente el esposo de aquella «mujer apasionada», que por 
cierto se llamaba Gonzalo, y el hermano de Beatriz, según ya se 
dijo. Juntos solían ir de caza y á correr caballos y á otros espar- 
cimientos y diversiones. Sólo con que á esto se añada alguna 
ligereza por parte de Beatriz, alguna libertad disculpable — si- 
quiera no saliese de los límites de la más decorosa honestidad — , 
bastara la familiaridad amistosa junto con la espléndida hermo- 
sura de la garrida moza, que entonces estaba en la plena eflo- 
rescencia de la juventud — cuatro lustros cabales — , para que la 
enloquecida esposa de D. Gonzalo diese oídos á los que intenta- 
ban mancillar el limpio honor de Beatriz de x'\humada. 

¡Cuan bien cuadra aquí aquella tan expresiva y desoladora 
epifonema: Infeliz de ¡a que nace liennosal... Porque, desde el pun- 
to y hora en que fué objeto de tan infame y villana calumnia, parte 
por acceder á los deseos de su santa tía, parte por no avivar 
con su presencia el fuego de los celos que atormentaban á la 
desaconsejada esposa de D. Gonzalo, tuvo que vivir la calum- 
niada doncella lejos del mundanal ruido, ya en Galinduste, ora 
en la Torre de Climentes, y por fin en Avila, llevando por do- 
quier amargada el alma con las hieles ponzoñosas de la calumnia. 
¡Tuvo ocasión propicia, en aquel año largo de sus desventuras y 
pesadumbres, de rumiar con sosiego aquel confortativo pensa- 
miento del sabio: «que es todo, lo de estrellas abajo, vanidad 
vanísima, vanidad de vanidades»; concluyendo á la postre por 
confesar que es engañosa toda belleza v vana toda hermosura'.... 






Hasta después que la Madre Teresa de Jesús voló al cielo, no 
vistió D.'' Beatriz de Ahumada el blanco manto de la \^irgen del 
Carmen. Y, cierto, le costó bravas luchas el dar el adiós eterno al 
mundo, con haberle amargado el mundo la vida en la lozanía de 
sus años floridos. 

En su nuevo estado dijérase que se propuso tomar por decha- 



252 BOLETÍN DE LA REAL -ACADEMIA DE LA HISTORIA 

do de su vida religiosa á su santa tía, cuyas luminosas huellas 
hubo de seguir con paso de gigante. Es fama, y cuéntalo la His- 
toria manuscrita de su \^ida, qu." acudía con frecuencia al sepul- 
cro de su santa tía; y que cuantas veces lo alarían, para cortar 
de aquel cuerpo incorrupto venerandas reliquias, aunque estu- 
viese sumida en el más profundo sueño, la fragancia que de sí 
despedía aquel cuerpo virginal, le servía á ella como de señal in- 
falible de que el ataúd estaba abierto. Y dice la Historia que, 
siempre que en aquellos lances se halló, tomaba pedacitos de car- 
ne de aquel santo cuerpo en tanta cantidad, que, en todos los con- 
ventos por donde ella después pasó, fué dejando sendas reliquias, 
diciendo, con notable gracia, que vendía la carne de su santa 
tía; y, cuando le pedían alguna, tomaba la de su brazo y decía: 
«Esta carne es de Nuestra Santa ]\Iadre», para renovar la memo- 
ria de tan cercano parentesco. ¡Más bien pudiera decir que su 
espíritu era el espíritu de su santa tía, y que, por doquiera, iba 
ella derramando las más subidas y fragantes esencias de su san- 
tidad!... 

Por fortuna nos es dado aspirar ese perfume, que parece traído 
por ventalles del cielo, en esas lindas cartas que he tenido la 
dicha de hallar. Lindas hasta por el primor y gallardía de los 
trazos; ¡que, cierto, parece increíble que aquellos rasgos, firmes, 
vigorosos, extremadamente bellos, los trazara la mano de una 
monja que frisaba en los ochenta años y estaba trabajada por 
harto cruel dolencia! 

Hasta en su aspecto caligráfico son interesantísimas las cartas 
de la V. Beatriz de Jesús. ¿Qué no lo serán desde el punto de 
\'ista histórico.^ No es sólo que en ellas se refleje la vera efigies 
de su alma, ni que por ellas podamos graduar sus adelanta- 
mientos en el camino fragosísimo de la perfección; es que, sobre 
este fondo de psicologismo místico que, por desgracia, se apa- 
rece brumoso, nos es dado contemplar el paisaje y aun respirar 
el ambiente de su época, en lo que atañe á la vida religiosa y 
á lo que hoy llamaríamos de acción política. 

Porque la V. Beatriz — hasta en esto había de parecerse á su 
santa tía — , convivió con la flor de la grandeza española. Es de 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 253 

ello buena prueba que las más de las cartas están escritas á su 
prima D.^ Orofrisia de Mendoza y Castilla, cuya genealogía 
deslinda la Santa Madre Teresa, entroncando este lozano vastago 
en las más ínclitas estirpes de España. 

«Es — dice la Santa al dar cuenta á su sobrino Lorenzo de la 
boda que iba á hacer su hermano Francisco con D.^ Orofrisia de 
Mendoza y Castilla — prima hermana del Duque de Alburquer- 
que, sobrina del Duque del Infantazgo y de otros hartos señores 
de título. En fin, de padre y de madre, dicen no la hará ningu- 
na ventaja en España. En A\ila es deuda del marqués de las Na- 
vas y del de \'^elada, y de su mujer de D. Luis, el de mosén Rubí, 
mucho». 

Pues aún se acrecienta el valor histórico de sus cartas con lo 
que dice en una que escribió «á Juan Ruiz de Heredia, escribano, 
junto al Suceso». Refiérese á la caída del Duque de Lerma y á la 
subida del Conde-Duque de Olivares, y véase el favorable y ven- 
tajoso concepto que formó de aquel acontecimiento político que, 
cierto, no es posible comparar á estas frecuentes mudanzas de 
partidos de turno en las modernas instituciones políticas. La 
caída de un valido, llámese D. Alvaro de Luna, Antonio P<'-rez, 
el Duque de Lerma, pongo por caso, tenía muy análoga tras- 
cendencia á la importancia social que hoy tienen los cambios de 
instituciones ó formas de Gobierno. 

«Jhs M^ 

«Sean sienpre con \'.md. y den los bienes que deseo y suplico 
á Nuestro Señor: que me tiene con tanta pena la de \".md. que 
estaba con harto deseo de saber de su salud; y así me fué de 
mucho consuelo el ver a Morales y saber quedaba v.md. con 
ella; que se podían pasar menos mal las penas. 

»Yo he dado gracias a Nuestro Señor, sigún van las cosas, de 
que no hubiese tenido efecto lo de Palacio; que, quizá en haber 
sido por motivo destas personas que ahora han caído, sin cul|ia 
de v.md., le pudiera venir pesadunbre. 

» Yo estuve, lui día dcstos, con la Condesa de Monterrey, que ya 



254 



boletín de la real academia de la historia 






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CARTA DE la V. M. BEATRIZ DE JESÚS Á JUAN RUIZ DE HEREDIA 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 255 



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CARTA DE LA V. M. BEATRIZ DE JESÚS Á JUAN RUIZ DK HEREDIA 



256 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

v.nid. sabrá cómo es hennana del de Olivares y sobrina de don 
Baltasar de Zúñiga que son los que ahora mandan, y con mucha 
satis [ación de todos, porque son siervos de Dios y discretos. 

•»Esta señora es la mayor amiga que tengo en la corte. Díjele lo 
que pasaba de v.md., y el bien que yo le deseaba y el que merecía. 
Dijome que ahora no se trataba de recibir a nadie — aunque había 
muchos pretendientes — , como estaban [ocupados] en cosas mayo- 
res. Y es verdad. 

•>>Lo que yo tono es que, por su hermana de v.md., hemos de 
perder. 

»A1 fin veremos en qué paran las cosas; y puede estar wmd. 
cierta que haré todo cuanto pudiere y en encomendarlo a Nuestro 
Señor. 

■¡i>Es para darle gracias ver con la prudencia y valor qite proce- 
de nuestro nuevo Rey; no como de deciseis años. 

»Dios le guarde y dé mucha luz, y a los que le aconsejan; y en 
todo haga su divina Magestad lo que más conviene a su mayor 
gloria y servicio, y me guarde a v.md. con el augmento y salud 
que deseo. 

»De Santa Ana de Madrid, 27 de Abril. 

»Heatriz de Jesús. 

•¡>ATo hay cosa cierta ahora del Duque de Alba. 

»Juan Ruiz de Heredia, junto al Rúen Suceso.» 

¡Ex ungüe leoneml De esta tan linda, tan densa, tan sobria y 
tan jugosa carta, por la cual rueda, con castizas sonoridades, la 
frase limpia, llana, viril, opulenta de nuestro áureo siglo, se 
puede formar cabal concepto de la importancia c[ue tiene este 
precioso hallazgo de I 5 cartas, de las cuales bien pudiera decirse 
lo que cerca de los escritos de Santa Teresa dijo el Maestro 
León: Que son la misma elegancia. 

Madrid, ig-xi-14. 

José de Lamano, 

Correspondiente. 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 2y, 



JLFSKTDIOB (ij 



Jhs M^ 

Sean sienpre con vmd y den la salud q deseo y agan tan s*° 
como supp'^° a nro s°'' / que aunque falte en ager esto no en la 
memoria de mis pobres oragiones donde tengo muy presente a 
vmd / sino q soy tal q podre serbir poco y asi estoy sienpre harto 
necesitada de oragiones / no me olvide vmd en las suias / todas las 
cartas e regibido y sienpre con ellas mucho consuelo / i e deseado 
responder y mili oqupagiones q tenido estos días no me an dado 
lugar / una a sido aber estado aqui nro p*' probingial y otra la obra 
donde no e podido dejar de asistir / ya se ba rematando / i desde 
el primer dia lo quisiera io si se pudiera aber esqusado por la 
falta del dinero / q harto necesaria a sido / i queda con lo que se a 
echo la casa más linda e bien acomodada gras a nro S°'" i las 
]^gj-nas i^yy consoladas / de todas regiba vmd sus recaudos en par- 
ticular de la milanesa q se faborege mucho con los de vmd a 
quien g''*' nro S°'' con la salud y augmento de su dibina gra q 
deseo/ de S"^Joseph de Toledo. 2 de Junio de lólO años 

Beatriz de Jhs. 

II 

Jhs M^ 

Sean sienpre con vmd mi S'"'^ de mi alma / con harto deseo 
estoy de ber a vmd / i asi pensaba escribir a vmd cómo era aca- 
bada la bisita q q''" qria benir./ i asi lo digo aora que me abise 
si puede benir el sábado por la maíiana a las nuebe / i si tiene 



(i) El Epistolario de la V. Beatriz de Jesús exige amplias glosas que 
tal vez haga si logro dar con otras cartas y con otros documentos litera- 
rios de la castiza escritora, que á veces parece como que tenía en su 
diestra la pluma de la Mística Doctora. ¡Quiera Dios depararme tan bue- 
na dicha! 

TOMO Lxvi. 17 



258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

vind en qué lo diga i sino buscaré vn coche / la firma tendré a 
vmd el sábado / i si es menester mas aprisa me abise luego / i será 
con carne / (] la tengo p'^ una persona de respecto i obligagion / 
mas por dar gusto a vmd a quien debo más se la daré / dice vmd 
q me inbia dos ringlones i no binieron q quedo con cuydado de / 
todo me abise vmd a quien me g'"*' nro S'"' como deseo/ oy juebes 

Beatriz de Jhs. 

vSi vmd puede esperar por la firma asta el sábado en propia 
mano se la qria dar q es muy linda i la carne. 

III 

Jhs M^ 
s.'^ mia / grandísima necesidad tenia de ablar a vmd oy / mas no 
e aliado coche asta mañana por la mañana q irán por vmd y la 
s'"'^ doña cat^ / i porq estaran muy ocupadas vmds con la mudan- 
za de la casa no se quide ira el coche de la parte nra porq 
buelban luego / a vmds las inbio esa perrita la mas linda pieza q 
a nacido de su jenero / es extraordinaria de cara y gracia porq 
con aber visto muchas, en mi bida vi cosa mas graciosa q ara 
mili maneras de juegos/ es menester mucha quenta con ella porq 
esta mostrada a correr por toda la casa y se ira a la calle sino 
está zerrada / come vn poquito de carne i abellanas i almendras 
i q''° no ay otra cosa un poco de pan mascado y guebos / esta 
mostrada a durmir con vna s'"- vieja de . 90 . años q qda llo- 
rando por ella / anda sienpre jugando con los pies de todas y 
llebandoles las faldas q sino lo miran la pisaran / a la s''* doña 
cat^ supp"° la quiera y regale más que tiene enrizo el pelo / qda- 
nos grande soledad / sino gustaren vmds della me abisen q no 
deseo dar pesadunbre ni q ese animalito lo pase mal / i todas lo 
suplican a vmd a quien me g'"*' nro S°'" como deseo / oy miércoles 

Beatriz de Jhs. 

digame vmd si podra benir mañana por la mañana ([ inbiare 
el coche. 

a doña orofrisia de mendoza y castilla q nro S'"' g'"" como deseo. 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 259 

IV 

Jhs AP 
Dios nro S'"' de a vmd los principios i fines de años tantos 
como io deseo y con tantos bienes en alma y cuerpo / no inpor- 
tara q se tardara mas en pagar los 300 V / q el q los prestó 
esperara / maña domingo yra ay vn criado de casa i con otro de 
vmd llebara el dinero a las dos de la tarde / i llebara el de vmd las 
prendas / de las colaziones destos dias e llegado lo q ba en esa 
cesta q son abellanas i piñones i castañas y ocho camuesas y 
manzanas i las peras i casi dos libras de confitura / i porq se ria 
vmd inbia vna relijiosa vnas peladillas a la perrita / anselas de 
partir / io la llamaba merinita como tiene el pelo / mas como todas 
la qerian tanto dábanle cosillas de comer i en diziendo toma 
corría como vn gamo / las abellanas en oyéndolas partir corria/ 
y si quiere vmd ber lo q ace échele en m° de la pieza ese bolsillo 
q es muy p''^ ver lo q ace con el / esas suertes an cabido a vmds / 
la de s+* berdardo y nra m*' s*^ T^ a vmd i esotra a la s''^ doña 
cat^ / g''*^ nro s"'" a vmd como deseo / dia del nonbre de Jhs 

Beatriz de Jhs. 

harto ara vmd en leer este / q me están ablando y ba como 
bera vmd / i el papel malo q se rezume / la toca y zesta buelban 
luego. 

a doña Orofrisia de castilla i mendoza q nro S'"' g''" / con una 
zesta. 

V 

Jhs íM^ 

Sean sienpre con vmd i den los bienes q deseo ¡ supp*^" a nro 
S""' q me tiene con tanta pena la de vmd q estaba con harto 
deseo de saber de su salud ¡ asi me ñae de mucho consuelo el 
ber a morales i saber q daba vmd con ella q se podian pasar 
menos mal las penas io e dado gras a nro S"'' sigun uan las cosas 
de q no ubiese tenido efecto lo de palacio q quiza en aber sido 
por m° destas personas que aora an caido sin culpa de vmd le 
pudiera venir pesadübre io estube un dia destos con la condesa 



26o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de monterrey q ia vmd sabrá como es her"'' del de olivares i 
sobrina de don baltasar de zuñiga q son los (] aora mandan i 
con mucha satisfacion de todos porq son sierbos de Dios i dis- 
cretos esta S''"^ es la maior amiga q teng en la corte dijele lo q 
pasaba de vmd i el bien q io la deseaba i el q meregia dijome q 
aora no se trataba de recibir a naide aimq abia muchas preten- 
dientes como estaban en cosas maiores i es berdad lo q io temo 
es q por su her""^ de vmd emos de perder al fin beremos en q 
]:)aran las cosas y puede estar vmd cierta q are todo quanto 
pudiere i en encomendarlo a nro S"'' es p"'* darle gras ber con la 
prudencia y balor q procede nuestro nuebo rey no como de 
deciseis años Dios le g'''° i de mucha luz i a los q le aconsejan i en 
todo aga su dibina mag'' lo q mas conbiene a su maior gloria i 
serbigio i me g'''' a vmd con el augm'° y salud q deseo de S''* ana 
de madrid 27 de abril [de 1621] 

Beatriz de Jhs. 

no ay cosa cierta aora del duq de alba 

Ju° ruyz de eredia escribano junto al buen suzeso. 

VI 

Jhs AP 

S"^^ mia / el que trajo la carta de vmd dijo bolberia luego por la 
respuesta. i no fue posible escribir luego / y como tanbien me 
degia vmd q no abia de parar no abia escrito / i aora biene i lepe- 
dido espere estos ringlones / eme consolado con los de vmd i 
saber tiene salud i la s''^ doña cat^ gras a nro s"'' / y q io la tengo 
i en casa i besan las mos a vmd en particular nra md. el buen 
melchor de castro a mas de tres semanas q murió q lo e sentido 
mucho q era muy buen amigo / mando se llebar a ocaña q tenia 
echo testamento /i ia sabrá izo el conbento eredcro i dos cape- 
llanías / allí no se lo q bendra a ser q deja alg^'' deudas / no dejara 
de ser bueno / Dios le tenga [e]n el zielo i a vmd me g'''' con los 
bienes [que dejseo / de s''' ana de m'' primero de [ ] de IÓ32. 

Sierba de vmd. 

Beatriz de Jhs. 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 2ÓI 




CARTA DE LA V. M. BEATRIZ DE JESÚS Á SU PRIMA DONA OROKRISIA DE MENDOZA 

y CASTILLA 



202 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

VII 

Jhs AP 
Dios nro S"'' de a vmd esta i otras muchas pasquas con todos 
los bienes y salud q deseo / q siento en el alma no la tenga vmd 
muy cunplida i a echo muy bien en no se poner en camino en 
este tpo /' i el de la primabcra sera tanbien aproposito p''^ ager 
algún remedio p''' la pierna i aora pasar con buen regimj° / harto 
me olgara io de ber a vmd q lo deseo mucho / el S"'' ordene como 
pueda ser / io gras a nro S°'' estoy buena i es misericordia suia 
p''"^ poder llevar las muchas achacosas i enfermas de casa en par- 
tiqular la de 8o años q no se menea pie ni mano ni cabeza sino 
la menean / y están con ella sienpre dos relijiosas de noche i do 
dia q no agen otra cosa i no güelgan / sirbase nro S°'' con todo/ 
no e tenido cartas de indias ni se q a sido / q trata el hijo maior 
de don lorenzo su negozio aqui en el consejo i abia de aber 
inbiado vnos recaudos i no an benido / esta casado con vna sobri- 
na de la suegra del oydor de cámara don Ju° jumazero i creo 
negozia bien / q''° sea nro S"'' serbido q nos beamos ablaremos de 
todo / a la s'''^ doña cat^ beso las mos i todas las de vmd a quien 
g''" nro S'"' con los bienes q deseo / de s''' ana de m'' 20 de olt" 

de 1635 

Beatriz de Jhs. 

VIII 

Jhs M" 

La gra del Spu S'" sea sienpre con vmd / con ura carta me 
consolado mucho de saber tiene vmd salud i la S"* Doña Cat^ / sea 
por muchos años / io mi S'"* a catorce dias q se meaentrado una 
bentosidad en los oydos q me trae atolondrada i no oyó sino es 
de cerca / harta pena me da por el oíTo dibino en el coro , aora 
cinco años lo tube q me duró dello dos meses / sirb? nro S"'' dello/ 
supliqselo vmd i si fue"*' serbido me lo quite ([ no puedo degir 
nada en el coro / esto me a benido después de harta pena q nos a 
llebado nro S'"' vna S'" religiosa a quien io debía i qria mucho/ mu- 
rió como S"* q nos a dejado deseosas de tal muerte / encomiende- 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 263 

mela vmd a nro S°'" q io encomendaré lo q me pide pésame no aia 
benido dineros a vmd / don p° hijo de don lorenzo a escrito en 
pretensión de q le den por más años el oñ° de la encomien- 
da / aora estamos en bisita i asi no puedo alargar mas / ay ba el 
libro de nra m"" s^=^ T^ q es mejor / los ramilletes se darán muy 
buenos en dos dc^"" por pedirlos vmd q a 24 se dan acá / es me- 
nester traer en qué llebarlos q no se mojen aunq Ilueba / g'''^ nro 
S°'' a vmd con los bienes q deseo / de s*^ ana de carm'^'' descalzas 

30 de en° de 1636 

Sierba de vmd 

Beatriz de Jhs. 
IX 

Jhs M^ 
sean sienpre con vmd i den los bienes que deseo / con muy 
grande estoy de saber como esta vmd i la s''^ doña cat^ / i maior 
de que nos beamos y en que no fuere esto / no deje 

vmd de abisarme por escrito u que lo aga la señora doña cat'V 
io estoy buena gras a nro S*" aunq los dias pasados tube malo 
vn oydo no de dolor sino de ruido y bentosidad / ia se a quitado 
gras a nro S"'' q me g''"' a \'md como deseo / oy dia de s' blas 

Beatriz de Jhs. 

a doña orofrisia de castilla i mendoza q nro s"'' g*^'" como deseo. 

ase de trastejar aderezar los tejados q dize don luys son me- 
nester / aderezar la puerta de la escalera y otra en un pajar )'■ 
azerse la puerta falsa. 

X 

jís M^ 
s""^ mia / pues no e escrito a vmd después que me escribió la 
muerte de aquel sierbo de dios bien puede creer q no estado 
p''^ ello q e tenido \-n regio mal de hijada ; estoy mejor gias á 
nro s'"' mas no p''-'' alargarme ' aora me an traído de la guerta 
esas malas granadas q no an balido nada ogaño / las dos q ban 
con vnos ilos son dulges esotras agridulzes vn tiesto de zandalos 
que guelen bien inbiare a vmd i si quiere otros de otras cosas 



264 BOLETÍN' DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

me lo diga q aora se an traspuesto / g''" me nro s°'' a vmd como 

deseo / oy miércoles 

Beatriz de Jhs. 
diez granadas. 

a doña orofrisia de mendoza i castilla q nro S°'' g''*" como deseo. 

XI 

Jhs M* 

S""^ mia de mi alma / mucho deseo tengo de ber a vmd q estos 

días emos tenido muy ocupados / si puede vmd benir mana bier- 

nes por la mañana q el sábado abrá lugar / i sino puede ser abise 

vmd quan podra / guarde mela nro S°'' como deseo / oy juebes 

4 de nobr*^ 

Beatriz de Jhs. 

a doña orofrisia de mendoza y castilla q nro s°'" g'*'' como deseo. 

XII 

Jhs M^ 
sean sienpre con vmd i den los bienes q deseo / el tpo no a 
dado lugar p" acer nada / e pensado q la guarnizion de la carta 
la concertara mejor vmd con el mismo oficial i bera como a de 
ser / q io no me atrebo por la reja como a de llebar dos azes / io la 
inbiare aderezada y con la firma puesta i enbiare allá el oficial i 
vmd le dirá como la quiere/ el juebes q es fi[es]ta ira alia el 
oficial / ay ban otros dos ramiletes i enbiare mas i peqños alg°^ / 
el confesor de las de la encarnazien estubo conmigo ier i le dije 
q q''° ubiese menester el coche me lo diese i como le dije quien 
era vmd dijo q queria ir a ber a vmd / es muy buena persona i 
sera buen amigo / no le supe decir la posada de vmd sino q io es- 
cribirla a vmd q inbiase alia vn criado i se lo dijese / agalo vmd 
i este apercibida q ira luego / dijome q todas las beces q vmd 
quisiese el coche inbiase por el como si fuese suio, / es un s*° i 
persona muy principal / llamase el d'-"' don ju" de salinas / a la 
s""^ doña cat^ beso las mos / g"^'^ me nro S"'' a vmd como deseo/ 
oy martes 

Beatriz de Jhs. 



EPISTOLARIO INÉDITO DE LA VENERABLE BEATRIZ DE JESÚS 265 

' XIII 

jhs Ar 

sean sienpre con vmd / estado estos dias tan oqupada en lo 
que diré a vmd quando la bea q ni e podido señalar dia p""^ vmd 
benga ni escribirla si puede benir mañana sábado bispera de 
nra s''^ por la mañana al reloqutorio isi isino sea el martes / porq 
es fiesta el sábado digo el lunes s* roq, / i en fiesta no se puede/ 
i porq bea vmd como la trato con llaneza inbieme mañana bis- 
pera de nra s'"^ vna cazuelica de calabaza a las onze dadas/ q no 
traiga mas agrio q algunos granillos de agraz i no esprimido / q en 
grano no toma agrio / g''^ me nro s"'" a vmd como deseo / oy 

biernes 

Beatriz de Jhs 

a doña eufrasia (sic) de mendoza y castilla q nro s°'' g''^ 
como deseo 

XIV 

Jhs M^ 

sean sienpre con vmd y den los bienes q deseo y le supp'^" / q 
en esto no me olvido / ni lo iziera en el escribir sino que no se 
por donde/ q harto deseaba saber de vmd i asi me consolado mu- 
cho con esta carta / pagele nro s°'' a vmd i beala io fuera dése 
lugar i soledad / io gras a nro s°'' estoy buena i sienpre a serbicio 
de vmd / esto es zierto / no le dije de los menbrillos porq los 
conpramos aqui lindísimos i a menos pr-ecio del q me escribió 
vmd q balian ay / como abido tantos en todas partes 

de la s''^ doña cat^ me pesa mucho / i alegro de la mejoría i le 
beso las mos /i a morales muy grandes recaudos / i de todas las 
desta casa los reciba vmd a quien me g''"' nro s'"' con la salud q 
deseo / de s*'"^ ana de m'' 6 de seti'^ / y io sierba de 

XV 

Jhs M^ 
la gra del spu s'" sea sienpre con vmd / con vtra carta me 
consolado mucho de saber tiene vmd salud gras a nro s'^'/i q 



266 BOLETÍN DE lA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

¡O la tengo i calor grandisimo / Dios nos de el de su amor / debe 
aber cinco u seis dias q escribí a vmd por la orden q me dejo 
i dije como ia abia inbiado el memorial a don v° mexia / de aqui 
a otros tres o quatro dias le bolbere a escribir acordándoselo a 

aquel esta donde solia / no descuidare / suplicaba a vmd en la 

q digo me comprase cuatro o cinco arrobas de binagre q el q lo 
trujere llebara el dinero q vmd dijere / ay ba esa concordia q 
llaman q trujo nro p*' g^' lic^ del papa p'"'' imprimirla q es cosa 
linda como bera vmd en ella i lo q ganan quien entre en esa 
hermandad. 



II 

EL GRAN PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA 
EL AYUNTAMIENTO DE AVILA 

(anos 1562-1564.) 

«Hele aquí — escribió la Santa (l) — , comenzado un gran 
pleito, porque de la ciudad (2) fueron á la Corte (3) y hubieron 
de ir del monesterio (4), y no había dineros ni yo sabía qué ha- 
cer. Proveyólo el Señor, que nunca mi padre provincial (5) me 
mandó dejase de entender en ello; porque es tan amigo de toda 
virtud, que aunque no me ayudaba no quería ir contra ello.» 

La Santa, al describir harto someramente el curso de su inter- 
vención directiva y activa en tan arduo y largo litigio, apuntó 
las razones que le asistieron para obrar como obró, no sin justo 
derecho y sana intención de su parte; pero también reconoció en 
sus impugnadores la lealtad, la buena conciencia y el noble co- 
medimiento que mantenían, y que asaz manifiestan las Actas 



(1) Vida^ cap. xxxvl 

(2) Avila, representada por su Municipio. 

(3) En Madrid. 

(4) De San José, inaugurado en 24 de Agosto de 1562. 

(5) Ángel de Salazar. No le tocaba directamente el pleito, porque en 
el monasterio de San José ninguna jurisdicción tenía, habiéndose fundado 
con sujeción al obispo D. Alvaro de Mendoza por virtud del Breve de 
Pío IV, fechado en 7 de Febrero de 1562. 



PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 267 

municipales á esta causa pertenecientes desde el 22 de Agosto 
de 1562 hasta el 29 de Abril de I 564, las cuales, fielmente co- 
piadas por D. Jesús Molinero, tuve el honor de presentar á la 
Academia (l). 

Un autor modernísimo, digno de alabanza por haber acudido 
á esta fuente histórica del Archivo municipal de Avila, pero mal 
informado, ha dejado escrito (2), que «lo que pasó después del 1/ 
de Noviembre de 1562, no lo dicen las Actas del ^Ayuntamiento». 
En esto se equivocó sobremanera, como también en dar por cier- 
to el carácter veleidoso y ridículo que atribuye al noble Corre- 
gidor (3) de Avila y su tierra, Garci-Suárez Carvajal; al Regi- 
dor, Perálvarez Serrano y á Pedro de Villaquirán, escribano del 
Ayuntamiento. 

La Santa, bien enterada del sesgo que su pleito tomó, afirma 
que «¡a batei'ia ó lo primero y más fuerte de la impugnación, á par- 
tir del 24 de Agosto de 15^2, duró casi medio año] que decir los 
grandes trabajos que se pasaron por menudo, sería largo.» V aña- 
de: «En todo me ayudó el Señor, que ansí dicho en suma, no se 
puede bien dar á entender lo que se pasó en dos años que se estuvo 
comenzada esta casa hasta que se acabó; este medio postrero y lo 
primero fué lo más trabajoso» . El medio primero son los seis 
meses, ó casi medio año que había calificado con el nombre de 
bateria\ el medio postrero principió en Febrero de I 564, según 
las Actas municipales lo patentizan, explicando cómo el edificio 
del monasterio, á costa de grandes sacrificios y laboriosas nego- 
ciaciones, se salvó del derribo que le amenazaba ó ponía en ries- 
go de ser abandonado por la Comunidad, compelida á trasladar- 
se á otro. Para salir airosa de este trance, ampliando el edificio 
y redimiendo el censo que sobre él cobraba el Ayuntamiento, 
arbitró y halló la Santa recursos que le deparaba su inaltera- 



(1) Véanse en el presente volumen del Boletín, cuaderno 11, páginas 

(2) Mir (Miguel): Santa Teresa, etc., tomo i, pág. 567. Madrid, 1912. 

(3) Ibid.: págs. 541-543. Si e! Sr. Mir hubiese conocido el acta de 22 de 
Agosto, su invectiva contra el deporte del Corregidor no habría sido tan 
dura, ni tan acerba. 



268 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ble confianza en la Providencia divina. Tales entre otros fue- 
ron la venta de su palomar de Gotarrendura en g de Abril de 
1564 (l), y la dote de mil ducados que su sobrina doña María de 
Ocampo aportó al monasterio de vSan José, cuando hizo allí su pro- 
fesión religiosa en 6 de Mayo del mismo año (2). Su entrada como 
novicia y toma de hábito, había tenido lugar «dentro de seis me- 
ses que se fundó Sant Joseph», como ella misma lo refiere (3). 
Su padre, D. Diego de Cepeda, quiso dar sobre la dote que esti- 
puló y pagó, mucho más; pero la Santa no consintió que él aña- 
diese sino lo suficiente para hacer unas ermitas en la huerta del 
monasterio y adornarlas con sendas pinturas de buen gusto artís- 
tico y acomodadas á la sublime oración de la vida contemplativa. 
Labradas estaban estas ermitas, pero amagadas de total aban- 
dono y destrucción, cuando Santa Teresa, priora ya del monas- 
terio, hizo presentaren 7 de Diciembre de 1 563 al Ayuntamiento 
de Ávila la siguiente petición," trazada de su puño y letra, que 
conservan las Carmelitas Descalzas de Medina del Campo; hoja 
escrita por ambas caras, cuya fotografía que acompaño, me ha 
proporcionado D. José González de Echávarri, á quien tanto 
debe, como lo sabe la Academia, y no poco, sino mucho más de- 
berá la Literatura Teresiana. Formó esta hoja parte integrante 
áol gran pleito, conforme lo descubren sus apostillas notariales 
inéditas. Dice así: 

-h 
«Jhs 

Muy ilustres Señores: 

Como nos ynformamos no hagían ningún daño al edificio del 

agua estas ermititas, que aquí se han hecho, y la negesidad era 



(i) Véase el tomo lxv del Boletín, pág. 447-450. 

(2) «Comenzó el Señor á traer monjas á este su monasterio, y una de 
ellas fué doña María de Ocampo, sobrina de la Madre, causando á todos 
harta devoción y admiración con su entrada, que fué día de San Juan ante 
Portam latinam.como aiio y medio después de la fundación de San José. Con 
lo que trajo se quitó un censo que tenía el monasterio.» Ribera: Vida de 
Santa Te?esa, lib. 11, cap. vi. 

(3) González Echávarri: 5'a«/« Teresa en Vallado/id, Yfíg. $1. Y ^\Uáo- 
lid, 1914. 



PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 



269 




270 



boletín de la real academia de la historia 




PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 27 1 

muy grande, nunca pensamos, visto V. S. (l) la obra que está 
hecha, que sólo sirve de alabanga del Señor y tener nosotras al- 
gún lugar apartado para oragión, diera á V. S. pena; pues allí 
particularmente pedimos á nuestro Señor la conservagión de esta 
giudad á su servicio. 

Visto V. S. lo toma con disgusto, de lo que todas hestamos 
penadas, suplicamos á V. S. lo vean; y estamos aparejadas á to- 
das las escrituras y ñangas y genso que los letrados de V. S. or- 
denaren para siguridad de que en ningún tienpo verná daño, y 
á esto sienpre estuvimos determinadas. 

Si con todo esto, V. S. no se satisfigiere, que mucho de en- 
horabuena se quite, como V. S. vean primero el provecho y no 
daño que hace; que más queremos no esté V. S. desconten(to), 
que todo el consuelo que allí se tiene, aunque por ser espiritual, 
nos dará pena carecer del. 

Nuestro Señor las muy ylustres personas de V. S. guarde y 
conserve sienpre en su servigio, amén. 

Indinas sier\-as, que las manos de V. S. besan. 

Las pobres hermanas de San Josef.» 

¿Qué efectos produjo esta sencilla y cortesana representación.'^ 
Nos lo dirán las apostillas notariales y marginales de su faz pri- 
mera: 

1. «En 7 diziembre de 1 563. Del monesterio de San Josepe. 

2. En consejo, martes á siete de diziembre de mili é quinien- 
tos é sesenta é tres años se leyó esta carta ó petición de las re- 
ligiosas de San Josepe; é proveyeron los Señores Justicia é Re- 
gidores que stavan en su dicho consejo que para el primer 
regimiento se llamen todos los Regidores que stan en la gibdad, 
é se les muestre la dicha petigión, para que sobre ella se tome 
el acuerdo que les paresgiere, ó se prosiga en justicia. := 'Juan 
Valero (rúbrica).» 

Encima de esta nota el escribano trazó y tachó la siguiente: 



\i) Es decir, «que habiendo visto Vuestra Señoría». 



272 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

3- *t Q"^ P'^'"'^ ^^ sábado (l) se llamen todos los caballeros 
para el sábado próximo (2) para que den el medio que les pa- 
resgiere.» 

4. — «En Avila [x] x*'' de henero de mdlxiiii (3) años, ante el 
señor Alcalde mayor (4), por ante mi Pedro de Villaquirán es- 
crivano, páreselo presente el doctor Francisco de Robledo, pro- 
curador general primero de la dicha cibdad, y en el pleyto que 
trata con el monesterio de San Josepe, para la ynformación que 
le fué mandada dar, hizo presentación de la carta que las reli- 
giosas del dicho monesterio escrivieron á la cibdad, como parte 
para el pedimento de la que sta ante Juan Valero escrivano del 
Consejo y del número. El señor Alcalde mayor la mandó poner 
en el progeso, é que lo verá, é hará justicia. Testigos Gil del 
Hierro escrivano, é Blas Martines é A.° Gonsáles, presentes, ve- 
zinos de Avila.» 

Al pedimento autógrafo de Santa Teresa, en nombre de la 
Comunidad de la que era Priora, que fué presentado á la Corpo- 
ración municipal en 7 de Diciembre de I 563, siguiéronse otras 
piezas jurídicas que también serían autógrafas de la Santa, según 
aparece de la que á 20 de Enero de 1 564 insertó el Alcalde ma- 
yor en el proceso que instruía, y de la Relación que hizo Alonso 
de Robledo, doce días después, ó en l.° de Febrero, que en subs- 
tancia decía (5) que los monjas «no derribarían el edificio, ni te- 
nían orden de poderlo hacer en otra parte, porque son muy po- 
bres; pero que siendo los dichos señores Justicia é Regidores 
contentos, se obligarían ellas á que, siempre que fuese menester 
entrar en dicho monasterio á ver ó adobar el dicho edificio de 
las fuentes, abrirían la puerta del dicho monasterio, para que en- 
trasen así cualquiera de los dichos señores Regidores, como el 
Procurador de la cibdad (ó) ú otra cualquier persona, que por 



(i) Sábado, 11 de Diciembre. 

(2) Repetición explicativa del sábado antedicho. 

(3) 1564, á 20 de Enero. 

(4) Licenciado Juan Páez de Saavedra. 

(5) Boletín, tomo Lxvi, pág. 176. 

(6) Alonso de Robledo. 



PLEITO DE SANTA TERESA CONTKA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 273 

mandato de los dichos señores Justicia é Regidores fuese menes- 
ter entrar; é para ello darían fianzas; ó sino, que atento su po- 
breza, si los dichos señores Justicia é Regidores fuesen servidos 
de ayudarles con alguna limosna, que les diese la dicha cibdad 
para mudar el dicho edificio á otra parte, le mudarían.» 

El A}'untam¡ento, tomando en consideración esta requisitoria, 
no tuvo por bien acceder á ella. Justas y equitativas razones, que 
en sus Actas se translucen hasta el 2g de Abril, lo movieron para 
hacer intimar por de pronto á las religiosas que «dentro de un 
breve término derriben el dicho edificio, dejando libre el de las 
dichas fuentes; donde no, les apercibía que se proseguirá la jus- 
ticia». 

Por fin el Ayuntamiento se salió con lo que deseaba, ó con 
devolver al servicio público las fuentes junto á los arcos, las que 
cobijaba y secuestraba una parte del edificio del monasterio 
construida en I 562 con dinero de Santa Teresa, por su cuñado 
Juan de Ovalle, y denunciada había sido en 22 de Agosto de 
aquel año, como perjudicial y dañosa á la ciudad, por el veedor 
Lorenzo Dávila. En 18 de Marzo de I 564 se zanjaron las bases 
de una sólida y bien concertada avenencia, así acerca de este 
punto litigioso, como sobre otros dos, que manifiestan que no 
estaba el monasterio, aunque pobre y sin renta, destituido de 
buenos recursos pecuniarios y procedentes de cuantiosas limos- 
nas y dotaciones de opulentas famihas, entre las cuales se conta- 
rían sin duda las de I). Lorenzo de Cepeda y de sus hermanos 
en América residentes. Así también, aunque de paso, lo indicó 
la Santa en el capítulo xxxvi de su ¡Ida (l). 



(ij «Tomáronse más monjas; y comenzó el Señor á mover á los que 
más nos habían perseguido para que mucho nos favoreciesen, y hiciesen 
limosna; y ansí aprobaban lo que antes habían reprobado, y poco á poco 
se dejaron del pleito; y decían que ya entendían ser cosa de Dios, pues con 
tanta contradición su Majestad había querido fuese adelante.» 

Además de María de Ocampo, que profesó en 6 de Mayo de 1564 y 
ayudó con su dote de mil ducados á redimir el censo que pesaba sobre 
las casas del monasterio, entraron novicias y tomaron el velo en Septiem- 
bre y Octubre del año anterior tres ricas doncellas: María de Avila ó de 
San Jerónimo, María de Salazar, que se llamó Isabel de Jesús c Isabel de 

TOMO LXVI 18 



274 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

En dicha sesión del 1 8 de Marzo, víspera del Domingo de Pa- 
sión, memorable por más de un título, pidió Francisco Ximénez 
al Ayuntamiento licencia para celebrar la venta que tenía hecha 
de una casa suya, contigua al monasterio y censual á la ciudad. 
La tenía \-endida, reservando el derecho de tanteo, al Ayunta- 
miento, si éste quería por igual precio comprarla; y la estipula- 
ción estaba ya concertada con Julián Ddvila, clérigo y capellán 
de la Comunidad, de quien se valió la Santa, como de testaferro 
para semejante contrato, como se había valido en 1561 de Juan 
de Ovalle para adquirir la casa del clérigo Valvellido, que trans- 
formó en claustral y primer centro de su Reforma Carmelitana. 
El Ayuntamiento se reservó el plazo de sesenta días, que espi- 
raba en 17 de Mayo, para responder si daría, ó no, la solicitada 
licencia, que efectivamente otorgó, en 29 de Abril, cuando se 
traspasó el censo de ambas casas á las de Franscisco Peralta, 
mediante afianzamiento de la Comunidad religiosa. Xo andaba, 
pues, entonces la Santa tan escasa de dinero disponible como 
podría parecer á primera vista. No bastándole el que de limos- 
nas le provenía, puso á contribución la venta que hizo de su pa- 
lomar de Gotarrendura á Juan de San Cristóbal, en precio de 
doscientos ducados, ó setecientos cincuenta mil maravedís, pa- 
gaderos en tres plazos (9 Abril, 21 Mayo y 24 de Junio). La fo- 
tografía de este documento, autógrafo de la misma Santa, publi- 
qué en el tomo lxv del Boletín, pág. 449. 

Por lo que hace á la cuestión de la fuente, punto capital, aun- 
que no principal, del conflicto, debieron llevarse á total cumpli- 
miento en Agosto del mismo año las disposiciones aceptadas por 
la Comunidad del monasterio y acordadas por el Cabildo muni- 



Ortega ó de Santo Domingo. De ellas y de otras hizo mérito la Santa, al 
principio del capítulo i de sus Fiindaciones: «En este tiempo entraron al- 
gunas doncellas religiosas de poca edad, á quienes el mundo, á lo que pa- 
recía, tenía ya para sí, según las muestras de su gala y curiosidad; sacán- 
dolas el Señor bien apresuradamente de aquellos cuidados las trajo á su 
casa, dotándolas de tanta perfección, que era harta confusión mía, llegan- 
do al número de trece, que es el que estaba determinadf) para no pasar 
más ii(lf]antc..> 



PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 275 

cipal en la sesión del 1 8 de Marzo: «acordaron que, atento que 
las dichas monjas son pobres, é que de la una é otra parte del 
dicho edificio de las fuentes se les toma del sítelo^ que ellas tienen 
suyo propio, que se tase el dicho edificio, é lo mismo el dicho 
suelo que se les toma; é queste se les pague é gratifique, para 
que con lo que se les diese, puedan comengar la pared que para 
cerrarse han de hacer, é nombraron para tasarlo á Cristóbal Mar- 
tín é Favián Perexil, carpinteros, vezinos de la dicha cibdad de 
Avila.» La tasación del suelo, así enajenado y vendido, montó 
veinte mil maravedises, que en la construcción de la nueva pa- 
red claustral se invirtieron. Por último, para no quedar total- 
mente privadas del beneficio del agua de la fuente las monjas 
compraron un corral, y obtuvieron la concesión de un caño, que 
aun ahora, todavía disfruta dentro de su amenísima huerta el 
monasterio de San José. A este caño juntóse otro, independiente 
de la concesión y hallado por industria de la Santa, según ella 
lo refiere en el capítulo primero del libro de las Fundaciones: 
«Tenía (la huerta) un pozo, á dicho de los que lo probaron, de 
harto mal agua; y parecía imposible correr por estar muy hondo. 
Llamando yo oficiales para procurarlo, reíanse de mí, de que 
quería echar dineros en balde. Yo dije á las hermanas |jque qué 
les parecía? Dijo una: que se procure; nuestro Señor nos ha de 
dar quien nos traiga agua, y para darnos de comer; pues más 
barato le sale á su Majestad dárnosla en casa; y ansí no lo dejará 
de hacer. Mirando yo con la gran fe y determinación con que 
lo decía túvelo por cierto; y contra la voluntad del que entendía 
en las fuentes que conocía de agua, lo hice; y fué el Señor ser- 
vido que sacamos un caño de ella, bien bastante para nosotras, 
y de beber, como ahora (l) lo tienen.» 

Apéndice. La Relación de Julián de Ávila. 

Ya hemos visto cómo el Acta municipal del 1 8 de Marzo de 
1564 hace mención de la casa de Francisco Ximénez, que éste 



(i) En 24 de Agosto de 1573. 



276 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tenía vendida «á Julián Dávila, clérigo», capellán del monasterio 
de San José y testaferro de Santa Teresa, cu)'-a escritura de com- 
praventa, inédita, nos interesa buscar en el archivo de protoco- 
los del notariado. 

Julián de Avila, escribiendo en 1604 la biografía y suscitando 
añejos recuerdos, expuso varios datos acerca del gran pleito, que 
es objeto del presente Informe; y me ha parecido será bien po- 
nerlos aquí (l), como jalones de la vía de investigación crítica y 
documentada, que nos proponemos recorrer. 

«Ansí el día de San Bartolomé, luego por la mañana alababan 
toda la ciudad á Dios por el nuevo monasterio que había apares- 
cido; pero después de mediodía no paresció sino que el San Bar- 
tolomé había soltado á todos los demonios del infierno, para que 
destruyesen y deshiciesen aquella casita, que había de ser prin- 
cipio de tantas almas como por ella se les habían de ir de entre 
las manos. E cierto que se ha visto claro como lo permiti(5 el 
Señor para mostrar su poder en cosas tan dificultosas... En la 
junta tan solemne, que se juntó para deshacer lo que Dios quería 
hacer, no se hallaron más que el Provisor y un fraile dominico, 
que dieron algunas razones en contrario del parescer de todos y 
en favor del monesterio. Sed (quid inter tantos} No se hizo cau- 
dal de tan pocos que hablaban sin pasión, habiendo tantos (]ue 
la tenían {2). Pero contra Dios no hay resistencia; aunque salie- 
ron todos con que se había de deshacer, como Dios quería que 
se hiciese, valían poco sus razones é diligencias. E si el obispo de 
Avila no estuviera tan de parte de la Madre, no dudo sino que de 



(i) Vida de Santa Teresa de Jesús, por el Maestro Julián de Ávila, pri- 
mer capellán de la Santa. Obra inédita, anotada y adicionada por D. Vi- 
cente de la Fuente, págs. 215-217. Madrid, 1881. 

(2) No hubo tal apasionamiento; sino rectitud de miras, suficiencia de 
razones, y próvido acuerdo de protesta en debida forma ante el Obispr), y 
si fuese menester ante el Consejo Rea] y ante el Papa. El bueno de Julián 
de Ávila no supo distinguir la sesión del 30 de la del 31 de Agosto. En 
ésta, y no en aquélla, habló el fraile dominico abogando por la ejecución 
del Breve apostólico; pero oponiéndose á la intención de la Santa, que no 
quería tuviese renta el monasterio. 



PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 277 

hecho la acabaran aquel día; pero esas son las trazas de Dios, 
para que por medios humanos se haga lo que quiere. 

También la favoresció mucho el Maestro Gaspar Daza, que era 
por quien el Obispo se regía; y él y yo decíamos misa á las cuatro, 
que habían quedado bien solas de las gentes, pero no de Dios, 
que las miraba como plantas nuevas, de las cuales había de venir 
tan abundante fruto á la Iglesia de Dios. 

De manera que, como vio la ciudad é regidores que no les con- 
venía de hecho derrocar las puertas é deshacer el monasterio, 
dieron en llevarlo por vía de pleito (l) é lo que era tan espiritual 
hacerlo negocio de Audiencia, é de letrados é procuradores. E 
fué lo bueno que, aunque la Santa Aladre tuvo licencia de defen- 
der su causa por vía de pleito ordinario, ella no tenía dinero 
para sustentar el pleito, y aunque lo tuviera, no le aprovechara. 
Porque, como era la ciudad y el regimiento el que lo contrade- 
cía, no había escribano ni procurador ni letrado que quisiese de- 
fender la causa; á tanto que yo, como era clérigo é no tenía 
miedo á los seglares, me era forzado hablar en defensa del mo- 
nesterio; y si algún requerimiento se había de hacer á el corre- 
gidor, yo le hacía, é iba y venía á la Encarnación á dar cuenta á 
la Santa Aladre de lo que pasaba, y ella servía de letrado é yo 
de procuradora (2). Y aunque en cuanto podía nos ayudaba 
aquel caballero (3) que la sierva de Dios tenía por amigo verda- 
dero, que nunca la dejó de favorecer, como era hombre de tanta 
autoridad, acontecía entrar yo en la pieza á hacer algún requeri- 
miento á la justicia, y quedábase él como ascendido, porque no 
le viesen en público andando en estos dares y tomares. Gonzalo 



(1) Esto fué en 26 de Agosto, y en razón de habérseles informado, el 
día anterior, sobre que «varias mujeres, diciendo que son monjas, han to- 
mado una casa y han puesto altares y dicho misas en ella». Procedía 
en justicia el derrocar las puertas, porque entendían que la ejecución del 
Breve pontificio era inválida, y por otras causas que se expusieron en la 
Junta magna del 30 de Agosto. 

(2) Trocados los papeles, como si él fuese ella, y ella él. La Santa salió 
de la Encarnación para trasladarse á San José, con permiso de su provin- 
cial, en la mitad de la Cuaresma (18 de Marzo) de 15163. 

(3) Francisco de Salcedo. 



278 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de Aranda, que era un clérigo muy honrado y de mucha \-irtud, 
que también era de nuestra parte, se movió í ir á la Corte de 
parte del monesterio de San José; y en poniendo que se puso la 
causa en el Consejo, mandaron dar un recetor que viniese á Avila 
é hiciese información de parte de la ciudad é de parte del mo- 
nesterio. Y vino y (l) muy despacio; hizo su información y las 
llevó al Consejo; é fué de suerte que, como la ciudad había gas- 
tado sus dineros en pagar á el recetor (2), é como la pasión é 
tentación se había ya aplacado, y también entendían que la infor- 
mación del monesterio iba más bastante que no la suya, no si- 
guieron el pleito; y quedóse el monesterio hecho sin que hubiese 
quien lo contradijese. Y mientras el pleito duró, \iendo el Señor 
á su sierva algo temerosa, la consoló diciendo: ^Qué temes? ¿No 
sabes que sov poderoso} Bien se ha visto que si el poder del Señor 
no valiera, que una mujer encerrada no pudiese librarse de las 
manos de tantos y tan poderosos contrarios. Y aun el modo con 
que el Señor favoreció esta su obra es mucho de considerar, que 
toda una ciudad no fuese para resistir una monja encerrada y 
sin dinero, y sin haber quien hable ni vuelva por ella, sino perso- 
nas que, movidas de caridad y de la justicia ó razón ayudaban con 
sus personas y otras con sus dineros; de suerte, que, según fué 
fama, más dejó la ciudad de seguir el pleito por no tener dinero 
que gastar en él, que por otra causa alguna, y que á la sierva de 
Dios, no teniendo hacienda ni dineros, ni deudos que se los em- 
prestasen, tuvo para sustentar el pleito en Avila y en la Corte y 
por falta de posibilidad nunca lo dejara.» 

Esto escribía en su ciudad natal Julián de Avila un año antes 
que falleciese (f 24 Febre 1605). Su avanzada edad y los anubla- 
dos sucesos que recordaba al través del prisma de un entusiasmo 
fascinador, no permitieron á su pluma descender á más porme- 
nores ni trazar con exactitud la realidad histórica. Santa Teresa 
declaró (3) que para aplacar el pleito y cesar de toda contienda 

(i) Adverbio de lugar, anticuado en castellano, que se usa en francés, 
y se derivó del latino liíc (aquí). 

(2) En 12 de Diciembre de 1562. No se acabó por eso el pleito. 

(3) Vida, cap. xxxvi. 



PLEITO DE SANTA TERESA CONTRA EL AYUNTAMIENTO DE ÁVILA 279 

en el asunto principal, se la propuso el medio que había aconse- 
jado su confesor el P. Domingo Báñez en la sesión del 31 de 
Agosto de 1562, que presidió el Obispo en su palacio, y en la 
que tuvo representación el Ayuntamiento. «Ya vinieron — dice — 
á decir que, como tuviese renta pasarían por ello y que fuese 
adelante. Yo estaba ya tan cansada de ver el trabajo de todos 
los que me ayudaban, más que del mío, que me pareció no sería 
malo hasta que se sosegasen tener renta, y dejarla después. Y 
otras veces, como ruin é imperfeta, me parecía que por ventura 
lo quería el Señor, pues sin ella no podíamos salir con ello, y 
venía ya en este concierto. Estando, la noche antes que se ha- 
bía de tratar, en oración, y ya se había comenzado el concierto, 
díjome el Señor que no hiciese tal, que si comenzásemos á tener 
renta, que no nos dejarían después, que la dejásemos y otras al- 
gunas cosas. La mesma noche me apareció el santo fray Pedro 

de Alcántara, que era 3'a muerto (f 28 Octubre I 5^2), y me 

dijo que en ninguna manera tomase renta, y (\\ie ^por qué no que- 
ría tomar Sil consejo? y desapareció luego. Yo quedé espantada; y 
luego, otro día dije al caballero (l), que era á quien en todo acu- 
día como el que más en ello hacía, lo que pasaba, y que no se 
concertase en ninguna manera tener renta, sino que fuese ade- 
lante el pleito. Él estaba en esto mucho más fuerte que yo, y 
holgóse mucho, y después me dijo cuan de mala gana hablaba 
en el concierto.» 

Si conociésemos el nombre del notario que extendió las escri- 
turas de aquel concierto, no sería muy difícil la recuperación de 
su contenido. La fecha se desprende del Acta municipal del 6 de 
Noviembre de 1562^ en cuya sesión se presentaron las cartas del 
señor Juan de Henao y del escribano Diego de Yillena; las cua- 
les decían que (las monjas) «.quieren concierto y que se dotarán d 
vista del señor Obispo-». Puesta á \'otos la proposición, se tomó 
en cuenta, mas no por ello el pleito cesó, pues el dicho negocio 
pendía en el Consejo Real de Su Majestad, «donde se determina- 
rá con toda justicia y darán á cada parte el derecho que tu\-iere 

(1) Francisco de Salcedo. 



28o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

y con esta determinación la ciudad quedará sin escrúpulo de 
conciencia». 

Si la Santa no hubiese rescindido las escrituras del concierto, 
ó no hubiera desistido de su consentimiento á tener su monas- 
terio la renta que pluguiese al Obi§po, la determinación del Con- 
sejo Real no se habría retrasado y el pleito pronto habría fene- 
cido. Pero éste se agrió; y la Santa, para obviar y resistir al 
mayor inconveniente que resultaba de su insistencia en no tener 
el monasterio renta y vivir de pura limosna, acudió á la Santa 
Sede, que en el rescripto del 5 de Diciembre de I 562 la autori- 
zó, á ella y á su monasterio, para seguir sin escrúpulo de con- 
ciencia el camino estrecho de pobreza absoluta que habían pre- 
ferido (l). 

Otros incidentes, no menos notables y hasta hoy ignorados ó 
desatendidos, constan abiertamente y se nos han dado á conocer 
por las Actas municipales. En especial merece advertirse la del 
12 de Diciembre de 1 562. i\ll) se toca el punto culminante del 
pleito, el estado de las probanzas que se habían hecho en Avila 
para ser enviadas á la corte, lo que en ésta se había trabajado 
y, por último, se encarga al licenciado Pacheco, principal agen- 
te del (Consistorio aviles en Madrid, que cuando fueren á esta 
villa los procuradores de Cortes convocadas por Felipe II, es 
decir, Enrique de Avila y Alvaro de Salazar, les hable dicho 
licenciado en el negocio para que hagan en ello lo que convinie- 
re, y acá, en Avila, se les encargará (2). 



(i) Este Breve pontificio del 5 de Diciembre y el del 7 de Febrero de 
1562, así como el del 17 de Julio de 1565, son piezas sobresalientes para 
la historia de la fundación y asiento que tuvo el monasterio de San José. 
Sus textos latinos pueden verse en la grande obra del bolandista P. José 
Vandermoere, Acta S. Teresia a Jesu, páginas 86, 87, 93, 94 y 95- Bruse- 
las, 1845. 

(2) Celebráronse en Madrid y en 1563 estas Cortes generales del Rei- 
no, abriéndose en 16 de Febrero y terminándose en 27 de Agosto. Los 
dos procuradores, delegados por Ávila, que en ellas intervinieron, hubie- 
ron de tratar del pleito de Santa Teresa con arreglo al mandato que 
habían recibido de la ciudad; pero de sus actos no se han publicado ni se 
conocen ahora los documentos. Lo cierto es que el pleito permanecía y 
se proseguía en pleno estío del mismo año. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 2$ I 

Basten estas observaciones para estimar en lo que vale la 
candorosa Relación de Julián de Avila; harto escasa y algo turbia 
corriente de la verdad histórica. 



Resumen. 

El gran pleito bienal, que trató con el Ayuntamiento de Avila 
Santa Teresa de Jesús, fué doble, ó se complica simultáneamente 
en dos: uno en la ciudad ante los Tribunales de justicia, por cues- 
tión del edificio del monasterio; otro, por cuestión radical del 
nuevo Instituto de la Reforma Carmelitana, que se ventiló en 
Madrid ante el Real Consejo de Felipe II. El Acta municipal del 
19 de Junio de I 563 los distingue evidentemente (l), demostran- 
do que á la sazón ambos estaban en pie y se llevaban adelante. 
Hay que buscar estos procesos jurídicos que, por desgracia, se 
nos ocultan; y una vez hallados, entregarlos á la luz pública. 

Madrid, 8 de Enero de 19 15. 

Fidel Fita. 



III 

AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA 
DE JESÜS 

En los primeros días del mes de Julio próximo pasado, el doc- 
tísimo y benemérito Director de la Real Academia de la Histo- 
ria me dispensó la honra de presentar á la egregia Corporación 
el autógrafo epistolar más antiguo hasta el presente momento de 
la gran Reformadora del Carmelo, la insigne y bienaventurada 
virgen castellana, Teresa de Jesús, y en el extracto del Bole- 



(i) «Acordaron que se siga el pleyto de Señor San Jusep; mandaron 
que se siga el pleyto questa cibdad trata en Corte con el monesterio de 
Señor San Jusep.» 



282 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE I. A HISTORIA 

TÍN (l) correspondiente á Julio- Agosto de 1914, hizo como él sólo 
sabe y puede hacer, por entusiasmos teresianistas comparables 
á su saber profundo, la ilustración más luminosa y acertada del 
interesante autógrafo de mi propiedad. 

En la modestia correspondiente á mis fuerzas y escasa prepa- 
ración para labor crítica tan dificultosa como interesante, amplié 
en artículo publicado en el Diario de Avila {2) lo concerniente al 
autógrafo epistolar de que se trata, y honrándome con extremada 
benevolencia la Real Academia de la Historia, reprodujo mi tra- 
bajo crítico en su Boletín (3). 

Aquel autógrafo, de diez de Enero de mdxlvi, era la carta fa- 
miliar de la gran Santa dirigida á su administrador, colono ó 
deudo, D. Alonso González de \^enegrilla, cuya carta hace sim- 
plemente referencias á la persona de D. Martín de Guzmán y al 
palomar que la escritora eximia poseía en el lugar de Gota- 
rrendura, y permanece tal como lo representan las fotografías 
adjuntas. 

A pesar de ser este el autógrafo más antiguo, no eran nuevos 
para la crítica ni el destinatario Venegrilla, ni Guzmán, marido 
de la hermana mayor de nuestra Santa, ni el propio palomar que 
heredó entre el patrimonio de sus mayores, porque en el Bole- 
tín correspondiente á Eebrero de igii (4), y bajo el epígrafe 
«Autógrafo epistolar de Santa Teresa el más antiguo que se co- 
noce, Ávila 12 de Agosto ¿I 546.^», el P. Eita insertó en toda su 
integridad la carta de la Santa á Venegrilla que poseen las mon- 
jas Carmelitas de Calahorra, con todos los comentarios que se 
derivan de documentos conexos, inéditos en su mayoría, relati- 



(i) Docuvientos inéditos acerca de Santa Teresa. (Extracto del Boletín 
DE LA Real Academia de la Historia, tomo lxv. Madrid, 19 14.) 

(2) Número extr;iord¡nario correspondiente al 24 de Octubre de 1914. 
Suplemento al uúm. 4.745. 

(3) Documentos inéditos acerca de Santa Teresa. (Extractos del Boletín 
DE la Real Academia de la Historia, lomo lxv. Cuadernos de Noviem- 
bre y Diciembre de 19 14.) 

(4) Extracto del Boletín de la Real Academia de la Historia, t. lyiii. 
Cuaderno de Febrero de 191 1. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESLS 283 





PALOMAR DE GOTARRENDURA 



284 boletín de la real academia de la historia 

vos a la familia, bienes y litigios de los Cepeda y Ahumada, po- 
niendo al investigador histórico en pista segura para obtener y 
comprobar cuanto de cerca ó de lejos se relaciona con la Virgen 
avilesa, siempre de la mayor importancia, y especialmente en 
estos tiempos, en que con motivo del II] Centenario de su Beati- 
ficación y IV de su Nacimiento, nacionales y extranjeros sacan 
á colación los autógrafos que parecen (por el afán con que se 
buscan) y todo linaje de documentos, al objeto de ampliar ó de 
rectificar en su caso, lo escrito por propios y extraños en la lenta 
sucesión de tres centurias. 

Esta carta la publicó ya el Revdo. P. Grégoire de Saint Jo 
seph (l), con el número II del Epistolario como de fecha incier- 
ta, aunque la coloca entre la primera carta á Lorenzo de Cepe- 
da, 30 de Diciembre de I 561, y la tercera al P. Ibáñez, de Junio 
de 1562. 

En los epistolarios anotados por F"r. Pedro de la Anunciación, 
por Palafox y Mendoza (2), por Fr. Manuel de Santa María (3), 
por D, Vicente de la Fuente (4), por los Sres. Castro y Palo- 



(i) Letires de Sainte Thé/ése de Jésus... Traduites par le R. P. Grégoire 
de Saint Joseph. Seconde édition, tome i, pág. 10. Rome, 1906. 

(2) Madrid. Imprenta del Mercurio, por Joseph de Orga, año de mdcclii, 
y Madrid, Imprenta de Josef Doblado, año de mdcclxxviii. 

(3) Dice Fr. Gerardo de San Juan de la Cruz en su edición crítica de 
las Obras del tnístico Doctor San Juan de la Cruz, tomo i, pág. 422: «Gra- 
cias á sus pesquisas y exquisitas diligencias aparecieron muchas cartas 
inéditas de la Santa Madre y alguna del místico Doctor». El epistolario del 
sabio carmelita, natural de Villalar (Valladolid), que profesó en 12 de Sep- 
tiembre de 1740, se encuentra en el Archivo histórico con la signatura 
Mss. 6.613, 6.614 y 6.615; 6S el publicado por Joseph Doblado en Madrid, 
1778, al que puso notas de un valor histórico-crítico insuperable. Como 
es sabido, consta esta edición de las Cartas de cuatro tomos, pero falta el 
tomo III y las primeras páginas del tomo i, con lo cual, como dice el Padre 
Gerardo, «hemos perdido varios fragmentos y Cartas inéditas de la Santa 
Madre y también una disertación de excepcional importancia, que nece- 
sariamente, según costumbre, Fr. Manuel pondría al frente del tomo i.» 

(4) Biblioteca de Autores Españoles: Escritos de Santa Teresa, añadi- 
dos é ilustrados por D. Vicente de la Fuente, tomo 11, Madrid, 1861, y 
Obras de Santa Teresa de Jesús, novísima edición, tomo iv. Madrid, Com- 
pañía de Impresores y Libreros del Reino, 1881. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 285 

mino ( l), por Fr. Francisco de San José (2) y por Fr. Antonio 
del mismo santo (3), no aparece carta ninguna de la Santa diri- 
gida á \^enegrilla; sólo el- Boletín de la Real Academia de la 
Historia ha publicado hasta ahora las de lo de Enero y 12 de 
Agosto de 1546, íntegras y conforme con los originales, porque 
la \'ersión del P. Grégoire, con respecto á la última, discrepa 
hasta en el nombre del destinatario (4). 

Entre las dos cartas últimamente citadas, las más antiguas co- 
nocidas hasta el día, la primera de mi pertenencia y la segunda 
propia de las Carmelitas de Calahorra, nadie podía suponer que 
existiese carta ninguna de la Santa, y menos dirigida al propio 
Venegrilla; pero la casualidad, madre fecunda de invenciones, de- 
paróme la adquisición de otro autógrafo epistolar (para enrique- 
cimiento de mi modesta, pero interesante colección teresiana), en 
perfecto estado de conservación, como á primera vista puede 
apreciarse: 

Vestigios de la -j- con que solía comenzar Santa Teresa sus 
escritos: 

Señor Venegrilla, (h)agedme 
merge(d) de enviar por Santos 
gargia doce palominos la víspera 



(i) Obras de Santa Teresa de Jesús. Edición completísima, formada con 
vista de las más acreditadas, así nacionales como extranjeras, de las publi- 
cadas hasta el día. Tomo vi y siguientes. Madrid, 1852. 

(2) Enciclopedia literaria: Santa Teresa. — Epistolario. — Colección esco- 
gida de las Cartas de la Santa Aladre Teresa de Jesús, escrupulosamente 
compulsadas, corregidas y ordenadas. — Barcelona. 

(3) Obras de Santa Teresa de Jesús. Cuarta serie: Cartas. Barcelo- 
na, 1847. 

(4) A Alonsieur Venegrillo. Texto español, pág. 509 del tomo i. Obra 
citada: «Señor Venegrilk)... amos García trajo diez fanegas de trigo; hága- 
me merced de pagar el trigo, porque yo no lo tengo; que el Señor Martín 
de Guzmán olgará de ello y lo pagará, que ansí se suele hacer. Fecha á 
doce de Agosto. =Doña Teresa de Ahumada. =Hágame merced de enbiar- 
me unos palominos.» Para notar las diferencias con el original, véase el 
extracto del Boletín de la Real Academia de la .Historia, tomo lviii. 
Cuaderno de Febrero de 191 1. 



286 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de Santiago al Señor niartin de 

guzman q(ue) ansí se suele 

(^h)ager yo me (h)olgaré mucho 

en ello. Fecha a diez de julio de 

MDXLVí Su S{ervido)ra teresa de a(h)umada 

De la autenticidad de este documento puede certificar el me- 
nos conocedor de la letra característica de la Santa, tan prodi- 
gada afortunadamente por sus numerosas obras, cartas y es- 
critos. 

El papel, aunque de distinta fabricación, á juzgar por la marca, 
es similar por el filamento y colorido del empleado en la carta de 
lO de Enero de I 546; la tinta debe ser la misma, y la letra está 
trazada con una seguridad y un vigor extraordinarios. 

A juzgar por la conservación, dudo haya otro autógrafo que 
le iguale y ninguno que le supere. Mide 205 por 105 milí- 
metros. 

Sencillo es el contenido, la corrección insuperable y el interés 
grandísimo, puesto que afecta, no sólo á la preocupación que 
ocasionaba á la Reformadora insigne el Palomarcito de su propie- 
dad, sino á la gran armonía de la Santa con su cuñado Martín de 
Guzmán, al que agasajaba en día señalado, víspera de Santiago, 
tal vez aniversario de su casamiento con doña María en I53I- 

Que ansi se suele hacer, esto es, como tenía por costumbre en 
tales ocasiones la gran Santa Teresa. 

Sobre Venegrilla, Martín de Guzmán y el Palomar de Gota- 
rrendura, el doctísimo Director de la Real Academia de la His- 
toria, al ilustrar la carta de 12 de Agosto, y nosotros, más mo- 
destamente al comentar la de 10 de Enero, hemos dicho lo que 
queda consignado en el Boletín (i); el complemento saldrá en 
nuestro libro Santa Teresa de Jesús. — Bosquejo Histórico- Críti- 
co, próximo á publicarse, 

Falta, pues, algo referente á Santos García, al que Venegrilla, 



(i) Extractos del Boletín de la Real .Academia de la Historia, co- 
rrespondientes al tomo LViii, cuaderno de Febiero de 191 1, y tomo lxt, 
cuadernos de Julio-Agosto y de Noviembre-Diciembre de 1914. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 287 




288 boletín de la real academia de la historia 

cumplimentando órdenes de doña Teresa de Ahumada, entregó 
las diez fanegas de trigo (i) y los doce palominos. 

«Santos García trajo diez fanegas de trigo. Hágame merced 
de pagar el trigo.» Este trigo era perteneciente á la Santa por 
razón de dote, constituido por su padre Alonso Sánchez de Ce- 
peda cuando profesó aquélla en el monasterio de la Encarnación, 
de donde se deduce que lo que Venegrilla tenía que pagar á 
Santos García, era el porte de las diez fanegas desde Gotarrendu- 
ra á Ávila. 

«Agedme merced de enviar por Santos García doce palomi- 
nos»; luego Santos García, al que el P. Eita supone hijo ó parien- 
te próximo (2) de Andrés García, testigo como Venegrilla con 
motivo del pleito sobre partición de bienes de doña Beatriz de 
Ahumada, radicantes en Gotarrendura al practicar la herencia 
en I549i era el recadista (ordinario, como aún se dice en Casti- 
lla), entre este pueblo y la ciudad, el dependiente del padre de la 
Santa y de quien ésta se valía para la ejecución de sus encargos, 
ó quizás el mandadero ó hermano postulante del convento de la 
Encarnación. 

La última palabra sobre este humilde personaje, que tan en 
contacto estuvo con Teresa de Jesús, corre á cargo de los libros 
de cuentas del citado convento de la Encarnación, correspon- 
dientes al año de I 546, y ellos hablarán cuando parezcan; bus- 
cándolos estamos. 

Contiene este autógrafo algo de importancia muy grande, por- 
que puede muy bien ser la apreciación moral de un derecho so- 
metido á los Tribunales de justicia. 

En 1544 se empezó el pleito (de larga duración, puesto que 



(2) El Sr. Martín de Guzmán Barrieutos, marido de doña María de 
Cepeda, hermana de padre de la Santa, puesto que aquélla era hija de 
Alonso Sánchez de Cepeda y de doña Catalina del Peso, desde la muerte 
de su suegro entregaba á Santa Teresa las 25 fanegas de pan llevar, mitad 
trigo, mitad cebada, con que su padre la dotó con motivo de su profesión 
religiosa ó su importe en metálico. 

(2) Extracto del Boletín de la Real Academia de la Historia. Cua- 
derno correspondiente á Febrero de 191 1, pág. 26. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 289 

fué sentenciado en 1 55 1) sobre curaduría de bienes de Alonso 
Sánchez de Cepeda, en el que intervino el Sr. Martín de Guzmán 
como parte acreedora, contra Pedro Rengilfo (l). 

Estaban los autos, por Enero de 1 546, en la plenitud del pro- 
cedimiento, tal vez en el período de prueba, en cuyo período las 
pasiones humanas son propensas á la exacerbación, por motivos 
de interés que afectan á la conveniencia; por razones de dignidad 
relacionadas con la honra; por empeños de amor propio, que 
ciegan ó, por lo menos, ofuscan los cerebros más equilibrados, y 
€n aquella sazón el espíritu de justicia de una monja carmelita 
•con voto de pobreza, que no excluía el disfrute de renta y pro- 
piedad según su mitigada regla, agasajaba como de costumbre al 
que pleitea como acreedor al patrimonio de sus mayores, con lo 
que únicamente podría agasajarle en el orden de lo temporal; 
esto es, con una docena de palominos de aquel palomar que po- 
seía en Gotarrendura y del que con frecuencia y con afecto se 
ocupaba hasta el 3 de Abril, domingo de Cuasimodo, de 1564, 
en que se le vendió á Juan de San Cristóbal por «doscientos du- 
cados libres de décima y alcabala;^, para remediar la necesidad 
estrema en que con sus monjitas se \-eía después de haber funda- 
do su primer monasterio de San Jos;' en Avila el 24 de Agosto 
-de ISÓ2. 



Madrid, 9 de Febrero de 191 5. 



Bernardino de Melgar, 

Marqués de San Juan de Piedras Albas 



(i) Actualmente estudia este p!eil(j, cuyo ürigiual conservan las Car- 
melitas de Alba de Tormes sin duda para publicarle c:on sabias y erudi- 
tas anotaciones, D. José de Lamano y Beneite, autor del hermoso y reciente 
jibro Santa Teresa en Alba de Tormes. 



TOMO i.xvi. 19 



290 boletín de la real acad'emia de la historia 

IV 
LA PUERTA DE TOLEDO DE CIUDAD REAL 

Recibida en esta Academia la comunicación de V. E., de 16- 
de Noviembre último, en la que pide se informe el expediente 
instruido á petición de la Comisión provincial de monumentos 
de la provincia de Ciudad Real, en solicitud de que sea declarada 
monumento nacional la Puerta de Toledo de dicha ciudad, esta 
Corporación ha acordado manifestar á V. E. lo siguiente: 

Situada en la parte N. de la población, está constituida por 
dos cámaras ó recintos, por cuyas bóvedas, taladradas en su par- 
te superior y en comunicación con el coronamiento de la obra, 
se podían dejar caer proyectiles y materias inflamadas, existiendo 
entre aquéllas dos gruesos muros entre los cuales descendía el 
rastrillo, en caja abierta desde la parte superior, permitiendo el 
paso y tránsito por la inferior amplios huecos terminados en tú- 
midas ojivas. 

En los dos frentes, arcos de herradura, apuntado el que co- 
rresponde al interior de la población, pero no el que se halla más 
próximo al campo, que está constituido por una sola curva; mues- 
tran el consorcio y la fusión del arte cristiano con el árabe, y 
avanzados á uno y otro frente, sobre arcos ojivales cuyas claves 
se encuentran á nueve metros de altura, se alzan sendos muros, 
dejando entre ellos y el macizo de la edificación, espacio sufi- 
ciente para extremar la defensa si el enemigo llegaba hasta las 
puertas de madera y hierro, que giraban en robustas quicialeras 
de piedra, en cuyos lados no llegaron á esculpirse los escudos ó 
blasones que debían contener. Los arcos correspondientes á estos 
matacanes exteriores, se apoyan sobre esbeltas columnas que 
tienen como base ménsulas ó impostas á bastante elevación. 

Dos grandes torreones rectangulares, de 13 m. de largo por 
cuatro di^ ancho, prestaban protección y apoyo á la puerta, y 
una estrecha escalera de piedra daba acceso desde el interior á 
uno de los torreones. 



LA PUERTA DE TOLEDO DE CIUDAD REAL 29 1 

Como puede juzgarse, la ornamentación es sobria; la disposición 
y traza proporcionada y elegante; la combinación de los elemen- 
tos está bien entendida; es grande la fortaleza de sus muros, for- 
mados por sillares de piedra, y todo en ella revela buen gusto y 
le da majestuoso aspecto. 

Cuál fué el moti\'0 y cuál la fecha de la construcción de este 
monumento hermoso, lo dicen al mismo tiempo el arte y la his- 
toria, marchando de perfecto acuerdo, y nos lo dicen, aquél, al 
observar un arco de herradura mezclado en lo más antiguo de la 

O 

obra con la oji\'a túmida que hay en el interior, elemento que 
corresponde al primer período del denominado estilo ojival, y 
los documentos y crónicas al contarnos que en el año 1255, Al- 
fonso X fundaba una villa grande e bona en lo que antes era mi- 
serable aldea de Pozuelo de Don Gil, á la que varió el nombre 
poniéndole el de \"illarreal, favoreciéndola con la concesión de 
los privilegios de los caballeros de Toledo, para los caballeros, y 
de los del fuero de Cuenca, para los vecinos, según consta de la 
carta-puebla otorgada; y siete años después, ^1 detenerse este 
monarca á su paso para Andalucía para esperar las compañías que 
había mandado reunir, dice el cronista (contemporáneo, y por 
tanto, testigo de mayor excepción), que hizo facer el Rey una 
puerta labrada en piedra y es esta la que está en el camino de To- 
ledo; probando este aserto que el monumento estaba concluido 
en su tiempo, y, por tanto, en fecha muy anterior á la que como 
veremos se le ha querido atribuir, y señala al mismo tiempo una 
circunstancia notable, á saber: que la puerta en cuestión se rea- 
lizó bajo las inmediatas órdenes del monarca y a sus expensas^ 
pues añade que dispuso también que la construcción de la mu- 
ralla Jucse hecha por los del lugar. 

Esto no obstante, la mencionada puerta tiene por encima del 
arco de herradura apuntado que corresponde al interior de la po- 
blación, un letrero, en hermosos caracteres góticos, de cuya lec- 
tura se puede inferir, y así por algunos se ha inferido, que este 
insigne monumento no fué labrado en tiempos del Rey Sabio, 
sino en los de su homónimo Alfonso XI, y más concretamente 
en el año 1 328, pues allí consta la expresión Factitm cst Era 



292 boletín de l.\ KEAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

MCCCLXVI Regnante Domino Alfonso illustrissinw rege; y por 
lo mismo que resulta una discrepancia tan notable en las fechas y 
reinados, preciso es reunir los datos necesarios para esclarecer 
este asunto, fijando de una vez, si es posible, la fecha de su erec- 
ción, ó por lo menos el reinado durante el cual fué construida. 

A este objeto conviene recordar que para la Orden de Cala- 
trava, la fundación, dentro de su territorio, de una \-illa depen- 
diente de la corona, y por consiguiente, exenta é independiente, 
constituía un atentado á sus pri\-¡Iegios, representaba una muti- 
lación de sus propiedades y establecía inevitables y delicadas 
servidumbres, ya que por todos lados se encontraba la nueva villa 
rodeada por los campos de Calatrava; y como además los térmi- 
nos que se le habían asignado (por cierto bastante reducidos) no 
contenían bosques de los cuales se pudiera extraer leña y hacer 
carbón, elementos ambos indispensables para la vida, el monarca 
hubo de conceder á sus moradores derecho al aprovechamiento 
de ellos en los montes de la r)rden, dando con esto origen á fre- 
cuentes disputas y querellas con las gentes de las \'illas y aldeas 
inmediatas, motivos todos que determinaron una rivalidad de in- 
tereses, y como consecuencia inevitable, un largo período de lu- 
chas, que ensangrentaron los inmediatos campos y pusieron en 
peligro la existencia de la nueva población. 

Celosos los Maestres de la Orden citada de sus fueros y privi- 
legios, tra taron de hacer imposible la vida en Villarreal,y para lo- 
grarlo establecieron en Miguelturra, lugar que sólo dista cuatro 
kilómetros de aquella villa, un mercado en el mismo día en que 
por concesión de los monarcas en aquélla se celebraba, y con di- 
ferentes pretextos y motivos entorpecieron, y á veces impidieron, 
el aprovechamiento de leñas y carbones, obligando á los atrope- 
lados á recurrir en queja al monarca, bien que fueran inútiles las 
resoluciones y los mandatos de éstos, pues siempre quedaban in- 
cumplidos. 

Uniéronse á estos motix'os otros de índole esencialmente po- 
lítica, pues estando en X'illarreal, y camino de la frontera, el In- 
fante D. Fernando, en espera de las tropas que había de llevar 
para la empresa de Andalucía, sorprendido de grave dolencia. 



LA PUERTA DE TOLEDO DE CIUDAD REAL 293 

talleció en el mes de Agosto de 1275, no sin que antes rogase á 
D. Juan Xúñez de Lara, persona de todo su afecto y confianza, 
v<que ayudara é hiciese de modo que su hijo D. Alfonso hereda- 
se el reino después de la muerte de su padre, ordenando que se 
le entregasen desde luego para educarle y cuidar de su patri- 
monio»; y aunque los otros caballeros no se atrevieron desde 
luego á resolver estos asuntos de la sucesión al trono, tuvo entre 
ellos muchos y muy decididos partidarios, los cuales acompaña- 
ron al fúnebre cortejo del Infante que con camino á las Huelgas 
de Burgos, donde había de ser enterrado, pasó por la Puerta de 
Toledo, cruzada también pocos días después, aunque en direc- 
ción opuesta, por D. Sancho, su hermano, que acudió presuroso 
a Villarreal para tomar el mando del ejército y preparar para el 
porvenir su elevación al trono; y así como D. Fernando tenía un 
amigo valioso y decidido en D. Juan Xúñez de Lara, D. Sancho 
contaba con D. Lope Díaz de 1 1 aro, quien en el mismo Villarreal 
se puso á su disposición y comenzó á conquistar la voluntad de 
los señores de las villas y lugares de Castilla, y muchos de los de 
León. 

La rivalidad de estos personajes hizo que el infante D. Sancho 
buscara el apoyo de la Orden de Calatrava, cuando, rebelde á su 
padre, intentó apoderarse del reino, y para pagar los servicios que 
la Orden le prestara, no vaciló en 1 280 en ceder á la misma la 
nueva villa, con todas sus aldeas y términos, cesión que confirmó 
dos años después, siendo precisa la resistencia de sus vecinos y el 
apoyo del Rey legítimo D. Alfonso, para librarla del poder de los 
maestres de la mencionada Orden, y cuando muerto el monarca 
entró á gobernar su hijo, hubieron de buscar en la federación y 
hermandad con los concejos de Toledo y Extremadura, también 
en lucha con las órdenes militares, que querían absorberlas, ele- 
mentos para conservar su independencia. 

Continuaron las luchas entre los calatravos y la villa durante 
la turbulenta menor edad de Alfonso XI, siendo inútiles las ór- 
denes que se dieron 6. los maestres para C[ue cesaran de hosti- 
lizar á esta última, siendo preciso que acudiera en socorro de 
la villa, al frente de las milicias de Jaén, García Sánchez de Bied- 



294 boletín de la real academia de la historia 

ma, y que unido á ellas infligiera grave derrota á los calatravos. 

Desde el año 1323 hasta el 1 328, el maestre no cesó de com- 
batir á los de Villarreal; pero éstos recibieron un refuerzo muy 
valioso é importante, pues la ineptitud de D. García López de 
Padilla, que era el que ocupaba el Maestrazgo, había traído como 
consecuencia la espantosa derrota de Baena, en cuyo combate 
contra los moros perecieron muchos caballeros y peones de la 
Orden, después de la cual el clavero D. Juan Xúñez de Prado se 
declaró en abierta rebeldía con otros individuos de la menciona- 
da milicia y se refugió en Villarreal, produciéndose un cisma que 
terminó con la destitución del maestre y su sustitución por Xúñez 
de Prado, después de vencer en abierta lid á las milicias de la 
Orden, herir á su maestre y apoderarse de IMiguelturra, que fué 
saqueada y entregada al fuego. 

Es esa fecha memorable (la de 1328), laque recuerda la lápida 
colocada en la Puerta de Toledo (l); basta para convencerse de 
ello, ver que se pide á Dios que rechace las asechanzas de los 
enemigos, aludiendo de modo indudable al maestre y sus ser\-i- 
dores: se pide que los ángeles custodien á los moradores, y aña- 
de la fecha citada. La inscripción es propia de las azarosas cir- 
cunstancias porque atravesaba la villa. Al poco tiempo los deseos 
que la lápida consigna se vieron convertidos en realidades, pues 
la \ictoria de Aliguelturra y la elcA'ación del clavero al Maestraz- 
go, hicieron que terminaran las luchas que tanta sangre, tantos 
perjuicios y tanto luto habían producido en uno y otro bando. 

Precisado ya el tiempo á que corresponden, de un lado la lá- 
pida y de otro la fábrica de la puerta, bien que en ésta puedan 
encontrarse huellas de reparos posteriores á su erección, haremos 
notar que la rivalidad de la Orden de Calatrava con Ciudad Real, 



(i) La inscripción es copia casi literal de la oración de completas, va- 
riando únicamente al decir que los ángeles que habiten, por los ángeles 
que habitan, lo cual prueba que no se trataba de la consagración, en cuyo 
caso está bien el condicional, sino de una puerta ya construida mucho 
antes. 

angelí tui sancti (habitent) habitantes in ea ;ut) nos 
in pace custodiant 



LA PUERTA DE TOLEDO DE CIUDAD REAL 295 

si parece ser un hecho particular de nuestra historia, tiene, sin 
embargo, más extensa y alta significación, pues es la lucha de los 
organismos municipales que iban cobrando nueva vida y desarro- 
llo, y de las Ordenes militares, instituciones creadas en el fragor 
de la lucha con los mahometanos, y que por virtud misma de la 
necesidad, tenían que ser organismos militares robustos y fuertes, 
pues hubo momentos en que encarnaron por completo el espíri- 
tu nacional, y representaron el poder militar más considerable 
-de los Estados de Castilla. Por esto es la lucha mencionada un 
fenómeno nacional; una evolución que se inicia con estas que- 
rellas y termina con el desarrollo de la municipalidad y con el 
afianzamiento déla Monarquía, constituyendo un verdadero acon- 
tecimiento nacional, que en ninguna parte presentó tan vivos ma- 
tices como en este caso. 

Podríamos señalar aún otros sucesos históricos de importancia, 
de los cuales fué testigo la Puerta de Toledo de Ciudad Real: por 
ejemplo, la batalla librada entre las tropas francesas y el ejército 
español, mandado por Cartaojal, en la cual, después de atravesar 
aquéllas el río Guadiana, coñonearon á la caballería española si- 
tuada delante del monumento á que este Informe se refiere, lo- 
grando dispersarla y determinar la retirada general del Ejército 
y la destitución de su General; pero no es necesario, basta lo ya 
manifestado para mostrar que, si en el orden arquitectónico tiene 
méritos la Puerta de Toledo para ser declarada monumento na- 
cional, también los reúne en el histórico^ por haber sido construi- 
da por mandato expreso de uno de los Monarcas más gloriosos 
de nuestra historia; por su remota antigüedad de seis siglos y 
medio, y por ser un reducto invicto de la defensa de los munici- 
pios contra el espíritu absorbente de las (Jrdenes militares, con- 
tribuyendo eficazmente su defensa á la evolución social que pre- 
paró el país para la transición á los tiempos modernos de la 
Historia. 

l'al es el proyecto de dictamen ([ue el que suscribe tiene la 
honra de someter á la aprobación de sus compañeros. 

Madrid, 2 de Enero de 19 15. 

Antonio Blázquez. 



296. BOI-ETÍN IJE LA KEAL AC4DEMIA DE LA HISTORIA 



V 

RINCONES DE LA HISTORIA VITORIANA, 

¡•or D. Eulogio Serddií y A^riirrci^avidia, Catedrdlico del TnstUjifo Gcjierat 
y Técuico de Vitoria. 

(Vitoria, 1914, ^P, 4 hoj. prel. — 436 páginas.) 

Encargado por nuestro ilustre Director de informar respecto 
del libro publicado con el título antecedente, voy á cumplir tan 
honrosa comisión ajustándorae á la brevedad que la índole de 
aquel trabajo requiere. 

Propónese, principalmente, el autor aclarar el origen y vicisi- 
tudes de la Catedral de Santa !\Iaría y de la Parroquia de igual 
denominación, y aspira á completar el \acío que acerca de tan 
capitales extremos se advierte en la conocida obra de Landázu- 
r¡. Historia civil ^ eclesiástica, política y legislativa de la M. N. y 
M. L. Ciudad de Vitoria. 

Emprende para ello, y no obstante lo limitado del plan, un 
prolijo examen de multitud de documentos referentes al origen 
de la ciudad, su engrandecimiento al finalizar el siglo xiii, fechas 
de la construcción de la Catedral vieja, estudio de la misma 
bajo su aspecto de fortaleza, antecedentes de algunas parroquias» 
capillas, patronos, enterramientos, etc., empezando y terminan- 
do este estudio con la historia de la nueva (Catedral, dividida en 
dos partes: una al comienzo del libro, en la e|ue da cuenta de la 
colocación de la primera piedra en I907 y sucesi\'as vicisitudes 
de los trabajos, y otra al fin, para reseñar la suspensión de las 
obras en 1913, medida radical que hace prorrumpir al autor en 
hondas lamentaciones; eco, sin duda, del común sentir de las 
gentes de Vitoria. 

Completan el volumen dos estudios independientes, uno acer- 
ca de los judíos y el otro consagrado á la casa de Montehermo- 
so, morada que fué de la ilustre familia de Aguirre, hoy Palacio 
Episcopal. 

Pastos tres estudios, tan apartados unos de otros, concurren. 



RINCONES DE LA HISTORIA VITORIANA 297 

sin embargo, al mismo fin: el de esclarecer obscuros puntos de 
la historia patria, y trabajo que á tan loable propósito se encamina, 
merece siempre gran consideración, sobre todo cuando, como 
en el presente caso sucede, el escritor prescinde de leyendas y 
fantasías y aporta datos fundados en documentos fehacientes \- 
desconocidos, algunos de los cuales, por primera vez publica- 
dos, ofrecen valor histórico. 

El libro del Sr. Serdán presenta además, para el que tiene el 
honor de dirigirse á la Real Academia, una especial circunstan- 
cia que le enaltece y avalora, haciendo olvidar pequeños defec- 
tos, que ya en el orden de materias, que descubre cierta falta de 
cohesión, ya por algunos descuidos de lenguaje, pudieran resul- 
tar de un examen escrupuloso. La circunstancia singular á que 
aludo, es la del acendrado españolismo que en las páginas del 
libro se respira, contribuyendo de este modo á despertar el amor 
á la patria chica, función tan interesante que, en mi opinión, 
desde la primera escuela debieran darse enseñanzas que hicieran 
conocer y estimar al alumno el lugar de su cuna, siquiera sea, 
por todo extremo, modes^to. 

Hoy aprenden los niños muchas y muy diversas cosas. 7 ienen 
idea de los iberos y los romanos; saben, poco más ó menos, 
quién fué Don Rodrigo y quién Napoleón , y procuran retener 
buen número de fechas, que habrán de olvidar en el curso de su 
vida; pero el pueblo donde vieron la luz primera suele ser, para 
ellos, tan arcano como la región más remota. 

No hay manuales que despierten la afición á lo pasado, ni 
gentes que lo quieran enseñar, considerando todo ello cosa de 
poca monta, y, sin embargo, nada tan interesante. 

Cuando al caer de la tarde se oye el melancólico tañido de las 
campanas del lugar, las memorias de otras edades pululan y se 
agitan en el corazón de los buenos hijos. Traen á la mente el 
recuerdo de los padres y también el de las Artes, las glorias, las 
hazañas de sus paisanos, y surge vigorosa é inmediata la idea de 
imitarlos. 

Nada enseña tanto, en determinados momentos, como las rui- 
nas de un viejo castillo, las de una iglesia, los restos de una man- 



29S BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sión señorial, la historia de los hombres ilustres, y estas lecciones 
aprovechan tanto al niño corno al padre, si es \erdad, á creer á 
IMichelet, que la educación no es solamente la cultura del hijo 
por el padre, sino tanto, y á veces más, la del padre por el hijo. 

V en parte alguna del mundo hay tierra como la de España, 
que en los lugares más humildes muestra algo de Santuario, de 
fechas hazañosas, de dulce recuerdo de poesía, conservando su 
romántico eco las páginas de nuestro inmortal Romancero y las 
columnas de nuestras preciadas Crónicas. 

Dando al niño tales enseñanzas, entre los afectos de la familia 
y la admiración á las glorias ajenas, se despertaría en su cora- 
zón, virgen de impresiones, no sólo el atan de una noble emula- 
ción, sino cariño inmenso al lugar de su nacimiento, que se ex- 
tendería á la adoración de la Patria grande, y con semejantes 
poderosos acicates, el hombre más vulgar vendría á convertirse 
en un recto, sufrido y honrado ciudadano. 

Esta hermosa tendencia se halla constante y fielmente refle- 
jada en el libro del Sr. Serdán, y por ello entiende el que sus- 
cribe que merece el aplauso de esta Real Academia, á cuyo de- 
finitivo fallo somete las precedentes consideraciones. 

Madrid, i.° de Enero de 191 5. 

El Barón de la Vega de Hoz. 



VI 

DATOS HISTÓRICOS DEL ANTIGUO HOSPITAL DE LA RESU- 
RRECCIÓN DE N. S. JESUCRISTO DE LA CIUDAD DE UTRERA, 

por D. José Hartas Cáliz, Presbítero. 

2 ts. — 1912-1914. 

El Presbítero y Licenciado en Derecho D. José llortas Cáliz, 
Beneficiado de la Colegial de Jerez de la hVontera, y su Bibliote- 
cario, ordenó estos datos históricos, y reunió y tradujo los inte- 
resantísimos privilegios de esta fundación importante de Anda- 



ANTIGUO HOSPITAL DE UTRERA 299 

lucía, por encargo del actual Marqués de Casa-Pa\-ón, de Mocha- 
les y del Pazo de la Merced, y de la Marquesa de Campoameno, 
ya hoy difunta, y una y otro por derecho de sangre Patronos de 
ella, que acreditaban por esta disposición una \ez más su amor 
a la cultura general, su espíritu generoso y su celo por la gloria 
de esta célebre institución de sus ilustres y piadosos antepasados. 
Ofrécensenos hoy en dos tomos en 4.*^ mayor, impresos en Jerez' 
el l.° de 234 páginas, y el 2.° de 644, que hacen un total de 
casi 900 páginas; y acerca de ellos ha querido nuestro venera- 
do Director c]ue dijese yo a la Academia algunas palabras, como 
realmente la importancia de este excelente trabajo merece, y 
hago hoy con sumo gusto, aunque ello resulte amargado por la 
gran tristeza que representa el haber fallecido su culto y laborio- 
so autor, tocando al 2.° tomo, que no pudo acabar, el doloroso 
calificativo de obra postuma. El Sr. Hortas Cáliz, a quien, pre- 
miando, como la Academia acostumbra, el talento y el trabajo, 
acabábamos de hacer en la hermosa ciudad andaluza nuestro Co- 
rrespondiente, apenas lo fué unos meses, terminando traidora 
enfermedad una vida consagrada al estudio con las felicísimas 
disposiciones que este libro revela. En una de nuestras Juntas 
últimas, anteriores a las vacaciones del \'erano, lo llamábamos a 
nuestro seno, y, en la primera que celebramos después, se nos 
daba cuenta de su desaparición de entre los vivos, dejándonos, 
como breve estela de su paso, estos Datos históricos del Hospital 
de la Resurrección de Utrera, en todo el Reino de Sevilla bien 
conocido. 

Contiene el tomo i, después de un breve prefacio y sucinta 
noticia de la fundación, gran número de documentos de subido 
interés, como son la primera Bula del Papa León X, del ano 1 5 I4. 
traducida al castellano; el acta de la bendición primera del na- 
ciente Hospital por el Obispo de Filadelfia D, Fray Juan Lasso 
de la Vega, Visitador General de la Archidiócesis de Sevilla por 
su grande Arzobispo D. Diego de Deza; la segunda Pula Pontifi- 
cia de I 5 17; la tercera de I 5 18; el testamento, notabilísimo, de la 
Señora fundadora en 1522, anotado y aclarado -con discreta eru- 
dición; las Reglas y Capítulos del Hospital, no menos interesantes 



300 boletín de la real academia de la IIISTOIUA 

y dignos de estudio, como vivo reflejo de una época, que fué ade- 
más nuestro glorioso siglo xvi, y llegan a 19; la Bula de Paulo III, 
de 1548; la de Pío IV", de 1561; la de San Pío V, de 1566; cierta 
decisión especial de la Sagrada Congregación de Cardenales In- 
térpretes de los Decretos del Santo Concilio de Trento, del 
año 1567; la Bula de Sixto V, sin techa; la de Clemente VIII, 
de 1598; la de Urbano VIII, de i626;la de Clemente X, de 1675, 
síntesis ésta de todas las anteriores; un rescripto, a nombre de 
Clemente XI, de 1719; otro de Clemente XII, de 173 1 ; y, por 
fin, la Bula de este último Pontífice, que cierra la colección y 
confirma todos y cada uno de los privilegios anteriores. 

Y llenan el grueso tomo 2.°, que empieza con un estudio sobre 
los Ponce de León y los Perea, fundadores del Plospital, docu- 
mentos interesantísimos y numerosos referentes al Conde prime- 
ro de Arcos, D. Juan Ponce de León, de gloriosa memoria; a sus 
dos hijos D. Rodrigo y D. Lope Ponce de León, marido éste de 
la fundadora, muerto a manos de los moros; a la misma Señora 
doña Catalina de Perea López de Carrizosa; al hijo de ambos, 
D. Juan Ponce de León y Perea, por cuyo deseo se hizo, muerto 
él ya, la fundación; a los Patronos de ella y a sus Administrado- 
res, y, últimamente, a los bienes con que fué tan generosamente 
dotada. Y cierra el libro la enumeración de cuantos Señores 
ejercieron este honroso patronato, en las tres diferentes líneas, 
llamadas a él, de esta ilustre familia, cuya filiación toda comprue- 
ba como es debido el autor, con la cita de irrecusables docu- 
mentos, desde el año I 522 hasta el presente. 

Siendo como es tan notoria y sabida, hasta de las gentes me- 
nos cultas, la parte principalísima que la poderosa Casa de los 
Ponce de León, en toda España de legendaria fama, tuvo en la 
historia de Andalucía primero, y de todos estos Reinos después, 
disputando allí a los Guzmanes y a los Girones el primer lugar, 
fácilmente se comprende el mucho interés de una gran parte de 
los documentos reproducidos en esta obra, útilísima para el me- 
jor conocimiento del espíritu de aquel tiempo, para fijar la ge- 
nealogía de familias como las de Perea, Carrizosa, López de Pa- 
dilla y Velázquez-Ciaztelu, para el conocimiento de las costum- 



ANTIGUO HOSPITAL DE UTRERA 30 1 

bres de los que nos precedieran, y hasta de la vida económica de 
los siglos que fueron; que todo luce y resplandece en ella con 
viva claridad, como podrá ver y estimar de sobra el que la lea. 
Los recuerdos de D. Juan Ponce de León y Perea, heredero de 
rico patrimonio, nacido en la más alta cuna, en lo mejor de la ju- 
ventud y la bizarría, soñando en fundar un hospital, muerto an- 
tes de realizarlo, de su valeroso padre el Comendador de Estepa, 
inmortalizado en versos de Rodrigo Caro, y de su santa madre, 
nobilísima matrona a la vieja usanza española, fundando el Hos- 
pital a su nombre después de haber perdido al hijo único, son 
del mayor interés, y de los que dan a la severidad de la Historia 
el reheve y el atractivo que no tiene, ni podrá tener nunca, la 
mejor novela. Algún reparo habría que hacer a ciertas afirmacio- 
nes, y, sobre todo, a las noticias que se dan sobre la genealogía 
(le las primeras generaciones de los Ponces, tan contro\'ertida, y 
en que no llegaron a coincidir, aceptando muy diferentes oríge- 
nes, dos grandes maestros de la Historia, uno y otro Salazares, e! 
Salazar de Mendoza, autor del Chronico de los Ponce de León., y 
L). Luis de Salazar y Castro, de universal autoridad y compe- 
tencia. 

Claro se ve, pues, de todos modos, que el malogrado Hortas 
Cáliz prestó con su trabajo un buen servicio al mejor conoci- 
miento del pasado de su país, agrupando en aquél noticias y do- 
cumentos que más de uno habrá de aprovechar en lo sucesi\o, 
y yo el primero, cuando en mi Historia Genealógica tratare de los 
Ponces con el detenimiento y la extensión que esta célebre fami- 
lia merece. Para reunir y ordenar lo que la muerte prematura de 
nuestro Correspondiente dejó desordenado y disperso, y poder 
así acabar el tomo 2.°, acudió el Marqués de Mochales a la pericia 
y conocimientos de otro digno Sacerdote, el Sr. D. Manuel Pérez 
y Pérez, Canónigo de la Colegial de Jerez, maestro (¡ue había 
sido del muerto, y hasta colaborador suyo en la fiel traducción 
de los muchos documentos latinos que el libro trae. Así pudo 
terminarse y darse a luz este interesante tomo, y pienso yo que 
el Marqués de Mochales, a imitación de lo que hicieron sus abne- 
los en el transcurso de cuatro siglos, cumple como bueno conser- 



303 rOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

vanelo y mejorando constantemente la piadosa y caritativa insti- 
tución, y que ha prestado un verdadero servicio con el encargo 
<lo esta obra al Sr. ílortas, alentándolo en su trabajo, e impri- 
miendo su libro con la liberalidad simpática de los .Señores de 
otros tiempos, menos distraídos con los placeres y las futesas, 
generosos, cultos y amabilísimos Mecenas, de cuyos nombres 
está llena la historia literaria de España. Noble ejemplo ofrece 
con esto a las generaciones modernas, entregadas a lo que lla- 
man los sports, cuando no a la frivolidad, y al deleite, y al dolcc 
far niente; noble ejemplo, manteniendo y mejorando con lauda- 
ble celo lo que la piedad de los grandes abuelos creara, y a cuya 
perpetuidad, en lo posible, aspira y contribuye, dando además a 
la luz pública trabajos de esta índole, destinados a fortalecer los 
altos sentimientos del apego a lo pasado, del respeto a la familia, 
del amor a lo tradicional, en una de sus manifestaciones más me- 
ritorias, más simpáticas y dignas de aplauso; en lo que atañe a la 
caridad, al amor de los pobres, de los enfermos y desvalidos. 
Este es mi juicio acerca de la Histoi'ia del Hospital de Utrera, 
(pie someto, con el gusto y el acatamiento de siempre, al mejor 
parecer de la Academia. 

5 Febrero 1915. 

E, Fernández de Béthencourt. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



I 



ACTA DE LA JUNTA PUBLICA DEL DOMINGO 21 DE FEBRERO 

DE 1915 



Señores: 
Director. 

Fernández He Béthencoiirt 
Conde de Cedillo. 
Vives. 
Herrera. 
Beltrán. 
Alto'.aguirre. 

Pérez de Guzmán y Gallo 
M elida. 
Pérez Villamil. 
Ureña. 

Novo y Colson. 
Duque de T'SercIaes. 
Bl.izquez. 
Azcáratc. 
Bonilla. 
Becker. 

Barón de la Vega de Hoz. 
Obispo de Madrid-Alcalá. 
Fernández Casanova. 



A las tres y media de la tarde (quince y 
media de la oficial) reunióse la Academia en 
el salón de Juntas solemnes, ocupado en la 
parte destinada al público por una selectí- 
sima y numerosa concurrencia que llenaba 
hasta los pasillos que á él conducen. Cons- 
tituida la Mesa presidencial por el Director 
Excmo. Sr. D. Fidel Fita, el Secretario ac- 
cidental que certifica y el Censor Excelentí- 
simo Sr. D. Francisco Fernández de Bé- 
thencourt; colocáronse en los asientos de 
honor, á la derecha del señor Director, el Ex- 
celentísimo Sr. Nuncio Apostólico en Ma- 
drid, Monseñor Ragonesi; el Tesorero de la 
Obispo de San Luis de Academia, Excmo. Sr. D. Adolfo Herrera; 

Potosí (D. Ignacio), 

Argamasiiía de la Cerda el Obispo de San Luis dcl Potosí, nuestro 
CiSSlqúinde). correspondiente, Excmo. Sr. D. Ignacio 

Gómez Centurión (D. José), \iontes dc Oca y Obrcpon; el de Madrid-Al- 

González Simancas (D. Ma- 

nuei). cala, nuestro numerario, Excmo. Sr. D. José 

Maffiotte(D. Luis). , ,, . " 

Moreno de Guerra (D.Juan) María Salvador y Barrera; los Capitanes ge- 
nerales de los Ejércitos Nacionales l^xcelen- 
tísimos Sres. F). Fernando Primo de Rivera, 
Marqués de Estella, y D. \'aler¡ano Wey- 
1er, Marqués de Tenerife; el Ministro de la (ñicrra, I^xcelentísimo 
Sr. I). Ramón h>chagüe, Conde del Serrallo, y el Comandant<" 



Correspondicnies: 
Montes de Oca y Obregón 



Torre (Ü. Lucas de). 
Vales y Failde (D. Javier). 

Pérez de Guzmán y Gallo 
(Secretario accidental). 



304 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA riISTORIA 

general de Alabarderos, jefe de la Casa Militar de S. M. el Rey, 
l^.xcmo. Sr. D. Ángel Aznar, y á la izquierda, el Excelentísimo 
Sr. D. Manuel de Burgos y Mazo, Ministro de Gracia y Justicia; 
el Excnio. Sr. D. Francisco ja\ier L garte y Pagés, Ministro de 
I-Comento; el Excmo. Sr. Conde de Cedillo, Bibliotecario perpe- 
tuo de la Academia, c limo. vSr. D. Ramón Mélida y Alinari, An- 
ticuario perpetuo de la misma. En los demás escaños del estrado 
tomaban asiento los señores Académicos numerarios y corres- 
pondientes que al margen se expresan, varios individuos de las 
Academias hermanas y algunos otros invitados de distinción. 

El señor Director abrió la sesión explicando el objeto de la 
funta, que dijo ser dar posesión de su plaza de número al electo 
Excmo. Sr. I). Francisco Martín Arrúe, General de División, Se- 
cretario de la Junta de Defensa Nacional y Fiscal del Consejo 
Supremo de Guerra y Marina, y habiendo designado para que lo 
introdujesen en el estrado á los Excmos. Sres. (obispo de Madrid- 
Alcalá y D. Adolfo Fernández Casanova, ocupó el ilustre reci- 
piendario la tribuna destinada para estas solemnidades. Concedida 
la palabra por el señor Director, el Sr. Martín Arrúe dio lectura 
al discurso preparado para este objeto, y cuyo tema era «Guerra 
Hispano-marroquí, 1859-1860». Después de lamentar la ausencia, 
causada por la muerte, del General Marqués de Polavieja, fir- 
mante, en primer término, de su candidatura para su ingreso en 
la Academia, y del General I). José Gómez de Arteche, á quien 
debió el estímulo y la perseverancia para los estudi(.)S de nuestra 
Historia, y aún que le señalase para continuador de su Historia 
de la GiLCrra de la Independencia, si desgraciadamente, el término 
de la vida le impedía darle por sí su natural remate; hizo como 
de costvuiibre, la debida mención apologética de su ilustre ante- 
cesor en el sillón que iba á ocupar, el Excmo. .Sr. D. Manuel Col- 
meiro, catedrático, escritor didáctico, á quien la ciencia histt)- 
rica española recordará siempre con el respeto y el aplauso que 
le mereciera en vida y le otorga ya la posteridad, sobre todo 
por su Historia de la Econouiia política en España y sus dos to- 
mos de introducción á las Cortes de los antiguos Reinos de León 
y Castilla, hasta las de Valladolid y Toledo de 1558 y 1559, 



DOCUMENTOS OFICIALES 305 

\ina de las publicaciones, siempre en curso, que constituye el ma- 
}ur honor y orgullo de esta Academia. 

Después de tan interesante preámbulo entró el recipiendario 
t?n el asunto capital de su discurso, y con la maestría de quien en 
t?l escabel de las aulas militares de Toledo ha enseñado á la ju- 
A-entud educada para el noble ejercicio del mando, la disciplina y 
la dirección de los ejércitos, en los que se condensan todos los 
ideales y todos los destinos de la patria, abordó, con motivo de 
la guerra hispano-marroquí de T859-1860, primero lo que cons- 
tituye respecto al África vecina el más constante ideal de Es- 
paña; después el estado ignominioso en que por aquel tiempo se 
iiallaban los presidios seculares que España posee en su ribera 
occidental; á seguida los agravios que motivaron ya las reclama- 
ciones diplomáticas de nuestra parte, ya la amenaza del empleo 
xle nuestras armas, hasta que la repetición sin enmienda de estos 
■mismos agravios, á pesar del \'eto de Inglaterra y de sus hipó- 
critas amaños para obstruir nuestra acción militar, impulsó al 
(Gobierno, que á la sazón presidía el (General Conde de Lucena, 
1). l>eopoldo O'Donnell, á la declaración de la guerra, tomando 
él mismo el mando de los ejércitos, elaborando su plan científico 
de campaña y entrando en ella con su patriótica resolución: 
guerra santa, para el Sr. Martín Arrúe, la única del siglo xix, con 
excepción de la gloriosa de la Independencia contra los ejércitos 
franceses de Napoleón, en que no se gastaron las energías nacio- 
nales «en las inacabables discordias intestinas, en las largas, crue- 
les y feroces guerras civiles, en los asquerosos motines, vergon- 
zosos pronunciamientos y raquíticas y mezquinas revoluciones, 
en que, durante casi todo él, llevó á los propios españoles á la 
propia destrucción de la patria, de la cjue fué una de sus más 
tristes páginas la pérdida total de nuestras colonias de América 
y Oceanía». 

Después de estas sentidas observaciones, el discurso, cauti- 
vando la creciente atención é interés de sus oyentes, fué la des- 
cripción crítica y técnica de cada una de las operaciones de 
aquella campaña, hasta que con la conquista de. Tetuán, la acción 
•de Samsá y la batalla de \\'ad-!\ns, la paz pedida por el íeroz ad- 
TOMo 1 XVI 20 



306 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

versarlo se hizo, puede decirse, sin más regateo de condiciones^ 
que las que hipócritamente, según su tradicional política, nos fue- 
ron imponiendo las limitaciones exigentes de Inglaterra y el des- 
amparo en que nos dejó la Francia, que tantas promesas en el 
papel nos había hecho, como, desde l/OO, nuestra natural aliada. 

Al discurso del Sr. Martín Arrúe, premiado con entusiasta \' 
sostenido aplauso, contestó, en nombre de la Academia, su Cen- 
sor, el Sr. Fernández de Béthencourt, reforzando el espíritu \'i- 
gorosamente nacional y patriótico del recipiendario, con la evo- 
cación de los recuerdos de nuestra Historia, desde que, en feliz 
día, los Reyes Católicos 1). Fernando y doña Isabel, consagraron 
de una manera ya para siempre indestructible la unidad nacional 
de España, seguida de aquellos hechos portentosos bajo el cetro 
de sus dos inmediatos sucesores Carlos V, el Emperador, y Fe- 
lipe II, el Rey de las Españas y del Nuevo Mundo, que marcan en 
el giro de los siglos nuestro sublime apogeo histórico. Embebe- 
cido le escuchaba el auditorio, bajo la seducción de su expresi\'a 
palabra, cuando con general movimiento de sorpresa, de amargu- 
ra y de pena, viósele vacilar, hacerse confusa su dicción, bañarse 
de repentino sudor y desplomarse al ñn sobre el sitial que tenía 
cercano, herido de súbito por una í'ulminante congestión cere- 
bral. Estaba en los últimos párrafos de su discurso, que no pudo 
concluir. 

El señor Director, con común asentimiento, dispuso acelerada- 
mente la terminación del acto, con la imposición de la medalla 
académica al Sr. Martín Arrúe, que cumpliendo la í'órmula regla- 
mentaria, y después de proclamado por el señor Director, tomó 
asiento entre los demás señores académicos, en tanto que se man- 
daba despejar el salón, el estrado y todas las dependencias inme- 
diatas para atender al ilustre enfermo. 

Así declaró tern-ánada esta sesión el señor Director, de que 
certifico. 

Juan Veriíz dk Guz.mAn v Gallo. 



DOCUMENTOS OFICIALES 307 



II 



REAL DECRETO 

DECLARANDO FIESTA NACIONAL EL DÍA 28 DEL PRESENTE MES, EN QUE 

SE CUMPLE EL IV CENTENARIO DEL NATALICIO, EN LA NOIilLÍSIMA CIUDAD 

DE ÁVILA, DE LA SANTA REFORMADORA DEL CARMELO 

Presidencia del Consejo de Ministros. — Exposición. 

Señor: 

El día 28 de Marzo de I915 será memorable en los Anales de 
España, porque en él se ha de celebrar el IV Centenario del na- 
cimiento de la mística Doctora Santa Teresa de Jesús, gloria im- 
perecedera, no sólo del mundo católico y del literario, sino de 
Avila, su cuna, y de la nación entera. 

Con tal motivo, no titubea el Gobierno, seguro de interpretar 
el sentir unánime de las provincias todas del Reino, en propo- 
ner á V. M., como tiene la honra de hacerlo el Ministro que sus- 
cribe, que se declare y celebre como fiesta nacional, rindiendo 
con ello tributo insignificante á las virtudes y merecimientos de 
castellana tan insigne. 

Fundado en las precedentes consideraciones, tengo la honra 
de someter á V. M. el adjunto proyecto de decreto. ^ladrid, II 
de Enero de 1915. Señor: A L. R. P. de V. M., Eduardo Dato. 

Real decreto. — A propuesta del Presidente de Mi Consejo de 
Ministros, 

Vengo en decretar lo siguiente: 

Artículo único. Se declara fiesta nacional el día 28 de Marzo 
del presente año, en que se cumple el IV Centenario del naci- 
miento de la mística Doctora Santa Teresa de Jesús. 

Dado en Palacio, á II de lanero. — Alfonso. — El Presidente 
del Consejo de Ministros, Eduardo Dato. 



VARIEDADES 



I 

LA SEPULTURA DE LOS PADRES DE SANTA TERESA DE JESÜS 
DON ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA Y DOÑA BEATRIZ DÁVILA 

Y AHUMADA 

El Libro de diftmtos de la parroquial iglesia de San Pedro, 
extramuros de la ciudad de Avila, que dio principio en 6 de 
Enero de 1765, contiene en su primera hoja la anotación si- 
guiente: 

«Dio principio este libro de finados de la iglesia parroquial del 
Señor San Pedro Apóstol, extramuros de esta ciudad de Ávila, 
el día primero de llenero de 1 765, siendo Arcipreste el Doctor 
D. Rodrigo de Requena y Losada y su theniente D. Manuel Ro- 
dríguez de Carmona. 

»Se pone por primera partida el haver depositado el cuerpo y 
huesos del P2xcmo. Sr. D. l'rancisco Ponce de León P^spínola, 
Lancaster y Cárdenas, Manuel, Enriquez de Lara, Duque que 
fué de Arcos, Maqueda y Nájera, cuio cadáver se depositó en el 
Convento de Religiosas de Carmelitas Descalzas de N."" M.'' 
Santa Teresa, en la capilla suya propia, que tienen en dicho 
Convento, de donde son patronos de él, y donde están enterra- 
dos los Padres de N."* M.'' Santa Teresa de Jesús, la qual parti- 
da no se pone en el libro que correspondía ponerse, á causa de 
no haber hojas para ponerla con la claridad que se acostumbra, 
y así es en la forma siguiente...» 

Además, en el cuerpo de dicha partida, se dice: 

«... quedando dichos huesos (los del Duque de Arcosj en la 
Iglesia de San Joséph, donde al siguiente día se enterraron, 
habiéndole hecho los sufragios correspondientes en la capilla de 
S." Lorenzo, en el suelo, debajo del vsillo en que está enterrado 
el Señor D. Lorenzo de Cepeda...» 

Por Cíipia: 

Leonardo Hkrrero, 

I ciiicnle mayor de la Parroquia de San Juan de Avila. 



SEPULTURA DE D. ALONSO DE CEPEDA 309 

II 

SEPULTURA DE D. ALONSO SÁNCHEZ DE CEPEDA 

Bajo el epígrafe «Los motiuos que tengo para entender q." es 
necesario hazer más diligencia acerca de los huesos de los Padres 
de Nra. S.* M.''», Fr. Antonio de la M.*" de Dios, en documento 
que obra en nuestro archivo, suscrito en Avila á 6 de Febrero 
de 1643, hace extensas y razonadas consideraciones para con- 
cluir que en la noche de Navidad de 1641 estuvo en la iglesia del 
convento de San Francisco sacando y limpiando uno por uno 
los huesos de la sepultura en que se creía estaban los restos de 
Alonso Sánchez de Cepeda, cuya inscripción decía: «Aquí iazen 
los muy 111/ Señores Franca" Alvarez de Cepeda y D.^ M."'' de 
Ahumada su muger,» 

En San Francisco «ay tradición de q.' en aquella sepultura 
están los huesos de los VS" de la s.*^ i qS la tradición tiene mu- 
cha autoridad... también ay tradición en s.' Fran.' " que aquella 
sepultura y la q.*^ está junto á ella son de los Cepedas, y es falso 
porque no son sino de los Cimbrones... D.'' M."* de Ahumada dice 
heredó aquellas sepulturas de Toribio Cimbrón, su abuelo, y de 
Juan Alvarez Cimbrón, su padre». 

«Lo 3 que advierto es que quando murió Alonso Sánchez no 
huuo cosa particular q." moviese á q."... se notasse su sepultura, y 
lo mismo digo de D.'^ Beatriz.» 

«Con cuidado se han mirado los libros de s.' Fran.''^ y de s.' Ju." 
y no hay memoria, de Alonso .Sánchez ni de D."" Beatriz. » 

«Y assí lo q." parece más verisímil es q.'' muchos años des- 
pués de muertos ellos qu.''" comenzó á publicarse y á predicarse 
la Santidad de N."' s.*'^ M.'' y en los pulpitos se leuantaron con- 
ceptos sobre ser hija de Cepeda y Ahumada, entonces los q.' 
aduirtieron en s.' Fran.*^" la inscripción de la sepultura en que 
estaban Fran.^° Alvarez de Cepeda y D.^ María de Ahumada, 
juzgaron que eran aquellos los Padres de s.'" Theresa..., etc.» 

Mndrifl, 18 de Febrero de 191 5- 

Bernardino i)K Melgar, 

Marqués <!c San Juan <le Pidlras All>.is. 



310 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



III 

CARTA DE FR. JOSEPH DE LA EXCARNACIÓN 
AL PRIOR DE LA SANTA EN ÁVILA 

Obra asimismo en nuestro archivo una carta suscrita en Tala- 
vera á 22 de Junio de 1699 por Fr. Joseph de la Encarnación, 
Carmelita Descalzo, dirigida al P. Prior del Convento de la Santa 
en Ávila, que lo era Fr. Pedro de la Asunción, y en la que dicef 

«Yo estoi trabajando un libro con la erudición de todas letras 
q.'' me fuere posible, y deseo saber q." blasones contiene el es- 
cudo de Armas q/ está en la fachada de esa Iglesia en corres- 
pondencia de los del Señor Conde Duque (I) porque me pro- 
meto con eso la mucha luz que no es fácil aliar ojeando libros y 
juntamente q." me diga V. R. en qué sitio de esa sJ"" casa están los 
huesos de los Padres de N.^'-S.^ porq/^ si bien lo procuré averi- 
guar este invierno q.''" estubo aquí X. P. G.', díjome uno de los 
PP. Secretarios q." estabaii depositados en las Madres de S. Jo- 
seph de esa ciudad i el compañero aseguraba q." en nuestro Co- 
legio (2) con q/- me quedé sin la total certeza q." quisiera.» 

Madrid, 19 de Febrero de 1915. 

Bernardino de Melgar, 

Marqués de San Juan de Piedras Albas. 



IV 

ANÉCDOTAS TERESIANAS REFERIDAS POR DOÑA GUIOI^IAR 

DE ULLOA 

Entre los papeles varios mss. de la sala 12 de la Biblioteca de 
la Academia de la Historia, existe uno en el est. ll, gr. 5.^ nú- 
mero 132, compuesto de 214 páginas, que trata de las fundacio- 
nes hechas por Santa Teresa de Jesús, con tres apéndices nu- 
merados con II y 13. 



(1) de Olivares. 

(2) Estaba el Colegio en el Cnuvento de la Santa, en Ávila. 



ANÉCDOTAS TERESIANAS 311 

En este último, escrito también con letra del siglo xvi, lo que 
•sigue he leído: 

«A 19 de ag° de 1585 en sal<=* me contó doña guiomar de Ulloa 
muger q*= fue en avila de íran^" de auila salobralejo algunas co- 
sas déla m"^ Teresa de jesús, délas quales escriui estas. 

Tuvo en su casa ala m*^ tres años de una vez q^ por andar ella 
raal dispuesta y desear mucho tener lugar para comunicar su es- 
píritu con letrados y sier\-os de dios, se detuvo tanto; y en todo 
este tiempo estuuo alli enla misma casa la m*= maridiaz. Eneste 
tiempo \'io enella gran cu}'dado en la limpieza del alma y en 
guardarse de pecados y grandes penit^ de muchas disciplinas y 
^iligios y mucha oragion, tanto q"^ en todo el dia casi no podia 
gozar della sino un poco después de comer y de cenar. Tenia 
entonces grandes enfermedades y dos vómitos ordinarios cada 
dia, uno ala noche y otro ala mañana, y el de la mañana quito- 
sele nro S°'' para q*^ comulgase. 

Después se bolvio ala encarnación; y tenia vn quarto bueno y 
enel unas sobrinas mozas consigo; estas comenzaron adezirla una 
vez, o si tuviéramos nosotras eneste quarto encerramt' y penit^ y 
q^ nadie nos estorvara; y dixo la m'' a doña guiomar, nosabeis q' 
han dicho estas vinchachas (i) esto y esto. Ella dixo, pluguiese a 
dios nro S"''. Otra vez biniendola ahablar doña guiomar, dixola la 
m^ mas q' si seria si fuese esto, q' tuviésemos un monesterio, y 
deseándolo la doña guiomar, dixo la m'' aorayo la prometo q^ pien- 
so q" ade ser algo esto; y desde allí se comento atratar y dieron 
parte de ello a fray ángel de Salazar q'' era provincial. 

La m'' se confeso primero enla comp=» conel p*^ (Retina y des- 
pués conel p'' Pradanos y conel p' baltasar alvarez. 

El principio de lasm'"'"" q" nro S'"' la hizo, fue q'' estando en 
el oratorio sintió grandísimo olor, de tal manera q" anduvo infor- 
mándose con diligencia de sus sobrinas si avian echado algunos 
olores por alli, y de la enfermería q'^ estava cerca y x'\o q' de 
ninguna de aquellas partes venia aquel olor.» 

Madrid, 27 de Febrero de 191 5. 

Por la copia, 

J(«K GÓMKZ CkNTURI<')N, 

Correspondiente. 



(i) Al margen: Estas fueron descalzas; una es ¡María Bnplista [priora] 
de Valladolid. 



312 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE I. A ÜISTORIA 

V 
SANTA TERESA DE JESÚS EN ALDEA DEL PALO 

ANO 1557 

Ningún biógrafo de la Santa, que }'o sepa, se ha ocupado en 
declarar con pleno acierto el principio de aquel fraternal amor & 
íntimo trato, ó digámoslo así, cohabitación y convivencia con doña 
Guiomar de Ulloa, de la que habla la misma Santa Reformadora 
del Carmelo en carta dirigida á su hermano D. Lorenzo de Ce- 
peda desde Avila el día 23 de Diciembre de 1 561. 

«Favoréceme — le decía — esa señora doña Yomar, que es- 
cribe á vuestra merced. PIs mujer de Francisco Dávila, de los de 
Salobralejo (l), si vuestra merced se acuerda (2). Ha nueve años 
que se murió su marido (3), que tenía un cuento (4) de renta. 
Ella por sí tiene un mayorazgo (5) sin el de su marido, y aunque 
quedó (6) de veinte y cinco años, no se ha casado, sino dádose 
mucho á Dios. Es espiritual harto. Ha más de cuatro que tenemos 
más estrecha amistad que puedo tener con hermana; y aunque 
me ayuda harto, porque da rnucha parte de la renta, por ahora 
está sin dineros (7), y cuanto toca á hacer y comprar la casa há- 
golo yo con el favor de Dios. Hanme dado dos dotes antes que 
sea; y téngola comprada aunque secretamente; y para labrar co- 



(i) Así se lee en el texto original, que puede verse fotografiado en l.S' 
página 188 del presente volumen. La vanante «la Sobralejo» que ha pre- 
valecido hasta ahora, es errónea. Un antiguo salobral dio su nombre á Sa- 
lobralejo, barrio del lugar de Muño Galindo, distante tres leguas y medi;v 
hacia el Sudoeste de Avila. 

(2) D. Lorenzo emigró de Avila poco antes de morir su padre ( f 24 
Diciembre 1 543). 

(3) En 1552. Dejó de su mujer dos hijos: Antonia de Guzmán y Luis 
Dávila y Ulloa. 

(4) Un millón de maravedís, ó casi 29.412 reales; renta grande para 
aquel tiempo. 

(5) De su difunto padre D. Pedro en Aldea del Palo. 

(6) Nació en 1527, doce años después que Santa Teresa. 

(7) En razón de lo que había gastado y se disponía á gastar para la 
erección y dotación del convento de Franciscanos Descalzos en Aldea del 
Palo. También agenciaba y costeaba el despacho de la bula en Roma (2 
Febrero de 1562) para la fundación del monasterio de San José, en lo 
cual invirtió la respetable cantidad de cinco mil reales. 



SANTA TERiSA DE JESÚS EN AIDEA DEL PALO 513 

sas que había menester, yo no tenia remedio. V es ansí que sólo 
confiando, j^ues Dios quiere que la haga (que) Kl me proveerá, 
concierto los oficiales. Ello parecía cosa de desatino. Viene Su 
Majestad, y mueve á vuestra merced para que lo provea; y lo que 
más me ha espantado es que los cuarenta pesos, que añadió vues- 
tra merced, me hacían grandísima taita, y San Josepe, que se ha 
ele llamar ansi, creo hizo no la hubiese y sé que la pagará á vues- 
tra merced. En fin, aunque es pobre y chica; mas (con) lindas 
vistas y campo, con esto (l) se acaba. 

Han ido por las bulas á Roma; porque, aunque es de mi mis- 
ma (Irden, damos la obediencia al Obispo... 

Yo me hallo en casa de la señora doña Vomar á todos estos 
negocios, que me han consolado (2), por estar más con los que 
me dicen de vuestra merced; y digo más á mi placer, que salió 
una hija suya de esta señora, que es monja en nuestra casa (3); 
y mandóme el provincial venir por compañera á donde me hallo 
harto con más libertad para todo lo que quiero que en casa de 
mi hermana. Es adonde hay todo trato con Dios y mucho reco- 
gimiento. Estaré hasta que me manden otra cosa, aunque para 
tratar en el negocio dicho las cosas, estaba mejor estar por acá». 

La casa en que había vivido con su hermana doña Juana de 
Ahumada y su cuñado I). Juan de O valle, era la del difiuito clé- 
rigo V^alvellido, que ella, ó la misma Santa, había comprado 
secretamente^ es decir, á nombre y bajo la firma del indicado 
< )valle; el cual con este objeto trasladó desde Alba de Tormes 
su domicilio y el de su esposa é hijo á dicha casa, encubriendo 
el designio de transformarla, como así aconteció un año más 
tarde, en monasterio de San José. Los acontecimientos que allí 
se verificaron y por menudo cuenta el P. Francisco de Rivera, 
los pudo y hubo de averiguar este primer biógrafo de Santa 
Teresa por boca de las principales personas que con ellos inter- 
vinieron. La carta de D. l.orenzo llegaría á manos de su herma- 
na Teresa lo más tarde á principios de Diciembre, y entonces, 
ó poco antes, con ocasión de ir á vivir con doña Guiomar, su hija 

(i) Con la subvención enviada por D. Lorenzo y la de las dotes sobre- 
dichas. 

(2) Negocios caritativos, que la Santa había desempeñado, cumpliendo 
la voluntad munífica de su hermano, con el desahogo y libertad que K- 
¡)roporcionaba el residir en casa de doña Guiomar. .. 

(3) Monasterio de la Encarnación. 



314 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA lUSTORLV 

doña Antonia de Guzmán, monja de la Encarnación, cupo á la 
Santa la obligación de estar y vivir en su compañía hasta la v'i- 
íTÍlia de Navidad, en cuya Noche Buena recibió de su provincial, 
ausente, la carta en cjue le mandaba que se fuese á Toledo. 

Todo lo ocurrido en semejante lance y en los cuatro que pre- 
cedieron á este de 1561, adquiere suma claridad ante los ojos 
del erudito \-iaiero, que saliendo de la estación del ferrocarril 
echare de ver á corta distancia, lo primero el monasterio de 
Santa Ana, y siguiendo luego por la calle del Duque de Alba, 
á mano izquierda, el monasterio de San José y á la derecha el co- 
legio de religiosas Adoratrices y el cuartel de la Guardia ci\"il 
adosado al colegio. En el solar del monasterio estuvo la casa del 
clérigo Valvellido; en el del cuartel el de los jesuítas celebérri- 
mo, que en I 553 fué destinado á sustituir el palacio viejo de los 
obispos de Ávila (l); y en el de las Adoratrices la opulenta casa 
de doña Guiomar y de sus hijos Luis y Antonia, donde también 
se hospedaba su madre, la avilesa Aldonza de (}uzmán, viuda de 
D. Pedro de Ulloa, noble capitán y regidor de la ciudad de Toro. 

La estancia de la Santa en este palacio de doña Guiomar du- 
rante el breve tiempo délas postrimerías del año 1561, no basta 
para bien explicar lo que ella escribió á D. Lorenzo acerca de su 
convivencia con aquella noble señora: <~Hainás de cuatro (años) 
que tenemos más estrecha amistad que puedo tener con hermana. » 
¿Cómo explicarlo -y cómo determinar el tiempo de semejante 
comunicación.? 

La solución de esta dificultad se encuentra primeramente en 
los escritos de dos biógrafos de la Santa, y después en los del 
famoso americanista Luis de Valdivia. 

1. — Francisco de Rivera, S. J. Vida de la Madre Teresa de Je- 
sús, escrita en 1 588 por el autor, en Salamanca; libro iv, capí- 
tulo xvni. 

«Antes que comenzase á fundar, estuvo como Ires años en 
casa de una señora amiga suya; y ésta la \ió tomar en este tiem- 
po muchas y muy largas disciplinas, y traer cilicio, y tener gran- 
elísimo cuidado de la limpieza de su alma, y darse tanto á la 
oración, que casi en todo el día no podía gozar della sino era un 
poco después de comer y á la noche otro poco.» 

(i) Véase Ballesteros (Enrique): Estudio liistórico de Avila, pág. 244. 
Ávila, 1896. 



SANTA TERESA DE JESÚS EN ALDEA DEL PALO 3I5 

Esta noticia, algo más detallada y perspicua cuanto al referido 
trienio, la supo de boca de doña Guiomar el P. Rivera, según se 
ha visto en la Wiricdad (iv), que á ésta precede y está firmada 
por D. José Gómez Centurión. 

2. — Diego de Yepes, Obispo de Tarazona. Vida de la bicn- 
aventiirada virgen Teresa de Jesús, dedicada al Papa Paulo \' 
en 1606; libro iii, cap. x. 

«Viviendo en la Encarnación ( I ), estando en casa de doña 
Guiomar de UUoa (aconteció quej estuvo malo un Padre con 
quien las dos se confesaban. Llevóle aquella señora á un lugar (2) 
cerca de Ledesma para regalarle y curarle, y fué también en su 
compañía la Santa ]\Iadre 'i'eresa de Jesús; y en todo este tiempo 
le curó con el cuidado y caridad que si fuera su mismo padre, 
guisándole lo que había de comer, y velándole muchas noches, 
y sirviéndole en todo lo que una mujer muy ordinaria le pudie- 
ra servir sin cansarse. Y de aquellos trabajos y malas noches 
que pasó, se entendió que había cobrado buena parte de las gran- 
des enfermedades que tuvo.» 

3. — Luis ele \"aldivia, Historia de la provincia (jesuítica) de 
Castilla, tomo iii, parte ii, cap. i, párrafo 3. 

«El P. Juan de Prádanos entró en la Compañía en Salamanca 
el año 1552; era natural de Logroño. Fué un muy insigne ope- 
rario y mujr fervoroso desde sus principios. !^1 fué uno de los 
que, unas carnestolendas (3) en Salamanca, salieron por la ciu- 
dad con una disciplina pública por toda la ciudad; y cuando vol- 
\-ieron á la tarde al colegio, no los quisieron recebir; y el Padre 
Juan de Prádanos y otros se quedaron á dormir en el humillade- 
ro de la puerta de Villamayor; y el P. Bartolomé Hernández, que 
entonces aún no era rector, sino el P. Gonzalo González, se re- 
cogió aquella noche en casa de doña Leonor Ordóñez, bisagüela 
del Sr. Gonzalo de Ormaz, y insigne benefactora nuestra, de que 
tuvo origen aquella regla nuestra que ninguno haga mortifica- 
ción pública, ni predique sin licencia del superior. 

Ordenáronle de sacerdote el año 1 554 (4), porciue ya entró 



íi) Perteneciendo á-esle monasterio. 

(2) Aldea del Palo. 

(3) 25-27 Febrero 1555. 

(4) Teniendo veinticinco años de edad, y cursandn en la Universidad 
el tercero de teología 



3i6 boletín de la real academia ue la historia 

teólogo; y allí en Salamanca fué, desde que se ordenó, muy gran 
operario, el que más penitentes tenía y gente más principal de la 
ciudad y de las escuelas y colegios mayores. Sucedióle allí un 
caso particular; y tué que yendo á hacer unas amistades pesadas 
sobre un bofetón junto á la puerta de Zamora, — acompañábale 
el Hermano Francisco Domínguez, que es el que lo dejó escri- 
to — y no pudiendo acabar lo que pretendía con la parte, que era 
el perdonar al que le dio el bofetón, con un fervor y espíritu del 
cielo se dio el mismo Padre á tan buena sazón y tiempo un muy 
recio bofetón, que fué este hecho bastante para que la parte per- 
donase luego y se condujeran bien las amistades. 

Con hacer tanto provecho el P. Prádanos en Salamanca, le sa- 
caron un año después que se ordenó, y le enviaron a la nueva 
fundación del colegio de Avila con oficio de predicador y confe- 
sor espiritual, que le tenía muy agradable; y en especial fué el 
primero que ganó allí á la santa Madre Teresa de Jesús, que fué 
después fundadora de las monjas carmelitas descalzas; y él íué 
el primero que la impuso su recogimiento interior y en oración; 
y ganó también otra señora viuda, que se llamaba doña Guio- 
mar de UUoa; y en este tiempo cayó enfermo el P. Juan de Prá- 
danos de un grave mal de corazón, por lo mucho que allí tra- 
bajó en aquellos principios. Y en agradecimiento que estas dos 
señoras tuvieron de lo mucho que por su medio obraba Dios en 
sus almas y del fruto espiritual que había hecho este Padre en 
ellas, se movieron á llevarle á curar á un lugar en tierra de Toro, 
que se llama Aldea del Palo, adonde la dicha señora doña Guio- 
mar tenía muchas haciendas y casa muy buena; y ambas señoras 
juntas se fueron allá; y allí fué la santa Madre Teresa de Jesús, 
enfermera del P. Juan de Prádanos; y pasando entonces por 
allí el Hermano Francisco Domínguez vio á la dicha santa Madre 
hacer este oficio de enfermera con el P. Juan de Prádanos. 

De Avila vino después á vivir á la casa de Valladolid, adonde 
estuvo más de cuarenta años (l), adonde fué muy grande ope- 

(i) Desde 1557. .Sobre esto es muy de notar lo que apuntó el P. Rive- 
ra (libro I, cap. x): «En este tiempo vino á Ávila el P. Francisco de Borja... 
En esto mudaron á su confesor (de la Santa) d otra parte, cosa que ella 
sintió mucho, porque no la parecía ser posible hallar otro como él; pero 
hallóle presto en el mismo colegio de la Compañía. Y porque en su mo- 
nasterio entonces se daba licencia á las monjas para salir, estuvo muchos 
días en casa de una señora viuda de mucha calidad y grande amiga suya, 



SANTA TERESA DE JESUS EN ALDEA DEL PALO 317 

rario en el ministerio de confesor, y de tan grande opinión de 
prudente en este ministerio, que consultaba algunos casos con 
el doctor Navarro, como el mismo autor lo testifica en su Ma- 
nual, en cuya tabla está, verbo (Prádanos alabado). Yo le acom- 
pañé muchas veces siendo novicio tardes enteras; y solía como 
un rayo, en una tarde, visitar diez ó doce casas, y en cada parte 
se detenía muy poco, y luego metía plática de Dios con quien 
quiera que fuese, con el obispo y con el presidente y otros se- 
ñores,' y le oían con gran gusto, y los dejaba á todos movidos á 
devoción, y en particular tenía don especial de ayudar á bien 
morir. En particular dejó escrito de él este caso el H. Francisco 
r)omínguez: que acompañándole él un día que fué á visitar un 
caballero que estaba á la muerte de una grave enfermedad, her- 
mano de un alcalde de corte, que ya se había confesado con un 
clérigo, de cuya confesión no tenía mucha satisfacción el alcalde 
de corte ni otras señoras hermanas suyas, y así no quería com- 
poner sus cosas y disponerlas, porque era rico; y movido de esto 
ci alcalde, envió a llamar el Padre Juan de Prádanos, y al entrar 
el Padre en su casa encontró al médico, que le dijo que el en- 
fermo se moría á prisa; entró el Padre al enfermo, y con tan 
gran espíritu le habló, que le abrió Dios los ojos de su alma y 
movió de modo que asió con la mano del Padre y le dijo: no se 
me vaya, Padre, que me quiero confesar generalmente y hacer 
mi testamento, y así lo hizo, que se confesó muy despacio y re- 
concilió después muchas veces, y dispuso su testamento cuer- 
damente, y murió dejando señales muy ciertas, al parecer, de su 
salvación. 

También tuvo don particular en ayudar á morir á los ahorca- 
dos; y hizo este oficio muchos años con gran fruto de ellos y edi- 
ficación de la ciudad. 

Comenzó á confesar en Valladolid á la señora doña Magdalena 
de Ulloa, y dióle al principio los ejercicios espirituales, y hizo 
en su alma grande fruto, que se aplicó á dar tanta hacienda en 
limosnas, y al principio las daba por terceras personas, y la im- 
puso á que las que se diesen á los mendigos, las diese por sí 
misma; y por la mañana la daba á los hombres, y por la tarde á las 



que vivía junto á la Compañía. Con esta ocasión tuvo lugar para tratar 
mucho con los Padres de la Compañía, á quien ella -amaba mucho, y con 
su trato sentía gran provecho su alma. 



3l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLV DE LA HISTORIA 

mujeres, mientras que tuvo salud. Pero para las envergonzantes 
la impuso en que tuviese un hombre, que él le buscó de gran vir- 
tud y confianza, á cjuien daba por esto salario, que visitaba en sus 
casas á los dichos pobres y traía memoria por escrito á la señora 
doria Magdalena de la necesidad que padecían y dónde vivían; y 
los martes, después de haber ella comulgado, daba la limosna 
para toda la semana, conforme la necesidad de cada pobre enver- 
gonzante. Púsola el Padre Prádanos en todo el concierto que 
tuvo de su vida en su persona y familia, que era una casa de re- 
ligión, como diremos en su lugar escribiendo su \"ida de esta gran 
señora. 

Debe la (A')mpañía al P. Juan de Prádanos la fundación de tres 
colegios de esta provincia, y á él se debe el fruto que por medio 
de estas fundaciones se ha hecho en ellos, que son el colegio de 
Villagarcía, donde se han criado y crían en espíritu nuestros no- 
vicios, y el colegio de Oviedo y de Santander que por su conse- 
jo fundó esta santa señora, donde en continuas misiones se ha 
cogido y coge tanto fruto en ¡as almas de aquellos puertos y 
tierra. 

Fué también de grande importancia en Valladolid este Padre 
por haber sido el instrumento que Dios tomó para descubrir el 
daño que aquí comenzó á hacer Cazalla, por medio de una mu- 
jer que, remordida de gu conciencia, se le descubrió en confe- 
sión, y al fin la persuadió que diese noticia de ello al Santo Ofi- 
cio por vía del mismo Padre, y de parte del tribunal la aseguró 
que no le vendría daño alguno, y para que conociese la gente 
que se juntaba, se le mandó disimular y continuar, y fué avisan- 
do poco á poco de todas las personas por medio del P. Prádanos, 
y porque aquí se conocieron todos los culpados y se prendieron 
y castigaron todos, y se atajó un tan grande daño á España en 
Valladolid (l) y en Sevilla (2) por medio de la Compañía de Je- 
sús, como se dijo en el tomo 2 en la Vida del P. Juan Suárez. 
Acabó el P. Prádanos su vicia (f 4 Noviembre 1597), santa- 
mente en Valladolid en esta casa profesa, en su mismo oficio de 
confesor, en que tanto servicio hizo á nuestro Señor.» 



(i) En los terribles autos de fe, que presidieron, respectivamente {21 
Mayo y S Octubre, 1559), l:i Regente doña Juana y el Rey D. Felipe II. 
[2) Auttjs del 24 de Septiembre 1559 y 22 Diciembre 1560. 



SANTA TERESA DE jESÍlft EN ALDEA DEL PALO 319 

Hasta aquí el P. Luis de \^aldivia (l), de cuya vida y méri- 
tos contraídos en obsequio de la dominación espaíiola en Amé- 
rica, hizo justo encomio D. Antonio María Fabié, publicando en 
el tomo XXVII de nuestro Boletín académico (págs. 321-41 1) un 
extenso Informe con documentos inéditos de gran valía. 

Varias fuentes de la narración que acabo de transcribir, tuvo 
á su disposición, y refundió sin peligro de equivocarse, el Padre 
Luis de Valdivia. Cuando la trazó, residía en la misma Casa 
Profesa de V^alladolid, donde largos años el P. Prádanos había 
vivido y fallecido (f 4 Noviembre 1597)- Habiendo regresado á 
España desde el Perú, y hallándose en Madrid, hizo el sabio Val- 
divia declaración juramentada en las iníormaciones que se toma- 
ron para la beatificación de las Santas; y atestiguó que ella se 
había aparecido á su hermano menor, D. Agustín de Ahumada, 
cuando el mismo P. X^aldivia lo preparó para bien morir y reco- 
gió su último suspiro en Lima el año I 591- üe boca de D. Agus- 
tín supo, sin duda, el P. \'aldivia muchos datos relativos á la in- 
fancia y juventud de Santa Teresa, con la cual su dicho herma- 
no hubo de mantener frecuente correspondencia epistolar; y aún 
más frecuente correspondencia sería la del P. Prádanos, á quien, 
siendo novicio el P. Valdivia (2 Abril I 58 1-2 Abril I 583), acom- 
pañaba en sus excursiones por la ciudad de Valladolid, y no pudo 
menos de ser testigo y admirador de la fama de santidad que 
ella dejó en su glorioso tránsito (4 Octubre 1 582) al cielo en 
Alba de Tormes. Por otro lado, manejó los apuntes históricos 
del Hermano Francisco Domínguez, que vio personalmente, y 
consignó por su mano poco después, los admirables actos de. cari- 
dad por la Santa ejercidos en Aldea del Palo, donde cuatro años 
más tarde, ó en 1561, fundó y dotó á sus expensas, doña Guio- 
mar de Lilloa, un convento de la Carden de San Pedro de Alcán- 
tara, asistiendo á su inauguración en compañía del mismo Santo. 

Madrid, 26 de Febrero de 19 15. 

FiDF.L Fita. 



(3) Debo la copia íntegra de ese texto, que se conserva manuscrito en 
el Colegio de Chamartín de la Rosa, al R. P. Federico Cervós, Director de 

los Manuncnta liisíorica Socictatis Jesa. 



NOTICIAS 



S. M. el Rey se dignó señalar el jueves 4 del corriente, á las doce déla 
mañana, para recibir en audiencia á la Comisión de la x^cademia que ha- 
bía pedido su real venia para presentarle un ejemplar de cada una de las 
obras que la docta Corporación ha publicado en el curso del año an- 
terior. 

La Comisión estuvo compuesta del Director, P. Fita; Secretario acci- 
dental, Sr. Pérez de Guzmán; Censor interino, Sr. Altolaguirre, y los 
Académicos autores de las referidas obras. 

La primera era el tomo 11 de las Memorias hislóricas del reinado de En- 
rique IV de Castilla, obra que ha estado suspendida desde el año 1842 y 
que ahora han terminado los Sres. Fila y Bonilla y San Martín. 

La segunda ha sido El Duro, del Sr. Herrera; la tercera, el Vasco Nú- 
Piez de Balboa, del .Sr. Altolaguirre; la cuarta, el Menéndez y Pelayo, estu- 
dio biográfico del Sr. Bonilla, y la quinta, la Memoria histórica de la Aca- 
demia, del Sr. Pérez de Guzmán. 

S. M. recibió con agrado la respetuosa ofrenda de la Academia y tuvo 
palabras de elogio para cada una de ellas y sus distinguidos autores, con 
todos los cuales conversó lleno de bondad y benevolencia. 



Durante la enfermedad del Censor Sr. Fernández de Béthencourt, el 
Director, P. Fita, en virtud de las atribuciones que le conceden nuestros 
Estatutos, ha indicado al Sr. Altolaguirre para sustituirle, con carácter 
interino. 

Presentado por el señor Marqués de Laurencín, en la sesión del últi- 
mo viernes, el Boletín extraordinario, cuya impresión acordó la Acade- 
mia, y que contiene Docuiiiefitos inéditos recogidos por este mismo señor 
Académico en los archivos del señor Duque del Infantado sobre el Prínci- 
pe de la Poesía castellana, Garcilaso de la Vega, queda venal para facili- 
tar la vulgarización de las noticias que por vez primera se publican y 
que completan la biografía de tan insigne personaje. 



En la sesión pública en que anualmente se conmemora desde su funda- 
ción la existencia oficial de esta Real Academia, y que este año se cele- 
brará el mismo día 18 de Abril, fecha de su primitiva instalación, el dis- 
curso que en ella se ha de pronunciar versará sobre el Elogio de Santa 
Jeresa de Jesús, en celebración del IV Centenario de su nacimiento. A 
propuesta del Sr. Bonilla y San Martín, aprobada por la Academia, este 
<liscurso estará á cargo del mismo señor Director, P. Fidel Fita. 



Han sido elegidos Correspondientes: en Granada, D. José Palanco Ro- 
mero; en Ciudad Real, D. Eloy Fernández Alcázar, y en Albacete, D. Ma- 
nuel Mora Gaudó. 

El 20 de Febrero último falleció en Bañólas (Gerona), el Correspondien- 
te D. Pedro Alsins y Torrent, historiador de aquella villa. 

J. P. DE G. 



TOMO Lxvi. Abril, 1915. cuaderno iv. 

boletín 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I 

LA JUDERÍA DE HUESCA 

Noticias y documentos inéditos. 

La grey judaica estuvo establecida en el Alto Aragón por lo 
menos desde mediados del siglo xi. Vestigio de ello lo hemos 
encontrado en un pergamino del archivo de la Catedral oséen- 
se (arm. 9.°, leg. 5? núm. 105), que contiene varias anotaciones 
de entrega de cantidades y una escritura de venta, con la fecha 
Era MCVI, 6 sea año de la Natividad, 1068; documento que, 
por su innegable interés filológico, transcribimos con toda fide- 
lidad en la nota (l). Una de las apuntacionea dice: «Et ad en- 



(i) «Notitia de manetas quod fecit sénior sancio galindig ad illo epis- 
copo iiMCccxxxv solidos quod lelikalcot per pleito et sunt firmes de altro 
tale maneta sénior lope garceig, et sénior garcia enneconis de asiese et 
sénior fiirtunio garceig de icarbe. Et ad seniore sancio agenari^ de bago- 
ne XI equas et vnii kaballos et ankeras de illos nobe kaballos de iii annos, 
et est firme de altro tale maneta blasko fortunionis de... (*). Et ad ennec<v 
agenarig de senebue TL VC solidos per tres pleitos de iudeos, et sunt firmes 
de altro tale maneita seniore exemeno sangonis et seniore mango excme- 
nonis de sabinganeko et sango garc^eii; de siarlata. Et ad seniore fortunio 
belaskig de sancti martini, per un omecidio defanlielo 11 cl solidos et sunt 
firmes de maneita seniore sango exemenonis filio de seniore exemeno 
garcei^, el lope sangeg de scaberrelga, et in alia parte alium sit ccclxx 

(*) Es ilegible esta palabra por el mal estado de conservación del pergamino. 

TOMO LXVI. 21 



322 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ñeco agenaríg de senebue tlvc solidos per tres pleitos de iudeos...-» 
El instrumento, que no lleva indicación de lugar, es evidente- 
mente altoaragonés, por los apellidos de pueblos de esta región 
y otras circunstancias que se hallan en documentos coetáneos, 
cuyos lugares de data están en ellos expresados. 

A partir de los primeros años del siglo xii, poco después de la 
conquista de la ciudad por el rey Pedro I, hemos encontrado en 
documentos nombres de judíos habitantes en Huesca. 

En el archivo de la Catedral (arm. 2.°, leg. 4, pergam. nú- 
mero 432j existe un interesante testamento del judío converso 
Assuero Fafilaz, mediante el cual se ofrece al Obispo Esteban a' 
á los canónigos de la Catedral para \-ivir con ellos en comuni- 
dad. Les dona en recompensa todos sus bienes, á saber: en ]\Ion- 
zón, casas y campos, y en la aluiunia denominada Pino, dos 
exaricos (l) llamados Kalef y Zaid, ambos concedidos por el ce- 
nobio de San Ponce de Torneras; casas y campos en Huesca, y 



solidos et uno kaballo et vii equas. Teste pietro de pórtalas, et est firme 
de ista maneita sénior galindo belaskic suo germano. 



* 



In nomine domini et individué trinitatis ego sanxo enneconis de 
ebora, et filiis meis et vobis ontori meo sénior sanxo galindig et 
illa domna domna urraka vindo vobis una vinea, et dedistis michi pre- 
cio XXX solidos in mesuias et de ipso precio contra vos non remansit. Et 
est manifestó quod si ego sanxo enneconis aut de filiis aut de parentibus 
aut de aliquis ómnibus que ipsa vinea inquietaverit in duplo componat. 
Et sunt firmes enneco garcianis magistro et blasco sanxonis gierno de ero 
terrero. Rex santius rannimiro filio et na... (*) sénior sanxo galindiz in 
boltanga, et sénior fertungo blasquiz in sancti [victoriani] et sénior 
sexemeno sanz in vogile, et sénior sanxo azenariz in castügone, et sénior 
ato galindiz in abizanla, et sénior galindo galindiz in surta, et sennior en- 
neco sanxoz in securune. Et sunt testes, singore scemeno sanz et fertungo 
enneconis et sanxo sangiz et garcía scemenonis et garcia lupe, blasco san- 
xonis clabero. In alígala gl. em de vino et v panes et unu keso, facta car- 
ta in era mcvi.» 

(i) La voz exarico procede de otra árabe que significa compañero, 
socio ó aparcero. Empleada aquí en su acepción estricta, como adscripto 
á la gleba, obligado respecto al señor al pago de un canon en especie. Era 
corriente el ostentar los exaricos nombres árabes. (Véase Mezquinos y 
Exaricos, por D. Eduardo de Hinojosa, en Homenaje á D. Francisco Code- 
ra, pág. 527.) 

(*) Ilegible. 



LA JUDERÍA DE HUESCA 323 

-en Jaca illas casas que siuit ante ccclesiam, ubi inoneta solebat 
jfteri^ esto es, las casas donde se solía labrar la moneda llamada 
jaqiiesa, sitas delante de la Catedral; dato este muy notable (l). 
Hace la distribución de todo ello para después de sus días, y el 
Obispo, que llama en el documento á Assuero fratri nosíro, y 
los clérigos, confirman y suscriben el acto, que fué hecho en el 
mes de Mayo de la Era 1144, año de la Natividad del Se- 
-ñor 1 106 (2). 

A continuación transcribimos el documento: 

«In nomine sánete atque individué tnnitatis, om- 
/^ nia potenti dispositione regentis. Hec est carta tes- 
/ tamenti quam ego Assuero fafilax fació sana mente 



et spontanea volúntate. Ouam humanus animus ra- 
\ cionis capax miserantis dei beneficiis responderé 

debet, ego licet minus sufficienter, pro modulo ta- 
men exiguitatis mee, laudes eius seraper conabor exprimere. Et 
■quaniA'is in tabernáculo domini magna oíTerre dona non valeam, 



(i) Véase nuestro artículo Cn tratado inédito sobre la moneda jaqiiesa, 
inserto en la revista Linajes de Aragón, números de 1 5 de Diciembre de 
1913 y i.° de Enero de 1914. 

(2) Zurita, en el libro i de sus Anales, cap. xxxvi, afirma que en este 
año, mes de Junio, fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo, se con- 
virtió á la fe católica y fué bautizado en la Catedral de Huesca, un judío 
•muy señalado {Rabbi Mosch Sepliardi), imponiéndole las aguas bautismales 
el Obispo D. Esteban, y siendo apadrinado por el Rey D. Alonso de Ara- 
gón; y que en memoria de ello se llamó de allí en adelante Pedro Alonso 
(o' Pero Alfonso). Hay dudas sobre si éste fué oséense ó castellano. Fernán 
Pérez de Guzmán, en su Mar de Historias (cap. 109), dice lo segundo; 
otros autores afirman que el padrino de pila fué Alfonso VI de Castilla. — 
El converso refiere en sus Diálogos, que ejerció aquel ministerio el empe- 
rador D. Alonso. De aquí han partido las dos opiniones, ya que ambos 
Reyes usaron de aquel título; pero ateniéndose á que en el año 1106, fecha 
<iel bautismo, lo era solamente el de Castilla, parece lo más seguro que 
Rabbi Moséh fué castellano. Sin embargo, en mi deseo de comprobar la 
aseveración de Zurita, tan seguro y documentado en sus escritos, he in- 
vestigado en el archivo de la Catedral de Huesca por si hallaba algún do- 
cumento ó memoria del hecho que nos ocupa, pero el resultado ha sido 
negativo. No hay entre los fondos nada que haga siquiera alusión á tan 
trascendental suceso; y eso que existen pergaminos (fésde la segunda mi- 
tad del siglo XI. 



324 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tamen quod mihi carius est, ei presentare contendam. Quod tanto 
devocius ago quanto eius miserationes erga me multipliciores 
agnosco. Et quod in tenerioribus annis ecclesiasticis disciplinis 
institui ad mancipandum ei familiarius, post inmensos labores qui- 
bus non segnitur insudasse comperior, eisdem disciplinis me iten\ 
subdere christi amore compellor. Ad quod in partibus istis idó- 
neas locus raro valde reperiebatur, canonicam oscensis ecclesie 
sedem censui eligendam. Huic igitur presidente domno Stephano 
venerabili episcopo, sub manu eius et omnium clericorum christo 
ibidem famulantium, trado omnipotenti deo ac beato petro apos- 
tolorum principi animam et corpus meum, et si nondum canónica 
censura restrictum obediencia tamen sub episcopali dicione fide- 
liter obnoxium. Super hoc confero quecumque hoc die conscriptio- 
nis mea sunt omnino vel esse debent, scilicet in montson casas et 
térras, ortos et vineas, cultum et incultum et in illa almunia que 
dicitur pinus in eodem territorio sita, dúos axaricos idest kalef et 
zaid, cum tota domo et hereditate sua, cum toto alio quod habení 
vel in futuro habebunt ipsi et filii sui, et tota generatio illorum, 
alus duobus concessis tomeriensi cenobio, sicut eos iam dudum 
me daturum promiseram. Addo etiam eidem oscensi ecclesie 
quicquid habet in osea casas, térras, ortos et vineas mobile et in- 
mobile. Concedo ei nichilominus illas casas que sunt in iaca ante 
ecclesiam, ubi moneta solebat fieri. Cuneta hec ab integro pres- 
eripte oscensis ecclesie tribuo clerieis, sicut dominus meus pe- 
trus rex dulcis memoria mihi tradidit, et scripto firmavit. Nec 
tantum hec, sed et si quam forte ampliavero vel etiam adquisi- 
vero, ita scilicet ut sim unus ex ipsis, et amicabiliter me habeant 
in vita et in morte, et ut pontificali iussu et clericorum consensu 
ea in vita mea dum voluero teneam, et si forte quod absit aliquo 
discidio inde me vellem retrahere res minime liceret auferre. 
Hoc quo providens utriusque decerno, ut post obitum meum 
illud de monson in ius oscensis sacrarii veniat, illud de osea usi- 
bus clericorum cedat, iaccenses vero domus quas monete fuisse 
dictum est, iaccensi eque sacrario firma stabilitate permaneant. 
Pro his autem ómnibus, ct precipue iuribus caritatis ínter curren- 
tibus, cum duobus hominibus et tribus iumentis victum mihi 



LA judería de HUESCA 325 

•proposse suo fratres debent exhibere, atque illam domum infir- 
morum que claustro adheret ipse debeo possidere doñee alia que 
competens^videatur possit mihi parari. Huius prenótate conces- 
sionis paginam ego assuerus libenti animo et devoto corde, lau- 
do et manu propria hoc signum -|- [feci] . 

Ego vero Stephanus divina gratia episcopus in hac pactioni 
fratri nostro assuero hylariter consentio, roborationis in primo, 
-et ne ab aliquo interrumpí debeat ex parte dei et mea interdico, 
atque obfirmamentum eius, signum istud proprie manus (sic) 
■exaratione depigno. 

P 



Xos autem oscensis clerici predicta ea conditione laudamus ut 
videlicet eum nobis benigne tractantibus si forte quod non spe- 
ramus ipse occasiones a nobis recedendi quereret, nobis omnia 
sua penitus absque contradictione aliqua remanerent, et hoc 
modo teoderici prioris manu omnes subscripsimus -}- . 

Pacta carta era im''c''xl'*iiii^, Mense maio. Eo anno quo capta 
«unt castella super hylerdam (sic)^ ad confusionem civitatis.» 

P^n el mes de Mayo del año 1 1 /O, el Obispo de Huesca Este- 
ban II concierta con los judíos Benjamín Abenbitals y Jucef, hijo 
<le Salomón, la construcción de unas tiendas junto al refectorio 
de la Catedral de Barbastro. El Obispo, además del pago que 
asigna, les cede generosamente dos de estas tiendas, sitas á la 
derecha de la puerta de la abadía, tan sólo con la carga de dar 
anualmente al prior de aquella iglesia en el día de la Asunción, 
■dos libras de incienso. Dice así la concordia, que nos da á cono- 
cer dos maestros de obras, judíos, del siglo xii: 

«Notum sit ómnibus hominibus hec audientibus, quod ego be- 
niamin abenbitals, et Jucef filias salomonis, convenimus vobis 
■domno Stephano oscensis episcopo per bonam fidem et sinc ullo 
enganno, ut de nostro proprio faciamus tot tendas a capile vestri 



326 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

refectorii quot volueritis uscjue acl caput de illo azoch ( l) de bar- 
bastro, et nos mittamus totam expensam que in edificio tenda- 
rum nccesse fuerit. Sed vos detis nobis totam illam fustam (2) 
que ibi necessaria fuerit, et nos demus vobis pro ea c solidos de- 
nariorum, et debemus complere (3) omne edificium predictarun> 
tendarum usque in primum festum natalis domini venturi, et nos- 
convenimus vobis ut totam expensam quam in hoc opere feceri- 
mus coram scriptore quam prior barbastrensis nobis dederit, fide- 
liter faciamus. Similiter tempore prior debet nobis tribuere ho- 
minem suum qui stet super operarios tendarum, et cum ipsas- 
tendas habuerimus factas, computemus cum eodem priore fideli- 
ter expensam, et postea ipse prior conducat eas cuicumque a'oI- 
uerit, et nos accipiamus premium quod inde exierit tradui, doñee 
totam expensam que in edificio earum lacta fuerit cum c solidis 
quos damus vobis pro illa fusta, et xx bonis morabetinis, et 
Lxx. V. solidos quos nos debetis, habeamus recuperatam. Et ego 
Stephanus iam dictus episcopus propter amorem et istam con- 
venientiam convenio vobis, ut ex istis tendis donet vobis duas- 
tendas ad dexteram partem egressus porte de illa abbatia ut 
habeatis eas liberas et quietas, vos et filii vestri omnisque poste- 
ritas vestra ad faciendam propiam vestram voluntatem salva nos- 
tra omniumque successorum nostrorum fidelitate per sécula 
cuneta, tali pacto ut in unoquoque anno in assumptione sánete 
Marie detis tributum priori eiusdem ecclesie duas libras incensi»^ 
pro unaquaque tenda unam libram. Sed si ipsas tendas venderé,, 
vel inpignus mittere x'olueritis, infra xx'^ dies eidem priori notifi- 
cetis, ct si voluerit eas retiñere eodem precio quod alius ibi de- 
derit minus v solidos retineat. Quod si noluerit retiñere ut dic- 
tum est, vendite cui volueritis dando predictum censum et ego^ 
debeo vobis firmare istas tendas scripto in oscensi capitulo. Insu- 
per dimitto vobis totam vestram dccimam a prima festivitate 
sancti Michaeli adveniente usque ad unum annum. Et ego be- 



(i) Azud. 

(2) Madera. 

(3) Terminar. 



LA JUDERÍA DE HUESCA 327 

niamin abenbitals, et Jucef ñlius salomonis damas vobis fidan- 
zam ut compleamus istam convenientiam ut suprascriptum est, 
Jucef abinmoro (l). Et ego Stephanus oscensis episcopus dono vo- 
bis fidanzam ut compleam istam con\-enientiam ut suprascriptum 
est, Petrum de oz, et Dominicum scriptorem regis. Ad huc autem 
ego beniamin abenbitals, et Jucef filias salomonis dam-us vobis 
domno Stephano oscensis episcopo fidanzam prefatum domini- 
cum ut sicut superius scriptum est, sine uUo malo ingenio com- 
pleamus, et sine fraude attendamus. Et sunt testes istius conve- 
nientie, Johannes pellicer, et Galinbanzons, et Abrahem filias sa- 
lomonis (2). 

Pacta carta in mense madio Era m^cc^viii^.» 

(Fií'ina de los dos judíos en caracteres hebreos.) 

Es carta partida por el ABC, existente en el archivo de la Ca- 
tedral de Huesca, arm. 2.°, leg. 10, núm. 63 1. 

Poseemos datos de que, por lo menos desde el siglo xiii (3), 
habitaba en Huesca la grey judaica un barrio situado en el ex- 
tremo SO. de la ciudad, donde tenían su sinagoga mayor y otra 
menor, mas sus tiendas y talleres. Ambos templos los veremos 
citados en documentos auténticos, en el transcurso del presente 
informe. 

Menciona esta judería un privilegio del rey D. Jaime el Con- 
quistador, que se halla copiado en el Líber prívilegíoruní del 
monasterio de San Juan de la Peña, volumen i, folio 886 (4), y 
cuyo trasunto auténtico y coetáneo ostentaba en aquel archivo la 
signatura líg. 75, núm. 10. Es una concesión ioti alíame Judío- 
rum osee... qnod ín uuoquoque anuo a díe jfovis Cene domíní ín. 



(i) Judío de Huesca. 

(2) ídem id. 

(3) En las Cortes congregadas en Huesca en el año 1247, famosas en 
verdad, se dictaron disposiciones tocantes á los judíos del reino, que pue- 
den verse en la Historia social, política y religiosa de los Judíos de Espaua 
y Portugal, por Amador de los Ríos, tomo i, páginas 40o y siguientes. 

(4) Manuscrito existente en la Biblioteca de la Facultad de Derecho 
de la Universidad de Zaragoza. 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nocte usque ad dieni sabbati scquentem in mane claudatis et pos- 
sitis clajidei'e et clausas tenere licite et sine aliciáus impedimento 
omnes portas sen alderbes J-udarie oscensis ita qiiod niUltis chris- 
tianus vel christiana possit transiré per Jiidariam vestram ve! 
iré in injradictas suas noctes et itiinm diem ad Ecclesianí sanctl 
Cipriani que est prope Judariam vestram predictam... Manda el 
rey que paguen los judíos á dicho templo cincuenta sueldos ja- 
queses por las oblatas de que se le privaba en virtud de la auto- 
rización antedicha. Fechado el documento en Huesca, á 19 de 
Abril (décimo tercio kaJendas madii) del año 125 1 (i). 

Como se ve, se trata de una concesión á los judíos de Huesca 
para que puedan cerrar las puertas de su aljama desde el día de 
jueves Santo por la noche hasta la mañana del Sábado; de modo 
que ningún cristiano pueda pasar por la judería para ir á la pró- 
xima iglesia de San Ciprián (2). 

En el notable é inédito testamento del célebre obispo de 
Huesca, D. Vidal de Cañellas, otorgado en su palacio ante el 
notario Guillermo de Lozas, ////" idus octobris, anno domini 
ñrCCUir (12 de Octubre de 1252), constan dos curiosas 
mandas: «ítem dimittimus Urrace baptigate que fuit de gente 
iiideoriim CCC, solidum jaccensem, ultra ea que sibi debemus». 
Esto es, deja á una judía con\'ersa (que el obispo debió bautizar), 
llamada Urraca, la cantidad de 300 sueldos jaqueses. «ítem di- 
mittimus Abraym Abárrale Alphaqiiino Oscensis jisico nostro 
XX morabetinos»; ó sea, que lega á su médico la suma de 20 
niorabetines. Alfaquín ó Alhaquín, según Marina, significa sabio, 
docto, especialmente médico; por lo tanto, aplicado al judío de 



(i) Publiqué este documento en la Revista Linajes de Aragón, tomo iv, 
número 20, pág. 397. El traslado ó trasunto está legalizado por los nota- 
rios Egidio Eximino de Bailo, Poncio de Prat y Salvador López de Salva- 
tierra. 

(2) Este templo se hallaba situado al S. de la judería, y era del tiempo 
de los godos, dedicado á parroquia, el que ocuparon los sarracenos; y ga- 
nada Ja ciudad, lo restauró el rey D. Pedro I. Ya no queda vestigio de esta 
iglesia. Aynsa aún alcanzó á ver en pie la capilla mayor y dos laterales. 
(V^éase su libro Fujidación, excelencias, grandezas y cosas memorables de la 
iintúpitsima ciudad de Huesca, pág. 611.) 



LA JUDERÍA DE HUESCA 329 

Huesca Abraham Abárrale, por D. Vidal, denota la reputación 
que por lo visto alcanzaba. Sabido es que algunos reyes y per- 
sonas de calidad tuvieron médicos ó físicos judíos (l). 

En el archivo municipal de Huesca hay un privilegio del citado 
rey, por el cual, atendiendo á que los judíos de Aragón practica- 
ban la usura, exigiendo en los préstamos más de cuatro dineros 
por libra jaquesa de interés (2), castiga á aquéllos con la pérdida 
de los créditos y los intereses devengados, aplicando una mitad 
al erario real y la otra á los deudores. Está fechado en Zaragoza, 
á 6 de Octubre de 1 2 54, y \-a dirigido al Justicia, al Prior y á los 
lurados de la ciudad. Dice así: 

«Noverint universi quod nos Jacobus dei gratia Rex Arago- 
num, Maioricarum et Valencie, comes Barchinone et Urgelli et 
dominus montispesulani, propter remedium anime nostre et pa- 
renlum nostrorum, et omniuní predecessorum nostrorum, et (juia 
nobis constitit pro certo quod Judei contra mandatum et cotum 
et formam a nobis traditam exercebant usuras, et recipiendo ultra 
quatuor denarios pro libra, recipiendo etiam usuras usurarum, et 
ipsas usuras involvendo in sortem necnon et infra metam usura- 
rum contra preceptum nostrum multimodis inno\-ando christianos 
etiam ad incurrendum perjurium multipliciter inducendo, et quod 
deterius est quodam modo compeliendo, habito peritorum con- 
silio sentencialiter deffinimus quod ómnibus debitis, et usuris de- 
bitorum que ipsis Judeis in tota térra nostra Regni Aragonum 
clebent usque in hodiernum diem secundum predictum cotum 



(1) Consérvase este interesante pergamino (como otros, iüualmente 
inéditos, referentes á tan insigne jurisconsulto, cuya publicación prepa- 
ramos para un estudio especial) en el archivo de la Catedral de Huesca, 
armario 6.°, leg. 5, núm. 338. 

(2) Este límite lo dispuso D. Jaime I en un privilegio dado en Gerona, 
á 5 délas calendas de Marzo de la Era t279 (año 1241), acerca de las usu- 
ras de los judíos. (Véase Fueros y observancias del reino de Aragón, edición 
de Zaragoza, año 1664, folio 108 vuelto.) En las Cortes de Huesca del 
año 1247, volvió el rey á vedar que recibiesen más de quattior denarios in 
mense pro libra denariortim. Sobre esta cuestión, «caballo de batalla de 
cristianos y judíos», como dice Amador de los Ríos, había adoptado tam- 
bién disposiciones en las Cortes de Barcelona (i228)'y Tarragona (1234), 
y en ciertas cédulas relativas á varias aljamas. 



330 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HTSTORIA 

omnino careant ipsos Judeos dictis debitis omnino per sentenciam 
privantes, et tamquam transgressoribus mandati nostri eis super 
ipsis debitis perpetuum silencium imponentes. Uuorum debitoriira 
et usurarum medietatem secundum cotum et íormam a nobis tra- 
ditam nostro Erario, relicjuam vero medietatem ipsis debitoribus 
applicamus. Datis Cesarauguste pridie nonas Octobris anno do- 
mini M° cc° quinquagesimo quarto» íl). 

En lO de Noviembre del año 1 290 dicta el Concejo una cu- 
riosa disposición, que se publicó por medio de pregón, mandando 
que nadie osara comprar aves y carnes sacrificadas á los judíos 
de la ciudad, bajo la pena de sesenta sueldos ó de sesenta días de 
cárcel al insolvente, de los cuales sueldos veinte serían para el 
acusador, otros tantos para el Zalmedina y los Jurados, é igual 
cantidad para la obra de la iglesia Catedral, en que á la sazón se 
entendía. Igual prohibición se hizo respecto al vino que vendían 
los judíos. Dice el bando que muchos cristianos comían con aqué- 
llos, en menosprecio de la fe, ¡o que los ditos jiLdios no fazen ni 
osarian fazer con los cristianos (2). 



(i) En el mes de Abril del año 1288, el rey Alfonso III de Aragón, con- 
donó á la aljama judaica de Huesca una parte de los seis mil sueldos de su 
capitación, por haber implorado la real clemencia en atención á los sacri- 
ficios realizados. (Amador de los Ríos, ob. cit., tomo 11, pág. 20.) 

(2) Dice así: «Oyt varones que vos fazen a saber el Justicia, (j!almedina, 
los Jurados et homes buenos de la Ciudat, como agora nuevament son sta- 
blidas et ordenadas las cosas que se siguen; primerament: 

Como vedado sea de dreyto et de ragon a todo cristiano o cristiana que 
no coma de las carnes de los judíos ni de los comeres suyos, ni beva del 
vino dellyos. Et muytos de los cristianos o cristianas no remembrantes de 
su propia salud, tuelta toda verguenga compran publicament de las carnes 
et vino de los ditos judíos et encara coman et bevan con ellyos en menos- 
precio de la fe cristiana, lo que los ditos judíos no fazen ni osarían fazer 
con los cristianos. Querientes tales cristianos qui por temor de Dios no 
sen lexan fazer las ditas cosas por temor de pena sean constreytos guar- 
dar lo qui deven, por esto establimos et ordenamos que qualquiere cris- 
tiano o cristiana de la ciudat duesca ni los comarcanos daquella, que da- 
qui adelant comprara o comprar fara carnes algunas de qualquiere na 
crura sian volatilias o muertas o compraran pora bever vino de judíos, que 
pague de pena por cada veguada que cuentra esto venra lx sueldos o i.x 
días en la cárcel jazera, de los quales lx sueldos sera la tercera part del 
acusador, et la otra tercera part del (^almedina et de los jurados et la otra 



LA judería de HUESCA 33 1 

De los siglos XIV y xv es cuando he hallado mayor número de 
noticias referentes á los judíos de Huesca, no estudiados hasta 
ahora. El número de ellos debió de ser considerable. Según un 
corto inventario de la época, hecho por el notario Vicente Daci- 
rón, obrante en el códice arriba citado, habitaban en aquella pri- 
mera centuria I08 casas. Era gente rica en su mayoría; muchos 
propietarios de fincas rústicas en los términos de la ciudad; otros 
las cultivaban á censo; otros se dedicaban al préstamo, y los más 
al comercio y á las industrias de tintorería, curtidos, zapatería, 
etcétera. De todo ello he encontrado memoria. 

Así, pues, los almutazafes, en cumplimiento de la misión que 
las ordenanzas de la ciudad les confiaban, penetraban en las ca- 
sas de la judería para reconocer los pesos y las medidas de los 
comerciantes, con el fin de evitar el fraude; mas el Bayle real de 
Huesca les inhibió de tal menester, y el Concejo, sintiéndose 
agraviado y perjudicado, recurrió al monarca, el cual, desde Za- 
ragoza, á 4 de Noviembre de 1 3 12, despachó una provisión 
mandando al Bayle Guillermo de Masilla que permitiera á los al- 
mutazafes lo referido, siempre que fuere necesario, entrando él ó 
un delegado suyo con dicho oficial del Concejo en las tiendas, 
así de judíos como de moros, para aquel efecto ([). 

En 7 de Junio del año 1327 (Barchinone, Vil idus Junii), dictó 
el mismo rey Jaime II otra disposición, en la que exponía que 
los judíos y los sarracenos, durante los días de Cuaresma y otros 
de ayuno y vigilia, compraban todo el pescado en cuanto entraba 
en la ciudad, por lo que los cristianos que no comían carne no 
podían encontrar pescado. Para evitar esto, mandó al Bayle que 
no permitiese que los judíos y moros hicieren tal antes de las 



tercera part pora la sancta obra de la eclessia de jhesus nazareno.» (Ar- 
chivo mun. de Huesca: códice señalado con el núm. 2, que contiene va- 
rios privilegios antiguos y algunas ordenanzas de la ciudad.) 

(i) Arch. mun. de Huesca: códice citado. Publicamos el documento en 
la Revista de Historia y de Genealogía española, año primero, núm. 10, pá- 
gina 464. En 27 de Junio de 1324, dictó el rey reglas protectoras para el 
régimen y orden interior de los tejedores y demás oficiales de la aljama 
oséense, que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón, Rcg. 225, 
folio 237. (Amador de los Ríos, ob. cit., tomo 11, pág. 155.) 



332 boletín de la real academia de la historia 

<loce del día. Ordena esto á súplica proboruin honiiniim civitatis 
Osee {l). 

El rey Pedro I\^ fundó, como es sabido, el Estudio ge^ieral de 
Huesca, ó Universidad, mediante privilegio dado en Alcañiz, á 
12 de Marzo del año 1354; y entre otras provisiones para el me- 
joramiento económico del mismo, sobre todo de los salarios de 
los catedráticos, dictó una mandando que las aljamas de judíos 
y sarracenos de la ciudad contribuyeran á las expensas de dicho 
Estudio con cierta cantidad, á arbitrio del Gobernador general 
del reino de Aragón, el cual asignó á los judíos la suma de mil 
sueldos jaqueses anuales, y quinientos á los moros, cantidad que 
pagaron hasta el año 1 3 56. Mas en virtud de un privilegio real 
obtenido por los primeros, fechado en Zaragoza á 18 de Enero 
de 1357) pretendieron eludir el pago de los mil sueldos, con lo 
que la Universidad hubiera recibido notable daño. Y el rey, para 
evitarlo, y á súplica de los Jurados de la ciudad, mandó, me- 
diante provisión dada en Sariñena, á ig de Febrero de aquel 
mismo año, que, no obstante dicho privilegio (como otro obte- 
nido por los moros, fecha Sariñena, 3 de Noviembre de 1 3 56), 
continuaran contribuyendo con la misma suma, hasta tanto que 
la ciudad pudiera atender al sostenimiento del Estudio general 
con más desahogo (2). \'a dirigido el documento al Justicia, al 
Bayle y al Zalmedina de Huesca. 

En 19 de Julio del propio año, el rey mandó á los moros y 
judíos de la ciudad que pagasen por entero la décima de sus fru- 
tos, antes de sacarlos de las heredades (3). Consér\-ase el docu- 



(i) Arch. mun. de Huesca: ídem id. Publicado en la Revista citada. 

(2) Arch. cit.: Documento original, en papel. Lo hemos publicado en 
Linajes de Aragón, tomo iv, pág. 3!;4. 

(3) Los judíos de Huesca pechaban en cada año, según la tasación que 
se hizo en todas las aljamas aragonesas, la suma de 6.126 sueldos, dividi- 
dos en dos plazos, á saber: la mitad en la fiesta de San Juan, y la otra en 
Enero. Cada año, además, daban por concepto de vecinaje cien sueldos, de 
los cuales tomaba el Zalmedina sesenta, por otorgamiento de los reyes, y 
á estos pasaban los i-estantes. En concepto de tributo de cenas reales, pa- 
gaba la aljama 133 sueldos y cuatro dineros jaqueses, desde el año 1327. 
Los de Barbastro daban lo mismo; en cambio la aljama mora de Huesca 



LA lUDERIA DE HUESCA 



mentó en el archivo de la Catedral, arm. 2.°, leg. 19, número 
1.059. Notario, Guillen de la Dux. 

Dos años después, y día 19 de Agosto, se reunieron ante el 
notario Ángel de Egea los ciudadanos Alamán de Riglos, escu- 
dero; Ramón de Sevil y Martín de Anzano, mas Abderrhamán 
del Royo, moro comisionado por su aljama, y Acach Avinardut, 
judío designado por la suya, para distribuir la reparación de las 
torres, muros y albacaras de la ciudad. Correspondió á los ju- 
díos el reparo de 1 7 albacaras, sitas entre las puertas de entrada 
al recinto amurallado llamadas de Reviián ó Ramián (inmediata 
á la judería, al final de la actual calle del Coso Alto) y de San 
Miguel (l), junto á la iglesia de este nombre y el río ¡suela (2). 

En el año 1 3 59 ya se cita la sinagoga mayor de la judería, en 
una escritura de censo de 3 50 sueldos jaqueses de pensión anual, 
por 7.497 y seis dineros de capital, otorgada, con licencia espe- 
cial del rey, por 29 judíos en nombre de toda la aljama de Hues- 
ca, dentro la sinagoga mayor, en favor de doña Elfa López de 
Gurrea (viuda de D. Guillermo de Entenza) y de D. Fr. Gui- 
llermo Godillo, vicario del monasterio de Santa María de Mon- 
florite (3), este último como ejecutor testamentario de D. Lope 



tributaba tan sólo cien sueldos. De las rentas reales de la ciudad se pa- 
gaban en 13 1 5, y así continuó por mucho tiempo, doce dineros jaqueses- 
a un jueu corredor qui crida la renda de la alcaceria et de los baldraseros. 
Las calonías de judíos y moros para la infanta D.'' Leonor, según el libro 
de rentas de 1315, las cobraba el Bayle real, é importaban mil sueldos. 
(Bofarull: Rentas de la antigua Corona de Aragón, tomo xxxix de la Colec- 
ción del Archivo general de esta Corona.) En 1438 daba la aljama judía en 
concepto de cenas la cantidad de 300 sueldos. (Amador de los Ríos, ob. cit., 
tomo III, pág. 82, nota.) 

(i) Por esta puerta huyó hacia Pertusa, en 1224, el i-ey D. Jaime el Con- 
quistador, cuando logró salvar la coartada de los de Huesca, que intenta- 
ban prenderlo, instigados por el infante D. Fernando, tío del monarca. 

(2) Publicamos este documento en la Revista de Archivos^ Bibliotecas 
V Museos, número de Noviembre-Diciembre de 19 13, pág. 435. 

(3) Fundado este convento en el año 1264 por el obispo de Huesca, 
entregando á la Orden de la Merced la casa y capilla que allí existía desde 
1 176. Al año siguiente (1265; Fortuno de Bergua, señor de Monllorite, re 
nuncio el derecho de patrf)nato y otros que pudieran corresponderle er> 
aquella iglesia. De ésta sólo resta parte del interior y el ábside circular. 



334 boletín de la real academia de la historia 

de Gurrea. Se obligan los judíos á la pena de cien sueldos, pa- 
gaderos la mitad al rey y la otra mitad á los censalistas, siempre 
que dejaren de pagar en el día I.° de Febrero de cada año (l). 

Escrituras de censo o tremió^ otorgadas por judíos de Huesca 
en favor del monasterio de Montearagón, hay bastantes entre 
los documentos de su archivo (existentes en el Histórico Nacio- 
nal), respondiendo del pago casas, tiendas, portales de tiendas^ et- 
cétera, de la judería. .Son de los años I2l8, 1238, 1279, 1372 y 
otros (2). El pergamino con la signatura antigua //., leg. 10., nú- 
mero lyg, es un acto de venta de una tienda, sita en ¡a portaza 
de la judería, otorgada por un judío de Zaragoza en favor de 
otro de Huesca, con la carga de pagar anualmente á la pabostría 
de Montearagón, 18 dineros de censo. Es del año 1389 (3). Y el 
pergamino H., leg. 4, núm. 1 80, es una escritura de treudo de 
ocho sueldos sobre casas en la judería, sitas en el barrio de los 
Sederos, fechada en 1406. 

yiLce Eriza, judío sastre, otorga en los años I400 y I431 dos 
escrituras censales de quince y cinco sueldos, respectivamente, 
sobre una viña en la Mesa, término de Huesca, en fa\'or del abad 
de Montearagón (4). 

En el día 5 de Marzo del año 1440 comparecieron ante don 
Martín \^allés, prior de Jurados, y D. Alfonso de Aineto, don 
Martín Pérez /\lbert, D. Juan de Sabayés y D. Bertrán de San- 



todo románico. La ruina se ha cebado en tal construcción. Está situada 
al SE. de Huesca, junto al lugar de Monfloiite. 

(i) Arch. Hist. Nac: Pergaminos del monasterio de Montearagón, le- 
tra l, leg. 3, núm. 49. 

(2) Arch. cit.: Pergaminos de Montearagón con las signaturas antiguas 
H., leg. 10, núms. 175, 176, 177, 178, etc. 

(3) En el año 1391 ocurrió la matanza general de los judíos en Castilla 
y Aragón, cuya conmoción, según Amador de los Ríos (ob. cit., tomo n, 
pág. 378), repercutió en Huesca, aunque de ello no hemos encontrado 
datos que lo confirmen ó que por lo menos induzcan á sospecharlo. — A 
consecuencia de las predicaciones de San Vicente Ferrer en 14 12 y del 
Congreso de Tortosa, y más, tal vez, de la catástrofe arriba indicada, se 
convirtieron al cristianismo muchos judíos de Huesca, como de Zaragoza, 
Barbastro, Fraga, Tamarite, etc., según afirma el autor citado, en el capí- 
tulo VIII. 

(4) Arch. cit., pergaminos II., leg. 4, núms. 186 y 187. 



LA JUDERÍA. DE HUESCA 335 

güesa, Jurados, Juan de Mareen y Martín de Bespén, almutaza- 
fes de la ciudad en dicho año, de una parte, y de la otra Eliegar 
Alentienz y Acach el nieto, adelantados de la aljama judaica, y 
Salomón Aum, zapatero judío, en nombre de sus compañeros y 
de los sastres y otros oficios que tenían tiendas en la judería, cu- 
yas puertas caían enfrente del ángulo del muro de piedra, co- 
menzando por la de Gento Arructi, albardero. Los almutazafes 
decían que estos judíos no podían abrir sus tiendas ni, en conse- 
cuencia, obrar, comprar y vender en ellas en los domingos, fies- 
tas de los Apóstoles y otras voti\-as de la ciudad, dentro de los 
primeros días de las tres Pascuas del año. Pero recibida informa- 
ción testifical, se halló que desde hacía más de \-einte años los 
judíos abrían sus tiendas durante aquellas fiestas, dando por esto 
á los almutazafes la suma de 20 sueldos anuales, pagaderos en 
el día de Pascua de Resurrección. Por tanto, acordóse continuar 
permitiéndoles esta costumbre, si bien se exceptuaron las tien- 
das de Alamán de Mompahón, ignoramos por qué causa (l). 

F"echado en este mismo año, día 23 de Junio, hemos hallado 
en el libro de protocolos del notario Domingo de Hecho, con- 
servado en el archivo de Zaragoza, un documento que nos da á 
conocer bastantes nombres de judíos de Huesca, desde luego los 
más significados de la aljama; se trata de una carta de comanda 
ó escritura pública de depósito ó encomienda de la cantidad de 
15.600 sueldos jaqueses, que recibe la aljama judaica de la mu- 
jer de Mosén Bernardo de Senesterra, señor que fué del castillo 
de HuU, en nombre propio y como tutora y curadora de su hijo 
Bernardo. Dice el documento que se juntó la aljama por manda- 
to del clavario Eliegar Alientient;!, antes citado, y llamamiento 
del corredor público y jurado de la misma, r\[ayz-aben-Nazan, 
en las casas de las Alniidras, de la judería, lugar acostumbrado 
para tales actos. Se citan los nombres de los que en el acto in- 
tervinieron, incluso los que en aquel año ejercían el cargo de cla- 
vario, además del arriba indicado, que debía ser el jjreeminentc 



(i) Arch. inun. de Huesca, códice núm. i. Docirmento publicado en 
la Revista de Historia y de Genealogía espa/lola, uúm. cit., pág. 465. 



336 BOIETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Ó primero, v en cuyo poder juraron todos el cumplimiento de 
lo pactado, por la ley de Moisés e ¡os diez mandanúíntos . 
El documento es el que sigue: 



«Carta de comanda. 

Die XXIII junii avno 
M" CCCCXXXX" in ci- 
vitate Osee. 

Eadem die, que cridada e convocada la aliama de los judios 
de la ciudat de Huesqua e singulares de aquella, por manda- 
miento de Eliegar Alientienc^i, clavario de la dita aliama, e por 
Mayz-aben-Nagan, judio corredor publico e iurado de la dita al- 
iama, e congregada e ajustada la dita aliama por expedición del 
negocio infrascripto en las casas de las almidras de la dita alia- 
ma, en la judería de la dita ciudat, en do e segunt por tales o 
semblantes actos es acostumbrada plegar la dita aliama, del cual 
clamamiento fizo relación el dito Mayz-aben-Nagan, corredor, a 
mi notario, presentes los testimonios infrascriptos, de haver cla- 
mado e cridado la dita aliama al dia ora e lugar presentes por 
mandamiento del dito Eliegar. En la qual interveniemos e fue- 
mos presentes nos Eliegar Alientengi, clavario de la dita aliama 
en el anyo presente. 

líahim Talelma 

Juge Eriga 

Davit de las infantas. Clavarios de la dita aliama en el anyo 

presente; 

(Jagen Manguas Mosse Cocombriel 

Salamon Talaguera Agen Aybari 

Mosse yvigelet CJagen Pasor 

Abrahim Alientiengi Mossen Arructi 

Lop Alfrangi Ifahim Abenardut Alihatar 

Juge Alguci Samuel Corvicero 

Acach Abadías Jehuda Abuaxech 

Juge Natrones Salamon Alguer 

Juge Addida Juge de las infantas 

Juge Barra Abraham Guguf 



LA judería de HUESCA 337 

Juge Aburrabe ]\Iosse CJuri 

Juge Tortoxi Himano j\ltexefi 

Ifahim Abenardut Sasig Izdra Guguf 

Abraham Abinanez Juge Xuen 

Juge Abinanez Barn Alatiengi 
Salamon de las infantas, ma- Astruch Abbary 

yor de días Josuas Aidit 

Samuel el nieto Ifahim Barra 

Salamon Levi Juge Huyteni 

Samuel Ostiello Salamon Anin 

Mosse de las infantas Hento Arructi 

Abraham Binax JugeArdit 

Hento Alcarahuey Bagalay Ezi 

Acach Cugi Sapie Ihuda Guatoire. 
Bitas Hayeno 

E yo Baruch Alitiengi, assi como Pere de Acach el nieto, como 
clavario de la dita aliama, e en nombre de Perio Salomón An- 
pinag e Sirch e Juen, judíos de la dita, con carta publica de pro- 
curación feyta en la ciudat de Lérida a deziet de junio del pre- 
sent anyo, por Martin Dalbes, menor de dias, habitant en la 
ciudat de Pluesqua e por auctoridat real, et de si, etc. aliamantes 
e aliama facientes, todos a una vog, concordantes e alguno de 
nos no discrepant, etc., nos todos de suso nombrados, todos 
aniversalment e cada uno de nos singularment, en nombres 
nuestros propios e en nombre e vog de la dita aliama, por nos 
e los nuestros presentes absentes, etc. todos ensemble e cada 
uno de nos por si e por el todo, otorgamos confessamos e veni- 
mos de manifiesto que tenemos en verdadera comanda puro e 
fiel deposito de vos la noble dona Francisca, muller del noble 
Mosse Bernat de Senesterra cavallero quondam senyor del cas- 
tiello de Hull, stant en nombre vuestro propio e como tutriz e 
curadriz de la persona e bienes del noble en Bernat de Senes- 
terra, filio vuestro e del dito quodam vuestro marido, son á saber 
Quinge mil seyzientos sueldos dineros jaquescs buena moneda 
corrible en Aragón, los cuales vos prometemos e nos obligamos 
restituir e tornar, etc., e pagar e, etc. A lo qual tener e cumplir 
obligamos nuestras personas e bienes e de la dita aliama e sin- 
TOMo i.xvi. 22 



338 boletín de i.a real academia de la historia 

guiares de aquella, presentes absentes, etc. e en cada uno de nos 
e de ellos por si e por el todos mobles e sedientes havidos e por 
haver en todo lugar etc. Et prometemos haver dar e asignar 
bienes mobles nuestros e de la dita aliama, etc. Et en especial 
obligamos es a saber: 

Yo dito i\'Iosse Argelet una vinya mia franqua e quitia sitiada 
en el termino de la Alguerdia de la dita ciudat de Huesqua, 
que confruenta con vinya de Mosse Ifranci Durries e con cam- 
po de Pere Dotal. 

ítem yo dito Juge Eriga una vinya mia franqua e quitia sita en 
el dito termino de la Alguerdia de la dita ciudat de Huesqua, 
que afruenta con vinya de Gilbert Redon e con campo de Juge 
Ávida e con carrera publica. 

ítem yo dito Abraham Vinanavi un malluelo mió con iii suel- 
dos de trehudo perpetuo, pagaderos en cada un anyo al arci- 
diagno de la cambra (l), situado en camin livas, termino de la 
dita ciudat de Huesqua, que confronta con campo de don Ra- 
món de Terrellon, con vinya de Johan Ferrando de Biota e con 
cequia vezinal. 

ítem yo dito Ifahim Taleva una vinya mia franqua e quitia 
situada en Sant Jorge, termino de la dita ciudat, que confruenta 
con plantero de don Ramón de Terrellon e con plantero de don 
Johan Dalcolea. 

ítem yo Salomón Talaguera un plantero mió franquo e quitio 
situado en camin de lunera, termino de la dita ciudat, que 
confruenta con campo de don Ramón de Terrellon, con vinya 
de Abraham Vivari e carrera publica. 

ítem yo dito Baruch Alientiengi una vinya mia franqua e quitia 
situada en Loret, termino de la dita ciudat, que confronta con 
\'inya de Juge Ardit e con yermo. 

ítem yo Eliezar Alientiengi una vinya mia franqua e quitia 
situada en camin de lunera, termino de la dita ciudat, confron- 
ta con vinya de Miguel Coscón e con campo de \ icient Gómez. 



(() Arcediano de la Cámara, cíinónigo dignidad de la Catedral de 
Huesca. 



LA JUDERÍA DE HUESCA 339 

ítem yo dito Juge Ihadida una vinya franqua e quitia sita en 
Malpartit, termino de la dita ciudat, confrontada con vinya de 
los frayres preicadores de Huesqua e con carrera publica. 

ítem yo dito Juge Xuen un plantero mió franquo e quitio si- 
tuado en Conillenigue, termino de la dita ciudat, que afruenta 
•con plantero de los herederos de Miguel de la Fuent e con ca- 
rrera publica. 

ítem yo dito Mosse de las infantas un plantero mió franquo e 
•quitio, situado en camin Delunera, termino de la dita ciudat, que 
afruenta con vinya de García Alontaragon e con plantero de San- 
cho Bolea. 

ítem yo dito Iz de la Gugut un plantero mió franquo e quitio 
situado en Algacer, termino de la dita ciudat, confruenta con 
•vinya de Martin Ximenez de Uaroqua e con via publica. 

ítem unas casas de toda la dita aliama situadas en barrio de 
las Salceras en la ciudat de Huesqua, que confruenta con casas 
de Abrahim Abintazer e con carrera publica. 

ítem yo Acach xA-badias un plantero mió franquo e quitio si- 
tuado en Balcenquos termino de la dita ciudat, que confruenta 
con \-inya de Sancho Garrapun, con campo de Johan Gilbert e 
con carrera publica, queremos que sian vendidos. 

Et ultra aquesto prometemos haver dar e asignar bienes. Et 
renunciamos a nuestros propios judjes los facer complimiento de 
justicia devant del senyor rey, su lugartenient rigient lofficio de 
la governacion daragon, e bayle general del dito Regno, Zalme- 
dina de (^aragoga e Justicia de la ciudat de Huesqua, e devant 
qualquiere otro judje eclesiástico e secular. Et a toda firma de 
dreyto encara por contrafuero & e a toda apellacion e inibiciones 
de aquellos olítenidas e obtenideras, presentadas e presentade- 
ras, etc. Et a toda carta de gracia etc. e a beneficio.de fazer ces- 
sion de bienes e de seyer dados a custodia de creedor, etc. 

ítem queremos que si nos o alguno de nos nos fazemos cris- 
tianos, que siamos tenidos en aquesta obligación. 

ítem fazemos procuradores a confessar la dita comanda e de- 
mandas, etc., a Bertholomeu Soriano, Miguel Gil, Bertholomeo de 
■Cascante e Martin de Peralta notario, e a cada uno dellos por si. 



340 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

ítem juramos yo dito I-Lliegar i\l¡enticn(;¡, cla\-ario, en poder de 
Mosse de las infantas e los otros en poder del dito Eliegar clava- 
rio, por la ley de Moisés e los diez mandamientos a la intenciort 
del creedor e de la part, pagar realment, no pleytiar ni deffen- 
dernos universalment ni singular en judicio, ni fuera de judicio^ 
ni forma, etc., ni al tiempo de la execucion allegar excepción al- 
guna sino de paga real de la qual encontinent hayamos a saber 
realment por carta publica signada de scrivano publico, e servar 
todas las cosas sobreditas e infrascriptas, no revocar los procu- 
radores, reintimarles la revocación e de renunciar a qualquiere 
firma e presentación de aquella, etc. 

Actum ut supra proxime. 

Testimonios Johan de Peralta notario e Johan de Tena portero- 
del senyor Rey, habitantes en (Jaragoga, e Agach Yohen judio- 
texidor habitant en Huesqua. 

ítem de la sobredita mesma quantia otorgaron otra semblant 
carta de comanda a Pere Vidrier, mercader ciudadano de Qa- 
ragoga. 

Actum ut supra proxime. 

Testes qui supra proxime.» 

Ante el Prior y los Jurados de la ciudad y el notario Martín de 
Parera, se presentaron en 6 de Enero de 1 449 el citado Acacb 
el nieto y Salomón Fanota, judíos clavarios de su aljama, en 
nombre de ésta, exponiendo: Que eran muy vejados y multados 
por los almutazafes respecto á trabajar «en las cassas e tiendas 
que son fronteras a la tallyada del muro de la antedita ciudat, las 
quales son del huerto qui y es de don Ramón de Sanguessa entro- 
a la carrera que va enta part de las fuentes clamadas de la judaria 
que passa por cerqua las tiendas que se claman de Alaman»,. 
en determinados días de fiesta y de procesiones de la ciudad.. 
Por lo tanto, requirieron á los Jurados para que hubiese acuerdo 
en esto, y evitar así las cuestiones con los almutazafes. Aquéllos- 
remitieron el asunto á la deliberación del Concejo general y del 
Consejo, quedando, pues, por lo pronto en suspenso. Celobrados- 
estos actos en los días 16 de Marzo y I4 de Abril, respectiwimen- 
te, acordóse notificar á los judíos que habitaban, ó en lo sucesivo 



LA judería de HUESCA 34 1 

habitasen, dentro de los límites indicados, que observaran las fies- 
tas de las Pascuas (dos días cada una), días último y primero 
•de año, las de la Virgen, Todos los Santos, la Ascensión, San Lo- 
renzo y San Vicente (patronos de la ciudad), San Jorge, San Vic- 
torián, los santos mártires Nunilo y Alodia, Santa Engracia y 
todas las votivas de Huesca. En los citados días no podrían tener 
las tiendas abiertas, sino entornadas sus puertas por causa de la 
luz, pudiendo en esta forma trabajar, bajo pena de cinco sueldos 
jaqueses. En los domingos y fiestas de los Apóstoles podrían tra- 
bajar á puerta abierta, con tal que al exterior de ella no pusie- 
sen bancos con mercancías ó muestras, ni comprasen ni vendie- 
sen, bajo la misma penalidad, que podrían exigir los Jurados, los 
almutazafes ó los pesadores de éstos. Ordenóse además que los 
Judíos habitantes en las casas indicadas obser\asen los votos y 
procesiones acordadas por la ciudad por causa de epidemia, es- 
terilidad, etc., que se publicarían, á son de trompeta, por la ju- 
<iería y los demás lugares acostumbrados. Así lo aceptaron los 
sobredichos clavarios sin protesta alguna. 

Del documento (l i se desprende que estas disposiciones se dic- 
taron solamente para las casas de judíos que estaban enfrente 
•del muro antiguo de la ciudad (que iba por la línea de casas nú- 
Tneros impares del actual Coso Bajo y pares del Coso Alto), en el 
lugar más visible de la judería, por delante del cual había bastan- 
te tránsito, dado que las edificaciones se extendían al Sur del 
recinto amurallado (2). Esto se haría, sin duda, para evitar el es- 
cándalo que produciría la exteriorización, en tal sitio, de la dife- 
rencia de religión y de costumbres. 

Por el mismo tiempo estableció el Concejo que la aljama ju- 
daica no tuviera sino cien cabezas de ganado menudo para pas- 
tar en la ciudad y sus términos, pagando anualmente al bolsero 
■dos sueldos por cabeza. Estos ganados irían por donde fueran las 



(i) Publicado en la Revista citada, pág. 466. 

(2) De la primera mitad del siglo xvi se conservan todavía algunas ca- 
■sas en el Coso Alto, con bellos detalles escultóricos en sus fachadas y típi- 
cas galerías con salientes aleros. 



342 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dulas (I), y cerca de ellas como un tiro de ballesta. Se señala 
penalidad para los daíios que ocasionasen en viñas, campos sem- 
brados y barbechos mojados, y se dispuso que lo ordenado no 
pudiera ser re\'Ocado sino por un (_"onsejo general de oficiales y 
ciudadanos, de los que se tenían en el cementerio de la iglesia 
de San Miguel (2), y que durase por diez años. 

En el libro de protocolos del notario Francisco Gómez (con- 
servado en el archivo catedral), que abarca los años I471 á 73,. 
hemos dado con una curiosa capitulación pactada entre maestre 
Vicente de Hecho, fustero, y Asarían Xiicn, judío de Huesca^ 
para que el primero le construya al segundo unas casas en la ju- 
dería. Lleva fecha 19 de Julio de 14/ I, y es como sigue: 

«Aquestos son los capiteles que son composados entre m."' 
(maestre) Vigent decho fustero et azarian xucn judio sobre unas- 
casas que tiene el dicho azarian aqui en la ciudat de huesea sitia- 
das en la Judaria cerca casas de M.'' astruc cofen e hotras casas 
del dicho azarian, las quales ha de hobrar el dicho M.'' bi(;ent por 
la forma siguient: 

Primeramente ha de fazer las puertas principales de las di- 
chas casas por la forma que son las puertas de simuel xueri 
mayor. 

ítem un palacio a la yntrada de casa, a la mano derecha, de- 
la alteza que el dicho azarian querrá y la fusta de la cobierta 
hobrada e pasada un bogel e entrebeguada, todo el palacio repara- 
do e solangarios de algez las paretes e alto, con so puerta e faxa. 

ítem encima del palacio una sala que tome toda la denantera 
de la casa apart de la carrera, e la quobierta de aquella sia 
hobrada toda de fusta blanca principalment , sos quadrados 



(1) Dulas son en Aragón las manadas de caljallen'as o ganado que se 
forman por la reunión de los de distintas casas, áson de cuerno ó caracol» 
con objeto de llevarlos al campo á pastar bajo el cuidado del ditlero, á quien 
se retribuye por ello. 

(2) Ya citada. Fue íundada por el rey D. Alonso el Batallador en el 
año 1 1 10, y llegó á ser parroquia. Junto al templo hubo un cementerio. 
Todavía subsiste aquél, al Norte de la ciudad, propio de la época de tran- 
sición entre los estilos románico y ojival. 

Publicamos esta ordinacion en la Revista citada, pág. 469. 



LA judería de HUESCA 343 

hobrados todos acayre con sos permodos pertenecients hobra- 
dos con sus fulleras e encima listonados, e encima de los quatra- 
dos sos copadas bocelladas e encima sos quadradetes hobrados a 
todo caj're, e entre quayret e quayret socavat e encima de los 
cadretes sos taulas spianchadas e perfiUadas. 

ítem en la dicha sala fer dos finiestras a la carrera, con sos 
aros e una poca de magoneria e asi mesmo al beyado las lenies- 
tras necessarias e asi mesmo puertas en la sala que quiera, con 
sos aros guarnecidos e una chaminera (chimenea) frangesa h.obra- 
da con sos berduguos e en toda la sala paretes e baxo sblan- 
quida. 

ítem sobre la sala su parthe e aparte de la carrera todo arque- 
tes de regola ho adoba (ladrillos ó adobes) como quera azarian, 
todos reparados de algez e so raf de algez e rigola e tella (teja)^ 
e a la parte del levado fer lo que querrá, e el solar de algez que 
pertenece. 

ítem en aquesta part dos scaleras una baxo hotra, alto a vo~ 
luntat del dicho azarian. 

ítem seguient a la part de m/ astruch un palacio siguient del 
primer palacio al cellero de la casa, la cobierta de entrebeguad 
plano en todo el palacio, alto e baxo explanado e sblanquido e 
los fustes scubiertos e sus puertas. 

ítem encima del dito palacio una sala con dos berticntes con 
sos tramos e sos quadradetes hobrados e splanchados e la taula 
fullera de encima splanchada, e sos fenestras e puertas planas 
que querrá e toda la sala sblanquida. 

ítem junto del dito palacio apart del cellero un scribtorio de 
la grandeza que querrá todo blanco, que no paregca fusta nin- 
guna e un portal con magoneria e so puerta con so aro e taxa. 

ítem sobre el dito scribtorio so cobierta que tome del palacio 
fasta la hotra casa del dito azarian, de la ampleza e largueza que 
querrá e trujada do querrá, e en la huna part una chaminera re- 
donda como la del dicho simuel, el suelo de la dicha cobierta 
entrebcguada plana e separada alto y baxo en todas las paretes, 
finiestras e puertas las que querrá. 

ítem siguient enta la puerta de la carrera apart de las hotras 



344 boletín de i.a real academia de la historia 

casas del dito azarian, una cobierta de la ampleza que querrá, 
reparada alto e baxo, e las paretes e feniestras e puertas el que 
querrá. 

ítem el cellerero entrebeguado e encima so cambra, de la lar- 
gueza que querrá, reparada un cobdo el derredor e la cobier- 
ta de alto entrebeguado plano e encima so mirador fenies- 
tras e puertas en cellerero cambra e mirador las querrá, e huna 
scalera. 

ítem todas las scaleras de alguez con sos cancers e ancostas 
que necesario sera. 

ítem el paso pora yntrar al guerto a de fazer el m.'' una puerta. 

ítem de cagua del cellero a de facer un stablo de la cantidat 
que querrá con so cambra encima para pallera, sus puertas e 
finiestras e su scalera de fusta, todo de tierra. 

ítem que el dito m.'^ no sia tenido de facer alicetes ni tapias, 
salvo enrrasar. 

ítem que el m.'' sia tenido dar para toda la hobra susodita 
todo el algez que mester sera, e derrocar todo el que sera ne- 
cessario. 

ítem que el dicho azarian sia tenido dar para la dicha hobra 
cxxxx cafizes de calgina e toda la arena que mester sera. 

ítem que el dicho azarian sia tenido dar toda la fusta e cla\-a- 
zon e cabagos e querdas e toda la hotra manobra, saibó la de 
suso dicha. 

ítem que el dicho azarian sia tenido dar por la dita hobra al 
dicho m." por sos trebagos (si'c) dos mil sueldos paguaderos ansí 
como ira hobrando pague aquella cantidat que será visto a Juhan 
moreno e simuel avin gualtero alias blanco concordes, pero si 
caso es que el precio sobredicho es poco ho mucho segunt la 
hobra sia a conegimiento de los dichos Johan e simuel concor- 
des, e las partes sian tenidos tener e complir. 

ítem que toda la dicha hobra por la forma sobre dicha aya de 
facer a conegimiento de dos menestrales triados el huno por el 
dicho Johan, el hotro por el dicho simuel, e si el dicho Johan no 
se trobava en ciudat ser xv dias apres que lo demandara el dicho 
.simuel, en so caso aya de triar los dos el dicho simuel. 



LA judería de HUESCA 345 

ítem sia tenido el dicho m." enblanquir toda la yntrada de toda 
la casa». 

En 24 de Junio de 1481 la aljama judaica, congregada en la 
sinagoga mayor, según relación que Acach iVyeno hizo al nota- 
rio Francisco Gómez por mandato de los honorables Bonafos 
Argilet, Salamón Anoqua y Samuel Gascón, adelantados, decla- 
ra tener en comanda del mercader de Zaragoza Juan de Pero 
Sánchez, la suma de 21.666 sueldos 8 dineros. Estuvieron pre- 
sentes los antedichos y Azarian Exuen, clavario, Samuel el 
nieto, Abraham Argilet, Jaco Xuen, maestre Ezniel Abendant, 
Samuel Exuen, Acach Alpech Rabi, Acach Cocumbriel, Samuel 
Argilet, Jento Farsi, Juce Alegua, Ahim Tortoxi, maestre Acach 
Bibax Rabi, Abraham Albagdi, Juce Eriga, Acach Alguer, mosse 
Cabanyas, mosse Xuen, Astruch Montaminyo y Jento Falague- 
ra. Firma como testigo otro judío, Salomón Adder, como acon- 
tecía con todos los actos que á ellos atañían (l). 

Tuvo la ciudad grandes diferencias con la aljama judaica por 
causa del impuesto de la sisa; ambas recurrieron al Arzobispo de 
Zaragoza, Lugarteniente general del reino, D. Alonso de Aragón, 
el cual, para concertarlas, dispuso que aunque la ciudad preten- 
día serle perjudicial cierta pro\-isión que estando en Huesca dic- 
tó D. Alonso en favor de la judería, no ignoraban que el rey le 
tenía muy encomendadas las aljamas del reino, y les exhortaba á 
que se pusieran de acuerdo, pues de lo contrario él proveería lo 
oportuno. Fechó la carta, dirigida al Concejo, en Zaragoza á 24 
de Diciembre del año 1 488 (2), 

En verdad demostró el rey católico su protección á las al- 
jamas aragonesas. Por ejemplo, desde Córdoba á 7 de Mayo 
de 1489, envió al Concejo de Huesca una carta, manifestando 
que los judíos Gento Rahenas y Salomón Rahenas, hábiles en 
el oficio de tintorería, se le habían quejado porque la ciudad 
les impedía su ejercicio, y como aquéllos eran tributarios á los 



(i) Archivo de la Catedral: Protocdlo del notario jiidicado. 
(2) Existente en el archivo municipal y pulilicada en la Revista cita- 
da, pág. 470. 



346 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA 

reales cofres, recibían por ello daño estas rentas. Por tanto, man- 
da que se les permita usar de dicho oficio dentro de la judería, 
pagando los derechos del rey y de la ciudad y observando las 
ordenanzas de ésta (l). 

Ya hemos dicho cjue los judíos se dedicaron 6. la compra-ven- 
ta, á las industrias, á la explotación de las tierras, al préstamo, 
etcétera. Por lo anteriormente expuesto, se ve que esta grey era 
en Muesca muy numerosa, y que tenía en su barrio muchas 
tiendas y talleres para dedicarse á la tintorería, peletería, zapa- 
tería, sastrería, etc., industrias que ellos eran acaso los que explo- 
taban en gran escala (2). A pesar de la enemiga que en algunas 
ocasiones les mostró el pueblo, en Huesca convinieron al pare- 
cer perfectamente judíos y cristianos. Estos, por ejemplo, tenían 
que pasar por la judería para ir á la iglesia de San Ciprián. Tan- 
to la población como el mismo Concejo, estuvieron con ellos re- 
lacionados, económica y comercialmente, ya que los reyes les 
prestaron cierta protección jurídica y les era permitido permutar 
y vender sus bienes con los cristianos sin licencia expresa del 
rey ó de su Bayle, en virtud de privilegios otorgados á las alja- 
mas del reino aragonés, á pesar de la prohibición establecida en 
los Fueros, sin mediar aquel requisito. 

Aunque todo ello se ha podido apreciar en el transcurso de 
las presentes líneas, vamos á citar á continuación algunos curio- 
sos actos notariales, tales como censos, ventas, cartas de «coman- 
da», etc., en que intervienen judíos de la aljama oséense, docu- 



(i) Archivo municipal: Documento publicado en la Revista citada, pá- 
gina 471. 

(2) En el siglo xiv hallamos una cofradía ó gremio de zapateros, entre 
los cristianos, muy floreciente. Sus ordenanzas las aprobó la reina doña 
Leonor, mujer de Alfonso IV de Aragón, desde Montblanch, en 14 de 
Mayo de 1333; y muy poco después (10 de Junio del mismo año) el rey 
confirmaba y ratificaba los citados estatutos y su aprobación. El altar pro- 
pio de la cofradía era el de Santa Ana en la iglesia de Nuestra Señora de 
Salas. Véase publicado este interesante documento en la obra Gremios y 
cofradías de la antigua Corona de Aragón, tomo i, por D. Manuel de Bofa- 
rull (Barcelona, 187Ó), pág. 120 y siguientes. En este mismo siglo (4 de 
Octubre del año 1328) el citado rey aprobó los estatutos del gremio de 
notarios de Huesca. Véanse en la obra citada, tomo i, pág. 59. 



L.\ JUDERÍA DE HUESCA 347 

meatos que hemos hallado en el archivo de la Catedral y en los 
libros de protocolos. 

En 19 de Febrero de 1 445, D- Guillen Arnalt de San Esteban, 
canónigo dignidad de Arcediano de la Cámara de la Catedral, 
otorga un albarán de 500 sueldos, que había recibido de los cla- 
varios de la aljama judaica por mano de Samuel Usiellyo, por un 
censo anual perpetuo. (Arch. de la Cat. Protocolo de Bartolomé 
del Molino.) 

En 22 de Septiembre de 1457, Alazar Ampinaz^ judío, vende 
á Pedro de Otal y ]\Iaría de Aspa, cónyuges, vecinos de Huesca, 
unas casas con corral «sitiadas y sitiado en la Judería, en el ba- 
rrio clamado de Sant Cibrián» (l). Dice que limitan con casas 
de Salomón Ampinaz, con casas de la sinagoga menor y con ca- 
mino público. El precio estipulado fué I.OOO sueldos jaqueses, 
buena moneda corrible en el remo de Aragón. Testigos D. Sancho 
de Bolea, escudero, y Agach (Juri, judío sastre, y notario Martín 
Pérez Gilbert. (Arch. cit., arm.° 2.°, leg. 8, núm. 4//.) Nos da no- 
ticia este pergamino de la existencia de una sinagoga menor^ en 
la judería. 

En 13 de Marzo de I4Ó8, Jento Alan, judío altar Jcro, otorga 
carta de comanda de 60 sueldos al mercader ]\Iartín Gómez. 
(Arch. cit., protocolo de Francisco Gómez.) En 13 de Noviem- 
bre Josnas Parello otorga otra al mismo, de 36 sueldos. Testigo, 
Salomón Haten, judío. (Prot. cit.) 

En 23 de Enero de 1 469, Pedro Dex, labrador, declara tener 
en comanda de Abraham Alentienz, judío, diez florines y medio 
de oro, del peso y cuño de iVragón. Testigo, Samuel Gasso, alias 
Blanco, judío. (Prot. cit.) En 22 de Marzo, Juan do Alcolea y 
Martín de Bolea, amigables componedores, dirimen una cuestión 
entre D. Lázaro Onzina, mercader, y Azarian Xuen, judío. Tes- 
tigo, Acach Cocumbriel. (Prot. cit.) En 19 de Mayo, maestre As- 
truch Cohén Abinardut, niege (médico.^), y Strcllya, Abinardut, 
judíos cónyuges, atendiendo á los privilegios reales otorgados .i 
las aljamas reales de judíos del reino, j' los singulares de aquellas, 

(1) Por la iglesia de este nombre, ya citado. 



348 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

á cjue antes nos liemos referido, venden al notario Bartolomé del 
Molino una casa sita en la judería, por 400 sueldos jaqueses. 
Confronta con casas y heredades de judíos y la describen dicien- 
do que «baxo a la entrada hun palacio e huna cambra e sobre el 
palacio e cambra quatro cambras». En 24 de ^Nlayo estipulan los 
mismos la venta de otras casas en la judería. (Prot. cit.) 

En 30 de Marzo de 1470, Alanuel Pachol, especiero de Hues- 
ca, da en arriendo á Samuel Xuen unas casas suyas por tiempo 
de diez años, mediante la suma de lOO sueldos jaqueses anuales. 
Testigo, Mosse Cocumbriel, menor. (Prot. cit.) 

En 4 de Julio de 1471, Nacim Anoqua, niege, y Vellyda, cón- 
yuges judíos, declaran tener en encomienda de D. Violante de 
Lobaco 220 sueldos. Testigo, Maestre Astruch Cousen. (Prot. cit.) 

lín 31 de Julio, Mayz Exuen otorga otra escritura análoga por 
100 sueldos. Testigo Baruch Alcasti, el judío . (Prot. cit.) En 26 
de Noviembre, Ahim Figel y Mosse Cohén, judíos sastres, con- 
fiesan una comanda de siete cahices y medio de trigo, recibi- 
dos del mercader \^icente Cómez. Testigo, Ahim Altortoxi. 
(Prot. cit.) 

En 18 de Septiembre de I476, el deán D. Federico de Urries 
y todo el Cabildo dan licencia á Abraham Alcuneni, judeo ha- 
bitante dicte civitatis, filio de Gendo Alcuneni quodaní judei eiiis- 
deni civitatis, para vender á Juan de Calsanz, mercader de Hues- 
ca, unas casas tributarias al Cabildo en diez sueldos, pagaderos 
anualmente en Agosto, cuyo derecho útil tenía dicho judío, 
sitas en la ciudad, /;/ parrochia sancti laiirenti prope mezqiútam 
saiTacenoriim eiusdem civitatís Osee, esto es, cerca de la mez- 
quita mora, que estuvo en la actual calle de San Martín, barrio 
llamado antes Morería, como afirma Aynsa (i). P21 notario auto- 

(i) Fundación, excelencias..., etc., pág. 22. Otra mezquita había habido 
en tal calle, la que en 15 de Julio de! año 1250 cedió el Prepósito de la 
Catedral de Huesca, con voluntad y consentimiento del Obispo D. Vidal 
de Cañellas y del Cabildo, al presbítero Domingo de Almunien, para que 
la reparase y dedicase á iglesia en honor de San Martín, templo que luego 
fué parroquia, y ha subsistido hasta hace poco tiempo. El intei'esante per- 
gamino (del que poseemos copia) que contiene este acto, se conserva en 
el archivo catedral, arm. 2.°, leg. 6, núm. 296. 



LA. judería de HUESCA 349 

rizante fué Bartolomé del Molino. (Arch. cit., arm. 4.°, leg. 3, 
número 203). 

En 9 de Enero de 1479, Bertrán de San Martín declara tener 
en comanda de Rabi Juce Fapuz, Judio habitante en la alyama de 
los judias de la ciudat de huesea^ 24 cahíces y medio de trigo, 
medida de Huesca. (Prot. cit.) 

En 19 de Marzo de I482, Brahim de Franquo, moro del lu- 
gar de Cuarte, otorga carta de comanda á Azarián Xuen, judío 
de Huesca, por lOO sueldos. (Prot. cit.) 

Y más instrumentos que no citamos por no pecar de prolijos. 

Pero había de llegar un día en que la grey judaica, tan arrai- 
gada en el suelo español, lo abandonaría, por causa del edicto 
de expulsión del rey católico fechado en Marzo del año 1 492, 
dándoles de tiempo hasta el mes de Julio inmediato, bajo pena 
de muerte. La orden fué comunicada al Prior, Jurados, Oficiales 
y Concejo de Huesca, desde Granada, á 31 de Marzo de dicho 
año; y en ella manda que se ponga guardia en la judería, duran- 
te el plazo fijado, para que no se cause daño alguno á los judíos, 
ni en sus personas ni en sus bienes, que había recibido bajo su 
seguridad y salvaguardia. Dispone que el Zalmedina, el Justicia 
y el oficial mayor de la Santa Hermandad (l) inventaríen los 
bienes, derechos y acciones de los judíos; y que oídos éstos y 
aquéllos que pretendiesen tener censos y deudas sobre ellos y 
sus bienes, hagan justicia y provean lo conveniente (2). Esto se 
hizo con brevedad, de manera que dentro del tiempo asigna- 
do se marcharon de Huesca casi todos los judíos que aquí mo- 
raban (3). 



(i) Esta institución había sido creada en Huesca por privilegio del 
rey, dado en Zaragoza á 17 de Enero de 1488, en el cual nombra oficial 
ó juez mayor de la misma á D. Pedro de Moros. (Véase este documento 
en nuestro libro Estudios varios, pág. 32.) 

(2) Documento conservado en el archivo municipal de Huesca. 

(3) D. Ignacio Jordán de Asso, en su Historia de la Ecotionaa en el reino 
de Aragón, ofrece interesantes noticias de los inventarios que se formaron, 
sf)bre todo en Huesca y Zaragoza, de los telares, útiles, artefactos, telas, 
paños y demás ¡productos de la industria hebrea, al ejecutarse el decreto 
de expulsión. Entre los más famosos fabricantes de tejidos de lana (ma- 



350 boletín de la real academia de i.a historia 

Como ya se ha iadicado, tuvieron sus \'i\'¡endas agrupadas en 
la parte SO. de la ciudad. IVancisco Diego de Aynsa dice en su 
citada obra, pdgina 22: «... I'>1 barrio el que llamamos Barrio- 
nuevo, y antiguamente Judería... Los judíos \ivían retirados en 
la Judería, donde hoy (año lóig) se ven aún en algunos portales 
de casas las señales donde ponían 1^ sangre del cordero.» Clara- 
ramente se deduce que el nombre de Barriomievo se pondría á 
tal conjunto de casas para borrar todo vestigio de lo que fué 
judería (l). 

Esta, pues, estaba situada entre el muro de piedra y otro de 
tierra que circundaba la población exterior, del que aún se con- 
servaban en el siglo pasado algunos vestigios en la parte occi- 
dental y una puerta junto á la actual fuente llamada del Ángel, 
límites del moderno Barrionuevo. Este segundo muro lo citan: 
el rey Pedro I en un privilegio concedido al monasterio de San 
Juan de la Peña en Octubre del año 1 097 (2) y D. Alonso el Ba- 
tallador en el de fundación de la iglesia de San Miguel, de Hues- 
ca, del año 1 1 lO, conservado en el archivo de la Catedral y trans- 
crito por el P. Ramón de Huesca al final del tomo vi de su Teatro 
histórico. Da también noticia de tal manuscrito un documento 
existente en el citado Archivo, arm. 5.°, leg. 2, núm. 124), que 
por ser corto y muy interesante para la historia local, damos á 
continuación: 

«Notum sit cunctis, quod ego Eximinus Rabia merinus Osee, 
intelligens quod fiet ad bonum et utilitatem domini regis et to- 
tius ci\-itat¡s Osee, pro domino rege et \)ro domina regina et pro 
dompno Petro Cornelii maiordomo regni Aragonum et pro me 
locum eorum tcnente, dono atque concedo vobis domino Garsie 



nufactura tradicional, y que continuó siéndolo, en Huesca y su provin- 
cia), figuraba en esta ciudad Salomón Abenaqua. (Asso: ob. cit., pág. 210, y 
Amador de los Ríos, ob. cit., pág. 310, tomo iii.^ 

(i) Quadrado [España. Sus mottiimentos y arics... Aragdfi, página 248, 
nota) afirma que el Obispo de Huesca D. Diego Monreal, fallecido en 1607, 
concedió cuarenta días de indulgencia á todo el que llamara cal/e de San 
Martín á la Morería, y á la Judería Barrionuevo. No hemos podido com- 
probar este dato. 

(2) Publícalo Briz Martínez en su Historia del cenobio, pág. 368. 



LA judería, de HUESCA 35 1 

petri sacriste Oscensis et sacristie Oscensis, licenciam et potes- 
tatem aperiendi pórtale, in muro terreo civitatis Osee, in loco 
illo ubi dicitur ad foratum, in barrio sancti Michaelis Osee, tale 
pórtale videlicet, unde libere possint ingredi et egredi bestia 
honnate. Concedo vobis etiam potestatem hedificandi cons- 
truendi, et faciendi ibi archus, super quibus possint susten- 
tari camere, vel solarla que ibi faceré \'olueritis. Dono etiam 
vobis atque concedo, illam tallatam totam que est intcr ortum 
vestrum et murum terre, quantum tenet in amplum et longum 
ab illo loco ubi est situm pórtale forati, usque ad portam orti 
leprosorum. Ut autem presens carta robore vigeat et efrum, 
fidemque faciat pleniorem cgo supradictus, E. rabia merinus 
Osee, presentera cartam sigilli raei munimine roboravi (l). Sunt 
ex hoc testes, Sancius de Orradre canónicas Osee, Petrus lupi 
de Sacristanía, Sancius de boyl, Petrus de Seres, et Michael de 
Campfranc. Quod est actum \íf die mensis !Madii, sub Era 
M^ cc^ Lxx^ Séptima. 

Sig -{- num Nieholai Giliberti publici notarii Osee, qui man- 
dato predicti merini hanc cartam seripsit.» 

Se trata, pues, de una licencia del Merino á la Sacristía de la 
Catedral para abrir un portal en el muro de tierra, en el lugar 
llamado forado, barrio de San Miguel; le da potestad para edifi- 
car allí y le cede el espacio comprendido entre un huerto de di- 
cha sacristía y el muro terreo, esto es, desde el portal del Fora- 
do hasta la puerta del huerto de la Casa ü Hospital de lepro- 
sos [2). Fecha 7 de Mayo del año 1 2 39. 



(1) No conserva este sello el pergamino. 

(2) Estaba situado este Hospital en el distrito de la parroquia de San 
Miguel, y, á lo que se ve, cerca de este templo, donde también radicaba 
otro bajo aquella advocación. El pergamino más antiguo que menciona la 
Casa de leprosos es uno fechado en la Era 1252 (año 12 14), consistente en 
la donación de una viña, hecha por doña Benayas, viuda de D. García Re- 
dón, domo sancti Lazari de Osea ei fratribtis dicte domus dea seivientibus. 
Otra viña se da al Hospital en el año 1229. El tercer documento es uno 
del año 1236, que dice: «Ego dominus Bernardus procurator domus le- 
prosorum oscensis et uxor mea Sancia concedimus a tributo vobis Ni- 
cholao de Igries unum campum quem predicta domus leprosorum habet 



352 boletín de i-a real academia de la historia 

Mas volvamos á la judería. Desde antes de la conquista de 
Huesca por Pedro I, estuvo poblado aquel lugar, pues en el do- 
cumento de este rey, arriba citado, transcrito en el Liber privi- 
legioriim de San Juan de la Peña, da á este cenobio la iglesia de 
San Ciprián, de Huesca, sita extra muros lapídeos (cuyos límites 
señala), con toda su parroquia, diezmos y primicias (l). Los mo- 
ros habitaron primero allí, pues en el privilegio se cita la casa 
que fué de ipso sarraceno nomine Abingorosa, y se impone la 
obligación de que la comunidad del monasterio edifique una igle- 
sia á honra de Santa María en la mezquita que allí tenían los 
moros, dándole, además, todas las que poseían los infieles desde 
la puerta Salsaria hasta las de Gemellas. (Chimillas?) Afirma que 
la parroquia citada fué ocupada per Hismaelitas, y le concede el 
derecho de asilo. 

Ya hemos visto más atrás que un documento menciona unas 
casas en la judería, en el barrio llamado de Sant Cibrián (Ci" 
prián), que, por lo tanto, se le designó con el nombre de este 
templo; y que, según el privilegio del rey conquistador, del año 
1251, la judería era paso para ir á la citada iglesia. 

Vecinos antiguos de Huesca recuerdan haber visto en el que 
fué barrio judío, inscripciones hebreas grabadas en sillares de 
piedra; algunos de estos se emplearon en la construcción de 
nuevas casas, mas sin tener la precaución de dejar al exterior 



¡D Osea » Fechado en la Era 1274. Hay una venta hecha por D Juan de 

Montearagón en favor de los procuradores que administraban por el Con- 
cejo la casa de .San Lázaro de Huesca, en 23 de Junio de 1269. En «295, 
Domingo Capella y Martín de Igriés, procuradores y administradores de 
los bienes de la Casa de leprosos, con voluntad del prior y Jurados de la 
ciudad, dieron un /¿z;va/ á censo de 25 sueldos, pagaderos á los que les 
sucediesen en aquellos cargos. Esta administración, que tenían el Justicia 
y los Jurados, fué confirmada en forma por la reina doña Leonor en un 
privilegio dado en Teruel, á 6 de Febrero del año 1333. El Hospital de- 
bió existir unos tres siglos. Aynsa, en su citada obra, no habla de él, lo 
cual prueba que en su tiempo ni siquiera la memoria de tal institución 
subsistía. Los documentos alegados, con otros varios, los he visto en el 
archivo municipal. 

(1) Ya Sancho Ramírez había ofrecido esta iglesia al monasterio si 
conquistaba la ciudad. (Y. José SalarruUana: Documciiíos correspondientes 
al reinado Je Sancho Ramírez, voi. i, págs. 59 y 208.) 



LA JUDERÍA DE HUESCA 353 

las inscripciones, imposibilitando de este modo su publicación. 

El cronista Juan Francisco Andrés de Uztarroz, en la pági- 
na 6 1 de su raro libro Monumento d los santos mártires 'Justo y 
Pastor en la ciudad de Hiiesca (impreso en ella en 1644), refiere 
que las reliquias de estos santos se colocaron en la iglesia de San 
Pedro el \^iejo, en un nicho, dentro de la capilla de su nombre, 
«embueltos en cendales, en un arca de nogal antiquissima y muy 
tuerte, i según entonces se tenia por cierto, fue donde los Judios 
guardavan el Talmud, i otros papeles de su lei ....» Y en la pági- 
na 182 añade que dicha arca tiene dos varas y media de longi- 
tud por una de latitud, y está labrada por la parte superior; «esta 
fue, según se refiere, en el tiempo que los judios vivian en Espa- 
ña, Archivo del Talmud, i papeles de la Sinagoga de aquella ciu- 
dad (Huesca) » 

En el Archivo catedral, bajo las signaturas arm. 2,°, legajo 4, 
núm. 213; leg. 8, núms. 438 y 462, y arm. 5.°, leg. 3, núme- 
ros 167 y 168, se conservan 12 documentos redactados en 
hebreo, tocantes á los judíos de Huesca en sus relaciones con el 
Cabildo. 



Los judíos estuvieron también muy extendidos en el resto del 
Alto Aragón, sobre todo en Barbastro y en Jaca. El cosmógrafo 
Juan Bautista Labaña, hablando de esta última ciudad en su Iti- 
nerario del reino de Aragón (l\ afirma que sobre la puerta de 
una casa pequeña, donde dicen que estuvo la judería, hay una 
piedra en la cual se ven tres líneas de letras hebreas, «que me 
dijeron las leerá el maestro del Conde de Guimerá, á quien se 
preguntará por el significado» (2). Al Cabildo de la Catedral le 
proporcionaban cierta cantidad de estiércol para abonar sus he- 
redades (3). 



(i) Edición de la Diputación de Zaragoza, p.íg. 37. 

(2) Lo fué el Dr. D. Pedro Jerónimo de Metelin, erudito literato ara- 
gonés. 

(3) Véase nuestro informe á la Real Academia de la Ilistiíria titulado 
El Archivo de ¡a Catedral de Jaca, pubVicado en su Boletín, cuaderno de 

TOMO i.xvi 23 



354 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

También en la populosa villa de Ayerbe (l) hubo una aljama 
importante, á juzgar por un documento otorgado por ella, que 
hemos visto en el libro de protocolos del notario Francisco Gó- 
mez. Es un acto de venta de un censal, hecho por veintitrés ju- 
díos principales, en nombre de la aljama, al canónigo de Hues- 
ca Mateo Civader, por precio de 134 sueldos jaqueses, en I4 de 
Diciembre del año 1445 (2). 



Tales son las noticias y los documentos referentes á la Jude- 
ría oséense, que tengo el honor de ofrecer á la Academia, 

Huesca, 25 de Enero de 191 5. 

Ricardo del Arco, 

Correspondiente. 



LA IGLESIA DE SANTIAGO DEL BURGO, EN ZAMORA 

Habiéndoseme comunicado con fecha 30 del pasado mes de 
Julio mi designación por el señor Director para informar sobre de- 
claración de monumento nacional de la iglesia de Santiago del 
Burgo, en Zamora, que la Comisión de Monumentos históricos y 
artísticos de aquella provincia tiene solicitada y cuyo expedien- 
te ha sido rernitido para tal fin á nuestro Instituto por la Subse- 
cretaría del Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, ten- 
go el honor de someter á la aprobación de la Academia el si- 
guiente proyecto de informe: 

Julio-Agosto de 1914, pág. 64. En carta dirigida á la aljama jaquesa en 13 
de Septiembre de 1299, pedía al rey D. Jaime, prestados, hasta 6.000 suel- 
dos para atender á las necesidades del Estado, que no eran otras que las 
expediciones contra Sicilia. (Amador de los Ríos: ob. cit., tomo 11, pági- 
na 146.) 

(i) En Fraga y Tamarite existió asimismo un buen contingente de 
judíos. 

(2) Archivo de la Catedral de Huesca, protocolo citado. 



LA IGLESIA DE SANTIAGO DEL BURGO, EN ZAMORA 355 

Poco se ha escrito y poco es lo que se sabe acerca del templo 
•de vSantiago del Burgo, existente en el antiguo suburbio de la 
ciudad de Zamora. En su Ensayo histórico sobre los diversos gene- 
ros de Arquitectura empleados en España (i), por incidencia tan 
sólo mencionó Caveda el referido templo. El insigne Cuadrado 
adivinó su importancia, y en su obra Valladolid, Falencia y Za- 
mora incluyó una brevísima descripción del templo, diputándo- 
le como «acabado modelo en su línea», y hallando en él «todo 
el ornato del arte bizantino en su más completo desarrollo, arre- 
glado á las más correctas proporciones» (2). El benemérito his- 
toriador y académico zamorano, ya difunto, Sr. Fernández Duro, 
ni historió ni describió el hasta entonces poco estudiado templo. 
Ouien en él se ocupó primeramente con detenimiento, fué D. To- 
más ]\Iaría Garnacho, que en su obra Breve noticia de algunas anti- 
güedades de la ciudad y provincia de Zamora (1878), aplicóle un 
capítulo entero, bien que en él las generalidades ocupan casi tanto 
-espacio como la descripción, quedando ésta reducida á unas cua- 
tro páginas. En su notable Historia de la Arquitectura cristiana 
española en la Edad Media (3), el Sr. Lampérez sólo le dedicó 
cinco líneas, consignando los principales caracteres técnicos y 
artísticos del ediñcio. En su Catalogo monumental de la provin- 
cia de Zamora (inédito), el Sr. Gómez Moreno se ha ocupado con 
el espacio que era razón en la iglesia de Santiago, acerca de la 
cual inserta algunas noticias históricas y una detallada descrip- 
ción, haciendo resaltar sus bellezas y sus detalles constructivos y 
decorativos. Por último, quien con mayor conocimiento y más de- 
talladamente ha tratado del repetido templo, es D. jManuel Gó- 
mez-Villaboa, secretraio de la Comisión de Monumentos de Za- 
mora, el cual, en extenso é interesante artículo inserto en el nú- 
mero correspondiente á Octubre de 1912 del Boletín del Centro 
excursionista de Zamora, estudió el monumento de referencia, 
-acompañando su labor con algunas ilustraciones gráficas. De ta- 



(i) Cap. IX, pág. 184. 

(2) Cap. II át. Zamora, págs. 602 y 603 (edición de 1885). 

•(3) Madrid, 1908. Tomo i, pág. 547. 



356 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

les antecedentes han de derivarse las consideraciones que á \it 
Superioridad eleva la Academia, tocante al \-alor histórico del 
edificio, objeto de este informe. 

Aunque algún escritor ha supuesto que el templo de Santiago- 
del Burgo fué erigido en los días de la repoblación de Zamora 
bajo el Rey Fernando I, los caracteres artísticos del monumento 
inclinan á creer que no debió de comenzarse aquella fábrica has- 
ta ya muy adelantado y tal vez mediado el siglo xii, cuando 
construida la hermosa catedral y ensanchada la ciudad por su 
lado de oriente, las necesidades de la población hicieron que se 
alzasen este templo y otros, de los que unos permanecen y al- 
gunos sólo se conservan en el recuerdo de su existencia. Cuya 
fué la iniciativa á que se debió el edificio, es cosa que se ignora; 
acaso á la de alguno de los monarcas, muy aficionados á Zamora 
por aquel tiempo; acaso á algún prelado zamorense, tal vez aquel 
D. jMartín, de quien dice el Tudense que no cesaba de levantar 
monasterios, iglesias y hospitales, gastando en ello sus restas; qui- 
zá, simplemente, á la \-oluntad y devoción del pueblo, quizá al 
impulso de algún arzobispo compostelano. Xo tanto hace proba- 
ble esta última hipótesis la ad\'ocación elegida para la iglesia, 
cuanto el comprobado hecho de que perteneció ella á la digni- 
dad y jurisdicción metropolitana de Galicia. Lo cierto es que 
en 1 168 la iglesia ya existía, pues que un cierto Diego Román 
donó en aquella fecha á la catedral de Zamora la cuarta parte 
del referido templo; que por los años de 1 176 la nombrabaa 
Stus. Jacobus de las Eiras y que la fábrica aún no estaba termi- 
nada al comenzar el siglo xiii. 

Labróse el templo según el gusto románico, á la sazón gene- 
ralmente imperante en la mitad septentrional de España, y en la 
labra imitóse hasta cierto punto el estilo de la catedral, á la cual 
es posterior, no obstante los arcaísmos que en el monumento se 
observan. 

Es Santiago del Burgo un templo de tres naves de á cuatro 
tramos, separadas por pilares de planta cruciforme y cubiertas 
por bóvedas, ora de medio cañón, ora de arista con cuatro ple- 
mentos. Dan luces al interior sencillas ventanas de medio puntes. 



LA IGLESIA. DE SANTtAGO DEL BURGO, EN ZAMORA 357 

rematando el templo en su cabecera por tres sev^eros ábsides 
rectangulares en que se abren elegantes románicas ventanas, con 
columnas y arco semicircular. Las puertas practicables de ingre- 
so son dos, situadas, respectivamente, en los costados del Xorte 
y del Sur, muy interesantes ambas, como pronto se verá. Sobre 
el último tramo de la nave de la epístola, en fin, se alza la maci- 
za y cuadrada torre, con agudo remate piramidal á cuatro aguas. 
Tal es, muy ligeramente esbozado, este templo, cuya detallada 
descripción huelga aquí, tanto por haber sido ya hecha por los 
Sres. Gómez Moreno y Gómez-Villaboa en sus citados trabajos, 
cuanto por ser tal descripción hasta cierto punto ajena á la índo- 
le de este informe. Lo que sí conviene advertir es que probable- 
mente hasta los primeros años del siglo xix, la primitiva fábrica 
subsistió casi en toda su integridad, y que acaso porque no ofre- 
ciese completa seguridad una buena porción de la iglesia, por los 
años de 1820 hubo de reedificarse (esto expresa una cartela que 
hay ó había en la capilla absidal del lado del Evangelio), á ex- 
pensas de la fábrica de la misma iglesia y del Arzobispo de San- 
tiago, que lo era á la sazón D. Rafael Muzquiz y Aldunate. En 
realidad, más que reedificación del templo fué aquella una muy 
amplia reforma y reparación parcial, que alcanzó principalmen- 
te á tres tramos y bóvedas de la nave mayor, al arco de triunfo 
ó de comunicación con el santuario y á la parte superior de éste. 
Lo restante de la fábrica corresponde, pues, á lo construido en 
los siglos XII y xiir, si bien, á excepción del triple rectangular 
ábside, el resto del edificio se halla oprimido por agregados muy 
posteriores. 

Detalles tiene este templo que le hacen particularmente inte- 
resante, como página curiosa de la historia de nuestra Arquitec- 
tura religiosa de la Edad Media, y entre ellos se cuentan los que 
á continuación consigno. 

Los ábsides rectangulares incluyen al edificio en un pequeño 
grupo de iglesias zamoranas, que se distinguen por aquella singu- 
laridad y de las que por ello difieren las provistas de ábsides se- 
micirculares, como la catedral de Zamora (antes de la renovación 
absidal, efectuada en el siglo xv) y la colegiata de Toro. En este 



358 ' BOLETÍN DE I.A REAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sentido, el templo de Santiago se aleja tanto del tipo románico 
más común en España y fuera de España, como se aproxima y 
es una derivación de las iglesias asturianas de los siglos viii al xi, 
que á su vez reflejan el tipo griego clásico, en que las cabeceras 
absidales eran también rectangulares. 

A la puerta de ingreso del Xorte dan efectiva importancia no 
los dos pares de columnas con capiteles de poco relevado exorno- 
vegetal, sino la cuádruple archivolta de medio punto, con su la- 
bor almohadillada, lo que según reconoce Gómez Moreno, presta 
á esta portada un valor excepcional «con su hermana de San Leo- 
nardo y su imitación en la iglesia de Arroyo de la Encomienda,., 
trayéndonos una moda oriental bien conocida en lo románico de 
Jerusalén y Palermo, de que también asoman algunos ejemplos- 
en el Poitou y Alto Marne». 

Asimismo es muy singular y digna de examen la puerta del 
Sur, única entrada hoy desde la vía pública. Dos parejas de co- 
lumnas con muy acentuada labor vegetal en sus capiteles, sopor- 
tan las baquetonadas archivoltas de un arco ligeramente ultra- 
semicircular. Este encierra un tímpano que es macizo en su parte- 
alta y forma en la baja dos arcos gemelos sin parteluz, pero con 
un pendolón ó capitel de foliácea labor, suspendido entre ambos, 
lo que produce un efecto de instabilidad debido al aparente 
corte de los sillares. La gran importancia de esta puerta estriba 
en el detalle del capitel suspendido entre los arcos; alarde propio 
de épocas de mal gusto, pero rarísimo en el siglo xii, á que la 
portada corresponde. 

En vista de lo hasta aquí expuesto y atendiendo á que el tem- 
plo de Santiago del Burgo, de Zamora, es por varios de sus carac- 
teres ejemplar apreciabilísimo dentro del estudio y conocimiento 
de la historia de la Arquitectura cristiana en España, entiende la 
Academia que es muy digno de figurar entre lo.s monumentos de- 
clarados nacionales. En este caso concreto la declaración sería de 
tanta mayor utilidad cuanto que podría facilitar lo que al edificio 
es muy necesario, esto es, la restitución á su prístino ser y esta- 
do mediante la demolición de los antiartísticos agregados que le 
estorban y oprimen y mediante también la sustitución de las par- 



CUESTIONES HISTÓRICAS 359 

tes modernas por otras severamente ajustadas al adecuado carác- 
ter y al tipo regional zamorano, dentro del cual se conservan por 
dicha buenos ejemplares en que inspirarse. 

La declaración de monumento nacional en favor de la iglesia 
de Santiago del Burgo, de Zamora, y la subsiguiente restauración 
del monumento representarían, de una parte, un 3.cto de Jtisíici a 
artística, y de otra el pulimento y la presentación y conserva- 
ción decorosa de una joya más que añadir á las numerosísimas 
que enriquecen el monumental joyero de España. 

Con su superior criterio la Academia resolverá, no obstante, 
lo más acertado. 

Madrid, 8 de Enero de 191 5. 

El Conde de Cedíllo. 



III 
CUESTIONES HISTÓRICAS 

Señores Académicos: 

El Académico que suscribe tiene el honor de proponer á la 
Academia el siguiente proyecto de dictamen: 

ExcMO. Sr.: 
La obra presentada por D. Antonio Ballesteros solicitando se 
adquieran por el Estado ejemplares de ella, con destino a las 
Bibliotecas públicas, á tenor de lo preceptuado en el Real de - 
creto de I. ° de Junio de 19OO, lleva por título Oiestíoiies históricas 
(Edades Antigua y Media. — Metodología); son sus autores don 
Antonio y D. Pío Ballesteros, catedrático por oposición, el prime- 
ro, de Historia Universal (curso primero de investigación), y el 
segundo oficial técnico, también por oposición, en el- Ministerio 
de Gracia y Justicia, y profesor auxiliar de la Facultad de Dere- 
cho; está editada en Madrid (Estableciipiento tipográfico de 



360 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

J. Pérez Torres, 1913), y forma un volumen de 354 páginas 
en S.° (1Ó5 X 112). 

\ín un breve Procjuio exponen los autores su propósito de 
presentar los principios de la crítica histórica y mostrar después 
su aplicación en el estudio de los principales asuntos hoy contro- 
vertidos en el extenso campo de las Edades Antigua y ]\Iedia. 
Así se legitima el título de la obra y el subtítulo «Metodología»; 
y como el objeto de ésta es depurar la verdad, los caminos para 
conseguirlo constituyen cuestiones preliminares, como aparece 
consignado al comenzar el cap. i. 

Antes de exponer el concepto que los autores tienen forma- 
do de la Historia, examinan las concepciones particularistas de 
las diversas escuelas, empezando por Platón, á quien la contem- 
plación del dolor humano escrito en la Historia hace soñar con 
un ideal comunista; Aristóteles y su lejana visión de la paz; San 
Agustín de Tagasta, que ve á la Providencia ensalzando los su- 
cesos; Machiavelli, para quien la Historia canta el triunfo político 
de la virtud en Roma; ]\Iontesquieu, uno de los precursores de 
las doctrinas sobre la influencia del medio ambiente, tan hermo- 
samente expuestas en la segunda mitad del siglo xiv por el ilus- 
tre historiador y sociólogo Aben Jaldun; y \'oltaire, que no 
llama histórico sino á lo que ofrece probada verosimilitud. ]\Ien- 
cionan á Bossuet y Schlegel, teólogos de la Historia; á \'ico, 
preconizador de los ciclos históricos; á Herder, que entre la 
Providencia y la Historia interpone la Naturaleza, ampliando la 
tesis de Montesquieu; y á Hegel y su curiosa aplicación á la His- 
toria de los tres momentos de tesis, antítesis y síntesis, no olvi- 
dando el neo-hegelianismo de Vera y de Cousin; ni la reacción 
de Comte, sintetizada en la teoría de los tres estados teóricos y 
sus correlativos sociales, preconizando en ella el mero estudio de 
los fenómenos y sus relaciones con preterición de lo incognosci- 
ble, y- el materialismo histórico, que no admite sino el factor 
económico, terminando esta exposición de doctrinas con la men- 
ción del e\'olucionismo y su ley de diferenciaciones sucesivas y 
la de los intuicionistas, brillante y moderna escuela, en la cual 
se destacan Reich, \\'ilbois, Sorel y el malogrado Carlos Péguy. 



CUESTIONES HISTÓRICAS 361 

En los capítulos ii y iii se discute el problema de la causalidad 
en general y su aplicación á la Flistoria, considerándole como un 
ineludible prenotando, porque entienden que si no se admite la 
cognoscibilidad de las causas es contradictorio creer , en una 
ciencia histórica. Resuelven los autores afirmativamente la cues- 
tión, juzgando además que la imparcialidad no es mera indife- 
rencia y que el historiador ha de fallar sobre los nexos de los 
hechos, la finalidad de los mismos y su calificación moral. 

Así pasan á fijar el concepto de la Historia determinando el 
sujeto y el objeto de la misma y el papel por ellos representado. 
Este capítulo, que es el iv, inicia en cierto modo la crítica, in- 
quiriendo á quién se puede con verdad llamar autor del hecho. 
Y para completar su concepto de la Historia, que, en realidad, 
se confunde con el aceptado por Ernesto Bernheim, indican en 
qué consiste su verdadera utilidad, concluyendo con esto la pri- 
mera parte de la obra y penetrando de lleno en el campo de la 
investigación 

Y porque el primer paso debe ser el conocimiento de las 
fuentes históricas, examinan ante todo la diversa naturaleza de los 
medios por los cuales los hechos llegan á nuestra noticia (capí- 
tulos v y vi). Distinguen fuentes de conocimiento primordiales 
{directamente narrativas del hecho; tcstiiiiouio en sus múltiples 
formas), y secundarias (que ora le ocultan desfigurado, como la 
leyenda^ ora muestran simple huella del mismo en el dato filoló- 
gico, en las supervivencias espirituales, los restos de civilización y 
el vestigio humano). Apártanse aquí los autores del exclusivismo 
de Langlois y Seignobos, que en su frase pas de documents, pas 
d'kistoirc , apenas ven diferencia de categoría entre un Kjoek- 
kenmoeding y el Monumentum Ancyramiui, y apenas les otorgan 
importancia alguna. Y del mismo modo rechazan la abstrusa 
distinción en tradiciones y restos, que Ernesto Bernheim, profe- 
sor de la Universidad de Greifswald, hace de las fuentes en su 
Lerhhuch der liistorischcn Methode und der Geschichtsphilosophic 
(6.^ edición, 1908); clasificación \-aga en demasía, como su pro- 
pio autor reconoce en ocasiones. 

La interesante disquisición sobre \^s fronteras de la Historia, 



362 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORL\ 

cuyo lugar más adecuado parece á primera vista ser el capítulo 
dedicado á la determinación del concepto de la Historia, figura 
como portada del primero (cap. vu), consagrado á los conoci- 
mientos auxiliares; porque al ver que, como dice Freeman, todas 
las disciplinas del saber humano cooperan al estudio histórico, 
surge la duda de si hay algún modo de considerar los hechos 
que requiera conocimientos técnicos particulares, si la Historia 
es una ciencia autónoma y tiene derecho á llamar auxiliares á 
las demás, ó es una mera servidora de todas cl'as, sin razón de 
propia independencia. Uecídense los autores por la primera so- 
lución, entre otras razones, porque investigar históricamente es 
una fase tan característica del conocimiento de los hechos, que 
requiere una preparación técnica especial. 

Distinguen los autores (capítulos vii, viii y ix) entre conoci- 
mientos que al historiador preparan para que sepa obtener pro- 
vecho de la primera materia suministrada por las fuentes histó- 
ricas (conociviientos instrumentales., como los llaman, porque 
constituyen útiles de trabajo), y aquellos otros que le enseñan á 
dar con los manantiales de noticias históricas (conocimientos heu- 
rísticos). En todas estas cuestiones, además de exponer las no- 
ciones indispensables para formar concepto de la índole de cada 
linaje de conocimientos y de explicar cómo sirven al investiga- 
dor, preocúpanse de allegar copiosa bibliografía, atendiendo 
sobre todo al campo más interesante para el investigador espa- 
ñol, á saber, la historia patria, orientando en tal sentido su pes- 
quisa: Museos, Archivos, Bibliografías, ol)ras con documentos, 
son enumerados con la posible detención y con toda exactitud. 

Cuando, merced á toda esa preparación, estudiada en capítu- 
los anteriores, el investigador se halla provisto de fuentes de co- 
nocimento y de normas para utilizarlas provechosamente, puede 
iniciar su labor, crítica al principio, constructiva más tarde. Al 
primer aspecto de esta tarea se dedican los capítulos x al xm. 

P21 capítulo X expone el proceso de los esfuerzos que la inte- 
ligencia humana viene de antiguo realizando para asentar pe- 
nosamente las bases del criterio histórico; menciónanse, entre 
otros, á Zenodoto; Aristarco; X'arron; X'alerio Probo; la crítica 



CUESTIONES HISTÓRICAS 363 

judía de la V^ulgata; la escuela de Alcuino; la obra de cister- 
cienses y dominicos; los triunfos del Renacimiento; el estímulo 
de la Reforma; el florecimiento de la crítica en el siglo xvii con 
los Dupuy, Godefroy, Duchesne, Du Cange, Balucio, Tanner, 
Holstenius y Ughelli; su esplendor en el xviii con la obra de los 
Bolandos y los afanes de los benedictinos; el esfuerzo de Leib- 
niz, INIencke, Rymer, Bentley; los nombres de Muratori, INIauri, 
Foppens y Barbosa alachado. Y en España nombran con elogio 
desde Trogo Pompeyo y Paulo Orosio al Biclarense, al autor de 
las Etimologías, al Obispo Pelayo y Arzobispo Rada; censuran 
al Tudense; detiénense en la figura de Ayala vindicado por Zuri- 
ta, en Pérez de Guzmán y Alonso de Patencia; citan las cuatro 
perlas de la Historiografía medioeval catalana, á Ramírez Dába- 
los y López de Zúñiga; hacen especial mérito de Aben Jaldun; 
llegan á la época del Renacimiento, y rememorando á !\Iargarit 
y Fabricio de \^agad, deploran después la tristísima era de los 
inventos y fábulas históriéas, cuyo heraldo es Annio de \^iterbo, 
mientras Ambrosio de Morales, Garibay, Aíoret, Mariana y, sobre 
todo, Zurita, vuelven á consolar al amante de la verdad histórica 
como aurora de un nuevo día en que lucen esplendorosos Mondé- 
jar y Salazar, aunque brille inciertamente Pellicer de Ossau y apa- 
rezcan en el horizonte de la ciencia histórica nacional nubarrones 
aún procedentes de la época de los falsos cronicones, al fin disi- 
pados por el viento de la crítica pura de Mayans, Flórez, Mas- 
deu, Burriel, Arévalo, Berganza, Campomancs, Jovellanos, Lo- 
renzana y Capmani, y á la vanguardia de todos la Real Acade- 
mia de la Historia, creada en los comienzos del siglo xviii. 

Los capítulos xu y xiii son de un interés grandísimo y atien- 
den especialmente á las críticas extei;na é interna, y aparte del 
criterio que en ellas campea, es de notar cjue los autores han 
ilustrado sus explicaciones mediante casos prácticos, ejemplos 
tomados de los investigadores contemporáneos, poniendo singu- 
lar cuidado en acentuar el españolismo de su obra, waliéndose 
preferentemente de cuestiones relativas á la historia patria y de 
la labor realizada en investigaciones naciohales. Así citan los 
estudios críticos y las iiu<>v,-ts orientaciones que rectifican de una 



364 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

parte y completan de otra la monumental edición de la Lcx Vi- 
sigothoriim^ llevada á cabo por Carlos Zeumer; el trabajo del 
V. García \''illada sobre ciertos manuscritos de una carta de San 
\'alerio .1 los monjes del Vierzo; las investigaciones de Ficker 
acerca de documentos de la época de Alfonso el Sabio, etc. 

Los dos últimos capítulos, xiv y xv, completan el sistema, ana- 
lizando dos aspectos de la obra sintética del investigador: la 
construcción y la exposición. Comprende la primera la serie de 
operaciones discursivas que combinan los datos, los colocan, se- 
gún su importancia relati\a, enlazándolos con sus causas, fijando 
los factores físicos y espirituales, individuales y colectivos y 
concibiendo en la mente el hecho averiguado tras los esfuerzos 
de la crítica. Y cuando el historiador ha conseguido este último 
resultado, natural es que si su labor no ha de ser baldía, debeni 
exponerla, utilizando para ello recursos en que el arte no empa- 
ñe la verdad y teniendo presente el precepto de Horacio con 
que los autores terminan su libro: Dcscriptas servare vices ope- 
ritmque colores. 

Tal es el contenido del libro de los jóvenes historiadores don 
Antonio y D. Pío Ballesteros, que hemos procurado resumir con 
la brevedad y la mayor sencillez posibles y prescindiendo en un 
todo de nuestro particular pensamiento en esas fundamentales 
cuestiones. 

La personalidad/de los autores destácase en estos estudios con 
tonos vigorosos, y es digno de todo elogio el esfuerzo que reali- 
zan para allegar nuevos elementos al rico tesoro de la ciencia 
histórica. 

No quiere esto decir que el trabajo de los Sres. Ballesteros 
esté exento de toda clase de influencias; antes bien, recoge cui- 
dadosamente los grandes resultados obtenidos por sus predece- 
sores en ese linaje de estudios. 

Así, comparando esta obra con otras de asunto análogo, se 
observa que se halla notablemente inspirada en la de Ernesto 
Bernheim, aunque atenuando el naturalismo filosófico de éste, 
dejando á un lado cuestiones más propias de la I'ilosofía de la 
Llistoria que de la Metodología, españolizando el pensamiento 



CUESTIONES HISTÓRICAS 365 

abstruso unas veces y diluido otras del profesor alemán y abando- 
nando su criterio en la clasificación de las fuentes. Por otra par- 
te, los autores confiesan desde luego las influencias aceptadas. 

La obra de Langlois y Seignobos, Introduction aiLX études 
historiques, tiene campo más reducido en cuanto desdeña las 
cuestiones relativas á la causalidad y al análisis del testimonio 
psicológicamente considerado, que para nuestros autores son bá- 
sicas y preliminares. Por último, nada diremos de la obrita del 
P. Zacarías García Villada, Cómo se aprende d trabajar científi- 
camente. Metodología y Crítica históricas^ por ser una delicada 
miniatura de la Introduction de Langlois y Seignobos. 

Tampoco se puede afirmar que las Cuestiones históricas estén 
libres de todo defecto y limpias de todo error. Xb hay obra 
humana que sea perfecta, y sabido es que el errare hiiniamun est 
constituye hoy la fórmula realista del progreso científico. Lo que 
sí se puede desde luego asegurar, es que los ligeros lunares que 
un espíritu meticuloso encontrase en la obra de los Sres. Balles- 
teros, no amenguarían en lo más mínimo el mérito relevante que 
la distingue y caracteriza, sobre todo considerando que el pro- 
cedimiento científico que en ella se preconiza ha sido puesto á 
prueba con reconocido y brillante éxito por D. Antonio Balles- 
teros en su precioso libro, de todos bien conocido, Sevilla en el 
siglo XIII. 

No hemos de insistir más. El libro Cnestiones históricas. Meto- 
dología, objeto de este informe, constituye un estudio de verda- 
dero y relevante mérito, y está por tanto desde luego compren- 
dido en las prescripciones del art. I.° del Real decreto de l.° de 
Junio de I900. 

La Academia, no obstante, resolverá como siempre lo más 
procedente y justo. 

Madrid, 2 de Enero de 1915. 

Rakael de LTrf.ña. 



366 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

IV 

PEÑAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 

Arrojados los agarenos de la otra parte del Duero á principios 
del siglo X y repobladas por los condes de Castilla Roa, Clunia, 
Osma y San Esteban de Gormaz (l), Fernán González comple- 
taba la obra de sus antecesores restaurando Sepúheda y otros 
lugares estratégicos de las fronteras de sus dominios. Llevaba á 
cabo la repoblación de la primera en 940, según v^arios anales 
antiguos, y en 94 1, según otros (2). 

Un año ó dos después, y á su ejemplo, el infante D. Sancho, 
quizás para poner un baluarte de defensa contra las excursiones 
de los árabes al reino de Ramiro II, su padre, ó á las fronteras 
de su propio condado, levantaba nueva fortaleza á orillas del 
Duero, cerca de la desembocadura del Duratón, en el Duero, y 
al pie de empinado cerro, donde aún conserva su asiento la 
noble y solariega villa de Peñafiel, en la provincia de Valladolid, 
partido de su mismo nombre. Comprendió el infante la impor- 
tancia que había de tener esta fortaleza por su posición estraté- 
gica y por servir, juntamente con Sepúlveda, de puertas á los 
países situados en la región denominada Extremadura. 

Hasta ahora, nadie,, que sepamos, había atribuido á este 
infante y conde D. Sancho la fundación de Peñafiel, pero lo 
prueba con toda evidencia la carta-puebla, hasta ho}' inédita, que 
á continuación se publica, y que encierra gran valor histórico 



(1) Risco: Reyes de León, pág. 196. 

(,2) Los Anales complutenses y las Memorias antiguas de Cárdena la 
ponen en 940, pues citando hechos de esa fecha, añaden los prime- 
ros: Populavit comes Fernán Gnndisalviz Sedptiblica, y las Memorias: Eta 
DCCCCXXVJJÍ {pm.iúáa. por error una 1J) pobló e! conde Ferran González 
d Sepiilvega. — Berganza: Antigüedades de España^ i, págs. 565 y 588.— A su 
vez los Anales compostelanos (Risco: ob. cil., pág. 197) dicen: Pobló el 
Conde Don Fernand González a Sepolvieja era DCCCCLXXVIIII, y los 
toledanos (Berganza: ob. cit., pág. 567): Pobló el Conde Don Fernand Gon- 
íülvez á Sepulvega Era DCCCCLXX'vriir. 



PEÑAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 367 

por servir también de nueva prueba del gobierno del infante en 
Burgos y Castilla. 

Dejando á un lado las discusiones que sostienen varios autores 
antiguos de si el infante D. Sancho, hijo de Ramiro 11, lo fué 
también de la reina Urraca ó Teresa (l), veamos cómo el rey, su 
padre, le confió, en edad competente, el gobierno de Castilla, lo 
mismo que á Ordoño, su hermano, el de Asturias, como dice el 
P. Escalona, por cuyo motivo pudieron titularse condes. 

En 942, fecha de la carta-puebla, el infante debía tener la 
edad requerida para ejercer actos de gobierno, porque, según 
dice el P. Flórez (2), este cargo no se concedía á menores de 
edad, y además, vemos que ocho años después disputa la corona 
á su hermano Ordoño. ¿En qué año, por consiguiente, recibió el 
título de conde.^ No se conocen documentos que lo prueben, 
mientras que de 942 á 950 hallamos muchos en que figura como 
gobernador, ya de Castilla, ya de Burgos (3), pues estando 
sujeta Castilla á su padre Ramiro, como opinan algunos, bien 



(1) Véase Flórez: Memorias de !as Reynas, i, 100. — Escalona: Historia 
de Sahagún, cuando habla de Ramiro II, pág. 33. — Yanguas: Historia com- 
pendiada de Navarra, pág. 47, y otros. 

(2) España Sagrada, xxvi, 53. 

(3) Véanse, entre otros, los siguientes tomados del Becerro de Cárde- 
na, publicado por el P. L. Serrano en el tomo ni de Fuentes para la His- 
toria de Castilla: 

8 Marzo 944: Facía scripinra.,. regnante principe Ranimiro in Obcto, ei prolis 
cius Sancioni in Casiella, pág. 294. 

13 Febrero 945: Facía carta... regnaítte rex Ranimiro in Obeío ei filio eius 
domno Sancioni in Castella, pág. 295. 

30 Marzo 945: Factum est testanientum... regnatite domno principe Ranimii o 
in Obieto et in Vurgus floris (sic) Ranimiri domno Sancio, pág. 30. 

I Junio 945: Facía cartula... regnaítte... Ranimiro in Obieto... Sancio in 
Burgos, pág. 138. 

I Junio 945: Facta carta... regnum tenente... Ranimiro in Obieto eí filius 
cius... Sancio in Castella, pág. 293. 

13 Noviembre 946: Facía cartula... regnaníe... Ranimiro rex in Obieto eí in 
Burgos..: Sancio, filio eius, pág. 122. 

I Febrero 947: Facta caria... regnaníe rex Ranimirus in Legione et Jilio 
eius Sancioni in Castella, pág. 354. No se le menciona en los documentos 
de los años 948 y 949. 

27 Junio 950: ¡•'acia carta... rex Ranimirus in Obcto et Sancio prolis in 
Vurgos, pág. 356. 



368 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pudo confiarle este gobierno, y de ello dan prueba evidente los 
textos citados, aun cuando el conde Fernán González lo tuviese 
también (l). El P. Berganza atribuye esta simultaneidad á des- 
avenencias ocurridas entre Ramiro lí y Fernán (lonzález, pero 
no es necesario acudir á esta suposición porque abundan las 
escrituras en c[ue confirman los varios condes que gobernaban 
las diversas comarcas de Castilla (2) al mismo tiempo, por ex- 
presa voluntad de los reyes de León, sin duda para que, di- 
vidido entre varios el mando, ninguno de ellos fuese tan pode- 
roso que con sus solas huestes osase levantarse contra su rey. 
Además, dice el P. Flórez (3), que estos oficios no se conce- 
dían ad vitam, pero sí á voluntad del soberano y bajo su de- 
pendencia, quien podía confiar á unos y otros el gobierno, y así 
se explica cómo en los años que el infante D. Sancho se titula 
conde de Castilla ó Burgos, lo sean también P'ernán González ó 
Assur Fernández (4). 

Pocos años después de su fundación cayó Peñafiel en poder 
de los sarracenos, probablemente en las correrías del famoso 
Almanzor por los años 98/ á 990. Ganóla de nuevo en IO24 el 
conde Sancho García, que años antes, en lOII, había recupe- 
rado á vSepúlveda, dándole además fueros, ó más bien confir- 
mando y aumentando los que ya tenía desde el tiempo de P^er- 
nán González, y en especial los que requería su posición. Afír- 
manlo así autores conocidos, y en este sentido debe tomarse lo 
que se lee en los Anales de los revés godos de Asturias^ León y 
Castilla... (5) «El conde don Sancho, fijo de Garci Fernández, 
heredó el Condazgo á muerte de su padre. Este dio los buenos 
fueros de Castilla et ganó mucha tierra. Ganó Sepulvega et dio 



(i) Ob. cit., I, 215. 

(2) Flórez: loe. cit., v. gr., los condados de Amaya, Lara, Cerezo, Bur- 
gos, etc., etc. 

(3) XXVI, pág. 60. 

(4) Véase sobre este particular la interesante y razonada disertación 
del P. L. .Serrano en la Inírodticción al Becerro de Cárdena, antes citado, y 
las escrituras de los años 945 á 950. 

(5) Colección Abella, tomo vui, pág. 421. B. R. A. H. 



PENAFIEL V SU CARTA-PUEBLA 369 

hy los fueros de Extremadura...» Tratando de estos fueros el 
P. Liciniano Sáez (l) parece querer dar á entender que fué este 
conde Sancho García quien dio los de Peñafiel, pues dice: «Con 
los fueros de Sepúlveda convienen los que dio ala villa de Peña- 
fiel el conde don Sancho.» P2sta opinión inexacta han seguido 
autores modernos, como el Sr. Cuadrado (2), pues lo único que 
pudo hacer este conde fué confirmarlos y aumentarlos, lo mismo 
que los de Sepúlveda. Otro tanto harían los reyes posteriores, 
si bien no se encuentra otra mención hasta San Fernando, quien, 
en 22 de Julio de 1222, hallándose en Peñafiel, recompensó á 
aquel concejo la fidelidad que siempre había guardado á sus 
antecesores y á él, aumentándole y confirmándole sus fueros y 
privilegios (3); lo propio hizo luego Alfonso X en 19 de Julio de 
1256 desde Segovia y en 1264 (4), dándole el fuero real y otras 
franquicias, protegiendo á sus moradores y caballeros á título de 
concejo de Extremadura, es decir, fronterizo. 

Agradecido Sancho IV á su tío el infante D. Manuel por el 
decidido apoyo que prestó á su causa en las Cortes de Vallado- 
lid (1282), dióle ese mismo año y con ocasión del nacimiento de 
su hijo Juan, la villa de Peñafiel, y cuando este infante heredó la 
villa, hízola cabeza de sus estados, su corte y pacífica residen- 
cia, reemplazando las primitivas fortificaciones con el célebre y 
fuerte castillo en forma de nave, que aún se levanta sobre el 
cerro, y con las sólidas murallas, rodeadas de fosos, cuya cons- 
trucción mandaba empezar en 1307 el mismo infante Juan Ma- 
nuel. En ella se dedicaba al cultivo de las letras, escribiendo, 
entre otras obras, el lamoso Conde Liccanor, y se preparaba á 
sostener aquella terrible y vengativa resistencia frente á sus so- 
beranos Fernando IV y Alfonso XI. Allí también quiso descan- 
sar después de muerto y mandó preparar su enterramiento en la 
iglesia del convento de Dominicos de San Pablo, cjue él mismo 



(1) Monedas de Enrique ]JI. Madrid, 1796, pág. 361. 

(2) España y sus monu>neii/os. Provincia de Valladolid. Barcelona, 1SS5, 
pág. 201. 

(3) Véase el documento 2. 

(4) Memo¡-ial histórico, i, pág. 89. — Catálogo de fueros, pág. 182. 

TOMO LXVI. 24 



370 boletín de la real academia de la historia 

empezó í edificar en 1 324, y en la que se veneran hoy día los 
restos de la Beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo de 
Guzmán. En esta sucinta enumeración de las glorias de Peíiafiel 
cabe mencionar el concilio provincial que en 1302 celebraron 
en la iglesia de Santa María los sufragáneos de Toledo. 

La carta-puebla, tal cual aquí se publica, la juzgamos autén- 
tica por su procedencia. La copia está sacada de los manuscritos 
originales del sabio y erudito benedictino P. Liciniano Sáez, que 
se conser\-an en el archivo del Real Monasterio de Santo Do- 
mingo de Silos. La seriedad, cualidades y dotes paleográficas de 
dicho Padre son conocidas y apreciadas de cuantos han estu- 
diado sus obras sobre el valor de las monedas de Enrique III, 
Juan II y linrique IV, y la importante colección de documentos 
y otros trabajos conservados en Silos, en los archi\-os de la Di- 
putación de Navarra y en otros. 

En su época, y cuando él visitó el archivo de Peñafiel, el ori- 
ginal había desaparecido; no así una traducción en romance que 
halló en un libro de las Ordenanzas antiguas de aquella villa. De 
él tomó las primeras frases de la carta-puebla que publicó en la 
obra antes citada de las Monedas de Enrique III ^ pág. 361, y 
que reproducimos: <íEii el nombre del Señor maestro creante é rey- 
nanie é tracedíente. — Yo el conde, don Sancho á mi plogo de facer 
la primera población daquel cabo del rio de Duero ^ nombrada Pe- 
ñafiel^ porque fuese madre é ensalzamiento en toda Extremadura 
é gozo de los christianos é confusión de los paganos^ yo do en ella 
tal fuero é tal ayuda á los ornes ¿porque daquel rey no vengan con 
toda la tiei'ra de Nagera...-» 

El texto latino que sigue y damos, guardando la ortografía, es 
á su vez copia de la que sacó el P. Liciniano de la «Brivia de San 
Esteban», según anota él mismo al principio. Sospechamos que 
esta Biblia sería algún manuscrito antiguo procedente del con- 
vento de Dominicos de San Esteban, de Salamanca, y que se 
conservaría en el convento de San Pablo, de Peñafiel, donde 
tuvo ocasión de verla el P. Sáez. 

El segundo documento no es inédito, en cuanto al texto, por 
ser el mismo que el del privilegio ó fuero dado á Madrid y Uce- 



PEXAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 37 1 

da, un día después que el de Peñafiel, y que se halla publicado 
en Memorias para la vida de San Fernando, Parte ui, pág. 333, 
preparadas por el P. Burriel, S. J,, y dadas á luz por D. Miguel de 
Manuel Rodríguez, Madrid,]. Ibarra, 1800, y ^xs. Documentos del 
archivo de la villa de Madrid, por D. Timoteo Domingo Palacio, 
volumen i, pág. 65. Como dado á Peñafiel no le menciona el 
■Catálogo de fueros y cartas-pueblas de la R. A. El texto que 
reproducimos es copia sacada también de los manuscritos del 
mencionado P. Liciniano; lleva bastantes claros o lunares que 
deben responder á otros tantos del original de que se servio, 
y que hacen suponer que, si bien el primero fué concedido á 
Peñafiel, como parece indicarlo la suscripción del scriba, al 
propio tiempo se extendieron otras copias para varios concejos, 
dejando en blanco las condiciones ó tributos que á cada cual 
debían asignarse. Supliremos lo que falta en el de Peñafiel 
teniendo á la vista las dos publicaciones del de Madrid, antes 
mencionadas. 

Madrid, 1.° Octubre 19 14. 

P'r. Alfonso Andrés, 

Benedictino de Silos. 



Carta-puebla y fueros de Peñafiel (Valladolid) dados 
por el Infante D. Sancho. 

(17 Agosto 942). 

In nomine Domini opificis crcantis et regnantis, transcendcn- 
tis, circumplectentis, incircunscripti atque invisibilis, Dei Patris 
scilicet et Filii et Spiritus Sancti, regnantis in eternum et ultra, 
cujus regnum sempiternum , quod non corrumpetur, ñeque 
auferetur, cujus nutu principes regnant ct témpora nuitantur 
tcmporibus; per qupm cuneta subsistunt elementa: cui lamulan- 
tur universa, celestia paritcr ct tcrrestria, ac mari cohercntia 
ipsius ju\'ente clementia. 



372 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Hgo Sancius comes placuit niihi faceré, transacto Duero, prí- 
mam popiilationem pernominatam Pennafidelensi, ut esset mater 
et exaltatio in Extrematuram et gaudium christianorum et con- 
fusio paganorum. — Et dono in illa fuero et tale adjutorium homi- 
nibus, ut de Logronno veniant cum tota térra nagerensi ad 
medianero de Pennafideli: a Gamello (l) et a térra de Sancta 
Juliana vel de Castiella veniant ad medianero de Pennafideli: ad 
Torre de Sendino de Pisorga ad Canniellas: de térra legionensi 
ad Sanctam Mariam de Bellosello (2) maraña: et de térra de 
Portugali et de Zamora arriba ad duas ecclcsias: de Salmanti- 
censi arriba Alva et Avila, Arevalo, Olmedo, Coca, Portillo (3> 
¡sti veniant toti ad duas ecclesias: Secovia ad Sancta Marta 
in Sazedon, Sepulvica et Petracia cum toto de Spina Campu 
ad Sanctum Joannem in Berbite. De tota Extrematura: de rijx» 
de Duero arriba veniant ad balladar: de rio de Aslanga usque in- 
Pennamfidelem. 

'Poto illo infanzone qui quotidie tcnuerit cavallerii in Pennafi- 
deli i)erdat quantum habuerit hereditas inter Pennafideli et 
Aslanga. Et toto homine de Aslanga vel de Pisorga qui venerit 
in Pennafideli populare, serviat ei cum tota sua hereditate. VA 
toto homine qui uxorem captam duxerit transacto Duero iii 
Pennafideli serviat ei sua hereditas et nullus sccutet per homici- 
dia. Et totus homo qui plores solares habuerit extra illo in quo 
sedit illo domino domus prendat livores vel homicidia usque ad 
sumum de suos homines. lili autem populatores vel sui homines^ 



(i) Quizás Garniel de Izan, provincia de Burgos, partido de Arand.> 
de Duero. 

(2 ) Bellosillo. Entre Renuncio y Villagonzalo Pedernales (Burgos) exis- 
tió un lugar de este nombre, que Alfonso VI sujetó á Burgos en 1073, y 
antes se halla mencionado en documentos del siglo x (Serrano, D. L.: Be- 
cerro de Cárdena^ P^gs. 147, 350). 

(3) Portillo. En el partido judicial de Olmedo existe un lugar de este 
nombre, que tiene su asiento sobre un cerro. En la Edad Media su casti- 
llo ganó mucha celebridad por haber estado en él prisioneros, entre otros» 
Juan II (1444) y Alvaro de Luna, que salió de el par;» ser ajusticiado erk 
Valladolid.— En los siglos xiii y xiv tenía bajo su jurisdicción unas diez y 
ocho aldeas, que luego se agregaron á Valladolid. 



PENAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 373 

•si calumniam vel homicidia fecerint, ut a domino civitas perti- 
neat illo quarto pectet; illi autem meis hominibus livores fecerint 
illis suis hominibus coUigant in suo pecto usquc ad summum de 
uno homine. 

Semel per annum facite mihi fossatera et toto caballero qui 
.iion ibi fuerit quomodo pariet decem solidos, pedoni autem 
cjuinque. Et si venerit apellido de mauris, vel de castello arato in 
térra sarracenorum, semper illa tertia parte pedoni in villa rema- 
neat: alii autem eam succurrete christianorum. De illa torre de 
Valle corva usque in illa torre de Tamaron accipiat portadgo 
domino de Pennafideli. 

Dono términos Pennafideli: de illa Guijiosa ubi cadet rio de 
Aballe cor\'a (l) in Duero usque ad puteum de Jacobe: de puteum 
•de Jacobe usque ad foro de baio: de foro de baio usque ad colla 
albelle: de colla albella usque ad frugnal: de frugnal usque ad 
fontem de foramnada, usque ad valle de Johannes: de \'alle de 
Johannes usque ad Olmedelo: de Olmedelo usque ad valle de 
salvato: de salvato ad Icgunelas: de lagunelas ad Sanctam Ma- 
riam de Provantas: de Provantas ad Ballizote. Isti exeant termini 
Pennafideli jure perpetuo. 

De adnupdiis ut serviant Pennafideli Banifer et Banifan et Cru- 
nia cum sua alfoz: Oca cum sua alfoz: Paroncos-cetoso (2) cum 
sua alfoz: Berbesca cum sua alfoz: Beluiro et Buradon, Pancorvo 
ct Cellorigon: Paneres rubias et valle de riba Ibbe, et valle de 
Berrosieto et Aguilar, Ybia (3) et Lavite (4) Campo et ligunia (5) 
Mandave et Cervera et Petrasnigras (6): Villa Didaco cum suo 
alfoz: Padiellas ambas cum suas alfoces: Palencia cum sua alfoz: 



(1) Hoy Valcorba, arroyuelo que nace en Bahabón. 

(2) Quizás Podanzres, entre Valpuesta y Frías, en el valle de Tobalina 
(Burgos). 

(3) Avia 'de las Torres (Palencia). 

(4) Lavid de Campo, cerca de Alar (Falencia); perteneció al monaste- 
rio de San Andrés de Arroyo. (Bol. A. H., x.xxvi, 217-231.) 

(5) Valle de Iguña, parti-lo judicial de Torrelavega (.Santander), 

(6) En un documento de 1068 (Serrano (D. L.): Cartulario del Moral, 
página 263), se menciona Aíandabe y Petrasnigras (Mutave-Pctrasnegras) 
como existentes cerca del nacimiento del Pisuerga. 



374 BOr.ETÍN DE LA REAI, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

l\auia et l'^crrera: Briges (I) cuní sua alfoz: Munio ciim sua alfoz: 
Castro cum sua alfoz: Studeos (2) cum sua alfoz: EUara et Caraso- 
cum sua alfoz: Renoso et valle de Bite: Benevivere (3), Baltanas 
et Cevico Nabcro: Acosin cum sua alfoz. 

Et cjui hoc factum ad disrumpcndum \-encM-it non hahcat par- 
tem cum Deo Redemptore, sed cum Juda traditore et Datam et 
Abiron in inferno inferiori sit anima sua damnata. 

Facta carta sub die ([ue erit xvi kalendas Septcmbris hora 
sexta in era dcccclxxx, rcgnante Rex Ranemiro in Legione et 
consulque (4) ejus Ferdinando íiundisalvo in Castella, nec non 
et contestis Basilio (5). 

Archivo de Silos, ms. 1, fol. 12. 



(i) Bricia, no lejos del Ebro, en tierra de Sedaño. 

(2) Astiidillo (Falencia). 

(3) Belbimbre. (Serrano (D. L.): Cartulario de Covarrnbias, pág. 16, 
nota 24.) 

(4) El P. Berganza: Anügücdadcs, i, pág. 215, explica el significado de 
esta palabra diciendo que se aplicaba á aquel conde que tenía el título 
general de Castilla y del que dependían los demás condes, y da esta ex- 
plicación después de citar el final ó suscripción del Conieiitario de la Re- 
gla de San Benito por Smaragdo, cuyo precioso manuscrito aún se conserva 
en el archivo de Santo Domingo de Silos. En ese final, que á continua- 
ción damos, se aplica al conde Fernán González la palabra cónsul; dice 
así: Conscriptus est líber iste a Notario Joannes Presbyter, discurreuíe Era 
DCCCCLXXX. III. oblincntc glorioso Principe Ranemiro Oveio, sive Le- 
gione sublimis apicem regni consulque eJus Fredinando Gundisalviz egregias- 
comité in Castella Comitatnm. 

(5) Obispo de Muño, cerca de Burgos, como prueban varios docu- 
mentos de 935 á 945 del Becerro de Cárdena (Serrano, D. L.: Fuentes para- 
la Historia de Castilla, tomo iii, págs. 64, 229, 289, 292) y la suscripción de 
un Comentario de los Salmos escrito en Cárdena en 949 por el diácono^ 
Sebastián, que dice: Explicitus est liber iste a notario Sebastiano diá- 
cono Jiotnm prxfixionis diem , quartodccimo Kalendas Februarii , Era 
DCCCC.LXXX.VÍL regnante Serenissimo Rege Ramiro in Legione, et 
egregio Comité Fredinando Gundisalvi in Castella, atqnc Pontificatum gerente 
Basilio episcopo sedis Munnioni Castelli. — Dan este texto, aunque con algu- 
nas variantes: Yepes, Crónica, tomo i, pág. 92; Argáiz, Soledad laureada, 
VI, 265; Y\(>x^z, España .Sagrada, xwi, 17, y Berganza, Antigüedades de 
España, i, 222, núm. 1 12, de quien tomamos la copia; Beer (Rudolf ): Hands- 
chriftenschiitze Spaniens, pág. 121. Viena, 1894. 

Sf)bre la Sede de Muño diserta el P. Flórcz en el lugar citado 



PENAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 



II 



Privilegio de San Fernando á favor de Peñafiel esta- 
bleciendo el modo y manera de nombrar alcaldes y 
adelantados y de cobrar las contribuciones de los 
pecheros y los tributos (i), 

(Peñafiel, 23 de Julio de 1222.) 

Ut regalía gesta fidelium permaneant (2) neccesse est, ut 
oblivionis ignavia scripture subsidio succurratur. Cum itacjue 
Pennefidelis concilium, quod avo nostro (3j ct atavo, scilicet 
domno regi Alfonso inclite recordationis et famosissimo impera- 
tori, nec non et avúnculo nostro regi Enrrico et mihi circa prin- 
cipium regni nostri, et circa progressum in nobis (4) quecumque 
volui semper devote et fideliter adheserit, et variis servitiis sine 
intermissione nostre sibi obligavit, tot (5) et tam bona servitia 
non decuit magestatem regiam, sine remunerationis gratia per- 
transire. 

Ea propter, ego Ferdinandus Dei gratia rex Toleti et Castelle 
una cum uxore nostra Beatrice regina, et cum filio nostro yn- 
fante Alfonso, ex assensu ac beneplácito domne Berengarie, 
genitricis mee et de consilio magnatum nostrorum, ut vestra 
inconcussa fidelitas perennis remunerationis testimonio glorietur, 
vobi"> duxi (6) foros honestos et útiles concedendos, quibus motu 
proprio, non ad instantiam, nec[ue ad petitionem vestram, sed 
supradictis et multis alus privatis sepe et sepius incitatus (7J que 



(i) a continuación se dan algunas de las principales variantes que 
hay entre este texto y los publicados por el P. Burriel y D. Timoteo Do- 
mingo Palacios en las obras antes citadas, indicando el primero por B. y 
el segundo por P. 

(2) 'Q.^ pe?'enne7i/ur; '?., pcrhenneiiliir. 

(3) En esta copia casi siempre está reemplazado el posesivo meics por 
noster, tanto en singular como en plural y en los diversos casos. 

{í¡) B., ómnibus. 

(5) B., 711; P., ioí. 

(6) P., diixinms. 

(7) P., muliiaíus. 



376 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

indecens erat magestatem regiam remuneratoria (l) relinquere, 
foris diixi vos dignuní (2) sequentibus insignirc. 

Concedo ¡taque vobis, quod \-os concilium ponaLis omnes nos- 
tros aportellatos ad vestrum foruní, et adelántalos hoc modo (3): 
quod eligatis adelantatos quos (4) et quales \'oluer¡tis de vestro 

concilio, et mittite mihi (5) scripta et ego debeo vobis eos 

concederé sine difíerentia et mora per chartam nostram. 

Oui non tenuerit domum populatam in \illa et non habuerit 
equum et arma, non habeat portellum. Kt omnes (6) aportellati 
unoquoque anno mutentur doñee omnes sint positi qui ad hoc 
fuerint convenientes. 

De pecto taliter est statutum, quod omnis ille qui habuerit 
\'aliam de triginta (7) det unum (8) et qui habue- 
rit \-aliam de quindecim (9) det dimidium (10) in 

anno et non amplius. Pectum autem hoc modo debet col- 
ligi, videlicet; quod dominus rex eligat dúos homines bonos 
de unoquoque (ll) quarto vel de collationibus, et concilium 
eligat sive adelantatos sive alios, tot videlicet quod rex elege- 
rit et omnes isti in simul faciant los pecheros juste, et jurent 
omnes (12) prius super sacrosanta Dey evangelia quod fideli- 
ter hoc (13) faciant, tan regi, quam concilio. Et cuín los peche- 
ros fuerint facti, pectum regis colligant, illi solummodo quos 
sex posuerit. Collectores vero unoquoque anno mittentur (14), 



(1) B., irremimerata. 

(2) B., dignos. 

(3) P., videlicet. 

(4) P., quot. 

(5) B. y P., eorwn nomiiia. 

(6) B., homines. 

(7) B., morabetinis; P., rnr. 

(8) B., morabeíiimm; P., mr. 

(9) B., morabetinis; P , mr. 

(10) B., morabeiinum; P., ?nr. 

(11) B. y P., sexmo. 

(12) B., /¡omines. 

(13) B.y?.Jiec. 

(14) B. y P., jHutetiiur. 



PEÑAFIEL V SU CARTA-PUEBLA 377 

tam illi quos rex posuerit quam illi quos concilium dedit (l). 

Si quis dixerit quod non habet valiam pro qua debeat pectare 
salvet se cum duobus pecheros et exeat a pecto et juramentum 
illius qu¡ (2) jurare debuerit recipiat usque ad tertiam diem, et 
post (3) tertiam diem nec (4) teneatur jurare nec responderé pro 
pecto in anno illo. 

Pectum (5) autem semper coUigatur in mense februarii et 
infra (6) mensem modis ómnibus sit colectum. 

Qui voluerit esse vicinus, compleat vicinitatem ad forum ville, 
secundum quod in charta vestra continetur et sit \'icinus. 

De aldeis autem (/) toliter est statutum, videlicet quod aldee 
non sint (8) sepárate a villa (9), immo sint cum villa, eo modo 
quo erant tempore regis Alibnsi bone memorie avi nostri. 

De excusatis. Illi autem excusent qui hucusque (lO) hodie per 
forum excusarunt et non alii et si illi tantum sunt excusati, qui 
hucusque (ll) hodie per forum fuerunt excusati, aliter non ex- 
cuset aliquis nec excusetur. Anno (I2) quo pectaveritis non fa- 
ciatis fonsadum: vero hoc modo debetis faceré: extra regnum, 
cum corpore regis debetis semel in anno faceré fonsadum, et 
esse cum eo in fonsado quantum tempore illud fuerit. In regno: 
quotiens rex opus habuerit et \os vocaberit debetis iré in fonsa- 
dum cum corpore regis. 

In ómnibus alus causis vivatis secundum vestrum forum et 
secundum vestram cartam et rex habeat suos reditus et sua jura, 
sicuti jam dictus rex dominus Alfonsus avus meus habebat et 



(i) B., dederit. 

(2) P., que. 

(3) 'B.,prius. 

(4) B., noti. 

(5) B. y P., /^£-/«J. 

(6) B. y V.Juxta. 

(7) P., suprime. 

(8) B., suprime sepárate a villa immo sint. 

(9) P., añade vestra. 

(10) B. y P., usque. 

(11) B. y P., usque. 

(12) B. trae: /// anno quo peciaveretis non faciafis fonsadum et in anno 
quo feceretis fonsadum 7ion pectetis. P. im^úc: fonsadum . 



378 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

faciat justitiam in ómnibus qu¡ illucl meruerint sicuti (l) ille suo 
tempore faciebat. 

Et hec mee concessionis íbrorum pagina rata et irrevocabilis 
omni tempore perseveret. 

Pacta carta apud Pennamfidclem, xxiii die julii era mcc sexa- 
gésima, anno regni mci sexto. 

Et eo"0 rex V^erdinandus regnans in Foleto et in (."aslella hanc 
cartam quam ñcri jussi manu propria roboro ct confirmo. 

Rudcricus Tolctane sedis archiepiscopus, llispaniarum Pri- 
mas, confirraat. ^lauritius Burgensis episcopus cf. Tcllius Palen- 
tinus episcopus cf. Geraldus Segoviensis episcopus cf. Lupus Se- 
gontinus episcopus cf. Melendus Oxomensis episcopus cf. Gar- 
sias Conchensis episcopus ct". Dominicus Abulensis episcopus cf. 
Dominicus Placentinus episcopus cf. Johannes Calagurriensis 
episcopus (2) cf. 

Joannes Domini Regis chancellarius, abbas \"allisületi ct. Alba- 
rus Didaci cf. Rodericus Roderici cf. Joannes Gonzalus cf. Alfon- 
sus Telli cf. Garsias P'errandi maiordomus regine domine Beren- 
rarie cf. Guillelmus Gonzalvi cf. Sucrius Telli cf. Guillelmus Pe- 

o 

tri cf. Didacus Martini cf. F"errandus Latronis maior merinus in 
Castella cf. 

(3) jussu chancellarii scripsit et quod primo scriptum in 



(i) B., meruerint s'iciit. 

(2) B. y P., elecliis. 

(3) B., trae simplemente las letras mayúsculas en esta forma: 

T. E. P. H. A. N. B. S. S. E. 2,— L. P. T. C. R. S. T. R. L. P. S. L. T., 

en'las cuales bien puede leerse lo que á su vez lleva en parte P., Stepha- 
nus scriplor curie regis scripsit. Este personaje sería el que redactó el de 
Peñafiel, pues acompañaba al rey en el viaje desde Burgos, si bien un do- 
cumento fechado días atrás en Fuenlidueñas, á 27 de Junio á favor del 
monasteri(j de las Huelgas {Memorias, etc., pág. 330), lleva la suscripción 
de Egidius. Oti'o privilegio concedió San Fernando en este mismo lugar 
y quizás día, ó á lo más tardar el 1 1 de Julio á favor del electo obispo de 
Calahorra, Juan, dándole dotam abmiiiiam meain de Calagurra». Este pri- 
vilegio se halla en el manuscrito 9.194, fol. 170, de la B. N.; pero la fecha 
es algo errónea, y los confirmantes son los que aparecen en los privile- 
gios de los últimos años de Alfonso VIII. <' /-'acta carta apud Fomemdon XV 
ydus die Julii era AICCLX». Aquí, sin duda añadió el copista una A", y 
luego, sin darse cuenta, trasladó la final de otro documento. 



INFORME SOBKE PENAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 379 

hac chartula chancelavit. (l) Rudericus (2) curie regis cf. Lupus 
Didacus de Faro alferit domini regis cf. 

Archivo de Silos, ms. 8, fwüns S9-90 v., copia simple. 



V 
INFORME SOBRE PENAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 

Señores Académicos: 

Continúa el activo y trabajador benedictino de Silos, Pa- 
dre Alfonso Andrés, acumulando documentos interesantes para 
la historia jurídico-social de Castilla, y ha aumentado su inci- 
piente colección (3) con la Carta-puebla de Peñafiel (Valladolid), 
hasta ahora inédita, y que parece haber sido otorgada por el 
Conde D. Sancho, hijo de Ramiro II, Rey de l^eón, á 1 7 de 
Agosto de 942, y el Privilegio de Fernando III á favor de Peña- 
fiel, sobre nombramiento de alcaldes y adelantados y recauda- 
ción de pechos, dado en la mencionada villa á 23 de Julio de 
1222, cuyo texto nos es ya conocido, por ser también el del Pri- 
vilegio que obtuvieron un día después Madrid y Uceda, publica- 
do en las Memorias para la vida de San Fernando... Parte ui, 
P^g- 333) y por D. Timoteo Domingo Palacio en el vol. i (pági- 
na 65) de los Dociunentos del Archivo de la Villa de Madrid, 
pero que, como otorgado á Peñafiel, no se menciona por los his- 
toriadores modernos, ni aparece en nuestro Catálogo de Fueros 
y Cartas-pueblas. 

. Desgraciadamente, el laborioso benedictino no ha podido en- 
contrar los originales de tan interesantes documentos, y nos pre- 
senta tan sólo el traslado de las copias hechas en fines del si ■ 
glo x\iii ó en primeros del xix por el erudito Académico, de 



(i) P., Sigmim Ferdiiiajidt regis Casíellc. 

(2) B. y P., Gonzalvus Rodcricl maiordomus airie regís. 

(3) Véase nuestro Boletín lxv, pág. 221 y siguientes. 



380 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

grata memoria, P. Liciniano Sáez y que se encuentran entre 
los papeles de este conservados en el Archix'o del Monasterio 
de Santo Domingo de Silos. 
• ^Ii^i>' grande es la importancia del primer documento. 

Hasta aquí, la carta puebla de Peñañel se ha atribuido por 
todos al Conde D. Sancho García, interpretando en este sentido 
las siguientes palabras del P. Liciniano Sáez en su monumen- 
tal «Dcmosiración histórica del verdadero valor de todas ¡as mone- 
das que corrían en Castilla durante el reynado del Señor Don Enri- 
que IIF...-» (Madrid, lygG): «Con los fueros de Sepúlveda convie- 
»nen los que dio á la Villa de Peñafiel el Conde Don Sancho, 
»que se hallan traducidos al castellano en el libro de las Orde- 
>.nanzas antiguas de aquella \'illa, pues dicen: «En el Nombre 
»del Seíior Maestro creante, e reynante, e tracediente... Yo el 
»Conde Don Sancho a mi plogo de facer la primera población 
^daquel cabo del rio de Duero, nombrada Peñafiel, porque fuese 
» madre e ensalzamiento en toda Extremadura, e gozo de los 
»Christianos, e confusión de los Paganos, yo do en ella tal fuero 
»e tal ayuda a los omes, e porque daquel Reyno vengan con 
»toda la tierra de Nagera...» (pág. 361). 

Así, en el Catálogo de nuestra Academia se lee (pág. 1 82): 
«Fuero concedido á esta \^illa (de Peñafiel) por D. Sancho, Con- 
>'de de Castilla. Cítalo el P. Sáez en sus Monedas de Enrique III, 
»pág. 361...» 

Y (]ue este Conde D. Sancho es el que fué denominado el de 
los buenos fueros, nieto de Fernán González é hijo y sucesor del 
Conde Garci Fernández, clara y terminantemente lo afirman Ma- 
richalar y Manrique en su Historia de la Legislación (11, pág. 155). 
Pero el Conde D. Sancho García gobernó el Estado castellano 
en los últimos años del siglo x y en los primeros del xi. Morales 
nos dice que murió el año I022, y Garibay le da de vida hasta 
el 1028. No pudo, pues, conceder Ca7-ta de población á Peñafiel 
el año 942, en tiempo de su abuelo el Conde Fernán González, 
l'robablemente no había aún nacido en este año de 942. 

Ahora bien; si, como parece, el P. Liciniano Sáez poseía una 
copia del original latino, en la cual aparece la fecha de 1 7 de 



INFORME SOBRE PENAFIEL Y SU CAIITA-PUEBLA 38 I 

Agosto de 942 (Facta carta sitb die que crít XVI /caldudas Scp- 
tembris hora sexta in era DCCCCLXXX...), y conocía su tra 
ducción castellana, contenida en el Libro de las ( )rdenanzas an- 
tiguas de Peñafiel, ¿podía designai- con las palabras «t'Z Condj 
D. Sancho'» al de los buenos fueros D. Sancho García? En ma- 
nera alguna, á no ser que el texto romanceado rectifique la fecha; 
pero esto no lo sabemos, porque semejante documento no ha 
llegado completo á nuestras manos. Esto aparte de que entre el 
texto original latino y su versión castellana, por antigua que sea, 
no hay ni puede haber vacilación alguna; hay que aceptar la su- 
premacía del primero sobre la segunda. 

Debemos, sin embargo, reconocer que las palabras del P. Li- 
ciniano se prestan á la interpretación aceptada por nuestros his- 
toriadores, porque cuando se habla del Conde de Castilla Don 
vSancho, mientras nada se diga en contrario, todos entendemos, 
y con razón, que se trata del Conde de los buenos tueros Don 
Sancho García, y á nadie se le ocurre imaginar que semejante 
alusión pueda referirse al Infante D. Sancho, hijo de Ramiro II, 
y que ejerció durante breve tiempo, por evidente designación del 
Rey su padre, la autoridad condal en el territorio castellano. 

O el P. Liciniano, cuando publicó en 1796 su interesante es- 
tudio sobre las monedas de tiempo de Enrique III, no había aún 
visto y copiado el texto latino de la Carta de población de Peña- 
fiel, ó tenía motivos suficientes para poner en tela de juicio la 
exactitud de su fecha. 

Con semejantes antecedentes, la Academia comprenderá que 
había de surgir en mi espíritu un natural recelo, ya que no una 
fundada duda, acerca de la autenticidad del texto latino que nos 
ha comunicado el laborioso benedictino P. Alfonso Andrés. 

Por otra parte, ^de dónde sacó su copia el P. Liciniano Sáez.^ 
¿Es una fiel reproducción de la carta original, ó una copia de 
algún otro traslado relativamente moderno.? No lo sabemos. YA 
P. Sáez nada dice, y el P. Alfonso se limita á consignar c[ue ha 
sacado su copia de otra existente entre los papeles de aquel sabio 
numismático que se conservan y custodian en él Archivo del 
Monasterio de Santo Domingo de Silos. 



382 BOLETÍV DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Se impone, pues, la necesidad de estudiar con todo deteni- 
miento el contenido de esa carta de población. 

Así lo he realizado; pero ese trabajo, lejos de disipar mis rece- 
los, ha consolidado mis incipientes dudas acerca de la autentici - 
dad del documento. 

No pongo en tela de juicio la buena fe del P. Alfonso Andrés 
ni la del P. Liciniano Sáez. El primero nos comunica la copia 
hallada entre los papeles del segundo, y éste hizo su traslado evi- 
dentemente con toda fidelidad y exactitud. Pero el documento 
que sirv'ió para ello, cuyas antigüedad y naturaleza (original, 
confirmación, traslado oficial ó simple copia) desconocemos por 
completo, ofrece dudas muy fundadas acerca de la autenticidad 
de su contenido. 

Aumenta desde luego los recelos de falsedad la simple lectura 
de la fórmula de invocación que encabeza la carta: «/;¿ nomine 
Douiini opificis creautis et regnantis, transcendcntis, circumple- 
tentis, ¡ncircumscripti atque invisibilis, Del Patris scilicct et Filii 
ct Spiritiis Sancti, rcgnantis in etermun et ultra, cnjus regniim 
senipitermun, qiiod non cornLinpetíLi\ ñeque aiijerctur, cnjiis niitii 
principes regnant et témpora mntantiir temporibus; per qiicm 
cuneta subsistunt elementa: cui famulantur universa celestia pari- 
ter et terr estria ac mar i coherentia ipsius jiivente ciementia.-» 

En nada conviene todo esto con las fórmulas que aparecen 
usadas en los documentos de esta clase durante el siglo x. 

Del mismo modo, también encontramos en el fondo del docu- 
mento numerosas palabras de bien dudoso empleo en la primera 
mitad de la mencionada centuria, tales como Duero, fuero, me- 
liianero, Portugali, Arevalo, Portillo, tota Extrematura, de Duero 
arriba, cavallerii, caballero, apellido, portadgo, sua alfoz, etc.. 
todo lo cual hace más y más interesante cuanto se refiere al 
autor y á la fecha de esta pretendida Carla de población. 

La suscripción del documento es la parte del mismo directa- 
mente llamada .1 fijar la personalidad del Ego Sancius Comes... 
([ue aparece después de la invocación, como otorgante de la 
Carta. Dice así: 

Facta carta snb die que erit XJV ka leudas Sepíembris hora 



INFORME SOBRE PENAFIEL Y SU CARTA-PUEBLA 383 

sexta in era DCCCC.LXXX, regnante Rex Rancuiiro in Legione 
et consulqite ejiís Ferdinando Gnndisalvo in Cas te lia, ncc non et 
contestis Basilio. 

En primer término, la fecha 1/ de Agosto de 942 {XVI ka- 
lendas Septembris... in era DCCCCLXXX), exclu^-e la posibili- 
dad de que el Comes Sancius sea el de los buenos fueros D. San- 
cho García, y señala con toda evidencia la personalidad del In- 
fante D. Sancho, hijo de Ramiro II, Rey de León, que aparece 
como Conde de Castilla en diferentes documentos que nos aporta 
el Becerro Gótico de Cárdena, de los años 944, 945, 946, 947 y 
950. (Véase edición Serrano, X'alladolid, 1910, págs. 294,295, 30, 
138) 293, 146, 122, 354 y 356.) Las fórmulas varían poco: 8 de 
I\Iayo 944. Factascriptiira... regnante principe Raniuiiro in Obe- 
io, et prolis eins Sancioni in Castella, pág. 294; l de Octubre 945- 
Facta carta... regnante Ranimiro principe in Obieto, et filio eius 
domno Sánelo in Burgos, pág. 146, y otras semejantes. 

Pero resulta que en el año 942 aparece en los documentos, sin 
contradicción alguna, como Conde de Castilla Fernán González 
(17 de Noviembre 942... regnante rex Ranimiro in Legione, et co- 
mité Fredinando Gundisalbiz in Castella: 27 de Diciembre 942... 
regnum frítente Ranimiro in Obeto et comité Fredinando Gundi- 
salbiz in Castella. Becerro de Cárdena, págs. 227 y 26). 

Es, pues, por lo menos sospechosa esa fecha de 942 que nos 
da únicamente un documento de dudosa autenticidad. Mas esta 
sospecha se consolida y aumenta al observar que en la suscrip- 
ción encontramos á Ramiro II como Rey de León y á Fernán 
González como Cónsul de Castilla {... regnante Rex Ranemiro in 
Legione et Consulque ejus Ferdinando Gundisalvo in Castella...) 
y que para nada suena en ella el nombre del supuesto otorgante 
Comes Sancius. 

Ante todo, recordemos que Cónsul, Duque ó Conde, son los 
títulos que ostentaba en aquellos tiempos la autoridad suprema 
castellana, ya ejercida con una independencia más ó menos con- 
trovertida y dudosa, ya por delegación ó representación del mo- 
narca leonés, y si Fernán González era entonces Cónsul por el 
Rey Ramiro (... Consulque eius...) en Castilla, ¿cómo podía ejercer 



384 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

al propio tiempo la misma potestad por designación de su padre 
qJ Infante Conde D. Sancho? El uno excluye al otro: ó era Cónsul 
de Castilla Fernñn González, ó era Conde de Castilla el Infante don 
Sancho. La concurrencia de ambos es por completo inadmisible. 

Y á esto se añade, de una parte, la falta absoluta de la suscrip- 
ción y confirmación del supuesto otorgante, y de otra la indica- 
ción de un solo ¿testigo ó confirmante.? (et contestis Basilio)^ que 
con plena seguridad se puede decir que es Basilio, Obispo de 
Muño, cerca de Burgos (episcopiis scdis Miinuioni Castelli)^ como 
acertadamente anota el P. Alfonso. 

La falta de suscripción del otorgante es capitalísima: va siem- 
pre después de la fecha y precede á la confirmación de los testi- 
gos, que por cierto presenta aquí la extraña forma de una sola 
roboración individual, máxime cuando se trata de un esclarecido 
personaje de estirpe regia, que ejerce una suprema autoridad y 
que en uso y nombre de ella funda una villa y la concede la co- 
rrespondiente Carta de población (l). 



(i) La factura general de las escrituráis en el siglo x comprende cinco 
partes, á saber: la invocación, el otorgamiento, la data, la suscripción y 
confirmación de los otorgantes y las testificaciones y roboraciones. 

Pongamos dos ejemplos: la escritura más moderna y la más antigua 
(dentro del mencionado siglo), en el Becerro de Cárdena. 

De principios del siglo x: 24 Septiembre 902 (pág. 120). 

In Dei nomine. 

Ego Gundissalbo Telliz una cum uxor mea Flámula... 

Facta cartula donationis notum die viii kalendas Octobris, sub Era 
DCCCCLX, rcgnante Domino nostro Jesu Christo et principe Adefonso in 
Legione. 

Ego Gundissalbo Telliz, qui hanc cartula donationis fieri volui, manu mea 
signun feci +, et testibus tradidi ad rovorandum.— Flámula confirmans +■ 

Gutterre hic. — Assuri hic. — Beila Nuniz hic— Johannes abba hic— 
Lebila test. — Ezidonnu test. 

De fines del siglo x: 28 Agosto 1000 (pcág. 79). 

In nomine Sánete atque individué Trinitatis potentia. 

Ego Aldemiro... 

Facta cartula traditionis die notum v kalendas Septcmbris Era txxxvüi. 
regnante rex Adefonso in Legione, et comité Sancio Garciez in Castelin. 

Ego Aldemiro, qui hanc traditionem ñeri volui, relegendocognovi, maní) 
mea sygnum expressi +> et testes qui adfuerunt rovoraverunt. 

Quintla presbiter rb. — Fedanco rb. — Abomuza rb. — Belasco rb. — Luppe 
rb. — Ariolfo testis. — Petro testis. — Momadonna testis. 



LAS ARMAS DE VILLAGARCIA DE GALICIA 385 

He aquí las poderosas razones que han inclinado mi ánimo á 
poner por lo menos á discusión y en tela de juicio la autenticidad 
del documento que sirvñó al P. Liciniano Sáez de original para 
la copia que nos ha legado de la Carta de población de la Villa 
de Peñafiel. 

No es esto decir que la Academia deba negar la hospitalidad en 
su Boletín á ese documento recogido por el P. Alfonso; antes 
bien, tal vez sea beneficiosa su publicación, porque siendo dudo- 
sa su autenticidad con\'iene que sea conocido y discutido por 
todos, originando cuidadosas investigaciones que habrán de dar 
por resultado ó confirmar en un todo su falsedad, ó, lo que sería 
para mí agradabilísimo, desvanecer todas las dudas que el exa- 
men de esos traslados ha suscitado en mi espíritu. La data no 
diría ^hora-»^ sino «.feria sexta-»^ correspondiente al año 949. 

Sin embargo, creo conveniente que el P. Alfonso Andrés visite 
antes con todo detenimiento el Archivo Municipal de Peñafiel, 
á fin de recoger, á ser posible, el original que sirvió para el tras- 
lado hecho por el P. Liciniano Sáez, y de todos modos agregar 
al texto latino producido la traducción romanceada contenida en 
las Ordenanzas antiguas de la Villa. 

La Academia no obstante, resolverá, como siempre, lo que sea 
más acertado y justo. 

Madrid, 16 de Enero de 1915. 

Rafael de L'rexa. 



VI 

LAS ARMAS DE VILLAGARCÍA DE GALICIA 

La Academia me dio el encargo, que acepté gustoso, de que 
la informase sobre el cambio que desea introducir en el escudo 
de sus armas Villagarcía de Arosa, bella población de la provin- 
cia de Pontevedra en el antiguo y nobilísimo Reino de Galicia. 
Pero mejor que cambio y substitución de armas, habrá que decir 
TOMO Lxvi. 25 



386 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que lo que allí se desea es la adopción de unas armas definiti- 
vas, de que parece que en realidad se carecía, emblema del 
nuevo pueblo que forman \"illagarcía, Carril y V^illajuán, unidos 
ya oficialmente sus tres Ayuntamientos, de que el de la primera 
de estas villas hace cabeza. D. Juan Fernández Gil y Casal, In- 
dividuo de la Academia Gallega, de la Sociedad Arqueológica 
Provincial y de la Sección Arqueológica de la Junta gestora de 
la pasada Exposición Gallega, ilustrado sujeto, muy versado en 
el conocimiento de las antigüedades de su país, en instancia bien 
razonada, pidió la adopción del nuevo escudo de la Corporación 
municipal de Villagarcía, que hizo suya la propuesta, y ha soli- 
citado del Ministerio de la Gobernación la aprobación debida. 

El escudo que se propone es el siguiente: De sinople los tres 
castiüos de oro, en jefe la ¡lave del mismo; alusivos a los famo- 
sos castros de Carril, Gudin y Loveiza, que con otros constituían 
en lo antiguo la principal defensa del país; cortado de plata la 
nave antigua (Trirreme), símbolo del comercio marítimo que tan 
grande se hacía allí; partido de oro la espada de su color, como 
recuerdo del alzamiento de Villagarcía, contra los invasores fran- 
ceses, el l.° de Mayo de 1808; y, sobre el todo, las armas de la 
Casa de Caamaño, tan vieja e ilustre en Galicia, cuyo Señor, y 
de la de Rubianes, García de Caamaño, llamado el Hermoso, 
fundó en el siglo xv a Villagarcía, mientras deudos suyos funda- 
ban a su vez a Villajuán y Carril. Con la palabra Fundo puesta 
al pie quiere mantenerse este común recuerdo del verdadero co- 
mienzo de los tres lugares que hoy son Villagarcía. 

No hay cosa importante que objetar a lo que tan discretamen- 
te, a propósito del vSr. Fernández Gil, ha aceptado y hecho suyo 
aquel Municipio, más digno de ser atendido en sus justos deseos, 
por someterlos con absoluta corrección al ^Ministerio de que de- 
pende, contra los vientos, hace tiempo reinantes, de hacerlo todo 
y de modificarlo todo caprichosamente al antojo de cada cual, 
sin el consejo de ninguna competencia, cómo y cuándo en cada 
corporación ó persona le viene en gana. 

TJos ligeras observaciones me permito hacer, sin embargo, 
sobre este particular: yo suprimiría del escudo la palabra Fundo, 



OBRAS HISTÓRICAS 387 

que no hace falta alguna, y substituiría el campo de oro sobre el 
que se ha puesto la espada, que vendría a resultar, contra toda 
regla heráldica, metal sobre metal, por el campo de gules, que, 
sin este inconveniente, significando la sangre, recordaría mejor 
un hecho militar, como fué aquel gloríoso alzamiento en nuestra 
guerra de la Independencia. 

Todo lo demás, repito, me .parece muy bien, y que el Ministe- 
rio de la Gobernación merece igualmente en este caso, de parte 
de nuestra Academia, un cumplido elogio, por no haber resuelto 
por sí y ante sí lo que se le pedía, y haber acudido al informe 
de este Cuerpo, único autorizado para ventilar los puntos dudo- 
sos y obscuros de la Historia patria, entre los que, seguramente 
cuantos se relacionan con la Heráldica son dignos de atención 
muy especial, como parte integrante y tan principal de ella an- 
tes y siempre. 

La Academia resolverá lo que más le plazca y que ha de ser, 
naturalmente, muy de mi agrado y lo mejor. 

29 Enero 191 5. 

F. Fernández de Béthencourt. 



VII 

OBRAS HISTÓRICAS DE DON JUAN FERNÁNDEZ 
Y AMADOR DE LOS RlüS 

(justoso cumplo el encargo, con que tuvo á bien honrarme 
nuestro respetable Director, de emitir el informe pedido por la 
Superioridad, de las obras históricas de D. Juan Fernántlcz y 
Amador de los Ríos, Catedrático de Historia de España en el 
Instituto de Pamplona y Correspondiente de esta Academia, 
donde sus apellidos son preclaros timbres de la Ciencia española. 

Seis son los volúmenes sometidos al examen académico para 
la legítima aspiración del autor de señalarlos -como mérito en su 
carrera, por virtud de lo dispuesto en el Real decreto de 12 de 



388 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Abril de IQOI y en la Real orden de 28 de Febrero de I908. 
Son manuales sucintos, de vulgarización, cuyos títulos y exten- 
sión es como sigue: 

Antigüedades ibéricas, con 169 páginas. 
España en la Edad Media, con 383 páginas. 
España en /as Edades Moderna y Contemporánea, con 247 pá- 
ginas. 
Historia antigua, con 417 páginas. 
Historia de la Edad Media, con 493 páginas. 
Historia Moderna y Contemporánea, con 258 páginas. 

Han sido impresos todos estos libros en Pamplona; el primero, 
segundo, cuarto y quinto en 1911, y el tercero y sexto en 1912. 

Publicados como libros sueltos, pronto se echa d(í ver, al exa- 
minarlos en conjunto, que componen los tres primeros una His- 
toria de España \ los otros tres una Historia Universal. 

Da, en efecto, el Sr. Fernández y Amador de los Ríos, bajo el 
nombre clásico de Antigüedades ibéricas, un interesante com- 
pendio de la Historia antigua de nuestra Península, desde la 
Edad de piedra hasta la caída del Imperio romano y triunfo del 
Cristianismo. Con ser este volumen el menos extenso, es acaso 
el que supone mayor trabajo de erudición, por cuanto que la 
parte que más le avalora es la concedida por el autor á las noti- 
cias de los escritores antiguos sobre nuestro país y sus habitan- 
tes en los tiempos anteriores á la dominación romana; noticias 
dispersas que ha sabido reunir y sazonar con los datos que la 
Lingüística y otras ciencias aportan para exacto conocimiento 
de aquel obscuro pasado. Curiosa es, por ejemplo, la mención 
que hace del primitivo culto peninsular á Hércules ó Melkar, de 
la vía Heráclea, desde su santuario antiquísimo en Gadira ó Cá- 
diz hasta el Pirineo (la vía Augusta romana), y de la estatua co- 
losal del dios, chapeada de metal, al modo que lo hacían los 
orientales, según se patentizó cuando la hizo derribar en 1 147 
de nuestra Era un príncipe almohade. 

De mayor novedad es lo que llama período ibérico, siguiente 
al primitivo, en el que comprende la prehistoria y la época le- 
gendaria, tratada por cierto con otro espíritu critico del que ere- 



OBRAS HISTÓRICAS 389 

yeron emplear los historiadores de los siglos anteriores al xix. 
Divide el período ibérico en tres épocas, que denomina atlántea, 
fenicia y tartesia, la primera de las cuales le da motivo para dis- 
currir con copiosa erudición sobre la Atlantida, sus habitantes y 
su cultura primitiva y preponderante; la segunda para trazar el 
cuadro de las colonizaciones fenicias, rastreando sus nombres en 
los de algunas ciudades, y la tercera para hablar no sólo del im- 
perio ibérico, sino de los hebreos, de la dominación persa en 
España y de la venida de los celtas. Con no menor erudición dis- 
curre luego sobre las colonizaciones griegas en la Península, y 
entrando en el campo, ya más conocido, de la Historia, se de- 
tiene á reseñar las sucesivas dominaciones de cartagineses y ro- 
manos. 

El mérito de este manual está principalmente en haber con- 
densado en él los datos y noticias que sólo se encuentran en 
obras extensas, que no están por lo común en manos de la ge- 
neralidad del público ni menos de la juxentud, sazonándolo con 
sabias observaciones y juicios. 

Complemento de ese libro es el de España en la Edad Media, 
escrito con alto concepto de la misión histórica cumplida por 
España en aquellos siglos, en los cuales desarrolla la cultura 
latina en la época visigoda, brilla singularmente en el orden ar- 
tístico y científico bajo los árabes, realiza la épica lucha de la 
reconquista y, por fin, la unidad nacional, contribuyendo pode- 
rosamente á la obra del Renacimiento. 

Ha sabido atender el Sr. Fernández y Amador de los Ríos en 
este libro, como en todos, al concepto moderno de la historia, 
por virtud del cual en vez de trazar paso á paso las biografías de 
los reyes y detenerse á narrar sus acciones y vicisitudes, atiende 
al sentido político de los hechos y á bosquejar y aun detallar, 
cuando es conveniente, el estado social y de la cultura en cada 
período. En tal sentido son de notar las páginas que, valiéndose 
de buenas fuentes y con exacto juicio, ha escrito sobre las civili- 
zaciones visigoda, árabe y de los reinos de Asturias, de León y de 
Castilla, señalando, por ejemplo, la inñuencia de la escuela de 
traductores de Toledo en la cultura de Europa. 



390 BOLETÍN DE LA. REAT. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

A las leyendas que por tanto tiempo han desfigurado nuestra 
historia, dedica algún espacio en particular, dándoles el valor 
que merecen. No solamente trata de los reinos cristianos espa- 
ñoles, sino del de Portugal, tanto en lo que á él particularmente 
se refiere, como á sus relaciones con Castilla. Asimismo se ocu- 
pa de la influencia de la civilización árabe y hebrea en la cultura 
de los reinos cristianos y de la situación de los judíos, hasta el 
último período de su permanencia en nuestro suelo. 

El cuadro histórico que por modo tan completo traza de la 
historia peninsular, divídelo en cuatro períodos. Comprende en 
el primero la inv^asión de los bárbaros y la conquista de España 
por los visigodos; en el segundo, dos ciclos, el árabe y el cris- 
tiano, en que comienza la reconquista; en el tercero trata de los 
reinos moros de taifas, mas las dominaciones de almorávides y 
almohades y del imperialismo de Castilla, que se señala con he- 
chos, como la conquista de Toledo y la de Almería, hasta la 
muerte del rey Sabio; en el cuarto se ocupa de la oligarquía cas- 
tellana, de la historia de Aragón y de Cataluña, de la de Nava- 
rra, sin omitir lo que pertenece á la de Francia, y del reino moro 
de Granada hasta su conquista por los Reyes Católicos. A éstos, 
á sus empresas guerreras y acertadas reformas dedica el último 
capítulo. 

Continuación obligada de tan interesantes páginas son las pri- 
meras del volumen titulado España en las Edades Moderna y 
Contemporánea^ pues en ellas dedica preferente atención al hecho 
histórico capital que marca un nuevo punto de partida y abre 
nueva era al progreso y á la Historia del mundo: el descubri- 
miento de América por Cristóbal Colón, cuyo origen español, de 
Pontevedra, admite. 

Seguir al autor en la exposición y narración crítica que hace 
de los sucesos desde la Regencia de D. Fernando hasta la mayor 
edad de D. Alfonso XIII, sería bosquejar el cuadro puntualmen- 
te trazado por aquél. Bastará decir que lo ha hecho de un modo 
tan completo como se lo han permitido las reducidas proporcio- 
nes del libro, que por ello y en relación con los anteriores es un 
bosc[uejo más bien que un tratado de esa parte de nuestra his- 



OBRAS HISTÓRICAS 39I 

toria, que por mejor conocida trataron más por extenso que las 
otras la generalidad de los autores. El mérito del presente librito 
está en el trabajo de condensación que supone, sin omitir aque- 
llos hechos sobresalientes que hicieron á España grande en el 
siglo XVI bajo los Austrias, con ellos decadente en el xvii, prós- 
pera con los primeros Borbones y desgraciada con ellos y por 
la invasión francesa, y, en fin, juguete de varia fortuna hasta la 
Restauración con D. Alfonso XII. 

Resalta en todo ello el espíritu prudente, imparcial y juicioso 
del autor al tocar puntos y cuestiones que suelen apasionar los 
ánimos, y resplandece siempre el propósito de decir la verdad, 
aun de aquellos hechos obscuros ó misteriosos que son escollos 
temerosos para los historiadores. Por eso mismo sin duda señala, 
aparte de la historia cierta, en cada período, hasta en el último, 
que comprende tiempos que todos hemos alcanzado, las tradi- 
ciones, más de una bastante acreditada, las cuales constituyen la 
parte novelesca de los actores y de las escenas del drama real 
histórico. 

Pasando á ocuparme de los otros tres libros, que son los que 
dedica el Sr. Fernández y Amador de los Ríos á la Historia L'ni- 
versal, debo declarar ante todo mi disconformidad respecto de 
los reparos que al comienzo del dedicado á la Plistoria Antigua 
pone á la Prehistoria, poniendo en duda la autenticidad de algu- 
nos descubrimientos, lo cual, si es lícito cuando se trata de la 
problemática existencia del hombre terciario, no puede serlo 
respecto de la del cuaternario, atestiguada por ios repetidísimos 
é importantes hallazgos de sus osamentas fósiles y sus armas é 
instrumentos de piedra. Lo que se desprende de tales y breves 
juicios del autor es el deseo que al escribirlos le dominaba de 
entrar con seguro paso en el verdadero campo de la Historia. 
A ella da comienzo por el antiguo imperio babilónico; sigue por 
China, Japón é Indias, y con el imperio Thinnita empieza la del 
Egipto, siguiendo con el imperio asirio, el pueblo hebreo, el 
lidio, el medo y el persa, con lo cual acaba la parte relativa al 
Oriente. Trata luego de los primitivos pueblos de Europa, y se 
detiene á hablar de los iberos, haciendo resaltar la importancia 



392 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

é influencia cjue á su entender tuvieron en la cultura greco-lati- 
na, pues cree que colonizaron en África, en Asia, en Italia, Cór- 
cega y Cerdeña, en las islas Británicas y hasta en América, todo 
lo cual es menester admitirlo como hipótesis. En ellas, como en 
todo lo que narra y comenta de los dichos pueblos orientales, 
hace gala el autor de su copiosa erudición y variedad de cono- 
cimientos, incluso los lingüísticos. Más condensadas aún ofrece 
las Historias de Grecia y Roma, sin omitir por esto respecto de 
la primera las leyendas heroicas que llenan los tiempos primiti- 
vos ó antehelénicos; y en los helénicos ó puramente históricos 
traza el cuadro social y examina las fases que la política y la ci- 
vilización ofrecen en los distintos períodos, como asimismo en lo 
referente á Roma, desdo las primitivas razas pobladoras de Italia 
y la civilización de los etruscos hasta los esplendores del Impe- 
rio, su decadencia y su caída; puntualiza la importante obra rea- 
lizada por los latinos en el Derecho y en el dominio del mundo. 
Dedica el último capítulo al Cristianismo, cuya obra redentora 
de las sociedades ensalza. 

El volumen complementario al anterior, dedicado á la Histo- 
ria de la Edad Media, es un poco más extenso, y como en el 
relativo á España, ya señalado, pronto se advierte que el autor 
camina por un campo más de su gusto. Nace esta predilección 
de sus propias convicciones, pues dice que la Edad Media ha 
sido calumniada por los clasicistas, que la llaman siglos de tinie- 
blas y de obscurantismo, ensalzada por los románticos como 
tiempos de heroísmo, de caballerosidad y de fe; para señalar su 
importancia recuerda que en esa Edad «la Iglesia cristiana di- 
fundió la suave doctrina de la hermandad universal, siendo la 
amparadora de los pueblos, se hizo la Reconquista Española, tu- 
vieron lugar las Cruzadas, nacen las libertades públicas, y se fun- 
dan la mayoría de los Estados modernos»; y, en fin, proclama 
con Augusto Conté «la superioridad social de la Edad ]\Iedia 
sobre la Antigua.» 

lín cuatro períodos divide la Edad Media para su estudio: pri- 
mero, el de las invasiones bárbaras y árabes; segundo, el de la 
disgregación feudal y el imperialismo español (en lo cual resalta 



OBRAS HISTÓRICAS 393 

la nota patriótica); tercero, el apogeo del Pontificado y de las ins- 
tituciones caballerescas; cuarto, el de florecimiento del derecho 
romano, de las Universidades y de las Cortes que produce las 
nacionalidades. 

A pesar de lo peligroso que es en estas clasificaciones, por su 
mismo rigorismo, conceder poca parte á interesantes páginas 
históricas, ha sabido llenar cumplidamente las correspondientes 
al Imperio de (Jriente, que alternan con las de los reinos cristia- 
nos de occidente, como las relativas á los sasánidas en Persia y 
al califato de Oriente; y no ha olvidado la China, el Japón y la 
India; de modo que llena cumplidamente el cuadro propuesto. 

Termina la serie de estas publicaciones con el volumen de His- 
toria Moderna y Contemporánea^ en el cual el trabajo de conden- 
sación ha sido mayor, pues encierra en pocas páginas un resu- 
men de los trascendentales sucesos que á partir del Renacimien- 
to y de los descubrimientos geográficos señalan los rumbos de 
las ideas, de la política y de la civilización durante la hegemonía 
de la casa de Austria primero, y de la de la casa de Borbón hasta 
la Revolución francesa y después de ella y del Imperio napoleó- 
nico, en el nuevo período revolucionario comprendido entre 1830 
y 1870, y en el período de las alianzas, con el que llega hasta el 
momento actual, puesto que dedica el último capitulo al estado 
del mundo en el siglo xx. 

Considerada en conjunto la labor de vulgarización realizada en 
esos seis volúmenes por D.Juan h'ernández y Amador de los Ríos, 
resaltan como características bien estimables en lo moral, la íe y 
el recto sentido de un buen católico, al propio tiempo que el 
patriotismo vibrante de un espaíiol que tiene alto concepto de 
nuestra querida patria y de la influencia que ella ha tenido en 
los destinos del mundo; en lo científico la visión clara y comple- 
tísima de la Historia, maestra de la vida, el conocimiento de tan 
compleja disciplina académica, de su mecanismo basado en la in- 
vestigación y el sereno análisis de los hechos, la erudición adqui- 
rida sin duda en no pocos años, aunque por fortuna suya no 
cuenta muchos el autor, lo cual es también de notar por el consi- 
derable trabajo y el beneficio que con él reporta á la enseñanza. 



394 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

Méritos tan relevantes, con justicia deben serle reconocidos á 
D. Juan l'^ernández y Amador de los Ríos en su carrera por tan 
noble esfuerzo señalada. 

Tal es el juicio que de esos libros ha formado el ponente que 
suscribe y somete al superior criterio de la Academia. 

Madrid, 26 de Febrero de 1915. 

José Ramón Mélida. 



VIII 

SANTA TERESA DE JESÚS EN ALBA DE TORMES 

Habiéndome honrado nuestro ilustre Director con el encargo 
de informar acerca de la obra del Sr. Lamano, Santa Teresa de 
Jesús en Alba de Tormes^ tengo el gusto de someter á la apro- 
bación de la Academia el siguiente proyecto de informe: 

Ilmo. Sr.: 

En cumplimiento de lo dispuesto por V, I. en orden de 8 de 
Febrero del corriente año, la Real Academia de la Historia ha 
examinado, á los efectos del art. I.° del Real decreto de l.° de 
Junio de 1900, la obra que, con el título de Santa Teresa de Jesús 
en Alba de Tormes, ha publicado el canónigo de la Santa Iglesia 
Catedral de Salamanca, D. José de Lamano y Beneite. 

Forma dicha obra un volumen en 4.°, de xiii páginas de pró- 
logo, 362 de texto, 4 1 de apéndices y 9 de índices y fe de erra- 
tas, y la ilustran 13 láminas y facsímiles. 

En el prólogo expone el Sr. Lamano que, rindiéndose al suges- 
tivo imperio de la actualidad con que le brindaban las fiestas 
jubilares que en todo el orbe católico se celebraron el año pasa- 
do para solemnizar la efeméride, por demás gloriosa, del 24 de 
Abril de 1614, día en el cual fué elevada á los altares la Vene- 
rable Madre Teresa de Jesús, se resoháó á realizar el propósito. 



SANTA TERESA DE JESl'S EN ALBA DE TORMES 395 

que hacía años abrigaba, ele narrar la acción de la Santa en Alba 
de Tormes, utilizando al efecto el expediente canónico instruido 
con motivo de la fundación del ¡Monasterio de Religiosas Carme- 
litas en dicha villa ducal, y la abundante copia de noticias ata- 
ñaderas al mismo asunto, que había logrado reunir en sus por- 
fiadas y diligentes búsquedas por diferentes archivos. 

Con razón consideraba el Sr, Lamano patriótica esta empresa, 
cuya realización había de contribuir á acrecentar el menguado 
patrimonio de obras teresianistas que poseíamos en España, y 
estimaba que podía ofrecer á los lectores materia en extremo 
interesante y de las más atrayentes y sabrosas, ya que en torno 
de la Reformadora del Carmelo habría de surgir, en las páginas 
de su libro, una piadosa, docta y noble sociedad, puesto que la 
Mística Doctora hubo de convivir y platicar, de palabra ó por 
escrito, con reyes como Felipe II; príncipes de la Iglesia, como 
Ouiroga; prelados, como Yepes, Velázquez, Mendoza y D. Teu- 
tonio de Braganza; sacerdotes, como Salinas, Reinoso, Gonzalo 
de Aranda y Julián de Avila; hombres de Estado, como Fran- 
cisco de Toledo, virrey del Perú, y Ruy Gómez de Silva, prín- 
cipe de Eboli y Albornoz; magnates, como Benavente, ^vledi- 
naceli, ^Monterrey, Buendía, Oropesa, Rivadavia, Tendilla y 
Osorno; caudillos, como D. Juan de Austria y el gran Duque 
D. Fernando Alvarez de Toledo; piadosos seglares, como Roque 
Huerta, García Alvarez, y Salcedo «el caballero santoy>\ teólogos, 
como Báñez y Medina; consejeros y directores de espíritu, como 
Baltasar Alvarez, Barrón, Ibáñez, Prádanos, Yanguas, Ripalda y 
Pedro Fernández; místicos y ascetas, como el beato Juan de 
Ávila y el venerable Fr. Luis de Granada, y santos, como el 
rígido asceta Fr. Pedro de Alcántara, el ilustre procer que 
llevó en el siglo el título de Duque de Gandía y el inspirado 
autor de Noche escura del alma, San Juan de la Cruz; y que en 
la misma villa ducal se agruparon en derredor de la Santa per- 
sonajes tan famosos en los fastos teresianos, como los piísimos 
fundadores Teresa de Layz y PVancisco Velázquez; los hermanos 
de la Santa Madre, Juan de Ovalle y Juana de- Ahumada; la santa 
Marquesa de Velada y su hijo D. Sancho Dávila; el insigne pre- 



^96 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lado salmantino, 1). Pedro González de Mendoza, el caritativo 
beneficiado de Gajates, D. Pedro Aponte; los nobles caballeros, 
Manzanedo y Gaytán; sus santas hijas, la Venerable Madre Maria- 
na de San José y la Madre Mariana de Jesús, y en fin, el más 
glorioso vastago del matrimonio Ovalle, lieatriz de Ahumada, 
quien después de haber brillado en el siglo por su gracia y su 
gentileza, edificó en el claustro por sus excelsas virtudes. 

Pensando de esta suerte, puso el docto canónigo manos á la 
obra; é hizo bien, porque la vida de la Mística Doctora., no obs- 
tante haber sido objeto de tantos y tan interesantes estudios — 
por cierto, y para sonrojo nuestro, en su mayoría extranjeros, — 
permanecía incompleta, y los devotos de la Santa y los admira- 
dores de la escritora no podían conocer en todos sus detalles la 
ejemplar y fecundísima existencia de la insigne autora de Las 
moradas; y porque el período que Santa Teresa pasó en Alba 
de Tormes, y al cual consagra el Sr. Lamano su obra, no ocupa 
en los libros de los historiadores arriba de una docena de pági- 
nas, á causa de no haber podido utilizar para sus trabajos la 
escritura fundacional del Monasterio de Religiosas Carmelitas de 
dicha villa, pues si bien de ella tuvo noticia D. Vicente de la 
Fuente, no la llegó á leer, y no pudo referirse á su contenido en 
los prólogos y notas que puso á la edición de las obras de la 
Santa, incluida en la Biblioteca de Autores españoles de Riva- 
deneyra. 

Con los datos contenidos en esa escritura y con los demás 
recogidos por él en los archivos, traza minuciosamente el señor 
Lamano lo que cabe llamar preliminares de la fundación del 
Monasterio, dando cuenta de las gestiones que cerca de la Santa 
hicieron sus hermanos D. Juan de Ovalle y Doña Juana de Ahu- 
mada para que se decidiese á ir á Alba de 'Formes, en cuya villa 
vivían D. F'rancisco de Velázquez y Doña Teresa de Layz, los 
cuales, careciendo de hijos, querían destinar sus cuantiosos bie- 
nes de fortuna al sostenimiento de un Monasterio; del viaje de la 
Madre Teresa de Jesús á la villa ducal; de sus negociaciones con 
dicho matrimonio; de su terminante negativa á aceptar las condi- 
ciones que fijaban los futuros patronos; del regreso de Santa 



SANTA TERESA DE JESÚS EN ALBA DE TORMES 397 

Teresa á Toledo; de la invitación que al año siguiente la dirigió 
el P. Martín Gutiérrez, rector del Colegio de la Compañía de 
Jesús en Salamanca, para que fundase en esta ciudad un Monas- 
terio; y de la ida de la Venerable Madre á la famosa sede de los 
Estudios, en la cual se repitieron las gestiones del matrimonio 
Velázquez para que se decidiese á realizar la fundación en Alba 
de Tormes. 

Antes de proseguir su relato, expone el Sr. Lamano el plan 
primitivo de las fundaciones de la nueva reforma carmelitana; la 
decisi\a influencia que en el ánimo de la Santa ejerció San Pedro 
de Alcántara; los consejos del P. Báñez y la enemiga del arzo- 
bispo Rojas y Sandoval á la fundación de Monasterios de monjas 
con pobreza, consejos y enemiga que hicieron modificase su 
pensamiento Santa Teresa, y la decidieron á trasladarse de nue- 
vo á Alba de Tormes, donde, previa licencia del obispo Gonzá- 
lez de Mendoza, llevó á cabo el establecimiento del nuevo Con- 
vento. 

Describe luego lo que era en el siglo xvi, bajo el templado 
señorío de los Duques, la villa de Alba, asentada en la falda de 
amplia colina que airosa se eleva 

«En la ribera verde y deleitosa 
del sacro Tormes, dulce y claro río,» 

según primorosamente dice el tierno Garcilaso, y se detiene á 
darnos noticias de D. Francisco Velázquez y de su esposa Doña 
Teresa de Layz, refiriendo cómo, antes de desempeñar aquél la 
Contaduría del Estado de los Duques, ejerció, con grande y no 
común honradez, la Mayordomía de la Universidad, lo cual sirve 
de pretexto al Sr. Lamano para apuntar muy interesantes noti- 
cias sobre el régimen económico de la famosa Escuela salman- 
tina. De la familia y de la vida de Teresa de Layz da también 
minuciosos detalles, describiendo luego la fundación del Conven- 
to, señalando la esplendidez de los fundadores, las prerrogativas 
del patronato, la inauguración del Monasterio, el conocimiento 
que trabó la Santa con muy hidalgas y nobles familias, entre 
ellas la preclarísima de los Duques, la conversión del noble caba- 



398 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

llero Gaytán y las relaciones de la Santa con otras (Jrdenes reli- 
giosas de Alba y Salamanca. 

Tres capítulos, el ix, x y xi, consagra a hablar de la familia 
de Santa Teresa en Alba, y especialmente de la sobrina más 
querida de la Mística Doctora^ de Doña Beatriz de Ahumada, 
que más tarde fué la Aladre Beatriz de Jesús, y cuyas virtudes 
hicieron que muriese en olor de santidad. Habla á continuación, 
con gran copia de detalles, de la vida de la insigne hija de Avila 
en la villa ducal, de las reformas que experimentó el Convento, 
de las contrariedades que aquélla sufrió, de los trabajos literarios 
que realizó en Alba y, por último, de su muerte, describiendo 
como remate de su trabajo el Monasterio, y dando cuenta de las 
vicisitudes del incorrupto cuerpo de la Santa. 

Basta esta ligerísima exposición del contenido de la obra para 
comprender su importancia. No es un libro más, que viene sim- 
plemente á aumentar el largo catálogo de los consagrados, den- 
tro y fuera de España, á estudiar la vida y la labor de la bien- 
aventurada Teresa de Jesús, á la que con razón se ha llamado 
madre y fundadora de una religión , honra y gloria de las espo- 
sas de Cristo, ornamento de la nación española y dechado rarí- 
simo de las más heroicas virtudes. Es mucho más que eso. Por el 
trabajo de investigación que revela, por la cantidad de noticias 
nuevas que encierra, por lo que completa la biografía de la Mís- 
tica Doctora^ por la sana y acertada crítica que en ella campea, 
y hasta por el lenguaje en que está escrita, lenguaje que evi- 
dencia la influencia que en el ánimo y en el pensamiento del 
autor han ejercido los grandes escritores del período de oro de 
nuestra literatura, la obra del Sr. Lamano reúne condiciones so- 
bradas para ser calificada como de mérito relevante. 

Claramente demostró la Academia que éste era el juicio que 
le merecía dicha obra, al otorgar al Sr, Lamano, á raíz de la pu- 
blicación de aquélla, el título de Correspondiente suyo, premian- 
do de esta suerte la laboriosidad del docto canónigo y el servicio 
que había prestado á la cultura patria. Oue obras como la titula- 
da Santa Teresa de Jesús en Alba de Formes^ entrañan una do- 
ble importancia: la que en cualquier trabajo histórico se des- 



SANTA TERESA DE JESÚS EN ALBA DE TORMES 399 

prende del acierto en la investigación, que abre nuevos horizon- 
tes á la labor de los doctos, y la que arranca de la conveniencia 
y utilidad de conocer á fondo el sujeto ó la acción sobre que 
versa aquél. 

Conocer á Santa Teresa, puntualizar su vida, estudiar la labor 
que llevó á cabo, no es solamente tributar un debido homenaje 
á la mujer fuerte que, como escribió Fr. Diego de Yepes, pobre 
de riquezas y humanos favores, aunque en bienes del cielo rica, 
con increíbles trabajos fundó una religión, así de hombres como 
de mujeres, é instituto y perfección de vida aventajadísima, y la 
ordenó toda á la propagación de la fe y extirpación de las here- 
jías; no es, tampoco, añadir una hoja más á la corona tejida á la 
insigne escritora que, «en la alteza de las cosas que trata, y en 
la delicadeza y claridad con que las trata, excede á muchos in- 
genios, y en la forma del decir, y en la pureza y facilidad del 
estilo, y en la gracia y buena compostura de las palabras, y en 
una elegancia desafeytada que deleita en extremo, dudo yo, 
dice Fr. Luis de León, que haya en nuestra lengua escritura que 
con ellos se iguale». 

Conocer á Santa Teresa, puntualizar su vida, estudiar sus 
obras, es contribuir á conocer la psicología del pueblo español 
durante el siglo xvi; porque, para penetrar en el fondo de aque- 
lla portentosa acción material y moral, que se cifra en la mara- 
villosa labor de nuestros grandes escritores, cuyo genio sigue 
siendo objeto de universal acatamiento á través de los siglos; en 
los asombrosos descubrimientos, que rasgando los misterios del 
mar tenebroso completan para la humanidad la obra de la crea- 
ción; en las increíbles hazañas, cuya grandeza hace palidecer las 
de los héroes mitológicos; en el casi incomprensible esfuerzo, 
por ningún otro pueblo superado antes ni después, con que ven- 
cimos y dominamos en todas partes, por tierra y por mar, en 
Europa y en África, en América y en Oceanía; para explicarse 
lo que era, y por qué era así el carácter y el temperamento es- 
pañol, se hace indispensable estudiar la influencia ejercida por 
nuestros místicos: por el Apóstol de Andalucía, el maestro Juan 
de Avila; por el elocuentísimo autor del Memorial de la vida cris- 



400 boletín de i-a reaí. academia de la historia 

tiana, Fr. I^uis de Granada; por el Doctor extático, San Juan de 
la Cruz, compañero de Santa Teresa en la obra de reforma de la 
()rden de los Carmelitas en España; por el erudito y profundo 
Fr. Diego de Fstella; por el dulcísimo cantor de La vida del 
campo., Fr. Luis de León; por el ilustre teólogo y brillante escri- 
tor Fr. Pedro Malón de Chaide, y por tantos otros, entre todos 
los cuales figura en primera línea la Santa Doctora de Avila, cu- 
yas palabras «pegan al alma fuego del cielo, que la abrasa y des- 
hace». 

V no sólo hace falta conocer la influencia ejercida por los es- 
critores místicos para explicarse la obra de España en el si- 
glo XVI, sino que precisa examinar cómo en el pensamiento y en 
la voluntad de la masa popular se torcieron, se exageraron y se 
bastardearon las ideas y los principios sostenidos y divulgados 
por aquéllos, para comprender una de las más poderosas causas 
de nuestra caída, acaso mayor en el orden moral que en el orden 
material, con ser tan grande en este último, caída que nos con- 
dujo rápidamente á las tristezas, á las negruras, á las vergüenzas 
de fines del siglo xvii; y para lo uno y para lo otro son indispen- 
sables libros como el del Sr. Lamano, en los cuales una investi- 
gación perseverante y feliz y una crítica desapasionada y serena, 
nos permiten apreciar con exactitud uno de los múltiples y más 
interesantes aspectos de la sociedad española de aquella época. 

Teniendo todo esto en cuenta, la Academia estima que la 
obra Santa Teresa de yesús en Alba de Tornies, original del se- 
ñor Lamano, es acreedora á gozar de los beneficios que el citado 
decreto de 1 900 otorga á las que, como ésta, entrañan mérito 
relevante. 

Tal es el dictamen que el que suscribe somete al juicio y re- 
solución de la Academia, la cual, como siempre, acordará lo 
más acertado. 

26 Febrero 191 5. 

Jerónimo Bécker. 



GLORIA POSTUMA DE SANTA TERESA 4OI 



IX 



GLORIA POSTUMA DE SANTA TERESA EN EL DÍA PRIMERO 

DEL AÑO 15S6. DOS RELACIONES AUTÓGRAFAS DEL PADRE 

RIBERA, INÉDITAS 

Revelación del cuerpo de la Santa en Ávila. 

De este suceso hizo breve relato Fr. Diego de Yepes, como 
testigo de vista (l), afirmando que en el monasterio de San José 
de Avila, cuando las monjas mudaron el hábito al cuerpo de la 
Santa, aquel incorrupto cuerpo «se tenía en pie y que tenía sus 
cabellos tan asidos que de ellos le levantaban la cabeza y que 
estaba su carne tan tratable que con el tacto del dedo se hundía 
y se levantaba». 

Algo más extensa, pero no completa, es la relación que hizo 
de tan interesante suceso el P. Francisco de Ribera (2), que fué 
el primero y mejor biógrafo de la Santa. Para su cabal inteligen- 
cia, conviene tener presente otra relación, que ha permanecido 
hasta el año pasado inédita y ha sido publicada por D. José de 
Lamano, Correspondiente de nuestra Academia en Salaman- 
ca (3). Consta ya que en la traslación del sagrado cuerpo de 
Santa Teresa desde Alba de Tormes á la ciudad de Ávila en los 
días 24 y 25 de Noviembre de 1 585, intervinieron no solamen- 
te el provincial de Castilla Fr. Gregorio Nacianzeno y su com- 
pañero, sino también Pr. Jerónimo Gracián, el P. Julián Dávila, 
capellán del monasterio de San José, y D.Juan Carrillo, canónigo 
de la catedral Avílense, que escribió esta relación y la dirigió 
á D. Alvaro de Mendoza, Obispo de Palencia, luego que hubo 
traído y entregado el sagrado depósito, del que fué portador á la 



(1) Vida, virtudes y milagros de la bienaventurada virgen Teresa de Je- 
sús, por el limo. Sr. D. Fr. Diego de Yepes, del Orden de San Gerónimo, 
Obispo de Tarazona, tomo u, pág. 28. Madrid, 1797. 

(2) Vida de la Madre Teresa de Jesús, libro v, cap. 11. Salamanca, i 590. 

(3) Sania Teresa de Jesús en Alba de Tormes, págs. 331-333. Salaman- 
ca, 1914. 

TOMO LXVI. 26 



402 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Comunidad del monasterio de San José, á fin de que reposase en 
la misnia capilla que D. Alvaro había designado para su propio 
enterramiento. «Sea Dios bendito — exclama el autor de la Rela- 
ción, al terminarla, — que ha traído á Vuestra Señoría un tal 
huésped d su capilla (l), por cuya intercesi<3n puede esperar 
Vuestra Señoría estar cierto que le dará acá vida para gozarla 
acabada y perfeccionada (2), y después le acompañará en la 
eterna.» 

En el códice (estante II, grada 5.^, núm. 132, páginas 242 
y 243), el P. Ribera, de su puño y letra, expuso toda la fuente de 
la que sacó su noticia compendiada. Dice así: 

«Esto que se sigue pasó el día de la Circuncisión de I 586; y es 
una relación que la Priora de Ávila envió á la de Salamanca. 

Habiendo procurado un siervo de Dios y letrado que se tomase 
por testimonio esto, y que entrasen á ver el santo Cuerpo algunos 
médicos y teólogos para eso, para que, cuando acabada la capilla, 
se pasase allí y se manifestase al pueblo, y habiendo parecido esto 
muy bien al P. Presentado Fr. Juan de las Cuevas, provincial de 
los Dominicos, que se halló allí entonces, y con el Maestro Daza 
y con el Tesorero (3), pidieron á la Priora María de San Jeróni- 
mo una relación, la cual dilató hasta tener para ello respues- 
ta del P. Vicario Fr. Gregorio Nacianceno; y escribióla el día 
de Pascua (4); y recibió respuesta la víspera de año nuevo tar- 
de, en que decía que le parecía orden del cielo y que luego se 
entendiese en ello. Y á la misma hora, que era á las cinco de 
la tarde, entraron en Avila el P. Fr. Diego de Yepes, prior 
de San Jerónimo, de Madrid, y el Licenciado Laguna, Oidor del 
Consejo Real, y Don Francisco de Contreras, Oidor que había 
sido de Navarra, que habían venido de Madrid sólo á este nego- 
cio; y fuéronse en casa del Olíispo, donde se aposentaron y le 
descubrieron el secreto y el tesoro que en su ciudad tenía. \\\ 



(i) Del Obispo, en la iglesia de San José. 

(2) No vivió mucho más, porque falleció en 19 de Abril de 1586, sá- 
bado, víspera del domingo del Buen Pastor. 

(3) De la Catedral. 
Í4) De Navidad. 



GLORIA POSTUMA DE SANTA TERESA 4O3 

envió esa noche bien tarde á llamar al Tesorero; y púsole obe- 
diencia que le dijese todo lo que sabía acerca de esto; y sabién- 
dolo de él dijo que él quería también con ellos ir á ver el santo 
cuerpo; y envió aquélla (l) á las monjas, estando (2) en maitines, 
pero que iría allá el día siguiente á las nueve de la mañana, que 
era día de año nuevo. 

A la mañana, el P. Fr. Diego de Yepes dio á la madre Prio- 
ra una carta del Padre Provincial, en que le daba á él sus ve- 
ces en todo lo que á aquel negocio tocase; y en diciendo él misa 
vino el Obispo con los Oidores ya dichos, y el Provisor y otras 
personas, que en todas serían 19 ó 20 personas graves; y que- 
daron á la portería; y el Obispo no quiso entrar allá por el 
concilio (3); y ansí entraron dos médicos, y el P. Fr. Diego Ye- 
pes con su compañero, y el P. Julián de Avila, por el santo cuer- 
po; y cerraron las puertas de la calle, y pidieron una alhom- 
bra y hachas; diéronselas con velas para casi todos. Uno de los 
médicos pidió una tabla para sacar el santo cuerpo, parecién- 
dole imposible estar de manera que no se desgobernase lleván- 
dole sin ella. Diéronsela; pero no fué necesaria, porque está 
de suerte que para vestirla su hábito la ha tenido la Madre Priora 
en pie. 

Sacáronla en un colchoncito, en que la tienen echada en unas 
andas, que por ser grandes no se pudieron sacar; y puesta sobre 
el alhombra que allá fuera tenían , la descubrieron. Estándolo 
también (4) la cabeza del Obispo (5); y puestos de rodillas, él y 
los demás con grande admiración la miraron, y con hartas lágri- 
mas; y los médicos con mucha devoción y no menos curiosidad 
para más afirmarse en decir era obra miraculosa. 

Y el Obispo decía ser grande el tesoro; que no tenían las mon- 
jas más que desear en esta vida; y les encomendó mucho que se 
guardase con gran decencia este tesoro, y se le hiciese una rica 



(1) Demostración de su voluntad. 

(2) Ellas. 

(3) De Trento. 

(4) Descubierta. 

^5) D. Pedro Fernández de Temiño. 



40-t BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

caja, y que no se tornasen á ser\-¡r de aquella alhombra sobre 
que había sido puesta; y puso descomunión á los que allí esta- 
ban para que no dijesen nada, mas ellas han procurado se les 
quite, y ya están libres. Y en el entretanto no hacían sino decir: 
OJil que habernos visto grandes viaravillasl (Lo) que no caus(') 
poca confusión y variedad de dichos en la ciudad, y algunos tan 
desbaratados que vino uno á decir que la santa monja de las 
llagas de Portugal se había muerto, y la tenían las monjas en de- 
pósito para llevarla al Escurial. 

Ya está divulgado, porque el mismo Obispo lo dice á todos, y 
vienen muchos con gran devoción de la ciudad y aun de fuera 
de ella, diciendo quisieran servir de barrer aquella iglesia. 

La misma tarde habló el Obispo á los médicos; y por muchas 
razones afirmaron ser cosa sobrenatural; y ansí lo firmaron. Tor- 
náronla á meter los mismos que la sacaron.» 

Lo que después de esto pasó, lo averiguó el P. Ribera, y lo 
dejó indicado al pie del capítulo i del libro v, hablando del reci- 
bimiento que al cuerpo de su santa Madre hizo la Comunidad de 
las Monjas Carmelitas Descalzas de San José: 

«Tuviéronle al principio en el Capítulo en unas andas con sus 
cortinas muy bien puestas. Después hicieron un cofre largo á 
manera de tumba, aforrado por de dentro con tafetán morado con 
pasamanos de oro y seda, y la clavazón dorada, como lo son 
también las cerraduras y llaves y aldabas, y dos escudos de oro 
y de plata, uno de la Orden, otro del santísimo nombre de Jesús; 
y encima de esta tumba un letrero de tela de oro bordado, 
que dice: 

LA MADRE TERESA DE JESÚS 

Esta (tumba) vi yo, y aunque no estaba allí el cuerpo, se tenía 
todavía el olor.» 

El cuerpo de la Santa fué devuelto al monasterio de Alba de 
Tormes en 23 de Agosto de 1586. 

A esta devolución estuvo presente el P. Ribera, y la describió 
con largos pormenores, dignos de alta estimación, en el capí- 
tulo 11 del referido libro. 



GLORIA POSTUMA DE SANTA TERESA 405 

En el capítulo v, que trata de los milagros de nuestra Santa, 
habla de uno que, con mayor extensión en dicho códice de nues- 
tra x\cademia, pág. 240, está escrito de su mano, y que trans- 
cribo aquí: 

Milagro de Santa Teresa en Medina del Campo. 

«Milagro que nuestro Señor hizo por la Madre Teresa de Jesús 
en Medina el día de año nuevo de 1 586, y se tomó allí por tes- 
timonio: 

»Una hermana novicia de diez y seis años, llamada Juana del 
Espíritu Santo, ha tenido una enfermedad, año y medio, de gota 
artrítica con grandes dolores. De cinco meses acá ha estado im- 
pedida de todos sus miembros con calentura contina; y cinco ó 
seis desmayos cada día era el impedimento que tenía que no se 
podía menear por sí ni con ayuda alguna, si no era llevándola 
dos religiosas con harto trabajo suyo. Hanla curado dos médicos, 
y ningún remedio de los que la han hecho aprovechaban, antes 
se le acrecentaban los dolores con ellos. El día de año nuevo 
fueron tan intensos y los desmayos tan á menudo que la enfer- 
mera, movida á piedad, se acordó de ponerle un pedazo de una 
faja de la Madre Teresa de Jesús, la cual había pedido la misma 
enferma más había de dos meses. Ordenaba nuestro Señor que 
siempre se ohidase; y fué su Majestad servido que en este día de 
su santo Nombre de Jesús, del cual era la Madre gran devota, se 
la pusiese la enfermera, que fué á las tres de la tarde de este 
día. Al punto sintió la enferma un temblor interior y exterior, 
acrecentándosele los dolores de manera que pedía se la quita- 
sen. Duróla una hora. Pidióla una hermana que se levantase; f 
hízolo con gran ligereza sin dolor alguno. Salió de la celda sin 
ayuda de nadie por la casa, con muchas lágrimas de devoción, 
con las manos puestas, diciendo: Madre, gracias danos d Dios, 
que nuestra Madre Teresa de yesús me ha sanado. 

»IIa proseguido la salud muy entera desde la mesma hora di- 
cha, de manera que anda por sus pies, y ha 'quedado sin calen- 
tura ni desmayos. Gracias á Dios por todo.» 



406 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

P^chó el sello á esta relación el 1*. Ribera, escribiendo al pie 
de la abreviada que estampó en i 590: 

«Y yo pasé por allí, como ocho meses después, y para certi- 
ficarme de esto, hablé á la misma Juana del Espíritu Santo, y me 
dijo cómo había quedado buena de la manera que he dicho, y lo 
estaba entonces.» 

Otras apuntaciones autógrafas del P. Ribera contiene el pre- 
sente códice, joya literaria de inestimable valor, que posee nues- 
tra Academia, de las cuales procuraré darle cuenta en sazón 
oportuna. 

Madrid, 20 de Marzo de 1915. 

Fidel Fita. 



X 

A PLAYMATE OF PHILIP II, BEING THE HISTORY OF DON 

MARTIN OF ARAGÓN, DUKE OF VILLAHERMOSA, AND OF DOÑA 

LUISA DE BORJA HIS WIFE, 

by Lady Mor don. 

London: John Lañe, the Bodley Head. 

(Un lomo en 8.° de 224 páginas con 17 grabados.) 

Xo se escribieron para la mujer inglesa los consejos que a la 
española daba Fr. Luis de León en su Perfecta casada. El espí- 
ritu anglo-sajón, sea cual fuere el sexo en que encarne, parece 
hecho para vivir libre, leliz é independiente, y no en la estrecha 
cárcel del hogar á que el sabio agustino condenaba á la mujer, 
unida al hombre por la indisoluble coyunda. No se contenta la 
mujer inglesa con ejercer su legítimo señorío, honesto ó des- 
honesto, dentro de las lindes de lo que siempre fué campo de 
acción y natural esfera de la influencia femenina. En su afán de 
tomar parte en la universal competencia que constituye la lucha 
por la vida, y estimulada á veces por la necesidad, que no re- 
conoce ley ninguna humana, invade hoy todos los terrenos que 



A PLAYMATE OF PHILIP II 4O7 

el hombre tenia antes acotados como propios, y hasta aspira á 
medir con él sus armas en el de la fuerza, con singular auda- 
cia y sin que la arredren golpes ni castigos. Uno de los ramos 
en que descuella la exuberante actividad intelectual de la mujer 
inglesa, es el de las letras. La gran sala de lectura del Museo bri- 
tánico, como los diferentes cuartos del Record Office ó Archivo 
Nacional, vense llenos de mujeres, ocupadas en consultar li- 
bros ó en copiar documentos; siendo muchas de las últimas me- 
ras copistas, porque éste es en Londres oficio femenino. Innúme- 
ras son las novelistas que hacen gemir en Londres las prensas 
del Reino L'nido con los partos de su ingenio, y no pocas se 
dedican á vulgarizar la historia, ya traduciendo las escritas en 
lengua extraña, ya extrayendo de autores poco conocidos ó de 
fatigosa lectura episodios amenos que divierten é instruyen al 
común de las gentes; porque indudablemente, en Inglaterra se 
lee mucho, cuando tanto se escribe y se publica. Claro es que 
no todos estos autores femeninos escriben por pura necesidad ó 
por vocación divina. Muchas habrá que se crean llamadas á em- 
puñar la pluma y no la rueca, sin que las llame, sin embargo, el 
Señor por ese camino, y sin que sus obras estén destinadas á 
acrecentar siquiera el literario acervo. Pero siempre será de 
agradecer la buena intención de las que dedican sus ocios, no 
á vanos pasatiempos, sino á intelectuales )■' disciplinados de- 
portes, 

Lady Moretón, la autora del presente libro, es una aristocrá- 
tica y cultísima dama, de gallarda presencia, á quien tuve el 
gusto de conocer y de tratar en Londres. Entróle gran amor por 
nuestra patria, porque á la sazón, antes de que la guerra viniera 
á ensangrentar al mundo y á enturbiar en muchos el claro en- 
tendimiento, cotizábase en Inglaterra muy alto el papel español 
y la llamada pérfida Albióti era para Rspaña la más leal y des- 
interesada amiga, de lo que puedo dar fe. La hispanofilia de 
Lady Moretón hízola viajar por España y dedicarse luego con 
ahinco y cariño al estudio de nuestra lengua hermosa y peregri- 
na, cuyas redondas y turgentes formas á tantos enamoraron y 
rindieron. Mas no se contentó Lady Moretón con gozarla á solas, 



408 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sino que, movida acaso por cierto natural y legítimo amor pro- 
pio ó por el deseo de estimular á sus compatriotas con su ejem- 
plo, dio á la estampa una traducción que hizo de Jeroniin^ del 
P. Coloma, con el título de Don John of Austria. Y como todo 
es empezar, según el refrán castellano, al prurito literario de Lady 
Moretón débese la presente historia de los Duques de Villaher- 
mosa, Don Martín de Aragón y Doña Luisa de Borja, sacada, se- 
gún la autora modesta y paladinamente declara, de los libros con 
que tu\o la bondad de obsequiarla el Duque de Luna, quien la au- 
torizó á hacer de ellos uso y á reproducir sus grabados, y le faci- 
litó además preciosas noticias sobre el pintor Rolam de Mois, tan 
poco conocido. Nuestro ilustre compañero D. José Ramón Méli- 
da, con la Memoria que precede al Discurso sobre las ]\ledallas 
y el Álbum cervantino, y el P. Nonell con su biografía de la 
Santa Duquesa, son los que han proporcionado á Lady ^loreton 
los datos para escribir su libro, que no es otra cosa, según ella 
confiesa, que una obra hecha de retazos, en que el sastre sólo ha 
puesto el hilo para juntarlos y coserlos. Nada hemos de decir de 
la calidad del hilo, cjue no es el mismo que usaba Macaulay; pero 
estando la aguja en aristocráticas manos femeninas, sería descor- 
tés y temerario el suponer que no habían sabido cumplir su co- 
metido. A la Academia toca, sin embargo, el emitir más acerta- 
do fallo. 

Madrid, 12 de Marzo de 19 15. 

El ?\1arqués de Villa-Urrutia. 



XI 
ROCAS Y CUEVAS PINTADAS DE VÉLEZ BLANCO 

Llace poco más de dos años sólo eran conocidas en esta re- 
gión las pinturas rupestres que decoran la Cueva de los Letreros 
en el cerro del Maimón, que describe el Sr, Góngora en su obra 
Antigüedades prehistóricas de Andalucía. Estudiando la topo- 



ROCAS Y CUEVAS PINTADAS DE VELEZ BLANCO 409 

grafía del terreno, adquirí la convicción de que dichas pinturas 
no debían ser únicas y por ello emprendí una serie de reconoci- 
mientos en las inmediaciones, teniendo la suerte de ver confir- 
madas mis presunciones con el descubrimiento de tres nuevos 
sitios pintados muy semejantes al mencionado por el Sr. Gongo - 
ga. Animado por estos hallazgos, decidí continuar mis rebuscas 
en otros sitios de la misma formación jurásica que abundan en 
este término, dando por resultado el encuentro de otra cueva 
pintada en el cerro del Gabar. 

Teniendo que añadir á éstos el descubrimiento realizado en el 
mes de Junio último, en el sitio conocido por el Estrecho de San- 
tonge, y que, por creerlo de arte distinto á los anteriores, consi- 
dero ha de tener interés para los que con tanto éxito se dedican 
á esta clase de estudios. 

Antes de hacer descripción de este nuevo sitio creo oportuno 
hacer una ligera reseña historiando el por qué de estos descubri- 
mientos y á quién, verdaderamente, es debido hayan tomado 
esta importancia. Apenas hube realizado el encuentro de las 
rocas pintadas del Maimón y Cueva del Gabar y suponiendo 
fuesen de alguna importancia estos descubrimientos, escribí, 
participándoselos, á mi distinguido amigo el ilustrado Ingeniero 
de Minas y eminente arqueólogo, D. Luis Siret; dicho señor, 
teniendo conocimiento de estarse haciendo estudios de esta ín- 
dole en las provincias de Santander y Lérida, por los sabios 
arqueólogos y profesores del Instituto de Paleontología humana 
de París, MM. Henri Breuil y Plugo Obermaier, que tan brillan- 
tes éxitos han obtenido por sus descubrimientos y estudios de 
las cuevas pintadas de Altamira, Alpera, Cogul y otras, y apro- 
vechando una visita que realizaron á estudiar en su magnífico 
Museo Arqueológico, les hizo venir en su compañía, teniendo el 
honor de conocerles y acompañarles á los sitios por mí descu- 
biertos; bien impresionados por mis hallazgos, alentado y ayu- 
dado de su valiosa cooperación, hizo que encontráramos nuevos 
sitios con pinturas, y esta prima\-era, que es la tercera cam- 
paña en esta región, ha sido bastante fructuosa, encontrando 
varias cuevas pintadas en la próxima Sierra de María; después, 



4 10 ROLETÍN' DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

visitando un yacimiento Paleolítico que descubrí hace dos años 
y que ex|)loramos en colaboración los Sres. Breuil y Cabré, hizo 
que, llamándole la atención al Sr. Breuil sobre varias cuevas que 
ha\' en el sitio llamado Arroyo del Moral, al Poniente y á unos 
tres kilómetros del referido yacimiento, manilestando deseos de 
conocerlo y acompañado por mí, nos trasladamos al indicado 
sitio, siéndoles sumamente agradable la primera impresión tanto 
por la abundancia de cuevas cuanto por lo ameno del lugar. 
Una vez empezado el examen de estas cuevas, no tardó el señor 
Breuil en encontrar algunos trozos con pinturas; animado por 
este descubrimiento, dada su mucha práctica y su espíritu 
observador notable, en seguida fué encontrando más pinturas que 
nadie había logrado ver; llegado á un trozo pintado, sus ojos 
escrutadores se animaron ante el descubrimiento de una bella 
pintura representando dos ciervos de gran tamaño, demostrando 
en sus actitudes y correcto dibujo algo que hasta aquella fecha 
nadie había logrado encontrar en este país, revelando un arte 
muy semejante al de Cogul, y que dicho Sr. Breuil, después de 
estudiado, dará á conocer. 

Terminada esta campaña tan fructuosa, á la que tuve el honor 
de acompañarles, y retirados de este término para proseguir sus 
estudios por Sierra Morena, decidí el hacer una pequeña excur- 
sión por si lograba encontrar nuevos sitios para la próxima cam- 
paña, trasladándome al efecto al sitio mencionado del Estrecho 
de Santonge (l), distante de este pueblo unos catorce kilómetros 
por la parte Norte, donde el año anterior, en un ligero reconoci- 
miento que hice, logré encontrar trozos de cerámica neolítica, 
algunos molinos de la misma época y en la cima del cerro de la 
derecha una gran fortificación consistente en un robusto muro 
de piedras rodeando toda la parte vulnerable de la meseta, por 



(i) Conserva el nombre de Estrecho de Santonge, por haber pertene- 
cido las tierras de labor que hay en este sitio á D.Jaime de Santonge, que 
vino con D. Pedro Fajardo á su servicio á pi-incipios del siglo xvi. En 
documentos antiguos que he leído se le designa con el nombre de Estre- 
cho de Almadique, nombre probablemente árabe, como otros muchos 
que se conservan en este pueblo y cuyo significado ignoro. 



ROCAS Y CUEVAS PINTADAS DE VELEZ BLANCO 4II 

la parte Norte y Levante, que es la única accesible, pues por el 
Mediodía y Poniente existe un profundo tajo casi vertical de más 
de cuarenta metros de altura. Frente á este cerro, y á distancia 
de unos trescientos metros, existe otro de igual altura, de subida 
difícil por lo escarpado, viéndose numerosas cuevas y abrigos en 
que, por su posición estratégica admirable, por la proximidad de 
las aguas, la abundante vegetación c|ue demuestra haber tenido 
y la- mucha caza que habría, haría fuese elegido por aquellas 
remotas gentes como lugar de su residencia. No me equivoqué 
en mis apreciaciones, pues, una vez escalada la pendiente ladera, 
llegué á una cueva de regulares dimensiones, orientada al Norte; 
después de un ligero examen logré ver algunas pinturas en las 
superficies más á propósito; estas pinturas parecen estar deterio- 
radas y confusas, pudiendo distinguirse únicamente algunas figu- 
ras esquemáticas, pues sólo en la parte inferior hay una figura 
bastante bien conservada representando, al parecer, un pequeño 
caballo; llamó mi atención el suelo de dicha cueva, formado de 
la misma roca, en que las partes más salientes están perfecta- 
mente bruñidas, dato que he observado en todas las cuevas pin- 
tadas, pareciendo ser debido esto al haber sido visitadas por 
muchas gentes durante infinidad de años, asemejándose su puli- 
mento al que adquieren los empedrados de las viejas poblacio- 
nes por donde el tránsito ha sido muy activo durante muchas 
centurias (l). 

Próximo á esta cueva existe otra de mayores dimensiones, con 
el piso igualmente pulido, apreciándose en sus paredes algunas 
pinturas, existiendo al frente una pequeña figura, de pintura ne- 
gra, junto á una gran mancha roja, siendo ésta la única que hasta 
el presente he visto en negro, que son las que en el dibujo nú- 
mero 2 están en el pequeño recuadro; en la parte de la izquierda 
tuve la dicha de encontrar otra pintura, en mi concepto más 
interesante, de mayor tamaño y bastante bien conservada, repre- 
sentando esta figura dos ciervos afrontados, de muy buen dibujo, 
no logrando descubrir más que medio cuerpo, como se ve en di- 

(ij Esta descripción la representa el dibujo núm. i (pág. 412'. 



412 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



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Dibujo núm. i. 



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Dibujo núm. 2. 






NUEVAS PINTURAS RUPESTRES EN VELEZ BLANCO 4I3 

cho dibujo núm. 2; el color también es rojo obscuro; guarda esta 
composición mucha relación con los descubiertos por el señor 
Breuil en los la\-aderos de Leria, de que antes hago mención, y 
cuyo arte, desconocido hasta el presente en esta región, lo com- 
para el Sr. Breuil con el de Cogul. Esta cueva está orientada al 
Norte, frente á una abundante fuente llamada de los Pastores. 
Habiendo notado en estas pinturas dos tonos de rojo, especial- 
mente en los ciervos, pareciendo estar repintados con un rojo 
más obscuro, siendo el profundo rojo bermellón, no siendo difí- 
cil que este cambio de coloración pudiera obedecer á la sobre- 
oxidación de la materia colorante en la capa superficial y á los 
agentes exteriores con quienes está en contacto más inmediato. 
Hice un calco de los trozos más conservados, que son los que 
acompaño en esta Memoria, reducidos á la mitad de su tamaño, 
dejando á otras personas más eruditas su interpretación, así 
como también el fijar la fecha en que fueran pintadas. Con objeto 
de si podía aportar algún dato que pudiera fijar ó comprobar la 
época de estas pinturas, examiné el suelo de las referidas cuevas 
y, careciedo de relleno en donde no hubiese sido difícil el en- 
contrar algún útil de sílex, únicamente puedo referir el hallazgo 
de trozos de cerámica neolítica, que en la ladera de este cerro 
encontré en el año anterior. 

Vélez Blanco, 27 de Octul^re de 1913. 

Federico de Motos. 



XII 

NUEVAS PINTURAS RUPESTRES EN VÉLEZ BLANCO 

Con su habitual perspicacia y acierto, el señor Director dispuso 
que se informe sobre una comunicación del Sr. D. Federico de 
Motos, muy interesante, por descubrir y relatar un nuevo dato 
para la primitiva historia del Arte en hispana, de la c[ue ya tan- 
tos ha ofrecido la región plcistocena y neolítica de X^élez Blan- 
co (Almería). 



414 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Cumplo, pues, el encardo con la satisfacción que produce á 
quienes nos ocupamos en exploraciones arqueológicas, de las 
que vemos ir resur nendo la siempre grandiosa y originalísima 
figura de España. 

Con gusto entro á la obligación de elogiar, en parte, lo mucho 
que merece el farmacéutico Sr. Motos, porque siendo otros sus 
estudios y sus trabajos, se lanzó casi el primero á rebuscar por 
aquellas sierras nuevas pictografías al aire libre, cuando sólo eran 
conocidas las misteriosas y entonces inexplicables, descubiertas 
por el célebre historiador de Prehistoria andaluza, Sr. Góngora. 
Resulta así mayor merecimiento en quien, sin otros estímulos que 
los nobles y generosos de servir á su país y á la Ciencia, se im- 
pone las penosas molestias de recorrer tajados peñascos por 
muchos kilómetros, sin otro apoyo que la Ciencia pleistocena, 
entonces tan en sus comienzos, que aún no le explicaba los sig- 
nificados y simbolismos de aquellas pictografías al aire ubre, 
como las tituladas Peña Escrita, de Fuencaliente, y la de los 
Letreros, de Vélez Blanco. 

Mucho le animaba y valía la amistad que desde antiguo le une 
al sabio arqueó'ogo cuanto persistente y afortunadísimo inventor 
de miles de descubrimientos, todos admirables, nuestro tan sin- 
gularmente estimado compañero el Sr. Siret, quien proporcionó 
al Sr. Motos una dilucidadora visita, que en breves días de expli- 
caciones magistrales y de, por doctas, casi intuitivas recorridas 
por la sierra, le sirvieron de guías y maestros los especialistas 
investigadores Sres. Rreuil y Cabré, acompañados por el Sr. Si- 
ret, quienes estimaron en mucho é interpretaron en su clasifica- 
ción artística los notables descubrimientos del Sr. Motos, que 
con los realizados por aquéllos en las Batuecas (Salamanca), 
atestiguaban la novedad de existir en esos lugares un arte dife- 
rente del característico para la Cantabria y Oriente de España. 

Ya, afortunadamente, publicados están por el abate Breuil 
los primeros notables descubrimientos del Sr. Motos en la Fuen- 
te de los Molinos y cerro del Gabar. 

Nueva visita al año siguiente, acompañado por el Sr. Ober- 
maier, para estudiar otra estación descubierta por el infatigable 



NUEVAS PINTURAS RUPESTRES EN VELEZ BLA^'CO 415 

Sr. Motos, y esto ofreció la afortunada ocasión de que, unido 
á los Sres. Breuil, Obermaier y Cabré, se descubriese una cue\-a 
con pinturas, contigua á la de los Letreros, y otra segunda lla- 
mada de la Yedra, y aún otra más, que se titula de la Solana del 
Maimón, todas ellas en el cerro de este último nombre, y térmi- 
no municipal de Vélez Blanco. 

Casi todas las pinturas de esas cue\as pertenecen á un estilo 
común, pero á fases distintas, de una variedad múltiple, no tanto 
en el fondo como en la forma, lo que descubre pertenecer á di- 
versas fases de la vida de aquel primitivo pueblo. 

Pero motiva este Informe un importantísimo descubrimiento 
del Sr. ]\Iotos en el llamado Estrecho de Santonge, distante 14 
kilómetros al Norte de Vélez Blanco, pues viene á corroborar 
un dato de trascendencia, hasta entonces único, el hallado por el 
abate Breuil y Sr. Cabré en término de \"élez Blanco, y sitio 
llamado Lavaderos de Leria. 

El hallazgo del Sr. Motos en Santonge, se constituye por la 
pintura en rojo de dos ciervos afrontados, de los que acompaña 
dibujo, y como son de un realismo artístico notable, declara una 
invención y unas afirmaciones tan interesantísimas como antes 
indiqué, pues se creía que el arte rupestre en España se dividió 
en familias repartidas geográficamente, y tan diversas, como que 
no se hallaba en la región del Oriente arte del estilo del Sur, y 
mucho menos en el Norte, ó vicever¿a; pero este hallazgo corrt)- 
bora al anterior ya citado, y \ienen y logran rebatir por com- 
pleto tal teoría: el buen arte realista que representan, el ser de 
mucho mayor tamaño que las del estilo propio del Sur de Espa- 
ña, así como por la gran semejanza que ofrecen con los animales 
de Cogu!, y su coincidencia en técnica, se las puede y debe cla- 
sificar como paleolíticas y correspondientes al período magda- 
leniense. 

Los otros dibujos que acompañan á los de ambos ciervos, son 
de los característicos á las pinturas rupestres del país; y por sus 
estilizaciones acusan el simbolismo neolítico, el que ofrece la 
gran singularidad, para Vélez Blanco y su- comarca, de estar 
pintado en negro, es aún más exagerada estilización de las que 



4l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

descifra el abate Breuil, por representaciones femeninas, y el 
que nos ocupa, en bastante se asemeja á uno publicado por tan 
eminente arqueólogo, y el no menos estimado Dr. Obermaier, 
en el último lugar de su lámina 21 de la tirada aparte del 
tomo xxm de L Anthropologie: emblema que corresponde á Peña 
Escrita, de Fuencaliente (Ciudad Real). 

Extraordinariamente atraen la atención del mundo científico las 
exploraciones arqueológicas en España, porque son infinitos y con- 
tinuos los descubrimientos que ofrecen grandes novedades, por 
las que se proclama la extraordinaria originalidad de nuestra raza; 
si es pequeño dato el que acabo de apuntar, tendríamos para muy 
larga relación si enumerásemos todas las grandes novedades que 
en las pleistocenas abre desfile triunfal aquella invención mara- 
^•illosa, no superada por ninguna otra pictografía rupestre, y que 
constituye un asombro, la Caverna de Altamira; ya sinnúmero 
son las estaciones descubiertas en el extranjero; pero, ¿qué son 
Aurensan, Chancelade, Gourdan, Laugerie-Basse, Cro-^Iagnon, 
Font-de-Gaume, Marsoulas, Lacave, Mas d'Azil, Le Portel y 
otras, que en sus rudísimas representaciones, queriéndose acer- 
car al hombre, quedan en figurar monos, y aun en las esculturas, 
indudablemente de figuraciones humanas, com.o las de Baoussé- 
Koussé, Brassempouy, y las célebres del Dr. Lalanne, en Laus- 
sel; como la no menos notable de Willendorí", llamadas las Venus 
paleolíticas, pues no son sino enormes rollos de carne, cuyo 
gráseo desarrollo colosal no se aviene con la \-ida de tribu nó- 
mada y de incansables cazadores, que se atribuye á los primiti- 
vos. En esa desestimación de arte que indico no he de olvidarme 
en elogiar la singular cabeza de mujer hallada en Brassempouy, 
la figura ya regularmente conformada de Combarelles, aunque 
acuse un caminar como ayudándose con las manos; las otras que 
Salomón Reinach traduce por los fecundizantes Ratapás; y de 
esta enumeración se llega á demostrar el superior arte y la ori- 
ginalidad hispánica con las esbeltas, proporcionadas y hasta de- 
corosas mujeres de Cogul y de Alpera, lo que atestigua la supe- 
rior belleza y elegancia de las mujeres hispánicas, y el mejor 
gusto con que las escogieron y educaron los autóctonos españo- 



NUEVAS PINTURAS RUPESTRES EX VELEZ BLANCO 417 

les. ¿Qué adelanto más importante y proveclioso que el arco, 
para tribus exclusivamente cazadoras? Pues éste sólo se halla 
fiq-urado, y aun con profusión, en nuestras estaciones paleolíti- 
cas, como Cogul, Alpera, Tortosilla y las dos de Albarracín, 
cuando en el extranjero sólo se quiere adivinar una sospecha de 
arquero en la importantísima escultura auragniciense de Laussel. 

Hasta hoy, por indiscutible afirmación científica, se considera 
la de que no existieron animales domésticos durante el larguí- 
simo período cuaternario, que se inicia con el pre-chellense ya- 
cimiento de Torralba, para extinguirse entre las novedades in\a- 
soras de Mas d'Azil; pero los hombres de nuestra patria, con esa 
originalidad de inteligencia cjue vengo demostrando les caracte- 
riza, dijera mejor les singulariza, buscaron en su cerebro el res 
plandor de una nueva luz, el beneficio de la idea, sugiriéndoles 
una extraordinaria, inmensa, ignorada acción de fuerza, y la bus- 
caron y la encontraron ea los animales, y adelantándose los pa- 
leolíticos hispanos á la primera invasión mediterránea de los 
rudimentarios agricultores neolíticos, emprendieron la impon- 
derable domesticación de los animales; y así se retratan, y así lo 
atestiguan en los dos grupos de cazadores, cada uno acompañado 
por su perro, que ya como amigo y compañero del hombre ha- 
llamos en la asombrosa pintura de Alpera. 

Varias otras originalidades españolas en la época pleistocena 
podría consignar, pero diera en cansado este conato de Informe. 
Y voy á terminarle con una inmensa excepción de originalidad 
paleolítica de nuestras pinturas hispánicas y que pertenece por 
completo á los fines y doctísimos trabajos de esta Academia. 

Todos habéis enriquecido con admirables investigaciones l,-¡ 
triunfal escalinata que, por marmóreos peldaños de monumento, 
habéis hecho subir por ella, toda engalanada de preseas, á la His- 
toria para sentarla en el trono de las glorias de España; por si- 
glos viene esta Academia apartando los telones de sombras que 
encubrían la primitiva Historia; pues l)¡en, el genio español, casi 
desde sus orígenes, ha querido también inscribirse en la crónica 
y acude al primigenio archivo, y allí, como para resguardarle de 
la borradora mano del tiempo, en las reconditeces de una cueva, 
TOMO Lxvj. 27 



4 1 8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la de Alpera, inscribe la primera página de nuestra historia hu- 
mana, pinta la primera gráfica guerra del mundo; allí vemos 
hombres en los dos bandos que pelean, los unos con hachas, 
venablos y azagayas, en tanto que los del contrario les aventa- 
jan con el inventado arco hispánico, con la singular flecha de una 
sola barba; la técnica de las pinturas abonaría que este cuadro 
tal vez quiere perpetuar aquel inmenso trastorno que se iniciaba 
en España y que había de transformar el mundo, la invasión de 
las razas neolíticas que, al desembarcar en nuestras playas, se- 
l^aró á nuestros autóctonos, rechazando á los unos hasta cruzar 
los Pirineos y á los otros á la banda opuesta del Estrecho de 
Calpe, y para que no se dudara de este gran testimonio his- 
tórico, de este diploma de honor, pusieron junto á él, como 
sello rodado, la realista pintura de un alce que, siendo de los 
animales extinguidos con el período paleolítico, confirmase la 
verdadera y legítima antigüedad del monumento, la primera 
página inscripta de nuestra Historia. 

Febrero de 1915. 

El Marqués de Cerkalbo. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



I 



ACTA DE LA JUNTA PÚBLICA DEL DOMINGO 21 MARZO 

DE 1915 



Seiiores: 
Director. 
Hinojosa. 
Conde de Cedillo. 
Vives. 
Herrera, 
Beltrán. 
Aitolaguirre. 

Pérez de Guzmán y Gallo. 
Mélida. 

Pérez ViUa:iul. 
Urena. 
Blázquez. 

Marqués de Villa-Urrulia. 
Bécker. 

Fernández Casanova. 
Martín Arrúe. 

Electos: 
Antón y Ferrindiz. 

Corresponiient.s: 
Torre de Trassierra. 
Vales y Failde. 
Fuertes Arias. 
P. Legísima. 
Dr. Yahuda. 

Pérez de Guzmán y Gallo 
(Secretario accidental.) 



A las tres y media de la tarde (quince y 
media de la oñcial) reunióse la Academia 
en el salón de Juntas solemnes, ocupado en 
la parte destinada al público por una selec- 
ta concurrencia. Constituida la Mesa presi- 
dencial por el Director Excmo. Sr. D. Fidel 
Fita, el infrascrito Secretario accidental, y 
el Censor accidental también, Excmo. señor 
D. Ángel Aitolaguirre, ocupó el puesto des- 
tinado al académico que había de llevar la 
voz de la Academia, por enfermedad del 
Sr. Azcárate, el Sr. Ureña, colocándose á la 
derecha é izquierda del señor Director, los 
señores Secretario perpetuo. Tesorero, An- 
ticuario y Bibliotecario, líinojosa. Herrera, 
Mélida y Conde de Cedillo, y en los bancos 
del estrado los Numerarios y Correspon- 
dientes que se expresan al margen, individuos de todas las de- 
más Academias hermanas y otras personas distinguidas. 

El señor Director abrió la sesión explicando el objeto de la 
Junta, que dijo ser dar posesión de su plaza de número al electo 
Sr. D. Julio Puyol y Alonso, Secretario del Instituto de Refor- 
mas Sociales, y habiendo designado á los Sres. Fernández Casa- 



420 liOI.ETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORLV 

no\a y General Martín Arrúe para que lo introdujesen en el 
estrado, al ocupar en él el puesto designado para este objeto, le 
concedió la palabra para leer su discurso en la forma que pre- 
ceptúa el art. 42 de nuestro Reglamento. 

El discurso del Sr. Puyol versó sobre El abadengo de Sahagt'in, 
como contribución al estudio del feudalismo en España. Prece- 
dióle un sentido elogio de su antecesor en el sitial que venía á 
ocupar, Excmo. Sr. Marqués de Polavieja, de quien, también en 
cumplimiento de los mandatos reglamentarios, dio en el primero 
de los Apéndices del discurso más amplia biografía, exaltándole 
ahora aún más que en sus apreciables obras históricas y en la 
brillantez de los servicios de su carrera militar y política, por el 
firme propósito, que formó el todo de su vida, de profesar y 
rendir en todo momento el culto á España, manifestando en los 
momentos más infaustos por que España, durante su vida, pasó, 
el más ardoroso aliento y la más consoladora esperanza en sus 
destinos. 

Y.Vl su disertación sobre El abadengo de Sahagún, estudio que 
constituye un libro fundamental de erudición y de crítica, más 
que un discurso, hizo la Historia del Monasterio benedictino leo- 
nés, desde Alfonso \l hasta Alfonso X, con el génesis y las evo- 
luciones sucesivas de las Instituciones por que se rigió y trascen- 
dieron á todo el régimen en que se desenvolvió, primero, la Mo- 
narquía leonesa, y luego la de su conjunción con Castilla: y la 
detallada y clara exposición de los hechos entre los que se forman 
la cadena de la evolución histórica de Castilla y León dentro do 
sí mismas, hasta llegar á los umbrales de la Edad moderna, ofre- 
ció en la disertación del Sr. Puyol conceptos de suprema eleva- 
ción pocas veces hasta ahora entre nosotros concebidos ni expre- 
sados, cuya síntesis recogió en su discurso de contestación el 
Sr. Azcárate, y cuya vi\a emoción se traslució en el auditorio por 
los sostenidos y entusiastas aplausos con que el recipendiario fué 
premiado con justicia. 

Leyó el discurso de contestación del Sr. Azcárate, en su 
ausencia, el Sr. Ureña, siendo al final objeto de las mismas mues- 
tras de aprobación; y concluida la lectura, el señor Director im- 



DISCURSO DEL DIRECTOR DE I.A ACADEMIA ANTE S. M. El. REY 42 1 

puso al Sr. Puyol la Medalla que imprime el carácter de los Indi- 
viduos de número de la docta Corporación y habiéndole mandado 
tomar asiento en los bancos de sus compañeros, conforme á la 
etiqueta secular del acto, se hizo su proclamación solemne y se 
declaró lewintada la sesión, de que certifico. 

Juan Pérez de Guzmán y' Gallo, 

Secretario accidental. 



II 

DISCURSO LEÍDO POR EL SEÑOR DIRECTOR DE LA ACADEMIA 
ANTE S. M. EL REY, EN LA AUDIENCIA DE 4 DE MARZO 

DE 1915 

Señor: 

En nombre de la Real Academia de la Historia, venimos á 
ofrecer á V. M. las últimas obras que en el año anterior hemos pu- 
blicado. ^ 

De las cinco que tengo el honor de presentar á V. M., ocupa 
el primer lugar el tomo 11 de las Memo?-¿as del Reinado de Enri- 
que IV, cuya importancia es muy grande por varias razones. La 
primera, porque fué trabajo meritísimo de antiguos Académicos, 
casi al mediar el siglo antecedente, cuyo encargo se había dado á 
los inolvidables Sáinz de Baranda y Cavanilles; en segundo lugar, 
porque S. M. la Reina doña Isabel II, augusta abuela de V. M., es- 
timuló su publicación mediante el espléndido donativo que para 
ello hizo y efectuó en favor de la Academia, como consta del cer- 
tificado que me cabe la honra de poner en manos de Y. M. saca- 
do de los libros de Actas del año 1842; en tercer lugar, porque, 
conteniendo este tomo más de doscientos documentos justificati- 
vos é inéditos, fuera de los de nuestros Archivos generales de 
Simancas y de la Corona de Aragón, y de las copias que ateso- 
ran las Colecciones de nuestra Academia, de la Biblioteca Nacio- 
nal, en aquel tiempo Real, y de la del Escorial, el mayor número 



422 boletín de la REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

procede de los Archivos particulares de las casas de los Grandes 
y Títulos de Castilla, como los de Altamira, Arcos, Béjar, Bena- 
vente, Casarrubios, Cifuentes, Escalona, Infantado, Luna, Miran- 
da, Puebla de Montalbdn, Valdecarzana, Valdemediano y Ville- 
na, las cuales eran opulentas poseedoras de las mejores y más 
abundantes fuentes de nuestra Historia. Y, ¡qué dolor, Señor! Con 
contadas excepciones esos Archivos se han disipado desde enton- 
ces acá, y los que realzamos con su publicación las Memorias in- 
aiortales de nuestros grandes fastos históricos, careceremos ya 
para siempre de esos auxiliares fidedignos de nuestros trabajos. 

Otro de los libros que presentamos á los pies de V. M. es la 
obra numismática, esencialmente española, de D. Adolfo Herre- 
ra, titulada El Duro. El Dtiro^ Señor, en esta obra, representa 
no sólo toda la dilatación de nuestro poder en Europa, África, 
América y Asia, cuando fuimos grandes, con el testimonio de 
las piezas que se reproducen, fundidas en todo el mundo, sino el 
honor de haber dado con estas monedas el tipo permanente de 
nuestro crédito fiduciario hasta después que caímos, hasta casi 
la mitad del siglo pasado, y ¿qué digo.-", hasta ahora mismo, pues 
en la América emancipada, sobre todo, todavía, el Bollar de los 
norteamericanos, el Peso de Méjico y la Argentina, el Sol del 
Perú, no son sino prolongaciones de aquel tipo, con que España 
facilitó el nervio material del comercio en todo el Planeta. 

De la obríi del Sr. Altolaguirre, Vasco Núñez de Balboa, no ne- 
cesito encarecer ni el mérito ni la oportunidad. La Academia se 
la encargó con motivo del IV^ Centenario del Descubrimiento 
del Mar Pacífico, segura del acierto con que correspondería á 
esta Comisión que había de restablecer el prestigio de nuestro 
nombre en aquel mundo que vio, después de las hazañas de Co- 
lón y Cortés, la romántica posesión del Mar del Sur por nuestro 
soldado más resuelto. 

A mi digno antecesor el Sr. Menéndez y Pelayo, la Academia 
debía el homenaje que confió á la pluma del más predilecto de 
sus discípulos, el Sr. Bonilla y San Martín. Su obra, que la Aca- 
flemia recibió hasta con gratitud, está ya reproducida en otras 
brillantes publicaciones, lo que es testimonio de su éxito; y al en- 



DONATIVO DE S. M. LA. REINA DOXA ISABEL II 423 

tregarla en manos de V. M., la Academia no olvida el afecto per- 
sonal que nuestro antiguo Director, una de las figuras literarias 
más ilustres del siglo en que ha vivido y en que tantas sublimes 
inteligencias alternaron con él en la exaltación de los que, estu- 
diándole en sus obras, le admiraron, debió especialmente á V. M. 
Por último, nuestro Secretario accidental, el Sr. Pérez de Guz- 
mán, al tener que cumplir, por enfermedad del perpetuo, señor 
Hinojosa, el precepto anual de redactar la Memoria Histórica de 
nuestros trabajos, con esa laboriosidad que constituye la prenda 
más eximia de la gran admiración y el respeto que se le rinde, 
quiso hacer una obra excepcional, á fin de que en ella resaltase 
bien la labor continua é infatigable á que la Academia se entrega 
en honor de la cultura patria, y para avivar en las generaciones 
presentes, con el ejemplo del pasado, la conciencia y la fe del 
porvenir: y ese es el último de los libros que venimos á ofrece- 
ros, seguros de que V. M. los recibirá con la bondad y la bene- 
volencia que le son características. Permítame V. M. que para 
terminar me atreva á decirle: «Señor, esta es nuestra labor cien- 
tífica y patriótica; estimúlela V. Al. aceptándola benignamente.» 



III 

CERTIFICADOS DEL DONATIVO DE S. M. LA REINA DOÑA 
ISABEL II PARA LAS PUBLICACIONES DE LA REAL ACADE- 
MIA DE LA HISTORIA, PUESTO EN MANOS DE S. M. EL REY 
DON ALFONSO XIII 

D. Jlax Pérez de Guzmán v Gallo, Caballero Gran Cruz del 
Mérito Militar con distintivo blanco, condecorado con la Gran 
Placa única de la Bomba de oro del Cuerpo de Artilleiía, Indivi- 
duo de número y Secretario accidental de la Real Academia de la 
Historia 

Certifico: Que. en el libro xx de Actas, desde 2 de Noviembre 
de 1839 hasta 18 de Junio de 1843, y en la Academia del \-ier- 
nes II de Febrero de 1S42, párrafo vi, se dice lo siguiente: 



4 24 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMLV DE I A HISTORIA 

«El Sr. Director lej'ó el siguiente oficio del Sr. Intendente de 
la Real Casa y Patrimonio: 

«ExcMO. Señor: Estando cierto el Sr. Tutor de S. M. de que la 
y^ahsoluta falta de fondos á que las urgencias del Estado tienen 
;>r educida la Real Academia de la Historia^ impiden á esta sabia y 
^distinguida Corporación continuar en la importantísima pubüca- 
■>>ción de nuestras antiguas Cortes ^ que había emprendido, asi como 
•»con la de la Crónica de Enrique IV, y Décadas de Alonso de 
» Falencia, que en mucha parte tiene ya impresas; ha dispuesto que, 
■»en nombre de su Augusta Pupila, y como tina muestra del deseo 
■í>que, aun en su corta edad, la anima de que en su reinado fiorez- 
•»can los estudios, se oficie á V. E. ofreciéndole veinte mil reales de 
y>vellón para la continuación y terminación más expedita de los 
^referidos trabajos] asi como para la publicación de los opiisculos 
•» que faltan del Rey Sabio, si para ello alcanza; en inteligencia de 
•»que si la Real Academia tuviere á bien admitir la oferta, se entre- 
y>gard inmediatamente la indicada suma á la persona que tuviere 
»d bien designar. Lo que covmuico d V. E. para su inteligencia., 
^la de la ilustrada Corporación referida, y demás efectos convc' 
unientes. Dios guarde á V. E. muchos años. — Palacio, 2 de Fe- 
■»brero de 1842. — Martín de los Heros. — Sr. Dinctor de la Real 
•s> Academia de la Historia.-» 

Y á continuación, en el párrafo vii, dice: 

«Oída por la Academia con la más viva emoción la lectura de 
» este oficio, acordó, en primer lugar, que se diesen las más ex- 
»presivas gracias á S. M. y se manifestase nuestra gratitud al 
» Sr. Tutor; que, cobrada dicha cantidad, de lo cual cuidará el 
»Sr. Tesorero, se invierta exclusivamente en los objetos para 
»que la destina S. M., llevando de ello cuenta separada. Y el 
»Sr. Director nombró para auxiliar al Sr. Baranda en la pu- 
»blicación de las Décadas de Alonso de Falencia al Sr. Cabani- 
»lles, reencargando la actividad posible á la Comisión de la edi- 
»c¡ón de las Cortes.» 

Y en la Academia del viernes 18 de Febrero del mismo año,. 
se añade en el párrafo n: » 

«Y leída y aprobada el acta de la anterior, di cuenta de un 
» oficio del día de ayer del Sr. Intendente general de la Real 



DONATIVO DE S. M. LA REINA DOXA ISABEL II 425 

» Casa y Patrimonio, remitiendo un libramiento de 20.000 rea- 
»les expedido á favor del Sr. Canga, como Habilitado de la 
» Academia, y á cargo del Sr. D. Joaquín de Fagoaga, Tesorero 
»de la Real Casa y Patrimonio, cuya cantidad es la misma que 
»ha mandado S. ^l. se entregue á la Academia para continuar 
»la impresión de las Cortes antiguas españolas, la Crónica de 
y> Enriqne IV y las Décadas de Alonso de Falencia. La Acade- 
» mia acordó entregarlo al Sr. Tesorero para que cuide de reco- 
»ger la expresada cantidad.» 

Está conforme con el original, de que certifico. Madrid, 4 de 
Marzo de IQIS- 

El Secretario acci;!ental, 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 
v.° B.» 

El Dircctor,- 

F"iDEL Fita. 



VARIEDADES 



APUNTACIONES TERESIANAS, INÉDITAS Y AUTÓGRAFAS, 
DEL P. FRANCISCO DE RIBERA 

Merece singular atención de nuestra Academia el códice de 
su Biblioteca, rotulado con la signatura estante ii, grada 5.", nú- 
mero IJ2, del cual ha dado breve noticia y publicado un ligero 
extracto, mu)^ precioso, en el Boletín del presente mes (l) 
D. José Gómez Centurión, nuestro sabio Correspondiente. 

Este códice es hermano de otro, existente en la Biblioteca de 
la Universidad de Salamanca, que el P. Carlos Sommervogel ha 
descrito así (2): a. Castillo interior, ó de las moradas, de Santa 
Teresa de yestís. Copia fielmente enmendada por el P. P^rancisco 
de Ribera, su confesor, y el hermano Antonio Arias, según el 
original de la Santa. Fué escrito en 1 588, y es un en 4,° sin 
foliar.» 

Este códice salamanquino y el sobredicho, que nuestra Aca- 
demia posee, sirvieron indudablemente al P. Ribera de apunta- 
mientos preliminares al trazado y perfección de la l'ida de la- 
Madre Teresa de Jesús, que sacó á luz en 1590, en Salamanca, 
un año antes c|ue falleciese (y 24 Noviembre I59l)- En el ¡uró- 
logo de esta obra magistral, justamente renombrada por la soli- 
dez, lucidez y decoroso brío de sus informaciones, «nyúdame^ — 
dice — también mucho haber yo leído con cuidado los libros \ 
papeles sueltos, que la santa Madre dejó por obediencia escritos 
de muchas cosas suyas, de quien iré tomantlo en cada parte lo 



(i) Tomo i.xvi, págs. 310 y 31 1. 

(2) Bibliolheque de la Compagnie de je'sns, tomo vi, col. 1767. Bruxelles- 
P.iris, 1895. 



APUNTACIONES TERESIANAS INÉDITAS Y AUTÓGRAFAS 427 

que juzgare necesario para mi historia. ^ Y en el capítulo i de su 
übro 11: «Referiré aquí — añade — lo que á este propósito dice en 
el libro que ella llamó Camino de perfección en el capítulo prime- 
ro, no como anda en los libros impresos hasta ahora en Evo- 
ra (l) y en Salamanca (2), sino como ella lo escribió en el origi- 
nal de su mano, de donde yo lo he sacado, y esto quedará dicho 
para todo lo que de este libro yo alegare.» 

De no ser exageradas, sino pura verdad estas afirmaciones 
del primer biógrafo de la Santa, buen testimonio da el sobredi- 
cho códice, que obra en poder de nuestra Academia. 

Contiene: 

1. — El Libro de las fnndaeiones con su prólogo (págs. I -2 14). 
Sah'o ligeras \'ariantcs, no difiere de su edición por el Sr. La 
Euente (3), calcada sobre el autógrafo de la Santa, manejado por 
el P. Ribera antes que por encargo de Felipe II se trajese desdo 
X'alladolid á la Biblioteca del Escorial. La letra clara, apretada y 
trazo firme, paréceme ser del Hermano Antonio Arias, para uso 
del P. Ribera, el cual apostilló sobriamente algunas páginas, de- 
clarando nombres propios (4) de personas y de lugares, que en 
el texto de la Santa ocurren. 

Al pie de la copia del libro y de su aditamento, relati\-o al 
cambio de obediencia que la Santa obtuvo para su monasterio 
de San José de Avila, escribió el P. Ribera (pág, 214 del ms.) lo 
siguiente inédito: 

«Los monasterios q.'' dexó fundados la m.'' hasta 4 de octubre 
de 1582 q." murió, y por la orden en q.'' tueron fundados: 

1. Avila. 

2. Medina. 
^. IMalagón. 



(i) Año 15S3. 

(2) Año 1588. 

(3) Escritos de Sania Teresa, lomo i, pig-;. 179-250. Madrid, 1S81. 

(4) «Doña Luisa de la Cerda, mujer de Arias Pardo», pág. 49. — «Du- 
ruelo se llama el lugars, pág. 59. — «El Padre Gutici-rez» (rector de Sala- 
manca en la fundación del séptimo monasterio), pág. 84.— «Pedro de la 
Vanda», pág. 94. 



428 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA LE LA HISTORIA 

4. X'alkitlolid. 

5. Toledo. 

6. Pastrana; este se deshizo. 

7. Salamanca. 

8. Alva. 

9. Segovia. 

10. Veas. 

11. .Sevilla. 

12. Cara\"aca. 

13. V'illanueva de la Xara. 

14. Falencia. 

15. Soria. 

16. Granada. 

17. Burgos. 

2.— Una hoja en blanco (páginas 215 y 2 1 6). 

3. — Relaciones vii y viii, páginas 217-227. Son autógrafas de 
Ribera, intitulándolas así: «Relación que hizo la Madre Teresa de 
Jesús de con quién había tratado y comunicado su espíritu. Ora- 
ción de la Madre Teresa de Jesús.» 

VJ texto es purísimo, y con él se ajusta el Avílense, preferible 
al Toledano, según lo demuestran las variantes que consignó La 
Fuente (i). En su biografía de la Santa (2), «yo hallé— dice Ribe- 
ra — una relación escrita á mano, que estando ella en Sevilla, el 
año 1575, dio al P, Rodrigo Alvarez, de la Compañía de Jesús, 
con quien se confesaba y comunicaba sus cosas y tenía gran don 
de discreción de espíritus». En los largos extractos que de esta 
Relación publicó, y que no difieren del texto de nuestro códice, 
debo advertir lo primero que vindica la buena memoria del Pa- 
dre Ripalda, inculpada por un inciso espurio é insolente (3); y 



(i) Tomo I, págs. 161-167. 

(2) Libro IV, cap. vii. 

(3) El texto genuino dice: «al rector de Burgos, que se llama Ripalda, 
y au?i estaba mal con ella de que había oído estas cosas hasta después que 
la trató». La Santa quiso manifestar lo que también expresó de otros con- 
fesores suyos, que el P. Ripalda estuvo prevenido contra ella por lo que- 
de ella otros decían, pero que se declaró en favor suyo tan pronto com>i 
la trató y logró oiría en confesión. El inciso espurio «y aun éste lo hacía 
harto mal ' es ajeno al estilo y modesta url^anidad de la santa Doctora. 



APUNTACIONES TERESIANAS INÉDITAS Y AUTÓGRAFAS 429 

lo segundo que allí donde la Santa poco antes había hablado del 
Provincial «que ahora lo es de Castilla», declaró su nombre 
«Juan Suárez» el P. Ribera al margen del manuscrito. 

4. — Otras Relaciones (páginas 227-240) autógrafas del Padre 
Ribera. 

Las encabeza este epígrafe: '(Todo esto que se sigue, saque 
de catorce papeles, todos escritos de mano de la Madre Teresa de 
Jesús, salvo uno.-» 

La primera Relación es la ix en la colección de La Fuente (I). 
Sigue la X, de cuyo original escrito por mano de la Santa, publi- 
qué y estudié la fotografía, en el tomo lxv del Boletín, pági- 
nas 454-456. Tras ello en la pág. 229 del códice escribió Ribera: 
«Tenía (2) un cuadernito de papel de pocas hojas, y á la vuelta 
de la primera decía El S.'"' doctor Velazquez» (3). Después co- 
menzaba otra plana de esta manera: «Si no me hubiera nuestro 
Señor hecho las mercedes que me ha hecho, no me parece tu- 
viera ánimo para las obras que se han hecho... para que hubiese 
efecto y se mostrase mejor su grandeza en cosa tan ruin. 

La confesión es para decir culpas y pecados, y no virtudes... 
algún ángel que se dice en la Escritura que estaba encensando y 
ofreciendo las oraciones.» 

A estos dos fragmentos de la Relación v, que estampó D. Vi- 
cente de La Fuente (pág. 1 59), siguen otros muchísimos, sacados 
del librito autógrafo de la Santa, y pertenecientes á dicha Rela- 
ción y á la III, IV y ix. Las copias que trae el P. Ribera son fide- 
dignas, y se ajustan, aunque algo difieren, á la del monasterio de 
San José de Avila, y á la edición del año 1588. Este librito, que 
debió pertenecer al P. Fr. Jerónimo Gracián, lo vería Ribera 
peco antes del 19 de Abril de 1 586. Dio remate á esta sec- 
ción 4 de nuestro códice así: 

«Hasta aquí es de la Madre Teresa de Jesús. Lo que se sigue 



( 1) Tomo I, páginas 158 y 159. 

(2) La Santa. 

(3) Al margen notó Kibera: «Éste es ahora arzobispo de Santiago. ^> L'> 
fué desde el 17 de Mayo de 1583 hasta el 14 de Enero de 1587, en que fa- 
lleció. Durante ese intervalo se escribía esta parte del códice seguramente. 



430 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

escribió una persona que sospecho yo es el Padre P^ray Jeróni- 
mo Gracián. 

Vo no me atrevo á sentir la absencia de Angela, porque riñe 
mucho <1 quien la siente y á quien se aflige de ningún trabajo, 
porque ninguna cosa más le premiaron (¡iie los que acá tuvo; y 
si por algmia cosa querría volver acá, es para sufrir más. 

A cierta persona que la vio poco ha muy linda y llena de 
una luz muy blanca que salía de no sé dónde que él no vía, 
le dijo: Los de acá del cielo y los de allá de la tierra hemos de 
ser unos en el amor y pureza; los de acá viendo la esencia divi- 
na, y los de allá adorando al Santísimo Sacramento, con el cual 
habéis de hacer allá vosotros lo que nosotros acá con la esen- 
cia; nosotros gozando y vosotros padeciendo, que en esto nos 
diferenciamos; y mientras más padeciéredes, más gozaréis. Dílo 
á mis hijas. Quedóle á esta persona impreso sacramento y tra- 
bajos.» 

5. — Milagros auténticos que acontecieron el día primero del 
año 1586, cuando fué revelado el incorrupto cuerpo de la .Santa 
en Avila, y se obró la curación repentina de Juana del Espíritu 
Santo en Medina del Campo (páginas 240-244). 

He publicado esta sección en el Informe IX del presente cua- 
derno del Boi.KTÍN. 

6. — Complemento del número 4, conteniendo muchas cláu- 
sulas de Relaciones por éste omitidas (páginas 245-252). 

limpieza diciendo: «Traslado de un cuadernito que se halló 
entre los papeles de nuestra Madre fundadora, escrito de su 
mano, cuando aquí se fué de Salamanca.» 

El texto, de hermosa y gruesa letra, lo hizo copiar por ajena 
mano el P. Ribera, añadiéndole crecidas apuntaciones suyas au- 
tógrafas que llegan hasta el año 1575» ^'■'' P'"^'"''!- hasta la estancia 
de la Santa en Pxija el segundo día (23 Abril) de la Pascua del 
PLspíritu Santo. 

7. — Relación de doña Guiomar de Ulloa (páginas 253-254), 
autógrafa de Ribera. 

«A 19 de Agosto de 1585, en Salamanca, me contó doña Guio- 
mar ele Uiloa, mujer cjue fué en A\-ila de Erancisco de Avila 



APUNTACIONES TERESIANAS INÉDITAS Y AUTÓGRAFAS 43 I 

Salobralejo algunas cosas de la madre Teresa de Jesús, de las 
cuales escribí éstas. 

Tuvo en su casa á la Madre tres años de una vez, que por an- 
dar ella mal dispuesta y desear tener lugar para comunicar su 
espíritu con letrados y siervos de Dios se detuvo tanto; y en todo 
este tiempo estuvo allí en la misma casa la Madre ]\íaridíaz. En 
este tiempo vio en ella gran cuidado en la limpieza del alma y 
en guardarse de pecados y grandes penitencias de muchas disci- 
plinas y cilicios, y mucha oración, tanto que en todo el día casi 
no podía gozar de ella sino un poco después de comer y cenar. 
Tenía entonces grandes enfermedades y dos vómitos ordinarios 
cada día, uno á la noche y otro á la mañana; y el de la mañana 
quitósele nuestro Señor para que comulgase. 

Después se volvió á la Encarnación; y tenía un cuarto bueno, 
y en él unas sobrinas mozas consigo. Estas comenzaron á decirla 
una vez: ¡Oh, si tuviéramos nosotras en este cuarto encerramien- 
to y penitencia, y que nadie nos estorbara! Y dijo la Madre á 
doña Guiomar: ¿no sabéis qué han dicho estas muchachas.? esto 
y esto (I). Ella dijo: ¡pluguiese á Dios nuestro Señor! Otra vez 
viniéndola á hablar doña Guiomar, díjola la Madre: más, que sí, 
sería que fuese esto, que tuviésemos un monesterio. Y deseán- 
dolo la doña Guiomar, dijo la Madre: ahora yo la prometo que 
pienso que ha de ser algo esto, Y desde allí se comenzó á tratar, 
y dieron parte de ello á fray Ángel de Salazar, que era pro- 
vincial. 

La madre se confesó primero en la Compañía con el Padre 
Cetina (2j, y después con el Padre Prádanos y con el Padre Bal- 
tasar Alvarez. 

El principio de las mercedes que nuestro Señor la hizo, fué 
que estando en el oratorio sintió grandísimo olor, tle tal manera, 
que anduvo informándose con diligencia de sus sobrinas si habían 
echado algunos olores por allí, y de la enfermería que estaba 



(i) Al margen: dstas fueron descalzas; una de [ellas] es María Bautista, 
[priojra de Valladojid. 

(2) Diego de Cetina. Estuvo en Avila un año antes que el P. Prádanos. 



432 BOLETIM DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOIUA 

cerca, y vio que de ninguna de aquellas partes \-enía aquel olor. 

El Padre Fray Pedro de Alcántara dijo de ella: después de la 
Sagrada Escritura y de lo demás que la Iglesia manda creer, no 
hay cosa mas cierta que el espíritu de esta mujer ser de Dios. 

El Padre Baltasar Alvarez decía á Doña Ana Enríquez algu- 
nas veces grandes encarecimientos de su santidad; y decía que 
era mucho más que lo de Maridíaz; y decía también: ¿V'éis á Te- 
resa de Jesús lo que tiene de Dios y lo que es.^ pues con todo eso 
para cuanto yo lo digo está como una criatura. 

Cuando compraron la casa para hacei el monesterio de san 
Joseph de A\ila pusieron allí un hombre (l) para más disimular, 
porque ansí se pudiese hacer alguna obra; y hicieron una pared 
de piedra ancha; y para esto doña Guiomar empeñó un cobertor 
de grana y allí se quedo, y también una cruz de seda; y á la ma- 
dre con su pariente la envió 30 ducados. Un día sin pensar (y al) 
hallar la pared caída, dijo doña Guiomar: mire, hermana, que 
esto no lo debe de querer Dios; ve aquí la pared caída, y no te 
nemos con que hacer cosa. Ella con paz y con esperanza dijo: 
Pues si se ha caído, tornarla á levantar. Después determinaron, 
para pasar adelante con la obra, de enviar á pedir á l'oro á su 
madre de doña Guiomar 30 ducados; y estando doña Guiomar 
en duda si los daría su madre, dijo la madre Teresa de Jesús: her- 
mana, los 30 ducados ciertos están, ya el mozo que enviamos los 
tiene recebidos; y luego de allí á poco vino el mozo con ellos. 

Le\'antósela gran persecución de los de la ciudad, que en nin- 
guna manera querían dejar pasar adelante aquella obra; y el mis- 
mo día de la mayor contradicción envió á Toro á doña Guiomar 
que comprase una campanilla y unos misales. 

Estando desahuciada Inés de Jesús, que es ahora priora de 
Palencia, y dándola todos por muerta, dijo la madre á doña Guio- 
mar: No morirá de este mal, que para más que eso la tiene Dios 
guardada. 

También de Juan de Ovalle, estando sin esjDcranza de vida, 
dijo que no moriría. Un niño de Juan de Ovall ^ que ahora vi\e, 

(i) Juan ele Ovalle. 



APUNTACIONES TERESIANAS INÉDITAS Y AUTÓGRAFAS 433 

estando en todo como muerto y yerto y envarado en el tiem- 
po que Juan de Ovalle estaba en la casa para que se hiciese la 
obra del monesterio, tomóle la madre, y atravesóle sobre sus 
rodillas, y estuvo un poco ansí lle\-ando la boca cerca del niño 
y aballándole (l), de allí á poco el niño quedó desenvarado y \'i- 
\-ió. Esto \"ió doña Guiomar; y después estando con la madre la 
dijo: hermana, ¿cómo es esto? Aquel niño, muerto estaba; ¿cómo 
\-i\'ió? Ella sonreíase y no respondía nada, aunque otras \'eces la 
solía reprehender, cuando decía otras cosas, y decíala que para 
qué decía aquellos disparates.» 

Siguen nueve hojas en blanco (2). 

¿De dónde procede este precioso códice? ¿Cuándo y cómo lo 
adquirió la Academia? Vino en 1850 á nuestra Biblioteca con 
otros jesuíticos ejemplares que en ella existen y merecen deteni- 
do estudio. Proceden de la Biblioteca del Congreso de los Dipu- 
tados, en donde se reunieron á consecuencia de la exclaustra- 
ción, decretada en 1 83 5 por el Gobierno de !María Cristina. 

Madrid, 28 de INIarzo de 191 5. 

Fidel Fita. 



(i) ¡Acto bello y sublime! El vaho del aliento de la Santa, introducién- 
dose en la boca y pulmones del niño muerto, lo resucitó milagrosamente. 

Compárense la divina acción de infundir la vida en el cuerpo de Adán, 
descrita por el libro del Génesis (11, 7), y la del profeta Elias, que se re- 
fiere en el lib. iii de los Reyes, cap. xvii, vers. 19-24. 

(2) Al terminar la descripción de tan interesante cuaderno, he adver- 
tido con sumo placer que el relato de la aparición de la Santa, último de 
la sección 4, pertenece indudablemente al P.Jerónimo Gracián, el cual, 
si no me engaño, lo trazó algunos días después del cuarto Domingo de 
Cuaresma (20 de Marzo) de 15S3. Véase La Fuente, tomo 11. pág. 477. 



NOa^ICIAS 



La Reme des é/^iides Jiuves, perteneciente á los meses de Julio á Septiem- 
bre del año pasatio de 1914, se ha recibido en Madrid á fines de Marzo de 
191 5. Son interesantísimos los artículos que comienza á publicar bajo el 
epígrafe de Documenta sur ¡es Jtiifs Catalans mix XI^, XJ/c et XIII <^ sie- 
cles, bajo la firma de los señores Jo. Miret y Sans y Moisés Schwab, los 
cuales llaman la atención sobre el incremento que toman los hallazgos de 
documentos en España que sirven de materiales para la Historia de los 
Judíos y que ya constituyen un fondo respetable. El Sr. Isidoro Loeb, en 
esta misma Revista, ya publicó, con comentarios, una lista nominativa de 
los Judíos de Barcelona en 1392. El Sr. Kayserling analizó un contrato de 
matrimonio israelita, redactado en catalán, con la fecha del 18 de Diciem- 
bre de 1327. El Sr. Fierre Vidal pudo formalizar un estudio completo 
sobre los Judíos de los condados del Rosellón y de la Cerdaña. El P. Fita 
encontró en el Tesoro de la catedral de León, en 1881, otros documentos 
librados de 1053 á 1259, y el Sr. Richard Gotthiel halló en Barcelona 
otros muchos, con fecha de 1065 á 1092, de los cuales el último había 
sido publicado ya por Jacobs en sus Sources of spanish jewish History. 

Los textos que ahora repreducen los Sres. Miret y Snns y Schwab, 
proceden todos del Archivo del Priorato de Santa Ana y del Cartulario 
de la Catedral de Barcelona, y como se hacen notables bajo el punto de 
vista paleográfico, por estar escritos en letras semicursivas hebraico-cata- 
lanas, los autores del artículo á que aludimos han formado con ellos una 
colección de modelos para que, con su localización y fechas muy bien 
puntualizadas, puedan servir un día para fijar la localización y la cronolo- 
gía de las piezas que aparezcan con estos datos inciertos. 



El Sr. Bonilla y San Martín ha presentado á la Academia los dos tomos 
del Per siles y Segismunda de la edición que publica en colaboración con 
el profesor de la Universidad de Berkeley (California), Sr. Rodolfo Sche- 
ville y que forman parte de las Obras completas de Miguel de Cervantes 
Saavedra. 

Esta edición está fundada sobre el texto de la madrileña de 161 7, re- 



NOTICIAS 43$ 

produciendo su ortografía, modernizando la puntuación y anotando las 
erratas interesantes, conforme el sistema seguido en la de la Calatea. 

La Iniroducción está fechada en Berkeley-Madrid, lo que arguye es obra 
de los dos ilustres profesores que editan el libro, y es un trabajo crítico 
de sobresaliente mérito. 



Nuestro Correspondiente Herr Karl Schmidt, en Odensée, capital de 
la Fionia (Dinamarca), que tan importantes datos comunicó en su tiempo 
al Sr. Gómez de Arteche sobre la Expedición del Marqués de la Romana 
á Dinamarca, y posteriormente ha remitido á nuestro numerario el Sr. Pé^ 
rez de Guzmán y Gallo copia numerosa y muy importante de los docu- 
mentos de los archivos de Dinamarca y Alemania sobre la estancia de 
nuestras tropas en Hamburgo y en Fionia, fotografías interesantes y ma- 
pas de gran valor, para la ilustración de cuanto concierne á la retirada de 
las fuerzas españolas con su insigne general en 1808, ahora ha obsequiado 
á nuestra Academia con un ejemplar de su obra recién publicada Napo- 
leons Hjemkomst fra Elba (Fuga de Napoleón de Elba), segunda parte de 
la que antes escribió con el título de Napoleón paa Elba (Napoleón en 
Elba). Es una obra muy importante, por la escogida selección de docu- 
mentos originales que el Profesor Schmidt ha hecho en los archivos de 
Francia, Inglaterra, Prusia y Austria. 



Ocho lindas fotografías relativas á Itálica, ha presentado a la Academia 
el Sr. Marqués de Laurencín, á quien desde Sevilla han sido remitidas 
con este objeto por el Correspondiente Sr. Sánchez Dalp. 

La primera es una vista del edificio que se levanta para Museo, cuya 
construcción está próxima á terminarse; la segunda reproduce un trozo 
del muro exterior del Circo; la tercera la entrada principal á la arena; la 
cuarta, quinta y sexta, la escalera de subida á la Galería principal, arran- 
cando del patio de espera, y la escalera de salida de la Galería principal 
al campo, por lo que es de suponer que el Circo estaba apoyado sobre 
dos colinas en el lado N. y S. y con fachadas en el valle formado por di- 
chas colinas al E. y O. Por último, la séptima y octava dibujan el corri- 
miento de tierras que se ha sufrido á causa de los últimos temporales y 
que, de repetirse, es de temer cieguen la fachada, lo que impone tomar 
prontas medidas para evitarlo. 



En el número del Bulletin de I' Academie des hiscriptions et Belles Lelres 
de Parts, correspondiente al mes de Junio de 1914, aparece una intere- 
sante Notice surla vie el les travaux de M. Philippe Bérger, correspondien- 
te que fué de nuestra Academia, suscrito por el Sr. Paul Monceaux. 



430 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ÜE lA HISTORIA 

Discípulíj y colaboiacior de Renán en los estudios del Corptis semüicinn, 
colaborador también en el Journal Asiatique, en las Meniotres de la Sociétc 
de Lins^uistique, en la Revue Critique, en los Archives des Missions, en la 
Gazeilc Arche'o/ogique y en el BuUetin Archcologique du Comité des iravajix 
historiques, interpretó admirablemente las inscripciones líbicas y neo- 
púnicas de Maktiir, los graffiti púnicos de Sousze y las inscripciones he- 
braicas de Marruecos; en 1891 publicó su gran Histoire de Vecriture daiis 
l'a7iiiqiiitc', y en 1881 su obra monumental el Corpus inscripiionum semiti- 
carum. Desde el año 1873, en que aparecieron sus primeros trabajos en 
Nancy, hasta Junio de 1912 en que se publicaron los últimos en París, su 
labor histórica, arqueológica y lingüistica llegó á alcanzar la enorme ci- 
fra de 212 obras, cuya extensa Bibliografía forma el apéndice de la bio- 
gráfica escrita por el Sr. Monceaux. 



Trueba, su sig7iificación en la mode7-na liicratiua vasca, es un precioso 
ensayo premiado en el certamen literario celebrado en Bilbao en Mayo 
de 191 4, con objeto de rendir homenaje al ilustre Autor de los Cantares 
en el XXV aniversario de su muerte. Constituye un interesante estudio 
sobre el carácter ingenuo y popular de sus obras, en las que se ignora que 
le imprimen más valor, si la sencillez realista que emana de la espontanei- 
dad de su inspiración, así en los Ca?iiares como en los Cuentos, ó su seduc- 
tora originalidad. 

El señor Marqués de Laureucín presentó á la Academia este opúsculo, 
de que es autor D. Gregorio de Mújica. 



Nuestro correspondiente el archivero del Alto Garona en Toulouse 
(Francia"), obsequió en Diciembre último á la Academia con un ejemplar 
de su obra, titulada Cti favori de Louis XI, Boffille de Juge, comte de Cas- 
tres, vice-roi de Rousillon. Este trabajo, hecho sobre los documentos iné- 
ditos del Cartulario de Leran (Ariége) y publicados antes en los Archives 
kistoriques deVAlbigeois, revista de la Sociedad de Ciencias, Ai-tes y Litera- 
tura del Tarn, ofrece grande interés, sobre todo en cuanto se refiere á lo 
que toca al gobierno del Rosellón y de la Cerdaña bajo el reinado de 
Luis XI y de Carlos VIH de Francia. 

J. P. DE G. 



TOMO Lxvi Mayo, 1915. cuaderno v. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



I 

AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA 
DE JESÚS 

I 
Procedencia del autógrafo. 

Estamos en presencia de uno de los documentos del mayor 
interés para ilustrar la historia de la ínclita reformadora del Car- 
melo, Santa Teresa de Jesús. 

Llegó á nuestro poder y propiedad, por motivos casuales y de 
suerte, realmente inexplicables, como llegaron las otras dos car- 
tas de Teresa de Ahumada dirigidas á Alonso González de Ve- 
negrilla, sobre las cuales tuve el honor de informar á la Real 
Academia de la Historia (l). 

Poseyeron el importantísimo documento de que se trata los 
Castro, Ávila y Oviedo (2), emparentados por sus enlaces con la 
Santa, pues como de todos es sabido, Catalina de Guzmán (3) 
casó con D. Juan del Águila, hijo de Gil González del Águila y 



(i) Cuadernos correspondientes al Boletín de Noviembre y Diciem- 
bre de 19 14 y Marzo de 191 5. 

(2) Noticias facilitadas por el ilustrado conservador de los Monumen- 
tos Nacionales de Ávila, Sr. Llórente Poggi. 

(3) D. Diego de Guzmán Barrientos casó en Ávila con D.^ Jeronima 
de Tapia, hija de D. Francisco Alvarez de Cepeda y de D.^ María de 
Alumana, de cuyo matrimonio nació Catalina de Guzmán. 

TOMO Lxvi. 28 



438 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de doña Constanza Manuel, natural de Fontiveros; y D. Juan de 
Ahumada, hijo de Juan Dávila Cordobilla, casó en Olmedo con 
doña Teresa de las Cuevas, hija de Rodrigo de Oviedo y de Ala- 
ría de las Cuevas (l). 

Sostuvieron pleitos entre sí los poseedores para que la justicia 
determinara á cuál de ellos correspondía la propiedad de este 
autógrafo, de una camisa y otras reliquias de la seráfica Virgen 
Avilesa (2). 

Perteneció después al Dr. D. Juan Fernández Yagüe, sabio y 
virtuoso sacerdote, párroco de la iglesia de San Juan de Avila 
primero, arcediano de aquella Catedral, á su fallecimiento. 

Fué luego del profesor de Instrucción pública, Sr. Lumbreras, 
y vendido por sus herederos á D. Isidro de San Segundo, vecino 
de Ávila, viene á mis manos por el amable conducto del distin- 
guido arqueólogo abulense y corresponsal de la Academia don 
Francisco Llórente Poggi. 

Mide el documento 25 '/^ cm. de alto por 16 ^/^ cm. de 
ancho. 

La filigrana transparente del papel (3) garantiza autenticidad 
en cuanto á la época, es similar de la del en que la gran Refor- 
madora escribió la carta, más antigua de las suyas hasta ahora 
conocidas, para el citado Venegrilla, en lO de Enero de 1546. 

Ni la letra, ni la firma, ni la redacción y color de la tinta, dan 
lugar á dudas ni vacilaciones; el autógrafo es original de la exi- 
mia escritora é inédito. 

Le faltan las dos planas ó carillas de la primera hoja, ¡lástima 
grande!, y no es aventurar suponerla, en Santander ó México, 
donde se encuentran individuos de la familia Castro, Oviedo. 



(i) En 3 de Abril de 1487, ante Pedro López Escribano, se otorgó es- 
critura (le capitulaciones matrimoniales, suscrita por Juan Dávila Cordovi- 
]la y Rodrigo íie Oviedo, como representante de su hija D.^ Teresa. 

(2) La familia Oviedo conserva además de la camisa y reliquias, varios 
documentos con excesivo aprecio, puesto que, según me informan, rehu- 
yen enseñarlos, con daño de la Historia nacional. 

(3) Consultado el ilustre jefe del Archivo Histórico y docto académico 
de la Española, Sr. Menéndez Pidal, nos aseguró que la filigrana es cono- 
cida desde fines del siglo xv. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 



439 



Se trata, pues, de la segunda mitad del pliego en que la Santa 
escribió la carta, y esto requiere estudio minucioso y detenido 
del voluminosísimo Epistolario, por si no hubieran faltado inter- 
poladores desaprensivos, que agregasen la firma de Teresa de 
Jesús á éste, al otro, ó los dos fragmentos, convirtiéndoles en car- 
tas de esas incorporadas por la propia acción de los tiempos, á las 
grandes colecciones. 

Y antes de hacer los oportunos comentarios para fijar nom- 
bre, fecha y suplir el contenido de la parte primera, á la venera- 
ción del lector y á las apreciaciones del crítico, presento este 
precioso documento: 



Transcripción literal. 



mire v. m. doña ynés q 
no sentiría esta mugercílla 
cuando viese a vn tan gran rrey 
delante de si toda turbada 
enpece ablarle por q su 
mirar penetrante desos q 
aondan asta el anima fijo 
en mi parecía íerírme ansí 
q bage mí vista y con toda 
breuedad le díge mis deseos 
al terminar de entera le del 
negocio torne a mirar su 
senblante q abia ansí como 
canvíado su mirar era mas 
dulce y posado dijome sí 
deseaba algo mas contéstele 
q arto era lo pedido entonces 
me dijo vete tranquila 
q todo se probera según 
tus deseo lo q fue oído por mi 
con arta consolación me postre 
de rodillas para darle gracias 
por su gran me (?) mandóme 
algar y acíendo aesta 
monjuela su ydina sierva 
una tan gentil reberencia como 
nuca otra vi torno atenderme 



Conforme á la ortografía moderna. 

mire V. m., Doña Inés, que 
no sentiría esta mujercilla 
cuando viese á un tan gran Rey 
delante de sí. Toda turbada 
empecé á hablarle, porque su 
mirar penetrante, de esos que 
ahondan hasta el ánima fijo 
en mí, parecía herirme, así 
que bajé mí vista y con toda 
brevedad le dije mis deseos. 
Al terminar de enterarle del 
negocio, torné á mirar su 
semblante, que había así como 
cambiado. Su mirar era más 
dulce y posado. Díjome si 
deseaba algo más; contéstele 
que harto era lo pedido. Entonces, 
me dijo, vete tranquila 
que todo se proveerá, según 
tus deseos, lo que fué oído por mí 
j con harta consolación. Me postré 
•de rodillas para darle gracias 
por su gran merced (?). Mandóme 
I alzar y haciendo á esta 
I monjuela, su indigna sierva, 
I una tan gentil reverencia como 
I nunca otra vi, tornó á tenderme 



440 



boletín de la real academia de la iustoria 



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4. 


















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SU mano la cual bese 

e salime de alli llena de juvilo 

alabando en mi alma a 

+ 
su divina mag por el bien 



su mano, la cual besé 

y salime de allí llena de júbilo, 

alabando en mi alma á 

su Divina Magcstad, por el bien 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 44 1 










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q el ^esar prometía agt- rme 
al salir a la otra morada donde 
estaba el señor duq se acerco 
a mi buestro buen esposo a 



que el César prometía hacerme. 
Al salir á la otra morada donde 
estaba el Señor Duque, se acercó 
I á mí, vuestro buen esposo á 



442 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



quien tanto bii-n debo c dijo 

q el rey nuestn^ señor 

mandábale escribir todo lo pedido 

para q se ficiese presto según 

era mi deseo e ansi se figo 

yo diciendo y el señor albornos 

escriviendo terminado q fue 

sali de alli para bolver a esta 

casa del glorioso sa josef de 

avila donde espero ver finado 

el negocio q tan buenos 

curadores tiene descanto 

q V. m. tega salud y 

q dios les de su gloria por todo 

lo q por mi a<;en pues ansi 

se lo pido en mis miserables 

oraciones 

ydina sierva de v. m. 

teresa de Jesús 

Carmelita. 



quien tanto bien debo y dijo 
que el Rey, nuestro Señor, 
mandábale escribir todo lo pedido 
para que se hiciera presto según 
era mi deseo y así se hizo, 
yo diciendo y el Señor Albornoz 
escribiendo. Terminado que fué 
salí de allí para volver á esta 
casa del glorioso San José de 
Ávila, donde espero ver finado 
el negocio que tan buenos 
curadores tiene. Deseando 
que V. merced tenga salud y 
que Dios les dé su gloria por todo 
lo que por mí hacen, pues así 
se lo pido en mis miserables 
oraciones. 

Indigna sierva de V. merced, 

Teresa de Jesús, 

Carmelita. 



Doña Inés Nieto y D. Juan de Albornoz. 

Figuran en el autógrafo dos nombres propios: Int's y Albornoz, 
cuyos datos bastan para determinar, sin género ninguno de duda, 
el nombre del destinatario; la carta está dirigida a doña Inés 
Nieto, mujer de D. Juan de Albornoz. 

Era la dicha doña Inés, amiga cariñosísima de Teresa de Je- 
sús, según se deduce de las seis cartas (únicas hasta ahora cono- 
cida^) que la escribió la Santa en el lapso de tiempo de cinco 
años. Cuatro de ellas figuran de antiguo en los Epistolarios; otra 
fué publicada en este Boletín (i) por el sabio Correspondiente y 
doctísimo escritor teresianista D. José de Lamano y Beneite; y 
la sexta, objeto de estas líneas, que al reasumir el modesto tra- 
bajo, le asignaremos fecha aproximada. 

(i) Documentos inéditos acerca de Santa Teresa. — Extractos del Bo- 
letín DE LA Real Academia de la Historia, tomo lxvi, cuaderno de Enero 
de 1915, pág. 7. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INKDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 443 

Las cuatro cartas primeramente conocidas, datan:_de Vallado- 
lid, 28 de Diciembre de 1 568 (l); de Ávila, 4 de Febrero de 
1579; de Salamanca, 3 1 de Octubre de 1 579 (2), y de Valla- 
dolid, 17 de Septiembre de 1 5 80. La publicada por el Sr. La- 
mano con informe luminosísimo y cabal conocimiento de causa, 
data de Sevilla, 19 de Junio de 1575 (3). Tiene esta carta, sobre 
la importancia de su contenido, la de rectificar la cronología de 
la de 28 de Diciembre de 1 568 á 1 574, y de la de Salamanca, de 
31 de Octubre de 1 579 á I 575, desde Sevilla. 

Quedan rectificadas las cartas de la Santa á doña Inés por el 
Sr. Lamano, en la forma siguiente: 

Valladolid, 28 de Diciembre de 1 574; Sevilla, 19 de Junio de 
1575; Sevilla, 31 de Octubre de 1 575; Avila, 4 de Febrero de 
1579» y Valladolid, 18 de Septiembre de 1580. 

Que doña Inés Nieto era la grande y cariñosa amiga de Santa 
Teresa de Jesús, demostrado está por la correspondencia; que 
tenía aquella mujer excelentes virtudes y relevantes méritos de 
piedad, acredítanlo estas palabras: «Todas las cosas que llaman 
bienes, en esta vida miserable lo son y así lo aprovechará á Vues- 
tra merced mucho, haber estado los años pasados empleada en 
Dios» (4). 

«De Vuestra merced no tengo tanta lástima, porque pienso 
que la ha dado nuestro Señor caudal para pasar otros mayo- 
res» (5). 

Debió nacer en Alba de Tormes y allí la conocería la excelsa 
Madre, desde su primer viaje á la villa Ducal, donde aparece la 



(1) Fr. Antonio de San José la atribuye á 1569. El original estaba en el 
camarín de San Juan de la Cruz, del convento de Segovia. 

(2) «Tampoco se sabe á punto fijo la cronología, tanto más poniendo 
en la firma la palabra Carmelita, que por este tiempo ya no usaba», don 
V. de la Fuente. Tomo v, que es 11 de las cartas, pág. 167. Madrid, 1881. 

(3) Se conserva en el oratorio particular de doña Francisca Zaballa, 
viuda de Domínguez, en su casa de Salamanca. 

(4) Carta de 28 de Diciembre de 1574, según rectificación del Sr. La- 
mano. 

(5) Aludía á la prisión de su marido. Carta de 4 de Febrero de 1579. 



444 boletín de la real academia de la historia 

distinguida dama en los libros parroquiales (que no alcanzan á 
la fecha de su nacimiento) como Madrina de un bautizo (l). 

El primer viaje de la Santa á Alba fué en I 570; según Fr. Fran- 
cisco de Santa María, á fines de Julio de 1 569 (2). 

¿Sería hermana doña Inés del Licenciado Nieto, Capellán de 
las MM. Carmelitas de Alba de Tormes y acompañante de la 
Santa (según refiere Ana de Jesús), cuando aquélla fué á inau- 
gurar su fundación salmanticense? 

Estuvo casada con D. Juan de Albornoz, importante personaje 
de su época, que fué á Alba conno Secretario, tesorero de aquel 
gran duque D. Fernando Alvarez de Toledo, á quien siguió todo 
el tiempo de las campañas militares de los Países Bajos. 

Otorgó testamento en 9 de Mayo de I 581 ante el Escribano 
de la villa de Alba, Francisco de Gante, instituyendo por here- 
deros á sus tres hijos: D. Antonio, D. Fernando y doña Elvira. 

Hacer una biografía extensa de D. Juan, al que Prelados y se- 
cretarios del Rey llamaron muy magnífico Seño?', sería inopor- 
tuno, tratándose como se trata, de ilustrar un documento histó- 
rico, dentro de los términos de la posible brevedad. 

Nació Juan de Albornoz en Cuenca (?), aunque de su naci- 
miento, como de su matrimonio, nada documentalmente puede 
por ahora aseverarse (3). 

La noticia más antigua de personalidad de tan gran relieve en 
la historia de su tiempo, data de cuando fué á Alba de Tormes 
representando los intereses y los estados del gran Duque «antes 



(i) Las notas biográficas relativas á esta señora, están tomadas del 
Sr. Lamano, cuaderno citado de este Boletín y de su magnífico libro 
Santa Teresa en Alba de Tormes, que ha merecido honrosísimo informe de 
la Real Academia de la Historia, redactado por su ilustre numerario don 
Jerónimo Bécker. 

(2) «hay que fijar la fecha del viage ó viages que hiciese á Alba de 
Tormes, á casa de sus hermanos (Juana, casada con Juan de Ovalle) con 
el fin de espaciarse y cobrar la salud perdida, entre los años 1553 y 1562 » 
Lamano: Sarita Teresa en Alba de Tormes, pág. 3, nota i. Salamanca, 1914- 

(3) Lamano: Una carta inédita de Santa Teresa de Jesús. Boletín de 
LA Real Academia de la Historia. Cuaderno correspondiente á Enero de 
1915, pág. 13. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 445 

con mucho de que le acompañase... en el gobierno de los Países 
Bajos» (l). 

De su marcha á Flandes buscamos, sin hallar, concretas refe- 
rencias, pero es de suponer que acompañara al invicto caudillo, 
desde que partió de Madrid el I4 de Abril de 156/ (2), pero de 
su estancia entre los flamencos, existe documentación en Siman- 
cas y en el magnífico archivo de la Casa de Alba (3), de cuyo 
estudio, una vez ordenado, puede deducirse lo siguiente: 

3 de Octubre de 1567 (Bruselas). 

Escribe á Gabriel Zayas sobre la concurrencia pública á las 
iglesias católicas, especialmente protegidas por las gestiones del 
Duque (4). 

31 de Octubre de 1569 (Bruselas). 

Lo hace á la Duquesa de Alba, diciéndola «hice á un scultor 
que sacase el retrato del Duque mi Señor, de cera para hacer 
después vaciar de oro» (5). 

7 de Junio de I 571 (Bruselas). 

A la Duquesa también, incluyéndola carta de Arias Montano, 



(i) Lamano: Cuaderno citado. 

(2) «Se despidió de la corte el día 10 de Abril de 1567. Abrazóle Su 
Majestad y le encomendó, sobre todo, la Religión... Partió de Madrid el 14 
de dicho mes, acompañado de diversas personas de calidad, etc.» Historia 
de D. Fernando Alvarez de Toledo (llamado comúnmente el Grande), pri- 
mero del nombre Duque de Alva, por D. Joseph Vicente de Rustant. 
Tomo II, págs. 1 18 y 119. Madrid, 1751. 

(3) De este archivo dice la duquesa de Berwick, en la Introducción 
al magnífico libro Documentos escogidos del archivo de la Casa de Alba, pá- 
gina XXIII. Madrid, 1891: «Los incendios no bastan para explicar tan esco- 
gida pérdida de autógrafos (alude á los de Cervantes, Lope, Calderón y 
Santa Teresa). Las inevitables vicisitudes del archivo durante dos siglos 
y la misma generosidad de nuestros antepasados, pueden acaso dar la 
causa verdadera de las faltas que deploramos.» 

(4) «Es grandísimo contentamiento ver que se frecuentan las iglesias 
y que se sirva á Dios, á quien plcga volver por su servicio...» Simancas. 
Estado. Legajo 535. 

(5) Archivo de la Casa de Alba. 



446 boletín de la real academia de la historia 

con noticias referentes á la mejoría de su señor, á pesar de los 
dolores de cabeza, «deue ser por los muchos nublados y humi- 
dades que haze por acá» y del regreso de Amberes de D. Fa- 
drique, «donde era ido á buscar dinero, (¡ue los que lo han de 
hacer aquí dexanse estar con la mayor flema del mundo. Plugiese 
.1 Dios que un sólo día estuuiese Su M.'' tras una puerta escu- 
chando lo que pasa el Duque... porque no piense V. Ex.^ que son 
Consejeros para ayudar, sino partes para defender lo que se ha 
de hacer por el servicio del Rey y desta manera se ha navegado 
desde que puso aquí el Duque los pies, porque no miran si con- 
viene el negocio ó no, sino como sea para el Rey... y tienen al 
r)uque mi Señor por duro porque les va á la mano» (l). 

27 de Agosto de 1 57 1 (Bruselas). 

Á Antonio de Lada, sobre compra de una tapicería «y, por 
vida de Vm. que se daua por una muy bonita á mi parescer y 
aún al de todos los que la vieron á 60 placas y que no me la 
quiso dar. Es á marauilla linda, de quatro anas, de figuras, lindí- 
sima estofa... ello y las martas irán á riesgo de Vm...» (2). 

Se conoce la minuta de otra carta de Albornoz al Prior don 
Hernando de Toledo sobre envío de tapicería adquirida al Mar- 
qués de Bergas por conducto de Juan Martínez de Recalde. 

T 

muchas gracias sean dadas a n. s'' q assi lo a hecho en dar a v. 
ex* vn nyeto (3) tan grande q parece según dice el condestable de 
quatro meses el cap" cosgaya a venido con la nueua y por estar 
tan cansado no a podido passar adelante, assido el contentam" 
tan gnerai q no lo puede v. ex* creher gócelo v. ex* muy largos 



(i) Archivo de la Casa de Alba. 

(2) Archivo de la Casa de Alba. Minuta. 

(3) En 1566 era Condestable de Navarra D. Diego Alvarez de Toledo, 
hijo del '¿ran Duque D. Fernando. Casado el Condestable con D.^ Brian- 
da, quinta Condesa de Lerín, en 24 de Mayo de 1565, su primer hijo clon 
Luis (que murió niño, según Garibay) era el nieto que Albornoz anuncia- 
ba á la Duquesa D.^ María. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 447 




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448 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

anos en uida del duq mi s'' y guarde y acres'''' n. s'' Su ill""' y ex"'" 
persona 

di madrid 3 1 de marco I 566 
111'"» y ex"'* s* 

humilde criado de V. ex* 

J. de Albornoz 

+ 

Sobrescrito Ala 111'"* y ex"'* señora la duqsa de Alúa mi s* (l). 

No ha sido posible hallar otros escritos del secretario del 
Duque; en cambio, cartas á él dirigidas, son muchas las que se 
conocen; citaremos algunas por orden cronológico: 

Gabriel Zayas. Madrid, xxvij de Julio de I 568 (2). 

Comunicándole la muerte del Príncipe D. Carlos, «viernes á 
media noche, que se contaron xxiij deste, fué Dios seruido de 
se lleuar para sí el alma del Príncipe nuestro Señor (3), de que 
todos quedamos tan marchitos quanto es razón, que en fin tal 
cual estaua, era el primogénito de España y ha muerto como 
muy cathólico, aunque con el disgusto y desabrimiento que es- 
criuirán otros historiadores, más curiosos y más desocupados... 
En lo que toca á nuestro gran Duque y sus trabajos y fatigas de 
cuerpo y spíritu quedo advertido..., pero Señor mío, no es ima- 
ginable la vuelta, hasta dexar eso, como conuiene, ni el Duque 



(i) Archivo de la Casa de Alba. 

(2) Gabriel Zayas fué secretario de Estado de Felipe II en la negocia- 
ción de Flandes y Alemania. En 24 de Enero de 1570, estando en Madrid 
presentes los del Consejo de Estado y Adán de Diechtrestain, embajador 
del emperador Maximiliano II, firmó las capitulaciones del casamiento de 
Felipe II con su sobrina la infanta doña Ana. — Cabrera: Historia de Feli- 
pe II, tomo II, libro ix, cap. xv. 

(3) «Recibidos los Santos Sacramentos devotamente, dejó D. Carlos 
esta vida en 24 de Julio á la una de la noche... Su cuerpo muerto fué con- 
ducido... en hombros de los duques del Infantado, Medina de Ríoseco, del 
Príncipe de Eboli, etc.» Fernández Montaña, obra citada, pág. 584. «Pudo 
España llamar venturosa esta gran desgracia de la falta de su heredero 
Carlos». Cabrera: Vida de Felipe II, cap. v, pág. 497. «La muerte del Prín- 
cipe D. Carlos no fué un mal para España, pues atendiendo su carácter, 
ningún bien podía esperar la nación, etc.» La Fuente, Historia General de 
España, tomo xiii, pág. 335. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 449 

lo querría... Mas servidor de Vm. — Qayas.» — Sobre. — Al muy 
mag/''^ Señor, mi Señor Juan de Abornoz... en su mano (l). 

D. Gonzalo de Bracamonte. Lilla, 25 de Octubre de 1569 (2). 

Advirtiéndole sobre algunos desórdenes de los soldados que 
mandaba. «No tengo necesidad de acordar á V. M. nada de lo 
que me conviniere; e querido que V. M. entienda que por lo que 
se podría ofrecer, olgaría mucho más de serbir con las banderas 
de aquel tercio.» 

Hernando de Toledo. Utrech, 14 de Noviembre de 1569 (3). 

Carta recomendatoria. «De José de bosco auditor deste tercio 
he entendido, que la Ex.^ del Duque, haze buscar y llamar... 
Supp.°" á V. M. quanto pueda aga, haya por muy encomendado 
al dicho.» 

Gaspar de Robles. Grumingen, lo de Febrero de 1 570 (4). 

Sobre las correrías de los piratas en las costas de Flandes «po- 
drá V. M. ynformarme de lo que a ymportado guardar el dicho {}) 
que nos queda dexado á parte defender á estos ladrones». 

El Cardenal F. Pacheco de Toledo (5). Roma, 13 de Enero 
de 1571. 

Esta carta de tan insigne Prelado, en la que comenta «La mer- 
ced que se hizo á Ruy Gómez y á su hijo sabíamos acá muchos 
días ha, y más 100 "' que le dieron de somano» para agregar en 
forma irónica. «Muchas cosas pasan en el mundo, para reír y 
llorar juntamente» dio ocasión por el sobre, á que algún escritor 
creyera que Albornoz, además de secretario de Alba, lo fué del 



(i) Archivo de la Casa de Alba. 

(2) Biblioteca Nacional. C. 35, núm. 76. 

(3) Biblioteca Nacional. C. 35, núm. 69. 

(4) Biblioteca Nacional. C. 35, núm. 70. 

(5) El día 13 del mismo mes escribió al Duque de Alba también desde 
Roma diciéndole que allí se celebraban las «victorias por el Papa y el Sa- 
cro Colegio con mucho aplauso y con gran satisfacción». Biblioteca Na- 
cional. C. 35, núm. 84. 



450 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE 1.A HISTORIA 

Rey, puesto que dice: «Al muy mag.'" señor, el S." Joan de 
Albornoz, secret.° de su mag.'' etc.» (l). 

B, Arias Montano. Anvers, 2 de Junio de I57I- 
Trata en esta carta de los deseos de la Duquesa sobre impre- 
sión de las obras de Fr. Luis de Granada, que presentaba, dos 
dificultades: «La una es que en aquella letra terna la obra toda 
jDor lo menos diez tomos ó cuerpos... y estos no costarán menos 
que nouecientos sendos de imprimir... trezientos exemplares... 
y la otra es la licencia de Fray Luis que sin ella no se atreuerá 
ningún impresor, etc.» 

Amberes, ig de Noviembre de 15/1 (2). 

El citado Arias Montano le da cuenta de los trabajos de Gui- 
llermo Paludano en esta forma: «ha mandado cortar las piedras 
para la rexa de su Ex.^ y va á las canteras á dar las trazas y me- 
didas de lo que ha de venir desbastado de allá... con más de 
quatrocientos florines de ventaja en servicio de su exc.^, porque 
pretende ganar su gracia y confirmarse por su criado y ganar 
honor aquí y en España.» 

Ticiano Vecellio (3). Venetia li xviij di Giugno mdlxxij (4). 

Se refiere esta carta á orden de pago de lOO escudos con in- 
tervención del «S.°'' Ambasciator de S. AL Cath. ch' é qui in Ve- 
nezia gli ha scritto». 



(i) Archivo ilc la Casa de Alba. Además de Secretario del Duque, lo 
era del Ejército y el Prelado querría decir en el sobre «sect.° del EjércUo 
de su mag.'i et^» 

(2) Archivo de la Casa de Alba. 

(3) Nació en Venecia en 1477 y falleció en 1575; tenía, pues, noventa 
y un años cuando escribió esta carta. Fué discípulo de Sebastián Zuccati 
y de Gentil Bellino. Retrató por primera vez á Carlos V en Bolonia en 
1532. Al morir le hizo el Senado magníficos funerales, á pesar de su pro- 
hibición. Pintó hasta el último momento con cerca de noventa y nueve 
años. Noticias entresacadas del Catálogo de la Colección de Pinturas del 
Excmo. Sr. Duque de Bervirick y de Alba, por Ángel M. de Barcia, pági- 
na 135. Madrid mcmxl 

(4) Archivo de la Casa de Alba. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 451 

Julián Komero. Amsterdam, I de Panero de 1573 (O- 
Encareciéndole la necesidad de buscar recursos «porque acá 

se hallan con gran trabajo y j^a V. !M. tendrá entendido que nes- 

tos tienpos se gastan más de los hordinarios». 

Gabriel Zayas. Madrid, 20 de Abril de I 573 (2). 

Participándole que mostró á S. M. el capítulo que trata de los 
dos cofres de papeles tomados al Príncipe de Orange, agrega: 
<<>lo más importante sería despacharle como al Duque de Guisa, 
ó en otra forma que lo que acá se figura, parece que no faltaría 
quien lo executase». 

Bárbara Blomberch. Bruxelles, iiij Juing 1 573 (3). 

Dándole las gracias por la recomendación que la había envia- 
do para Vandenberghe y «Je vous remercie aussy beaucoup de 
Ibis pour le plaisir que maner faiet de proenzer le breuet de sa 
sainteté par lequel il mest accordé de menger chair en ca- 
resme» (4). 

D. Plernando de Toledo. Madrid, 2"/ de Julio de 1573 (5)- 

Le da cuenta de la enfermedad de Ruy Gómez, príncipe de 

Eboli y de su muerte en párrafo que dice: «este pedazo escribí á 

29 y anoche que lo fueron acabó Ruy Gómez. Perdónele 

Dios» (6). No debía ser D. Hernando gran amigo de la familia 



(1) Biblioteca Nacional. C. 35, núm. 93. 

(2) Archivo de la Casa de Alba. 

(3) Archivo de la Casa de Alba. Esta señora era la madre de D. Juau 
de Austria, hermano de Felipe II. 

(4) Archivo de la Casa de Alba. 

La misma señora le escribió en 19 de Mayo anterior. 

(5) Archivo de la Casa de Alba. Esta carta no tiene firma. La escribió 
tambión en 12 de Agosto siguiente. 

(6) Según D. Hernando, el príncipe murió el 2S; según el Marqués de 
Pidal, en su Historia de las Alteraciones de Aragón en tiempo de Felipe //, 
tomo 1. pág. 289, en 1571; según Gaspar Muro, YHda de la Princesa de Ebo- 
li, pág. 35, nota 34, el 29. «Fué hombre de mucha piintualidad, afable... 
pío... de ánimo generoso... tuvo muchos amigos.: Herrera; Ilisloria gene- 
ral del vitmdo, part. II, lib. II, cap. .xvii. 



452 BOLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

doliente, á juzgar por este parrafito de crítica despiadada por 
las circunstancias. «Anoche á la una estauan unas damas en una 
ventana tratando que de qué traería el ojo la princesa d'Eboli; la 
una dezía que de vayeta; otra, que de verano le traería de añas- 
cóte (l), que era más fresco. Mire V. M. que cuydados las mata- 
uan y no me tenga V. M. por onbre del terrero, que D. Juan Pa- 
checo me lo contó.» Sobre la fortuna del muerto dice: «deja á 
cada uno de sus hijos á cien mil ducados», y de la viuda, «temo 
á de hazer algún gran estremo si ya no le ha echo, que anoche 
dijeron había tomado el hábito de Carmelita y se iba á Pastrana». 

El Dr. Milio. Madrid, 14 de Agosto de 1573 (2). 

La postdata autógrafa de esta carta contiene noticias intere- 
santes. «S. Mag/' está tan sola como Vm. vee y reduzida á térmi- 
nos que no se fía de sus manos... Si algunos pueden algo son 
Gaztelu en su negocio, Delgado en el suyo, Hopero en su minis- 
terio, Vicecanceller en el suyo... por tenellos por honbres cla- 
ros... si allá escrivieren que Velasco gouerna ríase Vm. dello... 
tiene sujetos á Qayas y á Antonio Pérez... El Presidente es buen 
hombre... para su oficio... y ya S. Mag.'' entiende que ha errado 
el tiro. Quiroga... muy colérico y cabeguzo... Mateo (Vázquez) 
va remando... y pienso, que le hemos de ver personage... Vm. 
mandará decir á S. Ex."* y al Sr. D. Fabrique la parte de esta 
carta que le pareciere.» 

Gabriel Zayas. Madrid, 20 de Marzo de 15/4 (3)- 
Pidiéndole noticias porque «dos días ha me dixo cierta per- 
sona seruidor del Duque... que su Ex.^ auía mandado hacer una 
tapicería, en que está su Ex.^ que sustenta la corona de S. Mag.'' 
que se le iba á caer y los Condes y otras de quien se hizo justi- 
cia. Respondí que deuía ser invención de alguno de los que bus- 



(i) Tela de lana asargada por ambos lados que usan para sus hábitos 
varias órdenes religiosas. 

(2) Archivo de la Casa de Alba. 

(3) Al-chivo de la Casa de Alba. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 453 

can que charlar... me auise Vm. qué fundamento ha hauido 
para ello». 

Además de las cartas escritas por Albornoz y de las que á 
Albornoz escribieron personajes importantes de su época, el 
nombre del secretario del Gran Duque D. Fernando Alvarez de 
Toledo, figura entre otros, en los documentos siguientes: 

Sentencia dictada por el Duque de Alba (una vez cumplidos 
todos los requisitos legales) en 4 de Marzo de 1 570 contra Flo- 
res de Montmoranci, Señor de Montigni, Caballero del Toisón... 
Gobernador de Tournai (hermano del Conde de Horn, ajusticia- 
do en Bruselas), por crimen de Laesae Majestatis y rebelión como 
cómplice del Príncipe de Orange, condenándole á «ser executa- 
do por la espada y la cabeza puesta en lugar público y alto... y 
así leída por mí el Secretario infraescrito, en presencia de su 
Excelencia y Consejeros que estaban presentes... por mandato 
expreso de su Excelencia=Joan de Albornoz^Sacado el original 
en francés palabra por palabra por mí=J. de Albornoz» (l). 

Hubo por el año 1570 cierto anónimo contra el Duque, su 
hijo D. Fadrique Marqués de Coria, y el Secretario Albornoz, 
en cuyo extenso documento (2) constan estas palabras: «tenien- 
do prevenido el dicho D. Fadrique que ninguna de nuevo se diga 
á su padre primero que á él, que juntamente con el Secretario 
Albornoz, se lo pintan todo como quieren y á su gusto y modo», 
lo cual prueba el ascendiente de Albornoz sobre su amo. 

En carta de F'elipe II al Duque de Alba de xinj de Noviembre 
de 157 1 con refrendo de Zayas, le dice que por virtud de lo que 
por su orden escribió Albornoz á éste, conoce su opinión favo- 
rable de traer á España, la madre de D. Juan de Austria su her- 
mano «por engaño, pues por bien no podrá ser persuadida á 



(1) La traducción de este documento y de la requisitoria de 18 de 
Marzo está en Simancas, legajo 543. Publicaron estos documentos Nava- 
rrete, Salva y Baranda, en el tomo iv de su colección, y Fernández Mon- 
taña en su libro Nueva luz y juicio verdadero sobre Felipe IT, pág. 539. Ma- 
drid, 1882. 

(2) Archivo de la Casa de Alba. 

TOMO LXVI. 29 



454 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que quiera venir... y aunque yo holgara mucho más que si se qui- 
siera recoger en algún monesterio ó pueblo particular dessos 
Estados... se quedara allá dándole lo necesario, pues esto no se 
puede acauar con ella y el traella aquí es en conformidad de lo 
que mi hermano á deseado, será bien que vos lo tratéis y dis- 
pongáis de manera y en la forma que se apunta en lo que escri- 
ue Albornoz» (l). 

Los libramientos del Duque á favor: I.°, del pintor Crespin 
W'auden Brocke por 12 cuadros grandes del lienzo para el ora- 
torio de la Duquesa «clxxvj escudos 34 placas; 2.°, á favor de Juan 
López Moscoso para que abone al escultor Paludano ccc escudos 
á buena cuenta «de la rexa que haze para el monesterio de Alba», 
y 3.°, á favor de Gongalo Cano para que pague á los de la capilla 
«por lo que montan sus gajes desde I.° de Enero de 7 1 hasta fin de 
nov." de 15/3» llevaban la toma de razón, firmada por Albornoz. 

A fines del año 1574) I^- Luis de Zúñiga y Requesens dejó 
por orden de Felipe II el Milanesado para encargarse del Go- 
bierno de los Países Bajos relevando al Duque de Alba, y éste 
arribó á Madrid por Genova; «fué recibido por su Magestad con 
mucho agrado y benevolencia, bolviendo á tomar con su empleo 
de Mayordomo Mayor toda su autoridad..., y el Rey, para darle 
señales de su satisfacción... le hizo asignar una pensión de doce 
mil florines sobre una de las ciudades de Flandes» (2). 

Supusimos que con el Duque iría á Flandes el Secretario Al- 
bornoz; lógico es suponer que con el Duque volviera y que al 
Duque acompañase en las gestiones con el Rey, gestiones que tu- 



(i) Archivo de la Casa de Alba. 

«Desde 1569 á 1573 las veleidades de esta señora traen preocupados á 
Felipe II y al Duque de Alba, á Zayas, á Camargo y á otros muchos... á 
D. Juan le angustia la libertad de su madre en Gante y quiere que la trai- 
gan á España... de grado ó por fuerza... en 1573, con las noticias de su des- 
honestidad, se afirma el Rey en que venga sin que lo sepa, no haga algún 
desatino... que se la meta en la nave quieta ó no quieran. Esta señora se 
quejó á Albornoz de que no se la pagaba y amenazando con casarse. Co- 
bro de nuevo su asignación, y dio gracias á Albornoz. 

Noticias entresacadas de las páginas i i y 12 del interesante libro citado 
de la Duquesa de Berwick. 

(2) Joseph Vicente de Rustant. Obra y tomo citados, pág. 245. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 455 

vieron grandes alternativas por motivos propios de las suspicacias 
y recelos entonces como siempre anejos á toda personalidad de 
altísimo relieve, y vamos á entrar ya en puntos de directa rela- 
ción entre Santa Teresa y el marido de doña Inés Nieto, porque 
la carta de aquélla consolando á ésta, por la prisión de Albornoz, 
fija el límite máximo para la fecha del autógrafo á que este bos- 
quejo se refiere. 

Los amoríos de D. Fadrique de Toledo con la hermosa cama- 
rista de la reina, doña Magdalena de Guzmán, ocasionaron dis- 
gustos en Palacio; Felipe II creía y esperaba en justas y natura- 
les reparaciones, pero lejos de venir, las cosas cambiaron radi- 
calmente de rumbo. 

El Duque de Alba autorizó á su primogénito D. Fadrique para 
casarse con su prima María de Toledo, hija de D. García, Marqués 
C[ue fué de Villafranca, en cédula de 2 de Octubre de 1 578, cuyo 
documento decía: «la palabra que teniades dada á S. M. de no 
casaros sin su voluntad... os la tomó á mi requisición... y os la 
tiene ya alzada á mi instancia». 

Poco tiempo tardó en ser conocido el documento, puesto que 
el presidente del Consejo, D. Antonio Pazos (l), apercibido por 
Juan de Guzmán y su hermana doña Brianda, escribió al Rey en 
II de Octubre de 157^: «Yo no creo tal cosa... Verdad es que 
doña Magdalena... antes de su partida (2) me dijo que entre el 
Duque y D. Fadrique se trataba esto por medio de y\lbornoz, 
que iba y venía á Simancas (3); V. M. mandará lo que en esto 
se deba hacer». 

Respuesta al dorso del Rey: «... no será malo que con secreto 

(i) Era presidente del Consejo de Castilla por muerte de D. Diego 
Covarrubias á 27 de Septiembre de 1577; natural de Pontevedra, canónigo 
de Tuy, del colegio de Bolonia, inquisidor en Sevilla y Toledo, obispo 
de Pati en Sicilia, abad de Parco, obispo de Avila y luego de Córdoba en 
el año 1578. Cabrera, obra citada. Tomo 11, libro xi, cap. xxiii. 

(2) Alude al castigo de D. Fadrique á Simancas. 

(3) El secretario Albornoz, unido estrechamente á D. Fadrique desde 
las campañas de Flandes, dominaba en absoluto al Duque (recuérdese el 
anónimo), y como comprendió perfectamente el rey, la cédula de auto- 
rización para su casamiento el Duque la expidió por consejo de su se- 
cretario. 



456 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

procuréis de saber si es verdad esto. Aún no puedo creer del 
Duque tal cosa» (l). 

Contrariar á soberanos impunemente, jamás se realizó en la 
Historia; los grandes como los pequeños sujetos estamos en ma- 
teria de responsabilidad á la acción vivificadora de la justicia; vi- 
vificadora cuando se la distribuye en el rigor del concepto, que 
muchas veces la pasión, la envidia ó el favoritismo, lo que quie- 
ra que sea, atenúa ó agrava, condena ó absuelve, sin otra razón 
que la que dimana del prejuicio. 

Y llegó el momento del castigo: D. Fadrique continuaba en Si- 
mancas á pesar de las súplicas y lloros de su madre la Duquesa; 
el de Alba paseó por entre los arbolares de su villa de Uceda 
las glorias y grandezas de general y de patriota desde tiempos 
del César conquistadas, y Albornoz, recluido en la cárcel de 
Madrid, obtuvo de la pluma de Teresa de Jesús, estas palabras: 
«Es este año de tantas tempestades y testimonios, que sentí á 
los principios mucho más la prisión del Sr. Albornoz. Como he 
sabido después que es el negocio del Sr. D. Fadrique, espero en 
Dios durará poco el trabajo» (2). 

Catorce meses duró la reclusión; quizás á su final contribuyera 
el eco de las demandas del país que, al tratarse de la conquista 
de Portugal, indicaba al Duque de Alba para el mando supremo 
de las tropas expedicionarias. 

Veamos ahora los documentos (3). 
Presidente Pazos á S. M. 



(i) Negocio de D. Fadrique de Toledo y D. Alonso Pimentel. Siman- 
cas. Patronato eclesiástico. Legajo núm. 5. 

(2) Carta á doña Inés Nieto de 4 de Febrero de 1579. El anotador, fray 
Antonio de San Joseph, escribió estas palabras: «alienta á esta señora en 
las penas que padecía por la prisión de su marido, á quien debió de ca- 
ber parte de la del duque de Alba, ocasionada acaso, más de su misma 
fortuna, que de la desovediencia de su hijo D. Fadrique, pues en esta mi- 
serable vida el ser uno afortunado basta tal vez para ser infeliz». Edición 
de Joseí Doblado. Madrid, mdcclxxviu. Tomo 11, pág. 463. 

(3) Publicados en su mayoría en el tomo viii de la Colección de los 
inéditos para la Historia de España, por D. Miguel Salva y D. Pedro Sáinz 
de Baranda. Madrid, 1846. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 457 

7 de Enero de I579- 

«Albornoz, criado del Duque, me vino á hablar esta tarde 
de parte de su amo, excusándose de no haber podido venir 
al recaudo que yo le envié (l). Yo le dije que si el impedi- 
mento era forzoso no había para qué dar excusa, y con esto se 
vohdó.» 

Al margen, de mano del Rey: 

«No sé yo que tan forzoso es el impedimento... mañana es- 
pero responderos, porque agora es muy tarde» (2). 

9 de Enero. 

«A lo que V. AI. sospecha de la enfermedad é impedimento 
del de Alba, acá estamos todos en lo mesmo.» 

10 de Enero. 

«Albornoz se prenderá esta noche en su casa, como V. M. lo 
manda y Molina tiene cuidado de ponerlo en ejecución.» 

En este día se previno á Gaztelu notificase al Duque que «den- 
tro de cuatro días primeros siguientes, sin esperar otra dilación 
alguna, salga desta corte y se vaya á la villa de Uzeda, de la cual 
no salga sin su licencia (de S. M.), so pena de la su merced y de 
otras penas á S. M. bien vistas». Entre siete y ocho de la noche 
fué notificado. 

1 1 de Enero. 

«... Albornoz fué preso esta mañana antes de comer, en su casa, 
como V. M. lo mandó; y aunque antes se pudiera ejecutar, pa- 
resció no ser coyuntura, sino cuando se hizo. Mañana acabado 
el Consejo, juntaré á los que suelo y veremos lo que se hará 
con él.» 



(i) 3 de Enero. Pazos al Rey. «Sólo dudo del modo de ver al Duque... 
y aunque me dicen tiene salud finoirá lo contrario ¡)or huir el cuerpo al 
golpe que espera de hora en hora». 

(2) Simancas. Legajo núm. 10. 



458 nOLETÍV DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

10 de Marzo. 

«... En particular hablé al Dr. Francisco Hernández en lo de 
Albornoz y tiene buena memoria de todo. Dijóme que en poder 
de Mateo X'^dzqucz había muchos papeles y examen de testigos... 
y que convendría que por buen término se los mandase V. M. 
exhibir; que sin ellos no se podría proseguir lo que falta.» 

Nota al margen del Rey. 

«Paréceme que hay tiempo para pedir éstos papeles á Mateo 
Vázquez, pues creo los tiene á recado.» 

15 de Febrero de 1580. 

Propone Pazos en su nombre y en el del Consejo, á S. M. que 
se envié como General de la expedición á Portugal al Duque de 
Alba y que al efecto se le saque de la prisión (debería decir, se 
le levante el destierro). «Bien sabe y ve el Consejo el justo des- 
deño que V^. M. tiene del Duque y que con mucha razón está en 
donde se le ha mandado... pero... es bien que salga de allí é sirva 
en esta jornada... Vemos el grande descontento que entre todos los 
soldados hay de no entender qnel Duque haya de ir, etc. » 

Al margen, de mano de uno de los Secretarios de P\'lipe II: 
«Yo os doy muchas gracias por lo que aquí decís..., pero hasta 
entender más, como están las cosas de Portugal... sería muy fue- 
ra de tiempo tratar agora más de aquello... Y cuando lo de allí 
obligare á entrar en los puntos de más consideración, se atende- 
rá á ellos.» 

23 de P'ebrero. 

«Ya que V. M. hizo la merced al Duque, paresce cosa justa se 
le haga más cumplida, y es mandando soltar á Albornoz su se- 
cretario, sin el cual entiendo no tendrá el Duque el servicio y 
comodidad que han menester sus años.» 

«Y pues V. M. tendrá memoria de lo que muchos meses ha 
referí á V. M. de voto de los que han visto los papeles, será cosa 
justa que haciendo esta merced al Duque, que la haga también 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 459 

V. M. á Albornoz y aun á Ibarra, pues todos son criados é hicie- 
ron lo que sus amos les mandaron. Y pues éste es todo tiempo 
de gracias, suplico á V. M. las haga á todos muy colmadas. De 
casa, etc.» 

Al margen, de mano de uno de los secretarios: 

«Ya se ha hecho esto de Albornoz en la forma que sabéis.» 

Autógrafo á continuación, del Rey. 

«Y no sé si hace al Uuque más daño que provecho su compa- 
ñía y temo que fué el Consejero de la cédula que el Duque dio 
á su hijo para que se casase.» 

4 de Marzo. 

«... Lo que V. M. manda que se haga con Juan de Albornoz, 
me avisó esta mañana Juan Delgado; y viendo ser aquélla la vo- 
untad de V. M. di luego orden como fuese suelto con fianzas del 
diez mil ducados, que volverá á la mesma carcelería, cada y cuan- 
do que le fuere mandado por V. M. y ansí se hizo.» 

Decreto marginal del Rey. 

«Está bien ésto así.» 

Murió D. Juan de Albornoz en Octubre de 1580, al servicio 
de S. M. y del Duque de Alba, como Secretario del Ejército, en 
el Burgo de la ciudad de Lisboa. (Xorgó codicilo ante Juan Sán- 
chez Alarcón, P^scribano, mejorando en el tercio y quinto de sus 
bienes, á su hijo D. Antonio (ij. 

Poco ó mucho, lo arriba dicho, es lo único de interés averi- 



(i) Ala amabilidad del culto jefe del Archivo de Simancas, D. Juan 
Montero, debo estas noticias y las referentes al testamento de doña Inés 
Nieto =S¡mancas. Contaduría de Mercedes de Juro. Legajo 357, folio 2. 

En el importantísimo Archivo de la-Casa de Alba existe una gran co- 
rrespondencia autógrafa de Albornoz, que contando con el beneplácito 
del ilustrado y caballeroso Duque publicaremos en día no lejano, como 
complemento de este Estudio histórico. La carta dirigida por .albornoz al 
Gran Duque desde el campo en 28 de .Septiembre de 1573, está gran par- 
te cifrada y se trabajará lo necesario para descubrir la clave. 



46o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tornado hasta ahora del Secretario del Duque de Alba, marido de 
doña Inés Nieto y protector de ia seráfica Virgen avilesa. 



III 
Un poco de Historia. 

Por el año de 1560, con la aprobación de San Pedro de Al- 
cántara (l) y el consejo de San Luis Beltrán, comenzó la Santa 
á realizar sus proyectos reformadores. 

Con el dinero que su hermano Lorenzo le enviara del Perú (2) 
y con la ayuda personal de su hermana menor, la mujer de Juan 
de Ovalle, y favorecida de doña Guiomar de Uiloa, viuda ya de 
Francisco de Ávila, preparó y terminó la fundación del primer 
monasterio de San José en la Ciudad de los Caballeros, y el 24 
de Agosto de 1 562 díjose la primera misa. 

Un alboroto popular, patrocinado tal vez por salientes perso- 
nalidades, obligó á la Santa P"undadora (3) á volverse al de la 
Encarnación el mismo día, hasta que las gestiones del P. Báñez la 
restablecieron al primer convento de la reforma. 

Aquel alboroto fué como el prólogo de las persecuciones, dis- 
gustos y hasta enfermedades que la esperaban de continuar la 
reforma, á pesar de la licencia y aprobación del P. Rossi, gene- 
ral de la Orden carmelitana (4). 



(t) «Estaba la Santa en el convento de la Encarnación; y como en- 
tonces á las religiosas no ]es obligaba tan estrechamente la clausura, 
sacó licencia del P. Provincial doña Guiomar de Ulloa para que ocho días 
estuviese en su casa doña Teresa de Ahumada, para que así, más despa- 
cio, comunicase las cosas de su espíritu con el Santo...» Vida del Glorioso 
San Pedro de Alcántara^ por el P. Fr. Alonso de San Bernardo, pág. 1 15. 
Madrid, mdcclxxxui. 

(2) «Y lo que más me ha espantado es que los cuarenta pesos que 
añadió vuesa merced, me hacían grandísima falta.» Carta á D. Lorenzo 
de Cepeda de 23 de Diciembre de 1561. 

(3) «Dos días antes que el monasterio se inaugurase, canónicamente, 
resonó en el Ayuntamiento el grito de alarma, como sus Actas nos lo han 
mostrado, y comenzó el gran pleito, etc » Fidel Fita: Boletín de la Real 
Academia de la IhsTORiA. Cuaderno de Febrero de 191 5, pág. 55. 

(4) «Nos Fr. Juan de Rossi... á la Reverenda Madre Teresa de Jesús, 
Priora de las Religiosas Monjas de San Joseph de Ávila de la mesma Or- 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 



461 



De tiempo atrás contaba la Santa con solicitudes para funda- 
ciones, ofrecimientos de locales y donativos, entre otros per- 
sonajes: 

De D. Bernardino de Mendoza (hijo de D. Iñigo, primer Alar- 



^ /Í<>^^ 




-x^^í^yt^'L r/('^í<^Ma 





AUTÓGRAFO DE D. BERNARDINO DE MENDOZA (i) 



den... No es buen mercadero, ni buen labrador ni soldado... que no tiene 
grandes trabajos en ampliar su casa, ropa, honra é hacienda. Si ésto hacen 
aquéllos, muy mejor se debe procurar á los que siervan á Dios en alcan- 
zar lugares, hacer Iglesias é Monesterios... Teresa de Jesús, hija é humilde 
subdita nuestra... ha suplicado... le demos facultad é poder de hacer Mo- 
nesterios... en cualquier lugar del Reino de Castilla... que vivan según la 
primera Regla... Este deseo, pareciéndonos muy religioso é santo, no po- 
demos recusarlo, sino favorecerlo é acrecentallo. Por tal causa... concede- 
mos ¿damos libre facultad é llena podestá á la Reverenda Madre Teresa 
de Jesús Carmelitana, Priora moderna en San José é de nuestra ovedien- 
cia, que pueda tomar é recibir casas. Iglesias, sitios, lugares, ct.^ — Fecha 
en Ávila á 27 de Abril de mili é quinientos é sesenta y siete años. — Tras- 
lado del Escribano Francisco de Gante (ante el que testó doña Inés Nie- 
to), á 8 días del mes de Hebrero de mili é quinientos é setenta y un 
años.» Lamano: Obra citada. Apéndices, pág. 367. 

(i) Carta de D. Bernardino de Mendoza al Obispo de (A)R(r;ás, en la 
que se queja del poco dinero que tiene. Ñapóles, 3 de Diciembre 1555.— 
Biblioteca Nacional. P. V. fol., c. 35, núm. 74. 



402 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

qués de Mondéjar, segundo Conde de Tendilla, y de doña Fran- 
cisca Pacheco) (l), Comendador de Mérida, Consejero de Estado 
de Carlos I y de Felipe 11... y Capitán general de las Galeras, que 
paseó triunfante por entre las ondas rizadas del mar latino para 
limpiarle de piratas berberiscos. 

De doña Luisa de la Cerda (hermana del cuarto Duque de 
Medinaceli, Gobernador de los Países Bajos, Virrey y Capitán ge- 
neral de Sicilia y de Navarra, señora de Malagón, como mujer 
de Arias Pardo, sobrino del cardenal Tavera. 

De D. Ruy Gómez de Silva, noble portugués descendiente de 
los Silva y Noroña, señores de Ulme y la Chamusca (2), al que 



AUTÓGRAFO DE D. RUY GÓMEZ DE SILVA, PRINCIPE DE ÉBOLI (3) 



(1) «La casa de Mendoza ha constituido durante algunos siglos uno de 
los linajes más poderosos de España..., porque en tan largo período apenas 
hubo reinado en que no se hallase desempeñando los más altos cargos del 
Estado.» Vida de la Princesa de Éboli, por D. Gaspar Muro. Madrid, 1877. 

(2) Ruy Gómez de Silva vino á España con su abuelo materno Ruy 
Téllez de Meneses, mayordomo mayor de la infanta Isabel cuandosu matri- 
monio con Carlos I, en calidad de menitio. Pretendió casarle Felipe II con 
doña Teresa de Toledo, hermana del marqués de Velada, pero retirada 
esta señora á un convento, le casó con doña Ana de Mendoza, hija del 
segundo conde de Mélito, D. Diego Hurtado de Mendoza, y de doña Ca- 
talina de Silva y Andrade, hija del cuarto Conde de Cifuentes. — Datos de 
nuestro Archivo. 

(3) Carta de Ruy Gómez de Silva al Secretario Diego de Vargas sobre 
correos al Rey, q había escrito á S. A. en recomendación de Juan de Vega 
y aviso de viaje á Breda. Amberes, 16 de Febrero 1555.— Biblioteca Na- 
cional. P. V. fol., c. 30, núm. 133. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 463 

Felipe II hizo su consejero de Estado, contador mayor de Cas- 
tilla y merced de Príncipe de Eboli, con grandeza de España 
como Duque de Extremera y de Pastrana. 

Tranquilamente en la apariencia y sin mayores contratiempos 
que penalidades de viajes y molestias llegó á fundar la insigne 
Madre once conventos de monjas (l) y nueve de frailes (2); 
pero sonó en el reloj de las grandes vicisitudes humanas el 22 
de Mayo de 1575» Y ^1 Capítulo general carmelitano de Pla- 
cencia (Italia) acordó: I.°, que salieran de los conventos extra- 
ños á Castilla, en el término de tres días, todos los descalzos, 
bajo penas de excomunión, suspensión de las cosas divinas, pri- 
vación de voz y lugar, reclamando, en caso de contumacia, el 
auxilio del brazo seglar, y 2.°, que sean removidos todos los 
descalzos de todos los conventos que se constituyeron contra las 
patentes é instituciones del Rvdo. P. General. 

La celebración de este Capítulo, dio lugar á gravísimas discor- 
dias entre observantes y mitigados, que pusieron á la Madre Te- 
resa en el caso de escribir al P. General desde Sevilla, donde 
ella se encontraba, una carta célebre en los fastos de la Orden, 
en la cual dentro de todos los respetos y de la caridad insepara- 
ble á la acción de la excelsa Virgen, sumisa al superior y á la 
obediencia, palpitan las reconvenciones más severas, las adver- 
tencias más cautas y la voz de alerta para que, centinela res- 
ponsable de la conducta y felicidad del subdito, encauce y repri- 
ma todo movimiento pasional. Y nombra al culpable y le acusa, 
insistiendo siempre en alabar la virtud y el saber de los descalzos. 

En dicha carta (3) «procura templar con destreza, suavidad y 



(1) San José, de Ávila, Medina, Malagón, Toledo, Salamanca, Segovia 
y Sevilla, Nuestra Señora de la Concepción de Valladolid y Pastrana, En- 
carnación de Alba y San José del Salvador de Beas 

(2) Nuestra Señora del Carmen, Duruelo-Mancera, San Pedro de Pas- 
trana, San Cirilo de Alcalá, Altomira, San Juan del Puerto, La Peñuela, 
Los Mártires de Granada, Nuestra Señora de ios Remedios de Sevilla y el 
de Almodóvar del Campo. • 

(3) 18 de Junio de 1575, de Sevilla, al padre general Fr. Juan Bautista 
Rúbeo de Ravena, núm. 59 de la Colección de D. V. de la Fuente. Tomo 11, 
pág. 49. Madrid, 1861. 



464 BOr.ETÍN DE LA RlíAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dulgura, como lo sabia hacer aquella pluma del cielo endulzada 
con la suave unción del Espíritu Santo» (l), y después de rendir 
al detalle, cuenta de las fundaciones autorizadas dice: «por la Pa- 
tente que V. S. me embió en latín, después que vinieron los Vi- 
sitadores, da licencia para que pueda fundar en todas partes y assi 
lo entienden los Letrados; porque ni señala V. S. Casa ni Reyno, 
ni se dice ningún cabo, sino que en todas partes» (2). 

Tenía que expresarse la gloriosa Madre con completa claridad 
en documento de tamaña importancia, porque no podía ignorar 
su perspicacia, que estaba redactando \2i primera pieza del proce- 
so, elemento preciso, indispensable, para dirimir y sojuzgar aque- 
llas conjuras incomprensibles, aquellos odios impropios, aquella 
tremenda saña, que degeneraron en tempestad formidable re- 
tumbando bajo las bóvedas del Capítulo de Alcalá de Henares, 
y por eso insinúa la reserva cuando agrega: «Ellos no han visto 
ni verán estas cartas, anque he dicho á Mariano que V. S. como 
ellos sean obedientes, sé que habría misericordia.» 

Expone al superior las amenazas de excomunión por parte de 
Fr. Ángel Salazar (3), y el grave disgusto del Nuncio monse- 
ñor Nicolás Hormaneto, gran patrocinador de la reforma, dicien- 
do: «Yo, señor mío, veo lo uno y veo lo otro, y sabe nuestro 
Señor que digo verdad, que creo son los más obedientes, y lo 
han de ser los Descalzos. V. S. no ve allá lo que acá passa: yo lo 
veo y lo digo, porque sé bien la santidad de V. S. y quan amigo 
es de virtud» (4). 

El prior de Sevilla Fr. Miguel de Ulloa, del que la Santa opina 
«es harto buena cosa» (5), pretendió que la Madre le mostrase 
las patentes del General para la fundación hispalense y obtener 



(i) Nota de Fr. Antonio de San José. Tomo iv de las Carias, pág. 363. 
Madrid, 177 í. 

(2) Subrayamos estas palabras para dar fuerza á la razón que asistía á 
la Santa. 

(3) Provincial en aquella sazón de los Calzados; los Descalzos aún no 
le tenían. 

(4) Carta citada. 

(5) En sentido de excelente persona. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 465 

traslado, á lo que ella se negó «porque no trataba de hacer Casa 
que no fuese con licencia de V. S. que yo no me pusiese muy 
brava» (l). 

Ensalzó á los Calzados por su virtud, ¡y harta virtud era en 
ella!, en el apogeo de las más graves contrariedades que en su 
vida sufriera y con estas palabras los disculpaba: «Y assí dicen 
hartas cosas para su descargo por donde veo que no han ido con 
tanta malicia... con el Rey están muy acreditados y este Arzo- 
bispo dice que sólo ellos son frayles {2). Ahora salir de la refor- 
ma, que V. S. no quiere que los haya, créame que aunque tenga 
toda la razón V. S. del mundo, no ha de parecer ansí; pues de- 
xar de tenerlos V. S. debajo de su amparo, ni ellos lo querrán, 
ni V. S. es razón que lo haga; ni nuestro Señor se servirá de ello.» 

Santa Teresa comienza esta carta, que da idea bien clara del 
ambiente creado por las discordias, con estas palabras: «el de- 
monio, como V. S. dice, resuelve estos negocios.» 

Participa al Padre general, con frases correctísimas que entra- 
ñan «soberana unción y dulzura celestial, destilando por su pluma 
un filial amor bastante para liquidar corazones de bronce» (3), 
con acentos respetuosos y merecedores de detenida atención: 
«Primero entienda V. S. por amor de nuestro Señor, que todos 
los Descalzos juntos no tengo yo en nada á trueco de lo que toca 
en la ropa á V. S. Esto es ansí y que es darme en los ojos, dar 
á V. vS. ningún disgusto.» 

Corresponde ciertamente la terminación con el principio «En- 
comiéndelo V. S. á Su Magestad y como verdadero Padre, olvi- 
de lo pasado; y mire V. S. que es siervo de la Virgen y que ella 
se enojará de que V. S. desampare á los que con su sudor quie- 
ren aumentar su Orden. Están ya las cosas de suerte que es me- 
nester mucha consideración.» 

El último párrafo de la carta trasluce, como puede verse, el 



(i) Carta citada. 

(2) Carta citada. El Arzobispo á que alude es D. Cristóbal de Rojas. 

(3) Fr. Antonio de San José, nota 3 á la Carta citada, tomo iv, pág. 363. 
Edición Doblado. Madrid, 1771. 



466 boletín de la real academia de la historia 

estado imposible que crearon las discordias apenas comenzadas, 
y recrudecidas cinco meses después, cuando intimó á la Santa el 
Proxincial de Castilla para que se retirase de Andalucía y aban- 
donara la fundación sevillana, cebo impío de infamias y calum- 
nias, á lo que se opuso con todos los arrestos necesarios Fr. Je- 
rónimo Gracián (l). 

Convocado por Fr. Ángel Salazar, se reunió el Capítulo en San 
Pablo de la Moraleja, lugar cercano á Avila (al recibir de Italia 
los Decretos expedidos por el de Placencia), en I 2 de Mayo de 
1 576 (2), citándose con llamamiento expreso de asistencia, á todos 
los Priores de Calzados y Descalzos; pero de éstos avisó solamen- 
te á los de Mancera, Pastrana y Rector del Colegio de Alcalá de 
1 leñares, Fr. Juan de Jesús Roca, Fr. Diego de la Trinidad y Fray 
Elias de San Martín. Hízose caso omiso de los demás Priores 
Observantes, porque se les consideraba excomulgados. 

Fr. Diego y Fr. Elias, á su paso por Madrid con rumbo á la 
Moraleja, visitaron á Hormaneto, quien les aconsejó acudiesen al 
Capítulo, á condición de oponerse á toda mudanza de lo estable- 
cido para la descalcez y á cualesquiera resolución ó decreto con- 
trario á su Visitador, P. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios. 

No esperaron los capitulares la llegada de los Descalzos para 
resolver por sí y ante sí: I.° Que hubiera mutua corresponden- 
cia entre Mitigados y Observantes; 2.° Que éstos usasen los hábi- 
tos pardos, no negros, y que las capas fueran más cortas; 3.° Que 
admitieran así los hábitos y que se calzasen; 4.° Que vivieran 
mezclados en los conventos unos con otros sin diferencias; 5-° Que 
cada cual guardase la regla que había profesado, y 6.° Que los 



(1) Proceso de canonización de Santa Teresa de Jesús. — Declaración 
de Luis de Ávila y Ulloa: «Á la segunda pregunta dijo que es verdad que 
la dicha Madre Teresa de Jesús fué tal muger, como la pregunta dice, de 
admirable vida, santidad y virtud, é siempre fué y es tenida por persona 
de grande espíritu, caridad, piedad é paciencia y grande constancia é per- 
severancia en todas las cosas Santas que pretendía, y especialmente en 
las fundaciones que hizo, en que tuvo grandes contradiciones.» 

Debo este traslado á la buena amistad del docto Canónigo de Ávila 
D. Baldomcro Torres. 

(2) Salieron los Decretos en Noviembre de 1575. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 467 

Descalzos se llamasen Contemplativos y los Calzados Observan- 
tes (I). 

Ni quedaba la paz hecha, ni las persecuciones y conjuras habían 
terminado, y como era de esperar, en 8 de Agosto (2) siguien- 
te, celebraron Capítulo los Descalzos en su convento de Almo- 
dóvar. 

Entre las varias resoluciones acordadas, fui la primera opo- 
nerse á todas las del Capítulo de la Moraleja, y elección de De- 
finidores para constituirse en Congregación religiosa, distinta de 
la Mitigada, nombrando primer Definidor á Fr. Antonio de Je- 
sús (3), Prior entonces de Medina del Campo, y dejarle como 
Provincial y Gobernador de los Descalzos, para caso Se falta ó 
muerte del P. Gracián. 

Seguía, y cada vez con maj^or intensidad, la campaña de dis- 
gustos; los libros excelsos de la Santa Madre se delataron á la 
Inquisición; de ellos hacía gran chacota la Princesa de Eboli al 
salir del convento de Pastrana (4); no faltaron propósitos inso- 
lentes de recluir á la Reformadora insigne en cualquier Conven- 
to de Ultramar... y la persecución cobra mayores vuelos cada 
día, abarcando ya al propio Nuncio Hormaneto, protector entu- 
siasta y decidido de la descalcez carmelitana. De las calumnias 
participaron varios conventos de la reforma y el de las Calza- 
das de Paterna, 

Condoliéndose la gran Santa del estado de cosas al que ser- 



(i) Noticias fielmente entresacadas de las Cfótiicas de la Reforma. 

(2) Agosto dicen las Crónicas de la Reforma, Septiembre dice el señor 
La Fuente en el tomo i, pág. 13 de la obra citada. 

(3) Fué este Padre el segundo que se descalzó y el que asistió en la 
hora de la muerte á su gloriosa M<idre Teresa de Jesús. 

(4) Deseosa la de Eboli de conocer la vida de la Santa, escrita por ella 
misma, consiguió el libro y «tuvo la indiscrección (porque no estaba des- 
tinado á la publicidad) de dárselo á las dueñas y pages de su casa, comen- 
tándolo con poco respeto y divulgando su contenido». La Fuente, edición 
de 1 85 1, notas al Libro de las Fundaciones. Muro: obra citada, pág. 59, 
nota 14. — «La Princesa de Eboli consigue, á fuerza de instancias, el Libro 
de la Vida de Santa Teresa, y faltando á su palabra, lo hace objeto de lu- 
dibrio y befa». M. Mir: Espíritu de Santa Teresa de Jesús, pág. xxxiii. Ma- 
drid, 1898. 



468 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

vían de fundamento perfidias é injusticias, dícele á Fr, Ambrosio 
Mariano: «lástima es ver cual está el mundo» (i). 



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AUTÓGRAFO DE LA PRINCESA DE EBOLI (2) 



(i) Carta de 2 de Febrero de 1577. 

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(2) Muy magnifico Señor 

de la voluntad de V. M. estoi yo tan asigurada quauto lo estol de abella 
merecido la del presidente, y pues la de nuestro señor fue que yo pasase 
por este travajo y sol viva, no parece que echo poco, bendito sea el por 
todo que todo lo merecen mis pecados 

quanto a la mudanza de la casa, lo que se decir a V. M. es que aun que 
yo no estoi para sentir nada aquel punto de volverme al mundo, ques el 
que me a dado pago para no velle ni oille, le senti como sino tuviera otro 
dolor mayor, y aunque para mi no a sido menor la venida del prior 
a (*) (roto) segunda vez y averme dejado en casa tan diferente de mi pro- 
posito i gusto, y donde yo tan grande le tuve con avello mandado 

Su Mgtd sepasa y obedece todo que con mi sentimiento no dejo denten- 
der la merced tan trasordinaria que en virtud de mujer de mi marido me 
a echo, solo temo que para nada tengo de valer nada, porque mis acha- 
ques y sentimiento corren en mi a las parejas. 

esta iglesia de aqui querría que las corriese con las mejores y que pues 
V. M. sa onrrado tanto con el nonbre que della tiene, que la tomase muí 
a su cargo i yciesemos en ella todo lo posible; amigos ai en rroma que an 

(*) [tocha]. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 469 

Enferma y achacosa Teresa de Jesús, «los conventos turbados 
y divididos... sobrepujaba á todo sentimiento ver rotos los mu- 
ros de la Observancia Descalza, porque no son menos crueles 
contra ella los pleitos domésticos, que contra la vida el cuchillo 
furioso» (l). 

Fr. Jerónimo, el Tostado (2), aprovechándose de la muerte de 
Hormaneto, en Junio de 1577, Y de la buena acogida del sucesor 
á los Mitigados, é invocando siempre el Capítulo de Placencia, 
redoblaba sus ímpetus guerreros sin detenerse ante las enferme- 
dades, achaques y amarguras de la Madre Reformadora. 

Sucedió á Hormaneto, Monseñor Felipe Sega, Obispo de Ripa, 
en la Marca de Ancona y luego de Placencia (3). Vino á España 
prevenido en contra de la Reforma por Prelados y Cardenales 
italianos, principalmente por Boncompagni, sobrino de Grego- 
rio XIII. 

Inauguró sus gestiones en Madrid acogiendo con benevolencia 
á los frailes desertores de la descalcez, Baltasar de Jesús y Mi- 
guel de la Columna (4) y sancionando la prisión de los Capella- 



ofrecido maravillas, si acá u viese forma de arreglar buenas cosas, bien 
aliaremos quien nos' ayude; V. M. lo mirara todo y me ara merced de avi- 
sarme 

A servicio de V. M. 

Ana de la madre de dios. 

Sobrescrito: Al muy magnifico señor el So"" Mateo Vázquez s° de la ge- 
neral inqoD 

Archivo Zabálburu. C. 136-56. 

(i) Crónica citada. Cap. xxxi, lib. vi, núm. i, pág. 662. Edición de 1642. 

(2) Vicario general con amplios poderes para ejecutar los Decretos 
del Capítulo general. 

(3) Sega estuvo en Bélgica, desde donde vino con D. Juan de Austria. 
Los Calzados, que eran todos los Carmelitas italianos, procuraron preve- 
nirle en forma tal, que al llegar á Madrid se propuso poco menos que ex- 
terminar la Reforma. Mostráronle la revocación del Papa de los Comisa- 
rios Dominicos; los Decretos del Capítulo de Placencia, presentando al 
P. Gracián como desobediente y revolucionario, convenciéndole de que 
las fundaciones de los Descalzos se hicieron en contra de los mandatos 
de los Prelados. — Extractos de la Crónica citada. Tonio i, lib. vi, cap. 23, 
número 2. 

(4) Este Padre se retractó en 8 de Octubre. 

TOMO Lxvi. 30 



470 BOLETÍN DE I.A REAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nes del Monasterio de la Encarnación de Avila, Fr. Germán de 
San Matías, en la Moraleja, y San Juan de la Cruz (l), en Tole- 
do, aquí (Santa Teresa dijo al saberlo: «preferiría verles en po- 
der de moros») (2), donde le flagelaron con inhumanidad aterra- 
dora, cual si se tratara de un criminal ó de un falsario. 

El segundo Capítulo de Almodóvar en 9 de Octubre de 1 5 78 
eligió Provincial á Fr. Antonio de Jesús, contra la opinión de 
Fr. Nicolás de J/ y M.^ (Doria) y la del P. Juan también de J.'' y 
M.=^ (Roca). 

Irritó de tal suerte la resolución del Capítulo al Nuncio, que 
dispuesto ya á la extinción de la Reforma, ordena el destierro de 
los más caracterizados Descalzos y la reclusión de la Santa en 
Toledo, llamándola: femina inquieta ¿andariega. 

El Conde de Tendilla, insigne favorecedor de la Reforma (3), 
chocó con el Nuncio, al que después, á instancias de su Rey, dio 
las satisfacciones que merecía por la augusta representación que 
ostentaba, pero también á instancias del Rey, nuestro Embajador 
en Roma, el Arzobispo de Toledo y otros Prelados, quejáronse 
al Papa de la conducta de Sega, al que nombraron cuatro adjun- 
tos por auto del Consejo para entender en las cosas de los Des- 
calzos. 

De la actuación del infeliz P. Gracián en aquellos tres años 
interminables de aflicciones y desconsuelos, habría mucho que 



(i) Fué recluido en «una celdilla de seis pies de ancho y hasta diez de 
largo, sin ventana alguna... Diéronle por cuna unas tablas y dos mantillas 
viejas. A la puerta de esta celdilla pusieron un candado para que nadie 
pudiese verle ni tratarle... Bajábanle á las noches al refertorio... le daban 
todos una disciplina... Castigo de los más graves y demás infamia que hay 
en la república religiosa». Padre Gerardo de San Juan de la Cruz: Obras 
del místico doctor- San Juan de la Cruz. Edición crítica, págs. 68 y 69. Tole- 
do, 1912. — «Por amor de nuestro Señor suplico á V. Mag. mande que con 
brevedad le rescaten y que se dé orden no padezcan tanto con los del 
paño, estos pobres Descalzos todos.» Carta á Felipe II de 4 de Diciembre 
de 1577. Tomo iv. Carta i, pág. i. Edición Doblado, 1771. 

(2) Carta á la Madre María de San José. Ávila, 10 Diciembre de 1577. 

(3) Cuarto de este título, tercer Marqués de Mondéjar y tercer Alcai- 
de también de la fortaleza de la Alhambra; estaba casado con doña Ma- 
ría de Mendoza, su pariente, hija del cuarto Duque del Infantado. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 47 1 

decir; para el objeto bastan las palabras de la Santa á Felipe II: 
«Harto nos haría al caso, si en estos principios se encargase á un 
Padre que llaman Gracián, que yo he conocido ahora, y aunque 
mozo, me ha hecho harto alabar á nuestro Señor, lo que ha 
dado á aquel alma y las grandes obras que ha hecho por medio 
suyo, y ansí creo que le ha escogido para gran bien en esta 
Orden» (l). «A mi noticia ha venido un memorial que han dado 
á Vuestra Majestad, contra el P. Maestro Gracián, que me es- 
pantó de los ardides del demonio y de los Padres Calzados, por- 
que no se contentan con infamar á este siervo de Dios (que ver- 
daderamente lo es y nos tiene tan edificadas)... Yo he lastima de 
lo que éste... padece y con la rectitud y perfección que va en 
todo; y esto me obliga á suplicar á Vuestra Majestad le favorezca 
ó le mande quitar de la ocasión de estos peligros, pues es hijo de 
criados de Vuestra Majestad (2) y él por sí no pierde, que verda- 
deramente me ha parecido... enviado de Dios y de su bendita 
Madre, cuya devoción que tiene grande, le trajo á la Orden, 
para ayuda mía» (3). 

.Sustituyó al P. Bautista Rúbeo en el Generalato, el P. CaíTardo, 
y al efecto de negociar con él, salieron para Roma los PP. Juan 
de San Diego y Pedro de los Angeles; éste volvió á los Calzados; 
sin duda tendría también por «contumaces, rebeldes y excomul- 
gados á los que irónicamente llamaban Contemplativos» (4). 

Desde que el Rey ordenó la queja á Roma contra el Nuncio 
Sega, resuelto á favorecer con protección eficaz y decidida á 
Teresa de Jesús y á su Reforma (5) inaugúrase un período de paz 

(i) Carta desde Sevilla, 19 Julio 1575. 

(2) El P. Gracián era hijo de otro Gracián, Secretario de Felipe II; su 
hermano Antonio, fué igualmente Secretario del Rey y el que escribió la 
defensa del Carmelita para deshacer las calumnias que originaron odios y 
persecuciones. 

(3) Carta desde Ávila, 18 de Septiembre de 1577. 

(4) Sania Teresa y Felipe Jí, por Higinio Ciria, pág. 124, nota 3, 
Madrid, 1900. 

(5) «Felipe II tomo el negocio de la Santa muy á pechos, no dándose 
punto de reposo hasta ver á salvo el servicio de Dios y la defensa de la 
Madre Teresa». — Fernández Montaña: Nueva luz y juicio verdadero sobre 
Felipe II, pág. 143, Madrid, 1882. 



472 boletín de la real academia de la historia 

premonitorio de la separación definitiva entre Calzados y Descal- 
zos, propuesta al Papa por el Nuncio y sus adjuntos, en 1 5 de 
Julio de 1579. 

IV 
Glosa del Documento. 

«qué no sentiría ésta 7nuger cilla cuando viese á un tan 
gran Rey delante de sí. » 

En muchas ocasiones debió escribir Santa Teresa á Felipe II, 
aun cuando sólo conozcamos las cuatro cartas insertas de anti- 
guo en los Epistolarios (l). 

Las vicisitudes de la reforma la produjeron hondos disgustos y 
serias contrariedades, que razones de prudencia la vedaban con- 
fiar á la pluma. 

Aquella protección de Prelados y de magnates, tenía más de 
romántica que de eficaz; el poder era personalmente ejercido por 
el Rey. 

Las glorias de las armas españolas en los Países Bajos, pusie- 
ron al Sumo Pontífice Gregorio XIII á la devoción de Felipe el 
Prudente (2) y cómo Roma tenía que decidir las soluciones de 
la contienda^ la gran Santa, delante de su Rey, abrigaba en el 
corazón los temores de no acertar á explicarse en forma que in- 



(i) Cartas conocidas: i.^ Ávila, 11 Junio de 1573. Implorando su favor 
sobre asuntos reservados de Orden. El original en los PP. Capuchinos de 
Jerez de la Frontera. — 2.^ Sevilla, ig Julio de 1575. Suplicando interpon- 
ga su mediación para que los Descalzos formen Provincia separada. El 
original en los Carmelitas Descalzos de Yepes. — 3.^ Ávila, 13 Septiembre 
de 1577. Defendiendo al P. Gracián y quejándose de los Calzados. El ori- 
ginal en los Carboneros de Madrid. — Y 4.^ Ávila, 4 Diciembre de 1577. 
Pidiendo protección contra los Calzados y querellándose del atropello de 
que fueron objeto San Juan de la Cruz y Fr. Germán de San Matías. Se 
ignora el paradero del original. 

(2) Gravemente enfermo Felipe II, este Papa reunió Consistorio pú- 
blico de Cardenales, y les dijo: «Mi vida importa poco á la Iglesia, poi-que 
después de mí puede haber un Papa mejor que yo. Rogad á Dios por la 
salud del Rey de España, como por cosa muy necesaria á toda la Cristian- 
dad.» Salazar y Mendoza: Origeti de las Dignidades Seglares, etc., lib. iv. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 473 

teresara al soberano, para obtener el restablecimiento de la paz 
turbada. 

Ella todo humildad, y él todo grandeza, ¿cómo no había de ex- 
perimentar los nobles sentimientos de la emoción y deseos de 
tranquilidad que la devoraban el alma viendo al Rey delante de sí? 

«SU mirar penelra7ite de esos que aondan hasta el diiijna, 
fijo e7i mí^ parecía herirmer^ 

Parecía herirla, en efecto, porque al exponer Santa Teresa 
aquellas injusticias con que la trataban y aquellas calumnias con 
que la perseguían, su impaciencia no pudo descifrar lo que sig- 
nificase el gesto del gran Rey al escucharla, gesto al principio de 
prevención, tal vez por las leyendas fantásticas de una Princesa 
desv^enturada (l) y por la actitud del Nuncio Sega, que en las fre- 
cuentes visitas de los Embajadores á la Cámara real á su modo 
habríase expresado en conversaciones ocasionadas por aquella 
lucha que trascendió á las hablillas del dominio público, gesto 
propio de la severidad de D. Felipe y de la importancia de la 
resolución que habría de tomar. 

En tales casos siempre es penetrante la mirada del juez, siem- 
pre llega á lo recóndito del alma y hiere la sensibilidad humana 
cuando falta el asentimiento que no es lícito iniciar, tratándose 
de asuntos graves, hasta que la exposición de los hechos satisfaga 
lo necesario á la rectitud del justiciero para asentir ó negar con 
arreglo á la conciencia. En el entretanto el mirar del Rey la hería. 

«A¿ ¿er?ntnar de enterarle del negocio^ torné á 7mrar sit 
semblante^ que había así cofuo cambiado. » 

Si hubo prevención por parte del Rey, había desaparecido; la 
insigne Madre sólo pudo expresar la verdad con soberano enten- 

(1) De las locuras de la Princesa de Éboli cuentan y no acaban sus his- 
toriadores: «... su marido cubrió mil faltas de ella, de furiosa y terrible 
mugar, orgullosa y loca,» Conde de Luna: Comentarios á los sucesos de 
Aragón en 1591 y 1592. Mss. Biblioteca Nacional, H. 39. — «Al saber la 
Madre Isabel de Santo Domingo, que la Princesa se había metido monja, 
exclamó: Se acabó el convento. Y así fue.» La Fuente: Escritos de Sania 
leresa, tomo i, pág. 209, nota 2. Madrid, 1877. 



474 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dimiento comprendida y con elocuencia insuperable explicada, y 
la verdad se abre camino y granjea voluntades; subyuga porque 
convence, prepara el ánimo porque cautiva, y el semblante de 
un Rey dispuesto á dispensar justicia, cambi(3 por la persuasión... 
por la simpatía. Lo solicitado estaba concedido; la separación 
entre Calzados y Descalzos era un hecho, ó como si lo fuera, y Fe- 
lipe II un devoto más, de la Santa Reformadora del Carmelo que 
llegó hasta él incierta, preocupada y afligida para despedirse se- 
gura, satisfecha y consolada; bastó que el Rey la oyera para com- 
prender por cuál motivo su semblante había así como cambiado. 

«Coniesié/e que hario era ¿o pedido.» 

Obteniendo del Rey las seguridades necesarias para la conso- 
lidación de la Reforma y ajena á toda otra petición social y polí- 
tica, sin ambiciones personales que saciar, con recursos para sos- 
tener el sayal pardo y la capa blanca y con ofrecimientos segu- 
ros de personalidades pudientes para continuar extendiendo la 
reforma... harto era lo pedido. 

«todo se proveerá segi'm tus deseos^ lo que fué oído por vii 
con haría conso ¿ación. ->•> 

En el transcurso de cuatro centurias, lapso de tiempo que algo 
significa en la sucesión continua de los hombres y de los pue- 
blos, no surgió historiador de formalidad acreditada, ni por razón 
de doctrina ni por convencimiento político, capaz de suponer al 
Rey Felipe apto para ofrecer sin curarse del cumplimiento. La 
palabra de Rey, como siempre se ha dicho, entraña garantía ab- 
soluta de la promesa; por ello la Santa, dirigiéndose á su amiga, 
interesada por la causa de la Descalcez carmelitana, la invoca y 
la repite, abrigando consuelos y esperanzas; 'j'eresa de Jesús sabía 
ya, que expresados sus deseos al Monarca, /'rí?w'í/(?i' estaban 

«por el bien que el César prometía. » 

La palabra César, aplicada á D. Felipe por cualquiera otra 
persona, hubiese parecido sospechosa, y el documento en que 
constase, apócrifo. 



AUTÓGRAGO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 475 

César se llamaba el Emperador, su padre, por los éxitos de 
sus conquistas y por aquel gobernar guerrero que dilató los do- 
minios españoles. 

Que Santa Teresa se lo llamara, nada de particular tenía; em- 
bebida en la oración, afligido su espíritu por las preocupacio- 
nes de la Reforma y bajo el peso de contrariedades, milagrosa- 
mente soportadas, vivió á larga distancia de los apelativos con 
que las generaciones del presente transferían á la posteridad la 
memoria de sus gobernantes, y la palabra César, ha sus pre- 
cedentes en la Santa, pues como observan todos los anotadores 
de su riquísimo y abundante Epistolario, las iniciales de «A la 
5'. C. C. M. del Rey nuestro Señor» del sobrescrito de la carta 
de II de Junio de 1573, significan A la Sacra Cesárea Católica 
Majestad, etc. (l). 

«¿V acercó d 7)ií vuestro biceii esposo^ á quien tanto bien 
debo. » ' 

En la cámara real había surgido el bien demandado por la 
Doctora mística; dispensador del bien, á más del otorgante, pa- 
rece que lo era el esposo de doña Inés. 

ijSería Juan de Albornoz el instigador de la visita? 

^Proporcionaría la audiencia? 

(¡Estaba en palacio por obligación, por casualidad, por acom- 
pañar al Duque, su señor... ó por conveniencia del asunto que 
motivó la entrevista? 

No siempre por los efectos se conocen las causas; pero cuanto 
la Santa dice, lleva en sí todos los requisitos de certidumbre, y 
cuando ella no desperdicia la ocasión para patentizarlo, es por- 
que al Sr. Albornoz, mucho bien debía. 

«e ansí se hizo^ yo diciendo y el Señor Albornoz escri- 
biendo.:^ 

No era de suponer que el Rey necesitase del recuerdo escrito 



(i) Consta esta interpretación en todos los Epistolarios antiguos y 
modernos. 



476 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

para retener las justas peticiones de la Monja santa y sabia; pero 
negocios de Estado por aquella sazón le preocupaban, hasta el 
punto de absorber todas sus atenciones, noche y día. 

Si Requesens y Medinaceli fueron buenos sucesores de Alba 
en Flandes, el estado político de Portugal dibujaba lontananzas 
de intervenci(3n, y la no mucha talla de algunos de los secre- 
tarios del Rey ó el propósito regio de substanciar personalmente 
los negocios públicos interiores y diplomáticos, traían al gober- 
nante poco menos que en marcha forzada de trabajo. 

No se conoce expediente de mediana importancia sin decretos 
autógrafos del Monarca; por todo esto, si no de precisión, conve- 
niente era al menos un detallado memorándum de las peticiones 
verbales, expresivos y manifiestos deseos de la Santa, que ella iba 
diciendo y el señor Albornoz escribiendo. 

« donde espero ver fíjiado e¿ negocio que tan buenos curado- 
res tiene.-» 

Bien lo puede asegurar Santa Teresa. 

Salvo los propios Calzados, por razones, de egoísmo personal ó 
de celo malamente comprendido, que repercutieron en Italia, por 
la fuerza que da la mayoría á toda resolución inherente á la vida 
interior de las congregaciones religiosas, sin conocimiento exac- 
to de los hechos, si no ya por falta de interés, por motivo de largas 
distancias, desde Hormaneto, familiarizado con el común sentir 
de la sociedad española, hasta el Capellán humilde del más apar- 
tado convento de monjas, á través de los Tendilla, Alba, Rivada- 
via, Huesear, Velada, Quiroga, Velázquez, Ráñez, Pedro de Al- 
cántara, Baltasar Álvarez, Luis Beltrán, Alvaro de Mendoza, Die- 
go de Yepes, Ribera, etc., etc., no había español digno de serlo, 
indiferente á los propósitos de la Reformadora insigne, tratándose 
del negocio vital que la llevó á Palacio; por eso dice, y dice con 
razón, que tan buenos curadores tiene. 

«Teresa de Jesús ^ Carmelita.» 

Como observa D. Vicente de la Fuente, al que se debe la la- 
bor más ordenada é intensa sobre la Vida y Escritos de Teresa 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 477 

de Jesús, labor con sus eriales como toda obra humana, pero 
que íacilitó en gran manera á los escritores sucedáneos trabajos 
quizás más verídicos y completos por disponer de elementos do- 
cumentales de que en aquel entonces se carecía, en nota á la Car- 
ta ccLViii de su colección también á doña Inés Nieto, por Octu- 
bre de 1579 ya no acostumbraba la Santa, ponerá continuación 
de su firma la palabra Carmelita. 

Examinando el Epistolario resulta, efectivamente, que usó el 
dicho apelativo {en las cartas conocidas), puede que por última 
vez, en la escrita á Fr. Jerónimo Gracián el 15 de Í3ctubre de 
1578, como asimismo le había usado en las de 4 de Diciembre 
de 1577 á Felipe II, y fines del referido mes y año á doña María 
de Mendoza, Condesa que fué de Rivadavia. Este dato, aun no 
siendo seguro, puede tener importancia para determinar la fecha 
aproximada de nuestro Autógrafo. 



V 
Hechos y resultancias. 

Ante todo y sobre todo, podemos tener la plena seguridad 
documentada, de que Santa Teresa de Jesús acudió personalmen- 
te á Felipe II en demanda de protección para los hijos de su re- 
forma, y en protesta, á la vez, de las iniquidades, odios, calumnias 
y persecuciones de que ella, con los suyos, eran objeto, por parte 
de superiores y de subditos. 

Detalle es éste de su vida felizmente averiguado; las presun- 
ciones de antaño están en absoluto confirmadas; los que narra- 
ron con detalles la entrevista, á falta de documentos, alguna tra- 
dición recogerían (l). 

El precioso Autógrafo que motiva estas disquisicioness histó- 



(i) En varios conventos de España se ha dado siempre por segura 
esta entrevista, acogida por el Sr. Rolondo con lujo tie pormenores y de- 
talles en su hermoso libro Historia descriptiva, artística y pititoresca del 
Real Alonasterio de San Lorenzo, comúnmente llamado de El Escorial. Ma- 
drid, 1863. Segunda edición. 



478 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ricas, 6. juzgar por las palabras «salí de allí para volver á esta 
casa del glorioso San José de Avila», tiene que ser posterior al 
24 de Agosto de 1562, en que se inauguró ese Monasterio. 

Según los Bolandistas (l), «Al pasar por Madrid Santa Teresa 
dirigiéndose á Toledo, escribió por divina inspiración (2) una 
carta al Rey Felipe II por conducto de la Infanta doña Juana, 
fundadora y religiosa del convento' de las Descalzas Reales, cuya 
carta recibió el Rey con afecto y deseo vehementísimo de ve?' y 
hablar á la Santa, que había partido ya de Madrid para Toledo, 
á donde llegó el 24 de Marzo, como lo indica su otra carta á 
doña María de Mendoza» (3), de donde se sigue, que la entrevista 
tuvo que ser bastante posterior al 24 de Marzo de 1 569. 

Hasta fines de Noviembre de 1574 no regresó de Flandes el 
gran Duque, ni consta el regreso á España del Secretario Al- 
bornoz; luego la entrevista fué con posterioridad á la fecha in- 
dicada. 

Santa Teresa, en 4 de Diciembre de 1577) escribió á Felipe II 
la última de las cuatro cartas hasta ahora conocidas; ni en ella 
ni en las anteriores hace la menor alusión ni deja traslucir vesti- 
gios de tan importantísima conferencia', debe, por ¡o tanto, su- 
ponerse que en 4 de Diciembre de 1577 '^'^"^'^ "^^ se había veri- 
ficado. 

El límite de la fecha máxima, fíjanle asimismo acontecimien- 
tos que determinaron el alejamiento por parte del Duque y su 
Secretario, anterior á las respectivas detenciones de uno y otro 
para el destierro y la cárcel, y á las no pocas dilaciones por tales 
motivos ocasionadas, con la intervención del Consejo de Castilla 
y la personal del Rey en muchos casos. 

Ya en Octubre (día 2) de 1 578 firmó el de Alba cédula auto- 



(i) Acta S. Teresia a Jesii. Vandermoere. Bruselas, 1845. Cap. xxv, 
núm. 457, página i 13. 

(2) «Dándole avisos tan ajustados á sus más secretos pensamientos, que 
le dio gran deseo de conocerla y hablarla.» Reforma de los Descalzos. 
Lib. II, cap XXIII, pág. 282, edición citada. 

(3) «Sale de Toledo al otro día de Pentecostés.» M. Mir. Espíritu de 
Santa Teresa de Jesús, pág. xxxiii. Madrid, 1898. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 479 

rizando el casamiento de su hijo D. Fadrique con doña María de 
Toledo, y en II del propio mes, el Presidente Pazos manifestó 
á S. M. que entre el Duque y D. Fadrique se trataba de la boda 
por conducto de Albornoz] luego los devaneos amorosos (l) entre 
D. Fadrique y Magdalena de Guzmán eran anteriores á la pri- 
mavera de 1578, puesto que promovieron el destierro del ya no 
joven galanteador, al Castillo de la Mota, á pesar del enojo natu- 
ral de su madre, la Duquesa (2). 

Fijadas están las fechas hasta donde es posible concretar la en - 
travista — ^ de Diciembre de i^T] y zg de Mayo de /^/á",— en que 
Pazos dijo al rey: «A Mateo Vázquez he ordenado que os envíe 
los papeles del negocio de D. Fadrique de Toledo y doña Mag- 
dalena de Guzmán, de que tendréis noticia ó habréis oído algo. 
Y porque lo han visto Fuenmayor y Francisco Hernández de 
Liébana, será bien que con brevedad los juntéis en vuestra po- 
sada, después que vos á solas hayáis visto los papeles». En esta 
fecha ni el duque, ni Albornoz, tendrían accesibles las puertas de 
Palacio. 

En Diciembre de 1577 hallábanse en el auge y apogeo los 
detractores de la Reforma teresiana, alentados por el nuncio 
Sega, y el Sr. Rotondo, en su Historia del Real Monasterio de San 
Lorenzo (3), dice precisamente, que Felipe II celebró con Santa 
Teresa una entrevista en Mayo de este año (4). 

Desconocidos son los fundamentos del Sr. Rotondo, puesto 
que la parte al caso, de su hermoso libro, carece de notas subs- 



(i) Presidente Pazos á S. M., 25 de Junio de 1578: «... D. Fadrique está 
obligado y puede ser compelido á que se case con doña Magdalena de 
Guzmán, como se lo prometió, pues aquel matrimonio de futuro está en 
pie, no habiendo el contraído otro de presente. > Simancas, legajo 5 del 
Patronato eclesiástico. 

(2) Pazos á S. M., 10 de Enero de 1579: «Ayer me envió la Duquesa á 
rogar que por la enfermedad de D. Fadrique se le mudase la prisión de 
la Mota.» Anteriormente hizo idénticos ruegos y solicitó licencias para 
venir á Madrid. Primeramente fue desterrado á Oran. 

(3) ^'^?,- 49> (>bra citada. 

(4) Como la narración carece de documentos, la entrevista que supo- 
ne en Mayo no pudo ser hasta rj)iciembre, pues en Mayo escribió la San- 
ta muchas cartas desde Toledo, lo cual piucl)a que de allí no se movió. 



480 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tanciales y aclaratorias; esto, no obstante, debemos suponer que 
el documento ó la tradición ocasionarían este relato con minucio- 
so linaje de pormenores y noticias. «Habíase anunciado por este 
tiempo á Felipe II la llegada de Santa Teresa al Escorial, cuya 
visita causó no poca sorpresa al Rey. Sabida es de todos la con- 
sideración... la prontitud con que la servía siempre que le pedía 
alguna cosa por escrito... Apenas supo su próxima llegada, man- 
dó disponerlo todo para ir él mismo á esperar á la ya célebre 
Reformadora de conventos. El P. Sigüenza, que, según tradición, 
nunca fué gran devoto de la Monja, se hallaba arreglando algu- 
nos libros en unión de Fr. Juan de San Jerónimo, cuando de 
repente vio entrar al Rey acompañado del P. Villacastín...; re- 
unido con la Monja, la presentó y le dijo: ya veis qué buena ha 
venido, etc.» 

Que la entrevista se celebró, conclusión es definitiva. Para 
suponerla á fines de 1577 existen motivos razonables apoyados 
en documentos de fechas perfectamente definidas. 

Requiere todavía este asunto, á mi parecer, la busca y estudio 
de documentación complementaria, y sobre la pista estamos. 

Por hoy es bastante suponer que, cuando Teresa de Jesús es- 
tuvo en El Escorial conversando con I'elipe II, fué en el mes de 
Diciembre de i^yj^ y probablemente unos días después del 4, en 
que escribió al Rey, ¡quién sabe si llamada por él!, y unos días 
antes del 24, en que se rompió un brazo á consecuencia de fatal 
caída por la escalera del monasterio de San José en Ávila. 

Todavía creo que podemos precisar algo más. 

Desde el lO de Diciembre que escribió la Santa á su cuñado 
D. Juan de Ovalle y á la Madre María de San José, Priora de Se- 
villa, hasta el I9, en que lo hizo también á esta misma Madre 
por segunda vez, median días suficientes para el viaje de Avila 
al Escorial. ItUa declara que «todo es cinco u seis días de ida y 
de venida (iVvila á Madrid)» (l), y El Escorial está próximamen- 
te á la mitad del camino. 



(i) Carta de Ávila al P. Gracián, 19 Agosto de 1578. ccv Colección La 
Fuente: Obra citada, tomo 11, pág. 190. 



AUTÓGRAFO EPISTOLAR INÉDITO DE SANTA TERESA DE JESÚS 48 1 

De ]a última carta citada acotamos este parrante, que no deja 
de tener substancia: «ha hoy diez y seis días que están nuestros 
dos Frailes presos (l), no sabemos si los han suelto^ aunque te- 
nemos confianza en Dios que lo ha de remediar. Como ahora 
viene la Pascua (de Naviddad) y no se puede tratar de negocios 
de justicia, hasta pasados los Reyes, si ahora no está nego- 
ciado, será largo trabajo para los que padecen». 

Pudo pues verificarse la entrevista, y así lo creemos, entre los 
días II y 17 del dicho mes de Diciembre. 

Santa Teresa llevó hasta las gradas del trono de su Rey, que- 
jas justificadas y profundas, para evitar la esterilidad de pesares 
y sufrimientos, por la guerra cruel de hombres y demonios con- 
jurados, contra la virtud, la santidad y el saber de la benemérita 
Doctora. 

El contenido de la hoja que falta al Autógrafo, sería de gratu- 
lación para Felipe II, el Duque de Alba y Albornoz, en primer 
término, y quizás consignara allí también la Santa, algo de lo que 
S. M. la dijera, ó por ella adivinado en el curso de la interesante 
conversación, transmitida hoy á la Historia nacional, con todo 
el rigor de lo exacto y verdadero por el importantísimo docu- 
mento que me cabe el honor de presentar, como empecé dicien- 
do, á la veneración del cristiano lector y al juicio crítico del es- 
tudioso y del sabio. Que se enteró la gran Santa de que hasta el 
propio Rey llegaron las delaciones y las calumnias, no ha lugar 
á duda, porque ella misma lo dijo pocos días después de aquella 
conferencia, al Arzobispo electo de Ebora, D. Teutonio de Bra- 
ganza, en carta suscrita en Avila á l6 de Enero de 1 578 (2). 
«Son tantas las cosas y las diligencias que ha habido para des- 
acreditarnos en especial al P. Gracinn y á mí (que es á donde dan 
los golpes), y digo á V. S. que son tantos los testimonios que 



(t) «Está casi toda ella escrita de mano de la monja que le servía de 
amanuense en Ávila.» La Fuente: Obra citada, tomo 11, pág. 158, nota 2. 

(2) CLxxxii de la colección de D. Vicente de la Fuente, tomo v, pági- 
na 3, Madrid, 1881: «Ignórase el paradero del original. Se ha corregido 
conforme á una copia de la Biblioteca Nacional, pues antes no se había 
impreso bien » 



482 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

deste hombre se han dicho j' los memoriales que han dado al Rey 
y tan pesados y destos monasterios de Descalzas, que le espanta- 
ría á V. S. si lo supiese de cómo se pudo inventar tanta malicia.» 
Satisfecha Teresa de Jesús por la acogida que el gran Rey la 
dispensara, entiendo que el precioso Autógrafo de que se trata, 
para doña Inés Nieto, fué firmado y expedido á raíz de la entre- 
vista. 

Madrid, 28 de Marzo de 1915. 
(Fiesta del IV Centenario del nacimiento de Santa Teresa.) 

Bernardino de Melgar, 

Marqués de San Juan <ie Piedras Albas. 



II 

CARTA AUTÓGRAFA DE SANTA TERESA DE JESÚS, 
QUE SE CONSERVA EN LA CIUDAD DE HUESCA 

La incluyó D. Vicente de la Fuente bajo el número ccxvii en 
su Colección epistolar de la Santa, advirtiendo que en la parte 
superior de esa veneranda reliquia se lee en letras, al parecer 
del siglo XVII, la inscripción siguiente: «Este capítulo es de una 
carta, que de su misma letra la madre Santa Teresa de Jesús es- 
cribió (como parece del sobre escripto) á Doña Juana de Antisco, 
madre del P.'- m." frai Jer." gracián de la Madre de Dios, conso- 
lándola en los trabajos de su hijo. Sacóse del Conv."' de Corpus 
xpi de Madrid.» 

Presento su fotografía que acaba de proporcionarme nuestro 
doctísimo Correspondiente en Huesca, D. Ricardo del Arco. 

Ávila, 28 de Diciembre de 1578. A Doña Juana Dantisco en Madrid. 

Señora mía. 

Sepa V. m. que a mucho tiempo, que toda su oración (l) era 

(i) Del P. Gracián, afligido con la persecución levantada contra el y 
demás Carmelitas Descalzos. Estaba entonces preso con el P. Fr. Nicolás 
Doria en el Carmen Calzado de Madrid. 



CARTA AUTÓGRAFA DE SANTA TERESA DE JESÚS 



483 



pedir a dios trabajos con grandes deseos; yo via que era dispo- 
nerle su magestad para lo que avia de dar, y qué tales han sido. 



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Bendito sea su nombre. Aora se a de aliar con tanto aprovecha- 
miento en el alma que no se conozca. A todos nos a echo bien 
merecer. 



484 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Arto adelante e tenido la pena de vs. mds. mas también avran 
sacado ganancia. Como yo vea libres también a los que quedan, 
que sí veremos, porcjue no tenian tantos acusadores, estará del 
todo contenta porcjue, como e dicho, el negogio prin(ci)pal ten- 
go gierto terna nuestro S.'' particular cuydado de el, pues son 
tantas las buenas almas que se lo suplican y ara lo que sea mas 
para su gloria y servicio. 

Su Mag. tenga á v. m. de su mano y la guarde y a el señor 
secretario, cuyas manos beso y de todas esas señoras (l). Estas 
hermanas besan las de v. m.; arto contentas están con lo que se 
a echo, yo muy mucho de lo que tengo dicho, anque todas are- 
mos alguna penitencia, porque siempre eran de provecho las 
cartas de nuestro padre para nuestras almas, y como unos ser- 
mones se leyan juntas todas; can (2) esto nos quiere quitar el de- 
monio. Dios es sobre todo. Es oy dia de los ynocentes. 

Indina sierva de v. m. 

Teresa de Jesús. 

Esta carta original permanece dentro de un relicario en el al- 
tar mayor de la iglesia de San Vicente mártir, de dicha ciudad, 
donde la vio hace más de sesenta años el Sr. La Fuente. Nada 
le falta. Estuvo incluida dentro de otra (ccvi), dirigida á D. Ro- 
que de Muerta y fechada en domingo de Inocentes, lo cual de- 
muestra que es del año 15/8. Para mayor seguridad de su des- 
tinación la Santa la envió á D. Roque, á fin de que éste la entre- 
gase á Doña Juana Dantisco. 

El P. Gracián la retuvo en su poder y la regaló al convento de 
Corpus Christi de Madrid, desde el cual vino á parar, según lo 
explica el Sr. La Ponente, al sitio que actualmente ocupa. 

Madrid, 3 de Abril de 19 15. Fidel Fita. 



(i) La Fuente, «esos señores». — El secretario, lo era del rey, D. Feli- 
pe II. Llamábase Tomás Gracián, y era, como su hermano Fr. Jerónimo, 
hijo de D.^ Juana Dantisco. Eran las señoras, á quienes la Santa y la Comu- 
nidad de su monasterio envían saludos, Juliana y María, hijas de D.^ Juana; 
y además D.'' In¿s Nieto. Compárense las cartas ccxvi y ccxxx, y la inédita 
que sale á luz en el presente cuaderno del Boletín, publicada y magistral- 
mente estudiada por el Excmo. Sr. D. Bt-mardino de Melgar, Marques de 
San Juan de Piedras Albas. 

(2) La Fuente «an». El sentido de «can» es «que aun», expresión pro- 
pia y más adecuada al estilo de la santa escritora. 



EL MODIUS DE PONTE PUÑIDE 485 

III 

EL MODIUS DE PONTE PUÑIDE 

Señores Académicos: 

En el pasado año de 19 13, al hacer una excavación para 
allanar un terreno, que en parte comprendía un edificio destruí- 
do por un incendio, según afirma D. Andrés Martínez Salazar, 
ó al roturar un monte, conforme asevera D. Celestino García 
Romero, en el lugar de Ponte Puñide (parroquia de Gonzar, 
Ayuntamiento del Pino, provincia de La Coruña), se encontró 
un vaso cilindrico de bronce, mezclado con restos de tejas y 
barros romanos, sobre una capa de cenizas de cuatro á seis dedos 
de espesor y no menos de 4 m. cuadrados de extensión. Esta es- 
pecie de vaso metálico, propiedad del dueño del terreno expla- 
nado, D, Joaquín de Castro, y que se exhibe en Santiago por 
D. Ricardo Nogareda (l\ua de San Pedro, núm. 40), es induda- 
blemente un ejemplar auténtico de la medida romana para áridos 
denominada niodius, según atestigua larga inscripción latina que, 
como un doble collar, rodea su parte superior externa, y ha sido 
objeto de atinadas y eruditas disquisiciones. D. Eladio Oviedo 
dio cuenta del hallazgo en el Diario de Galicia, periódico de La 
Coruña, y el Boletín de la Real Academia Gallega (Coruña, Tipo- 
grafía Obrera Coruñesa, 19 1 3 y 14) ha publicado dos interesantes 
estudios, uno de D. Andrés Martínez Salazar (núm. 79, Diciembre 
de 191 3), reproducido por el Boletín de la Comisión de Monumentos 
de Orense (núm. 94, Enero-PVbrero de I914) y otro del padre 
jesuíta D. Celestino García Romero (núm. 83, Mayo de 1914). Y 
nuestro respetable y querido Director me ha comunicado los 
opúsculos de los Sres. Martínez Salazar y García Romero, con 
encargo especial de dar cuenta á la Academia de tan importante 
descubrimiento y de tan eruditos estudios. 

P^l Sr. Martínez Salazar declara franca y Icalmente que no ha 
podido ver el modio, y que ha utilizado tan sólo las notas, dibu- 
TOMo i.xvi 31 



486 boletín de la real academia de la historia 

jos, calcos y fotografías que le han sido proporcionadas por el 
grabador compostelano D. Enrique Mayer. En cambio, el señor 
García Romero manifiesta que le ha examinado detenidamente, 
teniéndole en sus propias manos repetidas veces. 

Desde luego debemos rechazar la idea, con insistencia repe- 
tida, de que el precitado vaso metálico sea una especie de cal- 
dero. Basta para olio considerar que, como dice el Diccionario de 
la Academia Española, el suelo del zdXA^ro forma casi tina media 
esfera y el fondo del supuesto modio está 7 mm. introducido en 
el cilindro que constituye el vaso, y, aunque no del todo plano, 
no se le puede incluir, ni mucho menos, entre las figuras redon- 
deadas. Evitemos, pues, el peligro ciertísimo de las comparacio- 
nes que con tanta frecuencia nos inducen al error. 

Como ya hemos dicho, el vaso en cuestión está formado por 
un cilindro de chapa de bronce rojo, poco maleable, hecha sin 
embargo ó alargada á golpe de martillo. Su espesor es desigual: 
en unos sitios alcanza apenas 3 mm. y en otros pasa de 5. 

Está constituido por dos piezas: el aro ó la ancha cinta que 
forma el cilindro y el fondo. La unión del aro está hecha con 
agujeros á lo largo de sus extremidades, que han servido de lazo, 
después de haber vaciado sobre ellos y por ambas caras bastante 
cantidad del mismo metal en fusión y á manera de soldadura. 
La tapa ó pieza que sirve de fondo está metida en el interior del 
aro á unos 7 mm. y sujeta tan sólo por tres puntos de metal fun- 
dido, que sirven á la vez como de pies y refuerzo de la base. 

El Sr. Martínez Salazar afirma que el modio se asentó en otro 
tiempo sobre tres pies; por el contrario, el Sr. García Romero 
considera que esto es simplemente una ilusión, sostenida por la 
manera que tuvo el artífice de hacer la triple soldadura del fondo. 

A pesar de tan rotunda negativa, me inclino á la opinión del 
Sr. Martínez Salazar, vista la fotografía del moditis y teniendo en 
cuenta que semejantes medidas, generalmente, se construyeron 
en la forma indicada (l). 



(i) Daremberg, SagHo et Pottier, Dic. des Aniq. grccqucs et romains, iii, 
2c partie (París, 1904), p. 1.958, col. i.^ 



EL MODIUS DE PONTE PUÑiDE 487 

El fondo de nuestro inodio no es enteramente circular, ni está 
colocado en exacta posición horizontal, antes bien forma ángulos 
oblicuos con las paredes del cilindro, todo lo cual demuestra que 
una mano poco experta realizó la obra. 

Los niodios no afectaron siempre esa forma cilindrica, sino 
que, con frecuencia, presentaban la de un cono truncado de ma- 
yor ó menor altura. Pruebas de ello son el inodio existente en el 
]\Iuseo arqueológico de Florencia, oportunamente diseñado por 
el Sr. García Romero, y algunos de los que aparecen figurados 
en diferentes monumentos que por fortuna hasta nosotros han 
llegado. Y tampoco se fabricaron exclusivamente con chapa 
metálica, sino que también se construyeron con duelas de ma- 
dera sujetas, como en los toneles, por cercos ó cinchos de hierro 
con los clavos ó clavijas correspondientes (l), se labraron en 
piedra (niodios aeneos sen lapídeos), según atestigua una Consti- 
tución de los Emperadores Valentiniano, Teodosio y Arcadio 
(28 Noviembre 386) (2), y en Constantinopla, donde su uso se 
introdujo en tiempo de Valentiniano, en determinada ocasión se 
hizo alguno de plata, como afirma el Curopalata Codino (3). 
!Mas continuemos la descripción de nuestro modius de Ponte 
Puñide. 

En la tapa que constituye el fondo y hacia su punto medio, 
tiene en la actualidad un agujero de forma irregular que alcanza 
en su mayor extensión 9 cm., y en la parte inferior de las pa- 
redes del cilindro y próximo á la unión de los extremos de la 
chapa, existe otra abertura redondeada, cuyo mayor diámetro es 
de 3 cm, y el menor de 2. 

En la parte superior y también cerca de la unión ó soldadura 
está algo desportillado, efecto de un largo uso ó tal vez de haber 
estado en contacto con algún líquido corrosivo. 



(i) Daremberg, etc., ob. y 1. cit. 

(2) Cod. Th. Ed. Mommsen, xii, 6, 21, trasladada con ligeras variantes 
al Cod. Just. Ed. Krueger, x, 72, 9. 

(3) Georgti Codini et alterius cujusdam anonymi Excerpta de Aniiquita- 
libus Constantitiopolitanis, edita in liicem opera et studio Peiri Lambecii... 
Venetiis, m.dcc xxix, pág. 28. 



488 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

En la parte opuesta á la soldadura se ha hecho recientemente 
por los ciue le encontraron un pequeño corte que ha alcanzado 
á dos letras de la inscripción, para comprobar si la chapa de 
metal es aleación aurífera ó simplemente cobre rojo. 

El vaso está algo deformado por el peso de la tierra que le 
cubría; así es que, según las medidas dadas por el Sr. García Ro- 
mero, uno de sus diámetros es de 26 cm. y otro de 23. La cir- 
cunferencia tomada exteriormente es, en la parte superior, de 
81 cm. y en la inferior de 79. Mide de altura 19,5, 20,5 y 21, 
pues, como ya hemos dicho, el fondo no está colocado horizon- 
talmente y la fabricación del aro es muy imperfecta. Forestas ra- 
zones, todas estas medidas no se pueden considerar como exac- 
tas, sino como meramente aproximadas. Puesto en la balanza 
pesa 6,800 gr. 

En su parte superior externa rodea al v^aso la doble línea de 
una inscripción latina, que aparece en algunos sitios un poco 
borrosa, probablemente por la acción del fuego á que 'estuvo ex- 
puesto durante un tiempo más ó menos largo. 

La escritura, abierta á buril, pertenece sin duda alguna á la 
segunda mitad del siglo iv, que es la fecha que se induce, como 
más adelante veremos, de la inscripción misma. En efecto, las 
letras, de una altura que oscila entre los I4 y los 10 mm., cons- 
tituyen una escritura rígida, estrecha, desigual, degeneración de 
la monumental romana y ya influida por la cursiva, que denuncia 
la época decadente del Imperio á partir de fines del siglo iv. De 
esta manera coinciden las formas gráficas y el contenido del texto. 

Veamos ahora cuál es éste. 

No es fácil en ocasiones fijar la lectura de los monumentos 
epigráficos, y el que hoy nos ocuya puede dar motivo, y de he- 
cho le ha dado, á interpretaciones diversas. Sin embargo, hemos 
de hacer notar que, por fortuna, esas variantes de lección no 
introducen fundamentales diferencias que alteren en su esencia 
el contenido del texto. 

Coloquemos frente á frente, al lado del fotograbado de la ins- 
cripción, las dos distintas lecciones dadas por D. Andrés Martí- 
nez Salazar y D. Celestino (iarcía Romero. 



Boletín de la Real Academia de la Hlstoria. 




EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 



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EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 



Pero antes haremos notar algunas particularidades que la ins- 
cripción presenta. 

En la primera línea de ésta, se observan tres espacios vacíos 
sin letras grabadas: entre las sacra y miv existe un blanco de 
20 mm., que separa la m de la palabra sacram para unirla á la 
siguiente ivssi[on]em: entre las em y ddd vemos uno de lO mm.; y 
entre valentes y et otro de 20 mm. 

En la segunda línea, entre artemio y las siglas vca hay un 
vacío de 60 mm., el mayor de todos; entre estas últimas letras 
VCA y las VIO, el Sr. García Romero señala un blanco de 20 mm., 
porque rechaza como posterior una c ó g (que, por lo borrosa, 
no es posible discernir cuál de ellas sea) y que admite y tiene en 
cuenta el Sr. Martínez Salazar; y, finalmente, entre et y qven- 
TiANo, hay otro de 18 mm. 

En total, entre ambas líneas, hay cinco ó seis espacios vacíos, 
según admitamos el parecer del Sr. Martínez Salazar ó acepte- 
mos el dictamen del Sr. García Romero. 

La distinta apreciación de estas particularidades influye en la 
diversidad de las lecciones que vamos á examinar, tomando como 
base la del Sr. Martínez Salazar, por ser el primero que la dio, y 
señalando las variantes propuestas por el Sr. García Romero. 



Lectura del Sr. Martínez Salazar. 

MoDii l(ex), IVXTA 

SACRAM IVSSi[on]eM 

dominorvm nostrorum 
valentiníani valentis et 
gratiani invictissimorvm 

PRINClPViM, IVBENTE 
MARIf) ARTEMIO 

v(iRo) c(larissimo) a [g] (ente) 
vic(ariam) p(raeeectvram) (i), 

CVr(aNTII!VS) (2) POTAMIO 
ET QUENTIANO PRINCIPALIBVS. 



Variantes propuestas por el Sr. García 
Romero 

MoDiiLÍis mensura) 



(l)vca(no) 

vic(ario hispaniarvm) p(ro) 



(. 



■) 



(1) o a(gente) VIC(es) PvRAEFECTOKVm). 

(2) o cvr(atoribus). 



490 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

La primera variante carece por completo de importancia, 
toda vez que en este caso modii l(ex) equivale á modii l(egalis 
mensura), ó como quiere el Sr. García Romero, á semejanza del 
SEXTARiALis de determinada inscripción de tiempo de Arcadio y 
Honorio, modiil(is mensura), ó sea en castellano Medida legal del 
modio. 

Sin embargo, no podemos aceptarla lección M()I)ul(is mensura), 
porque la formación de esa palabra modiilis no responde á las 
naturales exigencias de los cánones de la gramática latina. 

En efecto, se trata aquí de la formación de un adjetivo expre- 
sando pertenencia á una persona ó cosa, mediante la unión al 
tema nominal de uno de varios sufijos entre los cuales encontra- 
mos ilis y alis. Así, sin salir de la metrología romana, se ha po- 
dido derivar de sextari-iis, el adjetivo sextari-alis (i), y de 
congi-ns, el congi-alis (2), pero nunca se ha podido decir, ni se 
ha dicho, sextarí-ilis, ni congi-ilis. En estos casos, como en el de 
modi-tis^ no se puede hacer la derivación mediante el sufijo ilis^ 
porque resulta una cacofonía por completo incompatible con el 
genio de la lengua latina, representado aquí por las leyes cardi- 
nales de su fonética. 

Así, de modi-us, se ha podido derivar y se ha derivado el ad- 
jetivo modi-alis. Por eso el Sr. García Romero no ha podido en- 
contrar en Diccionario latino alguno, la palabra modiilis, pero si 
hubiese buscado niodialis la hubiera hallado en la mayor parte 
de los léxicos, bajo la egida de la autoridad indiscutible de 
Plauto. (Aulas, calicesque omneis confregit, nisi qiicc modialeis 
erant) (3). 

Ahora bien, si la literatura clásica latina había admitido ya en 
tiempo de Plauto el adjetivo nominal niodialis, probable creación 
del lenguaje vulgar, ¿se puede acaso suponer que, para la inscrip- 



(i) Gruterus: Inscripciones anliqticz totius orbis romani, etc. Amstelae- 
cKini, 1707, pág. ccxxiii, núm. 2. 

SeXTARIALIS. EXACTA. T DDD. NN. ARCADII. ET. HONORII 

(2) Mulsi congialein pkíiam faciain Ubi fidcliam (Plautus. Aulularia, 
Act. IV, Se. 3, vers. 15). 

(3) M. Accii Plauti Comoediae. Captivi. Act. iv, Se. 4, vers. 8. 



EL MODIUS DE PONTE PUÑIDE 491 

ción del siglo iv que estamos estudiando, se forme, sin necesidad 
alguna, un nuevo y doble derivado, modiiUs^ en flagrante contra- 
dicción con el uso del pueblo, recogido y consagrado por los es- 
critores y con las más elementales reglas de la derivación y de la 
fonética latinas? En manera alguna. 

Hay, pues, que rechazar la lectura modiil(is mensura) propuesta 
por el Sr. García Romero, y de no aceptar la de modii l(ex), for- 
mulada por el Sr. Martínez Salazar, leer (en mi opinión con ma- 
yor acierto) modu l(egalis mensura), también indicada en segundo 
término por el docto jesuíta. 

Las restantes discrepancias entre ambas lecciones tienen una 
mayor importancia, aunque repito que no cambian fundamental- 
mente el contenido del texto. 

Después de las palabras ivbente mario artemio, hay un vacío 
ó blanco de 6o mm. y siguen las letras vca. Al lado de éstas, 
aprecia el Sr. Martínez Salazar los restos de una g y lee v(iro) 
c(larissimo) a[g](ente) é interpreta las letras que siguen vicpcvr 
diciendo: vic(ariam) p(raefecturam) cvr(antibvs), etc., ó vic(es) 
p(raefectorvm) cvr(antibvs), etc. 

Por el contrario, el Sr. García Romero considera que la c ó g 
borrosa que llena el hueco entre las siglas vca y vicpcvr «no for- 
»mó jamás parte de la inscripción, porque está fuera de la línea 
»de las otras, es de diferente tamaño y en otra dirección y no- 
»table sólo la parte inferior de su trazado», y, prescindiendo de 
esos rasgos ó restos de letra, interpreta las ve como constituti- 
vas, no del título v(iro) cílarissimo) propuesto por el Sr. Martí- 
nez Salazar, sino de un segundo apellido de Mario Artemio, re- 
construye con ellas el de (l)vca(no) y continúa leyendo ya sin 
dificultad alguna vic(ario hispaniarvm) p(ro)cvr(ant]bvs), etc. 

Un poco violenta me parece la primera parte de esta inter- 
pretación del Sr. García Romero, ya porque, examinando el fo- 
tograbado no se puede afirmar cjue esos restos de letra estén por 
completo fuera de línea, ni es posible tampoco apreciar con toda 
exactitud el tamaño y la dirección del trazado y, por consiguien- 
te, aunque no es necesario para la lección propuesta por el señor 
Martínez y Salazar, parece algo arbitrario prescindir en absoluto 



492 boletín de la real academia de la historia 

de ellos, ya porque indudablemente lo es mucho más la recons- 
trucción que propone de la palabra (l)vca(no), como segundo 
apellido de Mario Artemio. Jamás hemos visto que al deshacer 
una sigla ó una abreviatura latina, cuando no se trata de una 
inscripción fragmentaria, se supla la letra inicial, como aquí su- 
cede. Recórranse todos los estudios De notis romanh'tim desde 
el Libellus del gramático Valerio Probo, que floreció en tiempo 
de Nerón, hasta los trabajos más modernos, y ni un solo caso se 
encontrará en ellos de semejante'sistema de reconstrucción (l). 
Habría que suponer que el grabador dejó por ohido ó por otra 
causa cualquiera sin trazar la letra l, ya que en el blanco ó vacío 
que aparece entre la palabra artemio y las siglas vca no existe, 
ni nunca ha existido trabajo alguno de buril. En cuanto á la exis- 
tencia de ese blanco ó vacío, nada significa, toda vez que obser- 
vamos otros cuatro (y para el Sr. García Romero, cinco) más, 
dejados conscientemente por el grabador, sin duda para dar ma- 
yor amplitud á la inscripción, á fin de que las dos líneas de que 
consta fuesen iguales y diesen por completo la vuelta, ciñendo 
como un doble collar, según al principio decíamos, la parte supe- 
rior externa del vaso metálico. 

En cambio, la lección v(iro) c(larissimo) a[g](ente) vic(ariam) 
p(raefectvram) ó vic(es) p(raefectorvm), propuesta por el señor 
Martínez Salazar, me parece que está más en armonía con los 
elementos que nos proporcionan las Constituciones Imperiales 
contenidas en el Codex Theodosianus y las inscripciones penin- 
sulares recopiladas por Hübner. 

Así, en el Codex Theodosianus^ leemos: 



(i) Véase en el interesante libro anotado por Dionysius Gothofredus 
tAvcíores Latinae Lingvae m vnvm redacti Corp!/s¡> (S. Gervasii mdcii) las 
cois. 1453 á 1550, dedicadas á los Varti Avciores qui de Noíis scripserunt^ 
de cuyas obras edita, el De notis romanorum interpreiandis libellvs de Va- 
lerio Probo; las Notae ivris a Magnone colleciae; el De notis literarvm more 
romano Liber^ de Pedro el Diácono y una importante y curiosa colección 
titulada Notarvm et literarvttt shigvlarivm dicüonvmqiie contractivs et per 
compendivm tam in atitiquis inscríptionibíts quam i?i nummis scripiarnm ex~ 
plicatio. Véanse también los tral)ajos de los epigrafistas modernos, princi- 
palmente en el Corpus inscriptiomim laíinarufn. 



EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 493 

Ad lamiarmutn agentem Vicariam Praefectiiram (4 Diciem- 
bre, 320, IX, 34, 3) (i); Valeriano agenti Vicariam Praefecturam 
(30 Abril, 330, III, 5) 3); Magno agenti Vicariam Praefectttram 
(l Agosto, 354, VIII, 5) 6), y en el Corpns editado por Hübner, 
al núm. 2.203, Q- Aeclanius Hermias vir perfeciissimus agens vi- 
ces Praefectorum Praetorio y bajo el 4.107, Septiniiiis Acindinns 
vir clarissivius agens per Hispanias vices Praefectortim. 

Fijada así críticamente la lectura de nuestra inscripción, vea- 
mos si podemos determinar su fecha y la personalidad de los 
personajes que en ella figuran. 

La forma con que se citan los tres Emperadores Valentinia- 
no I, Valente y Graciano, indica con toda claridad que vivían, 
que gobernaban el Imperio cuando se grabó la inscripción (ivsta 
SACRAM ivssi[on]em dominorvm nostrorvm valentiniani, valentes 
ET GRATiANí iNviCTissiMORVM principvm). Y como Valentiniano I 
estuvo asociado á su hermano Valente y á su hijo Graciano des- 
de el 25 de Agosto del 367, hasta el 17 de Noviembre del 375 
en que murió, tenemos los términos a quo y ad quem perfecta- 
mente precisos. 

Podemos, pues, afirmar, sin temor alguno á equivocarnos, que 
la inscripción del Modius de Ponte Piiñide fué grabada en el in- 
tervalo de ocho años, del 25 de Agosto del 367 al 17 de Noviem- 
bre del 375- 

De esta época dimana también la disposición Imperial á que 
se alude con las palabras (iusta sacram ivssi[on]em dominorvm 

NOSTRORVM, etc.). 

Probablemente esta frase se refiere á una de las muchas dispo- 
siciones de orden administrativo exigidas por la política de sub- 
sistencias y por el funcionamiento regular del organismo ponde- 
ral romano, que no fueron compiladas por Teodosio II ni por Jus- 
tiniano, dado su carácter circunstancial ó transitorio, ó por existir 
otras posteriores que contenían análogos detalles reglamentarios, 
pues no hay noticia alguna de que en el siglo iv se modificase el 



(1) Cito siempre el Codex T/ieodosia?¡us en la Edición de Mommsen 
(Berolini, 1905J, y el Codex lustinianus en la de Krueger (Berolini, 1877). 



494 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

estado legal que por no interrumpida tradición integraba el sis- 
tema de pesas y medidas. 

Bien pudo ser una disposición análoga á la con posterioridad 
publicada por Graciano, Valentiniano II y Teodosio I, en 3 de 
Octubre del 383 (Cod. Th., xii, 6, 19), estableciendo que se ex- 
pusieran públicamente los pesos y medidas en las estaciones 
donde se cobraban los tributos, para evitar toda clase de fraudes 
(In singulis stationibus et mensiirae et pondera publice conlocentur, 
ut fraudare cupientibus fraudandi adimant potestatem) ^ y más 
tarde reproducida y ampliada por el mismo Valentiniano II, 
Teodosio I y Arcadio el 28 de Noviembre del 386 (Cod. Tk., xii, 
6, 21, y Cod. htst., x, 72, 9), ordenando que en todas las mansio- 
nes y ciudades se coloquen modios de bronce ó de piedra con 
sextarios y pesos para que los que paguen tributos vean con sus 
propios ojos y sepan lo que deban dar á los perceptores, y si 
alguno de éstos quisiera exceder la norma de los modios, sexta- 
rios y pesos satisfaga la pena correspondiente... (Modios aeneos 
sen (lust, atque) lapídeos cum sextariis atqueponderibus per man- 
siones singulasque civitates iussimns conlocari, ut tmusquisque 
iribíítariits sub ocnlis constitutis rerum omniuní modiis sciat, quid 
debeat susceptoribus daré; ita ut, si quis susceptorum conditorum 
modiorum, sextariorumque vel ponderum norinaiii putaverit exce- 
dendam, penam se sciat conpetentcm es se subiturum...) 

Esa disposición perdida, evidentemente se relaciona con las 
importantes medidas tomadas (hacia el año 3Ó8) para la ciudad 
de Roma y á las que hace referencia el honrado y verídico histo- 
riador del siglo IV, Ammianus Marcellinus (i), al enaltecer los 
actos de integridad y rectitud y la prudente y acertadísima ad- 
ministración del Praefectus Urbiy Praetestatus, diciendo, en lo 
que respecta al objeto de nuestra indagación, «ponderaque per 
regiones instituit universas, cum aviditati multorum ex Ubidine 
trutinas componen tinin occurri neqnirety> (2). 

(i) Amm. Mar cellini Rerum Gestarum, lib. xxvii, cap. ix; en los Scripto- 
r es historiae romanae latini V éteres, tomo 11, (Heidelbergae, 1743), pág. 560, 
col. 2.". 

(2) En las Coustitiiciones Imperiales contenidas en el Codex Tlieodo- 



EL MODIUS DE PONTE PUÑIDE 495 

Y sin duda alguna, Praetestatus no hizo más que dar cumpli- 
miento á una disposición dictada por el Emperador Valentiniano 
hacia el mismo año 368, y de la cual nos dan noticia el escritor 
helénico Suidas en su interesante Lexicón y el Ciiropalata Codi- 
no en su curiosísimo opúsculo Ilepl áyáXjxaxwv, cxyjXwv, xal 
Geafjiáxwv if\q, KwvaxavxcvooTCÓXewe (De los ornamentos, estatuas y 
cosas dignas de ser admiradas de Constantinopla). 

Dice el primero (I): «Alanaim, Magister milituin ó dux exer- 
•»citiis (axpaxr^yóc;), que venció á los Escitas y cuya estatua fué 
»erigida en el lugar denominado Horreuin (""Qpetü)) ó Modius 
•»{^óo\.ijq), porque había un hórreo donde ahora está la columna 
»ante la casa de Cratero. Y allí, junto á las manos (2), había un 
»modio de bronce, que era la medida legal, para que, según 
»su capacidad, todos los compradores de grano (atxoTT;paxat) 
»le comprasen y vendiesen, y con igual medida fuese distribuí- 
»do. Y esto lo estableció Valentiniano (xoOxo oh £vo¡io9£xyja£v 
»OuaX£Vxivcavó?) (3), quien además mandó que los doce modios de 
»tngo fueran vendidos por un sueldo (vo[xía[xax'.), sin contradic- 
»ción alguna. Y á cualquier negociante transmarino (vaúxvj?) (4) 
»que esto no hiciese, se le amputaba la mano derecha.» 

Jorge Codino, utilizando, aparte de otras fuentes, el Lexicón 



slanus, aparece Praetestatus ejerciendo ese cargo de Praefecius Urbi, des- 
de el 8 de Octubre del 366 al 30 de Enero del 370. Cod. Th., ix, 40, 10 
(8 Octubre, 366); viii, 14, i (18 Agosto, 367); xiv, 4, 4 (8 Octubre, 367); vi, 
35, 7 (18 Noviembre, 367); i, 6, 6 (20 Septiembre, 368); xiii, 3, 8 (30 Ene- 
ro, 370). 

(i) V. Mxvatjx. Véase Suidae Lexicón, Graece ci Latine (edición Kuste- 
rus). Cantabrigae, mdccv. Tomo 11, pág. 489. 

(2) El texto de Codino, que extractamos á continuación del de Suidas, 
explica suficientemente el significado de estas palabras: yunto d las ma- 
nosi> (rihrirs'Sjv xwv ysipíov). 

(3) Los dos párrafos que siguen, complemento de la Constitución de 
Valentiniano, extractada por Suidas, se suprimen, sin razón alguna, por 
Ilaenel, en la transcripción que hace del texto en la pág. 272, col. 2.^ de 
su Corpus legum ab Imperatoribus Romanis ante Justinianum latarum quae 
extra Conslituiionum Códices supersunt. Lipsiae, 1857-60. 

(4) Con esta palabra vaótri;, quiere Suidas significar los negociantes ó 
mercaderes transmarin(js que de Egipto, Fenicia ó Siria llevaban trigo á 
Constantinopla. 



496 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de Suidas (l), nos da también noticia, en dos distintos pasajes, 
de esa Constitución de Valentiniano, omitida en las compilacio- 
nes oficiales. 

En el primero de ellos (2) dice: «Lo que llamaban Modiuní era 
» un reloj, y un ejemplar del modio puesto entre dos manos y 
» mandados construir por Valentiniano sobre el arco denominado 
» Amastriano... La ley había establecido que el modio de trigo se 
» vendiese colmado; un mercader contravino las disposiciones 
»del edicto y cerciorado de ello el Emperador ordenó que al in- 
»fractor le fueran amputadas las manos y que éstas apareciesen 
» figuradas en el monumento con un ejemplar del modio. Y allí 
» también fué colocado un reloj.» 

Más adelante relata Codino estos mismos hechos en otro pasa- 
je , al mencionar la estatua levantada al estratega ó Praefectus 
inilitum Manaim, vencedor de los Escitas. 

Dice (3) «que esta estatua fué eregida en el lugar nombrado 
■» Hórreo, que algunos también llamaban Modio, pues en otro 
» tiempo existía un hórreo donde ahora hay columnas y un arco 
»ante la casa denominada de Cratero. Allí estaban colocados un 
» modio de bronce, un reloj y dos manos, también de bronce, 
» sobre hastas. Entonces el modio fué instituido por Valentiniano 
»y comenzó su uso en Constantinopla. En un principio aquel mo- 
» dio fué hecho de plata, según declara Theodoretus. l^a causa 
»que motivó el que se pusiesen las manos de bronce con el mo- 
»dio fué que habiendo el Emperador establecido que el modio de 
» trigo se vendiese colmado, y prohibido á los negociantes trans- 
» marinos que contraviniesen el edicto, uno de éstos hubo de in- 
»fringirlo, y se le cortó la mano derecha. Desde entonces fueron 



(i) De Suidas únicamente saldemos que vivió antes del siglo x, y de 
Codino tan sólo que floreció en el xv, pues una de sus obras aparece es- 
crita después de la toma de Constantinopla. Véase G. Codini, ect. Ob. cit., 
pág. 66. 

(2) G. Codini, etc. Ob. cit., pág. 20. 

(3) G. Codini, etc. Ob. cit., pág. 28, y para la inteligencia de estos tex- 
tos la pág. 125, col. i.^, que contiene interesantes A7iimadversiones de 
Lambecius. 



EL MODIUS DE PONTE PUXIDE 497 

» figuradas las manos para que tanto los que den como los que 
«reciban el trigo no contravengan las disposiciones legales». 

Estos textos, puestos en relación con el de Amm. Marcellinus, 
nos permiten fijar el alcance y reconstruir en gran parte el con- 
tenido de esa Constitución perdida del Emperador Valentiniano, 
que indudablemente es la misma á que alude la inscripción de 
nuestro modio con las palabras ivsta sacram ivssi[on]em domino- 

RVM NOSTRORVM VALENTINIANI, VALENTES ET GRATIANI INVICTISSIMORVM 
PRINCIPVM. 

En esta Constitución que siguiendo la política inaugurada por 
Augusto (l), generalizó por todo el ámbito del Imperio el sistema 
ponderal romano é introdujo en Constantinopla el uso del iiioditis, 
se dispuso: 

I.° Que se estableciesen públicamente los pesos y medidas 
legales en todas las regiones (barriadas ó cuarteles), de las ciuda- 
des (per regiones universas tirbis) para evitar en la contratación 
toda clase de fraudes. 

2.° Que por el modio legal se vendiese, se comprase y se 
distribuyese el trigo. 

3.° Que el modio de trigo se vendiese colmado. 

4.° Que los doce modios de trigo se vendiesen por un sueldo. 

Y 5-° Qi^e al trasgresor de estas disposiciones se le cortase 
la mano derecha (2). 

Esta Constitución de Valentiniano se coloca por Ilaenel en su 
Corpus legum ab Imperaioribits Romanis ante lustinianiini lata- 
ruin quae extra Constituí ioiium Códices supersunt (Lipsiae 1857- 
60), en el año 365, tomándola de Suidas (pág. 2/2, adicionando 
la 221, col. 2^, 1. I4j, y en el 368, recogiéndola de Amm. Marce- 
llinus y de Codino (págs. 222 y 223), sin recordar, pues se ve 



(i) Más adelante nos ocuparemos de la Constitución de Augusto, tam- 
bién perdida, y de la que nos da noticia Dion Cassio. 

(2) El Sr, Martínez Salazar, desconociendo todos estos datos, se apro- 
xima bastante á la verdad al hacer á Valentiniano autor legal de las dis- 
posiciones administrativas de Praetestatus; pero tiene razón el Sr. García 
Romero cuando hace notar que Amm. Marcellinus se concreta á dar cuen- 
ta de las medidas tomadas por aquel Praefectus Urbi. 



498 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

claro por la simple confrontación de textos, que se trata de la 
misma medida legislativa, y que Codino en este punto no sólo 
coincide con Suidas, sino que con toda evidencia le utilizó como 
fuente y modelo. Y de estas afinidades ya se hicieron cargo Kus- 
terus, el anotador de Suidas y el helenista Lambecius en sus Ani- 
madversiones in Georgi Codini Excerpta ((3b, cit,, pág. 125, co- 
lumna l.^). 

Pero bien fácil nos es ya determinar con bastante precisión su 
fecha. El texto de Amm. Marcellinus nos enseña que su aplica- 
ción en Roma se hizo por Praetestatus en el año 368, y la refe- 
rencia de la inscripción de nuestro tnodius nos dice que esa Cons- 
titución pertenece á la época del Imperio de Valentiniano, cuan- 
do ya estaban asociados á éste, como Augustos, su hermano 
X'alente y su hijo Graciano (25 de Agosto del 367), es decir, que 
su fecha corresponde á los últimos meses del 367 ó á los prime- 
ros del 368. 

Veamos ahora si podemos reducir también los términos a qiio 
y ad qiiem en lo que respecta á la fabricación de nuestro modio 
y grabado de su inscripción, al fijar la personalidad de los ma- 
gistrados, cu3^os nombres en ella figuran. 

Es el primero de éstos Mario Artemio, que aparece como el 
funcionario romano que ordenó la construcción del modiiis, y 
que, según la interpretación que hemos dado á la leyenda, fué 
vir claríssimiis y ejerció la Prefectura Vicarial (ivbente mario ar- 
temio v(iRo) c(larissimo) a[g](ente) vic(ariam) p(raefectvram). 

En la segunda mitad del siglo iv, del 358 al 370, encontramos 
un magistrado romano denominado simplemente Artemio, que 
ejerció diferentes cargos, según los datos que nos aportan Am- 
mianus Marcellinus y las Constituciones imperiales recopiladas 
por Teodosio 11 y Justiniano. 

Pero ¿se refieren todos estos antecedentes al mismo personaje, 
ó se trata de diversos funcionarios del mismo nombre.? Todos 
sabemos por propia experiencia cuan fácil es errar en esta ma- 
teria, confundiendo, por la mera coincidencia del nombre y aun 
por la doble del nombre y del cargo, personalidades diferentes. 

Y en el supuesto que todos esos datos digan relación con la 



EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 499 

misma persona, ¿acaso fué ésta el Mario Artemio que ordenó la 
construcción de nuestro niodio? Hay, pues, que proceder con la 
mayor prudencia. 

El dato más antiguo nos le proporciona Ammianus MarcelH- 
nus. Coincidiendo con los triunfos militares obtenidos por el 
César Juliano contra los germanos, es decir, en el año 358, 
coloca el sincero historiador helénico, testigo presencial de 
los hechos, el de haber obtenido el Viceprefecto de Roma, 
Artemius, el cargo de Prefecto en reemplazo de Bassus, re- 
cientemente in\'estido de este cargo y que acababa de morir 
(Dum haec ita aguntur, Romae Artemius curans Vicariam Prae- 
fecturam pro Basso quoque agebat; qui recens pr orno tus Urbi 
Praefectus fatali decesserat sorte). Y en la administración de 
Artemio, frecuentemente turbada por sediciones, nada halló el 
historiador digno de especial mención (Cuius adminisiratio sedi- 
tiones perpessa est turbulentas^ nec memorabile quidquam kabuit, 
quod narrari sit dignum (i). 



(i) Ob. cit., lib. XVII, cap. xi, 1. cit., pág. 469, col. 2.^ 

Corroborando nuestros fundados temores ante posibles y fáciles yerros 
en la determinación de una personalidad cualquiera y á propósito de esa 
referencia al Praefectus Urbi, Bassus, haremos notar que en la misma His- 
toria de Amm. Marcellinus encontramos dos Prefectos de Roma denomina- 
dos Bassus. Uno muerto á poco de ser nombrado en 358, y á quien como 
hemos visto, sucedió Artemio, y otro (Tarracius Bassus) acusado unos 
diez años más tarde, en 368, con su hermano Camenius y otros varios, de 
determinado crimen y que después fue Prefecto de la ciudad (Super his 
etiam Terraciiis Bassus postea Urbi Praefectus et fraier eius Camenius... 
Lib. xxviii, cap. i, 1. c, pág. 565, col. i.^). 

A esto debemos añadir que una Const. de Graciano, Valentiniano y 
Teodosio aparece dirigida en 22 de Noviembre del 382 Ad Bassiim prae- 
feci7im urbi (Cod. Th. i, 6, 8). ¿Se refiere esta disposición legal al Tarracius 
Bassus de quien nos habla Amm. Marcellinus ó se trata de un tercer Pre- 
fecto de idéntico apellido? 

Esto prescindiendo dentro del mismo siglo iv de un Bassus á quien el 
Emperador Constantino dirige (313-337), sin designación de cargo (Ad 
fíassum), ocho Constituciones (Cod. lus. 1, 22, 3; iii, 36, 26; vii, 19, 7; 
Cod. Til. II, i6, 2; I, 16, 2; IX, 12, i; iv, 9, i; xvi, 5, 2) y que fué, según con- 
jetura Mommsen f/Víj/í?^., pág. cciv) Fraefecius iJr bi {pu})', de un Bassus, 
Cónsul con Gallicanus en 317 y con Ablavius en 331. (Véase las Const. de 
esas fechas), y de un Bassus, Vicarius Italiae en 4 de Abril del 326 
(Cod. Th. IX, 8, i) y Prefecto del Pretorio en 28 de Febrero y 20 de Octu- 



CQO boletín de la real academia de la historia 

En las Constituciones imperiales del siglo iv recopiladas pri- 
mero por Teodosio, y por Justiniano después, podemos seguir á 
nuestro Artemio (pues hasta ahora nada he encontrado que auto- 
rice la duplicidad de personalidades) en el ejercicio de diferentes 
cargos. 

Desde el II de Junio al 8 de Octubre del 364 dirigieron los 
Emperadores Valentiniano y Valente á Artemio siete Constitu- 
ciones, haciéndole en dos de ellas de la misma fecha (19 de Sep- 
tiembre) la manifestación bien expresiv^a de una cariñosa defe- 
rencia con las siguientes palabras: Have^ Artemi k{arissime) n{o- 
bis) (Cod. Th. I, 16, 9; VI, 35, 6). En aquel tiempo debió des- 
empeñar Artemio el cargo de Praeses ó Rector Provmciae, pues 
con esa misma fecha, 19 de Septiembre, los mencionados Empe- 
radores le denominan Corrector (ad A7'temium Correctorem. 
Cod. Th. VIII, 3, i; Cod. lust. xii, 54, l) y en 25 del mismo mes 
Praeses (Artemio praesidi. Cod. lust. x, 2Ó, 2). Y Haenel y 
Mommsen, en sus respectivas ediciones del Cod. Th.^ hacen 
suya la opinión del gran comentarista Gothofredus, titulando á 
Artemio Corrector Lucaniae et Brittiormn (i). 

Las demás Constituciones del 364 nos dan únicamente el 
nombre de Artemio sin indicación alguna del cargo que enton- 
ces ejercía (Cod. Th. ix, 40, 6. 1 1 Junio; i, 16, 9 y vi, 35, 6.19 
Septiembre; viii, 5, 2 1. 29 Septiembre; ix, 40, 7.8 Octubre). 

Finalmente, dos Constituciones, una de Valentiniano, Valente 
y Graciano (Cod. Th. xi, 26, i; Cod. lust. x, 30, l), y otra de 



bre del 331 (Cod. Th. iv, 8, 7; i, 5, 3). Y en principios del siglo v de otro 
Bassua, Comes rerum privatatum en 6 de Agosto y 8 de Octubre del 425 
(Cod. Th. XVI, 5, Ó4; XVI, 2, 47) y Praefectiis Pretorio Italiae en 426 
(Cod. Th. X, 26, i; iv, 10, 3; xvi, 7, 7; xvi, 8, 28; iv, 6, 7. Cod. lust. v, 4, 21; 
XI, 48, 18; xii, I, 14) y de un Bassus Cónsul con Phiiippus en 408 y con An- 
tiochus en 435. 

Una detenida crítica hace surgir de este cúmulo de datos, por lo me- 
nos tres personalidades del mismo nombre. 

(i) Codex TheodosianiíS cvm perpeivis Commentarüs lacobi Gothofredi... 
Lvgdvni, MDCLxv, tomo 1, pág. 479. Se funda en estar datada en SaJerno 
la Const. viii, 3, i. {^...Lucaniae et Brittionwn. Accepta enim hace lex .Salerni; 
de qiio vide siibscriptionem. Véase ílaenel Cod. Th. (Bonnae, 1842) col. 700, 
nota d. Mommsen Ed. Cod. Th. cit. Prolegómena, pág. cxcix y ccxl.) 



EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 5OI 

Valentiniano y Valente (Cod. Th. viii, 2, 2) están dirigidas en 14 
de Mayo del 369 y en l.° de Junio del 370 Ad Artemium Vica- 
rnim Hispaniarum. 

Y á esto se reducen los datos que hemos podido adquirir 
acerca de este magistrado romano, pues no creemos que sea el 
mismo personaje el Obispo Artemio, á quien en unión de otros 
varios (Artemio, Etirydico, Appio, Gerasimo et cetefis Episcopis) 
aparece dirigida por los Emperadores Valente, Graciano y Va- 
lentiniano II una Constitución (Cod. Th. xvi, 2, 23) fechada en 
17 de Mayo del 376. 

Resumiendo, nuestro Mario Artemio fué Viceprefecto de 
Roma y sucedió á Bassus el año 358 en el cargo de Praefectus 
Urbi. En el 364 desempeñó el de Corrector Liicaniae et Brittio- 
rum, y en el 369 y 370 el de Vicariiis Hispaniarum. 

Ahora bien, si como hemos visto, la Constitución perdida de 
Valentiniano, Valente y Graciano, á que nos venimos refiriendo, 
fué publicada en fines del 367 ó en principios del 368, y su apli- 
cación dejó imperecederos recuerdos en Constantinopla é inspiró 
en 368 importantes determinaciones administrativas á Praetesta- 
tus como Prefecto de Roma; si su finalidad era el extender y dar 
fuerza legal por todos los ámbitos del imperio al sistema ponde- 
ral romano, y si en 369 desempeñaba nuestro Mario Artemio la 
Prefectura Vicarial de España, es lógico suponer que, en cumpli- 
miento de su deber, ese mismo año 369 y no después debió Ma- 
rio Artemio dictar las órdenes consiguientes para dar efectividad 
y llevar á la práctica los mandatos imperiales, ya como Vicarius 
Hispaniartim, ya ejerciendo la suprema autoridad en la Prefec- 
tura por enfermedad ó imposibilidad de Viventius, que era en 
aquel entonces Praejectus Practorio Galliarum (iV 

Podemos, por consiguiente, afirmar, mientras nuevos hechos 
no rectifiquen las conclusiones formuladas, que el Modius de 
Ponte Puñide fué fabricado y su leyenda grabada el año 369, en 

(1) Viventius aparece en las Const. imps. como Pr.aefecíus Praetorio 
Galliarum durante los años 368 al 371. Véase Cod. Th. vii, 13, 5; xiii, 10, 4; 

XI, 29, 3; VIII, 5, 30; XI, 10, i; i, 16, 12; VIII, 7, 10; X, 17, i; XIII, 10, 6;xv, 7, i; 

XII, I, 75. 

TOMO LXVI 32 



503 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

virtud de la orden general de Mario Artemio para dar cumpli- 
miento en la Prefectura de las Galias ó simplemente en la Dió- 
cesis de España, á esa interesante Constitución de Valentiniano 
Valente y Graciano que hemos procurado reconstruir y cuya 
fecha oscila entre los últimos meses del 367 y los primeros 
del 368. 

Las últimas palabras de nuestra inscripción nos enseñan que 
los principales Potamius y Ouentianus cuidaron de la construc- 
ción del modio, cur(antibus) potamio et quentiano principalibus. 

Sabido es que se denominaban principales los primeros de las 
curias, Primi Curiarum, Principales Curiae, y posible es que 
esos Potamius y Ouentianus cuidasen del cumplimiento de las 
órdenes de Mario Artemio en la ciudad á que pertenecían y en 
uso de sus funciones, ya como encargados de la administración 
de subsistencias (annonae), ya como custodios de los pesos y 
medidas legales, ya como Curatores friunenti encargados de la 
distribución y venta del trigo consignado en los graneros públi- 
cos, etc. Y aquí debemos detenernos, sin que en esta interesante 
y delicada cuestión de personalidad podamos traspasar esos bien 
poco definidos límites, confesando al propio tiempo que es tam- 
bién de todo punto imposible determinar la curia ó ciudad para 
cuyo uso fué construido el modius y en la cual ejercieron sus 
funciones aquellos magistrados municipales. 

Resueltas así las interesantes cuestiones de fecha y de perso- 
nalidad que la lectura de nuestra inscripción ha planteado, rés- 
tanos tan sólo decir algo acerca del modins. 

No nos proponemos hacer una exposición, siquiera brevísima, 
del sistema romano de pesas y medidas. El limitado objeto de 
este Informe nos lo veda, dispensándonos de toda clase de inda- 
gaciones metrológicas, aunque debamos reconocer y proclamar 
la inmensa importancia que tienen para determinar las relacio- 
nes é influencias de los pueblos que han ostentado la represen- 
tación histórica de las más grandes y poderosas corrientes de la 
civilización. El que desee ahondar en esta materia, penetrando 
en el conocimiento de la metrología romana y de sus relaciones 
con las de los demás pueblos de la antigüedad, puede utilizar con 



EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 503 

fruto los fundamentales estudios acerca de los sistemas griego y 
romano de Hultsch (Griech und rom. Metroíogie, 2.^ ed., Berlin, 
1882) y de Wex (Métrologie grecque et romaine. Trad. par Mo- 
net. Paris, 1887) ó el más general de nuestro ilustre Vázquez 
Queipo (Essai sur les Systémes métriques et monétaires des an- 
ciens peuples depuis les premiers temps historíques jusqiCd la fin 
dii Khalefat d Orient. Paris, 1859). 

El Diodhis, como todas las medidas de capacidad, era en Roma 
una parte alícuota del qiiadrantal^ pero siempre se aplicó á los 
áridos, y principalmente al trigo. 

El quadrantal, según el Plebiscito Siliano, que Haubold y Ru- 
dorff datan en el año 5 lO de Roma (244 antes de J. C.) y que nos 
ha sido conservado por Sextus Pompeius Festus (siglo 11 ó iii) en 
su epítome de los libros de verborum significatu de M. Verrius 
Elaccus, escritor esclarecido de tiempo de Augusto, represen- 
taba 80 libras de vino {iiti quadrantal vini LXXX pondo siet) 
y comprendía 48 sextarios (duodequinquagenta (l) sextari qua- 
drantal siet vini) y el modio 16 (sextarius aequus aequo cum li- 
brarlo siet; sex decemque librari in medio sient) (2). Es decir, que 
el modius era la tercera parte del quadrantal. 

Este, como su mismo nombre lo indica, equivale á un vaso de 
un pie romano cuadrado ó, usando el lenguaje moderno, de un 



(i) Esto es, iiL. 

(2) Creemos conveniente reproducir aquí el interesante texto de ese 
Plebiscito, ley reguladora de las medidas romanas de capacidad. Dice 
Festus: 

Publica pondera \ad legitimam normam exacta essé\ exea causa luniíis in... 
\colligi\t quod dúo Silii, P. et M. trib. pl., rogarunt fus verbis: 

Ex ponderibus publicis, quibus hac tempestate populus oetier solet, uti coae- 
quatur se dolo malo, uti quadrayttal vini LXXX pondo siet; congius vini X 
p{ondo) siet; VI sextari congius siet vini; duodequinquagi?ita sextari quadran- 
tal siet vini; sextarius aequus aequo cum librarlo siet; sex decemque librari 
in modio sietit. Si quis magistratus adversus hac d{olo) m[alo) pondera tnodios- 
que vasaque publica módica minora t?taiorave faxii iussitve Jieri, dolumve 
adduit, quo ea fiant, eum quis volet magistratus jnultare, dum minore parii 
familias taxat liceto; sive quis in sacrum indicare voluerit, liceto. (Bruns, 
Fontes luris Romani Antiqui. Ed. quinta cura Th. Mommseni. Friburg, 
1887, pág. 44. Véase también -S". P. Festi de verborum sigtiificatione libri XX, 
en la col. cit. Avctores Latinae Lingvae in vnvm redacti Corpus, col. 385. 



504 boletín de I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pie cúbico. Ya terminantemente lo decía Festus (l): Quadrantal 
vocabant antiqui^ qitam ex Graeco ájji^^opéa dicunt^ qiiod vas peáis 
qiiadrati... Y sus divisiones originando diversas medidas de ca- 
pacidad para líquidos y áridos están, con toda exactitud, des- 
envueltas en el curioso opúsculo del doctísimo jurisconsulto 
L. Volucius Maecianus, preceptor que fué del Emperador Marco 
Aurelio, titulado Assis distributio, item vocabula ac notae partinin 
in rebus pecuniariis ^ aeréis nummis, pondere ^ mensura, y que, 
con el Plebiscito Siliano, conservado por Festus, constituye la 
más genuina y principalísima fuente de conocimiento en esta 
materia. 

Dice así, en lo que interesa á nuestro estudio: 79. Mensiirarwn 
liquoris atque grani expeditior et forma et apellatio^ nam qua ■ 
dranial, quod mine pleríque amphoram uocant, hahet timas duas, 
modios tres, semodios sex, congios ocio, sextarios quadraginta acto, 
keminas nonaginta sex, qiiartarios centiim nonaginta diio, cyathos 
quingentos septiiaginta sex (2). 

Ahora bien, en cuanto á la determinación de la equivalencia 
de todas estas medidas dentro de nuestro sistema decimal, po- 
demos decir que ha llegado por diversos caminos á una plena y 
segura solución científica. 

Kn efecto, los trabajos de los más ilustres metrólogos, ya to- 
mando como base el peso de las monedas ó los distintos pondera 
encontrados en Herculano, ya fijando el valor que corresponde 
al cubo del pie romano, han coincidido en señalar á la libra la 
equivalencia de 325 gramos que nos da para ol quadrantal que, 
según el Plebiscito Siliano, representa vini octoginta pondo, el va- 
lor de 26 kilogramos de vino. 

Así es que, por lo que respecta al modius, que es lo que en 
último caso ahora nos interesa, bien poco discrepan los metrólo- 
gos modernos. 



(i) L. cit., col. 389. 

(2) Volusii Alaeciani Assis dísiiibutio, etc., núm. 79, en el Manual de 
Huschke, lurispriidentiae Avteiustiiiianae qiiae supersuni. Lipsiae 1884, 
pág. 399. 



EL MODIUS DE PONTE PUNIDE 505 

Para Vázquez Queipo (l) equivale á litros.. 8,666,66 

» Wex (2) 8,754 

» Gow y Reinach (3) 8,75 

En mi concepto, la equivalencia se debe determinar atendien- 
do á las prescripciones del Plebiscito Siliano, ley reguladora de 
las medidas de capacidad y, por consiguiente, el Modíus, que es 
la tercera parte del quadrantal, ha de tener la cabida necesaria 
para contener 8,666,66 kilogramos de vino. Poco importa que 
sea una medida de áridos para que su cabida se determine por 
los vini pondo correspondientes. Y claro es que, dada la equiva- 
lencia de una de estas medidas de capacidad, la determinación 
de la que á cada una de las otras corresponde está resuelta por 
una simple operación aritmética. 

Pero, ^comprueba prácticamente esta equivalencia el Modius 
de Ponte Puñide.f' 

No lo sabemos. La experiencia, en realidad, no se ha intenta- 
do. El Sr. García Romero, que ha tenido á su disposición el Mo- 
dius, no se ha preocupado de ello, y el Sr. Martínez Salazar ha 
intentado una comprobación aproximada é incompleta. Ha hecho 
sus experiencias valiéndose de una vasija de las dimensiones (2 1 
centímetros de altura por 25 de diámetro) indicadas por el señor 
Mayer como las correspondientes á nuestro Modius. Utilizando 
trigo brigantino le ha dado un peso de 8,500 kilos, y valiéndose 
de un líquido (probablemente agua) le ha asignado una cabida 
de 1 1 litros. Debió haber empleado el vino y haberle pesado des- 
pués. Además, esas dimensiones, como ya hemos visto, no son 
realmente las que corresponden al precitado Modiits. Por otra 
parte, la imperfecta construcción de éste y la sospecha de que su 
fondo se haya desoldado alguna vez, y que de esto provenga la 
forma irregular de su colocación actual, le hacen muy poco 
á propósito por constituir una medida tipo. 

Mas prescindiendo de las imperfecciones que podían resultar 



(1) Ob. cit., II, pág. 444. 

(2) Ob. cit, pág. 34. 

(3) Minerva. Paris, 1909, pág. 154. 



5o6 boletIn de la real academia de la historia 

en más ó en menos por la ignorancia, la incuria y aun la mala fe 
de los constructores, había también otras causas de divergencia ó 
disparidad en las medidas que, en ocasiones, triunfaban de la vi- 
gilancia de las autoridades y del exacto cumplimiento de los pre- 
ceptos administrativos, cuales eran las que entrañaban antiguos 
resabios de una primaria autonomía más ó menos respetada y de 
los usos y costumbres locales que mantenían desde largo tiempo 
una vitalidad, en ocasiones muy discutida, al lado de la unidad del 
sistema ponderal romano. «Pero esto, dice Mommsen(r), no po- 
»día durar mucho tiempo. En Pómpela, ciudad osea federada, 
^transformada en 'colonia por Syla, las medidas indígenas linea- 
»res y de capacidad fueron suplantadas por las romanas.» 

En tiempo de Augusto encontramos la primera disposición le- 
gislativa que trata de implantar la unidad del sistema ponderal 
romano sobre la disparidad existente en las diversas ciudades del 
Imperio. P2sta disposición perdida, que Haenel coloca en el año 
726 de la fundación de Roma (28 a. de J. C.) y de la cual nos da 
noticia Dion Cassio, ordenó que «ninguna ciudad tuviese mone- 
das, pesos y medidas peculiares» (2). Pero no era posible borrar 
en un sólo día tradicionales costumbres é inveterados usos, y al 
lado de las medidas de capacidad impuestas por el poder cen- 
tral, subsistían en una ú otra forma las peculiares de cada locali- 
dad, modificándose de modo insensible muchas veces por su in- 
fluencia los arquetipos legales. ¿Pertenecerá á uno de estos el 
Modius de Ponte Puñide, ó su cabida estará adulterada por la in- 
fluencia de antiguas medidas locales.^* 

De todas maneras, es interesante y conveniente realizar con 
toda la escrupulosidad posible la mencionada comprobación 
práctica. 

Finalmente, nada hemos de decir acerca de las relaciones que 
el Modius mantiene con antiguas y modernas medidas españolas. 
En realidad esto á nada práctico conduce, y muchas veces oscure- 

(i) Le droit puhlic romain, vii, 2 (París, 1889), pág, 474. 
(2) Cassii Dionis Cocceiani Historiae Romanae quae svpersvnt. Hambvr- 
gi, 1750. Lib. Lii, 30, pág. 683. Véase también Haenel. Ob. cit., pág. 2, col. 2. 



EL CERRO DE LA VIRGEN DE GRACIA (tOLEDO) 507 

ce en vez de aclarar las cuestiones. Así lo observamos en la rela- 
ción que el Sr. Martínez vSalazar quiere presentar entre el Mo- 
dius romano y el Moio ó Moyo de Castilla. Yo no sé si la palabra 
moyo se deriva de modio; bien pudiera ser y haber surgido el 
nuevo vocablo por eliminación de la d medial, pero sí puedo afir- 
mar que el vioio, que nominalmente se usaba en Castilla tan sólo 
para el vino, era y es una medida imaginaria en íntima relación 
con el den árabe y á la cual se asignaba y asigna el valor de 1 6 
arrobas ó cántaras, que representan en litros nada menos que 
258,126964 (l). Y ¿qué relación puede presentar con el Modiiis 
romano, al cual los metrólogos modernos dan una cabida de poco 
más de 8 litros? 

Tal es lo poco que se me ocurre acerca del descubrimiento 
de Ponte Puñide y de los eruditos trabajos de los Sres. Martínez 
Salazar y García Romero. 

Madrid, 26 de Marzo de 19 15. 

Rafael de Ureña. 



IV 
EL CERRO DE LA VIRGEN DE GRACIA (TOLEDO) 

Ilmo. Señor: 
La Comisión de Académicos que suscribe, nombrada por Rea- 
les órdenes de 7 de Marzo y 1 1 de Diciembre de 19 1 4, se personó 



(1) «La medida mayor del vino, puramente imaginaria — dice el P. Bu- 
rriel — es el Moyo que contiene 16 Arrobas ó Cántaras», (informe de la im- 
perial Ciudad de Toledo al Real y Supremo Consejo de Castilla, sobre igua- 
lación de pesos y medidas... (2.^ ed.). Madrid, 1780, núm. i 15, pág. 336). 

«La más grande medida española de líquidos— dice Vázquez Oueipo — 
es el ynoyo de Valladolid, que contiene 16 cántaras, 64 cuartillas (cuarto 
de cántara), i 28 azumbres 7512 cuartillos (cuarto de azumbre ó 32"'' de cán- 
tara); su capacidad, 258,19 litros, es con poca diferencia la del den árabe.» 
(Essai sur les systémes mélriqíies et mone'taires, etc., cit. 11, pág. 265.) El den 
árabe equivale á 264,364 litros. (ídem, pág. 446.) 

La equivalencia del moyo, 258,126964 litros, se fija por Meütón Martín 
en su obra El nuevo sistema legal de pesos y medidas, (g.^ed.) Madrid, 1858, 
pá^. 102. 



JoS BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el 30 del mismo mes en la ciudad toledana, y acompañada el 31 
del señor Alcalde y Secretario del Ayuntamiento y del señor 
Vicepresidente de la Comisión provincial de ^Monumentos y 
Arquitecto municipal D, Juan García Ramírez, efectuó un dete- 
nido reconocimiento del cerro de la Virgen de Gracia, que el Co- 
legio de Nuestra Señora de los Remedios desea adquirir para 
formar un parque de recreo para las colegialas. 

La importancia de la reforma que se proyecta para higienizar 
aquella barriada y proporcionar á las colegialas la conveniente 
expansión interior, impone la necesidad de analizar minuciosa- 
mente el proyecto desde el múltiple punto de vista histórico- 
arqueológico, higiénico y de bello y atractivo efecto. 

El fundador, en ISSI? de tan importante institución, fué don 
Juan Martínez Guijarro, natural de Villagarcía, que latinizó su 
segundo apellido, titulándose Siliceo, de humilde cuna y benemé- 
rito escritor que se consagró á la carrera eclesiástica y llegó á 
ser Cardenal Arzobispo de Toledo. 

Este insigne Prelado estableció primeramente el Colegio en 
unas casas de la feligresía de San Román, compradas á D. Gómez 
Manrique de Ayala, otorgando en 25 de Octubre de 1555 1^ es- 
critura de fundación del Colegio, Después trasladó éste á otros 
edificios pertenecientes á D. Diego Hurtado de Mendoza, Conde 
de Mélito, coetáneo del Emperador, que se casó con doña Ana de 
la Cerda, tomó parte en empresas militares y fué aficionado á las 
artes. Las obras para el establecimiento del edificio definitivo 
comenzaron en I 557, y entre las ejecutadas en épocas posterio- 
res figura como Director el insigne Arquitecto D. Ventura Ro- 
dríguez. En la .iglesia del antiguo Convento Dominico de San 
Pedro subsiste el bello enterramiento plateresco de este perso- 
naje, que dotó espléndidamente el Colegio que fundó y que ha 
sido muy reformado en las siguientes centurias. Su fundador en- 
tregó su alma al Creador en 31 de Mayo de 1557) Y su cadáver 
fué sepultado en la iglesia del establecimiento que fundó, consa- 
grando esta benéfica institución á sostener, educar é instruir, á 
las jóvenes acogidas para prepararlas, según sus inclinaciones 
respectivas, á ser: bien excelentes esposas y madres de familia 



EL CERRO DE LA VIRGEN DE GRACIA (tOLEDO) 5O9 

convenientemente dotadas, ó bien religiosas instruidas y de acri- 
solada virtud. 

En el archivo de los obligacionistas de la casa de Osuna Pape- 
les de la Casa del Infantado , existe un legajo completo de docu- 
mentos referentes al Colegio de Doncellas nobles de Toledo so- 
bre pleitos de posesión, de tenencia y de \'is¡ta. Hay también 
algún memorial impreso y se conserva asimismo el testamento 
de D. Diego Hurtado. 

El Colegio actual comprende la edificación antigua y el llama- 
do Colegio nuevo, erigido en IQOO, para ampliación del antiguo, 
conforme á los planos del Arquitecto Sr. Castellanos y unido al 
anterior por una galería alta y al SO. del cual se pretende esta- 
blecer el parque. 

Las enérgicas protestas que se han formulado contra este pro- 
yecto por la prensa y las Corporaciones de Toledo, imponen á 
esta Comisión el deber de examinar los principales argumentos 
en que fundan su oposición, que aparecen en las exposiciones 
elevadas al Ayuntamiento de Toledo y que forman parte del ex- 
pediente incoado por la Corporación municipal. 

Opina la Comisión provincial de Monumentos, que deben con- 
servarse con cuidado exquisito los monumentos, las casas y to- 
dos cuantos restos del pasado hayan llegado hasta nosotros con 
todos los rasgos de su vieja fisonomía, y que se debe modificar 
el trazado contrayéndolo á la ocupación de terrenos no edifica- 
dos. Afirma también que en el barrio de que se trata existen res- 
tos de termas árabes, muros y trozos de columnas visigóticas 
decoradas, arcos árabes polilobulados, bóvedas de arista del si- 
glo XIV, pinturas murales decorativas, portadas, hierros y made- 
ras talladas de los siglos xvi al xviii, que deben ser conservados 
en su sitio. 

El señor director de la Escuela de Artes y Oficios, afirma por 
su parte que Toledo no es sólo la Ciudad-Museo, como se la de- 
nomina; es la ciudad monumental, la ciudad obra de arte en que 
no puede tocarse una piedra sin destrozar su maravilloso conjun- 
to, es el libro de la Historia patria de que no puede arrancarse 
una página. 



jio boletín de la keal academia de la historia 

En la exposición elevada al Ayuntamiento y suscrita por nu- 
merosas firmas de individuos que se dicen hijos ó vecinos de 
Toledo, se hace constar que si razones de higiene discutibles 
llevan á ensanchar sus dominios á esa benéfica institución, las 
mismas razones deben aplicarse á esos pequeños colegios de fami- 
lias pobres establecidos en las viviendas que se intentan demo- 
ler. Que por nada ni por nadie deben pasar del dominio del pue- 
blo esos terrenos que son hoy de utilidad pública, y que si apare- 
cen sucios, es por el lamentable abandono en que los tiene el 
Ayuntamiento. Que sobre esas razones nota sobre todo una de 
poderosa ética, toda vez que los ojos y el corazón de España 
entera están puestos en su histórica y artística ciudad, y que 
cada una de las piedras que forman esas viviendas está sellada 
con la sangre toledana de sus antepasados derramada en lucha 
feroz, y por eso es necesario, á toda costa, conservar esas vivien- 
das y esas calles viejas, plazuelas y callejones, porque cada pie- 
dra es una sílaba y cada muro una oración. 

Por fin, la fuerte protesta de la Casa del Pueblo, concuerda en 
muchos de sus argumentos con los ya expuestos por las otras 
entidades. Dice también que el Ayuntamiento cede un barrio 
entero en que habitan muchas familias para establecer un jardín 
en beneficio de unos cuantos bien acomodados. Que el derribo 
de las casas que habitan esas familias agrava el problema de 
habitación, sobre todo para pobres, y que las viviendas donde 
éstos hayan de hacinarse serán lugares fortuitos de epidemias. 
Y que los restos artísticos conservan, allí donde primitivamente 
estuvieron, su tradición ó su historia y completan los más robus- 
tos testimonios de muchos de los sucesos acaecidos; pero que, 
colocados en otro punto, el tiempo hará olvidar su procedencia. 

Las ideas vertidas en las exposiciones que se acaban de ex- 
tractar, demuestran que, fuertemente impresionados sus autores 
con el anuncio de derribos que considei'an injustificados, y lle- 
vados de su amor á la ex imperial ciudad, aspiran nada menos 
que á conservar invariable la antigua urbe con todos sus defec- 
tos. No, no es posible tal inmutabilidad en las viviendas y en las 
vías públicas pertenecientes á las Sociedades de las diversas épo- 



EL CERRO DE LA VIRGEN DE GRACIA (tOLEDO) 511 

cas, y siendo la vida y las costumbres de las generaciones de la 
vigésima centuria tan distintas de las relativas á los siglos me- 
dios, es preciso que las actuales viviendas respondan á las nue- 
vas y cada día más crecientes necesidades de la vida contempo- 
ránea. Lo que sí precisa es aunar en lo posible la satisfacción de 
aquéllas con el respeto debido á los restos antiguos que simboli- 
cen interesantes sucesos históricos ó singular expresión artística 
en cualquiera de sus manifestaciones. 

Examinado desde el punto de vista arqueológico el tan comba- 
tido parque que se propone en el cerro de la Virgen de Gracia, 
la Comisión informante no ha encontrado en su primera visita á 
la parte de su vertiente á que afecta la reforma, edificio -alguno 
que, ya por los incontrovertibles sucesos en él acaecidos, ya por 
su típica disposición y estructura, ya por su valor artístico, me- 
rezca conservarse. 

En la parte alta de la barriada contigua á la travesía hay un re- 
ducidísimo edificio cuya latitud de patio sólo alcanza 1,70 m. en 
luces y cuya construcción es por todo extremo vulgar y relati- 
vamente moderna. En ella existe solamente un fuste de columna 
compuesto de dos trozos con un capitel gótico que no corres- 
ponde á la columna, no formando tampoco ésta parte integran- 
te de la estructura del patio, sino que ha sido puesto moderna- 
mente para apear una de las carreras. 

En la calle de las Bulas existe una muy modeste portada gre- 
co-romana exenta de valor artístico. 

A la terminación de la cuesta de Bisbis existió un edificio que, 
según informes recibidos por la Comisión, contenía elementos 
artísticos y fué adquirido por el señor Marqués de la Vega In- 
clán, quien lo derribó, y hoy está convertido en solar. 

Por último, el arco que se dice sirvió de entrada al barrio de 
la Judería, se halla fuera del perímetro á que afecta la reforma. 

La Comisión, en vista de la escasa importancia de estas cons- 
trucciones que se la dieron á conocer, estimó muy conveniente 
volver á visitar el llamado barrio Judío toledano, asistida de al- 
gunos de los más ardientes protestantes del Parque para que la 
mostrasen los restos artísticos de diversas épocas que se dicen 



512 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

allí existentes y que no tuvieron ocasión de ver en su primera 
visita á aquellos lugares. 

En su consecuencia, la Comisión dicente giró una segunda vi- 
sita al liarrio en cuestión, guiada por el señor director de la Es- 
cuela de Artes y Oficios, D. Vicente Cutanda, y por el profesor 
de la misma Escuela Sr. Cabrera y favorecida también por los 
señores vicepresidente de la Comisión provincial de Monumen- 
tos y secretario del Ayuntamiento, y visitó las casas siguientes: 

Calle de la Virgen de Gracia^ núm. ii. — Galería cubierta de bó- 
veda de medio cañón ordinario de ladrillo y un pequeño y sen- 
cillo arco de herradura. — Núm. ij. Patio antiguo de entrada muy 
reformado con arcos macizados de medio punto de ladrillo de 
media asta, bocas de tubería é insignificantes restos de pintura 
mural que parecen de tracerías. Detrás una galería cubierta con 
bóveda de medio cañón de igual material; contiene dos trozos de 
construcción árabe de hiladas de sillería con verdugadas inter- 
medias de ladrillo; bóveda antigua de medio cañón, con tres lu- 
cernarios centrales y otros laterales parejos. Según los informes 
recibidos, bajo estas galerías existen bóvedas subterráneas, que 
se han descubierto en parte y se han tapado de nuevo. Supóne- 
se en la localidad que estas construcciones han sido baños ára- 
bes, pero la Comisión no ha encontrado datos bastantes para 
fundamentar satisfactoriamente su destino primitivo. 

Parte alta del cerro de la Virgen de Gracia^ núm. 8. — Galería 
cubierta con bóveda váida de ladrillo despiezada por anillos 
yuxtapuestos de generación bizantina; mal conservada y cubierta 
con mezcla y ennegrecida por el humo de la herrería estableci- 
cida en el patio de ingreso. 

Cava Alta^ núm. y. — Una de sus galerías contiene un tramo 
cubierto con bóveda por arista bizantina ejecutada por anillos y 
mejor conservada que la anterior, pero su clave aparece perfo- 
rada por una reciente lucerna. Hay otros ejemplos en Toledo de 
esta corriente constructiva transmitida de Bizancio. 

Calle de las Bulas, núm. 5. — En su insignificante patio hay dos 
sencillas columnas de piedra: una de ellas con bonita zapata de 
madera. —iVííw/. 24. Se manifestó á la Comisión que existía un 



EL CERRO DE LA VIRGEN DE GRACIA (tOLEDO) 5 ¡3 

arco angrelado de estuco y un techo de maderas agramiladas que 
no se pudieron ver. — Ahhn.j^. Bóveda ordinaria de cañón segui- 
do también de ladrillo. 

Vense, por fin, algunos ejemplares de madera tallada y de ce- 
rrajería de escaso valor. 

Tales son los recuerdos artísticos conservados en las fincas 
que se mostraron á la Comisión en su segunda visita á Toledo, 
y de cuyo examen dedujo ésta que no hay en la parte del cerro 
á que afecta la reforma, monumento alguno de interés en su 
conjunto ni tampoco restos visigodos árabes, góticos ó clásicos 
de importancia suficiente para aconsejar la conservación del ba- 
rrio en su mísero estado actual. 

Entre las demás objeciones que se hacen al proyecto, figuran 
principalmente la de que se quitan lugares de recreo; lo cual no 
es exacto, puesto que el susodicho cerro está hoy convertido en 
foco de infección, y respecto á perder solares para edificación 
hay otros en el casco de población adecuados á este fin, no sien- 
do tampoco muy exacta la afirmación de que se quitan casas ba- 
ratas, puesto que el pésimo estado de las existentes reclama im- 
periosamente su inmediata desaparición. Al afirmar, pues, los 
protestantes al proyecto en cuestión de que se trata de la demo- 
lición de uno de los sitios más artísticos, más pintorescos y lle- 
nos de poesía de toda la ciudad, no se tiene en cuenta que si 
bien es un sitio que ofrece bellísimas vistas, pero que presenta 
un mísero y repugnante aspecto, y hay otros paseos en el casco 
urbano en mejores condiciones, cuales son los de San Cristóbal 
y el Tránsito, no distantes del de Nuestra Señora de Gracia. 

La Comisión informante, altamente interesada en la conserva- 
ción de nuestros venerandos monumentos histórico-artísticos, 
trasunto fiel de las pasadas edades, estima que no debe ser menos 
atendible la suprema necesidad de dotar á los pueblos de las 
primordiales condiciones de salubridad é higiene que la moder- 
na civilización reclama. 

Por eso estima indispensable insistir sobre un. punto tan tras- 
cendental en el presente caso en que el derribo de toda la ba- 
rriada es no sólo conveniente, sino verdaderamente necesario; 



514 boletín de la real academia de la historia 

porque si hoy no es mis que un centro de inmundicia, podría 
ser mañana un foco de infección, un nido de todo género de gér- 
menes morbosos. Forma ese barrio un conjunto desordenado de 
casuchos feos, sucios, ruinosos, de escasísima cubicación, sin am- 
paro contra el viento, el frío y la lluvia, en medio de callejas es- 
trechas, tortuosas é inmundas y situadas á mayor abundamiento 
sobre un inmenso derrumbadero, donde se vierten toda clase de 
basuras, dando un aspecto triste, desagradable é inculto á un pa- 
raje que, por su elevada y pintoresca situación que domina un 
bellísimo panorama, pudiera prestarse á ser un hermoso Parque 
de recreo para solaz y saneamiento de la población, si en lugar 
de limitarse el proyecto al derribo de unos grupos de casas, se 
ampliara y comprendiera la demolición de otros varios grupos 
de tugurios colindantes con aquéllas, y que están en las mismas 
pésimas condiciones de salubridad y de higiene. 

No es admisible que la destrucción de estas mal llamadas ha- 
bitaciones dejase sin vivienda á muchas familias pobres; primero, 
porque éstas podrían trasladarse á otros lugares más adecuados, 
y segundo, porque el pobre tiene también el derecho de habitar 
casas modestas, modestísimas, pero sanas é higiénicas, condicio- 
nes que no reúnen las casas de que se trata que no son otra cosa 
que malos albergues de la suciedad y de la miseria, aparte de que 
con ese argumento no sería posible el saneamiento y mejora de 
las poblaciones. El problema de la vivienda barata, que hoy cons- 
tituye una de las mayores preocupaciones de la Administración 
pública, debería preocupar también al Municipio de Toledo, que, 
por su hermosa historia y por su riqueza artística, es una de las 
ciudades de más renombre mundial, y que bien urbanizada y con 
los adelantos de la ciencia moderna, que en nada estorban á la 
conservación de sus inmensas bellezas artísticas, vería aumentar 
la afluencia de sus visitantes, que si en ella encuentran soberbios 
tesoros artísticos que admirar, ven también mucho digno de 
censura. 

'J"an poderosas razones inducen á esta Comisión, para hacer 
desaparecer tal foco de infección y aumentar los sitios de re- 
creo, aconsejar que el Ayuntamiento, si sus recursos se lo per- 



EL CERRO DE LA VIRGEN DE GRACIA (tOLEDO) 515 

miten, compre las casas enclavadas en su terreno y haga por su 
cuenta un parque público que embellezca ese sitio, próximo al fa- 
moso templo Franciscano de San Juan de los Reyes, tan visita- 
do por los extranjeros, desapareciendo de este modo uno de tan- 
tos derrumbaderos que existen en Toledo, depósitos de inmun- 
dicias, que no dan á tan bella é histórica ciudad mayor carácter, 
sino muy al contrario, se lo quitan y lo afean, pues los amantes 
del arte, y en general los extranjeros, distinguen lo malo y 
sucio de lo culto, artístico é histórico. 

Mas si se acuerda la enajenación del cerro, procede que el 
Colegio compre primero las casas de los particulares, lo cual no 
ve esta Comisión medio de evitarlo, puesto que no existe en la 
actualidad ley alguna que prohiba á un particular vender su pro- 
piedad, sea artística ó no lo sea, y una vez hecha esa compra, el 
Ayuntamiento podrá enajenar sus terrenos, pero antes no podrá 
hacerlo, pues las casas enclavadas en terrenos de dominio públi- 
co quedarían sin las entradas necesarias. 

Si legal mente no se puede evitar que esas ventas se realicen, 
tampoco puede aconsejarse, tanto por higiene como en el con- 
cepto histórico artístico, que no se efectúen, puesto que la po- 
blación ganará en higiene y en belleza, sin temor á que Toledo 
pierda el carácter típico de sus calles, pues si bien se llama ba- 
rrio judío, no existen verdaderas calles, y las pobres casas que 
se trata de enajenar son muy posteriores al siglo xvi, y sin re- 
cuerdo histórico ni resto artístico importante de época judía ni 
posterior. 

Como existe el propósito de cerrar el parque en proyecto 
con un almenado nuevo, la Comisión informante opina que, si 
bien el cerramiento debe en caso ser convenientemente decora- 
tivo, para ponerlo en armonía con la importancia del edificio, 
pero que de ningún modo debe recurrirse para erigirlo á la fic- 
ción de simular una antigua obra militar, para cerrar una edifi- 
cación contemporánea de carácter esencialmente pacífico y cari- 
tativo, lo que la arqueología y la historia rechazan de consuno. 
Los monumentos de la ex imperial ciudad, ofrecen no pocos 
ejemplares en que puede inspirarse el arquitecto á quien se en- 



5l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

comiende la obra para imprimir á ésta el debido carácter y ex- 
presión. 

Resta fijar la atención sobre la improbabilidad de que puedan 
subsistir los mutilados y esparcidos restos antiguos que se aca- 
ban de enumerar, aunque no se lleve á efecto la ejecución del 
parque, puesto que hallándose todos situados en fincas de pro- 
piedad particular, no se puede impedir que los dueños respecti- 
vos transformen más cada día, enajenen ó demuelan los edifi- 
cios, en su mayoría ruinosos, que poseen, como ha sucedido 
poco ha con el adquirido por el señor Marqués de la Vega In- 
clán, sin que á nadie se le ocurriera protestar. 

Más probabilidades tendría de conservarse lo poco que resta 
adquiriendo el Colegio los terrenos incluidos en la reforma pro- 
yectada, puesto que al efectuarse la venta debería llamarse la 
atención de su director sobre el señalado servicio que prestaría á 
la Arqueología y á la Historia, efectuando ordenadamente los 
movimientos de tierras necesarios para establecer el parque, 
combinados con los de exploración técnica del subsuelo, y con- 
servando todos los restos de construcciones antiguas que por su 
importancia lo merezcan, y que formarían un instructivo Museo, 
erigido entre amenas plantaciones sobre un terreno de movido 
relieve, que prestarían al conjunto el más encantador y atracti- 
vo efecto. 

En resumen. La Comisión informante estima: I.° Que no exis- 
ten recuerdos históricos de bastante importancia, ni se conser- 
van restos artísticos de mérito suficiente para oponerse á la erec- 
ción del mencionado parque, y que por el contrario la realiza- 
ción de éste se impone con urgencia como ley suprema de sa- 
lubridad pública, á la que es forzoso satisfacer con toda prefe- 
rencia. 2.° Que el Ayuntamiento de Toledo debe hacer un es- 
fuerzo para realizar por su cuenta tan anhelada reforma, que re- 
dundaría en beneficio de la población entera, y que sólo en el 
caso de serle imposible acometerla por su mal estado económico, 
puede concederse la ejecución y propiedad del parque al Cole- 
gio de Nuestra Señora de los Remedios, recomendando á su di- 
rector la conservación de los restos antiguos, hoy visibles, y la 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS DE TARRAGONA 517 

exploración del subsuelo de los terrenos que adquiera para ver 
si existen otros restos antiguos que suministren nuevos rayos de 
luz á la por tantos títulos interesante historia toledana. 

Tal es el juicio que los académicos que suscriben tienen el 
honor de someter á la consideración superior en cumplimiento 
de su cometido. 

Dios guarde á V. I. muchos años. 

Madrid, 29 de Enero de 191 5. 

Adolfo Fernández Casanova. Manuel AiTíbal Alvarez. 

Ángel Fernández (^ano. 

Es copia. 

limo. Sr. Subsecretario del Ministerio de Instrucción pública y 
Bellas Artes. 



V 

NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS DE TARRAGONA 

Entre las varias lápidas que han entrado á formar parte del 
nuevo Museo diocesano, fundado por el doctísimo prelado Exce- 
lentísimo Sr. D. Antolín López Peláez, hay varias romanas ya 
conocidas, de las cuales he dado cuenta en la Memoria descriptiva., 
que he publicado recientemente por encargo del meritísimo Ar- 
zobispo. Con posterioridad á la publicación mía, ha ingresado 
otra lápida; y cuando me disponía á dar cuenta de ella á la Real 
Academia de la Historia por creerla inédita, aparece otra muy 
interesante; y de ambas paso á dar conocimiento. 

1. 

Se encontró, al reconocer el terreno, en un patio de las depen- 
dencias de la catedral. Es de piedra gris blanca, algo descantilla- 

TOMO LXVI. 33 



5l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

da por sus laderas, de superficie convexa, con restos de adornos 
en su parte inferior, como si se hubiese aprovechado un resto de 
gran capitel para grabar el epígrafe, cuyas letras son del siglo ii. 
En todos los renglones, á excepción del penúltimo, no hay pun- 
tos de separación de vocablos. 

D M 

.... R 1 A E AA E L E T 

.... MMIVS SATVRNI N 

... CAESARIPNS «VXOR • PIISSIAA 

H M H N 

D{is) M{anibus). \Ma\riae AIelei\ine Me]?nm!us Saiwnifi[us c[ivis)'\ Cae- 
sarietists tixor{i) püssi/n[ae]. H{oc) mionumejituiii) h{eredem) n{o¡i) [s{eqiíeiur)]. 

A los dioses Manes. Memmio Saturnino, ciudadano de Cesárea, á su es- 
posa piadosísima María Meletina. Este monumento no pasa á los here- 
deros. 

Mide 40 cni. de ancho por 36 de alto y I 5 de grueso. 

Una inscripción funeral de Barcelona (Hübner, 6.1 58), está 
dedicada á los Manes de Lucio Fabio Restituto, natural de Urci, y 
á los de su esposa ^Nlaria Télete. Podría el sobrenombre de nues- 
tra María leerse Alélete, pero se opone la simetría del renglón, 
que exige se prolongue algo más el vocablo. En Córdoba (2295), 
sale Melitine, del que es variante Meletine, derivado tal vez de 
Métete, una de las cuatro Musas hijas de Jove el menor. Sabido 
es que el nombre griego [xsXcxívyj corresponde al latino mélica 
(melosa, meliflua por la voz ó por otro encanto). 

Bajo el meridiano de Tarragona, en la costa de África, están 
las ruinas de la célebre colonia romana Julia Caesarea, capital 
que fué de la Mauritania Cesariense. Buen indicio de la comunica- 
ción entre las dos ciudades se manifiesta por la inscripción pre- 
sente. De Cesárea (hoy Cherchell), salieron disfrazados de mer- 
caderes, y arribando ambos al puerto de Barcelona los doctísi- 
mos é ilustres mártires San Cucufate y San Félix, cuya gloria 
cantó é inmortalizó el poeta Prudencio. 



NUEVAS INSCRIPCIONES ROMANAS DE TARRAGONA 519 

2. 

Lápida de mármol blanco, moldurada, alta 32 cm., ancha 30, 
gruesa 6. Letras bellísimas del siglo de Augusto, con hojas de 
hiedra por signos de puntuación. 

MELPOMEI^ 
L o M I N I C I 
RVEIOSER 
ANNOOXIIX 
H O S o E O 

MeIJ>o»iene, Liricii^ Minici{i) Rufi seripa)^ anno{rtim) XHX, h(íc) s{¿ta) 
eist). 

Melpómene, sierva de Lucio Minicio Rufo, de edad de 18 años, aquí 
e^tá sepultada. 

En el renglón tercero la F se escribe E, lo mismo que en una 
inscripción de Carmona (5.413); y no es maravilla, porque la 
forma antigua de la F se parecía á la E, distinguiéndose de ella 
por tener la línea horizontal inferior algo más corta que las dos 
superiores. 

Melpómene^ Musa de la tragedia, dio su nombre á la joven es- 
clava de Minicio Ruío. Casos parecidos se nos han revelado por 
otras inscripciones: Euterpe (2.922), en tierra de Burgos; Terpsi- 
core (6.165) Pri Barcelona, etc. 

Cubría esta lápida, descubierta anteayer, un hueco redondo, 
como de 20 cm. de profundidad y otros 20 de diámetro, tallado 
en un gran sillar de piedra; dentro del cual se ha encontrado una 
preciosa urna de cristal finísimo, irisado, llena de fragmentos de 
huesos humanos, y con ellos dos pomitos de cristal, ó ungüenta- 
rlos de los usados por las damas romanas para sus acicalamien- 
tos. La urna, de boca ancha y unos 15 cm. de altura por otros 
tantos de diámetro en el vientre, se rompió al extraerla; pero 
estaba intacta, tanto que tenía en su fi»ndo algún líquido, tal vez 
agua filtrada de las lluvias, porque el sillar estaba cubierto por la 
tierra á un metro de profundidad; con la particularidad de que, 
al lado del hueco que contenía la urna, tiene el sillar otros dos 



520 boletín de la real academia de la historia 

huecos iguales destinados á nuevas urnas cinerarias, pero llenos 
sólo de tierra. 

Este interesante hallazgo funerario ha tenido lugar en un te- 
rreno, propio de D. Antonio Male, á la entrada de la carretera 
de Barcelona, punto muy rico en objetos arqueológicos, porque 
toda aquella ladera hasta el mar estuvo llena de granjas y alque- 
rías (villae) y sepulturas romanas, entre las cuales se distinguía 
y sobrepuso, durante la Edad Media, el cementerio hebreo (l). 

Tarragona, 23 Abril, 191 5. 

Ángel del Arco, 

Correspondiente. 



(i) Sobre dos lápidas hebreas, halladas en este cementerio y fechadas 
respectivamente en los años 1300 y 1302 de J. C, emitió sucinto informe 
el Sr. Fita en el tomo xliii del Boletín, págs. 450-462, justificando con 
ejemplares fotográficos la interpretación que les dio, y que ha sido ente- 
ramente aprobada por Mr. Moise Schwab en su obra intitulada Rapport 
sur les inscr¡ptio7is Jiébra'iques de V Espagne, pág. 377. París, 1907. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



I 

JUNTA PÚBLICA DEL DOMINGO i8 DE ABRIL DE 1915 



Seiiores: 
Director, 
Codera. 
Hinojosa. 
Conde de Cedillo. 
Vives. 
Herrera. 
Beltrán. 
Altolaguirre. 

Pérez de Guzmán y Gallo, 
Mélida. 

Pérez Villamil. 
Marqués de Cerralbo. 
Ureña. 
Blázqiicz. 



A las tres y media de la tarde (quince y 
media de la hora oficial) reunióse la Acade- 
mia en el Salón de sus Juntas solemnes, 
ocupado en la parte destinada al público por 
una escogida y numerosa concurrencia. Ocu- 
pó la Presidencia el Excmo. Sr, Conde de 
Esteban Collantes, Ministro de Instrucción 
Pública y de Bellas Artes, formando la Mesa 
el Sr. Director, que, por mayor comodidad, 
MarqJés de Viiia-Urrutia. fcspecto á la luz para la lectura que tenía 

Bécker. 

Barón de la Vega de Hoz, 

Obispo de Madrid-Alcalá. 

Fernández Casanova. 

Martín Arrúe. 

Puyol. 

Correspo n dien tes: 
Foronda y Aguilera. 
Fuertes Arias. 
Gómez Centurión. 
I barra. 
P. Legísima. 
Marsengo. 
Saralegui. 
Vales y Failde. 

Pérez de Guzmán y Galio 
(Secretario accidental). 



que hacer, se situó á la izquierda del señor 
Ministro, dejando la derecha, que por nues- 
tros Estatutos en tales casos le pertenece, al 
Sr. Obispo de Madrid-Alcalá, nuestro nu- 
merario, y en los lugares de la mesa que les 
corresponden, tomaron asiento el infrascrito 
Secretario y el Censor accidentales. Los 
bancos de la derecha los ocuparon el Teso- 
rero Sr, Herrera, el Prior de los Carmelitas 
Descalzos del Convento de Madrid con otro 
asistente, y el Sr, Capitán Mauricio Marsen- 
go, nuestro Correspondiente en Roma, y el de la izquierda el 
Anticuario Sr, Mélida y el Bibliotecario Sr, Conde de Cedillo. 
En los sitiales de uno y otro lado se colocaron los Numerarios y 
Correspondientes que al margen se expresan, individuos de las 
Academias hermanas y otras personas de distinción, entre las 



522 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que se notaban diversos representantes de las órdenes de San 
Agustín, de Menores de San Francisco, Benedictinos, Maristas, 
Paules y una Comisión de alumnos del Seminario Conciliar de 
Madrid-Alcalá. 

K\ Kxcmo. Sr. Ministro abrió la sesión explicando el objeto de 
la Junta, que era el de conmemorar el aniversario CLXXVII de 
la primera oficial que celebró la Academia el 1 8 de Abril de 
1738 para constituirse solemnemente después del Real decreto 
de su fundación, expedido por el Rey Don Felipe V, y en virtud 
del acuerdo permanente que en la referida Junta se tomó; para 
leerse, por igual mandato, por el Secretario accidental, la Memo- 
ria Histórica de la misma desde I.° de Julio de 1914 hasta el 1 5 
de Abril corriente, y una disertación encomendada al Excelentí- 
simo Sr. Director D. Fidel Fita, en que haría un «Breve elogio 
histórico de la Mística Doctora Santa Teresa de Jesús», y, por 
último, para hacer la entrega de los premios á la Virtud y al 
Talento de la Fundación del Excmo. Sr. D. Fermín Caballero, 
adjudicados en el año actual. 

Concedida la palabra al Secretario accidental que suscribe, dio 
lectura á la ?kIemoria referida, en la que metódicamente fué 
exponiendo, en primer lugar, las variaciones del personal aca- 
démico, así numerario como corresponsal, en el período que se 
señala, haciendo resaltar el papel que en las tareas de la Acade- 
mia desempeña el Cuerpo auxiliar de los Correspondientes, 
refiriendo los trabajos de cooperación de los más activos y bene- 
méritos; después las diversas Comisiones actuadas con carácter 
oficial, principalmente la que tuvo el honor de ser recibida por 
S. M. el Rey el 4 de Mayo último para poner en sus Reales manos 
ejemplares de las principales obras recientemente publicadas por 
el Cuerpo, haciendo constar el encargo especial del Soberano 
relativo á la formación y publicación de las Cartillas, Manuales 
y Compendios de la Historia de España, que se han de implantar 
como textos obligatorios para todas las Escuelas é Institutos 
docentes que mantiene el listado; la relación de las obras más 
recientemente dadas á luz por la Academia, con las que tiene en 
curso de impresión; la labor asidua, fundamental y varia de los 



JUNTA PUBLICA DEL DOMINGO 1 8 DE ABRIL DE 1915 523 

Informes de los Sres. Académicos, unos pedidos por la Superio- 
ridad y otros de propia iniciativa del Cuerpo; la relación de los 
descubrimientos arqueológicos en que sin cesar entiende éste y 
la de sus trabajos en pro de los Monumentos nacionales de toda 
edad y de toda clase; las consultas técnicas ó de mera erudición 
de que es objeto; las solicitudes que se le dirigen en las de los 
documentos de su Archivo y Biblioteca y su copia; la de los 
cambios que se le proponen, principalmente de su Boletín, 
reclamado por todos los Cuerpos sabios y afines de los dos 
mundos, y los que obsequiosamente se les piden; las importantes 
dádivas que frecuentemente se le tributan para su Colección 
Iconográfica, su Museo particular Arqueológico y su Biblioteca, 
y, finalmente, los trabajos de las Comisiones que nombra para 
la adjudicación de los premios que la están confiados por sus 
beneméritos fundadores. 

La concurrencia escuchó con atenta y benévola atención esta 
lectura, á la que inmediatamente sucedió el elocuente discurso 
del Sr. Director P. Fita en elogio de Santa Teresa. Era difícil 
condensar en una disertación erudita y crítica, de limitado espa- 
cio de tiempo para su lectura, el océano verdadero de datos y 
documentos, siempre nuevos, que enriquecen sin cesar los estu- 
dios biográficos y filosóficos sobre la Santa. El público no pudo 
menos de aplaudir con entusiasmo la lucubración del Sr. Direc- 
tor que, con su maestría, supo dominar todas las dificultades, 
analizando y esclareciendo de una manera definitiva fechas y 
actos de la vida de la Doctora mística, aduciendo testimonios 
documentales hasta ahora inéditos é ignorados de sus anteriores 
biógrafos y panegiristas, resolviendo muchas de las dudas en 
que estos mismos se sumían y realzando aún más su figura, 
apoyándose en actos de las Cortes de Cádiz de l8lO á 1814, 
para abogar por que se la declarara de nuevo, á imitación de 
aquella Asamblea reformadora, Patrona de España. 

Cerró la sesión con un discurso oral de verdadera inspiración 
y oportunidad el Sr. Ministro de Instrucción Pública, que presi- 
día. Con sentida modestia expresó las vacilaciones (^ue tu\-o 
antes de corresponder á la invitación que la Academia le había 



524 boletín de la reai. academia de la historia 

dirigido para que viniera á ocupar, aunque lo justificase la re- 
presentación que traía como individuo del Gobierno de S. M. y 
en su nombre, el puesto más eminente en medio de esta asamblea 
de varones ilustres y sabios, cuyos nombres y cuyas obras son 
honor de España y prestigio universal de su cultura, en los mo- 
mentos en que celebraba la conmemoración de ciento setenta y 
siete años de labor continua y fecunda que tanto ha influido en 
los progresos científicos y morales de la nación. Se abstenía de 
citar los nombres que más han resaltado en tan largo espacio 
de tiempo, por ser tantos y eminentes todos; pero, rindiendo el 
culto de la gratitud y el amor que le tuvo, recordó la figura 
gigantesca del que fue nuestro Director por tantos años segui- 
dos, el Kxcmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo, que tanto 
amaba la /Academia, á la que consideraba, en su entusiasmo por 
ella, como su propia casa. Celebró la brillantez del acto que 
tenía á dicha haber presidido, y dirigió al Sr. Director P. Fita 
frases acendradas de admiración y respeto, considerándole por 
su saber en todos los órdenes de la ciencia, no sólo honra de la 
Academia, sino gloria también de la Nación. Sus últimas pala- 
bras fueron un tributo de vieja amistad y afecto al Secretario 
accidental que suscribe, más que un elogio merecido de sus 
talentos y de su laboriosidad: de cualquier modo, todas sus pala- 
bras hallaron un eco simpático, así en todos los ^Académicos 
que le escuchaban, como en la nutrida concurrencia que llenaba 
la sala y dependencias de la Academia, y fueron premiadas con 
calurosos aplausos. 

A seguida se hizo la distribución de los premios, poniendo el 
Sr. Ministro el de la Virtud en manos de la agraciada con él 
D.* EuLOGiA Mañeru Espinal, y el del Talento en las del autor del 
libro Sevilla en el siglo XIII, D. Antonio II^llesteros, Catedrá- 
tico de la Universidad de Madrid. 

El Ministro Presidente dio con esto por terminada la sesión, 
c[ue levantó, y de que certifico. 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo, 

Secretario accidental. 



MONUMENTOS NACIONALES ARQUITECTÓNICOS Y ARTÍSTICOS 525 



II 

LEY RELATIVA Á LOS MONUMENTOS NACIONALES 
ARQUITECTÓNICOS ARTÍSTICOS 

(«OACETA DB MADRID» DEL VIERXBi 5 1>E MARZO DE 1915). 

Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, 
Rey de España; 

A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que 
las Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente: 

Artículo I.° Se entiende por monumentos arquitectónicos 
artísticos, á los efectos de esta ley, los de mérito histórico ó ar- 
tístico, cualquiera que sea su estilo, que en todo ó en parte sean 
como tales en los respectivos expedientes, que se incoarán, a 
petición de cualquier Corporación ó particular, y que habrán de 
incluirse en el catálogo que ha de formarse por el Ministerio de 
Instrucción Pública y Bellas Artes, con arreglo á lo dispuesto en 
la ley de 7 de Julio de 1911. 

Art. 2.° La persona ó entidad que desee derribar un edificio 
declarado arquitectónico artístico ó respecto del cual esté incoa- 
do el expediente para obtener esa declaración, con arreglo al 
artículo anterior, solicitará el oportuno permiso del Ministerio de 
Instrucción Pública y Bellas Artes. 

El Municipio, la Provincia y el Estado tendrán el derecho de 
tanteo para la compra del mismo ó de los elementos artísticos 
que lo integren, si su derribo no tuviese por objeto la recons- 
trucción en territorio nacional. Este derecho podrá ser ejercita- 
do por dicho orden do preferencia y durante un período de tres 
meses para su adquisición, para su desmontaje y reconstrucción 
donde les convenga, ó para su conservación en los Museos mu- 
nicipales, provinciales ó nacionales. 

En el caso de que á ninguna de dichas entidades conviniere 
su adquisición, el propietario podrá disponer libremente del 
inmueble. 

Art. 3.° En ningún caso podrán exportarse al extranjero el 



jaÓ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

todo Ó parte de ningún monunnento que no haya sido expresa- 
mente excluido del catálogo arriba citado de monumentos ar- 
tísticos. 

Art. 4.** Los Municipios, las Diputaciones Provinciales, las 
Corporaciones, las Asociaciones reconocidas por la Ley y los 
particulares que se comprometan á la conservación, restauración 
ó reconstrucción de los monumentos á que esta Ley se refiere, 
podrán disfrutar de una subvención de hasta el 25 por 100 del 
presupuesto aprobado para la obra, previos los informes favora- 
bles dados por las Academias de Bellas Artes y de la Historia y 
por la Junta de construcciones civiles del Ministerio. 

En el presupuesto del Ministerio de Instrucción Pública y Be- 
llas Artes se incluirá en lo sucesivo la consignación necesaria 
para atender á estas obligaciones. 

Art. 5«° Los edificios pertenecientes á particulares ó entida- 
des que tengan la declaración de monumentos artísticos, previos 
los informes de las Academias citadas en el artículo anterior, dis- 
frutarán para los efectos contributivos del concepto de Monu- 
mentos públicos, siempre que los propietarios que los restauren 
ó reconstruyan se obliguen á otorgar al Estado el derecho de 
tanteo en las ventas sucesivas, á permitir la visita de los mismos 
en las condiciones que se fijen de acuerdo, y á no hacer obra 
alguna de reconstrucción ó reforma sin la oportuna autorización 
del Ministerio de Instrucción Pública. 

Art. 6° La reconstrucción ó reparación de monumentos ar- 
quitectónicos artísticos, quedará exenta de todo género de im- 
puestos municipales ó del Estado. 

Art. /.** Las Compañías de ferrocarriles tendrán la obligación 
de transportar los materiales destinados á la reconstrucción de 
monumentos artísticos aplicando sus tarifas mínimas, y los ferro- 
carriles mineros quedarán obligados á efectuar el transporte de 
los mismos en un precio que no exceda del que las Compañías 
con que empalmen tengan establecidos para materiales análogos, 
sin perder, por el cumplimiento de esta obligación, el concepto 
y beneficio de tales ferrocarriles mineros. 

Art. 8.° El Estado podrá ceder á las Provincias, Municipios, 



MONUMENTOS NACIONALES ARQUITECTÓNICOS Y ARTÍSTICOS 527 

Corporaciones y Asociaciones que lo soliciten, por dicho orden 
de preferencia, el usufructo de los monumentos nacionales á 
cuya conservación no pueda atender debidamente, por un tiem- 
po proporcional á los gastos que hayan de realizarse en la res- 
tauración ó reparación, para los cuales podrán disfrutar de la 
subvención máxima que autoriza el artículo 4.° 

Igual cesión podrá hacer á falta de aquellos organismos á los 
particulares que lo soliciten, pero para este caso deberá celebrar- 
se un concurso en que se prescribirán las bases y que versará 
sobre el número de años del usufructo, la importancia de las 
obras de reparación y las garantías del cumplimiento de la obli- 
gación. 

En todos los casos á que se refiere los dos apartados anterio- 
res, y antes de hacerse la concesión, deberán ser oídas las Aca- 
demias y Juntas á que hacen referencia los artículos anteriores, y 
deberán sujetarse á la inspección constante del Ministerio de 
Instrucción Pública y Bellas Artes. 

ARTÍCULO ADICIONAL 

Por los Ministerios de Instrucción Pública y de la Gobernación 
se dictarán las disposiciones complementarias para el mejor cum- 
plimiento de esta ley. 

Por tanto: 

Mandamos á todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Goberna- 
dores y demás Autoridades, así civiles como militares y eclesiás- 
ticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guar- 
dar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes. 

Dado en Palacio á cuatro de Marzo de mil novecientos quince. 
Yo EL Rey. — El Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, 
Saturnino Esteban Miquel y Callantes. 



NOTICIAS 



De la solemne Junta pública que, para conmemorar el CLXXVII ani- 
versario de la j)rimera oficial que celebró la Academia, tuvo lugar el 
domingo 18 de Abril último, va en este número copia del Acia entre los 
Documentos oficiales, por lo que aquí no se dan más noticias. 

El discurso que en dicho acto leyó el Sr. Director, Excmo. Sr. Don 
Fidel Fita, no.se ha impreso todavía: se publicará en el número del Bole- 
tín correspondiente al mes de Junio venidero, y se hará tirada aparte 
para las muchas personas que solicitan su adquisición. 

El miércoles 21 del pasado Abril, una Comisión de la Academia, com- 
puesta de su Director P. Fidel Fita y de su Secretario y Censor acciden- 
tales, Sres. Pérez de Guzmán y Gallo y Altolaguirre, pasaron al Ministerio, 
de Instrucción Pública y de Bellas Artes para dar gracias al Ministro, 
Sr. Conde de Esteban Collantes, por su asistencia á la sesión pública 
solemne del domingo 18 y por su elocuente discurso. 

La Comisión salió muy satisfecha de la amable conferencia que tuvo 
con el Sr. Esteban Collantes. 

Puestos á la venta en las oficinas de la Academia los opúsculos del 
Sr. Marqués de Laurencín, Garcilaso de la Vega y su retrato y Documentos 
inéditos referentes al poeta Garcilaso de la Vega, se expenden al precio de 
una peseta el primero y de 2,50 el segundo. 

Al discurso del Sr. Puyol, El abadengo de Sa/iagún, se le ha fijado el de 
6 pesetas, y el de 2 á la Aíemoria Histórica desde 1° de Julio de igi4 al 15 
de Abril de ic^íj;, del Sr. Pérez de Guzmán y Gallo. 



Han sido elegidos Correspondientes: en Albacete, D. Eduardo Hernán- 
dez-Pacheco y D. Rafael Hernández-Pacheco; en Teruel, D. Mariano Ga- 
lindo y García; en la República del Salvador, el Dr. D. Santiago J. Barbe- 
rena, y en Ñapóles, el Sr. Antonio Padula. 



Han fallecido los Correspondientes que se expresan á continuación: en 
Cádiz, el Coronel de Artillería D. Francisco G. Moya y Jiménez; en Alba- 
cete, D. César Morales y López Higuera, y en Italia, los Sres. Orestes 
Brizzi, en Arezzo y Hermes Pieroti, en Florencia. 



NOTICIAS 529 

El Párroco de Caviedes, D. Mateo Escagedo Salmón, ha obsequiado á 
la Academia con un hroentario manuscrito y hecho por él mismo de todos 
los documentos que actualmente existen en el histórico Monasterio de 
Piasca, cotejado con el índice de los mismos que en 1796 se redactó por 
el P. Fray Pedro Villegas, con autorización y en presencia del Prior Fray 
Francisco Delgado. 

En la sesión del día 6 de Abril último el Sr. Director dio cuenta y pre- 
sentó una fotografía de unos trozos de estela, encontrados por el Sr. Mar- 
qués de Cerralbo en una necrópolis ibero-romana, situada en la Vega de la 
Virgen del Robusto en las inmediaciones de la gran necrópolis ibérica de 
Aguilar de Anguita (Guadalajara), de la primera época del hierro ó Ha- 
llert II, siglo IV antes de J. C. En la interpretación que el P. Fita ha dado 
á la inscripción, aunque incompleta, que en uno de ellos se nota, cree 
poderla remontar á la época de la República romana y la considera la 
más antigua ibérica-celtibérica escrita en caracteres latinos que se conoce. 



Por un interesante opúsculo del P. Enrique del Portillo, S. J., que el 
provincial de la Compañía en Toledo, P. José Valera, ha regalado á la 
Academia, sabemos y sabrán todos los doctos investigadores de docu- 
mentos que el manuscrito original de la primera edición de la Vida de 
San Ignacio de Layóla, escrita por el P. Rivadeneyra, se halla en la Biblio- 
teca de la Casa profesa de Madrid, así como un retrato del Santo fundador, 
hecho por Sánchez Coello. 



Nuestro numerario el Excmo. Sr. D. Gabriel Maura y Gamazo, Conde 
de la Mortera, presentó en la sesión de la Academia del viernes 23 de 
Abril pasado el tomo 11 de su obra, titulada Carlos II y sil Corte, el cual 
cum¡)rende desde el año 1669 al 1679. Este volumen contiene 658 páginas 
y el colofón y está ilustrado en lo documentario por tres interesantes 
Apéndices, desde la pág. 487 á la 652 y quince fotograbados. Se divide en 
XV capítulos, cuyos epígrafes son: i.° El programa de Don Juan: 1669; 
2.° La Chambuya: 1669; 3.° El año fatídico: 1670; 4.° Don Juan en Ara- 
gón: 1670; 5.° Los años grises: 1671-72; 6.° Los comienzos de Valenzuela; 
7.° El Duende de Palacio: 1674; 8.° La crisis frustrada: 1675; 9-° V^*" 
lenzuela Valiox: 1676; 10. ° La caída de Valenzuela: 1676; ii.° Don Juan, 
primer Ministro: 1677; '2." La jornada de Aragón: 167S; 13.° El Gobierno 
de Donjuán: 1677-78; 14.° Proyectos matrimoniales: 1678; 15.° La muerte 
de Donjuán: 1679. El segundo volumen de la obra del Sr. Maura y Ga- 
mazo se hace doblemente interesante, pues integra toda la acción perso- 
nal política de Valenzuela hasta su destierro y la de Don Juan de Austria 
hasta su muerte. 



530 boletín de la keal academia de la historia 

Han comenzado á publicarse en Burgos, en la Biblioteca Mística Ca'vie- 
liiana, las Obras de Santa Teresa de Jesús, anotadas por el P. Silverio de 
Santa Teresa C. D. El tomo i contiene la hiirodticción á la Vida de la Santa 
en XL capítulos, á los que preceden una Advertencia previa y viii capítulos 
de Preliminares, en los que se dilucidan, entre otros temas, el de la Popu- 
laridad de los escritos de la Santa; propiedades de sus escritos; su magisterio 
místico; su educación espiritual e7t Ávila; delaciones y reparos contra sus li- 
bros y apología de los mismos; lenguaje y estilo de sus escritos; números y cla- 
sificación de los mismos; autógrafos que lian llegado hasta nosotros; ediciones 
de sus obras en latín, italiafio, francés, alemán, inglés, flamenco y polaco; 
y orden para la publicación de sus escritos. Como se ve, la edición de la Bi- 
blioteca Carmelitana aspira á la consideración de una labor total y defi- 
nitiva. 



Trabajos presentados por D. Juan Cabré Aguiló, Individuo correspoji- 
diente de la Real Academia de la Historia, en la sesión del 23 de Abril: 

NÚM. I . La Val del Charco del Agua Amarga y sus estaciones de arte 
prehistórico, por Juan Cabré Aguiló y Carlos Esteban. 

En esta publicación se describe un valle de la provincia de Teruel, en 
el que existen varios abrigos con arte primitivo. Uno de los abrigos, que 
lleva el nombre del título del trabajo, contiene pinturas muy interesantes 
de la época paleolítica, y sus autores la atribuyen al magdaleniense. Son 
del estilo de las de Cogul (Lérida) y de las de Alpera (Albacete) y se con- 
sidera el monumento que las posee como uno de los más importantes de 
España, por la circunstancia de admirarse en él asuntos venatarios, idea- 
lógicos y una escena bélica que ocupa el centro de la composición. Se 
considera tal escena como de las primeras representaciones de batallas 
que la historia conoce de la humanidad. 

Dicha monografía hállase publicada en el trabajo titulado €i Arte rupes- 
tre de España, cuyo autor es el Sr. Cabré, y es ella una tirada aparte de 
una de las localidades prehistóricas que describe de la región E. de nues- 
tra Península. 

En tal obra, que en breve aparecerá al público, se describirán las varias 
manifestaciones de arte rupestre que en número considerable se han 
hallado por toda nuestra Patria. 

El mencionado trabajo de nuestro Correspondiente es el primero con 
que ha inaugurado sus publicaciones la Comisión de Investigaciones 
Paleontológicas y Prehistóricas, dependiente de la Junta para ampliación 
de estudies é investigaciones científicas. Esta Comisión fué creada por 
Real orden de 28 de Mayo de 1912 y 26 de Mayo de 19 13, y la componen 
el Excmo. Sr. Marqués de Cerralbo, como Director; D. Eduardo H.-Pa- 



NOTICIAS 53 T 

checo, profesor de la Universidad Central, como jefe de trabajos, y don 
Juan Cabré, como comisario de exploraciones. 

El crearse esta entidad fué debido á los nobles fines de los señores 
que forman parte de ella de laborar por la ciencia patria en este nuevo 
ramo de la prehistoria que estaba en manos de esclarecidos arqueólogos, 
pertenecientes á corporaciones científicas extranjeras. Era muy sensible 
que España no aportara su concurso cuando de nuestra Patria salían tan 
veneras riquezas de estudio. 

Nlm. 2. La segunda Memoria, publicada por la Comisión de Investiga- 
ciones Paleontológicas y Prehistóricas, lleva por título Las Pinturas pre- 
históricas de Peña Tú, y lo firman D. Eduardo Hernández-Pacheco, don 
Juan Cabré y el Conde de la Vega del Sella. 

Se describe en este folleto las pinturas y grabados prehistóricos exis- 
tentes en un peñón que se encuentra en lo alto de la Sierra Plana de la 
Barbolla, Puertas (Asturias). 

El contenido en dicho peñón se reduce á un gran ídolo, grabado y pin- 
tado en rojo, á una figura que la interpretan como un puñal, á una danza 
ceremoniosa de estilo esquemático y á varios grupos de puntuaciones. 

Tratan sus autores de establecer un estudio con las muchas estatuas 
menhires de Francia, con los grabados de las placas de Portugal y Cáceres. 

Por último, al relacionar sus pinturas esquemáticas con las similares del 
resto del Sur de España, llegan á una conclusión: que las de este género 
pertenecen á la edad del cobre por la asociación á ellas en esta localidad 
de un puñal de esta época. 

NÚM. 3. El tercer folleto, como lleva el título, es un mero Avance al 
estudio de las pinturas prehistóricas del extremo sur de España (Laguna de 
la Janda), en el cual los dos autores, D. Juan Cabré y D. Eduardo Her- 
nández-Pacheco, sólo se proponen dar unas notas de varias cuevas con 
pinturas rupestres y de algunos yacimientos muy primitivos, por ellos 
descubiertos en las inmediaciones de la célebre laguna. 

A pesar de la modestia del trabajo se describe con alguna minuciosidad 
la cueva más interesante y en particular gráficamente. Ésta es la que se 
llama del Tajo de las luguras, conocida por los autores por la nota que dio 
á esa docta Corporación su Correspondiente en Cádiz D. Víctor Molina. 

Muy pronto publicarán los mismos una extensa monografía de la misma 
región, en la que se darán á conocer más de cincuenta cuevas con arte ó 
yacimientos con industria prehistórica por ellos hallados. 

Aparte de estas tres publicaciones, la citada Comisión ha hecho otros 
varios trabajos. El Conde de la Vega del Sella ha descrito un yacimiento 
de Asturias Achelense-musteriense; el Sr. Cendrero, otros dos de Vizcaya 



532 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

y obras de arte de la época magdaleniense, etc., etc. Y tienen en prensa ó 
en preparación nuestro Director, el Sr. Marqués de Cerralbo, su yaci- 
miento de Torralba; el Sr. Pacheco, el mioceno de Falencia; el Sr. Ober- 
maier, otro interesante trabajo, relacionado con el hombre fósil de Espa- 
ña; el Sr. Conde de la Vega del Sella, sus riquísimos yacimientos prehis- 
tóricos con arte é industria, etc., etc., y otros formados por los señores 
del Pan y Wernet. 



Ha de despertar verdadera curiosidad entre artistas y eruditos el libro 
que con el título de La batalla de Lucena y el verdadero retrato de Boabdil 
ha publicado el joven y ya laureado escritor D. Agustín G. de Amezúa y 
Mayo, bibliotecario de la Real Academia de Jurisprudencia. La relación 
histórica de la batalla en que fué hecho prisionero de guerra el último 
rey árabe de Granada está muy diestramente referida y muy selectamente 
anotada Respecto al retrato de Boabdil, dilucida dos cuestiones: primera, 
la puramente histórica y como documental de su autenticidad; la segun- 
da, su importancia meramente artística. 

Sobre el primer punto, habiendo sido su último poseedor el ilustre 
académico que fué D. Aureliano Fernández Guerra, claro es que sus 
herederos han suministrado al Sr. Amezúa todas las pruebas documenta- 
les de su procedencia, en que estriba el testimonio de su autenticidad. 
A pesar de todo, este fetrato, que da suprema importancia al libro del 
Sr. Amezúa, está llamado á dar margen á largas controversias, como las 
han producido las pinturas de los diez personajes moros de la Sala de 
Justicia de la Alhambra, y los retratos atribuidos al mismo Rey Chico del 
palacio del Generalife, y el que se supone que existe en el Museo provin- 
cial de Santa Cruz de Tenerife. Esto no obstante, ha habido un gran 
acierto en el Sr. Amezúa en lanzarlo á la publicidad para que sobre él se 
formen y se ilustren todas las opiniones. 



En la sesión extraordinaria del martes 27 se dio á la Academia noticia 
de la muerte del Correspondiente, Capitán de Fragata D. Emilio Croquer 
y Cabezas, ocurrida en San Fernando. Con sentidas palabras hizo su 
elogio el Secretario accidental Sr. Pérez de Guzmán, acoriiándose, en 
prueba de la consideración que por sus trabajos históricos y por su labo- 
riosidad merecía, expresar en el Boletín el justo sentimiento de la docta 
Corporación. 

J. P. DE G. 



TOMO Lxvi. Junio, 1915. cuaderno vi. 

BOLETÍN 



DE LA 



REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



INFORMES 



r 

LA CRUZ DE LA ORDEN CIVIL DE ALFONSO XII 

El que suscribe, en cumplimiento de lo acordado por la Aca- 
demia, tiene el honor de someter á su consideración el siguiente 
proyecto de informe: 

limo. Sr. Subsecretario del Ministerio de Instrucción pública y 
Bellas Artes. 

Para dar cumplimiento á la Real orden comunicada por ese 
Ministerio en 20 de Febrero último, remitiendo á informe de 
esta Academia el expediente formado para la concesión de cru- 
ces de la Orden civil de Alfonso XII á D. Pedro Torres Lan- 
zas, D. Pío Suárez Inclán, D. Juan López Soler y D, Leopoldo 
Jiménez y García, por los méritos que han contraído; el prime- 
ro de dichos señores, como jefe del Archivo de Indias, en los 
trabajos de organización y realización del Congreso de Histo- 
ria y Geografía Hispano-americanas, celebrado para solemnizar 
el IV Centenario del descubrimiento del Océano Pacífico, y 
los otros tres, por la parte activa que tomaron en las tareas de 
dicho Congreso, al que asistieron, y á cuya mayor importancia 
contribuyeron como delegados del Depósito de la Guerra y del 
Museo de Ingenieros Militares, la Academia, en su sesión del día 
27 del actual, ha acordado manifieste á V. E, lo siguiente: 

«La fuerza y vigor que ésta, pocas solicitudes de este género 
podrán traerlas. Los méritos para los cuales se solicita recom- 

TOMO LXVI. 34 



534 BOLETÍN DE LA KEAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pensa, se contrajeron con motivo de la feliz y grandiosa reali- 
zación de la obra patriótica de conmemorar en su IV Centena- 
rio un hecho tan trascendental para el progreso humano, y tan 
glorioso para nuestra patria, como lo fué el descubrimiento del 
Océano Pacífico por Vasco Núñez de Balboa, descubrimiento 
que, al completar el de América por Cristóbal Colón, le igualó 
en importancia. La conmemoración no pudo hacerse de un modo 
más digno del hecho glorioso conmemorado, ni más útil, tanto 
desde el punto de vista científico, porque un Congreso de Geo- 
grafía é Historia hispano-americanas, había de reportar y ha re- 
portado consecuencias beneficiosas para estas ciencias, como 
desde el punto de vista patriótico, porque Asamblea á la que 
habían de concurrir y han concurrido eminentes representantes 
de las Repúblicas hispano-americanas, habrían de estrechar los 
lazos de unión entre España y sus hijas de América. Y fué el Co- 
mité ejecutivo del Centenario, que asumió las facultades y valiosa 
representación de cuanto significó tan egregia y científica Asam- 
blea, el que hizo la petición. Y la hizo como fiel ejecutor de las 
conclusiones que el Congreso votó, y entre las que figura en ter- 
cer lugar esa petición precisamente. ¿Quién en mejores condicio- 
nes para apreciar en su justo valor méritos de esta naturaleza? 

Este conjunto de circunstancias tan extraordinarias, como son 
la solemnidad de la ocasión en que se contrajeron los méritos, y 
la valía científica y representativa de las Corporaciones y perso- 
nalidades ilustres que constituyeron la Asamblea que tomó el 
acuerdo de proponer la recompensa, vale de hecho mucho más 
que el mejor informe que pueda darse. En rigor sería innecesario, 
si disposiciones oficiales no lo prescribieran como requisito indis- 
pensable para la concesión solicitada. 

Es de toda evidencia que para la acertada organización, buena 
preparación y desembarazada y provechosa marcha del Congreso 
y ejecución práctica inmediata de sus decisiones, hubieron de 
ser precisos los valiosos servicios de los oficiales del Archivo de 
Indias, y muy especialmente los de su jefe, el Sr. D. Pedro To- 
rres Lanzas, del competentísimo Cuerpo de Archiveros y Biblio- 
tecarios todos ellos; y que esos servicios contribuyeron muy efi- 



LA CRUZ DE LA ORDEN CIVIL DE ALFONSO XII 535 

cazmente al felicísimo éxito del Congreso de Geografía é Histo- 
ria hispano-americanas. 

De igual grandísima importancia y valía que el Congreso fué 
la Exposición de documentos, manuscritos, obras, mapas y pla- 
nos relativos á la América española en la época colonial, que se 
hizo al mismo tiempo que éste se celebraba, complementándose 
entre sí para hacer más notable y magnífica la conmemoración 
del descubrimiento del (3céano Pacífico en su IV Centenario. En 
esa Exposición figuró en primer término, y llamó poderosa y 
justamente la atención por la cantidad y la calidad, una riquí- 
sima colección cartográfica que exhibieron el Depósito de la 
Guerra y el Museo de Ingenieros Militares. Por el extraordinario 
valor histórico y geográfico y la primorosa ejecución de los pla- 
nos y mapas de que se formó, fué esa colección motivo de enal- 
tecimiento y glorificación para España, porque evidenció y puso 
de relieve ante los congresistas nacionales y extranjeros, con qué 
esmero, suficiencia y buen éxito se cultivaron y aplicaron en los 
dominios españoles de América las ciencias y artes, que con la 
cartografía guardan relación inmediata y la sirven de fundamento. 

Para formarla, instalarla bien en la Exposición y coadyuvar á 
la brillantez de ésta y del Congreso, fueron designados por el 
Ministerio de la Guerra, el Coronel de Estado Mayor, jefe del 
Depósito de la Guerra, Sr. Suárez Inclán, el Comandante López 
Soler, encargado de la Sección Geográfica en el mismo, y el Ca- 
pitán Jiménez García, con destino en el Museo de Ingenieros, 
designación hecha atendiendo á que estos centros técnicos eran 
los que habían de aportar, por ser los del Ejército que más ri- 
queza de ellos poseían, los elementos para la instalación del ramo 
de Guerra en la Exposición; y á que dichos señores, con el acer- 
tado y constante ejercicio de sus cargos, habían acrecentado la 
competencia que, desde luego, como distinguidos oficiales que 
eran del Cuerpo de Estado Mayor los dos primeros, y del de In- 
genieros el tercero, se les reconocía, en lo referente á Geografía, 
Topografía y Geodesia, conquistando una sólida y justificada re- 
putación, garantía de su buen funcionamiento en el cometido que 
se les confiaba. Y, en efecto, con la inteligente clasificación y 



ejÓ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

acertada selección de los mejores planos y mapas, entre los mu- 
chos buenos que el Depósito y el Museo tenían, y su hábil ins- 
talación en el Congreso, consiguieron que la colección presenta- 
da en la Exposición fuera una de las más, tal vez la más notable, 
de ésta. 

A estos méritos adicionaron los del espontáneo y celoso afán 
con que, durante los días que se celebró el Congreso, proporcio- 
naron toda clase de informaciones, datos y noticias, á los repre- 
sentantes extranjeros que habían concurrido á la docta Asam- 
blea, y el de la parte activa que tomaron en las tareas del Con- 
greso, contribuyendo á su mayor importancia, según expresa y 
terminante declaración del Comité ejecutivo del Centenario en 
su escrito de propuesta. 

Expuestos y demostrados los méritos contraídos en el Con- 
greso de Geografía é Historia hispano-americanas por el jefe del 
Archivo de Indias, D. Pedro Torres Lanzas; Coronel de Estado 
Mayor, D. Pío Suárez Inclán; Comandante del mismo Cuerpo, 
D. Juan López Soler, y Capitán de Ingenieros, I). Leopoldo 
Jiménez García, y habiendo prestado con ellos eminentes servi- 
cios á la difusión y engrandecimiento de las ciencias, que son de 
los que especifica en su artículo 2.° del Real decreto de I.° de 
Junio de I902, que creó la Orden civil de Alfonso XII, han de 
haber prestado los que aspiren á, ó sean propuestos para la con- 
cesión de condecoraciones de ésta, la Real Academia de la His- 
toria opina que dichos señores son acreedores á aquellas para las 
que les propone el Comité ejecutivo del IV Centenario del des- 
cubrimiento del Océano Pacífico, y en su nombre su Presidente.» 

La Academia, no obstante, aprobará ó no este proyecto de 
informe, según lo crea más acertado. 

Madrid, 27 de Abril de 191 5. 

Francisco Martín Arrúe. 



EL ACUEDUCTO DE LOS PTLARES, DE OVIEDO 537 

II 

EL ACUEDUCTO DE LOS PILARES, DE OVIEDO 

El Académico que suscribe, en cumplimiento del acuerdo del 
señor Director, tiene el honor de someter al juicio de la Acade- 
mia la siguiente ponencia: 

Al limo. Sr. Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública 
y Bellas Artes. 

Con fecha 23 de Enero último, el señor Vicepresidente de la 
Comisión provincial de Monumentos de Oviedo envía á esta 
Academia una comunicación manifestando que en el año de 1905, 
y después en el de IQIO, logró dicha Comisión provincial que el 
Ayuntamiento suspendiera la ejecución del acuerdo municipal 
de derribar los Arcos de ¿os Pilares, y pasado otro lustro persiste 
por tercera vez la Corporación municipal en el derribo, y para 
evitarlo, la Comisión ofició á los señores Alcalde y Gobernador 
civil pidiéndoles que se suspenda la destrucción mientras no se 
cumplan los trámites del caso é informe esta Academia y la de 
San Fernando. 

Aplaude esta Corporación el celo de la repetida Comisión por 
la conservación de un monumento que con sobrada razón consi- 
dera de inestimable valor histórico, pues simboliza los cuantiosos 
caudales empleados por la Justicia y Regimiento ovetense, desde 
el primer tercio del siglo xvi, para aumentar el escasísimo caudal 
de aguas con que contaba la población, acordando tomar al efec- 
to las de Ules, Boo y Naranco, emprendiendo en 1574 como 
elemento primordial de la construcción el Acueducto de los Pi- 
lares, bajo la dirección del maestro Juan de Cereceda. En 1 568 
se acordó tomar también las de la fuente de la Mtoria. 

Mas no habiendo coronado el apetecido éxito las obras dirigi- 
das por Cereceda, se encomendó la dirección de las mismas á 
Gonzalo de Barcena, oriundo de Güenes, en la montaña de San- 



538 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tander, y que era á la sazón fontanero mayor de Valladolid. La 
obra del primili\o acueducto del maestro Cereceda se declaró 
inútil en 1 582 y 1 583 por su falta de elevación y de solidez, y 
se emprendió su reconstrucción por el citado Barcena. 

En las postrimerías de la centuria xvi todavía estaba la obra 
incompleta, y se acordó reparar y encañar el alto de los Arcos 
de Lavapiés^ por donde pasaba el agua de Fitoria, empleando 
para su conducción 800 arcaduces. 

De 1864 á 1865 se llev-ó á efecto por la Corporación munici- 
pal una nueva traída de aguas de los mismos manantiales de Boo, 
Lillo y Ules, prescindiendo del uso del puente-acueducto de los 
Pilares, por lo cual se pretende derribar. Pero si este monumento 
no desempeña ya la función que motivó su creación, constitu- 
ye siempre un monumento histórico que representa una intere- 
sante página de piedra de la larga serie de sacrificios llevada 
á cabo por la histórica ciudad ovetense durante toda una cen- 
turia y que ahora, con tan mal acuerdo, se pretende hacerle des- 
aparecer. 

El acueducto tiene 400 metros de longitud por dos de latitud. 
Consta de dos órdenes de arcadas de medio punto de tres me- 
tros cuarenta centímetros de radio; en el primero, los muy altos 
pilares son prismáticos-rectangulares, tienen su paramento resal- 
tado y ofrecen mayor salida por sus frentes que las cabezas de 
las arcadas que sobre ellos descansan por el intermedio de una 
imposta. Corona estas arcadas un sobrelecho general que recibe 
los pilares más remetidos del orden segundo, coronados de im- 
posta, sobre los que insisten las arcadas superiores más remetidas 
á su vez que los pilares últimos. La altura máxima de la obra es 
de trece metros cuarenta centímetros. 

Dichos arcos tienen unos pequeños registros á los extremos. 

El sistema de ejecución es semejante á los de la época ro- 
mana, por lo que dijo el gran Jovellanos: «.Los Pilares, bellísima 
obra de 1570, de arquitectura montañesa, pero digna de los Ro- 
manos. » 

Debe también este Cuerpo literario examinar en el concepto 
arqueológico el sistema romano de conducción de aguas, compa- 



EL ACUEDUCTO DE LOS PILARES, DE OVIEDO 539 

rándolo con el adoptado en las épocas posteriores, de lo que 
nada se dice en la razonada exposición de la Comisión provincial 
de Monumentos ovetense. Tomaba generalmente las aguas de un 
manantial y las llevaba en un conducto de fábrica que las pre- 
servaba de los cambios atmosféricos y de las impurezas del te- 
rreno que atravesaba, y por cuyo fondo corría el cristalino líqui- 
do en virtud del permanente declive de la conducción hacia la 
urbe que había de abastecer, y para salvar los valles empleaba 
el puente-acueducto llamado de Agua rodada. 

Esta sencilla solución dada por los Romanos al problema de 
conducción de aguas, perduró en su esencia durante los siglos 
siguientes, y la única diferencia esencial que se encuentra entre 
el trazado de los antiguos y los modernos, proviene de la frecuen- 
te aplicación que desde el pasado siglo se hace de los sifones de 
hierro para evitar la apHcación de los grandes puentes-acueduc- 
tos, que son siempre de más lenta y costosa ejecución. 

Los Romanos emplearon también en muy contados casos los 
sifones, lo cual prueba que conocían el principio físico de equili- 
brio de los líquidos en los vasos comunicantes en que se fundan, 
y si no los adoptaron con más frecuencia era porque las ventajas 
que entonces ofrecían sobre el puente-acueducto estaban muy 
lejos de ser comparables á las que los inmensos adelantos de la 
fabricación del hierro proporcionan en la actualidad, y á pesar 
de ello pueden citarse notables ejemplos que manifiestan que en 
esta cuestión hemos imitado á los antiguos. 

Constituyen, pues, los viajes de aguas romanos que se conser- 
van en nuestra patria el más elocuente testimonio de la perfec- 
ción relativa que en la época de los Césares alcanzó este género 
de obras de tan primordial necesidad para la vida de los pueblos, 
cuyas suntuosas fábricas ofrecen una inquebrantable solidez que 
desafía la acción de los tiempos, y sus robustas proporciones y 
grandes dimensiones reales, les imprimen un sello de grandiosi- 
dad que revelan los potentes esfuerzos de las generaciones que 
los han erigido. 

No deben, pues, no, las Corporaciones populares recurrir á la 
piqueta demoledora para destruir los venerandos monumentos 



540 boletín de la real academia de la historia 

que nos legaron nuestros antepasados y que simbolizan su inte- 
resante historia. 

Más grata y noble misión está encomendada á los Municipios, 
cual es la de edificar erigiendo los edificios y mejorando los ser- 
vicios de policía urbana que les están encomendados. 

La Academia, en vista de estas consideraciones, tiene el honor 
de proponer á V. I. que se ordene al Ayuntamiento ovetense la 
conservación de dicho monumento. 

Madrid, 12 de Marzo de 19 15. 

El ponente, 

Adolfo Fernández Casanova. 



III 
ESTANCIAS DE CARLOS V 

Entre la multitud de cartas — muchas de ellas conteniendo cu- 
riosas noticias — con que me he visto honrado á causa de la pu- 
blicación de las Estancias y Viajes del Emperador Carlos V, hay 
algunas que merecen especial mención, puesto que ofrecen inte- 
resantes noticias y datos, que es una verdadera lástima que no 
hayan venido á mi conocimiento oportunamente, pues de segu- 
ro habrían sido utilizados, consignando, como es de rigor, el 
nombre del que me favorece estudiando el libro y comunicán- 
dome pormenores que aumentarían la riqueza bibliográfica de 
la obra. 

Uno de estos datos es el que el señor Conde del Águila, des- 
de Ecija, me comunica, tomando nota de lo por mí consignado 
en la pág. 2^2y Y dando, al parecer, como resueltas mis dudas. 

Yo digo: Venta de los Hieros..., y en la nota correspondien- 
te consigno, como resultado de mis investigaciones en el Madoz^ 
en las Relaciones de Felipe II, en los Mapas de Coello y en otros 
textos, lo siguiente: 

«No es posible saber lo que los cronistas y tesoreros del Em- 



ESTANCIAS DE CARLOS V 541 

perador han querido consignar con este nombre. En el Reporto- 
rio de todos los caminos de España^ por Pedro Juan de \^illuga, 
impreso en Medina del Campo en 1546, se señala en los itinera- 
rios de León á Sevilla y de Córdoba á Sevilla. — Écija — Venta 
DEL YAv.uhK--Ficentes..., y como esta obra es coetánea del Empe- 
rador, y no cabe dudar que éste hizo una etapa entre Ecija y 
Fuentes de Andalucía, consignamos con el nombre de Venta 
del Palmar, lo que los escritores llaman de los Hieros.ií» 

El señor Conde, que, por vivir en Ecija, conoce al dedillo to- 
dos aquellos contornos, me dice: 

«Está bien hecha la cita por los cronistas. Entre Fuentes y 
Ecija había dos ventas, que aún existen: á dos leguas de Fuen- 
tes, la Venta del Palmar (por estar en uno), hoy sirve de asiento 
ó caserío al cortijo de Valbuey, de la casa de los Marqueses de 
Peñaflor; una legua hacia Ecija, la Venta del Hierro (por la 
muestra probablemente), hoy es molino aceitero, pero conserva el 
nombre de un olivar de la casa de Valdés. En ésta paró por lo 
visto el Emperador.» 

Natural es que si dejó de ser venta para convertirse en moli- 
no, y conserva el nombre del olivar cercano, no aparezca en 
las obras por mí consultadas. 

De todos modos, de haber yo tenido á tiempo las noticias 
que me da el señor Conde, las habría consignado, y con ellas mi 
agradecimiento, como ahora lo hago. 

El docto agustino P. Miguélez, me dijo en 2 de Diciembre 
próximo pasado: 

«En las Relaciones Históricas de Felipe II se dice: Albalate — 
Guadalajara... Allí estuvo Carlos V el día 2y de Abril de 1 528, 
con algunos detalles anteriores, mientras que usted le hace per- 
manecer del 21 al 24 de dicho mes. ¿Quién tendrá razón? Yo, que 
conocí esta divergencia en tiempo oportuno, no vacilé en dar la 
preferencia al dicho del tesorero Stercke, no sólo por la correla- 
ción, día por día, que tienen sus cuentas, indicando hasta los 
puntos en que comió y pernoctó el César aquellos días, sino 
porque las relaciones, redactadas bastante tiempo después, pue- 
den carecer de la exactitud matemática que la cuenta diaria de 



542 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Stercke necesariamente ha de tener. Así se lo signifiqué al 
P. Miguclez, y creo que ha participado de mi opinión. 

El Sr. de Dalmases (que por la especialidad de las noticias 
con que, desde Cervera, me ha favorecido, he dejado para dar 
cucnta de ellas con la extensión que merecen, al último término) 
es un culto y laborioso investigador, cuyo nombre va á aparecer 
por vez primera en este Boletín. 

El Sr. D. Fausto de Dalmases, de ilustre familia catalana, es 
el autor de una Historia de Cervera, que está en publicación, y 
ha formado un archivo con cuatro ó cinco mil documentos, re- 
ferentes á la iglesia parroquial de dicha ciudad, al Santísimo mis- 
terio (reliquia que acaba de ser robada), á la procesión del Cor- 
pus, etc., etc., y datos relativos á los cinco conventos de religio- 
sos y dos de religiosas que allí hubo, á diferentes iglesias y ca- 
pillas, á los gremios y congregaciones, á agricultura, ferias y 
mercados, guerras, castillo, judíos, nobles, obras públicas, Uni- 
i^ersidad literaria. Ayuntamientos, Vegueres, Inquisición, diver- 
siones, conclusiones, libros impresos en Cervera ó por cerverien- 
ses, etc., etc. 

Entre este rico arsenal descuella una colección titulada Trán- 
sito por Cervera de reyes y personajes, fiestas, funerales regios, 
proclamaciones, etc., etc., de donde ha tomado las seis copias de 
documentos con que me ha favorecido. Como se verá, algunos 
de estos documentos corroboran fechas de mis Estancias de 
Carlos V, otros hacen referencia al paso de la Emperatriz por 
Cervera. Ninguno, desgraciadamente, á los trece días que faltan 
en la obra... (¡ !) 

Pero como estos documentos contienen curiosidades que tal 
vez puedan interesar su conocimiento, los pongo á disposición 
del Excmo. Sr. Rvdo. P. Fita, por si juzga conveniente que sean 
publicados en el Boletín, para lo cual cuento con el consenti- 
miento del Sr. Dalmases. 

Manuel de Foronda. 

Documentos procedentes del Archivo que el Sr. D. Fausto de Dalma- 
ses posee en la ciudad de Cervera. 



ESTANCIAS DE CARLOS V 543 

1. 

Cervera, 7 Agosto de 15 17. 

Crida de lej; profesóos per la venguda del rey Nostre 

Senj'^or. 

Ara hojats queus fan a saber de part deis magnifichs e hono- 
rables batlle pahers e promens de la vila de Cervera a tot hom 
generalment per que sia plasent a nostre Senyor Deu Jesucrist e 
a la santissima Verge María mare sua aporttarnos en breu temps 
eab bon saluament ¡ncoluranitat e alegría la Magestat del rey 
nostre senyor. Per so com vuy que contam vii del mes de agost 
any davall scrít los díts senyors ce pahers han rebuda vna letra 
del Spectable Senyor don pedro de cardona gobernador del per- 
sent princípat dient e manant ais díts senyors de pahers som sa 
Spectable Senyoría había rebuda \'na letra de la Magestat real 
de dír rey nostre senyor eab lo sagell secret real sagellada dada 
en la vila de Medían burg a xii del mes de julíol pus prop pas- 
sat donant avís sa altesa al dit spectable gobernador com era 
arríbat en aquella hora en la illa de golanda ab determinacio in- 
tegra de prest partir e venir en aquestos seus regnes easo ab la 
molt poderosa armada de naus staua ja allí aparellada en orde 
eno speraua sino lo temps e la gracia de nostre senyor deu en- 
carregant al dít senyor gobernador emanant sa altesa cncome- 
nant manas e encarregas per totes les ciutats viles elochs de 
aquest princípat se fassen professons epregaries en les cases de 
religio en les quals se tasa special oracio a nostre senyor deu que 
li placía dar bon viatje esegur ab prontítut la dada de la qual 
letra del dirt spectable senyor gobernador fonch en barselona a 
XXX de judiol pus prop passat. Encarregant ais díts senyors de 
pahers e promens de la vila de Cervera les mateixes pregarles 
que asa spectable senyoría son stades encarregades eab la pre- 
sent manades. Per tant los díts magnifichs e honorables baile 
pahers e promens de la vila de Cervera notifiquen a tot hom ge- 
neralment de qual seuol condicio sein com per esser la noua 
tant gloriosa etant letissima eperque ab bon saluament nostre 



544 boletín de la real academia de la historia 

senyor deu Jesuchiris nos vuUa portar nostre rey e senyor an 
ordenat com per a diumenge primer vinent se comensaran 
a cantar los sets goigs de la mare de deu eper lo semblant se 
faran tres solemnes professons per la dita vila de Cervera goes la 
primera sera lo diumenge primeruinent epartint de la sglesia 
maior yra a la capella de la verge maria del miracle e alli sera 
cantada la salue; la segona sera lo dilluns seguent dia de sant lo- 
rens la qual partint yra fins al carrer de sant anthoni evoltant se 
aturdirá a la slesia e sant agosti e a la capella de la verge maria 
de gratia eper semblant sera cantada la salue. E axi mateix lo 
dimars seguent yra la terga professo per la mateixa volta eter- 
nant yra al monestir deis frares predicadors de dita vila e a la 
capella de la verge maria del roser per lo semblant sera cantada 
la salue ab molta deuocio. 

ítem anprouehit e ordenat que lo dia de nostra senyora de 
agost e continuament quada diumenge seguent se fara solem- 
ne professo per la dita vila de Cervera go es que partint de la 
slesia maior yra vila amunt evoltant tornara a la dita sglesia 
maior on serán fes solemnes oficis conmemorado e pregarles 
per dit viatge que sia plasent a nostre senyor deu fer lo salue e 
segur. 

Mes han provehit e ordenat per alcansar en cara de nostre 
senyor deu Jesuchirist e de la santissima verge maria mare sua 
la susdita gratia que comenssant vuy e de cada dia a les sis hores 
apres mig jorn quant sentirán sonar los senys del campanar 
maior e de les altres sgleseies tot hom etota dona fants e infan- 
tes de set anys en amunt vayen a la slesia on se cantara ab molt 
grant deuocio la salue regina ab commemoracions e pregarles 
per dita venguda que sia bona e salua. 

ítem dien en cara a tot hom generalment infants e infantes de 
set anys en amunt de qual seuol condicio sia que quant sentirán 
sonar los senys del campanar maior vaian acompanyar les dites 
professons e cantar de cada dia les salues regines humilment 
edeuota fis atant nostre senyor deu Jesuchirist ara portat vo 
esauo al dit rey don karles rey e senyor nostre en les parts 
e regnes seus de spanya sots ban de deu sous easo sens gratia 



ESTANCIAS DE CARLOS V 545 

ni misericordia alguna per cada hu e per quada vegada que lo 
contrari sera atrobat. 

Emes dien emanen atots los capitans de les confraries que per 
los matins com sentirán sonar los senys del campanar maior 
sien ala dita sglesia maior quisca ab lurs creus penons ebran- 
dons per acompanyar les dites professons sots lo dit ban de 
deu sous. 

Finalment diuen emanen atot hom generalment que fassen 
belles les carreres quiscu dauant son entuxa per alli on passaran 
dites professons sots ban de cinch sous eguartsi. 

Fuit publicata per Bernardum bremon die vii augusti MDxvii. 

2. 

1 8 Enero de 15 19. 

Die martis décimo octavo mensis Januarii anno a nativitate 
domini milessimo quingentessimo decimonono addeterminan- 
dum superinfrascriptorum íuerunt congregati magnifici et hono- 
rabiles paciariorum et consiliariorum sequentes. 

Sobre la venguda del Rey Caries primer. 

Micer steue nauers \ 

Antoni Joan bonetf 

, pahers 
Jaume pons \ 

Joan barrufet / 

micer pere de maya\ mossen Antoni Joan de Vilaplana 

Luis porta / Bartomeu giscarre 

)consiliarii 
Fau codma \ Joan pons 

Gabriel sabater / Pere rius 

Gabriel bonet consiliarii 

franci tarroga 

Antoni borras 

Joan vilamaior 

En lo qual consell fonch preposat per Jaume barbastre lo ques 
conté en la cédula per dit barbastre presentada la qual ell pre- 
senta com a procurador asset del magnifich m palau que es del 



540 boletín de la real academia de la historia 

tenor seguent / anoticia e sabuda de m palau la qual es trelada- 
da en lo present Ilibre eo mesa en les cubertes de aquell. 

Sobre aso nos conclogue res per que justa forma déla variacio 
deis vots resta indecis tot lo consell segons appar deis vots en vn 
full en lo present libre enlardat eomes en les cubertes deaquell. 

]\Ies fonch proposat per los dits magnifichs e honorables se- 
nyors de pahers: que estos dies pus prop passats los estada pre- 
sentada \-na letra de la Magestat del Rey nostre senyor lo Rey 
caries la qual es del tenor seguent: Joana et carolus eius filius / 
la qual letra fonch legida en romans per lo notari e escriba de la 
paeria dejus scrit e legida dita letra fonch dit que ja veuen les 
magnificencies vostres com la vinguda del invictissimo senyor 
Rey se apropinque e en cara perqué lo honorable compaer nos- 
ter lo senyor en Joan barrufet nos ha dit que lo marques de stor- 
gua es ja en leyda e que te noua scrita que dit senyor Rey ve e 
que se te per molt cert e axi com sia acostumat que venint la 
primera vagada Rey per apendrer possessio de la térra e perju- 
rar e esser jurat en ella per Rey se acostume presentar e offerir 
li alguna oíTrenda per so ses pensat recordar o al present con- 
sell per que si desliberara que li sia fet ningún donatiu que se 
puga proueir en temps axi que per hi aconsellar edeliberar efer 
loque sia menester dient encara que veent que la present V^ni- 
uersitat no te diners pera fer estes coses e prouisions e sabent 
que en poder de mossen comalada ha algunes pecunies de la ca- 
ritat e que dit comalada ses offert donar o restituir xxv Iliures 
per tant vulle deliberar edonar orde que esta apoca se forme ab 
la forma quels paregue de tal manera que la vila no dexe de fer 
lo que te be acostumat e que lo rey nostre Sor. ne sie servit. 

Sobre ago lo dit honorable consell acorda edelibera que rebu- 
da dita letra ab aquella honor e reuerencia ques pertany de la 
real Magestat que la execucio sobre les coses en dita letra con- 
tengudes sia remesa la execucio al consell de vintiquatrena attes 
que toque en aquell. Sobre lo cas de la charitat acorda edelibera 
que les pecunies de dita charitat vinguen en ma e poder del cla- 
vari eque de aquella no sien leuades sino per lo ministeri dedi- 
cat per los deffinits sens perjudici de altres deliberacions de con- 



ESTAN'CIAS DE CARLOS V 547 

sells sini hauie ans aquelles resten salues eleleses eque sie dit de 
compte dit comalada. 

]\Ies fonch proposat per los dits senyors de pahers quels pla- 
cie elegir los prohomens que deuen portar lo pali e cordons en-- 
trant lo dit Senyor Rey eque elegesquen la promenia quel Rey 
nostre senyor ne sie seruit. 

Sobre ago lo dit honorable consell acorda edelibera que sia 
comes ais dits honorables pahers lo ordenar e portarlo pali juxta 
forma de la ordenado que fonch feta en lo consell en semblant 
cars a xxviii de Juliol del any mil e cinchcents e seis celebrat en 
la casa del sant sperit exceptat que hoy hauie mester consell de 
advocats attes que es alli degudament prouehit cometent tot ago 
ais dits honorables senyor de pahers. 

^[es fonch proposat per dits senyors de pahers al dit honora- 
ble consell que li placie aconsellar los acordar edeliberar si lo 
portalet se deu tancar vna temporada per quant la gent que se 
espere passar sobre aquesta venguda del Rey nostre senyor sia 
dirigida eque pase per tota la vila assi que apar que a la vila ne 
restara alguna utilitat eprofit encara profit e plaer. 

Sobre ago dit honorable consell acorda edelibera que dit por- 
talet sia tancat amiga cadena affi que puga passar vna persona 
eque essent lo rey en leyda que sia tancat del tot perqué la gent 
sia dirigida passar per la vila ne hale algún profit e tambe plaer 
de veure la, remetent ais senyors de pahers lo temps que deura 
esset tancat. 

Mes ronch propossat al dit honorable consell per dits senyors 
de pahers que li placie elegir enomenar apossentadors per apos- 
sentar la gent quesespere venir del dit rey nostre senyor. 

Sobre aso lo dit honorable consell acorda edelibera que los 
honorables en franci comalada elo dit en Joan codina sien confir- 
mats en aposentadors attes son vistes per aso persones sufficients. 

Mes fonch proposat per dits senyors de pahers al dit honora- 
ble consell que li placia proveir edonar orde con se deura res- 
ponrre ala letra que lo manifich mossen santcliment los ha feta 
sobre la questa del any present 

Siguen determinaciones que no hacen al caso. 



548 boletIn de la real academia de la historia 

3. 

25 Noviembre 1520. 

Lo Gobernador de Catalunya. 

Amats déla reyal Magestat promens A xxi del present rebem 
vna letra déla sacra cesárea y catholica reyal magestat dada en 
Aquisgran a xxiii del mes de octubre prop passat ab la qual sa 
magestat nos dona auis com lo dia abans que comtauen xxiii de 
dit mes de octubre es arribat en dit loch ab tota sa cort molt be 
acompanyat de molts princeps grans senyores barons y richs 
homens y altres molts caballers y criats de sa casa ricament 
adresat y apernet de guerra y de molta gent de armes e Infan- 
taria de ses guardes ahont molt solempnament rebut deis elec- 
tora princeps y barons del imperi que axi mateix isqueren ab 
molt nombre de gent armada es entrat en la dita de Aquisgran 
ab gran triunfo y molta maiestat. E lo dia de la gloriosa sancta 
Eularia es estat vnctat y ha rebut la primera corona del Imperi 
ab les cerimonies y solepnittats acostumades y ab tota conformi- 
tat de dits electors y pobles Imperials y grandissima alegria y 
grig vniversal de tots. De la qual cosa nos ha manat donar avis 
per que fessen gracies a nostre senyor de tal noua manantnos 
ho fessem a saber ais poblats en lo present principat. Pertant 
afectuant son Imperial y reyal servey y desigant los manaments 
de sa Magestat obeyr vos diem y encarregam que fassau moltes 
gracies adeu perqué tan be encamina ses coses pregantlo que 
axi ho vuUa continuar ason servey y exaltado déla sancta ygle- 
sia y fe catholica hauent vos ab la alegria acostumada y pronta 
que teniu y semblant cosa requer y donareune auis a tos los loes 
y poblats en vostres vegaria y lurisdiccions perqués cumpla son 
imperyal y reyal servey. Dada en Barcelona á xxv dies de noem- 
bre MDXx. 

Don P. de Cardona, gobernador. 

Joannes bartolomeus coll. 
In curia gubernatoris. 

En el sobre: Ais amats de la real Magestat los Veguer y pa- 
hers de Cervera, 



ESTANCIAS DE CARLOS V 549 

4. 

14 Marzo de 1533. 

Crida de la venguda déla serenissima emperatriu Reyna 
y Senyora nostra. 

Ara hoyats queus flan asaber atothom generalment de qual- 
sev'ol estament o conclicio que sien los magnifichs y honorables 
baile paers y promens de la vila de ceruera en virtud de delibera- 
cio de consell ordinari e de vinticuatrena celebrat en la sala de la 
paeria de dita lo primer del corrent mes de mars del any corrent 
de mili cinch cents e trenta tres sobre la noua venguda de la 
reall magestat de la emperatris reyna y senyora nostra diem e 
manam a totom e generalment que lo dia que arribara en la pre- 
sent vila la dita magestat déla emperatris que ayen de ffer beles 
les carreres quisqun dauant son entuxan e neteyar aquelles be 
e degudament eleuar pedrés e bigues e tota manera de brossa e 
enjuncar e empaliar be e degudament per ffer honra ala mages- 
tat de la serenissima emperatris reyna y senyora nostra per lo 
recebiment que ha de esser ffet e aso ayen de ffer be y deguda- 
ment e ffer festa aquella jornada sots ban de cinchs sous qui lo 
contrari fara sens graci que nols ne sera ffeta. 

ítem diuen encara a totom generalment que ffassen prouisions 
de tota manera de vitualles per la venguda de la dita serenissima 
emperatris e traguen aquelles per les portes com vins ffruytes y 
altres vitualles necesaries pera la dita serenissima emperatris com 
per ases gents be e degudament per honra y servey de la dita 
serenissima emperatris reyna y senyora nostra. 

ítem mes diuen e manem a totom generalment que per alegría 
de la noua venguda de sa magestat de la serenissima emperatris 
reyna y senyora nostra que los poblats en la present vila de cer- 
uera ayen de fer alimaries fochs ffalles e allegries e ffer ffaraons 
e altre luminaries per les cases ffinestres e portes per la dita 
noua venguda com millor e mes honradament poran sots ban de 
cinch sous. 

ítem diuen e manem atotom generalment que lo vespre que 
sa magestat sera en la present vila apres déla aurecio quant sen- 

TO.MO LXVl 35 



55© boletín de la real academia de la historia 

tiran sonar dotze batallades ab lo seny mayor del campanar ma- 
yor de la present vila quiscun deis poblats en la present vila 
ayen de essendre sos íTaraons en ses ffinestres e ffer ese lumina- 
ries llbchs baila e alegries com pus honradament poran per ale- 
gría de la nova venguda de la serenissima emperatris reyna y 
senyora nostra sots ban de cinch sous e guart si qui giiardarsia 
que amor ni gracia non haura. 

Die xiiii mensis martii anno a natiuitate Domini millessimo 
quingentessimo tricessimo tertio in villa ceruariae et per loca 
sólita villa ceruariae ffuit publicata presens preconizado et lecta 
per me Johannem maior et publicata alta et entelligibili voce 
per battholomeum saurina preconem publicum sonó tube prin- 
cipio emisso. 

5. 

Apuntaciones del año 1535. 

In nomine domini Jesu xpi. 

En les seguents fulles serán continuades les Rebudes y dates 
retes per mi baltasar Sansa preuere com a Receptor deis emo- 
luments del bolleti de la present vila de Cervera en lo any 
de M.D.xxx.v. Essent bolletines los honorables en bernat Texidor 
Andreu tudela borthomeu vregell Johan Steue botiguer menor 
los quals arrendaren dits emolumcnts del bolleti per preu 
de DCLXXXxi liures xii sous. Essent pahers los magnifichs hono- 
rables Micer bernat papio borthomeu Riusech pere bonet pere 
garriga. 

Les coses que en lo present any se seguiren dignes de recor- 
dado son les seguent: 

Primo que lo Emperador Karles venint de castella arriba en 
Cervera lo darrer de marg any predit ab molts nobles y grans 
senyors per anar a tunig. 

ítem diuendris a vii de maig essent possats los blats en gran 
necesitat per secada no tenint speransa de collir res en vrgell co- 
mensa a plourc en tanta manera cjue encara si coUi tres parts de 
anyada. 

ítem diuendres a xiiii de maig lo Emperador charles volent 



ESTANCIAS DE CARLOS V 55' 

partir a tunig leu fer mostra en barcelona de mil homens de ar- 
mes y hisque ell en persona armat en los camps fora barcelona. 

ítem diumenge a xxx de maig Su magestat se embarca e ab 
ce veles per anar a tunig ab companya de la armada de portogal 
y de andreu doria y de spanya, heren l^s xi hores de mati. 

ítem a xiiii de Joliol lo sendema de S. Margarida prengue Su 
magestat a forsa de armes la gran fortalesa pop tunig ques diu la 
goleta. 

ítem diuendres vigilia de Sancta magdalena prengue su mages- 
tat ab forsa de armes la molt antigua Ciutat de tunig y desliura 
de catiueri xvii milia crestians. 

Año 1533. 

Instructions fetes per amossen Andreu ladoner e per mossen 
Joan fuster sobre lo que han de fer quant deu volra sien en la 
Ciutat de Barselona por la vila per raho de Comprar lo pali e los 
dos plats o fonts de argent per la serenísima emperatris Reyna y 
Senyora nostra y altres coses. 

Primo que compren vellut de grana bo quatre canes per al pali 
de la dita emperatris e per al touallo cana y miga de domas 
blanch. 

ítem que íássen fer dit pali en barcelona e aquel fassen forrar 
de tela blaca groga o vermella e satisfassen per adit pali e deu 
anelles ab sos cordons per posar los bordons. 

ítem que fassen fer la franya entorn del touallo de dit pali de 
seda de grana eblanca o de la que millor paregue. 

ítem que fassen fer vn cordo gros de seda de grana e blanqua 
ab sos bclls Hochs ais caps e botons pera portar la reyna déla 
caullcaclura déla serenissima emperatris de sinch canes o sis o axi 
com paregue. 

ítem que fassen fer dos fonts de argent o dos bacins de argent 
que si en bcn abultats e que entre argent e mans valguen fins en 
cent y vint Iliures e si cars es ne trouauen de plats o de fonts 
fetes que satisfassen al cars que les compren e y donen en tot 
complet recapte tal com de ells se confie e quey fassen fer se- 



552 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nyal de la ji'ila en quiscuna bacina en mig esmaltáis lo camper 
vermeyll y lo seruo daurat. 

Axo sera de far en ceruera: 

ítem que compren o fassen fer massapans deis daurats. 

ítem que compren o Cassen íer pinyonada daurada. 

ítem que compren o fassen fer citronat y altres delicadures de 
confitures de sucre fins sexanta Iliures de citronat. 

ítem que compren o fassen fer confits de sucre pera xxx baci- 
nes a raho de sis Iliures per bassina ab que ab les trenta y age 
dues Iliures de drageya. 

Cometent o tot a ses bones discrecions y quey donen complit 
recapte en tot y per tot ab molta ansia y solicitut com de ells 
se confie. 



IV 

«LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 

DE LEÓNv 

Estudios ¡listóneos por el M. I. Sr. Líe. D. Julio Pérez Llamazares, 
Magistral de dicha Real Colegiata. — Led/i., Imprenta Moderna., 1914- 

(Un tomo de 230 páginas en 8.°) 

El Sr. Pérez Llamazares, movido de un acendrado cariño á 
su pueblo natal, y por un plausible celo de salvar del olvido las 
figuras gloriosas de los que en siglos pasados profesaron en la 
misma casa en que él profesó también, y cuyas tradiciones han 
nutrido y elevado su espíritu, quiso reunir en esta obra las bio- 
grafías de tres ilustres leoneses que fueron canónigos regulares 
de la Rea! Colegiata de San Isidoro de León, á saber; la de Santo 
Martino, la del famoso cronista don Lucas de Tuy y la de don 
Pedro Fernández de Castro, á quien sus contemporáneos cono- 
cieron con el sobrenombre de el Castellano. 

El propósito del autor no fué, ciertamente, el de hacer un tra- 
bajo de investigación histórica propiamente dicho, aunque para 
tal empresa le sobren condiciones y recursos, sino más bien el 
de rememorar las \-idas de aquellos varones, prescindiendo, en 



LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 553 

general, de todo aparato de erudición y procurando de este modo 
popularizar el conocimiento de datos y noticias que, por hallarse 
en libros casi totalmente desconocidos de la mayoría del público, 
y por su carácter especial, no son asequibles más que á un redu- 
cido número de lectores. 

La biografía de Santo Martino (l) hállase dividida en diez ca- 
pítulos, en los que se trata de la infancia y adolescencia del 
Santo, de las romerías que emprendió, de la vida que hizo des- 
pués de regresar á su país, de sus milagros, de su tránsito, de su 
culto, de sus escritos y de su cronología. Confiesa el autor mo- 
destamente que en todas estas materias ha seguido al Tudense 
«hasta en sus menores detalles» (2), el cual, como es sabido, se 
ocupó de ellas en el Libro de los milagros de San Isidro^ obra 
que fué traducida al castellano en los comienzos del siglo xvi por 
D. Juan de Robles, y cuyos capítulos correspondientes á Santo 
Martino, y conforme á la edición de Segovia de 1 782, hecha bajo 
los auspicios de otro legionense inolvidable, el Cardenal Arzo- 
bispo de Toledo, D. Francisco Antonio de Lorenzana, pueden 
verse en el tomo xxxv de la España Sagrada (págs. 379 a 407) (3). 
Tal circunstancia nos dispensa de analizar esta parte del trabajo 
del .Sr. Llamazares, ya que con su labor no tuvo otra intención 

(i) Fué publicada también por el Sr. Mingóte y Tarazona en su libro 
Varones ilustres de la provincia de León. (León, 1880, págs. 35 á 44.) 

(2) Cap. VI, pág. 48. 

(3) La traducción castellana de Robles fué publicada por primera vez 
en Salamanca con el título de Libro de los miraglos de sant Isidro^ arzobis- 
po de Seuilla / Primado et doctor excelleniissinio de las Españas successor 
del ¡ apóstol Sane t lago en ellas con la hystoria de su vida et Jin, et de su ¡ tras- 
ladacion, et del glorioso doctor sancto Alar tino su canónigo et con ¡pañero. 
En que se contienen muchas cosas deiiotas et trouechosas 1 para la conciencia; 
et para saber las antigüedades de España. (Sin año. Al final: Impresso en 
Salamanca.) El privilegio está dado en Valladolid á 24 de Abril de 1523, 
á favor del bachiller Juan de Robles, Prior de San Julián de la Calzada y 
Vicario de la iglesia de Santa María de la Vega, de Salamanca. Este pri- 
vilegio fué cedido á Alonso de Porras y Lorenzo de Lión, vecinos de la 
misma ciudad. La vida de Santo Martino comienza en el capítulo luí 
(fol, 94 verso) del libro de los Milagros, cuyo epígrafe es: «De como sant 
Isidro miraglosamente dio la sabiduría a sancto Martino canónigo de su 
monasterio con vn librito que le hizo comer et tragar por fuerga», y ter- 
mina en el capítulo lxxv (fol 1 1 1 recto). 



554 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que la de describir la vida y los milagros del Santo leonés, con 
levantado estilo y con acentos de creyente fervoroso, en los cua- 
les, evitando la aridez del códice, pero sin ceñirse á los términos 
de una glosa meramente retórica, acertó á reflejar la ingenuidad 
y el candor del cronista primitivo. No sería justo hacer lo mismo 
en lo que atañe á la cronología, extremo en el que el autor se 
empeña ya en un trabajo de verdadera crítica, combatiendo el 
cómputo propuesto por el P, Risco; pues, en efecto, después de 
sostener que cuando Santo Martino principió á escribir sus obras 
no era de tan avanzada edad como se ha supuesto, acaso por 
haberse interpretado con criterio demasiado estricto las palabras 
venerando senio fessiis^ con las que le califica su primer biógra- 
fo (l), deduce que, por entonces, podría contar, á lo sumo, unos 
cuarenta y dos años. Apoya su presunción en primer lugar, en 
que el Santo estuvo en Roma, según el Tudense, entre Noviem- 
bre de 1 185 y Octubre de 1 1 87, es decir, durante el pontificado 
de Urbano III; y en segundo término, en que si es cierto, como 
escribe el mismo historiador, que cuando dio principio á sus 
devotas peregrinaciones, hallábase circa finen?- adolescentia% ten- 
dría en la época mencionada de veintiocho á treinta años, y, en 
tal caso, sería lícito colocar la fecha de su nacimiento de 1 1 50 á 
1 160; ahora bien, como Santo ¡Martino murió el 12 de Enero 
de 1203, infiérese que su \"ida no se prolongó más allá de los 
cincuenta y tres años. Sin embargo, como la fecha de que parte 
el Sr. Pérez Llamazares para fijar estas conclusiones es la de la 
estancia de Santo Martino en Roma, en donde recibió la bendi- 
ción (lr> Urbano III, si hemos de conceder crédito al Tudense, 
queda, en nuestro entender, un punto vulnerable en la argumen- 
tación, y es el de dar por inconcusa una noticia cuya autenticidad 
cabe, por lo menos, poner en tela de juicio, puesto que aquel 
pontífice, desde su exaltacióná la Silla de San Pedro, que se veri- 
ficó en Verona el 25 de Noviembre de II85, hasta su muerte, 
ocurrida en P'errara el 20 de Octubre de 1 1 87, no residió en 
Roma ni un solo día, por causa de la hostilidad que desde el tiem- 

(i) Loe. cit., cap. Lxiv. 



LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 555 

po de Inocencio II existió entre la Casa de Hohenstaufen y los 
Papas, y entre éstos y el pueblo romano, hostilidad que hubo de 
enconarse aún en los momentos de que tratamos, por haberse 
negado Urbano III á coronar como Rey de Italia á Enrique VI 
de Alemania (l). Cierto es que no se explica satisfactoriamente 
cómo el Tudense pudo incurrir en equivocación de este género 
al hablar de un episodio no trivial y relacionado con la persona 
á quien él había conocido y tratado; pero no es menos cierto que, 
sin temor á ser tachados de excesivamente escrupulosos, conviene 
guardar prudente reserva respecto del códice en que se contenían 
los Milagros de Sari Isidro^ ya que ignoramos su paradero actual 
y que sólo sabemos que, por orden de D. Juan II, fué sacado de la 
Real Colegiata y regalado más tarde por el Cardenal Jiménez de 
Cisneros á la biblioteca de la Universidad de Alcalá de Hena- 
res. No es posible, por tanto, examinar si el citado códice, que 
es el que tradujo y amplió D. Juan de Robles, sería el coetáneo 
de D. Lucas de Tuy ó alguna copia adulterada posteriormente. 
Por tales razones, creemos que es harto aventurado tomar el 
dato de que se ha hecho mención como base de la cronología 
del Santo, la cual, hoy por hoy, únicamente nos permite afirmar 
que de Il8l á IIQI, época de la traslación de las reliquias de 
San Froilán á la capital leonesa, era Santo Martino canónigo de 
la Real Colegiata, y que falleció el año 1203, según el testimonio 
fehaciente de los necrologios. 

P21 segundo artículo del libro, dedicado á la biografía del Tu- 
dense, es, sin disputa, el que mayor interés ofrece de los tres que 



(1) Vcanse, entre otras obras que putiieran citarse: Regesta Pofíiificum 
Romanorum, Edit. sec. Tom. sec. (Lipsiae, 1888); Historia apologética délos 
Papas, de D. Urbano Ferreiros (Valladolid, 1886, tomo vii, págs. 48 á 5 O 
y Ilistoire des souverains Pontifes, de M. Artaud de Montor (París, 1846, 
págs. 282 y siguientes). En esta última, dice el autor al tratar del pontifi- 
cado de Urbano III: «II fut clu á VOrone le 25 novembre 1 185, et coron- 
né le ler décembre: mais il ne pul pas se rendre a Rome, parce que les 
troubles de cette ville n'etaient pas apaisés.» 



556 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

se incluyen en el tomo, pues el autor, leyendo los textos atenta- 
mente, ha observado una circunstancia que bien pudiera deter- 
minar una esencial rectificación de las noticias hasta hoy conoci- 
das, y, por desgracia, no muy copiosas, de la vida del cronista. 
Séanos permitido indicar con rapidez los precedentes históricos 
del asunto. 

Sábese, en efecto, que D. Lucas de Tuy escribió en el libro 
De Altera Vita, que cuando la ciudad de León fué invadida por 
la herejía albigense, cierto diácono, por lo visto español, que en 
aquella sazón se hallaba en la Ciudad Eterna, al tener conoci- 
miento de ello, aceleró su regreso á la patria, por haber formado 
el propósito de oponerse con todas sus energías á la propagación 
de aquella doctrina. He aquí el pasaje en que se contiene el rela- 
to, conforme á la edición de Ingolstad, publicada en l6l2 por el 
Padre Mariana: 

«Quídam vero Diacomis, qui feruore fidei flagrans hsereticam 
» prae cunctis praecipitiis oderat prauitatem, cum esset in sancta 
»vrbe Romana, et á narrantibus disceret quae fiebant in ciuitate 
» Legionensi turbatus est valde et repedare ad patrianí festi- 
»nau¡t, vt se tantae cognouisset de facto, quasi in insaniam ver- 
»sus ca;pit manifesté ciuibus exprobare, et eos quasi haeretico- 
»rum fautores redarguere» (i). 

Los historiadores, interpretando con sentido restringido las 
]Dalabras ad patríaní, que en el texto transcrito lo mismo pueden 
referirse á la Península ibérica que al Reino leonés, dedujeron que 
el diácono aludido era natural de León, y, acaso, por relacionar- 
las con la época en que fueron escritas y con algo que D. Lucas 
consignó en el segundo prólogo del Chronicon Mttndi, en donde 
dice de sí mismo que tenía el grado de diácono (2), inclináronse 



(i) Lvca Tvdensis episcopi, De altera vita^jideique cotiíroversiis adversus 
Albigensium erro?-es, Libri III mmc primunt in Iticevi prolaíi, notisque illiis- 
trati, a Joannes Mariatia, Societatis lesv 7yieolo¡:;o. (Ingolstad, 1612, pági- 
na 170.) 

(2) D. Lucas, hablando de los deseos que le indicó Doña Berenguela 
de que compilase y prosiguiese las Crónicas de España, dice: «Ipsa enim, 
ciiius catholicis praiceptis non licet nec libet resistere, mihi Lucae, indig- 



LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 557 

á creer que el que vino de Roma era el propio D. Lucas de Tuy. 
«Este diácono — afirma el P. Flórez — era el mismo D. Lucas, 
como reconocen Mariana y D. Nicolás Antonio, no porque el 
Escritor lo confiese, sino por darlo á entender todo el contexto: 
pues escribiendo contra los hereges, tuvo por bien no citarse á 
sí mismo, sino referir modestamente la acción en cabeza de un 
Diácono (cuyo grado era el suyo) y este dice que vino desde 
Roma» (l). La misma opinión adoptó D. Vicente de Lafuente en 
su Historia Eclesiástica de España {2)^ si bien el Sr. Alenéndez 
y Felayo, contra lo que sostiene el Sr. Llamazares (3), no ase- 
guró, en modo alguno, que el diácono en cuestión fuese D. Lu- 
cas de Tuy, pues se concretó á hacer constar que Alariana, 
Flórez y Risco convienen en ello (4). Bueno será también dejar 
sentado que el P. Risco, en el tomo xxxv de la España Sagra- 
da, publicado en 1 7 86, no se pronunció acerca de este particu- 
lar, omitiendo todo comentario al pasaje del Tudense en que se 
cuenta el suceso, pasaje que copia literalmente de la traducción 
que hizo el P. Mariana del capítulo ix, libro iii De Altera Vita, 
y que insertó en la Historia General de España (5); y, además, 
que si es verdad que seis años más tarde publicaba Risco la 
Historia de la Ciudad y Corte de Lean, en cuyo tomo 1, capítu- 
lo XV, dijo que D. Lucas vino desde Roma á España para conte- 
ner los progresos de la herejía, «como él mismo escribe en el 
cap. 9 del libro 3 contra los Albigenses, aunque no expresando 
su nombre, sino solo con el título de cierto Diácono», también 



no diácono vt hoc perficerem imperavit.» (Chrom'con Afundi, Hispanice 
ilhistratce. — Francofurti, 1608, tom. iv; Eiiisdem Lucce de Excellentice His- 
panice, pág. 3.) 

(i) España Sagrada, tomo xxii, pág. 1 17, núm. 47. 

(2) «Aquel celoso diácono era el mismo D. Lucas, después digno 
Obispo de Tuy, que por modestia calló su nombre al referir los porten- 
tos que la Providencia obró por su medio contra los Albigenses.» (flislo- 
ria Eclesiástica de España. Madrid, 1873, tomo iv, pág. 248.) 

(3) Pág. 42. 

(4) ^Convienen Mariana, Flórez y Risco en que este diácono anónimo 
no fué otro que D. Lucas de Tuy», etc. (Historia de los Heterodoxos espa- 
ñoles. Madrid, 1880, tomo i, pág. 447.) 

(5) Lib. xu, cap. I. 



558 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lo es que agregó las palabras: «que comunmente se cree no ser 
distinto de D. Lucas» (l), por donde se ve que el ilustre his- 
toriador agustino ni quiso hacer la aseveración por cuenta pro- 
pia, ni mucho menos reconocerle el carácter de absoluta vera- 
cidad. 

A esta general opinión á que alude Risco contribuyó no poco 
el embrollo de la cronología. Flórez, partiendo de la de Bolando, 
creyó, en efecto, que los hechos narrados por el Tudense y refe- 
rentes á los albigenses de León, ocurrieron durante la llamada 
vacante larga de la diócesis leonesa, dando por indubitado que 
tal vacante comenzó á la muerte del obispo U. Rodrigo y duró 
desde 1232 á 1 234 (2), conforme á lo que se desprende del có- 
dice en que se hallaba el tratado De Altera Vita: «Post deccesum 
reverendi Patris Roderici Legionensis Episcopi, super eleccio- 
ne futuri Pastoris discordante voto», etc. (3); no obstante, el pa- 
dre Risco demostró con documentos irrecusables que la vacante 
larga no ocurrió inmediatamente después de la muerte de don- 
Rodrigo, puesto que antes de los tres meses que siguieron á su 
fallecimiento, le sucedió D. Martín Alfonso, sino á la muerte de 
D. Arnaldo en 1 23 5, época desde la cual estuvo vaca la sede 
legionense hasta el año 1239, en que D. Martín, obispo de Za- 
mora, fué trasladado á la silla de León (4). El P. Risco probó, 
además, que en las revueltas cismáticas de aquella ciudad es pre- 
ciso distinguir dos fases: la una, anterior á 12 16, que es cuando 
por vez primera penetró en aquella tierra la herética doctrina, y 
la otra, durante la vacante larga, que es cuando vino de Roma 
el diácono á quien cita el Tudense en el lugar que ya cono- 
cemos. 

El Sr. Pérez Llamazares, fundándose en la rectificación cro- 
nológica (le Risco, deduce tres consecuencias de interés; primera: 
que tal «cual D. Lucas cuenta los hechos, se requiere para su 
desarrollo el espacio de varios años, y lo seguro es que, empe- 

(i) Loe. cit., pág. 65. 

(2) España Sagrada, tomo xxii, pág. 121. 

(3) De Altera Vita. Lib. ni, cap. xv. 

(4) Esp. Sag.^ tomo xxxv, pág. 294. 



LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 559 

zando la vacante en 1235, 8 de Octubre, el Diácono no pudo 
venir de Roma hasta fines de 1238 ó 39»; segunda: que en este 
último año ya era D. Lucas obispo de Tuy; y tercera: que no pue- 
de tener explicación que «un hombre detenido cuarenta años en 
el grado de Diácono, en un año se haga Sacerdote, Maestrescuela 
y Obispo» (I). Aun sin afirmar rotundamente, como lo hace el 
autor, que el diácono no pudo llegar á España hasta fines de 1 2 38 
ó principios del 39, la observación no pierde un ápice de su fuer- 
za, porque suponiendo que hubiera regresado en los comienzos 
del de 1 2 36, necesario sería reconocer que si en tal fecha era 
diácono D. Lucas, habría permanecido en este grado de treinta 
y dos á treinta y nueve años (2), y como con razón dice el señor 
Llamazares, «nada extraordinario había en los canónigos de San 
Isidro que les obligara á mantenerse en Ordenes inferiores, sin 
ascender al presbiterado por años incontables; al contrario, reci- 
bían las órdenes con suma brevedad y sólo había un caso en que 
tardaban cinco años en ascender al presbiterado: era éste cuan- 
do tomaban el hábito de diáconos, pero sólo en este caso» (3). 

Un punto, sin embargo, queda inexplicado, á saber: la cate- 
górica declaración del Tudense de que los acontecimientos que 
relata ocurrieron á la muerte del obispo D. Rodrigo y no á la de 
D. Arnaldo. El Sr. Llamazares trata de obviar esta dificultad 
alegando que el error «es concebible en un autor ya ausente de 



(i) No cabe duda alguna de que á fines de Diciembre de 1239 don 
Lucas había sido ya nombrado obispo de Tuy, pues el mismo Flórez pu- 
blicó un documento en cuya data constan las palabras: Facía Caria sitb 
Era MCCLXKII mense Decembris Rege nostro Femando in Casi día el Le- 
giofie regnanle. Electo Tude?is¿ L. Magislro ÓW/f/ar/zw. A la copia de esta 
escritura le pone el P. Flórez el siguiente epígrafe: Prima Liicce Tudensis 
Episcopo mentí o ex Carta Jfonasíerii S. Mar ice de Oya. Anno I2sg. (España 
Sagrada, tomo xxii, apéndice xvi. pág. 284.) 

(2) Así se deduce del hecho de que cuando el Tudense comenzó á es- 
cribir el Chronicon Aíundi, tenía ya el grado de diácono, según propia 
declaración; esto ocurría entre los años 1 197 y 1204, puesto que empren- 
dió la obra por encargo de Doña Berenguela, cuyo matrimonio con Don 
Alfonso IX de León se verificó á fines de 1 197 y se anuló en los princi- 
pios de 1204. Vid. Flórez, Memorias de las Reyttas Catholicas. (Madrid, 1770, 
tomo I, págs. 350 y siguientes.) 

(3) Pág. 117. 



560 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

León y que jamás volvió á León»; pero tal razón no creemos que 
tenga el valor necesario para justificar tamaña equivocación, pues 
desde 1238 ó 1239 en que saldría de León D. Lucas, hasta que 
escribió el libro De Altera Vita (aunque se fije esta fecha en los 
últimos años de su vida), no media tanto tiempo para que sea 
verosímil admitir que se le había borrado ó alterado la memoria 
en parte tan fundamental de los sucesos. 

Por último, el Sr. Llamazares cree también que D. Lucas no 
hizo la peregrinación á los Santos Lugares, hecho que, como 
dice el P. P^lórez, afirmó Mariana sin dar pruebas, y añadiendo 
que «como á Mariana debemos la publicación de la obra contra 
los Albigenses, parece se fundó en ella, pues allí refiere D. Lucas 
su viaje á Roma y al Oriente» (l). En opinión del Sr. Pérez Lla- 
mazares, «resulta que Don Lucas jamás se nombra á sí propio, 
sino que todo esto de la peregrinación lo cuenta en cabeza de 
cierto Diácono, el cual recibió la bendición de Gregorio IX en 
Roma» y en el que hay que reconocer «al famoso Legioncnsc, 
que vino á debelar á los herejes» (2). 

Como se ve, la biografía del Tudense hecha por el autor del 
libro, si bien no puede reputarse como definitiva, abre nuevos 
rumbos á la discusión de textos y á la polémica histórica, y sus 
importantes y atinadas observaciones deberán tenerse muy en 
cuenta cuando se trate de desenredar la intrincada maraña que 
se advierte en todo cuanto se refiere á la vida de D. Lucas 
de Tuy. 

* 
* * 

La tercera biografía es, como queda dicho, la de D. Pedro Fer- 
nández de Castro, llamado el Castellano, hijo de D. Fernan- 
do Ruiz (le Castro, cabeza de la estirpe de este nombre en los 
tiempos de Alfonso VIII, y que tan importante papel desempeñó 
en las rivalidades de aquélla con la Casa de los Laras, durante 
los primeros y turbulentos años de la minoridad del citado Rey. 



(1) España Sagrada, tomo x'xii, pág. 113, núm. 35. 

(2) Págs. 154 y 155. 



LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 56 1 

No puede por menos de ofrecer interés la dramática existen- 
cia de aquel personaje, cuyas hazañas aparecen envueltas en el 
hechizo y grandeza de las leyendas épicas; de aquel noble cristia- 
no, que del mismo modo y por causas análogas que su padre, é 
imitando el ejemplo que le ofreciera más de un compatriota de 
regia alcurnia, vióse precisado á buscar asilo en la corte del Rey 
de Marruecos, para defenderse de las asechanzas de los enemigos 
que tenía en la corte castellana; que pasa después á la Península 
con el ejército almohade, que derrotó á los nuestros en Alarcos; 
que luego milita bajo los estandartes de Alfonso IX de León; que 
más tarde, y ante el castillo de Alba, logra con diplomática ha- 
bilidad una tregua á las seculares diferencias entre los reinos de 
León y Castilla; que, tras de ello, recupera con denodado arrojo 
las fortalezas que había perdido el monarca leonés, y que, por 
último, harto de pelear en los campos y de prestar el recio filo de 
su espada á los combatientes de uno y otro pueblo, ó acaso teme- 
roso de sus culpas, ó quizá por exigencias invencibles de su espíri- 
tu inquieto y aventurero, que como antes le impulsaron á buscar 
el laurel de la batalla, brindábanle ahora en el silencio de un claus- 
tro los místicos encantos de la perfección ascética, hácese clérigo 
y profesa como canónigo regular en la Colegiata de San Isidoro. 

El Sr. Llamazares ha prescindido de las dispersas noticias que 
las crónicas antiguas nos han transmitido acerca de D. Pedro 
Fernández de Castro, noticias que, en verdad, arrojan luz dema- 
siado débil para que pueda vigorizar los contornos de su borrosa 
fisonomía, y contienen, por tanto, muy poca materia aprovecha- 
ble. D. Lucas de Tuy limítase en el Chronicon Mundi á hacer 
del héroe una mención escueta, con motivo de la toma de los 
castillos á que antes nos hemos referido (l); D. Rodrigo de To- 



(i) «Cum autem híuc agcrentur, Rex Legiouensis Ailefonsus habebat 
secum virum potentissimum Pelrum Ferdinandi de Castella, qui ei nobi- 
liter consilium, ét auxilium impendebat, et ipso dicto Petro Ferdinandi 
operam dante recuperauit de illis oppidis quae sibi abstulerat Rex Cas- 
tellae.» (Loe. cii.^ pág. 1 1 1.) En la pág. io6 de la misma obra hácese otra 
mención del padre del héroe, D. Fernando Ruiz de Castro, con motivo 
del ataque de los moros á Ciudad Rodrigo. 



562 BÍJLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ledo, en las postreras líneas del capítulo que consagra á la enu- 
meración de las guerras de U. Fernando Ruiz de Castro, dice 
únicamente que del matrimonio de éste con doña Estafanía, her- 
mana de 1). Fernando II, nació D. Pedro P^ernández, quien, an- 
dando el tiempo, fué uno de los poderosos del Reino, y muy 
considerado en la corte (l), y la P?'¿mera Crónica General tradu- 
ce casi literalmente, según la costumbre de sus compiladores, las 
palabras del Arzobispo (2); pero ninguno de los textos indicados 
hace la menor referencia á la intervención de D. Pedro en la jor- 
nada de Alarcos, ni menos á sus andanzas ulteriores ni al fin de 
su vida. Tampoco el P. Mariana lo menciona al narrar la batalla, 
pero Luis de Mármol, en su Historia de África^ como ya hizo 
notar el Marqués de Mondéjar, cuenta que Abti Jacob juntó 
«cien mil de á caballo y trecientos mil peones y pasando con 
ellos á España, fué á Córdoba, donde vino Pedro Hernández de 
Castro con la gente de su cargo», y cuenta también cómo des- 
pués de librada la batalla, interpuso el Castellano sus buenos ofi- 
cios para que devolvieran la libertad á los capitanes del Rey que 
se habían acogido á los muros de la. villa (3j, noticia que, sin 
duda, obtuvo del Libro de los Milagros de San Isidro, en el que 
se narran más por extenso las hazañas de D. Pedro, y que ha 
sido el texto utilizado por el Sr. Pérez Llamazares para escribir 
la biografía de que tratamos. 



(i) «Et pos paucos dies Rex Fernandus sororem suam ex parte (pa- 
iris), nomine Stephaniam, ei matrimonio copulavit, ex qua suscepit idem 
Fernandus filium Petrum Fernandi, qui fuit postea magnus, et coram Re- 
gibus honoratus.» (De Rebus Hispatiicc, lib. vii, cap. xxii. Collectio Patrum 
Ecclesüe Toletance, tomo iii, pág. 165.) 

(2) «Et ampos esto a pocos dias, el Rey don Ferrando de León tomo 
donna Esteuania su hermana de padre, et casóla con aquel Fernán Roye; 
el Castellano; et esse Ffernand Roy(^, fizo en aquella donna Esteuania un 
fijo que ouo nombre Pero Ferrandez el Castellano otrossi, que fue des- 
pués uaron de gran guisa et que fue muy onrrarlo con los reyes.» (Pri- 
mera Crónica General, cap. 995, edición publicada por el Sr. Menéndez 
Pidal, tomo i, pág. 674, vol. v de la Nueva Biblioteca de Auiores Españoles. 
Madrid, 1906.) 

(3) Memorias históricas de la vida y acciones del Rey D. Alo?iso el Noble, 
edición Sancha, cap. lxiii, págs. 190 y 191. 



LOS BENJAMINES DE LA REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO 563 

Evidente es, pues, la penuria de fuentes históricas contra la 
que ha tenido que luchar el autor, y, por tal motivo, no es de 
extrañar que sean escasos los nuevos datos que haya podido 
aportar; no obstante, si la fecha de la muerte de D. Pedro (21 de 
Agosto de 12 1 5) la dio ya Risco de un modo incontestable en la 
Historia de la Ciudad y Corte de León (i), el Sr. Llamazares ha 
logrado disipar las dudas que existían acerca de si aquél fué ó 
no canónigo en la Real Colegiata de San Isidoro y de si murió 
en esta Casa ó «su muerte fué en Marruecos, ciudad de Berbería», 
como asegura Mariana (2), pues tuvo la fortuna de encontrar en 
el Xecrologio de dicha Colegiata una memoria^ concebida en es- 
tos términos: «Eodem die (21 de Agosto") memoria famuli Dei 
Petri Ferdinandi, Militis, nepotis Emperatoris Alphonsi, Canoni- 
ci Sancti Isidori.» 

Finalmente, el Sr. Pérez Llamazares aventura la idea de que 
D. Pedro Fernández de Castro pudiera haber sido el autor de la 
crónica latina del Cid (Gesta Roderici Campidocti), descubierta y 
publicada por primera vez por el P. Risco, fundándose para ello, 
de un lado, en la consideración de que el que escribió tal crónica 
debió de ser un canónigo de San Isidoro, ya que en la biblioteca 
de aquella Casa fué encontrado el códice, y de otro, en la presun- 
ción de que nadie puede reputarse más autorizado «para dar á 
conocer los hechos inmortales del Campeador, que D. Pedro 
P'ernández, cuyos padres se criaron y vieron deslizarse los años 
de su juventud entre los caballeros y paladines que pasearon los 
pendones de la Cruz por las campiñas legendarias del Romance- 
ro^ acaudillados por el héroe de la Reconquista» (3), pero tales 



(O Pág. 375. 

(2) Historia General de España, lib. xii, cap. ni. 

(3) El Sr. Pérez Llamazares padeció una equivocación al decir que esta 
crónica «pereció en el saqueo que de la Real Colegiala hicieron los ma- 
riscales de Napoleón, año 1809 y siguientes» (pág. 213, nota), pues tal ma- 
nuscrito es el que, afortunadamente, se conserva en la biblioteca de la 
Real Academia de la Historia, con la signatura A- 189, y cuyas vicisitudes 
son bastante conocidas. Además de la edición que publicó el P. Risco, y 
que fué la primera, en La Castilla y el mas famoso castellano (Madrid, 
1792), han visto la luz la de D. Manuel Malo de Molina (Rodrigo el Cam- 



^04 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fundamentos no nos parecen, en verdad, suficientes para hacer 
tan arriesgada atribución. 

De todo lo dicho se desprende que el trabajo del Sr. Pérez Lla- 
mazares es realmente laudable, y que acusa en él un amor á las 
investigaciones históricas digno de justo encomio. Innegable es 
que su autor ha de producir frutos verdaderamente sazonados, 
si con labor asidua continúa cultivando este género de estudios, 
y tales frutos no se harán esperar mucho tiempo si cumple su 
promesa de dar cima á la Historia de la Real Colegiata de San 
Isidoro de León^ próxima á aparecer, según se anuncia en las pá- 
ginas del libro objeto del presente informe. 

1 6 de Abril de 191 5. 

Julio Puyol. 



V 

ANTIGÜEDADES ROMANAS É IBÉRICAS DE CASTILLO 
DE LOCUBÍN Y FUENSANTA DE MARTOS, EN LA PROVINCIA 

DE JAÉN 

Castillo de Locubín. 

En el tomo lxiv, páginas 625 y 626 del Boletín académico, 
reseñé siete lápidas coleccionadas por Hübner (I.565, 1.643, 
1.645, 1.646, I.651, 1.652, 1.653), á las que añadí otra inédita, 
para demostrar que, no lejos de la villa de Castillo de Locubín, 
habíamos de buscar y encontrar las ruinas del Municipio púnico- 



peador, Madrid, 1857), la de D. Antonio Cavanilles (Historia de España, 
Madrid, 1861, tomo 11), la de M. Foulché-Delbosc (Revtie Hispatiique, Pa- 
rís 1909, tomo XXII, núm. 60, págs. 412 a 459) y la del Sr. Bonilla y San 
Martín, que puede considerarse como definitiva, la cual fué publicada en 
este Boletín (Agosto-Septiembre de 191 1), y luego, en tirada aparte, con 
el título de Gestas de Rodrigo el Campeador. (Victoriano Suárez, 1911, 
Madrid.) 



ANTIGÜEDADES ROMANAS É IBÉRICAS 565 

romano Ipolcobúlcida^ que por dichas inscripciones se nombra. 
Mi gozo ha sido grande al descubrir, poco ha, el que estimo 
verdadero asiento de aquellas ruinas. 

A una legua hacia el Norte de Castillo de Locubín, dentro de 
su término municipal y en medio de la Sierra, se alza un extenso 
y elevado cerro conocido por Encina-Hermosa^ cuya parte su- 
perior ó cúspide, desde donde se dominan dilatados y bellos pa- 
noramas, se llama Cabeza-Baja. En este sitio, ventajosa posición 
estratégica en forma de meseta ó explanada, descolló la fuerte y 
bien poblada Ipolcobúlcula, de cuyo nombre la segunda parte, 
Obiílaila^ es evidentemente un diminutivo de Obidco (Porcuna). 

Todavía subsisten fuertes muros de dobles murallas que ro- 
dean la cumbre del cerro, á modo de fortaleza, y se ven por do- 
quiera esparcidos y amontonados grandes sillares de piedra, 
mezclados con capiteles, basas, columnas y otros materiales de 
construcción romana. 

En todos aquellos contornos é inmediaciones se encuentran 
muchos vestigios de esta civilización, como el cortijo de Baño, 
situado sobre una altura menos elevada y distante dos kilóme- 
tros y medio, y que toma su nombre de un baño ó piscina, cuyas 
paredes conservan aún el estucado especial que se empleaba en 
aquel tiempo. También hay allí muros derruidos de antiguo 
castillo. 

(Constantemente el arado ha descubierto hachas de sílex, fíbu- 
las, anillos, monedas, urnas cinerarias, objetos de bronce y de 
cerámica y lápidas que, por desgracia, unas han sido mutiladas 
y otras aprovechadas para materiales de construcción. 

Hace veinticinco años que el culto vecino de Alcalá la Real, 
D. Fernando Montijano, hizo excavaciones en Cabeza-Baja., y 
tuvo la suerte de hallar muchos objetos interesantes, que forman 
parte de la colección que ha dejado á sus herederos. 

Pero lo más importante de aquellos trabajos de exploración 
arqueológica fué el descubrimiento de la planta de un edificio 
romano, quizás dedicado á casa de comercio, por los varios 
utensilios que se encontraron, como pesas y medidas para lí- 
quidos. 

TOMO LXVI 36 



56,6 



boletín de la real academia de la histopua 




ANTIGÜEDADES ROMANAS E IBÉRICAS 



Nuestro ilustrado compa- 
ñero D. Alfredo Cazaban pu- 
blicó en la revista jeniense 
Don Lope de Sosa (l), órgano 
de aquella Comisión de Mo- 
numentos, y que con tanto 
éxito dirige, un croquis apro- 
ximado de la mencionada 
planta de este edificio y una 
nota de los objetos, indican- 
do, además, los sitios donde 
éstos se hallaron, que copio á 
continuación: 

I.° Empedrado corres- 
pondiente á la calle en que es- 
taba el edificio. 

2.° Lugar en que se ha- 
llaba una pesa de mármol 
negro. 

3.° Lugar en que se halló 
una vasija rota de cobre. 

4.° Lugar en que se en- 
contró el herraje de una puer- 
ta, compuesto de bisagras, 
pestillos, clavos y cerraduras. 
Corresponde á los agujeros 
revestidos de chapa de hierro, 
hallados jimto al empedrado. 

5.° Lugar en que apare- 
ció un instrumento desconoci- 
do de bronce, tubos y anillas. 

6.° Lugar en que estaba 
un candelero de hierro para 
colocar la lámpara. 

7.° Poyo en que había 
varias pesas grandes con asas 
de bronce. 




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(i) Núm. 17, pág. 142. 



568 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

8° Lugar en que se encontraban varios aros de tonel ó cubo, 
de hierro, de envases, de los que se hallaron restos. 

g.° Lugar en que estaban varias medidas de metal para lí- 
quidos y una de barro. 

10. Lugar en que se hallaron una losa de mármol y 47 libras 
de plomo derretido, acaso por un incendio. 

11. Sitio en que había pesas pequeñas de mármol blanco. 

12. Sitio en que había una vasija de barro para medida. 

La casa estaba constituida por un paralelogramo de I 5 m. de 
largo por 4 y 33 cm. de ancho, dividido en cuatro departamen- 
tos. Los muros tenían de altura 2 m. 50 cm. sobre el pavimento. 

Había delante de la primera estancia un trozo empedrado, que 
parecía indicar la vía pública, y aún se conservaba el escalón de 
la puerta de entrada, que era de mármol, con sus dos cajas re- 
dondas revestidas de anillos de hierro, embutidas en los extre- 
mos, sobre los cuales giraban los quicios de la puerta. 

Una gruesa capa de carbón, que cubría todos los escombros, 
hacía suponer, con fundamento, que dicha estancia había sido 
destruida por el fuego. 

Entre las varias pesas y medidas encontradas, daré á conocer 
las más importantes: 

I.^ Pesa de mármol blanco, magnífico ejemplar, con artís- 
tico agarradero de bronce, formado por dos dedos pulgares, 
unidos en ángulo por sus falanges, y de cuyas respectivas yemas 
salen dos garfios ó ganchos que entran en dos argollas del mismo 
metal, incrustadas en la piedra. Tiene de peso 28 kilos. 

2.^ ídem de piedra negra serpentina, pulimentada, de igual 
forma que la anterior, pero le falta el agarradero de bronce, no- 
tándose los huecos donde tenía incrustadas las argollas del 
mismo. Su peso es de 1 3 kilos y medio. 

3.^ Idom de igual piedra que la anterior, pero sin agarradero 
ni señales de haberlo tenido. Su peso es de 3 kilos. 

4.^ ídem de la misma clase de piedra, pero diferenciándose 
de las anteriores en que tiene en su centro un mango de hierro 
para cogerla. Pesa 3 kilos, como la Edebense (Boletín, liv, 486). 

Y S."" Pesita de tamaño sumamente pequeño, de igual piedra 



ANTIGÜEDADES ROMANAS E IBÉRICAS 



569 




que las otras. Ostenta la particularidad de tener incrustadas dos 
diminutas letras de plata 

^ A 



Su peso es de 300 gramos. Se ve colocada sobre la pesa núm. 2. 

Ue las medidas para líquidos son dignas también de conocerse: 
tres de bronce, de elegantísima forma, con sus respectivas asas, 
que en el fotograbado aparecen apoyadas sobre los bordes de 
las vasijas, por estar aquellas desoldadas; pero su verdadera po- 
sición arranca un poco más baja, á nivel del mismo borde del 
cuello de las medidas circundadas de anillos para medir la cavi- 
dad de los líquidos. 

I.^ Tiene de cabida seis decilitros, equi\'3lente á dos sex- 
t arios. 

2.^ Su cavidad es de tres decilitros, equivalente al sextarius 



570 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 




ANTIGÜEDADES ROMANAS É IBÉRICAS 571 

que contenía 10 onzas, y cuya medida era la heiuiíie ó cotila. 

Tiene grabadas las siguientes letras: P M * S y la 

3.^ Tiene de cabida menos de dos decilitros, que es equiv'a- 
lente al sextante que le cabían cuatro onzas y media. 

De estos bellos y curiosos ejemplares de pesas y medidas no 
existen en nuestro Museo Arqueológico Nacional, y debieran 
ser adquiridos con destino al mismo, aprovechándose la oportu- 
nidad de estar en \'enta dichos objetos, que forman parte de la 
colección arqueológica de los herederos del Sr. Montijano, con- 
servada en Alcalá, en casa de D. Daniel Jiménez. 

Como se ve, las ruinas de Encina-Hermosa tienen un grandísi- 
mo interés histórico, y requieren que en ellas se hicieran exca- 
vaciones por cuenta del Estado, pues seguramente darían mucha 
luz acerca de la antigua historia y geografía de toda aquella co- 
marca. 

Fuensanta. 

Esta villa está en el partido judicial de Alartos, y perteneció á 
la Orden de Calatrava. 

Confina su término por el N. y E. con Valdepeñas de Jaén y 
Los Villares, y con este pueblo y Martos por el O. y S. 

En esta pintoresca villa se han encontrado con frecuencia 
gran número de monedas, tégulas, sepulturas, ladrillos, lápidas, 
objetos de cerámica y metal, capiteles, columnas y otros frag-. 
mentos arquitectónicos que indican claramente el haber existido 
allí una antigua población. 

Place algunos años se descubrió en unos olivares próximos al 
pueblo un magnífico sepulcro de piedra exornado con preciosos 
bajo relieves; pero, por desgracia, fué bárbaramente mutilado, y 
una lápida de gran tamaño con inscripción, que debió pertene- 
cer al sarcófago, quedó sepultada en unión de otras varias bajo 
(íl plantón de un oli\'o. 

No ha mucho que el arado desenterró un vaso de plata lleno 
de denarios del mismo metal, en su mayoría romanos, y algunos 
ibéricos, que fué adquirido y restaurado en Jaén por D. Félix 



572 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HI 5 FURIA 




ANTIGÜEDADES ROMANAS E IBÉRICAS 



573 



García, quien después lo vendió al distinguido x'\cadémico de la 
Historia D. Antonio Vives. 

Actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacio- 
nal. Ostenta una inscripción ibérica y afecta la misma forma que 
el vaso de plomo llamado de Cástulo, que menciona Hübner 
(núm. xLi) (l), hallado en 1618 probablemente en las ruinas del 
Cerro de Alcalá (Jimena), cerca de Torres, y no en las de Cazlo- 
na. Tiei\e de alto 0,078; de diámetro, 0,158, y de peso, 303 
pramos. 




ka s ka 11 c th u 

A /^ A KO K 

/ ka 

1 A 

De las monedas ibéricas acuñadas en Cazlona, Porcuna y Cira- 
nada infiero la lectura de esta inscripción, que el Sr. l'^ita me 
dice conjeturar que está compuesta de dos vocablos, que en 



(i) Monumenta Linguce Ibérica. 



574 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

latín se dirían Cass{ii) Caiic{i) thesauriis, correspondiendo thulka 
al griego GuXáxyj. 

En el caz que corre delante de la iglesia parroquial y sirve de 
lavadero público, se encuentra un fragmento de fuste romano 
con estrías salomónicas. 

Y en la huerta llamada de la Vicaría, á la salida del pueblo, 
hay una enorme caja construida con argamazón, de forma apai- 
sada, que mide unos 7 metros de largo por I ^¡^ de altura y 50 
centímetros de espesor sus paredes. 

Uno de sus extremos aparece cortado, y toda ella está volca- 
da sobre su pared lateral izquierda, á consecuencia sin duda del 
empuje de gigantescas raíces de varias higueras seculares naci- 
das á su lado y entre grandes bloques de sillares ya destrozados, 
de la misma clase de hormigón. 

Dentro de esta curiosa construcción se halló un becerrillo de 
bronce de 20 cm. de largo, que el dueño de la finca — según me 
informaron — lo donó á un médico granadino. 

Vía romana. 

Saliendo de Martos para Fuensanta por el camino antiguo, 
éste se bifurca á dos kilómetros en el sitio llamado Picón de Gra- 
nada, y desde este sitio se ven de trecho en trecho grandes tro- 
zos empedrados de una antigua calzada que iba á Fuensanta y 
seguía por el paraje llamado Las Casillas, y continuaba al Cas- 
tillo de Locubín, pasando por Encina- Hermosa (donde existen, 
como lo demostré, importantes ruinas romanas) y continuaba á 
Alcalá la Real, para luego internarse en la provincia de Granada. 

Este camino viejo de Martos á Fuensanta lo constituía la men- 
cionada vía romana, que ha sido aprovechada por algunas par- 
tes en la nueva carretera que se está construyendo atravesando 
el río Salado, donde hay un puente romano restaurado en el 

siglo XVII. 

Esta vía de comunicación en época de la dominación muslí- 
mica estaba defendida por varias atalayas, cuyas ruinas se ven 
todavía en algunas alturas y muy especialmente en un cortijo 



MASCARA CÓMICA ROMANA 575 

construido sobre un torreón desmochado que llaman Torre An- 
tigua, á cinco kilómetros de Fuensanta, que por su gran abun- 
dancia de asfuas está rodeada de muchos molinos de origen 
árabe. 

Enrique Romero de Torres, 

Correspondiente. 



VI 

MÁSCARA CÓMICA ROMANA 

donada d la Academia por D. Miguel Lasso de la Vega. 

El Sr. D. Miguel Lasso de la \ ega y López de Tejada, dando 
muestra de su amor á los estudios históricos, que cultiva con 
aprovechamiento, ha hecho donación á la Academia de un esti- 
mable objeto arqueológico, que ya figura en nuestro Gabinete de 
antigüedades. 

Trátase de una curiosa escultura que representa una careta 
teatral (persona cómica)^ varonil, barbada, esculpida en mármol 
blanco, de 0,165 de altura. La boca, en forma de bocina, y los 
ojos, están huecos; la barba ó ancha perilla simula ser postiza, así 
como la larga cabellera, que cae á los lados del rostro, muestra 
ser peluca; de manera, que la imitación en pequeño de aquel gé- 
nero de accesorios escénicos está hecha con toda exactitud. Si á 
esto se añade la expresión tragicómica ó bufonesca y la perfec- 
ción con que sus demás caracteres están acusados y detallados, 
se comprenderá el mérito artístico de este ejemplar. \\\\ cuanto 
á su destino, no es aventurado suponer que debió ser\ir de mas- 
carón de fuente en el peristilo ó el triclinio de alguna casa 
romana. 

El hallazgo, no reciente, según noticias comunicadas por el do- 
nante, tu\'o lugar en una aceña situada á orillas del Guadalqui\-ir, 
cerca de Alcolea del Río (provincia de Sevilla)-, y con nuestro 
objeto se encontraron unas piedras grabadas, alguna con la ima- 
gen de Júpiter Ammón, y monedas de bronce. 



576 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Preciso es recordar que entre Alcolea del Río y Lora del Río, 
estuvo situada Arva, como lo acreditan sus ruinas, descubiertas 
por Guseme en 1/57, ^^ ^1 sitio que de ellas se denominó E/ 
Castillejo, en el cual hicieron excavaciones en 1 885, la Sociedad 




CARETA TEATRAL (pERSONA CÓMICa) 

De mármol de 0,105 de altura, descubierta junio a Alcolea del Río (Sevilla), 

y donada á la Academia por D. Miguel Lasso de la Vega. 

Arqueológica de Carmona, y más tarde los Sres/Engel y Bon- 
sor, Correspondientes de nuestra Academia, asociados al señor 
Clark (l). Del Municipio Flavio Arvense existen testimonios, los 



(i) Bonsor: Los pueblos atitigiios del Guadalquivir y las' alfarerías rotna- 
ñas. (Revista de Archivos, Bibliotecas y Muricos, v (1901), pág. 840.) 



NUEVA LAPIDA ROMANA DE MONTANCHEZ 577 

epigráficos registrados por Hübner (l), y entre ellos son de citar 
dos pedestales de estatuas de M. Egnatio Venusto y de G. Fidvio 
Carisiaiio, que halló Guseme incrustados «en una pared de las ca- 
sas que sirven de habitación de la gente de la aceña de la Peña de 
la Sab> (2). Por último, el Sr. Bonsor, en su interesante trabajo so- 
bre las alfarerías romanas de las vegas del (juadalquivir, que le 
ha servido para presentar nuevos comprobantes á la procedencia 
española de las ánforas, cuyos fragmentos hallaron en el Monte 
Testáceo, cerca de Roma, encontró restos de los alfares que 
existieron por bajo del Castillejo^ junto á la ribera, y recogió los 
sellos ó marcas de los alfareros, alguno de ellos en las proximi- 
dades del molino de la Peña de la Sal. 

Todos estos antecedentes, hasta hoy registrados, son bastantes 
para apreciar la importancia de Arva y de la vida romana en 
ella, embellecida, según se ve, por los primores del arte. 

Madrid, Marzo 19 15. 

José Ramón Mélida. 



MI 

NUEVA LÁPIDA ROMANA DE MONTANCHEZ, 
CAPITAL DE PARTIDO EN LA PROVINCIA DE CACERES 

Desde Badajoz, su Canónigo Lectoral y antiguo Correspon- 
diente de nuestra Academia, D. Tirso Lozano Rubio, me ha es- 
crito, con fecha del 22 del pasado mes de ()ctubre, lo si- 
guiente: 

«Tengo el gusto de enviarle hoy por correo la impronta de 
una lápida sepulcral de Alontánchez, encontrada en el sitio de 
El Palomar^ antiguo columbarium, donde ya se encontraron otras 



(i) Corpus Inserí pt¡07¡uni Lat'utarum, vol. 11, números 1.060 y 1.066. 
(2) Aleinorids Literarias de ¿a Real Academia Sevi/lana de Buenas Le- 
tras, tomo 1, pág. 232. 



578 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dos: una, la del sepulcro de Cecilia Tusca y de su marido (l), y 
otra, en Valverde, de Norbana Victoiñna (2). Pertenece á doña 
Jacoba Madruga, viuda de D. Antonio Galán, la finca de El Palo- 
mar, en la que se ocultaba esta nueva lápida marmórea, de muy 
bello aspecto y de buena época. Mide 40 centímetros de alto 
por 70 de ancho, y su epígrafe se encierra dentro de un marco, 
cuyos listones se labraron, tomando la figura de un simple jun- 
quillo. Algo, aunque muy poco, ha sufrido con el paso de tanto 
tiempo, porque tiene mellada la sílaba RA del tercer renglón y 
roto el ángulo superior derecho.» 

La impronta, cuyo envío nos anuncia el Sr. Lozano, me ha 
llegado muy desmejorada, por la presión del correo. Habría de- 
bido venir, no envuelta en papel harto endeble, sino enrollada y 
metida en un tubo de cartón ó de caña, resistente é inaccesible 
á semejantes depresiones. Las letras son del primer siglo, claras 
y elegantes, como lo demostrará su fotografía. 



T"\í I 




(i) Boletín, tomo xxxviit, pág. 497. 

(2) En Ibahernando se halló (Boletín xl, 545) el de Norbano Víctor, 
hijo de Quinto. 



NUEVA LAPIDA ROMANA DE MONTANCHEZ 579 

[L(uc¿us)] Marcius L{jíc/í) l[ibertus) Baccinus ^ aniíwruni) L V, h\ic) 
s{iius) e{sl). Kania W {jnulicris) I iberia) P//yral/is uxor, pos{í) mor{tein) 
facieitdnm ctiravit. 

Lucio Marcio Baccino, liberto de Lucio, de edad de cincuenta y cinco 
años, aquí yace. Después que él murió, le hizo este monumento su viuda, 
Cania Firallis, liberta de mujer. 

A Baccino y Firallis habrían dado libertad, y con ella sus nom- 
bres romanos Lucio Marcio y Cania, cuando contraían éstos ma- 
trimonio y simultáneamente aquéllos. 

El sobrenombre Baccimis sale por vez primera en la epigrafía 
romana de nuestra península. Su primitivo Baccius (Bá'/.)(tOi;), 
suena en Tarragona. El femenino Bacchis (Baxy^cg), en Mérida, y 
su variante Baccis^ en Cartagena (l). El cultivo de la viña ha 
prosperado siempre en Montánchez, y consiguientemente, duran- 
te la época romana, no faltarían allí solemnes aras y numerosos 
adoradores de Baco. 

Los vocablos de origen griego, que tanto abundan, como es 
sabido, en nuestras lápidas epigráficas, no rara vez aparecen di- 
versamente escritos. Estas variaciones reflejan la pronunciación 
peculiar de las regiones y de los individuos. Objeto son al que 
hay que atender para bien discernir las fuentes literarias de la 
evolución y diversidad fonética de las lenguas neo-latinas. El 
cognombre Phyrallis de la presente lápida se escribe PyralUs en 
Adra (Ilübner, 1. 996) y /'zríz/ú (3.198) en X^alera la \'ie¡a, de la 
provincia de Cuenca. Dimana del griego uupaXÁÍc, nombre de la. 
linda avecilla petirrojo^ del tamaño del pardillo, con las partes 
superiores aceitunadas, cuello, frente, garganta y pecho de color 
rojo vivo uniforme y el resto de las partes inferiores blanco bri- 
llante. Por igual estilo en Porcuna (2. 1 3 8) se menciona Aelia 
tnul(ic7'is) lib(crta) Phyí'rice, sobrenombre cjue de IlupjSíy^yj se 
formó, cobrando aspiración la /» ó trocííndose en pk bajo la in- 
fluencia de \^ y siguiente, que sonaría como la 71 francesa y la u 
griega. Por semejante estilo en una inscripción de Mérida (530), 
Nyiiipc y lledyphuHS se sustituyen á Nyiiiphc y ■Hcdypnns. 

(i) Véase el tomo xxxvui del Boletín, pág, 470. 



580 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

La expresión post niortem aumenta el reducido número de los 
epígrafes que la contienen y que, reseñados por Hübner, no pa- 
san de nueve: en Lisboa (227 y 256), Sevilla (1.205), Bor- 
nos (1.367), Porcuna (2. 1 30), Albánchez (3.350), Jaén (3. 373), 
Cartagena (3,498) y Barcelona (4.523). 

Finalmente, advertiré que en este epígrafe, el nombre de la 
liberta, esposa de Marcio, se escribe Kania, lo cual es indicio de 
su mucha antigüedad. En Cádiz (1.284) sale un Canuis Rogatus. 

La población de Montánchez es antiquísima. El Sr. Lozano, al 
pie de su carta, me escribe que en diversos sitios del término de 
esta villa «se han encontrado de diez á doce hachas de sílice 
ahumado», prehistóricas, de las cuales pretende hacer colección 
para darnos de ellas conveniente noticia. 

Madrid, 28 de Octubre de 19(4. 

Fidel Fita. 



VIII 

INSCRIPCIÓN SEPULCRAL BILINGÜE DE TOLEDO 

En recientes excavaciones verificadas en Toledo ha sido des- 
cubierta una lápida sepulcral, con inscripción bilingüe, latina y 
árabe, de la cual ha enviado á la Academia una buena fotografía 
el Sr. D. Ventura López; el Sr. Director se sirvió encargarme el 
estudio de la parte árabe, contenida en el centro de la lápida, y 
tanto la inscripción árabe como la latina están completamente 
borrosas, ó, mejor dicho, de ellas no se percibe trazo alguno en 
la tercera parte de cada líneaj excepto en la última; sospecho 
que la inscripción ha sufrido golpes, intencionados ó casuales, y 
que aunque tuviéramos á la vista el origina], no distinguiríamos 
trazo alguno de los muy pocos que bastarían para completar las 
fechas del día, del mes y la centena de la muerte; en la parte 
árabe que me incumbe examinar, leo lo siguiente: 



INSCRIPCIÓN SEPULCRAL BILINGÜE DB TOLEDO 



581 







xrrjiff:^ 



i-^-í.^ 



J. 



^,:-^,.jjJ^/^|^, 



í 'ííj^ ^ i 



'■v=^) 



^- 



Á 









c^ 



L- ^-íH^-'■ I 



j^s^ i^r-^.j-^^ 



Como la primera línea debiera haberse puesto después de la 
que es la última, traducimos: 

Este (es) el sepulcro para Xamsí (mi sol), hi | Abenaxeij, compa- 
dézcase de ella Di(os) | . . . e! premio del paraíso ... | | y 

veinte del mes de Ag(osto) | ocho y noventa y | de la era de 

Safar (española). 

TOMO LXVI. 



582 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

El nombre de Xemsi (Mi-sol) parece que era frecuente entre 
los cristianos de Toledo; por la inscripción árabe no consta que 
Xamsí fuese cristiana; pero lo indica la parte latina, si ambas se 
refieren á la misma persona; pues en ella se invoca dos veces, 
con la misma fórmula, el nombre de Nuestro Señor Jesucristo; los 
nombres de los ascendientes de Xamsí resultan ilegibles, siendo 
algún tanto probable que el abuelo fuese conocido por el xeqtte; 
en dos líneas, de las cuales sólo leo con seguridad el nombre 
1j>-¿C|, el paraíso^ hay una corta leyenda, que no es del Alcorán, 
como podía suponerse. 

De la fecha de la muerte de Xamsí en el mes de Agosto, no 
se ve trazo alguno de la unidad, siendo clara la decena ..r^ t-^j, 
y veinte. 

Del año de la muerte están borradas por completo la centena 
y el millar, á no ser que falte sólo el millar, si la inscripción 
fuese del siglo once de la Era española; por la paleografía árabe 
yo no me atrevo á emitir suposición alguna, que quizá consienta 
la forma de las letras de la parte latina, de cuyo examen se en- 
cargó nuestro digno Director. 

Madrid, 16 de Abril de 191 5. 

Francisco Codera. 



IX 
LA LÁPIDA BILINGÜE DE TOLEDO 

En un reciente viaje de investigación á Toledo, he tenido oca- 
sión de examinar esta lápida. 

Como quiera que el estudio ocular y directo sobre el terreno 
se realiza más ventajosamente que el hecho por medio de una 
fotografía ó un calco, creo corresponder á los deseos de esta 
docta Academia emitiendo las pocas observaciones que cumple 
unir al Informe del Sr. Codera. 

Aunque las últimas palabras de cada línea están borradas, 



LA LÁPIDA BILINGÜE DE TOLEDO 583 

algunos trazos permiten suponer las palabras que reconstituirían 
en parte la inscripción. 

Así, me parece que la última palabra de la línea cuarta fué 

Lí^sL^ formando parte de la fórmula piadosa, muy frecuente en 
árabe y hebreo: «haga Dios al Paraíso, lugar de su morada» (l). 
Al final de la línea quinta se ven muy bien los rasgos de 
una j precedida de tres puntos diacríticos. Los dos últimos es- 
tán juntos y pertenecen á una -, mientras que el punto suelto 
indica la existencia de una ;' . Además se vislumbra, después de 
la _5 y una letra borrada, el vestigio de una j seguida de un 
punto diacrítico de una •;• de manera que no sería aventurado 
leer «--j J .-•j-rí (^n el día cuatro), que representa el día, ó sea la 

unidad que debe añadirse á la decena ..»— ' r—^-~j (y veinte), que 
sigue en la línea sexta. 

Fijándome lo más atentamente posible en la última línea, he 
creído lograr entrever el trazo de una j y de una ^ inicial, ade- 
más el rabo de la i- final: de suerte que nos resulta la pala- 
bra I — '•j (y ciento), representando la centena y prescindien- 
do del millar, lo que era, y aun es, muy frecuente en las ins- 
cripciones sepulcrales árabes, cristianas y mahometanas del 
Oriente. 

Ateniéndonos, pues, al orden de las palabras en la inscrip- 
ción, obtenemos la fecha completa de la defunción, que es: «en 
el día cuatro y veinte del mes de Agosto, del año ocho, no- 
venta y ciento (= I198), de la era de los españoles (= 1 160 
de Cr.).» 



(i) Aunque cupiera también la leyenda IjhLJ:-^, tiene l^Ul_-= más 
probabilidad, estando esta palabra varias veces relacionada con el Paraíso 

(Alcorán, sura 32, 19 y 53, 15. ^ Á.l\ ^_ 'jo>.; sura 79, 41 cj'— i' ^^') 
mientras que ^ ^i:^ se refiere, sin excepción, al paradero de los sober- 
bios y malvados en el infierno (sura 3, 144; 16, 31; 39, 72; 40, 76; etc., etcé- 
tera). En la escatología musulmana se habla Cf)n mucha frecuencia de 

£, S.l\ ¿-x.:^\ «el Paraíso á donde acudirán los justos», atribuyéndole á 
este término una significación especial. 



584 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Extraña sólo que figuren las palabras ^^-¿—^'1 ^.j^wJ «de la 

era de los españoles», como encabezamiento de la insc