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BOLETÍN 

DE LA. 



BOLETIN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



TOMO LXIII 




MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET 

IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Calle de la Libertad, núm. 29.— Teléf. 991 



1913 



/ 



;<Ki\ las ol)ras que ia Academia adopte y publique, cada autor será res- 
ponsable de sus asertos y opiniones; el Cuerpo lo será sr)lamente de que 
las obras sean acreedoras á la luz pública. >^ 

U>' EsLahUo xxv. 

\ 

A35 



TOMO LXIII. 



BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

INFORMES 



I 

JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 
EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA 

(Continuación.) 

CONTINUACIÓN DEL RECONOCIMIENTO DEL ARCA DE TRES LLAVES 

Más libros. — En Salamanca, á l8 de los citados mes y año, el 
dicho señor Visitador D. Gaspar de Jovellanos, en continuación 
de la diligencia suspendida en el día de ayer, pasó al cuarto que 
ocupa el señor Rector, y á su presencia y la del Consiliario don 
Sebastián Bote y de mí el infrascrito Secretario, hizo abrir el 
arca de tres llaves, y sacando de ella los libros que contenía y 
uniéndolos á los que se habían traído en el día de ayer, continuó 
la citada diligencia en la forma siguiente: 

Núm. 2.*^ Libros de utensilios. — Redúcense á cuatro cuader- 
nos en folio, forrados en pergamino. El primero de los cuales 
empieza con las cuentas de este gasto desde principios del año 
de /59o, y acaba en 28 de Julio de /óoo, y consta de 136 hojas, 
todas escritas. El segundo empieza con las mismas cuentas des- 
de i.° de Junio de y acaba con las de Julio de zóó^, y 
consta de I46 hojas escritas. El tercero contiene las cuentas de 
dicho gasto, desde I." de Enero de 16^1 hasta 31 de Diciembre 
de i6()8\ consta de 168 hojas escritas. El cuarto contiene las 
cuentas de dicho gasto, desde de Panero de i6gg hasta 31 de 
Diciembre de /7<?ó; consta de 163 hojas escritas y conviene con 



() BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

las ciirntas del libro corriente, de que se di(3 noticia en el nú- 
mero 1 1 del reconocimiento de libros corrientes de arcas. 

Núm. 3/' Libros de arcas. — Son dos cuadernos en folio, fo- 
rrados en pergamino, el primero de los cuales contiene los asien- 
tos de entradas y salidas en arcas desde 1630 á /Ó75, notándose 
que se empiezan á escribir las entradas de una parte y las sali- 
das de la otra; esto es, de la última hoja del libro empezando al 
revés, consta de 223 hojas escritas. El segundo es una continua- 
ción de los mismos asientos: empieza en 7Ó7Ó y acaba en 31 de 
Diciembre de y estas . cuentas se contienen en 243 hojas, 

notándose que hay otras 16 escritas encontradamente desde el fin 
del libro, que contienen la razón separada de las salidas de arcas 
desde el citado año i6"j6 hasta ijzz. 

Núm. 4.'' Libros de gastos extraordinarios. — Son dos cuader- 
nos en folio, forrados en pergamino, que contienen los asientos re- 
lativos á las cuentas de este gasto, desde l.° de Mayo de i^go 
hasta Agosto de /ó^7, en el primer cuaderno extendido en 137 
hojas útiles; y se nota que desde la hoja 144 eitán asentadas 
otras cuentas menores hasta la hoja 185, y son respectivas á los 
años de i§(^3 hasta 1599. El segundo continúa los mismos asien- 
tos, desde /ó^7 hasta y consta de 167 hojas escritas. 

Núm. 5.° Libros de cuentas particulares. — Son tres cuader- 
nos en folio, forrados en pergamino, que contienen las cuentas 
particulares del señor Rector con cada Colegial, y en el primero 
de ellos se hallan las relativas á los años de i^gi hasta y 
consta de 248 hojas escritas. El segundo contiene los asientos re- 
lativos á los años de 162^ hasta 16^6, y consta de 145 hojas es- 
critas. En el tercero continúan los mismos asientos, desde 
á i6g^^ y consta de 182 hojas escritas. Esta especie de libros no 
se lleva ya de muchos años á esta parte, por incluirse en los ma- 
nuales las cuentas particulares del señor Rector con los Cole- 
giales. 

Núm. 6.° Lib7'0 de salarios. — Es un cuaderno en foho, forrado 
en pergamino, que contiene asientos de los criados, relativo al 
objeto de su título de diferentes años, en 189 hojas, las más úti- 
les, y algunas blancas, y parece que los asientos más antiguos 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES ^ 

de lóii y los más recientes de lógy. Tampoco continúa este 
libro en la actualidad, por la razón anterior. 

Núm. 7." Libi'o de decretos. — Es un cuaderno en folio, forrado 
^n pergamino, destinado á extender los acuerdos y actas capitii^ 
lares de esta Comunidad. Contiene el presente cuaderno las ce- 
lebradas desde 9 de Enero de i6§^ hasta 15 de Mayo de /77Ó, y 
consta de 91 hojas útiles. No se halla libro más antiguo de de- 
cretos, ni otro más moderno que el corriente, que da principio 
en Z/// hasta // 72, desde cuyo tiempo informan el señor Rector 
y Consiliarios presentes no haberse celebrado ningún acta de las 
■que, según costumbre, se asientan en estos libros. 

LIBROS DE ENTRADAS DE COLEGIALES Y PENSIONISTAS 

Son cuatro cuadernos en folio, forrados en pergamino, y desti- 
nados á sentar las posesiones que se dan á Colegiales y Pensio- 
nistas que vienen al Colegio, destinando á cada uno una ó dos 
hojas en blanco, y anotando á continuación los ejercicios lite- 
rarios, comisiones y empleos que obtuvo dentro y fuera del Co- 
legio y de la Orden, los cuales, reconocidos particularmente 
por S. S., se halló contener las noticias siguientes: 

Núm. I.° Empieza con la posesión dada en la nota siguiente: 
El primer día que hubo Colegiales de Calatrava en Salamanca^ 
Jué d 28 de Octubre de 1552. Consta ser así del libro viejo de los 
repartimientos de los Colegiales, folio 2, y sigue con una lista ó 
catálogo de los Rectores y Colegiales que acaba en 1688^ hasta 
cuyo tiempo resulta de ella haber habido 30 Rectores y 152 Co- 
legiales, como también resulta haber sido el primer Colegial de 
esta casa Fr. Juan de Lorenzana, natural de Valdepeñas, el cual 
fué también su primer Rector. Esta lista se contiene en 21 hojas 
útiles, y luego continúan blancas hasta la 47, y desde ésta á 
la 131, se contienen diferentes cuentas relativas á gastos de uten- 
silios y extraordinarios. El núm. 2."^ empieza con una copia á la 
letra del libro antecedente, añadidas algunas noticias relativas á 
los empleos que tuvieron varios Colegiales de los que en él se 
mencionan, y kiego continúa la lista hasta el año de ijsg, en que 



8 BOLETÍN DE LA RI AI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

se clip posesión á Vr. I). Segundo Marín, (lue fue el Colegial 244, 
cuya partida se halla en la hoja 131. En este mismo libro se ha- 
llan anotadas, de vuelta encontrada, los Porcionistas que vinieron 
á este Colegio desde 7599 ^^^^^ ^753^' ^'^^^^^^ según resulta, 36, 
siendo el último D. Pedro Agustín Galiano. P^n este libro se ha- 
llan dos notas, por las cuales resulta haberse mandado en lyóo 
formar libros nuevos para escribir con separación las entradas de 
Colegiales y Porcionistas. El núm. 3.° es el libro corriente de en- 
tradas de Colegiales, en el cual, después de copiarse á la letra los 
libros de que se ha hecho mención en los números y 2.^, si- 
guen los asientos de entradas de Colegiales de voto que ha ha- 
bido hasta el día, concluyendo á la hoja 100 cara, con la de Frey 
D. Francisco Calvo Cavanillas, que hallándose de Porcionista 
desde 30 de Junio de lySy, pasó á la beca que tiene en 17 de 
Abril del 8<S, y éste es el 275 y último Colegial. El núm. 4.° con- 
tiene las entradas de los Porcionistas en la misma forma que las 
de los Colegiales de voto; acaba con la de Fr. D. Ginés de Moya 
en 14 de Noviembre del 8c}, y es el 42 y último Porcionista. Tie- 
ne 1 1 hojas escritas. 

LIBROS DE EFECTOS DE CAPILLA 

Es un cuaderno en 4.°, forrado en pergamino, el cual desde el 
principio hasta la hoja 67 contiene varias cuentas de gastos des- 
de ló'/i hasta fin de Diciembre de ly/^^ y por la otra parte, es- 
crito de vuelta encontrada, un inventario de efectos comprados 
para la capilla desde dicho año ló'/i hasta 777^, desde cuyo tiem- 
po une con el libro corriente de efectos de capilla, de que se dió 
razón en el reconocimiento de libros de arcas al núm. 2.° 

Núm. 10. IJdro del trigo, — Es un cuaderno en 4.*", en que se 
hallan asentadas las cuentas de trigo llevadas con el panadero, 
desde l.° de Enero de i6¿fj hasta fin de Agosto de 772^, y, por 
otra parte, de vuelta encontrada, se hallan los recibos relativos 
á dicha cuenta. 

Núm. II. Es un cuaderno en folio, forrado en pergamino, en 
que se llevaron los turnos de argumentos entre los Colegiales, y 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 9- 

otras cosas heterogéneas; nueve hojas útiles. Y siendo ya la una 
y cuarto, después de medio día, mandó S. S. suspender esta 
diligencia por hoy para continyarla mañana, y lo firmaron, de 
que doy te. — Jovellanos. — Ibáñez. — Bote. — Leyva^ Secretario. 
Rubricado. 

ARCHIVO 

En Salamanca, á 19 de dichos mes y año, el señor Visitador 
D. Gaspar Melchor de Jovellanos, en continuación de la diligencia 
antecedente, requirió al señor Rector y Consiliarios, por media 
de mí, el infrascrito Secretario, para que le abriesen y manifes- 
tasen el cuarto destinado á la custodia de papeles correspon- 
dientes al Archivo; y condescendiendo á ello pasaron á la Libre- 
ría de este Colegio, y abriendo una puerta que desde el interior 
de ella conduce á la pieza referida; presentes los dichos y ade- 
más el Colegial-Bibliotecario D. Pedro Alvarez, hallaron redu- 
cirse á un pedazo de cañón de bóveda que será como de dos 
varas de fondo, más de cuatro de largo y tres de alto, con una 
ventana á la izquierda y dos órdenes de estantes á uno y otro 
lado, desde cuya pieza se pasa á otra, que está sobre la derecha^ 
la cual tiene, poco más ó menos, la misma forma, con la diferen- 
cia de ser más ancha, y de hallarse en el día á teja vana. Tiene 
esta pieza una ventana muy pequeña á mano izquierda de su en- 
trada, y está en el día sin uso alguno; pero cubierta que sea de 
buena bóveda, y ensanchada su ventana y surtida de estantes,, 
podrá servir muy bien, junto con la antecedente, para el destino- 
de Archivo, en que se coloquen los papeles con aseo y seguri- 
dad. Y procediendo S. S. al reconocimiento de los papeles exis- 
tentes en la primera de dichas piezas, halló reducirse á una tirada 
entera de estante llena de los antiguos Manuales de Cuentas del 
Colegio. Otra en que se hallan 53 ejemplares de Ceremonias del 
Colegio^ impresas en /7Ó(5, que es el único resto que queda de 
dicha impresión. Dos legajos de Gacetas de diferentes años: el 
uno muy grande y el otro mediano; 1 5 legajos de Ordenes, de 
diferentes tamaños, tiempos y materias, no bien coordinadas to- 
davía; y, finalmente, los libros que constan de las diligencias que 



10 BOI.RTÍN DE LA REAí. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

anteceden y fueron allí restituidos en el día de ayer, todo lo cual 
mandó S. S. que se pusiese por diligencia para proveer lo con- 
veniente en la conclusión de esta visita, como así se ejecutó y 
S. S. con los señores presentes lo firmaron, de que doy fe. — y^?- 
vcllanos.— Ibáñez.— Bote. — Alvarez. — Leyva, Secretario. — Ru- 
bricado. 

En Salamanca, á 20 de Abril del referido año, el señor 
\'isitador D. (jaspar Melchor de Jovellanos, dijo que, respecto á 
estar ya formalizados los Cuadernos de inventario general que 
constan de las diligencias que anteceden, y sólo falta la compro- 
bación del de Librería, suspendido por no estar arreglado el In- 
dice, como consta de la del folio 6.°, se proceda á la citada com- 
probación con presencia del Cuaderno de índice formado por el 
Colegial-Librero D. Pedro Alvarez, y á su presencia y la del 
señor Rector y Consiliarios, á cuyo fin se haga saber á éstos con- 
curran á la citada diligencia, y S. S. lo firmó. — Jovellanos. — Ley- 
va^ Secretario. — Rubricado. 

Yo, el infrascrito Secretario, hice saber inmediatamente el 
auto anterior al señor Rector, Consiliarios y Colegial-Librero, 
quie-nes de ello quedaron enterados, y manifestaron estar pron- 
tos á su cumplimiento, de que doy fe. — Leyva^ Secretario. 

COMPROBACIÓN DEL ÍNDICE DE LIBROS Y SU EXISTENCIA. 

En consecuencia, el citado señor Visitador, con asistencia de 
las personas citadas en el auto y diligencia anteriores, pasó á la 
Librería, y revisando los libros uno á uno por el orden con que 
se hallan escritos en el Cuaderno núm. 4, halló estar enteramente 
conforme con la existencia de todas las obras y volúmenes que 
refiere, como también estar conservados en estantes separados, y 
bajo llave los libros de doctrina prohibida, como está prevenido, 
y asimismo los manuscritos y papeles de alguna estima, para su 
mejor custodia. Y advirtiendo S. S. que algunas de las obras 
pertenecientes á la citada Librería se hallaban en los cuartos par- 
ticulares de los Colegiales, é informado por el señor Rector y 
demás presentes ser costumbre que los Colegiales se aprovecha- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES I I 

sen de los citados libros, sacándolos para su uso privado bajo 
nota que dejaban escrita en un cuaderno, S. S. mandó que esto 
se tenga presente en la conclusión de esta visita para proveer 
acerca de ello lo conveniente, y S. S. con los demás señores lo 
ñrmaron, de que doy fe. — Jovellanos. 

EDIFICIO MATERIAL 

En Salamanca, á 21 de dichos mes y año, el señor Visitador 
D. Gaspar oMelchor de Jovellanos, habiendo destinado este día 
para reconocer menudamente y hacer la descripción general del 
edificio material del Colegio, procedió á ello con asistencia del 
señor Rector, y ante mí el infrascrito Secretario, y habiendo re- 
conocido y observado con todo cuidado y atención el citado edi- 
ficio exterior é interiormente, y todas las oficinas, piezas y cuar- 
tos de que se compone, notando la forma y estado de cada una, 
y midiendo la extensión y repartimiento de las más principales 
con la mayor prolijidad, mandó que todo se pusiese por diligen- 
cia, y que yo el infrascrito extendiese por escrito la descripción 
general de este citado edificio. La cual se uniese á los cuadernos 
de inventario general, poniéndola á su cabeza para unirla á su 
tiempo á esta visita, y que obrase en ella los efectos convenien - 
tes; y S. S. con el señor Rector lo firmaron, de que doy fe. — Jo- 
vellanos, 

Unidos que sean á esta visita la descripción de que trata la di- 
ligencia que antecede, y los cuadernos de inventario general en 
ella mencionados, se traigan para dar providencia y continuar los 
demás ramos de la presente visita. Así lo mandó el señor Visita- 
dor en Salamanca á 22 de Abril del citado año, de que doy fe. — 
Jovellanos. — Leyva^ Secretario. — Rubricado. 

Los cuadernos mencionados en el decreto antecedente se unan 
á estos autos, formándose pieza separada de ellos con el nú- 
mero 2.*^ y título de inventario general, y evacuados los informes 
pedidos al señor Rector con las fechas que de ellos constan, se 
traigan para los efectos que convengan. Salamanca, 23 de Abril de 
este presente año. — Jovellanos. — Leyva^ Secretario. — Rubricado. 



I 2 POLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Con esta focha se ha mandado tener presentes, al tiempo de 
proveer los mandatos de visita, los cuadernos del inventario ge- 
neral que existen en la pieza segunda, en la cual se hallan las 
providencias originales de que doy fe. Salamanca, 8 de Mayo de- 
este año. — Leyva, Secretario. 

Salamanca, á 9 de los dichos mes y año. Las certificaciones 
mandadas agregar á los autos de la presente visita, y dadas por 
el infrascrito Secretario, se unan á ellos formando pieza separada 
con el núm. 3, y á su continuación se pongan cualesquiera 
otros documentos que igualmente se mandaren agregar. Así lo 
proveyó el señor Visitador D. Gaspar de Jovellanos y lo firmó, 
de que doy fe. — Leyva, Secretario. — Rubricado. 

En Salamanca, á 10 del mes y año arriba dichos, el Sr. D. Gas- 
par Melchor de Jovellanos, Visitador extraordinario, dijo: Que 
habiendo reconocido las cuentas generales y particulares dadas 
por el señor Rector D. Francisco Ibáñez de Corvera, comprensi- 
vas tanto de gasto ordinario y extraordinario de este Colegio, 
cuanto el de los diferentes efectos de que se lleva cuenta sepa- 
rada, uno y otro por lo respectivo al tercio que hubo principio 
en I.° de Enero de este año y concluyó en último de Abril, y 
habiéndolas cotejado con los asientos originales, que se hallan en 
los diferentes libros y manuales destinados á este fin, y última- 
mente con las liquidaciones hechas en cada uno de ellos por el 
Rector y Consiliarios, los cuales separadamente cotejó y com- 
probó S. S., y de ello hizo poner la correspondiente nota y pro- 
videncia de los mismos libros, S. S. dijo debía mandar y mandó 
que las citadas cuentas se unan á los autos de la presente, for- 
mando con ellas pieza separada con el núm. 4, la cual se traiga 
para dar providencia; y respeto á que por parte del sacro Con- 
vento no se ha cubierto todavía el grueso alcance que contra él 
resulta en fin del citado último tercio, ni tampoco se ha remitido 
la certificación pedida al mismo sacro Convento del número de 
Conventuales que en él entraron desde que se ha suspendido el 
pago de capilla, con que cada uno contribuye, S. S. mandó asi- 
mismo que la prov^idencia que se diera en vista de las citadas 
cuentas, sea y se entienda, sin perjuicio de la liquidación del 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 13 

cargo que resulta al Convento en favor del efecto de capilla, y 
asimismo de lo que se previene en cuanto al reintegro del fondo 
c^ue debe existir en las bolsas de cada uno de dichos efectos, y 
últimamente sin perjuicio de lo que se mandare en cuanto á la 
intervención de estos fondos v^erificado que sea el dicho reinte- 
gro, y S. S. lo firmó, de que doy fe. — Jovellanos. — -Leyva^ Secre- 
tario.— Rubricado. 

En la ciudad de Salamanca, á i.° de Agosto de l/QO, el señor 
I ). Gaspar Melchor de Jovellanos, Visitador general extraordina- 
rio de este Colegio, dijo: Que pues el sacro Convento de Cala- 
tra\'a, sin embargo de las providencias dadas por S. S. de las ins- 
tancias particulares hechas á insinuación suya por el Rector don 
Francisco Ibáñez de Corvera, así en cartas dirigidas al Prior y 
Superior de aquella Comunidad, como por medio de algunas per- 
sonas de la Orden interesadas en su bien y el de este Colegio de 
la Inmaculada Concepción, no había pagado el descubierto en 
que está y resulta de las cuentas antecedentes, pues aunque re- 
mitía diferentes cantidades á cuenta de él, no corresponden á su 
importe total, ni menos á las que debió anticipar para la susten- 
tación del Colegio en el tercio que va ya á conclusión en el úl- 
timo día del presente mes; por todo lo dicho, S. S., ratificando la 
aprobación que tiene hecha de las cuentas dadas hasta fin de Abril 
de este presente año, y haciéndola de nuevo, mandó que el Rec- 
tor y Consiliarios de este Colegio ajusten la cuenta corriente 
hasta dicho día último del presente tercio, que acabará en el ci- 
tado día 31 del mes corriente, y del alcance total que resultare 
harán cargo al Convento para que le remita inmediatamente, 
dando cuenta al Real Consejo de las Ordenes en caso de no ve- 
rificarlo así, para que proceda hacerle efectivo sin retardación 
alguna; que verificado el pago de dicho alcance, se deduzcan de 
él los veintidós mil cuatrocientos y treinta reales y once marave- 
dís de vellón, pertenecientes á los diferentes efectos, según re- 
sulta de las cuentas particulares de cada uno, y además se de- 
duzcan los que les perteneciere por el tercio corrido desde I.° de 
Mayo hasta el citado día último del corriente para reintegrar di- 
chos efectos, y que la inversión de esta cantidad total se haga 



14 BOLETÍN DE T.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

en la forma que se proveerá en los mandatos ríe visita; y, final- 
mente, que pues debe empezar la nueva cuenta desde el I." de 
Septiembre próximo, con arreglo á lo dispuesto en el Regla- 
mento que S. S. tiene formado, y al cual se remite la que sea 
referida hasta fin del mes y tercio corriente se entienda general 
y final, cerrando con arreglo á ella todos los libros y asientos, y 
empezando las sucesivas según la nueva forma establecida, la 
cual con toda distinción se expone en el cap. ni, del tít. i del 
citado reglamento, y á este fin- la anticipación del próximo tercio 
que empezará en I." de Septiembre y acabará en fin de Diciem- 
bre, será y se entenderá, no con arreglo á la antigua, sino á la 
prosente dotación, rebajando solamente lo que corresponda á tí- 
tulo de alimentos y vestuarios por las tres becas actualmente va- 
cantes, ínterin y hasta tanto que se llenaren y proveyeren, sobre 
lo cual el Rector y Prior del Sacro Convento se entenderán y 
acordarán como corresponde para establecer el nuevo método de 
correspondencia, y cuenta y razón sobre los principios de equi- 
dad y buena armonía, que pide un objeto tan importante al bien 
y decoro de la Orden, todo lo cual S. S. mandó y firmó, de que 
doy fe. — Jovellanos. — Leyva, Secretario. 

Los autos de la presente Visita pública se traigan para dar 
en ellos la providencia y mandatos convenientes; así lo mandó 
el señor Visitador, de que doy fe. — Leyva^ Secretario. 

Mandatos. — En la ciudad de Salamanca, á diez días de Agosto 
de 1790, el Sr. D. Gaspar Melchor de Jovellanos, del Consejo de 
de S. M. en el Real de las Odenes, y Visitador general de este 
imperial Colegio de la Inmaculada Concepción, Orden de Ca- 
latrava; habiendo visto estos autos de Visita pública, y teniendo 
presente cuanto resulta de ellos y de los informes y noticias ya 
públicos y escritos, ya confidenciales y reservados que hemos to- 
mado de diferentes personas doctas y temerosas de Dios, manda- 
mos que para asegurar el cumplimiento de cuanto está ordenado 
por S. M. á consulta del Real Consejo de las Ordenes en el Real 
decreto publicado en el mismo Consejo á 13 de Septiembre de 
1788, ocurrir á los inconvenientes á que estaba expuesto el an- 
tiguo gobierno de esta Comunidad y uniformarle con el nuevo 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 1 5 

sistema y plan aprobado por S. M., se guarden, cumplan y eje- 
cuten los mandatos siguientes: 

Lo primero, mandamos que el Reglamento que hemos forma- 
do para el gobierno económico institucional de este imperial Co- 
legio de la Inmaculada Concepción, se guarde, cumpla y ejecute 
en todas sus partes desde i.° de Septiempre próximo por el Rec- 
tor y Colegiales ahora existentes en él y por los demás que en. 
adelante existieren, y que todos los artículos que comprende se 
tengan por mandatos en la presente Visita, á cuyo fin se lea y 
notifique en junta plena de Comunidad, y de él quede copia ín- 
tegra en poder del Rector para que cese su plena y debida eje- 
cución en la forma que expresa la introducción que precede al 
título VII del mismo Reg^lamento. 

Lo segundo, mandamos que las providencias dadas en las di- 
ferentes piezas y cuadernos de los autos de la presente Visita, 
pública se tengan asimismo por mandato de ésta, y á este fin se 
una la certificación que dará de ellas el infrascrito Secretario, á 
la que debe dar y formar de los presentes, para que una y otra 
se inserten en el libro de Visitas como una parte integrante de 
ellos. 

Lo tercero, mandamos que para ocurrir á los gastos que oca- 
sionará el cumplimiento de dichas providencias no se tenga con- 
sideración á la existencia actual de cada efecto, sino á la necesidad 
de los objetos y su importancia, y á este fin, haciéndose un fon- 
do común de todos los efectos que resultaren en la cuenta gene- 
ral del presente último tercio, se ocurra con él á los citados gas- 
tos y objetos, según el orden de necesidad é importancia que va 
indicado. 

Lo cuarto, mandamos que pues se necesita un general ó aula 
para tener los ejercicios literarios establecidos en el Reglamento,, 
se destina á este uso la pieza que sirvió interinamente de capi- 
lla, la cual se adorne con cátedra, bancos y demás correspon- 
dientes á su destino. 

Lo quinto, mandamos que pues el Rector no debe ocupar 
beca, según lo establecido en el nuevo plan, se tenga desde lue- 
go por vacante la que hasta ahora ha ocupado. 



1^ nOI.ETÍN DE I.A REAI, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Lo sexto, niandamos que pues en el día no hay más becas ocu- 
padas en el Colegio que tres teólogas que poseen D. Diego Mer- 
gelina, I). Francisco Calvo y D. Ginés de Moya, y cuatro cano- 
nistas, en que se hallan D. Antonio Solís, D. Pedro Nazareno 
Nogales, D. Gregorio Pérez Roldán y 13. Laureano Bullido, y que 
según el nuevo plan, los Colegiales de número que debe haber 
perpetuamente en este Colegio son diez: cinco teólogos y otros 
tantos canonistas, se entienda que las becas actualmente vacan- 
tes, incluso la del Rector son tres: dos teólogas y una canonista, 
las cuales deberán proveerse conforme al nuevo establecimiento, 
y de ello se dará cuenta al Consejo y al Convento. 

Lo séptimo, mandamos que pues no hay actualmente archivo 
en el Colegio y es muy necesario que se haga no sólo por estar 
así mrmdado y prevenido en el citado Reglamento, sino para 
custodiar en buen orden y método los papeles de la Comunidad, 
se repare la pieza contigua á la librería que tiene ya este nom- 
bre de archi\^o, poniéndola en la forma que mejor convenga á 
este destino, y que para su cuidado se cree en el Colegio un ofi- 
cio con título de Archivero, cuyas funciones, así como el arreglo 
de este establecimiento, se entiendan tales, y en la forma que está 
dispuesta en el Reglamento. 

Lo octavo, mandamos que para conservar la tradición y me- 
moria de los hechos y acaecimientos relativos al bien de este 
Colegio, se cree un oficial en él con nombre y título de Analista, 
cuyas funciones sean tales cuales se expresan en el citado Regla- 
mento. 

Lo noveno, mandamos que los familiares del Colegio se au- 
menten hasta el número que está prevenido en el Reglamen- 
to, así para que la Coumnidad, que en adelante será más nume- 
rosa, pueda ser bien asistida, como para excusar el servicio de 
criados particulares que hemos prohibido por el mismo Regla- 
mento. 

Lo décimo, mandamos que se haga construir por el Rector 
una mesa de trucos surtida de todos los útiles necesarios para 
esta diversión, destinando á este fin alguna de las piezas ó cuar- 
tos bajos del Colegio, y haciendo lo demás que está prevenido 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 17 

en el Reglamento, todo lo cual S. S. mandó y firmó, de que doy 
fé. — y ove llanos. —Ley va. — R ubricado. 

Nota. Estos mandatos se notificaron en las Juntas de Comu- 
nidad de los días I/, l8 y IQ, se copiaron en el libro de Visitas, 
y de todo se mandó sacar certificación, así como del obedeci- 
miento, y remitir por el correo para agregar á esta Visita. 

Salamanca, 19 de Agosto de 1790. 

su EXCELENCIA Y SEÑORES TORRECUÉLLAR , CARPIO, ISLA, BURGOS, 
MELGAREJO, HEBRA Y ALTAMIRANO 

Se aprueba la Visita pública y mandatos acordados en ella por 
el Sr. D. Melchor Gaspar de Jovellanos. 

Madrid, 4 de Febrero de 1791. — Licenciado Quintana. — Está 
rubricado. 



Descripción general de la material fábrica del Imperial 
Colegio de Calatrava en la Universidad de Salamanca. 

El Colegio es cuadrilongo, y hace manzana á las calles siguien- 
tes: Por la fachada que mira al Norte, tiene la del Rosario; como 
se va á la puerta de Santo Tomás, al Oriente, la de Scoto; al 
Mediodía, la del Campo, y al Poniente , la del Monte Olívete. 

Antes se veía este edificio, respecto de la calle, sobre un cerro; 
pero la plazuela que con el desmonte de lO ó I2.000 carros de 
tierra se hizo delante de él, y el atrio que se construyó en ella, 
le dan el aspecto muy noble y majestuoso. Esta plazuela, en 
forma de escuadra, se distingue de la calle pública por una cinta 
de piedra de grano, y en el extremo de la vuelta de la escuadra, 
independiente del Colegio, está la puerta de los Sótanos , quer 
actualmente, á beneficio de una profunda excavación y del 
socalzo que se hizo en toda la fachada, de vara y media de 9.1to. 
es una panera que corre desde este punto á la esquina opuesta 
con una corta vuelta á la calle de Scoto, la que está enguijarrada 
y embaldosada, con redes de alambre, con sus seis ventanas 

TOMO LXIII. 2 



l8 BOI.KTÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Cuadradas con rejas de hierro amazadas, y es su cabida de IO6.OOQ 
fanegas. 

Una gradería nueva, de doce escalones, que corren por el 
frente de la fachada, forma el atrio, que es de 1 16 pies de largo, 
y está contenido entre dos cubos de piedras de Arapiles que 
ocupan el frente de las dos torres, y tienen 38 pies de extensión 
y doce de fondo; sobre esta gradería resulta un plano ó descanso 
entre torre y torre de 90 pies de largo y 1 7 de fondo, que tiene 
comunicación con otros dos de 12 pies en el frente de los cubos 
que ciñen el saliente de las dos torres, fuera de la pared del edi- 
ficio, 15 ^2 piss. 

En éste, y para subir á las puertas principal, la de la capilla y 
la figurada para la uniformidad, después de un embaldosado de 
piedra de Martinanco, que se compone de baldosas de dos pies 
y de la cinta de la propia piedra arrimada á las paredes, se colo- 
caron tres graderías de tres caras, de ocho escalones. La de la 
puerta principal tiene de extensión 36 pies, y dos de fondo. 

Las de los cubos tienen 24 pies de frente y ocho de fondo. La 
fachada tiene de largo 192 pies, sin contar las vueltas de las 
torres, y en ellas, al nivel del piso del atrio, tiene para dar luz á 
la panera, seis ventanas cuadradas; sobre éstas, y á poca distan- 
cia del zócalo del edificio, que es de piedra berroqueña, de las 
canteras de Ledesma, están para dar luz á l(js cuartos bajos 
otras seis ventanas, con rejas de hierro en mazorcas, y en el plano 
donde correspondían otras con dos grandes banderas en las 
manos. 

La portada principal, que es también de berroqueña, tiene dos 
enormes pedestales, y sobre ellos dos columnas cubiertas de 
extravagantes adornos de escultura, capiteles de forma corintia 
y cornisamento de dicha piedra de Ledesma, y sobre el dintel 
hay una cartela con esta inscripción: Divo Raimvndo dicatvm^ y 
sobre él un grande escudo con la cruz de la Orden, y más arriba 
un nicho con la estatua de San Raimundo, de cuyos costados se 
quitaron otros dos angelones que estaban pegados á la pared. 

Para dar luz á los cuartos del piso alto había ocho ventanas 
como las cuatro que actualmente tienen en su primer cuerpo las 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 19 

dos torres, que se rasgaron, poniendo en ellas ocho balcones 
cuadrados; así de éstas como de las inferiores y todas las de las 
torres, se quitaron los adornos de talla, limpiándolas de la inmun- 
dicia que demuestra la traza que acompaña, bien que todavía 
se dejaron en ellas unas conchas de escultura dentro de los som- 
breretes de su adorno, y una especie de faldón ó rodapié col- 
gante de su plano, que alteran la sencillez de la arquitectura. 

La coronación es un embalaustrado de torre á torre , con los 
correspondientes remates sobre las ocho pilastras de la fachada, 
y en el centro un grande ático con la armas Reales, y en cada 
torre seis pilastras abiertas. 

Sobre las dos puertas de las torres están dos mojinetes, y los 
•escudos de la Orden. 

Las dos torres, en el segundo cuerpo, tienen cinco ventanas; 
una de ellas es nueva. 

La puerta principal es de dos hojas dadas de verde, y en ellas 
dos postigos; entre ésta y el portón del patio un pórtico ó espa- 
cio cuadrilongo, embaldosado con cinta de piedra de Martiniano, 
y en uno de sus costados cuarto para el familiar portero, con 
sala y alcoba. 

El patio es cuadrado; sus pasos ó claustros tienen de largo 100 
pies y de luz 68; sus arcos son 20, con 12 pies de luz cada uno. 
Tiene en sus muros interiores cuatro puertas grandes: una á la 
entrada y otra figurada al frente, en el centro de los dos costa- 
dos, la de la capilla y escalera principal, y en las cuatro esquinas 
ocho de igual magnitud, con unos óvalos encima, residuo de la 
piedra que tenían para tallar otros tantos escudos. 

En los claustros bajos y á la mano derecha de la entrada, en 
el lienzo de la fachada están los cuartos del núm. I y 5«°i éste 
compuesto de antesala, sala, estudio, dos alcobas, dos alacenas, 
dos despensas; cuarto para el criado, con su alcoba, y aquél de, 
recibimiento, sala, estudio, alcoba, una alacena; cuarto para el 
criado con alcoba y una carbonera. 

A ésta se siguen las puertas del cuarto de las esteras, de la ca- 
pilla, la principal de ésta, la de una carbonera bajo la escalera 
secreta, la del ingreso á ésta y á la pieza que sirve de oratorio, á 



20 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la que se sigue la del anterrefectorio; el refectorio, bajo las cua- 
les está la despensa y la cantina, y á este la cocina y cuarto del 
ayudante de cocina y una grande despensa, la carbonera y caba- 
llerizas, cuyas puertas están en el tránsito del segundo patio, y al 
fin la puerta falsa que sale á la calle del Monte. En el lienzo de 
Oriente del claustro está el cuarto del núm. 4, que se compone 
de sala, estudio, alcoba y de alacenas; cuarto para el criado con 
sala, alcoba y una alacena. Sigue á éste, y en el centro, la puerta 
ó la escalera principal, y á ésta el cuarto del núm. 3, que se com- 
pone de sala con alcoba, estudio con alcoba; cuarto del criado 
con sala y alcoba y una alacena. A éste sigue el tránsito ó aleta 
del segundo patio, y en él tres cuartos para los familiares, com- 
puestos de sala y alcoba; un callejón con ocho carboneras, y al 
extremo la escalera con pasamanos de hierro para subir á las úti- 
les por bajo. 

En el lienzo del claustro de Mediodía está el cuarto del núme- 
ro 2, que se compone de una sala grande con alcoba, estudio con 
alcoba, cuarto de criado con sala y alcoba. Desde el estudio de 
este cuarto hay salida al segundo patio, que está destinado para 
jardín; tiene éste en los costados cinco arcos, en cada uno con sa- 
lida ó puerta al tránsito de la cocina, por haberse estos tapiado 
hasta la imposta. 

La capilla se compone de presbiterio, crucero, cuerpo de igle- 
sia, pórtico y sacristía. El pórtico, cuadrado desde la puerta prin- 
cipal hasta el cancel embutido en el arco de la entrada, tiene 18 
pies. El cuerpo de la capilla tiene 38 pies de largo y 20 de an- 
cho. El crucero, que está separado de éste por una cinta de pi- 
zarra y del presbiterio por una grada de piedra dura de machón 
á machón, tiene 20 pies de fondo y 42 de extensión. El presbite- 
rio tiene 18 pies de fondo y 26 de extensión. La sacristía tiene 
38 pies de largo y nueve de ancho. Tiene esta iglesia- capilla tres 
altares: uno, el mayor ó principal, en el frente del presbiterio, y 
dos en el mismo frente del crucero, cuya forma es como sigue: 

Altar mayor: sobre un gran zócalo de berroqueña de Ledes- 
ma, se eleva un cuerpo de arquitectura de orden corintio. Cons- 
ta de cuatro columnas estriadas de la misma piedra, con capite- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 2 1 

les diligentemente labrados de piedra franca. El cornisamento 
es todo de la misma berroqueña, y sobre él se levanta un segun- 
do cuerpo con pilastras y adornos de piedra franca. En el inter- 
columnio principal del primer cuerpo se halla colocado un bellí- 
simo cuadro de mano de D. Francisco Goya, pintor de Cámara 
de S. AL, que representa á Nuestra Señora en el Misterio de la 
Concepción, con marco de mármol negro con manchas blancas, 
y en el del segundo cuerpo hay otro cuadro de la misma mano, 
que representa al Fundador de la misma Orden de San Raimun- 
do, vestido con toda la armadura militar; este cuadro tiene su 
marco de mármol rojo. La mesa de este altar es de mármoles 
negro acanelado y blanco, con manchas semejantes á la ágata, 
todo bien bruñido y trabajado. Sobre ella se levanta una grade- 
ría berroqueña, en cuyo medio está colocado el Sagrario con 
puerta de mármol, y sobre su plano superior se levanta un lin- 
dísimo tabernáculo en forma de templete, todo de mármoles y 
bronces, compuesto de cuatro columnas corintias de mármol ne- 
gro, las dos en el frente exterior y dos en el interior, con capi- 
teles de bronce; las tablas del centro y costados de mármol, co- 
lor de canela, y el domo ó cupulilla del mismo mármol, corona- 
do con el libro y el cordero de mármol blanco. De forma que las 
diferentes partes de que se compone este retablo están tan bien 
inventadas y ejecutadas, que resulta un todo admirable, así por 
su materia como por su forma, y sin duda es la primera obra de 
Salamanca en su línea. 

Los dos colaterales se reducen á una mesa de altar, de piedra 
de la tierra, de forma sencilla, con el monograma del Lábaro de 
Constantino esculpido en el frente 

Sobre ella descansa una grada, también de piedra, y en ésta 
se ajDoya un cuadro con marco liso de mármol rojo, y en él una 
pintura de nuestro padre San Benito en el lado del Evangelio, 
y otro de nuestro padre San Bernardo en el de la Epístola, 
-ambas del tamaño natural y de mano del expresado arriba 
D. Francisco Goya. Sobre estos marcos hay un adorno compues- 
to de una medalla de piedra franca con la cruz de la Orden 
esculpida en ella, y encima un colgante ó festón de la misma pie- 



22 BOLETÍN DE LA HEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dra. I.as Aras de los tres altares son de mármol forrado en lienzo. 

La caja de la escalera es una de las cuatro torres del Colegio, 
con dos ventanas, una grandísima en el medio, cuadrada, y otra 
redonda, muy pequeña, en lo alto. La escalera se compone de 
cuatro tramos al aire. Los tres de diez escalones y el último de 
nueve, con tres arcos para desembarcar al claustro alto. El pasa- 
manos es de balaustres de piedra, y en los pilastrones de cada 
descanso están colocadas seis pequeñas estatuas de madera. La 
primera es un león con el escudo de la Orden entre las garras. La 
segunda de Carlos III, que finalizó la obra del Colegio. La terce- 
ra de Felipe V, que le empezó. La cuarta de Carlos V, que le 
fundó. La quinta de vSancho III, que donó á la Orden el Castillo 
de Calatrava. La sexta, y última de San Raimundo, que fundó la 
Orden, que son los letreros que se leen sobre sus bases. 

A la derecha del ingreso del claustro alto está la sala Rectoral,, 
que se compone de un recibimiento con tres puertas, dos á la 
izquierda, una para la antesala Rectoral, que está adornada con 
cuatro pilastras capiteles, friso y cornisamento de yeso marmo- 
leado y dorado en sus filetes, un escudo de la Orden en el medio^ 
con un balcón. La sala, con tres balcones al Norte, tiene igual 
adorno y además el escudo de armas Reales, y cuatro tarjetas en 
los ángulos del techo, que es de buena bóveda, con las cruces de 
la filiación. En el testero un dosel con el retrato del Sr. Felipe V,. 
cortinas de damasco carmesí en los tres balcones y las puertas, 
con una sillería mala y vieja. La otra puerta va á la habitación 
del Rector, que se compone de una sala, estudio y alcoba, con 
puertas vidrieras de cristal, con dos balcones, dos alacenas y en 
la torre el cuarto del criado, con sala, estudio y dos alcobas y 
despensa. A la derecha del recibimiento está la chimenea, con 
estudio y alcoba, dos ventanas con rejas de hierro cuadradas. 

A esta habitación, en el propio tramo, que es el de la fachada, 
sigue el cuarto núm. 7, que se compone de una sala, dos alcobas 
con puertas vidrieras, balcón cuarto de estudio, con puertas vi- 
drieras y balcón y una alacena y cuarto del criado, con sala, bal- 
cón, alcoba y dos alacenas. A éste sigue, en el tramo de la capi- 
lla, el cuarto núm. 8, con su recibimiento y en él un balcón, una 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 23 

sala cuadrada con dos ventanas y un balcón ó tribuna á la capi- 
lla, estudio y alcoba con puertas vidrieras, cuarto para el criado 
con luces al claustro y en la torre un cuarto, con sala, estudio, 
alcoba y despensa. 

En el desembarco de la escalera secreta, y en la aleta del tra- 
mo que va á dar fuera de la galería está, la librería, que es una 
pieza, una ventana y dos óvalos, rodeada de estantes de cuatro 
nichos ó cajones con su embalaustrada por coronación, y en un 
costado la puerta para el Archivo, señalada con el núm. 9. Si- 
guiendo el propio tramo hay una despensa y en el extremo el 
cuarto del núm. 10, que se compone de una sala con balcón, 
estudio y alcoba. Inmediato á éste, en. el lado opuesto, está el 
cuarto del núm. II, qu¿ se compone de sala, estudio con balcón 
al jardín, alcoba y alacena y cuarto del criado con sala, alcoba y 
alacena; en el propio tramo está el cuarto del núm. 12, que se 
compone de una sala con balcón al jardín, estudio, alcoba, alace- 
na, cuarto del criado con sala, alacena y alcoba y despensa. A la 
izquierda de la entrada de la galería alta está el cuarto núm. 16, 
que tiene una sala, un estudio y alcoba. A éste se sigue, fuera de 
la galería, en el tramo que sigue el cuarto del núm. 15, que se 
compone de sala, estudio, dos alcobas, una alacena, cuarto para 
el criado, estudio y alcoba. Sigue el cuarto del núm. 14, con ante- 
sala, sala, estudio, alcoba, balcón y el cuarto del criado, sala y 
alcoba; este tránsito tiene ventanas al jardín, y una puerta para 
bajar á los útiles. 

En el tramo del medio de la galería alta está el cuarto núm. 13, 
que se compone de sala y estudio con balcón largo al jardín, al- 
coba y otra pieza igual al estudio con balcón al jardín, cuarto del 
criado con sala y alcoba. 

La galería alta tiene veinte ventanas, con antepechos de hierro, 
pero en claro y sin puertas, y en las cuatro del medio cuatro 
balcones. 

Salamanca, 25 de Abril de 1790. — Jovellanos. — Ibáñez. — Ley- 
va^ Secretario. — Rúbricas. 

Para los efectos que haya lugar se unen á esta descripción del 
edificio los tres dibujos que ha entregado á S. S. el señor Rector, 



24 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

(|ue representan el del nCim. el alzado y planta del atrio eje- 
cutado en la última reparación del C^.olegio. El del núm. 2.°, el 
atrio y balaustrada añadidos á la fachada en la misma reparación; 
y el del núm. 3.°, que representa el antiguo adorno de las ven- 
tanas, de que se ha quitado toda la escultura, menos la de su co- 
ronación. Así lo mandó dicho señor Visitador, de que doy fe. — 
Jovellanos. — Leyva, Secretario. — Rúbricas. 

Respecto á hallarse ya en esta ciudad el arquitecto D. Ramón 
Durán, Académico de la de San Fernando, enviado por el Real 
Consejo de las Ordenes para entender en los objetos de su pro- 
fesión á que se entienden las varias Comisiones encargadas al se- 
ñor Visitador D. Gaspar Melchor de Jovellanos, S. S. mandó se 
le pase este cuaderno para que con presencia de su contenido y 
reconociendo el edificio material del Colegio interior y exterior- 
mente, informe lo que le pareciere y ofreciese acerca de su me- 
joramiento, tanto en la parte relativa á la seguridad y convenien- 
cia, cuanto al decoro y hermosura de la obra, proponiendo todas 
aquellas que conduzcan á este fin y puedan ejecutarse sin gran 
dispendio y calculando con la posible exactitud el coste de las 
que propusiere. Y S. S. lo firmó en Salamanca á 14 de Mayo de 
este presente año, de que doy fe. — Jovellanos. — Leyva^ Secreta- 
rio. — Rúbricas. 

Informe del arquitecto D. Ramón Dtirdn. 
Señor: 

En cumplimiento de lo mandado por V. S. en el auto antece- 
dente, con fecha de 14 de Mayo de este año, he reconocido in- 
terior y exteriormente el Colegio Militar de la Orden de Cala- 
trava, en cuyo interior no he encontrado cosa notable en que se 
deba hacer alguna variación, por hallarse con la correspondiente 
comodidad y firmeza; sólo sí me parece sería muy útil el poner 
en los veinte huecos que tiene la galería alta del Colegio puertas, 
ventanas de dos hojas con postigo y montante á la altura de sie- 
te pies, para que de allí arriba quede una ventana en que se de- 
ban poner vidrios. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 2$ 

En el exterior he notado que, no obstante que la fachada se 
ha limpiado de la mayor parte de talla y adorno que antiguamen- 
te tenía, aún le ha quedado algo que le desfigura no poco, como 
es las conchas y remates que tiene sobre las cornisas de las ven- 
tanas del cuarto principal, y los frontones con otras semejantes 
conchas en las del cuarto bajo, todo lo que junto con los dos an- 
gelones y banderas que hay junto á las columnas de la puerta 
principal, se deberá picar para que la fachada quede con el me- 
jor aspecto posible. 

Y atendiendo á que la calle á que hace fachada dicho Colegio, 
aunque en su entrada, viniendo desde San Esteban, tiene sufi- 
ciente desahogo, se estrecha á la salida, de modo que inmediato 
á la última torre de la fachada apenas puede pasar un carro; soy 
de sentir se debería demoler la casa que haciendo frente á dicha 
torre vuelve á la plazuela de Santo Tomás y calle del Cáliz, con 
cuyo arbitrio quedaría este paso mucho más desahogado y el 
edificio con mejor aspecto, y después, para evitar el que con el 
continuado tránsito de carruajes padeciese algún quebranto la 
grande escalera que da entrada al edificio, será lo más acertado 
poner en toda la línea de la fachada catorce recantones cilindri- 
cos de pie y cuarto de diámetro y cuatro pies de alto con su co- 
rrespondiente cimiento y entrada en la superficie, los que se re- 
partirán de modo que queden cuatro en el frente de cada torre 
y seis repartidos á partes iguales en la tirantez de la escalera, todo 
lo que es cuanto me parece se debe hacer para dar á la fachada 
la posible belleza, pues aunque todavía veo le quedará algo de 
adorno de bastante mal gusto en la puerta principal y en las fin- 
gidas que hay en las torres, no encuentro arbitrio para remediar- 
lo sin picarlo todo, y entonces se ofrecerán otras dificultades que 
aún causarían mayor fealdad al edificio, cuya obra tendrá de cos- 
to 18.600 reales de vellón, que es cuanto se me ofrece informar 
sobre el particular. — Salamanca y Julio 2 de 1790. — -Ramón Du- 
rán. — Rúbrica. 

En Salamanca, á l.° de Agosto de 1790, el Sr. D. Gaspar Mel- 
chor de Jovellanos, \'isitador general extraordinario de este Co- 



26 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

legio, habiendo visto esta pieza de la descripción general del 
edificio material del Colegio, y teniendo presente lo informado en 
ella de su orden por el arquitecto D. Ramón Durán, S. S. dijo: 
que para acabar de restituir este grande y costoso edificio á 
* la hermosura y comodidad de que es susceptible, se hagan las 
obras y reparos que expresa el arquitecto D. Ramón Durán, que 
al tiempo de verificarlas se borre la inscripción que está sobre el 
dintel de la puerta principal, que dice: Divo Raimvndo Dicatvni, 
la cual indebidamente se puso por los años de IJJÓ, en que se 
construyó este nuevo Colegio, y que pues su dedicación original 
y primitiva ha sido á la Virgen Madre de Dios bajo el título y 
misterio de su Concepción, se ponga en lugar de la citada ins- 
cripción otra que diga: hnmaculatcE Virgini Marice. Asimismo 
mando que para franquear la plazuela que está delante del edifi- 
cio del Colegio y ensanchar el estrecho paso que hay á la parte 
de la torre situada á la derecha de él, se derribe la casita de en- 
frente y que, sobre estar actualmente deshabitada y amenazando 
ruina, no merece por el corto arrendamiento que pudiera pro- 
ducir el gasto de una reparación; para cuyos gastos el Rector 
eche mano del referido sobrante general de efectos en la parte 
que cupiere y de cualquiera otro que quedare de los fondos des- 
tinados á las nuevas obras del Colegio; y por cuanto el Colegio 
posee á su espalda y sitio llamado Monte Olívete otra casita que 
solo renta 14 ducados de arrendamiento y cuyos huecos y repa- 
ros hacen que sea una finca de más gravamen que utilidad. Su 
Señoría mandó asimismo que el Rector solicite ocasión oportuna 
de vender dicha casa, y verificado que sea, se invierta también 
su producto en las mejoras y reparos del edificio material acor- 
dado en esta providencia. Todo lo cual S. S. mandó y firmó, de 
que doy fe. — Jovellanos. — Leyva, Secretario. — Rúbricas. 



Nuevo reconocimiento del edificio del Colegio de Calatrava. 

Como Profesor que soy de albañilería del Colegio miHtar de 
Calatrava de esta ciudad, pasé de orden del señor Rector á re- 
visar y reconocer los reparos precisos que en dicho Colegio se 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 2^ 

hallan; y, habiéndolos visto con el mayor cuidado, hallo los si- 
guientes: 

Primeramente, los tejados se hallan, los más de ellos, muy de- 
rrotados; que la nave que vierte á la fachada se desmontará y 
se macizará toda con cal, para evitar las goteras de la Rectoral; " 
se reformarán las de las torres, como la del cuerpo de Iglesia; 
dos limas del claustro se macizarán; componer sus naves, y en 
la misma forma, todos los tejados de dicho Colegio, por hallarse 
sumamente malos; que en la torre nueva hay que meter una pén- 
dola nueva, que es la que desbarató una centella. 

Reparos por lo interior. De cuartos y tránsitos se hallan varios 
cuartos bastante malos, de descorchos, ladrillos y varios tabiques 
de ruina; en los tránsitos hay varios descorchos y ladrillos, y lo 
que es de carpintería hay varios que entablar, marcos de venta- 
nas y puertas que componer; trapa al panteón, por estar ya po- 
drida, y todos estos reparos pueden ascender á la cantidad de 
11.500 reales de vellón, que es cuanto puedo decir, y para que 
conste lo firmo en Salamanca hoy, 30 de Julio de 1805. — Tomás 
Crespo. — Rubricado. 

Petición del Rector al Consejo de las Ordenes. 

Muy poderoso Señor: . 

El Rector del Colegio de Calatrava en Salamanca á Vuestra 
Alteza con el más profundo respeto expone: Que habiendo el 
Sr. D. Gaspar Melchor de Jovellanos formado un Reglamento 
económico institucional para este Colegio en el año de ^792 á 
virtud de comisión especial de S M., por el cual se gobierna é ins- 
truye desde entonces esta Corporación, no ha llegado á impri- 
mirse, como aquél mismo dispuso, acaso sin más motivos que ser- 
una obra maestra en su género, capaz de competir con las pri- 
meras producciones de su admirable ingenio y acreditados cono- 
cimientos. De semejante desidia se originan y han originado in- 
calculables perjuicios, pues prescindiendo de la instrucción que 
habría proporcionado á los amantes de la juventud estudiosa, los 
alumnos de este Colegio objeto de su formación sacarían con su 



28 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lectura muchas mayores ventajas teniéndose impreso, pues como 
Wiestra Alteza conocerá se necesita mucha afición de su parte 
y mayor vigilancia de la del Rector para que le copien, cosa que 
rara vez y mal se hace. Además que, de verificarse su impresión, 

no se causa á los caudales de este Colegio ningún perjuicio, pues 
con el tiempo habrá reembolsado todo su coste, como que los 
pasantes y colegiales que so.i y fueren serán obligados á tomar 
por su justo precio un ejemplar, según también mandó el mismo 
Jovellanos, y vendiéndose al público cual conviene es indudable 
que será muy cierto su despacho, tanto por el nombre del au- 
tor como por lo selecto y apreciable de sus máximas en el ramo 
de Hacienda, de la disciplina y estudios en que divide esta obra. 
Alégase también la utilidad de su lectura en las actuales felices 
circunstancias, en que los padres de la Patria han de aplicar to- 
dos sus esfuerzos para el urgente arreglo de la instrucción públi- 
ca y privada de las Ciencias. La Nación verá asimismo que nues- 
tro Soberano, Maestre é ilustrados Magistrados, que en su nombre 
gobiernan las Ordenes, han procurado en todos tiempos pro- 
porcionar hombres útiles á la Religión y á la Patria, que así como 
fué el objeto de la institución del Colegio, lo es también del pre- 
sente Reglamento. Años ha. Señor, que el exponente está sin- 
tiendo en el fondo de su corazón que no se hubiera impreso, 
penetrado de las importantes utilidades que dejo indicadas, in- 
teresado por la honra que le resulta al Colegio de Calatrava y á 
la buena memoria del Sr. Jovellanos, á quien, aunque tarde, co- 
rresponde agradecido este Cuerpo con esta justa demostración, 
no queriendo perder el exponente la primera ocasión que le pro- 
porciona su destino. Pero como los vándalos de la Francia des- 
truyeron no sólo el magnífico edificio de su Colegio, sino todos 
sus manuscritos, resulta^ pues^ que solaynente tiene una copia del 
referido Reglamento, llena de defectos por el poco esmero del ama- 
nuense, le falta un tanto de las Constituciones primitivas de este 
Colegio dadas por el Emperador Carlos V y otro del Plan de 
estudios propuesto d S. AL por el extinguido Consejo de las Or- 
denes en consulta de 7 de Diciembre de 1787 y aprobado por 
Real decreto publicado en él á 13 de Septiembre de i'jSS, cuyos 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 2<) 

documentos previno el citado Sr. Jovellanos se imprimieran á 
continuación de su Reglamento. 

En esta situación, y deseando sea la edición correcta, no en- 
cuentra medio muy conveniente que si V. A. se digna aprobar 
este pensamiento, suplicarle que por la Secretaría se le fran- 
queen inmediatamente lo dichos papeles á fin de que sirvan de 
texto, bajo la seguridad de que, realizada la impresión, serán 
devueltos sin retraso ni desmejoro alguno á la misma oficina, 
dando igualmente facultad al exponente para que se costee de 
los fondos de este Colegio, con calidad de reintegro, por redun- 
dar en lustre y utilidad del mismo, en grato recuerdo de su be- 
nemérito autor y en servicio de la Nación, al que siempre enca- 
minó sus trabajos. — Salamanca, 2 de Mayo de 1820. — Manuel 
Carrillo Poveda. — Rubricado. 

Las minutas de las consultas que hizo el Consejo en 7 de Fe- 
brero y 8 de Octubre de 1788, sobre mejorar la Literatura del 
Colegio de Calatrava y aplicación de la Encomienda de Carrión, 
para dotación del mismo, con las respuestas del señor Fiscal y 
acuerdos del Consejo, originales posteriores, se sacaron de aquí 
y pasaron á la Escribanía de Cámara, con oficio de 16 de Diciem- 
bre de 1806, para el expediente de cuentas y visita última del 
mismo Colegio, y la pieza titulada Reglamento para el Colegio 
de Calatrava, correspondiente á la visita del mismo Colegio, prac- 
ticada en el año de 1803. — Madrid, 22 de Junio de 1820. — 
Gómez. — Rubricado. 

Reclamación al Archivo del Plan de estudios y demás trabajos 
de Jovellanos en el Colegio de Calatrava. 

En este Archivo de la Secretaría del Tribunal especial de Or- 
denes de mi cargo, se halla una nota que á la letra dice así: 

«Venga el Plan de estudios del Sr. Jovellanos. Este Plan, ó 
sea Reglamento de estudios para el Colegio de Calatrava, se bajó 
al Consejo en 13 de Pobrero de 1807', y el señor Secretario dijo 
en el mismo día haberse quedado con él el Sr, Tafalla, Ministro 
del Consejo.» 



30 BOLETÍN TiR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Y desde cnto/ices no consta haya vuelto á Secretaría dicho 
Plan, pero se acompañan las constituciones originales dadas al 
Colegio imperial de Calatrava, de 3 de Junio de 7552, por el se- 
íior Emperador Carlos V. 

La pieza núm. I, titulada Plan de estudios del Colegio de Ca- 
latrava y Real Cédula de Visitador á favor del Sr. Jovellanos, fir- 
mada una y otra de S. M. de 31 de Marzo de 1790. Y la pieza 
número / , titulada Reglamento para el gobierno del referido Co- 
legio. — Luis Gómez. — Madrid, 22 de Junio de 1820. — Rubricado. 

Reclamación del Rector de los documentos de la visita 
de Jovellanos^ para publicarlos. 

Salamanca, 2 de Mayo de 1820. 

El Rector del Colego de la Orden de Calatrava de aquella ciu- 
dad sobre que por la Secretaría se le entreguen, para la impre- 
sión que propone, los documentos que expresa. 

Tribunal Especial de Órdenes, 5 de Julio de 1820. — Dígase al 
Rector que envíe copia simple del Reglamento de estudios de 
que habla en su representación de 2 de Mayo de este año; y di- 
ríjase oficio atento al Sr. Tafalla, manifestándole que se encuen- 
tra una nota de que pasó á su poder el citado Reglamento, y que 
se espera de su celo y amor por los Colegios que lo remitirá. — 
Fechadas las órdenes en 8 del mismo mes. 

Proyecto de impresión del Reglamento hecho por Jovellanos 
para el Colegio de Calatrava. 

A virtud de representación del Rector del Colegio de la Orden 
de Calatrava, de la ciudad de Salamanca, de 2 de Mayo próximo 
pasado, se ha formado expediente en el Tribunal especial de las 
Militares, en razón de que por esta Secretaría de mi cargo, se 
le franqueen para la impresión que propone, entre otros docu- 
mentos, el Reglamento económico institucional, formado en vir- 
tud de comisión especial de S. M,, por el Sr. D. Gaspar Melchor 
de Jovellanos, en el año de 1792, para gobierno de instrucción de 



JOVEI.LANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 3I 

dicho Colegio. Para la mejor instrucción de este expediente, tra- 
tó dicha oficina de reunir los que citaba el referido Rector, y 
siendo, entre otros, el expresado Plan de estudios, por nota pues- 
ta por el Archivero de ella, resulta que en 19 de Febrero de 
1807 se bajó al extinguido Consejo, en virtud de acuerdo suyo, 
en cuyo día manifestó el señor Secretario que V. S. se había que- 
dado con él, sin que conste que después se halla devuelto á la 
citada Secretaría; y siendo este documento uno de los que se 
han de comprender en esta interesante impresión, espera el men- 
cionado Tribunal del celo y amor que siempre ha manifestadó 
Vuestra Señoría por los Colegios de las Órdenes, le remitirá, por 
mi mano, dicho Plan de estudios. De orden de S. A. lo comuni- 
co á V. S. para su inteligencia y gobierno.— Dios guarde á Vues- 
tra Señoría muchos años. — Madrid, 8 de Julio de -Señor 
D. Juan Miguel Pérez Tafalla. 

Para tomar el Tribunal Especial de Órdenes la providencia 
conveniente en el expediente formado en él á virtud de repre- 
sentación de Vm. de 2 de Mayo próximo pasado, en razón de 
que por esta Secretaría de mi cargo se le franqueen los docu- 
mentos que expresa para proceder á la impresión de ellos que 
propone, costeándolo de los fondos de ese Colegio de la Orden 
de Calatrava, con calidad de reintegro, por redundar en lustre y 
utilidad del mismo, ha resuelto que Vm. le remita, por mi mano, 
copia simple del Reglamento económico institucional formado 
en virtud de comisión especial de S. M. por el Sr. D. Gaspar Mel- 
chor de Jovellanos en el año de 1792 para gobierno é instruc- 
ción de esa misma Corporación. De orden de S. A lo comunico 
á Vm. para su inteligencia y gobierno. — Dios guarde á Vm. mu- 
chos años. — Madrid, 8 de Julio de 1820. 

Señor Rector del Colegio de la Orden de Calatrava de la ciu- 
dad de Salamanca. 



32 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



El Ministro Sr. Pérez Tafalla participa habérsele extraviado 
el Reglamento de Jovellanos. 

Tribunal especial de Órdenes, 9 de Noviembre de 1820. — Se- 
ñores Decano Tariego. — Ortega. — Fuertes. — Bejarano. — En aten- 
ción á estar suprimidos los Conventos y Colegios de las Ordenes 
militares, nada hay que hacer. 

Sevilla, 18 de Julio de 1820. — El Sr. D.Juan Miguel Pérez de 
Tafalla, Ministro que ha sido del extinguido Consejo de Or- 
denes. 

Contesta á la orden que en 8 del mismo mes se le comunico 
de acuerdo del propio ITibunal especial de dichas Órdenes. 

Será lo que manifestó al Consejo de Ordenes el señor Secre- 
tario, que habiéndose bajado en 19 de Febrero de 1807 del Ar- 
chivo los documentos que ahora pide el Rector del Colegio de 
la Orden de Calatrava en Salamanca, me quedé yo con el Regla- 
mento económico inistitucional formado por el Sr. JoVellanos en 
77^2, pero mi memoria sólo me acuerda haberlo leído, y nada 
más. Puede ser que lo llevase á mi casa y quedase en ella cuan- 
do se me obligó á tomar el camino de Bayona por Murat, y aun 
por el señor Duque de Granada mi Presidente y de gloriosa me- 
moria, faltando yo á la formalidad de no devolverlo en tanto 
tiempo, siendo así que para satisfacer mi entretenimiento me 
bastaban pocos días. 

Sea lo que fuere, todos mis papeles y cuanto poseía de alhajas 
y muebles de mi casa, confiscados por los franceses, se hicieron- 
merienda de negros ó de españoles patriotas sin que yo haya re- 
cuperado ni aun las licencias de decir misas. 

Sólo, pues, me resta asegurarle, para que V. S. lo haga á S. A., 
el sentimiento con que queda de la imposibilidad de remitirle el 
referido reglamento institucional ó Plan de estudios y mi inva- 
riable deseo de ejercitarme en su obediencia y obsequio. — Dios 
guarde á V. S. muchos años. Sevilla, 18 de Julio de 1820. — 
Juan Miguel Pérez de Tafalla. — Sr. D. Jerónimo Azcona. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 



33 



Nuevas gestiones del Rector del Colegio de Calatrava por la 
impresión del Reglamento hecho por Jovellanos. 

Salamanca. Año de 1820. — (Indif. fol. 40.) 
Expediente de ü. Manuel Carrillo Poveda, Rector del Colegio 
de la Orden de Calatrava de la ciudad de Salamanca, sobre que 
por la Secretaría se le entreguen, para la impresión que propone, 
los documentos que expresa: 

D. Manuel Carrillo Poveda, Rector del Colegio de la Orden de 
Calatrava de la ciudad de Salamanca, recurrió á este Tribunal 
especial, en 2 de Mayo último, exponiendo que habiendo el se- 
ñor D. Gaspar Melchor de Jovellanos formado un Reglamento 
económico institucional para dicho Colegio en el año de 1792, á 
virtud de comisión especial de S. M., por el cual se gobierna é 
instruye desde entonces aquella Corporación, no ha llegado á 
imprimirse, como dispuso, acaso sin más motivo que ser una 
obra maestra en su clase, capaz de competir con las primeras 
producciones de su admirable ingenio y acreditados conocimien- 
tos; que de semejante desidia se originan y han originado incal- 
culables perjuicios, pues prescindiendo de la instrucción que ha- 
bría proporcionado á los amantes de la juventud estudiosa, los 
alumnos del Colegio, objeto de su formación, sacarían con su 
lectura muchas mayores ventajas teniéndose impreso, porque se 
necesita mucha afición de su parte, y mayor vigilancia que la del 
Rector, para que la copien, cosa que rara vez y mal se hace; que 
de verificarse su impresión, no se causa á los caudales del Cole- 
gio ningún perjuicio, porque con el tiempo habrá reembolsado 
todo su coste, como que los pasantes y colegiales que son y fue- 
ren, serán obligados á tomar por su justo precio un ejemplar, 
según también lo dispuso el Sr. Jovellanos, y vendiéndose al pú- 
blico, es indudable que será muy cierto su despacho, tanto por 
el nombre del autor, como por lo selecto y apreciable de sus 
máximas en el ramo de Hacienda, de la disciplina y estudios en 
que divide esta obra; á que se agrega la utilidad de su lectura en. 
las actuales felices circunstancias, en que los padres de la Patria 
han de aplicar todos sus esfuerzos para el urgente arreglo de la 

TOMO LXIJI. 3 



34 BOLETÍN DE I.A REAL ACALEMIA DE LA HISTORIA 

instrucción pública y privada de las Ciencias; que la Nación verá, 
asimismo, que el gran Maestre y los señores Magistrados que en 
su nombre gobiernan, las (órdenes han procurado en todos tiempos 
proporcionar hombres útiles á la Religión y á la Patria, así como 
fué el objeto de la institución del Colegio, lo es también del pre- 
sente Reglamento; que años ha está sintiendo el recurrente que 
no se hubiera impreso, penetrado de sus importantes utilidades, 
interesado por la honra que resulta al Colegio de Calatrava y á 
la buena memoria del autor, á quien, aunque tarde, corresponde 
agradecido aquel Cuerpo con esta justa demostración, no querien- 
do perder la primera ocasión que le proporciona su destino de 
Rector; pero que como los vándalos de la Francia destruyeron 
no sólo el magnífico edificio de su Colegio, sino todos sus ma- 
nuscritos, resulta que solamente tiene una copia del referido Re- 
glamento, llena de defectos, por el poco esmero del amanuense; 
le falta un tanto de las constituciones primitivas del Colegio 
dadas por el Emperador Carlos V, y otro del Plan de estudios, 
propuesto á S. M. por el extinguido Consejo de las Ordenes en 
consulta de 7 de Diciembre de i'jS'j, y aprobado por el Real de- 
creto publicado en él en 13 de Septiembre de ijSS^ cuyos dos 
documentos previno el Sr. Jovellanos se imprimieran á continua- 
ción de su Reglamento; y que en V. A. se designaba aprobar 
este pensamiento, á fin de que la edición sea correcta, le supli- 
caba que por la Secretaría le franqueasen dichos papeles á fin de 
que sirvan de texto, bajo la seguridad de que, realizada la im- 
presión, serán devueltos sin retraso ni desmejoro alguno á la 
misma oficina, dando igualmente facultad al exponente para que 
se costee de los fondos del Colegio, con calidad de reintegro, por 
redundar en lustre y utilidad del mismo en grato recuerdo de su 
benemérito autor y en servicio de la Nación. 

El Archivero de la Secretaría de este Tribunal dijo que en el 
Archivo de ella se hallaba una nota que á la letra dice así: «Ven- 
ga el Plan de estudios del Sr. Jovellanos. Este Plan, ó sea Re- 
glamento de estudios para el Colegio de Calatrava, se bajó al 
Consejo en 19 de Febrero de 1807, y el señor Secretario dijo en 
el mismo día haberse quedado con él el Sr. Tafalla, Ministro del 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 35 

Consejo». Desde entonces no consta ha^^a vuelto á Secretaría el 
citado Plan. 

Se acompañan las constituciones originales dadas al Colegio 
Imperial de Calatrava en 3 de Junio de 7552 por el señor Empe- 
rador Carlos La pieza núm. I titulada Plan de estudios del 
Colegio de Calatrava y Real Cédula de Visitador á favor del se- 
ñor Jovellanos, Armada una y otra de S. M. en 3 1 de Marzo de 
l'jgo con las diligencias á su continuación, con motivo de la Vi- 
sita extraordinaria que practicó en el dicho Colegio y aprobó el 
Consejo con los mandatos acordados en ella por el mismo Sr. Jo- 
vellanos en 4 de Pobrero de l"jgi. 

Y la pieza núm. 7, titulada Reglamento que ha de observarse 
en el Colegio de Calatrava, formado en la Visita del año de 180^. 

Este Reglamento, ó sea Plan de estudios, es únicamente copia 
y está hecho en Madrid á 31 de Marzo de /79o, firmado del Rey 
y refrendado del señor Secretario D. Fernando de Nestares. 

Por acuerdo de 5 de Julio siguiente mandó este Tribunal que 
se dijera al Rector del expresado Colegio de la Orden de Cala- 
tra\'a que enviara copia simple del Reglamento de estudios de 
que habla en su antecedente representación, y que se dirigiera 
oficio atento al Sr. Tafalla, manifestándole que se encontraba 
una nota de que había pasado á su poder el citado Reglamento, 
y que se esperaba de su celo y amor por los Colegios que le re- 
mitiría á este Tribunal. 

A consecuencia del oficio que se dirigió al Sr. Tafallas, ha con- 
testado con fecha de 18 del propio mes de Julio, que su memo- 
ria sólo le acuerda haber leído el referido Reglamento económico 
institucional; que puede ser le llevase á su casa y quedase en ella 
cuando se le obligó á tomar el camino de Bayona por Murat, fal- 
tando á la formalidad de no devolverle en tanto tiempo, siendo 
así que para satisfacer su entretenimiento le bastaban pocos días; 
que todos sus papeles, alhajas y muebles fueron confiscados por los 
franceses, sin haber podido recuperar ni aun las licencias de decir 
misa, y que sólo le resta asegurar al Tribunal la imposibilidad de 
remitirle dicho Reglamento y su invariable deseo de ejercitarse 
■en su obediencia y obsequio. 



36 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

En 26 de Agosto último se ha recibido en Secretaría la copia 
del Reglamento que se había pedido al Rector del Colegio de 
Calatrava y remite con carta de 12 del mismo, expresando en 
ella que como la copia de que se ha sacado la adjunta tiene mu- 
chísimos defectos, se persuada que ésta aún tendrá algunos á 
pesar de que el copiante la ha trasladado á su vista, añadiéndole 
los dos índices y el número de las citas á que se remiten varios 
capítulos, y que le parece conveniente que la impresión se haga 
en Salamanca, principalmente, porque el coste será la mitad me- 
nos que en esta Corte, según las noticias con que se halla, espe- 
rando que este Tribunal se sirva determinar lo que crea más 
conveniente con presencia de todo y de la Visita practicada en 
dicho Colegio por el Sr. Jovellanos en el año de 779-?, que se 
acompaña. — Salamanca, 12 de Agosto de 1820. — Recibido en 
Secretaría en 26 del mismo. — D. Manuel Carrillo Poveda, Rec- 
tor del Colegio de la Orden de Calatrava de aquella ciudad. 

Entrega de los documentos de Jovellanos en la Secretaria 
del Consejo de las Ordenes. 

(Al margen.) Real Tribunal especial de Ordenes, I4 de Sep- 
tiembre de 1820. — Sres. Decano. — Tarie^o. — Ortega.— Fuertes^ 
Bejarano. — Con el expediente de la visita pase al Sr. Fuertes.— 
El infrascripto. 

En cumplimiento de la orden que se le comunicó en 8 de Ju- 
lio último, remite copia del Reglamento económico institucional' 
formado en virtud de comisión especial de S. M. por el señor 
D. Gaspar Melchor de Jovellanos en el año de i']()2 para gobier- 
no é instrucción de dicha Corporación. 

Entregada en Secretaría en 26 de Agosto de 1820. 

Sr. D. Genaro Azcona. — Muy señor mío: Aprovechándome de 
la primera ocasión favorable de pasar á esa Corte un individuo de 
este Colegio, remito á V. S. la copia del Reglamento económico 
institucional que para el gobierno de esta Comunidad formó el 
vSr. D. Gaspar Melchor de Jovellanos y que \ . S. se sirvió pedir- 
me de orden del Tribunal con fecha 8 de Julio próximo pasado,. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 37 

ú fin de que surta en el expediente de su impresión los efectos 
convenientes. Como la copia de que se ha sacado la adjunta tiene 
muchísimos defectos, creo que ésta aún tendrá algunos, á pesar 
de que el copiante la ha trasladado á mi vista, añadiéndole los 
dos índices y el número de las citas á que se remiten varios ca- 
pítulos, razón por qué, entre otras cosas, solicité del Tribunal la 
entrega original de dicho Reglamento de las Constituciones del 
F'.mperador Carlos V y del Plan general de estudios propuesto 
á S. M. por el extinguido Consejo en / de Diciembre de lySy^ 
todos los cuales deberán hallarse en la Secretaría del cargo 
de V. S. en el rollo de la Visita extraordinaria que practicó el 
Sr. Jovellanos en este Colegio,' año de 7792, con el objeto de que 
la edición saliese correcta. 

La impresión me parece conveniente se haga en esta ciudad, 
principalmente porque el coste será la mitad menos que en la 
Corte, según las noticias que he recibido, y espero que V. S. ten- 
ga la bondad de exponer estas consideraciones al Tribunal para 
que determine lo que crea más conveniente. — Dios guarde á 
V. S. muchos años. Salamanca, Agosto 12 de 1820. — Manuel 
Carrillo Poveda. — Está rubricada. 

Negativa de la autorización solicitada por el Colegio de Calatrava 
de iinprimir el Reglamento de Jovellanos. 

El Magistrado ha visto todos los documentos y papeles pertene- 
cientes á la visita del Sr. Jovellanos, y no se encuentra entre ellos 
<?I Reglamento económico institucional formado por el mismo en 
la visita extraordinaria del Colegio de Calatrava de Salamanca 
en el año de Tjg2. Según la nota del Archivo de la Secretaría, el 
citado Reglamento se bajó al Consejo en Febrero de i8oy y no 
ha vuelto á él, y por lo que contesta el Sr. Tafalla, probable- 
mente se perdería entre sus papeles. Las Constituciones origina- 
les de dicho Colegio dadas por el Emperador Carlos V en el año 
<ie i§§2 existen, y también el Plan de estudios del propio Cole- 
_gio unido á una Real Cédula de Visitador á favor de dicho Jove- 
llanos firmado uno y otra por el Rey en 31 de Marzo de ijgo. 



38 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

En este supuesto no se puede remitir al Rector el Reglamento- 
que pide, y en el caso que fuese ocasión oportuna para hacer la 
impresión, únicamente se le podría remitir una copia de las Cons- 
tituciones originales de Carlos V y del Plan de estudios que que- 
dan indicados y que también pide el Rector del Colegio, hacién- 
dose la impresión del Reglamento económico institucional por 
la copia que existe en el Colegio, cuidando de corregirla todo lo 
posible; pero en las actuales circunstancias es inoportuno tratar 
de este asunto, y á lo más se podrá decir al Rector que el Tri- 
bunal no tiene por conveniente que en el día se trate de hacer 
impresión alguna ó lo que juzgue más justo. — Madrid, 17 de 
(Octubre de 1820. — Angel Fuertes. — Rubricado. 

Real Tribunal especial de Ordenes, 1/ de Octubre de 1820. — - 
Sres . Decano . — Tariego. — Ortega . — Fuertes . — Bejarano . — 
Vuelva á darse cuenta dentro de quince días. 

Origen de la pensión de i§o ducados al Monasterio de Calatrava 

de esta Corte. 

(Margen). — Escribanía de Cámara de la Orden de Santiago. 

Teniendo presente el Consejo lo que V. S. se sirvió contes- 
tarme en su oficio de I3 de Julio último, por virtud del mío de 21 
de Mayo anterior, y á consecuencia de lo acordado por el mismo 
Tribunal en el expediente que siguen el Apoderado del Colegio, 
que la Orden de Calatrava tiene en la ciudad de Salamanca, y 
el Administrador de orden del Monasterio de Religiosas Cala- 
travas de esta Corte, sobre que de los 200 ducados que éste per- 
cibe por cada uno de los caballeros que toman el hábito en la 
referida Orden, pague 150 anualmente al citado Colegio por ra- 
zón de pensión; y lo que han expuesto el Caballero Prior gene- 
ral y señor Fiscal, se ha servido acordar por decreto de 6 del ac- 
tual que se vean todos los antecedentes que hay relativos al ori- 
gen de la pensión con que contribuyen anualmente el Convento 
de Calatravas de esta Corte al Colegio de su Orden; los respec- 
tivos á cuando se les asignó los 200 ducados por cada caballero 
que no recibe el hábito en la Casa matriz y la risita del Colegio,. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 39 

que se practicó por el Sr. Jovellanos, y, no existiendo dichos an- 
tecedentes en la Escribanía de Cámara de mi cargo, lo participo 
á V. S. á fin de que, en el caso de hallarse en la Secretaría del 
suyo, se sirva de continuarlos para la providencia que en el Con- 
sejo estime acordar. — Dios guarde á V. S. muchos años. — Ma- 
drid, 13 de Septiembre de 1827. — Rafael Martínez de Aríza. — 
Sr. D. José María Mon. — Rubricado. 

El Archivero de la Secretaría ha vuelto á reconocer muy de- 
tenidamente el Archivo de su cargo para ver si encontraba en él 
los expedientes relativos al origen de la pensión de 1 50 ducados 
anuales con que contribuye el Convento de Calatravas de esta 
capital al Colegio de la misma Orden, y el respectivo de cuando 
á éste se le asignó los 200 ducados por cada caballero que no 
recibe el hábito en la casa, y no ha sido posible encontrarse, ni 
tampoco noticia alguna del paradero de ellos. 

Se acompaña la visita de los Colegios de la Orden de Calatra- 
va y Alcántara ejecutada por el Sr. Jovellanos en el año de J/^o, 
compuesta de 21 piezas, incluso el Plan de estudios y Reglamen- 
to para el gobierno económico de los mismos, en virtud del man- 
dato de S. A. en su acuerdo de 6 de Septiembre del año pasado. 
Madrid, 5 de Enero de 1828. — Polícarpo Catalíno de Velasco. — - 
Rubricado. 

(Margen). — Secretaría del Real Consejo de las Ordenes. 

En el Archivo de la Secretaría del Consejo de las Ordenes de 
mi cargo no se encuentran los expedientes relativos al origen de 
la pensión de 1 50 ducados anuales con que contribuye el Con- 
vento de las Religiosas de Calatrava de esta Corte al Colegio 
de la misma Orden en Salamanca, ni el que se formó para asig- 
nar al referido Convento los 200 ducados que paga cada caballe- 
ro de la propia Orden que no reciba el hábito en la casa matriz, 
y V. S. me pide, de acuerdo del Consejo en su oficio de 13 de 
Septiembre último, y acompaño á V. S. la visita de los Colegios 
de las Ordenes de Calatrava y Alcántara, ejecutada por el señor 
Jovellanos en el año de 1790, y se compone de 21 piezas, inclu- 



40 BOLETÍN DF. I,A REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

SO el Plan ác estudios y Reglamento para el gobierno económi- 
co de los mismos, remitiéndola al mismo tiempo á los efectos 
conducentes las tres consultas adjuntas hechas por el Consejo 
á V. M. en los años que se expresan, esperando que V. S. me lo 
devuelva todo, concluido que sea el expediente que motiva su 
unión. — Dios guarde á V. S. muchos años. — Madrid, 8 de Enero 
de 1828. — 5r. D. Rafael Martiíiez de Ariza. 

Devolución del expediente de Visitas. 

(Margen).- — ^Al legajo de esta visita hecha por Jovellanos. — 
Escribanía de Cámara de la Orden de Santiago. 

Devuelvo a V. S., como no necesaria por ahora en la Escriba- 
nía de Cámara de mi cargo, la visita de los Colegios de las Orde- 
nes de Calatrava y i\lcantara, ejecutada por el Sr. Jovellanos en 
el año de 7790, compuesta de 21 piezas, incluso el Plan de estu- 
dios y Reglamento para el gobierno económico de los mismos, 
como igualmente tres consultas hechas á S. M. por el Consejo 
en los años que se expresan, y que V. S. se sirvió remitirme con 
oficio de 8 de Enero de 1828, por virtud de otro mío de 13 de 
Septiembre del año anterior de 1827. — Dios guarde á V. S. mu- 
chos años. — Madrid, 12 de Marzo de 1830. — Rafael Mai'tinez de 
Ariza. — Rubricado. 

Reglamento hecho por el Visitador general 
para el Colegio militar de Calatrava. 

TÍTULO PRIMERO 
De la disciplina del Colegio. 

Capítulo Primero. 

De los individuos de la Comunidad y sus clases. — Del núniei'o de 
individuos y dependientes del Colegio. 

if" La buena disciplina de los cuerpos colegiados debe esta- 
blecerse sólidamente sobre la jerarquía y orden de sus miembros; 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 4! 

sobre la exacta distribución de los derechos y obligaciones res- 
pectivas de los que mandan y obedecen, y sobre la uniformidad 
de la conducta de todos con el espíritu del instituto que le go- 
bierna; por tanto, declaramos: primero, el número y clasificación 
de los individuos que deben componer este Colegio, los ministe- 
rios y obligaciones particulares de cada uno, y después las obli- 
gaciones comunes de todos. 

2. ° El Colegio de la Inmaculada Concepción de la Orden de 
Calatra\'a se compondrá perpetuamente de un Rector, un Regen- 
te de Teología, otro de Cánones, un Catedrático de Humanida- 
des, diez Colegiales de número y Colegiales supernumerarios que 
cupieren, según el art. 2.*^ del plan aprobado y mandado obser- 
var por S. M. 

3. ° Todos estos Colegiales, aunque existentes en Salamanca, 
serán y continuarán siendo miembros de la Comunidad del Sacro 
Convento de Calatrava, sin que por su pase al Colegio pierdan la 
plaza ó hábito que gocen en él, ni los demás derechos y prerro- 
gativas que pertenezcan á todo conventual ausente. 

4. ° Por consiguiente, cumplido que sea el tiempo de la cole- 
giatura, volverán todos á la casa y ocuparán en ella su plaza, se- 
gún la antigüedad que les correspondiere por el tiempo de su 
primera entrada en la Orden. 

5. ° Con arreglo á lo mandado por S. M. en el art. 9.° del nue- 
vo Plan, se prohiben por punto general las hospederías, y ningún 
conventual podrá residir en el Colegio como no sea con alguno de 
los títulos en las clases y por el tiempo arriba expresado, ó yendo 
de paso á algún viaje ó comisión, conforme á las constituciones. 

G.*^ Para el servicio de ésta habrá perpetuamente en ella cin- 
co familiares, que residirán dentro del Colegio, y cuyos ministe- 
rios y obligaciones se señalarán después. 

7. ^ Habrá también un portero encargado únicamente del cui- 
dado de las puertas y demás cosas relativas á este ministerio. 

8. ° Habrá un cocinero y un ayudante, los cuales morarán 
también en el Colegio, viviendo y pernoctando en él, si ser pu- 
diere, para evitar los inconvenientes que trae consigo la resi- 
dencia de sirvientes en la ciudad. 



42 BOI.ETÍM DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

9. " El Colegio tendrá un médico asalariado para la asistencia 
de sus enfermos, con el salario que queda expresado en el nú- 
mero 27. 

10. También tendrá un Cirujano titular, con el salario expre- 
sado en el mismo número, entendiéndose que será de su cargo 
hacer barbas y sangrías en el Colegio. 

IT. Habrá asimismo, para el servicio del Colegio, una lavan- 
dera común, y si pareciere al Rector que no basta para este mi- 
nisterio una sola podrá nombrar dos, con acuerdo de los Consi- 
liarios, dividiendo su asistencia por mitad entre los individuos, y 
señalándoles el salario que fuere correspondiente. 

12. No podrá haber en el Colegio criados particulares ni te- 
nerlos ningún Colegial en su cuarto ni fuera de él con este título 
ni otro alguno, pues todos deberán ser asistidos en lo que les 
fuere menester por los familiares ó sirvientes de la Comunidad. 

13, Esta regla tendrá las excepciones que se explicarán en 
los títulos correspondientes. 

Capítulo II. 

De las clases de los individuos del Colegio y sus ministerios, 

I ."^ Habrá perpetuamente un Rector para cuidar de su hacien- 
da, disciplina, estudios y gobierno, como prelado y superior de él. 

2. ° Habrá un Regente de Sagrada Teología para enseñar y 
pasar esta Facultad y todos los estudios previos y subsidiarios 
de ella. 

3. ° Habrá otro Regente de Cánones para la enseñanza y paso 
civil y canónico y demás estudios anejos á esta Facultad. 

4. ° Habrá un Catedrático de Humanidades con el cargo de 
enseñar la propiedad latina, elocuencia y poesía, y de pasar la 
Filosofía y estudios preparatorios á las Facultades mayores que 
se expresarán en su lugar. 

5. ° Habrá siempre dos Consiliarios para ayudar y aconsejar 
al Rector, intervenir con él en la administración de la hacienda 
y gobierno del Colegio. 

6. " Habrá un Maestro de ceremonias para promover la obser- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 4^ 

vancia ritual de las obligaciones de todos los individuos, según 
sus clases y ministerios, y vigilar sobre los abusos que puedan 
introducirse en ella. 

/.■^ Habrá un Secretario que llevará y autorizará los hechos 
de la Comunidad congregada en sus Juntas ordinarias y extraor- 
dinarias, y para las correspondencias del Colegio y demás cargos 
de este oficio. 

8. ° " Habrá un Analista, que según se manda en la presente 
visita, para apuntar los hechos y acaecimientos dignos de me- 
moria que tengan relación con el bien de él y conservarlos para 
lo futuro. 

9. *^ Habrá un Bibliotecario para cuidar de la biblioteca del 
Colegio y del aumento, orden, conservación y buen uso de los 
libros. 

10. Asimismo, según se ha mandado en esta visita, habrá un 
Archivero encargado de la ordenanza, custodia y buena conser- 
vación de todos los papeles pertenecientes al Colegio. 

11. Habrá un V^eedor de Capilla para cuidar de la decencia 
y aseo de la Capilla pública del Colegio y buena conservación 
de los vasos y ornamentos, alhajas é inmueble. 

12. Habrá un Veedor de enfermería para velar sobre la bue- 
na y caritativa asistencia de los Colegiales y familiares, criados y 
enfermos. 

13. Habrá un Veedor de despensa y otro de refectorio, coci- 
na y cantina, otro de ropería y otro de portería para velar sobre 
los objetos relativos á estos ministerios. 

Del Rector. 

I." El Rector de la misma ración, vestuario y salario que 
quedan declarados en el título primero (l), por cada uno de los 
cuatro años que durare su prelatura, con arreglo al art. 3.° del 
Plan. 



\ \ ) Debe ser en la parte primera de la hacienda, que no llegó á publi- 
carse, como queda dicho. 



44 bolp:tín de la real academia de la historia 

2. ^ El Rector contribuirá anualmente, como todos los demás 
individuos del Colegio, á los 89 reales vellón que quedan decla- 
rados en el título primero de este Reglamento. 

3. " No s(31o exceptuamos al Rector de la providencia de no 
tener criado, sino que hallamos necesario que tenga uno, con tí- 
tulo de paje, para que su persona esté acompañada y asistida con 
más decencia; pero la sustentación de este sirviente será de cargo 
del mismo Rector. 

4. ° No ocupará beca en el Colegio, y conservará siempre la 
representación que tuviese en la Orden cuando entrare á la pre- 
latura, ora sea sujeto colocado, ora sea conventual. 

5. ° Si fuere nombrado alguna vez para el empleo de Rector 
algún Colegial de número, en quien concurran las calidades ne- 
cesarias, vacará inmediatamente su beca, aun cuando no se hayan 
cumplido los nueve años de su colegiatura. 

6. " No podrán ser elegidos para el empleo de prelados los 
Regentes ni el Catedrático de Humanidades, pues para adelante 
se declaran incompatibles estos cargos. 

7. *^ El Rector podrá hacer oposición á las cátedras de la Uni- 
versidad durante el tiempo de su prelatura; pero si en este plazo 
obtuviere alguna, no podrá permanecer en el Colegio con el pre- 
texto de seguir las carreras de cátedras. 

8. ° No podrá ser elegido Rector el individuo de orden que 
tuviere en la Universidad cátedra propia, pero sí que tuviere 
de Regencia, porque es justo que el que la hubiere obtenido, se 
proporcione para pasar á las primeras. 

9. ° Si el Rector, en el tiempo de su prelatura obtuviere cáte- 
dra de propiedad, vacará inmediatamente su empleo, pues se 
declara incompatible con estas cátedras. 

10. Al Rector toca convocar las Juntas de Comunidad, siem- 
pre que lo juzgare necesario ó conveniente. 

11. Presidirá todos los actos de Comunidad dentro y fuera 
del Colegio, ora pertenezca á su gobierno, ora sea á su disciplina 
y literatura. 

12. Todos los Regentes, Colegiales de número y supernu- 
merarios, familiares, criados y dependientes del Colegio le pres- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 45 

taran la obediencia y respeto que le deben como prelado y ca- 
beza de la C'omunidad. 

13. Será de su cargo cuidar de la dotación y renta del Cole- 
gio y su buena recaudación, inversión, cuenta y razón, según lo 
prevenido en el presente Reglamento. 

14. Cuidará también de que todos cuantos tienen en el Co- 
legio algún oficio ó ministerio particular, cumplan exactamente sus 
funciones, estando á la vista de todos, exhortándolos y repren- 
diéndolos ó castigándolos según sus excesos. 

15. Velará sobre el desempeño de las obligaciones de los 
Regentes, Catedráticos, familiares y demás dependientes, amones- 
tando y recorriendo á los que faltaren á ellas, ó castigando por sí, 
ó con acuerdo de los Consiliarios ó Comunidad, á los contra- 
ventores, según la calidad de los excesos, y exhortando á todos 
al más exacto cumplimiento de ellos. 

í6. Pues que el cargo del Rector es un ministerio de direc- 
ción y caridad, y no una potestad de señorío y opresión, se 
encarga al que lo fuere, que en el desempeño de su prelatura 
haga resplandecer el espíritu de amor, suavidad y vigilancia más 
bien que el de rigor y severidad, considerándose sólo como el 
primero de sus hermanos y como destinado á dirigirlos con celo 
y mansedumbre. 

17. Será uno de sus primeros cuidados velar sobre la obser- 
vancia del instituto primitivo de la Orden y conservarla en todos 
los individuos del Colegio en cuanto sea compatible con el par- 
ticular objeto de su institución, recordando siempre á los Cole- 
giales que no por hallarse destinados á seguir la carrera de las 
letras en las escuelas públicas están absueltos de las obligaciones 
religiosas que contrajeron en su profesión. 

18. También cuidará con el mayor desvelo de la aplicación 
de los Colegiales, de su aprovechamiento en los estudios, consi- 
derando que no por otra razón se desprende de ellos el Sacro 
Convento, los asiste y mantiene tan decorosamente y se priva de 
sus auxilios por tan largo tiempo, para que algún día le recom- 
pense con los frutos de virtud y doctrina que deben coger en el 
Colegio y Universidad. 



40 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lo. Cuidará, sobre todo, del recogimiento y modestia de los 
Colegiales, tanto dentro como fuera del Colegio; porque ninguna 
sabiduría aceptable podrán, que no se funde sobre la virtud y 
santo temor de Dios; y fuera, porque ligados por una profesión 
más estrecha, deben sobresalir en modestia y compostura entre 
toda la juventud escolástica más que los que se reúnen en los estu- 
dios públicos, y servir más á su edificación que á su escándalo. 

20. Cuidará el Rector de que además de los documentos de 
piedad y doctrina que deben recibir los conventuales que vienen 
al Colegio, aprendan los de urbanidad y política, que son tan 
necesarios para el desempeño de los ministerios y funciones á 
que están destinados, teniendo presente por una parte que esta 
Comunidad no es otra cosa que un Seminario de educación ecle- 
siástica, y por otra parte, que sus individuos ocuparán algún día 
no sólo las dignidades, curatos, vicarías y beneficios de la Orden, 
sino que servirán fuera de ella á la Iglesia y al Estado en todos 
los empleos y cargos para que S. M. se dignare nombrarlos. 

21. Por esta razón, procurará desterrar del Colegio y de sus 
individuos no sólo los vicios y malos hábitos y usos que se opon- 
gan á la honestidad de vida y costumbres que deben observarse, 
sino también aquellos que desdigan de la decencia, de la urbani- 
dad y de los principios de la buena educación que corresponde 
á personas de noble nacimiento y profesión eclesiástica. 

22. Procurará que haya el más cuidadoso aseo y limpieza 
así en el refectorio y habitaciones comunes y privadas, como en 
las personas de todos los individuos; porque estas prendas, lejos 
de oponerse á la virtud y modestia eclesiástica, son unos de sus 
más ciertos indicios y su mejor ornamento. 

23. Cuidará de que así en los actos públicos como en las 
conversaciones privadas, además de la moderación y compostura 
en las palabras, gestos y acciones, que es tan debida, tengan los 
Colegiales aquella especie de urbanidad y decencia civil, que es 
tan recomendable y bien vista en personas nobles, y tan nece- 
saria para hallar buen acogimiento en las concurrencias distin- 
guidas. 

24. Por lo mismo, procurará el Rector con el mayor desvelo 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 47 

no sólo alejar del trato del Colegio toda conversación indecente 
y libre, sino también evitar y cortar las disputas porfiadas y te- 
naces, las zumbas groseras é indiscretas, y las risas y algazaras 
descompuestas y ruidosas, que, sobre ser contrarias á la circuns- 
pección y mansedumbre eclesiástica, disipan el espíritu y co- 
rrompen del todo los principios de urbanidad y buena edu- 
cación. 

25. Ningún título, ningún grado, ningún oficio ni ministerio 
del Colegio dispensará al que le tenga de la plena é inmediata 
obediencia que todos deben prestar en los objetos de su pecu- 
liar ministerio al Rector, como superior y prelado de la Comu- 
nidad. 

26. Los Regentes, Catedráticos y Maestro de ceremonias, sin 
embargo de la autoridad que tendrán, y se declarará en su lu- 
gar, se abstendrán de ejercitarla en presencia del Rector, si ya 
no fuere con anuencia suya; pues á su vista todas se entenderán 
reunidas en él, como superior y cabeza. 

27. Aun fuera de la presencia del Rector, los que por su mi- 
nisterio tuvieren algún cargo, alguna autoridad ó mando particu- 
lar, lo ejercerán siempre con su acuerdo, dándole cuenta de las 
ocurrencias que merecieren su noticia y sujetándolos siempre á 
sus órdenes. 

28. El Rector dará cuenta á la Comunidad de todos los asun- 
tos que deban decidirse por ella, y en los que, no siendo de 
tanta importancia, merezcan sin embargo determinarse con ajeno 
consejo, procederá de acuerdo con los Consiliarios, que debe mi- 
rar siempre como auxiliares en el gobierno, según después se 
aclarará más ampliamente. 

29. Recomendamos al Rector en su conducta pública y do- 
méstica la mayor circunspección, celo y rectitud en el desem- 
peño de sus obligaciones, para que su dirección, confirmada con 
la fuerza del ejemplo, conserve siempre con esta conformidad la 
buena disciplina, en cuya observancia se cifra todo el bien de la 
institución. 

30. Jin la vacante del Rectorado, por muerte ó cumplimiento 
del tiempo, sucederá en el mando y autoridad del empleo el Co- 



48 BOLETÍN DE I.A KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

legial de número más antiguo que fuere licenciado y sacerdote, 
y, á falta de ambas calidades, el más antiguo que tuviere una 
de ellas. 

31. En ambos casos se dará cuenta al Supremo Consejo, 
quien confirmará el mando del Colegial más antiguo ó nombrará 
Rector interino de su satisfacción. 

32. En las ausencias del Rector sucederá interinamente en su 
empleo la persona que nombrare, con la aprobación del Consejo. 

33. En ambos casos, el Rector sustituto tendrá la autoridad 
que el propietario, y deberá ser igualmente respetado y obe- 
decido. 

Ve ¿os Regentes y Catedráticos de Humanidades. 

1. ° Ninguno podrá ser Regente que no tenga el grado de Li- 
cenciado por esta Universidad, conforme al art. 8.° del mismo 
plan. 

2. ° Los Regentes, en caso de vacante, se nombrarán precisa- 
mente por oposición, hecha ante el Real Consejo de las Ordenes, 
con arreglo al art. 5." del mismo Plan. 

3. ° A este concurso no se admitirán sino los Licenciados en 
la Facultad á que perteneciera la Regencia vacante. 

4. ° Pero á la Regencia de Humanidades se admitirán indis- 
tintamente los teólogos y canonistas que fueren Licenciados. 

5. ° También se admitirán para esta sola Regencia los que 
hubieren recibido el grado de maestro en Filosofía por esta Uni- 
versidad, como se explicará en el título tercero. 

5.° Mientras alguna Regencia ó Cátedra estuviere vacante, 
podrá el Rector nombrar, con acuerdo de los Consiliarios, per- 
sona que la sirva interinamente dentro del Colegio, ó bien de la 
Universidad, cuando en él no hubiere de las partes convenientes 
para su desempeño, lo que sucederá casi siempre, pues los que 
fueren á propósito se deben suponer ausentes ú ocupados con 
algún otro cargo. 

7.° Los Regentes no podrán ocupar jamás beca en el Cole- 
gio, ni plaza ni hábito en el Convento, sino que se tendrán y 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 49 

contarán por acomodados, y serán considerados en esta Orden 
individuos que lo están en empleos perpetuos. 

8. ° En el Colegio tendrán, después del Rector, lugar y voz 
preferente á todos los Colegiales, de cualquiera grado que fue- 
ren, y gozarán de todos los derechos pertenecientes á éstos, 
como los como individuos y miembros de la Comunidad. 

9. ° No habrá distinción alguna entre los dos Regentes y el 
Catedrático de Humanidades, pues todos son y se entenderán 
iguales, sin más diferencia que la que diere á cada uno la anti- 
güedad de la Regencia, según la cual se sentarán y votarán en 
todos los actos de Comunidad. 

10. Cada uno de los tres gozará del salario, ración y vestua- 
rio que quedan explicados en el capítulo ii del título i, y les es- 
tán señalados conforme al art. 3.° del nuevo Plan. 

1 1 . Los dos Regentes de Facultad mayor y el Catedrático 
de Humanidades se entenderán exentos de la prohibición de te- 
ner criados, y podrán, si quieren, tener uno para su asistencia, 
con la calidad que le deberán mantener á su costa, sin que por 
ello abone la Comunidad cosa alguna. 

12. Estos, Regente y Catedrático, contribuirán anualniente 
con la cantidad de 85 reales vellón para los objetos de gasto co- 
mún que se han declarado al cap. i del tít. i de este Reglamento. 

13. Estas Regencias serán perpetuas, y sólo podrán vacar 
por colocación, renuncia ó muerte. 

14. Los Regentes podrán oponerse, si quisieren, á las Cáte- 
dras de la Universidad, así de Regencia como de propiedad. 

15. Por el ascenso á Cátedra de Regencia no se entenderá 
vacante la del Colegio; pero será del cargo del Regente que la ob- 
tuviere poner un sustituto á su costa, para que supla en los pasos 
domésticos sus funciones, en cuanto fueren incompatibles con la 
enseñanza de escuelas, y el Rector cuidará de que así se observe, 
debiendo ser el sustituto de su satisfacción. 

16. Mas por ascenso á Cátedra de propiedad, cualquiera que ^ 
ella sea, vacará inmediatamente la Regencia ó Cátedra, y de ello 
se avisará al real Consejo, para que se proceda al concurso y elec- 
ción del nuevo Reciente ó Catedrático. 

o 

TOMO LXIII. 4 



50 BOLETIN DE f.A REAL ACADEMÍA DE LA TIÍSTORIA 

17. Desde este tiempo no S(3lo cesarán la ración y el sueldo 
del Regente ó Catedrático, sino que será obligado á salir del Co- 
legio para morar en la ciudad, dándole algún plazo para que bus- 
que casa en que vivir y la aderece sin ahogo. 

18. Este plazo será á arbitrio del Rector, pero nunca podrá 
pasar de tres meses. 

19. Vacarán asimismo las Regencias y Cátedra por cualquie- 
ra otra colocación dentro y fuera de la Orden. 

20. Los Regentes y Catedrático no podrán ser elegidos para 
el empleo de Rector ni para otro oficio alguno del Colegio, fuera 
del de Consiliarios, pues los demás serán incompatibles con su 
cargo, así como lo son con las funciones á él anejas. 

21. Como las funciones de los Regentes son enteramente re- 
lativas al oficio de la literatura, se reserva la expresión indivi- 
dual de ella para el título iii de este Reglamento. 

De los Colegiales de número. 

Los Colegiales de número serán lO, los cinco teólogos y 
los ¿inco restantes canonistas, según está declarado por el artícu- 
lo 3." del nuevo Plan. 

2. *^ Cada uno gozará de la ración, vestuario y asistencia del 
Colegio, que están declarados en el capítulo 11, título i de este 
Reglamento. 

3. ° Estos goces, á excepción del vestuario, serán sólo por el 
tiempo de su residencia y personal asistencia en el Colegio, sin 
que por ausencia ú otra causa, pueda pretender ningún Colegial 
se le abone lo que no hubiere comunicado. 

4. ° El vestuario se pagará íntegramente á todo Colegial de 
número á razón de 730 reales al año; pero se rebajarán de esta 
cantidad los abonos que por cualquier título tuviere que hacer el 
Colegial, en caso de no pagarlos separadamente. 

5. ° El Colegial de número residirá en el Colegio por tiempo 
de nueve años, contados desde el día de San Lucas, después de 
su venida al Colegio. 

6. ° Como las colegiaturas de número se llenarán por perso- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 5 I 

ñas que estén en las supernumerarias, se declara que el tiempo 
corrido en éstas se contará en los dichos nueve años, con arre- 
glo al art. 4° del Plan. 

7. ° Si alguno viniere al Colegio con grado de Bachiller en fa- 
cultad mayor, la duración de su beca, ya sea de número ó super- 
numeraria, no será más que de cinco años, contados en la forma 
que V3. dicho y según el espíritu de las primeras constituciones. 

8. *^ A todo Colegial de número se costeará íntegramente por 
el Colegio el grado de Bachiller en su Facultad, cuando se halla- 
re en estado de tomarle, con arreglo al art. 6° del Plan. 

9. ° Asimismo se le abonarán las dos terceras partes del cos- 
te del grado por esta Universidad, siempre que le quiera tomar 
en su Facultad respectiva, según el art. 7.^ del mismo Plan. 

10. Ningún Colegial podrá cambiar de Facultad, ni dejar de 
seguir la que pertenezca á la beca que ocupare, pues sobre este 
punto no se concederá la menor dispensa, por ser contrario á las 
constituciones y al bien de los estudios. 

11. Las colegiaturas de número vacantes, se proveerán por 
oposición entre los Colegiales supernumerarios, en la forma que 
se dirá en el título iii de este Reglamento. 

12. Cumplidos los nueve años, ningún Colegial de número 
podrá permanecer en el Colegio con el pretexto de graduarse, 
seguir oposiciones á Regencias, Hospedería ni otro alguno, pues 
deberá remitirse inmediatamente al Sacro Convento, para residir 
en él y seguir los últimos estudios que allí se establecerán, con- 
forme á los artículos 9.° y lo del nuevo Plan. 

13. Si algún Colegial de número fuere promovido al Rectora- 
do ó á alguna de las Regencias ó Cátedras del Colegio, vacará 
inmediatamente su beca y se procederá á proveerla. 

14. Los Colegiales de número tendrán voto en todas las Jun- 
tas de Comunidad y en cualesquiera materias que se trataren 
•en ellas. 

15. Tendrán también voz pasiva para ser elegidos á los ofi- 
cios y cargos del Colegio, concurriendo en ellos las circunstan- 
cias que se señalarán para cada uno. 

16. Si alguno pasare á Colegial de número antes de cumplir 



52 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA MLSTORIA 

el año primero de Colegio, entonces podrá asistir á todas las Jun- 
tas, pero no tendrá voto en alguna de ellas hasta cumplido el año. 

17. Tampoco podrá ser elegido en este primer año para Ios- 
oficios de Consiliario, Maestro de ceremonias, Secretario de ca- 
pilla, Bibliotecario, Analista ni Archivero, aunque fuere Bachi- 
ller en facultad mayor; pero sí para las veedurías y oficios me- 
ñores. 

18. Cada Colegial de número contribuirá al Colegio por re- 
presentación de la contribución de entrada, que antes se hacía 
para dotación de capilla, librería, utensilios, muebles, etc., la can- 
tidad anual expresa en el capítulo primero, título primero de este 
Reglamento. 

19. La antigüedad de los Colegiales de número se contará^ 
primero por el grado, y luego por la fecha de entrada á la cole- 
giatura supernumeraria. 

De los Colegiales supernumerarios. 

Todo conventual, hecha su profesión, vendrá inmediata- 
mente al Colegio á seguir la carrera de estudios, según lo man- 
dado en el art. 2.° del nuevo Plan. 

2. ° Ningún pretexto de pobreza, cortedad de genio, debili- 
dad de complexión ni otro semejante excusará de esta obliga- 
ción, porque cuantos entran en el Sacro Convento la tienen de 
instruirse para servir á la Orden, á la Iglesia y al Estado, según 
sus fuerzas; y dándoseles en el Colegio todo lo preciso para su- 
honesta sustentación, ninguna causa bastará á dispensarlos de 
ir á él. 

3. ° Por esto en los primeros quince días siguientes á la pro- 
fesión, se prepará todo conventual para venir al Colegio, y se 
presentará en él dentro de otros quince días, contados desde el 
vencimiento de los primeros. 

4. ° De su salida del Convento y su presentación en el Cole- 
gio se dará cuenta al Real Consejo de las Ordenes por el Prior y 
Rector, respectivamente, para acreditar el cumplimiento de la 
obligación que va dicha. 



JOVELLAXOS y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 53 

5.° Llegado al Colegio gozará el supernumerario de la misma 
ración y asistencia que los Colegiales de número, bajo las reglas 
prevenidas, pues en este punto no habrá diferencia alguna entre 
4inos y otros. 

6° La duración de estas colegiaturas será igual á las de nú- 
mero; esto es, de nueve años, y los corridos en unas serán con- 
tados cuando pasaren á otras, como está prevenido en el nue- 
vo Plan. 

J.*^ El tiempo que mediare entre la llegada del supernumera- 
rio al Colegio y el principio del curso próximo no se contará en 
■el primer año de Colegio ni en los nueve de colegiatura; pero sí 
será destinado al estudio de Humanidades, como se dirá en su 
Jugar. 

8. ° El Colegial supernumerario no elegirá Facultad hasta que 
haya pasado el primer año, contando como va dicho, y entonces 
■elegirá, con acuerdo del Rector, la que más conviniere. 

9. ° Esto no se entiende con el que viniere graduado de Ba- 
chiller en Facultad, mayor, el cual seguirá aquélla en que estu- 
\ iere graduado, y sólo podrá entrar en la colegiatura de número 
•de su Facultad. 

10. En esta elección procurará el Rector que haya entre los 
supernumerarios igual número de teólogos que de canonistas, 
para que si se verificasen las vacantes de las colegiaturas de nú- 
mero, se hallen sujetos de todas Facultades que se opongan á 
Á ellas, y en la Orden haya siempre personas capaces de llenar 
sus varios ministerios. 

11. Pero el Rector procurará, en cuanto pueda, conciliar 
■esta máxima con la inclinación del Colegial supernumerario y 
■con sus conocimientos y disposiciones naturales para sobresalir 
•on una ú otra Facultad. 

12. También serán obligados estos Colegiales á pagar anual- 
mente al Colegio, para los fines antes indicados, la contribu- 
ción de 85 reales, de que en general se habla al capítulo prime- 
ro del título primero. 

13. Los Colegiales supernumerarios serán miembros de la 
< inmunidad como los de número, asistirán á todos sus actos y 



54 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ejercicios, y se les mirará y atenderá con el mismo amor y con- 
sideración que á los demás. 

14. Mas como convenga establecer algunas diferencias que 
les sirvan de estímulo para aspirar á las colegiaturas de número, 
se declara que deberá haber las siguientes: 

15- Que el Colegio sólo abonará á los supernumerarios, por 
razón de vestuario, 500 reales vellón al año. 

16. En el orden de la Comunidad no serán contados sino 
después de los Colegiales de número, sea la que fuere su anti- 
güedad, y este orden se guardará en los asientos, votos y demás 
que piden los actos y concurrencias comunes. 

17. Aunque serán llamados y deberán asistir á las Juntas de 
Comunidad, no podrán votar en ellas sino en la forma siguiente: 

18. En el primer año de la colegiatura supernumeraria, sólo 
podrán entrar en las Juntas relativas á literatura, aunque no ten- 
drán voto en ellas. 

19. Cumplido el primer año, si estuvieren graduados de Ba- 
chiller en Facultad mayor, asistirán á todas las Juntas, y votarán 
en todas las materias pertenecientes á literatura y disciplina, 
pero no en los negocios de economía y de hacienda. 

20. No teniendo este grado, sólo podrán votar en los puntos 
de disciplina, pero no en los de literatura y hacienda, aunque 
asistirán á sus Juntas. 

21. En los puntos que no tienen voto los supernumerarios,, 
tampoco podrán hablar y discurrir si el Rector no les preguntare 
ó se lo mandare, y en este caso su dictamen será sólo delibera- 
tivo y no decisivo, no formará número, ni será contado para las 
resoluciones. 

22. A todo supernumerario que quiera recibir el bachillerato 
se le costeará por el Colegio, pero nada se le abonará al que as- 
pirase al grado de Licenciado, para que así apetezcan las cole- 
giaturas de número, á las cuales solamente está concedido el 
abono de las dos terceras partes del coste de este grado por el 
artículo 7.° del nuevo Plan, capítulo v. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 



55 



De los familiares. 

1. ^ Habrá en el Colegio perpetuamente para el servicio de 
la Comunidad cinco familiares, que sean sujetos de probidad, 
acreditada conducta y capaces de desempeñar cumplidamente 
los encargos y ministerios que se les confiaren. 

2. ° No podrá ser nombrado familiar ninguno que tenga pa- 
rentesco conocido con el Rector, Regentes ni Colegiales, según 
está prohibido en las constituciones. 

3. " Los familiares gozarán la ración que queda señala en el 
capítulo II del título i de este Reglamento. 

4. ° La elección de los familiares se hará por el Rector, con 
acuerdo de los Consiliarios y la Comunidad, á quien se le dará 
cuenta de ella y la confirmará, siempre que no la tachare de in- 
habilidad ó defecto substancial en la persona del elegido. 

5. *^" Pero una vez admitido el familiar, no podrá ser despedi- 
do sino por acuerdo de la Comunidad, ni ésta procederá á ha- 
cerlo sino á propuesta del Rector, hecha con acuerdo de los 
Consiliarios. 

6. ° Los familiares serán criados comunes del Colegio, y asis- 
tirán á todos y á cada uno de los Colegiales en cuanto les fuere 
necesario en sus cuartos y personas. 

7. ° Por consecuencia, todos los Colegiales tendrán derecho 
á llamarlos y encargarles y mandarles hacer lo que necesitaren 
para su precisa asistencia, y los familiares estarán obligados á 
obedecerlos. 

8. '^ El Rector cuidará de que estos criados comunes asistan 
con fidelidad y respeto á los Colegiales, pues su auxilio será tanto 
más preciso á éstos, cuanto se les prohibe por punto general ser- 
virse de criados particulares. 

g."" Pero los Colegiales cuidarán de no ocupar á los familiares 
sino en cosas justas y necesarias, considerando que su ministerio 
es común; que además de atender al servicio de todos, deben 
desempeñar los encargos particulares á cada uno, y sobre todo, 
que son tabién acreedores al descanso. 

10. Así, que cuidará el Rector de que sean tratados por los 



56 BOLETÍN DE I-A REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

Colegiales con humanidad y decoro, y de que no se grave su mi- 
nisterio con ajamientos y humillaciones que hagan más dura y 
desagradable su condición. 

11. Si acomodare al Rector valerse de un solo familiar para 
su particular asistencia, podrá elegirle para ella, y entonces de- 
clarará la excepción que debe gozar de otras obligaciones incom- 
patibles con este destino. 

12. Y si también juzgara más conveniente dividir la asisten- 
cia de los individuos del Colegio entre los familiares, el Rector 
hará esta distribución, señalando á cada uno las personas que 
debe asistir. 

13. Finalmente, cuidará el Rector de que los familiares se 
dediquen al estudio de alguna Facultad, y que no se les ocupe el 
tiempo de tal manera que no les quede alguno que destinar á 
este objeto, considerando que es del honor de las Comunidades 
literarias ayudar en las carreras á los que por falta de medios las 
siguen á su sombra. 

14. Los familiares serán encargados de diferentes ministerios, 
cuyas funciones y obligaciones se expresarán en su lugar por se- 
parado. 

Capítulo III. 

De los oficios del Colegio y sus obligaciones. 
De la elección de oficios. 

1. ^ El Rector será nombrado como hasta aquí, por S. M., á 
consulta del Real Consejo de las Ordenes. 

2. ° Ninguno podrá ser consultado por esta dignidad que no 
se hallare graduado de Licenciado por esta L^niversidad, según 
está mandado por S. M. en el art. 8.° del nuevo Plan. 

3. ° Tampoco podrá obtener este cargo el que no fuere sa- 
cerdote, como está prevenido en las antiguas Constituciones. 

4. ° La duración de este empleo será de cuatro años solamen- 
te, con arreglo á constitución, salva siempre á S. M. la facultad 
de prorrogar este plazo, y al Real Consejo de representar la uti- 
lidad de esta prorrogación. 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 57 

5. ° Los Regentes y el Catedrático de Humanidades serán 
nombrados por el Real Consejo de las Ordenes en concurso d» 
rigurosa oposición, hecha á su presencia, como también está 
mandado por S. AI. en el art. 5.° del nuevo Plan. 

6. ° Tampoco podrán aspirar á estos empleos los que no fue- 
ren Licenciados por esta Universidad en la Facultad á que per- 
teneciere la regencia, según el citado art. 5-" del Plan. 

7. ° Declaramos, no obstante, que para obtener la de Huma- 
nidades, no sólo bastará el grado de Licenciado de Teología ó De- 
recho canónico, sino también el de maestro de Filosofía por esta 
Universidad. 

8. ° Los oficios de consiliarios, Maestros de ceremonias, Se- 
cretario analista, Bibliotecario y Archivero, serán nombrados 
])or la Comunidad, á propuesta del Rector, y su duración será 
indefinida, pues sólo vacarán por muerte, ascenso ó cumplimien- 
to de la beca del que los obtuviere. 

9. ° Estos oficios sólo podrán recaer en Colegiales de núme- 
ro, graduados de Bachiller, y no en los supernumerarios, aunque 
lo estuvieren. 

10. Los veedores de despensa, refectorio, cocina, cantina, 
capilla, enfermería, ropería y portería, serán anuales, y de nom- 
bramiento del Rector en Junta de Consiliarios. 

11. Para estas veedurías podrán ser nombrados promiscua- 
mente los Colegiales de número no graduados y los supernume- 
rarios Bachilleres en Facultad mayor, á excepción del veedor de 
portería, que podrá ser de cualquier clase, ó el más nuevo, como 
hasta aquí, á arbitrio del Rector. 

12. Los oficios de despensero, refitolero, capillero, enferme- 
ro y ropero, que tendrán los familiares, serán asimismo nom- 
brados por el Rector, y la duración de ellos será á su arbitrio, 
pudiendo ser trasladados de un oficio á otro ó encargados de 
uno, dos ó más á un mismo tiempo, siempre que el Rector, con 
consejo de los Consiliarios y del respectivo Colegial veedor, lo 
determinase así. 

13. El portero, que deberá ser de la entera confianza del 
K'f'ctor, podrá ser nombrado por él, y en su arbitrio estará con- 



1^8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tinuarlc ó renovarle, cuando y como le pareciere, oyendo en 
este caso el dictamen del veedor de portería, por estar enterarlo 
de su conducta mejor que otro alguno. 

14. T>a elección de los oficios propuestos se hará, luego que 
cada uno vacare, en Junta convocada con cédula ante diem y 
congregada en la rectoral. 

15. En esta Junta, á que asistirá toda la Comunidad, tendrán 
voz activa los Colegiales de número, aun cuando no la tengan 
pasiva para ser elegidos; mas no tendrán una ni otra los super- 
numerarios que no fueren Bachilleres en Facultad mayor. 

16. La elección se hará en la forma y según las reglas comu- 
nes, por votos públicos, oída la propuesta y precedida delibera- 
ción, quedando al arbitrio de la Comunidad dispensar alguna de 
las calidades arriba prescritas para los elegidos, cuando el Rec- 
tor, de acuerdo con los Consiliarios, lo propusiere así, y no en 
otro caso alguno. 

17. Encargamos al Rector que en sus propuestas y nombra- 
mientos tenga siempre á la vista la aptitud y calidades de los su- 
jetos para los respectivos ministerios, pues de ello penderá el 
buen desempeño de los oficios de la Comunidad y su provecho- 
so gobierno. 

De los Consiliarios. 

1. ° Los Consiliarios serán elegidos por la Comunidad en la 
forma que queda prevenida, y su ministerio durará por todo el 
tiempo de la colegiatura de los que fueren. 

2. ° Podrán ser elegidos los Regentes y Catedrático de Huma- 
nidades para los empleos de Consiliarios, porque creemos que 
sus obligaciones pueden ser compatibles con las funciones de su 
ministerio, y por no defraudar al Rector del auxilio que hallará 
en su prudencia y consejos. 

3. ° No podrá ser nombrado Consiliario ningún Colegial su- 
pernumerario, pues sobre necesitar estos empleos de conoci- 
mientos y experiencias que regularmente no concurrirán en los 
nuevos, su falta de representación en la Comunidad los excluye 
del gobierno, hacienda y disciplina, como se verá después. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 59 

4.^ En poder de los Consiliarios existirán siempre dos de las 
tres llaves del arca de caudales del Colegio, y en calidad de cla- 
veros deberán asistir personalmente con ellas al cuarto del Rec- 
tor, siempre que se haya de hacer entrada ó salida de caudales 
en dicha arca, según lo establecido al capítulo iii del título i. 

5/' Será de su cargo entender en todas las cuentas del Cole- 
gio, reconocer los asientos y recados de su justiñcación, formar- 
las en los libros general y de arcas y ayudar al Rector en cuanto 
sea relativo al g-obierno de la hacienda de la Comunidad. 

6° Lo será igualmente sentar y ñrmar todas las partidas de 
entrada y salida en el libro de arcas, enterarse de los objetos de 
que provienen ó á qué se destinan y recoger los libros ó cartas 
de pago que se dieren. 

También deberán intervenir los libramientos que se des- 
pacharen ó recibieren para cobranzas del Colegio, así como los 
recibos ó cartas de pago dados en su favor. 

8. ° Reconocerán con el Rector el estado y cuenta mensual, 
cotejándolos con los manuales, diarios y recados de justifica- 
ción, liquidándolos y aprobándolos en la forma prevenida en el 
título I. 

9. ° Formarán asimismo con el Rector la cuenta general anual, 
ajustándola y liquidándola según los estados mensuales y libros 
de asientos generales, y aprobándola y firmándola, como tam- 
bién el estado general, que se debe presentar á la Comunidad 
con los recados de justificación. 

10. A este fin el Rector procurará proponer, y la Comuni- 
dad elegir para el empleo de Consiliarios, sujetos inteligentes en 
cuentas y manejo de hacienda, para que el gobierno de este im- 
portante ramo sea siempre bien y ordenadamente dirigido. 

11. El Rector procederá, con consejo y acuerdo de los Con- 
siliarios, á hacer por mayor las prevenciones necesarias á la sus- 
tentación del Colegio y para cualquiera otro gasto de grave con- 
sideración é importancia. 

12. También tomará su consejo en aquellos negocios graves 
de gobierno que por su naturaleza no pertenecieren á la decisión 
de la Comunidad, y los Consiliarios procurarán asistirle y ayu- 



6o 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



darle en el desempeño de las funciones de su ministerio, como 
auxiliares de su solicitud. 

13. En suma, la buena distribución de la hacienda del Cole- 
gio, la observancia de su disciplina y los progresos del estudio 
doméstico serán los principales objetos de la solicitud de los 
Consiliarios, y el cuidado de evitar en ellos todo desorden y de 
ayudar al Rector en las funciones relativas al mismo fin, debe- 
rá caracterizar su celo. 

Del Maestro de ceremonias. 

1. ° El Maestro de ceremonias será elegido como los demás 
oficios, y durará todo el tiempo de la colegiatura del que fuere 
nombrado para este cargo. 

2. ^ Este oficio no podrá recaer en los Regentes ni en los Co- 
legiales supernumerarios; en aquéllos, por no distraerlos de sus 
obligaciones, y en éstos, por las razones contenidas en el núme- 
ro 3.° del párrafo antecedente. 

3. ° El principal objeto de este oficio será velar cuidadosa- 
mente sobre la observancia del presente Reglamento en todos 
sus artículos, advirtiendo á cada uno de los individuos las faltas 
en que hubieren incurrido para que las evite, ó dando cuenta al 
Rector para que las corrija por sí ó con la Comunidad cuando su 
importancia lo pidiere. 

4° En el desempeño de este ministerio será el Maestro de 
ceremonias tan exacto como circunspecto, no dejando pasar sin 
advertencia aquellos ligeros principios de inobediencia por don- 
de empieza siempre la violación y el desprecio de las leyes é 
institutos más santos, ni gravando ni recriminando los pequeños 
descuidos, que son como inseparables de la humana flaqueza. 

5.° También será mu}^ circunspecto en el modo de hacer sus 
advertencias, así en público como en secreto, guiándose siempre 
por el espíritu de amor fraternal que debe reinar entre los miem- 
bros de una misma Comunidad, y advirtiendo que el áspero é 
injurioso lenguaje, exasperando en vez de corregir, hace menos 
})rovechosas las amonestaciones. 



lOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 6l 

Ó."' La materia y el grado de las contravenciones serán la 
medida de su celo, el cual deberá ejercitar más cuidadosamente 
acerca de aquellos puntos de disciplina institucional y literaria 
de cuya observancia penden los progresos de los Colegiales en 
la virtud y en las letras, y, por consiguiente, el bien del instituto 
del Colegio y el decoro de sus individuos. 

7. " En los actos en que la Comunidad se congregare, ya sea 
para tratar materias de gobierno, ya para funciones y oficios re- 
ligiosos ó, en fin, para ejercicios literarios, cuidará el Maestro de 
ceremonias de que se observe la mayor circunspección, conside- 
rando que entonces es cuando los individuos deben manifestar el 
respeto que profesan al Cuerpo de que son miembros y apare- 
cer en la Comunidad con todo el decoro que pide su instituto. 

8. ^ Pero á presencia del Rector nunca dirigirá el Maestro de 
ceremonias la palabra á ningún individuo para prevenirle ó co- 
rregirle; pues si alguno lo mereciere, lo reservará en el mismo 
acto al Prelado para que por sí provea, á no ser que el caso me- 
rezca más señalada corrección, pues entonces se reservará para 
cuando sea tiempo oportuno. 

9. ° Hará el Maestro de ceremonias que los Colegiales que 
entraren de nuevo lean repetidamente el presente Reglamento, 
y se enteren no sólo de sus actuales obligaciones, sino también de 
todos los cargos y oficios del Colegio, pues que habrán de ocu- 
parlos algún día. 

10. Cuidará también de que los familiares lean y estudien, 
en particular cuanto es respectivo á los ministerios que se les 
deben fiar. 

11. Del mismo modo cuidará de la limpieza y aseo de todos 
los individuos del Colegio, así en sus cuartos como fuera de ellos, 
recomendándoles muy particularmente este cuidado, como tan 
propio de una honesta y distinguida educación. 

12. En esta parte procurará que se huya de todo exceso, re- 
prendiendo con igual cuidado el desaliño y falta de limpieza en 
el vestido, como dañosos á quien incurre en ellos é indecentes á 
los ojos de los demás, y la estudiosa compostura, que sólo supone 
orgullo y liviandad de ánimo. 



62 



BOLETÍN DE I-A RE\r. ACADEMIA DE LA HISTORIA 



13. Será de su cargo advertir la necesidad de renovar el ves- 
tuario á cada individuo, dando cuenta al Rector para que dispon- 
ga se haga en la forma que está prevenido. 

14. Cuidará que en los oficios de Capilla se observe por to- 
dos la modestia y recogimiento interior, que son el mayor indicio 
de la virtud y califican la verdadera devoción. 

15. En los ejercicios literarios cuidará, tanto de que se deje 
á cada individuo la honesta libertad de preguntar, argüir y re- 
plicar, que es inseparable del deseo de alcanzar la verdad, como 
refi'enar las acaloradas y tenaces porfías, que sólo pueden nacer 
de orgullo y vana presunción. 

16. Sobre todo cuidará de que brille en estos ejercicios aque- 
lla urbanidad literaria, que tanto los recomienda, y de que nin- 
guno se arroje á usar de voces descompuestas ni de gestos y 
palabras que supongan menosprecio de los demás, porque estos 
vicios, tan reparables en sí mismos, lo son mucho más entre los 
individuos de una profesión y Comunidad. 

17. Cuanto diga relación con la observancia ritual de las ce- 
remonias y formalidades de todos los actos públicos y privados 
del Colegio, será objeto de la solicitud del Maestro de cere- 
monias. 

18. En consecuencia de esto, cualquier oficio ó paso de aten- 
ción y obsequio, cualquiera visita ó encargo que hubiere que ha- 
cer á nombre de la Comunidad ó de su prelado, se desempeñará 
por medio del Maestro de ceremonias. 

19. Será también de su obligación desempeñar cualquiera 
otra función ó encargo relativo á su ministerio que le hiciere el 

I Rector, aunque no esté aquí expresado; porque esta subordina- 

ción es el primer deber de todos los individuos y oficiales de la 
Comunidad. 

Del Bibliotecario. 

1. ° El oficio de Bibliotecario será también perpetuo y elec- 
tivo, según las reglas que quedan señaladas para los demás. 

2. ° Será de su cargo cuidar de la Biblioteca del Colegio, de 
custodiarla, conservarla y del buen uso de sus libros y efectos. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 63 

3. ° Cuidará primeramente de la limpieza, comodidad, venti- 
lación y abrigo de la Biblioteca para que .no sea una mansión 
desagradable á los individuos del Colegio; antes por el contrario, 
atraiga y detenga á los que necesiten ó deseen venir á estudiar 
en ella. 

4. ° A este fin, el Colegial bibliotecario se valdrá del ministe- 
rio del familiar que tuviere el título de librero, así para cuidar 
del aseo y abrigo en la Biblioteca, como para la compra de las 
cosas que se necesiten en ella, cuyas cuentas ajustará, intervi- 
niéndolas, siendo mensuales, según las reglas prescritas. 

5. ° Puesto que la Biblioteca ha de tener un fondo señalado 
de dotación y aumento, cuidará el Bibliotecario muy particular- 
mente de la buena inversión de sus caudales, y de que se vayan 
destinando á los objetos de su cargo por el orden siguiente: 

6° Cuidará de que la Biblioteca esté bien surtida de víveres, 
esteras y braseros, según los tiempos, así como de estantes, ban- 
cos, mesas, sillas, atriles, tinteros y papel para el uso de los Co- 
legiales. 

7. ° Se previene, para evitar el riesgo de incendios, que los 
braseros deberán estar colgados sobre pie ó tarima alta, que ten- 
drán siempre campana que los cubra, cuidando el Bibliotecario 
de que no sean descubiertos ni movidos sino con necesidad. 

8. ° Cuidará también de que en la compra de libros se siga el 
ordea señalado por la importancia de sus objetos, por ejemplo, 
Escritura, Concilios, Santos Padres, Códigos legales y canónicos, 
Filosofía, Historia, Bellas artes, etc. 

9. ° Mas no se empeñará en completar de una vez ningún 
ramo particular de doctrina, pues que esto cedería en perjuicio 
de los demás, sino que irá alternando y adquiriendo sucesiva- 
mente lo mejor y lo más necesario de cada uno de ellos. 

10. Siguiendo este orden y objetos, no se empeñará en reco- 
ger cuanto está escrito en cada ramo de doctrina, cosa que no 
sería provechosa ni posible, sino que observará rigurosamente 
las siguientes máximas: 

1 1. Que en cada uno deberá preferir los libros textuales, que 
son las fuentes de las Ciencias ó Facultades mayores, por ejem- 



64 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pío: para la Escritura sagrada, las políglotas y biblias; para los 
Concilios, las colecciones, actas é historias particulares; para ios 
Santos Padres, los más antiguos apologistas de la religión y los 
que les siguieron por su orden; para uno y otro Derecho, las más 
puras ediciones de los cuerpos legales, puesto que el estudio de 
semejantes obras es el que verdadera y propiamente puede for- 
mar hombres sabios en las mismas materias. 

12. Que prefiera siempre las obras de grandes colecciones, 
tanto generales como particulares, á los libros ó tratados par- 
ticulares y sueltos, no sólo por la gran ventaja que hay en tener 
á la mano todo lo mejor de cada objeto, con las ilustraciones y 
noticias más escogidas y reconocidas, y la historia de cada ramo 
de literatura, sino también porque sólo así se puede formar sin 
enorme dispendio una biblioteca abundante y completa para un 
instituto particular. 

13. En la compra de libros preferirá siempre las ediciones 
más puras y correctas, las más completas y bien ilustradas, á las 
más adornadas y aun á las más baratas; huyendo con igual cuida- 
do de la manía de poseer los libros en que más sobresale el lujo 
tipográfico, que de la de amontonar libros, aunque de impresio- 
nes furtivas é infieles, sólo porque son de corto precio. 

14. Debiendo poseer todo Colegial los libros necesarios para 
su particular estudio, según el nuevo establecimiento, tendrán 
que concurrir á la biblioteca para leer y estudiar en ella las obras 
costosas de que no pueden estar surtidos, y cesará desde ahora 
la libertad que cada Colegial ha tenido hasta aquí de llevarse á 
su cuarto los libros que le parecía. 

15. El Bibliotecario cuidará de que esto se observe inviola- 
blemente, sin negarse por eso á que con grave, justa y conocida 
necesidad, logren los individuos del Colegio el uso de algún libro 
ú obras que temporalmente, y para algún ejercicio señalado les 
hiciere falta, cuyo punto se deja á su prudencia y la del Rector, 
y se lo recomendamos muy particularmente. 

ló. Aunque estas gracias no deberán ser comunes, para evi- 
tar los extravíos á que pudieran dar ocasión, el Bibliotecario ten- 
drá un libro de conocimientos, y en él se sentará el sujeto á quien 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 65 

se hubiere entregado el libro, con expresión del título y volumen 
de la obra á que pertenezca. 

17. Esta partida se deberá firmar por el mismo individuo 
que recibiere el libro, y sin esta formalidad no permitirá el Bi- 
bliotecario que salga ninguno de la biblioteca. 

18. A la restitución del libro que se hubiere sacado, se bus- 
cará la partida de entrega, y al margen de ella pondrá el Biblio- 
cario: he recibido en tantos...^ rubricando esta nota y cuidando 
de ello el que devolviere el libro, para quedar absuelto de su 
obligación. 

19. Cuidará el Bibliotecario de que estas devoluciones se 
hagan con exactitud, sin permitir que ningún individuo se abro- 
gue el uso exclusivo de las obras que pertenecen al de todos, 
ni que anden fuera de la biblioteca por más tiempo del ne- 
cesario. 

20. Cuidará asimismo de que los libros sean bien tratados 
por las personas á quienes se entregaren, encargando en el uso 
de ellos aquel aseo que es de esperar de la afición y aprecio con 
que se disfrutan, y que además es una obligación de quien usa 
de lo ajeno. 

21. En los últimos días de Junio y Diciembre, el Bibliotecario 
cerrará las partidas de conocimientos, haciendo que todos los 
libros sean restituidos á la biblioteca, y sentando una partida 
general en que se dé por entregado de ellos, haciendo después 
para el semestre futuro nuevas partidas de asiento de los mis- 
mos ó de otros libros que salieren, con la formalidad que va 
indicada. 

22. Esta diligencia deberá ser autorizada por el señor Rector 
y Consiliarios, y firmada de los mismos y del Bibliotecario; de 
este modo, y por un término medio entre la absoluta prohibi- 
ción y la libre facultad de sacar los libros de la biblioteca, espe- 
ramos hacer que sea de general uso y provecho del Colegio con- 
servarla íntegra y completa y evitar los extravíos, que son tan 
frecuentes en otras. 

23. P^l ]3ibliotecario cuidará también de que en la biblioteca 
se guarde un profundo silencio, porque pudiendo hallarse leyendo 

To.Mo Lxiii 5 



66 BOrETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

muchos á un tiempo, ninguno sea incomodado ni distraído de 
aquella atención que pide la buena y reflexiva lectura. 

24. Deberá hallarse bien enterado no sólo de todas las obras 
y tratados que contiene la biblioteca y su ordenada situación 
para indicar su paradero á quien las necesitare, sino también, en 
cuanto fuere posible, de cuáles son aquellos de más escogida 
doctrina y en que se hallan más clara y abundantemente trata- 
das las materias, puntos ó cuestiones que cada uno buscase, para 
que su auxilio pueda ser provechoso á los demás que no tengan 
manejo y conocimiento de libros. 

25. Los manuscritos pertenecientes á literatura existirán 
siempre en la librería, colocados con separación y conservados 
con tanto más particular cuidado, cuanto su pérdida es irrepa- 
rable, ó por lo menos no puede recuperarse sin gran dispendio. 

26. Cuidará de tener con separación, y bajo distinta llave, 
los libros prohibidos, y no permitirá su lectura sino á los que 
tuvieren licencia. 

27. Será de su cargo formar dos índices ordenados y comple- 
tos de todas las obras, y otro de los manuscritos, ambos por el 
orden de los apellidos de sus autores, y en las anónimas por el 
de sus títulos, según orden alfabético. 

28. Separadamente tendrá un suplemento para anotar todos 
los libros que se fueren comprando, y de ellos formará índice por 
el mismo orden, y al fin de cada año, ó siempre que parezca 
necesario, cuidará de refundirlos en el general, formándose de 
nuevo. 

29. En la formación de listas para las nuevas compras de 
libros y formalidades con que debe hacerlas, se atenderá á lo 
mandado en las constituciones y reglas prevenidas al capítulo iir 
del título I de este Reglamento. 



(Se continuará,) 



José Gómez Centurión, 

Correspondiente. 



ACINIPO 



67' 



n 

« ACINIPO » 

Memoria escrita por D. Aniofiio Madrid Muñoz; ht forme redactado por 
D. Antonio Bldzquez^ en virtud de acuerdo de la Academia. 

Al informar á la Academia respecto de la Memoria remitida 
por el Sr. Madrid ]\Iuñoz, nuestro Correspondiente en Ronda, 
voy á ser muy parco, aunque me aparte de la costumbre gene- 
ralmente seguida. No penséis que á ello me mueve el afán de 
rectificaros, pues yo nunca podría hacerlo con acierto, sino el 
deseo de que el trabajo á que estas líneas se refiere llegue al 
lector sin prejuicios, y sobre todo sin anticipación de ideas y de 
detalles que le quitarían su novedad. No sé si con esto cumplo 
acertadamente el mandato de esta Corporación; yo creo que sí, 
pues más que desflorar el trabajo, me ha ordenado que le mani- 
fieste mi opinión, y como ésta es favorable á un estudio en que 
se describe el estado actual de las ruinas de Acinipo, denomi- 
nadas hoy de Ronda la Vieja, y la reseña se ajusta á su objeto y 
está escrita claramente; el autor ha examinado los vestigios de 
la antigua población, los restos de sus edificios y muros, nos re- 
produce en excelentes fotografías lo más notable y es persona 
inteligente y culta, mi voto es favorable desde luego á la impre- 
sión de la Memoria y á la publicación de algunas fotografías en 
el Boletín de nuestra Corporación. 

Pero ya que de Acinipo se trata, permitidme que llame vues- 
tra atención acerca de la comarca á que aquella ciudad pertene- 
-cía en la época de su florecimiento y grandeza, y os diga algo 
-de los que fueron sus fundadores. 

Los habitantes de Acinipo. 

Mucho se ha discutido si los celtas constituían una raza ó si 
sólo eran pueblos situados al Occidente, y larga sería la biblio- 
grafía que podría citarse respecto del asunto. ¿Mas á que? Alar- 



68 



BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



des de eruflición inútiles son los alardes bibliográficos cuando co- 
pian opiniones que por lo alejadas de toda realidad no merecen 
el honor de reproducirse una vez más, ó repiten argumentos sin 
valor, alegados anteriormente y desechados por la crítica. Todavía 
si los asuntos históricos se resolvieran por votación, cabría repe- 
tir los nombres de los que opinaron de uno ú otro modo; pero al 
tratar de dilucidar hechos históricos por medio de testimonios 
y de razones, es perfectamente inútil saber cuántos historiadores^ 
geógrafos y arqueólogos, opinaron de uno ú otro modo. 

No es esto afirmar la inutilidad de las citas; es limitarlas á la 
que estimo justificado, á saber: á hacer constar que los argumen- 
tos ó noticias que no han perdido su valor, se deben á tales 6 
cuales escritores, evitando atribuirse su paternidad y á repro- 
ducir los datos en que se funda el trabajo que se redacta; para 
que dada la época y circunstancias de los testimonios, se pueda 
apreciar su valor y comprobarle en caso necesario. 

Hechas estas salvedades, y no encontrando con referencia á 
Acinipo y su territorio datos bastantes, en publicación adecuada 
al caso, para conocer la extensión del territorio á que pertenecía,, 
cuáles eran las ciudades más notables de la comarca, su filiacióa 
étnica y hasta el significado de la voz con que genéricamente se 
la designaba, trataré de hacerlo, recogiendo lo más importante 
que haya acerca del asunto, con la sobriedad y concisión propias 
de un bosquejo, aportando así elementos para que se enlacea 
por los lectores del Boletín con los datos que en su interesante 
Memoria nos presenta el Sr. Madrid Muñoz, de quien esta Aca- 
demia espera nuevas é interesantes noticias ampliadas, si puede 
ser, á la que es su querida patria, la ciudad de Ronda, la Arun- 
da de los antiguos y aun á otras inmediatas, ya que tan buena, 
voluntad tiene para contribuir á los estudios históricos. 

Inútil, casi, resulta decir que la voz celta (y en la Céltica béti- 
ca estaba situada Acinipo) no indica relación de posición geo- 
gráfica, porque si bien Éforo (l) parece darlo así á entender,. 



(i) Éforo (350). En su tiempo llamaban indios á los que vivían en el 
Oriente, etíopes á los del Mediodía, celtas á los occidentales y escitas á. 



ACINIPO 69 

numerosos testimonios de historiadores y geógrafos nos mues- 
tran pueblos llamados celtas en casi todas las regiones del mun- 
do conocido de los antiguos, y, por tanto, en el N., en el E. y 
en el Centro, siendo ejemplo de ello los testimonios de Plutar- 
co (l), Tolomeo (2), Estrabón (3), etc. Posible es que en parte 



los del Norte, añadiendo que los celtas ocuparon casi toda la Península 
■española, ó mejor, lo que se llamaba Iberia hasta Cádiz. 

(1) Plutarco (45-125) los llama celtoscytas y extiende la céltica desde el 
Atlántico d la laguna Moeotis. 

(2~) Tolomeo Lagido (323 á 283) dice que vivían cerca del Adriático. 

(3) Dion (155-215) coloca los celtas en Cantabria y en las orillas 
del Rhin. 

Filino dice que eran celtas los cántabros y astures. 

Apiano (siglo 11, de J. C.) cita celtas en la Galla cisalpina y en el mar 
Jónico. 

Esteban de Bizancio los menciona en el monte Hermo, en Slavonia. 

Aristóteles (384-322) forma un todo con los celtas y scytas. 

Scymno de Chios habla de los que vivían en las costas opuestas á las 
gaditanas hasta el mar de Cerdeña. El río Tarteso venía de la Céltica y 
conducía estaño. 

Piteas, según Eratóstenes (276-194), dijo que desde el Estrecho hasta 
Cádiz la costa estaba habitada por los celtas. 

Polibio (210-125) decía que los celtas ocupaban desde Narbona y sus 
contornos hasta el Pirineo, é Iberia desde el Pirineo hasta el Estrecho. 

Aristóteles (384-322) cita un camino desde Italia á Iberia por los celto- 
ligures y por los celtas. También dice que los hay en España ó Iberia, y 
al tratar del Pirineo dice que está en tierra céltica. Meteorológicas, 1,13. 

Filostrato (175-249) llamó celtas á los del Rhin (lib. viii, 7 y lib. i, 24,5. 

Diodoro Siculo (época de Augusto, lib. xxxii). Es conveniente decir 
que los que tienen sus moradas tierra dentro de Marsella y entre los 
Alpes y los Pirineos se llaman celtas, pero los demás pueblos colocados 
á Occidente, que se extienden hasta Escytia, se les conoce por el nombre 
de Galos, aun cuando los romanos, sin distinguir á ningunos, dan á todos 
el nombre de galos, siendo también conocidos por el de galo-griegos, á 
causa de haberse confundido ambos pueblos. 

Tolomeo (323-283;. Europa en otro tiempo se llamó Céltica por haber 
sido ocupada por los celtas, pues no existe ninguna región que no hayan 
ocupado ellos. 

Estrabón (58 antes á 2? después) habla de ellos con referencia al Betis, 
al mar Jónico, á la Moesia. En su tiempo, todas las naciones septentrio- 
nales se llamaban célticas. Llama céltica, en particular, á la Galia. En los 
prolegómenos dice que en tiempo de Homero se llamaron scytas ó nó- 
madas todas las gentes que había en el septentrión; pero después, cuando 
fueron más conocidas las regiones del O., empezaron á recibir los nom- 
bres de celtas, iberos, celtíberos y celtoscytas, puesto que al principio, 



yo BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

fuera cierto lo que dice Kforo, aunque á ello se opone el hecho 
de que había en su tiempo y en los anteriores otros pueblos oc- 
cidentales, á quienes, sin embargo, no se llamaba celtas, sino- 
kynetas, iberos, elbisinos, mastienos y tartesios (l); pero aunque 
así fuera, con el tiempo varió el concepto y se llamaron también 
celtas los descendientes de aquellos celtas que habitaron prime- 
ramente en Occidente, y siguieron recibiendo tal nombre aun 
después de haberse trasladado á otras regiones orientales ó sep- 
tentrionales, caso en el cual ya la voz no tenía el alcance geo- 
gráfico de posición, sino el de agrupación étnica, el de puebla 
de origen distinto de aquellos entre los cuales estaba. 

Tampoco estamos conformes con otra opinión, que hace de los 
celtas una raza antropológica aparte y distinta de la de los demás 
pueblos que mencionaron los antiguos. Sin embargo, difícil es de- 
cidir si los celtas constituían una raza; porque si la antropología 
no ha llegado á determinar de un modo indiscutible qué es lo- 
que constituye las razas; si el concepto histórico de éstas ha va- 
riado tan considerablemente en el último siglo; si no se ha lle- 
gado á un acuerdo en cuanto á los caracteres y condiciones físicas 
y morales de las razas, y si, por otra parte, el número de esque- 
letos de origen celta examinados es muy limitado, ¿cómo vamos 
á afirmar la existencia de un tipo celta, de una agrupación de 
hombres.^ ¿'Dónde están, en número suficiente, los testimonios^ 
¿Acaso se han estudiado debidamente todos los restos hallados 
en los diferentes países en que estuvieron? 



por falta de noticias geográficas, todas y cada una de las gentes que ocu- 
paban diferentes comarcas, eran designadas bajo un solo nombre. 

El escoliasta de Apolonio da al Mar Adriático el nombre de Céltico^ 

Pomponio (siglo i, de J. C), dice que los artabros son celtas. 

Arriano (siglo ii) dice que la carrera cantábrica recibió de éstos el 
nombre, siendo gente ibérica, y de ella la tomaron los romanos. 

(i) Apiano (siglo ii, a. de J. C). Creo que los celtas, salvando el Pirineo,, 
vinieron mezclados con los iberos, razón por la cual se los llamaría celtí- 
beros, y conjetura que en España los fenicios, que desde los tiempos- 
antiguos hacían comercio marítimo, ocuparían algunas poblaciones. Lo 
mismo digo de los griegos, llegados por mar, los cuales tomaron asienta 
en las comarcas de Argantonio, en Tarteso. 



ACINIPO 71 

Podremos hacer conjeturas poco sólidas, recoger las noticias 
de sus usos y costumbres en los escritores de la antigüedad, ad- 
quirir referencias respecto de sus vestidos y armamento; pero, 
(facaso esto es algo inherente á la raza? ¿No cambian los pueblos 
de idioma, de viviendas, de modo de guerrear y hasta de reli- 
gión? ¿No usaban los celtas el idioma griego en las comarcas en 
que estaban en contacto y comunicación y bajo la influencia 
de los helenos? ^ Acaso los celtas españoles, y más concreta- 
mente los celtas de la Bética, no adoptaron las costumbres ro- 
manas y emplearon el modo de construir de los romanos en 
sus casas, en sus teatros y en sus templos, patentes todavía en 
la excelsa Acinipo, atalaya y mirador natural, desde donde se 
tiende la vista por extenso horizonte, según nos cuenta el señor 
Madrid ]\Iuñoz, y dieron culto á dioses traídos de la gran ciudad 
de Roma? 

Deben por esto contenerse los que, sobrados de imaginación, 
fantasean la historia sin querer; los que, acostumbrados á la lite- 
ratura florida y galana, pintan como jardín de flores el arenoso 
campo de la historia, donde sólo quedan la ruina muda, el arco 
roto y la estatua mutilada bajo el surco del arado. Nada de in- 
ventar civilizaciones concebidas por el numen fecundo y realza- 
das por la palabra maravillosa y fácil, que aquí y allá, siem- 
bra de conceptos imaginarios, de conjeturas aventuradas y de 
sonoros calificativos los sucesos de los cuales no fueron testi- 
gos presenciales, ni tuvieron directa noticia los escritores, y de 
los que sólo queda una línea sobria y concisa en el libro de la 
historia, y dejar para la novela ó para el poema, para el cuento 
ó la leyenda, su ingenio y su galanura. 

* 

* * 

Los celtas aparecen por vez primera en la Historia en Horo- 
doro (fin del siglo vi antes de J. C), si aceptamos que designó á 
los celtas bajo el nombre de gletes^ en cuyo caso, era gente ibé- 
rica, es decir, que el nombre genérico era el de iberos, y estaban 



72 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cvrca de los kynctcs ó cuneos en el S. de Portugal, en el territo- 
rio que denominamos hoy Algarbe (l). Este es, pues, su primer 
asiento hist(5rico y la primera noticia que de ellos nos queda, 
pudiéndose conjeturar que la noticia se debió á los griegos que, 
con Coloeos, llegaron de arribada á las costas de la Península en 
el siglo VII, traídos por pertinaz tormenta, desde Egipto á la opu- 
lenta Tarteso, según cuenta Herodoto (2). Este escritor da el 
nombre de celtas á un pueblo cuya situación parece ser la mis- 
ma que á los gletes asignó su antecesor. Herodoto (484-425), nos 
dijo que cynetes son los últimos pueblos de Europa, estando más 
acá los celtas, luego no eran éstos los más occidentales, con lo 
cual se rectifica la opinión de Eforo. 

Los celtas españoles vuelven á ser mencionados por Teopom- 
po (380), quien nos da también noticia de Massia, ciudad ó re- 
gión distinta de Tarteso; de Xera, población próxima á las co- 
lumnas de Hércules (quizás Jerez), y de los gletes, raza ibérica, 
que está alrededor de los tartesios (3), volviendo á insistir en que 
son iberos, como Horodoto, quien puntualiza y detalla el con- 
cepto, añadiendo que esta gente ibera habita á lo largo de la costa, 



(1) Herodoro (siglo vi, a. de J. C). La región Kynetica es lugar de Ibe- 
ria. Los gletes son una raza ó gente ibérica que está después de los kyne- 
tes. Ha de advertirse que generalmente empezaban la descripción del 
mundo en el promontorio sagrado, continuando por la costa hacia el 
mar Mediterráneo, por lo cual la voz, después, no indica lejanía, sino 
aproximación con relación á Grecia. 

En otro párrafo se lee: «Esta gente ibérica que digo habita á lo largo 
de la costa, siendo toda de una sola raza, se divide en tribus con diferen- 
tes nombres. Primeramente, los que viven en el extremo hacia el Occi- 
dente se llaman kynetes, después de los cuales, viniendo hacia el N., es- 
tán los gletes, después los tartesios, después los elbysinos, después los 
mastienos, después los calpianes, etc.» 

(2) Herodoto (484-425). Los celtas son los últimos que habitan hacia el 
Occidente, exceptuando los kynetes. Los kynetes son los pueblos más 
occidentales de Europa y junto á ellos están los celtas, ambos más allá 
de las columnas de Hércules. 

El Istro, comenzando en los celtas y en la región del Pirineo, divide 
Europa. 

(3) Teopompo (siglo iv, a. de J. C.~) dice que los gletes son de raza ibé- 
rica, que moran alrededor de Tarteso. 



ACINIPO 73 

y que siendo toda de una raza, se divide en tribus de diferentes 
nombres: los que viven en el O. dice son kynetes, después hacia 
el N. los gletes, después los tartesios, después los elbisinos, des- 
pués los mastienos, después los calpianos y... el río Ródano. En 
el siguiente siglo, Eíbro (l) reduce el pueblo ibero á una ciudad, 
y atribuye á los celtas la mayor parte del territorio que en tiem- 
po de Estrabón, que es quien conserva la noticia, se llamaba 
Iberia hasta Cádiz. Eratóstenes (año 270) dice que la costa, desde 
el Estrecho hasta Cádiz, estaba poblada por los gaiatas ó gle- 
tes (2); Asclepiades Mirleano, profesor de gramática en Anda- 
lucía, dice que los antiguos llamaron gletes á los iberos (3); Po- 
libio (4) manifiesta que era preciso distinguirlos de otros pueblos 
próximos, tales como los turdetanos y los túrdulos (que como 
los celtas, habitaban la Bética), y que los celtas se habían civi- 
lizado, no sólo por ser vecinos de los turdetanos, sino por ser 
congéneres y tener un mismo origen (lib. xxxiv, 9, I, 2 y 3. — 
Estrabón, lib. iii). 

Tienen los antecedentes apuntados importancia excepcional, 
para mostrar que no tiene razón de ser la diferenciación de ibe- 
ros y celtas, en razas distintas, puesto que varios escritores nos 
dicen que los celtas eran de raza ibera (5), mostrándonos así 



(1) Éforo (siglo IV, a. de J. C.) redujo á los iberos al perímetro de una 
sola ciudad, y atribuyó á los celtas la mayor parte de lo que en tiempo de 
este último geógrafo se llamaba Iberia hasta Cádiz; eran muy amigos de 
los griegos, y entre otras cosas, que hoy no les convienen, dice que cui- 
daban mucho de no engordar, ni tener el vientre abultado y que impo- 
nían una multa al joven que excedía la medida del cinturón reglamen- 
tario ó modelo. (Didot. -Fragm. hist. graec. 38, y siguientes.) 

(2) Eratóstenes (276-194). Según Piteas, la costa, desde el Estrecho 
hasta C.idiz, estaba poblada por los gálatas. 

(3) Asclepiades Mirleano. Los antiguos llamaban gletes á los iberos, los 
cuales les poblaron una región no muy grande. 

(4) Polibio (2 lo-i 25) dice también que los lusitanos son iberos autó- 
nomos. 

(5) Juátino (siglo ir, después). Los focenses fundaron una colonia (Mar- 
sella) en el país délos ligures, en un territorio llamado Segobriga, en el 
cual reinaba Namnus. Según la antigua escuela, los ligures eran celtas, 
dándose los nombres <le Segó y briga en muchas palabras de Galia y Es- 
paña. Namnus aparece en las monedas, y su sucesor se denomina: Coma- 



74 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que, al menos en la parte SO. de la Península, el pueblo ibero 
era el más importante y principal, con lo cual se desvanecen erro- 
res patrocinados por los que, al tratar de los celtas, se han ocu- 
pado en consultar principalmente las noticias relativas á otros 
países, donde por no haber llegado los pueblos aquí denominados 
iberos, ó haber ido en menor número ó con menor importancia 
sus emigraciones, aparecía el pueblo celta como una nación sm 
parentesco conocido con los iberos ó se daba tal nombre á las 
gentes que con ellos fueron y á las del NO. y O. de las tierras 
conocidas por los griegos (l), sin distinguir sus varias agrupa- 
ciones (2). En Francia, y en general en el Centro y N. de Euro- 
pa dejaron, sin embargo, rastros los iberos en los nombres de los 
pueblos (3), y aun en algún caso en las tradiciones, cual suce- 
dió en Inglaterra (4). 



nos en denarios de la liga de la Galla; los montañeses de los Alpes contra 
Ariosve y los germanos. (V. Canulo Julio.) 

Herodoro. Los gletes son raza ó gente ibérica. 

Teopompo (siglo iv, a. de J, C). Los gletes son de raza ibérica que mo- 
ran alrededor de Tarteso. 

Asclepiades Mirleano. Los antiguos llamaban gletes á los iberos. 

(1) Los celtas son los últimos que habitan al Occidente, exceptuando 
á los kinetes. 

Éíoro (350) dice que se llaman celtas los occidentales. 
Aristóteles (^384-322) forma un todo con celtas y escitas. 
Filostrato (175-249) llama celtas á los que habitaban junto al Rhin. 
Tolomeo Lagido (323-283). Dice que vivían cerca del Adriático. 
Plutarco (45-125). Extiende la Céltica desde el Atlántico á la laguna 
Meotis. 

(2) No distinguen los grupos célticos, además de algunos citados, Plu- 
tarco (nota anterior), Éforo, Tolomeo, quien dice que Europa en otro 
tiempo se llamó Céltica por haber sido ocupada por los celtas. 

(3) Camilo Julien, en la Historia de la Gaita, dice que la invasión 
ibérica tuvo efecto en el período 500 á 475, y se efectuó en tres grupos: 
los vascones por Roncesvalles y la costa inmediata, los ilergetas por el 
Sumport, y los ausetanos por el Perthus; y cita á este efecto los nombres 
de lluro, Bigerra, Eliberris, Calagorris ó Calagurri, y otros que se encuen- 
tran en Francia y en España. 

(4) Ya hizo notar D. Lorenzo Hervás, en su Catálogo de las lenguas^ 
la repetición de nombres. Así hay Dur y Durius; Brigantes; Lúcenos y 
Lucenses; Eboraca y Ebora; Abo, Avo y Abus; Ocelo y Ocelis; Navea y 
Navio; Deva y Devón, etc. Los nombres de Eboraca y Ébora no dejan du- 
dar su origen. 



ACINIPO 75 

También es de notar que en Andalucía, y cerca de la comarca 
en que estuvo Acinipo, hubo celtas (l) desde el siglo cuan- 
do menos, y esto nos explicará cómo siendo los celtas un pueblo 
cuyo origen se supone, sin razón, en el Centro de Europa, no tu- 
vieron que venir á la provincia de Cádiz después de largas pere- 
grinaciones, sino consolidar su estancia por medio de ciudades y 
quizás por una organización política y militar que les permitiera 
defenderse y progresar (2). 

En Estrabón figuran los célticos, túrdulos y turdetanos, sien- 
do estos últimos uno de los pueblos más cultos de la Bética, 
puesto que tenían gramática, poemas y máximas morales des- 
de hacía 6.000 años (3), dato que se ha considerado fabuloso, 
mientras se admite como cierta la antigüedad de más de 5.OOO 
que asignan al Egipto las listas de Maneton. La ciudad de Turde- 
to estaba en la provincia de Cádiz, al S. de Acinipo, ignorándose 
si dió su nombre á la región inmediata ó le tomó de ella; ésta se 
extendía en tiempo de Estrabón mucho más allá de la mencio- 
nada provincia; pero en donde aparece más manifiesta su exten- 
sión es en la obra de Tolomeo, en la cual se incluyen en los 
turdetanos de la Bética las ciudades de Canaca, Seria, Osea, Ce- 
riana, Urium, Ilipula, Setida, Iptucci, Sala, Nebrissa, Ugia, Has- 
ta, Corticata, Laelia, Itálica, Maxilva, Ucia, Carixa, Calduba, 
Paesula, Saguntia, Asindun, Nertobriga, Contributa, Regina, Cur- 
su, Mirobriga, Spoletium, Hipa Magna, Hispalis metrópolis, Obu- 
cula, Calicula, Oleastrum, Urbona, Baesippo, Phornacis, Arsa, 
Asyla, Astygis y Carmona. 

Pero además se habían extendido por la Lusitania, ocupando 
la mayor parte del territorio que hay al vSur del Tajo, y así te- 
nían las ciudades de Balsa, Ossonoba, Calipodis ñuvius ostia, Sa-' 
lacia y Cetobriga, todas en la costa; y junto al promontorio Sa- 
grado las ciudades interiores siguientes: Lacobriga, Cepiana, Bre- 



(1) Consúltense las notas anteriores. Herodoto, Herodoro, Scymno» 
Piteas, Teopompo, Éforo. 

(2) Estrabón (58 antes á 21 después) y Éforo, además de otros citados, 
hablan de su civilización. 

(3; Leyes de los turdetanos. Estrabón: Geografía, libro iii. 



76 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA fíISTORIA 

toleuni, Mirobriga, Arcobriga, Meribriga, Cattaleucos, Pyrgileucos 
y Arandis. El río Tniadiana separaba la Turdetania Bética de la 
Lusitana. 

Otro gran pueblo ocupaba grandes y extensos campos de la 
Bética; era el pueblo Túrdulo, entre cuyas ciudades estaban las 
de Setia, Ilurgi, Vogia, Calpurniana, Caeciliana, Baniana, Cor- 
duba metrópoli, Ulia, Obulco, Arcilacis, Detunda, Murgis, Sal- 
duba, Tucci, Salar (Salara, Sala), Balda (Baria, Barlar ó Balar), 
Ebora, Onoba, Ilipula magna, Selia, Vesci, Escua, Artigis, Calecu- 
la, Lacibi é Iliberris. 

Como puede apreciarse recordando la situación de algunas de 
estas ciudades, ya que no todas están localizadas hoy, ocupaban 
los turdetanos el SO. de Portugal, la provincia de Huelva y par- 
te de las de Sevilla y Cádiz; y los túrdulos las de Badajoz, Cór- 
doba y parte de Jaén, Granada y Málaga. Pero en el territorio 
que se halla en la unión de los límites de las provincias de Cá- 
diz, Sevilla y Málaga, había una comarca denominada Céltica Bé- 
tica^ que comprendía las poblaciones de Acinipo, Arunda, Arun- 
ci (l), Vama y Curgia ó Acurgia. Desde luego es indudable 
que aquí, en las sierras inmediatas á Ronda, estuvieron Acinipo 
y Arunda: lo justifican y lo prueban las ruinas, vestigios é ins- 
cripciones de los municipios Acinipense y Arundense (2), sin 
que quede la menor duda, favoreciendo aún más la reducción de 
Arunda que la de Acinipo, porque si ambas tienen lápidas geo- 
gráficas, falta en Acinipo la conservación del nombre antiguo de 
que puede ostentarse orguUosa Ronda. 

No fué Tolomeo el único escritor que hizo mención de la re- 
gión céltica, en la orilla izquierda del Betis. También nos dijo 
Plinio que en ella estaban Acinipo, Arunda, Arunci, Turobrica, 
Astigi ó Lastigi, Salpesa ó Alpesa, Saepone y Seripo. Hoy están 
descubiertas, no sólo las dos antes mencionadas de Acinipo y 
Arunda, sino las de Lastigi (en Facialcázar), y Saepona en el 
cortijo de la Fantasía. De Turobriga puede sospecharse que 



(1) En los j\Is, Aruti, Arunci, Arucci. 

(2) Inscripciones de Acinipo y Arunda. Hübner. 



ACINIPO 77. 

estuvo junto al río Turón, afluente del río ele Teba ó del Bur- 
go, según indicó el Sr. Fernández Guerra, quien, en apoyo de 
esta reducción señalaba la coincidencia de que existían en Espa- 
ña tres pueblos con la denominación de Turón, y había en la 
época romana los pueblos de Turoqua, Turaniana y Turobriga, 
en comarcas donde aquellos otros tienen su asiento, deduciendo 
de esto la correspondencia de unos y otros (l). 

Mucho se ha censurado á tan docto varón por el uso de la 
toponimia, y muchos escritores conceden escaso valor á la coin- 
cidencia de nombres; por lo mismo, bueno será hacer constar 
que más del 80 por 100 de las poblaciones antiguas han conser- 
vado sus denominaciones á través de los siglos, ya en las ciuda- 
des ó villas que las han sucedido, ya en los cerros, dehesas ó 
campos inmediatos, por lo cual debe estimarse que la indicación 
. del nombre y su conservación son indicios mucho más seguros 
que los procedimientos arbitrarios de los que censuran el método 
geográfico-toponímico. Claro es que á más de la coincidencia de 
nombres (que puede tener lugar aún á distancias considerables), 
debe haber la de hallarse dentro de la misma comarca ó territo- 
rio, y que es preciso tener gran cautela, pues hasta cuando exis- 
ten lápidas geográficas es posible la equivocación, porque al- 
gunas veces los municipios erigían ó dedicaban monumentos fuera 
de su territorio á algunos de sus hijos ilustres. Teniendo en cuen- 
ta todas estas consideraciones, nos limitaremos á afirmar la posi- 
bilidad de que Turobriga haya estado en Turón á corta distan- 
cia, tanto de Acinipo como de Arunda. Así como la convenien- 
cia de explorar toda la comarca que constituía entonces la Cél- 
tica Hética, para tratar de encontrar Arunci, Lastigi y Seripo, 
que nada tienen que ver con las poblaciones de la Beturias Tur- 
dula y Céltica de Plinio, y que es inútil buscar aquéllas en 
Extremadura ó Portugal. Compárese, como lo hemos hecho, el 
texto de Plinio con el de Tolomeo, y se verá que, independien- 
temente de la I^eturia hubo una región Céltica al otro lado del 



(i) Fernández Guerra. Dictamen sobre Mímda Pojnpeyana ^ pá^. 23. 
nota. 



78 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HIÍ5T0RIA 

Gua(lal([u¡vir, y que sus principales ciudades son las mismas de la 
región que Plinio llama solamente céltica, luego no hay que dudar 
ni un momento de que Plinio trató de ésta. 

Hübner, desorientado, quiso ver, como otros escritores, el 
nombre de Arucci en el de Arunci, y también en una inscripción, 
donde aparece una V como nombre de ciudad, se apresuró á leer, 
ó por lo menos á indicar Vama, es decir, una de las ciudades de 
la Céltica Bética, sin más serio fundamento. 

(jCuáles eran los límites de esta región? Por el N. llegaba hasta 
Facialcázar, donde estaba Salpesa; por el S. hasta Saepona, en la 
dehesa de la Fantasía, caso de que Arunci no estuviera sobre el 
río Guadarranque, que pudo recibir este nombre en tiempo de 
los árabes por la adición de la palabra genérica Guad, unida al 
nombre antiguo de Arranque ó Arranci; ó tratarse de Aruti, que 
así se escribe en algunos manuscritos, en cuyo caso sería proba- 
blemente Arriate, ciudad inmediata á Ronda, l^or el E. llegaba 
por lo menos á Turón, cerca Teba, según se ha dicho, y por el 
Oeste son más vagos; pero ha de advertirse que las comarcas 
geográficas de los pueblos antiguos no tenían formas tan regula- 
res como las demarcaciones territoriales de los tiempos moder- 
nos, como se ha podido observar ocurría con los túrdulos, que 
tenían islas ó enclaves cerca de la costa á pesar de ocupar una 
gran región en el curso medio del Guadalquivir; y, por tanto, al 
lado, y en el intermedio de ciudades célticas, pudo haber otras 
de otros pueblos. 

Aún es preciso añadir, por si alguien pretendiera citar el texto 
de Plinio en que dice que los celtas pasaron de la Lusitania á la 
Beturia céltica, que no hace referencia á la región Céltica-bética, 
sino sólo á la Beturia céltica en estas frases, y lo comprueba el 
que presentaba como hecho que venía á demostrar su aserto, que 
los pueblos que ocupaban la Beturia céltica tenían los mismos 
nombres que los de Lusitania y Celtiberia (l), por lo cual 



(i) Había otra Nertobriga en la Celtiberia, Ségeda en los Pelendones, 
Laconimurgi en Lusitania y Caleuses en Cale Lusitana. No se encuentra 
en las obras de lo3 geógrafos otra Seria, aunque sí Turiaso, y tampoco 



ACINIPO 79 

hubieron de distinguirlos dándoles un sobrenombre, y por esto 
llamaron á Xertobriga, Concordia Julia; á Segida, Restituta Julia; 
etcétera, y ninguno de los que menciona en la Céltica-bética 
tiene sobrenombre, y seguramente lo hubieran recibido si sus 
pobladores procedieran de Lusitania. En cuanto á la época en 
que esos celtas ó celtíberos desde Lusitania pasaron á la Betu- 
ria, puede estimarse que fué muy inmediata á las guerras de Cé- 
sar y los Pompeyanos, puesto que así lo indican los sobrenom- 
bres Julienses que recibieron, no siendo aventurado suponer que 
estos celtas que recibieron el calificativo de lusitanos por su 
procedencia (l), figuran en las guerras mencionadas, adquirien- 
do entonces, por su apoyo á la causa de César, estas calificacio- 
nes: los unos, por su constancia, Constancia Julia; los otros, por 
haber restituido á la causa de César una población, Restituta Ju- 
lia; los de más allá, por haber contribuido con sus hombres ó con 
sus recursos. Contributa Julia, y, por último, algunos, por haber 
difundido la fama de César, Fama Julia. Los de la Céltica-bética 
se conoce que no tomaron parte activa en la lucha, pues ningu- 
no de ellos recibe apelativos semejantes, y como sus nombres 
tampoco coincidían con los de ciudades portuguesas (Arucci, 
que pudo coincidir con Aroche, en otros códices se lee Aruti y 
Arunci, que no son propios de localidades de aquel país), tam- 
poco necesitaban tal diferenciación. Además, dada la proximidad 
á los asientos de los celtas que desde tiempos antiquísimos po- 
blaban las comarcas inmediatas, es de creer que sus ciudades 
contaban remota fundación y no debían en este caso ser ellos 



UcultuniacLim, que sospecho pudo escribirse con error en las copias y ser 
Calduniacum ó Caltuniacum; forma aproximada á la de Caladunum, citada 
por el Itinerario en el camino de Braga á Astorga y situada, á juzgar por 
la distancia, en territorio portugués. 

La fácil confusión, por el copista, de las letras T y G en griego pudo 
ser causa de que se escribiera Tereses en vez de Gereses, en cuyo caso 
había que distinguirla de la Lusitana Gerea, que estaba en territorio cél- 
tico y cuyos habitantes flebían denominarse Gereses, como los de la ciu- 
dad extremeña. 

(i) Hircio. De Belk) Hispaniense. Cita varios portugueses. 



8o 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



los que dieran calificativos á sus ciudades, sino los que fundaban 
pueblos con nombres ya existentes. 

Respecto á la raza céltica se ha querido cimentar su antigüe- 
dad en la arqueología, pero la arqueología nos muestra que los 
dólmenes, cuya construcción se les había atribuido, ocupan un 
área geográfica que se extiende á países separados miles de le; 
guas de las comarcas que habitaron, por lo cual es ya casi uná- 
nime la opinión que rechaza que los dólmenes sean monumentos 
exclusivos de los celtas (l), entendiendo por tales á pueblos 
diferentes de los iberos, de los ligures, de los berberiscos, de 
los fenicios y de otros que se extendieron por Siria y Palestina, 
y construyeron dólmenes en las costas septentrionales de Africa 
y en las occidentales de Asia. La antigua teoría se ha hecho tam- 
bién imposible, en cuanto al origen, porque se estimaba, en vista 
de que aparecían los celtas al lado de los iberos, pero más al N. 
de éstos, que habían venido á España por el N. y que no habían 
pasado el estrecho de las columnas, refluyendo al N. de España 
y después á la Galia y al centro de Europa; porque la existencia 
de dólmenes en toda la banda S. del Mediterráneo, carecería de 
explicación racional. 

Si examinamos los textos de los escritores de la antigüedad, 
ya se aclaran los sucesos y se armonizan con los datos arqueoló- 
gicos; porque siendo celtas é iberos ramas de un mismo tronco, 
ó tribus de una misma raza, ó de un mismo origen, con admitir 
que el tronco común, cuando emprendió su éxodo desde las cos- 
tas asiáticas por las orillas meridionales del Mediterráneo, edifi- 
caba dólmenes, ya se tiene aclarado el por qué encontramos es- 
tos monumentos, no sólo en las citadas costas meridionales del 
Mediterráneo, sino en el O. y centro de Europa; porque al se- 
pararse los celtas de los iberos en el S. de España, llevaron los 
celtas este sistema de construcción á toda España y lo difun- 
dieron por Francia, Bélgica y por los valles del Rhin y del Da- 
nubio por un lado, y por otro los iberos, que iniciaron con 



(i) Los dólmenes no son obra de los celtas, en opinión de Dechelette. 
Manuel de Archéologie. 



ACINIPO 



81 



ellos este éxodo, á la Bretaña francesa y á las islas británicas (l). 

Se ha aducido por los celtistas que varias voces, como la de 
Briga, eran celtas, sin que dieran más prueba que la de encon- 
trarse tal \'0Z en muchas comarcas donde los celtas estuvieron, 
pero esto no es bastante. En efecto; la voz mencionada se en- 
cuentra en mayor abundancia en Inglaterra, llamada Britania, en 
los tiempos más remotos, y hoy no se duda que la Britania fué 
ocupada, antes que por los llamados celtas, por los iberos. El 
mismo nombre que recibió aquel territorio está indicando que 
fué habitado por iberos y no por celtas, puesto que Iberitania é 
Hibernia significan país de iberos y no país de celtas; y así como 
el nombre de iberos se transformó en berones mediante la su- 
presión de las letras iniciales, el de Iberitania, también denomi- 
nada Hibernia, se transformó ó pudo transformarse en el de Bri- 
tania; y de igual modo también que de Iber ó de Iberos se for- 
mó la voz de Iberitania y luego Britania para expresar el país, 
para expresar la gente se dijo ibericun y las ciudades por ellos 
pobladas Ibéricas ó Bricas, transformándose con el tiempo la c 
en siendo de ello ejemplo la existencia de Segobricas y Sego- 
brigas, de Talabricas y Talabrigas, de Bricantium y Brigantium, 
y otros muchos que pudiéramos citar y que muestran que esta 
permutación era cosa frecuente en aquellos tiempos. 

Las afinidades étnicas de los irlandeses é iberos está mencio- 
nada por Tácito, quien manifiesta (2) que el rostro sonrosado y 
el ensortijado cabello de los siluros, antiguos habitantes del país 
de Gales, revelaban su afinidad con los iberos de España. Estu- 
diando el lenguaje de los habitantes de Inglaterra en las inscrip- 
ciones sepulcrales y votivas escritas en el alfabeto ógmico, un 
catedrático de la Universidad de Oxford (Juan Khys) llega á la 
conclusión de que antes que los celtas, iberos de la misma raza 
que los de la Península Ibérica, abordaron á aquellas islas. En 
Francia, Camilo Julien, miembro del Instituto, estima que los 



' I) Idem \ú. Señala la existencia de dólmenes en Inglaterra, sin que 
fueran obra tielos celtas. 

(2) Tácito (55 á 120). Vida cíe Agrícola. 



TOMO LXIII. 



82 BOLETÍN DE LA REAÍ, ArADEMIA DE LA HISTORÍA 

iberos penetraron en su país, procedentes de España, antes que 
los llamados celtas (l), y admite también una inmigración de 
ligures, que también eran pueblos procedentes de la región S^). de 
r>spaña, donde aparecen al tiempo de la navegación de Himilco 
y en donde dejan su nombre en el río Licus ó Lixus de la pro- 
vincia de Huelva. 

La extensión de los iberos por . Italia está igualmente admiti- 
da por los historiadores de este país, y se conservan restos epi- 
gráficos y además multitud de nombres locales y gentilicios de- 
rivados de los nombres de la antigua España. Después de esta 
invasión de iberos se efectuó la de los ligures, que, según ellos, 
obligaron á los iberos á pasar á Sicilia, anteriormente ocupa- 
da por los sicanos, cuya procedencia de España consta por !os 
antiguos historiadores (2), así como su filiación ibera; y en cuan- 
to á los modernos estiman que hubo un tiempo remoto en que 
Italia y sus islas, la Península Ibérica y gran parte de la Europa 
occidental fué ocupada por una raza dolicocéfala parecida á la 
de los berberiscos, á cuya raza dan la calificación genérica de 
ibera. 

Si de aquí pasamos á Marruecos, Argelia y Túnez, encontra- 
mos como fondo de la población la raza beréber ó ibera, pues la 
reduplicación de los nombres es frecuente entre ellos para desig- 
nar la pluralidad de individuos ó las agrupaciones. Encontramos 



(1) Camile Julien. Histoire de la Gaule. París, 

(2) Filisto (420-353), colocó el acontecimiento ochenta años antes de 
la guerra de Troya, y afirmaba que los sículos que dieron este nombre á 
la isla eran ligios ó ligures, mandados por un jefe llamado Sículo. 

Sicilia. — Tucídides 1^460-395). Después de haber sido habitada por los 
cíclopes, Lestrigones fué invadida por los sicanos, pueblo ibero que los 
ligios habían echado del valle del río Sicano. 

Diodoro de Sicilia (época de Augusto) y Dionisio de Halicarnaso (,1-23) 
copiaron á Phi listo. 

Hellanico de Lesbos (siglo dice que la emigración délos sículos, que 
siguió de cerca á la de los sicanixs, fue anterior en tres generaciones á la 
guerra de Troya. (En Dion de Halicar, 1-22). 

Homero, en la Odisea, llama á la isla Sicula y Sicana. 

Filisto (420-356). Los sicanos procedían de Iberia, y se llamaron así del 
río Sicano, que era uno de los de Iberia, 



ACINIPO 83 

Necti Iberes en Marruecos en la época remota, y al Sur de Egip- 
to se encuentra un pueblo que conserva el nombre de Ibero (Bar- 
bahn; la ;/ sirve también para designar el plural en el idioma ber- 
berisco) y el pueblo beréber del N. de África está calificado 
como perteneciente á la misma agrupación, que forma gran parte 
de la poblaci(5n de España, es decir, á la raza que puede llamar- 
se ibérica (l); pero sus analogías no se limitan á los labriegos 
<ie nuestros campos de Aragón, por ejemplo, sino que llegan 
hasta las comarcas francesas, de cuyos habitantes escribe un 
viajero que sería difícil distinguirlos. De modo que las afinida- 
des de los pueblos de la región dolménica son correlativas de las 
afinidades étnicas, y todo esto confirma que los iberos y celtas 
eran, como nos dijo Herodoto, de una misma raza, siendo lógi- 
ca consecuencia de todo que al principio hubo una emigración 
de gentes desde el Asia hasta el SO. de España. Aquí ya se for- 
maron varias agrupaciones que tomaron los nombres de iberos, 
celtas, etc. Posteriormente, estos pueblos se diseminaron y ex- 
tendieron por toda España, Galia, Inglaterra y centro de Europa, 
así como por Italia y sus islas; pero si bien llevaban un fondo 
común de lenguaje, de religión y de costumbres, presentaban 
•diferencias y desarrollos diversos de cultura. En estas peregri- 
naciones, aisladas unas de otras, desarrollaron y consolidaron sus 
denominaciones particulares, llegando á ser considerados como 
razas ó pueblos diferentes (2), y hasta cuando alguna vez des- 
pués de largos años de separación volvieron á reunirse, ya no 
adoptaron, como los celtíberos, el nombre genérico de la raza, 
sino que unieron los de las respectivas tribus (celtas é iberos), 
formándose uniones, federaciones ó alianzas de que hay numero- 
sos ejemplos (3). Tal es mi opinión acerca de los celtas y de 
los iberos. 

( I ) Véase el estudio del Sr. Antón, respecto de Antropología marroquí. 

(2) Estrabón cita muchos pueblos deltas en distintas regiones, al lado 
-de otros pueblos. Herodoro, Herodoto, Polibio, quien dice que los lusita- 
nos son iberos autónomos; Teopompo, con referencia á los gletes; César, 
tratando de la Galia, etc. Diodoro dice que Estrabón afirma esto mismo. 

(3j Celto-scitas (Plutarco); galo-griegos (Diodoro); celtíberos (Estra- 
bón); libi-fenicios (Avieno\ 



84 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

La Memoria del Sr. Madrid Muñoz señalando la importancia 
de las ruinas de Acinipo, inicia un período de nuevas investiga- 
ciones en la Céltica Bética. 

En nuestra opinión, éstas deben sujetarse á un plan y abarcar 
los siguientes puntos: 

1. ° Levantamiento de planos de los edificios y ciudades cu- 
yos vestigios sean conocidos. Esta operación puede hacerse de 
manera satisfactoria, sin necesidad de aparatos de mucho coste, 
bastando, en general, una brújula y una cinta métrica de las que 
se hallan de venta en el comercio; lo que sí es necesario es ser 
escrupulosos en la medición de distancias y en la de rumbos ó 
direcciones. 

2. ° Reproducción fotográfica de los objetos de arte ó adorno 
que puedan encontrarse y, en general, de todos aquellos que nu 
tengan figuras lineales sencillas ó que, aun teniéndolas (como 
las inscripciones), resulten, por el desgaste de la piedra, expues- 
tas á una interpretación equivocada. 

3. ° Exploración de las muchas cuevas que hay en la región 
ó comarca que aproximadamente corresponde á la Céltica Béti- 
ca. Si esta exploración se efectúa siguiendo las reglas y procedi- 
mientos científicos, será provechosa; en otro caso, más vale no 
llevarla á cabo. 

4. ° Visitar los parajes en que se sospeche que las rocas pue- 
dan contener vestigios de inscripciones ó de dibujos, y reprodu- 
cirlos por el calco. 

5. ° Remitir nota de todos los nombres de lugares geográfi- 
cos, como ríos, arroyos, barrancos, montes, collados, cerros^ 
dehesas, cortijos, quinterías, casas, ruinas, peñascos, etc., y de 
cualquier clase de fincas rústicas, cuando sus nombres no ten- 
gan una significación perfectamente conocida en el idioma cas- 
tellano. 

6. ° Recoger todos los objetos, medallas, monedas, ídolos, res- 
tos de cerámica, hachas de piedra ó hueso, etc., anotando res- 
pecto de ellos, como de todo lo anterior, el sitio y circunstancias- 
del hallazgo. 

Una serie de trabajos hecha en estas condiciones, arrojará se- 



ACIXIPO 85 

juramente aue\'a luz respecto de la historia de la región citada, 
y será toco que iluminará también con sus reflejos la historia del 
pueblo celta, de la bética y aun del de toda España. Yo espero 
que esto se hará, y por mi parte creo que la Academia coadyu- 
\'ara gustosa con sus consejos y con sus instrucciones á los que 
a ella acudan, ya que no todos,- por mucha que sea su buena vo- 
luntad para realizarla, tendrán la preparación suficiente. Mas, en 
vez de esto último, yo me atrevo á proponer á la Academia algo 
más, y es que redacte unas instrucciones de carácter general que, 
-difundiendo en toda España los métodos y procedimientos de 
exploración arqueológico-histórica, llenarán una verdadera y ge- 
neral necesidad, puesto que en todas partes hay algo que expío - 
rar y descubrir. 

Por lo pronto, lo más urgente es el trazado del croquis de las 
ruinas de Acinipo, hecho en escala de I : 5-000» con planos de de- 
talle, por ejemplo, del teatro, en escala de I : lOO. Cortes del mis- 
mo en igual escala, tanto del muro de la escena como de las dife- 
rentes partes del teatro, y, respecto del foro ó templo, el plano 
general y dibujos de las bases, fustes y capiteles de las columnas. 

La Academia resolverá si procede aceptar estas últimas indi- 
•caciones, y, en todo caso, decidirá lo más acertado. 

Madrid, 19 de Mayo de 1913. 

Antonio Blázquez. 

Acinipo. 

(Ronda la Vieja.) 

-Mt-MOklA KSCRITA PARA LA ReAL AcADEMIA DE LA HiSTORIA POR 

su Correspondiente D. Antonio Madrid Muñoz, Cronista de 
Ronda. 

A la Real Academia de la Historia. 
ExcMo. Señor: 

El ( 'orrespondiente que suscribe y á tanto honor tiene llevar 
«se título, como la más preciada efémeride de su humilde vida 
literaria, atento siempre á difundir las excelencias y bellezas de 



86 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 



la muy noble y muy loal ciudad de Ronda, que se dignó hacerk: 
su primer Cronista oficial, publicó en el diario La Corresponden- 
cia de España, del 20 de Marzo de 191 1, un artículo titulada 
«Acinipo (Ronda la Vieja)». Bien pronto tuvo la legítima satis- 
facción de hallarle reproducido en buen número de periódicos, 
viniendo á colmarla, llenando de gratitud su alma, que del mismo 
se diera cuenta á la Real Academia, como pudo ver en El Im- 
par cial del 18 de Abril y en el pliego 26 del tomo lvjii del Bo- 
letín de la Real Corporación. 

De no existir antes, como así era, contrajo aquel día este Co- 
rrespondiente una deuda sagrada para con la Real Academia, no 
cumplida hasta hoy por pequeñas si bien distintas y complicadas 
dificultades que en ocasiones dilatan el deseo más de lo que á la 
voluntad se acomoda. Hácelo, pues, con este trabajo, tratando de 
que ante la Real Academia resurja lo más importante y aun vivo- 
de Acinipo, de aquella ciudad de la Bética sobre la que pasaron 
á vuelo de langosta para borrarla los vándalos de Genserico, lue- 
go la rudeza goda, después la indiferencia árabe, más tarde la 
obscuridad destructora de los siglos medios, y en todo tiempo el 
desdén al pasado, merced al cual tantos y tantos monumentos 
han desaparecido ó agonizan en esta hermosa región de la histó- 
rica Andalucía. 

En verdad que á mejor hora no podría llegar esta pobre diser- 
tación á lugar tan ilustre en demanda de su científica admisión. 
x\valórase con la documentación fotográfica, realmente artística 
y acabada, del fotógrafo rondeño Sr. Martín Sánchez, que ha lle- 
vado á sus placas con exquita y gráfica precisión lo que de Aci- 
nipo aún sobrevive, su precioso teatro, incomparable joya del 
arte Romano. Hoy, por lo tanto, que Tarragona y Mérida, Sa- 
gunto y Numancia, Itálica y Medinat-Azahara,.., aspiran á de- 
sasirse de su mortaja secular por el esfuerzo y el saber de ilustres 
investigadores en esta primera década del siglo xx, en la que el 
amor á lo antiguo ha llegado á intensa fiebre en el descubrir y el 
conservar, cuando el Estado y á su frente el Monarca, hacen todo 
lo posible, dentro de la escasez de medios, porque nuestra nación 
no se a\'ergüence del culto que otras rinden al arte que fué, la 



ACJNIPO 87 

Real Academia de la Historia, de donde parte y adonde viene 
a refluir ese poderoso movimiento de resurrección del pasado, 
es seguro concederá su superior atención á lo que de Acinipo se 
ve, prestando al efecto los poderosos y acertados medios de pu- 
blicidad con que cuenta, á fin de que el venerando solar y su 
clasico grandioso recuerdo se conozca y estudie por propios y ex- 
traños. La ciencia patria le deberá este beneficio más, y á más no 
aspira este Correspondiente. 

I 

l^^ué .Vcinipo paraje de habitación para el hombre que en las 
tinieblas de la prehistoria se extendió por la parte meridional de 
la Península extrema, en el continente que después se llama- 
ra Europeo, dejando allí por rastros de su salvaje existencia, 
a más de indescifrables jeroglíficos, el informe bloque de piedra 
sin labrar adosado á otros con arte de muralla, la lasca de sílice 
obtenida por percusión como arma de caza y de guerra, el gro- 
sero cacharro sacado del cieno, moldeado con los dedos y tos- 
tado mejor que cocido... Más tarde, la raza ibera en superio- 
res medios de coexistencia, debió sustituir aquellos abrigos pri- 
mitivos, cuevas y cavernas, por viviendas más ordenadas, y el 
rudimentario arte del troglodita, con otro infinitamente más 
adelantado en la escala de la civilización; ibero tiene que ser 
un borrego modelado en piedra dura y negruzca hallado recien- 
temente en Acinipo. No es extraño que andando los siglos, 
los fenicios de Tyro y Sydon ocupasen aquellos lugares atraí- 
dos por el oro y la plata que en su superficie se hallaba, se- 
gún tradición y dicho de historiadores en la vecina Sierra de 
Montecorto; de ese pueblo mercantil debe ser una plancha de 
plata con caracteres fenicios encontrada también hace pocos años 
en una exploración minera de la expresada Sierra — que no se 
reproduce por no hallarse en esta localidad — cuyos yacimientos 
de mineral rico explotaron luego los romanos hasta agotarlo, 
como se ve claramente. 

Pueblo de paz y de trabajo Acinipo, su nombre no suena en 



88 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



las Guerras Púnicas, ni se dice, como de su vecina Munda, que 
diera soldados á los ejércitos de Aníbal; en las contiendas civi- 
les, ni abrazó la causa ponapeyana, ni se declaró partidaria de 
César, cerrando sus puertas con h^bil diplomacia en espera del 
sangriento fallo; de esa conducta se deduce su conservación. 
Arrasado por Genserico en el siglo v de la Era cristiana, no vol- 
vió á pensarse por nadie en su reconstrucción; hoy, á pesar de 
estar muy poblado el terreno, cada cual edifica, según su conve- 
niencia; la idea de agrupación ha desaparecido. 

Fal es la vida de esa ciudad sin historia, á la que críticos é 
historiadores hubieron de apellidarla equivocadamente, á más de 
Acinipo, Munda, Tucci Vetus, Hipa Magna, Ilipula Minor, Arun- 
da y Saguntia. Sin embargo, fué, es y será siempre Acinipo, á 
todas luces; sus pedestales rezan Colonia Acinipponense, y sus 
monedas ostentan fielmente el cognomen primitivo de ACINIi'O, 
tan claro como si hubiesen sido batidas ayer. Esa palabra entre 
dos espigas, una de cebada y otra de trigo, por el anverso, y 
por el reverso dos á modo de soles, algunas estrellas y puntos 
que parecen aludir á una constelación, y quizás también al in- 
menso firmamento que desde sus muros se abarca, y el raci- 
mo de uvas bajo trilobado pámpano, son los blasones de la rica 
colonia inmune, fértilísima y agrícola, albergue en todo tiempo 
de tranquilidad y de bienestar, pues ni las luchas del Circo inocu- 
laron en sus moradores el espíritu de ferocidad precursor á las 
persecuciones cristianas. 

II 

Fué asiento de Acinipo el centro de una extensa y feraz 
campiña ó tierra llana, si bien en lugar algo elevado, cerca de 
ochocientos metros sobre el nivel del mar, que forma el te- 
rreno , ascendiendo suavemente durante algunos kilómetros, 
para venir á terminar en la planicie que de tiempos atrás se 
denomina la Mesa de Ronda la Vieja. Su acrópolis, cercada 
por recios muros de hormigón á la parte de Oriente, que es 
ia de acceso, y de tajos de mediana elevación por la que mira á 



ACINIPO 89 

Poniente, ocupó toda la superficie de la mesa, sobre setenta y 
dos fanecas de tierra del marco de Córdoba. Esa era la ciudad 
propiamente dicha, la población oficial, la vivienda de los ricos; 
en ella el templo principal de la colonia, el foro ó tribunal, el 
teatro, los baños... .\ sus pies tendíanse los arrabales, cuyo nom- 
bre conser\'an aún en otra extensión de más de doscientas fane- 
gas, era la ciudad baja, la trabajadora, el granero y la bodega de 
la comarca y de otras limítrofes, alternando el modesto caserío 
del pobre con la suntuosa villa del potentado. En lugar preemi- 
nente de los arrabales y escogido por su salubridad, se han des- 
cubierto las dos Necrópolis de la populosa urbe, que abarcaba 
buena parte de la dotación de tierras de los actuales cortijos de 
Ronda la Vieja y Los Amillares (villicum), propiedad del señor 
D, Lorenzo Borrego Gómez, Diputado á Cortes por esta circuns- 
cripción. 

Desde la Mesa de Ronda la Vieja el panorama que se divisa es 
realmente espléndido, grandioso, sublime; dilatada porción de 
las provincias de Málaga, Granada, Córdoba, Sevilla y Cádiz; Sie- 
rra Morena y Sierra Nevada aparecen en las lejanías del inmenso 
horizonte como defumadas con sutil polvillo gris; una faja de in- 
decisa neblina indica el curso del Guadalquivir; los repliegues del 
terreno ocultan á Carmona, Letrera, Morón y Osuna, cuyos tér- 
minos se descubren; más cerca, Grazalema (la Lacibula de los 
romanos) , Olvera y Setenil , y las moriscas Torre-Alháquime, 
Zahara y Pruna, con sus atalayuelas de espionaje y de defensa...; 
hacia Levante la enhiesta roca donde se asentó la legendaria 
Munda de César y Pompeyo, y á sus espaldas los macizos mon- 
tañosos de la Axarquía Rondeña, velando el continente africano; 
con razón puede llamarse ese sitio el Mirador de la Andalucía 
baja. jQué infinito es el poder divino!, he dicho muchas veces 
contemplando hermosura tanta como desde la renombrada pla- 
nicie de la despoblada Acinipo se descubre. 

Su orientación era á la naciente del sol y abierta á todos aires, 
especialmente la ciudad alta, siendo su clima frío y húmedo en 
el invierno, ameno y fresco en los meses estivales, por reinar las 
brisas de poniente ó vientos alisios, Cjue llamaron los antiguos. 



90 KOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Merced á estas condiciones climatológicas, Acinipo llegó á ser 
población veraniega, refugio contra los calores del que sabía vi- 
vir bien. Muy abundante de aguas, traídas no se sabe de dónde, 
pues no se descubren vestigios de acueducto en sus contornos, 
debió por tanto serlo de bosques y jardines, denunciándolo así 
las curiosas estalactitas que se hallan y los trozos de cañería de 
barro y de plomo que, según informes de la gente del terreno, 
el arado, vino levantando en pasados tiempos; hoy sólo alumbran 
dos fuentes: una que, formada de sillares romanos, se halla en la 
única entrada de acceso á la inesa^ y la inmediata al extenso ca- 
serío del cortijo, ambas copiosas y de excelentes aguas. Ciudad 
bien cuidada, hacían honor á la dignidad edilicia sus pavimentos 
de fina argamasa, á veces coloreada, y trozos menudos de pe- 
dernal recubriendo una especie de empedrado de pequeños can- 
tos rodados. 

La cultura de Acinipo, traducida á la piedra escrita, tuvo que 
ser muy notable, a juzgar por el dicho de escritores y arqueólo- 
gos. Más de cien pedestales y lápidas con letras, habla el erudito 
rondeño D. Macario Fariñas, se registraban en su tiempo — ¡á los 
mil setecientos años de la destrucción de Acinipo! — en la Mesa 
de Ronda la Vieja^ unos que soportarían estatuas, otros con de- 
dicatorias á los escogidos por la opinión pública en razón de sus 
méritos, de su valimiento ó de sus beneficios á la ciudad. ^Vlgo 
quedó que pudo ser catalogado por el sabio alemán Emilio Hüb- 
ner: entre aquéllos, el magnífico pedestal de jaspe rosa y blanco 
que debió sostener la estatua de M. J. Terenciano, sacerdote y 
gran personaje del Municipio aciniponense, así es la leyenda, 
personaje de gran importancia, del que algo se dirá más adelan- 
te. Casi todos han desaparecido rotos en menudos pedazos por 
la ignorancia campesina, que en este país siempre entendió, á 
vuelta de groseras consejas, hallarse el codiciado tesoro den- 
tro de la piedra, ánfora ú objetos exhumados. Otro pedestal de 
gran tamaño, primorosamente labrado por sus caras visibles, con 
junquillos y hojas de acanto, se halla adosado á la puerta del an- 
tiguo cortijo de Puertollano, limítrofe al de Ronda la Vieja; mas 
encalado casi á diario, su elegante labor se muestra impcrfec- 



ACINIPO 91 

tamente, y el estar contra el suelo el frente escrito, impide toda 
investigación. De otros se habla en aquellos terrenos, pero han 
desaparecido ó no se tiene de ellos noticias en la actualidad. 

III 

\i por un momento intenta este Correspondiente penetrar en 
el campo de la Historia que otros laboraron con la fuerza de su 
poderosa erudición. El gran poeta y prosista rondeño Vicente 
Espinel, el Maestro Rodrigo Caro, el Licenciado Franco, Fari- 
ñas, el P. Flórez, el Marqués de Valdeflores D. Luis José Veláz- 
quez, Maldonado, Saavedra, Lucas Cortés, Momsen, Hübner, los 
Sres. Oliver, Hurtado y tantos otros, nacionales como extranje- 
ros, unos de visii y otros ad referendum^ al ocuparse de las fa- 
mosas ruinas 3''acentes en el despoblado de Ronda la Vieja dis- 
currieron, algunos fantaséaron, sobre su origen y sobre los restos 
de aquéllas que en sus respectivas fechas existían. Muestras nu- 
merosas y \'aliosísimas de sus eruditas investigaciones se alber- 
gan por merecido honor en la Biblioteca de nuestra Real Aca- 
demia. 

Limítase por ello el que suscribe, á narrar concretamente lo que 
ha \'isto y escudriñado en sus repetidas exploraciones al histó- 
rico suelo que siempre y cada vez más admira, sentando como 
afirmación que en cuanto observó, cualquiera que fuese su impor- 
tancia, ha encontrado arte, gusto y sencillez, sinónimo de ele- 
gancia. De Acinipo tiene que decirse es una ciudad destrozada, 
mejor dicho, despedazada, pero es tan estética la belleza de sus 
restos, que aún conmueve; porque és indudable que el gusto 
artístico no fué en ella una aparición fugaz ó de época, sino que 
vivió y convivió con Acinipo hasta su último latido. 

Ha visto allí, al lado de fustes, basas y capiteles moldeados en 
piedra arenisca del país, finamente trabajada, muestras de már- 
moles y jaspes blancos y de colores que, traídos de otras partes, 
vinieron á dar suntuosidad á los templos de los dioses y á las 
viviendas de los ricos. La portada del Ayuntamiento viejo de 
Ronda está decorada á expensas de Acinipo con las grandes 



<J2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

aras del templo de Marte, y es un precioso jaspe estratificado. 
Trozos de Carrara y de Macael, y otros veteados de negro y de 
rosa, determinan la riqueza de los pavimentos. 

De barros no es menor. Si de los que se encuentran, son 
algunos bastos y descoloridos, adecuados á objetos de uso do- 
méstico, trozos de tcgula, de canales y ladrillos y de grandes 
ánforas; otros, los rojos, son preciosos, á veces casi transparen- 
tes, denunciando su procedencia saguntina. En uno se ve un vaso 
funerario de perfecta elegancia, en otros un flecaje á modo de 
clavos, grecas de cabezas de ciervos y caballos en muchas labo- 
res y figuras geométricas de ornamentación, en todos una pure- 
za de líneas que dice mucho de aquellos alfareros, maestros en 
cerámica. 

Las urnas cinerarias de piedra arenisca ó de blanca caliza que 
el arado alun:ibra con frecuencia (piletas)^ contienen en ocasio- 
nes objetos muy curiosos y preciados. Lacrimatorios de varia- 
das formas, de cristal — tan fino alguno como papel de seda — 
y de barro, anforitas de mayólica, pedazos de vidrio deslus- 
trado blanco y verde, como de botes de ungüentos y perfu- 
mes; otros retocados con una especie de purpurina de reflejos 
metálicos; broches de bronce de togas y mantos, con artísticos 
dibujos; alfileres, caprichosas agujas para sujetar el cabello, frag- 
mentos de espejos de acero con delicadas labores — uno de estos 
espejos hallado en la tumba de una muchacha, completo y pre- 
cioso; anillos de oro y de metal, el de una jovencita, á juzgar por 
su diámetro, con un águila en bajo relieve y el otro con la figura 
al parecer de un mono que sujetaba la hoja del sello; cuentas de 
vidrio de distintos colorés, idolillos ó amuletos de la misma ma- 
teria en azul, alusivos al Dios Priapo; algunos instrumentos de 
cirugía, unas pinzas y un trócar, pequeños hierros de flecha, se- 
mejando una hoja de laurel alargado, un dardo (pilum), un lindo 
busto de bronce, que debió estar esmaltado de plata (al parecer 
de un joven griego)..., y esparcidos por el suelo bolitas de llevar 
cuentas, tablillas de pesas, fragmentos de utensilios y efectos de 
hierro y de bronce, extrañas escorias de metales derretidos por 
el fuego, huesos humanos de enorme tamaño algunos; hay noti- 



ACINIPO 93 

cias de un fémur de setenta y cinco centímetros, otros pequeños 
y finos, también de animales; carbón vegetal de muchos siglos; 
con un trozo se escribió perfectamente el Cave Caiiem en la ca- 
silla del perro guardiano del Cortijo de Ronda la Vieja, y otros 
mil objetos fragmentados de imposible enumeración. Una curio- 
sa observación hecha sobre el terreno: el que recorre la Mescc 
por estudio y afición á lo antiguo, adquiere la costumbre de lle- 
var la cabeza baja en actitud de buscar algo en el suelo, y no la 
pierde hasta pasados algunos días. 

De monedas, medallas y bronces es incalculable lo hallado en 
Acinipo y sus cercanías, é imposible citarlas como las que aún 
se encuentran; baste añadir que el erudito autor de la Historia 
de Ro)iday D, Juan José Moreti, las adquiría al cambio, y se dice 
que llegó á reunir un costal de fanega. Ha visto este Correspon- 
diente desde discos tosquísimos que debieron ser después de la 
permuta la primera señal del intercambio, hasta preciosos ejem- 
plares de oro y plata admirablemente conservados, como acaba- 
dos de batir; monedas de Acinipo con el cuño ya descrito, y 
otras en cuyo reverso se ve un alacrán, y algunas de otros pun- 
tos con el reacuño ACINIPO, es decir, habilitadas para la circu- 
lación; muchas de otras ciudades y Municipios de España, impe- 
riales, consulares, de familias, y de Roma en todas sus épocas y 
formas de Gobierno. De plata ha dado Acinipo numerosas mues- 
tras — ninguna de su fabricación, — especialmente de Emperado- 
res, hasta Honorio, conservadas como queda dicho. De oro, hace 
pocos años se encontró un soberbio Nerón como á media legua 
de la Mesa de Ronda la Vieja, en el paraje conocido por Ven- 
ta de Leche — según algún grave historiador, el mitológico río 
Letheus, — en cuyo anverso, orlando el laureado busto de inimi- 
table factura de aquel Emperador, se lee: 

ÑERO CAESAR AVGVSTVS 

y en el reverso, por bajo de la diosa Salud, que aparece recli- 
nada en silla curul y empuñando una pátera, 



SALVS 



94 150LETÍN DE r.A KEAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Pesa una equivalencia en plata de veintidós pesetas, y mejor que 
moneda, es la medalla reseñada por Cohén bajo los núms. 59 y 
60. En fecha reciente, casi á la misma distancia de aquel sitio, 
pero en dirección opuesta, se ha hallado un precioso Valentinia- 
no segundo, que por un perfectísimo grabado y su estado de 
conservación admirable, puede considerarse una joya numismá- 
tica. Su equivalencia es de doce pesetas y ostenta en el anverso 
el busto de dicho Emperador y la inscripción 

DN • VALENTINI A 
NVS'IVN-P-F' AVG 

por el reverso, Valentiniano II y Graciano, vestidos con trajes 
orientales y sentados en sillas curuies, tienen entre sus manos el 
mundo, destacándose sobre sus cabezas una Victoria alada y la 
siguiente leyenda: 

VICTORIA AVG TROBT 

En años anteriores eran de hallazgo frecuente las de oro y pla- 
ta; de ellas se formó una hermosa colección por el notable anti- 
cuario de esta ciudad, D. Antonio González Campos. Hoy el in- 
tenso cultivo desarrollado en la Mesa de Ronda la Vieja y terre- 
nos de su contorno va dificultando estos encuentros que, por otra 
parte, el campesino oculta en la seguridad de un buen precio. 

Por último, la Epigrafía sepulcral contemporánea de Acinipo, 
pues lo descubierto recientemente no abarca otros extremos, se 
reduce á las lápidas funerarias, una no catalogada por Hübner, 
que de antiguo existe á la entrada del cortijo de Ronda la Vieja, 
empotrada en el suelo, cuya leyenda es: 

S SACEREO I F> RVFINA | VS > MARCELÍ-VS ) F | vD« 

la otra, exhumada por este Correspondiente en la necrópolis 
baja del Arrabal, que dice: 

PL > ERI AA\ o IViNI TERENTI ANI I AN XXXVI ISEiST^t'l. 

La versión de ambas fue hecha magistralmente por nuestro 
sapientísimo Director el ilustre epigrafista P. Fidel F'ita, corri- 



ACINIPO 95 

gienclo en extremo la de este Correspondiente, y es á continua- 
ción de la primera: «Marco Junio Terenciano Sacerdote y Junia 
Rufina, hija de Marco, y Junio iNíarcelo, hijo del mismo, dedicaron 
este monumento.» De la segunda: «Pulceria liberta de Marco 
junio Terenciano — muerta á los treinta y seis años — yace aquí. 
La tierra le sea ligera». 

En algún otro lugar aparece también el rastro de Marco Junio 
Terenciano, el que como antes se dijo, debió ser poderoso mag- 
nate y sacerdote principal de la colonia aciniponense; en un frag- 
mento bastante tosco de otra lápida ha leído este Correspon- 
diente: 

OB FIONOR M . I . TERENTI ANI . 

Recientemente se ha descubierto un sepulcro digno de espe- 
cial mención y prolija reseña, pqr su relación con la historia de 
Acinipo. Kstaba formado por una gran piedra arenisca labrada 
que le servía de asiento, dos tégulas de mucho grueso á los cos- 
tados y una portadilla ó templete en caliza ñna, de extraordi- 
nario gusto, como cubierta, teniendo por almohada ó cabecera 
otra de la misma clase con el epitafio de Lucio Emilio, que mar- 
ca los pies del ámbito del monumento. 

L > A E A\ I L I 

INaFaPa^XV 
INaAaPa^XII 

l^n su interior, entre la tierra filtrada, había huesos pequeños, 
bastante carbón y la espadita que con este precioso monumento 
sale á los dibujos números 6, 7 y 8. Esta tumba, como se de- 
muestra por los trazos de su facsímile, ha sido roída muchos 
años por el arado, que no acertó á levantarla; reciente rotura- 
ción en la necrópolis baja del Arrabal la puso al descubierto. 

;Pudo ser este Lucio Emilio algún descendiente del gran Sci- 
pión el Africano.-^ Akide esto á otra lápida que por instancias del 
erudito Eariñas se trajo de Ronda la Vieja y se colocó á la 
entrada del Ayuntamiento de esta ciudad, en la que según el 
mismo escritor, corregido por I lübner (1350), se leía: 



()6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

FABIAE MAVHAE 
FABIVS VICTOF< CüMVGI 
TESTAMENTO STaIVaM 

P O N I I V S I T 
OHDO ACINIPONENSIS 

L0CVA1 DECBEVIT 
M . AEMILIVS • SP • FIL • DI... 

PMPAVIN-HER-MON 
P • C • 

En otro pedestal ya desaparecido se leía, según el no menos eru- 
dito D. Juan Rivera Pizarro: 

PAVLO AEMlLiO 

y en un tercero 

:::milivs secvndvs : : : : 

siendo ininteligibles el resto de las inscripciones. Parecen, por lo 
expuesto, responder estos rastros á la existencia en Acinipo de 
descendientes de Scipión Emiliano, el vencedor de Cartago. 

IV 

Como debe ser, dada su principalísima importancia, cierra este 
relato la descripción de las grandiosas ruinas del Teatro Roma- 
no de Acinipo, que sólo alguién que no lo vio como el maestro 
Rodrigo Caro pudo calificarlo de Anfiteatro. E insiste este Co- 
respondiente, que ha de hacerlo sucintamente, porque ya de ello 
trataron eminencias arqueológicas, como el Marqués de Valde- 
flores que hubo de dibujarlo quizá con alguna fantasía (viaje por 
Andalucía y Extremadura), y los Sres. Oliver y Hurtado, que lo 
midieron prolijamente, describiéndolo con minuciosa erudición. 
Esta vez la reproducción fotográfica dice lo que queda; y esto 
por modo inimitable, como si la cámara del objetivo y el artista 



ACINIPO 97 

director de estos trabajos hubieran respondido dócilmente al 
vehemente deseo de este Correspondiente, interesado vivamente 
en que lo hecho fuese digno de la Real Academia á quien se 
dedica. 

Como estando sobre el terreno, podrá la doctísima Corpora- 
ción contemplar en las pruebas fotográficas la fachada ó frente 
total de la Scena con su Theologeo y sus puertas de salida al 
proscenio y á la orchestra; la Scena, y adosada á ella forman- 
do ángulo, la destruida torre de grandes sillares — Valdeflores 
erróneamente dibujó otra á la izquierda — y las caveas que llegan 
en forma de anfiteatro, aprovechando el declive del terreno hasta 
el muro de cerramiento; también los pasillos ó corredores cu- 
biertos que daban acceso á las mismas, recios y sombríos, por 
lo que el vulgo aún los disputa como encierro de fieras; por la 
parte que mira á Oriente el tiempo ha hecho más estragos, pero 
aún otro muro paralelo á la de la Scena, lugar compuesto de dos 
pisos con sus valvas ó camarillas y que debe suponerse destinado 
á preparar todo lo referente á la tramoya teatral, cuartos de los 
actores y demás, lo que en nuestros días se llama de bastidores 
adentro. Aún puede admirarse el fenómeno de equilibrio que re- 
presentan los sillares situados en la cornisa de su ángulo derecho, 
y como el aire y la luz filtran por entre los que están debajo, sin 
que éstos pierdan su alineación. Toda la cantería debió estar la- 
brada en retablos con atributos de la comedia y de la tragedia; 
nada de eso queda, á excepción de algún precioso detalle y 
sobrevive por incomprensible casualidad. También se ha bus- 
cado inútilmente el pulpitum ó lugar desde donde se leía el pró- 
logo de la representación, el pavimento del proscenio en forma 
de baraja entreabierta y el himno de Apolo, que debió estar 
escrito en la sillería de la Scena; todo ha sido destruido ó co- 
rroído por los siglos. 

Completa la interesantísima colección fotográfica la que re- 
produce las ruinas del templo de Marte, que así se señala por 
la gente del país con referencia á una lápida en que se leía: 



TOMO LXIII. 



: MARTI 



7 



98 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pero es de creer, dada la costumbre romana, de que el templo 
de esa divinidad se hallase extramuros y la forma semicircular 
que aún denuncian unos muros que subsisten, que convenga me- 
jor al Foro ó Tribunal de la Colonia Aciniponense. Los trozos 
de columnas que se conocen, uno de ellos descubierto en pocos 
momentos durante esta investigación, debieron pertenecer al 
atrium 6 peristilo del citado edificio; y una cabeza, bastante mu- 
tilada, que en pesado mármol de Carrara reproduce la de una 
Victoria Augusta, fué hallada á poca distancia de las ruinas del 
mismo. 

V 

Si las ruinas de Acinipo no han sido en extremo afortunadas 
á la investigación y al estudio de arqueólogos é historiadores, 
como quedó expuesto, en cambio sus monedas merecieron des- 
de hace siglos eruditas disquisiciones por parte de nacionales y 
extranjeros que de este interesante particular se han ocupado: 
Diego de Covarrubias, Veterum Collatio Numismática^ Sevilla, 
1556- — El Licenciado Juan Fernández Franco, Compendio de 
Numismática^ Alcalá de Henares, 1564. — Fray Alejandro Pamel, 
Catálogo de las monedas de las Colonias^ Municipios y pueblos 
de España^ Zamora, 1748. — Andrés Gusseme , Diccionario ge- 
neral^ Valladolid, 177 7. 

Las describieron y clasificaron entre las de la Bética, contan- 
do hasta seis variantes que convienen en sus caracteres esencia- 
les bajo el epígrafe grabado en su anverso de Acinipo. Con pos- 
terioridad, los trabajos del Marqués de Valdeflores, del Dr. Mateos 
Gago (natural de Grazalema, ciudad vecina á Ronda la Vieja) y 
del erudito malagueño Rodríguez Berlanga, han venido á aumen- 
tar la copia de estas descripciones, siendo de lan)entar que los 
Sres. Oliver Hurtado, en su monumental Memoria Munda Poni- 
peyana, pasaran como sobre ascuas por la riqueza numismática 
de Acinipo, ya que con tan singular maestría trataron de la misma 
y de las ruinas que hallaran en el despoblado de Ronda la Vieja. 
También en los tiempos modernos, Heiss, en la Description gé- 
nérale des monnaies de VEspagne^ y Zobel, en su Estudio histórico 



ACINIPO 99 

de la moneda española^ han aportado, en unión de los anteriores, 
datos curiosísimos que dan por terminado cuanto de la materia 
puede decirse. 

Estos estudios ilustran sobremanera la ascendencia de Acini- 
po quizá más de lo que sus inscripciones dicen, porque viénese 
de todo ello en conocimiento que la palabra Acinipo, ya venga, 
como unos quieren, de la lengua fenicia y sea un vocablo sidonio, 
ó proceda de la griega azLVO? (tomillo), más probable esto que 
aquello, vino á proyectarse en la latina Acinus, troje ó montón, 
según unos, grano de uva el parecer de otros, de donde arran- 
caría su denominación romana con marcada reminiscencia helé- 
nica por lo que respecta á su terminación. Los árabes conserva- 
ron la susodicha palabra, pronunciándola aspirada, anteponién- 
dola una 1 1, y á nuestros días ha llegado con H ó sin ella, según 
quien la pronuncie, significando Acina el montón de mieses 
almacenado en la era para su trilla Hacina- Hacinar . 

C i riéndose á los atributos ó emblemas que se ostentan en esos 
trocitos de bronce, entiende este Correspondiente, concillando 
opiniones y en armonía con lo que aquéllos quieren decir, que 
la palabra Acinipo expresiva de montón 6 agrupación, tiene que 
ser común á la riqueza agrícola y á la vinícola de la comarca, 
como lo prueban las espigas de trigo y cebada y el racimo de 
u\'as abrigado por su pámpano; y que los soles, en algunas mo- 
nedas, se nota un trazo en forma de media luna, las estrellas, y 
si se quiere ver en esos puntos una constelación, todo ello es sen- 
cillamente alegórico á que la protección de los astros adorados 
por los pueblos nacientes como símbolo de la divinidad se debía 
la fertilidad de los campos por el calor y la lluvia; mucho más 
tratándose de Acinipo, pueblo agrícola por excelencia como co- 
lonizado por agricultores fenicios ó griegos que enseñaron á la 
ruda aborígene raza ibera á sacar de la Naturaleza los elementos 
constitutivos de la vida del hombre. 

Y en verdad que la antiquísima Acinipo, como la moderna 
Ronda la Vieja, no han perdido al través de las centurias la exu- 
berante fuerza de su producción rústica. Aquellas tierras que 
prohijó Ceres, corresponden por modo óptimo á los esfuerzos del 



100 



ROI.ETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



labrador con pingües cosechas, base de ese bienestar en las me- 
dianías que trae á la memoria dos bellos dísticos de Horacio (l). 
K inútil es añadir que el detritus del pueblo que fué, presta vida 
al intenso cultivo del sortero de hoy. 

VI 

Va á concluir el Correspondiente que dice estos apuntes hijos 
de sus impresiones sobre el terreno, moldeados en aquellos luga- 
res de embelesadora melancolía, en los que parece olvidarse el 
presente para \'ivir como vivió aquella raza poderosa y artística, 
aquel gran pueblo romano, cuyas huellas siguen las generacio- 
nes que se suceden, demostrando su inmortal historia ya se le 
mire en su origen, como en su apogeo y en su decadencia, que 
si las conquistas por la fuerza tarde ó temprano desaparecen, las 
de la inteligencia son eternas. En esos lugares su imaginación, 
avivada por los recuerdos, ha exhumado el ser diario de una ciu- 
dad trabajadora y bulliciosa, ha asistido á su \ ida política en sus 
comicios, á la religiosa en sus templos y á la civil en las ardien- 
tes luchas del foro. Las alegres fiestas á Ceres y á Baco, tras un 
abundante esquilmo no le son desconocidas, ni las representacio- 
nes de las licenciosas comedias de Plauto y las finas y discretas 
de Terencio, alternando con los horrores de la tragedia grie- 
ga, la del fatal é inexorable destino... La fuerza subjetiva es allí 
tan poderosa, que basta un momento para sentir el latido de los 
siglos. 

«Campos de soledad», dijo de los de Itálica nuestro gran poeta 
Rioja; campos de respetuosa tranquilidad y de misterioso reco- 
gimiento son los de Acinipo. En ellos no resuena el alegre cantar 
andaluz, ni la sentida trova árabe; así rinde el campesino, dentro 
de su rudeza, culto al pasado, venerando en esta forma, como se 



(i) Beatus ille qui procul negotiis, 

Ut prisca geus mortalium, 
Paterna rura bobus exercet suis, 
Solutus omni foenore, 

Epjdon, II, i"4» 



DOCUMENTO ÁRABE TRAIDO DE MELILLA 101 

observ a, las preciadas cenizas de la insigne ciudad que se contara 
entre las mas renombradas del convento Astigitano, de la rica y 
teliz Acinipo. 

Ronda, 24 de Marzo, 1913. 

xA-NTONio Madrid Muñoz. 



III 

DOCUMENTO ÁRABE TRAÍDO DE MELILLA 

El Correspondiente de la Academia, Excmo. Sr. D. Manuel 
de Foronda, hizo donación para nuestra biblioteca de un manus- 
crito árabe traído de Melilla, y el Sr. Director se sirvió disponer 
que el que suscribe diese cuenta á la Academia del contenido 
de tal manuscrito y de la importancia que pudiera tener. 

Por desgracia, el manuscrito está falto por el principio, sin que 
sea fácil calcular si faltan por completo pocas ó muchas líneas, 
además de estar incompletas por el lado izquierdo las siete pri- 
meras; lo demás está en bastante buen estado, notándose sin 
embargo algunos desperfectos producidos por los dobleces del 
papel, que imposibilitan la lectura de algunas palabras. 

El documento tiene de alto 107 centímetros y 26,5 de ancho, 
con 120 líneas y lO ue podríamos llamar el colofón del escrito, 
en líneas incompletas de cada vez más cortas, y en los dos espa- • 
cios laterales que deja el escrito, hay dos notas que quizá dan 
noticia de los primeros ascendientes de las familias de xerifes, á 
las que se refiere el documento. 

VA dar noticia detallada del contenido del manuscrito, que 
hemos tenido necesidad de copiar para su estudio, sería tarea 
larga y difícil y, en mi sentir, de ninguna utilidad para el público; 
pues si para la transcripción de las consonantes de los nombres 
propios de lugares y personas podríamos aceptar un sistema fijo 
que permitiera á los arabistas el reconstituir los nombres, respec- 
to á las vocales, por no existir en el manuscrito, el procedimien- 
to es imposible, y á cada nombre propio habría que aplicarle las 
vocales (juc nos pareciesen más propias, que podrían ser dife- 



I02 I'.OI.ETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA flISTOKIA 

rentes de las que los autores nacionales ó extranjeros aplican á 
los mismos nombres, si los mencionan alguna vez: nos limita- 
remos, por tanto, á copiar con caracteres árabes los nombres 
de localidades que no conozcamos, y á decir algo de ios datos 
históricos ó legendarios que respecto á algunos xerifes se con- 
signan en el manuscrito. 

Por lo que se lee en la línea 7I> pudiera creerse que se trata- 
ba del árbol genealógico completo de la descendencia de Fátima, 
hija de Mahoma, pues leemos 

... i^LLs Lj.J V ^íoJl i-L«Lvj y por lo que resulta al final del 

manuscrito, cuyas últimas palabras son 'L^\.^[\ ?\_3r-^ ^J-^-f 

If.r ^[:\ íj^c, } ó.L-^ c^^^'- de estas últimas palabras resulta 

que el tal árbol genealógico se terminó ó se copió en fecha 
reciente, 1302 de la hégira — 1884/5 de nuestra era. 

El I.° de quien se indica la existencia de fracciones de xerifes, 
es Alí ben Yezid^ que dejó tres hijos, y de ellos quedó (parece) 
una fracción en Túnez^ otra ?Lj^^3Í otra en LL-íJ Ljjj.,-, 

otra walx^ ^ llamada y otra por fin, frente ó delante 

de los bereberes, que son^j^xj! ^zs. el ascendiente común 

de todas estas fracciones de xerifes resulta ser (según el texto) 

cr' ^-^y -c'- J^-^ ^^-^ L-'- ^ ^-■■j'- 

^r: ^-"y ij-: ^rr-n-^-- ^r'. ij-: --y' ^-i ^-r- 

Jj.— , C-u,' i^Jíli ^la^Ji ^^^v«::¿'i y resultaría ser décimo- 

nono descendiente de Fátima ; transcribimos esta genealogía 
para que el lector se forme idea de las que los xerifes dan como 
auténticas. 

En la línea I3 comienza á tratar de la descendencia de ^«1 
^Lx^^ jL¡^jyxi\ íjijjl ^ncvIo, también décimonono 

descendiente de Fátima, entroncando con la genealogía anterior 
en el nombre de Idris 



DOCUMENTO ÁRABE TRAÍDO DE MELILLA IO3 

■ En la línea ló, á continuación de la genealogía anterior, 
comienza á tratar de Abdelchalil^ que sospecho sea descendiente 
del anterior, y cuya historia verdadera ó fabulosa constituye, 
si no lo más importante, lo que en este manuscrito pudiera tener 
aloruna relación con nuestra historia. 

o 

Este Abdelchalil, originario de Ifriquia J. Ü J-^-^. ^p-», de 

donde salió disgustado? con tres compañeros, habiendo llegado 
a Mostaganem, se embarcó con ellos, y por mar llegaron á una 
ciudad llamada Málaga? ^^J^j^i ¿ Alanda- 

lus; allí encontraron á un xerif, que los hospedó muy bien, por 
consideración al xerif Abdelchalil, á quien dió en matrimonio 
una hija, hermosa de carácter y de figura, de la cual tuvo once 
hijos \'arones, cuyos nombres da (lín. 21 y 22), con alguna con- 
fusión en el texto, que se aclara después; Abdelchalil y su mujer 
salieron un día? para abstraerse de cosas mundanas? en un río ó 
valle llamado ^-^'s., y llegados al agua (al mar?), la madre dejó 
en tierra á Mohámed, que era pequeño, y se fué á lavar los ves- 
tidos, y al volver, lo encontró que tenía asida á la culebra, que 
le daba de mamar; asustada la madre, corrió hacia Abdelchalil, 
que se había dormido, y despertado con el susto de la madre le 
dijo: este xerif se llamará Qidíde la culebra; bendígalo Dios, amén. 

De los once hijos de Abdelchalil, entregados al cultivo de toda 
clase de ciencias, ninguno había contraído matrimonio cuando? 
siete murieron en la guerra santa en batalla contra los romíes 
(cristianos) Jil^ ^IJaiw LsL, quedando cuatro, que no asis- 
tieron en este día y eran gidí Mohámed, el amamantado de la 
culebra, gidí Ahmed, gidí Amar jl^cl y gidí Alí; agravada la posi- 
ción de Abdelchalil por la carestía y por la guerra de los cris- 
tianos, estando cierto día conferenciando con su suegro j^s-^ 
éste le dijo: puesto que las cosas te van mal, marcha- 
remos, dejando esta ciudad; salieron, pues, de ella en el mismo 
día y se embarcaron en el vapor (lín. 29) (l), y llegando al ama- 



(i) Creemos que así debe leerse ^ «,-jLJÍ, y, en este supuesto, la 

palabra denuncia lo moderno de la tradición familiar, ó al menos, de la 
redacción etn el estado actual. 



I04 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

necer frente á unos montes, donde había dos ciudades, pregun- 
tó Abdelchalil por ellas al arráez, el cual le dijo que la una esta- 
ba habitada por cristianos y la otra por muslimes, llamada la 
primera i-JLiJ| y j jj^^ la segunda, y el nombre de la montaña 
era Í--..jJLí (sic); Abdelchalil y la familia de su suegro desembar- 
caron en la ciudad muslímica y allí permanecieron durante algu- 
nos años, y después se trasladaron hacia J-^lj de donde 
procedía Abdelchalil, que murió allí; sus hijos, que habían aban- 
donado J-;^, se establecieron en un monte próximo á los 
Jwju«! de donde parece que procedía el suegro de Abdel- 
chalil, gidí Mohámed que se estableció en la cumbre ó 
en el cabo de la montaña, en el camino que conducía á la resi- 
dencia del santón? gidí Isa el de Granada; Mohámed 
el de la culebra se estableció con su madre y hermanos en un 
lugar llamado jl^ y dejó cinco hijos. 

Sigue la historia de la descendencia de Abdelchalil, indicán- 
dose la existencia de fracciones de familias de xerifes en 
wá^yi — s^^-^ Jt^ — j^' Taza? — üj-c^j :>% Uxda? — jy^ 
— jL^b Tlemecén, — JaXxw J^? Lj^L y ^y-^ 

Como todos los descendientes de Abdelchalil, lo son de 
Idris I.**, fundador de las familias de xerifes, desde la línea 6o 
pasa á decir algo de la llegada de éste á Occidente, dando los 
nombres de sus doce hijos. 

En la línea 71 termina propiamente la genealogía con las pala- 
bras C^l¡X ^ -^^^ siguiendo á continuación un elogio 
general y vago hasta la línea 82, en la que quizá se determina 
más el contenido principal del documento con las palabras «dice 
el autor de la tradición. Esta es la genealogía del santón? y luz 
mdúniñQstdi (;\ái Mohámed ben Hilal l.¡ jJ ^.o».L?? que dejó 
seis hijos, cuya historia resulta obscura por los blancos que hay 
en el original, y parece resultar que este Jbü» vigé- 
simosegundo descendiente por parte de Alí, de Alhasan Almo- 
saniy nieto de Fátima, en quien enlaza con la familia de los xeri- 
fes Edrisíes». 



HEBILLA CRISTIANA DEL SIGLO V IO5 

En la línea 99 comienza la indicación de las fuentes de este 
escrito, diciendo que «Mohámed ben Ahmed ben Abdala ^3jv5wM 
lo tomó ó aprendió de su maestro gidí Mohámed ben Alí ben 
Ahmed, mediante una larga serie, al menos de veintiséis tradi- 
cionistas; todo esto parece tomado de escrito de puño y letra 
del sabio gidí Mohámed ben Ahmed ben Abdala ben Mohámed ben 
Alí ben Ahmed ben Mohámed señor? de Susa (lín. 1 10); terminan- 
do con fórmulas y nombres, que supongo de confirmación, 
citándose en esta parte varios nombres de tribus, algunas de 
las cuales quizá son de las que hoy se citan en el Rif. 

De lo dicho resulta que el documento, por estar falto de prin- 
cipio y por su redacción, ofrece para nosotros graves dificulta- 
des; si alguien quiere estudiarlo más á fondo, le ofrecemos desde 
luego la copia que para este estudio nos ha sido preciso hacer. 

Madrid, 6 de Junio de 1913. 

Francisco Codera. 



IV 

HEBILLA EPIGRÁFICA CRISTIANA DEL SIGLO V 
HALLADA EN ORTIGOSA DE CAMEROS (LOGROÑO) 

Existen en la cuenca del río Iregua, en la provincia de Lo- 
groño, numerosas cavernas, algunas de las cuales han sido objeto 
de exploraciones arqueológicas de bastante importancia, porque 
han demostrado que casi todas las cuevas sirvieron de vivienda 
al hombre en varias épocas, como lo atestiguan los objetos en- 
contrados en ellas: cerámica, herramientas, huesos, etc. 

El que suscribe ha practicado excavaciones en algunas caver- 
nas del término de Ortigosa de Cameros, parte superior de la 
cuenca del referido río Iregua, y en una de ellas, llamada «Cueva 
del Tajón» (l), ha encontrado, á unos noventa centímetros de 
profundidad, en una de sus cámaras interiores, la hebilla de bron- 



(1) Célebre en el país por haber servido de refugio y escondite al ca- 
becilla Zurbano. 



I06 BOLETIN DB LA r<F.Ar, ACADEMIA DE LA fUrsTORIA 




ce que representa en tamaño natural la adjunta fotografía; mez- 
clados con ella, y en un espacio de un metro cuadrado próxima- 
mente, encontró restos de un esqueleto humano, un clavo de 
hierro de diez y seis centímetros de longitud, con cabeza redon- 
da, varios fragmentos de vasos de barro rojo con variada y rica 
ornamentación, trozos de un vaso pequeño de cristal muy fino y 
huesos de animales domésticos (l). 

En otras cuevas de la cuenca encontré vasos y fragmentos de 
cerámica neolítica, mezclados con cráneos y huesos de animales, 
en las cenizas que cubren, con espesores variables, el suelo de 
algunas cámaras en las referidas cavernas. 

Juan Garín Modet, 

Ingeoiero de Minas. 

Distrito minero de Logroño.— Jefatura de Minas.— Año de 1913. 

(i) En la hebilla se lee: Chr{istu)s sit tecum C/i{resU?) = Cristo sea 
contigo, oh Cresto. La hebilla pudo ser ajustada al cinturón de un militar. 

Con este epígrafe se ilustran é íntimamente se enlazan los similares, que 
dejó, reseñados Hübner (hiscriptiones Hispaniat christianae, núms. 213, 
417, 418 y 419) — F- F. 



LES BRONZES ANTIQUES DE COSTIG ET UN l'ETIT BCEUF I07 

V 

LES BRONZES ANTIQUES DE COSTIG ET UN PETÍT BCEUF, 
AUSSI DE MAJOROUE 

Parmi les belles piéces que posséde le Museo Arquéologico 
de Madrid, on compte trois tetes de boeufs, en bronze, de carac- 
teres artistiques tres anciens, qui ont été trouvées á Costig, dans 
Tile de Majorque. Deux représentent des individus de grande 
taille, á museau allongé. La troisiéme, au contraire, que j'ai pu 
examiner gráces á ^L Alvarez Ossorio, est beaucoup plus petite 
et son museau est court, caracteres qui rendent son interpréta- 
tion plus difficile. 

Une observation qu'il m'a été donné de faire apportera peut 
étre quelque lumiére á cette question. M. Pacheco, chargé de 
la paléontologie du Museo de Ciencias naturales de Madrid, vient 
d'a\'oir l'amabilité de me montrer des ossements recueillis, avec 
des fragments de tres anciennes poteries, dans la Cova des Bous, 
á Santuiri, dans Tile de Majorque. J'y ai reconnu des restes d'un 
boíuf dont la taille était tres petite, la forme ramassée, le museau 
court. Pai riionneur de prcsenter á l'Académie une máchoíre su- 
périeure de cet animal. Au lieu d'avoir, comme dans les boeufs 
de type normal, six molaires de chaqué cóté, dont trois prémo- 
laires et trois arriére molaires, elle a seulement quatre molaires, 
parceque une prémolaire et une arriére-molaire manquent com- 
plétement, n'étant méme pas représentées par des traces de 
leurs alvéoles, ce qui provient de ce qu'elles n'ont jamáis existé 
ou sont tombées quand l'animal était beaucoup plus jeune. 
La longueur occupée par l'ensemble des molaires est ainsi rac- 
courcie d'environ un tiers. Mais il y a plus: la derniére prémo- 
laire, au lieu d'ctre simplement en contact avec l'arriére-molaire 
suivante, s'y encastre profondément, ce qui raccourcit encoré 
la longueur occupée par l'ensemble des molaires. Cette longueur 
n'est que de 68 millimétres. Les particularités sur lesquelles je 
viens d'appeler votre attention font songer á celles de la dentition 




VUE INTÉRIEURE, TRES AGRANDIE 




VUE EXTÉRIEURE, TR^S AGRANDIE 



I lO BOr,ETÍN DE Í.A RRAI, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de certains chiens dont le raccoiircissement de la face est lie a la 
disparition de certaines molaires et au déplacement de quelques 
autres. Les restes de boeufs de la Cova des Bous que j'ai vus 
indiquen! tous une dentition raccourcie, lorsqu'ils permettent de 
se rendre compte de cette question, mais le mode suivant lequel 
est réalisé ce raccourcissement varié. 

II se peut que l'artiste qui a modelé le plus petit des trois 
bronzes de Costig ait pris pour sujet un boeuf de la méme race 
que celui de la Cova des Bous. On m'assure qu'il n'y a plus, 
actuellement, a Majorque, que de tres grands bceufs. 

Madrid le 6 Juin 1913. 

EüOUARD Harlé. 

Note. J'appelle l'altentíon sur ce que les deux photogravures sont 
agrnndies: l'ensemble des quatre molaires y occupe 15 millimétres de 
longueur de plus que sur réchautillon. 



VI 

CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 

Con ella da principio el códice que describí en el tomo lxii 
del Boletín, páginas 278-282. Al publicarla ahora le acompaño 
breves notas que juzgo indispensables para su inteligencia. 

Consta de veinte capítulos, sin títulos que den á conocer su 
objeto. Por esta razón, y para que mis lectores formen desde 
luego la idea general de lo que contienen, lo expreso aquí. 

1. Razón que hubo de copiarse esta crónica en 1517. 
11. Repoblación de Avila por el conde D. Raimundo de Bor- 

goña, y continuación de su historia durante los reinados 

de Alfonso VI y de su hija Doña Carraca. 
111. Reinados de Alfonso VII y de sus hijos D. Sancho y 

D. Fernando. — Revueltas y fueros de Avila. 
IV^. Hazañas de Sancho Jiménez y Gómez Jiménez, que fueron 

sepultados en la iglesia parroquial de Santiago. Sancho 

Jiménez murió en el año ll/l. 



CRONICA INÉDITA DE ÁVILA 



I I I 



\ . 


1 lazanas de /.orraciuin oancno. r^SLiiDuio uei cancar 




popular que le dedicaron. 


\ 1. 


riazanas oe ios serranub cuund. lus muiuo uc -l^a 




tremadura. 


\ 11. 


Hazañas de Nalvillos Blázquez. 


\ 'TTT 
\ lil. 


^Minoría ae iViionso v iii, ^udicciuvj cu r\.\íicx. 


TV 


iiazanas oe loanez i\uno cu lub puanciuo anvjo va^^i 




Siglo XII. 




T -7 n rñ 1 e rio \ r\c ooK'illp'mc rl p A\rila pn 1 alavpra de 
iiazanas cíe ios cauaucrub cic íí.viicx cu i cj.ia.vcia. ^J.c 




lo Poíoo ir on loo Va^raQ H p T^ nlot^a í^año T'^12). 
la iveina y en las i\dvcit3 lic i uicoci y^cmc j.— l^j. 




Hazañas de Ñuño Gil. 




Hazañas del adalid Don Yagüe. 


vxr 


A ^ W T-T .->♦.; ,^ T 1 cu T TTírl ol írl Q ri rip /ax/iIp P la 

iveinaao cíe u. r^nricjue i. riucnudu uc rwna, a la 




reina Doña Berenguela. 


^VV l^VV 111. 


l^pinaHr» rip ^an T^prnando 


XIX. 


Rebelión de Ñuño Rabia, siendo D. Domingo Blas- 




co obispo de Avila y reinando D. Alfonso VIIL 


XX. 


Las famosas fervencias en tiempo del rey de Ara- 




gón, D. Alfonso el Batallador. 



Es de notar cjue este capítulo formaba, con otros, parte de 
un códice que pertenecía á D. Sancho Sánchez Cimbrón, y en el 
cual estaban «recopiladas muchas hazañas é lealtades, así de 
pueblos é comunidades como de particulares». 



Capítulo I 

En el año del nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil 
y (quinientos diez y siete años, reinando en estos Reinos de Cas- 
tilla Dona Juana é don Carlos, su hijo, nuestros señores, siendo 
Corregidor en la muy noble y leal ciudad de Avila el noble 
caballero I3ernal de Mata (l), por sus altezas, entre otras cosas 



(i) Como se ve, existía en 1 5 17 el libro que conservaba Ñuño González 
del Aguila, y en él '<un cuaderno» que el Corregidor hizo trasladar en 
pergamino para ser conservado (;...?) en el Arca del Concejo. Por esta- 
crónica sabemos, además, que este ilustre é ilustrado Corregidor hizo gra- 
bar el sello— con el emblema y lema en el conténidos— y que se ocupó 



112 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

buenas de edificios ennoblecimiento de la dicha ciudad, así en 
reparos de muros é puertas della, como en facer plantar pinares 
é saucedas por las riberas de Adaja é Grajal y en otros muchos 
edificios de puentes é pasos, tuvo especial cuidado de inquirir 
y buscar el fundamento de la dicha Ciudad, donde habia habido 
origen, como se habian ganado las armas reales que tienen en 
sus privilegios; sobre lo cual halló en un libro antiguo que tenia 
Ñuño González del Aguila, Regidor, un cuaderno de escritura 
que es el siguiente, en que hay relación de una parte de lo 
sobredicho, é de muchas cosas notables que los caballeros anti- 
guos de esta dicha Ciudad ficieron en servicio de los Reyes de 
Castilla, en que se notan grandes ejemplos de caballería y lealtad 
é fidelidad, de las cuales cosas debieran quedar los ejemplos de 
caballeria y lealtad é fidelidad que dicen Caballeros de Avila y 
Avila del Rey, é porque por descuido de los Gobernadores pa- 
sados ya venian en notable olvido las bondades é notables vir- 
tudes de los antiguos pobladores desta ciudad é su tierra, el 
dicho señor Bernal de Mata, Corregidor ya nombrado, con 
acuerdo de los señores Regidores que fueron D. Pedro Dávila é 
Diego Fernandez Dávila é Sancho Sánchez Dávila é Sancho Sán- 
chez Cimbrón é Francisco de Pajares é Diego Alvarez de Braca- 
monte é Pedro del Peso é Pedro de Torres é Suero del Aguila é 
el Licenciado Juan de Henao, fizo trasladar este libro en perga- 
mino é ponerle en el Arca del .Concejo é facer el sello hay la 
ciudad tiene con las letras y memorias que contiene. 

Otrosi: fizo poner la ^ en memoria de la muerte de Blasco 
Ximenez entre Fontiveros é Cantiveros de que de suso se hace 
mención. 

Capítulo II 

Cuando el Conde Don Remondo, por mandado del Rey Don 
Alonso que ganó á Toledo, que era su suegro, ovo de poblar á 

en mejoras de la población y sus arrabales, habiendo sido el que hizo 
poner la famosa Cruz, que hoy se conserva, entre Fontiveros y Cantive- 
ros, en memoria del hecho que más adelante se relata. 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA II3 

Avila (l), en la primera puebla vinieron gran compaña de bue- 
nos omes de cinco villas, de Lara é algunos de Covaleda. E de 
Lara vinien delante, e ovieron sus aves á entrante de la villa, é 
aquellos que solían catar de zagueros, entendieron que eran bue- 
nos para poblar alli, é fueron poblar en la villa lo más cerca del 
agua. E los de cinco villas, que venian enpos dellos, ovieron 
esas aves mesmas. E muño Entravemudo que binie conellos, era 
mas acabado agorador, é dijo por los que primero llegaron, que 
bieron buenas aves, mas que herraron en posar, por lo bajo, 
cerca del agua, é que serien bien andantes siempre en fechos 
de armas, mas en la villa non serian tan poderosos nin tan hon- 
rados como los que poblaren la media villa arriba, é fizo poblar 
i aquellos, c oimos decir á los omes antiguos é desque nos llega- 
mos asi los fallamos, que fue verdadero este agorador, lo que 
dijo, probaron todos muy bien é faciendo servicio á Dios é á ¡su 
Señor, acrecieron mucho en su honra é en su poder, é entre- 
tanto vinieron otros muchos poblar á Avila, é señaladamente 
Infanzones é buenos de Estrada, é de los omes é otros buenos 
omes de Castilla, é estos se ayuntaron con los sobredichos en 
casamientos y en todas las otras cosas que acaecieron. E porque 
los que vinieron de cinco villas eran mas que los otros, la otra 
gente, que era mucha, que vino á poblar en Avila, llamáronlos 
serranos, pero dio Dios á todos grande buena andanza en aque- 
lla población, é la mucha , gente que nombramos después metié- 
ronse á comprar é á vender é facer otras baratas é ganaron 
grandes algos. ]í todos los que fueron llamados serranos trabá- 
ronse en pleitos de armas é en defender á todos los otros, y ansi; 
acaescio c^ue una vez fueron en cabalgada é vinieron gran poder 
de moros á la villa, e corriéronla fasta las puertas, é llevaron 
omes e bestias é ganados é quanto fuera fallaron, 6 los que eran 
llamados serranos, que eran, idos en cabalgada, la herraron ese 
(lia, por ventura, 6 cuando fallaron toda la tierra corrida, pre- 
guntaron á la gente de la^villa que compañía pudia ser de moros 



[i) Sabido es que.ffita repoblación fue en el año de 1090, reinando 
Alfonso VI. 



TOVO Í.X'III. 



8 



114 BOLETÍN DE i\ HE,\:. ACADEMIA DE LA ffíSTORIA 

aquellos que los corrieron, 6 como quier que eran muchos dige- 
ron ellos que eran mas. E digeron los que eran llamados serra- 
nos á la otra gente, que fuesen con ellos 6 se aventurasen ca 
ñaban en Dios que los vencerían. E pusieron pleito que irian 
con ellos é llegaron fasta un lugar que dicen el rostro de la 
coliella, c desde alli tornóse toda la otra gente, salvo, ende, 
aquellos que llamaban serranos, que fueron adelante 6 llegaron 
á una cabeza que dicen Barbacedo (l), é vieron los moros que 
estaban cerca del río é vieron aves. E un agorador que estaba 
con ellos, que decian el Acedo, entendió en las a\ es que serian 
vencidos los moros. E dijo ansi: por esta barba del Acedo vaya- 
mos los ferir, ca vencidos son los moros. E de aqui llevó el nom- 
bre aquella cabeza porque le dicen Barbaacedo. E fueron ferir 
los moros, é venciéronlos é mataron, de ellos, muchos, é gana- 
ron gran haber, e tornaron cuanto les habían levado, é cuando 
llegaron á la villa, la otra gente que se tornó no los quisieron 
coger dentro de la villa, e por esto fueronse á posar en un lugar 
c[ue dicen el Castaño, cerca de la villa. E otro día enviaron los 
de la villa á decirles que les diesen su parte de la ganancia, é los 
serranos dijeron que lo non farian, ca se tornaron é no fueron 
con ellos, asi como pusieron; mas les darían sus hijos é sus mu- 
jeres é todo aquello que los moros les habían levado. E ellos no 
se pagaron con esto e trajeron muestra que irian lidiar con ellos. 
E entretanto súpolo el Conde Don Remondo, que estaba en Se- 
govia, é trasnochó é vínose para Avila, é falló toda la verdad 
como fué el hecho, é mandó les no diesen nada de cuanto gana- 
ron, á los que se tornaron, é sacólos fuera de la villa al arra- 
bal (2), é apoderólos en la villa á aquellos que llamaban serra- 
nos que fueron adelante; ordenólo ansi que alcaldes é todos los 
otros portillos, que los tuviesen estos é non otros nengunos. E 
tan grande fue la ganancia que en aquella facienda ganaron, 
que dieron al conde Don Remondo en quinto quinientos caba- 
llos. E después desto vino á tiempo que fincó Don Alonso, fijo 



(1) Barbacedo. Hoy existe una dehesa con este nombre. 

(2) De San Vicente. 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA I I5 

<iel Conde Don Remondo, niño, é este fué después el Empera- 
dor, é en su niñez vino el Rey de Aragón, que habia por mujer 
■á su madre (l), en Avila, con muy grande hueste, que le resci- 
biesen por Señor, é dijeron los de Avila ca lo non farian, ca Don 
Alonso habían rescibido por Señor, y él viviendo nunca habrían 
otro Señor. Y el Rey de Aragón dijo que non era vivo, é ellos 
-digeron que si se lo mostrasen si los descercarla, é él dijo que si. 
K demandáronle plazo de dos meses, é que se le mostrarían, é 
que si no le fallaren vivo que le darian la villa. E á esto demandó 
el Rey de Aragón sesenta caballeros en rehenes, é él, por con- 
sejo de la gente que digimos que fué echada de la villa, tomó los 
mejores omes é los fijos de los mejores omes de los llamados 
serranos, é luego salieron trescientos caballeros dellos é fueron 
á Calatraba, do criaban al dicho Don Alonso, é trujeronle á 
Avila ante del plazo que pusieron, é digeron al Rey de Aragón 
<\ue les diese sus rehenes que alli habían á su Señor, é él dijo 
que se le llevasen delante, é si le conociesen que ese era, que 
les daría sus rehenes; é ellos dijeron que si querían que se lo 
mostrasen, que saliese á parte con cuatro ó cinco caballeros, é 
<}ue habían á su Señor Don Alonso con al tantos que alli se le 
mostrarien, é si esto no quisieren, que él viniese dentro en Ávila 
con trescientos caballeros que se lo mostrarien, é dijo el Rey de 
Aragón que lo non faria, mas que lo adujesen á su tienda, é di- 
geron los de Avila que lo non farian ni quisiese Dios que ellos 
su Señor metiesen en poder de ome del mundo, sino de sus va- 
■sallos, aquellos que la mano le besasen. Por eso el Rey de Ara- 
gón ensañóse é fizo cocer (2) de los que tenia en rehenes, en 
calderas una gran pieza, en un lugar que es llamado ahora la 
fervencia por esto. E después hubo su consejo é metió unos tan- 
tos en unos zarzos é fué combatir la villa con ellos, á entendi- 
miento que los parientes dellos que iban atados en los sarcos no 
serian con ellos, é por este lugar entrarían la villa. E fue fallado 
■en verdad que los fijos mataron á los padres é los padres á los 



(1) Doña Urraca. 

(2) Según el cap. xx sólo lo hizo de los más principales. 



Il6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HíSTORIA 

fijos en aquellos sarcos. E asi defendieron la villa para su Señor, 
é fizieron gran daño en aquellos que vinieron combatir la villa, v 
el Rey de Aragón vio la cosa mal parada é descercó la villa é 
fuese (l). E vieron su acuerdo los de la villa, que oviesen de 
retar al Rey de Aragón porque mató aquellos caballeros á tuerto, 
é enviaron señaladamente á Blasco Ximeno é á un sobrino con 
él (2), é fallaron al Rey de Aragón en una aldea que dicen Aldea 
de Ciego, é decendieron de sus caballos é retó Velasco Ximeno 
al Rey, que no cumplió la postura que puso con ellos, é que 
ellos cumplieron cuanto con él pusieron: que mandó matar á los 
caballeros que tenia en rehenes, é dijo que si por tal fecho 
como este menos habia de valer, menos valie él, é si algún caba- 
llero le quirie salvar, que él se lo combatirie, quier uno por uno, 
quier diez por diez, fasta trescientos. E el Rey mandólos matar, 
é en acogiéndose á los caballos, é mataron al sobrino, é Blasco 
Ximeno acogióse al caballo é fuyó, é corrieron en pos del, é 
llegaron á una aldea que dicen Cantiberos, é salieron allá la 
compaña del Rey de Aragón que ende posaban, y corrieron con 
él y alcanzáronle, é tornó á ellos, é, según dicen, mató á un her- 
mano del Rey de Aragón, é mataron á él. Después, en este lugar 
que á él mataron, pusieron por señal un canto muy alto (3), é 
ende está hoy, entre Cantiberos é Fontiberos, y después desto 
duró muy gran tiempo que, cada un año, venían los caballeros 
facer alli fiesta en tal dia como él murió, é bofordaban é alanza- 
ban é facían grandes alegrías, é daban á comer á cuatrocientos 
pobres é venían por su alma. E de linaje deste caballero venia 
Blasco Ximeno, fijo de Sancho Blasco y otros muchos. Y este 
Don Alfonso, el sobre dicho, de allí fue criado en Avila, é pusie- 
ron para su despensa que cuantos en Avila é en su termino 
labrasen con bueyes, que diesen tres celemines de trigo. E estos 
tres celemines ovieron después todos los reyes que vinieron fasta 



(1) Como se ve, no se confirma en esta crónica el hecho de que el Rey 
niño fuese presentado en las almenas del Cimorro. 

(2) Este sobrino fué Lope Núñez, hijo de Fernán Núñez. 

(3) El RoUo de Cantiveros. 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA II7 

que fueron dados á las Dueñas de San Clemente de Avila, por 
previlegios, é cogienlo de vuelta con su yuntería. 



Capítulo m 

Este Don Alonso fué ansi criado en Avila, é después quiso 
Dios é su buena ventura é de sus vasallos, que le bien sirvieron, 
que fué Emperador, é conñrmó la Ordenación que el Conde 
I^on Remondo fizo en razón de las Alcaldias é de los otros ofi- 
cios señalados é por otros muchos. En galardón dio al concejo 
de Avila grandes términos é buenos, é fizóles muchas honras. E 
cuando este Emperador finó, dejónos por Señor al Rey Don San- 
cho, su fijo (l), é al Rey Don Fernando, su fijo, en León. E esta 
gente que es dicha que fué echada de la villa, pusiéronse con 
nuestro Señor el Rey Don Sancho, é pidiéronle que les diese 
parte en las Alcaldías é en los otros Oficios, é él dijo que no lo 
facie, que tan noble home como el Emperador, su padre, non 
darie á los que se llamaban serranos tan gran mejoría, si no en- 
tendiese que la debien de haber por derecho. E el Rey de León 
pobló la ciudad, é los más é los mejores desta gente fueronse 
aquella población, é non fincaron sinon los tenderos é los mas 
refeces homes, y los que en la ciudad poblaron vinieron al feriar 
é llevaron, ende, robado, quanto ganado fallaron de los llamados 
serranos, é sopieronlo ellos é fueron en pos ellos é alcanzáronlos 
en Valdecorneja é mataron ende todos los mas, é tornaron sus 
ganados. Ansi que adujeron las cabezas á Avila ovieronlas de 
comprar sus parientes que fincaron en Avila, é ansi fueron sote- 
rrados, é de aqui tuvieron muy gran malquerencia unos con 
otros, é por este lugar o vieron muchas vegadas revueltas é bolli- 
cies en que ovieron mal acaecer en tal guisa que non fincó de 
olios sino aquellos que eran bueltos con los fijos é con los nietos 
de los dichos, que eran llamados mercaderes. Estos son los que 
sr llaman agora castellanos en Avila, ca los llamados serranos 



( I) Don Sancho el Deseado. 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



tienen que ellos son castellanos derechos, é de tales que en ello& 
nunca supieron menestrales nengunos fueran, é sí todos caballe- 
ros é escuderos 6 guarescieron siempre por caballería, é non por 
al, é nunca se mezclaron en casamientos con menestrales, ni coa 
rurianos nin otros homes nengunos fuera de con caballeros fijos- 
dalgo, ni lo farian por cosa nenguna del mundo. 

Capítulo IV 

Acaeció una vez que fueron gran pieza de caballeros de Avila 
é Sancho Ximeno é Gómez Ximeno (l), los adalides, con ellos 
é corrieron á Sevilla, e Aberrazo paso entonces de allende del 
mar é fizo apellidar toda la tierra con muy gran gente, é ademas 
se vino en pos de ellos, é viniendo los de iVvila quebrantaron á 
Algaliel é á Baga é alcanzólos Aberrazo é no los pudien durar, é 
alcanzáronlos tras unas cabezas que y estaban, y alli se defendie- 
ron fasta que anocheció, é Aberrazo cerco aquellas cabezas en 
derredor, é velóse toda la noche, asi que todos cuidaron y mo- 
rir, pero salió ende esa noche un caballero que decían Blasca 
Cardiel é vinose para Talavera, é otro dia de mañana oyeron 
sus misas é fablaron su pensar é armáronse é subiéronse en sus 
caballos, é Sancho Ximeno, el adalid, que era buen agorador 
acabado, cató las aves y entendió en ellas que los moros seriaa 
vencidos, é mataron muchos dellos é ficieron grandes ganancias, 
porque los fueron ferir por consejo del adalid, é él esforzándolos 
escapó huyendo de Aberrazo, é los caballeros de Avila fincaron 
allí tres semanas partiendo la ganancia y corriendo toda la tierra 
en derredor. E Blasco Cardiel, el caballero que se fué de las ca- 
bezas, cuando llegó á Talavera, fallo y Zorraquin Sancho caba- 
llero de Avila que estaba sobre un pleito, é preguntó á Blasco 
Cardiel qué se fizieran los caballeros con que entrara en cabalga- 
da, y él dixo que eran todos muertos, é demandóle en qual lu- 
gar, por ver si fuera ansi; é Zurraquin Sancho cabalgó é fuese 



(i) Enterrado en la parroquia de Santiago. 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA II9 

para allá, c IL'gó cerca clcllos, de noche, c víolos estar sosegados 
é temiese que eran moros que estaban allí en su tierra, é arrendó 
su caballo, é fuese acostando á la vergada por ser ende más cier- 
to, é tanto se acostó c]ue ovo á entender que eran cristianos, e 
conoció algunos en la fabla, é tomó á.su caballo é cabalgó é llegó 
á ellos ó contóles que mandado habla dicho á Blasco Cardiel de 
ellos, é como quier que no se acertó Zorraquin Sancho en la 
batalla, fizieronle su parte de la ganancia é dieronle la suerte de 
Blasco Cardiel el que se fué á estas cabezas en que ovieron estas 
faciendas, hoy les dicen las Cabezas de Avila. Este Blasco Car- 
diel, que se fué cuando supo que los de Avila habían vencido la 
batalla, no enduró sufrir la venganza, é fuese de la tierra é fizo 
Morada en Calatayud de dos bandos que ya el uno se llama de 
este Blasco Cardiel. E en Arnedo, Don Gil de Bretón é Gimen 
d'aracie, é Diego Bretón venian deste linage. 



Capítulo V 

Este Zorraquin Sancho, el sobredicho, fué otra vegada en ca- 
balgada con otros caballeros que se le olvidó en Avila, é tor- 
nóse por ella. E en yendo en pos dellos por una montaña, vió 
sesenta caballeros moros é venian veinte pastores cristianos é 

legábanlos cabtivos por cual lugar llegada á ellos que no le 

pudiesen ver fasta que fuese cerca dellos, é fué por aquel lugar 
e sacó unas tobayas que llevaba é púsolas en el asta de la lanza 
por seña é fuelos ferir llamando «Avila Caballeros», é dejáronse 
vencer los moros, é mató dellos uno ó dos, é los pastores que 
non estaban, desataron á los otros é ayudáronle bien, de guisa 
que los moros fueron vencidos, é fuese él en pos sus compañe- 
ros, é nunca lo quiso decir lo que le habia acontescido. E des- 
pués que en Avila vino á posar de sazón vinieron los pastores, é 
trajeron sesenta puercos en servicio, y estaba Zorraquin Sancho 
con compaña de caballeros á la puerta de San Pedro, é pasaron 
por y aquellos pastores é preguntáronlos cuyos eran aquellos 
puercos, é los pastores dijeron cjue los llevaban á Zorraquin San- 



I 20 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



chü, O los otros caballeros preguntaron por que, é los pastores 
contaron todo este fecho como pasó, é ansí fué sabido ca el 
nunca quiso ante decir. E dispues desto cantaban en los coros 
it decían ansi: 

Cantan de Roldan, 
cantan de Oliveros, 
c non de Zorraquin (Sancho; 
que fué buen caballero. 

Cantan de Oliveros, 
cantan de Roldan, 
é non de Zorraquin Sancho 
que fué buen barragan (i). 

Y este Zorraquin Sancho yace en San Silvestre, en la más 
honrada sepoltura que y á. E Sancho Ximene é Gómez Ximeno, 
los adalides, yacen soterrados en la iglesia de Santiago, é está 
escrito en unas piedras sobre esos de las faciendas en que se 
aceptaron con los caballeros de Avila, é Sancho Ximeno acep- 
tóse en diez y ocho lides campales, é Gómez Ximeno (2) con él, 
é después que murió Sancho Ximeno vivió gran tiempo después 
Gómez Ximeno é cumplió sobre estas lides hasta veinte e cinco 
lides. 

Capítulo VI 

Acaeció entre los dichos serranos acaecieron grandes contien- 
das é grandes bandos ansi que los menos pudieron, saliense de la 
villa é fueron á un lugar que dicen El Castaño en la foz sobre costa 
é de alli guerrearon los de la villa, é mantuvieron aquel lugar bien 
mediano. Después fueronse de alli é poblaron en un castillo ques 
sobresotalbo. E de alli los guerrearon otro si é moraron é gran 
tiempo. Acaeció una vez que fueron en cabalgada trescientos 



(1) El epitafio que se halló en la parroquia de Santiago decía: 

«Hic iacet Santius Ximenez, gemma omnium, Híspanle Dux et famosus 
miles qui xxvi vicibus Dux eorum extitit qui interfecerunt sarracenos — 
Obiit anno domini mclxxi.» 

(2) El sepulcro de Gómez Ximeno que se halló en dicha parroquia 
de Santiago, está en versos latinos qué recuerdan las hazañas del caudillo. 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 



121 



caballeros dellos c entraron á las garas de Sevilla 6 corrieron 
toda esa tierra é llegaron á Xerez Badajoz é prisieronla é man- 
tuviéronla veinte é cinco años, corrieron todas tierras que han 
derredor; é después acaeció que fueron cien caballeros á correr 
r otros cien á Sevilla é fincaron ciento en el castillo, los mas 
dellos valientes é fue tan grande la muchedumbre de los moros 
r de la desaventura dellos que ovieron todos y á morir. E sopie- 
ron los moros de como fincaba el castillo mal parado é vinieron 
con grandes huestes á cercarlos y como había pocos dellos que 
lidiar pudieran por que los mas dellos eran dolientes, entraron 
en el castillo é matáronlos. En este tiempo, de Avila, contra los 
moros no habia pueblo de cristianos, si no es una Torre que es 
en las Ferrerias, é teníala Fortun Fortunes, caballero de Avila, é 
ansi le dicen hoy la Torre de Fortun Fortunes. 

Capítulo VII 

De Nalviello (i). 

Acaeció que el lunes, dia de Santo Leonardo, en romería vino 
el Señor de Talavera, con muy grande compaña de moros, é co- 
rrió á Avila, é fallólos seguros, é levaron cuanto fallaron de fue- 
ra, é señaladamente se llevó la mujer de Nalvillo, é casóse el 
moro con ella, é aquella sazón no se aceptó. É Nalvillo, en Avi- 
la, que fuesen con el en cabalgada contra Talavera, é fueron con 
el cincuenta caballeros de Avila. E Nalvillo era muy buen agora- 
dor é guiábanse los otros por el. É ovo muy buenas aves, é en- 



I) Esto contradice la crónica antigua. Nalvillo no fué Rey ni vino con 
gente. La iglesia de San Leonardo estaba poco más de media legua de 
Avila, y á ella iban, en procesión, dos cofradías: la de San Sebastián, esta- 
blecida en la iglesia de San Segundo (junto al puente), y la de la Soterra- 
ña, en la parroquia de San Silvestre fConvento de Carmelitas Calzados). 
C'uéntase que viniendo estas dos cofradías en procesión, desde la iglesia 
<le San Leonardo, estando para asaltar á Avila un fuerte escuadrón de 
moros, viendo éstos venir la procesión, creyeron que era un poderoso 
ejército, y temerosos, trataron de retirarse y desistir de su intento. (Vide 
li. F. Valencia). 



122 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tendió por ellas que habien acabamiento de acjuello por que ellos 
iban. 

K como habia de ser preso por falsedad que su mujer lo faria, 
pero en cabo que habie el de salir habrie en su poder al moro 
é á ella. É cuando llegaron á la Atalayas cerca de Talayera, 
metió los caballeros todos en una celada, é rogóles é mandóles 
que no saliesen de alli de aquel que oyesen tañer su bocina. 
E dejó y el caballo é las armas é fuese contra Talayera, é segó 
yerba, é fizo un faz, é echóle á sus cuestas. íi iba demudado de 
sus paños é entró por la villa é puso en tal precio aquella yerba 
c|ue nenguno se la queria comprar. Ansi ovo de llegar cerca del 
Alcázar. Su mujer estaba en las finiestras é el descubrióse por- 
que le conociese é conocióle la mujer é envió una su criada que 
le levase, é le metiese allá, é la criada lo fizólo asi, e cuando el 
entró á allá dijole ella: ya é Nalvillo quien te echó aqui, ca sepas 
en verdad que si el Señor de Talayera te cogiese en su mano 
non te escaparas á vida por quanto en el mundo hay. É dijo el: 
Señora bien se yo que ansi es mas grande el amor que yo he de 
ti, que si te haber no puedo mas querría ser muerto que vivo. 
•En esto se en yendo, entraba el moro por el alcázar, é mandóle 
ella esconder al cabo del palacio. E el moro echóse con ella en 
la cama é en faciendo sus deportes olvidó el amor del Nalvillo; 
é por facer placer al moro dijole ansi: Señor que darias á quien 
te diese ese Nalvilo en tu poder.^ é el con gran miedo que habie 
del Nalvillo por que era buen agorador é corrie el toda la tierra 
é se iba en salvo, dijo que como podia ella haber el Nalvillo que 
tanto sabie de agüero que ansi se podie guardar que nenguno se 
lo podia dar. E dijo ella: si me algo dieres yo te lo daré. 

El cuidando que no podia ser é queriéndolo muerto, si ser pu- 
diese dijo que la dada la mitad del su Señorío. Ella mostroseie é 
prisieronle, é dijo el moro á el: Nalvillo non te valieron tus abe- 
llas hembras mas conjurarte por la ley que tu eres, que me digas 
cual muerte me darles si me tuvieres en tu poder. Dijole Nalvi- 
llo: pues a morir é non te negaré la verdad, taji grande es la des- 
honrra que me tu feciste que si yo en Avila te tuviese é mandarte 
ia dar pregón por toda la villa que fuesen todos varones é muje- 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA I23 

res a ver la gran venganza de ti. E haria levar mucha leña c fa- 
certe y vivo quemar. E dijo el moro: por la ley que yo creo, esa 
muerte mueras tu. E mandó levar mucha leña al mas alto lugar 
que falló cerca las atalayas. E mandó dar pregón que varones é 
mujeres fuesen todos á ver venganza del Nalvillo, que les habia 
hecho mucho mal. 

E fueron todos allá é el moro con su mujer é cuando fueron 
en somo dijo el Nalvillo al moro: pidote merced que me mandes 
poner aquella bocina la boca e tañerla antes que muera, é el 
moro mandoselo ansi facer. E salieron los caballeros de la cela- 
da, do los el dejó, é vinieron ferir los moros, é como hablan sa- 
lido en alegria é desarmados ovieron y á morir todos é mataron 
al moro é quemáronle en aquel fuego é tomáronla ella é cogié- 
ronse para la villa e entráronla é mataron é cautivaron cuantos 
fallaron. É después cuando se ovieron de venir trajoles Nalvillo 
á su mujer fasta un lugar que dicen acoba, é quemáronla alli é 
cuando la pusieron cerca del fuego, toliele el fuego la foca é alli 
mostró muy buena fuente é muy blanca, é dicen que dijo un 
pastor Santa Maria que alba coba, é dicen que por eso nombran 
aquel lugar Albacoba (l). 



Capítulo VIII 

Cuando murió el Rey Don Sancho fincó su hijo el Rey Don 
Alonso, muy niño, é teniéndole en Soria, vino su tio el Rey Don 
Eernando de León é quísolo llevar porque dicle que el habia 
de derecho de criarle. E los de Avila tiniendo que podrie venir 
algún engaño, edugeronle muy engañosamente á Avila e criá- 
ronle. 

Entretanto alzóse Don Eernando Ruiz de Castro con Toledo 



(i) En la parroquia de Santiago, de Avila, se halló el antiguo sepulcro 
del celebrado Nalvillos Blázqucz, en la pared del Mediodía, y la piedra de 
su inscripción se llevó, como cosa de notable antigüedad, D. Pedro Dávi- 
ia, primer Marqués de las Navas, Mayordomo de Carlos V y de Felipe II. — 
Así lo afirma el Dr. Alcázar en su Musa avtlesa. 



124 BOLKTÍN DE I,A REAI. ACADEMIA DE r.A HISTORIA 

V con otros lugares que tenie 0 moviéronse el concejo de Ávila 
con el Rey Don Alfonso, é el con otros sus vasallos que le ama- 
ban servir fueron cercar á Toledo. É acaeció un dia que fingie- 
ron una espolonada los de Avila, á la puerta de San Martin, es- 
taba (^n una tienda Vicente Ñuño durmiendo Ibañez Ñuño su so- 
brino que en la espolonada mandó que nenguno no despertase á 
su tio é fueron muy buenos é desa salida vio Ibañez Ñuño é trae 
el escudo quebrado é dijo á su tio Vicente Ñuño, estos golpes 
non se ganan durmiendo, é dijo Vicente Ñuño esta es cosa que me 
nunca faceredes. É armóse é cabalgó en su caballo, é fue á guisar 
solo por la puerta de San Martin, é como non iba otro con el no 
le cerraron la puerta de San Martin é firió por ella é entró por 
la puerta firiendo en ellos é ellos en el, é llegó hasta la puerta de 
San Clemente é allí murió. E después entró nuestro Señor el Rey 
en la villa é con ayuda é consejo de Estaban Ulano de Toledo, é 
de su mujer é de Don Fernán Ruiz, salió de la villa. E asi se apo- 
deró el Rey Don Alfonso de la villa. E después corrió con Don 
Fernán Ruiz de en lugar en lugar, sirviéndole lealmente sus \'a- 
sallos, ensalzadamente los de Avila, non se quitando del dicho 
Don Fernando Ruiz del Reino. 



Capítulo IX 

Después ovo el Rey Don Alfonso batalla con el Miramamolin 
en Alarcos y siruieron y el Consejo de Avila bien é lealmente 
ansi que Ibañez Ñuño tio del Vicente Ñuño, el dicho que murió 
en Toledo, tiniendo la señal cortáronle las manos, é de si tinien- 
dola con los tocones é lidiando sobre los de Avila fincaron en el 
campo asi que la postrimera lid fué la suya files en cabo murie- 
ron ducientos caballeros é según dicen eran los setenta tan hon- 
rados que casi siempre llevaron á esa hueste. Después desto fué 
el Rey Don Alfonso en la que dicen del Sotillo. E en viniendo el 
Rey Don Alfonso en gran poder de moros en pos él los mandó á 
los de Avila que tuviesen la casa é guardaronsela muy bien, 
dicen ansi cuatro bestias que murieron en el rastro, del can- 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 125 

sancio por mostrar brio é dar á entender que en su garda no se 
perdió nada de la albergada, aquellas cuatro bestias muertas adu- 
jeron al albergada. 

Capítulo X 

Cuando el Miramamolin vino á cercar á Talayera é se movió 
é vino á Escalona, el Rey Don Alfonso que estaba en el real so- 
bre Bayuela, envió á Don Yagüe, adalid de Ariza, á diez caballe- 
ros con él que fueren tomar lengua de los moros, é cuando fue- 
ron cerca del Portezuelo de Paredes, dejó Don Yagüe, el adalid, 
la otra compaña, é subió á la atalaya, é en llegando suso, afren- 
tóse con doce caballeros moros, é comenzaron de ferir en él, é 
él defenderse cuanto pudiese. En esto estando llegaron los otros 
compañeros é ayudólos Dios, en guisa que matáronlos siete de 
los moros é pusieron los otros cinco en tal guisa adugeron lengua 
al Rey Don Alfonso, pero escapó ende Don Yagüe el adalid, con 
nueve golpes, é después desto bien, á diez é siete años, quiso 
Dios, el Rey Don Alfonso que fué á la de Ubeda haber batalla 
con Miramamolin. E el Rey Don Alfonso mandó al Concejo de 
Avila que entrasen en batalla con el Rey de Navarra, é sirvie- 
ron bien é lealmente ansi que quiso Dios é la buena ventura que 
nuestro señor el Rey Don Alfonso metió la facienda é fuyó Mi- 
ramamolin. 

Capítulo XI 

Después desto entró el Rey Don Alfonso á Constantina é cer- 
có á Buradel. El Concejo de Avila fué y en su servicio estuvie- 
ron y tanto de apura c[ue faltaron al Rey la vianda é demando á 
los Concejos que le dieren para vianda y que se tornasen, que él 
se tenia por servido dellos. É ellos ficieronlo ansi e los de Avila 
dijeron que se non vernien fasta que él saliese á su reino mas 
que partirien la vianda con él é cuanto tenien. É un caballero 
francés que se y asomaba demandaba caballero con que justase. 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 



1^1 Rey Don Alfonso mando á Ñuño Gil el gran Caballero de Avi- 
la, (|ue fuese á combatirse con el. El ñzolo ansi é dambo los de- 
jólo junto. El Rey Don Alfonso honrólo mucho á Ñuño Gil é 
dijo que cualquier caballero si oviere á dar por lidiadores por su 
fecho de todo su rey no que Ñuño (Vil seria el uno. E ansi sirvie- 
ron los de Avila al Rey é non se quitaron del fasta que tornó á su 
Reino. É otras veces muchas que le acaecieron guerras con Don 
Diego de Vizcaya é con Don Fernando de Castro sirviéronle el 
Concejo de Avila bien é lealmente é ayudáronle á echarlos de 
la tierra. E á la guerra que ovo con el Rey de León sirviéron- 
le, otrosí, bien é lealmente. Tovieron castellanos en el reyno de 
León; Blasco Muñoz el Soberbioso tovo el Carpió, é Ñuño Mateos 
Monterreal é al Pablo é Berrueco Pardo. Pastos caballeros de Avi- 
la vencieron al Concejo de «Salamanca. El dia que el Rey Don 
Alfonso venció la batalla de Ubeda, Ñuño Mateos con otros caba- 
lleros de Avila venció al Concejo de Salamanca é de Alba. E des- 
pués desto fuese para el Real á pieza de caballeros que estaban 
con él é fmcó el Monterreal con su tio é San García é Lázaro Mar- 
tin é otros cuarenta caballeros con ellos dejaron quien guardase 
el castillo é fueron á correr término de Salamanca é de Alba 
apacidaronse para los de Avila é los de Alba viniendo una pieza 
delante á Gonzalo Mateos con San García que con Lázaro Muñoz 
é con otros caballeros retovolos é lidió con ellos é levólos venci- 
dos. Entretanto llegó el Concejo de Salamanca é ovieron de ma- 
tar á Gonzalo Mateos, é mataron á otros pieza de otra gente é 
fueron los otros vencidos, é tomaron á Gonzalo Mateos é á él 
muerto é lleváronle á pena de Rey y metiéronle en una Iglesia á 
raiz del castillo, pero estaba de fuera é nunca le quisieron dar 
que levasen é retienenle pero cuidaban haber dos caballeros de 
Alba que yacien en Avila presos. P^ pues abo Muño Mateos su 
acuerdo é tomase con ueinte caballeros de noche é fué fasta cer- 
ca del castillo é por que llegasen mas en casi doscientos que los 
non sintieren los del castillo, é miraron á Domingo García el 
grande levaba un berputen vestido en un capillo de hierro en la 
cabeza é una palanca de fierro en la mano. \i entró Domingo 
García é tomó á Gonzalo Mateos do jacia muerto, que era muy 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 127 

pesado é sacóle á sus costas una cuesta arriba fasta que legaron 
a Muño Mateos é á los otrs caballeros é asi le adujeron á Avila 
á enterrar. 

Capítulo XII 

Acaeció otra vez que Don Sancho Fernandez vino con tres- 
cientos caballeros de León é con el Concejo de Salamanca, é de 
l'oro é de Alba é de Salvatierra é llegó á un lugar que dicen 
Arevalillo ( I ) á cuatro leguas de Avila é envió de los unos y de 
los otros trescientos caballeros que fueren en Algara é corrieren 
á Avila. E los de Avila ovieron sabiduría dellos é salió todo el 
Concejo contra ellos é encontráronse con los del Algara en Peña 
Aguda á dos leguas de Avila, r los de Algara (2) no los pudie- 
ron durar, é retudieron contra, é dejaron á Don Sancho Fernan- 
dez é el Concejo de Avila de aqui á que se ovo de mover Don 
Sancho Fernandez estaba en su compaña é los de Avila de yen- 
do cerca dellos á los que se apartaban de Don Sancho Fernan- 
dez, mataron dellos una pieza ó pusieron doce caballeros, é tan- 
to los siguieron el Concejo de Avila, que Don Sancho Fernandez 
no tobo por bien de lidiar con ellos ni de se parar en ningún lu- 
gar, ansi que essa noche salió de todo termino de Avila el Conce- 
jo de A\-ila nunca se partieron dellos, y hasta que pasaron una 
aldea que dicen Salmoral que es nueve leguas de Avila, é llegó 
Don Sancho Fernandez é Santiago de la Puebla que era del Reino 
de León é de allí se tornó el Concejo de Avila muy honrado. 

Capítulo XIII 

Acaeció otra vez ([ue Don Fernán I'^ernandez de Berganza fué 
á Rasueros é á Horcajo, aldeas de Arevalo, dende vino á Canta- 
racillo, aldea de Avila, con muy gran compaña de tierra de León 



.^i ; Arevalillo: Jiuilo á la Gasea. 
(2) Algara: Junto d fíauí^rande. 



128 bolp:tín de la real academia de la historia 

é de Alva, (' de Salvatierra (\ vino el apellido a Avila, é fueron 
allá é ovieron facienda con él, é mataron muchos dellos e fue de- 
rribado Don Fernán Fernandez, e prisiolo 6 derribólo Ñuño Gil 
el grande é vencieron á la otra gente. É viniéronse después cin- 
co caballeros de los de Avila diciendo, cada uno, que él le derri- 
bara; asi que ovieron de se avenir, que se viniesen á Don Fernán 
Fernandez el que cogiese que él derribara que oviese la silla de 
Don Fernán Fernandez. E Don Fernán Fernandez dijo que non 
era nenguno de aquellos. En esto estando, atravesó Ñuño Gil el 
(jrande, porque dijo Don Fernán Fernandez que aquel era el 
que él derribara é el que debía haber la silla. E dijo este Ñuño 
Gil que él no le derribara ni querie haber la silla. E este Ñuño 
Gil hizo muchas caballerías ansi que lidió muchas veces é nunca 
otro caballero se juntó con él que no le derribase, é este apelli- 
do que corrió la tierra Don Fernán Fernandez llegó á Valladolid 
do era el Rey Don Alfonso é envió el Rey al Conde Don Fer- 
nando que fuese alia en socorro, é cuando llegó los de Avila 
hablen vencido la facienda é tienen á Don Fernán Fernandez 
preso é de modo que se le dieren é levarse al Rey. E el Concejo 
de Avila digeron que se fablarien esa noche, é otro dia de ma- 
ñana que el recudiren esa noche. Luego enviaron doce caballe- 
ros con él al Rey, dieronselo que tenian en el Concejo que era 
desaguisado en ellos facer el fecho el Conde Don Fernando que- 
rer levar el pro. É trajeron á Avila la seña de Don Fernando 
Fernandez é está en la Iglesia de vSan Juan. 



Capítulo XIV 

(3tra vez cercó el Rey Don Alfonso (l) á Jerez do y ovo muy 
gran hambre en la hueste é el Concejo de Avila al Rey, pidiéron- 
le por merced que les dejase ir en cabalgada si pudiesen haber 
alguna ganancia por que se pudiese bastecer la hueste. E entraron 
contra los moros é llegaron á Gilviana é quebrantaron la é saca- 



(i) Don Alfonso el Sabio. 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 129 

ron, ende, gran haber é corrieron toda esa tierra é cogieron mu- 
cho ganado ademas é ayuntáronse muy gran poder de moros 6 
tomáronles el puerto Pico, entraron ansi que cuando vinieron á 
la salida por nenguna guisa del mundo no le pudieron subir. 
E dijo Don ^'agüe el Adalid: creed que una \ egada oue aquí en- 
trado con (iome/ Gimeno, el adalid, mió padre, é, de si, salimos 
por muy buen lugar; é creo, por Dios, que vos guiaré yo por 
aquel lugar é allanaremos suso con los moros, é por señal vos 
digo que en este tiempo, finqué un cuchillo en un árbol é creo 
que vos le levaré á ese lugar. E en pasando por y fallaron el cu- 
chillo é allanaron suso con los moros'é posaron sus haces é die- 
ron la seña, á tener, á Ñuño Blazquez, que fué muy bueno con 
ella. 1^ o\-ieron la facienda muy grande é muy herida, ansi que 
nunca luibo. (Jvieronse los moros de vencer é ganaron muy gran 
ganancia dellos é tornáronse la hueste. K sopólo el Rey Don Al- 
fonso é saliólos á recibir bien una legua ó mas. En llegando el 
Concejo a el Rey Don Alfonso echó el brazo al cuello á Don Ya- 
güe é dijole ansi ante todos adalides: buen dia nacistes ca obos 
non fueredes non se habia nin podria ser hueste que acabada 
fuese. E tanto fué el ganado é las otras ganancias que adujeron, 
(jue por gran tiempo fue abastecidos á todo el conducho. É por 
estos ser\-icios señalados é por otros muchos que non son amen- 
tad(^s, en escrito, confirmó al Concejo de Avila los previlegios 
<jue tienen del Emperador su abuelo, é del Rey Don Sancho su 
padre, c acreciendo mas en sus términos cuanto tiene ellos de 
allá, é fizóles otras muchas onras. 



Capítulo XV 

(Cuando el i\(.'y Don Alfonso finó, fincó el Rey Don Enrique 
niño era quien que fué movió pleitesía con el Rey Don Alfonso 
de León que oviere amor con el Rey Don Enrique. É el Rey de 
León plógole mas metien la pleitesía unos castillos que fueron 
del Reino de León é tienelos el Rey Don Alfonso de Castilla é 
cjuirie que se los diese é a nuestra Señora la Reina doña Beren- 

TO.MO LXIII. 9 



130 BOLETÍN DE r,A REM, ACADEMIA DK r\ HÍSTORÍA 

íjuela ante quien venia la pleitCvSÍa y á cuales de sus consejeros 
consejábanle que ovierc paz con el Rey Don Alfonso de León é 
(|uc le diesen los Castillos. K la Reina no lo quiso facer á menos 
que viniesen los de Estremadura é se aconsejase con ellos. \i fue- 
ron llamados todos e vinieron ante ella seyendo y el Rey Don 
l^nrique; é la Reina mostróles cual era la pleitesía que le movían 
e como se lo aconsejaban por razón que dicen que el Rey era 
niño e non se podria mantener la guerra. A esto respondió Ñuño 
Mateos de Avila en los de Estremadura r dijo ansi: Señora en 
este Concejo no será Estremadura que por haber paz con el Rey 
de Eeon, le dan dos castillos, 6 que quien que tal consejo daba, 
no era leal vasallo, ca uerdad era que estos castillos del Reino 
de Eeon fueron, mas el Rey de León puso pleito con el Rey Do;i 
Alfonso nuestro Señor, é diole el Rey de León aquellos castillos 
en fianza de los pleitos de caballeros fijosdalgo en tal manera que 
si él no tuviese los pleitos, que diesen los caballeros los castillos 
a nuestro Señor el Rey Don Alfonso, tiniendolo lo que puso el 
Rey de León non lo quiriendo tener ansi que perdió los castillos 
é ovólos nuestro Señor el Rey Don Enrique con derecho. Ende, 
digo yo, que los que consejasen questos castillos se diesen, sien- 
do tan niño nuestro Señor serien traidores por él, é non seremos 
nos en este consejo si Dios quiere. É, señora, los que dicen que 
la guerra no se podrie bien mantener porque nuestro Señor es 
niño, dicen sus voluntades, ca él ha muchos de buenos vasallos 
para consejarle é para defender la tierra que su padre dejó, que 
no ha rey en el mundo que mejores los haya ni mas leales. E, Se- 
ñora, señaladamente vos digo del Concejo de Avila que cuanta 
tierra é cuantos castillos mantuvimos é defendimos en tiempo del 
Rey Don Alfonso vuestro padre á todo nos obligamos de tener- 
los defenderlos, é si mas nos dieredes mas defenderemos. K la 
Reina doña Berenguela que dé Dios paraíso, como quier que de 
otra guisa la consejaron algunos, á este consejo se atovo ella, é 
ansi fincaron los castillos é sus vasallos leales mantuvieron la tie- 
rra mientras el Rey Don Enrique vivió. Pero ovo de morir el Rey 
Don P2nrique antes que llegase á edad, é fincó nuestra Señora la 
l\eyna é nuestro Señor c^l Rey Don l'^ernando que heredó el Rey- 



CRÓNICA INÉDITA DE ivil.X l^í 

no, con derecho, pero, en comienzo ovo ya tanto destorno. El 
Conde Don Alvaro é de aquellos que le ayudaban, ansi que la 
Rey na Doña Berenguela á el Rey Don ]^>rnando, en\-iaron por 
los otros sus \'asallos que habia en Castilla é por los de Estrema- 
dura, (' mo\'ieron con su hueste contra el Conde Don Alvaro que 
estaba en Herrera, e quiso Dios embuena\ entura que ovieron á 
deprender al Conde Don Alvaro 6 en esta prisión fueron muy 
bienandantes los del Concejo de Avila, é sirvieron lealmente á su 
señor, c mo\'ieron de allí 6 viniéronse para Valladolid é todos 
los otros con ellos. E otro dia de mañana fizólos ayuntar la Rey- 
na todos ante sí 6 mandó aducir á el Conde Don Alvaro, que ti- 
nie en la prisión é cuando le pararon ante ella fuese muy des- 
mentado que le mandarla matar, i^'. levantóse Ñuño Mateos de 
Avila é dijo ansi: Señora el Conde Don Alvaro se le\ antó contra 
vos, é quiso Dios é la vuestra buenaventura que el derecho que 
tiniedes que le ovistes á prender; pero rogamos á vos 6 pedimos 
merced que nunca te des al fiero que el Conde fizo mas ca te de- 
5sazonó sode3 la mejor Señora del mundo c fija del mejor señor 
que en el mundo ovo é mas aventurado 6 que le hayades merced, 
que como quier que en esto nos deservió otras cosas al alegran 
si Dios quisiere en que nos sirva él é su linaje pero, Señora, des- 
ta guisa sea la merced que \'OS del c tfKlos los que de su ayuda 
son los castillos é fortalezas. 

E dijo la Reyna doña Berenguela: agradezco yo á Dios la bue- 
na andanza que me dió, é á vos todos los mios vasallos que leal- 
mente me ayudastes é si Dios quisiere Don Eernando é yo os 
taremos por ello mucho bien e mucha merced, é al Conde yo le 
lar»' merced, 6 mas mesurado debiera ser de levantarse contra mi. 

Capítulo XVI 

Después desto, nuestro Señor el Rey Don Fernando trabajóse 
-en conquerir el Andalucía é sacó su hueste para Castilla é otra 
vez á (Juesada, é otra vez á Jaén é servieronle el Concejo de Avila 
l)ien é lealmente r finjicron muchas r.-spolonadas en servicio del 



132 liOI.ETÍN DE EA REAI. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Rey en que fueron bienandantes é fueron con rl tres veces á cer- 
car á Jaén. La primera vez posó el Concejo de Avila en aquella 
plaza que face cerca de las huertas contra Castro. A la segunda 
vez el... é ellos eran los delanteros contra la villa en las posadas 
é ñncando las tiendas é queriéndose asosegar dio salto el poder 
de los moros de Jaén en ellos ansi que antes que se acordasen 
mataron dos caballeros de Avila, á uno dicen Ckitierrez Luengo 
é al otro Domingo Esteban. E llegaron á la tienda de Muño Gil 
el grande, é de Gómez é comenzaron de robar lo que fallaron. 
E retundieron Muño Gil é Gómez en ellos, é fueron muy bue- 
nos por sus manos, ansi que mataron y siete moros y entretanto 
cogieron los otros caballeros á las armas, quien de pie, quen de 
á caballo, como mas ayna se pudien guisar é retudieron sobre 
Muño Gil é Gómez é ficieron en los moros é mataron muchos 
dellos é venciéronlos é metiéronlos dentro en sus barreras, é sa- 
lieron ende todos muy en salvo, ende Velasco Basquez que entró 
é cuando mas adentro canso el caballo con el é no podia cobrar 
al cabalgar en el cayóle salióse de pie con los otros caballeros. 
Eso ficieron antes que asosegados fuesen en las posadas. E des- 
pués desto fueron dos espolonadas en que les fué muy bien. 



Capítulo XVII 

La segunda vez mandólos posar el Rey en un cabezo que os 
sobre el alcázar, é era el logar que se non podrien acorrer cuan- 
do menester los fuese los de la hueste, é decían que los mandó 
posar alli el Rey porque era sañudo contra ellos porque fueron 
tarde. Como están fuera del alcázar é apartados salían los moros 
cada día, ellos defendiéronse muy bien é retundieron siempre 
con ellos, é rescibieron los moros muy grandes dellos, pero en 
todo eso estaban alli en muy gran peligro. Entretanto fué r>on 
Alfonso Tellez al Rey é pidióle merced que mandase dar a su 
fijo Don Tello que fuese posar allí con los de Avila, é el Rey 
tovolo por bien. E Don Tello era muy buen caballero d'armas é 
pugnaba en mostrarlo allí, ansi que por mejorarse de los de Avila 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 133 

i' los de A\ ila del, ficieron muchas espolonadas muy buenas. É 
un dia andó Don Tello furtaries caballería é espolona antes que 
los de Avila se enviasen armar 6 fué él muy bueno; pero los 
moros tu\-ieronsele muy bien ansi que el obase recudir á fuera y 
lin \' l'>rnan Suare/ derribado é ferido de muerte, ansi que non 
tincó otro home sobre él. Don Lorenzo Suarez, su hermano, que 
<ístaba en el peligro de muerte. Entretanto aguijaron los de 
Avila é ficieron gran daño en los moros é ficieronlos embarrar 
dentro en el alcázar é sacaron á Don Lorenzo que estaba muy 
cortado é á Fernán Suarez Suarez, su hermano, ferido de muer- 
te é después murió en las posadas, é asi fueron fincados los mo- 
ros aquella vez, que después nunca osaron salir mas de fasta las 
barreras. 1^ otro dia aguijaron á las barreras cinco caballeros de 
Avila. Eran esos Bartolomé Gil, Ferran García é Don Diego é 
sus hermanos elestor con Ximen Gómez é entraron por las ba- 
rreras, é violo Esteban Domingo é dijo contra su hermano Blas- 
co Blasquez é contra Muño Velasco cogen á Ximeno fijo de 
Ximen Sancho é Garcia Esteban, vedes allí nuestros enemigos 
que buen fecho facien, vayamos nos mejorar dellos^ é si non no 
somos para tornar á Avila sin vergüenza. E cuando llegaron á 
Jas barreras fallaron á los otros en muy gran priesa é fueron 
ferir en los moros e desa llegada murieron y bien doce de los 
moros, é a los otros metiéronlos por el postigo del alcázar, ansi 
que Elsteban Domingo mató un moro antrante de la puerta e de 
alli fueron los moros tan escarmentados que cerraron el postigo 
del alcázar á piedra é cal, é en guisa que jamas que non se abri- 
rán mientras los de Avila se vieron alli posadose. Don Tello á 
esta sazón estaba en su tienda jugando á las tablas con San Mu- 
ñoz, un caballero de Avila, é preguntóle Don Tello si non valga 
Dios c{ue deuelo habren aquellos caballeros que fueron á correr 
aquellos primeros. E dejo San Muñoz en buena fe Don Tello con 
sus enemigos. \\ dijo Don Tello: por Dios, esto no farée yo, ca si 
ol mió enemigo fuese en tal lugar, merece que le matasen é non 
le acorrería yo. \\ dijo San Muñoz: por Dios, Don Tello, esto 
non lacen 1(js de Avila, ca en tal lugar acaeciendo non se traba- 
jarif-n dfl si non fie acorrerle é mejorarse en aquel fecho si pu- 



134 HOIETÍN DU I,A REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

dieren, ca nenguno no se tiene por vengado en muerte de su 
enemigo si le non mata por su mano asi non debe. K dijo Don 
'I»lo que los tenie por muy bien acostumbrados en ello e por 
mucho enseñados. E otrosí ficieron los de Avila otra espolonada 
por ese lado que está so Avila del Castillo contra esta buten 
estaba, y el lugar era peligroso que todos se maravillaban como 
los caballeros por y pudien andar. E mataron y muchos moros 
6 fueron bienandantes, pero matáronles y muchos caballeros, más 
pechólos y nuestro Señor el Rey muy bien é á gran honra dellos. 
E alli seyendo llego mandádo á nuestro vSeñor el Rey Don Eer- 
nando de como era finado el Rey Don Alfonso, su padre, é mo- 
vióse de alli, é fueron los caballeros de Avila con él é entraron 
en tierra de León que temie que se alborotarían algunos por no 
les rescibir por señor, ca andaban en ello Don Albar Ruiz Diaz 
diciendo que á Don Alonso de Molina debían de rescibir por 
Señor de si. Quiso Dios é el derecho que nuestro Señor el Rey 
Don Fernando tenie é Don Alíonso que se conoció á ello, que le 
rescibieron todo el reino por Señor al Rey Don Fernando, á los 
caballeros de Avila nunca se quitaron del, de aquí á que esto 
fué acabado é el Rey lo ovo sosegado otra vez fueron con él á 
cercar á Jaén é sirviéronle siete meses é ficieron dos espolonadas-,, 
la una fuera la puerta de fonsario, é metiéronlos todos en el cas- 
tillo en guisa que en las barreras non fincaron nengunos, é ma- 
taron muchos moros, é ellos non rescibieron nengun daño, salvo 
á la salida, que dieron á Esteban Domingo d'un tragalete que le 
pasaron el brazo é la barriga de ambas partes, é una lanzada a 
Blasco Blazquez, su hermano, otra á Lázaro Muñoz é una saltada 
á Pascual Gómez, é mataron un caballo á Yeneso Rincón, fijo 
de Blasco, y en eso en la mayor prisa que y ovo á los caballeros 
de Avila non se quitaron ende fasta que sacaron la silla é freno- 
é el caballo en salvo. 

Capítulo XVIII 

Después desto, el día de año nuevo los moros metieron slv 
celada fuera de la villa contra Castro, é dieron siete caballeros 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA I35 

tjuc llegaron fasta Alcantarilla. Vendo por el camino, contra 
Castro, tallaron y unas acémilas de Don Arbal, ques de Villalo- 
bos, é acogiéronlas, é los caballeros de .\vila acogiéronse á los 
caballos é fueron por tollersclas ca antes que los caballeros lle- 
gasen á la Alcantarilla tinien los moros las acémilas en la villa, é 
cuando allanaban los caballos suso, luego en la junta llegaron 
i^lasco Blazquez é Muño Fernandez é Sebastian Pascual é otro 
caballero con ellos. E vio Blasco Blazquez como estaban ya 
en su sah'o é dijo que se tornasen. K dijo Sebastian Pascual: 
por Dios, Don Blasco Blazquez, atendamos e si non nos llegare 
compaña aqui vamos á ellos. É dijo Blasco Blazquez: semejame 
de esa guisada que ellos están ya en sus barreras é non estamos 
bien guarnidos. E el Rey Don Alfonso, su hijo, todos los de la 
luieste están á ojo e non avie menester que saliésemos ende 
como non debimos. E estando en esto llegaron Niculas Ximeno 
«' García Esteban é Juan Gómez é Juan Domínguez é Don Tacón 
(' (iarcia Blazquez e Domingo Ximeno el cabeza é otros caballe- 
ros con ellos. Por todos fueron decisíete, é 3'a en esto andaban 
y bien quince caballeros de los de los moros para facerlos salir. 
VA dicho Domingo Ximeno quiso revolver en nuevas de aguijar, 
^ dijo Blasco Blazquez: seo lindado ca non tenemos razón, é Do- 
mingo Ximeno, ya que dijo que non le respondió bien, é Velas- 
co Blazquez fincó las espuelas al caballo, confonda Dios quien 
peor é fuere é fueles ferir é los otros caballeros con él é dejá- 
ronse vencer los moros fasta en la celada. 

I'. salió de la celada fijo d'Escobilla bien con cincuenta caba- 
lleros bien guisados é quinientos peones é los decisiete caballeros 
non estaban bien guisados porque cabalgaron en debate que non 
habie y más de tres que trojesen lorigas é vió funeral. Estos 
fueron Juan Gómez é Don Tacón Sebastian Pascual, é por sacar 
a los caballeros de entre los peones ficieron recodida, é cuando 
los caballeros fueron ya cuanto apartados de los peones recu- 
flieron con ellos é fueron derribados cuatro caballeros de los 
moros f- vencieron fasta que llegaron á sus peones. E de alli re- 
cudieron otra vez á casa, que non osaron entrar en los peones. 
(\ los moros en pos ellos, é cuando los vieron apartados de los 



136 BÜLEIÍN DE r,A KKAi ACADEMIA DE LA HISTORIA 

jieones aguijanjn otra voz tras ellos, é los moros venciéronse y 
fueron bien siete derribados de los moros é entraron otra vez 
entre sus peones e de alli recudieron á zaga, pero esa vez reci- 
bieron ya tanto de daño ca mataron é tres caballos. Firieron á 
Blasco Blazquez de ima lanzada en guisa que le entró por el 
costado una partida, pero quiso Dios que aquellos tres caballe- 
ros que mataron los caballos sacáronlos en salud, é los moros de 
aquella vez non recudieron en pos ellos é salieron ende honra- 
dos, é por estos servicios é por otros muchos el Rey Don Fer- 
nando les fizo mucho bien 6 mucha merced. 
E desta vez ovo Don Fernando á Jaén. 

Después de á poco tiempo alzóse Don l^odrigo (lomez en 
Castro Cisneros, c fué el infante Don Alfonso, fijo del Rey Don 
Fernando cercarle, pero quiso r)ios fueron con él el Concejo df 
Avila é sirviéronle bien é lealmente ansi que ovo de venir Don 
Rodrigo Gómez á mano del infante ca ovo de entrar luego á Por- 
togal. E el Rey Don Fernando envió á decir á los de Avila que 
non fueren, y por temor del Rey non fueron }' en con favor de 
servir al infante é non que eran ellos la meatad de la fosandera 
que hablen haber, los caballeros dijeronlo al infante é non qui- 
sieron ellos tomar nada. Después, á tiempo, finó el Rey Don 
Fernando é reinó nuestro Señor el Rey Don Alfonso é movióse 
la guerra del Rey de Aragón é de Don Enrique, su hermano, é 
de vasallos de Don Diego. El Rey envió por todos sus vasallos é 
por los concejos de Estremadura é mandóles que fuesen á Soria 
é que la to viesen. E los caballeros de Avila con gran sabor que 
avien de servirle; guisáronse mucho á priesa é ficieron gran pre- 
mia á todos los de la villa que fuesen, ansi que de moros tan 
solamente fueron fasta sesenta caballeros guisados de caballos é 
de armas é quinientos peones é llegaron todos á ellos, asi que 
hubieron una carta del Rey que se tornasen los moros Avila »' 
que los caballeros entendieron que serien gran deservicio si se 
tornasen los moros, entendiendo que el Rey habie menester los 
dineros, o vieron su acuerdo é enviaron á Gómez Xuño é á Xuño 
Mateos al Rey que era en Vitoria que le pidiesen merced, que 
le pidiesen que los moros fuesen en su servicio, y ya que los 

I 



CRONICA INÉDITA DE ÁVILA 137 

dineros mucho menester los avie, que enviase luego á Avila á 
cojer la tbnsadera de los que non pudieron venir en la hueste, é 
habrie luego los dineros en razón de aquellos dos mil maravedis 
que le quitaban los caballeros la mitad de la fonsadera que ellos 
habien de haber en que habrie muchos más dineros, é esto sea 
por sabor de levar gran gente en la hueste non quisieron levar 
escudos nengunos, é Gómez Ñuño é Gonzalo Mateos llegaron al 
Rey á Gebra, que es cerca de Vitoria, é dijeronle de parte de los 
caballeros toda esta razón, é el Rey plogole é agradesciolo mu- 
cho é dijoles iba para Orduña, ca Don Manuel habien enviado á 
Soria, é mandóles que ficiesen cuanto Don Manuel mandase é á 
luego él serie con ellos. Dijo Gonzalo Mateos: Señor, nos por 
tuero habernos de non ir en hueste sinon con el vuestro cuerpo, 
mas con esta priesa en que sodes non cataremos, y fuero ni otra 
cosa si non serviros cuanto pudiéremos, mas pedimos vos por 
merced que envies a decir á Don Manuel que no nos desafuere 
del bien é de la merced que de los otros Reyes é de vos ovimos. 

preguntó el Rey en que. Dijole Gonzalo Mateos que cada que 
acaeció en hueste fueron siempre estuvieron el Concejo de Avila 
a ver las primeras feridas é guardar la seña del Rey, é si el en- 
tendie que mayor servicio le farien en ello, que las primeras 
feridas le diese, é mandó el Rey á Don Garcia Pérez, su notario, 
<[ue les diese carta para Don Manuel, que en esto é en todo lo á 
ello ficiese mejoria que á todos los otros, é salió Don (jarcia 
iVrez é Gómez Xuño é Gonzalo Mateos con él fuera de la Tien- 
da y á poca de priesa mandólos el Rey á los que estaban con él. 
\'. Don Ñuño é Don Ah ar Diaz é Lorecio Suarez é otros caba- 
lleros muchos con ellos, é levantaron todos á ellos dijoles el Rey, 
que es aquello que decides en que vos yo deba fuero. E dijo 
Gonzalo Mateos: Señor, non vos dejimos que nos desaforades, 
mas pedimos vos por merced que enviedes decir á Don Manuel 
que no nos desaforase. 

dijo el Rey acá en que. K dijo Gonzalo Mateos, señor: en que 
el Concejo de Avila en las huestes, siempre ovo las primeras fe- 
ridos é guardaron la seña del Rey é pedimos vos merced que si 
vos entendiedes cjue mayor servicio vos faremos en ello que las 



13^ BOLETIN DE LA REAL ACADKMIA I)F. LA lUSTORIA 

primeras teridas nos manclarr-des dar como quier que a([iicIlí)S 
donde nos venimos siempre sirvieron bien los señores que ovie- 
ron nunca mayor le ovieron que nos habernos por servir é seña- 
ladamente contra Aragón si vuestro servicio es. E dijo el Rcy 
esto por que. \í dijo (lonzalo Mateos: Señor, así acaeció que el 
Emperador Don Alonso, que fué, donde vos venides fincó niño r 
tinien entraba (l). Vino el Rey de Aragón que era casado, á 
Avila con gran hueste que le recibieren por .Señor é los de Avi- 
la dijeronle que non lo farien ca Señor habie quien habien fech^) 
homenage, é él viviendo nunca otro Señor avrian é dijo el Rey 
de Aragón que non vivie mas si ellos dicien que si quel mOvStra- 
sen é descercarles y é si non que le ovedesciesen por Señor, é 
pusiéronle este pleito con él é dieronle sesenta caballeros en 
arrahenes é tomaron plazo á que le mostrasen é fueron trescien- 
tos caballeros, á Nava é adujeron su Señor ante del plazo é dijoles 
el Rey de Aragón que le adujesen á su tienda é si que le conocie- 
se que les descercarle. E dijeron los de Avila que non le mostra- 
rien en su poder, mas que se le mostrarien en un lugar comunal 
é el Rey de Aragón por esto fizo justicia de los que tenia en re- 
henes en esta guisa: coció dellos, é de los otros metiólos en sar- 
cos yendo contra la villa é sus parientes mismos ovieronlos de 
matar. É por esto habemos Señor de combatir á Aragón en ser- 
viendo á vos. E dijo el Rey: eso non era justicia el facer dicho, mas 
él fizo tuerto, E si Dios quisiese en lugar le tenemos que de todo 
habemos haber derecho en el, pues el Rey ovo de tardar su ve- 
nida persona cumpliéronse los tres meses é vinieron los de Za- 
mora al Rey é dijeronlos que eran cumplidos los tres meses é 
que non esterien mas é supiéronlo los de Avila é fueron á los 
otros concejos de Estremadura é vinieron con ellos al Rey é dije- 
ronle que ellos non se quitarien de alli é serien en su servicio de 



(i) De esta leyenda está tomado el escudo de armas de Ávila, que. 
como es sabido, le constituye un torreón (el cimorro), y en su parte su- 
perior, entre las almenas, el Rey niño (Alfonso VI), y el lema 



AVILA DKL REY 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA I39 

aquí á que el Rey de Aragón ovo de venir a Soria é meterse en 
su mano é facer cuanto, é ansi sirvieron a su señor desta vegada. 

Capítulo XIX 

Acaeció una \e¿ que Muño Rabia andaba airado del Rey 6 
alzóse en Peñaflor 6 después cogió por compañero á Martin Malo, 
que fué freile de Calatrava é andaba desobediente. K ovo de ser 
c[ue salió Muño Rabia un dia á caza é á la tornada nó le quiso 
Martin Malo recibir en la Peña, é des que se vido desamparado 
fuese para la Puente del Congosto é furto las Torres é envió man- 
dado al Concejo de Bejar é de Plasencia que viniesen é darle y 
las torres en que le diesen algo por esto que facíe él con dere- 
cho, por que el Concejo de Avila le andaban buscando para 
prenderle. E el Concejo de Plasencia é el de Bejar, todos caballe- 
ros, é sus señas alzada, moviéronse á venir. Entretanto ovieron- 
lo de saber los de Avila é trasnocharon esa noche catorce leguas 
en guisa que amanecieron y, asi que ovieron á ver las torres en 
su poder. K el Obispo Domingo Blasco sopo en suistraer la plei- 
tesía que se las hubo Muño Rubia de dar. E entretanto llegaron 
los de Plasensia é de Bejar á una caneca que esta y cerca, é los 
de .Avila quisieron ir luego para ellos é el (3bispo comenzólos de 
pedricar é de rogar que non lo ficiesen nin quisieren que tama- 
ño mal viniese entre cristianos. E dijeron los de Avila que si lo 
entrase que non lo oviese y mal que los de Plasencia é de Be- 
jar que se fuesen luego á su tierra é entrarien ellos en paz é si 
non non dejarien de ir á ellos ea si fincasen á su pesar por des- 
honrados se ternien siempre. É el Obispo fué á los de Plasencia 
é de Bejar é non le quisieron creer é digeronle que si no salie de 
medio que le quebrantaban la Corona, é cuando él non pudo 
facer, salió de medio pesándole muy de corazón é llorando de los 
ojos é diciendo Dios quebrante la soberbia. 



* 



140 nOLETÍN DE I.A REAI, ACADEMIA DE LA IHSTORIA 

I', en un libro que el dicho Corregidor halló en poder de San- 
dio Sánchez Cimbrón, Regidor ya dicho, en el cual están recupi- 
ladas muchas hazañas é lealtades ansí de pueblos é comunidades 
como de particulares, falló un capítulo que contiene lo que acae- 
ció á los caballeros de Avila con el Rey Don Alfonso de Aragón, 
6. aunque están en el cuerpo de este dicho cuaderno por haberlas 
liallado en el libro de memorias é antigüedades mandólo pasar en 
el cual está asentado en la forma siguiente, é ansi encomienda á 
los Señores Corregidores é Regidores que sucedieren que man- 
den asentar lo que fallaren por que non perezcan las noblezas de 
los antiguos, pues honran é dan obligación é buen ejemplo á sus 
descendientes é á los que lo leen. 

Capítulo XX 

DE LA Lf:ALTAL) DE LOS CABALLEROS DE ÁVILA 

Dina de memoria fué la lealtad de los de Oviedo é Calatayud 
é de los zamoranos, mas puesta ante los de Avila aparescera 
como velas pequeñas ante blandones reales. E los aparejados al 
mal decir sufrense diciendo que no y aficionado á aquellos del 
lugar á donde soy, que ellos oyendo el otro dicho como pasó se 
hallaran más vencidos de su malicia que yo de afición, lo cual 
ansi es que después que murió Don Alonso, el que ganó á Tole- 
do, porque no dejó hijo varón c[ue heredase los reinos, quedó 
herederoDon Alonso, el octavo de los que ovieron este nombre, 
el cual era su nieto, hijo del Conde Don Remondo, por que este 
era casado con doña Urraca, hija mayor de este Rey. E después 
de fallecido el Conde, casó con el Rey de Aragón, donde ya mas 
largo de los hechos se habla, en el capítulo del Conde Don Pero 
Ansurez, ca recontado. Y ella y el Rey su marido, no quiriendo 
tjue heredase los reinos mas antes procurando los para si, ovo de 
venir después de se le haber dado muchos lugares dellos por 
fuerza dellos, por tanto sobre Avila con grandes poderes de gen- 
te, ansi de Castilla é de Aragón, é quirie los que le diesen la ciu- 
dad, ansi como íí quel á (|uien pertenercia por cabeza de su mu- 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA I4 l 

ger cuyos eran los reinos, sino que los harie cruel guerra alliendc 
de caer en mal caso. Entonces los leales vasallos respondieron 
que su merced decia la verdad, que caerian en mal caso si se la 
diesen, porque ellos Rey é Señor tenian , a quien helien hecho 
pleito homenage, é que lo que decia de les hacer cruel guerra, 
que hiciese lo que le pluguiese, que ellos hasta la muerte lo defen- 
derían para su Rey é Señor. E entonces les dijo el Rey: que no 
era vivo é ellos respondieron que sí era é que si se lo demostra- 
sen si los descercarla, v él respondió que si. E ellos digeron en- 
tonces que les diese plazo di dos meses. Y que se le demostra- 
rían, é que si no se le mostrasen que le darien la villa. E á esto 
respondió el Rey: que que seguridad le darien para ello. E ellos 
le respondieron que demandase su merced lo que quisiere c en- 
tonces dijo que le diesen sesenta caballeros de los cuales él man- 
dase, ca ellos plogó de se los dar, prometióles él de los descercar 
é volver los sus rehenes á cabo que se lo demostrasen, 

É para esto partieron de Avila trescientos caballeros é fueron 
á C'alatrava, donde se criaba el dicho rey Don Alfonso é traje- 
ronle para Avila, antes del plazo que pusieron, é dixeron al Rey 
que les diese sus rehenes é cumpliese con ellos que allí tenían su 
Rey é Señor. E él les dixo que se lo llevasen delante é que si él 
era que cumplierese con ellos. E ellos dixeron que les placía mos- 
trárselo, tanto que la vista fuese con cuatro ó cinco caballeros de 
los suyos, é que ellos serian otros tantos. E si esto no quisiese, 
que le acogería dentro de la Ciudad con trescientos Caballeros é 
que se le mostrarían tanto cuanto verlo quisiere. Entonces res- 
pondió el rey: que non faria; mas que le trajesen á su tienda, y 
ellos respondieron que non lo farian nin quisiese Dios que pusie- 
sen su Señor en poder de persona del mundo, sino de sus vasa- 
llos de aquellos que le besaron la mano, é morirían por su ser- 
vicio, íí por aquella respuesta ensañóse el Rey é fue á los rehe- 
nos é díjoles que ovíesen manera como el oviese la ciudad, pues 
que ellos eran los mas principales, é si no lo hiciesen que les man- 
daba dar muy crueles muertes. ellos, como esto oyeron, res- 
pondieron que hiciese como su merced mandase, que nunca Dios 
quisiese que el buen prez quf sus antecesores habían ganadr). 



142 BOLETÍN DE I.A REAí, ACADEMIA DE r,A HISTORIA 

que por ellos se perdiese, que por ende empezase los tormentors 
(|ue quisiese, para mas crueles muertes rescibir, que aquella les 
haría mas vivos que creyese que nunca aconsejarian que la Ciu- 
dad se le diese. Y entonces el Rey con grande ira mand(5 de los 
cocer en calderas en un lugar que se llaman las hervencias. \\ 
por eso le pusieron aquel nombre, el cual lugar es á una media 
legua de la ciudad que des que esto hecho, ovo consejo que ha- 
ria de los otros acordaron que los pusiese en unos pertrechos con 
que habian de combatir la villa, pensando que los de dentro, sus 
parientes y amigos, non consentirían tirar de cara á ellos. Kque 
ansi abrian la villa. E los de dentro amando mas hacer lo que 
cumplia, al oficio de su Rey, guardando la virtuosa lealtad é cres- 
ciendo en su fama, se halló el hijo matar al padre y hermano á 
hermano, en aquel combate, é cada uno asi obrando como el 
lance le venia, no dando mas que fuese amigo que pariente, ansi 
de defender é luchar por su seíior é defender su plaza, pues que 
dentro le tenían y ansi le ovieron tan virtuosamente que hicie- 
ron tan gran daño en los de fuera, que el Rey tovo por bien de 
los descercar é de se ir. 

E los caballeros de Avila, con el común, ovieron su consejo, 
si dexarian ir asi el Rey ó que harían. É después de muchas co- 
sas pasadas que en los tales negocios se suelen decir, los caba- 
lleros enviaron á retar al Rey, por que habia hecho justicia sin 
razón, sus parientes é sus amigos 6 acordando, enviaron á Blasco 
Ximenez é á un su sobrino señaladamente, é hallaron al Rey en 
una aldea que se llama Díaz Ciego, e agora se llama San Juan de 
la Torre, é ansi llegados dicieron de sus caballos. E blasco Xime- 
nez dijo al Rey: los Caballeros de Avila te envían á decir por mi. 
así como uno de ellos, que guardando ellos la postura que pu- 
sieron, no quebrantando de ella nada, que Ies mandan fasta ma- 
tar sus parientes é amigos tiniendolos en rehenes no lo pudiendo 
de derecho hacer pues ellos no lo habian menguado en cosa de 
aquellas que la razón quería, ni avían obrado cosa por do menos- 
cabasen, ansi los rehenes como ellos para quien nenguna pena 
les debiere dar é que Rey que tal cosas facía que menos valia 
que otro Rey, é que si algún Caballero ubiese que le quisiese sal- 



CRÓNICA INÉDITA DE ÁVILA 143 

\ ir, que él se lo combatirie, uno por uno ó dos por dos, ó diez 
por diez, ó trescientos por trescientos y el Rey por que ansi tan 
atrevido se habia hablado mandóle matar 6 quiriendose acoger á 
los caballos é de los otros mataron al sobrino de Blasco Xime- 
nez, é él fuese encima de su caballo que pudo cabalgar antes, que 
á él llegasen. E yendo así huyendo de los otros tras él llegaron á 
una aldea que dicen Cantiveros. É alli salieron á él otros de los 
Caballeros del Rey de Aragón, que posaban alli, é corrieron tras 
él é alcanzáronle. Alli peleó con ellos é mató alli á un hermano 
del Rey, é alli le mataron á él é en aquel lugar do él murió, pusie- 
ron por señal un canto alto, é alli está hoy dia, entre Cantiveros y 
h'ontiveros. K después desto duró muy gran de tiempo que cada 
año venian los Caballeros de Avila á hacer allí la fiesta, en tal 
dia, como él murió, é bohordaban é hacian grandes alegrías, é 
daban de comer a todos los pobres que alli venian por su alma, 
quecran muchos, por su buena caballería é por morir por la honra 
de su ciudad y hacian esta memoria. Y este rey se crió en Avila, 
é para su mantenimiento, por que tenia poco del Reyno, pusieron 
que de toda la tierra de .Vvila, de cada junta de bueyes como de 
cada par de acémilas, diesen tres celemines de trigo, y esta renta 
fue dada después á las monjas de San Clemente de Avila, asi 
<|Uí* de todas maneras usaron de \'irtuosa lealtad. 

Es copia. 

Manukl i)k Foronda v Aguilera, 

Corresponrliente. 



144 



BOLETÍN DE I.A REAT. ACADEMIA DE I.A HISTORIA 



VII 

COMPENDIO DE GEOGRAFÍA ESPECIAL DE ESPAÑA 

escrito por D. José Bañares, Catedrdiico del IiisiUuto General y Técnico de 
Pontevedra, y re/niíido por la Subsecretaría del Afinisterio de Instrucción 
pública^ d los efectos de la Real orden de 28 de Febrero de ic^oS, el cual fué 
encomendado por el señor Director, de acuerdo con la Academia^ al Aca- 
démico que suscribe. 

Plxcmo. Sr. : 

Cumpliendo lo preceptuado por V. E. en comunicación de 
8 de Febrero del año actual, esta Academia ha examinado la 
obra titulada Compendio de Geografía especial de España, escrita 
por D. José Bañares y Magán, Catedrático del Instituto General 
y Técnico de Pontevedra, honrándose en manifestar que el libro 
mencionado desarrolla en sus páginas los conocimientos geográ- 
ficos de mayor interés, relativos á nuestro territorio nacional, en 
forma análoga á la empleada en la mayor parte de los libros que 
tratan, de esta materia, y por tanto, después de indicar las costas, 
faros, islas, cabos y fronteras, pasa á describir la orografía, que 
es como el elemento plástico de un país, y por tanto materia 
interesante; la hidrografía, que al sistema circulatorio del hom- 
bre se parece, y la climatología, que puede compararse á la fun- 
ción respiratoria, ya que mediante su benéfica influencia lleva al 
suelo elementos de renovación \ vida. Tras de esos capítulos, 
desarrollados en 49 páginas, el autor estudia las manifestaciones 
más importantes de la acti\'idad del hombre sobre la tierra, 
empezando por la agricultura y ganadería, es decir, sobre los 
llamados reinos vegetal y animal, respectivamente. Después fija 
su atención en las transformaciones que el hombre opera, de un 
modo más imperioso, sobre el mundo físico, puesto que en aque- 
llas dos primeras íases de su actividad influyen también de un 
modo eficaz é intenso, aún más que el hombre mismo, las fuer- 
zas y agentes naturales, en forma que el hombre no puede pre- 
ver ni evitar en muclias ocasiones; en tanto que en la industria 



COMPENDIO DE GEOGRAFÍA ESPECIAL DE ESPAÑA 145 

fabril y en la manufacturera, una vez conocidas las propiedades 
físicas y químicas de la materia, el hombre actúa sobre ella de 
una manera más absoluta. 

El comercio, complemento de la industria, y las vías de comu- 
nicación, arterias por donde circula la riqueza, complementan lo 
■que pudiera denominarse Geografía social, y tras de estos capí- 
tulos aparecen los de Geografía política, incluyendo en ellos las 
diversas divisiones del territorio, establecidas para el mejor fun- 
cionamiento de la Administración pública, tanto civil como mili- 
litar, judicial, eclesiástica, marítima y universitaria, etc. 

Como el libro resulta demasiado extenso, con relación al tiem- 
po en que esta asignatura debe desarrollarse en el plan oficial, 
el autor ha empleado dos tipos de letra, distinguiendo por este 
procedimiento aquellos datos que son de indispensable cono- 
cimiento, de los que constituyen ampHaciones ó mayores des- 
arrollos de algunos asuntos, así como los cuadros numéricos y 
estadísticos, que deberán suprimirse en la enseñanza ó conside- 
rarse como no indispensables, con lo cual queda aquél propor- 
cionado á las necesidades didácticas. 

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, la Academia 
estima que el libro del Sr. Bañares, escrito en lenguaje sencillo 
y claro, y conteniendo, bajo un plan aceptable, los conocimien- 
tos geográficos relativos á España, reúne circunstancias suficien- 
tes para que pueda servir de mérito á su autor, estando incluido 
en el art. 29 del Real decreto de 12 de Abril de 1901. 

La Academia resolverá, sin embargo, lo más acertado. 

Madrid, 6 de Mayo de 19 13. 

Antonio Blázquez. 



TOMO L\ni 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



VIII 

«EUSKAL-ERRIA. 
(revista vascongada) 

Lejos de toda discusión y fuera de toda duda está que, cuan- 
tos estudios históricos esclarezcan puntos determinados y con- 
cretos ó abarquen con caracteres de generalidad la historia de 
una región, de una comarca ó de una localidad, han constituido 
siempre muy útiles y valiosos elementos aportados, no tan sólo 
á la cultura nacional, sino también al mejor y más cumplido co- 
nocimiento de la historia patria; en tal concepto, esta Academia 
ha estimulado siempre, por cuantos medios ha tenido á su alcan- 
ce, la publicación de Monografías históricas que difunden luz y 
acumulan en sus páginas noticias y documentos guardados y con- 
servados en archivos locales ó particulares, que sin la labor y el 
estímulo de los amantes de las glorias regionales y del culto á la 
patria chica, base y fundamento del amor á la madre patria, per- 
• manecerían seguramente ocultos é ignorados, con grave que- 
branto y notorio detrimento de la verdad histórica y de aquella 
suma de datos que son indispensables para formular juicio defi- 
nitivo y para rectificar, ampliar y documentar puntos obscuros 
ó mal conocidos de nuestra historia nacional. 

En este sentido y bajo este aspecto, constituyen las Revistas 
locales ó provinciales vehículo poderoso y útilísimo para el es- 
tudio y la difusión de la cultura histórica, dando cabida en sus 
números, á trabajos de todo género, arqueológicos, descriptivos, 
filológicos, literarios, arquitectónicos, artísticos, que forman en 
junto el cuadro completo de la historia local. Tratándose de un 
país cual el vasco, y de una raza cual la éuskara, de tan remota 
y discutida antigüedad, de tan típica y especial personalidad, 
valga la frase, de lengua original, hablada por más de quinientos 
mil habitantes de aquella parte de España, de literatura tan cu- 
riosa é interesante cual lo es la suya, los estudios regionales pu- 



«EüSKAL-ERRIA* I47 

blicadús," ya en Monografías, ya en Revistas, han de entrañar for- 
zosamente importancia notoria é interés excepcional. 

Ambas condiciones cuadran y encajan en la Revista vascon- 
gadá titulada Euskal-Erria, que fundara ha más de treinta años el 
insigne \-ascófi!o easonense, ya fallecido, Sr. Manterola, en cuya 
publicación han colaborado y colaboran los más ilustres escrito- 
res de las trés provincias hermanas y de Navarra y los publicis- 
tas más preclaros del resto de España. Cuantos rasgos étnicos, 
filológicos, históricos, literarios y artísticos constituyen la típica, 
la especialísima fisonomía de la antigua Vasconia han sido pro- 
lija y doctamente estudiados en los numerosos volúmenes de 
esta notable é importantísima colección, de esencial interés para 
la historia de región tan pintoresca, tanto, que nadie podrá in- 
tentar el escribirla sin acudir á esta rica y abundosa fuente de 
información documental. 

Por las razones aducidas brevemente, y conforme en un todo 
con el parecer de la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y 
Museos, esta Real Academia, si á bien lo tiene, informa al se- 
ñor Ministro que la Revista Euskal-Erria, que ye la luz pública en 
San Sebastián, merece por todos motivos y conceptos la protec- 
ción del Estado, adquiriendo ejemplares para las Bibliotecas pú- 
.blicas,. que en ello no s.ólo ganará la cultura nacional, sino que 
I)odrá ser\ ¡r de estímulo y de modelo para otras publicaciones 
similares. 

Madrid, 13 de Junio de 1913. 

El Marqués de Laurencín. 



IX 

ARA VOTIVA ILICITANA 

En Septiembre de 1905, D. Pedro Ibarra, dió desde P21che á 
nuestra Academia (l ) noticia extensa de una basílica bizantina, 



(1; Boletín', tomo xi.ix, ¡páginas 119-132. 



148 BOLETIN DE l A REAL ACADEMIA DE I.A HISTORIA 

descubierta en la Alcudia^ distante un kilómetro de la población; 
alcudia ó altozano que se cree fué asiento de la colonia romana 
Julia Ilici Augusta. Pocas, pero muy notables inscripciones, la- 
pidarias y numismáticas, de la ciudad Ilicitana dejó reseñadas 
Hübner (1). A ellas puedo juntar ahora la que se ve en el árula 
voti\'a, que original someto á la inspección de la Academia. 

Mide 16 eras, de alto, por lO de ancho y 8 de espesor. Perte- 
nece á la colección de objetos arqueológicos, procedentes de di- 
cha Alcudia, que Doña Isabel Brufal, hija del Marqués de Len- 
dínez, ha regalado al Museo del ('olegio de Santo Domingo de 
Orihuela; entre los cuales ocupk distinguido lugar una bella Venus 
de mármol blanco. El árula, si bien es votiva, no tiene jáculo en 
su cima, por manera que si se estima, como lo creo, labrada en la 
primera mitad del siglo iv, puede clasificarse entre las imperiales 
de aquel tiempo sin distinción de creencia religiosa, como la del 
arco triunfal de Constantino el Magno en el año 315. 

PROXSVMIS 
POL LENTO 
V • S • L • M • 

Proxsumis polleiito v{pta) s{olntd) l{ibenter) m{erito). 

Los votos (decenales?) justa y dichosamente inaugurados, cúmplanse 
con igual ó mayor felicidad en los próximos. 

La inscripción del arco romano de Constantino y la de Setif 
en Á^frica, cuyos textos cité (2) á propósito de otra similar de 
Mérida, dan perfecta razón del sentido que es fácil atribuir á la 
presente de Elche, cuyo texto confirman los numerosos, docta- 
mente alegados por I). Antonio Delgado, en su Memoria histó- 
rico-critica sobre el gran Disco de l>odosio, páginas 29-49. (3). 

El árula de Elche que presento, y es de piedra caliza, ha sido 



([) ínscripíioncs Hispaniae latín ae (y^^xXxn, 1869-1892), Monwnenta Itn- 
guae ibeñcae (Berlín, i893\ etc. 

(2) Boletín, tomo lxii, pág. 580. 

(3) Madrid, 1849. 



BOLETÍN DE I.A KRAL ACADEMIA DE Í,A HISTORIA 



traída á Madrid por el prefecto y conservador del sobredicho 
Museo arqueológico de (,)r¡huela, Rvdo. P. Vicente María Prós- 
pero S. J., deseando que su primera publicación se haga por 
nuestra Academia, si ésta lo considera oportuno. 

Madrid, 13 de Junio de 1913. 

Fidel P'ita. 



X 

UNA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EN ALBERO ALTO (HUESCA) 

A corta distancia de Huesca, en dirección SE., siguiendo ¡a 
carretera que coñduce á Novales, se halla el lugar de Albero 
Alto, de antigüedad histórica considerable, puesto que en 1089 
el Rey vSancho Ramírez lo cedió al monasterio de Montearagón, 
que había fundado, á principios de cuyo año se concluyó y per- 
feccionó. Denomínalo Alvero de suso (l). P^n 1093, dicho rey y 
su hijo D. Pedro dieron á Montearagón... mezquitas de Petrasi- 
¿ice... et de Albero et Eccies'.as que ib i suntvel fuerint cum decimis 
et priinitiis..., según reza el privilegio magno, que obraba en el 
archivo del indicado cenobio (2). 

En la concordia que tuvo lugar en e) año 1 102, en presencia 
de Leodegario, obispo V^ivariense ; de Poncio, obispo de Barbas- 
tro; de Sancho, abad de San Juan de la Peña, y de (lalindo, abad 
de Alquézar, por la que P^steban, obispo de Huesca, y Eximino, 
abad de Montearagón, se dividieron con igualdad todas las igle- 



(1) En medio del pueblo levántase un enorme peñón, que debió ser 
antiquísima atalaya. Se halla cortado por todos lados casi perpendicular- 
mente, y su acceso se verifica por unos escalones toscamente practicados 
en la roca. 

En la plaza que forma la cúspide hay abiertas unas profundas cavidades, 
que debieron servir de silos ó graneros. 

(2) P. Fr, Ramón de Huesca, Tiatro liisiórtco de las iglesias del reino de 
Aragón, tomo vii, pág. 464. 



UNA ESTACIÓN PREHISTÓRICA EN ALBERO ALTO (huESCA) 151 

sias y décimas del territorio comprendido entre los ríos Gállego 
y Alcanadre, Albero se adjudicó á Montearagón* denominándolo 
también A/vero de suso (i). 

Por lo demás, bien se comprende que tal nombre es de origen 
árabe. 

Noticioso de que en los alrededores de Albero Alto se habían 
descubierto, ai labrar la tierra, hachas prehistóricas, no quise di- 
ferir una visita para informar á la Real Academia de la Historia 
sobre el alcance del hallazgo. 

En efecto; en los terrenos inmediatos al pueblo, destinados 
unos á viñas y otros al cultivo de cereales, habían aparecido en 
varias ocasiones hachas pulimentadas de piedra pizarrosa, y 
martillos de piedra algo caliza, de las cuales conservo dos ejem- 
plares. La abundancia de estos instrumentos es notable, y sólo el 
señor cura párroco posee unos 50, que le han ido entregando los 
trabajadores á medida que han salido de la tierra. 

Ello demuestra, pues, con evidencia, que nos hallamos ante 
una estación prehistórica del período neolítico. 

Las hachas son de forma ovalada, afiladas por uno de sus ex- 
tremos, siendo el otro grueso y plano. Están excelentemente pu- 
limentadas. Sólo vi una, que alcanzaba unos 15 cm. de longitud, 
tallada casi toda ella y solamente pulimentada en su punta. 

Hay que advertir que en aquellos contornos, ni aun más lejos, 
no hay, al parecer, yacimiento de tal piedra pizarrosa, al paso 
que en el N. de la provincia de Huesca es miiy corriente (2). 
Ello induce á sospechar si por esta parte existiría algún centro 
<le producción de instrumentos prehistóricos, que luego utiliza- 



(1) En la parroquia vi uq peqaeño y curioso pergamino, en el que se 
dice que Ricardo, obispo de Huesca, consagró la iglesia de Albero, in ho- 
nor e Dei et sancti Micliaeli et posuit ibi reliquias Era MCCXXXI nonas 
\iarcii (domingo, 7 de Marzo de 1 193). 

Guárdanse hoy estas reliquias en dos bonitos relicarios trabajados en 
1786 por el orfebre de Huesca Buenaventura Salas. 

(2) En Jaca, las portadas de la Catedral y de la Casa Consistorial (ro- 
mánica aquélla, del Renacimiento ésta) son de piedra pizarrosa, de tinte 
muy negro. Véase la Descripción física y ^eolo'gica de la provincia de Hues- 
/-¿z, por L. Mallada. 



i $2 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ban los habitantes de más bajas comarcas. I.os de piedra blanca 
con vseguridad que fueron trabajados aquí mismo (l), y los otros 
solamente pulimentados. 

No se han hallado vasijas ni otra suerte de armas, pero es in- 
dudable que aparecerían si se practicaran detenidas excavaciones^ 

Si interesante es lo referido, más lo es, á nuestro entender, la 
necrópolis prehistórica que, á medio kilómetro escaso de Albero, 
hemos examinado en el término llamado de/ pozo. Trátase de una 
hoy poco elevada prominencia de piedra arenisca, donde existen^ 
talladas en la roca, hasta nueve sepulturas. Seis de ellas miden de 
largo 1,70 m. cada una, y otras tres, menores, sobre 1,12 m. 
■ Aparecen estos sepulcros abiertos con bastante perfección,^ 
marcándose con toda exactitud las formas del cuerpo humano; el 
óvalo de la cabeza, de plano algo más elevado que el resto del 
sepulcro, para así poder descansar aquélla, ensanchando luego lo 
suficiente para los hombros, y continuando en disminución hasta 
las extremidades. Por lo tanto, los cadáveres debieron estar co- 
locados en su posición natural y ordinaria. 

La profundidad que hoy alcanzan los sepulcros es de unos 4a 
centímetros, no dudando que tendrían algunos más, por haberse 
desgastado, debido á la extracción de piedra que de allí han ve- 
rificado los vecinos del pueblo para construir. A ello también 
puede atribuirse el que no existan las losas ó lápidas que cubrían 
estos enterramientos y que ajustaban con bastante exactitud- 
¡Lástima grande que por el afán de sacar piedra hayan destruido 
manos ignorantes otros sepulcros! Muchos más había, según afir- 
man algunos naturales del país, quienes los llaman tumbas de 
moros. 

Hemos dicho que el montículo es de escasa altura; pero debió 
tener alguna más, porque el terreno circundante es de aluvión, 
y pudo muy bien en el transcurso de los siglos irse rellenando 
aquella hondonada, ó acaso por efecto de fuertes tormentas y 
lluvias se acarrease de las laderas inmediatas la tierra de aluvión. 



(1) Su tamaño oscila entre 8, 10 y 12 cm., habiendo algunas mayores- 
y otras menores. 



UNA ESTACIÓN PREHISTORICA EN ALBERO ALTO (hUESCa) ^53 

Ello se demuestra con el hallazgo de huesos humanos, que allí 
ha tenido lugar, procedentes de los sepulcros inmediatos ó de 
otros que tal vez permanecen ocultos. Sólo en una viña que está 
junto al montículo, propiedad de D. Manuel Lacarte, han encon- 
trado los obreros, al hacer labores un tanto profundas, muchos 
restos de esqueletos, entre ellos fémures de dilatadas proporcio- 
nes, que es de lamentar no se hayan conservado. No obstante, 
ya dejé encargado que los guardaran, si acaso aparecían más. 

Sepulcros de esta índole, marcadamente prehistóricos, se han 
descubierto en varios lugares de España. En el Museo Arqueoló- 
gico de Tarragona existe un hueso humano (tibia) obstruido en 
su interior por tierra y raíces de plantas. Fué encontrado en una 
sepultura, de las varias que se hallaron en la colina de Olérdula, 
labradas en peña viva (l). 

A media legua de Baza, hacia la parte S., hay un vasto campo 
de sepulcros cubiertos por losas, y los intersticios cuidadosamen- 
te cerrados con duro mortero (2). 

Al N. de la provincia de Burgos, á legua y media de las villas 
de Medina de Pomar y de Espinosa de los Monteros, hay un 
enorme promontorio de peña viva, en cuyo sitio más bajo, á 
modo de plataforma, vense sepulcros como los indicados, en nú- 
mero de más de treinta, tapados con lápidas (3). 

A un kilómetro y medio de Albero Alto, junto á la carretera 
que va á parar á Huesca y frente al castillo llamado de Corvinos, 
existen en la falda de una leve colina, unas grandes piedras ais- 
ladas. ¿Constituirían dólmenes que por ser la roca arenisca, y, 
por lo tanto, de no mucha consistencia, con el correr de los 
siglos hayan venido al suelo? No nos atrevemos á afirmarlo ro- 
tundamente; pero su singular disposición, y el haberse encontra- 
do al labrar junto al mencionado castillo hachas como las referi- 
das, nos lo hace sospechar. 



(1 ) Estas ruinas existen junto á Villafranca del Panadés (Angel del Arco: 
Catálogo del Museo Arqueológico de Tarragona, pág. 1). 

(2) Góngora: Antigüedades prehistóricas de Andalucía^ pág. 1 14. 

(3j Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo x, pág. 218. 



154 BOLETIN DE I.A REM. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

KstfKS son las noticias que hoy puedo dar á la Academia, y que 
espero íimpliar, merced á nuevas excavaciones y descubrimientos. 

Huesca, 15 de Junio de 19 13. 

Ricardo del Arco, 

Correspondiente. 



XI 

NUEVA INSCRIPCIÓN ROMANA DE OSMA 

Los tesoros arqueológicos de Uxama, la ciudad celtibérica y 
romana de los caballos robustos y de los muros sarmáticos (l ), 
según lo recuerda Silio Itálico (2), van saliendo á luz, merced á 
ios trabajos perseverantes de D. Ricardo Morenas y á las sabias 
indicaciones de D. Ignacio Calvo. 

Recientemente se han descubierto dos pavimentos de mosaico, 
el uno con dibujos geométricos y el otro con peces é hipógrifos 
á ambos lados de un jarrón ornamentado. Entre los escombros 
que los cubrían, han aparecido restos de cerámica, estiletes, fíbu- 
las, un trozo de estatua y una lápida de piedra caliza, de 38 cen- 
tímetros de alto por 25 de ancho, rota en pedazos, conforme se 
representa por la adjunta fotografía. 

FORTVN^ 
Q • C^CILIVS 
T • P • T I T I V S 
M-L... VIIG-F 
V . S • í. • M • 

Fortunm Q{ii¿ntiis) Ccecilius T[iti) f{ilus) TUius, m[ües) l[eg{ionis)] Vil 
gieminae) f{elicis), v{oUim) s{plvit) l{ibens) m{eritó). 

A la diosa Fortuna cumplió gustosa y justamente el voto que le había 
hecho Quinto Cecilio Ticio, hijo de Tito, soldado de la legión VII gemina 
feliz. 



(1) At non Sarmáticos attollens Uxama muros 
Tam levibus persultat equis; hinc venit in armis 
Haud aevi fragilis sonipes, crudoque vigore 
Asper frena pati aut iussis parere magistris. 

(2) Pun., III, 384-387. 



NUEVA INSCRIPCIÓN ROMANA DE OSMA 



•55 




\i\ tipo de las letras, los puntos triangulares y la ausencia del 
sobrenombre ^zVí, que la legión tomó entre los de gemina y feliz 
«•n los postreros años del siglo ir, colocan la fecha de esta inscrip- 
ción hacia mediados de aquel siglo. 

I'^sta Lipiria viene á enriquecer la galería de los dioses adora- 
dos en Osma, conocidos por otras inscripciones que esmaltan la 
grande obra de llübner, conviene á saber: Hércules, Mercurio, 




MOSAICO ROMANO DE OS.MA 




MOSAICO ROMANO DE OSM\ 



BOLETÍN DÉ LA KEAL ACADEMIA DE LÁ HISTORIA 

Júpiter y los Lugoves celtibéricos, cuya sign¡íicacic3n expusf> 
I). Andrés Martínez Salazar, asesorado por el P. Fita, en el 
Informe que intituló Los Lugoves, dioses célticos y celtibéricos (ij. 

La presente ara votiva, que dedicó a la Fortuna un soldado dr 
la legión, que fundó la ciudad de León y le dió su nombre, sirvf 
asimismo para completar el fragmento de otra militar (2) hallad;) 
en Tielmes (Termantia) y publicada en el tomo xii del Boletín, 
pág. 10 1. 

Burgo de Osma, 18 de Junio de 1913. 

Manuel Lago y González, 
Obispo de Osma, 
Académico correspondiente. 



XII 

o SITIO DE 03TENDE 
UM DOCUMENTO DA BIBLIOTHECA DE LISBOA 

O primeiro Conde de Val de Reis, Nuno de Mendonga, foi no 
seu tempo uma das maiores personalidades de Portugal. 

Investido das mais melindrosas missoes diplomáticas em Ma- 
drid, foi tambem mandado á Inglaterra. Regeitando o cargo de 
Vice-Rei da India, nao se esquivou, porém, a governar Tánger, 
de que foi o 36.*^ Governador. 

Tendo sido um dos dirigentes de Portugal, na época em que 
a dynastia filipina, occupou o throno portuguez, mante\-e as 
mais cordeaes relagoes com o Conde de Castro Daire; outro Go- 
vernador do reino. 

Na Bibliotheca Nacional de Lisboa, na secgao dos manuscrip- 
tos (fundo geral) existem douze códices com capas de perga- 
minho, que pertenceram, como se deprehende do seu contheúdo 



(1) Boletín, tomo lvi, págs. 349-351. 

(2) G[aio) Julio [... f{iUd)\ Pomp[eiano] praefiecto) colio\r{iis) .... ] 
t/ ib {tino) mil {i tilín) l[eg{ionis) V LL g{eminae) f(elicis)\... 



o SITIO DK OSTENDE 159 

e ainda das respectivas lombadas; á casa do Conde de Castro 
Daire. X'um d'elles estao incorporadas aleni de varias cartas ori- 
ginaes, do Duque de Medina Sidonia, Márquez de Castello Ro- 
drigo, etc., etc.: vinte oito epistolas do Conde de Val de Reís, 
ao seu amigo Castro Daire. Essa correspondencia, sobremaneira 
interessante por ter sido escripta de varios pontos, reveíanos Tac- 
tos que se referem ás cortes por onde elle ia passando. Ha algu- 
mas cartas enviadas de Bruxellas; de Valladolid, bastantes; e me- 
nos de Bruges e Londres. Juntem-se a ellas as que por elle foram 
remettidas de Tánger, quando estava governando esta praga. 

A publicagao d'estes documentos, quando nao fizesse alguma 
luz sobre certas occorrencias do palacianismo europeo, daria 
pelo menos motivo a que se pudessem corroborar affirmagoes 
)á feitas. Ha n'estas missivas a narragao de acontecimentos, com 
uma grande largueza de pormenores. 

X'uma dellas datada de Valladolid em 5 de Maio de 1604, 
lé-se (foL verso, do códice nf 7.370.) 

De Ostende nos escrevem com grandes esperanzas, e porque ve- 
jais os fundamentos dellas vos mando a carta de hú Alférez meu 
amigo que, ainda que he antigua, por ella se pode ver o pe com se 
caminha.,. 

( ) escripto a que Xuno de Mendonga se refere vem collocado^ 
no seu original, a fl. 301, do códice que venho citando. Com- 
quanto elle nao seja d'uma importancia extrordinaria; interessa 
comtudo á historia de Hespanha, que no sitio de Ostende, tera 
uma das suas mais bellas paginas. 

A publicagao de documentos de natureza histórica ou littera-^ 
ria, sao sempre de grande utilidade para as nacionalidades. Exis- 
tem espalhalhados pelas bibliothecas e archivos europeos, sub- 
sidios de alta valia para todos os paizes. E o que é mais para 
notar, é a sua existencia em estabelecimentos scientificos de po- 
vos com que elles nao se relacionam directamente. 

Seria de toda a conveniencia a divulgagao dos documentos 
que na Hespanha ou Portugal, se referissem a uma ou a outro. 
Tal foi o mcu ñm n'este momento; tornar conhecido dos hes- 
panhoes um documento por certo ignorado. 



i6o 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Documento. 

l.as veses que se me ofrese, hago esto nuiy a menudo, y con 
muncho gusto, fiado del muncho que Vm. tendrá en sauer por 
una verdadera relasion de las cosas deste largo y trauajoso sitio, 
y aunque en escrivir deste particular haga mayor ystansia, es 
la mayor parte de lo que podia escrivir, lo muncho que siento, 
su larga ausengia de Vm., pues con ella caresen todos sus servi- 
dores y de tan gran favor bezo a Vm. las manos por la muncha 
que Vm. me haze por la que recivi de 4 de Enero, que estando 
cierto de la salud de Vm., la tengo a muy grande, y con ella y 
las esperansas de venida nos podremos alimentar, hasta que Vm. 
nos la haga gierta con muncha salud, no dejando Vm. carta atrás 
en pretensiones, pues podria faltar el favor para ellas al mejor 
tiempo. Lo que se a ofresido, después de la ultima que a Vm. es- 
crivi en el particular deste sitio, es los travajos urdinarios giem- 
pre en aumento, después quel marques Espindola tomo esta 
maquina a su cargo, nos a dado un tersio de paga cada veyte 
dias; las obras, al prinsipio, sempesaron muncha ye lagua no die- 
ron lugar auerles el fin, viendo el tiempo mal gastado, y el dine- 
ro, quera lo que. mas se sentia. Se a tomado otro despidiente 
conformándose con el pareser de Catrisio, por donde se tiena oy 
mayores esperansas de la tierra que jamas se a tenido. Por la 
parte de Las Poldres, se a caminado como topos, hasta auernos 
arrimado al reduto verde del enemigo, que tiene en su misma 
estrada encubierta. Si acaso Vm. se acuerda de los puestos se 
holgaría mas, porque todos nosotros lo hazemo, viendo la dispo- 
sision en que aora están los puestos a se caminado, en confor- 
midad borgoñones y valones, por dos diques hechos de fajina y 
salchicha hasta atajar la canal, y se an pegado de manera que se 
vay asapando en él, ya dos dias quentraron en él sinquenta hom- 
bres y degollaron treyta del enemigo questavan en el sin otros 
munchos que huyeron, de manera questa este reduto de guerte 
que todas las vezes que se quiera tomar se puede. A paresido a 
estos señores, que los españoles vayan caminando con otro al 



o SITIO DE OSTENDE 



puerco Espin y los ytalianos al reduto llamado Cangrejo, ques- 
tan todos tres redutos en la estrada encubierta. Entiéndese que 
ganada la estrada encubierta con estos tres puertos seremos se- 
ñores de la muralla; para esto nos a ayudado la mar que auido 
estos dias las mayores tormentas que jamas se an visto, y tiene 
aruynada la tierra por munchas partes y avierta la muralla por 
toda la cortina de la mar. Dizen los rendidos questan temblando, 
y que nunca jamas an estado tan despachados como aora y que 
dan por perdida la tierra; tienen quatro mil hombres dentro, y 
esto da que pensar a estos señores para una determinasion. Aqui 
se va recojendo la gente de las guarnisiones, y el tersio de Simón 
Atunes solo. Don Ynigo de Borja, con parte deste, ques suyo, no 
a sido pusible que venga aqui a ser testigos de nuestros travajos 
por sus diferencias particulares fuera del servicio de su mages- 
tad, que tiene con el marques, quen esto estara Vm. al cauo. En- 
tiéndese, que acavados estos diques, que será presto, se tomara 
una buena determinasion, si antes no es la tierra nuestra. Este 
tersio a tenido munchas ordenes del marques para que le dejase yr 
a descansar, y no a sido pusible, por los respetos de ariva. El va- 
ron de los borgoñones esta muy al cabo de puro cansado que lo 
a travajado muy bien, ya Catrisio le dieron un dia antes de la fe- 
cha desta un mosquetazo muy peligroso, questan todas estas 
obras muncha gente, y particularmente vascones, porque son los 
travajadores por su ynteres. La guerra anda oy mas viva que la 
(jue Vm. vio a los prinsipios; creo a de tener buen fin, y presto, 
porque el marques se arrima probervio ytaliano que diñare e 
piodinare, e en esto anda muy esplendido, y asi creo acavara lo 
que tanto se desea desta tierra. El enemigo a tomado en el Bra- 
vante al Carpe paso de colonia, y anda haziendo el amor a Val- 
duque, y para esto dizen haze este ve:ano prevension de treyta 
mil hombres, y esto por cosa cierta; a Baltazar Lopes an ciado 
en este sitio el ofisio de teniente de maestre de campo general 
que tenia don Juan Pantoja. De la corte no se nada por que no 
la e visto, después questoy en el sitio; solo dizen que an hecho 
enbajador a Don Pedro de Vclasco, y que el Condestable y el 
marques de la Laguna no se save a lo que an benido, ni hasen 

TOMO LXIII. I i 



102 



BOr,ETIN DE I.A REAL ACADEMIA DE f.A HISTORIA 



ni padesen, como herbos ynposonables, Vni. me la liaja de dar 
esa al Sr. Juan de Azedos, porque de todo su aumento me huel- 
muncho porque le tengo por mas que deudo y señor, y á Vm. 
trayga Dios com bien con un gran puesto y con la breuedad que 
yo la deseo; no atribuya Vm. mi carta a prolija, que yo soy poco 
cortezano, y ay tantas cosas de que dar quenta a V^m. si en ello 
sirbo algo, que boy sersenando mil sircustansias de los casos 
que aqui suseden cada dia.=Guarde Nuestro Señor a Vm. filisi- 
simos años.=Sobre Ostende, 12 de marco l604. = p^' V^anegas 
de I orrijos. 

Lisboa, em 20 de Maio de 1913. 

NOGUEJRA DE BRnO, 

da Bibliotheca Nacional de Lisboa 
Socio Effectivo da Associac^go dos Archeologos Portugue.se.s 
e Paleographo da Academia de Sciencias de Portugal. 



xni 

DOCUMENTOS DE LAS FUNDACIONES 
RELIGIOSAS Y BENÉFICAS DE LA VILLA DE ALMONTE 

Designado por nuestro Director para emitir informe del libro 
de que es autor D. Lorenzo Cruz de Fuentes, que lleva el título 
de Docuvíentos de las fundaciones religiosas y benéficas de la villa 
de Almonte y apuntes para su historia^ y examinado detenida- 
mente, es digna de elogio la paciente labor que el autor ha rea- 
lizado con inteligencia y feliz acierto, merced á un estudio largo 
\^ minucioso en los archivos de la localidad, y merced también 
á fatigosas búsquedas, que en esta ocasión han sido provechosas. 

Siguiendo en su obra un plan sencillo y guiado por el deseo, 
plausible en todo extremo, de salvar copiosos documentos, tal 
vez condenados á desaparecer, el autor concede preferente lugar 
en su trabajo á las fundaciones más importantes de la villa de 
Almonte, y que fueron: el Convento de Mínimos de San Francis- 
co de Paula, debido á la devoción del canónigo D. Pedro de 



DOCUMENTOS DE LA VILLA. DE ALMONTE 163 

<jauna, en 1574; el Coiivcnto de religiosas Dominicas (1610), y 
la institución de la Obra Pía^ de D. Pedro. Barrera y Abreu, 
en 177=^; liaciendose de estos institutos no sólo la relación de 
■sus orígenes, sino la de todas sus vicisitudes hasta la época en 
que desaparecieron )' se repartieron sus bienes. Acusan los doce 
-capítulos donde se desenvuelve la relación histórica de estas 
fundaciones, un verdadero interés puesto al servicio de la histo- 
ria local, y que se extiende á cuanto más directamente se rela- 
ciona con el principal asunto. 

La publicación y divulgación de estas monografías que tanto 
-contribuyen á la reconstitución de nuestro pasado, es sobrema- 
nera provechosa, pues, aparte de otros méritos, tienen los de 
•que vienen á esclarecer puntos obscuros en los anales de los 
"pueblos de Espaíia, dando á conocer figuras dignas de memoria 
y aportando datos en general desconocidos y que pueden servir 
para luego ampliar otros puntos que aún no están suficiente- 
mente aclarados. 

Para completar las noticias de cuanto pudiera tener relación 
con las fundaciones religiosas y benéficas de la villa de Almon- 
te, el Sr. Cruz de Fuentes da, en el capítulo xiii de su libro, no- 
ticias de las Ermitas, Hospitales, Cofradías y Hermandades que 
existieron en Almonte, y esta parte de la obra está hecha con 
toda escrupulosidad y precisión en detalles y á la vista de docu- 
mentos originales, cuyo texto se sigue paso á paso. 

Entre estas Ermitas, Plospitales y Cofradías van, prolijamente 
historiadas, la ya perdida Ermita de la Hermosura, la Cofradía 
de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Cristo, de 
que hay noticias desde 1582; la Ermita y Hospital de la Concep- 
ción, fundada en 1544; la Hermandad de Nuestra Señora del 
Rosario, que ya existía en los comienzos del siglo xvii; la P>mita 
de la Sanc;7'e de Cristo, y la Hermandad de Nuestra Señora del 
Rocío (ó de las Rocinas en lo antiguo), que tuvo ramificaciones 
en varios pueblos de las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz, 
y que aún conserva la tradición de una popular romería. 

Copiosos son los documentos inéditos que el Sr. Cruz de 
Fuentes inserta íntegros en su obra en apoyo de sus afirmacio- 



64 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORíA 

nes, reproduciendo escrituras, títulos, cláiisnlas, certificaciones y 
poderes, etc., etc., hasta el número de 25, y cuyo interés es evi- 
dente para la ilustración de la materia. 

Por último, en Apéndices que ocupan desde la pág. 333 hasta 
la 365» se añaden aún nuevos documentos, algunos de ellos muy 
curiosos, como las cuatro cartas del Duque de Medina-Sidonia, 
la Real Cédula prohibiendo fundar en Almonte un Colegio de la 
Compañía de Jesús (fecha 9 de Noviembre de 1665), y la minu- 
ciosa lista de los Caballeros que fueron recibidos por Hijosdalgo 
por el Concejo, Justicia y Regimiento de Almonte. 

Por lo que expuesto queda puede deducirse que el libro del 
Catedrático del Instituto de Huelva, D. Lorenzo Cruz de Fuen- 
tes, Correspondiente de esta Real Academia, es un interesante 
y erudito trabajo que, aunque limitado y ceñido á la historia 
local, aporta material copioso para la ilustración y conocimiento 
exacto de un aspecto poco conocido de la organización, des- 
envolvimiento y marcha de las instituciones de pasados tiempos, 
nacidas merced á la piedad y al celo de generosos fundadores. 

Por tanto, considera el que suscribe que la obra es de rele- 
vante mérito, lo que así puede comunicarse al Ministerio de 
Instrucción pública, salvo el mejor acuerdo de la Academia. 

Madrid, 13 de Junio de 1913. 

El Duque de T'Serclaes. 



XIV 

REVISTA DE HISTORIA Y DE GENEALOGÍA ESPAÑOLA 

El Gobierno de S. M. pregunta á la Academia si merece la 
protección que guarda para el mérito relevante esta nueva Re- 
vista Histórico- Genealógica, y la Academia me encarga á mí de la 
respuesta que deba dar sobre esto al Ministerio de Instrucción 
Pública. No sé hasta qué punto ha debido ella conferirme tal 
encargo, ni he debido aceptarlo yo, siendo esta Revista en cierta 



REVISTA DE HISTORIA Y DE GENEALOGÍA ESPAÑOLA 165 

manera hija espiritual mía, 6 tal vez nieta, pues los que la escri- 
ben pertenecen á una nueva generación , si bien conmigo sin el 
menor lazo de intereses materiales, con mi manera de pensar y 
de sentir esta parte de los estudios históricos absolutamente y 
de todo tiempo conformes é identificados. 

Andaba aquélla, como todo el mundo sabe, maltrecha y casi 
moribunda de los golpes que le asestaban, en funesta complici- 
dad, la vanidad inconmensurable de los tiempos de una parte, y 
la ignorancia ó la mala fe no menores de la otra, formando con- 
tubernio tal, que amenazaba dar definitivamente al traste con lo 
-que fué honrada y nobilísima tarea, allá en las primeras épocas, 
<ie los Argotes y Garibay, después de D. José Pellicer de Tovar, 
<le Prelados y Religiosos siempre, por fin, en grado superior, de 
nuestro Salazar y Castro, nunca en realidad celebrado lo bas- 
tante. Entre las ridiculas y caprichosas pretensiones de la nobleza 
nueva, mal contenta de su honrado comienzo de ayer, y las faci- 
lidades absurdas de los genealogistas oficiales, todas poco para 
ver de darles gusto, no se sabía á dónde iríamos á parar; tal 
cúmulo de mentiras, anacronismos, invenciones, fábulas y dislates 
de toda clase constituía entre nosotros la genealogía de los últi- 
mos tiempos. Esta Academia, que había gustosa tenido en su 
seno á D. Sebastián del Castillo Ruiz de Molina, Rey de Armas 
de S. M., que fué largos años su benemérito Secretario, cerraba 
sistemática y enérgicamente sus puertas á todo lo que fuera He- 
ráldica y Genealogía. Lucieron más tarde días mejores, y hace 
ya trece años que yo pude disertar ante ella sobre el verdadero 
papel de estas ciencias en la Historia, reivindicando, con la apro- 
bación de este Cuerpo, su importancia y su necesidad en el dis- 
curso que para mi recepción entre vosotros leyera: «La Genealo- 
gía y la Heráldica — os decía yo entonces, — son la Historia, y 
por eso estoy yo aquí.» Rápido y creciente ya de cada día, el 
renacimiento do estos nobles estudios viene á exteriorizarse, por 
último, de una manera palmaria en la Revista de que me habéis 
encargado daros cuenta. 

Dirígela, como sabéis, D. Joaquín Argamasilla de la Cerda, á 
í[u¡en hicimos con justicia nuestro Correspondiente cuando pu- 



i66 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



blicó SU excelente Nobiliario de Naharra, aún, y es Listima, ní> 
terminado; y forman su redacción D. Tomás Domínguez Arr- 
valo, el joven autor del muy interesante estudio sobre Los Teo- 
baldos de aquella Corona, que tampoco desconocéis; el Conde 
de Lascoiti, que se prepara con ahinco laudable á continuar el 
conocido libro de D. Antonio Ramos sobre Títulos de Castilla, y 
dos estudiosos, discretos y laboriosísimos Capitanes de Infante- 
ría — siempre el ejército apareciendo en primera línea en todas 
Iv^s manifestaciones de nuestra cultura, — D. Santiago Otero En- 
ríquez y D. Juan Moreno de Guerra, hace poco el último nom- 
brado también nuestro Correspondiente. Su colaboración es ex-- 
tensa, escogida é importante, y sólo de nuestra Casa figuran 
en ella el Conde de Cedillo, los Marqueses de Cerralbo y de 
Laurencín, D. Juan Pérez de Guzmán, el Duque de T'Serclaes. 
D. Gabriel Maura y Gamazo y el que os está dirigiendo la pala- 
bra, que tuvo el honor de hacer en su primer número la presen- 
tación de la Revista al público que lee. O de miembros ilustres 
de otras Academias, ó de otros Correspondientes de la nuestra, 
la completan Rodríguez Marín, Amador de los Ríos, Vázquez de 
Mella, Arigita, Campión, Cróquer, Juan Carlos de Guerra, Quin- 
tero Atauri, D. Ricardo del Arco, el Marqués de Rafal, el del 
Valle de la Reina y tantos y tantos más. 

Haría interminable éste que debe ser breve informe, si fuera á 
enumeraros detalladamente cada uno de los trabajos importantes^ 
que, en el año y medio pasado desde su fundación, ha publicado 
la Revista. La Historia general recoge ya en sus páginas mil no- 
ticias desconocidas é interesantes; la Genealogía encuentra doc- 
tos y concienzudos relatos, siempre asistidos de la comprobación 
necesaria; la biografía tropieza á cada paso con nombres precla- 
ros y hechos señalados que aplaudir y que registrar; la Heráldi- 
ca con abundancia grande de blasones que agregar á los que 
contienen de antiguo los buenos viejos tratados; los estudiosos 
todos hallan pasto abundante, catálogos utih'simos, documentos 
inéditos, listas inapreciables, todos guías seguros del investiga- 
dor en su camino casi siempre difícil, obscuro y solitario. 

Cuanto yo en mi buen deseo les auguraba el año anterior, al 



REVISTA DE HISI'ORIA Y DE GENEALOGÍA ESPAÑOLA 167 

(lar la Revista su primer paso, que habrían de edificar sobre laii 
firmes y sólidos cimientos, teniendo, como tenían y tienen, ju- 
veñtud, entusiasmo, mucha cultura, amor vivísimo del pasado y 
(le la verdad, lo han realizado ampliamente sus distinguidos 
redactores. «¿Cómo no esperar fundadamente — les decía yo — 

que vamos á tener al fin una publicación histórico-genealógica, 
^honrada y seria, que tenga por base la más depurada documen- 
»tación, y se declare fieramente incompatible con toda absurda 
}¡>fábula, reñida con toda pretensión semi-mitológica, mortal ene- 

>m¡ga de la lisonja, cerrada herméticamente á cuantas exigen- 
»cias y requerimientos pueda formularles la vanidad, compañera 
^íntima y constante de la ignorancia?» Mucho celebro que se 
hayan realizado plenamente mis esperanzas de la manera que 
atestiguan los 1/ números (de más de 40 páginas) que de la Re- 
vista van hasta el día publicados. 

Para la noble empresa que ella representa; para el acierto no- 
torio de su desempeño; para la utilidad indiscutible de su fin; 
para el señalado servicio que presta á la Patria y á la Historia, 
todo apoyo y toda protección me parecen pocos: esto sí que es 
ayudar, y ayudar grandemente, á la cultura nacional. Por todo 
lo que me permito manifestar á la Academia mi opinión entu- 
siasta de que es la Revista de Historia y de Genealogía Española 
publicación de mérito relevante, y de que, como tal, debe ser 
informada por nosotros al Ministerio de Instrucción Pública. La 
Academia, como siempre, en su alta sabiduría, resolverá sobre 
este particular lo más oportuno. 

Maflrid, 13 Junio 1913. 



F. Fkrnández de Béthencourt. 



í68 



BOLETÍN DE I.A. REAL ACADEMIA DE LA HISTORÍA 



XV 

«AMBROSIO DE MORALES» 
Estudio histórico por D. Knrique Redel. 

Para cumplir el deber de informar sobre la obra titulada Am- 
brosio de Morales, Estudio biográfico, por D. Enrique Redel, bas- 
taría decir que la Real Academia Española la creyó digna de ser 
publicada á expensas suyas al fallar en el concurso de premios 
de 1906, y que la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y 
Museos, por acuerdo de 15 de Julio de IQO/, la declara de uti- 
lidad para las bibliotecas públicas. 

Así, pues, el Académico que suscribe sólo habrá de añadir 
que desde el punto de vista histórico, ni en la investigación de 
las fuentes, ni en su aprovechamiento, ni en la crítica de las no- 
ticias allegadas, ni en el método de exposición halla nada que 
no se ajuste á los más modernos cánones aplicables á este géne- 
ro de trabajos, y juzga por tanto á este libro merecedor del 
beneficio que se solicita del Estado para los efectos del art. I." 
del Real decreto de l.° de Junio de 1900. 

Tal es mi dictamen, que someto al mejor fundado de la Aca- 
demia. 

Madrid, 25 de Junio de 1913. 

Gabriel Maura Gamazo. 



XVI 

ALFONSO DE OUINTANILLA, 
CONTADOR MAYOR DE LOS REYES CATÓLICOS 

Estudio crítico por D. Rafael Fuertes Arias. 

Honrado por el ilustre Director de esta Real Academia con el 
encargo de informar sobre la obra de D. Rafael Fuertes Arias, 
que se titula Alfonso de Quintanilla, Contador Mayor de los Re- 



ALFONSO DE QUINTANILLA. 169 

] c's Católicos. Estudio critico acerca de sil vida, hechos ¿influencia 
en la reforma económica, política y militar de la Monarquía espa- 
ñola, cumplo gustoso tan grato cometido. 

El autor de la obra ha querido enaltecer la memoria de un 
ilustre paisano suyo, nacido como él en las montañas de Astu- 
rias, reconstruyendo la biografía de este personaje que, salvo 
raras excepciones, nombran todos los historiadores del siglo xv, 
sin que hasta ahora hubiese nadie prestado á su figura la aten- 
ción que merece. 

El autor ha agotado las fuentes impresas, publicando una lista 
de ellas en extensa bibliografía crítica que no ocupa menos de 
-5 páginas; ha completado este estudio con otro en que nota los 
reparos que merecen algunos cronistas 6 historiadores, los erro- 
res ú omisiones en que incurren no pocos, y las obras que de- 
biendo mentar á Alfonso de Quintanilla, no lo hacen; y ha des- 
cubierto, en fin, en varios archivos, singularmente en el de 
Simancas, documentos referentes á su biografiado, dándolos á 
lu/ en el segundo tomo de su obra, y respetando escrupuloso 
hasta la ortografía con que están escritos. 

De este modo el mérito de la pesquisa, prescindiendo del fruto 
recogido, debería bastar, á juicio del Académico que suscribe, 
]:»ara que el informe fa\-orable de esta Corporación sirviese de es- 
tímulo al novel investigador en este género de trabajos serios, 
concienzudos y documentados. Pero, además, los frutos de esa 
labor, aun no siendo completos, son sin duda muy apreciables, 
])orque asociado el Contador Mayor de los Reyes Católicos á la 
obra regeneradora que estos beneméritos monarcas realizaron, 
aprécianse mejor leyendo su biografía las dificultades y resisten- 
cias que se les opusieron y que su noble tenacidad acertó á ven- 
cer, el espíritu práctico que presidió á las reformas y la gratitud 
generosa con que Isabel la Católica supo recompensar á sus lea- 
les servidores, haciéndose merecedora de tenerlos. 

Ignórase la fecha del natalicio de Quintanilla en el peque- 
ño coto asturiano de Paderni; P'uertes Arias la coloca en 1420, 
fundándose en (jue I). Alfonso murió en 1500, y que en el si- 
glo XV el promedio de la vida era de ochenta años. Poco sólido, 



170 BOLETÍN DE LK REAÍ. ACADEMIA DE LA HISTORIA 

por no decir que erróneo, es este fiindamento, y la hipótesis re- 
sulta además destruida en el discurso que el Contador Mayor 
pronunció ante las Cortes de Madrigal, de 1475) pues proclama 
allí haber vivido desde el principio de su niñez en los palacios 
reales, y como, según el propio biógrafo, la llegada de este per- 
sonaje á la Corte fué en 1440, habrá de suponérsele nacido des- 
pués de 1430. 

Entró Quintanilla al servicio del turbulento Marqués de Ville- 
na, y con él se separó de la causa de Enrique IV para añilarse a 
la de sus hermanos D. Alfonso y Doña Isabel. 

El autor del libro, víctima, como casi todos los biógrafos, del 
afán de enaltecer á su biografiado, le califica de primer ministro 
délos Reyes Católicos. No fué, en realidad, sino su ministro de 
Hacienda, y acreditó en este oficio cualidades de probidad, celo, 
talento ordenado y metódico, sagacidad y perseverancia, que 
bastan á incorporar su nombre á la historia de España. Bien 
advertido de que la primera condición para sanear los ingresos 
del Erario es afirmar el orden é imponer la justicia, abogó por 
el restablecimiento de la vSanta Hermandad, institución que la 
ceguera suicida de Enrique IV había dejado desaparecer, des- 
pués de enervarla y desfavorecerla; y la elocuencia persuasiva de 
Quintanilla, hija de la convicción más que de la retórica, logró 
de las Cortes de Madrigal lo que tanto como él anhelaban los 
Reyes Católicos. 

Menos clara aparece la intervención del Contador Mayor en 
la empresa del descubrimiento de América. Indígnase el señor 
Fuertes Arias de que se ponga en duda que no contó Quintani- 
lla entre los más fervientes defensores y eficaces auxiliares de 
Cristóbal Colón, mas es innegable que el ministro castellano no 
tuvo la fortuna de incorporar su nombre al magno acontecimien- 
to, como su colega el escribano de ración de la Corona aragone- 
sa, D. Luis Santángel. Y en \'erdad que, para hacer honor á la 
prudencia de D. Alfonso Quintanilla, basta con el hecho de no 
resistir él los necesarios anticipos al marino audaz que á tantos 
contemporáneos suyos se antojó charlatán visionario. Hombres 
versados en la ciencia matemática, educados en la severa disci- 



^<UN VIAJE POR MARRUECOS» 17 1 

plina de los números, fácilmente repugnan hipótesis menos atre- 
\ idas que las sustentadas por el descubridor de América. Y si 
no aparece documentalmente probado que fuese Quintanilla de 
los mas acuciosos protectores de Colón, tampoco fué de los más 
remisos, v mucho menos de los indiferentes ni de los hostiles. 

As% pues, el libro del Sr. Fuertes Arias, habida cuenta de es- 
tas piadosas parcialidades que su calidad de paisano y su amor 
de biógrafo disculpan, es un estudio completo, esmerado y feliz 
que debe informarse con aplauso por cuantos tienen el deber de 
estimular la afición á este. linaje de investigaciones. 

La Academia, sin embargo, resolverá lo que estime más 
acertado. 

Madrid, 25 de Junio de 1913. 

Gabriel Maura Gamazo. 



XVII 

•.UN VIAJE POR MARRUECOS» 
por D. Jjum Antonio de EgiUlaz. 

A informe de esta Real Academia y á los efectos del art. i.^ 
del Real decreto de l.° de Junio de 1900, remitió la vSubsecreta- 
ría del Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes la obra 
de D. Juan Antonio de Kguilaz, titulada Un viaje por Marruecos. 
El Excmo. Sr. Director tuvo á bien designarme para examinar 
la obra y proponer el informe que se pedía, y cumpliendo tan 
honroso encargo, he de manifestar ante todo que se trata de 
obra que la Junta b'acultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos 
considera que es de necesidad y utilidad en las Bibliotecas. 

'I'iene el libro del Sr. Eguilaz valor geográfico é histórico en 
cuanto describí* los países y las gentes del Norte de Marruecos, 
desde Ceuta á Tánger, pasando por I'etuán, y da breves noticias 
acerca de la acción que desde pasados siglos viene ejerciendo 



iJ2 BOI-ETÍN DE I.A REAL ACADEMIA Df' LA HISTORIA 

España en esas comarcas, que son precisamente la parte de la 
zona que, de modo directo 6 indirecto, está bajo la influencia de 
nuestra nación, según los últimos tratados con Francia. Su estu- 
dio y conocimiento ofrece, pues, excepcional interés para nos- 
otros, por lo cual, el Académico que suscribe se halla de acuer- 
do con el autorizado parecer de la Junta Facultativa de Archi- 
vos, Bibliotecas y Museos, y opina que conviene adquirir ejem- 
plares del libro del Sr. Eguilaz, 

La Academia, no obstante, resolverá con mayor acierto. 

Madrid, 25 de Junio de 1913. 

Ricardo Beltrán v Rózpidf.. 



XVIII 

«GRAMÁTICA DE LA LENGUA RIFEÑA» 

Esta obra, única en su género, consta de 460 páginas en 4.'^, 
y fué publicada en Tánger, hace dos años. Su. autor es el docto 
franciscano P. Fr. Pedro Sarrionandía, misionero apostólico de 
Marruecos. La lengua del Rif, en las actuales y venideras cir- 
cunstancias internacionales de España y Marruecos, debería esti- 
marse como un elemento de primera necesidad, comercial y polí- 
tica. No carece de interés histórico, porque siendo berberisca ó 
líbica, y diversa del árabe clásico y vulgar, derrama intensa luz 
para comprender el influjo que ha tenido desde la más remota 
antigüedad en la formación y contextura de los nombres geográ- 
ficos y epigráficos mauritanos, y de no pocos de nuestra Pe- 
nínsula, cuya explicación no cabe se dé por otros idiomas. El mé- 
todo adoptado por el P. Sarrionandía es práctico y atractivo, 
amoldándose á la comprensión de todo lector que hable en caste- 
llano. Reúne á las ventajas del sistema de Ollendorf, la claridad, 
distinción y precisión de lecciones graduales y fundamentadas en 
la total posesión del idioma que expone y de sus ramas dialécticas. 

Madrid, 18 de Octubre de 1907. 

P'iDEL Fita. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



I 

INFORME DE LA COMISIÓN DEL PREMIO Á LA VIRTUD, DE LA 
FUNDACIÓN DE D. FERMÍN CABALLERO, CORRESPONDIENTE 

AL AÑO 1913. 

Cumpliendo lo dispuesto por el Excmo. Sr. Director de esta 
Real Academia, encomendándonos el estudio de las solicitudes y 
documentos presentados al Concurso de premios á la Virtud, 
instituido por el Hxcmo, Sr. D. Fermín Caballero, hemos exa- 
minado con solícito análisis los 22 expedientes sometidos á nues- 
tra ponencia, comisión siempre grave y cpn apariencia de difícil, 
como todo cuanto es trascendental c impresiona vivísimamente 
el ánimo. 

Pero esta Comisión, triste y alegre á la vez, camina por derro- 
teros de tan varias é intensas amarguras y desgracias, que nos 
conduce por un mundo en cuyos campos parece que no brotan 
sino punzadores y estériles abrojos, entre lanceadas aliagas, cuyas 
poblaciones se desnivelan solamente en ruinas, y los mares se 
encrespan en tormenta y se constituyen por lágrimas. Esos 22 
expedientes tienen sus prólogos escritos, no con letras, sino con 
ayes arrancados de un alma transida por el dolor y las tribula- 
ciones; su tinta es el llanto acerbo ó el horror de la sangre, y su 
í^rnamentación literaria los harapos, pero nobles harapos de la 
miseria. 

Triste comisión la nuestra, muy triste, pero alegre, muy ale- 
gre, que en pos de esos prólogos formados por historias de des- 
gracias, convergen todas en un punto, al que se llega por el 
♦ splrndido arco iris, (ju(í es el monumento de la esperanza. Des- 



174 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA ÍÍISTORIA 

de allí se desarrollan á la vista los encantadores panoramas de la 
virtud, que destacan en primer plano las maravillas del altruis- 
mo, alontanándose los términos por las sublimidades de la abne- 
gación, las grandezas del heroísmo, los amores á la familia, la 
beatitud de la resignación; espectáculo maravilloso, cubierto y 
amparado por cielo admirable, por el más espléndido pabellón 
que forman las alas abiertas del Ángel de la Caridad, esclarecido 
todo por la divina luz de la fe. 

Perdonad esta introducción; disculpad estas impresionadas pa- 
labras, por ser muy difícil sujetar la pluma, para que sólo corra 
trazando enumeradoras síntesis, impávidos juicios y lacónicas 
sentencias, cuando el corazón ha subido al cerebro para descen- 
der á la pluma por los rumbos de la admiración al término de la 
justicia. 

Todo ese maravilloso espectáculo de heroísmos y virtudes res- 
plandece en casi los 22 expedientes que vamos á presentar á 
vuestra consideración y someter á vuestro fallo. 

Hablábamos del desvelado amor á la familia, y se adelantan 
Sofía Castro y Ordóñez, de Madrid, con setenta y cuatro años, 
pobre de solemnidad, que arruinados sus tíos, les acompaíia, 
cuida y alimenta con su trabajo, empleando en su bien cuanto 
poseía; y al morir aquéllos, desdichado y enfermizo matrimonio, 
después de largos años de escasez y sufrimiento, recoge á una 
sobrina con dos hijos abandonados por el padre, los mantiene 
con la pobreza de su trabajo, y al fallecer la sobrina tiene que ir 
al hospital, viviendo hoy de la caridad (núm. 9). 

Joaquín Orla, de Madrid, pobre, que sostiene con su trabajo 
á su cuñada enfermísima, al hijo de ésta y á la hermana de su 
cuñada, muy enferma también (núm. 6). 

Entristece y complace la relación de los familiares amores y 
sacrificios que constan en los expedientes números I, 5, lO> 
12, 15, 16, 18 y 22. En casi todos ellos hay madres é hijos he- 
roicos que, luchando contra la miseria, con penosos trabajos de 
mezquinas retribuciones, soportaron vidas de martirio, sin más 
consuelo que el de sostener y alargar la existencia de s^res 
amados. 



DOCUMENTOS OFICIALES I75 

V ascendiendo de estos sacrificios por la familia, á los que la 
exaltación de la virtud dirige á la Humanidad, vemos en el nú- 
mero 2 á una pobre la\'andera, viuda, no sólo atender á su fami- 
lia, sino criar a dos niñas desamparadas. 

Y en este cuadro se destaca la espléndida antinomia de apa- 
recérsenos como figura un hombre horriblemente contrahecho, 
diez y ocho años casi postrado é impedido, que medio arrastrán- 
dose subía el año anterior al estrado de la Real Academia Espa- 
ñola, y que en un momento, negándose las descoyuntadas pier- 
nas á sostenerle, entonces con noble, caritativo y aplaudidísimo 
rasgo, bajó de la Presidencia el célebre D. José Canalejas á casi 
en sus brazos subirle á que recibiera el Premio de la Virtud, en 
medio de doble y merecidísima ovación. Este pobre ejemplar, 
maestro de afición, sostiene una escuela, en donde educa gratis 
á 51 niños, alimentando varias veces á algunos. Por su influencia 
ha legalizado matrimonios y cristianizado niños, y mantiene á su 
anciana madre, con su caridad y la ajena, estimulada por la ad- 
miración que produce D. Antonio María Cañizares (núm. 2l). 

Otro maestro, D. Valero Almudévar (núm. 14), digno es de 
mención, por sus cincuenta años de magisterio, con todas las 
típicas penalidades de su profesión en primera enseñanza, sin 
jubilación ni recursos hoy, pues tampoco se los proporcionan sus 
varias obras pedagógicas. 

Especial mención se hace en el testamento de D. Fermín Ca- 
ballero de los salvadores de náufragos ó de amenazadas víctimas 
on los incendios; y así hallamos al núm. 7, Alfonso Adanes, hoy 
pobre, y en su juventud soldado distinguido en la.s guerras del 
Xorte y Cuba, que en el gran incendio de Eldorado salvó á un 
hombre; y al núm. 17, Antonio Pereiro, que comienza su vida 
con el heroísmo de á los catorce años lanzarse al mar vestido, y 
con un brazo inútil, para salvar á dos niñas que se llevaban olas 
dr» muerte, acto sublime que elogiaron los periódicos de Galicia. 

Destaca entre estos salvadores Esteban Zabález, núm. 4, que 
■\() sólo sacó del Ebro á tres esudiantes á quienes, bañándose, 
arrastraban las aguas li segura muerte, y que impidiera el horren- 
do crimen de una madre que arrojó su hija á la acequia, salván- 



•7^ BOLETIN DE LA REAÍ, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

(lola este zaragozano héroe, que llega á más, pues limpiando un 
pozo negro dos trabajadores, cayeron al fondo, y de allí no se 
salvara uno sin el extraordinario arrojo de tal hombre, el admi- 
rable Zabález, que lanzándose á aquel horrendo pozo, sacó á uno 
de los dos desgraciados; y continuando la serie de sus virtudes, 
arrojóse á las llamas de un gran incendio, para retirar incólume 
á una niña. 

La instancia está presentada por el mismo interesado, por lo 
que no puede tomarse en cuenta. 

La anciana Francisca Revuelta (núm. 8) vino desde Villacarrie- 
do á Madrid, de trece años, entrando á servir en casa de doña 
Librada Samperio, familia acomodada, que apreciando en mucho 
los servicios de la joven, llegó á darla 25 pesetas mensuales de 
salario. Logró la joven poseer una libreta de 2.000 pesetas en la 
Caja de Ahorros, pero no pudiendo pagarla los amos por pérdi- 
da de su fortuna, la ejemplar sirviente continuó siéndolo por 
veinte años; y agravados los apuros de sus señores, enfermísima 
el ama, que murió casi sin recursos, fué asistida por la criada, 
que hasta empleó sus ahorros en médicos y medicinas. No aca- 
baron sus sacrificios con esa desgracia; pues habiendo dejado la 
señora un yerno y un nieto, continuó Francisca Revuelta al ser- 
vicio de éstos, y vendió las pocas y pobres tierrecillas que here- 
dara de sus padres, para con su producto asistir en la última en- 
fermedad y costear el entierro del nieto D. Manuel Gutiérrez. 

Doña Dolores Chaves y Lujan, viuda de Luján, de cincuenta y 
siete años (núm. 9). Desde que murieron su hija y su esposo, pa- 
reciéndole poco otro ser para individualizar el cariño de su gran- 
dioso corazón, tendió los brazos hacia la humanidad entera, y en 
esa personalidad sin límites, que llamamos el prójimo, escogió 
para abrazar sobre su pecho á lo que para las almas excelsas es 
lo más simpático, lo más hermoso, lo más noble á la pobreza; y 
aun sublimando su altruismo, no se contentó con apadrinar al 
desamparado, sino que, como amorosísima madre, llamó hijo, no 
ya al pobre solamente, sino con preferencia al pobre enfermo, y 
así Dios la favorece inspirándole el más sublime plan con el más 
sublime procedimiento. Liquida su capital, toma en alquiler una 



DOCUMENTOS OFICIALES I77 

pobre casa, muy pobre, pero con ese dignísimo lujo de la lim- 
pieza; no la adorna con muebles, sino que la llena de camas, y 
acude á la puerta, llamando á los pobres, más pobres, por ser 
desechados de todas partes; á los enfermos que dados de alta en 
los hospitales, no son aceptados en los Asilos por la clase de sus 
convalecencias; á los que por indocumentados no pueden ingre- 
sar en aquéllos; á los transeúntes en el mayor desamparo, y allí 
los acoge, los cuida, los sana y los mima con esa evangélica soli- 
citud, que pone sobre el dolor los amores de la sonrisa. Y así se 
la ve consolando al triste, sanando al doliente, alimentando al 
hambriento; y entre otros días de iguales actos, la hubiérais vis- 
to, no, la hubiérais admirado, cuando al llegar á la tarde una 
pobre anciana cubierta de miseria y de llagas llenas de gusanos, 
la señora Chaves, mejor ese ángel, la coge, la limpia, la lava, 
hasta la peina y viste con ropas aseadas, y en tan admirable 
maternal asistencia, persiste días y días, por meses y más meses. 

Vayase á ver á esa hija primogénita de San Juan de Dios; vá- 
yase á visitar su limpia, higiénica, pero pobrísima casita al finali- 
zar Madrid, con el núm. 203 de la calle de Bravo Murillo. Allí se 
la verá enferma, muy enferma, pobre, muy pDbre, pero desaten- 
diendo los fuertes dolores de sus hepáticas y diabéticas enferme- 
dades, cuidar continua y amorosamente á todos los menestero- 
sos y enfermos que puede cobijar su santa casa. Allí se la oirá 
llamarla madre, y escuchando más atentamente por todo el ba- 
rrio, entenderéis que la saludan con el nombre más hermoso, el 
de. Madre de los Pobres. Aquélla sería la casa del dolor, si para 
ahuyentarle no hubiera colocado doña Dolores sobre cada cama 
una Cruz como consuelo, para el que sufre, con el símbolo del 
supremo d61or. 

Aquella casa vive de limosnas, aunque por su lejanía de Ma- 
drid, por su callada modestia, la ignora casi todo el mundo; pero 
en cambio la conocen los pobres. 

^•Le parece á la Real Academia de la Historia que la excelsa 
virtud de doña Dolores Chaves es acreedora al premio Jundado 
pr»r I). I'^ermín Caballero.' 

Pensemos que, si se la concede, se la otorga, no un premio^ 
TOMO Lxiii. 12 



ryS BOT.ETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA 

sino dos, porque se da también á su alma el premio inconmen- 
surable de que al recibir esas mil pesetas, pueda consolar y cu- 
rar y hospedar á más pobres desamparadísimos. 

La Academia resolverá, como siempre, lo más acertado y lo 
más justo, á cuyas dos calificaciones hemos aspirado. 

Algo extenso resulta el presente Informe; pero, (jquién no se 
complace en leer y repetir actos hermosísimos que subliman la 
Humanidad? ¿No somos historiadores?... Pues escribamos en la 
Historia estas páginas de la grandeza y la virtud españolas. 

Madrid, 28 de IMarzo de 19 13. 
Francisco Codera. 

Francisco F. de Béthexcourt. 

El Marqués de Cerralbo. 



II 



INFOPwViE DE LA COMISION DEL PREMIO DE LA FUNDACION 
DEL BARÓN DE SANTA CRUZ, CORRESPONDIENTE 
AL AÑO 1913 



Al premio trienal que la Academia concede, en conformidad 
con lo dispuesto sobre la fundación del Barón de Santa Cruz de 
San Carlos en sus disposiciones testamentarias del año 17S4, y 
que debidamente se anunció para el año actual en la Gaceta de 
Madrid de los días 30 de Junio y de Julio de 191 1, únicamen- 
te se ha presentado, el 31 de Diciembre último, un trabajo histó- 
rico con arreglo al tema propuesto: Una monografía histórica 
sobre cualquier período del reinado de Carlos 11. Este trabajo os- 
tenta por lema el versículo xiv del capítulo xi de los Proverbios, 
que dice: Ubi non est Gnbernator, popidus corrent, y su título es: 
El Cardenal Aragón y el reinado de Carlos II. Esta obra ha ve- 
nido escrita á máquina, en siete cuadernos en folio de papel co- 



DOCUMENTOS OFICIALES I79 

mercial, á los que acompañan un retrato fotográfico con repro- 
ducción de la firma autógrafa del Cardenal, y otro cuaderno, en 
cuarto, escrito A mano, en quince cuartillas apaisadas de papel de 
hilo, conteniendo una noticia bibliográfica de las Fuentes que ha 
estudiado lI autor para su Monografía. Dentro de cada cuaderno 
la obra está subdividida en 45 párrafos ó capítulos sin numerar; 
de modo que el primer cuaderno, de 44 hojas, escritas por sola 
una cara, contiene cuatro de estas subdivisiones; el segundo, de 
43 hojas, un solo capítulo; el tercero, de 56 hojas, cinco capítu- 
los; el cuarto, de 66 de las primeras, once de los segundos; el 
quinto, de 51 planas de escritura, ocho capítulos; el sexto, de 63 
hojas, diez capítulos, y el séptimo, de 80 hojas, sin capítulos ó 
subcli\'isiones, todas con sus epígrafes á la cabeza, pero, como se 
ha dicho, no numerados, y al final de cada uno de estos párrafos 
otra \'ez las fuerdes documentarlas respectivas. El total de folios, 
por lo tanto, es de 403 con las portadas, y el de las subdivisio- 
nes, párrafos ó capítulos, 45. 

Y\ período histórico que la obra abraza es desde el año 1662, 
en que el Cardenal D. Pascual de Aragón fué promovido á In- 
quisidor general, hasta el de 1677, en que falleció en Madrid, el 
28 de Octubre, ocupando la silla primada de Toledo y la Presi- 
dencia del Consejo Supremo de Aragón. No obstante, el autor 
de la obra, al final del trabajo presentado á la Academia, advier- 
te: Primero, «que por falta de tiempo no ha podido consignar 
detalladamente todos los documentos y manuscritos de donde ha 
sacado las noticias históricas que se refieren en su Monografía, 
habiendo puesto gran cuidado en que ni aun el más mínimo de- 
talle deje de estar basado en documentos ó relaciones fidedignas; 
segundo, que cuando publique sus estudios relativos al Cardenal 
de Aragón, además de todo lo consignado en el trabajo presen- 
tado al premio, cuidará de anotar escrupulosamente lo que com- 
prende el período de tiempo á que ha tenido que sujetarse, más 
lo anterior á él y correspondiente á los últimos años del reinado 
de Felipe en que la vida pública del Cardenal ofrece frutos 
del mayor interés». 

Antes de entrar en el análisis de la obra, cree la Comisión in- 



i8o 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



formadora deber llamar la atención de la Academia sobre la im- 
portancia del aparato documentario que el autor cita como fuen- 
tes de su ilustración, de algunos de cuyos documentos se con- 
fiesa propietario. El primero de estos documentos es la Crónica 
del Cardenal, obra inédita que dejó escrita D. Cristóbal Ruiz 
Iranzo de Pedrosa, canónigo de Toledo y confesor del ilustre 
prelado, cuyo manuscrito original conserva el autor con otra por- 
ción de documentos, también originales, tales como los títulos 
eclesiásticos y políticos del Cardenal, las cartas de la correspon- 
dencia que con él sostuvo D. Juan de Austria y sus minutas de 
contestación, los Breves pontificios y otras cartas de la corres- 
pondencia del Cardenal con varios personajes de su época en la 
corte de España y en la de Roma, etc.; siendo de análogo interés 
los documentos también consultados en el Archivo de la Catedral 
de Toledo, en el que, además de las Actas capitulares del Cabil- 
do, desde el año i666, existe otro legajo de cartas de D. Pascual 
de Aragón, aparte de las dirigidas al Cabildo por el mismo y sus 
borradores epistolarios desde 1654 hasta 1677. 

En la sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de ^la- 
drid, el autor cita, como consultados por él, el Diario áoi Canci- 
ller de Aragón D. Cristóbal Crespo de Valdaura; las Memorias 
del P. Everardo Nithard; la Correspondencia entre el Cardenal 
de Toledo y su hermano D. Pedro Antonio de Aragón y otros 
manuscritos más conocidos, aunque no menos interesantes; en el 
Archivo general de Simancas los Papeles de D. Juan de Austria, 
relativos á las prebendas eclesiásticas que poseyó; los Papeles de 
Estado de Nápoles, España y Roma y los de las Secretarias pro- 
vinciales de Nápoles; en el Archivo secreto de la Nunciatura de 
Madrid nnultitud de documentos, entre ellos la Relación sobre la 
reintegración de Valenzuela al sagrado de donde fné extraído con 
violencia; en el de la Real Casa el Expediente personal sobre lo 
secuestrado á Valenzuela; varios tomos de Libros de Iglesias en 
el Histórico Nacional y en el municipal de Toledo y aun en al- 
gunos particulares, como en el de los señores de ]\Ias y A'allada- 
dares, en Vigo, algunos papeles importantes más. A estos docu- 
mentos, muchos hasta ahora desconocidos, hay que añadir las 



DOCUMENTOS OFICIALES l8í 

consultas bibliográficas en las Bibliotecas de S. M., de la de la Ca- 
tedral de Toledo, de la del Monasterio del Escorial, de la de la 
Academia de la Historia, etc., etc. 

Xo cree la Comisión que este recuento es inútil, pues cuando 
menos determina en pro de la obra que ha sido sometida á su 
prolijo examen, una minuciosidad y un celo de parte del escritor 
<|ue la ha desempeñado, que no puede menos de disponerla fa- 
N'orablemente ante tan probada aplicación y buen deseo; pues 
con clara e\'idencia demuestran tales esfuerzos un propósito de- 
cidido de corresponder como es debido á las exigencias de la 
Academia y al ilustrado empeño á que obedecen estos plausibles 
certámenes, que poderosamente han de ser siempre la palanca 
-del mayor estímulo posible para la dilatación, fomento y brillo 
de nuestros estudios históricos nacionales. Este recuento docu- 
mentarlo ha de servir, además, á la Comisión que informa de 
apoyo robusto para su dictamen; pues así como en otra clase de 
concursos científicos los tribunales constituidos hacen valer por 
puntos críticos sus calificaciones ante el mérito de los que exa- 
minan, y estos puntos en los que son sobresalientes pueden ate- 
nuar las pequeñas deficiencias que en otros se señalan, en el caso 
presente tan ímprobo trabajo de investigación también á la Co- 
misión tienen que servir de equilibrante necesario para la más 
justa orientación de su fallo, si alguna de estas deficiencias de- 
biera ser á la vez tenida en cuenta para su resolución y la de la 
Academia, si con nuestro informe se conforma. 

La mayor de estas deficiencias en la obra que se examina con- 
siste, en opinión de los que suscriben, en que el trabajo presen- 
tado, más bien que á la condición de una verdadera Monografía 
sobre un período ciLalqidcra del reinado de Carlos 11^ entraña y 
se limita á una mera biografía del Cardenal D. Pascual de Ara- 
gón, creado para la alta jerarquía de la Iglesia en la segunda pro- 
moción (\(:\ Pontificado de Alejandro VII en 29 de Abril de 1658, 
electo y dimisionario fnc[uisirlor general de España, Arzobispo de 
'l'oledo, vocal de la Junta de Oobierno que en su testamento dejó 
creada el Rey D. l'^elipe I\' y, por último, Presidente del Consejo 
Supremo de Vragón; <-] cual por su cuna, como hijo del Duque 



l82 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



de Segorbe y de Cardona, D. Enrique, el mayor magnate de la 
Corona aragonesa y por todas las posiciones que ocupó, estuvo 
en contacto y tuvo la natural relación que sus puestos argüían 
con los sucesos generales y los personajes salientes de aquel rei- 
nado; pero en cuya persona, por importante que fuera el papel 
que en su esfera representara, no puede la historia caracterizar 
ningún período determinado y concreto de su tiempo. Dado el 
espacio de tiempo que abarca el trabajo presentado, desde 1662 
hasta 1677, hubieran podido ser protagonistas personales de 
ciertos períodos del reinado de Carlos II en que mayor influen- 
cia general alcanzaran y constituir con sus nombres en esta clase 
de estudios verdaderas monografías, la Reina Doña ^lariana, du- 
rante su tutelaje y gobernación; los vocales en conjunto de la 
Junta de Gobierno en la ejecución del mandato de que estaban 
investidos por el testamento de Felipe IV, y de cuyo número fué 
el mismo Cardenal; el P. Confesor de la Reina, Everardo \i- 
thard, en quien la confianza de la augusta madre subrogó casi 
por completo no sólo los oficios de consejo, sino las funciones 
efectivas equivalentes á las de sus propias prerrogativas sobera- 
nas; D. Fernando de Valenzuela, primer marqués de Villasierra 
que sucedió á Nithard en la misma casi absoluta privanza, y por 
de contado el Sr. D. Juan de Austria, el bastardo de Felipe I\', 
que con sus rebeldías, sus agitaciones y sus intrigas llegó á lo- 
grar el triunfo de sus manejos y alzarse con el gobierno univer- 
sal de la Monarquía; pero el papel del Cardenal de Aragón no 
tuvo en ningún tiempo ni accidentes de aquel reinado tales al- 
cances, y en la esfera política su acción se redujo más que á su- 
marse con todo el peso de su púrpura y de su autoridad como 
miembro de la Junta de Gobierno con el grupo de los censuran- 
tes vulgares y de los facciosos interesados que socavaron la au- 
toridad de la Reina Gobernadora, y por mera emulación, más 
que. por patriotismo, hicieron caer, justa ó injustamente, primero 
al teatino alemán, después al hidalgo improvisado título y gran- 
de de España, oriundo de Ronda, y últimamente á la misma Rei- 
na madre, obligando al desprevenido augusto hijo á traicionarla,, 
sin saber lo que se hacía y sin tener ni aun conciencia de los vi— 



DOCUMENTOS OFICIALES 183 

gilantes anlielos en que aquella señora había enajenado su popu- 
laridad por salvarle durante su larga minoría de las maquinacio- 
nes incesantes y astutas fraguadas con tenaz alevosía hasta contra 
su vida, aún más que contra su corona; papel de mero número, 
más que de verdadero actuante, entre sectarios irreflexivos ó es- 
tipendiados, que en la historia jamás podrá elevarse al de un más 
ó menos acertado, o un más ó menos reconocido timonel, en los 
peligros que corría la nave augusta del joven monarca, aún no 
formado para la alta ciencia que la ficción jurídica atribuye siem- 
pre á los titulares del Trono y la Soberanía. Por esta razón, en 
ningún accidente de los que constituyen los 45 párrafos capitu- 
lados en la obra que se examina el Cardenal Aragón adquiere la 
corpulencia histórica de un director electivo de los sucesos, bue- 
nos ó malos, de la política de su tiempo, ni á pesar de su inexcu- 
sable intervención en algunos de ellos en razón á su carácter, á 
su jerarquía social y á los cargos que lo investían. 

Después de la sincera severidad de este juicio, que con entera 
franqueza la Comisión entiende tiene el deber de exponer ante la 
Academia en justa correspondencia á la confianza de ella recibida, 
no parezca contradictorio que la Comisión estime sea para ella no 
menos imperioso el deber de proponer, como propone, la obra 
titulada El Cardenal Aragón y el reinado de Carlos II al premio 
de la fundación del Barón de Santa Cruz de San Carlos, á cuya 
obtención se ha presentado; porque si esta obra, en realidad no es 
una verdadera monografía histórica en el sentido técnico de la pa- 
labra , es, en cambio, un estudio histérico-biográfico de una per- 
sonalidad en su tiempo tan encumbrada, como antes se ha dicho, 
por su cuna, por su jerarquía eclesiástica y civil, por su inter- 
vención obligada por estas circunstancias , cualquiera que fuese 
el grado de su influencia en los sucesos que entonces se realiza- 
ron en el seno de la Monarquía española; y porque, con ayuda 
de la documentación preciosa y extensa de que antes se ha hecho 
mérito, en esta personalidad ha condensado la prolijidad investi- 
gadora del autor de este trabajo tal suma de datos y noticias ge- 
nerales, en su mayor parte hasta ahora desconocidas, ó desde 
ahora rectificadas, que no pueden menos de refluir eficacísima- 



i84 



BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA (ILSTORIA 



mente en el pleno e intensivo conocimiento fie la época laboriosa 
y crítica de aquel reinado, que la Comisión no titubea en caliñ- 
carlos de la más útil importancia para toda clase de esclareci- 
mientos de los sucesos que entregaron á tantas pruebas difíciles 
los destinos de aquella dinastía, juntamente con los de toda Es- 
paña. La simple correspondencia del Cardenal de Toledo con su 
hermano D. Pedro Antonio de i\ragón, por vez primera utilizada 
en esta obra, ofrece un fondo de ilustraciones de tanto peso 
como el de las Meviorias inéditas del P. Nithard, que tanta luz 
meridiana ha dado á la penetración exacta y al relieve moral ver- 
dadero de cada uno de los personajes y caracteres, de quienes la 
Historia hasta ahora nos había revelado no más que el nombre, 
pero sobre los que prevalecía la mayor ignorancia sobre su perfil 
moral. De esta correspondencia y de todos los demás fondos 
documéntanos de que el autor se ha valido, ha enriquecido el 
texto de su obra con la transcripción íntegra de muchas piezas 
completas y justificativas, que por este mero hecho la hacen más 
estimable. Las rectificaciones sobre cosas y personas, de quienes 
se tenía una noción inperfecta, abundan, y puede decirse que la 
obra presentada hasta comienza con alguna que, como todas las 
de este género, desde luego denuncia su interés. P^n efecto, 
cuando en el tomo iv, página 307 del Theatro ttniversal de Es- 
paña^ de Garma, obra con tanta frecuencia por todos consultada, 
se hace la relación de las ilustres personas que desde el origen 
de su institución se fueron sucediendo en el cargo de Inquisido- 
res generales, inmediatamente después del Obispo de Plasencia, 
D. Diego de Arce y Reinoso, que murió en el año de 1665, se 
registra el nombre del confesor de la Reina Gobernadora Doña 
María de Austria, P. Everardo Nithard. Pues bien; contra estos 
datos, 3" con la documentación justificativa correspondiente, el 
primer capítulo de la obra que se examina se titula El Cardcual 
Aragón es nombrado Incpúsidor general. En efecto, en el tercer 
folio de este capítulo se inserta la carta de Felipe IV, fechada en 
Madrid el 30 de Agosto, y refrendada por el Secretario Antonio 
Alosa Rodarte, presentando al Cardenal D. Pascual de Aragón, 
entonces Virrey de Nápoles, para aquel alto puesto. Apenas des- 



DOCUMENTOS OFICIALES I 85 

pachados los Breves pontiñcios con este nombramiento^ ocurrió 
la muerte del mismo Rey. Las cartas de la Reina Gobernadora, 
así á D. Pedro de Aragón, Embajador en Roma, como á su her- 
mano D. Pascual, en Xápoles, insertas también en éste y su capí- 
tulo segundo, contienen los párrafos relativos á la formación de 
la Junta de Gobierno, de la cual formaban parte el Arzobispo de 
Toledo y el Inquisidor general; y el Cardenal de Aragón, no ha- 
llando conveniente que en una misma persona encarnasen las 
dos altas dignidades, privando de un voto á la Junta de Gobierno, 
y habiendo sido designado él también para la silla primada, va- 
cante por muerte del Cardenal AIoscoso y Sandoval, hizo renun- 
cia del cargo de Inquisidor general, asunto del capítulo segundo 
de la obra presentada al premio, y cuyo capítulo lleva por epí- 
grafe: Renuncia el Cardenal la Inquisición y acepta el Arzobispado 
de Toledo, Sobre este hecho nuestro compañero el Sr. Maura en 
el cap. \', pág. 161, viii; pág. 250 y otros, y en la anotación bi- 
bliográfica, págs. 167 y 257 y otras de la interesante monografía 
Carlos 11 y su. corte, hace también esclarecimientos importantes 
que no deslucen el trabajo documental del autor, antes aumenta 
su importancia, siendo de distintas fuentes las aducidas por nues- 
tro ilustre compañero y el autor de la Memoria que se informa. 
Xinguna de estas particularidades era conocida, y, sin embargo, 
las testificaciones en que su narración se funda, hállanse no sólo 
en la Crónica del Cardenal que al principio se menciona, y que 
el autor posee, sino en la biblioteca de vS. M. (signatura 2-I-3); 
en el Archivo Histórico Xacional (Libro de Iglesias, tomo xxx, 
folio 136); en el Archivo general de Simancas [Secretarias pro- 
i'inciales, Xápoles, 31 á 33), etc., etc. Pastos ejemplos podrían 
repetirse hasta la saciedad, si la Comisión no entendiera que 
para la ilustración de la Academia basta con el aducido; y aun- 
í[ue el autor no hubiera alcanzado íí sacar todo el fruto á que se 
presta de la documentación por él acumulada, esta riqueza de 
testificación bastaría para hacerle merecedor no sólo del premio 
anunciado y discernido, sino de nuestra aprobación más decidida. 
Así, en efecto, debe estudiarse la Historia; así se contribuye á 
sus gloriosos esclarecimientos, y esto es lo que la Academia 



i86 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLV DE LA HISTORIA 



ahincadamente persigue, inspirándose en sus propios estatutos, 
con el estímulo fecundo de estos concursos públicos. 

Por esta razón, y para no hacer más difuso este informe, los 
Académicos que suscriben tienen el honor de proponer la obra 
titulada El Cai^Ienal de Aragón y el reinado de Carlos //para el 
premio de la fundación del Barón de Santa Cruz de San Carlos, 
públicamente ofrecido en la convocatoria de 30 de Junio y de 
Julio de 191 1. 

Madrid, 3 de Mayo de 191 3. 

Vicente Vignau. 

F. DE LA Iglesia. 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 



NOTICIAS 



El día 15 de Junio, por la tarde, á las tres y media, se reunió la Acade- 
mia en Junta pública para dar posesión de la plaza de número, vacante 
por renuncia del ilustre Sr. D. Francisco Barado, al limo. Sr. D, Jerónimo 
Bticker y González, y para otorgar los Premios de la Virtud, fundados por 
D. Fermín Caballero, y el trienal instituido por el Sr. Barón de Santa 
Cruz de San Carlos. 

Presidió el acto, ante numerosa y distinguida concurrencia, el excelen- 
tísimo Sr. Ministro de Instrucción pública y Bellas Artes D. Joaquín Ruiz 
Jiménez, teniendo á su derecha el Director, el Bibliotecario y el Secreta- 
rio de la Academia y, á la izquierda, el Censor accidental, el Anticuario 
y el Individuo de número Excmo. Sr. D. Ricardo Beltrán y Rózpide. Ocu- 
paban el estrado muchos Académicos de número y los Correspondientes 
Sres. Marqués de González, Cáscales y Muñoz, Gómez Centurión y More- 
no de Guerra, 

Abierta la sesión por el Sr. Ministro de Instrucción pública, fué intro- 
ducido el nuevo Académico por los Excmos. Sres. Duque de T'Serclaes 
y Marqués de Polavieja, El discurso del Sr. Bécker versó acerca de La 
vida local 671 España, en el cual, haciendo un profundo y muy concienzudo 
estudio del origen é historia de los municipios españoles, demostró la in- 
fluencia que tuvieron en la organización y desarrollo de nuestra vida na- 
cional; labor que, al terminarse su lectura, fué acogida espontáneamente 
con prolongados y calurosos aplausos de todos los concurrentes. 

Acto seguido el Sr. Presidente concedió la palabra al excelentísimo 
Sr. D. Ricardo Beltrán y Rózpide, encargado de la contestación, en nom- 
bre de la Academia, á dicho discurso. Ponderó, erudita y galanamente, 
los extensos y meritorios trabajos que en servicio de la Historia tiene 
realizados el Sr. Bécker, así en la prensa periódica como, singularmente, 
en obras de mucho alcance sobre las relaciones internacionales c internas 
(le España en diferentes épocas. Esta contestación fué también objeto de 
nutridos aplausos. 



lS8 BOI.RTÍN DK LA REAL ACADEMIA T)E LA HISTORIA 

El Sr. Presidente impuso ni Sr. Bccker !a medalla académica, haciéndole 
entrega de su título de Individuo de número é invitándole á que se sen- 
tara entre los demás compañeros, como así lo hizo. 

A continuación, el Sr. Secretario perpetuo dió lectura de los dictáme- 
nes de las Comisiones académicas que han entendido en la resolución de 
los concursos á los premios adjudicados en el presente año, dictámenes 
que hemos insertado en el presente cuaderno del Boletín. En su conse- 
cuencia, fueron llamados por el Sr. Presidente, para recibirlos Diplomas 
y Premios que les correspondía, doña Dolores Chaves y Luján y D. Nar- 
ciso Esténaga y Echevarría, que fueron aclainados en este acto por toda 
la concurrencia y saludados con aplauso unánime. 



Aíemorías de D. Enrique IV de CasUlla. Tomo n. — Contiene la colección 
diplomática del mismo Rey, compuesta y ordenada por la Real Acade- 
mia de la Historia. Madrid , Establecimiento tipográfico de Fortanet. 
En 4.*^ menor. Págs. 740. 

Va precedido este volumen de la siguiente Adverfe?tcia: 
Terminada la impresión de esta Colección diplomática en 1837 (i), á 
excepción de la parte que debía integrar el penúltimo documento y de la 
correspondiente al último, la Academia no ha podido menos de lamentar 
que, después de setenta y seis años, todavía esté demorada su publicación, 
aguardando el tomo primero, que ha de comprender, correctas y anota- 
das, las Crónicas de Enrique IV, escritas por Alonso de Palencia y Enrí- 
quez del Castillo. 

Una dificultad se atravesaba para presentar al público esta edición, ya 
que la Colección diplomática, al cabo de tanto tiempo, ha debido acrecen- 
tarse por la Academia, como ésta lo ha hecho, y, consiguientemente, pa- 
recía que tal incremento había de acompañar á la Colección antigua por 
vía de apéndice. Sin embargo, esa dificultad no ha parecido á los que sus- 
criben causa bastante para retrasar más aún la publicación, toda vez que 
la Colección antigua es harto voluminosa, y dicho apéndice puede y debe 
relegarse al tomo i, en expectativa de ulteriores descubrimientos. 

Cumplido, pues, el encargo con que nos honró la Academia en sesión 
de II de los corrientes, presentamos la Colección diplomática completa, 
según el original de la misma que en la biblioteca de la Corporación per- 



(i) Comenzó la impresión en Junio de 1835, y estaba suspendida ya en 1S37. 
(Véanse las M¿i]ior'¡as de la Red Acadiuiia de la Historia, tomo viir; Madrid, 1S52; 
págs. IV y XLi.) 



NOTICIAS 



189 



manecc. y añadimos el índice de los documentos, conforme al proce- 
dimiento seguido en la Colección diplomática del Rey Fernando IV de 
Castilla. — Madrid, 14 de Marzo de 19 13. 

Fidel Fita. — Adolfo Bonilla. 



En sesiones de 13 y 20 de Junio han sido elegidos, respectivamente, 
Correspondientes de la Academia en La Coruña y en Cádiz los señores 
D. Ramón de Artaza y Malvárez y D. Manuel Rodríguez Martín. 



Se ha recibido con mucho sentimiento la noticia de la muerte de los 
Correspondientes, en Orense, Cádiz y Gibraltar, vSres. I). Juan Bautista 
Casas, D. Santiago Casanova y D. Ricardo Povedano, á cuyas familias en- 
vía la Academia el testimonio de su pésame más sincero. 



El Anticuario de la Academia, D. José Ramón Mélida, dio noticia del 
descubrimiento de un grupo de dos figuras de mármol y de dos mosaicos 
descubiertos en Zaragoza, que interesan á la historia y al arte romano de 
aquella nobilísima ciudad; expresando al propio tiempo que procuraría 
adquirir fotografías de tan interesantes objetos para que puedan publi- 
carse en el Boletín, juntamente con las del gran mosaico de Arróniz (Na- 
varra), del cual la mayor parte existe en el Museo Arqueológico Nacional 
y varios fragmentos en el Museo de la Comisión provincial de Monumen- 
tos, en Pamplona. 



En la sesión del 16 de INIayo expresó la Academia su gratitud al señor 
Marqués de Laurencín, por su celosa cooperación cerca del Gobierno 
para gestionar el pronto y favorable despacho de los expedientes relati- 
vos á la instalación del ascensor y á la calefacción del Salón de actos pú- 
blicos, que en el próximo curso han de realizarse. 



P^n la sesión del 23 de Mayo presentó el Sr. Bonilla la parte bibliográ- 
fica, que ocupa más de 200 páginas en folio, de la biografía de nuestro 
insigne é inolvidable Director Sr. Mcnéndez y Pelayo; y manifestó que 



\C)0 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tiene ya tr rminndo, en ]<) esencial, el trabajo biográfico-bibliográfico que 
le encomendó la Academia para inmortalizar la memoria de aquel tan 
poderoso como glorioso ingenio literario. 



En la sesión del 6 de Junio se recibió con agrado un ejemplar del dis- 
curso que D. Eduardo de Oliver Copons ofreció á la Academia, y que 
había leído en el Ateneo de Vitoria, dedicándolo á D. Marcelino Menén- 
dez y Pelayo, cuyos méritos de incomparable talento y de fe cristiana, 
puso de relieve con brillante estilo y concisión discretísima. 



En la misma sesión se presentó el tomo xxxvi de las Acias de las Cortes 
de Castilla^ que comprende la parte de las celebradas en INIadrid desde el 
día 19 de Junio hasta el 7 de Septiembre de 1621. Su edición ha corrido 
á cargo del Académico de número D. Vicente Vignau. 



En la sesión del 13 del mismo mes, el Sr. Bonilla ofreció á la Academia, 
en nombre de D. Julio Puyol, la notable obra que este señor acaba de pu- 
blicar con el título de Las Hermajidades de Castilla y León^ dedicada á 
nuestro compañero Sr. Ureña, y otras varias publicaciones históricas, lite- 
rarias y sociológicas del mismo autor, mostrando la gran importancia que 
tienen por la novedad é interés de la investigación, en especial la ya ci- 
tada y las relativas á U^za puebla en el siglo XIII, El Cid de Doz\\ La Cró- 
nica popular del Cid, La Gesta de Saiicho III 3' la edición de La Picara 
Justina. Fueron recibidas con gran aprecio, acordándose dar las gracias 
al autor y que informe sobre ellas el Sr. Bonilla. 



Con singular estimación ha recibido la Academia las publicaciones si- 
guientes: 

'Boletín de la Comisión provincial de Monume7itos históricos y artísticos de 
la provincia de Orense, tomo iv, nüm. 89, Marzo- Abril de 19 13. 

Boletín de la Comisión de Monumentos de Vizcaya, tomo iv, cuaderno iv, 
Octubre-Diciembre de 19 12. Contiene el retrato y biograiía del que fué 
preclaro Correspondiente de nuestra Corporación, D. Pablo de Alzóla y 
Minondo. A partir del presente año 1913,1a redacción de cada número 



NOTICIAS 191 

trimestral será debida, respectivamente, á los Correspondientes de nues- 
tra Academia. Sres. D. Carlos de la Plaza y Salazar, D. Carmelo de Eche- 
garay, D. Teóñlo Guiard y D. Julián de San Pelayo. 

Boletín de la Comisión de Alompneuios históricos y artísticos de Navarra. 
Primer trimestre de 1913. Incluye bellas fototipias de dos lápidas roma- 
nas del Museo de Navarra, y de la Puerta de la Capilla de Xavier, en la 
Catedral de Pamplona. 

Revista internacional de los Estudios vascos. Enero-Marzo 19 13. 

Boletín del Instituto de Esludios americanistas de Sevilla, núm. i. Mar- 
zo de 19 13. 

Los pueblos ¡lispaiio-amcricanos cu el siglo JVX (cuarto trienio, 19 10- 191 2), 
por D. Ricardo Beltrán y Rózpide, de la Real Academia de la Historia, 
Secretario general de la Real Sociedad Geográfica. — En 4.°, págs. 312. 
iMadrid, 1913. 

Enciclopedia Moderna Catalana, por José Fiter c Inglés, Correspondien- 
te de la Real Academia de la Historia. 5 vols. en 4.° Barcelona, imprenta 
de José Gallach, 1913. 

Glorias de la Infantería- española. El Capitán General de la Armada, 
lilarqués de la Victoria. Juicio crítico sobre íin periodo interesante de nuestra 
Marina, por D. Vicente Ramírez Suárez, Comandante de Infantería de 
iNIarina. Toledo, 1913. 

Esta notable Memoria biográfica del Excmo. Sr. D. Juan José Navarro, 
Teniente Coronel de Infantería, primer Marqués de la Victoria, Caballero 
de la Real Orden de San Genaro y Cc.pitán General de la Real Armada, 
va precedida del retrato de tan ilustre campeón (3 Noviembre 1687-5 Fe- 
brero 1773) <:uno de los instrumentos, quizá el más importante, de la res- 
tauración de la Marina española, que no aparece al azar, ni por milagro, 
sino como coronamiento de un largo y glorioso pasado de nuestra mili- 
cia», digna de figurar entre las mejores de Europa bajo el impulso de los 
primeros Monarcas de la dinastía Borbónica. 

Bibliotheca latina Medii Aevi; fasciculus 1 , De operibus historiéis Johan- 
nis Aegidii Zamorensis, qui tempore Aldephonsi decimi, Regis Castellae, 
scribebat, quamvis plerisque deperditis nunc post amplius sex saecula 
ordinatius disserere conatur Georgius Cirot, professor praefectús studiis 
hispanicis in Universitate Burdigalensi, socius extraneus Regiae Acade- 
miae Historicae Matriteusis. Apud Feret, via de Grassi, 9, Burdiga- 
lae MDCCCCxiii. — Esta importante Memoria, que componen 84 páginas de 
esmerada impresión en folio menor, ha pasado á informe del Académico 
de número D, Adolfo Bonilla y San Martín. 

Le maniiscril héhreu n° i.40<S' de la Bibliothcque Nationale par M. Moise 
Schwab, Conservateur adjoint honoraire de la Bibliothcque Nationale. 
Tiré des notices et extraits des manuscrits de la Bibliothcque Natic- 



192 



BOLETÍN DE I,A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



nale ct autres bibliothcques ; tome xxxix. Paris, Imprimerie Natio- 
nale, mdccccxiii. — Contiene nuevos datos sobre la biografía y escritos de 
algunos rabinos espaíioles. 

Revue epigraphique^ fondee en 1878, publiée sous la direction de Émile 
f^spérandieu, Correspondant de l'Institut et Adolphe Reinach, anclen 
Membre de l'École frangaise d'Athénes. Nouvelie serie, tome i, Janvier- 
Avril 19 13. Paris, Ernest Leroux, éditeur, 1913. 

Esta nueva serie abarcará la epigrafía del mundo antiguo en toda si; 
extensión y dará cuenta de los descubrimiientos que sin cesar acrecientan 
esta base sólida y perdurable de la Historia, En el programa, que ante- 
cede el presente número, primero de la nueva serie, leemos: 

On ne saurait, en effet, perdre de vue qu'on découvre annuellement 
plusieurs centaines d'inscriptions latines, plus d'un millier d'inscriptions 
grecques, et qn'il n'existe pas de publication qui leur soit exclusivement 
consacrée. Toutefois, s'il est nécessaire que l'épigraphie du monde anti- 
que ait un organe, il ne semble pas q'u'elle en rédame plusieurs. Nous 
comptons que la science internationale voudra bien nous préter son con- 
cours, et que, gráce á elle, la Revue épigraphique deviendra, pour les ins- 
criptions, l'équivalent de ce qu'est Y Archiv fii?- Papy7iisforschii7ig pour 
les papyrus. 

Le programme de la Revue que nous envisageons résulte de son objet 
meme. Elle sera, avant tout, grecque et latine, mais sans s'interdire 
d'accueillir des publications de textes et des mémoires sur l'épigraphie 
des autres langues de l'antiquité. 

Ainsi limitées, les matiéres qui ressortiront á la Revue épigraphique 
peuvent se classer de la sorte: 

I. Publications de textes épigraphiques. — Articles relatifs á la techni- 
que, á la langue et á l'histoire de l'épigraphie. — III. Etudes relatives á 
des antiquités dont les matériaux sont surtont épigraphiques, sans empié- 
ter cependant le terrain propre des Revues d'histoire et d'archéologie 
antiques.— IV. Comptes rendus critiques des publications épigraphiques. 

V. Chronique des événements et découvertes iatéressant l'épigraphie. 

VI. Bulletins périodiques passant en revue tout ce qui parait dans le 
domaine de l'épigraphie grecque et de l'épigraphie latine. 



Rectificación. 

En el cuaderno anterior del Boletín, tomo lxii, pág. 574, línea 4, donde 
dice «Marqués de Urquijo», léase D. ^[ariano Luis de Urquijo. 



F. F. 



TOMO Lxiii Septiembre-Octubre, 1913. cuadernos iii iv. 



BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 

Durante el primer semestre del año 1913. 

REGALO DE IMPRESOS 

DE SEÑORES ACADÉMICOS DE NÚMERO 

Beltrán y Rózpíde (Excmo. Sr. D. Ricardo). «Los Pueblos His- 
panoamericanos en el siglo xx. (1910-1912. Cuarto trienio)». 
Madrid, 191 3. 

Blázquez y Delgado-Aguilera (Sr. D. Antonio). «Pyteas de Mar- 
sella. Estudio de su exploración del Occidente de Europa». 
Madrid, 1913. 

Fernández de Béthencourt (Excmo. Sr. D. Francisco). «Príncipes 
y Caballeros. Cincuenta artículos de D. Francisco E^rnán- 
dez de Béthencourt, de la Real Academia de la Historia, 
con prólogo de S. A. R. la Serenísima Señora Infanta de 
España Doña Paz de Borbón, Princesa de Baviera». Ma- 
drid, 1913. 

Fita (Excmo. Sr. D. E'idel). «Inscripciones imperiales de Cons- 
tantino el Magno en la Península Ibérica». Publicado en la 
«Semana Parroquial». Año iv. Núm. 165. 
Mélida (Timo. Sr. D. José Ramón). «Excavaciones de Numancia. 
Memoria presentada al Ministerio de Instrucción pública y 
Bellas Artes por la Comisión Ejecutiva». Madrid, mcmxii. 
<' Catálogo del Museo de Reproducciones Artísticas». Vol. 11. 
Arte griego y arte romano. Madrid, 1912. 

TOMO Lxiii. 13 



194 



BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 



DE ACADÉMICOS HONORARIOS 

Loubat (Exorno. Sr. D. José Florimond, Duque de). «Le duc de 
Loubat. 1894- 19 12». París, m.dcccc.xii. 

DE correspondientes NACIONALES 

Altamira (Excmo. Sr. D. Rafael). «Exigencias de la propaganda 
pedagógica». Madrid, 1913. 

Botet y Sisó (Sr. D. Joaquim). «Les monedes catalanes. — Estudi 
y descripció de les monedes carlolingies, comtals, senyorials 
y locáis propries de Catalunya». Obra premiada al Concurs 
Martorell del any 1907. Vol. iii. Barcelona, mcmxi. 

Carreras y Candi (Sr. D. Francesch). «Geografía General de Ca- 
talunya. — Descripció política-histórica-social ». Barcelona, 
19T3. 

Castaño Montijano (Sr. D. Manuel). «Batalla de las Navas de 
Tolosa. — Estudio histórico -militar, táctico y estratégico de 
la referida batalla, leído en la velada literaria celebrada en 
Toledo en la noche del 16 de Julio de 1912, con motivo 
del séptimo centenario de tan memorable hecho de armas». 
Toledo, 1912. 

Castro López (Sr. D. Manuel). «El Licenciado Moreiras». Bue- 
nos Aires, 1913. 

García de Otazo y Sibila (Sr. D. Manuel). «Importancia del culto 
en la parroquia y necesidad de sostenerlo». Discurso leído 
en la solemne y pública «Asamblea Parroquial» en la tarde 
del 25 de Diciembre de 1912. Madrid, 1912. 

Gil y Gavilondo (Sr. D. Isidro). «Burgos y su provincia». Bur- 
gos, 1913. 

Gómez Rodeles (Rvdo. P. Cecilio). «Reseña histórica de los ^lár- 
tires ingleses de la Compañía de Jesús, cuyo culto ha sido 
recientemente aprobado por el Sumo Pontífice León XIII». 
Bilbao, 1888. 

«Vida de Santa Cecilia». (Tercera edición corregida y aumen- 
tada). Madrid, 1904. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA I95 

«Vida del célebre misionero P. Pedro Calatayud, de la Com- 
pañía de Jesús, y relación de sus apostólicas empresas en 
los reinos de España y Portugal (1689-1773)». Madrid, 1882. 
«Imprenta de los antiguos jesuítas en las Misiones de Levante 
durante los siglos xvi al xviii». (Artículos publicados en la 
Revista «Razón y Fe»). Segunda edición. Madrid, 19 12. 

Jusué (Sr. D. Eduardo). «Libro de Regla ó Cartulario de la anti- 
gua abadía de Santillana de Mar». Madrid, 1912. 

Lampérez y Romea (Sr. D. Vicente). «El Real Monasterio de 
Santa Clara en Tordesillas». Valladolid, mcmxiii. 
«El antiguo Palacio Episcopal de Santiago de Compostela». 
Ilustrado con 8 láminas en fototipia. Madrid, 1913. 

Moraleda y Esteban (Sr. D. Juan). «El Eco Toledano». Diario de 
información. Toledo. Año iv. Números 621-624-628-635- 
643. 20 de Enero á 15 de Febrero de 1913. 

Oliver-Copons (Sr. D. Eduardo de). «Recuerdos de Menéndez 
Pelayo». V^itoria, 1913. 

Polo y Peyrolón (Excmo. Sr. ü. Manuel). «Menéndez y Pelayo 
como hombre, como sabio y como católico. — Discurso leído 
en la solemne velada necrológica con que la Juventud Ca- 
tólica de Valencia tributó debido homenaje al gran polígrafo, 
en Octubre de 1912». Valencia, 1913. 

Rubió y Lluch (D. Antonio). «Sobre las fortalezas catalanas en 
la Grecia Epirótica». Atenas, 1912. 

Salvá (Sr. D. Anselmo). «Burgos en la Guerra de la Indepen- 
dencia». Burgos, 191 3. 

Sanjuán y ^Moreno (Excmo. Sr. D. Mariano). «Cástulo. — Estudio 
histórico acerca de la creación, vida y existencia de esta an- 
tigua ciudad y sus relaciones con la de Linares», por don 
Manuel Acedo. Madrid, 1902. 

Simón y Nieto (Sr. D. Francisco). «Una página del reinado de 
Fernando IV». Valladolid, 1912. 

Urquijo é Ibarra (D.Julio de). «Revista internacional de los es- 
tudios vascos». París. Año vi. Núm. iv. Octubre-Diciem- 
bre, 191 2. Año vil. Núm. i. PLnero-Marzo, 19 13. 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



DE corrp:spondientes extranjeros 

Araujo (Sr. 1). Orestes). «El Retrato y la 'J'umba de D. Bruno 
Mauricio de Zabala, fundador de Montevideo». Montevideo, 
1912. 

Ayres de Magalhaes (Sr. Christovan). «Escola do Exercito. — 
Nota bibliographica em ordem chronologica, das obras exis- 
tentes na bibliotheca, que mais ou menos extensamente tra- 
■ * tam da Guerra Peninsular, ou com ella se relacionam», co- 
ordenada por Francisco Augusto de Magalhaes. Lisboa, 
1909. 

«Catalogo alphabetico das obras existentes na Bibliotheca até 
Janeiro de 1908 seguido de una noticia summaria da mesma 
bibliotheca», por Francisco Augusto de Magalhaes. Lisboa, 
1909. 

«Primeiro supplemento ao catalogo alphabetico da bibliotheca 
mencionando as obras entradas desde o dia 8 de Janeiro de 
1908 até ao dia 30 de Novembro de 1909», coordenado por 
Francisco Augusto de Magalhaes. Lisboa, 1909. 

Bratli (Sr. Cari). «Spanien kulturbilleder», med 17 illustrationer. 
Kobenhavn, 1912. 

Cirot (M. Georges). «Biblioteca latina Medii Aevi. (De operibus 
historiéis lohannis Aegidii Zamorensis qui tempore Alde- 
phonsi decimi Regis Castellane scribebat». Burdigalae (Bur- 
deos) MDCCCCXIir. 

Déchelette (M. Joseph). «Les fouilles du marquis de Cerralbo. — 
Comptes rendas des séances de l'année 1912 á l'Académie 
des Inscriptions et Belles-Lettres». París, 19 12. 

Dodgson (Sr. Eduardo Speijcer). « Armanak Uskara edo Zi- 
berouko Egunaria I913 gerren ourtheko». Atharratzen, 
1913. 

«The First Mention in English of the Baskish New Testament 
of 1571». London, 1913. 
Férotin (D. Marius). «Monvmenta Ecclesiae Litvrgica». Volv- 
men sextvm. — Le Liber Mozarabicus Sacrameatorvm. Pa- 

risiiS MDCXII. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA -197 

Lippi (Cav. Dott. Silvio). «L'Archivio Comunale di CagHari». 
Cagliari, 1897. 

«Inventario del K. Archivio di Stato di Cagliari e notizie delle 
carte consérvate nei piü notevole Archivi Comunale Ves- 
covili e Capitolari della Sardegna». Cagliari, 1902. 

<vStatuti delle corporazioni d'arti e mestieri della Sardegna». 
Cagliari, 1906. 

«La Sardegna negli Archivi e nelle Biblioteche della Spagna. 
Memoria postuma pubblicata con Prefazione da Silvio Lip- 
pi». Torino, I906. : . 
«A proposito di un libro sulla Sardegna». Cagliari, 1905. ^ 
«La librería di Monserrato Rosselló giureconsulto e bibliógrafo 
sardo del sec. xvu. Torino, 1912. 
Longin (AI. Emile). «Une bibliographie Franc-comtoise (1912)». 
Diion, 19 12. 

Une thése d'histoire FVanc-comtoise (1912)». Dijon, 1913. 
Ramírez y Fernández Fontecha (Excmo. Sr. D. Antonio Abad). 
«Memoria del Secretario de Estado en el Despacho de Go- 
bernación y Justicia Dr. Francisco Bertrand, presentada al 
Congreso Nacional. 1911-1912». Tegucigalpa, 1913. 

«Contestación al Mensaje del Sr. Presidente de la República, 
dada por el Sr. Presidente del Congreso Nacional». Teguci- 
galpa, 1913. 

«Mensaje dirigido al Soberano Congreso Nacional en sus se- 
siones ordinarias de 1913 por el General D. Manuel Bonilla, 
Presidente constitucional de la República de Honduras». 
Tegucigalpa, 191 3. 
Vieira Natividade (Sr. Manuel). «O culto da arvore». Alcobaga," 

MCMXIir. 

Villanueva (Sr. I). Carlos A.). «Historia y diplomacia. — ^Napoleón 
y la independencia de América». París, 1912. 
«La Monarquía en América. — La Santa Alianza». París, 1904. 
Vollmoller (Sr. Karl). «Drittes Beiheft zu líber Plan und Ein- 
richtung des Romanischen Jahresberichtes». Erlangen, 1912- 



198 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Ayuntamiento de Madrid. «Diccionario Biográfico Matritense», 
por D. Luis Ballesteros Robles. Madrid, 1912. 

Dirección general de Aduanas. «Resúmenes mensuales de la Es- 
tadística del comercio exterior de España». Números 275, 
276 y 277. Octubre, Noviembre y Diciembre de los años 

1910, 191 1 y 191 2. — Números 278 y 279. Enero y Febre- 
ro de 1910, 191 1 y 1912. — Número 280. Marzo de los años 

1911, 1912 y 1913. 

«Producción y circulación de azúcares, achicoria y alcohol en 
el cuarto trimestre de 1912». Madrid, 1913. 

«Estadística del impuesto de transportes por mar y á la entra- 
da y salida por las fronteras». Números 50 y 5l- Tercer 
trimestre de 1912. 

«Memoria sobre el estado de la Renta de Aduanas en 1912». 
Madrid, 1913. 

«Estadística general del comercio de Cabotaje entre los puer- 
tos de la Península é Islas Baleares en 1911». Madrid, 1912. 

Dirección general de Contribuciones. «Estadística administra- 
tiva de la contribución industrial y de comercio. Año de 
191 1. (Edición oficial)». Madrid, 1912. 

Dirección general de Obras públicas. «Mapa de la zona de in- 
fluencia española en el Norte de Marruecos». Madrid. 1913. 

Ministerio de la Gobernación. — Instituto de Reformas sociales. 
Madrid. «Informe acerca de la fábrica y de los obreros de 
Mieres, por D.Julio Puyol y Alonso». Madrid, 1907. 
«Informe referente á las minas de Vizcaya, redactado por los 
Sres. D. Eduardo Sanz y Escartín, D. Rafael Salillas y don 
Julio Puyol y Alonso». Madrid, I904. 

Ministerio de Gracia y Justicia. «Estadística de la Administración 
de Justicia en lo civil durante el año 1903, en la Península 
é islas adyacentes». Madrid, 1913. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 



199 



Relación de impresos remitidos por el Depósito de libros del Minis- 
terio de Instrucción pública y Bellas Artes, procedentes del cam- 
bio internacional. 

Abbaye de Maredsous. Fribourg. « Revue Bénédictine » . xxix. 

N° 4. Octobre 1912. 
Académie Royale d'Archéologie de Belgique. Anvers. «Bulletin». 

N° III. Arvers, 1912. 
«Annales». ó*' série. Tome iv. 3® et 4® livraisons. Anvers, 

1912. 

American Philosophical Society of Philadelphia. «Proceedings» . 

Vol. Li. N° 206. August-September, 1912. 
Associagao dos Archeologos Portuguezes. Lisboa. «Boletim». 

Tomo XII. 5.^ serie, N.° 9. Janeiro á Margo de 1912. N.° lO. 

Abril a Junho de 1912. 
Bibliothéque de l'Université de Toulouse. «Annales du Midi». 

Revue de la France Méridionale. Ving-quatriéme année. 
93-96. Janvier-Octobre 1912. 
«Revue des Pyrénées». i^'^-4"^e trimestres 1911. 
«Letres inédites de la comtesse d'Albany á ses amis de Sienne 

(1797-1820)». Toulouse, 1912. 
«Jules Favre: 1 809- 1 880. — Essai de biographie historique et 

morale», par Maurice Reclus. Paris, 1912. 
«Ernest Picard: 1821-1877. — Essai de contribution á l'histoire 

du parti républicain d'aprés des documents inédits», par 

Maurice Reclus. Paris, 1912. 
«Essai sur la fable en France au dix-huitiéme siécle», par 

G. Saillard. Toulouse, 1912. 
«Florian. — Sa vie. — Son oeuvre», par G. Saillard. Toulouse, 

1912. 

Instituto Smithsoniano de Washington. « Burean of American 
Ethnology». Bulletin 52. (Ea^ly Man in North America). 
Washington, 19 12. 
«The American Journal of Philology». Baltimore. Vol. xxxiii. 

Whole N'''^ 129-131. January-September 1912. 
cjohn Ilopkins Lniversity Studies in Historical and Political 



200 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Science». Baltimore. Series xxix, N° 3. Series xxx, N'^"* 1-2. 
1912. 

«Smithsonian Miscellaneoiis Collections». Washington. \'ol. 57. 
N. 9-10. 1912. Vol. 59. N. 20. Vol. 60. N. 1-8. September- 
November. N. 9-12. November 1912. Number 13-I4. No- 
vember-December 1912. 

«American Historical Association for the year 1910». Wa- 
shington, 191 3. 

Ministére de l'Instruction publique et des Beaux-Arts. — Mission 
du Servnce Géographique de l'Armée. «Mission pour la me- 
sure d'un are de méridien equatorial en Amérique du Sud». 
Tome 9™^. Fascicule 2 (Reptiles-Poissons-Batraciens). Pa~ 
ris, 191 1. 

National Academy of Science. Washington. «Biographical me- 
moir of Wolcott Gibbs. 1 822-1908», by F. W. Klarke. Wa- 
shington, 1910. 

Santarem (Sr. Jordao de Freitas, 3.° Visconde de). «2.° Visconde 
de Santarem. — Opúsculos e Esparsos». Vol. i-ii. Lisboa, 
1910. 

Société des Antiquaires de l'Ouest. Poitiers. «Mémoires». Tome 
quatriéme. (Année 1910). Poitiers, 1911. Tome cinquiéme. 
(Année I9I1). Poitiers, 1912. 
«Bulletin». Troisiéme série. Tome 11. Deuxiéme-quatriéme tri- 
mestres de 1911. ( Avril-Décembre).^ — ^Premier- deuxiéme 
trimestre de 1912. (Janvier-Juin). 

Société d'Archéologie et de Statistique de la Dróme. Valence. 

: «M. le Chanoine Ulysse Chevalier, Membre de l'Institut. — 
Son QEuvre scientifique. — Sa Bio-bibliographie.» mcmxii. 

Société Archéologique du Midi de la France. Toulouse. «Bulle- 
tin». Nouvelle série. 39-40. 1909-1912. 

Société Asiatique. Paris. «Journal Asiatique». Recueil de mé- 
moires et de notices relatifs aux études orientales. Dixiéme 
série. Tome xviii. 2-3. Septembre-Décembre, 1912. 
. Tome XIX. 1-3. Janvier-Juin, 1912. 

Société des Bollandistes. Bruxelles. «Analecta BoUandiana», To- 
mus XXXI. Fase, iv, Roulers, 1912. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 20 1 

Socíété Dunkerquoise pour l'encouragement des Sciences, des 
Lettres et des Arts. « Mémoires ». Tomes liii et liv. Dun- 
kerque, 1911-1912. 

Société de Géographie. Paris. «La Géographie». Tome xxiv. Nú- 
meros 5-6. 15 Novembre-15 Décembre I911. Tome xxv.- 
N*^^ 1-6. 15 Janvier-15 Juin 191 2. Tome xxvi. N""^ 1-4. 15 
Juillet-lsOctobre, 1912. 

Société de Géographie et d'Archéologie d'Oran. «Bulletin Tri- 
mestrieh>. 35^ année. Tome xxxii. Fascicule cxxx-cxxxii. 
Alars-Septembre, 1912. 

Société Historique et Archéologique de* Langres. «Bulletin». 
Tomesixiéme. 86-87. Février- 1^'' Septembre, 1912. 
«Mémoires». Tome iv. N° 2. 1912. 

Université d'Aix-en-Provence. «Annales de la Faculté de Droit 
d'Aix». Tome iv. N^"" 3-4, Juillet-Décembre, 1910. Tome v. 
N^'^ 1-2. Janvier-Juin, 1911. 

Université d'üpsala (Suéde). «Uppsala Universitets Historia». 
Bihang iii-v. Handlingar 1695-1792. Uppsala & Stckholm, 
1912. 

Yale University Library. New Haven. Conn., U. S. A. «Colbert's 
West India Policy», byStewart L. Mims.New Haven, MCMxm 

DE GOBIERNOS EXTRANJEROS 

Cámara de Representantes de la República de Cuba. Habana. 
«Biblioteca. — Informe Anual: 1912». Habana, 1913. 

Dirección general de Estadística y Observatorio Nacional de la 
República de El Salvador. San Salvador. «Anuario de 191 1 ». 
vSan Salvador. Imprenta Nacional, 1912. 

Estadística municipal de la ciudad de Buenos Aires. «Boletín 
mensual». Año xxvi. Núms. II-12. Noviembre-Diciembre 
1912. Año xxvij. Núms. I-3. Enero-Marzo 1913. 
«Anuario estadístico de la ciudad de Buenos Aires. Años xx 
y XXI. 1910 y 191 1». Buenos Aires, 1913. 

ICstadística municipal de la ciudad de vSantaFe. República Argenti- 
na. «Boletín». Año xi. Núms. 45-46. Octubre-Marzo 1913. 



202 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Inspección Nacional de Instrucción primaria de la República 
Oriental del Uruguay. «El Centenario de la Batalla de Las 
Piedras: 18TI-I911. — Homenaje popular á la memoria del 
Precursor». Montevideo, 1912. 
Ministerio de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos de 
Venezuela. «Boletín». Año iii. Núms. 7-10. Junio-Noviem- 
bre 1912. Año IV. Núm. I. Diciembre 1912. 

«Alcance al Diario de Bucaramanga». Caracas, 1912. 

«Boletín del Ministerio de Fomento», Año iv. Núms. 3"6- 
Septiembre-Diciembre 1913. 

«Revista técnica del Ministerio de Obras Públicas de Vene- 
zuela». Publicación mensual. Caracas. Año 11. Núms. 22-24. 
Octubre-Diciembre 1912. Año iii. Núm. 25. Enero 19 13. 

«Memoria que presenta el Ministro de Instrucción Pública de 
los Estados Unidos de Venezuela al Congreso Nacional en 
sus sesiones ordinarias de 1912». Caracas, 1912. 

«Discursos leídos en la Academia Venezolana, correspondien- 
te de la Real Española, en la recepción pública del señor 
Dr. D. T. Aguerrevere Pacanins, el día 19 de Mayo de 
1912». Caracas, 1912. 
Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Oriental del 
Uruguay. «Boletín». Año i. Núms. I-4. Febrero-Mayo. 
Montevideo, 1913. 
Oficina de Canjes internacionales y reparto de la Biblioteca Na- 
cional de Bogotá. Colombia. «Memoria al Congreso de 
1912». Parte primera. Bogotá, 1912. 

«Informe del Ministro de Gobierno al (Congreso de 1912». 
Bogotá, 191 3. 

«Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores al Congreso 

de 1912». Bogotá, 1913. 
«Monografías Departamentales. — El Departamento de Cus- 

catlan». San Salvador, 1912. 
«Informe del Presidente de la Corte de Cuentas al Congreso 

de la República en sus sesiones de 1912». Bogotá, 1913. 
«Informe del Director general de la Penitenciaría Central». 
• Bogotá, 1912. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 203 

«Boletín de Estadística de la República de Colombia». Año i. 

Núms. 1-2. Abril-Mayo 1912. 
«Informe rendido por el Procurador de Hacienda al Ministro 

de Instrucción pública sobre el Territorio Escolar del Ca- 

quetá y Putumayo». Bogotá, 1912. 
«Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia». 

Año lu. Núms. 28-29. Mayo-Junio 1912. 
«Revista de Policía Nacional». Año i. Núms. 4-6. 15 Junio-15 

Agosto 1912. 

«Revista Postal y Telegráfica». Año i. Núms. 9- 10. Bogotá, 
1912. 

«Biblioteca Pineda. — Informe». Bogotá, 1912. 

«Reglamento Especial de la Inspección de Permanencia de la 
Policía Nacional». Bogotá, 19 12. 

«Boletín de los trabajos de la Comisión Central para la extin- 
ción de la langosta». Año i. Núms. 2-8. Bogotá, 1912. 

«Para nuestros hijos cuando tengan diez y ocho años». Bogo- 
tá, 1912. 

«Estudios científicos del Dr. Andrés Posada, con algunos otros 
escritos suyos sobre diversos temas, y con ilustraciones ó 
grabados». Medellín, Colombia, 1909. 

«Rufino José Cuervo y la lengua castellana». Obra premiada 
y estampada por la Academia Colombiana. Tomos i-m. Por 
Fr. Pedro Fabo, Agustino Recoleto. Arboleda de Valencia, 
Bogotá, 191 2. 

Oficina de Depósito, Reparto y Canje Internacional de Publica- 
ciones de la República Oriental del Uruguay. Montevideo. 
«Revista del Archivo General Administrativo ó colección 
de documentos para servir al estudio de la Historia de la 
República Oriental del Uruguay». Volúmenes 3.°-4.° 1887- 
1891. Montevideo. 
«Revista del Archivo General Administrativo ó colección de 
documentos para servir al estudio de la Historia déla Repú- 
blica Oriental del Uruguay». Volúmenes I.°-2.'^ Montevideo, 
1885-1887. 

Secretaría de Relaciones Exteriores de la República de Hondu- 



204 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ras; Tegucigalpa. «Límites entre Honduras y Nicaragua^. — 
Incidente suscitado por Nicaragua». Tegucigalpa, 1912. 

«Memoria del Secretario de Estado en el Despacho de Rela- 
ciones Exteriores, presentada al Congreso Nacional. 1911- 
I912». Tegucigalpa, 1913. 

«Incidente de «La Masica» entre Honduras y la Gran Breta- 
ña. — Reclamación por la muerte de un súbdito inglés y por 
lesiones á otros dos». Tegucigalpa, 1913. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES NACIONALES 

Academia de Jurisprudencia y Legislación de Barcelona. «Noti- 
cia acerca del nuevo derecho político-administrativo de Ca- 
narias», por D. Juan Maluquer y Viladot. Barcelona, 1913. 
«Memoria de'l curs académic de 1911 a 1912, llegida peí qui 
hi fou Secretan, D. Jaume Bofill i Mates, a la Sessió pública 
\ inaugural celebrada el día lO de Janer de 1913». Barcelona. 

Asociación de Arquitectos de Cataluña. Barcelona. «Lista de los 
individuos que la componen. Año 1913». Barcelona. 

Ateneo Albacetense. «Juegos florales organizados por el Ateneo 
Albacetense, en los cuales actuará de mantenedor el insigne 
escritor D. Jacinto Bena vente. — Programa». Albacete, Sep- 
tiembre 19 13. 

Ateneo Científico, Literario y Artístico de Mahón. «Revista de 
Menorca». Año xvi. Quinta época. Tomo vii. Cuadernos xi- 
XII. Noviembre-Diciembre 19 12. Año xvii. Cuadernos i-v-. 
Enero-Mayo 1913. 

Cámara de Comercio de Madrid. «Boletín Oficial». Año vr. Nú- 
mero Enero-Febrero 1913. 

Cámara de Comercio y Navegación de Barcelona. «Un pensio- 
nado de la antigua Junta de Comercio de Barcelona: Or- 
. fila». Conferencia dada el día 29 de Noviembre de IQI2, 
por D. Miguel S. Oliver. Barcelona, 1913. 

Centre Excursionista de * Catalunya. Barcelona. «ButUetí». 
Any XXII. Núms. 213-215. Octubre - Desembre 1912. 
Any XXIII. Núms. 216-218. Janer-Marg 1913. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 20$ 

Centre Excursionista de la Comarca de Bages. Manrésa. «ButUe- 
tí». Any VIII. Núm. 58. Novembre-Desembre 1912. 

Centre Excursionista de Terrassa. «Arxiv d'Estudis del». Any 11. 
Xúm. 12. Septembre 1912. 

Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino. Granada. 
«Revista». Año iii. Núm. I. Granada, 19 13. 

Comisión de Monumentos históricos y artísticos de Navarra. 
Pamplona. «Boletín». Segunda época. Año m. Tercer tri- 
mestre 191 2. Niims. 11-12. Año IV. Núm. 13. Pamplona, 
1913. 

Comisión de Monumentos de Vizcaya. Bilbao. «Boletín». Tomo iv. 

Cuaderno iii. Julio-Septiembre 1912. 
Comisión provincial de Monumentos históricos y artísticos de 

Orense. «Boletín». Tomo iv. Núms. 88-89. Enero-Abril 

1913. 

Comité Constantiniano de la Diócesis de Tenerife. Canarias, 
«A los fieles de la Diócesis de Tenerife. XVI Centenario 
de la Paz á la Iglesia por Constantino». Tenerife, 1913. 

Dirección general del Instituto Geográfico y Estadístico. «Rese- 
ña geográfica y estadística de España». Tomo 11. Madrid, 
1912. 

«Censo de la población de España, según el empadronamiento 
hecho en la Península é islas adyacentes, el 3 1 de Diciem- 
bre de 1910». Tomo 1. Madrid, 1913. 
Escuela especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. 
Madrid. «Anuario de la Escuela especial de Ingenieros de 
Caminos, Canales y Puertos. — Curso de 1911-1912». Ma- 
drid, 1913. 

«La enseñanza matemática en las escuelas técnicas de Ingla- 
terra», por D. Luis Gaztelu, Marqués de Echandía. Madrid, 
1913. 

«Aplicaciones de la Electrotecnia á las obras públicas en In- 
glaterra y en Suiza». Madrid, I9r3. 
Institución Ubre de Enseñanza. Madrid. «Boletín». Año xxxvi. 
Números 632-633. 30 Noviembre-31 Diciembre, 1912. Nú- 
meros 634-646. 31 l^nero-3l Marzo 1913. 



206 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Instituto de Estudios Americanistas de Sevilla. «Boletín» Año i, 
Número t. Marzo I913. 

Instituto general y técnico de Teruel. «Memoria relativa al cur- 
so académico de I9II-I9I25>. Teruel, 1912. 

Instituto general y técnico de Vitoria. «Memoria del curso de 
191 1 á 1912». Vitoria, 1912. 

Junta de estudio de Legislación sobre recompensas militares. 
Madrid. «Memoria presentada al Excmo. Sr. Minis'ro de la 
Guerra en cumplimiento de lo mandado en Real orden de 
7 de Febrero del año actual. 1911». Madrid, 1912. 

Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades. Madrid. «Ley 
y Reglamento de excavaciones y antigüedades: 7 de Julio 
de 191 1 y I.° de Marzo de 1912». Madrid, 1913. 

Liga Antialcohólica Española. Castellón. «El Abstenio» Año iii. 
Número II. Mayo de 1913. 

Liga Marítima Española. Madrid. «Boletín oficiab. Año xii. Nú- 
mero 75. Noviembre y Diciembre de 1912. Año xiii. Nú- 
meros 76-77. Enero-Abril de 1913. 
«Vida Marítima». (Organo de propaganda de la Liga Maríti- 
ma Española). Madrid. Año xi. Núm. 396. 30 Diciembre 
1912. Núms. 397-413. 10 Enero-20 Junio 1913. 
«Indice general alfabético para 1912». Madrid, 1913. 

Lliga del Bon Mot. Barcelona. «Apuntes para la Historia de la 
cultura del lenguaje. 1908-1912». Barcelona, 1913. 

Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid. «]\Iemoria y 
cuenta general correspondientes al año 1912». Madrid, 1913. 

Observatorio de Madrid. «Anuario para 1913». Madrid, 1912. 

Patronato de las Escuelas Caride-Toyos de La Riera (Colunga). 
«Memoria y cuentas relativas al período comprendido des- 
de el 24 de Octubre de 1909 al 30 de Junio de I912». 
Oviedo, 1912. 

Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Valencia. «Catá- 
logo de sus Individuos». Valencia, I913. 

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. «Progresos y 
decadencias de la música española». Discurso leído en el 
acto de su recepción por el Sr. D. Valentín de Arín y Goe- 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 207 

naga, y contestación del Sr. D. Cecilio de Roda López. Ma- 
drid, 1912. 

«Poderes del Arte. Valor y utilidad de la belleza». Discurso 
leído por D. ^Marceliano Santa María y Sedaño en el acto 
de su recepción pública, y contestación dada por el Aca- 
démico de número limo. Sr. D. Narciso Sentenach. Madrid, 
1913. 

«Tres músicos españoles: Juan del Encina, Lucas Fernández, 
^lanuel Doyague, y la cultura artística de su tiempo». Dis- 
curso leído en el acto de su recepción por el Excelentísimo 
Sr. D. José Joaquín Herrero, y contestación del Sr. D. Ce- 
cilio de Roda López. Madrid, 1912. 

«Discurso leído por D. Miguel Angel Trilles en el acto de su 
recepción pública, y contestación dada por el Académico de 
número Excmo. é limo. .Sr. D. Enrique María RepuUés y 
Vargas». ^íadrid. Marzo, 1913. 

«Boletín». Segunda época. Tomo vi. Números 21-22-23-24, 
correspondientes á los cuatro trimestres de 1912. Núm. 25. 
31 de Marzo 1913. 

«Naturaleza íntima de la Música, su evolución é influencia edu- 
cativa». Discurso leído en el acto de su recepción pública 
por D. Pedro Fontanilla y Miñambres, y contestación de 
D. Joaquín Larregla y Urbieta. Madrid. Mayo, 1913. 

«De la suprema intimidad, singularidad estética de la música 
pura». Discurso leído en el acto de su recepción por el 
Excmo. Sr. D. Elias Tormo y Monzó, y contestación del 
Excmo. é limo. Sr. D. Angel Avilés y Merino. Madrid. 
Mayo, 191 3. 

Real Academia de Bellas Artes de Valladolid. «Discursos leídos 
en la recepción de D. Narciso Alonso Cortés». Valladolid, 
1913. 

Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. «Boletín». 
Año XII. Núm. 48. Octubre-Diciembre, 1912. 
«Discursos leídos en la Real Academia de Buenas Letras de 
Barcelona en la recepción pública del Dr. D. Cosme Parpal 
y Marqués, el día 13 de Abril de 1913». 



208 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



«Discursos llegits en la recepció pública de D. Ernest Moliné 
y Erases lo día 4 de Maig de 1913». Barcelona. 

Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Madrid. 
«Revista». Tomo xi. Núms. I-4. Julio-Octubre, 1912. 

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. «Extractos de 
discusiones habidas en las sesiones ordinarias de dicha Cor- 
poración sobre temas de su instituto». Tomo vi. Parte i. 
Madrid, 19Í2. 

«La juventud delincuente. Leyes é Instituciones que tienden 
á su regeneración». Memoria premiada en el concurso de la 
Fundación del Sr. D. José Santa María de Hita, correspon- 
diente al trienio de 1908 á 19II, escrita por D. Julián Ju- 
derías. Madrid, 191 2. 

«Arqueología jurídico-consuetudinaria-económica de la región 
gallega». Memoria premiada con accésit en el décimoter- 
cero concurso especial sobre Derecho consuetudinario y 
Economía popular (año 1910), escrita por D. Alfredo Gar- 
cía Ramos. Madrid, 1912. 

«La Política y la Moral». Discurso leído en el acto de su re- 
cepción por el Excmo. Sr. D. Antonio López Muñoz, y con- 
, testación del Excmo. Sr. D. Vicente Santamaría de Pare- 
des, Académico de número. Madrid, 1912. 

«La infancia abandonada. Leyes é Instituciones protectoras». 
: Memoria premiada en el concurso de la Fundación del se- 
ñor D. José Santa María de Hita, correspondiente al trienio 
de 1908 á 191 1, escrita por D. Julián Juderías. Madrid, 
1911. 

«Historia jurídica del cultivo y de la industria ganadera en 
España». Memoria premiada con accésit en el tercer con- 
curso abierto para adjudicación del Premio del Conde de 
Torreánaz, respectivo al trienio de 1908 á 1911, escrita por 

. D. Antonio Moreno Calderón. Madrid, 1912. 

«Substantividad y fundamento del Derecho militar». Discurso 
leído en el acto de su recepción por el Sr. D. Angel Salce- 
¡ do y Ruiz, y contestación del Excmo Sr. D. Javier Lgarte 
y Pagés el día 27 de Abril de 29 13. ^ladrid, 1913. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 209 

^^ Deberes de ciudadanía olvidados 6 mal cumplidos por las 
crencracioiies actuales». Discurso leído en el acto de su re- 

o 

cepción por el Excmo. Sr. D. Augusto González Besada, y 
contestación del Excmo. Sr. D. Amos Salvador el día 8 de 
Junio de 1913. Madrid, 1913. 
Real Academia Gallega. Coruiia. (-.Estatutos. Reglamento inte- 
rior. Reglamento de la Sociedad (Tallecra de Excursiones. 

o o 

Lista de Académicos». Coruña, IQI2. 

Real Academia Hispano- Americana de Ciencias y Artes de Cá- 
diz. «Revista». Año 11. Núm. 11. l.* '' trimestre I913. 

Real Academia de Medicina. «Anales». Tomo xxxiii. Cuader- 
no I.° 30 iNIarzo 1913. 
«Memoria leída en la solemne sesión inaugural del año 1913, 
celebrada el 26 de Enero de dicho año, por su Secretario 
perpetuo el Excmo. é limo. Sr. Dr. D. Manuel Iglesias y 
Díaz». Madrid, 19 13. 
• «Discurso leído en la solemne sesión inaugural del año 1913, 
celebrada el 26 de Enero del mismo año, por el excelentí- 
simo é limo. Sr. Dr. D. Manuel de Tolosa Latour, Académi- 
co de número». Madrid, 1913. 
«Discursos leídos para la recepción pública del Académico 
electo limo. Sr. Dr. D. Martín Bayod 3^ Martínez el día 16 
de Febrero de 1913». Madrid, 19 1 3. 
<- Discursos leídos ante la Real Academia de Medicina en la 
recepción pública del limo. Sr. Dr. D. Manuel Martín vSala- 
zar el día 9 de Junio de I913. Madrid, 1913. 

Real Sociedad (jeográñca. Madrid. «Boletín». Tomo liv. Cuarto 
trimestre de 19 12. Tomo lv. Primer trimestre de 1913. 
«Revista de Geografía colonial y mercantil». (Organo oficial 
de la Sección Colonial del Ministerio de Estado). Tomo ix. 
Xúmeros II- 12. Noviembre-Diciembre 1912. Tomo x. Nú- 
mero I . l^lnero I9I 3. 

Sociedad Castellana de líxcursiones. Valladolid. «Boletín». Año xi. 
Xúmeros 121-125. Enero-Mayo I913. 

Sociedad Españr^Ia de Salvamento de Náufragos. Madrid. «13ole- 
tín». Año 34. cccxxx. ('uaderno iv. Enero-Marzo 1913. 
TOMO i.xiiT. 14 



210 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Sociedad Matemática Española. Madrid. «Revista». Año ii. Nú- 
mero 13. Diciembre 1913. 

Societat Arqueológica Luliana. Palma (Baleares). «Bolletí». 
Any XXIX. Tom. xiv. Núms. 394-398. Janer-Maig I913. 

DE ACADEMIAS Y CORPORACIONES EXTRANJERAS 

Abbaye de Maredsous. Belgique. «Revue Bénédictine». xxx" an- 

née. N" I. Janvier I913. 
Academia Nacional de la Historia de Venezuela. «Boletín». 

Año I. Tomo I. Núm. 3. Caracas, 30 Septiembre 1912. 
Academia das Sciencias de Lisboa. «Boletim da segunda clase. — 

Estudos, documentos e noticias». Vol. v. Fase. n° 2. Agos- 

to-Octubro 191 1. 
Académie Imperiale des Sciences de St.-Pétersbourg. «Bulletin», 

vi^ serie. N°^ I-IO. 1 5 Janvier- 1^'' Juin 1913. 
Académie des Inscriptions et Belles- Lettres. Paris. «Comp- 

tes rendus des séances de l'année 1912». Bulletins d'Oc- 

tobre - Novembre 1912. Année 1913. Bulletins Janvier- 

Avril. 

Académie Royale des Sciences, des Lettres et des Beaux-Arts 

de Belgique. Bruxelles. «Annuaire». Soixante-dix-neuviéme 

année. Bruxelles, 1913. 
Académie Royales des Sciencies et des Lettres de Danemark. 

Copenhague. «Oversigt over det Kongelige Danske Videns- 

kabernes Selskabs». N'^ I. Kobenhavn, 19 13. 
«Bulletin». N°^ 4-6. 1912. N° 2. Kobenhavn, 1913. 
Académie des Sciences de Cracovie. «Bulletin Internationab, 

N°^ 7-10. Juillet-Décembre 1912. 
Académie des Sciences. Paris. «Comptes rendus hebdomadaires 

des séances», par MM. les Secrétaires perpétuels. Tome 15Ó. 
• N° 14. 7 Avril 1913. 
American Catholic Histórica! Society of Philadelphia. «Records», 

Vol. xxiv. N° I. March 1913. 
AntiquarischenGesellschaftinZürich. «iMitteilungen». BandLxxvii 

Heft 3. Zürich, 191 3. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 211 

Archiv o Municipal de Quito. «Escritos de Espejo». Tomos i y ii. 
Quito, 1912. 

Archivo Xacional de la República de Cuba. Habana. «Bole- 
tín». Publicación bimestral. Año xi. Núm. vi. Noviembre- 
Diciembre 191 2. Año XII. Números i-ii. Enero- Abril 
1913- 

Asociación Cívica Puertorriqueña. San Juan de Puerto Rico. «La 
Independencia». Revista quincenal. Año i. Núms. 1-8. Fe- 
brero i-}^Iayo 15. 191 3 
Ateneo Hispano-Americano. Buenos Aires. «Boletín». Revista 

mensual. Año i. Núm. 3. Febrero 1913. 
Biblioteca Comunale di Bologna. «L'Archiginnasio». Anno vii. 
Núm. 6. Novembre-Dicembre 1912. Anno viii. Núms. 1-2. 
Gennaio- Aprile 1913. 
Biblioteca Municipal de Guayaquil. «Boletín». Núms. 25-28. 
]\íayo-Junio 1912. Núms. 29-32. Guayaquil, 1913. 
<;La gran defensa de Guayaquil. — Relación documentada», 

por D. Camilo Destruge, Guayaquil, 1911. 
«Cain», por el Sr. Vindex. Guayaquil, 1903. 
«Versos líricos. — Almas errantes», por D. Emilio Gallegos 

del Campo. Guayaquil, 1913. 
«A la Nación.— La verdad en los asuntos de Zarumilla». 
Quito, 1909. 

«La Sociedad P'^uneraria Nacional en el LX aniversario de su 
fundación». Quito, 1911. 

«Colección de Leyes, Decretos, Acuerdos, Mensajes, etc., con- 
cernientes á la municipalidad y correspondientes al año 
de 191 1». Guayaquil, 1912. 

«Actas de las sesiones efectuadas por el Concejo municipal 
en Guayaquil en 1912». Primero-segundo trimestre. Guaya- 
quil, 1912. 

Biblioteca Nacional de México. «Boletín». Año ix. Núm. 2. Di- 
ciembre 191 2. Núms. 3-4. Enero-Febrero 1913. 

I')iblioteca Nacional de Santiago de Chile. (Sección de informa- 
ciones). «Revista». Año i. Núm. I. Enero I913. 

Biblioteca Nazionale Céntrale di l^^irenze. Italia. «Bollettino delle 



212 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE Í.A HISTORIA 

pubblicazionc italianc riccvute per diritto di Stampa». Nú- 
meros 146- 150. Febbraio-Giugno I913. 
«Indice alfabético del l^joUettino delle pubblicazioni italiane 
ricevute per diritto di Stampa dalla Biblioteca Nazionale 
Céntrale di Firenze nel 1912». Firenze, I913. 
Bibliothecíii Casanatensis. RomíE. «Catalogas Librorum Typis 
impressorum vSanctissimo Domino Nostro Clementi XIII 
dedicatiis». Tomus primus. A. B. Romse, mdcclxi. Tomus 
secundas. C. D. Romae, mdcclxviii, Tomus iir. K. F. (1. 
Romse, mdcclxxv. Tomus quartus. H. I. K. La-Laba. Ro- 
mae, MDCCLXXXVIII. 

Bibiiotheca Philologica Batava. Lugduni-Batavorum. «Mnemo- 

syne». Nova series. Volumen quadragesimum primum. 

Pars i-iii. Lipsiae, 1913. 
Canadian Institute. Toronto. «Transactions». Vol. ix. Part, 3. 

N"" 22. November 1912. 
Centro de Sciencias, Letras e Arte de Campiñas. «Revista». 

Orgam trimestral do Instituto. Anno ix. P'asc. 11. Summa- 

rio. 1912. P^asc. iii-iv. Campiñas, 1912, 
P'acultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de 

Buenos Aires. «Historia del Derecho Argentino», por el 

Dr. C. O. Bunge. Tomo i. Buenos x^ires, 1912. 
Faculté des Lettres de Bordeaux et des Universités du Midi. 

«Bulletin Hispanique». xxxv"" année. Tome xv. N*^" 1-2. Jan- 

vier-Juin 1913. 

«Bulletin Italien». xxxv^ année. Tome xiii. N""" 1-2. Janvier- 
Juin I913. 

«Revue des Etudes Anciennes». xxxv*^ année. Tome xv. N""" 1-2. 

Janvier-Juin 1913. 
P'aculty of Political Science of Columbia University. New York. 

«Political Science Ouarterly». Volume xxviir. Number 1-2. 

March-June 1913. 
líistorisch Genootschap. Utrech. «Brieven \-an Johan de Witt 

derde del 1665- 1669», bewert door Robcrt P'ruin. Amster- 

dam, 191 2. 

«Dépéches van Thulemeyer 1763-17S8». Amsterdam, 19J2. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 213 

instituí Kgvptien. Le Caire. «Aíémoires». (Publiés sous les auspi- 

ces de S. A. Abbas lí, Khédive d'Egypte). Tome vii. Fas- 

cicule ii-iii. Mars 1912. 
«Bulletin-. Cinquiéme serie. Tome vi. Octobre 1912. 
Instituí de Peléontologie ilumaine. (P'ondation Albert i^'', Prince 

de Monaco). «Travaux exécutes en 1912 par MM. les Pro- 

fesseurs H. l^reuil et Obermaier». Paris, I913. 
Instituto do Ceara. «Revista». Tomo xxvi. Anno xxvi. 2.*^, 

3." e 4.*^ trimestres. Ceará, Fortaleza, 1912. 
Instituto Histórico e Geographico Brazilheiro. Río de Janeiro. 

«Revista». Tomo lxxiv. Parte 11 (1911). Río de Janeiro, 

1912. 

instituto Smithsoniano de \\'ashington. «Annual Report of the 
Board of Regents of the vSmithsonian Institution. 1911». 
Washington, 19 12. 
«Publications». January 1913. 

«Report of the Librarían of Congress » . June 30, 1912. 

Washington, 191 2. 
«Smithsonian Miscellaneous Collections». Volume 60. Num- 

ber 15-17. December 1912-January 1913. Number 18-29. 

P>bruary-March 1913. 
«Proceeding of the American Philosophical Society held at 

Philadelphia». Vol. li. N° 207. October-Nov^ember 1912. 
«A Study of Chiriquian antiquities». New-Haven, Connecti- 

cut, 1911. 

Junta de Historia y Numismática Americana. Buenos Aires. «Ga- 
ceta de Buenos Aires ( 1810- 182 1)». Reimpresión facsimi- 
!ar. Tomo iv. Años 1814-1816. Buenos Aires, 1912. 

Kaiseriichen Akademie der Wissenschaften in München. «Die 
Beteiligung des Hauses Zweibrücken am nordamerikanis- 
chen Befreiungskrieg», von Karl Theodor v. Pleigel. Mün- 
chen, 1912. 

í-Studien zur Geschichtc der altorientaiischen Kunst», von 

L. Curtius. Mijuclien, 1912. 
< Zur (ieschichtf; der bayerischen Schulpolitil^L im 19 Jahrun- 

dert», \-on M. Lo^-borl. München, 19 12. 



214 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Tnhaltsübersícht Berichte übcr die Sitzungen mit Inhaltsanga- 

ben der Vortráge, Verzeichnis der eingelaufenen Drucks- 

criften». München, I912. 
«Isokrates und das Problem der Demokratie», von Robert 

V. Pohlmann. München, 1913. 
«Akten zur Geschichte des bairischen Bauernaufstan des 

1705/06 herausgegeben von Sigmund Riezler und Karl v. 

Wallmenich». München, 1912. 
KaiserHchen Akademie der Wissenschaften in Wien «Fontes 

Rerum Austriacaruna». lxvi, band. Wien, 1912. 
«Thomas Magister, Demetrios Triklinios, Manuel Moschopu- 

los», von Dr. Theodor Hopfner. Wien, 191 2. 
«Studien zum Armenisch-Türkischen», von Friedrich von 

Kraelitz-Greifenhors». Wien, 1912. 
«Die indische Musik der vedischen und der klassischen Zeit», 

von Dr. Erwin Geiger. Wien, 1912. 
«Franzosische Phonogrammstudien. I», von Eugen Herzog. 

Wien, 1912. 

«Bruchstücke der sahidischen Bibelübersetzung», von Dr. J. 

Schleifer. Wien, 1912. 
«Studien zur Vorgeschichte einer romanischen Tempuslehe- 

re», von Ernest Gamillscheg. Wien, 1913. 
«Deutsche Mundarten IV. Die Mundart des Marchfeldes», von 

Dr. Antón Pfalz. Wien, 1913. 
«Almanach der Kaiserlichen Akademie der W^issenschaften. 

1912». Wien, 1913. 
«Archiv für osterreichische Geschichte». Hundertzweiter Band. 

Wien, 191 3. 

«Denkschriften der KaiserHchen Akademie der Wissenschaf- 
ten in Wien». Band lv-lvi. Wien, 1913. 
KónigHch Preussischen Akademie der AMssenschaften. Berhn. 

■ «Sitzungsberichte». N° xxxix-liii. Berlín, 1913. N° i-xxii. 
l6Januar-24 April 1913. 

«Abhandlungen der KónigHch Preussischen Akademie der 
Wissenschaften». Jahrgang 1912. Berlin. 

«Abhandlungen». Jahrgang 1913. N°^ I-3. Berlin, 1913. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 2 I 5 

«Studien zur Geschichte der Juden im Kónigreich Aragonien», 
von Dr. Fritz Baer. Berlín, 1913. 

Kr. lírvatsko-Slavonsko-Dalmatinskoga Zemaljskoga Arkiva. 
Zagreb. «\^jesnik». Godina xiv. Sveska 3-4. Zagreb. 1912. 
Godina xv. Sveska i. Zagreb, 191 3. 
«Vjesnik Hrvatskoga Arheoloskoga Drustva». Nove serie, 
sveska xii. Zagreb, 1912. 

?^íuseo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología de Méxi- 
co. «Boletín». Tomo 11. Núms. 4-9. Octubre 1912 á Mar- 
zo 1913. 

«Anales». Tomo iv. Núms. 5-6. México, 19 12. Núms. 7-9. 
México, 191 3. 

«Anexo al Boletín. — Informe general acerca de los trabajos 
llevados á cabo en el Establecimiento. 1911-1912». Mé- 
xico, 191 2. 

«Las publicaciones del Museo Nacional». México, 1912. 

«Documentos históricos mexicanos. — Obra conmemorativa 
del primer Centenario de la Independencia de México», pu- 
blicado bajo la dirección de D. Jenaro García. Tomo vii. 
México, 19 10. 

Museos Nacionales de Venezuela. «Gaceta». Tomo i. Núms. 1-6. 
Caracas. 24 Julio-24 Diciembre 1912. Núms. 7-9. 24 Enero- 
24 3^Iarzo 1913. 

Philippine Library. Manila. «BuUetin». Volume i. Number 4. 

December, 1912. Number 5-8. January-April 1913. 
Reale Accademia dei Lincei. Roma. «Atti». Anno cccix. Serie 

quinta. Notizie degli scavi di antichitá. Volume ix. Fasci- 

colos 5-10. Roma, 1912. Fase. II. Roma, 1913. Volume ix. 

(supplemento). Roma, 1913. 
«Rendiconti della Classe de vScienze morali, Storiche e Filolo- 

giche». Serie quinta. Vol. xxi. Fase. 7-10. Roma, I913. 

Fase. 11-12 e Indice del volume. Roma, 1913. 
«La serie dei Prefetti di Egitto». (Dalla morte di Teodosio I 

alia conquista araba). Roma, 1913. 
ReaJe Deputazione di Storia Patria. Parma. «Archivio Storico 

per le Provincia Parmcnsi». Nuova serie. Vol. xii. Anno 1912. 



2l6 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

R. Deputazione Véneta di Storia Patria. «Nuovo Archivio Ve- 
neto». Periódico storico trimestrale. Nuova serie. N" 49. 
(Gennaio-Marzo 1.913). Venecia, mcmxiii. 

R. Societá Romana di Storia Patria. Roma. «Archivio». Vol. xxxv. 
Fase, iií-iv. Roma, J912. 

Rectorado de la Universidad Central de Plonduras. «Memoria del 
Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción públi- 
ca, presentada al Congreso Nacional en 1911». Teguci- 
galpa, 1912. 

Riunione Adriatica di Sicurta. Trieste. «Rapport et bilans du 
-T^éme exercice I912, présentés á Tassemblée genérale des 
actionnaires le 24 Avril 1913» . 

Royal Irish Academy. Dublin. « Proceedings ». Volume xxx, 
Section C. 12-21. January-February I913. 
«Todd Lecture Series». Volume x. Part. iii. Dublin, 1913. 

vSociedad Jurídico-Literaria. Quito. «Revista». Año i. Núms. í-4. 
Enero-Abril 191 3. 

Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. México. «Bole- 
tín». Quinta época. Tomo v. Núms. 3, 8-1O. Mayo-Diciem- 
bre 1912. Tomo VI. Núms. 1-4. Enero-Abril 1913. 

Sociedade de Geographia de Lisboa. «Boletim». 30 serie. Núme- 
ros I I-I2. Novembro-Dez. 1912. 

Sociedade Portuguesa de Estudos Históricos. Lisboa. «Revista 
de Historia». Publicagao trimestral. N° S.Janeiro-Margo 1913. 

Societá di Storia, Arte, Archeologia della provincia di Alessan- 
dria. «Rivista». Anno XXI. Fase, xlviii. (Serie 11). I Ottobre- 
31 Diciembre 1912. Anno xxii. P'asc. xlix. I Gennaio- 
31-Marzo 1913. 
«Memorie Storiche di Sezze Alessandrino. — L'Abadia di Santa 
Giustina. — -II Monastero di Santo Stefano o Santa ]^Iaria di 
Banno». Dispense I-18. Alessandria, 1913. ' 

Societá Storica Lombarda. Milano. «Archivio Storico Lombar- 
do». Serie quarta. P'asc. xxxvi. Anno xxxix. 1912. Fasci- 
colo xxxvii. Anno xl. 1913. 

Société d'Archéologie de Bruxelles. «Tables des publications. 
1887-1911». Bruxelles, 1912. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 2\'J 

«XXV Années d'Activitc. 1887-IQI2». Briixelles, mcmxiii. 
Société des Bollandistes. Bruxclles. «Analecta Bollandiana». To- 

mus XXXII. Fase. i. Bruxelles, 1913. 
Société des Ktudes juives. Paris. «Revue des Ktudes Juives». 

Publication trimestrielle. Ttome lxv. N° 129. I*"' Janvier. 

1913 

Société d'Histoire Diplomatique. Paris. «Revue d'Histoire Diplo- 

matique». \Mngt-septiéme année. N""" 1-2. Paris, 1913. 
Société Historique Algérienne. Alger. «Revue Africaine». Cin- 

quante-sixiéme année. N'^ 286. 3'"®-4""^ trimestres-. 1912. 

Cinquante-septiéme année. N° 288. I*^'" trimestre 1913. 
Société des Langues Romanes. Montpellier. «Revue des Langues 

Romanesv>. Tome lvi. vi""' série. Núm. í. Janvier-IMars 

1913. 

Société Nationale des Antiquaires de P'rance. Paris. «BuUetin». 

(Publication trimestrielle). 3'"p-4'"« trimestre 1912. 
Société Royale d'Archéologie de Bruxelles. «Annuaire». Tome 

XXIV. Bruxelles, 1913. 
vSociété Suisse dTléraldique. Zurich. «xA-rchives Héraldiques Suis- 

ses». xxvi année. Num. 4. 1912. xxvii année. Num. i. 1913. 
'I'he Catholic University of America. Washington. «BuUetin». 

Vol. XVIII. N° 8. December 1912. Vol. xix. N^'^ 1-5. January- 

May, 191 3. 

Trustees of the Public Library of the City of Boston. «Annual 

Report. 1912-I913». Boston, 1913. 
l'niversidad de Honduras. Tegucigalpa. «Revista». Año iv. Nú- 
meros 7-12. Julio-Diciembre 1912. 

«Reglamento para el P^errocarrril Nacional de Honduras». Te- 
gucigalpa, 1913. 

^'Reglamento de las 1-Lscuelas Normales». 'l>gucigalpa, 1913. 

<' Enseñanza de la Lectura y líscritura simultáneas», por don 
José Avila. Tegucigalpa, T913. 

' ilimno de la l^Lxposición Escolar». Tegucigalpa, 1913. 

<'Eista Diplomática y Consular.>. Tegucigalpa, I913. 

"Revista Económica-. Ano 11. Xúm. II. Tegucigalpa, Marzo 
de 19 13. 



2l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

«Reglamento provisional para el servicio telefónico con el 
Salvador». 1 egucigalpa, 1913. 
Universidad de Santiago de Chile. '< Anales^^. Tomo cxxxi. Año 70. 
Septiembre-Diciembre 1912. Tomo cxxxii. Año 71. Enero- 
Abril 1913. 

Universidade de Coimbra. <-Revista». Vol. i. N° 4. Dezembro 

1912. Vol. II. N° I. Margo 1913. 
Université Catholique de Louvain. «Annuaire de l'Université 
Catholique de Louvain, 1913». 77"^''' année. Louvain, 1913. 
«LesvMéthodes Budgétaires d'une Démocratie. — Étude sur le 
Budget Suisse», par Louis de Lichtervelde. Bruxelles, 1912. 
«Le régime légal des Bourses en Allemagne (Lois du 2 2 Juin 
1896 et du 8 Mai 1908)», par Gustave Sap. Louvain, 1912. 
«Les dons et legs aux fabriques d'églises parois:ales en Bel- 
gique». Étude juridique par Gastón Kisselstein. Lou- 
vain, 1912. 

«Etude sur Jean Duvergier de Hauranne, abbé de Saint-Cyran 

(l 58 1-1643)», par le Üocteur J. Laferriére. Louvain, 1912. 
«De landbouwers van den Noordbrabantschen Zandgrond», 

door Laurent Deckers. Eindhoven, 19 12. 
«La Questione delle Classi Medie», per il Dottore G. Testa- 

ferrata. Roma, 1912. 
Université de Dorpat. «Acta et Commentationes imp. Universi- 

tatis Jurivensis (Olim Dorpatensis)», N° I-I2. 
Université St. Joseph. Beyrout (Syrie). « Al-Machriq». Revue 

catholique oriéntale mensuelle (Sciences-Lettres-Arts.) xvi"" 

année. N^^ 1-6. Janvier-Juin 1913. 
Université d'Uppsala. «Fynd och Forskningar...», af Hermán 

Lundstróm. Uppsala, 1913. 
«Kyrkohistorisk Arsskrift», utgifven af Hermán Lundstróm. 

Uppsala, 1912. 

«Skrifter utgifna af Kungl. Humanistiska Vetenskaps-Samfun- 
det i Uppsala». Band 14. Uppsala, I913. 
Yale University Press. «The Date of the Ruthwell and Bewcastle 
Crosses», by Albert S. Cook. New Haven, 1913. 
«Transactions of the Connecticut Academy of Arts and 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 2ig 

Sciences-, Volume I/. Pages 3^3-538 (The Literary Rela- 
tions of ^vThe First Epistle of Peter» with Their Bearing on 
Date and Place of Authorship, by Ora Delmer Foster). 
Xew Ha\'cn, 1913. 

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(lamoneda (Sr. D. Antonio). «Secretaría del Congreso de los 
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qui assiégea Saragosse (1808-1809)», exhumés par le Doc- 
teur G. García-Arista. Tomo i. Zaragoza, 1910. 

García Ayala (Sr, D. Carlos). «Cuadro geográfico-estadístico- 
administrativo de España, en que se comprende: División 
antigua; provincias actuales; categoría de éstas; posición 
geográfica, latitud, longitud, en tiempo, en arco; altura so- 
bre el nivel del mar; principales ríos, etc, etc.» Madrid, 
1912. 

García de Otazo y Sibila (Sr. D. Manuel). «Parroquia de San 
Millán. — Discurso leído en la solemne y pública «Asamblea 
parroquial', de la misma, en la tarde del 25 de Diciembre 



2 20 ROLETIN DE I.A REAL ACADCMIA DE LA HISTORIA 

de I912, acerca del tema: "Importancia del culto en la pa- 
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(jredilla (Sr. D. Apolinar Federico). «Noticia necrológica fle¡ 
F2xcmo. Sr. D. José María Solano y luilate, Marqués de' 
Socorro, Conde del Carpio.>. Madrid, 1913. 

(lullón y Núñez (Sr. I). Germán). «Los héroes anónimos en los 
sitios y en la reconquista de Astorga-. Astorga, I912. 

Hazañas y la Rúa (limo. Sr, D. Joaquín). «Junta pública celebra- 
da en honra del Excmo. é limo. Sr. I ). Marcelino Menénde/ 
y Pelayo por la Real xALcademia Sevillana de Buenas Letras 
el día 27 de Octubre de 1912». Sevilla, 1912. 

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blica de Cuba á D. Rafael M. de Labra». Madrid, 1912. 
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Miralles Meseguer, Pbro. (Sr. D. tornando). «Guía del Obispado 
de Tortosa. — Geografía, historia y estadística ó descrip- 
ción detallada de cada uno de los pueblos que componen 
dicho Obispado». Tortosa, 1902. 
«Cardó y sus aguas minero-medicinales», lortosa, 1907. 
«Un viaje al Desierto de las Palmas ó descripción del mismo, 
seguida de apuntes históricos sobre la fundación del ^lo 
nasterio, y un apéndice en el que van coleccionadas todas 
las inscripciones que ofrece al viajero las paredes de las 
varias grutas, ermitas, porterías, etc., que se hallan disemi- 
nadas por el llamado término del Desierto». Tortosa, 1000. 

Montoto de Sedas (Sr. D. vSantiago). «Discursos leídos ante la 
Real Academia Sevillana de Buenas Letras en la recepción 
pública del Sr. D. Santiago Alontoto el día 4 de ]\Iayo de 
1913». Sevilla. 

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ADQL'ISICION'ES DE LA ACADEMIA . 22 1 

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Sevilla, 1013. 

Morales (Sr. D. Ciabriel deV <^ Estudios hispano-marroquíes. — I,a 
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de 1785 Madrid, 1913. 

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Xabot y Tomás (Sr. Dr. D. P'rancisco). «Los libros de Menéndez 
Pelayo y la prensa católica ». Con licencia eclesiástica. Bar- 
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Nido y Segaler\'a (Excmo. vSr. D. Juan del). «Congreso de los 
Diputados. — Historia política y parlamentaria del excelen- 
tísimo Sr. D. Antonio de los Ríos Rosas, con sus principa- 
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Madrid, 19 12. 

Oribe (Sr. Aquiles 13.) «Brigadier general D. Manuel Oribe. — 
Estudio científico acerca de su personalidad». vSegunda edi- 
ción corregida y aumentada. Tomos i-ii. Montevideo, 1913. 

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San P>rnando, 1913. 

Diicide (Sr. D. Laureano M.) «Cristóbal Colón, su origen y pa- 
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Prrez Hervás fSr. D. José). - China.— Dos años en la Ciudad Pro- 
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món .Auñón al recoger y devolver la espada del Marqués 



222 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

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«El combate naval de Ya-Lú». Madrid, 1895. 
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«Los Alkevires de Morón en el siglo 11 de la Egira». Madrid, 

1912. 

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nos de la enseñanza naval elemental». Cartagena, 1908. 

«Discursos pronunciados en el Congreso de los Diputados 
por el capitán de navio D. Ramón Auñón y Villalón». Cá- 
diz, 1893. 

«Discursos pronunciados en el Congreso de los Diputados por 
el capitán de navio D. Ramón Auñón y Villalón en defensa 
de la Marina». Madrid, 1894. 

«Idem id. id.» Madrid, 1895. 

«Breve campaña de oposición del Diputado á Cortes D. Ra- 
món Auñón y Villalón en 1895»- Madrid, 1895. 

«Discursos pronunciados en el Parlamento por el ^Ministro de 
Marina D. Ramón Auñón y Villalón durante la Guerra con 
los Estados Cánidos». Madrid, 19 12. 

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de servicios en la Armada acompañe la construcción de una 
Escuadra». San Fernando, 1905. 
Puyol y Alonso (Sr. Dr. D. Julio). «Ley de 30 de Enero de 1900 
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ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 223 

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la Rcz'ue Hispanique, tomo xxiii. Paris, 191 o. 
^vCrónica popular del Cid», por D. Julio Puyol. Madrid, 

1911. 

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nar)^^, publicado en la Revue Hispaniqiie, tomo xi. París, 
1904. 

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la RcviLC Hispaniqiie, tomo xv. Paris 1907. 
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v;El Arcipreste de Hita». Estudio crítico, por D. Julio Puyol. 

]\Iadrid, 1906. 

«Estado social que refleja el «Quijote», por D. Julio Puyol. 
Madrid, I905. 

•'Las Hermandades de Castilla y León». Estudio histórico se- 
guido de las Ordenanzas de Castronuño, hasta ahora inédi- 
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ris, 191 I. 



224 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA /IISTORIA 



Serra y Vilaró (Rvdo. P. I). Juan;. -Scnyoriu feudal sobre'l cas- 
tell de Malgrat», Barcelona, 1907. 

«Senyoriu de la Vescomtal familia Miró». Barcelona, 1909. 

«Nostra Dona de la (Claustra». Barcelona, 1910. 

«Origen d'al^unes localitats catalanes-. Barcelona, 1910. 

«Sant-Dubte de Ivorra. — Estudio histórico-crítico sobre este 
prodigio presentado al XXII Congreso Eucarístico Interna- 
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Sitjes (Excmo. Sr. D. Juan Blas). Enrique . IV y la Excelente 
Señora llamada vulgarmente Doña Juana la Beltraneja-. 
Madrid, 1912. 

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Traver García (Sr. D. Benito). «Historia de Villarreal-. Vi- 
llarreal, 1909. 

Uriarte Lebario (Sr. D. Luis María de). «El Euero de Ayala . 
Madrid, I912. 

Vindel (D. P.) «Catálogo de libros escogidos, reunidos por P. Vin- 
del». Madrid, mcmxiii. 

DK PARTICULARES EXTRANJEROS 

Albertini (M. Eugéne). «Les étrangers résidant en Espagne a 

l'époque romaine». Paris, 1913. 
Caillet (M. Louis). «Lettres de princes et de princesses apparte- 

nant á la Maison de Savoie (xvi-, xvji'" et xvni*^ siécles), con- 

servées á la Bibliothéque de Lyon». Paris, 1913. 
Capitán (M. le Docteur). «Notice sur les travaux scientifiques 

de M. le Docteur Capitán». 
Cartavio (Sr. A. R.) «Geografía comercial argentina». Edición 

especial. Buenos Aires, 1913. 
Contamine de Latour (M. Patrice). «La baronnie et les premiers 

barons de Contamine-sur- Arve». Paris, 1913. 
Créqui-Montfort (I\I. G. de) et M. P. Rix et. «Linguistique boli- 

\'ienne. — La famille linguistique Capakura». Paris, 1913. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 22 5 

1 

Deschamps (Sr. D. Enrique). «La República Dominicana en el 

Centenario de las Cortes de Cádiz». Madrid, 1913. 
«La República Dominicana». Barcelona, 1913. 
Estrada (Sr. Dardo). «Historia y bibliografía de la Imprenta en 

Montevideo. 1810-1865». Montevideo, 1912. 
Febvre (M. Lucien). «Notes et documents sur la Reforme et 

rinquisition en Franche-Compté, extraits des Archives du 

Parlement de Dole». Paris, 1912. 
«Philippe II et la Franche-Compté. — Etude d'Histoire politi- 

que, reUgieuse et sociale». Paris, 1912. 
Ferreira (Sr. G. L. Santos). «Breves observagoes acerca do me- 

thodo seguido no 2° vol. das «Religioes da Lusitania» para a 

leitura de certas inscripgoes latinas». Lisboa, 1913. 
Ferreira Pinto (Sr. Irineu). «Sobre a Borracha da Mangabeira 

e da T\Ianigóba no Estado da Parahyba». Parahyba do 

Norte, 19 12. 

Frías (Sr. Sanches de). «Os judeus». Drama versificado en tres 

actos. Epoca de D. Joao III. Lisboa, 1913. 
Goldman (D.^ Luisa), viuda de Fastenrath. «La Walhalla y las 

glorias de Alemania», por D. Juan Fastenrath, prólogo de 

M. R. Blanco-Belmonte. Tomos vii-xv. Madrid, 191 1- 

I912. 

Gongalves Coelho (M. José-Julio). «Notre-Dame de Roc-Ama- 
dour en Portugal (son cuite, hópitaux et hóteileries). Mé- 
moire historique». Brive, 1912. 

Grant Maccurdy (Mr. George). «A Study of Chiriquian Antiqui- 
tieS'^. \"ol. III. New-Haven, Connecticut, 1911. 

Guerrero (Sr. D. Gustavo S.) «República de Colombia, departa- 
mento de Nariño. — Documentos históricos que refieren 
hechos ocurridos en Pasto en la Guerra de la Independen- 
cia-. Pasto, 1912. 

Lahitte (Excmo. Sr. Conde de). 'Juan de Garay y su retrato», 
por D. Manuel M. Cervera. Buenos Aires, 1912. 

Malo (M. Ilenri). -Les corsaires Dunkerquois ct Jean Bart». — 
I: Dos origines a 1662. Paris, I913. 

Mancini (M. Jules). - Bolívar ct Témancipation des colonies es- 
TOMo L\iii. 15 



226 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



pagnoles des origines á 1815», avec un portrait en hélio- 

gravure et une carte. Paris, 1912. 
Mendes de Azevedo (Sr. Cándido), S. J. <'A Brotéria no exilio 

Madrid. Supplemento á Brotéria. Margo-Abril 1913. 
Montero (D. Carlos de). «El descubridor del Polo Norte- fsemi- 

poema). London, 1913. 
«Personajes y personillas». London, 1913. 
Mousset (M. Albert). «Les archives du Consulat de la Mer a 

Bilbao». Paris, 1913. 
«Depéches diplomatiques de M. de Longlée, résident de 

France en Espagne (l 582- 1 590)». Paris, 19 12. 
Müllendorff (Herr Prosper). «Geschichte der Spanischen Inqui- 

sition von Enry Charles Lea». Zweiter Band. Leipzig, 1912. 

Dritter Band. Leipzig, 1913. 
Nogueira de Brito (Sr.) «O Mosteiro da Sub-Serra da Cas- 

tanheira». Lisboa, 1912. 
Noriac (M. Jules). «Menschliche Torheit (La bétise humaine)», 

von Jules Noriac. Berlin, T913. 
Rivet (M. P.) «Linguistique bolivienne. — Les affinités des dia- 

lectes otuké», par MM. de Créqui-Montfort et P. Rivet. 

Paris, 191 3. 

Rodríguez García (D. José A.) «Bibliografía de la Gramática 
y Lexicografía castellanas y sus estudios afines». Primera 
parte. Vol. 11. Cuadernos 97-IOI. Habana, 1912. 
«Cuba intelectual». Habana. Epoca 2.^ Año v. Núm. 25. 
Abril 191 3. 

Roepp (Dr. Friedrich). «Urcháologie». Núms. I-3. Leipzig, 1911. 

Sijthoff's (Mr. A. W.) «Museum». Leiden 20'^^. Núms. 4-9. 
Jaargang-Juni 1913. 

Villarroel (Dr. Raúl). «Radicalismo y conservatismo. — Conside- 
raciones sugeridas por nuestro ambiente político y social». 
Santa P^e, 191 1. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 



227 



PUBLICACIONES NACIONALES RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL «BOLETÍN» 

viBoletín de la Real Academia Gallega». Año viii. Núms. 68-/2. 
Enero-Mayo 1913. Coruña, 1913. 

^^ Boletín de Santo Domingo de Silos». Burgos. xAño xv. Núme- 
ros 4-8. Febrero-Junio 1913. 

«Estudios Franciscanos». Revista mensual, dirigida por los Padres 
Capuchinos. Sarria (Barcelona). Año vii. Tomo x. Núme- 
ros 71-74. Enero- Abril 1913. 

-España y América». Revista quincenal. Madrid. Año xi. Nú- 
meros I-I2. Enero-Junio 1913. 

«La Alhambra». Revista quincenal de Artes y Letras. Granada. 
Año XV. Núm. 355. Diciembre 1912. Núms. 356-366. Ene- 
ro-Junio 191 3. 

La Ciencia Tomista». Publicación bimestral de los Dominicos 
españoles. Madrid. Añoiii. Núms. 18-19. Enero-Abril 1913. 
Año IV. Núm. 20. Mayo-Junio 1913. 

• La Ciudad de Dios». Revista quincenal, religiosa, filosófica, cien- 
tífica y literaria, publicada por los Padres Agustinos de El 
Escorial. Madrid. Epoca 3.^ Año xxxiii. Núms. 951-962. 
Enero-Junio 1913. 

'Memorial de Artillería». Madrid. Año 67. Serie vi. Tomo 11. 
Entrega 6.^ Diciembre 1912. Año 68. Serie vi. Tomo iii. 
ÍLntregas 1.^-5.^ Enero-Mayo 1913. 
■ Resumen de los trabajos realizados por la Comisión de expe- 
riencias, proyectos y comprobación del material de guerra 
durante el año 1912». Madrid, 1913. 
Crónica artillera de la campaña del Rif de 1909». Texto con 
láminas. Madrid, 1910. 

«.Memorial de Ingenieros del Ejército». IMadrid. Año lxvii. Quin- 
ta época. Tomo xxix, Núm. xii. Diciembre 1912. Año lxviii. 
Tomo xxx. Núms. i-v. Enero-Mayo 191 3. 

*Monumenta histórica Societatis Jesu a Patribus ejusdem Socie- 
tatis edita... Matriti. Annus 20. Fase. 229-234. Januario- 
Junio I9L3- 

«Xueva Academia Heráldica.. Madrid. T. i. Marzo-Mayo 1913. 



228 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



«Razón y Fe». Revista mensual, redactada por Padres de la Com- 
pañía de Jesús. Madrid. Tomo xxxv. Núms. I-4. Enero- 
Abril 191 3. Tomo XXXVI. Núms. 1-2. Mayo-Junio 191 3. 

«Revista del Centro de Estudios históricos de Granada y su 
Reino». Granada. Año 11. Núm. 4. Granada, 1912. 

«Revista de Estudios Franciscanos». Publicación mensual, diri 
gida por los Padres Capuchinos de Cataluña. Barcelona. 
Año VI. 

«Revista general de Marina». Madrid. Tomo lxxi. Cuaderno ó.*^ 
Diciembre 1912. Tomo lxxii. Cuadernos l.°-6.° Enero- 
Junio 1913. 

«Indice general alfabético de la Revista General de ^Marina-. 
Comprende desde l.° de Julio de 1907 á 31 de Diciembre 
de 19 12. Tomos lxi al lxxi. Madrid, 1913. 

«Suplemento á la Revista General de Marina del mes de Di- 
ciembre de 1912. — Cómo se juega el juego de la guerra na- 
val. Madrid, 1912. 
«Revista de Historia y de Genealogía P2spañola». ^ladrid. Año i. 
Núm. 12. Enero 1913. Año 11. Núms. 1-6. Febrero-Ju- 
nio 1913. 

PUBLICACIONES EXTRANJERAS RECIBIDAS POR CAMBIO CON EL «BOLETÍN» 

«Archivum Franciscanum Historicum». Periódica publicatio tri- 
mestris. Firenze. Annus vi. Fase. i-ii. Januarius-Aprilis 1913. 

«El Sendero Teosófico». Revista internacional ilustrada. Point 
Loma, California. Tomo iv. Núms. 1-6. Enero-Junio 1913. 

«España y América». Revista quincenal. Madrid. Año xi. Nú- 
mero 4. Febrero 1913. 

«Etudes». Revue fondée en 1856 par des Peres de la Compagnie 
de Jésus. Paris. Tome i. 

«Félix Ravenna». Bollettino storico romagnolo edito da un 
grupo di studiosi. Ravenna. Piases. 7-8. Luglio-Ottobre 1912. 
Fase. 9. Gennaio 1913. 

«Kwartalnik Historyczny». Organ Tovv'arzyswa historycznego. 
Rocniz 26. Zeszyt. Lwowie 1912. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 229 

■ La Civiltci Cattolica». Roma. Anno lxiv. Vol. i. Ouader- 
nos I.501-I.512. Gennaio-Giugno 1913. 

«Madonna \^erona». Bollettino del Museo Civico di Verona. 
Anno VI. Fase. 24. Num. 4. Ottobre-Dicembre 1912. 
Anno vil. Fase. 25. Gennaio-Marzo 1913. 

«O Instituto^). Revista seientifiea e litteraria. Coimbra. Vol. 59- 
Xum. 12. Dezembro, 1912. Vol. 60. Nums. I-4. Janeiro- 
Abril 1913. 

«^Paléographie Musieale. — Les prineipaux manuserits de ehant 
grégorien, ambrosien, mozárabe, galliean, publiés en facsi- 
milés phototypiques par les Bénédietins de Solesmes». 
Paris-Leipzig. Vingt-quatriéme année. Nums. 97-88. Jan- 
vier-Avril 1913. 
Polybiblion». Revue Catholique Universelle. París. 

■-Partie iittéraire». Deuxiéme série. Tome soixante-dix-septié- 
me. cxxvii^ de la eolleetion. Livraisons premiére-einquiéme. 
Janvier-Mai 1913. 

V Partie tecnique». Deuxiéme série. Tome trente-neuviéme. 
cxxix'' de la eolleetion. Livraisons premiére-einquiéme. Jan- 
vier-Mai 191 3. 

Revue Celtique». París. Vol. xxxiii. Nums. 131-132. París, 1912. 

Vol. xxxiv. Nums. 1-2. París 1913. 
Revue Hispaníque». Paris. Tome xxv. Num. 68. Déeem- 

bre 191 1. 

Revue Historique». Paris. xxxviu^ année. Tomes cxii-cxiu. Nú- 
meros 222-224. Janvier-Juín 1913. 

Rivista Storica Italiana». Torino. Anno xxx. Vol. v. Fases, i-ii. 
Gennaío-Giugno 1913. 

Roma e l'Oriente». Revista eriptoferratense per l'unione delle 
Chíese. Pubblieazione mensíle. Roma. Anno iii. Num. 26. 
Dieembre, I912. Nums. 27-31. Gennaío-Giugno 1913. 

The Knglish Historical Review». London. Vol. xxviii. Num- 
bers 109-1 10. January-April 1913. 



230 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



DE L/VS REDACCIONES Y POR CORREO 

«Archivo Bibliográfico Hispano-Americano^>. Publícalo la libre- 
ría general de Victoriano Suárez, Preciados, 48, Madrid. 
Tomo V. Núms. 1-2. Enero-Febrero 1913. 

«Biblos». Revista bibliográfica bimestral. México. Año i. Núme- 
ros 1-2. Octubre 1912-Mayo 1913. 

«Boletín Nacional de Historia, Geografía y Ciencias Naturales >. 
Habana. Vol. i. Núms. I-3. Mayo-Diciembre I912. 

«Bollettino Araldico Storico-Genealogico ». Firenze. Anno iii. 
N°^ 3-4. Marzo-Aprile 1913. 

«BuUetin of the Philippine Library». Manila. Vol. i. 

«Don Lope de Sosa». Crónica mensual de la provincia de Jaén. 
Año I. Núms. 1-6. Enero-Junio 1913. 

«Euskalerriaren alde». Revista de cultura vasca, publicada bajo 
el patrocinio de la Excma. Diputación de Guipúzcoa. San 
Sebastián. Tomo 11. Núm. 48. 30 Diciembre de 1912. 
Tomo III. Núms. 49-59. Enero-Junio 1913. 

«Fénix». Año xiii. Núm. 663. Ronda. II Abril I913. 

«Horizontes». Revista mensual. Organo del Centro Científico-Li- 
terario de Ciudad-Bolívar (Venezuela). Año xv. Núms. II6- 
117. 28 P'ebrero-20 Marzo 1913. 

«La Actualidad Financiera». Madrid. Revista de información se- 
manal. Año xii. Núms. 532-557. I.° Enero-25 Junio 191 3. 

«La Quinzaine Coloniale». Organe de l'Union Coloniale Fran- 
gaise. París. Dix-septiéme année. N° 3. 10 Février 1913. 

«Les documents du progrés». Revue Internationale. Paris. 
7"^^ année. Janvier I913. 

«Revista de las Antillas». Edición mensual ilustrada. San Juan 
de Puerto Rico. Año i. Núm. I. Marzo de 1913. 

«Revista Económica». Madrid. Año i. Núms. I-4. 10 Mayo- 
25 Junio 1913. 

«Revista Económica». Tegucigalpa (Honduras). Año 11. Núm. 9. 
Enero 1913. 

«Revista Española de Dermatología y Sifiliografía ». Madrid. 
Año XV. Nums. 169-173. Enero-Mayo 1913. 



ADQUISICIONES DE LA ACADEMIA 23 1 

«Revista de libros». Boletín mensual de bibliografía española é 

hispano-americana. Núm. I. Madrid. Junio I913. 
«Revista de Obras Públicas». Madrid. Año lxi. Números I945- 

1970. 2 Enero-25 Junio 1913- 
«Revue de TArt Chrétien». Paris. lvi® année. Tome lxiii 2'"'' li- 

vraison. Mars-Avril IQI3. 
"«Revue des Questions Historiques ». Paris. Quarante-septiéme 

année. l85'^-l86'' livraison. I^'' Janvier-I«'' Avril 1913. 
«The -Academy and Literature». London. Num. 2.I41. May 17^ 

I913. 

«Unión Ibero-Americana». Madrid. Año xxvi. Núm. 6. Diciem- 
bre 1912. Año xxvii. Núms. I-3. Marzo-Mayo 1913. 
«Memoria correspondiente al año I912». Madrid, 1913. 
c Zeta >. Semanario defensor de los intereses de Toledo y su pro- 
vincia. Año II. Núms. 29-32. 1-23 Mayo 1913. 

POR SUSCRIPCIÓN Y COMPRA 

«Cautiverios y trabajos de Diego Galán, natural de Consuegra y 
vecino de Toledo. 1 589-1600». Los publica la Sociedad de 
Bibliófilos Españoles. Madrid, 1913. 
El tesoro canónico parroquial», por D. Narciso María Viñas, 
Presbítero, Doctor en Derecho. Madrid, 1913. 

«Encyclopédie de l'Islam». Dictionnaire géographique, ethno- 
graphique et biographique des peuples musulmans, publié 
par M. Th. Houtsma, professeur á l'Université d'Utrech, et 
R. Basset, doyen de la Faculté des Lettres á l'Université 
d'Alger. (Ouvrage patronné par l'Association Internatio- 
nale des Acadérnies.) Livraison xvi""". 19x2. Livraison xvii"^®. 
Leyde, (913. 



INFORMES 



I 

NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE ÁVILA 

En carta del 19 del corriente Junio, me ha enviado D. Fran- 
cisco Llórente y Poggi, desde Avila, fotografías de los cuatro 
epígrafes, que no reseñé en mi anterior Informe por carecer de 
ellas, á las cuales ha juntado la fotografía de otro (27) que no 
está enclavado en la parte exterior de la muralla de la ciudad^ 
resultando así un conjunto de cinco lápidas inéditas. He de aña- 
dir, en honor de la verdad, que tanto estas fotograíías, como las 
antecedentes de los epígrafes avilenses, que han visto ya la luz 
en el Boletín (i), son obra de D. Adolfo Dalda, Ingeniero de 
montes de la provincia, y que debo las noticias al Sr. Llórente. 

24. 

Toro deslomado y descabezado, existente en el Museo y pro- 
cedente de la muralla que corre de Norte á Sur. 'Mide este gran 
fragmento 54 cm. de alto, 57 de ancho y 93 de largo. — Foto- 
grafía, núm. 12. 

4^ D^... 

REB... 
A\ . . . 
ON. . . 



(i) Tomo Lxii, págs. 533-542. 



NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE ÁVILA 235 

El tridente, quizá simbólico de Thanith, diosa púnica de la 
muerte, ó del cetro de Proserpina, aparece en otros epitafios 
romanos de España (Boletín, tomo xliv, pág. 259; lxi, 139. 

D{is) M^anibus) [s{acn¿m).] Reb\íirnis\ Afa[gil]on[is /{iliiis).] 
Consagrado á los dioses Manes. Reburro hijo de Magilón. 

En el otro lado, que es el izquierdo, del toro, aparece el com- 
plemento de la inscripción, cuya fotografía no me ha enviado el 
Sr. Llórente, limitándose á copiar sus letras: 

... S • E • NAT C 

S • T • T • L 

[/i(/¿r)] s{ií7¿s) e{st). Mai{er) \_fiilio) c{aró) f{aaendum)'\ c{iiravit). S{it) 
i{ibi) t{errd) l{evis). 

Aquí yace. Su madre al hijo querido hizo este monumento, Séate la 
tierra ligera. 

Compagínese esta inscripción con la 2 de Avila y con otra 
(Hübner, 734) de San Vicente de Alcántara; sobre las cuales y 
la significación de los nombres burrus (calvo) y reburrus (recal- 
vastro), véase lo que apunté en el vol. xiii del Boletín, pág. 334. 

Este fragmento de toro se conserva en el Museo entre muchos 
de verracos y uno de lobo (l), sacados igualmente de la muralla, 
pero desprovistos de inscripción, más no de destino probable- 
mente funeral y seguramente religioso, ó característico de la ido- 
latría hispano-céltica (2). 

25. 

Alta 6 decímetros, ancha I metro. Está empotrada á 6,60 me- 
tros de altura sobre el nivel del suelo, en la hilada 16, entre la 
torre del homenaje y el cubo que hace ésta en la parte Sur. Fo- 
tografía núm. 13. 



íi) Marcado en la fotografía. 

(2) Á este propósito debo recordar la obra jde M. D'Arbois de Jubain- 
ville (París, 1906), intitulada Les Druides et les dieux celtiques a forme 
d'animaux^ de la que di noticia en el tomo xlviii del Boletín, pág. 335. 



234 



BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



CAVCETI • CüIHONIQ_ 
AVITI VX CHARITK 
VX NVANE VX ACCE 
CAVCAI • V • P • C 

Caiiceti Coiro)iiq{iim) Aviti Ux{samensi), Cliarite Ux{samensi) Nuane 
Ux{saniensi^^ Acce Caucai viivd) p{onendum) c{w'avit). 

A Cauces hijo de Avito, de la gente Coirónica y natural de Osma, á 
Cárite natural de Osma y á Nuana natural de Osma puso este monumento 
sobreviviéndoles Acce hija de Caucayo. 

El tipo de letra en esta inscripción es arcaico, así como el esti- 
lo gramatical. Puede estimarse contemporánea de la que fué 
hallada en Paredes de Nava (Hübner, 5 -763) y fué grabada en 4 
de Marzo del año 2 antes de Jesucristo, donde se lee que trabó 
alianza de hospitalidad con la ciudad de Palencia Acces Licirni 
Intercatiensis^ sin expresar su nombre gentilicio, como lo expresa 
en la presente lápida Cauces Coironiqum, Aviti, Uxsamensis. En 
la 4 de Avila (l) el giro es menos antiguo y se resiente algo más 
de la influencia romana: Abia C(ai) f{ilia) Aminicum Uxsamen- 
s(is). Otro tanto acontece en la 1 de la misma ciudad (2) Q{uinto) 
Coronizo) Q{tiinti) Coran {ii) Verni fijlio) Qui{rina) Bar{bae) 
Avel{icum) an{normn) LXX, Veranius Veranii Verni f{ilius) 
in ipniimentíim) hieres) fiecit). Dos lápidas de Segovia (3) asimis- 
mo se relacionan con esta de Avila. En la primera se lee el 
nombre gentilicio Coronicum^ y en la segunda el geográfico, des- 
pués del gentilicio y del patronímico: Flavino Comenesciqium), 
Flavi fijlio) Caucensi. 

En la región Saguntina sale cuatro veces el nombre femenino 
yjxpiiy] (graciosa). Nuane, en nuestra inscripción, parece ser 
abreviación del dativo Novanae, pronunciándose la v como la 
vocal u. 

Acce, variante de Acca, pudo ser femenino de Acces, ya referi- 



(1) Boletín, tomo xiii, pág. 336. 

(2) Ib id., pág. 333. 

(3) /^zV/., pág. 312. 



NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE ÁVILA 235 

do. Las tres personas, que en el epitafio la anteceden, serían por 
ventura sus hijos. Ejemplo de ello nos da una inscripción (2.808) 
de Clunia: Acca viatcr, filiis, sibi /{aciendum) c{uravit). 

Caucaiiis era el padre de Acce y abuelo de Cauces] nombres, 
éste y aquél interesantes al estudio de la lengua y geografía ibé- 
ricas, por cuanto son sinónimos de Caucensis , con significación 
de «natural de la ciudad y territorio de Coca^ patria famosísima 
del emperador Teodosio el Magno, sita entre Avila y Osma». 

Cauces, según aparece de la inscripción, producía el nomina- 
ti\'o de plural Caucetes, que debe agregarse al conjunto de los 
\ ocablos geográficos con semejante terminación, expuesto por 
Hübner (l): Barduetes, Cardietes, Ceretes, Cynetes, Esdetes, 
Gymnetes, Igletes, Indicetes, y otros. Con el de Caucaius se 
acrecienta la lista de los que ofrecen semejante terminación (2): 
Adaius, Araius, Caraius, Clutaius, Contivaius, Dovaius, Pintaius, 
Tritaius, Turaius. En Apiano Alejandrino (3) los Caucenses se 
llaman KauxaTo'. y KauxaTvcc, formas antiguas é ibéricas, refleján- 
dose la segunda en el vocablo Cattcinus de una lápida romana 
(Hübner, 3.055) de Madrid. 

Los monumentos epigráficos de Avila y Coca, que están por 
descubrir y juntarse á los ya conocidos, resolverán, así lo espe- 
ro, la grave cuestión geográfica que suscitan en la segunda mitad 
del siglo IV las biografías del emperador Teodosio y del heresiar- 
ca Prisciliano. 

26. 

En la misma hilada del muro, á corta distancia del epígrafe 25, 
Mide 65 cm. de alto por 55 de ancho. Fotografía núm. 14. 

T I T A I o 

F • C • M o AB 
E • M ■ F • C • 
... B E K 



(1) Moniimenta linguae ibericae, pág. ciii. Berlín, 1893. 

(2) Ibid., pág. cxxi 

(3) Jber., 39 y 57. 



256 



BOLETIN DE LA REAL ACADE.VMA DE LA HISTORIA 



Al fin del renglón segundo hay ligatura de N y B, y en el 
principio del cuarto aparecen dos letras en parte picadas y en 





parte ocultas por un 
manchón de argamasa. 

Tiiaio /{ilí'o) c{aró) ino- 
ji{iimentunL) be{iie) in{er- 
enii) /[aciendiini] c{iira~ 
vit) \Hl]ber. 

A su querido y bene- 
mérito hijo Titayo hizo 
Hibef este monumento. 



Hiber sale en una 
lápida (4.067) de Ta- 
rragona. Es nombre 
geográfico, pero desig- 
nativo de persona, 
como Caiicaiiis de la 
inscripción preceden- 
te; lo cual á menudo 
manifiestan otros cog- 
nombres personales en diferentes lápidas: Afer, Astiir, Germa- 
nus^ Graeciis, Hispanus^ Italícns, Latinns, Roiiianus, etc. 



NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE ÁVILA 237 

En el segundo renglón el sentido natural y obvio exige los 
buplementos que doy á las siglas F • C ; que por una inscripción 
asturiana (5.743) se escriben FI • CA. 

En el postrero el nombre del dedicante podría leerse Díl- 




her, ó Riibcr; pero mientras no se limpie la piedra prefiero la 
If-ctura de lliher con significación de Ibero. 



238 



ROLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



27. 

Ara sepulcral de granito fino, alta 8l, ancha 37 cm. Existe 
empotrada en el muro Sur del Palacio del Rey niño, á 90 cm. de 
altura sobre el nivel del suelo, y á distancia de 8 metros que 
hace dicho edificio, en la plaza de la Catedral, con la calle del 
Tostado. Fotografi'a núm. 15. 

A R 

A R. A A 
Po ACO 
T/' R A , . 
N I F 

Ara\vo\ arafn po[siut) Acó Tura[i]ni /{ilius). 
A Aravo esta ara puso Acón hijo de Turaino. 

La lusitana ciudad de los Ara vos (civitas Aravorum) se men- 
ciona en su propio lugar, cerca de Lamego (429), y en la famosa 
inscripción (760) del puente de Alcántara. En Badajoz (I.017) 
se halló la funeral dedicada á Gayo Silio Cosmo Aravo ^ donde 
este último nombre es puramente geográfico, al paso que en la 
presente de Ávila es nuevo ejemplo de aplicarse el gentilicio á 
propio de persona. 

El renglón tercero de nuestra lápida no se deja leer bien por 
haber sufrido contusiones harto evidentes. Su estilo se conforma 
al de la siguiente (28) ; y por él me rijo, así como por los trazos 
que permanecen de sus letras, para restablecer el texto. 

Acó tiene por garantía una insigne inscripción (2.635) 
torga; y Turaim la 2.859 de Lara de los Infantes. 

28. 

Ara, que mide 87 por 59 cm., metida en la parte del cubo, 
formado por el ángulo Sudeste de la muralla, y distando unos 
cuatro metros de altura sobre el nivel del piso inferior. Fotogra- 
fía, núm. 16. 



NUEVAS LÁPIDAS ROMANAS DE ÁVILA 



ADARo T-r 
A M/ A • /^A^C 
V . . . ATV 
RI • V - AR 
PO 

Aciaro, T{iii) /idilio), Auva Alarci V[al{ern)] Atiiri 7i{xor) ariani) poisuO). 
A Adaro hijo de Tito, esta ara puso Auva mujer de Marco Valerio 
Aturo. 

Adarus es afín de Adalus (2.543); Y Atitriis se repite en la 
inscripción 5.586. De Auva dan razón la I.775 y la 4.991. 

De otras dos lápidas inéditas (29 (l) y 30) me ha dado noticia 
el Sr. Llórente, así como del actual paradero de la 5 y la 6; mas 
no fotografías, que estimo necesarias, ó indispensables á su crí- 
tico examen y perfecto conocimiento. 

De otras además aguardo fotografías, que espero se sirva co- 
municarnos el Sr. Dalda. Por de pronto señalaré las que figuran 
en la obra de D. Enrique Ballesteros, intitulada Estudio histórico 
de Avila y stt territorio (2), págs. 85-88. Son cinco. El Autor 
confiesa lealmente (3) que para conocerlas y revisarlas le sirvie- 
ron las notas de nuestro sabio compañero D. Antonio Blázquez. 
Son seis. Helas aquí tales como refiere que logró verlas y leerlas 
el Sr. Ballesteros con escasa fortuna: 

«8.* Celsati I Osee ... \ ... ie 

9.^ Arquic ... \fi...fic... I ... n ... ai .. \ j ... \ ...na... a... 
10.^ D. M. s. I A... na ... ara .. lus f a ... \ ... ana zeeasva ... 
... I et pater ... s ... n CU 

Las 11.^, 12.^ y 13.^ no dejan ver letra ninguna. 



(1) La 29 existe al lado de la 28, en el mismo cubo de la muralla y en 
la parte que mira al Sur. Mide unos sesenta centímetros de lado, y empie- 
/'i su inscripción con las letras MC. La 30 es un baquetón, conservado en 
el Museo, que mide 81 por 37 cm., y al que dan principio las siglas fune- 
rales D{is) M{cni¿hus\ 

(2) Ávila, 1896. 

(3) Pág. 84. — La inscripción 7.^ de está página cm-responde á la 28 de 
mi catálogo. 



240 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

14/'' Ai lia b I a ais a \ arein \ c v i¿. 

15. ^ G V V i \ monia \ .. me st I .. vit ui \ d . et a. 

16. ^ Mis Un I ..n l X. 

17/ Letras ilegibles. Parece ser, por estar volcada, corona- 
miento de la ló.""» 

La 9.^ y la 10.^ son las más importantes. Estaban «en el patio 
de la casa del ilustrado farmacéutico D. Salvador vSalcedo, calle 
de San Segundo.» 

Mucho sería de desear que la Comisión de Monumentos his- 
tóricos y artísticos de Ávila, previas las diligencias oportunas, 
diese cabida en su Museo á todas las inscripciones romanas que 
se hallan y se hallaren esparcidas en las murallas y dentro del 
recinto de la ciudad, pudiendo, sin menoscabo de la propiedad 
de los dueños particulares, guardarlas en depósito, como se ha 
hecho en León, Mérida, Cádiz, Valencia, Barcelona y Tarragona. 
Con ello la antigua historia de la patria de Santa Teresa ganaría 
ciento por uno, y se pondrían en claro y resolverían graves 
cuestiones de interés general, lingüístico y etnológico, que divi- 
den aún ahora la opinión de los sabios. 

Madrid, 27 de Junio de 1913. 

Fidel Fita. 



II 

HISTORIA CRÍTICO-LITERARIA DE LA FARMACIA, 
Y BIBLIOGRAFÍA FARMACÉUTICA 

p07- el doctor Agustín Aíurúa y Valerdi, Catedrático de la Universidad de 
Barcelona, Individuo de su Real Academia de Ciencias y A?-tes, discípulo del 
Seminario para «Historia de la Medicina» de la Universidad de Leipzig, 
etcétera.— Madrid, Imp. y Ene. de E. Raso, JQ12. — Unvol. de 203 pági- 
nas en 4.° 

Por una Memoria de singular interés histórico: La Oíiímica y 
Ii Farmacia cutre los egipcios, publicada entre las de la Real 
Academia de Ciencias y Artes de Barcelona (1910), conocía el 



HISTORIA CRÍTICO-LITERARIA DE LA FARMACIA 24 1 

que suscribe algunos ele los trabajos realizados por el Dr. Murúa 
en el Seminario de Leipzig, y había podido apreciar la extensión 
V novedad de sus noticias. Allí estudia, entre otras cosas, los 
papiros médicos de Prisse, el de Ebers, los de Brugsch y los de 
Leyden, \'aliéndose principalmente de datos en ellos fundados, 
para trazar el cuadro de los conocimientos egipcios en materia 
química y farmacéutica, de los alfabetos mágicos, délos símbolos, 
de la clasilicación y funciones de los colegios sacerdotales, de 
descripciones de productos metálicos, mineralógicos y botánicos, 
\- de la practica de los embalsamamientos, todo con escogida 
erudición y claro lenguaje. 

En su nuevo libro, que no sólo tiene importancia para el histo- 
riador de la Farmacia, sino en general para el de las ciencias, y 
aun para el de la Filosofía, el Dr. Murúa resume, con notable 
acierto, lo más interesante de lo que actualmente se sabe acerca 
de ese punto, valiéndose principalmente de fuentes alemanas. 

Comienza haciendo notar que la Historia de la Pharmacia no 
puede tratarse como es debido, sin que á la par se estudie la de 
la Química, su inseparable compañera, y manifestando que le ha 
mo\"ido á redactar este libro el convencimiento de que el estudio 
de la evolución histórica de una ciencia, y su examen crítico, 
conducen á establecer la metodología de la misma, como prece- 
dente inexcusable del futuro progreso científico. 

Con objeto de llenar el vacío existente en nuestra literatura 
patria acerca de tan importante asunto, y utilizando los grandes 
materiales que le suministró su asistencia al Seminar fiir Ges- 
chichte der Medizin de la Universidad de Leipzig, no sólo pro- 
curó reunir una Bibliografía algún tanto completa, que pudiera 
servir de guía al amante de este género de investigaciones, sino 
que además realizó una útilísima labor de síntesis, de la cual es 
fruto el presente libro. 

]>a «Historia de la Farmacia» de Chiarlone y Mallaina, única 
"bra de ese título existente en nuestro idioma, es más bien una 
olección de biografías de químicos y farmacéuticos ilustres, y 
-LIS notas bibliográficas, por lo que á libros extranjeros respecta, 
^on harto incompletas, y además aparecen ordenadas tan sólo 

TOMO LXIII. 16 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



según el criterio cronológico, y no en función de las ideas filosó- 
ficas que en cada período imperaron, criterio este último, míís 
racional y práctico, seguido por el Sr. Murúa. 

Según este principio, el autor divide en seis grandes períodos 
el asunto de su obra: 

En el primero, que abarca «Desde los tiempos más antiguos 
hasta el nacimiento de la Alquimia», señala como característica 
de los conocimientos químicos el empirismo más grosero. «Des- 
deñando el hombre — dice — la vía experimental para resolver 
los secretos que la Naturaleza le ofi*ece, empéñase en el camino 
de la especulación, y Aristóteles, discurriendo así, dio en las 
ciencias naturales la deducción como camino que había de con- 
ducir al fin propuesto, en lugar de observar los hechos aislados, 
y elevarse, valiéndose de ellos, á los principios generales.» Algo 
discutible sería esta afirmación respecto del método aristotélico, 
sobre todo si reparamos en la enorme suma de datos observados 
que la Historia de los animales y otras obras análogas contie- 
nen; pero el Dr. Murúa se refiere sin duda á lo que constituye 
el tema especial de su trabajo, y examina brevemente la obra 
aristotélica y la significación de su teoría de los elementos, que 
Empédocles había considerado como fundamentos del Mundo, 
aludiendo con tal motivo á los atisbos que, antes de esos pensa- 
dores, habían tenido los sabios de la India y los sacerdotes de 
Hermes. 

Ya en la esfera experimental, enumera los conocimientos quí- 
micos empíricos de los antiguos pueblos: caldeo, egipcio, hebreo, 
fenicio, indio, chino, griego y latino, aprovechando, para cada 
uno, las fuentes más importantes; y así, no sólo hace uso de los 
escritores clásicos (Heródoto, Dioscórides, Galeno, Plinio y Celso), 
sino también de obras tan seriamente escritas como la de Joa- 
chim sobre el papiro Ebers {Papyriis Ebers ^ das alteste Buch 
über Heilkunde; Berlín, 1890), sin olvidar monumentos tan impor- 
tantes como el Atharva- Veda para la ciencia de la India antigua. 

En el segundo período, que rotula: «Los tiempos de la Alqui- 
mia», examina los orígenes de la creencia en la teoría de la trans- 
mutación, que remontándose, desde el siglo iv de la Era cristiana, 



HISTORIA CRÍTICO- LITERARIA DE LA FARMACIA 243 

hasta los trabajos de los sacerdotes herméticos, inspira la obra 
de los alquimistas hasta más acá del siglo xiv. Concede el autor 
gran atención, como era indispensable, al hacer la historia de 
este largo período, á los estudios del insigne maestro de la Quí- 
mica Marcelino Berthelot, cuyos libros: «Les origines de l'Alchi- 
mie» (París, 1S85), «Introduction á l'étude de la Chimie des an- 
ciens et du moyen-áge» (París, 1889) y «Collection des anciens 
Alchimistes grecs», utiliza á cada instante, sin olvidar las referen- 
cias á los escritos originales de los alquimistas más famosos, como 
Arnaldo de Villanova, Raimundo Lulio, Basilio Valentín, etc., con- 
sultados por el Dr. Murúa en las Bibliotecas de Munich, Berlín, 
Leipzig, París y Barcelona. En esta última le había precedido, por 
lo que á nuestra patria se refiere, el Dr. Luanco, autor del nota- 
bilísimo libro sobre La Alquimia en España. 

Con aplauso debemos hacer constar el especial y patriótico 
cuidado con que el Dr. Murúa refiere la contribución aportada á 
la Química por los alquimistas arábigos, y muy especialmente 
por los hispano-musulmanes y judíos de nuestra famosa escuela 
médica de Córdoba: Abenzoar de Sevilla, Averroes (de Córdoba), 
Moisés ben ^Maimón ó Maimónides, Rabí Abner, Yehudá Mosca, 
físico de don Alfonso el Sabio, y tantos otros. 

Al trazar, en el mismo período, la historia de las ciencias mé- 
dicas y alquímicas en los países no sujetos á la dominación mu- 
sulmana, resalta de nuevo el simpático patriotismo del autor, 
que insiste en la gloriosa labor civilizadora de nuestras Univer- 
dades de Palencia y Salamanca, en las que profesaron maestros 
emigrados de las escuelas de Toledo y Córdoba; y en la aparición, 
antes que en otros países europeos, de las corporaciones de mé- 
dicos y de boticarios, ya existentes en España en el siglo xiii. 
í'^ste floreciente estado de la Farmacia española, compruébase 
[)or el hecho de haber redactado el boticario de Barcelona Pedro 
Benedicto Mateo, en 1497, la primera Farmacopea, un año antes 
del Ricettario de Florencia, si bien los hijos de Mateo no la im- 
primieron hasta el año 1522, fecha anterior, de todos modos, á 
la del Ántidotarium de Antuerpia (i 561) y á la del Kolner Dis- 
I pensator 6 h^armacopea de Colonia (1565), aun sin contar con la 

I 



244 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de Fr. Bernardino de Laredo, publicada en I 521-27, bajo el tí- 
tulo de Modus facieiidi cum ordine medícandi. 

El tercer período, «Los tiempos de la yatroquímica», inicia- 
do en Europa por los escritos y predicaciones de Paracelso y 
nutrido por los descubrimientos de Van Helmont, Agrícola, 
Palissy, Glauber y otros, es fecundo en progresos-, y en él 
aparece la Química como base de la Medicina, pues sus reac- 
ciones, desarrolladas en el interior de los organismos, explican, 
á juicio de los yatroquímicos, los estados de salud y de enfer- 
medad. 

En el cuarto período, que titula «Los tiempos del Flogisto», 
expone el Dr. Murúa el funesto influjo ejercido por concepción 
tan absurda, que retrasó la constitución científica de la Química, 
aun cuando la labor de los investigadores siguió realizando no- 
tables adelantos, que hacen posible, en el período siguiente, la 
obra de Lavoisier. Roberto Boyle, Stahl, Hofifmann, Boerhave, 
Cavendish, Priestley y Scheele, figuran entre los nombres más 
ilustres de esta época, en la cual Priestley descubre el oxígeno, 
Cavendish el hidrógeno, Scheele el cloro (al estudiar la acción 
del ácido niuridtico de los alquimistas), Black averigua que el gas 
carbónico de la atmósfera es distinto del aire atmosférico, y Ma- 
yow habla, en su Tractatus de respiratione (1668), del papel del 
aire en esta última. 

Durante este mismo período, la Farmacia sigue haciendo pro- 
gresos en España, á consecuencia del descubrimiento de Amé- 
rica, que aportó numerosos é importantes agentes terapéuticos, 
y á pesar de la expulsión de los judíos, depositarios de los cono- 
cimientos químicos y médicos del Islam. Expone el Sr. Murúa 
esos adelantos, mencionando la creación del Jardín botánico de 
Aranjuez, decretada por Felipe II, á instancias de su médico el 
Dr. Laguna, mucho antes de que se fundasen los establecimien- 
tos análogos de Montpellier y París; la pragmática dada por Feli- 
pe III en 161 7, regulando el ejercicio de la profesión farmacéu- 
tica; la de Felipe IV, en 1650, proclamando el carácter científico 
de la Farmacia; y la notabilísima expedición á América, en 1777» 
de orden de Carlos III, por los célebres botánicos Ruiz y Pabón, 



HISTORIA CRÍTICO-LITERARIA DE LA FARMACIA 245 

cuyo resultado fué la famosa «Flora peruviana y chilense», honor 
de la ciencia española. 

Extiéndese el quinto período, «Desde la teoría de Lavoisier 
acerca de la combustión, hasta la síntesis orgánica (1774-1828»). 
Aquí examina el Sr. Alurúa la trascendencia de la obra de La- 
voisier, que formula el principio de la conservación de la mate- 
ria, aplicando la balanza al estudio de las reacciones, principal 
fundamento de la Química moderna. En este período, el mismo 
Lavoisier, en unión de Guyton de Morveau, de Berthollet y de 
Fourcroy, realiza la gigantesca obra de la nomenclatura, tan ne- 
cesaria para clasificar el considerable arsenal de hechos descu- 
biertos y hacer posible el futuro progreso; Gay-Lussac inmortaliza 
su nombre con sus trabajos sobre el yodo y el cianógeno, preli- 
minar de la moderna teoría de los radicales compuestos; Dulong, 
en colaboración con Petit, descubre la ley de los calores especí- 
ficos; Richter, la de la neutralidad de las sales, que le erige en 
fundador de la Stoechiometría ó arte de la medida química; Dal- 
ton sienta las bases de la moderna teoría atómica; Berzelius des- 
arrolla la electroquímica de TJavy; el físico italiano Avogadro 
define qué volúmenes gaseosos, á igual temperatura y presión, 
contienen igual número de átomos; y el maestro alemán I>iebig, 
cierra tan brillante serie de triunfos, creando en las Universida- 
des alemanas laboratorios de enseñanza, que sirven de modelo á 
los de otros países de Europa, promoviendo considerablemente 
la obra experimental. 

El Dr. Murúa, con detenimiento justificado, estudia la labor 
de los grandes químicos de esta época, así nacionales como ex- 
tranjeros; trae á cuento una copiosa bibliografía (elemento útilí- 
simo en este género de Manuales), y entra luego en el sexto y 
último período de su Historia, 6 sea, en «Los tiempos de la Sín- 
tesis» (1828 hasta nuestros días). 

Inaugura esta época el descubrimiento de la síntesis de la urea 
por W'ohler, que hizo caer las barreras con que la misteriosa é 
indefinible fuerza vital había separado el mundo mineral del or- 
gánico. El Sr. Murúa expone el cuadro general de los adelantos 
de la síntesis, que ocupa, con sus triunfos, la época moderna. Á 



246 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

compás de los progresos sintéticos, desenvuélvese la industria, 
llenándose las páginas de la Terapéutica con riquísimo arsenal 
de nuevos medicamentos, renovable á voluntad hasta lo inñnito; 
se construye el magnífico andamiaje de la teoría atómica, hasta 
el punto de permitir la previsión de nuevos compuestos que 
completen las series teóricas, descubrimientos que el laboratorio 
confirma, llegando el insigne químico alemán Fischer á plantear 
la síntesis de las materias albuminoideas, en términos dignos de 
admiración verdadera. 

El Sr. Murúa se ocupa asimismo de los adelantos de la Far- 
macia, presentando una notable bibliograñ'a de las Farmacopeas, 
que durante este período se han multiplicado prodigiosamente, 
y terminando con unas atinadas consideraciones sobre la lamenta- 
ble situación económica en que se hállala profesión farmacéutica 
española, situación cuyo remedio investiga. 

Infiérese del anterior examen, que la obra del Sr. Murúa re- 
vela un trabajo digno de grande aplauso, por lo que respecta al 
acopio y selección de los materiales utilizados, y á la crítica de 
los mismos. Está escrita, además, con sobrio y sencillo estilo, 
muy en armonía con el que conviene á la exposición de la his- 
toria de una ciencia; y contribuye á llenar un verdadero vacío 
que se notaba en la literatura científica española. Sólo es de la- 
mentar que el autor se haya limitado á las reducidas proporcio- 
nes de un compendio. 

Por todas estas razones, el académico que suscribe es de opi- 
nión que el libro del Dr. Murúa es de utilidad innegable para la 
cultura pública, y merecedor, en su consecuencia, de que el Es- 
tado proteja los desvelos de su autor, mediante la adquisición de 
ejemplares. 

La Academia resolverá, sin embargo, lo que estime mas 
acertado. 

Madrid, 27 de Junio de 1913. 

Adolfo Bonilla y San Martín. 



LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX 



247 



III 

LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX 

Con motivo del tallecimiento de nuestro digno compañero el 
Sr. Sánchez Moguel, han sido devueltas por su familia á esta Real 
Academia algunas obras, de que le había sido encargado el emi- 
tir informe. Hállanse entre ellas los tres volúmenes en 4.° de 499, 
560 y 65 I páginas, respectivamente, sin los índices, de la publi- 
cada de 1886 á 1888 por el Ateneo científico, literario y artísti- 
co de Madrid con el título de La España del siglo XIX^ y que 
colecciona las conferencias de vario carácter, políticas, sociales, 
científicas, literarias y artísticas, dadas solemnemente en su cáte- 
dra durante los cursos de 1885-86, 1886-87 y 1887-88, por trein- 
ta y dos ilustres conferenciantes, siendo Presidente de la Sec- 
ción de Ciencias Históricas el Sr. D. Eduardo Chao, y del Ateneo 
D. Segismundo Moret. La Academia ha creído que, dada la im- 
portancia del tema general á que estas conferencias se habían 
circunscrito y la de los esclarecidos publicistas y técnicos que las 
pronunciaron, á pesar de los veinte años transcurridos desde que 
por su acuerdo del 26 de Mayo de 1893 se confió al Sr. Sánchez 
Moguel el docto informe que en la multitud de sus ocupaciones 
y en las ausencias de su salud no pudo evacuar, interesaba al 
crédito de la sabia Corporación no quedase aquel mandato sin 
cumplimiento, y bajo esta consideración, nuestro actual dignísi- 
mo Director, con acuerdo de la misma y en uso de las facultades 
que le conceden nuestros Estatutos, ha tenido la bondad de hon- 
rarme con esta nueva delegación. 

^Quién de los que nos sentamos en estos sitiales ha dejado al- 
guna vez de tomar parte en los sugestivos torneos científicos y 
literarios del Ateneo de Madrid? Aquella cátedra sobre cuyas 
brillantes efemérides, desde 1836, en que se creó, tantos recuer- 
dos apologéticos ha debido á las doctas plumas de Mesonero Ro- 
manos, Revilla, Castro y Serrano, Cánovas del Castillo y Labra; 



248 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA IHSTORÍA 

aquella cátedra que desde sus primeros cursos, tanto impulsores 
de los progresos como de la vulgarización de toda rama de los 
conocimientos humanos, se ilustró con los nombres de los talen- 
tos más cultos que en todo el siglo xix en España florecieron, no 
ha podido dejar de ser alguna vez, cuando menos, teatro palpi- 
tante de las acreditadas facultades de cuantos aquí nos sentamos, 
y que, por lo tanto, en sus manifestaciones de todos los tiempos 
no pudo menos de despertarnos aquella admiración y simpatía 
que indudablemente merece el instituto libre, de espontáneo ori- 
gen y de instructiva historia, que ha completado con su espíritu 
y sus esfuerzos la noble palanca aplicada á la cultura creciente 
de la nación por el régimen secular de nuestras Universidades, 
de nuestros Institutos politécnicos y de toda nuestra organización 
docente. Á muchos de nuestros notorios progresos el Ateneo se 
ha adelantado, y las lecciones explicadas en sus cursos, pocas 
veces y sólo momentáneamente interrrumpidos, en sus temas de 
discusión científica, literaria ó artística, y en la memorable serie 
de sus eruditas conferencias, han solido perpetuarse en publica- 
ciones análogas á las de las que la Academia me confía informar, 
no sólo para que sirvan de perenne fuente de instrucción, sino de 
testimonio elocuente al porvenir de la patriótica y eficaz direc- 
ción de sus tareas. La Es-baña del siglo XIX pertenece por com- 
pleto á este género de libros. 

Todavía no había llegado la hora definitiva de aquella de nues- 
tras catástrofes coloniales que, con haber sido la última, fué la 
más terrible de cuantas ennegrecen desde sus albores todo el 
siglo xix; antes por el contrario se vislumbraba en horizonte que 
se tocaba como con la mano, la proximidad del cuarto Centena- 
rio del descubrimiento del Nuevo Mundo, que permitía estre- 
char los vínculos seculares de la sangre entre los nuevos pueblos 
emancipados de nuestra administración, que por unánime movi- 
miento de poderosa atracción cada día procuran confundir su alma 
más con la de la madre patria; y aunque la muerte prematura 
de aquel monarca bizarro y caballero, que había sido restaurado 
al trono de sus mayores por el amor y la aclamación de los pue- 
blos, y la incertidumbre que sobre su nonnato heredero afligía 



LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX 249 

todos los corazones velaban las doradas imágenes de lo que ha- 
cían concebir, era tal la suma de esperanzas que en sus diez años 
de reinado había hecho despertar el rey 13. Alfonso XII en el im- 
pulso al parecer dado á la regeneración de España en brazos de 
la paz lograda y de la concordia establecida entre los elemen- 
tos directivos que durante toda la centuria habían mantenido con 
sus ri\'alidades sumido el país en la más criminal de las rémoras 
de su prosperidad y poder, cuando al anunciar el Ateneo la tri- 
ple serie de estas conferencias, como la liquidación docente más 
sincera del tiempo últimamente pasado y como para entrar con 
sus enseñanzas en nueva vida, conquistó en la opinión del país 
ilustrado los ingenuos sufragios de la más sincera simpatía. 

Por desgracia, el espíritu sectario, compañero inseparable de 
los afectos y de los intereses políticos, se halla inoculado de tal 
modo de su influencia letal, que nada perdona, ni aun lo que se 
concibe con el más alto pensamiento de verdadera regeneración, 
y esto no tardó en sentirse desde la primera conferencia, en to- 
das cuantas estrictamente debieron estar ceñidas al más puro 
carácter histórico, y abundar por ello en la imparcialidad, por un 
lado, y por otro, en el recíproco respeto y aprecio que nos debe- 
mos todos y que debe exaltar todos los procedimientos cuando 
se labora por el interés común que siempre arguye cuanto se di- 
rige á la cultura general de todo linaje de personas inteligentes. 

Puede decirse que las conferencias dadas en el Ateneo, durante 
los tres cursos relatados bajo el tema de La España del siglo XIX, 
estuvieron compartidas en cuatro grupos técnicos: el llamado pu- 
ramente de Historia, y que debió mejor apellidarse político, en el 
cual tomaron parte losSres. Moret, Borrego (l), Labra, López (don 
Daniel), Dacarrete, Azcárate, Silvela (D. Francisco), Alas (D. Leo- 



(») Las conferencias primeras de D. Andrés Borrero se redujeron á la 
lectura de algunos pasajes de sus Mejnorias aún inéditas, como actor y 
testigo de los sucesos del año 1820, después del levantamiento de D. Ra- 
fael de Riego en las Cabezas de San Juan. Realmente nada nuevo decía en 

los, cuando sobre los mismos tanto ya habían escrito y publicado Alcalá 
<jaliano y otros coetáneos y copartícipes de aquella efeméride, y tantos 
documentos íntimos han sido dados á la estampa después. 



250 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

poldo), Rodríguez (D. Gabriel) y Pidal y Mon (D. Alejandro). Eí 
segundo grupo lo formaron los que por tema de sus discursos eli- 
gieron problemas sociales, y éstos fueron los Sres. Pedregal, que 
trató de las clases obreras é industriales; Vidart, que se ocupó de 
las Diversiones públicas, y sobre todo de las corridas de toros; 
Campillo (D. Narciso), que atacó el problema andaluz del Bando- 
lerismo; el mismo D. Francisco Silvela, que trató de los resultados 
económicos de la desamortización eclesiástica y civil, y Fernández 
de Henestrosa, que disertó sobre el régimen general de los estudios 
públicos, encarnados en las Universidades. Con este grupo alter- 
nó un tercero, esencialmente científico. Los generales marqués de 
San Román, Gómez de Arteche y el de la Armada, marqués de 
Pilares, hablaron de asuntos técnicos del arte militar de mar y tie- 
rra; D. Eduardo de Echegaray, de los Cuerpos especiales de Inge- 
nieros civiles; el Dr. San Martín, de los progresos de las ciencias 
médicas; el Sr. Rodríguez Mourelo, de las Ciencias en general, y 
sobre todo de las naturales; el Dr. Simarro, de las dos grandes 
figuras médicas: el Dr. Mata, impulsor en España de la Medicina 
legal, y el Dr. Orfila, impulsor en Europa de los estudios toxo- 
cológicos; el Sr. Montejo, de la ciencia penal y de la actual orga- 
nización del Foro y de los Tribunales, y el Sr. Samá, de las gran- 
des evoluciones de la Pedagogía. Todavía hubo otro grupo de 
conferenciantes literarios y otro de conferenciantes artísticos: del 
literario fueron Benot, que hizo exaltar la figura de D. Alberto 
Lista, bajo su aspecto de gran maestro en el aula y en el perio- 
dismo; el marqués de Figueroa, que disertó sobre la novela mo- 
derna en España; el genial Ensebio Blasco, que con sus cuécdo- 
tas ingeniosas formó los cuadros del teatro y de los actores de 
su tiempo; nuestro Menéndez y Pelayo, que hizo la disección de 
nuestro gran Tirteo, D. Manuel José Quintana y otra vez Vidart, 
que, como soldado y artillero, trató de levantar la debida estatua 
al tratadista Villamartín. En cuanto á los conferenciantes artísti- 
ticos, lo fueron el actor D. Antonio Vico, que habló de la decla- 
mación teatral de Máiquez, Latorre y Romea, sin haber conocido 
á ninguno de ellos; Arrieta, Director del Conservatorio, que trató 
del renacimiento musical, sin tocar ni de la creación de la Zar- 



LA ESPAXA DEL SIGLO XIX 251 

zuela, que tanto crédito y tantos laureles le habían personalmente 
producido, ni de las tentativas hasta ahora frustradas de la ópera 
nacional; D. Arturo Mélida, hermano mayor de nuestro compa- 
ñero D. Ramón, que discurrió magistralmente, como podía, sobre 
arquitectura monumental y decorativa, y por último, D. Ceferino 
Araujo, tan gran técnico en pintura, que dió el eminente lugar 
que les correspondía á nuestro Goya, á nuestro López, á nues- 
tros Madrazos, sobre todo á U. José, el fundador de su dinastía, 
y entre los posteriores á nuestro Rosales y á nuestro Fortuny. 

Sin los nombres citados, en cada una de estas conferencias pa- 
saron como en inmensa galería: con Borrego, Riego y Narváez; 
con Gómez de Arteche, los guerrilleros de la guerra de la Inde- 
pendencia, y sobre todos el Empecinado; con Auñón, Gravina y 
Churruca, los héroes de Trafalgar y Méndez Núñez, el héroe del 
Callao, de Lima; con Labra, sus americanos separatistas de las 
Cortes de Cádiz; con Echegaray, D. Lucio del Valle; con Mé- 
lida, Villanueva y Rodríguez; con San Martín, el Dr. Fourquet, 
el catalán Guimbernat, Argumosa y Asuero; con Dacarrete, la 
Reina Gobernadora D.^ María Cristina de Borbón y Martínez de 
la Rosa, verdaderos fundadores del régimen representativo en 
España; con Azcárate, Olózaga, en quien hizo como encarnar el 
régimen parlamentario; con Silvela, Jovellanos; con Alas, D. An- 
tonio Alcalá Galiano; con Blasco, Bretón de los Herreros, Nar- 
ciso Serra, Ventura de la Vega y Adelardo López de Ayala; con 
Romero Girón, Pacheco; con Pedregal, Flórez Estrada; con Mon- 
tejo, D. Manuel Cortina; con Sarriá, D. Pablo Montesinos; con 
Pidal, Balmes y Donoso Cortés, y otra vez con Dacarrete, el 
primer Duque de Tetuán y Ríos y Rosas. Y aunque con estas 
grandes representaciones se incorporaron otros nombres y otras 
figuras de levantado vuelo, con todo puede decirse que en esas 
conferencias no está todo el siglo xix y todo lo que España ha 
representado en ese siglo; porque la exaltación de unos cuantos 
nombres no reflejan bien ni todas las conquistas morales, ni todas 
las pérdidas efectivas; ni todas las grandes reformas, ni todas las 
grandes ruinas. Por ejemplo, ¿'quién se acordó en ellas, tratando 
de las reformas más trascendentales en el orden económico, de 



252 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

Bravo Murillo, con el arreglo de las Deudas; de Mon, el funda- 
dor del sistema tributario, y en otro orden, de Moyano, nervio 
fecundo de toda nuestra instrucción pública regeneradora? Y 
aun en otra relación de ideas, ¿por qué no reseñar las grandes 
pérdidas de nuestas colonias; la gran demolición de nuestro ca- 
pital artístico y literario tantas veces secular, derruido entre los 
escombros de nuestros grandes monasterios y nuestras grandes 
moradas señoriales, ni del espantoso gravamen que dejamos á 
las generaciones que nos han de suceder, con la terrible cifra de 
nuestras deudas públicas ó del Estado? 

El concepto de nuestra España del siglo XIX, solamente expre- 
sado en su faz apologética, é incluyendo en estas apologías nom- 
bres y cosas que los venideros no han de juzgar como nosotros, 
no dibuja enteramente la verdadera fotografía del tiempo á que 
las conferencias se refieren. Además, es muy pronto para juzgar- 
nos ni bajo el punto de vista analítico, ni bajo el sintético. ¡Si 
desgraciadamente el movimiento de renovación aún no se da por 
terminado, y hay quienes aspiran á nuevos períodos constituyen- 
tes! Por otra parte, ni aun todos los mismos conferenciantes que 
tomaron parte en este torneo coinciden con completa conformi- 
dad ni en un solo punto de apreciaciones sobre cada uno de los 
nombres y cada uno de los hechos por los otros enaltecidos: lo 
que limita la obra á una multitud de juicios personales sobre la 
mayor parte de las materias que se abordaron, de tal modo, que 
semejante disconformidad no puede menos de desvirtuar lo que 
aparentemente hubiera debido ser la opinión uniforme de los 
contemporáneos sobre esa España que se decanta. 

Respecto á las omisiones, sólo he de recordar á la Academia, 
por no ser extraordinariamente difuso, con otros ejemplos pal- 
pables, la de dos nombres científicos, de los pocos que en España 
proyectaron empresas de absoluta originalidad, en vez de ser re- 
flejo de la ciencia ajena que se nos importa de fuera, y que por lo 
tanto habrían de ocupar en la historia de ese siglo una página 
gloriosa, aunque á alguno miserablemente el espíritu de rivali- 
dad le haya sido regateado: hablo de Monturiol y hablo de Pe- 
ral. Monturiol y Peral, cada uno con sus proyectos, abortados 



LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX 253 

ambos, habrán de ocupar en los anales científicos universales del 
siglo XIX la misma posición gloriosa que en los del siglo xvi ocupa 
el nombre español de nuestro Blasco de Garay, á pesar de que 
su invento tampoco lograse, bajo la protección de Carlos V, 
dar la fórmula de los buques que dos siglos después han surcado 
y surcan el mar sin velas y sin remos (l). De lo político no hablo, 
porque en lo político todo son escollos de juicios, sobre los que 
la posteridad dirá la última palabra: la de la glorificación, si al- 
gunas empresas las merecen, ó la del perpetuo olvido, por no 
decir la de la perpetua censura; aunque los que sean condenados 
á ella nos hayan deslumbrado con los oropeles falsos del mérito 
ficticio y los complacientes y continuos arpegios de la fácil ga- 
cetilla. 

A la crítica del porvenir no se la podrá engañar, á pesar de 
todas las apologías que les dejemos adelantadas. No obstante, el 
Académico que informa no puede dejar de reconocer el mérito 
y la importancia de estas conferencias. Lamenta que para las 
que se desarrollan bajo un tema esencialmente histórico, por re- 
gla general, los oradores, lejos de haberse entregado para prepa- 
rarlas al estudio profundo de los documentos justificativos é in- 
discutibles, no se inspiraran más que en conceptos incompletos^ 
cogidos como con alfileres de las ficciones que llegan al vulgo y 
repletos de parciales prejuicios; mas de cualquiera manera que 
sea, esas conferencias, para el estudio de los que vendrán des- 
pués de nosotros, serán una prueba evidente más de nuestro 
verdadero estado de desunión moral que en todo el siglo xix ha 
producido tantas revoluciones, tantas guerras civiles, tantas des- 
membraciones territoriales, tantas ruinas de cosas sagradas é in- 



(i) Puesto en iluda recientemente el invento de Blasco Núnez de Ga- 
ray, y hasta la existencia de este español insigne, remitimos á los que así 
piensen á los documentos justificativos del ensayo de su máquina en la 
goleta Trinidad de 200 toneladas, en Barcelona, el 19 de Junio de 1543, 
en la Revista de Archivos y Bibliotecas ( i.^ época), tomo iii, pág. 394 y 
tomo V, pág. 207, que publica los documentos del Archivo de Simancas, 
y por los que se sabe, además, que el Emperador Carlos V le gratificó con 
200.000 maravedís y otras mercedes. 



254 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

violables y tantos atrasos eícctivos en el movimiento universal 
de los intereses, del saber, de la cultura y de la prosperidad común. 
¡Y Dios quiera que en esto termine el cuadro de las desventuras 
nacionales que en esas conferencias se nos dibuja! De cualquier 
manera que sea, ellas son un documento parala posteridad, y esto 
basta para que al Académico que informa merezca su leal apro- 
bación. 

La Academia dictará su fallo, siempre justo y sabio. 
24 Junio, 1913. 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 



IV 

«GEOGRAFÍA POSTAL UNIVERSAL» 
por D. Eduardo Moreno Rodríguez. 

Geografía Postal Universal es el título de la obra que ha es- 
crito el oficial del Cuerpo de Correos Sr. D. Eduardo Moreno 
Rodríguez, y de la cual la Subsecretaría del Ministerio de Ins- 
trucción pública y Bellas Artes remite ejemplares á esta Acade- 
mia á los efectos del art. I.° del Real decreto de l.° de Junio 
de 1900. 

Por acuerdo de nuestro respetable Director cumplo el grato 
deber de informar sobre dicha obra, manifestando que responde 
á la finalidad propia de un tratado de Geografía que ha de poner 
al alcance de los funcionarios del servicio de Correos los datos 
geográficos necesarios para el servicio que les está encomendado. 

Muy sucintas son, como deben serlo, las descripciones y noti- 
cias de carácter predominantemente geográfico, y en cambio se 
consigna, con todo el detalle posible, cuanto hace relación al sis- 
tema de comunicaciones postales, las vías terrestres que se utili- 
zan para la correspondencia, las conducciones ó líneas marítimas 
con sus puntos de arranque y término, enlaces y escalas que 



EL CASTILLO DE AILLÓN 255 

verifican, y la organización del servicio de Correos en los princi- 
pales países. 

Conviene poner todos estos datos á disposición de las perso- 
nas que necesiten informes concretos sobre dicho servicio, y 
para ello nada mejor que las bibliotecas públicas. Tal es el pare- 
cer del Académico que suscribe, aunque lo somete al juicio más 
acertado de esta docta Corporación. 

Madrid, 26 de Junio de 1913. 

Ricardo Beltrán y Rózpide. 



V 

EL CASTILLO DE AILLÓN 

Aillón está situado en el extremo de la provincia de Segovia 
que linda con la de Soria. Pertenece al partido de Riaza y al 
obispado de Sigüenza. 

El recinto murado de la antigua villa de D. Alvaro de Luna, 
se extiende en un llano, entre el río Aguisejo y un cerro propie- 
dad de la casa de Montijo. 

Sobre éste había un castillo que, á juzgar por sus restos, debía 
ser bastante grande y ocupar toda la meseta. De la vieja forta- 
leza sólo se conserva un baluarte de piedra, situado en el escar- 
pado del cerro que mira al pueblo, un trozo de muralla hecha 
con dos muros de piedra rellenos de tierra, de 2,65 metros de 
grueso, y un murallón de tierra al otro lado, con esquina al O. 

Este paredón tiene unos 90 metros de largo, de 2 á 5 de 
espesor, y en algún sitio tal vez más. A poniente conserva una 
torre maciza cuadrada de lO m. de altura y 3 X 2,40 en la base, 
notándose vestigios de otras dos torres. 

En la cara N. de este murallón hay líneas paralelas de aguje- 
ros, con vigas empotradas perpendicularmente al muro, que nos 
hacen sujíoner se construyó apoyando en ellas dos tablones ver- 



2^6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

ticales y rellenando con tierra apisonada el espacio intermedio. 
Abonan esta hipótesis los moldes de la madera que se notan en 
los sitios menos deteriorados. 

Ignoramos si en un principio este muro estaría revestido de 
piedra. Hoy día no hemos visto la huella de los sillares. 

Examinando el verano pasado estas ruinas detenidamente, en- 
contramos incrustados en dicho paredón y en la muralla, así 
como esparcidos por tierras de los alrededores, abundantes tro- 
zos de cerámica bastante fina, negra, roja y amarilla, decorada 
con cenefas, grecas, circunferencias concéntricas y otros dibujos 
sencillos. 

Los trozos hallados en terrenos de labor, son de la misma clase 
que los encontrados en las murallas, y si bien suelen ser los pe- 
dazos más grandes, creemos que proceden de la tierra del casti- 
llo esparcida por ellos, para rellenar barrancos, enmendar las 
tierras ó aumentar el espesor de la capa de cultivo. 

Soria, Marzo 19 13. 

Pelayo Artigas. 



VI 

LA CERÁMICA CELTÍBERA DE AILLÓN (SEGOVIA) 

Ofrecen tal incertidumbre los conocimientos que poseemos so- 
bre la geografía de los primitivos pueblos españoles, que sólo con 
un estudio constante, y con los datos que vayan aportando los 
descubrimientos casuales ó intencionados, señalando en el mapa 
los lugares en que los restos de antiguas poblaciones nos descu- 
bran su paradero y cotejándolos cuidadosamente con los escritos 
de los geógrafos antiguos, podremos llegar á conocer la geogra- 
fía de los primitivos pueblos ibéricos, absolutamente indispensa- 
* 

ble para la explicación racional de la Historia. 

Otra razón abona el interés de los descubrimientos de cerámi- 
ca antigua, y es que la decoración de las vasijas puede darnos la 



LA CERÁMICA CELTIBERA DE ATLLÓN (sEGOVIA) 2 57 

clave de algunas de las costumbres de los pueblos que la fabrica- 
ron, de su indumentaria y tal \'ez de sus creencias, si es que pue- 
de aplicarse i^como algunos ya lo hacen) á los dibujos de la ce- 
rámica celtíbera la simbología religiosa, que Reinach, Cartailhac, 
lireuil y Dechelette aplican á las pinturas de las cavernas neolí- 

A\as, en cuyas figuras encuentran una manifestación del tntcniis- 

'10 peculiar de varios pueblos primitivos. 
He aquí las causas por las que, cuando mi compañero, el culto 

atedrático D. Pelayo Artigas, me habló de que en el castillo de 
Aillón {Sego\'ia), en cuyo pueblecito pasa algunas vacaciones, se 
encuentran enormes muros de tierra en los que con gran profu- 
sión se hallan restos de cerámica decorada de distinto color y 
aspecto, yo dediqué al asunto toda mi atención y me dispuse á 

•niitir á la Real Academia algunos de esos fragmentos, con nota 
detallada de su procedencia y demás datos pertinentes. 

Los que remito, dispuestos en tres cartones numerados, así 
como las fotografías y la nota explicativa que los acompaña, se 
deben á la diligencia del Sr. Artigas. 




TOMO LXIII 



17 



258 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA flLSTORIA 

El lugar de la procedencia son los muros del viejo castillo^ 
cuya situación fija la nota adjunta y cuya disposición indican las 
fotografías. La tierra de estos muros, que parecen no haber es- 
tado revestidos por todos lados de piedra, y la tierra de los lu- 
gares vecinos al castillo se encuentra llena de restos de cerámi- 
ca como los que envío, restos más ó menos grandes y más ó 
menos pintados, pero siempre de las mismas clases de barro y 
con los mismos motivos de decoración. 

El cartón núm. I contiene unos barros negros (núms. 2, 3, 5 
y 7) que juzgo celtíberos por las analogías que tienen con otros 
vasos de Numancia, por lo bien moldeados que están (á torno), 
y por la decoración que ostenta el núm. 2; todos me parecen de 
la cerámica que siguió inmediatamente á la del período neolítico 
mismo. El núm. 6 es barro más basto, de factura más desigual, 
y muy bien pudiera ser del período neolítico mismo. Los núme- 
ros I y 4 parecen barros amarillentos, ligeramente rojizos, como 
lo son la generalidad de los celtíberos y con el usual adorno de 
rayas negras; su obscuridad aparente pueden deberla á la acción 
del fuego ó á las condiciones del terreno en que yacían. 

El cartón núm. 2 contiene barros que me parecen ibéricos, sin 
género de duda, y este parecer es también el de los ilustrados 
señores de la Comisión de excavaciones de Numancia, D. }^Iaria- 
no Granados y D. Santiago Gómez Santacruz, cuyo importante 
juicio me acompaña en toda esta clasificación. El motivo de ador- 
no son los círculos concéntricos, ya completos (núm. 7), ya par- 
tidos por un diámetro (núm. 2), ó unidos los semicírculos en for- 
ma de vS (núm. 5) y las rayas negras más ó menos gruesas, guar- 
dando relación con la forma del vaso (núms. 3, 4, 8 y lo). 

El cartón núm. 3 contiene barros que indudablemente son 
celtíberos, como los núms. I, 2, 3 y 4; otros dudosos, como el 
5) 7 y 9) y otros de época diferente, como el 6 y el 8, que 
creo árabes, por semejanza con otros barros árabes que he \-isto 
procedentes de Medina- Zahara y de San Esteban de Gormaz^ 
por la diferencia entre este barro y los anteriores y por la deco- 
ración rojiza, diferente de las rayas negras de la cerámica celtí- 
bera. El núm. 10 me parece una pieza recortada igual a otras 



LA CERÁMICA CELTÍBERA DE AILLÓN (sEGOVIA) 259 




i 

Restos del castillo de Aillón (Segovia). 



200 BOLETÍN DE LA REA!, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

muchas halladas en Numancia, cuyo uso es desconocido, se- 
gún creo. 

Dos particularidades he encontrado en el hallazgo arqueológi- 
co del Sr. Artigas que conviene hacer notar: una es la ausencia 
de cerámica romana de tierra sigillata^ vulgarmente barro sa- 
guntino; la otra, la falta de las representaciones y estilizaciones 
del caballo, pájaro y pez, tan repetidas en la cerámica numanti- 
na de barro amarillento-rojizo. 

La primera circunstancia pudiera dar á entender que la pobla- 
ción celtíbera que debió radicar en Aillón , no fué aprovechada 
por los romanos, sino que tal vez fué alguno de los lugares fuer- 
tes que los Pretores desalojaron con violencia y arrasaron des- 
pués, episodios de que está llena la historia de los primeros con- 
quistadores romanos; y me robustece en esta opinión lo que he 
leído en Plinio, Estrabón y Ptolomeo, y aun en el P. Flórez 
(tomo v, pág. 378), la relación de pueblos de los arevacos ( en 
cuyo territorio estaba enclavada Aillón), pertenecientes al con- 
vento Cluniense, y no he encontrado ninguno que por su situa- 
ción ni por relación alguna pueda referirse á aquel lugar. 

La segunda particularidad, quizá me lleve más lejos de donde 
me propongo ir; pero parece que viene á robustecer el juicio de 
los que en las estilizaciones y representaciones de animales encuen- 
tran simbolismos religiosos, quizá totcniícos. La multiplicidad de 
sivástícas y representaciones zoolátricas (?), en los vasos numan- 
tinos y no en todos los otros celtíberos, vasos, por otra parte, de- 
m.asiado delgados, muchos de ellos para dedicarlos á usos comu- 
nes; ios cromlechs más ó menos regulares del pie de la colina en 
que se halla Numancia, y cuyo destino parece haber sido el de 
lugares de oración; la multitud de idolillos y objetos votivos halla- 
dos en los escombros; los muchos objetos de uso desconocido 
hasta ahora, y cuya finalidad pudiera ser religiosa por su falta de 
deterioro y otras razones; la importancia que dan á Numancia los 
geógrafos antiguos, como los tres citados, y además Pomponio 
Mela (libro 11, cap. vi ), importancia que no parece corresponder 
á la pobreza de las ruinas de Numancia romana, si bien pudiera 
influir en ello el recuerdo de su heroísmo anterior, todo ello da 



ANTIGÜEDADES DE AILLÓN (sEGOVIA) 201 

pábulo a la hipótesis de que Xumancia fuese un gran centro reli- 
gioso de la antigüedad á la vez que un centro político y un lugar 
estratégico, y que si en los escritores antiguos no se dice nada 
de ellos es porque, deslumhrados por la grandiosidad de su sa- 
crificio, omitieron las demás circunstancias que palidecieron al 
lado de la primera; quizá la Xumancia valiente anuló la Numan- 
cia religiosa... 

Pero yo no me atrevo por ahora a sentar hipótesis tan avan- 
zadas, y menos en este Informe, de finalidad tan distinta. Lo que 
sí me parece que se puede suponer en \ásta de los barros que 
en\'ío y de la abundancia de los mismos en el lugar de referen- 
cia, es que en Aillón existió un importante centro celtíbero, y 
que ese centro de población no fué aprovechado por los romanos. 

Soria, 25 de Marzo de 1913. 

José Lafuente, 

Correspondiente. 



VII 

ANTIGÜEDADES DE AILLÓN (SEGOVIA) 

Nuestro Correspondiente en Soria y Catedrático de Historia 
en aquel Instituto, D. José Lafuente, dando muestras de plausible 
celo, ha enviado á la Academia noticias y testimonios auténticos 
de dos géneros de antigüedades de Aillón, en la .provincia de Se- 
govia, que le fueron comunicados por su compañero el Catedrá- 
tico del Instituto de esta ciudad, D. Pelayo Artigas. Y encargado 
por la Academia el que suscribe de informarla acerca de estos 
particulares, le cumple decir lo siguiente: 

Las muestras de cerámica enviadas por el Sr. Lafuente, y á que 
refiere la nota con que el mismo las acompaña é ilustra, nos 
dan á conocer la existencia en tal punto de productos de esa 
manufactura ibérica, en un todo igual á la de X'umancia, y como 
en ella acontece, de dos clases distintas: una negra, ordinaria, y 



202 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



otra roja y fina, con ornamentación pintada de color negro, cu- 
yos motivos consisten en simples rayas horizontales y en semi- 
círculos concéntricos, motivos que caracterizan la última época 
de ese sistema decorativo ibérico y que, como se ha patentizado 
en varios puntos, incluso en Numancia, son los que sobrevivie- 
ron después de la conqnista romana en la cerámica indígena. 

De lo cual se infiere que el valor de esos restos es simplemen- 
te el de documentos probatorios de la persistenciu de esa manu- 
factura ibérica en un sitio donde convendría comprobar con nue- 
vos hallazgos si en efecto existió, como es verosímil, una ciudad 
ante-romana, cuya situación en lo alto de un cerro inmediato á 
un río, el Aguisejo, abona tal hipótesis. 

En cuanto á la fortaleza subsistente, bien que arruinada, en lo 
alto de dicho cerro, y de que da cuenta la nota del Sr. Artigas, á 
juzgar por ella y por las fotografías, sin el complemento bien ne- 
cesario de un trazado de la planta de la fortaleza, entendemos que 
se trata de una construcción militar de la Edad Media, y que la 
parte más extensa y principal de su fábrica, de tierra apisonada, 
con torres cuadradas, debe ser de origen árabe. 

Mas sin datos más exactos y completos, y mientras no se haga 
un estudio comparativo, que es por cierto muy necesario de esta 
clase de construcciones, no es posible formar juicio definitivo. 
Debe, pues, aceptarse lo comunicado por el Sr. Artigas, como 
un dato para ese interesante estudio. 

Madrid, 26 de Junio de 1913. 

José Ramón Mélida. 



SEBASTIÁM DE BELALCÁZAR 



263 



VIII 

SEBASTIÁN DE BELALCÁZAR (i) 
" AdcLiniado de Popaydn y fiuidador de Quito. 

Sus servicios y los de su descendencia. 

Los servicios de este célebre y meritísimo capitán, uno de los 
]-)rimeros conquistadores en el Nuevo Continente, fueron alega- 
dos por un biznieto suyo hacia el año 1626, al solicitar para sí 
el nombramiento de Adelantado de la provincia de Popayán, y 
S.OOO pesos de renta, por dos vidas, en indios de la provincia de 
de Quito. 

Suscribe este documento, sin puntualizar el año y lugar de la 
impresión, el lincenciado Duarte, á instancia del interesado don 
Francisco Aventura de Belalcázar. 

Ciertamente, su contenido ofrece la novedad de hallarse ex- 
puesto, en forma relacionada, cuanto en su crónica dejó escrito 
Antonio Herrera; se probó en informaciones, consta en varios 
Títulos y demás documentos, que originales, se conservan en 
varios archii'os y bibliotecas, su mayoría en los Archivos gene- 
rales de Indias y Simancas. 

Tan curioso y rarísimo ejemplar, su texto dice así: 

«Servicios de Sebastián de Belalcázar, bisabuelo 
del suplicante. 

Parece por las informaciones hechas de oficio, y á su pedi- 
miento en la ciudad de Popayán, y en la Audiencia de Quito, 
haber sido Sebastián de Belalcázar, bisabuelo del suplicante, de 



(i) En la \A'¿. cvi del tomo n/^ 10, iii de Documentos legislativos, 
<l¡ce en su juicio crítico expositivo «Benalcázar». 



264 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

los primeros que pasaron á las Indias á sus conquistas, y que se 
halló en las de la isla Española, provincias de Nicaragua y Gua- 
temala, Tierrafirme y el Pirú. 

Parece por las corónicas, que por mandado de su Magostad 
imprimió Antonio Plerrcra el año de 1615 (l;, principales del 
ejército que tuvo D. Francisco Pizarro quando entró en la con- 
quista del Pirú, y en la orden que dió para la vatalla del Inga en 
Caxamorca le nombró Capitán de Cavallos, y mandó acometiese 
al ejército contrario, en que se mostró aventajado, y resulta 
desta batalla la prisión del Inga: y assí en la repartición de los 
despojos entró con su gente detrás de los hermanos del Capitán 
general. 

Parece, como don Francisco Pizarro embió por Embajador al 
Capitán Sebastián de Belalcázar, passada la batalla referida, a la 
provincia de San Miguel, puesto en aquel tiempo de mayor con- 
fianza y cuidado (2), y á donde acudían de todas partes gentes á 
la conquista, para que por su mano embiasse los socorros donde 
viesse convenir: y dize, que por ser Sebastián de Belalcázar de 
maduro consejo y constante en todas las materias le dava aquel 
puesto. 

Parece, que por riquisición del cabildo de la ciudad de San 
Miguel, y orden de don Francisco Pizarro, se previno el capitán 
Sebastián de Belalcázar (3) para entrar en la conquista de las 
provincias del Quito, gastando en ello quanta hazienda tema, y 
abreviando por más servicios de su ^Magestad, y grandes incon- 
venientes, salió de la dicha provincia con 150 soldados abasteci- 
dos de lo necesario, y passando innumerables trabajos por los 
despachados hasta las provincias de los Canaris, los cuales traja 
á la obediencia de su Magestad, y su servicio, sin ninguna vio- 
lencia. 

Consta cómo el capitán Belalcázar venció la batalla de Teo- 



(1) Consta del cap. 11 y iii de la década 5.^ del libro 2 y 3 de los fo- 
lios 65 y 69. 

(2) Por el cap. 5, dicha década, fol. 75. 

(3) Consta del libro 4.° de la dicha década, fol. 127. 



SEBASTIÁN DE BELALCÁZAR 265 

caxas, grande y peligrosa por su innumerable multitud de 
Indios (l). 

Parece cómo Sebastián de Belalcázar venció el ejército de 
íruminali, y haziendo particulares servicios en esta ocasión á su 
Magestad, ganó á Ríobamba y la pobló, y puso debaxo de la obe- 
diencia Real (2). 

Parece cómo después de innumerables trabajos y de aver 
allanado todas las provincias de los Pruaes, Ríobamba, Latarun- 
ga y las demás, desde San iMiguel de los Llanos hasta Quito, en- 
tró en él y él ganó, haziendo particularísimos servicios á su Ma- 
gestad, venciendo diversas veces los ejércitos de los contrarios, 
hasta poner todo el distrito de aquel Reyno en la obediencia de 
su ?^Iagestad. 

V en su servicio hizo fundación de la ciudad de Quito (3) y la 
dió el nombre de San Francisco, con que ha prevalecido hasta 
oy con tan grande población y aumentos de haziendas y Chris- 
tiandad. 

Parece aver descubierto por sus capitanes Sebastián de Belal- 
cázar las provincias de la Canela (4) y cómo alió toda la tierra, 
volviendo á vencer innumerable multitud de Indios, hasta que la 
asseguró y lo descubierto conquistado y poblado (5). 

Parece aver ydo el capitán Sebastián de Belalcázar desde la 
ciudad de Quito por la costa del mar del Sur á descubrir conve- 
niente puerto para los socorros y comunicación de las dichas 
provincias (6), en cuya ocasión fundó la ciudad de Guayaquil, 
cuyo puerto y ella han prevalecido hasta oy, con grandes aumen- 
tos de la hazienda de su Magestad. Consta de esta población y 
de cómo Sebastián de Belalcázar puso en ella justicia y Regi- 
miento y demás cosas necesarias. 

Parece cómo aviendo proveído el capitán Belalcázar las nue- 



(1) En el libro 4, década referida, fol. 129. 

(2) Por el cap. 12 del libro 4, dicha década. 

(3) En el libro 6, cap. 5, de decada dicha. 

Í4) Consta esto del cap. 6 dicho libro y década. 

(5) Inclúyese parte de esto en el cap. 14, dicha década. 

(6) En la década referida, libro 7, cap. 5. 



266 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



vas ciudades de Quito y Guayaquil, y puesto los presidios nece- 
sarios en lo conquistado, se partió para las provincias de Pasto 
y Popayán con trescientos hombres é innumerable cantidad de 
indios, todos sustentados á su costa, y comenzó la dicha con- 
quista (l) desde la provincia de Otábalo, que allanó y puso en 
servicio de su Magestad, y prosiguiendo su descubrimiento tardó 
en él muchos meses, aviendo peleado casi todos los días, y pa- 
deciendo grandes trabajos llegó á ellas y conquistó y pobló las 
provincias de Xamundi, la de los Timbas, las de los Guales, las 
de Malbaca, las de Polindara, Palace, Timbix y Colosa, Patria, 
Almaguer y Pasto (2). 

Parece cómo Sebastián de Belalcázar fundó las ciudades de 
Popayan y Cali, y la villa de Timana, y la ciudad de Arma y 
Anferma Neyva, y la Plata, y todas prevalecen en el servicio de 
su Magestad, con grandísimos aprovechamientos en su Real ha- 
zienda y grandes trabajos y gastos del dicho Capitán Belalcázar. 

Parece cómo prosiguió Sebastiánn de Belalcázar en su con- 
quista hasta las provincias de Tocayma (3), en el nuevo Reyno 
de Granada, á donde impensadamente encontró con Gonzalo Xi- 
ménez de Quesada, que yva descubriendo y conquistando por 
aquella parte y escusando el del servicio de su Magestad, que 
era fuerza resultasse de ponerse en competencias los unos con 
los otros, se determinó ocurrir á su Magestad por la declaració 
y poderes: y dexando en orden sus gentes y lo que convenía 
serv^icio de su Magestad, se embarcó el dicho Sebastián de Belal 
cázar para estos Reynos. 

Y por las informaciones de oficio, parece, aver servido el di 
cho Sebastián de Belalcázar á su Magestad con cien mil pesos d 
buen oro (4). 

Parece que su Magestad se dió por servido del dicho capitá 
Sebastián de Belalcázar (5), y assí le mandó volver á las dicha 



(1) Consta por el libro 10, cap. 13, década dicha. 

(2) Por el cap. 16 de la década 6, del libro 3 y 7. 

(3) Consta del cap. 5 dicha década, libro 6. 

(4) Consta de la información de Quito. 

(5) Según el Título. 



SEBASTIÁN DE BELARCÁZAR 267 

provincias y le dió título de Gobernador y Capitán General dellas 
por toda su vida. 

Parece que \'uelto á ellas, su ]Magestad el Emperador nuestro 
Señor Carlos le hizo merced del título de Mariscal. 

Parece que aviéndose tomado por su Magestad cierto assiento 
con el dicho Mariscal y capitulándole, su Magestad dió al dicho 
Sebastián de Belalcázar título de Adelantado de las dichas pro- 
vincias. 

Dize el supHcante que no se cumplió ni ha cumplido de parte 
de su ^lagestad (l) con lo capitulado y assentado, y que el Ade- 
lantado, su bisabuelo, cumplió en todo y por todo con ello, gas- 
tando en su execución más de medio millón, y alega por noto- 
riedad lo proveydo contra lo capitulado. 

Parece que hallándose el Adelantado Belalcázar en su gober- 
nación (2), por la noticia que de su lealtad tuvo Vaca de Castro, 
aportó al puerto de la Buenaventura de la dicha gobernación, á 
donde el Adelantado acudió á todo lo que le ordenó y previno 
lo necesario para el viaje del dicho Vaca de Castro, juntando 
ejército á su costa para el amparo y seguridad en la persona de 
dicho Presidente; el qual por la satisfacción que tenía de la leal- 
tad y valor del dicho Adelantado le hizo notorias sus comisiones 
y pidió ayuda para su ejecución, y por orden del dicho Adelan- 
tado íué obedecido en quanto tocava su jurisdicción, y passó á 
la de Quito con exército acompañándole, hasta que le mandó 
bolver por averse asegurado de los del Pirú. 

Parece que el Adelantado, en oposición de todos los vezinos 
y moradores de las provincias, hizo recibir en ellas las nuevas 
leyes que su Magestad mandó guardar, y con gran destreza y 
cuidado del servicio de su Magestad, compuso á los vezinos y 
moradores, de que su Magestad se dió por servido, y ordenó al 
dicho Adelantado lo que avía de hacer. 

Parece que el Adelantado allanó y conquistó las provincias de 



\i) Consta de la capitulacicjn. 

(2) Por el cap. lo, decáela, lib. lo y 12. 



268 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Garrapa (l), indios belicosísimos, y que sustentaron la guerra 
contra él mucho tiempo. 

Consta cómo acudió el Adelantado (2) con grandes socorros 
á Basco Núñez Vela, Virrey del Pirú. 

Parece cómo aviendo escrito al Adelantado Gonzalo Pizarro ('3) 
para que matasse al Virrey, con grandes encarecimientos y pro- 
mesas, el dicho Adelantado, como tan leal servidor de su ]\ía- 
gestad, y de los que en su Real nombre tenían su gobierno, le 
embió el mensagero y la carta, y el Virrey le mandó ahorcar 
por haber ydo á solicitar aquella trayción, haciendo grande esti- 
mación de este servicio del Adelantado, por ser en tiempo para 
él y sus factores de tan poco poder, y en que avía muy pocos 
leales. 

Parece cómo el Adelantado vino con su exército á juntarse 
con el Virrey para resistir las fuerzas de los tiranos desleales de 
aquel Reyno, de que hizo el Virrey particular estimación, si- 
guiendo los pareceres del Adelantado, que ofreció serville hasta 
morir y los suyos en el servicio de su Magestad (4). 

Parece cómo el Adelantado se halló en la batalla que el \"irrey 
Basco Núñez Vela dió á Gonzalo Pizarro, que andava de deser- 
vicio de su Magestad; al qual, el dicho Virrey, dió inmediato lu- 
gar cerca de su persona. 

Y consta (5), cómo animosamente reduxo el Adelantado á la 
gente del Virrey á la batalla, que rehusaba medrosamente por 
las ventajas del exército de los rébeldes; aconsejando siempre 
al Virrey, como tan gran soldado y prudente capitán, lo que 
convenía, que á seguillo, no tuviera aquella batalla tan infeliz 
suceso. 

Y parece cómo mal herido por muchas partes por mano de 
los tiranos, fué preso el Adelantado, y por avelle visto pelear 



(1) Del cap. 14, lib. 9, década 7.^ 

(2) Del cap. 14, lib. 9, decada 7.^ 

(3) En el cap. 8.°, década 7.^. lib. 10. 

(4) Cap. 10, década 7.^ 

(5) Cap. II. 



SEBASTIÁN DE BELALCÁZAR 269 

los contrarios tan valiente y aventajadamente, le defendieron de 
la mayor parte que le quería matar, pidiendo su vida al tirano; 
que aviéndosela concedido y sanado de las heridas, con la gente 
que avía quedado de los su3'OS, se libró de la mano de los con- 
trarios y se fué á las provincias de Popayán, que gobernaba, 
donde asistió haziendo portentosos servicios á su iMagestad al- 
gunos años. 

Parece cómo fué llamado el Adedelantado por el doctor Gas- 
ea V fué en guarda de su persona con su exército de más de tres- 
cientos hombres hasta que los Andoyagos, siendo de los pri- 
meros que acudieron á su obediencia y a3^uda, y assí le honró 
mucho el doctor Gasea, y anduvo en el ejército como uno de los 
más principales servidores de su IMagestad, y de quien se hizo 
confianza en la orden del exército contra los tiranos, y en estas 
ocasiones con gran trabajo de su persona se hicieron particula- 
res confianzas della, por su gran lealtad y experiencia militar en 
aquellas partes, y continuando lo referido quando se dió la ba- 
talla al tirano, llegó á su orden y arbitrio la cavallería en que 
mostró la estimación y satisfacción que de su persona tenía, y 
hasta que fueron vencidos y muertos siguió al dicho doctor Gasea, 
presidiendo en todos sus consejos por importante valiente pláti- 
ca, desapasionado celo del servicio de su Magestad y bién pú- 
blico, asistiendo siempre al dicho doctor Gasea, hasta que le vió 
en pacífica posesión y executadas sus comisiones y quieto el Pirü 
obedeciendo á su Magestad; y abiéndose agradecido en su Real 
nombre los servicios que en aquella ocasión avía hecho, y . dán- 
dole licencia para volver á su gobierno, se volvió á ella. 

Parece aver estado en el servicio de su Magestad hasta su 
muerte, sin que jamás fuese notada cosa alguna que se desir- 
viessc. 

Servicios de Don Francisco de Belalcázar, 
abuelo del suplicante. 

Ki (.'c'ipitán Don I'^rancisco de Belalcázar, abuelo paterno del 
suplicante, fué el servidor y concjuistador de las provincias de los 



270 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Paezes y Bijaos, y Zuribios, en que ocupo muchos soldados que 
llevó á su costa y gastó grande cantidad de pesos. 

Hallóse con el dicho Adelantado su padre, sirviendo á su Ma- 
gestad en la conquista del Pirú y batallas de Añaquito, donde 
fué preso por los tiranos, y libre de ellos, sirvió en muchas im- 
portantes ocasiones, hasta que murió. 

Servicio de Don Sebastián de Belalcázar, 
padre del suplicante. 

Don Sebastián de Belalcázar, padre del suplicante, hijo de don 
Francisco de Belalcázar y nieto del Adelantado, entró en la pro- 
vincia de los Paezes, Zuribios y Bijaos, con campo formado á su 
costa á pacificallos, poblalios y ponellos debajo de la obediencia 
de su Magestad, que avía mucho tiempo que andavan fuera della 
haziendo grandes daños; los quales remedió y puso en toda obe- 
diencia las dichas Provincias, que prevalecieron hasta su muerte. 

Parece aver sido el que fundó la ciudad de la nueva Segovia; 
y á costa dél, por las informaciones, aver hallado otras ocasiones 
en que se ha servido á su Magestad cantidad de intereses oficios 
en sus reales rentas. Y demás de lo referido, consta aver tenido 
de justicia, de que dió siempre muy buena cuenta. 

Servicios de Don Felipe Herrera, tío del suplicante. 

Don Felipe de Herrera, hermano del dicho Don Sebastián de 
Belalcázar y tío del suplicante, cuyo heredero es, por haber muer- 
to sin hijos, sirvió á su Magestad desde que tuvo uso de razón, y 
se halló en la ciudad de Quito quando su última rebelión, sobre 
el asiento de las Alcabalas, y conservándose en la lealtad de sus 
pasados, se mostró en esta ocasión tanto, que, luego supo la cons- 
piración que estaba hecha, fué el primero que la manifestó, y dió 
aviso al Presidente y Oydores de aquella Real Audiencia que por 
su Magestad gobernaban, y se puso declaradamente en la defen- 
sa de las casas reales y del Presidente y Oydores que en ellas 
assistían, y con notable riesgo de su persona, con otros defendió 



SEBASTIÁN DE BELALCÁZAR 27 I 

la parte de su Magestad, hasta que fueron castigados los culpa- 
bles, y quieta la tierra, y todo en servicio de su Magestad. 

Parece averse hallado á la pacificación del último alzamiento 
que los indios Paezes y Bijaos, y los demás de aquellas provincias hi- 
cieron, y que lle\ ó á su costa muchos soldados y asistió con ellos 
hasta que los dejó de todo punto en la obediencia de su Mages- 
tad, y de que los oficios y comisiones que tuvo dió buena cuenta. 

Parece, por las dichas informac-ones, no aver sido casado ni te- 
nido hijos, ni aver otro heredero, ni sucesor lexítimo de los dichos 
don Sebastián de Belalcázar, don Francisco y el Adelantado, sino 
el suplicante. 

Servicios de Lope de Vega Portocarrero, 
abuelo materno del suplicante. 

Don P^rancisco, que oy pretende, por la parte materna es hijo 
de doña María Magdalena de Vega y Aragón, y nieto de don 
Lope de Vega Portocarrero, Presidente, Gobernador y Capitán 
general que fué de la Audiencia de Santo Domingo y de aque- 
llas provincias, cuyos servicios los alega el suplicante por noti- 
cias, y que constan al Consejo. Ay el tanto que Su Majestad le 
dió de Presidente, residiendo en él, el que avía dado de Gober- 
nador y Capitán general. 

Servicios de D. Francisco de Belalcázar, que pretende. 

P21 suplicante, D. Francisco de Belalcázar, que pide se le haga 
merced, fué por orden del gobernador de aquellas provincias á 
las de Azuruambo (l), llevando á su costa veinticinco soldados 
arcabuceros, que con ellos y su persona acudió á la pacificación 
de aquellas provincias, sirviendo á su majestad en ella con mu- 
cha puntualidad y graves gastos. 

Parece que el año seiscientos veinte y uno, Juan Meléndez 
Márquez, gobernador y Capitán general de Popayán, por la pun- 
tualidad con que había servido en la ocasión referida, le dió títu- 



(i) Consta (Je la certificación ríe la ciudad de Caiote. 



272 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

lo de maestre de Campo de la gente de guerra (l) que en aque- 
lla Provincia hizo, y embió el dicho año á las Provincias de Páez 
para la reducción de algunas parcialidades que andavan fuera del 
ser\'icio de su Magestad; y en esta ocasión llevó el suplicante á 
su costa, quarenta soldados, consiguiendo con la gente una y 
otra el ñn á que fué embiado con gran satisfacción del dicho go- 
bernador y gastos de la hacienda del suplicante y trabajo de su 
persona. 

Certifican las ciudades de Popayán, Calibuga, Cartago, Anser- 
ma, Almaguer, Pasto y la nueva vSegovia (2), en lo que se refiere 
lo mucho que el suplicante y sus pasados han servido á su Ma- 
jestad, y como el suplicante tiene dos hermanas y un hermano, 
y madre á quien sustentar y remediar, y no tener en remunera- 
ción de todos los servicios recibidos más que quinientos pesos 
de renta. Certifícalo el Obispo de Popayán y el gobernador de 
aquella Provincia, y consta de informaciones á su pedimento y 
de oficio, y ay parecer de la Audiencia de Quito, en cuyo dis- 
trito cae la gobernación de Popayán. 

Pide se le haga merced de dalle título de Adelantado de la di- 
cha provincia de Popayán, pues teniéndole su bisabuelo por dos 
vidas, según lo capitulado, sólo gozó del por la suya, y asimismo 
pide se le haga merced de ocho mil pesos de renta por dos vidas 
en Indios en la provincia de Quito, con prelación á otras quales- 
quier mercedes que estubieren hechas y que hasta el cumpli- 
miento desta no se puedan hazer á otro, y de un gobierno ó Co- 
rregimiento de los vacos ó que vacaren, para que continúe el 
servicio de su Majestad, que en ello recibirá merced. =L.''° Duar- 
te navarro. =firma autógrafa.» 

Como aclaración y complemento de los servicios expuestos 
por el licenciado Duarte en nombre del biznieto del Adelanta- 
do, deben leerse los siguientes documentos, cuyas copias fueron 
cotejadas en el Archiv^o de Simancas por el que fué Académico 



(1) Consta del título que el gobernador le dió y de las informaciones 
y certificaciones que sobre esto hay. 

(2) Consta de las certificaciones, informaciones y pareceres. 



SEBASTIÁN CE BELALCÁZAR 273 

Sr. Muñoz y se conservan en la Biblioteca de la Real Academia 
de la Historia: 

1° Carta al Rey, del Adelantado Belalcázar, de 20 de Sep- 
tiembre de 1542, sobre lo que había ocurrido después de la 
muerte del Marqués Francisco Pizarro entre Vaca de Castro y 
Diego de Almagro y los disturbios á que dieron lugar sus bandos 
y parcialidades. Tomo 83. C. M., páginas 34 á 39, ambas inclu- 
sives. Compulsada la copia con la carta original en Simancas á 22 
de Enero de I/S2 por el Sr. Muñoz. 

2° Exposición á S. M. de don Sebastián de Bela'cázar, fecha 
20 de Diciembre de 1544, dando noticia de varios sucesos de las 
provincias de Quito. Tomo 83. C. M., páginas 1/2 á 179. 

3. ** Noticia de la conquista por Sebastián de Belalcázar en el 
Perú y sus diferencias con don Pedro de Albarado. lomo 80. 
C. M.; y 

4. ° Carta de Belalcázar á S. M., dándole cuenta de las sedi- 
ciones del Perú fecha 5 de Septiembre de 1 546. Tomo 84. C. M. 

En ellas se comprueba además que el verdadero apellido del 
Adelantado en Popayán, fundador de la ciudad de Quito, era 
Belalcízar, y no Benalcázar, como equivocadamente en algunos 
textos suele leerse. 

Madrid, 10 de Agosto de 191 3. 

José Gómez Centurión, 

Correspondiente. 



IX 

INSCRIPCIONES ROMANAS DE EL VISO Y ALCARACEJOS, 
EN LA PROVINCIA DE CÓRDOBA 

La carretera general de Madrid que desde Almadén, la anti- 
gua Sis'apo, cruzando Sierra Morena se dirige á Córdoba, invier- 
te 36 kilómetros para llegar al Viso de los Pedroches, y 1 1 más 
á Alcaracejos. De estas dos villas no conoció Ilübner ni nadie, 
ijue yo sepa, hasta el presente año, inscripciones romanas. 

TOMO LXIII. 18 



274 



BOLETÍN DE I-A REAL ACADEMIA DE I,A HISTORIA 



El Viso. 

Parecida por su figura y grandes dimensiones á la de Alma- 
dén (l), que publiqué en el tomo lvi del Boletín, páginas 527 y 
528, es la granítica estela que se ba descubierto, no ha mucho,, 
en la villa de El Viso de los Pedroches, partido judicial de Hino- 
josa del Duque, al derribar la casa núm. 9 de la Callejuela del 
Barrio, propiedad de D. Miguel Oyero. Adquirida por D. An- 
gel Delgado, nuestro sabio Correspondiente en Belalcázar, ha l e- 
nido finalmente á Madrid, regalada por su generoso dueño á la 
Academia, en cuyo patio interior acaba de instalarse, proporcio- 
nándome la ventaja de examinar cómodamente el texto original 
y sacar la adjunta fotografía. 

Mide 1,68 m. X 0,51 X 0,21; y pesa 480 kgrmos. Serviría de 
grada ó peldaño á cierto edificio, porque varias letras están gas- 
tadas por el pisoteo y deteriorada casi toda la superficie. 

T-PAPERIVS» 
N I G E R • Q V 1 R 1 
N A • A N • F. X l X • 
C A L P V R N I A • 
5 A N D R A N A • 

Q V I R I N A • // • 

T 

XV - DI • SISAPON 
ESES • H • S- V S-T • I.- . 

T{iíus) Paperiiis Niger Quirma an(no7-iim) LXIX, Calpurnia Andi-ana 
Quirina an[noruni) XV d{ienmi) XT, Sisaponeses h{ic) s{iint). Viobis) s{it) 
i{erra) l{evis). 

Tito PaperioNíger de la tribu Quirina, de edad de 69 años y Calpurnia 
Andrana Quirina, de edad de 15 años y 11 días, naturales de Sisapo, aquí 
yacen. Séaos la tierra ligera, 

Papefius es forma arcaica de Papirius y usada en tiempo de la 
República (Corpus inscriptionum ¡atínarum, vol. i, 1554 y 15 55)^ 
que denota la antigüedad de esta inscripción (2). Dos de Ilurco 

(1) Mide 1,85 m. de alto por 0,55 de ancho y 0,25 de grueso. En ella 
se lee: Fabia Fabiilla JM{arci) fíilid) anijionini) XXV h{ic) sí^/fa) £{sí). 
S{¿¿) i{ib¿) i{erra) l{evis). 

{2) Así hemos visto (Boletín lxi, i 36, 139) Teítus y Teiia, anormales 
de Titiiis y Tiiia. 




LÁPIDA. ROMANA DE EL VISO DE LOS PEDROCHES 



276 BOLETIN DE T.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

(2.062, 2.067), <J Pinos Puente, no lejos de Granada, nombran á 
un 'I'ito Papi'rio Severo y á un Nigelo, hijo de Urcéstar. P^n 
Epora, ó Montoro (2.160), salen el flamen Lucio Calpurnio, su 
hija P^ulcinia Attunna y su liberta Calpurnia Pulinna, sepultados 
bajo una misma estela. 

La edad de quince años y once días, que tuvo al fallecer en El 
Viso nuestra Calpurnia Andrana, induce á creer que fuese hija 
del anciano Tito Paperio Níger. No rara vez el nombre de las 
hijas es diverso del paterno, como lo muestra la sobredicha lá- 
pida de Montoro. Hübner hizo notar que los sobrenombres 
Attunna y Pulinna no son romanos, sino ibéricos ó túrdulos, 
como lo es Andrana. 

El nombre geográfico en la presente estela de El X'^iso está 
lastimosamente picado y desfigurado. Lo he restablecido, valién- 
dome de las sinuosidades que se destacan en las oquedades del 
relieve del calco. No cabe pensar en Epora ni en Sacilí ó Alco- 
rrucén, afiliadas á la tribu Galena. De Sisapo no se conocía 
hasta ahora la tribu, que, por lo visto, parece fué la Quirina, de 
la que tomó Calpurnia su cognombre segundo. 

Muy frecuentada debió de ser la ruta comercial que unía la 
estación de Almadén, pasando por El Viso y Alcaracejos á Cór- 
doba, donde era ya navegable el Guadalquivir. Otra vía iba des- 
de Almadén directamente á Castillo (Cazlona, cerca de Linares), 
desde cuyo punto el inagotable cinabrio se trasladaba por tierra 
á Cartagena. Una inscripción castulonense {3.270) hace constar 
la reparación de esta vía, que llevó á cabo Quinto Torio Culeón, 
procurador imperial de la Bética: viani qiiae per CastiLl{onensem) 
saltuni Sisaponem ducit^ adsíduis inibribns corriiptam^ munivlt. 

Alcaracejos. 

Mirando la hoja topográfica del Instituto geográfico y estadís- 
tico, que lleva el núm. 858 y se intitula El Viso, al momento se 
ven los trechos de la carretera general y del ferrocarril que ba- 
jan de Norte á vSur, y midiendo II kilómetros, enlazan aquella 
villa con la de Alcaracejos, aldea que fué de Torremilano, hoy 



INSCRIPCIONES ROMANAS DE EL VISO Y ALCA RACE JOS 277 

I )os Torres, y fronteriza por el Oriente de V^illanueva del Du- 
t[iie. En \"illanueva están por dicha hoja marcadas varias minas 
hulleras, cuya central es la del Soldado, que antiguamente se 
llamó Triunfo, según me lo notificó D. Angel Delgado (l). El 
cual, asimismo, advierte que en la precitada hoja hay un defecto 
grave íi omisión, y es que en dicha hoja, dentro del término de 
Alcaracejos, no se notan las minas de plomo argentífero, deno- 
minadas Demetrio, Tres Naciones, Terreras, etc., explotadas ac- 
tualmente por la Sociedad Anglo-Vasca de Córdoba y cercanas 
a la carretera general que baja de El Viso. 

En un pozo seco de la mina Terreras un galápago de plomo 
encontró no ha mucho, cuya notable inscripción del primer 
;glo debe agregarse á las ocho del mismo género, grabadas en 
lingotes del mismo metal, y resenadas por Hübner (6.227, 1-8). 
Su figura es la de una artesa volcada, y su peso 56,750 kilogra- 
mos ó 175 libras romanas (2), á razón de casi 325 gramos la libra. 
I le aquí su figura y dimensiones: 

D C 




1^ A 



(i) Carta del 28 de Julio. 

Í2) Véanse los tomos del Boletín xliv, pág. 253;, lii 561; liv, 485. 



278 BOLETÍM DE LA REAL ACADEMIA' DE LA HISTORIA 

AB 515 milímetros; BC rT5; CI) 50; Df*. 440; P:F 130; FA 
T 50. Sobre la cara superior está el epígrafe de relieve represen- 
tado por la adjunta fotografía. 

Desgraciadamente, como en 61 se ve, tiene melladas el epígra- 
fe cuatro letras, que por el residuo de sus trazos y distinción de 
puntos separativos se dejan restablecer, aunque no con entera 
certidumbre. Otro ejemplar, menos gastado que se encuentre, 
despejará la cuestión, ó la resolverá por completo. Ateniéndome 
al original y á su vaciado en yeso, cuya inspección he debido á 
D. José María de Madariaga, Director de la Escuela especial de 
ingenieros de minas, leo provisionalmente: 

CPTTCAENICORWl 

C{ai) P{aper¿i) T{iti) T{etii) Caenicorum. 
De Cayo Paperio y Tito Tecio Cénicos. 

Los nombres Paperíus y Tetius aparecieron, como arriba lo 
previne, en El Viso, Garlitos y Capilla, poblaciones hacia el Nor- 
te, poco distantes de Alcaracejos. Caenicus era el cognombre 
común de ambos socios arrendadores y explotadores de la mina. 
El vocablo Caenicus sale en una inscripción (763) de Coria. De 
su raíz griega xacvóg, que significa «nuevo», brotaron asimis- 
mo Caeno^ Coenus^ Caenius^ que en otras inscripciones romanas 
se manifiestan. 

El arriendo al fisco ó propiedad del Estado, bien fuese ésta del 
César, ó de la República, debió ajustarse á condiciones, más ó 
menos análogas á las que expresa la lex metalli Vípascensis^ sa- 
biamente publicada y comentada por Hübner (núm. 5.181). Se- 
gún ella, alrededor de las minas de Alcaracejos hubo de estable- 
cerse población numerosa, no sólo de mineros, sino también 
de otros oficios, pudiendo elevarse á la altura de un municipio, 
que tal vez fué el de Solía, cuyos términos colindaban con 
los de Epoi'a (Montoro) y Sacilí (Pedro Abad y Alcorrucén); y 
esto es lo que cabalmente vienen á confirmar los magníficos res- 
tos de antigiiedades romanas y visigóticas recientemente halla- 



INSCRIPCIONES ROMANAS DE EL VISO Y ALCARACEJOS 



279 



<ias en la misma localidad, que serán objeto de otro Informe. 

El galápago epigráfico de la mina Terreras ha venido á Ma- 
drid, regalado por la Sociedad An- 
glo-\'asca de Córdoba á la Escuela 
Especial de Alinas, cuyo sabio Di- . 
rector, el limo. Sr. D.José María de 
Madariaga, en carta de ayer me ha 
-escrito: ^<Este lingote contiene 300 
gramos de plata en tonelada métri- 
■ca de plomo; es decir, que puede 
considerarse como desplatado, dada 
la ley de plata de los minerales de 
aquella región.» 

Ojalá se descubra otro, cuya ins- 
■cripción clara é indubitable corro- 
bore ó rectifique la que en el pre- 
sente he leído y creo ser por ahora 
la más probable. 

Ademá?. de este galápago de plo- 
mo, la Escuela de Minas atesora 
■dos ejemplares del semicilíndrico, 
largo 44 cm. , en cuya estampilla se 
lee con tipo arcaico de la República: 

M • P • ROSCIEiS • a; • F • Al AlC 

M{aniiis) PiubUus) Roscieis Miatiri) 
í\iHi) Maic'ia). 

Manió y Publio, hijos de Manió Ros- 
■cio, de la tribu Maicia. 

Hübncr no los conoció, pues dice 
{62.473) que en Cartagena se halla- 
ron más de treinta ejemplares; de 
los que uno (3 dos se conservan en 
'1 Museo de la Sociedad Económi- 

' a de aquella ciudad, y sendos en el Musco arqueológico nacional 
le Madrid, en el Parisiense de Napoleón III y en el Británico de 
Eonrlres. 




28o 



«OI.ETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORrA 



Sobre los dos que posee la Escuela de Minas, el Sr. Madariaga 
me escribe: «Pesan, uno de ellos, 32 kilogramos; el otro, 32,500; 
y confirman la normal equivalencia de la libra romana á 3^5^ 
gramos. En el tarjetón que los distingue se nota que su pro- 
cedencia es el puerto de Cartagena, y se propone, como traduc- 
ción del epígrafe, la siguiente: Manió Publio Roscio hijo de Ma- 
nió de la tribu Maicia, y se añade que la indicación del nombre 
de la tribu quiere decir que el minero era de familia patricia^ y 
no de liberto». 

Hay que rectificar ese rótulo bajo dos aspectos. La tribu Mai- 
cia, 6 Maecia, instituida en el año 332 antes de Jesucristo, junta- 
mente con la Scaptia, no era patricia, y solamente por excepción 
admitía patricios en su seno. En ninguna de las inscripciones- 
españolas, donde sale rarísima vez, da seguridad de estar afilia- 
do á ella alguno de nuestros Municipios, por donde no faltan 
autores que opinan ser extranjeros los empresarios de la mina 
productora de estos galápagos, bien fuese Lanuvium ciudad del 
Lacio ú otra de las anejas á dicha tribu. Los empresarios asocia- 
dos fueron dos hermanos. Manió y Publio, á quienes era común 
el nombre, así como lo era el cognombre á los empresarios de 
Alcaracejos. 

Ni debe parecer extraño que entonces, como ahora, las Socie- 
dades que explotaban las minas de España, en todo ó en parte 
proviniesen del extranjero. Cápua se descubrió una inscrip- 
ción (l), á este propósito muy significativa, é ilustrativa junta- 
mente de las de Alcaracejo y El Viso. Su lenguaje rústico se 
resiente del que hablaban los mineros de Almadén: 

E P A P R A 
SOCIORV 
SISAPONES 
V I L I C O 
O 'H -S • S 
ET • PROVINCIA 
VXOR 



(i) Corpus inscriptiomtm laUnanm, vol. x, 3.964. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 28 1 

Efap'h)ra socioru^in) Sisapones{ium) v¡l{l) ico. 0{ssd) Ji{id) s{ila) s{u7if); el 
Provincia uxor. 

A Epafras, capataz de la sociera minera de Almadén. Sus huesos aquí 
están; y con ellos los de Provincia su mujer. 

El territorio de Almadén pertenecía, según Plinio, al convento 
jurídico de Córdoba; y, por lo tanto, cordobeses eran Tito Pape- 
rio Nígcr y su hija Calpurnia x\ndrana. 

Madrid, i6 de Agosto de 19 13. 

Fidel Fita. 



X 

JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 
EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA 

(Continuación.) 

Del analista. 

1. ° Por pequeña que parezca la importancia de los sucesos y 
revoluciones que pueden ocurrir en los Institutos y Cuerpos co- 
legiados, es siempre de suma utilidad para su buen gobierno 
conservar la memoria de los hechos más señalados acaecidos 
en ellos, y consignar para lo sucesivo los casos extraordinarios y 
los ejemplos de virtud y sabiduría que deben calificar su gloria 
en la posteridad. Por tanto, hemos mandado, por auto de la pre- 
sente visita, que en este Colegio de la Inmaculada Concepción 
haya perpetuamente un oficio con el título y ministerio de Ana- 
Hsta. 

2. " I^ste oficio sólo se podrá conferir á un Colegial de núme- 
ro que este graduado de Bachiller; será perpetuo, y su elección 
se hará según las reglas prevenidas. 

3. ° Por ahora permitimos que el oficio de Analista ande uni- 
do (' incorporado con el de Secretario del Colegio; pero encar- 
gamos al Rector que cuando se haya aumentado el número de 



282 nOI.ETÍN DR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

individuos del Colegio y se puerki hacer cómodamente la división 
de estos oficios, la haga, y proceda inmediatamente á la elección 
del Analista. 

4. ° A su cargo correrá primeramente el libro de posesiones, 
que se formará para este fin, y en él se asentarán las que x'ayan 
ocurriendo por el mismo orden señalado para el libro de de- 
cretos. 

5. " La posesión dada á cualquier individuo que viniere al 
Colegio, ya sea en calidad de supernumerario ó de número, ya 
de Rector, Regente ó Catedrático, se sentará por el orden de su 
fecha, poniendo al margen de cada una el nombre y título del 
posesionado. 

6. ° Estas partidas se extenderán con la mayor individualidad, 
como señalando en ellas nombre, edad, patria y padres del indi- 
viduo, sus grados literarios, órdenes eclesiásticas y título con que 
venga al Colegio. 

7. ° Cada partida se sentará en una foja separada, y el blanco 
que quedare en ella se reservará para escribir los destinos que 
tuviere el individuo después de haber salido del Colegio, y cual- 
quier suceso memorable relativo á su carrera literaria, ó su vida 
pública ó privada, dentro ó fuera de la Orden. 

8. ° Mas nada se anotará de lo que fuere respectivo al tiempo 
y sucesos de su colegiatura, regencia ó rectorado, porque esto 
pertenecerá al libro de Anales, que se llevará respectivamente. 

9. ° En este libro de Anales se sentarán por el orden de sus 
fechas: I.", todos los acaecimientos, hechos y cosas memorables, 
particularmente respectivas á este Colegio ó á sus individuos; 
2.°, los que fueren relativos al interés general de la Orden de Ca- 
latrav^a; 3.°, los que tuvieren relación con el bien de esta ciudad, 
su Universidad, sus cuerpos políticos y eclesiásticos, y más seña- 
ladamente, con los demás colegios militares; 4.°, los que la tu- 
vieren con el bien general del Estado é Iglesia de España, y 5.°, 
aquellos que dicen relación á los intereses de la Iglesia unix ersal 
y al orden natural, político y moral del mundo. 

10. Este orden indica por sí mismo cuáles hechos deben ser 
consignados en estos Anales, y cuáles no; pues para que merez- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES íMILITARES 283 

can lugar en ellos los que pertenecen á los tres primeros núme- 
ros, bastará que sean de cualquier modo importantes al bien de 
la Comunidad y Congregación á que pertenecen y del pueblo y 
escuela pública en que residen y estudian los Colegiales; así 
como para consignar los pertenecientes á los dos números si- 
guientes, es necesario que sean verdaderamente grandes, memo- 
rables y de conocida influencia en los intereses de la España, de 
la cristiandad ó de los hombres. 

11. Por el mismo principio, ni se exigirá al Analista aquella 
fastidiosa y menuda proligidad que apetece la ridicula curiosidad 
de algunos, para no desperdiciar las más menudas é inútiles cir- 
cunstancias de los hechos históricos, ni se permitirá aquella es- 
casa indicación de ellos, que en algunos memoriales y apunta- 
mientos apenas conserva más que nombres y fechas. * 

12. K\ estilo del Analista será puro y conciso, sin pondera- 
ciones ni calificaciones afectadas y reducido á un sencillo y bre- 
\-e apuntamiento de cada suceso. 

13. Deberá acordarse con el Rector y Consiliarios, siempre 
que le ocurriere duda acerca de la consignación de algún hecho 
ó del modo de extenderlo, y los tres cuidarán, además, de que 
no se introduzca en este libro cosa que sea contraria á la verdad, 
á la buena fe, al decoro de los cuerpos y personas de quienes se 
tratare, al interés de la causa pública ni al bien de los particu- 
lares. 

14. Mas no por esto dejará el Analista de sentar con fideli- 
dad los hechos ciertos, sean de la naturaleza que fueren, puesto 
que el conocimiento de la verdad es siempre bueno y provecho- 
so, y el cuidado de conservarla en la memoria justo y saludable. 

15. A este fin, el Rector y Consiliario visitaran el libro de 
Anales cada seis meses, y entonces le rubricarán, poniendo en el 
la correspondiente nota, que firmarán con el Analista. 

16. Acabado de escribir cada libro, así de posesiones como 
(le Anales, se pasará inmediatamente al Archivo y se formarán 
legajos separados, dándoles el número que según el orden les 
correspondiere, 

\J. La inscripción de los libros de posesiones y Anales será, 



284 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

respectivamente, la rnisma que está señalada para el de de- 
cretos. 

18. El Maestro de ceremonias cuidará también de que se 
anoten en este libro las noticias que fueren conducentes á la 
observancia ritual de la Comunidad, pero sin detenerse en fór- 
mulas y observancias menudas; cuando vuelva la ocasión de re- 
petirlas, se arreglarán mejor por razón que por los ejemplares. 

Del Archivero. 

Para cuidar del archivo del Colegio, mandado estable- 
cer por auto de la presente visita, se nombrará un Colegial de 
número con el título de Archivero. 

1.° Por ahora, este oficio correrá á cargo del Bibliotecario 
hasta que la abundancia de individuos ofrezca la proporción de 
fiarle separadamente á alguno en quien concurran las cualidades 
necesarias para su buen desempeño. 

3. ° Este oficio será también de duración indefinida, y se hará 
la elección para él en la forma que se ha prevenido. 

4. ° Será la primera obligación del Archivero, clasificar y or- 
denar los papeles que actualmente tiene el Archivo, dividiéndo- 
los según las materias y objetos á que pertenecen, y colocándo- 
los en legajos separados con arreglo á ellas. 

5. ° Los papeles y documentos pertenecientes á cada legajo 
se colocarán en él por orden de sus fechas, poniendo á cada uno 
su carpeta separada y el número que le corresponda. 

6. ° El legajo tendrá su inscripción y carpeta general sobre la 
hoja exterior de ella, donde se copiarán por números las inscrip- 
ciones de los documentos que contenga para facilitar su hallazgo 
á la primera ojeada. 

7. ° Los varios legajos que pertenezcan á un objeto general 
se dividirán y clasificarán entre sí por materias, y se colocarán 
en los estantes, arreglándolos por el orden de ellas. 

8. ** Arreglado que sea el archivo, se formará de él un índice 
exacto por orden de materias, el cual se reducirá á copiar, según 
la principal distribución de ellas y sus subdivisiones particulares, 



JOVE LLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 285 

las inscripciones de cada legajo, según los números y orden cro- 
nológico en que se hallaran escritas. 

9. ^ Esta operación podrá ser penosa, mas no será difícil, 
puesto que en la carpeta general de cada legajo se hallará un 
índice por número de documentos contenidos en él, y, por lo 
mismo, sólo se tratará de copiarlos en el general. 

10. A este índice se irán añadiendo los aumentos que suce- 
sivamente tuviere el archivo, á cuyo fin se dejará un blanco 
correspondiente al pie de cada legajo, puesto que deberán colo- 
carse en ellos los documentos aumentados, según la división á 
que pertenecieren y al núniero que la correspondiere en el 
orden cronológico de su peculiar colocación. 

11. Se recopilarán separadamente los papeles que pertenez- 
an á hacienda, y bajo de este título se formarán los legajos que 

fuesen necesarios, según la más cómoda subdivisión que pare- 
ciere; por ejemplo, dotación, trigo, cuentas, vestuarios, grados, 
colegiaturas, etc. 

12. También se recopilarán separadamente los que pertenez- 
can á disciplina, y para este ramo se formarán legajos separados; 
por ejemplo, para los libros de decretos, órdenes, posesiones, 
anales, y para órdenes relativas á distribuciones, licencias, co- 
rrecciones, etc. 

13. Igualmente se formará clase particular para las materias 
que pertenezcan á literatura, y en ella legajos separados para 
Regentes, ejercicios literarios, grados, biblioteca, estudios públi- 
cos, etc. 

14. Las correspondencias seguidas con el Consejo, salvo 
conventos y otros cuerpos ó personas, se clasificarán asimismo 
V pondrán en legajos separados, según estos objetos. 

15. Para las órdenes superiores formará el Archivero legajos 
"parados, según la división de materias, pues éstos tendrán 

también sus legajos, y se cuidará al tiempo de encarpetarlas de 
enunciar claramente el origen, su fecha y la materia de cada 
una, para que pueda encontrarse con mayor facilidad. 

16. ]in este mismo orden se observará con cualquier especie 
de documentos que vengan al archivo; pues luego que el Archi- 



286 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



vero los haya recibido, los colocará en el legajo á que corres- 
pondieren con el número y formalidad que va indicado. 

17. (Alando algún legajo llegase al mayor volumen que debe 
tener para su cómodo uso, se le señalará con el núm. l/% y se 
empezará á formar otro con el núm. 2.'^, y así sucesivamente. 

18. Todos los manuales, estados mensuales y anuales, y 
todos los que fuesen libros de arcas, de cuentas, de decretos, 
posesiones, anales, órdenes, conocimientos y otros cualesquiera 
que se llevaren en el Colegio, concluidos que sean, pasarán inme- 
diatamente al archivo, y se colocarán según el orden que les 
corresponda en la clasificación general de sus documentos. 

19. El archivo tendrá tres llaves, y éstas existirán en poder 
del Rector, del xA.rchivero y del Bibliotecario; y cuando estos dos 
oficios los tuviere una misma persona, la tercera llave existirá 
en poder del Consiliario más antiguo. 

20. Sin la concurrencia de estos tres llaveros no se abrirá el 
archivo, ni se podrá sacar ni entrar alguno de los documentos 
que son de su pertenencia. 

21. Las certificaciones que se mandaren dar de los docu- 
mentos ú órdenes existentes en el archivo, sólo se podrán expe- 
dir por el Secretario del Colegio, reduciéndose el Archivero á en- 
tregar el documento mandado certificar, con intervención de los 
llaveros. 

2 2. Pues que el archivo existe dentro y bajo la llave de la 
biblioteca, el Bibliotecario, que será también llavero del archi\-o, 
cuidará de abrir y cerrar por sí la biblioteca para este uso, siem- 
pre que fuera necesario. 

Capítulo IV" 
Be la Comunidad en general. 

De las Juntas de la Comunidad. 

I.° La Comunidad se congregará para los a:tos de gobierno, 
de piedad y literatura que deben ejecutarse en común, según la 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 287 

forma y espíritu de las primiti\'as constituciones y antiguas cos- 
tumbres del Colegio. 

2. ° Se formará y ordenará para todos ellos, teniendo por su 
cabeza al Rector, y siguiendo: los Regentes y Catedráticos 
de Humanidades, según la antigüedad de su ministerio; 2.°, los 
Colegiales de número que fueren licenciados, según la antigüedad 
de su grado; 3.", los Colegiales de número no licenciados, según 
la de su colegiatura; 4.°, los Colegiales supernumerarios, por el 
orden de antigüedad en el Colegio. 

3. '' Los oficios no darán preferencia en el grado, ni orden de 
asientos en la Comunidad, ni tampoco en el de deliberación. 

4. ° Para los negocios de gobierno, ya toquen á las humanida- 
des, ya á la.disciplina ó estudios del Colegio, se congregará la Co- 
munidad en la Sala rectoral precisamente, y no en otro lugar, sin 
que estose pueda alterar en ningún tiempo ni por motivo alguno. 

5. ° Habrá en la Rectoral una mesa del tamaño y extensión 
conveniente al número de individuos de que constará la Comu- 
nidad, la cual se colocará á distancia proporcionada del dosel y 
silla del fundador y fuera de su vuelo. 

6° Al frente de esta mesa estará la silla del Rector, y á sus 
jad )S las que deberán ocupar los demás Vocales, según el orden 
indica lo, poniéndose al lado derecho el Regente ó Catedrático 
mis antiguo, al izquierdo el que le sigue y después seguirán los 
licenciados y demás, alternada y sucesivamente, por el orden in- 
dicado al número 2. 

7. ° Xo se celebrará Junta alguna de Comunidad sin expresa 
ord^n d'd Rector, á quien toca exclusivamente congregarles, 
siendo del cargo del Maestro de ceremonias insinuarle cualquiera 
justo y grave motivo que pueda haber para ello; pero quedando 
siempre á su prudencia la resolución. 

8. "^ Para los asuntos muy graves se convocará la junta por 
cédula a?ií¿ diein, en que se expresará la materia de la delibera- 
ción; mas para los que no lo sean tanto, bastará que se haga la 
convocación á to ]ue de campana, precedido aviso á los que de^ 
ben concurrir, para que se hallen desembarazados y prontos al 
llamamiento. 



288 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

9. " Para graduar la necesidad de las convocaciones y forma 
de las juntas y sus clases, declaramos ser nuestra voluntad que 
los negocios diarios y comunes deben resolverse por el Rector, 
con acuerdo del Colegial á cuyo oficio perteneciere el asunto, 
según mejor le pareciere; los de alguna mas consideración é im- 
portancia por el mismo Rector, con consejo de los Consiliarios, y 
los de mayor gravedad, por todos los individuos congregados 
legítimamente en junta plena, expresamente avisados por cédula 
ante diem ó por avisos, y congregados á toque de campana. 

10. El Rector propondrá en todas las juntas el motivo de. su 
convocación, exponiéndolo brevemente y fijando el punto ó 
puntos sobre que debe recaer la deliberación, y hasta que haya 
concluido á ninguno será lícito hablar en la materia. , 

11. Hecha la propuesta, se empezará á deliberar por el or- 
den de asiento, empezando el último de los que tengan voz, y 
subiendo hasta el primero, exponiendo cada uno con modestia 
y libertad el dictamen que formare, y ciñéndose á hablar en lo 
que fuere del caso, sin distracción ni extravíos. 

12. Á ninguno se podrá interrumpir ni replicar mientras 
vote; pero el Rector podrá y deberá advertir al que se alejare 
del punto de la deliberación, ó se retuviese en repeticiones in- 
útiles, ó al que faltare á la compostura y decoro con que debe 
hablar para traerlos al buen camino. 

13. El Rector hablará el último, resumirá y calculará los 
votos, publicará la resolución, y la dictará, si quisiere, al Secre- 
tario para que la extienda, ó bien fiará la extensión á su cuidado. 

14. Extendido el acuerdo que resultare, se firmará, si ser pu- 
diere, en el mismo acto, y si no, dentro del mismo día en que se 
hubiere tenido la junta precisamente. 

15. Ninguno podrá resistirse á firmar los acuerdos á que hu- 
biere asistido, aunque no sean conformes á su dictamen. 

16. Sin embargo, en asuntos de mu}^ grave importancia, y 
particularmente en los que pueda resultar responsabilidad per- 
sonal, podrá cualquier Vocal pedir al Rector mande extender su 
voto, y concedido, lo dictará por sí, y el Secretario lo escribirá 
en el mismo acuerdo. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 289 

17. En este punto encargamos al Rector que atienda á la 
justa libertad y derecho que tienen los Vocales de dejar consig- 
nadas sus opiniones en los libros de decretos. 

iS. Pero reflexionando que hay ciertos espíritus y comple- 
xiones demasiado inclinados á la singularidad, y propensos á di- 
vertir y contradecir por tenacidad ó por orgullo, queremos que 
ponga en esto la mano y no permita la extensión de votos par- 
ticulares cuando vea que no es la razón, sino la vanidad, quien 
apetece esta distinción. 

19. Los indi\'iduos que sólo tengan derecho á asistir á las 
juntas, se abstendrán de hablar en las deliberaciones, si no se lo 
mandara el Rector; pero convendrá que éste lo mande con fre- 
cuencia, aun cuando no haya gran necesidad de oirlos, para que 
se vayan acostumbrando á hablar ante otros y á razonar sobre 
los asuntos de gobierno y de utilidad común. 

20. Para los actos de piedad se congregará la Comunidad en 
la capilla pública del Colegio y allí se formará una especie de 
coro, colocando la silla rectoral en medio, frente al altar mayor, 
y á los lados los bancos que tiene el Colegio para este fin. 

21. En ellos se observará el mismo orden de asientos que va 
prevenido para las juntas de gobierno; pero se tendrá presente 
que siendo en la Iglesia más digno el lado del Evangelio, lo será 
también el izquierdo del Rector, cuya silla estará frente al altar, 
y por lo mismo el Regente ó Catedrático más antiguo ocupará 
el de enfrente, y así, sucesiva y alternativamente, los demás. 

22. Los maitines, la salve y demás actos de piedad preveni- 
dos por las constituciones, se tendrán y celebrarán en la capilla 
pública bajo la misma forma. 

23. Los ejercicios literarios de la Comunidad se tendrán pre- 
cisamente en el aula destinada para ellos y no en otra parte. 

24. El grado de los asientos será el mismo, aunque no el 
orden, porque estos actos exigen una distribución conforme á su 
índole y objetos. 

25. En la Cátedra, que estará en el testero del aula, se sen- 
tará el Regente ó Catedrático de la facultad á que perteneciese 
el ejercicio, y en la silla, colocada al pie de ella, el Colegial que 

TOMO Lxin. 19 

1 



290 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

le tuviere; el Rector ocupará el primer asiento á la derecha de 
la Cátedra, el Regente ó Catedrático, que sigue en orden, el pri- 
mero de la izquierda, y así los demás alternativamente. 

26. Pero aun en estos actos, como en todos, será el Rector 
quien presida, y su voz dirigirá cuanto se haga en ellos, siendo 
también la primera para empezar á preguntar ó argüir, si le aco- 
modase, ó para hacer preguntas, dejar los argumentos y disol- 
ver los ejercicios. 

27. Después del Rector, la primera voz en estos actos será 
la del Regente de la Facultad á que pertenecieren, al cual el Rec 
tor podrá permitir que dirija el acto en la parte literaria, mien- 
tras no hallare necesario interponer su voz y autoridad. 

De la distribución general del tiempo. 

1. *' La hora de levantarse por la mañana será á las cinco des- 
de l.° de Mayo hasta I.° de Octubre, y á las seis desde éste has- 
ta l.° de Mayo. 

2. ° Esta hora será inalterable, tanto en días festivos como de 
Universidad, y el Rector cuidará de que todos se levanten, vis- 
tan y preparen para el estudio al tiempo prescrito, sin conceder 
excepción alguna, fuera del caso de enfermedad. 

3. ° El paso de los Colegiales dedicados á Facultad mayor 
será: desde l.° de Octubre hasta I.° de Mayo á las seis y cuarto, 
y durará hasta las ocho menos cuarto, y desde I.° de Mayo has- 
ta i.° de Octubre á las cinco y cuarto, y durará hasta las siete! 
menos cuarto. I 

4. ° Mas como en el mes de Julio cese enteramente la obliga- 
ción de asistir á la Universidad, estos pasos podrán empezar tres 
cuartos de hora más tarde y durarán por dos horas enteras ó más, 
si pareciere necesario. 

5. ° Acabado el paso en tiempo lectivo, se prepararán para ir 
á las cátedras los Colegiales que hubieren de asistir á ellas, y los; 
demás se ocuparán en el estudio, retirándose á sus cuartos ó á la 
Biblioteca, sin distraerse á otros objetos. 

6° A esta hora procurará el Rector que haya misa en el Co- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 29 1 

legio, para que la oigan todos los que no se hallen ocupados en 
la Universidad. 

7.° En los domingos, días festivos y de asueto, habrá preci- 
samente misa conventual a hora fija y determinada, y á ella asis- 
tirán el Rector, los ^íaestros y todos los demás individuos, sin 
excepción alguna. 

S.*' A las siete en punto de la mañana en verano, y á las 
ocho en invierno, , empezarán las lecciones matutinas de Humani- 
dades, cuya enseñanza durará por lo menos hasta las nueve en la 
primera, y hasta las diez en la segunda temporada. 

9. ''' Las horas que resten de la mañana, fuera de las de cáte- 
dra y paso, serán de estudio y recogimiento, y no se podrán 
emplear en otro objeto ó distribución. 

10. La comida será á las doce en punto en todo tiempo, de- 
biendo asistir todos los individuos á ella; y pues que en esto no 
deberá haber excepciones ni dispensas, y que entonces deben 
hallarse todos los individuos en el Colegio y cerradas sus puer- 
tas, mandamos que al que no bajare á comer no se le suministre 
comida por aquel día. 

11. Después de comer, concurrirán los individuos del Cole- 
gio al cuarto del Rector, y en él pasarán en honesta y agradable 
conversación el tiempo que restare hasta la hora de prepararse 
para ir á las cátedras. 

12. A la hora, ó antes, según el arbitrio del Rector, se levan- 
tará la conversación, para que cada uno se recoja á su cuarto y 
siga sus respectivas distribuciones. 

13. A las dos en el invierno, y á las tres en el verano, será 
el paso vespertino de Humanidades, el que durará dos horas en 
la primera temporada y una y media, á lo más, en la segunda. 

I^. Restituidos al Colegio los que hubieren ido á la cátedra, 
y libres de su paso los humanistas, el tiempo que restare hasta la 
oración será todo de recreación y descanso. 

15. Para que en él puedan hallar los Colegiales una diversión 
honesta y agradable, se les permitirá ocupar estas horas en el 
juego de trucos, á cuyo fin se ha mandado construir y colocar 
una mesa por auto de la presente visita. 



292 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

16. Para el arreglo de esta diversión se ha mandado por el 
auto que el Rector, de acuerdo con los Maestros y Consiliarios, 
forme un reglamento, cuya aprobación nos reservamos como 
parte de la presente visita. 

17. Al anochecer, recogidos todos los individuos en el Cole- 
gio, cerradas sus puertas, se bajará á la capilla y rezará la Salve 
en la forma acostumbrada y precedido toque de campana. 

18. Creemos que acabado este acto religioso se podría pasar 
el ajuste de cuentas entre los familiares y Colegiales veedores; 
mas como hallamos fiado al Rector el arreglo de esta operación, 
dejamos también á su cuidado el señalamiento de la hora en que 
debe hacerse, recomendándole que sea una hora fija para todos, 
y que procure señalarla de manera que no interrumpa el hilo del 
estudio de los Colegiales. 

19. Acabado este acto todos los individuos se recogerán á 
sus cuartos, y permanecerán en ellos dados al estudio hasta la 
hora de cenar, que será á las nueve en invierno, y á las diez en 
verano. 

20. Acabada la cena, en el invierno, todos los Colegiales nc 
graduados de Bachiller, deberán ir al cuarto del Maestro de ce- 
remonias, donde tendrán un rato de agradable conversación, que 
no deberá pasar de las diez. 

21. Los Colegiales Bachilleres tendrán libertad de pasar er 
la mesa de trucos el tiempo que restare desde la cena hasta la.' 
diez, con tal que á esta hora se retire cada uno á su cuarto. 

22. Por el verano no se tendrá esta conversación, porqu( 
debiendo ser la cena más tarde y la madrugada más temprano 
no quedará tiempo suficiente para el descanso. 

23. Sin embargo, si los Colegiales miraren como un desahoga 
la libertad de conversar en el cuarto del ^Maestro de ceremonia 
ó en el del Rector, ó juntos en otra parte hasta las once, podrai 
hacerlo también durante el verano. 

24. Los Regentes, Catedráticos y Licenciados podrán teñe 
su conversación en el cuarto del Rector, pero sin obligación for 
zosa de concurrir á ella. 

25. Por consiguiente, á las diez y media en el invierno, v 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 293 

las once y media en el verano, se tocará á recogimiento y silen- 
cio, y desde este punto ningún Colegial ni otro individuo podrá 
andar ni estar fuera de su cuarto. 

26. El Rector cuidara de que esta distribución de horas se 
observe siempre con el mayor rigor, porque en ella se cifran 
principalmente el orden y buen uso del tiempo, y sin ella no 
puede conservarse la buena disciplina en ningún establecimiento, 
y mucho menos en los Institutos eclesiásticos literarios. 

27. Los Regentes y Catedráticos tendrán el cuidado, singu- 
larmente en la parte de distribución que es relativa á los estu- 
dios, y sin cuya observancia no podrían ejercitar con provecho 
su ministerio. 

2S. Pero pues que el Rector por sus graves cuidados, y los 
Regentes por su precisa aplicación, no podrán atender tan inme- 
diatamente á este objeto, el Maestro de ceremonias ejercitará 
acerca de él su vigilancia y su celo, como uno de los más prime- 
ros de su cargo, lo que le recomendamos muy encarecidamente. 

De los ejercicios piadosos. 

1. ° En los días festivos y en los de asueto se dirá la misa de 
Comunidad á las siete en el invierno y á las seis en el verano, y 
á ella asistirá principalmente el Rector con todos los individuos 
del Colegio, sin excepción alguna. 

2. ° En los días lectivos procurará el Rector que los sacerdo- 
tes que hubiere en el Colegio repartan de tal manera la hora de 
su misa, que puedan oiría todos ó la mayor parte de los Colegia- 
les, sin perjuicio de sus distribuciones literarias. 

3. ° La Comunidad se formará para oir la misa conventual en 
el cuarto del Rector, á toque de campana , bajará formada á la 
capillla y procurará el orden de asiento que queda indicado. 

4. ° Aquí es donde el Rector no podrá disimular, no sólo 
cuanto desdiga de la verdadera y sólida piedad, sino las más pe- 
queñas faltas de atención y compostura, pues todas son graves 
en la morada y presencia del Señor. 

5/' Las comuniones de orden se tendrán en los días señala- 



294 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dos por Constitución y arreglados por el Real Consejo de las 
Ordenes, en una de 23 de Octubre de 1787, y en este santo y 
solemne acto tampoco se permitirá cosa que desdiga del espíritu 
de compunción, fervor y recogimiento que es tan necesario en él. 

6. ° A las comuniones asistirá la Comunidad con mantos ca- 
pitulares, como está mandado por Constitución, como se ha pre- 
venido de nuevo por auto de la presente visita y como exige la 
santidad de aquel acto. 

7. ° El Rector se irá mucho á la mano en lo de dar dispensas 
de esta obligación, considerando que nada acredita más bien la 
piedad de los Institutos eclesiásticos que la repetición de actos 
religiosos, claros testimonios de la virtud de sus individuos. 

8. '^ Mas en el conceder de la dispensa tampoco perderá de 
vista que la frecuencia de los Sacramentos, tan laudable y pro- 
vechosa cuando el fervor y la santidad de vida la apetecen, no 
está libre de inconvenientes cuando se impone como obligación 
periódica é indispensable y se cuenta para ella con una disposi- 
ción interior, que no siempre halla reunida simultáneamente en 
muchos la flaqueza de nuestra condición. 

9. ° Conociendo la importancia, la gravedad y delicadeza de 
este punto, le sometemos del todo á la conciencia del Rector, 
descansando en ella y recomendándole muy entrañablemente 
que disponga y gobierne de tal manera el espíritu de la Comu- 
nidad, que se halle bien instado á multiplicar estos santos ejer- 
cicios que á disimularlos y dispensarlos. 

10. Cuidará asimismo de que se digan los maitines en los 
días, tiempos y horas pre^'enidos por Constitución, según las de- 
claraciones del Real Consejo y antiguas costumbres del Colegio. 

11. También será muy parco en la dispensa de esta obliga- 
ción, no concediéndola sino con gra\'e y justa causa, por no ha- 
cer raros estos actos religiosos, que sirven para conservar el 
buen espíritu de los individuos del Colegio y acreditar el de la 
Comunidad. 

12. La Salve se dirá diariamente en la capilla y por toda la 
Comunidad, siguiendo en esto la antigua y loable costumbre del 
Colegio. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 



De la comida y cena. 

1. ° El Rector, los Regentes, Catedráticos, los colegiales de 
número, con grado ó sin él, y los supernumerarios, comerán to- 
dos precisamente en el refectorio á la hora que queda señalada, 
sin que de esta regla se exceptúen otros que los que estuvieren 
enfermos. 

2. *' Sólo al Rector será lícito, cuando sus graves ocupaciones 
no se lo permitan, quedarse á comer en su cuarto, pero le en- 
v.argamos muy estrechamente lo excuse en cuanto pueda, porque 
nunca su presencia es más necesaria que en los actos en que se 
halla congregada la Comunidad, de quien es cabeza. 

3. ° Si algún Regente ó graduado de Licenciado quiere comer 
i\ la ciudad con ocasión de algún convite preciso, podrá hacer- 
lo, de acuerdo con el Rector, y sólo en este caso será dispensado 
del refectorio, porque conocemos que en él es muy conveniente 
el cumplimiento de la Comunidad y la presencia de sus indivi- 
duos mas autorizados, para ejemplo y provecho de los demás. 

4. ° En el refectorio se guardará el mismo orden de asientos 
que queda prevenido para los demás actos de Comunidad. 

5. ° El tiempo que dura la comida se empleará en alguna lec- 
tura provechosa, siendo el cargo de leer, no de los familiares, 
como hasta aquí, sino de los Colegiales de número ó supernume- 
rarios, no graduados de Bachilleres, á arbitrio del Rector, que 
nombrará, por meses, días ó semanas, el que le pareciere más 
apto para el asunto. 

6. ° Tampoco quedará al arbitrio del Rector la elección de 
las obras que se han de leer en el refectorio; mas para que este 
objeto se uniforme con el designio general del presente estable- 
cimiento, le hacemos acerca de él los encargos siguientes: 

7. ° Primero. Que pues la hora de la comida, destinada á 
reparar las fuerzas corporales y á satisfacer una necesidad natu- 
ra! é indispensable, es por lo mismo una hora de descanso y 
honesto recreo, procure que la lectura señalada, no solamente 
sea provechosa, sino también agradable y conveniente al objeto. 

8. ° Segundo. Que por ningún motivo permita leer en el 



296 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

refectorio aquellos legendarios que en otras partes se usan, y en 
los cuales, á vuelta de algunos casos y acciones verdaderamente 
maravillosas y bien averiguadas, ha introducido la superstición 
y la ignorancia muchedumbre de milagros apócrifos, de hechos 
inciertos y ridículos, y de relaciones vanas y supersticiosas, no 
sólo poco conformes, sino positivamente repugnantes á la santi- 
dad y contrarios á las máximas de ilustración y sana crítica que 
deben observarse en los institutos literarios. 

9. ° Tercero. Con el mismo cuidado cortará toda lectura triste 
y desagradable, considerando que la oportunidad es la que califica 
muchas veces la bondad de las acciones y reglas de conducta en 
la vida civil y cristiana, y que la virtud misma reconoce un 
tiempo para llorar y otro para reir, uno de recogimiento y otro 
de solaz y alegría. 

10. Cuarto. La lectura se hará siempre en obras provecho- 
sas y convenientes al instituto del Colegio, mezclando el deleite 
á la utilidad y la instrucción al agrado. 

11. Quinta. Los libros historiales de la Santa Biblia, esto es, 
los de Josué, los Jueces, Ruth, los Reyes, Paralipómenos, Esdras, 
Tobías, Judit, Job y los Macabeos, podrán leerse en la temporada 
de curso, pero de seguida y sin interrumpirlos. 

12. Desde l.° de Enero á l.° de Mayo la lectura podrá ser 
de Historia natural, la cual, sobre ser muy agradable, es en gran 
manera provechosa, pues que nada levanta tanto el espíritu del 
hombre hacia el Supremo Hacedor como las maravillas de la 
creación, y nada deleita, nada instruye más poderosamente su 
ánimo que el conocimiento de aquel orden admirable y sapien- 
tísimo con que se producen y conservan en la sucesión de los 
siglos. 

13. Para esta lectura no quisiéramos que el Rector echase 
mano de la Historia universal de Plinio, pues aunque sea una de 
las obras mas sabias que ha producido el espíritu humano, ni su 
latinidad, ni su crítica, ni sus principios físicos tienen la pureza, 
la exactitud ni la seguridad convenientes cuando deseemos diri- 
gir esta lectura á la instrucción de la juventud. 

14. Por el contrario, hallamos ser muy oportuna para este 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 297 

objeto la célebre historia del sabio Conde de Buffon; pues sobre 
estar escrita originalmente con elegancia, crítica y profundo 
conocimiento de las ciencias naturales, se halla traducida á nues- 
tro idioma con mucha fidelidad y pureza. 

15. Pero encargamos al Rector que en la lectura de esta 
obra se haga suprimir aquellos tratados que le parezcan menos 
convenientes á la hora, lugar y oyentes ante quien debe hacerse. 

16. Desde Mayo á Octubre procurará el Rector que la lectura 
sea de Historia nacional, prefiriendo, por ahora, algún compen- 
dio, como el latino del maestro Sánchez, ó el de Duchesne, tra- 
ducido al castellano por el P. Isla, pues aunque no aprobamos 
del todo ni el estilo ni la crítica de una y otra obra, no hallamos 
cosa más apropiada que sustituir en su lugar. 

17. Cuando esta lectura se haya repetido y el Rector su- 
ponga á los Colegiales bien instruidos, podrá hacer que en lugar 
de los compendios se lea en el refectorio la Historia castellana 
del P. Juan de Mariana, que reúne todas las calidades que ape- 
tecemos en las obras destinadas á aquella hora y lugar. 

18. ^las como también convenga la lectura de historias par- 
ticulares, podrán algún año, en la temporada de verano, leerse 
en refectorio los Hechos de los castellanos de la guerra de Gra- 
nada, por Mendoza, que ofrecen buenos modelos de estilo, y 
aun las Conquistas de Méjico, por Solís, y del Perú, por Garci- 
laso, que tienen, respectivamente, el mérito que es bien co- 
nocido. 

19. Para alternar la lectura de estos tres ramos, podrá e 
Rector sustituir unas obras á otras, así en latín como en castella- 
no, prefiriendo entre éstas las que más sobresalgan en pureza de 
lenguaje, y por lo mismo no negará á las de Miguel de Cervan- 
tes el lugar que merecen, singularmente aquella que es la pri- 
mera de todas, y que, suprimidos los episodios extraños, se puede 
poner, sin miedo, como el más puro modelo de elegancia caste- 
llana, sin que su erudición, su crítica, ni su moral desmerezcan 
esta preferencia. 

20. Si al acabar de la comida pareciere al Rector suspender 
la lectura para destinar un corto rato á hablar de la materia á 



298 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

que hubiere pertenecido, la mandará cesar, así para que quede 
más bien impresa en la memoria de los jóvenes, como para acos- 
tumbrarlos á ejercitar su razón sobre la doctrina, crítica y estilo 
de las obras que se leen. 

21. En estas conversaciones procurará que haya orden y 
compostura, sin mengua de la honesta libertad en discurrir, que 
es propia de aquella hora y lugar, y tan conveniente y prove- 
chosa cuando la razón y la caridad literaria la contienen en sus 
justos límites. 

22. No prescribimos reglas de ceremonial para este acto, en 
que nos parecen excusadas, ni menos de buena crianza para co- 
mer con aseo y compostura, porque, además de suponerla en 
cuantos vengan al Colegio, por las obligaciones de su nacimien- 
to, creemos que la corrección de los defectos opuestos á ella será 
el primer cuidado del Rector, en cualquier acto público ó pri- 
vado de la Comunidad. 

23. Pero sí le recomendamos: que por sí, y principal- 
mente por medio del Colegial veedor y familiar respectivo, cuide 
de que las viandas que se sirvan sean escogidas, sanas, bien y 
limpiamente sazonadas; 2.°, que haya el más exquisito aseo en 
las ropas y útiles del refectorio y mesa, reprendiendo cualquier 
asomo de desaliño y descuido con la mayor severidad; 3.°, que 
procure, en cuanto las rentas del Colegio lo permitieren, que las 
comidas sean siempre suficientes y que toquen más en abundan- 
tes que en escasas; que no falten en sus tiempos las frutas, la le- 
che y los dulces, y en fin, que haya todo aquel regalo que pueda 
conciliarse con la prudente economía de la Comunidad y la par- 
simonia de sus individuos. 

24. La cena se regulará en todo por los mismos principios, 
debiendo continuar la lectura de temporada durante ella; pero 
deberá ser siempre muy ligera, porque así conviene á personas 
de profesión sedentaria, dadas á las letras y precisadas á ma- 
drugar. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 



299 



Capítulo V. 
De la disciplina en general. 
Del hábito de los Colegiales. 

1. ^ Por cuanto hemos advertido que la uniformidad del traje 
en las Comunidades literarias suelen ser un impedimento opuesto 
a la subordinación que exige su mismo instituto y jerarquía, y 
por otra parte, que algunas diferencias sobriamente establecidas 
en este punto pueden asegurarla mejor, uniformando la conducta 
é ideas de los individuos con las obligaciones de sus respectivos 
cargos, hemos establecido en este punto las reglas siguientes: 

2. ° El Rector vestirá el traje sacerdotal, así dentro como 
fuera del Colegio, llevando en casa balandrán, y fuera, el hábito 
de San Pedro, con la cruz de la Orden al lado izquierdo. 

3. ° Los Regentes y Catedráticos, que suponemos serán sacer- 
dotes y graduados de Licenciados, y que además tendrán e) ca- 
rácter de maestros, llevarán igual hábito que el Rector, así dentro 
como fuera del Colegio. 

4. ° Los Colegiales graduados de Licenciados que fuesen sacer- 
dotes, llevarán fuera de casa el hábito de San Pedro, pero dentro 
de casa usarán siempre el balandrán de los Colegiales. 

5. ° Los Licenciados que no fueren sacerdotes, y los Colegia- 
les que lo fueren, aunque tengan grado, deberán llevar el hábito 
del Colegio dentro y fuera de él; pero bien permitimos al Rector 
que les pueda dar licencia para salir fuera con hábito de San 
Pedro. 

ó.'"" Los demás individuos usarán dentro y fuera de casa el 
hábito acostumbrado, llevándole con el aseo y compostura que 
tantas veces hemos recomendado. 

7.° Una máxima casi general en estos cuerpos, cuyo origen 
ignoramos, ha introducido la costumbre de no renovar jamás el 
hábito del Colegio, y aun de hacer en cierto modo gala de llevarle 
sucio, raído y hecho jirones. Nosotros, penetrados de los incon- 
venientes que produce, y de que generalmente están convencí- 



300 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORíA 

dos los mismos que ceden á ella, la condenamos y proscribimos 
del todo, y rogamos á los Rectores y Maestros de ceremonias 
que por tiempo fueren, nos ayuden á desterrarla para siempre 
de esta Comunidad. 

8. ° Deseando sustituir á aquella máxima la de inspirar amor 
al aliño y limpieza á todos los individuos de la Comunidad, 
mandamos que la falta de ellos en el vestido se reprehenda ó 
castigue como un defecto contrario á la buena educación y dis- 
ciplina. 

9. ° Por lo mismo, mandamos que tanto el hábito doméstico 
de los Colegiales cuanto el que deben llevar fuera, sea siempre 
limpio y bien tratado, y que á este fin se lave y aun se renueve 
cuando sea necesario, previniendo que para juzgarle tal no se 
espere á que su desaseo ó deterioración sean muy visibles. 

10. Y para que la observación de esta regla sea más segura, 
queremos que esto se haga á arbitrio del Rector, deduciéndose 
del haber de cada individuo, por razón de vestuario, cualquiera 
gasto que en esto se hiciere. 

11. El Maestro de ceremonias velará muy cuidadosamente 
sobre este punto, y avisará con oportunidad al Rector la necesi- 
dad de remedio que advirtiere, cuando sus amonestaciones fra- 
ternales no le alcanzaren. 

12. Pero si como deseamos desterrar de esta Comunidad 
todo desaliño, prohibimos muy severamente toda afectación y 
exceso de compostura, como cosa liviana, impropia de la mode- 
ración eclesiástica y, mucho más, del instituto y profesión de 
esta Comunidad. 

13. Á este fin, cuidará el Rector y el Maestro de ceremonias 
de que tanto en el vestido exterior cuanto en las ropas interiores 
que se descubran, como también en el calzado y porte del cabe- 
llo, nada exceda ni traspase la moderación y decencia que son 
propias del estado y profesión de los Colegiales. 

14. Cuando la Comunidad va3^a formada en público á cual- 
quiera acto religioso, como, por ejemplo, para asistir á la Iglesia 
de Padres clérigos menores en la fiesta sacramental, ó á otro 
igualmente púbHco y solemne, llevarán todos sus individuos el 



J0VELLAN03 Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 3OI 

manto capitular sobre el vestido que á cada uno corresponde, 
según las reglas anteriores. 

15. Todos los Colegiales deberán llevar interiormente el es- 
capulario de la Orden, como está mandado por difiniciones, aten- 
diendo á que es el único resto del hábito antiguo, fuera de la 
insignia de la cruz que exteriormente los distingue. 

1 6. El familiar dispensero, el refitolero y capillero llevarán 
manto sin beca fuera de casa, y balandrán sin monjiles ó mangas 
perdidas dentro de ella; pero no podrán usar ni llevar la cruz de 
la Orden. 

17. Los demás familiares y criados de Comunidad usarán del 
vestido común á su voluntad, con tal que sea limpio y modesto. 

De la conducta doméstica. 

1. ° De poco servirán las reglas que acabamos de prescribir 
para dirigir el porte exterior de los Colegiales, si no se estable- 
cieran las convenientes para regular su conducta interior y do- 
méstica. Por eso consignaremos aquí las que pueden tener más 
principal influencia en este objeto, fiando las restantes á la pru- 
dencia del Rector y demás á quienes respectivamente pertene- 
ciere este cuidado. 

2. ° El recogimiento y retiro que exigen la profesión é insti- 
tutos de los individuos del Colegio, no pueden ser compatibles 
con la continua comunicación que la ociosidad suele ocasionar 
entre los de algunas Comunidades. Por tanto, cuidará el Rector 
de que fuera de las horas de recreo y distribuciones comunes, 
cada uno de los Colegiales esté precisamente en su cuarto, sin 
permitir que vaya á los otros ni ande baldío y sin destino por 
los tránsitos del Colegio. 

3. " Esta regla, que es tan conforme á la profesión de los clé- 
rigos de órden, es absolutamente indispensable en una Comuni- 
dad literaria, donde después de cumplidas las obligaciones del 
instituto, ningún más recto uso se puede hacer del tiempo que 
el de emplearse en la meditación y el estudio. Así que los Re- 
gentes, el Catedrático de Humanidades y el Maestro de ceremo- 



302 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

nias, celarán con el mayor cuidado sobre este importante objeto 
de buena disciplina. 

4. ° El plan de estudios domésticos que prescribiremos en el 
título II de este Reglamento, nos obliga á exigir en la observan- 
cia de este punto la mayor exactitud y rigor que de nuevo re- 
comendamos, haciendo presente á los Colegiales jóvenes que no 
les habíamos impuesto una carga tan grave si el temor de aven- 
turar su aprovechamiento con otro método menos laborioso no 
hubiese formado, por decirlo así, nuestro carácter á exigir más 
aplicación y más continuo estudio de los que son compatibles 
con una vida común y desahogada. 

5. ° Por tanto, rogamos muy encarecidamente á los jóvenes 
que vinieren al Colegio, reflexionen á todas horas que cuando 
profesaron la regla de la Orden renunciaron las dulzuras de la 
vida libre y regalada que podían llevar fuera de ella; que la sa- 
biduría es un don sublime, negado á los somnolientos y perezosos 
y sólo dispensado á los que velan y se afanan por adquirirla; que 
la estación de la vida que deben pasar en el Colegio es precisa- 
mente la que está destinada por la naturaleza, por la religión y 
por su mismo instinto á recibir este precioso don, y, finalmente, 
que sin él jamás podrán perfeccionar su ser ni profesión, des- 
empeñar dignamente las obligaciones que como ciudadanos y 
religiosos tienen, ni hacerse dignos de los premios de utilidad, 
de honor y de fortuna á que debe aspirar el hombre cuando la 
virtud y la sabiduría le hacen digno de ellos. 

6. ° Les pedimos asimismo que no pierdan jamás de vista 
que el desperdicio del tiempo en este período de su vida es más 
dañoso é irreparable que en otro alguno; que de su buen uso y 
empleo pende su felicidad espiritual y temporal, y que cuando 
observen religiosamente esta máxima, hallarán en ella, no sólo 
la felicidad de llenar cumplidamente todas las tareas y obligacio- 
nes que les prescribimos, sino también tanto gusto en el recogi- 
miento, lectura y meditación, que renunciarán tal vez voluntaria- 
mente á las recreaciones y entretenimientos que se permiten 
para su alivio, á trueque de hallar más tiempo que consagrar á 
las lecturas. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 303 

7.° En estas horas de recreo los Colegiales tendrán toda la 
libertad y desahogo que es compatible con la moderación de su 
estado, empleándolas en lo que más los agradare, dentro ó fuera 
de sus cuartos, solos, acompañados ó todos juntos. 

S.° Como serán las horas de trato más comunes que tendrán 
los Colegiales, recomendamos en ellas la paz, armonía y unión 
fraternal que deben reinar entre los hijos de una misma madre y 
Profesores de un mismo Instituto, y deseamos ardientemente que 
de tal manera se arraigue en esta Comunidad, que jamás puedan 
introducirse en ellas las discordias y parcialidades que son ver- 
daderas pestes de toda santa disciplina. 

9. ° En las horas de estudio y en las de sueño, cuidará el Rec- 
tor de que reme en el Colegio la mayor quietud y silencio, pro- 
curando que en ellas no entren personas de fuera, ni se roben á 
los Colegiales con importunas é inútiles visitas los preciosos ins- 
tantes que necesitan para su estudio y recogimiento. 

10. Cuando faltan la aplicación y amor á las letras, ningún 
recogimiento basta para asegurar el buen uso del tiempo, pues 
la ociosidad es muy ingeniosa para hallar medios de desperdi- 
ciarle, aun en medio del mayor retiro; por eso queremos que, no 
solo el Rector, sino también los Regentes y Catedráticos y el 
Maestro de ceremonias puedan entrar en los cuartos cuando bien 
les parezca, observar cómo cada Colegial emplea y distribuye su 
tiempo, y cuidar de que estudien y le aprovechen, como es de 
su obligación, castigando con el mayor rigor^á los haraganes. 

De la conducta pública. 

1. ° El Instituto, el estado y la profesión literaria de los Cole- 
giales piden que su conducta exterior sea tan circunspecta y 
arreglada que acredite en todas partes el respeto que tienen á 
sus obligaciones, y no desdiga un punto de ellas. 

2. ° Queremos, por lo mismo, que resplandezca en todos la 
mayor modestia y que no sólo sean distinguidos en la calle, en 
la Universidad y en las concurrencias por la decencia é irrepre- 
hensibilidarl de sus costumbres, sino también que la afabilidad y 



304 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el decoro en sus acciones y palabras sean Jas prendas exteriores 
de que todos procuren adornarse y en que cifren la estimación 
de cuantos los trataren. 

3. ° En este punto recomendamos al ]\ector la más extrema 
vigilancia, y rogamos que no contentándose de que en la inte- 
rioridad todos sus súbditos vivan en el santo temor de Dios y con 
el mayor arreglo de costumbres, procure además que su exte- 
rior sea un continuo testimonio de su virtud y que su conducta 
ofrezca siempre á la juventud secular que se congrega en las 
escuelas públicas, los ejemplos de modestia y circunspección de 
estado y obligación regular. 

4. ° Mas como no aspiramos á infundir en los Colegios el 
vano deseo de captar estimación por medio de simples aparien- 
cias de virtud, sino á que verdaderamente la merezcan por la 
sincera y pública profesión de ella, queremos que la hipocresía 
se mire entre todos como el vicio más detestable y que la afec- 
tación de desaliño, abatimiento y tristeza, sean aborrecidos y 
castigados como síntomas suyos. 

5. ° El nimio cuidado de la persona, el aire libre y des- 
envuelto, la ufanía y la elación, que indican orgullo y liviandad 
de ánimo y son tan contrarios á la modestia religiosa, deben ser 
reprendidos y castigados con igual severidad en los que tuvieren 
la desgracia de manifestarlos. 

6. ° La presunción de sabiduría, que es un vicio tanto más 
temible cuanto más poderosamente le estim.ula el amor propio, 
singularmente en las ciudades de estudios, será también severa- 
mente reprendida en cualquier individuo del Colegio que adole- 
ciere de ella, y no menos cierto charlatanismo literario, que no 
sólo es contrario á la modestia y á la buena educación, sino que 
frecuentemente se desliza ó despeña contra la templanza y cari- 
dad cristiana. 

7. ° Al mismo tiempo que quisiéramos separar á los Colegia- 
les de la frecuente é íntima compañía de otros jóvenes escolares 
que no sujetos á las mismas obligaciones y reglas de conducta 
que ellos, ni se conformarían fácilmente con la suya, ni menos 
podrían perfeccionarles con su ejem.plo, deseamos que los indi- 



lOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 305 

viduos de esta Comunidad maniñesten el amor que deben á su 
profesión y á cuantos la cultiven; mas no por medio de un trato 
íntimo y frecuente de sus condiscípulos, sino por el de una dis- 
posición sincera y prontísima á prestar todos los oficios de hu- 
manidad y buena correspondencia que en su mano estuvieren, á 
cuantos les buscaren ó pudieren necesitarles. 

8. ° Quisiéramos también prohibir del todo la costumbre de 
visitar y hacer cumplidos en la Comunidad, como contraria al 
recogimiento y á la buena economía del tiempo que tanto hemos 
recomendado; pero forzados á ceder á la costumbre y obligacio- 
nes de opinión introducidas en el trato civil, permitimos que se 
desempeñen los que éstas exijan, con tal que no se hagan otras 
visitas que aquellas que la urbanidad ó la caridad hicieren abso- 
lutamente necesarias. 

9. ° La parsimonia que encargamos en este punto nos excusa 
de prescribir reglas acerca del modo con que se deben conducir 
ios Colegiales en estos forzosos cumplidos de urbanidad, conten- 
tándonos con pre\'enirles que no los empleen sino en casas y 
con sujetos de cuyo trato no puedan avergonzarse, y que su con- 
ducta sea tal que jamás desmienta los respetos que deben á las 
personas que los admitiesen á su trato y á sus propias obliga- 
ciones. 

10. Aunque respetamos y alabamos los establecimientos que 
la autoridad pública patrocina y admite para conservar el orden 
y buena policía de los pueblos, conociendo que la asistencia á 
las representaciones dramáticas en teatros públicos es indecorosa 
al estado y perjudicial á la profesión de los Colegiales, les prohi- 
bimos absolutamente que puedan asistir á ellas, y mandamos al 
Rector que no lo permita con ningún motivo ni pretexto, y an- 
tes castigue con severidad á los que contravinieren. 

11. Kn las dr más grandes concurrencias á que tal vez los 
condujere alguna ocasión de regocijo público no desconveniente 
á su estado, deseamos que la moderación y compostura de los 
Colegiales sea aún mayor que en las ocasiones comunes, porque 
sólo al favor de este descuido podrían excitar la disipación y 
distraimientos que trae consigo el bullicio de las diversiones 

TOMO Lxiii. 20 



306 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

tumultuosas, tanto más temibles en los jóvenes cuanto su edad 
está más expuesta á incurrir en ellos. 

12. En suma, deseamos que los individuos de esta Comuni- 
dad parezcan sólo en público cuando la necesidad los sacare de 
casa; que entonces sean alegres y afables, sin dejar de ser mo- 
destos y bien morigerados; que en todas partes procedan con- 
forme á los principios de la buena y distinguida educación que 
corresponde á su nacimiento y su estado, y que en ninguna des- 
mientan la santidad de su instituto ni desluzcan el esplendor del 
noble é ilustre Cuerpo de que son miembros. 

De las salidas de día. 

1. ° Los Colegiales que tengan que asistir á cátedras en días 
lectivos, ó academias en los de asueto, podrán ir y volver solos a 
la Universidad, llevando el camino acostumbrado y sin detener- 
se, conforme á lo dispuesto en las primitivas instituciones obser- 
vadas desde antiguo inconcusamente. 

2. ° Pero esto se entenderá cuando uno solo tuviere que asis- 
tir en hora determinada á cátedra ó academia, pues si hubiere 
dos ó más que deban concurrir á la Universidad á la misma hora, 
irán precisamente juntos, aunque la concurrencia sea á distinta 
cátedra ó academia, y lo mismo se entenderá en cuanto á su 
vuelta. 

3. ° A la vuelta de la Universidad, los Colegiales que hubie- 
ren ido juntos á ella ó separados, se presentarán al Rector antes 
de entrar en sus cuartos para que le pueda constar la hora en 
que llegaren. 

4. ° El Rector cuidará de que esto se observe inviolable- 
mente, y tendrá gran cuidado de que con motivo de estas idas 
y venidas de la Universidad, no se introduzca algún abuso en 
adelante. 

5. ° Sobre esta observancia cuidará también el Maestro de 
ceremonias, dando cuenta al Rector de las contravenciones que 
advirtiere, para que se corrijan y e\'ite su continuación. 

6. ° También podrán salir solos los Colegiales á confesarse á 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 307 

los conventos señalados, los días de comunión; pero cuidará el 
Rector no sólo que esta licencia no sirva de pretexto para salir á 
otras partes, sino también de que vayan juntos á una misma, ó 
por lo menos de dos en dos, en cuanto se pueda, salvo la liber- 
tad que tiene cada uno de elegir el Director de su conciencia que 
más le conviniere. 

7. ° En estas salidas á confesar, será obligación de los Cole- 
giales presentarse al Rector antes de ir y después de volver de 
los conventos, así como decirle á cuáles van, y si juntos ó se- 
parados, para que jamás ignore el destino y distribuciones de los 
¡ndi\-iduos de la Comunidad que gobierna, y pueda observar su 
conducta. 

8. ° Fuera de estos casos, ningún Colegial podrá salir del Co- 
legio sin compañero, aun cuando por ocupación momentánea de 
los que deban serlo no le hubiere. 

9. ° El Rector podrá salir con compañero ó sin él, cuando y 
como le pareciere y los negocios del Colegio lo exigieren, dejan- 
do á su prudencia el uso libre de esta facultad en beneficio de la 
Comunidad. 

10. Y pues su traje sacerdotal y distinción de Orden le ha- 
rán parecer con decoro en todas partes, y además podrá llevar 
su paje, con arreglo á lo dispuesto en el capítulo ii de este tí- 
tulo, le pedimos que no ocupe compañero, sino cuando la dili- 
gencia á que fuere lo pida ó cuando necesite ir más autorizado. 

11. Los Regentes no sólo podrán, sino que deberán salir sin 
compañero, y no lo podrán llevar nunca, para que así quede más 
tiempo libre á los Colegiales y no se les distraiga de sus estudios. 

12. Fuera de las horas de paso, en que los Regentes no po- 
drán faltar del Colegio por ningún motivo, les será libre salir á 
cualquiera hora del día, sin necesidad de pedir permiso al Rector. 

13. Pero considerando que en calidad de Maestros están 
obligados á cuidar de la aplicación de los Colegiales y á darles 
ejemplo de recogimiento y amor al retiro, que son tan propios 
de la profesión literaria, les rogamos muy eficazmente que usen 
con gran parsimonia de esta misma libertad que por respeto á su 
carácter les concedemos. 



308 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

14. Los Colegiales graduados de Licenciado no podrán salir 
del Colegio por la mañana en los días lectivos; pero si tal vez 
tuvieren necesidad de hacer algún preciso cumplido, lo expon- 
drán al Rector y saldrán con su licencia. 

15. Pero podrán muy bien salir diariamente á paseo por las 
tardes, y en fiestas y asuetos por las mañanas, sin necesidad de 
pedir licencia al Rector, aunque sí con su noticia, y lo mismo los 
Sacerdotes graduados de Bachiller. 

16. Dejamos enteramente á arbitrio del Rector el permitir á 
los Colegiales Licenciados y á los Sacerdotes Bachilleres salir sin 
compañero en las ocasiones que van dichas, con tal que en este 
caso les permita también salir con el hábito de San Pedro y no 
de otra manera. 

17. Los Colegiales de número y supernumerarios, graduados 
de . Bachiller podrán salir á visitas por la mañana en los días 
festivos y de asueto, siempre con licencia del Rector y con com- 
pañero; pero no saldrán jamás por la mañana en los días lecti- 
vos ni el Rector les dará licencia, aunque la pidan, si ya no fue- 
re con gravísima y urgente causa. 

18. Estos Colegiales podrán salir en todo tiempo un rato de 
paseo después de las horas de cátedra; pero deberán pedir para 
ello licencia al Rector, y obtenida, llevar compañero. 

19. Los demás Colegiales de número y supernumerarios, no 
graduados, no podrán salir á la calle mañana alguna en tiempo 
de curso; pero durante el verano, podrá el Rector permitirles 
que salgan tal cual vez, en las mañanas de días festivos, á hacer 
alguna visita de precisa atención. 

20. Por las tardes del tiempo del curso, tampoco podrán salir 
á paseo los Colegiales no graduados; pero aunque el que les res- 
tare de la asistencia á cátedra sea de descanso y recreo, deberán 
emplearle en la mesa de trucos, establecida á este fin, ó pasarle 
en otra honesta diversión dentro de casa. 

21. Pero en las tardes de verano podrán salir á paseo unos y 
otros, con tal que los Colegiales de número vayan de dos en dos, 
y los supernumerarios todos juntos, á no ser que alguno vaya de 
compañero con Colegial de número ó que quede solo, pues en 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES ¡MILITARES 309 

este último caso, dispondrá el Rector que se una á los que van 
pareados, y salgan tres. 

22. Encargamos muy particularmente al Rector que en lo de 
señalar compañeros, atienda: I,"^, á que se unan y apareen los 
que tienen libertad, según las reglas dadas; 2.°, á que no se dis- 
traiga del estudio el que tuviere á su cargo algún ejercicio ó acto 
literario de los que piden aplicación más continua; 3.°, á no per- 
der de vista jamás el uso que cada uno hace de la libertad que 
se le concede, para estrecharla ó ampliarla, según fuere necesario; 
4.'', á que no haya compañeros señalados habitualmente, sino 
que en cada caso señale á cada uno el que más conviniere, según 
la combinación momentánea; 5.°, que los individuos que anden 
fuera del Colegio, ya solos, ya acompañados, no desmientan con 
su porte y conducta pública la modestia y regularidad que exi- 
gen su instituto y profesión. 

23. Finalmente, hacemos presente, así al Rector como á todos 
los individuos de este Cuerpo, la obligación que tienen de conser- 
\-ar el decoro, y aun de aparecer en el público como una porción 
muy distinguida de él, para que de tal manera procedan, que 
sólo se hagan notables por los ejemplos de virtud y edificación 
que deben esperarse de su profesión. 

De las salidas de noche. 

1. ° La necesidad de destinar las noches al recogimiento y 
estudio, tan recomendables en una Comunidad eclesiástica y lite- 
ria, nos obliga á prohibir enteramente las salidas de noche, salvas 
aquellas justas excepciones que no pueden negarse á la exigencia 
de las circunstancias ni al mérito y aplicación de los individuos, 
las cuales expresaremos aquí, para que sean públicas á todos. 

2. ^ El Rector podrá salir de noche á la ciudad cuando le 
pareciere necesario ó conveniente, procurando retirarse al Cole- 
gio á las diez en invierno y á las once en el verano; pero en este 
punto le recomendamos la mayor moderación, así por lo que 
importa al decoro de su empleo, como porque de él deben reci- 
bir ejemplo los demás. 



3IO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

3. " Los Regentes, Catedráticos y graduados de Licenciado po- 
drán salir las noches de verano, y por las de vacaciones y asueto 
en tiempo de curso, y no en otra alguna; pero deberá ser siem- 
pre con noticia del Rector. 

4. ° Los Colegiales de número, sacerdotes y graduados de 
Bachiller podrán salir también algunas noches de vacaciones y 
de verano, pero con licencia expresa del Rector, y con la obliga- 
ción de presentarse á él á la salida y á la vuelta. 

5. ° Los demás Colegiales, así de número como supernume- 
rarios, no pcfdrán salir noche alguna; pero dejamos á la pruden- 
cia del Rector que en las vacaciones y en el verano pueda per- 
mitir tal cual salida á los primeros y muy rara vez á los últimos, 
yendo unos y otros juntos con el Maestro de ceremonias ú otro 
antiguo que nombrare el Rector, y no en otra forma. 

6. ° Mas todas estas excepciones cesarán en las noches de 
ejercicio doméstico; pues cuando le haya, sea de la facultad que 
fuere, no podrán salir del Colegio ni el Rector, ni los Regentes, 
ni el Catedrático de Humanidades, ni otra persona alguna de las 
que componen la Comunidad. 

7. ° Para las citadas salidas prohibimos absolutamente el uso 
de la capa y redecilla, como indecoroso é impropio de la profe- 
sión de los individuos; y mandamos que los que salieren, sean de 
la clase que fueren, vayan siempre en hábito de San Pedro, y 
cuando por el rigor del estío apetecieren mayor desahogo, po- 
drán salir de casaca negra, con cuello y solideo y no de otra 
forma. 

8. ° Encargamos al Rector la mayor vigilancia en este punto, 
como tan importante para la conservación de la buena discipli- 
na, y queremos además que el Maestro de ceremonias cele con 
el mayor desvelo la observancia de cuanto va prevenido, y ad- 
vierta al Rector de cualquiera contravención que descubriere, 
para que la castigue con la mayor severidad. 

9. ° También deseamos que el Rector, al mismo tiempo que 
se vaya á la mano en lo de dar licencia en los casos de excep- 
ción, cuide de que las dadas sean un premio de la aplicación y 
arreglada conducta, distinguiendo en la concesión de este des- 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 3 II 

ahogo á los apro\-echados y sobresalientes en el estudio, de los 
flojos y atrasados, y á los que se porten con la modestia y com- 
postura propias de su estado, de los que abusen de la libertad 
para profanarle y menguar su decoro. 

De las ausencias del Colegio. 

1. " Acerca de licencias para salir fuera de la ciudad, manda- 
mos que se observe lo prevenido en las definiciones y constitu- 
ciones del Colegio y en diferentes órdenes del Real Consejo, exis- 
tentes en el archivo, en cuanto fuere conforme á las prevencio- 
nes siguientes: 

2. ° Los Regentes y Catedráticos de Humanidades no podrán 
salir de la ciudad con motivo ni pretexto alguno, singularmente 
en tiempo de curso, para que así puedan más exactamente des- 
empeñar su ministerio. 

3. ° Por lo mismo no podrán tener comisiones de pruebas, 
visitas ni otras algunas, ni obtener licencia para salir de la ciudad, 
con. ningún pretexto, durante el referido curso. 

4. ° Pero si con alguna grave y urgente causa se les nombra- 
re, tanto en tiempo de curso como fuera de él, para alguna co- 
misión ó encargo, ó de que cualquiera otro modo alcanzaren 
licencia para ausentarse del Colegio por alguna temporada, será 
de su obligación dejar sujeto que los sustituya en el desempeño 
de sus funciones, á su costa y con expresa aprobación del Rector. 

5. ° Ningún Colegial de número ó supernumerario, sean los 
que fueren sus grados, podrá solicitar licencia para salir de Sala- 
manca en tiempo de curso, ni le será tampoco concedida con 
motivo alguno. 

6° Y por cuanto el pretexto de falta de salud, apoyado con 
el dictamen del medico, suele arrancar muchas veces estas licen- 
cias, cediendo de ordinario los facultativos á impulsos de piedad, 
de ruego ó de importunación para darlas, y librando sus certifi- 
caciones en términos generales y vagos, y algunas veces afecta- 
damente ambiguos y obscuros, para temporizar sin comprometer 
u opinión, mandamos que ningún individuo de este Colegio pida 



312 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ni pueda obtener con semejante pretexto licencia para salir de 
Salamanca, y que, pues está proveído suficientemente en este 
Reglamento, á la curación de las dolencias y enfermedades de los 
Colegiales, las pasen dentro del Colegio, donde serán asistidos 
con toda caridad y desvelo. 

7. ° }vlas, porque puede suceder que la necesidad de alguna 
curación extraordinaria sea cierta, y no afectada, queremos que 
en este caso el médico ó cirujano del Colegio lo representen al 
Rector, y que éste, informándose por sí ó bien por consejo de 
otros médicos de su satisfacción de la certeza de la causa, y ha- 
llándola tal, lo represente al Consejo, donde se atenderá su ins- 
tancia con la piedad que acostumbra y merece su objeto. 

8. ° Los Colegiales de número, graduados de Licenciados ó 
de Bachilleres en Facultad mayor, podrán, después del curso y 
durante el verano, ser nombrados para Comisiones de Pruebas y 
Visitas; pero los que sólo fueren Bachilleres, no podrán pedir ni 
obtener licencias para ausentarse sino con grave causa, y enton- 
ces por solo el tiempo de dos meses. 

g° Ningún Colegial supernumerario podrá tener semejantes 
Comisiones, aunque cuando estuviere graduado de Bachiller. 

10. En los casos que es permitido pedir y obtener licencia, 
los Regentes, Catedráticos ó Colegiales, sean del grado ó clase 
que fueren, dirigirán su instancia al Rector, quien, si la hallare 
justa, la acompañará con su informe al Consejo, para que resuel- 
va lo conveniente. 

11. Encargamos muy estrechamente al Rector que examine 
con particularidad las causas en que estas instancias se fundaren, 
y que no dé curso á ellas ligeramente, sino cuando las hallare ra- 
cionales y justas, considerando que la obligación de residir en el 
Colegio es absoluta y general, y no ceñida á tiempos ni á perso- 
nas, y que el arreglo de estudios que se va á establecer la exige 
indispensablemente de todo individuo para llenar cumplidamen- 
te sus objetos. 

12. Por las reglas aquí prescritas no pretendemos disminuir 
las facultades que el Real Consejo y el señor Presidente tienen 
respectivamente de conceder las licencias y nombrar para las co- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 313 

misiones que \'an expresadas, las cuales quedan en su fuerza y 
vigor; pero estamos muy seguros de que el celo con que siem- 
pre han mirado este importante objeto estará más inclinado y 
dispuesto á ceñir que á ampliar estas reglas. 

De las entradas en el Colegio. 

1. "^ Para evitar los inconvenientes que pueden resultar de la 
entrada de mujeres en el Colegio, la prohibimos absolutamente, 
y restablecemos en este punto lo mandado en las antiguas Cons- 
tituciones. 

2. '^ Por este fin hemos mandado, en auto de la presente visita, 
que se ponga un portero, destinado únicamente á cuidar de éste 
y los demás puntos relativos á su oficio, y encargamos al Rector 
que cuide de que, acerca de él, no haya condescendencia ni disi- 
mulos que relajen tan útil establecimiento. 

3. Con el mismo fin hemos mandado que haya lavandera de 
Comunidad, y prevenimos de nuevo que ésta no pueda entrar 
tam.poco en el Colegio, sino que haga fuera de él los recibos y 
entregas de las ropas al familiar ropero, en la forma que dispu- 
siera el Rector. 

4. ^" No será prohibido á ningún individuo dar alguna parte 
de su ropa á lavar á distinta lavandera, pero deberá ser á su 
costa y haciéndolo por medio del mismo familiar ropero, sin que 
ésto pueda servir de pretexto para que entre ninguna mujer en el 
Colegio. 

5. " Mientras las puertas estuvieren cerradas, de día ó de 
noche, no será lícito al portero abrirlas ni permitir la entrada á 
ninguna persona, sea del sexo ó calidad que fuere, sin noticia y 
expresa orden del Rector, quien no la concederá sino con urgen- 
te necesidad. 

6. " Pero en las horas en que se hallen abiertas no se mez- 
clará el portero en estorbar la entrada á los sujetos que vinieren 
al Colegio, á no ser que sean mujeres, personas desconocidas ó 
sospechosas, ú otras de que el Rector le hubiere prevenido. 

7. ° Cuidará el Rector de que tampoco entren tantas perso- 



314 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

ñas en el Colegio que puedan turbar la quietud y recogimiento de 
sus individuos, encargando al portero particularmente que aleje 
del patio y corredores los muchachos, para que no alteren el 
sosiego doméstico con sus inocentes vocinglerías. 

8.° Para la mejor observancia de este punto, el Rector se val- 
drá del ministerio del Colegial veedor de portería, el cual deberá 
velar por sí sobre este objeto, ocurriendo á los abusos ó excesos 
que advirtiere, y dando cuenta al Rector para que tome provi- 
dencia. 

TÍTULO II 
De los estudios del Colegio. 

El estudio de las ciencias, que fué el primer objeto de la 
institución de este Colegio, lo es también de este establecimien- 
to; y no con otra mira hemos procurado hasta aquí arreglar con 
particular cuidado su economía y disciplina que la de propor- 
cionar más seguramente el aprovechamiento en los estudios ecle- 
siásticos á todos los individuos que vengan á adquirirlos en él. 
Instituido como un seminario de virtud y letras, para formar per- 
sonas doctas y de partes, no sólo para bien y utilidad de la 
misma Orden, sino para aprovechamiento y servicio de la misma 
Iglesia universal, ^cuánto desvelo no merecería de nuestra parte 
un fin tan importante y sublime? 

2.° Así que, sin perderle un punto de vista, hemos ordenado, 
con consejo de personas doctas y experimentadas, las reglas que 
abajo se explicarán, las cuales, aunque examinadas en sí y sin 
relación determinada, no parezcan las mejores que pudieran dic- 
tarse, ni se extiendan hasta donde quisiera llegar nuestro celo 
por el bien de la literatura, estamos muy persuadidos á que, 
atentamente considerada la disposición de los indi\'iduos que 
deben observar la especie de doctrina que es más análoga á su 
instituto, y, en fin, la necesidad de combinar su estudio doméstico 
con el plan actual de los estudios de esta Universidad, son por 
lo menos las más conv^enientes y las únicas que hemos podido 
prescribir. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 3 1 5 

3.° En consecuencia, y para proceder con el orden y distin- 
ción que pide este objeto, se tratará primero del método con 
que se debe estudiar dentro de casa cada una de las Facultades 
á que estarán destinados los Colegiales, y luego, de los medios y 
auxilios que deben emplearse para hacer más fácil y provechosa 
la enseñanza. 

Capítulo primero 
Del estudio de Humanidades. 
De los que deben estudiar las Humanidades. 

1. ° Sin una sólida instrucción en este útilísimo ramo de lite- 
ratura, no nos atrevemos á esperar ningún fruto ni adelanta- 
miento en el estudio de las que llaman facultades mayores. El 
buen gusto, la buena y sana crítica, el exacto y preciso estilo de 
hablar y de escribir, el discernimiento de las doctrinas y opinio- 
nes, el amor á los buenos libros y el hastío y horror á los malos, 
penden casi del todo de este estudio preliminar, base y funda- 
mento de todos los demás. 

2. ° Penetrado de esta verdad, fué S. M. servido de mandar 
por el art. 2.° del Plan de Estudios que el primer año de Colegio 
se destinase precisamente al de Humanidades, lo cual se cumplirá 
inviolablemente, y el Rector no concederá en este punto la me- 
nor dispensa. 

3. '^ Este año deberá entenderse escolástico, y el tiempo que 
mediare entre la venida del Colegial al Colegio y el principio de 
curso próximo, no se contará para el cumplimiento del año de 
Humanidades, sin embargo de que deberá precisamente dedicar- 
se al estudio de ellas. 

4. *^ Ninguno podrá dispensarse de este estudio con pretexto 
de haberle hecho anteriormente, porque como los ramos que 
comprende son tan varios y de tanta extensión, siempre debe- 
rán prometerse en él más grandes y útiles progresos. 

5. ° Mas como pudiera suceder que viniese al Colegio algún 
conventual que antes de entrar en la Orden hubiese adquirido 



3l6 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

una muy completa instrucción en las bellas letras, cuando esto 
resultase del examen, de que después se hablará, el primer año 
de Colegio se dedicará únicamente al estudio de las lenguas y al 
de la filosofía, en la forma que se dirá también. 

6. " Tampoco podrán excusar este estudio los que vinieren 
graduados de Bachiller en Facultad mayor con el pretexto de que 
su colegiatura no tendrá más duración que la de cinco años; pues 
sobre bastar los cuatro restantes para cerrar el círculo de los es- 
tudios mayores y recibir la licenciatura en teología ó cánones, 
estamos íntimamente persuadidos á que tanto más ciertos serán 
sus progresos en ellos, cuanto más adelantaren en el año de pre- 
paración destinado á las Humanidades. 

7. " Sin embargo, con los que se hallaren en este caso bien 
permitimos que al estudio de Humanidades, y sin perjuicio de él, 
puedan mezclar particularmente el preparatorio ó auxiliar de la 
Facultad que profesaren; pero nunca el de las materias ordinarias 
y comunes de su pertenencia y dotación, reservadas para ios 
años sucesivos. 

8. ° Al tercero día de la llegada del Colegial á Salamanca, se 
hará un examen riguroso de sus conocimientos, así en las Huma- 
nidades como en la filosofía, del cual resultará precisamente una 
idea cabal de los progresos que hubiere hecho ó dejado de hacer 
en uno ú otro estudio, en cuál esté más y en cuál menos adelan- 
tado, y por consecuencia, cuál sea la especie de instrucción más 
necesaria para él, á fin de volver á este punto toda la atención y 
cuidado del Catedrático. 

9. ° Este examen se hará privadamente ante el Rector y Ca- 
tedrático de Humanidades, á fin de evitar el rubor que pudiera 
causar la presencia de toda la Comunidad á un joven recién ve- 
nido á ella, desconocido á sus individuos y tal vez poco acos- 
tumbrado á hablar en público. 

10. La forma del examen que dirigirá el Catedrático, deberá 
ser acomodada á la índole del nuevo Colegial, y por el método 
que pareciere más oportuno para sondear su talento y descubrir 
su instrucción, procurando á este fin animarle é inspirarle segu- 
ridad, para que el encogimiento y temor no le inhabiliten ni es- 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 317 

torben de decir lo que sabe, y para que la prueba no sea de du- 
doso y falible éxito, 

11. Si á pesar de estas precauciones no se pudiese formar 
por el primer examen juicio seguro de la instrucción del recién 
venido, se repetirá la misma diligencia una, dos y tres veces, ya 
por el Catedrático de Humanidades solo, ya por éste y el Rector, 
hasta asegurarse bien del estado de su instrucción, talento y dis- 
posiciones, así naturales como adquiridas. 

12. El resultado de esta prueba indicará la clase en que debe 
entrar el nuevo Colegial al estudio de Humanidades, y se le apli- 
cará ó á empezar este estudio desde su primer grado, ó á seguir- 
le desde aquél que correspondiere á su instrucción, según la di- 
visión que abajo daremos. 

13. Si esta prueba convenciese al Rector y Catedrático de la 
plena instrucción del nuevo Colegial en las Humanidades, dis- 
pondrán que después de una temporada de ejercicios en los pa- 
sos ordinarios del Colegio, de que siempre necesitará, puesto 
que el estudio de la filosofía y el año del noviciado le habrán 
alejado algún tanto de los buenos modelos, se dedique á perfec- 
cionarse en la filosofía, haciéndole aplicarse á aquel ramo ó par- 
te de ella en que estuviere menos adelantado. 

14. Mas si tal vez resultare también de la prueba ser buen 
filósofo y estar instruido en todas las partes de esta Facultad, en- 
tonces, pasado igual tiempo del ejercicio de Humanidades, se le 
aplicará á estudiar las lenguas griega ó hebrea, y alguna de las 
lenguas vivas de los pueblos cultos de Europa. 

15. En la elección de estas lenguas se consultará, respecto de 
las muertas, su analogía con la Facultad que hubiere de seguir 
en el Colegio, prefiriendo la hebrea para el teólogo, ó bien des- 
tinándole á entrambas si tuviese ánimo y disposición para tanto, 
y la griega para el canonista, y dejando á su elección aquella de 
las lenguas vivas que más le acomodare, pues que en todas, y 
principalmente en la francesa ó inglesa, hallará excelentes obras 
y modelos de elocuencia, poesía, literatura, filosofía, ciencias 
exactas y naturales, y aun de las ciencias eclesiásticas. 

iG. Aunque no nos resolvemos á incluir el estudio de las len- 



3l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

guas en nuestro plan general de Humanidades, por parecemos 
corto el tiempo destinado á ellas para abrazar tantos objetos, bien 
quisiéramos que hubiese siempre un individuo por lo menos que 
se dedicase de propósito á estudiar completamente el griego y 
el hebreo, para que de este modo pudiesen formarse maestros 
que las enseñasen algún día en el Convento y Colegio con apro- 
vechamiento. 

17. Pero pues que este solo estudio, sin otra especie de ins- 
trucción, nunca formaría un sujeto capaz de servir útilmente á la 
Orden, mandamos que el que abrazase esta carrera haya de es- 
tudiar durante el tiempo de su colegiatura, no sólo las Humani- 
dades y las lenguas, sino también las matemáticas, la física expe- 
rimental y las demás ciencias naturales, sus subalternas. 

18. Si pareciere más conveniente destinar señaladamente una 
beca para estos estudios, el Rector, de acuerdo con los Regentes, 
Catedráticos y Consiliarios, lo podrá representar al Real Consejo 
para obtener su aprobación. 

19. En este caso la exigencia del grado de Licenciado, indica- 
da al art. 8.° del Plan, se cumplirá por el que ocupare esta beca, 
tomando el de maestro en filosofía por esta Universidad. 

20. Fuera de estos casos, los Colegiales nuevos se dedicaran 
desde luego al estudio de las Humanidades por los libros, y según 
el método que se prescribirá en los párrafos siguientes. 

21. Mas como el fundamento de la filosofía sea á nuestros 
ojos igualmente importante para asegurar el progreso de los es- 
tudios mayores, queremos que ya en el tiempo del primer año 
escolástico, ya en el espacio del que más acomodado pareciese, 
los que entraren débiles filósofos estudien además aquella parte 
de la filosoíía en que estuvieren menos aprovechados. 

22. Esto será de cargo del Catedrático de Humanidades, el 
cual se dedicará muy particularmente á formar buenos lógicos y 
metafísicos, redoblando su cuidado cuando hallare que el indivi- 
duo hubiese hecho el estudio de la filosofía por los autores vul- 
gares de confusa y partidaria doctrina, que antes de ahora estu- 
biesen admitidos en los estudios públicos, y por desgracia no se 
han desterrado todavía en nuestras escuelas. \ 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 319 

23. Finalmente, si del examen resultare que alguno de los 
Colegiales nuevos tiene tan buena instrucción y tan felices talen- 
tos que pueda prometerse de él mayores y más extendidos pro- 
gresos, el Catedrático de Humanidades hará, con acuerdo del 
Rector, que se aplique al estudio de la geometría y de la buena 
física, ya en la Universidad, ó ya con maestro particular, que en 
este caso se costeará temporalmente del fondo sobrante del Co- 
legio. 

2 \. El Rector y Catedrático no perderán ninguna ocasión de 
promover en cuanto puedan estos últimos estudios, que nos pare- 
cen dignos de la mayor recomendación, porque destinados los 
individuos de la Orden al ejercicio del ministerio parroquial, cree- 
mos que hallarán en las ciencias naturales, no sólo un recurso 
contra el fastidio de la vida solitaria y aldeana, sino también un 
tesoro de útiles conocimientos que, bien dispensado entre sus fe- 
ligreses, puede contribuir en gran manera á la instrucción y feli- 
cidad de los pueblos agrícolas. 

25. Pero nunca perderán de vista que este primer año de co- 
legiatura está particularmente destinado por S. M. al estudio de 
Humanidades, cuya relación con el de Facultades mayores es 
más íntima y conocida, y sobre todo de indispensable nece- 
sidad. 

26. Por lo mismo, queremos que este cuidado no sólo ocupe 
á los Colegiales en el año particularmente destinado á él, sino 
también en los ocho restantes, cuanto permitieren las distribu- 
ciones de sus respectivas Facultades; porque estamos íntimamen- 
te persuadidos á que cuando por su medio se hayan infundido 
en el Colegio el buen gusto y la sana crítica, los progresos gene- 
rales en las ciencias serán más rápidos y seguros. 

Del Catedrático de Humanidades. 

i.'^ I.a cátedra de Humanidades sólo se fiará á un sujeto ple- 
namente instruido en todos los ramos de literatura que se com- 
prenden bajo este nombre, y también en la filosofía, dotado del 
discernimiento y buen gusto f[ue exige esta enseñanza, en quien 



320 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

adcmíís concurran el celo, la dulzura y la paciencia necesarias 
para hacerla con fruto. 

2. ° Cuando no hubiere persona de orden adornada de estas 
dotes que apetezca la cátedra de Humanidades, como sucede en 
el día, se desempeñará interinamente por un Regente de fuera 
de ella, que ahora dejaremos nombrado, y que el Rector nom- 
brará en lo sucesivo con acuerdo de los Regentes y Consiliarios 
con aprobación del Consejo; y entretanto, se suspenderá la de- 
claración de vacante y fijación de edictos para el concurso, pues 
éste no deberá publicarse hasta que el estudio que ahora estable- 
cemos no haya producido no sólo buenos discípulos, sino tam- 
bién buenos maestros. 

3. ° Los que regentaren esta Cátedra tendrán siempre presen- 
te el objeto de su institución, y se arreglarán á el en el ejercicio 
de sus funciones. Mas para que nunca puedan perderle de vista, 
consignaremos aquí las principales máximas por que deben regu- 
lar su enseñanza, y les recomendamos muy especialmente su pun- 
tual cumplimiento. 

4. ° El objeto de este estudio es formar el gusto de los Cole- 
giales que vengan al Colegio, dándoles los conocimientos que 
se comprenden bajo el nombre de Humanidades, que, en suma, 
se reducen al arte de pensar, de hablar y escribir bien. 

5. ° Conocemos que el método ordinario de esta enseñanza, 
reducido á llenar el espíritu de los jóvenes de reglas y preceptos 
gramaticales, retóricos y poéticos, sobre ser muy largo y poco 
conforme con las circunstancias de este Colegio, con la edad y 
estado de los que vendrán á recibirla en él, es tal vez el menos 
directo y seguro para llegar al fin. Por tanto, el Catedrático de 
Humanidades se alejará de propósito de este método, prefiriendo 
siempre el de enseñar á los Colegiales por medio de ejemplos y 
modelos bien escogidos y explicados. 

6. ° Mas como algunos de dichos preceptos sean una especie 
de principios universales, deducidos de la observación de los 
modelos mismos, y ya que no excusen la repetición de nue- 
vas observaciones, por lo menos las hacen más provechosas, 
queremos que el Catedrático enseñe é inculque con grapi cui- 



JOVELLANOS Y IOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 32 1 

(laclo esta especie de preceptos en el ánimo de sus discípulos. 

7.° Pero queremos también que así estas reglas universales 
lie buen gusto, como otras que son peculiares á varios géneros 
de literatura y dignas también de ser conocidas, se estudien y 
enseñen, no separadamente ni en las instituciones, compendios 
y tratados escritos por los modernos á este fin, sino sobre los 
mismos modelos, y á una con el estudio y observación de ellos. 

S° Por tanto, encargamos que estos modelos sean muy dili- 
gentemente escogidos, frecuentemente manejados, no sólo para 
inspirar á los jóvenes aquel buen gusto general que sirve para 
juzgar con exactitud las producciones del ingenio, y el particular 
que descubre las bellezas peculiares de las obras de elocuencia, 
poesía, historia, etc., sino también para que conozca y para que 
se familiaricen con los más excelentes que hay en cada género, 
así en lengrua latina como en la castellana. 

9. ° .\ este fin, así como deseamos evitar que el Catedrático 
cargue la memoria con una muchedumbre de útiles preceptos, 
deseamos que procure ilustrar sus espíritus, haciéndoles decorar 
y repetir de memoria una y muchas veces los pasajes más seña- 
lados de los autores, príncipes en el arte de hablar, así en latín 
como en castellano, pues familiarizándose por este medio con su 
estilo, hallarán como más fácil y llano el camino de su ins- 
trucción. 

10. Pero el Catedrático, que en esta elección no debe perder 
de vista la utilidad de sus discípulos, de tal modo la desempe- 
ñará, que los mismos modelos presentados para que conozcan la 
excelencia del estilo en cada género, envuelvan en cuanto fuere 
posible otros conocimientos provechosos, ora sean preceptos re- 
lativos al mismo género, ora convenientes para preparar los jóve- 
nes á otros estudios ó para comunicarles una erudición más llena 
y escogida, como después indicaremos. 

1 1 . Kn el ejercicio que se haga sobre los modelos, la expli- 
cación del Catedrático no principiará por el estudio de las reglas, 
pues cuidando éste de inculcar frecuentemente la razón ó prin- 
cipio universal de que se derivan las bellezas de dicción, á vista 
del modelo mismo en cjue están observadas, esperamos que no 

TOMO LXIII. 2 1 



322 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

sólo se grabarán mñs tenazmente en la nnemoria de los discípu 
los, sino que los penetrará y abrazará mejor su espíritu. 

12. El Catedrático tendrá también presente que no prescri- 
bimos este trabajo y ejercicio sobre los excelentes modelos lati- 
nos para enseñar á hablar bien esta lengua, cuyo uso condena- 
ríamos para siempre, á no detenernos la necesidad de conformar 
este establecimiento con las escuelas públicas, donde se conserva 
todavía, sino para que la entiendan y conozcan íntimamente sus 
bellezas, y aplicando las ideas del buen gusto que recibieren en 
ella á la lengua castellana, puedan algún día usar dignamente de 
su idioma en todos los géneros de decir, ya hablando, ya escri- 
biendo. 

13. Por lo mismo, deberá mezclar el Catedrático al uso de los 
modelos latinos el de los mejores que encontrare en nuestra pro- 
pia lengua, y analizarlos y explicarlos por el mismo método y 
con el mismo cuidado que los primeros, con aplicación á todos 
los ramos de literatura. 

14. Para que esta enseñanza sea gradual y ordenada, se divi- 
dirá en cuatro épocas, destinadas: la l.^, a la propiedad latina y 
al estilo en general; la 2.^, á la índole particular de los dos esti- 
los retórico y poético y sus varias especies; la 3.^ al artificio de 
las obras pertenecientes á cada género en todos los ramos y es- 
pecies, y la 4.^ á la perfección de este estudio en general y su 
aplicación al de otras Facultades. 

15. La primera época se subdividirá en dos: una destinada al 
análisis gramatical, llamado vulgarmente construcción, en lo que 
se deberá consumir muy poco tiempo; y otra al análisis filosó- 
fico, si así se puede decir, dando en la primera todas las ideas 
relativas á la buena sintaxis y formación ó construcción mecáni- 
ca, tanto de la lengua castellana como de la latina, y en la se- 
gunda las convenientes á la propiedad, excelencia y bellezas del 
estilo en general. 

16. La segunda época se destinará á demostrar por el mismo 
medio la excelencia y bellezas del estilo com-eniente á cada gé- 
nero, así en general como en particular; esto es, así al estilo re- 
t rico y sus especies, como al poético y las suyas. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 323 

17. La tercera, elevándose sobre el estilo, se extenderá al ar- 
tiñcio de las obras de prosa y verso, según sus géneros y espe- 
cies subalternas y la índole particular de cada una, y á las dotes 
de que deben constar todas las obras de ingenio, según su natu- 
raleza y objeto. 

18. Pero, repetimos todavía, que el Catedrático no debe su- 
jetarse nunca en esta enseñanza ni á los compendios, ni á los 
métodos acostumbrados antes de ahora, ni sujetar tampoco á sus 
discípulos al árido y poco útil estudio de las reglas, basta que 
las demuestre sobre los modelos, que las ilustre con oportunas y 
luminosas observaciones, y que las inculque en el espíritu de los 
oyentes por medio de su repetición, explicación y frecuentes de- 
claraciones. 

19. Para evitar alguna parte del trabajo y estudio que lleva 
consigo este método, permitimos que el Catedrático forme un 
breve extracto de los preceptos más esenciales con respecto al 
estudio de cada época, y haga que se lean por los discípulos re- 
petidamente y, sobre todo, que se apliquen al estudio de los mo- 
delos, como después más ampliamente se dirá. 

Del método de enseñar las Humanidades. 

I.° Nuestro método requiere más ejercicio que lectura, y más 
lectura reflexiva que decoración ó estudio de memoria. Por esto 
mandamos que para la enseñanza de Plumanidades haya diaria- 
mente cuatro horas de paso, dos por la mañanas y otras dos por 
la tarde. 

j."" Xingún día y con ningún pretexto se omitirá el paso de 
...anana, ni aun los domingos, fiestas y asuetos, pues destinados 
éstos en la Universidad para los actos y academias extemporá- 
neas, justo es que los que estudian en casa tengan en ella los 
ejercicios que se dirán después. 

3. '' Pero en los domingos y fiestas de Universidad cesará el 
paso \ espertino de los humanistas, y se dará á sus tareas este 
justo alivio. 

4. ° Desde el día de San Juan hasta el de San Lucas el paso 



324 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMLV DE LA HISTORIA * 

vespertino será de una sola hora; pero el de la mañana conti- 
nuará como en tiempo de curso, y durará dos horas 6 más sí 
fuera necesario. 

5. ° La hora de estos pasos será en el invierno desde las ocha 
á las diez de la mañana y desde las dos á las cuatro de la tarde, 
y en el verano de siete á nueve por la mañana y de cuatro á cin- 
co por la tarde, cuidando el Catedrático, de acuerdo con el Rec- 
tor, de arreglar estas horas en las estaciones medias, según su 
prudencia. 

6. ° Si alguna vez sucediere que la Universidad cambie las 
horas de asistencia á sus Cátedras, el Rector arreglará de tal ma- 
ñera las del paso de Humanidades, que sean siempre distintas de 
de las destinadas á las de Facultad mayor, para evitar inconve- 
nientes. 

7-° Si el Rector advirtiere que el ejercicio con el catedrática 
produce más aprovechamiento que el estudio privado, podrá au- 
mentar la duración del paso de Humanidades, ya por la mañana,, 
ya por la tarde, de acuerdo con el mismo Catedrático; pero ten- 
drá cuidado de que quede siempre á los jóvenes el tiempo ne- 
cesario para estudiar y recrearse, pues ambos objetos son de 
igual necesidad. 

8. ° En los días en que haya ejercicio general de Humanida- 
des, la materia del paso ordinario será la misma que la del ejer- 
cicio señalado, la cual explicará muy de propósito el Catedrático, 
para que todos los discípulos vayan instruidos y sea mayor el 
aprovechamiento. 

9. ° En las cercanías de los exámenes, de que se hablará des- 
pués, deberá redoblarse la aplicación de los discípulos, y aumen- 
tarse así el tiempo de ejercicio como de estudio; pero uno y otra 
se dirigirá entonces á la generalidad de las materias sobre que 
debe recaer el examen. 

10. El paso de Humanidades se tendrá precisamente en el 
aula mandada formar de nuevo y no en otra parte, á no ser en 
los casos que se dirán después. 

11. En esta aula se colocarán dos armarios ó estantes, y en 
ellos una coleción de los autores pertenecientes a estudio, de bue- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 325 

ñas correcciones y ediciones, para ocurrir al uso de ellos siem- 
pre que fuere necesario. 

12. Las llaves de estos armarios estarán siempre en poder 
del Catedrático de Humanidades. 

13. Además tendrá cada individuo destinado á este estudio, 
todos los autores en que deba hacerlo, procurando el Rector y 
Catedrático que los traigan ó compren á su llegada, ó proveyén- 
doles de ellos á cuenta de su haber por razón de vestuario. 

14. El Rector procurará presenciar estos pasos siempre que 
pueda, y el Maestro de ceremonias y Consiliario podrán también 
asistir á ellos cuando bien les pareciere, pues aunque sea cargo 
del Catedrático velar continuamente sobre el buen orden, tanto 
mas libremente se podrá dedicar al ejercicio de la enseñanza, 
cuantos más auxilios tuviere para darla con fruto. 

15. El Catedrático distribuirá de tal manera las horas del paso 
que emplee con los Colegiales de cada clase ó época de estudio, 
que dedique á cada uno el tiempo que exigiere su enseñanza, em- 
pezando por los de primera y pasando sucesivamente á las si- 
guientes. 

16. Si alguno de los nuevos viniere tan atrasado al Colegio 
que necesite ser instruido en los rudimentos de la sintaxis latina 
y castellana, encargará el Catedrático á alguno de los discípulos 
más aprox echados que le vayan instruyendo separadamente en 

líos, ya sea en su cuarto, ya en el aula, apartados de los otros, 
•ncurriendo por sí también á su enseñanza y aprovechamiento 
las horas del paso y fuera de ellas. 

17. Si un solo Colegial se hallare en la última época del es- 
tudio de Humanidades, y ya en los preparatorios para Facultades 
mayores, el Rector y Catedrático podrán fiar á algún Colegial de 

- más adelantados en la Facultad á que convenga destinarle, su 
particular instrucción y paso. 

18. Finalmente, de tal manera economizará el Catedrático el 
mpo de los pasos, que pueda aplicar la mayor parte de él y de 

su atención á aquella enseñanza á que estuviese dado el mayor 
número de discípulos. 

19. Xo por esto se dispensará de dedicar otras horas del día 



326 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Ó la noche á la .instrucción separada de los discípulos más nece- 
sitados, ya para no desperdiciar con pasos particulares en el aula 
los que exige y necesita la enseñanza general, que es la más pro- 
vechosa, y ya para proporcionar á los atrasados mayor adelanta- 
miento para que después la reciban con fruto. 

20. Por esto prevenimos al Catedrático de Humanidades que 
por tiempo fuere, que no crea haber llenado su obligación con 
asistir á sus discípulos en el paso común, sino que reconociéndo- 
la tan urgente respecto de la instrucción de cada uno como de la 
de todos, así divida entre ellos su tiempo, su celo y vigilancia, 
que á ninguno defraude de la parte que necesitare, según su atra- 
so ó adelantamiento. 

21. Sobre este punto tendrá el Rector el más continuo cui- 
dado, estimulando el celo del Catedrático á su observancia, y éste 
obedecerá puntualmente sus órdenes. 

(Se continuará.) 

José Gó:\iez Centurión, 

Correspondiente. 



XI 

LA AVIACIÓN MILITAR EN ESPAÑA, 
BAJO EL REINADO DE CARLOS IV, EN 1792. 

En su número correspondiente al 31 de Julio último, el ^le 
morial de Artillería, órgano científico de este ilustre Cuerpo, ^ 
dirigido por el Coronel del arma Sr. D. Teodoro Ugarte, publica 
precedido de. un interesante artículo explicativo, un document 
histórico de la mayor importancia, recientemente hallado en e 
Archivo General Militar, y que por Real orden de 29 de ]\Iay 
del Ministerio de la Guerra se ha mandado pase á formar part 
de las colecciones del Archivo facultativo y Museo de Artilkrí 
Este documento es una comunicación oficial, que ofrece la parti 
cularidad de estar escrita toda y firmada de puño del famos 



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LA AVIACION MILITAR EN ESPAÑA 327 

Conde de Aranda, D. Pedro Pablo Abarca de Bolea, durante su 
Ministerio universal, á los principios del reinado de Carlos IV, 
en que había sucedido al Conde de Floridablanca, dirigida desde 
San Lorenzo de El Escorial el 1 5 de Noviembre de 1792 al enton- 
ces brigadier D. José Pedraza, que, al parecer, á la sazón ejercía 
el cargo de Subinspector de las tropas de Artillería, de guarni- 
ción en Segovia é instaladas en su Alcázar, y á quien después de 
darle cuenta del regreso á dicha ciudad de los profesores, jefes 
y alumnos que de su Academia del arma habían concurrido á 
unas pruebas de aviación militar, practicadas en presencia del 
rey y su corte, con felices resultados, se extendía en apreciacio- 
nes técnicas sobre la utilidad y eficacia de su aplicación. 

Era necesaria la aportación de un documento histórico de tal 
naturaleza y de autenticidad tan indubitable, para poder alegar, 
en el feliz renacimiento que la tentativa de la aerostación ha ex- 
perimentado en estos últimos años con los prodigiosos resultados 
que cada día afirman más la tenaz conquista del aire para todos 
los usos prácticos de la navegación por el espacio, el dato inicial 
de honor que para España establece el ensayo realizado en El Es- 
corial en los últimos años del siglo xviii, y testificado de manera 
tan solemne por una figura histórica de la autoridad universal del 
Sr. Conde de Aranda, sobre la aplicación de un arte tan incipien- 
te á los servicios útiles de la guerra con tanta precisión determi- 
nados en el documento de referencia; y constituyendo, por lo 
tanto, una efeméride histórica que con justicia debe enorgullecer 
á España, el Boletín de la Academia ha creído deber asociarse á 
la propagación de este hecho interesante, reproduciendo el docu- 
mento referido, con las mismas planchas del fotograbado que ha 
servido al Memorial de Artillería y que nos han sido facilitadas 
gallardamente por los dignos jefes del Museo del Arma, de don- 
de emana esta autorizada publicación, con la debida autorización 
del jefe de la Sección de Artillería del Ministerio de la Guerra, 
general D. Leandro Cubillo. 

Como en la carta ó comunicación del Conde de Aranda al bri- 
gadier de Artillería \). José Pedraza se verá, los concurrentes 
técnico-militares que asistieron á las pruebas que se practica- 



328 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ron en presencia del rey Carlos IV, fueron: el Profesor D. Luis 
Proust, que en la Academia de Segovia estableció en Enero del 
mismo año de 1792 el laboratorio químico, y que posteriormente 
dirigió también la enseñanza en el Real Laboratorio Químico que 
se fundó en Madrid; los oficiales D. Pedro Fuertes, l). Manuel 
Gutiérrez y D. César González, que acababan de terminar su 
carrera y recibido los despachos de subtenientes del Cuerpo, y 
los cadetes D. Jesualdo Sahajosa y D. Pascual de Gayangos, to- 
dos los cuales intervinieron en el manejo del globo, en unión de 
la correspondiente partida de artilleros, en todos los trabajos de 
la experimentación. Todos, y más que todos el Conde de Aran- 
da, quedaron satisfechos del feliz éxito, y singularmente el ilustre 
ministro «por haber sido el móvil del experimento y franqueado 
los medios de su ejecución»; y en el razonado artículo con que 
la Dirección del Meinorial de Artillería comenta y deduce las 
consecuencias naturales que se desprenden, así de la carta del 
Conde de Aranda, como de su afortunado hallazgo reciente y su 
publicación, con justicia se reclama para este Cuerpo, no sólo el 
honor que reivindica, sino la participación que le corresponde en 
el manejo artillero de las nuevas máquinas de la aviación, si en 
los usos militares á que en todas partes ya se las destina algún 
día han ser, más que atalayas de observación, como el Conde de 
Aranda las conceptuaba, baterías volantes con toda la eficacia 
del poder ofensivo y destructor que también en 1792 ya en Es- 
paña se adivinaba. 

Al Memorial no le incumbe entrar en estas cuestiones, que no 
son de su competencia; lo único que se obtempera preciosa- 
mente con su misión, es la consignación en sus páginas del do- 
cumento histórico que reproduce, como dato de honor para la 
historia moderna de España, en su doble aspecto científico y 
militar. 

Madrid, 10 de Agosto de 1913. 

Juan Pérez de (tuzmán. 



DOCUMENTOS OFICIALES 



(«GACETA DE -VIADRID>' DE 20, 21 Y 22 1>K AGOSTO DE IQ'S.) 



CONVOCATORIA PARA LOS PREMIOS DE 1913 

FUNDACIÓN DEL EXCMO. SR. MARQUÉS DE LA VEGA DE ARMIJO 

Cumpliendo lo dispuesto en esta Fundación por el Excmo. se- 
ñor D. Antonio Aguilar y Correa, Marqués de la Vega de Ar- 
mijo, Director que fué de la Real Academia de la Historia, con- 
cederá ésta en el año 1916 un premio de 3.OOO pesetas al autor 
de la mejor Memoria que se presente, optando al mismo acerca 
del tema «Estudio histórico-crítico sobre las peticiones y orde- 
namientos de las Cortes de Castilla y de León acerca de la con- 
dición de las clases trabajadoras (labradores, menestrales y mer- 
caderes) durante la Edad Media», haciendo indicación precisa de 
los documentos en que la narración se apoye y bajo las siguien- 
tes condiciones: 

Los manuscritos deberán estar en correcto castellano y letra 
clara, y se presentarán en la Secretaría de la Academia en Ma- 
drid, calle del León, 21, acompañados de pliego cerrado que, 
'lajo el mismo lema puesto al principio del texto, contenga el 
nombre y lugar de residencia del autor. 

El plazo de admisión terminará el 31 de Diciembre de 1915, á 
las cinco de la tarde. 

Podrá acordarse un accésit si se estimaran méritos para ello. 

Será propiedad de la Academia la primera edición de la obra 
ú obras presentadas, conforme á lo dispuesto de un modo gene- 
ral en el art. 13 del Reglamento de la misma. 

Si ninguna de las obras presentadas fuese acreedora al premio, 
pero digna alguna de ellas de publicarse, se reserva la facultad 



330 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

de costear la edición, previo consentimiento del autor. En el caso 
de publicarse, se darán al dicho autor 200 ejemplares. 

Todos los otros manuscritos presentados se guardarán en el 
Archivo de la Academia. 

Declarados los premios, se abrirán solamente los pliegos co- 
rrespondientes á las obras premiadas, inutilizándose los que no se 
hallen en este caso, en la Junta pública en que se haga la adjudi- 
cación. 

Madrid, 20 de Agosto de 1913. — Por acuerdo de la Acade- 
mia, el Secretario perpetuo, Eduardo de Hinojosa. 



VARIEDADES 



I 

EL GALÁPAGO DE LA MINA «TERRERAS», 
CERCA DE ALCARACEJOS 
NOTA SOBRE EL SITIO EN QUE SE HALLÓ 

El pozo núm. 7 de la mina Terreras estaba cegado con escom- 
bros; y lo desatoramos con el propósito de dar ventilación á 
unos realces que excavábamos en cuarta planta. A los 50 metros 
de profundidad tropezamos con el terreno virgen y el lingote en 
cuestión, teniendo nosotros que excavar otros dos metros más 
para romper con las labores un realce que sobre el filón abrie- 
ron los antiguos explotadores, y debajo de las cuales realzába- 
mos nosotros. Como ese pozo no tenía ninguna comunicación 
con el filón, cuando tan sólo faltaban un par de metros para con- 
seguirlo, supongo fundadamente que esa labor se estaba traba- 
jando cuando los antiguos abandonaron la mina por una causa 
que no fué la falta de riqueza. 

Para que mejor se pueda fijar la situación del pozo donde ha- 
llamos el galápago de plomo, acompaño un calco donde se indi- 
can los puntos más interesantes de relacionamiento (l). 

Son frecuentes en la comarca los escoriales y vestigios de fun- 
diciones para plomo; y aunque no tanto, también se encuentran 
pedazos de litargirio. 

Córdoba, 18 de Agosto de 1913. 

Rafael Aguirre, 

Üirect(jr de las minas de la Sociedad Cordobesa 
La Argentífera. 



(i; Según este plano, la mina Terreras se halla cerca de la carretera 
que baja de El Viso á Alcaracejos, á mano derecha de la misma y á corta 
distancia meridional de dicha villa de Alcaracejos, junto al límite de esta 
y la de Villanueva del Duqne, que también es del partido de Pozo- 
blanco.— F. F. 



332 



BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMÍA DE LA HISTORIA 



II 

MOSÉN RUBÍN 

SU CAPILLA EN ÁVILA Y SU ESCRITURA DE FUNDACIÓN 

«No quiero dejar — escribe D. Antonio Ponz — para lo último 
uno de los mejores edificios de Avila, que es el hospital é igle- 
sia dedicada al misterio de la Anunciación, y vulgarmente se 
nombra la capilla de Mosén Rubín de Bracamonte, fundación de 
una principal señora llamada Doña María de Herrera. 

»Se llama de Mosén Rubín, porque dicha señora, que murió sin 
sucesión, dejó por Patrono á este caballero, que traía su origen 
de un almirante mayor de Francia. 

»47. Dos veces he estado en Avila en el espacio de pocos 
años. La primera todavía estaba el suntuoso sepulcro de mármol 
del citado Mosén Rubín de Bracamonte, en medio de la capilla; 
la segunda ya lo vi quitado de allí; pero ¿cómot Hecho pedazos, 
al modo del que escribí de las Ursolas de Salamanca, y puestos 
algunos de ellos, con las figuras echadas que estaban sobre la 
urna, en dos nichos de las paredes, donde hacen un aspecto ri- 
dículo; como que se ejecutaron para estar tendidas y en repre- 
sentación de difuntos; no parece la lápida del sepulcro, y es de 
creer que buena parte de él se redujese á polvo. No sirvió de es- 
torbo en aquel paraje después de un par de siglos; pero en el 
nuestro no se ha podido sufrir; que es buena prueba de la consi- 
deración debida á estas Memorias y á los bienhechores que eli- 
gieron determinados sitios en que reposasen sus cadáx eres den- 
tro de los mismos edificios que fundaron en beneficio público, 
como es éste, donde se mantienen bien seis capellanes, seis pobres 
mujeres ancianas y otros tantos ancianos. 

»48. La portada de la capilla es bastante buena, con la de- 
coración de cuatro columnas corintias. La del hospital la tiene 
de dos jónicas, y encima se representa, de escultura, la Anun- 
ciación. Por dentro también es regular, y el retablo mayor de 
tres cuerpos, con pinturas de gusto flamenco. En una de Santa 



MOSÉN RUBÍN 333 

Teresa, que estd en la parte inferior del retablo, se lee la firma 
(íiiillielmus Dirikxen, 1629, y en un Santo Evangelista del otro 
lado, Philippus Dirikxen, 102/ . 

i^49. Fue gran fortuna que este retablo se libertase de las 
manos de un Capellán mayor de la capilla expresada, cuyo pési- 
mo gusto llenó el crucero de otros muy malos y muy ridículos 
bien entrado ya el siglo presente, en cuyas extravagancias me 
han asegurado que malgastó muchos caudales, y no sabemos si 
de paso arrinconó algunos buenos que allí habría.» 

Lo que antecede fué escrito por D. Antonio Ponz en la pági- 
na 321 del tomo xii de su Viaje de Esí?aña (Madrid, 1/88), y si 
hoy lo transcribimos, es con el objeto de consignar una rectifi- 
cación y un aplauso que la lectura de lo escrito por Ponz nos 
sugiere. 

La rectificación no es de gran importancia, y se refiere tan sólo 
al extremo de haber supuesto Ponz que el sepulcro que existía 
en aquella iglesia era de Mosén Rubí de Bracamonte, siendo así 
que el cadáver allí depositado y la estatua yacente que acompa- 
ñaba á la de la fundadora Doña María de Herrera fué la de su es- 
poso Andrés Bázquez, según se determina y detalla en la cláusula 
segunda del testamento fundacional que la bondadosa aquiescen- 
cia del actual Patrono me permite hoy trasladar á las columnas 
del Boletín. 

No es de extrañar el error de Ponz. Por una parte, la no exis- 
tencia en su tiempo de la lápida con el nombre del caballero allí 
sepultado, y por otra, la unanimidad con que venía designándose 
á esta Iglesia con el nombre de «Capilla de Mosén Rubí», y la 
creencia general de ser este famoso personaje el fundador de tan 
l)enéfico establecimiento, motivos más que suficientes fueron 
para que Ponz, admitiendo la general creencia, diese por bueno 
lo que era tenido por cierto desde larga fecha, siendo así que ni 
is capilla, ni de Mosén Ritbí el amplio y suntuoso templo de que 
venimos ocupándonos. 

Consignada la rectificación, tributemos el más entusiasta aplau- 
s(j al tan ihistre como ilustrado Conde de Parcent, que con un 
celo y un sentimiento artístico que excede á toda ponderación. 



334 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTOKIA 

ha salvado de inminente ruina una de las joyas artísticas que más 
honran á la noble ciudad de San Segundo y de Santa 1'eresa, del 
Rey, de los Caballeros y de los Leales, que con todos estos nobles 
calificativos se ve honrada. 

D. Fernando de la Cerda y Carvajal, que á la grandeza de su 
estirpe une la que á su persona presta el ferviente culto que rin- 
de á las Bellas Artes, una de las cuales — la pintura — con feliz éxi- 
to cultiva, y la cultura artística que en sus estudios y frecuentes 
viajes tan distinguido puesto le ha conquistado entre los amantes 
de nuestras glorias, es el que ha hecho el milagro, hasta el punto 
de que si Ponz viviera, no sólo no escatimaría al Conde de Par- 
cent sus más cumplidos elogios, sino que se sentiría orgulloso de 
haber contribuido con sus atinadas observaciones — que tan teni- 
das en cuenta han sido por tan noble Patrono — á la restauración 
material y artística de tan preciado monumento, en la que nom- 
bres tan prestigiosos com.o los del Académico de Bellas Artes y 
y Arquitecto Sr. Repullés y Vargas, y del escultor Sr. Algueró 
tan satisfactoriamente se han compenetrado. 

Los muros y bóvedas, que al hacerse los trabajos se vió que 
amenazaban inminente ruina, han sido convenientemente refor- 
zados; los sillares, cuyo desprendimiento ha sido verdaderamen- 
te milagroso que no se haya realizado, han sido conveniente- 
mente engatillados, hasta el punto de hacer concebir la fundada 
esperanza de que, con las obras practicadas, podrá el edificio con- 
tinuar por otros cuatro siglos, siendo la admiración de los que 
visiten la ciudad de Avila. 

Aquellos altares que causaron la indignación artística de Ponz, 
han desaparecido, dejando al descubierto los de piedra que pri- 
mitivamente existían, y tanto en éstos como en los sepulcros la- 
terales, donde reposan los restos de insignes deudos de la familia 
Parcent, bellas pinturas coronadas con los correspondientes es- 
cudos de armas, exornan los espacios que cierran los bellos ar- 
cos, que en mal hora fueron ocultados por deplorables altares, 
ya hoy felizmente desaparecidos. 

FA Altar mayor tan elogiado por Ponz, ha sido conveniente- 
mente restaurado en su aurífera ornamentación, pero sin que ni 



MOSÉN RUBÍN 335 

el más mínimo detalle haya venido á modificar lo que el artista 
constructor realizara. 

FA presbiterio, agrandado cual las necesidades del culto recla- 
man, haciéndose desaparecer la gradería de madera que antes 
tuviera y rodeado de una barandilla de hierro, se halla deco- 
rado con excelente tapicería, descollando á ambos lados dos 
reposteros con las armas de las ilustres familias que desde la 
fundación han venido patronando esta santa Casa, y si á esto se 
agregan las tres magníficas vidrieras, procedentes de los acredi- 
tados talleres de ^laumejean, quedará someramente indicado 
cuanto, en esta parte del templo, ha venido practicándose. 

Merece párrafo aparte el suntuoso sepulcro que, en el centro 
de la iglesia, ha venido á ocupar el lugar del que Ponz, en su se- 
gundo viaje, echó de menos. 

Ya el león que en el primitivo sarcófago existía, no está sir- 
viendo de basamento á la columna que sostenía el anterior pul- 
pito. Ya las estatuas yacentes no están en las hornacinas que 
Ponz calificara de ridiculas. Ya los escudos de mármol no están 
hacinados en uno de los rincones del crucero. Todo está ya en el 
punto y lugar que la fundadora dispusiera, y la conveniente lá- 
pida de mármol negro relata nombres y fechas que no dejan ya 
lugar á duda de quién fué la fundadora y de quién es el «honra- 
do bulto» que la acompaña en el eterno descanso. . 

El sepulcro, de. mármol blanco, inspirado en los que en nues- 
tras catedrales de la misma época se conservan, es suntuoso, so- 
brio, y corresponde dignamente á la magnificencia del templo y 
y al cincel del reputado Algueró, que, hermanado el carácter de 
época con la conservación y acertada adaptación de las estatuas 
y escudos del primitivo cenotáfio, hacen de éste un severo y pre- 
ciado ornamento de tan artístico recinto. 

El nuevo pulpito labrado en madera; los seis grandes blando- 
nes acertadamente restaurados; el notable órgano que, á impulsos 
de un motor de gasolina, y tocado por un hábil organista, deja 
oir las notables voces que le colocan á la cabeza de los instru- 
mentos de su clase en Avila; los cómodos bancos con reclinato- 
rio á usanza de la patria del tercer patrono, y, por último, una 



336 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

colección de cuadros representando el apostolado y otros asun- 
tos religiosos, sobresaliendo entre ellos el crucifijo, que sobre la 
puerta de la Sacristía revela en su inscripción la triste noche que 
el 17 de Febrero de 159I pasó en aquel recinto el cadáver del 
decapitado, la tarde antes, en el mercado chico, D. Diego de 
Bracamonte, como autor de ciertos pasquines atentatorios á la 
Dignidad Real, que en ciertos puntos de la ciudad aparecieron. 

Como se ve, ni más costosa ni más acertada restauración po- 
día haber soñado Ponz, restauración que con i^ual discreción y 
largueza se ha extendido al total del grandioso edificio, hoy con- 
vento de Religiosas Dominicas que, á más de sus plegarias al 
Altísimo, dirigen sólida y bien entendida enseñanza á multitud de 
señoritas, pertenecientes á las más distinguidas familias de Avila 
que, con las niñas de la más humilde condición, comparten los 
beneficios de la cultura que tan caritativamente propagan las 
hermanas dominicanas y devotísimas del Ángel de las Escuelas. 

Con tan gratas impresiones ponemos fin y término á estos 
apuntes para dar lugar á la inserción de la Escritura fundacional 
de la llamada Capilla de Mosén Rubí. El cual es el testamento 
cerrado (2 Octubre 15 12) de la fundadora, que á raíz de su falle- 
cimiento, ó cuatro años más tarde (1), se abrió, á pedimento del 
primer Patrono, por ante el notario Gaspar Bázquez. 

Ávila, 15 de Agosto de 19 13. 

Manuel de Foronda y Aguilera, 

Correspondiente. 

Fundación de la Capilla de Mosén Rubín. 

(2 Octubre 1512.) 

«En la muy noble villa de Valladolid, estando en la Corte ó 
Chancillería de la Reina Nuestra Señora, á dos días del mes de 



(i) No es exacto lo que escribió D. Enrique Ballesteros en 1896 (Estu- 
dios históricos de Ávila, pág. 301), diciendo que «D.^ María de Herrera, por 
testamento, otorgado en 1516, instituyó una especie de Colegiata con seis 
capellanes, etc.» 



MOSÉN RUBÍN 337 

I Octubre de mil quinientos doce aíios, en presencia de mí el es- 
cribano y testigos de suso escriptos, pareció á mi presencia la 
Señora Doña María de Herrera, Señora de Velada é Colilla, mu- 
jer que quedó é fincó del Señor Andrés Bázquez de Avila, veci- 
no é regidor que fue de la Ciudad de Avila, é mostró esta escri- 
tura cerrada é sellada con el sello de sus armas, é dijo é otorgó 
que la disposición dentro contenida era y es su testamento ó 
postrimera \-oluntad, é que por tal su testamento lo otorgaba é 

torgó, el cual dijo que dentro hiba firmado en cada plana de su 
nombre, é otorgó que éste valiese por su testamento ó por su 
codicilo como mejor de derecho pudiese valer, é que por él re- 
vocaba é revocó cualquier testamento ó testamentos ó codicilos 
que antes de ahora ella hubiese fecho ó otorgado é firmado de su 
nombre é los testigos que estaban presentes al otorgamiento del 
dicho testamento, rogó que fuesen de ellos testigos é lo firmasen 
de sus nombres, los cuales testigos son Payo de Rivera, vecino de 
la ciudad de Ávila, é los licenciados Bernardino E Daza, vecino 
de esta villa de Valladolid, é Gerónimo Capellán é criado del Se- 
ñor Conde de Lemus, é Gil Romero, Capellán de la dicha Seño- 
ra Doña ?^Iaría Herrera, é el Bachiller Pedro Pérez de Bachicabo, 
Capellán y criado de la Señora Doña Isabel Pacheco, mujer del 
adelantado Don Pero López de Padilla, que aya gloria, los cuales 
todos pusieron sus nombres é firmaron en esta escritura de tes- 
tamento. =Payo de Riuera. — Doña María de Herrera. — Gil Ro~ 
mero. — El Licenciado Bernardino. — El Licenciado Daza.— Geró- 
nimo de Sobrelle. — Gil Zebadilla. — Pero Pérez Bachicabo é yo 
1 rancisco de Ciezo, Escribano de la Rey na nuestra Señora é su 
N'otario Público en la su corte é en todos sus Reinos é Señoríos 
presente fué á lo que dicho es en unión con los dichos é por 
ruego é otorgamiento de la dicha Señora Doña María Herrera 
este otorgamiento de testamento escribí, según que ante mí pasó 

por ende fice aquí este mío signo en testimonio en verdad. = 
¡ rancisco de Ciezo Jesíis. 

In del nomine amen.=Sepan cuantos esta carta de testamen- 
to y última voluntad vieren, cómo yo, Doña María de Plerrera^ 
mujer de Andrés Bázquez de Avila, mi señor, que haya gloria^ 

TOMO LXIII. 22 



3^8 HOLETÍN DE LA. REAL ACADEMIA DE LA flISTORIA 

vecino c regidor que fue de la ciudad de Ávila, veyendo é cono- 
ciendo cuán breve es la vida de este mundo é transitoria é cómo 
en tanto que en ella estamos somos caminantes que vamos para 
la otra vida duradera para siempre, y como esta vida es el tiem- 
po que en ella vivimos otra cosa no se lleva para la otra, salvo 
las obras buenas ó malas que hacemos para que por las buenas 
alcanzar la gloria, é por las malas pena perdurable, é porque el 
tiempo y hora de la muerte es muy incierto é cualquiera católi- 
ca persona debe prevenir la hora de aquélla en tal manera vi- 
viendo sirviendo é teniendo á Dios como si cada hora la muerte 
le estuviese aparejada é disponer de sus bienes á servicio de 
Dios porque la muerte á deshora, que suele venir infinitas veces, 
no lo impida mayormente las personas á quien Dios Nuestro Se- 
ñor no plugo dar hijos que los sino hoviere de heredar, por ende 
creyendo firmemente en la Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Es- 
píritu Santo, un solo Dios verdadero, con todos los artículos de 
la Católica é Santa Fe cristiana, todos entera y puramente como 
los tiene é predica la Santa Madre Iglesia Católica. 

Encomiendo primeramente mi ánima á Dios Nuestro Señor, 
que la crió é redimió por su preciosa sangre en el árbol la vera 
cruz, que á su infinita misericordia y piedad plega de la llevar al 
su reino y vida perdurable para donde fué criada é la crió; é á la 
su bendita Madre virgen Santa María, abogada mía é de todos 
los pecadores, suplico é pido por merced quiera haber encomen 
dada mi ánima é rogar por ella al su hijo bendito por el gran 
dolor que ovo al tiempo que lo vió padecer por la redención del 
linaje humano. 

Otrosí: Mando que cuando á Nuestro Señor pluguiere é fuese 
servido de me llevar de esta vida, que mi cuerpo sea llevado á 
la Iglesia ó Hospital que yo, si Dios me diese vida para ello, en- 
tiendo hacer edificar é dotar en la ciudad de Avila, según é como 
adelante por este mi testamento lo entiendo disponer é mandar 
para que se le haga si yo en mi vida no lo pudiese hacer y cumplir. 

Otrosí: Por cuanto el dicho i\ndrés Bázquez mi señor por su 
testamento mandó é dispuso que fuese enterrado adonde yo qui- 
siere é que lo pudiese sacar é llevar de donde fuese sepultado 



MOSÉN RUBÍN 339 

adonde yo quisiese, teniendo una \'oluntad que nos enterrásemos 
juntos é que nuestro enterramiento fuese uno, mando que su 
cuerpo sea trasladado de la Capilla del Señor Gobernador Gon- 
zalo de A\-ila, su padre, adonde está, que es la Iglesia Mayor de 
la Ciudad de Avila é llevado á la Iglesia ó Hospital en que yo 
me mando á enterrar á que sea enterrado en medio de la Capilla 
principal de la dicha Iglesia é Hospital, é que sobre su sepultura 
le sea fecho uno honrado bulto de alabastro como á su persona 
con\'enga, é mando que mi sepultura sea junto con la suya á la 
mano izquierda é que en cima de mi sepultura ponga una piedra 
negra, é que así en el bulto é sepultura del dicho Andrés Báz- 
quez, mi señor, como en la mía, se ponga sus letras por que se 
sepa que suya é mía son. 

Item: Mando que si yo en mi vida no oviese hecho la dicha 
Iglesia é Hospital por me haber llamado antes Nuestro Señor de 
esta vida, en la Ciudad de Avila en el lugar más conveniente que 
para esto se pudiese hacer, se haga é edifique que en un Hospi- 
tal de buenos cimientos é tapias é de muy buena madera en que 
puedan vivir é estar fasta veinte pobres, é que se hagan é edifi- 
([uen todas las labores é oficinas que para ello fuesen necesarias 
cumplidamente, é que se haga en él una Capilla honrada é que 
aia en ella su tribuna en que se puedan decir ú cantar todas las 
horas é oficiarse las Misas Cantadas que en la dicha Capilla se 
ovieren de decir, como adelante diré, é que en las labores é edi- 
ficios de dicho Hospital no haya sino madera blanca é muy bien 
labrada, pero mando que se pongan é pinten é doren las armas 
del dicho Andrés Bázquez, mi señor, en todas las partes del di- 
ho Hospital é Capilla del que conviniese ponérsele, y mando 
que la dicha Capilla que yo así mando^ hacer en el dicho Hospital 
sea de cal y canto y muy bien labrada. 

Item: Mando que en la dicha capilla en el altar de ella un muy 
len retablo se ponga como á la dicha Capilla en el dicho Hos- 
j)ital convenga 6 que sea la historia de la annumpciación de nues- 
tra Señora la virgen María, é así mismo se pinten los bienaven- 
turados San Gerónimo é Sant Antonio de Padua, en quien yo he 
•nido y tengo mucha devoción, é ciuiero é mando que la dicha 



340 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Iglesia se diga é nombre Iglesia é Hospital de la Annumpciación 
de Nuestra Señora la Virgen María, el cual dicho Hospital é Ca- 
pilla yo nombro é instituyo por heredero universal en todos los 
bienes muebles é raíces é semovientes derechos acciones, ansí 
en los que yo ove ó heredé del dicho Andrés Bázquez, mi señor, 
como en los que heredé é ove de los Señores Juan de Velada y 
Pedro de Velada, mis señores Padre y Abuelo é de la Señora 
Doña Catalina de Avila, mi señora madre, é mando que de mis 
bienes muebles é semovientes é de los frutos é rentas de las raí- 
ces se labre é edifique el dicho Hospital é capilla é que los bienes 
raíces é mis rentas queden perpetuamente dotados para mante- 
nimiento de los pobres é embergonzantes que yo dispongo que 
en él se mantengan é para el mantenimiento de los capellanes 
que en él han de estar é servir para reparo é sostenimiento de la 
dicha capilla é Hospital: é mando que los dichos bienes raíces 
que yo así dejo é doto á la dicha capilla é Hospital no se puedan 
vender ni se vendan ni enagenen por ninguna especie ni altera- 
ción voluntaria ni necesaria ni por causa de menor utilidad, por 
que mi voluntad es que los bienes sobredichos en memoria de 
cuyos fueron finquen é queden perpetuamente en el señorío del 
dicho Hospital é Capilla, pero bien permito que la renta de pan 
que yo tengo fuera de la tierra de la Ciudad de Avila, habiendo 
oportunidad para ello, se pueda permutar por otra tanta renta 
de pan en tierra de la dicha Ciudad de Avila, por que de la 
renta de dicho pan serán mejor provehídos los pobres de dicho 
Hospital. 

Otrosí: Mando é ordeno que los pobres que hubiesen estar de 
continuo y han de ser mantenidos en el dicho Hospital sean tre- 
ce, en honor é reverencia de nuestro Redentor é salvador Jesu- 
cristo é de sus doce apóstoles é discípulos, que sean los siete de 
ellos varones é las seis mujeres, é que éstos sean personas ho- 
nestas é embergonzadas que se vieron en honra é \-inieron en 
pobreza, e que habiendo tales personas en la dicha Ciudad de 
Avila é su tierra que antes sean de ella que de otras partes é que 
estos tales viviendo honestamente é sirviendo á Dios é apartán- 
dose de los negocios de tratos del mundo sean mantenidos en 



MOSÉN RUBÍN 34 I 

dicho Hospital como adelante diré: é mando que el aposenta- 
miento é \-ivienda de los Varones en el dicho Hospital sea apar- 
tado del aposentamiento é vivienda de las mujeres é las mujeres 
no tengan con los varones comunicación alguna. 

Otrosí: Mando que los dichos trece pobres hombres y muje- 
res se les dé de vestir á todos de paño pardillo de igual precio á 
todos, é que el hábito é vestido de los hombres sea de una ma- 
nera 6 el de las mujeres asimismo de manera que en el hábito ó 
\-estido no anden diferentes los unos de los otros, é que á todos 
den el calzado é camisas que ovieren menester é que en sus en- 
fermedades sean muy bien curados é les den é sean administradas 
todas las medicinas que ovieren menester como el físico que de 
ellos cura se lo mandare; é que esto mismo se haga en el mante- 
nimiento de ellos estando enfermos, é mando que haya Médico 
asalariado é Boticario del dicho Hospital, el cual mando sea mo 
derado é puesto como al patrón del dicho Hospital pareciese por- 
que el físico tenga especial cuidado de los del dicho Hospital é 
e\ Boticario de les dar é ministrar buenas medicinas. 

Item: Mando que para su mantenimiento de los dichos pobres 
se les diese el pan que oviesen menester é á cada uno de los di- 
chos pobres hombres é mujeres una libra de carnero ó de vaca 
como ellos quisieren cada día, é á los hombres media azumbre de 
\'¡no cada día é á las mujeres un cuartillo de vino á cada una cada 
día é que los días de pescado se les dé á cada uno de ellos ó de 
ellas lo que se comprase del dinero que costare la libra de carne 
que en los días de carne se les ha de dar. 

Otrosí: Mando que á los dichos pobres, así hombres como mu- 
jeres, en los dichos sus aposentamientos se les ponga camas lim- 
pias con sábanas é almohadas é mantas é colchones como con- 
venga. 

Otrosí: Mando que en el dicho Hospital estén tres mujeres de 
servicio ó más si más fuesen menester para que éstas tengan car- 
go de guisar de comer á dichos pobres é de lavar sus ropas, ca- 
misas é sábanas é de hacer las camas, á las cuales é cada una de 
:ias mando que se les dé de la ración é mantenimiento que cada 
:^.a do las seis mujeres embergonzadas que en el dicho Hospital 



342 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

han de estar c demás por su trabajo á cada una de ellas lo que el 
patrón de dicho Hospital pareciese é que estas mujeres de servi- 
cio sean buenas é honestas las más que se pudiesen hallar; e si 
alguno de los trece pobres ó alguno, así hombre como mujer, no 
viviesen en dicho f íospital recogidos honestamente y en servicio 
de Dios, que el dicho Patrón los pueda despedir y despida de di- 
cho Hospital. 

Otrosí: Mando que todos estos pobres estando sanos, sean obli- 
gados de oir cada día las tres misas que yo por este mi testamen- 
to mando que se digan en la Capilla del dicho Hospital, é que 
cada una de ellas muy devotamente recen cinco veces el Pater- 
nóster con el Avemaria á honor de Nuestra Señora la Virgen 
María cuando concibió á su hijo bendita nuestro Salvador en su 
vientre, por las ánimas de dicho Andrés Bázquez mi señor y mía 
é por las ánimas de nuestros deíuntos, de manera que cada día 
hayan de rezar y recen quince veces el Paternóster y otras tantas 
veces el Avemaria. 

Otrosí: Por cuanto yo entiendo procurar Bula de nuestro muy 
Santo Padre para sacar los cuerpos de los Señores Juan de Ve- 
lada, mi abuelo, é de la Señora Juana de Velada, su hermana, que 
están enterrados en el Monasterio de San Francisco, de Talavera, 
de Pedro de Velada é D.^ Catalina de Avila, mi señor Padre y 
Madre, que están en la Iglesia Mayor de la ciudad de Avila, man- 
do que venida la dicha Bula de los dichos cuerpos, sean traídos á 
la dicha Capilla que yo así mando hacer y que sean en ellos pues- 
tos y enterrados, é que á los dichos Juan de Velada é Pedro de 
Velada y doña Catalina de Ávila, mis señores, se hagan que pon- 
gan sus bultos de alabastro en lugares convenientes de la dicha 
Capilla, con tanto que el bulto del dicho Andrés Bázquez, mi se- 
ñor, quede en medio de la dicha Capilla, é sobre las sepulturas de 
los dichos mi tía Doña Inés de Herrera y Doña Juana, mi herma- 
na, se pongan piedras labradas, como yo mando se pongan sobre 
mi sepultura. 

Otrosí: Quiero, mando é dispongo, que en la dicha Capilla é 
Plospital hayan de servir, residan y sirvan seis Capellanes conti- 
nuamente que rueguen á Dios por las ánimas del dicho Andrés 



MOSIÍN RUBÍN 343 

Hazquez, mi señor, é mía é de nuest/os difuntos, é para que ad- 
ministren los sacramentos li los pobres que allí estuvieran ó los 
entierren, en que los tres de los dichos Capellanes hayan de de- 
cir é digan misas una semana e los otros tres otra semana, de 
manera que se hayan de decir é digan en la dicha Capilla tres 
misas en aquel ó una de ellas cantada é las dos rezadas, é que se 
diga la primera al alba 6 ésta sea de la Asumpción de Nuestra 
Señora, salvo si ocurriese otra fiesta de Nuestra Señora, que en 
tal caso se ha de decir la misa de la fiesta propia del día Nuestra 
Señora que ocurriese, la ]\Iisa Mayor ha de ser del oficio del día 
c la otra rezada de Réquiem. 

Otrosí: Los dichos Capellanes han de decir é cantar todas las 
horas en la tribuna ó coro de la dicha Capilla á sus horas y en los 
maitines, sin faltar cosa alguna, é los que faltasen de decir misa 
'•stando sanos é no poniendo otro que la diga en su lugar ha de 
ser multado en medio real de plata, é otro tanto el que faltase á 
Ids maitines, el que faltase en cada una de las otras horas canó- 
nicas ha de ser multado en diez maravedís, é las multas de los 
que faltasen han de ser para los otros que bien sirvieren é no se 
hagan gracia ni quitar los unos á los otros de ellas porque sería 
causa que fuese mal servida la dicha Capilla, porque los unos re- 
mitieran á los otros las dichas multas é en caso que las remitie- 
ran las aplico á las necesidades de dicho Hospital ó que el Ma- 
yordomo las retenga en sí é dé cuenta de ellas como de las otras 
rentas del dicho Hospital. 

Otrosí: ]\Iando que cada uno de los dichos Capellanes, como 
.'icaban de decir misa salga sobre las sepulturas mía é dicho An- 
drés Bázquez, mi señor, é sobre las otras é diga un responso; é 
porque estos seis Capellanes mejor y más desocupados puedan 
\ acar en servicio de Dios é de dicha Capilla é Hospital, mando 
(jue dentro ó á par de dicho Hospital se les labre un aposenta- 
miento de tapias é buenos cimientos, é de madera buena é bien 
labrada, blanca, de la madera que lo del Hospital, é cjue cada uno 
tenga una sala é una cámara, é en la sala su chimenea é todo lo 
debajo en que pueda tener algunos apartamientos para sus pro- 
visiones. Estos Capellanes han de ser é serán los más honestos é 



34 4 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

servidores de Dios que pudiese ser unidos, y han de vivir muy 
recogidos é honestamente é que dando tales no fuesen el Patrón 
los pueda quitar é quite libremente é poner otros en sus lugares. 

Otrosí: El mantenimiento que yo mando que gocen los dichos 
Capellanes en tanto que estuvieren en servicio de la dicha Capilla 
é Hospital, como dicho es, ha de ser á cada uno de los cuatro de 
ellos quince mil maravedís en dinero en cada un año é doce fane- 
gas de trigo, lo cual mando que se les dé é pague de las rentas de 
mis bienes que yo dejo al dicho Hospital, é el otro Capellán ha de 
ser el que dejó Andrés Bázquez, mi señor, de su Capellanía, é so- 
bre la renta que les dejó mando que de las rentas que yo dejo al 
dicho Hospital se les dé ocho mil maravedís en cada un año por- 
que con estos sus rentas é porción será igual de cada uno de los 
otros cuatro, é el sesto Capellán el que la Señora Doña Aldonza 
de Guzmán pone en la dicha Capilla é sobre lo que la dicha Se- 
ñora Doña Aldonza diese al dicho Capellán mando que se le den 
cinco mil maravedís de las rentas que yo dejo al dicho Hospital é 
porque con otros cinco mil maravedís que yo le mando será asi- 
mismo en porción igual con la de los otros Capellanes; é quiero é 
mando que estos Capellanes hayan de ser muy honestos é reco- 
gidos, sean buenos gramáticos é eclesiásticos que sepan bien é 
entiendan lo que rezaren, é si pudiesen ser habidos que sepan más 
que gramática que sean antes tomados que otros seyendo hones- 
tos é recogido como he dicho é que éstos continuamente hayan 
de hacer su habitación ó morada en el dicho Hospital é aposen- 
tamiento que yo les mando hacer é que habrán de dormir é dor- 
mirán en el dicho aposentamiento. 

Otrosí: Mando que se haya é esté con ellos un sacristán que 
los sirva é ayude en los oficios é horas divinas é que tenga cargo 
de los ornamentos de la dicha Capilla, al cual mando que se le dé 
aposentamiento en que viva é esté junto con los Capellanes, é 
que se le dé por su trabajo é para su mantenimiento cuatro mil 
maravedís en cada un año é doce fanegas de trigo pan, é después 
que fuese ordenado de misa é no quisiere servir la dicha Sacris- 
tanía si en él concurrieren las calidades que yo quiero que ten- 
gan los dichos Capellanes, é alguna de las Capellanías estuviere 



MOSÉN RUBÍN 345 

\ aca, quiero, é es mi voluntad, que sea elegido á ella antes que 
otro, por el servicio que hubiere fecho siendo Sacristán. 

Otrosí: Nombro por ahora, por uno de los Capellanes de la 
icha Capilla, á Gil Romero, mi Capellán que ahora tengo, para 
queriéndolo él sea recibido é 3^0 lo recibo por Capellán de ella. 
E por cuanto yo, dándome Dios vida, entiendo procurar Bula de 
nuestro muy Santo Padre, para confirmación é aprobación é li- 
cencia de todos los susodichos, é para que los dichos Capellanes 
puedan rezar é recen romano é hagan los divinos oficios según 
la costumbre de la Iglesia Romana, porque á ésto yo tengo de- 
voción, ruégoles é encargóles que, venida la dicha Bula, ellos así 
lo quieran hacer; é si Dios me llevase antes que haya esta Bula, 
mando que el Patrón que yo dejase nombrado lo procure luego. 

Otrosí: Por cuanto yo dejo competente mantenimiento á los 
dichos Capellanes, mando que en los días que ellos no hubieren 
de decir misa en la dicha Capilla, que no la puedan decir por pi- 
tanza, porque los tres días que yo les dejo libres de decir misa, 
por su recreación é porque estén más aparejados para los días 
que oviesen de decir misa, que los dejo, é no porque en aquellos 
días ellos puedan tomar pitanzas de otras personas algunas para 
decir misa; mas que si por su devoción ó por las ánimas de sus 
difuntos las quisieran decir, que lo puedan hacer. 

Otrosí: Quiero que si los Capellanes no fuesen cuales yo mando 
é quiero que sean, é no cumpliesen bien lo por mí desús dicho es 
é mandado que el Patrón que nombrase los pueda libremente 
despedir, quitar é remover é poner otros en sus lugares, porque 
«1 las dichas Capellanías é porción é salario de ella, no quiero ni 
me place que los dichos Capellanes tengan ni pretendan tener 
derecho perpetuo por sus vidas; mas antes que sean admitidos 
del mismo Patrón remo\ ibles, de manera que ni nuestro muy San- 
to Padre, Obispo, ni el Arzobispo, ni otro Perlado ni ordinario no 
fie puedan entremeter ni entremetan en la dicha provisión de las 
dichas Capellanías ni algunas de ellas; pero encargo la concien- 
cia de dicho Patrón para (|ue, en el poner é quitar de los dichos 
' "apellanes, no tenga otra intención, salvo el servicio de nuestro 
'■'íñor, é á que mejor é más cumplidamente lo que yo cerca de 



346 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEML\ DE LA HISTORIA 

esto dispongo, por cuanto que nii intención c voluntad es que 
todas las rentas que rentaren en cada un año los bienes que yo 
dejo al dicho Hospital é Capilla se gasten en cada un año en ser- 
vicio de nuestro Señor. 

Mando que si después de cumplido con los dichos Capellanes 
é Sacristán é con los dichos trece pobres que de continuo han 
de estar en el dicho Hospital é con las servidoras que los han de 
servir é con los salarios que se ovieren de dar al nnédico é boti- 
cario é al mayordomo que tuviere cargo de cobrar las rentas é 
cumplir lo susodicho, algo sobrare de las dichas rentas ó de las 
que adelanten el dicho Hospital toviere, que aquello se gaste en 
recibir en el dicho Hospital pobres enfermos para que sean cu- 
rados en sus enfermedades, como yo. mando que se curen los 
dichos trece pobres, y siendo sanos que los despidan, por que 
den lugar á otros que sean curados. 

Otrosí: Señalo é nombro por Patrón Gobernador é mayor- 
domo principal de la dicha Capilla é Hospital é provehedor de 
lo susodicho, que yo ansí dejo mandado, al señor Diego de Bra- 
camonte, señor de Fuente el Sol, vecino é regidor de la dicha 
ciudad de Avila, é después de sus días á Mosén Rubín de Bra- 
camente, su hijo legítimo é de la Señora Doña Isabel de Saave- 
dra, su mujer, é después de él á sus descendientes legítimos va- 
rones, uno en pos de otros, que ovieren de suceder é sucedieren 
en el mayorazgo de la Villa de Fuente el Sol, é á falta de los 
dichos descendientes, que pase al dicho Patronazgo é Goberna- 
ción de la dicha Capilla é Hospital al Señor Diego Hernández de 
Avila, vecino é regidor de la dicha Ciudad de Avila, Señor de 
las Villas de Villatoro é Navamorcuende, é después de él perpe- 
tuamente en el que subcediere en la casa é mayorazgo de Nava- 
morcuende é Villatoro; é quiero que el Patrón que fuese de la 
dicha mi Capilla é Hospital ponga en él un mayordomo que sea 
hombre de buena conciencia, abonado é llano é temeroso de 
Dios, para que tenga cargo de arrendar las rentas que yo dejo al 
dicho Hospital é cobrarlas é proveer de ellas todo lo que yo 
mando que se haga y cumpla, y que á este mayordomo se le dé 
salario razonable por este trabajo como al dicho mi Patrón pare- 



MOSÉN RUBÍN 347 

ciere, é quiero que este mayordomo en su día sea Gil Zebadilla, 
mi mayordomo que ahora es, porque sabe mis rentas é las 
arrienda él ahora, él las cobra; é quiero, mando, que tres veces 
en el año, á lo menos, el Patrono que fuese justamente con el 
Prior que fuese del ^Monasterio de Santo Tomás de Avila hayan 
de visitar é visiten la dicha Capilla é Hospital, é en cabo del año 
tomen las cuentas al mayordomo é vean é examinen si se hace é 
cumple así en la Capilla como en el Hospital lo que yo dejo 
mandado, é enmienden é hagan enmendar lo mal hecho é lo cas- 
tiguen; é porque el dicho Prior tenga cargo de esto, yo mando 
que de las rentas que yo dejo para el dicho Hospital, se den 
tres mil mrs. cada año al dicho Prior para un hábito é para las 
necesidades que tuviere. 

Y por cuanto este testamento principalmente se endereza para 
establecimiento de la dicha Capilla é Hospital é por la herencia 
que les dejo, entiendo por mi é cobdecilo é cobdecilos hacer 
algunas mandas á criados é criadas é á otras personas, á quien yo 
S3y encargada, mando que se cumplan como yo se lo deje en 
mandado, digo y declaro que á cada uno de los siete pobres va- 
rones se ha de dar medio azumbre de vino cada día, é á las mu- 
jeres á cada una un cuartillo de vino, porque arriba esto iba en- 
tre renglones; é porque arriba, en este mi testamento, yo dige é 
dispuse que los trece pobres, hombres y mujeres, que continua- 
mente han de estar en dicho Ilospital, han de rezar cada día, 
ahora es mi voluntad que los dichos pobres recen é digan las 
horas canónicas en el tiempo que se cantaren ó digeren por los 
Capellanes que yo dejo, é que los dichos pobres las oigan di- 
ciendo el Paternóster y el Avemaria en esta manera: por maitines 
veinte y cinco veces el Paternóster con el Avemaria, é cinco ve- 
ces el Paternóster con el Avemaria por las Laudes, é siete veces 
el Paternóster con el Avemaria por Prima, y otros tantos por 
Tercia, y otros tantos por Sexta, y otros tantos por Nona, é doce 
por Vísperas, é siete por Completas, é cinco por finadas, con ré- 
quiem eternam dona eis domine et lux perpetua luceat eis é fin rc- 
quiescant in pace, diciendo la Prima, Tercia é Nona, Vísperas, 
Completas al tiempo que los Capellanes digeren las dichas horas 



348 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

en ]a dicha mi Capilla, estando ellos á todas las horas; y después, 
antes que se acuesten los de los Maitines, los que no se levanten 
á ellos; é cuando rezaren los Maitines digan en el comienzo y en 
todas las otras horas Domine labia mea aperies y Deus in adjuto- 
riíLin meiun intende^ con Gloria Patri, é á las Completas, Conver- 
te nos Deus saliitaris noster^ é réquiem eternam en fin de cada 
Paternóster, é acabado de comer, habrán de ir al Coro de la di- 
cha Capilla á dar gracias á Nuestro Señor diciendo cada uno cinco 
veces el Paternóster y otras tantas el Avemaria por mí é por e! 
dicho Andrés Bázquez, mi señor, é por mis difuntos, é por los 
bienhechores del dicho Hospital; é allende de la calidad, que han 
de ser los dichos pobres como arriba está dicho, quiero que hayan 
de ser los que de menor edad fueren é se creen no puedan tra- 
bajar é buscar de comer. 

Item: Que éstos que ansí oviesen de ser recibidos en el dicho 
Hospital, si no toviesen hijos que los hereden, que lo que tuvie- 
ren lo lleven al dicho Hospital, é que el dicho Hospital herede á 
los dichos pobres que no tovieren hijos, que sean antes tomados 
por pobres en el dicho Hospital de los vasallos que yo digo al 
dicho Hospital, é de los criados é servidores míos, é de mis an- 
tecesores y subcesores míos que vinieren en necesidad. 

Otrosí: Mando que los pobres que yo mando que estén en el 
dicho Hospital, después que en él estuvieren, que no anden pi- 
diendo por Dios, que ni mendigando en otra parte alguna; el que 
lo contrario hiciese, sea echado del dicho Hospital é tomado otro 
en su lugar. 

Otrosí: Que los enfermos que se ovieren de recibir en el dicho 
Hospital para ser curados, que se reciban sin distinción alguna 
de edad. 

Otrosí: Mando que así los pobres que fueren recibidos para 
estar de continuo en dicho Hospital, como los que se recibieren 
para ser curados en él, dentro de tres días después que así fue- 
sen recibidos, hayan de confesar é recibido el Santo Sacramento 
de uno de los Capellanes de la dicha mi Capilla. 

Otrosí: Mando que los enfermos que se ovieren de recibir para 
curar en el dicho Hospital no sean de enfermedades \'iejas é 



MOSÉN RUBÍN 349 

incurables, ni de enfermedades contagiosas é que se pegan. 

Otrosí: Por cuanto la dicha mi Capilla é Hospital ha de tener 
por nombre la Capilla é Flospital de la Anumpciación de Nues- 
tra Señora, quiero é mando que la fiesta de la Anumpciación de 
Nuestra Señora en cada un año sea celebrada en la dicha mi Ca- 
pilla muy solemnemente, con sus Vísperas, Misa con Diácono y 
Subdiácono, é que traían para que predique, un año Fraile de 
Santo Tomás, é otro de San Francisco de los Predicadores, é 
que á cada uno se le dé por su trabajo cuatro reales para aves é 
para colación. 

Otrosí: Por cuanto yo tengo mucha devoción en el glorioso 
Doctor de la Iglesia, mi Señor San Gerónimo, mando que de esta 
misma (l) se haya de celebrar su fiesta en cada un año en la dicha 
mi Capilla, é por esta devoción que yo tengo en el dicho mi Se- 
ñor San Gerónimo, mando que los vestidos de los dichos pobres 
del dicho Hospital sean del mismo paño é de la misma manera 
que lo traen los donados de la dicha Orden de mi Señor San 
Gerónimo. 

Otrosí: Mando que cada uno de los dichos pobres, así hom- 
bres como mujeres, hayan de tener unos escudicos brociados de 
la Anumpciación de Nuestra Señora, los hombres en sus ropas 
que trajesen encima, é las mujeres en los mantos; et por que es 
esta mi voluntad que así se haga cumplir, otorgo esto por mi 
testamento, é quiero que sea cerrado porque no se sepa lo que 
yo aquí mando hasta que Dios me diese vida que yo lo haya 
acabado, é si no, fasta que yo pase de esta vida; y lo firmo de 
mi nombre, e otorgarlo entiendo ante escribano é testigos estan- 
do cGrra.áo.=:Doña María de Herrera. 

Las enmiendas que van en esta escritura son las siguientes: va 
escrito entre renglones o dicénter codiz al dicho codir del escrito 
sobre variado o diz pa. \"ala no empezca el Licenciado Mencha- 
ca: 6 yo, el dicho Gaspar Bázquez, Escribano Notario público 
sobre dicho señor Alcalde, que aquí firmó su nombre é de los 
dichos testigos, á todo lo que dicho es, é esta escritura separe 



(i) Manera y solemnidad. 



3 50 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mención preferente, fui íi ruego e pedimento del dicho Señor 
Don Diego de Rracamonte é de mandamiento del dicho Señor 
Alcalde, é pedimento, é información, é abtos sobredichos, jus- 
tamente con el dicho testamento, fice sacar é escribir de original 
á la letra sin falta ninguna, el cual va cierto é verdadero, é doi fe 
que el dicho testamento original está é paresció escrito en tres 
fojas de papel de á pliego entero todo de una letra é la postrera 
plana, de manera que dicho testamento original ovo cinco planas 
é media escripta de apretado, é en fin de cada una plana estaba 
escripto un nombre que decía Doña María de Herrera, é en fin, 
donde el dicho testamento se acabó, estaba asimismo escripto el 
mesmo nombre que decía Doña María de Herrera, é demás de 
lo susodicho estaba ese fallo el otorgamiento del dicho testamen- 

o 

to cerrado en medio pliego de papel que estaba en principio del 
dicho testamento, el cual va cosido con el dicho testamento ori- 
ginal, é doy fe que todo lo susodicho pasó ante mí y se abrió el 
dicho testamento en mi presencia é de los testigos sobredichos, 
lo cual va todo escrito en estas diez y seis hojas de papel de á 
pliego entero, é en fin de cada uno plana va una rúbrica é señal 
mía acostumbrada, é por encima tres raias de tinta, é por ende 
fice, éste mío signo é tal. En testimonio de verdad. = Gaspar 
Basques. » 

La escritura original, obra en poder del Sr. Conde de Porcent, 
con cuyo permiso la he copiado para que salga á luz. 

Manuel de foronda. 



III 

NUEVAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS DESCUBIERTAS 
EN LA PROVINCIA DE ÁVILA 

Cardeñosa. 

Tres años ha, con ocasión de ampliar el tesoro de inscripcio- 
nes ibéricas hasta entonces conocidas, expuse dos halladas en la 



NUEVAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS 35 1 

villa de Cardeñosa, y que guardo en mi poder (l). Están graba- 
das en el dorso de un medio cerdo, ó jabalí de bronce, y se han 
aumentado con otra de igual índole y procedencia, cu^^o posee- 




1. 

t 

:or, D. Francisco Llórente y Poggi, la tiene depositada en el 
Museo provincial de la ciudad de Avila. 

La forma de jabalí que las distingue, alude, en mi concepto, á 



(i) Bor.ETÍN, tomo i.vi, pág. 291-300. 



352 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

la enseña peculiar de la gente céltica, que poseía el territorio de 
Ávila, así como la del toro lo era de la celtibérica Segobricense, 
que toma por distintivo aquel ñero animal cornudo. Dejándome 




mi 



2. 

guiar por el deseo de la claridad y concisión, oportunas en seme- 
jantes exposiciones, me ciño á reproducir les grabados que en 
dicho Informe propuse, y á proponer sus leyendas con relación 
á la nueva ó inédita de Cardeñosa. 



NUEVAS INSCRIPCIONES IBERICAS 



353 



1. En A^illavieja? cerca de Cabeza del Griego, la antigua Se 
Rúbrica, en término de Sahelices, partido de Huete. 

2. En ^iVillavieja? 

3. En Cardeñosa. 




4. En Cardeñosa. 



5. En Cardeñosa. Bronce inédito. Mide 45 por 50 milímetros. 
Pesa 25 gramos. Véase por ambas caras fotografiado en las pági- 
fi-'is 357 y 358. 

TOMO LXIII. 23 



354 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 




J 




t 



Leyendas: 
1. 

2. 

3. 



4. 

¿ e q p r i r g e 
n i p a ca q r t ca ca r - 

l/or^x i^rrA x^^mi^h^ 

g r i l d n i p ca q r a s a t 
e r p e r n i p ca q'r a é a t 

i^rrA x<?Tp^/^f^T 

e r p e r 71 i p ca q r t a é a t 



NUEVAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS 355 

Represento el valor fonético de las letras ibéricas según el 
sistema de Hübner; pero no sin entender que está sujeto á 
las excepciones manifestadas en el tomo xxv del Boletín, pági- 
nas 207-303. Cuando mejor se comprenda la índole del lenguaje 
ibérico, que en el fondo de su pronunciación opino ser celtogalo^ 
nos podremos dar mejor cuenta del diferente valor que atribuyen 
á una misma letra los textos griegos y latinos que la transcriben. 
Las variantes fonéticas que de ahí resultan suelen afectar á letras 
de un mismo órgano, labial, dental, gutural, sibilante, aspira- 
da, etc. 

La aglomeración de consonantes, que en semejantes inscrip- 
ciones suelen turbar y obscurecer la lectura é interpretación de 
los vocablos, procedió quizá de no marcarse la e muda ó la vocal 
breve a, como sucede en los devanagaris de la lengua sánscrita 
y se explica por el gramófono de la francesa. Así vemos que el 
vocablo nipca de las inscripciones 3, 4 y 5 se escribe nípaca en 
la 2; y viceversa el qrtca de la 2 aparece escrito con mayor 
variedad qraéat en la 3 y 4 y qrtasat en la 5. 

La primera forma del vocablo (qrtca) es indudablemente celti- 
bérica. Tres veces lo expresa la tésera de Mohernando (l), cuyo 
facsímile publiqué en el tomo ii del Boletín, página 34. PLn la 
postrera vez va precedido de éa^ que conjeturo sea equivalente 
del adjetivo demostrativo galocéltico (2). Bajo este supuesto 
parece que pueden explicarse por vía de contracción y posposi- 
ción las variantes de Cardeñosa: qrt{c)a-éat y qr{tc)sat. 

;Oué significa este vocablo y el que le precede en las inscrip- 
ciones 2, 3, 4 y 5? Conjeturo que eran, como la 1, geográfi- 
cas, y expresivas del genio (nipaca) tutelar de la ciudad (qerata- 
ca), donde se labraban, teniendo por enseña y distintivo la figu- 
ra del animal sagrado, en cuyo respaldo se escribían (3). Ma- 



(1) Are^ríz/oks • caruh • cecei | qrica - lutacei augs • irasica | erga 
uela • tecerseks ■ ¿h ¡ uesui • mlaihonoe | cegis • cariqoe • cecis | 'sdn 
qrican • elasughn | caruh • thces • '•s^qrtca \ thiureigs. 

(2) Véase Zeuss, Gramniatica céltica, págs. 346-355. Berlín, 1871. 

(3) De los nombres célticos que conducen á este resultado di cuenta 
en el tomo i del Boletín, pág. 133. 



35^ BOI,ETÍN DE L\ REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

yor número de similares objetos, que no será difícil encontrar, 
despejarán el problema. 

Las fuentes del Aravalle. 

Y con efecto, el tesoro de las cinco inscripciones ibéricas de 
la provincia de Avila, ha sido aumentado con otras dos, graba- 
das también en bronce, cuyo dueño, D. Francisco Llórente, las 
tiene depositadas en el Museo al lado de la 5. De las tres me ha 
enviado no solamente noticia, sino también fotografías del an- 
verso y reverso de los bronces que las contienen. Estas fotogra- 
fías, que acompaño, las ha sacado de sus respectivos originales 
D. Adolfo Dalda. 

6. 

Tres años ha, se halló á I.800 metros sobre el nivel del mar, 
dentro del término del lugar llamado Casas del Puerto de Tor- 
nabacas^ que da paso de la provincia de Ávila á la de Cáceres, 
entre los ríos Aravalle y Terte. Dicho lugar pertenece al partido 
judicial del Barco de Avila hacia su ángulo Sudoeste. El sitio 
preciso del descubrimiento es el que se nombra Hoyo de los Col- 
o;adizos de Castro Frío, que distinguen muchos escoriales de una 
agotada mina de cobre, probablemente anterior á la dominación 
romana. 

Mide este bronce QO milímetros de alto por 48 de ancho. Peso 
88 gramos. En el reverso, algo velado por la pátina de los siglos, 
se lee distintamente: 

PghE^^H 1 rYI>XEAYX©l^1^ 1 

p e l e n n h itadecatdoar s ca 

Las cuatro letras (pelh) que figuran al principio de esta ins- 
cripción, reaparecen en la siguiente. 



NUEVAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS 



359 



7. 

Procede este bronce de la mina sobredicha. Lo adquirió el se^ 
ñor Llórente de manos de D. Jesús Muñoz, maestro de instruc- 
ción primaria en el cercano pueblo de la Solana de Béjar. 

Mide 40 milímetros de alto por 20 de ancho. Pesa 17 gramos. 

^E^H I iY't- 

p e l Jl cem u 

Las dos inscripciones se refieren á una misma divinidad solar, 
ó heiíaca, que en el anverso se ve, y me parece ser Beleño ó el 
Apolo-Sol galocéltico, y al que (Abelioni, Abellioni, AbelUonni) 
se dedicaron muchas aras votivas pirenaicas. La 6 merece com- 
pararse con las británicas, consagradas al dios Belatiicadro^ cuya 
variante es BlatiLcairo^ y la 7, con otras célticas grabadas bajo la 
invocación de origen fenicio, ó púnico, Balsamin, que significa 
<rey del cielo». 

El dios, cuya figura se ostenta en el anverso de estos dos bron- 
ces, aparece en las monedas de Biblos, ó Gebal, ciudad sagrada 
de los fenicios (l), y se equiparó por los griegos á KpóvOí^ (Sa- 
turno), cuyo celeste imperio sobre la tierra heredaron, ó se re- 
partieron, sus hijos Zsú^ (Júpiter), IIoGStSwv (Neptuno) y "ASvj^ 
(Plutón), dominadores respectivamente del aire, del agua y de las 
tinieblas subterráneas. De este último, según lo advierte Julio Cé- 
sar (2), creyeron todos los Galos que descendían; y consiguien- 
temente medían el tiempo por noches, que inauguraban el día y 
daban también principio al cómputo de los meses, años, natali- 
cios y fiestas. Xo consta que este sistema astronómico cundiese 
entre los Celtas y Celtíberos de España; pero es muy probable. 



>: I j Véase Lagrange, Ktudes surs les religions sémitiques^ pág. 72. París, 
«905. 

(2) «Galli se omnes ab Dite patre prognatos praedicant idque a Drui- 
■dibus proditum dicunt.> De bello gallico, vi, 17,— La idea de que el univer- 
so brotó del caos tenebroso, dando principio al tiempo, se profesó por 
casi todas las naciones civilizadas del mundo antiguo, de conformidad con 
Ja divina Revelación consignada por el libro del Génesis. 



36o BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA, DE LA HISTORIA 

El Sol, figurado por el Balsamin ó Cronos, de la fenicia Bi- 
blos, era bíceps, ó tenía dos cabezas pegadas una á otra como la 
de Jano. Los ojos de una de ellas estaban cerrados como dur- 
mientes nocturnos; los de la otra abiertos y resplandecientes> 
figurando el día. Sobre el centro de la juntura superior de en- 
trambas descollaba el símbolo de la vida. Con la diestra empu- 
ñaba el cetro soberano, y por detrás de su espalda y cintura des- 
plegaba tres pares de alas, modeladas por el estilo que distingue 
las de los bronces avilenses. Un par descendía inclinándose hacia 
los pies; otro par se extendía como las del águila cuando vuela^ 
y el otro par se sublimaba como los brazos del hombre levan- 
tados hacia el cielo. No faltan autores que han equiparado se- 
mejante figura á la de los dos serafines de la visión de Isaías (l),, 
y aun pretendido explicar con su nombre semítico (Saraph) el 
que tuvo Serapis cuando el culto de esta divinidad solar fué 
introducido en Egipto por el monarca griego Ptolemeo Soter 
(años 323-285 antes de la Era cristiana) (2). 

Algunos de estos atributos, modificados por la belleza del arte 
greco-romano, se manifiestan claramente en los bronces 6 y 7. 
En lugar del par de alas superiores se levantan los brazos del 
Sol ibérico, yendo á juntarse las manos por encima de la cabeza^ 
que ha dejado de ser doble y antiestética como la del Cronos 
fenicia. La mano diestra empuña el cetro, levantado en alto, y 
erguido hacia el cielo, y entre las dos manos se destacan el hue- 
vo y la cabeza del ganso, animal anfibio y simbólico de la vida 
en la triple región del aire, del agua y de la tierra. El tocado es^ 
el egipcio de Serapis; pero la cara barbuda y majestuosa anuncia, 
el arte griego, que esculpió la hermosa efigie del Plutón de ]Mé- 
rida (3). 

Las cuatro alas en figura de tetráskelos ^ 6 de un gracioso X 



(1) Seraphim stabant super illud: sex alae uni et sex alae alteri; duabus^ 
velabant faciem ejus, et duabus velabant pedes ejus, et duabus volábante 
/sai, VI, 2. 

(2) Lafaye, Histoire du cuUe des divinités d'Alexandrie, pág. 16. Pa- 
rís, 1884. — Poco después le abrió sus puertas Atenas; y más tarde Roma- 

(3) Boletín, tomo lxii, lámina xi. 



NUEVAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS 36 1 

griego, por debajo del disco y corona solar y por encima de la 
svástica (I ), explican perfectamente la significación de estos tres 
emblemas grabados en las aras pirenaicas dedicadas al dios Abe- 
¡wn, que Alejandro Bertrand dibujó, comentándolas sabiamen- 
te para ilustrar la historia religiosa de los Celtogalos. 

Las inscripciones ibéricas cesaron de manifestarse en España, 
ó cayeron en desuso antes de la segunda mitad del primer siglo. 
Las de los bronces 6 y 7 pueden, si mal no creo, atribuirse al 
tiempo en que Augusto se alzó con la dominación de toda Espa- 
ña y fundó la ciudad de Alérida. 

El bronce del cerro del Berrueco. 

Publicó la noticia y fotograbado de tan interesante monumen- 
to D. Enrique Ballesteros (2), haciendo constar «que fué hallado 
en el cerro del Berrueco, junto al Puente del Congosto (3), que, 
aunque fuera de la actual provincia de Avila, podemos considerar 
como si fuera terreno de ellos, porque se encuentra casi en el 
mismo límite de esta provincia con la de Salamanca». Apuntó 
además que <^en dicho cerro han aparecido algunos otros obje- 
tos, y que aún se encuentran sin trabajo multitud de restos de 
primitiva cerámica». 

Esta multitud de restos arqueológicos y la situación del cerro, 
en cuya falda se tienden los tres barrios del lugar E¿ Tejado so- 
bre el límite de las dos provincias, inducen á pensar que hubo 
allí una estación militar romana, y quizá prehistórica. Por de 



(1) La religión des Gaulois, páginas 145 y 146. París, 1897. — En el 
tomo Lvi del Boletín, pág. 301, presente fotografiada una piedra de Car- 
deñosa, en la que se grabó la swástica, así como en otras y numerosas 
lápidas y vasijas de nuestra Península, sin excluir á Numaucia. 

(2) Estudio histórico de Ávila^ pág. 56. Ávila, 1896. 

(3) La villa del Puente del Congosto, sobre el río Tormes, pertenece 
al obispado de Avila; y por ésto, más que por su cercanía al límite de la 
provincia, puede estimarse avilesa. El cerro en cuestión domina la con- 
fluencia de los ríos Corneja y Tormes; y lo cita Madoz con el nombre de 
«eminencia del Berrueco», artículo TEJADO. 



362 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

pronto afianzan la autenticidad del bronce rarísimo, que publicó 
el Sr. Ballesteros, y que un año después fué objeto de estudio, 
doctísimo, como todos los suyos, á nuestro inolvidable compa- 
ñero D. Juan Facundo Riaño (l). Lo terminó diciendo: «Creo 




BRONCE DEL CERRO DEL BERRUECO 



(ij Boletín, tomo xxxiv, pág:^. 124-132. 



NUEVAS INSCRIPCIONES IBÉRICAS 363 

que las obser\'aciones que anteceden confirman la opinión, indi- 
cada al principio, de que el bronce pertenece á la familia gnós- 
tica, y que representa una divinidad solar relacionada con las 
sectas procedentes del Egipto, acaso 'Sérapis (i). 

A la piedra epigráfica de Astorga, que alegó el Sr. Riaño en- 
tre otras razones solidísimas para fundar su opinión sobre esta 
efigie gnóstica, hay que juntar el anillo de oro, gnóstico y epi- 
gráfico, hallado en aquella ciudad, acerca del cual diserté en el 
tomo xLii del Boletín, páginas 144-153. La herejía Basilidiana, 
cuyo foco fué Alejandría, se propagó en las Galias y en España 
por el egipcio Marcos, bajo la protección de los emperadores 
Antoninos en el promedio del siglo 11. De ella tomó cuerpo ar- 
cano la herejía de Prisciliano, intruso obispo de Avila, en los pos- 
treros años del siglo iv. San Jerónimo en su carta á Teodora, 
viuda de Licinio Bético, nombra entre las efigies gnósticas, que 
infestaban á España, la de Balsamivi; y ésta creo sea la repre- 
sentada por el bronce del cerro del Berrueco. Pesa unos 250 gra- 
mos y carece de inscripción, según me lo escribe en carta de 
anteayer desde Avila D. Francisco Llórente, advirtiéndome que 
«hace once años fué regalado por su primer dueño D. Santos 
Crespo, al Sr. Conde de Crescente; el cual se lo llevó á Madrid, 
donde debió darlo á alguno de sus amigos; pues la señora Con- 
desa su viuda no lo sabe, y afirma que ni en los dos domicilios 
que tiene en esta provincia de Avila, ni en el de Madrid, lo ha 
vuelto á ver desde hace miicho tiempo». 

Madrid, 25 cié Agosto de 1913. 

Fidel Fita. 



(i) «Véase en el Boletín (x, 242-244; xiv, 566 y 567) el fotograbado 
de una lápida gnóstica de Astorga, ilustrada con doctas observaciones del 
Sr. Fita.»— Nota del Sr. Riaño. 



364 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



IV 

COCA, PATRIA DE TEODOSIO EL MAGNO. 
SUS MONUMENTOS ARQUEOLÓGICOS. 

Dos lápidas romanas de esta villa (l), mal copiadas por Bene- 
dicto Ramberto á mediados del siglo xvi y necesitadas de revi- 
sión, expuso Hübner. 

2.727. En la plaza, en un puerco de piedra: 

C L A V D 1 o 
T..TVL. .0 T F 
IN • VI • RAE • ET 
P • C 

Hübner conjeturó estos suplementos: Claudio T'er'tullo Te...u s paíer 
p{onendum) ciuravif). 

2.728. En Coca: 

VAL • QVl 
F V S • N A R 
ISST • F • PEI 
T V T O R E M 
5 CAELIVA1F 
LAVVM . N 
A N N A E • L X 
T • M • PROC 
1 T N A E • F 

Suplementos de Hübner: Val{erius^ Qui\nf us Narissi ? /{ilius) pefr. tU' 
ioretn Caelium Flavum Nannae ? \e.x i^estamento) m[atris) Pro'cUytae f\ccii). 

Estuve recientemente en Coca, y, asesorado por personas de 
ilustración de la localidad, pude comprobar la existencia de la 



(i) En el partido judicial de Santa María de Nieva, provincia y dióce- 
sis de Segó vi a. 



COCA, PATRIA DE TEODOSIO EL MAGNO 365 

primera inscripción, ó sea la señalada con el núm. 2.727. Está 
grabada, en efecto, en un verraco de piedra, en la plaza de la 
villa, sirviendo de asiento ó guardacantón en una casa situada 
esquina á la calle Real. Pero la inscripción está ya tan gastada, 
que, á pesar de todos los esfuerzos, no me fué posible leer de 
ella sino lo siguiente: 

o 



liN • VI 

P • C 

La segunda inscripción no pude encontrarla, ni ninguno de 
los que me acompañaban pudo darme razón de ella. En cambio, 
pude comprobar la existencia de otros dos verracos más, sin 
inscripción: el uno situado en la vía pública, detrás de la iglesia 
parroquial, y el otro empotrado en el interior del castillo. Tanto 
éstos como el anterior son de granito y revelan la filiación ibé- 
rica de la antigua Cauca y su importancia aun antes de la defi- 
nitiva ocupación romana. 

En el paseo por los alrededores de la villa pude comprobar 
también que se conservan restos de la antigua vía ó calzada 
que, descendiendo de la villa, baja al río Eresma, el cual cruza 
por un puente en el que parecen existir vestigios de fábrica ro- 
mana. Desde aquel punto, la dicha antigua vía se dirige á tierra 
de Valladolid. 

Coca es interesantísima, no sólo por los referidos vestigios de 
remota antigüedad y por haberse distinguido en las guerras de 
los vacceos y celtíberos contra los romanos como plaza fuerte y 
ciudad opulenta fl), sino también por su iglesia parroquial y su 
castillo, monumentos ambos insignes, en los que hay gran ma- 
teria de estudio para el arqueólogo y el artista. 

Si fué ó no patria del emperador Teodosio el Magno, lo 



(i ) Appiano Alejandrino, Ibérica, 51 y 89. 



366 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



disputan graves autores (l), cuestión que no me cumple discutir 
dentro del corto alcance de esta breve noticia. 

Tan sólo advertiré que siendo el río Eresma, ó Areva^ límite 
de la Celtiberia, incluye en ésta á Segovia, que tiene á su dere- 
cha, y no á Cauca^ que está en su margen izquierda. Avila y 
Coca, ésta vaccea y aquélla vetónica, pudieron segregarse en la 
reforma de las provincias españolas, acontecida en el siglo iv, y 
adjudicarse á Galicia, ensanchada por el Sur con los afluyentes 
del Duero. Así se comprende que los autores contemporáneos 
de Teodosio, que hacen gallegos á este emperador, como nacido 
en Coca, y á Prisciliano, como intruso obispo de Avila, no 
disintieron de la verdad geográfica. Por lo demás, consta que 
desde el siglo iii hasta el vi no dejó de ser Coca floreciente mu- 
nicipio, pues como tal se ve citado por los itinerarios de Anto- 
nino y del Ravenate, por Zósimo é Idacio, obispo de Chaves (2), 
y por Montano, metropolitano de Toledo cuando reinaba Ama- 
larico (3). 

Madrid, 17 de Agosto de 1913. 

El, Conde de Cedillo. 



(1) V. Gams, Die Kirchengeschichte von Spanien, tomo 11, págs. 332-334. 
Ratisbona, 1864. 

(2) Theodosius, natione Hispanus, de provincia Gallaeciae, civitate 
Cauca. Chron. an. 379. — Lo mismo asegura Zósimo (Hlsi. iv, 24), descri- 
biendo á Teodosio I-/, (jlsv tí]; ev 'ipr,pca KaXXatxiac, -jXsto; li Kaj/.a:^ 

Óp[JLWp.£VOV. 

(3) Años 523-531 de J. C. — £1 texto de la carta de Montano, al que me 
refiero, habla de un corepíscopo, á quien concedió en prestimonio de por 
vida tres municipios para fijar su establecimiento: «Et certe municipia, id 
est, Secobiam, Brittablo (Buitrago?) et Caucam eidem, non quidem ratio- 
nabiliter, sed pro nominis dignitate concessimus, ne collata benedictio^ 
persona vagante, vilesceret». Véase Flórez, España Sagrada^ tomo v, pá- 
ginas 416 y 420. Madrid, 1750. 



NOTICIAS 



En 7 de Julio de este año, falleció en Baena el ilustre arqueólogo y Co- 
mandante de la Guardia civil, D, Francisco Valverde Morales, Correspon- 
diente de nuestra Academia y de la de Bellas Artes de San Fernando. En 
varios tomos del Boletín salieron á luz sus eruditos y amenos Informes, 
intitulados Afitigüedades romajias de Baeiia (xl, 2^^}^), Antigüedades romanas 
y visigóticas de Baena (xl, 513), Antigüedades romanas de Baena (xliii, 521),. 
Antigüedades romatias de Andalucia (xlvi, 167). La voluminosa Historia de 
¡a villa de Baena^ que publicó en 1903, fué objeto de imparcial estudio y 
favorable Informe del General D. Adolfo Carrasco, Individuo de número 
de nuestra Corporación (xlii, 401-405); el cual la calificó de «obra de mé- 
rito relevante y digna de figurar en todas las bibliotecas». 



En el precedente cuaderno del Boletín dimos la triste noticia de haber 
fallecido en Orense el Dr. D. Juan Bautista Casas, Correspondiente de la 
Academia en aquella ciudad. El último número del Boletín de la Comisión 
provincial de Monumentos históricos y artísticos de Orense (Mayo-Junio, 191 3) 
consagra á la memoria de tan esclarecido varón selectos datos biográficos y 
bibliográficos. Nació en San Pedro de Sabucedo de Montes, feligresía dis- 
tante poco más de una legua de Celanova, entre los ríos Arnoya y Miño; fué 
Gobernador eclesiástico del obispado del a Habana, Maestrescuela, Provi- 
sor y Vicario general del de Orense. En 26 del pasado mes de Junio pasó 
á mejor vida, ó á la del eterno descanso. Era autor de un libro titulado 
Estudio acerca del régimen y administración de España en Ultramar, seguido 
de una disertación sobre los caracteres de la civilización hispano-americana. 
La guerra separatista de Cuba: sus causas, medios de terminarla y de evitar 
otras. Dió á luz también un interesante trabajo sobre Orense y sus Obispos^ 
que dejó por terminar; y publicó en periódicos y revistas numerosos ar- 
tículos que revelan su vasta y profunda erudición en diversas materias. 



Fueros micnicipales de Orense, por D. Manuel Martínez Sueiro, Juez de 
primera instancia de Señorín de Carballino, Correspondiente de la Real 
Academia de la Historia, de la de Bellas Artes de San Fernando y de la 
Real Academia Gallega. — En 4.^, págs. 108. Orense, 191 2. 

Esta excelente Monografía, en mucho ha sido estimada por la Comisión 
(ie Cortes y Fueros, que en nuestra Academia funciona con actividad cir- 
cunspecta. El Sr. Sueiro, sin perjuicio de la claridad en la concisión, ni 
del comedimiento en la crítica, discute, prueba y refiere el origen y vici- 
situdes históricas de los Fueros Orensanos á partir de la repoblación, 6 



368 



BOLETÍN DE L\ REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



renacimiento, de la ciudad en la segunda mitad del siglo xi hasta la pri- 
mera del XIX. He aquí su índice: 

Restauración de Orense en 1071.— La Carta puebla. — Los nuevos Fue- 
ros otorgados por Alfonso VII.— Origen del concejo orensano.— Ordena- 
miento de Alfonso el Sabio. Revueltas comunales del siglo xiii. El in- 
cendio del convento franciscano por los parciales de Yáñez de Nóboa. — 
Sigue la revuelta comunal del siglo xiv. — De cómo los burgueses oren- 
sanos obtienen en ese siglo el Fuero de proponer justicias. — Asalto de la 
ciudad por los arqueros de Lancaster. — Ordenanzas municipales del si- 
glo XV. — La guerra social gallega en ese siglo. — Derribo de la torre de 
Gástelo Ramiro por los burgueses orensanos. — Pedimentos de los procu- 
radores gallegos á los Reyes Católicos.— Reforma de Galicia por los Reyes 
Católicos. — Estado y condición social de los gallegos al entrar en la Edad 
Moderna. — Asalto de la ciudad por el Conde de Benavente. — Confirma- 
ción de Fueros por doña Isabel, doña Juana y Carlos I. — Ordenanzas mu- 
nicipales del siglo XVI. — Orense pasa á ser pueblo realengo. — Régimen 
municipal en los siglos siguientes. — Adhesión de la ciudad al antiguo ré- 
gimen durante el primer tercio del siglo xix. 

Historia de la Beneficencia en Astorga, por Angel San Román. En 4°, 
páginas vi -[-416. 

Esta obra, regalada por su autor á nuestra Academia, acabóse de im- 
primir en Astorga el día 9 de Julio del presente año 1913. Le han dado 
vida y grandísimo interés histórico, topográfico y filológico los archivos, 
hasta hoy casi inexplorados, si no es por el Sr. San Román, de los hospi- 
tales y cofradías benéficas de aquella ciudad y su comarca, contándose 
por miles los documentos inéditos que se citan, y en parte se exhiben ín- 
tegros, acompañados de eruditísimas notas y reproducciones fotográficas. 
A la historia de la judería de Astorga^ situación de sus sinagogas y barrios 
y casas, y á los nombres de personajes hebreos que vivieron en aquella 
ciudad durante los siglos xiii, xiv y xv, dedica el autor las páginas 24-28. 
Ciérrase el volumen con un extenso Vocabulario del dialecto castellano- 
asturicense, que de los documentos resulta y podría quizá llamarse mara- 
gato^ rama vigorosa del tronco leonés^ que con la del bable asturiano, algo 
tomó de la savia del portugués y gallego. 



En Alicante, el día 13 de Julio próximo pasado, ocurrió el fallecimiento, 
muy sensible para la Academia, de D, Pascual Serrano Gómez, Correspon- 
diente de la misma en Albacete y Vocal de la Comisión de IMonumentos 
de aquella provincia, Oficial de la Academia francesa y Correspondiente 
de la Hispánica, de Burdeos. 

F. F. 



CUADERNO V. 



BOLETÍN 

DE LA 

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

INFORMES 



I 

JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 
EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA 

(Continuación.) 

De los autores en que se deben enseñar las Humanidades y del método 

de explicarlos. 

Los ejercicios de construcción y versión se harán en las 
obras de Cornelio Nepote y Julio César, que son las más fáciles 
y puras, prefiriendo en el primero las vidas de Milcíades, Trasí- 
bulo, Catón, Atico y Aníbal, y en el segundo lo respectivo á la 
guerra de España y las Gallas. 

2. ° A estos autores seguirán Terencio y Cicerón, traducién- 
dose del primero las comedias intituladas La Andria^El Heauton- 
timoriimenos y Los Adelphos; y del segundo el libro intitulado 
Briittis, seu de claris oratoribus, que contiene la historia de la 
elocuencia; los De inventione rethorica, y el de los Tópicos, que 
se pueden mirar como las mejores fuentes de la lógica; todos los 
libros de Officiis^ que están llenos de excelentes principios de 
ética y derecho natural y social, y los diálogos de la Vejez y 
amistad y El sueño de Escipión, tan recomendables por su moral 
como por su estilo. 

3. ° I'^l Catedrático presentará á sus discípulos este último 
autor como el primero entre los modelos, no sólo por ser el pa- 

TOMO LXIII. 24 



370 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dre de la elocuencia latina, sino también por la excelencia de su 
estilo didáctico, que es el más necesario y de más uso para los 
que siguen carrera. 

4. ° De aquí pasará el Catedrático á sus discípulos á la versión 
de las oraciones del mismo Cicerón, las cuales los ocuparán por 
todo el año, según las épocas en que se hallaren; y á este fin se 
preferirán las siguientes: Pro lege Manilla, pro Marcello, pro Li- 
garlo, pro Rege Deiotaro, pro Archia poeta, la primera y segunda 
contra Catilinain, pro Milone, la segunda filípica, y la quinta in ! 
Verrem, pues en ellas no sólo hallarán los mejores modelos de 
elocuencia, sino también mucha importante y curiosa doctrina 
para su instrucción. 

5. ° También hará traducir el Catedrático, en Tito Livio, todo 
lo perteneciente á la segunda Púnica, tan importante para el 
conocimiento de nuestra antigua historia, y la mayor parte de 
sus bellas arengas. 

6/' De Salustio hará traducir la Conjuración de Catalina y 
las Arengas de Jugurta, advirtiendo á los discípulos la afectación 
con que este autor usó de los arcaísmos. ' 

7. ° De estos autores, que pertenecen á la época más seña- • 
lada del buen gusto, podrá pasar el Catedrático sin riesgo á otros, j 
que, aunque inferiores en pureza de estilo, son, sin embargo, i 
muy recomendables por su crítica, por su filosofía y por las ma- ¡ 
terias que trataron. | 

8. ° Entre éstos preferirá á Plinio el mozo, dando á traducir ! 
á los discípulos el bello panegírico de Trajano; á Tácito, tanto • 
en las costumbres de los germanos, donde están las semillas de í 
la antigua Constitución y legislación visigoda, como en la vida de ! 
J. Agrícola, su suegro, llena de excelentes reflexiones morales y j 
políticas. ■ 

9. ° También hará traducir el diálogo De oratoribíLS , que 
anda con las obras del mismo Tácito, y puede mirarse como una 
continuación de la historia de la elocuencia latina y su decadencia [ 
desde Cicerón; bien que esta obra se atribuya más comúnmente , 
á Quintiliano. | 

10. Las instituciones de este insigne español, que serán objeto . 

i 



lOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 37 1 

de todo el curso, como se dirá después, podrán empezarse á tra- 
ducir en la primera época, dándose en ella los libros i y ii, que 
contienen muy pura doctrina sobre la educación y buen gusto, y 
son como un preliminar al estudio de la Retórica. 

11. Va que no se pueden destinar otros autores para estos 
ejercicios diarios, por lo menos se darán á conocer perfecta- 
mente, cuidando el Catedrático de leer y explicar lo más esco- 
gido de ellos, y en este sentido recomendamos también á nues- 
tros españoles Séneca y Columela, aquél en sus Cartas y ciiestio- 
iies naturales, y éste en su preciosísimo Tratado de agricultura. 

12. La traducción de los poetas latinos deberá ser simultánea 
á la de los autores de prosa, cuidando el Catedrático de que no 
se dejen de la mano en todo el curso; porque ellos son los que 
contienen aquella flor de sublimidad, agudeza y buen gusto que 
caracteriza las bellezas del estilo y perfecciona el talento del 
humanista. 

13. \"irgilio y Horacio darán materia á los pasos de todo el 
año, por ser los padres y primeros modelos de la poesía latina, 
dando el Catedrático á traducir todo el primero; esto es, su 
Eneida, sus Eglogas, y con más particular cuidado sus Geórgi- 
cas; y del segundo, todas las Odas honestas; la primera, cuarta, 
sexta, novena y décima del libro i de sus Sátiras; la primera, 
segunda, sexta y séptima del libro ii, y todas las Epístolas; pero 
particularmente la dirigida á Augusto, que es la primera del 
libro II, y la que escribió á los Pisones. 

14. Pastas dos epístolas se deberán saber de memoria, y 
darán materia á la continua explicación del Catedrático, pues for- 
marán por sí solas una especie de Código general del buen gusto 
con relación á todas las producciones del ingenio. 

15. De Cátulo, Tíbulo y Propercio escogerá y dará á tradu- 
cir al castellano las elegías mejores y más puras. De Ovidio, algu- 
nas de las Heroides y algo de los Metamorf óseos. De Séneca, las 
tragedias Hipólito, Medeay las Troyanas. De Juvenal, la primera, 
segunda, tercera, séptima, octava, décima y décimacuarta de sus 
Sátiras, y todas las seis de Persio. 

16. Los demás poetas no se podrán admitir jamás en la en- 



372 BOLETÍN DE L,\ REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

señanza de las Ilumanidarles, para que sus vicios, agradables á la 
juventud, no corrompan el buen gusto de los discípulos; pues 
aunque hay entre ellos algunos dignos de ser leídos, son mejores 
para espíritus formados que para principiantes. 

17. El Catedrático de Humanidades usará también en su en- 
señanza, como va dicho, de los libros y autores castellanos, pre- 
sentando á los discípulos los más escogidos modelos, y expli- 
cando sobre ellos, ya la índole de la sintaxis, ortografía y proso- 
dia castellana, ya del estilo conveniente en ella, tanto á las obras 
de prosa como á las de verso. 

18. Entre los autores de prosa preferirá el Catedrático al 
maestro Pérez de Oliva, á Fray Luis de Granada, á Fray Luis de 
León, al Padre Juan de Mariana, al ilustrísimo Lanuza, á Cer- 
vantes, Moneada, Mendoza y aun á Solís; y entre los poetas, á 
Garcilaso, Herrera, Rioja, Ercilla, Valbuena, los Argensolas y, 
sobre todo, al mismo Fray Luis de León, el primero y más reco- 
mendable entre todos. 

19. Como sea también muy provechoso conocer la lengua 
castellana en sus principales épocas, queremos que además de 
los citados autores, el Catedrático presente á sus discípulos el 
mejor modelo de la primera época, dándoles á leer y explicán- 
doles la segunda de las Siete Partidas del señor rey D. AlfonsOy 
y los mejores de la segunda en el libro intitulado El Conde LiLca- 
nor; El Centón epistolar^ del Bachiller Hernán Gómez, de Cibdat- 
Real; las Trescientas, de Juan de Mena y, sobre todo, las coplas 
de Jorge Manrique, A la muerte del 7naestre de Santiago, que es 
la más bella producción de nuestra antigua poesía, y por lo 
mismo se les hará tomar de memoria. 

20. El ejercicio de estos autores se aplicará por el Catedrá- 
tico á los diferentes ramos de las Humanidades, demostrando en 
unos la parte mecánica y gramatical de nuestra lengua, y en 
otros las bellezas del escrito castellano, ya en general, ya respec- 
tivamente al género oratorio, poético, histórico, didáctico y epis- 
tolar, y á sus especies subalternas, según las épocas que señala- 
remos después. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 



373 



De la división de esta enseñanza en épocas, y del paso de la primera. 

1. ° Debemos suponer que los Colegiales nLie\'os traigan por 
lo menos un suficiente conocimiento de la sintaxis latina; mas si 
respecto de alguno no sucediere así, su enseñanza deb^ rá empe- 

ar por la construcción literal de los autores que hemos citado, 
explicando el Catedrático, á vista de ellos, la índole de la sintaxis 
latina y sus principales reglas. 

2. *" V para que este ejercicio sea de mayor provecho, le 
extenderá el Catedrático á la sintaxis de la lengua castellana, 
usando á este fin de la gramática de la Real Academia Española, 
y de las particulares observaciones que hubiere hecho sobre ella. 

3. ° Prohibimos absolutamenle en este ejercicio el uso de lo 
que llaman platiquillas, y aun el de decorar cosa alguna del arte, 
en especial del de Nebrija, y, finalmente, el de componer por 
oraciones cosas que sólo sirven para corromper el gusto y facili- 
tar el uso bárbaro y vicioso de una lengua sin entenderla. 

4. ° Como este paso pudiera ocupar mucho tiempo, el Cate- 
drático le fiará á algún Colegial aprovechado, dándole las ins- 
trucciones convenientes y cuidando de su buen desempeño; por- 
que al fin, aunque prolijo, tenemos este ejercicio por muy nece- 
sario para adelantar en los demás. 

5. " La primera época devla enseñanza de Humanidades em- 
pezará en I.° de Octubre y durará hasta fin de Diciembre, y 
estos tres meses se dedicarán á la buena versión de los autores 
de prosa y verso que se han citado, cuidando el Catedrático de 
llevar este ejercicio sucesivamente con sus discípulos, sin pasar 
de un autor á otro hasta que haya hecho entender y conocer con 
toda perfección el primero. 

6. ^ La versión será libre y hecha de seguida por oraciones ó 
por períodos enteros, pero exacta y tal, que no se debilite la 
fuerza del original con perífrasis* redundantes, ni se omita cosa 
substancial de él. 

7. " Como para hacerlo así so necesite gran conocimiento de 
■ntrambas lenguas, el Catedrático cuidará con gran desvelo de 
■ xplicar la [)ropia y verdadera significación de las palabras del 



374 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

texto original, y las equivalentes que corresponden á la versión, 
así como la belleza y propiedad de las frases originales y de las 
que pueden sustituirse á ellas, según la índole de cada lengua. 

8. *' En esta época se ocupará el Catedrático en dar las reglas 
convenientes á conocer la belleza del estilo en general, tanto res- 
pecto de la lengua latina cuanto de la castellana, exponiéndolas 
é inculcándolas á vista de cada ejemplo, para que puedan los dis- 
cípulos juzgar por sí mismos de los demás, 

9. ° Para facilitar este método, el Catedrático explicará por 
mayor, y de un día para otro, las lecciones que deben traer los 
discípulos, aclarándoles los lugares más difíciles y señalándoles 
las versiones ó comentarios de que pueden valerse, puesto que 
sin este auxilio no podrán sin inmensa fatiga traducir tanta co- 
pia de autores como van señalados, y que el ejercicio y amplias 
explicaciones del paso, producirán tanta mayor utilidad cuanto 
mejor preparados entraren á él. 

10. En el acto del paso, el Catedrático encargará la traduc- 
ción de los pasajes señalados no sólo á uno, sino á varios discí- 
pulos, ya en parte y alternativamente, ya sucesivamente y en el 
todo, para que ninguno deje de recibir sus explicaciones y de 
manifestar su aplicación y el fruto con que la recibe. 

11. No sólo advertirá el Catedrático las gracias, sino tam- 
bién los defectos de cada autor, distinguiendo en ellos lo que es 
bello y sublime á lo que es trivial y defectuoso, y extendiendo 
sus reflexiones sobre este punto á las palabras que se emplearen 
ó debieren emplear en la versión. 

12. En estas explicaciones expondrá las diferencias de los 
estilos asiático y lacónico, las ventajas é inconvenientes de cada 
uno y la especie de escritos á que más convengan. 

13. Expondrá asimismo las diferencias graduales del mismo 
estilo; esto es, el sublime, el medio é ínfimo, indicando las obras 
á que respectivamente pertenece, y descubriendo las bellezas 
propias de cada uno sobre los modelos que tendrá á la mano. 

14. También procurará distinguir cuidadosamente lo que es 
sublime de lo que es bello, indicando aquellos caracteres más se 
ñalados que determinan estas dos cualidades del estilo. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 375 

15. Cuando el Catedrático exponga la doctrina que pertene- 
ce á la sublimidad y belleza del estilo, señalará con el mayor 
cuidado las diferencias del sublime y el bello, el filosófico, paté- 
tico y gramatical; esto es, de sentencia, sentimiento y de expre- 
sión; puesto que el discernimiento analítico de estas propieda- 
des es el que perfecciona el gusto del humanista. 

ló. Para que esta aplicación sea más fácil y provechosa, el 
Catedrático formará un extracto de lo más importante que se 
halla en la obra de Heinecio intitulada Fundamenta stili cultioris; 
y sin hacerlo tomar de memoria lo leerá y hará leer frecuente- 
mente á sus discípulos, cuidando de repetir é inculcar sus pre- 
ceptos en el acto mismo de la versión y en sus explicaciones. 

17. Recomendamos muy ardientemente al Catedrático que 
para hacerlas más útiles y claras, procure dar en ellas noticia de 
la historia geográfica, constitución política y de los usos, costum- 
bres y ritos de los pueblos de que trataren los autores sobre que 
recayeren los ejercicios, para que así puedan más bien ser enten- 
didas y se perciban mejor las bellezas de cada uno. 

18. Por lo que toca á los poetas, cuidará el Catedrático de 
que la versión sea poética también, esto es, en estilo convenien- 
te á la poesía; explicando la índole particular de este estilo, las 
dotes que le constituyen, las bellezas y defectos relativos á él, 
así en la lengua latina como en la castellana, y demostrándolo 
con ejemplos oportunos, tomados de una y otra. 

19. En esta parte redoblará su atención y cuidado para no 
defraudar á los discípulos del conocimiento de aquellas gracias y 
bellezas de elocución que son peculiares á la poesía y se escon- 
den de ordinario á la mayor parte de los que leen y manejan los 
poetas sin meditación ni discernimiento. 

20. Sobre todo, recomendamos muy encarecidamente al Ca- 
tedrático de Humanidades que no levante la mano en la exposi- 
ción de doctrina hasta haber dado á los Colegiales ideas claras 
y ciertas de las dotes que constituyen la verdadera y castiza 
dicción poética castellana; porque una triste experiencia en- 
seña que, habiendo sido tan común aun entre poetas medianos 
en el siglo xvi y desaparecido del todo hacia fines del xvii. 



376 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

apenas vuelve á rayar entre nosotros cuando va á cerrar el xviii. 

21. En la versión de los poetas es más necesaria todavía la 
explicación del Catedrático y la interpretación de las alusiones 
que dicen relación, ya á la historia, usos y costumbres de varios 
pueblos, ya á las ciencias y artes, ya á la teología pagana ó mi- 
tología, ya á las sectas filosóficas que prevalecieron en ellos. 

22. Para facilitar la inteligencia de los discípulos acerca de 
estos puntos, hará el Catedrático que lean con atención la obra 
de Nieuport, intitulada De ritibiis ac moríhus Romanoriun, y el 
tratadito de mitología que anda con ella, llevando diariamente 
una parte bien leída y entendida, examinándolos acerca de ella, 
sin obligarles á decorarla, y explicando con extensión los pasa- 
jes de los autores citados en sus noticias. 

Del paso de la segunda y tercera época. 

1. ° Instruidos así los discípulos en la primera época, pasarán 
á la segunda, que deberá empezar en l.° de Enero y acabará en 
fin de Marzo de cada año. 

2. ° Desde entonces el ejercicio de versión se arreglará en 
forma que pueda darse á los discípulos una exacta idea del es- 
tilo que corresponde á cada especie de obras de ingenio; y con 
este objeto se escogerán los autores que han de servir para la 
versión, y sobre ellos recaerán particularmente las explicaciones 
del Catedrático. 

3. ° En cada uno de los días de esta época se explicará por el 
Catedrático una parte de las Instituciones oratorias de Quíntilia- 
no^ que los discípulos llevarán bien leída y meditada, aunque no 
de memoria. 

4. ° Primeramente dará el Catedrático á sus discípulos una 
idea general del estilo conveniente al género oratorio; explicará 
luego sus varias especies y las dotes peculiares de cada una, y al 
fin aplicará su doctrina á las diversas especies de oraciones, á 
saber: demostrativas, deliberativas y judiciales. 

5. ° Les dará también idea exacta del estilo propio de la his- 
toria, según sus especies y objetos, demostrándolo con ejemplos 



lOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 377 

latinos y castellanos, y descubriendo las gracias y defectos de 
estilo que advirtiere en cada uno de sus modelos. 

6. '^ I£xpl¡cará también los que pertenecen al estilo epistolar, 
con ejemplos tomados de Cicerón y Plinio el Joven, del Bachiller 
de Cibdat-Real y algún otro de las colecciones del Mayans, que 
escogerá con particular cuidado, prefiriendo aquellas cartas en 
que á la belleza del estilo halle reunidos conocimientos más con- 
venientes á la instrucción de los jóvenes. 

7. ° En íln, explicará más ampliamente la índole y dotes del 
estilo didáctico, procurando descubrir y señalar sobre las obras 
filosóficas de Cicerón aquella reunión admirable de la fuerza ló- 
gica de su estilo, si así decirse puede, con la hermosura, número 
y armonía de su dicción. 

S.*^ En la versión de los poetas expondrá el Catedrático cuan- 
to convenga á los estilos épico, dramático y lírico, según las par- 
tes y especiales subalternas en que se dividen, escogiendo á este 
fiti los mejores modelos latinos y castellanos que encontrare, y 
explicando con el mayor cuidado sus gracias y defectos. 

9. ° Esta explicación abrazará cuanto corresponde al estilo de 
cada especie de poemas, no sólo los mayores, como la epopeya, 
tragedia y comedia, ó medianos, como la égloga y sátira, sino 
también los menores, hasta el epigrama, explicando los metros 
convenientes á cada uno, así en latín como en castellano, las pro- 
piedades que los distinguen y las bellezas y defectos correspon- 
dientes á cada poema; pero reduciéndose al estilo y sin tratar del 
artificio, que corresponde á la época siguiente. 

10. Empleada la segunda época en este ejercicio, se pasará 
á la tercera, que debe empezar en l.° de Abril y acabar en fin 
de Junio» 

11. El objeto de ella será el artificio conveniente á las obras 
de ingenio, tanto en prosa como en verso, y á este fin continua- 
rá la versión en los autores, presentándolos el Catedrático como 
modelos con relación á este objeto, pero sin olvidar ni perder de 
vista los demás. 

12. Continuará también en esta época el ejercicio diario de 
versión y explicación en las Institttciones de Quintiliano^ y á él 



378 BOr-ETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HÍSTORIA 

se añadirá otro sobre las dos epístolas de Horacio á Augusto y 
á los Pisones, con las explicaciones convenientes á esta obra. 

13. En ellas no sólo dará noticia el Catedrático del artificio 
conveniente á cada especie del género retórico, sino también á 
las partes menores de cada una de estas especies; por ejemplo, 
al exordio, proposición, división, pruebas y epílogos de las ora- 
ciones, y á las figuras y ornamentos oratorios correspondientes 
á lo mismo en las del género poético. 

14. Pero se detendrá más particularmente en la parte lógica 
y didáctica de las oraciones, como de otras especies de escritos 
del género retórico, explicando con mucha extensión las diversas 
clases de pruebas y argumentos y la doctrina de la invención y 
tópicos, ya sobre los libros doctrinales de Cicerón y Quintiliano, 
ya sobre las mismas oraciones y arengas de que hiciere uso para 
la versión. 

15. En cuanto al artificio histórico, explicará no sólo las do- 
tes que pertenezcan esencialmente á la historia en particular, 
como son la claridad, la precisión, el orden, la fidelidad, la crítica, 
sino también la íntima relación que tienen con ella la cronología 
y la geograñ'a, y el conocimiento de la religión, constitución, le- 
yes, usos y costumbres de los pueblos de quien se escribe. 

16. También será de cargo del Regente distinguir las dife- 
rentes especies de historia, y señalar las propiedades convenien- 
tes en cada una, á saber: á las historias generales, particulares y 
sus especies, y á los compendios, sipnosis, anales, diarios, etc. 

17. En estas últimas explicaciones podrán ser de grande au- 
xilio para el Catedrático el antiguo tratado de Luciano y el re- 
ciente del abate Mably sobre el modo de escribir la historia y las 
dotes convenientes á ella. 

18. Pero en nada se detendrá tanto como en señalar á los 
discípulos los vicios que admite este ramo de literatura, descu- 
biertos y presentados en paralelo á vista de los ejemplos contra- 
rios, que se podrán escoger y presentar tanto en autores latinos 
como castellanos. 

19. Cuando trate el Catedrático del artificio didáctico, expli- 
cará muy ampliamente no sólo las dotes de este estilo, sino tam- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 379 

bién los diferentes métodos analítico, sintético, demostrativo ó 
geométrico, en que se pueden tratar las obras doctrinales, expo- 
niendo la naturaleza de cada una, su aplicación, sus ventajas é 
inconvenientes, y presentando los modelos más escogidos de 
este género, el cual deberán conocer y cultix ar con preferencia 
los discípulos. 

20. Estas reglas se aplicarán por el Catedrático al artificio 
poético, enseñando, ya en la versión de los poetas latinos, ya 
en la particular explicación de las dos citadas epístolas de Hora- 
cio, las reglas y dotes correspondientes al artificio de varios poe- 
mas, las partes en que debe constar la epopeya, la tragedia, la 
comedia, etc., y lo demás que fuere relativo á este objeto. 

21. En esta parte queremos que se proceda con más deteni- 
miento en cuanto á nuestra poesía y poetas castellanos; sobre lo 
cual deseamos á los Colegiales una completa instrucción, pues 
aunque estamos mu}^ lejos de querer formar poetas, quisiéramos 
formar hombres capaces de juzgar las poesías con gusto y bue- 
na crítica, y por otra parte sabemos cuánto fruto pueden sacar 
de este ejercicio los que necesitan conocer profundamente nues- 
tra lengua, y usarla con gracia ó con decoro hablando ó escri - 
biendo. 

22. A este fin podrá el Catedrático inclinar á los discípulos 
á la lectura de los orígenes de nuestra poesía, escrita por el Mar- 
qués de Valdeflores, y de la poética de D. Ignacio Luzán, no 
tanto para cargar su memoria de noticias y preceptos, cuanto 
para que conocan la historia y adelantamiento de nuestra poesía 
y, sobre todo, los buenos modelos que tenemos en cada género. 

23. Una cosa deseamos también y encargamos muy particu- 
larmente al Catedrático de Humanidades, y es, que desde la pri- 
mera á la última época, cuide de enseñar á sus discípulos á leer 
y recitar, tanto los autores de prosa como los poetas, con buena 
y clara pronunciación, y expresión y sentido convenientes, dis- 
tinguiendo en ellos, no sólo el tono de la aserción, narración, 
interrogación, admiración, sino también aquella especie de sen- 
sación íntima que corresponde á la pasión de cada frase y sen- 
tencia. 



380 MOLRTIN DE I.A REAI. ACADEMIA DE T-A HISrORlA 

24. A este ñn explicará los pasajes de Quinüliano relativos á 
la acción y gesto del orador, y cuanto corresponde á la decla- 
mación, representación ó simple pronunciación de las oraciones 
ó poemas; sobre lo cual pondrá tanto mayor cuidado, cuanto más 
generales y notables son los vicios que se advirtieren en este 
punto, tan olvidado en la enseñanza de las bellas letras. 

25. En cuanto á la pronunciación, gesto y acción, procurará 
el Catedrático dar ideas llenas de los que corresponden al pul- 
pito y oratoria sagrada, que es un género particular que pide 
más decoro, vehemencia y propiedad que otro alguno. 

26. Recomendamos en ambos puntos el mayor cuidado en 
que aleje el Catedrático de sus discípulos tanto aquel tono, ma- 
noteo y desenvoltura, apenas dignos de la escena profana, que 
se oyen y ven alguna vez en la cátedra del Espíritu Santo, como 
aquella pronunciación lánguida, sin vigor, sin inflexión ni senti- 
do; aquella acción, aquel gesto helado, sin movimiento ni vida, 
que enervan la fuerza de la persuasión, y no son capaces de pe- 
netrar á los íntimos senos del corazón humano. 

Del paso de la cuarta y última época. 

1. ° La cuarta y última época, que empezará en I.° de Julio y 
acabará en I 5 de Septiembre, se dedicará á dos objetos: perfec- 
cionar los estudios de las épocas precedentes, y preparar los dis- 
cípulos, tanto para los exámenes que se deben hacer desde el i5 
hasta el 30 de Septiembre, cuanto á los estudios de Facultad 
mayor á que deberán destinarse en el de Octubre próximo. 

2. ° Para lograr el primer objeto, el Catedrático enseñará á los 
discípulos á analizar, extractar é imitar los mismos autores lati- 
nos y castellanos que van señalados, pues nuestro deseo es que 
los conozcan perfectamente, y este último medio es el que les 
hará penetrar el mérito de su doctrina y los dispondrá para imi- 
tarlos ó igualarlos algún día, 

3. ° Para el análisis presentará el Catedrático á sus discípulos 
una oración de Cicerón ó arenga de Tito Livio ó de Salustio, 
alguna tragedia de Séneca ó comedia de Terencio, alguna oda, 



30VE1.I.AN0S. Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 381 

égloga, sátira, elegía, para que la analicen en castellano, dando 
razón de sus partes y de la excelencia ó \ icios que advirtieren en 
la invención, ordenación ó estilo, con precisión y buen orden. 

4. *^ Para que esto se haga rectamente, el Catedrático habrá 
enseñado antes á sus discípulos el método de hacer bien estos 
análisis, valiéndose de los de las arengas de Tito Livio, que andan 
j1 fm de la última edición de este autor, hecha en Venecia, y que 
;)odrá proponerles por ejemplo. 

5. ° Cuidará mucho también de la pureza y propiedad del 
estilo de estos análisis, corrigiendo por menor sus defectos, así 
de lenguaje como de confusión en la exposición de la doctrina, 
obscuridad en la enumeración de las ideas, etc., notando también 
las digresiones, las citas importunas, la afectación, la pedantería 
V demás \'icios de que es capaz el arte de escribir, y procuran- 
do en este ejercicio perfeccionar el gusto y las ideas de los jó- 
venes en cuanto dice relación á las obras de prosa y verso. 

6. ° Y por cuanto la lectura hecha sin atención ni discerni- 
miento suele ofuscar la razón en lugar de ilustrarla, y en vez de 
llenar la memoria de los principios de las artes y ciencias, la 
convierte en un depósito de ideas vagas é incoherentes, el Cate- 
drático, que en parte habrá ocurrido á este inconveniente por 
medio de los análisis, le evitará del todo, enseñando á sus discí- 
pulos á extractar lo que hubieren leído. 

7. ° A este fin, después de haberlos instruido en el método de 
analizar, les enseñará el de hacer extractos, presentando á cada 
uno de ellos uno ó más libros, tratados ó capítulos de algún 
autor, pertenecientes al género didáctico ó doctrinal, para que le 
extracten y deduzcan de él con claridad, con orden y buena 
elección lo que haya de más singular y estimable en su estilo, 
locución y doctrina, citando al margen los libros y capítulos en 
que cada cosa se contiene, copiando á la letra los pasajes más 
acendrados y sobresalientes, y omitiendo é indicando ligerísima- 
mente lo menos importante. 

8. ° Las poesías y obras de ingenio se extractarán de distin- 
to modo; pues se debe tratar de descubrir en ellas las bellezas 
relativas á su invención, sublimidad, armonía, y los pasajes 



382 nOI.ETIN DE LA KEAI, ACADEMIA DE LA HISTORIA 

más sobresalientes de imaginación ó elocuencia que contuvieren. 

9. ° Por este método, que el Catedrático perfeccionará con 
sus frecuentes correcciones y explicaciones, los jóvenes aprende- 
rán á leer con aprovechamiento, se dispondrán á adquirir con 
poco trabajo una erudición escogida y sólida, y entrarán al estu- 
dio de las fuentes y obras elementales de la Facultades mayores 
con toda la disposición necesaria para aprovechar en ellas. 

10. Pues que es preciso ceder á la necesidad de hacer en 
latín los ejercicios de estas Facultades mientras dure este método 
en las escuelas públicas, el Catedrático procurará también durante 
esta época ejercitar alguna vez á sus discípulos en la composi- 
ción , y á este fin les hará poner en latín algún pasaje de la his- 
toria del P. Mariana ó de algún autor castellano, corrigiendo 
sobre la traducción latina los defectos que advirtiere, y demos- 
trando el modo en que debieran proceder para evitarlos. 

11. Asimismo les presentará el Catedrático algún trozo de un 
autor latino, bien traducido por él al castellano, sin expresarles 
de dónde se sacó, y haciéndolo volver al latín, cotejará á su pre- 
sencia uno y otro texto, y del paralelo de entrambos deducirá 
las observaciones y explicaciones convenientes al arte de com- 
poner en latín. 

12. Prohibimos absolutamente que este ejercicio se haga en 
otro tiempo que el de la última época, ó á lo más en el último 
mes de la tercera, no sólo porque nuestro ánimo no es enseñar á 
hablar, sí sólo á escribir con pureza la latinidad cuando la nece- 
sidad lo pidiere, sino porque éste será uno de los objetos de los 
ejercicios semanales de Facultades ma3^ores, como se verá después. 

13. El tiempo restante se dedicará á repasos y preparaciones 
para los exámenes, que deberán verificarse en el último mes, 
como se dirá en su lugar. 

14. Recomendamos muy particularmente al Catedrático que 
en los ejercicios de esta época no se reduzca sólo al objeto pecu- 
liar de las Humanidades, sino que extendiendo sus explicaciones 
á la doctrina de las obras sobre que ejercitase á sus discípulos» 
procure preparar sus ánimos para los estudios ulteriores, puesto 
que las obras de Cicerón y otros autores le darán ocasión para 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 383 

imbuirlos en los buenos principios de lógica, ética, derecho 
natural^ historia romana y otros igualmente importantes y nece- 
sarios para hacer progresos en las Ciencias. 

Del paso dominical y lectura de la Santa Biblia. 

1. *^ Aunque la lectura de los libros sagrados habrá ocupado á 
los con\-entuaIes que vengan al Colegio la mayor parte del año 
de su aprobación, y será andando el tiempo, objeto de un estudio 
particular en la Universidad, al menos en los que sigan la Facul- 
tal de Teología, la creemos tan importante, tan provechosa y tan 
urgente para todos, que no podemos dejar de incluirla en la dis- 
tribución de los pasos del primer año, sintiendo vivamente que 
la necesidad de abrazar otros estudios no nos permita destinar á 
éste un plazo más proporcionado á su importancia y nuestro 
deseo. 

2. ° Esta lectura, tan propia de todo buen cristiano, tan nece- 
saria á los que siguen el sacerdocio, tan esencial y recomendada 
en las más célebres congregaciones de la Iglesia, será único y 
peculiar objeto dominical del Colegio. 

3. ° Por medio de este santo ejercicio se cumplirá con lo pre- 
venido en el canon xxv de nuestro Concilio IV de Toledo y en 
las antiguas leyes de las Ordenes Militares, y se desempeñará la 
estrecha obligación que impone el Tridentino en la sesión v, ca- 
pítulo r De reformatíone, á todas las comunidades é iglesias, de 
ejercitarse frecuentemente en ella. 

4. ° Este paso correrá á cargo del Catedrático de Humanida- 
des, se tendrá precisamente en el aula, empezará inmediatamente 
después de oída misa conventual de cada domingo, y concurri- 
rán á él todos los individuos de la Comunidad. 

5. '' En el primer domingo de Octubre, por la mañana, empe- 
zarán las lecciones preparatorias á esta lectura, las cuales se redu- 
cirán: Primero, á un trozo del Breve compendio de la historia del 
Viejo y Nuevo Testamento, traducido al latín para el uso del Se- 
minario Patavino, é impreso en aquella ciudad en 1775» en un 
tomo en l6.", el cual dividirá á este fin el Catedrático en 25 lee- 



3S4 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ciones, que llevarán los colegiales bien leídas, y de tal manera 
entendidas y meditadas, que puedan decir en castellano el con- 
tenido de cada una. 

6. ° Segundo. Dada esta lecci(5n, seguirá otra de instituciones 
bíblicas, a cuyo fin se usará de las que andan al frente de la Bi- 
blia de Du-Hamel, impresa en Madrid, cuidando el Catedrático 
de señalar de un domingo á otro lo que se haya de leer, para 
que los discípulos se instruyan en el discurso de la semana. 

7. ° A esto seguirá una hora de lectura en la Santa Biblia, 
por el orden de sus libros, exceptuando los históricos, que se irán 
leyendo en el refectorio, como se dipone al párrafo I.", capítu- 
lo V del título I de este Reglamento, la cual se alternará con 
la de los prolegómenos que después se dirá; y este método se 
observará precisamente todos los domingos, sin alteración al- 
guna. 

o 

8. ° A la lectura de cada libro sagrado precederá la del pro- 
legómeno correspondiente á él, y para esto se valdrá el Catedrá- 
tico de los de San Jerónimo y San Isidoro, que andan en la mis- 
ma Biblia de Du-Hauiel, y aun de los de Erasmo, á los libros 
del Nuevo Testamento, que son muy breves é instructivos, le- 
yendo y explicando unos y otros en la parte que fuere respec- 
tiva á la lectura de cada domingo. 

9. *^ Aunque haya en las Santas Escrituras muchos pasajes 
arduos y difíciles, á cuya perfecta inteligencia sólo podrán aspi- 
rar los que hagan más profundamente este estudio en la Uni\-er- 
sidad, el Catedrático, sin detenerse mucho en ellos, procurará 
facilitar á sus discípulos la suficiente inteligencia del texto de la 
Santa Biblia, que es á lo que ahora aspiramos, persuadidos de 
que su lectura es para todos; de que no hay alguno que no pue- 
da sacar de ella grande aprovechamiento, de que encierra los 
fundamentos de la verdadera y sólida moral, y de que este estu- 
dio jamás se hace bien en sumas y compendios. 

10. Como haya en este divino libro muy frecuentes alusiones 
á la historia de los pueblos y naciones del Oriente y Mediodía, y 
otros que tuvieron relaciones militares, mercantiles y políticas 
con el pueblo de Dios, y á las artes, ritos, usos y costumbres de 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 385 

unos y otros, el Catedrático, que deberá estar instruido en ellos, 
y que además podrá valerse del Apa^'ato del Lanii y de la obra 
grande de! P. D. Agustín Calmet, las explicará con brevedad y 
claridad en las ocasiones oportunas. 

ir. Bien conocemos que para llevar toda la lectura de la 
Santa Biblia es corto el tiempo que pueden presentar los pasos 
dominicales de un niño; mas no por eso se interrumpirán, aun 
acabado el primero, sino que seguirán hasta concluirla en los su- 
cesivos, siendo oblio-ados todos los Coléjales á continuar este 
ejercicio por todo el tiempo de su colegiatura, sin dispensación 
alguna. 

12. Como las Santas Escrituras forman el primero de los lu- 
gares, así teológicos como canónicos, y sea la primera, la más 
esencial y abundante fuente de ambos estudios, el Catedrático, 
explicando con mayor cuidado, aunque brevemente, los pasajes 
que dicen relación al dogma, á la moral y á la jerarquía y disci- 
plina de la Iglesia, dará á sus discípulos la más provechosa pre- 
paración para los estudios ulteriores, sin entrar por eso en lo ín- 
timo de estas materias, que serán objeto de los mismos estudios 
ulteriores. 

13. Recomendamos, por lo mismo, muy entrañablemente al 
Rector, que vele con particular cuidado sobre la observancia de 
lo aquí prevenido, que asista y presencie por sí mismo estos pa- 
sos, que haga asistir á ellos á todos los Colegiales que no tengan 
que concurrir á actos ó academias de Universidad, y que nada 
omita ni descuide, ni permita que por otros se altere en tan im- 
portante objeto. 

14. Como de la perpetua y constante observación de este 
ejercicio, resultará* que los Colegiales hayan dedicado los domin- 
gos de todos los nueve años de su colegiatura á esta importante 
lección, esperamos que la instrucción adquirida en ella, y per- 
feccionada con su estudio privado, la hagan cada día más y más 
provechosa, que domicilien para siempre y hagan comunes tan 
sublimes conocimientos en esta Comunidad, y que santifiquen y 
perfeccionen su Instituto. Tal es, por lo menos, nuestro deseo. 



TOMO LXIII. 



25 



386 



BOLETÍN DE LA REAT, ACADEMIA DE LA HISTORIA 



Capítulo II. 

Del método de la enseñanza doméstica y su combinación con el plan 
público en cuanto á Facultades mayores. 

1. ° La importancia del estudio teológico, su grande exten- 
sión, la muchedumbre de conocimientos subsidiarios que se ne- 
cesitan para perfeccionarle, y, sobre todo, su íntima relación y 
analogía con el Instituto de los clérigos de Orden y con los mi- 
nisterios á que están destinados, nos hace mirarle como el pri- 
mero y más recomendable de este Colegio. 

2. ° Lo es también en gran manera el estudio de los sagra- 
dos cánones, el cual quisiéramos reunir, como lo estuvo en el 
buen tiempo antiguo, al de la sagrada Teología, no sólo por ser 
una parte esencial, sino también porque jamás tendremos por 
sabio en ninguna de estas Facultades al que no hubiere estudiado 
sólidamente una y otra. 

3. '^ Esta reunión, que algún día se deberá al celo é ilustra- 
ción de nuestro Gobierno, perfeccionará necesariamente ambos 
estudios; pues, siendo unas mismas las fuentes y lugares en que 
debe tomarse su doctrina, bastará reunir en un solo sistema los 
principios de una y otra Facultad, no sólo para facilitar su ense- 
ñanza simultánea, sino también para purgarlas de una vez de los 
vicios y superfluidades que el olvido de las fuentes, la falta de 
crítica, el escolasticismo y el casuitismo moral y forense han in- 
troducido en su jurisdicción. 

4. ° Pero mientras llega tan dichoso tiempo, mirando esos es- 
tudios como diferentes y separados, consignaremos aquí algunas 
máximas, á las cuales deseamos que los Regentes de Teología y 
cánones arreglen su enseñanza doméstica, recordándoles, sin em- 
bargo, que nunca pierdan de vista la analogía que estas Faculta- 
des tienen entre sí, para que, considerándolas á lo menos como 
auxiliares unas de otras, procuren ilustrar recíprocamente los 
ánimos de sus discípulos con aquellos conocimientos promis- 
cuos, sin los cuales sería muy aventurado su aprovechamiento. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 387 

5.° Por lo mismo, encargamos muy estrechamente á cuantos 
íihora y en cualquier tiempo puedan tener influencia en el nom- 
bramiento de los Regentes, destinados á dirigir una ú otra ense- 
ñanza, que elijan para estos ministerios personas muy recomen- 
dables, dotadas de la virtud, doctrina y celo necesario para 
promo\'er con fruto unos estudios de cuyo mejoramiento vemos 
pendiente el bien espiritual y temporal de la Orden. 

ó."^ Los individuos destinados á estas Facultades deberán estu- 
diarlas en la Universidad y seguir sus asignaturas con arreglo á 
las constituciones primitivas del Colegio y al nuevo plan apro- 
bado por S. como exigen todavía el decoro de la Orden y el 
bien de sus individuos. 

7.° Por lo mismo, mandamos que todo Colegial dado al estu- 
dio de Teología ó Cánones asista diaria y continuamente á todas 
las Cátedras de su respectiva Facultad, ganando los cursos que 
pide el plan interino de la Universidad, y arreglándose en todo 
á sus disposiciones; de lo que cuidarán el Rector y Regente con 
el mayor desvelo. 

S.^ Siendo pues necesario acomodar el método del estudio 
doméstico al que se sigue en la enseñanza pública, el principal 
objeto de los Regentes en Teología y Cánones será suplir en sus 
pasos y conferencias los defectos que ya se reconocen general- 
mente en estas Facultades, y que trata muy seriamente de re- 
formar la insigne y sabia Universidad de Salamanca. 

Q.'' Estos defectos, según las observaciones de muchos sabios 
individuos de la misma Universidad, se pueden reducir á tres: 
que no se hallan incluidos en sus asignaciones muchos estu- 
dios preparatorios y subsidiarios, sin los cuales no es posible 
hacer sólidos progresos en la Teología y Derecho canónico; 
2.'', que en la enseñanza se sigue un orden prepóstero, dando 
primero los conocimientos que debían enseñarse después, y pos- 
poniendo los que debían preceder á ellos; 3.°, que no se usa 
siempre de obras elementales y escogidas, como requiere la en- 
señanza de la juventud, y que las adoptadas en su lugar, aunque 
buenas y recomendables en sí mismas, no lo son con respecto á 
esta enseñanza elemental. 



388 BOLETÍN DE LA. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

10. Será, pues, la primera máxima en los Regentes de Teo- 
logía y Cánones ocurrir al remedio de estos defectos, supliendo 
y rectificando, ya por medio de los libros que se señalarán para 
el estudio privado á los Colegiales, ya por el de frecuentes expli- 
caciones, ejercicios y conferencias, cuanto faltare ó sobrare en el 
método y asignaturas de la enseñanza en general. 

11. Deberán considerar á este fin que, así la Teología como 
el Derecho canónico, aunque con bastante diferencia entre sí, 
son Facultades de autoridad, y tienen su apoyo en ella; que el 
verdadero y sólido estudio de una y otra se debe hacer en las 
fuentes, y que, por lo mismo, será la primera obligación de su 
ministerio el darlas á conocer y entender á sus discípulos com- 
pletamente, y dirigirlos sin cesar á ellas. 

12. La multiplicidad de estas fuentes y su grande extensión 
ha obligado á reducir su estudio á sistema, y aun á reunir en 
sumas y compendios sus principios elementales, para facilitar ia 
enseñanza de los jóvenes. Reconociendo, pues, la utilidad del 
método de enseñar por compendios ó instituciones, permitimos 
que uno y otro Regente se valgan de su auxilio para instruir á los 
Colegiales en la Teología y Derecho canónico. 

13. Pero advirtiendo, por otra parte, que las ventajas del es- 
tudio sistemático de la Teología desaparecieron luego que el es- 
colasticismo, casi coetáneo á él, mezcló á la pura y santa Teolo- 
gía positiva las sutilezas aristotélicas, y sustituyó al estudio de 
las fuentes el de una increíble muchedumbre de cuestiones fri- 
volas y ridiculas, y tanto más peligrosas cuanto se trataban por 
un método expuesto de suyo á obscurecer con sofismas el es- 
plendor de la verdad, cuyo mal se comunicó también al estu- 
dio de los Cánones, luego que empezó á hacerse por el decreto 
de Graciano y en las obras de sus comentadores, escritas en el 
mismo método y llenas de los mismos vicios; encargamos, por 
tanto, á uno y otro Regente que, penetrados de estos incon- 
venientes, alejen con el mayor cuidado á sus discípulos de la 
confusión y peligros del antiguo método escolástico, así como 
de las obras, sumas, cursos, compendios é instituciones escri- 
tas, según él, y los conduzcan al conocimiento de las íuentes 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 389 

por medio del estudio analítico, imparcial y positivo de ellas. 

14. Otro mal, nacido del mismo origen, acabó de embrollar 
el estudio teológico, y aun el de los Cánones, cuando las opinio- 
nes nue\-as y encontradas que produjo el escolaticismo, y en las 
cuales era libre la elección de partido, abortaron varias sectas 
que, inventando otras para sostener las primeras, dividieron al 
fin todos los Profesores de ambas Facultades en escuelas, obli- 
gándolos á dar al estudio y defensa de sus opiniones caracte- 
rísticas toda la atención, que sólo debieron consagrar á los puntos 
del dogma, de disciplina y de moral, que forman el verdadero 
patrimonio de las ciencias eclesiásticas. 

15. Por tanto, para evitar semejante abuso y desterrar sus 
consecuencias de este instituto literario, prohibimos absoluta- 
mente á los Regentes que ahora son, y á los que en adelante 
fueren, para siempre jamás, que puedan abrazar ni seguir nin- 
guna de estas escuelas, ni enseñar ni dirigir á los discípulos, se- 
gún ellas, ni darles siquiera otra noticia de su doctrina y sis- 
tema que las que fueren necesarias para conocer históricamente 
sus desvarios, y aborrecerlos y evitarlos. 

16. Sean, pues, máximas inviolables de los Regentes, en una 
y otra enseñanza: I.^, que, para aprovechar las ventajas del estu- 
dio sistemático y elemental, se puedan valer de las mejores insti- 
tuciones que en el progreso de los tiempos se conocieren; 2.^, que 
por ahora se valgan de las que señalaremos en su lugar, por estar 
libres de los vicios del antiguo escolasticismo y ser las que más 
se acercan á la perfección que deseamos en este método; 3.^, que 
nunca olviden que estas obras elementales son sólo una guía para 
conducir á los jóvenes á las fuentes por caminos más derechos 
y cortos; 4.^, f|ue los hagan conocer y les encarguen que sólo 
puede ser y llamarse teólogo ó canonista el que mejor conociere 
y más continuamente estudiare las fuentes y depósitos de la au- 
toridad de donde se derivan todos los estudios eclesiásticos. 

17. Deberán también entender los Regentes que el patrimo- 
nio de toda ciencia ó facultad, según la observación del célebre 
Canciller Bacon, se cifra en saber: I.", su historia; 2°, la colec- 
ción de \'erdades adquiridas en ella; 3.°, los puntos entregados á 



39^^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORTA 

la duda y la controversia; 4.^, los ramos, partes 6 tratados que 
le pertenecen, y no están todavía descubiertos ó comprendidos 
en sus sistemas. Este orden natural y sencillo será el que sigan 
en la comunicación de su enseñanza. 

18. Por lo mismo, la historia literaria de la Teología y del 
Derecho canónico será considerada por los Regentes como un 
estudio preliminar y necesario para sus respectivos discípulos, y 
procurarán, ante todas cosas, enseñársela con el orden y clari- 
dad convenientes, y con tanto mayor cuidado, cuanto es una 
parte omitida y deseada en la enseñanza de la Universidad. 

19. Abrazarán también los Regentes en la suya no srjlo todos 
los ramos y partes en que se dividen el estudio teológico y canó- 
nico, sino también aquellos estudios subsidiarios que tienen rela- 
ción y analogía con ambas Facultades, y sin los cuales nadie con 
justicia podrá llamarse sabio en ellas. Tales son, sin contar las 
Humanidades, las lenguas, la Filosofía, las Ciencias exactas y na- 
turales, que pertenecen en cierto modo al patrimonio de todas 
las demás; la Historia, la cronología, la Geografía y otros estu- 
dios, de que podrán enterarse muy menudamente con la lectura 
de los metodistas. 

20. Pero se aplicarán más particularmente á dar á los discí- 
pulos aquellos conocimientos que, aunque se llaman auxiliares, 
tienen una relación más estrecha con estas Facultades. Tales son 
la historia y disciplina eclesiástica y la particular de las fuentes 
ó lugares de que se hablará después. 

21. La parte respectiva á las dudas, opiniones ó controver- 
sias, ocupará también la atención de los Regentes, y singularmen- 
te del de Cánones, puesto que en este estudio hay menor núme- 
ro de verdades y menor certidumbre, si así puede decirse, en los 
principios por que se deben resolver; pero jamás perderán de 
vista que toda la suma de estas Facultades, reducidas á práctica, 
estará cifrada en conocer bien sus principios por el estudio de 
las fuentes, y adquirir el hábito de sacar de ellos legítimas con- 
secuencias para la resolución de cuantas proposiciones pertenez- 
can á la jurisdicción de cada una. 

22. Como los Regentes conocerán que la necesidad de asistir 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 39 > 

á la Universidad y de hacer los estudios que requieren sus res- 
pectivas asignaturas, deben robar á los discípulos una grande y 
preciosa parte del tiempo necesario, para su ilustrada y metódi- 
ca enseñanza, les encargamos estrechamente que sean muy eco- 
nómicos y exactos en la distribución del tiempo destinado al es- 
tudio, haciendo gasten la menor porción posible de él en los es- 
tudios defectuosos y prepósteros del' plan público, y dediquen 
al estudio ordenado y metódico del Colegio la mayor posible. 

23. Les encargamos y recomendamos igualmente que aque- 
llos conocimientos auxiliares que son indispensables para alcan- 
zar con provecho las facultades mayores, y que por falta de 
tiempo no pueden adquirir los Colegiales en las obras y tratados 
que los contienen, se les den y comuniquen en los pasos y con- 
ferencias diarias, supliéndolos con frecuentes y eruditas explica- 
ciones, é infundiéndolos é imprimiéndolos en sus ánimos por me- 
dio de continuas é inculcadas advertencias y de breves y claros 
extractos, que deberán trabajar para auxilio suyo y de los mismos 
discípulos. 

24. También recomendamos á los Regentes, no sólo que á 
fuerza de continuo estudio y meditación en los orígenes y obras 
extendidas de sus respectivas Facultades aspiren á formarse sóli- 
da y completamente sabios en ellas, para comunicar á sus discí- 
pulos la más escogida y abundante doctrina, sino que diaria y 
sucesivamente, en lo que perteneciere á la materia de cada paso 
y explicación, lleven vistos y bien meditados todos los puntos 
de doctrina y erudición que deben explicar y enseñar en el día 
á sus discípulos, y procuren que no salgan de su mano sin haber- 
les dispensado la mayor suma de luces y conocimientos que les 
sea posible. 

25. Finalmente, encargamos á los Regentes de Teología y Cá- 
nones que recomienden continuamente á sus discípulos no sólo 
la importancia, sino también la santidad de estos estudios, pro- 
pios del estado sacerdotal y religioso, y que les convenzan de 
que para alcanzar las sublimes verdades que encierran, no basta 
la meditación y el estudio, sino que se requiere un espíritu recto 
y penetrado de su alteza y dignidad y un corazón puro y sin 



392 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORÍA 

mancilla, libre de la turbulencia de las pasiones, y dirigido y sos- 
tenido continuamente por la caridad y el santo temor de Dios. 

De las obras en que se deben hacer los estudios preliminares 
y subsidiarios de las Facultades 7nayores. 

1. ° Los Regentes de Teología y Cánones, no sólo se encarga- 
rán de dar á los Colegiales profesores de estas Facultades, los 
conocimientos preliminares y susidiarios de ellas, sino también 
de dirigir y perfeccionar el estudio que hicieren en la Univer- 
sidad. 

2. ° A este fin, sin perder de vista las asignaturas correspon- 
dientes á cada uno de los años en que están divididos los estu- 
dios teológico y canónico en las escuelas públicas, irán propor- 
cionando y acomodando á ellas los pasos y ejercicios domésticos 
de su cargo. 

3. *^ Al estudio de la historia del Viejo y Nuevo Testamento, 
de que habrán tomado ya los Colegiales alguna idea en los ejer- 
cicios dominicales del primer año, sucederá el de la historia lite- 
raria de la Teología y del Derecho canónico. 

4. ° Para la enseñanza de la primera, se valdrá el Regente de 
Teología de la que el cisterciense Wiest mezcló en la primera 
edición de sus Prenociones al estudio de la teología] y cuando 
este autor hubiese perfeccionado y publicado separadamente la 
misma historia, como ofreció en el prólogo á la segunda edición 
de dicha obra, el Regente se valdrá con preferencia de esta 
última. 

5. ° El Regente de Cánones podrá enseñar la historia del De- 
recho canónico, por la que escribió el abogado del parlamento 
Aix, Mr. Durand de Maillane, que anda en un volumen en S.^, 
al fin de sus Instituciones eclesiásticas, y es, por su método y 
brevedad, muy acomodada para este objeto. 

6. ° El conocimiento de la historia eclesiástica, aunque pro- 
pio también de otras Facultades, es mas particularmente necesa- 
rio para los teólogos y canonistas; y bien que tenemos gran difi- 
cultad en colocarle entre los estudios preliminares de estas ta- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 393 

cultades, á causa ele su grande extensión, por lo cual, sin duda 
se ha reser\ ado en las, escuelas públicas para los últimos años 
del círculo teológico; con todo, deseamos que los Regentes en- 
señen anticipadamente á los Colegiales algún breve compendio 
de ella, valiéndose del de Berti, que nos parece el más acomoda- 
do entre cuantos conocemos, bien que no aprobamos del todo 
su crítica. 

7. "^ Aunque la disciplina de la Iglesia sea uno de los prime- 
ros objetos de su historia, exige en cierto modo estudio particu- 
lar y separado, singularmente para los teólogos y canonistas. Por 
tanto, deseando que sea también uno de los objetos peculiares 
del paso y ejercicio diario de estas Facultades, señalamos para 
este estudio la obra de Alejo Pellicia, igualmente recomendable 
por su método que por su doctrina. 

8. ° Estos dos estudios pueden hacerse simultáneamente, dán- 
dolos los Regentes por el orden de los siglos ó épocas en que 
esté dividida la Historia de la Iglesia, para que ambos se ilustren 
y ayuden entre sí, y sea mayor y más seguro el fruto de la en- 
señanza. 

9. *^ Cada fuente ó lugar teológico y canónico pide un estu- 
dio peculiar y separado, sin el cual es inaccesible su conoci- 
miento y buen uso. Queremos, por lo mismo, que los Regentes 
pongan grande atención en enseñar á sus discípulos cuanto es 
conducente al conocimiento de todos ellos, ocupando en esto el 
tiempo que fuere necesario y pudieren, y habilitándose por me- 
dio de un continuo y constante estudio, para hacer más prove- 
chosa su enseñanza. 

10. Por tanto, en continuación de los conocimientos que ha- 
brán adquirido los discípulos en los ejercicios dominicales, cui- 
darán los Regentes de comunicarles más amplias nociones acerca 
de la autoridad de los libros sagrados, sus autores, sus versiones, 
su autenticidad, su uso y aplicación á las materias dogmáticas, 
morales y de disciplina, cuidando de señalar particularmente en 
cada uno, los lugares más notables y análogos á los estudios teo- 
lógico y canónico. 

11. Xunca olvidarán los Regentes que ésta es la primera, la 



394 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

más pura c importante fuente de los estudios eclesiásticos, de la 
cual manan, á la cual se reñeren todos los demás, y en la cual 
deben hacer el teólogo y canonista un profundo y continuo ^'S- 
tudio. 

12. El mismo cuidado aplicarán para dar á conocer la tradi- 
ción apostólica, intérprete y suplemento de las Santas Escritu- 
ras, señalando sus fuentes, su maravillosa cadena y serie no in- 
terrumpida, los puntos principales de estudio teológico y canó- 
nico, fundados en ella, y los testimonios y autoridades en que se 
apoya cada uno, aprovechándose á este fin de todas las luces que 
el estudio de la historia y disciplina de la Iglesia y el particular 
de la misma tradición puedan suministrarles, 

13. El estudio de los Concilios y de los santos Padres, como 
más vasto é indefinido, pide de parte de los Regentes una aten- 
ción más definida y una aplicación más constante. Los discípu- 
los necesitarán continuamente ser dirigidos y auxiliados en el co- 
nocimiento de estas dos abundantísimas fuentes, que en unión 
con las demás han de ser materia del estudio de toda su vida. 

14. Por lo mismo, no sólo los instruirán en cuanto conduce á 
conocer la esencia, clases, diferencias, forma y autoridad de es- 
tas asambleas, en que los depositarios de la doctrina de la Igle- 
sia se han reunido en diferentes tiempos, ya para declararla, y3. 
para defenderla contra sus enemigos, sino que explicarán y se- 
ñalarán determinadamente los sucesos que dieron motivo á la 
congregación de cada una, los puntos de doctrina que sirvieron 
de objeto á su deliberación y las principales decisiones que pro- 
dujeron con relación al estudio teológico y canónico. 

15. Además de esta instrucción, que es relati\'a á la parte 
histórica de la doctrina conciliar, convendrá dar á sus discípulos 
algún tratado que reúna todas las noticias correspondientes á la 
autoridad, uso y aplicación de la misma doctrina. A este fin, se- 
ñalamos con preferencia el que escribió Juan Bautista Ladvocat, 
doctor de la Soborna, intitulado Tractatits de Conciliis in genere; 
el cual, purgado como se debe por los Regentes, de las heces y 
superfluidades escolásticas que tiene, podrá enseñarse á los dis- 
cípulos en pocas lecciones con imponderable utilidad. 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ORDENES MILITARES 395 

16. Los santos Padres merecen tanta más atención de parte 
de los Regentes, cuanto su autoridad es relativa á la época en 
que escribió cada uno, á las materias que ilustró y defendió y al 
estilo, erudición, crítica, profundidad y pureza de doctrina. 

17. Por esto procurarán los Regentes ensenar á sus discípu- 
los la historia literaria de cada santo Padre y enterarles de los 
principios filosóficos, método, estilo, carácter y obras de cada 
uno; pero más particularmente de los puntos de dogma, tradi- 
ción, moral y disciplina, promovidos ó agitados en su tiempo, y 
á cuya ilustración contribuyeran con su doctrina. 

18. Será imposible que los Regentes puedan desempeñar 
dignamente objeto tan vasto, si por medio de un profundo estu- 
dio no se hacen dueños de él; y por lo mismo, les rogamos muy 
encarecidamente que leyendo con el mayor cuidado la colección 
de los autores eclesiásticos del sabio benedictino D. Ceillier, pro- 
curen sacar de ella buenos y breves extractos para el uso y di- 
rección de sus discípulos, pues sin este auxilio podrán adelantar 
muy poco en tan difícil y extendida materia. 

19. Enseñarán con particular cuidado los Regentes cuanto 
conduce al establecimiento de la Iglesia, su autoridad y jerar- 
quía, considerándola, ya solemnemente congregada, ya dispersa, 
aunque siempre una por la unión moral de sus miembros; y expli- 
carán con toda claridad y distinción los legítimos derechos de su 
cabeza y primado, los que corresponden originalmente al orden 
jerárquico, procediendo con gran tino y sana crítica en esta deli- 
cada materia, tan importante para canonistas y teólogos, y en la 
que á los puros principios del dogma, inconcusamente reconoci- 
dos y confesados por la Iglesia, se mezcló en los siglos obscuros 
la ignorancia, é hizo valer el interés muchas opiniones distantes 
ó contrarias á ellos, singularmente después que el estudio de las 
falsas decretales, introducido en Bolonia, propagado por todas 
partes y sustituido al de las puras fuentes, desfiguró la faz de la 
antigua y pura disciplina de la Iglesia. 

20. P2ntre estas fuentes cuidarán los Regentes de ilustrar las 
que pertenecen al uso de la razón en el examen del dogma, de 
la moral y de la disciplina, y al estudio de la filosofía y de la his- 



396 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ton'a profana, y su aplicación, así á la teología como á los cáno- 
nes; considerando que hay muchos espíritus libres y desprecia- 
doresde toda autoridad, contra los cuales es preciso que el teó- 
logo y aun el jurisconsulto usen de argumentos tomados de estas 
fuentes, por más que sean las menos principales en las ciencias 
de autoridad. 

21. Por este método perfeccionarán los Regentes la instruc- 
ción de sus discípulos con el conocimiento de los lugares teoló- 
gicos y canónicos, el que no podemos mirar solamente como 
preliminar y subsidiario, sido como muy principal, puesto que 
el estudio sistemático y elemental de las materias de ambas Fa- 
cultades, que ocupará á los discípulos por el largo espacio de 
ocho años, debe apoyarse sobre él y aun hacerse en las fuentes 
mismas, en cuanto sea compatible con las asignaturas públicas y 
extensión de sus lecciones. 

22. No olvidarán los Regentes que la enseñanza relativa al 
conocimiento de éstas y las demás fuentes se puede unir fácil y 
provechosamente al de la historia y disciplina eclesiástica, y que 
conviene así, para que estos estudios se ilustren y ayuden recí- 
procamente, y los jóvenes se penetren con facilidad de su impor- 
tancia, y acudan á perfeccionar después sus conocimientos, ya en 
las obras y tratados más vastos, ya en las fuentes mismas. 

23. Pero recomendamos muy particular y entrañablemente 
al Regente de Teología que su enseñanza no pierda un punto de 
vista las actuales necesidades de la Iglesia, más aquejada ahora 
de los impíos é incrédulos, que sin detenerse en artículos parti- 
culares del dogma y la moral, atacan en su raíz todo el sistema 
de la religión revelada, que de los herejes que impugnan parti- 
cularmente alguno de sus artículos. 

24. Asimismo, prevenimos al Regente de Cánones tenga en 
consideración que la jurisprudencia forense, que antes de ahora 
fué el principal y casi único objeto del estudio canónico, es ya 
de muy corto uso y utilidad en un tiempo en que la concordia 
del sacerdocio y el imperio, y el restablecimiento de la pureza de 
la disciplina, llevan todo el cuidado de los Alagistrados ci\'iles y 
eclesiásticos. 



jOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 397 

25. Los pasos de Teología y Cánones se tendrán á ¡as horas, 
y durarán el tiempo que se ha prescrito en los números 2.^ 
y S."" del párrafo 2.°, capítulo v, título i de este Reglamento, 
congregándose á este ñn los teólogos en la biblioteca y los ca- 
nonistas en el aula; y de la materia y forma particular de estos 
pasos trataremos en los capítulos siguientes. 



Capítulo III. 

Del estudio teológico en particular. — De la división de este estudio 
y de los pasos relativos á él. 

El primer año de Teología se destina en la Universidad 
á estudiar los Lagares teológicos de Melchor Cano. Pero el Re- 
gente deberá considerar que esta obra, aunque por otra parte 
digna de la mayor recomendación, no es la más á propósito para 
principiantes, por no ser elemental, por no estar completa, por 
tratar algunos puntos con demasiada profusión de cuestiones y 
argumentos escolásticos, y, últimamente, por haberse escrito 
cuando no estaba aún reconocida la falsedad de las decretales isi- 
dorianas, ni tan bien ilustrados, como en el día, otros puntos de 
crítica de igual importancia. 

2. ° Por tanto, queremos que en este primer año estudien los 
Colegiales en casa el tomo i del Curso teológico higdunense (i), 
dividiéndole en lecciones, que durante el curso serán muy bre- 
ves, para dejar el tiempo necesario para el estudio del Cano, 
pero más largas en el verano; cuidando mucho el Regente de 
que unas y otras sean bien estudiadas, aunque sin olvidar á los 
discípulos á decorar otra cosa que las autoridades más impor- 
tantes. 

3. '' Al orden mismo de estas lecciones acomodará el Regen- 
te las explicaciones que sean relativas á cada una de las fuentes 



(1) No estaba prohibida esta obra por la Congregación de) Indice cuan- 
do redactó Jovellanos este Reglamento.— J. G. C. 



398 BOLETÍN DE I.A KEAL ACADEMIA DE T.A HISTORIA 

teológicas, según hemos indicado, acompañando al mismo tiempo 
las lecciones y explicaciones relativas á historia y disciplina ecle- 
siástica, singularmente en el verano y días de asueto, en que, 
libres los discípulos de las asignaturas de Universidad, podrán 
dedicar más tiempo á la adquisición de estos conocimientos im- 
portantísimos. 

4. ° Los cuatro años siguientes del curso teológico se desti- 
nan en la Universidad al estudio de la Simia^ de Santo Tomás; 
obra verdaderamente admirable y digna de ser conocida y ma- 
nejada por todo buen teólogo. 

5. ° Pero, con todo, no debemos ocultar que esta obra, á 
pesar de su excelencia, no es, según el juicio de personas muy 
doctas, proporcionada para la enseñanza elemental de la Teolo- 
gía, porque excluidos de ella gran número de artículos por re- 
cientes órdenes de S. M. (l); alterados, por consiguiente, el com- 
plemento y serie sistemática de su doctrina; quedándole muchas 
cuestiones que eran ciertamente importantes cuando se trataba 
de combatir á todas horas el mahometismo y el judaismo, pero 
que no lo son tanto en medio de los actuales enemigos de la 
Iglesia; estando combinados sus principios con los de la Filosolía 
peripatética, desterrada ya en casi todas las escuelas de Espa- 
ña, y expuestos en el antiguo método escolástico, cu^^o general 
destierro no puede estar muy distante; y, finalmente, adoleciendo 
de la falta de crítica, que no era vicio de su santo y sabio autor, 
sino del tiempo en que se escribió, creemos que no puede ofre- 
cer un alimento proporcionado á los tiernos espíritus de los jó- 
venes principiantes, y que sólo se les puede y debe recomendar 
su doctrina para que la estudien y cultiven con discernimiento 
cuando estén ya formados. 

6. ° Por esto, durante el segundo año del curso teológico, des- 
tinado en la Universidad al estudio de la primera parte de la 
Suma de Santo Tomás, dará el Regente en el Colegio el tomo 11 
del Citrso teológico lugdunense ^ dividiéndole en lecciones, en la 



(i) En 23 de Septiembre de 1826 quedó restablecida en toda su inte- 
gridad y como principal texto para el estudio de la Teología. — J. G. C. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 399 

forma que va prevenida, para que los discípulos puedan cumplir 
con uno y con otro. 

7/' En las explicaciones de este segundo tomo del Cttrso 
¡Hgihincnst, será el Regente tanto más diligente y cuidadoso, 
cuanto la alteza y dignidad de su materia piden de su parte el 
mayor desvelo; pues tratándose de la existencia y atributos del 
Ser Supremo, de la grande obra de la creación del mundo y for- 
mación del hombre, y del augusto é inefable misterio de la En- 
carnación del \'erbo, es visto que en él se encierra todo el apo- 
yo del sistema teológico, al cual se refieren y sobre el cual des- 
cansan y se afirman los demás estudios. 

S.*' Otra razón nos hace recomendar más particularmente el 
de este año, y es que, habiendo producido la filosofía de nuestros 
días una especie de hombres atrevidos é incrédulos, que, con el 
nombre de deístas y materialistas, atacan los principales dogmas 
de nuestra religión, y singularmente los que se enseñan en este 
año del círculo teológico , es necesario no sólo confirmar á los 
teólogos en los robustos fundamentos de su ciencia, sino tam- 
bién enterarlos de los argumentos de estos impíos, y enseñarles 
á rebatirlos y desvanecerlos poderosamente. 

9. ° A este fin hará el Regente un estudio profundo, no sólo 
en las obras de los antiguos apologistas de la religión , que la 
defendieron contra los ataques de semejantes incrédulos, que 
tanto abundan en el paganismo, sino también en el sabio Obispo 
de Abranches, Daniel Huet, cuya ilustración es tan conocida y 
e\'angélica, y en las del Canónigo de París, M. Bergier, que en 
su excelente tratado histórico dogmático de la religión, y en re- 
futaciones separadas del materialismo y el deísmo, combatió de 
propósito á los impíos, que en nuestros días renovaron sus argu- 
mentos; haciéndose así capaz de ilustrar en sus conferencias y 
frecuentes explicaciones los ánimos de los discípulos sobre pun- 
tos tan importantes, y señalándoles las obras en que deben estu- 
diarlas más profundamente cuando, acabada la enseñanza ele- 
mental, se entreguen por sí mismos al vasto y profundo estudio 
de las materias teológicas. 

10. En el tercer año, en que la Universidad enseña la pri- 



400 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORTA 

mera y segunda de Santo Tomás, estudiarrin los teólogos en el 
Colegio el tomo iii de las Instituciones lugdiinenses] y pues á él 
pertenece la importantísima materia de la gracia, íntimamente 
enlazada con los dogmas de la predestinación y del libre albe- 
drío, tan combatidos por los herejes antiguos y modernos, y la de 
los Sacramentos en general, á que se deben referir los estudios su- 
cesivos, nos parece que ellas mismas recomiendan bastantemen- 
te su importancia y el desvelo con que deberá aplicarse el Re- 
gente á ilustrar profundamente los ánimos de sus discípulos acer- 
ca de sus principios. 

11. A este fin cuidará el Regente de Teología de darles á 
conocer históricamente, no sólo los errores que sobre ambos 
puntos han sostenido los antiguos herejes, y combatido y con- 
denado los antiguos Padres y Concilios, sino también los que se 
renuevan y sostienen en nuestros días, y los fundamentos y de- 
mostraciones que ofrece contra ellos la pura y santa doctrina de 
la Iglesia. 

12. En el cuarto año de Teología, en que la Universidad da 
la tercera de Santo Tomás, el Regente hará que los Colegiales 
estudien el tomo iv del Curso lugduneiise; y pues en él se trata 
la materia de los Sacramentos en particular, y que ésta es tan 
importante, de tanto uso en la práctica y tan absolutamente in- 
dispensable para las personas destinadas al ministerio parroquial, 
como lo están por su instituto los clérigos de Orden, cuidará de 
instruirlos profundamente en ella, no contentándose con darles 
los principios desnudos del dogma y disciplina relativa á los Sa- 
cramentos, sino subiendo con ellos, y conduciéndolos á las fuen- 
tes y autoridades de donde se derivan, é ilustrándolos por medio 
del estudio de la historia y disciplina de la Iglesia en cuanto dice 
relación con esta útilísima parte de la Teología. 

13. Para suplir el largo estudio que es necesario á fin de ad- 
quirir tantos conocimientos, y que es difícil de comunicar á unos 
jóvenes principiantes, á quienes las asignaturas de la Universidad 
y la asistencia á sus cátedras roban una preciosa parte del día, 
procurará el Regente, por medio de continuas y sabias explica- 
ciones y conferencias, infundirlos en sus ánimos, haciendo uso de 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 4OI 

la historia de los Sacramentos que escribió el sabio benedictino 
D. C. Chardon, sacando de ella algunos breves extractos para el 
uso de los discípulos, y dándoles noticias de las demás obras doc- 
trinales que deben estudiar con el tiempo, cuando se entreguen 
del todo al completo conocimiento de esta materia. 

14. En el quinto aí\o enseña la Universidad la tercera parte 
de Santo Tomás; pero en el Colegio se estudiará además el quin- 
to tomo del Lugdunense, que estando destinado á los dos gran- 
des Sacramentos de orden y matrimonio, y conteniendo también 
la doctrina relativa á la materia beneficial y la de las acciones 
humanas, cimiento y basa de la ética teológica, es visto cuánta 
diligencia y cuidado exija de parte del Regente. 

15. Por lo mismo, encargamos muy encarecidamente que si- 
guiendo el método y principios de la enseñanza que hemos reco- 
mendado hasta aquí, procure ilustrar los ánimos desús discípulos 
en estos importantes artículos del sistema teológico, valiéndose, 
por lo tocante á los últimos Sacramentos, del autor citado al nú- 
mero 13, y en cuanto al último tratado, de los principios de la 
ética natural, sin los cuales no puede ser entendida materia que 
es de suyo tan obscura como delicada. 

16. En el sexto año de Teología, destinado en la Universidad 
por la mañana á la enseñanza de los Prolegómenos de la Santa 
Biblia, por el Dr. Cantalapiedra, y por la tarde á la de la Teolo- 
gía moral por la Suma del P. Cunigliati, enseñará el Regente del 
Colegio el sexto y último tomo del Curso lugdunense, cuya ma- 
teria se puede decir también, así como la anterior, del todo per- 
teneciente á la Teología práctica y moral, por abrazarlos princi- 
pales tratados de este importante ramo del estudio teológico. 

17. No será necesario recomendar de nuevo al Regente la 
importancia de los estudios que deben ocupar este año á sus dis- 
cípulos; pero penetrados de ello, queremos signiñcarle nuestro 
deseo de que redoble su atención y su celo para completar en él 
la enseñanza de cuanto pertenece al perfecto conocimiento de 
uno y otro. 

18. A !a inteligencia de la Santa ])iblia, que suponemos 
habrán adquirido los Colegiales en los pasos dominicales de los 

TOMO LXIII. 26 



402 BOLETÍN BE T.A REAL ACADEMÍA DE LA HISTORIA 

seis años precedentes, y en el estudio particular del primer curso 
teológico, deseamos que añadan ahora una más amplia instruc- 
ción en todas las materias relativas al conocimiento é interpre- 
tación de las Santas Escrituras, y á este fin, recomendamos al 
Regente que les haga leer con grande aplicación el Aparato de 
Lami, distribuyendo en 62 lecciones, por lo menos, los tratados 
más importantes de él, y extendiendo en los pasos y conferencias 
diarias sus explicaciones á todos los que abrazan esta eruditísima 
obra, según el orden en que se hallan propuestos en ella. 

19. Y pues que las materias que comprende el último tomo 
del Curso lugdunense son en la mayor parte relativas al ramo 
práctico del estudio teológico, y por lo mismo al de más frecuen- 
te uso en la vida pública y privada de los sacerdotes y al más 
necesario para el ministerio parroquial, á que están principalmen- 
te destinados los clérigos de Orden, el Regente cuidará en sus 
explicaciones y conferencias de ilustrarlas con todo el lleno de 
doctrina que pueda aplicar al conocimiento de cada una, hacien- 
do uso en este año de cuanto dice relación á ellas en los libros 
sagrados, y principalmente en los Santos Evangelios y Epístolas 
apostólicas, fuente abundantísima de la moral cristiana. 

20. Al estudio de este año pertenece en gran parte lo que 
puede propiamente llamarse teología mística; y, por tanto, así 
recomendamos al Regente que cuide de instruir á sus discípulos 
en los altos y sublimes principios de la pura y verdadera mística, 
tan necesarios para la dirección de las conciencias; le exhortamos 
también que les haga distinguir y evitar con el mayor cuidado 
los abusos y extravíos de aquella viciosa y abusiva ascética que 
sólo sirven para formar visionarios, para alimentar las vanas ilu- 
siones del espíritu y para conducir á la superstición y al fa- 
natismo. 

21. Recomendamos asimismo al Regente que en la enseñan- 
za de las materias morales, nunca olvide que su primera fuente 
es la razón; que el Ser Supremo grabó en ella todos los preceptos 
naturales que debe observar el hombre; que esta luz ha sido per- 
feccionada por Aquél que vino en el tiempo destinado á iluminar 
el mundo, y le instruyó con su Evangelio, donde están consigna- 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 403 

dos SU doctrina y ejemplos, que son la primera norma de la con- 
ducta cristiana; que, por consiguiente, el estudio de la ética y de 
la Santa Biblia forman las primeras fuentes de la buena moral, y 
que para ser buen moralista es preciso acudir á ellas, y huir de la 
arbitrariedad y contusión que el espíritu escolástico y el casuitis- 
mo moderno introdujeron en este importante y útilísimo estudio. 

22. El séptimo año teológico se destina por el plan de la 
L niversidad al estudio de los Concilios con referencia á la Teo- 
logía; y deseando que los Colegiales se impongan á fondo en esta 
importantísima fuente del dogma y disciplina de la Iglesia, y 
completen los conocimientos que se les habrán dado acerca de 
ella en el estudio de los lugares teológicos, mandamos que el 
Regente enseñe por todo este año á sus discípulos el tratado ele- 
mental que hemos citado al número l8 del párrafo 2.°, abrazando 
en él las explicaciones de cada uno de los Concilios generales, y 
\-aliéndose para esto de la ya citada obra del P. D. Ceillier, que 
contiene la historia de los antiguos Concilios, de las disertacio- 
nes de Natal Alejandro, y de los extractos que deberá formar, así 
de estas obras como de las historias particulares que hay escritas 
de algunos de dichos Concilios y de sus mismas actas. 

23. ^las como estamos persuadidos á que una parte muy ne- 
cesaria de este estudio sea para los teólogos espaiioles el de los 
Concilios nacionales, en que está depositada la antigua, pura y ver- 
dadera disciplina de la Iglesia de España, mandamos que el Re- 
gente se aplique con particularísimo cuidado á la peculiar ense- 
ñanza de estos Concilios. Y para que en esta parte pueda reducir 
á método sus lecciones, queremos que las divida en dos partes: 
una relativa á la historia, y otra á la doctrina de nuestros Con- 
cilios. 

24. Para llenar la primera, el Regente, después de dar una 
clara y distinta idea de la forma con que se celebraban estas san- 
tas asambleas, de las personas que concurrían á ellas, de las ma- 
terias que se proponían y trataban, del orden con que se procedía 
en su convocación, deliberación, acuerdos, publicación, suscrip- 
ción y confirmación; de la intervención de la autoridad real, de 
la asistencia personal de los soberanos y oficiales de la corona, 



404 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

del examen de las materias temporales y de puro gobierno civit 
que se mezclaba al de las eclesiásticas, y de otras circunstancias- 
que fueron peculiares á nuestros Concilios, pasará á instruir á sus 
discípulos en la historia particular de cada uno, dando razón del 
motivo, del tiempo y del ñn de su celebracirjn, de los Prelados y 
personas, de la intervención de la autoridad civil en ellos, y de 
las principales materias, ya eclesiásticas, ya temporales, que allí 
se trataron y definieron; á cuyo fin distinguirá cuidadosamente 
las dos épocas principales, á saber: la que precedió á la irrup- 
ción de los árabes, y la que siguió á ella, señalando cuidadosa- 
mente las diferencias de una y otra. 

25. Para la segunda parte de las lecciones ordenará el Re- 
gente las decisiones más señaladas de nuestros Concilios, por el 
mismo método seguido en la enseñanza de las materias teológi- 
cas que queda señalado; y cuando esto no le fuere posible, se- 
guirá el que adoptó el Dr. D. Silvestre Pueyo en su reciente Có- 
digo de derecho canónico nacional, para reducir á sistema la doctri- 
na de nuestros Concilios, que corre impreso en un tomo en folio, 
bajo la respetable autoridad del actual primado de las Españas. 

26. Mas, como no sea accesible á los discípulos estudiar en 
un sólo año cuanto contienen estas fuentes de la historia y doc- 
trina de nuestros Concilios, el Regente elegirá para sus lecciones 
lo más importante y señalado de ellas, formando á este fin por 
sí mismo breves y metódicos extractos, y valiéndose para la 
parte histórica de las noticias que andan semibradas en las no- 
tas del Loaysa, en la España Sagrada y en otras historias, y 
para la doctrina, de las colecciones del mismo Loaysa y del 
Cardenal Aguirre, de las Snvias de Carranza y Villanuño, del 
Código sistemático de Pueyo y de cuantos auxilios pudiere reco- 
ger en este punto. 

27. En el año octavo de Teología, que será el último del Co- 
legio, el plan de Escuelas públicas no obligará a los Colegiales á 
ningún estudio particular, aunque sí á asistir y hacerlas explica, 
clones de extraordinario establecidas en él, las cuales, según ej^ 
actual estado, de que estamos bien informados, les dejarán bas- 
tante tiempo para dedicarse á otros estudios. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 405 

28. Por eso quisiéramos que este año se destinase precisa- 
mente á estudiar en el Colegio las antigüedades eclesiásticas y 
cuanto pertenece á la teología y disciplina litúrgica y ritual, cui- 
dando el Regente de distribuir con economía las lecciones rela- 
tivas á este estudio, valiéndose para ellas de las antigiiedades de 
Juan Lorenzo Selvagio y señalando en cada una la doctrina par- 
ticular litúrgica de la Iglesia de España, de que deberá hacer 
peculiar estudio, ya en nuestros Concilios, ya en la historia par- 
ticular de nuestras iglesias, y sobre todo en la España Sagrada 
de los sabios agustinianos Flórez y Risco. 

29. Tal es el plan que nos proponemos para completar la 
enseñanza elemental de nuestros teólogos; pero como lo supone- 
mos es este año en la preparación para el grado de Licenciado, 
que deberán tomar durante el verano, deseamos que redoblando 
su aplicación se dediquen al estudio de algún tratado más amplio 
de teología, huyendo de todos los que son sistemáticos ó de es- 
cuelas, y prefiriendo por ahora el comentario al maestro de las 
sentencias, del célebre cancelario de Douvai, Guillermo Estío, 
que sin adhesión á escuela ni partido, aunque con las faltas de 
crítica que nadie evitó en su tiempo, ilustró las materias teológi- 
cas, con aprobación de todos los sabios despreocupados, ó bien 
el amplio y sabio tratado de teología de Juan Lorenzo Berti, ad- 
mitido para la enseñanza en algunos de nuestros Seminarios con- 
siliares y muy recomendado por su método y profimda erudición 
eclesiástica, así como por estar escrito, según la mente y doctrina 
del gran doctor de la Iglesia y padre de la teología expositiva, 
San Agustín. 

30. h21 Regente redoblará también sus auxilios en la direc- 
ción de este estudio, ya para descartar de las obras citadas las 
cuestiones menos importantes y las en que el Colegial estuviere 
más bien instruido, ya para ilustrar con las nuevas luces de la 
' rítica muchos puntos y cuestiones en que la doctrina de ambos 
autores no merece tan llena aprobación, ya, en fin, para reducir 
á las fuentes la que sólo puede entenderse bien y sólidamente 
con el auxilio de ellas. 

31. Pero le prevenimos (|uc aunque no podemos dejar de 



406 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTOKIA 

mirar como partes importantes del estudio teológico la escolásti- 
ca y la polémica, deseamos que procure inspirar á sus discípulos 
la mayor parsimonia en el uso de ellas, alejándolos del abuso de 
deducir cuestiones y argumentos sutiles y frivolos, en que cayó 
la primera, para convertir en una esgrima de palabras y silogis- 
mos el arte de descubrir las verdades morales y dogmáticas, y del 
de inventar nuevas y peregrinas controversias, como hizo la se- 
gunda, para convertir contra los profesores de una misma creen- 
cia, divididos en Escuelas, un estudio cuyo único objeto es la 
convicción de las herejes y enemigos de la Iglesia. 

32. Por lo mismo, en cuanto á la primera, se contentará el 
Regente con enseñar á sus discípulos el uso y la aplicación de la 
buena dialéctica á las discusiones teológicas, y en cuanto á la se- 
gunda, con agregar á la enseñanza de cada dogma la noticia de 
las herejías suscitadas en diferentes tiempos contra él, de los ar- 
gumentos de que se valieron y de los de su refutación; proce- 
diendo en esto con la parsimonia que corresponde á la enseñanza 
elemental y á la^ tierna disposición de los ánimos que la reciben. 

33. Conocemos y confesamos de buena fe que los estudios 
que acabamos de señalar exigirán una aplicación y un trabajo 
grande y continuo, así de parte del Regente como de los Cole- 
giales teólogos; pero, sin embargo, les hacemos presente que no 
exigiendo de los discípulos que lleven las lecciones de memoria, 
sino bien y atentamente leídas y meditadas, librando todo el fruto 
y provecho de esta enseñanza en la ilustración y explicaciones 
del Regente, esperamos que serán tanto más sabias y abundan- 
tes, cuanto más el estudio y la experiencia le hayan perfecciona- 
do en el arte de enseñar; que cuando se haya verificado la refor- 
ma del estudio teológico en las escuelas públicas, tan deseada por 
muchos de sus sabios maestros, será nuestro método más fácil y 
asequible, y finalmente, que los progresos que producirá el mismo 
método en los primeros estudios, facilitarán mara\'illosamente los 
de los últimos años. Pueden, ciertamente, esperar que la experien- 
cia confirmará la exactitud de nuestras reglas, recompensando la 
firme confianza con que nuestro celo por su bien, por la gloria de 
este Colegio y por el adelantamiento de las letras las ha dictado. 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 



407 



Capítulo IV. 

Del estudio canónico en general. 

De los estudios preliminares y subsidiarios que deben hacer 
los canonistas. 

1. *^ Los objetos de este paso serán tres: primero, la Filosofía 
moral; segundo, el Derecho civil; tercero, el Derecho eclesiástico; 
y será del cargo del Regente de Cánones dar ordenadamente á los 
Colegiales todos los conocimientos que abrazan estos importantes 
objetos, según permitiere la distribución de los estudios públicos. 

2. *^ Entre ellos preferirá los que son preliminares y subsidia- 
rios respecto de estas tres Facultades, poniendo en su comunica- 
ción tanto más cuidado, cuanto menos pueden esperarlos de la 
enseñanza pública, en cuyo plan interino no se hallan en manera 
alguna incluidos. 

3. ° Procurará primero enseñar á sus discípulos la Historia 
literaria de la filosofía moral, deduciendo de la Historia general 
de la filosofía lo perteneciente á este ramo principalísimo de ella^ 
el más importante para el uso de la vida civil, y por lo mismo 
el más cultivado por los antiguos filósofos y que lleva la mayor 
atención de los modernos. 

4. ° Dará el Regente á conocer las vidas y opiniones de los 
filósofos griegos, señalando primero el tiempo en que florecieron, 
las sectas ó escuelas que fundaron, los dogmas ó principios de 
cada una, la serie de los que las profesaron y promovieron y el 
progreso de sus opiniones; mostrando luego cómo los principios 
éticos del Stagirita, corrompidos y desfigurados por los traduc- 
tores árabes, y comunicados por su medio á la filosofía de la 
Edad Media, se difundieron por Oriente y Occidente; la influencia 
que tuvieron en las opiniones religiosas, filosóficas y políticas de 
los siglos medios; el aspecto que dieron á la moral de los últimos, 
y, finalmente, el restablecimiento de la buena ética y el mejora- 
miento de este estudio í.-n el presente. 



408 ROLETÍN DE LA KEAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

5. " Para esta enseñanza se valdrá el Regente de las vidas de 
los antiguos filósofos, que escribió Diógenes Laercio, y de las de 
los modernos, que andan esparcidas en varias bibliotecas, diccio- 
narios y tratados sueltos, ó bien de la Historia universal de la 
F'ilosojia^ escrita por Bruckero, del compendio que hizo de ellas 
M. Jormey, ó de los varios tratados de M. Saverien, que las com- 
prenden hasta nuestro tiempo, formando de todo breves y orde- 
nados extractos para el uso de los Colegiales. 

6. ° Asimismo les enseñará la historia literaria de los dere- 
chos romano, nacional y eclesiástico, según el orden con que 
hicieren estos estudios, y anticipadamente á cada uno, para que 
puedan aprovechar y hacer en ellos más rápidos progresos. 

7. ° Mas como éstos pendan en gran parte del estudio del 
derecho natural, fuente y cimiento de todos los demás, será 
también de cargo del Regente de Cánones dar á sus discípulos las 
lecciones necesarias para el conocimiento de este derecho. 

8. ° En ellas enlazará el Regente las lecciones de derecho pú- 
blico universal, pues enseñando éste al hombre sus obligaciones 
y derechos respectivos á la sociedad general del género humano 
y á las sociedades particulares en que está dividido, es claro que 
su conocimiento debe preceder al del estudio de cualquiera otro 
derecho particular. 

9. ° Dará el Regente á sus discípulos un exacto conocimiento 
de los principios de cada uno de estos derechos, comunicándo- 
selos ordenada y distintamente, sin perder nunca de vista que 
siendo este estudio el más propio del hombre, considerado como 
ciudadano, ninguna profesión, ningún estado puede librarle de 
la obligación que tiene á hacerle y promoverle con celo y apli- 
cación. 

10. Y pues la razón pura y despreocupada es la única fuente 
de la ética, del Derecho natural y aun del público universal, el 
Regente guiará á sus discípulos en la aplicación de esta luz celes 
tial, que el Criador colocó en nuestras almas para que discer- 
niésemos y conociésemos los derechos imprescindibles del hom- 
bre, sus primitivas obligaciones y los oficios á que está obligado 
respecto de su eterno Hacedor, de sí mismo, de sus prójimos, 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIO^ DE LAS ÓRDENES MILITARES 4O9 

de la sociedad universal del género humano, de las particulares 
en que está di\'idida, y de aquella bajo cuya protección vive y 
goza de su libertad personal y de todos los derechos unidos 
a ella. 

11. Mas como las preocupaciones de la primera educación, 
el trato frecuente de personas ignorantes, los malos libros y es- 
tudios, la íalta de reflexión, la precipitación en los juicios, el in- 
terés, las pasiones y otras muchas causas, pueden extraviar la 
razón é inducirla en errores gravísimos, y aun contrarios á sus 
puros y primitivos dictámenes, el Regente instruirá plenamente 
á sus discípulos en todos estos orígenes del error, para que en 
el uso de la razón, fuente purísima de los derechos y obligacio- 
nes naturales, los eviten con el mayor cuidado. 

12. A este fin, considerando el Regente que esta luz natural 
fué perfeccionada por la Religión, que sancionó, por decirlo así, 
todos sus dictámenes, fortificando la autoridad de las legítimas 
potestades, establecidas para conservación del orden público, y 
consagrando los derechos y obligaciones recíprocas de los que 
mandan y obedecen, cuidará de ilustrar los principios del de- 
recho natural y público por medio de la ética cristiana, aleján- 
dolos así de los errores y extravíos en que la razón libre y des- 
arreglada pueden inducirlos y precipitarlos. 

13. La primera fuente del Derecho romano es la misma ra- 
zón natural ó, por mejor decir, la ética que profesaron los filó- 
sofos y jurisconsultos; mas como este derecho, así público como 
privado, se hubiese derivado de los principios filosóficos y polí- 
ticos y de las ideas religiosas, usos y costumbres que el romano 
tomó de otros pueblos y, sobre todo, se hubiese acomodado á la 
particular constitución de su República, según sus varias revolu- 
ciones y estados, el Regente deberá subir á estas fuentes, seña- 
lándolas á sus discípulos y dirigiéndolos en el conocimiento y 
uso de ellas. 

14. Pero siendo el Derecho eclesiástico ó canónico el prin- 
cipal objeto del estudio de los Colegiales destinados á esta Fa- 
cultad, respecto de los cuales los demás se deben reputar como 
puramente preliminares y subsidiarios, el Regente aplicará su 



410 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

mayor cuidado y vigilancia á darles á conocer míís llena y abun- 
dantemente las fuentes particulares de este derecho. 

15. Y siendo éstas, como ya hemos notado, casi las mismas 
que las del estudio teológico, aunque bajo de distinto respecto y 
dirigidas á distintos fines, según el método actual del estudio del 
Derecho Canónico, queremos que lo prevenido y mandado en 
cuanto al estudio teológico se entienda también con el Regente 
de Cánones, quien deberá seguir en esta parte el método y las 
máximas que dejamos prescritas en los párrafos I.° y 2.° del 
capítulo IT de este título. 

16. Esta regla es tanto más esencial, cuanto alguna vez será 
necesario que los ejercicios relativos al conocimiento de las fuen- 
tes, su uso y aplicación, sean comunes á teólogos y canonistas, 
y la enseñanza de este punto promiscua y simultánea, como s'=t 
advertirá más adelante. 

17. Sin embargo, como á pesar de esta identidad de las fuen- 
tes, sea muy difícil su uso y aplicación á unos estudios tan diver- 
sificados en el día, queremos, siempre que cómodamente se 
pueda, que cada Regente dirija y enseñe á sus discípulos el co- 
nocimiento, autoridad y aplicación de ellas á su respectiva Fa- 
cultad. 

18. Aunque se cree de ordinario, que los principios del dog- 
ma y la moral son exclusivamente del patrimonio de la sagrada 
Teología, y que el Derecho canónico está circunscrito á la disci- 
plina exterior de la Iglesia, cuya absurda opinión no sólo turbó 
é hizo vacilar todos los principios de este último estudio, sino 
que le fué reduciendo más y más cada día, hasta encerrarle casi 
del todo en el derecho privado eclesiástico, alejándole así de sus 
verdaderas fuentes y conduciéndole poco á poco á la escasa é 
incierta doctrina de las decretales y sus comentadores, nosotros, 
que deseamos formar sabios y buenos canonistas, que algún día 
puedan servir dignamente á la Orden de Calatrava, á la Iglesia 
y al Estado, prohibimos absolutamente al Regente de Cánones 
que se encierre en tan estrechos canceles y que dirija su ense- 
ñanza sobre tan absurdo y pernicioso sistema. 

19. Queremos también y mandamos que, sin distraerse á las 



JOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 4I I 

cuestiones particulares del dogma, acostumbre á sus discípulos 
a buscar en las purísimas fuentes de la Santa Escritura, de la 
tradición, de los Concilios y de los Santos Padres un perfecto 
conocimiento del establecimiento de la Iglesia, su jerarquía, su 
autoridad, su gobierno, su disciplina, sus ritos y todo cuanto 
dice relación al estudio del derecho eclesiástico y sus verdade- 
ros y genuinos principios, que han de ser objeto del estudio de 
toda su vida. 

20. El uso y aplicación de las fuentes á estos objetos, así 
como el de los conocimientos relativos á la historia, disciplina y 
antigüedades eclesiásticas, formará la única distinción que debe 
haber entre el teólogo y el canonista en el estudio preparatorio. 
Por lo mismo, recomendamos al Regente de Cánones que, ha- 
bida la conveniente consideración á esta diferencia, se atenga á 
las reglas y métodos arriba prescritos y los observe invariable- 
mente. 

Del estudio de la ética, derecho natural y público. 

1. ° Para los que deben estudiar los . sagrados Cánones, el 
primer año de Universidad se destina á la enseñanza de la filo- 
sofía moral por el P. Jacquier. 

2. " Como la lectura de los oficios de Cicerón, que habrán 
hecho con toda reflexión los colegiales en el año de flumanida- 

o 

des, los dispondrá admirablemente para recibir con facilidad y 
aprovechamiento, no sólo los elementos de la ética, sino también 
los del derecho natural y social, á que se extiende la doctrina 
de aquella excelente obra, queremos que estos tres estudios, 
que juzgamos muy necesarios para el conocimiento de todos 
los demás derechos, sean objeto de los ejercicios domésticos del 
colegio por toda la duración de este año. 

3. '' Para facilitar la enseñanza de los elementos de estas fa- 
cultades, quisiéramos proponer una obra que los reuniese todos 
ordenada y sistemáticamente; mas no conociendo alguna que 
llene este nuestro deseo ni que sea acomodada para dar esta 
enseñanza simultáneamente, mandamos que el Regente la dé 



412 BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

por obras separadas, supliendo con sus explicaciones los incon- 
venientes que trae consigo la desunión de los principios. 

4. ° Pero pues el uso mismo de su magisterio hará conocer al 
Regente la analogía que hay entre estos diferentes estudios y el 
orden en que se deben colocar los principios de cada uno, .se- 
gún su recíproca afinidad, quisiéramos que aplicase todo su cui- 
dado á la formación de unas instituciones que abrazasen lo 
elementos de la ética, del derecho natural y del público uni- 
versal, para el uso de sus discípulos; á cuyo fin podrá tener á la 
vista el Sistema de Filosofía moi'al^ del irlandés Francisco Hut- 
cheson, cuyo método es el que más se acerca á nuestras ideas y 
deseos. 

5. ° Entretanto, contentándonos con que por ahora estudien 
los Colegiales la Etica del P. Jacquier, adoptada para la enseñan- 
za en la Universidad , recomendamos al Regente que procure 
ilustrar en sus conferencias y pasos las materias perteneciente^ 
á las lecciones que los Colegiales, sucesivamente, llevaren á las 
escuelas públicas, cuidando de suplir también en ellas los vacíos 
que regularmente ocurren en la enseñanza periódica é interrum- 
pida de las Cátedras. 

6. ° Pero el principal cuidado del Regente de Cánones, du- 
rante este curso, será enseñar en casa á sus discípulos el dere- 
cho natural, que estudiado á una con la ética, lo aprenderán con 
mayor facilidad y provecho. 

7. ° Para no gravar á los jóvenes con grandes lecciones, man- 
damos que esta enseñanza se haga, por ahora, en las bre\'es po- 
siciones ó principios del Derecho Natural^ que el jurisconsulto 
Carlos Antonio de Martini publicó en 1762. 

8. ° Y como la brevedad de esta obra admita cómodamente 
las oportunas explicaciones del Regente de Cánones, queremos 
que se extienda en ellas cuanto el tiempo permita, valiéndose á 
este fin de la obra grande del AVolfio, que le suministrará am- 
plísima materia para ellas. 

9. ° Nuestro deseo es que de tal manera distribuya el Regente 
esta enseñanza, que pueda concluir las lecciones privadas de 
derecho natural al tiempo que acaban las públicas de filosofía 



lOVELLANOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES ¡MILITARES 413 

moral en la Universidad, á fin de dejar libre el verano para otro 
estudio igualmente importante. 

10. Acabado uno y otro estudio, el Regente empezará á 
enseñar á los Colegiales el derecho público universal, valiéndose 
para esto de la obra del mismo jurisconsulto Carlos Antonio de 
Martini, intitulada Positiones de jure civitatis, la cual, como es- 
crita por un sabio que á su mucha doctrina reunía una grande 
experiencia, por haber enseñado esta Facultad en la Universidad 
de \'iena, es muy á propósito para ei objeto y digna de nuestra 
particular recomendación. 

11. .Yunque esta obra, contenida en un volumen en 8.° y 
escrita en método demostrativo ó geométrico, sea de moderada 
extensión, atendiendo á las molestias de la estación estiva, que- 
remos que el Regente de Cánones se reduzca precisamente á ella, 
sin distraerse á otros estudios, que no podrían cultivar los discí- 
pulos sin menoscabo de éste, que juzgamos de la mayor necesi- 
dad y provecho. 

12. Sin embargo, no podemos dejar de hacerle tres preven- 
ciones: primera, que no deje de destinar algún tiempo al repaso 
de los principios de la ética y derecho natural, que los Colegiales 
habrán estudiado durante el curso; cosa que podrá hacer fácil- 
mente, aun en el acto mismo de sus ordinarias explicaciones y 
conferencias, puesto que el derecho público universal se puede 
considerar como viva aspiración de aquellos principios á las 
obligaciones del hombre social respecto de la gran sociedad del 
género humano, y de las demás sociedades en que está dividido. 

13. Segunda, que para hacer más abundantes y provechosas 
sus explicaciones, relativas al derecho público universal, haga de 
él un profundo estudio en los autores príncipes de esta Facultad, 
cuales son Hugo Grocio, Samuel Puífendorf y Cristino Wolfio, 
que tan sabiamente los ilustraron y trataron. 

14. Tercera, que aunque en esta enseñanza, como en las 
demás, deberá el Regente dirigir y encaminar sus discípulos á 
estas sabias obras, para que las lean y manejen cuando, libres de 
la enseñanza elemental, hagan un estudio más profundo de las 
materias c[ue tratan, deberá también advertirles con particular 



414 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cuidado los errores en que han incurrido y los vicios que se co- 
nocen en su doctrina, que, aunque en general sea pura y reco- 
mendable, es en algunos puntos poco conforme con nuestra 
creencia y con la moral cristiana. 

15. Sobre todo, recomendamos al Regente la mayor parsi- 
monia en esta enseñanza, puesto que nuestro deseo no es ni 
puede ser que en un solo curso se creen grandes publicistas, sino 
que se enseñe bien á los discípulos los elementos en una Facul- 
tad sin cu^^o conocimiento serían muy arriesgados sus progresos 
en el estudio de las demás. 

Del estudio del Derecho romano. 

1. ° Los canonistas dedican solamente dos años de Universi- 
dad al estudio del Derecho romano, y en ellos deben llevar, no 
sólo los cuatro libros de las Instituciones del Emperador Justinia- 
no, sino también el comentario que escribió á ellas el juriscon- 
sulto Arnold Vinio. 

2. ° La importancia y extensión de este estudio nos hace creer 
que quedará muy corto tiempo al Regente para ocupar á sus 
discípulos en otras materias; sin embargo, como esperamos que 
pueda sacar gran partido, ya de la aplicación de los mismos Co- 
legiales, ya de la buena y económica distribución del tiempo, y 
sobre todo, del largo período de vacaciones estivas en que cesa 
del todo la enseñanza pública, queremos y mandamos que en el 
espacio de estos dos años se enseñen en el Colegio los tratados y 
materias siguientes: 

3. ° Durante el primer curso de instituciones civ'iles enseñará 
el Regente en sus ejercicios diarios la historia del mismo Derecho 
civil; estudio preliminar é indispensable para entender bien y dis- 
tintamente los principios y materias que abraza la enseñanza ele- 
mental de la Universidad. 

4. "^ A este fin hará que los Colegiales lle\-en diariamente al 
paso una lección de la obra que escribió el citado juriscon- 
sulto ]\Iartini, intitulada: Ordo liistoriac juris civilís praelectioni- 
bíis instítiitioniuji pracuiissis, la cual, por su método, por su bre- 



JOVELLAXOS Y LOS COLEGIOS DE LAS ÓRDENES MILITARES 4I5 

vedad y perspicuidad, juzgamos muy oportuna para el objeto. 

5. '' Mas como convendrá que el Regente extienda y amplíe 
sus explicaciones para dar a sus discípulos alguna más cabal idea 
del origen y forma de la constitución romana, de sus principales 
revoluciones, y de los ritos, usos y costumbres de aquel insigne 
pueblo, le exhortamos á que procure estudiar cuidadosamente su 
historia y á que se valga para esto de otras obras y auxilios. 

6. "^ A este fin se impondrá bien el Regente en el sabio trata- 
do de \' Ícente Gravina, De ortu et progressiL jtiris civilis^ que no 
sólo contiene en breve la historia de la legislación, sino también 
la de la jurisprudencia romana, y en el del Padre Cautelio, De 
re milltarí et civilí roniaiionim^ donde hay noticias no sólo de las 
magistraturas militares, civiles y religiosas, sino también de las 
fiestas, terias, sacrificios y juegos, de los comicios, matrimonios y 
entierros y de los usos y costumbres de la vida pública y privada 
de aquellos ciudadanos, cuyo conocimiento conduce en gran ma- 
nera para la ilustración é interpretación de las leyes que obede- 
cieron. 

7. '' Con la doctrina de estas obras, comunicada por el Regen- 
te en sus explicaciones, y la que los discípulos hayan adquirido 
en el año de Humanidades, ya por la lectura y explicación de la 
obra del Xieuport, ya por el frecuente manejo de los oradores, 
historiadores y poetas i órnanos, esperamos que tendrán toda la 
erudición necesaria para recibir fácilmente la enseñanza elemen- 
tal del Derecho civil. 

8. ° Sin embargo, quisiéramos que el Regente, leyendo y ex- 
tractando cuidadosamente la historia del Foro romano que escri- 
bió h'rancisco Polleti, procurase comunicar á sus discípulos la 
doctrina de esta obra, que contiene no solamente cuanto es re- 
lativo á los juicios de aquel pueblo, sino también un tesoro de 
noticias importantísimas para la inteligencia de la mayor parte 
de las materias que abraza su derecho. 

9. " Con estas luces, que el Regente comunicará á los Colegia- 
les ordenadamente y según procedieron en el estudio público; 
con el texto de las instituciones, que hará llevar bien decorado 
á la Universidad; con el Comentario de Arnold Vinio, y con las 



4i6 boletín de la real academia de la hlstoría 

sabias explicaciones que recibirán del Catedrático de la Univer- 
sidad, esperamos que los individuos del Colegio, al cabo de los dos 
años, saldrán completamente instruidos en el estudio elemental 
del Derecho romano. 

10. Aunque tan importante estudio se mire como puramen- 
te preliminar y subsidiario para los que han de pasar inmediata- 
mente á los elementos del derecho canónico, nosotros, conven- 
cidos de la grande utilidad que hallarán los Colegiales en adquirir 
más profundo conocimiento de sus materias y tratados, aun cuan- 
do sólo aspiren á llamarse puros ó meros canonistas, hacemos 
á los Regentes de esta Facultad las prevenciones siguientes: 

11. Primera. Que sin empeñarse en dar á conocer á sus dis- 
cípulos todas las íntimas relaciones que hay entre la constitución, 
las opiniones religiosas y filosóficas, y las fórmulas y supersticio- 
nes judiciales de los romanos y su legislación peculiar, se aplique 
con el mayor desvelo á descubrirles la mayor parte de sus leyes 
positivas y los principios purísimos de la justicia original y pri- 
mitiva; esto es, del Derecho natural de que fueron deducidas; á 
cuyo importante objeto convertirá frecuentemente sus explica- 
ciones y conferencias en estos dos años. 

12. Segunda. Que para que los discípulos puedan adquirir 
algún más extendido conocimiento de todas las materias que 
contiene el Dígesto^ y de las innovaciones hechas en el antiguo 
Derecho romano por las nuevas Constituciones de los Empera- 
dores del Oriente, procure el Regente darles á conocer el conte- 
nido del Digesto^ del Código y Novelas, formando una breve si- 
nopsis de sus títulos, ó valiéndose de la de Sebastián Brant, que 
es la más concisa y acomodada que conocemos. 

13. Tercera. Que manifieste á sus discípulos la íntima per- 
suasión en que deben estar de que para ser profundos en ésta, 
así como en las demás facultades de autoridad, es absolutamente 
necesario hacer grande estudio en sus fuentes, y que no se pue- 
de formar un buen jurisconsulto sin que maneje día y noche el 
Digesto y el Código. 

14. Cuarta. Que el conocimiento de este último libro textual 
es muy esencial é importante para los canonistas, por contener 



LA MISA ANTIGUA DE ESPAÑA 417 

gran parte de la disciplina de la iglesia oriental, y, sobre todo, 
porque en él se aprende á conocer el enlace y concordia de las 
dos potestades, y la intervención de los sumos imperantes en la 
disciplina externa de la misma Iglesia, por los establecimientos 
relati\'os á este fin, hechos desde el tiempo de Constantino y 
contenidos en el derecho nuevo. 

15. Quinta. Que para este objeto, no basta leer el Código de 
lustiniano, sino que conviene mucho más conocer y manejar el 
Teodosiano, en el cual, no sólo reconocerán las revoluciones de 
la jurisprudencia civil, sino también el progreso de la disciplina 
eclesiástica en el Oriente, y la continua intervención de los Em- 
peradores cristianos en las materias relativas á ella; por lo cual 
recomendará muy particularmente el estudio de este precioso 
Código^ y aun el de la doctísima ilustración que escribió á sus le- 
yes el sabio jurisconsulto Gotofredo. 

16. Sexta. Finalmente, enterará á sus discípulos de que para 
conocer profundamente el Derecho romano, la principal y única 
obra que deben estudiar, fuera de los textos, es la de Jacobo Cu- 
jacio, después de la del P. Lumbrera, en su Restauración de la 
Jurisprudencia civil. 

(Se C07iti7iuará.) 

José Gómez Centurión, 

Correspondiente. 



II 

LA MISA ANTIGUA DE ESPAÑA 

Le Líber mozarabicus sacramentorum et les manuscrits mozárabes^ 
par Dom Marius Fcrotin, béncdictin de Farnborough. París, 19 12. — En 
folio menor, págs. 640, con nueve láminas fototípicas de códices manus- 
critos entre los siglos vii y xii. 

Después de los extensos y renombrados estudios que Flórez, 
Burriel, Lesley y otros ingenios doctísimos consagraron á la anti- 
quísima liturgia de la cristiandad española, se hacía sentir la ne- 
TOMo Lxrii. 27 



4l8 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cesidad de completar y depurar los textos rituales, que han co- 
rrido hasta ahora más ó menos alterados por copias inexactas, ó 
por ocultación y mengua de códices fidedignos. Restituir esos tex- 
tos á su pureza nativa, compulsar mil y mil otros que los ilustran, 
plantear y resolver las cuestiones históricas, y aun las artísticas 
de notación musical, distribución arquitectónica y composición 
literaria, en verso y prosa, que de ellos emanan; construir, digá- 
moslo así, una obra maestra donde la proporción y la claridad, 
la solidez y la amplitud se ajusten á todas las exigencias de la 
crítica científica y del progreso contemporáneo, tales son las 
cualidades distintivas del empeño, que ha llevado á feliz remate, 
publicando su Liber mozarabicus sacramentorum D. Mario Féro- 
tin, preclaro religioso de la Orden Benedictina, y antiguo y sabio 
Correspondiente de nuestra Academia (l). 

En esta obra, el texto litúrgico va precedido de una Adver- 
tencia é Introducción (págs. ix-xcii) que dan cabal idea del esta- 
do en que actualmente se hallan los estudios acerca de la antigua 
liturgia española, ó de rito mozárabe, que mejor debería llamar- 
se hispano-romana, continuada y unificada en la Edad visigótica 
y vigente durante la dominación muslímica, no solamente entre 
los mozárabes, sino también en casi todos los Estados cristianos 
de la Península hasta el pontificado de San Gregorio Por 
estar ya bien conocidas las explicaciones que había dado el 
Autor en su obra titulada Le liber ordinum (2), se limita á re- 
cordarlas someramente. Pasa en seguida á describir las fuentes 
que le han servido, y que ha buscado, visto y examinado concien- 
zudamente en la ciudad de Toledo, y en otros centros de cultu- 
ra á él accesibles, para fijar el puro texto de todo el misal visi- 
gótico y acotar sus variantes. Hace notar la profusión y magni- 
ficencia de sus plegarias, que contrapone á la monótona pobreza 
de las demás liturgias, sin exceptuar las de los misales galicano, 



(1) Es también individuo de la Hispanic Sociciy of America (Nueva 
York) y laureado del Instituto de Francia. 

(2) La Real Orden que sobre ella recayó, consiguiente al favorable 
Informe de la Academia, consta en el tomo xlvi del Boletín, pág. 493. 



LA MISA ANTIGUA DE ESPAÑA 419 

ambrosiano y romano (l). Ha descubierto la parte más esencial 
del sacrificio, ó la misa secreta^ que contiene la fórmula recitati- 
tiva de la consagración de la hostia y del cáliz, pronunciándose 
en voz baja y confiándose á la memoria del sacerdote, por cuya 
razón en los códices casi nunca se escribe. Está sacada de la pri- 
mera epístola de San Pablo á los Corintios (xi, 23-26) desde la 
palabra quoniam hasta doñee veniat, aíiadiendo á esta última su 
exposición dogmática y la profesión de fe católica y apostólica: 
/;/ claritaie de coelis. Síc eredhmis^ Domine Jesu. No son menos 
notables, desde el punto de vista teológico é histórico, las pági- 
nas que en la referida Introducción dedica su Autor á manifestar 
la- pureza ortodoxa del texto mozarábico que en parte adulteró 
V en parte mal entendió Elipando contra Alcuíno para escudar 
noramala su herejía adopcionista; ni menos dignas de atención 
las disquisiciones acerca de las Hagiografía y Patrología españolas 
que al mismo texto con intensa luz, ó aclaración aplicarse deben. 



(1) «Toutes ees priéres, qui coostituent le Sacramentaire proprement 
dit, étaient récitées par l'évéque ou le prétre á haute voix: quelques 
parties étaient méme chantées. Le choeur des ca?ttores et les fidéles y 
rcpondaient par de fréquents Amen. Seuls le récit de la Cene et les paroles 
de l'institution de l'Eucharistie formaient la messe vraiment sécréte et se 
(lisaient dans le plus profond et le plus respectueux silence. 

MaÍ3 ce n'est pas la le trait essentiel qui caractérise la liturgie mozára- 
be. Celle-ci emprunte avant tout sa physionomie propre á son Sacramen- 
taire, qui surpasse tous les autres livres du méme genre par la richesse, 
i 'aliáis diré la profusión et la magnificence de ses formules. Cette riches- 
-e lui vient de sa grande varíete. Dans les liturgies orientales les priéres 
de la messe ne varient presque pas; c'est un texte essentiellement fixe, 
immobile, comme un planche d'imprimerie stéréotypée, formant un bloc 
inalterable. II en est á peu prés de méme pour le Canon proprement dit 
de la messe romaine et de la messe ambroisienne. Rien de pareil dans 
l'antique messe mozárabe. Le cadre reste le méme : mais le tablean qu'il 
renferme, je veux diré le texte des formules change avec chaqué nou- 
veau mystére, avec chaqué nouveau martyr, avec chaqué nouveau saint 
qu'il s'agit d'honorer. 

Aussi le íormulaire du Canon de la messe, qui dans les autres liturgies 
pourrait se condenser en quelques pages prend-il ici les proportions d'un 
gros volume. Le Sacramentaire gailican lui méme, qui se rattache pour- 
tant au systcme mozárabe par sa physionomie genérale apparait d'une 
extréme pauvretá á cote de la surabondance du vieux rite espagnol.> 
Página XXIV. 



420 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Como nuevos focos de resplandor, adquiridos por la Ciencia con- 
temporánea sobre semejante investigación, campean los comen- 
tarios al Apocalipsis por Apringio, obispo de Beja en la primera 
mitad del siglo vi, publicados por D. Férotin (l) y la porción del 
calendario visigótico del siglo v, grabado en una columna del 
patio de Santa María de Carmona y fotografiado en el tomo liv 
del Boletín, pág. 37. Las fiestas de los Santos, á cuya honra su- 
cesivamente con panegíricos, ó elogios históricos, pertenece una 
buena parte del Líber Sacramentorum, ofrecen al sabio benedic- 
tino un nuevo argumento para probar que la redacción de tan 
precioso libro no fué posterior, sino anterior al culto que alcan- 
zaron los Santos españoles del siglo vii; y que, por lo tanto, no 
solamente la realidad, sino también la antiquísima veneración, 
sepulcro y reliquias de Santa Eulalia virgen y mártir de Barcelo- 
na, distinta de la de Mérida, no puede á ley de buena crítica, 
negarse, ni ponerse en duda. 

Al texto del Liber sigue una extensa descripción y análisis de 
37 códices mozarábigos, escritos de letra visigótica, que com- 
prende T48 páginas y se intitula Etiide sur les jnaniLScrits vioza- 
rabes. La mayor parte de estos códices permanece afortunada- 
mente en España; algunos, habiendo tomado la ruta del extran- 
jero, se han refugiado y custodian con suma estimación en Lon- 
dres, París y Verona. 

Copiosos y esmerados índices (2) útilísimos y nueve excelen- 
tes láminas fototípicas, dan á esta obra maestra de D. Férotin 
oportuno y digno coronamiento. La Real Orden del 24 de Abril 
de 1905 que aprobó el dictamen de nuestra Academia, relati- 
vo al Liber OrdíniLm^ compuesto por el mismo Autor, funda 
la esperanza y presenta segura garantía de que, tanto nuestra 
Corporación, como el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas 
Artes reconocerán que el Liber mozarabicus Sacraiucntoruin 
reúne iguales y aun mayores y mejores condiciones de origina- 



(1) Véase el tomo xli del Boletín, págs. 361-365. 

(2) Étude siLV ¡es manuscrits ?nozarabes. Index al^phabétique des fomniles 
du Liber SacraiuenioniDi] Index general. 



«HISTORIA DE LA CIUDAD DE CABRA» 421 

lidad y rele\ ante mérito para su ventajosa adquisición con des- 
tino á las bibliotecas públicas del Estado. 
La Academia resolverá lo más oportuno. 

Madrid, 27 de Junio de 1913. 

Fidel Fita. 



III 

«HISTORIA DE LA CIUDAD DE CABRA» 

por Nicolás Albornoz y Portocarrcro, CapUán de Caballería. Tipografía de 
Fortanet. Madrid, 1909. En 4.°, páginas xxvm -\- 320. 

Realzan esta obra excelentes grabados y fototipias, y un exten- 
so Prólogo firmado por D. Luis Valera y Delavat, Marqués de 
Villanuño. Es la primera historia de la cordobesa ciudad de Ca- 
bra que ha salido á luz, y que, por esta razón, no poco se reco- 
mienda. Su Autor, doctísimo Correspondiente de esta Real Aca- 
demia, ha sabido sacar provecho de todas las fuentes, impresas 
y manuscritas, que podían, depurándose, contribuir á formar un 
copioso raudal de conocimientos históricos, expuestos con ame- 
na claridad, distinción metódica, copiosa erudición y elegante 
estilo. Los monumentos escultóricos y epigráficos de la antigüe- 
dad romana que en nuestros días se han descubierto y pertene- 
cen á la historia de Cabra, bastarían por su novedad y recta 
exposición para que este libro del Sr. Albornoz pueda calificar- 
se de relevante mérito. Las épocas visigoda, musulmana y cris- 
tiana medioeval, se tratan con la sobriedad y discreción que la 
buena crítica, enemiga de omisiones y exageraciones, requiere, 
y que la documentación, sólida y concienzuda, permite. Diez y 
seis documentos, algunos traducidos del árabe, pertenecientes á 
los siglos XIV y XV, ocupan la primera parte del Apéndice, entre 
los cuales merecen particular mención los del rey Enrique IV, 
que recogerá la Academia para completar la Colección diplomá- 
tiea de aquel Soberano, cuya primera parte ha publicado recien- 
temente. A partir del siglo xvi la obra del Sr. Albornoz es de 



422 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

extraordinaria valía. Dedica varios capítulos, llenos de novedad 
y fruto de trabajo diligentísimo, á la sucesión de los Condes de 
Cabra, á los sucesos del siglo xix, á la descripción de la ciudad, 
á la hidrografía, á las iglesias y conventos, santuarios y ermitas, 
establecimientos benéficos, á los de enseñanza y otros centros de 
cultura, á las fiestas, y finalmente, á la reseña biográfica de las 
personas ilustres naturales de Cabra, de las que no pocas se 
ofrecen ante los ojos del lector con sus retratos auténticos, por 
ejemplo, los de D. Dionisio Alcalá Galiano, General de Marina; 
D. José de la Peña y Aguayo; el celebérrimo D.Juan Valera y 
Alcalá-Galiano, autor de Pepita Jiménez; D. Martín Belda, pri- 
mer Marqués de Cabra; D. Juan Ulloa y Valera; D. José Muñiz 
y Terrones; D. José Alcántara y Romero, y D. José Redondo y 
Marqués, fallecido en 21 de Mayo de 1900. 

Un plano topográfico de la ciudad de Cabra en 1907, comple- 
ta la edición de tan interesante libro, que por su originalidad y 
mérito relevante, es digno, á juicio del que suscribe, de reco- 
mendarse al Ministerio de Instrucción Pública, y de obtener en 
toda su mayor extensión los beneficios que dispone el Real de- 
creto de 12 de Abril de IQOI, de conformidad con el de l.° de 
Junio de I900. 

La xA.cademia resolverá, como siempre, lo más acertado. 

Madrid, 27 de Junio de 1913. 

Fidel Fita. 



IV 

INSCRIPCIÓN ROMANA, INSIGNE, DE CÁCERES 

En la fachada principal del blasonado palacio cacereño, que en 
el siglo XVI levantara para sí el General Francisco de Godoy, que 
heredaron Róeos y Carvajales, pasando su propiedad en nuestros 
días al Círculo de la Concordia que está en él instalado, se osten- 
taba hace pocos meses, embadurnado de cal, el pedestalillo alto 



INSCRIPCIÓN ROMANA, INSIGNE, DE CÁCERES 423 

poco más de media vara, que sostuvo estatua argéntea del 
Emperador Lucio Septimio Severo, cuya inscripción será siem- 
pre pregonera de la importancia de la población romana que 
aquí hubo. 

Pensó el Presidente del Círculo librarlo de las pedradas de los 
muchachos, que harto lo han maltratado, colocándolo en la bo- 
dega del edificio; y antes que se fijara dentro de ella, procuré las 
fotografías que acompaño (l). 

En aquellos días en que advertí la mudanza, había yo leído las 
referencias que hizo á este pedestal y á su procedencia de la acró- 
polis de la ciudad el Sr. Fita (2), actual Director de la Academia, 
no disintiendo de la opinión de Hübner por lo tocante al peso de 
diez libras que en la inscripción se atribuye á la estatua argéntea 
del Emperador. Reseñó el sabio doctor alemán todas las copias 
del texto epigráfico que, á partir del siglo xvi, habían salido á luz 
hasta el año 1869; notó sus variantes, ó discordancias; y creyó 
que había perecido la piedra original, que en balde buscó y no 
encontró por estar enjalbelgada y ser de corto tamaño: basim 
perparvavi nuper periisse credo. Privado de este dato fundamen- 
tal, seleccionó de las diferentes copias la lectura que le parecía 
más ajustada al estilo de semejantes lápidas (3). Sin embargo, no 
se libró del percance de incurrir en un ligero error de transcrip- 
ción, que no altera el sentido, pero que demuestra una vez más 
cuán poco hay que fiar de copias, y mayormente si provienen de 
mano de autores imperitos ó incircunspectos. 

Solano de Figueroa, en la segunda mitad del siglo xvii, escri- 
bió (4j que había visto y leído la inscripción, pero no se cuidó de 
la división fiel en renglones é introdujo novedades de menguado 
criterio. «Aquí», afirmó, «no se dize que (el Emperador) tuviesse 



(1) Véanse en las páginas 425 y 426 del presente cuaderno. 

(2) Boletín, tomo Lix, pág. 470 (Diciembre 191 1); lxi, 448 (Noviem- 
bre 1912J. 

(3) luscripciones Hispaniae ¿atiiiae, núm. 673. 

(4) San Jonás, presbítero y mártir, apóstol, predicador y maestro de Cd- 
ceres, y otros santos sus hijos y naturales del obispado de Coria, pág. 5. Ma- 
drid, 1665. 



424 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

el Consulado dos vezes, ni que huviesse tenido titulo de Procón- 
sul, como leen algunos. Pero es muy digno de reparo el peso 
de noventa libras de plata de la Estatua que le pusieron, ora 
fuesse del mismo metal, ora de otro que equivaliesse al gasto de 
ciento y veinte marcos de plata (l) que hazen sesenta libras nues- 
tras y noventa romanas. Y siendo la basa pequeña y de mármol 
finissimo con molduras y ramos, dice mejor con que la estatua 
que sustentava fuesse proporcionada en el tamaño; pues si fuesse 
pequeña, y de bronce ó mármol, no parece que podia tener tanta 
cossa como la que señalan las libras; y para ser de plata era su- 
ficiente peso el de dos arrobas nuestras y diez libras.» 

Las palmas, que menciona Solano, están, efectivamente, gra- 
badas en los costados, ó caras laterales del monumento, según lo 
demuestra la fotografía núm. I. Coinciden con la fecha del año 
194 asignado por la inscripción y con el mismo emblema, figu- 
rado en la numismática imperial de aquel mismo año (2). 

En la fotografía núm. 2, claramente se lee: 

IM P • C AKS ARI • L VCIO 
SEPTIMIO • SEVERO 
PERTINACI • AVG • PONT 
MAX-TRIB- POT-TT IMP-m 

5 eos «n. PRO • eos • P P» 

OPTIMO • FORTISSIA^iO 
PROVIDENTISSIMOQJVE 
PRINCIPI-EX» AR&'P'X» 
D'IVLIO-CELSO' 
10 ET-L-PETRONIONIGR... 

ñV-D-D 



(1) A razón de 8 onzas por marco y de 16 onzas por libra. 

(2) Cohén, Médailles imperiales^ tomo iii, números 86, 379 y 393-396 de 
Septimio Severo. La palma que en el reverso de estas monedas, la Victo- 
ria y la Fortuna empuñan, se refiere á la guerra que Severo declaró con- 
tra su rival Pescennio, que fué derrotado y muerto en 194, y su cabeza 
paseada por las calles de Roma. El esforzado vencedor se distinguió en- 
tonces por su liberalidad, otorgando á los pueblos abundante subsidio; por 
lo cual es llamado en nuestra inscripción princeps optimus^ foriissimus pro- 
videiiiissimusque. 



HONRAS POR ENRIQUE IV 



427 



Impieratorí) Caesari Lucio Septimio Severo Pertinaci augiiistó) p07ii{ijici) 
tn2x{imo)^ tribitmiciaé) potiestatis) II, imp[eratorÍ) III, co{n)s{iíli) II, pi'o- 
co{n)s{uli), p{atri) p{airiae)^ óptimo fortissimo providentissimoque pn?icipi, ex 
arg{enii) pondo X, D\ecimo) Julio Celso et L{2icio) Petronio Nigr[o] dúo 
vir\is), d\ecreto) d^ccurionum). 

Al Emperador César Lucio Septimio Severo Pertinaz, augusto, pontí- 
fice máximo, revestido por segunda vez de la potestad tribunicia, acla- 
mado Emperador tres veces, dos veces cónsul, procónsul, padre de la 
patria, príncipe óptimo, fortísimo y providentísimo, hacerle estatua de 
plata, de peso de diez libras, decretaron los decuriones (de la colonia 
Norba Cesarina), siendo duúnviros Décimo Julio Celso y Lucio Petronio 
Níger. 

Al principio del renglón antepenúltimo, fiándose de varias co- 
pias, puso Hübner delante de la D una C, que interpretó c{uj'an- 
tibus)\ lo cual no desdice del estilo epigráfico, mas no cabe en la 
piedra. Con mayor concisión, pero con igual estilo se grabó en la 
provincia de Salamanca la inscripción de L^reña, cuya total sig- 
nificación expuso el vSr. Fita (l) comparándola con esta de Cáce- 
res y razonando su tiempo por el cercano y posterior al mes de 
Agosto del uño 193, cuando Septimio Severo era ya reconocido 
por el Senado y pueblo de Roma como legítimo soberano de todo 
el imperio. 

Cáceres, 3 de Septiembre de 1913. 

Juan Sanguino y Michel, 

Correspondiente. 



V 

HONRAS POR ENRIQUE IV Y PROCLAMACIÓN DE ISABEL 
LA CATÓLICA EN LA CIUDAD DE ÁVILA 

En el códice de mi propiedad, cuyo índice vió la luz pública 
en el tomo i,xii, páginas 278-282 de este Boletín, se detallan 



(i) Boletín, tomo lxi, pág. 448. —En ella se leía: Inipieratori) Caes{a- 
ri) L{uciO) Sept{imio) Severo Pertinaci O\rdo) t?i[unicipii) V{runiensis) ex a{? - 
genti) pipndo) V. 



428 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

muchas de las curiosidades en él contenidas, y que puse á dispo- 
sición de la Academia. 

Hoy toca dar cuenta de las actas consistoriales de Ávila, en 
que se relatan los preliminares de las honras celebradas, en dicha 
ciudad, por el alma de D. Enrique IV, la descripción de estas 
honras, y, finalmente, la proclamación de Isabel la Católica por 
Reina de Castilla. 

La particularidad de no existir en el archivo municipal de 
Avila libros anteriores á I 509, siendo las actas de dicho año las 
primeras de las existentes, hace que las de 1/ y 18 de Diciem- 
bre de 1474 y 9 de Enero de 1475, que á continuación se inser- 
tan, ofrezcan algún interés, no sólo por las formalidades con que 
se arbitraron los fondos para hacer frente á los gastos que la 
realización de aquellas solemnidades exigían, sino también por la 
forma en que éstas tuvieron lugar. 

Los nombres de los personajes que en estos actos intervinie- 
ron; los de las calles y lugares de esta ciudad, muchos de los 
cuales conservan todavía los nombres con que en las actas van 
designados; la forma cómo desde el magnífico torreón del home- 
naje (cuya restauración, así como la del lienzo de muralla que 
corre desde la puerta del alcázar hasta la torre SE., está á punto 
de verse terminada) se llevó á efecto la proclamación de la insigne 
Reina y los demás pormenores que á estos actos siguieron, notas 
estimables son que, por entender el que estas líneas escribe, que 
pudieran interesar al curioso lector, á continuación las inserta: 



Actas. 

«Sábado 17 de Diciembre de 1474, en el coro de San Juan, 
estando en Concejo Justicia Regidores, Caballeros, escuderos, 
oficiales y omes buenos de la dicha ciudad, y estando ahí Juan 
Chacón, ^^lugarteniente Corregidor en la dicha ciudad, y Blasco 
Núñez, que es de los 14 Regidores que han de ver y gobernar 
facienda del dicho Concejo, ayuntados á campana repicada 
según que lo han de uso y de costumbre, la Reina Doña Isabel 



HONRAS POR ENRIQUE IV 429 

envió á esta dicha ciudad una su primera carta mensajera en que 
les facía saber como el Rey Don Enrique, su señor hermano, era 
pasado de la presente vida, é como ella era jurada é alzada por 
Reina é Señora destos reinos y señoríos, é por ende que man- 
daba que luego fagan en esta dicha ciudad las honras á que son 
obligados de facer por el dicho señor Re)^, é asimismo que fagan 
todas las diligencias que son obligados de facer rescibiéndola por 
Reina y Señora destos Reinos de Castilla é de León; la cual obe- 
descieron y [esta] carta mandaron la cumplir. — Ñuño Rengifo y 
Alvaro de Henao y Pedro de Villalva. 

Este dicho día, mes y año susodicho en el dicho Concejo man- 
daron á Juan González de Pajares que cumpla todas las costas 
que fuere menester para las dichas honras, por cuanto lo han de 
pagar los pueblos según uso y costumbre; y luego el dicho Juan 
González dijo que cree que los pueblos no lo han de pagar, pero 
que cumpliendo su mandamiento que á él le place de lo cumplir 
todo y dar el dinero que para ello fuere menester, pero que 
quiere seguridad del dicho Concejo para que si el dicho que lo 
ov'iere de pagar, que el reaseguro le será tornado lo que así gas- 
tare; y luego el dicho Concejo obligó la venta del peso mayor 
desta ciudad, y que si se fallare que el dicho Concejo haya de 
pagar lo susodicho ó parte dello, que el dicho Juan González de 
Pajares lo haya de la \-enta del dicho peso desde dicho año; y 
mandaron my el dicho escribano que requiera de su parte á los 
arrendadores del dicho peso que no acudan con la dicha renta 
é persona alguna fasta el fin del mes de Enero primero venidero 
que sea determinado quien ha de pagar lo susodicho é parte 
dello, y que si al dicho Concejo cupiese á pagar todo ó alguna 
cosa, que mandaban que allí en aquella renta fuese librado al 
dicho Juan González de Pajares é ninguna paga fuese fecha de allí 
en aquella renta si no fuc\se librado al dicho Juan González de 
Pajares de la dicha renta hasta que el dicho Juan González fuese 
cumplido y pagado de lo que se fallase que al dicho Concejo 
copiese, y si no le copíese nada que los pueblos lo pagasen; y 
para ver y determinar todo lo susodicho el dicho Concejo nom- 
bró por suplente para que lo viese al Licdo. Ant.° Ecrnández de 



430 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

León, y el dicho Juan González nombró por suplente al Bachiller 
Bravo y á Juan Gonz.^ de Basco Núñez y á Diego Martínez de 
Gimén Falcón, á los cuales juntamente dieron su poder cumplido 
para que puedan verlo y determinar lo susodicho fasta el fin del 
mes de Enero primero venidero obligáronse de estar para lo sen- 
tenciado. — Ñuño Rengifo y Alvaro de Henao y Pedro de Vi- 
llalva. » 

«Este día mandaron que se ficiesen para cada linaje once 
ropas de jerga, los diez de cada linaje para los caballeros é per- 
sonas principales , é la una de cada linaje para cada uno de los 
escribanos de Concejo; é mandaron , por que no se pudo fallar 
grana, que se faciese la ropa al alférez, de seda terciopelada de 
color aforrada en cestre, y para el pendón Real que se sacase 
chamelote colorado por cuanto no se puede fallar bocarán para 
los dichos.» 

«Este día requerí á Alvaro Verdugo, asentador del peso mayor 
del dicho año que no acudiese con la dicha renta á persona algu- 
na, todo en forma según que de suso se contiene. — Testigos, 
Pedro y Fernando Ortega y G.° de bábia alguacil.» 



Honras del Rey Don Enrique el cuarto en Ávila, 1474. 

«En Avila Domingo diez y ocho días del mes de Diciembre 
del dicho año de 1474 se ficieron las honras en esta ciudad de 
Avila en esta manera: 

Fueron todos los que habían de ir enjergados á la Iglesia de 
San Juan y asimesmo todos los escribanos del número desta ciu- 
dad los cuales fueron enjergados demás de los once de cada linaje 
á la justicia que era á la sazón Lugarteniente de Corregidor Juan 
Chacón é el alguacil Gonzalo de Babia, é vino por alférez Fran- 
cisco Vázquez fijo de Fernán Blázquez de Duruelo cabalgando 
en un caballo enjergado todo, el cual caballo é un pendón negro 
en que estaban pintadas las armas reales; é luego salieron todos 
los enjergados de San Juan é llegáronse á los lucillos é llevaban 
delante del alguacil cuatro escudos negros cuatro hombres de 



HONRAS POR ENRIQUE IV 43 1 

pié; é encima de los lucillos de San Juan quebró el uno dando 
grandes voces todos d por buen Rey é buen Señor; é de ahí subie- 
ron por la plaza del mercado chico arriba fasta la pescadería el 
alférez delante é muchos judíos é moros faciendo las guardias é 
fueron á la puerta de San Vicente, la cual á la sazón estaba 
tapiada, y ahí cabó la puerta el alguacil el quebró otro escudo 
dando grandes voces á por buen Rey é buen Señor^ é dende vol- 
vieron por cabe la carnicería de los abades é sobieron por el 
postigo del Obispo é por cabo Santo Tomé é por cal de Estrada 
é á mercado grande, é ahí cabo la picota el dicho alguacil quebró 
otro escudo faciendo el dicho llanto, é dende entraron por la 
puerta de San Pedro é por la calle derecha por casa de Alvar 
González é fueron á la puerta de los apóstoles de la Iglesia ma- 
yor, é sobre aquellos mármoles el dicho alguacil quebró otro 
escudo faciendo el dicho llanto; é allí descabalgó el alférez é tomó 
el pendón é faciendo gran llanto todos entraron por la Iglesia 
adelante fasta el xAltar mayor; é de fuera de las rejas del Altar 
fasta el coro estaba fecho un estrado con un bulto ó ataúd todo 
cubierto de negro é muchas fachas de cera al derredor ardiendo, 
lo cual todo tenían fecho los Señores de la Iglesia; é el alférez 
púsose á los pies del estrado facia el coro con el pendón negro, 
é entonce comenzaron su misa de Requien muy solemnemente; 
é todos los judíos é judías ó moros faciendo sus guayas á los 
enjergados á derredor del estrado; é acabada la misa de Requien 
comenzaron á facer muy grandes llantos todos é aracias del pen- 
lón Real é rasgáronlo todo; é de allí salieron todos los enjérga- 
los á la capilla del Obispo don Sancho, é el alférez se vistió una 
ropa rozagante de seda terciopelo pavonada aforrada en paño de 
cestre verde é todos los caballeros que á la sazón estaban en la 
ciudad \ istiéronse las mejores ropas que tenían, y el alférez tomó 
un pendón real de chamelote en que estaban pintadas las armas. 
Iba delante Diego del Aguila de Almoalla é su fijo de Blasco 
Xúñez con sendos escudos dorados con las armas del Rey, é 
salieron é tomaron al estrado el cual estaba muy ricamente ador- 
nado de brocados todo al derredor, y los bancos de ricas alfom- 
bras al derredor del estrado; é el alférez subió con el dicho pen- 



432 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

don encima del dicho estrado y con 61 Juan de Chacón, Lugar- 
teniente de Corregidor é Blasco Núñez Regidor é Xuño Rengifo 
é yo; é comenzó á decir el dicho alférez é todos los que allí está- 
bamos á altas voces <i. Castilla, Castilla por la muy alta é esclare- 
cida Señora, nuestra Señora la ReÍ7ta Doña Isabeh, esto por tres 
veces. E después tornaron á decir otra vez <'.Castilla, Castilla 
por el muy alto é muy poderoso Señor, nuestro Señor el Rey Don 
Fernando su legítimo marido-»; y luego, abajándose del dicho 
estrado, y saliéndose por la Iglesia los señores Canónigos comen- 
zaron Te Deum laiLdamus á altas voces; é salieron con el pendón 
real por la puerta de los apóstoles donde estaban muchos momos 
que los moros desta ciudad tenían fechos é danzas de espadas, é 
allí dos toras de los judíos, é así tocando trompeta é tañendo 
tamboriles é faciendo grandes alegrías cabalgó el alférez en 
su caballo, é fueron por la calle del bachiller Juan de A\-ila y por 
la pescadería ó Mercado Chico é por cal de Caballeros é por la 
puerta de Pedro Dávila é por la de Gonzalo Dávila y así fasta la 
puerta del alcázar, é dende saliéronse todos, cristianos é judíos é 
moros á mercado grande, é el alférez é Juan Chacón é Blasco 
Núñez é Ñuño Rengifo é Sancho del Aguila 3^ Diego del Aguila 
de Almoalla, y el Alguacil é 3^0 subimos á la torre del esquina é 
su fijo de Blasco Núñez, 3" allí púsose el pendón en lo más alto, 
é á par dél los dichos dos escudos; é luego desde encima de la 
torre el dicho Blasco Núñez comenzó á grandes voces á decir 
« Castilla, Castilla por la muy alta é muy esclarecida Señora, nues- 
tra Señora la Reina Doña Isabeh, é todas por semejante \ asi- 
mismo respondía toda la gente que estaba en mercado grande á 
par de la Magdalena, esto por tres \'eces; é después tornamos á 
decir otras tres veces: «Castilla, Castilla por el muy alto é muy 
esclarecido Señor, nuestro Señor el Rey Don Fernando-»', é luego 
el dicho Juan Chacón pidió á mí el dicho escribano que ge lo 
diese así por testimonio signado como justicia, \ el dicho Blasco 
Núñez Regidor, en nombre de la ciudad pidió que ge lo diese así 
todo como había pasado signado; 3^ así nos bajamos \" nos deja- 
mos puestos el pendón 3^ los escudos nue\'e días. Testigos que 
fueron presentes, Ñuño Rengifo \ Sancho del Aguila \ Diego del 



HONRAS POR ENRIQUE IV 433 

.Vguila Almoalla é Lope Macacho alcaide de la dicha torre del 
esquina. E á la saz(3n que esto se fizo no estaban en la ciudad los 
señores Gonzalo Dá\-ila ni Pedro Dávila, ca si aquí estuvieran 
habían de salir enjergados desde su casa con todos sus parientes 
por cal de Andrín é á lucillos de San Juan, é Pedro Dávila con 
sus parientes por cal de Caballeros é á los lucillos é dende facer 
todas las otras ceremonias ya dichas. Este día Juan de Estrada, 
gobernador, preguntó á Francisco V ázquez que era alférez que 
porqué lle\'aba aquel pendón é tomaba aquel oficio de alférez, y 
el dicho Francisco Vázquez respondió que por su tío el dicho 
Gonzalo Dávila Gobernador y como su pariente propincuo; y el 
dicho Juan de Estrada pidió á mí que gelo diese por testimonio. 
Testigos, Pero López Robles, escribano público de Avila é Pedro 
fijo de Francisco Suárez é Blasco Núñez Regidor.» 

«Este dicho día, mes é año susodicho, estando en el coro de 
la Iglesia de San Juan el Concejo, justicia, regidores, etc., etc., y 
estando ahí Juan Chacón, Lugarteniente de Corregidor é Blasco 
Xúñez, que son de los catorce Regidores que han de ver é orde- 
nar facienda del dicho Concejo ayuntados á campana repica- 
da, etc., etc., entregaron las varas de la justicia al dicho Juan Cha- 
cón é Gonzalo de Babia alguacil, como de Reina y señora por 
cuanto fasta entonces las habían tenido como por Princesa; pidié- 
ronlo por testimonio. — Testigos, Ñuño de Tapia é Diego del 
Aguila de Almoalla y Alvaro de Henao, vecinos de Avila.» 

«liste día mandaron dar á Luis de Torrijos que trajo las albri- 
cias de la Reina nuestra señora ocho mil mrs., é á Luis de Baeza, 
repostero que trajo la carta patente para que llevasen la obedien- 
cia de la ciudad cuatro mil mrs., que son doce mil. — Escribano 
Pernán Sánchez de Pareja.-» 



Año 1475 

«La noble ciudad de Avila lunes nueve días del mes de Pinero 
año del nacimiento de nuestro Salvador Tesucristo de 1475 años 
stando en Concejo en el coro de la Iglesia de San Juan el Con- 
TOMo Lxiii. 28 



434 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

cejo Justicia é Regidores, Caballeros y escuderos de la dicha ciu- 
dad y estando ahí Juan Chacón, Lugarteniente de Corregidor y 
Blasco Núñez que es de los catorce Regidores que han de ver é 
ordenar facienda del dicho Concejo ayuntados á campana repi- 
cada, etc., etc., dieron poder á los señores Gonzalo Dávila señor 
de Villatoro y Navamorcuende é Pedro Dávila señor de Villa- 
franca y las Navas amos (ambos) del Consejo de la Reina N. S. y 
á Alvaro de Enao fijo de Diego González de Enao é Francisco 
Sedeño é Juan González de barcones especialmente é todos jun- 
tamente para ir á la corte á dar la obidiencia á la muy alta é muy 
poderosa Señora la Reina Doña Isabel y al muy alto y muy po- 
deroso Señor Rey y señor nuestro, el Rey Don Fernando su legí- 
timo marido y para acerca dello facer todas las cosas al caso con- 
cerniente, etc., etc. — Testigos, Pedro de Villalva y Fernán López 
el mozo y Juan de la Plaza^ vecinos de Avila.» 
Es copia literal. 

Ávila, 19 de Septiembre de 1913. 

Manuel de Foronda y Aguilera, 

Correspondiente. 



VI 

HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA, 

del Excmo. Sr. D. Antonio de los Ríos Rosas, con sus p7-incipales discursos, 
estado de la política eji el día que los pronunció^ influencia de ellos en la vida 
de los Gobiernos y de las Cortes^ así como en la evolución de los partidos, por 
el Excmo. Sr. D. Juan del Nido y Segalerva, ex Consejero de Estado., ex Di- 
putado á Cortes y Caballero Gran Cruz de Isabel la Católica. — Madrid. 
Imp. y Encuad. de Valetín Tordesillas, 1913.— (Publicado de orden y á 
expensas del Congreso de los Diputados.) — 4.° ma^'or, 1.014 páginas. Re- 
trato de Ríos Rosas, en fotograbado, de una litografía de su tiempo, 
firmada por Llanta. 

No puedo menos de confesar que el encargo que el señor Di- 
rector, en uso de sus facultades y con acuerdo de la Academia, 
me ha dado de informar este voluminoso libro, me ha sido por 
todo extremo satisfactorio. Por una parte así lo hace la impor- 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 435 

tancia intrínseca de la obra remitida á nuestro examen; por otra, 
la influencia que en mi ánimo ha de ejercer siempre el nombre 
que le sirve de tema. Nació el gran tribuno y orador Ríos Rosas 
en una de las más hermosas ciudades de Andalucía, donde tam- 
bién se meció mi cuna; aquella ciudad de Ronda, tan pintoresca 
como nutrida de monumentos de toda antigüedad hispánica, que 
tantas veces ha llamado, y llamará en lo sucesivo la atención de 
la Academia, así por la concordancia con la pompeyana Munda 
que en ella encuentran muchas y respetables opiniones, como 
por la proximidad con la otra ciudad romana de Acinipo ^ en 
toda aquella comarca vulgarmente apellidada Ronda la vieja^ 
acerca de la que también aquí han hecho gala de su erudición 
arcaica, académicos tan insignes como el Marqués de Valdeflo- 
res y los hermanos Oliver Hurtado, y última y recientemente 
nuestro aplicado y laborioso compañero el Sr. Blázquez y nues- 
tro Correspondiente, no menos activo en sus estudios, Madrid 
Muñoz. En aquella ciudad una misma pila de bautismo, ya ilus- 
trada desde el primer siglo de la Reconquista con el recuerdo de 
otro rondeño esclarecido de la edad de oro de nuestra literatura, 
el maestro Vicente Espinel, Ríos Rosas y el académico que in- 
forma recibieron al nacer el agua regeneradora que abrió á la 
humanidad todas las luces de nuestra civilización. Y últimamen- 
te, prosiguiendo en él y conmigo relaciones familiares por largo 
tiempo sostenidas, cúpome en los comienzos de mi carrera lite- 
raria el honor de ser el depositario de sus más íntimas confian- 
zas, no sólo en el despacho de su correspondencia epistolar, en 
que con frecuencia se trataban lo mismo altos intereses políticos 
del Estado que meros accidentes de la vida social é intelectual, 
sino en otras muchas interesantes comisiones de su vida privada 
y pública. Estos recuerdos, que me complazco en traer á la Aca- 
demia con esta ocasión, naturalmente nutren en mí hacia la figu- 
ra moral y política de Ríos Rosas una suma de sentimientos in- 
genuos, que constantemente se hallan ávidos en exteriorizar el 
culto perpetuo que profeso á la memoria de aquel por quien 
por todo esto palpita viva y ardiente en mí la más sentida é in- 
deleble gratitud. No puede, por lo tanto, dejar de serme muy 



436 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

agradable la comisión con que la Academia me ha honrado para 
el examen de este libro. 

El génesis de él equivale á una verdadera ofrenda patria, ren- 
dida á la raíz de su muerte á la memoria de Ríos Rosas, para que 
no se extinga jamás el saludable ejemplo que dio á las generacio- 
nes entre las que desenvolvió el curso de su vida y la acción no- 
ble de sus grandes facultades, así del sumo patriotismo que fué 
el móvil impetuoso de sus funciones en la vida pública, como de 
la integridad y el decoro con que enalteció de tal modo ante la 
conciencia general estas virtudes, que concluyeron por darle un 
realce personal característico. Las postreras convulsiones caóti- 
cas de nuestra última accidentada revolución de 1868, habiendo 
cegado, al parecer, todos los cauces de la Monarquía, navegaban 
sin rumbo ni norte á lo desconocido en medio de un impotente 
aparato republicano, que era en todos sus desastrosos efectos el 
último renglón de la anarquía. Seguro de las rectas intenciones 
de dos de los hombres más eminentes de situación tan siniestra, 
los Sres. D. Emilio Castelar y D. Nicolás María Salmerón, el peso 
de la influencia de Ríos Rosas, monárquico de convicciones in\'a- 
riables, así en el consejo privado de la amistad particular, como 
en la acción pública del Parlamento, había logrado, no sólo des- 
asirlos y divorciarlos de los elementos más fanáticos que en el 
seno del gobierno y en el desgobierno de la plaza pública y en 
todas las poblaciones declaradas casi autónomas de España, ó con 
estoica indiferencia dejaban hacer, ó con febril inquietud no ce- 
saban de atizar el devorador incendio que por todas partes aso- 
laba las entrañas de la patria. Pero aunque constituidos, el uno 
en la Presidencia de lo que se llamaba, por llamarlo algo, Poder 
ejecutivo de la República, y el otro en la del no menos alborota- 
do y disolvente Parlamento, y aunque alcanzada con la ayuda de 
la opinión sana, aunque medrosa y pasiva de la opinión, cierta 
tregua en el torrente de las comunes des\'enturas, la sugestión 
impenitente de los contrariados por su reciente caída, y la inmen- 
sa temeridad de los que siempre estaban dispuestos á prestar su 
contingente abigarrado al desorden, ya meditaba nue\'os ataques 
á aquella sombra de autoridad gubernati\-a, que en Castelar y 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 437 

Salmerón se representaba, cuando melancólico y entristecido por 
tantos infortunios generales y por tan enervante ausencia de es- 
peranzas, como herido del rayo y en la angustia solitaria de su 
corazón y de su casa, cayó en la madrugada del 3 de Noviem- 
bre de 1873 en brazos de la muerte aquel gran patriota, Ríos 
Rosas, únicamente asistido por una sirviente anciana, aún más 
impotente en aquel momento para ningún ministerio salvador 
doméstico, por el miedo y terror de que estaba dominada. Cuan- 
do aquella mañana la llegada de personas amigas y de familia, 
interesadas en la salud del que el día anterior dejaron algo en- 
fermo, hizo conocer el lúgubre suceso, é inmediatamente fué lle- 
vada la noticia á los centros oficiales y á los laboratorios de la 
opinión, Castelar, el Presidente del Poder ejecutivo, y Salmerón, 
el Presidente de las Cortes, que se hallaban cerradas, apelando á 
la Comisión interior, que también presidía, redactaron, el primero 
por sí mismo, dos importantes resoluciones, que al día siguiente 
aparecieron escalonadas en la primera página de la Gaceta de 
Madrid: la del Sr. Castelar decretando el entierro y funerales 
que habían de verificarse á expensas del Estado, y las honras 
acordadas por el segundo con la Mesa y Comisión de Gobier- 
no interior de las Cortes Constituyentes, que fueron las mis- 
mas que si hubiese fallecido en la posesión de la Presidencia de 
■le aquella Cámara, que con tanta autoridad había Ríos Rosas 
ocupado en otros tiempos. Después, cuando las Cortes se abrie- 
ron para celebrar la única y memorable sesión del 2 de Enero 
de 1874, puso término violento á aquella situación insoste- 
nible, aún hubo lugar, al darse cuenta por el Sr. Salmerón de 
pérdida tan sensible, para acordar que á expensas de las mis- 
mas se reuniesen y publicaran los Discursos y las obras lite- 
rarias de Ríos Rosas, ilustradas con el bosquejo de su vida. 
Más de treinta años transcurrieron sin que este acuerdo se 
llegara á cumplir; al cabo, durante el último período en que fué 
Presidente del Congreso de los Diputados el Sr. Moret, lo sacó 
del seno del olvido en que se hallaba y encargó al ex consejero 
de Estado y ex diputadc; á Cortes, antiguo y batallador perio- 
dista, y muy imbuido de I00 sucesos políticos de su tiempo, 



43^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Sr. Nido 3^ Segalerva, el redactar el libro objeto de este Informe. 

Basta examinar su contextura y división por partes y capí- 
tulos, para penetrar en la acertada concepción original con que 
el Sr. Nido y Segalerva ha acudido á realizar la comisión reci- 
bida. La Historia política y parlamentaria del Sr. Ríos Rosas, 
no es una obra puramente biográfica, ni puramente histórica, 
ni se limita á una mera compilación de la labor literaria y parla- 
mentaria del esclarecido repúblico, sin más método que el ajus- 
te al orden cronológico con que fué producida. Respecto á la 
parte biográfica y crítica del hombre público, del orador y del 
actor histórico de los sucesos contemporáneos en que intervino, 
el autor del libro ha preferido á formar una síntesis propia de su 
criterio personal, recoger las versiones de los escritores más 
ilustres que han dado á la publicidad trabajos bien meditados é 
imparciales acerca de personalidad tan conspicua de nuestra tan 
varia y accidentada organización política. Respecto á la compi- 
lación de sus Discursos y obras literarias, tampoco ha entrado á 
granel á la recolección de su vasta y varia producción, sobre todo 
la parlamentaria, sino que ha hecho una selección de discursos 
ajustados á la sucesión de los acontecimientos políticos en que 
su influencia ejerció más directa eficacia, y el complemento de 
todo esto lo constituyen sus discursos académicos y algunos re- 
lumbrones poéticos de su ju\'entud. El autor del libro sólo se ha 
guardado para sí el nexo de unos discursos con otros y la ex- 
plicación histórica y política de la oportunidad con que se pro- 
nunciaron y de los efectos que produjeron, y claro es que esta 
labor, desarrollada durante un período de más de cuarenta años 
en que á la Alonarquía reformada agitaron sin tregua ni descanso 
las más profundas convulsiones, ofrece un interés casi documen- 
tarlo, pues no se liquida el trabajo del Sr. Nido en un juicio ín- 
timo, más ó menos apasionado, de esta figura histórica y de los 
hechos de que sus actos participan, empujan ó resueh'en, sino 
que renueva con el testimonio indiscutible del propio actor las 
impresiones de tan varios acontecimientos como si estuvieran 
siempre vivos. 

Ya en el discurso que le sirve de prólogo, insinúa la división 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 439 

de toda la representación histórica de Ríos Rosas en tres gran- 
des períodos, con los sucesos culminantes que durante cada uno 
de ellos se realizaron: el primero, comprende su vida y su 
acción de 1833 á 1840; el segundo, de 1840 á 1869, y el terce- 
ro, de 1869 hasta su muerte en 1873; y aunque es fácil com- 
prender en los siete años que el primero de estos períodos abra- 
zan las primeras manifestaciones que ya establecen las líneas de 
su carácter en el ambiente juvenil de su existencia, solamente en 
los dos segundos, creciendo siempre en importancia, autoridad y 
medios, se bosqueja con formas de gigante la personalidad ente- 
ra. Esta división inicial se diversifica más en los capítulos de la 
obra: en el primero, por ejemplo, ya se le hace conocer en las es- 
feras de su acción, como diputado de la Nación que por vez 
primera aparece en el Parlamento y como hombre de ley y de 
Gobierno que en momentos difíciles y peligrosos acepta el Go- 
bierno civil de Málaga, para hacer entrar en orden una población 
anárquica, entregada en brazos hasta de asesinos de sus autorida- 
des superiores, cuya situación domina con los rasgos de una ener- 
gía que desde aquel momento había de constituir para toda su 
vida el sello supremo de su figura histórica. No impide este acci- 
dente puramente local, el desarrollo de los sucesos generales que 
vertiginosamente caminaron hacia los que dieron por resultado 
la retirada de la Reina Gobernadóra de Barcelona y Valencia, la 
usurpación de la Regencia abandonada por la coacción y la fuer- 
za por el General Espartero, y el período de lucha política de 
1840 á 1843. Tomó entonces parte Ríos Rosas en aquel combate 
continuo por medio de la prensa, hallándose excluido del Parla- 
mento, fundando con la protección del Duque de Riánsares el 
periódico titulado El Sol, y sosteniendo la hermosa correspon- 
dencia con el Marqués de Valdegamas, proscrito en París, y que 
después de la muerte de Ríos Rosas dió á conocer uno de sus 
deudos más allegados, el Sr. D. Hermenegildo Giner de los Ríos. 
Puede decirse que en aquella fecha surgió la división que desde 
el principio del triunfo del partido moderado del progresista 
en 1843 trabajó cada vez más animosamente á aquella gran agru- 
pación política. VA Duque de Riánsares prestó sus poderosos 



440 



BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



elementos á la vez á los dos periódicos nacidos de la situación 
de 1839, para conabatirla á sangre y fuego en defensa de los de- 
rechos de la Reina Gobernadora María Cristina: El Sol, de Ríos 
Rosas, y El Heraldo, de Sartorius. Sartorius, blando y dúctil de 
carácter, poseía el secreto del proselitismo, que nunca pudo 
aprovechar Ríos Rosas en su favor por la dureza é intransigencia 
del suyo. Mas si en el terreno de la publicidad El Heraldo venció 
á El Sol, en el palenque de los hechos la política de El Sol se 
sobrepuso siempre á las tendencias algo retrógradas de El He- 
raldo. Este periódico batallaba por la plena restauración de la 
Reina Cristina á su antiguo poder; pero del triunfo de 1843 no 
salió esta solución, sino la declaración de la mayoría de edad de 
la Reina Doña Isabel, como más adelante, en otra restauración, 
la tendencia siempre viva de El Heraldo, no pudo alcanzar la 
reintegración de la Reina Doña Isabel al trono, aunque Sartorius 
ya no vivía, y triunfó con Cánovas, aunque Ríos Rosas ya había 
muerto, la tendencia siempre viva de El Sol. 

El libro del Sr. Nido no entra en estos análisis al reseñar en 
sus capítulos IV á vii la intervención de Ríos Rosas en la política, 
en el desarrollo de toda la política del decenio que abarca de 
1844 á 1854, con la cuestión de las Bodas Reales, la explosión 
general revolucionaria de 1848, la división ya abierta del parti- 
do moderado desde 1851, la formación del centro de los puri- 
tanos y, en fin, la verdadera palanca de la revolución de 1854. 
Los accidentes de la vida parlamentaria de Ríos Rosas desde 
que apareció en las Cortes de 1844, llenan todo su estudio en el 
capítulo iii; el iv se contrae á los de la Reforma Constitucional 
de 1845; el V á las intrigas de dentro y de fuera sobre los matri- 
monios regios y el triunfo con Narváez del partido francés, que 
ayudado desde París por los ministros de Luis Felipe, hicieron 
prevalecer las soluciones impuestas por las Tullerías, y que fue- 
ron para los Orleans de Francia su propia sentencia de muerte, 
hasta el Ministerio largo y legendario del General Narváez, que 
en medio de los éxitos de 1848, no pudo dominar dentro de la 
propia disciplina de su partido las disensiones y rivalidades que 
en éste se despertaron en alas de la ambición desmedida perso- 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 44 1 

nal de cada una de sus eminencias, incompatibles entre sí y asi- 
das al trono para hacerle, más que partícipe, único responsable 
de los extra\ íos de todos. De 1850 á 1854, que es el tema del 
capítulo VII, dando á Ríos Rosas, si no el timón de los sucesos, 
al menos aquella intervención que tanto influyó en la opinión 
pública y que en cada acto y en cada discurso centuplicaba el 
concepto de su valer, se realizó el verdadero caos y el verdade- 
ro suicidio del partido moderado: y la oposición de los de su pro- 
pia procedencia al Ministerio Bravo Murillo; la inconsistencia de 
los Gabinetes del Conde de Alcoy y del General Lersundi y la 
conspiración universal contra el del Conde de San Luis, si pro- 
dujeron situaciones en que á hombres de la suma de talentos y 
de las prendas de integridad y de carácter de Ríos Rosas sirvie- 
ron de encumbrados é inconmovibles pedestales de su reconocida 
superioridad, crearon para los destinos generales de la patria 
remoras y dificultades que tan costosas han sido y tan costosas 
son y aun por desgracia seguirán siendo, no se sabe hasta cuándo, 
á la autoridad, al progreso y á la fortuna de la nación. 

Siete capítulos más contiene el libro del Sr. Nido, y con sólo 
citar las fechas de los períodos que abrazan, eximen de la nece- 
sidad de detallarlos; el capítulo ix trata de la intervención de 
Ríos Rosas en el período revolucionario y en la reacción que 
medió de 18 54 á 1857, cuyo período se cuenta su propio 
Ministerio con su decreto de disolución de la perturbadora Mili- 
cia Nacional y su Acta adicional á la Constitución reintegrada 
de 1845; el capítulo xi abraza todo el período de la Unión Li- 
beral, y el siguiente todos los augurios de la Revolución, desde 
1863 á 1868; y aunque el Sr. Nido se contrae siempre al papel 
exclusivo de Ríos Rosas, en medio del curso de sucesos tan va- 
rios y tan complejos, sin entrar en el fondo de los errores comu- 
nes que á todos por igual conducían de catástrofe en catástrofe, 
sin alcanzar jamás á resolver nada definitivo, no se ha de dejar 
de indicar aquí que en el fondo de tantos abortos desastrosos el 
fundamento del mal no se hallaba solamente en la contradicción 
permanente entre las ideas de los partidos, su respectiva conduc- 
ta, las miras personales de los personajes que sobresalían en su 



442 BOLETÍN' DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

seno y la rivalidad insoluble de tantos intereses en lucha. Lo que 
á todos los hombres y á todos los partidos, sin excluir á ninguno, 
faltó siempre en tan largo período de tiempo, casi un siglo, era 
la ausencia absoluta del sentido nacional de todas las cosas. To- 
dos se habían educado en la escuela de ideas exóticas; todos 
habían profesado un mismo doctrinarismo francés, el doctrina- 
rismo especulativo de los Benjamín Constant, de los Víctor Cou- 
sin, de los Royers Collard, y así como este doctrinarismo pues- 
to en práctica en Francia misma ni con los Guizot, ni con los 
Thiers, logró constituir una Monarquía constitucional sólida v 
añrmar la dinastía de aquel Luis Felipe de Orleans, á quien ape- 
llidaron el rey ciudadano, de la misma manera ese doctrinarismo 
extranjero ensayado en España, ni logró afianzar sobre sus bases 
una Constitución definitiva, ni poner la familia augusta del trono 
fuera de los peligros de la proscripción repetida á que fueron 
condenadas en 1839 la Reina Gobernadora y en l8ó8 la Reina 
de derecho. Ríos Rosas se murió sin haber comprendido jamás, 
en medio de las grandezas de su espíritu, que él también se 
había equivocado. 

Todo lo que en el libro del Sr. Xido se reñere á la última Re- 
volución de iSóS hasta 1873, comprende, sin que ni aun su propio 
autor lo adivinara, la pagina más brillante de su historia de hom- 
bre público; porque si en todas las anteriores revoluciones en 
que actuó estaba, antes que nada, el hombre de ideas ficticias, 
abrazadas más que con fe, con fanatismo, y rigió toda su acción 
fijándose en ellas, como norte seguro de un gran renacimiento 
patrio, cuando después de la repetición de tantos desastres de 
que había sido actor y testigo, llegaron aquellas horas supremas 
que marcaron la desorientación fundamental de la Revolución 
de 1868, desde sus principios, y se encontró en presencia de 
aquellas tragedias que se simbolizan en el asesinato del general 
Prim, en la fuga del Rey D. Amadeo, tirando al arroyo una corona 
á que había \ enido seducido por el engaño, proclamada una Repú- 
blica, cuyo primer magistrado se apresuró a escapar de su coyun- 
da, y cu3'as figuras más importantes se declararon impotentes para 
dominar y meter en cauce la anarquía desastrosa y procaz que 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 445 

los envoh'ió á todos, sintió como nunca hervir en su corazón la 
llama más pura del patriotismo, y, agotadas toda la energía de 
su alma y todas las inspiraciones de su entendimiento en unir las 
voluntades de los grupos que por la superioridad de sus faculta- 
des parecía poder sacar á la patria del atolladero disolvente en 
que se la había metido, con el temor de que también estos 
esfuerzos se esterilizaran, cayó en la más profunda melancolía, 
enfermó de alma y de cuerpo, y no pudo salvar la vida de 
prueba para su fe y su amor á la patria tan terrible. Las cortas 
páginas que el Sr. Nido dedica en su libro á este momento fune- 
ral y tétrico enseñan más que todos los grandilocuentes discursos 
que las preceden y son el monumento de granito de su elocuen- 
cia incomparable. 

Como antes se ha dicho, el autor de este libro ha comprendi- 
do en el capítulo xvi de su obra los discursos de Ríos Rosas en 
las Academias Española y de Jurisprudencia; en el capítulo xvii, 
el Prólogo á las Obras de Pastor Díaz, y el xviii las Poesías, en 
su mayor parte de su juventud. Otros estudios, como el de La 
vmjer de las islas Canarias pudo añadir, y á haber retroce- 
dido á los primeros ensayos literarios de su vida, como ya lo 
practicó el Sr. D. Fermín de la Puente y Apezechea en las 
Notas con que ilustró el discurso de contestación al de ingreso 
de Ríos Rosas en la Real Academia Española el 12 de Febrero 
de 1871, hubiera podido añadir noticias peregrinas que tal vez 
se hace necesario fijar en alguna parte, porque no hay biografía 
alguna de Ríos Rosas que pueda considerarse completa. Como 
al principio noté, el Sr. Ríos Rosas nació en Ronda; nadie ha 
cuidado de fijar la fecha del 16 de Mayo de 1808, como la de 
su nacimiento. Digo mal; esta fecha solamente se ha fijado el año 
de 1878 en una lápida ornamental conmemorativa que el exce- 
lentísimo Ayuntamiento de la ciudad natal solemnemente hizo 
colocar en la casa del barrio del Mercadillo, calle de Guillén, nú- 
mero 16, en que en la madrugada del día referido vió por vez 
primera la luz de la vida. Son aún más interesantes algunas otras 
noticias familiares que se ignoran. Su padre, D. Francisco del 
Río y Zambrana, Caballero trece y Regidor perpetuo de Ronda, 



444 BOLETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

ejercía la abogacía con gran reputación, y el año de 1/95, ha- 
biendo sido nombrado Administrador de los bienes que en aque- 
lla ciudad y varios pueblos próximos formaban parte de los 
estados del Marqués de Santiago y de la Cimada, otorgando 
fianza por escritura de / de Febrero de dicho año ante el escri- 
bano Real José Morales y Arce, protocolizada en los Registros 
de la escribanía numeraria de D. Pedro de Surga, dio tan celosas 
cuentas de aquella administración, que á su muerte, ocurrida el 
año de l8lO, se le confirió á su viuda, la señora doña Francisca 
López y Rosas. Estos datos nos imponen de que al quedar huér- 
fano de padre, Ríos Rosas apenas contaba dos años de edad. Bajo 
la tutela de su señora madre, recibió la dirección de sus prime- 
ros estudios, los cuales practicó en Ronda también con el profe- 
sor de Gramática, cuyas aulas la Municipalidad sostenía desde la 
Reconquista, y que en los primeros años del siglo pasado regen- 
taba con gran crédito el maestro D. Sebastián Sánchez, de quien 
se conservan muchas poesías originales escritas en latín, y en 
esta lengua clásica sacó tanto provecho de Ríos Rosas, que antes 
de salir para la Universidad de Granada, ya le eran familiares no 
sólo Horacio y Virgilio entre los poetas, y Cicerón y Tácito 
entre los prosistas é historiadores, sino que había traducido y 
aun versificado en castellano algo de aquellos poetas y de Ovi- 
dio y aun de Plauto y de Terencio. En Granada, por su aplica- 
ción, se ganó una beca en el Colegio de San Bartolomé y vSan- 
tiago, tomando después sus grados académicos en su Univer- 
sidad. 

En los períodos de vacaciones en que se restituía á Ronda for- 
maba parte de una Tertulia literaria^ que componían D. Manuel 
Martínez Bueso, médico oriundo de Linares, y que desempeñó 
en varias ocasiones la Secretaría del Municipio rondeño; D. Mi- 
guel Hue y Camacho, administrador de los bienes patrimoniales 
del marqués de la Cueva del Becerro, y D. Francisco de los 
Ríos Rosas, hermano mayor de D. Antonio, y que de su padre 
había heredado el cargo de regidor perpetuo. Aquella Tertulia 
literaria no se limitó al deleite privado de sus mutuas comunica- 
ciones en prosa y versos, sino que dió á la publicidad interesan- 



HISTORIA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA 445 

tísimos trabajos. El artículo Ronda, inserto en el Diccionario 
Geográfico Universal^ dado á luz por aquel tiempo en Barcelona, 
fué obra preciosa suya. En Febrero de 1833 se imprimió lujosa- 
mente en Madrid, en la imprenta de J. Jordán, y dedicado por la 
Tertulia literaria de Ronda á S. la Reina Doña Cristina de 
Borbón, un cuaderno de 41 páginas en 4.°*, titulado La MtLsa del 
Guadalevin, que era una colección de composiciones poéticas 
«en celebridad del feliz restablecimiento de la salud del Rey 
nuestro Sr. y de los benéficos decretos de su Augusta Esposa», 
cuyos autores eran los referidos Martínez Bueso, Hue y Cama- 
cho y los dos hermanos Ríos Rosas. En el mes de Septiembre 
del mismo año se imprimió en Ronda, en la imprenta de Juan 
Angel Moreti, otro cuaderno en 4.° de 53 páginas, titulado: Expo- 
sición de las fiestas con que ha solemnizado la Jnra de la Serení- 
sima Señora Doña María Isabel Luisa de Borbón^ Princesa here- 
dera de estos Reinos, la muy noble y muy leal ciudad de Ronda^ 
de cuya orden se publica. En la primera de las Notas que al final 
lleva este opúsculo, se dice que se redactó por los individuos de 
la Tertulia literaria, de los cuales son también los sonetos, him- 
nos y demás composiciones poéticas que contiene. 

Estas expansiones de sus aficiones literarias tuvieron, cuando 
vino Ríos Rosas á Madrid, la natural repercusión entre la juven- 
tud de que formaba parte y en los centros de cultura que la cor- 
te de la Reina Gobernadora multiplicaba por todas partes. Socio 
del Liceo Artístico y Literario, las composiciones poéticas de 
Ríos Rosas fueron leídas muchas veces en sus sesiones públicas 
por el mismo Espronceda, y algunas se insertaron con las inicia- 
les A. R. en el periódico órgano de aquel Centro, y hasta su 
muerte fué desde entonces concurrente á las salas de lectura del 
Ateneo. Sus tertulias particulares eran la del conde de Ofalia, la 
de la duquesa de Rivas, los salones de la condesa del Montijo y 
el comedor de la condesa del Campo de Alange. Hay un dato de 
los primeros años de la aparición de Ríos Rosas en Madrid que 
no debe ser olvidado en sus recuerdos biográficos, porque pun- 
tualizan tanto más su carácter, cuanto que pertenecen á un orden 
de cosas enteramente privado. Se ha dicho que la señora doña 



446 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Francisca López y Rosas, su madre, había continuado la adminis- 
tración en Ronda de la casa del marqués de Santiago y la Cimada. 
Apenas Ríos Rosas llegó á Madrid el año 1837, elegido diputado 
por la provincia de Málaga en unión con el marqués de Casa Irujo, 
Borrego, Ros de Glano, Peña Aguayo, Estébanez Calderón, Gal- 
wey, Larios, el general Blake y otros, pidió á la casa del enton- 
ces marqués de Monreal y Santiago la liquidación final de aquella 
administración, lo que realizó mediante poderes que le otorgaron 
su señora madre, su hermano D. Francisco, residente á la sazón 
en Marchena, y su hermana doña Bernarda, madre de los ilus- 
trados catedráticos de Madrid y Barcelona D. Francisco y don 
Hermenegildo Giner de los Ríos. Esta liquidación duró hasta el 
25 de Junio de 1839. La casa devolvió, por finiquito de cuentas 
de 1831 á 1837, la importante cantidad de 3.134 pesetas, cuyos 
documentos poseo. Acerca de su fe religiosa hay también que 
apuntar otros dos datos de suma valía. Desde que dejó á Ronda 
para venir á la vida política de Madrid en el año 1837 hasta su 
muerte, constantemente ardieron á sus expensas de día y de no- 
che dos lámparas de plata en el altar de la Virgen de los Dolo- 
res, que se halla en la iglesia de Santa María la Alayor, á la ca- 
beza de la nave del lado del Evangelio y junto al altar suntuoso 
de la Asunción, patrona del Cabildo eclesiástico de dicha iglesia. 
Aquella imagen es una preciosa escultura que pudiera adjudi- 
carse á cualquiera de nuestros más renombrados escultores de 
figuras polícromas de iglesia. Mientras Ríos Rosas vivió perma- 
neció inviolable; después de su muerte algún piadoso ignorante 
ha ultrajado á la Virgen y al arte pintando de negro su túnica 
sonrosada y su manto azul de cielo. El otro rasgo de su espíritu 
religioso se remonta al tiempo de su Embajada en Roma. Ríos 
Rosas no llegó á conocer al famoso apóstol de Andalucía fray 
Diego José de Cádiz, pero todavía en su niñez estaban frescos los 
pasos de su misión cristiana sobre la tierra, y él recogió, como 
hemos recogido de nuestras madres, los que en Ronda hemos 
nacido mucho tiempo después, las tradiciones insignes de aquel 
varón mara\ illoso. Cuando Ríos Rosas llegó á Roma, ya había 
empezado á incoarse el proceso de la beatificación. Seguro de 



HISTORÍA POLÍTICA Y PARLAMENTARIA /147 

que SU imagen y su nombre ascenderían á los altares, encargó al 
ilustre escultor D. José Vilches hacer de él un espléndido busto 
en mármol de Carrara y lo regaló á Ronda. 

El Sr. Xido no ha hecho la enumeración de los distritos que 
desde 1837 Ríos Rosas representó en el Parlamento: de 1837 á 
1839, tuvo la representación de la provincia de Málaga; en 1840 
la de Córdoba; de 1844 á 1845, la de Almería; de 1846 á 50, el 
distrito de Ronda; de 185 1 á 52, el de Gaucín; en 1853, el de 
Ronda otra vez; de 1854 á 61, la provincia de Cádiz; en 1857, el 
de Gaucín y Ronda, optando por el último; el de Gaucín y Ron- 
da otra vez de 1859 á 1863; de 1863 á 64, el de la Alameda 
(Cádiz) y el de Ronda; de 18Ó5 á 66, los de Alcira (Valencia) y 
Ronda; de 1867 á 71, los de Játiva (Valencia) y Ronda; de 1871 
á 72, los de Gaucín, Grazalema y Ronda, y de 1873 hasta su 
muerte, el de Corcubión (Coruña). 

j\Iuy interesantes son todos los discursos elegidos para su li- 
bro y comentarios por el Sr. Nido y Segalerva; hay uno que en 
su obra se echa de menos. Cuando para una de sus obras perso- 
nalmente le consultó D. Juan Rico y Amat sobre el que Ríos 
Rosas deseaba que se reprodujese, Ríos Rosas le indicó el de la 
Inviolabilidad parlamentaria. Esto, sin embargo, no es una omi- 
sión en la Historia política del Sr. Nido; ¡ojalá hubiesen salido en 
otras monografías modelados los personajes objeto de ellas como 
el Sr. Nido ha modelado la figura política y parlamentaria del 
Sr. Ríos Rosasl Este libro, en mi entender, vale tanto como una 
estatua. 

Tal es mi opinión, que someto á la superior de la Academia. 
30 Septiembre 1913. 



Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 



448 



BOLETÍN DE l.A REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 



VII 

Á PROPÓSITO DE LA MUERTE DE ESCOVEDO 
¿ENVENENÓ ANTONIO PÉREZ, EL SECRETARIO DE FELIPE II, 
AL CLÉRIGO D. PEDRO DE LA HERA? 

EsÜLdio histórico basado en el proceso mamiscriío qite se conserva en la Uni- 
versidad de Deusto (Bilbao), por el P. Enrique Herrera y Oria, S. J. — Ma- 
drid. Razójiy Fe. 1913. Un opúsculo en 4.° menor de 46 páginas. 

Después de la última obra de nuestro laborioso Correspon- 
diente el Sr. D. Carlos Bratli, Filip den Anden af Spanien hans 
liv og personlighed (Copenhague, 1909), que la Academia conoce 
y ha premiado con el título de honor que á su autor ya conde- 
cora, los estudios vindicatorios del gran rey español, el rey es- 
pañol por excelencia, desde la venturosa unión de las dos coro- 
nas de Castilla y de Aragón, se hacen cada día más sugestivos, 
así en el conjunto de su vida, época y reinado, como en la mul- 
titud de episodios de él, que han producido tantas interesantes 
monografías y tantas controversias. Nosotros, desde los princi- 
pios de la segunda mitad del siglo antecedente, ofrecemos a la 
bibliografía histórica moderna una multitud de trabajos parciales, 
inspirados en el más excelente sentido crítico y en la más pura 
erudición de primera mano, que esmaltan los nombres ilustres 
del primer Marqués de Pidal y de Cánovas del Castillo, uno y 
otro Directores que fueron de esta Real Academia, de ]\Iuro, 
Fernández Montaña, Valentín Gómez y Menéndez y Pelayo; nos- 
otros hemos completado la edición espléndida de la Historia de 
este rey, que su autor Luis Cabrera de Córdoba no llegó á ver im- 
presa más que en su primera parte, hasta que el último Conde de 
Toreno encargó á nuestro Rodríguez Villa ir á París á traer, para 
darla á la imprenta, la copia completa del original, que, por nues- 
tra desdicha, había ido á refluir á aquella Biblioteca Nacional de 
Francia, que tantos documentos insignes de nuestra Historia y 



Á PROPÓSITO DE LA MUERTE DE ESCOVEDO 449 

de nuestra Literatura ha logrado acaparar por la sórdida avaricia 
de unos, el vituperable descuido de otros y la falta de acendrado 
patriotismo de todos; nosotros hemos abierto á las investigacio- 
nes del belga Gachard y de otros esclarecidos extranjeros nues- 
tros Archi\'OS históricos nacionales, aún repletos de documenta- 
ción, á pesar de los desastres experimentados en todos ellos sin 
excepción durante todo el último siglo; pero, á pesar de todos 
-estos nobles esfuerzos enfrente de la incesante bibliografía de 
todas las lenguas de Europa, principalmente de los países en que 
se combate el catolicismo por todos sus disidentes, ya que se 
extreman las opiniones hostiles aún á la memoria del gran rey, 
tenemos que confesar que, hasta la reciente aparición del libro 
■danés del Sr. Bratli, Felipe II no había sido juzgado en toda la 
integridad de su vida y carácter de la manera tan imparcial, tan 
razonable y tan justa como en esa obra benemérita que para la 
lucidez de la Historia resplandece. 

Nada en materia histórica es nunca definitivo, y aun la labor 
que de este carácter pueda estar adornada no obstruye la nueva 
investigación, ya parcial, ya total, de los sucesos de ningún tiem- 
po, pues la insuperable obscuridad del archivo encubre piezas 
peregrinas, cuya publicación siempre es preciosa, aunque se re- 
duzcan al papel confirmatorio de lo que ya se halle dilucidado 
con claridad y juzgado con rectitud. El folleto del P. Enrique 
Herrera y Oria, de la Compañía de Jesús, A propósito de la muer- 
te de Escovedo^ documentado con uno de los procesos contra 
Antonio Pérez, el infidente secretario de Felipe II, de que hay 
una copia en la Universidad de Deusto, es de los de este género 
confirmatorio de hechos verídicos ya definitivamente definidos 
por tales, pero que, sin embargo, ofrecen un testimonio más, que 
en lo sucesivo serán irrecusables. Ea idea de que el aciago An- 
tonio Pérez, para encubrir sus faltas y delitos cuando fueron des- 
cubiertos y se le sometió al proceso, abortado por su fuga, pero 
que á tantos siniestros resultados dió lugar, usaba todo género 
de medios, hasta los más criminales, sin el menor escrúpulo de 
su conciencia, embargada por el cinismo de sus instintos per- 
versos, es ya de común dominio y está admitida hasta por los 
TOMO Lxiii, 29 



450 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

escritores enemigos de P^spaña y de su rey F'elipe II, que han 
depurado bastante la fisonomía histórica de aquel funcionario in- 
fiel y rebelde, para convertir en menosprecio de su carácter los 
mismos instrumentos que él prestó para atizar en París y en 
Londres el calor de las rivalidades tradicionales de aquellos paí- 
ses contra España. El mismo P. Herrera y Oria apela con fre- 
cuencia en el desarrollo de su estudio al testimonio de Mig-net, 
que se redujo á estudiar á aquel monarca y á aquel ministro á 
tra\'és de los procesos que al último se le formaron. En ellos apa- 
rece Antonio Pérez sirviéndose del veneno para entregar al si- 
lencio impenetrable del sepulcro á todos los que, por la misma 
proximidad á su persona, eran testimonios vivos de sus culpas y 
tenían en su lengua la denunciación de sus crueldades. Pero el 
P. Herrera y Oria, al ver un documento confirmatorio del empleo 
de estos medios y de una autenticidad indiscutible en la copia 
conservada en Deusto respecto al que, con motivo de la muerte 
sospechosa del clérigo y famoso astrólogo D. Pedro de la Hera. 
se formó á instancia de un hermano de éste, el licenciado Barto- 
lomé de la Hera, lo recoge con atención, lo extracta con fideli- 
dad y dalo á conocer en este trabajo sobrio, preciso, concluyen- 
te, que constituye una de las más valiosas demostraciones palma- 
rias del hecho histórico que contribuye á esclarecer. 

El clérigo D. Pedro de la Hera, aficionado á los estudios de la 
Astrología para los fines en que en su tiempo se empleaban los 
conocimientos en esta parte de la ciencia de los astros, recibía 
frecuentemente en su aposento á Antonio Pérez, cuyo espíritu 
supersticioso, como el de la generalidad de su generación, se ha- 
cía tanto más dado á indagar sus vaticinios, cuanto mayores eran 
las irregularidades de su condición moral, las extralimitaciones 
de ésta que cometía y el temor de las secretas vindicaciones de la 
Providencia. Antonio Pérez, dice el P. Herre^'a, le consultaba los 
sucesos futuros y accidentes de su fortuna, y claro es que con 
este motivo el sabio clérigo tenía que ser un depósito y un archivo 
vivo de las confidencias más íntimas de aquel alma tan poco es- 
crupulosa en sus acciones. Hallándose la Hera enfermo, y deseoso 
Antonio Pérez de deshacerse de él, le preparó un tósigo que tenía 



Á PROPÓSITO DE LA MUERTE DE ESCOVEDO 45 1 

va harto ensayado en otros á quienes hizo sus víctimas por aná- 
logos motivos, y que él las propinaba como una medicina á que 
daba el nombre de quinta esencia. Desde que ocurrió la muer- 
te de D. Pedro de la Hera, levantóse un runrún contra Anto- 
nio Pérez, que re\'ivió y tomó cuerpo cuando, procesado y 
acusado de haber sido el propulsor de la muerte de Juan de 
Escovedo, el secretario de D. Juan de Austria, se acumularon 
en él nuevos cargos sobre otras muertes alevosas, incluyendo 
hasta las de Insausti y Bosque, los brazos ejecutivos por su man- 
dato de aquel inicuo asesinato; la de Rodrigo Morgado, su ca- 
ballerizo y portador de sus recados á la Princesa de Eboli, y 
otras persona que le habían prestado servicios de esta clase de 
confianzas. 

Incoada la causa por el alcalde de Casa y Corte Dr. Pareja 
de Peralta, se presentaron dos testigos de descargo, llamados 
Juan de Tovar y Antonio Ortiz, los cuales declararon que el agua 
que hizo venir de su casa Antonio Pérez, y que, después de 
echarle unos polvos, dio á beber á D. Pedro, era tan inocente 
que, habiéndola probado antes de suministrarla al paciente un 
fraile dominico y otras personas que se hallaban en el aposento 
del enfermo, á ninguno le causó mal. Tras de los testigos falsos, 
vinieron los veraces, los cuales reconstituyeron el delito y nega- 
ron la presencia de los que Tovar y Ortiz habían citado, sobre 
todo el dominico. La relación del delito se resume en estos datos: 
«Un día, á eso de las cinco de la tarde, se presentó Antonio Pé- 
rez acompañado de su mayordomo Diego Martínez en la posada 
de doña Juana de Ribera, en la que D. Pedro de la Hera se alo- 
jaba, precisamente en el momento en que iban á dar al paciente 
una taza de caldo. Preguntó Antonio Pérez qué éralo que le 
iban c1 dar á su amigo, y añadió que no se le diera aquello, que 
él le daría otra cosa mejor. P^ntregó unas llaves á Martínez para 
(jue de su casa y de su escritorio trajese lo que allí tenía prepa- 
rado, y cuando Martínez volvió con una copita llena de un líqui- 
do transparente y claro, sacó de una caja, que él mismo llevaba, 
unos polvos que vació en la copa, y como el enfermo porfiara en 
no tomarla, indicó á dona Toribia de Ribera, hermana de doña 



452 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Juana, que por el otro lado de la cama fuese á tenerle la cabeza 
y á taparle las narices, y él mismo hizo beber el brebaje al en- 
fermo. En seguida perdió éste el sentido, y entre grandes bascas 
murió á eso de la media noche». 

Las declaraciones de doña Juana y doña Toribia de Ribera 
desmintieron enteramente las de Tovar y Ortiz, y con su propia 
sinceridad probaron ante el juez la verdad de lo sucedido. So- 
metióse entonces á Tovar á nueva declaración, y como á las pre- 
guntas que en firme le dirigió ya precisamente el alcalde de Casa 
y Corte no podía contestar, encerróse en la evasiva del no me 
acuerdo: entonces se le pidió declarase quiénes habían sido los 
que le sugerieron su declaración anterior. Negóse á declarar- 
lo, queriendo sostenerse en sus falsedades, y luego se le previno 
el tormento; pero hasta que el verdugo Juan Ferrer no le des- 
nudó, colocó en el potro y empezó á atar la mancuerda que 
llaman por las muñecas y le dió una vuelta, Tovar no se resol- 
vió á decir la verdad. En efecto, entonces dijo que la mujer de 
Antonio Pérez había recibido de Zaragoza cartas de éste sobre lo 
que habían de hacer el criado Santa Cruz, si lo llamaban á de- 
clarar; y luego D. Baltasar de Alamos y Diego Martínez, llama- 
sen á Tovar y á Ortiz, á quienes dijesen lo que habían de decir 
en la prueba del descargo. Convictos y confesos, en sentencia eje- 
cutoria de 24 de Abril de 1591, se les condenó, por testigos fal- 
sos, á que de la cárcel y prisión fuesen sacados caballeros en 
sendos asnos de albarda, con soga de esparto al pescuezo y voz 
de pregonero, manifestando su delito, traídos á la vergüenza pú- 
blica por las calles acostumbradas de Madrid y después llevados 
á galeras á servir á S. M. por galeotes al remo y sin sueldo por 
tiempo diez años». 

Este es el proceso cuyo extracto forma el opúsculo del P. He- 
rrera y Oria; que, como se ve, constituye un trabajo documen- 
tado y no crítico-histórico; pero ^'á qué más crítica que la de su 
simple lectura puede formar todo espíritu ilustrado.? Por el mé- 
todo de la expresión, por la sencillez y la sobriedad en que el 
autor hace la relación del hecho y el nexo entre sus accidentes, 
el trabajo del P. Herrera y Oria se hace muy recomendable y 



LAS COLONIAS ESPAÑOLAS DEL GOLFO DE GUINEA 453 

digno de estimación. La Academia debe considerarle como un 
documento precioso del orden de sucesos á que se refiere y so- 
bre el cual tanto han escrito nacionales y extranjeros. 

3 Octubre 1913. 

Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 



VIII 

DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA Y GOBIERNO, ADMINISTRACIÓN 
Y COLONIZACIÓN DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS 
DEL GOLFO DE GUINEA 

El dignísimo Director de nuestra Real Academia, con acuerdo 
déla misma, y en uso de las facultades que le conceden los Es- 
tatutos del Cuerpo, se sirvió honrarme con el encargOj que gus- 
toso cumplo, de informar acerca de la obra de D. Luis Ramos- 
Izquierdo y Vivar, titulada Descripción geográfica y gobierno^ 
administración y colonización de las colonias españolas del Golfo 
de Gíiinca, obra remitida á dicho efecto á nuestra Academia por 
el Subsecretario del Ministerio de Estado, en cumplimiento de la 
Real orden comunicada por el señor Ministro. 

La obra mencionada forma un volumen en 4.°, de 355 pági- 
nas, con varios mapas y láminas, y se divide en dos partes: una 
esencialmente geográfica, y la otra puramente estadística y ad- 
ministrativa. 

En la primera parte, después de la dedicatoria á S. M. el Rey 
y de una súplica que el autor dirige á cuantos han explorado las 
posesiones españolas del Golfo de Guinea, y aún viven, y á los 
que durante el mando de aquél ejercieron cargos en los mencio- 
nados territorios, para (|ue rectifiquen los errores en que pueda 
haber incurrido, traza el Sr. Ramos-Izquierdo, en ligerísima sín- 
tesis, la posición de España en el Africa occidental; da cuenta de 
cómo flichas posesiones vinieron á nuestro poder; describe geo- 
gráficamente las islas de I^'ernando Póo, Coriseo, Elobey- Chico, 



454 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

Elobey-Grande y Annobón, y el territorio continental denomi- 
nado del Muni; expone los usos, hábitos y costumbres de los 
naturales de Fernando Póo y del Muni; se ocupa del clima y 
meteorología; reseña las enfermedades comunes en nuestra colo- 
nia de Guinea, sosteniendo que es posible hacer que desaparez- 
can algunas de ellas, llevando á cabo el plan de saneamiento que 
indica; por lo cual resulta una vez más evidenciado que hay una 
gran exageración, y tiene mucho de leyenda, en cuanto se ha 
dicho respecto de la insahibridad de nuestras posesiones del 
África occidental; habla de las colonias en general, afirmando 
que son necesarias á las naciones para proveerse de primeras 
materias, aumentar los mercados de la metrópoli y encauzar á 
ellas, debidamente organizadas y reglamentadas, las emigracio- 
nes de sus naturales, y que las naciones más adelantadas deben 
traer á la vida de la civilización á los seres que están en estado 
primitivo y de salvajismo, y descubrir y explotar las riquezas de 
las tierras vírgenes en beneficio de la Humanidad y del Progre- 
so; y, por último, expone la condición de los negros que pue- 
blan el África, y especialmente la de los naturales de las pose- 
siones españolas. 

Después de dar esta idea general de lo que son los territorios 
que España posee en el África occidental, dedica el Sr. Ramos- 
Izquierdo la segunda parte de su obra á analizar el funciona- 
miento del gobierno de la colonia, describiendo la división admi- 
nistrativa de ésta y el mecanismo de cada uno de los organis- 
mos, consignando datos sobre la Hacienda, la Administración de 
justicia, la Instrucción pública, las Comunicaciones, las Obras 
públicas, la emigración europea, la colonización, el comercio, las 
Misiones y las zonas de cultivo, y desarrollando, en fin, sus per- 
sonales puntos de vista sobre la política que debe seguirse en 
dichas posesiones, los procedimientos que hay que emplear con 
los naturales, y el programa de gobierno que debe adoptarse. 

Claramente se advierte que todo esto tiene escasa relación con 
las materias que son objeto de estudio por parte de la Acade- 
mia. Lo que hay de puramente histórico en la obra del Sr. Ra- 
mos-Izquierdo, ocupa menos de dos páginas, y no ciertamente 



LAS COLONIAS ESPAÑOLAS DEL GOLFO DE GUINEA 455 

porque la isla que descubrió el portugués Fernán do Póo en 1472, 
y á la cual puso el nombre de Ilha Forniosa^ no tenga historia, 
sino porque el trazar ésta no ha entrado en el plan del autor del 
trabajo que se examina. 

Historia tiene Fernando Póo, é Flistoria en la cual los españo- 
les hemos colaborado directamente desde que la isla fué cedida 
á España por virtud del tratado del Pardo de 1/77, que puso fin 
á las largas, difíciles y empeñadas disputas que durante muchos 
años sostuvieron las Cortes de Madrid y de Lisboa sobre límites 
en América. 

La expedición que para posesionarse de la isla se organizó en 
Montevideo en 177S, á las órdenes del brigadier Conde de Ar- 
gelejos, y que por muerte de éste mandó luego el teniente coro- 
nel de Artillería D. Joaquín Primo de Rivera; el fracaso de la 
expedición; la rebelión de parte de los expedicionarios, capi- 
taneados por el sargento Jerónimo Martín; el regreso de Pri- 
mo de Rivera á Montevideo y el consiguiente abandono de la 
isla contra la voluntad del Gobierno español; las aspiraciones de 
Inglaterra sobre Fernando Póo, que al fin fué ocupado por sir 
Ricardo Owen en 1827; las negociaciones entre los Gabinetes de 
Madrid y de Londres, que dieron lugar en 1841 al proyecto de 
venta de la isla por la cantidad de seis millones de reales; la enér- 
gica oposición que este proyecto encontró en las Cámaras y en 
la prensa, que obligó al Gobierno presidido por D. Antonio Gon- 
zález á abandonar semejante idea; la expedición que el capitán 
de navio Lerena llevó á cabo en 1843, fecha de la cual data la 
posesión efectiva de la isla por España; las expediciones poste- 
riores de Manterola, Vargas, el Padre Martínez Sanz y Chacón; 
el mando del general Gándara; los trabajos y exploraciones de 
los españoles en la costa de Guinea; las disputas con Francia, 
terminadas al fin en 1900, después de largas y difíciles negocia- 
ciones, mediante el sacrificio de una gran parte de aquéllo á lo 
cual creíamos tener perfecto derecho, todo esto ofrece verdadero 
interés, y de su estudio podrían sacarse provechosas enseñanzas. 
Pero repito que no resulta haber sido éste el propósito del autor, 
por lo cual, aun reconociendo que hubiese sido muy conveniente 



45^ BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HLSTORIA 

el trazar esa Historia, capítulo no muy grato de la de nuestra 
labor colonial, no sería justo censurar al Sr. Ramos-Izquierdo por 
no haberlo hecho. 

Tal como el autor ha querido que sea su obra, no pndía ofre- 
cer ésta grandes novedades, porque después de lo que acerca de 
la Guinea española han escrito Janikowski, Guillermansd de Ara- 
gón, el Dr. Ossorio, Montes de Oca, José Joaquín Navarro, Mar- 
tínez Sanz, el Padre Armengol CoU, Beltrán y Rózpide, Valero,. 
D'Almonte, Bonelli, Pittaluga, Saavedra Magdalena y otros, y 
contando, como contamos, con el inmenso arsenal de datos que 
en los doce tomos que dejó manuscritos, nos legara el inolvida- 
ble Pellón y Rodríguez, era muy difícil hacer un trabajo esencial- 
mente nuevo. Sin embargo, como el autor demuestra gran cono- 
cimiento de la materia y excelentes deseos, y como todo lo que 
contribuya á dar á conocer lo que son y lo que pueden valer las 
posesiones españolas del África occidental constituye una labor 
verdaderamente patriótica, estimo que el Sr. Ramos-Izquierdo 
merece un aplauso por su trabajo, y que en este sentido puede 
contestarse á la consulta formulada por el Ministerio de Estado 
en la Real orden comunicada de II de Junio último. 

La Academia, no obstante, acordará con su superior ilustra- 
ción lo que juzgue más acertado. 

Octubre 3, de 1913. 

Jerónimo Becker 



IX 

LAS MISIONES ESPAÑOLAS DEL GOLFO DE GUINEA 

Cábeme por fortuna el alto honor de ofrecer personalmente á 
esta doctísima Academia, á la cual inmerecidamente pertenezco 
en calidad de Correspondiente, algunos de los trabajos históricos 
y filológicos de mis compañeros de Instituto religioso, obras que 
sin duda serán muy del agrado de los ilustres miembros de esta 



LAS MISIONES ESPAÑOLAS DEL GOLFO DE GUINEA 457 

insigne Corporación, toda vez que ellas constituyen un positivo 
adelanto en la marcha ci\ ¡lizadora de los misioneros españoles. 

La primera de estas producciones literarias se intitula Segunda 
Memoria de las Misiones de Fernando Póo, escrita por el ilus- 
trísimo P. Armengol CoU, misionero del Corazón de María, Vi- 
cario Apostólico de Fernando Póo, y servirá indudablemente 
para informar y orientar á los señores Académicos sobre la ím- 
proba tarea y los excelentes resultados de nuestras Misiones del 
Golfo de Guinea, confiadas al Instituto de Hijos del Corazón de 
María^ quienes desde hace treinta años se hallan civilizando aque- 
llos restos del imperio colonial de España. 

Los numerosos fotograbados que contiene la Memoria, dán- 
dole carácter intuitivo; los mapas de aquellas regiones, delinea- 
dos por los misioneros; la sucinta y verídica relación de las con- 
diciones geográficas y climatológicas de aquellos países y de las 
producciones naturales de sus terrenos, y sobre todo la narración 
exacta de los sucesos desarrollados entre aquellos indígenas du- 
rante los años en que el misionero español prosigue allí su labor 
civilizadora, no podrán menos de causar profunda admiración en 
el ánimo de los lectores, viendo cómo han logrado nuestros mi- 
sioneros en plazo relativamente corto difundir en las islas y te- 
rritorios españoles del Golfo de Guinea las creencias y prácticas 
religiosas, á la vez que la hermosa lengua castellana y el amor á 
España, y enseñar las artes y los oficios más comunes en la so- 
ciedad, antes desconocidos por completo entre aquellos habitan- 
tes. A costa de la Misión se han fundado^ pueblos enteros y se 
mantienen nue\'e colegios de niños indígenas, que los misioneros 
logran sacar del bosque, y dos de niñas, en gran parte redimidas 
de los salvajes y que se educan por un Instituto de religiosas, 
etcétera. Nuestros misioneros han descubierto minas, aguas me- 
dicinales, lagunas, diferentes productos ignorados y maderas 
exquisitas; han construido muelles de piedra con sus grúas ó apa- 
ratos para la carga y descarga de las embarcaciones; han condu- 
cido aguas por largos canales ó cañerías; han establecido la pri- 
mera vía férrea, sistema Decauville, el primer teléfono y la pri- 
mera imprenta, donde actualmente se imprimen notables revistas 



45^ BOLETIN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

periódicas, y han sido constantemente los ángeles de paz entre 
los pueblos indígenas para zanjar sus diferencias, y aun entre 
ellos y el Gobierno de la nación, para reconciliarlos con las auto- 
ridades. 

Por muy laboriosas 6 importantes que hayan sido las múltiples 
tareas de nuestros abnegados misioneros, hasta aquí referidas, 
acaso las supere en la esfera de la cultura civil el trabajo de re- 
dacción ó composición de los Diccionarios y Gramáticas de las 
diversas lenguas habladas en aquellos territorios por los indíge- 
nas. Para tamaña empresa fué necesario escuchar, frase por frase 
y palabra por palabra, todas las que componen aquellos extraños 
idiomas, averiguar su significado, estudiar las leyes que presiden 
á sus concordancias, régimen y construcción, y escribir por pri- 
mera vez el lenguaje de aquellas gentes que no conocían ningún 
género de escritura. Y á fuerza de constante y pacientísima la- 
bor, se han llegado á formar las siguientes obras, que pongo á 
disposición de la Real Academia: 

Primer paso á la Lengua Bubi^ con apéndices sobre sus dia- 
lectos, por el P. Joaquín Juanola, misionero del Corazón de Ma- 
ría. Esta lengua es propia de los isleños de Fernando Póo. 

Apimtes para la Gramática Benga, por el P. Francisco Salva- 
dó, misionero, etc. Esta lengua se habla en Coriseo y en algunas 
tribus del Continente. 

Apuntes para la Gramática de la Lengua Ambú, por el padre 
Isidro Vila, misionero, etc. Esta lengua es propia y exclusiva de 
la isla de Annobón. 

Elemeittos de Gramática Parntie, por el P. Alfredo Bolados, 
misionero, etc. P.ste idioma se habla en muchos pueblos del Afri- 
ca ecuatorial, siendo la tribu pamue la más inteligente y adelan- 
tada entre las sometidas al dominio de España. 

Diccionario manual espanol-pamue, por el P. i\lfredo Bolados, 
etcétera. 

Y por no cansar más la atención de los señores Académicos, 
no me detengo en ponderar las múltiples dificultades de todo 
género que para la civilización de los negritos del Golfo de Gui- 
nea han tenido que superar nuestros heroicos misioneros, y ter- 



NUEVOS FRAGMENTOS DE CERÁMICA ROMANA 459 

mino in\-itando á mis respetables oyentes á que pasen revista de 
las hermosas fotografías que exhibo y que representan construc- 
ciones y paisajes de aquellas fértiles colonias, las cuales fotogra- 
fías han sido sacadas por el activo P. Ramón Albanell, misio- 
nero, y remitidas al procurador de aquellas Misiones en esta villa 
y corte. 

Madrid, lo de Octubre de 1913. 

Francisco Naval, 

Correspondiente. 



X 

NUEVOS FRAGMENTOS DE CERÁMICA ROMANA 

Presento á la Academia una fotografía de varios fragmentos 
de cerámica romana, que son la menor parte de los muchos por 
mí recogidos en la colina donde estuvo situada la antigua Lidia 
de los Berones, hoy Herramélluri, cerca de Leiva, en la provin- 
cia de Logroño. 

No carecen de interés para el arqueólogo estudioso de los 
dibujos de relieve ó en pintura artísticos de la época romana en 
dicha provincia. Advertiré desde luego en los objetos represen- 
tados por esta lámina fotográfica, iniciado el arco en herra- 
dura, vislumbrada la portada románica y revelados algunos tra- 
zos del Arte griego y asirlo que reaparecen durante el curso de 
la Edad Media, y que sin justa razón suelen achacarse á inven- 
ción ó importación islámica y bizantina. 

Hace medio siglo, el actual Director de nuestra Academia, 
mientras iba descubriendo y coleccionando la mayor parte de las 
lápidas romanas de la ciudad de León, observaba en una de ellas, 
que publicó poco después (l), esculpido el a7'C0 en for?na de herra- 



( i) Epigrafía romana de la ciudad de LeóUy por el Rvdo. P. Fidel Fita, 
vicepresidente de la Comisión de Monumentos históricos y artísticos de 
la provincia é individuo Correspondiente de la Real Academia de la His- 



460 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

dura, cuya persistencia en España, al correr de los siglos vi y vii 
(años 525 y 661) manifiestan asimismo las páginas 34 y 35 del 
tomo Liv del Boletín. 

A semejanza de estos fragmentos de cerámica Libiense, he 
logrado reunir otros muchos, procedentes de Numancia, Uxama 
(Osma), Clunia (Peñalva de Castro), Rauda (Roa), etc., en los 
cuales cabe advertir notables analogías y aun estrechísimo pa- 
rentesco en orden á su fábrica y ornamentación primorosa. 

En Clunia tuve la suerte de hallar, entre otras piezas de arte 
romano, dos importantes monumentos de factura indígena, con 
letras ibéricas. De uno y otro, la Academia tuvo por bien inser- 
tar en su Boletín (l) el estudio y las fotografías que le envié algo 
después de haberlos yo descubierto en 1907. La lectura que pro- 
puse entonces de la inscripción, á mi parecer funeraria, y gra- 
bada en una losa que encierra entre sus patas un soberbio caballo 
ibérico, 

Atii^<?ri/hiM 

karia r i c li ni 

recuerda el nombre del Segedense Kápo?, citado por Apiano 
Alejandrino (2); y quizá la inscripción deba interpretarse: (Es- 
tela fúnebre) de Caro^ el (natural) de Riela, 

Mucho convendría que en las ruinas de Clunia se emprendan 
estudios arqueológicos semejantes á los practicados por el sabio 
Dr. Schulten en las de Termancia y Numancia, y por el Sr. ^lé- 
lida en Numancia y en Mérida. 

Madrid, 10 de Octubre de 1913. 

Francisco Naval, 

Correspondiente. 



toria, pág. 168. León, 1886. — Hübner en 1869 reprodujo i^núm. 2.975) ^1 
texto de esta lápida: L{uc/o) Aemilio Anwii fiílió) Q\iiirina) ValenU an{?ij- 
riini) xxiix At'ocia hieres) f{acienduni) c{uTavif). Seis años más tarde, el 
facsímile de tan interesante monumento salió á luz en el Museo español de 
atztigüedades, tomo vi, pág. 519. 

(1) Tomo L, págs. 431-437- 

(2) Iber, 45. 



VARIEDADES 



I 

MONUMENTOS É HISTORIA DE TERMANCIA (i) 

En un tratado (2) anterior á éste discurrí acerca de una colo- 
nia griega, la Emporitana, sita en el ameno golfo catalán de su 
nombre. Las páginas siguientes llamarán la atención del lector 
hacia las áridas y escarpadas sierras celtibéricas en el corazón de 
España. 

Cunde de boca en boca, siempre glorioso, el nombre de Nu- 
mancia; mientras que el de su hermana, Termancia, rara vez se 
pronuncia. Consta, sin embargo, que ésta, como aquélla, opuso 
Tortísima resistencia á los Romanos, y que, aun después de la 
catástrofe de la cuidad más heroica^ persistió en su denuedo. 
Al nombre de Numancia van enlazados los nobles de Escipión 
y de Polibio, suerte que no cupo á Termancia; y por esto la des- 
cripción de su fortaleza, caudillos, huestes y hazañas yace en la 
obscuridad y se reduce á muy breves líneas. Bueno será, de con- 
siguiente, el intento de levantar, en cuanto fuere posible, una 
punta del velo que la encubre, exponiendo la topografía de tan 
valerosa ciudad, estudiando sus monumentos y combinando las 
noticias que de ella nos transmitieron los historiadores antiguos. 

La situación de Termancia, indicada por la ermita de Santa 



(1) Termaniia, eine Stadt de?' Keltiberen, von Adolph Schulten (mit vier 
Abbild ungen und zwei Kartenskizzen im Text). Con permiso del autor 
he traducido este artículo, publicado en Leipsick y en 191 1 por la revista 
Neue Jahrbücher für das klassische Alie?iumgeschichte tmd deutsche LUera- 
tur, parle i, tomo xxvii, cuaderno 4, — Fidel Fita. 

(2j Ampiirias, ei?ie Gr¿eche?istadi am iberiochen Sirande. (Neue Jahrb.., 
1907, XIX, 334 f.) 



462 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

María de Tiermes, conocieron el anticuario Ambrosio de Mora- 
les en tiempo de Felipe II, y mucho más tarde, hacia el año 1780, 
el benemérito explorador de Numancia (l) D. Juan Loperráez (2); 
mas Termancia quedó, como ya dije, oculta y desv^anecida ante 
el esplendor de su hermana. El primer autor que se ocupó deta- 
lladamente en examinar los aislados y solitarios restos de la ciu- 
dad Termestina, y no frecuentados ni conocidos, excepción he- 
cha de los habitantes de la comarca, ha sido el profesor D. Ni- 
colás Rabal, vecino de la ciudad de Soria, en cuya provincia la 
antigüedad imprimió tan imponentes huellas. En 1887, el profe- 
sor Rabal tuvo proporción de visitar aquellas ruinas, que descri- 
bió por vez primera en el tomo xii del Boletín de la Real Aca- 
demia de la Historia (Junio de 1888, págs. 45 1 -469), y luego en 
su libro, no poco útil, sobre los monumentos de la provincia de 
Soria (3). En esta obra se encuentran también algunas fotogra- 
fías, por cierto bastante medianas, por él enviadas á dicha Aca- 
demia. He logrado conocimiento de los originales, gracias á la 
intervención, siempre solícita, del venerable Director de la Aca- 
demia D. Eduardo Saavedra, cuyos grandes merecimientos tuve 
ocasión de apreciar en otro lugar (4). 

En el otoño de 1905, durante mi primera exploración de Nu- 
mancia, examiné con el Sr. Koenen la localidad de Termancia y 
tomé sucinta nota de lo que vi y averigüé registrando los peñas- 
cos ocupados por la ciudad ibérica. Este registro me condujo al 
descubrimiento de un templo y de un epígrafe, ambos de época 
romana, y de cierta cantidad de fragmentos de alfarería ibérica, 
cubierta de pinturas; fragmentos que coincidieron con los de Nu- 
mancia y me dieron á conocer que la cerámica celtíbera encon- 
trada en Numancia se había igualmente extendido á las demás 

(1) Véase mi Memoria titulada Numa7tt¿a (Berlín, Weidmann, 1905^, 
págs. 6 y 8. 

(2) A Loperráez precedió Flórez (España Sagrada, tomo vii, págs. 28 1 
y 282. Madrid, 1751), y siguió Cortés y López (Diccionario gdográfico-histó' 
rico, tomo iii, págs. 415 y 416. Madrid, 1836). — Nota de F. F. 

(3) En la colección de Cortezo, España. Sus Monumentos y Artes. — 
La provincia de Soria, por N. Rabal, 1889, págs. 121, etc. 

(4) Numaniia, 1905, pág. 9. 



MONUMENTOS É HISTORIA DE TERMANCIA 463 

poblaciones de este país. X^'aliéronme la brújula y la cinta mé- 
trica para delinear entonces el esbozo de la colina de la ciu- 
dad que figura en el plano I; y saqué además algunas fotogra- 
fías (grabados I-4). El plano es sólo provisional, pero el debido 
al Conde de Romanones ni siquiera permite atisbar los tres te- 
rraplenes que son característicos en la ciudad ibérica. 

A la ida y á la vuelta, pasando por esas mesetas que se ex- 
tienden entre Termancia y el Duero y que se cortan por pro- 
fundos valles, había yo tenido ocasión de conocer la topografía 
de todo aquel terreno que fué teatro de la desgraciada campaña 
que emprendió el cónsul Q. Pompeyo el año 14T A. de C. con- 
tra Termancia. 

Terminada mi excursión á este lugar desierto, sobrevino otra 
que hizo un magnate ilustre, el Conde de Romanones, cuyo ma- 
nejo con bastante frecuencia prepondera y tiene gran nombra- 
día en la política actual de España: La caza de codornices, muy 
de su gusto y harto recreativa de los españoles, atrajo en Agosto 
de 1909 al Conde de Romanones hacia esta región, toda vez que, 
después del descubrimiento de Numancia, las excavaciones ar- 
queológicas empezaron á estar de moda y á tomarse como un sporí 
de la sociedad distinguida. El Conde, pues, como uno de tantos, 
tuvo por bien el sacrificar unos cuantos duros con el objeto de 
practicar una excavacioncilla en la planta baja de la ciudad anti- 
gua, donde los campesinos tropiezan constantemente con anti- 
guallas. Su designio era, como suelen en semejantes indagacio- 
nes, lucirse los aficionados, sacar á la luz del día algún objeto 
antiguo, de los que ha descubierto, efectivamente, toda una mon- 
ta — Muchas codo7'nices y un poco de arqueología: así empieza 
Romanones su libro relativo á estos deportes arqueológicos (l). 
Sería preferible que renunciara completamente á la arqueología, 
y en cambio matase algunas codornices más. Lástima grande que 
dichas excavaciones, sin método, se emprendieran, y con tan po- 



(Tj Las ruinas de Termes. Apimíes arqueolói^icos, por el Conde de Ro- 
manones. Madrid. (Establ., etc., 1910. 24 páginas con plano y 6 planchas.) 



464 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

bre objeto, que no hacían adelantar á la ciencia, sino que, al con- 
trario, han destruido una parte de sus antigüedades. Digamos, 
no obstante, que el empeño no ha sido del todo inútil, porque 
le condujo á sacar algunas fotografías y un croquis de Terman- 
cia, que salieron á luz en el trabajo de referencia. Los gra- 
bados son lo que hay de más provechoso; el plano (¡sin esca- 
la!) es enteramente superficial y evidentemente hecho sin instru- 
mento; el texto es absolutamente el de un aficionado. Lo extraño 
es que Romanones, al hablar de los que fueron á ver antes que 
él las ruinas de Termancia, no mencione á los arqueólogos ale- 
manes que echaron allí el primer azadonazo de exploración. 



Historia de Termancia. 

El nombre de esta ciudad (i), con frecuencia lo repite Apia- 
no, en pos de Polibio (2), ó de la mejor fuente histórica de las 
guerras celtibéricas. En el manuscrito del Vaticano, que es el 
más correcto, leemos una vez Tepjjiavxía (Iber. 76), dos veces 
(Iber. 77) Tepiievzía (y TsppLSVTsIí;), mientras que la Vulgata escri- 
be aquí TeppiavTÍa. En el capítulo 99, refiriendo los hechos de Di- 
dio en el año 98 A. de C, para lo cual utilizaba una fuente menos 
antigua. Apiano, variando el nombre, lo escribe T£p[iyjaó^. La 
misma forma se encuentra en Diodoro (xxxiii, 16, I Dindorf), 
quien llama á los habitantes TepfjLT^aacoi. Diodoro, en su relato de 
la guerra Celtibérica, sigue á Posidonio; el cual, por su parte, se 
aprovechaba de Polibio (3), pero difiriendo y alejándose de él en 
muchos pormenores (4), como aquí acontece respecto del nombre 



(1) Todos los testimonios están reunidos en Holder, Altkelt. Spracli- 
schatz, pág. 1.797. 

(2) Véase Niimafiiia, 1905, pág. 85, etc. 

(3) Como lo prueban las concordancias Polibio y Apiano, citadas en 
mi libro Nuniantia^ 1905 (págs. 85-89 sobre Polibio, 87-89 sobre Apiano\ 

(4) Compárese, verbigracia: Strabón, pág. 162, donde Posidonio acer- 
ca de un suceso del año 152 entabla polémica contra Polibio, y además 
Diodoro, XXXIII, 17, con Apiano, 77, y Diodoro, xxxiii, 16, donde su rela- 
ción es diversa de la de Apiano, 79, y habla ladeándose á bien sentir de 



MONUMENTOS É {HISTORIA DE TERMANCIA 465 

de Termancia. Ptolomeo, ii, 6,55 y Plinio (N. h., iii, 27) escriben 
Termes. Por cierto que en latín también se llama Termeste, siendo 
su étnico Terinestini: Floro, iii, 22, Salustio (Hist., 11, 95 Maur.), 
Li\-io (Per. 54), Tácito (an. iv, 45), se avienen en proponer Ter- 
mestini, así como varias inscripciones: cil: xiii, 6236: domo Ter- 
mestinus; Eph., epigr. viii, pág. 3Ó4, Termest(ini). La misma for- 
ma de nombre, Termes, se ha conservado hasta nuestros días en 
el de la iglesia de Santa María de Tiermes, plaza fuerte que fué 
y descuella solitaria sobre las alturas de la antigua población ibé- 
rica, y es testimonio decisivo en pro de la forma Termes. La de 
"TspLLYjaaó^ no es otra, por cierto, sino la de Termes, amoldada 
al idioma griego, así como Termeste es la forma latinizada por 
analogía con Ateste, The\'este, Tergeste. No puede, por conse- 
cuencia, negarse ni ponerse en duda que en boca de sus habi- 
tantes la ciudad se nombraba Termes. La forma Termancia con 
todo no ha de rehusarse. Está comprobada por excelentes fuen- 
tes y apoyada por la semejanza de otros nombres de lugar, 
■que precisamente son numerosos en esta región y que se termi- 
nan en antia, entia^ untia^ ontia^ como Numantia, Palantia (ciu- 
dad de los Vaccéos), Serguntia (Strabón, pág. 167), Segontia, 
{actualmente Sigüenza). Y dado que los nombres en ant^ ent^ 
ont, etc., parecen ser de origen ligúrico (l), y teniendo además 
en cuenta que por todas partes en la Península pirenaica se dejan 
ciertamente reconocer vestigios ligúricos (2), fuerza será dedu- 
cir que en el nombre Termancia se ve la forma ligúrica pre- 
ábérica, y en Termes una transformación ibérica (3). No son 



Pompeyo sobre el tratado de paz concluido con Termancia y Numancia. 
Véase lo que más abajo diremos sobre este punto. 

í i) Véase iMüllendorf: Deiitschc Altertumskimde, iii, 187, y sobre todo 
D'Arbois de Jubainville, Les premicrs habitaiits de V Europe, n^, 156-167. 
Véase también Holder, Alikelt. Sprachschatz sub voce-ant, pág. 158. 

{2) En una Introducción á la obra que tengo escrita sobre mis exca- 
vaciones de Numancia, que pronto sacaré á luz, trataré de la Etnología 
prerromana de la Península ibérica. (V. mi artículo «Hispania» en la 
Eficichpedia de Fauly-Glissocia.) 

(3) Semejantes transformaciones aparecen ó resultan de las leyendas 
numismáticas: AVr//^í7j/((jj, Q{o)ní/iri'e) pa^ correspondientes á Nertobriga 
y Contrcbia. Véase Hübner, Mofi. ÍJng. Iber., núms. 87 y 100. 

TOMO Lxni, 30 



466 nOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 

raros los nombres de localidades ibéricas terminadas en es (l)- 
Yo llamo Cales, una población de los Galaicos (2), Caraves, ciu- 
dad de los Celtíberos (3) (en Apiano Iber. 43 Kápaouí?) y las le- 
yendas monetarias: Seqprices (Segobriga) (4), Hiiauces (5), Irso- 
nes (6), Iscrkles (7), Hztces (8), Mentesa y Olesa (9), pertene- 
ciente también á esta lista. 

Termantia aparece por primera vez en la historia corriendo el' 
año 143 A. C, el primer año del Bellum Numantinum (143-133 
A. C). Por Apiano (lo) sabemos que entonces solamente dos pla- 
zas fuertes de los Arévacos se resistían al poder de Roma, y que 
éstas eran Numancia y Termancia. La mayor parte délas pobla- 
ciones celtibéricas se habían ya sometido: unas, en 179 A. C. ert 
manos de Ti. Sempronio Graco (ll); las demás, en 152 A. G. en 
las de M. Marcelo (12); Numancia y Termancii habían conserva- 
do su independencia. Numancia había también, es cierto, ajustada 
la paz con Graco (13); pero en ese tratado había conservado su 
autonomía. Por esto, ni ella ni Termancia acuñaron monedas ibé- 
ricas, las cuales, como lo tengo demostrado en otro lugar, fueron 
propias de poblaciones ó vecindades sometidas á Roma. El hecha 
de que Termancia sola con Numancia no se hubiesen rendido pone 
de manifiesto su fortaleza. Más adelante Apiano (14) refiere que 
O. Pompeyo, después de su ataque infructuoso contra Numancia 
(cap. 76), se había revuelto contra Termancia eu^epé^^Tepcy 



(1) Schuchhardt, Iber. Deklination (Siiz. d. Jf'/en. Akad., 1907, pág. 55) 
explica como de caso instrumental esta íorma. 

(2) Sallust., Hist III, 43. (Maur.). 

(3) Hübner, mon. Ling. Iber., núm. 71. 

(4) Idem, núm. 89. 

(5) Idem, núm. 75. 

(6) Idem, núm. 54. 
(7j Idem, núm, 8, 

(8) Idem, núm. 61. 

(9) Idem, págs. 236 y 154. 

(10) Ibérica, 76. 

(11) Apiano, ib., 43. 

(12) . Idem, ib., 50. 

(13) PlLit., m. Graccims, 5. 
(i4j Cap. 77. 



MONUMENTOS É HISTORIA DE TERMANCIA 467 

Ipyo'r. creyendo que sería menos arriesgada esta empresa; mas 
le salió fallida. Xo bien atacó la población, los termantinos le 
mataron /OO hombres, y luego desbarataron una columna ro- 
mana de transportes y acorralaron, en fin, y rechazaron el ejér- 
cito romano hacia una garganta muy escarpada (áTT:óxpY]{xva), 
de modo que una multitud de infantes y jinetes, despeñándose 
allí, perecieron. Triple buen éxito éste fué de una sola jornada. 
El día siguiente se libró una batalla en campo raso; pero aun de 
este lance salieron victoriosos los termantinos. Entonces Pompeyo 
renunció á combatir contra ellos, y quiso probar fortuna contra 
Malia, ciudad cuya situación ignoramos. Estas hazañas de los 
termantinos son confirmadas por el relato de Posidonio-Diodo- 
ro, xxxiii, 16. Contra la concordancia de tan excelentes fuentes 
nada vale la exposición de Livio, de la que nos ha sido conser- 
vada una frase del Epítome (54), diciendo: Q. Pompems eos. in 
Hispania Tei'mestinos subegit. Evidentemente, con esta frase 
Livio desfiguró la verdad. A fuer de Pompeyano, procuró defen- 
der á -los antepasados del Gran Pompeyo y ocultar el baldón 
resultante á O. Pompeyo por causa de la paz que ajustó con 
Xumancia; paz para él vergonzosa y juzgada muy severamente 
por Apiano, cap. 79 (l). Los sucesos mencionados bien se coló 
can en el primer año de la guerra de O. Pompeyo, 141 A. C. (2). 

El teatro de los combates descritos se ha de considerar en las 
mesetas al Sur del Duero (véase el plano I) (3). Viniendo de Nu- 
mancia, es decir, del Nordeste, no pudo menos de avanzar por 
encima de estas mesetas Pompeyo, marchando contra Terman- 



(1) Véase Kornemann, Die. ?ieite LiviiisepHome (1904), pág. 103. 

(2) Pompeyo llega á España como cónsul en 141: su sucesor, Popilio 
Laenas, en 139. Toda vez que Apiano no menciona más que el último 
cuartel de invierno 140/139, no se puede con seguridad decidir cuál de 
las dos expediciones de Pompeyo cae en 141, cuál en 140. Mas puesto 
que Pompeyo, después de su campaña contra Termancia, se consumió é 
inutilizó por mucho tiempo frente á Numancia, debe haberse esto verifi- 
cado ya en 141, inmediatamente después de la sobredicha intentona in- 
fructuosa contra la misma Numancia. 

(3) El boceto se funda en el mapa de la provincia de Soria, por Coello 
(i : 200.000). 



468 BOLETÍN DE LA REAÍ. ACADEMIA DE LA HISTORIA 



cia, situada al Sudoeste. En esta región se encuentran esas gar- 
gantas escarpadas, que cuadran con el combate cerca de las 
óc7z6%pr¡iivoc. Podríamos pensar en la garganta del Manzanares, se- 




Plano i. 



gún la cual las aldeas Hoz (^z=faux) de Arriba y de Abajo son 
nombradas, ó en la terrible garganta atravesada por el río Cara- 
cena, en la cual se encuentra la \'illa del mismo nombre \ 

(i) Nosotros anduvimos ahí por la tarde, siguiendo á poca distancia la 
senda que conduce desde Osma á Termancia. Las dos caras desnudas 
de la roca caen á pico en la profundidad, donde se encuentra Caracena 
con su castillo. Las que enfrente teníamos veíanse vivamente ilumina- 
das por el sol poniente, mientras que la garganta estaba sepultada en 
profunda sombra; la región peñascosa y yerma con sus quebradas horren- 
das, y el vivo contraste de luz y de lobreguez, asemejábase á un paisaje 
lunar. 



MONUMENTOS É HISTORIA DE TERMANCIA. 469 

A pesar de sus triunfos, los termantinos y los numantinos se 
dirigieron á Pompeyo para pedirle la paz (I ). La larga guerra 
érales carga insoportable. Según dice uno de nuestros cronistas, 
Diodoro, tras de haber entregado lo que de ellas se exigía — 
rehenes, mantas, pieles y caballos — las ciudades se arrepintieron 
de su condescendencia cuando fué menester satisfacer á las últi 
mas exigencias ó de entregar las armas, y la guerra estalló de 
nuevo. Según Apiano lo afirma, Pompeyo fué quien rompió el 
pacto después que todo le fué entregado. No cabe duda ninguna 
en cuanto se refiere á saber á cual de los relatos debemos dar la 
preferencia. Polibio, á quien Apiano sigue aquí como siempre, 
sin consideraciones por la aristocracia romana dice la verdad; en 
Diodoro, al contrario, nos encontramos frente á Posidonio, el 
cual estaba en relaciones íntimas con el Gran Pompeyo, descen- 
diente de O. Pompeyo, y que por amistad hacia su protector pro- 
curó evitarle semejante mancilla (2). Entonces nuestra ciudad 
desaparece de la historia de la guerra numantina. Pudiera admi- 
tirse que, tras la caída de Numancia en 133 A. C, Termancia 
hubiese igualmente caído; pero Apiano, cap. c, refiere que des- 
pués de la guerra de los cimbros T. Didio — que era cónsul en 
98 A. C. — venció á los Arévacos y les mató 20.000 hombres, y 
que Term^essos, gran ciudad «que había sido siempre hostil á los 
romanos», vióse obligada á transportarse de sus alturas á la lla- 
nura, siéndole prohibido cercarse de murallas. No se puede en 
ninguna manera dudar de la identidad entre Tzp\xr¡aGÓq y Ter- 
mantia. Termessos es una fortaleza poderosa y el último baluar- 
te de los Arévacos; todo esto se aplica á Termantia, que después 
de la caída de Numancia era de hecho la única sobreviente. De 
lo cual resulta que Scipión se contentó con el aniquilamiento, 
por cierto comprado muy caro, de Numancia, que era el alma 



(1) Véase Diodoro, xxxiii, 16, que, como Livio (Per., 54), menciona 
las dos ciudades. Apiano, 79, sólo hace mención de Numancia, y como 
queda demostrado más arriba, se aparta de Diodorf) en otros detalles ó 
pormenores. 

(2) La prueba de que Diodoro sigue á Posidonio la he dado en otro 
lugar. (Hermes, 191 i, 598.) 



470 Bf)LETÍN DE I.A REAL ACADEMIA DE I-A HISTORIA 

misma de la resistencia, y dejó á Termancia en paz. ¥.n el caso 
de que él hubiera igualmente sometido á Termancia, seguro es 
que esta ciudad hubiese sido destruida como Numancia. Pero 
en 98 la vemos todavía como ciudad fortificada y descollando 
sobre sus rocas. No es una gloria para Scipión el no haber exter- 
minado completamente á los celtíberos, sino el haber dejado 
subsistir, como el tiempo lo demostró, una ciudad aún peli- 
grosísima, contentándose con triunfar en Numancia. Scipión, 
por cierto, no creería que la resistencia de los termantinos fuese 
domada; porque si bien ellos en 140 habían querido hacer pa- 
ces, no estaban, sin embargo, aniquilados ni subyugados, y la 
experiencia había demostrado con bastante frecuencia que en- 
tre los iberos una chispa obreviviente de rebeldía podía vol- 
ver á encender la guerra (l). Esta fué la que ardió el año 
98 A. C. cuando Didio no trataba solamente de sujetar á l er- 
mancia, sino que hubo de detenerse nueve meses enfrente de 
Kolenda, y cuando gracias únicamente á una cobarde perfidia se 
apoderó de una tercera población (cuyo nombre calla Apiano, 
cap. c). Pero ni aun entonces sucumbieron Termancia y los cel- 
tíberos. Sertorio, presentándose á los iberos como su jefe, vino 
á suscitar una nueva guerra de diez años. Entre las poblaciones 
que á la sazón se sublevaron contra Roma se nombra Termes- 
te (2), es decir, Termantia. 

Por última vez el nombre de los termantinos aparece en los 
anales de la época Imperial. Tácito (x^nales, iv, 45) refiere que 
en el año 25 A. D. un termantino mató al gobernador Pisón por 
haberle éste castigado, así como á sus cómplices, por malver- 
sación de caudales pertenecientes al municipio: acritis quavi ut 
tolerarent barbari. Sometido á la tortura é interrogado sobre los 
nombres de sus cómplices, el bárbaro se negó constantemente á 
hacer ninguna declaración y se lanzó cabeza abajo, estrellándose 



(1) Polibio había dado (xxxv, i) á la guerra celtibérica el nombre de 
4 Tcúpivo; TióXsao; », que como un fuego mal extinguido, cobijado debajo de 
la ceniza, puede siempre recobrar vigor y espaciarse de nuevo. 

(2) Floro, II, 10: Osea, Termeste, Ulia, Valentía, Auxuma, Calagurris. 



MONUMENTOS É HISTORIA DE TERMANCIA 47 1 

en una roca, por manera que quedó muerto en el acto. ¡He aquí 
-dos rasgos característicos de la tenacidad ibera expresados en 
iDreves líneas! Primeramente, el asesinato vindicativo de una pena 
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