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Full text of "Gustavo Wasa; drama original, en cuatro jornadas y en verso"

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LS 

A¿43¿gu 



Asquerino, Eusebio 
Gustavo ir» asa 




PRESENTED TO 

THE LIBRARY 

BY 

PROFESSOR MILTON A. BUCHANAN 

OF THE 

DEPARTMENT OF 1TALIAN AND SPANISH 

1906-1946 




Digitized by the Internet Archive 

in 2011 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/gustavowasadraOOasqu 



^fe5. 



' ■ rffe&m 







i ^llMBSiíMflllílMljlpílffilli 






maim'SHusA 



COLÉ* CIOX DC COMEDIAD 



REPRESENTADAS CON ÉXITf 



EN LOS TEATROS 



©E MADRID. 







A un liempo hermana y aman- 
te, t. i. 

Ansias matrimoniales, o. 4. 

A las máscaras en roche, o. 3. 

A tal acción tal castigo, o 6. 

Azares de la prieanza.o. 4. 

Amante y caballero, o. i. 

A rada pos» un acato, úel ca ba- 
llero , o. 5. 

Amor y Pa ria. o. 5. 

A la misa del gallo, 0.2. 

Asi es la mia . ó en las máscaras 
un Uld'. lir, o. 2. 

Actriz, militar y beata, t. 3. 

Al pie de la escalera, t. 1 

Arturo, ó los remordimientos, t 4 

Al asaltol. t. 2. 

Anqel y demonio ó el Perdón de 
¡{retoña. í. 7 c. 

A mentir, y medraremos, o. 3. 

A perro viejo no ha>;tus tus t 3. 

Abogar conira si misino, i. 2. 

A mal tiempo buena cara, t. 1. 

Amor y farmacia , o. 3. 

Alberto y Germán, t. 4. 

Andrés ei Gambusino ólos bus- 
cadores de oro, t. 5. 

Amo' y ambición, ó el Conde 
Hermán, t. 5. 

Amor de padre, o. 2. 

Alfonso el Magno , o el castillo de 
Gauzon , o. 3. 

Mláváesol t. 4. 

Adriana Lecouvreur. ola actriz 
del siglo XV, t. 5. 

Al fin casé á mi hija, t. i. 

Amar sin ver, t. 4. 



Deliran el marino, t. i. 
Benvenulo Cellini, óelpoder de \ 

un artis'a, o. 5. ¡ ,r \"' 

Batalla de amor, t. 4. 



i ! Dicha y desdicha, t. 4. Ja 

2 2 Dos familiasrivales. t. 4. , 1 3 
Don Fernando de Sandoval, o. 5 2 8 



Don Carlos de Austria, 0.3. 2 10 
Dos lecciones, <; 2. 3¡ 9 

Dividir para reinar, H. 4 3 

Dios y mi derecho, o. 3, o y 5. t. 2 10 
Diana de Mir mande, t. 5. 3 11 

De bahon á balcón, 1. 1. 3j 1 

Dejar el honor bien puesto, o. 3. 3| 4 



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l'J 


5 


11 


2 


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2 


3 


9 


2 


14 






Camino de Portugal, o. 4. 
Con todos y conninquno. t. 4 
César, ó el perro del castillo', t 2. ' 2 
Cuandoquicre una muger'.'. t. 2. 3 
Catarse, á o seuras, l. 3. « 

Clara Harlowe, t. 3. 5 

Con sangreel honor se venga, o3. 2 
Como á padre y como á rey, o. 3. 3 
Cuánto vale una lección! o. 3. 3 
Caer en el garlito, t. 3. 4 

Caer en sus propias redes, t. 2. 2 
Conspirar con mala cslrrll i. ó | 

el caballero de Uarmental, 17 c 4 12 
Cinco reyes para un reino, o. 5. 2 H 
Caprichos de una soltera, o. t. 2¡ 3 
Carlota, ola huérfanamuda, 12. Si 4 
Con vn palmo de narices, o. 3- «> 3 
Camino de Zaiagoza, o. 4. ¡4F 7 

Consecuencias de un bofetón, ti. 1 6 
Consecuencias de un disfraz, o 1 5i 3 
Casarsepor no haber murrio, ó e.l\ i 

vecino del norte y el del medio- ! 

din. ( 3. '.3 

Cambiar de scro, t. 4. 14 

Compuesto y sin novia, i. 2. 1 



J)e la agua mansa me libre 

D-os.o. 3. o 

J'.r la mano á la boca, t. 3. 2 

J>cn Canuto eleslanquero, t. 4. 3 
Dos contra uno,t. 1 . 2 

J.'os noches, ó un matrimonio por 

agradecimiento, t. 2. o 

Jirshanorpor gratitud, t. 3. ¡3 
Dos y ninguno, o. \. [g 



,: 



/>« fadú ai Puerto, o. 1. 
Desengaños de la vida,- o. 3. '5 
Doña Sandia, ó la independencia • 

(Ir. Casi illa, 0.4. 12 

Don Juan Pacheco, o. 5. 2 

y>on l\amiro,o. 5. 1 

iMn I'ernandodeCastro,o. 4. 2 
Jlosyuno.l.i. , 1 

Donde las dan las toman, í. I. 3 
J'rdosá cual. o,l. 1. i 

Dos'noches, t. 2. 1 3 

/>íív; w i'f/o pafa de Anafre, oí. 2 
Dos muñios y ninguno difun-\ I 
<o, í. 2. '2 

/'. uv.arfrenla dos venganzas 15 4 1 
/ton Retiran de. la Cueva , o: 5 2 
7>on Fadrigue de Guzman , o. 4 :i 
/Jifia In'gitana, t. 3. | 

Petnonio en casa y angelen so-* 
cüdí<d,t.3. |4 



Esmeralda ó Aira. Sra. de Pa- 
rís, t. 5. 
Enriqueta ó el secreto, t. 3. 
Jflisa, o. 3. 

Enrique de Yalois, i. 2. 
Efectos de una venganza, o. 3. 
finiré dos /wce.t, zarz. o. 1. 
12 foíeía d el ywrfre y ía JñJo, <. 2. 
" En. poder de criadas, t. \.- 
Españoles sobre todo (segunda 

parte) o. 3. 
En (a falla va el castigo, t. 5. 
Engaños por desengaños, o. i. 
Estudios históricos, o. 1, 2 

Es el demonioW o. 1. 2 

En la confianza está el peí i 

gro, o. 2. 
Entre cielo y tierra, o. i. 
En paz y jugando, t. \. 
Enrique de Trasladara , ó los 
mineros, t. 3. 
6 Es unniñol l. 2. 

[Errar la cuenta, o. A. 
6 Elena de la Seiglicr, t. 4. 

3 Están verdes, l. i. . 2 

4 Empeños de honra y amor, o. 3. 2 
I En mi bemol, 1. 1 . , 

S,El andaluz en el baile, o. 1 
Aventurero español, o. 3. 
Arquero y el Rey, o. 3. ! 3 

3 —Agíotage ó elofic.iode moda, < 5. 2 
Amante misterioso. 1. 2. 
Alguacil mayor, 1.2. 2 
Amor y la música, t. 3. 2 

4 1— .'tní/ío'wu's'm'oso, t. 2. 
2¡— /lm»¡70 intimo, t. i. 

4 —Articulo 060, í. 1. 
1 i— Angelde la guarda, t. 3. 
91— Artesano, t. 3. 
s\— Anillo del cardenal [.lirlirlicu, 

6 o" los tres mosqueteros. 1. 5. 8 
3\—J}aile y el entierro, t. 3. : 2 
3 — Veneficiado, ó república tea- 

I tral, 0.4. 

—Campanero de S. Pablo, t. 4. 
—Contrabandista Sevillano, o 2. 3 
—Conde de Uelluflor, o. i. í 

— Cómico de la legua, t. 5. 5 
—Cepillo de las (mimas, o. I. 2 
-Cartero, t. 5. 

— Cardenal y el judio, t. 5. 

Í' 5 ! —Clásico y el romántico, o. i. 
1 —Caballero de industria, 0.3 
\— Capitán azul, t. 3. 
i 8< —Ciudadano Marat, t. 4. 
\ ¿¡—Confidente de su muger, t.i 
I 7 —Caballero de Griño::. 1. 2. 2 

l [—Corregidor de Madrid, t.t. 2 
I 1 —Castillo de San Mauro, t. 5. 

7 —Cautivo de Lrpanto. o. 1. 

6 —Coronel y el tambor, o. 3. 
2 —Caudillo de Zamora, o. 3. 
2 —Conde de Monte-Cristo, pri- 

1 mera parte, 10 c. 

2 /rfem segunda parle, t. 5 
4 £f conde de Morcrf. terrera par- 

3 <e del Monte-Cristo, t. 7 c 

7 "-Castillo de S. Germán, ó delito 
8 1 yespiacion.t.S. 

\— Ciego de Orlcant, t 4. 
16 —Criminal por honor, t. 4. 

8 —Cardenal Ciínero», o. 5. 
8 -C/eflo, (,|. 
8 —Cardenal fíirhelieu, o. 4. 

2 -Caílillo de Granticr, t. 4 

3 — Duque de Allamura, t- 3. 

1 ¿ Cintro!! <. 4. 

2 —Doclorcito. t. 1. 

4 —Demonio familiar, t. 3. 
— Diablo en Madrid, t. 5. 

5 —Desprecio agradecido, o. 5 
Diahlocnamorada. o. 3. 



5 11 

2 C 
2! 4 
2 10 

'■i' 

4! 



El Diablo y la bruja, t. 3. 

— Doctor negro, t. 4. 
—Delator, ó la Berlina del Emi- 
grado, t. 5. 

—Desterrado de Gante.o. 3. 

—Espósito de Nlra. Sra. , 1. 1. 

—Españólelo, o. 3. 

—Enamorado de la Reina, t. 2. 

—Eclipse, ó el agüero infunda- 
do, o. 3. 

—Espectro de Herbesheim, 1. 1. 

—Favorito t)el Rey, o. 3 

—Fastidio ó el conde Derfort, t 2 

—Guarda-bosque, t. 2. 

— Guante y el abanico, t. 3. 

—Galán invisible, t. 2. 

—Hijo de mi mujer, t. 1. 
Hermano del artista, o. 2. 
Hombreazul, o. 5c. 

2 —Honor de un castellano y de- 
| ber de una muger, o. i. 

12: —Hijo de su padre, 1. 1. 
8! —Himeneo en la tumba, ó la Hé- 
4! chivera, o. 4. Magia. 
S'—Hijo de Cromvvel, ó una res- 

5 tauracion.l. 5. 

— Wí/o del emigrado, t. 4. 
4¡— Hombre complaciente, 1. 1. 
2¡— Wi/o de todos, o. 2. 

3' —Hombre cachaza, o. 3. 

I— Heredero del Cía», /. 4. 
9¡ — /dioía d el subterránea, t. 5. 
7j— Ingeniero ó la deuda de ho- 
2; ñor, í. 3. 

5j— La:o de Margarita, t. 2. 
3 — Leñador y el ministro, ó el 
6' testamentó y el tesoro. r. 
i — Licenciado Vidriera, o. i 

3 —Maestro de escuela, t. 1. 
8 —Marido de la Reina, t. 1. 

12 —Mudo por compromiso 
101 emociones, t. 1. 

6 — Médico negro, t. 7 e. 
6' — Mercado de Londres, t 

4 —Marinero , 1} un mutrtnwnio 

5 repentino, o. 1. 

3 —Memorialista, t. 2. 

5¡— Marido de dos-mujeres, t. 3. 

8 — Marqués de Eortville, o. 3. 

8'— Mulato, ó el caballero de San 
Jorge, t. 3. 

7' — Marido de la favorita, I. 5 

8 — Médico de su honra, o. 4 

I — Médico de un monarca, o. 4. 
10 — Marido desleal, ú quien euya- 

4 1 üi V aiiien, í. 3. 
10 —Mercado de San Pedro, t. r,. 

8 —Naufragio de la fragata Mc- 



2 9 El Terremoto de la 3Iartinica,t5 2 12 



4 4— Tarambana, t. 3. ¡4 8 

Fio y el sobrino, o. 4. I 2 3 

Trapero de Madrid, o. i. Olí 

Tío Pa&lo d fa educación, t. 2 2 7 
Testamento de un soltero, t. 3. 

S¡— Talismán de un marido, t.i. 

5 ¡—Tío l'edro ó la mala educa- 



ción, t. 2. 

7'oro « el TiV/re, o. 1. 
6 ^ - 7'ejedor de Jáíita, o. 3. 
-— Tejedor, l. 2. 

— Taío de agua, ó los efectos y las 



las 



d. 



dusa, t. 5. 
-Nudo Gordiano, t. 5. 
■Novio' de Bmlrago, t.t. 



— Novicio, ó al masdivitro te la 
pegan, t. 1. 

— Noble y el soberano, o. 4. ' 

— Nacimiento del hijo de Dios y 
la degollación de los inocen- 
tes, o. 4. • 
Nudo y la lazada, o. 1. 



causas, t. 5 
—Vivo retrato, t. 3 

— Vampiro, 1. 1. 

—Ultimo diade fenecía, t. 5, 
—Ultimo de la raza, 1. 1. 
—Ultimo amor, o. 3. 

— Usurero, t. 1. 
-Zapatero de Londres. Í.3. 
—Zipalero de-Jerez, o. 4. 



Fausto de Underwal, t. 5. 
Fuerte-Espada el aventurero^ 5 3 

Fernando el pescador , ó Málaga 1 

y los franceses, o. 2 a. y 10 c. 3 1 
Francisco Doria, o. i. 2 lu, 

Gustavo llf ó la conjuración de | 

Sarria, t..S. lili 

Gustavo \Vasa,o. 3. 2 ¡(> 

Gaspar Hauser ó el idiota, t. 4. 4[ 
Guardavié 111, ó sea Luis XV en 

casa de Mma. Dutturry, t.i. 3 
Guillermo de Nassau, ó' el tigio 

XVI en [''¡andel, o. 5. 5 

Geroma la castañera, san. 1 



5 Hasta los muertas conspiran. oí 2 
[Honores roma, n palabras, ola | 
5] arrian de \'illalar,o. i. 2; 

1-2 lícrmiaitt, ó 1 vivera tirmpo, t 5 3', 
U Hnlifax , o picaro y honrado, 
I Í-3.7P' 2 

Hombre tiple y muger tenor, o. 4 Si 



/,' / 



0.5. 



Inventor, bravo y barbera, t. 1. 
Ilusiones, o. i. 

Isabel, ó dos diat de esp.ricu- 
cia, I. 3. 



Jorge el armador, t. 4. 
Juiquejembra, o. 1. 
José María, 6 vida nurra, O. i 
tj-luan de las l'i/ías. o. 2. 
Uaan de Padilla, o 6 r. 
\ j Uarobu el aventurero, o. 4. 
(I L/lilian el carpintero, l. 3. 
r,.luaua Grey, t. 5. 

juzgar por apariencias, 0. 3. 
5 -lugar can funjo, t. 2. 
|| £ Julio Cesar, o. 5. 
I ¡Juan Lorenzo de .Iciííia. o. 4. 



i3 11 
2 IG 

13 

¡2; 8 



C te, Laura de Monroy ólos dosmaes- 
91 2| tres. o. 5. 



— Oso atanco y el oso negro, t. 1.11 t>¡ luchar contra el destino, t. 3 



7 — Diablo son los nietos, t. \. 
ti' —Derecho de primogmitura. 1 4 
8 | —Doctor Capirote, ó lo,v curan- 

• deros de antaño, t. 1 . 
5 — Diablo nuvturno, t.% 



Pacto con Satanás, o. 4. >2 10 

4|— Premio grande, o. í. '5¡ 4 

4 j — Pacto sangriento ó la vengan-' | 

7Í t'i corta, t. <5 r. i 11 

|— ¡'age de fVoodstock, t. 4. |ll 5 

6 —Peregrino, o. i. 13 

7 — Premio de u na coq urln .0.4 12 
l — Piloto y el Tomo, o. 4. U 

12 —Poder ile un falso amigo, 0.8. 2 

|— Perro de centinela, t. 1. 'i 

9 — Porvenir de un hijo t. 2. i3 

9 '—Padre del novio, t. 2. 12 

6 —Pronunciamiento de frían», I 
lll o.l. ,2 

3— Pintor inglés, f.-3. 3 

<i— Peluquero en el baile, o. 4. (9 

7 —Raptor y la cantante, t. 1. 1 
10 — AY;/ de las criado* y acertar 
1 s ! por carambola, f. 2. 

2 —Robo de un hijo, t. i. 
4' — /ley «Kirtír, o. 4 

2 7 —Rey hembra, t. 2. 
4' 5-/.Yy de copas, t. 4." 

3 Sl'-Rnbodc Elena, t. 1. 
8 3 —Rai/n de oriente, o. S. 

- S'v'iv/d de una madre, t. 3 y p. 5 

— ,S'( dador a < I marido, t.3. 3 • 
-Sastre de Landres, t. 2. ti 

-ZYo ¿rd ío ¡¡rt'no, o 1. jj! 



Luchar contra el sino, ó la Sor- I 
tija del Rey. o. 5. h 

Llueven snbrin >s'.'. o. i. (j 

/.U'/m de Castro, o 4. 1 

Laura, pról. ep'l . o. 5. 4 

/.iharo d ti pajAr de Floren- I 

cia,l. 5. 
f.atreaiimont. t.i. 



I.ib 



rolil, capitulo /, i. 4. 



2' Llovidos del rielo, t. 

2¡ Luchas de amor y </<,Vr. o. 3. 

4 LurerosyClavriiina. ó el minis- 
tro justiciero, o. 3. 

9] La acidia deCislio. <. 7. r. 

8 — .Ifcadi'a de Pe nmurrlc. I. 3. 

5— Mquri in de llretaña. t 5. 

4 — Barbera del lísrorial. t. 1. 
— Rafalla de Clavija, o. 1. 
2 5! -Batalla de Bailen, zarz. o. 2. 
9 8,' —Roda tras el sombrero, t. 4. 
2 7 : —Perlina del emigrado, t. 5. 
5 1 3 /.('.« consejos de Tomes, o. 3. 
2.' 3| ¿a rosfiK/iiire eflpodero*». <• i- 
i I 5! /.o» rrío.» de tina wu.-arr. / 3. 
La rola del perro J( 



• 



S —OquctaiH) 
i',— Corle y la 1 



d, s. t. 3. 

Carena de Kcrougal.t. 4. 

r amor, /. 3. 

a/dea, o. 5. 



II 

1 ii> 




l: propiedad 
oe i). V. dé Laiama 






GUSTAVO MASA. 

Drama original, en cuatro jornadas y en verso, por D. Eusebio Asquerino, representado 
con aplauso en el teatro del Príncipe, el año de 1841. 

A la lluslrisiina Señora Doña Rita Martínez de Torres.=EI Autor. 



(segunda edición.) 



PERSONAS. 



Gustavo Wasa. {Carlos.) Jacobo y Jorge, 



ge fes de lo» mineros. 
Un Montañés. 
Un Minero. 
Un Alcaide. 
Un Mozo de llaves. 
Oficial 1. ° 
Oficial 2.° 
Una Camarera. 



Blanca. 

El Senador Magnus. 

El Almirante Nohbi. 

Cristibn II. 

Enrique Banner. 

Sivard. 

Isabel. 

Ronza TO. 
pETERSON. 

Xobles, soldados, montañeses, máscaras, pueblo. 

La escena es en Suecia á principios del si- 
glo XVJ. La primera y tercera jornada, en las 
montañas de la Delecarlia, la segunda y cuarta, 
en Stokoimo. 

JORNADA PRIMERA. 

Vista de las montañas de la Delecarlia. Varias sendas 
conducen á ellas. A la izquierda del actor, la cabana de 
Roberto, y á la derecha un banco de piedra. 

ESCENA PRIMERA. 

Pktbrson, Jorge y Jacodo descienden de la 
montaña. 

Jor Hemos madrugado mucho. 
Pet. Lo exige vuestro deber, 

como sois los capataces 

de los mineros... 
Ja«; Va... pues. 

Y el señor Roberto en tanto 

durmiendo, (mirando á la cabana, cuya puer- 
ta está cerrada.) 
Pet. El pobre ya es 

de edad bastante avanzada, 

y es necesario tener 

consideración... 
Job. Al padre 

por la bija. Qué tal, eh? [conironia.) 
Pet. Eres malicioso, Jorge. 



Jor. Jamás lo be sido. (Acerté I 
Con que os gusta la mucbacba": 

Pet. Yo no be dicho... 

Jor. Está muy bien. 

Pero yo lo he adivinado, 
y á deciros voy también 
que debéis estar celoso. 

Pet. Celos >o? 

Job. Si, vos. 

Pet. De quién? 

Jor. De un minero que ha llegado 
á este pais hace un mes. 
Un tal Carlos. 

Pet. Miserable! 

Conmigo competir él! 
¿Será tanta su osadía 
que llegue á desconocer 
la diferencia que existe 
entre los dos? 

Jor. (Va logré 

que reventase la mina.) 

Jac Peterson, no lo dudéis: 
es tan querido de todos 
ese eslrangero, que á le 
de Jacobo, os aseguro 
que yo me siento también 
inclinado é... 

Pbt. ¿Y pensáis 

que Roberto su bija dé 
á un desconocido? 

Job. Mucho 

lo temo, y mas si Isabel 
le ama, según sospecho: 
el amor de una muger 
hace milagros. Es joven. 
buen mozo, afable, cortés, 
y en las minas no trabaja 
hace días. 

Pet. Cómo? 

Jor. El. 

y su compañero Enrique 
¡o han sabido componer 
1 



'974 



de tal manera .. el primero 

estuvo enfermo, y pardiez, 

que la bija de Roberto 

supo cuidarle tan bien, 

que yo me holgaría... 
Pet. lilla! 
Jac. Ella su médico fué, 

y sanó el enfermo. 
Pet. (Oh, rabia!) 

Job. Es lo único que sé , 

pero yá despertó el viejo, 

y le debe sorprender 

vuestra llegada. 
(Roberto abre la puerta de su cabana.) 
Pet". (Su padre! 

Ahora lo descubriré.) 

ESCENA II. 

Dichos, y Roberto. 

Rob. Kuenos dias. Mas qué veo! 

El señor Petersón! Cuanto 

me alegro de que tan pronto 

hayáis vuelto. 
Pet. [con aspereza.) Está bien: trato 

de hacer algunas reformas 

en las minar, y he de hablaros 

sobre el asunto al momento. 
Rob. Estoy á vuestro mandato. 

Pero tened la bondad 

de deteneros ¿No es Carlos 

el que baja con Enrique 

de la montaña? 
{aparecen en ella Carlos y Enrique.) 
Pet. (con enfado.) V qué diablos 

tengo que ver con ese hombre? 
Jou. Jacobo... (con intención.) 
Rob. (Se ha incomodado 

de tal suerte. .) No comprendo... 
Pet. Pues calla. 
Ron. Señor, ya callo. 

ESCENA III. 

Los mismos, Carlos y Enrique con trage de 
montañeses. 

Enu. (Es cierto loque me han dicho, (ap.á Carlos.) 

Mirale allí. Yo me encargo 

(señalando a Peiersón 

de preguntárselo lodo.) 

Presto habéis abandonado 

la corte (dirigiéndose á Petersón.) 
Pet. En estas montañas 

de la Suecia me he criado, 

y el sosiego que disfruto 

entre vosotros, no cambio 

por cuanto encierra en sus muros 

Stokolmo. 
Emi. Os han jugado 

alguna pesada broma 

los malditos cortesanos? 
Pet. No están ellos para bromas. 
Enr Pues qué ocurre? 
Peí. Han deportado 

d<>« ó tres mil cuando menos. 
Car. (Dios mió!) 
Pet De luto y llanto 

cubiertas boy sus familias 

al cielo piden amparo. 



slnvo Wasa. 

Nadie escucha sus gemidos: 
los nobles que han escapado- 
de la cuchilla que amaga 
sus cuellos, hora vagando 
por los montes de su patria, 
no hallarán los desgraciados 
amigo alguno que quiera 
protegerlos. 

Car. (Cielo santo!) 

Pet. El que los oculte debe 
sufrir, según el mandato 
del rey, la pena de muerte. 

Car Decid mejor el tirano, (conmovido.) 

Pet. No diré tal, que hay palabras 
que suelen valer cadalsos. 

Jor. V no ba de vengar el pueblo!.. 

Pet. El pueblo! Estás delirando? 
Al compás de sus cadenas 
arrulla al que le hace esclavo. 
¿No ba sido el pueblo testigo 
del horrible asesinato, 
que en ilustres senadores 
se ejecutó? No ha mirado 
con fria calma el suplicio 
de la nobleza? Acordaos 
del senador Wasa. 

Car. (Cielos!) 

Pet. Ha sido vengada acaso 
su muerte? 

Car. (Ah!) 

Jor. V qué se dice 

en la corte de Gustavo, 
el hijo del senador? 
El rumor que ba circulado 
sobre su muerte, ha salido 
cierto? 

Pet. No: por el contrario. 

Se desmiente. 

Jac. Plegué al cielo 

que ese joven esforzado 
viva aun. 

Jor. El solo puede 

de estrangeros libertarnos 

Pet: Y á vosotros qué os importa? 

Car. Pudieran mirar acaso 
indiferentes los males 
que á la patria está causando 
ese rey dinamarqués? 
Ese rey, que con engaños 
se apoderó de la Suecia, 
para unir en un Estado 
dos reinos? Traidor infame! 
¿Quién colocó en el Senado 
los estrangeros? ¿Quién hizo, 
nuestras leyes violando, 
los destinos de la patria 
confiar á los estraños? 
¿Quién limitó los derechos 
del pueblo, y nos hizo esclavos? 

Jor. Tiene razón. ¿Y seremos 
tan cobardes que suframos 
nos gobierne un asesino, 
que su puñal ba clavado 
en el pueblo? Ah! perecieron 
nuestros valientes hermanos, 
y hemos de bajar nosotros 
al sepulcro sin vengarlos! 
Nosotros, los montañeses 
de Delecarlia, que avaros 



de libertad, siempre fuimos 

azote de los tiranos! 

¡Nosotros, que en otro tiempo 

á un Énrieo destronamos.., 
Pf.t. kn otro tiempo! Bien dices; 

pero tus antepasados 

tt'iii;iii a un Eogeibreebt, 

mi ralienle ciudadano 

que los supo dirigir 

á la victoria. 
Job. V Gustavo 

ha muerto ya? 
Pbt. V aunque viva, 

podrá ser tan insensato, 

que busque una muerte cierta? 

isu cabeza han pregonado, 

y el que la presente al rey 

se hará rico. 
Eish. Buen hallazgo [mirando á Carlos.) 

debe ser la tal cabeza 
Pbt. No hablemos mas. Al trabajo 

cada cual, y tu, Huberto, 

ven conmigo. 
Rob. Señor, vamos. 

Job. Hasta luego, camarada. (d Carlos.) 
Ehb. Pronto vuelvo, (ap.á Carlos.) 
Car. Aqui le aguardo, {id ) 



«.usía* o TVftsn 
Isa. 



ESCENA IV. 

Carlos permanece pensativo 
cabana. 



é Isabel sale de la 



Isa. 



Cab 
Isa. 



Alli está Carlos. Gran Dios! 
No sé lo que al verle siente 
el alma mía. imprudente! 

Si fuera amor... 

. [volviendo de su distracción. ) Ah! Sois vos? 

Tan distraído os encuentro, 

que solo debo dejaros. 
Cab. Por qué? 
Isa. Por no molestaros 

otra vez me marcho dentro 
Cab. Aguardad, bella Isabel. 

Cuándo molesta me ha sido 

vuestra presencia? 
Isa. He creidó, 

que ora quizás... 
Car. Sois cruel. 

Sabiendo cuanto ambiciono 

poder veros sin cesar 

me queréis abandonar? 
Isa. Si? Pues ya no os abandono. 

Aunque me llaméis curiosa, 

que es cualidad de muger, 

de vos quiero merecer 

que me digáis una cosa. 
Cab. Decid cuál es, y os prometo... 
Isa. Cuando solo os hallé aqui, 

qué ideas... 
Cab. Nunca creí... {confuto ) 

Perdonad; es un secreto 
Isa. Un secreto? También yo 

le sabré, Carlos, guardar. 
Cab. El no os puede interesar. 
Isa. Siendo vuestro, por qué no? 
Cab. Mucho temo os ofendáis 

si loque pensaba os digo. 
Isa. Ofenderme vos? Mi amigo! 
Car. Tal vez. 



Ab! no lo creáis. 
Cab. Tan amable y candorosa 
os hizo, Isabel, el cielo. 
que sois de virtud moili l<- 
y sois en eslremo normóte 
Isa. Lisonjero en demasía 

eslaishoy. 
Cab. Nunca lo fui, 

si no lo sintiera asi, 
mi labio no lo diría. 
Isa. Pero el secreto... 
Car. Pensaba. . 

fQué diré?) En vuestra lémur a. 
Isa. En mi? 

Cab. Os sorprende? 

Isa. fOb, ventura! 

Me adora: no me engañaba ) 
C»r. Cómo no pensar en vos, 
por cuyo fino cuidado 
de morir me he libertado? 
Isa. No habléis mas de ello, por Dios! 
Hice entonces loque hiciera 
cualquier otra en mi lugar. 
¿Viéndoos próximo á espirar 
abandonaros debiera? 
En este pais, estraño, 
sin parientes, sin amigos, 
ob! los cielos son testigos 
de que senti vuestro daño. 
Car. Le sentisteis, es verdad; 
pero el alma padecía, 
y fué el salvarme, á fé mía, 
eslremada crueldad. 
Ah! Isabel/ 
ls\. Qué decís? 

C.»r Soy tan desgraciado! 
Isa. Es cierto? 

Y no me habéis descubierto 
el martirio que senlis. 

Y se lo ocultaisá quien 
sola al veros pensativo, 
aunque no sabe el motivo 
sufre tanto! 

Car. Vos también? 

Isa. Juzgaisme acaso dichosa? 
Car ¿A vuestra felicidad 

qué falta? Nada en verdad. 

Sois joven y sois hermosa: 

os aman con desvario 

vuestro padre, Petersón... 
Isa. (Le ha nombrado! Celos son. 

No hay duda, su amor es mió:) 

ESCENA V. 

Los mismos, y Eisriquf.. 



Isa. (Enrique! Qué impertinencia! 

Es demasiado rigor 

que al descubrirme su amor, 

se lo estorbe su presencia.) 
Enr. Carlos. 

C,r. Mi querido amigo! 

E>b. Tengo que hablarte, [bajo.) 
Cab. Isabel, 

vuelvo al momento. 
Isa. (Cruel! 

Me deja!; 
Enr. Ven. 

Car. Ya le sigo. 



Gustavo Wasa. 



ESCENA VI. 
Isabel. 



Se marchó! Pero me adora. 
No puedo dudarlo ya. 
Al fin se realizara 
mi ilusión encantadora. 

ESCENA Vil. 
Isabel y Roberto. 
Rob. Isabel! Isabel! (dentro.) 
isa. Cielos! 

Esa voz... padre querido! (al ter <i Robtrlo.) 

Qué ocurre? 
Rob. Nada ba ocurrido, 

disipa vanos recelos. 

Vé á preparar tus trages, 

porque te vengo á anunciar 

que bora acaban de llegar 

tres ilustres personages. 
Isa. Personages? 
Rob. Si, muchacha, 

y es necesario que estés 

mejor compuesta. 
Isa. Y son tres? 

Ron. No pierdas tiempo, despacha. 
Isa. Y á dónde van? 

Rob. Dale, [con impaciencia.) 

Isa. Pero... 

Queréis que me vista ahora? 
Rob. Si, que viene una señora, 

y un gallardo caballero. 

Ademas los acompaña 

otro anciano. ¿A dónde ba ido 

Carlos? 
Isa. Ahora ha subido 

con Enrique á la montaña. 

Si supierais cual yo sé 

cuánto os ama! 
Rob. Mucho? 

Isa. Oh! Si. 

Rob Nunca me lo ha dicho. 
Isa. • A mi 

sin cesar. 
Rob. Ola! A ti, eh? 

Le agradezco la fineza. 
Isa. Y nada mas? 
Rob. También yo 

le pago... 
Isa. No es eso, no. 

Rob, Te comprendo, buena pieza. 

Os amáis? Lo be adivinado. 

Suya tu mano será, 

y de una vez quedará 

Petersón desengañado. 
Isa. Padre mió! Soy dichosa. 
Rob. Ya llegan, y todavía 

estás ahi? 
Isa. Qué inania! 

Voy... 
Rob. No es tiempo, perezosa. 

ESCENA Vlll. 
Los mismos, Blanca, M agncs y el Almirante en ira- 
ge de camino. 
Mag. Aqui descansar podemos, 
hija querida, un instante. 
Pensáis lo mismo, Almirante? 
Alm. Si, Magnus, descansaremos. 



Los caballos han traído 

buen paso, y lo necesita 

sin duda esta señorita 

que fatigada ba venido. 
Blan. No mucho. Por mi, señores, 

no os detengáis. 
Alm. Por qué no? 

(De este modo tal vez yo 

descubra algunos traidores.) 

De quién es esta cabana? (á Roberto.) 
Rob Vuestra ymia, caballeros. 
Alm. Y dónde están los mineros? 
Rob. Trabajando en la montaña. 
Mag. Y tú no trabajas? 
Rob. Yo 

los dirijo. 
Alm. Bien está. 

Este hombre conocerá {á Magnus.) 

á todos y... 
Mag. Entiendo. 

Blan. (Oh!) 

Alm, Quisiera que á la montaña 

nos guiases. 
Rob. Lo haré asi. 

Blan. Y yo? 

Mag. Te quedas aqui. 
Rob. Y mi hija os acompaña, 

ESCENA IX. 
Blanca, Isabel. 
Blan. (Si algún noble desgraciado 

se ocultara aqui... Dios mió! 

Que recuerdo tan sombrio 

por mi mente ba resbalado!) 

Eres del pais? 
Isa. En él 

criada desque he nacido 

jamás otro he conocido. 
Blan. Y te llamas? 
Isa. Isabel! 

Blan. Bonito nombre! Quéeslraño 

siendo tan hermoso el dueño! 

Oh! Ese rostro halagüeño 

causó mas de un desengaño. 
Isa. Me favorecéis, señora, 

sin merecerlo. 
Blan. No tal. 

Eres temible rival, 

montañesa encantadora. 

Quieres venir áStokolmo? 
Isa. Os burláis? Una serrana 

convertirse en cortesana! 

Es pedir peras al olmo. 
Blan. Ven á la corte, y vestida 

de ricas galas en ella, 

apareciendo mas bella 

serás también mas querida. 

Quizá de algunos desvelos 

fueras la causa 
Isa. Yo? 

Blan. Si. 

Isa. Cómo? 
Blan. Inspirando al li 

mucho amor, y muchos celos. 
Isa No quiero tener amores 

cortesanos. 
Blan. Tal desden 

te inspiran? 
Isa. Fingen tan bien 



una pasión los señores! 

Ademas, creéis pudiera 

abandonar la munlaña 

j la pagiza cabana 

dó corrió mi edad primera? 

.Mi anciano padre! Tal rez 

el dolor le malaria, 

porque el pobre perdería 

mi consuelo en su vejez. 
Blan. Y en lan triste soledad 

nada le falla? 
Isa. No, nada 

Blan. Ha tenido amor entrada 

en tu pecho? 
Isa. Perdonad... 

Blan. Si te ofenden mis preguntas... 
Isa. Ah! No es tanto mi rigor. 
Blan. Qué han de hablar sino es de amor 

dos niñas estando juntas? 

Vamos, dime con franqueza. 

No has amado aun? 
Isa. Señora... 

Blan. Ningún montañés adora 

esa divina belleza? 

No es posible. Algún minero 

acaso? 
Isa. Tenéis razón. 

Este tierno corazón 

late por un estrangero. 
Blan. Estrangero? 
Isa. Solamente 

en él pienso noche y dia, 

y á su lado el alma mia, 

no sé esplicar lo que siente. 

Siente por la vez primera 

que activo 'fuego la inflama, 

al principio débil llama, 

después devorante hoguera. 

Que no se apaga jamás, 

y apenas sus ojos veo, 

porque apagarla deseo 

sin duda se enciende mas. 

Si es amor, muy mal me trata, 

ó es un delito el querer? 

¿Y sino, cómo creer 

me dé vida quien me mala? 

Por él de lodo me olvido, 

pues al escuchar su acento, 

se aduerme mi pensamiento 

de dulce placer henchido. 
Blan. No creí que en las montañas 

se supiera amar. 
Isa. Es rey 

amor, é impera su ley 

en palacios y en cabanas. 
Blan Feliz tú, niña inocente, 

que no has sentido el dolor 

con que envenena al amor 

la memoria de un ausente. 

Feliz tú, tierna Isabel, 

que amando con desvario, 

puedes decir él es mió, 

y no me aparto de él. 
Isa. Acaso vos .. 
Blan. Ah! Olvida 

lo que he dicho. ¿Ese estrangero 

te quiere también? Infiero 

que serás correspondida. 
Isa. Me inspiráis tal confianza 



Gustavo Wtisa. 5 

que nada os quiero (cuitar. 

Ale acaba de declarar 

su pasión y mi esperanza. 

Mi padre, cuyo interés 

es mi dicha, ha consentido 

en hacerle mi marido 

aunque no sabe quién es. 
Blan. Cómo! No sabe... 
Isa. escuchad. 

Un mes hace que ha llegado. 
Blan. (Si será algún desterrado!) 
Isa. Pero aqui viene, mirad. 

ESCENA X. 

Las miañas y Cahlos. 

Cab. Mi palabra os be cumplido, 
(sin ver a Blanca.) 

he vuelto al punto. 
Blan. (Gran Dios!) 

Cab. (Qué veo!) 

Blan. (El es! (reconociéndole.) 

Cab. Señora... aqui vos? 

(con asombro y turbación.) 
Blan. ("Si se descubre es perdido.) 

No estraño que os sorprendáis 

al mirar por vez primera, 

que visita una estrangera 

la cabana que habitáis. 

Mi padre y un caballero 

me acompañan, y han subido 

á las minas. ¿Jabean ido 

(con intención marcada.) 

en busca de algún minero. 

Me comprendéis? Ademas 

hemos venido escoltados 

por unos treinta soldados, 

y aguardamos muchos mas. 
Cab. i'eueis razón en creer 

que al veros me sorprendí. 
Blan. üe vos hablamos, (con indiferencia.) 
Cab. De mi? 

Blan. Y esto os debe sorprender? con malicia ) 

Isabel me ha declarado 

que la amáis, y os quiere mucho. 
Isa. Por qué ledecis... (á Blanca con rubor.) 
Cab. (Qué escucho!) 

Blan. Seréis dichoso á su lado. 

Yo quiero ser la madrina 

de la boda. 
Cab. Vos queréis?.. 

Blan. Si á ello no os oponéis... 
Isa. Ocurrencia peregrina! 

Cómo oponernos, señora, 

si en estremo nos honráis? 
Cab. Pero... (impaciente.) 
Blan. También lo aprobáis? (con calma.) 

Isa. Voy á dejaros ahora. 
Blan. Te vas? (queriendo ocultar su alegría.) 
Isa. Si, prepararé 

el almuerzo para vos. 

Decidle en tanto, por Dios, (bajo a Blanca.) 

lo que le adoro. (Isabel entra en lacabaña.) 
Blan. Lo haré. 

ESCENA XI. 

Blínca y Cablos. 
Cab. Es sueño, es ilusión délos sentidos 
lo que mis ojos vea en este instante? 



6 CrUStfIVO 

Eres tú, no es verdad? Blanca! bien mío! 

No estrechas en los brazos á tu amante? 
Blan. Apartad, caballero, ¿fon dignidad.) 
Cab. Es desvario 

de mi exaltada mente? Estoy despierto? 

Ah! Si, es realidad, hermosa mia! 

Eres tú, eres tú? Dime que es cierto. 

No te goces, cruel, en mi agonía. 
Blan. Quién, pérfido, creyera 

cuando un amor eterno me jurabas 

que tu labio mintiera! 

Enlonces en mi pecho derramabas 

de la esperanza el mágico consuelo, 

y el alma adormecida, 

soñó un hermoso cielo 

do era tu amor encanto de rai vida. 

Fugaz despareció la ilusión bella 

de mis ensueños de oro, 

y huyó también con ella 

del corazón el plácido sosiego. 

Tú me lo arrebataste, ingrato, y hora 

arde en tu pecho el fuego 

de otro amor. 
Cab. Otro amor! 

Blan Si: todavía 

lo que acabo de oír negar pudieras? 

Muy tarde ha conocido tu falsía 

mi pobre corazón! Ah! ¿Qué se hicieron 

tus protestas de amor? Palabras eran 

que en tu alma grabadas no estuvieron, 

y el tiempo las borró de tu memoria. 
Cab. Me ofendes sin razón! Qué, no te adoro! 

Desecha esos temores, 

y enjuga el tierno lloro, 

ángel encantador de mis amores. 

¿Sospechas por ventura 

que la ardiente pasión que has encendido, 

apague otra hermosura? 
j} Lir ,. No son vanos recelos 

ni frivolas sospechas. Hora acabo 

de apurar la honda copa de los celos. 

Hora mismo Isabel, esa serrana 

me reveló, perjuro, que la quieres. 
Cab. Ah! Si: como á una hermana; 

pero entre dos mugeres 

no divido mi amor El todo entero 

te pertenece á ti. 
Blan. Será posible! {con alegría.) 

Cab. No he mentido jamás. La pobre niña 

inocente y sensible 

creyó sin duda amor lo que era efecto 

de tierna gratitud. En tu presencia 

mi labio la dirá cuanto te adoro. 
Blan. Qué intentas, desgraciado! 

Pudieras cometer tal imprudencia? 
Cab. Dices bien: un proscripto, un desterrado 

por cuyo cuello ofrece montes de oro 

el tirano de Suecia, amar á la hija 

de un noble senador! De un estrangero! 

Es desacato atroz, es un delirio. 

El pobre y miserable! Ella opulenta! 
Blan. No aumentes mi martirio. 
Car. Y no podré jamás labar mi afrenta? 

Nunca en la sangre de Cristien impura 

la muerte vengaré del padre mió! 

Ah! si, os vengaré, padre adorado! 

Vuestro hijo lo jura: 

victimas inocentes inmoladas 

por el feroz Cristien, seréis vengadas! 



Wnsa. 

Blan. Me estremezco de horror! V son tus planes.. 

Car. Morir ó libertar la patria mia 

de hedionda esclavitud. Con ese intento 

hui de Dinamarca dó queria 

sacrificarme el déspota cruento. 

Mi primo Enrique Ranner, encargado 

de mi custodia, huyó también conmigo,- 

y al separarme entonces de tu lado 

y abandonar la casa de mi amigo, 

dó vi por vez primera tu hermosura, 

el alma apasionada 

no sé lo que sintió, porque oprimida 

del dolor de la ausencia malhadada 

quedó, Blanca, sin vida. 

A estos montes vinimos, y ocultando 

mi nombre fui minero; si, minero: 

con mis manos cabe la dura tierra, 

y hambre y sed padecí, siendo el primero 

para todo. 

Blan. Gran Dios! Pero mi padre 

vendrá pronlo y... 

Car. No temas. Este trage 

que me cubre, disipa las sospechas 
que pueda concebir: nunca me ha visto. 

Blan. V si otro personage 
que le acompaña... 

Car. Quién? 

Blan. Un caballero 

favorito del rey. El Almirante- 

Car. Tampoco me conoce: aqui le espero. 
Mas a dónde vais juntos? 

Blan. A Stokolmo. 

Me hallaba con mi padre en Dinamarca, 

y acompañarle quise apenas supe 

la orden del monarca 

para venir á Suecia. Vo quería 

saber tu paradero, y en tu patria 

me pareció mas fácil. 

Cab. Vida mia! 

Feliz casualidad nos ha reunido. 
Ah! Deja que este instante 
olvide los tormentos que he sufrido, 
y de amor delirante 
te estreche entre misbrazos, Blanca hermosa! 

Blan Gustavo! 

Car. Dulce encanto! 

Blan. En ellos soy dichosa. 

{Isabel aparece ó la puerta de la cabana.) 
Isabel nos ha visto! 

Cab. Cielo santo! 

ESCENA XII. 
Los mismos é Isabel. '. 
Isa. Perfectamente. Muy bien. 

Os estoy agradecida 

en estremo 
Blan. (Soy perdida 

si no sé fingir.) A quién? 
Isa. A vos, que sabéis por mi 

tan vivo interés lomar, 

que ocupasteis mi lugar 

sin hacer yo falla aqui. 
Blan. Mayor agradecimiento 

por loque acabo de hacer 

me moí-trarás al saber.. 
Isa. Ya lo sé, y harto lo siento. 
Car. CQué irá á decir?) 
Bla>. Be salvadí 

á tu amante. 



Gustavo Wu>u 



De qué' 



Santo Dios! 



Blan. Le buscan los (los 

que de ni¡ se han separado. 
Isa. Y es el motivo? 
btiH. No es a él 

precisamente. 
Isa. ,\o entiendo .. 

.Blan. A un noble estuvo sirviendo 

en Stokulnio, y a aquel... 
Isa. Ab: 
Blan. V como sabe ahora 

dónde se puede ocultar, 

tal vez preso en su lugar... 
Isa. Por Dios.' salvadle, señora! 
Bl.vn. a mi aviso agradecido 

me abrazó el pobre minero. 
Isa Y yo que perdonáis quiero 

la sospecha que he tenido. 
Blan. Mi padre! (Ocúltate ya.) (riendo que bajan 
de la montaña Magnus, el Almirante y Roberto.) 
Cab. No es tiempo. 
Isa. Temblando estoy. 

Caii. (.Nada temas, si me voy 

infundo sospechas.) (á Blanca.) 
I¡la>. (Ab!) 

ESCENA XIII. 
Los mismos, Magnus, bl Almihwtk y Robrbto con 

una hacha, que coloca a un lado. 
Alm. Me parece, senador, 

que nuestro plan se ha frustrado, 

sin poder á ese traidor 

presentar al rey. 
Blan. Señor, (ó Magnut.) 

presto la vuelta habéis dado. 
Maü. No hemos podido encontrar 

lo que buscamos. 
Alu. Es cierto. 

Aunque caminó Roberto 

por el monte sin cesar, 

nada en él ha descubierto. 

Quién es aquel que está alli? (señalando á 
Carlos, que permanece á cierta distancia.) 
Blas. (Dios mió! Si ahora le ven...) 
Kod. rs.un minero también 

que os será útil. 
Alm. Ab! Si? 

Sabe el país? 
Bou. Oh! muy bien. 

Alm. Será entonces nuestro guia. 
Bun. (Cíelos!; 
Isa. Y a dónde, señor, 

le llevareis? 
Alm. No creia 

que por ausentarse un dia 

mostraras tanto dolor. 

No temas, pronto á tu lado 

volverá. Venid, minero. 
Cab. Qué pretende el caballero? 

(acercándose con dignidad.) 
Alm. (Tal vez por este guiado 

descubra su paradero.) (á Magnus.) 

Los traidores que Crislien 

mandó perseguir, quizás 

en estos montes estén, 

ó á lo menos uno. 
Cu. Quién' 

Alm. El gefe de los demás. 



Pues el rumor que corría 
sobre >u muerte, no ba sido 
cierto. Vive todavía 
Gustavo Wasa. 
Blan. sería 

posible? ¡.aparentando asombro.) 
Alm. El rey lo ha sabido. 

V según cierta» noticias 
se encuentra en este país. 
Blan. (Temblando estoy ) Qué decitfíid.) 
Alm. Becibirá el alma albricias 

si le prendo. No lo ois? 
Blan. Olvidad en este instante... 
Alm. Olvidarlo? Ab! No, señora. 
Vuestro padre esta delante, 
y me permite que ahora 
os diga mi amor constante. 
Car. (Qué escucho!) 

Blan. (mirando á Carlos.) (Cual se alteró!) 
Alm. Perdonad si os he ofendido. 
Como el rey ba prometido, 
si prendo á Gustavo yo 
hacerme vuestro marido, 
al soñar en esa idea 
es tanto el placer que siento, 
que el alma en este momento 
solo deciros desea 
que os adora. 
Cab. f Au!) 

T A!i - . (0Ȏ tormento!) 

Alm. El rostro de ese traidor 

grabado le tengo aquí, fieñaJando la frente.) 

pues aunque nunca le vi, 

hará sin duda el amor 

que le conozca. Oh! Si. 

Cómo se ba de libertar 

de caer entre mis manos, 

si deben pronto llegar 

mis valientes veteranos, 

y do quier le han de buscar? 
Cab. Mostráis tan vivo interés (con ironía ) 

en encontrar á ese Wasa, 

que no dudo... 
Alm. Si, asi es, 

mi recompensa después 

le juro no tenga lasa. 
Cab. También será generosa (id.) 

esta señorita. 
Blan. (Oh Dios!) 

Cab. Como ha de ser vuestra esposa... (id.) 
" Si á Wasa descubrís vos, 

(con profunda intención.) 

entonces me bareis dichosa. 
Car. Yo delator! Caballero, 

podéis buscar otro guia. 
Alm. Cómo? 
Cab. Engañaros no quiero, 

y si os guiara. . 
Alm. Minero! 

Car. Sin duda os engañaría. 
Alm. Y le atreves á oponer 

á mis mandatos? 
Cab. Aqui 

es igual nuestro poder, 

pues ni vos mandáis en mí, 

ni yo os quiero obedecer. 
Alm. Sabes quién soy? 
Gab. No lo ignoro. 

Un orgulloso estrangero, 



Blan. 



. Gnstavo 

un traidor, que sin decoro, 

vino á mi patria el primero 

a saciar su sed de oro. 

Vino á robarla insolente 

su libertad y su gloria, 

y cuya odiosa memoria 

maldecirá eternamente 

en sus paginas la historia. 

Sois Norbi, el Almirante, 

y adulador del tirano, 

que aqui solo es arrogante, 

y en las lides el gigante 

es un despreciable enano. 
Alm. Miserable! (furioso empuñando la espada.) 
Rob. ¿ Isa. Infeliz! 

Blan. , . ¡ Ah! 

Mag. Qué insolencia! 

AlMi Mi venganza.... [taca la espa- 

da tí se dirige contra Carlos, que se apodtra del ha- 
cha que trajo Roberto, y le amenaza con ella.) 
Car. Ven... ,. , . , 

Blan (Cielos! No bay esperanza!) (viendo a 

los soldados del Almirante.) 

ESCENA XIV. 

Los mismos, y varios soldados. 
Alm. Aqui mis soldados ya! 

Prendedle! 
Blan (colocándose entre los soldados y Carlos, dice 

ó ene.) Huye sin tardanza. 
( Carlos entra precipitadamente en la cabana cerran- 
do tras si la puerta.) 
ESCENA XV. 
Los mismos menos Carlos. 
Alm \rroiad la puerta al suelo. 
Blan "Deteneos, {á los soldados que obedecen la or- 
den del Almirante.) 
Isa y Rob. Por piedad! 
Blan Norbí! 

Jsa u Rob. Señor... a Magnus.) 
M*fi Apartad 

Alu' Seguid lodos. ( entra con Magnus y los tolda- 
dos en la cabana, cuya puerta ha venido abajo.) 
Robáis*. Justo cielo' 

Bl»s. Salvadle Dios de bondad! 

(con las manos elevadas al cielo.) 
FIN DE LA PRIMERA JORNADA. 

JOKNADA SEGUNDA. 

Palacio de Magnus. Gabinete con tocador, y reloj en- 
cima de una mesa. En el fondo una puerta grande que 
conduce á un salón que se verá iluminado. Dos puertas 
laterales. 

ESCENA PRIMERA. 

Blanca, y su camarera ataviando á aquella en «l 

espejo. 
Cam. Podéis, señorita, 

entrar muy ufana 

al salón del baile. 
Blan. Del baile? (abatida.) 
Cam. » s enfada? 

Estáis tan hermosa, 

que las ricas galas, 

el oro, y brillantes 

no tanto resallan 

como los destellos 



VVasa. 

de vuestras miradas. 

Sin duda esta noche 

robáis muchas almas, 

noeslrañoque tengan, 

al ver tantas gracias, 

amor los galanes, 

y celos las damas. 
Blan. No piensa en placeres 

la infelice Blanca! 

Ojalá pudiera 

huir de la sala 

dó el feslin brillante 

mi padre prepara. 

Estos atavíos 

con que me engalanas, 

en vez de ser gralos 

me hastian y cansan. 
Cam. Qué decis, señora? 
Blas. Soy tan desgraciada! , 

Cam. En verdad no puedo 

comprender la causa 

de la honda tristeza, 

que siempre pintada 

miro en vuestro rostro. 
Blan. Son males del alma, 

que solo comprende 

aquella á quien matan. 
Cam. Por Dios! No estéis triste, 

y enjugad las lágrimas. 

Por ser vuestros dias, 

un padre que os ama 

con tierno delirio, 

gran baile de máscaras 

ordena esta noche, 

y en él nada falla. 

La nobleza Sueca, 

la de Dinamarca, 

el rey, en fin toda 

la corle bizarra 

se verá reunida 

pronto en esa sala, 

(señalando al salón iluminado.) 

y vos que debierais 

alegraros .. 
Blan. Basta. 

Mi padre se acerca. 

Retírale, Laura. 

ESCENA II. 
Magnos, y Blanca. 

Mag. Vengo á saber, bija raia, 

si pronto vas allá dentro; 

mas ya vestida le encuentro, 

y estás hermosa, á fé mia. 

Con las flores adornada 

resalta mas tu belleza: 

no cometas la simpleza 

de ponerte colorada. 

A qué viene ese rubor? 

Acaso vergüenza inspira 

un padre si á su hija mira 

enagenado de amor? 
Blak. Padre querido! 
Mac Eso si. 

Porque lú sabes muy bien 

que yo te quiero también. 

y mucho mas que lú á mi. 
Blan. Qué decis? Habéis dudado... 



Mag De nada; poro sospecho 
que alguna cusa tu pecho 
agita. Lo he adivinado" 
Blas. No creáis... 
Mag. Yo nada creo, 

señorita. A qué negar 
que boraacahas de llorar? 
Blas. Vu, señor? 
Mu.. l'ues no lo veo? 

Húmedos están tus ojos 
aun, y de palidez 
cubierta ademas tu tez. 
Bt»«. Peidonad si os causo enojos. 
Ks cierto que hace un instante 
sentí... pero no fué nada, 
estoy ya mas aliviada. 
Mas. No lo revela el semblante? 
Desque á Suecia hemos venido 
qué tienes, hija querida, 
que estás triste y abatida 
y tu salud has perdido? 
El lance de aquel minero 
tanto, Blanca, le alteró 
por ser compasiva... 
Bus. Oh! 

Era un pobre. 
Mag. Fué un grosero. 

Cara paga su insolencia 
si le cojeel Almirante, 
pero bien supo el tunante 
escapar de su presencia. 
Y la maldita cabana! 
Quién entonces adivina 
que hubiese en ella una mina 
que guiase á la montaña? 
I'or ella logró escapar; 
pero hablemos de otro asunto, 
vamos, revélame al punto 
la causa de tu pesar. 
O no merezco de ti 
que me digas... 
Blas. Padre mió! 

Si os amo con desvario 
qué mas exigís de mi? 
Mag. Todo lo comprendo ya; 
no me ocultes nada, ven. 
¿Es el Almirante quien 
causa tu pena quizá? 
No le amas? 
Blan. Ah! Señor! 

Mag. Sé franca. 

Blan. Pues lo queréis... 

Mag. (Qué dirá?) 
Blan. No os enojéis. 

Jamás me ha inspirado amor. 
Mag. Y si fuera tu marido 

serás desgraciada? 
Blan. Es cierto. 

F.l alma os he descubierto, 
perdonad si os he ofendido. 
Mag. Ofenderme! No, hija mía! 
Hace tiempo sospechaba 
que tu pecho no le amaba, 
y á la verdad, lo sentía. 
Bien sabes que el Almirante 
es el privado del rey, 
y que su capricho es ley 
que se obedece al ¡n sla 'He. 



<- u«* lavo VVusn. g 

Por eso no mo atreví 
á negar tu mano yo, 
al rey que me la pidió 
para su amigo Norbi. 
Hero no lemas, quizá 
quede su plan destruido. 
Blan. Qué decís, padre querido? 

No seré su esposa! ab! [con alegría. ) 
Mag. Si nos oyen... (observando.) 
Blan. Cómo, quién? 

Mag. Escucha. La Dinamarca 
tal vez tenga otro monarca 
muy pronto. 
Blan. Pero y Cristien? 

Mag. Su bárbaro despotismo 
no puede el pueblo sufrir, 
y se trata de elegir... 
Blan. A su lio, el Duque? 
Mag. El mismo. 

Entonces volver podemos 
á nuestra patria adorada, 
mientras la Suecia entregada 
á un tirano... .Mas callemos. 
y alver al Almirante.) 

ESCENA III. 
Dichos y el Almirante, 
Varias máscaras cruzan por el salón iluminado, y una 
de ellas permanece en el dintel de la puerta del fondo 
observando á los que están en la escena. 
Alm. En el salón os espera 

la nobleza reunida. 
Mag. Vamos pues, bija querida. 
Alm. Antes hablaros quisiera. 

Tenéis tiempo, que aun no está 
el rey en el baile. 
Mag. Bien. 

Blan. Y vuestra hija también 

en él osaguardará. 
M*g. Corno gustéis 

Blan. Caballero... (al despedirse del 

Almirante, el máscara que la observa la ofrece el 

brazo, y ella le acepta.) 
Alm. Si me permitís que yo 

os acompañe? 
Blan. Ya no. 

Llegó el máscara primero. (Blanca, y el mas- 
cara se van al salón, y el Almirante lanza á aquel 
una mirada de enojo.) 
ESCENA IV. 
Magmjs y el Almirante. 
Mag Solos eslamos; podéis 
esplicaros sin rodeos. 
Alm. Así lo haré, senador. 

Oídme. 
Mag. Os escucho atento. 

Alm Hace un año me ofrecisteis 

la mano de Blanca. 
Mag. Es cierto. 

Me la pidió para vos 
el rey Cristien. 
Alm. Ya me acuerdo. 

Mag. Y sin consultar entonces 

con su voluntad... 
Aim. Entiendo. 

Le disteis vuestra palabra 
de efectuar al momento 
la boda. 

2 



10 



Gustavo Wasa. 



M*g. Tenéis raiotí, 

Almirante. 
Alm. Y si la tengo, 

por qué tanto retardáis 

ese (lia? 
Mag. Mucho siento 

no poder cumplir ahora 

lo que prometí hace tiempo. 
Alm. Qué decís? A su palabra 

faltar puede un caballero' 
Mag. Responded á una pregunta. 

Si vos fuerais padre tierno 

y adorando á vuestra hija, 

vieseis que de un torpe yerro 

cometido por no haber 

consultado antes su pecho, 

su vida y su porvenir 

dependía, si pudiendo 

deshacerle se labraba 

su felicidad... 
Alm. Comprendo. 

lo que me vais á decir. 
Mag. A su llanto y á sus ruegos 

pudierais ser sordo acaso, 

sacriñcándola á un necio 

capricho que honor se llama? 

Ah! Responded y poneos 

en mi lugar, Almirante. 
Alm Con calma os estuve oyendo, 

y la respuesta he de daros 

si antes me dais un consejo. 
Mag. Un consejo? Para qué? 
Alm. Oíd, y podréis saberlo. 

Si amando á un rey... á Cristién, 

supierais vos los intentos 

de algunos nobles señores 

para arrebatarle el reino 

de Dinamarca... 
M AG . (sorprendido.) Dios mió! 

Qué queréis decir? (aparentando serenidad.) 
¿ LM . Si entre ellos .. 

ios traidores, se encontrara 

alguno que amigo vuestro 

hubiera sido algún dia, 

hasta llegar á ofreceros 

la mano de una hija suya, 

y después bajo el pretesto 

de no labrar su desgracia, 

faltase mal caballero 

á sus promesas... 
]y AG , (turbado ). Habláis 

acaso por mi? 
Alm. (con calma.) No creo 

que os haya nombrado aun, 

escuchad, y tal vez presto 

podáis salir de la duda. 

Qué haríais, Magnus, teniendo 

las pruebas de su traición 

en este papel? (le saca de un bolsillo.) 
Mag. Qué veo! 

Alm. No iríais, para vengaros, 

á delatarle al momento 

al Monarca, y que el traidor 

en un cadalso su cuello 

dando al hacha del verdugo, 

á los demás de escarmiento 

sirviera? 
Mag. (Qué horror!) (aterrado.) 

Alm. No es este, 



por ventura, el nombre vuestro? 
(le muestra elpapel.) 
Mag. Mi nombre! Es verdad. 
Alm. (guardando elpapel ) Ahora 

que me aconsejéis espero 

lo que he de hacer. 
Mag. He pensado... 

Alm. Decid. 

Mag. Que seáis mi yerno. 

Alm. Mudasteis de parecer? 

En el alma os lo agradezco. 

Mas no quisiera tampoco 

que se esclavice en estremo 

su voluntad. 
Mag. (Qué malvado!) 

No lo creáis: mis consejos 

y el amor que me profesa... 
Alm. La harán consentir, no es eso? 
Mag. Sin duda alguna. Ademas 

yo la diré vuestro mérito, (con intención.) 

y... 
Alm. Magnus, mucho me honráis; 

tanto favor no merezco. 
Mag. Esjusticia, y no lisonja, (id.) 

siempre digo lo que siento. 

Y vos, qué uso, Almirante, 
pensáis hacer del secreto 
que en el papel se contiene? 

Alm. üb! Guardarle hasta ser dueño 

de vuestra hija. 
Mag. V entonces? 

Alm. Entonces ya no le quiero 

para nada, y le daré... 
Mag. (sorprendido.) Cómo? 

Alm. A quien tenga en ello 

un interés inmediato, (con malicia.) 

A vos, Magnus, por ejemplo. 
Mag. Mi amigo sois, y muy pronto (le dá la mano. 

seréis mi hijo. 
Alm. Os respeto 

como tal desde este instante. 

Voy á salir al encuentro 

de nuestro rey, Adiós, Magnus. 
Mag. En el salón nos veremos, (vase *l Almirante.) 

Sacrificar á mi hija! 

Pobre Blanca! No hay remedio. 

ESCENA V. 

Magnus y Sivabd con trage de máscara. 
Siv. Senador Magnus? 
Mag. Quién llama? 

Siv. Quiero hablaros, deteneos. 
Mag. Pero cuál es vuestro nombre? 
Siv. Soy Sivard, el mensagero 

del duque. 
Mag. De Federico? 

Qué decís! (asombrudo.) 
Siv. (le enseña un anillo.} Mirad su sello. 
Mag. Gran Dios! Si nos sorprendieran... 

V el rey que debe al momento 

llegar! (después de un momento de reflexión. ) 
Dentro de una hora 

en este sitio os espero, 

y con un disfraz igual 

al que os cubre, podré luego 

hablaros. 
Siv No fallareis 

á la cita? 
Mag. Os lo prometo. 



Ahora por esa puerla 

salid. Adiós, caballero. [Sitará se vá por la 
que conduce al salón, y Magnuspor la de la 
izquierda ) 

ESCENA VI. 

Blanca, con trage de mateara. Suena por intervalos 
la mútica en el talón inmediato. 
Dios mió! Qué agitación 
es esta de mis sentido»? 
Qué revelan los latidos 
de mi pobre corazón? 
El máscara que al salir 
medió el brazo . qué tormento! 
No quiso un solo momento 
dejarme de perseguir. 
Si iba á bailar con alguno 
con los ojos me seguia, 
y siempre á mi lado via 
a ese máscara importuno. 
Por evitar su presencia 
me puse este trage, á ver 
si hora tengo que temer 
su continua impertinencia. 
Ese baile, esa alegría, 
y tan confuso sonido 
de voces, hieren mi oido, 
y cansan el alma mia. 
Aqui gozaré un momento 
de descauso, {te tienta.) Dije mal, 
que es un recuerdo fatal 
verdugo del pensamiento. 
Recuerdo que es mi vivir, 
y que girando en mi mente, 
emponzoña lo presente 
y emponzoña el porvenir. 
Gustavo! Mi dulce encanto! 
Qué le queda á mi dolor? 
Llorar tu perdido amor, 
y por eso lloro tauto! 
Pero ay! que el llanto no alcanza 
lo que ambiciona el deseo, 
y ya destruida veo 
mi lisonjera esperanza! 
Asi cual capullo tierno 
que arrulla brisa temprana, 
y apenas es flor lozana 
la marchita helado invierno; 
mi ilusión encantadora 
fué capullo, y luego flor, 
que vi morir al rigor 
de la fortuua traidora. 

ESCENA VI/. 

Blanca, y Gustavo di tf razado de mateara. 
Blan. Pero qué veo! Hasta aqui 

ese máscara atrevido 

me persigue. 
Gus. (Conseguí 

encontrarla.; 
Blan. (Ay de mi/ 

Quizá no me ha conocido, (se pone la careta.) 

Voy á entrar en el salón 

sin mirarle.) 
Gis. (fingiendo la voz ) Dónde vais? 
Blan. Máscara, con quién habláis? 
Gus. Con vos. 
Blan. Linda discreción! (con tono de burla.) 

No soy yo la que buscáis.) 



Gustavo Wasa. 11 

Gos. Blanca Magnos, vuestro nombre 

negar acaso podéis? 

Decidme, no conocéis (en voz baja.) 

á Gustavo Wasa? 
BtkK. (atombrada.) (Qué hombre!) 

Gran Dios! Quién sois? Qué queréis? 
Gas- Hablaros solo un momento 

sin testigos, y esa puerta... 

(cerrando la del talón ) 
Ulan. La cierra! 

Gts. Como está abierta... 

Blan. (Oh! Vo no sé lo que siento.) 
Gis. Nada temáis. 
Blam. (Estoy muerta.'; 

Pronto, decid quien sois vos 

que el nombre habéis pronunciado ... 
Gis. El que tienes á tu lado, (descubriéndose.; 
Blan. Gustavo! Es sueño? Gran Dios! 
(arrojándote en sus brazos) 

A qué vienes, desgraciado! 
Gcs. A qué vengo? Es Blanca quien 

me lo pregunta? Y me adora? 

Ah! No. 
Blan. El labio deten: 

y el llanto que vierto ahora? 
Gis. Tus ojos mienten también. 
Bun. Gustavo! Por corapasionl 

No me mires con enojos. 
Gis. Ingrata! Fundados son, 

que tienen llanto en los ojos 

y olvido en el corazón. 
Blan. Olvidarte! Por ventura 

dudar pudiste algún dia 

de mi fé candida y pura, 

y que borrara perjura. 

tu imagen del alma mia? 

Tu imagen, que es la ilusión 

que basta en mis ensueños veo, 

pues prisma de mi pasión 

es lisonja del deseo, 

y hoguera del corazón? 

Yo, que miro enajenada 

cuando estás de mi amor lejos 

á la luna plateada, 

creyendo hallar tu mirada 

en sus pálidos reflejos. 

Y miro al alba que bella 

asoma por el Oriente, 

y á la matinal estrella, 

creyendo que dó nace ella 

está mi adorado ausente. 

Ab! La ausencia es el veneno 

queá mi corazón devora, 

y al verte, tanto te adora, 

que brotando de su seno 

se convierte en llanto ahora. 

Si con ciego desvario 

el alma te consagré, 

podrás dudar de mi fé? 
Gus. Esa duda, el pecho mió 

ba desgarrado 
Blan, Por qué? 

Gus. Cuando encontrarte creia 

a dolor fiero entregada, 

ricamente engalanada 

te encuentro, quién lo diría! 

para un festín preparada? 

Mientras contó los instantes 

palpitando el corazón, 



I i 



f¿ astuto Wnsa. 



tu rodeada de amantes 

bailabas en el salón 

cubierta de oro y brillantes? 

Alli estaba el desterrado 

que solo, Blanca, por verte, 

de delirio enajenado, 

vino á buscar una muerte 

y otra bailó que tu le bas dado. 

si vivo sin esperanza 

qué me importa ya el vivir? 

V mi patria! Y la venganza! 

Si mi brazo no la alcanza 

entonces sabré morir. 
BlaN. Insensato! Todavía 

abriga tu corazón 

esos planes? 
Gus. Ellos son 

los sueños del alma rnia, 

mi esperanza y mi ilusión. 

¿Pudiste acaso creer 

que renunciara cobarde 

á ese soñado placer? 
Blan. Dudaba ya... 
Gus. Nunca es tarde 

para morir ó vencer. 
Blan. Tiemblo al oirte. 
Gus. Es verdad. 

Pero no tiembla por rni, 

la que pronto de Norbi 

siendo esposa... 
Blan. Por piedad! 

Yo su esposa? 
Gus. No lo oi! 

Blan. Escierto; pero la unión 

que pretende el Almirante, 

repugna á mi corazón, 

y mi padre en este instante 

aprobó mi oposición. 
Gus. Será posible! Ab! Ven 

á mis brazos. 
Blan. Dulce bien! 

Me haces feliz. Dudarás 

de mi tierno amor? 
Gus. Jamás. 

Blan. Injusto fué tu desden. 

Pero huye, huye al momento 

de este sitio. 
Gcs. Blanca mía! 

No temas. 
Blan. Si algún espía 

tus pasos... Mas... ruido siento, (se estremece, 
dan dos golpes en la puerta del salón que cerró 
Gustavo.) 

Quién será? Fiera agonía! 
Gcs. Abre la puerta. 
Blan. Y tú' 

Gus. Yo 

alli me retiraré, (señalando la puerta de la 
Blan. Santo cielo! V si te vé derecha. ) 

el que llama? 
Gus. Abre. 

Blan. Oh! 

El rostro recalaré, (ambos se cubren el rostro 
con la careta: Gustavo se retira á un lado, y Blanca 
abre la puerta del salón.) 

ESCENA VtM. 

Los mismos, y el Almirante. 
Alm. Perdón, máscara, le pido 



(sin ver d Gustavo.) 

por haberle incomodado. 

Cómo el salón bas dejado, 

y aqui tan sola bas venido? 
Blan. (Si le hablo soy perdida.) 
Alm. No me quieres responder? 

ü sorda debes de ser 

ó muda, pese á mi vida. 

Es posible que tu acento 

no me permitas oír? (Blanca le indica por 
señúsque quiere marcharse.) 

Dicesque le quieres ir? 

Ob! Espérate un momento. 
Blan. (Fingiendo la voz, tal vez 

no me conozca.) Es preciso 

que salga. 
Alu. (Al fin hablar quiso.) 

No muestres tanta esquivez, 

que á la belleza hermosea 

la amabilidad. Oh! Si, 

pues por lo que loca á ti, 

apuesto que no eres fea. 

Gentil talle, lindo pié, 

y una mano encantadora. 
Bi an. (Imprudente!) (cubriéndola con el guante.) 
Alm. a buena hora 

ocultas su nieve á fé. 
Blan. Dejadme pasar. 
Alm. (Es ella! 

Esa voz no me ba engañado.; 
Blan. No me dejais? 
Alm. He pensado 

que tú debes ser muy bella, 

y permitiré al instante 

que te vayas al salón, 

mas con una condición. 
Blan. Cuál es? 

Alm. Mostrar el semblante. 

Blin. Imposible! 
Alm. Eres cruel. 

Y no he de verle? 

Blan. (Ay de mi!) 

Alm. Por qué? 

Gis. Porque estoy yo aqui (saliendo.) 

para estorbárselo á él. 
Bl-.n (Por mi causa le he perdido!) 
Alm. Miserable! 
Gus. Huye. 

(colocándose entre Blanca y el Almirante.' 
Blan. Gran Dios/ (vate.) 

Alm. Estaban aqui los dos, 

y ella escapar ha podido! (furioso.) 

ESCENA IX. 
Gustavo y ti Almirante. 
Alm. Quién es el que osado 

se opuso á mi intento? 

Descubra ese rostro, 

descúbrale presto. 
Gus. Con calma, Almirante: 

muy vivo es tu genio. 

De un máscara quieres 

exijir... 
Alm. ' Lo ordeno. 

Gts. Lo ordenas? Me place. 

Y con qué derecho? 
Alm. Con el de la fuerza, 

señor encubierto. 
Gus. Permite que dude 



lo que no comprendo. 
Alm. (Jijó dice»? Acasu... 
Gis. Acaso no leuio 

la fuerza que quieres 
emplear viólenlo; 
y a lales razones 
jama» obedezco. 
Alm. Si enciendes mi enojo, 
sabré en el rnomenlo 
yo mismo arrancarle 
el disfraz. 
Gus. Alas quedo. 

El buen Almirante 
lia perdido el seso. 
Alm. fe burlas! {irritado.) 
ÜLS - El lance 

no es para menos. 
Alm. Miserable! Abora 

lo veras, [quiere descubrirle, 
ña la espada que trae debajo 
»«■• Eh! guíelo, 

ó envaino mi espada 
en su aleve pecbo. 
Alm. La espada debajo 
del disfraz! Sospecho 
que iraicion infame 
le guia. 
»°f' Comprendo 

tu intención. Quisieras 
con ese pretesto 
i¿ue el rostro descubra 
logrando tu objeto; 
mas no, le equivocas, 
clarísimo ingenio. 
Alm delante de toda 
Ja Corte pretendo 
descubrir quién eres. 
Ali \oz al momento 
nará que a este sitio 
acudan... 
Gcf. , , V luego 

delante de lodos 
los nobles del reino, 
apenas conozcan 
que soy uno de ellos, 
les Una mi labio: 
ved al eslrangero 
que henchido de orgullo 
ostenta denuedo, 
y tuvo cobarde 
de un máscara miedo. 
Alm. Nosé como sufro!., 
tits. QW HWft sintiendo 
el pobre Almiranle 
ridiculos celos, 
al ver á una dama 
pretendió allanero 
uescubrn su rostro. 
Ale opuse yo á ello, 
porque amor la inspiro 
y Norbi desprecio, 
y entonces... 
Alm Qué has dicho! 

Me desprecia! Cielos! 
La rabia me aboga! 
Gus. No lienes acero? 
Alm. Si aqui le Iragese 
te hubiera hace tiempo 
la lengua arrancado. 



|| 



{Con ironía. 



y Gustavo empw 
del disfraz.) 



(¿ustnvo \Usa 

Gos. La lengual Oh! lo creo 

Tu valor pregona 

la fama, y lus becbos 

son laníos, que nadie 

recuerda uno de ellos. 
Alm. No mas! Tu osadía 

castigar prometo. 

AJi muerle ó la luya. 

Lo entiendes? 
üüS - Lo entiendo. 

Y en dónde te aguardo? 
Alm. .^qui mismo espero. 

Si noble ha nacido 

no falte del puesto. 
Gcs. Cobarde quien ama! 

Naya sin recelo, 
que si es Almirante 
yo soy caballero. 

ESCENA X. 

Gdstavo. 
Al fin he triunfado; 
sí de él boy me vengo 
será al alma mía 
mas grato el destierro M r,/„; 
La una! Ya es tarde ( ° J ' Uena la «»«0 
»i soy descubierto 
infame verdugo 
corlará mi cuello. 
Qué idea! Dios mió! 
La vida es lo menos; 
peroay! y la patria! 
I mi padre! Líelos.' 
I J or vengará ambos 
de este sitio debo 
huir: es preciso. 
V mal caballero 
pudiera á la cita 

Qué puede ser esto? 

ESCENA XI. 
Gustavo, y Magnus con irage de máscara. 
AIag. (Sivard... el mismo allí está ) 
{observando á Gustavo.) 
Sois perdido si no huís 
al instante. 
Gos. Qué decis? 

No os conozco. (Quién será») 
, Mag - Soy Alagnus. 

uus. AIagnus?(Gran Dios!) 
AJag. üi mismo. 

GüS - nl (Si habrá sabido 

por Blanca... {se oye un confuso rumor a ue 
parle del salón iluminado.) 
Mag - No habéis oido? 

Gus. Qué rumor! 
Mag. Le causáis vos. 

Sabe el rey vuestra llegada. 
Gus Cielos! 

AJag. V os quiere prender. 

Gus. Alas cómo pudo saber... 
Mag. Está la corte alterada. 
Gus. Si be venido disfrazado 

y entré de noche ademas... 
Mag. No importa, alguno quizás 
os vio y os ha delatado. 



i \ Gustavo 

Gcs. (No hay duda, mi nombre sabe, 

Blanca se lo descubrió ) 
Mag. Vengo a libertaros yo. 
Gos. Vos, cómo? 
M 4G . Con esta llave, (s e la dá.J 

Con ella abriréis la puerta 

de un jardín que fuera está 

de Stokolmo, y no será 

vuestra ruta descubierta. 

Vamos., partid sin demora, 

la nocbe es oscura. 
Gis. Bien, 

guiadme. 
Mag. Tomad también 

un salvo conducto ahora. 

Con él podéis caminar 

sin riesgo 
Gcs. En el corazón, 

Magnus, tan sublime acción 

grabada siempre hade estar. (Magnus abre 
la puerta de la derecha, y acompaña a Gustavo.) 
ESCENA XII. 

SlVARD. 

Aunque no ha vuelto el senador, 
y el rey sabe mi venida, 
para libertar la vida 

huir será lo mejor, (se vá por la puerta de la 
izquierda.) 

ESCENA XIII. 
Blanca sin eltrage de máscara. 
Sí estará aqui todavía! (buscando á Gustavo.) 
Santo cielo! A dónde ha ido? 
Gustavo! Ah' Le ha perdido 
para siempre el alma mia. 
Dónde le podré encontrar? 
Sin duda desafió 
al Almirante; mas no, 
que á este en el baile vi entrar. 
Y habló con el rey que estaba 
alterado; pero aqui 
vuelve otra vez. Ayde mi! 
Tan pronto no le aguardaba. 

ESCENA XIV. 

Blanca, y el Almirante con la espada ceñida. 
Alm. Dónde se oculta, señora, 

ese temido rival! [después de haber registrado 
el gabinete y visto á Blanca.) 
Blan. No entiendo. 
Alm Fingís muy mal. [con furor.) 

Decidme, dó se halla ahora? 
Blan. Que os lo diga yo? De quién 

habláis? Qué os ha sucedido? 
Alm. Por ventura habéis creído 

engañarme hora también? 

Dónde está? ¿Teme cobarde 

mi saña? Se oculta en vano, 

que yo encontraré al villano 

que de valor hizo alarde. 

Tal vez ha huido. (le busca.) 
Blan. ( Gran Dios! ) 

Alm. Pero su nombre! Su nombre! (con rabia.) 
Blan. Qué decis? 
AlM , Quién es ese hombre 

que se hallaba aqui con vos? 
Blan. Conmigo? 
Alm. Lo negareis? 



W*Mfc. 

Blan. Reportaos, Almirante. 
Alm. El es, él es vuestro amante, 
y sin duda le escondéis. 

ESCENA XV. 

Lot mismos y Cbistien, nobles, máscaras y guardias. 

Blan. (El rey!) 

Alm. Señor... 

Ctus. Te buscaban. 

He descubierto, Almirante, 

una traición. 
Blan. (Santo cielo!) 

Alm. Vuestra magestad? 
Cbis. Si; nadie 

ha de salir del palacio 

de Magnns. 
Alm. Pero qué planes... 

Cbis. Esta carta los rebela (se li muestra.) 

Mi lio para quitarme 

el cetro de Dinamarca, 

á uno de sus parciales 

hizo venir á mi corte, 

fiara que con otros fragüe 
a conspiración. 
Blan. (Dios mió! 

En dónde estará mi padre'j 
Cris. El enviado del duque 

sé que se encuentra en el baile. 
Todos. En el baile! 
Cris Si: la carta 

meló avisa. Con el trage 

de máscara disfrazado 

aqui debe prepararse 

la trama infernal. 
Alm. Qué oigo! 

El máscara... no me cabe 

duda. 
Cris. Qué dices? 

Alm. Conozco... 

Cris. A quién? 
Alm. Al traidor infame 

agente del duque. 
Cris Ch! dicha! 

Nómbrale pronto, y su sangre 

haré que al punto el verdugo 

en un cadalso derrame. 

El, y todos los traidores 

han de morir al instante. 

Quién es? Di. 
Alm. Sin duda ha buido; 

pero aquella puerta se abre, 

y un máscara.... [Magnus sale por la misma 
puvria que abrió al partir con Gustavo.) 

ESCENA XVI. 

Los mismos, y Magnis. 
Blan. (Desgraciado!) 

Mag. (Ya está en salvo. J («ínter á los que le rodean.) 
Alm. El es; miradle (á Crutien.) 

Blan. (Yo tiemblo!) 
Cris. Traidor, descubre 

ese rostro. 
Mag. Yo!.. (Amparadme, [petrificado.) 

cielos!) Señor... (descubriéndose.) 
Cris. Que estoy viendo! 

(movimiento de sorpresa general.) 
Aim Es Magnus! 

Bian. Gran Dios! Mí padre! 

Cris. Ciertas fueron las sospechas 



de lu traición, miserable! 
AI ag. señor, oidnie, 

Ck,s ' . . Eo! Prendedle! {rechazándole 

<*e íi, y dirigiendoie á tos guardias.) 
y mañana muerte infame 
a 6 / es Pf ra - (Criétién te retira seguido de los 
nooies, y los guardias se apoderan de Magnus.) 
Jf 4(i Quéharror! 

*7**- . _. Dios mió! {después de 

aoratar a Magnus, y dirigiéndose al Almirante que 
va a reunirse con Cristién ) 
calvadle, señor, salvadle) 
Alm. Seréis mía? {bajo á Blanca.) 
» L ' s lt Oh! Lo juro, {pausa.) 

Alm. Pues no morirá. 
Mag ; .. . Almirante/ {habiendo oido 

et ultimo verso, y al llevársele los guardias.) 
iH.A¡\. Perdón, Gustavo! Te ofendo 
para salvará mi padre! 
FIN DE LA SEGUNDA JORNADA. 

JORNADA TERCERA. 

üshMÍ!n^ ? ci V l que en la P"mera. Las monta 
uas se ven cubiertas de nieve. 

ESCENA PRIMERA. 
Isabkl y Robbbto salen de su cabana. 

Isa Cuánta nieve! Ved cual cubre 

las montañas. 
RoB - Va la he visto. 

Compadezco al desgraciado 
que en ellas se haya perdido 
esta noche. 
,s *- Oh! No hay duda 

que de compasión es digno. 
tü el pobre Carlos... 
U(JB - Eh! Siempre 

pensando en tus amorios! 
si nos amara, pudiera 
ingrato á nuestro cariño 
habernos abandonado? 
Bien paga los beneficios 
que le bice. Lo merezco 
p r complacer los caprichos 
de una niña. ¿V tú creias 
que iba á ser tu esposo? Lindo! 
Va ves que le has engañado. 
A la verdad no me admiro, 
porque en materia de amores 
sucede á muchas lo mismo. 
Isa. Sois quizá sobrado injusto 

con él. 
Rob. Cuando yo te digo 

que no le ama... 
sa. Y qué pruebas 

tenéis? 
Rob. Sabes dónde ha ido? 

Te lo ha descubierto acaso? 
En fin, lengo mis motivos 
para pensar de este modo; 
pero nada se ha perdido, 
Petersón será tu esposo. 
Isa. Ah! Petersón? tfué habéis dicho? {aflijida.) 
Rob. Conozco que te conviene 
ese enlace. Un hombre rico, 
respetado en el pais, 
v que le ama con delirio 



IS 



Gustavo VVaia. 

no es elección acertada? 
El otro, un desconocido 
siu parientes, sin dinero, 
esto es, sin un amigo, 
porque amistad y riquezas 
van juntasen este siglo: 
qué porvenir te prepara? 
Isa V porqué, padre querido, 
mudasteis de parecer 
tan pronto? 
R°b- No necesito 

darle mas espiraciones. 
Tu padre soy, y confio 
en lu obediencia: aqui viene 
Petersón. (mirando hacia dentro.) 
¡sa. El es Dios mió! (td.)' 

Bob. Vamos, Isabel, ahora 

mostrarte amable es preciso 
y para que mi presencia 
no lo estorbe, mereliro. {entra en la cabana.) 
ESCENA II. 
Isabel y Petebson. 
Pbt. Feliz quien mira un momento 
los soles de vuestros ojos, 
si deponen los enojos 
que son del alma el tormento. 
Y pues yo los miro ahora 
aunque airados, Isabel... 
Isa. Sois dichoso? (con malicia.) 
p «« Y vos cruel 

con quien mas fino os adora 
Isa. Nunca lo fui, Petersón. 
Pet. Habláis de veras? 
Isi - M . Si tal. 

No halaga el ageno mal 
á mi tierno corazón. 
Pbt. Yo lo contrario crei, 

perdonadme si os ofendo. 
Isa. A la verdad no comprendo 

porque me juzgáis asi. 
Pbt. Tengo pruebas... 
Is*« Vos, de qué? 

Pet. En vano disimuláis ... 
Isa. No, que ignoro... 
Pbt. Lo ignoráis? 

Pues oíd, y os las diré. 
Hace un año, antes que fuera 
á Stokolmo, imaginaba 
que una persona me amaba 
con fé constante y sincera. 
De su dulce labio oia 
tantas protestas de amor, 
que acento tan seductor' 
no crei me engañaría. 
Era una niña inocente, 
tal al menos la juzgué, 
y no niego que la amé', 
porque mi labio no miente. 
Pedi a su padre la mano 
de la que adoraba ciego, 
y vi que mi amante ruego 
complació mucho al anciano, 
luve entonces que partir 
á Stokolmo, y al volver... 
pero vos debéis saber 
cuanto os pudiera decir. 
| SA . Lo adivino: de inconstante 
queréis sin duda acusar 



-- jg <¿M*lftVO 

á la que pudo olvidar 

á su mas rendido amanle? 

Tenéis sobrada razón; 

mas no os debe sorprender, 

sabiendo que es la muger 

de mudable condición. 

Hay veces que amar soñamos, 

y hay otras que lo decimos; 

pero pocas lo senlimos 

aunque muchas lo juramos. 

Y el que un año de su amada 

vive ausente, ¿acaso espera 

que esté cual la vez primera 

tan tierna y apasionada? 
p tT . Luego no negáis... 
i c . Que obré 

ISA- v . 

como muger, eso sí- 
os amaba mientra os vi, 
os fuisteis y os olvidé. 
No ha sido la culpa mia. ' 

p ET Pues de quien? 

Isa. Lo habéis dudado? 

Si aquí os hubierais quedado 
aun tal vez os amaría. 
Pkt. Ab! qué decís? 
j Si< La verdad. 

Nunca mi labio ha mentido. 
Pet. Y pudo un desconocido 
robarme vuestra beldad? 
Un miserable estrangero! 
Isa. Reportaos, Pelersón, 

que habléis asi no es razón 
sabiendo cuanto le quiero. 
Pet. Vos le queréis todavía? 
Isa. Por qué no? 
p ET , Mi rival él! 

Si hora le viera, babel, 
el alma le arrancaría. 

ESCENA III. 
Los mismos, y Gustavo con trage de montantes. 
Isa Cielos! No es Carlos? (al «¿ríe.) 
p S „ iGran Dios!) [turbado.) 

Gis'. El mismo. Os ha sorprendido 

mi venida? . . 

Prt. (Si me ha oído...) 

Isa. Estaba pensando en vos. 
Pet. Y yo también. 
lsA Es muy cierto. 

Tanto le queréis! 

Pet. 0d! . Si: 

le quiero desque le vi, 

y ya le lloraba muerto. 
Isa. Es verdad, en este instante 

recuerdo meló habéis dicho. 

(Qué falso!) . ' 

Pkt< No es un capricho, 

simpatizamos bastante. 
Gus. Lo agradezco, y si algún día 

puedo serviros, creed 

que recibirá merced 

en hacerlo, el alma mia. 

V Roberto, dónde está? 
Isa. Mi padre? A llamarle voy. 

Mucho ha de alegrarse hoy 

al veros. (Quién sabe? Ab!) {con sentimiento 
Gts. No le llaméis, antes quiero 

hablará Enrique: aqueles. 

(Enrique aparece en la montana.) 



Wasa. 

Isa. Petersón, hasta después, 

en la cabana os espero, {bajo o Gustavo.) 
Pet. (Algún secreto hay aqui. 

Qué tienen los dos que hablar? 
Si yo pudiera escuchar... ''.',:., 

Oh! Es fácil desde alli. (se coloca detras de la 
cabana sin verle Gustavo.) 
ESCENA IV. 
Gustavo y Enbiqbb. 
Gts. Enrique! {corriendo á sus brazos ) 
Enb. Gran Dios! Qué veo! 

Querido amigo.' Gustavo! 
Después de tan larga ausencia 
al fin te estrecho en mis brazos? 
De dónde vienes? Qué riesgos 
has corrido separado 
de tu Enrique? 
Gus. Amigo mío! 

Lejos de ti sufrí tanto! 
Pero he visto al ángel bello 
de mis ensueños dorados, 
la que uace grata la vida 
del infeliz desterrado. 
Qué hermosa estaba! 
Enb. Q ue dices? 

Otra vez pudiste acaso 
ver á Blanca? 
Gcs. Si. 

Enb. Y dónde? 
Gcs. En Slokolmo. 

Enr. Insensato! 

Ln la corte penetraste? 
Cómo hiciste, temerario? 
Gus. Ah! Por mirarla un momento 
mil vidas hubiera dado. 
Apenas llegué a Slokolmo 
pude saber, que el anciano 
senador Magnus, su padre, 
preparaba en su palacio 
un festín para obsequiar 
al déspota y sus esclavos; 
y tal confusión reinaba, 
que yo entonces disfrazado 
de máscara entré con ellos; 
cuando eslemos mas despacio 
todo lo sabrás. Ahora 
dime, qué has adelantado 
en nuestro plan? 
Enb Te aguardaba 

nara que juntos podamos 
ponerle en ejecución; 
lodo se halla preparado 
al efecto, los mineros 
de esta comarca inflamados 
por el amor á su patria, 
solo esperan que Gustavo 
al combate los dirija. 
Gcs. Al fin, Enrique, ha llegado 
el dia de la venganza! 
Yo también he penetrado 
en las minas mas profundas, 
y al montañés recordando 
las glorias de sus mayores, 
en su alma el entusiasmo 
desperté, y anhelan todos 
sacudir un yugo estraño. 
A esta cabana muy pronto 
llegarán, y es necesario 



Gustavo 

que convoques á los luyes 

también á esle sitio. 
Enr. Vamos. 

Gts. Te espero alli. Cuantió iodos 

^HÍialandu \i cabana.) 

se reúnan. . 
Enr. Yo me encargo 

de avisarle. 
Gus. Ailíos, Enrique, (vuelven á abra- 

zarse, y Enrique sube a la montaña.) 

Oh! Padre' Seréis vengado, 

y á ti también, patria mía 

libertaré de un tirano! [entra en la cabana.) 

ESCENA V. 

Pktf.rson. 
Ola! Snn nobles. Me alegro. 
Vive Dios, señor Gustavo, 
que sabré vengarme ahora 
de los celos que me has dado! (tase por la 
derecha, y por la izquierda sale Mag huí ) 

ESCENA VI. 

MaGNUS. 

Esla es la cabana. En ella 
con Blanca estuve: hijamia! 
Entonces yo no creia 
se oscureciese mi estrella. 
Del viage esloy tan rendido 
que quisiera descansar, 
pero no me atrevo á entrar 
temiendo ser conocido. 
Si al despula que desea 
mi muerte, fuera entregado! 
I n suplicio., desgraciado! 
Ab! .Me horroriza esta idea 
Kn aquel banco podré 
recostarme, y al momento 
seguir mi viaje Me siento, 
pues nadie ahora me vé 

ESCENA VII. 

Isabel y Magnus. 

Isa. Qué desengaño, Dios mió! (*tfl ver á iJagnus 

que permunece recostado en el banco de piedra.) 

Mi padre l¡eoe razón. 

El me oh ida, y Pele.rsón 

me quiere con desvario» 

Pero un hombre.;, quién será? (ve á Magnus) 

Sin iluda a I gil n eslrangero. 

Y el Irage es de caballero! (acercándose.) 
Mag. ( No puedo ocultarme ya. 

Me lia visto Suerte maldita!) (se letanía.) 
Isa. f.Me pai ece conocer? (mirándole atentamente) 
M*g. (La montañesa lia de ser 

que en esa cabana habita. 

Qué temo' La voy hablar.) 
Isa. (Se acerca. Qué irá á decir?) 
Ma^. Tan solo os vengo á pedir 

me permitáis descansa!*; 
Isa. N uncí mi padre al viajero 

la hospitalidad negó; 

mucho menos cuando yo 

os conozco, ua Mi Itero. 
Mag. fJie conoce.; Qué decís? 
Isa Os soi prende? 
Mag. Si. pardiez. 

Isa. Pues no es la primera vez 

que á esla cabana venís. 



Wnsa. 17 

Mag. Cómo'ffl/x/rrnianí/o distracción.) 
Isa. Os habéis olvidado 

por ventura, de aquel dia 

en que buscabais un guia 

por prender a un desgraciado? 
Mag Es verdad. Entonces era 

feliz y no imaginaba 

que la dicha que soñaba 

hoy conmigo ingrata fuera! 
Isa. Acaso o> abandonó 

¡a fortuna 1 ' 
Me Fué traidora. 

Is*. Ah! Plegué al cíe. o que ahora 

os pueda ser úlil yo. 

Estoy tan agradecida 

á vuestra hija. , 
Mag. Que escucho! 

l'ues si la queréis. . 
Is* Oh! Mucho. 

Mag. Salvad al padre la vida. 
Isa Dios mió! Por <¡ué leineis? 
Mag. De la prisión dó sumido 

estaba, solo lie podido 

escapar como me veis. 

Debe infundir esle Irage 

sospechas, y ruego á vos 

que me deis otro, por Dios, 

para continuar mi viage. 
Isa. Desgraciado! Os le dará 

mi padre, venid conmigo! 
Mag No hay nadie? [señalando la cabana.) 
Isa. Soio un amigo 

que ahora durmiendo estará. 
Mag Pues si acaso me vé.., 
Isa. No temáis. Recuerdo ahora 

que de la amable señora 

vuestra hija me olvidé. 

Grande será su tormento. 
Mag. A-Dinamarca partió 

con mis parientes, y yo 

reunirme con ella intento. 
Isa. Entrad, y el cielo propicio 

reúna pronto á los dos. 
Mag Y pague también á vos 

tan generoso servicio, (entran en la cabana.) 

ESCENA VIH. 
Jobge, J»codo y varios mineros de$cienden de la 
montaña. 
Jon. Aquí nos ha dicho Enrique 

le esperemos., camaradas. 
Jac Tardará mucho? 
Jo». No, pronto 

venir debeá la cabana 

de Roberto. 
J a g. En ese caso, 

entremos en elia. 
Jo». Aguarda. 

Conviene no abandonar 

este silio. 
Jac Por qué causa? 

Jor, Bien snbeis que en líemodora, 

que es la villa mas cercana, 

hay guarnición, y es preciso 

contra cualquier emboscada 

estar alerta. 
Un Mi>. Bien dice. 

Job. Nuestros compañeros de armas, 

los que habitan en el valle 



jg Gustavo 

de Geval, y sus montañas, 

deben llegar al momento, 

según Enrique me acaba 

de decir. 
Un Min. Y cuándo viene 

el gefe? 
Job. Quién? 

Un Mi*. Ese Wasa, 

ó Gustavo, ó como, quiera 

que se llame. 
Jor. Tened calma. 

Enrique me ha prometido 

que antes de una hora sin falta, 

entre nosotros veremos 

á ese héroe. 
Jac. Si él nos manda, 

es segura la victoria. 
Jor. Su valor en las batallas 

conoce toda la Suecia, 

y cuando sepa que trata 

del yugo de un eslrangero 

usurpador libertarla, 

todo el que sienta en sus venas 

hervir sangre, sangre avara 

de libertad y de gloria, 

podrá ver con fria calma, 

sin lanzarse á la pelea, 

la esclavitud de su patria? 

Pudiera ser algún Sueco 

capaz de tan torpe infamia? 
Jac. No, ninguno. Todos ellos 

acudirán á las armas, 

y arrojaremos del trono 

á ese tirano monarca. 
Joh. Venceremos, porque es justa 

de la libertad la causa, 

y Dios defiende á los pueblos 

que lidian por conquistarla. 

ESCENA IX. 
Los mismos, Magms disfrazado de montañés y 

ItOBEl'TO. 

Mag. Gracia*, anciano. Qué veo! 

Rob. (Por estos no temáis nada, (bajo á Magnus.) 

Son mineros ..) Ola, Jorge! 

Qué hacéis aqui, camaradas? 

Esperáis á Petersón? 
Job. a Petersón? Buena alhaja! 

No necesitamos ver 

á semejante canalla. 
Rob. Como te atreves á hablar 

asi de quién... 
Job. No nos paga. 

Es esto; amigo Roberto 

loque ¡basa decir? Calla! {mirando á Magnus) 

Quién es ese? {bajo á Roberto.) 
Mag. (.Va me observan.) 

Ron Cuál, hombre? 
Jo». El que te acompaña. 

Rob. Eres curioso á le mía. 
Jor. No lo soy, las circunstancias 

obligan á veces. . vamos, 

dime quien es. 
Mag. i De mi hablan.) 

Rob Voy á complacerle, Jorge; 

aunque á la verdad me enfada 

que quieras saberlo todo 

Es un montañés que acaba 

de llegar. 



Wasa. 

Jor. Cómo! Ahora mismo? 

Rob. Si, por cierto. No reparas 

que está cansado? 
Job. Sin duda. 

Y si el trage no me engaña, 

me parece que ha de ser 

del valle de Geval. 
Rob. (Gracias. 

Es el mío, y...) 
Job. Dime, viene 

de aquel valle? 
Rob. (Qué machaca!) 

Creo que si 
Job. ^dirigiéndose á Magnus.) Compañero! 

Venga esa mano. 
Mag. Tomadla. 

Job. Al momento he sospechado 

que eras de los nuestros. 
Rob. Vaya! (con intención.) 

Tienes un talento... 
Jor. Y cuando 

vienen los otros? Va tardan 

mucho, (á Magnus.) 
Mag. Es verdad! (Yo respondo* 

y no entiendo una palabra.) 
Job. También tarda demasiado 

el gefe Gustavo Wasa. 
Mag. (Gran Dios! De conspiradores 

estoy rodeado.) 
Job. Saca (á Roberto.) 

cerveza para la gente 

que viene á honrar lu cabana. 

Debes una vez al menos 

ser generoso. 
Rob. fMal haya 

esa lengua.) 
Job. Qué murmuras 

entre dientes? No te agrada 

la idea? 
ItoB. (Sino les saco 

cerveza, van á pegarla 

conmigo.) Va voy por ella. 
Vahíos MiNtBos. Viva Roberto! 

Rob. (coniroma entrando en la cabana) Mil gracias. 

ESCENA X. 

Losmismos, menos Robkbto; Enrique y varios 
montañeses se distinguen a lo lejos. 
Job. Ea! Alegrarse, muchachos. 

Desterrad de vuestras almas 

la tristeza, que ya vienen, 

si la vista no me engaña, 

los del valle de Gevál. 
Min Es cierto; por alli bijan. 
Mag. (En vano intento escaparme.) 
Jac. V Enrique los acompaña. 
Job. Vivan los de Geval! 
Mineros. Vivan, (al bajar de la 

montaña Enrique y los suyos. 
Enb. He cumplido mi palabra. 

No diréis que os he engañado. 
Job. Tienes razón. Ahora falta 

que nos presentes al gefe 
Enr. Pronto le veréis (entra en laeabaña.) 

ESCENA XI. 

Jorge, Jacobo, mineros, montañeses, Roberto t 
Isabel que trae un jarro de cerveta y unos rasos. 
Roí?. Dales de beber. 



Gusta* 

Job. Bien, hombre, (dándole una pal- 

mada en ti hombro.) 

Te ba> portado con bizarra 

generosidad. Tu bija 

es tan amable, que trata 

de servirnos la cerveza. 
Jsa. Como mi padre lo manda., (les echa de beber) 
Job. Es decir que no lo baces 

con gusto? 
Isa. No digo nada. 

Job. No lo estraño. Si estubiera 

Carlos por aqui... Buen maula! 

Se marebó sin que sepamos 

dónde, ni cómo. 
Jsa. Despacha. 

Job. A la salud de las bellas; (brinda ) 

mas no, primero es la palria. 

A la libertad de Suecia. (beben.) 

No bebes tú, camarada? (observando que no 
Isa. Su camarada ba llamado tiene vaso Magnus.) 

á un senador? 
Mag. (Ab!) (petrificado.) 

Roe. Qué hablas? (a \sabel.) 

Todos. Es senador! (rodean á Magnus.) 
Mag. (Soy perdido!; 

Jsa. ('Maldita lengua!) 
Rob. Qué acabas 

de decir? (d Isabel.) 
Job. No es de Gevál? (á un montañés.) 

Mon. Aunque conozco esa cara 

no es alli donde la he visto. 
Job. Un dinamarqués se halla 

entre nosotros? 
MiMEitos. Que muera. 

Mag. Compadeced la desgracia. 

Vo también soy perseguido 

por la crueldad del monarca 

á quien odiáis. 
Job. Aunquesabes 

Gngir bien, no nos engañas 
U* Wineko. Muera el dinamarqués. 
Todos. Muera. 

(al tiempo de sacar los puñales los mineros y de di- 
rigirlos contra Magnus, sale Enrique.) 
Enr. Mirad á Gustavo \Vasa. 

ESCENA XII. 

Los mismos, Gustavo de grande uniforme y Enriqds. 
Todos. Gustavo Wasa! (al verle dejan á Magnus.) 
Kob. é Isa. Es Carlos! (asombrados.) 

Gus. Montañeses! 

Gustavo soy: el mismo que en las minas 
trabajó con vosotros: fui minero, 
bien lo sabéis: el trage que me cubre 
guardó Enrique mi amigo y compañero 
al llegar á estas rústicas montañas. 
El revela mi nombre, que harto tiempo 
ignorado vivió. Si sois valientes 
y os inspiran los déspotas encono, 
de estas rocas saliendo cual torrentes 
que los diques destruyen, de su trono 
arrojemos al bárbaro asesino 
de nuestra libertad. Con la tardanza 
el peligro se aumenta, 
y si queréis vengaros... 
Miónos. Si, venganza! 

Gls. No mas esclavitud, no mas afrenta! 

La Suecia, que en otro tiempoindependienle 
respetada se vio del orbe entero, 



o Wasa. 19 

hoy de estrangera gente 

cobarde sufre el despotismo fiero. 

Dónde está el esplei.dor, dónde la gloria 

que hubo de sus mayores heredado? 

Tal vez muy pronto se verá en la historia 

hasta su nombre de Nación borrado. 

¿Legaremos acaso á nuestros hijos 

eterno deshonor, eterna infamia, 

para escuchar desde la lumba fría 

la justa maldición de nuestro nombre, 

por sufrir tan impura Urania 

y envilecer la dignidad del hombre? 

Lo podéis consentir, Suecos valientes! 

En vuestros rostros veo 

la indignación pintada, al recordaros 

los males de la patria - , en ellos leo 

también el entusiasmo que os anima. 

Job. No os engañáis, señor Los montañeses 
anhelan el combate, y no abandonan 
fi sus gefes jamás,- no los arredran 
los riesgos ni el morir, solo ambicionan 
á la patria salvar cuando los llama, 
para que un dia poderosa y libre 
de Nación en Nación vuele su fama. 
Entre nosotros se halla un estrangero: 
miradle aqui, Señor; sin duda, espia 
del tirano será. 

Mag. \Sonó la hora 

de mi muerte. Gran Dios! Pobre hija mia!) 
Vuestra piedad un desgraciado implora. 
(á Gustavo.! 

Gus. Ese rostro... qué miro! V vuestro nombre? 

Mag. Jamás le negué yo. Magnus me llamo. 

Gcs. Magnus sois vos? Ah! El cielo quiere 
que pueda pagar hoy el beneficio 
que otro tiempo me hicisteis. Si. mineros! 
Magnus me ha libertado del suplicio. 
En Stokolmo le debi la vida, 
pues sabiendo Crislién que me encontraba 
en un festín, mi muerte meditaba, 
y Magnus me salvó. 

M AG (Qué escucho! El era!) 

Joii. No merece morir quien ba tenido 
la dicha de salvaros. 

Mínenos. Viva Magnus. 

Mag. Dios de bondad! La vida os he debido, 
generoso Gustavo! Voy huyendo 
del despida Crislién y en Dinamarca, 
dó me espera una hija á quien adoro, 
rogaremos los dos al santo cielo 
que aumente vuestra gloria, libertando 
á la Suecia infeliz. 

Gus. Tan solo anhelo 

que á esa hija digáis, Gustavo Wasq 
jamás á sus promesas ba faltado, 
juró recompensar el beneficio 
que otro tiempo le hice, y me ha salvado. 

ESCENA XIII. 

Los mismos, Petekson, un oficial y soldados. 
Pet. Mirad á los traidores, (al oficial, señalando á 

Gustavo, y los mineros.) 
Gis (íí Pelersón.) Miserable! 

Ofí. (d Gustavo.) Daos á prisión. 

Jok. Qué escucho! Montañeses! 

Pudierais consentir nos arrebaten 

al gefe que elegimos? 
Mont No; primero 

pereceremos todos. 



20 

Ofi. Pues que mueran. 

(el oficial y los soldados se dirigen contra los mon- 
tañeses, y Gustavo se coioca entre ellos.) 

Gos. Qué vais á bacer, soldados! Vuestro acero 
osareis esgrimir conlra la patria, 
y combatiendo hermanos conlra hermanos 
su sangre derramar! Es imposible 
que puedan defender á los tiranos 
los hijos de la Suecia desgraciada. 
Hijos de! pueblo sois, y al pueblo unidos 
recobrad los derechos que os usurpa 
la turba de eslrangeros corrompidos 
que venden ia nación. ¿No os avergüenza 
ser instrumentos de su vil codicia? 
Si hierve sangre libre en vuestras venas 
y queréis adquirir inmortal nombre, 
arrojad las cadenas al rostro de Gristién. 

Ofi. Si, lo queremos 

Soldados. Viva la libertad! 

Minebos. Viva Gustavo. 

Gus. A tan dignos hermanos abracemos. 
[los soldados y los montañeses se abrazan. ) 

Job. El delator infame muera ahora. 

Gos. Deteneos. 

Pet. Señor. . (arrojándose d los pies de 

Cus. Sed generosos, Gustavo.) 

perdonadle también. >á los montañeses.) 

jor. La vida os debe. 

Pbt. Cómo podré pagaros... 

Gus (le alza del suelo ) Basta, y sabe 
que no olvido jamásal que es aleve. 
Os oigo, padre mió, y vuestros manes 
aplacados serán. Hijos de Suecia! 
Al combate volemos, (a los mineros y sóida' 

dos sacando el acero ) 
Un porvenir de gloria nos aguarda, 
y. 'i la Europa y al mundo enseñaremos, 
que los Uranos son cobardes monstruos 
cuyo cetro de hierro, rompe altiva 
la Nación que conoce sus derechos. 
Viva la independencia, Suecos! 

Todos. Viva! 

JORNADA CUARTA. 

La cárcel de Stokolmo. Una sala de descanso; dos 
puertas laterales, y una en el fondo que conduce a una 
capilla. Una ventana á la derecha. 

ESCENA PRIMERA. 
El Alcaide y el Mozo de llaves. 
Aic. Has cerrado bien la puerta 

de la prisión ! 
Mozo. Descuidad. 

Os aseguro que ahora 

no ha de volverse á escarpar 

el pajaro. 
Aix. En ti confio. 

Fortuna fué nuestra asaz, 

que al saber Gristién su fuga 

nonos mandase colgar. 
Mozo, Parece que el mismo diablo 

se conjura contra el tal 

ex-senador. 
Alc Lo merece 

por la traición infernal 

que tramaba contra el rey. 
Mozo V cuál el premio será 

de tan heroico servicio? 
Alc Un cadalso, y un dogal. 
Mozo. Frióle; a! Y lasenktidín 



Gustavo Wnsa. 

creéis que pronto... 
Alc Quizás 

se verifique mañana. 
Mozo. Vamos, no es mocho tardar. 
Alc Quién sabe! Los enemigos 

han sitiado la ciudad, 

y temo... 
Mozo. Que al fin se rinda? 

Alc Es fácil: por tierra y mar 

sitiados, nos fallan víveres, 

y ese Gustavo, ademas, 

en los arrabales tiene 

partidarios. 
Mozo. Voto á tal. 

Ese Wasa es el demonio! 

En un año ó poco mas, 

ha ganado cien victorias 

al ejército real, 

yá las puertas de Stokolmo 

se encuentra hoy, muy malová! 
Alc Calla; el señor Almirante. 
Mozo. (Si lo oyó me manda ahorcar.) 

ESCENA lí. 

Los mismos, y el Almirastr. 
Alm. Traed ei preso á este sitio. 
Alc Vuestras órdenes serán 

obedecidas, señor, ^vanse, izquierda.) 



ESCENA 111. 
El Almirante. 
Para poderle salvar 
solo hay un medio; que Blanca 
me dé su mano, y quizás 
locolísima. El tiempo urge, 
si vencedor llega á entrar 
en Stokolmo buslavo, 
quién libertarme podrá 
del suplicio' Oh! Todavía 
defiendo yo la ciudad, 
y mientras brille mi acero 
sus muros no ha de pisar. 

ESCENA IV. 

El Almirante, el Alcudz y Llavkbo que traen a 

Magnus. 
Alc Aquí le tenéis, señor. 
Alm Retiraos. 
Alc Bien está. 

ESCENA V. 
Magnus, y el Almibantk. 
M*g. El Almirante! 
Alm. Ossorprende 

que me halle en este lugar? 
Mag. Como en dos meses lo menos 

no he tenido dicha igual, 

al veros, dudo el motivo 

que os obliga á visitar 

á un desgraciado que gime 

en una prisión 
Alm. Dudáis 

que soy vuestro amigo? Fuera 

agraviarme. 
Mag. Perdonad. 

Tan ligera es mi memoria, (con irtnia.) 

que no puedo recordar 

los favores que sin duda 

le debo á vuestra amistad; 



Cust 

solo recuerdo que estoy 
en ca.ao -zo infernal 
euraiuu, y que *.i o mi bija 
me ban separado ademas. 
Alm. Hojf la \ iréis. 
Mag. Santo cielo! 

Será posible? 
Alm. Escuchad. 

Los rebeldes lian sitiado 
a Stukuimo. 
M ag. Lo sé ya. 

V qué intentáis? 
Alm. Defendernos 

basla morir, y a! mirar 
que son sus esfuerzos vanos, 
sin duua alguna anarán 
el sino; pero otro asunto 
me trae a veros. 
Mag. Hablad. 

Alm. Federico en Dinamarca 
.se acabü de coronar, 
yCnsiién rengarse anhela 
de los traidores que ei plan 
del duque Ikik favoi eculo. 
Mag. oran uivs! \ acaso mi muerta.., 
Alm. Lo acertasteis. 
Mag. Por piedad. 

Si sois mi amigo salvadme. 
Alm. Una prueoa os quiero dar 
de que 10 soy. Es preciso 
que la promesa cumpláis 
que al rey uicisleis, y ai punto 
seréis puesto en liüeilad. 
Mag. No hay olio medio? 
Alm- Ninguno. 

Contra vos furioso esta 
el monarca, y solamente 
si la mano me entregáis 
de vuestra bija, me atrevo 
de su carino a alcanzar, 
perdónela vida al padre 
de mi esposa Meditad 
lo que os conviene. 

Mas. Mi u 'Ja! 

Y la he de saciificar? 

Prefiero morir. 
Alm. B'»en. Magnus. 

Adiós, (retirániuse ) 
Mag. Cielos! Dónde vais? 

Alm. A cumplir lo que ha ordenado 

el rey. 
Mag. Diosmio! Aguardad. 

Blas, (dentro.) Esta orden me permite 

en su calabozo entrar. 

Dejadme. 
Mag. Cielos! Mi hija! 

Alm. Esta es la ocasión. 
Mag. Jamás. (va$t, iiquieria 

ESCENA VI. 

Bl*>c\ por la derecha y el Almiba«th. 
Blas. Os veo al fin, padre mió! 
Alm. No me deis tan dulce nombre. 
Blas. Cielos! Quién sois vos? (retrocediendo.) 
Alm. Un hombre, 

que os ama con desvario. 
Blas. Norbi! 
Alm. El mismo, señora. 

No me miréis con enojos, 



avo Wasa. 

que esclavo de vuestros ojos 

el corazón os adora. 

No seáis, blanca, cruel. 
Blas. No imaginaba encontrar, 

al venir á esie lugar, 

quien de amor me hablara en él. 
Alm. Luego mi presencia aqui 

os es importuna? 
Blas. Ah! No: 

mi labio no pronunció 

tal palabra. 
Alm. Va looi. 

Blas. Si venis á \ ¡sitar 

á mi padre, caballero, 

solo suplícalos quiero 

que mitiguéis su pesar. 

Decidle que deCnslién 

alcanzareis sti perdón, 

y pronto de esta prisión 

ha de salir. 
Alm. Eslá bien. 

Siempre, blanca, fué mi objeto 

á vuestro padre salvar. 
Blan. V lo podréis alcanzar? 
Alm. Si me ayudáis, lo prometo. 
Bl„í\. No entiendo. . Ayudaros yo? 

Decidme: qué puede hacer 

esta infelice riíuger? 
Alm. Cumplir lo que prometió. 
Blan. (Dios mió') (turbada.) 
Alm. .No era mi intento 

que os sorprendierais, señora, 

al recordaros ahora 

un sagrado juramento. 

No me jurasteis un dia 

ser mi esposa? 
Blas. (Qué sorpresa!) 

Alm. Cumplidme vuestra promesa, 

y yo cumpliré la mia. 

Suspiráis? Ah' También miro 

en vuestros ojos el llanto. 

Por qué me aborrece tanto 

la hermosa por quien deliro? 

Ignora que por su amor 

al monarca he suplicado, 

y el suplicio ha dilatado 

que amenazaba al traidor? 
Blan. Mi padre! 
Alm Vive por mi. 

V lo ignorabais también? 
Solo por vos, de Lrislién 
en el enojo incurrí. 
Pero hoy mismo ha decidido 
que muera ¡Vlagnus, y nada 
le hará variar. 

Blan. Desgraciada! 

Será cierto lo que he oído? 
Morir mi padre! Gran Dios! 

Y hoy mismo 1 Qué estáis diciendo? 
Le abandonareis, sabiendo 
que solo confia en vos? 
Imposible' Por piedad! 
Sed generoso, Norbi, 
salvadle y... 

Alm. Me amareis? 

Blan. (haciendo un esfuerzo.) Si. 

(Murió mi felicidad!; 
Alm Qué oigo? Repite, hermosa, 

esa mágica palabra, 



21 



22 
y mi amante dicha labra 
cud lu mirada amorosa, 
üarto tiempo tu desden 
desganara el alma mia, 
cuando un rival pretendía 
robarme mi dulce bien. 
Pero al fin me, hacéis dichoso, 
y seré el libertador 
de vuestro padre. 

Blan. Ah! Señor! 

Alm. Hoy mismo seré tu esposo. 

Blan. (Dios mío! No hay esperanza!) 

Aim. A CrisliéD voy á buscar. 
Quién puede á Magnus salvar 
si mi ruego no lo alcanza? 
Pronto volveré, señora, 
á vuestro lado anhelante, 
que es un siglocada instante 
para el alma que os adora... 

ESCENA VIL 
Blanca. 

Ser suya! Qué be pronunciado? 
Mintió mi lengua, mintió . 

Y mi padre? Y Wasa? Oh! 

Y lafé que le he jurado! 

ESCENA VIII. 

MaGsus y Blanca. 
Mag. Blanca! Blanca! {abrazándola.) 

Blan. Cielosanto! 

Qué miro! Padre del alma! 

Mac. Llorabas? 

Blan. Osamo tanto, 

que al veros cesa mi llanto 
y al pecho vuelve la calma. 
Ah.' Cuánto habréis padecido 
en esta negra mansión 
por donde vaga perdido, 
sin hallar eco, el gemido 
del mas tierno corazón? 

Mag. Dices bien: suerte traidora 
aumenta mis fieros males, 
pues en tres meses cabales 
una hora, y otra hora 
son á mi tormento iguales. 
Pero quién le ha permitido 
entrar.' 

Blan. Una orden me dio 

el Almirante, y juró 
que pronto, padre querido, 
saldréis de aqui. 

Mag. I ¡bre yo? 

Blan. Si, seréis libre, y yo esclava. 

Mag. Qué dices? 

Blan Hoy el Urano 

un suplicio os preparaba, 
mas vuestro crimen se laba 
si doy á Norbi mi mano. 
G. Y pretendes. 



Ma 



Perdonad 



Bl/v s í he vacilado en mi intento, 
porque es horrible tormento 
mirar la felicidad, 
y no tocarla un momento. 
Aun no podréis comprender 
cuan inmenso sacrificio 
por vos hago, es mi deber! 
Destruyo vuestro suplicio, 



Gustavo Wasa. 

y eteruo el mió ha de ser. 
Mag. Qué causa... 
Blan. No debo ya 

ocultaros un secreto 
que en mi alma grabado esta. 
Gustavo... 
Mag. Qué? (Esloy inquieto ) 

Blan. Me adora, y le adoro. 
Mag. (como herido de un recuerdo ) Ab! 
Blan. Si, padre. Desque le vi 
en nuestra patria, le amé, 
y vos no estabais allí, 
y á la vuelta os oculté 
lo que en mi pecho senti. 
Os lo ibaá revelar, 
cuando huir á Dinamarca 
lograsteis. Vano anhelar! 
que os prendieron al llegar 
los espías del monarca. 
Mag. Gustavo! Cielos! Y yo 

la libertad le he debido! 
Blan. El á vos, padre querido, 

también la suya debió. 
Mag. Es cierto: ya lo be sabido. 

Desgraciada! 
Blan. Decis bien. 

Quién mas infelice, quién, 
si es mi estrella tan fatal 
que apenas sueño uh Edén 
despierto en brazos del mal? 
Mag. Y le amas tanto? 
Blan. Ah! Señor! 

Le adoro con desvario, 
que él es mi primer amor; 
y me lo arrebata impio 
de la foi luna el rigor. 
Cuando ausente le lloraba 
pensando que volvería, 
mi penase mitigaba, 
y la ardiente fantasía 
bello porvenir soñaba. 
Y he de ver desvanecida 
la ilusión que anhelo tanto! 
La esperanza de rni vida. 
Mag. Por piedad, bija querida, 

enjuga el amargo llanto. 
Blan. Si le pierdo, y él me ama, 
que llore, padre, es razón, 
porque las lágrimas son 
la sangre que se derrama 
del herido corazón. 

ESCENA IX. 

Los mismos y el Alcaidb. 

Mag Qué queréis? 

Alc Vengo á poneros 

en libertad. 

Blan. Qué he oido! 

Será posible? 

Alc El señor 

Almirante me lo ha dicho, 
y debo cumplir las órdenes 
que me ha dado: este es mí oQcio. 

Mag. A ti tan solo, hija mia. 

soy deudor... per») qué miro! 
Vacilas ya? Te estremece 
el inmenso sacrificio, 
que por la vida de un padre 
1 intentas hacer? 



Gustavo Hasa, 



Blan. (Dios mió! 

Dadme fuerzas para ello!) 
Alc. En libertad? Vive Cristo, 
que debéis eslar abora 
en estremo agradecido 
á quien le ba dado la gana 
de morirse. Buen capricho! 
Mag. Qué dices? 
Alc Voy a contaros, 

pues lo ignoráis, el motivo 
por el cual, según parece, 
se muestra el rey tan benigno. 
Un espia que ba llegado 
del campo del enemigo, 
afirma que ha muerto... 
Blan. (Cielos! 

Si será...) 
Mag. Quién? 

Alc. El caudillo 

de los rebeldes. 
Blan. Qué escucho! {petrificada.) 

Mag. Hablaisde Gustavo? 
Alc El mismo. 

Bla.n. Santo Dios! Pero decidme... 
Alc No puedo mas, oigo ruido. 
Es el señor Almirante 
(mirando hacia la puerta de la derecha ) 
Mag. El Almiíante/ Es preciso (á Blanca bajo.) 
que no descubra en tu rostro 
la señal. 
Blan. (Qué horror!) 

M*c. No exijo 

te sacrifiques por mi. 
Blan. V he de ver vuestro suplicio! 
Gustavo! Gustavo ba muerto, 
y yo que le adoro vivo! 

ESCENA X. 

Los mismos y el Almirante. 
Alm. Dadme albricias, senador. 

Del monarca he conseguido 

vuestra libertad, y ahora 

vengo también á deciros 

la nueva feliz, 
Mag. Ha muerto 

Wasa? 
Alm. Ah! Lo habéis sabido? 

Quién ioduda? La ciudad 

boy se entrega al regocijo, 

despreciando la arrogancia 

de los Suecos. 
Blan. (Qué martirio!) 

Alm. V vos venid, Blanca hermosa, 

al altar. En este sitio 

quiero que se verifique 

nuestra unión. 
Blav {turbada.) Como' Ahora mismo? 
Alm. En la capilla inmediata 

todo se halla prevenido 

para un acto tan solemne. 
Ulan. (Sanio Dios! Si le fie perdido 

qué debo hacer? V mi padre? 

Y su vida? Ah No resisto.) 

Vamos pues 
Alm. {tomando >m mono) Me hacéis dichoso, 

y vos lo seréis conmigo. 
Blan. (Dichosa! Ah! (ai entrar por el fondo.) 
Mag. Infeliz! 

Yo soy quien la sacrifico. 



ESCENA Xf. 



23 



Magnus. 
No iré con ella al altar, 
que no quiero ser testigo 
de esa boda. Pobre niña! 
Tus inocentes delirios, 
y doradas ilusiones 
destruye fatal destino. 
Amaba á Gustavo! Cielos! 
Si antes lo hubiera sabido!.. 
Y" ba muerto el héroe de Siiecia, 
que generoso y altivo 
vencer supo en las batallas 
y perdonar al rendido! 
Desgraciados Suecos 1 Quién 
osará romper los grillos 
con que os oprime el tirano! 
ESCENA XII. 
Magnus y un Oficial. 
Ofi. Traición! Traición! {agitado.) 
Mag. Q Ue h a ocurrido? 

Ofi. Los rebeldes han entrado 

en Stokolmo. 
Mag. Dios mió! 

Ofi. Dónde se halla el Almirante? 
Sin duda también ha huido, 
como el rey. 
Mag. Pero... no ha muerte 

Gustavo? 
0f«. No tal, ha sido 

una infame estratagema. 
Mag. Santo cielo! Qué habéis dicho? 

{suenan tiros, trompetas y campanas. ) 
( fi. No ois? Tocan á rebato 

las campanas, suenan tiros. 
Mag. Pero cómo... 
° FI - Los parciales 

de Wasa nos han vendidoj 
de la ciudad le han abierto 
las puertas. 
Mag. Corred, amigo, 

todavía será tiempo, 
corred, corred á decirlo 
al Almirante. 
Ofi. v dónde? 

Mag. En la capilla. Yo mismo 

{retrocede al ver al Almirante y Blanca ) 
iré. Gran Dios! Ellos salen. 
Ya es tarde. Ah! La he perdido! 
ESCENA Xlll. 
Dichos, Blanca, el Almirante y varios nobles 
Ofi Huid, señor al momento, 
Stokolmo se ha rendido 
á los rebeldes, Gustavo 
triunfante. . 
Blan. (Que oigo!) 

Alm. Maldito! 

No ha muerto? Y ese alboroto? 

lie oye otra vez el anterior estrépito ) 
Ufi. Le causan los enemigos 
y algunas de nuestra» tropas 
que rendirse no han querido 
al usurpador. 
Alm. Mis bravos! 

Todavía desafio su poder. 

(saca el acero, los nobles le imitan.) 
Ofi. Pensáis... 



2Í 



Gustavo 



Alm. Seguidme. 

Y Cristién? 
Ofi. Huyó. 

Alm. Cobarde! 

Hoy la corona conquisto, (vase derecha.) 

ESCENA XIV. 

Magnus y Blaisc». 

Blañ. Padre! Padre! 

M AG . Desgraciada! (aterrado.) 

Blan. Será realidad ó sueno 

lo que escuché? Repetidme, 
repetidme que no ba muerto. 
Mag. Qué dices, blanca? dudando.) 
Bi-an. Es posible 

que os gocéis en mi tormento? 
Acabad. 
Mag. Qué duda! Acaso... 

Blan. Aun soy libre. 
Mag. (arrojándose en sus brazos.) Justo cielo* 
Blín. Suspendió la ceremonia 

ese rumor. 
Mag. Y no niñero 

de alegría! 
Blan. Padre mió! 

Mag. Pero otra ve?, se oye el trueno 

del canon. 
Bla.n. Esta ventana... (la abre.) 

Mag. Ah! Si, desde ella podemos 

ser testigos del combate. 
Bla». Me falla el valor! Qué veo! (mirando.) 
Va Norbi se une a los suyos, 
les infunde nuevo aliento... 
Cómo pelean! Rechazan 
los de Gustavo... Cielos! 
Si muriese en la batalla... 
Mag. Retírate. {Blanca se relira.) 
¿lan. Ese silencio 

qué revela? 
ft] A( ¡ Nada escucho; 

y las nubes de humo denso 
que se levantan, me impiden 
distinguir.. 
Blan. Si hora le pierdo... 

No le abandonéis, Dios mió! 
Oid por piedad mis ruegos' (Blanca se pros- 
terna delante de la ventana, y queda por un momen- 
to en silencio la escena.) 
Mag. Ese tropel... 

Blan. Cuan Dios! (levantándose.) 

Mag (petrificado al verle.) El Almirante' 
Ha vencido quizá! 

ESCENA XV. 

Los mismos, el Almirante y varios nobles con las 
espadas desnudas. 

Alm. Seguidme todos; 

no debemos perder un solo instante. 

Si alcanzar la victoria no pudimos, 

qué nos resta? Decid; huir tan solo, 

pues ya como valientes combatimos. 

Por esta puerta que á la playa guia 
(la del fondo ) 

la vida salvaremos Ven, hermosa! 

Nos espera una nave, y serás mia. 
Blan. Yo? Queréis... 
M AG . (Cuanto tardan!) 



Wasa. 

(impaciente mirando á la ventana.) 
Alm. Vamos pronto. 

(tomo á Blanca d" la mano, y ella le rechaza.) 
Blan. Seguiros, no, jamás! Sabed ahora 
el secreto que siempre os he ocultado. 
Adoro á Wasa, y él también me adora. 
Alm. (ciego de cólera. \ 

Qué escucho! Ah! No importa; aun te en- 
cuentras 
en mi poder. Seguilme. ( quiere arrastrar á 
Blanca hacia la puerta del fondo, y aparece en ella 
Gustavo y sus soldados.) 

ESCENA XV!. 

Los mismos, Gustavo, nobles, soldados. 

C lCSi Deteneos. 

(los soldados se apoderan de los nobles y del Almiran- 
te, que retroceden aterrados.) 
Blan. Gustavo! ¡arrojándose en sus brazos.) 
Gcs. Blanca! 

Alm. (con el acceso de desesperación ) (Oh!) 
G US , Muere, cobarde. 

(se dirige con el acero desnudo a herir al Almirante, 

y Blanca se coloca entre ambos.) 
Bían. Te pido su perdón. Sé generoso- 
Gus. Si, dices bien, Gustavo no hizo alarde 

de asesino jamás. 
Mag. Ya soy dichoso. 

Blan. Es sueño, ó realidad! De gozo henchido 

quiere mi corazón saltar del pecho. 
Gis. Con mi espada y tu amor, es. Manca mia, 

á mi ardiente ambición el mundo estrecho. 

Por complacerle, hermosa, qué no baria? 

ilasla la azul esfera 

dó nace y muere el sol, mi altivo vuelo 

remontara quizás, y con sus rayos 

to enrona legiera 

sirviéndote de trono el mismo cielo. 

ESCCNA ULTIMA. 

Los mismos, y pueblo. 

Pueblo. Viva el libertador de Suecia! 

Otro*. Viva Gustavo primero! 

Gcs. Ciudadanos! Admito la corona 

que me ofrecéis. No ignoro loque debo 
al pueble que su rey hacerme plu^o, 
v aquel que <ie las leyes no es esclavo 
lejos de ser su padre," es su verdugo. 
Viva la libertad! 

Tonos. Viva Gustavo! (Cae el telón.) 

FIN DEL DRAMA. 

Gobierno de la provincia de Madrid. -Madrid 2 de 
setiembre de 1852. Examinada por el señor censor de 
turno y de conformidad con su dictamen .puede repre- 
tentarse." El gobernador- Ventura Diaz. 

NOT\ Esta comediapert«neci6alBditordelI«olr»mo<íeme 
umñol Don Ignacio Boix, quien .la cedió por medio de escri- 
tura pública al déla ütbtioteca dtatnátu i; asi es., que resulta* 
dos ediciones, la primera en s.= marquiUa, j a segunda en 
i o m;iyoi ■ hacemosesta aclaración, para que de ningún mo- 
do se confundan estas comedias con aliuno» títulos que resul» 
taniRuales en la Cataría dramática cíe los Señores Delpadc 
Hermanos y porque aun cuando se vean dos ediciones, no - 
¡ gn ore que pertenecen*; unmismodueflo. 
MADHID, 1852. 

IMPRENTA DE VICENTE DELALAMAi 

Calle del Duque de Alba, n. 13. 



Les cabezudot ó dos 113/01 dtt- 

pues, t. i. 
La Calumnia. t. 6. 
— Caslellana de Ixirnl.t.i. 
—Cruz de Multa. I ó. 
—Cabeza á pujaros. I. 1. 
—Cruz desanti 



tíago 6 el magne- I 
(ismo,t. 3. a. y p. 3 

Los Contrasta, t. i. '2 

'La tonciencia sobre todo. f. 3. 9 
—Cocinera- casada. I. \. 3 

Las camaristas de ln Reina, l. 1. 7 
La Corona de Ferrara. I. 5. 3 

Las Colegialas de Suint-Cyr, l 5 2 
La cantinera, o. 4. 
—Cruz de la torre blanca, o. 3 
— Conquista- de Murcia por don 

Jaime de Aragón, o. 3. 
—Calderona, o.'a. 
—Condesa de Séneca/, t. S. 
-Caza del Rey, t. 1. 

— Capilla de San Magín n. 4. 

— Cadena del crimen. I. 5 
—Campanilla del diablo, l.k yp 

Magia. 
Los celos, t. 3. 



1'Lot misterios de París, primera 
7 pane, /.6 c. 
o: 6 ídem segunda parle. I. ie. 
2 1 9 Los Mosqueteros, 1.6. e. J i S 

ll 8 I.a marquesa de Savannet.l 3. 2 
3 fi - Mendiga, t. 4. C 

i — noche de S. Bartolomé de 1372, 
8 t. 5 I 

5 — O/ura y el sermón, t. 2. 3 
4 —Pomada prodigiosa, ti. j 

4 Las pecados capitales. Magia, ok í) 

6 —Percáncete» un mi-lisia, o. 1. | 

7 —Penitentes blancos, 1.2. .5 
7 /.« /JAí/n de .Vai idad. zarz. o. 1 . l\ 
i — Penitencia en el pecado, t. i. ;, 

5 —Posada de lu Madona, l. 4. ■/ /'. 4 
I Lo primero es lo primero, t. 3. 5 

41 La pupila y la péndola, t. i. 2 



1 I ffa hay miel sin hiél. o. 2. 
C 14, So mas comedias, a, 3. 
¡8 lo 1 So es oro cuanloretuer, o. I. 
11 So hay mal que por bien 110 ren- 
ga, o. 4. 
Stpor esas'.', o. 3. 
Ai tanto ni tan poco, í. 3. 



3| 8 -'Protegida sin saberlo, t. 2 
3 ; 4 Los pasteles de Maria Mii hi, a. i-i 4 

2 6 —¡'rústanos en la Lereti*,ó la 

54 honro de una madre, t. ti. 2 

5! 9 Ln Posada de Currilio, o. i. '2 

I —Perla sevillana, o. i. I3 

5 13 — Primer escapatoria, t. 2. 2 

5 — Prueba de amor fraternal, I 2 3 



OÑ> t/ flan';'.! o. 1. 
Olimpia. ó las pasiones, o. 3. 
Oí» o no< /ip toledana, ó un caba- 
llero y una señora, t. 1. 



i -Qu 
3 6 — Quinta en tenia, o. 3 



/a» ear/«* del Conde-duque, t. 2 1 1 7 
/.o cuenta del Zapatero, f . C 2 6 

—Casa en rifa. I. \. 2 

— Doble caza, t. 1. 2 
/.o* do» Fóscaris, o. 5. . ■ 4 .11 Lo <;ue «atiene j/ 
JLa rfic/ic ow «« anillo, y mági- \ 

co rey de Lidia, o. 3. Mii< hi/" 
Lo» desposorios de lnes, o. 3. 
— L>o* cerrageros. t. 5. 
Las dot hermanas. I. 2. 
Lo* do* ladrones. 1. 4. 

— Dos rivales, o. 3. 
Z/J8 desgracias de la dicha , t 2 
— Ztoí emperatrices, 1. 3. 
Lo* do* úngeles guardianes, (f 1 
—Dos maridos, t. 4. 



Pena de/ la 1 ion ó venganza dé 

marido, v. 5. 

iv.ta de Yerneuil, 1.5. 



gue se pierde. 



4 9 Lo ^'uc está de Dios, t. 3. 
35b fleino Sibila, o. ó. 
2 22 — Boina Margarita, t. G t 



5 — Rueda del coquetisino, o. 3. 
3 — Haca encantada, o, 4. 
9 Los reyes magros, o. 1. 

La Pama de encina, t. ?>. 
8 — Saboyunau la gracia de Dios. 



3 t.í. 

3 —Selva del diablo, l.k. 
La Dama en el guarda-ropa, o 4 3 t\— Serenata, t. 1. 

2 C —Sesentona y la colegiala .0.1. 
2 3 —Sombra de un amante, ti. 
2 7 Lm toldados del rey de lim.a. t ¡ 
5 H— Templarios, ó la enctíuúcudi 
8 8' de Aañon , 1.3. 

1 5 La tuza rola, I. i. 
5 U). — Tercera datnu-ducnde.l.i. 
j 3 —Tuca azul, t. 4. 
g 14 Lo* Trabucaires , 0.5. 

2 14 — Cllimos amores, t. 2. 
Lo guerra de las muyeres. I 10c 6 18 L<i Vida por partida doble, I. 4. 
— Gaceta de ios tribunales, t.\. 3 4: — ''"'"da de 45 año*, /.l 

3 4: — I letima de una viticn, 1.1. 
¡9 ft -lita y /a di/unía, 1.1. 
ll 4 1 

|j 2' Mauricio 6 la favorita, t. 2. 
■ o 9¡J/u* rale tarde que nunca, t. i. 
(2 tOi-M" e rtocivilmcutc, /.l. 

Lo* huérfanas de Ambires, 1.5 '2 10; -M "lorias dedos jóvenes easadat¡ 

La, hija del regente, t. i. , 13 13 * '• *• 

Las hijas del Cid ó los infantes} , •"'» « rf <> por »v dicAa, ?. 3. 



15 \ Percances de la vida. t. 1. 
6 Perder y ganar un truno. I. 1. 
í) Paraguas y sombrillas, v. 1. 
íi| Perder el tiempo, o. 1. 
6 Perder fortuna y privanza, o. 3. 

6 l'i'breza no es vileza, o. 4. 

7 /'edro el negro, ó los bandidot.de 
I la L'/rena, t. 5. 

7 /'or íio escribirle las señas.!. 1. 
Si Perder ganando ó la batalla de 
i\ damas, t. 3. 

Por tener un mismo nombre, o. i 
Por tenerle compasión. 1. 1. 
Por quinientos florines, t. 1. 
Popeles, cartas y enredos. 1 2. 
Por ocultar un delito aparecer 

criminal, o. 2. 
Percances matrimoniales, o. 3 
5 i! Por casarse', t . t. 
5 6¡ Pero Grullo, zarz. o. 2. 

2 Por camino de hierro', o. 1. 

7 17! Por amar. perder un truno, o. 

3 4* Pecado 11 penitencia. 1 . 5. 

2 (¡ Pal lo .lunes, ó el marino, t. 5. 
r> R Pérdida y hallazgo, o. i. 
2 10 ¿"or «h sil fodolí. 1. 
1 I 



Los dos condes,' o. 3. 
La esclava de su deber. 0.3. 
—Fortuna en el trabajo, 0. 3. 
Lot falsificadores, t. 3. 
La feria de. Honda, o. 1 
—Felicidad en la locura, t. 1. 
—Favorita, t. 4. 
—Fineza en el querer, o. 3. 
Lo* feria* de Madrid, o. (i c. 
Los Fuerosde Cataluña, o. 4. 



/í/r r. o, 
—Hija de Cromuel. t. i. 
—¡fija de un bandido, t. 1. 
— Hija de mi lio, t. 2. 
—IJeimana del soldado, t. 5. 
•Hermana del carretero, t. 



1 4 8 Quien será su padre? t. 2. 

1 1 13 Quién reirá el último? (. 1. 

3 5 Querer como noes costumbre, ok 
3 4 Quien piensa' mal, mal acierta 
2 5 o. 3. 
2 7 Otuc-ná hierro mata... o. 1. 

1 14 Peinar contra su gusto, t. 3. 

2 3 liabia de amor'.', t. 1. 

2 11 Roberto líobarl,ú el verdugo del 
Z 7 1 ey, o. 3 a. y p. 

6 15 > /»í/í > /, defensor de los derechos 
1 3 2* del pueblo, t. 5. 
B 3 Ricardoel negociante, t. 3. 

3 2 Recuerdos del dos de mayo, ó el 

4 r> ciegode Ceclavin;o. 1, 

1 5 Rítala española, t. í. 

1 /f i/y Lope- Dábalos, o. 3. 

2 5 Ricardo y Carolina, o. 5. 

1 2 4 Jtomanelli, ó por amar perder la 

I» 3, honra, t. i. 
i ' 3 •?« acabarán los enredos? o. SL 



de (arrian, o. 3 
/.a IlyVi del prisionero, t. 5. 
—Herencia de un trono, l 3. 
Lo» hijos del lio Tronera o 1. 

— Hijos de Pedro el grande, t. 5. 
J^i Zionra de mi madre, t. 3. 
—Hija del abogado, t. 3. 

— Hora de centinela, t. 1. 
—Herencia de un 1 aliente, t . 2. 
Lo* intrigas de une. corte, t. 5. 
La ilusión ministerial, o. 3. 
—Joven y el zapotero, o. 1. 
—Juventud del emperador Car- 

lotV.t*. 
—Jorobada, t. 4. 

— Ley del embudo, o. i. 

— Limosna y el perdón, o. 4. 
-/.or«,f\4.' 

— Loca, ó el castillo de las siete 
torres, f.r>. 

—Muger eléctrica, t. 1. 
—Modista alférez, t. 2. 
—Mano de Dios. o. 3. 
—Moza demeton. 0. :t. 

— Madre y el niño siguen bien, 

—Marquesa de Senelerre. t. 3, 
Lo* malos cornejo», en 
rado la penitencia. I. 3. 
La muger de un proterito, 1. 5 

Lo* mosqueteros de la reino. I. 3 



2 

|G 16 
¡S 41 

a 

21 

8 .-, 

9 B 
2: I 

1 4 
i 7 
5 S 

2 3 



3 4 



9 11 

2 i 

S 6 

I 7; 



j 5 Sin empleo 1/ sin mujer, o. 4. 
Murta Juana, ó'.asconstcucncias | Santi boniti barati.o. 1. 



• d« nji i-ifio, í. 5. 



5 8 Sor amada por si misma, t. 4. 



3' 5'« r '» /wrfrc para mi amigo. 1. 2. 
3 s / na broma pesada, l. 3. 

3, 7 i" mosquetero de L-.its XIII. 

Í.3. 
3 4-lrttdia dr libertad, t. 3. 
5 4 Trio u> tiiulos bribones. I. 3. 

4, 4 Cuacara por homeopatía, 1.2. ■ 
Ln casamiento á son detajm, o 

las dos vivanderas. I i. 
ln error de ortografía, o. 4. 
['na conspiración, o. 4 
Cn casamiento por poder, o. 4. 
fuá aclrizimprovisada. o. 1. 
Un lio como otro cualquiera, 



Ln motin contra Esquiladle, 

o. 3. 
ün corazón maternal, t. 3. 
Cna noche en Yenecia, o. 4. 
! I 'n viaje á América, t. 3. 

2 in Un hijo en busca de padre, I. 2. 

3 3 Cna estocada, 1.2. 
I Un tnati-imonio al vapor, o. 1. 

2 5 Un soldado de Sapoleon. 1. 2. 
\\Un casamiento provisional, t. 1. 
ii Una audiencia sicreta. 1. 3. 
4|/'n quinto y mi párbulo, l. 1. I 
j¡ Un mal padre, t. 3. 

¡ln rival, t. 4. 1 

4I Un marido por ol am or de Dios I 



9 G 



Martin y Bamboche o 1 lot amigos 1 Sitiar y vencer , ó un dia en el 

de la infancia, t. de. 
Maleo el veterano, o. 2. 
Marco Tempesta, t. 3. 
Marui'd* Inglaterra. I. 3, 
Margarita de York. t. 5. 
Mana Re.nonl, t. 3. 
Mauricio, ó el médico generoso 

Uali, ú la insurrección, o. 3. 
alongé Seglar, o. S. 
Miguel Ángel, t. 3. 

Metpini, I, 2. 

marta Calderón, o. t. 

Mut- 



ílala vivandera, t. S. 
Misterios de bastidores, segunda 

parte, zarz. 1. 
Música y versos , ó la cata de 

huespedes, o. 1. 
Mallorca cristiana . por don Jai- 
k me l de Aragón, o. 4. 
5 42 Maruja, i. 1. 



2 6 Ni ella es ella ni él es él, óelca- 
3¡ 3 1 pilan Mendoza, t. 3. 



1 pe-\ I i So ha de tocarse á la Reina, t. 3. 2 

» g Sueilra Sru.de ios Atitmot,6e\ 

3 G castillo de Yillemcuse, t.r, 3 

3 8 Nvnca el crimen oiieda oculto á 



la mano derecha u la mano is-l I | la justiciado Dina, t. He. 4 

guwrda,L4 [3 H Kocftey dia de aventuro*, ó lot 



i 1 galana duendes, 0. 3. 



i 12 liseoriul, o. 1. 
,2 7 S'ibresaltos y congojas. 0.5. 'e 

[2 5 Seis cabezas en un sombrero, 

2 11 t. 1. 

3 11 

4 7 Tom-Pus,óel marido confiado, 
I í t. i. 

3 & Tanto por tanto, ó la capa roja, 

4 fO o. i. 

3 7 Trapisondas por bondad, t. 4. 
2 11 Todos son ra¡ilos. zarz. o. 1. 

2 fi 7 ia y sobrina, o. 1. 

3 8 
3 9 lenrrr «u eterna desdicha ó un 

! 1 • caso de conciencia, t. 3. 
3 15 Yalcntina Yalenlonn, o. 4. 
I \'icente de Paul, ó los huérfanos 

3 7 i del puente de Suvslra Señora. 
I t. Ca.¡/p. 

1 lí 1 

2 4 Tn ohca marido! t. *. 
I ,í'n ruarlo coa dos camat, l. f. 
I l/'n J110» Latíais '• 1- 

4 4 Una cabeza de ministro. t.\. 
2 3 ''"a Soche ala intemperie, 1. 4. 

Tu bravo como htuí muchos. 1 1. 

7 /'n Diablillo con faldas, t. 1. 
i» Pariente millonario, t. 2. 

8 ("h lineo. í. 2. 
í'n Casamiento con lunianntz- 



,4 11 ?it¿frda,Ll 



j, I n amante aborrecido. Í.2. 2 A 

(j| í)ia intriga de modista», í.l. 8 

71 t'íia ma/(i noche pronto se pasa. I 
g| '<• 

4 l n imposible de amor, o. J.. 5 
g. /'na »ior/V de enredos, o. 1. 2 

o /'" marido duplicado, o. t 
5: /«a causa criminal, l. 3, 

/'fia /{ciña ;/ su favorito, t. 5. 
5]f7tl «a/iío. t. 3. 
4 ¡ /'«a encomienda, o. 2. 
5«''íiíi romántica, o. 1. , 

|/'n ¿nocí en ¡as boardillas, t. 1. 
B 1 Fu filiare desigual, o. 3. 
g Una dichamerecida, o. 1. 

I /lia crisis ministerial, t. 1. 

4 / na Soche de Máscaras, o. i. 
3 l» insulto pi rsonal 6 los dos co- 

I bardes, o. i. 
§'('n desengaño á mi edad, o.l. 

\Cn Poeta, l. 1. 
15 ' / 'n hombre de bien, (.2. 
9 l'na deuda sagrada, t. 1. 

I l'na preocupación, o. 4. 3,' 

5 ün embusteyuna boda. zarz. o2 31 
7; Cn lio en las Californias. I. i. . ; 2 

10 l'na larde en Ocaña ó el retel 
tal vado por fuerza, I.S. 

ün cambio de parentesco, o. 1. 

Una sospecha, I. 1. 

Un abuelo de cien años y oír o de. \ I 

diez y seis, o. 4. 
Cn héroe de! Avapies [parodia de' I 
un hombre de lisiado o. i. 2 



B'í 



1 ün Caballera y una Haora,t. i. 
I l'na cadena, t. 5. 
Una Soche deliciosa, t. i. 

Yo por vos y vos por otro! o. 3. 
l'« no me caso. o. 4. 



ADVERTENCIAS. 



.a primera rasilla maniría bs 
."> ratígeres que cada comedia licué, > i.< 
3: secunda los Hombres. 
4j l..is letras O y T que fttnmnaftan á 
cada mulo, BigniCcan si es original ó 
traducida. 
5| En la présenle lista están incluidas 
7:1«S romediasque pertenecieron ¡i don 
Ignacio lloix \ don Joaquín Meras que 
I en los repertorios Nueva Galería v 
41 Museo Dramático se publicaron, cuya 
propiedad adquirió el señor Lalama. 

Se venden en Madrid, en las íjbre- 
ri as de PÉREZ, valle de las Carretas: 
CUESTA calle Mayor. 

En Provinciat , cn casa de sus Cor- 
responsales. 

MADRID: fl *& . 
I l Imprenta de Vicente db Lai ama». 

I ! Calle del Duque de Alba, ». 13. 



Continua ¡a lisia insería en las páginas anteriores. 



D*¡ familias rivales, t. 5. 



«. 8 



El diablo alca) de, o. 1. 
El espantajo, (. I. 
El marido calavera, o. 3. 
E camino mas corlo, o. 1 
El quince de mayo, zarz. 
Economías, 1. 1. 



i Los calzones de Trafalqnr, I . i. 

2 La infanta Orienta, o.'¿ muijia. 
2t 5 La pluma azul. I. i. 
2| 2 La baltUra, zarz. 1. 
3 5í 
i 3 



Papelea confort, o. 3. 
Pedro el marino, I. {. 



Sara la criolla, t. 5. 



Tres pájaros en una jaula, t. 1 



Ena'mujer cual no hay dos. o. i 
Lúa suegra, o. 1. 




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