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Full text of "Historia general y natural de las Indias, islas y tierra-firme del mar oceano"

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HISTORIA 

GENERAL Y NATURAL DE LAS INDIAS, 

ISLAS Y TIERRA-FIRME DEL MAR OCANO , 



EL CAPITAP GONZALO FERNANDEZ DE OVIEDO Y VALDS. 



PRIMER CRONISTA DEL NUEVO MUNDO. 



publcala la real academia de la historia, 

COTEADA CON EL CDICE ORIGINAL, ENRIQUECIDA CON LAS ENMIENDAS Y ADICIONES DEL AUTOR, 
ILUSTRADA CON LA VIDA Y EL JUICIO DE LAS OBRAS DEL MISMO 



D. JOS AMADOR DE LOS ROS, 

Iniliviiliio ilp Nmero i!e diiho Cuerpo . Cilcdrlico de Ampliacin de la Literatura Espaola en la Universidad de esta Cite. etc. 

TOMO SEGUNDO DE LA SEGUNDA PARTE, 

TERCERO DE LA ORRA. 




LIBRARY 
NEW YORK 
UOTAM'CAL 

UARDEN. 



MADRID. 



IMPRENTA DE LA REAL ACADEMIA DE L,\ HISTORIA, 

A OAiiiin DE jnsr rodiikcez, c*ii, de sis VICE^rE dji, hti. T. 

1853. 



t.^. 



ADVERTENCIA. 



l^omo elejamos notado en el tomo anterior, comprndense en el presente los 
nueve ltimos libros de la segunda parte de la Historia general de Indias, cuyo 
volumen justifica la formacin de uno y otro. Pero esta divisin no es hija sola- 
mente de la necesidad de sujetar formas regulares la obra de Oviedo en est 
edicin , nica completa de dicha historia : el mismo autor hubo de reconocer que 
era imposible encerrar en un solo volumen toda la segunda parte , cualquiera que 
fuese la impresin de ella, y no vacil en darle una divisin conveniente, que es 
por cierto la ahora adoptada. Se han cumplido en consecuencia los deseos del pri- 
mer cronista de Indias , respecto de este punto , conforme al cdice autgrafo que 
ha servido de texto , al cual debia estrictamente ajustarse la Academia. 

En este segundo tomo se sigue el mismo orden que hemos reconocido ya en el 
anterior sobre la manera de exponer los hechos. Mas si presentando los que cons- 
tituyen la historia especial de cada gobernacin , logra el cronista tener abier- 
ta siempre la narracin , para acumular nuevos acontecimientos , se v forzado 
con frecuencia recorrer el mismo espacio , quitando su obra la trabazn y 
enlace propios de este linaje de tareas. Verdad es que ni hubiera podido Ovie- 
do llevarlas cabo de otra manera, con los medios que tenia su alcance , ni 
haberlo pretendido , se ofreceria al estudio la Historia general de Indias con la 
claridad que hoy presenta, abarcando tantos y tan varios sucesos, narrados por 
un actor y testigo, y careciendo por tanto de aquella cohesin y unidad que so- 
lo pueden tener los trabajos histricos , cuando ha trascurrido ya el tiempo su- 
ficiente para juzgar los hechos por sus naturales resultados y bajo un punto de 
vista verdaderamente sinttico. La gran ventaja del mtodo de Oviedo consiste 
pesar de lodo en que , si no puede esta parte de su obra ser considerada como 
una historia que llene todas las condiciones del arte , conserva todo el inters de 
unas memorias contemporneas , donde hablan los mismos personajes y explican 
por s los aconleciraienlos en que intervienen, pues que solo en las cartas, rela- 



LlBRARY 
NEW YORK 
BOTANICAL 

QARDBN. 



VI AnVERTENCIA. 

cioncs iiiforinos de los gobernadores, capitanes, religiosos y magistrados se fun- 
da csla peregrina narracin histrica. 

Conforme este mtodo, abraza pues el libro XXIX, primero de este vol- 
nioii. i(ulo lo ocurrido en la gobernacin de Caslilla del Oro desde que Vasco 
INuez de IJalboa se alz con ol dominio de Nuestra Seora de la Antigua del Da- 
rien basla que pas aquellas regiones, para lomar residencia al licenciado Pero 
Vzquez, el doctor llobles. La parle ms principal de este libro es sin duda la 
concerniente al mando de Pedrarias Dvila , uno de los capitanes que ms desa- 
ciertos c injusticias cometieron en el Nuevo Mundo, y nico despoblador de Sania 
Mara de la Antigua. Con las de este desalentado gobernador estn estrechamen- 
le enlazadas las aventuras de Oviedo, durante la poca en que aparece como ac- 
tor en la ooiiquisla. De las penalidades y desgracias que le sobrevienen, como 
inevitable consecuencia dla enemistad del Pedrarias, queda ya hecha opor- 
tuna mencin en la Vida y escritos del primer cronista de Indias , trabajo que pre- 
cede la presente publicacin. Tras la narracin de los hechos relativos la con- 
quista, se dan curiosos importantes pormenores, asi respecto de las minas de 
oro y pesqueras de perlas, como dlas costumbres, funerales, ceremonias, su- 
persticiones y creencias de aquellos indios , que tan de cerca estudi Oviedo. El 
libro termina con la noticia de los capitanes particulares, que siguieron las hue- 
llas del Pedrarias, Pedro de los Rios y otros gobernadores, hallando desastroso 
fin en pago de sus tiranas y crueldades. 

El siguiente trata de la gobernacin de Cartagena desde la empresa malha- 
dada de Diego Gutirrez hasta la no ms afortunada expedicin que en 1546 en- 
vi el almirante don Luis Colon dicha provincia, bajo la conducta de Crist- 
bal de Pea. El cronista pens continuar esta parle de su historia con la sucesiva 
relacin de los acaecimientos que fueran llegando su noticia, segn en su lu- 
gar v advertido (pg. 18o). 

La gobernacin de Honduras es objeto del libro XXXI , ms extenso que el 
anterior y mucho ms interesante por los peregrinos datos que en l recoci 
Oviedo respecto de los primeros pobladores do la ciudad de Trujillo, y sobre todo 
de las disensiones y sangrientos disturbios que en ella ocurrieron entre Vasco de 
Herrera, Diego Mndez y Andrs de Cereceda. La descripcin de esta comarca, 
cuya gobernacin se reuni con la de Yucatn por mandado del Consejo Real de 
las Indias en 1559, la enumeracin de sus minas de plata y oro, asi como de los 
animales, aves, plantas especiales y otros productos de la naturaleza forman los 
ltimos capitules, donde se narra tambin la avenencia tomada por los adelan- 
tados don Francisco de Montejo y Pedro de Alvarado , ltimos capitanes que 
hasta el ao en que Oviedo da fin su libro, entendieron en aquella conquista. 

La de Yucatn, unida como va dicho la de Honduras , se refiere en el XXXII, 
ampliando lo dicho en el XVII de la primera parte, relativo al descubrimiento de 
aquella comarca, y recogiendo nuevas y ms peregrinas noticias respecto de su 
riqueza y variedad grande de producciones. Las aventuras del adelantado don 



ADVERTENCIA. VII 

Francisco Montejo, hasta poblar Salamanca y Ciudad-Real, y el mal xito de las 
expediciones de Alonso Dvila, su teniente, son materia de la mayor parte de 
este libro, donde, como en toda la Historia de Indias, aparece de relieve el he- 
rosme de los espaoles, cuyo sufrimiento raya en los limites de lo inverosmil. 

El libro XXXlil est exclusivamente destinado la Nueva Espaa , formando 
la parte principal de este tercer volumen. Vtlese Oviedo, para trazar la historia de 
aquella extraordinaria conquista , de diferentes documentos , cuyo distinto origen 
manifiesta el afn que tenia por decir la verdad , despecho de cuantos intereses 
pugnaran por estorbarlo. Las cartas de Hernn Corts, dirigidas al Emperador y 
publicadas hasta nuestros dias diferentes veces, son las primeras fuentes que acu- 
de Oviedo, llevado de aquel propsito; y ampliadas dichas relaciones con las de 
Alvarado, uno de los ms distinguidos capitanes de la Nueva Espaa, Diego Godoy, 
no menos informado de lo que en su conquista acaece, y otros caballeros hidal- 
gos, actores tambin en aquellos memorables sucesos, recurre el cronista otro 
linaje de testigos , tales como fray Diego de Loaysa , de la Orden de Predicado- 
res, don Antonio de Mendoza, primer virey de Mjico (con quien sostiene curio- 
sa correspondencia , de que ofrece en dos cartas interesante muestra) y el hidalgo 
Juan Cano , marido de doa Isabel de Motezuma , y vecino de la capital de Nueva 
Espaa. De esta diversidad de informaciones que amplia otras particulares, cu- 
yos autores no menciona por sus nombres , pretende Oviedo sacar la luz histri- 
ca que ha menester para acallar su conciencia , siendo en verdad de suma im- 
portancia, aun despus de los estudios hechos sobre el imperio mejicano , la mul- 
titud de noticias y los contradictorios juicios sobre la conquista , que acopi 
en esta parte de sus historias. No puede negarse que el libro XXXIII , por re- 
producirse una y otra vez la narracin de unos mismos sucesos , carece de la 
unidad necesaria esta manera de trabajos ; pero si bajo este punto de vista me- 
ramente literario es Oviedo digno de censura , lo es asimismo de alabanza por la 
solicitud con que atiende inquirir la exactitud histrica, punto principal donde 
encaminaba todos sus pasos. Justo es por tanto dejar asentado que la conquista de 
la Nueva Espaa recibe nuevas y muy claras ilustraciones con la pubhcacion de 
este libro. 

El XXXIV habla de la gobernacin de Nueva Galicia, llamada por los natu- 
rales Xalisco. Fu esta comarca conquistada por uo de Guzman, gobernador de 
Mjico , clebre en la historia de Indias , no tanto por su valor como por sus 
crueldades. Sus expediciones y las de sus tenientes ocupan los ocho primeros ca- 
ptulos de este libro, ofreciendo el IX, ltimo de todo l, noticia de los licen- 
ciados Lebrn, Seplveda y Contreras, que fueron poner enmienda en los desa- 
ciertos de uo de Guzman, por mandado de la Audiencia de Santo Domingo. 

Dase en el libro XXXV conocimiento de la gobernacin del rio de Panuco, cu- 
yas lagunas fueron pobladas por disposicin industria de Hernn Corts ; y se 
refieren menudamente las desventuras de Panfilo de Narvaez y los que le siguie- 
ron en su malhadada expedicin al rio de las Palmas. Pero esta relacin no pre- 



w 



ADVERTENCIA. 



soiil 011 liompo (le Ovicilo la novetlad que las de otros sucesos, por haber sido 
publicados ya, cuando escribi este libro, los Naufragios de Alvar Nuez Cabeza 
de Vaca , tesorero de la armada de Panfilo de Narvaez , y uno de los que ms 
padecieron entre los indios. Inserta en el tomo I de los Historiadores primitivos 
de las Inlia<! Occidcnlales formada por Barcia, no ofrece tampoco en nuestros 
dias muclio inters para los que conozcan aquella coleccin; y sin embargo con- 
viene observar que Oviedo aadi algunos pormenores y circunstancias impor- 
tantes, trasmitidos por Alonso del Castillo y Andrs de Orantes, compaeros de 
Cabeza de Vaca en sus pcnaHdades infortunios. 

El libro XXXVI trata de la gobernacin de la Florida, cuyo descubrimien- 
to narr ya Oviedo en el XVil, comprendiendo en el mismo las memorables ex- 
pediciones de llornando de Soto , basta su desastrosa muerte. Por esta causa se 
contrae el cronista presentar en esta parte algunos pormenores , que si bien dan 
mayor esclarecimiento la historia, sirven ms principalmente para la prosecucin 
del mtodo por l establecido en la manera de exponerla. Este libro comprende 
solo dos captulos. 

Cuatro son los que encierra el XXXVII , que tiene por objeto la provincia de 
Chicora Gualdape, cuyas soadas riquezas arrastraron al licenciado Leas 
Vzquez de Aillon una perdicin segura. Solo el conocimiento de algunas 
producciones naturales fu el fruto obtenido por los que siguieron al deslum- 
hrado Aillon en su mal trazada empresa, cuya relacin trasmitieron Oviedo 
fray Antonio Montesino, fray Antonio Cervantes, fray Pedro de Estrada, lodos 
de la Orden de Predicadores , el capitn Francisco Gmez , el piloto Pedro de 
Quexo y otros soldados que lograron escapar casi milagrosamente. 

El libro XXXVIII es una disertacin geogrfica , escrita con motivo de la re- 
ciente publicacin de Olao Golho y Juan Magno, obispo Upsalense. Apoyado en 
sus tablas, apunta Oviedo la hiptesi de que era posible la unin de los continen- 
tes europeo, asitico, africano y americano, hiptesi racional, que le llevaba 
la claridad de su investigador talento. 

Tal es, pues, la extensin de las materias contenidas en el presente volumen. 



Este es el libro dcgimo de la segunda parte , y es el vigssimo nono de la General y 
natural Historia de las Indias, islas y Tierra-Firme del mar Ocano, el qual (rada 
de la provingia y gobernacin de Castilla del Oro , que comunmente se suele llamar 
Tierra-Firme. 



PROHEMIO. 



C 



ansado quedar el letor de algunas ma- 
terias de las que hasta aqui avr leydo , si 
su legin ha sido continuada , y aun indi- 
nado con los que tractaron la muerte al 
general Diego de Nicuesa , segund se ha 
dicho en el libro pregedente ; pero en este 
ver la justigia de Dios , y la cuenta que 
tuvo para punir en esta vida todos los 
que fueron en se la quitar ; y assi se debe 
presumir que como justo y misericordioso 
se ovo Dios con los dcIinqUentes , y con el 
que padesgi, sin lo meresgerlos que tan 
cruda y desapiadadamente le echaron en 
im bergantn con otros trege hombres por 
la mar , donde nunca mas paresgieron , ni 
se supo del ni dellos cosa gierta. Entin- 
dolo yo desta manera . A Diego de Nicue- 
sa . como hombre , no le faltaran pecados 

TOMO III. 



para sus trabaxos y muerte , y ya que la 
ovo de tal manera , es de pensar el que 
aquella penitengia y exilio mortal proge- 
di de la clemengia divina en parte satis- 
fatoria de sus culpas para yr mas apare- 
xado en la via de salvagion; y tngolo por 
giorto , porque de personas que se halla- 
ron pressentes supe que le oyeron degir 
en su partida , con lgrimas , llamando 
Dios: Oslende faciem tiiam, et salvi eri- 
mus. Mustranos, Seor, tu rostro, y se- 
remos salvos. 

Vasco Nuez de Balboa, Martin de 
Camudio, Lope de Olano, Diego Ribe- 
ro , el bachiller Diego de Corral , Die- 
go Albitez , Jolian de Ezcaray , Luis do 
Mercado , Alonso Prez de la Ra , Her- 
nando de Arguello , escribano , Luis Bo- 



2 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



li-llo, IIiTiiaiuli) Miifioz, Aiiilrcs de Val- 
(Icrrbano. y rraiifisco Pit-arro, que des- 
pus fu iiuin[ues por su mal. y le uiala- 
ron en el Per, como se dir en la lerct'- 
ra parle dostas liistorias, y Esteban Bar- 
ranes, y oros que quedan nombrados, 
de quien jusla querella podr lener Diego 
de Nicuesa, y (jue lodos fueron en le des- 
truir, todos ovieron mal fin en este siglo 
para que assimesmo tuviessen menos que 
pm-gar en la oira vida: cxgepto sino fu, 
como Sancl Gregorio digo en sus Morales, 
comonqiw pagar ac lo que acull en el 
inierno nunca se acaba de padesger. Pe- 
ro como est enniedio la sangre de Jesu- 
Chrijjsto, l avr placido que en esta 
vida hayan ]iagado el mal que hicieron, 
ponjue medanle la divina misericordia, 
pudiessen conseguir acull la gloria eter- 
na. Esto ver en su lugar apuntado quien 
continuare la legin de los dos libros pre- 
gedenes; y en aqueste llegare al cabo. 
Desta provingia de Castilla del Oro fu 
el primero salteador el capitn Johan de 
la Cosa , y el segundo las reliquias del ar- 
mada y gente de Alonso de Ojcda , entre 
los quales qued por capitn primero y 
alcalde en aquella tierra Vasco Nuez de 
Balboa , el ([ual fu un hombre hidalgo na- 
tural de Jerez de Badajoz, criado de don 
Pedro Puerto-Carrero, seor de Mogur, 
el Sordo. Despus de Vasco Nuez, go- 
bernador y capitn general, Pedrarias 
Dvila , natural de Sogovia : al qual sub- 
cedi en la dicha gobernagion un cavalle- 
ro de Crdova, llamado Pedro de los 
Ros , al qual tom residengia y qued en 
el ofigio el ligengiado Antonio de la Ga- 
ma: al ligengiado de la Gama subge- 
di un cavailero de Soria, llamado Fran- 
cisco de Barrionuevo, del qual se tracto 
en la primera parte , en el libro V , so- 
bre la rebelin del cagique don Enrique. 
Despus de Frangisco de Barrionuevo, 



fu |)or juez de residengia el ligengiado 
Pedro Vzquez, al qual subgedi el dotor 
Robles. De todos estos gobernadores se 
tractar en este libro XXIX, y de otras 
parlicularidades desta provingia de Casti- 
lla del Oro, y del primero descubrimiento 
de la mar del Sur, y de los ritos y gcri- 
monias de los indios, y de sus manteni- 
mientos, y otras muchas cosas convinien- 
tes al discurso destas historias: de las 
quales algunas con brevedad estn por m 
escripias en aquel Reportorio Sumai'io que 
se imprimi en Toledo, ao de mili qui- 
nientos veynte y ginco aos ; pero mas 
largamente se repetirn aqui, y dems 
dellas se dir todo lo que all se dex de 
escrebir, por no se aver sabido algunos en 
aquel dempo, como agora se saben, y la 
expiriengia lo ha mostrado. 

Tambin se liar mengion del pringipio 
del descubrimiento del Per, fecho por 
los capitanes Frangisco Pigarro y Diego 
de Almagro ; y mediante el divino favor 
se dir todo lo que esta gobernagion fue- 
re competente , porque en esta provingia 
yo fuy veedor de las fundigiones del oro 
ogial de Su Magestad algunos aos , y 
tengo notigia particular , como testigo de 
vista, de la mayor parte de quanto aqui se 
tractare. Tenga por aviso y verdad el le- 
tor, questa poblagion de Castilla del Oro 
es el pringipio y fundamento de todo lo 
que en la Tierra-Firme , assi en la costa 
del Norte como en la del Sur , est des- 
cubierto y poblado de chripstanos : en el 
qual pringipio pens Vasco Nuez, con sus 
cautelosas formas , quedar grand seor, 
vindose capitn pringipal de los prime- 
ros pobladores desta gobernagion, porque 
sin dubda l trabax mucho en aquella 
tierra. Pero como dige Ciro *, rey de los 
Persas, sin dubda los hombres estiman 
que sea grande cosa adquirir el imperio; 
mas giertamente muy mayor es conser- 



1 Xciiofonle, lib. V. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. 



3 



vario, despus qiios adquirido, porque 
quanto mas los hombres poseen, tanto 
mayor envidia y envidias soportan , y ma- 
yor copia de enemigos han, mxime aque- 
llos que, como nos, por fuerza x los sIk- 
tos seorean. El que sube algn seo- 
ro mas por acaso favor de la fortuna 
que por prudengia y virtudes , por frau- 
des maas , sin mritos , no puede mu- 
cho permanesger en tal estado. Yigio es 
de natura que siempre avenios mucha 
confianza en las cosas no probadas. Assi 
lo dige aquel grand Julio Csar en sus Co- 
menlarios ', y aun assi- le acontesgi l lo 
uno y lo otro, si quisiredes oyr los que 
su vida y obras notaron ; pero en fin , toda 
la vida es trabaxo en tanto que en esta car- 
ne mortal estamos. No ignoraba esto aquel 
sancto Job, quando dixo : Militia esl vita 
hominis super lerram\ Asdrubal Gripho, 
embajador de los Cartagineses, dixo 
Cipion : Son los pueblos naturalmente in- 
clinados lo peor , y aquello ques mas 
grato la moltitud, h lugar mas ayna '. 
Y assi subgedi la mudanga del estado de 
Vasco Nuez de Balboa, y aun de otros 
gobernadores que despus del goberna- 
ron esta provingia ; porque los hombres, 
por la felicidad nuevamente adquirida, 
mas soberbios y menos cautos suelen ser 
las mas veges. El saber no viene de los 
hombres, mas de Dios , como se dice en el 
Ecclesistico primo : Omnis sapientia Do- 
mino Deo esl. Aristteles no ignoraba esta 
verdad, pues dixo: Sapientia non esl hu- 
mana , sed divina possesio *. La sapiengia 
. no es humana, sino divina possesion. Assi 
que , pues de Dios el saber es y el poder, 
et sine ips'o factum esl nihil * , no s yo c- 
mo los chripstianos, quien Dios pone en 
lugar alto y con administragiou de otros 
hombres, sobre quien les da poder y ju- 
risdigion , se olvidan y desacuerdan de su 



\ Lib. II. 

2 Cip. 7. 

3 Apiano. 



superior celestial , al qual ni se puede 
mentir sin que lo entienda , ni lisongean- 
do ganar su gragia , mostrando uno en la 
lengua y guardando en el nimo lo con- 
trario, que publican. 

En el libro antes deste se dixo la forma 
que Vasco Nuez ovo para salir desta cib- 
dad de Sancto Domingo , escondido en- 
vuelto en la vela cogida en la entena de 
la nao en quel bachiller Martin Fernan- 
dez de Engiso fu buscar Ilojeda ; y 
cmo se les perdi aquella nao gerca de 
la punta de Caribana , y cmo estando en 
aquel trabaxo top con ellos el capitn 
Frangisco Pigarro , despus que ovo des- 
amparado el assiento de Urab, que en 
dos bergantines , con la gente que que- 
daba de Hojeda lo venia buscar esta 
cibdad ; y cmo juntos los que llevaba En- 
giso y los que traia Pigarro ganaron el Da- 
rien ; y cmo Vasco Nuez fu elegido al- 
calde , prendi al bachiller Engiso y lo 
envi Espaa ; y cmo envi llamar al 
capitn Diego de Nicuesa para que gober- 
nasse, y la manera y falsedad, que contra 
l ovo para lo echar de la tierra donde se 
perdi con otros trege hombres ; y cmo 
fueron enviados por procuradores Es- 
paa , de parte de Vasco Nuez de la 
comunidad del Darien , el veedor Johan 
de Quigedo y el capitn Rodrigo de Col- 
menares ; y cmo por otra parte le fu lle- 
vada una gdula del Rey Cathlico Vas- 
co Nuez para que fuesse capitn y go- 
bernasse aquella provingia del Darien en 
tanto que su real voluntad fuesse. Queda 
ahora de degir lo que despus subgedi, 
y degirlo he, desde quando aquel pueblo 
del Darien se gan los indios , porque la 
historia vaya fundada desde su pringipio, 
y subgesivamente se diga lo que progedi 
de ah adelante hasta el tiempo pressente; 
y es de aquesta manera. 

4 Lib. I, Meteor, c. t.' 

5 San Juan, cap. 1. 



HISTORIA GENERAL Y NATUR.\L 



CAPITULO I. 



Cmo fue provehido Pedrarias Dvila de la gobernaoion de Castilla del Oro, que tenia Vasco Nuticz de 
Balboa, y otras cosas que convienen la historia. 



l-'ii (1 libro prcQodcnte se dixo cmo cl 
l)acliillcr Mailiii Fernandez de Engiso fu 
echado de la Tierra-Firme por Vasco Nu- 
ez de Balboa , y enviado presso Casti- 
lla , donde lleg y se qucx de Vasco Nu- 
ez y de Bartolom Htntado , su compa- 
ero. Assimesmo se dixo cmo el veedor 
Jolian de Quigedo y el capitn Rodrigo de 
Colmenares fueron por procuradores de 
la comunidad de la villa del Darien, que 
ya le llamaban Sancta Maria de la Anti- 
gua ; y cmo fu el alcalde Martin de Ca- 
mudio por parte de Vasco Nuez infor- 
mar de lo que su propssito era. Pero 
como entre las otras culpas que le impo- 
nan Vasco Nuez se hafia memoria de 
la forma que tuvo en echar de la tierra 
Diego de Nicuesa tan cruda y desapia- 
dadamente , no bastaron disculpas por 
parte de Vasco Nuez : antes se enoj de 
manera el Rey Cathlico , sabida la ver- 
dad , que tuvo nesgessidad el Camudio de 
huyr secretamente de la corte, y los se- 
ores del Consejo de las Indias le manda- 
ron prender, y no pudo ser vido. Y el 
Rey acord de enviar gobernador aque- 
lla provincia , y mand que la llamassen 
^.astilla del Oro , porque dcgian que era 
muy rica tierra , y nombr por obispo 
fray Johan de Quevedo , de la Orden de 
Sanct Frangisco, [redicador de su capilla 
real. El obispo de Palengia, don Jolian 
Rodrguez de Fonseca , era presidente del 
Consejo de las Indias , y capelln mayor 
> privado del Rey , y su suplicacin y 
|)or su respecto fu elegido por goberna- 
dor y capitn generd un cavallero de Se- 
govia, llamado Pedrarias Dvila, her- 
mano de Johan Aiias Dvila, que despus 



fu el primero conde de Puocnrostro: 
por thessorero para la hacienda real Alon- 
so de la Puente , natural de la Parra, gcr- 
ca de Cafra ; por contador Diego Mrquez , 
natural de Toro, criado del obispo Fon- 
seca ; por factor Johan de Tabira , repos- 
tero de estrados del Rey, natural de Oca- 
a , y por veedor de las fundigiones del 
oro aquel Johan de Quigedo ques dicho 
que fu procurador del Darien. Este, des- 
pus que volva de la corte, allegado 
Sevilla, muri hinchado, y tan amarillo 
como aquel oro que anduvo buscar : en 
el qual comeng Dios punir los que echa- 
ron Nicuesa del mundo ; y el Rey Ca- 
thlico me higo merged , m el chronis- 
ta , de aquel ofigio de veedor , por fin de 
Johan de Quigedo. Assi que, acord el 
Rey que se higiesse una armada de tres 
mili hombres , y se proveyesse muy cum- 
plidamente , y que fuesse Pedrarias por su 
capitn general y gobernador, y inqui- 
riesse las culpas y mritos de Vasco Nu- 
ez de Balboa, y gobernasse y conquis- 
tasse y poblasse aquella tierra, sealn- 
dole por gobernagion desde el Cabo de la 
Vela hasta Veragua, y desde estos lmi- 
tes , que son en la costa del Norte , cor- 
riendo la tierra adentro hgia la parte aus- 
tral , todo aquello que oviesse de mar 
mar, con las islas que en ello concur- 
riessen. Y porque los veginos del Da- 
rien eran unos mas antiguos que otros en 
la tierra, provey el Rey y su Consejo 
que en los repartimientos y caballeras y 
mergedes y solares, despus de aver cum- 
plido primeramente con sus ofigiales, 
fuessen los primeros gratificados los que 
fueron de la compaa del capitn Alonso 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. I. 



de Hojela , porque estos ganaron aquella 
villa , y tras estos los que oviesse del ca- 
pitn Diego de Nicuesa , y despus los 
dems, scgund su antigedad en la tierra. 
Ydos Pedradas y el obispo y ofig'iales 
Sevilla , se comeng juntar la gente , y 
por ser entrado el invierno y no ser tiem- 
po de navegar , se tard el viage todo lo 
restante de aquel ao de mili quinientos 
y trege aos , y aun parte del ao siguien- 
te; en elqual tiempo se allegaron muchos 
cavalleros hidalgos , y mucha gente de 
bien y muchos artesanos de diversos o- 
gios; y assimesmo mudios labradores pa- 
ra la agricultura y labor del campo , que 
para hager este viage de unas partes 
otras siempre ocurran la fama deste 
oro. Y como el general Pedrarias era bien 
hablado , y de?ia muchas cosas de aque- 
llas tierras , que aun l no sabia , el obis- 
po fray Johan de Quevedo en sus predi- 
caciones contaba cosas inauditas, y para 
mover los cobdif iosos prometa galar- 
dones y thessoros de que ninguna gerteni- 
dad ni verdadera informacin avia, mas 
de la buena esperanza; assi nunca ges- 
saban de venir de toda Espaa , y aun de 
fuera della , hombres que desseaban ver 
essas maravillas y grandissunas riquegas 
quel obispo y Pedrarias pregonaban, y 
por su mandado otros capitanes inferiores. 
De que se sigui que ovo muchos que ven- 
dieron los patrimonios y rentas y hagien- 
das que tenian y heredaron de sus padres; 
y otros, algo menos locos, las empea- 
ion por algunos aos, dexando lo gierto 
por lo dubdoso : otros dexaron sus se- 
ores y perdieron el tiempo que los avian 
servido , no teniendo en nada el galardn 
que esperaban . en comparagion de lo que 
avian de idquiir y ganar en este ca- 
mino. 

Y porque dixe de susso de los predi- 
cadores capitanes inferiores, digo que 
solamente fueron nombrados por capita- 
nes del Rey en esta armada los que ago- 



ra dir, porque aunque ovo muchos des- 
pus, eran hechos por Pedrarias; pero los 
del nmero real eran Luis Carrillo, Gon- 
galo Fernandez de Lago, Contreras , Fran- 
gisco Vzquez Coronado , Diego de Bus- 
taniante, Aticnga. Johan de Ayora, her- 
mano del chronista Gongalo de Ayora; es- 
te fu por teniente de capitn general. 
Otros muchos se llamaron capitanes, allen- 
de de aquestos seys, y tuvieron gente, y 
Pedrarias se la encomend por los honrai- y 
aprovechar, assi como Gaspar de Morales, 
primo del general; Pedrarias el Mangebo, 
solirino del general ; el capitn Frangisco 
Dvila ; el capitn Meneses; el capitn An- 
tonio Tellez de Guzman; el capitn Ga- 
marra , y el capitn Rodrigo de (Colmena- 
res, que vino por procurador del Darieii. 
Yotros lo fueron despus, andando el tiem- 
po y durante la conquista ; porque una de 
las pringipales hagiendas aparejo para 
ganar es este nombre de capitn , como 
adelante se ver en el discurso destas his- 
torias. Por alcalde mayor de Pedrarias fu 
el ligengiado Gaspar de Espinosa ; y des- 
pus , desde mucho , se llamaron capi- 
tanes Gongalo de Badajoz. Diego Albitez, 
Johan de Ezcaray, Frangisco Hernndez, 
Hernando de Soto, Frangisco Campaon, 
HernandPonge de Len, y Chripstbal Ser- 
rano , antes que muchos do aquestos, por- 
que fu desde aquesta cibdad enviado con 
gente en socorro de Vasco Nuez, y de 
los primeros pobladores del Darien. Assi- 
mesmo se llamaron capitanes y lo fueron 
Frangisco Pigarro, Diego de Almagro, Ga- 
briel de Roxas, Andrs de Garavito, Jo- 
han de Crdenas , Bartolom Hurtado , y 
otros que en su tiempo y lugar sern nom- 
brados. Y no paresca suprlluo aver nom- 
brado aquestos capitanes , y tenga memo- 
ria y cuenta el letor con ellos, y sabr 
adelante grandes particularidades y cosas 
de sus personas. 

Por manera que allegada la gente (le- 
la armada en Sevilla, esperando el via- 



IIISroilIA GENERAL Y NATURAL 



ge, gastaliau lo (jiio Iciiian y l)iisca!)an 
mas para se sostener, causa de la di- 
lacin do la parlida, iiafiondo ciionla 
que comentado el viage no avian de des- 
pender nada, porque el Rey liifo mer- 
ced todos de les dar pasage franco y 
el malalotage i)ara el canjino , y man- 
dles dar de comer ini mes despus (jiic 
fuessen lleiados al Daiien, y assi se lii(^o 
y cumpli. Mas pues ya se tractar de 



aqui adelante desta tierra , parsf eme que 
es bien que se diga primero lo que inter- 
A ino Vasco Nuez de Balboa, despus 
qut'I y los primeros ronqnisfadores gana- 
ron ajuclla villa del Darien; y adelante, 
en su lugar proprio, se dir el viage que 
lQO Pedrarias Dvila , y qundo lleg 
a(|iiella (ierra, y de lo que subgcdi de 
all adelante en esta gobernacin de Cas- 
tilla del Oro. 



CAriTULO II. 

De lo que subcedi Vasco Nuez de Balboa despus que se gan el Darien , y cmo descubri el rio 
grande de Sancl Jolian , que enlra en el goljiho de Urab , y oirs cosas neseessarias al processo de la 

hisloria. 



D, 



'xose en el libro XXYII cmo Vasco 
Nuez de Balboa, porque no le detuvies- 
sen sus acreedores en esta cibdad de 
Sancto Domingo , sali escondido envuel- 
to en la vela de la nao en que yba el ba- 
chiller Enfiso buscar al gobernador 
Alonso de Hojeda Urab , y tambin se 
dixo que esta nao se perdi en los baxos 
de la punta de Caribana , y que se topa- 
ron all con el cai)itan Francisco Pigarro, 
que despus fu gobernadoi- del Per , y 
entonces era teniente do Hojeda en Ura- 
b , y la dexaba desamparada y venia 
esta cibdad de Sancto Domingo buscar 
Hojeda ; y con los bergantines en que 
Pigarro venia y con otros dos quel Engiso 
llevaba , se salv la gente ; y juntados es- 
tos espaoles, constreidos de la nesges- 
sidad y falta de bastimento, dieron en la 
provincia de Cemaco y ganaron el pueblo 
del Darien , lo qual mas largamente se di- 
xo en el captulo III del libro XXR. Y lue- 
go estos chripstianos bigieron alcaldes or- 
dinarios , porque no quisieron obedesger 
al bachiller Engiso ni Pigarro; y uno 
destos alcaldes fu Vasco Nuez , y el otro 
un vizcayno, llamado Martin de Camudio: 
pero como el Vasco Nuez era muy ma- 
oso, y tenia mas persona, l era el todo. 



En el qual tiempo se higieron algunas 
entradas la tierra adelante adentro, y se 
ovieron en veges mas de treynta mili pes- 
sos de oro , allende de otros trege mili que 
se tomaron, quando aquel assiento se ga- 
n. Mas porque seria cansangio degirse 
los trabaxos y nesgessidades y hambres 
que en aquellos pringipios estos primeros 
conquistadores padesgieron, dir sola- 
mente la entrada que Vasco Nuez higo, 
quando descubri el rio de Sanct Johan, 
en este captulo; y en el siguiente dir c- 
mo descubri la mar del Sur opuesta la 
parte del Medioda de la otra costa de la 
Tierra-Firme , que fu un servigio muy se- 
alado. Y sin ofensa de ningn capitn de 
quantos despus del almirante, don Chrips- 
tbal Colom . primero descubridor destas 
Indias , han passado estas partes , esta 
fu una de las mas importantes y sealadas 
cosas que ac se han hecho. Y en la ver- 
dad Vasco Nuez tuvo valerosa persona, 
y era para mucho mas que otros : ni tam- 
poco le faltaban cautelas ni cobdigia ; pe- 
ro junto con esso era bien partido en los 
despojos y entradas que hagia. Tenia otra 
cosa, espegialmcnte en el campo, que si 
un hombre se le cansaba y adolesgia en 
qualquier jornada qul se hallasse , no lo 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. II. 



desamparaba: antes si era nesgcssario, y ha 
con una ballesta le buscar un pxaro 
ave, y se la mataba y se la traa; y le cu- 
raba , como hijo hermano suyo , y lo 
esforgaba y animaba. Lo qual ningn ca- 
pitn de quantos hasta hoy, que estamos 
en el ao de mili quinientos quarenla 
y ocho aos , han venido Indias , en las 
entradas y conquistas que se hallaron no 
lo ha hecho mejor, ni aun tan bien como 
Vasco Nuez. 

Yo me maravillo de la geguedad de al- 
gunos capitanes secos y desapiadados con 
la gente , que aunque vean morir de ham- 
bre un chripstiano no le dan un jarro de 
agua , ni hagen mas chripstiandad con los 
enfermos que si fuessen piedras ; pues ya 
que no tengan misericordia del prximo, 
dcbiranlo hager por su proprio inters, 
pues que faltando la gente falta el ofigio 
y la capitana , y ya que totalmente no se 
les acabe,' faltando algunos, lo menos 
enflaqusgese y desfallesge en parte su 
poder del capitn quanlo menos hombres 
tiene quien mande. Assi que , en esto 
caso ventaja higo quantos yo por ac he 
visto. Tornemos nuestra historia. 

Despus que los procuradores del Da- 
en partieron para Espaa, quedando 
Vasco Nuez por capitn y alcalde en el 
Darien , y avindole ya llevado una gdu- 
la del Rey, en que le higo su capitn y 
gobernador de aquella tierra en tanto que 
fuesse su real voluntad , acord de yr la 
tierra adentro , porque se hallaba ya con 
mas gente: que los primeros chripstianos 
que ganaron aquella villa , que serian has- 
ta tresgientos, eran muertos de hambre 
mas de la mitad , y despus avian ydo el 
capitn Rodrigo de Gohnenares con una 
nao, toc en Gaira, debaxo de Sancta 
Marta , y matronle los indios caribes mas 
de treynta hombres por su mal recabdo; 
y de all se fu al Darien con los que le 
quedaron, que eran mas de giento. Des- 
pus' fu el capitn Qiripstbal Serrano, y 



llev mas de dosgientas personas , en que 
avia bien giento ginqcnta hombres do 
pelea, y en otros navios avian ydo otros. 
Assi que ya aquella villa estaba mas po- 
blada : con los quales primeros conquista- 
dores, antes que Colmenares ni Serrano 
fuessen , se avian juntado los que queda- 
ron del armada del capitn Diego de N- 
cuesa , como se dixo en el libro pregeden- 
te. Y en este camino descubri Vasco Nu- 
ez el rio Grande , que entra en la culata 
ancn y golpho de Urab ; y es causa 
la mucha agua y velogidad de su curso, 
que con la j sente l^axa mar se torna 
dulge aquel golpho en doge leguas mas 
de longitud, y seys siete de latitud. Yo 
he metido muchas veges un jarro de pla- 
ta , colgado de una cuerda , all estando 
en una nao surta en ocho bragas de fon- 
do, y saqu el agua dulge y potable; y 
aquesto mesmo despus en barcas y ca- 
noas lo he probado muchas veges en el 
mesmo golpho, y est de beber el agua 
en aquel golpho, quando la mar est men- 
guante. Entra all este rio por siete ocho 
bocas , segund algunos digon , y al mesmo 
Vasco Nuez oy degir muchas veges que 
son diez estos bragos deste rio, quando lle- 
gan la mar, y los seys dellos no meno- 
res quel rio de Guadalquevir. Yo no he 
visto destas bocas sino la quest mas ve- 
gina al Darien, y no me paresgi menos 
quel rio de Tajo Guadalquevir; pero es 
muy notoria su grandega y muy sealada 
en la cosmographia y pintura del mundo. 
Estas bocas estn en siete grados y medio 
pocos minutos mas menos unas que 
otras , donde entran en la mar , desta par- 
te de la lnia equinogial : el Darien est en 
los mismos grados. Corre este rio con tan 
grande mpetu de la parte del Medioda 
contra Septentrin , y es tan veloge la fu- 
ga que trae , que todo lo que una ligera 
caravcla navegare todas velas con prs- 
pero viento el rio arriba en diez das , lo 
baxar tornar andar hacia la mar 



IIISTOIilA GENERAL Y NATl'RAL 



donde cnlra, en un dia sin vela aL'nna; 
])or tanto no es de maia\illar de la volo- 
fidad que escriben del curso de aiucl 
i;rand rio Tsiis. 

Este rio Grande, de quien aqu se trac- 
ta , por sus cresgientcs sale fuera de ma- 
dre, se extiende en muchas grandes 
vegas y cabanas, causa de lo qual en 
sus costas hay muchos anegadizos ; y en- 
tran otros muchos ros por diversas par- 
tes y esteros arroyos en el rio princi- 
pal, y salen del muchas lagunas esta- 
os , en especial hacia la parle del Oriente 
y lifia la provincia que llaman del Da- 
baibe. A este rio poderoso puso nombre 
Vasco Nuez rio de Sanct Johan , porque 
en tal dia le vido l . veynte quatro 
de junio de mili quinientos y diez de la 
natividad de Chripsto, nuestro Redemptor. 

En algunas partes de la costa deste rio 
hay poblaciones dentro del agua , y estn 
fundadas las casas sobre muchas palmas 
altas y juntas ygruessas: y hay buho 
destos que tiene finqenta y sessenta 
palmas; y tienen sus escalas hechas de be- 
xuco , por donde suben y descienden , y 
all en lo alto est hecha la casa y habi- 
tacin de los indios , y al pi de las palmas 
tienen sus canoas, con que salen pescar 
y labrar la tierra y sembrar sus mahi- 
Cales en lo que est enjuto y apartado del 
rio. Estas son muy fuertes y seguras ca- 
sas moradas contra el fuego , y sin te- 
mor de sus enemigos y de los tigres y 
otras bestias fieras , y pocos hombres bas- 
tan defender una casa destas contra mu- 
chos , aunque sea uno en resistir giento. 

Deste camino en que se descubri este 



rio grande de Sancl Johan , se ovo algn 
oro que se hall en poder de caciques de 
la comarca, se ovieron algunos indios, 
saltendolos segund costumbrede gente de 
guerra ; pero despus de vidos, hagalos 
tractar bien Vasco Nuez, y daba los 
caciques hachas y otras cosas para los ani- 
mar y traer la amistad de los chripstia- 
nos. Y los mismos caciques daban los 
espaoles algunos indios que entre ellos 
tienen por esclavos, y se sirven dellos, 
que los han vido en la guerra , la qual 
nunca falta entre los indios unos con otros; 
y al ques esclavo llmanle paco , y cada 
cacique tiene sus esclavos herrados con 
su seal diferenciada en el brago en la 
cara , y algunos tienen por seal sacarle 
al esclavo un diente de los delanteros de 
la boca. Tambin los caciques se pintan 
s y sus indios y gente , y tienen sus di- 
visas invenciones de pinturas para esto 
de otra manera , muy diferenciadas de las 
que usan poner los esclavos, y hagen 
aquellas labores con un cierto carbn mo- 
lido, que llaman thyle, que echan sobre lo 
que han cortado con unas navaxas sutiles 
de pedernal , puncndolo con unas espi- 
nas de tunas que sacan sangre , en la qual 
se empapa aquel carbn, y qudales fija 
la pintura y seales para quanto vivan, 
que es negro y de aquella manera que 
en Berbera se acostumbran pintar entre 
los moros. Aquel polvo negro que assi se 
echan en lo cortado , de que quedan pin- 
tados , que se llama thyle , es muy pres- 
ciado entre los indios ; y es buen rescate 
para su tracto. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. III. 



CAPITULO III. 

Cmo Vasco Nuez de Balboa descubri la mar del Sur y fu el primero hombre que la ense los chrips- 
tianos, y de los caciques que hico de paz, otras cosas concernientes la historia. 



v^uatro aos avia que los chripstianos es- 
taban en la Tierra-Firme: militaban de- 
baxo de la gobernagion del capitn Vasco 
Nuez de Balboa , y tenia hechos de pa- 
f es algunos caciques , en especial al de 
Careta , quest en la costa del Poniente, 
vejTite leguas del Darien, ms al Ogiden- 
te , y el cacique de Cimogre , que ya el 
uno y el otro se avian baptizado. Y el ca- 
cique de Careta se degia Chima y llam- 
ronle don Fernando, y tenia hasta dos mili 
indios de guerra : el cacique de Comogre 
era mayor seor, y su proprio nombre era 
Ponquiaco , y en el baptismo le llamaron 
don Carlos : tenia mas de tres mili hombres 
de guerra, y era seor de mas de diez 
mili personas. Estos caciques estaban ya 
tan mansos, que enviaban sus mensageros 
y canoas , y yban y venian al Darien muy 
domsticamente ver los chripstianos , y 
como amigos se comunicaban con ellos. 
Con esperanga de los avisos que destos 
indios ya tenia Vasco Nuez sabido y en- 
tendido en mucho secreto por sus len- 
guas , acord de se partir un jueves pri- 
mero dia del mes de septiembre , ao de 
mili quinientos y trege aos , y sali de 
la villa de Sancta Maria de la Antigua con 
ochocientos hombres , y embarcse en un 
galen y nueve canoas con esta gente , s 
color de buscar minas y inquirir los secre- 
tos de la tierra. Y el domingo siguiente, 
quatro dias de aquel mes , lleg de esta 
armada Careta con las canoas la mitad 
(le la gente , porque el galen qued atrs 
con los restantes; y all se desembarc 
Vasco Nuez , y el cagique don Fernando 
lo resgibi l y toda la gente muy 
bien, assi los que fueron en las canoas 

como los del galen. Despus que lle- 
TOMO III. 



garon , como fueron todos juntos , apart 
el capitn Vasco Nuez los que- le pares- 
gi que debia de llevar , y dex en aquel 
puerto los que avian de guardar el galen 
y las canoas , y partise la tierra adentro 
los seys dias de aquel mes : y desde 
dos dias adelante alleg al cagique de Pon- 
ca por camino muy spero y de mucho 
trabaxo y sierras , y hallaron al cagique y 
su gente que avian huydo al monte. 

Antes que se progeda adelante, quiero 
quel que me escuchare sepa que la villa, 
que agora los chripstianos llaman Acia, 
es y est fundada en aquel puerto de Ca- 
reta. Assimesmo quiei'O hager memoria 
de un perro que tenia Vasco Nuez que 
se llamaba Leongico, y que era hijo del 
perro Begerrico de la isla de Sanct Johan, 
y no fu menos famoso quel padre. Este 
perro gan Vasco Nuez en esta y otras 
entradas mas de mili pessos de oro , por- 
que se le daba tanta parte como un com- 
paero en el oro y en los esclavos, quando 
se repartan. Assi, yendo Vasco Nuez, 
dbanle l sueldo parte, como otros 
capitanes : y el perro era tal que la meres- 
gia mejor que muchos compaeros soo- 
lientos , que presumen de ganar holgando 
lo que otros con sus sudores y diligengias 
allegan. Era aqueste perro de un distinto 
maravilloso , y assi conosgia el indio bra- 
vo y el manso como le conosgiera yo i'i 
otro que en esta guerra anduviera , tu- 
viera ragon : c despus que se tomaban 
rancheaban algunos indios indias , si se 
soltaban de dia de noche , en digiendo 
al perro : ydo es , biiscale , assi lo ha- 
gia ; y era tan grand ventor , que por ma- 
ravilla se le escapaba ninguno que se les 

fuesse los chripstianos. Y cmo le al- 

2 



10 



HISTORIA GENKRAL Y NATURAL 



canfaha. si rl iiulio eslalia (jiiodo. asale 
por la mueca la mano , Iraiale laii ce- 
idamente . sin le inorihM- ni apretar , co- 
mo le pudiera traer un liomhre ; pero si 
se ponia cu defensa, hagiale pedagos. Y 
era tan temido de los indios , que si diez 
chripstianos yban con el perro , yhan mas 
seguros y hagian mas que veynte sin l. 
Yo vi este perro , portpie quando lleg 
Pedrarias la tierra , el ao siguiente de 
mili quinientos y catorge, era vivo, y 
le prest Vasco Nuez algunas entradas 
(]uc se liigieron (Ies)ues, y ganaba sus 
partes como he dicho ; y era un perro !)er- 
mejo , y el hogico negro y mediano , y no 
alindado ; pero era regio y doblado , y te- 
nia muchas heridas y seales de las que 
avia vido en la continuacin de la guer- 
ra, peleando con los indios. Despus por 
envidia , quien quiera que fu , le dio al 
perro comer, con qu muri. 

Algunos perros quedaron hijos suyos, 
pero ninguno tal como l se ha visto des- 
pus en estas partes. Plinio , en su Natural 
historia^ dige grandes cosas de algunos 
perros particulares y famosos ; y entre las 
otras cosas de tal animal , dige queste ani- 
mal solo conosce su seor , y que en- 
liende qul no es domestico, y entiende 
su nombre, y entiende la voz domstica, y 
acurdasele qualquier camino senda que 
haya andado , aunque haya mucho tiem- 
po que no la vido , y dige que no hay ani- 
mal, exgepto el hombre, que tenga ma- 
yor memoria. Estas cosas conosgidamcnte 
se vian en este perro Leongico , y no higo 
poca falta en la tierra, despus que le ma- 
taron maliciosamente. Passemos adelante. 
Despus de lo ques dicho , i'i los trege 
de septiembre , vino el cacique de Ponca 
asegurado por el capitn Vasco Nuez , y 
l le higo mucha honra , y le dio camisas y 
hachas , y le content en lo que pudo : el 
qual cagique , vindose bien tractado, di- 



xo en secreto muchas cosas Vasco Nu- 
ez , qul holg de saber , do los secretos 
riquegas de la tierra ; y entre las otras 
le dixo , que giertas jornadas de all avia 
oivo pecltry . que en acjaella lengua (juic- 
re degir mar, higo pressente Vasco 
Nuez de algunas piegas de oro muy bien 
labradas linas. Y ponjue algunos com- 
])aeros avian adolesgido, quedaron all 
doge chripstianos , para que se tornassen 
al puerto de Careta. 

los veynte de aquel mes se parti Vas- 
co Nuez de la tierra deste cagique con 
giertas guias que Ponca le dio iiasta que 
llegasse tierra del cagique Torecha, con 
el qual tenia guerra Ponca ; y los veyn- 
te c quatro dias de aquel mes , dio de no- 
che solire el cagique Torecha y su gente, 
quest diez leguas adelante de Ponca, de 
mal camino de rios , que passaron los 
espaoles en balsas y mucho peligro. Y 
all se tom alguna gente y algn oro y 
perlas , y se inform mas largamente Vas- 
co Nuez de las cosas de la tierra adentro 
de la otra mardel Sur. all en Torecha 
dex parte de la gente, partise con has- 
ta septenta hombres : los veynte gin- 
co de aquel mes, el mesmo dia que parti, 
lleg los bullios assiento del cagique, 
llamado Porque , y avase absentado ; y 
no cur del , sino pass adelante , siguien- 
do su viage, en busca de la otra mar. Y 
un martes , veynte cinco de septiembre 
de aquel ao de mili quinientos y trege. 
las diez horas del dia , yendo el capitn 
Vasco Nuez en la delantera de todos los 
que llevaba por un monte raso arriba, vido 
desde encima de la cumbre del la mar del 
Sur, antes que ninguno de los chripstianos 
compaeros que all yban , y volvise in- 
continente la cara hgia la gente , muy ale- 
gre, algando las manos y los ojos al gielo, 
alabando Jesu-Chripsto y su gloriosa 
madre la Virgen, Nuestra Seora; y luego 



1 Lib. VIH, cap. 40. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. III. 



11 



Jjiic ambas rodillas en tierra y dio muchas 
gragias Dios por la mcrged que le a\ia 
hecho , en le dexar descubrir aquella mar, 
y luiger en ello tan grand servicio Dios 
y los Cathlicos y Scrcnssimos Reyes de 
Castilla, nuestros seores, que entonges 
era el Cathlico Rey don Fernando, quinto 
de tal nombre, que gan Granada go- 
bernaba Castilla por la Reyna doa Joha- 
na , su hija , madre de la Cessrea Mages- 
tad del Emperador don Carlos, nuestro 
seor , todos los otros reyes sus sub- 
gessores. Y mand todos los que con l 
yban que assimesmo se hincassen de ro- 
dillas y diessen las msmas gragias Dios 
por ello , y le suplicassen con mucha de- 
vogion que les dexasse descubrir y ver los 
grandes secretos riquegas que en aque- 
lla mar y costas avia y se esperaban para 
ensalge mayor aumento de la fe chrips- 
tiana , y de la conversin de los naturales 
indios de aquellas partes australes , pa- 
ra mucha prosperidad gloria de la silla 
Real de Castilla de los prngipes della, 
pressentcs por venir. Todos lo higieron 
assi muy de grado y gogosos , y en con- 
tinente higo el capitm cortar un hermoso 
rbol , de que se higo una cruz alta , que 
se hinc fij en aquel mesmo lugar y 
monte alto, desde donde se vido primero 
aquella mar austral. Y porque lo primero 
que se vido fu un golpho ancn que en- 
tra en la tierra, mandle llamar Vasco Nu- 
ez golpho de Sanct .Miguel , porque era 
la fiesta de aquel arcngel desde quatro 
dias ; y mand assimesmo que todas las 
personas que all se hallaron con l, fues- 
sen escriptos sus nombres , para que del 
y dellos quedasse memoria , pues que fue- 
ron los primeros chripstianos que vieron 
aquella mar; los quales todos cantaron 
aquel canto de los gloriosos sanctos dolo- 
res de la Iglesia, Ambrosio y Augustin, 
assi como un devoto clrigo , llamado An- 
drs de Vera, que en esto se hall, lo 
cantaba con ellos con lgrimas de muy 



alegre devogion, digiendo: Te Deuin lau- 
damus: Te Dominum confitemur , etc. Y 
porque yo conosg y vi y habl muchas 
veges todos los que all se hallaron, por- 
que , como tengo dicho , en el siguiente 
ao fuy aquella villa del Daricn, quando 
Pedrarias Dvila fu tomar aquella go- 
bcrnagion , y mi poder vinieron todas 
las escripturas de Vasco Nuez, y despus 
que muri tom la cuenta de sus bienes 
por mandado del Emperador , nuestro se- 
or ; dir aqu quin fueron los que se ha- 
llaron en este descubrimiento con el capi- 
tn Vasco Nuez, porque fu servigio muy 
sealado, yes passo muy notable para 
estas historias , pues que fueron los chrips- 
tianos que primero vieron aquella mar, 
segund daba fe de ello Andrs de Val- 
derrbano, que all se hall, escribano real 
natural de la villa de Sanct IMartin de 
Valdeiglesias , el qual testimonio yo vi 
le , y el mismo escribano me lo ense. 
Y despus quando muri Vasco Nuez, 
muri aqueste con l , y tambin vinieron 
sus escripturas mi poder, y aquesta de- 
gia desta manera: 

i< Los cavalleros hidalgos y hombres de 
bien que se hallaron en el descubrimien- 
to de la mar del Sur , con el magnfico y 
muy noble seor el capitn Vasco Nuez 
de Balboa, gobernador por Sus Allegas 
en la Tierra-Firme , son los siguientes : 

Primeramente el seor Vasco Nuez, y 
l fue el que primero de todos vido aque- 
lla mar la ense los infrascriptos. 

Andrs de Vera, clrigo. 

Frangisco Pigarro. 

Diego Albitez. 

Fabin Prez. 

Bernardino de Morales. 

Diego de Texerina. 

Chripstbal de Valdebuso. 

Bernardino de Cienfuegos. 

Sebastian de Grijalba. 

Frangisco de Avila. 

Johan de Espinosa. 



12 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



Jolum (lo Yclasco. 
Benito Buran. 
Aiulivs tic .Molina. 
Anloiiio (lo Baracaldo. 
l'otlro (lo Escol)ai'. 
Chripstbal Da^a. 
I<"ranfisco Pesado. 
Alonso de Guadalupe. 
Hernando Muoz. 
Hernando Hidalgo. 
Johan Rubio de Malpartida. 
Alvaro de Bolaos. 
Alonso Ruiz. 
Frangisco de Lugena. 
Martin Ruiz. 

Pasqual Rubio de Malpartida. 
Frangisco Gongalez de Guadalcama. 
Frangisco Martin. 
Pedro Martin de Palos. 
Hernando Diaz. 
Andrs Gargia de Jan. 
Luis Gutirrez. 
Alonso Sebastian, 
.ohan Vegins. 
Rodrigo Velazquez. 
Jolian Camacho. 
Diego de Montehermoso. 
Johan Matheos. 
Maestre Alonso de Sanctiago. 
Gregorio Ponge. 
Frangisco de la Tova. 
Miguel Crespo. 
Miguel Snchez. 
3Iarlin Gargia.- 
Chripst(')bal de Robledo. 
Chripstbal de Len, platero. 
Johan ^lartinez. 
Valdenebro. 
Johan de Beas Loro. 
Johan Ferrol. 

.Johan Gutirrez de Toledo. 
Johan de Portillo. 
Johan Gargia de Jan. 
Matheo Logano. 
Johan de Medellin. 
Alonso .Martn . csturiano. 



Johan Gargia Marinero. 

Johan Gallego. 

Frangisco de Lontin, sigiliano. 

Jolian del Puerto. 

Frangisco de Arias. 

Pedro de Ordua. 

Nullo de Olano, de color negro. 

Pedro Fernandez de Aroche. 

Andrs de Valderrbano, escribano de 
Sus Altegas en la su corte y en todos 
sus reynos seoros, estuve pressente 
doy fe dello , digo que son por todos 
sessenta y siete hombres estos primeros 
chripstianos que vieron la mar del Sur, 
con los quales yo me hall cuento por 
uno dellos : y este era de Sanct Martin de 
Valdeiglesias. > 

Hecha la oragion por Vasco Nuez y los 
que con l yban , en la manera que se ha 
dicho , prosiguieron su camino hasta unos 
Inihios gcrca de la mar del Sur, en tierra 
del cagiquc Chape, de los quales se avian 
absentado los indios ; y aposentronse all 
estos espaoles, esperando los otros com- 
paeros que avian quedado en los buhos 
del cagique Torecha. Y los veynte nue- 
ve de aquel mes, dia de Sanct Miguel, 
tom Vasco Nuez veynte seys hombres 
con sus armas , los que le paresgi que 
estaban mas dispuestos, dex all en 
Chape los restantes , fuese derecho la 
costa del mar Austral al golpho qul avia 
nombrado de Sanct Miguel , que podia es- 
tar media legua de all. Y en unos gran- 
des ancones y llenos de arboledas , donde 
el agua de la mar crcsgia menguaba en 
grand cantidad , lleg la ribera hora 
de vsperas, el agua era menguante; y 
sentronse l y los que con l fueron , y 
estuvieron esperando quel agua cresgies- 
se , porque de baxa mar avia mucha lama 
mala entrada: y estando assi, cresgi la 
mar vista de todos mucho y con grande 
mpetu. Y cmo el agua lleg, el capitn 
Vasco Nuez , en nombre del Serenssimo 
muy Cathlico Rey don Fernando , quin- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. III. 



13 



t de tal nombre , 6 de la Reyna Serens- 
sima Cathlica doa Johana , su hija , 
por la corona geptro real de Castilla , to- 
m en la mano una bandera y pendn real 
de Sus Altegas , en que estaba pintada una 
imagen do la Virgen Sancta Maria , Nues- 
tra Seora , con su presgioso Hijo , Nues- 
tro Redemptor Jesu-Cliripsto , en bragos, 
y al pi de la imagen estaban las armas 
reales de Castilla de Len pintadas ; y 
con una espada desnuda y una rodela en 
las manos entr en el agua de la mar sa- 
lada, hasta que le dio . las rodillas, co- 
mengse passear, digiendo: Vvanlos 
muy altos muy poderosos Reyes don 
Fernando doa Johana , Reyes de Cas- 
tilla de Len de Aragn, etc. , en cu- 
yo nombre por la corona real de Casti- 
lla tomo aprehendo la possesion real 
corporal actualmente destas mares 
tierras costas puertos islas austra- 
les , con todos sus anexos reynos pro- 
vingias que les pcrtenesgen , pertenes- 
ger pueden en qualquier manera por 
qualquier ragon titulo que sea ser pue- 
da , antiguo moderno , del tiempo pas- 
sado pressente por venir , sin contra- 
digion alguna. E si alguno otro prngipe 
capitn, chripstiano infiel, de qual- 
quier ley secta condigion que sea, pre- 
tende algn derecho estas tierras ma- 
res , yo estoy presto aparexado de se lo 
contradegir defender en nombre de los 
Reyes de Castilla , pressentes por venir, 
cuyo es aqueste imperio seoro de 
aquestas Indias , islas Tierra-Firme sep- 
tentrional austral con sus mares , assi en 
el polo rtico como en el antartico, en la 
una y en la otra parte de la lnia equino- 
gial, dentro fuera de los trpicos de Cn- 
ger Capricornio , segund que mas cum- 
plidamente Sus MagQstades subgesso- 
res todo ello cada cosa parte dello 
compete pertenesge , como mas larga- 
mente por escripto protesto que se dir 
se pueda decir alegar en favor de su 



real patrimonio , agora en lodo tiem- 
po en tanto quel mundo turare hasta el 
universal final juigio de los mortales. E 
assi higo sus autos de possesion sin contra- 
digion alguna y en forma de derecho ; y 
como no ovo ni paresgi contradigion al- 
guna , lo pidi por testimonio , ageptando 
la possesion seoro jurisdigion real 
corporal autoral con su mero mixto im- 
perio absoluto podero real , en nombre 
de Sus Magostados , libremente , sin reco- 
nosgimiento alguno en lo temporal , de la 
mar austral golpho de Sanct IMiguel , c 
en aquella parte , por si por todo lo res- 
tante expresado por expresar de las di- 
chas Indias, islas Tierra-Firme sus ma- 
res , assi en lo descubierto como en lo por 
descubrir. Y hechos sus autos protesa- 
giones convinientes , obligndose lo de- 
fender, en el dicho nombre, con la espada 
en la mano , assi en la mar como en la 
tierra , contra todas qualesquier perso- 
nas, pidilo por testimonio. todos los 
que alH se hallaron respondieron al capi- 
tn Vasco Nuez de Balboa , quellos eran, 
como l , servidores de los Reyes de Cas- 
tilla de Len , y eran sus naturales vas- 
salios, y estaban prestos aparexados 
para defender lo mismo que su capitn de- 
gia, morir si conviniesse sobrello, contra 
todos los reyes prngipes personas del 
mundo, pidironlo por testimonio. los 
que all se hallaron son los siguientes: 

El capitn Vasco Nuez de Balboa. 

Andrs de Vera, clrigo. 

Frangisco Pigarro. 

Bernardino de Morales. 

Diego Albitez. 

Rodrigo Velazquez. 

Fabin Prez. 

Frangisco de Baldenebro. 

Frangisco Gonzlez de Guadalcama. 

Sebastian de Grijalba. 

Hernando Muoz. 

Hernando Hidalgo. 

Alvaro de Bolaos. 



1i 



HISTORIA GEXl'RAL Y NATURAL 



Oiluo do Baracaldo, vizcayno. 

Fran(.isco de Luccna. 

Rcniiirdino de Ciciifuogos, csfiiriano. 

Martin Uuiz. 

Diego de Tcxorina. 

Chripstbal Daca. 

Joluin de Espinosa. 

I'asqual Rubio de Malpailida. 

Francisco Pesado de Mal[)arlida. 

Jolian de Portillo. 

.lolian Gutirrez de Toledo. 

Fraufisco Martin. 

Jolian de Bea.s. 

Estos veynte seys , y el escribano An- 
drs de Valderrbano , fueron los prime- 
ros ohripstianos que los pies pusieron en 
la mar d<'l Sur, y con sus manos todos 
ellos probaron el agua la metieron en 
sus bocas, como cosa nueva , por ver si era 
salada como la destotra mar del Norte : 
\ it>ndo que era salada , considerando 
teniendo respecto donde estaban , die- 
ron infinitas gracias Dios por ello. 

Aquel golpho do Sanct Miguel junto ' 
tierra est en siete grados dcsta parte de 
la equinogial , algunos minutos mas me- 
nos en parte del dicho golpho ; all ha- 
biendo Tasco Nuez sus autos , higo con 
un pual que traia en la ginta una cruz en 
un rbol , en que batia el agua de la mar, 
por seal de la possesion que assi se apre- 
hendi : higo otras dos cruQes en otros 
dos rboles para que fuessen tres, en re- 
verencia de la Santissima Trinidad, Padre 



\ Hijo y Ivspiiu Sancto, tres personas y 
un solo Dios verdadero , en cuyo nombrt-. 
por Castilla 6 por los Reyes Serenssimos 
pressentes j)or venir della, tom la pos- 
sesion. luego todos los que all estaban 
Iii( icron muchas crufes en otros rboles, 
cortaron algunos con las espadas, con- 
tinuando la possesion. lo pidi el capitn 
Vasco Nuez por testimonio , se volvi 
los bullas del cacique Chape, donde 
avia dexado la otra gente , y all vinieron 
los otros espaoles que quedaron en la 
fierra l)uhos del cacique Torccha. Y en 
tanto que all descansaba, procur el ca- 
pitn Tasco Nuez de liag er de pages la 
tierra ; para esto enviaba sus mensagc- 
ros lenguas unas partes otras, para 
animar los indios traerlos su amistad. 
Y assi vino all un indio principal , herma- 
no de una india, que era seora de aquella 
tierra , porque el cagicpie Chape era muer- 
to; y aqueste truxo gierto oro algunas 
perlas lo pressent al capitn Tasco Nu- 
ez. y l lo tracto con toda cortesa le 
dio rescate cosas de las de Espaa. All 
ovo el capitn informagion de muchos se- 
cretos de la tierra , y este indio le di\o 
que gerca de all se pescaban las perlas, 
y ofrcsgise qul dara siete ocho canoas 
para que fuesse enviasse donde se co- 
gan muchas perlas , dixo qul yria lo 
mostrar : y assi acord Tasco Nuez de 
yr un cagique quest gerca de Chape, 
para passar donde las perlas se cogen. 



CAPITULO IV. 

Dr In spg-iinda possesion qiicl capitn Vasco Nui^z de Balljoa lom de la mar del Sur, t qules chripstia- 

nos fueron los primeros que con l navegaron en ella , de las primeras perlas que vieron de aquella 

mar , e' oirs cosas nolables c nesoessarias al discurso de la historia. 



x\ los siete das de otubre del mesmo ao 
de mili quinientos y trege parti el ca- 
pitn Tasco Nuez de Balboa de la tierra 
del cagique de Chape con hasta sesscnta 
hombres de los que se han nomltrado en 



los captulos pregedentes , en ocho canoas 
pequeas que dio aquel indio pringipal, 
hermano del cagique de Chape : la no- 
che siguiente se desembarc gerca de la 
tierra de un cagique llamado Cuquera , 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. IV. 



i; 



fueron por tierra tres leguas de camiuo 
trabaxoso hasta donde estaban los buhos 
del cagiquc ; y estando poco espagio de- 
llos , al quarto de las dos fueron sentidos 
de los indios, y apellidndose, huyeron. 
Y quando fu de dia claro , despus que 
ovieron puesto en salvo las mugeres su 
ropa , se juntaron gicrtos indios con sus 
armas y esperaron los chripstianos has- 
ta que llegaron muy gerca unos de otros, 
l)ensando que eran los nuestros otros in- 
dios sus comarcanos ; y cmo vieron hom- 
bres vestidos y con barbas cresgidas, y 
con tanta voluntad y dermedo se les agcr- 
caban, espantados de" cosa tan nueva 
ellos, se pusieron enhuyda. Pero sigui- 
ronlos y tomaron algunos ; y el capitn 
Vasco Nuez higo soltar uno dellos , des- 
pus de le aver halagado asegurdole, 
dicho por medio de la lengua intrpelre 
que fuesse llamar al cagique , le dixes- 
se que no ovicsse temor y viniesse bs 
chripstianos que seria muy bien tracta- 
do vido por amigo : y el cagique vino 
aquel mesmo dia , truxo pressent 
Vasco Nuez algn oro perlas , decla- 
r muy largamente dnde y cmo se pes- 
caban , y qued muy amigo de los chrips- 
tianos : y el capitn le dio cuchillos y una 
hacha y otras cosas de Castilla. 

Y hecho esto , con sus compaeros se 
volvieron en las canoas los buhos de 
Chape, donde avia dexado la otra gente, y 
all aderesg su viage para yr en demanda 
de la isla de las Perlas , y escogi entre 
los espaoles que consigo tenia sessenta 
hombres que le paresgi que estaban mas 
dispuestos para el camino. Y los diez 
siete de otubrc, en las canoas ya dichas, 
fu navegando por la mar del Sur dos dias 
mucho peligro , porque la mar andaba 
alta y el tiempo no era al propssito ; y el 
segundo dia en la noche desembarcaron 
en la costa , gerca del assiento del cagique 
que se dige Tumaca. Y dexando guarda 
en las canoas , fuese Vasco Nuez con los 



otros chripstianos buscar los buhos de 
los indios, y lleg ellos media noche; 
y aunque se pusieron en defensa tomaron 
mucha gente, sin que fuesse muerto ni 
herido peligrosamente algn chripstiano: 
y el cagique huy. All se tom algn oro 
que se hall en los buhos , y ovironse 
muchas perlas gruessas y menudas y al- 
jfar , y en el bulio del cagique se halla- 
ron muchas conchas ncares de las ostias, 
en que se crian las perlas , y estas con- 
chas eran grandes ; y assimesmo hallaron 
ostias vivas en sus conchas frescas , cogi- 
das y pescadas en la mar el dia antes ; y 
dixeron los indios que las pescaban gerca 
de all en unas isletas pequeas , questn 
gerca de la Tierra-Firme , y las vian des- 
de el buho del cagique. cmo Vasco 
Nuez no era amigo de gastar el tiempo 
en ociosidad, y su solicitud era muclia, 
envi luego algunos indios , que solt , 
llamar al cagique , asegurndole ; vino 
de paz desde dos tres dias , fu muy 
l)ien tractado asegurado. Ovse dl in- 
formagion de las cosas de' la tierra , 
dixo que en la provingia. en que estaban 
era suya se llamaba Chitarraga , la 
qual tierra Vasco Nuez mand llamar la 
provingia de Sanct Leas , porque se tom 
gan el dia de Sanct Leas en la noche, 
y el mesmo nombre se puso un golpho 
que en la mesma costa provingia est. 

para mas validagion de la possesion 
questc capitn tom de aquellas mares , y 
en continuagion della , los veynte dos 
dias de aquel mes de olubre quiso salir 
la costa brava de la mar , pidi al cagi- 
que una canoa, porque las otras en que los 
chripstianos avian saliilo de Chape, estaban 
de la otra parte do aquella ensenada an- 
cn en la costa. Luego el cagique higo traer 
remos de los quellos usan para navegar 
canoas , dio una ganoa grande ; y en las 
cabcgasde los remos avia en algunos dellos 
algunos granos de aljfar y perlas peque- 
as, engastadas y assentadas en la made- 



If) 



HISTORIA GENERAL Y NATimAL 



ra do los remos. Y maravillado doslo Vas- 
co Nuoz, y conjoliirandii de la ricjiega 
de aquella mar. donde lal se usaba, lo pi- 
di ]ior testimonio, hi^'O testigos dello 
Alonso Nuez de Madrid y Martin 
Martnez y Esteban Rarranles Chrips- 
tbal de Valdel)uso , lodos los dems 
chripstianos que all se hallaron; porque 
lodos vieron tojiiaron en las manos es- 
tos remos, que los indios llaman nalics. E 
partironse de all los veyntc nueve 
de otubre , en aquella canoa , este capitn 
con algunos compaeros para salir la 
mar , y fue por unos anegadigos estaos 
esteros , guiado por los indios : salido 
la mar en la costa brava, sali en tier- 
ra el gobernador , fu hasta una playa 
llana la punta del golpho de Sanct L- 
eas, junto 't un isleo quest all ger- 
ca de la Tierra-Firme , al qual los indios 
llaman Crucraga , y Vasco Nuez le puso 
nombre isleo de Sanct Simn. Alli tom 
la bandera pendn real de Castilla en la 
mano y una espada desnuda , y con una 
rodela embragada se entr en la mar, has- 
ta que le dio el agua la rodilla; y estan- 
do assi , pidi en altas voges que le dies- 
sen por testimonio cmo l , como capitn 
vassallo de los muy altos muy pode- 
rosos Prncipes el Rey don Fernando y la 
Reyna doa Johana , su hija , Reyes de 
Castilla de Len, etc. , por sus sub- 
gessores , tomaba tom aprehendi la 
possesion real corporal c actualmente, 
la jurisdigion seoro de la mar del Sur 
austral , por la corona geptro real de 
Castilla , por el Rey Reynas, ya dichos, 
sus subgessores. higo todos los autos, 
que en tal caso se requieren , como los 
avia hecho en el golpho de Sanct Miguel, 
aadiendo possesion possesion auto 
auto : aquella continuando sin contradi- 
gion alguna , para mas firmeca fuerga 
del derecho real de Castilla , seal por 
coto padrn aquel isleo de Sanct Simn, 
que all est en el pasage frontero de k 



isla (le las Perlas , que desdo all se pa- 
resge hiigia la parte del Poniente , la 
qual los indios llaman Toe , y algunos Te- 
rai-ecp. E Vasco Nuez le puso por nom- 
bre Isla Rica ; porque todos aquellos in- 
dios . que hall , le dixeron que all avia 
grandissima cantidad de perlas, muy ri- 
cas muy gruessas ; y porque la mar an- 
dal)a brava, no entr Vasco Nuez (\ aquel 
isleo. Y hechos sus autos, lo pidi por tes- 
timonio Andrs de Valderrbano (que 
era escribano real y proveedor por absen- 
gia de Jolian de Quigedo , y estuvo pres- 
sente todo desde el dia que Vasco Nu- 
ez y estos espaoles salieron del Darien) 
y l se lo dio assi por fe. los testigos 
que puso en este testimonio , que estuvie- 
ron pressentes, fueron aquestos: 

Bartolom Hurtado, alguagil mayor. 

Frangisco Pigarro. 

Martin de los Reyes, piloto. 

Esteban Barrantes. 

Martin Ruiz. 

Fernando Hidalgo. 

Andrs de Vera, presbtero. 

Hernand-o IMuoz. 

Diego Cavallero. 

Alonso Martin, de Don Benito. 

Frangisco de Lugena. 

Frangisco Gongalez de Guadalcama. 

Rodrigo Velazquez. 

Diego Albitez. 

Alvaro de Bolaos. 

Hernando Diaz. 

Diego de Valdenehro. 

Frangisco Pesado. 

Cliripstbal Daga. 

Frangisco de laCossa. 

Frangisco de Miranda. 

Chripstbal de Robledo. 

Andrs de Valderrbano, escribano 
real . ante quien pass todo lo que se ha 
dicho, como escribano. 

Estos veynte tres hombres, con su 
capitn Vasco Nuez , fueron los que mas 
entraron en la mar por entonges ; y por- 



DE L\)1AS. LJB. XXIX. CAP. IV 



17 



qul dcssoalia mucho ser informado de 
aquella Isla Rica y de otras cosas, man- 
d aquel escribano Andrs de Valder- 
rbano , porque era hombre cuerdo y de 
mucha habilidad, que con voynte indios 
y scys chripsiianos fuesse en una canoa, 
quel cacique Tumaca dio , una isla ques- 
t qerca de la Tierra-Firme, en la mar del 
Sur , para que all los indios sacassen os- 
tias de las que crian las perlas , para que 
diesse fe dello. assi partieron postrero 
de otubre, y llegaron la islcta; y los in- 
dios se echaron nado algunos dellos de- 
baxo del agua , y sacaron hasta tres es- 
puertas de ostias , abrieron algunas do- 
las para ver si tenan perlas y no hallaron 
alguna. E dixeron los indios que en otra 
isla grande, quesl quatro leguas de all. 



dentro en la mar, se cogan las perlas 
grandes y en cantidad , y que las ostias, 
en que se hallaban, eran tres veQcs mayo- 
res que aquellas que sacaron en aquella 
islcta , donde estaban. Y aquella isla que 
los indios d^fian es la quellos llaman Toe, 
quien Vasco Nucz puso Isla Rica , al 
tiempo que lom la possesion del mar del 
Sur , y nombr al isleo Sanct Simn . co- 
mo est dicho de susso. Y porque la mar 
andaba brava y no tenian comisin para 
yr adelante , se tornaron el Valderrbano 
todos los ques dicho, y con tanto peli- 
gro , que muchas veges pensaron ser ane- 
gados : sacaron mas de una espuerta do 
aquellas ostias, para quel gobernador los 
chripstianos las viessen. 



captulo V. 

Cmo el gobernador Vasco Nucz de Balboa torn al Darion desde la mar del Sur , y cmo en oleras pro 

vinoias hico los caciques de paz. 



I ueves tres dias de noviembre de mili 
quinientos y trege aos , el capitn Vasco 
Nuez de Balboa , con toda la gente que 
consigo tenia , se parti de la provingia y 
golpho de Sanct Leas en las canoas en 
que avia all llegado , y llev consigo un 
hijo del cagique Tumaca (que de su vo- 
Imitad se quiso yr con l demostrar otro 
cagique), por un brago de mar, muyger- 
cado de arboledas , nasgidas dentro del 
agua en amljas costas ; y en partes algu- 
nas se juntaban las ramas y alcangaban 
de la una parte la otra , y era nesgessa- 
rio cortarlas con las espadas puales pa- 
ra passar , y en otras partos era muy an- 
cho, hasta cjue entraron por una boca de 
un rio grande. Estos rboles por la ma- 
yor parte son mangles , de los quales se 
higo rclagion en el libro IX, captulo VI, 
en la primera parte destas historias. Assi 
que , por este rio grande arriba subieron 

con harto trabaxo , causa de los gran- 
TOMO III. 



des raudales que en l hallaron ; y otro 
da siguiente por la maana llegaron la 
tierra del cagique llamado Thevaca , ques- 
t gerca de aquel rio , y fu salteado y to- 
mado el cagique, sin que oviesse senti- 
miento ni sospecha que los chripstianos 
yban, hasta que dieron sobrl. Pero ha- 
giendo virtud de la nesgessidad , se ase- 
gur mostr que holgaba con los espa- 
oles, diles de comer de lo que tenia, 
qued de pages , higo pressente de oro 
fino de muy hermosas piegas , tambin 
dio algunas perlas ; qued muy seguro 
amigo de los chripstianos , lo que mos- 
traba. 

Y porque podra alguno pensar quest 
oro que aqui se llama fino , fuesse de ley 
de veynte quatro quilates de onga, 
digo que no era assi ; mas porque los in- 
dios acostumbran labrar oro de muchas 
diversas leyes , llamaban los chripstianos 
en esta sazn fino lo que era de veynte 



18 



IIISTOIA GENERAL Y NATURAL 



(]iiIatcs do all adelanto, y Id que era 
de medio oro ahaxo. (jiie no le liallalian 
ley por las muas y el toque, llamaban 
gitanin. 

Desde all el gobernador envi las ca- 
noas , en (jne avia mandado lo que se ha 
dieho en los eaptulos de susso, man- 
dles tornar la provinc^'ia de Cliape. don- 
de cstaljaii los otros ('hripstianos que all 
avia dexado : las quales canoas llevaron 
diez espaoles y giertos indios con aquel 
princi]>al de Chape, que con el gobernador 
avia andado. Y assimesmo envi al hijo 
del cacique Tuniaca. para que lo dexasscn 
en el camino en la fierra de su padre: y 
envi mandar los chripstianos , que 
avian quedado en Chape , donde se avian 
tomailo las canoas , que se fuesscn todos 
por tierra hasta un cacique, donde el go- 
bernador se yba por tierra los esperar. 
Y despedidas las canoas, se parti del ca- 
cique de Thevaca los finco de noviem- 
Ijre : y aquel dia lleg el gobernador un 
cagique, que se llama Pacra, al qual hall 
absentado , y envilo buscar, asegurn- 
dole y vino de pages , y dio gierto oro de 
pressente; porque todos los otros cagiques, 
en que avian estado los chripstianos, avian 
dicho certificadamente queste cagique Pa- 
cra cogia oro en su tierra , y que tenia mi- 
nas ricas. Y ^^asco Nuez le rog mucho 
y lo halag porque se las mostrasse, y 
nunca lo quiso hager : sobre lo qual le hi- 
go atormentar hasta la muerte , y en fin 
nunca se lo higo degir. Y todos los indios 
indias desfe cagique confesaron que se 
echaba con tres quatro mugeres que te- 
nia, que usaba con ellas exlra vas debi- 
tum, contra natura ; y que quando fu mo- 
go , en la juventud usaba lo mismo con 
indios machos. Este pecado es muy usa- 
do en algunas partes de la Tierra-Firme, 
y los indios pagientes en tal delicto lla- 
man en aquella lengua de Cueva camayoa. 
A esta tierra mand llamar el gobernador 
Vasco Nuez la provingia de Todos Sne- 



los , porque en tal dia lleg ella , y en 
la lengua de los indios se llama Pacra; 
j)ero yo la llamara la tierra de todos los 
males, pues que tan nefando pecado all 
se usaba por el seor della. 

All lleg la otra gente , que avia que- 
dado en Chape , y avian tomado en el ca- 
mino un cagique que se degia Bonaniraa- 
na , del qual ovieron gierto oro que tru- 
xeron , porque este era el pringipal inten- 
to questos pagificadores traian, y en lo 
que se exergitaban , y en tomar indios 
indias, de que se sirviesson. Algunos les 
daban los cagiques pringipales, sin los que 
se tomaban los espaoles ; y con este go- 
bierno, andaban hombres de los mas suel- 
tos c hbiles que se pudieran hallar en el 
mundo, para el exergigio que traian ; pues- 
to que en los memoriales y escripturas de 
Vasco Nuez todo lo que he dicho hall 
escripto y signado , y lo que mas dir has- 
ta queste viage se acabe. All no estaban 
dichas crueldades ; pero muchas ovo , y 
muchos indios higo atormentar , y otros 
aperrear en este camino, para que le dies- 
sen oro. Ya unos se tomaban las muge- 
res , ya otros las hijas ; y cmo Vasco 
Nuez hagia lo mesmo , por su exemplo 
dechado sus milites se ocupaban en la mes- 
ma labor, imitndole. Y de aqui viene la 
culpa y delicto ser mayor en el que manda 
que en los inferiores ; porque es la causa 
del mal que se liage y la ensea otros 
consiente: por el opssito, quando el ca- 
pitn el prngipe ensea buenas costum- 
bres, siempre aquellas se continan , y el 
seor es mas dio de gloria , y los ense- 
ados no quedan sin galardn . Passemos 
nuestra historia. 

Estando Vasco Nuez y los chripstianos, 
que con l estaban, en la provingia de To- 
dos los Sanctos, truxronles pressenfcs de 
oro los cagiques Mahe y Tamao Othoque 
y un hermano del cagique Pacra , que se 
degia Thenora ; y primero dia del mes de 
digiembre se parti de all y se fu los 



DE INDUS. LIB. XXIX. CAP. V. 



19 



bubos del cagique Bocheriboca , donde 
lleg los ginco de diciembre y halllo al- 
gado. Y tres dias despus lleg los bu- 
llios del cagique Pocorosa y halllo alga- 
do; pero los (rege de aquel mes, que 
fu desde ginco dias que all lleg , vino 
de paz este cagique Pocorosa y truxo con- 
sigo pressente de oro , y se le dieron al- 
gunas hachas y otras cosas de rescate , y 
qued de pages. Otro dia siguiente llega- 
ron dos indios, mensageros del cagique 
Chuyrica , y truxeron de pressente algn 
oro para el gobernador; y deste cagique 
ninguna notigia tenian.los chripstianos, y 
l de su grado se comidi enviarles oro. 
Y los diez seys dias del mes lleg all 
un cagique que se degia Paruraca , y tam- 
bin truxo pressente de oro y se le die- 
ron cosas de rescate , con que fu conten- 
to qued por amigo de los chripstianos- 
Despus desto , un domingo diez ocho 
del mes , dos horas antes del dia , e! go- 
bernador Vasco Nuez , con ochenta hom- 
bres , tom el buho del cagique Tubana- 
ma , y fu presso el cagique muchos de 
su gente , y tomse algn oro en esta tras- 
nochada. Y cmo fu de diaclaro, vinie- 
ron giertos indios del cagique asegurados 
y hablaron con l ; y luego fueron pu- 
blicar por aquella provingia que truxessen 
oro , para rescatar con los chripstianos y 
redknir al dicho cagique de la prission. Y 
desde aquel dia diez ocho hasta los 
veynte uno , que fu dia de navidad, ca- 
da dia vinieron indios pressentaban pie- 
gas de oro para comprar su seor , unos 
con una patena , y otros dos y tres, 
otros ginco y otros ocho , y otros doge 
y mas , indio ovo que truxo quinge pa- 
tenas de oro : y ovo en todo lo que tru- 
xeron treynta marcos de oro y algunas 
perlas. Y hecho aquesto, asegur el go- 
bernador al cagique y halagle hgole su 
amigo, dile cosas de rescates, cas- 
cabeles qentas de vidrio cuchillos 
cosas , que todo ello valia poco entre cas- 



tellanos en la feria de Medina de! Campo. 
Y cmo el cagique mostraba muclio con- 
tentamiento de aquello que le dio Vasco 
Nuez, pens que todo lo que quisiesse 
saber del, se lo diria ; y con esta confian- 
ga le pregunt por las minas , y l no qui- 
so confesar que las avia en su tierra. Mas 
dxole grandes secretos nuevas de oro 
perlas que hallarla gerca de all ; y no 
se satisfagiendo desto el gobernador, man- 
d secretamente , sin quel cagique lo su- 
piesse, que catassen giertos arroyos rios, 
y en todos ellos hallaron oro (sin tener 
espagio ni aparexos convinientes) en tres 
veges que lo fueron buscar giertos es- 
paoles quien se cometi, y un quar- 
to de legua menos del buho , donde el 
gobernador esta])a con el cagique : co- 
gieron un pesso ginco granos de oro me- 
nudo. Y en todas las bateas que lavaban, 
salia algn oro , aunque en poca cantidad; 
y aquesto era tentado en partes , que no 
mostraban aver manera de hallarse oro 
en ellas. 

De all se parti el gobernador Vasco 
Nuez , contento con la esperanga de las 
minas y catas que se avian dado , despus 
de passada la pascua , porque la gente an- 
daba ya cansada y avia algunos enfermos, 
y aun ol gobernador estaba flaco y no sa- 
no , y fatigado mucho de lo que en este 
camino trabax. Y fusse desde all con 
los espaoles los bullios del cagique Po- 
corosa , donde estaba toda la otra gente 
qul avia all dexado ; y desde aU se fue- 
ron poco poco la villa de Sancta Ma- 
ria del Darien Antigua , y en el camino 
lleg al buho del cagique don Carlos , hi- 
jo del cagique de Comogre , que era muer- 
to. Y estuvo all desde el dia de ao nue- 
vo , primero dia de enero de mili qui- 
nientos y catorge aos, descansando hasta 
quatro dias adelante; y all le dio gierlo 
oro de pressente este cagique don Carlos, 
el qual cagique estaba ya de antes de paz 
y muy amigo de los chripstianos . porque 



o 



HISTORIA GRM'RAI- V NATURAL 



i|iia!ulo por all a\ian passado, nvciuIo 
su padre, se l)apti^aron ambos (picda- 
ron de pa^es. 

Desde all pass Vasco Nuez Ponca, 
donde l y los espaoles fueron resgel)i- 
dos del caf iqiie con ninclio placer ; y all 
so supo cmo a\ian Iletrado una na(j \ una 
caral)cla desta Isla Espaola al puerto del 
Darien coa alguna genle y haslinientos, 
de que todos ovieron muclio placer. Des- 
de all se fu el gobeinadoi- al puerto de 
Careta , de; donde avia salido los seys 
de septiembre del ao antes de este, y 
lleg all los diez siete de enero de 
mili quinientos y catorce. Otro dia si- 
guiente en la noche se embarc en el ga- 
len que all avia dexado (porque no lia- 
ra tiempo para meterse en el mar con 
canoas), y fusse al Darien con hasta veyn- 
te hombres de los espaoles y hasta dos- 
cientos naboras indios indias, y con 
mas de dos mili pcssos de oro', y dex los 
otros chripstianos con hasta otros seys- 
gientos naboras en el cacique de Ponca. 

Y cmo el gobernador lleg al Darien, 
que fu los diez nueve de enero, en- 
vi el galen y la carabela, questaban en 
el puerto del Darien , y avian ydo desta 
Isla Espaola , al puerto de Careta por los 
espaoles ques dicho; y los llevaron al 
Darien ricos bien servidos de muchos 

.indios indias, y con mucha ropa de 
mantas y hamacas de algodn de lo que 
con otras pressas avian vido en este va- 
ge y descubrimiento de la mar del Sur. 

Y despus de llegados , se higo el repar- 
timiento del oro perlas que se avian 
vido en este camino. 

Pero porque es notable delicto vigi 
destos indios , y por donde es bien cm- 
leada su perdicin, digo que hall es- 
cripto, y supe de muchos de los que 
fueron con Vasco Nuez en este viage va 
dicho, que despus que lleg Careta, 
el qual cagique ya era amigo de los 
chripstianos, luego otro dia siguiente, 



despus de parlido de all Vasco Nuez, 
lleg una provincia que se dige Caro- 
ca , y el cacipie della se llamaba Tore- 
cha, y psoseU en defensa y matronle 
en la guagbara l y algunos indios su- 
yos; y all 'se hall un lu'rmano suyo, ves- 
tido como muger, con naguas, y usaba 
como muger, con los hombres , y otros 
dos indios de la mesma manera, que usa- 
ban como mugcres y assi con naguas : y 
los tenia el cagique por mangebas. Y esto 
se hagia en aquellas partes pringipalmen- 
te entre los cagiques otros indios , se 
presgiaban de tener tres qualro, y aun 
veynte indios , para este sugio y abomi- 
nable pecado. Y en aqueste viage higo 
Vasco Nuez quemar aperrear quassigin- 
qenta destos, y los mismos cagiques se los 
traan sin se los pedir, desque vieron que 
los mandaba matar , lo qual hagia- porque 
les daba entender que Dios en el gielo 
estaba muy enojado con ellos, porque ha- 
gian tal cosa , y por esso caan tantos ra- 
yos tan espantables truenos ; por esso 
no les quera dar Dios el mahiz y la yuca . 

Y deste temor, porque Dios aplacasse su 
ira, le llevaban aquellos camayoas pa- 
gientes en tal delicto. Y la verdad era 
cosa temerosa y espantable los rayos y 
truenos que avia en aquella tierra , y que 
yo oy aquel mesmo ao de catorge que 
lleg el armada , y los que fuimos con el 
gobernador Pedrarias Dvila, porque que- 
maban Ijuhos y mataban hombres ; y 
m y otros acaesgl estar durmiendo en 
la cama , y del terrible sonido del rayo 
trueno caer de la cama abaxo en tierra. 

Y es verdad que aquellos indios de la len- 
gua de Cueva , en la qual cae el Darien , 
tienen quest Dios en el gielo , ques el 
que cria hage todas las cosas ; pero pien- 
san ellos queste Dios es el sol , ques su 
muger la luna , assi lo digen creen , 
questos les dan los mantenimientos , la vi- 
da so la quitan. otros errores muchos 
tienen e idolatras , como se dir adelante. 



DE INDUS. LIB. XXX. QVP. V. 



21 



Creyse que en este camino avia vido 
Vasco Niiez mucho mas oro de lo que se 
reparti : de lo qual no es de maravillar, 
porque estos capitanes han tenido ojo 
cumplir primero consigo que con los com- 
paeros ; pero en la verdad , como tengo 
dicho , uno de los mejor partidos capita- 
nes que estas Indias han passado , fu 
Vasco Nuez, en su tiempo, dexando 
aparte el Per y la Nueva Espaa , donde 
se ha hallado mas cantidad de oro que no 
le vino las manos Vasco Nuez: lo 
qual si l repartiera , se puede creer que 
lo que higo en esso que pudo , que mejor 
lo higiera en lo mucho. Pero este ser vigi 



deste desculjrimiento de la mar del Sur, 
y ser el primero de los chripstianos que 
la vido , y con grandssima diligengia que 
la busc y hall , solo Vasco Nuez se 
debe este tropheo ; y l fu el primero que 
en ella naveg , y el que primero puso 
navios en ella de todos los chripstianos, 
como est dicho en los captulos pregeden- 
tes. E grandes fueron los trabaxos qul y 
los otros espaoles padesgieron en aque- 
llos pringipios; y de aquella escuela de 
Vasco Nuez salieron sealados hombres 
y capitanes para lo que despus ha subge- 
dido en la Tierra-Firme , como se dir 
adelante en su lugar. 



CAPTULO VI. 

Del viagc del gobernador Pedrarias Dvila la Tierra-Firme , llamada Casulla del Oro , en la qual eslaba 

por capitn Vasco Nuez de Balboa. 



r or las quexas que al Serenssimo y Ca- 
thlico Rey don Fernando avia dado el 
bachiller Engiso contra Vasco Nuez , en- 
tre las quales siempre hagia memoria de 
su injusta prission y destierro, y de la 
crueldad que avia usado contra Diego de 
Nicuesa ; y por la relagion que despus hi- 
gieron los procuradores del Darien, el 
veedor Johan de Quigedo y el capitn Ro- 
drigo de Colmenares , y las cartas que 
contra l escribieron el bachiller Diego del 
Corral Gongalo de Badajoz, teniente que 
fu de Diego de Nicuesa, Luis de Mer- 
cado xVlonso Prez de la Ra , los qua- 
les tenia pressos Vasco Nuez , acord el 
Rey de enviar Pedrarias Dvila con uTia 
hermosa armada conosger de las culpas 
de Vasco Nuez de Balboa, gobernar 
Castilla del Oro en la Tierra-Firme. Y jun- 
tronse para esto tres mili hombres mas 
en Sevilla , y fueron all los ofigiales quel 
Rey envi para su hagienda , Alonso de la 
Puente por thessorero , Diego Mrquez por 
contador , Johan de Tabira por factor , Jo- 
han de Quigedo por veedor de las fundi- 



giones del oro (este muri all en Sevilla, 
yo el chronista, Gongalo Fernandez de 
Oviedo y Valds,fuy provehydo por el Rey 
Cathlico de aquel ofigio de veedor); por 
alcalde mayor de Pedrarias fu el bachi- 
ller Gaspar de Espinosa , que despus se 
llam ligengiado, natural de Medina de 
Rioseco; y por teniente de capitn gene- 
ral de Pedrarias fu un hidalgo de Crdo- 
l)a , llamado Johan de Ayora, hermano del 
chronista, Gongalo de Ayora; y por capi- 
tanes de cada gien hombres Luis Carrillo, 
Frangisco Dvila, Antonio Tellez de Guz- 
man, Diego de Bustamante, Controras, 
Frangisco Vzquez Coronado de Valds, 
Johan de Corita , Gamarra , Villafae, 
Atienga, Gaspar deplrales, primo del go- 
bernador, Pedrarias, el mangcbo,que yba 
por capitn del artillera, el qual ei'a so- 
lu'ino del gobernador, Gongalo Fernandez 
de Llago y el capitn Meneses. Los quales 
he noml)rado, porque de todos de los 
mas dellos , y de otros que en la tierra ya 
estaban , y de otros que despus se llama- 
ron capitanes lo fueron , resultaron ade- 



22 



UISTORIA GENERAL Y iVNTURAL 



lant cosas, que convienen la historia y 
son notables. 

En lo osj)iii(iial fu el obis[)o don fray 
Jolian de Qurvedo , de la Orden de Sanet 
Francisco , el primero prelado que pass 
la Tierra-Firme, con titulo de obispo de 
Sanla alaria de la Antigua de (bastilla 
ilel Oro ; y la cabcga de aquel oljispado 
fu aquella villa que he dicho Sancta Ma- 
ra de la Antigua del Darien , que ganaron 
Vasco Nuez y los que quedaron del ar- 
mada del capitn Alonso de Ilojeda. La 
qual, despuesde la ere^iondeste obispado, 
por mandado del Papa del Rey Cathli- 
co se llam cibdad , que fu metropolita- 
na y cabera , como es dicho , del obispa- 
do de Castilla del Oro , porque es gente 
noble, para lo que adelante se sigui. Digo 
que entre las ordenanzas y captulos quel 
Rey Cathlico provey mand Pedra- 
rias, su gobernador, que tuviesse espe- 
cial cuidado, fueron estas quatro cosas: 
la primera , que con mucha atengion y vi- 
gilancia entendiesse en la conversin y 
buen tractamiento de los indios : la segun- 
da , que no passassen letrados ni oviesse 
abogados ni procuradores en aquella tier- 
ra , porque se tenia expirienfia desta Isla 
y otras partes que son perjudiciales la 
tierra , y como maestros de litigios y con- 
tiendas, inventan mas de las que suele aver 
sin ellos ; sino que simpliciter y de plano, 
sin dar lugar cabilagiones maliciosas , se 
determinassen los pleytos brevemente, 
haciendo justicia las partes: la tercera, 
que se hiciesse los indios cierto rcqui- 
rimiento, antes que se les rompiesse la 
guerra , el qual adelante se dir : la quar- 
fa , que en todas las cosas de importancia 
se diesse parte al obispo y oficiales , y se 
tomasse su parescer. En todas estas cosas 
se ver la intencin del Principe , que lo 
provey, santa y buena, pensando quel go- 
bernador y prelado siempre serian confor- 
mes en el servicio de Dios y del Rey , y 
en la buena gobernacin y administracin 



del Estado y pacificacin de los indios y 
poblacin de la tierra. Pero sali al revs, 
porque deslo que se provey para bien y 
provecho comn de todos, se formaron 
dos bandos y parcialidades que fueron 
muy daosas ; y unos seguan al goberna- 
dor y otros al obispo apasionadamente. 
Assi los oficiales que los avian de templar, 
y procurar que entrellos oviesse mucha 
conformidad , se mezclaron en las mesmas 
diferencias , como se dir mas largamente 
en su lugar. 

Aparexada el armada , dilatse la par- 
tida causa de los tiempos ; y por nuevos 
avisos que de la Tierra-Firme fueron, el 
Rey mand despedir la mitad de la gente, 
y que no fuessen sino mili c quinientos 
hombres ; y assi despidieron los dems, 
despus de aver hecho un hermoso alarde 
en Sevilla , y el gobernador , con los mili 
quinientos , fu Sanct Lcar de Barra- 
meda. Pero todava cresci el nmero de 
la gente y passaron bien dos mili hombres 
mas por las grandes nuevas, que se de- 
Cian de aquella tierra ; y esta fu una de 
la mas hermosa gente y escogida que ha 
passado estas Indias : y aunque no fue- 
ran sino quinientos hombres, se acertara 
en ello para lo que subcedi. Y con veyn- 
te dos naos carabelas se hico el arma- 
da la vela , llevando por piloto mayor 
Johan Serrano, el qual mataron despus 
con el capitn Fernando de IMagallanes en 
el descul)rimiento del Estrecho grande 
viage de la Especiera , como se dixo en 
el libro XX, capitulo I. Y aquesta armada 
sali con muy buen tiempo del puerto de 
Sanct Lcar de Barrameda , domingo de 
carnestolendas , ao de mili quinientos 
y catorce ; y despus que la nao capitana 
estaba quatro cinco leguas en la mar, 
salt el tiempo al contrario y ovo de dar- 
se la vuelta. La postrera nao. que sali del 
puerto era aquella en que yo yba , y aun 
quedaba otra surgida , en quel contador 
Diego Mrquez estalia , que nunca se qui- 



DE INDUS. LIB. XXIX. CAP. V. 



23 



so desamarrar, porque un piloto dclla, 
llamado Pedro ^Miguel , tuvo mejor conos- 
fimiento que todos, y vido quel tiempo 
no era bueno y se estuvo quedo : el qual 
tiempo salt en vendabal , que otros lla- 
man poniente maestro, muy regio. Y 
como los pilotos del rio avian dexado yr 
las naos fuera en la mar, y se avian tor- 
nado Sanct Lcar en sus barcos , y la 
mar andaba brava, forgosamente higo tor- 
nar el tiempo el armada al rio ; y la nao 
en que yo yba , assi como avia salido la 
postrera , ovo de entrar la primera ; y al 
entrar por la barra di Qiertos golpes en 
tierra , y nos oviramos de perder por fal- 
ta del piloto , y quiso Dios ayudarnos por 
su misericordia, y que quassi pendiendo el 
un bordo por el agua surgimos dentro del 
rio de Guadalquevir , de donde aviamos 
salido. Y de una en una las otras naos 
carabelas del armada higieron lo mesmo; 
y estuvimos en el puerto dos dias , que 
ni podamos salir tierra por el mucho 
tiempo , ni en el rio podian estar quedas 
las naos , garrando unas travesndose 
otras, de manera que todava corramos 
tormenta ; pero en fin el tiempo abonang, 
porque no se gastasscn los bastimentos, 
se desembarc el general toda la gente, 
para esperar en la tierra el tiempo que 
fuesse al propssito nuestro. Y cmo avia 
mucho que esperbamos esta navegagion, 
estaban todos muy gastados y empea- 
dos, y mucho mas lo estuvieron los que 
perseveraron hasta la segunda partida ; y 
muchos mudaron de propssito y dexaron 
el camino y se fueron sus casas donde 
les plugo , y no fueron essos los peor li- 
brados. Y assi estuvimos toda aquella qua- 
resma, hagiendo penitcngia voluntaria, co- 
miendo muchos las capas en el mesn , y 
aun otros capas y sayos y lo dems, hasta 
que quiso Dios en la Semana Sancta traer 
el tiempo que esperbamos ; y el martes 
santo , que se contaron onge dias de abril 
de mili quinientos y catorge , se tom 



hager la vela esta af niada , sigui su 
va coa buen tiempo. Y desde ocho 
nueve dias tom puerto en la isla de la 
Gomera , donde nos detuvimos veynte das 
tomando refresco de carnes y de pesca- 
dos, quesos, y agua, lea, lo que 
convino para la jornada: de all se pro- 
gedi adelante con muy buenos tiempos . 
Y un sbado, tres das del mes de junio, 
vspera de pasqua de Espritu Sancto , sur- 
gi esta armada en la isla Dominica , en 
ima aguada donde hay un buen rio , y sal- 
t la gente en tierra y estuvo all tres dias 
assentado real aparte de aquel rio; y el 
siguiente da, despus que llegamos, fu 
domingo de pasqua , se dixo missa so- 
lemne y con mucha alegra de todos. Y 
mand el capitn general Pedrarias que se 
Uamasse aquella ensenada Balda de Fon- 
seca, como s l fuera el primero que la 
descubra entonges. 

Esto es de lo que yo burlo y muchos 
se ren; y en algunos lugares en estas 
historias lo reprendo , y nunca alabar 
nadie que tal haga, si no fuere prngipe, 
y aviendo justa causa para aniquilar el 
nombre primero. Aquella baln'a , descu- 
bierta estaba algunos aos antes, y mu- 
chos pilotos y marineros de los que all 
estaban, la avan visto y sabido y entra- 
do all otras veges. Mas parsgeles los 
gobernadores y capitanes que nuevamen- 
te vienen estas partes ques bien mudar 
los nombres los puertos ros mon- 
tes promontorios y todo lo que se les 
antoja, porengrandesger sus hechos y po- 
ner en olvido lo que higieron los prime- 
ros : lo qual no entiendo yo sufrir en mis 
historias, ni quitar ninguno sus mritos. 
Bien s yo quel obispo de Palengia , don 
Johan Rodrguez de Fonseca , Presidente 
del Consejo Real de Indias en aquella sa- 
gon , fu causa queste gobernador fuesse 
elegido para este ofigo ; y assi por se con- 
gragiar con l, le paresgi Pedrarias que 
era bien plantar el apellido de Fonseca en 



?'l. 



mSTOIlIA GENKRAI. Y NATl'RAL 



uiiu'lla haliii : pero yo no dcx.iir de dc- 
vir la voi'dad , y desengaare de tales 
nonibi-es do quiera (jiie los topare viere 
que injustanienle los muda quien no de- 
be, como lie! escni)lor. Assi (iiie,este an- 
cn puerto se llama el Aguada , y est 
en aquella isla Dominica . la parle del 
Hueste., en eatoi\'e gnulos desta parte de 
la lnia equinoyial. All ovo el goljernador 
su acuerdo con el ol)ispo y oficiales pi- 
llos, y con el haeliiller Eneiso. ([;ie fu 
])or alguacil mayor de aquella goberna- 
cin , y con el capitn Rodrigo de Colme- 
nares , como hombres que dcf ian que sa- 
liiaii aipiella costa de la Tierra-Firme, so- 
jjre la manera que se debia hacer el viagc 
de all adelante. Porque el Rey mand 
Pedrarias, que sin estorbo de su derrota 
camino para el Darien , si se pudiesse lia- 
(,'er , locasse en giertas islas puertos de 
caribes, assi como Sancta Cruz, y Caira, 
y Cartagena , y Caramari , y Codego , y 
las islas de Bar y Sanct Bernardo, y Is- 
las de Arenas y Isla Fuerte , questaban 
declarados por esclavos mucho antes , por 
ragon que comen carne humana en todas 
essas islas puertos ques dicho , por el 
dao que avian hecho chripstianos 
los otros indios vassallos del Rey ; y mu- 
clias veces passando los espaoles estas 
partes tocando , all los avian muerto. Y 
acordaron quel armada fuesse reconos- 
ger el cabo del Aguja Sancta Marta, 
ques en la costa de la Tierra-Firme , para 
saber si eran vivos onge chripstianos, que 
degia el capitn Rodrigo de Colmenares 
que quedaron all, quando le mataron mas 
de otros treynta, para ver ia disposi- 
gion de la tierra hager en ella una for- 
talega , que era muy nesgessaria para ase- 
gurar los navios, que despus viniessen: y 
que despus desde all el armada passassc 
Cartagena Codego, las islas de 
Bar isla Fuerte (pues questaban en el 
camino derecho quel armada debia hager 
para el Darien), que se dexasse la yda 



de Sancta Cruz , [)orque estaba muy airas- 
mano aquella isla , y en desproporgion del 
viage. 

.Aludas veges despus, andando el 
tiempo y platicando en este consejo que 
all se tom, he visto ser murmurado y 
rcydo con otros de los que all nos hall- 
bamos , y acordndonos de tan grande 
disparate, como eia dar crdilo que fues- 
se creydo aquel cai)itan Rodrigo de Col- 
menares, para tal acuerdo : pues qul con- 
fesal)a que en Caira le avian muerto treyn- 
ta hombres, quando por all pass, yendo 
desta cibdad de Saneto Domingo al Da- 
lien con una nao , y no negaba que avia 
salido de all , por no ser parte para ofen- 
der los indios , y mas que de passo se 
avia recogido la nao v se avia vdo. Vea- 
mos con qu salvo conducto y debaxo de 
qu palabra avian quedado los otros onge 
chripstianos, qul pensaba questaban vi- 
vos!.. Destas y otras vanidades muchas se 
han predicado en Castilla por algunos de 
poco saber, porque ven que los que los 
escuchan, no los entienden. Finalmente, 
por aquella consulta y acuerdo , el dia si- 
guiente , por mandado del general , todos 
se embarcaron en aquel puerto de la Do- 
minica Aguada ques dicho; porque 
faltaban algunos de los compaeros, man- 
d que se tirassen algunas lombardas, 
porque si algunos se avian entrado U tier- 
ra adentro se viniessen recoger: para 
este efeto qued aquella noche en tierra 
el teniente Johan de Ayora con gierta 
guarda de gente y con las trompetas , ha- 
gindolas tocar de quando en quando. Y 
assi algunos mangebos se recogieron , 
de los postreros vino uno, que avia muchos 
aos que servia al gobernador, se llama- 
ba Sanct Martin , y porque venia tarde, 
tratle mal de palalira el teniente ; y eno- 
jado desto el Sanct 3Iartin, dixo que no se 
queria embarcar que se quera quedar 
all en aquella playa; pero no se debe 
creer que su intengion era de hagerlo assi 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. VI. 



9;i 



como lo respondi con enojo de verse mal- 
tractado con palabras injuriosas : y el Jo- 
han de Ayora , aviendo respecto que era 
del gobernador , fule de^ir lo que aquel 
su criado de^ia. Por lo qual Pedrarias 
enojado, sin mas atender, envi all al 
capitn Gaspar de Morales, su primo 
criado, mandle que, sin oyr ni atender 
palalra , le liiQiesse encontinente ahorcar de 
un rbol ; y assi salieron giertos alabarde- 
ros de la guarda del gobernador con este 
capitn, se ejecut lo mandado fu 
ahorcado aquel pecador. Verdad es que 
desde ginco seys meses despus en el 
Darien se le higo progesso , culpndole de 
desobediente; mas lo que muchos sospe- 
charon y murmuraron destaageleradajus- 
ligia, del galardn, quel gobernadordi 
aquel su criado, fu atribuirlo alguna 
cuenta vieja desagrado que del tenia de 
algn tiempo atrs. 

Desde una hora , estando yo con el 
mesmo gobernador en su nao , vino all o 
parte del obispo un honrado clrigo, lla- 
mado Cantado , su capelln , dixo al ge- 
neral quel obispo, su seor, le pedia por 
naerged que diesse ligengia para que en- 
terrassen aquel hombre , pues era chrips- 
tiano, y qae no qucdasse colgado all pa- 
ra que los indios lo comiessen ; y el go- 
bernador dixo que se higiesse assi. E 
aquel mesmo clrigo otros , acompaa- 
dos de algunos soldados, salieron tier- 
ra lo enterraron al pi del mesmo r]>ol 
en la mesma playa de la baha. Esta justigia 
cruel agelerada dio muchos temor; 
sospecharon quel gobernador que llevba- 
mos avia de ser muy rigoroso , que avia 
de hager otras cosas de hecho, sin atender 
derecho ni progessos , y que convenia ca- 
da uno mirar cmo assentaba el pi , pues 
que en sus criados comengaba mostrar 
cmo avia de castigar otros. 

Tornando nuestro camino, partimos 
de la isla Dominica un dia despus de pas- 

qua: los doge dias de junio, un lunes. 
TOMO III. 



lleg el armada al puerto de Snela Mar- 
ta, ques en la costa de Garra en la Casti- 
lla del Oro , y desde all comengaba la go- 
bernagion de Pedrarias. las diez horas 
del dia estaban todas las naos carabelas 
surgidas echadas ncoras en aquel puer- 
to ; por la playa andal)an muchos indios 
flecheros en tierra, de unas partes otras, 
con muchos penachos y embixados, y 
sus arcos y carcaxes de flechas, muy or- 
gullosos. Y acordaron el gobernador y el 
obispo y ofigiales de aver su consejo con 
los otros capitanes, y determinse quel 
teniente Johan de Ayora otros capitanes 
saliessen con tres barcas, equipadas con 
toda la gente que en ellas cupiesse , muy 
bien armados, los indio se les requi- 
riesse que viniessen la obediengia de la 
Sancta Madre Iglesia , y en lo temporal rc- 
conosgiessen al Rey Rey na , nuestros se- 
ores, la corona geptro real de Cas- 
tilla, como sus Reyes seores natura- 
les. E que para este requirimiento llevas- 
sen consigo un indio que avia ydo Es- 
paa, era de la provingia de Cueva, en 
la Tierra-Firme , al capitn Rodrigo de 
Colmenares por hombre platico en aquellas 
costas (pues que degia l que entenda algo 
de la lengua de aquellos caribes) por ma- 
nera de intrpetres ; asegurassen los 
indios les dixessen que aquella armada 
no yba les hager mal ni dao alguno, y 
que si quisiessen la paz, no les seria hecha 
guerra , que serian tractados como bue- 
nos vassallos de los Reyes, nuestros se- 
ores , les serian hechas mcrgedes ; y si 
lo contrario higiessen, que se usarla con 
ellos, segund sus obras lomeresgiessen. 
mand el general su teniente, los 
que con l yban , que no fuessen agreso- 
res ni les higiessen dao , y que sufriessen 
su grita todo lo que pudiessen , porque no 
ovicsse rompimiento con ellos, hasta tanto 
que no fuesse ragon de se dexar ofender 
ni maltractar los chripstianos, que con l 
yljan. Y mand el gol)ernador que yo y 



26 



HISTORIA GEXIRAL Y NATl'RAL 



oli's personas sealadas f'usseraos en 
aquellas tres barcas, que partieron ledas 
tres de la nao capitana |)aia tierra ; y la 
que yba mas agcrca de la costa lU;val)a 
yo con hasta vcynte hombres , y la otra 
que yba pardesta, mas en el agua, lle- 
vaba el teniente Johande Ayoracon veyn- 
te cinco hombres, y la tergera, mas 
desviada , llevaba el capitn Rodrigo de 
Colmenares con basta quince hombres, 
con aquel indio lengua ; y todas tres bar- 
cas ii la par , con poco intervalo una do 
otra. Luego vinieron hyia las barcas, cor- 
riendo al luengo de la playa por tierra 
se poner enfrente, donde les paresgi 
que queriamos desembarcarnos, hasta fien 
indios nos resgebir con mucha osadia, 
con hermosos penachos en las cabegas, y 
las personas y caras cmbixadas , tan co- 
lorados como sangre todos ellos, y con 
sus arcos y flechas , y con muy gentil de- 
nuedo, mostrando que nos avian de re- 
sistir la salida. estando ya tan gerca 
unos de otros, que nos podamos bien en- 
tender (si nos entendiramos con ellos), el 
indio el Colmenares altas voges, les de- 
gian muchas palabras, y los caribes estu- 
vieron callando un poco, escuchando; pe- 
ro en la verdad no los entendan ms que 
se entendiera un ^ izcayno en su vascuen- 
ce con un tudesco arbigo , otro mas 
extremado lenguage. Estonge los indios 
no curaron mas de lo que les degian, ni 
de las seas que en vano el Rodrigo de 
Colmenares y el indio hagian : antes pen- 
sando ofendernos, se llegaron con mucho 
mpetu y muclia grita la orilla del agua, 
tirando muchas flechas, que alcangaban 
nuestras barcas, algunas passaban 
adelante por alto ; y algunos dellos se me- 
tan hasta la ginta dentro del agua tirar. 
Lo qual visto por Johan de Ayora, comen- 
g hager protestagiones degia los es- 
paoles que no les tirassen con ballesta ni 
arcabuz ni otra cosa , y que se cubriessen 
con las rodelas aguardassen: pedia tes- 



timonio como el ni los chripstianos no eran 
los agresores, que convidaban los in- 
dios con la paz y no la queran : antes ellos 
movian la guerra procuraban de ofen- 
der matar los nuestros , non obstante 
los requirimientos que se les hagian , en 
descargo de la real congiengia de nuestros 
Prngipes sus capitanes milites , y que 
el dao que se siguiesse, fuesse cargo de 
los indios, no de los chripstianos. 

viendo ya el teniente que sus pala- 
bras o amonestagiones eran desechadas 
no entendidas , que las saetas all son 
de pongoosssima hierba volaban entre 
nosotros, como lluvia muy espesa, y qu(! 
estbamos peligro, estando all quedos, 
y volver atrs era vergongoso ; envi un 
batel que se avia juntado con nosotros 
hager saber al gobernador lo que passa- 
ba. Pero como nos daban priesa pares- 
gia ya poquedad tanta pagiengia, se les 
tiraron dos tiros pequeos de plvora, que 
yban en las barcas y passaron por alto ; y 
mand el teniente que las proas pusisse- 
mos gabordando en tierra , c assi se higo 
con mucha diligengia, saltamos todos 
en tieiTa dentro del agua ; pero tan pres- 
to mas fu la fuga de los indios se po- 
ner en salvo. ya el gobernador con otros 
bateles y gente yba la vuelta de la costa, 
donde le atendimos en tierra , porque nos 
avian hecho seas, capeando, para que cs- 
perssemos no siguissemos los indios. 

Despus quel general sali tierra, lle- 
gamos un bulio que all gerca estaba, 
luego, su espada desnuda en la mano, 
comeng cortar ramas de aquellos rbo- 
les que ah avia.hagiendo autos de posse- 
sion y continundola en nombre de Sus 
Altegas y como su capitn general, y en 
nombre de la corona ceptro real de Cas- 
tilla , corroborando el derecho possc- 
sion real que los Reyes de Castilla tienen 
destas Indias, islas Tierra-Firme del mar 
Ogano; si nesgessario era, tomndola 
de nuevo, como tierras de su seoro 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. VI. 



palrimonio real , protestando de tractar 
bien gobernar tener en justigia , assi 
los indios gentes naturales de aquellas 
tierras que quisiessen obedesger nuestra 
sancta fe catlilica , viniessen ;' la obe- 
diencia de la corona real de Castilla de 
los Reyes, nuestros seores, sussubges- 
sores , como todos los dems de sus vas- 
salios, en la mesma justigia su protec- 
cin. que aquellos que lo contrario lii- 
C'iessen, los castigara como rebeldes in- 
obedientes, como contumaces procedera 
contra ellos, segund hallasse por fuero 
por derecho , como le era mandado por 
Sus Altecas. hico assentar por escripto 
todos sus autos, pidilo por testimonio. 
viendo la desobediencia de los indios, 
mand al teniente que con trescientos hom- 
bres entrasse una dos leguas la tierra 
adentro, procurasse de tomar algunos 
indios vivos sin les hacer mal: se tor- 
nasse luego, porque le quera esperar, 
como le esper, all en la costa. assi se 



hico; en dos lugares pequeos de hasta 
quince veynte buhos, \ donde llegaron 
cerca del mesmo puerto , media legua 
poco mas, los hallaron despoblados : to- 
mronse en la playa arenales de aquel 
puerto quatro cinco chinchorros y redes, 
questaban tendidas enxugar, muy genti- 
les de algodn torcido (para pescar). por 
la tierra adentro se hallaron algunas hama- 
cas, que son las camas en que duermen 
los indios; las dexaban entre las malas 
arboledas , por huyr mas sueltos su- 
birse las montaas sierras. 

desde tres quatro horas quel go- 
bernador estuvo en tierra, mand tocar 
las trompetas para recoger la gente los 
navios, higo tirar algunos tiros de pl- 
vora , para quel teniente y los que avian 
con l ydo se tornassen al puerto : assi 
lo hicieron, y se embarcaron todos, nin- 
gn chripstiano fu herido, ni algn indio 
muei'to ni presso aquel da. 



CAPITULO VIL 



Cmo estando con el armada en el puerto de Snela Marta el general Pedrarias Dvlla, sall la segunda vez 
en tierra con gente, y entr la tierra adentro hasta tres leguas, fueron pressos muertos algunos indios 
indias ; y de lo que subeedi en aquel puerlo, e' qu('' se conlenia en el requirimiento que se mand ha- 
cer los indios antes de romper guerra con ellos; otras cosas que convienen al discurso de la historia. 



D. 



'espues de lo que se dixo en el captu- 
lo precedente, martes trece de junio, vi- 
do el gobernador acuerdo con el obispo 
oficiales, mand que yo, el chronista, co- 
mo veedor de minas de las fundiciones 
tlel oro, saliesse en tierra con los fundi- 
dores algunos hombres diestros, con 
todo el aparexo que era nescessario, pa- 
ra que en los nascimientos costas del rio 
(pie entra en aquel puerto, donde pares- 
Ciesse , se catassen las minas ; que fus- 
semos hacia unas sierras que se parescian 
la tierra adentro, tres quatro leguas de 
all, donde se pensaba que nascia aquel 
rio : que para esto fuesse con nosotros 



Pedrarias Dvila , sobrino del gobernador, 
capitn del artillera , con hasta trescien- 
tos hombres; que si se hallassen hom- 
bres indios, se les notificasse el requiri- 
miento que Sus Magostados mandaron ha- 
cerles , se procurassen de avcr algunas 
lenguas indios, si posible fuesse, sin les 
hacer mal ni dao. mand el goberna- 
dor que yo Uevasse el requirimiento m 
scriplis que se avia de hacer los indios, 
me lo (li de su mano, como si yo en- 
tendiera los indios, para se lo leer, tu- 
viramos all (|uien se lo diera entender, 
querindolo ellos oyr: pues mostrarles el 
pa[)e!, en que estaba escripto, poco hacia 



28 



11IST(~)1UA GENERAL Y NATCHAL 



al caso; pero |)or<}iio, qiiaiido adelante se 
liable en estos requirimientos, es bien que 
se sepa lo que se les rcqueria , (piicio de- 
^irio acpii la letra. Y es aquesto: 

K[. RKOrmiMIENTO QUE SE SI.VND HAgER 
LOS INDIOS. 

I. De parte del muy alto muy pode- 
roso muy catlilico defensor de la Igle- 
sia, siempre vencedor y nunca vencido, 
ol grand Rey don Fernando (quinto de tal 
nombre), Rsy de las Espaas, de las Dos 
Secilias, de Hierusalem, de las Indias, 
islas y Tierra-Firme del mar Ogano, etc., 
domador de las gentes brbaras ; de la 
muy alta muy poderosa seora la Rey- 
na doa Joliana , su muy cara muy 
amada hija, nuestros seores: Yo Pedra- 
rias Dvila , su criado , mensagcro ca- 
pitn, vos notifico hago saber, como 
mejor puedo, que Dios, Nuestro Seor, uno 
trino cri el gielo la tierra, un hom- 
l)re una muger, de quien vosotros 
nosotros todos los homljres del mundo 
fueron son descendientes procreados, 
todos los que despus de nos han de 
venir. Mas por la muchedumljre que de 
la generacin destos ha subgedido des- 
de ginco mili aos y mas que ha que el 
mundo fu criado, fu nesgessario que 
los unos hombres fuesscn por una parte y 
otros por otras , se dividiessen por mu- 
chos reynos provincias , que en una so- 
la no se podian sostener ni conservar. 

II. De todas estas gentes Dios , Nues- 
tro Seor dio cargo uno, que fu llama- 
do Sanct Pedro , para que de todos los 
hombres del mundo fuesse prncipe, seor 
superior, quien todos obedesg iessen , 
fuesse cabega de todo el linage humano, 
donde quier que los hombres viviessen y 
estuviessen , y en qualquier ley, secta 
creengia: dile todo el mundo por su rey- 
no seorio jurisdigion. 

i'III. Y como quier que le mand que 
pussiesse su silla en Roma, como en lugar 



mas aparejado para regir el mundo; mas 
tambin le permiti que pudiesse estar 
poner su silla en qualquier otra parte del 
mundo , juzgar gobernar todas las 
gentes, chripstianos , moros, 6 judies, 
gentiles, de qualquier otra secta 
creengia que fuessen. 

IV. A este llamaron Papa , que quie- 
re degir Admirable, mayor padre guar- 
dador; porque es padre guardador de 
todos los hombres. 

"V. A este Sanct Pedro obedesgieron 
tuvieron por seor rey superior del 
universso los que en aquel tiempo vivian: 
assimesmo han tenido todos los otros 
que despus del fueron al pontificado ele- 
gidos; assi se ha continuado hasta ago- 
ra c se continuar hasta que el mundo se 
acabe. 

VI. UnodelosPontfigespassados, que 
en lugar deste subgedi en aquella silla 
dignidad que he dicho, como prngipe 
seor del mundo, hizo donagion dcstas is- 
las Tierra-Firme del mar Ogano los 
dichos Rey Reyna sus subgessores 
en estos reynos, nuestros seores, con 
todo lo que en ellas hay, segund que se 
contiene en giertas escripturas, que sobre 
ello passaron, que podis ver, si quisire- 
des. Assi que. Sus Altegas son Reyes -se- 
ores destas islas Tierra-Firme, por vir- 
tud de la dicha donagion. como tales 
Reyes seores destas islas Tierra-Fir- 
me , algunas islas quassi todas ( quien 
esto ha sido notificado) han resgebido 
Sus Altegas , los han obedesgido obe- 
desgen servido sirven, como subditos 
lo deben hager ; con buena voluntad sin 
ninguna ressistengia , luego sin dilagion, 
cmo fueron informados de lo sussodicho, 
obedesgieron resgibieron los varones 
religiosos que Sus Altegas enviaron, para 
que les predicrassen enseassen nuesti-a 
sancta fe cathlica todos ellos de su li- 
bre agradable voluntad, sin premia ni 
condicin alguna; se tornaron ellos chrips- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. C.4P. Vil. 



29 



tiaiios lo son, Sus Allegas los resgi- 
bicron alegre benignamente, assi los 
mandan tractar, como los otros sus sl)- 
ditos vassallos, vosotros sois tenidos 
obligados hacer lo mesmo. 

VII. Por ende, como mejor puedo, 
vos ruego requiero que entendis bien 
estoque vos he dicho, tomes para enten- 
derlo deliberar sobre ello el tieni[)0 que 
fuere justo; reconozcays la Iglesia por 
seora c superiora del universso, al Su- 
mo Pontfice, llamado Papa, en su nombre; 
al Rey la Reyna en su lugar, como 
seores superiores Reyes destas islas 
Tierra-Firme, por virtud de la dicha do- 
nacin; consinfays deys lugar questos 
padres religiosos vos declaren predi- 
quen lo sussodicho. 

VIII. Si assilohigiredes, hareys bien 
aquello que soys tenidos y obligados , 
Sus Allegas yo en su nombre, vos reci- 
bii'n con todo amor caridad ; vos de- 
xarn vuestras mugeres hijos ha- 
ciendas libremente, sin servidumbre, pa- 
ra que deilos de vosotros hagays li- 
bremente lodo lo que quisiredes por 
bien toviredes; no vos compelern que 
vos tornes chripstianos, salvo si voso- 
tros, informados de la verdad, os quisi- 
redes convertir nuestra snela fe calh- 
lica , como lo han hecho quassi todos los 
vecinos de las otras islas. allende desto. 
Sus Allegas os darn muchos previlegios 
y exengiones , vos harn muchas mer- 
gedes. 

IX. Si no lo higiredes y en ello ma- 
ligiosamente dilagion pussiredes , gertifi- 
cos que con el ayuda de Dios yo entrar 
poderosamente contra vosotros, vos har 
guerra por todas las parles maneras que 
yo pudiere , vos subjeclar al yugo 
obidicngia de la Iglesia Sus Allegas, 
tomar vuestras personas de vuestras 
mugeres hijos , los har esclavos , 
como tales los vender , disporn deilos 
como Sus Allegas mandaren; vos toma- 



r vuestros bienes , vos har lodos los 
males daos que pudiere , como vas- 
sallos que no obedesgen ni quieren resge- 
bir su seor, le resisten contradigen. 
protesto que las muertes daos que 
dello se recresgieren, sean vuestra culpa 
no la de Sus Allegas , ni mia , ni des- 
tos caballeros que conmigo vinieron. de 
como lo digo requiero pido al pressente 
escribano me lo d por testimonio signa- 
do. =Episcopus Palentinus, comes. :^=F. 
Bernardus, Trinopolitanus episcopus.=F. 
ThomasdeMatienzo.=F. Al. Bustillo, ma- 
gister.^Licenciatus de Sanctiago. = EI 
Doctor Palacios Rubios. ^Licenciatus de 
Sosa.=Gregorius, licenciatus. 

Esto es lo que contenia aquel requiri- 
micnto , con el qual el mircoles siguiente 
catorge de junio de mili quinientos y ca- 
lorge, poniendo en efeto lo que el gene- 
ral mand, salimos en la playa mas de 
tresgientos hombres muy bien armados (en 
esclaresgiendo), y entramos por la tierra 
adentro con el capitn Pedradas, sobrino- 
del gobernador, que yba por su teniente, 
los capitanes Villafae , Gaspar de Mo- 
rales , yo , otros con la orden dada . 
para efetuar lo que es dicho, si Dios lo 
permitiesse (puesto que los religiosos pre- 
dicadores, quel requirimiento dige, se 
quedaron en los navios hasta ver cmo 
subgedian las cosas) , llegamos bien dos 
leguas apartados del puerto; y en el ca- 
mino hallamos tres pueblos pequeos, 
los indios avenlos desamparado huy- 
do al monte las sierras : por donde 
yban huyendo, dexaban algunas hamacas 
mantas, aun oro se hall en piegas la- 
bradas escondido entre las matas; y en un 
pueblo deslos, el mas gercano al puerto, 
se hallaron muchos muy hermosos pe- 
nachos de plumas de papagayos de di- 
versas colores. passados adelante, la 
gente nuestra yba muy desmandada sin 
orden alguna, {)or culpa de los cajjilanes, 
yban los chripstianos tendidos , como si 



30 



IIISTOIUA GENERAL Y NATimAL 



;uulii\ ioran czi do lid nos, poniiic los 
iiiclios quo huyeron, ile\al);ui aquellas co- 
sas que he dieho apartadas unas de otras, 
V assi los nuestros, por las topar, se der- 
ramaron. Yo ylia ])or un lado, y llevaba ;'i 
cargo ("iertos mineros plateros perso- 
nas, que haban de dar las catas para bus- 
car las minas,- otros ipiin^e hombres de 
mis amigos criados, que por todos se- 
riamos liasta freynta personas. Subgedi 
que en gierlo j)asso, la subida de un 
monte gerro pelado, salieron algunos 
indios con mucha grita sbita ; cmo 
la gente yba despargida, cada qual tir 
por su parte. estouQCs Pedrarias, el 
mancebo , como buen caballero , con muy 
pocos hizoles rostro por la una parte del 
yerro, y juntse con el capitn Villafae 
muy presto ; y con los pocos que acudie- 
ron estos capitanes comengaron por 
aquella parte combatir. Y yo con essos 
pocos que tenia, hallme al otro lado del 
monte, cmo ybamos mas juntos que 
los otros , cargaron mas indios sobre no- 
sotros, cmo la cuesta era alta y rasa, 
los indios tenian lo alto, desde all sol- 
taban galgas muy grandes de piedras que 
con mucho mpetu vinieron rodando , sin 
se poder tener ni nosotros amparar do- 
las, al que topaban delante, lo maltrac- 
taban. gierto fu obra de Dios, segund 
eran muchos, no matar algunos chripsta- 
nos; pero ovo hartos descalabrados de- 
llas. Todava porfiando los que con Pedra- 
lias y Villafae se hallaron y los que con- 
migo estaban, los que de los nuestros se 
hahian retirado, viendo el nimo de los 
delanteros, ovieron vergUenga, y essos y 
ios que atrs quedaban nos socoriieron 
buen tiempo; y subimos el monte arriba, 
estando ya quassi en la mitad del altu- 
ra del , donde ya nos podan alcangar los 
indios con sus flechas, no mas tirar sino 
tiro gierto, nos tiraron muchas, dexa- 
ron de tirar las piedras, porque les falta- 
han ya : y exergitando sus arcos con una 



grita muy grande, acometieron baxar 
algunos de los indios hgia nosotros. Y 
all me hirieron un hombre de los mos, 
que se degia Hernando de Arroyo, mon- 
tas valiente hombre, como lo dxe en 
el libro XXIII, cap. X, le dieron con una 
flecha en la espinilla de una pierna estan- 
do mi lado; fu tan poca la herida, 
que en dndole la flecha, se cay ella en 
tierra: pero la hierba era tal, que al mo- 
mento desmay se vido que era mortal. 
yo le higo sacar de all otros dos liom- 
bres mos, para que le llevasscn la nao. 
donde le curaron, se higieron con l todas 
las dligengas que fu possible por reme- 
diarle; pero al tergero da muri rabiando. 
Finalmente, continundose nuestra ba- 
talla, ganamos el monte por fuerga de 
armas , quedaron muertos tres indios 
de escopetagos, fueron pressas diez 
mugeres una cagica muger prngipal 
de entrellas. passamos adelante, en se- 
guimiento de nuestro camino, los indios 
apartados hagian rostro de quando en 
quando, assi como yljan desviados: baxa- 
dos de la otra parte de aquel gerro unos 
llanos, seguamos hgia un hermoso ro. 
que de lxos nos convidaba la sed de to- 
dos y el sol que era grande no parar 
hasta llegar l : y aun porque aquellos in- 
ilios se retraan haca aquella ribera , y por 
muy hermosos mahigales que por aquella 
vega se mostraban. ybamos ya en me- 
jor orden de la (jue primero se avia tray- 
do : porque quando subimos en la cumbre 
de aquel gerro ques dicho, paramos all 
descansar comer parte de las moclii- 
las, baxamos con orden. estando ya 
gerca del agua, nos alcangaron dos men- 
sageros del general , con quien nos envi 
degir que l venia gerca que le aten- 
dissemos, assi se hizo: quando lleg 
nosotros, fu par de aquel rio, y ra- 
mos ya, assi de los primeros que avia- 
mos salido por la maana . como de los 
que el general truxo se juntar con no- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CA>. \l\. 



31 



solios, mas de mili trcs(;ientos homlrcs. 
Passado aquel rio, entramos en un puc- 
]j1o de hasta veynte buhios ; y estaba des- 
poblado sin persona alguna , y en una ca- 
sa de aquellas se entr el general con to- 
dos aquellos capitanes que all se hallaron, 
con el contador factor alcalde ma- 
yor , el ligengiado Espinosa , y el teniente 
Johan de Ayora, y en pressengia de to- 
dos yo le dixe: Seor: parsgemo que 
estos indios no quieren escuchar la teolo- 
ga deste requirimiento , ni vos tenes 
quien se la d entender: mande vues- 
tra mcrgcd guardalle, hasta que tengamos 
algn indio destos en una jaula, para que 
despagio lo aprenda el seor obispo se 
lo d entender. dile el requirmiien- 
lo, y el lo tom con mucha risa del c do 
lodos los que me oyeron. Estando toda la 
gente repossanda en aquellos buhios, es- 
perando que el sol fuesse mas baxo, hgia 
las dos horas despus del medio dia, los 
nuestros dieronalarma,. porque venianpor 
un camino muy ancho y hermoso , orlado 
de muchos rboles los lados, plantados 
por adornamiento suyo, mas de mili in- 
dios flecheros, con mucha grita y sonan- 
do unos caracoles gruessos que tambin 
se llaman cobos , se oyen desde muy 
lexos: venian en mucho congierto he- 
chos un esquadron, con sus penachos 
pintados de aquella bixa que usan, que 
es muy mas fina color que un bermelln, 
pintanse toda la persona las caras, 
(jue paresge que estn hechos un fino car- 
mes ; y aquella tinta assintanla con gier- 
la mixtura de gomas, pgaseles para 
muchos das. Ha todos estos efetos: lo uno 
aprieta las carnes d mas vigor la 
persona ; lo segundo parsgeles ellos que 
estn muy gentiles hombres fieros assi 
pintados ; lo tergero , aunque sean heri- 
dos les corra mucha sangre , no paresge 
tanta quanta es, por estar todo el indio 
colorado. 

El general sali presto del pueblo al 



campo resgebir los indios en el mcsmo 
camino , orden su gente en otro bata- 
lln , estando menos trecho de dosgien- 
tos passos los unos de los otros : mand 
que ningn escopetero ni ijallestero tiras- 
se, que se pusiesse en tierra un tiro de 
plvora de brongc pequeo, de hasta dos 
(juintales de pesso que all tenamos, 
que dos lebreles, quede sus dueos eran 
muy loados , quien por mucho correr no 
se escaparan los indios, se pusiessen en 
las alas lados de nuestra batalla , que 
quando el general diesse la seal que se 
tirasse el tiro, se higesse; en el instan- 
te, con una grita y todo junto, se soltas- 
sen los perros cada uno arremetiesse 
los enemigos higiessen de valientes hom- 
bres. 

Quisiera yo que aquel requirimiento se 
les Ingiera entender primero ; pero como 
cosa excusada por dems , no se tracto 
dello: y de la mesma manera, andando 
el tiempo, por este dechado y forma quel 
general ovo en esta entrada suya para lia- 
ger essa diligengia cathlica con los in- 
dios , que se le mand que lo higesse an- 
tes de les romper la guerra los indios: 
de cssa mesma manera y peor lo higieron 
despus los particulares capitanes en mu- 
chas entradas , como se dir adelante en 
la continuagion de la historia. Yo pregun- 
t despus , el ao de mili quinientos 
diezyseys, al dotorPalagios Rubios, por- 
que l avia ordenado aquel requirimiento, 
si quedaba satisfecha la congiengia de los 
chripstianos con aquel requirimiento; 
dixome que s , si se higesse como el re- 
quirimiento lo dge. Mas parsgeme que 
se rea muchas veges, quando yo le conta- 
ba lo desta jornada y otras que algunos 
capitanes despus avan hecho ; y nmcho 
mas me pudiera yo reyr del y de sus le- 
tras (que estaba reputado por grand va- 
ron, y por tal tenia lugar en el Consejo 
Real de Castilla), s pensaba que lo que 
digo aquel requirimiento lo avan de en- 



:52 



HISTORIA GENIRAL Y NATLllAL 



tender los indios, sin disrurso do aos 
tiempo. pues on el capitulo Vil se les 
d lugar se les promete en a(]uel requi- 
rimiento que tomen el tiempo que fuere 
justo, para entender aquellos captulos, 
que puedan dclii)erar sobre ello, qu tan- 
to ha do ser este tiempo quisiera yo que 
all se expresara ; pero si se les guardara 
no, no me determino en esso. Adelante 
se dir el tiempo que los caiHtanes les da- 
ban , atando los inilios despus de saltea- 
ilos. y en tanto leyndoles toda aquella 
caj)itulagion del requirimiento. Tornemos 
la historia. 

Digo que de la manera que el general 
orden que esta batalla se diesse aque- 
llos indios que paresgia que nos venian 
echar de aquel pueblo , assi se aparex 
pusso punto todo ; pero dada la seal 
pegado fuego al tiro, pass por alto y no 
mat ninguno, y en soltando los perros, 
arremeti el uno al otro comentaron 
se morder, sin curar de yr tras los indios. 
cmo los enemigos estaban desviados 
de nosotros lo que he dicho , sabian me- 
jor los passos, pussironse en huyda, 
salidos de aquel cansino ancho, como to- 
do lo otro fuera del era boscajes garra- 
dos, ningn indio fu tomado ni muerto, 
sino encontinenli desaparesgieron de all. 
Passamos bien una legua adelante , por 
donde ybamos salian de travs muchos 
venados , y cmo en nuestro exrg ito ha- 
ba buenos lebreles , conosgian mejor 
aquella montera que la de los indios ; y 
matronse aquel da finco seys vena- 
dos, que se comieron essa noche en el 
real donde fuymos parar, gerca de un 
rio. estando alli se dixo que estaba he- 
rido el piloto Pedro de Ledesma, y que 
lo avian herido aquel da los indios de una 
Hecha ; y yo le fuy ver y tenia un v- 
mito , vle un rascuo en una cadera , 
paresgime mas obra de sus uas que de 
la hierba: luego se sospech que su mal 
era avrsele acabado f erto vino que sac 



de la nao aquel da ; pero porque era buen 
piloto diestro de la costa , el general 
le ovo lstima, y era gruesso pcssado. 
todos dio cuydado de volverle al puerto 
otro da. Passada la noche, seyendo he- 
cha buena guarda, otro da jueves, da 
de Corpus-Chripsti, dixronle al goberna- 
dor los hombres de la mar, y en cspegial 
acjucl piloto Pedro de Ledesma, que ya 
la hierba se le yba passando , que el tiem- 
po era bueno para proseguir nuestro via- 
ge y que se debia yr embarcar, assi 
se hizo : dio ligengia que la gente fuesse 
despartida con sus capitanes , que to- 
dos se fuessen hallar temprano en el 
puerto tal hora que se pudiessen em- 
barcar. En esta vuelta se hallaron en el 
c<mpo por donde tornamos alguna ropa 
de mantas hamacas siete mili pessos 
de oro mas, en diversas piezas, labra- 
do , escondido entre las matas en ginco 
seys partes, puesto en sus havas gestas. 
Aquel da entr yo en un pueblo de qua- 
renta bullios mas, haflle despoblado, 
hige pegar fuego una casa de aque- 
llas que estaba llena de arcos flechas 
pelotas de hierba, debia ser casa de 
municin. En aquel pueblo se hall un ga- 
fir blanco y grande , se ovo una manta 
con ciertas plasmas de esmeraldas otras 
piedras: lo qual todo, con otras particu- 
laridades de aquel puerto, se dixeron en 
el libro XXY, hablando desta provincia 
de Sancta Marta , y no es nesgessario tor- 
narlo aqu repetir. 

Assi que, este da jueves quinge de ju- 
nio se embarc el general con toda su 
gente, essa mesma noche, antes que 
fuesse de da, nos liegmos la vela. No 
se dex de dar mucha culpa al general, 
por se aver ydo de Sancta Marta con tan 
poco fructo, como alli se hizo, y con mu- 
cha ragon ; porque despus por su defeto, 
no aver l poblado aquel assiento , que 
lo pudiera fcilmente hager, pues sobra- 
ba gt'nte, se le quit aquello de su go- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. YII. 



3.3 



bernagion. Assi que, salida el armada de 
aquel puerto de noche , la nao capitana 
yba adelante llevaba su farol, y tras 
ella, siguiendo, todas las otras naos y cara- 
belas : y el viento se esforg mucho , y la 
mar se cnsobcrbesci tanto, que quando 
fu de dia , nos hallamos tan ensenados 
metidos en tierra debaxo de Gayra , un 
puerto que assi se dige , que pensamos dar 
todos al travs. Sin dubda, si la claridad 
del dia se tardara dos horas mas, nos 
viramos en tanto peligro , que no esca- 
para hombre , si no fuera por miraglo. Y 
assi con mucho trabaxo , y pringipalracn- 
te por la bondad y clemengia de Dios, 
podimos salir mas la mar y seguir nues- 
tro \iage. fu el armada Isla Fuerte, 
que est dos leguas y media , poco mas 
menos del Cen; all salieron giertos ca- 
pitanes con gente, por mandado del gene- 



ral, tomaron muchos gestos de sal del 
tamao de aquellos que se traen Casti- 
lla con los besugos de la mar cantbrica 
septentrional de Espaa, y se llevan 
Burgos y por Castilla ; pero estos gestos 
de sal eran muy mejor hechos, la sal 
muy hermosa blanca , se hage all del 
agua de la mar. los indios cmo vieron 
desde lxos tantas naos , huyeron en sus 
canoas se passaron la Tierra-Firme. 
Aquesta isla es llana y baxa, bojar 
ocho leguas menos , y est en algo me- 
nos de diez grados desta parte de la lnia 
equinogial : estuvo all el armada el dia 
que lleg y el siguiente , y el tergero se 
parti para elDarien, lleg al surgidero 
de aquella cibdad, en el golpho de Urab, 
los veynte y nueve dias del mes de ju- 
nio de mili quinientos y catorge aos. 



CAPITULO VIII. 

Cmo el gobernador Pedrarias Dvila lleg la cibdad de Snela Maria del Antigua del Darien , donde 
estaba por gobernador el capitn Vasco Nuez de Balboa , lom la possesion del offieio, se entendi en 
la residencia de Vasco Naez, fu enviado el teniente Johan de Ayora otros capitanes con gente a po- 
blar la otra costa de la mar del Sur. 



A los treynta de junio de mili quinientos 
y catorge aos de la natividad del Redemp- 
tor nuestro , salt Pedrarias en tierra en- 
tr en la cibdad de Sancta Maria del An- 
tigua del Darien con toda la gente que 
llevaba del armada, que eran dos mili 
hombres mas, muy bien aderesgados 
armados, el obispo offigialcs y ca- 
pitanes, y en muy buena orden todos, que 
era cosa que en todas partes paresgia bien. 
E Vasco Nuez , que all gobernaba , co- 
mo es dicho , lo resgibi con quinientos 
quinge hombres que estaban all aveginda- 
dos , tenan fechas mas de gient casas 
bullios: estaba muy gentil poblagion, 
con un hermoso rio que passa pegado las 
casas de la cibdad , de muy buena agua 

de muchos buenos pescados. Este es el 
TOMO lU. 



rio del Darien, no el que en el li- 
bro XXVII el ligengiado Vadillo llama rio 
del Darien, este viene de la parte del 
Hueste , y el qul dige es un brago del rio 
de Sanct Johan, que entra en la culata 
del golpho de Urab , como la historia ya 
lo ha dicho. Tornemos la historia. 

Luego pressent Pedrarias sus provi- 
siones, y fu resgebido por gobernador, 
con mucho plager de los que all estaban 
de los que nuevamente yban, exgepto 
del Vasco Nuez y sus amigos los que 
esperaban dar cuenta, puesto que tambin 
mostraban plager de nuestra yda. el go- 
bernador tom las varas de la justigia , y 
cada uno comeng exerger su offigio, se- 
gund yban proveydos dellos, los que ovo 
de proveer el gobernador, los provey. 



34 



HISTORIA t;':x:RAi> y natural 



Avia cnlrc acniclios publadorcs piiinc- 
ros mas de mili quinientos indios 6 in- 
dias naboras, que ser\aii los cliripslia- 
nos en sus haciendas casas ; pero porque 
adelante se locar algunas vegcs este 
nombre de naboras . es bien que aqui se 
declaro. Nabora es el que ha de servir 
un amo, aunque le pesse; l no lo pue- 
de vender ni trocar sin expresa licencia 
del gobernador; pero ha de servir hasta 
que la nabora su amo se muera. Si la 
nabora se muere, acabado es su captivc- 
rio ; y si muere su seior . es de proveer 
de tal nabora al gobernador, y dala 
quien el quiere. E estos tales indios se lla- 
man naboras de por fuerga no esclavos; 
pero yo por esclavos los avria , quanto 
estar sin libertad. 

La gente que fu con Pcdrarias, se 
repartieron apossentaron con los po- 
bladores, que all estaban en compaa 
de Vasco Nuez ; diseles de comer 
ragion todos muy complidamente un 
raes despus de llegada el armada , so- 
braron de la hagienda del Rey muchas 
pipas de vino harina c otras provisio- 
nes , que fuera mejor que tambin se co- 
mieran, como se dir adelante. 

Lo primero quel gobernador higo otro 
da despus que lleg , fu apartar Vas- 
co Nuez en secreto, en mi pressengia 
(porque yo yba por escribano general en 
nombre del secretario Lope Conchillos, 
llevalja comisin de proveer por el secre- 
lario, en nombre del Rey. todos los otros 
escribanos del audiencia del gobernador 
y del alcalde mayor y otros juzgados); y 
dxole quel Rey le ave mandado que lo 
tractasse nmy bien, por lo que le avia ser- 
vido en aquella tierra, en todo lo que 
oviesse lugar, le favoresgiesse c gratificas- 
.se ; se informasse del del estado cosas 
de la tierra, qu indios avia de paz qu- 
les de guerra, en todo le dixo que en- 
tenda tomar su paresger. E este pro- 
pssito le dixo muchas palabras dulg(^s, de 



(lie el Vasco Nuez mostr contentamien- 
to, y respondi qul bessaba los reales 
pies al Rey. nuestro seor , ])or lo (pie de 
parle de Su Alt(>ca le avia dicho, y l 
le tenia en merged la voluntad (jue le 
ofresgia ; c que en todo lo (jul suj)iesse 
pudesse avisarle servir Sus Allegas, 
lo dira su paresger con verdad y volun- 
tad entera de hagerle servicio ; que pa- 
ra aquello ora menester recoger su me- 
moria, dara su respuesta con obra, 
dndole notgia de lo qul suj)csse gerca 
de lo quel general le mandaba requera, 
porque fu p(jr auto todo esto dicho y es- 
crpto. 

E ass, despus del da siguiente, que 
fueron dos das de julio, le dio la respuesta 
por escripto , la qual contena muchas co- 
sas bien dichas y convnientes ; y entre 
otras declar los ros quebradas par- 
tes sealadas, donde se ava hallado oro 
lo avian visto cogido los chrpstanos 
hasta estonges. dixo que de tres aos 
antes hasta que Pedraras lleg , avia he- 
cho de pages aquestos cagiques: Careta, 
Ponca, Caroca, Chape, Cuquera, Juana- 
ga, Bonanmana, Tecra, Comogre, Po- 
corosa, Pucherbuca, Chuyrica, Otoquc, 
Chorita, Pacra, Tcaoca, Thenoca, Tamao, 
Tamaca , Tubanama otros ; ava des- 
cubierto la mar del Sur en el ao de mili 
quinientos y tregc, la Isla Rica de las per- 
las, ava en persona atravessado la tier- 
ra de mar mar, en todo dixo verdad. 

Desde pocos das se pregon la resi- 
dengia contra Vasco Nuez sus ofOgiales, 
la qual le tom el ligengiado Gaspar de 
Espinosa , alcalde mayor : por otra par- 
te el gobernador con un lai'go interroga- 
torio , secretamente comeng hager la 
pesquisa secreta contra Vasco Nuez , sin 
quel alcalde mayor lo supiesse , porque 
no se fiaba del , porque no tenia expi- 
riengia ni avia tenido cargo de justiga 
(antes aquel era el primero que tuvo, y 
poco antes ava salido del estudio de Sa- 



lamanca) porque le paresgi que assi 
convenia, puesto que en la cdula que! al- 
calde mayor tenia del Rey Calhlico, man- 
daba Pedrarias que no usassc con otro 
juez en las cosas de justigia , sino con es- 
te ligen^iado Espinosa, su alcalde mayor. 
Pero antes qiil lo supiesse , se tomaron al- 
gunos testigos de aquellos primeros pobla- 
dores, que avian quedado de la gente 
armadas de los gobernadores Alonso de 
Hojeda Diego de Nicuesa , los cuales sa- 
ban muy bien la verdad de todo lo pas- 
sado, la vida del Yasco Nuez; en el 
qual tiempo, en la residencia pblica le 
}X!dian muchos, se dieron contra l mu- 
clias sentencias de las cosas que avia to- 
mado del)ia personas particulares ; y 
con algunos se concert. en estos prin- 
cipios paresc'ia quel alcalde mayor tenia 
voluntad de hager justigia todos; pero 
desde pocos dias favoresQi claramente 
Vasco Nuez, y creyse que la causa 
era por contentar al obispo fray Jolian de 
Quevedo, que favoresgia Vasco Nuez, 
y representaba muy menudo sus servi- 
cios y el desculjrimiento de la mar aus- 
tral , que avia sido el primero chripstia- 
no que la vido, que hall el estrecho 
que hay de la costa del Norte la del Sur, 
lo anduvo por su persona: publica- 
mente decia que era digno de grandes 
mercedes. 

Al gobernador pessbale destos loores. 
y era de otra opinin ; mas como el obis- 
po officiales eran coadjutores en las co- 
sas de la gobernacin, se ovo noticia 
de la pesquisa secreta quel gobernador 
tomaba, sintilo por injuria el alcalde 
mayor porque se avia fecho sin l ; so- 
bre esto pasaron otras muchas cosas 6 
palabras que no son para la historia. Pe- 
ro redund dello quel alcalde mayor se 
determin en le ayudar , por deshacer la 
pesquisa, en la cual se probaba la nmer- 
te de Diego de Nicuesa , 6 aquel desapia- 
dado exilio, con que lo ech Vasco Nuez 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. VIH. 35 

de la tierra, otras culpas. E en fin el 
gobernador le dio lo que estaba escripto, 
y no procedi ni habl en ello , mas de lo 
(|uel obispo y el licenciado Espinosa qui- 
sieron : dironle entender que aquellos 
testigos eran enemigos de Vasco Nuez. 
IMas el gobernador quisirale enviar Es- 
paa , y una voz quassi todos estuvie- 
ron conformes para que en grillos le lle- 
vassen, porque los testigos se rectificaron 
en los dichos. E cmo el obispo era sa- 
gaz , procur de dar lugar al tiempo que 
tal determinacin se sobreseyesse ; por- 
que el obispo Vasco Nuez eran ya com- 
paeros en las grangerias de las hacien- 
das del campo en las naboras indios, 
pensaba aquel perlado ser muy rico por 
la industria de Vasco Nuez. dio en- 
teniler al gobernador, que si lo enviaba 
Castilla , que en la hora que entuviesse en 
la corte , avia de saber el Rey que avia 
descubierto la otra mar , y avia hallado el 
passo estrecho que hay de tierra de mar 
mar, que avia hallado muchas minas 
de oro, que avia andado la tierra por 
su persona , hecho de paces muchos ca- 
ciques: que en esta cibdad de Sancto 
Domingo, el thessorero Miguel de Pasa- 
monte era quien el Rey daba mas crdi- 
to que hombre de quantos avia en estas 
partes , y hacia por Vasco Nuez , seria 
causa que lo enviasse luego honrado 
gratificado , le darian la parte quel Vas- 
co Nuez quisiesse escoger de la gober- 
nacin de Castilla del Oro, lo qual l sa- 
bra nuiy bien sealar , pues sabia la tier- 
ra : que lo que le convenia Pedrarias 
era disimular tener en palabras pley- 
tos Vasco Nuez , y en continua nesges- 
sidad, que en tanto el tiempo le diria 
lo que se debia hacer. V lo mismo decia 
al alcalde mayor. 

A Pedrarias no le preselo que se de- 
bria desechar este consejo : antes acord 
de lo tomar, y desde pocos dias se le 
restituyeron Vasco Nuez los bienes que 



36 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



por invenliirio lo cslabati socuoslrados, y 
poco lipnii)o dospucs, por medio del obis- 
po , se lo daba parlo on los negocios do 
la gobcrna(;ion. E ovo mas lugar esto, por- 
que el gobernador adolos/i y estuvo muy 
enfermo muchos dias, odi poder al obis- 
po offifiales para gobernar en su lugar, 
como l lo pudiera ha^er. 

Antes que Pedrarias llegasse al Darion, 
avia vdo all un liidaliro , vecino do Ril- 
bao, llamado Pedro de Arbolanclia, y era 
curial conosgido en la corte y hombro 
do negocios : al qual Vasco Nuez dio car- 
tas c testimonios de sus servidnos, que 
higiessc saber al Rey Cathlico cmo avia 
descubierto la otra mar descubierto mi- 
nas o pa(^ificado mucha parte de la tierra, 
y esperaba do dia en dia ser respondido. 
En tanto que tur la residencia, aun 
dias despus adolesgi mucha gente del 
armada; cmo no los daban ya de co- 
mer , morian muchos do hambre , para 
excusar essas muertes comengar Pedra- 
rias poblarla tierra de la otra costa , te- 
miendo que le avia de venir al Yasco Nu- 
ez algn despacho en su favor, por 
ocupar la gente en algo , comongarse la 
destruygion de la tierra ( que ellos llama- 
ban pagificagion conquistar), acordaron 
de enviar al teniente Johan do Ayora por 
capitn general , con los capitanes Her- 
nando de Meneses Frangisco Dvila 
Gamarra otros , con quatrogientos hom- 



bres. E dironlo gierta insirugion cap- 
tulos , mandronlo (|ue passasse la otra 
mar del Sur y poblasse con aquella gente 
en la otra costa , en la parte dola que me- 
jor le paresgiosso , que tuviesse espogial 
cuydado do hager entender los indios 
aquel requirimiento, que sedixo en el ca- 
ptulo antes deste, para satisfagion de la 
real congiongia del Roy Reyna 6 do los 
chripstiunos; mandsele que en ninguna 
cosa los espaoles fuesson agresores , ni 
consintiesse hager mal ni agravio los in- 
dios sin mucha causa , dndoles trmi- 
no plago para que respondiossen al re- 
quirimiento ques dicho : el qual fu orde- 
nado firmado por telogos, los in- 
dios les era Icydo en lengua , que no en- 
tienden, seyendo gente salvage, man- 
dsele que no les higicsse guerra, sin que 
los indios se determinassen y cscogiessen 
la paz la negassen. Mas hablando la ver- 
dad , el fin dcsto era , que aunque el Rey 
supiesse que Vasco Nuez avia descubier- 
to la otra mar, enviasse algn favor 
para l , estuviessc poblada la costa por 
Pedrarias, impedir Vasco Nuez el 
efetto de qualquier morged que se le hi- 
gicsse, oponerse ella Pedrarias, ale- 
gando que por su industria lo avia pobla- 
do , que Vasco Nuez no avia hecho sino 
verlo, maltractando los indios, para lo 
lo qual tenia Pedrarias fechas algunas in- 
formagiones contra l. 



CAPITULO IX. 

Cmo el lenienle Johaii de Ayora oros capilanes fueron enviados con gente poblar la costa del mar 
del Sur ; y cmo el Rey Calhlico le envi liizo merced Vasco Nuez del Ululo de adelantado de la 
mar del Sur y de la g-obernacion de las provincias de Coyba Panam : cmo Pedrarias tuvo forma que 
no ussase de tales mercedes ; de las partes que el gobernador officiales llevaron de las entradas, que 
fu una de las principales causas de acabarse, al menos disminuyrse los indios asolarse la tierra , etc. 



D 



'icho so h cmo en llegando Pedra- 
rias al Darion, se inform de Vasco Nuez 
del estado de la tierra , supo del qulos 
cagiques estaban de paz qules de guer- 
ra, dile por escripto su paresger d- 



xole verdad, aconsejle muy bien, como 
muy mas largamente en el captulo de sus- 
so queda dicho. Mas el gobernador no le 
dio crdito : antes pens que le engaaba, 
determinse en enviar su teniente 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. IX. 



37 



Jolian de Ayora con otros capitanes y 
gente, que he dicho. ila otra mar: fue- 
ron parte del camino la costa abaxo al 
Ogidente hasta el puerto de Sancta Cruz, 
que es en tierra del cacique de Comogre. 
hizo all un pueblo , en que dex hasta 
ochenta hombres, todos los mas de- 
llos enfermos, y por capitn alcalde 
desta gente un raangebo, llamado Hurta- 
do, hombre de ninguna expiriengia ( aun 
quassi no conosgido), de los que nueva- 
mente fueron en el armada. Desde all 
pass adelante, y dex poblando en la 
provincia de Tamao al capitn Fernand 
Prez de Meneses, habiendo un pueblo: 
fu parte de la gente con el capitn 
Francisco Dvila la costa de Panam de 
la banda del Sur; pero muy poco vido de 
la mar austral, por otros caciques de aque- 
llas comarcas se desparti toda la gente. 

En este camino Johan de Ayora , no 
solamente dex de hager los requirimien- 
tos amonestaciones , que se deban ha- 
ger los indios , antes de les mover la 
guerra ; pero saltebanlos de noche , 
los cagiquos indios principales atormen- 
tbanlos, pidindoles oro, unos assaban, 
otros hagian comer vivos de perros , 
otros colgaban, en otros se higieron 
nuevas formas de tormentos, dems de 
les tomar las mugeres las hijas , ha- 
gerlos esclavos prissioneros , repartir- 
los entre s , segund de la manera que 
Johan de Ayora le paresgi cada uno de 
los otros capitanes, por donde anduvieron. 

E en esta caga montera infernal se 
detuvo esta gente algunos meses: en el 
qual tiempo sagon en el Daren anda- 
ba tanta modorra y enfermedades por 
los chri[)stianos, y en espegialpor los que 
nuevamente avian ydo la tierra en aque- 
lla armada , que cada da murien quinge 
veynte , algunos dias mas ; y en poco 
tiempo murieron mas de quinientos hom- 
bres , los mas dellos por falta de basti- 
mentos , puesto qucl Rey los tenia sobra- 



dos. Pero cmo los offigiales querian po- 
ner rccabdo en la hagienda real , y ellos 
no les faltaba de comer, tuvieron poca 
missericordia con los dems ; y para po- 
ner mejor custodia en la hagienda de Sus 
Magestades , higieron liagcr un buho 
grande en la costa par de la mar , la 
qual casa llamaron el Toldo. all se des- 
carg la hagienda , metieron muchas 
pipas de vino harina , la mayor parte 
de los bastimentos: desde alli llevaban 
poco poco la cibdad lo que querian 
lo ponan en la casa de la contractagion, 
en que estaba el factor Johan de Tavira. 
Viendo Dios el poco servigio que l y el 
Rey resgebian de aquellos bastimentos, 
permiti que , pues con ellos no eran so- 
corridos los pobres , se caian los hom- 
bres muertos de hambre por las calles, 
que se pegasse fuego aquella casa del 
Toldo, donde estaban los bastimentos; 
assi se quem quanto en ella avia , y se 
perdi todo lo que pudiera dar remedio y 
excusar muchas muertes de los que , por 
falta de comer, murieron : los quales , si 
se diera aquella harina y vino , el Rey ga- 
nara muchos dineros , pudiera ser que 
los que padesgieron, tuvieran vida. Pero 
no me aparto de la sospecha que muchos 
tuvieron, que quissieron degir que los ma- 
yordomos que en la hagienda entendan 
c la guardaban por el factor , fueron el 
mesmo tigon que engendi aquel fuego, 
para que, s color de aquellas llamas, se 
quemassen diez pipas se hurtassen gien- 
to, por dar la cuenta carga gerrada, en 
nombre de caso fortuyto. Qudessc Dios 
este juigio , pluguirale l que otros 
mayores daos na ovicran acaesgido en 
aquella tierra. Pues cmo las muertes y 
enfermedades eran muchas, y la hambre 
intolerable , muchos de los que fueron en 
aquella armada huyeron de la tierra, y 
algunos se volvieron Espaa, y otros se 
passaron esta nuestra Isla Espaola , 
Cuba , Jamyca Sanct Johan ; y en 



38 



lllSTOUIA GENERAL Y NATURAL 



espa(.'io tk' siete ocho meses er;in mas 
los muertos ydos que los <jiie (jueclaroii 
en la tierra ; y en aquellos c[ue viv'ieron, 
avia tanto (lesconlenlamienlo, que nini:;u- 
no estaba de su voluntad, y aun el '0- 
hernador, y obispo, y offigiales desampa- 
raran la tierra , si con buena color sin 
veruiienfa lo pudieran hacer. E todos es- 
crebieron que era aquella cibdad assien- 
lo muy enfermo, dieron entender al 
Rey los de su Consejo que era la mas 
mala tierra del mundo , la infamaron por 
la peor cosa que avia en la Tierra-Firme, 
siendo la verdad en contrario; porque 
aquellas enfermedades fueron una agi- 
dental modorra, faltar los Ijastimenlos 
de Espaa , y tambin los de la tierra , 
causa de tanta langosta que vino, pa- 
resf ia que cubrie el aire , destruy los 
mahifales. Pero passada aquella fortuna, 
estuvo muy sana la tierra, acudieron 
las labrancas mucho abundantes: las mi- 
nas del oro tiene tres c quatro leguas 
de la cibdad , la ribera muy buena de 
muchas pesqueras , muy grandes mon- 
terias de puercos, venados otras sal- 
vaginas, no pueden dexar de conosger 
los que perseveraron quel Darien era la 
mejor cosa de la Tierra-Firme. Volvamos 
nuestra historia 6 materia, de que de 
susso tractamos. 

Y es assi que, estando las cosas del 
Darien tan aborres(,'idas , como he dicho, 
comunmente de todos , el gobernador Pe- 
drarias tent de se yr y volver Espaa, 
aquella cibdad de Sancta Maria del An- 
tigua del Darien no se le consinti, le 
dixeron claramente que no se avia de yr, 
sin hager residengia, que lo mandasse el 
Rey primero : causa de lo qual le qued 
tanta enemistad con aquella cibdad, que 
no holg hasta que despus la despobl, 
como se dir adelante. 

En esta sagon turaba la residengia de 
Bartolom Hurtado, alguagil mayor com- 
paero que avia seydo de Vasco Nuez: 



para evadirle de ella disimulai' sus obras, 
que eran assaz dignas de castigo, acord 
la industria del obispo, por lo que le to- 
caba de la amistad de Vasco Nuez, de 
dar entender al gobernador offigiales 
que era bien que se enviasse saber qu 
avia fecho Dios del teniente Johan de Ayo- 
ra de la gente capitanes que con el 
avian ydo la tierra adentro c la costa 
del mar del Sur (de los quales ninguno 
avia tornado ni se sabia cosa alguna). Y 
porque este Bartolom Hurtado era hom- 
bre suelto platico en la tierra, assi se 
higo ; le enviaron con veynte compae- 
ros buscar Johan de Ayora, porque 
este avia passado la otra mar, quando la 
descubri Vasco Nuez, sabia qules 
cagiques avian quedado de pages qules 
no. E es verdad que los indios que en 
aquella sagon avia en aquella gobei nagion, 
passaban de dos millones , eran incon- 
tables ; avia de pages muchos cagiques 
otros neutrales y en dispusigion apa- 
rejo grande de servir ser amigos de los 
chripstianos venir la obidiengia, la 
tierra toda muy rica ; avia mucho oro 
labrado en poder de los indios, los 
chripstianos que estaban con Vasco Nuez 
vivian sin nesgessidad, tenan aparejo 
para ser ricos presto, por la dispusigion 
que avia en la tierra para ello. 

En fin , este Bartolom Hurtado hall 
Johan de Ay^ora , le dio las cartas del 
gobernador del obispo offigiales, le 
dixo lo que le mandaron, torn con la 
respuesta , dixo que desde pocos dias 
vernia al Darien, y que la gente toda es- 
taba buena. Mas puesto que se avie sus- 
pendido dilatado la conclusin de la re- 
sidengia deste Bartolom Hurtado , no por 
esso era acabada ni l dado por libre; 
para ganar las voluntades al gobernador 
obispo offigiales , procur de traer de 
camino algunos indios , que reparti entre 
ellos , no aviendo por inconviniente aver- 
os salteado y ser los r~ ,, indios de paz. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. IX. 



39 



aunque avia llevado el rcquirimieto qucl 
Rey les mandaba hacer. Y de vuelta, que 
venia con mas de gicnt piegas, lleg al 
cagique de Careta (pringipal cagique 
verdadero primero amigo que loschrips- 
lianos tuvieron en aquella provingia), 
dxole que , porque aquellos indios qul 
traia, venian cansados con las cargas, que 
le rogaba que le diesse algunos indios de 
los suyos que se las ayudassen llevar 
hasta el Darien, que est veynte y quatro 
veynte y ginco leguas de all , que lue- 
go se tornaran. dems de le hospedar 
al Hurtado darle de comer l su 
gente indios , con mucho plager buen 
acogimiento , mand que fuessen con el 
Hurtado hasta doge quinge indios de los 
suyos, para les ayudar llevar las cargas, 
que fuesse con ellos un pringipal suyo, 
para que les mandasse lo que avian de 
hager , que se tornasse con ellos ; assi 
fueron al Darien. Con la llegada del qual 
Hurtado rcsgibieron grandssimo plager el 
gobernador obispo 6 offigiales todos 
generalmente, en saber que Johan de 
Ayora los otros capitanes gente esta- 
ban buenos , que presto vernian ; en 
presgio gratificagion destas nuevas, f- 
gilmente se concluy la residengia de Bar- 
tolom Hurtado, se olvidaron sus cul- 
pas, en tanta manera que l le pessaba, 
porque no avia tenido mas, otros so 
dio exemplo para cometer otros delictos, 
con esperanga que no serian castigados. 

un dia, juntados el gobernador 
obispo 6 offigiales alcalde mayor, des- 
pus que estuvieron quintados los indios 
que este Hurtado avia robado salteado 
por donde fu , llev all hasta treynta 
tantas piegas de indios, hombres muge- 
res , de buenas dispusigiones , dio al go- 
bernador obispo cada seys , al thesso- 
rero c contador factor alcalde mayor 
cada quatro piegas , que se llevaron sus 
casas : estas fueron las primeras partes 
quel gobernador obispo 6 offigiales al- 



calde mayor llevaron , sin las ganar ni 
aver causa para que se les diessen. Y en 
tal hora lo comengaron, que se quedaron 
en costuml)re de las llevar de all adelan- 
te ( lo menos el gobernador c offigiales). 

Quando este Bartolom Hurtado pag el 
quinto al Rey, entreg al thessorero de 
ginco indios uno , assi al respecto de to- 
dos los que truxo (c dio por quinto el 
pringipal indios de Careta, que dixe de 
susso que le avia prestado el cagique de 
Careta, para le ayudar traer las cargas, 
que eran amigos c de paz): losquales 
luego fueron vendidos en almoneda her- 
rados , los mas dellos se sacaron de la 
tierra por mar, los llevaron otras par- 
tes. no falt quien le diesse notigia al 
gobernador deste fraude maldad , le 
fu dicho en la barba; pero ni lo castig, 
ni cur dello. Pero esta ofensa injustigia 
no la olvid el cagique de Careta, como se 
dir adelante, pues pagaron otros chrips- 
tianos la culpa de Bartolom Hurtado. 

Assi como el gobernador obispo 
offigiales alcalde mayor ovieron resgcbi- 
do aquel pressente parte de los indios, 
venido dar cuenta larticular del viage, 
de cmo avia fecho las diligengias y el 
requirimiento quel Rey mandaba hager 
los tristes indios, antes que fuessen pres- 
sos ni se les moviesse guerra ; paresgi 
que avian seydo salteados, que prime- 
ro fueron alados que les dixessen ni su- 
picssen que avia Papa , ni Iglesia , ni cosa 
de quantas el requirimiento degia : des- 
pus de estar metidos en cadena, uno les 
leia aquel requirimiento , sin lengua in- 
trprete, sin entender el letor ni los in- 
dios ; ya que se lo dixeran con quien 
entendiera su lengua , estaban sin libertad 
para responder lo que se les leia , y al 
momento tiraban con ellos aprisionados 
adelante , no dexando de dar de palos 
quien poco andaba , y hagindoles otros 
muchos ultrages, y fuergas y adulterios 
con raugercs extraas y apartadas de la 



40 



HISTORIA GENERAL Y NATIIIAL 



fe. Y tampoco ovo castigo ni roprclien- 
sion en esto, sino liiii larga disinuilagion, 
que fu principio para tantos males, que 
nunca se acaharian de escrel)ir. 

Desde pocos dias lleg Johan de Ayo- 
ra , dio cuenta de su viage de las di- 
ligencias que avia hecho con los indios, 
dila tan mala peor que la que avia da- 
do Barloloin Hurtado, tan digna mas 
de castigo ; pero cmo avia dado otros in- 
dios al obispo , fule tan favorable que 
todo se disimul, 6 por sentencia pares- 
fer del alcalde mayor fu admitido , aun 
loadas sus obras , puesto que liico extre- 
madas crueldades muertes en los indios 
sin causa , aunque se le venian convidar 
con la paz, los atormentaba robaba. 
degia que en Adamuz, donde tenia su 
casa , en tierra de Crdova , avia de vivir 
hacer su vida , no en Tierra-Firme , 
que no avia de ver mas esta gente , c 
que juraba Dios quel oro que tenian 
el coragon le avian de dar. assi higo mo- 
rir muchos con nuevas crueldades y tor- 
mentos, comer perros vivos otros; 
dex de guerra toda la tierra alfada, 
dio principio tan diablico en el crdito 
de los indios contra los chripstianos, que 
nunca le sali del pecho la indignacin , y 
una entraable enemistad contra el nom- 
bre chripstiano , y con muy justa quere- 
lla. Y como quier que los nimos culpa- 
dos no tienen reposo, ni pueden vivir sin 
sospechoso temor los que han errado , co- 
nosgiendo quel mas gierto testigo de sus 
obras se era el mesmo Johan de Ayora, 
que essas no eran de calidad para confiar 
en aquella sentencia quel licenciado Espi- 
nosa avia dado en su favor, y que llegaba 
tiempo que esta])an divisos en dos par- 
cialidades el gobernador y obispo y offi- 
Cialcs en lo intrnseco, porque el obispo y 
el alcalde mayor Vasco Nuez estaban 
una , el gobernador el thessorero 
el contador c el factor al oppsito : pues 
en discordia de los unos de los oros 



avia hallado lugar para no ser punido ( 
causa de los indicjs (pie les prcssent), 
simpleca notorio peligro lucra atender A 
que los mas (ue atrs (piedaban llegassen 
al Darien, que bien sospechaba que entre 
tantos algunos avian de degir cosas , que 
diessen ocasin que se tornasse revcer 
su cuenta. assi procur de aver licen- 
cia yrse presto de la tierra ; c quiso su 
dicha que avia una caravela en el puerto 
del Darien, y fingiendo que estaba enfermo 
y que se yba curar Espaa , no aten- 
di mas vnose esta cibdad de Sancto 
Domingo de la Isla Espaola, desde aqui 
se fu Castilla, sin se detener. 

Desde pocos dias despus que Johan 
de Ayora })arti del Darien , llegaron los 
otros capitanes que con l avian ydo la 
tierra adentro , hallronle ydo ; luego 
se comencaron publicar las obras y cul- 
pas de Johan de Ayora (en tiempo que no 
tenian remedio). tvose por gierto que 
avia llevado una grand suma de oro roba- 
do y escondido, sin lo quintar regis- 
trar ; y por presto quel gobernador y offi- 
giales pudieron proveer y enviar esta 
cibdad tras l, ya era ydo. 

Essotros capitanes dieron su cuenta , y 
en lo del mal tractamienlo de los incUos, 
algunos lo higieron menos mal que otros, 
y al que mejor lo higo se hallaba poco que 
agradesgerle : antes higieron exgessos y 
crueldades muchas. Mas cmo avian seydo 
absueltos Hurtado y Ayora, paresgiera mal 
condenar los que , en comparagion des- 
sos, no avian peccado, aunque no les falta- 
ban culpas: y cmo daban partes presen- 
taban indios al gobernador obispo offi- 
giales, todos eran absueltos; y estaba esto 
en tanta costumbre , que quassi por ley lo 
tenian todos los capitanes. E desta causa, 
por el interesse destas partes, que se daban 
los gobernadores obispo offigiales en 
los indios, y al gobernador en los indios 
y en el oro de cada entrada, y en llevar, 
les sus mogos y negros y perros , y darles 



DE INDIAS. UR. XXIX. CAP. IX. 



41 



tas mejores partes en los repartimientos de 
los indios que se tomaban, continuaron 
enviar capitanes unas partes otras 
de la tierra , dbanles el requirimiento 
quel Rey mand que se higiesse los in- 
dios, y con l una instrufion bien ordena- 
da. E yban por tiempo limitado la pro- 
vincia parte que los enviaban ; y quan- 
do tornaban, cargados de oro y de indios 
que avian tomado para esclavos, daban 
al goljernador dos partos en todo , los 
offifiales avian sendas en los indios. co- 
metase el proQesso de las diligencias al 
alcalde mayor Espinosa , aunque muchos 
errores faltas avia en los capitanes, y 
avian excedido en las instruc'iones , y no 
avian hecho el requirimiento, segund de- 
ban , eran dados por libres , y los indios 
por esclavos. Destas sentencias tambin 
dio hartas el bachiller Diego de Corral, 
al qual algunas veges el gobernador of'fi- 
fiales cometan el conosQimicnto de tales 
progessos de entradas, por ausencia del al- 
calde mayor , todas estas sentencias 
eran aprobadas (por injustas que fuessen) 
del gobernador officiales; porque de otra 
forma fuera nescessario volver las parles 
que llevaban. Este bachiller fu uno de 
los mensageros que por parte del Darien 
fueron llamar al gobernador Diego de 
Nicuesa, para quegobernasse aquella tier- 
ra, despus no le quisieron rescebir, co- 
mo se dixo en el captulo III, libro XXVIII. 
Passando desta manera las cosas de 
Tierra-Firme, acord de me yr Espaa, 
lK)r dar noticia mi Rey , por vivir en 
tierra mas segura para mi conciencia 
vida ; y e! gobernador procur de me es- 
torbar la yda, diciendo que yo avia de 
hacer residencia primero, porque en nom- 
bre del secretario Lope Conchillos, que 
era escribano general en aquella tierra, 
yo provea los escribanos del juzgado del 
gobernador y del alcalde mayor, y los 
que yban aquellas entradas: losquales, 

tornados dellas. me entreeaban los pro- 

TOMO 111. 



Cessos diligencias que avian liecho los 
capitanes, y sabia lo qne en sus viages 
avian hecho, por fe de los escribanos, 
(jue yo avia enviado con cada capitn. Y 
como quier que yo no avia llevado aque- 
llas partes, se pregon mi residencia por 
sessenta das, en el qual tiemi)0 ninguno 
me pidi cosa alguna, ni el gobernador 
me dex de prometer ofrescer que me 
ayudara , terna manera cmo fuesse ri- 
co en breve tiempo ; que pues avia tra- 
baxado passado enfermedades y otras 
nescessidades , que no me fuesse en el 
tiempo que avia de ser aprovechado. Lo 
qual l decia , porque sabie que yo avia 
visto todos los processos de aquellos sus 
capitanes, y era testigo de las obras de 
todos, avia de decir verdad al Rey 
los seores de su Consejo ; poro yo da- 
ba entender que la tierra me era con- 
traria, que quera yr curarme Espa- 
a volver con mi muger, que sin ella no 
queria estar all ni en otra parte, por 
otras racones mi propssito honestas. 
Quando el gobernador vido que no po- 
da hacer otra cosa , ni dexar de darme 
licencia, l me la dio, mostrando que le 
pessaba de mi partida ; porque dicie que 
perda yo mucho en ello , y porque dicie 
que me tenia buena voluntad, que qui- 
siera que yo fuera con hacienda , y no 
aviendo perdido el tiempo aviendo gas- 
tado mas que otros. E dime sus cartas 
memoriales, en que deca del obispo qun- 
to estorbo era para la buena gobernacin, 
qun cobdcioso roto de su lengua , y 
sus clrigos qun exentos deshonestos. 
cmo el obispo vido que yo estaba de- 
terminado de me yr, hcose mucho mi 
amigo , y encargme la conciencia para 
que diesse noticia al Rey de los defetos de 
Pedrarias, de su cobdicia inconstan- 
cia, de las faltas robos de los officia- 
les del alcalde mayor. rogme muy 
afettuosanicnle que dixesse qun hbil y 

buen- servidor del Rey era Vasco Nuez 

6 



12 



HISTORIA GENiRAL Y NATURAL 



de Ralboa, 6 ilinic un lraiitl jiiciuoriul 
destas y otras cosas, como le parosfi: 
el (jiial yo lom, y le promet de de<,ir 
verdad, si fiiesse oydo; y la mcsma res- 
puesta di Pedrarias, qiiando me dio el 
suyo. 

Pocos dias antes de mi [)arlida , anda- 
ban ya muy claras las diferencias de en- 
tre el ;ohernador y el obispo, fiaban 
poco el uno del otro; assi cada uno de- 
Ilos me carg de momoriales, para que di- 
xesse al Rey Cathlico qun poco hacan 
en su servic,"io : dit^iendo lo mesmo que- 
llos me encargaban , el Rey supiera que 
era verdad todo esso y ms , que avia 
bien materia justas causas para remo- 
verlos , y echar al uno y al otro de la tier- 
ra , por muy limitado que yo lo quisiera 
defir, por aquellas sus memorias se po- 
dia mostrar firmado de sus nombres. 
yo fuy Espaa bes las manos del 
Rey Cathlico en Piasen^ ia , que yba de 
camino para Sevilla : dime li<;en(,ia pa- 
ra que fuesse Madrid visitasse mi casa 
mi muger, mandme que luego me 
fuesse Sevilla . donde me oyria se pro- 
veerla todo lo que conviniosse al bien de 
aquella tierra. Y desde doge quince 
dias, continuando su camino , llevle Dios 
su gloria ; assi higo poco fructo mi tra- 
baxo. 

Estando yo para me embarcar en el Da- 
rieu , ocho diez dias antes, llegaron unas 
provisiones del Rey Cathlico para Vasco 
Nuez, las quales le enviaba despacha- 
chadas aquel su amigo Pedro de Arbolan- 
cha , de quien se hifo mencin en el ca- 
pitulo prc^edente ; la una era el ttulo 
(le adelantado de la mar del Sur , y la oti-a 
el ttulo de gobernador y capitn general 
de las provincias de Coyba Panam. 
como Pedrarias tuvo siempre aviso en to- 
mar las cartas que de Espiula yban , ovo 
este despacho las manos; poro no fu 
tan secreto que Vasco Nuez y el obispo 
dexassen de lo sentir, comencaron lo 



publicar quexarse del gobernador , di- 
ciendo que era ragon, que pues todos eran 
bies vassallos del Rey, que libremen- 
te xidiessen cscrebir Esj)aa rescebir 
las cartas que les viniessen. Y aun pbli- 
camente el obispo predicaba (pie era grand 
captiverio hagerse otra cosa contra la vo- 
luntad y servicio de Dios y del Rey, y 
que se le dara noticia dcsto, pues que av- 
si al Rey como sus subditos se le quita- 
ba la libertad, tomndole sus cartas. Por 
lo qual Pedrarias acord de dar parte 
los ofliriaies c alcalde mayor, que se 
viesse en consulta y diesscn sus votos si 
le deban dar las provisiones Vasco Nu- 
ez . no. 

Este consejo dio Pedrarias el alcalde 
mayor . que ya avia dado la vuelta de- 
xado la parcialidad del obispo , yo por 
mi mano escreb los votos de cada uno 
dellos ; el thessorero Alonso de la Puen- 
te , y el contador Diego Mrquez dixeron 
que no se le deban dar las provisiones, 
hasta que se diessc al Rey noticia de la 
residencia de Vasco Nuez , que nunca se 
acababa , aunque avia diez meses que se 
comenc, porque Pedrarias y el alcalde 
mayor queran que no tuviesse fin ( aun 
el obispo so lo ava dado por consejo, 
quando una vez lo queran enviar presso 
Espaa): el factor dxo que ni l era 
de parescer que se le diessen ni se le de- 
tovossen , y que l se conformara con lo 
que todos hiciessen en conformidad , no 
de otra manera ; porque l no era letrado 
ni sabia qul era lo mejor. El alcalde ma- 
yor dxo que era ragon quel Rey supies- 
se primero los mritos processo de la 
residencia . con el parescer del goberna- 
dor de todos. 

Despus quel obispo los ovo oydo, 
qued muy bravo, dixo que era mi^y 
mal ponerse ellos en disputas para lo 
quel Rey mandaba , que solo averio 
pensado era gnero de desleallad des- 
obediencia, en especial expresndose en 



DE LNDIAS. Lli?. XXIX. CAP. IX. 



43 



aquellas provisiones las causas servi- 
cios de Vasco N^uez , el descubrimien- 
to de la mar del Sur , y habindole mer- 
cedes , y descargando su real consgieu- 
gia, no qucrian ellos por sus passiones y 
ejividjas que se cumpliesse. este prc- 
pssito dixo otras cosas, yo lo escreb 
de mi mano, cada uno firm lo que 
avia dicho votado: y el gobernador que- 
d tan espantado del obispo, que dixo 
que le paresf ia bien lo que el obispo de- 
fia (aunque en la verdad quisiera lo con- 
trario). Y en fin, se acord all que se le 
diessen sus ttulos el dia siguiente , porque 
esta consulta dur hasta quassi media no- 
che ; y luego se llam Yasco Nuez ade- 
lantado de la mar del Sur , del qual ttulo 
ningn bien le vino. Porque viendo el go- 
bernador que desde el Darien la parte 
del Levante los indios son caribes fle- 
dieros en aquella costa hasta el Cabo de 
la Vela , en la gobernagion qul tenia de 
Castilla del Oro , spera gente , que 
la parte del Poniente, veynte y quatro 
veynte ginco leguas , estaba Careta , y 
entraba de ahi adelante lo que se le daba 
al Yasco Nuez en Coyba c Panam del 
Sur parte del Medioda, le quedara 



muy poca cosa entre aquello Veragua 
(que era de la jurisdigion del almirante); 
que siendo Vasco Nuez adelantado de la 
mar del Sur gobernador de las provin- 
cias de Coyba y Panam , lo que restaba 
Pedraras su gobernacin era poca co- 
sa, que los interesses qul los ol'fifales 
esperaban de la tierra fcssaban , si Vasco 
Nuez fuesse admitido , tomaron por me- 
dio, quando le dieron las provisiones 
ttulos que es dicho, de tomar seguridad 
del que no usara de la gobernacin quel 
Rey le daba, sin licencia voluntad de 
Pedraras: dems desto propusieron de 
no le dar un hombre para ello, ni consen- 
tir que armasse. Al obispo Vasco Nu- 
ez, con la calor del ttulo nombre de 
adelantado, les paresfi que por estonce 
bastaba esto , y aver sacado las provisio- 
nes de las uas de Pedraras de los offi- 
giales alcalde mayor, que adelante se 
hara lo dems con el tiempo. E assi que- 
d en este trmino esta negociacin, de 
la qual resultaron adelante , con el tiem- 
po , muchas cosas alteraciones que se 
siguieron sobre el falso fundamento 
odioso que llevaban , como se dir en su 
luirar. 



CAPITULO X. 

En que se relalan algunas entradas que diversos capitanes liicieron, por mandado del gobernador Pedra- 
ras Dvila, en su gobernacin. 



l_jansanco es, y no poco, escrebrlo yo 
y leerlo otros , y no bastara papel ni tiem- 
po expresar enteramente lo que los ca- 
pitanes hicieron para assolar los indios 
robarlos destruyr la tierra , s todo se di- 
xesse tan puntualmente como se hco; pe- 
ro, pues dixe de suso que en esta gober- 
nacin de Castilla del Oro avia dos millo- 
nes de indios, eran incontables, es me- 
nester que se diga cmo se acab tanta 
gente en lan poco tiempo. Y pues de al- 
gunos capitanes se ha dicho de susso, 



agravidolos avra, si callasse otros que 
ovo tan culpados , podra ser mucho mas 
que no ellos : porque como se dixo en el 
captulo de susso, cssas partes quel go- 
bernador officiales llevaban en las entra- 
dnos, los tenan muy cebados en ellas, y el 
thessorero Alonso de la Puente ordenabi 
las nstruciones 6 captulos que llevaba 
cada capitn , o una de las primeras clu- 
sulas que pona, era, que se le diessen al 
gobernador dos partes en el oro y en los 
indios que se tomassen, sendas al con- 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



(ador tliessorcro c faltor , no en el oro, 
sino en los indios; assi se guardaba y efe- 
tuaba. Verdad es que en el oro los offigia- 
les no llevaban partes, sino en los indios, 
como ho dicho ; pero cada uno dellos pro- 
cural)aquel capitn, que avia deyr, fucsse 
su amigo quien le Ilevasse sus mogos 
ganar partes : assi se provean muchos 
capitanes, que despus quando tornaban, 
aunque hubiessen fecho mili dcssatinos 
crueldades , eran defendidos con el favor 
de los mismos ofgiales. 

Por manera que despus que fu envia- 
do el teniente Johan de Ayora la mar 
del Sur , los capitanes que tengo dicho 
que con l fueron la tierra adentro, se 
proveyeron otros para otras partes, por- 
que no quedasse ninguna provincia ni par- 
te de la tierra sin dolor. Y fueron estos: 

Fu por capitn Frangisco Begerra, con 
favor del thessorero, porque era de su tier- 
ra su pariente; y este era uno de los 
soldados antiguos primeros en la tierra 
y en estas islas , conosgia mejor la sim- 
|)ligidad de los indios, higo mas cruelda- 
des que ninguno de los passados. E no fu 
reprehendido ni castigado, porque truxo 
seys siete mili pcssos de oro mas de 
tresgientos indios indias en cuerda, en 
que tuvieron buenas partes el gobernador 
obispo offigialcs, y esto bast para es- 
cusa de sus delictos y aun para ser loado 
y no reprehendido ni castigado , aviendo 
hecho muchos insultos : antes , desde po- 
co que torn , fu enviado con mas faus- 
to gente otras partes, donde pag lo 
que deba otros muchos, que con l se 
perdieron. Mas en su primera entrada la 
tierra adentro corri por el rio del cagi- 
que , que llaman del Suegro , fu por l 
hasta entrar en el golpho de Sanct IMiguel 
en la mar del Sur. En aqueste rio se jun- 
tan otros muchos , assi como el rio del ca- 
giquc Tocagre , y el del cagique Quema- 
do : mas adelante entra el rio del cagi- 
(jue Queracha, que otros llaman de la Ca- 



noa Nueva; mas adelante entra el rio 
del cagique Tutibra , mas adelante entra 
el rio del cagique Toto , hijo del cacique 
Ocra. En la tierra adentro, sobre la ma- 
no siniestra, estn en la sien-a el cagique 
Tapicor, y el cagique Penaca, y el cagi- 
que Porore : lo qual todo es tierra alta y 
muy poblada de sierras montes , hay 
en ella muchos rios quebradas de oro. 

Paresger al letor que llamarse cagique 
del Suegro uno, y dcgir otro el cagique 
Quemado, questos nombres no son de in- 
dios (c assi es la verdad) , y es bien que 
antes que mas se proceda, aquesto se sa- 
tisfaga. El Suegro se llam aquel cagique, 
porque llegados all los chripstianos le to- 
maron ( l les dio de temor), tres qua- 
tro hijas que tenia los capitanes : por 
este hospedage adulterios de los yernos, 
qul no quisiera , le llamaron el Suegro; 
mas su proprio nombre era Mahc. Al otro 
cagique que llamaron Quemado, fu por- 
que de hecho sin causa le quemaron, 
porque no daba tanto oro como le pedan. 
Tornemos la historia. 

Oy degir este capitn oros que 
con l se hallaron en este su primero via- 
ge , que los anmalos que avian visto, fue- 
ron leones rasos bermejos muy armados 
de uas dientes, de talle de galgos, 
pero mayoi-es , de los quales he yo visto 
algunos; llamlos rasos, porque no tie- 
nen aquellas barbas, que los leones reales 
de frica. Vieron muchos tigres , aunque 
no afirmo si lo son, porque no tienen la 
velogidad que del tigre se escribe : estos 
que en aquella tierra hay, son hermosos y 
fieros animales , bermejos pintados de 
manchas negras. Muchos giervos, puer- 
cos de aquellos que se llaman baquiras, 
raposas gorras negras , danthas , si lo 
son ; los chripstianos las llaman assi , por- 
que el cuero dellas es muy gruesso : es- 
te animal llaman los indios beori. Estos 
otros animales son comunes en la Tierra- 
Firme. E porque el hbro XII habla [tarti- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. X. 



4o 



cularmente en ellos , volver lo que ms 
vicio este capitn en lo que anduvo. 

Desde el cagique de Penaca , volviendo 
la mar del Sur , es tierra llana de her- 
mosas cabanas rios ; llegado este capi- 
tn su gente al golpho de Sanct Miguel, 
sigui la costa arriba al Oriente , y fu al 
cagique Jumeto , que est en la ribera de 
un hermoso rio , que entra en aquel gol- 
pho : de all pass al rio del cagique Chi- 
ribuca, subi por el arriba hasta otro 
cagique que se degia Topogre , otro 
que est mas arriba en la sierra, que se di- 
ge el cagique Chucara. desde all fu al 
cagique Canachine, donde se hage una 
punta promontorio en aquel golpho, 
ques cosa muy sealada ; y desde all se 
via adelante una tierra alta , donde el ca- 
gique Jumeto dixo que vivia gierta gente 
que er'an negros ( pero la verdad desto no 
se supo , ni este capitn pass la punta 
de Canachine) ; y desde ah vido la isla de 
las Perlas, que descubri el adelantado 
Vasco Nucz de Balboa, como en otra par- 
te queda dicho. Desde Canachine torn 
atrs este capitn hasta el cagique Toto, 
donde avia estado primero ; de all atra- 
ves la otra costa del golpho de Sanct 
Miguel , y fu al rio del cagique de Cha- 
pc ; de all por la costa arriba del golpho 
fu al rio del cagique Tunaca ; de all 
pass al cagique costa de Thamao , 
vido la costa de Panam , pero no lleg 
Panam ; y de all de Thamao se torn 
al Darien con el oro indios que tengo 
dicho , lo qual ovo como pudo y no como 
de ragon se avia de aver. 

Despus de quintado fundido este oro, 
dadas las partes al gobernador offigia- 
les, repartido lo restante entre el capi- 
tn Frangisco Begerra la gente que avie 
llevado consigo , fu proveydo para que 
fuesse al golpho de Urab con dosgientos 
hombres mas de la mejor gente que 



avia en la tierra. como tiene Dios tanta 
cuenta con todo, no le avian castigado 
de sus cxgesos , l ni hombre de quantos 
fueron con l en este otro segundo viage 
torn , ni se supo del ni dellos , y all aca- 
baron las vidas y sus malas ganangias. 

En la mcsma sagon fu enviado por ca- 
pitn Frangisco de Vallejo al mesmo gol- 
pho de Urab , hgia la parte donde avia 
poblado el gobernador Alonso de Hojeda. 

Y en el mesmo tiempo fu el capitn 
Gaspar de Morales la mar del Sur ; 
mandle el gobernador que passasse la 
isla de las Perlas , que descubri el ade- 
lantado Vasco Nuez. 

En el mesmo tiempo fu el capitn Jo- 
han de Escudero otra provingia . 

El capitn Gongalo de Badajoz fu 
otra parte. 

El capitn Antonio Tellez de Guzman 
fu otra provingia. El adelantado Vas- 
co Nuez de Balboa fu la provingia del 
Dabayde. 

Por el rio grande, llamado el rio de 
Sanct Johan, fu el fattor Johan de Tavi- 
ra con giertos navios armada , poco 
antes fu la provingia de Abrayme el 
capitn Luis Carrillo. 

Assimesmo fueron otros capitanes 
otras partes provingias. 

Mas porque esto seria grand laberin- 
to quassi infinito, lo menos muy 
enojoso degirse tantas crueldades como 
usaron los mas destos capitanes contra 
los indios, dirse algo dello con breve- 
dad ; y porque no ignore alguno qun 
justo es Dios , si atento estuviere el letor 
en esta historia , por ella ver cmo pa- 
garon sus delictos los que los cometie- 
ron , por mostrar la justigia divina los 
ojos mortales qun verdadera es aquella 
sentengia del glorioso dotor de la iglesia 
Sanct Gregorio:' En vano presume de la 
esperanga el que en sus obras mcnospre- 



1 Moral., lib. XXIX, sobre el cap. 28 de Job. 



-G 



HISTORIA GENERAL Y NATl'RAL 



yia cl lenior tic Dios. Assi que con 
ateafion se mire el discurso destos capi- 
tanes. 

Dicho tengo que, quando el teniente 
Johan de Ayora pass por el puerto de 
Sancta Cruz , ques en la ]irovin(,'ia de Co- 
niogre, dex alii un })ae])Io con hasta 
ochenta hombres debaxo de la capitana 
de un alcalde, llamado Hurlado, el qual y 
los dems en el tiempo que all estuvieron 
tractaron muy mal los indios , tomndo- 
les quanto tenan , y las mugeres hijos, 
habindoles otras muchas vexaflones. 
E los indios sufran todo, porque los 
chripstianos que avian entrado con Jolian 
de Ayora la tierra adentro avian de vol- 
A'er por all al Daen , c no osaron aque- 
llos indios de Comogre alterarse para ven- 
gar sus injurias hasta que vieron que 
Joian de Ayora los otros capitanes 
gente eran tornados al Darien. Estonges 
los indios de Comogre no dexaron vida 
homl)re chico ni grande de todos aque- 
llos del assiento del puerto de Sancfa 
Cruz , para lo qual se junt tambin el ca- 
cique de Pocorosa : en pena de lo qual el 
gobernador higo hager grande castigo en 
los indios destos dos caciques, fueron 
pronunciados por esclavos , sin aver res- 
peto que los indios no fueron agresores, 
ni higieron muerte en chripstiano que no 
se la tuviesse aquel otros primero muy 
bien mercsgida. 

Otro capitn, llamado Lope de Olano, 
y era el mesmoque higo la deslealtad que 
se dixo en el capitulo I del libro XXVIll 
al gobernador Diego de Nicuesa , pares- 
giendo al gobernador Pedrarias que es- 
taran en grand sitio c muy buen puerto 
para la cosa del Norte para la contrac- 
taglon de la mar del Sur una fortalega 
pueblo en la provlngia de Careta , que 
este era hombre diligente, cometile este 
edefigio fundagion ; fu con gierta gen- 
te higo la fortalega pueblo , mandle 
llamar Pedrarias la cibdad de Acia. Vamos 



ahora distinguiendo con estos capitanes 
con brevedad. 

Porque Luis Carrilio era mangebo y 
hermano de doa Maria Nio , muger del 
secretarlo Lope Conchlllos , mand cl go- 
bernador que fuesse por su coadjutor 
Frangisco Pigarro, teniente que avia sey- 
do del gobernador Alonso de Hojeda en 
Urab , y es aquel que fu despus mar- 
qus y gobernador en el Per; estos fue- 
ron las provingias de AbrajTiie y Teruy, 
donde los indios tienen sus moradas, 
como aves oydo , en los rboles , dentro 
en muy grandes lagunas y estaos de pa- 
dules, de all salen sus mahigales co- 
nucos tierra enjuta con canoas, estn 
fuertes en estas moradas , y seguros del 
fuego de sus enemigos. Desta tierra 
otras partes truxeron Luis Carrillo Pi- 
garro los que con ellos fueron muchos 
indios y esclavos , muy buen oro: tam- 
bin usaron sus crueldades con los indios, 
porque ya esta mala costumbre estaba 
muy usada, la sabia de coro el Pigar- 
ro, la avia l usado de aos atrs. 

El capitn Escudero lo higo muy peor 
donde fu (ruxo poco oro ; pero l los 
que con l fueron liigieron comer per- 
ros dos caciques indios pringipales : 
despus que volvi al Darien, como no 
truxo de qu pudiesse dar partes al gober- 
nador y offigiales, fu presso. Pero el juez 
le absolvi dio por libre , porque al tiem- 
po queste parti, para yr aquella entra- 
da, avia dexado guardar gicrto oro al al- 
calde mayor que lo sentengi. fueron tan 
pblicos feos los horrores deste y los fa- 
vores de quien le juzg , que se sospech 
que se avia quedado con aquel oro, que le 
tenia en guarda ; porque meresgiendo un 
pblico castigo, fu absuelto no peniten- 
giado, sino lo fu en la pecunia, para quien 
no la avia de aver, sino el fisco. 

El capitn Frangisco de Vallejo, des- 
pus que pass estotra parte del golpho 
de Urab , ovo tres mili pessos de buen 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. X. 



47 



oro fino rancheado : pero juntronse los 
indios fulo forjado retraerse, pero no 
tan descarada vergongosamente con 
tan poco tiento , como lo higo , porque l 
se pudiera salvar con toda su gente, si co- 
mo hombre de buen nimo diestro lo hi- 
giera. Mas fu tanto su miedo, que no cu- 
r de atender la compaa : junto con su 
temor cresgieron los ros mucho, con 
algunos chripstianos metise en giertas 
balsas de caas y maderos por un rio, hu- 
yendo, dcxse all mas de septenta 
hombres perdidos, que" todos murieron 
por su poquedad , y los pudiera muy bien 
salvar, silos atendiera: muchos de los qua- 
les quedaban colgados de las ramas de los 
rboles en la costa del rio , passaba l 
con sus balsas , c pudindolos resgebir y 
recoger, ninguna piedad tuvo dallos, an- 
tes se pass de largo y los dex. E con 
este buen rccabdo se torn al Darien, 
donde ningn capitn fu hasta estonge 
punido de cosa que mal higiesse , causa 
de las partes quel gobernador offigiales 
llevaban destos viages, porque como ellos 
los elogian y favoresgian para quel gober- 
nador los eligiessc, quando yban entrar, 
ellos raesmos los defendian despus de 
sus errores maldades. Y porque lo ques- 
te capitn Frangisco de Yallcjo higo fu 
tan pblico tan mal hecho , por su cau- 
sa negligengia tan cobardemente perdi 
tantos chripstianos , la pena que se le dio 
fu que por sentengia se mand c determin 
que no pudiesse ser capitn en algn tiem- 
po ; assi desde poco se fu de la tier- 
ra con lo que avia robado. Despus, quan- 
do el Emperador, nuestro seor, higo go- 
bernador de Sancta Marta al capitn Ro- 
drigo de Bastidas , fu por gobernador con 
l este Vallejo, volvi morir en la 
Tierra-Firmo . 

El capitn Antonio Tellcz de Guzman 
fu la tierra adentro la vuelta del mar del 
Sur , corri mucha tierra , higo lo que 
los otros peor , fu infamado de mas 



crueldades mas pblicas , fu favores- 
gido del contador Diego Mrquez. E lo que 
un offigial queria en este caso , los otros lo 
aprobabln por causa de las partes , que 
se les daban en los mejores indios in- 
dias : assi se qued sin castigo ni puni- 
gion , porque la verdad el gobernador 
disimulaba en todo lo que via que los offi- 
giales queran muy claramente ; y como 
l gogaba de aquellos despojos su parte, 
si reprehendiera lo qul hagia, pudiera 
ser respondido como pringipal tirano. 

El adelantado Vasco Nuez de Balboa 
fu la provingia del Dabaybe con muy 
buena gente armada, y en el camino los 
indios le desbarataron, y l volvi mal 
herido, y la gente maltractada; y el capi- 
tn Luis Carrillo, que con l yba, truxo un 
varazo por los pechos, de que muri des- 
de pocos dias que torn al Darien, 
pag lo que avia hecho en el viage , que 
se dixo que fu Teruy Abraynie. 

El capitn Gongalo de Badajoz fu la 
tierra adentro por la costa del Sur , y este 
los que con l fueron, vieron primero 
que otros chripstianos las islas de Taboga, 
otras qucstn enfrente de la cibdad de 
Panam, dos tres quatro ginco le- 
guas seys dentro en la mar del Sur, 
lleg hasta Nata Escoria. E hasta este 
cagiquc de Escoria avia tomado los in- 
dios mas de veynte mili pessos de oro, 
muchos indios indias que traia en cuer- 
da : aunque con alguna templanga se 
ovo en las crueldades contra los indios, 
no qued tan sin culpa que caresgiesse del 
error de los otros capitanes en algunas co- 
sas. llegado al cagique de Escoria, ovo 
del hasta nueve mili pessos de oro, quel 
cagique de su grado le qiuso dar , en pa- 
go de lo qual le tom ima hija sus mu- 
geres, una de las quales era hermana del 
cagique de Paris, questaba adelante y 
era uno de los mas poderosos ricos de 
gente oro , que avia en todas aquellas 
provincias. E cmo vido el cagique Esco- 



iS 



HISTORIA GENERAL Y NATURA L 



lia (jiie \r l'u'X'aba su liija r iiniiorcs . sa- 
li tras l, rogndole ([iic lo diesse sn hija 
sus niiigeres, fu mas de una legua, 
iraportuundnie por ellas ; pero el capitn 
no lo quiso liarcr : antes^Jo amenaz di- 
xo que si no se volvia su casa , llovaria 
l le malaria. desque aquesto el ca- 
'iqie vido , aldaba las manos los ojos al 
filo , y quexndose Dios , dexse caer 
en tierra desesperado, mordia la tierra 
paresgia que rabiaba : y el capitn y su 
gente , rindose de verle hnQcr vascas , se 
passaron de largo lo dexaron all tendi- 
do, llorando su desaventura. 

Este cacique dio luego notigia desto 
su cuado el cagique de Paris, y rogle 
que le ayudasse : el qual le envi degir 
que l no le avian hcclio mal los chrips- 
tianos , ni les queria hager dao : antes 
provey en que sus mugeres del mesmo 
Paris le enviaron un pressentc de seys 
mili pessos de oro , y envile degir que 
aquello le enviaban sus mugeres del mes- 
mo Paris , qul queria sor amigo suyo 
de los chripstianos. E tras aquesto en- 
vi un principal suyo , para que viesse al 
capitn Badajoz su gente , el qual in- 
dio llev consigo su muger . que era pri- 
ma hermana dd cagique Paris , y era 
moga y de gentil dispusigion, higo pres- 
sente al capitn de tres mili pessos de oro, 
resgibile muy bien. Esta noche mesnia 
un devoto clrigo queste capitn llevaba 
co;isigo (porque era costumbi-e que con 
los mas de los capitanes que sallan en- 
trar yba un clrigo); el que aqueste ca- 
pitn llevaba, aquella noche higo echar dc- 
iiaxo de su hamaca al pringipal . tom 
en la hamaca su muger durmi con 
ella , mejor digiendo no la dex dormir 
ni estar sin entender en su adulterio. Por 
gierto este tal clrigo mejor se pudiera lla- 
mar ono- centauro *; porque en griego onos 



quiere degir asno, (> por oslo nomlire es 
figurada la luxuria , segniid da (ostimonio 
el propheta Egechiel, digiendo: Las car- 
nes dolas sern assi como carnes de as- 
nos. ^ Si este clrigo ovo alguna notigia 
do Sanct Pablo , oydo avria que ni los for- 
nicarios, ni los que sirven los ydolos, ni 
los adlteros, posseern el royno de Dios. ^ 
El prudente indio disimul su injuria , y 
otro dia por la maana , con gentil sem- 
blante , mostrando mucho plager , se des- 
pidi del capitn con sus cuernos, llevan- 
do su nuiger consigo ; con mucha dili- 
gi'ngia fuessc donde el cagiquc Paris es- 
taba, dxole que aquellos chripstianos 
eran villanos y mala gente , contle su 
trabaxo. E por esto qued muy indigna- 
do, por lo que avia intervenido su cu- 
ado el cagique Escoria , y junt presto su 
gente otros cagiques de la comarca que 
con l fueron dar en los chripstianos : 
alcangronlos en un pueblo de su tierra 
del Paris , donde estaban apossentados , y 
entrronle por fuerga de armas los po- 
cos chripstianos, que en l hallaron en 
guarda de nueve habas gestas grandes 
de oro que avian hasta esfonge vido por 
donde avian andado , en que tenan quas- 
si ginqilenta mili pessos, muchos indios 
pressos y encadenados que traan de otras 
partes ; pegaron fuego en muchas casas 
c partes, mataron hirieron algunos 
chripstianos, ninguno quedara con la 
vida, si un poco mas, durando la batalla. 
so tardara el socorro. En el qual tiempo 
algunos espaoles de buen nimo salva- 
ron del fuego siete habas gestas de las 
nueve de oro, sacronlas del pueblo, 
que ya arda todo, pusironlas en un 
gerrillo gerca de ah , las otras dos se 
quedaron en el fuego se quemaron all. 
Durante la batalla, lleg el capitn Gon- 
galo de Badajoz , con la mayor parte de 



1 Moral., lib. VII, subre el cap. 6 de Job. 

2 Ezcchlcl, XXllI. 



3 I. X Crinth. Vi. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. X. 



49 



la gente , que por otra jiartc avia ydo 
buscar al mesmo cag.ique de Paiis , dio 
en los indios mat muchos dellos , qqs- 
sando la batalla, los puso en liuyda. Pero 
en tanto a\ ian ya llev'dosc las siete lia- 
bas de oro, que estaban en el gerrillo que 
he diclio. Luego se rehigo de gente el ca- 
cique de Paris para tornar con mayores 
fuerzas y exrgito sobre los chripstianos; 
pero ellos y su capitn Badajoz quedaron 
tales , que acordaron de salirse de la tier- 
ra del caf iquc de Paris , perdido el oro 
muchos indios prissioneros (que sin lsti- 
ma no se puede oyr , porque como esta- 
ban encadenados no se pudieron huyr del 
fuego, ni los otros indios valellos, y se 
quemaron todos). El capitn se acogi 
un rio , de ventura hall giertas canoas 
en qul su gente se salvaron , fueron 
huyendo; porque si atendieran, ningn 
chripstiano de todos ellos se escapara, 
porque el cacique Paris y Escoria yban 
tras ellos con mucha gente , todas aque- 
llas comarcas estaban apellidadas juntas 
y en conformidad contra los chripstianos. 

Salido el capitn Gongalo de Badajoz de 
la tierra de aquel cagique de Paris, dio 
la vuelta para el Darien , en la qual tom 
en otras partes quassi veynte dos mili 
pessos de oro , con las partes de los qua- 
les de los indios que llevaron que les 
cupo al gobernador offigiales , se solda- 
ron perdonaron las culpas y errores de 
este capitn, no se habl en crueldad 
q^ie oviesse fecho , aunque fueron muchas 
no falt quien las dixo. 

El capitn Gaspar de \IoraIes , criado 
primo de Pedrarias , que fu la mar del 
Sur la Isla Rica ile las Perlas , pass 
ella ovo muchas perlas all , c mucho 
oro en las provincias caciques, por don- 
de anduvo. E por escureger el descubri- 
miento, que avia fecho de aquella mar 
islas Vasco Nuez de Balboa , comeng 
tomar possesiones por auto de escribano, 

assi en las islas como en otras partes , pi- 
TOMO III. 



diendo testimonios en nombre de Sus Al- 
legas del gobernador Pedrarias Dvila; 
mud el nombre la isla , llamle Is- 
la de Flor(>s , porque assi se lo avia mari- 
dado el gol)ernador. con mucho oro 
perlas esclavos , tornndose rico , lleg 
la provingia del cagique de Chochama: 
teniendo assentado su real en la ril)era 
de un rio, vieron mucha gente de indios 
que venan de guerra cobrar, si pudie- 
ran , sus mugeres hijos parientes, que 
este capitn les llevaba robados: y el ca- 
pitn ovo su consejo con Andrs de Val- 
derrbano con un mangebo , que se de- 
gia el capitn Pealosa , pariente de la 
muger de Pedrarias , acordaron de de- 
gollar en cuerda todos los indios que es- 
taban pressos atados, no perdonando 
muger ni nio chico ni grande de todos 
ellos , imitando la crueldad herodiana , pa- 
ra que los indios que venian de guerra 
contra ellos se detuviesscn all, viendo 
contemplando aquel crudo espectculo ; 
assi se puso por la obra , degollaron des- 
ta manera sobre noventa gient personas. 
Pero en fin , este crudo ardid fu causa de 
quedar los chripstianos con las vidas ; por- 
que entre tanto (ue los indios se detuvie- 
ron mirar llorar los muertos , tan 
extrao caso , el capitn Gaspar de Mora- 
les con su gente se puso en salvo, se 
fu su camino mas que andar. En fin, 
l lleg al Darien , donde fu tractad 
dissimulado con l , por primo criado 
del gobernador , sin castigo ni pena , ni 
otra reprehensin , de cosa que mal ovies- 
se fecho en su viage , en el qual ovo mu- 
chas perlas , entre ellas una de hechura 
de pera , que pess treynta un quilates; 
por la qual , puesta en almoneda , dio un 
mercader , llamado Pedro del Puerto, mili 
c dosgientos pessos de oro, fu suya. E 
la tuvo una noche dos . con mucho 
trabaxo; acordndose (ue avia dado 
tanto por ella, no hagia sino sospirar, se 
torn quassi loco. E eobdigindola el go- 



50 



mSTOlIA Cl-NERAL Y jVNTURAL 



bernador, divo forma ile li' dar por ella 
los mcsmos dineros , puesto que ali^unos 
(inisieron dec'u" que todo avia seydo cau- 
tela, lista perla es aquella mesnia (juc se 
dixo en el libro XIX , capitulo VIII , que la 
Emperatriz , nuestra seora , de gloriosa 
memoria . la compr despus doa Isa- 
bel de Bovadilla, muger del gobernador 
Pedrarias Dvila. 

Este Gaspar de Morales, sintindose 
enfermo rico, se fu despus Espaa 
su casa , la que tenia en Mojados , don- 
de vivi poco tiempo despus; plega 
Dios que. fuesse conos^iendo sus culpas. 

El capitn Pealosa se pass la isla de 
Cuba Fcrnandina , en ella le mataron 
los indios. 

El Andrs de Valderrbano , adelan- 
te se dir la Bn que ovo , que fu con- 
forme al consejo, que dio para que fues- 
sen degollados en prission los indios que 
es dicho , salvo que quando l le dego- 
llaron, fu con pregn de la justigia real 
.por traydor, y mi paresger sin culpa 
sin ser traydor ; pero assi como los indios 
qul higo degollar tampoco tenian culpa 
para morir, assi quiso Dios qul muries- 
se c padesfiesse por las culpas deste 
otros consejos. 

El factor Johan de Tavira , estando ya 
rico teniendo mas de quinge mili pes- 
sosdeoro,no se contentando con esso, 
ni se acordando que tres aos atrs no 
tenia mas que una espada una capa, 
viendo qun presto los capitanes cres- 
yian en hagienda , paresgile que confor- 
me gierta noticia falsa que le avian da- 
do del rio de Sanct Jo lian (que tambin 
le llamaban ro Grande , que entra en el 
golplio de Urab) , armando para all , en 
breve tiempo baria tanta hagienda que hi- 
giesse ventaja los mas veginos de la vi- 
lla de Ocaa, de donde l era natural. 
Puesto en este desseo , teniendo ligen- 
fia del gobernador para ello , arm higo 
tres naos, que le costaron mas (aunque 



eran pequeas caraveletas) que le costaran 
tres naos en Vizcaya , aunque fueran de 
porte de cada dosgientos toneles. Con las 
quales con giertas canoas , con hasta 
dosgientos hombres, .fu al rio Grande 
que he dicho , subieron por l septenta 
ochenta leguas, en lo qual estuvieron 
mas de otros tantos dias, causa de la 
grandssima corriente : en las costas del 
rio hallaron muchas poblagiones en bar- 
bacoas casas muy altas, fechas arma- 
das sobre postes de palmas negras forts- 
simas quassi inexpugnables , causa del 
sitio riberas grandes donde estn fun- 
dadas, por la forma y edefigio dellas son 
invengibles mucho mas de lo que sin ver- 
las se puede considerar , vindolas , es 
cosa mucho para admirar. 

Una destas casas fu combatida por los 
espaoles en la provingia de Tatuma, y 
oran mas de dosgientos hombres la com- 
batir no la pudieron tomar : al cabo de 
dos dias que estuvieron trabaxando en 
averia , fu una noche desamparada de los 
indios , se salieron por entre los clirips- 
tianos, sin ser sentidos, se fueron otras 
barbacoas casas semejantes, donde se 
salvaron : de que se colige que los que as- 
si se fueron la defendan, eran muy po- 
cos , pues no fueron sentidos ni pressos, 
quando se yban. Otro dia los espaoles 
tomaron la barbacoa , porque ninguno se 
lo resisti; subidos en ella hallaron tres 
qualro indios muertos del artillera y es- 
copetas, con que les avian tirado los nues- 
tros : y en sola aquella barbacoa casa 
estuvieron todos los chripstianos apossen- 
tados y cabian muy bien, aunque eran 
mas de dosgientos hombres de pelea. 

Salidos de ah , prosiguiendo su viage 
el lio arriba, quanto mas subian, mas po- 
deroso les paresgia de mas agua; quan- 
do tenian ncsgessidad, saltaban en tier- 
ra buscar de comer , matbanlos los 
indios. De manera que constriidos de la 
nesgessidad, se morian de hambre en los 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. X. 



81 



navios , no ossaban salir tierra muchas 
veges. 

Un dia , queriendo el fattor passarse 
otro navio en una canoa , se trastorn , 
abragse con l un hidalgo que se llama- 
ba Johan Navarro de Virus , estaba en 
eta armada por thessorero; assi abra- 
^ados se hundieron ahogaron , nunca 
mas paresfieron. A causa de lo qual el 
armada se torn al Darien con mucha pr- 
dida muertes enfermedades de mu- 
cJios dola ; el fattor gast en esto sus 
bienes la mayor parte dellos , y en los 
que le quedaban se entreg el Rey, por ra- 
fon del offigio cuenta del fattorage. 
assi pag aquella harina vino que se 
quem en la casa del Toldo, donde esta- 
ban los bastimentos, sin los dar los po- 
bres chripstianos nesgessitados , que se 
caian muertos por las calles , segund atrs 
se dixo. 

Pocos dias antes que yo saliesse de 
aquella tierra, teniendo yo ligengia del 
gobernador para mi partida , vino Pedra- 
rias Dvila, el mangebo (sobrino del go- 
bernador) de la provingia del Cen, que 
es en la costa de Cartagena , donde el ba- 
chiller Engiso degia que avian de hallar 
grandssimos thessoros de oro. Y l fu 
all , y el capitn Diego de Bustamante 
otros hidalgos compaeros, en nmero 
de dosgientos hombres; dironse tan 
buen recabdo, que' mataron al capitn 
Bustamante otros chripstianos , los 
dems tornaron perdidos y enfermos, 
truxeron tan poco oro , que les cupo de 
parte menos de un pesso de oro cada 
hombre. E al mesmo Pedrarias, despus 
que torn la cibdad de Avila , de donde 



era natural, le mataron all, para que pa- 
gasse los que por su mal recabdo murie- 
ron en el Cen. 

Assi que, este subgesso que he di- 
cho en breves renglones, fu el de es- 
tos capitanes, los quales pido de gra- 
gia me hayan por excusado en lo que 
les parosgiere agravia mi historia, se 
acuerden que escribo en tiempo de testi- 
gos de vista , que en mi pressengia se 
fundieron , como ante veedor , todos essos 
thessoros que o\ieron en sus entradas, 
que de mi mano se ponian todos los escri- 
banos que con ellos yban , en nombre del 
secretario Lope Conchillos , que los pro- 
gessos de sus obras mritos venian mi 
poder, los vi, ley vi lo dems de sus 
rosidengias; yo los ruego que me agra- 
dezcan lo que les quito callo , no me 
perdonen lo que les levanto. Y si en esto 
tovieren consideragion respecto con mi 
pluma , vern que los he tractado como 
amigos , no con passion alguna : que en 
verdad no la tengo en este caso. Antes 
quisiera hablar', hallando que loar en sus 
obras, porque fuera mas dulge la legin, 
y para m mas aplagibl exergigio la ocu- 
pagion destas materias; pero, como tengo 
dicho en otra parle , he de dar ragon por 
dnde esta tierra ha llegado estar quas- 
si yerma , sin indios : y el fundamento 
pringipal causa es lo que tengo dicho. Y 
ambien escribir adelante un captulo en 
que se resuma lo que se ha tocado des- 
tos capitanes , y de otros , de quien ade- 
lante se ha de tractar, porque no se pue- 
da degir que excuso los unos y que des- 
alabo los otros: sino que doy cada uno el 
nombre que meresge. 



52 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



CAPITIILO XI. 

Cmo el veedur Gom.'alo Fernnndez de Oviedo fue EspuTia buscar el remedio de la Tierra-Firme , 

desde pocos dias que llego Castilla llev Dios al Rey Calhlico su gloria ; cmo continu su camino 

fue Flandes dar noticia al Rey don Carlos , nuestro seor ; cmo fu proveydo por gobernador de 

Tierra-Firme Lope de Sosa, un cavallcro de Crdova , su muerlc *. 



De 



'espites que yo liive ligengui de Pedra- 
rias para salir de la Tierra-Firme, como se 
dixo en el rapitiiio IX . me embarqu en 
una caravela del Rey , de que era maes- 
tre piloto Andrs Nio : assimcsmo en 
aquella venian el provincial de la orden 
de Sanct Franeisco . llamado fray^ Dieijo 
de Torres, persona reverenda muy buen 
religioso, otro frayle de su orden, su 
compatlero , llamado fray Andrs de Val- 
ds , que al pressente est en la cibdad 
de Sancto Domingo, donde estoy. Assi- 
mesmo venia aquel capitn Rodrigo de 
Colmenares , que avia ydo por procurador 
del Darien, quando Pcdrarias fue provey- 
do por gobernador de Castilla del Oro. 
cmo venamos en un navio, y el largo 
camino la mesa dcsctiljren muchas ve- 
Qes las voluntades propssito de los hom- 
bres, alcang saber que el fray Diego 
de Torres yba por contraseo de mi em- 
bajada, enviado por el obispo Espaa, 
s color de otros negocios de su orden; 
porque estos padres , ;'i la sombra de su 
hbito, stielen darse buena maa en otras 
muchas negogiacioncs. E! capitn Rodrigo 
de Colmenares yba enviado por Pcdra- 
rias , temiendo que yo avia de degir , sin 
respeto de alguno, lo que fuesse verdad. 
temian bien el uno y el otro. aunque 



yo entend el secreto de sus negogiagio- 
nes, no dex su comunicagion familia- 
ridad , hasta esta cibdad de Sancto Do- 
mingo de la Isla Espaola venimos en com- 
paa una mesa manteles. 

Desde aqu el Colmenares se fu pri- 
mero en giertas naos que estaban la 
colla , lleg mucho antes que yo Se- 
villa. El frayle, como era mas entendi- 
do, no quiso salir del monesterio de su 
orden, que aquihay, hasta que yo me par- 
t , desde mas de dos meses despus que 
el Colmenares, por no me perder de vista. 

Tuvo una astugia aviso Pedrarias, 
con mucho cuydado :^ fu que nunca 
consinti que en aquella cibdad del Da- 
rien oviesse regidores sino puestos por su 
mano, de criados suyos personas dl 
aigionados pargiales, no fechos al 
propssito de la repblica . sino para que 
en aquel congejo no se tractasse ni hgies- 
se ni se escriviesse cosa alguna sin que 
l lo supiesse ; por lo qutil el Rey ni su 
Real Consejo nimca supieron mas de aque- 
llo que el gobernador (lueria que se su- 
piesse por lengua de aquella cibdad. Pero 
por otras vias cartas de personas parti- 
culares pringipales , aun de los mea- 
mos offigiales (aunque conmigo no esta- 
ban bien , porque yo degia .que lle\ aban 



1 Debe notarse aqu que Oviedo modific el 
epgrafe del presente captulo, despus de puesta en 
limpio esta segunda parle , pareciendo dignas de 
ser conocidas las clusulas, que en el suprime. En 
la primera redaccin decia: Cmo el veedor Gon- 
calo Fernandez de Oviedo, autor historiador des- 
tas materias , fu a Espaa buscar el remedio de 
la Ticrra-f'irme , como procurador regidor de 
la cibdad de Sancta Maria del Antigua del Darien, 



desde pocos diasque lleg Castilla llev Dios 
al Rey Cathlico' su gloria, cmo continu su ca- 
mino fu Flandes a dar noticia al Rey don Car- 
los , su nieto subressor en los rcijn'os; cmo fu 
proveydo por gobernador de Tierra-Firme Lope de 
Sosa, un cavallero de Crdoba , el qual llegado al 
jmerto del Darien muri en la nao , querindose 
desembarcar , otras cosas que pertenesQen al dis- 
curso de la historia. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XI. 



53 



injustamente aquellas partes de las entra- 
das) , cada uno dellos escrivi , assi to- 
dos me daban crdito , c todos estahan ya 
escandaligados con el gobernador obis- 
po : con ellos mesmos otros se proba- 
ba , por sus cartas , muclto mas de lo que 
yo pudiera degir. 

Por manera que el frayle sali desta 
cibdail de Saneto Domingo en una nao, de 
que yo fui por capitn , llev gierlos mi- 
llares de pessos de oro para Sus Mages- 
tades . que aqui me dieron el tliessorero 
Miguel de Passamonte offifiales. l dems 
de esso el thessorero , como era antiguo 
criado del Rey Cathlico , ai'agons , 
tenia con l. mucho crdito con Johan Ca- 
brero, el camarero, con el secretario Lo- 
pe Coucliillos (que todos eran aragoneses 
privados amigos de este thessorero), pa- 
ra todos me dio cartas crdito , y envi 
seys indios seys indias muy bien dis- 
puestos (ellos y ellas caribes), muchos 
papagayos, seys panes de agcar, 
quince veynte cautos de cauafistola: 
que fu el primer a(;car caafistola que 
el Rey \ ido de aquestas partes, lo pri- 
mero que Espaa fu destas partes isla . 

despus que llegu Sevilla, fuy 
buscar al Rey, hallle muy enfermo en 
la cibdad de Plasengia, en el mes de di- 
ciembre, ao de mili quinientos, quin- 
Qe , yba de camino Sevilla : all le 
bes las manos, le di las cartas creen- 
gias de todos aquellos que le escrivieron 
de Tierra-Firme , del thessorero Miguel 
de Passamonte. holg mucho de ver 
aquel pressente indios ; porque avia Su 
Alteca escrito al thessorero que desseaba 
ver qu gente eran estos carii)es, que co- 
men carne humana: los quales eran dlas 
islas Dominica, Matinino yCibuqucyra,que 
los chripstianos llaman Sancta Cruz , c de 
otras islas prximas estas que he dicho. 
el Rey me oy, me pregunt lo que fu 
servido saber de m en cosas generales 
del camino de aquella tierra; pero las 



que hagian al propssito de la goberna- 
cin de su servigio quiso entenderlas 
despacio, assi me dixo que en Sevilla, 
para donde yba, me oyria despachara. 
yo le supliqu que me diesse ligengia 
para yr Madrid visitar mi casa mu- 
ger, que avia quassi tres aos que avia 
salido della : Su Altega lo ovo por Jjen, 
me dixo que, pues le degia que conve- 
nia su servigio que me oycsse , que en 
llegando Sevilla, se entendera en ello, 
que entre tanto dexasse al secretario 
Conchillos una memoria de todo lo que 
fuesse nesgessario proveerse, entretanto 
que yo tornaba la corte entender en 
lo dems. assi lo hige , me fui \ mi ca- 
sa Madrid. 

desde pocos das que all llegu, 
luego el siguiente mes de enero de mili 
quinientos diez y seys aos , yendo el 
Rey Cathlico Sevilla , muri en Madr- 
galejos , aldea de la cilxlad de Truxillo. 
Assi como yo supe que Dios avia llevado 
al Rey Cathlico su gloria , me part pa- 
ra Flandes dar notigia al nuevo Rey, don 
Carlos, nuestro seor, de las cosas de la 
Tierra-Firme, sin me cansar, non obstan- 
te , el largo camino que desde la Tierra- 
Firme yo hagia , ni el trabaxo costa pro- 
pria. 

Aquel padre fray Diego de Torres, 
quando ybamos Espaa, arribamos al 
Funchal , que es una villa de la isla de la 
Madera del rey de Portugal ; hasta all 
aviamos llevado muy trabaxosa navega- 
gion de tiempo mar, aviamos tardado 
septenta ginco das desde aquesta cib- 
dad de Saneto Domingo : creyendo que 
la nao nuestra se detuviera mas en aquel 
puerto , sali tierra aquel reverendo pa- 
dre con otro compaero, giertos mari- 
neros, dos tres passageros, para to- 
mar algn refresco dos tres pipas de 
agua: que ya no tenamos sino una por 
beber (y ramos mas de noventa perso- 
nas). de caso aquella noche, passada la 



i)4 



HISTORIA GENERAL Y NATUIUL 



primera guarda , salt tanto viento al Sur 
(que es all travesa), que nuestra nao ni 
otras njuclias naos caravelas que all es- 
taban, no se pudieron sostener ; todos 
salimos del puerto huyendo , por no dar 
al travs en aquella costa brava : nos hi- 
cimos la vela la noche siguiente al mes- 
mo dia que all llegamos, todos los 
otros navios se fueron guaresger una 
isla que se di^e Puerto Sancto, no- 
sotros seguimos nuestro viage para Espa- 
a , aunque con aquella poca agua que es 
dicho : pero essa nos bast , los frayles 
quedaron en la isla. Mas despus, desde 
pocos dias , se fueron en otra nao , y en 
el camino adolesfi el padre fray Diego 
de Torres , lleg morir dentro en la 
baha de Cdiz, sin se desembarcar. Pien- 
so yo que era tan buena persona, que no 
dexara de degir verdad , si llegara la 
corte, donde debiera decirla. 

Ydo yo en Flandes, llegado quassi 
la costa de Bretaa, nos vino el tiempo 
contrario ; cmo aviamos salido de Por- 
tugalete, vinimos tomar puerto en La- 
redo , desde all volvimos la navega- 
cin ; estando ya quassi medio cami- 
no , en el parage de la isla de Uxente, 
nos vino tanto tiempo regio Nordeste, 
que ovimos de dar la vuelta (alijando pi- 
diendo Dios misericordia) Espaa , 
corrimos hasta el puerto de la Cor ua. 
desde all fuvmos en romera algunos 
visitar la casa del Apstol glorioso Sanc- 
tiago , dentro de tercero dia .tornamos 
la Corua , segumios la via de la Canal 
de Flandes; y estando ya dentro della, nos 
dio tiempo contrario nos sac fuera , 
con mucho trabaxo mayor ventura pe- 
dimos tomar las islas de Sorlinga. Y en 
una deltas estovimos ocho dias , haciendo 
vida peor que la de las Indias , porque no 
a\ia all sino una fortaleza ruinada yer- 
ma del rey de Inglaterra quatro finco 
chogas pajinas , y no tales como los buhios 
de ac con mucho: con todo avia vino, y 



tan caro mas que aqui le bebemos: te- 
nan un poco de harina, de (ue liarieraos 
unas tortillas que cogamos en el rescoldo 
geniga: otra cosa de comer no la tena- 
mos: pero avia conejos, algunos ba- 
llesteros de la nao mataron algunos. Y en 
esta penitengia, estovimos ocho diasdiez, 
esperando el tiempo ; c vamos desde all 
la ysla de Inglaterra seys siete lugares; 
si por caso no pudiramos aferrar aque- 
llas ysletas, furamos la vuelta de Islanda, 
pudiera ser que desde un ao no vol- 
viramos Flandes. 

Plugo Dios que volvi tal tiempo, co- 
mo le aviamos menester . tornamos la 
Canal, fuymos desembarcarnos las 
Dunas , dos tres leguas debaxo de Do- 
bra : desde all nos fuymos los passage- 
ros al puerto de la villa de Dobra , la 
nao se fu Londres. Desde Dobra atra- 
vessamos aquella canal hasta Cales, des- 
de Cales fuy por tierra Bruselas , donde, 
hall al Rey. Y es verdad que estuve en 
este camino quassi quatro meses , gast 
trabax mas que si dos veges viniera 
desde Sevilla esta cibdad de Sancto Do- 
mingo. A la vuelta torn desde Gelanda 
Portugalete en tres dias y medio. 

Despus que en Bruselas bes las ma- 
nos al Rey, nuestro seor, mandme oyr 
su grand changiller de Borgoa ; assi 
se higo . despus de oydo , porque los 
mas de su Real Consejo eran extrangeros. 
los seores, que entre ellos avia espao- 
les, tenan poco curso de semejantes ncgo- 
gios , fuy remitido por Su Allega Espaa 
sus gobernadores , que eran el Cardenal 
argobispo de Toledo, fray Frangisco XLme- 
nez de Cisneros, y el Cardenal de Torto- 
sa , que despus fu Papa Adriano : los 
quales mand el Rey que, juntamente con 
las otras personas, que tenan cargo las 
cosas de las Indias , me oyessen viessen 
el memorial que yo avia dado Su Ma. 
gestad , que yba sealado de su secreta- 
rle Ugo de Urries, seor de Ayerve, 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XI. 



53 



despus de visto lo despachasscn, como 
conviniesse su real scnigio bien de la 
Tierra-Firme; que en lo que tocaba mi 
persona, yofuesse gratificado pagado de 
mis gastos servigios, como criado de su 
real casa , tenindosse por servido de m. 

Con esta remisin volv Espaa , al 
tiempo que me part de la villa de Bruse- 
las, vi acaso al Rodrigo de Colmenares en- 
fermo pobre , rogme que por amor 
de Dios le llcvasse conmigo Castilla ; 
assi lo hige , aun le prest dineros que 
l me pag mal : el qul me dixo que lo 
qul avia dicho negociado era en pro 
utilidad de la Tierra-Firme, tambin 
traa una remisin para los Cardenales 
gobernadores. 

Llegados Madrid , donde los gober- 
nadores estaban , el capitn Colmenares, 
como no fue respondido su propssito, 
fusse peles (aunque despus torn 
Tierra-Firme , mas' de un ao despus que 
yo all estaba, que fueron quatro aos 
despus que partimos de FlaiKlos que 
tornamos Espaa). 

Yo les di aquellos reverendssimos 
Cardenales la remisin memorial que 
he dicho , les supliqu que me oyes- 
sen , como el Rey , nuestro seor , lo 
mandaba; pero nunca fuy dellos res- 
pondido ni oydo ni despachado en cosa 
que tocasse aquella tierra , ni la paga 
de mis gastos gratificagion, que Su Ma- 
gestad mand hagcrme ; y assi la tierra ' 
se qued con sus trabaxos otros que se 
augmentaron cada dia, yo con los mos, 
con ms de dos mili castellanos menos, 
que gast en aquellos viages. Sea Dios 
servido de todo. 

La causa de no ser yo oydo ni aver 
efetto la remisin real , fu quel Car- 
donal de Espaa estaba puesto en en- 
viar , como envi , tres frayles del Orden 
de Sanct Hiernimo esta isla , y estos 
eran fray Luys de Figueroa , prior de la 
Mejorada , fray Alonso de Sancto Do- 



mingo, prior de Sanct Johari de Ortega, 
fray Bernaldino de Manganedo , prior de 
IMontamarta (reverendas personas, y es- 
cogidos para remediar estas cosas de 
aquel Nuevo Mundo), para que estos pa- 
dres tornassen l gobernassen esta 
cibdad las Indias. con muy grandes 
largos poderes vinieron esta cibdad 
de Sancto Domingo residieron, en ella: 
su venida en la verdad fu til prove- 
chosa esta ysla , assi por su exemplo 
dottrina, como en ser causa de algunas 
grangerias , assi como en los rboles de la 
caafstola , y en los ingenios del agcar, 
otras cosas, en que no me detengo, por- 
que algo desto se toc en la primera par- 
te en el libro IV, captulo II. Mas quanto 
al remedio, de la Tierra-Firme poco nin- 
guna cosa aprovecharon, ni la vieron. 
Quiero volver mi camino trabaxos, 
que no pararon en lo que est dicho. 

En aquella sagon estaba en la corte el 
almirante don Diego Colom, pleyteando 
con el fiscal real sobre sus previlegios. Al 
qual el Rey , nuestro seor , despus que 
vino reynar en Espaa , le despach pa- 
ra que se tornasse su. casa esta cib- 
dad, mand que se fuessen los Hierni- 
mos religiosos Castilla. Esto fu en e' 
ao de mili quinientos diez y siete : 
aquel mesmo muri el Cardenal don fray 
Francisco Ximenez , yo volv niis ne- 
gocios , me turaron hasta el ao de mili 
quinientos diez y nueVe , quel Rey fu 
Barcelona , donde le vino la nueva de la 
elegion de Rey de Romanos futuro Em- 
perador. E all fuy oydo de nuevo, pues- 
to que avia ya ginco aos que me turaba 
la porfa en los negogios con muchos tra- 
baxos costas , no llevando ya remedio 
muchas cosas de las que debieran averse 
remediado en la Tierra-Firme: antes es- 
taban algunos males robos continuados, 
puestos tan en la costumbre , que no te- 
nan cura. 

All en Bargelona provey Su Magestad 



56 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



de gobcruailor de Castilla del Oro un 
cavallero de Crdova, llamado Lope de 
Sosa , que vivia en Grand Canaria (don- 
de avia seydo gobernador), persona tal 
qiial ronvonia al bien de la Tierra-Firme; 
yo iy despachado para volver all con 
l. E al tiempo que me quise partir de 
Barcelona , supe que el obispo , don fray 
Johan de Quevedo , era llegado Espa- 
a : el qual me escribi que le atendiesse 
en la corte , assi lo hige , porque me hol- 
gara yo mucho de degir en su pressengia 
lo que avia dicho en Flandes y en el Con- 
sejo ; ' lleg la corte , desde muy 
pocos dias muri gerca de Barcelona. En 
el qual tiempo lleg nueva cmo el gober- 
nador Pedrarias avia degollado al adelan- 
tado Vasco Nuez de Balboa otros por 
traydores , confiscado sus l)ienes para 
la cmara fisco de Su IMagestad. el 
Emperador, nuestro seor, me mand por 
sus gdulas reales que yo cobrasse sus 
Jjienes de aquellos sentengiados, que era 
fama que tenian mas de gient mili pessos 
de oro. con este c otros despachos sal 
de Bargeona fuy Madrid , donde to- 
m mi muger hijos, fuy Sevilla, pa- 
ra desde alli yr la Tierra-Firme; assi 
l pringipio del siguiente ao de mili c qui- 
nientos y veynte , part de Espaa fuy 
la isla de Grand Canaria , hall quel go- 
bernador Lope de Sosa ya yba adelante. 
E de aquella isla vine esta, y estuve en 
esta cibdad de Sancto Domingo ocho dias 
con mi muger dos hijos , de aqui pas- 



s Tierra-Firme; y en echando el nco- 
ra en el puerto del Darien , donde llegu 
de noche, supe de una nao que all hall, 
quel gobernador Lope de Sosa avia llega- 
do aquel puerto, que estando para sa- 
lir en tierra, le llev Dios sin desembar- 
car. Lo qual fu quassi la total perdigion 
de aquella tierra, porque era hombre que 
tenia buena consgiengia larga expirien- 
gia en las cosas de gobernagion, y era va- 
ron muy recto con cpiien se remediaran 
mucho las cosas de aquellas partes: yo 
me hall confuso arrepentido de mi dili- 
gengia, sospech luego que me avia de 
yr mal , porque el gobernador Pedrarias 
estaba mal conmigo , la yda de Lope de 
Sosa removerle l del cargo crey que 
lo avia yo soligitado, tvome por ene- 
migo ; parcsgiseme bien adelante en 
sus obras y en mi persona y hagienda, 
puesto qul me mostr buen acogimiento 
que liolgaba de mi yda. Pero cmo yo 
llevaba mi muger mis liijos, que eran 
nios, no pude dexar de atender poner- 
me lo que me viniesse. como se dir 
adelante. 

Mas es bien que se diga primero la 
causa de la muerte del adelantado Vas- 
co Nuez de Balboa , otros pecado- 
res que con l padesgiero con titul de 
traydores; pero aunque yo cobr sus bie- 
nes , en nombre de Su Mageslad , para su 
cmara fisco , no me determino si lo fue- 
ron no. 



CAPITULO XH. 



Pe la muerte del adelantado Vasco Nuez de Balboa, Andrs do Valderrbano, Fernando de Arguello, 
Luys Bolello , Fernn Muoz , que fueron en una hora degollados en la villa de Acia, en Tierra- 
Firme. 



JCjI Rey Cathlico don Fernando, quinto 
de tal nombre, aviendo respecto los ser- 
vigios de Vasco Nuez de Balljoa , le higo 
adelantado de la mar del Sur goberna- 



dor de las provingias de Coyba Pana- 
m, como mas largamente lo he dicho: y 
assimesmo dixe cmo Pedrarias le quiso 
detener las provisiones; tambin se hi- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XII. 



57 



go mencin de lo qiicl oljispo, fray Johan 
de Quevcdo, Iraljax c liifo hasta que 
le fueron dadas. Result cleslo una ene- 
mistad odio perpetuo en el gobernador, 
offlf ales, alcalde mayor, el licenciado 
Espinosa, contra Vasco Xuez . nunca 
pudieron olvidar el odio entraable , que 
le tenan. 

Cmo el obispo era sagaz, conos- 
Cia la dispusigion destos nimos, por yr 
conosciendo malicias cautelas, usan- 
do l de otras mayores , por salir con 
sudesseo, que era ver seor en todo 
Vasco Nuez ; viendo quel gobernaflor era 
hombre de mucha edad, estaba enfer- 
mo , tenia hijas , era cobdi^ioso , mo- 
vi este perlado Pedrarias que casasse 
una de sus hijas con el adelantado Vasco 
Nuez, que era mangebo de buena dis- 
pusigion para trabaxar , porque seria su 
propssito : lo uno, porque Vasco Nuez le 
seniria, como hijo: lo otro, porque era 
hombre hijodalgo tenia ya ttulo de ade- 
lantado , y l casaba muy bien su hija , 
seria su teniente , descuydaria en las co- 
sas de la guerra , servira muy bien al 
Rey, acresg.entara su honra hacienda, 
dems desso gessarian las parcialidades 
passiones de los offigiales, y el gober- 
nador tema mucho descanso. desfe te- 
nor le dixo otras muchas palabras en el 
caso , lo mcsmo dixo persuadi do- 
a Isabel de Bovadilla, su muger, la qual 
estaba bien con el Vasco Nuez , y l se 
avia dado mucho la contentar servir. 
En lo qual el gobernador su muger vi- 
nieron , se higieron los captulos matri- 
moniales, le tom por hijo yerno 
(puesto que para la conclusin deste casa- 
miento estaba la hija , que Pedrarias le 
ofresgi en Espaa, qued que dentro 
de gierto tiempo la llevaran al Darien); 
assi comeng llamar hijo al adelantado, 
honrarle favoresgcrle , y en nombre 
de su hija , se despos dio la mano por 

ella , passaron las escrijiUu'as firmegas 
TOMO III. 



que les paresgi. Y escrivi luego Pedra- 
rias al Rey los seores del Consejo de 
Indias , que este casamiento avia hecho de 
su hija , porque todos sirviessen mejor 
mas derechamente Dios Sus Magosta- 
dos. Para m tengo yo creydo por muy 
averiguado que si el obispo estuviera en 
la tierra, que el adelantado no muriera; 
pero l pens que quedaba seguro, con 
aquel assiento del casamiento, de las cau- 
telas del gobernador y de las del thcsso- 
rero Alonso de la Puente , que era el que 
mayor odio le tenia , como lo mostr bien 
adelante. 

Assi que, despus quel ol)ispo dex 
congeilado este debdo , dadas las ma- 
nos, como es dicho, que el gobernador 
ic favorosgia, l se parti desde poco 
para Espaa , se fu la corte Bargelo- 
na , muri desde muy pocos das, co- 
mo lo dixe en el captulo de susso , en- 
trante el ao , digiendo mejor el postre- 
ro da del ao de mili quinientos diez 
y nueve, que fu vspera de la Natividad 
de Chripsto , veynte y quatro de digicm- 
bre ; por su muerte fu elegido por per- 
lado de Castilla del Oro fray Vigente Pe- 
raca , de la orden de Snelo Domingo , el 
qual fu el segundo obispo de aquel obis- 
pado. 

Tornando la historia, estando el ade- 
lantado Vasco Nuez muy en gragia de su 
suegro , acord de yr la mar del Sur, 
con su lgengia, y en ella hager giertos 
navios, para descubrir aquellas costas 
mares , saber los secretos riquegas de 
la mar austral ; de lo qual el gobernador 
fu muy contento , aun tuvo manera que 
de la hagienda del Rey se le prestassen 
dineros, para hager el armada. Con los 
quales y con los que el adelantado tenia, 
ayudndole con su hagienda toda un su 
amigo , llamado Fernando de Arguello 
(natural de la Torre de Lobaton , que fu 
aquel escribano que en el captulo III del 

bro XXVIII se dixo que avia assentado el 

S 



58 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



juranicnlo que en el arien Iiiyieron los 
que con Vasco Nuez se conjuraron , para 
no resgebir Diego de Nlcuesa), luego 
el adelantado comenr ;i dar orden en su 
despacho, para se yr la otra costa del 
Sur. 

En este tiempo estaba ya hecha la for- 
taleza puel)lo de Acia , c puesto en ella 
por alcayde el capitn Lope de Olano: 
assi por el mal tractaniiento que los chrips- 
tianos, que con l estaban, hagian los 
indios al cacique de Careta (en cuya 
tierra puerto estal)a aquella fuerca), 
como porque el caf;ique no tenia olvi- 
dada la maldad del capitn Bartolom 
Hurtado, que dio por quinto higo escla- 
vos el pringipal indios de pages , que le 
prest este cagique para le llevar las car- 
gas, quando volva de buscar al teniente 
Johan de Ayora , como porque la muerte 
de Nicuesa la maldad traycion queste 
Lope de Olano le avia fecho, no estaban 
ante Dios en olvido; no pudiendo ya el 
cagique sufrir los adulterios robos sin- 
ragones que se le hagian , acord de ma- 
tar este Lope de Olano ; assi lo higo 
con hasta otros doge quinge chripstianos, 
que con l estaban. En enmienda de lo 
qual se higieron otras crueldades , se 
dieron por esclavos los indios de Careta, 
sin aver consideragion la mucha ragon 
que este cagique tenia, para se vengar de 
sus enemigos , que tantas ofensas le avian 
fecho. En fin, que all qued aquel pue- 
blo , el qual agora se llama la cibdad de 
Acia , y es pequea poblagion al pressente 
en la costa del Norte, en aquella goberna- 
gion de Castilla del Oro. 

x\ssi que ,' el adelantado Vasco Nuez 
fu all por mar, desde all pass la 
otra costa higo giertos navios con mucho 
trabaxo grandes gastos ; fuerga de 
bragos con la gente que le sigui , y l por 
su persona , traa la madera cuestas des- 
de el monte hasta el astillero , donde se 
hagian , para seguir esta empressa ; pero 



mat quinientos indios, hagindoles acar- 
rear cables ncoras jargias otros ma- 
teriales aparejos de una mar ii otra, por 
sierras montes asperssimos caminos, 
y passando muchos ros, para efetuar la 
obra de los navios. entre tanto que esta 
labor se hagia , envi capitanes por las co- 
marcas, tomaron muchos indios, como 
quier que los pudiessen aver, leyndoles 
aquel rcquirimiento que es dicho, en tanto 
que los ataban , no guardndoles cosa 
alguna que se les prometiesse; parte de 
estos, assi pressos captivos, ocupaban 
en el trabaxo de los navios , c los otros 
enviaban vender al Darien por mano de 
aquel Hernando de Arguello ques dicho, 
sin que se declarassc si eran esclavos 
no. todo se disimulaba, s color de aque- 
llas bodas quel gobernador con su hija 
avia ofresgido al adelantado, sin mirar ni 
tener respecto que se deservan Dios y el 
Rey, que era todo aquello la total deso- 
lagion de la tierra de los naturales della, 
porque tur aquella labor obras mucho 
tiempo. 

Passse aquel tiempo limitado ligen- 
gia quel gol)ernador avia ilado al ade- 
lantado para yr aquel viage , que pens 
hager por la mar del Sur; dironle 
entender Pedrarias, que pues el adelan- 
tado no venia ni enviaba dar ragon de 
s de su tardanga , que deba estar alga- 
do se querra yr por la mar del Sur, con 
aquellos navios que ava hecho, poblar 
en otras partes, donde fuesse seor no 
obedesgiesse al Rey ni a gobernador. Lo 
qual Pedrarias crey; los mulos del 
adelantado, que eran los ofigales y el 
bachiller Corral, viendo la dispusgion 
quel tiempo les mostr en la voluntad del 
gobernador, para engender mas su sospe- 
cha, quitar el crdito Vasco Nuez, 
siempre le decian palabras de mas ndig- 
nagon. estando las cosas en este esta- 
do opinin , llegaron cartas del adelan- 
tado, dando sus excusas al gobernador de 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XII. 



59 



la tardaiiga , causa de la dilacin tiem- 
po que sa avia gastado en la labor de los 
navios hasta los echar al agua, supli- 
cndole que le prorogasse el trmino para 
efetuar su viage. La qual petigion le fue 
denegada, porque los offigiales aquel 
bachiller Corral degian que en ninguna 
manera el gobernador le debia dar (al pro- 
rogagion: assi el gobernador no le res- 
pondi, dilataba, sin conceder ni negar, 
sino dando respuestas equvocas los so- 
licitadores, entreteniendo los negocios. 

De esto todo le avis aquel Hernando 
de Arguello por una carta, que le cost la 
cabega, en la qual le escrivi que no le 
queran dar mas trmino ni prorogagion, 
que le aconsejaba que no curasse dello, 
ni dexasse de hager su viage ; que hi- 
Qiesse lo que los padres hiernimos (que 
gobernaban desde aquesta cibdad de 
Sancto Domingo las Indias, como supe- 
riores), en aquella sagon leaviaa escripto 
Vasco Nuez, que era que higiesse el 
viage, pues tanto convenia al servigio de 
Dios del Rey : que esto le acordaba el 
Hernando de Arguello que higiesse, no 
se curasse de lo quel gobernador offi- 
giales higiessen dixessen , pues que avia 
gastado en la empressa navios su ha- 
cienda, la de sus amigos, con tanto 
tiempo Iraxos. 

Esta carta vino manos de Pedrarias; 
y en esta sagon avia ya nuevas en la tier- 
ra que por mi soligitud las informacio- 
nes quel Emperador , nuestro seor , tenia 
de la Tierra-Firme, se avia prveydo otro 
nuevo gobernador en lugar de Pedrarias; 
con esta sospecha , el adelantado Vasco 
Nuez se congert con Andrs de Valder- 
lbano con el capitn Andrs Garavito 
Luis Botello Fernn Muoz , que se en- 
viasse saber en Acia qu nueva avia de 
la venida del nuevo gobernador, que si 
oviesse venido gobernador , el mensagero 
tornasse digiendo : Albrigias! albrigias! 
quel adelantado Vasco Nuez es goberna- 



tlor de Tierra-Firme ; lo diesscn giertas 
cartas, en que paresgiesse que le yha el avi- 
so doli. Lo qual l hagia finga, porque 
si la gente supiera que a\ ia gobernador 
nuevo en la tierra, no la pudiera tener se 
le tornaran al Darien, tambin, porque 
si gobernador nuevo oviera, sospechaba 
que le quitara el cargo, por le dar algn 
pariente amigo suyo , le delernia , y 
l perdera su tiempo trabaxo , lo que 
avia gastado : que s este mensagero que 
ava de yr Acia no hallasse nueva de la 
venida del nuevo gobernador, dixesse 
que no ava otro gobernador, ni nueva 
del , sino Pedrarias Dvila , que estaba 
muv bueno alegre en aver sabido del 
adclantailo Vasco Nuez, que le envia- 
ba la prorogagion que le avia enviado 
pedir. 

Estas cartas y espias fueron tomadas 
por un Frangisco Bentez, escribano que 
era all en Acia, dio aviso encontinenti 
Pedrarias: el qual escrivi luego muy 
sabrosamente . como padre , al adelanta- 
do, lo envi llamar desde Acia , don- 
de se avia ydo ; luego , como hijo obe- 
diente, vino all el ver al gobernador, 
saber lo qul quera mandar, pensando 
que estaba en su gragia , como era ragon. 
Pero assi como lleg, le higo prender, 
assimesmo fueron pressos el capitn An- 
drs Garavito Luis Botello Fernn 
IMuoz xVndrs de Valderrbano Her- 
nando de Arguello , porque avia escripto 
la carta que se dixo de susso al adelanta- 
do. Estando assi pressos , fu aconsejado 
el Garavito que descubresse lo que sabia 
deste negogo, pidessc misericordia 
merged de la vida : assi lo higo , dixo 
al gobernador jur lo que es dicho ; 
por esta su confession declaragon le fu 
remitida perdonada la culpa parte que 
le caba en el congierto que es dicho , pues 
avia descubierto aquella traygion, que se 
les imputaba al adelantado sus consor- 
tes. mand el aobernador su alcalde 



60 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



mayor, ol gongiado Es|)inosa, qnc con 
mucha diligencia entendiesso luego en la 
residencia , la liigiessc pregonar contra 
Vasco Nuez ; mand que se le acumu- 
larse la primera que se le avia comenca- 
do tomar, finco aos 6 mas avia, nun- 
ca se avia acabado ; todos los crimines 
y exgessos que del adelantado se pudies- 
sen saber, con la muerte del capitn Die- 
go de Nicuesa , que todo se le truxcsse 
conseqengia : que assimcsmo que en 
el tiempo que Vasco Nuez avia goberna- 
do la tierra ( antes que Pedradas all fues- 
se) , avia tomado una marca real de mar- 
car oro al veedor Silvestre Prez, c lo 
avia hecho morir de hambre, otros de- 
lictos. 

En esta nes^'essidad puesto el adelanta- 
do Vasco Nuez , los ofl^iales, el thessore- 
ro Alonso de la Puente y el contador Diego 
Mrquez, con ellos el bachiller Diego 
de Corral, vinieron muy de grado concer- 
tados, pusironle una larga criminal 
acusacin , la qual, firmada de todos tres, 
pressent aquel bachiller, su antiguo ene- 
migo; al alcalde mayor no le falt vo- 
luntad para progeder en este professo , 
finalmente los sentengi todos ser de- 
gollados por traydores , confiscados sus 
bienes para la cmara fisco de Sus Ma- 
gestades. 

Antes que esta sentengia se diesse , tu- 
vo forma el alcalde mayor con giertos di- 
putados de la compaa que avian hecho 
los navios , que higiessen un pedimento al 
gobernador , en que le suplicassen pi- 
diessen que raandasse abreviar la residen- 
gia de Vasco Nuez , y enviasse al alcal- 
de mayor , el ligengiado Espinosa . por su 
teniente general capitn, digiendo que 
l queran no otro: aun degian 
que no avia otro que mejor lo higiesse, 
porque no se acabassen de perder tantos 
hombres, esperando aquel viage deter- 
minagion; este propssito otras pala- 
bras en favor del alcalde mayor, segund 



(jul mesmo las orden las higo fiinar 
acpiellos diputados do la compaa. 

Hecho esto , se dio la sentengia , de la 
qual apel el adelantado Vasco Nuez pa- 
ra el Emperador , nuestro seor , su 
Real Consejo de Indias; y el alcalde ma- 
yor envi un Chripstbal Muoz, que 
era el escribano ante quien passaba la cau- 
sa, notificar al gobernador la apelagion 
para que se higiesse lo que mandasse, c 
dixesse si se le otorgarla la apelagion por 
ragon del titulo de adelantado, si se le 
denegarla ; y el gobernador i-espondi por 
escripto que no lo remitiessc ni se la otor- 
gasse, sino que higiesse justigia. Aquel 
auto quel alcalde mayor mand notificar 
Pedrarias, su respuesta, todo lo or- 
den el ligengiado Espinosa , lo escre- 
vi Antonio Quadrado , su criado , lo fir- 
m Pedrarias. assi fu executada por 
pregn pblico la sentengia, descabe- 
gados el adelantado Fernando de Ar- 
guello Luis Botello Hernn 3Iuoz 
Andrs de Valderrbano en la plaga de 
Ac , fu absuelto el capitn Andrs 
Garavito, por descubridor de la traygion. 
Y fu hincado un palo, en que estuvo la 
cabega del adelantado muchos dias pues- 
ta: desde una casa, que estaba diez 
doge passos de donde los degollaban (co- 
mo carneros, uno par de otro) estaba 
Peilrarias, mirndolos por entre las caas 
de la pared de la casa buho. 

Desta manera acab el adelantamienti 
de Vasco Nuez , descubridor de la mai' 
del Sur , pag la muerte del capitn Die- 
go de Nicuesa; por la qual por otras 
culpas permiti Dios que oviesse tal muer- 
te , no por lo quel pregn degia , por- 
que la que llamaban traygion, ninguno la 
tuvo por tal. 

E assi pag Hernando de Arguello aquel 
testimonio juramento del Darien con- 
tra Nicuesa ; Andrs de Valderrbano 
pag aquel consejo que dio para quel ca- 
pitn Gaspar de Morales degollasse en 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XII. 



61 



Cuerda tantos indios indias nios, 
quando venan de la isla de las Perlas. 

El capitn Pcalosa , que fu en el mes- 
mo consejo hcrodiano, despus lo mataron 
indios en la isla de Cuba. 

Luis Botello y Hernn Muoz , pues eran 
daquellos primeros conquistadores tan 
imiiliares amigos del adelantado , que se 
avian hallado en aquellas entradas que he 
dicho, no teman tan limpias las manos 
de sangre humana, que le faltassen mri- 
tos para la fm que o vieron. 

El capitn Andrs de Garavito, des- 
pus de algunos aos , en Len de Nica- 
ragua , para un juego de caas , l c otros 
se disfragaron vistieron como moros , y 
l otro de caballo arremetieron hgia 
donde estaban ciertas mugeres espao- 



las, mirando la fiesta ; como lleg gerca 
dcUas, dixo: Seoras, tornaos moras, 
otros desatinos. loando la secta de 
Mahoma, cay sbitamente muerto, que 
no habl mas palabra. 

El Frant^'isco Bentez, escribano de Acia, 
que se dixo que avia descubierto las es- 
pas del adelantado , que avis al go- 
bernador , despus mas de tres aos , es- 
tando en Panam , muri sbito ; lo ha- 
llaron muerto echado en su hamaca, 
avindose acostado la noche antes muy 
sano. 

Por manera que assi ovieron trmi- 
no las vidas destos pecadores. Plega la 
misericordia de Dios que con sus nima 
se haya vido piadosamente , pues que 
los cuerpos no falt su castigo. 



CAPITULO Xlll. 

Cmo el licenciado Gaspar de Espinosa , alcalde mayor de Pedradas , fu por su lenienle general por la 

mar del Sur con los navios que avia hecho el adelantado Vasco Nucz de Balboa , de lo que hico en el 

viage , oirs cosas anles deslo, en que esle licenciado se avia hallado. 



ixntes de la muerte del adelantado Vas- 
co Nuez de Balboa , el ligengiado Espi- 
nosa , alcalde mayor , estaba muy infor- 
mado instruydo diestro en las cruel- 
dades que los otros capitanes acostumbra- 
ban hager contra los indios: aun en aque- 
llas avia l acresgcntado otras cosas , por- 
que avia hecho un viago, como teniente de 
capitn general , ava ydo la costa del 
mar del Sur , de camino avia hecho mu- 
chas muertes en los indios de Comogre 
Pocorosa Chiman, s color de castigar 
los que avan muerto los chripstanos 
del pueblo puerto de Sancta Cruz. E 
pass Nata , lleg la provingia de 
Paris , en busca de aquel oro que avia 
perdido el capitn Gongalo de Badajoz ; 
despus que algunos das estuvo en tierra 
deste cagique, con dosgientos hombres 
escogidos , hallse en los llanos que dgen 
de Pars muy dentro de aquella tierra . 



no hallando all rastro del cagique, acord 
de enviar al capitn Diego de Albtez ade- 
lante con gient hombres , y l qued en la 
retoguarda con las yeguas caballos que 
llevaba, que serian quinge diez y sevs. 
Pero no me puedo acordar de lo que 
agora dir, sin reyrme de las seas que los 
indios daban deste capitn, quando venan 
de donde andaba; porque cmo les pre- 
guntaban por el ligengiado, para dar 
entender que le avian visto dnde an- 
daba, rebuznaban se esforgaban degir 
lo que saban, roznando como asnos, por- 
que nunca se avia visto tal animal en 
aquellas partes , y este ligengiado Espino- 
sa traa uno en su compaa. viendo 
que los indios tenan temor de oyrle , d- 
banles entender que pedia oro para el 
Rey sus capitanes , no dexaban algu- 
nos de darlo, por amor del asno por le 
contentar. 



G2 



HISTORIA GENERAL Y NATIRAL 



Tornando nuestra historia, yendo 
Diego de Albitcz adelante, hall al caci- 
que en la costa de un rio , pele con l, 
c matle finqcnta sesscnta indios, 
fueron heridos algunos chripstianos; y el 
alcalde mayor le socorri , y el cagique 
su gente se pussieron en Imyda se fue- 
ron rehager de mas gente , como lo hi- 
gieron. En essa sagon lleg el capitn 
Hiernimo de Valcnguela con otros gient 
compaeros que Pedrarias en\'i en socor- 
ro del alcalde mayor ; cmo los chrips- 
tianos eran ya trescientos hombres, de 
hecho paresgindole al cagique que no los 
podria echar de la tierra, sin dao delia 
de sus indios, us de la cautela que dir. 
Envi dos indios, que se dexassen prender, 
hgia el real de los chripstianos, man- 
dles que les enseassen el oro quel ca- 
gique avia tomado al capitn Gongalo de 
Badajoz los espaoles : tomados estos 
dos indios , interroglos Diego de Aibitez 
para que dixessen dnde estaba el cagi- 
que de Paris, c no quisieron dar notigia 
del, degian que estaba en otra provin- 
gia : preguntndoles por el oro , dixo el 
uno dcllos quel oro l lo raostraria los 
chripstianos dnde estaba, quel cagique 
queria que lo tomassen se fuessen en 
buen hora de su tierra. Y coma aver oro 
era el pringipal intento que esta gente 
nuestra llevaba, mas que de hacer al ca- 
gique su amigo ni le convertir la fe, 
por aviso deste indio fu Diego Aibitez 
donde el oro estaba , y en una arroyada 
le mostr un buhio, como pequeo ran- 
chuelo, c alli hallaron diez habas gestas, 
en que avia hasta treynta mili pessos de 
oro. no faltaba cosa alguna de quanto 
se le avia tomado al capitn Badajoz , si- 
no los seys mili pessos, que las mugeres 
del cagique de Paris le avian enviado al 
Badajoz , los tres mili pessos que le avia 
dado aquel indio pringipal, que torn cor- 
nudo, por la bondad de aquel devoto cl- 
rigo. Estos nueve mili pessos do oro avia 



tomado el cagique. lo d(Mns todo esta- 
ba alli quanto Badajoz se le tom. 

Con este oro otro que tom el alcalde 
mayor en aquel viage , volvi al Darien 
muy orgulloso prspero ; desde eston- 
ge qued en reputagion de hombre que 
sabia muy bien el arte de la guerra de 
las sinragones que se usaban hager contra 
los indios, aun fu inventor de una 
crueldad no vista en aquellas partes hasta 
aquel tiempo, fu aquesta. Atado un in- 
dio de los de Chiman (que l conden 
muerte por castigo de los chripstianos, que 
mataron en el pueblo puerto de Sancta 
Cruz) arrimado un rbol, higo assentar 
un tiro de plvora diez doge passos 
del , mandle tirar , dile por mitad ce 
los pechos, por donde entr la pelota, 
que seria tamaa como una nuez, higo el 
agujero de aquel tamao, por donde sa- 
li en las espaldas del indio higo mayor 
abertura llaga quel bulto de una grande 
botija de media arroba. Esto fu cosa de 
mucho espanto los indios, notado por 
mucha crueldad entre los chripstianos, 
que lo vieron. 

De esta expiriengia ojras torn de 
aquel viage con treynta tintos mili pes- 
sos de oro muchos indios en cuerda : 
por tanto hallaban los diputados de la 
compaa que lo debian pedir por capitn 
de los navios del adelantado Vasco Nu- 
ez, lo qual el gobernador les congedi, 
con largos poderes que le dio para yr 
tomar la gente navios proseguir el via- 
ge. que avia de hager el mal afortunado 
adelantado Vasco Nuez. 

Llegado la mar del Sur , con ttulo de 
teniente de capitn general , entr en los 
navios, c corri la mar tierra de la cos- 
ta del Sur hgia el Ogidente ; ovo deste 
segundo viage del cagique de Paris qua- 
rena mili pessos de buen oro , 6 los 
veynte mili pessos dellos higo enterrar en 
Panam , dentro de la cibdad , gerca de la 
costa, dex all por teniente al capitn 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XIII. 



63 



Gonzalo de Badajoz. los otros veynte 
mili pcssos hgolos llevar la cibdad del 
Darien , donde el gQbernador offigiales 
residan, para que se quintassen todos los 
quarenta mili pessos fundiesscn la resta, 
para proveer dellos la gente de algunas 
cosas, de que tenian nesfessidad. Y elli- 
^enfiado con los navios se torn por la 
costa abaxo desde Panam la via del Po- 
niente en continuacin del descubrimien- 
to , lleg la punta de Chame , que es- 
t veynte y ginco leguas la costa abaxo al 
Hueste, en la qual ya avia estado primero. 

Esta punta promontorio est en siete 
grados y medio de la equinogial , la par- 
te de nuestro polo. desde all fu re- 
conosger la punta de Gera, que est mas 
al Ofidente veynte leguas, y est en seys 
grados y medio desta parte de la equino- 
gial : entre aquestas dos puntas de Chame 
Gera est un golphete, que se llama gol- 
pho de Paris , porque todo aquello seo- 
rea el ca'ique de Paris. Desde la punta 
de Gera fu mas al Poniente otras veyn- 
te leguas hasta la punta, que se llama de 
Buena Vista, la qual est en seys grados 
y un tergio desta parte de la equino(;'ial. 

Desta punta de Buena Vista hasta la 
punta de Sancta Maria se corren al Hueste 
otras veynte leguas , y en este espagio se 
entra la mar la vuelta del Norte mas 
de otras veynte leguas , y en aquella en- 
senada hay muchas islas, y estn las is- 
las de Cebaco , donde est enterrado el 
cosmgrapho Codro, veneciano, que por 
yerro en la impresin primera en la pri- 
mera parte, en el libro X, capitulo III, se 
avia dicho que en las de Corobaro ; pero 
no muri sino en estas de Cebaco ' . Y en 
esta ensenada est otra isla mayor , que 
se dige isla de Sancta Maria ; y en lo mas 
puesto al Norte est el puerto de Ponuba 

1 Parece conveniente manifestar aqui que no se 
corrigi este error en el lugar citado por Oviedo, 
sin duda por no haberse acordado de retocar aque- 
lla parle del mencionado captulo , donde se expre- 



Desde la punta de Sancta Maria hasta la 
punta de Burica se corren otras veynte le- 
guas al Sudoeste ; y est aquella punta de 
Burica en seVs grados y medio desta par- 
te dla cquinocial.Esta es muy buena co- 
marca , frtil abundante de los manteni- 
mientos de los indios , de mucho maliiz 
yuca de las fructas de la tierra , de mu- 
cha montera de puercos venados, de 
muchas pesqueras do buenos pescados , 
buenas aguas , muy hermosos grandes 
mameys , muchas palmas de los cocos 
grandes , y es una de las mayores provin- 
cias de aquella costa de mejor gente. 
Entre estas dos puntas de Sancta Maria 
Burica eslalas islas, que llaman de Bena- 
matia. 

Desde la 'J)unta de Burica al cabo de 
Sancta IMaria se ha^'.e un golphete en- 
senada de diez doge leguas , que llaman 
el golpho de Osa , y est el dicho cabo en 
seys grados y un tergio mas al Ofidente, 
desta parte de la Una cquino^ial. Cor- 
riendo desde dicho cabo de Santa Maria 
al Ogidente otras veynte leguas , est ger- 
ca de la costa la isla del Cao, la qual es- 
t en algo mas de seys grados y medio 
desta parte de la equino^ial. Llmase esta 
isla del Cao , porque all est una fuente 
muy buena , de una pea sale un cao 
que cae de lo alto , dentro de las cara- 
velas, sin peligro dellas, las pueden 
acostar quel agua del cao cayga , si 
quieren, dentro en los navios, tan gruesso 
como la mueca del brago poco menos, 
de muy buena agua. 

Desde la isla del Cao hay diez doge 
leguas hasta las islas, que estn ferca de 
la punta de Sanct Lzaro , la qual punta 
est en siete grados y medio desta parte 
de la equinoQial. 

Desde estas islas de Sanct Lgaro fu 

sa que Codro muri !erca de las islas de Qorobaro 
( Cerebaro) del puerto de Pomiba.n La enmien- 
da aqui introducida no puede, por tanto, ser mas 
oportuna. 



6 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



el ligcngiado con los navios gente que 
llevaba obra de otras quince veynte le- 
guas mas al Oc^'idenle, llam aquello 
golpho de Sanct Lcar , otros le dicen 
de Saiict Leas; pero no entr en la en- 
senada grande que est adelante , entre 
el cabo Blanco la punta del puerto de la 
Herradura, ni lo vido. todo lo qul vi- 
do 6 naveg pudo testificar desta costa 
fueron hasta giento y ochenta leguas , po- 
co mas menos , porque de all adelante 
del golpho de San Leas hasta el puerto 
de la Posession, mas adelante hasta la 
bahia de Fonseca , Gil Gonzlez de Avila y 
el piloto Andrs Nio lo descubrieron, co- 
mo se dir en su lugar. Todo esto ques 
dicho, est en la costa de Panam al O^i- 
deute, en la mar del Sur. 

Andando el ligengiado Espinosa con 
esta armada, que eran tres quatro na- 
vios , llegado el ao de veynte , sobre mili 
quinientos , en el mes de mayo , lleg al 
puerto del Darien el gobernador Lope de 
Sosa , de quien atrs se dixo que yba por 
mandado del Emperador gobernar 
Castilla del Oro , c tomar residencia Pe- 
drarias sus offiyiales. assi cmo fu su 
nao surgida se comeng vestir para 
salir en tierra , acab de dar orden en 
la manera de su salida tierra, luego ex- 
pir dio el nima Dios , dentro en la 
nao, sin salir tierra. cmo el gober- 
nador Pedrarias le avia hecho aparejar el 
rcsgibimiento, assi le higo sacar honrada- 
mente, y enterrar en la yglesia mayor y 
episcopal, en el lugar mas preheminente 
della, delante del altar mayor, al pi de las 
gradas , mostrando mucho dolor senti- 
miento de su muerte ; pero no sin mucha 
alegra de su coraron, paresfindole que 
esto era un miraglo voluntad de Dios, 



en que mostraba qul quera que gober- 
nasse aquella tierra, no otro, por eston- 
ces. Pero pues con determinacin do ha- 
blar verdad en todo se comcnc esta his- 
toria , no se le debe negar Pedrarias su 
buen comedimiento crianga , que lo sa- 
bia muy bien hager , como cortesano vie- 
jo , quando l queria : assi su hijo de 
Lope de Sosa , llamado Johan Alonso de 
Sosa , como todos sus criados los que 
con l venian , los tracto muy bien , les 
ayud favoresgi. entre todos los otros 
por quien l mas higo , quien l me- 
jor gratific , fu al ligengiado Johan Ro- 
drguez de Alarcongillo (que Lope de So- 
sa traia para ser su alcalde mayor); pero 
no se dex de sospechar que lo higo por 
el respecto para el efetto, que adelante 
se dir. 

En este camino, que en la mar del Sur 
higo el ligengiado Espinosa , est se des- 
cubri aquel golpho que se llama de las 
Culebras; porque hay inumerables, que 
se andan sobreaguadas en la mar , de tres 
palmos poco mas luengas , todas negras 
en los lomos , y en lo de abaxo de las 
barrigas todo amarillo , de lo negro ba- 
xan unas puntas , de lo amarillo suben 
otras que se abragan unas con otras, co- 
mo quien entretexiesse los dedos de las 
manos unos con otros , assi estas dos co- 
lores se juntan : las mas gruessas dellas 
son mas gordas quel dedo pulgar del pi 
6 como dedos de la mano juntos , de ah 
mas delgadas otras. 

En este viage fu por piloto mayor Jo- 
han de Castaeda , buena persona dies- 
tro en las cosas de la mar; y esto es lo 
que navegaron estos chripstianos en la mar 
del Sur hasta el ao de mili quinientos 
diez V nueve aos. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XIV. 



63 



CAPITULO XIV. 



v^,..^ V,. -,..[,...... ..... ,-.^- - ^.^.. . .rmc con el [tillo Andrs Nio, para yr desde Pa- 
nam descubrir por la mar del Sur , por mandado del Q^ssar ; cmo el auclor destas hislorlas volvi 



Cmo el capilan Gil Gonealez de vila fu la Tieira-Fi 

le Sur , por mandado del 
Gaslilla del Oro , de la forma que tuvo Pedrarias para despoblar el Darien. 



Lvia andado en la Tierra-Firme un pi- 
loto, llamado Andrs Nio; y este, cmo 
vido presso al adelantado Vasco Nuez, 
sinti que do su prission no podia resultar 
sino su perdi(^ion, que pudiendo aver 
aquellos navios qul tenia hechos , se es- 
peraba con ellos saber grandes cosas, 6 
descubrir grandes riquezas en la mar del 
Sur. lista invencin fu del thcssorero 
Alonso de la Puente, el qual, con un criado 
suyo , llamado Andrs de Cereceda , que 
envi Espaia con esto piloto, se pu- 
so entre ellos por movedor de la cosa. 
Llegados en Espaa la corte , el Andrs 
Nio intent la negogiagion, cmo no 
hall tanto crdito para que se le fiasse el 
cargo , puesto que era diestro piloto y ex- 
perimentado en las cosas de la mar , jun- 
tronse l y el Cereceda con Gil Gonealez 
de Avila (contador del Cssar en esta cib- 
dad de Sancto Domingo Isla Espaola), 
que estaba en aquella sa^on , el ao de 
mili quinientos diez y ocho, en la cor- 
te. El qual avia seydo criado del obispo 
de Falencia , don Johan Rodrguez de Fon- 
seca, Presidente del Consejo destas In- 
dias: dironle aviso de la prission de 
Vasco Nuez, congertados con l, pidi 
el Gil Gonzlez el descubrimiento , ob- 
tuvo la merged, por causa del obispo, para 
quel Gil Gongalez Andrs Nio , con sus 
dineros los de otros armaran, tomando 
Sus Magestades la parte que fuessen ser- 
vidos de tener en esta armada. fecha 
su capitulacin, diselc una cdula, en 
quel Rey mand su lugar teniente gene- 
ral gobernador de Castilla del Oro , por- 
que era informado que Vasco Nuez de 

Balboa, sin ligengia especial de Su Ma- 
TOMO III. 



gestad , fu la parte de la mar del Sur 
hager gierto descubrimiento con ciM'tos 
navios gente , que en l tomo ovo 
algunas cosas , que al pressenle el Vas- 
co Nuez estaba presso, porque Su Al- 
tera enviaba Gil Gonzlez de Avila An- 
drs Nio con gierta armada al descu- 
brimiento de la mar del Sur ; por tanto 
mand que en resQibiendo su gdula, pro- 
veyesse cmo se entregassen Gil Gon- 
zlez todos los navios fustas quel Vasco 
Nuez llevaba quedaron de su armada, 
para que con los dems, que de Espaa 
llevaba, pudiesse hager el dicho descubri- 
miento viagc , por ante un veedor que 
para ello el gobernador de Castilla del Oo 
nombrasse , que le higiesse cargo de todo 
por inventario, que lo proveyesse luego 
el gobernador, como cosa que mucho to- 
caba su servigio real. 

Esta gdula yo la vi c se despach 
en Bargelona diez ocho dias do ju- 
nio de mili quinientos c diez y nue- 
ve aos : c no habla con gobernador se- 
alado, porque estonges se tractaba de 
enviar Castilla del Oro otro, quitar 
el cargo Pedrarias Dvila. E assi en 
la mesma Bargelona fu proveydo de 
aquel offigio gobernagion, desde po- 
cos dias, Lope de Sosa; pero quando el 
Gil Gongalez lleg la Tierra-Firme , ya 
avia passado lo que se ha diclio en el ca- 
ptulo pregedente del viage del ligongiado 
Espinosa. E pocos dias antes que Lope de 
Sosa muriesse, llegaron al Darien el capi- 
tn Gil Gongalez de Avila y el piloto An- 
drs Nio, para entender en su descubri- 
miento , en el ao de mili qumicntos y 
veynte, poniendo Su Magostad gierta can- 



GG 



IIISTOUA CEM'liAL Y NATl'lAL 



lidid, ariiianilo en su real conipaiia An- 
(Iivs (lo llaro, liiirfials, 6 los incsinos ca- 
pilan (;I ('lOiifaloz v piloto Aiulivs Nio, 
y v\ Andrs de Core^oda (|ii(' dixo de siis- 
po que yba provoydo por Uiessorcro, 
oros j)arliculares que tanihiiMi ponian su 
l)arle en el armada. E luego Gil (Joufalez. 
desde Arla . comeriQ entender en su 
despaelio, y en Iiafcr fierlos navios en 
el rio (pie llaman de la lalsa . que va 
dar ti la mar del S(U', en el jolplio de 
Sanct ^liguel ; porque ainique pressen(() 
la gdula que lie dielio, requiri eou ella 
Pedrarias , aprovech poco , porque 
aquellos navios do Vasco Nuez opusii- 
ronse muchos, diciendo que eran de com- 
pafia. l tender esto estaba Pedra- 
rias muy puesto en estorbar Gil Gonzlez, 
y osla contencin no se acal)ara sin estar 
primero podridos los navios, y esta cau- 
sa fuera mas aparejarlos que hagor otros. 

En esta arma(;on entraron el thessore- 
ro Alonso de la Puente y el contador Dio- 
O ^Mrquez , ofligialos de Castilla del Oro, 
por cuyo respecto Gil Gonzlez sus con- 
.sortes la pudieron sacar luz; porque de 
olra forma fuera imposible, porque al go- 
l)ernador le pessaba desta armada, 6 le 
parosgia que dems de ser en vergenza 
suya yr su gobernacin armar otro, 
con ligonc'ia del Rey . le ora grand cargo 
o ofensa , c se apocaba su crdito , no 
desseaba que por manos de otro se liigies- 
se ni se supiesse cosa alguna de aquella 
mar del Sur. assi, en quanto l podia, 
por diversas formas . daba desvos la 
exped(;ion y aviamiento de Gil Gonfah^z 
con muchas cautelas. 

Sentido esto por el capitn Gil Gonca- 
lez. entendido en parte la condicin 
cobdigia del gobernador, por aviso de 
los officiales el thessorero Alonso de la 
Puente y el contador Diego Mrquez , quo 
de mas dias mejor lo tenian conoscido, 
se acord de meterle en compaia en el 
armada , porque por esta via seria ff il 



cosa el des])acho ; 6 assi Gil Gonzlez le 
movi un jtartido algo donoso, fu('' (fue 
le vendiesse Pedrarias un negrillo quo te- 
nia vollcador. (' (jiie le daria por l tres- 
bienios pessos, que aquellos los tuvicsse 
Pedrarias en el armada , gofasse lo (jue 
dola profodiesse por rata lo quo le cu- 
piesse, por ragon de los tresgientos pessos . 
Con esto, luego entr vendi el neero 
en el prosrio (po he dicho, se assent 
aquella cantidad en el caudal por Pedra- 
rias, como armador partfii)e do la com- 
paia ih aquella armada, como si do otra 
cosa no tuviera tanta noscessidad como de 
un mucliacho que volteasso , que aun pa- 
ra grumete no era : con esto luego le co- 
menc favoresgcr el gobernador, dio 
lugar su despacho, puesto que la ver- 
dad, aunque lo disimulaba, todava lo 
pessaba en el nima desto desculjiimon- 
to, el qual se hifo de la manera que se 
dir en el siguiente captulo. 

Desde pocos dias que muri Lope de 
Sosa , algunos meses antes que Gil Gon- 
zlez se partiesse descubrir, llegu yo 
al Darien con mi mugor dos hijos, cre- 
yendo hallar gobernando la tierra Lope 
de Sosa . llegado al puerto do Sanct Jo- 
Jian . en la noche veynte quatro de ju- 
nio del ao de mili quinientos veyn- 
te, hall all otra nao, do la qual supe la 
muerte de Sosa , que yo sent en el ni- 
ma: porque luego me hall tuve por mas 
presso que si me viera en tierra de mo- 
ros. ])orque en la verdad yo avia procu- 
rado y hecho todo lo que en m fu para 
que Pedrarias fuesse removido. E tvome 
por perdido, no me enga en ello, ni 
me desembarcara, si no fuera por mi mu- 
gor hijos; pero como no pude hacer otra 
co.sa, atend me encomendar Dios y 
esperar su socorro: (jue otro no le tenia. 
E luego por la maana, el da siguiente, 
envi un homlire tierra di noticia al 
go)ornador de mi llegada : el qual me en- 
vi decir que holgaba mucho de mi ve- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XIV. 



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nida, 6 que salicsse en buen hora : ([ul iiio 
tenia por amigo buen scr\ itior cU; Su 
Majestad , entendia ayudarme iioni-ar- 
me , como si fuesse su hijo liermano , en 
todo lo qul pudiessc. Y en fin, aunjuc 
yo creia otra cosa, sal con mi compaia, 
all hiego la costa vinieron me visi- 
tar acompaar el bachiller Diego de Cor- 
ral Diego Maldonado: los (piales, de 
parle del gobernador, me dijeron lo (pie 
es dicho otras muchas palabras de amor. 
llegado la cibdad, fu y le hager reve- 
renfia; mostr holgarse mucho de mi 
venida, segund de los aillos exteriores se 
podia entender : luego el gobeinador fu(i 
visitar mi muger la posada , d la ha- 
bl con mucha cortesa. 

En este camino yo avia tocado en esta 
cibdad de Snelo Domingo , (', supe aqu 
cmo doa Isabel de Bovadilla, muger de 
Pedrarias , avia hecho escala en la Yagua- 
na , que es un puerto que est en esta Is- 
la , al Ogidente , la enviaba el goberna- 
dor Castilla con mucho oro perlas (se- 
gund fama) por se hallar mas desocupado 
para la residencia , que esperaba que le 
avia de tomar Lope de Sosa, c por tener 
la hacienda puesta en cobro: que es una 
de las cosas que en estas partes mucho se 
usa entre gobernadores jueces, quando 
se les acaba el offigio , que huyen con el 
dinero antes de la cuenta , la esperan, 
teniendo alfada la pecunia. 

Desde dos meses despus que lleguj 
al Darien, me llev Dios uno de mis hijos, 
en edad de ocho aos, junio con este 
pessar lo que sent de la muerte falta 
del gobernador Loi)e de Sosa, muchas 
veges estuve determinado de me tornar 
en la me.sma nao que fuy, si la nesgessi- 
dad la veigiien(a no me for(;ran , por- 
que yo yba cargado de casa muger , 
muy de assiento. E lo que mas me oblig 
esperar lo qiicviniessc, fu porque, por 
mandado di'l Emperador, yo avia de co- 
brar gient mili pessos de oro que avian 



dado entender Su Mageslad que va- 
lan los bienes, (pie le avian aplicado su 
cmara fisco en las condenagioncs del 
adelantado Vasco Nuez de Balboa sus 
consortes; y volverme sin cum[)lir el man- 
damiento del (k''ssar, pues que estaba ya 
en la (ierra, fuera nolable error, y allen- 
de desso yo yba gastado. Todas estas 
causas me higieron que me detuviesse, 
puesto que yo tenia por cierto quel go- 
bernador avia de procurar dedesiruyrme. 
porque tenia aviso que en Espaa no avia 
hablado bien d\ , que avia procurado 
la yda de Lo|)e de Sosa , porque ped la 
gobernagion de Sancta Marta para m , co- 
mo era verdad , me fu congedida , 
porque no se me otorgaron gient hbi- 
tos de Sanctiago para gient hombres hi- 
josdalgo, como ya lo dixe en el li- 
bro XXVI, en el capitulo I y en el III, dc- 
x aquella empresa (lo qual se le quitaba 
Pedrarias, se le quit de su jurisdi- 
gion despus). pringipalmentc yo temia 
qul me avia de hacer malas obras, assi 
por lo que es dicho, como por las (pie el 
m(3 avia fecho; muchos avia dicho que 
me tenia por enemigo. Dems de lo qual, 
le pessaba en el nima, porque yba por 
regeptor de Su ]Magestad para cobrar los 
bienes del adelantado sus consortes de 
todas las penas de la cmara real : sin 
cs.so llev cargo la escribana general 
del secretario Lope Conchillos , y el offigio 
de la fundicin, allende del que yo me 
tenia de veedor , y en todo avia de tener 
mano. E lo que mas dao me hacia en la 
opinin de Pedrarias, era pensar el que yo 
senta algo c traia el regimienlo perpetuo 
de aquella cibdad del Darien para m 
sendos para los otros offigiales, otro pa- 
ra aquel bachiller Diego de Corral , los 
quales todos yo negogi , aunque de todos 
ellos ni ove las gragias, ni aun me paga- 
ron los derechos del despacho de las pro- 
visioni's: lo qual yo hige procur, assi 
por los honrar, como pringipalmentc poi- 



G8 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



que era servigio de Dios del Rey excu- 
s;ir que cada ao Pcdrarias hagia regido- 
res sus criados c amigos en aquella cib- 
dad, lo qual l siiid. 

oms de lo que est dicho, llev una 
cdula para que el gobernador gobernasse 
solo sin los oTiQiales; y desta manera, 
aun(jue era en su favor, yo no la gan si- 
no pensando quel gobernador era Lope 
de Sosa. Llev otra para que los ofri(,-iales 
no liactassen, y otra para quel goberna- 
dor pusiesse las puntas' y el toque, con que 
seqiiilalaliael oro en quilatador, que dies- 
se fianzas: quel oro que quiiatasse y en 
Espaa paresgicsse de menos ley, qul 
sus luulores lo {)agarian. Llev las orde- 
nancas fueros de la casa de la fundicin; 
llev merced por quatroaos para la tier- 
ra de la franqucfa de los derechos del al- 
moxarifazgo. Llev ms: quel primero ao 
despus que yo Uegasse, se pagassc el 
diezmo del oro de minas al Rey, y el 
segundo ao despus el noveno, y el otro 
siguiente el octavo; assi discurriendo, 
hasta quedar en el quinto. otras merce- 
des franquezas llev para la tierra po- 
bladores dola, que generalmente todos 
fueron tiles provechosas, m solo 
daosas; porque dems de no me aver 
dado nadie , para gratificaf ion de mi tra- 
bado gastos, un real ni valor del, aun- 
que, como en otras partes he dicho, fuy 
Flandes , gast de mi hacienda la ma- 
yor parte, buscando el remedio de aquella 
tierra, como todo lo que yo hlqc era pro- 
[)ssito de la comunidad y de todos, ningn 
particular me lo agradesfi. Antes de al- 
gunas cosas se resabiaron el gobernador 
offigiales, todo el fructo que saqu, fue- 
ron muchos trabaxos perder el tiempo 
hagienda propria, como adelante se dir, 
puesto quel gobernador todos mostra- 
rou mucho contentamiento en aver yo 
tornado la tierra aver traydo tan se- 
aladas mercedes para aquella cibdad 
toda la provinria. 



Mas cmo Pedrarias viilo el tiempo 
dispuesto , yo pressent aquellas c- 
dulas provisiones que he dicho , l der- 
Cia maravillas en mi favor , loando lo 
que avia hecho por aquella tierra: por 
otra parte dixo los officiales que le 
perdonassen , qul no quisiera gobernar 
sin ellos ; pero que yo avia traydo aque- 
lla cdula que lo prohiba, la otra pa- 
ra que no tractassen. lo uno lo otro 
sintieron mucho, porque les era grand 
estorbo para sus cobdigias, se les quita- 
ba el mando grandes interesses de ha- 
cienda; pero disimularon tuvieron su 
cuenta conmigo , para daarme en lo que 
pudiessen. 

Desde pocos dias el gobernador acor- 
d de yrse Panam esperar al licen- 
ciado Espinosa , alcalde mayor , que avia 
dos aos que andaba en la costa del Sur 
con los navios de Vasco Nuez, adqui- 
riendo lo que podia , como hombre que se 
queria yr Espaa y no perseverar en la 
tierra. 

Cmo yo vi quel gobernador se yba 
la otra mar , hgele gierto rcquirimien- 
to, dndole entender que era despo- 
blar aquella cibdad , dexndola l en tal 
tiempo ; porque los ofGgiales se yban con 
l , y l y ellos con determinacin de as- 
sentar en Panam en la costa del Sur , 
algunos dellos en el Nombre de Dios en 
essotra costa: expres muchas ragones, 
por las quales el gobernador no debia yr; 
pero no lo dex de hager por esso lle- 
v consigo al thessorero Alonso de la 
Puente , al contador Diego Mrquez , 
al fattor Miguel Johan de Rivas. porque 
el thessorero y el contador eran regidores 
del Daricn, no volviesscn aquella cib- 
dad , (liles repartimientos de indios que 
los sirviessen en Panam, ques ochenta 
leguas del Darien : aqui se vido clara- 
mente quel gobernador queria despoblar 
el Darien, assi porque la avia ganado 
poblado Vasco Nuez, su yerno, quien 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XIV. 



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avia degollado , como porque una voz que 
desde all se avia querido jt Pedrarias 
Espaa, sin haf er residen(.'ia, el regimiento 
de aquella cibtlad le detuvo. Y tambin se 
quiso yr Panam , por liallarse pressen- 
te al recoger de los despojos, que espera- 
ba que avia de traer el alcalde mayor de 
la costa del Sur, porque en lo que su 
gobernagion tenia en estotra costa del 
Norte todo estal)a hollado en lo que no 
avia flecheros (poique donde los avia, no 
le paresgi ser su propssito): junto 
con esto se degia quel alcalde mayor y el 
capitn Badajoz avian "ya vuelto la otra 
costa con mucho oro. Assi que, por es- 
tas causas aprovecharon poco mis pala- 
Ijras ni las de otros muchos que degian lo 
mesmo. 

Determinado de se yr, higo una diligen- 
cia donosa , por manera de cumplimiento 
abono suyo: fu que aquel ligengiado 
Alarcongillo , que avia ydo con el gober- 
nador Lope de Sosa, hgole Pedrarias su 
alcalde mayor teniente, higo prego- 
nar residencia contra s mesmo por treyn- 
ta dias en el Darien. La qual higo su 
plager, porque como se quedaba en el 
offigio hagia su juez su teniente , todo 
aquello era publicar congiengia, de lo qual 
muchos se reian , ninguno que tuviesse 
quexa del no le os pedir nada.- 

Esta residengia fraudosa envi la cor- 
te en tiempo que se aprovech mucho de- 
lla , porque en aquel tiempo el Rey , nues- 
tro seor , no estaba en Espaa , ni sus 
gobernadores en dispusigion de entender 
en mas de pagificar las Comunidades: en 
lo qual el reverendssimo Cardenal de 
Tortosa, que despus fu Papa Adriano, 
VI de tal nombre , y el condestable de 
Castilla don Iigo de Velasco, y el almi- 
rante de Castilla don Fadrique Enriquez, 
que eran los que gobernaban , importuna- 
dos de doa Isabel de Bovadilla , muger 
de Pedrarias, de un Frangisco de Li- 
gaur, su procurador, le enviaron comi- 



sin al mesmo ligengiado Alarcongillo, pa- 
ra que tomasse residengia al gobernador, 
su amo, al ligengiado Espinosa, los 
que avian tenido cargo de justigia por Pe- 
drarias. En tanto que estas provisiones 
llegaban, estaban en Panam el goberna- 
dor , y el thessorero , y el fattor ; y en el 
Darien estbamos el contador Diego Mr- 
quez yo, que era veedor, con nuestras 
mugeres, por teniente Martin Estete, 
que era casado con una criada de su mu- 
ger de Pedrarias , hombre de ninguna ex- 
piriengia en letras ni en armas. 

Poco tiempo antes desto avia salido del 
Darien el bachiller Diego, de Corral por 
capitn con gierta gente, por mandudo 
del gobernador, pagificar visitar la 
comarca la parte del Abrayme Cara- 
nura otras provingias ; de lo que higo 
adelante se har mengion. 

Assi que , estando las cosas en este es- 
tado, vino Panam el ligengiado Espi- 
nosa con trcynla y tres mili pessos de oro 
ms, que avia vido de indios salteados 
despojados por la costa del Poniente. 
Estos dems allende de los otros veyn- 
te mili, que se ha dicho que tenian all en- 
terrados. Luego el gobernador envi re- 
querirnos al contador Diego Rlarquez 
m, que estbamos en el Darien, que 
fussemos Panam envisemos nues- 
tros tenientes, para que aquellos ginqiicn- 
ta tantos mili pessos, con otros que por 
rescates otros de las minas se avian 
allegado, se fundiessen quintassen , Sus 
IMagestades tomassen sus quintos dere- 
chos, lo restante se diesse quien lo 
debia aver; y en espegial fuy yo reque- 
rido (porque mi cargo estaba la fundi- 
gion , tenia yo las marcas 6 cuos rea- 
les del oro , mi cargo era tie cobrar 
los bienes del adelantado Vasco Nuez 
de Balboa sus consortes por la c- 
mara fisco) s giertas protestagiones, 
que contra m protest un procurador de 
Pedrarias. viendo esto el contador Dic- 



70 



HISTORIA GENERAL Y NATLUVL 



ijo Marqiioz yo , dctenninaiiios de \ r 
donde el toberruuli)r es(;il)a: Dici^o 
Mrquez fiisse de arrancada, e llevo su 
inugcr consigo , con deleriuiiiK ion de no 
volver al Darien . e yo de\e la niia all, 
non ()l)slaiile qne cada (lia los vecinos se 
yban, porque el gobernador les proinelia 
dal)a indios de reparliniienlo o otros 
provechos qiiantos dexaban aquella 
cibdad. E assi cmo otros la desanii)ara- 
ban, comeng yo labrar dexc la (ra^a 
dineros mi muger para que hi(,'iesse 
mi casa: hQola tal, que ninguna hasta 
aquel tiempo avia en la Tierra-Firme co- 
mo ella. 

Con esto la cibdad tenia alguna espe- 
ranza, porque aunque los otros offigiales 
del Rey la avian desamparado, yo no lo 
avia hecho: la cibdad me dio su poder, 
para que higiesse sus negogios con el go- 
bernador. 

Despus que llegu (\ Panam, en mi 
pressengia se desenterraron los veynte 
mili pessos de oro de Paris, que el alcalde 
mayor avia Iraydo de su primero viage, 
quando dex all en guarda de esse oro al 
capitn Gongalo de Badajoz con poca gen- 
te, de temor de los indios lo a\ian se- 
pultado. Este oro, lo quel ligengiado 
traia, lo que se avia sacado de las mi- 
nas de Panam c Capira Juanaga por los 
veginos del Nombre de Dios Panam, se- 
ria todo septenta mili pessos de oro. 

En este tiempo lleg al Darien el Bar- 
tolom Corral . perdido l los que con 
l fueron, avicndo hallado de pages la 
fierra por donde anduvo, dexla de guer- 
ra en virtud de sus letras c poca maa. 
Para la enmienda desso fu luego entrar 
el teniene Martin Estele, con gierlas ca- 
noas por agua: hgolo muy peor, cada 
uno dellos fu^harta parte para el algamien- 
ot rebelin de los indios dessolacion de 
aquella cibdad, la qual en aquella sagon 
era la mayor mejor poblagion que 
chripsiianos eniaii en la Tierra-Firme. 



1mi este liem|)o (|iiel bachiller Corral y 
el lenienle se dieron el mal recabdo (uo 
es dicho en el Darien , .se fundi en Pana- 
iii;'i el oro (pi( es dicho: assimcsnio el 
ra|)ilan (l (loncalez de Avila, con el ar- 
did de la \('iia del negrillo volteador, 
paik' (|ue por el presgio del se le dio al 
gobernador en apiella armada, se acab 
de despachar sigui su descubrimiento; 
|)or(jue anlt's no pudo, assi [)or(jue los pri- 
meros navios (pie higo en el rio de la Bal- 
sa se le pudrieron del sol lluvia, con 
los estorbos del goljernador , como por- 
que si el negrillo no tomara, nunca de all 
saliera. 

F]n fin . ao de mili quinientos veyn- 
te y dos, parti fu la via del Ogiden- 
tc, descubri lo que adelante se di- 
r; poco antes yo me part de Panam 
para el Nombre de Dios, ao de mili 
quinientos veynte y uno , de all para 
el Darien, por mar. en una caravcla mia. 
E al tiempo de mi partida requer al go- 
bernador , en nombre del Darien , todo 
lo que me paresgi: all le dixe cmo 
su causa aquella cil)dad se perda , to- 
m mis testimonios contra l. cmo le 
pessaba que aquestas cosas anduviessen 
por escripto, acord de rogarme que qui- 
siesse encargarme del Darien su provin- 
gia , tomassc la vara de su teniente; 
porque degia l que yo me daria tan buen 
recabdo, que la cibdad toda la tierra se 
sosternia , daba ragones para ello , por- 
que (M no podia quitarse al pressente de 
aquella mar del Sur. Yo no quera agep- 
tar el cargo , a.?si porque me tenia por mas 
honrado con ser offigial del Rey , que no 
con ser teniente suyo, como porque no 
quera yo tal cuydado : c dle por excusa 
que siendo ofigial del Rey, no avia de te- 
ner offigio jior l , que caera en alguna 
pena, pensando que servia mal en ello. Fi- 
nalmente, rogndomelo l otros, acor- 
dndome que aquella cibdad se des|)ol)la- 
ria . yo pt rderia mi hacienda . si no avia 



DE IXDIAS. LI1>. XXIX. CAP. XIV. 



1 



quien dola se doe.^sc , acept el cargo, 
y el gobernador rao lo mand do parte de 
Sus Magcstades , sin embargo de mis offi- 
gios de veedor de las fundiciones de aque- 
lla goljcrnafion regidor do aquella cib- 
dad receptor general de la cmara fis- 
co por Sus Magcstades , porque assi de- 
Cia el gobernador que convenia al servigio 
de Sus Magostados. assi me lo dio fir- 
mado de su nombre , yo lo agopt, por- 
que tenia en el Darien mi muger mi ca- 
sa, me avia all heredado por mi mal, 
porque assi lo tenia Dios ordenado. 

En la hora que so m dio la provisin, 
por la qual avia de goternar aquella cib- 
dad ser capitn de aquella provincia, 
dixo Podrarias algunos que por mi mal 
avia tomado aquel cargo ( assi fu ello): 
porque mi condicin de hombre libre no 
pudo comportar cosas feas torpes, pues 
querer hagor justicia entre gentes acos- 
tumbradas estar sin ella mal vivir, 
no podia ser sin mucho riesgo de mi per- 
sona, en espegial estando tan aparejada 
en el superior en la tierra la mala volun- 
tad que contra m tenia. Y aunque no ig- 
noraba esso , por no ver perder la cilxiad 
mi casa assiento, abase la cabega, 
fiando en Dios , que es sobre todo , vol- 
v al Darien, de donde avia salido en el 
mes de agosto: volv un sbado nueve 
de noviembre del mcsmo ao de mili 
quinientos veynte y uno. E otro da lue- 
go siguiente, que fu domingo, enterr 
mi mugor, que avia diez dias que estaba 
enferma: c con el dolor de prdida tan 
triste para m, transportado fuera de 



sentido, viendo muerta mi muger, que 
yo amaba mas que m, estuve para per- 
der el sesso ; porque dems de tan dulge 
conipaia, c ser mi desseo vivir en el es- 
tallo matrimonial , como chripstiano , no 
era acostumbrado las mancebas que 
mis voginos tenan ( aun algunos dupli- 
cadas). 

Este frabaxo mo plugo los que me 
desamaban , porque como luego me puse 
con la vara de justicia en castigar los pe- 
cados pblicos (en que muchos avia en- 
vejesgidos) , presto fuy aborresgido , por- 
que no consent que se posasse carne los 
sl)ados , corao hasta estonces lo hagian 
la coman: lo segundo mand pregonar 
que no tuviesse ninguno manceba pblica, 
como saban que lo avia de castigar , se 
apartaron los que las tenan pblicamente 
pan cuchillo: lo tergoro quit los juegos 
hice quemar pblicamente en la plaga todos 
los naypes que avia en el pueblo: lo quar- 
to, castigelas blasfemias: lo quinto, 
un escribano tirano que robaba aquel pue- 
blo, condenle en giertos quatro tantos 
suspondle del offigo por un ao. En ca- 
da cosa de las que prohib, fuy constante 
en castigarlos transgresores, defend que 
no se cargassen las indias , que se servan 
dellas los chripstianos como de asnos. 
assi higo otras cosas, en que yo pensaba 
que servia Dios al Rey, que eran 
en pro utilidad del comn : todo fu 
para mis trabaxos la yesca que los encen- 
di en las voluntades de los que me pu- 
sieron en la extremada nesgessidad, en 
que me vi. 



72 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



CAPITULO XV. 

Cmo el coronisla qued por capilan teniente de gobernador en el Darien; cmo los indios del caci- 
que de Bea mataron al capilan Martn de Murga otros cliripslianos : cmo por aviso industria del 
dicho capilan, auclor destas historias, se pacilicaron muchos caciques t' indios caribes flecheros de la 
costa, se metieron en el Darien muchos pessos de oro por rescates. 



w liando presseni la provisin de Pcdra- 
rias en el cabildo regimiento de la cil)- 
dad de Sancta Maria del Antigua del Da- 
rien, fuy rcsgebido por su teniente con 
mucho plager de todos , porque vian quel 
gobernador miraba con enemistad las co- 
sas de aquella cibdad, que los otros offi- 
gialcs del Rey se avian desavecindado do 
all, passdose Panam el thessororo 
Alonso de la Puente y el contador Diego 
Mrquez, y el fattor Miguel Johande Rivas 
al Nombre de Dios, que yo avia querido 
perseverar no ha^er la mudanza que- 
llos. Antes compr las casas del contador 
otras , y en lo mesmo que las pagaba de 
contado las vend nadas otros , com- 
pr vacas puercos , di carne abasto 
al pueblo , el qual hasta all nunca la tu- 
vo de propria crianza cosecha. 

En toda aquella jurisdif ion h'iQC una bue- 
na quadrilla de esclavos negros para sa- 
car oro de las minas. Congerie todas las 
diferencias que pude entre los veginos so- 
bre sus debdas , y en algunas puse de mi 
casa mas que palabras por concertar 
avenir las partes. Hice muchas ordenan- 
gas y estatutos para pro c utilidad de la 
repiiblica. Pero, como dixe de susso, no 
todas estas cosas plagian , sino las menos 
dellas, por la mala costumbre soltura 
en que vivan. Hige en espegial una cosa 
muy til provechosa la cibdad m 
todos en general, que fu aquesta. 
Provey una caravela mia de gente vi- 
tuallas , bien armada de paz 6 de guer- 
ra , y envela la parte de Levante los 
caribes de Cartagena isla de Codego 
otras partes; sin me ayudar el Rey ni 



otras personas, sino mi costa propria, di 
principio los rescates con los indios bra- 
vos la pacificacin dellos , no porque 
yo fuy el primero rescatador que aques- 
to comenc , poixjuc como en otras par- 
tes lie dicho , el capitn Chripstobal Guer- 
ra Johan de la Cosa , Bastidas, Johan do 
Ledesraa , Hojeda otros muchos avian 
antes corrido todo aquello, los mas de 
essos , s color de rescates , robando al- 
terando. Pero lo que yo hige fu rescatar, 
pacificando amansando lo alterado, 
rescat ove en pocos meses mas de sie- 
te mili pessos de oro. A causa de lo qual, 
por mi exemplo , los veginos del Darien 
compraron na\ios , algunos los higieron 
de nuevo; continundose la mesma gran- 
geria, se metieron en aquella cibdad en 
breve tiempo mas de ginqenta mili pes- 
sos de oro , de paz sin riesgo , ni matar 
ni enojar indio , como se dixo mas lar- 
gamente en el captulo 111 del libro XXVI, 
en el captulo IV del mesmo libro. Lo 
qual fu causa de mucha reformacin 
remedio de aquella cibdad , se favores- 
gi ayud mucho causa de mi industria. 
Junto con esto fuy temido juez, por 
no aver disimulado los peccados pblicos, 
ni dexado de hacer justigia (aunque tem- 
plada fuesse); cada uno sabia que no (e- 
nia nada en m para se quedar sin pena 
moderada correcgion , si culpado fuesse. 
De lo qual no poca indignagion contra m 
formaron algunos ; porque al que yo cas- 
tigaba, si apelaba, le absolva el goberna- 
dor le daba dineros; cmo estaban 
su lado el thessorero y el contador . no 
tenian olvidadas aquellas gdulas que lie- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XV. 



73 



v para que no tiiviosscn voto en la.s co- 
sas de la goberna(,'ion , ni tractassen como 
primero lo avian hecho, estos eran los 
que favoresQan los que yban quexosos, 
aunque justamente yo los oviesse penado. 
Y desta forma en poco tiempo estuve mal 
quisto de los tales de sus parclales; pe- 
ro con los buenos con los que estaban 
sin passion estalja en su gracia. Mas es- 
tos no eran parte para me ayudar, quando 
me vieron en nesgessidad. Antes fueron 
pocos los que osaron mostrarse por mis 
amigos, porque vian notoriamente quel 
gobernador me era contrario que habla- 
ba mal en m , muchas veges avie dicho 
estas palabras: Yo conozco que otro 
haria mejor lo que toca la buena go- 
bernacin destas partes; informado 
el Emperador, nuestro seor , desto, avia 
proveydo Lope de Sosa, que haya 
gloria , que era buen cavallero lo hi- 
ciera muy Ijien , porque el veedor Gon- 
ralo Fernandez de Oviedo no falt de 
lo acordar solicitar. Yo holgara de 
verme libre retraerme ya, si Dios no fue- 
ra servido de me tener en estos trabaxos 
fatigas, que tengo en la substentacion 
destas partes , con tantos gastos de mi ha- 
cienda con tan pocos interesses , con 
tantas enfermedades con avrseme muer- 
to en esta tierra uno de mis hijos. E assi 
entonado este propssito, degia oros 
muchos cargos que echaba Dios al 
Rey con su persona , los quales los que le 
escuchaban , aceptaban , degian que sin 
dubda Dios queria qul gobernasse no 
otro. assi passaban tiempo con lagote- 
i'ias cosas que tenian en contrario bien 
clara la respuesta, porque l sus minis- 
tros capitanes assolaron c destruyeron 
la tierra con robos c crueldades , sin los 
castigar, como en part(! lo cuenta la his- 
toria; lo qul y ellos llamaban pacificar, 
era yermar assolar matar desruyr 
la tierra de muchas maneras, robando 

acal)ando los naturales della. porque vo 
TOMO III. 



lo deria algunas vcges, me tomaron en 
mala opinin los que quisieran que yo ovie- 
ra seguido el camino de los otros jueges. 

Acercndose* mi penitencia , siguise 
que un vecino del Darien, llamado el ca- 
pitn Martin de Murga , vizcayno, era vi- 
sitador de los indios , por Pcdrarias , de 
la provincia repartimiento del Darien: 
el qual me pidi licencia para yr vl.-itar 
el cacique de Bea , que le estaba enco- 
mendado l , vivia en las lagunas, 
cerca del rio Grande ; c yo no se la quise 
dar , le dixe que no fuesse all , porque 
me avian dicho que aquel cacique lodos 
los de la tierra estaban aleados, desde 
quel bachiller Corral Martin Estete , s 
color de visitar la comarca , la avian le- 
vantado ; que en ninguna manera le da- 
ria licencia , porque yo no queria que o 
matassen l c los que con l fuessen. 
Desta respuesta se quexaba muchos do 
m, no falt quien me lo dixo, mndelo 
llamar, dxclc : Martin do Murga, di- 
cho me han que os quexays de mi , no 
tenes ragon , porque si no os doy licencia , 
es porque no os mate vuestro cacique , 
querra yo que quando fussedes, fuesse 
de manera que tuvissedes segura la vuel- 
ta, no quedssedes all muerto. Por 
vuestra vida que no murmures de m , ni 
digays que os echo perder que no quie- 
ro que medres , por mi causa no vays 
por mil pessos, que degis que os ha pro- 
metido vuestro cacique. Yo no lo hago sino 
por lo que os cumple ; si otra cosa vos 
os parcscc , traed un escribano reque- 
ridme lo que quisiredes : que yo dar mi 
respuesta , para que en todo tiempo pa- 
rezca mi descargo con Dios c con el mun- 
do todo. 

Estonces el Martin de Murga dixo que 
me bessaba las manos, porque le daba li- 
cencia que me requiriesso , que me pe- 
dia por merced que no me pessasse del 
requirimiento. Yo le repju que no me 

pessai'ia, sino que holgara dello. ln fin. 

10 



iiisToiiiA (;k.\!-;ual y NATI RA!. 



iiic rt'(ji!ri() proti'siu (jiiiiiuMilos pessos 
(Ultra mi, si no lo daia iirciicia para yr 
su catiiiie Bca : porjire deyle (]iie le avia 
enviado llamar para le dar aquellos mili 
pessos ms de rescate, quel ea^'iqie 
no estaba algado, sino muy paglDco. A lo 
qual yo respond que pblicamente se sos- 
pechaba que aquel caciijue estaba aleado, 
que nio presela c le aconsejaba no fuessc 
all, puesto que para yr l no tenia nes- 
(.cssidad de miligcngia, pues que era visi- 
tador de los indios del Darien, c sin ella 
l>odia yr donde quisiessc ; pero que si to- 
dava quisiessc ni consentimiento, que 
yo le daba licencia con lauto que fuessc 
como era ra^on, de manera qul los 
(i!ie con l fuessen no res^ibiessen dao, 
ni fuessen peligro. 

Passado aquesto, el capitn Murga se 
parti, sin le ver yo ni saber ms en ello; 
llev consigo en dos canoas un Ruy 
Lpez de Talavera, un .lolian Lpez 
de Llercna, im Jolian de Medellin 
diez doce indios mansos, cjue bogaban. 
E llev camisas hachas otras cosas, pa- 
ra dar al cacique sus mugercs in- 
dios. 

Aquella gente de Boa est metida en 
unas lagunas, gerca del rio Grande, lla- 
mado Sanct Johan , que entra en el gol- 
pho de Urab; y es tal el assiento del ca- 
cique de sus indios, cjue en algunos 
tiempos del ao es muy peligrosa la en- 
trada, y en especial en el tiempo de las 
aguas ; y es gerca del Darien . 

Llegado este capitn Murga los que 
he dicho Boa , fueron muy bien resge- 
bidos, al)rac!os todos el cacique: y 
el ca[)ilan le dio gentiles camisas l 
sus mugeres algunos de sus indios prin- 
cipales , les dio hachas vizcaynas otras 
cosas: para ver cmo cortaban, las pu- 
sieron luego en astiles. E el cacique hico 
luego dar de comer al capitn chrips- 
tianos los indios mansos , que con l 
yban, de muchos buenos pescados c 



otras co.sas t\ ajuella tierra: estando 
descuydados comiendo y en mucho pla- 
ger, les dieron sendos hachados [)or de- 
trs en las cabecas todos quairo , que se 
his hendieron, no tuvieron sentido para 
pelear ni se defender; porque tras el pri- 
mer golpe heridos, acudieron con ms 6 
ms golpes en el instante , ms indios, 
presto los acabaron de matar. ataron 
los mas de los indios mansos , para los 
heriar por esclavos: algunos dellos se 
escaparon en tanto que mataban los chrips- 
tianos, se tornaron al Darien. 

Fecho aquesto , el cacitiuo de Boa . pa- 
ra solempnifar su trayfion, psose un cin- 
to de oro un collar de lo mesmo , jun- 
tados sus indios, ataron una cuerda los 
pies al capitn ^lartin do Murga, tiran- 
do p'or ella, lo llevaron rastrando un quar- 
to do milla apartado del buho , lo de- 
xaron all para que las aves se lo comies- 
scn. Por donde le llevaron rastrando, yban 
nuichos indios indias muchachos , con 
muclio plager risa, cantando suareyto; 
el cacique, de quando en quando. con 
una macana guarnesgida do oro , le daba 
un golpe en la boca , dogia : Chica oro, 
chica oro, chica oro, que quiere dogir: 
como oro, come oro. 

Hechas oslas obsequias la muerte 
imprudencia deste capitn . tomaron los 
cuerpos de los otros tres espaoles, as- 
simcsmo, arrastrndolos, los echaron en 
el campo. De los indios mansos que avian 
ydo con essos peccadores chripstianos, 
desde tres quatro dias despus, tor- 
naron algunos al Darien , dentro de ocho 
dias los ms dellos. do los quales .se supo 
lo que es dicho. ]] tomada la informacin, 
determin de yr enviar castigar aquel 
cacique Boa , apergeb gente para ello. 

Y porque ninguno do los milites 
destas parles que mal han acabado falla 
culpa para su castigo, por una por otra 
via , es de saber que este Murga avia sey- 
do alguagil ministro de las crueldades 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XV. 



/o 



que a\ia hecho el uloakle mayor Espino- 
sa en los viages , que avia hecho por la 
tierra desta provingia de Cueva. 

Teniendo yo aparejada la gente que 
avia de yr contra Bea (assi ponjue en la 
cibdad avie poca gente , como porque ca- 
da dia ramos menos , porque el gober- 
nador, quantos y han donde estaba, 
los halagaba daba repartimientos por 
all, los menos volvan al Darien), do 
temor de lo acaesgido aquel Murga , 
porque se sospechaba que otro ca(;ique, 
llamado Guaturo, se avia confederado con 
el de Bea con otro , que era notorio ene- 
migo de los chripstianos ( muy varn) 
que se llamaba Corobari , algado anda- 
ba dias avia, tenia dentro en la cibdad, 
en casa del bachiller Corral (al qual esta- 
ba encomendado por repartimiento) la ma- 
dre la muger los hijos , era gercano 
pariente de una india qucl bachiller tenia 
por mangeba , en la qual tenia hijos : y 
deste Corobari, como de ladrn de casa, 
tenamos grand rgelo, porque estaban 
dentro en el pueblo parte de sus indios, 
cada dia le podan avisar de la poca 
gente vegindad que ya eramos; con 
todas estas sospechas indigios, que 
cada cosa dellas eran de temer, higo 
armar poner punto tres canoas una 
barca bastimentos, aun la mayor par- 
le di de mi casa se pagaron con mis di- 
neros. E acord que fuesse con un man- 
damiento mi el capitn Johan de Ezcaray 
prender el cagiciuc Bea los mas indios, 
que pudiesscn averse de los culpados , 
Ilevasse consigo hasta quarenta hombres, 
los diez dellos ballesteros , que llevas- 
s por guias dos tres indios de los mes- 
mos quel capitn Murga llev, quando le 
mataron ; yo qued guardar la cibdad. 

Estando en esta determinagion , para 
que otro dia siguiente el capitn Johan de 
Ezcaray la gente que es dicho, oyendo 
[iriiiiero una misa de i']s[)ritu Snelo, se 
partiessen , pcssndole mucho al bachiller 



Diego de Corral (pie aquesta gente fuesse, 
porque se avia de saber enteramente la 
culpa qul tenia de la rebelin alcamien- 
to de la tierra, por donde l a\ ia andado, 
s color de la visitar ; porque aquel ca- 
gique Bea era pariente de la india Elvira, 
su mangeba , de los hijos que en ella te- 
nia, comeng poner grandes inconvi- 
nientes en la yda de aquella gente , de- 
gia pblicamente ({ue yban mucho peli- 
gro, y esse propssilo otras palabras 
escandalosas , atemorigando los que esta- 
ban nomljratlos apergebidos para el via- 
ge. cmo regiilor de aquella cibdatl, 
me tlixo muchas cosas para removerme 
de mi buen propssito , digiendo que ya 
yo via qun sola quedarla aquella cibdad, 
si enviada aquel capitn hombres fpie 
tenia acordado, si alguna nesgessitlad 
sobreviniesse al pueblo en absengia de 
aquellos, no quedaban oros tantos que 
defendicssen aquella repblica ; si se 
erraba el viagc, algn siniestro les 
ociuTiesse, que yo era digno de mucha 
culpa , que yo apocaba las fuergas que 
nos quedaban , q'ia eran ya rcdugidas 
tan poco nmero de hombres; que yda 
esta gente, otros cagiques de la comarca 
se atreveran a venir pegar fuego la 
cibdad , que de todo el dao que vinies- 
se los que yban los que quedbamos, 
yo era el ministro , si no mudaba mi vo- 
luntad tomaba su consejo. Y este pro- 
pssito suyo dixo otras cosas, en que no- 
toriamente para entre gente comn ba- 
xa de poco entendimiento parcsgia que 
su ragonamiento era lleno de buen gelo, 
que en lo que degia echaba cargo la 
cibdad, que los que yo mandaba yr 
los excusaba de un notorio y evidente pe- 
ligro, que yo me movia esto con mal 
consejo , como hombre ageierado no 
llegado ragon. 

A esla pltica estaba la mayor [)ar(e 
del [lueblo escuchando notando , co- 
mo vo eslaba de((i minado de enviar 



70 



lliSTORIA GENERAL Y NATURAL 



casigar ;'i los delinqonle.-;, por ser muy 
convinionic para excusarse otros alrcni- 
niionlos, dixe contra !o qiicl liacliillcr de- 
gia desfa manera: Seor bacliiller. p- 
same, porque vuestras |)alal)ras me cons- 
trifuMi que os res[)on(Ia en j)l)lica pla- 
(:a , pues que en olla aveys querido dar 
entender estos seores vec^inos amiios 
una cosa tan desviada de lo gicrto tan 
perjudi(;ial todos, que debaxo do 
vuestras cautelas fictas y enderesgadas 
vuestro iuieresse. haya otro entendimiento 
en la verdad , como le hay, muy al revs 
de lo que querriadcs que se os creyesse. 
Claro est que si el atrevimiento tray- 
Qon , que Bea lia cometido en la muerte 
del capitn Martin de Murga y cssotros per- 
cadores, que con l mat, se disimulasse, 
que nasgerian de esso otros daos mayo- 
res ; y aun el mesmo Bea ternia mucha 
causa paia venir quemar nuestras casas 
6 aun nuestras personas con otros sus 
confederados, porque sabe que en vuestra 
casa estn los tifones, do tiene sus espias 
del)dos en vuestro hijo Perico y en 
vuestra Elvira, de quien lo ovistes, que 
es su prima de Bea. Y vos peor que 
ninguno os est hablar en esto , y al que 
mas le conviene este castigo de Bea soys 
vos, salvo si no pensays que tenes en 
61 las espaldas seguras por los debdos que 
he dicho. Todos essos inconvinientos que 
vos poneys son excusados, y estos hidal- 
gos, que yo envi con el capitn Johan de 
Ezcaray son tan buenos, tan leales, 
tan experimentados , que bastan mayor 
cosa que la que yo les encomiendo ; 
cada uno delios le va en esto tanto , que 
aunf[ue el nmero de sus personas es po- 
co , el valor dellas es mucho para que to- 
do se haga muy bien , como Dios Sus 
Magesiades so sirvan y esta cibdad se 
asegure. Y'^ yo quedo ac para la velar 
guardarla de las espias debdos de Bea 
de vuestro Corobari , que sabes sa- 
bemos todos que es un grand perro, 



que sobre averie perdonado dos vcfes sus 
desleallades, y aversc baptizado, y lla- 
marse chri[)sliano . anda la tercera al(;ado, 
y es el mas perjudicial enemigo que esta 
cibdad ticMie, de quien mas se debe guar- 
dar por vuestro respecto; pues que en 
vuestra casa estn su madre, c muger, 
hijos, otros indios con quien se debe 
entender; taml)ien es debdo de vuestra 
Elvira de vuestro hijo. El fin que yo 
tengo en esto mostrar con la obra cmo 
tengo por principal bien el de todos, 
que otra cosa no me mueve ni otro inte- 
resse sino que se sirvan Dios Sus Mages- 
tades y esta cibdad se conserve, en la 
qual pues, yo tengo tanto que perder 
como el que ms de los que en ella vivi- 
mos , la pudiera desar como la dexaron 
los otros offigiales de Su Magestad, con 
mucha ventaja de repartimiento otros 
ofrcsgimientos quel gobernador me daba, 
si yo quisiera desampararla mudar as- 
siento. Por aqui veres si mi deseo es sus- 
tentar esta ciJxlad vivir morir en ella. 
Cada dia nos faltan indios de los que 
nos sirven en nuestras casas , muertos 
ni vivos no paresgen : si fuessen tigres los 
que nos los quitan, no podria ser sin se 
a\er entendido. Todos los que hay en es- 
ta cibdad sospechan, yo con ellos, que 
estos traydores cagiques Corobari y Bea, 
parientes de vuestro hijo, nos los hurtan; 
cmo el ladrn y espia est en casa, 
sentimos el dao no vemos por do se 
remedie, aunque no del todo giegos, ni 
hay ninguno tan ignorante que dexe de 
entender quel remedio es cortar los tron- 
cos gepas de essa mala simiente , que 
son estos caciques de Bea Coi'obari. Y 
tened por giei-to que en tanto que mi 
cargo fuere el bien procomn de todos, 
que aunque me cueste lo que tengo c la 
\i(la con ello , yo sacar destos escrpu- 
los sospechas todos. El castigo, que 
convenga en este caso de Murga se ha de 
hacer , no me liable ninguno en otra co- 



DE INDIAS. Uii. -XXIX. CAP. XV. 



sa. ser mejor que nos digays en qu 
parte os dexastes dos tres chripstianos 
vivos de los compaeros, que Uevastes, 
quando fuystes la (erra adentro , que de 
cansados y enfermos se quedaron , pu- 
dindolos vos traer, porque si por caso 
fucssen vivos, se cobrasscn. Oydo esto, 
el bacliiller se torn tan plido de color 
como muerto. 

Es verdad que yo tenia antes infor- 
magion que, hincados de rodillas, con 
muchas lgrimas, pidindole socorro 
misericordia al bachiller , le rogaron que 
los ayudasse no los dexasse entre sus 
enemigos morir ; l" les dixo que an- 
duviessen, que de l)ellacos, porque los tru- 
xessen acuestas, se hafian malos. E uno 
dellos le dixo l otros : Seor y se- 
ores, pues que assi os vays, rogad 
Dios por mi alma. l mand passar 
adelante la gente , sigui su camino , 
los dcxaron , torn con dos tres com- 
paeros un buho, donde quedaba un 
vizcayno (que era el ltimo que no pudo 
seguir la compaa) dxole: Vos por 
qu no andays ? Y el pobre compaero 
estaba echado en una hamajuilla los 
pies muy hinchados , dixo : Seor ca- 
pitn, ya veys que no puedo seguiros: 
acordaos que soy chripstiano , salindolo 
las lgrimas de los ojos; pero ninguna pie- 
dad tuvo del ni de otros dos que dexaba 
mas atrs, se fu. Y es verdad que traia 
en hamacas sus indias, quando se le can- 
saban. 

Finalmente, quando el bacliiller me oy 
hablar en los que avia dexado morir, por 
su cul)a, en aquella su entrada, muy tur- 
bado dixo : Seor , para que vcays que 
no conviene que aquesta gente vaya 
donde la enviays , yo os dar f ient firmas 
de hombres los mas principales del pue- 
blo, que dirn que no conviene hagersc 
lo que quers que se haga. Estonces yo 
mand un escribano que assentasse lo 
quel bachiller dcgia , assi se asscnt: 



assentado, mand que lo lirmasse, y l lo 
firm , luego le mand por anclo (iie 
entendiesse en buscar aquellas firmas, que 
degia ante mi hasta otro dia vsperas, so 
pena de genl mili maraveds para la cma- 
ra de Sus IMagestades ; porque si assi co- 
mo degia fuesse , yo me reportara me- 
jor consejo parescer, para que seliigies- 
se aquello que paresgiesse ser mas prove- 
choso convinicnte. 

En esse punto el bachiller fu buscar 
aquellas firmas entro los clrigos frayics 
personas que no avan de dar voto en 
la guerra , de aquellos que poco poda.n 
entender qu era aquello que firmaban; 
no pudiendo juntar en todas diez, aque- 
llas de sus parciales de hombres de poco 
crdito adherentes suyos;, aquella nies- 
ma noche amotin la mayor parte de todos 
los que avian de yr . para que rehusassen 
el camino de Bea. E assi cmo fu de dia, 
vino mi el capitn Jolian de Ezcaray, 
me dixo : Seor , espantado estoy de 
tanta mudanza de tan poca vergenza, 
como hay en esta cibdad ; porque ayer to- 
dos estaban de buen propssito , y en es- 
ta noche passada han mudado la voluntad, 
paresge que los llevan la horca , no 
veo hombre en dispusgion de yr conmi- 
go. Luego vo sent la maldad del Ijach- 
ller, comeng aver informacin contra 
l , se ovo bien bastante del motn y es- 
torbo qul daba en que no fuesse la gen- 
te ; y esto no pudo ser tan secreto qul no 
ovesse temor, de su consgienfia igno- 
rasse la culpa que tenia. vindose perdi- 
do, concertse con el den Johan Prez 
Zalduendo (hombre sin letras, e que de 
largo tiempo eran amigos) contra m. 

Algunos meses antes yo ava tomado 
cuenta un escribano , llamado C-hripst- 
bal jMuoz, ante (luien ava passado el 
progesso de la muerte del adelantado Vas- 
co Nuez de Balboa c sus consortes , en 
cuyo poder estaba; le ped aquel pro- 
gcsso para (assar los derechos d! por lo 



78 



UISTOllIA ClXERAL Y NATIRAL 



(ju locaba al secretario Lope Concliillos, 
cu cuyo nombre \o loiuaha la cuenta, que 
era escribano mayor general, aim pa- 
ra ver si por ajuel pro^'esso parest^-eria 
tener el adelantado sus consortes m.is 
bienes de ios (pie yo sabia, para que, co- 
mo re(,'eplor que yo era de la c'uiiara 
fisco, los cobrasse. K venido este proras- 
so mis manos, tvelc en mi poder al- 
gunos das, leylc todo, psselc cuen- 
to todas las hojas por letras, rubriqu- 



las do la seal de mi firma, porque no se 
pudicsse hurlar hoja ni anclo, sin que se 
viesse la talla por el cuento que le pus- 
se. Este proges.so fu despus llevado por 
el escribano que he dicho Panam; 
cmo el gobernador y el alcalde mayor 
vieron aquel cuento rbricas mias, sos- 
pecharon que yo avia notado las fallas 
mritos del progesso en dao dellos. 
por esto sospech que avian dado orden 
en mi muerte trabaxos. 



CAPTULO XVI. 



Cmo el aucfor hi^o juslicia de los caciques de Corobari Gualuro, que se avian rebelado del servicio de 
Sus Majestades , cmo envi presso Espaa al bachiller Diego de Corral, otras cosas, que compelen 

la historia. 



A. causa de las Comunidades alteragio- 
nes que avia en Espaa en aquel tiempo, 
muchos meses passaron que no yban na- 
vios al Darien . quiso Dios que Wqi al 
puerto de apiolla eibdad una caravela. 
martes primero dia de julio de mili qui- 
nientos veynte y dos aos , vspera de la 
Visilagion de la Madre de Dios Snela 
Isabel. En aquel navio fueron la justicia 
eclesistica seglar en dos personas: el 
uno fu el li(,"en(.'iado Sancho de Saiaya, 
que yba por alcalde mayor de la costa 
mar del Sur , en nombre de las Cessreas 
Cathlicas Magestades , y el otro era el 
arcediano Roilrigo Prez , al qual avia en- 
viado presso en grillos Espaa el mesmo 
den, ]or partcipe en la culpa traygion 
del adelantado Vasco Nuez los que con 
l padesfieron, persuadido el den por 
Pedrarias Dvila y el lQen<^iado Gaspar de 
Espinosa, su alcalde mayor. E vohi ab- 
suelto, traia mandamiento de Sus Ma- 
gcstades del perlado, para que se le res- 
tituyessen sus bienes. 

Ved, letor , qu tal debiera ser la cul- 
pa traygion del infelige adelantado , pues 
que este arcediano era uno de los mas 



partgipes en ella , venia absuelto , 
volvi la tierra. 

El ligenciado Saiaya traia poderes del 
nuevo obispo, fray Vigente Peraga, para 
tomar la possesion de la iglesia episcopal 
remover los offigialcs provisores, po- 
ner los que les paresglesse : lo primero 
que higo fu tomar la possesion por el obis- 
po , luego removi de provisor al den 
y eligi al argediano Rodrigo Prez; los 
dos secretamente inquirieron en los mri- 
tos de algunos veginos, porque ya los 
hombres podian hablar libremente por 
descargo de sus consgiengias, informa- 
ron de la verdad, de qun perjudigial 
era aquel bachiller Corral aquella eib- 
dad . E cmo vieron el bachiller y el den 
que a\ia justigia en la tierra, c me tenian 
por regio , creian que avia de procurar 
de me satisfager dellos del molin , roga- 
ron al ligengiado Saiaya giertos reli- 
giosos de Sanct Frangisco que nos higies- 
sen amigos, su ruego yo les habl 
muy bien dendc adelante , quando nos to- 
pbamos ; pero no promet de olvidar mi 
enmienda : antes dixe que , non obstante 
que les hablasos, no dexaria de seguir mi 



DE INDIAS, im. XXIX. CAP. XVI. 



;y 



jiLstigia en cl tiempo que me conviuiessc, 
pues avian scydo causa quel cagiquo de 
Bea no fucssc castigado; con este adi- 
tamento se contentaron los tergeros. c- 
mo los culpados tarde nunca dexan de 
sospechar su castigo , recelarse de sus 
proprios mritos, aunque andaba la cor- 
tesa en los bonetes , no era la comunica- 
c.-ion ni habla tan sogiable como antes la 
ovo , ni en mas de aquello que yo no po- 
da excusar por mis offigios : por esso 
no fallaban en el pecho passiones escul- 
pidas con letras diamantinas. 

Estando ya mas informado el ligengiado 
Salaya de la persona , vida parcialida- 
des del bachiller Corral , consejme que 
lo echassc de la tierra lo enviasse Cas- 
tilla , donde tenia su mugcr , sin la qual 
estaba onqe doge anos avia , pblico 
amancebado , que con la informacin de 
sus exgesos se fuesse , por hombre perju- 
dicial no convinicntc la repblica. E 
yo le respond tjue hiciessc l el interro- 
gatorio se tomasse la informacin : 
que tomada , si le paresciesse que era 
bastante c que convenia , que yo haria lo 
qul me consejasse dixesse que era jus- 
ticia. luego el licenciado tom tinta 
papel , liico de su mano un interrogato- 
rio, por las preguntas del se tomaron 
los testigos, los quales las hincheron, 
decian abominaciones del. Tomada esta 
informacin por consejo del licenciado, lo 
hice echar unos grillos, le mand meter 
en una nao que estaba de partida para 
Espaa, con l un Luis de Crdova, es- 
peciero vecino de Sevilla , al qual tenia 
presso por perjudicial la repblica, 
porque avia mucho tiempo que estaba sin 
su muger, tenia all en el Darien dos 
mancebas pblicas. por cdula de Su 
IMagestad los officiales de la casa de la 
Contractacion de Sevilla me enviaron una 
carta requisitoria, para que se lo enviasse 
presso la casa de la Contractacion, para 
le hacer que hiciesse vida con su mugcr, 



mand llevar amljos aquella nao. 
En fin , hechos la vela , navegaron vi- 
nieron esta cibdad de Sancto Domingo, 
desde aqui fueron Espaa. 

Esta yda deste bachiller sinti mucho 
Pedrarias , porque ovo temor que en Es- 
paa le seria contrario diria mal del. 

Estando las cosas en este estado , vino 
nueva al Darien , por aviso de un indio 
que avia seydo de chripsiianos andaba 
en compaa del cacique Corobari, ene- 
migo de nuestra cibdad , cmo aquel ca- 
cique estaba en una sierra , siete ocho 
leguas del Darien, ofrescase le dar 
en las manos de los chripstianos. El qual 
indio fu presso traydo ante m , y exa- 
minado , dixo dnde el cacique estaba , 
que la causa de su venida era porque avia 
dos dias quel cacique le avia muerto su 
muger, que erachripsiiana, se llamaba 
Cathalina, porque ella avia dicho que los 
chripstianos eran buenos; dems de esso 
avian hecho otras muclias muertes en in- 
dios mansos chripstianos ; ofrescise de 
llevar los chripstianos donde estaba. 
Pues cmo este cacique era de quien ms 
nos recelbamos, no sabamos dnde an- 
daba , despus que me ove bien informa- 
do del indio, prevey con treynta cinco 
chripstianos de un capitn, hombre cuer- 
do , mndele que llevasse este indio por 
guia , assi lo hico ; fueron dar en el 
cacique una noche, prendironle con 
parte de su gente, traydo al Darien, con- 
fess espontneamente ser verdad que 
avia muerto la india Cathalina otros in- 
dios muchos chripstianos, que era ene- 
migo de los chripstianos ; que avicndose 
aleado dos veces, avia seydo perdonado 
ambas, se avia rebelado la tercera, 
apartdose del servicio de Sus Magcsta- 
des, hecho otras muchas maldades. 
entre las otras cosas confess que sabia la 
nuKMle del capitn Martin de Minga , 
(pie .se lo avia dicho el bachiller Corral en 
una csianca, que tenia media legua de la 



80 



IIISTOUIA KNERAL Y NATURAL 



cibdad , que all se avian vislo comi- 
do juntos algunas veges el bachiller y es- 
te cacique: lo qual era en tiempo que se 
velaba la cibdad , por temor del mesmo 
(".orobari del cagiquc de Bea , despus 
de la muerte del capitn Martin de Mur- 
ga. Por lo qual dixo pblicanicnte el ii- 
genf iado Salaya , que si el bachiller Cor- 
ral no fuera partido, que pblicamente 
meresgia ser quemado con su cagique Co- 
robari , por Iraydor enemigo de los chrips- 
lianos: consejme que mandasse quemar 
ti este cagique, assi se higo; y el ligen- 
giado , de su mano , orden y escribi la 
sentengia , yo la firm . fu quemado. 
Al qual yo mand ahogar primero, porque 
quiso morir chripstiano y era bapligado. 
Esta muerte se le dio, porque los indios 
temen mucho el fuego , todas las otras 
maneras de morir no las temen. 

Fecho aquesto, el ligengiado Salaya se 
fu Panam , donde el gobernador Pe- 
dradas estaba , y en aquella sagon le en- 
vi doa Isabel de Bovadilla , su muger, 
desde Castilla , aquella grangeada residen- 
gia que le mandaron tomar los goberna- 
dores y el Papa Adriano, que estongcs 
era Cardenal de Tortosa, asista con ellos 
assimesmo en la gobernacin de los rey- 
nos de Espaa , para que se la tomasse el 
mesmo ligengiado Alarcongillo que le avia 
tomado la otra, qul por su plageravia he- 
cho ; que assimesmo tomasse residengia 
al ligengiado Espinosa todos los que 
avian tenido cargo de jusfigia por Pedra- 
rias. Esto fu negogiado por la muger del 
gobernador por aquel Frangisco de Li- 
gao. que primero se dixo. 

En este tiempo tom yo gicrtas espas 
del cagique de Guafuro que servia un 
vegino del arien, el qual se avia algado 
avia acordado de se juntar con el caci- 
que do Bea , que avia muerto al capitn 
Murga otros chripstianos, para matar 
todos los que estbamos en el Darion, 
pegar fuego aquella cibdad. cmo yo 



sent la cosa, viendo el |)cligro notorio en 
que la cibdad estaba, acord de yr en 
persona buscar al cagique con hasta qua- 
renta hombres, dexando en la cibdad el 
mejor recabdo que pude : porque ya ge- 
saban las sospechas del bachiller Corral 
de su cagique Corobari , de quien se avia 
hecho justigia, no os fiar este viage de 
otro capitn alguno, porque aquel quien 
este cagique Guaturo servia no me enga- 
asse , porque l harto excusaba al cagi- 
que, digiendo que no estaba algado, 
para satisfagerme m l, llvele coa- 
migo , de lo qual le pess mucho , degia 
que yo tomaba demasiado trabaxo, c qul 
me traerla el cagique la cibdad. Pero 
yo, no fiando de palabras, part del Da- 
rien ; llegado las sierras de Guaturo, 
diez ocho leguas del Darien, hall al- 
gado el cagique ydo al arcabuco mon- 
tes, desfecho su assiento; plugo 
Nuestro Seor que me di tal recabdo que 
le prend l su mi%er dos hijos 
suyos, muy nios, un indio pringipal, 
que se llamaba Gongalo, que era su ca- 
pitn, por cuyo consejo se gobernaba. 
tomronse hasta quarenta personas de 
su gente , pressos confessaron su rebe- 
lin, ser amigos naturales de Cemaco, 
que fu un cagique seor del Darien (el 
qual su gente valedores amigos es- 
taban dados por esclavos poi- el Rey Ca- 
thlico); confess que yba juntarse con 
el cagique de Bea para venir con l dar 
una noche en nosotros , pegar fuego 
la cibdad matar los chripstianos. con- 
formo sus confissiones mal propssi- 
to, se higo justigia del cagique su capi- 
tn: mand que los indios que se toma- 
ron aigados fuessen repartidos por los 
compaeros que conmigo fueron, lo mes- 
mo hige con los de Corobari que primero 
le avia justigiado. Y en c! camino, vol- 
viendo de Guaturo, engima del gerro de 
Buenavista, ques siete leguas del Da- 
rien, V encima de las laennas de Bea, don- 



DE INDIAS, un. XXIX. CAP. XVI. 



81 



de avian muerto al capilau Murga, se liigo 
una horca mas alta c[ue unalan^a de armas, 
c all fu ahorcado el capitn Gongalo, pa- 
ra que los indios de Bea lo pudiessen ver 
desde las lagunas , que estn debaxo de 
aquel gerro bien legua y media dos. E 
desde all, ydo al Darien, assi como en- 
tr de camino como yba , qued ahorca- 
do en la plaga el cacique de Guaturo: con 
lo qual con la justicia que se avia hecho 
pocos dias antes del cacique Corobari, 
qued aquella cibdad provincia muy se- 
gura. 

Pero quando torn de Guaturo , Iiall 
en la cibdad giertas cartas quel gober- 
nador Pedrarias responda la cibdad , 
lo que le avian escripto en tanto que yo 
estaba absent , por las palabras de su 
respuesta se entenda quel bachiller Cor- 
ral , como regidor , con los alcaldes y un 
escribano del consejo , que no avian que- 
dado mas del regimiento, y estos eran 
mis enemigos , le avian escripto al gober- 
nador lo que quisieron ; y l , creyendo 
quel bachiller estaba all , no sabiendo 
que yo lo avia enviado Espaa . pen- 
sando que aun no era yo tornado , les da- 
ba gragias de muchas mentiras que le 
avian escripto contra mi, degia que se 
lo tenia en merged , dbales entender 
otras cosas su benepigito, revocaba 
el poder que yo tenia suyo , dbale al 
bachiller Corral. la primera vez que nos 
juntamos en el cabildo de la cibdad, des- 
pus que torn de Guaturo, me ensearon 
estas cartas ; pero como todo era falsedad 
mentira aquello quel gobernador res- 
ponda, yo dixe en el regimiento, que 
bien paresgia por aquellas cartas quel go- 
bernador respondi las falssedades, que 
le avien escripto desde aquel cabildo el 
bachiller Corral, vindose solo sin otro 
regidor, sus amigos : que yo holgara 
quel bachiller estuviera pressente toma- 
ra la vara en buen hora , porque tal juez 

avia menester aquel pueblo como l . que 
TOMO III. 



estndose velando la cibdad velando el 
bachiller, quando le cabia la guardia, por 
rgelo de su cagiquc Corobari y el de Bea, 
se via l se entenda con Corobari , co- 
mo lo avia confessado el mcsmo cagique, 
quando del mand hager justigia; que yo 
conosgia que avia hecho falta mi persona 
en aver seydo teniente de Pedrarias ; pc- 
roquc no lo avia ageptado, sino poi-quo no 
se despoljlasse aquella cibdad, como lo 
avia procurado. dicho aquesto, arrim 
la vara en aquel consistorio , pssela en- 
gima de la silla principal, sobre que yo es- 
taba presidia en su lugar del goberna- 
dor , passme otra silla mas baxa , 
dixe : Este es mi lugar , quel Cssar me 
dio , desde aqueste servir yo Sus IMa- 
gestades, como su offigial , no como te- 
niente del seor gobernador; y en todo 
lo que yo le pudiere contentar al seor 
gobernador con mi persona , lo que yo 
alcangare que sea en servigio de mi Rey 
y en pro utilidad desta repblica, lo ha- 
r como lo tengo jurado soy obligado. 
higo juramento de nunca tomar vSra de 
justigia por Pedrarias ni por otro, si no 
fuesse por Sus Magestades , con su expre- 
so mandado de su Real Consejo; pe- 
dlo por testimonio , assi lo hice assen- 
tar por aucto. 

Ved qu gracias remuneraciones pa- 
ra quien acalcaba de librar la tierra de tan 
capitales tan grandes enemigos , como 
tenia en los cagiques de Guaturo Coro- 
bari! 

Junto con aquellas cartas de Pedrarias 
avia ydo un mandamiento suyo, en que 
mandaba que la cibdad eligicsse procura- 
dor que fuesse Panam la junta gene- 
ral qul degia que quera hager, para pro- 
veer cosas importantes aquella gobcrna- 
gion , para elegir procuradores de cor- 
tes para enviar Espaa. Esta invcngion 
era, porque el ligengiado Espinosa se que- 
ra yr Castilla , porque llevasse sala- 
rios de lospeccadores de la comunidad, 
11 



82 



IIISTORSA GHN'UAL Y NATURA. 



V yr costa agcMia neioyiar lo (jcl go- 
bernador y l quisiessen. 

Lcydo esto iiiaiulainionto . todos qiian- 
(os PC liallaron de la cihdad en aquel 
ayiiatainieuto , se levantaron en pie con 
los bonetes en las manos, 6 dixeron que 
nic pedian por merced, que pues yo era 
veedor de Sus jMa2;estades , d rep;idor. 
vecino de aquella cibdad , no avia otro 
([ue assi lo iiifiesse , ni la cibdad tenia di- 
neros para pagar quien fuesse , que me 
suplicaban que por amor de Dios, c por- 
(jiie aquella cibdad y ellos no se acabas- 
sen de perder , quisiesse ageptar el poder 
procuracin de aquella cibdad, assi pa- 
ra yr Panam , como para enviar Es- 
paa ; pues que me tenian por padre , 
yo avia sustentado aquella repblica , que 
no la quisiesse desamparar en tal sagon,. 
lo podia saltria liager. Y en la verdad, 
aunque en algunos de los que esto degian 
no avia mritos para que yo me movies- 
se liager lo que me rogaban , avia otros 
de sana intencin: viendo con la nes- 
Cessidad que estaban . las lgrimas de al- 
gunos , porque yo era uno de los que 
mas alli tenian, mi hagienda se perdia 
como la de todos , lo agept sin salario al- 
guno , me otorgaron luego el poder lo- 
dos ellos en conformidad. 

Aquella noche el Darien anduvo tem- 
pestando , porque el den sus parientes 
amigos del Ijachiller Corral tuvieron mu- 
clia pena dcsfa elegion, paresgicndoles 
que yo les podria hager dao, no olvi- 
dando la enemistad que me tenian ; por- 
que desde la prission del l)acliiller esta- 
ban en sospecha temor de m , luego 
entendieron en convocar juntar algunos 
del pueblo , para que otro dia en el regi- 



miento roclamassen del poder que la cib- 
dad me avia tlado; assi se jinil el ca- 
l)ildo y el procurador del congojo, que 
era primo del den, dixo en noml)i'e de 
laciijdad (jue muchos veginos d(!lla pedian 
que se recogiesse que no se me dicsse 
mi aquel poder, porque me tenian por 
hombre apassionado : pidi requiri 
los alcaldes regimiento que se pusiesse 
en votos , que con mas deliberagion 
acuerdo el poder se diesse al que oviesse 
de yr lo qiies dicho, en nomlire de aque- 
lla ci!)dad. leyda esta petigion en regi- 
miento y en mi presscngia , dixe que bien 
paresgia que todo aquello era fabricado 
por el (lean : pero (pie non obstante que 
no avia por donde me desistir del poder, 
ni porque debiesse dar lugar ello , que 
por convenger maligias , yo era contento 
que se tornasse ver , que todo el pue- 
blo votasse en el negogio y elegion , para 
quel poder se diesse quien mas votos 
tuviesse ; assi dixe que lo pedia re- 
quera , assi se higo , se vot por todo 
el pueblo. E cmo aquestos questo hagian, 
eran pocos de poca auctoridad , tuve yo 
muchos mas votos que ninguno, assi de 
nosgessidad contra voluntad de mis ene- 
migos de aquella i)argialidad del bachi- 
ller Corral del den , se me ovo de dar 
el poder instrugion para yr Panam 
la junta, quel gobernador Pedrarias queria 
hager: diseme facultad de sostituyr 
yr en persona nombrar quien yo qui- 
siesse me paresgiesse que se debia en- 
viar Espaa ; comenc aderesgar mi 
partida, flet un barco, para yr hasta el 
Nombre de Dios, porque lo. dems avia de 
ser por tierra hasta Panam , donde el go- 
bernador Pedrarias estaba. 



DE INDIAS, un. XXIX. CA. XVI!. 



83 



'CAPITULO XVII. 

De la forma de la resklenda de Pedrarias Dvila su alcalde mayor el lii;erirido Espinosa; cmo no can- 
sados los enemigos de falitjar al auclor de aqiicslas hisloiias , acoidai'on do le malar Iraytion , e Ij 

muy mal herido. 



Ajas fuerzas de cada uno no se manifies- 
tan sino por las adversidades: assi lo dice 
Sanct Gregorio'. Yoconfiessoqnestasiier- 
gas, con que se ressistieron mis trabaxos 
entre mis adversidades, no fueron mias, 
sino de quien me libr dellos , que fu la 
omnipotencia de Dios. 

Algunos amigos mos , quien he co- 
municado lo que escrivo , me han (jueri- 
do estorbar que no hifiessc mencin en 
estas historias de mis trabaxos, yo 
soy de otro paresger , por todas estas ra- 
tones : lo primero , porque por hagcr 
yo lo que debia c Iiager justicia, se jun- 
taron contra mi los que la tienen aborres- 
gida, acordaron de me hager matar 
traygion : lo otro , porque Sanct Pablo fu 
sin comparacin mejor que yo, no ne- 
gaba sus agotes: AJudceis quinquis,qua- 
dragenas, una mins accepi^: lo fergcro, 
porque Chripsto, Nuestro Redemptor, es 
Dios, no se despregi de su passion, 
puesto questas comparagioncs son muy 
altas desproporgionadas, porque Chrips- 
to no podia peccar, ni tuvo culpa alguna; 
pero ensenos sufrir , Sanct Pablo fu 
vaso de elegion alumbrado por Dios 
padesgia por su amor , yo soy y he sido 
peccador ; pero no permiti la bondad di- 
vina que mis enemigos saliessen con su 
intcngion. Pero nunca se me desacordar 
lo quel glorioso dotor de la Iglesia, Sanct 
Gregorio, chge por el Sancto Job en estas 
palabras: Si alguna vez con silencio con- 
sintiera los que hacan cosas injustas , 
no los contradijera con justigia , gierta- 



mente no tuviera adverssarios ; mas por- 
que tuvo los caminos de la vida, hall 
siempre desseadores de su muerte. ' La 
otra racon es, porque ios (jueste Irabaxo 
me dessearon, fueron los amigos de aquel 
bachiller Cori-al , in\entor ('e todo ello , e 
uno de los embaxadores de Vasco Nuez 
Diego de Nicucsa, quando le Iruxeron 
hi desapiadada muerte que le dieron, un 
escribano (juien yo suspend del oTirio 
de escribana, le hige pagar gieros 
quatro tantos de derechos demassiados, 
porque pblicamente robajja aquella cib- 
dad con su pola ; otro, que porque yo 
no quise de offigio progcder contra su mu- 
ger , que degia l que le pona los cuer- 
nos, se me torn enemigo. Pero en in de 
quedar {)or los que eran, les vhager mal 
fin todos ellos; porque tiene Dios cuy- 
dado de suplir los dceltos de la justigia, 
ques athninistrada i)or los hombros, 
desdo el gieio castiga, quando le [)lage, 
cada uno, segund l v que conviene. 

Tornando nuosjra malcra do susso, 
estando par;i partirme del Darien , lleg 
de aquella cibdad un Pedro de Barrera, 
escribano, que por mandado del ligengia- 
do Alarcongillo, juez de rcsidenga, venia 
de pregonar en la villa de Acia lo que hi- 
go pregonar assimesmo en el Darien , que 
todos los (pie algo qusessen pedir al go- 
Ijernador Pedrarias Dvila , al ligengia- 
do Espinosa , su alcalde mayor , pares- 
giesscn en Panam dentro de giero tr- 
mino, seri;m oydos les guardiu-ian su 
justigia. Pero cmo todos couosgian ques- 



* Moral., Iib. XXIIi, cap. 31 sobre los caps. 31 
c 32 de J(j|j. 



2 Ad Curial. 11, cip. 11, vers. 2. 

3 \loral., lili. .X.VII, c.i|k I i sobre r| 31 de Job. 



.Si 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



la residencia era grangeada por Pedra- 
rias, que passada, se avia de quedar en 
el mcsmo o'fifio de goljeinador, comen- 
taron los cuerdos burlar murmurar de 
tal cuenta, porque les paresfia que era 
mejor disimular sus quexas agravios 
que no trabajar andar caminos en val- 
de, gastando dineros, si all fuessen; pues 
no confiaban de tal manera de juzgado, 
ni ninguno convenia pedir ni enojar al 
que se avie de quedar mandando la tier- 
ra , porque despus no le destruyesse por 
tal causa ; assi ninguno ovo tan falto de 
sesso que se pusiesse en tal jornada , pues 
avie de ser tiempo perdido. Pero cmo yo 
tenia que pedir al gobernador alcalde 
mayor muchas cosas, en nombre del Rey 
de su hacienda real, por aquella cib- 
dad del Daricn, como regidor della. con la 
qual avia de cumplir , pues me avia en- 
cargado su poder, por mi proprio inte- 
resse, acord de yr Panam, un vier- 
nes diez y nueve de septiembre de mili 
quinientos vcynte y dos aos, estando 
en mi casa aderesgando mi partida (ta- 
eron missa de la confradia de Sanct Se- 
bastian, de que lodo el pueblo eran con- 
frades yo uno dellos), entr un alcalde 
ordinario de los de la cibdad, dixome: 
Seor, quiere vuestra merged yr 
missa de la confradia? yo le dise: S 
por gicrto. assi l yo otros nos 
fuymos la iglesia , que era en cabo 
fuera de la f ibdad : la puerta de la 
qual estaban los mas del pueblo, esperan- 
do al clrigo , que aun no era venido 
dcgir missa , cmo vino, se entraron to- 
dos tras l. 

Notad, letor, ved lo que se me si- 
gui de venir este alcalde me convidar 
para yr missa , el qual era atnigo espe- 
cial del bachiller Corral , le avia dicho 
que quando el regimiento le nombr por 
alcalde, yo lo avia querido estorbar; as- 
si era verdad, porque era hombre vil 
avia seydo^'apatoro,. por esta otras cau- 



sas no me avia paresc^ido que se debia 
hafer tal <>legion de alcalde semejante, 
puesto que era rico. 

En fin, al tiempo que yo me quise en- 
trar, como los otros, en la iglesia, me di- 
xo : Seor , ygame vuestra merced una 
palabra, en tanto que se viste el clrigo. 
assi me detuve nos quedamos el al- 
calde yo en la calle, passendonos delan- 
te de la iglesia , en la qual sagon lleg un 
mangcbo, llamado Simn Bernal, boticario, 
hijo de aquel Luis de Crdoba, que tengo di- 
cho que envi presso Espaa en compaa 
del bachiller Corral : el qual Simn Bernal 
avia seydo criado del den , pocos dias 
antes se avia despedido del , con algu- 
nas personas me avia enviado rogar que 
lo resgibiesse por mi , diciendo que me 
desseaba servir , porque via que tractaba 
ayudaba muy bien mis criados, 
los que m se allegaban. !\Ias cmo yo sa- 
bia que aquel mangebo avia seydo criado 
del den, mi enemigo, porque no que- 
ra meter en mi casa hombre sospechoso, 
porque dems desso avia enviado pres- 
so Espaa su padre, no le quise res- 
gebir ; y enviic degir que yo le agra- 
desgia la voluntad que degia que me tenia, 
que assi la ternia yo muy buena para 
hager por l lo que pudiesse , ofresgin- 
dolo el tiempo. 

Quando este lleg donde el alcalde yo 
nos pasebamos , delante de la iglesia, 
quitse el bonete acatndome, yo abax 
la cabega , como quien dige : Bien seays 
venido , arrimse una pared frontero 
de la iglesia. Y el alcalde, en esta sagon, 
me rogaba que diesse la vara del algua- 
giladgo de aquella cibdad un hombre de 
bien (porque yo tenia poder para proveer 
de aquel offigio , quando conviniesse , en 
nombre del alguagil mayor el bachiller 
Engiso , por su absengia , que estaba en 
Espaa, y era rm amigo); dixe al alcal- 
de que me plagia de hager lo que me ro- 
gaba . porque mi^ laresgia que era buena 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XVII. 



85 



persona atjut'l para quien me pedia la va- 
ra del alguagiladgo. Y en este instante lle- 
g por detrs el Simn Bernal con un pu- 
al luengo muy afilado (aunque traia otra 
espada Reida), dimc una grand cuchi- 
llada en la cabefa, descendi cortando 
por debaxo de la oreja siniestra , cor- 
tme un pedago grande de la punta 
huesso de la (luijada , y entr hasta media 
mexilla ; c fu tan grande honda la he- 
rida, que me derrib dio conmigo en 
tierra , al caer, dime otras dos cuchilla- 
das sobre el hombro izquierdo, todo tan 
presto , que antes quel alcalde le viesse, 
ni yo me reconosQiesse , era fecho lo que 
es dicho. el malhechor ech huyr la 
calle adelante , no querindose acoger 
aquella iglesia, par de donde estba- 
mos, porque si all se entrara, fuera pres- 
so; sino fusse la iglesia mayor, don- 
de el den otros clrigos, sus amigos 
valedores , le atendan para le favoresger, 
como lo hicieron. 

Assi como cay en tierra atordido , di- 
xe regio : Vlgame la Madre de Dios , 
mir airas vle algado el pual ; dn- 
dome .priesa levantarme , dixc : Oh 
traydor , por qu me has muerto? pu- 
se mano la espada , que tenia geida de- 
baxo de una loba cerrada que tenia vesti- 
da , tomando el pomo por engima de la 
i'opa , medio sin sentido tal , que no co- 
nosg bien al que me hiri por la turbagion 
de la vista. cmo el traydor no se de- 
tuvo, aunque salieron muchos de la igle- 
sia , algunos comengaron correr tras 
l, y el alcalde assimesmo, como era man- 
gebo tenia buenos pies , fusse la igle- 
sia mayor: luego los alcaldes comenga- 
ron hagcr rcquirimentos al den cl- 
rigos , para que les entregassen el malhe- 
chor ; pero dironse poco por sus auctos 
pregones, con que le gilaban. 

Estando desta manera herido, me lle- 



varon mi casa , ped mucha priessa 
un confessor, porque conosg bien i'l pe- 
ligro en que estaba ; venido un barbero 
girujano , como me vido , no me quera 
curar, dixo que para qu avia de curar 
un hombre muerto: con mportunagion 
de los que ende all estaban , me cur, 
sin esperanga de todos los que me vieron, 
que pudies.se vivir tres horas. yo no 
sent la cura ni hablaba , desde mas de 
quatro horas que estaba curado y echado 
en la cama, volv tener algn sentido, 
torn pedir el confessor, me con- 
fess, dixe por aucto ante un escribano 
que perdonaba perdon quien me avia 
muerto , todos los que en ello avian 
seydo, porque Dios me perdonasse m, 
pues se pusso cii la cruz por mi redemp- 
gion de todos los peccadores : lo qual yo 
hige con entera voluntad , lo guardara 
siempre, si me dexran. de all adelante 
entend en mi salud , la qual , al paresger 
de los hombres, me dio Dios de poder 
absoluto , porque ninguno de quantos me 
vieron herido pens que poda vivir ni sa- 
lir de aquel dia ; mas paresge ser {[ue me 
tenia Dios guardado para otros trabaxos. 

En fin , san en breve tiempo qued 
libre , puesto que con alguna poca de feal- 
dad de la herida. desde ocho nueve 
das que aquel mal aconsejado niangebo 
me acuchill, le dieron de mano le echa- 
ron de la iglesia los clrigos secretamen- 
te, por respecto del den. 

Yo no me desacordaba questos traba- 
xos me venan de la mano de Dios por mis 
mritos, pues que dige Sanct Gregorio: 
Quando en esta vida padesgemos lo que 
no queremos , nesgessario es que incline- 
mos los estudios ile nuestra voluntad la 
de aquel que ninguna cosa injusta puede 
querer ' . Grand consolagion es en lo que 
nos desplace pensar que todo se hage por 
la dispusigion de Dios, al qual ninguna 



i Moral., lib, II, cap. iS sohru el cap. I." d'j Joh. 



Sf) 



HISrORIA GENERAL Y NATURAL 



cosa ^iiK) lu justo aplaco. Non olislante es- 
ta aucloridad del glorioso dolor que tengo 
alegada , sospecJialja yo (jiie por ndiisliia 
de Pedrarias se ai-omulaban mis lraj)a- 
xos ; assi i)or esto como por cuiii[)lir con 
lo (iiie deba , desdo dos tres dias que 
iy aciicliiliado , liice llamar aquel escri- 
bano Pt'dio de IJarreda , (pie avia ydo 
pregonar la residencia de Pedrarias, pe- 
dle por testimonio qiil estaba, proles- 
t que si no me pudiesse hallar en la resi- 
den^-ia, que no parasse perjuicio la ha- 
cienda de Su Magostad ni la niia, )ara 
poder pedir despus al gobernador su 
alcalde mayor diez mili pessos de oro en 
los cargos que yo tenia de Sus Magosta- 
dos de mi piopria hacienda. Desta pro- 
testagion fueron luego avisados el gober- 
nador y el alcalde mayor , se encona- 
ron mas contra m, diciendo que. aun- 
que estaba muerto, pensaba fatigarlos. 

En este tiempo que yo me cuiaba, hi- 
(.ieron su residencia muy su saljor , 
para que ninguno les pidiesse cosa algu- 
na, usaron esta cautela que agora dir, por- 
que con tales maas con estar el Rey tan 



lexos passan estas cosas otras semcijan- 
tes en Indias. En el puerto qnt; se prego- 
n la residencia , luego otro dia , desde 
dos tres , jiregonaron el gobernandor 
y el alcalde mayor la reformacin de los 
indios, pues como no avia ninguno que no 
(piisiesse ser mejorado (pie le diessen 
mas indios, el que estaba sin ellos tenia 
espcranca de averos, oros de trocar 
los que tenan, otros de los traspasar 
vender , y esto avia de ser por mano del 
gobernador de su alcalde mayor , por 
no los enojar tenerlos contentos para la 
reformacin de los indios, ninguno les pi- 
di cosa que mal oviesse fecho se le de- 
bicsse , assi se acab la residencia ; pe- 
ro no dexaron de hacer en essa reforma- 
cin lo que les preselo. 

Fecho esto, se fu Espaa el licencia- 
do Espinosa con diez mili pessos de oro, 
segund fama ; pero porque se ofresce aqu 
un caso notable del pregn que se dio en 
Acia para la residencia del goljernador 
Pedrarias del licenciado Espinosa , su 
alcalde mayor, decirlo he en Ijreves ren- 
glones. 



CAPITULO XVIII. 

Del pregn que se dio ea Acia para la residencia del gobernador Pedrarias sus officiales ; cmo se fix 
aquel pregn en un poste de la placa , c lo rasg un caballo que fu del adelantado Vasco Nucz de Bal- 
boa*; cmo el juez de residencia la tom al auctor deslas historias, conden al que lo avia acuchillado 

que fiicsse ahorcado , y en otras penas. 



El 



pregn que se dio en la villa de Acia, 
para que fuessen pedir los que quisies- 
sen al gobernador alcalde mayor Espi- 
nosa la cibdad de Panam , donde avian 
de hacer residencia , fu fixado en im pos- 
te en la placa; y estando all puesto, acaes- 
ci un domingo, que los del pueblo que 
salan de niissa se fueron muchos dellos, 
acompaando al capitn Andrs Garavito, 

' En osle epgrafe suprimi el autor la siguiente 
clusula , que se lee en su primer MS.: <(E lo rasg 
un caballo, que fu del adclanlado Vasco Nuez de 



que all era teniente por Pedrarias ; c lle- 
gado la puerta de su posada , que tam- 
bin era en la placa , parse hablar con 
los que all estaban, en tanto que se ha- 
cia hora de comer. Y estando assi, entra- 
ron por la otra parte de la placa quince 
veynte rocines yeguas , comencaron 
pastar ciertas hierbas que en la placa avia 
en harta cantidad (porque como los pue- 

Balboa, con mucha admiracin de lodos los que lo 
vieron c supieron: lo qual dio causa mucha mur- 
muraron de lajuilifia temporal. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XVI 



81 



l)los son nuevos en sus fundaciones , hay 
hierba en las calles plagas , por ser tan 
hmeda la tierra , si no las limpian con 
mucha continua diligencia). estando 
aquellas bestias bien apartadas, se sali 
de entre ellas un cal)allo, que avia seydo 
del adelantado Vasco Nuuez de Balboa, 
alta la cabega , passo tirado sin pas- 
ger ni entenderse dnde yba , despus 
de aver andado mas de gientpassos, desde 
donde dexaba las otras bestias, lleg al 
poste, donde estaba el pregn edicto afi- 
xado, con los dientes assi del papel 
dos tres veges higolo pedagos : fe- 
cho aquesto, passo passo, sin se detener 
en pasger ni en otra cosa , se torn las 
bestias, de donde avia partido primero , 
all comeng con ellas pasger. 

El capitn Garavito los otros que con 
l vieron aquesto, lo notaron por miste- 
rio, comengaron murmurar de la re- 
sidengia, c degir, que pues aquel rogin 
reclamaba della, que qu debrian hager 
los hombres , que de all se deba cole- 
gir y esperar en Dios que la verdadera 
residencia avia de venir del gielo. Y la 
verdad paresgi cosa esta para dar qu 
hablar todos , porque aquel caballo , co- 
mo es dicho, era del adelantado Vasco 
Nuez , al qual le fu cortada la cabega 
diez doge passos de donde el edicto fu 
rasgado. Esto ques dicho, fue notado 
por muchos, no solamente en aquel pue- 
blo, donde ello pass , pero donde quie- 
ra que se supo; no fall despus quien 
se ofresgi lo probar en Espaa ante 
los seores del Consi^jo de Indias con- 
tra el mesmo Pedrarias su alcalde 
mayor. 

Despus que fuy sano, lom mas gente 
pseme en mas costa , porque temia que 
no se avian de acabar las traygiones con- 
tra m en la ques dicho. aquel liccngiado 
Alarcongillo, juez de residengia, envi al 
Darien , en tanto qul yba , por su teniente 
un Johan Carballo, para que pusiesse co- 



bro en mi persona , porque no me fuesse 
de la tierra, sin hager residengia : escri- 
bime Pedrarias que ninguno se avia ha- 
llado tan mi amigo para aquello como 
aquel , que me rogaba que si me pidies- 
se fiangas me pusiesse alguna cargele- 
ria, que oviesse pagiengia, que todo se 
hara bien. Todo aquello era pensando es- 
pantarme que avia de huyr ( para in- 
gitarme que huyesse) grangcado por 
l ; porque sabia que aquel Carballo esta- 
ba mal conmigo , causa que por gierto 
delicio suyo le hige dar veynte pessos pa- 
ra comprar un indio esclavo, que fuesse 
verdugo en el Darien. este higo dar 
Pedrarias la vara, para que fuesse me 
molestar con ella , como lo higo : que lue- 
go que lleg, me pidi diez mili pessos de 
fiangas , los depositasse para la seguri- 
dad que no me huyria ni saldra de la cib- 
dad , c que hara residengia pagara lo 
que fuesse juzgado , si no que avia de 
poner recabdo en mi persona . cmo yo 
no tenia hecho por qu temesse de la jus- 
tigia , ni tenia tanto que depositar , dsele 
que yo no tenia tanta hagienda ni Oado- 
res, como me pedia, ni mritos para huyr: 
que higiesse lo que quisiesse. En fin, l 
me ech unos grillos los pies en m ca- 
sa , desde dos tres dias dixo que me 
los quera quitar , porque estaba flaco y 
enfermo, si depositasse mili pessos de oro 
higiesse unaoljligagionque pagara otros 
gineo mili para la cmai'a , si no guar- 
dasse la cargeleria de mi casa: todo se 
higo como lo quiso , como era mi enemi- 
go, hombre de poca suerte mal cria- 
do, me higo otras descortesias , porque 
pensaba que servia en ello Pedrarias. 

Estando en este trabaxo lleg el juez 
de residengia la pregon contra m. para 
que dentro de treynta dias me pidicssen 
todos los que quisiessen civil ci'iminal- 
raenle , yo no falt da alguno de las au- 
diengias, de todo quanto se me pidi 
fuv absuelto por el jurz de residengia , ex- 



ss 



HISTORIA GENKKAL Y NATURAL 



^eplo que en nombre del bachiller Diego 
lio Corral , que yo envi presso Espaa, 
se me pidieron sesscnta marcos de oro, 
porque avia negado dos apelariones que 
de m se axiaiiinlerpuesto paraPedrarias.* 
Destos sesscnta marcos de oro remiti el 
juez la causa Sus IMageslades. assi- 
mesmo fiiy acusado por parte de una mu- 
ger, (juc mand agotar sacarle giertos 
dientes, porque acus su marido de 
muerte no le prob el delicio; y esto 
remiti assimcsmo el juez al Consejo Real 
de Indias. condenme en veynte pessos 
de oro de todas qualesquier culpas que 
contra mi resultassen , los diez para escri- 
\ ir ;'i mi costa la residencia en limpio (por- 
que la pagasse quien no tuviesse culpa) 
los diez para la cmara, porque no pa- 
resgiesse que yo estaba salia sin culpa 
desta cuenta. Y en todo lo dems fuy ab- 
suelto, rae fu algada la cargeleria 
tornados los mili pessos de oro que aquel 
Carballo me avia hecho depositar, non 
obstante qul no dex de pedirme aque- 
llos veynte pessos del verdugo ; pero assi 
fuy dado en esso por liljre como en lo 
dems. Ved, letor, que tan amigo raio 
era este Carballo, que me avia escripto 
Pcdrariasquese le avia encargado la vara, 
porque era el ms mi amigo que se hall. 



Finalmente, di fiangas que pagarla to- 
do lo que en el Consejo Real de ludias se 
sentengiasse en ragon do las remisiones 
que tengo dicho , de la prission del ba- 
chiller Corral ; luego ped al juez que 
por quanto los alcaldes ordinarios del Da- 
rien avian condenado al traydor, que me 
hiri, en rebelda que lo cortassen la ma- 
no derecha y el pi izquierdo , y en per- 
dimiento de la mitad de sus l)ienes para 
la cmara Gsco , y en las costas : por- 
que en cssa sontengia avian seydo favo- 
rables ab malhechor en no aver mirado 
la calidad de mi persona de la traygion 
asechanza , que era juez offigial de 
Sus Magostados, otras calidades que 
concurran en mi persona , que me man- 
dasse desagraviar higiesse justigia. El 
juez resgibi mi querella, higo progesso 
contra el traydor, sentengilo que 
fuesse ahorcado, y en perdimiento de to- 
dos sus bienes , y en las costas en rebel- 
da. fecho aquesto, el juez se fu la 
villa de Acia tomar residengia al tenien- 
te Andrs Garavito al teniente Gabriel 
de Roxas, yo me qued en el Darien, 
curando de mi persona alistando po- 
niendo en orden las cuentas de mis car- 
gos, y en vela con mis enemigos el den 
sus pargiales. 



CAPITULO XIX. 

Ci'imo uO presso el Iraydor de Simn Bcrnal se liico justicia dr 



x\unquo estas cosas no son aplagibles al 
(jue lee , como son competentes curiosi- 
dad de litigios, no dexando de ser nesges- 
sarias i)ara entender sentir lo que se pa- 
desge en estas partes con los que gobier- 

* En esta parle se lee en el MS. original , aun- 
que borrado por el aulor: La una [apelacin] que 
no quise olorgarle al bachiller, quando le prendi, 
que pedia ser remitido Pcdrarias ( lo envi 
Espaa al Consejo Fleal de Indjas) ; la otra que, 
quando mand quemar al cacique Corobari, ad- 
iijudiqu por esclavos sus indios que con t'A se te- 



an , por absengia de los superiores dis- 
tangia grande que hay hasta ellos , por 
los grandes gastos que se han de hager 
hasta ser oydo del prngipe ; pero porque 
esto es cosa que toca al auctor. no se di- 

)!maron los repart por la conipaia, que los avian 
lomado, fu por parle del bachiller apelado para 
ante el gobernador. Siendo estas clusulas de no 
poca importancia para la buena inteligencia de la 
historia, ha parecido oportuno ponerlas aqu , res- 
petando no obstante, como es debido, la voluntad 
de Oviedo, y conservando la integridad del texto. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XIX. 



8!) 



rn aqu tan particularmente algunas co- 
sas , porque no parezca que se jacta de la 
Vitoria, con que plugo Dios librarme de 
mis enemigos, y por qu via rodeo fu 
castigado aquel que traycion me acu- 
chill , que ningn favor le aprovech pa- 
ra huyr ni salvarse de la pena que la jus- 
ticia le dio ; pass assi. 

Despus que hice residencia, vend 
parte de mi hagienda , higo cantidad de 
dineros, con pensamiento que teniendo 
tiempo, me yria Espaa pedir justicia 
contra Pcdrarias su alcalde mayor, el li- 
Qengiado Espinosa , que ya era ydo Cas- 
tilla , para dar relacin del estado de la 
tierra , y entender en el remedio de aque- 
lla cibdad, por no acabar de perder mi 
hacienda. un dia de fiesta, viniendo de 
missa (con ginco seys hombres niios que 
la continua me aguardaban con sus ar- 
mas) , se fueron conmigo algunos vecinos 
amigos personas honradas del pueblo 
hasta mi casa , uno dellos dex caer una 
carta pequea gerrada , en el sobrees- 
cripto de la qual degia : Al seor veedor 
Gongalo Fernandez de Oviedo. E uno de 
mis criados la tom; pero no vido quin 
la echr. cmo ley el sobreescripto, di- 
mela , yo le pregunt que cuya era , y 
l replic que all la avia hallado en tierra; 
abrla, degia assi: Seor, porque 
soy vuestro servidor, os consejo que mi- 
res por vos por vuestra persona : que 
andays en mucho peligro, tenes mu- 
cha nesgessidad dello. 

Esta carta no tenia firma ni se nombraba 
quien la escribi : la letra della era muy 
luenga, porque no se conosgiesse cuya era: 
cmo la ley avia tan poco que me avian 
descalabrado, gierto me escandalic; poro 
con alegre semblante disimul hige sen- 
tar los que ali estaban, creyendo que en- 
tre ellos estara el que avia echado la car- 
ta, dixe: Seores, sentaos por me 
hacer merged, vereys lo que me escribe 

qualqiiier ([ues aquel qucsta caria me ha 
TOMO III. 



echado en casa. li todos admirados de 
lo que degia, se .sentaron ( un poco an- 
tes avis al que la carta avia hallado, 
mndele que se entrasse en otra cmara 
pusiesse por escripto los nombres de los 
que all estaban, assi lo higo). Sentados, 
ley la carta , oyda , se movi altercagion 
entre todos : degian unos quel que aque- 
llo escriba no era entero amigo, pues cla- 
ramente no me avisaba del peligro, en que 
la carta degia que estaba mi persona: 
otros degian que era de pensar quel que 
tal aviso daba, lo hagia por me desvelar 
dar mala vida , que siempre estuviesse 
en sospecha cuydado puesto; otros 
degian que crean quel que aquello escri- 
ba, no se osaba enemistar con misadvers- 
sarios, que por esso callaba su nombre; 
otros degian otras cosas. E assi pro 
contra altercaban sobre las palabras de 
la carta , lo qual todo oa muy- bien quien 
la escribi, aunque ninguna cosa este 
degia. yo, despus que todos dixeron 
sus paresgeres , dixe assi : Seores : yo 
creo quel que esta carta me escribe, es mi 
amigo , le pessa de verme en trabaxo; 
porque sabe questa cibdad se acabara de 
dcspoljlar , si yo la oviera dexado , como 
lo higieron los otros regidores offigiales 
de Sus Magestades , conosge en quanto 
cargo me es esta repblica , assi en lo do 
los rescates , como en otras cosas que yo 
he fecho por todos ; y en pago desto ha 
visto las maldades que contra m han pas- 
sado hasta aqui , debo tener notigia de 
otras que de nuevo se deben fabricar se 
me aparejan , pssale dello , porque de- 
be ser chripstiano hombre de buena 
consgiengia : junto coa esto ser amigo 
tambin de algunos de mis enemigos , 
por no se enemistar con nadie, no osa ha- 
blar claro, por otros respectos; pero co- 
mo quier que ello sea , yo se lo agradez- 
co al que lo escribi, y en la verdad yo 
le tengo por muy amigo conozco bien 
esta letra , y l me dir lo dems , yo 



90 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



mmca se lo (losconosfer ni le ser ingra- 
to. Pero la verdad era que yo no sabia 
cuya ora la lelra ni quin la cscrihi, pe- 
ro dixelo arlififiosanienlc cautela , 
salime bien. E en esto gess la )ltica, 
cada uno se fu comer, yo me que- 
d en mi casa con los mios , en muclio 
cuydado c rebelo puesto, temia como 
hombre; pero acordndome siempre de 
lo que dige aquel glorioso dolor de la Igle- 
sia : Jesu-Chripslo se ha hecho todo nues- 
tro remedio; si tienes calenturas, ces 
fuente de refrigerio; si eres llagado, l es 
el mdico ; si temes la muerto , l es la 
vida ; si te hallas desfavoresfido , l es la 
forlalega; si quieres comer, l es mante- 
nimiento o manjar '. 

De all adelante salla pocas vegcs de 
casa y mas acompaado, velbame, 
j)Orque , aunque de la residencia quedaba 
quassi libre , tanto mas quedaban mis ene- 
migos menos satisfechos, se regelaban 
de mi. 

Siguise que aquel dia mcsmo en la no- 
che temprano entr en mi casa un hom- 
bre de bien , apartme en secreto , di- 
xo : Seor , mas verdad dixistes vos hoy 
que ninguno de los que de^ian que no era 
vuestro amigo el que claramente no os 
avisaba en aquella carta ; porque quien la 
escribi yo fuy, si quers saber si es 
assi, catad otra tal como aquella, que os 
tenia escripta , para que si aquella no vi- 
niesse vuestras manos, viniesse esta otra; 
yo me determino de degiros lo que pas- 
sa , para que pongays recabdo en vuestra 
vida. A lo qual yo le respond assi: 
Amigo , y bien conosQ luego vuestra 
letra cay en la verdad: y esperaba que 
fuesse mas de noche para enviaros lla- 
mar , para yrme yo buscaros; bien s 
que vos no me aves de degir sino verdad, 
s que soys perfeto amigo que soys 

i S. Ambrosio. Sus pal:itiras son : Oinnia nohis 
faclus est Clirislus ; si jcbribus acslvas , fons est; 
si vulitus Itabos, medicits (st; si tiiortem limes , vi- 



hijodalgo, nopodeys faltar quien soys: 
aveys visto muy bien que en todo lo que 
yo 'he podido honraros aprovecharos lo 
he hecho de buena gana , y he desseado 
daros entender que tenes en m un buen 
amigo. E pues lo tenes conosgido, degid- 
me qu peligro tiene mi persona, avi- 
sadme de lo gierto ;' porque dems de ser- 
vir Dios en ello, me pagays como amigo 
la liucna voluntad, que siempre os he te- 
nido tengo, y en esto avr todo el se- 
creto que se requiere para vuestro lionor 
persona. l desta manera le dixe todas 
las dulges palabras, que yo supe degirle: y 
este era un vegino de aquella cibdad, 
quien yo avia fecho l)uenas obras, pes- 
sljale de mis traliaxos. 

cmo yo acab de hablar le ove he- 
di mi exortagion, l replic assi: Seor, 
si yo no viesse tan enferma la justigia, no 
me penara nada que se supiesse que yo 
os aviso; pero veo que anda el tiempo de 
otra manera , aveysme de tener secre- 
to , pues en lo que dir, vereys lo que os 
va en ello. Lo que yo s en este caso es 
que ha tres noches que venan del campo 
media noche aquel Simn Bernal que os 
acuchill Julin Gutirrez, criado dd 
bachiller Diego de Corral, junto la 
iglesia de Sanct Sebastian habl Johan 
Rodrguez Ortolano, el qual por la calor 
se estaba la puerta de la crcel, donde 
est prcsso; cmo estos llegaron, le ha- 
blaron . y el Simn Bernal traa una ba- 
llesta armada con un ralln puesto en ella, 
y el Julin una espada en la mano , que se 
venan la cibdad ; y el Johan Rodrguez 
le dixo : IMrad cmo andays que es- 
tays sentengiado muerte, mirad lo que 
aves fecho, que tardarn mas en toma- 
ros que en poneros en la horca ; acor- 
daos que no veynte passos de donde te- 
nes los pies, heristes al veedor. A lo qual 

( csl ; si auxilio indiyes, virUis cst; si cibtim quie- 
ris , ali'neiilum cst. 



DE INDIAS. LID. XXIX. CAP. XIX. 



91 



el Julin Gutirrez di.Ko: Juro Dios que 
assi se lo tengo yo dicho esso muchas ve- 
^es, y l lo debe mirar apartarse de 
aqu. Estongcs el Simn Bernal dixo: 
Ya yo s que estoy sentenciado muer- 
te; pero juro Dios queste harpon que 
traygo puesto en esta ballesta otro le 
tengo de echar al veedor por los pechos, 
estando parado aquella ventana de su 
casa una noche. digiendo esto, sea- 
laba con el dedo la ventana que se via 
desde all, y era la cmara donde yo dor- 
ma , muchas vcges de noche rae para- 
ba all desnudo , por la calor. Y el Johan 
Rodrguez replic: Mardecs: mejor se- 
r enmendaros. Catad que essa soberbia 
es tentar Dios, y no veo que os arre- 
pents de lo mal fecho , no sabes dnde 
os traern vuestros peccados : quanto mas 
que lo aves con hombre que tiene que 
gastar puede seguiros. Mirad lo que ha- 
geys cmo andays. El Simn repli- 
c: Venga lo que viniere: que si yo le 
mato, todo se har bien. assi volvi 
las espaldas l y el Julin, se entraron 
en la cibdad, y el Johan Rodrguez se 
qued all, 'desde poco, como yo lle- 
gu, me cont lo que he dicho, dixo: 
Yo no os disera cosa de lo que os dir 
que agora poco ha passado, hablando con- 
migo Simn Bernal , sino porque le veo 
mal determinado contra el veedor , con 
propssito de perseverar en sus traygio- 
nes: sabed que passa esto aquesto: 
cont lo ques dicho , dixo mas. Si yo no 
estuviesse presso, yo le avisara del caso, 
porque me paresge ques mucha consQen- 
cia no lo haqcr , porque desde aqu le veo 
muchas noches parado aquella su ven- 
tana , fcilmente aquel traydor le puede 
matar dar una saetada, y es grand car- 
go de consgenca no le avisar. Assi que, 
seor, avendo yo sabido esto, viendo 
la parte que este traydor tiene en el den 
y en vuestros enemigos, conosQendo 
(jues pblico qucl gobernador os quiere 



mal , dissimul dixe al Johan Rodrguez 
que si aquel por all andaba, por ventura 
sus peccados le traan al pagadero. Assi 
que, seor, este es el caso, de que tenes 
nesgessidad de ser avisado: proveed en no 
os parar aquella ventana de noche , y 
en lo que ms os paresgiere para vuestra 
salud. 

Estonces yo le dixe : Pues aves fecho 
lo mas , por los amigos se ha de liager 
lodo lo que los buenos son obligados , ha- 
ged por amor de m una cosa, c sea esta: 
degid Johan Rodrguez que me distes 
notigia desto que me aves dicho, que ya 
l sabe que siempre le he tenido por ami- 
go , que yo he sabido que est presso 
por doscientos pcssos de oro, que le pido 
Diego Rodrguez de lluelva , que tambin 
es mi amigo : que yo quiero entender en- 
tre ellos congertarlos , quiero pagar 
qualquiera quiebra alcange que se le ha- 
ga ponerlos en paz ; s quiere , luego 
porn una barra de oro de minas en su 
poder, se la dar gragiosa, que pesse 
dosgientos castellanos , para lo que he di- 
cho, con tanto que Johan Rodrguez me 
avise, quando viere Simn Bernal, me 
lo ensee cmo lo pudesse ver desde 
qualquer parte que fuesse. E aquel mi 
amigo prometi de se lo degir , c se lo di- 
xo, torn coa la respuesta: dixo que 
Johan Rodrguez degia qul hara todo lo 
que en l fuesse por amor mo , sin inte- 
resse alguno, porque le pessaba de mis 
trabaxos iue lo debia. 

De all adelante yo anduve mas sobre 
aviso, determin con mayor diligengia 
de buscar este (jue tan desseoso estaba 
de m muerte ; ara esto cada da de 
terger tergcr noche sala de la cibdad, 
despus de sosegada la gente , yba una 
dos leguas en derredor por las estangias 
hagiendas (le mis contraros, assi como 
la del bachiller Corral del den de sus 
secagcs, buscaba aquel malhechor: 
otra noche salla el capilan Johan de Ez- 



03 



HISTORIA GENIRAL Y NATURAL 



caray , ntimo amigo mi, <''i le Iniscar con 
algunos fieles criados amigos mos; pe- 
ro no pialo esto ser secreto, y el Simn 
algunas vefes me vido m 6 los que le 
buscaban , por lo qual so rctruxo la cib- 
dad , y en casa del den de sus amigos 
6 parientes se rccogia allegaba , assi 
estuvo algunos dias secreto. 

En este tiempo , una caravela de la is- 
la de Jamyca estaba en el puerto del Da- 
rien, se aprestaba para se partir; yo 
tuve manera que al tiempo de la partida 
la fuessen catar un alcalde y el capitn 
Johan de Ezcarav otros mis amigos 
algimos criados raios , llevando un man- 
damiento que yo tenia del juez do resi- 
dencia , para prender aquel traydor : 
de ventura hallronle metido en una pipa 
arrimatla con otras, sobre ella cables 
otras cosas, goleando agua, para que 
paresQesse que era de brevage , porque 
el escondido verta agua de quando en 
quando por giertos agugeros ; acaso un 
criado mi dio un golpe en la pipa c son 
hueca, dixo: Aqui podra estar aquel 
bellaco. Y el capitn y el alcalde la higie- 
ron desfondar, c hallaron dentro al malhe- 
chor, atado le truxeron la cibdad, 
le pusieron en la crgel , c aquel da se 
cumplieron siete meses medio que fuy 
herido. No sinti menos que la muerte el 
den esta prission. 

La justicia mand quel capitn Johan 
de Ezcaray luviesse en guarda mi 
costa el presso, luego yo envi avi- 
sar al juez de residencia , y l mand 
que lo Uevasscn Acia ; para sacar- 
le de all ovo muchas contradiciones por 
parte del den sus secares , digicn- 
do que era contra los previlegios de la 
cii)dad , pensando de lo salvar poner 
la cosa en baraxa. Pero aprovechles po- 
co ; porque con la voz de la jusigia con 
mis amigos no ovo parte que se atrevies- 
se tentar el remedio de las armas, aun- 
qae algunas veges se juntaron para ello 



en casa del den, 6 sin dubda fueran Ijen 
resistidos, si lo comentaran, l assi, en un 
berganlin que yo flet, le llevaron Acia 
el alcalde y el capitn Johan de Ezcaray, 
con la guarda conviniente , yo fuy en el 
mesmo berganlin proseguir mi justigia. 
Finalmente , l confess su delicio , ser 
hecho sobre asechanga sobre pensado, 
dixo que quando avia procurado de vi- 
vir conmigo, era por me matar durmien- 
do como mejor le parescesse , conde- 
n un clrigo del salto, que dixo que le 
avia puesto en ello , al qual , siendo yo 
juez , le tuve presso por ladrn , le cas- 
tigara, si no huyera la iglesia. 

Concluido el progcsso, el juez revoc 
la sentencia de muerte que en rebelda 
avia dado contra l, c mandle cortar la 
mano derecha y el pi izquierdo , con- 
denle mas en destierro perpetuo de la 
tierra Indias , confisc sus bienes la 
cmara real, condenle en costas. La 
qual sentencia l consinti yo assimes- 
mo, fu cxecutada en la persona del 
malhechor , le tornaron la crcel por 
las costas: y en un palo, que estaba hin- 
cado en la plaga, clavaron el pi la ma- 
no , y era aquel mesmo palo donde avia 
estado puesta la cabeca del adelantado 
Vasco Nuez de Balboa , como atrs se 
dKO. Y esta justigia se higo un sbado, 
luego otro da siguiente, domingo, salien- 
do de missa el juez yo otro con l pas- 
sainos por la plaga par de aquel palo 
llegados, lleg un mensagero de Pedraras 
grand priessa , dixo en alta voz : Ca- 
valleros los que estays pressentes , sed 
testigos cmo pressento este mandamien- 
to del seor gobernador Pedraras Dvila, 
teniente general, al seor ligengiado Johan 
Rodrguez de Alarconcillo , juez de resi- 
dencia , pidilo por testimonio un es- 
cribano que all se hall. El licenciado, 
viendo aquella fin-ia aucto assi pblico, 
parse en la plaga ley el mandamien- 
to, dixo al que le truxo: Reposaos, 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XIX. 



93 



pues os aveys dormido en el caaiino 6 
aves llegado tarde; y el mensagero di- 
xo: Si me he dormido no, mande 
vuestra merced que se me d por testi- 
monio qu llora llego aqui , porque pue- 
den ser tres quatro horas que amanes- 
q\6 , despus de vsperas part de Pana- 
m. Assi que, por esta ragon paresgia 
que en menos de dos dias , en poco mas 
de uno medio , avia andado quarenla 
leguas mas , de mal camino. 

Estonces volvi m el juez , dxo- 
me : Seor veedor, aveys visto esto que 
dige este mangebo lo que trae en este 
mandamiento?.. cmo yo yba su la- 
do, ley en tanto quel juez Icia, dixe: 
Seor , visto he lo que dige ; pero mirad 
dnde os loma este mandamiento , qua- 
tro finco passos dessa picota palo, don- 
de higistes ayer poner aquella mano c pi 
del traydor de Simn Bernal, para que 
conozcays conozcamos la ventaxa que 
hay de aquel Juez Soberano los de la 
tierra, cmo no ha sido en vuestra ma- 
no dexar de hagcr justicia, ni en la de 
Pedrarias el procurar de la impedir, 
dar conosger qun notorio enemigo mi 
es en quanto puede , cmo quisiera sa- 
caros de las manos este negocio, por es- 
capar este traydor. Pero yo me partir 
maana essotro dia Panam, le en- 
tiendo degir delante de cavalleros hidal- 
gos, muy bien dicho, Jo que ha hecho c 
hage conmigo. luego el ligi^ngiado di- 
xo al escribano que leyesse pblicamente 
el mandamiento , por el qual en efetto de- 
gia Pedrarias , que porque era informado 
que Simn Bernal me avia acuchillado,, y 
estaba presso , que mandal^a al ligengia- 
do Alarcongillo , su teniente , otro juez 
qualquiera que de la causa conosgiesse, 
que visto aquel su mandamiento, no entcn- 
diesse mas ello, . se le remitiessen pa- 



ra qul lo viesse c higie.sse justigia , y ad- 
vocaba s el conosgimiento desto , sus- 
penda al ligengiado otro qualquier 
juez para que no se progediesse en la cau- 
sa con glorias penas. A lo qual el ligengia- 
do dixo por aucto , qul se daba por ynlii- 
bido deste negogio , que si no lo oviera 
sentengiado antes llegara el mandamien- 
to, qul se ynhibiera ; y en lo dems , to- 
cante al malhechor estos negogios , lo 
remita al gobernador. yo ped por tes- 
timonio aquella respuesta remisin , 
dixe que yo no le avia pedido justigia con- 
tra aquel traydor sus sccages, como 
teniente del gobernador, sino como juez 
de residengia juez de Sus Magestades, 
que como tal avia entendido l en esta 
causa, y era muy agena del conosgimien- 
to de Pedrarias , que yo avia gastado 
perdido de mi hagienda , causa de aquel 
traydor , mas de dos mili pessos de oro, 
que protestaba de los cobrar del gobcr- 
rtador del ligengiado Alarcongillo, si no 
le luviesse presso buen recabdo hasta 
que yo cobrasse mis gastos c prdidas : 
que claro le constaba que, si la justicia no 
fuera executada en la persona de aquel 
traydor, oviera efetto el mandamiento 
de la suspensin en este , yo fuera noto- 
riamente agraviado en la dilagion. pues 
quel juez se avia ynhibido, alpressenle 
no avia juez ni me convenia seguir mi 
justigia contra los culpados partgipes en 
la traygion, que yo lo resgibia por agra- 
vio : protest que si se fuessen abscn- 
tasscn transportassen vendiessen sus 
bienes, de manera que dellos de sus 
personas yo no alcangasse justicia . que lo 
pudiessc pedir demandar al gobernador 
ligengiado sus bienes , quien con 
derecho debiesse pedirlo en su tiempo, 
lugar forma, ante quien dello pudies- 
sc conosger; pedlo por testimonio. 



94 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



CAPITULO XX. 

Cmo el auctor se parli de Acia, fingiendo que se yha Panam, donde el gobernador estaba, se 

quexar del , se fu Espaa pedir justicia conira Pedrarias; como el Emperador, nuesiro seor, 

le mand oyr , fu proveydo por nuevo gobernador para Castilla del Oro Pedro de los Rios , un cava. 

Ilero de Crdova; otras particularidades se Iraclan conviiiientes la historia. 



x\ los tres de julio de mili quinientos 
veynte y tres , me embarqu en aquel ber- 
gantin en que avia llevado Acia aquel 
traydor desde el Darien, fing que yba 
Panam quexarme del gobernador 
l mesmo, de qun notoriamente por 
aquel su mandamiento se avia mostrado 
contra m en me impedir mi justigia : c do 
hecho, despus que sal del puerto de 
Acia , el dia siguiente , congertado secre- 
tamente con el maestre del navio, le hiq.e 
mudar la derrota venir la vuelta de las 
islas de Cuba Jamyca c de aquesta Is- 
la Espailola. Y en el camino adolesg de 
fiebres continuas otras passioncs , Ue- 
gti tanto peligro tan flaco, que no 
pensaba que podia salir vivo ni llegar 
tierra ; pero plugo Dios que los diez 
siete dias de aquel mes aport la cib- 
dad de Sanctiago, puerto de la isla de 
Cuba, alli fuy muy festejado del ade- 
lantado Diego Velazquez , me gessaron 
las calenturas me sent mejor; desde 
all torn la mar vine al puerto de la 
Yaguana , en esta Isla Espaola , desde 
ocho dias que part de Cuba , desde la 
Yaguana vine por tierra ochenta leguas 
hasta aqtiesta cibdad de Sancto Domingo, 
en la qual reposs qiiinyc veynte dias, 
hall al seiwr almirante don Diego Co- 
lom, que tenia tres naos aparejadas 
punto para se partir Espaa, porque el 
Emperador, nuestro seor, le avia enviado 
mandar que fuesse su corte. El qual 
almirante se holg mucho conmigo me 
hiQojrensunao: sali deste puerto los 
diez seys de septicmlire . llegamos 
Sanct Lcar de Barrameda , en Espaa, 



i los finco de noviembre del mesmo ao. 

Llegado en Sevilla , supe all de cartas 
que hall de la Tierra-Firme , que aquel 
traydor do Simn Bcrnal , desde tres 
quatro dias que yo sal de Acia, era muer- 
to se pasm. Plega Dios que su muer- 
te fuesse en estado que su nima se sal- 
vasse , pues que tanto mal h\qo s c 
m! En Sevilla estuve pocos dias, mo 
fuy la corte hall en Burgos el Conse- 
jo Real de hidias, que desde poco se 
fu la cibdad de Vitoria , donde el Cs- 
sar estaba , la sagon que tenia jorcada 
su condestable , don h"iigo de Velasco , la 
villa de Fuenterraba, donde los franceses 
estaban desde el ao de mili quinientos 
veynte y uno veynte y dos , quando 
las Comunidades se alteraron. 

All inform Su IMagestad Ccssrea, 
los seores de su Real Consejo de In- 
dias, de mis trabaxos, c me quex de Pe- 
drarias hige relagion de las cosas de 
Tierra-Firme , por virtud de los poderes 
que tenia de la cibdad del Darien, procu- 
r que Su 3Iagestad proveyesse de go- 
bernador para aquella tierra. Y en esto 
me detuve algn tiempo, porque aciuel 
Ijachiller Corral que yo avia enviado pres- 
so, estaba ya de la parte de Pedrarias 
se qucxaba de m , diciendo que no le de- 
biera enviar ni sacar de la tierra, c que 
no le avia querido remitir al gobernador. 
Finalmente, fuy condenado en fient mili 
maraveds de costas (que le pagu en Es- 
paa) y en que le pagass"e los daos qtie 
por mi causa oviesse resgibido en su ha- 
cienda , para la qual averiguacin fuyinos 
remitidos la Tierra-Firme al juez nuevo 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XX. 



95 



que yba para la residencia , non obstante 
quel bachiller no fu absiielo de sus de- 
lictos, por donde yo le envi presso. Y co- 
mo en la corte andaba doa Isabel de Bo- 
vadilla, rauger de Pedrarias, otros sus 
procuradores con el bachiller Corral , es- 
torbndome procurando que Pedrarias 
no fuesse removitlo, duraron mis litigios 
mas de dos aos con ellos: en el qual 
tiempo Pedrarias , enojado del poder que 
la cibdad del Darien me avia dado , fu 
all de hecho la despobl, como hasta 
agora est despojjlada, siendo el mejor 
pueblo assiento de chripstianos que avia 
en Tierra-Firme en aquel tiempo : la qual 
cibdad l la avia infamado escripto que 
era enferma , no siendo assi , sino por 
la destruyr, por el odio que le tenia, co- 
mo la historia lo ha contado. Lo qual l 
hQO , assi porque la avia poblado el ade- 
lantado Vasco Nuez, como por acabar 
de destruyrme; assi perd mi casa mu- 
cha parte de mi hacienda. 

En fin , por mucha contradigion que tu- 
ve , por mucho favor que Pedrarias su 
muger buscaron , no se pudo excusar quel 
Emperador, nuestro seor, dexasse de 
proveer de gobernador de Tierra-Firme, 
en lugar de Pedrarias , un cavallero de 
Crdova, llamado Pedro de los Rios; 
mand Su IMagestad que fuesse por su al- 
calde mayor juez de residengia el ligen- 
giado Johan de Salmern. assi, en el 
ao de mili quinientos veynte y seys 
aos, se despach en Sevilla este gober- 
nador , llevando consigo su muger doa 
Cathalina de Saavedra , para que le ayu- 
dasse allegar hagienda ; con dos naos 
una caravela , hasta doscientos hom- 
bres, fu Tierra-Firme, yo con l, pa- 
ra pedir mi justicia contra Pedrarias los 
que me eran en cargo. acaso fuymos en 
un navio aquel bachiller Corral yo : que 
ya nos avian hecho amigos , lo menos 
nos hablbamos , desde Espaa hasta la 
Tierra-Firme comimos una tabla , por- 



que yo pens que eran acabados los pley- 
tos entre l m Con aquellos gient mili 
maraveds que le pagu, sin se los deber, 
porque desde la hora que yo le habl, 
me determin de no entender en sus cr- 
menes y ex^essos , si l no innovasse las 
cosas passadas por atender las de Pe- 
drarias. Y el bachiller sinti, como yo, la 
prdida de su casa hagienda del Darien; 
sindubda, si en conformidad pidiramos 
Pedrarias nuestros daos, l pagara har- 
tos dineros al uno al otro otros mu- 
chos al Rey , tantos que no le bastara 
quanto tenia. Pero llevaba pensado el ba- 
chiller Corral cobrarlo de m mas fgilmen- 
te ; cmo saltamos en tierra en el Nom- 
bre de Dios, luego desde ginco seys 
das me puso una demanda de ocho mili 
pessos ante el juez de residengia , digien- 
do que por le aver presso y enviado Es- 
paa avia perdido su hagienda : dems 
desso ingitaba ayudaba una muger 
(madre de la que yo mand agotar sacar 
los dientes porque acus su marido fal- 
samente), la qual causa fu conclusa en 
Espaa ante los seores del Consejo, 
remitieron la degisiou y sentengia al juez 
de residengia el ligengiado Johan de Sal- 
mern. Y el bachiller, como he dicho, 
rame contrario tambin en lo ageno co- 
mo en lo proprio; cmo en este litigio 
no avia mas que altercar, yo fuy absuelto 
dado por libre quanto lo de aquella 
muger : respond al bachiller que pidics- 
se su hagienda Pedrarias , que avia des- 
poblado al Darien , l le ped por re- 
convengion veynte mili pessos que yo avia 
perdido , por aver seydo l el fundamen- 
to, con el den, de mis trabaxos, por 
aver l amotinado la gente que yo envia- 
ba contra el cagique de Bea, que avia 
muerto al capitn Martin de Murga 
otros chripstianos , porque velndose la 
cibdad de los indios, siendo el mayor 
enemigo de todos su cagique Corobari, 
que yo por tal mand quemar , l se en- 



SG 



HISTORIA GENEIIAL Y NATUUAL 



tenda con l, 6 su hablaban cu su eslan- 
gia fuera de la cibdad, como el caeiqie lo 
co'css antes de su muerte espontnea: 
mente, por lo qual l avia incurrido en el 
mcsmo crimen tray^on, debia ser 
punido como el dicho cacique lo fu : 
por su causa se avia despoblado el Da- 
rien, porque en ella estaba su mangeba 
Elvira, en quien tenia un hijo, la qual 
era muy gercana deudo del cacique de 
Bea ; Corobari su casa estaba llena de 
espias contra los chripstianos en los indios 
que le servan de Corobari , que eran de 
quien princ^ipalmente aquella cibdad se 
velaba , con quien l tenia tracto amis- 
tad conversacin; recelndose dellos 
se a^'ian ydo muchos vecinos vivir 
otros pueblos avian desamparado la cib- 
dad, por el notorio peligro vegindad de 
su casa del bachiller , avian perdido sus 
haciendas, yo la mia, que era mucho 
mayor mejor que la suya. andando 
en estos litigios, por medio de algunas 
l)ucnas personas que se metieron cnme- 
dio, venimos en congicrto, de consen- 
timiento de partes , assi lo quel bachiller 
me pidi, como lo que yo le pedia por la 
reconvencin , lo comprometimos en el 
mesmo juez de residencia , para que por 
justicia arbitrariamente , como l qui- 
siesse, lo determinasse. El qual lo dio todo 
por ninguno , para que en ello mas no se 
hablasse, con graves penas: assi lo pro- 
nunci por su sentencia con la pena del 
compromiso, pues como el uno y el otro 
estbamos gastados, aunque cada qual 
pensaba ser agraviado , este in tu\o 
aqueste litigio; con el silencio se aca- 
Ij , no sin mucha prdida de ambas 
partes. Pero la verdad es que ni en el 



bachiller Corral ni en mi no ovo la pru- 
dencia que escribe Sanct Antonio, ar- 
Col)ispo de Florencia, que tuvieron dos 
milites, llamados Guillermo de Brindiz 
Raymundo Guaseo, se yendo pressos por 
los trtaros, los quales queran que se 
matasse el uno al otro, por fiesta placer 
de los miradores crueles, dicindoles quel 
vencedor quedarla vitorioso lo loaran 
mucho despus. Pero como aquellos ca va- 
lleros eran buenos chripstianos , sabian 
que despus que oviesscn peleado, avian 
de matar al vencedor (porque nunca guar- 
dan verdad los trtaros), estos ca valleros 
cathlicos hablronse el uno al otro, di- 
xeron que mejor era que aquel combati- 
miento se convirtiessc contra los trtaros 
infieles; assi unnimes dieron en los que 
all avia , mirando la fiesta , mataron 
quince hirieron muy mal otros trcynta. 
Assi lo cuenta aquel sancto dolor que ten- 
go dicho'. 

Digo, pues, que s el bachiller Corral 
yo nos juntramos contra Pedraras 
sus cautelas, qul no fuera parte para 
deshacer el Darien en tanto que nuestros 
litigios pendan en la corte y estbamos 
aljsentes ; si l supiera que estljamos en 
conformidad , no lo tentara , ya que lo 
hiciera , nuestras haciendas no se perdie- 
ran ni las de oros. assi pensaba yo que 
aquel bachiller, viendo perdida su casa, 
viniera en mi amistad enteramente por su 
interesse; pero figresele que mejor co- 
brara de m lo que avia perdido que no 
del gobernador , a! cabo par en que me 
qued mi solo la pendencia con Pedra- 
rias , de la del bachiller yo sal de la 
manera que tengo dicho. 



i El Anlonio de Florencia , ll. XiX, cap. 8, . 14. 



!)!: INDIAS. LI15. XXIX. CAP. X.\'I. 



!)7 



CAPTULO XXI. 

{j:io tracla do algunas cosas iiolablcs que passaroii en la Ticrra-Firiii entre el gobeniaJor Podrarias D.ivila 
y el capitn Gil Goni;alez Dvila otros capitanes , en tanto que yo estuve en Espaa negociando la yda 
del nuevo gobernador Pedro de losRios, para que Pedrarins fuesse removido , la rclarion de lo que des- 
cubri el capitn Gil Goncalez en la inar costa austral de la Tierra-Firme, c porque es larga la narrarion 
de lo uno de lo otro , yr este capitulo diviso en ocho prrafos. 



cordrscos debo, lolor, si aves conli- 
nuado la leQon , cmo de aver seydo re- 
movido Pedrarias del offigio de la gober- 
nagion de Castilla del Oro; lo menos 
proveydo Lope de Sosa en su lugar, le 
qued mucha indignacin contra m: 
tambin avrs visto por qu via rodeo 
se tractaron mis trabaxos, fuy acuchi- 
llado traygion , cmo con qunta ra- 
Qon causa acord de gastar quanlo te- 
nia, siguiendo mi justicia en Espaa, 
pidiendo gobernador contra Pedrarias ; 
cmo en fin Su Cessrea Magestad. como 
justssimo Pringipe , provey de aquel offi- 
Qo gobernacin de Castilla del Oro 
Pedro de los Rios. Y pues est dicho quel 
ao de mili quinientos vcynte y scys 
fu Tierra-Firme , yo con l pedir 
mi justigia, y en lo que par parte dello, 
antes que mas se progeda, conviene 
la historia que se digan algunas cosas no- 
tables que passaron en Tierra-Firme, des- 
de el ao de veynlc y tres hasta el de 
veynte y seys , que estuve absent , entre 
Pedrarias y el capitn Gil Gongalez Dvi- 
la otros capitanes, porque son cosas 
notables del mesmo jaez desta historia. 

I. En el captulo XIV se dixo cmo 
Gil Gongalez avia ydo descubrir en la 
mar del Sur con una armada, de la qtial 
fu por piloto mayor Andrs Nio: el qual 
viagc higo, al tiempo que yo me part 
de Acia para yr Espaa, como se dixo 
en el caplulo progodente, lleg Panam 
de vuelta de su viagc el capitn Gil Gon- 
galez con el oro ragon de lo que avia 

descubierto, cmo avia hallado una la- 
TOMO II. 



gana muy grande, que se pensaba que 
era mar dulge, en la provingia de Nica- 
ragua , avia convertido bapigado 
muchos millares de indios; que torna- 
do Panam se fundieron noventa tan- 
tos mili pessos del oro que truxo , apar- 
tado el quinto de Su Magestad para en- 
viarlo Espaa, qusoselo embaragar 
Pedrarias, digicndoque Gil Gongalez que- 
ra venir esta cibdad de Sancto Do- 
mingo con el oro del Rey, que si algund 
desastre caso siniestro le acaesgiesse, 
l seria cargo, si no pusiesse recabdo en 
ello , para que se enviassen seguros 
Su. Magestad quinge mili pessos ms, 
que eran de aquel oro el quinto. Gil Gon- 
galez degia qul lo avia ganado en el ar- 
mada, que estaba su cargo, los que con 
l avian ydo con mucho trabaxo, con 
la langa en la mano lo avia sacado de las 
manos de sus enemigos infieles, que me- 
nos seria llevarlo por tierra mares de 
Sus Magostados de los amigos, qul lo 
porna en recabdo dara cuenta dello, 
' si nesgessario fuesse , yra en persona la 
corte lo llevar Sus Magostados dar 
ragon de su vage camino. Todo es- 
to contradegia Pedrarias pona inconvi- 
nientcs para quel oro quedasse en su po- 
der en la persona qul mandasse; pero 
en fin , Gil Gongalez so par con el oro, 
vino la cibdad puerto del Nombre 
de Dios ; despus de partido , cay Cu 
mayor arrepentimiento Pedrarias, por lo 
aver dexado yr , luego so puso en cami- 
no tras l para le prender tomar el oro. 

(juando lleg al Nombro de Dios, ha- 
13 



98 



lSTmiA GEiNERAL Y NATURAL 



lo einbarcado y lieolio la \ da : assi se 
vino Gil Gongalez \ esla cihdad de Sancto 
Domingo de la Isla Es|)ariola, desdo a([iii 

envi Espaa al Ihessorcro Andrs de 
(jcrcreda con e! oro del quinto de Su Ma- 
gesad, para que higiesse relacin del 
desculjriniiento, porque se avia hallado 
presiente ;'i ello. Lo qual dir aqui con la 
brevedad que supiere deyirlo, porjue es 
en parte que conviene la historia. 

II. Dicho tengo quel primero que des- 
cubri la mar del Sur los chripstianos fu 
el adelantado Vasco Nuez de Balboa ; 
assimesmo he escrito cmo con sus navio 
fu (despus que lo degollaron) enviado 
por capitn descubrir por la mar del Sur 
el licenciado Espinosa , alcalde mayor 
teniente de Pedrarias, lo que de aque- 
lla mar c costas vido en el captulo XIII lo 
dixc , conforme las alturas grados en 
que est la cosa islas, de que en su via- 
go se tuvo noticia , scyendo piloto mayor 
en aquel camino Johan de Castaeda. El 
tergero que de los espaoles naveg en 
la mar austral fu el capitn Fernando de 
idagallanes, quando descubri aquel me- 
morable grande Estrecho el ao de mili 
quinientos y veyntc, por el qual entr 
por la boca que tiene al Oriente, fu 
por la mar del Sur por alia mar las is- 
las de Maluco Espegieria, lo qual tam- 
bin queda dicho en el libro XX. El quar- 
to capitn descubridor en la costa aus- 
tral fu el capitn Gil Gongalez Dvila j 
el piloto Andrs Nio, lo que se acres- 
gent por su industria en la moderna 

cosmographia, decirlo he como la carta 
enmendada lo |)latica yo la he visto da 
lu mano tlel cosmgrapho Alonso do Cha- 
ves , al qual no culpo en aquello qul no 
oviere visto en la discrc)ancia dolos gra- 
dos , ponjiie soy tan obligado creer, 
mejor diciendo, tcstiticar lo que mis ojos 
vieren, como lo que otros que no lo 
navegan quisieren significarme. 

Y) di\e (pie lo itiniD q:iel lir-engia- 



do lspinosa Johan tle (Castaeda des- 
cubrieron fu hasta ver el embocamicnlo 
<lel go![)!io de Sancl Lcar (que mas gier- 
to .se llama de Orotina), pero no entraron 
en l : la c]ual ensenada est entre el pro- 
montorio punta d(>, la Herradura y la 
punta promontorio del Cabo Blanco , c 
de all no passaron. E hasta all hay cien- 
to y ochenta leguas, pocas mas menos, 
aHique nuestros pilotos las llaman dos- 
cientas, assi lo serian mas por la cos- 
ta, tierra tierra : de all adelante se atri- 
buye estotra armada, de que fu por ca- 
pitn Gil Gongalez de Avila. E todo lo que 
Andrs Nio anduvo ms quel ligengiado 
Espinosa, fueron hasta gient leguas quan- 
do mas ciento veynte hasta la bahia de 
Fonseca , puesto que tierra tierra por la 
costa serian algunas mas ; pero no las que 
Gil Gongalez Andrs Nio se jactaban, 
que les daban nonbre de seysgientas y 
ginqiionfa leguas desde Panam donde 
avia Andrs Nio llegado. Gil Gongalez 
degia que por tierra avia l caminado 
trescientas y veynte leguas , desde donde 
torn con giento y doge mili pessos que le 
dieron cagiques , mas de la mitad dello 
de oro muy baxo : m me escribi que 
se avian baptigado treynta y dos mili ni- 
mas ms de su voluntad pidindolo 
los indios; pero parsgemc que aquellos 
nuevamente convertidos la fe la enten- 
dieron de otra manera, pues al cabo le 
convino al Gil Gongalez su gente salir 
de la tierra mas que de passo. Hallaron 
grandes poblagiones, descubrieron una 
grandissima laguna, que pensaron que era 
mar dulge , en las cosas do la qual viven 
grande multitud de pueblos gentes de 
indios, lo qual yo vi despus muy mejor, 
quando fuy aquella tierra, se sabe 
mas puntualmente. E quando se hable 
adelante en particular de aquella gober- 
nacin de Nicaragua, se dirn muchas mas 
cosas, allende de las que estos armadores 
vieron . los quales no se les debe negar 



DE INDIAS. IJB. XXIX. CAP. XXI. 



99 



t'i loor tle su tnibnxo. Pero tornemos al 
camino, que en la verdad fu harto me- 
nos de lo que Andrs Nio Gil Gongalez 
le pintaron, no fu menos de lo que yo 
aqui les atrihuyr. 

III. Gil Gongalez higo quatro navios en 
el rio que llaman do la Balsa, que no estu- 
vieron para navegar se perdieron todos, 
y en esto gast mucho tiempo dineros, 
tuvo mucho trabase. Despus Iiqo otros 
quatro en la isla de las Perlas , que est 
en el golpho do Sanct Miguel, de all se 
parti esta armada los veynte y un dias 
de enero de mili quinieotos veynte y 
dos aos , despus que navegaron hasta 
gient leguas al Ogidente, dixeron los mari- 
neros que toda la vasija del agua estaba 
perdida, que no se detenia en ella el 
agua ni se podia remediar sin hagerse 
otra, tambin hallaban ya los navios lo- 
cados de mucha broma; por esso les fu 
forgado sacar en tierra todo lo que lleva- 
ban donde mejor dispusigion hallaron, 
poner monte los navios para los adobar. 
Lo qual llor algunos aos despus el cagi- 
que de Burica , porque este adobo se higo 
en su tierra muy su costa de su gente, 
les higo hartas fuergas sinragones An- 
drs Nio sus marineros ; assi despus 
lopagconsu cabega, y le mataron indios, 
como se dir en su lugar. Desde all envia- 
ron un bergantn Panam por pez para 
brear por otras cosas, cmo la' gente 
no se podia sostener all, donde los navios 
estaban, por falla de mantenimientos, 
porque se guardasse el bastimento, que 
era para el camino de la navegacin, fu 
ncsgessario que! capitn Gil Gongalez, con 
gient hombres se entrassela tierra adentro 
para se sostener, en tanto que la pez venia 
la vasija se liagia los navios so adoba- 
ban, tambin para comengar grangear 
oro. que era lo que pringipalmento busca- 
ban; porque de armada hecha por nnichas 
bolsas no se puede sospechar quel desseo 
de henf'hirlas os poco, ni que la cobdigia 



dolos ministros dola sea el mayor cuyda- 
do, sino el mayor intento de los armadores. 
Assi que, caminando Gil Gongalez la tierra 
adentro hgia el Poniente, algunas veges 
se hedi tan apai'ado de la costa , que so 
vido arrepentido; pero des mandado 
Andrs Nio, que quedaba con los na- 
vios , que venida la pez , adobados los 
navios, y hecha la vasija, se fuesse la 
costa abaxo al Poniente, que andando 
ochenta gient leguas, si llegasse mas 
presto , le esperasse en el mejor puerto 
que por la comarca liallasse , porque assi 
lo hara l, si primero llegasse. 

Yendo Gil Gongalez por la tierra aden- 
tro, sostenindosse baptigando muchos 
cagiques indios, le su!)gedio (jue causa 
de passar los ros muchas veges pi 
sudando, le sobrevino un tullimiento de 
una pierna, que no podia dar un passo 
pi , ni dormir de noche ni de (lia del t!o- 
lor , ni caminar pi ni caballo : poi' 
esto le llevaban en una manta atada en 
un palo, muchas veges en hombros de in- 
dios de chrpstanos, de aquesta ma- 
nera fu haras jornadas. Mas porque el 
caminar era assi muy dificultoso, como 
por las muchas aguas que cntonges hagia, 
ovo de pararse en casa de un cagique 
pringipal, aunque con harto cuydado de 
velarse (el qual cagique tenia su pueblo 
en una isla que tenia diez leguas de longi- 
tud seys de latitud, la qual hagia dos 
bragos de un rio muy poderoso) ; apos- 
sentse Gil Gongalez en la casa del cagi- 
que , que era tan alta como una mediana 
torre, de hechura de unpa!)c!lon, arma- 
da sobre iiostes , cubierta de paja , y en 
medio dolale higieron una cmara, por la 
humedad, sobre postes, tanto alta como 
dos estados. Desde quinge dias (]iie al'i' 
estaban, llovi tanto cresgieron los ros de 
tal forma , que anegaron cubrieron toda 
la isla, y en la casa donde el capitn es- 
taba, que era lo mas alto, lleg el agua 
dar los pechos d<^ los hombres: do 



100 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



ver aquesto los espaoles, pidieron li^en- 
q\i\ al capitn, para yrsc valer fuera del 
pueblo en los rboles , y l se la dio , se 
qued all en aquella grand casa con la 
gente mas de bien, esperando lo que Dios 
quisiesse hager, pensando que no bas- 
tara el agua la derribar, conjecturan- 
do en esta sospecha, temerosos de ver 
cresfer el agua sin saber hasta quando. 
Con este cuydado tenian en lo alto de la 
casa puesta una imagen de Nuestra Seo- 
ra una lmj)ara de ageytc que la aluin- 
l)ralja , cada hora se venian alli mas 
compaeros de los que no se hallaban 
su propssito de fuera y en otras partes: 
c media noche se quebraron todos los 
postes, cay la casa sobre los (pie esta- 
ban tlentro, derrib la cmara donde 
estaba el capitn, qued sobre dos mu- 
letas de pies encima de la cmara, el agua 
los muslos , 6 llegaron las varas de la 
techumbre al suelo, quedaron los com- 
paeros el agua los pechos. Plugo 
Dios que con cpiantos golpes dio la casa 
sobre el agua vino poco poco al suelo, 
sin dar golpe en tierra sin hacer fuerza 
para que la lmpara se muricsse : que fu 
muy grand socon-o no quedar sin lumbre, 
para hallar manera con que saliessen de 
all no se ahogassen , que estaban como 
los pxaros que se toman ( ratones) con 
1 1 losilla , puestos todos debaxo de una so- 
brecopa. assi rompieron con una liacha 
la techumbre de la casa, por all salie- 
ron los compaeros que con el capitn se 
avian quedado, l le sacaron en los 
hombros, porque los dems se avian con 
tiempo acogido, con licencia da Gil Gon- 
zlez , los rboles , con ellos los indios 
mansos que tenan de servicio: desta 
manera le llevaron, dando voces para que 
los compaeros y el capitn se pudiessen 
juntar, lo (jual se hico con mucha fatiga. 
Despus c[ue fueron juntos . colgiU'on ima 
hamaca manta de un ibol otro, en 
quel capila;! fu puesto, assi estuvieron 



hasta que fu de da , no gcssando en to- 
da la noche de llover mucho con muchos 
truenos relmpagos ; desta forma es- 
tuvieron hasta (juel agua (;css niengua- 
ron los rios tornaron su curso. E te- 
miendo que podra tornar les acaesger lo 
mesmo , hicieron sol)re los rboles con va- 
ras ramas giertos sobrados cmaras cu- 
biertas con hojas, de tal manera que te- 
nan fuego en ellos : en los quales sobra- 
dos se socorrieron otras dos veges por 
otras cres^ientes , huyendo de las otras 
casas baxas. Despus qued la tierra tan 
llena de lama gieno de rboles quel 
ro truxo, que gran pena podan andar 
por all. 

En este trabaxo se les perdieron algu- 
nas espadas rodelas vestidos, resgi- 
bieron mucho dao, causa de lo qual 
hicieron daragas de algodn bastado, en 
lugar de las rodelas que perdieron; y c- 
mo el agua les llev los mantenimientos, 
fules forjado yr buscar de comer h- 
gia la costa, que era su intento, de la qual 
estaban desviados diez leguas mas, 
por tierra no podan, por esto hgieron 
balsas de madera c rboles atados unos 
otros: assi pusieron encima dellos su 
fardage sus personas con los indios que 
traan les servan, fueron por el rio 
abaxo hasta llegar la mar, aunque eran 
mas de quinientas nimas los que en esta 
Ilota de balsas yban. cmo algunos com- 
paeros llegaron de noche , arrebatlos la 
corriente del rio saclos la mar me- 
dia noche , metindolos la resaca muchas 
veges debaxo del agua; otro da, desde 
la costa, los vian essotros dos leguas 
dentro en la mar, como la menguante 
los avia apartado de la tierra, la cresfien- 
te los volva despus. Pero el capitn, 
vindolos en tal peligro, mand entrar en 
otras balsas pequeas algunos compae- 
ros sueltos nadadores, fueron all los 
truxeron: los quales hallaron talos, que 
ya se dexaban de ayudar, rendidos la 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXI. 



101 



inucite desanimados del cansaiic^io fa- 
tiga; pero plugo Dios que ninguno se 
perdi. IMas es de creer que se acordaron 
muchas veges con qunto menos peligro 
ganaban de comer, estndose en su patria. 
En fin, estas cosas los hombres han de 
hacer , no todos , sino aquellos que son 
para mas que otros. 

Recogida esta gente su capitn, cami- 
naron por la costa de la mar al Poniente, 
llegaron un goljthete, que se dige Sanct 
Vigente , donde hallaron Andrs Nio, 
que acababa de llegar con los navios ade- 
rescados , con la vasjja del agua hecha. 
E una vez pens el capitn Gil Gonzlez 
de se meter en la mar c hacer su descu- 
brimiento con los marineros, porque no 
tenia piernas para andar por tierra pi 
ni caballo , quiso dexar en tierra un 
teniente con los hombres que llevaba. E 
cmo la gente ovo conosQimiento desto, 
comengaron murmurar quexarse dl, 
porque dexaba su compaa , porque 
ya avian comengado topar mayores ca- 
giques , y el esperanga de enriquesger se 
aumentaba , y en la tierra avia mas apa- 
rejo que en la mar para hallar oro : as- 
si por esto como por el contentamiento 
de los soldados, porque con su pres- 
sengia se harian mejor las cosas que to-- 
caban la paz la guerra , acord de 
quedar en tierra, con gient hombres 
quatro caballos proseguir adelante. E man- 
d que uu teniente suyo , con Andrs Ni- 
o otros dos pilotos juramentados , mi- 
diesscn assentasscn las leguas que se 
anduviessen en el descubrimiento de lo 
que viesscn , assi por mar como por 
tierra se continuasse el viage la via del 
Poniente , con intengion de hager pages 6 
con buen tracamieno todos los cagi- 
ques seores que hallassen, los que 
por bien no quisiessen la paz, se les higies- 
se la guerra. E quedaron all dos navios 
parte de la gente en guarda de quarenla 
mili pcssos de lodos oros, que ya avian 



vido; Andrs Nio fu con los otros 
navios adelante descubrir, Gil Gonga- 
lez prosigui por la tierra : acordse que 
ai mesmo puerto se tornassen recoger. 

Este golpho de Sanct Vigente , si yo no 
lo tengo mal entendido , est en la punta 
promontorio que est prximo la isla 
del Cao, la qual punta dista do la equi- 
nogial ocho grados medio la banda de 
nuestro polo; de all adentro es el an- 
cn golpho, lo que dl es mas septen- 
trional en la. costa est en nueve grados 
de la lnia del equinogio, dentro desta 
ensenada estn algunas islas pequeas. 

IV. Dada la orden ques dicho, en el 
camino de la mar de la tierra, por donde 
yba el capitn Gil Gongalez, se bapligaban 
muchos cagiques indios de su voluntad: 
lleg un cagique llamado Nicoya , el 
qual le dio catorge inill pessos de oro , y 
l con seys mili personas mas se bapti- 
garon tornaron cliripstianos, quedaron 
tan amigos de los chripstianos, nuestros es- 
|)aoles. que en diez dias que all estuvie- 
ron, quando se quiso partir Gil Gongalez, 
le dixo el cagique , que pues que no avia 
de hablar ya con sus ydolos , que se los 
llevasse. no le diera l tantos quantos 
el capitn tomara de buena voluntad, 
assi le dio seys estatuas de oro tan gran- 
des como un palmo , algunas algo ma- 
yores; c rogle que le dexasse algn 
chripstiano de los nuestros que le dixessc 
las cosas de Dios, lo qual no os hager 
Gil Gongalez, por no le aventurar por- 
que llevaba poca gente. 

Degame Gil Gongalez que desde aquel 
golpho de Sanct Vigente hasta Nicoya an- 
duvo ginqenta leguas (pero harto menos 
camino hay), no me maravillo, porque 
estonces no se sabia la tierra. 

All tuvo notigia del cagique de Nicara- 
gua, muchos indios principales, que con- 
sigo llevaba , le consejaron que no fuesse 
all , porcjue era muy poderoso , aun los 
espaoles le degian lo nicsmo : i)cro el ca- 



IO-> 



HISTORIA CI-NEHAL Y NATURAL 



pitan no quiso temer sin ver de (jiiin , 
])rosi,mii su catuino. V. una jornada anles 
de su j)ue!)lo envi las lenguas que lleva- 
ba seys indios prinripales de los qiK con 
l yljan . y eti\i(')le drrir lo (pie oli'os 
caciques ac'ostinnhralia, y era esto: Qul 
era un capitn ilel grandRey de los chrips- 
tianos , que por su mandado yba aque- 
llas partes Iiagcr saber todos los caci- 
ques principales seores dellos, que en 
el (,'ielo , mucho niaL" alto del sol , hay un 
Seor que liiyo el sol la luna c,ielos 
y estrellas , los hombres animales 
aves la mar los rios los pescados 
todas las otras cosas : los que esto crean 
lo tenian por Seor, son los chripstia- 
nos, quando mueren, van arriba donde l 
est gozan de su gloria; y los que no son 
chripsiianos, van quando mueren, un 
fuego que est debaxo de la tierra penar 
para siempre : que todos los seores 
cagiques pringipalcs, quien en aque- 
lla lengua llaman calaclaini , que atrs 
quedaban hgia donde el sol nasce, lo sa- 
ban ya , y l otros capitanes se lo avian 
dicho lo creian assi, tenian por seor 
al Rey de Castilla, cuyos eran aquellos 
chripsiianos y el capitn , se avian he- 
cho chripstianos cjuedaban por vassallos 
del Rey de Castilla. qul yba lo degir 
los otros calachunis prngipes de ha- 
cia donde el sol se pone , porque Dios as- 
si lo manda : que le rogaba que le aten- 
diesse en su pueblo con sus indios gen- 
te toda, que no oviesse miedo ; qul 
le diria otras cosas muy grandes deste 
mesmo Dios, con que avria mucho plager, 
sabindolas; que si esto no quisiesse ha- 
ger, ni ser vassallo del grand Rey de los 
chripstianos , que se saliesse al campo de 
guerra, que otro dia seria con l. 

Aquel mesmo dia, en la larde, gicrtos 
escopeteros, probandola plvora, pusie- 
ron fuego su posada ia del capitn, 



(plomronse ellos mcsmos, que fueron 
tres, lo qual dio nuiclia turbacin los de- 
ms todos, por ser en vspera de tal jor- 
nada como la que esperaban otro dia. Y 
el capitn, como era cavallero de gen- 
til nimo, les habl dixo lo cjue era ra- 
gon para que no tcmiessen ni oviesse fla- 
quega en ninguno, pues que eran espao- 
les de patria donde tan valerosos cora- 
gones se crian. Degalesque se acordasson 
que quando el conle Fernand Gongalez 
avia querido dar la batalla los moros 
su rey Almangor , que la fierra se abri 
trag un cavallero chripstiano, por 
esso no dex de ser vencedor el conde, 
qued mas victorioso *; que assi espc- 
rassen que lo serian ellos , si las armas 
viniessen , que aquello cada dia acaes- 
gia los que tractaban la plvora (quan- 
to mas que aquellos viviran). E assi es- 
te propssito les higo un gentil ragona- 
miento , con que cjuedaron de voluntad 
nimo aparejados todo lo que pudiessc 
subgederles. 

All dex el capitn los tres escopete- 
ros curarse otro liombre con ellos, y 
el dia siguiente lleg una legua del pue- 
blo topquatro indios pringipales con los 
otros cpil avia enviado; aquellos quatro 
dxeron Gil Gongalez quel calachuni lo 
esperaba en su pueblo de paz como ami- 
go. Y en llegando, apossent al capitn 
los espaoles en una plaga casas de 
al rededor de ella , luego le pressent 
parte de quinge mili pessos, que en todo le 
dio: Gil Gongalez le dio una ropa do 
seda una gorra de grana nna camisa 
de Holanda delgada otras cosas de Cas- 
tilla. E en dos tres das que se le habl 
de las cosas de Dios , dixo que quera ser 
chripstiano l sus mugeres indios, y 
en un dia se baptigaron mas de nueve mili 
personas, con tanta voluntad, alo que 
mostraban , (ue de plager dcvogion lio- 



) Chriiica del Conde Fernn Gon9;ili z. 



DE INDIAS. JB. XXiX. CAP. XXI. 



10. 'i 



raban algunos do nuestros soldados, dan- 
do gracias Dios de lo que vian. 

All estuvieron el capitn su gente 
ocho dias , c se pusieron dos cruges , co- 
mo lo acostumbraban hager en los otros 
pueblos: c puso una muy grande en un 
montn de tierra grande de gradas , y en 
cada plaga tienen uno destos montones de 
tierra, que paresge que los mesmos mon- 
tones piden la cruz; c dex otra en su 
mezquita , quel mesmo calachuni la llev 
en sus bragos, quiso que all se pu- 
siesse. 

Esto destos montones no lo entendi 
Gil Gonzlez ni los chripstianos estonges 
para qu efetto los tienen ; y es para sa- 
crificar matar hombres, como se dir 
en su tiempo adelante, quando se hable 
desta gobernacin de Nicaragua (la qual 
gente es de la mosma lengua de Mxico 
de la Nueva Espaa). 

Desde ocho dias que Gil Gongalez all 
estuvo, pass otra provincia, seys le- 
guas de all , hall seys pueblos legua 
legua media dos uno de otro , de 
cada dos mili veginos cada uno dellos ; c 
despus que les ovo enviado sus mensa- 
geros , se apossent en un pueblo destos, 
los seores le fueron ver, le pres- 
sentaron oro y esclavos, dieron de co- 
mer los chripstianos. cmo sal)ian que 
Nicaragua sus indios se avian bapliga- 
do, dixeron que tamljen queran ser ellos 
chripstianos; c vino cada seor con su 
gente resgibir el baptismo , cada da 
de otros pueblos enviaban pedir li Gil 
Gongalez que les enviasse el capelln que 
los baptigassc les dixesse las cosas de 
Dios. assi se hagian madrugaban los 
de un pueblo de otro para qul llevara 
antes el clrigo. 

Estando en medio desta buena obra, pa- 
resgc ser que otros cagiques grandes , que 
estaban adelante, ovicron noticia destos 
nuestros espaoles, tambin sabran co- 
mo les pressentaban (agiiizle (que assi lla- 



man al oro en aquella lengua); uno de- 
llos. llamado Dira jen, vino ver Gil 
Gongalez, llev consigo hasta quinien- 
tos hombres, cada uno con un pavo 
pava dos en las manos , c detrs dellos 
diez pendones banderas pequeas sobre 
sus astas, todas blancas, detrs des- 
tos pendones diez siete mugeres , todas 
quassi cubiertas de patenas de oro, dos- 
gentas tantas hachuelas de oro baxo, 
que pessal)a todo mas de diez ocho mili 
pessos. E mas atrs, gerca del calachuni 
de sus pringpales, venan ginco trom- 
petas, mejor dgiendo pifaros, gerca 
de la possada del capitn Gil Gongalez to- 
caron un rato; acabado de taer, entra- 
ron verle con las mugeres y el oro. E 
mandles preguntar que qu venan , 
dixeron que ver quin eran: que les 
avian dicho que era una gente con armas 
que andaban engima de unas animabas de 
quatro pies: que por ver quin eran lo 
qu queran, los venan ver. Estonges el 
capitn Gil Gongalez hgoles hager aquel 
su sermn que se higo Nicaragua , y l 
acostumbraba hager los indios con las 
lenguas la soldadesca (despus de a ver 
puesto en recabdo el oro), respondieron 
que queran ser chripstianos. Pregunse- 
les que qundo se queran baptigar, di- 
xeron que desde ti-es das vernian 
ello. 

Es de pensar questos que nuestra cath- 
lica fe predicaban estos indios, no pu- 
blicaban ni les degan a pobrega que 
Chripsto sus Apstoles observaron . con 
tanto menospregio del oro de los bienes 
temporales, teniendo prngpal intento 
la salvagion de las nimas, ni traan cu- 
chillo , ni plvora , ni caballos , ni cssotros 
aparejos de guerra y de sacar sangre. 
I\Irad lo quel Apstol Sanct Bartolom hi- 
go, quando le cupo en suerte la predica- 
gion de Lycaonay en la India Oriental, y 
por consiguiente los otros Apstoles, d 
quiera que se hallaron, que si solamente el 



lai 



IIISTOUA CEXERAI. Y NATURAL 



i'omi'r. Gira cosa no lnnialian '; pero luu's- 
Iros converlidoivs (oinbanles el oro, 
aun las iniiirores los liijos los otros bie- 
nes, 6 (lex;i)anlos con nombres de !)apli- 
fados, sin entender el bien de laii alio 
Sacramento los (jiie le resgibian. Pkiiuie- 
ra Dios que de cada millar dellos. assi 
bai)tif;ados, quedaran diez que bien lo su- 
j)ieran. 

Como (juier (]iie ello fiiessc , este nom- 
bro chripstiano no piafe al diablo, ni ([uio- 
rc la salvacin d(! los hombres; y es de 
pensar qul apartarla del propssito del 
baptismo aquellos indios, (amblen ellos 
vieron el poco nmero d(; nuestros espa- 
oles, y al tercero dia que diseron (avien- 
do ydo el clrigo en el mejor caballo de 
quatro que tMiian, y dos valientes hom- 
bres con l , predicar unos pueblos no 
lxos). estando los espaoles descuydados 
de la guerra, sbado diez siete de abril, 
medio dia, con grandissima calor, die- 
ron sobre el capitn Gil Gonzlez su 
gente liasta quatro mili indios armados 
su guisa, con unos jubones 6 coragas sin 
mangas, de algodn bastados, arma- 
duras de cabcga, de lo mesmo, rodelas 
y espadas de palo recias, muchos de- 
llos con arcos flechas (puesto que no tie- 
nen hierba) otros con varas para tirar. 
I'] quiso Dios que un tiro de ballesta an- 
tes que llegassen al lugar, un indio del 
pueblo d estaban los chripsianos, los vi- 
do venir dio aviso, lo mas presto que 
pudieron cabalg el capitn en un caballo 
de los tres, recogidos los compaeros 
en la placa , delante do su possada . puso 
la tercia parte de su gente las espaldas 
al rededor , porque como eran muchos 
los contrarios, temieron que los ^ercassen 
les pusiessen fuego. con grandssimo 
mpetu , llegados la plaga, arremetieron 
los chripstianos , y ellos contra los in- 
dios, de manera de torneo peleando los 



unos los otros con el mayor csfuerco que 
podia ser: y estuvo la batalla (piassi me- 
dio quarto de hora en pcsso, sin (pie so 
conosfiesse cuya avia do ser la victoria. 
despus de avcr herido derribado en 
tierra seys siete espaoles , llevbanse 
otro vivo en pesso, sin lo querer matar, 
lo que mostraban : cmo los de caballo 
arremetieron anduvieron un rato en- 
tre los enemigos revueltos, tropcllando 
alan^eando, ellos pusironse en huyda ; 
siguiendo el alcan(;'e, animando los de 
pi. los echaron lanzadas fuera del pue- 
blo, y en el campo, cmo el capitn es- 
taba en el mejor de los tres caballos , aun- 
que mal aderescado de jaez, yba de los 
delanteros esforzando los miestros, Iia- 
Qendo, como buen capitn, su deber: 
desque se ovo cansado de alancear los 
que una parte c otra topal)a de los 
enemigos , paresf indole que era error 
dexar tan atrs su gente, dio la vuelta, 
en la qual fueron tantas las varas flechas 
piedras que los indios le tiraron, que 
pass mayor peligro que quando de la 
plaga los echaron. 

En fin , como lleg los delanteros de 
los compaeros que seguan el alcance fue- 
ra del pueblo, no consinti que progedies- 
sen adelante , assi por su desaventaja del 
poco nmero, como porque los indios no 
le tuviessen en poco sospechassen que no 
eran ms los que quedaban en el lugar, 
no se atreviessen volver sobre ellos 
renovassen la batalla , y aun porque en la 
possada se quedaba el oro solo que los 
del pueblo no tenlassen otra ruindad, 
vindolos fuera , los robassen. Y assi lo 
mas presto (ue pudieron, se recogieron 
con la victoria, dando gracias Dios, 
se pusieron en orden , esperando la se- 
gunda batalla , si se la diessen : lo qual no 
hicieron por recoger los heridos muer- 
tos no los dexar en el campo. 



Chronicar. ab inilio muiidi , ais. thfulonicd . 



DE INDIAS. LIB. XXiX. CAP. XX!. 



\0o 



En este tiempo ana el clrigo c los com- 
paeros que con l fueron no eran torna- 
dos; cmo el pueblo donde fueron, era 
ligia la parte de donde vinieron los in- 
dios que es dicho , pensse que los avrian 
muerto. luego el capitn les escribi en 
breves renglones, con un indio del pnel)lo, 
que se viniessen luego , digiendo lo que 
avia acaesgido : vino luego el capelln 
los dos hombres, sin aver topado quien los 
enojasse. All se acord que diessen la 
vuelta buscar los navios, se tornassen 
la costa, assi porque hasta all la gente 
avia ydo contra su voluntad , como porque 
todos se lo consejaron al capitn, y l 
conosQi vido que no de])ia hager otra 
cosa contra el paresger de todos, por po- 
ner en coljro lo que hasta estonges avian 
ganado. assi se lo requirieroa los offigia- 
les algunos otros de los principales espa- 
oles, porque vieron quel capitn essano- 
che tenia en voluntad de dar en los con- 
trarios por los respectos ya dichos ; por- 
que la gente estaba cansada, y algunos 
compaeros heridos , otros enfermos , 
por no aventurar el oro que tenian allega- 
do, dems desso que de los de aquel pue- 
ble no tenian mucha seguridad , dieron la 
vuelta con pensamiento que llegados 
tierra de chripstianos, aunque estaban bien 
lxos della , podrian con mas gente ca- 
ballos c con mas propssito volver cas- 
tigar c hager de paz aquella gente , 
saber los secretos de la tierra, porque 
ella es tal , que ninguno la puede ver sin 
que le parezca muy bien. 

V. Como el cacique Nicaragua su- 
po que Gil Gongalez se tornaba, que avia 
peleado con el cacique Diriajen sus va- 
ledores , supo que llevaban los espao- 
les cantidad de oro , pens de lomrselo 
matailos , como despus lo ense la 
expiriengia, assi lo sospecharon los 
nuestros, al passar de su pueblo: con la 
qual sospecha el capitn Gil Gongalez or- 
den su gente , que serian hasta sessenla 

TOMO ill. 



hombres los que estaban sanos , y hecho 
un esquadron , meti dentro en l el oro 
la gente flaca las cargas de la cumida 
hacienda que llevaban, los quatro 
comsales esquinas yban los quatro de 
caballo que tenian, quatro escopeteros. 
Y dcsta manera passaron por el pueblo 
las onge horas del dia , ya que estaban 
fuera de la poblagion , comengaron indios 
de salir en su rastro, degian los indios 
que les llevaban las cargas, que las dexas- 
sen se huyessen con ellas : assi cami- 
nando, los sufran, por no quebrar con 
ellos ; algunos se atrevian entrar entre 
los nuestros asacarlos indios, con las car- 
gas, del esquadron. viendo esta osada 
el capitn , mand los liallesteros que les 
tirassen , cmo iiirieron algunos , sbi- 
tamente comengaron salir del pueblo 
muchos indios de guerra. Estonges pares- 
gile Gil Gongalez que no se podia excu- 
sar de pelear, mand al thessorero An- 
drs de Ceregeda los que llevaban la 
guarda del oro que caminassen todo lo 
que pudiessen , assimesmo los indios que 
llevaban las cargas del bastimento ropa; 
y el capitn con los otros tres de caballo 
algunos sueltos peones ballesteros c 
rodeleros quatro espingarderos , que to- 
dos serian hasta diez y siete , se qued en 
la regaga. la gente que salia del pueblo, 
era innumerable , muchos dellos fleche- 
ros: comengaron se allegar con mu- 
cho denuedo grita muy grande , tirando 
flechas, c los de caballo hagian algunas 
vueltas sobre los enemigos , otras veges 
los escopeteros 6 ballesteros , hiriendo 
los que se agercaban. Pero quando los do 
caballo volvan, era tanta la priessa del 
luiyr dellos los indios , como la que suelen 
hager los peones en mi tierra de aquellos 
bravssiraos loros de la ribera de Xarama; 
alangeaban algunos, con mucha risa de 
ver el temor que avian los caballos. 
los indios les paresria grand novedad !o.i 

hombres caballo, porque nunca tales 

14 



106 



IIlSTUlliA (;enemi. y .\ath.\j. 



animales avian visto, no era para ellos 
menor espanto que el (h los eentauros en 
las bodas de Perillioo, en aquella batalla 
que llrcoles ovo con (>llos'; pero non obs- 
tante el miedo que los indios avian de los 
caballos , era tan grande la muchedumbre 
dellos como enxambres de abejas. 

El cansancio que los nuestros ovieron 
en esta jornada, fu muyexgesivo; pero 
mezclado su temor con su esfuerzo con 
la prudente dilieengia de su capitn , no 
gessaron de trabaxar valerosamente hasta 
quel sol se quiso poner por una hermosa 
vega: lo que mayor fatiga les fu era 
el passar de algunos arroyos, por no 
desamparar los dolientes y passar los de 
la rcgaga adelante , y en cobrar los indios 
que les dexaban las cargas. 

Finalmente , cmo vieron los contrarios 
que perdan gente, no ganaban nada 
en seguir los chripstianos, quando el 
sol se puso , dixeron que queran paz , y 
el capitn Gil Gonzlez se la otorg : de- 
xadas las armas, tres indios pringipalcs 
mandaron que se quedasse atrs toda la 
otra gente , vinieron hablar con los 
nuestros , desculpando Nicaragua los 
suyos : degian que aquello avian fecho 
la gente de otro cacique , que estalja 
aquel dia en su pueblo , que se llamaba 
Zoatega, que los espaoles no le avian 
visto, quando la primera vez por all avian 
passado. A lo qual Gil Gonzlez respondi 
qul avia visto conosgido algunos indios 
principales aquel dia en la batalla , que 
assi lo dixessen su teyte {qae quiere 
dcgir lo mesmo que calachuni seor) 
que le hacia saber que los chripstianos to- 
dos quel traia eran lapaliyues (que assi 
llaman en aquella tierra al hombre expe- 
rimentado , c al que ha muerto otro de 
cuerpea cuerpo dicenle tapaliguc): pero 
qul era contento de la paz , que si ellos 
otra cosa quisiessen, qul les haria la 



guerra de otra manera , porque los chrips- 
tianos no se cansan, ni han menester 
yaal, ques cierta hierba que los indios 
traen en la boca , con la qual difen ellos 
que no se cansan tanto como no tenindo- 
la , sin comparacin . A lo qual no supie- 
ron los indios responder ni replicaron ms 
en ello , sino volviendo las espaldas yban 
diciendo : leba , leba , leba , xinja ; quiere 
decir leba bueno, xuya vete, como 
quien dige : l)ien lo diges bueno eres; 
vete en buen hora. E ha])]ando los otros 
indios, yban digiendo estos pringipales: 
loya , taya muchas veges , que quiere de- 
gir anda aguija; assi lo hagian to- 
dos, tornndose hgia su pueblo. Plugo 
Dios que ningund hombre ni oro perdie- 
ron los nuestros , ni ovo alguno herido de- 
llos, exgepto un caballo de una flecha, 
pero no peligr. 

Essa noche repossaron en un gerro, que 
avia en su derecho camino, hagiendo 
buena guarda; pero perdiseles mucha ro- 
pa los compaeros, porque los indios 
que les llevaban las cargas, eran los mas 
de los de Nicaragua, que se los avian 
prestado la passada primero , cmo 
vian que la vuelta los llevaban de su 
tierra, dexaron las cargas unos, otros se 
las llevaron. E desta causa quedaron al- 
gunos de los compaeros sin vestido, 
otros sin comida , por atender guardar 
el oro no dexar los dolientes , por 
no salir de su ordenanga : los indios que 
les quedaron, eran mas orientales ( har- 
tos de la lengua de Cueva), como volvan 
hacia su tierra no entendan los de 
Poniente, essos no higieron mudanga: an- 
tes algunos dellos pelearon muy bien, 
ayudando los chripstianos. Despus que 
ovieron repossado gnco seys horas, 
passada la media noche salida la luna, 
tornaron caminar , por passar antes del 
da un mal passo, al qual por otro camino 



i Ovid. Mclham., Ilb. IX. 



m INDIAS. Lili. XXIX. CAP. XXI. 



io: 



podan yr l desde el lugar, tomn- 
dole los indios primero, les pudieran ha- 
fcr mucho dao los chripstianos ; pero 
no hallaron impedimento en lo passar , 
assi caminaron el resto de aquella noche 
los dias siguientes hasta que llegaron al 
golpho de Sanct Vigente , donde se avian 
departido, quando Andrs Nio fu des- 
cubrir desde all , el qual era tornado ocho 
dias avia, degi-a que avia descubierto 
trescientas ginqenta leguas al Poniente 
desde all; pero l se enga mucho en la 
cuenta dessas leguas.. Por la falta de los 
navios, aun del agua, no passaron ade- 
lante. 

A m me escribi una carta Gil Gonra- 
lez, que dige que de aquel pueblo destc 
cagique de Nicaragua la tierra adentro 
tres leguas de la costa de la mar del Sur, 
junto las casas de la otra parte, est 
oFra mar dulge , que cresge mengua , 
qul entr caballo en ella, c tom la pos- 
sesion en nombre del Emperador, que 
se va una isla dos leguas dentro apar- 
tada desta cosa desta agua dulge pobla- 
da , quel tiempo no le dio lugar saber 
mas en esto ; pero que mand entrar al- 
gunos chripstianos en una canoa media le- 
gua dentro , para ver si el agua corra h- 
gia alguna parte, pensando que fuesse 
rio, aunque no vian la otra costa de hacia 
el Norte; los que entraron no conosgie- 
ron que oviesse corriente. sus pilotos 
porfiaban que salia aquel agua la mar 
del Norte ; pero l y ellos hablaban por 
conjecturas c tiento. 

Bien se me acuerda que hablando Pli- 
nio en la gente de Scythia, dige que 
Alexandro Magno dxo que ajucl mar es 
dulge , que Marco Varron escribe que 
lo mesmo fu mostrado Pompeo, quan- 
do en la guerra de Mtridate era all ve- 
cino cstaija (;crca desta mar dulce ; 
que aquesto progede por la grand co- 



pia de ros que all entrin, que vencen 
la salobre agua de la mar '. Todo es- 
to es deste auctor ; pero ya tengo dicho 
cmo en el golpho de Urab con baxa mar 
est dulge el agua , assi podra ser esso 
que vdo Alexandro vio Pompeo , y me- 
nos es ser dulce la laguna de Nicaragua, 
porque su assiento sitio es baxo , acu- 
den ella infinitos ros. 

Ya he dicho en otra parte que, despus 
que Gil Gonzlez estuvo en Nicaragua, yo 
fuy aquella tierra , vi esta otras 
grandes lagunas, muchas cosas otras 
que dexo para las degir adelante en su 
lugar. 

Tornando al propssito de Gil Gonca- 
lez , digo que despus que lleg al golpho 
de Sanct Vigente , hall quel mayor de los 
navios no estaba para navegar ni tenerse 
sobre el agua , y en los otros y en canoas 
se embarc con su gente para Panam: 
Pero quiero yo agora degir la forma de la 
costa , lo que naveg Andrs Nio hasta 
la postrera parte que lleg , tambin di- 
r aquella ensenada del golpho de Sanct 
Lcar , que otros llaman golpho de Nica- 
ragua ( otros le dgen golpho de Oroti- 
a , otros golpho de GUetares), qual- 
quiera destos dos nombres postreros es 
su nombre proprio. pintarle li como yo 
le vi , no como le hallo en las cartas de 
nuestros cosmgraphos puesto, hasta cl 
pressente ao de mili quinientos qua- 
renta y ocho ; dir las pringipales islas 
que hay en esta ensenada , la qual , aun- 
que est en el camino queste piloto nave- 
g , no la vdo ni entr en este golpho de 
Orotia de los Getares, quel lgengiado 
Espinosa y el piloto Johan de Castaeda 
llamaron golpho de Sanct Lcar (desde 
fuera), pero tampoco entraron en l. s- 
bese de pressente que se pobl despus 
de chripstianos alguna parte de aquella 
gobernagion por el capitn Frangisco Iler. 



i I'lin., iih, Vl.eap. (7. 



108 



HISTORIA GENERAL Y NATliRAL 



naudez, tenicatc de Pcdrarias. dir as- 
siiuesino desde all al Poniente la costa 
sus alturas, sos;und la carta iiiodorna 
nueva correccin della. Y porque dixe 
que desde las islas de Sanct Lgaro nave- 
g otras veynte leguas al Poniente el li- 
cenciado Espinosa y el piloto Jolian de 
Castaeda, digo que desde aquellas islas 
de Sanct Lzaro hasta el puerto de la Her- 
radura , la costa abaxo al Ogidcnte , al 
Hueste quarta del Norueste, se ponen 
veynte leguas, alii coniienga la boca 
deste golpho de Getares, quel Espino- 
sa llam de Sanct Lcar , se hage una 
ensenada de diez y ocho veynte le- 
guas de longitud, que tiene en partes nue- 
ve de latitud, c mas menos; dentro del 
qual hay gentiles islas c muy frtiles po- 
bladas. de la otra parle deste golpho, 
frontero del puerto de la Herradura , est 
la punta del Cabo Blanco ( llmase assi, 
porqus terreno blanco , sin esso tiene 
un faralln gerca dla punta muy blanco); 
entre el qual la Tierra-Firme punta 
puede entrar sin peligro una caravela de 
ochenta gient toneladas. Est el puerto 
de la Herradura en ocho grados desta 
parte de la lnia equinogial , y el dicho Ca- 
bo Blanco est en siete grados y medio, 
segund el cosmgrapho Alonso de Chaves 
los que le informaron ; porque mejor 
se entienda este golpho , pongo aqui la fi- 
giu'a del [Lm. I.*, pg. l.'J , si lo supe en- 
tender todava,' s enmienda de quien ms 
particularmente lo oviere comprehendido. 
VI. Pues he pintado la figura del gol- 
pho deOrotia o de los Getares, que co- 
munmente suelen llamar de Nicaragua, y 
en las cartas de navegar, por no estar in- 
formados los cosmgraphos que las hagen, 
por no lo aver visto ellos, no lo ponen 
tan puntualmente, quiero passar lo de- 
ms que deste golpho estos descubridores 
no dixeron, que yo vi; y es assi. La is- 
la de Chira puede bojar siete ocho le- 
guas, y es muy poblada c frtil: en la 



qual avia, quando Gil Gongalez por all 
anduvo, mas de quinientos hombres de 
gueri-a, sin viejos ni mugeres ni nios 
de otras edades. la isla que nuestros es- 
paoles llaman isla de niervos, es la que 
los indios llaman Cachea ; pero en essa y 
en las otras hay innumerables ciervos 
puercos , y es menor , y est entre la de 
Chira la de Chara en la banda del Nor- 
te, en la Tierra-Firme. En frente de la is- 
la Cachoa est la gente provincia de Oro- 
tia, mas al Leste est la gente pro- 
vincia de Chorotega, las espaldas, mas 
mas al Norte al Nordeste , estn las sier- 
ras gentes llamados Getares. Entre la 
isla de Cachoa la costa , hgia el Sur, 
est otra isleta que se dige Y'rra; mas al 
Leste est otra pequea que se dice Ur- 
ce; mas al Oriente adelante otra isleta 
que se dice Pocosi , cerca de tierra , la 
parte austral del golpho. Estas tres peque- 
as islas estn entre la Tierra-Firme la 
isla de Ciervos, dicha Cachoa. Deste gol- 
pho sube tres leguas la marea por el rio 
llamado Cagandi , que est en la culata 
fin deste golpho; all hay un cacique, que 
tiene el nombre del rio, se llama assi- 
mesmo Capandi ; par del , al Noroes- 
te , est otro cacique que se llama Coro- 
bici. Los Getares son mucha gente , avi- 
ven encima de las sierras del puerto de 
la Herradura , se extienden por la costa 
deste golpho al Poniente de la banda del 
Norte hasta el conin de los (^horotegas. 
Al opssito, en la otra costa del mesmo 
golpho , de la banda del Sur , el mas cer- 
cano al rio de Capandi es Cange, y mas 
al Leste est otro que se dice Paro. En la 
tierra deste cacique de Cange , y en la del 
cacique Niquia, y en el de Nicoya (que 
todos son vecinos deste golpho) hay mu- 
cho brasil, de lo qual hall yo algunos le- 
os en la isla de Chara , con que las indias 
tien dan color al algodn lo que 
quieren teir. Y los espaoles que all se 
hallaron conmigo, por brasil lo juzgamos; 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXI. 



109 



pero el cacique , seor de la isla , llamado 
Nari, me dixo que eran rboles de una 
braga poco mas de alto, llambanlo 
nansi; de los quales rboles hay muchos 
en tierra de Nicoya y en Masaya y en Te- 
goatega y en muchas partes de Nicara- 
gua. deste rbol su fructa se hallar 
mas particular mengion en el libro IX , ca- 
ptulo XX. 

Hay en la isla de Chira muy l)uena loga 
vedriado de cntaros jarros todo lo 
que se suele hager de barro: la qual pa- 
resge proprio agavache en la tez color 
negro ; y es muy hermosa cosa de ver las 
vasijas dello, yo he traydo desde all 
algunas piegas gentiles desta loga hasta 
esta cibdad de Sancto Domingo. 

La isla de Chara es la que los chripstia- 
nos llaman Sanct Lcar, all y en la de 
Chira y essotras deste golpho traen las in- 
dias unas bragas pintadas , que son un pe- 
dago de lela de algodn de muchas labo- 
res colores, cogido en un hilo que se 
gien; esta tela es tan anclia como dos 
palmos, por detrs baxa desde la ginta 
mtenla entre ambas piernas passa 
delante , alcanga cubrir el ombligo 
ponerse debaxo del mesmo hilo ginta, 
assi cubren todas sus partes vergongo- 
sas : todo lo dems de las personas traen 
descubierto desnudo. Los cabellos pr- 
tenlos las mugeres por mitad de la cabe- 
ga derechamente por la crencha , desde 
media frente al colodrillo, de la una mi- 
tad hagen un traugado que viene quedar 
enrima sobre la una oreja al un lado de 
los otros medios cabellos hacen otro tran- 
cado al otro lado, muy tiestos , tan 
luengos como son los cabellos. Y es gen- 
te muy bien dispuesta , assi los hombres 
como las mugeres. Algunas veges acaes- 



ge que por algn inconviniente nes- 
gessidad guardan aquel voto de Semra- 
mis, que no se quiso acabar de coger los 
cabellos, quando se le rebel Babilonia, 
hasta que la ovo sobjuzgado vuelto su 
obediengia: assi estas indias, quando 
alguna nesgessidad servigio de su seor 
marido les ocurre, primero proveen 
aquello que la gala de sus trangados. 
assi via yo algunas dellas con un tranca- 
do fecho otro suelto: c assi Semramis 
no se quiso acabar primero de congertar 
sus cabellos hasta restituyr su cilxlad su 
obediengia '. Con esta auctoridad de aque- 
lla cornica del mundo concuerda un ter- 
geto de Frangisco Pctrarcha en el Trium- 
pho de la Fama , donde dige : Despus vi 
la magnnima reyna, que una parte de la 
crencha cogida la otra despargida, cor- 
ri la babilnica ruyna ^. E mas lar- 
gamente toca esta liistoria de Semramis 
Justino , el qual dige que un dia , curan- 
do de sus cabellos crencha , aviendo 
cogido la una parte atdola , le fu di- 
cho que Babilonia se le avia rebelado, por 
lo qual tom las armas sbito contra aque- 
llos rebeldes, no se quiso coger la otra 
parte de los cabellos, hasta que ovo redu- 
gido su obediengia la cibdad ^. 

Tornando nuestra historia, estas mu- 
geres que he dicho deste golpho de Nico- 
ya sus comarcas , los hombres , son 
gente bien dispuesta. Ellos traen cogidos 
los cabellos con una ginta de algodn , he- 
chos todos los cabellos un trangado de- 
trs, y es tan luengo como un palmo 
menos al colodrillo: otros los cogen para 
arriba, y el trangado sube derecho sobre 
la coronilla de la caliega. El miembro ge- 
nerativo traen atado por el capullo, ha- 
gindole entrar tanto adentro, que algu- 



i Noc pris decoren! caplorum redcgil \n ordi- 
nem qiim lanlam iirbcm in suam potestatem resti- 
tuil. (Chrontoar. a'o inilio mundi ais. Chronira Icu- 
thohica.) 



2 Poi vidi la magnnima royna, 

Che una Ircccia rivolla ( l'allra sparsa 
Corso < la Ijabilonica rapia. 

{Trhimpho de la Fama, cap. II.) 

3 Just, De bL-llocxl, , lib. 1. 



IIISTOIIIA GENERAL Y NATIHAL 



nos no so les paresfu de lal anua siiu) la 
atadura., que os unos hilos de al.qodon all 
R'vncllos. Prc;unliindolcs yo la causa 
por qu andan assi,dofian que poiqu! 
aquello era su usanga, y era mejor I raer- 
lo assi que no suelto , como los indios de 
la isla de Chira como nuestros caballos. 

En la isla de Chira vi una nia de has- 
ta dos aos que mamaba , llorando i)or 
su madre , que andaba entendiendo en su 
casa , degia inama muchas veges ; pre- 
iiuntando yo al cacique que qu degia, me 
dixo que llamaba su madre. Estos indios 
de Chara son de otra lengua diversa, y 
entindense algo con la de Cueva , por- 
quccon la pltica que tienen con los chrips- 
tianos, la han aprendido. Boar;i la isla do 
Chara en su gircunferenfia qualro leguas. 

En estas islas hay perlas , yo las vi 
en las islas de Chara Chira Pocosi , 
las saqu de algunas hostias que los indios 
nos traian para comer. La isla de Pocosi 
es pequea , puede bojar hasta una le- 
gua , yo la he andado por su costa la 
redonda. Es alta muy singular puerto, 
y est'i un tiro de escopeta de la Tierra- 
Firme , poco ms , tiene mi pueblo pe- 
queo de indios, y es abundantssima do 
pesqueras. Hay en estas islas un pescado 
que llaman los chripstianos pi de burro, 
que son como unos hostiones muy gran- 
des muy gruessos, tambin se hallan 
perlas en algunos dellos. Afirman los hom- 
bres de la mar que es el mas excelente 
pescado de todos : de las conchas dellos 
hagen los indios qentas para sus sartales 
puetes, quellos llaman chaquira, muy 
gentil colorado, que paresgen corales, 
tambin morado blanco; cada color es 
perfecta en las qentas que hagen destas 
conchas del pi de burro , assaz duras; 
son tan grandes estos pies de burro co- 
mo la cabega de un hombre , de ah pa- 
ra abaxo algo menores. 

Hay assimesmo de aquellos nacarones 
que se dixo en el libro XIX , cap. LX, en 



los (juales tambin se hallan perlas; de 
las conchas desfos liaren palas para sus 
lavnrcs, taniiiii'ii hacen dellos nalies 
remos para sus canoas balsas: pero en 
estas islas de (>hai'a Pocosi no tienen ca- 
noas , sino balsas de quatro finco seys 
maderos atados los cabos y en medio 
otros palos mas delgados alravessados: 
la ligadura es de tomigas de esparto de 
aciuclla tierra, ques como lo do Castilla 
mas luengo, ero no tan regio; mas bas- 
ta para esto para atar liar la paja en 
la cobertura de las casas buhos. Hay 
junto con estas grandes pesqueras per- 
las destas islas (en espegial en la de Po- 
cosi, en que yo me detuve algunos dias, 
causa de reparar all una caravcla que 
se nos yba fondo) otra manera de tra- 
baxo, que para m fu cosa nueva muy 
enojosa , de muchas chinches en los bu- 
hos, con alas: no parescen de dia, ni 
avia pocas de noche , son mas diligentes 
prestas y enojosas que las de Espaa, 
pican mas son mayores que aludas gran- 
des: si se ensucian, lo qual hacen muy 
menudo, las matays, rodendoos en la 
cama, se despachurran sobre la hamaca 
sbana , dexa una mancha tan gran- 
de como la ua de un dedo, tan negra 
como tinta do escribir muy peor, por- 
que nunca sale de la ropa con jabn ni 
leja hasta que sale todo el pedago de la 
tela , tan grande como fue la mancilla que 
hico; pero no hieden. Y estas chinches en 
toda la provincia islas de Nicaragua las 
hay. Comen los indios en estas islas mu- 
chos venados puercos , que los hay en 
grandssima cantidad , mahiz , fsoles 
muchos de diversas maneras , c muchos 
buenos pescados, tambin sapos: 
yo les he hallado atados en las casas de 
los indios, se los he visto comer assa- 
dos ; ninguna cosa viva dexan de comer 
por sugia que sea. Tienen muchas fructas, 
en las quales no me quiero aqui detener, 
porque quando so d noticia do las otras 



DE INDUS. LIB. XXIX. CAP. XXI. 



111 



cosas de Nicaragua se dir dellas , en es- 
pegial de aquella que llaman paco, qucs 
cosa mucho de notar '. 

Los indios de Nicoya de Oro^i son de 
la lengua de los Chorotegas , traen ho- 
radados los begos baxos , puestos sen- 
dos huessos blancos redondos del tamao 
de medio real mas, como lo traen los 
indios en la Nueva Espaa. Son tleclicros 
c valientes hombres, llmanse chrips- 
tianos desde que Gil Gongalez anduvo por 
all; pero yo creo que hay pocos dellos 
que lo sean. Son ydlatras tienen mu- 
chos ydolos de barro de palo en unas 
casillas pequeas baxas que les hagen 
dentro del pueblo , allende de sus casas 
principales de oragion, que llaman teijopa 
en lengua de Chorotegas , y en la de Ni- 
caragua arc/ti7o6o. Es tierra Nico va de mu- 
cha miel gera , las abejas no pican , 
son desarmadas tan pequeas, como mos- 
cas de Espaa, negras. Hay abispas muy 
malas , pequeas , que pican dan muy 
grand dolor. Todos los indios de Nicoya, 
en espcgial los pringipales sus mugeres, 
traen pintados los bragos de aquella pin- 
tura negra que se hage con la sangre pro- 
pria carbn , cortando debuxando pri- 
mero con navaxas de pedernal , la de- 
visa son tigres , que estos Chorotegas lla- 
man namhue , y en lengua de Nicaragua se 
dige teguam , y en lengua de Cueva ochi. 
YII. Desde el Cabo Blanco , baxando 
la costa al Poniente, gerca de tierra, est 
una isla que se llama Moya, y est mas al 
Ogidente de Cabo Blanco veynte leguas; 
pero antes est el puerto que llaman de 
las Velas. desde el dicho Cabo Blanco 
adelante hasta el puerto de la Possesion 
hay gient leguas , poco mas menos , yen- 
do en alta mar al Poniente: todo aque- 
llo se llama golpho del Papagayo, no es 
improprio nombre, porque acaesge que 



hablan all los hombres llorando orando, 
porque es mal passo de navegar. Est la 
isla de Moya en siete grados medio des- 
ta parte de la lnia equinocial; y est jun- 
to la punta de Cathalina otra isleta. y 
esta punta est en ocho grados un ter- 
gio diez ocho veynte leguas de la isla 
de ^loya. Desde la punta de Cathalina has- 
ta la punta de Nicaragua hay treynta le- 
guas, y en la mitad deste camino se hage 
gierta ensenada, que llaman golpho de 
Sanctiago. Esta punta de Nicaragua est 
en nueve grados medio, siempre desde 
el Cabo Blanco, poco poco la costa aba- 
xo al Ogidente, se va la costa enai'cando 
metindose hgia nuestro polo Norte. 
Desde la punta promontorio de Nica- 
ragua hasta el rio puerto de la Posse- 
sion hay diez leguas, el qual rio, segund 
las cartas modernas del cosmgrapho 
Alonso de Chaves , est en diez grados 
medio. Este puerto tiene en la entrada de 
la boca del rio una isla alta ( llana en lo 
alto della ) , que bojar un quarto algo 
mas hasta media legua en redondo , assi 
que hage el rio dos bocas ; 6 por la del 
Leste pueden entrar navios pequeos, y 
por la del Hueste entran las naos mayo- 
res navios. Yo he estado dos das sur- 
to en este embocamiento , se mataron 
muchos peges de los que haman roncado- 
res , porque roncan , son bien armados 
de dientes y es buen pescado: llmase es- 
te puerto rio de la Possesion, porque 
all higo giertos auctos de possesion el pi- 
loto Andrs Nio en este descubrimiento. 
Pero midan l Gil Gongalez, como qui- 
sieren , essas sus seysgientas ginqUenta 
leguas, que dixeron que avian descubierto 
por la mar: que en muchas ms de la mi- 
tad se engaaron , porque desde aqueste 
puerto de la Possesion Panam, no hay 
sino tresgicnlas leguas, segund lo que se 



i Ya en el liliro VIII dodic Oviedo el caplu- 
lu XXXI i tratar de. la inadoia y de la frua de eslc 



'irbol , como puede verse en la pg. .T22 del lomo I 
de estas liislorias. 



U'2 



lIISTOftIA GRNERAL Y NATURAL 



platica al presscntc, pocas mas menos; 
c yo lo he navegado dos ve?es con pilo- 
tos diestros en aquella navegagion. 

Entre aqueste rio de la Possesion c la 
jiunta de Nicaragua , que se dixo de sns- 
so, hay otro rio que se dlqo rio de Mesa. 
Verdad es que Andrs Nio bax mas al 
Poniente veyntc leguas que hay hasta la 
baha de Fonseca , el qual nombre le pu- 
so por e(>liar cargo a! president(3 del Con- 
sejo Real de aquestas Indias , que la sa- 
(;on era don Johan Rodriguez de Fonseca, 
obispo de Palengia (que despus lo fu 
de Burgos), cuyo criado fu Gil Gongalez 
Dvila ; una isla que est dentro de la 
baha llamla Petronila , por otra vanidad 
que yo no digo , c que aquel piloto la- 
gotero se le antoj. Querra yo que ya 
questos descubridores no saben dar nom- 
])res apropriados al puerto al rio gol- 
pho promontorio, que procurasscn de 
saber de la gente natural de la tierra el 
nombre proprio que tiene la cosa. La bo- 
ca desta ])aha de Fonseca est en algo 
menos de onge grados desta parte de la 
equinogial, segund el cosmgrapho ale- 
gado : en lo qual y en todo lo qucs di- 
cho desta costa desde Panam , yo creo 
que le fu hecha falsa relagion. Y por tan- 
to, para quel Chaves los otros cosm- 
graphos de Cssar enmienden sus pa- 
trones pinturas de sus cartas de nave- 
gar, si me quisieren creer, dir lo que 
hallo en mis memoriales , que escrib, to- 
mando por mi persona con el astrolabio 
las alturas en las partes que agora dir, 
en tierra sosegadamente, muchas ve- 
ges. Est Panam en ocho grados me- 
dio: la isla de Chira, dcnro del golj)ho 
de Orotia de Nicaragua, est en diez 
grados. Est la isla de Chara , que otros 
llaman de Sanct Lcar, eu nueve grados 
treynta c ocho minutos , que son dos ter- 
cios de grado menos dos minutos. Est la 
isla do Pocosi mas al Leste dos leguas , 
mas metida al Sur en nueve grados al- 



go mas de medio grado. Est la punta del 
Cabo Blanco, ques la boca del dicho gol- 
pho, la parte austral, mas al Poniente, 
en siete grados medio. Est la boca del 
dicho rio puerto de la Possesion , en tre- 
fe grados desta parte de la lnia equno- 
gial indubitadamente. Por manera que lo 
que Andrs Nio vido, desciibiiu mas 
adelante aquel piloto Johan de Castaeda, 
fu desde el golpho de Orotia Cabo 
Blanco hasta la baha de Fonseca, que 
pueden ser gieuto veynte leguas, poco 
mas menos, puesto que para descubrir- 
las se navegaran mas ; porque, como dige 
aquel proverbio vulgar, el camino que no 
se sabe, mas largo es al que nunca le vido. 
Entre aquel rio de la Possesion la 
baha de Fonseca est otro rio, que se llama 
rio de Sanct Pedro. La punta mas ogiden- 
tal de la baha de Fonseca se llama Cabo 
Hermoso, en el qual quiero liager punto 
por agora la cosmographia desta costa, 
hasta que tornemos ella ; porque me pa- 
resgc ques tiempo que volvamos al discur- 
so de Gil Gongalez Pedrarias Dviia en 
lo que subgedi deste descubrimiento 
oro, quando volvi Panam , que fu 
los v^eynte ginco de junio de mili qui- 
nientos veynte y tres aos, donde se 
fundi aquel oro ; fu mucho menos el 
valor quel bulto dello , porque la mayor 
parte era de muy baxos quilates, harto 
sin ley, puro col)re. Pero escapado Gil 
Gongalez de Castilla del Oro de los im- 
pedimentos de Pedrarias, como est di- 
cho, vnose esta cibdad de Sancto Do- 
mingo desta nuestra Isla Espaola , tor- 
n armar aqui de nuevo volvi con 
muy buena gente navios la Tierra- 
Firme , mas al Poniente , donde les pares- 
ci l al piloto Andrs Nio que po- 
dra responder el parage de la grand la- 
guna dulce quellos pensaban que desagua- 
ba entraba en este mar del Norte. E 
fueron desembarcar al cabo puerto 
que se dige de Higueras ; psole nom- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. GAP. XXI. 



113 



brc Gil Gonzlez Puerto de Caballos. 

VIII. All se les muri un caballo 
(y esto no era causa sufitjiente para mudar 
su nombre al puerto,' que otros avian 
mucho tiempo antes descubierto), hgolo 
enterrar secretamente , no por hacerle ob- 
sequias ni honrarle con sepultura, como 
Alexandro IMagno Bugcphalo ', su caba- 
llo ( otro caballo higo assimesmo enter- 
rar Octaviauo Augusto, emperador, y el 
Cid Ruy Diaz mand enterrar Babieca, 
su caballo); pero hicoIoGil Gonzlez, por- 
que los indios no lo viessen ni supiessen 
que los caballos eran mortales , los qua- 
les mucho temen , porque all no los avian 
visto. otro puerto mas adelante llam 
Puerto de Honduras , hizo un assiento 
pueblo , llamle Sanct Gil de Buena-Vis- 
ta, dex all algunos espaoles, y en- 
trse con la mayor parte de la gente la 
tierra adentro, pssose diez doge le- 
guas de aquel puerto de Sanct Gil, en la 
parte que le paresgi mas apropriada pa- 
ra su descubrimiento conquista. 

En el tiempo que Gil Gonzlez vino 
esta Isla , haga su segunda armada en 
esta cibdad de Sancto Domingo, spolo 
Hernando Corts , que estal)a en la Nueva 
Espaa , provey de dos armadas con- 
tra Gil Gongalcz, porque no lomasse. 
aquel puerto de Higueras (que degian que 
era cosa rica) ; y envi la una por tierra 
con el capitn Pedro de Alvarado , y otra 
por mar con el capitn Chripstbal de 
Olit , hombres de guerra y experimenta- 
dos capitanes. Y el Chripstbal de Olit fu 
con sus navios la isla de Cuba, cmo 
all toc, luego se algo contra Corts, 
dixo que no yba por l , sino por s pro- 
prio, quera tambin un pedago de la 
Tierra-Firme , que le pertcnesgia tan ])icn 
como Corts lo que tenia dclla. E desde 
aquella isla atraves la costa de la Tier- 
ra-Firme , sali en el puerto de Higue- 



ras , psose en la costa con su arma- 
da, gcrca del otro pueblo de Sanct Gil, 
donde estaba Gil Gongalez, pobl all. 
cmo tuvo notigia de Gil Gongalez D- 
vila y el Gil Gongalez de Chrpstl)al de 
Olit, por sus cartas mensajeros se con- 
federaron quedaron muy amigos, para se 
ayudar hager el uno por el otro : assi 
se visitaban por letras , al paresger te- 
nan mucha conformidad, porque su fin 
dellos era liagcr sengillos sus enemigos 
asegurarse de sus mulos; porque, como 
tengo dicho , Gil Gongalez tenia por con - 
trario Pedrarias las espaldas , avia 
enviado pol)lar Nicaragua su tenien- 
te Frangisco Hernndez con otros capita- 
nes gente. Chripstbal de Olit tema- 
se de Hernando Corts : que les basta- 
ban competidores poderosos , sin que los 
dos contendiessen entre s. No es agora 
conviniente dogirse lo que Corts higo en 
esto, porque quando se trete desta go- 
bernagion de Honduras, se dir. 

Tornemos Pedrarias, que cmo fu ydo 
Gil Gongalez de Panam, en tanto qul 
estuvo armando en esta cibdad de Sancto 
Domingo para volver Tierra-Firme,-cob- 
digiando Pedrarias juntar lo que Gil Gon- 
galez avia descubierto al Poniente de Pa- 
nam en la proviugia de Nicaragua con lo 
qul tenia , envi una armada lo ocupar 
con su teniente general, el capitn Fran- 
cisco Hernndez , con l los capitanes 
Gabriel de Rosas Frangisco Campaon, 
y Hernando de Soto, otros. Y estos fue- 
ron poblaron en la provincia de Nagran- 
do, par de la grand laguna, donde 
agora est la cuidad que llaman Len 
(la qual fund por su mal aquel teniente 
Francisco Hernndez); desde all envi 
la tierra adentro al capitn Gabriel de 
Roxas con gente , top acaso con Gil 
Gongalez, donde estaba poblando, Gil 
Gongalez le dixo qul no tenia qu hager 



TOMO III. 



1 Plinio.lib. Vllljcap. 42. 



15 



114 



HISTORIA GENEHAL Y NATl'RAL 



cu nfiiiclla I(mt;> ni Podrarias; que so 
lornassc on IxiPii hora Francisco Her- 
nndez, que por su persona del rapitan 
Roxasalli ternia (oda la |)arte ([iiei (piisies- 
sc; pero que como capitn de Pedrarias, 
i l ni oiro avie de consenlir que an- 
duviesse por aquella (ierra. K con al- 
gunas Uonas palabras de cortesia el ca- 
pitn Roxas so fu , porque no tenia tanta 
gente que fuessc parto para hugor otra co- 
sa , aun dxosc que prometi de no tor- 
nar. Cmo Roxas lleg al capitn Francisco 
Hernndez, lo dio notifia do Gil Gonz- 
lez, envi luego con mas gente al capitn 
Hernando de Soto en busca de Gil Goiga- 
loz, el qual estaba en vela sospeclioso 
quel capitn Roxas otros capitanes de 
Pedrarias oinarian sobre l. ovo aviso 
de los indios de la tierra cmo el capitn 
Hernando de Soto muchos chripstianos 
yban: sabido esto, madrug saltelos, 
dando sobro olios en un lugar donde es- 
taban, de noche; pelearon los unos con- 
tra los otros, y en lin el capitn Soto los 
que con el yban, fueron pressos desar- 
mados o algunos muertos, los despo- 
j, quit el oro baxo, que era harto lo 



que ya tenian. desdo dos 6 tres dias 
los solt sobre fiorto juramento ploylesa 
les liico tornar su oro armas, se tor- 
naron su capitn teniente Frangisco 
Hernndez. 

.Vvida esta vitoria Gil Gonzlez contra 
el capitn Soto, so fu donde estaba 
Chripstbal de Olit , su amigo , el qual lo 
prendi. porque ya esto de aqui adelan- 
to seria fuera de la historia do Nicaragua, 
no quiero tractar sino del gobernador 
Pedrarias, vuelvo l . digo que cmo 
lleg al puerto del Nombre de Dios , no 
])udo alcangar al Gil Gongalcz, para le de- 
tener tomar el oro que truxo de Nicara- 
gua , como queda dicho de susso , supo 
all quel nuevo obispo de Tierra-Frme, 
llamado fray Vigente Peraga, de la. Orden 
de Sancto Domingo, subgessor al obispo 
fray Johan de Quevedo , avia desembar- 
cado en la cibdad de Sancta Maria del 
Antigua del Darien ; assi para dar orden 
en que all no parasse , como para acabar 
de destruyr despolilar aquella cibdad, 
se embarc fu al Darien , se ver con 
el obispo, de las quals vistas result lo 
que se dir en el captulo siguiente. 



CAPITULO XXll. 



De ln lolal despoblacin de la cibdad del Darien, de las diferencias que tuvieron el obispo, fray Vicen- 
te Pedraoa, y el licenciado Salaya , alcalde mayor, con Pedrarias; de] origen c principio del descubri- 
miento del Per por los capitanes Francisco Piearro Diego do. Almagro , su costa, y en compaa del 
maestrescuela Fernando de Loque ; de lo que acacsci al gobernador Pedro de los Rios en la isla Domi- 
nica, quando yba tomar la gobernacin de Castilla del Oro; c otras cosas. 



legado el gobernador Pedrarias la 
cibdad del Darien , despus que se ovo 
visto con el nuevo obispo , dxole mucho 
mal de aquella cibdad , lole mucho 
Panam : assi le sac de all , y on p- 
blico secreto procur con los veginos que 
se fuessen Panam Acia, digiendo 
que all estaban perdidos que no avia 
all indios que les pudiesse dar, que en 



las otras poblagiones los avia , todos es- 
taban ricos, qul los cnriquesgeria ms; 
volvise Panam l y el obispo. 

Desde dos tres meses adelante se 
despobl el Darien por el mes de septiem- 
bre del ao de mili quinientos veynte 
y quatro, salidos los veginos do la cib- 
dad, quedaba de los postreros aquel Die- 
go Rivero, que se dixo en el captulo II 



DE LNDIAS. L113. XXIX. CAP. XXII. 



11; 



del ll)fO XXV, que se le avia ydo alea- 
do al gobernador Diego de Nicuesa con 
la barca , lo dex perdido en la isla del 
Escudo.. sus proprios indios deste Diego 
de Rivero, otros que con ellos se jun- 
taron, le mataron; un hijo suyo, de 
edad de ocho diez aos , le ahorcaron 
de la cumbrera de su proprio buho, 
mataron la madre de aquel nio otros 
tres quatro chripstianos enfermos , 
quemaron l mayor parte de aquella cib- 
dad, y enti-e las otras casas la mia, que 
era tal como en otra parte he dicho: en 
la qual y en mis heredades hacienda 
perd mas de seys mili castellanos. 

Todo lo que m me toca y he dicho 
de mis trabaxos diferencias con Pedra- 
rias, con aquel licenciado Diego de Cor- 
ral , fu la causa principal i)or d se des- 
pobl el Darien ; porque en la verdail 
aquella cibdad se sostuviera, si yo no fue- 
ra primero destruydo perseguido por la 
forma qxie est dicho. De manera que 
aquella poblacin tur desde el ao de 
mili quinientos y nueve hasta el de mili 
c quinientos veynte y quatro ; no fu 
menos deservicio Dios al Rey dexarla 
perder Pcdrarias, de quanto fu muy se- 
alado grande averia ganado Engiso 
los que con l se hallaron ; ni seria menor 
bien restaurarla reedificarla, por la fer- 
tilidad riqueza de su assicnto comar- 
cas. Volvamos la amistad del nuevo per- 
lado del gobernador. 

Llegado el goliernador y el obispo Pa- 
nam, estuvieron un poco de tiempo con- 
formes; pero despus , sobre gierto juego 
de naypes, rieron, y el obispo le tracto 
mal de palabra, pero |)oco vivi despus. 
dxosc que le avian dado con que muries- 
sc , otra tal opinin ovo de la muerte 
del. ligengiado Salaya, su alcalde mayor 
de Pcdrari-as ; porque un dia pblicamen- 
te le dixo algunas palabras recias, las 
quales le dixo el gol)ornador (jue se me- 
surasse, si no rpie le coriaria la cabeca; 



y el licenciado re|)lic di.\.o assi: Quien 
me oviere de cortar la cabeca ha de saber 
ms que yo, poder ms que yo, ser 
mejor que yo ; y este no soys vos , ni hay 
quien esso haga en la tierra: hartas ca- 
beras avcys cortado sin causa ni justigia, 
no avej^s dado cuenta de ninguna. Por 
esso mirad lo que decis : que no me en- 
vi ac el Emperador sino miraros las 
manos, no dexaros ya hager mas muer- 
tes injustas de las que aveys fecho. con 
estas palabras otras tales se despartie- 
ron ; pero desde pocos dias fueron muy 
amigos, ele dio el gobernador indios 
otras cosas, le asegur: desde po- 
co adolesfi el ligengia^lo se muri, 
se dixo que le avian echado tanta csca- 
mona en un:i purga , que le acab. aun- 
que Pcdrarias no fucsse en cargo de su 
muerte , como avia poco que era i)assada 
la rencilla ques dicho , (piisieron algunos 
degir que de las palabras quel ligengia- 
do avia dicho desacatadas al gobernador, 
subgedi su muerte. 

Despus desto, estando en Nicaragua 
el teniente Francisco Hernndez, fueron 
se quexar del gicrtos capitanes, dironle 
entender que estaba alfado contra l; 
determin de yr all , llev toda la mas 
parte de la gente, dex muy poca en 
los pueblos de Acia y el Nombre de Dios, 
que estn en la costa del Norte aun 
en los de la costa del Sur , que son Pana- 
m Nata, causa que en la mesma sagon 
avian jalo con licencia de Pcdrarias des- 
cubrir por la mar del Sur con dosQentos 
hombres giertos navios los capitanes 
Francisco Pigarro Diego de Almagro, 
compaeros del maestrescuela Fernando 
de Luque , en la qual compaa se dio una 
parte al mesmo gobeinador Pedraiias, 
porque viniesse en darles la licencia, sin 
poner nada de su casa , puesto que en la 
capitulacin avia de contribuir en Ins gas- 
tos. E acpieste fu v\ origen i)rincipio del 
descubrimiento del Per , de dfuitle l,',n. 



116 



HISTORIA GJNi:ilAL Y NATURAL 



Jos lliL'.ssros lian n'sultado. Desla ina- 
Icria so traclar mas enloraiiicnlc en su 
liiar. Por manera qnc cjiassi dcx Pe- 
drarias solos di'S[)ol)Iados en parte 
aquellos ([ualio puehlos, aunque l los 
llama (-hdades, y en todos los quatro 
no a\ia una mediocre aldea; parti en 
el mes di enero de mili quinientos 
veynte y seys para Nicaragua desde Pa- 
nam. ]] aquel niesmo ao parti de Es- 
paa el postrero dia de abril, desde Se- 
\illa, el gobernador Pedro de los Rios; 
los treynta uno de mayo lleg la 
Gomera , donde se tom refresco , con- 
tinu su camino fu ha^er escala en 
la isla Dominica, .y estuvo all tres dias 
medio, tomando agua lea reparando 
una nao que se le avia descubierto un 
agua en el viage, aun fu misterio po- 
der llegar hasa all, vino fuerca de 
Lombas. E en aquel puerto del Angla del 
aguada se repar la nao ; en el qual tiem- 
po que all estuvimos, algunos compae- 
ros se desmandaron coger palmitos de 
muchas palmas que hay en la costa de 
aquella isla ; cmo all hay indios cari- 
bes flecheros, mataron dos chripstia- 
nos: el uno se degia Cogollos y el otro 
Vargas. 

E fecho aquesto, como gente vitoriosa, 
se mostraron en la playa muchos indios de 
guerra , em!)ixados con sus arcos fle- 
chas voginas de caracoles grandes, 
otro espaol escap con dos flechagos. 
Luego nuestra gente se puso en orden, 
se embarcaron las mugeres miichachos 
gente intil que avian salido en tierra 
aquel dia lavar la ropa refrescarse , y 
el gobernador se embarc con ellos, 
quedamos en tierra habiendo rostro los 
enemigos el ligengiado Johan de Salme- 
rn, alcalde mayor, Diego Gutirrez de 
los Rios, sobrino del gobernador, yo 
un hermano bastardo del gobernador, lla- 
mado Egas, otros cavalleros hidalgos. 
Verdad es quel gobernador quisiera que- 



dar all : poro como era hombre pessado 
y gruosso, higmosle embarcar l al 
bachiller Diego de Corral, que nos en- 
viasse luego los bateles, para que los que 
quedbamos en tierra , nos embarcsse- 
mos. 

Ya yo yba provcydo de gobernador 
capitn general de la provingia gober- 
nacin de Cartagena sus islas anexos, 
como se dixo, tractando de aquella pro- 
vingia en el libro XXVI , captulo III , 
yba entregar los bienes del adelantado 
Vasco Nuez de Balboa sus consortes 
(que avian hecho degollar Pedrarias su 
alcalde mayor, el ligengiado Espinosa) pa- 
ra la cmara de Sus IMagestades, pe- 
dir jusligia contra Pedrarias, para me yr 
servir Sus Magestades en la dicha go- 
bcrnagion de Cartagena. 

Assi que , puestos los que all quedba- 
mos la resistengia de los indios, aunque 
eran muchos ms que nosotros, no osa- 
ron allegar tan gorca que pudissemos pe- 
lear con ellos. cmo el sol se yba ya 
esconder, nos embarcamos falt el tiem- 
po para la batalla. 

El dia siguiente tornamos la navega- 
gion llegamos al puerto del Nombre de 
Dios, lunes treynta de julio de mili qui- 
nientos c veynte y seys aos. Otro dia 
luego siguiente , el gobernador Pedro de 
los Rios y el ligengiado Johan de Salme- 
rn, su alcalde mayor, tomaron en aquel 
pueblo las varas de la justigia la posse- 
sion de sus offigios. All se supo quel go- 
bernador Pedraricis avia siete meses que 
era ydo Nicaragua castigar su tenien- 
te Frangisco Hernndez, que degian que 
se le avia algado, avase llevado consi- 
go Pedrarias la mayor parte de la gente, 
como he dicho, de los chripsiianos, mu- 
chos indios mansos de servigio de la len- 
gua de Cueva. 

desde veynte ginco dias quel nue- 
vo gobernador Pedro de los Rios lleg al 
Nombre de Dios, se pass por tierra Pa- 



DE INDIAS. lAK. XXIX. CAP. XXl. 



M7 



nani, para esperar Pedrarias que vi- 
niesse hager residencia , 6 c omcngar 



entender en el esiado, en que liallul)a la 
tierra c cosas de la gobernagion. 



CAPITULO XXllI. 

Cmo el nuevo gobernador, Pedro de los Rios , envi cierta gente pacificar el cacique Trola; e cmo 
fueron vencidos desbaratados los chripslianos; cmo vino nueva que Pedrarias avia degollado en Ni- 
caragua su lenienle Francisco Hernndez; cmo vino el capitn Diego de Almagro Panam, truxo 
nli(;ia del descubrimiento del Per '; por qu via el capitn Diego de Almagro, por qu prselo ecli 
l'uera de su compaa en las cosas intercsses del Per Pedrarias Dvila. 



esde pocos dias qiiel nuevo gober- 
nador Pedro de los Rios lleg Panam, 
assi porque avia falta de bastimentos co- 
mo por ocupar los nuevos soldados en al- 
gn ])uen exercigio, acord de enviar 
pai'te deilos al pueblo de Nata, questreyn- 
t leguas la costa abaxo de Panam , assi 
porque all avia mas aparejo de comida 
para se sostener, como porque algunos 
cagiques de la comarca andaban altera- 
dos, y en cspegial uno que se degia Tro- 
la. .despus que all estuvieron, dise 
orden (pie fuesse entrar pagificar aquel 
cagique un hidalgo, llamado el capitn 
Alonso de .Vargas : llev consigo hasta 
diez espailoles de los veteranos soldados 
que all estaban primero, otros treynta 
de los que con el gobernador avian ve- 
nido de Castilla, que por todos seran has- 
ta quarenta hombres. Esto fu en el mes 
de enero de mili quinientos 6 veyntc y 
siete aos. E levaban consigo un cagique 
de pages , que estaba encomendado un 
Pedro de Plasengia , vegino de Nata , ja- 
ra que como amigo de los chripstianos, 
fuesse intervenidor medianero, paraquel 
cagique Trota se asegurasse viniesse 
concordia con los espaoles, sin rompi- 
miento ni batalla. 

Entrados en la tierra adentro una dos 
jornadas , vinieron dos indios espas para 

' En el MS. original que nos sirve de lexo, se 
Ico aqu la siguiente clsula, si bien borrada por 
el mismo Oviedo; E venia por gcnle para socorrer 
su compaero , el capitn Francisco Pirarro , 



considerar la forma ser de los nuestros, 
con qu orden progedian ; fueron lo- 
mados no bien guardados , porque des- 
de dos dias se fueron por mala guarda . 
Despus vinieron algunos indios pringipa- 
les del cagique Trota de otros cagiques 
de las comarcas, digicndo que queran 
ser amigos de los nuestros, Ungiendo 
una luimil aplagible paz , miraron bien 
las dispusigiones poco nmero de los 
espaoles. fingiendo la amistad que pu- 
blicaban, consideraron c vieron el mal 
aparejo de armas que llevaban los chrips- 
tianos , notaron que yba enfermo el ca- 
pitn Alonso de Vargas, del qual, aun- 
que tenan notigia saban que era va- 
liente hombre , no les paresgi qul esta- 
ba para pelear: assi con disinuilagion 
tractando de la paz , vino al real un in- 
dio pringipal de aquel cagique que esta- 
ba en el campo encomendado Pedro 
de Plasengia, el qual cagique se degia 
Pocoa , con aquel indio venia otro del 
cagique Trota. paresgiles al capitn 
c los chripstianos que era bien (pie 
aquel cagique Pocoa fuesse intervenidor 
movedor de la paz , que para efet- 
f liarla por su mano, diesse assiento con- 
clusin en el negogio : lo qual el cagi- 
que Pocoa agept, mostrando tener muy 
buena voluntad en ello. diselc crdito, 

volvi all con alguna gente que le (li el goberna- 
dor Pedro de los liios. Parecicndonos de algn In- 
ters, se lia juzgado oportuno consorvarla. 



118 



HISTORIA GENERAL Y NATLliAL 



porque el Podro do Plasenria, su amo, 
lo loaba mucho do bueno leal hombre, 
dceia ([ul porna su cabera que esto 
cacique los servirla muy bien ([uo no 
baria niimlad ; iicro en la M'rdad d se dio 
manera (ue no l'uesse sola la cabera del 
Pedro de Piasen(;ia la cjue all se perdies- 
se. Assi que , enviado por los chripslianos 
con aquellos dos indios (raelar de las 
pagos con Trota otros cagiques de la co- 
marca, el siguiente dia el tergero adelante 
que este cagique sali del real, al qiiarlo 
del cilba, do sobresalto llegaron sobrlos 
chripstianos quinientos indios ms de 
guerra, y el cagique Pocoa el delantero, 
con una grand patena de oro en los pe- 
chos, sus varas para tirar en las manos. 
Porque es costumbre en aquellas partes 
que los caciques hombres pringipalos 
Iraygan en la batalla alguna joya de oro 
en los pechos en la cabega en los 
bragos, para ser sealados couosgidos 
entre los suyos an entro sus enemigos. 
Tambin venia all el cagique Trota : 
con grande mpetu una grita que todos 
aquellos valles resonaban, dieron en los 
nuestros, tirndoles tanta multitud de va- 
ras, que paresyia una lluvia dellas. Los 
espaoles, aunque no pensaban que tal 
respuesta les avia de traer su amigo Po- 
coa , pelearon al principio animosamente 
contra los indios, mataron hasta veyntc 
y ginco treynta dellos ; pero en conclu- 
sin, no bastando sus fuergas tanta ro- 
sistcugia, fueron rotos vencidos, su 
capitn Alonso do Vargas muerto con 
otros quatro ginco de. losrnas esforga- 
dos soldados viejos plicos compae- 
ros, de los otros que eran nuevos en la 
tierra avian ydo con el gobernador Pe- 
dro de los Ros, doge trege: de manera 
que por todos fueron diez y nuevo espa- 
oles los que mui'ieron en esta guagbara 
con su capitn, los dems escaparon, 
huyendo por los montes, desde algimos 
dias, espargidos volvieron Nata. Entre 



los otros (juc mataron fu uno aquel Pe- 
dro do Plasengia, alqual, huyendo fuera 
do la batalla grande espacio de tierra , lo 
sigui el cacijue Pocoa le mat, para lo 
pagar el benefigio mal raclamicnto que 
le avia hecho eu tanto (jue le tuvo do pa- 
gos en su casa. 

Despus de passado esto bien avie tres 
meses, vino Panam en un navio el ca- 
pitn Diego de Almagro, do donde en la 
costa austral l y el capitn Frangisco Pi- 
garro, su compaero, estaban descu- 
bi'iendo en la costa del Per nueve meses 
avia, por mandado del gobernador Pe- 
drarias Dvila. De lo qual holg muclio el 
gobernador Pedro do los Ros todos, 
porque no se sabia cosa alguna destos ca- 
pitanes. E truxo hasta tres mili pessos de 
oro do diez y seys diez y siete quilates, 
alguna plata en qiientas menudas, c 
otras cosas ; c dixo que avia mucho oro 
en aquella tierra, qul pudiei-a traer 
gient mili pessos dello, que lo dex, 
pensando que ora muy baxo mas do ley 
de lo que en los tres mili pessos paresgi 
que era, que por esso lo avia dexado. 

despus que algunos dias el capitn 
Diego de Almagro estuvo en Panam, des- 
cansando c visitando sus hagiendas 
grangerias (que erafi buenas las qul 
su compaero el capitn Frangisco Pigarro 
tenan en aquella cibdad su comarca), 
volvi buscar Pigarro con quarenta 
ginqiienta hombres quel gobernador Pe- 
dro de los Ros le dio : llov seys caba- 
llos, los quales los indios de aquellas 
partes donde avian andado los chripstia- 
nos con estos capitanes, teman mucho, y 
en toda aquella costa del Per. Dixo este 
capitn Almagro que tenan notigia de un 
cagique llamado Coco , muy rico pode- 
roso , quel capitn Pigarro c los chrips- 
tianos que con l quedaban, estaban en la 
costa de un rio muy hermoso c grande, 
que llaman ro de Sanct Joha , delante 
del Per: la costa v embocamcnto del 



DE INDIAS, un. XXIX. CAP. XXIII. 



119 



qual est en dos grados desta parte de la 
liiiia equiiocial , la banda de nuestro 
polo rtico. \i otras muchas csase parti- 
cularidades dixo de aquella tierra , que se 
dirn mas largamente, quando se trete 
della en la tergera parte destas historias; 
pero es muy gentil notable el que agora 
dir de Pedrarias deste capitn Ahna- 
gro , por qu via se sali de la compa- 
ia, que con estos capitanes tenia en las 
cosas del descubrimiento del Per, en que 
tenia su tercia quarta parte en todo, 
le oviera cabido de su parte Pedrarias 
sus herederos mas de un.millon de pessos 
de oro, segund la opinin de muchos. Pero 
quiso Dios que, assi como l no a\ ia metido 
en el caudal gastos del descubrimiento 
sino palabras, que con ellas fuesse satisfe- 
cho, no le quedasse mas de lo que Diego 
de Almagro le dio para sacarle del juego 
y echarle fuera de tan grande negogiagion; 
fu desta manera. 

En el mes de digiembre- de aquel ao 
de mili quinientos veynte y siete * 
vino Panam un navio de Nicaragua, 
spose que Pedrarias verna'presto, que 
avia degollado al capitn Francisco Her- 
nndez , su teniente de la provincia de 
Nicaragua, en que Pedrarias se avia in- 
truso, alargando los lmites de su go- 
bernacin por su interesse , causa del 
oro que de all avia visto llevar al capitn 
Gil Gonzlez Dvila por le hager dao. 
Este navio venia sin pensamiento de ha- 
llar justigia nueva en la tierra de otro go- 
bernador, sino creyendo que Pedrarias 
no estaba removido del offirio: traa mu- 
chos indios de Nicaragua , para los vender 
para se servir dellos los vecinos de Pana- 
m, que los enviaban quien los com- 
prasse. desde pocos das vino Pedra- 
rias en otro navio , sali en tierra gerca 



de Nata , donde supo del nuevo goberna- 
dor, hgole un mensagero con quien le 
escribi; y l vino despus los tres de 
hebrero de mili quinientos veynte y 
siete , los seys das de aquel mes se 
pregon su residengia , de la qual se dir 
en el captulo siguiente. En el qual li('m[)0 
yo tuve giertas cuentas con Pedrarias, c 
hagiendo la averiguagion dellas en su ca- 
sa, donde nos juntbamos cuentas, en- 
tr el capitn Diego de Almagro un dia , 
le dixo : Seor , ya vuestra seora sa- 
be que en esta armada descubrimiento 
del Per teneys parte con el capitn Fran- 
gisco Pigarro con el maestrescuela don 
Fernando de Luque, mis compaeros, 
conmigo ; que no aves puesto en ella co- 
sa alguna , que nosotros estamos perdi- 
dos avemos gastado nuestras hagiendas 
las de otros nuestros amigos , nos 
cuesta hasta el pressente sobre quingo 
mili castellanos de oro : agora el capitn 
Frangisco Pigarro los chripstianos que 
con l estn , tienen mucha nesgessidad de 
socorro, gente, caballos, otras mu- 
chas cosas, para proveerlos; porque no 
no nos acabemos de perder ni se pierda 
tan buen pringipio como el que tenemos 
en esta empresa, de que tanto bien se es- 
pera, suplico vuestra seora que nos 
socorrays con algunas* vacas , para hager 
carnes , con algunos dineros para com- 
prar caballos otras cosas, de que hay 
nesgessidad, assi como jargias lonas pez 
para los navios : que en todo se terna bue- 
na cuenta la hay de lo que hasta aqu se 
ha gastado, para que assi goge cada uno 
contribuya por rata, segund la parte que 
tuviere. pues soys partgipe en este des- 
cubrimiento, por la capitulagion que tene- 
mos, no seays , seor, causa quel tiem- 
po se haya perdido nosotros con l, 



* Asi est en el cdice original ; mas debe en- natural de los sucesos , que va Oviedo narrando; 

tenderse diciembre de to2C , pues que pocas lneas advirindose por lano que es solo error de plumy; 

despus habla del mes de Tcbrero de 1527, lo cual norectilicado por involuntario descuido, 
no pueJ ser en modo aljjuno, alcudido el rdon 



1-20 



HISTORIA GKXERAL Y NAiniAL 



si no qucreys atender al fin dcstc iu\i;o- 
Qio, pagad lo que liasta aqu os cabe por 
rata, dejmoslo lodo. lo qual Pe- 
drarias, desque ovo diclio Almagro, res- 
pondi muy enoxado dixo: ]?ien pa- 
rosQC que dexo yo la gobernacin ; pues 
vos decs esso : que lo (juc yo pagara , si 
nomo ovieran quitado el ofligio, fuera 
que rae dirades nuiy estrecha cuenta do 
los chripstianos que son muertos [)or cul- 
pa de Pigarro vuestra , que aves des- 
Iruydo la tierra al Rey: de todos essos 
desrdenes muertes aves de dar ragon, 
como presto lo vereys, antes .que salgays 
de Panam. lo qual replic el capitn 
. Almagro, le dixo: Seor, dexaos des- 
so: que pues hay justicia juez que nos 
tenga en ella , muy bien es que todos den 
cuenta de los vivos de los muertos: no 
faltar vos , seor , de que deys Icuenta, 
yo la dar Pi^arro de manera qucl Em- 
perador, nuestro seor, nos haga muchas 
grandes mercedes por nuestros servicios. 
Pagad, si quercys gocar desta empressa, 
pues que no sudays ni trabaxays en ella, ni 
aves puesto en ello sino una ternera que 
nos distes al tiempo de la partida , que po- 
da valer dos tres pessos de oro , al- 
ead la mano del negocio , soltaros he- 
mos la mitad de lo que nos debeys en lo 
que se ha gastado. A esto replic Pedra- 
rias. rindose de mala gana, dixo: No 
lo perderedes todo me darides quairo 



mili pessos. Almagro dixo: Todo lo 
que nos debeys os soltamos , dejadnos 
con Dios acabar de perder de ganar. 
(lomo Pcdrarias vido que ya le solla- 
ban lo (jul debia en el armada, que 
buena cuenta eran mas de ([urtiro cinco 
mili pessos, dixo: Qu me dareys de- 
ms desso? Almagro dixo: Daros he 
trescientos pessos (muy enoxado. c ju- 
raba Dios que no los tenia ; ptMO qul 
los buscarla, por se apartar del no le pe- 
dir nada). Pedradas replic cdixo: 
aun dos mili me dareys. Estonces Alma- 
gro dixo: Daros he quinientos. Mas do 
mili me dareys , dixo Pedrarias. E con- 
tinuando su enoxo Almagro, dixo: Mili 
pessos os doy, no los tengo; pero yo 
dar seguridad de los pagar en el trmino 
que me obligare. Pedrarias dixo que 
era contento. assi se hico cierta escrip. 
tura de concierto, en que qued de le pa- 
gar mili pessos de oro , con que se salies- 
se , como se sali , de la compaa de Pe- 
drarias, ale la mano de todo aquello; 
yo fuy uno de los testigos que firma- 
mos el assiento conviniencia , Pedra- 
rias se desisti renunci todo su dere- 
cho en Almagro su compaa. E desta 
forma sali del negocio , por su poque- 
dad dex de atender, para gocar de tan 
grand thessoro, como es notorio que se ha 
vido en aquellas partes. Tornemos la 
residencia . 



CAPITULO XXIV. 

De la residencia que liieo Pedrarias ante el licenciado Jolian de Salmern , alcalde mayor de Pedro de los 
Piic.is , nuevo gobernador de Castilla del Oro ; c c<'imo Pedrarias y el auclor cleslas historias se concertaron, 

c con qu condicin. 



regonada la residencia de Peth-arias, 
ydo el licenciado Espinosa dias avia Es- 
paa , envise una cdula de Su iMags- 
tad para que no se les pidiesse cosa algu- 
na de lo que ovicsse passado antes de la 
residencia que les avia tomado el licencia- 



do Johan Rodrguez de Alarconcillo: la 
qual no fu residencia, sino binla, por- 
que aquel juez era su official primero, 
gratificado por Pedrarias, pedido por su 
parte. Estas son las maas cautelas, con 
que la justicia es defraudada y el Rey 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXIY, 



121 



pierde sus vassallos. Hay otra cosa en es- 
fas rcsidengias, por donde los gobernado- 
res se quedan con sus culpas e los agra- 
viados con sus daos ofensas que dellos 
han resgebido; y es que, como los que por 
ac en estas partes andan son hombres de 
passo no arraygados, vienen con in- 
tencin de dexar la tierra de no eslar 
mas en ella de quanto tengan dineros , 
vidos yrse heredar sus patrias, no so- 
siegan. Otros, por ser nuevos no bien 
complexionados, por otras causas, se 
mueren: otros se van, otros echan sin 
causa los gobernadores, los dost erran; 
assi quando se les toma la cuenta, falta 
la mayor parte de los danificados , quanto 
masque los que dessean procuran array- 
garse perseverar en la tierra , essos 
son los que les pessa quel gobernador no 
haga lo que debe, y essos son los quel 
tiene mas aljorresgidos. Y dems desto, 
por la mayor parte , estos jueges que vie- 
nen ac desagraviar los ofendidos, vie- 
nen pobres adeudados con desseo de 
no aver navegado tantas leguas solamente 
por amor del alma , sino para sacar de 
nesgessidad pobrega su persona lo mas 
presto quellos puedan; y esto no puede 
ser sino por presgio del que ha goberna- 
do antes: el qual no d nada de lo suyo, 
sino de lo ques obligado restituyr , no 
al que le tom la cuenta , sino quien l 
tom la capa. 

No digo que Pedrarias higiesse nada 
desto , ni creo quel ligengiado Salmern 
tomara tal Iiagienda ; pero s que us una 
muy sutil cautela , fu que , s color de 
poblar Nicaragua castigar aquel su 
teniente Frangisco Hernndez, despobl 
quassi Castilla del Oro , c se llev acu- 
ll la gente la mayor parte de todos 
aquellos, que le avian de molestar en su 
residengia. Con todo, no faltaron algunos 
que le pidieron muchas cosas civil cri- 
minalmente; pero los mas fueron excluy- 

dos perdieron su derecho , v el Rey el 
TOMO 111. 



suyo, por causa de aquella gduia que se 
dixo de susso. Yo no la vi; pero el mesmo 
ligengiado Salmern me dixo que la avia, 
y en giertas cosas que yo le denunci me 
dixo qul no queria caaosger de cosa al- 
guna, que oviesse passado hasta la resi- 
denr;;i que le tom Pedrarias el ligen- 
giado ^darcongillo , ni me oyria sino en 
mis cosas proprias , dexando aparte las 
que curaplian al Rey c la repblica. 

En este tiempo de la residengia yo le 
puse catorge quinge demandas , en que 
tuve creydoque, guardndome justicia, 
yo le condenara en mas de ocho mili pes- 
sos de oro. Y estando la mayor parte de 
los progesos conclusos, y en tanto que tu- 
raban los litigios, fueron muchas personas 
las que se atravesaron nos poner en paz 
c congertarnos ; no pudieron, porque yo 
tenia creydo que me avian acuchillado con 
el favor consejo de Pedi-arias, y estaba 
sentido desto. Pero sospech del juez que 
le era favorable , pens que no me avia 
de guardar justicia, aunque me la hi- 
giesse, acordbame que avia quatro aos 
y ms que la avia ydo buscar Espaa, 
con morirse un Rey venir otro de tan 
lxos heredar, las mudangas de las 
Comunidades, otras novedades de aque- 
llos tiempos, me dieron grandes estorbos 
dilagiones, con muchos gastos, dems de 
otros trabaxos que padesg. viendo que 
dlas sentengias, queste juez dicsse en fa- 
vor de Pedrarias mi, avian de ser ape- 
ladas por l por m, para tornar Espa- 
a desesperado del remedio ; ove de con- 
gertarme con Pedrarias , dime septe- 
gientos pessos de oro dos marcos de 
perlas , por ragon que avia mas de tres 
aos que me avia embargado dos mili 
pessos de oro , que me tuvo detenitlo has- 
ta aquella residengia. Pero fu este con- 
gierto amistad contraydo con esta con- 
dicin: que jurasse Pedrarias higiessc 
pleyto homenage lo firmasse de su nom- 
bre, que no a\ a sevdo en dicho, ni hecho 
IG 



\->i 



HISTORIA GvNKIlAL Y NATURAL 



ni citiisi'jo jiina \w yo ikssc ofondido. K 
assi jur liim que nunca tal supo ni (i(j 
consenlimirnto ni paresfcr on tal cosa: 
antes (1K0 (|ni> le avia pessado dello, 6 
vo lo tengo assi irniado de su nomine; 
{)uos como para entre buenos yo qued 
satisfecho d(''l en este caso. Quedbame 
mi recurso contra aquel den , yo lleva- 
ba provisin j)or que fuesse con l oydo 
jiisli(;ia*, quando en ella quise enten- 
der, se muri: quiso Dios que la cuenta 
(ue yo pensaba pedirle, la diess(! all ante 
Su Divina ^lagestad, la qual [lega aver- 
ie perdonado : que en verdad l me Iiqo 
mucho dao , como era hombre ydiota 
sin letras, l se movi por consejo de 
aquel bacliiller Corral , para me hager ma- 
lar tray(;ion, como he dicho. De todos 
estos trabaxos me quiso librar Dios de 



su poder absoluto, sin mritos mios, por 
su bondad misericordia, todos mis 
mulos me ha dexado ver, que son fue- 
ra desta miserable vida. Plega l que 
en la otra haya piedad de sus nimas 6 
los perdone. 

Assi que , acabada la residencia de Pe- 
dradas, este bachiller Corral se fu Es- 
paa ;'i giertos negocios, qul anduvo enhi- 
lando, yo me fuy la provincia de Ni- 
caragua ver al gobernador Diego Lpez 
de Salgedo ver aquella tierra, como lo 
dir, quando della se trete: la qual fu 
despus por gobernador Pedrarias Dviia 
le proveyeron della ( aun antes que se 
su[)iesse ni se vicsse en Espaa su resi- 
dencia), qued en Castilla del Oro por 
gobernador Pedro de los Rios. 



CAPITULO XXV. 

Que Iracta do la goboriiacion de Pedro de los Rios en Castilla del Oro, de otros gobernadores jueees 
que le subcedieron hasta el ao de mili d quinientos quarenta y un aos. 



'espues (jue me concert con Pedra- 
rias, por reformar mi consgiengia aca- 
bar de contender, porque dessoaba ve- 
nirme esta cibdad de Sancto Domingo 
sosegar con mi mugar hijos , conos- 
(;endo la poca justicia que avia en la Tier- 
ra-Firme, viendo las provisiones favo- 
rables que se avian llevado Pedrarias. 
de consenso de ambos se hifo una escrip- 
tura de concordia, con pena de dos mili 
pessos de oro , qul no fuesse contra m 
ni yo contra l ; assi se assent , cada 
parte tom signado este assieno. E yo me 
fuy ver con el gobernador de Nicara- 
gua , Diego Lpez de Salcedo , donde es- 
tuve gierto tiempo, hasta que fu gober- 

La siguiente clusula, inlerosanle para la me- 
jor ihislraeion de eslos hechos, aunque borrada do 
mano de Oviedo, nos parece digna de ser conoci- 
da. Dice asi: uYo llcvab.t [irovisiun del rcverendib- 



nar aquella tierra Pedrarias, donde no me 
faltaron trabaxos pendencias nuevas con 
l , causa del gobernador Diego Lpez 
de Salf edo , que era mi amigo , su mu- 
ger la mia primas , hijas de dos herma- 
nas. Desto so dir el subgesso, quando de 
Nicaragua se tracto, que hay mucho que 
degir de las cosas notables de aquella pro- 
vincia. de all torn Panam, donde 
estuve mas de un ao, en el qual tiempo 
higo residencia Pedro de los Rios , porque 
se dieron del de su muger tantas quexas 
en el Real Consejo de las hidias. que no 
le tur el officio tres aos. Y en la ver- 
dad l era cavallero de buena casta; pe- 
ro no para gobernar tierra tan nucvamen- 

simo Cardenal arcobispo de Sevilla , don Alonso 
Manrique, inquisidor general, que me dio Fran- 
cisco Villegas, escribano del Consejo de la Snela 
j;cneial Inquisicin , cIc.d 



DE LNDIAS. L113. XXiX. CAP. XXV 



123 



le polilatlit , jKMfjiie lo tenian por cohdi- 
gioso , la cobdicia de su mugcr insacia- 
ble (por la qiial el gobernador se go- 
bernaba). Ved qu tales estaran los que 
debaxo de su paresfer ordenacin vi- 
viesseu. 

Lo primero qucste cavallero liifo, en 
llegando aquella tierra , fu tomarse los 
depssitos y embargos de dineros de par- 
ticulares , liagerse s caxa posseedor 
de hagiendas ajenas : c pidi otros dine- 
ros prestados, assi en lo uno y en lo 
otro , aquel primero ao que all fu , re- 
cogi ciertos millares de oro, para pagar 
sus fletes y enviar ii Espaa paia lo que le 
cumpla. sloesto de vista, porque de 
aquellos dos mili pessos que Pedrarias me 
avia tenido embargados tres aos avia, 
como he dicho, destos me (om Pedro de 
los Ros mas de los mili ciento y gin- 
qenta : por manera que estas mudancas 
de gobernadores es saltar de la sartn en 
las brasas , cortar la cabeca la hidra 
para que salgan dos , como mas largo des- 
ta serpiente lo cuenta Ovidio *. 

Desde pocos dias que Pedrarias hico 
residencia , se fu Pedro de los Ros Ni- 
caragua ( antes que yo all fuesse) ; poi-- 
quc pens que Pedrarias se avia entrado 
en aquella tierra que tambin le pertencs- 
Cia l. que le avia subfcdido en la go- 
Jjernaciou de Castilla del Oro. 

Seyendo Su Magestad avisado que en el 
Cabo de Honduras ava contenciones de 
capitanes, que Hernando Corts avia 
ydo desde la Nueva Espaa buscar 
Chripstbal de Olit , que se le avia al- 
eado y estalla en el puerto de Hondu- 
ras, c[ue Gil Goncalcz pretenda tener 
aquello lo de Nicaragua , que Peilra- 
rias Dvila entenda en lo mesmo; mand 
Diego Lpez de Salcedo , vegino desta 
cibdad de Sancto Domingo, sobrino del 
comendador mavor de Alcntara , don 



Frey Nicols de Ovando, que fuesse 
atiuella tierra la pusiesse en paz qui- 
tasse aquellas behetras contenciones de 
cssos capitanes otros. E quando fu 
Honduras , hall que Corts era vuelto 
la Nueva Espaa , que Chripstbal de 
Olit le avan muerto los capitanes Fran- 
cisco do las Casas Gil Gongalez Dvila, 
qu despus el Francisco de las Casas 
avia presso al Gil Goncalez llevdolo 
Mxico. 

Desde Honduras se fu Diego Lpez 
Len de Nicaragua , llegaron una sa- 
Con l Pedro de los Ros, pressenta- 
ron sus provisiones en el regimiento de 
aquella cibdad, resQbieron por goberna- 
dor Diego' Lpez, y excluyeron Pedro 
de los Ros ; assi se torn Panam muy 
mal contento, avendo gastado el tiempo 
dineros sin provecho. Despus , quando 
lleg su residencia, se la tom por man- 
dado de Sus Magestades el licenciado An- 
tonio de la Gama; y en la veidad no dio 
la cuenta como l conviniera , fuesse 
Espaa en seguimiento de su justicia, 
dex all su muger . E por ruego de aque- 
lla cibdad , como yo estalla para me ve- 
nir esta de Snelo Domingo (despus 
que volv de Nicaragua Panam), fuy 
importunado que fuesse Espaa: acep- 
t el poder vine esta cibdad , donde 
estuve pocos dias , me part en segui- 
miento de Pedro de los' Ros. E llegados 
en vila, supliqu en el Consejo Real de 
Indias que se viesse su residencia , \ - 
dose fu relatada en pressencia del 
mia. Lo que result della fu, que le qui- 
taron el offieio le mandaron que se fues- 
se su casa, no volvi mas las Indias; 
fu condenado en cierta suma de pessos 
de oro. su muger nunca quiso salir de 
Panam ni yrse Crdova su marido, 
diciendo (}ue si l no yba por ella, no avia 
de yr con otro ; pero mas lo liagia. ponpie 



1 .Mclli.,lili. l.\. 



124 



llISiOr.lA CKNKUAL Y NATIRAL 



i'i causa cUi Prr corria en Paiiain imulio 
oro, coa ciertas vacas otras grange- 
rias se hallaba bien . ponjuc era ainiia de 
resfeliir dineros; y enlendiendo en ios 
ailcar, se le acab la vida all en PananiA. 
K el li(,-enfiado de la Gama , juez de rcsi- 
den^ia, se qued en alyun tiempo en la 
gobernacin, hasta que d! enojados los 
de la tierra por su cobdigia , pidieron otro 
juez. E fu por gobernador Francisco do 
BarrionuL'vo , del qual se tracto en el li- 
Ijro V , captulo Y , de la primera parte 
destas historias: y deste tampoco faltaron 
vn poco tiempo (pierellosos, por lo ({iial le 
fu tomar residencia el licen(;iado Pero 
Yazquez, que lo hico peor que los passa- 
dos, le tur poco el offifio! hasta que 
fu el dolor Robles , que le tom residen- 
cia. Y no fu menos cobdifjioso ni mas jus- 
to en su offigio que los passados , por 
csso le removieron del cargo , estando ya 
cargado de oro. 

De todas estas mudancas de goberna- 
dores del remover indios otras cosas 
no bien hechas , ha resultado que en Cas- 
tilla del Oro , desde el ao de mili qui- 
nientos y catorce hasta el de mili qui- 
nientos quarenta y dos, faltaron mas de 
dos millones de indios. Parte (y mucha 
para este dao) han seydo los gobernado- 
res los cobdiciosos desconcertados 
conquistadores : mucha ms causa, que- 
rer Dios castigar las ydolatras sodoma 
bestiales vicios liorrendos crueles 
sacrigios culpas de los mesmos indios, 
las mezcladas nasgionesque all han pas- 
sado de levantiscos cxtrangeros. 

Y pues se ha dicho de los gobernado- 
res alguna parte de sus culpas , no tan- 
to quanto con verdad se podria degir 
queda en mis memoriales, por no liacer 
aborresQible los oydos humanos tal lo- 
cin, dir agora otras particularidades, 

\ Vi'aso el capiliilo (nie Irada de las cxcelcil- 
riiis de Flurouria de lus Fluiciilinej en la Mdadel 
bantlic.u 



que sern de mejor gusto oydas que lodo 
lo que est dicho, desla gobernacin de 
Castilla del Oro. Pero no .s si se acerta- 
r conformar mi i)lunra con el desseo 
que la mueve, en darlo entender como 
ello es , saberlo decir con la facilidad 
ornamento dulcedumbre que suelen usar 
los que son diestros y eloqentes escrip- 
tores; porque me acuerdo que dige Chris- 
tphoro Landino, en aquel comento que 
higo la Comedia del Danthe , estas pala- 
l)ras : Cosa es entre los hombres mirabi- 
lssima la eloqengia : de manera que dos 
cosas son proprias al homl)re, de las qua- 
les ningn otro animal partigipa, que son 
sapiengia y eloqengia , c muchos mas ha 
vido sabios que eloqentes. Maravilla 
giertamentc estupenda , que siendo la ora- 
gion comn todos los homl)res , rarssi- 
mos son aquellos que son en ella excelen- 
tes; la eloqengia es reyno de los hom- 
bres, quando es conjunta con la probit 
c con la verdadera virtud, es utilssima 
sobre todas las cosas '. Todo es del auc- 
tor alegado , mi paresger bien diclio, 
lodo esso me falta. Mas en confianga de 
Dios , de la verdad que uso en estas ma- 
terias, espero que lo que he dicho se 
dixere en estas historias, es y ser su 
loor conforme buen exergigio pro- 
vecho del que lo leyere, arrimndome 
aquella auctoridad del psalmista : Abor- 
resciste todos los que obran la iniquidad: 
destruyrs todos los que hablan la menti- 
ra ^. 

No s yo con qu sesso los que esto sa- 
lden se ocupan en estos tractados vigiosos 
noveleros genos de toda verdad que 
de pocos tiempos ac se componen pu- 
blican, andan tan derramados favo- 
resgidos, que sin ninguna vergenga no 
faltaquien los alegue acoto, como si fues- 
sen historias veras; porque ni solo el com- 

2 OdibU omnes qui operantur iniqiihitem: 'Cr- 
dcs omncs fjiii loqmintur niendacium. (Psahiio \, 
veis. 7.) 



DE LMJiAS. L!B. XXX. CAP. XXV 



125 



ponedor do talos novelas sea culpado , ni 
los que los alegan queden sin )ena , })iics 
est escripto: x\y de los que pensays co- 
sas intiles! * Sanct Gregorio nos amo- 
nesta que tengamos por dinero prestado 
el entendimiento que nos es congedido; 
lorquo quanto mas se fia aquello de no- 
sotros por benignidad , tanto mas debdo- 
rcs somos obligados en la obra ^. Pues 
aquesto es assi, no se puede pagar tal 
debda con mentiras ^; como el mesmo 
dotor nos acuerda, Dios no ha menester al 
mentiroso, porque la verdad no quiere ser 
guarnes(,'ida del socorro de la falsedad. 
Pero tambin me pares^'c m que en al- 
guna manera es de tolerar se disimula 
con tales tractados , como con las malas 
mugeres, que convienen tales liljros va- 
nos , no al (jue compone , porque ya aquel 
pccca , pues sabiendas miente , ni al que 
los lee , porque pierde el tiempo hinche 
su cal-eca de viento , aquella ocupacin 
que all gasta la podria mejor emplear; 
mas satisfagen al que los vende , mucho 
mas la auctoridad y estima(;ion de las 
letras y cscripturas.quo contienen verdad, 
para que se tengan en lo que meresgen. 
assi lo que dixe de las mugeres no bue- 
nas, las sufren las repblicas en alguna 



manera por otras causas que aprove- 
chan, aunqu<3 seria nutvor piovecho que 
no. peccassen. 

Conviene, dige este dotor sagrado, que 
haya hereges, para que seyendo proba- 
dos, sean manifiestos *. No (juiero nombrai' 
los libros ni los auctores que reprehendo, 
pues que dige Sanct Pablo : Cada uno de 
nosotros dar Dios ragon de si '. Plega 
l por su misericordia que con la ver- 
dad que sigue mi pluma estas historias, 
sean acompaadas de su gragia , para que 
su alabanga se influya tenga tanto con- 
tentamiento el que las leyere , como m 
me quedar, si le satisfago*. Y si no le 
satisfigiere , ya yo s que las hiervas que 
substentan unos animales, matan otros; 
y aun he muchas veges visto qucl buen 
manjar no pierde su crdito, porque el do- 
liente lo aborrezca , y he visto que la sen- 
tongia que unos llaman injusta, otros la 
alaban : s que todo esto avr en mis 
renglones, porque los gustos no son uno 
mesmo , ni los juigios de los hombres si- 
guen un paresger, ni son de igual ingenio 
ni inclinagion. Solo Dios es el justo y el 
que puede sabe justamente juzgar to- 
dos , porque ninguna cosa le es oculta , y 
es impassible. 



CAPITULO XXVI. 

De las cobliinilucs maneras de vivir viciosas de los indios de la provincia de Cueva de sus ydol.ilrias; 
oirs cosas parlicularcs de la gobernacin do Caslilla del Oro d de sus provincias. 



or no dar pessadumbrc los letores, 
repitiendo algo de lo que est dicho, se 
tocarn en suma en este libro XXIX algu- 
nas materias que en los libros preceden- 
tes se ovieren memorado, declarndolas 
diferengis que oviere de lo que est di- 
cho en la primera [)arte , lo que se dige 
en esta segunda en cosas semejantes. 

i Mieli., cap. II. vnrs. [. 
2 Mural, IiIj. XXII, ca]i. VI. 
3 lu., lilj. X, cap. XIII. 



assi digo , que en quanto la religiosidad 
costumbre de ydolatrar en la provingia 
de Cueva , es entre los indios en Castilla 
del Oo muy ordinaria cosa adorar al sol 
la luna, tener en mucho crdito ve- 
neragion al diablo : assi para sus ydola- 
tras sacrifigios tenian hombres deputa- 
dos reverengiados , los quales comun- 

4 Moral., lib. XXIX, cap. XXXII. 

5 Ad Rom. XIV. 

Moral., lib. XXX, cap. VI. 



126 



n.ISTORIA GENERAL Y NATIRAL 



iiionli! eran sii^ mdicos, 6 coiiosriiui un- 
das Ii'km'v as, di! f|uo usahaii, y CM'aii apro- 
priadas divcMsas eiireriucdadcs, que por 
lai-io curso touiaacKpcriiiienladas eii [jar- 
le, no laii dignas de crdito lotalmcnlc ai- 
inanias en sus efettos qiianlo aprobadas con 
la anctoridad que les quera alrihuyr aquel 
su mdico maestro, llamado Icquina, 
(puesto ((lie en algunas dcQan verdad, 
son cx(;elentes). 

Estos indios de Cueva , quanto su 
tlispusigion de las personas, son algo ma- 
yores que los destas nuestras islas por la 
mayor parte , mas varones , de la mes- 
illa color. Andan desnudos, y en su miem- 
bro \iiil un caracol de pescado un ca- 
uto de madera , los testigos de fue- 
ra ; ajuel caracol cauto con un hi- 
lo asido c geido trabado de dos agujeri- 
cos. Las mugeres traen naguas, que son 
mantas pequeas de algodn , desde la 
finta basta la rodilla mas alto , rodeadas 
al cuerpo: las seoras mugeres prin- 
cipales (espaces) traen estas naguas ba- 
xas basta los tobillos; en las caberas 
ellos ni ellas ninguna cosa , ni en toda la 
persona, mas de lo ques dicho. Verdad 
es que algunos seores, entrellos de los 
mas principales , traan en lugar de cara- 
col un cauto de oro torcido 6 liso , de 
muy fino oro , las seoras espaves , que 
son mugeres muy principales, por ador- 
namento porque las tetas (de que mu- 
cho se prescian), estoviessen altas mas 
tiestas, no se les caygan, se ponan una 
barra de oro atravessada en los pechos, 
debaso de las tetas, que se las levanta, 
y en ella algunos pxaros c otras figuras 
de relieve, todo de oro fino: que por lo 
menos pessaba ciento ciucienta aun 
doscientos pessos una barreta destas. 

Esta invencin destas barras de oro, pa- 
ra levantar las tetas, es primor usanca 
de las mugeres principales del golplio de 
Irali: las quales mugeres van i las ba- 
tallas con sus maridos, tambin quando 



son seoras de la tierra mandan capi- 
lanMu su gente. Dems de las liarras que 
he dicho, usan muchas guilas patenas de 
oro , assi las mugeres como los hombres, 
y hermosos penachos. (Rundolas mugeres 
principales salea en campo , assimesmo 
los seores desta gente, como no tienen 
cal)allos , ni bestias , ni carros que los lle- 
ven acuestas, usan ola manera de caba- 
llera , que es desta manera que agora di- 
r. Siempre el seor, cacique, saco, 
varn principal, tiene una docena dos 
de indios de los mas recios , diputados pa- 
ra sus andas , en que van de camino echa- 
dos en una hamaca , la qual va en un palo 
largo puesta, que de su natura es muy li- 
viano , los extremos de aquel palo pues- 
tos sobre los liombros de aquellos indios, 
van corriendo medio trotando en ga- 
lope con el seor acuestas. Quando se 
cansan los dos que lo llevan, sin so pa- 
rar , se ponen en el mesmo lugar otros dos 
dellos que all van por respecto vacos pa- 
ra lo mesmo, conlinan su camino: un 
da, si es en tierra llana, andan desta ma- 
nera quince veynte leguas, teniendo 
postas puestas en paradas de tales indios 
para se remudar. E los indios que para 
este o'ficio tienen, por la mayor parte son 
esclavos naboras , que son quassi escla- 
vos obligados servir; y estos indios 
que en lo ques dicho sirven de las hama- 
cas, bscanlos que sean crales. para 
que se entienda qu cosa es carato , digo 
que carale se llama el indio que natural- 
mente tiene toda la persona la mayor 
parte della como descostrado , levantados 
los cueros manera de empeynes. Ellos 
parescen feos , mas comunmente son re- 
cios de mejores fuergas , paresgen fri- 
sados, aquella frisa es dolencia que so 
acaba, quando ha acabado de les andar 
todo el cuerpo toda aquella comecon en- 
fermedad han mudado todo el cuero de 
la persona. 

En algunas parles desta tierra son bel- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXVI. 



127 



CO.SOS los indios , on otras no tanto : no 
son flecheros , pelean con macanas con 
Janeas luengas y con varas que arrojan, co- 
mo dardos con estricas (que son fierta 
manera de avienlos) de unos bastones bien 
labrados, como aqu est pintado (Lmi- 
na l\ [kjs.II^ y Il.'', con los quales arro- 
jan las varas, quedando siempre la estrica 
en la mano: ponen la puna de la est- 
rica en la punta de la vara , sacdenla 
muy ref ia derecha lxos , gerca, 
bien guiada , como buenos punteros. Al- 
gunas varas destas van silvando en el ay- 
re , causa que les hagen gerca del extre- 
mo gierta 0([uedad poma redonda, 
por la oquedad de aquella agugero; que 
tiene , assi como la echan y es tocada del 
ayre , assi va luego por lo alto con ruydo 
silvando. Y estas tales que silvan , usan 
dcllas en las fiestas, quando bragean por 
genlilega, no en la guerra, porque las 
tales , con aquel sonido silvato avisan al 
enemigo, quando en la guerra de un 
real otro las tiran , de noche , es como 
en caso de menosprecio de los contrarios. 
Los hombres que dixe que tienen los 
indios en vcneragion , llmanlos para se 
consejar con ellos para comengar sus 
guerras , para todas las otras cosas que 
son de importangia. Deste nombre te- 
quina se hage mucha difercngia ; por- 
que qualquiera ques mas hbil y ex- 
perto en algn arte, assi como en ser me- 
jor montero pescador, hager mejor 
una red una canoa otra cosa , le lla- 
man tequina, que quiere decir lo mesmo 
que maestro: por manera que al ques 
maestro de las respoasiones inteligcn- 
gias con el diablo, llmanle tequina en 
aquel arle, porqu(> aqueste tal es' el que 
administra sus ydolatras gerimonias 
sacrifigios , y el que habla con el diablo, 
segund ellos digen, l d sus respues- 
tas ; le dige que diga los otros lo que 
han de hager, c lo que ser maana 
desde muchos dias, porque como Sata- 



ns sea antiguo astrlogo , conosge los 
movimientos naturales del tiempo, gie- 
los, planetas, del zodiaco, influen- 
gias de arriba , v dnde van las cosas 
guiadas naturalmente; assi, por el el'etto 
que van referidas en su conclusin, d 
l notigia de lo que ser adelante. E hgc- 
les entender que por su deidad, como 
seor movcdor disponedor de todo lo 
ques ser , sabe las cosas que estn por 
venir; digelcs qul atruena hage llo- 
ver, guia los tiempos, les d quila 
los fructos en las plantas hiervas rbo- 
les , y en todo lo que substenta las criatu- 
ras. Pues como muchas vTges ven que en 
efetto assi acaesge, como se lo ha pronos- 
ticado algunos dias antes, dnie crdito 
en todo lo dems sacrifcanle en muchas 
diversas maneras, en unas partes con 
sangre vidas humanas, y en otras con 
sahumerios aromticos de buen olor 
de malo tambin. quando Dios dispone 
lo contrario quel diablo ha dicho al tequi- 
na y el tequina otros, les miente, da- 
les entender que ha mudado la senten- 
gia por algn enojo achaque que l le 
paresge, como aquel ques sufigiente maes- 
tro de engaos con los mortales, en espe- 
gial con gente que tan pobre desaper- 
gebida est de defensas contra tan grande 
adverssario, al qual ellos llaman luyra. Y 
este mesmo nombre en aquella lengua do 
Cueva dan los indios los chripstianos, 
porque los tienen por sagages por tales 
como el diablo , pensando que en degirles 
tuyras, los hom-an loannuicho. Queslas 
gentes se gobiernen, formando alguna o)i- 
nion de religiosidad crdito que dan 
sus tequinas no me maravillo, pues tal 
tergero anda |)or medio como el tuyra. 

Mucha fu la prudencia gol)ierno de 
los antiguos romanos cartagineses entre 
todas las nasgiones; pero oyd Tito Livio 
sabrcys del el crtiito que daban sus 
arspiges adevinos, cuyos errores 
vanidades congecturas estaban subjetos 



I 



lllSroUIA r.lvNKRALY NAUl \[. 



A sus locos sacrilivios ; intL'rviii!.'iido 
on ellos el diablo, ilJunas voqos acerta- 
ban defiaii a]i;o de lo que despus el 
(ieiiipo y cfeo les mostraba, sin saber 
dello cosa aluiina ferlinidad ms de lo 
quel comn advcrssario de natura huma- 
na les enseal)a, para los Iraer su per- 
dQon c muerte corporal y espiritual. E 
assi por consii;uiente , quando el sacrificio 
faltaba salia deletluoso, se excusaljan 
ponian cautelosas y equvocas respuestas, 
diciendo que sus dioses que adoraban es- 
taban indignados, como el tequina lo dice 
estos indios por el tuyra, quien tienen 
por su Dios; 

Escuchad Valerio Mximo , veres 
conqunta prontitud de religin cuydado 
especial estos antiguos atendan en todas 
las cosas que emprendian, que de importan- 
cia fuessen, por medio de sus agoreros 
arspiges. Grande es el puello quel uni- 
verso contiene del)axo de tan dia!)licos 
errores , grandes tiempos millares de 
aos han turado nunca faltarn entre los 
que no fueren alumljrados socorridos de 
Dios, Nuestro Seor: c tanto mayor es la 
obligacin de los chripstianos para conos- 
qer la misericordia quelRedempor us en 
comunicarles su passion redimirlos, 
muy justissima la condenacin de los in- 
gratos que tal desconoscen, y de sus ni- 
mas en el amor de Dios se descuydan. 

En aquel sumario que escrib el ao de 
mili quinientos c veynte y seys *, que 
fu inipresso por mandado del Cssar en 
la muy real cibdad de Toledo , yo trete 
all de diversas materias, no tan ordena- 
mente ni tan apartado de otros cuydados 
como quisiera, causa de otras forzosas 
ocupaciones, que en esta sacn tuve, fal- 

* Asi se lee en el MS. original que leemos de- 
lante ; pero es crinivocacion de plnma. Kl Stanario 
(lela Natural historia de las Indias, como va no- 
lado en la 111." Parlo de la Vida ij escritos de Oviedo 
(pg. Lll del 1. 1), que se escribi en lE)2 y se pu- 
blic el sijnienle ao de lo2G. Asi lo dijo el misino 
cronisla en la inlroduccion del lib. I de la ],'' Parte: 



tndome la (pjietud que se rcjueiia para 
la calidad de las cosas que all dixe: de- 
ms desso hallnu^ de.scuydado de mis li- 
bros memorias particulares, aun es- 
tonces no avia assi comprehendido algu- 
nas particularidades otras novedades, 
quel tiempo me las ha enseado. acuer- 
dme que me refer esta General Histo- 
ria , que aunque no estaba copiada regla- 
damente en las minutas memorias que 
yo tenia de aquestas cosas , no carescia 
en mi desseo la esperanca de traerla es- 
te estado que agora est : y es bien que 
se cinni)la lo que promet. Y assi yr dis- 
curriendo por lo que all escrib en algu- 
nos passos, que estovieren por decir en lo 
que hasta aqu se ha dicho : los quales. si 
qisiore alguno espiar, para acusar mi ne- 
gligengia (si le paresciere que alguno ol- 
vido), le quiero avisar que no los topar 
aqui reo como all los puse, pero estarn 
en sus lugares convinienes ; porque la 
verdad aquel sumario fu mas breve que 
su ttulo , porque le llam : Oviedo : De la 
Nalural historia de las Indias, c compre- 
hende mucho menos de lo que avia de te- 
ner deliaxo de tal nombre. Pero fu aquel 
tractado como mensagero significador 
destos, que agora tracto en esta General 
Historia destas partes , como una com- 
posta que llaman los que hacen conserva 
del acucar diversas fruclas, que en un 
vaso mezclan diferentes gneros dellas; y 
por la mayor parte las unas ocupan im- 
piden los otras , se embaracan , no 
se dexan ni pueden gustar tan distinta- 
mente, como si cada una dellas, gocando 
de su almivar , estoviessc sola en su bote 
vaso conficionada ; y assi hice yo en 
aquel sumario , que muclias cosas de las 

((Kl ao qnc pass(j de la Natividad de Cliripslo de 
mili quinientos veynlc y cinco aos yo eseri- 
))bi una relacin sumaria de parle de lo que aqui se 
Hconlieno ; de aquella fue su ttulo: Oviedo: De 
la Natural liisloria de tas Indias (pg-. 5, col. 1. 
ndel I. 1).)) 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXVI. 



<29 



que all se acumularon no se entiende 
puntualmente donde estn. 

Y pues de susso comeng en las armas 
con que pelean , 6 dixc de las varas que 
tiran con las estricas , hse de entender 
questa manera de armas se usan en esta 
provincia de Cueva, y en otras particulares 
provincias, que son aquellas varas de pal- 
mas negras de otros rboles de muy Ijue- 
nas maderas, las puntas delgadas agu- 
das, que passan un hombre de parte par- 
te, si le aciertan por lo hueco. algunas ha- 
gen de caas de giertos carrigos, que son 
muy derechas sin udo alguno, tan grues- 
sas como el menor dedo de la mano ms 
delgadas, ligeras lisas: en las quales 
engastan al cabo en lugar de hierro un 
palmo medio dos de otro palo de pal- 
ma negra, muy bien labrado con mu- 
chas lenguas; algunos ponen huesos 
de animales de pescados por hierros, 
son enconados. las langas luengas, que 
usan algunos destos indios, hgenlas assi- 
mesmo de palmas de xagua de otras 
buenas maderas ; traen macanas de una 
de dos manos , y en algunas provincias, 
assi como en Esquegua, c Urraca, Bri- 
ca, Paris, tienen langas tan luengas 
mas que picas, de palmas muy regias 
hermosas negras como agabache. 

Sus guagljaras peleas son muchas ve- 
gessin propossito; pero no sin darles el dia- 
blo causa , porque son gente que aunque 
tienen diferengias passiones un seor con 
otro, las menos veges son movidos con 
ragon, las mas son voluntarias indugi- 
dos por el tuyra su tequina, dndoles 
entender ques divinamente intentada la 
guerra que les conseja. Pero entre la gen- 
te de un mesmo liba seor pocas veges 
rien ni vienen las armas, ni es assi li- 
viana la obediengia que tienen sus ma- 
yores , como la de otras gentes ; porque 
assi dispone el cagique seor liba de 
las vidas de sus indios, como entre los 

chripstianos se dispone de las cosas que 
TUMO m. 



menos estiman; ni hay pleyto ni diferen- 
gia entrellos en que ture tergero dia la 
contengion , ni mas de quanto el seor la 
sepa mande lo que en tal debate se de- 
Ije hager , justo injusto lo que manda, 
assi se cumple inmcdial. Verdad es que 
como el hurto entre aquesta gente le tie- 
nen por el mayor delicio que se puede 
cometer, cada uno tiene ligengia de cor- 
tar ambas manos y echrselas al cuello 
colgadas al ladrn que toman dentro en 
mahigal heredamiento , si solo un espiga 
hallan que ha cortado sin ligengia de su 
dueo. 

El pringipio de la guerra mejor funda- 
do sobre questas gentes rien c vienen 
batalla es sobre qul terna mas ticri-a 
seoro, tambin sobre otras diferen- 
gias ; los que pueden matar matan , 
los que prenden, los hierran se sirven 
dellos por esclavos, cada seor tiene su 
hierro conosgido , algunos los hagen sa- 
car un diente de los delanteros al que to- 
man por esclavo , aquella es su seal , 
le llaman paco al esclavo. El pringipal se- 
or se llama quevi, y en algunas parles 
saco ; aqueste nombre cagique no es de 
la Tierra-Firme, sino propriamenle desta 
Isla Espaola , como fu esto lo primero 
que poblaron ganaron los chripstianos, 
ellos han dado este nombre cagique os 
seores de otras partes por donde en es- 
tas Indias han discurrido. En la lengua de 
Cueva , de que aqui se tracta, el nombre 
del seor es quevi , y en algunas provin- 
gias de Castilla del Oro se llama tiba , y 
en otras partes della se digo jura , y en 
algunas guaxiro ; pero este nombre gua- 
xiro hnle tomado de los caribes, que no 
es proprio de Cueva , sino allegado y ex- 
trangero. Assimesmo en Cueva, al ques 
hombre pringipal, seor de vassallos, si 
es subjccto otro mayor, llmanle este 
tal pringipal saco; aqueste saco tiene 
otros indios l subjectos , que tienen 

tierras lugares, Umanlos cabras, que 

17 



l;>0 



IIISTOIILV GENERAL Y NATUllAL 



son como ca valleros liijos-dali^os, se- 
parados de la gente comn , son mas 
principales que los otros del vulgo, 
mandan los oros. Pero el caci(fue sa- 
co el cabra cada uno llene su nom- 
bre, assimesmo las ])rovincias ros 
valles lugares assicnlos donde viven, 
los rboles aves animales pe^es 
tienen sus nombres proprios particula- 
res; non obstante que assi como nosotros 
definios en general pescado, difcn ellos 
li aboga. 

La manera cmo un indio ques de la 
gente baxa comn plebea sube ser 
cabra, alcanc.'a este nombre hidalgua 
para preceder los otros comunes, es 
quando quier que en una batalla de un 
seor contra otro se seala sale herido, 
peleando animosamente , aquella sangre 
son las letras del previlegio ttulo prin- 
cipio de su nobleza: el seor cuyo es, le 
llama cabra, le d gente que mande, 
le da tierra muger, le liage otra mer- 
ced sealada por lo que obr aquel dia en 
su pressen^^ia, porque si el [)rinQpeno est 
pressente, no se gana tal honor. dende 
en adelante es mas honrado que los otros 
separado apartado del vulgo gente 
coman; sus hijos varones (leste subge- 
den en essa mesma hidalgua , se lla- 
man cabras , c son obligados seguir la 
miiigia arte militar de la guerra. A la 
muger del cabra , dems do su nombre 
proprio , le llaman espave , que quiere de- 
gir seora mas principal muger que las 
comunes plebeas mugercs : el qual t- 
tulo ella adquiere inmedial que su marido 
es cabra ; assimesmo las mugeres de 
los qucvis sacos cabras llaman espa ves. 

Quando van la guerra, llevan sus 
caudillos capitanes ; estos son sacos 
cabras , son ya hombres de expiriengia 
en las cosas de las armas quellos usan , 



van con sus penachos 6 embixados pin- 
tados de xagua, llevan insignias seala- 
das para ser conosi^'idos en las liatallas, 
assi como joyas de oro penacho otra 
devisa. Tienen una particularidad cos- 
tumbre entre si inviolable, y es que aun- 
que prendan las espas las hagan pe- 
damos, tormentos que les den, ni por pro- 
mesas que se les liagan , no confessarn 
mas verdad ni mentira de lo que les es 
ordenado por el ca[)i(an, (iba seor, que 
los enva, ni en dao de su gente. Por la 
mayor parte sus empresas se fundan so- 
lii'e una hehdera areyto : despus que 
est acordado lo que se ha de hager , lo 
cantan aquel dia de la determinacin el 
siguiente, luego se pone por obra todo 
lo que en el areyto se ha cantado. Esto es 
como para testimonio consultacin con 
el vulgo, despus quel seor los mas 
aceptos l su tequina han consultado 
la cosa que quieren emprender; y esta 
orden tienen en las guerras voluntarias los 
que son agresores , porque el que defien- 
de, muvese acaso l, como le subcede la 
nescessidad. 

En las cosas de la justigia tienen sus 
executores, que son como alguaciles, 
aquestos prenden matan quien el prin- 
cipal seor manda que muera de los ple- 
beos; pero si es hombre el que ha de 
padescer que sea saco cabra , no ha de 
poner en l las manos ninguno de la co- 
munidad plebeo, sino el seor de to- 
dos; aquel le mata por sus manos con 
una macana, le echa una dos laucas 
varas primero, ele hiere, remtelo que 
lo acabe su executor , si de aquellos pri- 
meros golpes no le mata ; porque aquel 
principio quel seor dio la execucion de 
la justicia es como desgraduarle quitar- 
le de ser cabra persona noble. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CA'. XXVil. 



|:]| 



CAPITULO XXVIL 

El qual -acla de los pueblos principales de los chrips(anos en esla gobernacin de Castilla del Oro, (' i 
las casas morada"^ de los indios , de sus malrimonios algunas do sus cerimonias coslumbres. 



'e las casas moradas destas gentes se 
ha dicho en otras partes destas historias, 
de sus camas , que son las hamacas que 
se dixo en el libro V, capitulo II; pero 
aun en essas hay dilercn(,'ias , porque las 
de Tierra-Firme en esta gobernacin de 
Castilla del Oro la manta de la hamaca no 
es hecha red , sino entera muy gentil te- 
la delgada ancha, tan luenga como 
conviene. Hay otras, que la manta es de 
paja texida de colores labores ; des- 
tas hay muchas en Nata y en otras partes: 
y esta paja est hecha como cordn sobre 
hilos de algodn, son cosas de ver 
muy frescas gentiles en la vista. Todo lo 
dems que toca estos fechos est dicho 
en el lugar alegado ; pero no todos los in- 
dios las tienen, c los que no las alc-an^an, 
duermen en barbacoas, que son bancos 
hechos de caas, en otro armadijo que 
est dos tres palmos altos ms de tier- 
ra , por. la humedad : los que mas no 
pueden, chanse en aquel comn colchn, 
ques el suelo , sobre paja hojas de pal- 
mas lo que hallan. 

De los buhos casas trete en la pri- 
mera parte , en el captulo I del Ubro \l, 
dixe qu tales son en estas islas otras: 
y tambin se dixo en el captulo X deslo 
libro XIX de las barbacoas de las provin- 
cias de xVbrayme Teruy , donde los in- 
dios viven tienen sus moradas en los r- 
boles, assimesmo de las barbacoas so- 
bre muchas palmas juntas, en que los in- 
dios viven en la costa del rio grande, que 
entra en el golpho de Urab, la qual pro- 
vincia se llama Tatuma, son de mucliu 
admiracin, all tienen sus moradas: 
sube una muger por el rbol arriba con 
el hijo en bracos tan sueltamente como si 



fuessc por tierra llana , por ciertos escalo- 
nes hechos de bexucus nascidos revuel- 
tos atados al rbol, y el terreno de al)a- 
xo cubierto de agua c paludes baxos 
partes hondos ; de all salen en canoas 
la tierra enjuta, donde hacen sus labran- 
gas conucos. Esta manera de pueblos 
hagen por estar seguros del fuego de sus 
enemigos de las bestias fieras, por- 
que estn mas fuertes. En las oti-as [)artes, 
donde los indios pueblan , por la mayor 
parte es despargidos en valles laderas 
costas de los rios donde les parcsge , 
tambin en las sierras ( la manera de 
nuestras montaas de Espaa y en Vizca- 
ya Galicia) pueblan como en bari'ios, 
unas casas desviadas de otras; pero mu- 
chas dellas grand territorio debaxo de 
la obediencia de un cagique tiba saco 
quev seor pringipal , por(jue estos 
nombres , como tengo dicho , usan los se- 
ores en diferentes provingias. Este nom- 
bre quev en arbigo quiere degir grande; 
assi al que en la lengua de Cueva llaman 
quev , es mas seor c de mas estado 
gente quel tiba ni el saco. 

Hay otra manera de buhos casas en 
Nata redondos, como unos chapiteles muy 
altos , son de mucho apossento segu- 
ros, porque el viento de lal)risa, que all 
corre mucha parte del ao con mucho ni- 
peto, no los puede assi coger como los 
que son quadrados de otra forma. Son 
de regia buena madera , mas hermo- 
sos de dentro que todas las maneras de 
casas que se ha dicho ; ponen en la pun- 
ta del chapitel una cosa de bai'ro cogi- 
do manera de candelero , y el cuello al- 
to, y en la forma quest aqu pintado 
(Lm. I., fig. l.'J. La paja, con que se cu- 



132 



UISrORIA GENERAL Y NATURAL 



bre es muy buena , las caas de las pa- 
redes gruesas , c por de fuera de den- 
tro forradas las paredes con caa delga- 
da muy bien puesta c con muchos apar- 
tamientos. El assienlo desto pueblo es 
muy gentil de hermosas vegas, muy 
llano dispuesto para ganados todas 
grangcrias; c hay muchas vacas puer- 
cos yeguas, y es tierra de mucha ca- 
ga 6 montera , porque Qerca liay mon- 
taas boscages en tierra alta. 

Avia en este pueblo, quando yo le vi el 
ao de mili quinientos veinte y siete 
hasta quarenta y finco ginqiienta buhios, 
y est dos leguas de la mar un rio arriba, 
y creo sin duda que mengua all la mar 
en la costa dos leguas y ms. En este ro 
hay tantos lagartos cocatriges grandes, 
que son innumerables los que cada da se 
ven por la costa echados en tierra al sol, 
de los quaics en su lugar se dir. 

Panam tiene mal assiento y es peque- 
a poblagon no sano; es estrecho 
luengo el pueblo , de la parte del Me- 
dioda llega la marea hasta gerca de las 
casas, de la parte del Norte las espal- 
das est lleno de paludes ginegas , c 
la parte del Este est el puerto, donde 
los navios caravcias entran hasta gerca 
de las casas , con la menguante quedan 
en seco, baxa la mar ms de legua y 
media. Por causa deste puerto contrac- 
lagon del Per , 6 por "aver all residido 
Pedrarias los otros gobernadores, ha 
estado ea mas reputagion, y en el tiempo 
que yo dexc aquella tierra , que fu el 
ao de mili quinientos veynte y nue- 
ve , nunca hasta estouges lleg hasta sep- 
tenta buhios. Es tierra seca y estril; pe- 
ro en las comarcas es frtil de buenos 
pastos hartos ganados. 

El Nombre de Dios assimesmo por el 
puerto se sufre, causa de la contracta- 
gion de la otra mar austral del Per 
deslas islas para las cosas de Tierra-Fir- 
me ; y es de menos poulagon de peor 



dispusigion para grangeras del campo, 
porque es tierra spera , montuosa c ger- 
cada de arboledas. 

Acia era mayor pueblo que ninguno de 
los ques dicho , despus se ha dismnuy- 
do, y el puerto no es muy bueno; pero 
hay ancones isletas de seguros puertos. 
desde all fu por tierra descubrir la 
mar del Sur el adelantado Vasco Nuez de 
Balboa, quando la descubri. 

El mayor mejor mas frtil pueblo 
fu la chdad de Sancta Mara del Anti- 
gua del Daren, en la qual no es menes- 
ter hablar, pues que est despoblada. 

Otros pueblos ha vido , donde se han 
lal)rado minas ; pero como essos se hagen 
se dexan , segund anda el oro , no hay 
para qu memorarlos por poblagiones, 
pues no permanesgen se passan los mi- 
neros de ro en ro , donde les acude 
mejor la grangeria y exergigio de las mi- 
nas; y assi se mudan, segund su propssi- 
to , al modo de los alrabes en frica , que 
traen sus mugeres hijos consigo , todo 
lo que tienen, de provnga en provngia: 
aun en la provngia de Cueva suelen ha- 
ger lo mesmo los indios en algunas par- 
tes, que se mudan con todo el pueblo de 
un rio valle lo alto sierras , de las 
montaas los llanos, donde les plage; 
pero dentro de su seoro, porque tienen 
poco que hager en eo. Sus casas son sin 
gimentos de madera paja, y essos ma- 
teriiles d quiera que se van, los tienen. 
Sus bienes muebles son pocos, ligera co- 
sa llevar la hamaca el arco sus perso- 
nas: los heredamientos, donde mejor acu- 
den las simenteras del mahz de las otras 
cosas de su agricoltura, all se hallan me- 
jor ; si en esta provinga se va cansan- 
do la tierra , hallan otra holgada, assi se 
andan mudando. 

Tienen una costumbre los indios desta 
provngia de Cueva , ques muy sogable 
obligatoria los comunes con su seor en 
el comer ; y es quel capitn seor prin- 



DE LNDUS. LIB. XXLX. CAP. XX Vil. 



133 



^ipal , ora sea en el campo en su assien- 
to casa , todo lo que hay de comer se 
le pone delante, y l lo reparte todos, 
manda dar cada uno lo que le plaga. 
tiene hombres deputados para que le 
siembren el mahiz la yuca , para sus 
lavores del campo, otros para que le 
monteen maten puercos giervos otras 
sal vaginas , otros que pesquen ; l por 
su persona algunas veges en todas estas 
cosas por su plager se ocupa , en tanto que 
no tiene guerra. Al comer no le sirven 
hombres , sino mugeres : aquellas comidas 
que dixe de susso , no son con todo el 
pueblo, quando el seor reparte la comi- 
da ; pero con los principales mas sea- 
lados aun algunos otros, estando en el 
campo , la continua ; y estando en paz, 
todas las fiestas , algunos dias , aunque 
no sea fiesta. 

En sus matrimonios hay cosa de notar, 
assi como que ninguno se casa con su ma- 
dre ni con su hija ni con su hermana , ni 
han acgeso carnal con ellas en estos gra- 
dos , y en todos los otros s ; 6 si alguno 
lo hage en estos grados, no es tenido por 
bueno , ni les paresge bien los otros in- 
dios. El tiba seor pringipal tiene tantas 
quantas mugeres quiere ; pero todos los 
otros sendas, algunos de los ricos dos 
tres , si les puede dar de comer. es- 
fas mugeres no las toman de lengua 
gente extraa , los seores las procuran 
de las aver que sean hijas de otros seo- 
res , lo menos de linage de hombres 
pringipales sacos cabras, no ple- 
beos, salvo si no es alguna tan bien dis- 
puesta que, como seor, siendo su vassa- 
lla, la quiera. El primero hijo que han 
varn , aquel subgede en el estado ; fal- 
tndole hijos, heredan las hijas mayores, 
aquellas casan sus padres con los prin- 
gipales vassallos suyos. Pero si del hijo 
mayor quedaron hijas no hijos, no he- 
redan aquellas , sino los hijos varones de 
la segimda hija , porque aquella ya se sa- 



be ques forgosamcnte de su generacin: 
assi quel hijo de mi hermana indubilada- 
mente es mi sobrino nieto de mi padre; 
pero el hijo hija de mi hermano pude- 
se poner en dubda. 

Ya tengo dicho en el libro V, captu- 
lo 111 , que esto assimesmo se us en esta 
Isla Espaola ; pero lo mas comn en la 
subgession es quedar por seor el que mas 
puede de los que pretenden la hercngia, 
al modo de Turqua , y al modo que ha 
passado muchas veges entre chripstianos, 
donde han vido mas favor las armas que 
la justigia, por culpa del tiempo de las 
malas consgicngias de los hombres. 

Algunas veges dexan las mugeres que 
tienen, toman otras, aun las truecan 
unas por otras las dan en presgio de 
otras cosas : siempre le paresge que ga- 
na en el trueco al que la toma mas vii-ja, 
assi porque tiene mas assentado el juigio 
le sirve mejor, como porque de las ta- 
les tienen menos gclos. Esto hagen sin que 
mucha ocasin pregeda, sino la voluntad 
del uno de entrambos , en espegial quan- 
do ellas no paren ; porque cada uno acu- 
sa el defetto de la generagion ser del otro, 
desta causa , si desde dos aos an- 
tes no se hage preada , presto se acuer- 
dan en el divergi. Y esta scparagion se 
ha de hager estando la muger con el mes- 
truo camisa , porque no haya sospecha 
que yba preada del que la repudia , l 
la dexa. 

Comunmente en la lengua de Cueva son 
buenas mugeres de sus personas, aun- 
que no faltan otras que de grado se con- 
geden quien las quiere , son muy ami- 
gas de los chripstianos las que con ellos 
han vido alguna conversagion ; porque di- 
gen que son amigas de homljres valientes, 
ellas son ms inclinadas hombres de 
esfuergo que los cobardes , conosgen 
la venlaja (jue hagen los indios. E quie- 
ren mas los gobernadores capitanes 
que los oros inferiores, c se tienen por 



|:U 



IlISrOlUA GKNEUAL Y NATURAL 



nas liomadas, quaiulo alguno de \o< (ales 
las quiere bien. si conos(,'cn algn 
clir|)s(iann(ai'naltnenle.gur(lan!('lea!la(l, 
si nu esl uiucliu lieinj)a|)arlad() o absen- 
t, porque ellas no (icnen iu ser viudas 
ni casias religiosas. 

TamlMcn hay en eslas inugeres de Cue- 
va algunas, que pblii-anuMile se dan 
quien las (juiere, las tales llaman yra- 
chas, [lorquc por degir uiuger diren yra; 
la ([ues de muclios anianrebada dieenla 
vraclia (como \ocal)lo pluralilcr que se 
extiende muchos). Hay otras tan amigas 
de la libdine, que si se hacen preadas, 
toman (;ierta hierva, conque luego mue- 
ven langan la preez ; porque dicen ellas 
que las viejas han de parir , que ellas no 
quieren estar ocupadas para dexar sus 
placeres , ni emprearse para que en pa- 
riendo, se les afloxen las tetas, de las qua- 
les se presfian en extremo, las tienen 
buenas. Pero (piando i)areu, se van al rio 
muchas dellas se lavan la sangre purga- 
cin luego les Qessa; pocos dias dexan 
de ha^er exergigio en todo, por causa de 
aver parido: antes se gierran de manera, 
que segund he oydo los que ellas se 
dan , son tan esti'echas mugcres en esse 
caso , que con pena de los varones consu- 
man sus apetitos; las que no han pari- 
do, aunque hayan conosfido varn, estn 
que paresfcn quassi virgines. Dicho he 
cmo traen sus partes menos honestas cu- 
biertas, pero tambin en algunas provin- 
cias ninguna cosa se cubren. A la muger, 
como dixe, llaman yra, al hombre chuy; 
pero en la provincia de Ai)rayme , ques 
desta gobernacin, le llaman orne al liom- 
l}re. 

Hay assimcsmo en esta provincia de 
Cueva sodomitas aliominables, tienen 
muchachos con quien usan aquel nefando 
delicio, Irenlos con naguas en hbito 
de mugeres : srvense de los tales en to- 



das las cosas y exerccios (pie liacen las 
mugeres, assi en hilar como en liarrcr la 
casa y en todo lo dems ; y estos no son 
despreciados ni iiiallraclados por ello, 
llmase el paciente camayoa. Los tales ca- 
mayoas no se ayuntan otros homl)res sin 
licencia del que los tiene, si lo hacan, los 
mata; por la mayor parte en este error 
son los principales, no lodos, pero algu- 
nos. Estos bellacos pacientes , -assi como 
incurren en esta culpa , se ponen sartales 
y puetes de qentas otras cosas que por 
arreo usan las mugeres , no se ocupan 
en el uso de las armas , ni hacen cosa que 
los hombres exerciten , sino como es di- 
cho en las cosas feminiles de las mugeres. 
Dellas son muy aborrescidos los cama- 
yoas ; pero como son las mugeres muy 
subjectas sus maridos, no osan liablar 
sino pocas veces, con los chripstianos; 
porque saben que les desplace tan conde- 
nado abominable vicio. 

Bien he visto que algunas cosas de las 
que he dicho y estos indios usan, las es- 
cribe de los trtaros el Snelo Antonio, 
arcobispo de Florencia, tan al proprio, 
que paresce que los indios los trta- 
ros lo ensearon , que de Tartaria vi- 
nieron la Tierra-Firme los tequinas 
maestros de sus vicios ; porque dice es- 
te auctor que son ydlatras sodomitas, 
que tienen quantas mugeres pueden 
sostener , y en lodos los grados de con- 
sanguinidad que sean , no guardan cosa 
alguna : si se muere la muger , no de- 
xan de tomar su propria hija hermana 
en su lugar. Verdad es que lamljien dice: 
PersoiKB tres lanliim ah eoruin excludunl 
matrimonio; scilice maer , filia, sror; el 
omnes alias personas , sibi vel uxoribus, 
quas habenl vel habuerunl alilr altinen- 
Ics , accipiunl iixores*. No repudian la 
muger que tienen, si concibe pare; mas 
si es est(3ril, dxanla si quieren. Son muy 



l El Aiiloiiiu, lit. XIX, cap. 8, J 1. -^ 5 3- 



DE INDIAS, un. XXIX. CAP. XXVII. 



135 



crueles, no tienen reverenQia los viejos, 
ni han misericordia de los nios: hulganse 
de vciier sangre humana mucho , de co- 
mer la carne de los hombres se deleytan, 
de beber la sangre de los que matan. Son 
mas dolosos llenos de fraude que de for- 
taleca, ninguna verdad guardan: comen 
la carne humana assada cruda, como 
leones '. Dige mas este auctor: que quan- 
do alguno muere, entierran con el una ye- 
gua con un potrico un caballo con su si- 
lla freno, una tienda, porque en el 
otro mundo tenga todo aquello que con l 
entierran , para que all en la otra vida 
se pueda todo aquello multiplicar. E si es 
seor 6 persona magnfica el trtaro que 
muere , con hbito pregiosssimo le sepul- 
tan, pero en remoto ascndito loco, por- 
que no le despojen : c assi entierran con 
el tal pringipal un caballo muy adornado. 



c comen otro caballo por su nima , ha- 
gen planto sobre el tal muerto Ireynta dias, 
quales ms quales menos, assinies- 
mo uno de sus esclavos vivo ponen en el 
sepulcro del tal pringipal trtaro, aquel 
l le escoge antes que muera , le seala 
para ello. Alguno destos trtaros, avien- 
do en fastidio sus padres por su vejez, 
dantos de comer colas gruessas de carne- 
ro cosas con que fgilmente se puedan 
ahogar; muerto, le queman el cuerpo 
guardan los polvos por cosa prosgiosa , 
cada dia despus , quando comen , echan 
en sus manjares de aquellos polvos ^. 

Todo lo susso dicho es deste sancto do- 
tor en la fergia parte historial suya. Assi 
que, quiero degir que quien leyere esta mi 
General historia de Indias, muchas cosas 
hallar conforme las costumbres de los 
trtaros. 



CAPITULO XXVIII. 

De olas muchas parlicularidades de los indios de la gobernacin de Casulla del Oro en la provin(;'ia de la 

lengua de Cueva oirs parles. 



E, 



stas gentes desfas partes comunmente 
son sin barbas lampios, puesto que al- 
gunos indios he visto , pero pocos , que las 
tienen , assi en las caras como en las otras 
partes que los nuestros hombres en nues- 
tra Espaa Europa. queriendo yo mas 
particularmente entender aijuesto, averi- 
g en esta provingia de Cueva (de quien 
aqui se tracta), que tambin teman bar- 
bas como los chripstianos ; mas assi como 
les nasgen, se las pelan, de habituarse 
aquello untarse con algunas hiervas 
otras cosas quellos saben , ningunas les 
nasgen, si nasgen, no les turan; pero 
en sus vergengas y en los sobacos, mu- 
chos indios en muchas partes desta tierra 
tienen tantos pelos, como los chripstianos 
qualquiera otra nasgion, exgepto las mu- 



geres , que tienen mas diligcngia aviso 
para que en tales lugares no se les crie, 
ni haya polvo ni lana. Verdad es que ger- 
ca desta provingia, en la del Cen, ellos 
con barbas, y ellas y ellos con todas las 
otras partes secretas que all traen p- 
blicas, no tienen diferengia ni menos 
que nosotros ; y en este caso , quando en 
otras gentes destas Indias se hable , se di- 
r lo dems, ques nuiy diferente de lo 
que est dicho. 

Tienen por costumbre , assi los indios 
como las indias, de se baar tres quatro 
veges al dia, por estar limpios c porque 
dicen que descansan en la\ arse , por d(! 
maana que las indias vayan al rio fuen- 
te por agua , primero que de all vengan, 
se lavan aun nadan un poco , en lo qual 



1 El Anloni, lii. XIX, cap. .'( , S - 



Icin, lil. XLX, cap. 8, 7. 



i;t6 



IIISTOIIIA GKNERAL Y NATURAI. 



son iimy (iiestros : y este lavarse loniun ;'i 
liager medio dia la tarde , por lo 
menos una A'ez al dia ellos, las indias 
mucho mas. Y es verdad (|iie estando un 
dia dos sin se lavar , como acaesQC , 
por andar camino otras causas, que na- 
turalmente huelen monte , un mal olor 
como el de los negros de Guinea , que en 
algunos es insoportable. 

Donde quiera que hay mar rio hay 
pescados pescadores ; y estos indios de 
Cueva son muy dados este exer^icio de 
las pesqueras , de todas aquellas maneras 
que se dixo en el captulo 1 del libro XIII; 
porque la verdad esta gente tiene en es- 
ta provincia por principal mantenimiento 
suyo el pescado, assi porque son muy in- 
clinados ello , como porque con mas fa- 
cilidad lo pueden aver en abundancia 
menos trabaxo que lassalvaginas de puer- 
cos venados, que tambin matan co- 
men. assi en la pesquera como en la 
montera, se aprovechan mucho de las re- 
des, que hacen de henequn cal)uya 
assimesmo de algodn , que tienen mucho 
bueno, de que natura los ha proveydo, 
hay boscages matas grandes como rbo- 
les dcUo. Y yo por rboles tengo alguna 
manera de algodn que hay en estas islas 
y en la Tierra-Firme , pues turan muclios 
aos son altos , puesto que la madera es 
feble floxa vana assaz: lo que los 
indios quieren hacer mas blanco c mejor, 
cranlo plaanlo en sus assientos y he- 
redamientos cerca de sus casas. Tambin 
sin redes matan montean los animales 
que he dicho , otros laucadas y en ce- 
pos que les arman , veces en oxeo con 
cantidad de gente , los atijan reducen 
lugares estrechos. Despus que los han 
muerto , como no tienen cuchillos para los 
desollar, quartanlos, hcenlos partes con 
piedras de pedernales con hachuelas de 
piedra que tienen enhastadas; assan la 
carne sobre unos palos, que ponen ma- 
nera de trvedes parrillas en hueco 



((uellos llaman barbacoas) 6 la lumbre dc- 
baxo ; porque , como la tierra est en cli- 
ma que natiu-almenle es calurosa, presto 
se daa el pescado la carne, que se as- 
sa elmesmo dia que muere. 

Allende de la carne pescados , tie- 
nen muchas c diversas fructas: su pan, 
como tengo dicho, es mahiz yuca. To- 
dos por la mayor parte beben agua , pe- 
ro ninguno desplace el vino: antes son 
muy amigos del, aqueste hacen del 
mahiz , segund la cantidad que quie- 
ren hacer de chicha , que assi llaman 
su vino , para hacerlo tienen esta for- 
ma. Ponen el mahiz en remojo, assi es- 
t hasta que all en el agua comienca 
brotar por los pecones, se hincha, sa- 
len unos cogollicos por aquella parte quel 
grano estuvo pegado en la macorca que 
se cri; desque est assi saconado, cu- 
Cenlo en buen agua , despus que ha da- 
do ciertos hervores menguado la canti- 
dad que ya ellos saben ques menester, 
apartan del fuego la olla tinajuela, en 
que lo cuecen, repssase assintasc 
abaxo el grano. aquel dia no est para 
beber; pero el segundo dia est mas as- 
sentado, comiencan beber dello, aun- 
que est algo espesso: al tercero dia es- 
t bueno claro, porque est de todo 
punto assentado , y el quarto dia muy me- 
jor, la color dello es como la del vino 
cocido blanco de Espaa , y es gentil bre- 
vage. El quinto dia se comienca acedar, 
y el sexto ms , y el sptimo es vinagre 
no para beberse ; pero no lo dexan lle- 
gar esse trmino, desta causa siempre 
hacen la cantidad que les paresce, por- 
que no se pierda ni dae : assi antes 
que aquello no est para beber, tienen 
otro, que se va haciendo de la manera 
ques dicho. A mi parescer es de mejor 
sabor mas substancia que la sidra vi- 
no de mancanas que se hace beben en 
Vizcaya, que la ccrveca Kara que 
beben los ingleses en Flandes (que to- 



DE INDIAS. LI. XXIX. CA'. XXYIII. 



i;i7 



do lo uno lo otro he probado bebido). 
Este vino es sano templado, c tinenle 
los indios por presgiado c gentil manteni- 
miento, tinelos gordos. Tambin se 
hage muy buen vinagre del mahiz en esta 
manera. Tuestan los granos del mahiz al 
fuego, despus mulenlos llmenlos 
harina, la qual mezclan con agua, dn- 
le giertos hervores , apartan la olla co- 
mo est , pssanla donde est repossada 
hasta otro dia, que la tornan coQer assi 
como est : despus del segundo cogi- 
mienfo culanlo, lo que ha salido limpio, 
hecho agua vinagre, pnenlo al sol dos 
tres dias. al tiempo que lo comienzan 
poner al sol, chanle un poco de agua 
limpia, para que se haga mas fuerte; y en 
fe de aquellos tres dias que ha estado al 
sol, queda hecho buen vinagre tura mu- 
chos dias , que no se daa corrompe ni 
afloxa de su ser que tuvo, quando mejor 
fu. 

Dixe en el captulo XXVI de susso que 
por la mayor parte los indios desta pro- 
vingia de Cueva fundan sus empresas so- 
bre una bebdera areyto. Y que cosa sea 
este areyto largamente se dixo en el li- 
bro V, captulo I ; de aquellas maneras 
que all dixe otras muchas que dex de 
degir, por evitar proxidad, se usan en es- 
ta provingia de Cueva. Y porque, cmo 
quedan borrachos, los menos se acuerdan 
otro dia de lo que all se tracto cantando, 
siempre quedan algunos, como deputados 
viejos, que no andan en el bayle arey- 
to : con los quales luego otro dia siguiente 
se comunica el cantar de la noche dia de 
antes , lo que all se orden con los ca- 
pitanes; lo ponen por obra, como si 
quedassen obligados por un firme bas- 
tante contracto juramento pleytesia in- 
violable. Y tambin hay algunos de tan 
buenas cabegas , que por mucho que be- 
ban, no se descuerdan ni caen embriagos. 
Estos areytos , como en otra parte tengo 

dicho, son sus letras memoriales. 
TOMO III. 



Una cosa de las que mas se han espan- 
tado los indios de quantas han visto entre 
los chripstianos son las letras, que por 
ellas nos entendamos con los ausentes. E 
assi, quando algn chripstiano escribe 
otro que est algunas leguas de all , al- 
gn Indio es el mensagero, quedan espan- 
tados que en la carta digan acull lo que 
se ha fecho ac , que aquel indio ha visto 
hagerse, lo que se entiende hager; ll- 
vanla con tanto respecto temor guarda 
que les paresgc que tambin sabr degir la 
carta lo quel indio piensa hage , como 
l mesmo , aun algunos piensan que 
tiene nima la carta, ya se ha platicado 
entre ellos para lo experimentar. I'] espe- 
gialmente un cagique en aquella tierra de 
Cueva mand un indio suyo que una 
carta de su amo, que avia de llevar gier- 
ta parte otros chripstianos, le preguntas- 
se en el camino la carta el que la llevaba 
algunas cosas que le mand, assi lo hi- 
go : dada la carta , volvi con otra en 
respuesta de aquel quien yba , des- 
pus aparte el cagique dixo su indio si 
avia fecho lo que le mand , dixo que 
s; pero que la carta no le avia querido 
responder nada , q que crea que mali- 
giosamente la carta no quera hablar sino 
con los chripstianos, que ella avia dicho 
su amo lo que le avia el indio pregunta- 
do ; por lo qual el cagique , de temor des- 
to, huy c se ale. Desde pocos das 
fu presso , preguntndole la causa por 
que se avia huydo , pues que no se le avia 
fecho sinragon ni mal tractamiento alguno, 
dixo qul sabia que la carta le ava dicho 
lo que su indio le ava preguntado la 
carta , que aquel indio era bellaco , por- 
que el cagique no se lo avia mandado , c 
qul lo ava muerto despus j)ara lo casti- 
gar, qul seria bueno; dando enten- 
der qul crea que la caria avia dicho por 
dnde l le vniesse dao. El que esta 
expirenga higo, fu el capitn Gongalo de 

Badajoz, el qual le dixo al cagique que la 

18 



:s 



HISTORIA (ilNEUAL Y .XAICHAL 



vonlad ca (jiie la caria 8c lo avia diclio 
I(h1o y el lo sabia, (jiic las carias lodo 
lo cnicndcn (iiiniilo se, consoja se Irada 
contra los cliripsiianos, y ellos les (icncn 
mandado qiiellas no lialil(Mi con los in- 
dios ni les descubran ningn secrelo. i"] 
assi se lo crey eslc cacique, c de asa- 
lo el ca[)ilan quiso doxarlc en esla sos- 
|n'clia. 

E las cosas de la guerra lie visto des- 
ta gente que se presQian mucho: quan- 
do salen en campo, llevan caracoles gran- 
des fechos bocinas, que suenan mucho, 
tambin alambores muy licrmosos pena- 
chos, algunas armaduras de oro en los 
pechos , patenas brazales otras pie- 
cas on las caberas otras partes de la 
persona; de ninguna manera tanto como 
en la guerra se prestan de paresger gen- 
liles hombres c yr lo mas bien aderesga- 
dos quellos pueden. Destos caracoles 
grandes se hagen unas contef icas blancas 
de muchas maneras , otras coloradas, 
otras negras, otras moradas, cauli- 
cos de lo mcsmo : hagcn brazaletes en 
que con eslas qentas mezclan otras , 
olvelas de oro que se ponen en las mu- 
ocas y engima de los tobillos debaxo 
de las rodillas por gentileza : en especial 
las nmgeres , que .se [)rescian de si c son 
principales , traen todas estas cosas en las 
partes que he dicho las gargantas , 
llaman estos sartales caclra c las co- 
sas desta manera. Traen assimesmo garbi- 
llos de oro en las orejas , hordanse las 
narices hecho un agugero entre las ven- 
tanas , cuelgan de all sobre el labio al- 
to otro garbillo , se ponen all un palillo 
de oro tan gruesso como una pola de 
escribir. Algunos indios se trescplan, 
puesto que comunmente ellos y ellas tie- 
nen buen cabello muy llano negro se 
prescian dcllo: las indias lo traen luen- 
go hasta la mitad de las espaldas , bien 
corlado igualmente por engima de las 
gejas,y en lugar de tisscras tienen nava- 



jns de pedernales, (jue cort^m como bfie- 
nas lisseras. 

Dicho tengo que los indios tienen los 
cascos d(^ la cal)eca gruessos , y he mira- 
do en ello muchas veges, y es assi ver- 
dad, qnes quairo tanto gruesso el casco 
de uu indio quel de un chripstiano; assi 
por esto, quando pelean con ellos los 
chripsiianos. tienen aviso en no darles cu- 
chilladas en la cabeca , porque .sc^han vis- 
to quebrar muchas espadas , porque de- 
mas de ser gruesso el casco , es muy re- 
gio en s. 

Assimesmo he visto notado deslos 
indios de Cueva , que quando van ca- 
mino se cansan, cono.sgen que les sobra 
sangre; para descansar, ellos mesmos se 
sajan las piernas los bragos con gicrtos 
pedernales delgados , que traen consigo 
para este cfetto; algunas veges hagen 
eslas sangras con colmillos dcviborasmuy 
delgados , con unas cauelas. 

Tambin he dicho de sus pinturas de la 
l)Ka lie la xagua c de otras maneras, 
assi en guerra como en paz ellos y ellas; 
pero en espegial en la guerra se acostum- 
bran pintar mas menudo los indios , 
les parcsge que no es hombre militar el 
que no lo hage. Algunos quieren degir 
que no es solamente por la gala l<il pintu- 
ra , sino porque se hallan mas sanos, pin- 
tndose con tales cosas ; y por esso no de- 
xan de usar de tales pintuias perpetuas, 
que no turan menoj que sus vidas, ni se 
les acaban sino con pudrirse la carne pin- 
tada. Y esta tal pintura sanla de dos ma- 
neras : la una es como marca en gierta 
forma, con esla tal hierran al paco, que 
quiere degir esclavo: la otra es por gen- 
tilega, que significa gala libertad, ca- 
da una destas se ponen en lugares depu- 
tados en la persona ; porque en la cara de 
la boca abaxo, aunque alc;mge las ore- 
jas , y en los lirigos pecho , es gala de 
hombres mugeres libres, de la boca 
arriba en la cara es captivcrio. aquella 



DE INDLVS. LD. XXIX. CAP. XXYII. 



i:YJ 



seal, que traca los libres vassallos cria- 
dos afcptas personas al seor, son de 
una manera , tan justamente , sin tener 
uno mas que otro , que no paresge sino 
que por estampa est hecho de molde : y 
en aquella pintura no menguan ni eres- 
gen, porque como he dicho es devisa 
como una librea conosQida del tiba que- 
v, en cuyo seoro obedien^ia viven los 
que assi estn pintados. Y el mcsmo saco 
til)a principe trae la mesma pintura; 
la qual pintura 6 devisa escoge el seor, 
quando hereda la casa estado, la ha- 
ge diferente de la que us su padre , para 
que se conozca qulcs sirvieron al uno 
qules al otro. Otros liay que auntiuc he- 
redan la casa, no mudan la devisa que su 
padre tenia; por esta causa los que han 
de heredar no se pintan, porque tienen 
csperanga de mudar la devisa tomar la 
que les paresgiere. estos tales son siem- 
pre odiosos sus padres, porque no se 
pintan de su devisa , los que toman la 
marca devisa del pach-e , en sus dias, 
quirelos mucho; despus no la puede 
mudar ni menguar ni cresger en ella, por- 
que lo teman por malo c mentiroso su 
padre, no le darian crdito en nada. 

A estas gentes tampoco les falta plaga 
coxixos que los molestan produge la 
natura, para que entiendan qun pequeas 
viles cosas son Ijastantes para los ofen- 
der inquietar dar enojo : de lo qual el 
liombre de racon debe considerar su po- 
co ser, [)ara no descuydarse del officio 
pringipul para que fu formado , ques co- 
nosger su llagedor , dndole continuas 
gragias de los bencfigios resgel)idos, c an- 
dar por el camino derecho de su salva- 
gion , pues tan abierta clara tienen la via 
los chripstianos todos , que quieren abrir 
los ojos del entendimiento conosger su 
Hagedor. K aunque algunas cosas destas 
sean asquerosas no tan limjiias para oyr 
como otras , no son menos dignas de no- 
tar para sentir las diferengias varias ope- 



ragiones de la natura por la dispcnsagion 
del Maestro dclla. 

Ved la soberbia del len , la foraleca 
del elephante, la crueldad del tigre, 
la pongoa de la vbora del spide , y 
cmo qualquier mosca mnimo nio.squito 
los enoja molesta. Y assi entre los otros 
trabaxos que los hombres en Tierra-Fir- 
me molestan inquietan en muchas parles, 
por donde passan [)or los campos, hay uno 
inevitable para dexarde incurrir en l; yes 
que, causa de aver muchas aguas, an- 
dan en piernas con garahuelles arreman- 
gados, pganseles de las Inervas tantas 
garrapatas, que les cubren las piernas, y 
tan chiquitas que la sal moiitla es poco 
mas menuda : despus que estn llenos 
desta mala compaa llegan donde han 
de parar descansar aquella noche, en 
ninguna manera se las pueden quitar ni 
despegar de las carnes, sino untndose con 
ageyte : c despus que un rato estn un- 
tadas las piernas partes donde las tie- 
nen, se mueven y engruessan algo, 
renlas con un cuchillo, assi las quitan 
los chripstianos ; pero los indios , que no 
tienen ageyte , chamscanlas con pajas ar- 
diendo, c sufren nuicio trabaxo para se 
las quitar. Y desto queda, en (jualquier 
manera que las quiten, tanto escogimiento 
donde han estado , que no se olvida ni de- 
xa de dar pena esse da algunos ms; 
y en la jornada que las ha traytlo el hom- 
bre cuestas, no pudo ser sin grande eno- 
jo, sin lo poder excusar. Y estas garra- 
palas no se ha de entender que las l0[)au 
en todas parles ; pero acacsge hartas ve- 
ges lo ques dicho. 

Son los indios grandes maestros de lia- 
cer sal del agua de la mar , tan diestros 
que no pienso yo que les hagen ventaja 
los que en tal exergigio entienden (en el 
Di(]ue de Jelanda, gerca de la villa de 
]\h'diolburque); porque la de los indios es 
tan blanca quanto puede ser la nieve, y 
es mucho nas fuerte no se deshage tan 



1 'lO 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



presto, como la que lie diclio. Yo ho visto 
muy bien la una c la otra, la he visto 
liafor ti los unos los otros, y he comi- 
do do ambas. 

Quando los indios no tienen guerra, lo- 
do su exerQigio es traclar trocar quanto 
tienen unos con otros; assi de anas par- 
tes otras los que viven en las costas de 
la mar por los os, van en canoas 
vender de lo ([ue tienen compliiniento 
abundancia , com])rar de lo que les 
falta. assimesmo tractan por la tierra, c 
llevan sus cargas \ cuestas de sus escla- 
vos : unos llevan sal , otros mahiz , otros 
mantas, otros hamacas, otros algodn hi- 
lado por hilar, otros pescados salados; 
otros llevan oro (al qual en la lengua de 
Cueva llaman yrabra). En fin, aquello que 
les falta los indios es lo que mas esti- 
man , aun algunos venden los proprios 
liijos. todas estas cosas otras se dan 
unas trueco de otras , porque no tienen 
moneda ni gierto prcsgio, assi acaesfen 
en esta manera do cambiar muclios enga- 
os , que so dan cosas que valen poco, 
por las que valen mucho ms. 

En la provincia puerto del Cen (que 
un tiempo fu desta gobernagion de Cas- 
tilla del Oro, c agora es do la de Caita- 
g^'na), el ao de mili quinientos y quin- 
(.e, fueron all ciertos capitanes gente 
por mandado del gobernador Pedrarias 
Dva, hallaron muchos gestos (del ta- 
mao de aquellos que se llevan de la mon- 
taa de Vizcaya Castilla con besugos): 
los quales estaban llenos de g igarras gri- 
llos langostas de las que saltan : dcgian 
los indios que fueron all pressos, que te- 
nan aquellos gestos para llevarlos otras 
tierras partes dentro de la tierra lxos 
de la mar, donde no tienen pescado 6 se 
estima mucho aquel manjar , para lo co- 
mer , 6 les dan por ello oro otras cosas, 
de que essotros tienen penuria nesgessi- 
dad, con que vuelven cargados sus casas. 
Esta provincia de Cueva . en todas las 



partes que se habla su lengua , es tierra 
templada , y en sus tiempos oidenados 
llueve, porqu^ hay invierno verano; 
pero al contrario que en Es|)aa, por- 
que en Castilla lo mas regio del invierno 
es diciembre y enero , assi en yelos como 
en pluvias frios, y el tiempo de mas ca- 
lor es el de Sanct Johan adelante en julio 
6 agosto; por el opssito en Cueva 
Castilla del Oro el verano tiempo mas 
enjuto sin aguas es por navidad un 
mes antes otro despus, aun parte de 
hcbrero ; y el tiempo de las aguas es por 
Sanct Johan , c un mes antes otro mes 
mes medio despus. aquello llaman 
los espaoles invierno en aquella tierra, 
no porque estongcs haya mas fri ni por 
digiembre mas calor: antes el tiempo to- 
do el ao es quassi de una manera ; pero 
porque en aquella sagon de las aguas no 
se veo el sol assi ordinariamente la gen- 
te anda mas encogida , sin que haya fri 
les paresge tiempo fri , obscuro menos 
aplagible. Verdad es que en las montaas 
sierras no dexa de aver fri , sabe 
bien la compaa del fuego; los indios 
aun los chripstianos ponen brassa deba- 
xo de las hamacas de noche se cubren 
con mantas de algodn para dormir. 

Porjue en otras cosas muchas desta go- 
bernagion se podria gastar tiempo en degir 
sus i)articularidades , no nos detengamos 
en ellas, pues que algunas estn tocadas 
son comunes .otr;\s provingias (de quien 
se ha escripto en los libros pregedentes), 
assi como el sacar lumbre los indios con 
los palillos (segund se dixo en el libro VI, 
capitulo V de la primera [)arte), porque lo 
mesmo se hage en Tierra-Firme , en esta 
gobernagion , y en todas las otras provin- 
gias que hasta agora se saben. Y assi con 
el ludir fletar de los tres palillos cngien- 
den fuego; pero no traen aquel palo liso, 
para torgerle sobre los dos que estn en 
fierra, sino de lo mesmo son todos tres, 
se enciende mucho bien . c de quales- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXYIII. 



141 



quior maderas , con tanto que buscan las 
mas ligeras para ello, por penar menos en 
lo sacar, que essas no sean huecas. 

De las niguas y de la enfermedad de 
las bubas , de que se tracto en el libro II, 
captulo XIV, digo que esta enfermedad 
es muy conuui en todas las partes de la 
Tierra-Firme , c en algunas hay el palo 
gua yacan, con que se curan, con hiervas 
otras maneras de mede^inas , que aun 
no son bien entendidas por los cliripstia- 
nos, y la passion de las niguas assi se cu- 
ra, como se dixo en el lugar alegado. Pe- 
ro hay otra, ques notable passion, con los 
murgiclagos , c desta yo tracto en el re- 
portorio que se escribi en Toledo, lo qual 
aqui no repetir porque lo dexo escripto 
en el libro XIV, captulo VII. 

Porque los captulos prolixos cansan los 
letores que son de arremetida , dir en el 
siguiente otras particularidades de otras 
cosas notables de aquesta gobernacin de 
Castilla del Oro. Y dixc letores de arreme- 
tida, porque son como unos caballos que 
para ruar remeterlos en una calle corta 
carrera paresgenbien passan; pero para 
pelear seguir el campo la guerra no va- 
len ni son suficientes. El que ha de leer no 
se ha de cansar ni dexar imperfeta la ma- 
teria, ni puede entender cumplidamente el 
intento del auctor, ni la traga orden del 
libro, ni ver cmo quadra con el ttulo 



que tiene, si lee un captulo falta ade- 
lante otros muchos; ni puede juzgar de 
alguna causa derechamente el que algu- 
nos artculos partes dexasse de exami- 
nar en el volumen del progesso. Y los que 
leen de arremetida, como digo, no son 
los que saber dcsscan, ni quien aprove- 
cha el estudio , sino los que estn emba- 
ragados con otros cuydados, para olvidar 
aquel, para volver al mesmo, toman un 
libro en la mano , con que se duerman 
arrullen, buscando su sueo; los tales 
tambin se les passa la vida soando. Y 
dessos querra yo que , quando topassen 
con estas historias, trocassen sus costum- 
bres me diessen un poco de atencin, si 
presumieron hagerse juegos reprehenso- 
res dellas , para considerar questos trac- 
tados se fundan pringipalmenfc en loor de 
Dios , que de tantas novedades diversi- 
dad de cosas es el Hagedor , que se di- 
gen para que le demos de todo gragias 
mejor le conozcamos; y lo segundo, por- 
que la clemengia de Cssar quiere que por 
su mandado se sepan comuniquen al 
mundo todo; y lo tergoro, porque es un 
grand contentamiento los hombres, de. 
qualquier estado que sean , oyr cosas nue- 
vas, seyendo, como son estas, verdade- 
ras y escriptas y publicadas en tiempo de 
muchos millares de testigos. 



CAPITULO XXIX. 

De algunas parliciilaiiJades de Caslilla del Oro sus provincias , allende de las que se han diclio en los 

capUilos precedentes. 



1 a en la primera parte, en el libro V 
captulo II, tengo dicho qu cosa son ta- 
bacos ahumadas que los indios desta 
otras islas usan; pero en esta provingia de 
Tierra-Firme, en Castilla del Oro, usan 
echar en el fuego giertas hiervas gomas 
de giertos rboles, que todo ello hiede y 
es incomportable sino los indios , que lo 



han en costumbre , c digcn ellos ques sa- 
na cosa. Los qualos sahumerios ellos usan, 
despus que han genado y estn hartos, 
para se dormir por medio de aquel hu- 
mo que desde el fuego rcsgibian lo olan; 
con el qual, luego en poco espagio, so- 
breviene un profundo pessado sueo, c 
tanto mas grave para mas tiempo quan- 



Ii 



llISroUIA GEiNEHAL Y NATURAL 



to iiKis el 'uei^o (iiia di; coiiiiinir aquella 
materia. K quaiido tura un quarlo de lio- 
ra el liiuno, dic^'eii (ue les fura el sue- 
o (luatio 6 (,'iiic() horas despus los in- 
dios , assi propoi^'ion ellos echan eu 
el fuego lo que les paraste que les debe 
de ])aslar (juieren estar sin despertar. 
En los areylos cantares usan los nics- 
mos ataruborcs, que dixe, de palo huecos 
en el V libro, tambin otros que hagen 
encorados de cueros de venados de otros 
animales: hdenlos sobre caxas de ma- 
dera de un pedazo tronco cncavo de 
un rbol , tan gordo tan gi'andc como lo 
quieren. hagen unos porttiles, que los 
puede llevar un hombre como un tambo- 
rino atambor, otros tan grandes que 
son menester Qinco seys hombres lle- 
var de una parte otra : aquestos tales 
tincnlos colgados en la casa del tiba 
saco , all los taen en una de dos ma- 
neras. en los areytos fiestas borra- 
cheras que hagen, quando el cagique 
quiere por su mano matar algn principal, 
taen [)rimero aquel grande atambor, pa- 
ra que se junten todos los del pueblo 
ver su justigia , sirven como de campa- 
na de congejo; primero que lo mate, di- 
ge all sus culpas delictos el seor, la 
causa que tiene para le castigar, y el que 
padesge las otorga, ques aquesto como 
una salisfagion cuenta que se d al vul- 
go, como seor justo, para que no le ten- 
gan por agelerado malo. E despus de 
hecho este complimiento , dale con una 
macana en la cabega uno dos golpes ; 
despus que ha caydo, mndale all acabar 
de matar en su pressengia por mano de 
uno de aquellos que all estn pressentes, 
hgelo echar en el campo que lo co- 
man aves, no le dan sepoltura este 
tal, aunque sea pringipal.E aquesta tienen 
por mayor pena que la mesma muerte; 



porque paresge que al tal miierlo lo pri- 
van de la dignidad mayora que tenia 
los hombros plebeos, pues que en aque- 
lla provingia de Cueva, por la mayor par- 
le , no se entierran sino los pringipales 
seores ; toda la gente comn , quando 
se quiere morir alguno , l mcsmo se salo 
al campo se mete en el arcabuco bos- 
que , donde se acaba de morir ; y si l 
no se va, porque no puede, Uvanle su 
muger hijos otros indios donde l di- 
go que se quiere yr morir, dxanle 
all una cala baga con agua algn bollo 
magorcas de mahiz, otra cosa de co- 
mer, no curan mas del ; all acaba , 
se lo come algn tigre otro animal, las 
aves. 

Quanto los mantenimientos de la pro- 
vingia de Cueva, digo que lo pringipal es 
mahiz yuca ; pero la yuca de all rio ma- 
ta, como la de aquestas islas: antes se co- 
me assada cogida , como las batatas 
ajes, que tambin hay muchos. Tienen 
mucho ax de muchas maneras : calaba- 
gas muchas do las mesmas de Espaa, sin 
que las llevassen all los chripsiianos, 
son naturales de la Tierra-Firmo en mu- 
chas provingias : bihaos , assi como se di- 
xo en la primera parto , los hay innume- 
rables en Tierra-Firme, de las corte- 
gas dellos hagen muy Undas gestas y es- 
puertas con sus tapadores , que los indios 
llaman habas , otras cosas. Assimesmo 
hay muchas yracas , que son diversas 
hiervas que comen , de que hagen pota- 
jes: pinas hay muchas, mayores mejo- 
res que las dostas islas nuestras, de que 
se tracto on el capitulo XIJ *, liliro Vil, y 
en algunas partes se hago vino dolas, y 
es bueno de Ijuen gusto. De los rboles 
que so han llevado de Espaa, digo que hay 
naranjos limase limones gidras, higue- 
ras, granados, palmas de dtiles algunas, 



Asi se lee en el MS. original; pero no habl 
el autor de las pinas bino en el cap. XIV del libro 



que en esle Uigar cita, como se puede ver en el lo- 
mo I, pg. 280. 



DE INDIAS. LIO. XXIX. CAP. XXiX. 



U3 



algunos caafstolos , pltanos de los que 
aqiii llaman pltanos no lo son , sino mu- 
sas: ce los naturales de la tierra hay bo- 
bos, caymitos (como los desta isla quanto 
al rbol . pero la fructa es mayor redon- 
da), liigueros muchos, xaguas, guaguma, 
guama , liicacos , yaruma , guiabara , co- 
pey, cibucn, guanbano, ann, guaya- 
lio: todos estos son proprios rboles 
fructas de la Tierra-Firme , mejores que 
los destas calidades en estas islas. Ma- 
mey: estos mameyes son mejores ma- 
yores de mas suertes en la Tierra-Fir- 
me , y en espegial en la provincia de B- 
rica , ques desta gobernacin de Castilla 
del Oro , que son tamaos como buenos 
melones de Castilla de muy buen gus]o. 
Cargamoras, cardones, en que nasgen las 
pitahayas , cardones de los altos dere- 
chos, mayores que langas de armas, qua- 
drados y espinosos , que los chripstianos 
llaman cirios , todas estas fructas rbo- 
les hay en Cueva , c no hay para qu de- 
girlos aqui, pues que en el libro VIII de 
la primera parte se dixeron, assimesmo 
de las parras c uvas. Y dems de lo que 
se dixo en la primera impression , yo he 
despus aiadido acresgcntado para la 
segunda los que dems de aquellos hay 
en esta provingia de Castilla del Oro. 

Quanto los rboles salvages, digo que 
hay espinos, de los nogales desta Isla 
Espaola, de todas las maneras de pal- 
mas que se dixo en el libro IX, captulo IV, 
muchos rboles de los del xabon. sin 
essos, hay giertas raygcs que tambin sir- 
ven de xabon , c algan tanta espuma 
mas; pero la ropa que se usa lavar con es- 
tas rayges, por -tiempo se torna amarilla , 
se gasta rompe antes que la que se la- 
va con xabon. Hay gedros; pero yo no 
los tongo por gedros, aunque nuestros 
carpinteros assi los llaman , son como 
los desta Isla Espaola. Hay assimesmo 
de los robles que aqui hay, c de los tere- 
binlhos, que se tracto en el captulo X del 



libro IX ; pero en la verdad yo no tengo 
por tercbinthos los de aqui ni do Tierra- 
Firmo. Hay goybas, que son rboles gran- 
dssimos ; lo que promet en la primera 
impression, gorca do la grandoga deste 
rbol, en el libro IX, captulo XI, ya lo 
tengo dicho, all lo ver el letor. Hay 
muchos manganillos de aquellos, con que 
se hago la hierva de los caribes flecheros, 
assi en el golpho de Urab como en la 
costa del Darien de Acia , y en muchas 
isletas de por all ; c ya deste mal rbol 
(en esta enmienda de la primera parte pa- 
ra la segunda impression , yo aad lo que 
mas quedaba que degir). Hay muchos r- 
boles de los que llaman taray, alias coha- 
ba, de los quales se tracto en el captu- 
lo XIII , libro IX , de los del helcho. En 
el brasil no hay mas que dogir de lo di- 
cho, porque es muy comn en muchas 
partes de la Tierra-Firme ms que en las 
islas ; pero lo que se dixo de la broma de 
las maderas desta Isla Espaola , el mcs- 
mo defetto tienen en la Tierra-Firme , 
assimesmo en esto est dicho agora de 
nuevo , en el libro IX , lo que ms se ha 
podido entender. 

Otros rboles salvages , que hay en la 
Isla Espaola y en Tierra-Firme, dems 
de los que se pusieron en la primera im- 
pression , son sin nmero y es menester 
atender el tiempo para comprehender ms 
su ser, assi con el mcsmo tiempo yr 
aumentando la materia : lo qual yo har 
en tanto que yo pueda hagerlo. 

En lo que toca los rljoles plantas me- 
deginales, de que se tracla en el ll)ro X, 
all se ver lo ques acrosgentado despus 
de la primera impression , all lo bus- 
que quien lo quisiere ver. Poro en suma 
digo , que hay muchos rboles en la Tier- 
ra-Firmo do aquellos que llaman de las 
soldaduras, c do aquellos que aqui llaman 
del blsamo, de quien se tracto en el li- 
bro X, captulo IV; assimesmo liay mu- 
chos de los que llevan las avellanas 6 man- 



14V 



HISTOUIA GENERAL Y NATURAL 



^anillas para piiiirar. Hay mucho algodn, 
higueras de iufierno , caas carritos , 
de los juncos para bculos de los hoiiihics 
viejos , otras cosas que se liallarn 
acresgcntadas despus de la primera iia- 
pression. 

Quanlo la liortali^'a que en Tierra- 
Firme en esta proviiigia de Cueva hay, la 
mayor parte es trayda la simiente de 
Espaa, como lechugas, rbanos, agel- 
gas, hiervabucna, peregil, bergas, na- 
bos, pepinos, melones, fosles (y estos 
fsoles tambin son naturales Tierra- 
Firme , los hay en mas cantidad de 
mas maneras que en partes del mundo se 
pueden aver), apio de lo de Espaa hay 
mucho, llevada la simiente de Castilla. 
Hay culantro de la simiente que se llev 
de Sevilla, hay otro ques de la tierra, 
las hojas anchas ; pero es el mesmo en el 
sabor. Hay mastuerzo de muchas hojas 
natural de la Tierra-Firme; zanahorias 
nabos se hagen , pero son de la simiente 
de Castilla. Pero de todas las hiervas que 
se hage mengion en el capitulo 11, libro XI, 
hay mas copia en Tierra-Firme. Hay de 
la hierva Y mucha. 

Si en la Tierra-Firme avie , hay 
aquellos animales que dixc en el libro XII 
que ovo en esta Isla Espaola, assi co- 
mo hutia , quemi , mohuy cori , yo no 
los he visto en Tierra-Firme; pero en 
aquel mesmo libro XII se han acres- 
Qcntado los que en Castilla del Oro hay, 
de que hasta el pressente yo tengo no- 
ticia , porque el letor no ande buscar 
en diversos libros de animales lo que 
oviere sabdose dellos. De los que de Es- 
paa se han llevado Castilla del Oro, hay 



muchos caballos, 6 yeguas, asnos, 
vacas, ovejas, puercos, 6 perros: 
los animales que hay naturales de la tier- 
ra, as.simcsmo se hallarn en el libro XII; 
c assimcsmo de las sierpes lagartos c 
lagartijas. E assimesmo digo qui; en el li- 
bro XIII, que tracta de animales de agua, 
se hallarn cosas acrcsgentadas y enmen- 
dadas sobre la primera impression , con 
mas informacin de vista de ojos gerti- 
ficagion bastante , aadido por m. El li- 
bro XIV, que tracta de las aves se halla- 
rn assimesmo acresgentadas en algunas 
cosas otras enmendadas ; y en la Tierra- 
Firme hay mas aves que las que se dixe- 
ron, quando se tracto desta Isla:c tambin 
hay de las que han llevado de Espaa, 
assi como gallinas , palomas , pavos , na- 
des nsares, y en lo que se diso en el 
IV captulo de los papagayos, libro XIV, 
digo que hay tantos en la Tierra-Firme, 
de tantas maneras diferengias de pluma- 
ges , tan grandes tan chicos , que sola 
esta manera de aves avria menester un 
grand volumen para se expressar degir 
particularmente; mi paresger digo 
que las diferengias de los papagayos des- 
tas islas de la Tierra-Firme passan de 
giento . 

Quanto lo que dixe en la primera par- 
te de los animales insettos , en el libro XV 
se hallar lo que toca esta provingia de 
Cueva; y assi en cada uno de los otros li- 
bros lo que se pudo saber hasta el pressen- 
te tiempo, por no yr despargiendo las ma- 
terias, que se halle junto el jaez de cada 
gnero de cosa , para mas descanso sa- 
tisfagion del letor. 



DE INDFAS. LIB. XXIX. CAP. XXX. 



14-; 



GAIUILO XXX. 



De las minas del oro perlas c riqieeas de la provinria de Cueva Castilla del Oro, e del viagc de la Es- 
peciera desde Panam las islas de Maluco, c de la Puenle Adniiraljle, oirs cosas que pcrlenesoen la 

consecuencia hislorial. 



M-J el VI libro , capitulo VIII de la pri- 
mera parte destas historias se dixo do los 
metales minas do oro do la Isla Espao- 
la , do la forma qtiel oro so coge ; por 
esso no hay nesgessidad de repetir aqui la 
forma que se tiene en este exergigio 
grangeria. Pero puedo yo mejor que otro 
testificar en essa materia, como veedor 
que fuy de las fundiciones del oro algunos 
aos en esta gobernagion de Castilla del 
Oro , que en muchas partos se sacaba oro, 
lo vi sacar, aun tuve algunas quadri- 
Uas de indios esclavos mios ocupados en 
esto, sin duda alguna es rica tierra, l 
quatro leguas del Darien , tres mas 
menos desviados de la cibdad (infeligo!) 
de Sancta JMaria del Antigua del Darien, 
se cogia oro muy bueno, de veynte y 
dos quilates algo menos , nunca falta- 
ba los que en esto se ocupaban. Pero 
pues venimos hablar en las minas del 
Darien, como en parte que conviene, 
quiero desengaar los que ovieren dado 
crdito al coronista Lucio Marineo en lo 
que dixo en aquella su obra de las Cosas 
memorables de Espaa, en el libro XIX, 
en el captulo que quiso hablaren estas In- 
dias, sin verlas, no se contentando do avor 
dicho tantas, cosas en lo de Espaa (mal in- 
formado), enespegial quando quiso tractar 
de algunas particulares genealogas, en 
las quales se apart de lo gierto. Vino 
las Indias entre sueos ; y dixo entre sue- 
os, porque aunque durmiendo hablara, 
no pudiera degir tan al revs de la verdad 
io que dixo: por esso es menester que el 
que escribe lo que no v , miro bien de quin 

se informa. El digo que los Revs Cath- 
TOMO III. 



lieos enviaron Pedro Colom con treynta 
y ginco naos con grand nmero de gen- 
tes descubrir otras islas, mayores mucho 
que las do Canaria; que tienen minas de 
oro , se saca mucho en ellas muy bue- 
no; que cmo naveg sessenta dias, lleg 
finalmente tierras muy apartadas de Es- 
paa , t' las quales todos los que de ac 
van, afirman que hay antpodas debaxo de 
nuestro hemispherio. Y quanto estos er- 
rores, digo que no fu Pedro, sino Chrips- 
tbal el almirante Colom ; quanto las 
caravelas fueron tres, quanto al viage, 
yo le escrib en la primera parto desta 
General historia de Indias. Pero lo que yo 
mas lo culpo es que digo que porque des- 
tas islas muchos han escripto en latin 
remango , no hay nesgessidad qul escri- 
ba; pero una cosa que no es dina do de- 
xar por olvido la dir, de la qual, segund 
l piensa, otros que destas regiones escri- 
bieron, no higieron mengion. por gierto 
tampoco l debiera hagerla de tan grand 
falsedad, y es que dice assi: Assi es que 
en una regin quo vulgarmente se llama 
Tierra-Firme (de donde era obispo fray 
Johan de Que vedo, de la orden do Sanct 
Frangisco) fu hallada una moneda, con el 
nombre y mgen do Cssar Augusto, por 
los que andaban en las minas sacar oro: 
la qual ovo don Johan Rupho, argobispo 
de (]osengia, y como cosa maravillosa, la 
envi Roma al Summo Pontfige: la qual 
cosa los que en nuestros tiempos so jac- 
taban de aver hallado las Indias ser los 
primeros quo ellas avian navegado, qui- 
t la gloria fama, que avian alcangado. 

Por aquella moneda consta que los roma- 

19 



1t8 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



nos a\ian llegado grande ticrai>o avia A 
ios indios '. 

Todo esto es de Lugio Marineo, la 
mayor falsedad del mundo; porjuc en 
aquella mcsma (ierra qnestc seala, no 
como cosmgraplio, sino como novelero, 
difc dnde el fray Jolian de Qucvedo fu 
obispo. Ved qu paralelo (^erlifica.ion 
de la altura grados seas tan donosas 
(le la tierra. 

Pero essa que quiso degir es Sanc- 
ta Maria del Darien, cabega de Castilla 
del Oro, de la qual ajui yo tracto; y yo 
fuy all, quando esse obispo fu , por vee- 
dor de las fundiciones de las minas del 
oro . resid en la tierra hasta ([ue el 
obispo se muri despus algunos aos: 
si essa medalla moneda paresgiera, yo 
era uno de aquellos quien primero se 
avia de dar notigia della, por mi offigio 
porque yba pena de la vida al que cncu- 
briesse tal cosa. si el argobispo tal no- 
vedad moneda envi al Papa , al argo- 
bispo enga quien se la dio y l al Papa; 
y este auctor \ quantos tal desatino han oy- 
do, si le creen. Quanto mas qul cuenta es- 
te disparate calificado, en despregio de los 
espaoles del almirante don Chripstbal 
Colom, quiere dar el premio los roma- 
nos , ques otra menestra manera de la- 
gotera muy falsa. IN los romanos nunca 
supieron destas partes, ni el Sculo tal ha 
visto escripto: los espaoles s, antes que 
oviesse romanos , porque como tengo di- 
cho estas islas son las Hesprides, assi lla- 
madas de Hspero, que fu duodgimo Rey 
de Espaa, subgedi IlrcolesEgipgio 
en el ao veynte de Mameto , seyscien- 
tos ginquenta y ocho aos despus del 



diluvio, quinientos diez y seys despus 
de fundada Espaa ; antes que Troya se 
edificasse ciento sept(>ula y un aos , 
antes (jue se fundasse la cibdad de Roma 
seysgientos y tres aos , mili seysgien- 
tos ginquenta y ocho antes que Jesu- 
Chripsto encarnasse *. Todo esto est mas 
largamente dicho en el libro II , captu- 
lo III tic la prnera parte desta Historia 
General de Indias. Y porque sepa Lugio 
Marineo Sculo qul es aquella tierra don- 
de fu obispo fray Johan tic Quevedo, di- 
go ques la cibdad que he dicho atrs que 
despobl Pedrarias Dvila , se llama 
Sancta Maria del Antigua del Darien; por- 
que Darien se llama el rio que por all pas- 
sa, el qual entra en el golpho de Urab, 
estaba aquella cibdad en siete grados qua- 
renta minutos , que son dos tergios de un 
grado desta parte do la lnia equinogial, 
la [)artc de nuestro polo rtico. Tornemos 
nuestra historia. 

En esta provingia de Cueva , en el rio 
que llaman del Pito, ovo buenas minas, 
anduvieron assaz quadrillas, se sac 
mucho oro en el tiempo que yo estuve en 
aquella tierra : y en otros muchos ros 
arroyos quebradas se ha hallado , de- 
ms de aquellos ros que est dicho que 
se ha cogido , gerca de Panam , 
tres quatro leguas , en otros ; pero por- 
que assimesmo lo hay se halla en el rio 
de la Puente" Admirable (que assi le di- 
gen porque el edifigio della no es de hu- 
manos) de aquella ya se dixo en la re- 
lagion que escrib en Toledo, tornar aqui 
memorarla , porque no faitea la historia 
general , de que tracto , una cosa tan se- 
alada. 



1 Lucio Marineo Sculo, lib. XIX, fl. 161 . 

* Oviedo se esfuerza en csle pasage por soste- 
ner una opinin, que no puede admitirse, sce:un 
dejamos ya notado en su Vida y cscrilof: (pg'. XC 
del t. 1); pero nn por esto es menos reprensiljle el 
cnpeo de Lucio Marineo Sculo, que engaado 
torpemente por algn embaydor, no luvo criterio 
bstanle para rechazar aquella patraa; yendo tan 



lejos en su error que hasta lleg equivocare! nom- 
bre de Cristbal Colon , lo cual es por cierto nota- 
ble, pues debi sin duda conocerle en la corle de 
los. Reyes Catlicos. Verdad es que, despojndole 
de la inmarcesible gloria de descubridor del Nuevo 
Mundo, no era ya importante el conservar la exac- 
titud histrica de su nombre. 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXX. 



147 



Fu opinin del almirante primero don 
Chripstbal Colom y de otros cosmgra- 
phos modernos que hay estrecho de agua 
desde aquesta mar, que ac llamamos del 
Norte (eh la cosa de Tierra-Firme) la 
del Sur austral , c aquel ciitc hay ya le 
hall el capitn Hernando de Magallanes, 
conjo se dixo en el libro I, captulo II 
desta segunda parto , ques hbro XX de la 
General Itisloria de las Indias. Pero ac en 
estas otras costas do la Tierra-Firme no 
se sabe que le haya , sino estrecho de 
tierra 6 no de agua; y este es el passo 
traviesa que hay del Nombre de Dios 
Panam , desde Careta Acia , al gol- 
pho dc.Sanct Miguel, por donde el ade- 
lantado Vasco Nucz de Balboa descubri 
la mar del. Sur. assimesmo se sabe que 
desde las sierras de Esquegua Urraca 
(que estn enire la una la otra mar) 
puestos los hombres en las cumbres do- 
las, si miran la parte septentrional, se 
vee el agua mar del Norte de la provin- 
cia costa de Veragua, mirando al 
opssito , la parte austral del Medio- 
da, se vee la mar costa del Sur pro- 
vingias que tocan.en ellas de aquestos dos 
cagiques de Esquegua c Urraca. aques- 
to es lo mas estrecho que hasta el pres- 
sente se sabe desta costa de Tierra-Fir- 
me. Pero es tan doblada spera la tier- 
ra por all , que para lo andar los hombres, 
seria muy mas largo trabaxoso camino 
qucl de Panam al Nombre de Dios , pues- 
to que este otro es asaz spero malo 
de muchos montes boscages cumbres 
muy dobladas , muchos valles rios y 
espesssimas arboledas, tan dificultoso de 
andar, que sin mucha fatiga no se puede 
hager. lo mejor deste camino es lo que 
se camina por dentro de los mesmos rios, 
algunas vcges con mucho peligro , por 
las sbitas crescientes , porque hay parto 
en que sin salir del agua , han de yr una 
legua y media aun dos entre dos mon- 
taas altas; si en aquel tiempo Hueve, 



como es presto el cresQmiento de los rios, 
causa do las muchas acogidas c arroyos 
que se multiplican, en poco cspagio de 
tiempo cresgen tanto^ que se suelen aho- 
gar algunos, en especial los que por- 
ian caminar yr por el rio todava, 
porque en cessando de llover, desde 
poco desmenguan los rios ; y el remedio 
desto es que assi como se viere qucl agua 
cresge. llueve, se dexe de caminar, 
se salgan del agua , se suban lo cnxu- 
to en la una en la otra costa del rio, 
donde mejor dispusigion pudieren aver, 
hasta quel tiempo abonance, para conti- 
nuar el viage. 

En este camino se ponen de mar mar 
diez y ocho leguas, c yo las tengo por 
veynte cumplidas , porque aunque el ca- 
mino no sea sino diez y ocho , es mas ma- 
lo de andar que si fuesscn veynte y qua- 
tro en tierra llana , ms tiempo se gasta 
en ello. Yo he caminado dos veges pi 
esta traviessa de mar mar, en los prin- 
cipios antes que lo pudicsson andar ca- 
ballos, despus lo he andado caballo 
algunas veges ; hallo yo que desde el 
Nombre de Dios al cacique assiento que 
llaman Joanaga, alias Capira, se ponen 
siete leguas aun quassi ocho ; desde Ca- 
pira al rio de Chagre se ponen oirs ocho 
ms; assi que, son diez y seys leguas , 6 
alU se acaba el mal camino; c desde all 
la Puente Admirable hay dos leguas , 
desde la Puente otras dos Panam. 

Verdad es queste fu el primero cami- 
no, que llaman el camino viejo, que al 
presente no curan de yr por aquella puen- 
te la dexan la mano derecha , se 
ataja camino, pueden ser las diez y 
ocho diez y nueve leguas que otros di- 
gen ; pero m me paresgen veynte , n 
chicas, las que puede aver en esta tra- 
viessa de mar mar , poco mas menos. 
E pues tantas leguas he andado peregri- 
nando por el mundo , tanto he visto del, 
no es mucho que yo agierte en la tasagion 



1i8 



IIISTOHIA GENERA . Y NATURAL 



de tan corto camino, como el que lie di- 
cho que por all hay de la una la otra 
mar. 

Si como se espera adelante que con la 
voluntad de Dios ha de venir por all la 
EspsQieria Panam, como es muy pos- 
sible, digo ques muy grande el aparejo 
dispiisirion que hay para la traer esto- 
tra mar del Norte , non obstante las difi- 
cultades que de susso dixe deste camino, 
como hombre que muchas veges lo he vis- 
to andado: porque hay maravillosa dis- 
pusigion facilidad para andar c passar 
la dicha Espegicria, como agora dir, 
despus que se ponga en Panam. Por- 
que desde all hasta el rio de Chagre hay 
(juatro leguas de buen camino, que muy 
plager lo pueden andar carretas carga- 
das , porque aunque hay algunas subidas, 
son pequeas, tierra desocupada de ar- 
boleda llana , todo lo ms destas qua- 
Iro leguas es raso. E llegadas al rio las 
carretas, all se podra embarcar la espe- 
ficria en barcas , porque el rio sale esta 
mar del Norte doqe leguas abaxo mas al 
Ogidente del puerto del Nombre de Dios, 
all donde entra en la mar, le llaman rio 
de Lagartos , porque hay muchos dellos, 
como en otra parte lo tengo dicho. 

El ao de mili quinientos vcynte y 
siete de la natividad de Chripsto, en el 
mes de abril , envi el gobernador Pedro 
de los Ros catar este rio ver qu na- 
vegacin curso tiene muy particular- 
mente, qu salida dispusigion de 
puerto en su embarcamiento la mar, 
para lo que fueron elegidos un hidalgo, 
llamado Fernando de la Serna , y el pilo- 
to Pedro Corgo. la nofigia que tru- 
xeron desto , fu que higieron una ca- 
noa en la costa del rio, en que entraron 
los quatro de abril , y el sexto dia ade- 
lante, que se contaron diez de aquel mes, 
llegaron la boca del rio, donde entra en 
esta mar, la banda del Norte, halla- 
ron hondable buena navegacin, pero 



con algunos raudales primero segun- 
do dia ; mas pudense passar al remo 
la sirga , c para lo que oviere de ser sir- 
gado , hay buenas mrgenes dispusigioa 
en la costa para lo passar. Estaba con mu- 
chas maderas gruessas embaragado el 
rio en algunas partes; pero pudese lim- 
piar. 

Tentse este descubrimiento en el tiem- 
po que menos aguas llevaban los rios en 
aquella provingia, y en ao que la se- 
ca fu grande : de manera que en todo el 
otro tiempo del ao- suele llevar mucha 
mas agua. La boca del rios de un tiro de 
piedra, que un hombre buen bragero la 
puede langar de siete ocho ongas de 
pesso, que al paresger deste piloto deban 
de ser ms de dosgientos passos el anchu- 
ra. En lo ms baxo del rio, -gerca de la 
l)oca , hay braga media , y esto las ori- 
llas; poro medio freo, por la canal 
de medio rio, hay tres ])ragas de hondo; 
quanto mas va subiendo el rio arriba con- 
tra su curso es tanto ms hondable , has- 
ta ginco seys bragas ms. Pueden su- 
bir caravclas de gient toneles de porte 
diez doge leguas el rio arriba la vela, 
y en la una otra costa del hay muy bue- 
na tierra dispusgion para poblar , mu- 
chas muy hermosas maderas, para hacer 
casas navios, muy frtil toda la co- 
marca para heredamientos de pan otras 
grangerias. Y es tierra de muchas mon- 
teras de puercos dantas vacas de la 
tierra , que llaman los indios beor , mu- 
chos giervos gamos otros animales, 
mucha caga de pavas nsares de las 
otras aves que suele avcr en la Tierra- 
Firme ; el ro es de muy buen pescado 
bueno de manates otras muchas ma- 
neras : todo el fundamento del rio muy 
limpio de buenos surgideros. 

Assi que , en seys dias lo navegaron , 
tornaron andar lo mesmo el rio arriba 
en otros ocho , hasta el proprio lugar don- 
de avan entrado en l con aquella canoa, 



DE INDLVS. LIB. XXIX. CAP. XXX. 



149 



que fu seys leguas de Panam; lo que 
fueron por agua son veynte finco leguas, 
ques por lodo Ireynta una leguas , poco 
mas menos. De manera ques una pe- 
quea jornada desde Panam al rio do 
seys leguas de buen camino, han de 
yr mas haxo de la Puente Admirable quas- 
si dos leguas , por desechar el camino ma- 
lo algunos rios ; pero desde donde se 
comeng navegar el rio hasta la boca 
del , despus que est limpio , que como 
es dicho se puede bien limpiar, se tarda- 
r un dia c medio dos. en navegarle has- 
ta la mar : como he dicho, hasta la mi- 
tad del camino pueden subir caravelas el 
rio arriba. 

Los raudales que primero se dixo, no 
los han de subir las caravelas el rio arri- 
ba, ni han de llegar tan alto hasta ellos; 
y el mas cercano al paradero de los na- 
vios, que por el rio entraren de la mar del 
Norte, est mas de ginco leguas de all. 
Entran en este rio otros dos pequeos 
de buena agua. La boca puerto deste 
rio es muy conosf ida cosa , porque hay 
dos farallones junto la costa un gentil 
ancn ensenada , donde puede poner el 
navio el prohiz en tierra. cada faralln 
es tamao como un navio : el uno dellos 
lleno de arboleda, y el otro raso. la 
entrada est una punta de tierra como 
piedra blanca calida , otras seales 
mareas muy conosgidas , por donde no lo 
puede errar ni desconosQcr el na\ o que 
fuere en demanda del rio , con tanto que 
lo haya visto una vez primero el piloto. 
Fuera de la boca deste rio , la entrada 
de la mar, hay mas de tres bragas de 
agua , y en espagio de una legua la 
parte del Nombre de Dios de Vera- 
gua, de cada parte, hay muy buena dis- 
pusigion para poblar para la agricoltura 
sementeras : c de fuera del rio , en la 
una parte y en la otra , hay grande apa- 
rejo para hagersc dos pueblos , hay sen- 
dos arroyos pequeos de muy singular 



agua. Desde la boca que tiene la mar 
(que hasta el pressente se ha llamado rio 
de Lagartos) hay ginco leguas hasta Puer- 
tobelo, desde alli una la isla de Bas- 
timentos , donde , aunque es muy peque- 
a , hay muy buenos reparos de puertos; 
desde all al Nombre de Dios hay otras 
seys leguas. Es todo muy buena tierra, 
como tengo dicho , de la una de la otra 
banda del rio , hay muy buena dispusi- 
fion para se hager una torre fortaleza 
en la boca del rio , donde entra en la mar, 
pai-a guarda defensa del puerto , c mu- 
cha piedra qual conviene para ello: lo 
qual sin dubda paresge ques todo assi apa- 
rejado por la Providencia Divina, para 
que con facilidad menos trabaxo de bus- 
car los materiales se puedan edificar los 
pueblos forlalegas, quando convenga. 
Es de notar que este rio Chagre nasgc 
dos leguas de la mar del Sur , viene 
meterse en la del Norte , puesto que cor- 
i'c muy regio y es ancho poderoso hon- 
dablc , tan apropriado para lo ques di- 
cho , que no se puede degir ni imaginar 
ni dcssear cosa semejante tan al props- 
sito para el efetto que he dicho. 

Todo esto se ha traydo aqu conse- 
cueugia del titulo deste captulo, ques de 
las riquegas desta provingia de Cueva ; 
no tengo este rio por la menor dellas , si- 
no por una de las mayores. Pero porque 
de susso loqu en la Puente Admirable, 
dgase qu cosa es , pues quel nombre lo 
pide, y es assi. 

Al tiempo que hombre llega esta 
puente sin sospecha de tal edefigio, yen- 
do de ac hgia Panam, sin la poder 
ver hasta tener los pies cngiraa della , as- 
si como comienga la puente , mirando so- 
bre la mano derecha la parle de Po- 
niente , se vee el hombre dcbaxo de s 
un rio , que desde donde estn los pies 
pi caballo hasla el agua , hay dos 
langas de armas mas espagio en hondo 
de altura desde el agua engima de la 



150 



HISTORIA GENERAL Y NATUILVL 



puente ; y es pequea agua el rio que dc- 
baxo desla puente passa , no mas lionda 
que hasta la rodilla en la mayor parte 
medio muslo: esto lo ordinario, no 
aviendo aguas de pluvias para que crezca. 
Y es muy bonssima agua, y es muy gra- 
ciosa toda la ribera de aqueste rio ; cor- 
re de la parte de \Iediodia hasta la parte 
de Septentrin , hasta que se va meter 
y entra en el otro rio, ques dicho Ciiagre. 
Estando sobre esta puente, mirando 
la parte siniestra , est lleno de rboles, 
no se vee el agua de la espesura de las 
ramas hiervas ; pero la puente est en 
lo que se passa atraviessan sobre ella 
tan ancha como quince passos , tendr 
de longitud septenta finco ochenta, 
ftlirando la parte por donde debaxo de- 
lta passa el agua , est hecho un arco de 
piedra pea viva, tan natural ques 
cosa mucho de ver para maravillar to- 
dos los hombres del mundo deste ede- 
gio, fecho por la mano de aquel Sobera- 
no Maestro del universo. De la mitad de 
la puente hasta lo mas alto del hueco del 
arco, hay mas de dos estados de mafigo 
en la pea; y es tanto mas hermosa puen- 
te que las otras todas que los hombres 
hagen , ([iie ninguno la puede ver, sin se 
admirar; y de aqui se le dio el nombre de 
Admirable, assi es cosa para admirar. 
Paresge ques toda la pea una piedra to- 
da la puente assimesmo. 

Tornando al propssito de la Espefie- 
ria, digo, que quando Nuestro Seor 
le plega que por aquella via de Pana- 
m se trayga (ques muy posible) desde 
all despus en carros por tierra hasta 
el rio de Chagre , despus por l se pon- 
ga en estotra mar del Norte, donde he 
dicho, desde all en Espaa, mas de 
siete mili leguas de navegacin se gana- 
rn, con mucho menos peligro del que 
al pressente se navega por los portugue- 
ses que van la Especiera. Y de tres 
partes del tiempo se abreviarn las dos 



por este otro camino , segund la ragon de 
la cosraographia ; porque segund la noti- 
cia de las cartas modernas correctas, 
desde Panam hasta Gilolo Galigara mili 
c seyscientas leguas se ponen, pocas mas 
menos, Gilolo confna yes muy gerca 
de las islas c provincia de Maluco. pues 
esto es assi , yo pienso que no me alargo 
en la tasacin que digo. 

Verdad es que no me han faltado no- 
bles amigos, que desde Italia me han 
avisado de alguna poca de monnuracion 
en este caso , de que personas dotas so 
pararon pensar, despus que ovieron 
visto aquel repertorio, que se imprimi 
en Toledo , donde hice mencin deste 
grand atajo abreviacin , que yo doy 
al camino viage de la Especiera, pues 
que en todo lo quel mundo boja en su 
circunferencia no se ponen sino seys 
mili leguas, repartidas en trescientos 
sessenta grados , dando cada grado diez 
seys leguas dos tercios de legua. Otros 
ponen diez siete leguas por grado : otros 
diez c siete y media ; s se ponen diez 
y siete , avr en la redondez seys mili 
ciento y veynte leguas ; si fueren diez 
siete y media, avria en el universo, en 
su mayor circunferencia , seys mili tres- 
cientas leguas. 

Yo no quiero reprobar ninguna opinin 
destas , sino remitir la decisin al muy en- 
seado dotssimo varn Hiernimo Fra- 
castor, mdico verons, el qual en nues- 
tros tiempos es famosssimo astrlogo, 
uno de los que mas alta sotilmente han 
escrpto del movimiento de los cielos. Pe- 
ro paresce ques cosa recia , aunque se to- 
me la mayor parte, ser mayor el atajo 
que yo digo que toda la redondez; y no 
consinti el magnfico seor Johan Baptis- 
taRamusio, secretario de la lustrssima 
seora de Venecia, que se me diesse cul- 
pa de tal error , si le avia , sino como no- 
ble doto , atribuyendo la culpa al im- 
pressor , quiso responder por m con mu- 



DE NDIAS. un. XXIX. CAP. XXX. 



151 



cha grazna dotrina , fundando que yo 
avia dicho bien. Y junto con esta huma- 
nidad ( sin conosgermc) me escribi, din- 
dome noQia de lo que en el estudio de 
Padua , entre varones de mucha f iengia 
cavallcros otras personas en este caso 
se avia altercado, y pidindome que yo 
le escribiesse assimesmo cmo sentia lo 
que he dicho, con muchas palabras de 
amigigia que desseaba aver con mi per- 
sona , en un su estilo no mediocre , sino 
de exgelente orador. Y en este caso yo he 
satisfecho aquel prudente varn otros 
seores, pues mis letras llegaron sus ma- 
nos ; y porque ser muy posible aver otros 
muchos dubdosos en el mesmo caso, 
quiero satisfacer con la mesma ragon, que 
en esto tengo dada, y es esta. 

Si desde Espaa partiesse una nao de 
la isla de Cdiz, entrando por el estre- 
cho de Gibraltar por el mar Mediterr- 
neo, para yr la cibdad de Venegia, 
andadas tresgientas leguas , pocas mas 
menos, hasta llegar Liguria en Geno- 
va , desde all aquello que hay de tra- 
viessa derecha por tierra hasta Venegia 
oviesse un grand rio navegable mar, 
por donde esta nao atravesasse por de- 
recha via, gierto es que acabarla su ca- 
mino hasta Venegia con pocas mas le- 
guas. Pero porque conviene desde Geno- 
va dar la vuelta toda Italia ( por no 
aver tal passo atajo por la mar), des- 
pus ha de entrar por el faro de Mesina 
yr buscar el mar Adritico , y en el 
fin del ha de yr Venegia , se le dobla el 
viage , ha de navegar doblado camino. 
Assi, pues, desta manera, mi propssi- 
to trayendo el viage que los portugueses 
hagen al pressente para la Espegieria , en 
la yda vuelta hasta tornar Espaa , es 
mas luengo que toda la gircunferengia del 
universo ; y el que yo digo , por la via de 
Panam, mucho ms la mitad dos par- 
tes menos. E no digo yo en aquel suma- 
rio, donde este passo se me acot, cosa 



que no sea notoria los que tovicren no- 
tigia c pltica de la navegagion desle ca- 
mino de ac ; pues que con mili ocho- 
gientas leguas, pocas mas menos de ca- 
mino , podria ser condugida la dicha espe- 
gieria c navegada desde Maluco hasta esta 
cibdad puerto de Sancto Domingo desta 
Isla Espaola , si la pintura destas moder- 
nas cartas la relagion de los que nave- 
gan no nos engaan ; caso que se en- 
gaen, ser en poca cantidad. Otra com- 
paragion en el mesmo propssito (y esta 
es para los que por ac en estas Indias 
navegan). Digo, que si desde el Nombre 
de Dios partiesse una nao para yr Pa- 
nam , oviesse derecha traviessa de un 
brago de mar para que la tierra que hay 
en medio fuesse agua , que aquellas diez 
ocho veynte leguas que son del cami- 
no , no seria mucho que en un dia se an- 
duviessen ; pero avindose de yr por mar 
avia de subir desde el Nombre de Dios la 
via del Oriente buscar el Cabo de Sanct 
Augustin , de all avia do yr en deman- 
da de aquel grand rio de Paran , alias de 
la Plata, de all al Cabo de las Virgines, 
que est en el embocamicnto del famoso 
grande Estrecho de Magallanes , pas- 
sarle la via del Poniente hasta el Cabo 
Desseado. Y hasta all avria navegado dos 
mili seysgicntas y quarenta leguas (sc- 
gund lo tengo mas particularmente dicho 
en el I libro desta segunda parto, ques 
liro XX desta General hisloria deslas In- 
dias); pues entrando el Estrecho desde el 
Cabo Desseado hasta Panam, mas de 
otras mili leguas es nesgessario que haya 
en lo que est por apuntar descubrir 
desde el dicho Estrecho en la mar Aus- 
tral hasta Panam. Por manera que tres 
mili seysgicntas y quarenta leguas, por 
lo menos, se atajaran con aver el dicho 
passo por agua desde el Nombre de Dios 
Panam , para excusar tan grandssimo 
rodeo como el que est dicho. 

Pero dexemos la comparagion que lie 



152 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



dicho qucs notoria, porque no satisfar 
assi los antiguos cosmgraj)Iios : prime- 
ro la porn en el Levante, que les es mas 
notorio y usado ellos. Visto est que 
quien partiere de la punta, mejor di- 
(.iendo, de la ensenada del golplio de Pa- 
iras, desde la Roxa Estira, para yr por 
mar la isla que se llama Legina, que 
ha de navegar muchos das, aun me- 
ses, porque ha de rodearla Acaya c la 
Morca y el Nsus, otras muchas pro- 
vingias : la qual navegacin , si se cortas- 
se aquella poca tierra que hay en la en- 
senada de Eximilia , todo el camino seria 
viago de un dia menos desde la cu- 
lata de Pairas hasta la dicha isla Legina. 

Por manera quel assiento que tiene la 
tierra las entradas promontorios que 
haqe en la mar, esso es lo que acorta 
ercsce la navegacin. Y nomo maravillo 
que aquellos seores del estudfo de Padua, 
ni del de Pars el de Boloa, ni aun el de 
Salamanca, que est mas propssito pa- 
ra hablar con los testigos que van destas 
hidias, se maravillen que les parezca no- 
vedad lo que dixe en aquel reportorio; 
porque una cosa es medir el mundo por 
el esphera c su graduacin, otra cosa 
es navegarlo, porque los unos lo miden 
por el ayre el gielo , yo por el agua 
])or el suelo tierra , la una la otra 
cuenta es gierta se puede saber con- 
tar con mucha verdad. Ya en este caso 
que se me avia acotado, principalmente 
)or el iiteratissimo rcvcrendssimo seor 
cardenal Bembo, su seora reverendssi- 
ma rae hico saber por su carta que mi 
respuesta satislico la dubda ques dicho: 
lo qual yo tuve en sealada merged la 
humanidad benevolencia, con que su se- 
ora revercndssima me escribi. Passe- 
mos las Perlas. 

En aquel sumario que escrib en Tole- 
do dixe en el captulo LXXXIX penlti- 
mo que avia que colegir dos cosas muy 
de notar de aqueste imperio ocidc-ntal 



destas Indias , dems de las otras particu- 
laridades expresailas, por degir, que son 
de grandssinia calidad cada una dellas. 
La una la brevedad del camino aparejo 
que hay desde la mar del Sur [)aia la con- 
tractacion de la Especiera , de las in- 
mmierables riquegas de los reynos se- 
oros que con ella conlinan ^^ diversas 
lenguas nasgiones extraas: la otra con- 
siderar qu innumerables thessoros han 
entrado en Espaa por causa destas In- 
dias, qus lo que cada dia entra lo 
que se espera que entrar, assi de oro 
perlas y esmeraldas, como en otras cosas 
mercancas que destas partes continua- 
mente se llevan, antes que de ninguna ge- 
nerasgion extraa sean vistas ni tractadas, 
sino de los vassallos de Cssar espaoles. 
Lo qual no solamente hage riqussimos 
los reynos de Castilla de Len, cuya es 
aquesta hagienda, cada dia lo sern 
mas ; pero toda Espaa los circuns- 
tantes reynos extraos redunda tanto pro- 
vecho utilidad, que no se podria decir 
sin muchos renglones mas desocupacin 
de la que tenia quando aquesto dixe ; di 
por testigo aquellos ducados doblones 
que la Cessrea Magestad por el mundo 
despargia sembraba, que salieron de 
Espaa nunca ella tornaron ; porque 
como es la mejor moneda que por el mun- 
do corre , assi como entra en poder de 
extrangeros, jams dellos sale, s Es- 
paa torna, es en hbito disimulado, aba- 
xados los quilates mudadas las armas 
cuos de Cssar, puestas otras insignias. 
La qual moneda, si este peligro no tuvies- 
se no la deshigiessen en otros reynos 
(|)or lo que en ella ganan) de ningn prin- 
gipe del mundo se hallara tanta cantidad 
de oro en moneda con grandssima parte 
diferencia ventaja de millones de oro, 
de lo qual todo son causa estas nuestras 
Indias. 

Esto toqu y escrib en el ao de mili 
quinientos c veynte y seys; pero en es- 



DE INDIAS. \M. vXXJX. CA'. XXX. 



133 



tos veyntc y dos aos que han passa- 
do despus liasla el presscnlc de mili 
quinientos quarenta y ocho * se han lle- 
vado tantos millones de oro Espaa desta 
Tierra-Firme, salido por el puerto del 
Nombre de Dios en esta provincia de Cue- 
va, causa del Per desculjrimiealo de 
los capitanes Francisco Pic^arro c Diego 
de Almagro , ques cosa incontable, de 
tanta admiracin que no basta pluma ni 
tiempo para expresar esto tan particular- 
mente al |)roi)rio como passa en cfetto. 
Pero adelante en la tercera parte dcstas 
liistorias se hablar en aquello ms parti- 
cularmente , aqu concluyamos este ca- 
ptulo con las perlas, de las quales se ha- 
bl en el libro XIX, en la primera parte, 
en el descubrimiento quel almirante pri- 
mero , don Chripstbal Colom , higo de la 
isla de las Perlas, llamada Cubagua, en 
esta mar costa del Norte , Qcrca de la 
Tierra-Firme. E all' se dixo mas particu- 
larmente lo que me paresQ que bastaba, 
assi en la manera de sacar pescar las 
perlas, como en otras cosas anexas la 
materia; por tanto no hay aqui qu se 
pueda repetir de lo dicho. Y assimcsmo, 
en este libro XXIX , dixe cmo el adelan- 
tado Vasco Nucz de Balboa descubi'ii es- 
ta otra isla , que llamamos de Perlas en la 



nar del Sur, quien los indios llaman 
Tcrarcjui , que est quince leguas de 
Panam: en la qual digo que se han ha- 
llado muchas c buenas perlas , desta is- 
la fu ajuella grande [erla que dixe que 
ovo Pedrarias Dvila , en el libro XIX, ca- 
pitulo VIH , de pesso de treynla un qui- 
lates , que despus compr la Emperatriz, 
nuestra seora , de gloriosa memoria , y 
tambin la otra perla redonda, que yo tu- 
ve de veyntc scys quilates. E otras mu- 
chas grandes perlas se avrian all vido, 
sino que se sacan en mar mas profundo y 
entre peas , c con mayor trabaxo mucho 
que en estotra isla del Norte Cubagua. 
Y no dubdc alguno que en esta isla que 
digo, y en las otras prximas ella, que 
son muchas pequeas islas, se halla can- 
tidad de perlas, son mucho mayores 
que las desta otra costa mar del Norte: 
digo mas, que en la costa abaxo del 
Poniente Panam tambin las hay ; pero 
como es grangeria mas dificultosa que el 
andar tras el oro c otras grangeiias , no 
es exercilada por sus dificultades c hon- 
duras del mar , ques mucha mas en la 
banda costa del Sur que desta otra par- 
te del Norte. Y en su lugar se dir, quan- 
do se hable de la gobernacin de Nicara- 
gua, dnde se hallan assimesmo perlas. 



CAPITULO XXXI. 

En el qual se Irada de las obsequias ccrimonias de los indios, quando se muere alguti seor ques lilia iV 
quevi saco, es principal , en la provincia de Cueva en algunas parles de la goljeniaeion de Casiilla 

del Oro. 



ues se ha traclado de las gentes vi- 
das destos indios de la gobernacin de 
Castilla del Oro , trctese agora de sus 
muertes fin, ques semejante c la ma- 



nera de su vivir bestial de infieles. Y 
ante todas cosas es de notar, que si un 
indio india , por algn descontentamien- 
to que tenga , sin causa , se determina 



' Oviedo aller sucesivamente estas fechas des- 
de 1540 en adelante, vinindose en conocimiento 
de que en el expresado ao tenia ya puesta en 
limpio esta segunda parle de la Historia General 
de Indias. Kn este pasagc , que volvia sin duda 

TDMO III. 



retocar en los llinios aos de su vida , incurri de 
nuevo en el descuido , notado ya en otro lugar, di- 
ciendo que escribi en 1520 el Sumario dla histo- 
ria natural , el cual se imprimi dicho ao en !.< 
ciudad de Toledo. 

20 



i;; i 



HISKHUA c;i:.\EKAL Y NATURAL 



morir, difc morirme quiero, es como 
verlo heclio, porque assi se muere deter- 
minadamente; al)orreseen el comer c 
todo lo dems que les pueda dar vida , 
se socan desmayan; ayudndoles 
ello el diablo, en breves das se mueren, 
sin saber ni entender de su dolengia otra 
cosa , sino que fu su voluntad morirse. 

En Panam Nata Pacora, otras 
provincias de la lengua de Cueva , en la 
costa del mar del Sur por all gerca, se 
acostumbra , en murindose el cacique ( 
seor principal), (jiie todos los familiares 
domsticos criados mugeres de su ca- 
sa, que continuamente le servan, se ma- 
tan. Porque tienen por opinin, assi se 
lo tiene dado entender el dial)!o (alias 
tiDjra) quel que se mata, quando el caci- 
que muere, que va con l al ciclo, all 
le sirve de darle de comer beber, y 
est all arriba para siempre exergitando 
aquel mcsmo offirio que ac , viviendo, 
tenia en casa del tal cagiquo ; quel que 
aquesto no hage, que quando muere por 
otra causa de su muerte natural, que 
tambin muere su nima como su cuerpo; 
que todos los otros indios vassallos 
del seor muerto, quando se mueren , que 
tambin se mueren sus nimas con el 
cuerpo ; assi se acaban convierten en 
ayre en no ser cosa alguna ( como el 
puerco el perro una ave el pescado 
otra qualquier cosa animada); que 
aquesta prehcminengia tienen gogan so- 
lamente los criados familiares que ser- 
vian al seor quev tiba principal , en 
su casa en algn servigio .sealado. Lo 
qual persuade c induge tanta cobdigia 
los indios indias de ser familiares 
criados del seor , que les paresge , quan- 
do lo alcangan, que tienen adquirido to- 
do el bien desta de la otra vida , quan- 
do el seor los resgibe tiene por nabo- 
ras (id cs, criados de su casa). de 
aquesta falsa opinin viene que tambin 
los que entienden en el sembrar el pan 



cogerlo , que por gogar de aquella prcro- 
gativa se matan hagen enterrar consigo 
un poco de mahiz una macana pequea; 
digen los indios que aquello se lleva pa- 
ra que si en el cielo faltare simiente, no le 
falle aquella poca para principio de su 
exergigio, hasta quel tuyra (que todas es- 
tas maldades les d entender) les pro- 
vea de mas cantidad de simiente. 

Esto experiment yo en las sierras de 
Gualuro, donde prend al tiba cagique 
de aquella provingia , que se avia revela- 
do del servigio de Sus ^lagestades : pre- 
gntele que giertas sepolturas que estaban 
dentro de un buliio cuyas eran, dixo que 
de unos indios que se avian muerto ellos 
mesmos , quando el cagique viejo , padre 
deste Guaturo, muri. Y porque muchas 
veces suelen enterrarse con mucha canti- 
dad de oro labrado, bige abrir dos sepol- 
turas, hallse dentro dellos el mahiz 
macana, que de susso se dixo; pregun- 
tada la causa , el cagique otros de sus 
indios dixeron que aquellos que all avian 
seydo enterrados eran labradores , perso- 
nas que saban muy bien sembrar coger 
el pan, y eran sus criados de su padre; 
c porque no muriessen sus nimas con los 
cuerpos, se avian muerto ellos, quando se 
muri su padre , el cagique viejo ; tenan 
aquel mahiz macanas para lo sembrar 
en el gielo. lo qual yo le repliqu que 
mirasse cmo el tuyra los engaaba, 
todo lo que les daba entender era men- 
tira, pues que aquellos muertos nunca 
avian llevado el mahiz ni la macana y es- 
taba all podrido, que ya no valia nada 
ni avian sembrado nada en el gielo: esto 
dixo el cagique, que s no lo avian llevado, 
seria por aver hallado mucho en el gielo, 
assi no avria nesgessidad de aquello. A 
este error se le dixeron muchas cosas, 
las que aprovechan poco para sacarlos de 
sus errores, en espcgial quando ya son 
hombres de edad, segund el diablo los 
tiene ya enlagados. En fin, ellos creen 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CzU'. XXXI 



i:;:; 



que muerto el ca;iqu(' , ce los indios que 
86 matan por su amor , al uno d el ofi- 
gio de pincerna copero, como los poe- 
tas di^en de Jpiler Ganimedes ', 
otro II otro , que en la otra vida hagen 
los ofGgios, que aqu les dio su seor. 

El auclor destos delielos, ques el Inyra, 
de la manera que les aparesge quando les 
habla por su (equina , de aquella mesma 
forma le pintan de colores de muchas 
maneras , tal le hacen de oro de relie- 
ve , entallado en madera , muy espan- 
table feo , tan diverso como lo suelen 
ac pintar nuestros pintores los pies de 
Sanct Miguel Archngcl del Apstol 
Sanct Bartolom, en otra parte, donde 
mas temeroso le quieren figurar. Assimes- 
rao quando el luyra los quiere espantar, 
promteles el huracn , que quiere dcfir 
tempestad tormenta de agua viento, 
la qual haQC tan grande que deriiba ca- 
sas arranca muchos grandes rboles, 
les hage mucho dao en sus heredades 
fructos. 

assimesmo en esta gobernacin de 
Castilla del Oro, en algunas partes della, 
quando algn seor muere, toman su 
cuerpo assintanle en una piedra 6 le- 
o; y en torno del, muy ferca, sin que 
la brasa ni la llama toque en la carne del 
defunto, tienen muy grand fuego muy 
continuo , tanto que toda la grasa hu- 
medad le sale por las uas de los pies 
de las manos se va en sudor se enju- 
ga , de manera quel cuero se junta con los 
huessos , toda la pulpa carne se con- 
sume destila. E desque assi est enjuto, 
sin lo abrir, ni es menester, lo ponen en 
Qierta parte que para aquello tienen en su 
casa deputada , junto al cuerpo de su pa- 
dre del tal cacique , que de la mesma ma- 
nera est puesto: assi, viendo la canti- 
dad nmero de los muertos, se conosce 
qu tantos seores ha vido en aquel Es- 



tado , qul fu hijo del ulr(j le sub(;e- 
di en el seoro, segund la orden subge- 
siva en que estn puestos. Bueno es do 
creer quel que de ios ca^'iques muri en 
alguna batalla de mar de tierra , que 
qued en parte que los suyos no pudieron 
tomar su cuerpo llevarle su tierra, pa- 
ra lo poner con los otros caciques, que fal- 
taron del nmero en tales assientos; pa- 
ra esto all, d avia de ser puesto, est 
vacuo , liaren pausa de>s:an tanto es- 
pacio, como el cuerpo avia de ocupar en 
aquella rengle. E para suplir la memoria 
falta de letras (pues no las tienen), lue- 
go hagen que sus hijos la comunidad 
vassailos que mandaba, aprendan sepan 
de coro la manera de la muerte de los que 
murieron. En fin, dicen que no pueden ser 
all puestos, assi lo cantan en sus can- 
tares, que los indios llaman areyfos. Es- 
tos cagiques assi puestos se usa en las pro- 
vincias de Comogre Chiman , y en otras 
partes de la lengua de Cueva. 

Tamliien tienen otra forma algunos; y es 
que quando se muere el cagique, despus 
que est cnxuto porel fuego, segund es di- 
cho , lo envuelven en ginco scys man- 
tas mas, lo echan en una hamaca que 
est colgada en el ayre, lo ponen en la 
cmara, donde les paresce que est. me- 
jor, donde l acostumbraba dormir. 

La manera de las muertes, que los cria- 
dos servidores suyos se dan para matar- 
se, es que juntos, y hecho su areyto, 
cantando primero la vida obras de aquel 
su seor defunto , tienen assi puesta una 
grande toreba (que quiere degir olla) 
una concha de una ostia un calabagillo 
cuello de calabaga , de que se sirven de 
cuchara , toman un trago de la pongoa, 
dos, que est en aquella olla; y encon- 
tinenti caen muertos, segund os grande 
la potengia de aquel veneno pongooso. 
algunos llevan all sus hijos pequeos 



i Ovid. Melhai., lil). X. 



I5G 



llIsroIUA GENERAL Y NATURAL 



liaren piiinero l)L'bcr aquello los nios, 
desque los veen muertos , se matan s 
raesmos de la raesma manera , sin que en 
ninguno haya liitinias . sino mucho con- 
tentamiento de tal in. E assi se lleva el 
diablo con cada cacique quarcnfa cin- 
(iienla nimas, c mas menos, de los 
criados familiares que le servan. 

Tambin en algunas parles se cnticrran 
de la forma que se dixo en el libro V, ca- 
pitulo !II, sus mugeres con ellos, c tie- 
nen esta forma. Muerto el quev seor 
principal , se jimtan todos los seores sus 
amigos comarcanos dentro de un dia, y 
el segundo que muri lo cnticrran ; an- 
tes que muera , (piando veen que no pue- 
de vivir, se llegan los amigos para cele- 
brar estas obsequias. Hagen un hoyo de 
doce quince pies de luengo otros tan- 
tos de ancho , quadrado , un poyo la 
redonda ; y este hoyo es de braga me- 
dia dos estados de hondo, tienen all 
aparejada madera rama para lo cobrir. 
assicnlan el cagiqnc dcfunto en el poyo 
sobre una manta muy gentil, pintada, en 
lugar de tapete , con sus joyas de oro 
puestas en su persona; y en el espacio 
quadrado do enmedio destc hoyo ponen 
algunas calabacas con agua mahiz, 
algunas fructas flores: luego vienen 
las mugeres proprias del dcfunto que te- 
nia , no todas , sino las que dellas lo quie- 
ren hager seguirle , enterrndose con l 
vivas, muy aderescadas de garbillos 
axorcas de oro de sus joyas, sin- 
tanse los lados del muerto. tura un dia 
tos el cantar en torno de aquel hoyo 
grand multitud de indios indias , chicos 
grandes, recontando las proecas y el 
esfuerzo, la liberalidad otras virtudes del 
muerto , loando mucho el amor de aque- 
llas mugeres suyas , que con l se quie- 
ren yr al gielo morir all dentro. Y en 
este tiempo queste cantar tura , beben los 
que cantan , baylan continuamente de 
ralo en ralo, porque andan en lomo de- 



llos otros hondjres dndoles beber: 
tambin beben aquellas mugeres que es- 
tn dentro del hoyo, se embeodan, has- 
ta quellas caen sin sentido ilel poyo, se 
quedan sentadas, sin sentir, embriaga- 
das. Estonces, quando ellas estn tales, 
atraviessan maderos [)or cngima faxina 
tierra, y chanles mili cargas della acues- 
tas, assi acaban: los que cantaban 
no se les acaba aquel dia el vino , des- 
piertan el siguiente , quando se les ha 
passado la beldera. assi se concluye la 
pompa funeral del dialjlo en essos sus mor- 
tuorios , aquel mausoleo sepulcro que- 
da como por un lugar sancto acatado, 
c ponen en tomo hermosas arboledas. 

En tanto que lo ques dicho se hage , el 
hijo (pie ha de subgeder en el Estado es- 
t pressente hasta que todo est hecho, 6 
luego le dan la norabuena de la subges- 
sion ; los viejos mas angianos que que- 
dan en su Estado, llvanle de los bracos 
una cmara, donde ha de dormir, y chan- 
le en una hamaca. E all vienen le dar 
la obidiengia todos sus subditos, con car- 
gas de pressentes de mahiz , aves , 
puercos , venados , leseado , cosas 
de comer de las fructas de todo lo que 
hay en la tierra: le hagen nuevos can- 
tares de plagcr, beben, como es dicho, 
otros dos tres dias. En aquellos canta- 
res le digen qu caciques seores , con 
sus parientes toda su gericalogia , qu- 
les eran los amigos y enemigos de su pa- 
dre, por qu causas, para lo retilicar en 
la amistad enemistad, que con su padre 
el cacique defunto tenian. E luego questo 
es lecho , cnvia sus mensajeros los ca- 
gipies quevs seores, hagindoles sa- 
ber que su path'c es muerto , que como 
fu su amigo, l lo quiere ser assimesmo: 
los otros le hagen sus erabasadas , ra- 
tificando la paz debdo amor, ofrcs- 
gindosele, como tales amigos. la mes- 
ma diligengia hagen con sus enemigos, al- 
gunos se reconcilian quedan por amigos: 



DE INDIAS. LIB. XXIX. C.VP. XXXI. 



157 



otros quedan por mas enemigos, pren- 
den matan tales mensagcros, para que 
sea mas lijac perpetua la guerra ent rollos. 

Son tantas tan dilerengiadas las cos- 
tumbres dostas gentes , que no se pue- 
den aun (Mitender ni saberse , sin quel 
tiempo d lugar ello passcn mas aos. 
Verdad es que en algunas partes desta go- 
bernarion otras parles, de todo punto 
se han oh idado peres(;ido sus gerimo- 
niaspor los poccadosvigiosdcslos indios, 
para que haya en ellos el efetto de aque- 
lla senten(,'ia de Job que digo: La inorada 
de los malos no permanecer ' . Sobro lo 
qual dice el glorioso dolor de la Iglesia, 
Sanct Gregorio, en sus Morales, en la cx- 
pos(;ion (leste passo contra los malos: 
Donde huelgan con la carne, all entier- 
ran el nima, dndole la mueite ^. Y.assi 
estos malaventurados , apartados de la 
verdadera morada , no solamente para es- 
ta \'ida , pero para la eterna , siempi't^ se- 
rn muertos en tanto que estn desviados 
del conosgimienlo de Dios verdadero. 

Yo tongo hasta agora visto grandssimo 
nmero destos indios en treynta y finco 
aos que ha que tracto estas partes veo 
cstageneragion, ninguno perfetto chris[)- 
tiano he hallado entreilos de los que han 
vido pltica conosgimiento con los 
chripstianos (sej'endo de edad); mas tengo 
creydo que de los nios que son dotrina- 
dos, se salvan muchos por la misericordia 
de Dios diligencia de los cailicos reli- 
giosos clu'ipstianos, que en esto se ocupan 
en estas partes: de lo qual resulta grand 
bien para los mritos de nuestros prnci- 
pes, por cnya voluntad mnchos mas se 
salvaran ' todos ellos, sin que ninguno se 
perdiesse); pero no puede dexarse de 
complir en esto la providencia de Dios, 
que sabe ordenar lo que conviene. 

Verdad es que en esto tam{)oco quedan 

1 El tahcrnaculum inipiorum non subsislct. (Job, 
cip. VIII, vers. 22. 

2 Moral, lib. VIH. 



los chripstianos sin mucho cargo, en es- 
pecial los perlados , si algn dcscuydo tu- 
vieren en poner la diligencia, que se re- 
quiere que haya en sus ministros y en l 
para reducir estas ovejas al verdadero cu- 
bil. Y no deys, reverendos padres, toda 
la culj)a los soldados : que su castigo no 
les ha faltado essos en lo que mal han 
fecho, ni les faltar los que mal hicie- 
ren ; y por los tinos de algunos podeys 
avcr visto en estas historias cmo les ha 
ydo en la demanda deste oro, qun 
particular cuenta ha tenido Dios con ellos. 
No creays que la mitra ni el bculo pasto- 
ral se Oi dio para dormir la sombra del 
mando, f[ueDios os permiti: acordaos que 
dice San Gregorio: (jualquier perlado 
soberbio tantas veces cae en culpa do 
apostasa quantas, deleytndose en presi- 
dir sobre los hombres, se alegra de la 
singularidad de su honra ^. E mas ade- 
lante dice: El Todopoderoso Dios, por 
sola ia calidad de los merescimientos exa- 
mina la vida de los hombres; pero mu- 
chas veces d por all mayor pena por 
donde dio en ministerio de oflicio estas 
cosas mayores, segund que la misma ver- 
dad d testimonio diciendo * : Al que mu- 
cho es dado, mucho ser demandado ^. 
Por manera , seores perlados , que vues- 
tra carga no se descarga sino con trabaxo 
continuo con la diligencia obra , quo 
para la salvacin destas gentes con\'iene. 
Y este fu el intento de la Sanctidad 
del Papa de la Cessrea Magostad, con 
que os cometieron tan sancto cuydado 
las dignidades que os dieron , descarga- 
das estn sus consciencias con las vues- 
tras, y cssa encomendays vosotros 
vuestros vicarios, y ellos los curas, y 
essos curan de la manera quG vemos el 
fructo. Assi que, \a esto ensartado de uno 
en otro parar en un ydiota , que avria 

?. Moral., lib. XXIV, sobre Job en el cap. 28. 

4 Ib., lib. X.X.V, cap. I, sobre el cap. 3i de Job. 

5 Evaiig'. de S. Leas, cap. XII. 



lS 



HISTORIA GENERAL Y NATLRAL 



raetiester quien al tal h; enseriassc. Y sos- 
pecho qiio (k'sla iiegliicingia ha de siil)- 
qecv aIp;!inos lo qiin una vieja dili- 
gente sin prudencia intervino en rai 
tierra, que por poner mejor reraluio en 
unos pollos, que andaban Iras la iallina 
pequeos, at el uno al otro, otro al 
otro , assi todos diez dore , y el pos- 
trero la gallina , y la gallina una 
silla, en que la vieja estaba assentada 
hilando ; y el pollo que estaba al cabo del 
hilo, como estaba mas desviado de la si- 
lla , la cuerda era luenga , arrebatle el 
milano, si no fu uno dos que esta- 
ban mas gerca de la gallina , por donde 
se quebr el hilo, todos los otros se llev 
en su sarta pendientes uno de otro. 

Aplicando esto nuestro caso, se ha de 
entender que la silla es de Sanct Pedro, y 
essa no puede errar , porque su intencin 
es guardar sus pollos ovejas ; ni puede 
el dialjlo, ques el milano, moverla de su 
lugar ni ofender la gallina , ques el,Prn- 
gipe, cuyos son estos pollos vassallos; 
porque Su Magestad est junto confor- 
me con la silla no se aparta della: pero 
los otros que de all abaxo andan aparta- 
dos, essos son los que tienen el peligro 
ques dicho ilel milano , ques diablo c nun- 
ca duerme. Assi que, aunque yo pague los 
finco sueldos por dar consejo donde no 
se me pide , y siendo yo tan falto para 
esto, no es en verdad soberbia la mia, 
sino compasibilidad de ver ac estos mi- 
nistros , no todos , sino algunos , no ata- 
dos en sarta como los pollos de la otra, 
porque los que estn alados unidos tie- 
nen menos peligro, aunque alguno se 
lleve el milano, los otros lodos se cobran 
remedian ; porque por aquella cuerda, 
que la vieja puso sus pollos , el milano 
que los llevaba se assi en un olivo , 
comiendo el un pollo , la vieja muchos 
muchachos que seguan por lo baxo al 
malfechor, llegaron donde estaba tan tra- 
bado atado por los pies con el hilo , que 



lo tomaron le matai'on , sin se aver per- 
dido mas de uno de los pollos. 

l"]sla cnerda aves de entender ques la 
regla, que los religiosos andan atados: 
el rbol del olivo es la misericordia de 
Dios, donde somos todos socorridos li- 
brados del comn adverssario , la vieja 
es la Iglesia , que siempre trabaxa en nos 
criar dotrinar librar d(>l demonio, ques 
nuestro milano, los muchachos nios, 
que con ella yban en seguimiento de los 
pollos |)erdidos, son las inogentes puras 
conscicngias de los devotos religiosos 
chripstianos, r[ue la acompaan aplacan 
la yra del Seor, para nuestro socorro 
amparo de su misericordia , para que con 
la oliva llegue la buena nueva de la res- 
tauracin de ser passado el naufragio, 
como lo envi significar anungiar 
No con un ramo de tal rbol , estando en 
el arca metido, para que viessen qel di- 
luvio era passado, que la paloma avia 
liallado tierra paz en el Seor para sus 
criaturas. 

Torno degir, muy reverendos obispos 
perlados, que examineys bien vuestros 
ministros , porque veges os engaays en 
la elegion os engaan. Queryslo ver? 
Mirad las bolsas algunos , los negogios 
particulares, y el caudal con que entra- 
ron en sus grangerias; vereys qun 
apartado amia el exergicio del ofligio del 
sagerdogio , qun fuera de cuydado, de 
descuydaros , estn de quitaros de tra- 
baxo, cmo de passo en passo os llevan 
de la mano, vosotros y ellos otros en 
una cuerda ensartados al infierno, sino 
socorre Dios vuestras nimas con otra oli- 
va de misericordia , para que del mal sea 
lo menos, lo pague solo aquel que no 
guarda lo que debe ie teneys mandado. 
para esto vuestro bculo gele sobre 
ellos todo el pueblo, que Dios os enco- 
mend : ved vuestra cuenta c la de to- 
dos menudo. 

No quiero sealar perlado ni sagerdo- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXXI. 



159 



(e , aunque algunos me han rol)a(lo m 
otros, porque no parezca que liahlo 
con passion en esto; pero yo he dicho 
verdad en todo, assi, si no fucssc,.ni 
meresgeria crdito ni perdn. Las bur- 
las de la pecunia d de los bienes genos 
aun mas tolerables son (puesto ques mal 
que se hagan ) que no las que se hagen 
^ si mesmos; porque si yo pierdo par- 
te de la capa, quien me la quita pierde 
toda el nima : y quanto mas honesto 
sancto es el hbito , mas quedas limpias 
han de andar las personas y las manos, 
que han de llegar al altar sin enconarse 
ni buscar otra ocupacin de seglares , si- 
no enseando estas gentes brbaras sa- 
lir de sus errores ritos diablicos, pues 
que para esto los.envian ac , y no here- 
dar , ni cncobrir ni transportar los bienes 



genos, ni emboscarse en grangeriasquo 
impidan el sancto offigio del sagerdogio. 
Junto con esto he pagiengia con ver otros 
religiosos tan benditos, tan sulgientes, 
tan humildes, de tan perfetta vida y 
exemplo, ques para loar Dios darle 
gragias, porque nos hago dignos de su 
compaia comunicacin. 

Passemos otras materias, desta de 
los religiosos clrigos no se entienda lo 
ques dicho por los que estn c residen en 
sus iglesias y monasterios , sino remtase 
la cuenta los que tienen cannicamente 
el cargo dcllas: que yo fiador que los ta- 
les superiores les ser acordado en su 
tiempo tan por menudo y mas que lo sien- 
ten los humanos; y ello passa conforme 
la retitud de la divina justicia. 



CAPITULO XXXII. 

I)o alfiinas parlicularidades do los indios de Cueva, tambin se hace mencin de algunas cosas en ge- 
neral de aquella provincia , que se aaden ponen, acrescentando el genero dellas en los libros de la pri- 
mera parle de aquestas historias. 



LiU la primera parte desta General his- 
toria, en el libro VI, se tracto de diversas 
cosas, assi como de las moradas de los 
indios; y en esta materia en este li- 
bro XXIX se dix.eron otras cosas dife- 
renciadas. 

En el juego del batey y en los huraca- 
nes basta lo dicho y escripto. 

En lo de las canoas assi se usa lo mesmo 
en esta isla como en la Tierra-Firme, salvo 
que aunque tienen canoas pequeas, tam- 
bin las usan grandes mucho mayores 
questas islas; porque hay canoa que lleva 
ginqenta 6 sessenta hombres mas , 
con sus rboles velas de algodn, c son 
muy diestros en ellas, en especial los ca- 
ribes. 

En lo que toca la agricoltura, todo lo 
que se dixo en el libro VII otras cosas 
muchas mas de legumbres fructas se 



hallan en la provingia de Cueva gober- 
nagion de Castilla del Oro; y assi en esse 
mesmo libro , y en el VIII , y en el IX , y 
en el X y XI y XII y Xllly XIV y en 
el XV, como en todos los dems de la pri- 
mera parte destas historias, se ha puesto 
acresgcntado lo que de tales materias 
hay se sabe desta goberuagion de Cas- 
tilla del Oro, se enmendaron algunas 
cosas despus de la primera impression: 
por esso no hay para qu se repita en 
este libro, porque me paresge ques mejor 
que est junto lo ques de un jaez gne- 
ro particular ttulo de cada libro. 

Qudame de degir que en aquesta len- 
gua de Cueva hay muchos indios hechige- 
ros en espegial un gierto gnero de ma- 
los, que los chripstianos en aquella tierra 
llaman chupadores, (jue mi paresger de- 
ben ser lo mesmo (juc los (jue en Espaa 



1G0 



HISTORIA GE\1<UAL Y NATURAL 



llaman bruxas y cu lliilia cvlrias. lisios 
chupan ix otros hasta que los secan c nialan, 
sin calentura alguna de dia en (lia poco 
poco se enflaques(,en tanto, lue seles |)ue- 
den contarlos huesos, que se les parcs^en 
solanienlc cubiertos con el cuero; y el 
vientre se les resuelve de manera quel 
ombligo traen pegado los lomos y espi- 
nado , se tornan de aquella forma que 
pintan la muerte , sin juilpa ni carne. 
Estos chupadores, de noche, sin ser sen- 
tidos, van ha^cr mal por las casas age- 
nas: ponen la boca en el ombligo de 
aquel que chupan, y estn en aquel cxer- 
550 una dos horas lo que les pares- 
fe, teniendo en aquel trabaxo al pacien- 
te, sin que sea poderoso de se valer ni 
defender, no dcxando de sufrir su dao 
con silencio. conosgc el assi ofendido, 
vee al malhechor, y aun les hablan: lo 
qual, assi los que hagen este mal como 
los que le padesgen , han confessado algu- 
nos dellos; digen questos chupadores 
son criados naboras del (uyra , y qul 
se los manda assi hagcr, y el tuyra es, 
como est dicho, el diablo. 

Son muy grandes hervolarios algunos 
indios en aquella provincia, conos^en 
muchas hiervas para diversas enfermeda- 
(l(s, en espegial los seores hombres 
principales, aquellos tequinas, aun al- 
gunas mugeres , en las quales es mas pe- 
ligroso el offigio; porque todas aquellas 
que se presgian de maestras de tal arte, 
son unas viejas astutas mal inclinadas, 
de mala proporgion vista, que se en- 
tremeten adevinar, liagen mas descon- 
ciertos que los hombres de su offigio. Y 
dcstas hay assimesmo chupadoras en mas 
cantidad que de hombres, que en esso en- 
tienden. 

Un notable caso me ocurre, quicrolo 
degir, aunque es apartado de las otras 
materias de que se ha tractado , pues (uel 
pressente captulo he querido que sea de 
cosas mezcladas diversas. Y es que en 



el Darien, en Acia y en el Nondjie de 
Dios, y en la costa de Tierra-Firme, que 
mira esta isla llamamos del Norte, to- 
todos los vientos, Nordeste, Norte No- 
rueste son sanos, porque vienen sobre el 
agua de la mar, y el Norte mas sano que 
essotros ques dicho, porque viene mas li- 
bre, sin tierra , los que en donde he di- 
cho van del Sueste Sur Sudeste son 
enfermos , mucho mas el de Medioda 
austro, porpie v mas sobre tierra. Y es- 
tos que all son enfermos, son sanos en Pa- 
nam y en aquella otra costa austral; y lo 
mesmo acaesge en esta Isla Espaola y 
cibdad de Sancto Domingo : que en la 
parte questa costa mira al Austro, los vien- 
tos que vienen de Medioda son sanos, y 
el Norte es malssimo muy enfermo; c 
jior el contrario en la costa questa isla tie- 
ne hgia el Septentrin, estos vientos que 
aqu son sanos son acull dolientes y en- 
fermos, los que aqui son daosos, en la 
otra costa son sanssimos. 

Los indios de la provincia de Cueva son 
inclinados juegos ociosidad aficiona- 
dssimos hurtar: assi en esta gober- 
nacin de Castilla del Oro, como en las 
partes que he estado destas , he visto as- 
simesmo y es notorio que los indios de 
poca edad, assi hombres como mugeres, 
hasta llegar trege catorge aos, que 
se principie la edad de la adolescencia, y 
se comience en ellos el desseo c calor li- 
bidinoso , se ayunten carnalmente hasta 
probar con efetto la luxuria, son hasta 
all (en tanto que no la han gustado con 
obra) los mejores servidores mas bue- 
nos muchachos que se puede pensar ni 
avcr visto en otras nasgiones (si hasta lle- 
gar tal estado son corregidos 6 criados 
entre honestos chripslanos):pero quando 
son entrados en la edad adolescente , en 
conosciendo muger, se tornan bestiales 
diablicos ellos y ellas con el curso ven- 
reo. con este vicio se les pegan jun- 
tan otros, 6 olvidan lo que saben bueno 



DE INDIAS. LIH. XXIX. CA'. XXXII. 



1(11 



virtuoso , si assi lo lian aproiulido autos 
do biR'iias costumbres , las alii)nvs(;eii 
por la mayor parto ; pero todava quedan 
mejores que sus padres parientes. as- 
si es de creer que con el tiempo, median- 
te el favor divino , siempre sern mas 
aprovechados aparejados para serchrips- 
tianos mcresfer tal nombre la ij,lora 
del f ielo , interviniendo la gragia de Dios 
en ellos. 

Y pues andamos al cabo destc li- 
bro XXIX , ser bien , pues en cada uno 
de los libros desta General historia de In- 



dias se di^en las vidas de los iobciiiado- 
res (y aun de algunos dellos 6 de los mas 
sus muertes), que se ponga aqui un capi- 
tulo particular penltimo, resumiendo la 
relacin de los capitanes particulares 
inferiores, para acordarnos entre tanto n- 
mero dellos (en sola esta gobernacin de 
Castilla del Oro) qun pocos son aquellos 
que dexaron de morir mala muerte, avien- 
do su pago en esta vida conforme sus 
obras y qun raros los que dellos han 
tornado sus patrias. 



CAPITULO XXXIH. 



En que sumariamenle se Irada del subcesso c fin que hicieron los capitanes parlieularcs, que lia vido ei> 
la gobernacin de Castilla del Oro en tiempo del gobernador Pcdrarias Dvila , antes c despus del bas- 
ta el lienipo prcssente. 



1 or muy peor tengo no querer los hom- 
bres bien obrar, que no no saberlo liager. 
Bien creo yo que algunos capitanes de los 
que en esta gobernacin de Castilla del Oro 
han andado , no supieron bien obrar , por- 
que nunca lo aprendieron ni usaron ; la 
culpa falta questos tales han obrado ac, 
tanto y ms se deben atribuyr al goberna- 
dor que los admiti tal offi'io, como al que 
mal le us. Otros algunos destos capitanes, 
que supieron hacerlo bien no lo hicie- 
ron, cssos tengo por diablicos; puesto 
que algunos otros (que fueron los menos 
en nmero) son dinos de loor. Y assi con 
los unos los otros ha tenido Dios tan par- 
ticular cuenta c aviso, como sus fines vi- 
das lo han mostrado; pero porque este jui- 
cio castigo est mas manifiesto para cor- 
region de los pressentes por venir, digo 
assi. 

I. El adelantado Vasco Nuez de Bal- 
boa , que fu causa de la muerte del go- 
bernador Diego de Nicuesa , de los que 
con l se conjuraron ante Hernando de 
Arguello, escribano (para no le res^eijir 

en el Darien por gobernador , cruelmen- 
TOMO III. 



te le echaron de la tierra por la mar cu 
una barca , con otros trefe hombres, y el 
ni ellos nunca mas paresgicron), ved cmi> 
despus muri este adelantado degollado 
por Iraydor, con el fueron descabeza- 
dos aquel escribano Arguello, Andrs 
de Valderrbano , Luis Botello, Her- 
nand Muoz, que eran de los mesmos con- 
jurados, assi acabaron con el mesmo ti- 
tulo de traydores. 

II. El capitn Bartolom Hurtado, al- 
guacil mayor de Vasco Nuez , uno de 
los conjurados contra Diego de Nicuesa, 
muri mala muerte. 

III. Frangisco Pigarro, que despus 
fu adelantado marqus gobernador 
capitn general en la tierra austral, 
que tan poderoso rico se vio que, 
ha sido sonado y estimado por el mundo 
quanto por estas historias se puede ver, 
uno fu de los conjurados de Vasco Nu- 
ez contra Nicuesa. Y estando en la cum- 
bre mayor prosperidad que tuvo , mu- 
ri mala muerte el ao passado de mili 
(piinientos qiiiUTnta y uno, le malaron 

do una estocada por la garganta, con 

21 



U\i 



lSTOUIA GENKHAL V XAirUAL 



('I im Iicnnano suyo otros finco scys, 
|)or(}iic! no ([iicdassc sin castiio iii vengan- 
za la niuorte injusta de su compaero el 
nfeli(,'e, dio de infalible inenioria, el 
adelantado don Diego de Almagro, ni las 
de aquellos pcccadores, que malai-on en 
aquella desvariada batalla. El castigo de 
la (jual de tan grandes delictos, con la 
racsma dilacin tiempo, ha mostrado la 
justi^ia de Dios palpablemente, que nin- 
guno, que |)erfeltonirio tenga, debe con- 
liar de lliessoros ni favor del mundo. 

IV. El capitn Jolian de Ezearay, uno 
de los conjurados con Vasco Nuez contra 
Diego de Xicuesa, estando ya rico, yen- 
do d(^sde Panam la villa de Acia, le 
majaron sus indios otros con quien se 
deljieran entender ; nunca se pudo sa- 
ber dnde tenia sus dineros, que eran 
hartos, se crey que los dex los te- 
nia enterrados. Otros hombres muchos 
que fueron capitanes, que entraron en 
aquella conjuracin contra Nicucsa , no los 
nombro: mas todos los mas dellos aca- 
baron con malas diversas muertes. 

V. El capitn Benito Hurtado, estando 
con gierla gente en un pueblo, que se llama 
Villahermosa, quel gobernador Pedrarias 

Dvila hico fundar en la gobernacin do 
Nicaragua, lo mataron los indios, con otros 
muchos chripslianos , i)or su descuydo del 
de los otros espaoles , porque sus cx- 
Qossos no se pagassen todos en la otra 
vida. 

VI. El capitn Lope de Olano, que de- 
x su gobernador Diego deNicuesa en la 
mar, yendo ambos en sendos navios 
buscar el puerto de Veragua , le dio can- 
tonada d se volvi donde el exrgito que- 
daba, se higo jurar por gobernador 
teniente de gobernador , despus de algu- 
nos aos le pag Dios de su traygion, 
le mat con otros chripstianos el cagitiue 
de Careta, don(h agora es la villa de 
Acia, teniendo muymercsgida la fin, qul 
otros higieron en su compaa. 



Vil. El capitn Frangisco Begcrra, con 
dosgienlos espaoles (|ue yo vi yr ( nunca 
volvieron) desde elDarien parti, por man- 
dado de Pe(harias, -s opinin titulo 
(pie era hombre solicito se daba maa 
rollar inios aperrearlos sin alguna mise- 
ricordia, y porque desto se tenia expirien- 
gia de gierla entrada, de donde poco antes 
avia tornado con seys siete mili pessosde 
oro muchos indios mal vidos , fu la 
otra costa de Cai-ibana. Mas all le mala- 
ron l quantos espaoles llev con- 
sigo, sin que del ni de iiombre de todos 
ellos alguno escapasse, ni se supiesse nue- 
va alguna de cmo ni dnde murieron. 
Este capitn gente ques dicho, parti 
del Darien ao de n)ill quinientos y quin- 
ce, y estamos en el de mili quinientos 
quarenta y ocho : assi que , pues han pas- 
sado treynta y dos aos, bien los pode- 
mos contar con los defuntos, rogar ;'i 
Dios que estn en gloria. 

VIII. El capitn Frangisco de Vallcjo sa- 
li del Darien, despus que parti el capitn 
Begerra, por mandado assimesmo del go- 
bernador Pedrarias Dvila, pass la cos- 
ta, ques dicho, de Caribana, assi por saber 
nuevas del capitn Begerra su gente, co- 
mo por ayudarle saber de los secretos de 
la tierra; mas el fructo que se sac desle 
viage , fu queste capitn volvi huyendo, 
se dex all qiiassi ochenta hombres. E 
venido al Darien , non obstante su mala 
desculpa, la pena que se le dio fu inha- 
bilitarle que no fuesse capitn en ningn 
caso ni tiempo ; con este castigo piado- 
so se pagaron las vichis de los muertos, y 
el Vallejo se fu de la tierra se pass al 
gobernador Rodrigo de Bastidas Sancta 
Marta , donde muri polire infamado de 
cobarde. 

IX. Johan Escudero fu enviado por 
capitn gicrta irovingia, por mandado 
de Pedrarias , ruego del alcalde mayor 
el ligengiado Espinosa: este era un hombre 
desordenado de ninguna expiriengia, 



DE INDIAS. L1I5. XXIX. CAP. XXXilI. 



\(y.\ 



aunque liiro cosas poi- donde mercsf a ser 
bien castigado , no lo fu , sino porque l 
tenia gana de yrse de la (ierra, desterr- 
ronle della , porque tenia por amigo al que 
lo avia de juzgar. El caso fu tal , que fu 
nuiy murmurado el delicio feo, aquella 
entrada , c mucho mas la siMitencia ; por 
manera que los indios quesle nuevo capi- 
tn mat ofendi, se quedaron con sus 
daos, y el delinqiiente sin pena, los 



via, como mas largamenle la historia lo 
ha conlado en este lihro XXIX; [)orque do 
la muere desle sul)(,'edieron od'os muchos 
mak's trahaxos mi otros, fu 
mucha causa de se rcbelar aquel caQ(jue 
otros , imitando al de Bea , orque este 
capitn cobdigioso le fatigaba, ponjue le 
diesse oro. 

XH. El capitn Andrs Gara\ lio, uno 
de los consortes de aquella negofiagion, 



que lo vieron supieron, certificados do que le cost la cabera al adelantado Vasco 



la poca justicia que avia, y aun certifica- 
dos que ningn maleficio avia de ser pu- 
nido ni satisfecho, conforme las leyes ni 
la liuena ra^on. 

X. El capitn alcalde Hurtado, que 
resida en el puerto pueblo de Sancta 
Cruz, era un mancebo de poco sesso de 
ninguna expirien^ia ni vergenca , muy 
desordenado mallraclador de indios 
vifioso ; pero como era antes criado del 
contador Diego Mrquez, por su respecto 
fu hecho capitn, sin tener expirienfia, 
alcalde sin letras , y tan mofO que no 
avia veynte y tres aos ; y conforme es- 
ta edad su maldad deshonesto vivir, 
todo su intento era luxuiiar y lomar los 
indios sus mugeres indias, dar lugar 
que los otros espaoles, que debaxo de su 
juzgado estiiban, hiyiessen essas otras 
torpegas sinrazones. Por lo (pial , no pu- 
diendo sufrir los naturales de la tierra las 
insolencias de tal juez de los dems, 
(piando les paresgi quel tiempo era mas 
propssito para su venganga , mataron 
este Hurtado con mas de ochenta chrips- 
tianos, juntronse para ellos los caci- 
ques de Comogre Chiman Pocorosa. 

XI. El capitn .Martin ile Murga, que en 
diversas partes tiempo a\ ia muerto har- 



Nuez, este fu el que lo descubri, por lo 
qni el gobernador I'edrarias le relev del 
cuchillo. Pero como tenia essa oirs ma- 
yores culpas ante Dios , en un juego de 
caas se higo mscara en un da de fiesta 
en Len de Nicaragua , arremeti con 
el caballo hacia donde estaban giertas mu- 
geres espaolas mirando, c l les dixo: 
Seoras, tornaos moras , otros desa- 
tinos, loando la secta de Mahoma ': sbi- 
tamente se cay del caballo abaxo muer- 
to, sin degir otra palabra alguna, sino tras 
las que en favor de ^lahoma dixo se le 
acab la vida. Loada muerte fuera aques- 
ta en Turqua, no entre chripstianos, 
sino muy espantable aviso para quel ca- 
Ihlico est apergebido para morir, como 
debe ; pues ninguno sabe el dia ni la ho- 
ra, en que ser llamado para la otra vida. 
XIII y XIV. El capitn Gaspar Morales, 
primo criado del gobernador Pedrarias, 
y el capitn Pealosa , pariente de su nni- 
ger, doa Isabel de Bovadilla, volviendo 
de la isla de las Pei-las de la mar del Sur, 
trayendo giertos indios indias , muchos 
en cadenas atados prissioneros, no de 
buena justa guerra salieron, i)or los co- 
brai' sus padres parientes muchos in- 
di(s. Y por poder salvarse estos capitanes, 



tos indios, indios le mataron l otros acord Gaspar de Morales de hager dego- 
tres espaoles, estando seguros genan- llar los |)re.ssos, assi se higo por consejo 
do en casa del cagi(}ue de Bea, que le ser- del Pealosa de Andrs de Valderrba- 



* En el tapiliilo XII lie oslo misrno libio de- capitn , casi con las mismas palabras. Vrase , oii 
ji* ya rcfi/iiila Ovieilo la [X'i'cgiina inin'ilc do cslo eiccio , la [li-V. (51. 



li 



IllSrOllIA GENERAL Y NATMlAL 



lio. IjuNiToii en lano que los indios que 
assi vciiian ;'i lilicrlni- los iimertos, se pa- 
raron los mirar con imiclias lgrimas 
tlolor, consiilorando tanta crueldad : de- 
tenindose on ossa trahaxosa considera- 
cin, el uno mirando el iiijo, y el otro la 
muger y el padre hermano , tuvieron 
tiemi)o los inalhecliores de escapar con el 
oro pci'las que Iraian. llegados al Da- 
ricn , no se hall culpa en el Morales ni en 
el Pealosa , por causa del debdo que te- 
nan con el gobernador su muger; mas 
aunque la tenian muy grande, no se casti- 
g. Verdad es que, por muy cargado de 
perlas quel Gaspar de Morales desde po- 
cos dias, con licencia de Pcdrarias, se fu 
para Mojados , donde era vecino en Espa- 
a , le alcang la muerte , vivi poco 
tiempo despus. Yaldcrrbano , acordn- 
dose Dios de aquel consejo hcrodiano que 
dio para lo ques dicho, permiti que del 
se hi^-iessc justicia, fu degollado des- 
pus con el adelantado Vasco Nuez, co- 
mo es dicho. El Pealosa, que muri mas 
(urde, lo fu pagar la isla de Cuba, 
donde le mataron los indios. 

XV. Pcdrarias el mancebo, sobrino 
del gobernador, despus que volvi al Da- 
rien de aquel viage que hijo al Cen con el 
bachiller Eaciso . por cuyo consejo se hifo 
aquella mala jornada, en la qual mataron 
de un flechado al capitn Diego de Busta- 
mantc otros chripstianos que all de- 
xaron las vidas, los dems tornaron po- 
bres con un poco de oro que no les cu- 
po ni aun pesso de oro, fusse Espaa, 
y en Avila , de donde l era natural , le 
mataron *. 

XVI. El capitn Jolian de Ayora, tenien- 
te de capitn general de Pcdrarias, ense 
peccar mal obrar otros muchos: y 
despus (jue volvi al Darien con todo el 
oo que pudo aver, aviendo usado de 



muchas injustas crueldades contra los 
indios, dironlc ligcnfia para (|iie se fues- 
sc, como se fu: y cmo l mejor que otro 
conosgia sus obras, partise con la mayor 
diligencia qul pudo, fusse Espaa, 
donde muri desde poco tiempo que 
lleg , dexando acuestas sus culpas sobre 
los homlros del oliispo del gobernador 
del alcalde mayor, que le favoresgieron, 
para que no le detuviessen ni diesse cuen- 
ta de lo que avia fecho. 

XYII. El capitn Luys Carrillo fu con 
el adelantado Vasco Nuez de Balboa una 
entrada de la provincia deDal)ayde, donde 
le desbarataron mataron algunos chrips- 
tianos, hirieron al adelantado, al Luys 
Carrillo le dieron un varago por los pe- 
chos, de que muri desde pocos dias 
que tornaron al Darien, donde pag las 
crueldades que le mostr hager Frangis- 
co Pigarro en una entrada, que primero 
avian fecho la provingia del Abrayme, 
llevando el Luys Carrillo como coadjutor 
ayo al Pigarro, porque Luys Carrillo era 
muy moco nuevo en el offigio. aun no 
era diestro en saltear matar indios. 

XVIIL El capitn Antonio Tellez de Guz- 
man fu enviado otra entrada , c truxo 
buen recaljdo de indios, que reparti al 
goljernadoroffigialcs algn otro, me- 
diante su diligencia y el favor del contador 
Diego Mrquez, aunque ovo quexas del, 
todo se atap qued sin pena ; porque la 
costumbre bastaba para que no se le dies- 
se ni se comengasse usar con este cava- 
llcro otro nuevo estilo. Pero despus higo 
penilengia en Sancta alarla, donde la 
verdad sirvi bien Su Mageslad, puesto 
que le aprovech poco por la tirana del 
gobernador Gargia de Lerma. Y despus 
de sus muclios trabaxos, estando en esta 
cibdad. siguiendo su justigia en la Audien- 
cia Real contra Lerma, fu por estos se- 



* Vase elcapilulcj X Je osle ljio iloiuio r|nc- li>s minos It'niiinos, \>g. 51. 
(lii iianaila la iiimni.' de I'edi'aiias , el mnzo , en . . ^ 



DE INDIAS. LID. XXIX. CAP. XXXI. 



10" 



ores enviado al Per , hall en tal dis- 
piisi<;ion (ral)ada la discordia entre Pifar- 
ro Alniairo, que, mediante su buena 
maa, pudo tanto liaeer, que los puso en 
paz (aunque tiir(') poco entrellos); pero bas- 
t para qul baratassc del camino tanto 
oro, que se fuesse rico la cibdad de To- 
ledo, donde nas^i: casse all para des- 
cansar vivir entre aquellos cavalleros, 
sus dobdos en su patria, c apartado des- 
tas Ijelietrias peligros de Indias. E no 
tengays , letor , en poco esta paz, en que 
supo dar conclusin atajar las dileren- 
gias de los dos adelantados Picarro Al- 
magro, basta que liayays leydo la tercera 
parle destas historias, donde hallares una 
manera- de letrados, que concurrieron des- 
pus entre los mesmos contendores , 6 ve- 
res que ni bastaron los poner en sosiego 
ni pudieron, no supieron, no quisieron 
cfettuar la concordia entre los que he di- 
cho : de que se siguieron las muertes de- 
llos de otros muchos, c tantas prdidas 
al Rey sus vassallos reynos, que no 
se podria dc^ir sin muchos renglones. 

XIX. El capitn Diego Albitez fu uno 
de los capitanes viejos pobladores de la 
Tierra-Firme, y en estas historias est es- 
cripta su vida muerte, la qual pudiera ser 
ms descansada fuera del naufragio que 
lo acab , si se contentara con lo que te- 
nia, que era bastante qul viviesse 
nun-iessc honrado sin nesgessidad , te- 
nia aparejo para tener mucho mas; pero, 
dcsseando mandar, procur la goberna- 
cin de Hondui-as , despus que muri el 
gobei'nador Diego Lpez de Salgedo, Su 
Magestad le higo merged della: yendo 
ejerger el offlgio, llegado ala costa, fu 
corriendo tal fortuna, que dio la nao al 
travs, perdi (pianto llevaba, se aho- 
garon treynta personas, y l sali nado, 
tal , que desde nueve das muri en 
aquella su gobernagion, qul tanto des- 
pe, sin la gobernai', por ventura fu 
mejor para su nima. 



XX. El capitn Gongalo de Badajoz, si 

se diera recabdo, avia a\ ido harto oro, 
por su poca priidengia se lo tomaron los 
indios del cagique de Paris. Y emplesele 
bien, por los adulterios que disimul de un 
capelln ({ue consigo llevaba, por los 
qul no menos hagia con indias; despus 
muri en Panam pobre , Dios le haya 
placido que fuesse en verdadera peni- 
tencia. 

XXI. El capitn Rodrigo de Colmena- 
i'es fu desde aquesta cibdad de Sancto 
Domingo con una nao gente al Darien, 
cmo lleg la costa dejTierra-Firme, sal- 
t en Gayra , donde los indios le mataron 
parte de los espaoles que lle\aba, otros 
se dex vivos perdidos entre aquellos ca- 
ribes, con esta vergenza se fu con los 
restantes al Darien. E nunca agert en co- 
sa que enlendiesse, puesto que era hidal- 
go buena persona , 6 soldado veterano; 
pero no diestro en mandar gente , por ser 
descuydado, porque no todos los que 
tienen habilidad, para pelear debaxo de 
otros caudillos, son ellos para acaudillar 
ni gobernar la miligia. 

XXII. El capitn Frangisco Hernndez, 
teniente general del gobernador Pedrarias 
Dvila , y muy su agepto y querido , fu 
por su mandado Nicaragua, donde se 
dio muy buena maa , y era gentil hbil 
pol)lador. Este fund las cibdades de Len 
Granada, con sendas fortalegas en la 
costa de la grand laguna , reparti y en- 
comend los indios los pobladores 
chripslianos; estaba muy bien quisto co- 
munmente de todos los espaoles, exgep- 
to de algunos capitanes particulares , C{ue 
le enemistaron (1(> tal manera con el go- 
bernador Pedrarias, que fu desde Pana- 
m le buscar , le higo un progesso la 
soldadesca ( que son otros trminos apar- 
tados del estilo de los juristas) , le higo 
corlar la cabega , no sin pessar los mas 
de su muert(> con plager de los particu- 
lares sus enemigos. Pero la verdad es 



1GG 



IIISIORIA GENERAL V NATURAL 



qu61 estaba tenido por crudo y c poca 
consQienf ia ; y assi iiu> paresre quo se 
ovicron con l crudamente , puesto que 
los mritos que ante Dios tenia para me- 
resfer tal fin, no somos juofos dello. Mas 
en aquellas poblaciones, tjue lie dicho, yo 
vi despus que muchos le suspiraban 
loaban de InuMi poblador, culpaban 
sus mulos de maliciosos y envidiosos 
Podrarias de inconstante acelerado 
mal juez. Perdone Dios todos. 

XXlil. Chripstbal Serrano fu assi- 
mesnio de los viejos capitanes de acjuella 
tierra buen poblador: el qual fu por ca- 
pitn en una nao gente que con l se en- 
vi desde aquesta cibdad de Sancto Do- 
mingo al Darien, en socorro de Vasco \u- 
ez de los otros espaoles , y era Iniena 
persona, aunque algo encogido; pero no 
hay del cosa notable en su ofensa. Estaba 
ya rico recogido con bnenos indios, 
avecindado en la cil)dad de Granada de 
Salteba, donde so fu vivir desde Pa- 
nam , despus que avia militado diez y 
seys diez y siete aos en Castilla del Oro, 
llev Nicaragua su nuiger muri sin 
hijos, c no sin heredero : que su mugor lo 
fu del de otro marido que tuvo primero, 
muerto el segiuido , tom por marido 
un su criado, ques el tergero conyugado 
que la posey , que ella heredara como 
los otros ha hecho, si no la venciera do 
dias el que lom la })0stre. 

XXIV y XXV. El capitn Jolian de 
Crdenas muri teniendo ya de comer; pe- 
ro no osndolo gastar, y tan limitado, que 
no falt muchos que muririurar de su 
mucho guardar: de lo qual yo no le culpo 
l ni otro de que guarde su hacienda, 
si es con buen propssito, y en especial 
los que con muchos trabaxos, como l pa- 
desfi, lo allegan. El era hidalgo, nunca 
oy decir del las crueldades que de otros, 
que para donde anduvo, y con ser la con- 
versacin entre muchos fallqs de buena 
consciencia, lo tengo por mejor mas loa- 



l)le. A esto dio harta causa la buena com- 
]y,ui'\n y hermandad y estrecha amistad y 
amor, que tuvo con (^1 capitn Esidro de 
Robles, {jue despus se fu vivir en la 
tierra austral de la Nueva (>astiila. fu 
rico homljre , honesto virtuoso pru- 
dente, que vivi teniendo cargos de jus- 
ticia en tiempo de Pedrarias, dio bue- 
na cuenta dellos de su j)ersona. 

XXVI. El capitn Villafae fu uno de 
los primeros capitanes, (ue vinieron al Da- 
rien con Pedrarias: era \ aliente hombre 
j)or su persona hidalgo , del no se sabe 
que hiciesse aquellos errores, que otros 
se les impirlan por estas historias. Alivi 
poco tiempo en estas partes, dex cier- 
tos hijos virtuosos, que consigo truxo de 
Espaa, muchachos, pero bien inclinados. 

XXVII. El capitn Hiernimo de Valen- 
cuela fu de los pobladores que ac llaman 
de baqua, que quiere decir viejos vete- 
ranos, milit con Pedrarias. Este, aun- 
que era hidalgo, era de seca conversacin 
poca piedad, como lo mostr muchas ve- 
ces: y en especial con el filsopho Codro, 
el qual el dia que se muii, emplac para 
ante Dios este capitn, dicindole qul 
era causa de su muerte , riyndose de 
la citacin el Valencuela , como por es- 
carnio, respondi dN:o: Poneos del lodo 
morios, quando quisierdes:que yo dar 
mi poder mi padre abuelos, que os 
respondern por m en el otro mundo. El 
caso es quel Valencuela no dex por esso 
de morirse al placo quel Codro le puso. 
En lo que panj el juicio de Dios entrellos 
no se sabe; pero ac fu cosa notable 
los hombres, pass como es dicho: acu- 
ll yo creo que se le guardarla su jus- 
ticia. Dios perdone al uno al otro. 

XXVIII. El capitn Martin Asete, cria- 
do muy acepto de Pedrarias Dvila. hom- 
bre no tan hbil en la milicia quanlo des- 
dichado floxo en la capitana cosas de 
la guerra, pero despierto en otras astucias- 
V cautelas, desde el Darien sali con e;en- 



DE INDIAS. LIB. XXIX. CAP. XXXIII. 



167 



te pacificar la tierra, tlexla mas alte- 
rada que estaba antes. Desde Len de Si- 
caraitia liifo otras dos entradas por man- 
dado del Pedrarias, ambas sin prove- 
cho , volvi con menos honra aun per- 
di parte de la gente. AI gobernador Die- 
go Lpez de Salgedo, que le honr 
ayud favoresgi, le higo su teniente, 
pagle con (anta ingratitud, que se le 
amotin Ic puso en peligro de perder la 
vida. Despus que muri Pedrarias, fussc 
al Per, donde l'u muy rico: al tiempo 
que mas tuvo destos bienes de fortuna, fu 
dar cuenta de sus obras la otra vida, 
dexando su muger cargada de oro 
plata joyas. Y ella desde poco se cas 
con un cavallero de la opinin amistad 
del marqus don Francisco Pigarro, que 
se dio buen tiempo con aquellos dineros 
de Astetc, le mataron, quando mataron 
al marqus, quedndole ya pocos. Assi 
que, este fin higo Astete sus dineros: que 
scgund he oydo afirmar personas de 
crdito eran mas de quarenta mili pessos 
de valor en oro plata lo que dex Aste- 
te, quando dex la vida pass la otra, 
donde est. Plcga Dios que est salvo 
de las penas infernales. 

XXIX. El capitn bachiller Diego de 
Corral no quiero repetir en su caso mas de 
lo que la historia ha dicho, sino que estan- 
do casado con una pobre honesta vir- 
tuosa duea, llamada Johana de Gijon, hi- 
jadalgo, la olvid en Castilla por respecto 
de una india, en quien tuvo giertos hijos, 
assi como fueron vidos con mal titulo, 
assi fu el gogo que ovo dellos y de sus 
bienes. Y conforme sus letras, volvi 
Espaa , despus que sus diferengias 
raias se acabaron , y buscando otras y su 
desasosiego, muri en Sevilla, sin tener 
all un real que gastar; y un su criado, 
quien encomend en el Darien la hagien- 



da y casa y mangcba , se higo rico la 
sombra de los desatinse impiietud de su 
amo: el qual fu mulo y cuchillo del ade- 
lantado Vasco Nuez sus consortes, con 
los quales tenia otras cuentas y litigios pa- 
ra donde estn l y ellos. Y es de creer 
que con mas retitud son all determinados 
de la queste letrado determinaba ac los 
progessos , que de algunos capitanes se le 
remitian, quando volvian de las entradas, 
en que los daba por libres, aunque mu- 
chos indios oviessen muerto y truxessen 
pressos contra ragon justigia. 

XXX . Dos ca valleros capitanes se ofres- 
gen mi memoria , que en la verdad por 
ser enamorados, alguna equidad piden sus 
errores ; pues no fueron en cargo de san- 
gre de indios maculados , ni es de creer 
que la sacaron de sus amigas : no quie- 
ro degir sus nombres , pues bastarn 
sus seas para los que son vivos que 
nos hallamos en aquella armada con Pe- 
drarias , que fu al Darien , para que por 
loque agora dir, yo sea entendido y ellos 
sean conosgidos. Ambos fueron nombra- 
dos por el Rey Cathlico. Y el uno era muy 
mangebo , y para su recreagion y no peo- 
car con indias, vihopeccando, y truxo con- 
sigo una amiga, muy desigual compaa, 
porque l era cavallero de noble sangre, 
la qual faltaba en la seora : empe 
vendi parte de su hagienda patrimonio 
para venir ac , mediante la industria de 
aquella muger, l se torn Castilla per- 
dido y casado con ella, por navegar la 
vuelta con menos peccado y sin dinero. 

XXXI. El otro capitn assimesmo por 
s por sus parientes su casta es de nobles 
cavalleros, apuesto que llegaba en estasa- 
gon la mitad del camino de nuestra vida, 
como dixo el Diinlhe en el pringipio de su 
Comedia ' , truxo otra amiga no convi- 
niente tal varen; porque en la verdad era 



1 Las palabras con f):ie Danllie coniieiica la 
Divina Coimdia son: 



Ncl mezzo del caivmin di noslra rila 
Mi ritrovai, ele. 



168 



HISTORIA (II'XEUAL V NATURAL 



fioniltro (lo honra, si no la avriiliiira rn 
la ainislad di' una nuifor spmojanle . des- 
)roporQonada conipaia con l. Y lo pi'or 
os que ya qiio se dcl^rniin do ser ona- 
morado, lii de una vieja muy fea hem- 
l)ra de mala gragia, en la (|ual conciu'- 
rian todas aquellas quatro f f IT que ;i las 
talos se suelen alrihuir, l la quina f 
de falto de sesso, })or el mesmo caso. 

XXX H. Francisco Vzquez Coronado 
y de Valds fu uno de los capitanes, (jue 
vinieron con el gobernador Pedrarias, 6 
liombre de buen linage, debdo de nobles 
cavaileros: el qual, como viilo en aquellos 
principios que se moria mucha gente en 
el Darien, descontento de la tierra, se 
pass .'i la isla de Culia , donde goberna- 
])a el adelantado Diego Yelazquez, y en 
aquella tierra se cas y hered : despus 
fu la Nueva Espaa, anduvo tempes- 
tando, buscando la vi(hi para si su mu- 
ger los hijos que ovo, despus muri 
en aquella isla, segund he sabido, no ri- 
co , sino pobre , atenta la calidad de su 
persona, el qual ni los dos enamorados 
que se dixo de susso no hicieron dao no- 
table en los indios ni en la tierra, sino 
si mesmos, presto se salieron del Darien. 

XXXIII al XXXVU. El capitn Her- 
nn Prez de Moneses, el capitn Fran- 
cisco Dvila, el capitn Gamarra, el ca- 
pitn Atienga , el capitn Johan de Cori- 
ta , todos estos Qinco fueron con Pedra- 
rias el ao de mili quinientos y calor- 
ge al Darien, se fueron de aquella 
cibdad el siguiente de mili quinien- 
tos y quinge, dcxaron aquella tierra; 
pero no sin avor padescido muchos traba- 
XQS, porjue fueron poblarla tierra aden- 
tro hgia la otra costa del mar del Sur, 
quando fu el teniente Johan de Ayora. 
por hablar mas al proprio , mas cierto fu 
su camino de todos ellos despobUir y 
espantar alterar los naturales , como se 



ha dicho en sus lugares apropriados la 
hisloiia. 

XXXVIII. VA capitn Johan Tollo.' Este 
fu diostro en la guerra do los indios, 
con llano dollos d(! la consgiencia dl, 
puesto que en el mal tractamiento, que so 
les ha hecho, los mas de los capitanes han 
seydo culpados. Despus (jue muri Pe- 
drarias, se pass este cai)itan Johan Tollo 
al Per , donde le honr aprovech hi- 
ce rico el marqus on Frangisco Pigarro, 
le dio cargo do teniente suyo en un pue- 
blo de aquellos de la Nueva Castilla , don- 
de muri, algn tiempo antes que malas- 
son al marqus. 

XXXIX. El capitn Alonso de Vargas 
fu valiente hombre de su persona, abo- 
nado por tal : conliado do su sesso, fal- 
tndole salud y enfermo, fu por manda- 
do del gobernador Pedro do los Ilios, 
pacificar al cagique Trota, matronle 
los indios con oros diez y ocho veynto' 
chripstianos, mediante la nesgedad de un 
vegino de Nata, llamado Podro de Plasen- 
gia, que abon tanto un cagique que le 
servia, llamado Pocoa, que aquel los ven- 
di llev la muerte, mat do su ma- 
no al mesmo su amo Pedro do Plasengia, 
porque (li causa que dl se fiassen *. 

XL. El capitn Gal)riel de Roxas, con- 
quistador buen soldado , veterano en la 
Tierra-Firmo, hombre do honra y do expi- 
riengia, que ha dado buena cuenta de 
s (el qual, si no se hallara en giorta en- 
trada que higo Astete desde Len de Ni- 
caragua , no escapara chripstiano de quan- 
los all fueron , por el esfuergo deste ca- 
pitn Roxas so detuvieron los enemigos 
se salvaron los espaoles), fu teniente de 
Pedrarias en Acia , de Diego Lpez de 
Salgedo en Granada de Salteva, del ade- 
lantado don Diego de Almagro en la cib- 
dad del Cuzco. El qual vive y os hombre 
para confiar dl todo lo que de buen ca- 



Viiase el capitulo XXIIl del prcscale libro, pg. Ii7 y siguier: 



DE INDIAS. LI13. XXIX. CAP. XXXIII. 



IG) 



pitan se debe flar ; porque dems de ser 
valeroso por su persona habilidad , es 
de buena casta , c gentil conversable mi- 
lite, buen compaero muy bien parti- 
do liberal. Cmo acabar , Dios lo sabe; 
porque assi l como los mas de todos los 
susso dichos, de los que adelante se di- 
rn, son en cargo de liarlas vidas de in- 
dios , unos ms que otros , y el offif io 
de la guerra todo esso trae. Mas pudese 
sospechar de sus obras que meresf e todo 
buen tln, ha muy bien servido Sus 
Magestades trabaxado mas que otros 
que antes qul han seydo ricos : all 
donde l ha andado, assi por falta de su 
ventura, como por inadvertencia de la 
fortuna de sus despenseros repartido- 
res deste oro , quella ha puesto en poder 
de los que menos lo merescian. Y este 
error quella ha usado en la distribucin 
dispensacin de muchos millares de pes- 
sos de oro, si yo los oviera de gratificar 
conforme sus mritos buena consfien- 
gia, muchos quienes carg ella de oro 
plata , cargara yo de lea paja , los 
higiera volver ios ofOgios de sus padres, 
que tuvieron algunos muy apartados de 
la militar disciplina. 

XLI. El capitn Bartolom de Ocon fu 
grande adalid de mucho conosgimiento 
en el campo, valiente hombre de su per- 
sona ; pero de spera grosera conversa- 
cin de muy mala para los indios, cru- 
do. con todo muri pobre la solda- 
desca, porque aunque no le mataron, ni l 
([ueria mdico ni otro regalo, no llev mas 
limpias las manos destas cosas de indios 
que sus veginos, puesto que con toda su 
robusticidad paresgi muchas veges que 
pudiera hager mas dao del que higo en 
algunas cosas de la guerra, en que la 
verdad era maoso. 

XLII , XLIII y XLIV. El capitn Fran- 
cisco Campaon fu un hombre muy hom- 
bre, debdo del susso dicho en sangre y 

en algunas cosas semejante en la miligia, 
ToSlO III. 



puesto que de mejor conversacin crian- 
ga. Este capitn y el ca[)itan Hernando 
de Soto y el capitn Hernn Pongo de 
Len fueron compaeros en las hagien- 
das, todos tres hijosdalgo buenas 
personas: mediante su compaa bue- 
na maa en Nicaragua , con darles el 
gobernador Diego Lpez de Salgedo muy 
buenos cagiques indios que los sirvie- 
ron, con el favor deste gobernador, 
allegaron mucha hagienda. El Campaon 
mui'i en Len, en pocos dias, de una 
violenta dolengia : Hernando de Soto, 
seyendo capitn de la guardia de Diego 
Lpez de Salcedo , que era goljernador de 
Nicaragua , se junt con el teniente Martin 
Astete otros sus secages, amotinaron 
aquella repblica la mayor parte de la 
cibdad de Len, pusironle en tanta nes- 
gessidad que le oviera de costar la vida, 
en pago de las buenas obras que del res- 
gibieron. Las quales no ha olvidado Dios; 
porque el Astete muri, como se ha dicho 
de susso ; quedando Hernando de Soto 
en la compaa de Hernn Ponge , passa- 
ron despus la tierra austral , donde me- 
diante los thessoros de Atabaliba hinche- 
ron bien las manos, porque se hallaron 
al repartir de aquellas grandes riquc- 
gas y en su prission. Despus fu Her- 
nando de Soto Espaa , muy rico ; 
fu fama que meti en Sevilla sobre gienl 
mili pessos de oro , en oro y en plata , 
gastlos : de manera que quando volvi 
las Indias con la gobernagion de la isla de 
Cuba, parte de la Tierra-Firme septen- 
trional hgia el Norte , provingia de la 
Florida, traia algunos millares de pessos 
de oro de debdas, muy empeado, 
volvi casado con una de las hijas de Pc- 
drarias , llamada doa Isabel de Bovadi- 
lla , como su madre. Pues como este ca- 
pitn fu buen hombre de su persona , 
muy ocupado en esta montera de matar 
indios, tiene hartos enviados al infier- 
no, no me maravillarla que le ovicsseu sus 
o*) 



170 



HISTUIA GK.M:UAL V NATUUAL 



poccados compn'hondido, poniiio * des- 
de ( jibn pass la Tieria-I'iinie e s(> per- 
di muri() all, otros niuclios so per- 
dieron tras su scsso , y l perdi la vida 
lo cpic tenia. Kcomo su miiger lo supo, se 
tnni Castilla, desdo tres qiiatro 
aos que le atenda. 

XLV. l capitn Hernn Ponce, que no 
llev menos oro plata Espaa qne su 
compaero, me presele (jiies el qne mejor 
(pie otros ha entendido estas cosas de In- 
dias ; porque ydo Castilla, se cas con 
mugcr rica de buena casta, se hered 
en Sevilla, donde vive muy Jionrado su 
plager, donde podr emplear muy bien el 
tiempo gocar de lo que tiene, sirviendo 
Dios como ca vallero honrado. con su 
persona ha alcanzado lo que Dios le ha 
dado, ques lo que lie dicho, y en buena 
(Miad , para que con sus bienes temporales 
[)ueda grangear los de la vida eterna; 



pues no (piiso, como otros, embelessarse y 
buscar essos ttulos de vana seora, sino 
quedarse con la merged ques dicho , que 
le turar mas donde est, sus sub- 
gessores, si por su culpa no fuere. 

Porque conosg vi tracto todos los 
capitanes que he dicho, al gobernador 
Pedradas, al reverendo obispo fray Jo- 
han de Quevedo, al lijen^'iado Gaspar 
de Espinosa, alcalde mayor, los offi- 
(;a1es el Ihessorero Alonso de la Puente, 
al contador Diego Mrquez, al fattor Jo- 
han de Tabii-a , tan engolphados en los in- 
teresses de aquellas partes, degirse ha con 
brc'vedad en el captulo siguiente lo que 
comprehend vi de sus personas , para 
alguna desculpa de los capitanes que pa- 
resgen culpados por estas historias; aun- 
([ue no ser satisfagion tan entera para la 
otra vida, como la ovieran menester. 



CAPTULO XXXIV. 

En qiiel liisloriador culpa y descnipa los gobernadores offieiales , y en descargo de los capitanes, y on 
reproche de los soldados r de los indios naUrales de la g-obi^rnai,ion de Castilla del Oro. 



en creo qne avr olvidado pocos del 
nmero de los capitanes inferiores par- 
ticulares en el captulo de susso: puede 
ponerse con ellos el bachiller Gaspar de 
Espinosa, que fu Tierra-Firme por al- 
calde mayor de Pedraras , donde se hi(;o 
rico con los trabados sudores del ade- 
lantado Vasco Nuez de Balboa , qul h'iqo 
degollar; con sus navios, seyendo te- 
niente de capilan general, alleg todo el 
^ oro qul pudo , con que se fu ^ledna 
de Rioseco, de donde era natural. pu- 



diera ser muy posible que le fuera ms 
seguro reposo que volver las Indias, per- 
diendo sus ganancias los hijos la vida: 
la verdad es qul era hombre desseoso de 
honra , pero ni s si le cuente por capitn 
por letrado. 

Desde el estudio de Salamanca sali con 
ttulo de bachiller para yr con Pedrarias 
por alcalde mayor , y en Tierra-Firme us 
aquel officio , temporadas el de capi- 
tn : despus que volvi Espaa fu 
corregidor en Madrid , cmo tal salario 



* En el cdice original que lenlos la vista, se 
leia on este pasage: Porque ha mas do tres aos 

que desde Cuba pass con mas de hombres 

)ila tierra ques dicho hasta agora, questamos en 
))ol ao de mill quinientos quarenta y ocho (an- 
dIps puso cuarenta y siete), ni se sabe del ni de 
Dhoiubra alguno de qiiantos con l fueron. Plrga 



"t'ios qul y ellos vuelvan con prosperidad. La 
muertedel gobernadorllernando de Soto la dej ya 
narrada el mismo Ovicdocn el captulo XXIX del li- 
bro XVH, aadido en su mayor parle la primera 
y nica impresin liecha por l , siendo vcrdadera- 
menie sensible que no se haya encontrado dicho ca- 
liiluloeoiiicn la pg. 377i!el tumo I queda noiado. 



DE INDIAS, un. XXIX. (LU'. XXXIV. 



471 



no lo paresri taa colmado como los intc- 
rosses de ac , dio la vuelta las Indias 
con titulo de ligenciado , c fu oydor en 
el Audiengia Real , que reside en esla 
nuestra cibdad de Snelo Domingo de la 
Isla Espaola , fu quassi absoluto so- 
lo presidente en ella. Despus volvi i 
Tierra-Firme , donde le mataron los indios 
su hijo mayor, despus muri l en el 
tiempo de las contenciones de Pi(;;arro 
Almagro , aviendo ydo ponerlos en paz 
(si pudiera) en compaa de otros letrados 
personas, que en lo mcsmo se quisieion 
ocupar en valde ; pues par todo en rom- 
pimiento muerte de ambos gobernado- 
res de otros muchos, que se metieron en 
sus passiones parcialidades. 

Escrbese de un grand msico , que no 
sabiendo lo que se hacia , se dio com- 
poner versos , por ellos perdi el arte 
de la msica, no supo uno ni otro. Assi 
acaesge los que no repossan en su arte 
principal primero. Parsceme m que 
los letrados , cuyo fin fu aprender dere- 
chos, para tener offigiosdc justicia abo- 
gar ganar de comer con los litigantes, 
que la paz les es aborresgible no son 
amigos della, en la qual su voto se debo 
tener por sospechoso : antes los juristas 
en tales casos (no se entienda de todos) 
tienen alguna similitud de los clrigos cob- 
digiosos , cuya ganancia est en la muer- 
te de otros; assi, quando unos se messan 
y lloran , ellos cantan resgiben ofrendas. 

La verdad es que la paz de Pigarro 
Almagro nunca estuvo tan fija, viniendo 
por causado los terceros, como quando no 
conferan con letrados, por cuyo medio 
llegaron las cosas al trmino en que es- 
tn, ambos miu-ieron malas muertes, 
sin los quales estuvieran seguras sus vi- 
das las de muchos. 

Dexemos esto, volvamos al ligengia- 
do Espinosa , que tantos delictos de capi- 
tanes disimul c de\ de castigar, que se 
I)uede tal piedad atribuir notoria crue 



dad; pues en lugar de se enmendiir los 
culpados, lo hirieron despus peor, 
mostraron peccar muchos que no pec- 
cran , con que vieran que avia justicia en 
ms del nombre. todo la mayor par- 
fe procedi de aquellas partes que los ca- 
pitanes daban este juez , c al goberna- 
dor , al obispo , al thessorero , con- 
tador , fattor en aquellas indevidas ga- 
nancias. 

La muerte de Pedrarias fu seyendo 
de mucha edad , pojque le oy degir l 
mesmo que avia seydo page del Rey don 
Johan el segundo , el qual muri ao de 
mili quatrocientos ginqiienta y quatro, 
Pedrarias muri en Len de Kicaragua 
ao de mili quinientos y treynta; por 
manera que passaron enmedio septenta y 
seys aos. Pues pnganse sobro essos los 
que al Ictor le parescierc que avria este 
page, quando el Rey muri, poco mas 
menos llegarn los noventa aos, assi 
habindole decrpito avrn alguna excusa 
sus errores , si no fueran tan crueles. Pe- 
ro yo croo qul so engaaba se haca de 
mas edad de la que tenia. como es di- 
cho, pass destavida en Len de Nicara- 
gua, porque l y Francisco Hernndez, que 
al paresger de muchos hiro injustamente 
degollar, fucsson sepultados en una igle- 
sia , c que desde aquel pueblo fuessen 
la otra vida, si all le ha de pedir cuenta 
de su cabega; pero verdad es que tan 
presto van desde Roma como desde Je- 
rusalcm Sanctiago al cielo al purgato- 
rio infierno, los que all han de yr, como 
desde aquestas Indias , y assi no teman 
mas camino que andar las nimas del ade- 
lantado Vasco Nuez sus consortes, que 
Pedrarias hico degollar en la villa de Acia 
en Tierra-Firme , le hiro dcniegar la ape- 
lacin para ante el Emperador, nuesiro 
seor; ni Johan de Cuenca, que por un 
jubn de brite que hurt de la hacienda 
del Rey, que entre ima pared de caas 



I- estaba la una manga en la ca 



e pas- 



172 



HISTORIA GENERAL Y XATHIAL 



salido L'l otro por i\\\i acaso, assi tlclla 
so lo llev , qac podra valer un pesso de 
oro diez reales, fu fecho quairo quarlos 
cu el Darien; por ensemuica de los m- 
dicos cirujanos industria del lifcngiado 
Barreda fecho natoma , mirndolo tales 
hombres mugeres , que yo he vergcn- 
ra do su desvergenza cruel , que viendo 
tal caso con atencin estuvieron: por es- 
so no quiero nombrar tales miradores, 
I)or no avergonzar los vivos que con ellos 
tienen debdo. ^las he queste que assi pa- 
desf i, no andarla mas leguas hasta el mas 
alio triinmal que los ques dicho, ni de las 
quo anduvo uno, llamado Sancf Martin, 
desde la isla Domni(\i , donde le lii^o 
ahorcar el gobernador Pedrarias, su amo, 
sin le oyr ni dar tiempo que se confessas- 
se. Desde seys meses le higo hager un 
progesso en el Darien. Ni han tenido ms 
largas jornadas que caminar dos millones 
de indios que desde el ao de mili qui- 
nientos y catorge que lleg Pedrarias la 
Tierra-Firme hasta qul muri , en espa- 
cio de diez y seys aos algunos meses, 
son muertos en aquellas tierras , sin que 
se les diesse entender aquel requirimien- 
to quel Rey Cathlico les mand hager an- 
tes de les romper la guerra. E no creo 
'lue me alargo en la suma de los dos mi- 
llones que he dicho , si se cuentan , sin 
los muertos , los indios que se sacaron de 
aquella gobernacin de Castilla del Oro 
de la de Nicaragua en el tiempo que he 
dicho, para los llevar por esclavos otras 
partes. 

El caso es questas cosas son de tanto 
pesso, que quien se acordare dellas, si 
lo vido, no puedo estar sin dolor, ni los 
que lo oyeren sin aver compasin , escu- 
chando tales 6 tan grandes vertimientos 
de sangre humana , ni el infierno est sin 
mucho rcgofijo de verse tan multiplica- 
do, si algn gnero de plagcr all siente 
aquella infernal universidad. 

Pues buena pro os hagan vuestras par- 



tes, gobernador obispo offigiales al- 
calde mayor, aquellos indios que os pres- 
sentaron aquellos capitanes con quien di- 
simulaste, perdonando sus culpas, ha- 
bindolas vuestras: que ningn cuerdo 
avr que os haya envidia de tales partes 
ni de las que ganaron vuestros mogos y es- 
clavos y perros, que envibades las en- 
tradas con essos capitanes, os las daban 
sin que las meresgssedes , en pago de la 
disimulacin que tuvistes con sus errores , 
matando indios, assando A otros, ha- 
giendo comer canes los unos, atormen- 
tando muchos, usando de innumera- 
bles adulterios con mugeres infieles; pues 
lo supistes no lo castigastes, all estays 
todos , donde veres cmo se vende el 
pan en la plaga, degiros han: Ah fray! 
quntos dineros!.. Y cotejares las hagien- 
das que adquiristes, con el reposo que all 
hallastes : pues ac no os alargaron la vi- 
da ni all os excusarn la muerte eterna, 
si Dios por su misericordia no os perdona 
vuestros peccados tales ganangias. 

Yerdad es quel gobernador muri res- 
gebidos los sacramentos, como cathlico, 
plega Jesu-Chripsto que fuesse man- 
ducando dinamente y en estado de gra- 
gia: lo mesmo digo del obispo fray 
Jolian de Quevedo, que como la historia 
lo ha dicho, muri gerca de Bargelona, 
yendo dar notigia Cssar de otras co- 
sas de la Tierra-Firme. E tambin creo 
que por descargo de su consgiengia habla- 
ra en las que aqu he dicho, si no se lo es- 
torbara lo que le cupo de aquellas partes, 
el thessorcro Alonso de la Puente, que or- 
denaba aquellas instrugiones los capita- 
nes , para que parcsgiessen bien escriptas 
6 mal guardadas , l no se le pudies- 
se imputar que echaba su firma sino en 
cosas bien dichas,' encubriendo su saga- 
gidad: que era de los seys el mas aperce- 
l)ido astuto para quel juego se andu- 
viesse entrellos, y l como un fiel hbil 
fn ncgorincionos lo ordonasse por todos. 



DE INDIAS. LIJ}. XXrX. CAP. XXXIV. 



173 



Qudame fijo on la mente , por lo que mi 
flaco juigio alcanza , que si se le prcgun- 
tasse agora si supo que do quantas iiistru- 
Qionos higo, ninguna se guard, si sabi- 
do, defendi favoresgi los transgres- 
sores , lo menos los que do su parte c 
su ruego yban por capitanes , y el obis- 
po los qul encasaba , y el contador Die- 
go Mrquez sus amigos, y el alcalde 
mayor todos los qul queria ayudar, y el 
fattor Jolian de Tabira lo mesmo, creo 
que todos seys diran confessarian que 
digo mucha verdad , assi porqu estn en 
parte que la mentira no les puede ser ya 
caudal para interessar con ella , como por- 
que conmigo no tcrnian excusa , pues sa- 
ben que lo pude saber muy bien viv 
entrellos. El thcssorero con muchos dine- 
ros se fu Espaa , despus que Pedro 
de los Ros se fu Tierra-Firme, no 
viv^i mucho despus que all lleg; y era 
ya muy viejo. 

El contador Diego Mrquez, muri en 
el Nombre de Dios , despus su muger, 
con hartos dineros , tambin era muy 
viejo. 

El fattor Jolian de Tavira, yendo por 
el rio grande que entra en el golpho do 
Urab , se ahog , como la historia lo ha 
dicho. Plega Dios que todos ellos les 
haya tomado la muerte con arrepenti- 
miento de sus culpas , y en tal estado, 
que sus nimas consigan la gloria del 
cielo. 

Bien conozco que algunos me culparn en 
lo que he escripto , en especial los que de 
los muertos quisieran oyr de otra color la 
historia , viendo que por ella se acuerdan 
cosas que fuera mejor que nunca fueran; 
pero mirad , letor , que tamltien he yo de 
morir, que me bastan mis culpas sin que 
las haga mayores, si no escribiesse lo 
fierto, y entended que hablo con mi Rey, 
que le he de decir verdad. E lo aviso 
jiara (juc [)rovca en lo pressenic por ve- 
nir , para que Dios sea mejor servido Su 



Magostad que hasta aqui : que no meres- 
giera perdn mi nima si tales cosas ca- 
llasse , que estn muchas provingias aso- 
ladas yermas en estas partes , que no 
puede aver disimulagion tan terrible y es^ 
pantoso dao. Ni penseys que lo que on 
este caso aqui he escripto, la mayor 
parte dello, no lo he dicho en Espaa, y 
en el Consejo Real de Indias lo dixe mas 
ha de veynle y quatro aos , y lo que se 
ha enmendado en estas cosas no ha scydo 
poco , aunque no del todo ; porque es me- 
nester en algunos subgessos dar lugar al 
tiempo, y el largo camino desde ac has- 
ta nuestro Prngipe os luengo c dificultoso. 
Pero no quiero ni soy de paresgcr quo 
se cargue toda la culpa los seys ques di- 
cho : ni tampoco absuelvo los particula- 
res soldados , que como verdaderos mani- 
goldos buchines verdugos sayones 
ministros de Satans, mas enconadas es- 
padas d armas han usado, que son los dien- 
tes nimos de los tigres lobos, con d- 
'ercnyiadas inumerables crueles muer- 
tes que han perpetrado , tan incontables 
como las estrellas (todava sacando de- 
xando aparte los virtuosos comedidos mi- 
lites quien estas exorbitangias nunca plu- 
guieron , que en parte templaron repre- 
hendieron los culpados, en quanto en ello 
fu, les pess de todo lo mal fecho). Ni 
se crea ni sospeche que los que males se- 
mejantes acometieron, lo fueron pagar 
al otro mundo ; pues por no tener all tan- 
to que penar , porque su castigo ha de 
pernianesger para siempre sin fin , co- 
mencaronaqui padesger, para que acull 
como tales carnigeros sean tractados 
desde la hora que ac mal acabaron , los 
mas de los malhechores, muy pocos son 
los que su patria volvieron, en compa- 
ragion de los que por estas mares rios 
arenales montes gerros valles peres- 
gieron, unos ahogados, otros comidos de 
pegos cocatriges grandes lagartos ti- 
burones, c otros de tigres c bestias fieras, 



174 



IIISTOUIA GE.MHAL Y NA'l'lUlAL 



otros de avi'S, otros de liaiiihro, 
otros de sed, otros de Vios y lichidos, 
otros el manos de los indios de oti-as ma- 
neras. Pero qu quoreys que se espcrasse 
de tantas diferencias gentes naseiones 
mezcladas de extraas condifiones co- 
mo estas Indias han venido por ellas 
andan?. . Tanto es aqu^slo porjudirial, que 
los ])uenos virtuosos hidalgos, los per- 
fettos espaoles gente de honra, que por 
estas partes estn , vivt'n andan mu- 
cho peligro. 

Todo esto soaba profetizaba aquella 
muy Cathlica c Serenssima Reyna doa 
Isabel, de inmortal memoria, quando man- 
d, se guard despus de mandado en sus 
dias, que no passassen estas partes de 
ninguna generacin, sino sus vassallos de 
la corona de Castilla, cuyo es aqueste im- 
perio Ofidental, aquessos dando prime- 
ro informacin cmo no eran sospechosos 
la fe, ni hijos ui nietos de penitencia- 
dos por la Santa Inquisicin , ni extrango- 
ros. Despus, por culpa de los tiempos 
negligencia de quien lo pudiera excusar, 
muchas cosas se han hecho al revs de lo 
que convenia hagcrse ; porque agora peor 
est esta tierra quel arca de No , sin com- 
j)aracion , porque all avia solas ocho per- 
sonas , y essas snelas , pues las escogi 
Dios para restaurar la humana generas- 
Q\on, 6 todo lo restante era lleno de ani- 
males irracionales bestias de diversos 
gneros, c ac hasta agora no veo otros 
sanctos sino aquellos mrtires religiosos 
que los indios mataron en Tierra-Firme, 
como se dixo en el libro XIX . capitulo III. 
Y tambin creo que estn en la gloria los 
que bapticados ha llevado Dios en estas 
partes en la edad de la inocencia , assi 
lo estarn los que en ella fuiM'on. Mas qu 
dir de los que saben peccar, que no hay 
lengua en todo el mundo que ac no haya 
passado , llamndose chripstianos? Mas 
queria yo unbueniadorqueme asegurasse 
si lo son lodos, infieles algunos, pa- 



ganos, di'liiiiiicnics, salvo que los mas 
dellos hablan castellano, para (pie Dios y 
el Rey sean deservidos, los proprios 
verdaderos vassallos de la corona de Cas- 
tilla defraudados danilic.ados. los ene- 
migos de nuestra nascion enriquescen 
apodranse con sus cautelas de nuestros 
inleresses . fructos desta tierra , con que 
de.spues hagan la gueri'a al seor della 
sus leales vassallos: los que, i)or falla 
de habilidad, no pueden no saben con- 
trahacer nuestro romance, trompecando 
en lo que dicen se conosce, claro, que 
son portugueses, llmanse gallegos, los 
franceses llmanse flamencos, los sui- 
Cos alemanes, los italianos di'cense sici- 
lianos napolitanos. En fin. dando en- 
tender quien no los entientle que son de 
los seoros de Cssar, passan como no- 
sotros. Pues griegos levantiscos de 
otras naseiones son incontables. 

Sentid mirad entre estas gencrasQio- 
nes diferentes calidades de hombres si 
avr peccadores, no de los comunes as- 
saz, sino de los mas perversos desecha- 
dos de sus projH'ias patiias, de otras 
desterrados por sus mritos. Ni tampo- 
co es aquesto solo la causa de la des- 
truycion assolacion de los indios, aun- 
que harta parte para ello ha causado es- 
ta mixtura; mas juntos los materiales de 
los inconvinientes ya dichos con los mes- 
mos delictos c sucias c bestiales culpas de 
los indios sodomitas, ydoltrias, tan fa- 
miliares de tan antiqussimos tiempos en 
la obidiencia servicio del diablo, c olvi- 
dados de nuestro Dios trino c uno , pen- 
sarse debe que sus mritos son capaces 
de sus daos, que son el principal ci- 
miento sobre que se han fundado per- 
mitido Dios las muertes trabaxos, que 
han padescido padescern todos aque- 
llos que sin baptismo salieron desta tem- 
poral vida. aun no dexo de sospechar 
que se perdern los mas de los que se 
bapticaren de la manera questos nuestros 



DE INDIAS. LIE. XXIX. CAP. XXXIV. 



negros se biptiran, y como algunos capi- 
tanes lian hecho I)apt(;ar muchos indios. 
Y no doy tanta culpa ai capitn como al 
sacerdote que tan alto sacramento admi- 
nistra tan inconsideradamente , porque los 
que tal baptismo han de resgebir, seria 
justo que iniitassen al eunuco que dixo: 
H aqui el agua; quien me prohii)ir que 
no me baptige? ' y quel sacerdote se con- 
formasse con lo quel Apstol Sanct Felipe 
ledixo esso : Si credis ex loto cortle, li- 
cet. ^ Notorio es infalible lo que dige la 
raesma verdad por la boca de su evange- 
lista: Que quien creyere fuere bapti- 
cado, se salvar, y el que no creyere, ser 
condenado. ^ Yo me remito en todo ios 
sagrados thelogos. 

Con todo , no puede caber en mi enten- 
dimiento que sean chripstianos, conforme 
estas auctoridados, los negros ni los in- 
dios que son adultos de edad , porque 
hay en ellos, allende de lo que est di- 
cho, c[ue veo que allegan hoy muchos ne- 
gros al puerto desta cibdad por la mar , y 
en desembarcndolos, esse dia el si- 
guiente luego, sin que entiendan cosa al- 
guna de la fe ni de lo que se les dige, 
los baptigan , sin quellos lo pidan ni co- 
nozcan el carcter que les invisten qui- 
sieron sus amos investirles; non obstante 
la incredulidad ignorancia de tales es- 
clavos , envejesgidos en sus ritos ydola- 
trias gircungisos. E que para estos tales 
nuevos chripstianos assi baptigados me 
constringan sacar una gcdula , para que 
puedan comer carne en la quaresraa , sin 
saber ellos qu cosa es quaresma, ni aver 
entendido ni oydo qus la fe ni la Iglesia, 
que por essa ligcngia del provisor me 
lleven un pesso de oro , medio, segund 
la cantidad de los negros que tengo, in- 



dios, como los plago tasarlos. Yo no lo en- 
tiendo, mas lo quiero pagar que dispu- 
tarlo, pues veo que no hagen menos con 
mis veginos, puesto que los oygo quexar- 
se desta limosna. Yerdad es quel consue- 
lo que nos dan en esto es degir que tal 
moneda se allega para luiger una custodia 
para el Sanct ssimo Sacramento de la Eu- 
carista , parsgeme sanctamcnte em- 
pleado ; pero ni s si plage Dios dello, 
ni si los esclavos de los clrigos de los 
monesterios que en esta cibdad tienen es- 
clavos, pagan essas ligengias. 

Dexemos esta materia hagamos fin 
este libro XXIX , passemos la provin- 
gia gobernagion del puerto de Cartago 
sus anexos , porque se contine la orden 
que hasta aqui se ha traydo en estas his- 
torias; pues lo que toca la provingia de 
Yeragua queda escripto, aunque mas agi- 
dental que Castilla del Oro ; pero escri- 
bise primero por las causas que la histo- 
ria lia expresado , que fueron la propria 
ncsgessidad que lo caus para llevar re- 
gladas las materias , aun porque todo lo 
ms de Castilla del Oro entr un tiempo 
c antes en la gobernagion de Diego de N- 
cuesa , con Yeragua. 

Todas estas cosas que estn dichas , no 
os espanten, letor, porque si aveys leydo 
algunos tractados de guerras conquistas 
de otras nasgiones , no os maravillareys de 
lo que tengo dicho destos indios, donde 
grandes crueldades entre los orientales 
diversas nasgiones hay escriptas; la 
guerra es la que causa y causar, d 
quiera que la haya , grandes novedades 
notables eventos, en espegial, como ho 
dicho , donde se juntan concurren diver- 
sas diferentes maneras costumbres de 
hombres militar seguir la guerra. 



i Las palaliras del (exio son: Ecce aqua, quid 
proliibcl me byplizari?.. (Actus aposlolomm, ca- 
ptulo VIII , vers. 36). 

2 Id. id. , vers. 37. 



3 San Mareos dicetcOui crodiderilel liaptizaliis 
fucril; salvus erit: qiiivernon credidcril, condem- 
nabiliir.') (Cap. XVI, vers. 16.) 



Este os ol libro undrimo de la segunda parte, y es el trigcssimo de la General y im- 
tiiral Historia de las indias , islas y Tierra-Firme del mar Ocano , de la corona 
reptro real de Castilla de los Reyes della, el qiial (racta de la gobernacin de Car- 
tago sus anexos. 



PHOHEMIO. 



E 



js tan copiosa quassi inOnita la abun- 
dancia de materias historiales, que cada 
dia se nos aparejan aumentan para el 
colmo definicin destos tractados de In- 
dias , que ni es posible poderse escribir 
todas en nuestra vida, ni se ha de perder 
esperanza de hallar mas mas diversida- 
des que acrescentar memorar en esta 
General hisloria , para dar loores Dios 
delectable ocupacin los lelores de 
aqueste tiempo del que est por venir. 
porque assi como la geographia as- 
siento de la tierra se va mejor entendien- 
do, y ella mas palpable se nos manifies- 
ta , assi va la Cessrea Magostad prove- 
yendo de perlados nuevos gobernado- 
res officiales en fovor de la rep])lica 
cathlica de su real servicio, y exerfi- 



ten la ley evanglica por medio del fcp- 
tro castellano en todas aquellas parles, que 
mas este sancto propssito convenga. 
Ofrscese una nueva gobernacin para el 
puerto provincia que llaman Cartago en 
la costa interior CiC la Tierra-Firme, que 
mira al Norte sus anexos, con todo 
aquello que la voluntad real ha mandado 
juntar con la tierra qucs dicho: de la qual 
mas difussa enteramente se tractar en 
este libro XXX de la segunda parte des- 
tas historias. Y ha dado cargo de esta ad- 
ministracin capitana general Diego 
Gutirrez de Madrid , de quien Su Magos- 
tad quiso confiar la empressa, por su 
buen entendimiento persona, puesto 
que de las cosas destas partes no tiene 
expiriencia; mas como su buen natural 



DE INDIAS. Lili. XXX. 



Vn 



prudencia para esso mas le abonen en 
el juigio de los hombres , de quien le 
fu favorable intercesor alcanz crdi- 
to para ser proveydo de tai cargo en Ja 
voluntad real ; y l se dispuso con la sa- 
ya muy enteramente ocupar su vida 
tiempo en lo que le fu mantlado , para 
que la gente natural de aquellas provin- 
cias se conviertan Dios , la religin de 
los fieles cliripstianos sea mayor y en ms 
partes reynos aumentada. con una 
hermosa armada nao, bien acompa- 
ado este gobernador de, cavalleros hi- 
dalgos lugida gente , _ aunque de poco 
nmero, lleg esta cibdad de Sancto 
Domingo de la Isla Espaola los ginco 
dias del mes de julio de la natividad de 
Nuestro Redemptor , de mili quinientos 
6 quarenta y un aos , donde se higo de 
mas gente caballos otras cosas su 
ompressa nesgessarias ; con hasta dos- 
gientos hombres muy bien aderesgados 
proveydos , sali del puerto desta cibdad 
el siguiente mes , los ginco dias de agos- 
to del ao ya dicho , en la mcsma nao que 
vino, con un bergantn, en continua - 
gion de su viage para la Tierra-Firme. E 
despus, los catorge dias de otubre, sa- 
li otra caravela, que aqui dex fletada, 
en su seguimiento con caballos otros 
suplimentos para la emprcssa. 

Bien creo que no faltarn fatigas es- 
tos nuevos pobladores , porque las cosas 
destas partes, hasta estar los hombres 
diestros y hechos al ayre y exergigio de 
la tierra , siempre los prueba alguna en- 
fermedad, dems de hagerles probar otras 
nesgessidades quel tiempo dispone ; pero 
como dige el Apstol: Eli que no quisiere 
trabaxar , no coma '. Pues los mas de los 
que ac vienen es porque no tienen en su 
patria lo (pie avrian menester, tan copio- 
samente como sus lindos desseos c mri- 
tos de sus personas lo piden , a[)arxense 



sufrir, pnganse en aquel envelado e 
obra, con quel buen ballestero suele jugar 
la ballesta : que tlems de traerla (al qual 
debe ser para su exergigio puntera, son 
los langes viras tan bien labradas, c las 
plumas assi ordenadas , y el brago tan so- 
segado, la vista tan viva constante, 
que poniendo los ojos, no solamente en 
el blanco que tiran, mas en el liel, en 
que dessean agcrtar, no yerran el tiro ni 
pierden el tiempo ganan el presgio. Y 
assi en estotro juego del mundo, en que es- 
tos otros vienen emplearse, deben traer 
sus armas almas tan propssito del ca- 
mino que hagen, que por pensaniiento no 
les passe, ni por obra jams cometan, de 
se apartar ni quitar los ojos y el coragon 
de aquel terrero glorificado c llaga del 
costado de nuestra redenipgion huma- 
nidad divinidad de Jcsu-Chripsto , Nues- 
tro Salvador, para que den en el fiel y 
quede fiel el milite conquistador, y con- 
vertido seguro el indio conquistado , y 
el soldado poblador no se aparte , por 
memoria de aquella presgiosa sangre , de 
sacarla de ninguna otra criatura, en quan- 
to posible l fuere. Porque yo os digo, 
que los que, sin este cathlico fundamen- 
to, ac derraman la sangre desta gente 
salvage, pero prgimos nuestros, siem- 
pre les da Dios el pago que meresgen , 
los menos vuelven Espaa ; c por uno 
que agierte enriquesgerse destos bienes 
temporales, muchos se pierden. 

Testigo soy de lo que digo , por estos 
tractados lo podres mejor entender los 
que desta legin quisiredes parle. Pien- 
so yo , por lo que se me ligara de la per- 
sona destc gobernador, que dessea ager- 
tar servir Dios su Prngipe ; c- 
mo este sea su fin, assi ser el qul liar 
propssito de su salvagion honor de 
su persona , y el lspritu-Sancto le dar 
gragia para ello. Y quando assi no fuessc, 



TOMO 111. 



i Ad Thcsaloniccnses, cap. 3. 



23 



178 



IIISTOIUA GKXr-HAL Y NATURAL 



(lomas (lo qiuMjar obli.^.ub con su nima 
6 vifla la paga que de Dios 6 (^ la jusli- 
(;ia que tic! Rey espera, lambien hallar en 
mis renilones la medida de sus obras. 
Plega aquel, de quien todo bien procede, 



(ueste gobernador Jas iiaga tales , que al 
que las oyere, le d desseo de imitarle , 6 
haya de ([ui' averie envidia los virtuosos, 
y no di' (]u(' avcr lstima de su subgesso 
gobernacin. 



CAPITULO I. 



Cnin Dpjo (liiliorrcz , gobernador de la provincia de Carlngo sus anexos , fu bien resccbido obcdcs- 
(iilo de los cariciues indios de la lierra ; oirs parlicnlaridades al discurso de la historia convinienles. 



"liando Diego Gutirrez estuvo en esta 
cibdad de Snelo Domingo, yo le comu- 
niqu , como amigo , aun le dixe mi pa- 
resger, porque de aos atrs nos conos- 
giamos; ( si yo supe entenderle, pares^i- 
me que su intento era sancto, no incli- 
nado ni dispuesto malas ganancias, ni 
mallractar los naturales de aquella tierra 
donde yba , sino aprovechar sus nimas, 
6 no ultrajar sus vidas ni robarlos. Y co- 
mo era hombre bien hablado y de buena 
crianga , mostraba ser peloso al servi(:io 
de Dios del Rey , yo pens que assi co- 
mo lo decia , assi lo pusiera por obra; 
aunque como en la introdugion prohc- 
mio deste libro ya yo di\e qul no tenia 
oxpiriengia destas cosas de Indias , s que 
nunca falta un cabestro de los desalma- 
dos plticos que por ac han andado, 
que los novicios nuevamente venidos 
gobernar los enseen robar: y aque- 
llos , assi por la dispusigion que hallan en 
el capitn (jue viene y en su pobre(,'a, co- 
mo en la falla de providencia para se 
guardar de tales consejeros, dnles cr- 
dito olvidan el buen propssito c volun- 
tad del Prncipe que los envia, y el temor 
de Dios. E por enriquesger, presto vuel- 
ven la hoja , trocado el intento con que 
partieron de Espaa , si bueno era , afir- 
mado en el cauteloso que en su pecho es- 
taba callado, en poco tiempo maniliestan 
lis obras el contrario de las palabras, con 
que se ofrescieron servir al Rey en tal 



empressa. como ya tengo ihcho, los mas 
de los que ac vienen son hombres nes- 
gessitados , y este lo era mucho y en mu- 
chos hijos. Mas pensaba que aunque assi 
fuesse, podria mas la vergUcnga cons- 
giengia que los otros desseos de adquirir 
dineros ; pero no me descuyd tanto en 
este crdito, que dexasse de sospecharlo 
contrario, acordndome cmo su padre, 
el thessorero Alonso Gutirrez, alleg su 
hagienda muy desviadamente del arte mi- 
litar, en que su hijo con esta empressa se 
quera ocupar. Pero tambin avemos ley- 
do que muchos grandes varones agertaron 
tener tales personas, que dieron, seyen- 
do plebeos baxos por sus predegesso- 
res , grand resplandor fama sus des- 
gcndientes, c ilustraron sus linages; 
otros , por el contrario , que nasgieron 
se criaron con poderosos patrimonios y 
encumbrados estados, higieron tales obras 
que deshonraron s sus passados. De 
manera que ninguno debemos juzgar 
por malo ni por bueno , hasta ver qu pin- 
tura matiges l dispone compone en su 
vida fin ; por esto dixe en el prohemio 
que mis renglones se conformaran con la 
medida de sus obras ( con la simpligidad 
verdad que la historia requiere). 

Y antes de venir essos trminos (pues 
el tiempo nos lo ha de ensear y disponer), 
digo queCartagoesuna provingia, assilla- 
mada disparate por los primeros chrips- 
tianos que all andovieron, tiene un ancn 



Dl INDIAS. I.I5. XXX. CAI\ I. 



179 



grande lleno de isletas: el qual est en 
la costa de Tierra-Firme , entre las gober- 
naciones de Veragua Honduras , pun- 
tualmente aquel embocamiento est en ca- 
torge grados medio desta parte de la li- 
nia equinogial. disele por trminos 
desde all abaxo al Of idente hasta el rio 
Grande , la parte de Levante djsde el 
dicho puerto de Cartago hasta los confi- 
nes de Veragua , ques el ducado que se 
dio, con ttulo de Duque de Veragua, al 
ilustre almirante don Luis Colom , quien 
el Emperador Rey , nuestro seor , lo ha 
concedido por mayorazgo para l sus 
subgessores en esta gobernagion, assi co- 
mo es dicho, limitada Diego Gutirrez. 
Es muy frtil en parte , spera en algu- 
nas partes, pero de muy ricas minas 
otros provechos , de queste gobernador 
sus milites podan ser aprovechados, si 
fueren para ello; es tierra sana de 
buen ayre buenas aguas. Y tambin hay 
gente belicosa en los naturales: es tierra 
de mucha montera de muchos divers- 
sos animales, andan los hombres desnu- 
dos las mugeres , son ydlatras en di- 
verssas maneras ritos. Pero comunmen- 
te en todas las Indias conosgen que hay un 
Dios todopoderoso, aqueste por divers- 
sos nombres diferentes maneras tractan 
del , sienten como ydlatras y envueltos 
en inumerables errores, quel diablo les da 
entender : el qual tiene mucha parte en 



ellos , como en gente desapergebida 
apartada sin defensa para su salvacin, 
sin conosgimiento de la fe verdad de 
la passion de Chripsto, Nuestro Redeinp- 
tor; pero por su misericordia con la con- 
versacin de los chripstianos se conver- 
tirn, querr Dios que se salven se \v 
quite Satans la jurisdigion que tiene all 
de tantos siglos usurpada, tragando tan in- 
contables nimas , . si la cobdigia de los 
que los han de ensear la fe no so con- 
vierte en los malos usos, que en olas par- 
tes de aquestas Indias han usado los con- 
quistadores, que mejor se pueden degir 
despobladores disipadores do, las tierias 
nuevas, en que sus pcccados los han Iray- 
do hagcr mal lin, la mayor parte de los 
tales milites. Plega Nuestro Seor ques- 
te gobernador se d mejor recabdo del 
que en la dicha Veraguase dio Felipe Gu- 
tirrez, su hermano, de donde s'i'i con 
poco honor con mucha vergiienga suya 
(como se dixo en.el libro XXVIII desta se- 
gunda parte de la General historia de In- 
dias), donde, dems de perder la mayor 
parte que llev, los que le quedaban dio 
cantonada los dex en poder de los ene- 
migos , y l se huy se fu cautelosa- 
mente de la tierra , ella ellos des- 
ampar: lo qual castig Dios despus muy 
lxos de all, en el Per, donde fu pa- 
rar, como se dir en la tergera parte des- 
tas historias. 



CAPTULO II. 

Del sub(;esso del gobernador Diego Gutirrez, c de su cobdieia c mal evento; cmo le ni.ilaron los in- 
dios l (i quanlos espaoles consigt) tenia , exceplo siclc liombrcs. 



1 O Icnn' siempre queste gol)crnador era 
mejor hahlado (jue apcrgebido para el 
cargo que llevaba , assi me paresge que 
le suljgedieron las cosas como l tuvo el 
saber maa. Assi salve Dios mi nima 
como yo holgara qul agertra servir 



Dios su Rey Iiager bien sus fe- 
chos; mas fu por el contrario , decirlo 
he aqu con las menos palabras, que me 
sea posible , porque me paresge qul se 
dio (an mal recabdo, que quanto mas si- 
lengio yo tuvii're, tanto mejor l libra, 



ISO 



IIISTOUIA GKNKAL V NATURAL 



sil mala mata menos se sal)i. Pno no 
callare lo que en esta cihdad de Sancto 
DominiO yo entend de un liidalizo mon- 
tas, llamado Johan de Espina, natural 
de la villa de Laredo en la montaa (que 
al pressente, que estamos en lin de olu- 
bre del ao de mili quinientos quaren- 
ta y Qnco *, est en esta cibdad de Sanc- 
to Domingo), el qual se liall la muer- 
te de Diego Gutirrez ; y dige que desde 
que sali Diego Gutirrez dcsta cibdad, 
l'ii la isla de Jamyca, donde se le 
amotin la gente se le quit el a[)a- 
rejo para yr su gobernacin, causa 
de lo (jual con muy pocos se fu desde 
Jamyca al Nombre de Dios, pensando 
desde all continuar mejor la empressa, 
adoiesgi y estuvo muy gerca de partirse 
desla vida. En el (ual tiempo y enferme; 
dad se le fu el resto de la gente al Per 
otra.^. parles, donde les paresgi que 
haran mejor sus fechos, lo ilexaron so- 
lo. Despus que san, acord de se yr 
desde el Nombre de Dios Nicaragua, 
con solos (juatro ginco hombres, fu 
al desaguadero de las lagunas de Nicara- 
gua , que salen aquellas aguas esta 
luiestra mar, cerca del puerto que llaman 
Carlago, desde el desaguadero se fu 
Nicaragua , donde hall otro cobdicio- 
so , llamado Baena , que venia del Per 
rico: aqueste le prest al gobernador 
Diego Gutirrez tres mili castellanos , con 
que higo sesscna hombres, con que fu 
el Nicaragua. Y el Diego Gutirrez degia 
que todo aquello era de su gobernagion, 
higo pregonar que s pena de gient ago- 
tes, ninguno amasse aquella tierra Ve- 
ragua , sino Cartago Costg Rica : des- 
pus quo all estuvo un ao ms, por- 
(j:i? fallaron los basmentos, se le amoti- 
n'j la genio se le tornaron Nicaragua; 



este gobernador se qued con seys hom- 
bres solos en Veragua, aquellos que se* 
le fueron, hallaron, llegados por tierra al 
desaguadero, giertos bergantines, que 
los llevaron a! Nombre de Dios. Pero aun- 
que este gobernador estaba solo con tan 
pocos chripstianos, como tengo dicho, no 
dexaba los indios naturales de les dar de 
comer oro , sin hager mal ni dao nin- 
guno de los nuestros. Pues viendo el go- 
bernador que le convenia buscar mas 
gente dexar la tierra, acord de enviar 
un pariente suyo al Nombre de Dios, el 
qual se llamaba Alonso de Pisa, con ocho- 
gientos pessos de muy buen oro en gui- 
las otras piegas de oro que le avian da- 
do los indios , porque ya tenia dos cagi- 
ques de paz y hechos muy amigos. Con 
iiquel dinero el Alonso de Pisa higo gin- 
qenta hombres, que llev Veragua, 
con 03 qualcs, y en el nmero que tengo 
dicho, fu este Johan de Espina. Con esta 
gente el gobernador se holg mucho, 
les dio hartas palabras ofresgimientos; 
desde algunos dias torn el gobernador 
enviar el mesmo Alonso de Pisa al 
Nombre de Dios con otros mili quinien- 
tos castellanos, que se fundieron en Pa- 
nam, llev otros treynl;^ hombres. A 
essos ochenta Jiombres pocos mas chrips- 
tianos que ya eran , los indios les daban 
muy bien de comer mahiz carne de 
monteras pescado todo lo que avian 
menester , cada da traan oro al gober- 
nador , el qual , como hombre de ninguna 
espiriengia , prendi uno de aquellos ca- 
giques, que estaban de paz, que se de- 
gia el Cama (el qual era muy rico), por- 
que no le dalia tanto oro como este go- 
l)crnador le pedia : sobre esto , por le 
amedrentar, le hagia el gobernador fieros 
le amcnaga!)a que le avia de matar , 



* Oviedo escril)ia en 1343 el presente caplulo: rino rueran ocurriendo. Tal es en efeclo el mlodo 

sogun consta por el siguiente , prosegua este libro seguido por l conslanlenionle, al escribir estas liis- 

n el de )o7 , apareciendo , como se notar des- lorias , como so habr ya visto con la Icciura de los 

inies , rjuc se propona aereccnlarlo con los sucesos tomos anteriores. 



DI- LNDIAS. LIB. XXX. CAP. II. 



181 



para mas lo ateraorigar, sacaba la espada 
desnuda el gobernador , dbale enten- 
der que le avia do matar cortar la ca- 
bera, si no le daba quanto oro tenia. 
acabado este fiero, hagia llevar all donde 
el cacique estaba algunos lebreles per- 
ros denodados bravssinios , hagale 
degir por la lengua intrpelre que aque- 
llos perros le avian de comer despeda- 
zar al dicho cacique , si no daba quanto le 
pedian los chripstianos. El cacique, vin- 
dose tan molestado , soltse una noche 
apellid la tierra , confederse con otros 
caciques indios de las comarcas , que- 
maron sus proprios pueblos sus hacien- 
das c mahigales, passaron de la otra 
parte de la tierra hgia el Sur, dexaron 
en blanco los chripstianos , sin quedar- 
les de comer, y en tanta nesgessidad, que 
les fu forgoso dexar su campo c assiento 
yr tras los indios: gierto passo, c- 
mo el gobernador no era diestro en las 
cosas de la guerra dormia en su cama 
de reposo, sin tener las velas el cuydado 
quo convenia, dieron sobre los chripstia- 
nos , mataron ellos su gobernador. 
de ochenta hombres ms no escapa- 
ron sino siete chripstianos, que fueron un 
clrigo, llamado Diego Baxo, y este Jolian 
de Espina, Luys Carrillo, 6 Tello Car- 
rillo, Salagar, Frangisco Hernndez 
Herrador, natural de Madrid, otro hom- 
bro, que no le supo el nombro el que 
dio esta rclagion. 

Fu la batalla en el mes de jullio des- 
te prcsscnte ao de mili quinientos 
quarenta y ginco aos, de la otra par- 
to de las cumbres, aguas vertientes la 
otra mar del Sur; hallronse en ellas 
sobre tres mili indios , muchos dellos 
con pecios bragales de oro otras pio- 
gas, con trompetas manera de aa- 
files , de longura de tres palmos , assimcs- 
mo de oro, el qual en aquella tierra hay 
macho muy fino. Y el gobernador en 
cssa sagon mandaba mal su persona , por- 



que andaba tullido de gota 6 quatro ne- 
gros lo traian echado en una hamaca, lo 
qual le debiera bastar para ser mas pa- 
gicnte con los indios ; pero como l lo ha- 
gia, assi le dieron el pago ques dicho, 
le tomaron l los otros chripstianos, 
que all murieron, sobre gient mili pessos 
de oro , que en paz de su grado los in- 
dios les avian dado: todo lo llevaban 
consigo , porque como la tierra que dexa- 
ban atrs quedaba destruyda , tenan de- 
terminado do poblar donde mas aparejo 
hallassen fuesse su propssilo; pero 
los indios, como gentes de guerras, lleva- 
ban espas sobre ellos, no daban passo 
que no fuessen avisados por un indio quo 
era ladino, servia al gobernador su 
gente de lengua intrpetre. Y este era 
el que los vendi cssos chripstianos 
daba notigia aviso los indios de todo, 
por su industria los llev donde se 
perdieron , aunque fu con muchas muer- 
tes de los indios. los siete homliros que 
escaparon deste frange, fu porque se me- 
tieron la tierra adentro; otro da des- 
pus de la batalla vieron la otra mar 
costa del Sur, porque no se pudieran 
salvar de otra manera, dieron la vuelta, 
tornando por mas hgia eJ Oriente en- 
cumbrar la sierra, volvieron la otra 
costa desta parto hgia el Norte , fueron 
parar al desaguadero de las lagunas de 
Nicaragua , que vagia corro entra en 
esta mar nuestra; pero hasta llegar all, 
en tanto que continuaron su fuga , corrie- 
ron mucho peligro , assi por temor de to- 
par coo indios, como por el exgesivo tra- 
baxo de sus personas, porque la ham- 
bre les aquexaba, la qual satisfagian, co- 
miendo hiervas no conosgidas lagartos 
otras sugias viandas , aun essas les 
faltaban. Pero encomendndose Dios, 
no gessando de caminar de dia de no- 
che, llegaron, como es dicho, al desagua- 
dero, all los tom un l)ergantin que 
yba al Nombre de Dios, donde los lle\ ^ 



18 



IllSTORLV GENEIUL Y NATUIl.\L 



Desdo all vino este Jolian de Espina 
esta nuestra ( ibdad de Sancto Domingo 
de la Isla Espaola , cmo yo supo tpil 
se llegaba la casa del seor almirante 
duque de Veragua , don Luys Colom, pc- 
dlo por merged que me higiesse ver con 
este hombre : el qual le mand que me 
viesse, hoy mircoles, dia de Sanct Si- 
mn Judas Apstoles, veynte y ocho de 
otubre de mili quinientos quarenla y 
(jinco aos, me dio la relagion que tengo 
diclio. El qual iiarcsc-e en su persona 
manera .que sus [)alabras son veras la 
llana , con la simplicidad c falta de or- 
namento retrico, como buen montas 
liidalgo. porque en esta sagon el seor 
almirante est aparejado armado para 
enviar un capitn con gente poblar 
Veragua, ques suya, como tengo dicho, 
y el Emperador, nuestro seor, con titu- 
lo de duque della se la concedi, pregn- 
tele este Johan de Espina si entenda 
volver aquella tierra , me dixo que de 
muy buena gana yr en esta armada del 
almirante , porque cree que no puede yr 
ningn capitn que no lo haga mejor quel 
Diego Gutirrez. El qual, segund este hom- 
bre dige , era mas gerimonioso que mao- 
so , ya le llamaban vuestra seora , 
assi tullido, estaba tan soberbio mal 
acondigionado , que era incomportable: 
todo lo qual pensaba yo del al contrario, 
porque me paresgia hombre llano sabio. 
Pero este oro y este mandar no se asien- 
ta de una manera en todas cabegas, la 
qual si l toviera como su padre Alonso 
Gutirrez, se diera mejor recabdo; porque 



fu un homljre reposado sabio alleg 
mucha hagienda por otra manera de exer- 
gigio lxos de la miligia. aquel arte de- 
biera de seguir su hijo , no muriera ni 
acabara de la manera qucsl dicho ; as- 
si acaesge las mas'veges los que se in- 
trodugen en offigios genos. Dios le per- 
done l todos los dems que con l 
se perdieron, que en la verdad mucha ls- 
tima es de aver de todos ellos; pero es- 
tos nimos grandes inquietos de los es- 
paoles, y esta inclinagion natural, que 
tienen , ser mas no se contentar con 
poco, causa tales empresas: y atrvense 
tomarlas hombres sin expiriengia , como 
era o-te, sacan dellas mal nomI)rc, con 
prdida de sus proprias vidas , hgenlas 
perder otros muchos , que sin conside- 
ragion ni entenderse, se allegan ellos. 
Todo esto ques dicho mas anexo era al 
libro XXVIH, ques el IX de la segunda 
parte destas historias ; mas como este go- 
bernador dio otro nombre titulo ( mejor 
digiendo Su Magostad) la empresa qul 
llevaba de Cartago, se entrometi en 
usurpar Veragua , assi ha seydo nesges- 
sario que la historia se relate. E assi har 
fin aqui por agora , como el negogio ha 
subgedido hasta quel tiempo muestre otras 
cosas, las quales, si fueren deste jaez y 
en mi tiempo, se pornn aqui segund sub- 
gedieren. Plega nuestro Seor quel que 
agora v Veragua por el almirante , lo 
haga de manera que sea Dios mas servido 
que lo ha seydo de los que aquessa nego- 
giagion empresa han tomado. 



DE INDIAS. LIB. XXX. CAP. III 



18:5 



CAPITULO 111. 

En que se hace relacin del mal subecsso del armada, quel almiranlc envi poblar su ducado de Veragua. 



a dixG de siisso que aquesto es para la 
go])ernaf-ion de Veragua no de Carta- 
go; pero quiso Diego Gutirrez liager & 
Veragua Cartago , por esso quise aqui 
brevemente poner lo que mas largo que- 
da dicho en el libro XXVIll, captulo VIH. 
Y es quel ao de mili quinientos qua- 
renla y seys fu en nombre del almirante 
su teniente gobernador Veragua , lla- 
mado el capitn Chripstbal de Pea con 
hasta iento y treynta hombres, por sa- 
car de vergiienga Diego Gutirrez, pues- 
to que estotro era hombre que ha tiempo 
que anda por bidias, y estimado por dies- 
tro, que ello fuesse por estar los indios 
algados , como se ha dicho en el captulo 
pregedente, por descuydo deste capi- 
tn , l los que llev libraron mal. 
quando se supo por m aqueste trabaxo 
dessa armada del almirante fu el ao de 
mili quinientos quarenta y siete , es- 
tando yo en la corte del Prngipe , nuestro 
seor , donde supe por carta de un cava- 
llero, llamado Johan Mosquera, suegro del 



raesmo almirante , 6 de otros , que me es- 
cribieron quel capitn Chripstbal de Pe- 
a , que avia ydo Veragua , aport al 
Nombre de Dios muy perdido, que en 
ViMagua le desbarataron los indios le 
mataron la mayor parte de la gente qup 
avia llevado ; entre los otros muri don 
Frangisco Colora, hermano del almirante, 
y escaparon solamente quinge veynle 
hombres. Assi paresge que queda algo 
desculpado Diego Gutirrez, pues que es- 
totro capitn era diestro sa])ia cmo le 
avian muerto al predegesor en el offigio. 

Estas cosas destas Indias van por otros 
trminos que las de Europa , porque en 
las Indias no pagan los thessoreros los 
soldados , sino ellos mesmos se pagan , 
aun ellos mesmos con su cobdigia se 
acaban. 

Basta lo dicho hasta ver quin subgede 
en esta materia gobernagion de Carta- 
go : que no faltar otro cobdigioso ; pero 
qualquiera que sea , plega Nuestro Se- 
or que agierte mejor que los passados *. 



En el iMS. or!,nnal, que sirve de lexlo, mos- 
tr Oviedo tener idea do conlinuar csle libro con 
nuevas noticias, conforme manilcsla por las lli- 
ra as palabras de este captulo III, terminado el cual 



escribi: Caplulo IV. Mas hubo sin duda de sor- 
[irciiderle la mjierle antes de que pudiera ejecutar 
su propsilo. 



Este es el libro duodcimo' do la segunda parle , y es el trigessimo primo de la Gene- 
ral y natural Historia de las Indias, islas y Ticrrra-Firmc del mar Ocano: el qiial 
tracta de las provincias c gobernaciones del Cabo de Higueras Puerto de Hondu- 
ras de Yucatn; y despus torna dexar Yucatn se junta con Guatimala, 
por tanto este libro es mas anexo c dedicado la gobernacin de Honduras. 



PUOHEMIO. 



.0,, 



( --11 fortunado, oh dichoso mangebo, 
que hallaste Homero por pregonero de 
tus virtudes! * 

Conforme esto, Frangisco Petrarca, 
en uno de sus amorosos sonetos, dige: 

Gionlo Alexandro la famosa lomba 
Del ero Achile, sospirando disse: 
O forliinalo , che si chiara tromba 
Trovasli , c ehi di le si alio sorisse!.. 

Quieren degir sus verssos toscanos: Lle- 
gado Alexandro la famosa tumba del 
fiero Achiles, dixo sus[)irando: oh afor- 
tunado, que tan clara trompeta hallaste, 
c quien de t assi altamente cscribiessc! 
Plutarco digo , en la vida que escribi de 
Alexandro Magno, que yendo contra Da- 



rlo , quando lleg Troya , hecho el sa- 
crificio 3Ilnerva , y hechas las obsequias 
los scmideys, despus corriendo en tor- 
no de la estatua de Achiles, juntamente 
con los compaeros , ungido de ungento 
desnudo, como era usanga, coron 
aquella estatua , llamando Achiles feli- 
ge, porque en tanto que fu vivo ovo (an 
fiel amigo en Patroclo, despus de la 
muerte un trompeta tal como Homero. 

Estas palabras de Alexandro muestran 
la envidia ijue ovo de aver tenido Achiles 
tan alto escriptor para su historia , c qul 
para la suya no tenia tal coronista ; por- 
que en la verdad el estilo y elocuengia 
del auctor de una famosa historia mucho 



* Las palabras de Cicern , quien se refiere 
Oviedo, son: (iForlunale , inquil, adolescciis, qui 



luae virlulis iircconcm llumcrum luencrus.i) 



!)!: INDIAS, iin. XXXI. 



is; 



la engraudcsgc c suijlima por ol ornamen- 
to de su gragiosa pluma sabio pro(,"edcr, 
mucho lo quita disminuye del proprio 
valor, quandoen el tal escriptor no hay la 
liabilidad que se requiere en cosas gran- 
des. 

Esto falta aqui por cjierto , yo con- 
fiesso que [)or taas tales tan divers- 
sas materias , como son de las que yo aqui 
tracto , fuera nesgessario otro ingenio quel 
mi; pero en confianza desta verdad 
que voy arrimado , espero , si yo no bas- 
to tanto ilustrar mi o'ora (como las que 
otros grandes varones escribieron) basta 
para mi consuelo la satisfaeion de quien 
lee , que la auctoridad que acull se da 
Homero , era supliendo l la materia , 
que aqui supla la materia al defetto de mi 
I)luma ingenio , para que no dexe de pa- 
resger bien los que vieren estas histo- 
rias. 

Junto con esto, me paresgen cosa ri- 
dicula las grandes peregrinagioucs de la 
navegacin que de aquellos griegos se es- 
criben por grand cosa , assi como yr de 
Gregia Phrygia Troya , como venir 
Eneas de Troya Italia , como esso que 
de Ulixes se encarcsge que anduvo va- 
gando, en tanto quo la casta Penclopc coa 
su tela le atendia , diez aos texiendo de 
dia deshagiendo de noche, por no tomar 
otro marido, como la importunaban; y 
ella daba por su excusa, que acabada la 
tela le tomarla , assi dilat las segundas 
bodas , las excu.s como buena , hasta 
que vino su marido. 

Todo lo que Ulixes naveg en su vi- 
da, es mucho menos que venir desde 
Espaa nuestras Indias; por- luengo 
dificultoso c peligroso costoso ques 
este camino, digo que en esta cibdad 
de Sancto Domingo vivi un mercader 
honrado , llamado Frangisco Hernndez, 
tan amigo de sus amigos , qucI su 



muger fueron convidados, para ser pa- 
drinos, las bodas de otro su ainiaro. 
quo le escribi desde Sevilla que los csta- 
]ja ateudienilo para se velar rescebir las 
bendigiones de la Iglesia con su muger ; 
se partieron de aqui en una nao , llega- 
dos en Sevilla, se velaron sus ahijados, 
se tornaron luego sus padrinos esta cib- 
dad su casa. hoy dia vive aqui la mu- 
ger de aqueste Francisco Hernndez , que 
assimesmo era natural de Sevilla. Esto 
me presela m muy mas camino que lo 
que los griegos ni los troyanos navegaron, 
porque por muy Ijuenos tiempos que se 
les higiessen, en la yda y en la venida na- 
vegaron tres mili leguas , poco mas me- 
nos , este nuestro vegino su muger en 
pocos meses. 

Calle la nao de Argos , pues vimos po- 
co tiempo la nao noml)rada la Viclo- 
ria, que gircuy el universo en el dos- 
cubrimiento de la Espegieria por aquel 
famoso Estrecho quel capitn Fernando 
de Magallanes ense. Aquel fu el mas 
luengo camino que hasta hoy se sabe que 
hombres mortales hayan fecho (aunque 
se ponga su comparagion aquel viage de 
Mistro y Carabiso, enviados por Alexan- 
dro IMagno por el rio Thanais , de quien 
Leonardo Arelino hage memoria en su su- 
ma de chrnicas, llamada el Aquila volan- 
te \ dige que llegaron al Parayso terre- 
nal): que esso, lodo lo que est escrip- 
to , hombros hasta nuestro tiempo han 
visto, es mucho menos que lo que nues- 
tros espaoles han navegado , assi en 
aquel viage de Magallanes , como en el 
que despus higo el comendador frey Gar- 
gia de Loaysa, por el mesmo Estrecho; 
pues algunos volvieron Espaa por la 
via del Levante, desde la Espegieria, 
aviendo ydo all por el Ogidente , die- 
i'on una vuelta al universo, assi como el sol 
acostumbra dar en aquel paralelo, l por 



i Leonardo Arelino, Aquila vol.intc, lili. III, c:ip. SO, lib. IV, cap. ti. 
TOMO III. 24 



ISG 



iiisroKiA (;i:.M-:i{AL y natuual 



.su superior curso, y estos otros por el 
corporal clomciito del agua. Quiero degir 
en fin, que las cosas, de que aqui se Irac- 
ta, son en s muy grandes peregrinas, c 
que basta narrarlas llanamente sin me- 
tplioras , por ser tan singulares nuevas 
conformes verdad, tan sin obliga- 
cin de afeytc ni corolarios de fbulas : 
assi por su calidad como por mi condi(;ion, 
digo que antes estar derecha la torre Ga- 
risenda de Boloa, que mi pluma se tuer- 
ca aparte de la verdad , puesto que por 
mi edad va cansando la mano c cres(;ien- 
do la voluutad, para no dexar de tiabaxar 
en sacar luz estos tractados , aunque co- 
mo dige Job: Quin me otorgar que yo 
sea, segund los meses passados '. El ques- 
to puede hager es aquel de quien todo lo 
bueno li su principio , el sine ipso facliim 
csl iiiliil^: Y por su medio favor avrfin 
perfeUo esta Nalural historia de mieslras 
Indias , para que su sancto servicio go- 
gen dclla los ausentes, la estimen como 
cosa en que hallarn muchas vias ma- 
neras para darle gragias: y los presscntes 
que ac en estas partes me oyeren , topa- 
rn en mis renglones assaz exemplos en 
que castigar corregir sus vidas, miran- 
do las de otros que por ac han seydo 
personas sealadas; los por venir en- 
tendern una historia vera, tan gran- 
de, que de su calidad no se sabe otra tan 
copiosa por un solo auctor escripia , para 
lo qual conviene traerles la memoria lo 



(piel l'roplieta ilire: Si no creyredes, no 
entenders. 

Pues entended, letor, quel que pudo lia- 
ger el mundo , puede aver en l ordenado 
criado todo lo que dcstas partes se pue- 
de expresar por voz humana, mucho 
mas, sin comparagion, en lo que queda 
por degir dcstas Indias. 

Este libro tracta de la gobernagion del 
puerto de lligu(>ras Cabo de Honduras, 
de la provingia de Yucatn , que la Ces- 
srea jMagesfad tuvo encomendado al ade- 
lantado don Frangisco de ^loniejo, su ca- 
pitn general gobernador: y elegirse ha 
con brevedad lo que higiere al propssito 
de la historia , sacar he fuergas de mi 
flaquega para ello, pues dige Sanct Gre- 
gorio , (|uel poderlo del socorro divino 
nunca desampara nuestra buena inten- 
gion ^. si como ella es, yo loagierto de- 
gir, no me quedar de que temer al que 
murmurare de mi Irabaxo , si en l halla- 
re algunos passos , en que le parezca que 
puede emplear su langa, juzgando mi obra 
no tan aplagible como l la desseaba 
quisiera ; porque este tal no ser sino al- 
guno que quisiera mi pluma sabor de 
su paladar, no al de la justigia verdad. 

Esta provingia puerto de Honduras ha 
scydo reyno c gobernagion de contencio- 
nes trabaxos para los capitanes chrips- 
tianos, que aquella tierra han ydo, como 
por sus muertes y vidas se puede colegir 
del pressente libro captulos siguientes. 



i Job, cap. XXIX. 
2 Jotian., c.ip. I. 



3 Moral, lib. III, cap. XXII sobre el II de Job. 



DE INDIAS. l.IH. XXX!. CAP. I. 



187 



CAPITULO I. 



En que se Iracla del descubrimienlo del Cabo de Higueras puerto de Honduras , de los capianes go- 
bernadores que all ha vido, oirs cosas concernientes la historia. 



E, 



^n el libro XXI, captulo XXYIII , se di- 
xo que la provingia del Cabo golplio de 
Honduras, lo avian descubierto con el Ca- 
bo de Higueras los pilotos Vigente Yaez 
c Johan de Solis Pedro de Ledesma : 
assimesmo dixe en el libro XXI que la 
punta Cabo de Honduras est en diez y 
seys grados y medio deSta parte de la l- 
nia cquinogial , y el Cabo de Higueras es- 
t en onge grados y medio de la lnia , 
lo que hay desde el un Cabo al otro que- 
da particularmente dicho en el lugar ale- 
gado. Desde all se sube la costa al Nor- 
te , circuyendo la tierra gobernagion de 
Yucatn , que algn tiempo pensaron al- 
gunos que era isla , no sindolo , sino to- 
da una costa. Pero porque estas provin- 
cias han estado en diverssos gobernadores 
administradas , cada una por s , dir 
primero de la de Honduras, porque la or- 
den historial que he proseguido no se rom- 
pa. assi digo , que despus quel capi- 
tn Gil Gongalez descubri Nicaragua, 
vino esta cibdad de Sancto Domingo de 
la Isla Espaola, torn armar; des- 
de aqui envi al contador Andrs de Ce- 
rcgeda Espaa , informar al Empera- 
dor Rey, nuestro seor, de lo que avia 
hecho en su descubrimiento por la mar 
del Sur, cmo por continuar su real ser- 
vigio estaba en esta cibdad aderesgndo- 
se para volver continuar aquella em- 

En el cdice original, que sirve de texto, apa- 
recen los claros que aqui se dejan, no siendo posi- 
ble llenarlos con exactitud, por no haber fijado 
Oviedo el nmero de la gente, que llev consigo Gil 
Gonzlez Dvila ni en este ni en el captulo XXI del 
libro XXIX, en que refiere la parle de estos sucesos 
tocantes la gobernacin de Casulla del Oro. 

'* L'be notarse que Oviedo se refiere aqui al 



pressa , y entrar por esta mar del Norte 
por el Cabo de Honduras , donde en aque- 
lla costa por all gerca pensaba hallar el 
desaguadero de la laguna grande de Ni- 
caragua. fecha relagion dcsso por el Ce- 
regeda al Emperador, en Burgos, ao de 
mili quinientos veynte y quatro, Cs- 
sar se tuvo por servido del capitn Gil 
Gongalez, le envi mandar que prosi- 
guiesse su empressa ; assi se parti di 
aquesta cibdad aquel mesmo ao con. . . 

hombres * caballos; 

tom puerto en la gobernagion del Ca- 
bo de Honduras, quarenta leguas mas al 
Ogidente, en un puerto, quien l nombr 
puerto de Caballos , porque despus qul 
ovo descmbarcailo los que llevaba , se 
muri uno dellos, hgolo enterrar con 
mucho secreto, porque los indios no lo 
supiessen, ni viessen que los caballos eran 
mortales. 

En tanto que Gil Gongalez estuvo en 



esta cibdad de Sancto Doniiniro, 



apare- 



jndose para este camino, envi Pedra- 
das Dvila , desde Panam , poblar 
ocupar Nicaragua, lo que avia descu- 
bierto Gil Gongalez con Frangisco Hernn- 
dez, su teniente, otros capitanes, con- 
tra los quales ovo Gil Gongalez gierto re- 
encuentro diferengias , como se dixo en 
el libro pregedente , captulo XXr*,quan- 
do ech de aquella tierra al capitn Ca- 
libro XXIX y no al XXX, pareciendo digno de ob- 
servarse que cuando escriba el presente libro XXXI 
aun no habla pensado en aadir el anterior. Esto 
se halla confirmado, al repararse en que iller su- 
cesivamente el nmero de los libros de esta segun- 
da parle, hasta darles la colocacin con que ahora 
se inipiiiiicn. 



188 



lllSJOUIA GDNKKAL V iNAlUlLVL 



Lrirl (le Hojas, dcsljaial e prciiili al 
capitn Ilernaiulo de Soto. Despus ik' la 
qual victoria, se confeder con el capitn 
Chripsl(M)al de Olit, que por mandado de 
llernand Corts , desde la Nueva Espaa, 
avia ydo poMar con gente en Honduras, 
se le avia a!(,'ado, digiendo que tambin 
le pertcnesgia l un pedago de la Tier- 
ra-Firme, como Corts los otros go- 
bernadores que mandaban en ella , que- 
ra para s aquella provincia. sabido es- 
to por Corts, fu por tierra contra Chrips- 
tbal de Olit, y en tanto que llegaba 
Honduras, temiendo Chripstbal de Olit 
de Corts, c Gil Gongalez rebelndose do 
Pedrarias de sus capitanes, que se avian 
entrado en Nicaragua , parescilcs que es- 
tando conformes podian (k'fendersc de sus 
mulos, que no era bien contender el 
uno con el otro; por esta causa se lii- 
gieron amigos por sus cartas c mensaje- 
ros. Y en esta amistad assi contrayda, 
findose el Gil Goncaloz , se fu donde 
estaba Chripstbal de Olit, despus del 
desbarato de Hernando de Soto, porque 
tenia poca gente ; Gil Dvila , su sobri- 
no, y el piloto Andrs Nio, con parte de 
su ex-rcilo, no paresfian ni paresgieron 
con mas de septenla hombres que queda- 
ron perdidos: llegado Gil Gongalez 
Chripstbal de Olit le resgibi con mucho 
placer, desde pocos dias le prendi, 
con otra cautela prendi assimesmo al 
ca|)ilan Francisco de las Casas, cuado de 
Hernand Corts, que avia all ydo por su 
mandado ; pero el uno y el otro eran bien 
tractados comian con l su mesa, aun- 
que estaban pressos , lo qual es laxos de 
prudencia. assi cmo tuvo en esso mal 
consejo, le subgcdi despus, porque el que 
est presso ha de procurar su liljertad , 
no debe estar tan la mano del que le 
tiene privado della por fuerza. Pues como 
estos pressos eran cavalleros de genti- 
les nimos, confortronse entre s. inia 
noche, estando cenando juntos los tres. 



le dieoii rierlas heridas con los cuchillos 
([ue eslaban en la mesa, con nuiclia afe- 
lerafion, en lo (ual t(!r(;iaron otros sus 
confederados; \ endose herido de muer- 
te Chripstbal de Olit, como era regio 
de grandes fuerzas le tomaion descuy- 
dado, psose huyr descabullse de 
entre las manos de aquellos capitanes, y 
escondise en yierta parte, donde pens 
salvarse. 

Era Chripstbal de Olit un hidalgo na- 
tural de la cibdadde Baeca, valiente hom- 
bre de su persona, el qual en estas par- 
tes avia seydo vegino conquistador en 
la isla de Cuba , pass con Hernand Cor- 
les la Nueva Espaa , en la conquista de 
la qual se higo rico , fu uno de los bien 
remunerados por Corts. Assi que, estan- 
dii herido y escondido, luego hicieron 
pregonar sus interfeclores, llamndose 
goljernadores, (ue so pena de muerte 
perdimiento de lodos sus bienes, el que 
su})iesse de Chripstbal de Olit lo dixesse, 
y en lin paresgi ; assi herido como os- 
laba de muerte, le hi(jieron degollar p- 
blicamente por tirano usurpador de la 
jurisdigion real , con el pregn ttulo que 
ellos les paresgi, quedaron los dos 
en aquella gobernacin en conformidad. 
Pero para pocos dias; porque despus, co- 
mo la mayor parte de aquella gente era 
de la escuela de Cort , Frangisco de 
las Casas era casado con su hermana, 
acord de prender Gil Gongalez, p- 
solo por obra, llevlo en grillos la Nue- 
va Espaa. Y en tanto que all yljan, er- 
rlos Hernand Corts, que yba por tierra, 
(y ellos se fueron por mar), lleg Hon- 
duras pobl en el puerto de Caljallos la 
villa de Truxillo. Y estando all, fu avisa- 
do cmo yba el gengiado Luis Ponge de 
Len la Nueva Espaa le tomar resi- 
dencia, supo assimesmo cmo los offi- 
riales en IMxico , por su auscngia , con- 
leudian y estaban en muchas diferengias 
e bandos sol)re la gobernagion : dio la 



Dl INDIAS. Lili. XXXI. CAP. I. 



189 



vuelta la Nueva Espaa, desde donde 
el Gil Gon(;alez fu remitido llevado 
presso Castilla, donde muri desde 
poco tiempo en Avila en su casa, causa 
de los trabaxos que de ac llevaba im- 
prcssos en su persona , no sin arrepen- 
timiento de sus culpas de las muertes de 
Chripstbal de Olit de otros , aun do 
un clrigo de missa, que lii(;o ahorcar de 
im rbol. 

Como el Emperador, nuestro seor , y 
el Audien(;ia Real que aqui reside supie- 
ron las diferencias que en Nicaragua 
Honduras andaban entre Pedrarias sus 
ministros capitanes , Gil Gonzlez D- 
vila , Chripstl lal de Olit, Francisco de 
las Casas , Corts , mandaron yr Diego 
Lpez de Salgedo , vegino desta cibdad do 
Sancto Domingo , por gobernador de Hon- 
duras de apiella tierra, castigar y 
evitar aquellas behetras, y escndalos, 
revueltas , contenciones de los goberna- 
dores capitanes ya dichos de sus ad- 
herentes : quando lleg puerto de Ca- 
ballos, ya avia passado todo lo ques di- 
cho, y eran ydos la Nucv^a Espaa Cor- 
ts los dems. Quedaron de mano de 
Hernando Corts la jusligia con los pobla- 
doi'es que avian all aveginddose, ydo 
con los capitanes que se ha dicho? des- 
de poco despus que Diego Lpez all 
fu resfebido por gobernador, supo que 
en Nicaragua andaban las mesmas revuel- 
tas , Pedrarias sus capitanes se avian 
entrado en aquella tierra , sin tener para 
ello lifengia de Sus Magestades , acord 
de yr all: dex en aquella villa de 
Truxillo por sii teniente un Diego Mn- 
dez de Hinestrosa , el qual ni se ovo bien 
con el offiQio , ni fu poco mal quisto de 
Jos vecinos espaoles, que quedaron cu 
aquella villa , como se dir adelante. 

En el camino por donde yba Diego L- 
pez top con un capitn de Pedrarias , lla- 
mado Diego Albitcz, con un Sobasian 
de Beialcacar, un escribano, llamado 



Johan de Espinosa, otros, que yban 
hacer ciertos requirimientos Corts, 
su teniente que avia dexado en Truxillo, 
para que le dexassen la tierra , c altercar 
reyterar las contenciones, conforme 
ciertos captulos instrurion que Pedra- 
rias le dio. E prendilos Diego Lpez, en 
especial los tres ques dicho, y envilos 
con la informacin la Real Audiencia de 
Sancto Domingo, en la qual presidia el 
licenciado Gaspar de Espinosa, grande 
amigo del Diego All)itez de Sebastian 
de Benalccar , desde questc licenciado 
en Tierra-Firme avie seydo alcalde ma- 
yor de Pedrarias: cmo hallaron al 
juez su propssito amigo, luego fue- 
ron sueltos absueltos, ovieron licen- 
cia de se tornar Tierra-Firme, llega- 
do Diego Lpez la cibdad de Len 
de Nicaragua, la qual fund pobl 
Francisco Hernndez, teniente de Pe- 
drarias , par de la lagima grande que 
los indios llaman Ayagualo. Y en la mes- 
ma cibdad le avia despus degollado Pe- 
drarias, porque le informaron que se avia 
carleado con Corts, quando estuvo en 
Truxillo, que le quera dar la tierra 
(puesto que aquesto otros muchos lo nega- 
ron decan lo contrario , los quales yo 
lo oy en la mesma cibdad de Len desde 
poco tiempo , antes le atribuan cul- 
paban en la muerte de Francisco Hernn- 
dez los capitanes Francisco Campaon 
y Hernando de Soto otros sus mulos, 
que con Pedrarias le avian enemistado); 
pero qucdesse este juicio para all don- 
de estn en la otra vida el que padesci 
y el que le juzg. 

Cmo Pedrarias le ovo fecho degollar, 
volvise Panam, dexando Len 
aquella tierra de Nicaragua de su mano, 
quando lleg acull, hall al nu<^vo gober- 
nador de Castilla del Oro, su subcessor, 
Pedro de los Ros , al licenciado Johan 
de Salmern, su alcalde mayor, quien 
por Sus IMagestades se cometi la residen- 



190 



HISTORIA GE.NI'RAL Y NATURAL 



tia; y csludola lia(,iciul Pedradas en Pa- 
nam , se fu el Pedio de los Ros por la 
mar del Sur Nicarai^ua, di(,'ien(lo qim le 
perlenes^'ia lambien en su goljernarion, 
pues Pedrarias la avia tenido poblado, y 
eu un mesmo tiempo llegiaron Len Pe- 
dro de los Ros por mar Diego Lpez por 
tierra, porque desde Truxillo Len no 
hay mas de seplenta leguas, de mar 
mar doge tre?e mas que hay desde Len 
de Nagrando al puerto de la Possesion. 
Luego cada uno destos gobernadores 
pressent sus poderes ante la justicia 
regimiento de aquella cibdad de Len, 
requiriendo que les enlregassen las varas 
los admiliesscn la gobernarion, expre- 
sando, dems destos ttulos, cada uno de- 
llos sus rabones como mas su propssi- 
to podian , persuadiendo al cabildo su 
opinin : en conclusin de lo qual admi- 
tieron al Diego Lpez de Salgedo y exclu- 
yeron al Pedro de los Rios, volvise 
Panam , qued en Len Diego Lpez 
algn poco de tiempo. En el qual, aunque 
era cavallero amigo de buenos, tuvo 
muchos enemigos despus , causa que 
removi algunos indiosde repartimientos, 



que avian encomendado Pedrarias su 
teniente Franc^isco Hernndez algunas 
personas, les dio otros, reformando 
acjiellos repartimientos de la j)rovinri;i, 
k) (jual fu muy odioso , aunque lo hi(,'0 
con parcsger de los capitanes personas 
prin(;ipales. aunque otros gratific, 
aprovechle poco para se librar de mu- 
chos trabaxos que por l passaron , que 
mas largamente se dirn, quando se trete 
particularmente de la gobernagion de Ni- 
caragua en la tergera parte destas histo- 
rias. 

Lo que deslo quadra aqui es , que en 
tanto que Pedrarias estaba en Panam ha- 
giendo residengia de la gobernagion de 
Castilla del Oro , procur la de Nicaragua 
la obtuvo , despus se fu Len de 
Nicaragua , prendi al gobernador Die- 
go Lpez de Salgedo , le tuvo en la for- 
talega de aquella cibdad siete meses 
mas en mucho trabaxo nesgessidad 
puesto , de donde sali despus conforme 
gierto assiento que entre l Pedrarias 
se dio , que yo estuve pressente , se 
fu su gobernagion de Honduras, como 
se dir en el capitulo siguiente. 



CAPITULO II. 

De lo que subi'edi al gobernador Diego Lpez de Salcedo , pocos dias anles que de Len de Nicaragua se 

partiesse para yr Honduras, en la venida del capitn Diego Albitez, el concierlo que se dio enlrellos, 

la muerte de Diego Lpez, despus en su gobernacin, d las contiendas y escndalos que por su muerte 

ovo sobre quin avia de gobernar , otras cosas que son anexas al discurso de la historia. 



tjrande es la ambigion de los hombres y 
el desseo de mandar sus veginos , olvi- 
dando aquella verdad evanglica que di- 
ge : Quit los potentes poderosos de 
la silla, y ensalg los humildes '. En el 
mesmo Evangelio est escrito : Todos 
vuestros cabellos de la cabega son nu- 
merados ^. Pues si tanta gierta cuenta 



se tiene con nuestros cabellos , ved qun- 
la se tiene y terna con nuestras obras. 
Volvamos la historia. 

En el captulo precedente se dixo cmo 
el gobernador Diego Lpez avia prendido 
al capitn Diego Albitez Sebastian de 
Bonalcgar Johan de Espinosa , los en- 
vi remitidos esta cibdad, los absol- 



1 Deposuit potentes de sede, ctexallavil liu- 
miles. (Luc. cap. I.) 



2 Capilli capitis vestri omnes nunierali suil. 
(Luc. cap. XU.) 



\)E INDIAS. LI]$. AXX. CA'. II. 



191 



vio ol liQengiado Gaspar de Espinosa , 
diles licengia que se tornasscn Tierra- 
Firme : assi lo iiigieron , Uegadcs 
Truxillo, supieron que en Len de Nicara- 
gua tenia Pedrarias presso al gobernador 
Diego Lpez , por lo qual estos otros se 
juntaron de pi de caballo , porque la 
tierra estaba algada rebeldes los indios 
por donde avian de passar, c assi oyie- 
ron fierto recuentro, en que resgibieron 
dao los cliripstianos muy mayor Diego 
Lpez , porque le llevaban mucha liagien- 
da todo lo perdi ; pero passaroa des- 
pecho de los indios. llegado Diego Albi- 
tez Len quiso fatigar al Diego Lpez 
con el favor de Pedrarias, non obstante 
que aunque el ligengiado y el Audiengia 
Real absolvi Diego Albitez sus con- 
sortes , no conden en costas Diego L- 
pez ; mas cmo Pedrarias los avia envia- 
do donde los prendieron, y era ragon 
qul los remunerasse pagasse , quiso, 
pues tenia presso Diego Lpez , qul los 
satisfigiesse , assi anduvieron en escrip- 
tos libelos, molestando pidiendo ;'i Die- 
go Lpez lo qul en verdad no les dcbia 
ni era cargo. Tomse por medio que 
Diego Lpez higiesse gierta obiigagion 
Diego Albitez para le dar pagar mili 
pessos de oro cierto tiempo , tvose 
manera de contentar al Sebastian de Be- 
nalcgar Johan de Espinosa. Hecha 
esta obiigagion invlida , porque era otor- 
gada por hombre presso sin libertad, 
Pedrarias le dio ligengia Diego Lpez 
para que se fuesse su gobernagion de 
Honduras: assi lo higo, despus que 
estuvo all un ao , muri , porque yba 
fatigado de una llaga vieja en una pierna, 
nnicho mas de los trabaxos c prission 
que avia tenido en Len de Nicaragua. 

Al tiempo que se quiso morir Diego L- 
pez deSalgedo, dio poder al contador An- 
drs de Ccregeda para quegobernasse, en 
tanto que Sus Magostados provean de 
gobernador quien fuesse su real volun- 



tad. Mas assi cmo muri Diego Lpez, 
entraron en cabildo un alcalde, llamado 
Frangisco Lpez , dos regidores vizcay- 
nos, uno que se degia Johan Lpez de 
Gamboa , otro llamado Sancho de An- 
da, sin l otro alcalde regidores, ante 
un escribano, Alonso Carrasco, higieron 
justigia mayor aun hidalgo, que se degia 
Vasco de Herrera , natural de la cibdad 
de Truxillo en Esremadura: nombr- 
ronse s mesmos con l por coadjutores 
gobernadores juntamente , digiendo quel 
poder dado por el gobernador Diego L- 
pez Ceregeda era invlido no bastan- 
te. Y cmo estos eran amigos, queran 
quel juego se anduviesse entrellos . tam- 
bin porque estos mesmos algn tiempo 
antes con mano armada avian prendido 
aquel Diego Mndez de Hinestrosa ques 
dicho , seyendo teniente de Diego Lpez, 
en tanto que estaba en Nicaragua, por 
odio (uestes le tenian y el Diego Mndez 
ellos (y quando el cabildo le prendi dio 
la vara al Vasco de Herrera , que en aque- 
lla sagon era regidor de aquella villa , y 
era capitn maestro de campo del te- 
niente Diego Mndez, avie jurado de se- 
guir obedesger executar sus manda- 
mientos), porque segund. las obras del 
Diego Mndez, la costumbre de aque- 
ll<i tierra le paresgi que assi conve- 
nia. De manera que presso el Diego IMon- 
dez , usando el Vasco de Herrera de la 
vara por el congojo , le tuvieron en gra- 
ves prissiones maltractado hasta que, co- 
mo es dicho, torn el gobernador Diego 
Lpez de Nicaragua , le mand soltar, 
dixo pblicamente que avian fecho mal en 
le prender. Yporcjuc el Vasco de Herrera 
tenia debdo con los parientes del Diego 
Lpez, no le quiso desfavoresger, por- 
que l los que eran contra Diego Men- 
d(z, unos eran de su tierra del gobernador 
otros avian ydo con l aquella gober- 
nagion, dexie traer la vara todava al 
Vasco de Herrera , pero no le dio poder 



(<.) 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



j)ar;i ello. Luego el Diego Mndez acus 
ue el gobernador al Vasco de Herrera 
sus consortes sobre su j)risson y ellos 
l de otras cosas, liasla que dio senlonfia, 
en que pronunci ser injusta mal fecha 
la prission del Diego Mndez , con jura- 
mento que liifo qul no lo mand pren- 
der. Desta sentcu^'ia apel Vasco de Her- 
rera sus consortes para el Audiencia 
Real de la Nueva Espaa , y el Diego Mn- 
dez se arrim (\ la apelacin , y el gober- 
nador la otorg , l ;'i ellos con lo 
progessado remiti la Audiencia Real 
susso dicha. 

Estando en este estado este litigio, tra- 
yendo la vara el Vasco de HcrrcM-a sin 
poder , fallesf i el gobernador Diego L- 
pez, a viendo un ao que era venido all 
<lc Nicaragua: por manera que de no 
aver desarrimado de la vara al Vasco de 
Herrera, result no ser admitido la go- 
bernagion el contador Cereceda , porque 
no ovicsse quien le pidiesse cuenta de lo 
que mal avian fecho este Vasco de Her- 
rera sus amigos i la sombra de su va- 
ra: y esta culpa la tuvo Diego Lpez en 
se la consentir traer , pues que con ella 
avian fecho guerra y esclavos los natu- 
rales de la tierra, c otras sinrazones de- 
licio. Pero con alguna astugia echaron 
terceros al Cereceda para qul y el Vasco 
de Herrera gobernassen, quel Vasco 
tornasse la vara al cabildo, fucssen am- 
bos rcsgebidos por virtud de los poderes 
que cada uno de los dos tenian del go- 



bernador defunto. E assi se luco por ui- 
dustria de un alquimista de aquellos, de 
quien se tracto en el libro XXV, captu- 
lo VI, por aquel Francisco Lpez, de 
quien se ha dicho que avie seydo alcalde, 
quando se dio la vara al Vasco de Herre- 
ra ; era escribano real avia ydo la 
Tierra-Firme por secretario de Pedro de 
los Ros, con l fu Len de Nicara- 
gua , desde donde se avia passado Hon- 
duras, y era un saco mina de cavilagio- 
nes; cmo tractaba con gente de po- 
co saber , desde la pola salt en la va- 
ra, con ella sus astucias dio mucha 
causa estas diferencias. 

Finalmente , reducidos los negocios al 
estado ques dicho, examinados los pode- 
res, questos que prelcndian gobernar tu- 
vieron, el de Cereceda era bastante, otor- 
gado por el gobernador Diego Lpez 
doge testigos . y el de Vasco de Herrera 
era una minuta escriptura simple, sin 
firma del gobernador sin dia ni mes ni 
ao, qul mostr tenia en su poder, 
que su importunidad de otros amigos 
suyos acordadamente pensaron hagcr quel 
gobernador defunto lo otorgasse dos 
tres meses antes que muriesse: el qual, 
no solamente dex de firmarlo, mas aun 
mirar no lo quiso, quando se lo llevaron, 
por no hacer tan grande error ; y esta es- 
criptura poder nunca otorgado se que- 
d assi en poder del Vasco de Herrera, 
sin hagcr fe ni prueba. 



captulo m. 

L)e la clccon de los nuevos gobirnadoies pueslos por la ropbliea de la villa de Truxillo, que fiicrn el 

conlador Andrs de Cereceda c Vasco de Herrera, c emo despus eslovicron dosconroniies , C('imo los 

indios mataron algunos chripslianos so rebelaron en parle de la lierra , como el Diego Mndez de Hi- 

neslrosa malo alevosamente Vasco do Ilerrcra, c! los escndalos forma que en ello se tuvo. 



iSon obstante la diferencia ya dicha de quel uno era bastante y el otro no . ello se 
los poderes f[ueslos tenian del gobernador hifo de manera que Andrs de Cereceda, 
defunto para exorrilar la gobernarion, contador, Vasco de Herrera, quedaron 



DE INDIAS. Lin. XXXI. CAP. III. 



\9:] 



por gobernadores hasta que Sus Magcsta- 
des otra cosa provcyessen. Pues como 
Diego Mndez de Hinestrosa vido que Vas- 
co de Herrera , su enemigo , quedaba por 
administrador de la justigia, estaba teme- 
roso , con mucha ragon ; porque aun en 
vida del gobernador le quisieron matar, 
le aguardaron una noche su puerta , si 
no fuera socorrido, le mataran, qued 
mal herido: nunca se pudo averiguar 
quin lo higo, mas de la clara so.specha, 
porque l les avia procurado procuraba 
la muerte , cobrar dellos los daos que 
avia resgebido. Y por tanto quiso hager 
entender al cabildo , que pues essos po- 
deres ques dicho del gobernador no eran 
bastantes , quel suyo , qul tenia del tiem- 
po passado, era vlido no revocado, 
qul era teniente lo podia deba ser: 
con este intento fussc cabildo y ech 
su haz de lea en las llamas de las discor- 
dias, quel diablo andaba aparejando, y 
estaban ya dispuestas todo escndalo , 
pidi que le diessen favor para usar del 
offigio, con mandos penas que les po- 
nia. El cabildo le respondi que su po- 
der era ninguno revocado, assi pares- 
gi por escripto , y el gol)ernador Diego 
Lpez se lo avia quitado , qul estaba 
presso remitido al Audiengia Real. 
mandronle, s pena de la vida [)ordi- 
miento de sus bienes para la cmara fis- 
co , que no hablasse en esto , tomronle 
el poder que mostraba del gobernador, 
mandronle tener al escribano de cabildo: 
assi gess esto, se entendi en el con- 
gierto del Vasco de Herrera (^^eregeda, 
segund es dicho, para que juntamente go- 
jjernassen. 

Luego enviaron gierta armada puer- 
to de Caballos la provingia de Na- 
co y lo poblar , acordaron de repartir 
los indios que Diego Lpez tenia , porque 
eran los mejores de la tierra : un hijo 
suyo , que dc.K all muchacho para soste- 
ner sus haciendas de vacas yeguas que 

TOMO III". 



tenia , se le dexaron algunos indios , y en 
pagodeaverdexado su padre aqui mucha 
hacienda en esta isla, perdrsele por su 
ausengia , aver ydo servir Sus Mages- 
tades perder la vida , no le falt esso 
mal pago, por los cobdigiosos que quisie- 
ron tomar sus indios ; pero esta es la cos- 
tumbre de las Indias, que con ningn 
muerto se tiene cuenta ni respecto. Y die- 
ron por color aquellos escandalosos que 
se hagia porque la gente se sosegassc-, 
los querellosos fuesseu satisfechos con la 
capa de Diego Lpez , porque avia bien 
servido hasta la muerte : aun essa tam- 
bin llev desde poco su hijo, se 
entraron en sus bienes los gogaron cssos 
tiranos otros. 

La concordia destos gobernadores no 
fu lurable , causa del repartir dar los 
dichos indios , porque el Vasco de Herre- 
ra queria los mas mejores para s pa- 
ra un hermano suyo , llamado Diego Diaz 
de Herrera , sus amigos pargiales 
otros nuevos en la tierra que se avian jim- 
tado con l, y l se los avia prometido; 
porque el Vasco de Herrera no dixessc 
quel Cereg'eda no lo aprobaba por odio 
que les tenia, le avian hecho jurar do 
no dar notigia Su Magostad de lo que 
passaba , consinti contra su voluntad en 
el dicho repartimiento , y en el dar la va- 
ra de alguagil mayor Jolian Cabrera, 
amigo del dicho Vasco : lo qual Ceregeda 
dixo despus qul no consintiera, si fuera 
solo , hagicndo lo que era ragon justigia, 
que vino en ello porque no alterassen ni 
amotinassen la tierra , y excusar mayores 
daos. Y porque el Vasco su hermano 
eran hombres muy desasosegados , y ellos 
sus pargiales nunca liagian sino degir 
mal do la tierra , c que no desseaban co- 
sa tanto como salir della , porque el Die- 
go Mndez esperaba tiempo para pedir su 
justigia , por estos por otros respectos, 
acord de tcmporigar disimular el Cere- 
geda: y segund la poca prudongia so- 



\d 



mSTOlUA GHNRllAL Y NATURAL 



l)orl)ia (lestos hermanos , Vasco de Herre- 
ra Diego Diaz do Herrera , vinit-ron en 
desgracia de aquel algiiagil mayor c del 
Frangisco Lpez , alcalde , y de otros sus 
amigos, porque no hagia en su provecho 
y honor lo que les paresgia. Y como todos 
cssos eran bulligiosos.c desasosegados, 
acordaron de salir ilc la tierra c yrsc 
Guatimaia el Diego Diaz y el alguacil ma- 
yor c otros ; aunque el Ccregeda lo su- 
po, no os hager informacin dello; mas 
por excusar esse motin, acord de casar 
dos doncellas con dos mangebos debdos 
del Vasco de Herrera , al uno dio parte 
de sus indios proprios, que le avia dado el 
gobernador Diego Lpez, al otro dio 
oros mejores : c assi se higo con otros 
mancebos de aquella congregacin, se 
excus aquel escndalo partida que te- 
nan pensada , porque el Cereceda enten- 
da en aplacar hasta que Sus Magestades 
provoyesson de justigia les diossen go- 
l)crnador. En estas tempestades estovie- 
ron quassi un ao de degir que se avian 
de yr, (x esta causa pocos se curaban del 
bien de la tierra, los menos sosegaban: 
publicbase que aquestos dos hermanos 
otros dos, sus espegiales amigos, tenan 
ocupadas quatro casas de mugeres casa- 
das , y que de noche rompan los setos 
paredes de las casas con infamia de sus 
maridos. Assi que, quando los ministros 
de la justigia son los adlteros, ved qu 
remedio pueden tener los ofendidos. 

Descubrironse en essa sagon buenas 
minas de oro, sacbanlo; pero traba- 
xando exgesivamente maltractando los 
indios, porque los que avian de castigarlo, 
lo hagian peor , causa de estar el pi en 
el estribo , como ellos degian , para yrse 
de la tierra. E vindose los indios assi mo- 
jestados, acordbanse cmo eran favores- 
cidos bien tractados del gobernador Die- 
go Lpez de Salgedo; desesperados del 
remedio, subgedi que ginco leguas de 
las minis. en la provincia de un cagique 



el mas principal de la ti(>rra en quantos 
servan, que se llama'ba Peycacura , mala- 
ron tres espaoles en tres pueblos ( los 
dos dellos eran sus amos , que los tenan 
encomendados), aviendo el Va.sco de Her- 
rera tenido aviso de crueldades fuergas 
que les avian hecho aquellos sus amos, 
aun en las personas de los mesmos cagi- 
ques, no lo castig , estando ausente el 
Ceregcda. 

Tras la muerte de los tres chripstia- 
nos, se algaron la mayor parte de los in- 
dios que servan en toda la tierra, con 
mucha ragon , los que no lo hgieron 
fu por ser enemigos de los que se alga- 
ron: pero quedaron amenagando, andan- 
do aviessos en el servigio. Y esto era un 
extremado frabaxo para los espaoles, 
que no avian de dexar la tierra por nin- 
guna adversidad; mas al Vasco de Her- 
rera c sus secaces no les pessra en que 
se acabaran de algar todos los indios de 
dems , por dexar la tierra con justa co- 
lor: aun degian claramente que avian 
de yr contra los algados , que los ran- 
cheassen acabassen , que los chrips- 
tianos saliessen ya de aquella tierra po- 
bre (lo qual ella no es, sino muy rica). Y 
en fln se acord que fuesse un capitn con 
gente recongiliar pacificar los algados: 
sobre la elegion desse capitn ovo con- 
tencin entre los gobernadores, al fin 
sali con su intengion el Vasco, con que- 
rer yr l en persona , llev consigo su 
hermano Frangisco Prez Johan L- 
pez de Gamboa , regidor , otros regido- 
res de aquel ao , los mas mejores de 
la tierra , y entrellos sus devotos par- 
giales. 

Bien conozco que estas contengiones 
no son aplagibles toda manera de leto- 
res ; pero son nesgessarias al aviso de los 
que han de gobernar, para escarmentar 
en cabegas agenas: son nesgessarias, pa- 
ra que se conozca la diferengia que hay de 
unos offigiales juegos otros: son nesgas- 



DE INDIAS. LIB. XXXI. V.\\\ III, 



195- 



sarias, para que nos acor(Jemo.s de todos, 
como al cabo tan particularmente se sabe, 
descubrir con el tiempo la malicia del 
hombre, cmo sus delictos se cometen: son 
nesfessarias, para que con mis renglones 
sepan Cssar su Real Consejo loque otros 
no les escriben , ni osan por diversos res- 
pectos, por temor de los mulos con 
quien debaten , por amor de los aficio- 
nados sus desatinos , aun algunos por- 
que les paresge prudengia ser neutrales 
entre su Roy y quien lo ha de castigar, y 
los que deben ser punidos , pues que de 
decir verdades pocos aJcanga la remu- 
neracin , tan presto como se adquiere la 
enemistad. Y essos que se entremeten 
en dar avisos de tales trabaxos y escn- 
dalos al Prncipe , de otras cosas que re- 
quieren enmiendas , no los creen , no 
llegan sus cartas poder de Cssar de 
aquellos seores , que Su Magostad tiene 
deputados para la gobernacin destas par- 
tes, cerca de s, se encubren paran 
en las manos de quien al revs de lo es- 
cripto informe lo que quiere. Porque por 
los peccados de los hombres nunca faltan 
los malos alas para sostener sus culpas, 
en especial si las plumas son doradas , no 
se acordando de lo quel Apstol escribi 
los Thesalonicenses : Del tiempo mo- 
mentos de tiempo no teneys nesgessidad 
que yo os escriba ; porque vosotros mes- 
mos sabeys quel dia del Seor assi ha de 
venir, como el ladrn en la noche *. 

Por cierto assi le vino de noche su fin 
este peccador de Vasco de Herrera , 6 no 
como l arbitraba , sino como adelante se 
dir. El qual , ydo con la gente lo ques 
dicho , dex el camino que avia de llevar 
tom otro mas luengo por ver un caci- 
que que le servia, por mostrarle su faus- 
to que viesse como mandaba todos : c 
estvose all tanto, que por su dilacin 



los indios aleados se fueron las sierras 
se pusieron en salvo , y en ginco meses 
que por all anduvo , ni castig malhechor 
ni higo cosa que buena fuesse , ni tomaba 
consejo de nadie, sino de su liermano, 
que tenia tanta nescessidad ms de ser 
consejado. Y viendo esto sus mas espe- 
ciales amigos, que eran aquel Frangisco 
Prez Johan Lpez de Gamboa, regi- 
dor y otros, se lo reprehendieron algu- 
nas veces, la postrera resultaron en- 
treiios y l palabras feas, tractlos de 
manera que la amistad se convirti en 
odio. E le os decir el Johan Lpez de 
Gamboa, su usanga vizcayna : Yuro 
Dios yo hige, yo deshaga; luego estos 
dos se concertaron, para le descomj)oncr. 
Por manera que tornados la villa al ca- 
bo del tiempo ques dicho, volvi el Va.s- 
co de Herrera malquisto, tenido para 
menos de lo que antes se pensaba de su 
persona. De aquel Frangisco Prez tenia 
mucha quexa el Diego JMendez de Hines- 
trosa , en su prission , porque seyendo es- 
cribano de su juzgado , su secretario, 
fu levadura de su prission , avia des- 
cubierto los del cabildo cosas quel Die- 
go Mndez pensaba hager contra algunos 
dellos, que con l avia comunicado; en 
pago de lo qual el Vasco de Herrera le hi- 
go hager alcalde aquel ao , despus fu 
nombrado para lo ser el siguiente , lo qual 
contradi xo el Diego Mndez con ciertos 
requirimientos protestaciones , y en fin 
no le dieron la vara. Y este, enojado des- 
to, con sus secages el Johan Lpez de 
Gamboa Johan de la Puebla, regidores, 
creyendo quel Vasco de Hcrrcia lo avia 
estorbado , la vara que pensaba aver el 
Frangisco Prez se avia dado un parien- 
te del Vasco, acordados en hager mal al 
Vasco de Herrera , tom la mano el Fran- 
gisco Prez , como el mas maoso , fus- 



1 c leinporiljus aiilcm ct moninnlis, l'ralrcs, 
non iiidigclis iil sciiljamiis voljis Ipsi cnin dilig-cii- 



tor scilis, f(ua ciics Ooniini, sicul Tur in noclc, ila 
venid. (S. Paul, tul Thcsulon., i-'\nsl. I, cap. V.) 



19( 



IlISTOUIA GEMiUAL Y NATURAL 



s(> iil Diogo Mndez dile [arte di'l ne- 
gn^'io, que no desseaba cosa mas que ver- 
lo sin vara al Vasco de Herrera, ven- 
garse del de su hermano de los que 
le prendieron, c dessebales la muerte, y 
ellos i'i l ; y era osse Diego Mndez hom- 
bre belicoso, tenase por injuriado de- 
llos. Y como el Francisco Prez lo fertifi- 
c que en el cabildo avia voluntad de pri- 
xnr del offifio al Vasco de Herrera , am- 
lo oyr c rogle que cntendiesse en ello: y 
tuvo forma como un regidor, en ausentla 
de ambos gobernadores , pidi en el ca- 
l)ildo que enlendiessen en el remedio de 
aquella tierra, que estaba perdida por 
aver dos gobernadores, y essos discordes 
mal avenidos. Y cmo tornaron la vi- 
lla el Cereceda y el Vasco , les dixeron en 
regimiento lo que se les avia pedido , y el 
(jeref eda call , porque sabie que no se 
degia por l : el otro , con mucha altera- 
(;ion y enojo, respondi que aquel tal por 
([ual de Diego Mndez ha^ia aquello, 
amenazbalo ; pero los gobernadores res- 
pondieron al caliildo que harian lo posible 
cmo en todo se higiesse bien, cmo 
conviniesse la buena gobernacin. El 
Vasco de Herrera estaba muy lxos en es- 
to de pensar que sus amigos Francisco P- 
rez Johan Lpez de Gamboa Johan de 
la Puebla oviessen amasado esta cosa, 
porque ya se comunicaban y entraban en 
su casa, y en todo ello echaban la culpa 
al Diego IMendez, al qual tracto muy mal 
lie palabra un dia el Diego Diaz de Her- 
rera, le dixo muchas injurias. Y enoja- 
do desta afrenta el Diego Mndez, dixo 
al Francisco Prez que le bastasse lo que 
avia hecho, seyendo su secretario, des- 
cubriendo sus cosas , aviendo dado or- 
den cmo le prendieron ; que por qu 
queria agora tractar como le matassen, 
qu! descuydado estaba de entrar en con- 
tiendas hasta que viesse que avia justicia; 
que le dexasse ya. Y l respondi que no 
li'uia culpa, sino los regidores que le avian 



burlado, quel Diego Mndez tambin S6 
avia (Miado en lo que avia hecho pedir al 
cabildo, que no avia de pedir sino que le 
admilicssen al cargo de gobiMuador por 
teniente, pues tenia poder del goberna- 
dor defunto, y que aquello se higiera an- 
tes que dexar al contador solo en el car- 
go. E cmo el Diego Mndez vido movida 
la cisma, encaxlc esta proposicin, ro- 
g al Francisco Prez que trabaxasse en 
el negocio : porque el cabildo le avia to- 
mado el poder pustolo en las escrip- 
turas de su escribano Alonso Carrasco, 
quando otra vez el Diego Mndez pidi 
que le admitiessen , el Francisco Prez hi- 
CO quel escribano, que era su amigo, lo 
vol viesse el mesmo poder al Diego IMen- 
doz, porque aquel escribano estaba mal 
con el Vasco de Herrera. Pues cmo tu- 
vo su poder Diego Mndez, fu al cabildo 
pidi seguro , porque se recelaba de al- 
gunas personas , no osaba decir algunas 
cosas que convenan al servicio de Sus 
Magostados, ni las diria de otra manera; 
disele el seguro , assi como le tuvo, 
dixo qul era teniente de gobernador , 
presscnt el poder ques dicho , pidi ser 
admitido, aun mand al cabildo que as- 
si lo hiciesse , ponindoles penas todos 
los del cabildo. Viendo este disparate, 
descuydado de lo encubierto, respondi- 
ronle que su poder era condicional , hasta 
quel gobernador Diego Lpez , ya defun- 
to , proveyesse otra cosa ; quel Vasco 
de Herrera truxo la vara en su prission 
pressengia, qul estuvo presso avia 
hecho residencia , y era revocado por el 
gobernador defunto; assi lo excluyeron, 
mandndole , s pena de muerte , que no 
se Ilamasse teniente , s pena de perdi- 
miento de sus bienes para la cmara fis- 
co; tornronle tomar el poder que 
pressent. 

Y' porque en el pueblo pblicamente se 
degia que lo avien de resgebir por tenien- 
te , mand el cabildo pregonar que ningu- 



DK I.XDIAS. LB. XXX!. CAP. II. 



t97 



no le toviesse por teniente ni se lo Ua- 
masse, s fiertas penas. Y el Cereceda 
otros le dixeron al Vasco de Herrera que 
sus proprios amigos le avian puesto al 
Diego Mndez en aquello , aun sealle 
al Fran(;isco Prez, que todava se comu- 
nicaba con l , respondi que no lo crea 
que se lo degian por le poner mal con 
l. Luego mand el Vasco de Herrera que 
ninguno acompaasse al Diego Mndez, s 
pena de gient agotes otras penas (y en- 
veselo notificar con un escribano) niel 
anduviesse acompaado: la respuesta 
del Diego Mndez fu recusarle , y expre- 
sando sus agravios qu avia fecho guer- 
ra los indios , sin poder de Sus IMa- 
gestades, avia fecho hierro para los 
herrar hager esclavos, sin lo ser ni tener 
auctoridad para ello, otras cosas bien 
feas por escripto, assi replicando el 
uno en contra del otro. dems desso el 
Vasco de Herrera su hermano amena- 
zaban de palabra y en pl)lico, y el Diego 
Mndez respondiendo , les degie que por 
temor de Dios ni de Sus Magestades no 
avie de dexar de matalle. todo esto el 
(jeregeda se estaba en su casa , ova 
callaba , porque el tiempo no le daba lu- 
gar mas, y eran pocos los que en el pue- 
IjIo no participaban en estas passiones. 

Pues excluydo Diego IMendez por el 
cabildo de su demanda, segund se di- 
xo, por aviso del Francisco Prez, tru- 
xo la memoria el Vasco de Herrera la 
pena quel cabildo avia puesto al Diego 
Mndez, dile entender que avia 
incurrido en ella , paresgindole que era 
causa para quitarle de si, acord una 
noche de lo prender. E como el Diego 
Mndez traia sus velas con el enemigo, 
supo la intengion del Vasco de Herrera, 
que era , despus de le [)render , echarle 
en unas islas diez leguas de aquella villa: 
temiendo que le harian caedigo en la 
mar le mataran , huy la iglesia con 
csso poco que tenia. Lo qual visto por e' 



Vasco de Herrera , progodi contra l 
hgolc gitar llamar por pregones , digien- 
do que lo hagia porque de sus bienes se 
cobrasse la pena de la cmara en que avia 
incurrido , seyendo pblico que en toda 
la tierra avia hombre mas pobre adeu- 
dado : higo inventario de sus bienes , 
hall que debia el sayo que traia vestido 
mas de tres mili seysgientos pessos de 
oro , porque como hombi'e desordenado, 
en onge meses que all avia seydo tenien- 
te por el gobernador Diego Lpez de Sal- 
gedo , viviendo mal este Diego Mndez 
desenterrando peccados culpas agonas 
delictos viejos olvidados, para se soste- 
ner s color de justigia , lo que por una 
parte allegaba verta por otras muchas, 
gastando mas de lo honesto nesgessario 
mucho mas de lo quel offigio podia com- 
portar. 

Viendo el Vasco que era notorio enemi- 
go juez para el Diego Mndez, cometi 
la causa Diego Nieto, alcalde ordinario, 
progedi en el negogio : porque se 
avia retraydo la iglesia antes de la acu- 
sagion , porque le quera prender de he- 
cho el Vasco de Herrera , el alcalde le oy 
desde la iglesia, como el negogio era 
de calidad que requera examinagion so- 
bre s era bien 6 mal presso Diego Mn- 
dez, si eran traydores no, dixronse 
tales cosas en los escriptos Diego Mndez 
al tiscal contra Vasco de Herrera , y el fis- 
cal en su favor contra el Diego Mndez, 
con cuyo paresger en secreto los ordena- 
l)a, que se engendi el fuego de manera, 
que pblico con juramento degian Vas- 
co de Herrera y su hermano Diego Daz 
de Herrera avan de matar Diego Mn- 
dez dentro de la iglesia. Oh Indias! oh 
infeliges los que ellas vens, para estar 
la sombra de tales ministros de justigia! 
Pues en todo el mundo esta es una virtud 
tan grande tan exgelente nesgessaria, 
que ninguna repblica ni estado se puede 
conservar sin ella , no solamente las 



198 



HISTORIA GEXKRA. Y NATURAL 



cihdadcs pueblos grandes cliicos , mas 
aun las ]icqueas particulares casas, 
donde aquesta falta, se consumen dismi- 
nuyen, aun un solo hombre cuerpo 
que sea parte della se pierde! 

Yo no s cmo en estas partes anda es- 
ta justi^-ia tan ofendida con los mcsmos 
offifiales della, ni puedo creer que la 
Magestad Real ni su Consejo llega la no- 
l'iQia destos otros mesmos insultos , pues 
tan olvidado est el castigo dello on la 
tierra, si no viene del ^ielo, como lo liifo 
en este caso de que agora se tracta. 

Oyd, letor, y veres lo que sabe pue- 
de rodear el diablo , el qual en solo esto 
es bueno , como exccutor de Dios , pues 
lo que hage no es mas do lo ques permi- 
tido por el mesmo Dios , f[uien ninguna 
cosa puede impedir ni contrastar sus jui- 
cios rectitud. Siguise que junto las 
minas que llaman de Tayaco. donde se 
sacaba oro , se avian alteado dos cagiques, 
viendo que los otros que se avian algado 
se quedaban sin castigo , y estos ltimos 
aleados sacaban oro: los gobernadores 
acordaron de enviar un capitn con gente 
para hager que aquellos indios tornassen 
servir , si no se pudiesse hager , cas- 
tigarlos porque los otros se sosegassen , 
para castigar otros cagiques algados dias 
avie en un valle que se dige Agalla , que 
fueron en la muerte de los chripstianos 
de Vylancho , que nunca despus qui- 
sieron servir, alteraban la tierra 
los que sacaban el oro. caso quel Cere- 
geda lo excus lo que pudo , no bast 
acabar con el Vasco de Herrera que fues- 
se por capitn otro sino su hermano Die- 
go Diaz de Herrera, porque aquel era 
ydo ver su gente que traa en las minas, 
environle all los gobernadores la comi- 
sin instrugion, no lo tuvo en nada ni 
lo quiso ageptar : antes escribi su her- 
mano que no quera yr ello, y l le res- 
cribi rindoselo, assi lo agept fu 
con" los que para la jornada el Vasco de 



Herrera le envi con otros mas espao- 
les, que en las minas estaban : de forma 
que los que quedaron en la villa serian 
hasta vcnnlc hombres sanos y enfermos. 
Pues cmo todava se continuaba el pleyto 
criminal contra el Diego Mndez, los es- 
criptos palabras cada da eran mas, de- 
gia que lo avia de sacar de la iglesia , y 
el Diego Mtudcz degia quel Vasco los 
que le avian presso eran traydores 6 
avia di^ pedir justicia contra ellos se 
avia de vengar del y dellos; temi que all 
en la iglesia le avian de prender matar 
sus enemigos, como le avian dicho mu- 
chas vegcs. Y paresgndole que la justigia 
real , ante quien esperaba pedir sus inju- 
rias, tardaba, como era bulligioso de- 
terminado, hall al diablo, que obraba 
parte mucho en el caso , que le dio cs- 
peranga de salir con su desseo, convo- 
c su opinin algunos quexosos de Vas- 
co de Herrera de su hermano Diego 
Diaz, con estos otros estangieros ma- 
rineros c homlu'es de poco saber des- 
seosos de tener indios que mandar, 
quien el Diego IMendez dio entender 
quel contador Ceregeda no quera ser go- 
bernador , por las passiones que va en la 
tierra entre el Vasco de Herrera Diego 
Mndez , y aun porque cada da el Vas- 
co conlcndia con el Ceregeda, por ser dos 
gobernadores; que s el (^^eregeda qu- 
sessc quel Diego IMendez y l serian 
juntos al cargo , quel era teniente de 
gobernador, le ayudassen prender 
al Vasco de Herrera , porque en ello ser- 
viran Dios ' Sus Magestades, quitan- 
do aquel tirano de la tierra, prometiendo 
de los gratificar por ello los ayudar 6 
favoresger en todo lo qul pudiesse , por- 
que el Vasco le tenia tomada la vara y el 
cargo por fuerga. Y cmo todos era no- 
toria su prission passiones de entram- 
bos , tomaron sabor en las promesas de 
los indios favores quel Diego Mndez les 
prometi por s por terceros; assi iU7 



DE IXDUS. LIB. XXX!. CAP. III. 



199 



domingo, dos horas que fu de noche, 
ocho de olubrc de mili quinientos 
treynta y un aos, estando el Cereceda 
en su casa hablando con un lionrado cl- 
rigo , llamado Johan Avela , otras per- 
sonas, platicando en algunos medios 
para que las passiones destos se excusas- 
sen, porque resultaban en dao de mu- 
chos otros, no hallaban aparejo en sus 
condiciones , assi porque eran muy sober- 
bios c apartados de ragon , como porque 
ya algunas buenas personas lo avian ten- 
tado , no hallaban en el Vasco su her- 
mano ni en el Diego ^leridez dispusic^'ion 
para apartarse de sus rencores y enemis- 
tad: y estando assi en su ragonamiento, 
oyeron muchas voges ruydo hgia la 
iglesia, do possaba el Vasco de Herrera, 
salieron la puerta de Cereceda l los 
que con l estaban, oyeron voces dicien- 
do: Viva el Rey!.. mucho estrpito 
alboroto. luego el Cereceda se torn 
entrar en casa , tom la vara de la jus. 
tifia una espada una daga, mand 
los que allestaban que fuessen con l con 
lumbre de tea, delante cori'iendo. Assi co- 
mo llegaron la plaga, salieron all muchos 
oros pi caballo, otros con balles- 
tas armas, puisironse delante, habien- 
do pavesada unidos, encaminando sus 
armas hgia el Ceregcda los que con l 
yban, diciendo grandes voges: Viva el 
Rey! , sin poder el Ceregeda conosger si- 
no dos tres de los que estaban delante 
del ; y estaba como atnito , porque no sa- 
bia si eran gente de fuera si le queran 
matar. Y estando assi un poco espagio 
perplexo , pens que debian ser revueltas 
de Diego Mndez de Vasco de Herrera, 
fusse hgia aquella gente, digiendo: 
Viva el Rey su justigia que est aqui, 
y entrse entrellos. Y lleg un csqua- 
drongillo de los armados, y entrellos vido 
al Vasco de Herrera en el suelo ensan- 
grentado: como se lleg l, dexron- 
se!e tocios, assilc para le levantar, 



no pudo ayudarse con la herida de muer- 
te que tenia , y en esto vise el Cereceda 
cercado de gente, y l algunos de los 
que con l yban quisironle levantar: 
llegaron quitronsele de las manos aque- 
lla gente , tirndole de los bragos y de las 
piernas, y de una soga que le tenian echa- 
da la garganta, y en esto mene los ojos 
el Vascode Herrera, comohombre que es- 
taba al caljo. Visto esto, como otros de- 
can: Murese, murese, comeng Ce- 
regeda llamar al clrigo ya dicho , que 
estaba all gerca , dxole : Padre , pro- 
curad por el nima de esse hombre : quel 
cuerpo ya yo creo que no tiene lugar do 
curarse . E assi lo higo llevar la iglesia, 
entendiendo quel Diego Mndez avia ur- 
dido aquella tela : luego mand prego- 
nar que todos se fuessen sus casas , s 
pena de muerte perdimiento de sus bie- 
nes , ninguno lo quiso hager ; antes al- 
gunos degian voges : Viva el Rey la 
comunidad!, con tanta alteragion, que 
pens que all le avien de matar ; de- 
gian que no avia alboroto , sino destirani- 
gar poner en libertad la tierra del Rey, 
que estaba en poder de tiranos. A loqual 
el Ceregeda replic: Pues sea, seores, 
servigio del Rey, pues quereys que lo 
sea. otros degian: Viva el Rey la 
comunidad! acordndose l de las co- 
sas passadas de los comuneros de Castilla, 
tuvo por gierto que si de all no se yba 
que le mataran , salise lo mejor que 
pudo de entrellos para yrse su casa. 

Ya ocurran all hasta las mugercs del 
pueblo, algunos degian: Vamos casa 
de Benito Pulido: que aquel es uno de los 
regidores que fueron en prender al tenien- 
te IMendez. ya quel Cereceda sali de 
entrellos mas priessa que de passo , sa- 
lile al encuentro Diego Mndez, armado 
caballo , con una langa una adarga 
con vara de justigia , digindole : Ah 
seor gobernador, ah seor contador. Y 
el Ceregeda dixolc , vindole delante do 



208 



inSTOlllA CI'.M'UAU Y NAILUAL 



si: Ydos de ah, no me luihk's. Y el 
Diego Mndez replic: ftlscueiiiidine. se- 
or, lo que os quiero decir. Y el (jere^'e- 
da dixo: No hay que escucharos. Yba- 
se de largo, y el Diego Mndez, viendo 
que le desdeaba , atraves el ca])allo de- 
lante, dxolc: Escuchadme, si que- 
ros, que os est bien, si no cata... Eston- 
ces el Cereceda , viendo que aquel cala 
era amenaza , que aquel andaba deter- 
minado ya en todo mal, esper dixo: 
Qu decs? E l dixo: Seor, esto se 
ha lecho por poner esta tierra en libertad 
debaxo del servi^io de Su iMagcsfad, 
que ha tanto tiempo que est tiranizada: 
ved lo que mandays que se haga , que yo 
soy teniente de gobernador lo quiero 
hager, como vuestro teniente. El Cere- 
ceda estaba como hombre afrontado co- 
mo quassi fuera d s , cercado de los 
malfechores, congecturando un caso tan 
temerario desacatado, lemia tambin 
de si de los que con l avian salido 
de su casa que los matassen, call; y 
el Diego IMendez replic: A!i seor con- 
tador , ah seor gobernador , mandad 
lo que quers que haga : que como vues- 
tro teniente lo har, que lo quiero ser 
lo soy. Y' cmo no responda Cere- 
ceda tan presto como en la sagon se re- 
quera por su turbacin, Bernardino de 
(]abranes, escribano real de aquella go- 
Ijcrnagion, otros que con l avian sa- 
lido de su posada al ruydo, y el veedor 
Fraugisco de Barrientos , que la sacn 
all avian llegado, dbanle grand priessa, 
tirndole del sayo, aun se lo rasgaron, 
dicindole: Conceded con l, si quereys 
que aqu no os maten vos nosotros. 
Y el Cabranes dixo regio , porque el Die- 
go Mndez lo oycsse : Degid que s que- 
reys, ses teniente Diego Mndez. lle- 
gsele al oydo dxole : Responded 
presto: que oygo mis espaldas que os 
quieren matar. assi el Ceregeda . por 
se conformar con el tiempo, dixo al Die- 



go Mndez : Eo ([ue mando es , seor, 
que iiagays, os pido or merged quo 
pongays toda esta cosa en paz hasta nia- 
anade da. que se provea lo (ue conven- 
ga al servigio de Su Magestad. E assi 
hablando, se fu su camino el Ceregeda; 
y el Diego Mndez dixo al Cabranes que 
se lo diesse assi por testimonio, des- 
vindose el Ceregeda para su posada , se 
qued Diego Mndez con su gente , higo 
pregonar, digiendo: Manda el seor Die- 
go Mndez, teniente de gobernador, etc. 
oyndolo Ceregeda, bax sus orejas, 
se fu su posada con los que con l do- 
la avian salido otros algunos, que se le 
avian allegado. E llegados su posada, 
fu reprehendido, porque avia dudado la 
primera vez de responder Diego Mn- 
dez , le gertificaron que uno de aquellos 
sayones lleg en essa sagon al Diego Mn- 
dez le dixo: Mirad, seor, matemos 
este, si no todos somos muertos. res- 
pondi el Diego Mndez: Esso no, por- 
que el contador no ha fecho por qu. 

Tras esto le lleg nueva al Ceregeda 
como el Yasco de Herrera era ya muerto 
en la iglesia , sin se poder confessar : el 
qual , estando en su postrera hora , dixo 
mal pronungiando : Mis peccados me han 
traydo esto, hagiendo muestras se- 
ales de chripstiano ; desnudndole pa- 
ra amortajar, le hallaron una pualada en 
el costado , debaxo del brago. sabido 
por Diego Mndez que era muerto en la 
iglesia , re])rehendi mucho sus ayuda- 
dores, porque lo avian dexado llevar, di- 
gindole: traydor, tirano; que si no 
le mandara Ceregeda meter en la iglesia, 
qul le higiera hager quartos, como tray- 
dor, tirano usurpador de la justigia real. 

Hablando , pues , (eregeda aquella no- 
che con los que estaban con l , dixo que 
no avia podido conosger sino gnco seys, 
fu informado que los ms del escnda- 
lo eran marineros y estangieros, otros 
amigos del Diego Mndez de quando era. 



DE liNDlAS. un. XXXI. CAP. lil. 



20 



teniente de goljcrnador por Diego Lpez 
de Salcedo, al-giinos vecinos de aquella 
villa , que estaljan nial con Vasco de Her- 
rera. Diego Mndez llamaba capitn de su 
guarda un Alonso Vzquez Rangel , un 
marinero que se decia Pedro Vidal traia 
la vara como su alguagil. toda aquella 
quadrilla de Diego 3Iendez podran ser 
hasta treynta y q'mco quarenta hombres 
de pi do caballo; los mas dessos 
avian venido la noclie antes del campo , 
se avian juntado en la iglesia con el Die- 
go Mndez , c desde all salieron l y ellos 
matar al Vasco de Herrera. para lo 
efettuar dio un mandam"iento , como te- 
niente de gobernador, para el Pedio Vi- 



dal , alguacil , mandndole que prendiesse 
al Vasco de Herrera , que si se defcn- 
diesse, que lo matasse , mand en l que 
todos le diessen favor ayuda ; desta 
manera salieron l y ellos de la iglesia, 
donde Diego iMcndez estaba rctraydo, 
hafcr lo que se ha dicho. 

Spose que dos tres veges , antes que 
esto acaesgiesse, avia jurado solemne- 
mente Vasco de Herrera de matar al Die- 
go Mndez . que para ello avia de poner 
otro dia el cargo de la vara en el cabildo, 
porque vindole sin vara el Diego Mn- 
dez , salicssc de la iglesia lo pudiesse 
hacer. 



CAPITULO IV. 



De lo que Diego Mndez de Hineslrosa luco con el lavor de sus secaces, despus que ovo niuerlo Vasco 
de Herrera; cmo, continuando sus desalios, prendi despus al gobernador Andrs de Cereceda; c c- 
mo despus el Cereceda lo prendi al Diego Mndez le liico hacer quarlos, se dio fin su tirana. 



JliStando en su posada el gobernador 
Ceregeda, platicando en lo que de susso 
se ha dicho , furonle degir que los mal- 
hechores aquella gente alborotadora es- 
taban dando saco la casa de Vasco de 
Herrera. luego entr el alcalde Diego 
Nieto, quexndose de Diego Mndez su 
gente, que le avian querido tomar la va- 
ra , aun se la avian quebrado, procuran- 
do de quitar al Vasco Herrera de sus ma- 
nos, le dieron giertos botes de langa, 
que mostr en la capa: luego le envi 
casa del Vasco de Herrera ponrsela en 
cobro, mandle inventariar lo que ha- 
llasse , que lo entregasse un criado del 
Vasco de Herrera. luego entr el otro 
alcalde, Hernando Dalmao, pariente del 
defunto, asombrado, diciendo i[ue Diego 
Mndez su gente le avian quitado la va- 
ra; luego ledixeronal Ceregeda que Die- 
go Mndez andal)a |)or las casas tomtu- 
las armas todos. viendo esto el Civ- 

geda , temi que le seria hecho lo mcsmo, 
T.MO III. 



despidi con buenas palabras los que 
con l estaban , aun porque tenia por 
sospechosos algunos dellos , que mostra - 
])an tener mala voluntad al Vasco de Her- 
rera su hermano , por malos tractamien- 
tos , aun tal avia all que se degia quel 
Vasco le rompia los setos para hablar 
con.su muger; y estos tales hablaban en 
favor del Diego Mndez, paresgindoles 
mal estas estorsiones, que los dichos her- 
manos le avian hecho. Assi que, rogles 
que todos se fuessen sus casas repo- 
sar , quedndose solo el Ceregeda con sus 
criados con el escribano Cabranes ques 
dicho , c temindose que si en su casa qs- 
taba gente, lo tomara por achaque el Die- 
go Mndez , por no le dar lugar qtie 
acabasse de perder la vergilenga , los des- 
pidi. 

ydos, desde muy poco lleg Die- 
go Mndez su gente l , caballo, 
armado, con una vara de justicia, que 

era del Vasco de Herrera , c sus armas 
2 



202 



llISTllIA GE.M'IIAL Y NATUIlA. 



(k'l iniicrlo |iucslas, (|iio a\i;i asido dil 
saco, con grand fausto brovidad, co- 
mo si en alguna liourosa halalla las ovicra 
gauado contra iniicles ; llamo voges al 
Cerogeda, dxolo ante Cabranes el es- 
cribano, que le requera que luego qui- 
tasse los offi^ios que en el cabildo tenan 
los dcservdores de Su Magestad, los 
pusiesse en personas leales. Y el Cerece- 
da le dixo que se fuesse con Dios, pu- 
siesse el pueblo en paz, como se lo avia 
rogado: que en aquello el Cereceda pro- 
\eeria lo que conviuiesse al servicio de 
Su Magestad; assi se fu, digieudo que 
assi se avia de destiranigar la justicia de 
Su Magostad. Mas todava el Cereceda 
qued sospechoso , porque le fu dicho la 
raesma noche que los amigos del Diego 
Mndez se teman , visto muerto al Vasco 
de Herrera , conoscian que los ava bur- 
lado el Diego Mndez , porque crean quel 
Cereceda no avia de consentir que fuesse 
teniente , ni lo ora : y el gobernador Die- 
go Lpez solo Cereceda dex poder 
(]uando se quiso morir , regelaban que 
ava de castigar los malhechores. Pero ni 
el Ceregeda osaba aceptar al Diego Mn- 
dez, ni llamar Diego Daz de Herrera, 
la gente que andaba fuera en la en- 
trada , una vez estuvo movido para se 
yr la iglesia; pero cmo valerle no, 
estaba en dubda, causa del desafinado 
Diego Mndez. Assi, porque los malhecho- 
res no se fuessen se llevassen los caba- 
llos despoblassen la tierra, acord de 
se estar en su casa , atendiendo el socor- 
ro de Dios, que en tales casos es bien 
menester , y en especial en estas partes, 
donde la diversidad de los hombres de la 
guerra todos la mayor parte acuden, 
por falta de vergenca, la parte que 
conoscen prspera con aventaja. 

Aquella noche escribi el Cereceda al 
Diego Diaz de Herrera al thossorero 
Johan Ruano , que estaba en las minas de 
Tayaco, avisndoles del caso homicidio; 



pero lo (pie sus carias decan era equvo- 
co, porque el que fuesse bueno se viesse 
dnde dernaba, diendcjles qne la justi- 
cia de Su Magestad estaba relrayda en su 
casa, que della no saldra hasta ver re- 
medio para ello de Su Magostad (porque 
s fuessen tomadas las cartas, ni pares- 
Cesse qul tena mala voluntad ninguno, 
ni aprobaba por ellas cosa mal hecha). Y' 
como lo supo Diego Mndez, asegurse al- 
go, y pens que todava el gobernador 
Cereceda le convencera, porque ava vis- 
to que no estaba bien con los disparates 
del Vasco de Herrera : antes algunas ve- 
ces quedaban en muchas cosas discordes. 
Otro da siguiente se fu Cereceda la 
iglesia hico enterrar al Vasco de Herre- 
ra , pressente el Diego Mndez su qua- 
drilla con mucha desvergenca , all pi- 
di )or testimonio el Diego Mndez al es- 
cribano Cabranes , cmo por morirse Vas- 
co de Herrera, no le hico quartos, otras 
palabras dixo desbarradas. Y el Cereceda 
todo estuvo callando, se fu su posa- 
da quassi solo , quedndose all el Diego 
Mndez con sus valedores , diciendo qul 
aquellos hidalgos compaeros avian he- 
cho Su Magestad aquel servicio tan gran- 
de sealado, en le aver destiranicado 
su justicia la tierra, que la vara quel 
Vasco de Herrera le avia tomado , l se la 
avia tornado tomar. luego se supo c- 
mo el Diego Mndez avia enviado lla- 
mar los caciques de los hermanos Herre- 
ras, para que le sirviessen l ; fu tal 
su denuedo furia aquella noche otro 
da , que no cessaba, diciendo todos que 
assentassen el pi llano, porque en sa- 
biendo que alguno coxqueaba , le avia de 
cortar la cabeca hacer el processo en la 
ua , tanto que sus enemigos se fueron 
reconciliar con l de lo passado, decan 
que s le errassen, queran pagar con la vi- 
da. assi unos por le contentar, otros 
porque no los matasse destruyesse, 
otros por no ser afrontados les qulasse 



DE INDIAS. LIB. XXXi. CAP. IV 



203 



los indios, de que se servian , algunos le 
mandaban daban mucho maliiz, otros 
le prometan puercos, otros. le presscn- 
taban novillos aves , otros le envialjan 
mesas bancos sillas, paresgia que le 
assentaban casa, porque de todo tenia 
nesgessidad. Algunos lagoteros decian que 
avia hecho un hecho romano , otros loa- 
ban su prudencia animosidad , otros le 
daban entender , que sabido el caso por 
Su Jlagestad , no solamente le daria la go- 
bernacin perpetua de la tierra, donde es- 
taban , mas que le avia de dar un conda- 
do hagerle grand seQr, por ser su per- 
sona de tanto valor , tan diestro y expe- 
rimentado para mucho. assi l se lo 
creia y ensoberbesfia mas , cada can- 
to sonaban pregones, diciendo: Manda 
el seor teniente, Diego Mndez de Hines- 
trosa , capitn de Su ftlagestad su justi- 
cia mayor, etc. , relatando ttulos qul no 
tenia ni meresgia , amonestando pro- 
veyendo lo que se le antojal)a. 

Otro da despus de enterrado el Vasco 
de Herrera, acord el gobernador Cere- 
ceda de hager juntar el cabildo en su ca- 
sa, pidi consejo de lo que deba ha- 
berse en el caso ; dixo que ya saban lo 
que passaba , que Diego Mndez , s co- 
lor de gobernador, diciendo que tena po- 
der, destiranigaba la justigia ava muer- 
to Vasco de Herrera, trayendo la vara, 
se la ava el dicho Diego 3Iendoz apro- 
priado s por su propria auctoridad, 
se algaba con la justigia gobernagion , y 
en lo dems hagia todo lo que le paresgia, 
sabor suyo de sus secages : por tanto 
que les rogaba, que como servidores de 
Sus Magestades amigos suyos, le dixes- 
sen lo que se debia hager. E assi este 
propssito dixo otras palabras, lo higo 
assentar por aucto Bernardno de Ca- 
branes, escribano de Sus Magestades. Res- 
pondironle que la tierra 6 Diego Mndez 
estaban en tal estado qul debia disimu- 
lar lo mejor (pie pudiessc, c congcrlar;)C 



con Diego Mndez cmo no oviesse alte- 
ragones en los chripstianos ni en los in- 
dios; ovo regidor que dixo, temien- 
do al Diego Mndez, porque le paresgia 
ser conviniente la repblica , que si no 
se pudesse congcrlai' en que fuesse su te- 
niente Diego IMcndez , que lo fuesse el Ce- 
rogeda del , porque esso era lo que con- 
venia al servicio de Dios de Sus ^Mages- 
tades , c al bien sosiego de aquella uni- 
versidad de la tierra. porque algunos 
se riyeron desto, replic assi: Reysos 
parsgeos mal lo que he dicho? Pues asen- 
tadlo assi , escribano , que yo lo digo assi; 
y el tiempo os doy por testigo, para que 
os muestre que aquesto es la cosa del 
mundo mas nesgessaria la quietud 
buena provideugia sosiego de las vidas 
hagiendas de todos los que aqui vivi- 
mos , aun para que la total dcstruygion 
nuestra se excuse. 

Desde muy poco espagio el Diego 
Mndez, sospechando quel cabildo se avia 
juntado en la casa del Ceregeda en su 
ofensa , fu all con su gente de pi c de 
caballo , creyendo que se tractaba mal dl 
que le queran prender, apese con 
su vara y armado ; y el escribano no avia 
tenido tiempo de assentar lo ques dicho. 
Y el regimiento, en tanto que se assenta- 
ban aquellos auctos , dixeron al Ceregeda 
que debia salir al Diego Mndez y entro- 
tenelle con buenas palabras: assi lo hi- 
go, dxole que estaban en cabildo en su 
regimiento, para dar orden en algunas co- 
sas de la villa; y el Diego Mndez, muy 
alterado, dixo: A esso vengo yo tam- 
bin: que tengo que hager en cabildo. Y 
el (^ercgcda replic: Pues luego entrare- 
mos. porque le paresgi que se larda- 
ba , que le deban ordenar algn jarabe 
para purgarle , se entr en el caliildo , 
di.Ko: Yo soy servidor de Su Magostad, 
no \\(} de estorbar cosa que sea su ser- 
vicio, sino ser en lo hager el primero. Y 
el Ceregeda ni le os yr la lu.uio, n' 



20i- 



llISrOHIA (K.XKRAL V .VVTLillAI- 



;iuii (iiiisicra estar all, ponjiie al rodcclDr 
il , y en la puerta y en la calle , tenia el 
Diego Mndez gente, todos sus pargiales. 
K assi, despus de asscntados, dixo assi: 
Ya sabeys. seores, cmo seyendo yo 
teniente de gobernador, de hecho, sin 
causa ni temor de Dios ni de Sus Mages- 
(adcs, me quitaron la vara me prendie- 
ron el tirano traydor de Vasco de Hernia 
y el cabildo desta villa , y el gobernador 
Diego Lpez de Salgcdo despus declar 
por sentengia que mi prission avia scydo 
injusta mal heda , aun con juramen- 
to: que muerto el dicho Diego Lpez no 
le avian quitado la vara , qul era te- 
niente , les requera que usasscn con l 
en el dicho offif^io : pues vos , seor 
contador, Andrs de Cereceda, dcx Die- 
iiO Lpez poder en su fin para gobernar, 
yo os requiero que , assi vos como estos 
seores regimiento , useys el offiyio con- 
migo , c me hayays por tal teniente , en 
tanto que Sus iMagestades proveen lo que 
fueren servidos. 

Los del cabildo , no con poco temor de 
oyrie, respondieron que le dallan por res- 
puesta lo que Cereceda avian respondi- 
do ; y el Cereceda dixo que veria la res- 
puesta del cabildo responderla. Todo 
(>sto se assent, se fueron sus posa- 
das. El Diego Mndez dixo despus sus 
aliados que ya el cabildo le avia res^ebi- 
do por teniente, que no avia de mandar 
otro sino l ; assi o hagia en todo co- 
mo lo queria. 

El Ceregeda, visto lo que Diego Mn- 
dez le requiri , que muchos le degian 
que higiesse lo que Diego Mndez le pe- 
dia , no estaba en ello , porque Diego Mn- 
dez no tenia poder , y cJ que tuvo de Die- 
go Lpez estaba revocado. viendo que 
era matador y estaba presso, que si el 
en esso viniesse y ambos mandassen era 
dio de mucha culpa , c aun la tierra so 
perdera, por evitar cssos inconvinientc?, 
acord de dikitar la respuesta que deba 



dar al rcijuirimenlo , esperando lo que] 
thessorero Joian Ruano Diego Daz de 
Herrera responderan sus cartas. Pero 
d(!gia Ceregeda pblicamente, que lo que 
licesse Diego .Mndez fuesse en Ijuen ho- 
ra hecho, pluguiesse Dios qul lo hi- 
giesse de manera . que todos le oviessca 
envidia , que para la cxpiriengia basta- 
ban las cosas acaesgidas por mandar dos; 
que pues Diego Mndez se metia en ello, 
qul no poda hager sino callar mirar y 
estarse en su casa , hasta que Sus Mages- 
tades proveyessen otra cosa: lo qual l 
dcgia por no alterar Diego Mndez , 
descuydarle, porque si responda al re- 
quirimiento, avia de degir que era mata- 
dor, castigarle, si pudiesse, con justi- 
gia ; pues aquesto no se poda assi ha- 
ger, acord de temporgar. Mas el Diego 
Mndez, que conosgia sus proprias obras, 
va quel Ceregeda dilataba la respuesta, 
no le paresgenclo bien aquella dilagion, 
envile aquel reverendo padre Avela 
otros, con quien le envi rogar que tu- 
vesse paz con l : que pues sabia tena 
poder como l , y el Ceregeda ava dicho 
muchas veges que desseaba dexar aquel 
cargo, que agora tena tiempo para se 
desocupar de las cosas de la justiga, 
questa se la dexasse al Diego Mndez , 
quel Ceregeda entendiesse en lo dems de 
la gobernagion y en el dar de los indios, 
que del solo Diego Mndez tomasse su 
paresger , no toviesse Ceregeda mano en 
la justiga, que assi lo aprobasse el ca- 
bildo y el Ceregeda lo jurasse no truxes- 
se vai'a. Ceregeda bien entendi questo 
peda Diego Mndez por temor de ser pres- 
so , respondi al clrigo c los dems, 
que en desistrse de la justiga que ni l 
poda ni lo deba hager sin mandrselo Su 
Magostad ; mas que en todo lo dems qul 
queria que se higiesse como el Diego iMen- 
(lez lo qusiesse , que no desseaba sino 
que todos estuvessen en paz. E con esta 
ri'spuesla volvieron Diego IMendez . no 



DE INDIAS. LIB. XXXI. CAP. IV 



205 



le agrad mucho ; pero al cabo acord de 
fiar del Cereceda sobre buena prenda. Y 
envi llamar los alcaldes regidores 
su posada, sin que! uno supiesse del otro; 
teniendo la puerta de casa toda aque- 
lla gentecilla que le iagia espaldas , quit 
las varas los alcaldes c dilas Alonso 
Vzquez Rangcl, su capitn de su guar- 
da , que fu uno de los principales culpa- 
dos, tan doto para el offigio del juzga- 
do, que no sabia leer : la otra vara dio 
un Jolian Co|)ete , regidor de aquella vi- 
lla aquel ao, y el uno y el otro de rs- 
tico entendimiento; dex dos regidores 
de los que ya lo eran , puso con ellos 
otros dos de su -mano, como teniente 
de gobernador, tom de hecho los libros y 
el arca del cabildo , higo todos que lo 
jurassen por tal teniente. 

Otro dia siguiente dio un mandamiento 
para que aquel alcalde, Alonso Vzquez, 
fuesse casa de Diego Lpez , el gober- 
nador, sacsse una bandera real que 
all estaba del gobernador defunto, la 
(uitasse de poder de uno quien (^erege- 
da, con otros bienes del gobernador Die- 
go Lpez, la avia encargado: porque 
aquel, cuyo cargo estaba, no se la que- 
ra dar, lo maltract hasta que se la di, 
la llev Diego IMendez, el qual, juntada 
su quadrilla , higo jurar la bandera que 
no la desampararan, y entregla un 
marinero liigole alfrez, tomle jura- 
mento como los dems. Fecho aquesto, 
sali se pasear por la villa con la ban- 
dera su gente delante, todos con sus 
armas , la bandera par del , amna- 
gando c digiendo quel que se rebulliesse 
le avia de poner colgado de un pino de 
aquella 'villa, c que despus se baria el 
progesso en la ua. 

Otro dia adelante jueves, teniendo ya 
los alcaldes regidores c todo de su nui- 
no, con su gente otros mas que se le 
allegaban, cabalg por la villa, porque 
como pensaba dar de su mano los in- 



dios, seguanle sus amigos aun los que 
no lo eran, otros enviaba llamar 
degia que no avia otro teniente ni jus- 
tigia sino l solo: higo pregonar, lla- 
mndose teniente de gobernador capi- 
tn, que daba por ninguno todo lo que 
avian fecho el traydor tirano Vasco de 
Herrera Andrs de Ceregeda, como su 
aliado , avia consentido , despus que fa- 
llesgi el gobernador Diego Lpez de 
Salgedo, lo anulaba por aquel pregn; 
mandaba quel Ceregeda no usasse mas 
del cargo ni se llamasse gobernador, s 
pena de muerte, y enveselo notificar 
con un escribano , tambin envi man- 
dar Cabranes, escribano, que no usas- 
se con el Ceregeda el offigio, de lo qual 
l no cur, sino, hagiendo lo que deba, 
siempre continu su offigio con el teniente 
Ceregeda cada quando que convino. 

Viendo ya Ceregeda tanta tirana dos- 
vergUenga en el Diego Mndez, le envi 
la respuesta con el Cabranes, escribano, 
satisfagiendo al requiriraiento passado, 
quel Diego Mndez le ava fecho en el ca- 
bildo , en que le regit el delicto que avia 
fecho , que era matador persona pri- 
vada para el cargo , que estaba revoca - 
do por el gobernador Diego Lpez ya de- 
funto, que estaba presso, que con su 
poder del Ceregeda estaba revocado el 
suyo, otras cosas este propssito, quel 
Cabranes le notific en su posada, estan- 
do rodeado de aquellos sus adherentes: de 
lo qual se alter mucho se afrent, por- 
que aquellos oyeron aquellas palabras 6 
respuesta, hagia vascas amcnagas. E 
el escribano Cabranes era cuerdo , d- 
xole : Seor , no regibays pena , porque 
esto no lo dige Ceregeda por enoxaros 
vos ni otro, ni para daros passion; sino 
porque ha de responder al rcquirimiento 
que vuestra mergcd le higo , para dar 
cuenta, quando le fuere pedida, quiere te- 
ner sus auctos en su caxa,y l tiene poca 
ninguna voluntad do so ocupar en la 



20G 



IIISTOIUA GE.NEllAL Y NATLllA. 



jiisii(;;i : antos dcssoa estar ilosocii|)ado do 
la gobernacin en todo. Y con eslo se 
asoseg Diego IMondez, y el Cabranes so 
l'u, aunque no dexian de lial)laf en 
lo prender matar ; los dems de aque- 
lla loca congregaQion le dexran al Diego 
IMendcz , se fueran al Cereceda , si no se 
hallaran culpados en la muerte de Vasco 
de Herrera. 

Pues viendo Diego Mndez que Cere- 
ceda tenia poder bastante para gober- 
nar , quel gobernador Diego Lpez al 
tiempo de su muerte le dio , acordse de 
yr casa de Francisco Cepcro, escriba- 
no de Su Magestad, ante el qual Diego 
Lpez avia otorgado el poder de ^erege- 
da, tomle los registros, diciendo quel 
poder era filso , que quando se otorg 
estaba ya Diego Lpez fuera de sentido: c 
prendi al escribano , sin le dexar ver 
ni hablar ninguno, le tuvo en su posada 
propria del Diego Mndez muy aprissio- 
nado: higo quel alguagil Vidal, como 
liscal de offifio , le acusasse por falsario, 
por otra parte le halagaba en secreto, 
por le hager vagilar que dixesse lo qul 
queria ; otras ve^es le de^ia c juraba 
que lo avia de despedazar tormentos, si 
no confessaba quel gobernador Diego L- 
pez estaba sin sentido , quando avia otor- 
gado el poder i Ceregeda. 

Johan Ruano, thessorero, avia resgebi- 
do la carta de Ceregeda , y envi con in- 
dios la otra Diego Diaz de Herrera; 
tard tanto en la resgebir, que lleg 
donde estaba con la gente otro capitn 
criado por Diego Mndez , requirile que 
se la entregasse la gente que no le tu- 
viessen por capitn al Diego Diaz. E assi 
se higo, porque l era mal quisto, non 
obstante qul replic que era capitn 
criado por el contador Ceregeda , que era 
gobernador no otro. Pero no le apro- 
vech: antes la gente se acost al tiempo 
al otro capitn fecho por Diego Mndez, 
luego se fu con ella a las minas para 



hacer all lo que Diego Mndez le avia or- 
denado. Ceregeda a\is Diego Diaz 
que se guardasse, porque tenia peligro y 
estaba en el campo, acord de venirse 
la villa, fusse derecho se apear 
la iglesia ; cmo Diego Mndez tenia ve- 
la sobre l recabdo en la iglesia, al 
apear dentro della le prendieron lleva- 
lon casa de Diego Mndez, le pusie- 
ron en graves prissiones , sin le dexar yer 
nadie: de hora en hora se creia su 
muerte, porque Diego Mndez, despus 
de se la dessear, estaba en su mano dr- 
sela; peio dilatbala, porque primero que- 
ria prender malar al Ceregeila , assi 
porque no avia podido con el escribano 
Cepero hager que dixesse quel poder de 
Ceregeda era invlido, como por la res- 
puesta que su requiriraiento le avia da- 
do Ceregeda con el escribano Cabranes, 
porque sin essa, le envi notificar 
Diego Mndez su gente giertos auctos 
mandamientos, mandle llevar mos- 
trar la provisin que Su ftlagestad dio al 
gobernador Diego Lpez y el poder que 
le avia dado al Ceregeda , leyselo con 
otras escripluras alli donde estaba aquel 
loco cabildo oyendo con mucha saa lo 
que se les leia. Y enoxado Diego IMendez, 
se levant con mucha yra tomle las es- 
cripluras al escribano Cabranes , con 
dos pares de grillnos que avia fecho ha- 
ger nuevos para sus apetitos furiosos, de- 
x presso al escribano , fusse casa 
del Ceregeda prenderle con mucho es- 
cndalo voges , alterando la tierra di- 
giendo que para la paz della sosiego de 
todos assi con venia, para que viviessen se- 
guros. E ruego de algunos hombres de 
bien, que no dcsseaban que Ceregeda res- 
gibiesse dao , pringi])almente porque lo 
quiso Dios assi, no le ech grillos, man- 
dle que tuviesse la casa por crgel no 
saliesse della sin su ligengia expresa, s 
pena de nnierto perdimiento de sus bie- 
nes: lo quul l guard, y estuvo presso 



m INDIAS. Lll?. XXXI. CAP. IV 



207 



desta manera con sola la conipafia (M 
Bernardino de Cabranes. Y no lo osaban 
yr ver sus amigos, por no onoxar al Die- 
go ^lendez ; mas visitbanle de palabra, 
cnvindoselo de?ir con el Cabraaes, que 
ya le avian soltado. 

Este detenimiento le tur al Ceregeda 
treynta y siete das , y en las dos noches 
primeras y en las dos postreras se le pa- 
raron los mas de los cabellos las barbas 
tan blancas , que dio admiracin todos 
(porque hasta estonces eran rarssimas sus 
canas); porque congecturaba Diego Mn- 
dez , y aun lo dixo algunos de sus ami- 
gos, que su vida estaba segura con la 
muerte de Cereceda, tenia sobre l 
siempre espas , y el Ceregeda no lo ig- 
noraba : antes pensaba que un dia avia 
de amaaesQer muerto pualailas en la 
cama. 

En esto lleg el thessorero Johan Rua- 
no, dixo al Cereceda lo que en las mi- 
nas avian daado los ministros de Diego 
Mndez , como ya todos los de la villa 
avian jurado de le seguir no ser contra 
l en pressengia de aquellos sus homigi- 
diarios , para qucl y ellos pudiessen yrso 
quandolcsparesgiesse, sin que nadie fucs- 
se tras ellos. 

Nunca gessabalavoz de Viva el Rey, 
como en el tiempo de las Comunidades; 
viendo la perdigion en que todos estaban 
con aquel tirano , acord el Ceregeda de 
lo prender morir deshager aquella ti- 
rana, procurar quel Diego Mndez se 
tomasse vivo. 

Ya ninguno osaba entrar en casa del 
Ceregeda .sino el thessorero Johan Ruano 
y el veedor Frangisco de Barrientos, 
aquestos de temor lo hagian pocas veges, 
s color que se juntaban entender en 
las cosas de la hagenda de S. M. , como 
sus offigiales. E en aquestas vsitagioncs 
Ceregeda rog al thessorero Jolan Ruano 
que juntasse algunos de los amigos de en- 
trambos, aunque avia pocos; assi se 



higo, una noche se juntaron tregc do 
pi catorge, quatro de caballo en ca- 
sa del Ceregeda , para que los de caballo 
estorbassen los que acudiessen al ruydo. 
puesto que tenan pocas armas, con las 
que tuvieron le prendieron un martes en 
la noche , quinge de noviembre , ao do 
mili quinientos treynta y uno , al fin 
del quarto de la primera guardia, ya 
que le rendan sus volas, fue presso \i- 
vo sano el Diego Mndez por el Cerege- 
da , defendindose con una espada una 
adarga la vara de la justiga en la mano 
dentro en su cmara , en la qual de 
fuera tenia guardia : los qualcs todos hu- 
yeron, sin que otro alguno fuesse presso, 
porque solamente se ovo ojo al Diego 
Mndez. Pero no se pudo esto liager sin 
sangre, porque haga muy escura la no- 
che , salieron heridos siete hombres, 
uno muerto un caballo, los quatro do 
la parte del Ceregeda, los tres y el 
hombre caballo de parte de Diego Mn- 
dez: en el qual trange el thessorero Johan 
Ruano se ovo como valiente hombre 6 
buen servidor de Su Magostad , fu mu- 
cha parte de la vitoria buen subgesso 
de todo. Assi que, presso el tirano, lo 
llev el gobernador Ceregeda su posada 
lo aprission bien ; fecho esto , soseg 
el pueblo cobr las armas que le avian 
tomado durante la tirana, que permanes- 
gi treynta y siete dias. 

La noche mesma que fu presso Diego 
IMendez, se tom su confession bien larga 
ante el alcalde Diego Nieto, dixo quin 
le avia dado favor ayuda para lo fecho, 
y en esta ocupagion se pass el tiempo 
restante de aquella noche. otro dia 
mircoles siguiente, diez y seys de no- 
viembre de mili quinientos treynta y 
uno, fu llevado la crgel pblica real, 
all le senteng como traydor tira- 
no que le cortassen la cabega fuesse 
fecho quartos. assi fu luego executa- 
da , su puso la cabega en la plaga en un 



208 



lIISrOIllA C.l'lXKKAl. V NATURAL 



palo liasla ([iie \wv Ioiujhj se cay soca, l)a pairar lo ([uc, deljia con lies mili pi's- 

c los quarlos se pusieron en los caminos; sos de oro. Y assi se libraron de las piis- 

fueron confiscados sus bienes para la siones en que estaban De^'0 Diaz de ller- 

cmara, pero lodo lo qno tenia no jasla- rei'a y el escribano Franfisco (jepcro. 

CAIMIULO V. 

Cmo el gobernador Andrs do Cereceda, despus de la prission e' castigo del liaiio Diego Mndez de Ili- 
iieslrosa, castigados los que mataron Vasco de Herrera, perdon los dems; cmo Diej^o lti;iz 
(le Herrera lenia amotinada la gonle para yrse de la tierra; (' cmo, viniendo i)or gobernador Diego Albilez 
li al travs en la costa, assi se ahogaron veynle y i;inco bomlires rinco miigeres , sali el goberna- 
dor nado , desde nueve dias que fu resrebido por gobernador muri, dexpor gobernador al mcs- 

mo Andrs de Cereceda. 



I^omo en la prission de Diego Mndez, 
si se errara , no le yba mas Cereceda 
los que con l se juntaron, de perderse, 
aunque el tirano sus valedores eran mu- 
chos muy armados, y essotros con la voz 
del Rey de su justicia, diciendo: ]Muc- 
ran los traydores tiranos , apellidando 
al Apstol Sanct Andrs por se conos^er, 
quiso Dios que se acab el negogio assi 
como se ha dicho en el pre(;edente cap- 
tulo, teniendo cuydado los vencedores, 
los unos soltar los pressos , y otros 
corlar las cuerdas de las ballestas; cada 
uno teniendo el caso por proprio , se de- 
termin la Vitoria por la justicia ciya era 
en esta givil batalla. en el instante hico 
pregonar el gobernador Cereceda que en 
nombre de Su Magestad perdonaba los 
valedores de Diego Jlendcz, viniendo 
la obediengia de la justicia de Su Magos- 
tad de su gobernador dentro de un bre- 
ve trmino: luego lo pusieron por obra 
muchos, por no perder las vidas los 
bienes. E assi unos hincados de rodillas 
pidieron perdn, Ilamndossc engaados, 
otros huyeron la iglesia : desta ma- 
nera qued la casa de Diego Mndez des- 
embaracada y l presso. 1'] despus quel 
gobernador Ceregeda lo llev su casa 
lo dex rccabdo , fusse el gobernador 
la iglesia ci reytcrar el perdn los liiiy- 
dos ella, quitarles las armas, por- 



que no se amotinassen con los Imydos 
se entrassen por la tierra la alfassen: 
que fuera perderla de todo punto , c 
ellos mataran los indios ; porque le pares- 
gi que era menos mal tolerar disinlilar, 
sufriendo alguios culpados, que carcsger 
de gente , c que por cobrarlos , si se fues- 
sen , se perdiessen otros buenos leales 
al servicio de Su Magestad. Y assi enten- 
di en castigar los mas culpados, que 
eran aquel Pedro Vidal, alguacil, que dio 
la pualada al Vasco de Herrera le ech 
la soga al cuello, con la que fu des- 
pus ahorcado el malfechor; y el otro 
Alonso Vzquez, alcalde capitn de la 
guarda del tirano. Estos dos se juntaron 
acaso aquella noche con otros sus compa- 
eros , se fueron la coota abaxo puer- 
to de Caballos , pensando hallar all al ca- 
pitn Johan Farfan de Gaona , que avia 
enviado all gente poblar; tomaron 
una canoa equipada de indios remeros, 
furonse. El gobernador Cereceda pro- 
vey de gente de pi de caballo tras 
ellos por otras partes, pensando que yban 
la tierra adentro (y tanto mas por asegu- 
rar la tierra); pero luego se supo por dn- 
de yban, mand yr Diego Diaz de 
Herrera, hermano del muerto Vasco de 
Herrera, en otra canoa tras los malfecho- 
res: tornse, porque el tiempo de la mar 
fu recio contrario. 



DE INDIAS. LII3. XXXI. CAP. V. 



209 



Asegurados los dems por las palabras 
de Cereceda , viendo que niniuno la- 
fia sacar de la iglesia , se acabaron de re- 
coger ella los dems culpados , y entre- 
llos uno que era de dos que tuvieron en 
palabras al Vasco de Herrera, entre tanto 
que lleg echarle la soga el Pedro Vi- 
dal; y este era un marinero de Cartay, 
que se llamaba Jolian Alonso , se pres- 
sent en la crcel, perdonle Diego 
Diaz la muerte del hermano con harta ad- 
miragion de todos, creyse que fue por- 
que aquel Johan Alonso encubra al Die- 
go Diaz algunas deshonestidades en ofen- 
sa de un vegino casado. "E cmo el gober- 
nador vido que la parte mas ofendida 
perdonaba, aunque el caso era de mane- 
ra quel castigo estaba meresgido, assi 
por asegurar los otros dclinqentcs, co- 
mo por usar de quietud menos rigor, 
le conden en fierta pena pecuniaria para 
la cmara fisco real , c otros culpados 
homljres baxos>conden en agotes, 
otros en otras penas, menos assaz quellos 
las meresfian padescer; pero por dar 
lugar al tiempo, quiso mas ser vido por 
piadoso que por agelerado ni rigoroso, si- 
guiendo los mritos de los tales , desta 
manera acab con los mas de aquel ban- 
do del tirano. 

El Vidal y el Alonso Vzquez , desde 
sessenta septenta dias despus que pa- 
desgi Diego Mndez, tornaron la costa 
ovieron lengua como el gobernador Ce- 
receda se avia vido piadosamente con 
todos , atrevironse confiar en su man- 
sedumbre , y el Pedro Vidal , como mas 
suelto de menos vergenga, dcxando 
al Alonso Prez en las islas de los Guana- 
xes, y l los que con l se avian ydo vi- 
nieron Truxillo , c una noche se metie- 
ron en la iglesia. cmo Ccregeda lo su- 
po, fu luego all sac al Pedro Vidal 
uno de los otros , hgolos llevar casa 
de un alcalde, grand amigo del Vasco 

Diego Diaz de Herrera, y en pressengia 
TOMO III. 



de los que lo quisieron ver, le tom Ce- 
rcQcda su confession, porque se sospe- 
chaba queste sabia el fundamento de la 
cosa, aunque no quera confessar qul 
ava nuierto al Vasco de Herrera , sino el 
Diego Mndez (aunque fu puesto tor- 
mento). En fin le mand sentenciar ha- 
ger quartos , mand que su cabega se 
pusesse en un palo par de la de Diego 
Mndez. cmo se vido sentenciado, al 
extremo declar delante del escribano 
firm de su nombre qul ava dado la pu- 
alada al Vasco de Herrera ; al otro 
hombre mandlo el gobernador restituyr 
la iglesia, de donde lo avia sacado. fe- 
cho esto, envi la isla por el Alonso 
Vzquez , traydo , fu sentengiado que 
le cortassen la cabega,- pusiranla con 
la de Diego Mndez Pedro Vidal : no 
fu fecho quartos, como sus consortes, 
porque se supo que la noche antes que 
muresse Vasco de Herrera mataran assi- 
mesmo al Andrs de Ceregeda , s este no 
lo estorbara. 

Los indios, viendo estas cosas, se al- 
garon los mas dellos , de manera que con 
mucho trabaxo volvieron la obedienga 
menos del tergio dellos: plalicbasse 
entrellos de se yr al monte no trabaxar 
en las hagendas de los chripstianos , por- 
que desque no tuvessenqu comer, no los 
seguiran, que la hambre echasse los 
chripstianos de la tierra , porque degian 
que ya el Rey de Castilla tena olvidados 
aquellos chripstianos, pues que tanto tiem- 
po avia que no yban allotros chripstianos; 
assi los pusieron en grand nesgessidad . 

Todava aquel Diego Diaz de Herrera 
sus devotos platicaban en yrse de la tier- 
ra , degian que avian de dexar al (Cere- 
geda con su gobernagion en seco, - aun- 
que l liagia nlbrmagioncs dcsto secretas 
pblicas, veges le amenagaba, otras le 
halagaba , c le higo muchas buenas obras, 
nunca lo pudo sosegar. 1'] desde un ao 

despus de hecha la jusligia ques dicho, 

27 



210 



HISTORIA GENERAL Y NATURAL 



tenia coni^crtado con sus amigos que ve- 
nido el verano requiriessen al Ceregcda 
que fuessea poltiar donde oviessen mas 
indios, que si no loliic^-iesse, se fuessen 
le dexassen se fuessen la Nueva Es- 
paa donde les paresf iesse ; y el Cere- 
ceda disimulaba con l , esperando tiem- 
po de le castigar, si no se cnmendasse. 
los veynle y nueve de oluhre del ao 
de mili c quinientos treynta y dos el ca- 
pitn Diego Albitez , quien Sus Mages- 
lades enviaron por su gobernador aque- 
lla tierra, lleg con dos navios c septenta 
hombres aquella costa, con recio 
tiempo c tal tormenta , que dieron ambos 
navios al travs seys leguas de aquella 
villa de Truxillo, se rompieron, y el 
gobernador algunos salieron nado con 
harto trabaxo , la mar ech fuera algu- 
na ropa , lo dems se perdi , se aho- 
garon veynte y ginco hombres ginco 
mugeres casadas. la sagon estaban en 
un pueblo de indios , que servan , dos es- 
paoles que acudieron la costa, que fue- 
ron mucho socorro para los que escapa- 
ron en les ayudar salir de la mar sal- 
var lo que pudieron con los indios. 
luego el Diego Albitez escribi al Cere- 
ceda lo acaesgido, y l provey luego 
y envi all al thessorcro Johan Rua- 
no un alcalde para le proveer de lo 
nesgessario : luego se fu la villa de 
Truxillo, donde lleg martes ginco 
dias del mes de noviembre del ao de 
mili quinientos treynta y dos. jun- 
tado luego el cabildo, por las provisiones 
que llevaba de Su Magostad fu rcsgebido 
por gobernador capitn general de aque- 
lla gobernacin con mucha voluntad 
plager de todos, porque era persona an- 
tiguQ en estas Indias honrada persona, 
tenase esperanca que seria tal como 
convenia al remedio de la tierra, por la 
mucha expiriengia que tenia lo que avia 



visto en estas partes. con su llegada del 
dessos que llev y escaparon de la mar, 
se excus el motin que aquel Diego Diaz 
de Herrera sus consortes tenian acoida- 
do por estonces. Pu(;s cmo Diego Albi- 
tez se vido en tanta ncsgessidad, como es 
dicho, prometi tener novenas en aquella 
iglesia de aquella villa de Truxillo, de 
camino se entr en ella, donde le resgi- 
bieron por gobernador, all se qued 
para siempre, como Dios quiso, porque 
era hombre de mas de sessenta y C'n- 
co aos tral)axado pcssado, sub- 
gedile su naufragio estando mal dispues- 
to no sano : al quinto da que entr en 
la iglesia , le dio una flebre mortal hin- 
chagon de cabeca ojos toda la cara, c 
aumntesele de tal suerte, que al noveno 
(lia de su gobernacin muri. Plega 
Dios aver piedad de su nima, porque 
como es dicho era buena persona des- 
seaba agcrtar servir Su Magestad, lo 
qul degia mostraba ; mas este desseo 
de mandar le hico dexar su casa ha- 
cienda indios que tenia en Castilla del 
Oro , donde avia ganado en muchos aos 
lo que tenia con assaz trabaxos , para lo 
perder en este camino suyo jornada l- 
tima en breves horas. 

Aqueste es aquel capitn que se dixo 
en el captulo I, que con Sebastian de Be- 
nalcgar Johan de Espinosa le prendi 
Diego Lpez de Salgedo : el qual Diego 
yVlbitez al septeno dia de su enfermedad, 
temiendo la muerte, envi llamar al con- 
tador Andrs de Ceregeda , dile poder 
para gobernar aquella tierra en tanto que 
Sus lAIagestades proveyessen otra cosa , y 
l de palalira le encomend la tierra los 
que con l all avian ydo, hico luego all 
juntar el cabildo que lo resgibiessen al 
cargo : assi se higo , no higo testamen- 
to dio poder Ceregeda para que lo hi- 
giesse por l. 



DE INDIAS. JR. XXX. CAP. VI. 



211 



CAPITULO VI. 



Cmo Andrs de Qereceda qued por gobernador despus de la muerte del gobernador Diego Albitez, de 

algunas cosas que subcodieron despus, lo quel Qereccda escribi esta Audiencia Real, que reside en 

esta cihdad de Snelo Domingo , del estado de aquella tierra c gobernacin de Honduras hasta el ao de 

mili quinientos treynla y tres, mediado el mes de junio. 



jLJa carta de Cereceda dega que si el go- 
bernador Diego Lpez viviera mas diez 
das, que aquella tierra se despoblara por 
estar mal quisto, que assi por esto , 
quererse yr todos , lia seydo grand cosa 
sostenerse la tierra, atribuyndolo su 
buena industria , ser mas compadre de 
lodos que gobernador. Y esto habla l 
su apetito , como hombre que le subge- 
di bien el fin de aquellas contengioues; 
pero no creo que en tiempo de Diego L- 
pez se le desacataran sus milites. Antes 
la mayor parte de aquellos escndalos 
nasgieron de tener al Cereceda en poco 
aquellos Herreras errados contendores; 
vindose ya perdido al cabo en vspe- 
ra de ser muerto presso, de manera que 
parara en lo que par Vasco de Herrera 
por la tirana de Diego Mndez, sac fuer- 
zas de flaquera , con el favor de Jchan 
Ruano por la virtud fidelidad de Ca- 
branes aquellos pocos , que de desespe- 
rados maltractados, y esperando de sei'- 
lo peor cada dia, se juntaron con l 
prender Diego Mndez , no negndole 
Ceregeda , como otros , el poder aucto- 
ridad que con derecho tenia para gober- 
nar, en tanto que Sus Magcstades otra 
cosa proveyessen. Sin dubda l sufri mu- 
cho sirvi bien, Dios le ayud con el 
buen subgesso, sus amigos lo higieron 
como leales; pero Diego Lpez era ca va- 
llero, si estaba mal quisto, seria por lo 
que lo estuvo tambin en Nicaragua : que 
era amigo de verdad de hager bien su 
offigio, y esto no agrada toda manera 



de gente. Y la causa del trabaxo que los 
espaoles all padesgian , de su pobre- 
ra , se poda mejor atribuyr que muchos 
indios, de ser maltractados eran muertos, 
c otros ydos; porque en aquella tierra 
avia faltado el oro labrado de piegas; 
porque hagiendo esclavos los indios dies- 
tro mas siniestro los avian vendido 
sacado de la tierra , los que quedaban, 
luiian los montes se dexaban morir, 
por salir de tan grande subjegion; los 
chripstianos, por no tenellos, andaban 
por yrse de la tierra. Y todo esto confes- 
saba el mesmo (^eregeda en sus letras : 
tambin degia que era grand causa de su 
daiio no aver otro pueblo la tierra aden- 
tro, despus que los de Nicaragua echaron 
del valle de Vlancho * los que desde Tru- 
xl!o tenian all poblada una villa , des- 
pus los indios los mataron higieron de- 
xar la tierra , los indios se entraron la 
tierra adentro , assi los veginos de Tru- 
xillo no se avian podido aprovechar de- 
Uos. Que la tierra nunca fu falta de mi- 
nas de oro : antes en muchas partes de 
aquella gobernagion se han descubierto 
muchas buenas, sin se aprovechar do- 
las, causa de las revueltas que se han 
dicho en los captulos pregedentes , de 
los gobernadores pares , sus disensio- 
nes diferengias deslcaltades tiranas, 
aver faltado Diego Lpez de Salgedo. 
Tornemos al subgesso del segundo poder 
de Ceregeda que Diego Albitez le dex. 

Digo que fu admitido por el cabildo 
con mucha voluntad, y l lo agepl con 



Antes ha escrilo Vylancho: 



vase la iia;; 



IOS, col. 1. 



-212 



HISTORIA GEXKIIAL Y NATURAL 



menos , porque le a\ ia liecho Dios merrcd 
(le navegar tres aos entre tales conlien- 
tlas peligros, y en compariia lan sospe- 
chosa , porque de la poca vida del gober- 
nador Albitez se esperaban mas bullicios 
en aquella (ierra, mas desasosiego en 
los chripstianos , causa ile las grandes 
nuevas que se sonaban de las otras gol)er- 
naciones prximas ; se sospechaba que 
se yrian muchos los mas dessos que 
avia buscar la vida donde mas riquegas 
se predicaban. Y para evitar todo esto, 
acortl el gobernador (^eregeda de hager 
un pueblo la tierra mas adentro , donde 
oviesse minas indios que sirviessen , 
se pudiesse contractar con los de Nicara- 
gua Guatimala, para aver caballos 
otras cosas que desde Panam se llevan 
aquellas gobernagiones por la mar del Sur; 
para este efetto, envi un capitn con 
sessenta hombres treynta ginco qua- 
renta leguas de Truxillo , mand que 
diez y seys leguas de all le esperassen 
l para que fuesse los despachar, por- 
que quedaba hager mas gente pro- 
veer de armas ballestas otras cosas. 
al tiempo que se quiso partir llegaron 
dos espaoles con cartas del capitn Alon- 
so Dvila , contador de Su Magostad en la 
gobernacin de Yucatn, que venia por 
la costa con giertos espaoles en deman- 
da de navios para se yr su gobernacin; 
y el Cereceda sospech que podia ser gen- 
te amotinada que yban dar algn de- 
sasosiego en la tierra, gess la partida; 
y envi sentir qu cosa era qu ve- 
nan, y enviles algn bastimento, porque 
el Alonso Dvila escribi la grand nesges- 
sidad que con quarcnta hombres traia muy 
trabaxados muy desarmados. E supo 
del dellos quel adelantado don Francis- 
co de Montejo , su gobernador , le avia en- 
viado con giaqenta hombres la tierra 
adentro treynta quarenta leguas de don- 
de l estaba poblar, que no hall dis- 
pusigion hasta sessenta seplenla leguas 



de su gobernacin; 6 que avicndo asson- 
(ado en buena parle, avis su goberna- 
dor, (uc los indios le avian mu(>rlo dos 
veces los mensageros, la una dos hom- 
bres, la segunda seys chripstianos, 
la mesma sacn se le algo la tierra; y el 
Alonso Dvila avia ydo all con la mitad 
de la gente caballos ms que tenia , no 
pudo passar con la mucha guerra que le 
avian dado; que creyendo que su ade- 
lantado toda su gente eran muertos, 
pues estaba todo aleado, se avia procu- 
rado salir G la tierra por escapar las vi- 
das, c que mucha parte' del camino avian 
venido en canoas, creyendo que en Tru- 
xillo hallarian dispusicinn para ser socor- 
ritlos, para yr saber la verdad de su 
gobernador ; que avia dos aos que an- 
daban en esto, que no sabian de su go- 
bernador, por grand ventura venian vi- 
vos, por les aver faltado los hombres que 
los indios les avian muerto , aver perdi- 
do las armas quebrdoseles. muchas de- 
llas, faltarles el comer y el vestir y el 
calcado, con muy poca salud muchos 
dessos, que yban sin mdico ni cirujano ni 
medecinas. Assi que, ydos all, avia mal 
recabdo de refrigerio socorro de navios, 
porque avia tres aos que no sabian en 
Truxillo de Castilla ni deslas islas. 

El Cereceda aposent en su casa al Alon- 
so Dvila otros , los dems en casas de 
otros vecinos , y l se parti despachar 
al capitn los que yban hacer el nue- 
vo pueblo que enviaba poblar. Y estan- 
do all, fu avisado que eran llegados dos 
navios pequeos de la isla de Cuba , que 
le convenia venirse luego para despachar 
Alonso Dvila , porque ya Diego Diaz de 
Herrera tractaba con l otros de se yr 
de la tierra con ellos su gobernacin 
otras partes; por esta nescessidad de- 
x el campo al capitn " gente que en- 
viaba, volvi la villa para despachar 
Alonso Dvila. Y estando el Alonso D- 
vila de partida . llegronlo cartas al go- 



DE INDIAS. LIB. XXXI. CAP. VI. 



213 



bernador Ceregeda del capitn que en- 
viaba la nueva poblacin, como entre 
los que all tenia de la conipaia del go- 
bernador Diego Albitcz estaba ordenado 
un motin , dexarle solo yrse , que te- 
nia pressos algunos dellos , de quien pen- 
saba ha^er justicia; por tanto que fuessc 
luego all poner recabdo en ello, le 
escribiesse lo que higiesse. El gobernador 
Ceregeda le escribi que higiesse justigia 
de dos de tres dellos , los mas culpados; 
quand el racnsagero lleg, la noche an- 
tes se avian soltado los pressos que pen- 
saba que mas dinos eran de castigo ; 
viendo que aquellos se avian ydo, solt 
los dems, dndoles entender que 
ellos no les avia prendido, sino para que 
guardasscn los culpados que huyeron. 

El (^.eregeda despach al capitn Alon- 
so Dvila , los que de su compaa qui- 
sieron yr con l , en uno de los dos navios 
de Cuba , fusse su gobernador , y l 
tornse despachar el capitn y entender 
en el motin conforme al tiempo; des- 
pus que le ovo despachado, volvise 
Truxillo , Irxose consigo algunos de los 
culpados del motin , los huydos se que- 
daron por los montes , donde perdidos no 
les faltarla su castigo. 

En aquella sagon sobrevino grand pes- 
lilengia en los indios, de sarampin 
otras enfermedades, murieron mas de 
la mitad dellos , assi de los que servan 
los chripstianos en sus hagiendas , como 
de las naboras de casa; viendo esto, 
tornaban platicar algunos en dexar la 
tierra. A causa de lo qual el gobernador 
Ceregeda y el cabildo regimiento of- 
figiales de Sus Magestades , otros vegi- 
nos , porque la tierra de Honduras c Na- 
co es tierra rica de minas de oro, y en lo 
del puerto de Caballos , donde mataron 
Chripstbal de Olit, hay tierra para po- 
blar cantidad de indios, paresgilcs que 
quedando en Truxillo la gente que bastas- 
se, era bien que Ceregeda fuesse po- 



blar Naco con los dems que que- 
dassen en Truxillo ginqenta hombres, 
que fuesscn giento ochenta con Cere- 
geda Naco , los que quedassen en 
Truxillo quedassen todos los indios de re- 
partimiento, que la sagon servan para 
coger oro en unas buenas minas que hay 
trcge leguas de aquella villa la costa arri- 
ba , tres leguas de la mar. Porque el 
Ceregeda no dexaria la tierra , como lo 
higo el capitn Johan Farfan de Gaona 
la gente que con l envi una vez el Ce- 
regeda poblar aquello, aunque se ha- 
llaba mucho estorbo para su camino por 
la falta de herrago otras cosas que eran 
nesgessarias para hager luego un reparo, 
donde se recogiessen al pringipio se 
guardasse la ropa, en tanto que otros yban 
pagificar castigar las muertes de los 
chripstianos que all avian muerto, quando 
mataron septenta cliripstianos que yban 
con Gil Dvila, sobrino de Gil Gongalez 
Dvila , que yba en busca de su tio otros 
que Hernand Corts dex poblados en el 
I)uerto de Caballos. 

Mas porque en otras partes destas his- 
torias se han apuntado las nesgessidadcs 
que los hombres en estas tierras padcs- 
gen , no est malo de entender las que en 
tres aos aquestos desta gobernagion to- 
vieron , allende de .las discordias moti- 
nes ya dichos ; c como suelen decir que 
con pan son buenos todos los duelos , all 
los tenan sin harina , ni vino , ni agey te , 
ni vinagre, ni cosa de comer de las de 
Espaa , sin herrage los caballos , los 
chripstianos sin vestido ni calgado nilien- 
go ni cosa de las nesgessarias. Un pliego 
de papel valia un castellano de oro , 
una aguja otro tanto; sin mdico ni giru- 
jano sin mcdeginas, pero no sin muchas 
enfermedades , hasta la fecha de la carta 
de Ceregeda, escrita esta Real Audien- 
gia, en que da notigia de lo ques dicho, 
que fu los catorge de junio de mili 
quinientos treynta y tres. 



214 



HISTORIA GENRRAL Y NATI RAL 



En la villa de Truxillo del Pinar, [)iior- 
to cabo de Honduras, con todas las tem- 
pestades diferencias de los pobladores 
falla de indios, con quantas nesres- 
sidades ocurrieron , se sacaron tres mili 6 
quinientos treynta y dos pcssos quatro 
tomines seys granos de oro de minas, 
(jue despus de fundidos quedaron en tres 
mili tresQientos ginqenta y un pessos 



un lomin ocho granos de oro; pero 
andando las minas en este buen prnfi[)io, 
Cessaron por los escndalos que la historia 
ha dicho, 6 por el sarampin falta de 
los indios. Y tinese por cierto ques una 
de las provincias mas ricas de minas, que 
hay en todo lo que est descubierto en 
las Indias destas partes. 



CAPITULO Vil. 

Cmo el gobernador Andrs de Qereceda fu poblar el valle do Naco , cmo estando la tierra perdida 
enviaron pedir socorro al adelantado don Pedio de Al varado, gobernador de Gualimala, fu en perso- 
na pacificar la fierra pobl la villa de Sancl Pedro, despus fu < Espaa, cmo Sus Mageslades 
mandaron juntar esta gobernacin de Honduras con la de Yucatn , que estaba a cargo del adelantado don 

Francisco Montejo , otras cosas. 



istando el gobernador Ceregeda en la 
determinacin ya dicha, por la poca 
constancia de los pobladores y excusar sus 
alteraciones, viendo que todo se yba 
perder, se acord que fuessen el thcssore- 
ro Diego Garcia de Clis Johan Ruano 
buscar el remedio mas cercano que la 
tierra se le pudiesse dar, ninguno tenia 
tal ni tan propssito como el de Guati- 
mala. E assi fueron los ques dicho el ao 
de mili quinientos treynta y tres con 
hasta veynte hombres , desde el valle de 
Naco hasta la cibdad de Guatimala, 
abriendo rompiendo el camino con mu- 
cha industria trabaxo , suplicaron al 
adelantado don Pedro de Alvarado, que 
por servir Dios Sus Magestades, 
quisiesse socorrer los pobladores chrips- 
tianos, que estaban en Honduras, en paci- 
ficar la tierra, c dar orden cmo no se 
acabassen de perder los espaoles que all 
estaban, despoblndose una provincia tan 
rica de minas de oro otros metales. El 
qiTal fu con gente de guerra con mu- 
chos indios mansos 'quadrillas de mineros 
diestros, conquist pacific la tierra, 
reparti los indios, 6 lo dex todo muy 
llano y en paz , y exercitando las minas 



ricas con las quadrillas su* gente, con 
parte de la gente de los viejos primeros 
pobladores, sacando oro en mucha can- 
tidad. 

En tanto que aquesto se hacia por el 
adelantado don Pedro de Alvarado , se dio 
aquella gobernacin de Honduras al ade- 
lantado don Francisco do Montejo, la 
mandaron Sus IMagestades juntar con la 
de Yucatn , qul se tenia primero en ad- 
ministracin. Esta provisin se dio el ao 
de mili c quinientos treynta y C'^co, 
se la llev un hermano suyo al dicho Mon- 
tejo el ao siguiente de mili quinientos 
treynta y seys, y se sac mucho en 
aquel valle de Naco, quel gobernador An- 
drs de Cereceda los pobladores viejos 
avian pacificado, y en otras partes de" 
aquella gobernacin, donde tambin se 
cree que hay ricas minas de plata. E se- 
gund el mesmo Cereceda escribi, des- 
pus de aver poblado, descubierto ricas 
minas de oro topado con los indicios de 
las de la plata, le sostuvo Dios con muchas 
contradicioncs y estorbos y peligros, hasta 
que en la mayor nescessidad que estaba 
la fierra y 61 puesto en estrecho de per- 
der la vida , en el mesmo lugar donde fu 



DE INDIAS. LID. XXXI. CAP. VII. 



215 



muerto pualadas Chripstbal de Olit, 
le envi Dios el socorro con la yda del 
adelantado don Pedro de Alvarado, al 
qual el dicho Cereceda avia enviado pe- 
dir socorro ayuda con los dichos thes- 
sorero Diego Gargia de Clis Jolian Rua- 
no, sin la qual todo se perdiera. con 
ella se pagific todo , como dicho es , se 
pobl la tierra se sostuvo, causa del 
adelantado don Pedro de Alvarado , se 
fund la villa de Sanct Pedro , ycrca del 
puerto de Caballos : el qual adelantado se 
fu despus Espaa, donde assi por lo 
que en esto sirvi en la restauracin de 
Honduras, como por otros servicios m- 
ritos , Sus Magostados lo higicrou morge- 
des. Y l se despach para volver su 
gobernagion de Guatimala , con su muger 
segunda, doa Beatriz de la Cueva, pas- 
s por esta cibdad de Snelo Domingo de 
la Isla Espaola , el ao de mili quinien- 
tos treynta y nueve aos , muy bien 
acompaado, con tres naos de armada, 
muy bien en orden, con hasta quatro- 
gientos hombres. despus que aqui se 
rehigo de algn refresco cosas que le 
convinieron , se parti los doge dias de 
margo de aquel ao ; y en diez c siete 
dias que aqui estuvo, yo le comuniqu 
supe del que tenia hechos siete ocho na- 
vios en su gobernagion , en la costa mar 
del Sur , para yr la China por aque- 
llas partes hgia la Espegieria islas de 
los Malucos. 

Algunos meses antes, en el ao de mili 
quinientos treynta y ocho, avian pas- 
sado assimosmo por esta cibdad el nuevo 
electo del obispado de Honduras , el ligen- 
giado Pedraga, clrigo, muy reverenda 
persona , assimesmo el thessorcro Die- 
go Gargia de Clis , que avia ido Castilla 
con el adelantado don Pedro de Alvara- 
do; los comuniqu mucho, y el uno y 



el otro me han escripto despus que lle- 
garon aquella gobernagion de Hondu- 
ras, y entre otras cosas Diego Gargia, 
el thessorero , dige en su carta quel ade- 
lantado don Frangisco de Montejo , gober- 
nailor de aquella provingia de Honduras 
la de Yucatn , est en aquella tierra en 
la conquista nueva poblagion de Comoa- 
xagoa , que est enmedio del camino que 
hay desta mar del Norte la del Sur , 
vcynte y ginco leguas de la una c de la 
otra; que en la demora passada se 
avian fundido sessenta mili pessos de oro 
muy bueno rico, que se avia sacado con 
las quadrillas, que all fueron de Guatima- 
la: y porque estonges estaba el oro pa- 
gar el quinto Su Magostad, se cree que 
se hurt mucho oro en polvo ( como se 
halla) en mas cantidad de otros quarcnta 
mili pessos. Y porque no todos, fuera de 
Indias , saben qu cosa es demora , digo 
que ac se usa degir demora aquel espa- 
gio que hay de una fundigion otra , que 
en algunas partes es de seys seys meses 
y en otras una vez al ao. Andando muy 
buenas las minas , se ofresgieron giertos 
debates pusironse limites, para que no 
passassen ni cogicssen oro fuera de gier- 
tos rios; luego que esta tasa se higo, se 
volvieron aquellas quadrillas Guatimala, 
gess aquel exergigio : no lo pudieron 
sacar sino seys siete veginos, y ossos 
sacaban siete reales por batea mas, 
otros quatro ginco , sin dubda se 
cree que para muchos siglos avr en aque- 
lla tierra minas ricas, sin que se acaben 
ni se agoten , se sacar mucho oro , si 
liav gente diestra. Esto se ha sabido de 
aquella tierra por cartas fechas en la villa 
de Sanct Pedro de Puerto de Caballos 
ginco de otubre de mili quinientos 
reynla y ocho aos. 



216 



UJSTOUIA GENEIAI. Y NATLUAL 



CAPITULO VIII. 



Do la ft'ililidad ile la tierra provinr-ia de Honduras i' do aquella gobernacin , c de algunas parlicularida- 

dcs dclla de los indios naturales de all. 



E, 



jn esta provingia de Honduras hay to- 
dos aquellos animales aves pescados 
manteiiiniienlos fruclas cosas, que 
hay en la provingia de Cueva gobcrna- 
gion de Castilla del Oro , porque como to- 
do es Tierra-Firme , lo que hay en una 
parte dcstas cosas, tales se halla y es co- 
mn en las otras generalmente. Y en po- 
cas cosas difieren sus alimentos, la gen- 
te es de la mesma manei-a , son assi- 
mesmo ydlatras, puesto que sus ritos 
gerimonias son diferentes , y en la lengua 
muy apartados unos de otros. Son hom- 
bres de poca conslangia , amigos de no- 
vedades, prontssiraos mentir, 6 obc- 
dientssimos sus cagiques mayores. 
Ninguna cosa les agrada tanto como la 
ogiosidad la luxuria : tienen sendas mu- 
gcres comunmente por la mayor parte 
cada uno , los pringipales quantas quie- 
ren pueden dar de comer ; fgilmente 
las dexan por pequea causa ( aun sin 
ella) , sino porque se le antoje al marido 
tlexa la muger , si ella quiere dexar 
l, nunca l se congoxa mucho ni pena por 
esso, en espegial si no tienen hijos; porque 
quandoloshay, no hagen essas mudangas. 
Antes la falta de generagion paresge que 
los convida sus divorgios , creyendo la 
muger quel defetto est en el marido , y 
l piensa que ella es la impotente , para 
esto ellos quieren probar oros vasos 6 
ellas otros maridos, salir de su dubda. 

En aquella tierra hay unos rboles que 



en ninguna otra destas Indias (exgeplo en 
la Nueva Espaa) no se han hallado por 
nuestros espaoles hasta el pressenteicm- 
po; de los qualcs mas largamente y en 
particular se tracta en el lib. X, cap. XV, 
en la primera parte dcstas historias. Los 
quales llevan atjuella materia que ac en 
estas partes los chripstianos llaman liqui- 
dmbar, el qual licor es buena cosa, en 
espegial para sahumerios para el mal de 
la madre puesto en el ombligo de la mu- 
ger: y es muy gentil olor, paresge un ar- 
rope muy espesso viscoso, que se pega 
mucho de color quassi negro. Y porque 
deste mbar liquido ( lo quello es) otros 
tienen mas expiriengia (puesto que yo lo 
he visto tenido harto dello), yo me re- 
mito aquellos mdicos pobladores de 
la Nueva Espaa, donde hay muclia can- 
tidad dello, se lleva Castilla por mer- 
caderia para diverssos efettos. 

Passemos liablar en la provingia 
gobernagion de Yucatn , de la qual yo 
pensaba liager un libio por s distinto; 
pero pues ya estas dos provingias andan 
debaxo de la administragion de -un gober- 
nador , para que mejor se sustenten la una 
la otra mejor se haga en ellas el ser- 
vigio de Dios del Cssar mas tiles 
sean los pol)ladores que en ellas viven, 
no es inconvinicnle que assi juntamente 
en este libro XXXII * yo tracto haga re- 
lagion dellas. 



Asi se leo en el MS.; pero es equivocacin do pluma. 



DE liNDIAS. LIB. XXXI. CAP. IX. 



21' 



CAPITULO IX. 

Cmo las provincias de Yucatn de Honduras se juntaron por mandado de Cssar c de su Real Consejo 
de Indias, 6 se dio cargo dellas al adelantado don Francisco de Monlejo , que primero era gobernador de 

Yucatn. 



ir rangisco de Montcjo fu uno de aque- 
llos milites que passaron estas partes coa 
el gobernador Pedrarias Dvila, ao de 
raill quinientos y catorce, aquel mes- 
mo ao, quando los trabaxos muertes 
que ovo en el Darien, fusse de la Tierra- 
Firme, como lo hicieron otros muchos es- 
pantados de aquella provingia, viendo 
morir tantos , passse i'i la isla de Cu- 
ba, donde milit debaxo de la goberna- 
cin dol teniente Diego Velazquez. 'por 
su mandado fu desde all se hall en 
cl segundo descubrimiento de Yucatn 
de parte de la Nueva Espaa , on la 
compaa debaxo del capitn Joian de 
Grijalva; despus volvi aquella tier- 
ra con el capitn Hernando Corts , donde 
sirvi muy bien fu uno de los que en 
aquella tierra medraron fueron aprove- 
chados. Despus fu Espaa en compa- 
a de otro hidalgo, llamado Alonso Fer- 
nandez Portocarrero, ambos por em- 
baxadores de Hernando Corts, lleva- 
ron un rico pressente Cssar de oro 
plata muchas cosas nuevas , como se 
dixo en el libro XVII, captulo XVIII. 
con lo que este avia ganado en la Nueva 
Espaa se hered en- la cibdad de Sala- 
manca su comarca, donde es natural; 
pero assent poco tiempo en ello , porque 
sus desseos eran inclinados mayor cosa 
que contentarse con lo que avia adqui- 
rido en las Indias, determin de vol- 
verse ellas , vendi lo que avia com- 
prado, que era tanto (jue bastara dar de 
comer un cavallero. E con la voluntad 
de Cssar higo gierta armada , avindole 
dado Su Magostad ttulo de adelantado de 

Yucalan , hgolc su gobernador capi- 
TAIO III. 



tan de aquella provingia de Yucatn sus 
islas anexos , de la qual tierra hasta el 
pressente se ha fecho no tanto caso como 
de otras destas partes. all ydo con la 
gente que llev , no han fallado nesgessi- 
dades ni trabaxos , como en Honduras 
otras gobernagiones , puesto que no de 
aquella calidad de motines y escndalos 
ni alteragiones de los pobladores: antes 
ha bien gobernado servido. por tanto 
para el remedio de las diferengias con- 
tengiones de Honduras , de lo qual se ha 
tractado en los captulos pregedentes, fu 
escogido este gobernador , assi por su ex- 
piriengia buen cougepto de su persona, 
como porque estaba en vegindad mas 
gerca de la provingia , puesto que quando 
llegaron las provisiones, que fu, co- 
mo tengo dicho, el arlo de mili quinien- 
tos c treynta y seys , ya el adelantado 
don Pedro de Alvarado avia pagilicado 
quitado las maraas contiendas de Hon- 
duras, avia dado orden de labrar con- 
tinuar las ricas minas de aquella tierra, 
como en otra parle la historia lo lia dicho. 
Por manera quel adelantado don Fran- 
gisco de Montejo residi en aquella tierra 
de Honduras, como provingia mas prove- 
chosa que Yucatn, se pass ella ; pero 
en lo que toca al descubrimiento de Yuca- 
tan , qu tierra es, y en qu paralelo 
clima est , conviene al letor que se acuer- 
do de lo que se dixo on el libro XVII, ca- 
ptulo III , y en el VIII dende en ade- 
lante en la primera parte destas historias, 
portpie all queda relatado particular- 
mente el descubrimiento de Grijalva con 
el piloto Anin Alaminos, la qual tierra 

este mesmo piloto avia hallado anles en 

28 



18 



HISTORIA gkn[:r.\l y natural 



compiia ilcl capiliiii Franrisco ijcniaii- 
dez <lo Crdova. < ulms armadores ((Hi li- 
ronrla amlDiidad di'l Iciiiciilc Diego 
V('la/(|ii('z. pcihcinadnr de (liiha. Al (]iia! 
el dc.-riilirimienlo de Yiiealaii y el de la 
Niiova Espaa priiieipaliiienlc so debe 
aliHiyr. piieslo (]iie aea^o fu luillada 
a(piella liiMia, los ciinpsliaiios que la 
vieron primero 'ii eoiilra su volunlad, 
arrii)ai()ii ella forrados de los tiempos, 
pues (pie >u iitleiilo era yr hu-car in- 
dios o(ra tierra, (pie ya se sabia la 
banda del Norte, para este efetto salie- 
ron de duba; la 'orlima los llev Yu- 
catn, de acpicl primero \iage pensa- 
ron que era isla, por lal la tuvieron es- 



tMires, alli les mataron giertos chrips- 
tianos. 

Todo esto queda dicho muy particular- 
iiienle cmo pass en el lugar alegado, 
por ('sso no liay nesc^essidad (pie acjii 
se torru; repetir, sino continuar de apii 
adelaiile lo que se supiere fuere; notable 
di Yucatn 6 Honduras, dems de lo que 
est diclio, pues que ambas las pusieron 
deba\o de un gobernador a(lmiui>lra- 
fion (lei adehmlado Monlejo, de donde de 
dia en dia esperando (;iertos navios que" 
desla cibdad de Snelo Domingo de la Is- 
la Espaola fueron, se supo despus lo 
que la iiistoria dir. 



CAPITULO X. 



En el qiial se fracla de <;ieilo trueco conviniencia entre ios acielanlados clon Pedro de Alvarado don 

Francisco do Monlejo , por donde csla gobernacin de Higueras e Honduras se orn dividir se aparl 

de la de Yucatn , se junio con la de Guatimala. 



Hd ao de mili quinientos treinta y 
nueve pass por esta (.-ibdad de Sancto 
Domingo do la Isla Espaola el a'delanta- 
do don Pedro de Alvarado con tres na- 
vios muy buena gente que venia de Es- 
paa ; fuesse derecho Honduras , por- 
que desde all fuesse por tierra con su mu- 
ger doa Beati iz de la Cueva que consigo 
llevaba con su casa Guatimala. Y co- 
mo se dK0 en el captulo YII, avia ya 
estado en aquella tierra, qiiando la fue 
socorrer sostener ruego de los es[ui- 
oles, que all estal)an sin gobernador, 
por la muerte del gobe?'nador Diego Albi- 
tez: y en aquello avia gastado mucho 
dexado en la tierra ganado otras iia- 
giendas, la avia restaurado con su bue- 
na industria descubierto minas ricas de 
oro. Y en tanto quel adelantado despus 
fu Es[)aa, metise en todo el goberna- 
dor de Y''ucatan don Francisco de .Alonlejo, 
porque Su Magestad avia ddolela go- 
bernagion de Honduras, mand que se 



junlasse coa Yucatn, que la una la 
otra gobernasse el dicho Montejo. 

Sobre estas cosas ovo algunas conten- 
ciones entre ambos adelantados; y en efet- 
to de volunlad de los dcs se conferiaron 
en quel Francisco de .Montejo dex Alva- 
rado dicha goljerna^ ion de Honduras, para 
que se juntasse con la de r.uatimala, con 
tanlo quel Alvarado le diesse dexasse el 
pueblo de Suchimilco en la Nueva Espaa, 
con sus anexos tierra, mas la villa de 
Cibdad-Real de Cliiapa, ques dla gober- 
nacin de Guatimala, para que se juntas- 
se con Guatimala, ques gerca de Y'ucatan, 
mas de dos mili pessos de oro de minas. 
E assi se fu el adelantado ^lontejo Chia- 
pa Y^icalan, y el adelantado Alvarado 
qued en la gobernacin de Honduras, 
la junt la de Guatimala , y enviaron 
suplicar Su IMagestad que lo adraitiesse 
6 fuesse servido desto, como mas larga- 
mente ser dicho en el libro XL de la ter- 
cera parte , donde se tracta de la gober- 



DE INDIAS. LI5. XXXI. CAP. X. 



219 



nacin de Guatimala, en el captulo I del 
libro. 

Assi que, quanlo esto no hay mas que 
derir, sino de aqui adelante proseguir la 
liistoria en lo que tocare la gobernagion 



de Honduras , cuyo propriamente aqueste 
libro es, atento lo quel tiempo nos avi- 
sare diere noticia de las cosas de aque- 
lla provimjia gobernagion. 



CAPITULO XI. 



De otras cosas particularidades de la gobernncion de Honduras, de las minas ricas de oro plata, que en 

aquella lierra hay. 



JCin el ao passado de mili quinientos 
y quarenta , en el mes de noviembre , lle- 
garou esla cibdad cinco seys hombres 
que merescieron crdi(o-cn lo que aqui se 
dir, y enlrellos un clrigo sacerdote 
buena persona, que se hall pressenle 
lodo lo mas que de aquella lioira aqui se 
ha dicho, desde el iempo del ca[)tan 
Chripstbal de Olit : el qual reverendo pa- 
dre es hombre sin passion muy conos- 
Cido en estas parles y en esta cilxlad. Y 
dige l , los dems en conforniidail , que 
tienen por muy rica tierra aqizclla de 
mucho oro plata , y encarsgenla lan- 
la tanto que no se debe dubdar, porque 
del uno del otro metal han Iraydo su 
parte, aunque no tanta como quisieran, 
no por falta ni dispusigion de las minas, 
sino por culpa de los que han gobernado 
la lierra de las alteraciones diferen- 
cias ya dichas en los captulos preceden- 
tes, por faltar gente por no aver re- 
posado el adelantado Alvarado all. Por- 
que desde pocos das que fu con su 
muger, se pass Guatimala, despus de 
los conciertos de entre l y el adelantado 
Monlejo , dio priessa su armada se 
parti con ella por el mar del Sur ; .sc- 
gund estos digen , l estaba en tan- rica 
tierra, que tenia poca nescessidad de yr 
buscar otra mas rica, ni creen qul la ha- 
llara tan abundante de oro de plata; 
assi lo lestifican ambos molales en lo que 
aqui han Iraydo estos compaeros y este 
clrigo. Y afirman que si genio alli hay en 



cantidad, que si Alvarado sosegara con 
la que llev y en la tierra estaba, que 
ninguna parle de las Indias hay donde tan- 
to oro plata se sacasse , assi en la |)ro- 
vinga de (Jala como en las minas de Ta- 
yaco. Pero yo no le doy lana culpa al 
adclanlado don Pedro de Alvarado como 
eslos le dan. porque ellos hablan lo ([ue 
quisieran, yo s que era cavaliero, 
que quera complr lo que tenia capitula- 
do con Su Mag(>slad, prometido gerca 
del descubrmienlo de la mar del Sur por 
aquella parle. Dios lo encamine en su 
sancto servigo, y el tiempo dir lo que 
subgediere. 

Tornando Honduras, todos eslos di- 
gen, otros de crdito escriben, ques 
tierra muy sana fructfera de muy bue- 
nos ayres aguas, de mucha montera 
6 muchas aves, de nmchas grandes 
pesqueras, de muy buenos pescados, 
de todas las maneras que en eslas [)artes 
los hay. Les manlenmenlos ordinarios de 
la tierra son mahiz, cagab, batatas, 
ajes, muchos mameyes, y en tanta 
cantidad que aquestos son muy grande 
manlenmtento para los indios. La yuca es 
de la que no mala, c tambin de la otra; 
de la una de la otra hagen cagab 
vino delia , tambin hagen vino del 
maliiz. Ilovos muchos, giruelas de mu- 
chas maneras, guayabas, todas las 
otras fruclas que en essotras partes des- 
las indias hay. muchos rboles del lqu- 
dmbar , los (piales rboles son lu'rmo- 



220 



HISTORIA GENRKAL Y NATl'RAL 



sos grandes conii) Illancos; dems 
do lo qtio delloscstescriplo on cl libro X, 
caplulo X\". di^'en eslos lostigos que be 
(bclio, qiiel fructo que llevan son como 
arbcjones luengos, 6 que aquello que es- 
t denlro de aquellas vaynas tambin se 
torna lijiiidmbar, y es mas excelente en 
el olor y en sus operaciones qucl otro, 
(jues como negro , que salo por las cu- 
chilladas golpes, que lesdan los rbo- 
les; questa fructa se cae por la mayor 
parte, quando muy madura est , ve- 
ces se queda en los rboles, c que all 
dentro de sus vaynas se hage espesa , que 
siempre permanesQe blanqussima como 
un cristal ; que liay mucha cantidad de 
aquellos rboles, de que ningn caso se 
liace para curarlos ni cultivarlos, sino as- 
si como la natura se ha con ellos. 

Los animales son giervos gamos co- 
nejos y encubertados osos hormigueros 
dantas vacas de la tierra churchas, 
todas las otras salvaginas animales 
feroges de tigres leones de quantas 
maneras se ha dicho que los hay en Cas- 
tilla del Oro; muchos gatos monillos 
de muchas maneras, de aquellos que 
llaman perico-ligero, por consiguiente 
de todas aquellas aves, questas historias 
comunmente han tractado en la Tierra- 
Firme ; y en especial hay otras de la ma- 
nera que agora se dir. 

Hay una ave ques mayor tamaa co- 
mo un pavo , quel pico los pies tiene 
amarillos de grandes prcssas ufias , 
desde la mitad de los pechos para arriba 
es el plumage muy negro, como un tercio- 
pelo, desde all para abaxo esa esca- 
mas, una negra otra blanca, en tan lin- 
do concierto ques el mas lindo plumage 

' Oviedo hubo de aadir al libro X de la prime- 
ra parle esle y oros capliilos , que alguna vez se 
refiere en esla segunda (Cap. VIH del presente li- 
bro) y en la lercera , y cuyos llulos constan ade- 
mas en la tabla original de la expresada primera 
parle; pero desgraciadamcnle, no lleg ingc- 
lir los cilado'i capilulos npnrlunamcrile en los lu- 



qtic se puede avcr visto : 6 assi baxa has- 
ta todas las uas calcado , 6 los ojos muy 
liermosos , y en la cabeca un cuerno tan 
luengo como un dedo, derecho, de plu- 
mas, negro muy lustroso; si mira al 
suelo, lo declina abaxa derecho hacia el 
suelo, 6 algando la cabeca, lo echa hgia 
tras. La cola tiene corta, de la mesma co- 
lor negra , poco mayor que de una pa- 
loma, las alas muy recogidas. Es avo 
de rapia, desque no halla otra cosa 
que cacar , cbase en algn gato monillo 
de las colas largas, que hay muchos de- 
llos. Hay otras aves muy hermosas en el 
plumage, tiene cada una dos cuernos 
levantados para arriba , como cl buho, 
pero mayores : mandan aquellas plumas 
cuernos con mucha facilidad , trenlos 
muchas veces trastornados para atrs, 
quando miran abaxo la tierra, abxanlos 
hacia el suelo, y es cosa mucho de ver: 
tambin son aves de rapia y defieras uas 
pressas. Hay unas guilas negras, como 
muy fino muy pulido acabache , gran- 
des de grandes pressas , c comen mu- 
chos de aquellos gitabiquinajes, que hay 
muchos en aquella tierra. 

Las minas de Honduras son en la villa 
que llaman Comayagua, hacia el valle de 
Mancho , treynta y cinco leguas desta mar 
del Norte, y especialmente digo las minas 
de plata : de un quintal de la vena se 
sacan seys marcos de plata dos pcssos 
de oro , y esto se ha visto ser assi por el 
ensayo. 

Hay muy excelente miel mucha , 
gera ; y el lugar, donde se cria esta bue- 
na miel, se dice Celimonga: y tambin la 
hay en Thepeaca. 



gares que los destinaba, se lian exlraviado des- 
l)ues. Acaso pudiera haber sucedido lo primero, de 
lo cual persuade hasta cierto punto el encontrarse 
rn dilcrenlcs pasajes de toda la obra propuestas 
algunas enmiendas que no se hicieron por olvido, 
segn habrn podido observar los leclores. 



Aqueste es el libro dcimo tercio de la segunda parte , y es el trigssimo segundo de 
la Natural y general Historia de las Indias , islas y Tierra-Firme del mar Ogano, 
de la corona geptro real de Castilla de Len: el qual tracta de la provingia go- 
bernacin de Yucatn. 



PROHEMIO. 



^s de tanta violencia tan poco porma- 
ncsgiente el estado seoros desta vida 
mortal , que aunque no quieran conosger- 
se los hombres, ver qun flaco es su 
fundamento, el tiempo mcsmo se lo en- 
sea acuerda, d entender qun 
breves son todas las cosas, en que los mun- 
danos liagen confianga (destas temporali- 
dades) para que no ignorando nuestras 
culpas, mejor conozcamos Dios, como 
hechura suya est nuestra atencin dere- 
cha fixa en lo que ha de ser perdurable 
y sin fin. Y questo de ac sea, no para 
mas caso hager dello de lo que hagemos 
de una puente para passar un rio, de 
una nao para hacer un viagc yr A Espa- 
a otra parte , pues que todo lo del 



suelo es para lo olvidar 6 dexar atrs, 
lo ques para adelante c infinito es la glo- 
ria pena, que desde aquimercsgiremos, 
supiere cada qual chripstiano grangear 
adquirir para la otra morada , donde el 
nmero de los dias , meses aos , lustros 
siglos , son sin nmero ni fin sin mu- 
danga. Y aun en estos mis libros los trae 
el tiempo vagilando para la orden, conque 
mi intento los ha traydo, quitando po- 
niendo diversos nmeros en progcsso, has- 
ta tener mucha parte de la tergcra parte 
cscri[)ta, causa que quando pass del li- 
bro XXIX de la gobernagion de Castilla 
del Oro , quise proseguir en el de la go- 
bernagion de Honduras, se juntaron las 
goberuagiones de la mcsma Honduras 6 



222 



HISTORIA (K.XKIIAL Y NAIFRAL 



Yucatn , liicc de ambas un libro del n- 
mero XXX ', (le all pass adelanto y os- 
rribi con nmero de XXXI el ltro que 
Iracta de la ijobcrnarion con(Hiisa de 
la Nueva Espaa, que agora es niiio- 
ro XXXIII, porque despus de aver mu- 
cha parte del escripto, se tornaron <l- 
vi<Iir las mesmas gobernaciones tlt; Hon- 
duras Yucatn, quel atlelantado tion 
Francisco de Montejo tenia ; porque Iii^o 
gierta promutafion truecos con el ade- 
lantado don Pedro de Alvarado, al ([ual 
dex la gobcrnagion de Ilondm-as para 
que se juntasse con la de Gualimala, quel 
dicho Alvarado primero tenia , porque l 
le dcxasse Montejo la villa de Cihdad- 
Ueal de Chiapa, que era de la goberna- 
rion de Guatimala , se junlasse con Yu- 
catn, dile mas en la Nueva Espaa 
la poblacin de Suciiimiico su tierra 
dos mili pessos de oro al dicho Montejo. 



Por manera (jue en esto estado dex yo 
la continuacin del dicho liliro XXX , (pie 
era, como he dicho, prliiioro dedicado 
Honduras Yucatn , por se aver apar- 
lado de aquellas gobernaciones se conti- 
na con sola la gobernacin de Honduras' 
aquel libro del nmero XXX, el qual as- 
siento seoro est cargo del dicho 
adelantado don Pedro de Alvarado. 

Agora conviene, para no se interrompir 
la orden principal y estilo que estas ma- 
terias llevan en esta cuenta de los libros, 
quel pressente con nombre de XXXII, sea 
intitulado Yucatn. assi yr breve- 
mente en el primero captulo apuntando 
lo que esto toca (porque est mas luen- 
gamente dicho en otras partes del origen 
descubrimiento de Yucatn), lo dems 
yr escribindose como el tiempo nos lo 
manifestare , lo entendiere yo , en tan- 
to qucsle excrcifio me turare. 



CAPITULO I. 



En que sumariamenle se tracta lo que hace al propssilo de la hisloria c gobernafion descubriinienlo de 
Yucalaii hasla el ano de mili quinientos quarcnla y un aos. " 



u, 



'no de los milites que passaron Tier- 
ra-Firme con el gobernador Pedrarias D- 
vila, el ao de mili quinientos y cator- 
ce, fu Francisco de Montejo; aquel 
mesmo ao, quando los trabaxos muer- 
tes que ovo en la cibdad del Darien sub- 
Cedieron, se fu de aquella tierra, como 
lo hicieron otros muchos , se pass la 
isla de Cuba , donde milit debaxo de la 
gobernacin del adelantado Diego Yelaz- 
quez, por su mandado desde all fu 
se hall en el segundo viage del descubri- 

* Ni aun esta numeracin subsisti despus, co- 
mo habrn advertido los lectores : el libro que (rata 
de la gobernacin de Honduras , y en el cual narra 
Oviedo su reunin con la de Yucatn , qued sien- 
do el XXXII, ingiriondose por lano el- XXXI y 
corriendo la numeracin del XXX dos libios. 

" En el MS. original que leemos pre-.piile se 



miento de Yucatn de parte de la Nue- 
va Espaa, en compaa c d(>ba\o del ca- 
pitn Johan de Grijalva. E despus volvi 
aquella tierra con el capitn Hernand 
Corts, donde sirvi muy bien, fu uno 
de los que en aquella Nueva Espaa fue- 
ron aprovechados, como mas largamen- 
te esto otras cosas que tocan Montejo 
se tractaron en el libro precedente en el 
captulo IX; y el descubrimiento de Yu- 
catn puntualmente est escripto en el li- 
bro XVII , que tracta de la gobernacin 

lee adems, aunque borrado al parecer de mano del 
mismo Oviedo: Conforme lo que ha venido no- 
ticia del historiador deslas materias; y porque ya 
aquello est dicho, referirlo ha este capitulo, por- 
que ni el letor se canse con dobladas Irciones de un 
lerior, y porque su origen es en la iiisloria donde 
quedt puesto. 



DE INDIAS. Ll. XXXII. CAP. I. 



223 



de In isla de Cuba, en la primera parte 
deslas iiistorias, y en el capiliilo III. 
dende en adelante. Despus de lo qual 
pass coiKiuislai' (ariliear su costa 
con una buena armada Fran^isco de .Mon- 
tejo, porsusscrvicios Su Map:estad le iii- 
co noble, le dio ttulo r adelantado, 
le mando llamar don Franrisco. E como 
lie dicho en el alegado pregedenlc liln-o 
se (]'\(;c lo dems, como por la muerte 
del yobcrnadoi- de Honduras, Diego Albi- 
lez, el Emperador, nuestro Seor, man- 
d juntar la gobcrnagion de Honduras con 
esta de Yucatn, de la una de la otra 
fues^e capitn general goternador el di- 
cho adelantado don Frangisco de Monte- 
jo, assi lo ha seydo algn tiempo hasta 
el ao passado de mili quinientos 
treynla y nueve, que fu alli el adelan- 
tado don Pedro de Alvarado. 

entre los dos adelantados avia gier- 
tos debates dil'erengias , como se dixo 
en el libro antes deste, en el capitulo X. 
E para bien de paz, porque catla uno 
dellos les paresgi que assi le convenia, 
se congcrtaron, como alli lo dige, le 
dex el adelantado Montejo la gobcrna- 



gion de Honduras, para que! adelantado 
Alvarado la juntasse con la de Guatimala: 
l le qued la que se tenia de Yucatn 
con mas la villa de Cibdad-Real de Chia- 
pa, que era de la gobcrnagion de Guati- 
mala . para que la tenga junte con Yuca- 
tan, de donde est vegina anexo su 
propssilo ; c mas, le dio en la Nueva Es- 
paa el dicho Alvarado el pueblo de Sii- 
cliimilco su tierra, ques muy buena co- 
sa, dos mili pessos de oro de minas. E 
con este cougierto qued Alvarado en las 
gobernagioncs Montejo en la de Yuca- 
tan con el dicho acresgentamicnto de 
Cliiapa , la qual concordia trueco dio 
buena conclusin la prudengia del tergero 
que cntrellos anduvo los congert, qu( 
fu el ligengiado Pedraga , electo del obis- 
pado de la mesma gobcrnagion de Hon- 
duras; ruego de los dos adelantados, 
fu Espaa , para dar relagion su Cs- 
srea magestad desta convenienga , le 
suplicar la aprobasse, por ser para mas 
ser servido , le dar notigia del estado 
de aquella tierra de otras cosas convi- 
nientes su real servigio. 



CAIMTLO 11. 

El qual liada dol discurso dosla hisloria do Yuc;ilan de iiiuclias parllcularidades nuevos maravillusos 
iilablos que esla liiskuia compelen: Iim'sc relacin de ios caos, que se hallaron en la mar, de agua 

dulce, ( oirs cosas muy dinas de oyr. 



Vjomo algunas veges he dicho en estas 
historias (y como se veepor laexpiriengia) 
que la mayor parte de los hombres (jue 
las Indias vienen , es por ser movidos de 
su propria cobdigia , c no como los que 
son de orden sacra lo atribuyen, al gelo 
que publican de servir Dios, otros por 
servir al Rey ; torno degir que los unos 
los otros con todas las otras gentes , de 
qualquier calidad que sean , navegan 
passan ac por sus proprios interesses, 
puesto que los menos consiguen tanta can- 



tidad de oro como dessean tomarian, si 
no cstuviesse tan guardado por los incon- 
vinieutcs trabados , que son la llave 
custodia de los thessoros, que vienen 
buscar nuestros espaoles (y en su com- 
paa otros muchos de diversas nasgio- 
nes). Yde mili hombres que de Espaa sa- 
len para estas Indias, no como los nove- 
leros y libros apcriphos vanos , que en 
estos tiempos algunos com|)onen , digen 
que acaescia en fabulosas cuevas de m- 
gicos, donde en algunas, si diez entr;tban 



%u 



HISTORIA (;i'M>:UAJ> Y NATUll;VL 



aprender ujiel condenado arte , qiieda- 
li;m los (,'nco, y en otras mas menos, 
volvan los dems, sei;und los desva- 
riados aiiclores les |)ares(;c quieren or- 
denar su falsa mentirosa novela, ni co- 
mo en aquel real del crudo primero em- 
perador de los trtaros, llamado Cingis- 
can , que teniendo gercada una cibdad do 
los quitaos, faltando los mantenimientos, 
hagia que de diez de sus soldados matas- 
sen el uno, aquel comian, hasta que tom 
la cilxlad , etc. ' ; ac en estas nuestras In- 
dias de los mili que vienen, no tornan gien- 
to ni aun ginqenta sus patrias , ve- 
ges de treynta, no escapa alguno, como 
por estos nuestros volmenes se pue- 
de ver. Ni me paresge que estos nues- 
tros milites quadra aquella auctoridad 
que digo: El fructo, que debe pregc- 
der los otros, es aquel que cuesta menos 
con menos costa se coge. ^ 

El oro que en estas parles se ha visto 
hallado , lo que hay en sus nasgimientos 
y en la tierra, es tan grandissima suma, 
que no se puede comprender por su infi- 
nidad; c para yrlo buscar las minas, 
no se pone estorbo quien en ellas se 
quiere ocupar, ni los offigiales del Rey 
dexan de dar ligengia para ello quantos 
se la piden. Pues para avcr lo que est en 
poder de los indios que quieren la paz, 
nunca se le paga sus dueos con igual 
equivalengia, sino dndoles por un marco 
dos de oro un cascavel una aguja 
un par de alfileres, assi propssito 
cosas de poquissimo valor : para sa- 
car lo que est en poder de los in- 
dios de guerra, es otra manera tan dificul- 
tosa, como desta legin adelante oyreys. 
De manera que bien mirada esta cuenta c 
sacada en limpio , mas caro es el oro ac 
de lo que los ynorantes los sabios sa- 
brn congecturar , ni los cobdigiosos esli- 



mar, pues para que uno sea rico, pierden 
las vidas veynte hombres aun veges 
giento. V] porque desta materia la mas 
clara rclagionque yo puedo dar en ella, es 
remitir al letor esta mi historia, oyga 
note las cosas desta gobernagion de Yu- 
catn de los espaoles que en ella han 
militado debaxo de la gobernagion del 
adelantado don Frangisco de Monlejo de 
su teniente, el capitn Alonso Dvila. 

Junto con eslo desseo que no falle aten- 
gion los que quisieren entenderme, c 
oyrn una buena suma de trabaxos exgc- 
sivos, por ventura no probados con tan- 
to esfurgo c nimo por otros hombres ; 
despus que bien informado quede el que 
lee , presse pensar en cada cosa des- 
las , ver qunto mas dulge es la mone- 
da adquirida del mergenario, que con un 
agadn en el hombro sale en mi tierra ( 
castellana patria) por la maana la plaga 
esperar quien le pague su fatiga jor- 
nal , el del pastor que en el campo atien- 
de la rigurosidad yelos c tempestades 
del invierno en nuestra Espaa, el suel- 
do del soldado en Italia do quiera que 
por all exergitada sea la miligia. Pues 
quel del agadn la noche descansa en su 
cama doniigilio , y el pastor no est sin 
gamarro bien sostenido , si un dia ha- 
ge fri, tampoco le falta lumbre ni otros 
socorros, con que se comporte abrigue, 
ni su cabana donde se acoja : ni el soldado 
en Italia , no pelea cada dia , sino los me- 
nos , dems de ganar su sueldo otras 
aventuras, con que se comportan reme- 
dian los Irabaxos de la guerra , que no 
son , como.digo , en lodo tiempo ni de una 
manera , antes quando mas fatiga falta 
tienen comen discregion (ques una muy 
discreta cosa comer sobre los villages 
los pobres labradores donde estn apos- 
senlados).Todo lo qual ni es semejante ni 



i El Anlh. do Florencia , lil. XIX, cap. 8, )7 
en su primera parle hlslorial. 



2 riiii., lib, XVIir.cap. V. 



DE INDIAS. LIB. XXXII. CAP. II. 



igual comparacin con lo que en estas par- 
tes Indias nuestros espaoles han expe- 
rimentado costa de su discrecin pro- 
prias vidas c sangre : aun algunos que 
han querido ser mas diligentes, tambin 
han perdido las nimas como los cuerpos, 
si es lf ito sospecharlo los que son cath- 
licos. para que con mas orden se con- 
tine esta historia , tomarla he algo mas 
atrs, aunque sumariamente haga men- 
cin de lo que en ella se ha pedagos to- 
cado en los libros progodcntes. 

En esta historia de Yucatn , como ha 
costado muchas vidas, c de los muer- 
tos no podemos aver informacin dellos, 
de los que quedaron vivos , aunque 
avemos visto algunos, y essos aunque 
padesgieron su parte, no saben degirlo, 
como acontesge la mayor parte de los 
hombres, ni tienen habilidad para dar- 
lo entender, como dicho es, para que 
la historia tenga su medida cierta , ni yo 
la he alcangado hasta ser llegado quas- 
si al fin del ao de mili quinientos 
quarenta y uno , que permiti Dios que 
esta cibdad viniesse un cavallero de la 
Orden militar de Sanctiago , llamado don 
Alonso Luxan , persona de crdito de 
buena memoria, que apuntadamente me 
satisfice su relacin como aquel que per- 
sonalmente se hall con el capitn c te- 
niente Alonso Dvila todo lo que regla- 
da subcesivamente dir la historia , con- 
tinundose los subcessos, de que tractarn 
los captulos, que con este sern depen- 
dientes : que en la verdad me paresce que 
es un nuevo modo de conqui.'^ta c de pa- 
desgcr. Juntamente con la qual relacin 
se dirn muchas cosas notables de ad- 
miracin para todo gentil peregrino en- 
tendimiento ; aun algunas co.sas de las 
queaqui se dirn, son muy diferentes no 
oydas entre todas las que hasta este libro 
en los precedentes se han explicado, 



para que nos acordemos de dar muchas 
gracias Dios, sintiendo las diferencias 
destas provincias de las gentes deilas , 
para maravillar al que oyere la excelen- 
cia de tan gentiles alientos nimos dt 
aquestos conquistadores, a viendo respec- 
to su poco nmero de espaoles, la 
grandissima mollitud de los contrarios, 
contra quien dcbatian pelearon, no fal- 
tndoles esfuerce para resistir inumera- 
bles adverssidades , sobrndoles aumen- 
tndose cada hora muchas desaventuras 
estorbos desastres; con mucha sed 
hambre , con tantos tales impedimen- 
tos, que ser imposible decirse todo, si 
no fuere con alguna parte dello, significan- 
do lo dems, de que no se hiciere mencin . 
Ni se puede sospechar que humanas fuer- 
Cas pudiessen comportar lo questos sufrie- 
ron , sino por serles Dios favorable , pues- 
to que Sanct Gregorio en sus Morales di- 
ce , que el uso alivia todas las cosas '; y 
assi es de creer que como varones tan ha- 
bituados mala vida de tanta fatiga, 
con la costumbre de su sufrimiento, me- 
rescieron ver el fin que la historia aqu 
expresar , aunque o tan bien escripto 
como yo quisiera que mi pluma lo supie- 
ra encarescer, mejor diciendo, dar en- 
tender los que fuera destas Indias lo lee- 
rn ; y cmo les acnteselo desdo el mes 
de mayo de mili quinientos veynte y 
ocho, que parti el adelantado don Fran- 
cisco de ^ontejo del puerto de Sanct L- 
car de Barrameda, con dos naos grandes 
trescientos y ochenta hombres, vino 
esta cibdad nucs''a de Sancto Domingo, 
donde tomaron refrescos cinqenla y 
tres caballos c yeguas; desde pocos 
dias que aqui estuvo esta armada prosi- 
gui su camino, lleg Cocumel quassi 
lin del mes de septiembre del mcsmo 
ao. 

Aquella isla de Cocumel est enlVen- 



TOMO III. 



) Moral, solirc el cap. do Joli XI c XII. 



29 



^2 



HISTORIA GENi:i\AL Y NATCRAL 



le . i'i tres Icgnos de la Tierra-Firnie de 
Yucatn, liay (res ptiel)los en ella, (ic- 
ne (lo (,irciinfercn?a liasla veynle leguas, 
poco mas 6 menos. K all fueron i-"es(,'ibi- 
dos de paz repossaron alii quatro das, 
^el iKinio dellos se passaron Yucatn, 
toniaron puerto media leuiia de un 
pueblo de indios, que se dige Xala; por 
no saber la tierra, pararon all en un pal- 
mar junto una ginei^a, en lo peor de toda 
la provingia 2;obernafion, causa de lo 
ipial se muri nuiclia parle de la e:ente de 
los espaoles. E conosciendo el i^oberna- 
dor el descontcnlaiuiento que en todo el 
exrfilo avia, higo echar los navios al tra- 
vs, por aprovecharse de la gente ma- 
rineros en la conjuista que no se le fues- 
sen la Nueva lspaa , fiuc conna con 
aquella gol)ernacon de Yucatn. 
.' Muchas vcfcs sospecho que se deljia 
acordar iMontejo, que seycndo un pobre 
hidalgo pass i)uscar la vida estas hi- 
dias, que cmo se iiall en la conquista 
de la Nueva Espaa, medr en ella, fu 
con tantos dineros despus Espaa que 
se hered muy bien en su patria, en Sa- 
lamanca, de donde es natural, que Iii- 
(;o un mayorazgo de trescientos mili ma- 
raveds de renta mas, que le debiera 
bastar, si su nimo inquieto le dexra so- 
segar, no tornara lo vender todo por 
se emplear en cosas mayores, volver 
los trabaxos passados de las hidias 
otros mayores, que le cstal)an esperando. 
Por manera que estando en la ncsgessiilad 
ques dicha, siguise que no llevando ni 
teniendo lengua , quiso Dios que un cava- 
llcro d su compaa , llamado Pedro de 
Aasco, natural de Sevilla, aprendi la 
lengua en muy poco tiempo . fu desla 
manera : que platicando un dia con un in- 
dio, sin se entender el uno al otro, el in- 
dio le dixo: machucara (que quiere de(,'r 
cmo se llama esto?); y el Aasco no le en- 
'tendi, torn por respuesta degir ma- 
chucava, sealando una cosa, y el indio 



le di\o el nombre de apiella di otras, 
diciendo l machucava. E por sola esta 
palabra alcanz 'supo la lengua toda, 
con la continuacin della se liiyo gentil in- 
ti|)etre : lo (jual fu mucho remecho pa- 
ra los chripstianos. que quedaban. 

En aquel mal sitio se descargaron los 
navios sehifo una casa grande de pal- 
mas, donde se meti la ropa se apos- 
sent el gobernador su gente lo mejor 
(pie piidiiMon, en tanto que se liagian 
oirs casas. E se hi(,'0 una villa, que so 
llam Salamanca," y harto manca , dc 
todo lalta de la sfienfia y nobleza fer- 
tilidad de la otra, por cuya memoria se 
le (li tal nombre: en la (jual se murie- 
ron otros muchos espaoles; digo mu- 
chos, por el poco nmero que todos 
eran. Y entre las otras causas de sus 
. muertes , assi como la falta de basti- 
mentos de todo lo nesgessario, de las 
malas aguas nuevos ayres . los murgi- 
lagos mataron mas de los quarenta , que 
son tales tan ponzoosos como se dixo 
en el libro XIV, captulo Vil , de la prime- 
ra parte destas liistorias. 

Vindose perdido el adelantado, sali 
de aquel mal assiento, dexando all hasta 
quarenta personas enfermos mancos y 
en exti-emada nesgessidad , sigui por 
la costa adelante hacia la Nueva Espaa, 
con intengion de buscar sitio, donde pu- 
dicsse mudar la vivienda y el pueblo ques 
dicho. E par quinge leguas de all, en 
un pueblo de indios llamado Pole, en el 
qual se le muri quassi la mayor parte de 
la gente que le quedaba , y l estuvo muy 
al cabo de la vida ; lo qual dio causa la 
hambre otras muchas nesgessidades, 
si no fuera por los caballos, que andaban 
sueltos relinchaban servan de velas, 
de su temor relincho los indios se apar- 
taban , no escpala hombre de los chrips- 
tianos restantes en aquella tierra. E cmo 
tuvieron alguna mejora, sali de all el 
gobernador con noventa hombres, que es- 



DE INDIAS. Ml$. XXXII. CAP. l. 



227 



tabaii para trabaxar, aunque flacos c no 
todos sanos , quedaron veynte enfermos 
que no pudieron salir por su mala dispu- 
si^ion, qued all toda la ropa de ios 
unos de los otros, los quales que ossi 
quedaron, mataron los indios. 

El gobernador entr la tierra costa 
costa, los indios dexaban los assientos 
huian la tierra fidentro , desta manera 
fueron hasta ponerse en el paraj^ de la 
isla de Cogumel , de la qua[ se higo men- 
gion de susso ; y acaso passaba el cagi- 
que, seor de aquella isla , que se degia 
Unopatc , la Tierra-Firme con mas de 
quatrogientos indios en canoas, que yba 
las bodas de una hermana suya, que se 
casaba en la tierra de la me.sma A'ucatan, 
el qual atendi los chripstianos de bue- 
na paz, les dio de comer de lo que lle- 
vaba.; por este socorro, mediante Dios, 
que fu quien lo prevey , no se acaba- 
ron de perder. dixo este cagique al go- 
bernador que le esperassen all l los 
chripstianos: qul yria hager de paz los 
iiuos de adelante, donde los esperara. 
E assi lo cumpli, higo de paz un pue- 
blo llamado IMochi , de hasta q'ienl casas 
buenas muchos qes, que son sus tem- 
plos oratoiios de piedra muy bien la- 
brados ; all allegaron los cliripsiianos 
fueron en paz resg ibidos , les dieron mu- 
chas gallinas de las grandes , que son co- 
mo pavas, muchas tortillas leche de 
niahiz ; les mostraron abrieron el ca - 
mino para yr adelante , el qual continua- 
ron fueron hasta una cabecera de una 
provincia, junto la mar, que se dige 
Belma , hallaron toda la costa muy po- 
blada. 

En aquel pueblo , un hidalgo que se dc- 
q'ia Palomino, que era aiguagil mayor, 
dio un palo un su criado, fu tal el 
golpe, que lo mat; por lo qual el adelan- 
tado le higo cortar la cabega. En aquel 
mesmo pueblo le higieron un prcssente di 
oro, en que avia dos joyas patenas bue- 



nas, la una le pusieron al gobernador al 
cuello, la otra la lengua Aasco, al qual 
llamaban los indios Alquin, que quien; 
degir hijo del sol , porque en aquella len- 
gua al quiere degir hijo, qui?i llaman al 
sol. All vinieron de diverssas partes pro- 
vingias muchos indios cagiques seores 
de paz, por ver qu gente eran los chrips- 
tianos, para que les mostrassen los ca- 
ballos que llevaban, que era para acjue- 
Ilas gentes una cosa de nmcha admiragion, 
por toda la tierra volaba la fama de ta- 
les animales. Y el adelantado higo sacar 
un caballo, que avia llevado de Castilla, 
ensillado y enfrenado, con un |)etral de 
cascavcics, tenindole un chripstiano del 
diestro, aunque no estaba gordo, era re- 
gogijado, menebase de una parle otra 
logano de buena gragia: fu tanto el 
espanto en ellos, que algunos huyeron, en 
vindole, otros mas pusilnimos se ca- 
yeron, amortegidos en tierra oyndolo 
relinchar, tales ovo que ni ovieron me- 
nester pildoras ni mejor purga para des- 
pedir por baxo, de tal manera quel he- 
dor era incomportable , con que se acab 
aquella fiesta. 

Desde dos meses que all descansaron 
el adelantado su gente, passaron ade- 
lante por muchos pueblos de mili casas e 
de quinientas mas menos, vieron 
muchos buenos assientos donde pudie- 
ran poblar, si osaran, dexronlo tie ha- 
ger por ser los espaoles pocos " los in- 
dios muchos. En fin llegaron un pueblo 
de ginco mili ca.sas, que se dige Conil , 
all salieron los indios los resgebir, les 
truxron canoas por tierra sobre parales 
fuerga de bragos dos leguas: pues- 
tas debaxode ramadas la sombra, vagia- 
ron en ellas mas de tres mili cntaros de 
agua , pusironselas en paradas tre- 
chos, como es dicho, debaxo de muchas 
ramas con mucho mahiz gallinas de las 
que de susso se dixcron c leche de mahiz. 
De ianera (pitassi los chripstianos como 



282 



llISTKIA GENERAL Y NATURAL 



sus caballos, lo toniaii toilo muy sobrado, 
aunque fuessen veynte tantos: do media 
vn media legua, en trmino de quairo 
leguas de despoblado , estaba el relVige- 
lio reparlitlo, y era tanta la gente que 
concurria y en cssa poblacin hallaron, 
quel gobernador estuvo algo suspenso 
con temor de se apear; pero en finio liieo 
j)3r no mostrar llaquega , todos los espa- 
oles se aposentaron lo mas sogiable 
juntos que pudieron, habiendo buena vela, 
e teniendo siempre aper^ebidos seys de ca- 
ballo de noche c de dia. ponan sus ata- 
layas sobre rboles, de que toda la tier- 
ra es abundante llana, hay algunas 
manchas de savanas, todo lo dems es 
arcabucos, tierra de muchas divers- 
sas arboledas, de tal dispusigion todo lo 
(ue anduvieron, que en mas de tresgien- 
tas leguas ni hallaron ni vieron sierra al- 
guna ni rio, cxgepto que avia pogos muy 
buenos de dos bragas de hondo , algu- 
nas fuentes gentiles, al propssito de las 
quales se dir aqui un notable de mucha 
admiracin, y es aqueste. 

Yendo caminando por la costa , vian 
dentro en el agua salada de la mar sur- 
gir sobre la superficie de la agua salada 
manantiales para arriba, de agua dulge, 
que rompian c subian sobre la salada 
borbollones: y entraban los chripstianos 
caballo en la mar hasta darles en los 
estribos, bebian tomaban agua en 
aquellos surgideros fuentes, que se le- 
vantaban dulges sobre la dicha agua sa- 
lada ; y estos eran tantos , que no se po- 
dan en algunas partes contar por su mu- 
cho" nmero. en parte avia que algu- 



nos estaban mas en lo hondo tanto 
desviados de la costa , que acaesgia en- 
trar nadando el de caballo hasta ellos; 
todos eran de muy exgelente clara agua. 
E aquel surgir levantarse en alto no era 
cao derecho continuado , sino golpes 
muy continuos y espessos hgia arriba, 
saliendo un cobdo c mas menos engima 
del agua de la mar , como si hirvieran, 
segund su geleridad prestega ; pero no 
caliente el agua de tales manantiales , si- 
no fra suave tal, que todos degian 
que era la mejor que pudiesse aversc vis- 
to , sin que los rios mas famosos fuen- 
tes mas loados les higiessen ventaja. 

All higo el adelantado hager un juego 
de caas por festejar los indios que degian 
ser sus amigos , por el buen tractamien- 
to que en ellos hallaron, como suele 
acontesger, cayeron algunos espaoles, de 
que se rieron mucho los indios. porque 
al gobernador le pess dello, higo que se 
les diesse entender que los que avian 
caydo, avia seydo porque ellos lo quisie- 
ron hacer drede , assi higo dar caba- 
llos otros que no eran diestros ginetes, 
cayeron. En conclusin los indios cre- 
yeron que no caian los chripstianos sino 
por su plager , qundo de manera que 
hagerlo quisiessen. 

Assi para quel letor descanse, como 
por quedar la legin en lugar sealado, 
quando la quisiere dexar por su passa- 
tiempo recreagion, porque con mas 
sabor vuelva ella alentado, me pares- 
ge ques conviniente que los captulos no 
sean muy prolixos, y que para este basta 
lo que est dicho. 



DE INDIAS. LIB. XXXII. CAP. III. 



229 



CAPITULO III. 

De lo que subcedi al adelantado don Francisco de Montejo, desde que sali con los espaoles, que le que- 
daban del pueblo de Conil, de la repblica justicia del pueblo llamado Cachi, de los rboles del en- 
cienso d su contractacion, de la grandssima poblacin llamada Cliuaca ', de otras cosas que subcedie- 

ron en aquella conquista. 



V^on mucho cuydado he vivido conti- 
nuando estas historias , viendo qun coxa 
iuiperfetla quedaba entre todas, por 
la mas ajatida olvidada aquesta de Yu- 
catn , porque siempre sospeche , aviendo 
respecto su descubrimiento al sitio 
paralelos de su assiento, que era imposi- 
ble ser menos frtil poblada que las 
otras tierras de sus conflnes. aunque de 
algunos oa que la loaban, era por trminos 
palabras de personas de poca pruden- 
cia de baxo entendimiento, que quan- 
do interrogndolos me detenia , me ayu- 
daban perder el tiempo mal satisfacin- 
dome , hasta que top este cavallero don 
Alonso de Luxan , que assi por su buen 
natural habilidad , como por la mucha 
parte que como testigo de vista le cupo 
destos trabaxos que aqui se memoran, lo 
sabia muy bien entender degir para que 
los que no lo vimos fcilmente lo compren- 
damos, y en especial los que alguna notigia 
curso tenemos de las cosas destas par- 
tes. E una de las cosas que m me han 
dado mas fatiga , buscando informaciones 
inquiriendo estas materias , no ha seydo 
tanta la que siento en escribirlas todas de 
mi mano , aunque passan de tres mili plie- 
gos de papel los que he borrado y en- 
mendado reescripto una dos mas 
ve.5es, quando me han fatigado algunos 

* En el cdice original se lee adems en este 
epgrafe, bien que tachado al parecer de mano de] 
mismo Oviedo : la batalla que alli o vieron con 
los indios c de otra que mas adelante les dieron 
iilos indios de Aqu en ambas ovieron vittoria 
los chripstianos; c de los grandes pueblos por 
))(londe passaron hasta que volvieron la villa de 
Salamanca : cmo el adelantado fu por la mar 
hasta un pueblo que se dice Chilemal, su Ic- 



torpes , otros groseros , otros apassio- 
nados , otros verdaderos. Entre los qiia- 
les diverssos relatores he andado midien- 
do averiguando atendiendo al verda- 
dero discurso que sigo en las cosas , don- 
de soy ausente constreido creer 
otros quitarles el crdito por mi esti- 
mativa: de los qualcs escrpulos en el 
pressente libro yo soy libre, por el con- 
gepto, que don Alonso de Luxan se le 
debe, la buena expresiva con qu! 
platica en esta armada del adelantado don 
Francisco Montejo , desde quella se prin- 
cipi hasta que se acab , como adelante 
se dir, continundola historia, de la qual, 
hasta questa gente lleg al pueblo dicho 
Conil , contado se ha en el precedente ca- 
[jtulo. Queda agora de decir en conse- 
cuencia cmo desde Conil guiaron los in- 
dios los chripstianos desde dos meses 
que all estaban, tres leguas adelante 
otra poblacin que se dice Cachi, en el 
qual camino de media media legua, co- 
mo la historia lo ha dicho , les tenan otras 
ramadas , en que avia muchos cntaros de 
agua bastimentos muy abundantes, 
aunque fueran muchos mas los hospeda- 
dos. 

En aqueste lugar avia una placa bien 
grande, en medio de la qual estaba hin- 
cado un mstel derecho como un rbol de 

niente Alonso Dvila yba con cierta gente por 
tierra; cmo se volvieron la dicha Salamanca 
por la industria de un mal chripstiano traydor que 
estaba vivia entre los indios, llamado Goncalo, 
marinero: cmo despus fu por mar en una 
caravcla suya la Nueva Espaa d truxo genle 
un pueblo que se dice Tabasco , al qual recogi 
su teniente Alonso Dvila d los pocos>spa- 
les que de su gente le quedaban. 



230 



llISTOniA GENEHAI, Y NATURAL 



lina nao, liso pnntia.mido, i'l (nal servia 
lo mosnio qiiel rollo donde s(! liare jiisli- 
fia entre cliripslianos, aunijuo con i;rand 
diferengia en la forma de la execugion do- 
la , porque deriaa los indios que hinca- 
ban empalaban all espetados vivos los 
malfechores , assi como ladrones , los 
adlteros, que tomaban las mugeres casa- 
das sin casar, sin licencia de cuyas eran, 
por otros delictos. 

Avia uiuclio congierlo en esta repbli- 
ca , tenian muy grand tinguez plaga, 
con muchos tractantes mercaderas , as- 
si de bastimentos cosas de comer , co- 
mo de todas las otras que entre los natu- 
rales all se compran c venden truecan. 
avia sus almotacenes juegos en una 
casa junto un canto de la plaga, ma- 
nera de consistorio , donde se determina- 
l)an todos sus letigios en pocas palabras, 
sin algada ni apelagion, sino del pi la 
mano, sin quel sol se passassc ni hora en- 
tera se cumpliesse, ni cosa se escrihiessc, 
ni derechos ni tuertos se llevassen nin- 
guna de las partes, dando cada uno lo 
que era suyo justamente. 

Desde dos dius passaron nuestros es- 
paoles otro pueblo que est dos leguas 
adelante, muy mayor, el qual se dige 
Cingimalo. En este espagio de dos leguas 
estn todos aquellos llanos campos lie- 
nos de rboles de engiensso, muy curados 
limpios, porque desta mercadera hay 
all muy grand tracto cargagon para 
otras partes , assi para perfumar sus qes 
oratorios gastarlo en sus sacrifigios 6 
mortuorios, como en otras cosas, de que 
66 sirven dello. Estos rboles son muy gen- 
tiles frescos grandes, y es para aque- 
lla gente grande til mercadera , por- 
que no liay engiensso en toda la provnga 
sino all : para lo sacar, cortan en el r- 
bol hagen en l un vaquo tanto quanlo es 
un puo gcrrado: vaquado aquello, all 
poco poco se destila corre all ajuel 
licor, se espessa hage, quajndoso, el 



engiensso; de all lo toman, yes como 
el raesmo engiensso con el racsmo olor, 
y desto grandissima abundangia. E cmo 
esta gente yba con tanto temor como la 
cantidad del engiensso, aquel sahumerio 
no era ])astante para se le quitar, no se 
detuvieron all mas que aquella noche : 
luego, como amanesgi el siguiente dia, 
se partieron, otras dos tres leguas 
adelante llcgaron otro pueblo tan gran- 
de , que medio dia que comengaron 
entrar en l , no dexando de andar hasta 
que allegaron la casa del cagique , donde 
el go'ijornador poss , era hora de vspe- 
ras sin salir de la poblagion. todas las 
mas casas eran de cantera , sus orato- 
rios qes muy extremados de buena la- 
vor: aqueste pueblo cibdad se llama 
Cluiaca , toda la mayor parte de la ve- 
gindad es de seores cibdadanos mer- 
caderes gente muy polida en respecto 
de las poblagioncs ques dicho; las quales 
son subjetas esta repblica cibdad de 
Chuaca. 

Dospues que se overon apossentado los 
chripstianos, essa mesma noche se fueron 
los indios dexaron vagio el pueblo con 
todo lo que tenian de mucha ropa pro- 
visiones de aves mahz, con pensamien- 
to de dar otro dia sobre los nuevos hus- 
pedes, como lo higieron. E quando fue- 
ron las diez del dia , volvi mucha gente 
sin gritar ni hacer las alharacas que sue- 
len hager (gritando taendo alambores 
unos caracoles que suenan como vogi- 
nasi, sino muy sosegados con todo silen- 
gio dieron de sobresalto en los espaoles 
con grande mpetu. quiso Dios quel ade- 
lantado, que tambin velaba su quarto, 
se hall caballo: con tantonimo, como 
si muchos ca valleros par del estovieran, 
solo dio en los indios , puesto que han 
nuicho temor de los caballos, por su l)uen 
esfuergo , entrando saliendo , se revolvi 
de tal manera con los enemigos . que les 
higo mucho dao los detuvo tanto quan- 



DE INDIAS. LID. XXXIl. CAP. III. 



201 



to ovieron tiempo los chripstumos de salir 
caliallo pi juntarse para su defen- 
sa. Estos indios son llecheros no tienen 
liierva; pero son buenos punteros, los 
hierros de sus saetas son de pedernal 
muy malos , porque quando hieren , se 
desgianan, ques peor que la mesma heri- 
tla. E tambin pelean muchos dellos con 
rodelas langas cortas de doce quiuge 
palmos, con hierros assimcsnio de pe- 
dernal. En esta batalla murieron este dia 
diez doge chripstianos, que andaban der- 
ramados por el pueblo , en equivalengia 
de los guales murieron muchos indios , y 
entre ellos diez de los pringipales. 

Otro dia siguiente vinieron de paz , 
desde dos dias despus de hechas las 
amistades, el gobernador los espaoles 
se passaron delante otro pueblo que se 
dige Aqu , tan grande como el que se ha 
dicho, todos aquellos pueblos estn 
una legua y media poco mas menos 
de la mar. 

Esos indios que les llevaron las cargas, 
diseron los espaoles que los indios de 
Aqu tenian congertado do matarlos la 
entrada del pueblo, lo qual no era assi: 
antes quando allegaron, eran ydos del pue- 
blo los voginos del , huyeron porque es- 
tos de Chuaea les avian enviado degir 
que los chripstianos yban coa deterraina- 
gion de matarlos c hagerles guerra to- 
marles las mugcres. Por manera que 
quando los nuestros entraron en el pueblo, 
hallronle solo muy bien proveydo, 
los indios de Chuaea, que yban con los 
chripstianos, saquearon las casas c carga- 
ron de quauto bien les paresgi quisie- 
ron , se tornaron su pueblo dexaron 
all los chripstianos. Otro dia vinieron 
los de Aqu de guerra , como el ade- 
lantado estaba sobre el aviso , antigipse 
la defensa como buen capitn diestro, 
higo grand dcstrogo en los contrarios, 
murieron muchos de los pringipales de 
la otra gente comn, sin que muriesso 



chripstiano, puesto que algunos ovo heri- 
dos tambin do los caballos : pero la vi- 
tona qued con los espaoles. El dia si- 
guiente vinieron de paz, pidieron perdn 
al adelantado, les otorg las amistades, 
se higieron , le dieron indios , que 11c- 
vassen las cargas adelante. 

Sabiendo por la comarca las batallas 
ques dicho la vitoria de los nuestros, 
enviaron muchos cagiqucs sus embajado- 
res al adelantado , pidindole paz su 
amistad, y l se la otorgaba les daba de 
lo que tenia , desde en adelante no ovo 
mas recuentro ni batalla. 

D3 all passaron los espaoles quatro le- 
guas hasta Cigia, ques mayor pueblo de 
los que se han dicho, all fueron bienrcs- 
gebidos servidos: como no hallaban rio, 
ques la pringipal cosa que los hombres 
buscan en aquestas partes , acord el ade- 
lantado yr adelante , pass otro pue- 
blo mayor que (Tigia , que est quatro 
leguas, llmase Loche. El cagique de 
all es grand seor, higo tan poco caso 
del adelantado de los chripstianos, 
mostrse tan grave con ellos, que por 
despregio se estuvo quedo en su casa y 
echado en su hamaca , nunca habl tres 
palabras : sus pringipales que por torno 
dl estaban, hablaban por l, causa do 
lo qual el adelantado llam aquella pobla- 
gion el pueblo de la Gravedad. E quando 
alguna palabra el cagique degia, enconti- 
nente que comengaba hablar ponan lue- 
go delante entre l y el adelantado una 
manta muy delgada , tenanla tendida 
en el ayre, tomndola dos de aquellos in- 
dios, sus mas ageptos gei-canos l, 
por las dos puntas algadas , las otras dos 
caydas, assi que servia de cortina; 
puesta de esta forma, degia algunas pocas 
palabras. 

Desde all atravessaron por la tierra 
adentro los espaoles , fueron con su ca- 
pitn general dar en el pueblo, que se 
degia Salamanca , hallaron muy poblada 



n^ 



niSTORIA CRNEllAL Y NATURAL 



la lierra toda, scgnnd osdiclio. 1-] (jiiaiido 
all llegaron, no eran ya sino scssciila per. 
sonas, en los quales y en otros diez do- 
re que en aquella villa hallaron, era redu- 
(;ida toda su armada y exr^ilo; porque 
todos los dems eran muertos, aquellos 
doQe avian escapado porque dos pueblos 
pequeos los sostenan , que quiso Dios 
que no se algassen , aquellos les daban 
algn pescado mahiz. 

ParsQeos, letor , questa manera de mi- 
licia ques algo mas peligrosa que la de los 
trtaros, ni de su emperador (jigiscan, 
de quien se hiQO memoria en el captulo 
antecedente , que de diez de sus soldados 
mataban el uno , ac en lo que debimos 
desta armada , de trescientos ochenta 
hombres no quedaban sino septenta y dos 
hombres! . . Pues oyd, sabreys que no se 
sabe que ninguno volviesse Espaa, si- 
no solo el comendador don Alonso de Lu- 
xan , de quien de susso se ha heclio men- 
(jion , ni se cree que hoy sean vivos diez 
dellos. Oh inmenso Dios, qunto mas se- 
guras estn las vidas las nimas de aque- 
llos que en tu servicio se ocupan!... 
qunto es diferenciado mas cumplido 
pregiosoel galardn, que consiguen los que 
te aman c temen , que se apartan destos 
militares trabaxos mundanos , que los 
hombres (oos mas dellos) escuras yera- 
bebescidos en estas malas terrenas ga- 
nancias, mejor diciendo notorias prdi- 
das , con sus proprlas manos flacos en- 
tendimientos abracan toman sin enten- 
derse , liasta que ni el dao tiene remedio 
ni el arrepentimiento es en tiempo que les 
aproveche, ni excuse las muertes palpa- 
bles, que por estas parles estn engas- 
tadas en este oro y esmeraldas que los 
ms buscan los menos gocan! 

Despus quel adelantado los espao- 
les all estovieron, fu una caravela des- 
de aquesta nuestra cibdad de Sancto Do- 
mingo buscar al adelantado, que era 
suya, aport Cocumel, desde all 



pass Tierra-Firmo fu aquella viila 
de Salamanca, con el qual navio, assi el 
adelantado como lodos los dems, se hol- 
garon en extremo. Y el adelantado se me- 
ti en la caravela para yr buscar por 
aquellas costas alguna sierra rio por don- 
de mas propssito mejor pudiesse ha- 
cer su assiento que en lo que avian visto; 
llev consigo ocho diez de sus cria- 
dos , la otra gente qued en Salamanca 
deprender mas trabaxos; pero estos que 
all quedaron, no fueron sino veynte 
veynte y dos hombres , con don Alonso 
de Luxan , haciendo un bergantn para se- 
guir tras el adelantado haca donde l yba , 
porque los restantes, que serian liasta qua- 
renta espaoles , mand el adelantado que 
fuessen por tierra con su teniente el capi- 
tn Alonso Dvila , costa costa y en la 
demanda quel adelantado yba. E assi lo 
hicieron, siguiendo cierta nstrucon del 
gobernador, passaron por muchos pue- 
blos no menores que los que la historia ha 
dicho. 

El adelantado lleg bien ochenta le- 
guas de aquella Salamanca un pueblo 
de la costa que se dice Chtemal , con- 
forme su ltima slaba mal subcedi to- 
do lo de all. 

El Alonso Dvila los que con l yban 
llegaron treynta leguas de all, porque 
los indios les hicieron dar esta guiada, 
apartarse esta distancia la tierra adentro, 
por apartarlos del gol)ernador poder 
con mas facilidad matar todos, los unos 
c los otros, lo qual se hico por indus- 
tria de un Goncalo, marinero, que decan 
los indios que estalla en la tierra desde 
que un Agular, lengua que tuvo Corts 
en la conquista de la Nueva Espaa, 
otros chripstanos se avian perdido con 
ima caravela en aquella costa. Y este Gon- 
Calo, marinero, era del condado de Niebla, 
y estaba ya convertido en indio, muy 
peor que en indio, casado con una in- 
dia sacrificadas las orejas la lengua, 



DE INDIAS. UB. XXXII. CAP. li 



233 



labrado la persona pintado como indio, 
con miigcr hijos , del qiial se supo en 
esta manera. 

En aquel pueblo de Chitemal , donde el 
gobernador lleg con la caravela , echa- 
ron el batel fuera saltaron en tierra , de 
noche , algunos espaoles tomaron tres 
quatro indios , uno dcllos dixo al go- 



vuestra jersona; 6 yo os ser para ello 
muy bion amigo, c screys muy bien trac- 
tado. assi os ruego que no dcys lugar 
quel diaI)lo os d estorbo, para hnqov 
luego lo que digo, porque no os per- 
days para siempre con l. E de parte de 
Su Magostad os prometo de lo liacer muy 
bien con vos de cumplir lodo lo que he 



bernador que entrellos avia un chripstffi- dicho muy enteramente; de mi parte, 



no como los de la caravela , que estaba 
cassado vivia entrellos, avia seydo pri- 
mero esclavo , que ya era libre su ve- 
gino, sabi muy bien la lengua de la 
tierra, teni,, las orejas la lengua, co- 
mo los indijs, harpadas sajadas de quan- 
do ellos hac^ri sus sacriligios, como mas 
largamente tales ritos se tractan adelante 
en el libro XXXIII, captulo XLVI. 

Informado de lo ques dicho el adelan- 
tado , crey que aquel chripstiano que le 
degian, seria grand socorro ayuda para 
pagificar poljlar la tierra c convertir los 
naturales della , que ya que por sus pec- 
cados desdicha se avia all avecindado; 
que todava tenia memoria del baptismo 
de nuestra religin chripstiana dessea- 
ria salvarse , pues la misericordia divina 
tan buen aparejo le daba para so poder 
cobrar servir Dios en la conversin de 
los indios , causa de su interpretagion; 
lo qual paresgia cosa posible muy apa- 
rejada ocasin. assi el adelantado en- 
conlinente le escribi una carta, en que le 
degia assi : Gongalo , hermano amigo 
espegial : muy buena ventura tengo mi 
venida aver sabido de vos del portador 
desta carta , la qual es para acordaros que 
soys chripstiano comprado con la san- 
gre de Jhesu-Chripsto , Nuestro Redemp- 
tor , quien yo doy vos debeys dar in- 
finitas gragias, pues os da tan buen apa- 
rejo para servir Dios y al Emperador, 
nuestro seor, en la pagiQcagion bap- 
tismo destas gentes , y en que dems des- 
so, saliendo de peccado, con la gracia 

de Dios , podrevs honrar aprovechar 
TOMO III. 



como hombre hijodalgo, os doy mi fc 
palabra de lo hager complir sin falta al- 
guna, favoresgiendo honrando vuestra 
persona , de hageros de los pringipales 
hombres uno de los mas escogidos ama- 
dos que en estas parles oviere. Assi que, 
sin dilagion os venid esta caravela 
la costa verme efettuar lo que he 
dicho , hagerse ha con vuestro consejo 
paresger lo que ms conviniere. 

Este mal aventurado , como se debiera 
desde su pringipio aver criado entre baxa 
vil gente , no bien enseado ni dotlri- 
nado en las cosas de nuestra snela fc 
calhlica, por ventura (como se debe 
sospechar) l seria de ruin casia sospe- 
chosa la mesma religin chripstiana , to- 
m la carta leyla, la qual le llev aquel 
indio que al adelantado inform desto 
hombre. digo que la ley, porque otro 
da siguiente el mesmo indio volvi con 
la respuesta con la mesma carta que lle- 
v, venia escripto en las espaldas della, 
con carbn , estas palabras : Seoi- , yo 
besso las manos de vuestra merged : 
como soy esclavo, no tengo libertad, aun- 
que soy cassado tengo muger hijos, 
yo me acuerdo de Dios ; vos , seor , 
los espaoles, Icrneys buen amigo en mi. 
Su amistad obra fu tal como quien l 
era, pues que indugidos los indios por l; 
barrearon higicron cavas forlalesgie- 
ron el pueblo, dio guerra al adelantado 
los espaoles ; los puso en estado quo 
todos los chripstianos, que en aquella tier- 
ra estaban, se ovicran de perder, dio 

entender los espaoles al adelantado 
30 



234 



IlISmiUA (;i<NER.\L Y NATl'HAL 



(|iiel cipitan Alonso Dvila, con todos los 
(juo con l yban , eran mucrlos; c al Alon- 
so Dvila 6 sus compaeros les hifo enten- 
der que los de la caravela y el adelantado 
lanihien eran muerlos. E para esto hicie- 
ron los indios la paz con el gobernador, 6 
dicronle gallinas raahiz bastimentos c 
agua, con quesefuesse con su caravela, 
assi lo liigo con mucha pena dolor, pen- 
sando que aquella mala nueva era verdad. 
El Alonso Dvila, despus que le dieron 
tambin la mesma mala nueva, por su 
[)arte con su compaia, se torn por donde 
avia ydo, volvi primero la villa ques 
dicho de Salamanca, mud el pueblo do 
alli hillo passar con el mesmo nombre 
donde avian topado primero el cagique 
de Cogumel , quando yba casar su her- 
mana; y en un lugarejo de pescadores, 
buen assiento , que por los indios se lla- 
maba Camanca, assentaron su vecindad, 
dolindose de la muerte del adelantado, 
pensando que era verdad lo que del le 
avian dicho , y esperando lo que la vo- 
luntad de Dios quisiesse disponer dellos. 
El adelantado avase passado de largo 
descubriendo la costa ; c acompaado de 
muchos tral)as.os tormentas lleg hasta 
treynta leguas de Hondiu-as , un rio que 
se dige Ulva. desde all dio la vuelta 
fu Cogumel, supo de los indios de 
aquella isla adonde estaban los espaoles 
con Alonso Dvila , fusse juntar con 
ellos con mucho plager , non obstante sus 
trabaxos de los unos los otros: porque 
por las nuevas que aquel mal chripstiaoo 
Goncalo, marinero, avie publicado, todos 
pensaban que eran muertos los que esta- 
ban vivos, se abracaban con mezcladas 
lgrimas de gogo. 

All repos esta gente pocos dias. por- 
que el' aparejo de su descanso estaba l- 
xos, y el assiento de aquella villa no era 
(i su propssito: porque el adelantado 
estaba muy desseoso y en determinacin 
de buscar un assiento comarca, donde 



i'l lieujpo no se perdiesse, como hasta es- 
tonyes, y esta causa en la mesma cara- 
\ ela fu la Nueva Espaa , llegado 
ella prosigui su camino hasta Tenuxtitan, 
por se proveer all de gente volver po- 
blar en aquel pueblo puerto de Chite- 
mal . donde aquel traydor renegado ma- 
rinero . llamado Gonzalo , h'iqo la prueba 
qie la historia ha confado, porque all 
avia visto el adelanlado un buen rio dis- 
pnsirion para lo quel gobernador dessea- 
ba. Ydo pues iMxico, avia dexado or- 
denado Alonso Dvila con su poder, que, 
como su teniente , quedassc con la gen- 
te en aquella villa de Salamanca, en tan- 
to qul yba buscar remedio gente, co- 
mo es dicho , en Mxico ; cmo era ami- 
go de Hernand Corts, que poco antes avia 
venido con titulo de marqus del Valle, 
comunicle sus trabaxos trances passa- 
dos, cmo no avia liallado donde pu- 
diesse pol)lar, todo lo que por l avia 
passado. dxole el marqus que, quando 
l avia ydo en busca del capitn Chripst- 
bal de Olit , que se le avia algado en Hon- 
duras, avia passado por una hermosa cib- 
dad que est en la gobernacin del mes- 
mo adelantado tierra de Yucatn , que 
se dige Acalan , rica apropssito suyo, 
losela en tanta manera que le higo mu- 
dar de propssito. l la Audiencia Real 
que en Mxico reside, mandle y encarg 
al adelantado que fuesse un pueblo que 
se dice Tavasco , que est en la costa del 
rio que llaman de Grijalva , que tomas- 
se residencia un capitn que all estaba 
para guarda de aquella tierra, que la 
asegurasse, pagificasse los indios de 
aquella provincia. E con este despacho se 
parti de la cibdad de Mxico con hasta 
ginqenta sessenta hombres, fu la 
villa de Tavasco cumpli muy bien lo 
que por el Audiencia Real lo fu manda- 
do: desde all envi dos navios llamar 
al capitn .Alonso Dvila la otra gente, 
que con l avian quedado en aquella villa 



Dl INDIAS. LIB. XX\1I. CAl'. III. 



2 3 -i 



de Salamanca vinieron all, porque le pa- 
resgi al adelantado que estaba en parto 



desde donde podria entender en la con- 
quista pa^ificagion de Yucatn. 



CAPITULO IV. 

Del subcessp del adelantado don Francisco de Monlojo, despus que estovo en Tavasco, cmo fue en de- 
manda de la ciljdad do Acatan, de las vistas de entre l y el capitn don Jolian Enriquez de Guznian *, 
de una nueva invencin nunca antes oyda ni vista que los espaoles inventaron para llevar sus caballos 
en canoas*'; cunlanse otras cosas concernientes al discurso de la historia. 



'espues que en Tavasco el adelantado 
tovo pagiTica la tierra de paz toda su 
[)rovingia, pusoalliun teniente suyo porca- 
pitan, y l entr por la tierra la via de Aca- 
lan con hasta gient hombres , los treynta 
dellos de caballo: despus que Ovo 
caminado hasta sessenta leguas , adolesgi 
en un pueblo grande que est en el nas- 
gimiento del rio de Grijalva , que se dige 
Teapa, en el qual pass muchos trabaxos, 
assi por falta de mantenimientos como de 
otras nesgessidades qul c su gente pades- 
gieron. Siguise que en el mesmo tiempo 
desde Mxico avia ydo don Johan Enri- 
quez de Guzman , por comisin del presi- 
dente de la Nueva Espaa, uo de Guz- 
man, la pagificagion do la provingia 
cibdad de Chiapa : despus que en ella 
estovo, sali visitar la tierra ligia el nas- 
gimiento del rio ques dicho de Grijalva, 
por donde passaba lo hagia de paz, yba 
repartiendo la tierra, encomendando el 
serxigio de los indios lo.s milites espao- 
les, que en su compaa andaban. Lo mes- 
mo avia hecho el adelantado Montejo por 
donde avia passado hasta llegar al pueblo 
de Teapa : do manera que don Jolian lle- 
g una poblagion, que se digo Estapan- 
guaxoa , ques dos leguas de Teapa , 

En esta parte se lee en el original ; cmo 
el gobernador se volvi Tavasco envi su te- 
niente el capitn Alonso Dvila con gente , en de- 
manda de Acatan, cmo se tom un pueblo que 
estaba dentro de un lago por muy gentil forma. 

'* Tambin aqui suprimi Oviedo las siguientes 
clusulas, que se leen en el MS. original : de dos 
en dosjunlas en cada par dcllas i]os cobnllos ile 



cmo tuvieron notigia los unos compae- 
ros del un capitn de los del otro, acor- 
daron de verse los capitanes ; con bue- 
na amistad se congerlarou , don Johan 
socorri con muchos puercos otras co- 
sas Montejo, y l se los satisfigo con 
otras , quedaron de acuerdo , sin que 
oviessc entro los unos los otros conten- 
gion alguna, y en mucha conformidad: 
que ora lo que convenia al servigio de 
Dios de Sus Magostados. E comunicn- 
do.se estos dos capitanes, dixo don Johan 
al adelantado que, pues tenia acordado de 
volver atrs por su enfermedad y enviar 
su teniente Alonso Dvila en demanda 
de Acalan,que lo paresgia que dobia man- 
darle que se fuesse por Chiapa, donde 
don Johan tenia su assiento , le ayudara 
l con darlo guas con todo lo qul le 
pudiesse ayudar favoresger, pues que 
por alli era el mejor camino. assi , te- 
nindoselo Montejo en mergod, le respon- 
di el adelantado que assi se hara , don 
Johan con su gente se torn su assiento 
Chiapa , iMontejo se volvi Tavasco 
en canoas por el rio abaxo, y el teniente 
Alonso Dvila fu con la gente en deman- 
da do Acalan. 

Y en llegar desde Teapa hasta Cha- 

Iravs, que en la una ambos caballos llevaban las 
manos y en la otra los pies : de lo que passaron 
estos espaoles basta que llegaron una laguna de 
dos leguas en ancho , donde se hall noticia de una 
forma extraa de una puente, quel marpis del Va- 
lle, Hernando Corts, avia fecho algn liompo atrs 
ante , por donde pass aquella laguna. 



236 



HISTORIA gi:.\i:;al y natural 



pa , quo son Ireynta leguas, pass imi- 
clios Irabaxos con ochonla lioinln'cs mi- 
litares que llevaba, los mas dellos de 
caballo, porque el camino es dlos peo- 
res mas fragoso que se puede pen- 
sar : y assi se despearon parte de los 
caballos c parte dellos se aguaron, los 
dems llegaron tales , que fueron de poco 
provecho. Mas all en Cliiapa les Iiqo mu- 
cha cortesa buen acogimiento el capi- 
tn don Johan Emiquez, si por aquel 
cavallero no fuera , mal pudieran passar 
adelanto; porque assi l como los espa- 
oles que con l estaban, socorrieron muy 
bien al Alonso Dvila c sus compaeros, 
all se repararon rehicieron de caba- 
llos armas , de algodn bastado de lo 
que les convino para continuar su cmpres- 
sa, les dieron guias, las quales mand 
don Jolian que fucssen con Alonso Dvila 
hasta le poner treynta leguas apartado de 
los trminos de Chiapa. E assi se higo, 
quando las guias ovieron servido hasta las 
trcyula leguas, se tornaron, porque de all 
adelante no sabiah la tierra ni entendan 
las otras lenguas quo avia ; Alonso D- 
vila pass adelanto sigui su camino, 
aunque era algo peor mas spero quel 
passado, llevando los caballos de diestro, 
rotas desportilladas las lumbres de las 
uas , ^muy trabajados flacos. des- 
ta manera llegaron una laguna, que tiene 
diez doce leguas de circunferencia, y 
en la mitad dclla un pueblo en una islcta 
con hasta sessenta casas de indios ricos 
Iraclantes de guerra. 

llegando all, c no aviendo forma 
ni aparejo para entrar dentro, sali del 
real el comendador don Alonso de Lu- 
xan con hasta ocho diez de caballo, 
para costear aquel lago ver conside- 
rar su dispusicion-, si hallaran entra- 
da segura en l para aquella poblacin. 
E toparon en la costa quatro canoas pe- 
ciueas , y entrados algunos espaoles 
en ellas, aladas jimias, higieron una bal- 



sa, Iraydas donde avia quedado el 
teniente Alonso Dvila con la gente, me- 
tironse en esta nueva forma de balsa 
dore hombros rodeleros ballesteros; 
los lados yban nadando un caballo de 
cada parte , al saltar en tierra echron- 
les presto las sillas cabalgaron en ellos 
dos ginetes veteranos diestros, hicie- 
ron rostro los enemigos, que no queda- 
ron poco espantados de ver tales anima- 
les la osada con que all avian entrado 
essos espaoles. Y en tanto las canoas 
balsa torn traer la isleta otros tantos 
chripstianos, porque el trecho del agua 
por all seria hasta un tiro de ballesta ; 
desta forma, entrados mas mas milites, 
ganaron el pueblo. E cmo los indios te- 
nan canoas, furonse por otro costado 
del pueblo con quanto pudieron llevar, 
puesto que quedaron bastimentos los 
espaoles, que lo avian bien menester, 
no qued persona ni se pudo aver sino 
una india sola , la qual dixo que era es- 
clava d(>l cacique, quella sabia dnde 
estaba , que llevara los chripstianos all, 
quel cagique tenia doge cargas de oro. 

Con esta simple informacin se acor- 
d que don Alonso de Luxan quedasse en 
la isla , fu el teniente Alonso Dvila con 
la compaa que le paresgi con aquella 
guia buscar el oro que avia dicho , lle- 
v los cliripstianos seys leguas de all 
por aquel lago, en buenas canoas de al- 
gunas que los indios huydos avian dexa- 
do. cmo Alonso Dvila salt en tierra, 
bien pens que tuviera alguna resistencia, 
porciuc se van muchos indios ; pero no le 
osaron atender, dexronse muchas car- 
gas de plumas de las doradas, de que ha- 
cen los indios muy hermosos penachos , y 
es grande rica mercadera tales plumas 
cntrellos. 

E pues viene propssito, es de sa- 
ber que en aquellas partes hay giertas 
aves no mayores que golondrinas, assi 
la cola hendida como ellas como los mi- 



DE INDIAS. LIH. XXXII. CAP. IV. 



m 



lanos ; pero las dos plumas de ios lados 
de la cola son luengas , las otras muy 
cortas, aquestas dos plumas que digo 
es cada una dolas de dos tres palmos 
de longitud cada una, mas menos, 
segund la edad del pxaro. Quando le to- 
man, vuela poco, porque si un poquito de 
viento hay, como tal ave es cliequita, y 
es contrapesso aquellas dos plumas gran- 
des para ella', luego la abate la manera 
de la pluma. Porque se han visto en Espa- 
a muchas dellas, y en Italia otras par- 
tes de Europa, donde las han llevado, no 
es nesQessario detenerme en esto. Es su 
color de muchas plumas liilos de aque- 
llos que tienen las plumas de los pavos de 
Espaa, doradas, como unos tafetanes 
que hagen , que se digen girasol , que jun- 
to con lo dorado, muestran otra color ver- 
de mixto : es muy hermosa lucida plu- 
ma , como he dicho , mucho estimada 
entre aquella gente. 

Tornando la historia , aquel oro que 
la india dcfia, no lo hallaron, dieron la 
vuelta los espaoles su real , llevando 
algunos indios que tomaron d^smanda- 
dos, los quales dieron alguna noticia del 
camino de Acalan, fueron guias, con las 
quales el teniente Alonso Dvila su gen- 
te caminaron delante. E andadas treynta 
leguas desde aquella laguna por muy 
mal camino cinegas malos passos, 
allegaron un rio que va sajuntar con 
el de Grijalva, por la costa del un pue- 
blo de diez casas, los indios del qual es- 
peraron de paz los guiaron para ade- 
lante. All les dieron buenas canoas, con 
que abaxaron tres leguas por aquel rio, 
para tomar adelante el camino de Acalan, 
6 para llevar los caballos en ellas, haban- 
lo de la manera que aqu se dir. Pero 
quiero primero traer i la memoria del le- 
lor aquellas siete maravillas rairaglos 

{ Piin., lil). XX.XVr.cap. 1i. 

i I,u Hist. (le Rodas, lil). II, cap. 8. 

3 PlinioJIb. XXXIV, cap. 7. 



particulares del mundo, quo por exQelen- 
t'ia muchos escriptores antiguos memoran 
en sus tractados, ^on aquestos. 

El templo famoso de Diana Efesia, del 
qual el muy doto varn Erasmo ha^'e men- 
;ion en aquel su libro de la lengua , 
mas largamente Plinio en su Nalural liis- 
loria ', el qual diceques la verdadera ad- 
miracin de la manifigenc^ia greca , quo 
toda la Assia le edific en doscientos y 
veynte aos, etc. 

El segundo miraglo maravilla de las 
siete, que oti-os difcn ser el {rimero, fu 
aquella grandssima famosa estatua del 
sol , por otro nombre llamada el Coloso, 
que estuvo en Rodas ; de la qual hace me- 
moria la historia de la perdicin de aque- 
lla isla, de quando el grand Turco pocos 
aos ha la conquist^. Aquesta estatua, se- 
gund escribe Plinio ^, la higo Cares, escul- 
tor natural de Lidia, la qual era de sep- 
tenta cobdos de altura, dige que sus 
dedos eran mayores que lo son muchas 
estatuas, que pocos hombres abraga- 
rian el dedo gruesso, etc. 

El sepulcro del rey Mauseolo es uno 
destos miraculosos edcfigios, llmase as- 
simesmo mauseolo esta sepoltura, por res- 
pecto de aquel rey que en ella so puso, 
[)or cuya memoria Artemisia , su muger, 
la higo hager ; del qual edefigio largamen- 
te escribe Plinio en su Nalural hisloria *, 
da racon de su grandega de la exgelen- 
gia de quatro escultores, que labraron en 
este memorable sepulcro, acable otro 
quinto maestro, etc. 

Diodoro hage mengion de una de las 
tres pirmides entre los siete miraglos del 
miuido, en su libro II. 

El mesmo auclor assimesmo hage men- 
gion del obelisco de Semramis por uno 
de los siete miraglos ^. 

El templo de Jpiter llamse assimes- 

4 Ib., lib. XXXVI, eap. i. 

5 Diodoro Sculo, lib. III. 



238 



HISTORIA GENI' UAL V NATURAL 



DIO lino do los siete niiriglos del mundo. 
Segund el poeta Marcial , Lemnos es una 
isla en el mar Griego, los moradores 
dclla fueron antiguamente devotos de Yul- 
cano, le adoraban; lor lo qual la prin- 
cipal cibdad de aquella isla se llama 
Ephestia, otra se llama Mirrina, en cu- 
ya plaga se acaba la sombra del monte 
Atlios de Maf edonia , el qual de aquel lu- 
gar est apartado ochenta y seys mili pas- 
sos , por lo qual se cuenta esto por una de 
las cosas maravillosas deste mundo, se- 
gund afirma Solino': trctaloassimesmo el 
Abulensc ^. Estos passos entienden los his- 
toriales assi, que dos^-ientos veynte y 
cinco es un estadio, qucs la octava parte 
de una milla : assi que dos mili passos se- 
rn este respecto una milla , ocho mili 
passos una legua; por manera que ochenta 
y seys mili passos son oage leguas, menos 
nnquarto de legua. Esta medida essegund 
lo tassa Leonardo Arretino en su tractado 
del Aquila volante , libro I, captulo VIIl. 
Estos siete miraglos que aqui se han 
memorado, segund veo, los seys dellos 
se atribuyen al arte y edefigios de los 
hombres humanos , y el sptimo es edefi- 
Cio natural del Maestro de la natura, que 
puso aquel monte tan lesos de donde ai- 
canga su sombra por la excelsa cumbre 
suya. Y este me parcsce m ques muy 
menor que otros muchos que higo el mes- 
mo Maestro , ques Dios , si comentamos 
contemplar los felos c sus movimien- 
tos , estrellas planetas , las mares 
sus diferentes menguantes cresQen- 
tes,' la compusigion de la tierra geo- 
graphia de su assiento; las diverssi- 
dades de los animales, de las plan- 
tas hiervas sus propricdades, so- 
bre todas las cosas la "exgelengia del 
hombre sus partes. Pero como en estas 
cosas de las obras de la Divina Magestad 



es un mare magno , (ju(! no se j)uede 
acabar de considerar, ni mortal lengua lo 
puede exprimir , passemos las otras seys 
particularidades |)rimeras miraglos que 
de susso se locaron , que lodos ellos se 
atribuyen al ingenio de los hombres, c 
hallaremos que todos cada uno dellos es 
en s de mucha admiragion , aviendo res- 
pecto la brevedad de la vida pocas 
fuergas desta humanidad para tan suntuo- 
sas labores. Mas miparesger, no tra- 
yendo estas comparagiones para disrai- 
nuyr su artifigio grandega, sino para 
loar el mesmo ingenio humano, me pa- 
resge que me puedo mucho mas maravi- 
llar sin comparagion de aquellos caos de 
fuentes dulges que se levantan sobre el 
agua de la mar salada , segund se dixo 
en el captulo II, porque al monte Athos 
podemos comparar el Olimpo otros que 
hay altssimosen el mundo; porque como 
digo estas obras de natura son mayores 
incontables, todas compuestas por aquel 
Summo Maestro. 

las seys otras volviendo, digo que 
no tengo en menos que cada una dellas 
aquella muy alta torre de la iglesia ma- 
yor argobispal de Sevilla, no tan- 
to por su mucha altura latitud , ques 
edefigio morisco del tiempo de los mo- 
ros , quanto porque gorrada la puerta de 
la torre, puesto un hombre que sordo 
no sea, siqp de mucho oyr, aunque mu- 
chas voges le den de abaxo no las oyr 
dentro de una cmara de las de aquella 
torre en ninguna manera, aun con grand 
pena sentir una campana trompeta 
vogina ; parado las ventanas de las c- 
maras superiores, tampoco oyr ni podr 
entender lo que otro le dixere desde aba- 
xo (aunque sea voges), assi por la grand 
distancia, como por el trfago freqenta- 
gion estruendo de las gentes del pueblo. 



i Solino en el Polihislor, cap. )3 y en el il Mc- 
morabili'jus muml, cap. 20. 



2 Aljul. sobro el Euscbio De las tiempos, en Ici 
Ici'cern parle, cap. 21 1. 



DE LNDUS. LID. XXXII. CAP. IV. 



239 



(le sus labores diverssos oxerfirios. 
Para el remedio de lo qiial est una argo- 
lla de hierro al pi de la torre, alta del 
suelo siete ocho palmos, que mi pa- 
resgor no pessar dos libras veynle on- 
gas, y est fixada con una armella es- 
taca de hierro emplomada (Lin. 11.", 
fig. II."); assi como suelen llamar 
una puerta con semejantes aldabas, lla- 
man con essa bate en la mesma pa- 
red de la torre , C al paresger (como es 
verdad ) suena poco aun alli gerca ; pero 
como quier quello sea en que se consis- 
ta (que no lo s comprelrender), el caso 
es que aquel poco sonido digen que se 
oye muy bien dentro en qualquier parte 
de la torre , para quel alcayde della haga 
abrir al que llama con l quiere nego- 
giar. Esto aunque se vee, paresge imposi- 
ble, sin lo experimentar, con efetto di- 
gen ques assi, como lo digo. Yo la he vis- 
to tocado con la mano muchas veges 
esta argolla , lo que he dicho me han di- 
cho personas que lo tienen por cierto: yo 
no lo he probado ni aun lo creo, si no lo 
experimentasse. Mas despus que por mis 
peccados he perdido mucha parte del ovr, 
conosgido en qu consiste el primor de 
aquella aldavilla, ques la causa de su 
sufigiengia para ser oyda en las interiores 
partes de aquel grand edefigio bvedas 
de aquella torre , hallo por m incapaz 
oyr que si estoy en pressengia de alguno 
que est taendo una vigela un clave 
gmbano, no lo oygo ni entiendo quassi, 
si pongo los dientes en la cabega de la 
vigela de la caxa del clave gmbano, 
gusto y gogo enteramente de la meloda 
msica que all se executa , assi me pa- 
resge i m ques muya propssitoel afixa- 
miento de aquella [)equea aldavilla en 
tan poderoso magnnimo edefigio, como 
el de aquella torre, la qual armella est 
puesta la parle que la torre mira al Nor- 
te. no os maravilleys, letor, de lo que he 
dicho, si leyrcdes una Summa que poco 



tiempo lia escribi el doto varn Johan 
Baptistalgnagio, vencgiano, de;las Vidas 
de los Emperadores Romanos " en len- 
gua toscana, el qual en el II libro, en 
la descripgion que hage de Constantino- 
pa, toca una cosa que me paresge ad- 
mirable al propssito de lo ques di- 
cho , alegando Dion , escriptor gravssi- 
mo dio de crdito : el qual dige que en 
aquella cibdad avia siete torres, hechas con 
tal artifigio, cjue gritando alguno en una, 
que se oviesse echado una piedra , que 
en todas siete se oya igualmente el rumor 
6 sonido. 

Pero no cansando al letor con esto ni 
otras cosas , quiero volver las canoas, 
que en aquel rio que dixe de susso se 
dieron los espaoles, en las quales, 
constreidos de la mesma ncsgessidad 
para llevar los caballos , higicron una 
invengion, que hasta agora nunca creo que 
se escribi la semejante , ni hombres la 
liigieron de tanta admiragion : porque en 
fin una canoa no es otra cosa que una bar- 
ca de un solo leo, y en l cavada fe- 
cha manera de una artesa, como aque- 
llos dornajos, que se usan en las sierras de 
Segovia por aquella tierra. liigieron 
estos milites de aquesta manera: juntaron 
las canoas de dos en dos , costado con cos- 
tado , ligadas muy bien , de manera que 
muy juntas cosidas con bexucos yban 
atadas. Y ponan el costado de la una h- 
gia la tierra y entraba un caballo mctia 
los bragos en ellas: luego al tiempo que 
meta el pi, passaba la mano la otra ca- 
noa , de manera que quedaba assi puesto 
de travs , las manos bragos en la una 
canoa los pies en la otra. E par de aquel 
caballo ponian y entraba otro en la mesma 
forma (Lm. 11.", ficj. III. "); y el uno y el 
otro jimtos llevaban las manos en una ca- 
noa , ambos llevaban los pies en la otra. 
E yban assi de pies en |)i atravcssados, 
porque las canoas son luengas angostas, 
causa que, como es dicho, cada una es 



240 



mSTOlUA OFAERAL Y NATUIUL 



Icclia lio un solo arbol una sola piera; 
.si los (juisician ponor cada uno en una 
canoa, no se pudiera ha^or, causa qne 
son navios de poco sosten f(,ilniente se 
(raslornan, y estando junlas, como es (li- 
dio , yban seguros los caballos la gente. 

Esta manera de navegacin pasagc 
de semejantes animales , nunca antes fu 
vista ni hecha por otros hombres, antes 
destos, en nuestra nagion ni en otra, no 
sin quedar los mesmos inventores muy 
admirados, quando lo hicieron la priniera 
vez, los indios fu mucho mayor ma- 
ravilla, quando lo vieron. deste artificio 
se ayudaron despus los chripstianos en 
otras partes mas peligrosas y en la mar, 
como la historia lo dir en su tiempo lu- 
gar; ponuc la nesgessidad no les daba 
otro aparejo ni industria para ello , sino la 
que est dicho, la qual fu muy grand 
novedad. Desta manera fueron aquellos 
espaoles estas tres leguas el rio abaxo, 
salieron una tierra llana ; mas todas 
las tres leguas en ambas costas del rio es- 
tn all de pea naturalmente tajada, que 
para los que la andovieron aun jtara los 
que lo oyen , segund su altura de la una 
parte de la otra , no es menos de admi- 
rarse, los hombres que de la sombra del 
monte Athos de la isla de Lcmnos. 

Salidos de aquella canal rio, hallaron 
un pueblo, que se digo Tanoche, de hasta 
5ient casas, el qual estaba solo algado, 
causa que los del rio de Grijalva en canoas 
subian hasta all de continuo saltear, que 
son sessenta leguas del uno al otro ms. 
All entraron los espaoles por la tierra 
ranchear de noche, tomaron algunos in- 
dios, de quien se informaron del aniino 
de Acalan, les dixeron que los pornan 



en c\ ciuirmo de Malinclie. (Rstc nombro 
Malinche llamaban a(|uell()s indios Cor- 
ts , degianle assi por respecto de una 
india que traia un tiempo consigo, que 
era Kingua se degia Marina.) mostraron 
el camino , el qual siguiendo , cabo d(; 
quingc leguas de despoblado, llegaron 
una laguna muy grande , que tenia de 
travs dos leguas en ancho, de la qual 
longitud ni saban ni se podan ver los ex- 
tremos. Y en la ribera della sentaron su 
real , y enviaron por la costa la diestra 
siniestra mano buscar passage, aun- 
que en esto se ocuparon tres das, no lo 
hallaron : antes descubran muchas cine- 
gas c pantanos, tal dispusicion de tier- 
ra, que era imposiljie poder entrar ni pas- 
sar por all gente de pi ni caballo. 
preguntando los incUos qu remedio so 
terna , por donde avia passado 3Ialn- 
che, dixeron que por all avia hecho una 
puente , que aquel era camino derecho, 
c no avia otro sino atravesando la laguna. 
Estonces Alonso Dvila , informado muy 
bien de la verdad, higo que los indios 
buscassen si avia rastro de la puente, que 
defan de Malinche, hallronse algunos 
horcones hincados en el agua , que eran 
avian quedado de aquella puente que higo 
hager Corts, quando con suexrcto atra- 
ves aquella laguna, de la forma que en 
el captulo siguiente se dir , cuya fu pri- 
mero aquesta invencin de nueva puente: 
la qual , volviendo los edegios mracu- 
losos que de susso se contaron, que 
hombres higieron, no los tengo por tan 
trabaxosos para los edcficadores que en 
ello se ocuparon, ni de tanto peligro ni ad- 
miragion. 



DE INDIAS. I.IB. XXXII. CAP. V 



241 



CAPITULO V. 

De la extraa nueva puente que los indios llamaban de Malinche, que I190 el marqus don Hernando 
Corte's , por la qual pass con mas de quince mili hombres niuehos caballos ; c de la que despus hii^o 
hacer quassi por el mesmo lugar el capitn Alonso Dvila , por donde avia de passar con los caballos 
gnte, que con l yba en demanda de la cibdad de Acalan ; c de oros muchos trabaxos trances por que 

passaron hasla que llegaron Champolon. * 



'espues qucl capiiaii Alonso Dvila se 
inform muy l)ien de aquella puente Ma- 
linche , cmo la avia hecho hager el 
marqus del Valle, supo que avia seydo 
desta manera. Ponanse dos horcones hin- 
cados en el agua, aporrados con mafos 
apartados uno de otro una buena braga- 
da , sobraba quedaba descubierto dc- 
Uos dos cobdos poco ms menos, 
igualmente tanto del uno como del otro: 
encima destos horcones atravesaban un 
palo regio quedaba hecha una horca de 
los tres palos, ques dicho. En un passo mas 
adelante liagiase otra tal derechamente, 
una delante de otra , mas adelante en 
el mesmo comps otra : c solare estas hor- 
cas, yendo assi muchas la fila proce- 
diendo, ponian sobre los travesanos altos 
varas de luengo luengo juntas c regias 
muy bien atadas con bexucos, quedaba 
hecha una barbacoa suelo de la manera 
que se ha dicho , sobre aquel echaban 
tierra c faxina. quedaba tan fija bas- 
tante la puente, que por engima della sin 
peligro ni riesgo podian yr caballos hom- 
bres, para poner aquellos puntales hor- 
cones todo lo dems : andaban indios 
chripstianos engima de balsas de madera, 
continuando la labor de la puente hasta la 
perfegionar concluyr; 6 acabada, pass 
el marqus su exrgito, con quingc mili 
hombres mas muchos caballos, de la 
otra parte de aquel lago pantanos. 

Esta invengion fu muy grande nota- 

* En este epgrafe hizo tambin Oviedo algunas 
supresiones, segn se advierte en el cdice original; 
pero no siendo de grande inters para la inleligen- 

TOMO III. 



ble edefigio, por el marqus del Valle 
hallado este primor ; pero tenia fuerga de 
gente para ello muy obediente. Mas al 
teniente Alonso Dvila faltbanle essas 
fucrgas aun el comer , y esso mesmo 
los pocos que con l yban , dems de yr 
muy cansados, non obstante que comcn- 
gando otro tal edefigio, fu forgado de- 
xarle, porque el invierno las aguas mu- 
chas del gielo se lo estorbaron. fu nes- 
gessario que volviesscn atrs quassi tres 
jornadas , assentaron real en giertas la- 
brangas mahigales de aquel pueblo, lla- 
mado Tanoche : all passaron quatro me- 
ses mas de invierno , en el qual tiempo 
los indios nunca osaron volver al pueblo 
hasta que la nesgessidad los truxo de pa- 
ges por respecto de aquellas labrangas, en 
que los chripstianos estaban apossenta- 
dos, por los echar de la tierra. les 
Iruxeron canoas muy buenas por giertos 
esteros arroyos, las metieron en aque- 
lla laguna: los espaoles, avindolo 
buena ventura , se metieron en ellas con 
sus personas vcynte caballos, ponin- 
dolos de dos en dos, pareadas juntas 
las canoas , segund que ya se dixo en el 
captulo antes deste, muy bien cosidas 
ligadas una con otra; y eran hermosas 
grandes canoas. 

E assi passaron de la otra parte de la 
laguna , dieron luego en el camino de 
Acalan por donde Corts avia ydo, 
hallronle muy gerrado, porque avia diez 

cia de la hisloria el conservarlos, nos limitamos .-i 
apuntar el hecho, fin de que se tenga la ms 
completa noticia del MS. que sirve de le.vlo. 

;!i 



242 



lllSTOHIA GENI-RAL Y NATiMlAL 



aos iiici (jiio avia passado por all 
Hernando Corles: desta causa passaron 
mucho trabaxo on alniiie, como mejor 
pudieron, con essc eslorl)0 c oirs traha- 
xosas diicullades, fueron Iroynta leguas 
Jiasta enlraren la provin(;ia de Acalan. 

En este camino jornadas dcslas vyn- 
1a leguas passaron mucha ncs-ossidad de 
agua . c quiso I^ios proveerlos desla ma- 
nera: que aunque hallaban ia tierra toda 
feriada de arboledas boscagcs muy 
coninuados, avia (entre los otros) algunos 
r])oles dellos. que tenian unos cardos nas- 
fidos en ellos en lo alto , hirindolos con 
la puna de una lau(;a, salia mucha agua 
dellos, con que remediaban su sed. as- 
simesmo hallaron caas de las muy grues- 
sas huecas los cautos dellas llenos de 
gentil agua: las quales horadaban salia 
toda la que avian menester para totla la 
compaa sus caballos, porque los ca- 
utos grucssos cada uno tenia una adum- 
bre de agua ms, de los tales para 
arriba , assi como la caa semejante se va 
adelgazando para arribaj assi propor- 
(,'ion avia menos agua en los cautos su- 
periores. 

Poco antes de llegar Acalan . desde 
unos pueblos pequeos de la jurisdigion, 
envi el teniente Alonso Dvila ciertos in- 
dios hager saber aquella cibdad (que 
de all estaba tres leguas) cmo l aque- 
llos espaoles yban, que di\essen 
que se estuviessen todos quedos en sus 
casas: que ningn enojo ni fuerga se les 
haria. Mas aquella embaxada fu de po- 
co provecho : porque estaban escarmenta- 
dos, se llev de all Hernando Corts al 
seor de aquella tierra con ms de seys- 
f ientos indios cargados , que nunca l ni 
ellos volvieron la patria. Por lo qual 
ni creyeron los mensagoros de Alonso 
Dvila, ni osaron atenderle: antes huyeron 
dexaron el pueblo solo , bien lleno de 
ropa mantenimientos. 

Hay en aquella cibdad de Acalan hasta 



novecientas o mili casas nniy buenas de 
l)iedra blancas encaladas, cubiertas de 
])ajas, las mas dellas de hombres principa- 
les. K cmo el teniente fu avisado por sus 
mensageros de la fuga de los vecinos de 
Acalan , fus.sc luego la cibdad apos- 
sentsc en ella: luego otro dia siguieri- 
le vinieron pierios indios principales de 
a(juel seor, con los quales envi degir 
qul (ueria venir, como amigo, verse con 
el teniente .VIonso Dvila : fule respon- 
dido que vinicsse en buen hora su casa 
l lodos los indios seguramente. assi 
vino con hasta qualrocientos hombres 
con muchas aves bastimento, se lo 
prcssent todo al teniente Alonso Dvila, 
el qual le hico echar luego una cadena al 
cacique otros principales, que con l 
vinieron, por se informar del dellos, 
no con propssito de les liaQer dao aU 
guno: apartse con ellos con la lengua, 
dironlo noticia luego de la tierra de 
todos los pueblos de la comarca. fund 
all el teniente en la mesma Acalan ca- 
becera una villa , llamla Salamanca , 
reparti la comarca indios para que sir- 
viessen, dentro de seys dias todos vi- 
nieron de paz para servir aquellos amos 
chripstianos, quien fueron encomenda- 
dos , fu suelto el cacique c los dems 
muy bien tractados de los espaoles. 
Cmo por all cerca no avia vecindad do 
otras poblaciones , sino sola esta provin- 
cia , c los indios eran pocos para los espa- 
oles , no les daban oro ni otra cosa si- 
no de comer , desde quarenta dias des- 
pus que llegaron, se fueron despoblaron 
la villa , tomaron su camino para otra 
provincia, quest treynia leguas de all, 
y toda es de despoblado anegadicos. E 
furonse all, llevndose consigo al caci- 
que de Acalan sus indios , que de gra- 
do fueron los acompaar . dndoles de 
comer; porque al salir de Acalan ava 
un i-io all en la ribera del, poco desvia- 
dos del agua 'estaban poblados los espa- 



DE INDIAS. UB. XXXII. CAP. Y. 



2i3 



oles, con venia salir de all por aquel 
rio, hasta ligar aik'i avia desde las casas 
al agua quassi dos tiros de ballesta , to- 
do aquel cspagio lleno de lama ginaga, 
luego los indios hincheron todo aquello de- 
tablones de madera , sobre los quales 
(que estaban tendidos en tierra) fueron los 
caballos los espaoles hasta el rio, don- 
de les tenan canoas aparejadas. E passa- 
dos de la otra parte, ava otra tanta lama 
inconviniente , se higo otro tanto, co- 
mo es dicho, por donde salieron hasta 
tierra enjuta. 

Atravesado este mal "passo siguien- 
do sus jornadas hasta -Magaclan, lleva- 
ron mucho trabaxo de pantanos ci- 
negas, por tal dispusigion del terre- 
no, que en todas treynta leguas no se 
hall donde pudessen hacer lumbre. A 
una legua de Magaclan hallaron un her- 
moso camino, ancho c llano muy bien 
barrido escoba , que yba la cibdad, 
por el qual entraron: un tiro de ba- 
llesta que por l yban hallaron muchos 
hoyos ramas, que los cubran manera 
de gepos , con ostagas dentro hincadas 
las puntas para arriba , en que cayessen 
los chripstianos. conosgido este peligro, 
dexaron el camino higieron su va por 
defuera del en el arcabuco , y entraron en 
la poblagion , en la qual no hallaron per- 
sona alguna , puesto que estaba muy bien 
gercada de tiempo antiguo de maderos 
gruessos muy trabados, atados con be- 
xucos, con su barbacana cavas; por 
una puente bien estrecha entrados los 
chripstianos dentro, se apossentaron co- 
mo mejor les paresgi. 

Desde all salieron correr la (ierra 
tomaron algunos indios, de los quales 
no se pudo saber cosa gierta de quan- 
lo se les pregunt : antes se dcxaban 
morir con tormentos, por no revelar ni 
degir cosa de que en ningn tiempo se 
pudessen arrepentir, ni de las que los 
espaoles deseaban sal)or dellos. Poro en 



fin S! coMjprehcndi se conosgi qucs 
tierra mal poblada pobre ; por esa 
causa salieron della, sin llevar de all gen- 
te de la natural, porque en ninguna ma- 
nera quedan la compaa de los chrips- 
tianos ni peor ni mejor patria que la su- 
ya , assi los dexaron, mal arlados de 
ver su tesn maligia. Solo un mucha- 
cho ovo' que ense los espaoles por 
dnde avian de yr hgia la mar, los 
gui hgia ella,c aportaron Cham[)olon, 
que est par de la mar, treynta le- 
guas de aquel pueblo Magaclan. 

Llegados Champoton pormuclros bos- 
cages ginegas , hasta una jornada del 
hallndose, no conosgiendo la tierra, 
aviendo perdido muchos compaeros en 
estos viages, sin saber dnde se es- 
taban, salieron unas hermosas savanas 
vieron muchos dvcrssos caminos, que 
atravessaban de unas partes otras , con 
que se- alegraron mucho. assentado su 
real donde les paresgi ser ms su pro- 
pssito, se pusieron aquella noche algu- 
nos compaeros en salto, prendieron 
gnco indios, que yban cargados de sal la 
tierra adentro ; y estos los llevaron guia- 
ron otro da Champoton , donde pares- 
gi que estaban sobre aviso de su yda, 
salieron resgebir los chripstianos ms 
de quinge mili hombres , con muchos bas- 
timentos para ellos c sus caballos, mos- 
trando mucho plager. Aqueste pueblo de 
Champoton es donde comienga la gober- 
nagion de Yucatn por la parte que confi- 
na al Poniente con la Nueva Espaa. Los 
destc pueblo tienen contractagion con los 
de otra poblagion, que se digeXicalando, 
ques toda de mercaderes, en la costa del 
rio de Grij'alva , nueve leguas el un 
pueblo del otro; tienen mucha conversa- 
gion tracto saben servir los chrips- 
tianos, tenian |)or .^eor al adelantado 
don Frangisco de Monlejo, con el f|ual ya 
avian vido inteligengia por sus mensaje- 
ros. Hay en Chinpolnn hasta ocho mili 



2i4 



HISTORIA GIXERAL Y NATURAL 



casas (le piedra ciibiorlas de J^ijas . 
otras algunas con agoleas, y es i)uol)lo 
gcrcado de un muro de piedra seca con 
buenas cavas. ([uando supieron (pie 
yhan estos espaoles, a(pieila cibdad les 
liQO en un solo dia una noche un pue- 
blo, mejor diciendo barrio, dentro de la 
dicha cerca, c apartado de las casas de 
los vecinos : en el tpial avia su plaga ca- 
sas, y en cada casa su caballeriza, y en 
ajuella plaga puesto mucho mahiz mu- 
chas aves otros bastimentos, que basta- 
ran para dar de comer un mes (\ mili hom- 
bres c ms. 

All los apossentaron con mucha fiesta 6 
regogijo cantando muchos arcytos con- 
trapases en coros: sin la provisin ya 
dicha, cada dia daban cada espaol una 
gallina ( mejor diciendo) una pava de las 
de la tierra mucho mahiz , para la no- 
che mucho pescado muy Inieno de di- 
verssos gcncros. Y es cosa mucho de ver 
cjue cada dia ordinariamente salen de 
aquella cibdad mas de dos mili canoas 
pescar la mar por su costa , ' vuelven 
cada noche. Dentro en la mar , tres tiros 
de ballesta un quarto de legua , est un 
isleo, hecho mano, en que hay diez do- 
ge gradas en alto sobre la superfigic del 



agua, sobre ellas una torre bien alia de 
jiiedra muy bien labrada, y estaba llena 
de ydolos, all homaiiau ('; gelebraban 
su dios de la pesqueria; por aquella 
torre tenian muchas cabcgas de grandes 
pescados secas, colgadas. Mas C(')mo los 
chripstianos no les plagen aquellas ydola- 
tiias, echaron todos aquellos ydolos la 
mar, c pusieron una cruz engima de la 
torre ; luego el cagique dixo que quera 
ser chripstiano, fu baptgado, pidi 
que le llamassen Alonso Dvla , como al 
teniente, y l fu su padrino. assmcs- 
rao se baptigaron otros indios pringipales. 
Fecha relagion al adelantado , que esta- 
l)a enChicalango, fu muy espantado y go- 
gse en extremo, como era ragon, de sa- 
ber de su teniente de los dems , que 
con l avan aportado Champoton , por- 
(jue los tenian todos por muertos. lue- 
go se puso en camino vino verlos en 
canoas con toda su gente : en las quales 
vistas los unos los otros tomaron tanto 
plager alegra quanto se puede conside- 
rar mejor que escribirse , comunicaron 
platicaban continuamente , recontando 
sus trabaxosos subgessos , dando por todo 
infinitas gragias Dios. 



CAPITULO VI. 

Cmo el adelantado don Francisco de Monlejo fue poblar al pueblo de Lcaro, que los indios llaman Cam- 
peche, fund una villa que se llam Salamanca '; del mal subcesso de los espaoles en esta jornada, c 

de muchos trances que se siguieron en ella. 



'espues quel adelantado su teniente 
se juntaron, como la historia lo ha dicho, 
reposaron algunos dias en Champoton, 
acordaron de yr hager su asiento en 



otra parte, trege leguas adelante en la 
mesma costa, en el pueblo de Lgaro, que 
en la lengua de los indios se llama Campe- 
che. all higieron su assiento: no es 



* Aqui suprimi el autor lo siguiente: uE cmo 
desde all envi su teniente , Alonso Dvila , 
Cliilemal , por casligar aquel Goncalo , marinero, 
renegado, que estaba hecho indio; c de las cosas 
que en osle viage acontescieron, de la mucha miel 
que hallaron muchos colmenares della de abejas 



blancas la cera negra la miel muy huena, como 
la de Castilla; fu fundada una poblacin de chrips- 
tianos, que se llam Cibdad Real; cmo los de la 
provincia deCochua mataron ciertos espaoles, quel 
capitn Alonso Dvila enviaba al adelantado; c- 
mo fu i casligar los malhechores, cto) 



DE INDIAS. LIB. XXXU. CAP. VI. 



24 



menor pueblo que Cliampoton, tiene otro 
tal c(lcli(,'io en la mar , como el que se di- 
xo de susso , assi dedicado la pesque- 
ra. All fund el adelantado una villa, 
llamla Salamanca , para tan poca ven- 
tura permanengia como las otras Sala- 
mancas, que primero se fundaron, de que 
se ha hecho mengion en los captulos pre- 
cedentes. fecho aquel pueI)lo , desde 
dos tres meses vinieron all algunos na- 
vios gente assimesmo de mas espaoles 
por tierra desde Mxico , llevaron ca- 
ballos otras cosas para la nueva rep- 
blica : cabo de este "tiempo envi el 
adelantado su teniente -Alonso Dvila 
la provincia pueblos de Chitemal , don- 
de estaba aquel mal chripstiano Gongalo, 
marinero, hecho indio; c llev consigo has- 
ta sessenta ginco hombres quinge ca- 
ballos. poniendo en cfetto su camino es- 
la gente, passaron por una provingia que 
se dige Tutuxio, que tiene de jurisdigion 
treynta leguas muy pobladas : mas ade- 
lante llegaron otra provingia, que se lla- 
ma Cochua, no menor que la primera, 
porque en las dos avia de longitud sep- 
tenta leguas ms. desde all fueron 
diez leguas adelante la provingia de 
Guaymill, aposentronse en un pueblo 
desta provingia dicho IMaganaho , en que 
hay hasta tres mili casas quassi : des- 
pus que all ovieron descansado veynte 
dias, progedieron su camino en demanda 
de Chitemal. Y los de IMaganaho c otro 
pueblo no menor qul, que se llama Yun- 
peten, quisieron los hombres pringipales 
dellos acompaar los chripstianos hasta 
Chitemal. 

Al cabo de la provingia de Guaymill, pa- 
ra entrar en la de Chitemal , hay una la- 
guna de doge leguas de longitud, que 
atravesaron en canoas, que los indios les 
dieron , passaron los caballos en la ma- 
nera nuevamente usada, que la historia ha 
dicho : las quaics dieron los indios de la- 
calal, ques la orilla de aquella laguna. 



Vj aqueste pueblo provee de canoas to- 
dos los indios de aquella comarca por sus 
fletes , de que viven ; pero los espao- 
les sirvironlos con el passage franco de 
gragia. assi entraron en Chitemal ha- 
llronlo despoblado sin hallar qu co- 
mer: el qual es pueblo de dos mili casas, 
dos leguas de la costa de la mar quas- 
si gercado de agua , porque la costa est 
de la una parte la laguna de la otra, 
tiene una entrada por tierra de dos tiros 
de ballesta. 

All hallaron mucha muy buena miel 
colmenares grandes de mili dos 
mili colmenas en troncos de rboles, 
bien fechos, con sus gebaderos y en- 
tradas ; y es grande esta grangeria con- 
tractagion all de la miel , no es menos 
buena que la de Castilla en color sabor; 
pero la gera es negra, como agabache. Y 
es cosa- para notar la forma destas colme- 
nas, porque cada una es tan luenga como 
el brago tendido de un hombre, tan 
gruessa mas que por la gintura , y est 
en tierra tendida tiene los extremos ata- 
pados con una piedra de cada parte , 
muy bien embarrada. Por encima orillas 
de aquellas piedras entra salen las abe- 
jas por un agujero, que est en la mitad del 
vaso de la colmena , en la mas alta parte 
della; hgia la una piedra, desde la mitad 
desde el dicho agujero , hagen su labor 
panales sus geldas vasillos muy bien 
ordenados : de aquellos sale se desti- 
la la miel va la otra mitad del vaso 
cae en unas bolsas de gera, aquellas se 
hinchen della , la otra cantidad mayor 
de la gera toda queda la otra parte de 
la colmena. quando quieren sacar la 
miel castrar las colmenas qualquiei- 
dellas, desatapan el vaso por aquella parte 
derecha hgia donde estn las bolsas , y 
en pungndolas, hagindoles un agujero 
langruesso delgado, como quisieren que 
salga el chorro de la miel, assi ella por 
all hace su curso, viene mucho linda 



246 



IIISTOUIA GKNERAL Y NATUlAI. 



sal)rosa c litnpia sin fora alguna, tan pu- 
rificada, como si laoviesscn colado por un 
muy limpio codazo. Es cosa mucho para 
ver contemplar , hay grandissima can- 
tidad e Irado on aquella tierra de aquella 
miel , y especialmente all. 

Las abejas son en la forma tamao co- 
mo las de Castilla, excepto que en la color 
estotras son blancas muy domsticas, por- 
que ni huyen ni hagen mal; tomandonna 
mastrujndola entre los dedos, huele muy 
Ijicn. El vaso de la colmena, como he di- 
cho, es un (rogo pedazo de un rbol va- 
quado de dentro, dexndole entero como 
una caxa de un atambor, tan delgado, 
despus de labrado, como el dedo menor 
de la mano, como le quieren dexar, 
por engima sin corteja muy bien labra- 
do, entalladas labores follages de relie- 
ve; cada vaso colmena tiene esculpi- 
da la seal marca del seor, cuyo es el 
colmenar. 

Hay all muy grandes 6 gentiles he- 
redamientos de mameyes de cacao, 
ques una fructa como almendras, que 
corro por moneda , como mas largamente 
lo podr ver el letor en el libro YIII , ca- 
pitulo XXX, las casas muy proveydas 
de mucha cantidad dostas otras fructas 
de bastimentos tle la tierra. 

Mand el capitn, dando pringipio al 
castigo de aquel infiel marinero, la re- 
Ijelion alcamienlo de los indios , quel 
espaol que algund heredamiento destoso 
colmenar hallassc, que fuesse suyo lo 
sealasse para s con una cruz. 

All So fund un pueblo llamse Cib- 
dad Real, porque este capitn Alonso D- 
vila fu natural de Cibdad Real en Es- 
paa. 

Hay desde Chitemal Campeche, don- 
de quedaba el adelantado Montejo, cient 
leguas de tierra , atravessando de costa 
costa toda la provincia de Yucatn ; y es- 
tando en aquel assiento, acord el capitn 
Alonso Dvila de yr la costa arriba, por- 



que tuvo inlormarion que tres leguas de 
all estaba algjido el seor de Chitemal 
con toda su gente. Y embarcse con veyn- 
t( y quatro hombres bien aderes(,-ados 
diestros seys caballos ( la usanga suya 
de las canoas duplicadas); otro dia al 
quarto del alba, (juando esclarescia, die- 
ron sobre los indios , sin ser sentidos , 
mataron muchos dellos, prendieron ms 
de sessenta personas, perdieron un ca- 
ballo, que les mataron de una lanzada. 
Preguntando los pressos por aquel jje- 
llaco mal chripsliano Gonzalo, marinero, 
dixcron que era muerto , assi era ver- 
dad. 

Hallronse all en este salteamiento 
hasta mili pessos de oro labrado, en di- 
versas pieg.as joyas que aquella gente 
usan ; aqueste fu el primero oro que 
hasta estonces estos chripstianos en toda 
la tierra avian tomado ; tambin se 
ovieron algunas plasmas de esmeraldas c 
turquesas mscaras labradas de oro, 
de tales piedras. con esta pressa se 
tornaron Chitemal , desde la qual el te- 
niente Alonso Dvila envi aquel oro al 
gobernador Montejo con tres de caballo 
otros tres hombres pi ballesteros : y 
en la proviufjia de Cochua , estando estos 
mensageros seguros genando una no- 
che , les mataron los indios todos seys 
los caballos , les tomaron el oro lo 
que llevaban ; assi estuvo el teniente c 
los que los enviaban esperando la res- 
puesta ms de un ao , sin saber el mal 
subgesso muertes de los mensageros 
del pressente. Pues cmo se les acab el 
mahiz otros bastimentos, y eran tan po- 
cos los chripstianos, perdironles el te- 
mor los indios , comentaron darles 
guerra, de tal manera, que constreidos, 
comentaron dentro del pueblo , por su ex- 
tremada nesgessidad , hager sementeras 
con sus manos sudores , con ayuda de 
algunos pocos indios, que en sus casas 
mansos domsticos los servan. Fu tal 



DE INlAS. L113. XXXIl. CAP. Vi. 



24' 



la continuacin tic la guerra, qnc vinie- 
ron se resumir estos pobladores de la 
compaa del teniente Alonso Dvila en 
quauenta hombres , los diez dellos co- 
xos mancos intiles , y en quatro ca- 
ballos una vcgua. 

Llegados esta nes^cssidad, desscan- 
do Alonso Dvila saber de sus mensage- 
ros , fu con veynte y quatro compaeros 
tres caballos , torn passar aquella 
laguna, que avenios dicho, dex los es- 
paoles oros en Chitemal. Entrando por 
Guaymill, fu resgebido de paz, all supo 
que sus mensageros avian seydo muertos 
por los indios de Cochua : assimesmo le 
informaron que Montcjo le avian dado 
guerra , que le avian muerto parte de 
los chripstianos, qul se avia ydo M- 
xico, que toda la tierra estaba algada; 
assi era la verdad. non obstante estas 
malas nuevas, se determin el capitn 
Alonso Dvila de yr castigar los indios 
de Cochua , pidi para ello el favor 
ayuda de los indios de Guaymill, y ellos le 
respondieron que de muy buena voluntad 
se la darian : assi fueron con los espao- 
les hasta seyscientos amigos, no quiso 
mas llevar, por la grand calor avcr po- 
ca agua en el camino. 

Llegados un quarto de legua del pri- 
mero pueblo de Cochua, estaban detrs 
de una albarrada muchos indios de guer- 
ra en gelada, apartados del camino un ti- 
ro de flecha, tendidos en tierra: cmo 
passaron los chripstianos adelante los tu- 
vieron enmcdio , huyeron los indios ami- 
gos, dexaron las cargas la compa- 
a, volvieron las espaldas. se co- 
ment la batalla , en que avia de los ene- 
migos innumerable gente: cmo estaban 
entre arboledas, no se podian servir de 
los caballos ; y los espaoles yban can.sa- 
dos muertos de sed , dems de ser po- 
cos en nmero , avian hallado gegados 
los pofos, de que avian de beber, que los 
desanim mucho. Pero como la ncscessi- 



dad suele muchas veges despertar los fla- 
cos avivar los nimos en los mayores 
peligros , assi estos* nuestros espaoles co- 
nosfieron que otro socorro no les queda- 
ba ni le atendan sino el gelestial y el de 
sus proprias viitudes c manos, mostrse 
lo uno lo otro en esta jornada ; porque 
el capitn Alonso Dvila , vindose en es- 
ta clausura y estrecho , arremeti pi 
la albarrada , con el don Alonso de Lu- 
xan, con puales largos de medias es- 
padas (seyendo muy contrastados) los 
enemigos cortaron un palo del palenque 
y las ataduras de los bexucos con que es- 
taba trabado, peleando como valerosos 
milites, passaron adelante. por all si- 
guieron los de la compaa nuiy denoda- 
damente, les ganaron el albarrada, non 
obstante que les hirieron tres espaoles, 
que despus murieron , matronles un 
caballo, c otros tres hombres se ahoga- 
ron de sed; y qued la vitoria por los 
chripstianos cansados, liuyeron sus ene- 
migos, sin poder ser seguidos. Tur esta 
batalla un quarto de hora , los vengedo- 
res, aviendo muerto assaz de los contra- 
rios, passaron adelante un lugar que 
hallaron quemado, un pofo que all 
avia hallronle pegado: cmo no so pu-- 
do liager otra cosa ni avia dia para mas 
caminar , pararon all pusieron el mejor 
recabdo que pudieron en velarse : c los 
que no velaJjan, daban orden en limpiar 
el poco , que tenia siete ocho estados de 
hondo , para le limpiar (que aunque del 
lodo no estaba ciego, estbalo el agua) 
metieron dos muchachos indios con los 
cabestros de los caballos , con los zara- 
gelles, aidiendo como mejor podian, 
hicieron sogas con que los baxaron, 
con calabagas araando sacaron parte 
de cieno , despus alguna agua tan bue- 
na, que no bebieron menos. tierra lodo 
que agua. assi passaron aquella noche 
hasta el siguiente dia , que encomendn- 
dose Dios, procediendo en su camino > 



248 



HisroiuA (.1':ni-:i.\l y natural 



siguieron por donde les pares^i, penque se avian convcMlido en enemigos , les 

para volver airas no era ya tiempo, los li'niaii aparejada otra albarrada eelada, 

amigos de Giiaymill. viendo sus pocas no eslahan de propssilo de los acoger, 
fuerzas 6 poco nmero destos espaoles, 

CAPITULO Vil. 

En que se Iracla cmo el leniente Alonso Dvila sus compaeros ovieroii olro recuenlro batalla con Kk 
indios del pueblo de Cochua, que avian muerlo los chripslianos que llevaban el pressente del oro al ade_ 
lanlado; cmo los espaoles fueron mallraclados en csle fecho do armas*, oirs particularidades nota- 
bles que passaron estos militantes c trabaxados varones, hasta que tomaron el pueblo de Chilemal. 



JLja persona y esfuerzo y vigilancia y 
buen atendimiento y gentil conversacin, 
quel teniente Alonso Dvila tuvo, acom- 
paada de una natural virtud, sin repe- 
lo ni altivez, con una liljeralidad muy 
gierta de quanto l tenia para lo comuni- 
car dar sus amigos quantos con 
l andaban le tractaban, fueron causas 
parles para ser, como fu, muy bien quis- 
to, aun para que si l tuviera ventura 
de ser conoscido de un prngipe podero- 
so, no pudiera dexar de hacerle grand se- 
or. Vindose este capitn en la fatiga 
trabaxos quel precedente captulo nos ma- 
niesta, teniendo muy especial cuydado 
de la salud salvacin de sus compae- 
ros, como de sumesma propria vida (pe- 
ro siguiendo su viage), el segundo dia que 
escaparon de la Ijatalla que se dixo de 
susso , dos leguas adelante , hallaron 
otra albarrada con muchos indios de guer- 
ra puestos en armas , los quales eran de 
aquel pueblo, donde avian muerto los seys 
ehripstianos , tomdoles el oro , como es 
dicho. como sabian que los espaoles 
yban contra ellos , estaban apcrcebidos 
barreados con dos muros de madera ar- 
boledas muy fortificados : non obstante 
lo qual se tent la batalla por todas estas 
causas, puesto que con mucha desavcn- 

* Aqui se lee en el cdice original , aunque bor- 
rado de manos del autor , alo que parece: E de 
los muchos trabaxos, que en suma passaron ( C('iiio 



taja: lo uno, porque de nesQessidad los 
nuestros avian de ser acometidos, si ellos 
no acometieran; lo segundo, porque no te- 
nian ni podan seguir otro camino sino 
aquel que los enemigos les tenan ocupa- 
do: lo tercero, porque de nescessidad 
avian de buscar de comer, no lo tenan, 
ni ah se lo avian de dar. 

En fin , venidos las manos , la bata- 
lla fu con muerte de muchos indios con 
dao de los ehripstianos : en lo qual her- 
dos los mas quassi todos , se retiraron 
fuera, qiiando vieron tiempo para ello, 
fueron hacer noche un pueblo pe- 
queo de diez casas, que estaba al tra- 
vs del camino, donde los gui un in- 
dio, que solo les ava quedado de los de 
Guaymill , que les dio la vida ; porque 
todos estaban heridos, los caballos assi- 
inesmo muy cansados , excepto el cap- 
tan Alonso Dvila, que no fu herido, por- 
que le quiso Dios guardar para que curas- 
se srviesse todos, como lo hacia y muy 
bien , puesto que era el primero en los 
peligros y el que mas trabaxaba con el es- 
pritu con su persona. Antes del dia dos 
horas, comencaron caminar desde aquel 
pueblo, porque les paresci, y aun assi 
fuera, que s all esperaran el sol, ningu- 
no quedara con la vida : porque despus, 

lodos creyeron que por la misericordia de Dios fue 
enviado en su iiyuda el apstol Sanctiago , por cu- 
yo aviso escaparon. 



DE INDIAS. LID. XXX-il. CAP. VII. 



2'i) 



en esclaresQendo, lleg all mucha gente. 
de guerra ilc aquellos con quien avian pe. 
leado, de otros que de refresco con ellos 
se avian juntado, que yban sobre ellos 
pensaban hallarlos all durmiendo. 

Siguiendo su honesta fuga , dixo Alon- 
so Dviia aquel indio que les avia que- 
dado de Guaymill, qul le haria grand se- 
or en aquella tierra, si le guiaba l 
los otros chripstiano.s. al embarcadero de 
Chitemal , donde avian quedado sus ca- 
noas, y los Uevasse por otro camino; y el 
indio le dixo que assi lo haria. aquel 
dia, aviendo andado tres leguas, los apar- 
t del camino de Guaymill los llev por 
otro, aunque asperssimo; medio dia 
llegaron un pueblo, que no hicieron sino 
reposar en l media hora , comieron al- 
gunas majorcas de mahiz verde , passa- 
ron una laguna de dos tiros de ballesta 
vado , y en partes vuelapi , con harto 
peligro : que no paresgia sino que como 
salsa , para comportar el manjar de las fa- 
tigas passadas , se les ofresgian otras mas 
agrias, para que las primeras tuviessen 
por livianas fatigas, seyendo cada una de- 
ltas quassi incomportables y extremadas. 
Passados de la otra parte desa agua, 
avia un plagel de otra tanta distancia, que 
ahondaban por l los caballos quassi has- 
ta las ginchas : salidos de all entraron 
por un arcabuco boscage de arboledas 
matas muy gerrado , y el capitn Alon- 
so Dviia yba en la delantera con un ma- 
chete pual vizcayno, hagiendo el cami- 
no para todos : que no avia otro hombre 
sano. La retroguardia llevaba don Alon- 
so de Luxan , y en los caballos no yban 
sino aquellos que mas faltos de salud 
mas heridos estaban. Entrada la delante- 
ra desta gente nuestra por el arcabuco, 
ya muchos de los enemigos comengaban 
i'i passar fuera de la laguna tras los chrips- 
tianos con grande grita: dieron al arma, 
detvose el capitn que llevaba la de- 
lantera, como es dicho, volvieron con- 
TOMO III. 



tra los enemigos solos quatro ginco es- 
paoles d(tenerles el pas.so, los quales, 
como es dicho , sallan ya algunos de la la- 
guna, gritando, al plagcl ques dicho. Es- 
tonges don Alonso de Luxan , que yba en 
la regaga , higo apear de su caballo uno 
de los heridos que en l yba , cabalg 
dio la vuelta sobre los contrarios por aquel 
plagel , mejor digiendo pantano ato- 
lladero, que primero avian passado ga- 
hondando: como comeng batir las 
piernas con las espuelas, paresgi que yba 
corriendo, como si fuera por muy tiesto 
buen terreno , hagiendo rostro los ene- 
migos no osaron atender, se tornaron 
al agua volver por donde venan, lo 
qual notoriamente paresgi cosa miraglo- 
sa. ya en esso se ponia el sol, quando 
tornaron los nuestros entrar por el ar- 
cabuco; visto que no paresgian indios, 
caminaron adelante. Y el carnjjpo estaba 
tal de algn huracn , tantos tan gran- 
des rboles caydos arrincados atrave" 
sados mezclados unos con otros , qu' 
para andar un poco de dislangia es tan 
grandssimo trabaxo y estorbo , como de 
vuestro espagio, seor letor, lo podreys 
entender en el libro VI , captulo III , por- 
que aqu no se interrompa la historia, 
dando entender qu cosa son los hura- 
canes. Assi que, volviendo la jornada, 
media noche llegaron un pueblo de 
diez casas, donde les fu harto consuelo 
hallar un poco de mahiz, segund yban 
nesgessitados , cansados muertos de 
hambre sed; all se apossentaron, pa- 
ra reposar hasta quel dia viniesse. E lue- 
go otro dia , prosiguiendo en su camino 
tres jornadas , no les faltaba miel , ])or la 
abundangia que della hay en aquellas par- 
tes, de la qual se servan para su susten- 
tagion vueltas de otros manjares 6 amar- 
gos sinsabores, tambin para curar sus 
llagas: que tampoco les faltaban. 

Estando una noche Alonso Dviia prc- 
euntando a(|uel indio lengua (jue qu 



2o0 



IllSTOHIA GKNEUAL Y NATIHAL 



tanto estaban c poblado, dixo (|ik! oiro 
dia leniprano llegaiian al pueblo do Ma- 
fanaliao, desde el qual la laguna hay 
dos leguas, donde avian dexado las ca- 
noas; pero que crea que avian de hallar 
resistencia, la qual nueva pronosticacin 
sospecha puso en mucho cuydado los 
espaoles, porque yban todos heridos c 
cansados flacos, 6 tenan mas nesfcssi- 
dad de reposar curar sus llagas que de 
lomar otras. 

Luego el capitn , como cathlico , les 
dixo : Seores , ya aveys oydo lo que 
este indio difc , por lo que aveys ex- 
perimentado hasta aqu, podemos arbi- 
trar en lo por\t3nir, aunque no dere- 
cliamento, lo que ha de ser alcanza- 
do ; [)orque Dios solo es el que sabe per- 
fettamente el fin que todas las cosas han 
de tener. Pero lo que la humana flaque- 
ra puede gentir notoriamente por nuestro 
cansancio y poco nmero, y por la multi- 
tud desta gente brbara, y porque veen 
que aborresgemos sus ritos ydolatrias 
les quebramos y rompemos y derribamos 
sus ydolos, y condenamos y desprecia- 
mos las costumbres manera de vivir , y 
en fin nos queremos hager seores y 
ellos esclavos subditos nuestros en su 
patria , en donde nasgieron con libertad; 
claramente est conosgido nuestro peli^fro, 
qun aborresgidos nos tienen estos in- 
dios, qun aparejada tenemos la muer- 
te, si Dios con su poder absoluto no nos 
socorre. Y ya las cosas no estn en sal- 
varnos por nuestro esfuergo virtuosos 
nimos, sino que ha de ser por misterio 
quererlo Dios , al qual me encomiendo 
y os encomiendo , y os pido por mergcd 
que en Jhesu Chripsto, Nuestro Salvador, 
y en su prcgiosa Madre pongays toda 
vuestra esperanga, que muy devota- 
mente le supliqueys que sea su voluntad 
de llevarnos en salvamento al assicnto de 
Chitemal; que si de otra cosa es Dios 
ms servido, que aquello se haga, que 



acabemos esta miserable vida, como ca- 
Ihlicos. K lu(\go haged vuestra oragion 
con la intengion que los buenos cliripstia- 
nos deben ocurrir en sus nesgessidades 
su Dios , vereys cmo soys socorridos 
ayuda<los en vuestra tribulagion. 

Estas otras palabras devotas dixo es- 
te capitn, de manera que ningn reli- 
gioso pudiera con mas gragia y efctlo 
atraer aquella fatigada compaia orar 
con tanto cuydado, encomendndose 
Dios atcntssimamente. Yassr paresgi que 
sus sospiros y plegarias llegaron la Di- 
vina Magestad ; porque estando todos en 
mucho silengio , desde pocas horas en- 
tr un soldado en su real dando voges, el 
qual estaba en la guarda puesto en el ca- 
mino en vela, luego los espaoles se 
pusieron en armas, creyendo que aquella 
vela avia visto sentido los enemigos. 
como lleg, preguntronle que qu avia 
visto , dixo assi : Estando yo velando 
algo desviado al un lado del camino , lle- 
g m un cavallero acompaado con 
otros seys 6 siete cavalleros, dixo: No 
duermas ; despierta , vete di al capi- 
tn Alonso Dvila los chripstianos que 
vayan su camino no teman, qul venia 
assi se lo degir. Y en el mesmo tiem- 
po que la vela degia loques dicho, se sin- 
ti una sancta fragangia suavidad de un 
olor divino que paresgi que los avia alen- 
tado confortado, improviso fecho tan 
fuertes sanos que ningn temor les que- 
d , muchos dellos , de gogo , les sal- 
taban las lgrimas , degian una voz 
do un crdito : Sanctiago glorioso, nues- 
tro patrn de Espaa, es este socorro que 
Dios por su misericordia con su Apstol 
nos envia. luego comengaron cami- 
nar, bien paresgi ser miraglo; porque 
entre todos los espaoles no yban sino 
tres caballos , la vela degia que avia vis- 
to seys siete con aquel cavallero, ques 
dicho que le habl. 
Como quiso amanesger, llegaron un 



m INDIAS. LIB. XXXII. CAP. VII 



r,\ I 



pueblo, en que a\ia muclio.s nilio.s , no 
dospcrtaion , passaron por l sin ha^er 
mal ninguno ni ser sentidos : de all 
passados , llegaron adelante las diez del 
dia al pueblo de Maganahao. Y entrados 
en l hallaron que los indios estaban fue- 
ra en el campo, esperando en otro camino 
los cliripstianos para les dar la batalla, 
no avian quedado en el pueblo sino las 
mugeres y los nios y con hartos basti- 
mentos : dieron notigia ii los indios de 
los huspedes que les avian venido, c 
luego se recogieron mucha gente dellos, 
6 por la clemengia de Dios. vinieron de 
paz muy trocado su mal propssito. Pro- 
veyeron luego de bastimentos 6 dieron 
canoas los espaoles, en que se fuessen: 
que eran las mesraas de los chripstianos, 
que ya entre s las tcnian repartidas, pen- 



sando que lodos eran muertos. Y estaban 
los indios atnitos espanados de ver c')- 
mo avian venido hasta all , mirbanlos, 
teniendo por maravilla imposible cosa 
estar alH, aunque los veian. 

Embarcados en sus canoas , llegaron 
su assicnto de Chitemal, donde avian que- 
dado un caballo una yegua diez y ocho 
veynte espaoles , los mas dellos cojos 
mancos y enfermos, hallronlos vivos: 
que no fu mediocre, sino extremado 
grandssimo el gogo de los unos de los 
otros. luego tuvieron novenas en la igle- 
sia el teniente Alonso Dvila los que con 
q1 volvieron , dando gragias Nuestro Se- 
or, porque assi lo avia fecho con ellos: 
dlos que assi tornaron, muri un espaol 
que venia mal herido , c todos los de- 
ms sanaron. 



CAPITULO VIII. 



Cmo el capitn Alonso Dvila los espaoles que con l estaban, desampararon 6 despoblaron aquella 
villa assiento que avian Teclio en Chitemal , se fueron en canoas duplicadas por poder llevar los caba- 
llos de la forma usanca nuevamente por ellos inventada, e de los Irabaxos extremados t; Iran'cs que los 
acaescieron *, con que se da. fin esta relacin del comendador don Alonso de Luxan. 



Tlucha lstima he de aquellos hidalgos 
6 personas valerosas, que militaron en 
compaa del capitn Alonso Dvila , assi 
porque el galardn que .sus hagaas 
proegas consiguieron fu morir al fin sin 
galardn ni premio de sus scrvigios, de- 
ms de que la eterna vida se d cada 
uno, segund sus mritos ; porque quisiera 
yo que pues en esta vida tan poco nin- 
gn descanso tuvieron, que lo menos 
sus deudos mas propnquos no quedaran 
sin algn premio para poder hager algn 
bien por sus nimas: lo qual la misericor- 
diosa Iglesia cathlica tiene bien pro- 
veydo con la comn general continua 
oragion sacrifigios, que por todos los fie- 



les cada dia gelebra la sagrada Iglesia mi- 
litante en todos sus templos de los chrips- 
tianos fuera dellos. Y dems dcste sne- 
lo socorro para la memoria de tan memo- 
rables milites, ovieran menester sus me- 
resgimientos loables personas otra pluma 
mas su propssito que la mia , y que 
fuera tan bastante en su alabanga fama 
que para siempre quedasse puesta fixa- 
da en el acuerdo de los vivos de los 
que estn por nasger. Resgiban mi volun- 
tad todos essos vivos defuntos, que por 
estos tranges ya dichos por los que ago- 
ra dir passaron, vueltas de sus in- 
fortunios miserias, cuenten con ellas mi 
poca habilidad , si no he satisfecho al col- 



* Tambin en esta parle se bailan borradas al- 
,'unas clusulas, referentes la historia, pero de po" 



ca importancia, poi lo uual no se reproducen. 



HISTORIA GI-NEHAL Y NATCnAJ^ 



iiio (le sii.s ;'Miimo.s iiuilos. piioto (Hie yo 
lc he Crifor'ado de conlar la verdad 11a- 
uainentc. 

Y conliimndola, digo, qiic.vicndo que 
cada dia eran menos las l'uergas ccjni- 
paia de Alonso Dvila , c que por la 
mar en canoas por la tierra los indios 
les haf ian guerra , acordaron los chrips- 
lianos que era nesgessario aun forzoso 
dexar aquella tierra : tomaron treynta 6 
dos canoas, pareronlas de dos en dos, 
nmy bien trabadas ligadas , higieron 
diez y seys yuntas, para poder llevar los 
caballos la gente de aquella su forma 6 
artificio, que la historia en algunos passos 
lo ha contado: 6 quitaron las cruces, 
deshicieron la iglesia , despoblaron 
aquel pueblo, y embarcronse para yr, 
como fueron , la va de la gobernacin de 
Honduras. 

En el punto que los indios ovieron sen- 
timiento de su fuga, se apellidaron 6 die- 
ron mandado las comarcas, de mu- 
chas partes con muchos fuegos se lla- 
maban, de unos pueblos otros, para que 
toda diligencia armasscn fuessen tras 
los chripstianos , los quales , como la cos- 
ta no se poda caminar por tierra , toma- 
ron por mejor partido jTse en aquellas 
canoas de la manera quest dicho. co- 
mengando su viage , salieron muchas ca- 
noas tras los espaoles, los siguieron 
un dia hasta la noche. 

Es un gentil notable cosa nunca oyda 

en otra parte ni vista semejante dispusi- 

Cion de costa , porque toda es anegada de 

la mar en mucho espacio , por esso no 

se puede caminar por tierra : 6 dems 

desso desde que partieron por la maana 

con el terral navegaban cngolphndose 

hasta perder quassi de vista la tierra , 

despus de medio dia , quando tornaba la 

viracon mar(>a , volvan la costa. 

-Llevaban sus velas en rboles mslel 

puesto sobre aquel borde, en que ambas 

canoas pareadas yban abracadas juntas 



luanera de trvedes, porque quassi al 
pi de cada nuistel yba de cada parle li- 
gado otro palo pi , y el uno se fixaba 
(MI la una canoa , y el otro en la otra, para 
quel mstel derecho resgio estoviesse. 

Llevaban indios pressos con cormas, 
que bogaban quando era menester, sa- 
ban la costa; hora de vsperas, c al- 
gimas veges cerca de la noche , llegaban 
la tierra , avicndo andado ganado seys 
siete leguas. Y era cosa para maravi- 
llar que justamente poco antes- quel sol se 
pusesse, hallaban un ro estero con un 
poco de arenal playa cerca de la boca, 
donde sacaban los caballos la' gente, de- 
xando en las canoas guarda , descansa- 
ban all en aquella estrechera, que era 
tanta tan medida , que si mas nmero 
de cbrpstianos compaa fueran, no tu- 
vieran lugar. All coman del mahz que 
llevaban ellos sus caballos, que era 
bien poco , pescaban coa redes que te- 
nan, las quales entre da navegando, ha- 
Ciin de cabuya y henequn: iqueste era 
su exercigio , porque sin las dichas redes 
no podan vivir ni sostenerse. En cada dia 
las perdan parte dellas , les convenia 
no gessar de tal labor , causa que los 
pescados, que llamamos .espadartes, hay 
muchos en aquella costa, y estos se las 
rompan llevaban muchas veges. El dia 
siguiente volvan navegar, y al n del 
hgia la noche les daba Dios otro rio, don- 
de repossassen sacassen sus caballos 
la gente descansassen ; desta manera 
fueron por la mar ms de dosgentas le- 
guas, que hay hasta Honduras. 

Es de saber que para se proveer de 
mahz, quando se les acababa de algu- 
nos indios para el remo, porque algunos 
se les escapaban huan de la compaa 
se yban nado por no bogar, tenan 
esta forma: que desataban algunas ca- 
noas, c los chripstianos, que mas resgos 
para trabaxar se hallaban, entraban en 
ellas yban por aquellos ros arriba (por- 



DE INDIAS. LIB. XXXI. CAP. V 



23 



que por las corrientes, estando juntos, no 
podian yr duplicadas); y entrados la tier- 
ra adentro, salteaban en las costas de los 
ros ( cerca dellos) algunos pueblos, c 
tomaban algunos indios bastimentos , 
de lo que llevaban. En tanto los que que- 
daban en el real en la costa, cortaban pal- 
mas bexucos para reparar las faltas 
renovarlas de calafateria atarlas, reli- 
gndolas con nuevas cuerdas de bexucos 
sogas de daraahagua , cortejas de tal 
rbol , qfte hafian porque las primeras 
yban rogadas c mallractadas, avia nes- 
gessidad de nueva ligaron, para las tornar 
unir atar en la continuagion de su via- 
ge trabaxoso. . 

Siguise que en una destas entradas, 
questos fatigados espaoles higieron por 
los rios, buscando de comer, fueron una 
vez seys canoas con algunos dcUos para 
saltear un pueblo: quando par del 
llegaron, lloviendo muy resgiamente, ba- 
ilaron que la barranca estaba mas de una 
langa de armas mas alta quel rio ; no 
pudiendo entrar en tierra al pueblo , lleg 
sbitamente la cresgiente del rio , tan 
grande , que no solamente emparej con 
la tierra barrancas altas , mas entr eri 
el pueblo, donde se pensaron perder, 
los indios de aquel lugar avian ya huydo 
la tierra adentro. Estando en esta nesges- 
sidad , se sigui otra no menor , fu que 
la cresgiente les llev todas las canoas , 
los chripstianos se subieron por rboles 
para guaresgcrse, como mejor pudieron. 
don Alonso de Luxan , que avia salido 
en esta compaia , hall por all una pe- 
quea canoa en qul solo un muchacho 
indio se metieron, para volver al real, don- 
de en la costa de la mar Ijoca del mes- 
ino rio estaba la otra gente , para que en 
algunas canoas otras de las que all tenian, 
volviessen buscar las quel agua les lle- 
v , recogiessen los otros espaoles que 
en ellas avian ydo. baxando por el rio, 
se le trastorn aquella pequea vasijaca- 



noa, assido porua parte della, y el mu- 
chacho indio assimesmo, salieron al real, 
aviendo ydo desta manera por aquella 
impetuosa corriente seys siete leguas; 
no faltando muchos lagartos cocatriges 
en aquella ribera y en todas las de la cos- 
ta, ques lo que hage mayor el miraglo, 
que se conozca que lo permiti Dios, 
quiso guardar este cavallero por la salva- 
gion suya de todos los dems. llega- 
do don Alonso donde fu socorrido , que 
ya la corriente lo llevaba entrar en la 
mar , assi como fu recogido repos po- 
cas horas , volvieron con l diez canoas 
cargronlas de mahiz, fsoles, axes, 
miel de lo que hallaron en aquel pue- 
blo, recogieron sus canoas con harto 
trabaxo (porque como bax el rio vol- 
vi su curso ordinario , avia puesto al- 
gunas en tierra algunas engima de los 
rboles); recogidos su real, continua- 
ron su camino navegagion. 

Cmo en aquella costa es grande la 
contractagion de aquella fructa cacao, que 
corre por moneda entre los indios , les 
es muy til pregiosa la mas rica y es- 
timada mercadera que tienen , van las 
canoas de Yucatn cargadas de ropa 
otras mercaderas Ulua , de all las 
vuelven cargadas de cacao; destas topa- 
ban muchas dellas, los indios atendan, 
por no perder su mercadera , y estotros 
chripstianos tombanles sus canoas, que 
eran mejores mas sanas, dbanles las 
quellos traan, passaban adelante. 

Con esta trabaxada navegagion , llega- 
ron un embocamiento, que llaman Gol- 
plio Dulce , el qual es la boca de; un po- 
deroso ro; y era lana la corriente > que 
los meti tanto adentro en la mar, que 
perdieron quassi de vista la tierra, aun 
algunos la esperanga de morir en ella, 
se pensaron anegar todos , las canoas 
hagian ya mucha agua. En fin , quiso Dios 
ayudarlos , volvieron una punta , 
all hallaron buena la costa ancha, un 



Sol 



IIISTOUIA GENEHAL Y NATURAL 



rio (lo dos loiiias anclio . que se tlit?e el 
lio cl(! la Ula : alra\e.saroii la otra par- 
te , hallaron muy buena gragiosa la 
tierra, sallaron all descansar. so- 
brevnoles tan grande viento del Norte, 
que les llev las canoas todas las per- 
dieron, estando una noche en tierra la 
gente, las canoas surtas con sus btalas, 
por falta de resones ncoras , los tris- 
tes indios que en cormas estaban dentro 
dellas, como no pudieron nadar, se aho- 
garon todos. Otro da por la costa camin 
esta compaa con sus tres caballos una 
yegua , en que llevaban los mas enfermos, 
llegaron puerto de Caballos , donde se 
les muri uno de los tres ques dicho , 
porque la gente no lo comiesse, le higo 
el capitn Alonso Dvila echar en la mar 
con una pessa; porque no fuesse achaque, 
si la gente le comiesse, que matassen los 
otros que les quebaban , si aquel les su- 
piera bien: el qual sin dubda no les 
amargara, segund su hambre nesges- 
sidad. 

Tardaron desde Chitemal hasta puerto 
de Caballos siete meses , poco mas me- 
nos tiempo , con la manera de vida que la 
historia ha dicho , ques mi juicio una de 
las mas trabaxosas navegagones que nun- 
ca hombres han passado en estas partes 
ni en otras. All supieron conosgieron 
donde estaban , lo qual nunca avian en- 
tendido en todo su viage. 

Passados del puerto de Caballos quatro 
leguas , llegaron al rio de Uiua , que de 
una parte otra treynta leguas ambas sus 
costas va poblado todo de huertas de ca- 
cao (ques riqussima cosa), de inumera- 
bles indios avegindados barrios gerca- 
nos unos [de otros en la boca deste rio. 
En la costa de la mar hallaron una canoa 
grande empalagada, llena de arena que 
la mar debiera aver'all traydo , limpi- 
ronla higicron remos c subieron en ella 
veynte quatro hombres por el rio arri- 
ba , dexando la costa los enfermos los 



caballos: andadas tres leguas, querien- 
do saltar en (ierra, les fu resistido [)0r 
muchos indios flecheros ; cmo los 
chripstianos yban flacos no tenan ya 
armas de las suyas , que se les avian aca- 
bado gastado, tenan assimcsmo arcos 
pocas flechas, retirronse por la mu- 
cha moltitud de los indios contrarios, 
volvieron atrs. viniendo el ro abaxo, 
gerca ya del real , hallaron un pueblo vie- 
jo con muchos mameyes, cargaron la 
canoa dellos de cuescos dellos , que ha- 
llaban por tierra los cuescos. Y este bas- 
timento llevaron para hager magamorras 
de los cuescos , tambin la canoa por 
la costa para passar los rips que topassen, 
la gente yba por tierra costa costa: 
assi negaron hasta Honduras, que est 
treynta leguas de aquel rio. con esta 
comida cangrejos, que no faltan por 
aquella costa, llegaron Honduras, la 
qual gobernagion en essa sagon adminis- 
traba el contador Andrs de Ceregeda, 
por muerte del gobernador Diego Albitez: 
el qual Ceregeda , cmo supo la yda del 
capitn Alonso Dvila los espaoles , les 
higo proveer luego de bastimentos con to. 
da diligengia, bien quinge leguas antes 
que Ilegassen , llegles tiempo este 
refresco que lo avian bien menester. 

All en Honduras descansaron quinge 
veynte das, seyendo bien tractados del 
vige-gobernador de los otros espaoles, 
en el qual tiempo lleg una caravela de la 
Habana, en que se meti Alonso Dvila 
con los que le quisieron seguir, algunos 
se quedaron all, y l se fu Campeche, 
donde estaba el adelantado Montejo; 
quando se vieron, quedaron todos espan- 
tados, porque tenan por muerto Alon- 
so Dvila quantos con l avan ydo 
halldose en los trabaxos, que la historia 
ha dicho. 

Desde pocos das despus que Alon- 
so Dvila lleg, subgedieron tan grandes 
nuevas del Per lqucgas de la mar Aus- 



DE INDIAS. LI. XXXII. CAP. VIH. 



255 



tral, donde andbanlos capitanes Fran- 
cisco Pigarro Diego de Almagro, que 
toda la mayor parte de la gente, quel 
adelantado Montejo tenia, se le fu all: 
por no quedar solo c perderse all, le fu 
forjado volverse Mxico, como lo higo, 
donde desde poco tiempo muri el ca- 
pitn Alonso Dvila , del qual sin ofensa 
de nadie se puede tener loar por uno 
de los valientes hidalgos de los mas ex- 
pertos hbiles capitanes , que en estas 
partes indias han militado. 

Despus de lo ques dicho , informados 
Sus Magestades por parte de IMontejo, as- 
si de las cosas que la historia en suma ha 
referido , como de otras , del estado en 
que estaba aquella gobernagion de Yuca- 
tan , mandronla juntar con la de Hondu- 
ras: proveyronle de lo uno de lo otro, 
l volvi la tierra subgedi adelan- 
to elcongierto truecos, que la historia di- 



xo en el I capitulo deste libro XXXII. 

Y el adelantado Alvarado so fu con su 
armada por la mar del Sur, como lo cuen- 
ta el libro XXXI, captulo XI. cmo los 
tiempos navegagiones no subgedieron 
su propssito , la gente de la mar se sa- 
li de la armada se fueron todos M- 
xico. Estaba all el adelantado Montejo, 
que avia ydo que le entregassen Su- 
chirailco, conforme al assiento que se avia 
dado entre l Alvarado, el qual no se 
la quiso dar ni entregar. litigando los 
dos sobre ello, recogi el Montejo mucha 
parto de aquella gente, los que ms pu- 
do de otras , volvise poblar su gobcr- 
nagion en la tierra de Yucatn , ques muy 
buena frtil provechosa, donde al pres- 
sente reside , que estamos ya en el ao 
de mili quinientos cquarenta y dos aos 
de la Natividad de Jhesu Chripsto , Nues- 
tro Redemptor. 



Este es el libro df imo quarto de la segunda parte , y es el trigssimo tercio de la Ge- 
neral y Naliwal Ilisloria de las Indias , islas y Tierra-Firme del mar Oeano : el 
qiial Irada de la provincia 6 gobernacin e conquista c poblagion de la Nueva Es- 
paa, por el capitn Gongalo Fernandez de Oviedo y Valds, capitn de la fortalega 
do Sancto Domingo y coronista del Emperador y Rey, nuestro seor. 



PROHEMIO. 



I o s Qerto que digo verdad ea lo que 
escrUiO, y confiesso que en las cosas, en 
que no he seydo prcsscnle, podran averme 
engaado los que me dieron relacin do- 
las. Y s que en estas historias se halla- 
rn particulares materias, que contenten 
unos y enojen otros ; y para que yo que- 
de sin cargo y se deba creer que intcres- 
se ni passion no movi mi pluma hablar 
en perjuigio de nadie , lu'ise de acordar el 
que loe (si mis palabras no le satisfacen) 
que es general delicio reprehender los 
hombres unos \ otros. Y por esto no me 
faltarn m murmuradores, menos que 
faltaron los escriptores antiguos , y mas 



dolos ; porque estas parles han passado 
muchas diverssidades de hombres y len- 
guas, por la mayor parte mas cobdigio- 
sos que continentes, mas idiotas que sa- 
bios, mas envidiosos que comedidos, 
mas personas de baxa sangre que hidal- 
gos ilustres. quiero mas quedar abo- 
nado con uno de los virtuosos , diciendo 
verdad , que contentar todos los que no 
lo son, mintiendo *; quanto mas que mu- 
chos de los excelentes varones, que han 
escripto, no les faltaron acusaciones, pa- 
ra el remedio dessas est escripto: En nin- 
guna manera contradigas la palabra ver- 
dadera *. Aristteles dige .que la verdad 



{ Calumnia cnnliiibal sapientes el auforl loljiir 
cordis illius. (Lil). Sajiienl.) 



2 Non conlradicas vprbo verilalis iillo modo. 
(Ecless., cap. IV, vers. 30.) 



DE INDIAS. LII5. XXXIIl. 



2") 



se ha de preferir la amistad.' Y por tan- 
to debeys, letor, tener memoria que no he 
seydo tan falto della, que en treynta 
quatro aos que ha que estoy en estas 
partes pueda aver entendido de un solo 
hombre (sino de muchos) lo que yo no 
oviere visto en las cosas que son notables 
y de calidad, que requieren informacin 
de bastantes testigos , para que no se sos- 
peche que no he dado total crdito al las- 
timado aficionado, ni le E^^vr quitado 
los que deben ser creydos. 

Esto, como he dicho, se ha de enten- 
der en aquello que pressengialraente no 
testificare ; porque en lo dems yo quie- 
ro que me culpen, si me apartare dla re- 
titud que debe aver en tan peregrinas y 
excelentes y nuevas historias, como son 
aquestas, de quien tracto. Y si quisiere 
tener atengion el que me pensare repre- 
hender, en las mcsmas palabras discur- 
so que llevan, se conoscer mi dcsseo; 
porque como dige el filsopho : Las pala- 
bras dan seal de lo que est en la vo- 
luntad ^. 

No consienta Dios que yo diga cosa que 
me dexe escrpulo ni peccado por mi par- 
te; ni tengo fin ofender ninguno, ni 
quiero quexas de amigos, ni de los vivos 
pido lisonjas, ni quiero ser de los muertos 
culpado. A todos gaie Dios y ampare, 
pues quantos viven pueden ser mejores de 
lo que son hasta que salgan desta vida y 
gogen de la gloria eterna. 

Aqui se tractar en este libro XXXIIl 
la conquista pacificacin poblacin de 
la Nueva Espaa , con mas brevedad de 
la que podria aver en algunos passos, 
porque los mas hombres son amigos do 
conclusin , les enojan las cosas que se 
pueden decir en pocas palabras, quando 
son suprfiuas; mas cmo se ha de dis- 



currir por los mritos de muchos , las 
obras , condiciones son discrepantes en- 
tre los que militan, no es de maravillar 
que unos sean loados por sus virtudes, ni 
que otros sean aditados, conforme sus cul- 
pas, pues que las buenas obras dan gloria 
y fama quien las hace, y las torpes y ma- 
las dan vergenca infamia quien las 
obra. este propssito dice Sanct Pablo: 
Conviene que todos parezcamos delante 
del tribunal de Chripsto , para que cada 
uno d cuenta del bien mal que ha he- 
cho ^. >' Y mas adelante dice el mesmo 
Apstol: Cada uno por s mesmo ha de 
dar cuenta Dios de lo que ha fecho ^ 
Y assi har yo, si contra mi consciencia 
dixcre de mas de menos de lo que de- 
bo, aunque como hombre no podr ser 
tan justo , que no tenga que enmendar 
corregir en mis palabras ; pero como ca- 
loso de la mesma justicia , mi intencin 
sentencia dellas suplirn tal defetlo, pues 
que yo no hago esto para el ornamento 
de la oratoria , sino para la mdula histo- 
rial para el verdadero cfetto , que con- 
tare. ya. que en esto no satisfaga al 
que pellizcare mis renglones , dar cuenta 
quien la debo con aver fecho lo que en 
m ha seydo , sin negar mi persona tra- 
baxo ni diligencia, informndome de lo 
mas cierto para dar cada uno lo que es 
suyo le compete de mis vigilias. Y prin- 
cipalmente porque no se pueda quitar ni 
aadir en ofenssa en loor de algn ter- 
cero, sin ofenderme m en lo uno y en 
lo otro, si de la recta narracin me des- 
viasse, porque nunca dessc, ni bus({u, 
ni pens hallar el udo en el junco. Como 
refiere aquel proverbio vulgar (y es bien 
dicho), quando uno quiere hallar en la co- 
sa lo que no es, sulese decirle que bus- 
ca el udo en el junco, cuya propriedad 



i Lib. I, Elhicar. 

2 Voces siiiil signa conccpluum corum qwa; sunt 
in anima passionnm iiolse. 

3 Omncs enim nos nianiTcsIari opporlol anle 

TOMO ni. 



Iribunal Ciirisli ul referal nnusqiiisquc propria cor- 
corpoi'is pruul gessit sive bonuin, si nialum. (Ad ro- 
mn., cap. XIV). 
4 llaquo umisqiiisqiif prossp ralioiicni rciidol Dco. 
33 



2.->8 



iiisrouiA (;i;.m:i{.\i, y nahual 



natural es sor dorcclio sin ihkIds. Pues 
assi , seyendo igual lodos los que loca- 
re, conviniere en este Iractado ser me- 
morados sin adulacin ni parcialidad, se- 
r igual la pluma y el nimo que la mue- 
ve, c gloria loor de Dios, en cuya con- 
fianza prosigo. 

Dems desto digo que yo tengo cdulas 
reales^ para que los gobernadores me en- 
vin relacin de lo que locare la histo- 



ria en sus gobernaciones para estas histo- 
rias. Y escrib avis al marqus del Va- 
llo, don Hernando Corts, para quo me 
cnviassc la suya, conforme lo que sub- 
Cosivamonle mandaba, remitime una3 
cartas misivas, que le escribi Su Magos- 
tad, de lo subgodido en aquella conquista, 
c no cur do ms ; dessas , de' lo quo 
mo informaron , de todo liar memoria en 
este libro XXXIII. 



CAPITULO I. 



En que so Irada del principio de la conquista de la Nueva Espaa desde ct licmpo del capilan Hernando 
Corles, c del rico prossenle, que envi al Emperador Rey , nueslro seor ; c cmo se aparl por csquisilas 
formas de la obidioncia aniislad del adelantado Diego Velazquez, su superior, por cuyo mandado avia 
ydo aquella tierra: decirse han otras cosas, que conviene primero que se declaren para la inleligengia 

del discurso de la liisloria. 



i\vicndo escripto en el libro XVII el ori- 
gen 6 primero descubrimiento de la Nue- 
va Espaa, me pares(;e que seria cosa su- 
prflua repetirlo aqui, pues all se dixo 
particularmente quel primero espaol 
chnpsliano que vido aquella tierra la en- 
se los chripstianos , fu acaso el pilo- 
to Antn de Alaminos, en compaa del 
capitn Francisco Fernandez de Crdova, 
que yendo rescatar saltear indios las 
islas de los Lucayos, para traerlos ven- 
der la isla de Cuba, alias Fernandina, 
fueron transportados los que he dicho 
otros con sus caravelas, por fuorgadelos 
tiempos que se les opusieron , hasta tanto 
que la fortuna, contra su voluntad, los 
aport vista do Yucatn , donde toma- 
ron tierra, aun les mataron parte de la 
gente. Estos tornaron Cuba, dieron 
noticia al teniente Diego Yelazquez de lo 
que vieron, el qtial arm luego ciertos na- 
vios, con el mosmo piloto envi por ca- 
pitn Johan de Grijalva , en cuya com- 
paa fueron los capitanes Pedro de Alva- 
rado , quo fu despus adelantado c go- 
bernador do llondinas de Guatimala, 
Francisco de Montejo, que agora es ade- 



lantado gobernador de Yucatn. des- 
pus que estos segundos tornaron con 
grandes nuevas muestras de la riqueca 
de la tierra , cjue vieron en la costa de la 
Nueva Espaa, torn armar el raesmo 
Diego Yelazquez , con aquel proprio pi- 
loto Alaminos envi al capitn Hernando 
Corts aquella tierra, donde sus cosas 
subcedieron tan prsperamente, que que- 
d grand seor. 

Queda agora de decir de qu manera 
alcanc su estado, hico mayor ol de 
Cssar, conquistando pacificando aque- 
lla tierra; por lo qual Su Magestad le dio 
titulo de marqus del Yallo con muchos 
vassallos renta para l sus sul^cesso- 
rcs. E para que la orden de la histo- 
ria vaya reglada , segund que se debe 
proceder , digo que ydo el capitn Her- 
nando Corts aquella tierra con diez 
navios tres bergantines quinientos 
hombres diez seys caballos siete ca- 
pitanes de tierra, que se llamaban Alonso 
Fernandez Portocarrero, Pedro de Alva- 
rado, Francisco de Montejo, Alonso D- 
vila , Johan Yelazquez , Diego de Ords 
Chripslbal de Olit , se desembarc en el 



DE LXDIAS. LIB. XX.Xlll. CAP. I, 



259 



puerto de Clmlchilmeloa , que [)or otro 
nombre se llama Sanct Jolian do Ulna 
(porque assi le llam el capitn Jolian 
de Grijalva quando lo descubri). lo 
primero en que entendi , desde pocos 
dias que estuvo en tierra, fu dar con 
los navios al travs, como buen guer- 
rero, porque no quedndose los navios 
en su ser, excusaranse mucha parte de 
los motines, que se pudieran seguir en- 
tie los soldados; porque all yban de 
diverssas condigiones de gentes, unos 
afigionados al mesmo Corts, otros al 
Diego Velazquez , de la qiial amistad 
luego se mostr apartado Corts , tan- 
to mas quanto sus cosas yban prospe- 
rando, y l entregndose sojuzgndo- 
se parte de aquella tierra. En lo qual sir- 
vi mucho una dos lenguas, que la for- 
tuna buena ventura suya le acarrearon; 
porque quando lleg Cogumel, llevaba 
relacin en la instrugion que le dio Diego 
Velazquez, que avia siete chripstianos en 
])oder de los indios, que avian escapa- 
do de un navio , que algn tiempo antes 
avia dado al travs en la costa de Yuca- 
tan , uno de los qualos se degia Aguilar. 
E aqueste, cmo supo que avia chi-ipslia- 
nos en la tierra, se fu Corts, aviendo 
siete aos que estaba all ; pero los otros 
seys, cmo estaban casados con indias, 
con sus vigios,. tenian hijos en ellas, 
apartados de la fe cathlica, vivan ya 
como indios no quisieron redugirse la 
fe ni venir la cOmpaia de los espao- 
les. Bien es de creer que los tales no po- 
dan ser sino de vil casta viles her- 
ticos. 

mas adelante , en otro puerto que se 
digo Champnlon, so tom una india (pie 
se dega Marina , la qual era natural de la 
cibdad de Mxico , giertos mercaderes 
indios avanla llevado aquella -tierra, 
aprendi muy bien presto la lengua es- 
paola. Assi que, estas dos lenguas .Marina 
y el chripsiiano Aguilar fueron mucho 



caudal paite para el buen subgesso de 
la empressa. Por manera que quando Cor- 
ts lleg con el armada al arenal de Cem- 
pual, dio con los navios al travs, fusse 
la cibdad de Cempual, la qual se le dio 
vino la amistad de los chripstianos : 
all se inform de la potencia, hermosura 
grandega de la cibdad de Mxico, 
luego entendi en la fundagioii de un pue- 
blo, que llam la Villa Rica. 

Aquella cibdad de Cempual es muy vi- 
giosa abundante de todo lo nesgessario, 
segund la tierra, de buenos edefigios 
de piedra ; y estos de Cempual fueron 
buenos amigos de los chripstianos, por- 
que los indios ministros, que all estaban 
para mandarlos, eran ofigales mayordo- 
mos de la cibdad de Mxico, y eran sus 
pringipales, residan all, tractaban 
aquellos vassallos de Cempual peor que 
esclavos, aun la cara no los osaban 
mirar los vegnos. 

All le dieron al capitn Hernando 
Corts los espaoles nmcho oro 
joyas, en espegial dos ruetlas grandes, 
una de oro otra de plata , manera de 
planchas, labradas de medio relieve; 
la de oro tenian en reverenga del 
sol , la de plata en memoria de la lu- 
na. Pessaba la de oro quairo mili y 
ochogentos pessos, la de plata qua- 
renta ocho ginqUenta marcos: ca- 
da una tenia nueve palmos y medio de 
anchura treynta de gircunferenga. Las 
quales yo vi en Sevilla en la casa de la 
Contractagion de las hidas,con otras mu- 
chas joyas de ora plata , muy hermo- 
sos penachos de plumas muy extremados, 
que todo era mucho de ver , que (^ssar 
enviaron pressentado el capitn Hernan- 
do Corts la gente espaola, que con l 
militaba, con sus procuradores Frangsco 
de JMontejo, del qual de susso se higo 
mencin , Alon.^o Fernandez Porlocar- 
rcro, quassi en lin del ao mili (]uinien- 
tos diez y nueve. De los (piales del 



2G() 



IIISTIUA GKNKUAL Y .NAiniAL 



luesmo piloto Alaminos yu me iiifomi, 6 
supe que quedaban con (".orles Iiasla (jiia- 
liocientos lioml)res, que aquella fierra 
es muy frtil rica, ia cenle della be- 
licosa yilollria, de mucha l'amiliari- 
dad con el diablo, al qual hablan, han 
sus respuestas del, le sacrifican hom- 
bres, aun los comen, como mas larga- 
mente se dir adelaulc. 

Estos procuradores de Corts yban con 
el pressente ques dicho , & dar relar/ion 
de los servicios de Corts, procurar 
aniquilar los de quien aquella tierra le 
envi con esta armada (que era Diego 
Velazquez) como de la historia se puede 
larilmente colegir conforme ii verdad. 

Desde Cempual fu Corts la via de la 
grand cibdad de ^lxico, lleg un lu- 
gar que se dice Jalapa, donde hall mu- 
cha comida : el qual est septenta leguas 
de Mxico, y en estas hay las treynta de 
camino despoblado, una sierra muy alta, 
(pie tiene tres leguas de subida muy s- 
p:'ra, en la qual se hallaron entre los 
otros rboles salvages muchas parras con 
uvas, muchas colmenas de miel muy 
buena en los rboles. despus que con 
mucho trabaxo ovieron passado esta sier- 
ra , llegaron una laguna (que est en- 
medio de aquellos despoblados) salol)rc; 
e cmo no avia otra agua , assi por falta 
della, como por causa del trabaxo que 
avian passado, enfermaron muchos chrips- 
tianos , se vieron en mucha nes^essidad. 
Desde all fueron un pueblo que lla- 
maron Castilblanco, en el qual estaba un 
seor que se degia Olintecle, por otro 
nombre Caltanmi , muy subjeto Monte- 
cuma , seor de Mxico , avale des- 
liuydo una vez que se le avia rebelado. 
Este tenia veynte mili vassallos, para la 
seguridad de la tierra tenia all IMontegu- 
ma ima guarnicin de finco mili hombres 
de guerra, desde aquesta gente avia 
postas de mensageros puestos en pai-a- 
das, con que sabia Monfe(;;uma de hora 



en hora todo lo que en la tierra se haga. 
Tenia este Olintecle treynta mugeres 
dentro en su casa, cpn quien 61 dorma, 
kis quales servan mas de ciento otras; 
l era muy servido de los suyos: te- 
nia catorge mezquitas oratorios con mu- 
chos ydplos de piedra, cada da sacri- 
ficaba all muchachos, mugeres , aves 
codorniges palomas. Acompaaban su 
casa palacio continuamente mas de dos 
mili hombres. Preguntronle las lenguas, 
por mandado del capitn Hernando Cor- 
ts , si era vassallo de Monte? uma , aba- 
xados los ojos en tierra, dixo: Grand co- 
sa me aveys preguntado : quin no es 
esclavo de Montec^uma, quanto ms su 
vassallo? Yo soy su esclavo y todos mis 
vassallos lo son, y este es el mas pequeo 
pueblo de quantos hay en su seoro. 
Pregntesele que qunta gente tenia Mon- 
tecuma. Dixo: Decidme vosotros qunta 
tiene vuestro Rey , yo os dir luego la 
que tiene mi seor, Monteguma. dn- 
dole entender con las lenguas la poten- 
cia del Rey de Castilla , sus grandes es- 
tados reynos, la grand multitud de 
sus exrgitos armadas de mar de tier- 
ra, el indio respondi dixo assi: Ma- 
yor seor es Montecuma , ms hombres 
6 vassallos tiene que hay pajas en lodos 
essos bullios casas que veys : tiene 
ms de treynta prngipes s subjefes, 
que cada uno dellos tiene Qent mili hom- 
bres ms de pelea. >' En fin, quiso de- 
gir que eran sin nmero, que cada ao 
sacrificaba ms de- veynte mili personas, 
al tiempo qul les daba el agua las otras 
cosas, significando la deidad de Monte- 
cuma, que del procedan todos sus bie- 
nes temporales , y l les daba el vivir 
se lo quital)a, quando le plagia. 

Pero porque mas puntualmente se diga 
el discurso de la historia de Hernando 
(Corts, quiero seguir en parte la relagion 
de sus mesmas cartas, escriptas (^'ssar: 
las (|ii;ile* l primeramente envi con sus 



DE INDIAS. LIB. XXXIII. CAP. I. 



201 



procuradores ya dichos, que fueron por 
l despachados diez y seys de julio de 
mili quinientos 6 diez y nueve, desde 
la villa de la Veracruz (qul fund) en 
una nao, que avia ydo de mcrcaderia 



aquella tierra, donde, assi lo ques dicho 
como otras cosas muchas escribi. des- 
pus de aquellas primeras cartas dixo en 
las segundas lo que se sigue. 



CAPITULO II. 

Cmo el capitn Hernando Corts delcroiin de yr Mxico , c cmo primero dio al travs con los navios, 
en que fu la Nueva Espaa , temiendo que la gente que dexaba en la villa de Veracruz , otros , se le 
amolinarian; cmo en el camino supo que ciertos navios del capitn Francisco de Garay andaban en la cos- 
ta, c del gentil ardid que tuvo para aver lengua dellos; cmo tom siete hombres, la informacin que 
dellos tuvo; cmo ovo noticia del rio de Panuco del seor del; cmo su amistad con l fico, etc. 



^n la primera rclagion que higo Hernan- 
do Corts Su iMagestad Cessrea , des- 
pus que ovo dicho las cibdades pue- 
blos que tenia conquistados , dio assimes- 
rao noticia de lo que los naturales le avian 
dicho en aquella tierra de la persona 
grand estado de Monteguma; supo que 
estaba noventa gient leguas de donde 
Corts los espailoles estaban de la 
costa puertg donde se desembarcaron. 
aun se ofresgi por su letra de aver 
Monteguma muerto presso, subjetar- 
lo la corona de Su Magestad Cessrea, 
yrle buscar do quiera que estuviesse. 
E con este propssito se parti de la cib- 
dad de Cempual, la qual l puso nombre 
Sevilla, los diez y seys de agosto, con 
quinge de caballo trescientos peones, 
sigui su camino , dex en la villa de la 
Veracruz giento y ginqenta hombres de 
pi dos de caballo, hagiendo una forta- 
lega. dex toda la provincia de Cem- 
pual con la tierra comarcana la dicha 
villa, en que avia hasta ginqenta mili 
hombres de guerra, ginqenta villas 
fortalcras, muy seguras pacficas por 
vassallos de Cssar, como hasta estonges 
lo avian seydo de Monteguma desde po- 
cos tiempos atrs , ms por fuerga que de 
su grado, segund ellos degian. despus 
que Corts los ovo animado traydo la 
obediengia servigio del Emperador le 



rogaron que pues ellos queran ser ami- 
gos de los chripstianos vassallos de Su 
Magestad , que los defendiesse de la tira- 
na de Monteguma , que los tenia por 
fuerga , les tomaba sus hijos para se los 
sacrificar sus ydoios. Corts les pro- 
meti que en l y en los espaoles hallaran 
toda buena amistad favor, quel Empe- 
rador les haria mergedes si con lealtad 
sirviessen' Su Magestad. E para mas se- 
guridad desta amigigia, por ser nueva- 
mente contrayda, llev consigo algunas 
personas de los pringipales de aquella 
gente , que no le fueron poco provechosos 
en su camino. E porque algunos pargiales 
Diego Velazquez , pessndoles de cmo 
Hernando Corts ya desconosgia la supe- 
rioridad que le debia , querindose yr de 
la tierra, en espegial quatro espai"oles, 
que se degian Johan Escudero, Diego 
Cermeo , piloto , Gongalo de Ungria , pi- 
loto, Alonso Pate, los quales fueron 
pressos acusados que queran tomar un 
bergantn, que estaba en el puerto con 
gierto pan togino, malar al maestre 
del, yrse la isla de Cuba, alias Fer- 
nandina , hager saber Diego Velazquez 
cmo Cortes enviaba la nao ques dicha 
con aquellos procuradores pressente que 
se dixo en el captulo pregedcnte, los 
quales fueron justigiados. cmo en es- 
ta? parles el Prncipe est lexos, aque- 



202 



iiisTuuiA gi;.m:hal y .nakual 



lo tocaba las passiones del capitn Ucr- 
iiaiido Corts del que le envi, ffil es 
de entender qun poco achaque bastarla 
pai-a que padesQessen lodos aquellos que 
le paresficssc ;'i Corts que le eran conlra- 
lios que no seguan su voluntad. Passe- 
nios lo dems. 

Cmo Corts vido que en su exrgito 
uia diverssas voluntades , y porque de- 
ms de los que por ser criados amigos 
Q Diego Velazquez tenian voluntad de 
salir de la tierra, avia otros que, por ver- 
la tan grande de tanta gente c tal, csta- 
l)n del mesmo propssito, viendo el poco 
nmero de los chripstianos ; sospechan- 
do Corts que si all los navios dexasse, se 
le algarian con ellos, yndose todos los 
que de aquella voluntad estaban, l se 
quedarla solo quassi , no seria parte 
para conseguirse sus desseos, s color 
que los navios no estaban para navegar, 
biro dar con ellos al travs en la costa. 
con este ardid prudenc^ia quit la espe- 
ranza sus milites de salir la tierra por 
estonges, prosigui su viage sin temer 
que, vueltas las espaldas, le avia de fal- 
lar la gente que en la villa dexaba. 

Desde ocho dias que los navios echa- 
ron la costa, salido ya de la Veracruz 
basta lacibdad deCempual, que est qua- 
tro leguas della, le avisaron desde la di- 
cha villa cmo por la costa andaban qua- 
tro navios, gucl capitn que Corts de- 
x en aquella villa, avia salido ellos en 
una barca, le dixcron que eran del ade- 
lantado Francisco Garay, teniente de go- 
l)ernador en la isla de Jamyca , que an- 
daban descubrir; c quel dicho capitn 
de aquella villa les avia dicho cmo Her- 
nando Corts, en nombre de Su Magestad, 
tenia poblada aquella tierra , que avia 
hecho aquella villa , que estaba una le- 
gua de donde los navios andaban , donde 
se podian yr con el dicho capitn , que 
le liaran saber su venida, podran to- 
mar refresco repararse, si alguna nes- 



f essidad tenian ; quel dicho capitn los 
guiara con su barca al puerto, e sele- 
selo con el (ledo, donde estaba; quellos 
le avian respondido que ya avian visto el 
puerto avian passado enfrente del , 
que assi lo liarivn, como lo decia ; que 
se avia tornado al puerto el (liciio capitn 
conlal)arca, pero que los navios no le 
siguieron, antes se andalinn por la costa, 
c (jue no saban su propssito. Lo qual 
oydo por Corts, se volvi la villa, 
supo que tres leguas de all los dichos na- 
vios estaban surtos la costa abaxo, que 
ningn hom!)re a\'iu salido en tierra. 
luego Hernando Corts se fu por la cos- 
ta abaxo con gente, por lomar lengua, 
si pudiesse , de aquellos navios ; ya que 
llegaba una legua dellos , top tres 
liombres que avian saltado en tierra, el 
uno de los quales degia ser escribano , 
los otros dos yban para ser teetigos de 
gierto requirimiento notificacin que su 
capitn les mandaba hager Corts, en 
que se contenia qul avii descubierto 
aquella tierra quera poblar en ella , 
que le requera que repartiesse con l los 
trminos, porque su assiento lo quera 
liager la costa abaxo ginco leguas despus 
de pass'ada Nantecal , ques una cibdad 
doge leguas de la villa, que agora se lla- 
ma Almera. A lo qual respondi Corts 
que vniesse su capitn se fuesse al' 
puerto de la Veracruz con los navios , 
que all hablaran sabran de qu mane-' 
ra venan , que si truxessen alguna nes- 
gcssidad, los socorrera con lo que pudies- 
se. que pues degian que venan en ser- 
vicio de Su Magestad , qul no desseaba 
otra cosa sino que se ofregiesse en qu 
servir Su Altega , que en le ayudar 
crea que lo liaga. A lo qual le replica- 
ron quel capitn en ninguna manera ni 
la gente saldran en tierra ni donde Cor- 
ts estuviesse. De que se sigui que assi 
como fu de noche, se puso Corts en ce- 
lada enfrente de donde los navios estaban 



m INDIAS. LIB. XXXill. CAP. II. 



2C,^ 



surtos, all estuvo secreto hasta otro (lia 
quassi medio dia , creyendo que! capi- 
tn [)iIoto saldrian tierra : visto que 
no salian, hifo quitar los vestidos aque- 
llos mensageros y escribano que fueron 
le hager el rcquirimiento, higo vestir 
otros tres de los suyos aquellos vestidos, 
que se llegassen la playa liamasscn 
los de los navios. luego salieron con 
una barca hasta diez doge hombres con 
balleslas y escopetas; los espaoles que 
llamaban desde tierra , se apartaron de 
la playa unas matas , que estaban ger- 
ca, cmo que se yban la sombra de- 
llas, por causa del mucho sol que hacia. 
assi saltaron quatro hombres en tier- 
ra , los dos ballesteros los otros dos es- 
copeteros, como estaban gercados de 
la gente que Corts tenia en la playa 
escondida fueron tomados ; y el uno era 
maestre de la una nao, puso fuego la 
escopeta, matara al capitn de la Vc- 
racruz, sino que la mecha le falt el 
fuego , no prendi ; los de la barca 
se apartaron dentro en la mar, antes 
que llegasse los navios ya yban la 
vela. De aquellos siete hombres se infor- 
m Corts como avian llegado un rio, 
que est treynta leguas de la costa abaxo, 
despus de passada Almera , que all 
avian hallado buen acogimiento en los na- 
turales les avian dado de comer por 
rescate; que avian visto algn oro, que 
traian los indios, aunque poco; que 
avian rescatado hasta tres mili pessos de 
oro , no avian saltado en tierra , mas de 



que avian vi.sto ciertos pueblos en la ri- 
bera del rio, que en ellos no avia cdo- 
fi(^ios de piedra, sino de madera paja, 
excepto que las casas tenian altos hechos 
mano. 

Esto supo Corts ms por entero de 
aquel grand seor j\Iontecuma de cier- 
tas lenguas de aquella tierra qul tenia 
consigo , los quales un indio que en 
los dichos navios traian del dicho rio, que 
tambin Corts les tom , envi con cier- 
tos mensageros del dicho Monteguma pu- 
ra que hablassen al seor de aquel lio, 
que se dige Panuco , para le traer su 
amistad al servigio de Cssar ; y l le 
envi con ellos una persona pringipal, que 
degian que era sear de un pueblo , el 
qual dio Corts de su parte gierta ropa 
c piedras plumages, le dixo qul 
toda su tierra eran muy contentos de ser 
vassallos del Emperador amigos de Cor- 
ts de los chripstianos. Y el capitn 
Hernando Corts le envi otras cosas de 
las de Espaa , con que aquel pringipal 
se fu muy contento para su seor; y tan- 
to contento, que quando los otros navios 
de Frangisco Garayali aportaron, el di- 
cho seor de Panuco envi ii degir Cor- 
ts cmo los navios estaban en otro rio, 
lexos de all ginco seys jornadas, que 
les higiesse saber si eran sus amigos de 
su naturalega los que en ellos vcnian, por- 
que les hara dar lo que oviessen menes- 
ter, qul les avia hecho llevar giertas 
mugeres gallinas otras cosas de co- 
mer, assi se hara, si eran sus araieos. 



2Ci 



HISTORIA GENI-RAL Y NAIFRA, 



CAPTULO lil. 

Cmo el cavilan Hernando Corles prosigui su camina para yr ver Monloouma , seor de Mcxico , del 
buen acogimienlo que le fu hecho en las tierras de su seorio , cmo se apart dcste camino por consejo 
de los indios de Qenipual , sus amigos , para yr ver e' contraer amistad con Tascaltecle , cmo en fin se 

hico el amistad confederacin con ellos. 



1 arlido Hernando Corts con la gcnto, 
que de susso se dixo, para yr verse con 
Monteguma , fu por la tierra seorio de 
Cempiial tres jornadas, donde tJe todos 
los naturales fu muy bien hospedado , 
con mucho plager resgebido. la quar- 
ta jornada entr en una provincia, que se 
llama Sienchimalen , en la qual hay una 
villa que por su sitio y assiento natural- 
mente es muy fuerte , porque est en una 
ladera de una sierra muy spera , para 
la entrada no hay sino un passo de esca- 
lera en una pea viva, ques imposible 
passar por all sino gente pi (no resis- 
tida) , y aun con harta dificultad ; y en lo 
llano hay muchas aldeas pueblos de 
quinientos, trescientos, doscien- 
tos vecinos labradores , que sern por to- 
dos qmco seys mili hombres de guerra; 
y esto es del seorio de Montc^'uma. All 
resgibieron muy bien ^los espaoles, 
les dieron muy bien los bastimentos nes- 
essarios para su camino; dixeron al ca- 
pitn Hernando Corts que bien sabianque 
yba ver Monte^uma, su seor, que 
fuesse gierto qul era su amigo , pues que 
les avia enviado mandar que le higiesscn 
buen acogimiento l los chripstianos, 
porque en ello le serviran mucho. Cor- 
ts les respondi graciosamente por su 
buen comedimiento, les dixo quel Em- 
perador, nuestro seor, tenia noticia de 
Monteguma, le avia mandado que le 
fuesse ver, que assi lo ha^ia pqnia 
por obra ; pass un puerto que est al 
fin de aquella provincia, llamle el puer- 
to del Nombre de Dios, por ser el primero 
passo spero, que en aquella tierra avian 



passado los espaoles , el qual es tan agrio 
alto, que en Espaa no se sabe otro tan 
dificultoso de passar (segund Corts por 
su carta lo escribi). 

Passado aquello sin contradicion algu- 
na, hall en la baxada del puerto otras 
alqueras aldeas de una villa fortaleza, 
que se dge Texnacan, que assimesmo era 
del mesmo Montecuma , donde no menos 
Ijen que de los de Sienchemalen fueron 
los espaoles res^ebidos ; les dixeron de 
la voluntad de Monteguma lo que los tes- 
tigos avian dicho, y Hernando Corts les 
satisfizo de palabras gratas amorosa- 
mente , confortndolos su amistad. 

Desde all fu este pequeo exrgito de 
los espaoles su capitn tres jornadas de 
despoblado de un pramo deshabitado, 
causa de su esterilidad falta de agua 
mucha frialdad que all hay : por lo qual 
los espaoles padosQeron mucho traba xo 
de sed hambre , les tom una tempes- 
tad de granigo agua en aquel despobla- 
do, que dems del peligro de la piedra, que 
cay mucha gruessa, pensaron morir 
de fri , de hecho murieron giertos in- 
dios de los mansos, que tenan avian lle- 
vado de la isla Fernandina. 

En fin destas jornadas ques dicho, pas- 
saron otro puerto , aunque no tan spero 
como el primero: en la cumbre del qual 
estaba una torre pequea , que quera pa- 
resger los humilladeros que por devo- 
cin se usan entre los chripstianos en al- 
gunas partes, y assi eran oratorios de in- 
dios, porque estaban all ciertos ydolos, 
al rededor de la torre avia mas de mili 
carretadas do lea corladi apilada muy 



DE INDIAS. IJB. XXXIII. CAP. III. 



265 



compuesta ; puso nombre Hernando Cor- 
ts este paso el puerto de la Lea. 
la baxada deste puerto , entre unas sier- 
ras speras , llegaron un valle muy po- 
blado de gente, que segund ella pares^ia, 
debia ser gente pobre. E despus de a ver 
andado dos leguas por aquella poblacin, 
llegaron i un assiento algo mas llano, don- 
de viva el seor de aquel valle , c tenia 
las mejores mas bien labradas casas, que 
hasta estonces los espaoles avian visto 
en aquellas partes; porque eran todas de 
cantera labrada muy nuevas, avia en 
ellas muchas muy grandes salas , mu- 
chos muy buenos apossentos, muy bien 
obrados. 

Este valle 6 poblacin se llama Cal- 
tanmi, al seor del por su nombre 
proprio llaman Olintecle , como se dixo en 
el captulo I. All fueron los espaoles muy 
bien apossentados servidos; despus 
que Hernando Corts ovo hablado aquel 
seor muy amorosamente , le dixo qu 
eran los chripstianos, que yban aque- 
lla tierra por mandado del Emperador 
universal de todos los chripstianos , le 
dixo, quan encaresgidamente supo, la gran- 
dega poder de (^lssar ; preguntle por 
las lenguas si era vassallo de Monteguma, 
si era de otra parcialidad opinin : el 
qual muy admirado como espantado de 
tal pregunta, le respondi dixo assi: 
Quin no es vassallo de Monteguma? 
Queriendo degir que IMonteguma era se- 
or del mundo. A lo qual Hernando Cor- 
ts le replic sonrindose, como quien 
burlaba de su ignorangia , le dio en- 
tender que se engaaba , c manifestle el 
poder grandssimo del Emperador, digiu- 
dole que avia otros muchos en el mundo 
mas poderosos que Monteguma, ningu- 
no ygual del Emperador: antes todos le 
son inferiores , le dixo , que tenia in- 
numerables pringipes seores capi- 
tanes vassallos suyos , que assi lo avia 

de ser Monteguma , tener por muy grand 
TOMO lU. 



raerged ser suyo con todos los naturales 
de aquellas partes. assi le requiri 
este Olintecle que lo fuesse l, si queria 
ser honrado favoresgido , que si assi 
no lo higiesse, seria punido librarla mal. 
que para quel Emperador toviesse por 
bien de le resgebir por suyo, que debia 
dar algn oro , que Su Magestad se en- 
viasse. A esto respondi que oro l lo te- 
nia ; pero que no se lo queria dar, si Mon- 
teguma no se lo mandasse , pero que man- 
dndolo l , quel oro su persona quan- 
to tenia le daria. por estorbar Hernando 
Corts que no oviesse escndalo ni estor- 
bo en su propssito camino , disimul, 
6 replic que presto le enviria llamar 
Monteguma , le mandarla que le diesse 
el oro quanto toviesse. 

All fueron ver Corts otros dos se- 
ores, que en aquel valle tenan su tierra, 
le dieron giertos collarejos de oro de 
poco pesso valor , siete ocho escla- 
vas , los quales Corts dio las mejores 
palabras que supo degirles para su con- 
tentamiento. desde quatro ginco 
dias que all estuvo, se parti se fu al 
assiento de uno de aquellos dos seores, 
que estaban dos leguas de all, el valle 
arriba: el qual pringipal se degia Iztaemis- 
tan , el seoro del qual era tres quatro 
leguas de poblagion al luengo, sin salir 
casa de casa , por lo llano de un valle, ri- 
bera de un pequeo rio que va por l. Y 
en un gerro muy alto est la casa del se- 
or con la mejor fortalega que hay en la 
mitad de Espaa, mejor gercada de bar- 
bacanas muros cavas, y en lo alto 
deste gerro una poblagion de hasta ginco 
seys mili veginos de muy buenas casas 
gente algo mas rica que la del valle 
abaxo. All fu muy bien resgebido Cor- 
ts los que con l yban , les dixo es- 
te seor que era vassallo de Monteguma. 
All estuvo Corts tres dias, porqueta 
gente descansasse de los trabaxos que en 

lo despoblado avian passado, porespe- 

84 



2r,G 



iiiSTfmiA n:M-]{AL y nathal 



rar (juntro monsageros do It)s naturales do 
Ccmpiial, que yban con l, c los avia en- 
viado desde CaUanmi una provingia 
muy grande, que se llama TascaIteca,quG 
le avian dicho que eslaba (^-erca de all, 
los n;il Urales de la (iial provincia eran 
amigos de los de Cenipual y enemifissi- 
mos de Monteguraa. E dironle enten- 
der los de C('mpual que le queran confe- 
derar con a(]uellos, porque eran mu- 
chos muy belicosos diestros en la 
guerra, c confina su tierra por todas par- 
tes con la de Montcguma, con quien 
continuamente tenian guerra: y pensa- 
ban los de Cempual que se holgaran los 
de Tascalteca con Corts los chripstia- 
nos , que los favoresgerian , si el JMon- 
tcguma se quisiesse poner en algo c se 
mostrasse contrario los cliripstianos. 

Essos mensagcros, en todo el tiempo 
que Corts estuvo en el valle ques dicho, 
que fu en todo ocho dias, no vinieron, 
pregunt aquellos principales de Cem- 
pual que con l yl)an que cmo no torna- 
ban , dixronle que debia de ser lxos 
no podran volver tan presto. viendo 
que se dilataba su vuelta , que aquellos 
principales de Cempual certificaban ase- 
guraban mucho la amistad seguridad de 
los de aquella provincia, acord Corts de 
yr all: la salida del valle hall una 
grand ferca muro de piedra seca , tan 
alto como estado medio, que atravesa- 
ba todo el valle de la una sierra la otra, 
tan ancha esta muralla como veynte 
pies, por toda ella un pretil de pi y 
medio de ancho , para pelear desde lo al- 
to, no tenia mas de una entrada tan an- 
cha como diez passos, y en aquella entra- 
da traslapaba doblaba la una ferca so- 
bre la otra, manera de re])ellin , tan 
estrecho como quarenta passos, de for- 
ma que la entrada era vueltas no de- 
recha. preguntada la cau.a de aquella 
fcrca, dixeron (i Corles que la tenian as- 
si, porquo era frontera de aquella provin- 



cia de Tascalteca , la qiial gente es de 
enemigos de ;Monte(;uma, tenian siem- 
|)re guerra con l. los naturales do 
aquel valle le rogaron Corts que , pues 
yba ver xAIonteguma su seor, (pie no 
[)assasse por la tierra de aquellos sus ene- 
migos , porque crean que serian malos 
le haran algn dao , c quellos le lleva- 
ran siempre por tierra di; 3Iontefuma, sin 
salir della, |)or donde seria siempre 
bien rcsfebido. Los de Cempual defian 
cjue no los creyesso, sino que fuesse por 
all , lo que aquellos le de^^ian era por 
le apartar de la amistad de aquella pro- 
vincia , que eran malos traydores los 
de I\Iontecuma, le llevaran meter 
donde no pudiesse salir. Pues cmo Cor- 
ts tenia mejor concepto de los de Cem- 
pual que de los otros . tom su consejo y 
sigui el camino de Tascalteca, llevando 
su gente lo mejor ordenada que pudo, y 
l yba delante bien media legua , rebeln- 
dose de lo que despus subgedi, por te- 
ner tiempo de descubrir el campo , si 
algo se ofresfiesse , toviessc lugar de se 
recoger congertar aperfebir los chrips- 
tianos para su defensa. 

Despus que ovieron caminado qiiatro 
leguas, encumbrando un gerro dos de 
caballo, que ylnm delante del capitn 
Hernando Corts, vieron giertos indios 
con sus plumages, que acostumbran traer 
en la guerra , con sus espadas ro- 
delas: los quales assi como vieron los de 
caballo, huyeron, como lleg el capitn, 
hgblos llamar degir que no ovies'sen 
miedo, fu mas adelante ligia donde 
estaban hasta quince indios, los quales se 
juntaron comengaron tirar cuchilladas 
dar vog.es otra gente que estaba en un 
valle , pelearon con essos pocos espao- 
les corredores con Corts de tal mane- 
ra , que les mataron dos caballos hirie- 
ron otros tres dos de caballo. Y en es- 
to sali la otra gente, que serian hasta 
quatro 6 gnco mili indios; ya se avan 



DE INDIAS. Lin. XXXIU. CA. 1![. 



^f)' 



juntado con Corts hasta ocho do caballo 
8i los muertos, que pelearon con los 
contrarios, hagiendo algunas arremetidas 
y entradas en ellos, hirieron los que 
podian , tenindolos hasta esperar los 
espaoles, que con uno de caballo les avia 
enviado defir Corts que andoviesscn. 

En estas cscaramu(;as fueron alcanzados 
muertos ginqenta sessenta indios, sin 
que los chripstianos rescibiessen mas da- 
o del ques dicho , puesto que los contra- 
rios peleaban con mucha osadia : mas co- 
mo estos corredores ques dicho eran to- 
dos de caballo, entraban c sallan su 
salvo, con dao de los enemigos, los 
quales desde que vieron quel restante de 
los espaoles se acercaban , se retruxeron 
porque eran pocos , dexaron el campo 
los chripstianos. despus de se aver 
ydo , vinieron ciertos mensageros dije- 
ron ser de la provin(,'ia ques dicha , con 
ellos dos de los mensageros que Corts 
avia enviado , dixeron que los seores 
no sabian nada de lo que aquellos avian 
hecho , que eran de comunidades , que 
sin ligengia lo avian hecho, que ellos 
les pcssaba , que pagaran los caballos 
que avian muerto, queran ser buenos 
amigos de los chripstianos , que fuessen 
en buen hora venidos su tierra , que 
en toda ella serian muy bien resgebidos 
tractados. El capitn Hernando Corts les 
respondi que les agradcs(^'ia lo que de- 
ban, qul los tenia por amigos, yria 
como ellos degian, adelante. 

Aquella noche se fu apossentar 
repossar par de un arroyo una legua de- 
lante de donde esta guacbara 6 recuen- 
tro pass ; porque ya era tarde , la 
gente yba cansada , durmieron donde es 
dicho; pero buen rccabdo de velas 
centinelas de [) de caballo. cmo 
lleg la claridad del dia siguiente, partie- 
ron de all por su orden con sus corre- 
dores adelante , llegaron un pueblo 
pequeo, ya el sol saliendo: all vinieron 



los otros dos mensageros llorando , di- 
x'cron que los avian atado para los matar, 
que a([uella noche de antes se avian 
escapado ; dos tiros de piedra de I los 
asom mucha cantidad do indios, muy 
armailos , segn su costumbre , con una 
grita que presela que abran los cielo?, 
comentaron pelear con los chripstianos, 
tirndoles muchas varas flechas. Eston- 
ces Hernando Corts les coment hacer 
requirimientos con las lenguas que lleva- 
ba, aun por ante un escriltano, proles- 
tiindose para satisfagion de la consciencia 
real suya de los espaoles, para 
justificacin de su defensa guerra pros- 
sente porvenir; quanfo ms en csso 
se ocupaba y entretena los chripstianos 
que no peleasscn , peda la paz con mu- 
cha instancia , tanto mayor priessa ati'c- 
vimicnto ponan en ofender los nuestros. 
Por manera que viendo el general capitn 
que sus palabras potlian daar los es- 
paoles en los detener impedir su de- 
fensa, que por ellas cresca la soberbia 
de los advcrssarios , dio seal su gente 
para que peleassen, y l delante dellos, 
como denodado capitn , pelearon con 
tanto esfucrgo entre ms de c'cnt mili 
hombres de pelea que por todas partes 
los tenan cercados , que era cosa mara- 
villosa ver lo que los chripstianos hi- 
cieron todo aquel da en pesso , sin des- 
cansar hasta una hora antes quel sol se 
pusiesse que los contrarios se retruxe- 
ron . 

Afirman los que en esta batalla se ha- 
llaron que nunca tan poco nmero de es- 
paoles, ni de otros chr[)stianos pudieron 
en el mundo hager en una jornada tan fa- 
mosa expiriencia de su esfuergo contra 
tanta moltitud de advcrssarios. Los quales 
retrados, como es dicho, comenzaron 
tirar media dogena de tiros pequeos de 
brongc , ginco seys escopetas, qua- 
renla Ijaliesteros , con los Iregc de ca- 
ballo que los quedaron , higieron mucho 



208 



HISTORIA GENIRAL Y NATUIl/M 



dao en los enemigos , sin le rcsfcbir de- 
llos ms del cansancio trabaxo de pe- 
lear, 6 la hambre sed , que no era po- 
ca: en lo qiial parcsQi que era Dios el 
que pele por los nuestros , pues que en- 
tre tanta moltitud tan animosa diestra 
gente en el pelear , con tanto gnero 
de armas para ofender los chripstianos, 
salieron tan libres. 

Aquella noche el capitn general se hi- 
Qo fuerte en una torrecilla de aquellas 
ydlatras, que estaba en un gerrillo, y en 
ella algunos ydolos que aquella gente 
honran y adoran; como pass la noche, 
al punto del dia mand el general que 
quedassen doscientos hombres y el arti- 
lleria en el real, y el cabalg con los de 
caballo cient peones otros chripstianos, 
6 con hasta quatrogientos indios de los de 
^empual, que llevaba consigo, otros 
tresgientos de Iztaemistitan, y antes que 
los enemigos toviessen tiempo de juntarse 
les quem Hernando Corts ginco seys 
lugares de hasta Qent vecinos mas cada 
uno dellos , prendi quatrogientas per- 
sonas entre hombres mugeros , 6 reco- 
gise al real, peleando con los contrarios, 
sin resgebir dao alguno. Luego otro dia 
siguiente, en esclaresgiendo , dieron sobre 
los chripstianos ms de giento 6 quarcnta 
mili hombres, que cubran la tierra, que 
verse podia. (Pongo este nmero giento 
6 quarenta mili puntualmente , porque as- 
si'lo escribi Hernando Corts Su Ma- 
gestad). Este acometimiento de los indios 
fu con tanta determinagion , que algu- 
nos, con mas esfuergo que prudengia, se 
atrevieron entrar en el real , c andovie- 
ron cuchilladas con los espaoles; pero 
quiso Dios en tal manera favoresger los 
chripstianos y dironse ellos tan buen re- 
cabdo su defenssa , que en espagio de 
quatro horas avian fecho lugar, para que 
dentro de su real no los ofendiessen, pues- 
to que no gessaban en sus arremetidas , 
hasta que de cansados los infieles, 6 



viendo con quanto nimo de los nuestros 
eran resgebidos, se retruxeron, assi 
pass la batalla este dia con mucho dao 
de los indios. 

Otro dia siguiente , antes que amanes- 
fiesse, torn salir Hernando Corts sin 
ser sentido de los enemigos , por otra par- 
te, c llev consigo los caballos gient 
peones los indios amigos , 6 quem mas 
de otros diez pueblos, en que ovo pueblo 
dellos de ms de Ireynta nueve casas; 
all pelearon con l los del pueblo , dio 
Nuestro Seor la victoria los chripstia- 
nos, mataron mucha gente de la con- 
traria , hora de medio dia , ya que la 
gente de la tierra se juntaba de todas par- 
tes , estaban los nuestros en salvo retira- 
dos su real con la victoria vida. Otro 
siguiente dia fueron mensageros de ios 
seores de la tierra, digiendo que que- 
ran ser vassallos del Rey de Castilla , 
amigos de los chripstianos de su capitn 
general , que le rogaban les perdonasse 
los yerros passados ; truxeron muy bien 
de comer los nuestros , prcsscntaron 
giertos penachos muy hermosos , que es- 
timan usan en aquella tierra. Corts 
les respondi por sus intrpetres que lo 
avian hecho mal ; pero que era contento 
de ser su amigo perdonar lo passado, 
con tanto que de ah adelante fuessen bue- 
nos sirviessen SuMagestad, como leales 
vassallos, pues degian que lo queran ser. 

Otro dia adelante vinieron al real has- 
ta quarenta hombres, que al paresgcr eran 
personas de quien se hagia mucho caso 
entre aquellos brbaros, dixeron que 
yban llevar de comer los chripstianos; 
assi lo llevaron , comengaron mirar 
las entradas salidas del assicnto del real, 
las choguelas ranchos, en que estaban 
apossentados los nuestros. los indios 
amigos de Ccmpual llegaron Corts, 
dixronle que mirasse que aquellos eran 
malos, venan espiar considerar c- 
mo podan daar los espaoles, 6 que 



DE INDIAS. LIB. XXXIII. CAP. ffl. 



269 



toviesse por cierto quo otra cosa no 
avian venido, s color de pedir paz 
perdn. 

Estonges Hernando Corts higo tomar 
uno dellos disimuladamente , que los otros 
no lo vieron (porque despus de los aver 
Lien resgibido 6 respondido, andaban es- 
parcidos inquiriendo la dispusigion del 
exrgito chripstiano), apartse con l 
con las lenguas , psole temor para que 
dixcsse ,1a verdad , confess que eran 
espias, que Sicutengal, * capitn gene- 
ral de aquella provincia, estaba detrs 
de unos gorros que avia enfrente del real 
con grand moltitud de gente, para dar 
aquella noche sobre los chripstianos , por- 
que degian que ya se avian probado con 
ellos de dia no les aprovechaba nada; 
que queran probar de noche cmo pelea- 
ban los espaoles , porque los indios no 
avrian temor los caballos ni los tiros 
ni A las espadas, peleando escuras: que 
avia enviado estos hombres, porque to- 
dos eran hombres de guerra, que 
viessen el real las partes por donde po- 
dran entrar quemar aquellas chogas de 
paja ranchos que los chripstianos tenan. 

luego higo Corts tomar otro espia de 
aquellos, y examinado, confess lomesmo 
qucl primero , . otro otro, hasta ginco 
seys de los espias, dixeron en conformi- 
dad lo mesmo separados interrogados 
parte , sin saber el uno del otro : lo qual 
visto por Corts, los higo prender todos 
ginqcnta, mandles cortar todos las 
manos y envilos su capitn seor , 
mandles que le dixessen que de noche 
de dia, cada quando l fuesse, veria 
quin eran los chripstianos, y en qun po- 
co tenian los indios. Y encontinenti hi- 
go fortalesger su real lo mejor que pudo, 
orden su gente estangias donde con- 
venia, assi estuvieron sobre aviso has- 
ta quel sol se puso ; assi cmo comeng 



anochesger , los contrarios baxaron por 
dos valles, pensando que venian muy se- 
cretos para gercar los chripstianos, 
ponerse tan gerca dellos que pudiessen exe- 
cutar su mal propssito antes de ser en- 
tendidos; cmo el general estaba pre- 
venido, paresgile que dexarlos allegar al 
real seria inconveniente, porque de no- 
che , como no viessen el dao que se les 
higiesse, llegaran mas sin temor, aun 
tambin porque los espaoles no los vien- 
do, algunos tenian flaquega en el pelear, 
temiendo que les ponan fuego (que si 
acaesgiera, todos los chripstianos se per- 
dieran), determin de salirles al encuentro 
con toda la gente de caballo, para los es- 
pantar desbaratar de manera que no 
osassen llegar. E assi fu: que cmo sin- 
tieron los caballos queyban dar en ellos, 
sin ninguna detenengia ni grita se metie- 
ron por los mahigales, de que toda la 
campaa estaba quassi llena, alibiaron 
algunos de los mantenimientos que tenian 
en sus mochilas talegas , para estar to- 
do lo que pudieran sobre los chripstianos, 
por ver si los podran matar arrancar 
de la tierra. Pero como he dicho higieron, 
aquella noche no ovo ms de lo que es- 
t dicho, quedaron los nuestros sin mas 
contraste algunos das, descansando en 
aquel real , defendiendo la entrada de al- 
gunos indios, que venian gritar mover 
algunas escaramugas ligeras de poca im- 
por tanga. 

Despus que estuvo el exrgito chrips- 
tiano algo descansado , sali una noche el 
general , rendida la primera guarda , con 
gcnt peones con los indios sus amigos 
con los de caballo, una legua del real 
se le cayeron ginco caballos yeguas de 
los que llevaba , que en ninguna manera 
los pudo passar adelante, higolos vol- 
ver al apossento de su real ; aunque to- 
dos los mas degian que se tornasse , por- 



Kl MS. original dice Sinlogal; pero es error de pluma, reclificado despus por el mismo Oviedo. 



270 



HISTORIA CI<NERAL Y NAimAL 



que era mal pronstico seal, todava 
el general prosigui su camino , animando 
h los que con l yban, reprelii'ndientlo 
(\ los que paraban mientes en tales age- 
ros. E antes que araanesr.iesse, dieron so- 
Ijre dos pueblos, donde mataron assaz in- 
dios, no quiso el general que se quc- 
raassen las casas , porque la claridad del 
fuego no diesse aviso apeilidasse las 
otras' poblaciones, que estaban juntas de 
all; assi cmo fu de dia claro, dieron 
los espaoles sobre otro pueblo tan grau- 
de , que tenia mas de ve\ nte mili casas, 
cmo tomaron de sobresalto los indios, 
sallan desarmados, las mugeres ni- 
os desnudos por las calles, licose mucho 
dao en ellos. Los quales, viendo que no 
se podian defender, vinieron fiertos prin- 
cipales del pueblo rogar h\ general que 
no les liif iesse ms mal ; quellos queran 
ser vassallos del Rey de Castilla amigos 
do los chripstianos : derian quellos te- 
nan la culpa en no aver querido creer al 
general Hernando Corts ; mas que de ah 
en adelante l veria cmo siempi-e liaran 
lo qul les mandasse, en nombre del Em- 
perador, nuestro seor, como verdade- 
ros, leales obedientes vassallos suyos. 
luego vinieron al general mas de qua- 
renta hombres de paz, sacaron fuera 
muy bien de comer par de una fuente, 
ah el general les habl muy bien los 
dex muy sosegados , se torn su real, 
donde hall la gente que avia quedado en 
l muy temorigada, pensando que avia 
subgedido algn peligro , porque la noche 
antes avian visto tornar los caballos ye- 
guas ques dicho. Mas cmo supieron la 
Vitoria paz que se avia seguido, ovie- 
ron mucho plager todos , con mucha ra- 
Qon, porque estaban muy dentro en la 
tierra, metidos entre gente belicosa, sin 
esperanza de socorro de parte alguna ; 
aun en tal manera se murmuraba entre los 
chripstianos, que \ los oydos de Coits 
oy l que degian ciertos compaeros: 



Aqueste nuestro capitn es como Pedro 
Carbonero, (jui' nos ha metido en parte, 
f|ue no nos sabr ni podr sacar de don- 
de estaraos. Y estando Corts en una 
choga, escuchando lo que los soldados de- 
gian contra l, sin que lo viessen ni sos- 
|)echassen qul los escuchaba, oy que 
derian: A este nuestro capitn poco le 
cost criarnos, si es loco se mete don- 
ile no (K'lie, no lo seamos nosotros, sino 
volvmonos la mar; si l quisiere vol- 
ver con nosotros, bien; si no dcxems- 
le, muchas vef es le requirieron pbli- 
camente que se ornassen la costa, 
que no quisiessc morir sabiendas, em- 
prehendiendo con tan poca gente lo que 
no pensaban que era posible acabarse con 
tan pocas fuerzas. A lo qual l responda 
sus milites animndolos, digindoles 
que mirassen (juc eran vassallos del mas 
alto Prin^pe del mundo, que en los es- 
paoles no se avia de hallar cobarda ni 
temor, que estaban en parte, que dems 
de ganar muchos reynos la CessreaMa- 
gestad su corona de Castilla , habien- 
do lo que deban contra infioles ydla- 
tras apartados de la fe cathlca, ya que 
muriessen, ganaban la gloria eterna, vi- 
viendo, conseguiran perpetua fama la 
mayor honra, que de muchos tiempos ac 
avan homijres ganado; que mirassen 
que tenan Dios de su parte, quien nin- 
guna cosa es imposible , como lo podran 
ver por las Vitorias que avian vido has- 
ta estonces, que tanta gente de los ene- 
migos eran muertos de los chi'ipstianos 
quassi ninguno ; que dems de quedar 
por tan hacaosos milites , todos serian ri- 
qiiissmos hombres. Con estas otras mu- 
chas muy buenas palabras Hernando 
Corts los soseg truxo su propssi- 
to: que era dar fin en la demanda comen- 
tada. 

Otro dia despus, las diez horas del 
dia , vino al real de los espaoles Sicuten- 
gal , capitn general de aquella provincia, 



ra INDIAS, un. XXXIi!. CAP. III. 



271 



conliasta ginqcnla homln'cs priinipales 
della, rog Hernando Cortes de su 
parte, de la de Magiscagin, que en 
aquella sa^on era la ms principal perso- 
na de toda la provingia , de otros mu- 
chos seores della, que los quisiesse ad- 
mitir al servicio del Emperador , la 
amistad de los chripstianos suya , les 
perdonasse los errores passados , aviendo 
consideracin que no conosgian quin eran 
los chripstianos, ni por cuyo mandado 
ligengia se avian entrado en su tierra con 
mano armada, ftlas ya que avian proba- 
do todas sus fuergas con ellos, assi de dia 
como de noche , por su libertad defen- 
sa, y excusarse de subjerion de extraos, 
pues en ningn tiempo su provingia avia 
seydo sojuzgada, ni tenian ni avian teni- 
do seor propietario, antes estaban en 
costumbre de vivir exentos por s de tiem- 
po inmemorial ac, siempre se avian 
defendido del poder de IMonteguma de 
su padre agelos, toda la otra tierra 
tenian sojuzgada, ellos jams avian 
podido traer subjegion , tenindolos co- 
mo los tenian gercados por todas partes, 
sin tener lugar por donde salir de su tier- 
ra , que por esso no comian sal , porque 
en aquella provingia no la hay, ni los de- 
xaban salir la comprar otras partes, 
ni vestian ropas de algodn, porque en 
su tierra por la frialdad no se cria, ca- 
regian de otras muchas cosas por estar as- 
si engorrados, que todo lo sufran 
avian por bien, por ser exentos libres de 
servidumbre, no obligados ni subjctos 
ninguno ; que lo mesmo quisieran hager 
con Corts los chripstianos, para ello 
avian probado sus fuergas , que en ellas 
ni en sus maas cautelas no avian po- 
dido aprovecharse: por tanto, quellos 
querian antes ser vassallos del grand Rey 
de Castilla, que no morir ser del todo 
destruydas sus casas sus mugeres hi- 
jos, porque junto con esta nesgessidad 
confiaban que gente tan valerosa de tan- 



to csfuergo, no podran estar sin usar 
con ellos de clemcngia para tenerlos fa- 
voresgidos defendidos de sus enemi- 
gos , porque pensaban cpic mediante la 
paz que pedan, alcangarian la quietud 
reposo que nunca avan tenido con sus 
vcgiuos y enemigos. 

A esta petgion les respondi el general 
con mucho amor , les satsfigo digindo- 
les que ya ellos saban que era propra 
culpa dellos de su dao , convidndolos 
con la paz en los pringipios, averia me- 
nospregiado; pues qul se avia venido 
aquella tierra, creyendo que y])a tierra 
de sus amigos, porque los de Ccmpual as- 
si se lo avian gertificado , que lo eran 6 lo 
queran ser. que les avia enviado sus 
mensageros adelante para les hager saber 
cmo yba la voluntad que do su amis- 
tad traa; que sin responder, yendo se- 
guro, le avian salido saltear en el cami- 
no le avian muerto dos caballos y heri- 
do otros. que dems desso, despus de 
avcr peleado con l , le avia enviado sus 
mensageros , digiendo que aquello se avia 
liecho sin ser su ligengia ni consentimien- 
to, que giertas comunidades se avan 
movido ello sin les dar parte ; pero que- 
llos se lo avian reprehenditlo , que que- 
rian su amistad; qul, creyendo ser as- 
si , les avia respondido que le plagia , 
que se yria otro dia seguramente sus 
casas, como casas de amigos. que as- 
siraesmo le avian salido al camino c avian 
peleado con l todo un dia , hasta que la 
noche vino, non obstante que por l avan 
seydo requeridos con la paz; y en fin les 
truxo la memoria todo lo dems cjuo 
contra el los chripstianos avian hecho , 
les dixo otras cosas, justificndose s 
los espaoles , y exhortando los indios 
para que, pues degian que querian venir 
la obediengia de Cessar ser sus vassa- 
llos, fuessen constantes permanesgies- 
sen en su servigio; assi lo prometieron, 
ofresgicndo sus vidas personas 6 hagien- 



272 



HISTORIA GRNERAL Y NATURAL 



das con toda verdad 6 lealtad , assi lo 
higieron donde adelante. 

acabada de ajustar esta concordia, 
los indios se fueron muy alegres con la 
paz , y el general su gente quedaron 
en su real seys siete dias, porque no 
se osaban fiar de los indios , puesto que 
le rogaban que se fuessc una cibdad 
grande que tienen, donde los seores 
principales de la provincia viven resi- 
den: los quales todos al cabo fueron 
rogar Hernando Corts que se fuesse 
la cibdad ques dicho , porque all seria 
mejor resgebido proveydo de las co- 
sas nesQessarias que no en el campo don- 
de estaba, diciendo quellos tcnian ver- 
genza qul estuviessc tan mal apossen- 
sentado , pues le tenian por su amigo , y 
ellos los chripstianos eran vassallos del 
Rey de Castilla. su ruego acord de 
se yr la cibdad, que estaba seys leguas 
del real , la qual es tan grande de tan- 
ta admiracin , que sin prolixa escriptura 
no se puede degir ni dar entender , por- 
que segund Corts escribi Cssar, es 
muy mayor que Granada, muy mas 
fuerte , de tan buenos edeflcios de mu- 
cha mas gente que Granada tenia al tiem- 
po que los Cathlicos Reyes , de inmortal 
memoria , don Fernando doa Isabel la 
ganaron , muy bastecida de las cosas de 
la tierra , assi de pan aves ca^a , co- 
mo de pescado de los rios , de legum- 
bres cosas que los indios comen, mas 
buenas fructas. 

Hay en esta cibdad un mercado ordi- 
nario, en que cotidianamente concurren 
ms de treynta mili nimas, vendiendo 
comprando, sin otros muchos mercadillos 
que hay en diverssas partes de la cibdad. 
En este mercado principal hay todas quan- 
tas cosas, assi de mantenimientos como 
de vestir calcar , quellos tractan , puede 
aver. Hay mugeres, que venden joyas 
plumages , todo tan bien concertado co- 
mo en la parada de Amberes, como pue- 



de ser en todas las plaQas mercados de 
la parte del mundo, donde con mas poli- 
dega regla est puesto. Hay mucha loga 
vedriado de barro de todas maneras, 
muy bueno tal como lo mejor de Espa- 
a. Venden mucha lea carbn hier- 
vas de comer medicinales. Hay casas, 
donde lavan lascabecas las rapan, como 
barberos, sin baos. Finalmente, entro 
aquella gente hay toda buena manera do 
orden policia , son hombres de buena 
racon concierto, tal, que lo mejor do 
frica no se le yguala, segn Corts dice. 
Es esta provincia de muchos valles lla- 
nos y hermosos , todos labrados sem- 
brados, sin aver en ella cosa A^aqua. Tie- 
ne de circunferencia esta provincia no- 
venta leguas ms , y en la relacin que 
Corts higo al Emperador , nuestro seor, 
decia que la orden que aquella gente te- 
nia en su gobernacin, era quassi como la 
de las seoras de Venccia y Genova 
Pisa , porque all no hay seor general de 
todos ; pero en esto yo me remito l, 
porque no s qu estatutos tienen ni cmo 
se gobiernan las seoras, que trae com- 
paracin. Dice que hay muchos seores, 
que todos residen en aquella cibdad, 
los que viven en los pueblos de la tierra 
son labradores vassallos de aquellos se- 
ores, cada uno tiene su tierra por s. 
Tienen unos ms que otros; para sus 
guerras jntanse todos , todos juntos las 
ordenan conciertan. crese que entro 
esta gente hay justicia para castigar los 
delinqentes ; porque uno dlos naturales 
de aquella provincia hurt cierto oro un 
espaol , dxolo Hernando Corts aquel 
Magiscacin, ques el mayor seor de to- 
dos , hicieron su pesquisa , siguieron 
al ladrn hasta una cibdad que est cerca 
de all, que se dice Churultecal, de all 
lo Iruxeron presso se lo entregaron 
Corts con el oro , le dixeron que le hi- 
Ciesse l castigar, y l les agradesgi la 
diligencia que en ello pusieron , les di- 



DE INDIAS. Lin. XXXni. CAP. III. 



273 



xo que, pues estaba en su tierra , quellos 
lo castigassen, como lo acostumbraban, 
qul no se quera entremeter en castigar 
los suyos, estando en su tierra. De lo 
qual le dieron las gracias, y lo tomaron, 
con pregn pblico , que manifestaba el 
delicio, lo hicieron llevar por aquel grand 
mercado ques dicho ; le pusieron all al 
pi de uno como teatro , que est enrae- 
dio del dicho mercado, y engima del tea- 
tro subi el pregonero, altas voqcs 
torn degir el deiicto de aquel , vin- 
dolo todos, le dieron con unas porras en 
la cabega hasta que lo mataron. muchos 
otros vieron los espaoles estonges , que 
los tenan en prissiones , degian que es- 



taban assi por hurtos otros delictos, que 
avian cometido. 

Hay en aquella provinga, segund se 
vio por la visitagion que despus higo 
hagcr Hernando Corts , giento gin- 
qenta mili veginos, con otra pequea 
provinga que est junto de la ques di- 
cho, que se llama Guasincango, que vi- 
ven la manera de los ques dicho , sirt 
seor natural : los quales assimesmo vi- 
nieron la obedengia de Cssar se in- 
corporaron en el patrimonio real de Cas- 
tilla , como los de Tascalteca , queda- 
ron otorgados confederados por bue- 
nos amigos de los chripstianos . 



CAPITULO IV. 



De la embaxada quel prncipe Monlecuma envi al general Hernando Corts , ofrescic'ndose por vassalio c 
tributario del Emperador, con tanto que no fuesse su tierra; cmo los embaxadores procuraron desave- 
nir al general con los de la provincia de Tascalteca, cmo los de la provincia avisaron Corts de la 
gente que tenia Monte9uma de guarnicin de guerra esperndole *. 



iLstando Corts los espaoles en aquel 
real, que tuvo continuando la guerra de la 
provinga de Tascalteca , fueron l por 
embaxadores seys seores muy pringipa- 
les, vassallos de Monteguma, con hasta 
dosgientos hombres que ios servan, di- 
xronle que yban de parte de Monteguma 
degrle cmo quera ser vassalio del 
Emperador amigo de Corts: que 
viesse l qu era lo que quera qul dies- 
se para Su Magostad de tributo en cada 
un ao, assi de oro como de plata, pie- 
dras , y esclavos , ropas de algodn , 
otras cosas de las qul tenia , que todo 
lo dara, con tanto qul no fuesse su tier- 
ra ; que lo hagia porque era muy estril 
falta de todos mantenimientos, porque le 
pcssaria que Corts los que con l yban 
padesgessen nesgessidad. con cssos sus 

* En el cdice origina! prosigue en esta forma, 
si bien tachado por el mismo Oviedo: Cerca de 
Churullecal , la qual gan Corts la puso debaxo 

TOMO IIl. 



embaxadores le envi hasta mili pessos 
de oro , y otras tantas piegas de ropa de 
algodn de la que en aquella tierra se 
usa ; y estuvieron con l en mucha parte 
del tiempo que tur la guerra hasta el 
fin della , vieron bien lo que los espa- 
oles higieron , las pages que con los de 
aquella provinga se assentaron, y el ofres- 
gimento que todos los seores de Tascal- 
teca higieron al servigio de Cssar : de lo 
qual mucho pessar ovieron los embaxa- 
dores, trabaxaron por muchas vas 
formas de revolver Corts con los de la 
provincia , dxronle que no era gierto 
lo que le degian ni verdadera la amistad 
que le prometan los de Tascalteca , que 
lo hagan por lo a.segurar, para hagerle al- 
guna traygion su salvo. 

Los de la provinga por consiguiente de- 

dc la obidiencia de (lssar en amistad de los 
wchripslianos.i) 

35 



274 



HISTOniA GENERAL Y NAirilAL 



gian d Corts 6 lo avisaron quo no fiasso 
de aquellos vassallos de Montecuma , por- 
que eran traydores c sus cosas siempre 
las hacian (rayg'ion con maas, con 
ellas avian sojuzgado toda la tierra , que 
le avisaban dello, como verdaderos ami- 
gos como quien los conosgia de mucho 
tiempo antes. 

A^i-;ta la discordia la desconformi- 
dad de los unos los otros, no ovo po- 
co plager Hernando Cortes, porque le pa- 
resgi quo todo aquello era su propssi- 
to, que se le ofresgia ocasin, para que 
mas ayna sobjuzgasse aquellas gentes; 6 
que quadraba bien aquel proverbio co- 
mn que suelen degir : del monte salo 
quien el monte quema ; que aquella 
auctoridad evanglica se le aparejaba , la 
qual dige que todo reyno diviso ser aso- 
lado entre si '. assi, usando del tiempo 
con los unos con los otros, maeaba 
cada parte en secreto daba contentamien- 
to, les agradesgia sus avisos, les ha- 
gia entender que cada qual dellos era 
creydo no sus contrarios. 

Despus de aver estado en aquella cib- 
dad veynte dias c ms, le dixeron aque- 
llos embajadores delMonteguina (que siem- 
pre estuvieron con Corts) que se fucsse 
otra cibdad que estaba seys leguas de 
la de Tascalteca, que se llama Cliurulte- 
cal, porque los naturales della eran ami- 
gos de Monteguma, su seor; que all 
sabran la voluntad de Monteguma , si era 
que Corts los chripstianos fuessen su 
tierra, que algunos dellos yrian ha- 
blar con l , c degirle lo que Corts avia 
dicho, que le volveran con la res- 
puesta ; aun degian que sabian quo all 
estaban algunos mensageros suyos, parale 
hablar Corts. l les dixo qul se yria 
que partirla un dia gierto que les seal. 

Sabido esto por los de la provingia de 
Tascalteca, que Corts avia ageptado 



do yr con los dichos cmliajadores aque- 
lla cibdad, fueron Corts con mucha pe- 
na , dixronle que en ninguna manera 
fuessc, porque le tenian ordenada gierta 
traygion, para le matar en aquella cib- 
dad l todos los de su compaa; que 
para ello avia enviado Monteguma gente 
de su tierra (porque algima parte _della 
confinaba con aquella cibdad) ginqenta 
mili hombres de guerra, los tenia en guar- 
nigion dos leguas de la cibdad, segund 
sealaron , que tenian gerrado el cami- 
no real, por donde solan yr, fecho otro 
do nuevo , con muchos hoyos y estacas 
palos agudos hincados y encubiertos, para 
que los caballos cayessen se mancassen 
se matassen; que tenan muchas do 
las calles tapiadas , por las agotcas do 
las casas muchas piedras, para que des- 
pus que entrassen los chripstianos en la 
cibdad, los lomassen seguramente so 
aprovechassen dellos su voluntad. quo 
si quera ver cmo era verdad quanto le 
degian , quo mirasse cmo los seores de 
aquella cibdad nunca le avian venido 
ver ni hablar , estando tan gerca , como 
avian venido los de Guasicango, que es- 
taban mas lxos , que los enviasse lla- 
mar vera cmo no vernian. Corts les 
agradesgi su aviso, les rog que les 
diessen ellos personas que de su parte los 
fuessen llamar, assi se las dieron. Con 
los qualcs les envi rogar que viniessen 
verle , porque les quera hablar gierfas 
cosas de parte del grand Rey de Espaa, su 
seor, les quera degir la causa de su ve- 
nida en aquella tierra. Los mensageros fue- 
ron dixeron lo que les fu mandado, con 
ellos vinieron dos tres personas, no de 
mucha auctoridad , dixeron Corts que 
yban de parte de aquellos seores, por- 
que ellos no podan venir, por estar enfer- 
mos: que ellos les dixesse lo que quera. 
Los de Tascalteca dixeron Corts que 



i Omne regnum divisum contra se, dcsolabilur. (S. Mallieo, cap. XII, vers. 2a. 



DE INDIAS. Lin. XXXlll. CA'. IV. 



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era burla , que aquellos mensageros 
eran hombres de poca suerte , c que en 
ninguna manera se partiesscn, sin que los 
seores de Churultecal viniessen all. Es- 
tonces Corles habl aquellos mensage- 
ros dxoles que embaxada de tan alto 
Prngipe, como el Rey de Castilla , no se 
avia de dar tales personas como ellos, 
que aun sus seores eran poco para la 
oyr ; que se fuessen , que dentro de 
tres dias paresgiessen ante l dar la obc- 
diengia al poderoso Rey de Castilla , (i 
ofresgerse por sus vassallos, con apergcbi- 
miento que aquel trmino passado, yria 
sobrellos los destruyria, como rebeldes 
desleales. Y enviles con sus mesmos 
mensageros un mandamiento Armado de 
6u nombre, de un escribano, con rela- 
gion larga de la Real persona del Rey, 
nuestro seor, de su venida de Corts 
estas partes, digindoles cmo todas 
aquellas provingias otras muchas tierras 
seoros son de la Corona real de Cas- 
tilla ; que los que quisiesscn obedesger 
Su Altega , como sus vassallos, serian 
bien tractados honrados favoresgidos, 
6 por el contrario hagindolo, serian muy 
bien castigados , como desobedientes y 
enemigos. Pero aunque estas cosas in 
scriplis era como hablar con las paredes, 
6 quellos ni saben qu cosa es letra, ad- 
mirados, no dexando de sospechar que 
fuessen protextagiones para la futura guer- 
ra, temiendo della, otro dia vinieron al- 
gunos seores de aquella cibdad, quas- 
8 todos, no tan bien informados do 
aquel mandamiento , pues no saban leer 
ni lo entendan , como armados de su cau- 
telosa c fingida embaxada ; dixeron que 
si no avian venido antes, era la causa por- 
que los de aquella provinga, donde Corts 
estaba de Tascalteca, eran sus enemigos, 
no osaban entrar por su tierra, porque 
no pensaban venir seguros; que bien 
crean que le avrian dicho alguna cosa de- 
llos en su perjuigio , que no les diesse 



crdito, que las degian coma enemigos, c 
no porque fuesse assi; que so fuesse 
6u cibdad , donde conosgeria ser falsedad 
lo que le avian dicho sus adverssarios , 
verdad lo quellos le degian gerticaban; 
que desde estonges se daban ofres- 
gia