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Full text of "Internacionalista 1 (Mayo 1998)"

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La Jornada/Ptidro Valtiorra 


mayo de 1998 



No. 1 
US$1 

Méxicor$6 



Escuadrones de la muerte y contrainsurgencia en Chiapas 
Frente popular cardenista ata los trabajadores al capitalismo 



México 


¡Abajo el 
régimen de 
la muerte! 

¡Por la 
revolución 
obrera! 



¡Reforjar la IV Internacional! 

Fundación de la Liga por la IV Internacional.15 


El período postsoviético: Ofensiva 
burguesa y duras batallas de clase.... 40 


Argentina 51, Bulivía Bs 5, Brasil 1 , Canadá 
$1.25, Chile $450, Ecuador r>„0QG sucres, 
España 150 pías., Francia 5F. Italia L 1.500, 
Japón ¥200, Sudáfríca R5 





















2 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 


En este número... 

México: ¡Abajo el régimen de la 
muerte! ¡Por la revolución obrera! 3 

México: ¡Por la revolución 
permanente!... 13 

Declaración de la Liga por la IV 
Internacional.15 

Documento para la fundación del 
Grupo Intemacionalista...24 

Liga Quarta-lnternacionalista do 
Brasil: Quiénes somos y qué 
queremos. 26 

Crisis en la LCI. 32 

El período postsoviético: Ofensiva 
burguesa y duras batallas 
de clase.,....40 

Gerónimo salió de la cárcel, ¡Liberen 
a Mumia Abu-Jamal!...50 

Obreras mexicanas de las maquilado¬ 
ras luchan por sus derechos.51 

Francia: El frente popular encadena 
a los obreros.57 

Brasil: Contexto de una traición .. 62 

Brasil: El capitalismo significa 
racismo y opresión de la mujer 65 

América Latina: Izquierda 
oportunista abraza a la policía.. 66 

¡Por acción obrera contra el terror 
de la migra.72 

Foto de la portada: Mujeres indígenas 
tzotziles enfrentan al ejército mexicano 
después de la masacre en Chenalhó, 
Chiapas en diciembre de 1997. 

Gráfrica del formulario de subscripción 
basada en el póster de V.A. Rodchenko, 
Libros (1925) 


Presentación de 
El Intemacionalista 

El artículo que publicamos a continuación fue adaptado del primer 
número (enero-febrero de 1997) de la edición en inglés de The lntema- 
tionalist. Desde entonces nuestra tendencia se ha extendido y hoy El Inter- 
nacionalista es el vocero en español de la Liga por la IV Internacional, 
establecida en abril de 1998 mediante la fusión del Groupe Internationa- 
liste, anteriormente la Fracción Revolución Permanente (Francia), el 
Internationalist Group/Grupo Intemacionalista (Estados Unidos y 
México) y la Liga Quarta-lnternacionalista do Brasil. 

Hoy, cuando los portavoces de las clases dominantes capitalistas 
celebran la supuesta “muerte del comunismo”, El Intemacionalista declara 
que los propósitos establecidos en el Manifiesto Comunista de Karl Marx 
y Friedrich Engels, escrito hace 150 años, así como los de la Internacional 
Comunista bajo la dirección bolchevique de V.I. Lenin y León Trotsky, y 
de la IV Internacional de Trotsky, son más válidos y urgentes que nunca. 

La contrarrevolución que destruyó la Unión Soviética representó una 
derrota histórica para la clase obrera mundial. No obstante, el triunfalismo 
burgués que siguió a esta derrota empieza ya a disiparse. Lo que ha 
emergido no es un Nuevo Orden Mundial dominado por una sola 
“superpotencia”, sino un creciente desorden marcado por baños de sangre 
nacionalistas, rivalidades interimperialistas y repetidos estallidos de agudas 
batallas de clase. 

Lo que ha muerto no es el comunismo, sino el estalinismo, que representa 
precisamente la antítesis del programa leninista de la revolución socialista 
internacional. De hecho, los acontecimientos de los últimos años han 
confirmado plenamente la advertencia de Trotsky de que una burocracia 
conservadora y nacionalista, cuya ideología era el dogma estalinista de “cons¬ 
truir el socialismo en un solo país”, traicionaba a la revolución y minaba sus 
conquistas históricas-preparando, a final de cuentas, el camino para la 
contrarrevolución, a menos que los obreros se levantaran para echar a los 
estalinistas, que habían usurpado el poder político de la clase obrera. Eso es 
lo que pasó cuando los estados obreros burocráticamente degenerado y 
deformados de la URSS y Europa Oriental colapsaron bajo el peso de la 
presión combinada del imperialismo y sus propias contradicciones internas. 

Mientras tanto, el programa máximo de los socialdemócratas, los siempre 
sigue en la página 22 


Visita la página electrónica del Grupo 
Intemacionalista en Internet 

http://www.internationalist.org 


WWlM 

milniijl 


Intemacionalista 


Una revista del marxismo revolucionario 
por el reforjamiento de la IV Internacional 

Organo en español de la Liga por la IV Internacional 

Correspondencia y pedidos a: Mundial Publications, P.O. Box 3321, Church Street 
Station, New York, NY 10008, U.S.A. Teléfono en EE.UU.: (212) 460-0983 
Fax: (212) 614-8711 Correo electrónico: internationalistgroup@msn.com 

No. 1 mayo de 1998 















mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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México 


¡Abajo el régimen de la muerte! 
¡Por la revolución obrera! 



4 de enero-La masacre llevada a cabo en vísperas de Navidad 
en Chenalhó, municipio rural del estado de Chiapas, México, 
fue una acción militar de exterminio masivo y una provocación 
deliberada. El propósito de la matanza, realizada por un 
escuadrón de la muerte paramilitar, fue preparar el escenario 
para emprender una campaña sanguinaria contra el Ejército 
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) alrededor del día 
de Año Nuevo, cuarto aniversario de su levantamiento en con¬ 


tra del régimen asesino que ha administrado el capitalismo 
mexicano desde 1929. De hecho, el gobierno ha usado ya esta 
matanza como pretexto para enviar miles de efectivos del 
ejército al área, extendiendo así su ocupación desde la región 
selvática, base de los rebeldes zapatistas, hasta los Altos de 
Chiapas. 

La masacre de Chenalhó no es una atrocidad aislada ni, 
mucho menos, una disputa entre comunidades indígenas, como 
afirmó cínicamente el entonces secretario de 
Gobernación. Cualquiera que haya sido el nivel en que 
fuera planeada y ordenada, esta masacre fue un acto 
de terrorismo de estado capitalista que incluyó la 
participación de fuerzas armadas y entrenadas por el 
ejército de EE.UU. como parte de las operaciones 
contrainsurgentes. Ni súplicas humanitarias, ni edito¬ 
riales liberales a favor de los derechos indígenas, ni la 
remoción de unos cuantos funcionarios podrán detener 
a estos asesinos profesionales. No podrán tampoco ser 
derrotados por insurgentes campesinos en regiones 
remotas, ni por llamados a que el gobierno entable 
“negociaciones” con la guerrilla. Hay que llevar la lucha 
a las ciudades, fábricas y centros de poder tanto en 
México, como en Estados Unidos. 

La mañana del 22 de diciembre, a plena luz del 
día, un escuadrón compuesto por unos 60 
uniformados atacó a alrededor de 350 indígenas 
tzotziles refugiados mientras éstos se encontraban 
rezando por la paz en el poblado de Acteal en 
Chenalhó, Chiapas. Durante seis horas o más, los 
asesinos llevaron a cabo la matanza, ejecutando a 
los campesinos indefensos con tiros en la cabeza y 
mutilando sus cadáveres con machetes. La mayor 
parte de las víctimas fueron mujeres (21) y niños (15); 
ninguno de los refugiados estaba armado. Un joven 
de 13 años que logró sobrevivir relató que alcanzó a 
ver desde su escondite a los asesinos disparar a su 
padre en el piso y degollar a su madre embarazada 
para después extraer al feto de su vientre con un 
cuchillo. Esto se hizo también a otras mujeres. Más 
tarde, se encontraron 45 cadáveres y cinco personas 


Reuters 

Indígenas de luto entierran a 45 refugiados asesinados en la 
masacre del 22 de diciembre de 1997 en Chenalhó, Chiapas. 


Escuadrones de la muerte y contrainsurgencia en Chiapas 
Frente popular cardenista ata los trabajadores al capitalismo 






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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


se han reportado como desaparecidas, mientras que decenas 
más fueron horriblemente heridas. Testigos que lograron 
escapar dijeron que muchos de los asesinos se reían mientras 
realizaban este crimen. 

Atrapados en el cerco de fuego que los matones formaron 
en una operación envolvente, las mujeres y niños aterrorizados 
huyeron de la capilla de madera de Acteal abriéndose paso a 
través de una cañada mientras los asesinos los perseguían. Cuando 
las mujeres intentaron esconderse, el llanto de sus hijos las delató. 
Después de que la carnicería concluyó, los asesinos fueron 
sistemáticamente de choza en choza para desnudar los cadáve¬ 
res y robar sus pertenencias. Los charcos de sangre en el piso de 
la capilla y los arroyos sanguinolentos que corrían hacia el río 
son el símbolo de la guerra sucia que se libra en contra de la 
oprimida población indígena en México. Este es un crimen con¬ 
tra la humanidad, como han señalado 1 íderes religiosos y grupos 
de derechos humanos. Pero Chiapas es un campo de batalla de la 
guerra de clases que se extiende alrededor del mundo, y se 
necesitará la movilización revolucionaria del poderío de la clase 
obrera internacional para vengar estos asesinatos y someter a los 
asesinos a la justicia proletaria. 

Como resultado de la indignación internacional, el presidente 
de México, Ernesto Zedillo Ponce de León, declaró de manera 
hipócrita que este asesinato masivo fue un “cruel, absurdo, 
inaceptable acto criminal”. Pero lo cierto es que la masacre fue 
resultado directo de su gobierno, su partido y su política. Mientras 
se acumulaban las evidencias de que los asesinos estaban ligados 
a la maquinaria política del gobierno, el Partido Revolucionario 
Institucional (PRJ), el alcalde priísta de Chenalhó fue arrestado 
junto con 39 de sus compinches. Hasta la fecha, 16 han sido 
acusados formalmente de varios delitos. En el Congreso mexicano 
se ha extendido un clamor por la renuncia del gobernador del 
estado de Chiapas, Julio César Ruiz Ferro, y del secretario de 
Gobernación, Emilio Chuayffet, diciendo que no hicieron nada 
para detener la masacre. Esta ha sido también una exigencia cen¬ 
tral de las protestas frentepopulistas en la Ciudad de México. 
Ahora Chuayffet ha renunciado y Ruiz Ferro (quien fuera 
instalado por Zedillo después de unas elecciones abiertamente 
fraudulentas) puede ser removido en cualquier momento. Esto 
no significa, sin embargo, que la política asesina del gobierno 
vaya a cambiar. 

Cuauhtémoc Cárdenas, dirigente del nacionalista burgués 
Partido de la Revolución Democrática (PRD) y ahora jefe del 
gobierno del Distrito Federal (la capital del país), ha exigido que 
el gobierno federal asuma el control del estado de Chiapas. Du¬ 
rante una protesta el 24 de diciembre frente al Ángel de la Indepen¬ 
dencia, Cárdenas declaró: “Es preciso que el Gobierno de la 
República desarme y desmantele a las fuerzas paramilitares” y 
“devuelva la tranquilidad a la región”. El arzobispo primado de 
México pidió también que se efectúe un “desarme”. Esto no sólo 
es absurdo, dado que el mismo gobierno federal ha armado y 
protegido a los escuadrones de la muerte, sino que es peligroso. 
Al tomar posesión, el nuevo secretario de Gobernación, Fran¬ 
cisco Labastida, amenazó de manera provocativa con “desar¬ 
mar” al EZLN, al mismo tiempo que unidades del ejército hacían 
una incursión en el cuartel zapatista ubicado en La Realidad. 


•Asimismo, mientras el ejército finge defender a los refugiados 
indígenas frente a los paramilitares, lo que hace es extender su 
ocupación a los Altos de Chiapas. 

La posibilidad de que la tensa situación en Chiapas explote 
en una guerra civil regional está siempre presente. Sin embargo, 
sería una guerra en gran parte unilateral, parecida a una masacre 
como la de Acteal a gran escala. Mientras que miles de efectivos 
del ejército mexicano se han movilizado para ocupar comunidades 
de los Altos de Chiapas que simpatizan con el EZLN (y no las 
bases de los paramilitares), mujeres indígenas, con nada más que 
sus manos, han resistido a los policías militares antimotines 
armados con rifles automáticos, escudos electrificados y gas 
lacrimógeno. En la comunidad de Xóyep, Chenalhó, la población 
tzotzil gritó a 400 soldados: “Chiapas, Chiapas no es cuartel, 
fuera ejército de él” y “Violadores de mujeres, váyanse” En 
México y alrededor del mundo, los obreros con conciencia de 
clase, y todos aquéllos que defienden a los oprimidos, deben 
exigir que el ejército mexicano salga de Chiapas y que el 
sinnúmero de agentes de la CIA, la DEA (agencia antinarcó¬ 
ticos), el ejército norteamericano y otras instancias armadas de 
EE.UU. salgan de México ¡ya! En caso de un ataque en contra 
de los indígenas insurgentes y sus partidarios, debe movilizarse 
el poder de la clase obrera, incluyendo acciones huelguísticas, 
para paralizar el país. 

Las hileras de ataúdes, cargados por los familiares de las 
víctimas a través de las colinas para enterrarlos en Chenalhó, son 
el rostro espeluznante del Nuevo Orden Mundial del imperialismo 
yanqui. Envalentonados por la contrarrevolución en la Unión 
Soviética y Europa Oriental, los patrones y sus gobiernos quieren 
aumentar sus ganancias intensificando la explotación de los 
trabajadores alrededor del mundo. Hoy en día, los indígenas 
mayas rebeldes de Chiapas enfrentan al mismo enemigo 
capitalista-imperialista que los asediados sindicalistas de Europa 
y Estados Unidos. La Guerra Fría antisoviética ha llegado a su 
fin; no obstante, los escuadrones de la muerte que sirvieron como 
su punta de lanza en Centroamérica han ahora reaparecido en 
México. Para poner fin a esta masacre interminable, urge luchar 
por la revolución obrera, movilizando a los millones que 
componen el proletariado mexicano y extendiéndola a través de 
las fronteras a los centros imperialistas. Decir que hay otra 
solución sería cometer un engaño mortal. 

Una masacre largamente anunciada 

La masacre de Chenalhó ha sido el crimen más sangriento 
desde que el ejército mexicano perpetró la masacre de 
Tlatelolco en 1968 en la Ciudad de México, en la cual cientos 
de estudiantes, izquierdistas y obreros fueron asesinados. Este 
asesinato masivo se había preparado desde hace mucho y 
componentes importantes del aparato del PRI-gobiemo 
estuvieron directamente involucrados en su realización. 

A lo largo de 1997 cientos de indígenas fueron asesinados 
en Chiapas por el ejército, la policía estatal y grupos 
paramilitares. El New York Times (26 de diciembre de 1997) 
escribió: “Al menos 300 personas han sido asesinadas en el 
montañoso estado sureño de Chiapas desde que empezó el 
conflicto hace cuatro años entre la guerrilla indígena, que lucha 



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El Intemacionalista 


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Ejército mexicano 
desplegado en las 
calles de la capital. 
EE.UU. ha enviado 
equipos militares 
que valen millones 
de dólares a las 
fuerzas militares 
del régimen 
semibonapartista 
del PRI, para 
suprimir 
“insurgencia 
urbana”. 



por mayores derechos, y miembros de milicias armadas que se 
oponen a su causa.” De hecho, estadísticas oficiales registran 
más de 800 asesinatos en los Altos de Chiapas y el norte del 
estado, donde los grupos paramilitares están activos; grupos 
mexicanos de derechos humanos informan que 1,500 indígenas 
han sido asesinados desde principios de 1995, bajo el gobierno 
estatal de Julio César Ruiz Ferro ( Proceso , 28 de diciembre 
de 1997). Además, contra lo que el típicamente “equilibrado” 
reporte del Times afirma, la aplastante mayoría de las víctimas 
eran simpatizantes zapatistas. 

La evidencia de que la autoría de este monstruoso crimen 
pertenece al PRI-gobierno es todavía más específica. 
Considérese lo siguiente: 

• El I o de octubre, el presidente municipal priísta de 
Chenalhó, Jacinto Arias Cruz, entregó un documento de 14 
páginas al presidente Zedillo durante una visita presidencial a 
San Cristóbal de las Casas, la población más grande de los 
Altos de Chiapas. Firmado por 89 empleados municipales, el 
documento anunciaba que se estaban armando para combatir 
a los partidarios del EZLN que habían establecido un gobierno 
local “autónomo” y rebelde. Al mismo tiempo, una nueva 
organización paramilitar, Máscara Roja, anunció su presencia 
en la región, con el propósito explícito de expulsar o aniquilar 
a los simpatizantes del EZLN. Su grito de guerra: “Vamos a 
acabar con la semilla zapatista.” 

• El 2 def octubre, cuatro personas fueron asesinadas 
por encapuchados en el municipio vecino de Pantelhó, un 
bastión zapatista. Durante los días siguientes, hombres 
enmascarados exigieron a los habitantes un “impuesto de 
guerra”, quemando las casas de aquéllos que se rehusaron a 
pagar. En el municipio de Chenalhó, en el período anterior a la 
masacre, paramilitares dejaron un saldo de 16 muertos y casi 
400 familias desplazadas de sus comunidades. A lo largo del 


otoño, los periódicos de la Ciudad de México tuvieron 
encabezados en primera plana sobre estos asesinatos. 

• El 21 de diciembre, el obispo católico de San 
Cristóbal, Samuel Ruiz, y el vicario de la diócesis, Raúl Vera 
López, hablaron con el secretario general de Gobierno de Chia¬ 
pas, Homero Tovilla, para alertarlo sobre la inminente 
posibilidad de un ataque a las comunidades indígenas del 
municipio de Chenalhó. Esa tarde, el alcalde priísta Jacinto 
Arias celebró una reunión en la población cercana de Los 
Chorros, cuartel del grupo paramilitar, para planear la masacre. 

• La mañana del 22 de diciembre, los 60 asesinos llegaron 
en tres camionetas pertenecientes al gobierno municipal y pagadas 
por la secretaría federal de Desarrollo Social. Todos vestían 
uniformes oscuros; muchos tenían la cara cubierta parcialmente 
con capuchas, pasamontañas o paliacates. Otros no se tomaron 
siquiera la molestia de ocultar su identidad y fueron reconocidos 
por los sobrevivientes como miembros del PRI. 

• Un contingente de la Seguridad Pública (policía estatal) 
llegó a Acteal un poco después; sus vehículos pasaron las 
camionetas en las que los matones habían sido transportados y 
se estacionaron a unos 50 metros de donde la matanza estaba 
ocurriendo. La policía fue reforzada por un comando de hombres 
uniformados de negro del grupo militarizado de reacción rápida 
(Agrupamiento Fuerza y Reacción), una corporación policíaca 
estatal de élite entrenada en la contrainsuigencia. 

• El destacamento policíaco conjunto tomó posiciones 
en una escuela, aproximadamente a medio kilómetro de la 
capilla, que era el punto focal de la masacre. La policía podía 
oír los disparos y, aproximadamente a mediodía, campesinos 
les pidieron, en vano, intervenir para detener la matanza. Los 
policías, en cambio, hicieron disparos al aire y llamaron a sus 
superiores por la radio. 

• Otras unidades policíacas habían tomado posiciones 



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Marco Antonio Cruz 


Cuauhtémoc Cárdenas, líder del PRD burgués, visita insurgentes 
zapatistas en Chiapas, mayo de 1995. 


en diferentes poblaciones a distancias de cuatro, tres y un 
kilómetro del sitio de la matanza y también oyeron los disparos, 
pero no hicieron nada. El propósito de esta fuerte presencia 
policíaca en un arco alrededor de Acteal, consistió en evitar 
cualquier contraataque por parte de los insurgentes zapatistas 
al establecer un escudo detrás del cual los paramilitares asesinos 
pudieran actuar sin interrupción. 

• Alrededor de las 11:30, campesinos alarmados llamaron 
a las oficinas de la Comisión Nacional de Intermediación 
(CONAI) en San Cristóbal, para reportar la balacera. Un 
funcionario de la CONAI llamó al secretario general de Gobierno 
del estado, Homero Tovilla, quien a su vez llamó a la policía 
estatal. Varios helicópteros y avionetas de la policía y el ejército 
despegaron de una base aérea cercana a Tuxtla Gutiérrez, la capi¬ 
tal del estado, para inspeccionar el área de Chenalhó. De acuerdo 
con Tovilla, la policía reportó que “no se encontró ninguna 
evidencia de conflicto, ni casa quemada, ni problema en el área”. 

• Aproximadamente a las 5 p.m., campesinos pidieron 
a los policías que se encontraban en la escuela, que al menos 
removieran a los heridos. De nuevo se negaron. Cuando los 
campesinos pidieron una escolta para que ellos mismos 
pudieran recoger a los heridos, la policía les dio una contraseña. 
Cuando los campesinos dijeron la contraseña, los paramilitares 
los dejaron pasar. Después de que recogieron a los 
sobrevivientes, la policía llegó finalmente para juntar los 
cadáveres y esconderlos en una cueva y en el fondo de una 
cañada. El propósito: ocultar la evidencia y disfrazar la 
magnitud del crimen. 

• Cuando la Cruz Roja descubrió los cadáveres en la 
noche, soldados bajo la supervisión del jefe del Consejo de 
Seguridad del Estado de Chiapas y el subsecretario de Gobierno 
del estado, Uriel Jarquin, cargaron las pilas de cadáveres en 
camiones militares a las 4 a.m. y los transportaron a la capital 


del estado, Tuxtla Gutiérrez, a 170 
kilómetros de ahí, sin identificar los 
cadáveres. Ahí, se les lavó la sangre con 
una manguera. El propósito era remover 
los cadáveres antes de que los periodis¬ 
tas llegaran a la escena, y limpiarlos 
antes de que se pudiera tomar 
fotografías. 

• En casi todos los casos, la muerte 
fue causada por balas expansivas en la 
espalda o la cabeza. Se trató de 
ejecuciones a sangre fría. Después de que 
la balacera había terminado, los asesinos 
quitaron sistemáticamente la ropa a los 
cadáveres y los mutilaron, en muchos 
casos hasta hacerlos irreconocibles. Las 
armas (rifles automáticos AK-47 y AR- 
15) fueron compradas a oficiales del 
ejército y la policía que regularmente las 
decomisan en redadas contra los narco- 
traficantes y las venden después en el 
mercado negro. 

“Paramilitarización” de la guerra en Chiapas 

Basta relacionar los hechos básicos en tomo a la masacre 
en Chenalhó para dejar en claro que se trató de una provocación 
deliberada. Como en la masacre de El Mozote en El Salvador 
en 1981, por ejemplo, el propósito fue aterrorizar a la población 
local y aislar a la guerrilla de su base social. En este caso, está 
claro que la matanza fue parte de un plan más amplio de 
contrainsurgencia. La masacre fue realizada a plena luz del 
día, por uniformados que llegaron en vehículos 
gubernamentales y actuaron en formación militar mientras la 
policía estatal se mantenía en las cercanías, e incluyó el asesina¬ 
to de mujeres y niños arrodillados en una capilla apenas tres 
días antes de Navidad: una acción descarada como esta, 
haciendo alarde de una extrema crueldad y brutalidad, sólo 
podía tener como propósito provocar una respuesta, tanto del 
EZLN, como de las fuerzas gubernamentales. 

¿Fue esta matanza planeada por “halcones” de alto rango 
en el ejército que quieren revertir la disminución de patrullas 
terrestres y el retiro de tropas y están ansiosos de poner en 
marcha el “plan de seis horas”, sobre el que se ha rumorado 
tanto, para exterminar a los zapatistas mediante una “rápida 
operación quirúrgica”, como muchos especularon? ¿Se trató 
de una “venganza de los dinosaurios ”, caciques del PRI (jefes 
locales y regionales) cuyo control se encuentra amenazado por 
la extensión de “municipios autónomos rebeldes” de los sim¬ 
patizantes zapatistas, y que querrían torcer la mano de Ze¬ 
dillo? En cualquier caso, no se trató de una disputa ancestral 
entre familias indígenas, ni de una riña religiosa. (Los 
dirigentes, tanto del grupo paramilitar como de los indígenas 
refugiados, son protestantes, mientras que la mayor parte de 
los asesinos y sus víctimas son católicos.) Los asesinos fueron 
reclutados, pagados, entrenados, armados, transportados y 
protegidos por el estado y está claro que sus órdenes se 








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El Intemacionalista 


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originaron en un punto superior de la cadena de mando del 
aparato militar y civil del PRl-gobierno. 

Esto corresponde a la creciente “paramilitarización” de la 
guerra en Chiapas. El entonces presidente Carlos Salinas de 
Gortari detuvo la ofensiva inicial del ejército después del 
levantamiento del EZLN el primer día de 1994 al cabo de diez 
días, debido a las protestas multitudinarias de cientos de miles 
de personas en la Ciudad de México. El número de muertos que 
dejó el ejército a su paso fue establecido oficialmente en alrededor 
de 150; sin embargo, grupos de derechos humanos calculan que 
fueron varios cientos los que fueron asesinados. En febrero de 
1995, después de empezar las negociaciones que se 
empantanaron poco después, el recién instalado presidente 
Zedillo (que detonó un desastre económico al devaluar el peso 
tras tomar posesión) intentó realizar un ataque relámpago para 
“decapitar” a los rebeldes capturando o asesinando al subco¬ 
mandante Marcos. Una vez más, el gobierno tuvo que 
retroceder cuando los zapatistas se replegaron y las protestas 
aumentaron en la capital. Desde entonces, el ejército ha 
ocupado zonas de influencia del EZLN en la Selva Lacandona 
con cientos de retenes y decenas de bases militares. 

Mientras tanto, varios grupos paramilitares han surgido en 
los Altos y en la parte norte del estado. El secretario de Gober¬ 
nación Chuayffet intentó explicar la masacre de Chenalhó 
haciendo referencia a disputas “que empezaron en los años 30”. 
Las bandas paramilitares son ampliamente conocidas como 
guardias blancas, ejércitos privados de matones contratados por 
los grandes terratenientes en los años 30 para luchar contra la 
reforma agraria. Hoy como entonces, los indígenas empobre¬ 
cidos son las víctimas; no obstante, los escuadrones de la muerte 
de hoy son organizados directamente por el partido gobernante 
y dirigidos por los cabecillas locales del PRI, que fueron algunos 
de los principales beneficiarios de la reforma agraria. Asimismo, 
los zapatistas surgieron entre aquéllos que se habían establecido 
en zonas donde se realizó la reforma agraria y se abrieron nuevas 
tierras, donde no había latifundistas, en los años 50 y 60. En las 
zona de la selva y en los Altos, el opresor directo de los indígenas 
es el estado capitalista. 

Hace cuatro años había sólo un grupo paramilitar, que de 
manera grotesca se llama “Paz y Justicia” y que operaba en los 
municipios del norte del estado. Hoy, de acuerdo con un artículo 
del diario capitalino El Financiero (24 de diciembre de 1997), 
existen nueve grupos paramilitares en Chiapas. Entre los recién 
formados se encuentran “Los Chinchulines” con base en el 
municipio de Bachajón; “Los Degolladores” en San Juan 
Chamula; “Máscara Roja” en Chenalhó, y un grupo que reúne a 
varios otros, el MIRA (“Movimiento Insurgente Revolucionario 
Antizapatista”) con base en Oxchuc, un municipio de la parte 
baja del estado donde hay muchos simpatizantes del EZLN. Ocho 
de los nueve grupos son dirigidos abiertamente por miembros 
del PRI, incluyendo alcaldes, diputados federales y estatales y 
ex funcionarios del gobierno. 

Andrés Aubry, antropólogo francés que trabaja en Chenalhó, 
investigó los orígenes de los grupos paramilitares. Encontró 17 
bases en el municipio y casi 250 miembros de los escuadrones. 
En la mayor parte de los casos, se trata de jóvenes que, debido al 


crecimiento de la población en la región, no podían conseguir ni 
tierra ni trabajo, y vivían robando la cosecha o las pertenencias 
de los ejidatarios (los ejidos son tierras de propiedad comunal 
que fueron entregadas a los campesinos con la reforma agraria). 
Ante la desesperación generada por las condiciones económicas 
que resultaron de la contrarreforma agraria impuesta por Salinas 
durante su sexenio (1988-94)-mediante la cual se legalizó la 
compra y venta de tierra ejidal y que rápidamente condujo a la 
compra de grandes extensiones de tierra por parte de grandes 
terratenientes y empresas-este “lumpen campesinado” fue 
presa fácil de la policía y los agentes rurales del PRI. Estos 
les ofrecieron armas y les dijeron que exigieran “impuestos 
de guerra” a los campesinos simpatizantes del EZLN. Las 
sumas que exigen, 25 pesos por adulto cada dos semanas, 
resultan imposibles de pagar para la mayoría (La Jornada, 23 
de diciembre de 1997). 

Aunque estos grupos exhiben una gran variedad de 
nombres, actúan del mismo modo. En cada una de las áreas 
mencionadas, los paramilitares han realizado masacres mientras 
la policía estatal se mantiene a la expectativa a unos cientos de 
metros de distancia. El estado les ha entregado 
subrepticiamente las armas con las que cuentan. Han sido vistos 
mientras son entrenados por unidades del ejército. Incluso las 
prácticas más bárbaras, como el extraer fetos del vientre de 
las mujeres embarazadas después de haberlas asesinado y 
exhibirlos como trofeos, han sido copiadas de los cuerpos 
contrainsurgentes guatemaltecos de élite, los llamados kaibiles, 
que a su vez fueron entrenados por los boinas verdes 
estadounidenses. Apenas un día antes del asesinato masivo en 
Chenalhó, la publicación semanal del diario liberal La Jornada 
publicó un artículo en el que se reproducía el acuerdo gracias 
al cual el gobernador Ruiz Ferro entregó a Paz y Justicia 4.6 
millones de pesos (alrededor de 600 mil dólares) provenientes 
de la Secretaría de Desarrollo Social. El acuerdo fue firmado 
también, como “testigo de honor”, por el entonces comandante 
de la VII Región Militar, el general Mario Castillo (Masiosa- 
re, 21 de diciembre de 1997). 

Ahora La Jornada (3 y 4 de enero) ha publicado testimonios 
directos de los habitantes de la región sobre la manera en que los 
grupos paramilitares de Chenalhó fueron establecidos con la 
ayuda de ex soldados y ex policías, pagados por agentes del PRI, 
armados con armas provenientes del gobierno, supervisados y 
entrenados por la policía estatal y ayudados por oficiales del 
ejército para esconder sus uniformes y armas un día después del 
ataque. Se dan también decenas de nombres de líderes locales de 
estos grupos. La revista Proceso (4 de enero), por su parte, ha 
publicado un plan oficial del ejército que se remonta a 1994 para 
establecer grupos paramilitares con el propósito de destruir las 
base de apoyo del EZLN. 

Los vínculos directos que existen entre los paramilitares 
y el PRI-gobiemo son manifiestos para todos. Aunque estas 
bandas son dirigidas por caciques locales, no operan 
aisladamente, sino que su actuación es el resultado de una 
estrategia planeada en los más altos niveles del ejército 
mexicano y el Pentágono estadounidense. Esto es parte de la 
doctrina del ejército de EE.UU. para librar “conflictos de baja 



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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


intensidad”, el nombre actual de las técnicas de “contrain- 
surgencia” perfeccionadas en la guerra que perdieron los 
EE.UU. en contra del Frente de Liberación Nacional vietnamita 
en los años 60 y en el exterminio de las guerrillas guevaristas 
en América Latina, que culminó en el asesinato del propio 
Che Guevara en Bolivia en 1967. Masacre en Chenalhó-un 
informe exhaustivo preparado por el Centro de Derechos 
Humanos Fray Bartolomé de las Casas (bautizado así en honor 
del fraile dominico que en el siglo XVII desafió la política de 
la Corona española y los colonizadores, como resultado de la 
cual se diezmó a la población indígena en el Nuevo Mundo)- 
señala que hoy en día “Chiapas vive en un contexto de guerra 
de baja intensidad". 

De hecho es, literalmente, un ejemplo de libro de texto. 
El manual del ejército de EE.UU. sobre “Operaciones militares 
en conflictos de baja intensidad” (FM100-20) establece que 
“entre la guerra y la paz hay un ambiente ambiguo” que llama 
“LIC” (por las siglas en inglés de “conflicto de baja 
intensidad”). Esta condición describe, sin duda, la situación 
actual de Chiapas. “Las operaciones militares en LIC”, dice el 
manual, están principalmente “encaminadas a lograr efectos 
políticos, económicos y psicológicos”. El manual señala la 
necesidad de formar “centros regionales de coordinación” a 
nivel subnacional (como el Consejo Estatal de Seguridad en 
Chiapas). Indica que las “fuerzas policíacas necesitan 
frecuentemente la ayuda de fuerzas militares o paramilitares, 
o de algún tipo de organizaciones auxiliares.... La movilización 
nacional incluye, normalmente, el establecimiento de fuerzas 
paramilitares locales.” Estas fuerzas ¡levan a cabo operaciones 
de inteligencia y de presión psicológica. 

Esto incluye la realización de los típicos programas de 
“acción cívica” mediante los que los militares intentan “ganar 
el corazón y la mente de la gente” mientras se preparan para 
asesinarla. En este sentido, el 27 de diciembre la Secretaría de 
la Defensa de México emitió un comunicado afirmando que 
elementos de la VII Región Militar habían ofrecido en los días 
anteriores “377 consultas médicas; 164 consultas 
odontológicas; 83 curaciones; 18 inyecciones; 222 aplicaciones 
de flúor y profilaxis; 49 pláticas de salud bucal, educación 
sanitaria e higiene; 124 trabajos de albañilería, carpintería, 
pintura, reparación de artículos electrodomésticos e instalacio¬ 
nes eléctricas, así como el desazolve de canales y letrinas; 135 
cortes de pelo” además de haber entregado 80 pastas dentales, 
644 medicamentos y comida a 569 desplazados ( Excélsior , 28 
de diciembre de 1997). Queda claro, sin embargo, que el 
ejército mexicano no ha estacionado 40 mil efectivos en Chia¬ 
pas (un soldado por cada 20 habitantes) para hacer cortes de 
cabello, consultas dentales y limpiar letrinas. 

Particularmente en el caso de “movimientos insurgentes 
orientados a las masas”, el manual del ejército de Estados 
Unidos señala la necesidad de establecer “operaciones de con¬ 
trol de la población y los recursos” diseñadas para “impedir el 
apoyo y la asistencia a los insurgentes al controlar el 
movimiento de la gente, la información y los bienes”. Este es 
exactamente el papel que cumplen los grupos paramilitares en 
Chiapas. En Chenalhó, los varios cientos de matones que 


conforman las bandas organizadas por el PRI mantuvieron a 
miles de campesinos indígenas atrapados en sus propias 
comunidades. El mes pasado, las fuerzas paramilitares cortaron 
el acceso de comida y se rehusaron a permitir a los habitantes 
entrar o salir. Aquéllos que lograron escapar fueron 
embotellados en poblaciones de refugiados, como Acteal. Estos 
indígenas, aunque simpatizaban con el EZLN, decidieron no 
unirse a la lucha en 1994 y formaron una sociedad civil dirigida 
por la iglesia católica, llamada Las Abejas, para conseguir 
mejoras locales. Sin embargo, desafiaron a los jefes locales 
del PRI y participaron en manifestaciones antigubernamentales 
en San Cristóbal. Por eso, la estrategia ha consistido en 
desplazarlos o aniquilarlos. 

Después de la masacre de Acteal, varios miles de indígenas 
fueron rescatados de las poblaciones rodeadas por los matones 
paramilitares en Chenalhó. Aunque la prensa la reportó como 
una acción humanitaria del ejército, fueron en la mayor parte 
de los casos organizaciones no gubernamentales las que la 
llevaron a cabo. El resultado es que los campesinos no están 
mucho más seguros y 8 mil desplazados se han concentrado 
en una pequeña población. Mientras tanto, tomadas en 
conjunto, las acciones del ejército y sus aliados paramilitares 
han resultado en la creación, en los Altos, de enormes zonas 
despobladas listas para la actuación militar irrestricta, como 
preparación para una ofensiva militar en contra de los zapatis- 
tas. Cualquiera que sea su objetivo final, este fue uno de los 
propósitos inmediatos de la operación en Chenalhó. 

El New York Times (29 de diciembre de 1997) informó 
recientemente que el ejército estadounidense ha gastado 
grandes cantidades de dinero en México y ha provisto al 
ejército, la fuerza aérea y la marina mexicanas con equipo, ha 
entrenado a más de 3 mil efectivos y ha plagado el país con 
agentes de la CÍA y la DEA. Informó también que entre los 
jóvenes oficiales entrenados en escuelas militares de EE.UU., 
se cuentan cientos de los que conforman el núcleo de los Grupos 
Aeromóviles de Fuerzas Especiales (GAFE), cuyas tareas “van 
de operaciones de asalto aéreo y el funcionamiento como 
policía militar, hasta la protección de derechos humanos”. El 
artículo del New York Times señala que “no hay nada que impida 
la transferencia de oficiales del ejército entrenados por EE.UU. 
a unidades de fuerzas especiales parecidas que pudieran ser 
utilizadas en contra de los insurgentes izquierdistas en los 
estados del sur como Guerrero y Chiapas”. De hecho, estas 
unidades ya han sido utilizadas en Guerrero y Chiapas. 

Lo que ese artículo no dice, es que estas “unidades de 
fuerzas especiales que se encuentran ahora en los cuarteles de 
las 12 regiones y 40 zonas que conforman la geografía militar 
mexicana” ya se encuentran, de hecho, entre los asesinos más 
notorios del sanguinario ejército mexicano. En el período an¬ 
terior a la masacre de Chenalhó, la matanza a manos de fuerzas 
gubernamentales que más conmocionó a la población fue la 
de seis jóvenes que habían sido arrestados por un escuadrón 
de la policía en la colonia Buenos Aires de la Ciudad de México 
en septiembre pasado. Se sabe ahora que la unidad en cuestión, 
que estaba bajo las órdenes de dos altos oficiales policíacos, 
incluía varios miembros de los GAFE infiltrados en las fuerzas 




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El Intemacionalista 


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Cd. de México, Primero de Mayo de 1997: Contingente de los 
maestros disidentes de la CNTE (arriba).Tribuna de la Intersindical 
Primero de Mayo en ia que habló Cárdenas. 



policíacas especiales (Jaguares y Zorros), que 
han sido disueltas desde entonces. Los GAFE, 
patrocinados por EE.UU., son descritos como 
“un comando de élite entrenado para situaciones 
extremas y preparado para matar sin titubeos” 

(La Jornada, 21 de noviembre de 1997) y sus 
miembros fueron acusados por otros policías 
de haber cometido los asesinatos de la colonia 
Buenos Aires. 

¡Romper con el frente popular! 

Como parte de la lucha en México por la 
revolución permanente, los trotskistas luchamos 
para que la clase obrera y los oprimidos rompan 
con el frente popular alrededor de Cuauhtémoc 
Cárdenas. En los años 30, Trotsky advirtió que 
este tipo de alianza de colaboración de clases, al 
atar los obreros a un sector de la burguesía, 
preparaba el camino para el fascismo o brutales 
dictaduras militares. Esto es lo que ocurrió en 
España y Francia en los 30, en Indonesia en 1965, 
en Chile en los años 70. Hoy, mientras que el 
decrépito régimen del PRI se tambalea, varios 
sectores de la burguesía en México y a escala 
internacional han vuelto la mirada hacia Cárdenas 
con la intención de que éste desvíe el descontento 
popular hacia los canales seguros del 
parlamentarismo burgués. Cárdenas, quien dejó 
el partido de estado en 1987 para contender por la 
presidencia un año después, atrajo a su alrededor 
a la mayor parte de los pujantes sindicatos 
“independientes” que habían roto con la 
Confederación de Trabajadores Mexicanos, el 
Congreso del Trabajo y otras federaciones 
corporativistas más pequeñas controladas 
igualmente por el PRI, como la CROC y la CROM. 

El resultado fue un frente popular nacionalista. 

Más tarde. Cárdenas y otros políticos ex 
priístas formaron el Partido de la Revolución Democrática. 
Muchos ex izquierdistas se liquidaron en el PRD; entre ellos se 
cuentan los remanentes del PCM estalinista y una buena parte 
del seudotrotskista PRT. Para 1995, después del estallido de la 
revuelta zapatista en el sur y la crisis económica nacional que 
abatió los salarios reales de los trabajadores, las cúpulas 
“sindicales” priístas se encontraron sumidas en el pánico. La CTM 
y el CT cancelaron el desfile tradicional del Primero de Mayo en 
el Zócalo, frente a Palacio Nacional, por miedo a que en lugar de 
saludar a Zedillo los iracundos trabajadores lo abuchearan o, 
incluso, intentaran tomar el edificio. En cambio, por primera vez 
en décadas, medio millón de obreros marcharon 
independientemente del PRI. En 1996 y 97, las marchas del 
Primero de Mayo, aunque más pequeñas, han reunido varios 
cientos de miles. Entre las diversas federaciones “independientes” 
que marcharon, se encuentra la Coordinadora Intersindical 
Primero de Mayo, gracias a cuya invitación Cárdenas dio un 
discurso en el Zócalo el Primero de Mayo pasado. 


Ante el continuo deterioro de las condiciones sociales en 
México, la clase dominante se vio precisada a recurrir a una 
válvula de escape para liberar todo el vapor acumulado. Cárde¬ 
nas fue su hombre. En 1988 Cárdenas fue derrotado 
fraudulentamente por Salinas en las elecciones presidenciales. 
(“Se cayó el sistema” de cómputo de la comisión electoral y 
después un misterioso fuego en el edificio del Congreso federal 
destruyó boletas que evidenciaban el fraude.) Tal como en el 88, 
en el 94-cuando perdió las elecciones ante Zedillo, un descono¬ 
cido que contaba con el apoyo financiero y organizativo ilimitado 
de la maquinaria priísta-Cárdenas fue excluido consistentemente 
de los medios de comunicación, controlados por el PRI. En 
cambio, cuando contendió en las elecciones para la jefatura del 
gobierno del Distrito Federal en 1997, se le brindó una amplia y, 
en muchos casos, favorable cobertura televisiva. Cárdenas ganó 
con casi la mitad de los votos y el PRD se convirtió en el segundo 
partido con más miembros en el Congreso. 

Casi toda la izquierda que se proclama socialista en 


Fotos: El Internationacionalista 












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El Intemacionalista 


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México está a la cola de Cárdenas. Algunos grupos, como 
Militante (seguidores del laborista británico Ted Grant) son, 
de hecho, parte del PRD ¡e instan a este partido burgués a 
adoptar un “programa socialista”! Otros, entre ellos lo que 
queda del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), 
seguidores del Secretariado Unificado del difunto Ernest 
Mandel, presentaron candidatos que participaron en las eleccio¬ 
nes como parte de la planilla del PRD. Otra de las variantes de 
la izquierda oportunista, el POS-Z, parte de la corriente formada 
por Nahuel Moreno, no planteó votar por el PRD, prefiriendo 
colocarse como su furgón de cola bajo el lema de una “revolu¬ 
ción democrática”. Cada uno a su propia manera forma parte 
del frente popular cardenista. 

Durante los últimos diez años, la Liga Comunista 
Internacional advirtió a los obreros e izquierdistas mexicanos 
sobre el peligro representado por el frente popular que se 
constituyó alrededor de Cárdenas, la principal “solución de 
recambio” que la burguesía presentaba ante un posible 
desmoronamiento del PRI. No obstante, en el momento en que 
era más urgente que nunca que los trotskistas hicieran un 
llamado para romper con esta alianza de colaboración de clases, 
la dirección de la LCI declaró repentinamente que nunca ha 
existido un frente popular en México. Dio a entender que en¬ 
tre las masas mexicanas, sumidas en las tinieblas del 
nacionalismo y el control ejercido por el PRI sobre el 
movimiento obrero (por no mencionar las supuestas condicio¬ 
nes sociales “semifeudales”-ver artículo adjunto), no había 
cabida ni para un frente popular. Este cambio de línea 
concuerda con la creciente tendencia abstencionista de la LCI 
que coincidió con la purga de los cuadros de larga trayectoria 
de militanciaque después formaron el Grupo Intemacionalista. 
Si se supone que el frente popular no existe, entonces uno no 
tiene que intervenir en las luchas para combatir por el 
rompimiento con esta coalición de colaboración de clases. 

Sin embargo, el carácter de frente popular que tiene la coali¬ 
ción cardenista ha sido confirmado por los acontecimientos 
recientes. Entre los diputados federales que resultaron electos 
como “candidatos extemos” del PRD se encuentran varios 
dirigentes de la Intersindical. La secretaria general del nuevo 
gobierno de la Ciudad de México es Rosario Robles, ex miembro 
del grupo maoísta Organización de Izquierda Revolucionaria- 
Línea de Masas y que fuera también secretaria del STUNAM 
(sindicato de trabajadores de la Universidad Nacional). En la 
sesión inaugural de la Asamblea del Distrito Federal, su 
presidente, Martí Batres, quien fuera un conocido activista 
estudiantil de “izquierda”, declaró que el gobierno de Cárdenas 
fue “el resultado de intensas luchas sociales, cívicas y 
políticas...los estudiantes de 1968, la insurgencia sindical de los 
años setenta, la organización vecinal posterior a los temblores de 
1985” {La Jornada, 6 de diciembre de 1997). 

Como hemos señalado anteriormente, uno de los 
propósitos de la coalición de frente popular consiste en reducir 
el enorme número de manifestaciones que se llevan a cabo 
diariamente en las calles de la capital. Un dirigente del PRD 
hizo un llamado a las “organizaciones sociales” para que no 
sometan Cárdenas a una “presión que no se justifica” (citado 


en “Elecciones en México: Frente popular cardenista encadena 
los trabajadores al capitalismo”, El Intemacionalista, 
suplemento de octubre de 1997). Durante la marcha al Zócalo 
que se realizó el 5 de diciembre para dar la bienvenida al nuevo 
gobierno de la ciudad, se gritaba desde un altoparlante: 
“Estamos conscientes de que se necesita un cambio y todos 
debemos apoyar al ingeniero Cárdenas para alcanzarlo; las 
batallas campales en las calles se han terminado...no habrá 
calles ni oficinas cerradas.” 

El frente popular de Cárdenas querría conseguir esto 
previniendo luchas combativas desde dentro de los sindicatos, 
grupos estudiantiles, asociaciones barriales, etc. Al mismo 
tiempo, debe todavía ponerse periódicamente a la cabeza de 
protestas para mantenerlas bajo control. Por ello, en la primera 
manifestación en la capital después de la masacre de Chenalhó, 
Cárdenas fue el orador principal y su mensaje tuvo como 
objetivo “reafirmar...que el PRD continúa siendo el partido 
que encabeza la protesta nacional contra los actos de violen¬ 
cia en Chiapas” {La Jornada, 26 de diciembre de 1997). Y si 
socavar las luchas desde abajo y desviarlas desde arriba no 
resultara suficiente para mantener las cosas bajo control, 
Cárdenas nombró al teniente coronel retirado Rodolfo 
Debemardi como responsable de la policía del Distrito Fed¬ 
eral. Debemardi, a su vez, instaló a otros tres oficiales milita¬ 
res en posiciones de alto nivel en la cadena de mando. Esta 
decisión sorprendió a muchos habitantes de la capital, justo 
después de las protestas populares en contra de la militariza¬ 
ción de la policía. Y después de apenas unos días en el puesto, 
uno de los altos jefes militares de la policía de Cárdenas tuvo 
que renunciar en medio de acusaciones de encubrimiento a 
uno de los cárteles del narcotráfico. 

Mientras tanto, el PRD lleva a cabo afanosamente su papel 
como “oposición leal” al ayudar a mantener la política de 
austeridad hambreadora y antiobrera de Zedillo. A principios 
de diciembre, una coalición antipriísta de partidos burgueses 
de oposición de derecha e “izquierda”, aprobó inesperadamente 
en el Congreso una reducción del impuesto al valor agregado 
del 15 al 12 por ciento. Sin embargo, cuando el derechista 
Partido Acción Nacional dio marcha atrás y se unió al PRI 
para aprobar el presupuesto de Zedillo dictado por el FMI, el 
PRD abandonó la sesión como protesta...y no hizo nada. 
Hablando a nombre del capital imperialista, el New York Times 
(16 de diciembre de 1997) aplaudió la nueva “civilidad 
democrática” con que se impuso el presupuesto, afirmando 
que esto aseguró que México “se mantendrá en el camino del 
conservadurismo fiscal y el compromiso global”. Ya antes, el 
Wall Street Journal {10 de noviembre de 1997) había alabado 
al PRD como ejemplo de una nueva tendencia: “Los partidos 
izquierdistas de América Latina pregonan el capitalismo.” Se 
citaba a un portavoz económico del PRD, el senador Jorge 
Calderón, quien dijo: “Nuestro partido postula una economía 
de mercado con adecuada regulación pública.” 

En tanto que el gobierno semibonapartista del PRI se 
desmorona, y se debilita su rígido control sobre los trabajadores 
a través de los “sindicatos” corporativistas, la coalición 
opositora del frente popular alrededor del PRD hace su trabajo 




mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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para apuntalar el dominio capitalista. Cárdenas y Cía. dicen 
que están asegurando una “transición democrática” tras décadas 
del gobierno de un solo partido. El baño de sangre de Chenalhó 
subraya, como habíamos enfatizado repetidamente, que la cri¬ 
sis del régimen del PR1 podrá ser cualquier cosa pero no pacífi¬ 
ca...ni democrática. La masacre largamente anunciada es una 
señal de la largamente anunciada crisis del régimen. 

Ya sea que ponga una careta de “izquierda” con Cárdenas, 
ya sea dirigido por los tecnócratas entrenados en Harvard y 
Yale que cumplen los mandatos de Wall Street y la Casa Blanca 
mientras extraen millones para sus familiares y amigos, 
cualquier gobierno capitalista en México impondrá a las masas 
la pobreza más amarga en nombre de la “estabilización” y los 
“reajustes”. Para evitar que el resultado sea más miseria y 
masacres, los trotskistas hacemos un llamado a los trabajadores 
para romper con el frente popular cardenista. Es necesario 
forjar un partido obrero revolucionario que luche por un 
gobierno obrero y campesino para barrer con el podrido 
edificio de este decrépito régimen y la brutal explotación que 
éste impone en beneficio de sus amos capitalistas. 

¡Forjar un partido trotskista en México! 

En las protestas internacionales en contra del asesinato 
masivo en Chenalhó, la plétora de grupos de derechos humanos 
dirigió sus llamados a uno u otro gobierno capitalista. La 
Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), una 
obediente servidora del PRl-gobiemo, se unió a la “investigación” 
que lleva a cabo el procurador general Jorge Madrazo, el antiguo 
presidente de la CNDH, que cumpliendo ese papel se las arregló 
para no acusar al gobernador Rubén Figueroa de la masacre en 
1995 de 23 militantes campesinos a manos de la policía estatal 
en Guerrero. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos 
(CIDH) dio al gobierno mexicano un límite de seis meses para 
concluir la investigación. El Centro por la Justicia y la Ley 
Internacional y el centro católico de derechos humanos Miguel 
Agustín Pro Juárez (nombrado así en honor de un fanático 
sacerdote derechista ejecutado por las fuerzas gubernamentales 
durante la “revuelta cristera” en los años 20), se unieron a Hu¬ 
man Rights Watch Americas al exigir a la Organización de Estados 
Americanos que presione a Zedillo. 

Otros grupos apelaron a varias agencias de las Naciones 
Unidas. El centro católico liberal de derechos humanos Fray 
Bartolomé de las Casas en San Cristóbal y la Comisión Mexicana 
por la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos pidieron 
a la ONU que su reportero especial sobre las ejecuciones 
extrajudiciales volviera a México, y a la Corte Internacional de 
Justicia que juzgara a individuos o funcionarios estatales por 
genocidio. Si bien han dirigido sus llamados a diferentes direc¬ 
ciones, todas estas organizaciones de derechos humanos piden 
que los órganos de la burguesía defiendan a las masas indígenas. 
¿Apelaciones a las Naciones Unidas, esa guarida de bandidos 
imperialistas y de sus lacayos neocoloniales? ¿Acaso para que 
puedan así perpetrar otra masacre como la que realizaron en 
Somalia en nombre de la “defensa de la paz” y los derechos 
humanos? ¿Apelaciones a la OEA, a la que el Che Guevara se 
refirió correctamente como el ministerio colonial yanqui? El 



Nueva York, 2 de enero: Grupo Intemacionalista en 
protesta contra la masacre de Chenalhó. 


hecho es que el gobierno mexicano, el gobierno de Estados 
Unidos, la OEA, la ONU y los demás son agencias de las clases 
dominantes que han desatado el terror contra las oprimidas masas 
indígenas tanto en México como en otros países. 

Mientras dicen defender la democracia y la libertad y 
oponerse a las limpiezas étnicas y el genocidio, lanzan 
simultáneamente bombardeos en contra de poblaciones serbias, 
o sobre la capital iraquí. La OEA fue el vehículo a través del cual 
Estados Unidos dio una cubierta “panamericana” a su embargo 
contrarrevolucionario en contra de Cuba. Los gendarmes yanquis 
del mundo que hicieron llover muerte sobre el distrito 
empobrecido de El Chorrillo en Ciudad de Panamá el 20 de 
diciembre de 1989, asesinando a más de 3 mil panameños en la 
vendetta de Washington contra su antigua marioneta, el gen¬ 
eral Manuel Antonio Noriega, usan hoy en día el mismo 
pretexto de una falsa “guerra contra las drogas” para su inter¬ 
vención en México y su terror racista en los ghettos y barrios 
de Estados Unidos. 

Desde las guardias blancas paramilitares en Chiapas hasta 
los cuerpos de choque uniformados de negro en la Ciudad de 
México, Estados Unidos está metido hasta el cuello en el 
entrenamiento y armamento de escuadrones de la muerte, justo 
de la misma manera en que lo estuvo en los años 80 en El Salva¬ 
dor y con la contra nicaragüense. Esta es una prueba más de que 
resulta imposible defender a las masas indígenas oprimidas de 
México sin luchar a la vez contra el imperialismo. El 
ffentepopulismo apuntala el capitalismo mientras que las guer¬ 
rillas campesinas son incapaces de reemplazar este sistema de 
miseria y masacres con una sociedad de abundancia e igualdad 
para aquéllos que trabajan. Cuando los zapatistas enviaron su 
caravana de 1,111 indígenas a la Ciudad de México en septiembre 
pasado, fueron recibidos con desbordante simpatía a lo largo del 
camino, coronada con una impresionante muestra de solidaridad 
por parte de 250 mil personas en el Zócalo de la Ciudad de 
México. Al mismo tiempo, esta fue una muestra de impotencia, 


El Intemacionalista 











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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


puesto que sólo pudieron llevar a cabo este evento con la 
tolerancia de las autoridades. Un régimen que asesina mujeres y 
niños indígenas en el remoto Chiapas, es perfectamente capaz en 
su agonía mortal de asesinar cientos de estudiantes, obreros e 
izquierdistas como hizo en la masacre de Tlatelolco en 1968. 

Los trotskistas hemos proclamado desde hace mucho tiempo 
que en esta época imperialista la alternativa que enfrenta la 
humanidad es socialismo o barbarie. En la víspera del siglo XXI, 
la masacre de Chiapas es el rostro de la barbarie moderna. Los 
asesinatos de Chenalhó son el producto, no de “disputas 
ancestrales entre comunidades indígenas”, ni de condiciones 
sociales “semifeudales” u otras creaciones burguesas o reformistas 
del estilo, sino de la decadencia del sistema capitalista que está 
más que maduro para la revolución. Lejos ha quedado el mito de 
la prosperidad siempre creciente bajo el capitalismo. Mientras 
que los obreros de Estados Unidos han visto caer sus salarios 
reales en más de un 20 por ciento a lo largo de los últimos 25 
años, los obreros mexicanos han sido privados de las tres cuartas 
partes de su poder adquisitivo en el mismo período. 

Desde las plantaciones cafetaleras y los asentamientos 
establecidos con la reforma agraria en Chiapas hasta la 
congestionada Ciudad de México, la metrópoli más grande del 
mundo, y de ahí hasta la “zona franca” de las maquiladoras en la 
frontera con Estados Unidos con sus cientos de miles de jóvenes 
obreros, lo que se necesita no es regresar a la Revolución 
Mexicana de Zapata basada en el campesinado, sino avanzar 
hacia la revolución socialista mundial. Mientras que los 
reformistas nacionalistas se quejan de la “globalización” de la 
economía, los revolucionarios leninistas señalamos que la 
economía capitalista ha sido global desde el principio de la era 
imperialista-de hecho, se desarrollaba un mercado mundial desde 
el advenimiento mismo del capitalismo. Al mismo tiempo, al 
defender las organizaciones y conquistas obreras que se 
encuentran hoy bajo el ataque de la burguesía, en lugar de sembrar 
ilusiones socialdemócratas en un “estado de bienestar en un solo 
país”, lo que queremos es aprovechar las oportunidades para unir 
al proletariado internacional en la lucha. La lucha en México 
debe ser por la revolución proletaria, apoyada por las masas 
empobrecidas del campo y la ciudad, extendiéndose a través de 
las fronteras a las entrañas del imperialismo. Ello requiere la 
construcción de partidos leninistas-trotskistas, secciones 
nacionales de un partido mundial de la revolución socialista. 

Nosotros, del Grupo Intemacionalista/Intemationalist Group, 
buscamos construir partidos como estos, en una lucha común 
con nuestros camaradas de la Liga Quarta-Intemacionalista do 
Brasil, en la lucha para reforjar una IV Internacional 
auténticamente trotskista. Los proletarios con conciencia de clase 
y los jóvenes radicalizados, de México y Estados Unidos, están 
unidos potencialmente por miles de lazos. Muchos obreros 
mexicanos trabajan para empresas “trasnacionales” de propiedad 
estadounidense y más de 8 millones de mexicanos trabajan en 
las fábricas y campos.del Norte. En Estados Unidos, nuestros 
camaradas luchan contra el veneno nacionalista del protec¬ 
cionismo intentando, en cambio, unir las manos en una lucha 
común con los hermanos y hermanas de clase al otro lado de la 
frontera. Nuestra oposición al Tratado de Libre Comercio se base 
en el internacionalismo . desenmascarando en EE.UU. la basura 


chauvinista del lema de “salvar los empleos estadounidenses” 
mientras nos oponemos al saqueo de la economía mexicana a 
manos de Wall Street. A la vez que nuestros camaradas en Estados 
Unidos explican que los trabajadores deben entender bien que 
los expansionistas EE.UU. robaron a México la mitad de su terri¬ 
torio el siglo pasado, en México luchamos contra la ideología 
nacionalista que la burguesía utiliza para engañar, dividir y 
sojuzgar al proletariado. 

Buscamos ganar a los luchadores más conscientes a favor 
de los obreros y oprimidos, los cuadros potenciales que 
constituirán el núcleo de un partido leninista de vanguardia. 
Presentamos un programa y una perspectiva revolucionarios 
interviniendo en la lucha de clases de acuerdo con nuestras muy 
limitadas fuerzas y aplicando el programa de la revolución 
permanente en los acontecimientos de la actualidad. La futura 
dirección del proletariado aprenderá a dirigir y a ganar la 
confianza del proletariado y los oprimidos al asimilar las lecciones 
de la experiencia histórica. Afirmamos que, contra la mentira de 
la burguesía y los reformistas de que el “comunismo ha muerto”, 
el comunismo vive en las luchas de los obreros y en el programa 
de su vanguardia, que el GI/LQB busca construir. ■ 


De próxima aparición 


Folleto de El Intemacionalista 

México: Régimen en crisis 

¡Por la revolución obrera a través de las fronteras! 

Contenido: 

• México: Régimen en crisis, partes I y II 

• Elecciones en México-Frente popular cardenista encadena los 
trabajadores al capitalismo 

• Cárdenas y los generales 

• Otra invención de Workers Vanguará 

• Para combatir al frente popular, hay que entender que sí existe 

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El Intemacionalista 


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México: ¡Por la revolución permanente! 


Una vez más, Chiapas y la rebelión campesina zapatista están 
en las primeras planas de la prensa mundial. Después de un corto 
período de combates en enero de 1994 y de la operación 
emprendida por el ejército en febrero de 1995 para cazar al 
subcomandante Marcos, el levantamiento entró a la fase de 
interminables “negociaciones” entre los insurgentes y el gobierno. 
Esto dio lugar a los acuerdos provisionales de San Andrés (febrero 
de 1996) sobre la “autonomía” de los pueblos indígenas, que 
Zedillo se ha rehusado a implementar, alegando que el hacerlo 
pondría en peligro la soberanía de México. Esto resulta bastante 
ridículo en boca de un presidente que ha entregado en prenda los 
ingresos petroleros a los banqueros de Wall Street, vendiéndoles 
además gran parte de la economía del país. En respuesta a la 
masacre de Chenalhó, el EZLN y muchos intelectuales liberales 
han exigido que el gobierno federal implemente los acuerdos de 
San Andrés; Zedillo, por su parte, pide que se lleven a cabo nuevas 
negociaciones. Cualquiera de las alternativas es, a final de cuentas, 
un callejón sin salida. La liberación de las masas mexicanas de la 
pobreza y la opresión racista no podrá conseguirse mediante 
negociaciones con sus explotadores y opresores. 

México es un ejemplo clásico de lo que los marxistas han 
llamado el desarrollo desigual y combinado, que caracteriza 
los países de desarrollo capitalista tardío. Junto a las más 
modernas industrias, existe un tremendo atraso económico y 
social. En este contexto, los reformistas estalinistas plantearon 
diferentes versiones del programa de la revolución por etapas, 
la primera de las cuáles habría de ser la “democracia” burguesa, 
mientras que el socialismo se relegaba a la tierra del nunca 
jamás. Llevando este programa hasta su conclusión lógica, los 
restos del Partido Comunista Mexicano terminaron liquidán¬ 
dose en el PRD burgués de Cuauhtémoc Cárdenas, mientras 
que algunos grupos guevaristas y maoístas, supuestamente más 
a la izquierda, emprendieron luchas guerrilleras campesinas 
sobre la base de un programa “democrático” (es decir, burgués). 
Asegurando luchar contra remanentes del feudalismo, se 
revisten con la imaginería nacionalista de la Revolución 
Mexicana. Sin embargo, la realidad es que los trabajadores 
mexicanos enfrentan un régimen capitalista bajo la égida del 
imperialismo estadounidense. Para derrotarlo, lo que se 
necesita es una revolución obrera apoyada por el campesinado 
y animada por el internacionalismo proletario. 

Esta es la perspectiva de la revolución permanente, 
desarrollada por primera vez en la víspera de la Revolución 
Rusa de 1905 por León Trotsky, quien más tarde la extendió a 
otros países de desarrollo capitalista tardío, particularmente a 
países coloniales y semicoloniales. Trotsky sostuvo que en 
países como estos, las tareas de conseguir la democracia, la 
emancipación nacional y la revolución agraria sólo podrían 
realizarse al establecer una dictadura del proletariado apoyada 
por las masas campesinas; una revolución obrera como esta, 
dirigida por un partido comunista de vanguardia, tendría que 
pasar rápidamente a las tareas socialistas; que esto podría afian¬ 
zarse y que podrían establecerse las bases de una sociedad 


comunista de igualdad y abundancia, sólo a través de la 
extensión internacional de la revolución socialista a los países 
capitalistas más avanzados. Este fue el programa de la 
Revolución de Octubre de 1917 bajo la dirección bolchevique 
de Lenin y Trotsky, que dio lugar al primer estado obrero en la 
historia, la Unión Soviética. Fue el programa intemacionalista 
que Stalin atacó al inventar el mito de la construcción del 
“socialismo en un solo país” (junto con el de la coexistencia 
pacífica con la burguesía internacional). Esta fue la ideología 
del proceso de degeneración burocrática de la revolución, 
degeneración que preparó el camino para la destrucción de la 
URSS bajo la presión del imperialismo. 

A lo largo del año pasado, en las polémicas que sostuvo 
la Liga Comunista Internacional en contra del Grupo Intema¬ 
cionalista (varias de las cuales fueron traducidas en Espartaco, 
publicación del Grupo Espartaquista de México), se dijo que 
el GI se opone, supuestamente, a la revolución permanente. 
¿Por qué? Porque rechazamos la insistencia de la LCI en el 
sentido de que el campesinado en América Latina lucha con¬ 
tra remanentes del feudalismo. El número 657 (6 de diciembre 
de 1996) de Workers Vanguard, periódico de la sección 
estadounidense de la LCI, se refiere a la necesidad de “destruir 
el peonaje feudal en el campo que sigue plagando los países 
de América Latina”, que supuestamente sufren de “la herencia 
del colonialismo feudal español”. Asimismo, en un largo 
artículo sobre México en Espartaco No. 10 (otoño-invierno 
de 1997), se insiste: “En México, sobreviven elementos de la 
herencia del colonialismo feudal español en el campo: la haci¬ 
enda, el peonaje y la tienda de raya (tiendas que llevan una 
lista de deudas, a las que muchos campesinos son atados por 
generaciones).” En artículos de los números 1, 2 y 3 de The 
Internationalist, señalamos que el peonaje y las tiendas de raya 
son fenómenos capitalistas, que las grandes propiedades 
agrícolas en el México de hoy son de un carácter marcadamente 
capitalista y que el colonialismo español tenía una naturaleza 
combinada, en la que formas de servidumbre feudales y 
prefeudales fueron utilizadas en la producción de mercancías 
para el mercado capitalista mundial, como fue el caso también 
de la esclavitud en el Sur de los Estados Unidos. 

En breve, escribimos: 

“Los campesinos en México están luchando contra el 

capitalismo, no contra remanentes feudales. Lejos de negar 

el programa trotskista de la revolución permanente, esto lo 

hace aún más urgente.” 

-El Intemacionalista, suplemento de octubre de 1997 
Señalamos también que el mito del feudalismo latinoamericano, 
repetido ahora por la LCI, fue inventado por los estalinistas 
para justificar su programa de una revolución “por etapas”. 
Esto se opone por el vértice al análisis de Marx del colonialismo 
español y la esclavitud en Estados Unidos. En sus Manuscritos 
económicos de 1857-1859 (conocidos como el Grundrisse), 
Marx enfatizó: “El hecho de que a los propietarios americanos 
[es decir, de todo el Hemisferio Occidental] de plantaciones 




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no sólo los denominemos capitalistas, sino que lo sean, se basa 
en que esos plantadores existen como anomalías dentro de un 
mercado mundial fundado sobre el trabajo libre” (citado en 
Marx y Engels, Materiales para la historia de América Latina, 
Ediciones Pasado y Presente, 1987). En su famosa descrip¬ 
ción de la génesis del capitalista industrial ( Capital , tomo I, 
capítulo 31), Marx escribe con una mordaz y amarga ironía: 
“El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas 
en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en 
las minas de la población aborigen, la incipiente conquista y 
saqueo de las Indias Orientales, la transformación de Africa 
en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras, 
caracterizan los albores de la era de producción capitalista.” 
Sin embargo, la visión que la dirección de la LCI tiene sobre 
México, no se deriva de una incomprensión de lo que escribió 
Marx. Tiene más que ver con lo que recuerdan de la película de 
Marión Brando / Viva Zapata! (así como de la basura más reciente 
como Tráiganme la cabeza de Alfredo García ) que con un análisis 
materialista de las condiciones sociales imperantes en América 
Latina. Han retomado un tema que la burguesía imperialista 
machaca con propósitos políticos bien definidos. En un reciente 
ejemplo típico, un reporte de la agencia noticiera Reuters (4 de 
enero de 1998), titulado “¿Está Chiapas saliéndose de control?”, 
afirma: “Observadores aseguran que la política semifeudal de 
Chiapas se remonta a la época colonial, cuando los caciques 
autocráticos defendían ferozmente sus esferas de influencia.” El 
propósito que se persigue con esta simplista y falsa versión 
consiste en absolver al PRI de la responsabilidad de las masacres, 
afirmando en cambio que se deben al atraso local. 

La falsedad de la concepción antimarxista de la dirección 
de la LCI queda de manifiesto con sólo mirar las condiciones 
imperantes en Chiapas. Aunque Chiapas es el estado más 
atrasado de México, los zapatistas de hoy no luchan contra 
terratenientes feudales o semifeudales, ni exigen una reforma 
agraria que entregue la tierra a quien la trabaja; de hecho, los 
campesinos zapatistas (que viven en asentamientos establecidos 
como resultado de la reforma agraria) se levantaron en contra 
de la abolición de la reforma agraria a manos de Salinas, 
predecesor de Zedillo, que ha permitido a grandes empresas 
capitalistas comprar tierras ejidales, obligando así a millones 
de campesinos a salir de sus comunidades. No es casual el 
hecho de que el levantamiento del EZLN haya comenzado el 
mismo día en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio 
de América del Norte. Uno de sus principales motivos de queja 
lo constituyó la importación de maíz barato de Iowa cubierto 
de un líquido verde que supuestamente sólo puede ser usado 
como forraje, pero que se ha vendido para consumo humano a 
precios más bajos que los de los productores locales. Esto, 
junto con la drástica caída de los precios del café en el mercado 
internacional a principios de los años 90, puso a muchos de 
estos campesinos, pequeños productores de mercancías, entre 
la espada y la pared. Los campesinos chiapanecos han exigido 
que se mantenga un subsidio en el precio de los granos básicos 
y que se otorguen créditos bancarios para comprar fertilizan¬ 
tes. Estas exigencias no son precisamente “antifeudales”. 

La situación del campesinado de Chiapas puede verse en el 


microcosmos de Chenalhó, escenario de la reciente masacre, 
descrito detalladamente por los antropólogos Andrés Aubry y 
Angélica Inda ( Masiosare , 28 de diciembre de 1997). Para 1910, 
las tierras que un siglo antes pertenecían a la Corona española y 
que fueron entregadas a un político importante del período pos¬ 
terior a la Guerra de la Independencia habían pasado a manos de 
un ex administrador que, brevemente, fungió como gobernador 
del estado durante la Revolución Mexicana. En 1939, cuando el 
general Lázaro Cárdenas (padre del actual dirigente de la 
oposición burguesa) lanzó la reforma agraria, las tierras de 
Chenalhó fueron expropiadas a un administrador alemán de 
plantaciones cafetaleras. (Tanto antes como después de la Segunda 
Guerra Mundial, una buena paite de los mayores terratenientes 
en Chiapas eran alemanes, como los Kronthal, Hess, Obermayer 
y Blum, todos los cuales tenían tierras en Chenalhó.) Aunque 
una buena parte de la tierra fue repartida entre los trabajadores 
agrícolas en forma de tierras de propiedad comunal (ejidos), 
extensiones de tierra más grandes fueron entregadas a agricultores 
mexicanos locales. Sus descendientes son los actuales 
terratenientes, jefes del PRI y organizadores de los escuadrones 
de la muerte paramilitares. ¿Feudalismo? ¿Acaso 
semifeudalismo? Difícilmente. 

Esta no es una mera cuestión abstracta o analítica. Si la LCI 
tuviera la intención en algún momento de poner en práctica-en 
México o cualquier otro lugar de América Latina-la distorsión 
antimarxista que ha hecho de la revolución permanente, tendría 
como resultado una seria desorientación. Si las condiciones en 
el campo fueran aún semifeudales, sería de esperarse que los 
campesinos rebeldes hicieran un llamado para repartir la tierra 
de las grandes propiedades y entregarla a agricultores individuales 
en forma de pequeñas parcelas. Sin embargo, hasta la guerrilla 
campesina del EZLN, con su programa de reformas, tiene como 
una de sus reivindicaciones el que las tierras de los grandes terrate¬ 
nientes sean expropiadas y distribuidas entre “los campesinos 
sin tierra y jornaleros que así lo soliciten, en PROPIEDAD 
COLECTIVA”. Bajo condiciones semifeudales, no existirían las 
bases técnicas y económicas para la colectivización voluntaria 
de la tierra. Sin embargo, además del EZLN, los campesinos sin 
tierra de varios países latinoamericanos, como los que conforman 
el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, exigen que se 
colectivice la agricultura, una reivindicación establecida también 
en el Programa de Transición de Trotsky. ¿Pero acaso a la 
dirección de la LCI le importan siquiera estas cuestiones? ■ 
r "i 

La revolución permanente 

“La teoría de la revolución permanente exige en la 
actualidad la mayor atención por parte de todo 
marxista, puesto que el rumbo de la lucha de clases y 
de la lucha ideológica ha venido a desplazar de un 
modo completo y definitivo la cuestión, sacándola 
de la esfera de los recuerdos de antiguas divergencias 
entre los marxistas rusos para hacerla versar sobre el 
carácter, el nexo interno y los métodos de la 
revolución internacional en general.” 

-León Trotsky, La revoluciónpermamnte (1930) 

V - - J 





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La siguiente declaración, en 
virtud de la cual se fundó la Liga 
por la IV Internacional, fue 
adoptada el 6 de abril de 1998 por 
el Grupo Intemacionalista (EE. UU. 
y México), la Liga Quarta- 
Internacionalista do Brasil y el 
Groupe Internationaliste (anterior¬ 
mente la Fracción Revolución 
Permanente) en Francia. 

En 1848, justo antes del 
estallido de la revolución en 
Francia, Alemania y la mayor parte 
del Viejo Continente, el Manifiesto 
del Partido Comunista proclamó: 

“Un fantasma recorre Europa: el 
fantasma del comunismo.” Setenta 
años después, en medio de la 
carnicería imperialista de la 
Primera Guerra Mundial, los 
bolcheviques bajo V.I. Lenin y 
León Trotsky dirigieron una 
insurrección obrera que tomó el 
poder en Rusia. Los soviets 
(consejos) obreros declararon como 
su propósito “el establecimiento de una organización socialista 
de la sociedad y la victoria del socialismo en todos los países”. 
Frente a la invasión de 14 ejércitos imperialistas, el poder 
soviético triunfó en la Guerra Civil gracias al Ejército Rojo 
organizado por León Trotsky. El grito de batalla “Proletarios 
de todos los países, ¡unios!” se expresó en la formación de la 
Internacional Comunista. Para los obreros en el Occidente 
capitalista y para los esclavos coloniales del imperialismo, el 
Octubre Rojo mostró el camino hacia su propia liberación. 

Sin embargo, la derrota de la ola de luchas revolucionarias 
del período posterior a la Primera Guerra Mundial, junto con 
el aislamiento y la pobreza del estado obrero soviético, 
condujeron al surgimiento de una burocracia conservadora y 
nacionalista, dirigida por Stalin, que usurpó el poder político 
en 1923-24. Bajo el lema antimarxista de construir el 
“socialismo en un solo país”, esta casta privilegiada buscó un 
modus vivendi (manera de convivir) con el imperialismo. Esto 
implicó el sabotaje de revoluciones en otros países en nombre 
del “frente popular” con la burguesía, mientras se aplastaba la 
democracia obrera dentro de la Unión Soviética, asesinando a 
los auténticos comunistas de la Oposición de Izquierda y todo 
lo que quedaba de la dirección bolchevique de 1917. Como 
León Trotsky enfatizó, la defensa de las conquistas de Octubre 
requería una revolución política proletaria para echar a la 
burocracia parasitaria, junto con la revolución socialista en 
los países capitalistas de Occidente. De otra manera, las 
traiciones de los estalinistas prepararían el camino de la 
contrarrevolución en la propia Unión Soviética. 

Siete décadas de implacable presión imperialista, así como 
las contradicciones internas de los frágiles regímenes estalinistas, 
tuvieron finalmente su desenlace. Entre 1989 y 1992, una ola 


contrarrevolucionaria destruyó al 
estado obrero burocráticamente 
degenerado de la URSS y a los 
estados obreros deformados de 
Europa Oriental, restaurando el 
dominio capitalista en toda la 
región. La burguesía imperialista 
proclamó triunfante que esta derrota 
histórica para la clase obrera 
mundial representó la “muerte del 
comunismo”. El imperialismo 
estadounidense declaró un “Nuevo 
Orden Mundial” al asesinar a más 
de 100 mil iraquíes en la Guerra del 
Golfo Pérsico. Pero el triunfalismo 
burgués duró poco. La campaña 
capitalista para rebajar los salarios 
y programas sociales, considerados 
innecesarios tras el fin de la 
“amenaza roja”, produjo estallidos 
de resistencia obrera en Francia, 
Italia, Corea del Sur y otras partes. 
En México y Brasil estallaron 
luchas campesinas. En varios 
países, se han instalado regímenes 
de frente popular para imponer brutales medidas de austeridad 
ahí donde los gobiernos conservadores no han podido hacerlo. 

Incluso después de declarar muerto al comunismo, la 
burguesía sigue aterrorizada por su fantasma. Hoy, 150 años 
después de la publicación del Manifiesto del Partido 
Comunista , se ha lanzado una campaña propagandística en 
Francia con un tal “Libro negro del comunismo” que 
monstruosamente intenta responsabilizar a los bolcheviques 
de Lenin de más muertes que las que causaron los nazis de 
Hitler. El propósito es criminalizar la lucha por la revolución 
socialista. Pero no tendrá éxito. Lo que está muerto es el 
estalinismo, la antítesis misma de! internacionalismo leninista, 
mientras que el capitalismo sigue produciendo comunistas 
potenciales alrededor dei mundo, debido a la brutalidad de su 
explotación y opresión. Lo que urge es la intervención del 
partido revolucionario del proletariado internacional. La tarea 
central es construir ese partido. 

Hoy anunciamos la formación de la Liga por la IV 
Internacional mediante la fusión de la Liga Quarta- 
Intemacionalista do Brasil, el Grupo Intemacionalista de los 
Estados Unidos y México y la Fracción Revolución Permanente 
en Francia. Corno afirmó la FRP en su declaración pública del 
3 de febrero de 1998: “E7 comunismo vive en las luchas de los 
obreros y oprimidos y en el programa trotskista. ¡Reforjar la 
IVInternacional /” La tarea de la Liga por la IV Internacional 
consiste en cohesionar el núcleo para reforjar el partido mundial 
de la revolución socialista sobre la base del programa comunista 
de Marx, Engels, Lenin y Trotsky. 

La experiencia histórica a lo largo del último siglo, ha 
arrojado la lección de que la cuestión de la dirección 
revolucionaria es la clave de la victoria o la derrota de los 


Declaración 
de la 

Liga por la 
IV Internacional 


¡Reforjar 
laIV 

Internacional / 






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obreros y oprimidos. En agosto de 1914, los partidos más 
importantes de la Segunda Internacional, corroídos por el 
parlamentarismo y la influencia de la aristocracia laboral, se 
alinearon con “sus propias” burguesías en la Primera Guerra 
Mundial. El apoyo de los socialdemócratas al capitalismo 
significó estrangular la Revolución Alemana de 1918-19, 
ordenar el asesinato de los dirigentes comunistas Karl 
Liebknecht y Rosa Luxemburg y unirse a la cruzada 
antibolchevique de los imperialistas. 

En tanto que la socialdemocracia actuó como el perro 
guardián del capitalismo, los trabajadores a lo largo de Europa 
fueron atraídos a las banderas de la Tercera Internacional. En 
un país tras otro, los obreros intentaron llevar a cabo la 
revolución, pero no pudieron conseguir la victoria en ausencia 
de partidos comunistas probados. En sus primeros cuatro 
congresos (1919-1922), la Internacional Comunista dirigida 
por Lenin y Trotsky codificó las lecciones de la Revolución 
Rusa y de las luchas obreras internacionales en la era 
imperialista, dejando un legado indispensable para los 
revolucionarios, sobre el cual nos basamos hoy en día. Sin 
embargo, la creciente burocratización del estado soviético tuvo 
efectos devastadores en la Internacional. 

Al luchar contra la política de Stalin de subordinar el 
proletariado chino a los nacionalistas burgueses, que condujo 
a la derrota sangrienta de la Revolución China de 1925-27, 
Trotsky generalizó la teoría y el programa de la revolución 
permanente. Esta-que se había planteado originalmente en 
vísperas de la Revolución de 1905 en Rusia y confirmado en 
la Revolución de Octubre de 1917-sostiene que en los países 
de desarrollo capitalista tardío, las tareas no resueltas de la 
revolución democrático-burguesa pueden lograrse únicamente 
bajo la dictadura del proletariado, apoyada por el campesinado, 
mediante la revolución socialista que debe extenderse a los 
centros del capitalismo mundial. 

Tras diez años de lucha contra la degeneración de la 
Internacional Comunista, León Trotsky y la Oposición de 
Izquierda, expulsada de la Comintem, declararon la necesidad 
de una nueva Internacional revolucionaria después de que los 


estalinistas y socialdemócratas permitieron que 
Hitler llegara al poder en 1933. Dos años después, 
ante esta catástrofe histórica, la Comintern 
estalinizada se pasó definitivamente al reformismo, 
apoyando abiertamente a la burguesía bajo la 
forma del “Frente Popular”. Bajo la capa de la 
lucha contra el fascismo, defendió los intereses 
del capital financiero. 

Cuando el proletariado se alzó en lucha 
revolucionaria en España y en huelgas de masas 
en Francia, los estalinistas y socialdemócratas 
unieron esfuerzos para estrangularlo con la soga 
del frente popular, preparando el camino para 
sanguinarias dictaduras derechistas. A través de 
estas alianzas de colaboración de clases, los 
estalinistas sabotearon oportunidades 
revolucionarias en la India, Italia, Grecia y 
Francia durante y después de la Segunda Guerra 
Mundial. En las décadas siguientes, el frente popular llevó a 
derrotas terribles para los obreros y los oprimidos en Brasil en 
1964, Indonesia en 1965, Chile en 1973 y en otros lugares. 

En respuesta al paso de la Comintem al campo de la 
burguesía, los auténticos bolcheviques-leninistas, dirigidos por 
Trotsky, fundaron la IV Internacional en 1938. El programa 
de fundación de la IV Internacional (el Programa de Transición) 
afirmaba: “Frentes Populares, por un lado, y fascismo, por otro, 
son los últimos recursos políticos del imperialismo en su lucha 
contra la revolución proletaria.” 

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial imperialista, 
la IV Internacional permaneció en su puesto de combate, 
luchando por la defensa militar incondicional de la URSS con¬ 
tra los ataques imperialistas y por el derrocamiento proletario 
de la burocracia estalinista, que representaba un peligro mor¬ 
tal para el estado obrero. Los trotskistas defendieron las 
conquistas de Octubre que quedaban, como parte de su lucha 
por la revolución socialista mundial, diciendo que “aquéllos 
que son incapaces de defender las conquistas ya obtenidas, 
son incapaces de obtener otras nuevas”. 

Después de la Segunda Guerra Mundial, en la cual la 
dirección y las bases trotskistas fueron diezmadas en Europa 
debido a la represión de los nazis y los estalinistas, muchos 
partidarios de la IV Internacional resultaron afectados por el 
crecimiento de los partidos estalinistas y desorientados por la 
creación de estados obreros burocráticamente deformados en 
Europa Oriental y China. Mientras la Guerra Fría antisoviética 
se intensificaba, una corriente revisionista surgió cuando el 
secretario de la IV Internacional, Michel Pablo, comenzó a 
argumentar que el estalinismo, bajo la presión del imperialismo, 
se podría aproximar a la política revolucionaria. El 
liquidacionismo pablista, que negaba la necesidad de una 
vanguardia leninista-trotskista, desembocó en la destrucción 
de la IV Internacional en 1951-53. 

La lucha contra el revisionismo ha sido un factor constante 
en el movimiento marxista, debido a la presión que la sociedad 
burguesa ejerce sobre la vanguardia. Al perder confianza en la 
capacidad revolucionaria del proletariado, los pablistas 






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llevaron a cabo una política de seguidismo, primero a Tito y a 
los partidos comunistas europeos a finales de los años 40 y en 
la década de los 50. Bajo la dirección de Emest Mandel, estos 
oportunistas que falsamente se llamaban trotskistas, se 
entusiasmaron con toda una variedad de fuerzas, desde Castro 
y Mao en los años 60 hasta los sandinistas, Solidamosc y la 
socialdemocracia de guerra fría en los 80. Debido a los estragos 
causados por el pablismo, los trotskistas debemos luchar hoy 
para reforjar la IV Internacional como el partido mundial 
leninista, democrático-centralista de la revolución socialista. 

La Liga por la IV Internacional está con Trotsky y James P. 
Cannon, el fundador del trotskismo estadounidense, en la lucha 
contra la oposición pequeño-burguesa dirigida por Shachtman 
que abandonó la defensa militar incondicional de la URSS en 
1939-40; y con la lucha contra el pablismo que se llevó a cabo 
(aunque de una manera tardía y parcial) en los años 50. Como 
dijo Cannon en la lucha contra el pablismo, en 1953: 

“Si nuestra ruptura con el pablismo-tal como la vemos 
claramente ahora-se reduce a un punto y se concentra en un 
punto, es éste: la cuestión del partido.... La esencia del 
revisionismo pablista es la renuncia a esa parte del trotskismo 
que, hoy en día, es su parte más vital: la concepción de la 
crisis de la humanidad como la crisis de la dirección del 
movimiento obrero resumida en la cuestión del partido.” 
-“Lucha fraccional y dirección del partido” (noviembre de 
1953) 

Un partido revolucionario debe ser construido en la mejor 
tradición del cannonismo, que fue continuada por la Revolu- 
tionary Tendency (RT) del Socialist Workers Party de EE.UU. 
a principios de los años 60, oponiéndose a la adhesión del 
SWP al castrismo, a la dirección existente de los negros (tanto 
la liberal como la nacionalista) y a la reunificación del SWP 
con Pablo y Mandel. La RT extendió el marxismo con su 
análisis del estado obrero deformado de Cuba. La RT y luego 
la Spartacist League y la tendencia espartaquista internacional, 
que en 1989 se convirtió en la Liga Comunista Internacional 
(Cuartaintemacionalista), representaban la continuidad política 
del trotskismo auténtico. 

Es de importancia clave en Estados Unidos la perspectiva 
del integracionismo racial revolucionario-por la liberación de 
los negros mediante la revolución socialista-planteada por 
Richard Fraser y desarrollada por la tendencia espartaquista. 
Esta metodología es crucial también en Brasil. La tendencia 
espartaquista era única en su lucha por la oposición proletaria 
en contra de todas las formas del frente popular de colaboración 
de clases. Esto implicó un conflicto agudo con los centristas 
que “venden sus mercancías en la sombra del Frente Popular” 
(como Trotsky lo expresó en los años 30), desde Sri Lanka 
hasta Chile, Francia y Portugal en los años 70, en el movimiento 
contra la guerra de Vietnam en EE.UU., así como en El Salva¬ 
dor y México en los 80 y 90. 

Con la intensificación de la segunda Guerra Fría, la tendencia 
espartaquista internacional proclamó “¡Viva Ejército Rojo en 
Afganistán!” mientras que los centristas se unieron a la cruzada 
antisoviética de los “derechos humanos”, la cubierta ideológica 
del financiamiento imperialista de los ejércitos de reaccionarios 
islámicos en la frontera sur de la URSS. Cuando los 


seudotrotskistas proclamaron su "solidaridad con Solidaridad” 
(y de esta manera con los reaccionarios anticomunistas Reagan, 
Thatcher y Wojtyla), los espartaquistas declararon: “¡Alto a la 
contrarrevolución de Solidamosc!” Cuando los regímenes 
estalinistas se desmoronaban, la LCI se mantuvo en su puesto de 
lucha por la revolución política proletaria defendiendo los estados 
obreros burocráticamente degenerado y deformados en contra 
de la restauración capitalista. Esto incluyó la movilización de 
todos los recursos de la organización para intervenir con el 
programa trotskista en Alemania Oriental (la RDA), así como el 
trabajo en la Unión Soviética. 

Sin embargo, un proceso de degeneración centrista ha 
ocurrido en la Liga Comunista Internacional en el período 
posterior a las contrarrevoluciones de 1989-92 en Europa 
Oriental. Al extraer conclusiones derrotistas de esta derrota 
histórica para el proletariado internacional, la LCI ha adoptado 
una política abstencionista que consiste en retirarse cada vez 
más de la lucha de clases. Esto la condujo a capitulaciones 
ante la burguesía y, al intentar justificar este oportunismo, la 
LCI ha recurrido a una serie de revisiones de elementos 
fundamentales del programa trotskista. Las tres organizaciones 
que se han unido para formar la Liga por la IV Internacional 
tienen la experiencia común de la lucha contra este proceso de 
degeneración de la LCI. 


En su declaración de fundación (agosto de 1996), el Grupo 
Intemacionalista escribió: “La tesis central del Programa de 
Transición (1938) de la IV Internacional mantiene su plena 
vigencia hoy: ‘La crisis histórica de la humanidad se reduce a la 
crisis de la dirección revolucionaria.... la crisis de la dirección 
proletaria, habiéndose convertido en la crisis de la cultura humana, 
puede ser resuelta únicamente por la IV Internacional’.” Esta 
concepción fundamental fue rechazada por Pablo y es rechazada 
hoy en día por un sinnúmero de seudotrotskistas, incluyendo a la 
LCI, que antes había dirigido la lucha por el trotskismo auténtico 
en oposición al pablismo. 

Hoy, la LCI afirma que la declaración de la IV Internacional 
defendida por el GI como completamente válida hoy en día (y 
que fue repetidamente sostenida en el pasado por la LCI) es 
“insuficiente” y, por lo tanto, ya no válida. Según la LCI, esto se 
debe a una supuesta “regresión histórica”, “cualitativa” o “pro¬ 
funda” en “la conciencia política del movimiento obrero y la 
izquierda a nivel internacional”. El significado de esta tesis 
revisionista es que la crisis no es ya de la dirección, sino de la 
clase obrera misma. Como Trotsky enfatizó en Lecciones de 
octubre (1924): “Todas las variantes del oportunismo se reducen, 
a final de cuentas, a una evaluación incorrecta de las fuerzas 
revolucionarias y el potencial del proletariado.” 

El Grupo Internacionalista/Internationalist Group fue 
formado por cuadros dirigentes de la Liga Comunista 
Internacional con una larga trayectoria en la Spartacist League/ 
U.S. y el Grupo Espartaquista de México. Estos cuadros habían 
sido purgados unos pocos meses antes, cuando la LCI se 
preparaba para romper relaciones con la Liga Quarta- 
Intemacionalista do Brasil y huir de una crucial batalla de clases 



Guy Le Querrec/Magnum 


18 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 



Obreros automotrices de Renault saludan estudiantes 

a favor de la independencia del movimiento obrero con respecto 
al estado burgués. En octubre de 1996, jóvenes camaradas fueron 
expulsados del GEM tras oponerse a las expulsiones previas y la 
traición que la dirección de la LCI había realizado en Brasil. 

La deserción de la dirección de la LCI de la lucha para 
echar a los policías de los sindicatos en Brasil, una lucha que 
antes había alentado, representó un marcado viraje a la derecha 
para la organización que durante más de tres décadas representó 
la continuidad del trotskismo revolucionario. La declaración 
de fundación del Grupo Intemacionalista dice: 

“La dirigencia actual de la LCI ha mostrado...que es incapaz 
de seguir una política revolucionaria coherente y mucho 
menos de dirigir una revolución proletaria.... 

“El GI lucha por cohesionar el núcleo del partido 
revolucionario que debe construirse como la dirección de la 
clase obrera. Este debe ser un partido de revolucionarios 
profesionales, como Lenin lo definió en ¿Qué hacer?, que 
busca fusionar los elementos más avanzados de la clase 
obrera junto con intelectuales desclasados.... 

“El G1 debe combinar la lucha teórica para defender y ex¬ 
tender el programa marxista con la lucha para dar dirección 
en proporción con nuestras capacidades reales, buscando 
‘ayudar a las masas en el proceso de la lucha diaria a encontrar 
el puente entre las reivindicaciones actuales y el programa 
socialista de la revolución’ (Programa de Transición).” 

-The Internationalist No. 1, enero-febrero de 1997 
La Liga Quarta-Intemacionalista do Brasil fue fundada 
en abril de 1996 por el grupo Luía Metalúrgica. LM se formó 
a finales de los afíos 80 por militantes que habían jugado un 
papel dirirgente en las convulsivas huelgas ilegales de los 
metalúrgicos contra la dictadura militar brasileña. Purgados 
por la dirección reformista de Lula del Partido dos 


Trabalhadores (PT) debido a su 
oposición al Frente Brasil Popular, 
estos camaradas fueron reclutados al 
grupo centrista Causa Operária 
puesto que creían que C.O. 
representaba una oposición trotskista 
al frente popular. Dentro de C.O., 
LM se opuso a la negativa de la 
dirección a luchar contra la opresión 
de los negros y las mujeres. 

En 1994 LM rompió con Causa 
Operaría oponiéndose al llamado de 
C.O. a votar a favor de Lula, el 
candidato presidencial del Frente 
Brasil Popular, y realizó discusiones 
con la LCI. Esto condujo al 
establecimiento de relaciones 
fraternales sobre la base de puntos 
programáticos fundamentales, 
incluyendo la oposición proletaria a 
votar a favor de cualquier candidato 
de cualquier frente popular; la defensa 
del programa trotskista respecto a los 
estado? o ( breros deformados y. 
en mayo de 1968. degenerado; el entendimiento de que 
el partido leninista de vanguardia del proletariado debe ser el 
“tribuno del pueblo” que movilice a la clase obrera contra la 
opresión a los negros y las mqjeres, lo que forma una parte 
estratégica del programa de la revolución permanente en Brasil; 
y la lucha para reforjar la IV Internacional. El folleto de LM 
“Por um reagrupame.ntorevoluciqnário” (1994) establece: M , 
“J^a única fornj^ de, unjr, ^ la. qlase obrera en, la lucha, 
revolucionaria es mediant ( e.al eptnbjate activo en contra <Je la 
opresión especial y los prejuiciós burgueses que dividen a 
los trabajadores y envenenan su conciencia. Es necesario 
movilizar a la clase obrera (blancos, negros," mulátos, de todas 
las' etnias) en la acción contra las masacres de niños y niñas 
de la calle y los akerihatos de activista$,'por la autódefensa 
' bbrera, coritra la opresióh ‘délos homosekuales y lá matanza 
de los indígenas.” 

En el curso de la dura batalla que libró en 1996 en tomo a 
la cuestión central del estado, Luta Metalúrgica cambió su 
nombre a la LigáQuárta-IntérhacionaliSta do Brasil. El artículo 
de presentación del primer número dé Vanguarda Operária, 
periódico de la LQB, comienza: “Al hablar de las tareas de la 
revolución proletaria, Trotsky escribió: ‘Para llevar a cabo 
eficazmente todas estas tareas son necesarias tres condiciones: 
el partido, el partido y, una vez más, el partido’.” La LQB ha 
implementado una serie de pasos para convertirse en el núcleo 
de este partido, tal como publicar un periódico, extenderse a 
un centro metropolitano importante y emprender el 
reclutamiento de jóvenes. 

Como respuesta a la campaña para echar a los policías 
del Sindicato de Trabajadores Municipales de la ciudad del 
acero, Volta Redonda, la policía, los tribunales y el gobierno 
del Frente Popular de la ciudad lanzaron fuertes ataques con¬ 
tra la LQB. Esto constituyó una importante prueba. Cuando la 








mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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LCI huía de la batalla alegando “riesgos inaceptables para la 
vanguardia”, la LQB se mantuvo firme y luchó con coraje. 
Mientras los obreros votaron la exclusión de los policías, los 
tribunales intervinieron para instalar títeres pro policíacos con¬ 
tra las bases del sindicato. 

La represión contra los obreros trotskistas continúa en Brasil: 
los tribunales han intentado suprimir su propaganda, ordenando 
la “búsqueda y aprehensión” de un volante del Comité de Lucha 
Clasista (CLC), organización iniciada por la LQB, y lanzando 
un proceso criminal contra ellos. Durante ya más de un año y 
medio, la dirección de la LCI ha librado una campaña de mentiras 
y calumnias contra la LQB y el GI, recogiendo y trasmitiendo 
una mentira tras otra de boca de ios portavoces de los patrones 
siderúrgicos, los provocadores pro policíacos y el frente popu¬ 
lar, que han instigado la persecución estatal contra los trotskistas 
brasileños. Con pruebas documentales, el GI y la LQB han 
refutado cada una de estas distorsiones mentirosas y fabricaciones 
abiertas. Al mismo tiempo, hemos mostrado la línea política 
abstencionista y el curso centrista que están detrás de los métodos 
burocráticos de mentiras y expulsiones a los que la dirección de 
la LCI ha recurrido. 

Dentro de la LCI, el camino de zigzagueos que ha seguido 
el Secretariado Internacional (S.I.) ha producido una crisis de 
amplias dimensiones en la organización. Desmoralizados, 
varios dirigentes de secciones nacionales han renunciado de 
la organización; asimismo, la dirección de la LCI ha 
caracterizado a la mayoría de sus secciones como centristas o 
afligidas por el centrismo. No obstante, algunos no se ajustaron 
a este curso destructivo de la dirección. Al ver cómo el S.I. 
había falsificado su propia actuación e historia en las luchas 
en tomo a Alemania, México y Brasil, y como resultado de su 
propia experiencia con esta cada vez más errática dirección, 
camaradas dirigentes de la Ligue Trotskyste de France lanzaron 
una lucha de oposición contra la política centrista del S.I. 

Después de luchar contra el abandono por parte de la 
dirección de la LCI de la perspectiva “iskrista” para cohesionar 
un núcleo trotskista en el exilio de militantes norafricanos y 
contra el rechazo del S.I. a publicar propaganda con un 
programa transicional para la lucha en la huelga de los 
camioneros-la primera lucha de importancia que enfrentó al 
gobierno de frente popular en Francia-a mediados de diciembre 
de 1997 estos camaradas declararon la Fracción Revolución 
Permanente. En su “Declaración de fracción”, la FRP analizó 
la crisis de la LCI, mostró los orígenes de la misma y declaró 
su solidaridad política con el GI. 

En este y otros documentos, la FRP refutó la afirmación de 
la LCI de que los que dirigieron la anexión capitalista del estado 
obrero deformado de Alemania Oriental fueron los estalinistas 
(y no la burguesía imperialista junto con sus lugartenientes 
laborales, los socialdemócratas, como la LCI había dicho en 
aquella época); el repentino descubrimiento de la LCI (en contra 
de su política durante los últimos diez años) de que en México 
no existe, supuestamente, un frente popular cardenista, justo en 
el momento en que Cuauhtémoc Cárdenas iba a ser elegido jefe 
del gobierno de la Ciudad de México; y la insistente afirmación 
de la LCI de que para ser aplicable la revolución permanente, 


debe haber “remanentes feudales” en México y América Latina. 
La declaración de la FRP señaló también que en tomo a Brasil y 
Noráfrica, la LCI estaba abandonando la lucha para foijar núcleos 
comunistas en los países semicoloniales, abandono que representa 
una negación de la revolución permanente y un síntoma clásico 
de degeneración centrista en la dirección del ala izquierda de la 
socialdemocracia. 

La dirección de la LCI respondió con viles intentos de 
intimidación y calumnias chauvinistas. Mientras tanto, se 
rehusó a responder los argumentos políticos de la minoría, con 
la excepción de uno. En el intento de la LCI, que duró más de 
un año, de acusar al GI de abandonar la revolución permanente, 
se había falsificado tan abiertamente la posición de Trotsky, 
que la dirección tuvo que abandonar su afirmación (tomada 
prestada de los estalinistas) de que en el campo latinoamericano 
prevalecen condiciones sociales “semifeudales”. Con el fin de 
alinear a su propia membresía, la LCI intensificó su sucia 
campaña calumniadora contra los camaradas brasileños hasta 
el punto de intentar sabotear los esfuerzos internacionales de 
defensa, mientras este grupo de obreros trotskistas, en gran 
parte negros, enfrenta una nueva carga de represión estatal. 

Cuando resultó que nada de esto tuvo el efecto deseado, 
la Fracción Revolución Permanente fue expulsada 
sumariamente apenas unos días antes de la tercera conferencia 
internacional de la LCI. Mientras la dirección de la LCI buscaba 
asegurar la tranquilidad intema de la organización al purgar a 
los revolucionarios y aislarse de la lucha de clases, la FRP 
publicó una declaración desafiante (“£/ comunismo vive”, 3 
de febrero de 1998) que dice: 

“Es a través de esta lucha por el programa revolucionario 
que los comunistas llevan la conciencia de sus tareas 
históricas a los elementos más avanzados de la clase obrera 
y los oprimidos, para forjar un partido trotskista templado 
en la batalla, y no a través del ‘comentarismo’ pasivo y la 
propaganda abstracta, que constituyen cada vez más la 
perspectiva de la dirección de la LCI.” 

“Estas revisiones y ‘correcciones’ en serie-sobre la 
revolución permanente, la naturaleza de la burocracia 
estalinista y el frente popular-no podían sostenerse sin 
elaborar una fundamentación revisionista. Por ello, todos los 
encantamientos recientes en el seno de la LCI sobre los 
efectos de este período supuestamente caracterizado por una 
‘regresión histórica de la conciencia política del movimiento 
obrero’ venían de la mano de la liquidación y la puesta en 
duda del papel del partido y la dirección revolucionaria.” 


Un hecho que llama la atención en la degeneración de la 
Liga Comunista Internacional ha sido cómo, mientras pasa del 
trotskismo al centrismo de izquierda, ha empezado a repetir 
muchos de los argumentos usados durante años por varios 
centristas, e incluso reformistas, que fingen ser trotskistas-algunos 
de los argumentos que la LCI había atacado en el pasado. 

Al constituir la Liga por la IV Internacional, rechazamos 
las falsas afirmaciones de todas las agrupaciones centristas que 
dicen ser la IV Internacional o representar la continuidad del 
trotskismo mientras traicionan cada aspecto del programa 



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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


revolucionario marxista y leninista por el que luchó Trotsky. 

La mayor de estas organizaciones es el Secretariado 
Unificado (S.U.) del difunto Emest Mandel, que reunió a los 
pablistas europeos y al S WP norteamericano en 1963 sobre la 
base del apoyo a la guerrillas pequeñoburguesas en Cuba y 
Argelia. En cada coyuntura crucial, el S.U. se ha fracturado en 
tomo a sus múltiples líneas divisorias. Ya que el S.U. tenía 
típicamente varios grupos en el mismo país, en Portugal en 
1975-76 sus dos secciones se encontraron, literalmente, en 
lados opuestos de las barricadas: una a la cola de los oficiales 
militares que utilizaban la palabrería izquierdizante, la otra a 
la cola de los socialdemócratas financiados por la CIA. 

Al haberse acomodado profundamente en los años 80 a la 
socialdemocracia antisoviética, “la máscara se convirtió en su 
rostro”, yaque los componentes más grandes del S.U. son ahora 
reformistas socialdemócratas. Llevando la política seguidista del 
pablismo hasta su conclusión liquidacionista, el S.U. se está 
preparando para liquidarse a sí mismo. La más grande de las 
secciones que le quedan, la LCR francesa, intenta ahora quitar 
de su nombre las palabras “comunista” y “revolucionaria”, en un 
intento desesperado de unirse al gobierno de frente popular de la 
“mayoría plural” dirigido por el socialdemócrata Jospin. 

Varios de los mayores grupos que se llaman trotskistas 
han adoptado nombres que sugieren un regreso a la Asociación 
Internacional de los Trabajadores de 1864-71 (la Primera 
Internacional). Este es el caso del “Comité de Enlace para una 
Internacional Obrera” del PT (Partido de los Trabajadores) 
francés de Pierre Lambert. el “Comité para una Internacional 
Qbrpra”, dirigido por el Partido Socialista de Peter Taaffe (an¬ 
tes. já ¡tfndeqcia Militant Labour) en Inglaterra y la Liga 
Internacional de los Trabajadores, basada en América Latina, 
dedps seguidores del difunto Nahuel Moreno. Al asumir la 
apariencia de una. amorfa parodia de la Primera Internacional, 
ló que. realmente intentan hacer es “superar la división del 
movimiento obrero” que resultó de la fundación de la Tercera 
Internacional (la Comintern) y regresar a la política de la 
Segunda Internacional socialdemócrata. 

Todos estos grupos tienen en común la perspectiva de que 
con el colapso del régimen estalinista soviético, el trotskismo 
ya no es vigente. Esto lo comparten los nacional-reformistas 
de Lutte Ouvriére en Francia, organización generalmente 


Lecturas cruciales sobre la lucha por el 
trotskismo dentro de la Liga Comunista 
Internacional 

Este boletín incluye la extensa declaración de 
diciembre de 1997 con la cual se fundó la FRP. 

US$1 

Brasil R$1, Francia 5F, México $5 

Giros/cheques a: Mundial Publications, Box 3321, 
Church Street Station, New York, NY 10008, U.S.A. 




identificada en la prensa como trotskista, aunque no pretende 
luchar por una Internacional trotskista y su política verdadera 
es el cretinismo parlamentario teñido con el obrerismo 
socialdemócrata. El grupo británico Workers Power y sus 
satélites agrupados en la Liga por una Internacional Comunista 
Revolucionaria (LICRC) han regresado recientemente a sus 
raíces en el “capitalismo de estado”: después de una década y 
media de fingir que defendían la caracterización trotskista de 
los estados obreros deformados, WP declara ahora que en 
Europa Oriental, el estado burgués nunca fue destruido. 

Detrás de la profusión de nombres de estos grupos y sus 
elaboraciones teóricas, que a veces son muy extrañas, el hecho 
; contundente es que todos ellos proclamaron su “solidaridad 
con Solidaridad” en los años 80, cuando Ronald Reagan y el 
papa anticomunista en el Vaticano estaban financiando y 
asesorando a estos nacionalistas polacos contrarrevolu¬ 
cionarios. Casi todos ellos apoyaron al hombre de Washing¬ 
ton en la Casa Blanca rusa, Boris Yeltsin, en su contragolpe 
contrarrevolucionario de agosto de 1991. Algunos de ellos, 
como Workers Power, exigieron que el gobierno imperialista 
británico de Margaret Thatcher armara a los nacionalistas 
fascistoides antisoviéticos del Báltico. Ninguno de ellos luchó 
contra la reunificación capitalista de Alemania en 1989-90. 

Hoy, el Secretariado Unificado finge que el capitalismo 
no ha sido restaurado en la Unión Soviética y Europa Orien¬ 
tal, para ocultar el hecho de que el S.U. apoyó a Yeltsin. Work¬ 
ers Power finge que el estado capitalista nunca fue abolido en 
Europa Oriental para ocultar el hecho de que estuvo del lado 
de Solidamosc. Es grotesco que estos impostores pretendan 
representar de alguna forma la política de Trotsky, quien 
escribió que frente a la contrarrevolución, “Ni la más mínima 
culpa debe quedar a los intemacionalistas revolucionarios. En 
la hora del peligro mortal, deben permanecer en la última 
barricada.” Estos farsantes anticomunistas estuvieron en la 
primera barricada de la contrarrevolución . t í 

Hoy en día, las lecciones de la lucha contra la 
contrarrevolución en la Unión Soviética y Europa Oriental 
resultan cruciales en la lucha para defender los estados obreros 
deformados que aún perviven (China, Cuba, Corea del Norte y 
Vietnam) y para llevar a cabo la revolución política proletaria 
para echar a las burocracias estalinistas que están abriendo el 
camino y alimentando la campaña de los capitalistas por la 
contrarrevolución. Frente a la creciente amenaza de restauración 
capitalista, la construcción de partidos trotskistas es indispens¬ 
able para movilizar a los trabajadores, particularmente al poderoso 
proletariado chino, a favor de este programa y extender la 
revolución socialista a los países capitalistas. 

Durante muchos años, grupos derivados del “Comité 
Internacional” de Gerry Healy, así como varias otras tendencias, 
afirmaban estar “reconstruyendo” la IV Internacional. Con ello 
se referían a la formación de bloques oportunistas entre unos y 
otros, que colapsaban en la primera prueba de la lucha de clases, 
si no es que antes. Después de la implosión del fraudulento y 
antisoviético Cl de Healy en 1985 en medio de revelaciones 
sobre el profuso financiamiento que recibió de los regímenes 
burgueses de Medio Oriente, sus diversos remanentes casi han 


I 





mayo de 1998 


El Intemacionalista 


21 



Descargando propaganda bolchevique de un 
tren del Ejército Rojo durante la Guerra Civil. 


desaparecido. El WRP británico de ClifTSlaughter se disolvió 
en 1996 e hizo un llamado para conformar un nuevo partido 
socialista que no fuera ni marxista ni leninista. El “Socialist 
Equaüty Party” (Partido de la Igualdad Socialista) de David 
North ha dejado de.publicar su periódico y sus posiciones son 
ahora propagadas exclusivamente en Internet, tan sólo a 
aquéllos que tienen acceso a una computadora. 
í Hay varios otros grupos en el carrusel centrista, la mayoría 
de los cuales han estado de vez en vez en tendencias 
intemacionalesi con los otros. El Partido Obrero argentino de 
Jorge Altaraira está actualmente en una campaña por la 
“refimdación inmediata de la IV Internacional” por parte de 
una serie de grupos oportunistas enemistados. Se ha aliado 
odn la llamada Oposición TrotskiSta Internacional, cuyo 
domponente: fundamental; el grupo italiano Proposta, está 
metido hastael cuello en Rifondazione Comunista. Uno de los 
supuestos criterios de esta alianza centrista es la oposición a 
los frentes populares-pero todos sus componentes (incluso PO 
y su socio brasileño Causa Operária) han votado a favor de 
fréntes populares durante años. Mientras tanto, invitan a los 
morenistas a unírseles: los moremistas en Brasil formaron parte 
del Frente Brasil Popular de Lula (que incluye también a los 
mandelistas y lambertistas, partes orgánicas de la burocracia 
del socialdemócrata PT). 

Otros grupos centristas más.pequeños adoptan en 
ocasiones una retórica más radical, aunque su actuación en 
los hechos es marcadamente derechista. Así los nacional- 
centristas agrupados en tomo al POR boliviano de Guillermo 
Lora presentan la consigna de “Revolución y dictadura 
proletarias”. No obstante, la política real de Lora es el 
programa menchevique de un “Frente Unico Antiimperialista” 
con sectores de la burguesía, que condujo al frente popular 
con el general Juan José Torres, condenando a la derrota la 
resistencia obrera en contra del golpe de 1971 del general 
Banzer Un vástago de la tendencia de Altamira, el CBCI 


(Corriente Bolchevique por la Cuarta Internacional) formada 
por el PBCI argentino y la LBI brasileña, asesora a la camarilla 
pro policíaca usada por el estado burgués contra los trotskistas 
de la LQB en Volta Redonda. Ahora esta combinación parece 
estar desmoronándose. 

A principios de los años 80, una capa de capituladores 
abandonó la tendencia espartaquista porque no querían resistir 
la marea antisoviética. Varios de ellos se unieron en una 
organización que adoptó el nombre singularmente falso de 
“Tendencia Bolchevique” (BT). Los mencheviques de nuestros 
días de la BT temblaron frente a la idea de decir “Viva Ejército 
Rojo” en Afganistán o aceptar la responsabilidad de las 
consecuencias de decir “Alto a la contrarrevolución de 
Solidamosc” en Polonia. Desde el comienzo la BT reflejó el 
punto de vista de la burocracia laboral; esto llegó a su 
culminación cuando la BT defendió la actuación de uno de 
sus portavoces, quien cruzó la línea de piquete en una huelga- 
lo que representa una violación de los principios más 
fundamentales de la solidaridad obrera. 

La IV Internacional de León Trotsky luchaba por el 
programa de los primeros años de la Internacional Comunista, 
la joven República Soviética y la Revolución de Octubre: las 
mayores conquistas del movimiento obrero revolucionario 
hasta la fecha. El trotskismo auténtico no tiene nada que ver 
con las maniobras ridiculas y a veces siniestras de los 
impostores oportunistas. Todos ellos son continuadores de la 
herencia del pablismo en la búsqueda d. direcciones no 
proletarias, porque no confian en la capacidad revolucionaria 
de la clase obrera internacional. A diferencia de estos 
impostores, la Liga Comunista Internacional estaba en la última 
barricada de la lucha contra la contrarrevolución. Pero tras la 
derrota, se infectó con el derrotismo que impregna estos 
círculos. Aunque su expresión programática es todavía 
diferente de la de los abiertos oportunistas, todos liquidan al 
partido leninista como un factor activo en la lucha de clases. 

Nosotros luchamos por forjar una IV Internacional que 
Trotsky hubiera reconocido como la suya. 


La Liga por la IV Internacional es una tendencia en 
formación. Ganará a sus filas a aquéllos que quieran defender 
y extender el programa del trotskismo auténtico y aplicarlo en 
la lucha de la clase obrera y los oprimidos. Para reforjar la IV 
Internacional hay que derrotar al pablismo y a todas las demás 
corrientes que traicionan al programa trotskista revolucionario. 
Una parte importante de esta lucha, y del esfuerzo por superar 
la disparidad entre las tareas que enfrentamos y nuestras fuerzas 
limitadas, será la táctica del reagrupamiento revolucionario 
sobre la base del programa del internacionalismo leninista. 
Prevemos una serie de escisiones de las organizaciones 
revisionistas y fusiones con aquéllos que busquen genuinamente 
ser comunistas, en la construcción del partido de vanguardia. 

Como escribió la Liga Quarta-Intemacionalista do Brasil 
en su carta en respuesta a la ignominiosa ruptura de relaciones 
por parte de la LCI, nosotros queremos la consistencia entre 
palabras y hechos. A pesar del número pequeño de nuestros 
efectivos, nuestra fortaleza reside en la tradición marxista 






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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


revolucionaria por la que luchamos. La L1V1 se basa en la 
herencia del Manifiesto del Partido Comunista de Marx y 
Engels; en la lucha de Lenin para construir el partido 
bolchevique de vanguardia y su síntesis de la posición marxista 
sobre el estado desarrollada en El estado y la revolución, que 
proporcionó el armamento programático para llevar a cabo la 
Revolución Rusa de octubre de 1917. 

Nuestro programa se basa en el legado de los primeros 
cuatro congresos de la Internacional Comunista bajo la 
dirección de Lenin y Trotsky y en la lucha de la Oposición de 
Izquierda rusa e internacional que condujo a la fundación de 
la IV Internacional en 1938 sobre la base del Programa de 
Transición. Nuestros orígenes se remontan a la Revolutionary 
Tendency del SWP de EE.UU.: nos basamos en sus documentos 
así como en la Declaración de Principios de 1966 de la 
Spartacist League, las declaraciones fundamentales de la SL y 
la tendencia espartaquista internacional, y de la Liga Comunista 
Internacional hasta su segunda conferencia internacional de 
1992 y la lucha para defender el trotskismo contra una fracción 
que favorecía el nacionalismo y el estalinismo en 1994. 

La Liga por la IV Internacional hace suya la declaración 
programática de la Liga Quarta-Intemacionalista de Brasil: 
“Quiénes somos y qué queremos” ( Vanguarda Operária No. 1, 
julio-septiembre de 1996) y el contenido programático de la 
“Declaración de relaciones fraternales” de 1994 entre LM y la 
LCI, declaración a la que la LC1 ha renunciado; el dopúmento de 
los camaradas expulsados de la Spartacist League,7F rom a Drift 
Toward Abstentionism to Desertion from the Class Struggle” 
(“De una deriva hacia el abstencionismo a la deserción de la 
lucha de clases”, julio de 1996); la declaración de fundación del 
Grupo Intemacionalista y la “Declaración conjunta de 
compromiso para luchar para reforjar la IV Internacional” del 
GI y la LQB {TheInternationalist No. 1, enero-febrero de 1997). 
Respaldamos también la “Declaración de fracción”, y otros 
documentos de la Fracción Revolución Permanente. 

Como escribió la FRP en su declaración del 3 de febrero 
de 1998 trás su expulsión de la LCI: 

“Á pesar de los gritos triunfalistas de la burguesía mundial 
sobre la supuesta ‘muerte del comunismo’, lo que ha muerto 
es el estalinismo, la negación y perversión nacionalista del 
comunismo-que es internacional por su esencia misma. El 
comunismo vive: vive en la ininterrumpida lucha de clases 
de los obreros y oprimidos; vive en el programa de Lenin, 
Trotsky y Cannon que la tendencia espartaquista defendía y 
al que ésta ha comenzado a renunciar y abandonar; vive en 
las luchas y el programa defendido por el GI, la LQB y la 
FRP y en la fusión de nuestras organizaciones, que sentará 
las bases para la formación del partido trotskista mundial de 
la revolución socialista. ¡Adelante en la lucha para reforjar 
la IV Internacional!” 

Liga Quarta-Intemacionalista do Brasil 
Groupe Intemationaliste (Francia) 

(ex Fraction Révolution Permanente) 
Internationalist Group/Grupo Intemacionalista 
(U.S./México) 

6 de abril de 1998 


El Intemacionalista... 

sigue de la página 2 

leales servidores del capital imperialista, pretendía construir un 
“estado de bienestar en un solo país”. Sin embargo, hoy los 
capitalistas y sus gobiernos están acabando incluso con las más 
insignificantes medidas de bienestar social, condenando a más 
de 40 millones de obreros a lo largo del mundo al desempleo, 
intentando recortar los salarios para aumentar las ganancias. El 
sueño de los socialdemócratas no era menos ilusorio que el de 
los estalinistas, ya que las lealtades fundamentales de unos y otros 
no respondían a los intereses revolucionarios de la clase obrera 
internacional, sino a la preservación del capitalismo. Estas dos 
ramas del reformismo, en sus diversas variantes nacionales, han 
llevado a los obreros y oprimidos a la muerte en carnicerías 
imperialistas y han preparado una derrota tras otra. 

Ante las consecuencias de su colaboración de clases, la 
izquierda reformista se encuentra hoy en el suelo, junto con 
los centristas que languidecen bajo su sombra. Nosotros 
decimos a los obreros con mayor conciencia de clase y a los 
que luchan por los oprimidos, que su lucha debe ser por la 
revolución socialista mundial, como la única alternativa a la 
guerra nuclear y la barbarie que amenazan el futuro de la 
humanidad. La clave para dirigir esta lucha es un partido 
revolucionario de vanguardia de la clase obrera, un partido 
construido con el ejemplo de los bolcheviques rusos. El 
objetivo fundamental de El Intemacionalista consiste en ser 
un instrumento para construir ese partido. En está tarea, nos 
basamos en las lecciones de la historia del movimiento 
comunista. En su trabajo seminal “¿Por dónde empezar?”, 
escrito en 1901, Lenin señaló las tareas fundamentales de ún 
órgano de prensa revolucionario: 

“La misión del periódico no se limita, sin embargo, a difun¬ 
dir ideas, a educar políticamente y a conquistar aliado^’ 
políticos. El periódico no es sólo un propagandista colectL 
vo y un agitador colectivo, sino también un organizador 
colectivo.... Con la ayuda del periódico, y en ligazón con él, 
se irá formando por sí misma una organización permanente; 
que se ocupe no sólo en la labor local, sino también en la 
labor general regular; que habitúe a sus miembros a seguir 
atentamente los acontecimientos políticos, a apreciar su 
significado y su influencia sobre los distintos sectores de la 
población, a concebir los medios más adecuados para que el 
partido revolucionario influya en estos acontecimientos.”., 
Al profundizar esta concepción en su libro ¿Qué hacer? 
(1902), Lenin escribió que “una de las condiciones esenciales 
para [la] extensión indispensable de la agitación política consis¬ 
te en organizar denuncias políticas omnímodas. Sólo con esas 
denuncias pueden infundirse conciencia política y actividad 
revolucionaria a las masas.” Añadió que para que la conciencia 
de la clase obrera se transformara en una verdadera conciencia 
política, los obreros debían ser entrenados para responder desde 
una perspectiva socialista a “ todos los casos de arbitrariedad y 
de opresión, todos los abusos y violencias, cualesquiera que 
sean las clases afectadas.” 

El Intemacionalista será una publicación de análisis y 
comentario marxistas, de intervención programática y 



mayo de 1998 


El Intemacionalista 


23 


polémica. Se dirigirá a aquéllos que buscan una perspectiva 
revolucionaria, incluyendo a los obreros avanzados, a los 
jóvenes e intelectuales radicalizados, y a los que luchan por la 
liberación de la mujer, así como la de los negros en Brasil y 
Estados Unidos, los trabajadores inmigrantes desde 
Norteamérica hasta Europa y Japón-Ios explotados y oprimi¬ 
dos alrededor del mundo. Será una revista del marxismo 
revolucionario para reforjar la IV Internacional, partido 
mundial de la revolución socialista. Desde esta posición, 
dirigirá su fuego no sólo contra la burguesía y sus lugartenien¬ 
tes reformistas, sino también contra las corrientes centristas 
cuyos zigzagueos políticos sólo sirven para sembrar confusión 
cuando es la claridad lo que se necesita sobré todo. 

El Intemacionalista es una publicación de la Liga por la IV 
Internacional (LIVI), fundada mediante la fusión del Grupo 
Intemacionalista (EE.UU. y México), la Liga Quarta- 
Internacionalista do Brasil y el Groupe Internationaliste 
(anteriormente Fracción Revolución Permanente) en Francia. (Ver 
el documento de fundación de la LIVI, “¡Reforjar la IV 
Internacional!”, en la página 15.) El Grupo Intemacionalista fue 
formado por cuadros expulsados en 1996 de la Spartacist League/ 
Ü.S. y el Grupo Espartaquista de México, secciones de la Liga 
Comunista Internacional (Cuartaintemacionalista). El documento 
de fundación del GI aparece en la página 24 de este número. Un 
análisis más detallado del reciente curso de la LCI puede encon¬ 
trarse en nuestro boletín en inglés, From a Drift Toward Absten- 
tionism toDesertionfrom the Class Struggle (De una deriva hacia 
el abstencionismo a la deserción de la lucha de clases). La 
traducción de uno de los documentos de esa compilación, “El 
período postsoviético: Ofensiva burguesa y duras batallas de 
clase”, se reproduce aquí en la página 40. Publicamos además el 
reciente artículo “Crisis en la LCI”, que apareció originalmente 
como introducción a un folleto de documentos de la Fracción 
Revolución Permanente tras su expulsión de la LCI en febrero 
d¡e 1998. ' 

, Las expulsiones de la Spartacist League en 1996 estuvieron 
directamente ligadas a la decisión de la dirección de la LCI de 
huir de una batalla de clase crucial en Brasil, dirigida por la Liga 
Quarta-Intemacionalista do Brasil, para echar a la policía de un 
sindicato dirigido por sus partidarios. Al principio, la LCI alentó 
esta campaña, para después romper de manera precipitada con 
lá LQB y abandonar la escená en el punto más álgido de la lucha 
(ver “Contexto de una traición”, pág. 60). La lucha en Volta 
Redonda, el centro acerero de Brasil, se describe en extractos de 
las publicaciones de los camaradas brasileños. Reproducimos 
además el artículo de presentación del primer número de 
Vanguarda Operária : “La Liga Quarta-Intemacionalista do 
Brasil: Quiénes somos y qué queremos” (página 26). 

La lucha por la plena independencia del movimiento 
obrero con respecto al estado burgués, que ha sido un elemento 
fundamental del combate de la LQB, es tema también del 
artículo “Latinoamérica: Izquierda oportunista abraza a la 
policía” publicado en este número. La lucha por la liberación 
de la mujer mediante la revolución socialista; la oposición 
proletaria al “frente popular” de colaboración de clases; el 
programa trotskista de la revolución permanente frente a la 
crisis actual del régimen mexicano; la lucha por plenos derechos 


de ciudadanía para todos los inmigrantes-estos son temas de 
otros artículos que presentamos aquí. 

Buscando encubrir su huida y traición de la lucha en 
Brasil, la dirección de la LCI trató de lanzar una cortina de 
humo, afirmando públicamente que luchaba contra el “oportu¬ 
nismo sindical”, mientras que dentro de la organización decía 
que la situación presentaba “riesgos inaceptables para la 
vanguardia”, y que era necesario “sacar nuestras manos del 
agua hirviente” de la lucha de clases en Volta Redonda. Esta 
fue una clásica acción centrista: hacer una cosa y decir otra, 
dar virajes políticos y cubrirlo todo con expulsiones y menti¬ 
ras. Esto es algo nuevo en la LCI, tendencia que implica graves 
consecuencias para la organización que por más de tres 
décadas dirigió la lucha por el auténtico trotskismo a nivel 
internacional. 

Para muchos lectores de Workers Vanguard (periódico de 
la Spartacist League/U.S.)y otras publicaciones de la LCI, resultó 
difícil creer su versión sobre la repentina purga del que fuera 
editor de WV por 23 años y de otros camaradas que durante 
muchos años habían sido cuadros dirigentes. Y esto por una razón 
muy obvia: la versión presentada por la dirección de la LCI se 
lee como un cúmulo de calumnias y de hecho su falsedad es 
demostrable. Trotsky comentó, en una carta de agosto de 1929 
al comité editorial del recién lanzado semanario de la Oposición 
de Izquierda francesa, La Venté (La Verdad): 

“La actitud de la prensa revolucionaria hacia sus lectores es la 
prueba más importante de una línea política. Los reformistas 
mienten deliberadamente a sus lectores para mantener el sistema 
burgués. Los centristas emplean la mentira para disimular sus 
vacilaciones, incertidumbre, capitulaciones y aventuras. No 
confían en sí mismos y por lo tanto no confían en sus lectores.... 
“¡La masa obrera no está formada por lactantes! La integran 
personas con una dura experiencia de vida. No tolera nodri¬ 
zas, cuya severidad es, por regla general, directamente 
proporcional a su idiotez. El obrero no pretende que se le 
ordene sino que se lo ayude a orientarse políticamente. Para 
eso, es necesario, antes que nada, decirle la verdad. No 
distorsionar, no elegir tendenciosamente, no embellecer, no 
endulzar sino decirle honestamente la verdad. La aclaración 
veraz de la realidad sólo puede beneficiar a la política del 
comunismo. La mentira es útil para salvar reputaciones fala¬ 
ces, pero no para educar a las masas. Los obreros necesitan 
la verdad como instrumento de la acción revolucionaria.” 
Con este espíritu, de que la verdad es siempre revolucionaria, 
emprendemos la publicación de El Intemacionalista. ■ 


Urna obra imprescindível 


R$1 


James R Cannon, 

I A Revolugáo Russa 
e o movimento 
negro norte-americano 

Enderezo: 

Caixa Postal 084027 
CEP 27251-970 
Volta Redonda, RJ 

Brasil 


Tradugáo e edigáo 
anotada da LQB 






24 


i El Intemacionalista 


mayo de 1998 


¡Reforjar la IV Internacional! 


Documento para la fundación del 
Grupo Intemacionalista 


A continuación reproducimos la sección inicial del 
documento de fundación del Grupo Intemacionalista, 
aprobado el 24 de agosto de 1996; completado el 31 de 
agosto de 1996. 

La purga de cuadros con una larga trayectoria de 
militancia, realizada el 8 de junio por la Liga Comunista 
Internacional, y su rompimiento de relaciones fraternales con 
la Liga Quarta-Internacionalista do Brasil poco más de una 
semana después-cuando la LCI huyó de una lucha sobre la 
cuestión del estado (policías fuera de los sindicatos) que ella 
misma había alentado-señalan una desviación derechista de 
la organización que durante más de tres décadas ha repre¬ 
sentado la continuidad política del trotskismo revolucionario 
a escala internacional. Estos dos acontecimientos están 
directamente vinculados: las expulsiones burocráticas se 
llevaron a cabo en parte para quitar un obstáculo al 
rompimiento de relaciones con la LQB y a la escandalosa deser¬ 
ción, bajo fuego enemigo, de la crucial batalla de clase que 
éste representaba. Juntos, son una indicación de que la nueva 
dirección del Secretariado Internacional (S.I.) se está moviendo 
hacia el centrismo, en contradicción manifiesta con el programa 
marxista que la LCI sigue defendiendo formalmente. 

La destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética 
fue una derrota de gran escala para el proletariado mundial. 
Pero las conclusiones derrotistas que la dirección de la LCI 
ha sacado hacen eco de la campaña burguesa sobre la supuesta 
“muerte del comunismo”. Estas conclusiones erróneas van junto 
con la tendencia del “nuevo S.I.” de retirarse de la lucha de 
clases y adoptar una política de propagandismo pasivo. Como 
señalamos en nuestro boletín de julio de 1996, From a Drift 
Toward Abstentionism to Desertion from the Class Struggle 
(De una deriva hacia el abstencionismo a la deserción de la 
lucha de clases), el período actual está “marcado por una 
ofensiva burguesa contra la clase obrera , pero es a la vez un 
período de luchas proletarias turbulentas que pueden pasar 
de la defensiva a la ofensiva. La clave, como siempre, es la 
lucha por forjar una dirección revolucionaria.” 

Al realizar su giro, el “nuevo S.I.” ha tenido que pisotear 
las normas espartaquistas de centralismo democrático, inclu¬ 
sive violó directamente los estatutos de la Spartacist League 
de EE.UU. (haciendo caso omiso de las reglas para los juicios 
partidistas, introduciendo la “disciplina de comité” para 
miembros de organismos dirigentes, anulando la confiden¬ 
cialidad de comunicaciones privadas entre camaradas), 
mientras llevaba a cabo una purga profundamente destructiva 
con las luchas falsas que realizó en Alemania y México y su 
huida de la batalla de clases en Brasil. A la vez, como explican 


los documentos de nuestro boletín, la dirección de la LCI ha 
comenzado a adoptar posiciones abiertamente revisionistas 
sobre cuestiones fundamentales como la naturaleza del 
estalinismo y el carácter del partido revolucionario. 

Nosotros hemos luchado contra este giro y lo haríamos 
hoy dentro de las filas de la LCI si no hubiéramos sido 
expulsados-nuestra expulsión, de hecho, tuvo el carácter de 
un ataque preventivo para evitar una lucha ffaccional. (De 
forma cínica, después de las expulsiones el S.I. buscó justifi¬ 
carse citando el hecho de que no formamos una fracción, 
aunque en realidad el propio S.I. había tomado una serie de 
medidas para limitar y cortar la discusión de nuestros 
documentos.) Como miembros y dirigentes de la LCI, habíamos 
declarado claramente, frente a todos los militantes, el alcance 
de nuestros acuerdos y desacuerdos. A la vez notábamos que 
cuando enfrentamos una torrente de medidas organizativas en 
la purga política y tuvimos que luchar en contra de las mismas, 
no se nos había permitido tener el tiempo requerido para las 
discusiones de largo alcance que hubieran sido necesarias para 
formar .una fracción. Desde que nos echaron de las filas del 
partido por decreto burocrático y de forma perentoria, y parti¬ 
cularmente después de la dramática huida del S.I. de la lucha 
de clases en Brasil, hemos analizado los orígenes y significado 
de este brusco viraje hacia la derecha. 

Además de documentar y analizar estas luchas y registrar la 
degeneración que ha avanzado significativamente dentro de la 
dirección de la LCI, es necesario emprender la lucha por una 
nueva dirección que continúe la lucha, comenzada por la tendencia 
espartaquista, por reforjar una IV Internacional auténticamente 
trotskista, como el partido mundial de la revolución socialista. 
La tesis central del Programa de Transición (1938) de la IV 
Internacional mantiene su plena vigencia hoy: “La crisis histórica 
de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección revolu¬ 
cionaria.... la crisis de la dirección proletaria, habiéndose 
convertido en la crisis de la cultura humana, puede ser resuelta 
únicamente por la IV Internacional.” Es nuestra conclusión que 
la dirigencia actual de la LCI ha mostrado-mediante su curso 
errático, su uso cínico de mentiras, calumnias y ahora la tentativa 
de tachar de agentes a camaradas, así como con su abandono de 
una batalla de clases crucial en Brasil que es incapaz de seguir 
una política revolucionaria coherente y, mucho menos, de dirigir 
una revolución proletaria. Como parte de la lucha para superar la 
crisis de dirección mediante la construcción del instrumento 
imprescindible para el triunfo de los obreros en la lucha de clases, 
el partido leninista, fundamos por medio de este documento el 
Grupo Intemacionalista (GI), buscando a la vez cohesionar una 
liga cuartaintemacionalista junto con camaradas en otros países. 





mayo de 1998 


El Intemacionalista 


25 


El GI lucha por cohesionar el núcleo del partido 
revolucionario que debe construirse como la dirección de la clase 
obrera. Este debe ser un partido de revolucionarios profesionales, 
como Lenin lo definió en ¿Qué hacer?, que busque fusionar los 
elementos más avanzados de la clase obrera junto con 
intelectuales desclasados. Luchando por construir la dirección 
comunista del proletariado, debe actuar como “tribuno del 
pueblo”, el defensor de todos los oprimidos en contra de los 
opresores capitalistas-imperialistas. Una lucha socialista contra 
la opresión especial debe incluir un esfuerzo enérgico para ganar 
a la causa proletaria a los mejores luchadores entre los oprimidos. 
En contraste con la nueva línea de la dirección de la LC1, que 
considera la “construcción dei partido” como una tarea que se 
lleva a cabo al apartarse e incluso retirarse conscientemente de 
las luchas obreras-;aconsejando a la LQB que “saquemos las 
manos del agua hirviente” de la lucha de clasesl-decimos junto 
con Lenin y Trotsky que este partido debe construirse como van¬ 
guardia de la clase. La concepción del S.I. que “compuesto por 
exdirigentes de organizaciones obreras de masas al nivel local”, 
era imposible que un grupo de militantes clasistas experiment¬ 
ados como la LQB brasileña aceptara el programa de la LCÍ, 
muestra en realidad que elementos claves de la dirección de la 
LCÍ han sufrido una profunda pérdida de confianza en el programa 
trotskista. El GI debe combinar la lucha teórica para defender y 
extender el programa marxista con la lucha para dar dirección en 
proporción con nuestras capacidades reales, buscando “ayudar a 
las masas en el proceso de la lucha diaria a encontrar el puente 
entre las reivindicaciones actuales y el programa socialista de la 
revolución” (Programa de Transición). 

Nos basamos en la herencia revolucionaria del movimiento 
marxista, desde el Manifiesto comunista de Marx y Engels hasta 
la lucha de Lenin por construir el partido de vanguardia 
bolchevique y su síntesis de la posición marxista sobre el estado 
en El Estado y la revolución , que proveyó el armamento teórico 
para realizar la Revolución de Octubre rusa de 1917, el 
acontecimiento que hizo época en la historia moderna y que fue 
la primera revolución obrera exitosa de la historia. Reivindicamos 
además el legado de los primeros cuatro congresos de la 
Internacional Comunista, bajo la dirección de Lenin y Trotsky, y 
la lucha de la Oposición de Izquierda rusa e internacional, que 
condujo a la fundación de la IV Internacional en 1938 sobre la 
base del Programa de Transición. Nos alineamos también con 
Trotsky y James P. Cannon, el fundador del trotskismo norte¬ 
americano, en la lucha contra la oposición pequeñoburguesa, 
dirigida por Shachtman, que abandonó la defensa militar incondi¬ 
cional de la URSS en 1939-40. Un partido revolucionario debe 
construirse en la mejor tradición del cannonismo. 

La teoría de Trotsky de la revolución permanente resume la 
experiencia de las tres revoluciones rusas y constituye el programa 
para nuevos Octubres en los países del desarrollo capitalista 
tardío, donde las tareas no resueltas de la revolución democrático- 
burguesa pueden cumplirse únicamente bajo la dictadura del 
proletariado, mediante la revolución socialista que debe 
extenderse a los centros del capitalismo mundial. El programa 
de la revolución socialista internacional se entrelaza con la 
naturaleza misma de la era imperialista en la cual vivimos toda¬ 


vía, en que la humanidad no sólo no progresa hacia la emanci¬ 
pación social, sino que experimenta una regresión social a gran 
escala en todas las esferas. La fórmula planteada por Rosa Lux- 
emburg al principio del siglo, “socialismo o barbarie”, es aún 
más válida hoy en día cuando la humanidad enfrenta la disyuntiva 
del socialismo o el aniquilamiento nuclear. La resolución positi¬ 
va de este dilema se logrará, no mediante el pacifismo impotente, 
sino mediante la victoriosa guerra de clases. 

Reflejando las presiones de la Guerra Fría antisoviética, la 
IV Internacional sufrió una crisis engendrada por el revisionismo 
pablista, que negó la necesidad de la vanguardia independiente 
leninista-trotskista del proletariado, haciendo seguidismo, en su 
lugar, a una gama de direcciones falsas y no proletarias, desde 
Tito a finales de los años 40 hasta Castro y Mao en la década de 
los 60. Esto condujo a la destrucción de la IV Internacional en 
1951 -53. Nos alineamos con la lucha en contra del pablismo que 
fue dirigida por James R Cannon, aunque de una forma tardía y 
parcial. Esta lucha fue continuada por la Tendencia Revoluciona¬ 
ria a principios de los años 60, oponiéndose a la adhesión del 
SWP al castrismo, a la dirección existente de los negros (tanto la 
liberal como la nacionalista) y a la reunificación del SWP con 
Pablo y Mandel. Es de importancia clave en Estados Unidos la 
perspectiva del integracionismo racial revolucionario-por la 
liberación de los negros mediante la revolución socialista- 
planteada por Richard Fraser y desarrollada por la tendencia 
espartaquista. Esta metodología ha sido crucial para el trabajo en 
Brasil también. Seguimos luchando por el programa y la herencia 
espartaquistas, que surgieron de la Tendencia Revolucionaria, 
como hemos hecho durante el último cuarto de siglo como miem¬ 
bros y dirigentes de la Spartacist League de EE.UU. y de la tendencia 
espartaquista intemacional-Liga Comunista Internacional. 

El colapso de las burocracias estalinistas y la destrucción 
contrarrevolucionaria de la Unión Soviética confirman 
dramáticamente que fue correcta la lucha trotskistapor la defensa 
militar incondicional de los estados obreros burocráticamente 
degenerado y deformados contra el imperialismo y la contra¬ 
rrevolución interna y por la revolución política proletaria para 
echar a la casta estalinista parásita cuyo dominio burocrático y 
programa nacionalista conservador prepararon el camino para la 
restauración capitalista. Contra la mentira burguesa de la 
supuesta “muerte del comunismo”, proclamamos que el comu¬ 
nismo vive en las luchas de la clase obrera y el programa de su 
vanguardia. Nuestra tarea central es forjar el partido que sea la 
encamación viva y el instrumento de ese programa para dirigir a 
los obreros y oprimidos a la victoria. ■ 

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Bajo la bandera de la IV Internacional 

“La Cuarta Internacional, ya desde ahora, es odiada 
merecidamente por los estalinistas, los socialdemócratas, los 
liberales burgueses y los fascistas. No hay ni puede haber 
lugar para ella en ninguno de los Frentes Populares. Combate 
irreductiblemente a todos los agolpamientos políticos cogidos 
a la falda de la burguesía. Su tarea: la abolición del dominio 
capitalista. Su objetivo: el socialismo. Su método: la 
revolución proletaria.” 

-León Trotsky, El Programa de Transición (1938) 



26 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 


La Liga Quarta-lnternacionalista do Brasil: 


Quiénes somos y qué queremos 


El siguiente artículo de presentación del primer número 
de Vanguarda Operária (julio-septiembre de 1996), periódico 
de la Liga Quarta-lnternacionalista do Brasil, describe el 
surgimiento y desarrollo de la LQB, hoy sección brasileña de 
la Liga por la IV Internacional. 

Al hablar de las tareas de la revolución proletaria, Trotsky 
escribió: “Para llevar a cabo eficazmente todas estas tareas 
son necesarias tres condiciones: el partido, el partido y, una 
vez más, el partido” (“La revolución española y las tareas de 
los comunistas”, enero de 1931). Si la crisis de la humanidad 
se reduce a la crisis de la dirección revolucionaria, la cuestión 
central para los revolucionarios en Brasil hoy en día es la 
necesidad de construir un partido trotskista, que luche para 
convertirse en la dirección de la clase obrera y que actúe como 
“tribuno del pueblo”, movilizando la fuerza del proletariado 
contra todo tipo de opresión en la lucha por una sociedad sin 
clases. Forjar el núcleo de este partido es la tarea que está en 
el orden del día para la Liga Quarta-lnternacionalista do Brasil 
(LQB), que surgió del grupo Luta Metalúrgica. 

La LQB lucha por el programa trotskista de la revolución 
permanente. Luchamos por la intransigente oposición proletaria 
a la colaboración de clases del frente popular, diciendo: ningún 
voto a ningún candidato de los frentes populares. Este fue el 
motivo principal de nuestra ruptura con Causa Operária [grupo 
brasileño asociado con el Partido Obrero argentino de Jorge 
Altamira], que votó a favor de Lula, candidato del 
Frente Brasil Popular. Contra la “ceguera” tradicional 
de la izquierda brasileña ante la opresión de los 
negros y las mujeres, enfatizamos que la lucha con¬ 
tra esta opresión es una cuestión estratégica para el 
proletariado, porque no se puede unir al proletariado 
en una revolución socialista en este país sin una lucha 
activa y bolchevique de la vanguardia proletaria sobre 
esta cuestión. En contraste con los traidores 
seudotrotskistas que se unieron a la campaña 
burguesa que llevó la contrarrevolución capitalista a 
la URSS y Europa Oriental, defendemos la posición 
cuartainternacionalista de la defensa militar 
incondicional de los estados obreros deformados 
contra el imperialismo y la contrarrevolución, junto 
con la lucha por la revolución política proletaria para 
echar las burocracias estalinistas y establecer la 
democracia obrera y el internacionalismo 
revolucionario. Contra los “nacional-trotskistas” y 
otros capituladores al nacionalismo de la clase 
dominante, luchamos por el internacionalismo de 
Lenin y Trotsky, por el reforjamiento de una IV 
Internacional genuinamente trotskista y democrático- 
centralista, como el partido mundial de la revolución 
socialista. La burguesía grita que el “comunismo ha 


muerto”. Sin embargo, el comunismo vive en la lucha de clases 
y en el programa trotskista de la revolución mundial. 

El partido que necesitamos no será un partido “brasileño”. 
El socialismo sólo podrá vencer a nivel internacional, y para 
eso hace falta un partido internacional que se base en el 
programa intemacionalista de la revolución permanente. La 
IV Internacional fundada por León Trotsky fue destruida en 
1951-53 por el revisionismo pablista, que traicionó la lucha 
para construir una dirección de vanguardia proletaria 
independiente para dirigir la revolución socialista mundial. El 
SWP, partido trotskista norteamericano que había dirigido 
(aunque tardíamente) la lucha contra el pablismo, se degeneró 
a principios de los años 60; el aislamiento nacional prolong¬ 
ado y las presiones del período de la cacería de brujas dirigida 
por Joseph McCarthy habían minado su energía y 
determinación revolucionaria y se orientó hacia fuerzas de clase 
ajenas. El SWP saludó la dirección guerrillerista 
pequeñoburguesa de Castro en Cuba y se puso a la zaga de la 
dirección existente del movimiento por los derechos civiles 
(movimiento contra la discriminación racial en EE.UU.), 
rehusándose a luchar por una vanguardia proletaria 
revolucionaria que dirigiera las luchas contra el imperialismo 
y el racismo sobre una base clasista. Esto preparó su fusión 
con el pablismo para fundar el Secretariado Unificado en 1963. 
La Tendencia Revolucionaria se opuso a esta liquidación del 



Vanguarda Operária 


Mitin en Volta Redonda (agosto de 1995) por la liberación de 
Mumia Abu-Jamal. El mitin fue convocado por Lula Metalúrgica 
(antecesora de la LQB) y el Sindicato de Trabajadores 
Municipales. 




mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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Volta Redonda, noviembre de 1988: Ejército ataca a metalúrgicos en huelga.Tres huelguistas fueron aseinados. 


partido revolucionario y fue expulsada burocráticamente del 
SWP, fundando después la Spartacist League/U.S. Luchando 
para extenderse internacionalmente, fundó la tendencia 
espartaquista internacional que se llama hoy en día Liga 
Comunista Internacional (Cuartaintemacionalista), la LCI. 

Así, la LCI asumió la lucha y durante muchos años ha repre¬ 
sentado la continuidad histórica del trotskismo, del partido de la 
Revolución Rusa. La LQB/Luta Metalúrgica se adhirió a esta 
continuidad intemacionalista al romper con la herencia naciona¬ 
lista que es el pan de cada día de las varias corrientes “nacional- 
trotskistas” de Brasil y de otras partes de América Latina. Fue 
así que hicimos la Declaración de Relaciones Fraternales con la 
Liga Comunista Internacional en septiembre de 1994. Seguimos 
el camino señalado en esa Declaración, a pesar del vergonzoso 
rompimiento de las relaciones fraternales por parte de la LCI y 
su huida de la lucha de clases emprendida en tomo a cuestiones 
centrales del programa que dice defender. [En el mismo número 
de VO se reproduce la Declaración de Relaciones Fraternales, 
con una extensa introducción que analiza, entre otras cosas, el 
abandono de la dirección de la LCI a la lucha por expulsar los 
guardas (policías) municipales del sindicato de trabajadores 
municipales de Volta Redonda, traición que refleja las conclu¬ 
siones derrotistas a las que ha llegado la dirección de la LCI tras 
la contrarrevolución en la URSS.] 

La crisis de dirección 

En Brasil, como en todo el mundo, la cuestión clave es la 
crisis de la dirección proletaria. Esto se muestra de manera 
muy clara dentro de la actual coyuntura política nacional e 
internacional. “Después de la contrarrevolución capitalista que 
destruyó las conquistas de las economías planificadas de , la 


URSS y Europa Oriental, en Brasil y alrededor del mundo la 
clase obrera pasa por una coyuntura difícil. Los capitalistas 
quieren arrancar todos los derechos y conquistas de la clase 
obrera, como la estabilidad de los empleos, el certificado de 
antigüedad, etc. Esto, sin embargo, sólo ha resultado posible 
con la colaboración de los traidores” (Luía Metalúrgica, 
febrero-marzo de 1996). Como escribimos en la Declaración 
de Relaciones Fraternales: “En el Brasil la izquierda está 
impregnada con e! nacionalismo y el reformismo 
frentepopulista. En el momento actual sus varias corrientes 
compiten la una con la otra para ver quién puede capitular 
mejor al Frente Brasil Popular (FBP), la coalición abierta del 
PT [Partido dos Trabajadores] de Lula con políticos de la 
burguesía. Este frente hace todo lo posible para desmovilizar 
a los explotados y oprimidos en este país que tiene un 
proletariado altamente combativo y se encuentra en una 
situación de profunda turbulencia social. Los burócratas 
sindicales y sus asesores izquierdistas insisten que en vez de 
luchar los trabajadores deben ‘esperar’ la elección de Lula y 
no ‘atemorizar’ a sus aliados burgueses.” 

El populismo nacionalista dominó la “izquierda” brasileña 
desde la dictadura de Getúlio Valgas, que se instauró en los años 
de ascenso del fascismo en Europa y cuya “Consolidación de las 
Leyes Laborales” copió la Carta del Lavoro de Mussolini. El 
nacionalismo burgués populista impregnó la vida política de 
Brasil desde los años 30 hasta los años 60, prácticamente hasta 
la víspera del golpe militar de 1964, cuando Joáo Goulart, otro 
populista seguidor de Vargas, fracasó también con sus “reformas 
de base”, plataforma principal de su frente popular que recibió 
una enorme colaboración del PCB estalinista de Luís Carlos 
Prestes. La bancarrota del nacionalismo burgués quedó una vez 






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más en evidencia de forma contundente, bajo la dirección de 
Leonel Brizóla, heredero político del varguismo. 

Sin embargo, el populismo varguista no fue el único instru¬ 
mento para subordinar al proletariado brasileño. El frente popu¬ 
lar, “alianza” de colaboración de clases para atar al proleta¬ 
riado a sus explotadores, fue formulado por el estalinismo desde 
el VII Congreso (1935) de la Internacional Comunista, yendo 
de la mano del dogma antiintemacionalista del “socialismo en 
un solo país”. Esta traición siguió a la derrota de la revolución 
china de 1925-27 debida a la subordinación del Partido 
Comunista chino al Kuomintang de Chiang Kai-shek y al 
triunfo de Hitler en 1933 cuando los estalinistas y socialdemó- 
cratas dejaron que el nazismo tomara el poder sin disparar un 
solo tiro. En Brasil, como en muchos otros países, el frente 
popular ha significado derrotas terribles para la clase obrera. 

Esta línea se materializó en Brasil inspirándose en el Kuo¬ 
mintang y buscando su modelo en el movimiento “tenentista” 
de 1922-24 resucitado por la “Columna Prestes”, que tenía 
como principal consigna “luchar por una revolución 
democrática, agraria y antiimperialista”. Los prestistas, 
orientados por la Tercera Internacional, entregaron la dirección 
política a los militares pequeñoburgueses putschistas que 
prometían no tocar la propiedad privada de los medios de 
producción. Debemos recordar la lucha política histórica, 
pionera, heroica y ejemplar de los trotskistas brasileños que 
mostraron cómo luchar contra el fascismo brasileño de los 
integralistas al combatirlos y expulsarlos de la Plaza de Sé 
con milicias obreras y una táctica de frente unido en octubre 
de 1934, episodio éste que se conoció históricamente como 
“el vuelo de las gallinas verdes” [por el color verde del unifor¬ 
me del integralismo , movimiento fascista que surgió bajo 
Vargas], Sin embargo, los trotskistas de los años 30 actuaron 
equivocadamente dentro de la “izquierda” de la Alianza 
Nacional Libertadora cuando ésta se constituyó en 1935. 

De nuevo, la política frentepopulista desarmó al proletari¬ 
ado ante la preparación del golpe militar de 1964, Durante más 
de dos décadas de dictadura, los militares establecieron un “sindi¬ 
calismo” corporativista, con su “impuesto sindical” y otros meca¬ 
nismos de control por parte del estado burgués. Más tarde, como 
escribimos hace dos años: “Después de la ola de huelgas durante 
la agonía del régimen militar, muchos sindicalistas combativos 
pensaron en construir una organización política independiente 
de la clase obrera. Los miembros de Luía Metalúrgica, como 
activistas sindicales, jugamos un papel dirigente en los inicios 
del PT regional (Volta Redonda). Sin embargo, la dirección lulista, 
influenciada por la iglesia, la socialdemocracia europea, etc., 
impuso el reformismo en el PT desde el principio. Duras experien¬ 
cias han mostrado que el reformismo significa apuñalar a los 
explotados y traicionar sus intereses. En todo el país, el PT, la 
burguesía y la CUT [Central Unica dos Trabajadores, federación 
sindical afín al PT] ayudan a mantener el salario mínimo de 
hambre y [los dirigentes cutistas] se niegan a movilizar a los 
sindicatos en luchas eficaces contra el racismo. Cuando el régimen 
estaba tambaleándose, el PT hizo todo lo posible para asegurar 
que la movilización de ‘Fuera Collor’ [el presidente Femando 
Collor de Mello, quien acabó renunciando en 1992 ante protestas 
por la corrupción de su gobierno] no se convirtiera en un movi¬ 


miento para destruir este sistema capitalista de corrupción y 
opresión. Es decir, el PT reformista ayuda a mantener el dominio 
capitalista” (folleto de Luta Metalúrgica, Por um reagrupamento 
revolucionário , septiembre de 1994). 

Luta Metalúrgica surgió durante el ascenso del movimiento 
obrero brasileño en la década de los 80, delimitándose 
paulatinamente de éste al analizar, desde el punto de vista del 
marxismo, la cooptación de casi toda una generación de nuevos 
dirigentes que surgió gracias al impulso de estas luchas en su 
curso ascendente y se transformó, en su mayoría, en un conjunto 
de dirigentes sindicales y políticos a partir de 1979. Estos 
activistas se convierten en una capa cada vez más acomodada 
gracias a los altos “impuestos sindicales” [dinero cobrado por 
el gobierno para financiar los sindicatos] y la ocupación de 
puestos en la burocracia sindical y en organismos estatales (de 
los poderes ejecutivo, judicial, parlamentario, etc). Estos 
“dirigentes” se han acuartelado en el PT, la CUT y los partidos 
y organizaciones que componen el frente popular. Desde sus 
orígenes, durante las huelgas de masas de principios de los 80, 
el PT nunca fue más allá del reformismo. Sin embargo, de una 
forma cada vez más descarada, a partir del III Congreso de la 
CUT y del V Encuentro del PT, que definieron cabalmente el 
programa frentepopulista, estas direcciones atacan toda 
manifestación de independencia de clase, subordinándose 
abiertamente al estado burgués. 

Esto ocurre con la complicidad de los “izquierdistas” y los 
seudotrotskistas, desde losmandelistas (Democracia Socialista) 
y lambertistas (O Trabalho), componentes de la burocracia petista, 
y los morenistas (PSTU) que eran parte del Frente Brasil Popu¬ 
lar de Lula, hasta los altamiristas de Causa Operária, quienes 
dieron su apoyo “crítico” a esta coalición de colaboración de 
clases con su llamado a votar por Lula. Entretanto, el TPOR 
[seguidores del POR boliviano de Lora] llama por un frente popu¬ 
lar como el que hizo el centrista boliviano Guillermo Lora con el 
ex presidente burgués J J. Torres en 1971 (el “Frente Revoluciona¬ 
rio Antiimperialista”). La llamada “Liga Bolchevique Intema¬ 
cionalista” defiende el voto a favor de Lula en 1989 (pero no en 
1994, por razones coyunturales), al tiempo que asesora a la frac¬ 
ción pro policíaca en el sindicato de trabajadores municipales de 
Volta Redonda. Sólo la LQB defiende la posición trotskista de 
oponerse a votar a favor de cualquier partido o candidato de los 
frentes populares. Nos basamos en las lecciones escritas con la 
sangre de los obreros desde España y Francia en los años 30, 
hasta Indonesia en 1965 y Chile en 1973, donde el frente popu¬ 
lar estranguló la revolución proletaria y preparó el camino para 
la reacción. 

La trayectoria de LM y su desarrollo 
revolucionario 

Los militantes de Luta Metalúrgica (ahora LQB) hemos 
luchado durante años para movilizar a los metalúrgicos y 
trabajadores despedidos contra los ataques de la burguesía y 
la política de colaboración de clases. En el curso de estas 
batallas hemos visto la necesidad de un programa clasista 
revolucionario y de la organización de un partido de vanguardia 
para guiar la lucha libertadora del proletariado. Por eso, hace 
mucho tiempo decidimos ir más allá del sindicalismo y 




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participar en la construcción del partido que se necesita 
urgentemente para dirigirla revolución socialista, cuyo 
programa se encuentra en las tesis de la IV Internacional. 

Trotsky subrayó la concepción básica del bolchevismo 
sobre los sindicatos de la siguiente manera en su artículo 
“Comunismo y sindicalismo” (octubre de 1929): 

“El problema de la relación entre el partido, que representa 
al proletariado como debería ser, y los sindicatos, que lo 
representan tal cual es, es el más fundamental del marxismo 
revolucionario.... 

“La Oposición de Izquierda opina que es imposible influir 
en el movimiento sindical, ayudarlo a encontrar una orienta¬ 
ción correcta, imbuirlo de consignas adecuadas más que a 
través del Partido Comunista (o por el momento de una frac¬ 
ción) que es, además de sus otros atributos, el principal 
laboratorio ideológico de la clase obrera. 

“Bien entendida, la tarea del Partido Comunista no consiste 
solamente en ganar influencia en los sindicatos tal como son, 
sino en ganar a través de los sindicatos influencia en la 
mayoría de la clase obrera.” 

Sólo el partido revolucionario puede derrotar la política 
traidora de la burocracia sindical que sirve a los intereses de la 
clase dominante para mantener el sistema capitalista de 
explotación, represión y racismo. Esta es una tarea de los 
revolucionarios, mediante la lucha por el programa marxista, 
contra los frentepopulistas que dirigen la CUT y también con¬ 
tra los pelegos [burócratas traidores] de For$a Sindical, 
federación abiertamente pro patronal que crece cada vez más 
debido a las capitulaciones de la dirección de la CUT y sus 
ideólogos del PT reformista. 

“Nosotros, los camaradas de Luta Metalúrgica, fuimos 
reclutados a la organización Causa Operária (CO), uno de los 
grupos más izquierdistas que se identifican como trotskistas, 
en el período de las elecciones de 1989 porque nos opusimos 
a la formación del Frente Brasil Popular con políticos burgueses 
y porque creíamos que esa corriente representaba una oposición 


revolucionaria al frentepopulismo. Cuando Articulado [la co¬ 
rriente de Lula en el PT y la CUT] expulsó a CO, nosotros 
fuimos el primer blanco de la purga. Sin embargo, con la expe¬ 
riencia de las luchas, discusiones y estudio, hemos visto que 
CO está muy lejos de ser una organización verdaderamente 
trotskista. Ya en 1989, causó mucha confusión su línea de votar 
por Lula, cuando la colaboración de clases de! PT se determinó 
no solamente en su programa, sino también en su candidato a 
vicepresidente (el político burgués Bisol) y su alianza con el 
PDT y el PSDB [el Partido Democrático Trabalhista de Brizóla 
y el partido ‘socialdemócrata’, igualmente burgués, del actual 
presidente Femando Henrique Cardoso]. CO dio una cubierta 
de izquierda al Frente Popular, prefigurando así su línea de 
hoy” (Por um reagrupamento revolucionárió). 

Otro punto fundamental en nuestro rompimiento con todos 
los seudotrotskistas, incluida CO, fue su tradicional “ceguera” 
ante la cuestión de la opresión de los negros y la mujer. Sería 
imposible unir al proletariado para llevar a cabo la revolución 
socialista sin una lucha activa del partido de vanguardia para 
movilizar la fuerza de la clase obrera contra la doble opresión. 
Además, ésta es una de las lecciones principales de la Revolución 
de Octubre, como explicó James P. Cannon, fundador del 
trotskismo en los Estados Unidos, en su artículo “La Revolución 
Rusa y el movimiento negro norteamericano” ([ 1959], texto que 
ha sido traducido por la LQB). Cannon señaló que fueron los 
bolcheviques rusos los que insistieron en la necesidad de que la 
vanguardia revolucionara brindara una atención especial a la lucha 
contra la opresión de los negros y enfatizó: “Los negros, más 
que nadie en este país, tienen derecho y razón para ser 
revolucionarios. Un partido obrero honesto de la nueva 
generación reconocerá este potencial revolucionario...e instará a 
formar una alianza combativa del pueblo negro y el movimiento 
obrero en una lucha revolucionaria conjunta contra el sistema 
social imperante.” Bajo la dirección del partido revolucionario, 
la cuestión de la opresión racial se resolverá “de la única manera 


Vanguarda Operaría 



Pur urna luta upenfcria irvutudonária para derrabar as pbnusde FHC t FMI! 

CRJSE DO ESTADO CAPITALISTA BRASILERO 


Frente Popular do PT junta as maasas trabtdhadoras á pobda assasána, bra^o 
armado da burguesía! Forjar um partido operárk) revotucioaórlo! 




Vanguarda 


De Mobuto a Kabila, presidentes “mal 


Gerónimo Pratt 

PANTERAS NEGRAS ÑAS MASMORRAS CAPITALISTAS DOS EUA: 
GERONIMO SAIII DA PRISÁO! EXIGIMOS AGORA: LIBERTEM MOMIA! 


Vanguarda 

Operária 

Orgáo informaivo da Liga 
Quarta-lfiternaoionalista do 
Brasil 

R$4,00 por 4 números 

Enderezo: 

Caixa Postal 084027 
CEP 27251-070 
Volta Redonda, RJ 
Brasil 

















30 


El Intemacionalista 


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en que puede ser resuelta: mediante una 
revolución social”. Esta posición, hecha 
respecto a los Estados Unidos, es válida para 
Brasil también. Luchamos por la integración 
racial revolucionaria en una sociedad socia¬ 
lista igualitaria. 

Como señalamos en el folleto Por um 
reagrupamento revolucionário: 

“Nuestra lucha interna [dentro de Causa 
Operária] comenzó contra el hecho de que 
CO se rehúsa a combatir la opresión de los 
negros y las mujeres.... Mediante la 
discusión y el debate, vimos que la lucha 
contra la opresión de los negros y la lucha 
contra la opresión de la mujer constituyen 
cuestiones estratégicas para la vanguardia 
proletaria en Brasil, como parte de la 
Revolución Permanente. La opresión racial 
sirve para la reproducción de la mano de obra 
barata y controlada para su superexplotación, 
uno de los ‘secretos’ más importantes del 
capitalismo brasileño. La única forma de Reunión de fundación del Comité de Luta Classista (junio de 1997), 
unir a la clase obrera en la lucha revoluciona- ¡ n jciado por nuestros camaradas de la Liga Quarta-lnternacionalista 

ría es mediante el combate activo en contra do BrasiL Trotskistas brasileños han enfrentado implacable 
de la opresión especial y los prejuicios represión de , estado cap ¡ ta ,¡ sta . 

burgueses que dividen a los trabajadores y , • j 

envenenan su conciencia. Es necesario movilizar a la clase identidad intemacionalista con la Declaración de Relaciones 



obrera (blancos, negros, mulatos, de todas las etnias) en la 
acción contra las masacres de niños y niñas de la calle y los 
asesinatos de activistas, por la autodefensa obrera, contra la 
opresión de los homosexuales y la matanza de los indígenas. 
“Por eso, el partido obrero revolucionario debe ser, en 
palabras de Lenin, el ‘Tribuno del Pueblo’ que moviliza la 
fuerza del proletariado contra todo tipo de opresión y 
discriminación. Sin embargo, cuando trazamos estas posicio¬ 
nes básicas del leninismo, CO acentuó su línea de ceguera 
ante la opresión especial, línea que hace eco de la estrecha 
posición ‘tradeunionista’ de la burocracia de la CUT y de 
la izquierda nacionalista pequeñoburguesa. Esto refleja no 
solamente el mito de la ‘democracia racial’, sino que tam¬ 
bién revela a fondo los podridos valores sociales de la clase 
dominante que pisotea a los oprimidos diciendo que no son 
más que basura.” 

La posición antileninista sobre estas cuestiones es compar¬ 
tida por las otras corrientes de la “izquierda” brasileña. Entretanto, 
desde Femando Henrique Cardoso hasta la izquierda reformista, 
todos intentan explotar la figura de Zumbí [dirigente de la más 
famosa rebelión contra la esclavitud en Brasil], pero la realidad 
es que Zumbí representó la revuelta negra contra los explotadores 
capitalistas y el régimen colonial de su tiempo. Sólo falta agregar 
que para cubrirse ante nuestra crítica, CO hace seguidismo ahora 
no sólo a los pregoneros liberales del mito de la “democracia 
racial” brasileña, sino también al seudonacionalismo negro, con 
planteamientos que van contra las bases mismas del leninismo y 
sólo pueden desviar la lucha contra la opresión racista. 

La evolución política de Luta Metalúrgica la llevó a romper 
con el tercermundismo de la izquierda latinoamericana 
pequeñoburguesa y traspasar la línea del ecuador, buscando la 


Fraternales con la LCI, que todavía nos sirve como declaración 
de principios básicos, a pesar del abandono de este documento 
fundamental por la LCI. 

Es crucial enfatizar que, sin una lucha por extenderla á 
las “metrópolis” imperialistas, una revolución en América 
Latina no podría sobrevivir; este es un aspecto fundamental 
de la revolución permanente. Otro es la cuestión de la tierra, 
cuyo carácter candente fue mostrado una vez más por la 
masacre de Eldorado de Carajás, acontecida en abril de l996. 
La teoría de la revolución permanente plantea que sólo la 
dictadura del proletariado, apoyada por los campesinos pobres; 
puede resolver las tareas democráticas y agrarias que siguen 
pendientes en los países de desarrollo capitalista tardío. Esto 
fue demostrado en la práctica en la Revolución Bolchevique 
y, por la negativa, por el fracaso de los movimiento^ 
campesinos que no han tenido una dirección proletaria, entre 
ellos los movimientos de António Conselheiro en Brasil y 
Emiliano Zapata en México. Rechazamos la consigna 
reformista de “reforma agraria” enarbolada por varios seudo- 
trotskistas (entre ellos, la LBI) y hacemos un llamado por la 
revolución agraria, bajo dirección proletaria, como parte de 
la revolución permanente. 

Cinco pasos importantes ayudan a confirmar la evolución 
revolucionaria de Luta Metalúrgica, a saber: 

1) Rompimiento con Causa Operária en julio de 1994 y la 
campaña por “ningún voto a ningún candidato del frente popu¬ 
lar” (septiembre de 1994); 

2) Relaciones fraternales con la LCI; 

3) Participación en la campaña “Salvar la vida de Mumia 
Abu-Jamal”; 



i 


Vanguarda Operária 





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4) Campaña basada en el programa clasista en los sindica¬ 
tos de metalúrgicos y trabajadores municipales del Sul 
Fluminense [región del estado de Rio de Janeiro]; 

5) Lucha por la desafinación de los guardas municipales 
del sindicato de trabajadores municipales de Volta Redonda. 

Dos escisiones mencheviques del 
altamirismo 

En los últimos años, además de Luta Metalúrgica/LQB, 
otras dos agrupaciones rompieron a la izquierda del altamirismo 
(la corriente a la que pertenece Causa Operária, dirigida 
políticamente por el Partido Obrero argentino de Jorge 
Altamira), a saber: la TPOR (Tendencia pelo Partido Operário 
Revolucionario) en 1988, que se convirtió en seguidora de 
Guillermo Lora; y la LBI que recientemente integrara una 
corriente conjunta con el Partido Bolchevique por la Cuarta 
Internacional (PBCI) de Argentina. Los loristas acusan a C.O. 
de ser frentepopulista, pero esta “divergencia política” entre 
los loristas y los altamiristas se circunscribe al sur del ecuador, 
o más precisamente, dentro de los límites del “nacional-trotskis- 
mo”. Durante muchos años Altamira sirvió como publicista 
de Lora y le ayudó a justificar “teóricamente” el infame “Frente 
Revolucionario Antiimperialista”, un frente popular “justifi¬ 
cado” por el mismo tipo de posición sostenida por Stalin y 
Bujarin para defender la línea menchevique de subordinar a 
los comunistas chinos a los supuestos “antiimperialistas” del 
Kuómintang en 1927. 

La otra ruptura de C.O. fue la de su grupo de Ceará [estado 
del noreste de Brasil], que formó la Liga Bolchevique 
Intemacionalista (LBI). Este grupo “rompió” con C.O. sólo 
bajo el impacto del rompimiento de Luta Metalúrgica en julio 
de 1994. Sin embargo, donde LM disputó sobre cuestiones 
de principio relacionadas con el frente popular, la cuestión 
negra y de la mujer y la cuestión rusa, el grupo de Ceará quería 
disputar sobre “críticas” administrativas. Después el grupo 
de Ceará criticó el voto de C.O. a Lula en 1994, defendiendo 
a la vez el voto a favor de Lula en 1989, alegando que ese año 
el Frente Brasil Popular fue ¡“sólo” un frente con la burguesía 
nacional y no con el FMI! En contraste, LM defendió la 
posición principista de oposición proletaria a todos los frente 
populares, ningún voto por ninguno de sus candidatos. Con¬ 
tra la posición de LM/LQB de que la opresión de los negros y 
las mujeres son cuestiones estratégicas para la revolución en 
Brasil, y su combate leninista por la movilización del 
proletariado contra todo tipo de opresión, la LBI (haciendo 
eco de los valores sociales de “su” burguesía) escupe en la 
defensa de los negros, las mujeres, los homosexuales y los 
indígenas contra los opresores burgueses. Hoy, la LBI habla 
de su supuesto defensismo de los estados obreros deformados 
como su principal tarjeta de presentación para encubrir su 
centrismo y atraer a los desprevenidos. Sin embargo, frente a 
las campañas reaccionarias y anticomunistas, la LBI capitula 
a la histeria antisoviética sobre Polonia, Afganistán, etc. El 
“izquierdismo” de la LBI se ha revelado como la hipocresía 
más sucia, con su asesoría descarada a la fracción pro policíaca 
de Artur Femandes en el sindicato de trabajadores municipales 


de Volta Redonda. Queda perfectamente claro que este grupo, 
junto con su “corriente internacional” (Corriente Bolchevique 
por la Cuarta Internacional), no tiene nada de bolchevique ni 
de intemacionalista, ni tiene nada que ver con la IV 
Internacional de León Trotsky. 

Hoy en día, el PT y su Frente Brasil Popular, y las organi¬ 
zaciones que venden sus mercancías a la sombra del frente popular 
como el PSTU y C.O. con sus satélites centristas también menche¬ 
viques, la LBI y la TPOR (cada una a su propio modo cumpliendo 
una función en la división de tareas), ayudan a construir un callejón 
sin salida para el proletariado brasileño. Sin embargo en Brasil, 
país semicolonial caracterizado por el desarrollo desigual y 
combinado, y con un proletariado grande y combativo, las tesis 
de la revolución permanente de Trotsky muestran el camino al 
proletariado y todos los oprimidos. La tarea urgente es romper 
con el frente popular y la política del nacionalismo 
pequeñoburgués en todas sus variantes, para forjar un grupo 
trotskista de propaganda combativo, núcleo del partido obrero 
revolucionario e intemacionalista. 

La LIGA QU ARTA-INTERNACION ALISTA DO 
BRASIL (LQB) nace de la evolución de Luta Metalúrgica 
como una organización que buscará incansablemente construir 
este partido. Tal partido trotskista en Brasil, con un fuerte 
componente negro en su dirección, tendría un impacto 
importante no sólo en este país, sino también a nivel inter¬ 
nacional, desde Harlem hasta Johañnesburgo. Luchamos por 
un gobierno obrero y campesino como parte de los Estados 
Unidos Socialistas de América Latina y por la extensión de la 
revolución a nuestros hermanos de clase en las “entrañas del 
monstruo”, en América del Norte, Europa, Japón y el mundo 
entero. Vamos adelante para construir el núcleo del partido 
trotskista, en la lucha para reforjar la IV Internacional, partido 
mundial de la revolución socialista. ¡Únete a nosotros! ■ 






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El Intemacionalista 


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Crisis en la LCI 


Cuando a mediados de 1996 la Liga Comunista 
Internacional (Cuartainternacionalista) expulsó a varios 
cuadros dirigentes con una larga trayectoria y poco después 
rompió relaciones con la Liga Quarta-Intemacionalista do 
Brasil, la dirección de la LCI describió esto como una lucha 
que fortalecería a la organización para enfrentar las aguas 
turbulentas del período postsoviético. Lejos de conseguirlo, 
desencadenó una crisis que se ha extendido a la mayor parte 
de la tendencia internacional que, durante tres- décadas, 
defendió la bandera del auténtico trotskismo. La actuación de 
la LCI en Brasil fue una traición , al abandonar una dura batalla 
de clase en el punto álgido de la lucha. Esto, junto con las 
expulsiones que la precedieron, constituyó la expresión de una 
nueva línea política que ahora se está generalizando con resulta¬ 
dos desastrosos. Hoy en día, la LCI está dando tumbos al 
abandonar posiciones históricas, una tras otra, mientras 
desperdiga mentiras para encubrir su deserción; a esto ha 
acompañado también la pérdida continua de cuadros con 
muchos años de experiencia. En los últimos tres años, varios 
dirigentes importantes de las secciones de la LCI en Australia, 
Inglaterra, Francia, México y otros lugares han dejado, 
desmoralizados, la organización. 

No obstante, algunos han tomado un camino distinto, deci¬ 
diendo en cambio, continuar la lucha por el programa esparta- 
quista histórico que la dirección de la LCI está abandonando- 
primero en la práctica, pero también y de una forma cada vez 
más abierta, en el terreno teórico. Esto condujo a la formación, 
a finales del año pasado, de la Fracción Revolución Permanente 
(FRP) dentro de la Ligue Trotskyste de France. La FRP incluyó 
a un miembro del Comité Central de la LTF y una camarada 
que fue miembro del comité de redacción de su periódico, Le 
Bolchévik, hasta que dicho cuerpo fue disuelto hace dos años 
por el Secretariado Internacional (S.I.) de la LCI. Tras una 
“discusión” de apenas un mes, la FRP fue expulsada de la 
organización una semana después de la conferencia de la LTF 
y pocos días antes de la conferencia internacional de la LCI. 

Los camaradas que más tarde formarían la FRP, habían 
luchado recientemente contra el abandono de una perspectiva 
“iskrista” [sobre el modelo de la revista Iskra (Chispa) de Le- 
nin] con respecto al trabajo entre los inmigrantes y exiliados 
norafficanos, ya que el S.I. había renunciado a los planes de 
publicar un periódico en el exilio para cohesionar el núcleo de 
partidos trotskistas en la región. Luego, cuando en el otoño 
pasado estalló una poderosa huelga nacional de camioneros 
en Francia, que representó la primera confrontación de 
importancia al gobierno de frente popular dirigido por los socia¬ 
listas, estos camaradas plantearon que la LTF debía publicar 
un volante con un programa de reivindicaciones transicionales 
para la lucha. El S.I. se opuso tajantemente a esta petición. 
Extrayendo las lecciones de estas luchas y de las crisis de las 
secciones de la LCI, la FRP enfatizó que el origen de las 
capitulaciones ha de encontrarse, sobre todo, en la dirección 


internacional, que ha repetidamente conciliado con elementos 
derechistas hasta que éstos han ido “demasiado lejos”. 

En una plataforma extensa en la que se analiza la crisis de 
la LCI, así como en varios otros documentos, la FRP declaró 
su solidaridad política con el Grupo Intemacionalista, refutó 
las mentiras lanzadas por el S.I. y se opuso al curso centrista 
de la dirección internacional en tomo a aspectos fundamentales 
de la lucha de clases. La plataforma de la FRP señala que el 
S.I. mismo ha caracterizado a la mayoría de las secciones 
nacionales de la LCI como abiertamente “centristas” o como 
infectadas por el centrismo-esto es, sus palabras 
revolucionarias se contradicen con sus acciones oportunistas. 
Esta lista de secciones de la LCI que el S.I. caracterizó como 
afligidas por el centrismo, incluía a las secciones alemana, 
australiana, francesa, irlandesa, italiana y mexicana. Si la 
sección británica no formó parte de esta lista, ello se debe a 
que es demasiado inerte o agonizante para hacer algo. Casi 
todas las secciones, con la excepción de la Spartacist League/ 
U.S. y la Trotskyist League of Cañada, estaban en graves 
problemas, o ya, de plano en el suelo. La FRP señaló que era 
precisamente el curso errático de la dirección internacional lo 
que estaba generando oportunismo y desmoralización. 

México 

Dos de las secciones más atribuladas fueron, precisamente, 
el SpAD (Partido Obrero Espartaquista de Alemania) y el GEM 
(Grupo Espartaquista de México), secciones que han sido los 
puntos focales de operaciones anteriores del autodenominado 
“nuevo S.I.”, para “limpiar” la “mierda”, como prometió hacer 
en la LTF el representante del S.I. enviado precipitadamente a 
Francia. Aparentemente, las anteriores operaciones de limpieza 
dejaron mucho que desear, puesto que el S.I. estaba pasándosela 
realmente mal al intentar rectificar a los malhechores. En una 
circular del S.I. del 27 de mayo de 1997, la secretaria internacio¬ 
nal, Parks, se quejaba en su inimitable estilo: 

“Actualmente el GI está rondando asiduamente a nuestro 
grupo mexicano, intentando encontrar reclutas extrayéndolos 
del cuerpo vivo de nuestra sección mexicana y su grupo 
juvenil.... Lamentablemente, nuestro grupo juvenil mexicano, 
en particular, es inexplicablemente suave y poroso con 
respecto al venenoso GI. Se ha reportado que algunas 
camaradas besan a Buenaventura cuando lo ven-a pesar del 
hecho de que él fue expulsado de su organización como un 
agente hostil y descaradamente abierto del GI.... Podría 
entender un comportamiento como este si las camaradas 
implicadas estuvieran al tanto de que tienen una enfermedad 
mortal contagiosa (rabia, lo que sea) y, al hacerlo, estuvieran 
efectivamente destruyendo al GI. Pero no es el caso. 

“Al menos cuatro miembros de la juventud en la sección 
mexicana-uno de los cuales es miembro dual [es decir, del 
partido y la Juventud]-se han ofrecido como contactos del 
GI. Peor aún es el caso del miembro dual, quien según los 
informes alentó a una militante de la juventud a tener una 




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El Intemacionalista 


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conversación telefónica de una hora con Negrete.... 

“Si los camaradas jóvenes en México quieren ser contactos 
del GI, esto es simplemente incompatible con la membresía 
en nuestro grupo juvenil. No se puede vivir en nuestra casa 
y simultáneamente alquilar un cuarto en la casa del GI.” 

A este ultimátum siguió una carta de otro miembro del 
S.I. preguntando por qué, dado que “combatir al GI era la prin¬ 
cipal prioridad política del GEM”-una afirmación reveladora 
en sí misma-“nadie en la dirección del GEM dio señal de 
alarma respecto a los saludos de mano y los abrazos con el 
GI”. Por cierto que lo que hicieron los militantes mexicanos 
refuta la calumnia de la dirección de la LCI de que bajo el 
“régimen” de los antiguos dirigentes del GEM-ahora en el 
Grupo Internacionalista-había una “atmósfera interna 
venenosa” de “denigración y humillación de los camaradas”, 
particularmente los jóvenes. La mentada “lucha en México” 
fue una vulgar purga que los miembros del GEM reconocen 
implícitamente como tal. 

Una inspección posterior in situ de la sección mexicana a 
manos de Bárbara F. de la SL, dio la voz de alarma de nuevo 
con respecto a “los saludos de mano, los besos y el intercambio 
de números telefónicos con los del GI”. Titulado “Céntrismo 
y el GEM”, este documento extraordinario, por no decir 
delirante, tiene como encabezado: “Una palomilla en la noche, 
la Virgen María en el metro, cenizas en el aire y revolución 
permanente en México”. Una nota al pie aconseja al lector 
“véame a mí y a nadie más para obtener iluminación materialista 
histórica”. Y por si alguien pensara que sus desvarios carecen 
del imprimátur de la dirección, la autora dice que el informe 
es “el resultado de algunas horas de consulta que tuve el 
privilegio de pasar con dos cuadros dirigentes de la LCI, Jim 
Robertson y Al Nelson”. Bárbara F. recrimina a una militante 
de la organización juvenil por haber dicho que “en ocasiones 
nuestros oponentes [es decir, el GI] pueden tener razón”, 
mientras que otro militante “planteó la posibilidad de buscar 
un acuerdo con el partido para permitirle mantener 
intercambios con el GI”. Informa además que un dirigente 
central del GEM (que renunció de la organización poco 
después) “se vio obligado a tomar físicamente de los hombros 
[a un miembro de la Juventud] y darle la vuelta” para que dejara 
de hablar con un camarada del GI. Bárbara informó lo que 
hizo después de dar una clase contra el GI: 

“Terminé la clase pidiéndoles que se pararan y con el puño 
en alto repitieran conmigo tres veces ‘nuestra Internacional, 
ámala o déjala’. Esto en sí mismo se convirtió en un punto 
de disputa en la ronda de discusión.” 

Un miembro de la Juventud defendió esto diciendo que “para 
dirigir en el punto alto de la lucha revolucionaria, tendremos 
que cantar y gritar y mostrar que amamos nuestra organiza¬ 
ción”, mientras que otro objetó “que lo había hecho sentir como 
si fuera de nuevo niño en la iglesia católica”. 

Detrás de toda esta preocupación por los besos y los 
saludos de mano y de los gritos de “ámala o déjala” se encuentra 
el hecho político de que la dirección del GEM tenía dificulta¬ 
des para convencer a la membresía de que no hay un frente 
popular alrededor de Cuauhtémoc Cárdenas. El GEM había 
alertado a los obreros, izquierdistas, jóvenes, mujeres y a todos 


en general, en contra del frente popular cardenista desde su 
misma formación durante las elecciones presidenciales de 1988 
para controlar la oposición al decrépito régimen 
semibonapartista del PRI. Pero ahora que el hijo del ex 
presidente general Lázaro Cárdenas estaba a punto de ser 
elegido como jefe de gobierno del Distrito Federal, el GEM 
abandonó repentinamente esta posición histórica. Mientras que 
la dirección de la LCI gusta ahora de ridiculizar esta posición 
haciendo referencia al puñado de “izquierdistas de toda ralea” 
alrededor de Cárdenas y su nacionalista burgués Partido de la 
Revolución Democrática (PRD), los miembros del GEM 
tuvieron que argumentar que esta era su nueva posición du¬ 
rante la marcha del Primero de Mayo de 1997-a la cual 
asistieron varios cientos de miles de obreros, izquierdistas, 
pobres del campo y la ciudad-donde se podía ver al frente 
popular en acción cuando Cárdenas habló desde la tribuna de 
una de las federaciones sindicales “independientes” que 
organizaron la manifestación. 

Hasta el día de hoy, los militantes del GEM encuentran 
difícil, si no imposible, defender la nueva posición de la LCI 
de negar la existencia de un frente popular de oposición en 
México, cuando lo tienen frente a sí todos los días. La dificultad 
se multiplica por el hecho de que la LCI está renegando de su 
propia línea pasada. Constamos, de todas maneras, que están 
implementando fielmente la política que corresponde a sai 
“análisis”: después de no producir ninguna pieza de propa¬ 
ganda en tomo a las elecciones de julio pasado sino hasta 
mucho después, el GEM no interviene haciendo un llamado a 
los obreros y oprimidos a romper con el frente popular de 
colaboración de clases dirigido por Cárdenas. Este es el ¡paso 
incluso en uno de los bastiones del frente popular eardenjsta, 
la UNAM (Universidad Nacional), donde el GEM tiene una 
fracción estudiantil y donde hay miles de izquierdistas que 
apoyan a Cárdenas desde afuera del PRD. Mientras que 
partidarios “socialistas” del frente popular en el Consejo 
Estudiantil Universitario (CEU) se rehusaron a apoyar protestas 
de estudiantes de los CCHs (preparatorias de la UNAM) para 
defender lo que queda del “pase automático” a la Universidad- 
diciendo que no era el momento de agobiar al nuevo gobernador 
de la capital, Cárdenas-el GEM no se podía encontrar por 
ningún lado. 

Asimismo, los miembros de la sección mexicana han sido 
sumidos en una total confusión gracias a las dramáticas voltere¬ 
tas de la dirección de la LCI en tomo a la cuestión fundamen¬ 
tal de la revolución permanente (ver más adelante). 

Alemania 

La otra sección de la LCI que ya había sido sujeta a una 
“limpieza” profiláctica a manos del S.I., fue el SpAD. En 1995- 
96, una falsa lucha fue librada sobre el trabajo en Alemania- 
basada en la indignante invención de que Jan Norden, editor por 
muchos años de Wor/cers Vanguard y miembro del S.I. hasta las 
purgas de 1996, supuestamente dijo que la LCI no era la dirección 
revolucionaria-o incluso la formación revolucionaria-en la lucha 
por la revolución política y en contra de la contrarrevolución en 
la RDA (Alemania Oriental) en 1989-90. Después de las 
expulsiones de junio de 1996, el “Segundo Pleno del Noveno 




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Comité Central” de la SL/U.S. (9-10 de noviembre de 1996) 
declaró que “la lucha contra Norden y su pequeña camarilla ha 
armado y fortalecido nuestro partido”, añadiendo luego de manera 
cautelosa que “no obstante, el asunto no se ha agotado” (Spartacist 
League/U.S., Infernal Bulletin No. 61, diciembre de 1996). En 
una carta circulada en la LCI, el S.I. acuñó la consigna: “Cuando 
Norden se va, miles reingresan”. ¡Ni en broma! 

La serie de luchas falsas en tomo a Alemania, México y 
Brasil, dañó y debilitó gravemente a la LCI. A las expulsiones 
siguieron innumerables plenos extraordinarios y conferencias de 
emergencia, sin que éstos dieran a las secciones nacionales un 
eje claro para la lucha. Esto es particularmente claro en Alema¬ 
nia. Norden había señalado en varios documentos que el SpAD 
estaba bajo la influencia del ala izquierda de la socialdemocra- 
cia y estaba retirando hacia una política de obstinado abstencionis¬ 
mo. Puesto que los elementos derechistas en el SpAD que 
defendían esa política recibieron el apoyo del S.I., en poco tiempo 
comenzaron a implementar su línea. El resultado fue: 
abstencionismo y capitulación a la socialdemocracia. 

Este último tomó la forma de una orientación genuinamente 
oportunista hacia una fracción del grupo mandelista en Alemania 
(la RSB). Los pablo-mandelistas alemanes están imbuidos de la 
política socialdemócrata, habiendo pasado todo el período pos¬ 
terior a la Segunda Guerra Mundial hasta 1968 en el SPD (Partido 
Socialdemócrata de Alemania.) Ahora, en un “Reporte sobre la 
situación del SpAD” (23 de enero de 1997), Parks informa que 
gracias a una llamada telefónica a Nelson, le queda claro que los 
problemas con la sección alemana tienen sus raíces en la 
“incapacidad que [el SpAD] ha mostrado desde hace mucho 
cuando se trata de orientarse respecto a la socialdemocracia de 
Alemania Occidental”. 

, Mientras tanto, en junio pasado, el que fuera durante mucho 
tiempo gerente de producción de Spartakist (el periódico del 
SpAD), trabajó detrás de una línea de piquete durante una huelga 
de obreros de la construcción en Berlín. En lugar de expulsarlo, 
el S.I. recomendó que se aceptara su renuncia, puesto que varios 
dirigentes del SpAD habían efectivamente autorizado su 
esquirolaje. Los camaradas de la FRP comentaron en su 
plataforma este vergonzoso episodio, mostrando que no es un 
acontecimiento aislado. Además, en una nota del 26 de diciembre 
dirigida al S.I., pidieron “todos los documentos o informes sobre 
la intervención (o falta de la misma) por parte del SpAD durante 
las huelgas estudiantiles del mes pasado”. Lo que obtuvieron 
como respuesta fue una carta de Berlín (2 de enero de 1998) que 
muestra los extremos a los cuales llegó la política abstencionista 
de la sección alemana durante las huelgas estudiantiles de 
noviembre de 1997. En tanto que miles de estudiantes protestaban 
y ocupaban los campus universitarios, ¿cuál fue la política del 
SpAD? “Al declarar que la ocupación estudiantil de la 
Universidad Humboldt era ‘la puerta para esquirolear’ nos 
excluimos a nosotros mismos” de cualquier intervención activa 
en este, “el único campus en el mundo donde tenemos una 
concentración significativa de estudiantes”. 

Esta política absurda llegó al extremo de que: 

“En la organización juvenil y en el comité ejecutivo local, 

los camaradas estaban muy incómodos con el boicot que 


realizaban a las asambleas estudiantiles y a las instalaciones 
ocupadas que servían como cuartel general de la huelga. Sin 
embargo, los apetitos de intervención fueron paralizados por 
los piquetes estudiantiles situados frente a la universidad. 
Mientras estaba en una de estas ‘líneas de piquete’, nuestra 
juventud denunció como esquirol al ex miembro F. al 
principio, porque éste fue al área ocupada.” 

La carta del 2 de enero atribuye esta política a “una falsa 
contraposición entre propaganda y acción”. Una carta de Jon B. 
por parte del S.I., hace referencia a la equiparación que hizo el 
SpAD de los piquetes estudiantiles con las líneas de piquete en 
una huelga obrera. Pero en realidad, la política del SpAD fue la 
consecuencia predecible de la línea sostenida por el S.I., llevada 
a su extremo ilógico-hasta que el S.I. interviene para “rectificar” 
la situación. ¿Tiene la dirección de la LCI, o la mayor parte de la 
membresía, una idea de lo que dice de su nueva política el hecho 
de que puedan denunciar como “esquiroles” a estudiantes que 
participan en la ocupación de una universidad? Y, mientras tanto, 
¡dejan que un esquirol de verdad renuncie, en lugar de expulsarlo 
como el traidor de clase que es! 

¿De quién es el chauvinismo? 

La crisis de la LCI llegó a su punto álgido en la Ligue 
Trotskyste de France, y esto no es una casualidad. Francia ha 
sido uno de los escenarios más importantes de las luchas obreras 
en los años recientes, y es ahí donde la afirmación de la 
dirección de la LCI en el sentido de que ha ocurrido una 
“regresión histórica en la conciencia política del movimiento 
obrero” choca más claramente con la realidad. Incluso antes 
de que la lucha fraccional comenzara, el S.I. reconoció que la 
sección francesa estaba en crisis. Una carta (17 de octubre de 
1997) de Parks, secretaria internacional de la LCI, informó: 
“La LTF no ha reclutado a nadie desde la gran ola huelguística 
de diciembre de 1995, cuando un estudiante de preparatoria 
ingresó a la Juventud.” Dada la turbulencia que ha sacudido a 
Francia en los años recientes, esto ya dice mucho. Parks 
continúa: “Señalamos en el memorándum del CEI [enero de 
1996] que reclutaríamos a expensas de nuestros oponentes 
centristas o vice versa. En Francia ha sido vice versa.” Una 
resolución del S.I. declaró: “La LTF, como está constituida y 
dirigida actualmente, no es viable como una sección de la LCI.” 

En aquella época, Parks escribió en otra carta al S.I. (21 de 
octubre de 1997) que “es muy claro después de la reciente lucha 
en la LTF que los camaradas Djura y Zakaria son potencialmente, 
una gran parte de la solución de nuestros problemas en la LTF....” 
Sin embargo, cuando unos días más tarde estos camaradas 
pidieron que se publicara un volante sobre la huelga de los 
camioneros franceses, repentinamente dejaron de ser “una gran 
parte de la solución”, y se convirtieron en el foco del “problema” 
en la LTF. Aunque el S.I. había declarado anteriormente que la 
dirección de la LTF era centrista, ésta última fue bautizada ahora 
como “centrista de derecha”, en tanto que los camaradas 
disidentes fueron etiquetados como “centristas de izquierda”. No 
obstante, cuando constituyeron la Fracción Revolución 
Permanente a mediados de diciembre de 1997, el S.I. se alió 
rápidamente en una “fracción mayoritaria” con los elementos 
abiertamente derechistas. Esta “mayoría plural” nunca respondió 




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los argumentos y análisis políticos de la minoría. En lugar de 
ello, la dirección de la LC1 lanzó una avalancha de invectivas 
personales coloreadas con chauvinismo nacional en contra de 
los camaradas de la FRP. 

Durante la conferencia de la LTF, la portavoz del S.F fue 
Susan A., quien fuera hace algún tiempo dirigente central de 
la LTF. En su presentación, exigió “confesiones completas y 
detalladas” por parte de los camaradas de la FRP acerca de 
sus contactos con el GE Citó la carta de Djura y Zakaria del 22 
de agosto de 1997 en la que se criticaba fuertemente al S.l. por 
abandonar la perspectiva iskrista hacia Africa del Norte. Al 
refutar las acusaciones de “estrechez nacional”, escribieron 
que se oponían a una política como la de la Bund (Liga Obrera 
Judía) en Rusia, según la cual sólo los camaradas norafr¡canos 
estarían implicados en este trabajo. “¿Qué saben ellos de la 
historia de la Bund?”, preguntó con altivez la representante 
del S.L al referirse a la minoría, añadiendo que seguramente 
habían recibido un mensaje electrónico de Norden. Aparte de 
ser falso, es realmente insultante implicar que camaradas 
norafricanos son demasiado ignorantes como para conocer 
nada acerca de la Bund. De hecho, en las discusiones de agosto 
pasado, Djura y Zakaria habían citado a Isaac Deutscher sobre 
la lucha en tomo a la Bund en el congreso de 1903 del Partido 
Obrero Socialdemócrata de Rusia, una presentación de un ex 
miembro de la Comisión de Trabajo en Africa del Norte de la 
LTF en 1986 y un libro reciente sobre la historia de la Bund. 

Hoy en día, este arrogante desdén no es un mero desliz de 
parte de la dirección de la LCI. Durante la lucha en México en 
abril de 1996, Parks insultó a la camarada Socorro, una ex 
trabajadora agrícola chicana, diciendo que era “tonta” y que 
tenía la cabeza en una “cloaca”. En aquel entonces, Parks se 
refirió a la LQB como “tonta” con respecto a “los peligros 
representados por la afiliación internacional”. En enero, Work- 
ers Vanguard (periódico de la SL/U.S.) se refirió vilmente a 
los camaradas brasileños, en gran parte negros y que se 
encuentran bajo el terrible ataque del estado burgués, como 
“peligrosos estafadores” (dangerous hustlers). Ahora, en un 
artículo completamente deshonesto sobre la lucha fraccional 
en Francia, el periódico de la LTF {Le Bolchévik, primavera 
de 1998) publica extractos de un documento de la mayoría 
con el asqueroso título chauvinista “La FRP ha encontrado su 
tierra de asilo: Francia”. En un momento en que el gobierno 
de frente popular está aumentando las deportaciones, ¿qué 
significa esta inmundicia? 

Después sobrevino la vil y absurda acusación por parte de 
la mayoría, de que los camaradas de la FRP habían “capitulado 
al chauvinismo francés”. ¿Por qué? Porque la minoría saludó el 
heroico trabajo intemacionalista de trotskistas franceses y de otros 
países en la Segunda Guerra Mundial que buscaron reclutar 
soldados y marinos alemanes (y que fueron enviados a campos 
de concentración y ejecutados por los nazis por hacer eso), de la 
misma manera que saludaron a los trotskistas estadounidenses 
que fueron encarcelados debido a su valiente oposición a la 
carnicería interimperialista. Los camaradas de la FRP habían 
escrito que la afirmación de Nelson de que había “poca inspiración 
en la sórdida historia del trotskismo francés” tenía un elemento 


de verdad, pero que era unilateral y un ejemplo de estrechez 
nacional. La mayoría de la LTF se apresuró a mostrar su fidelidad 
al S.L al afirmar, por increíble que parezca, que apenas un par de 
franceses estaban implicados en el trabajo intemacionalista bajo 
la ocupación nazi. 

La acusación de capitulación al chauvinismo francés dirigida 
contra camaradas de una ex colonia, es particularmente desprecia¬ 
ble viniendo de la sección francesa de la LCI, cuyos dirigentes 
se rehusaron hasta 1992 a reconocer que Argelia había ganado 
militarmente la guerra de independencia en contra de Francia. 
Los dirigentes de la LTF fueron correctamente condenados por 
la segunda conferencia internacional de la LCI en aquel año, 
puesto que su posición capitulaba a los colonialistas franceses 
que se rehusaban a aceptar la derrota. Esto es lo que la LCI dijo 
de la sección francesa en aquel entonces: 

Moción: “La LTF, al reflejar algún tipo de degeneración, ha 
sufrido un colapso general en su dirección después de una 
larga y cada vez más amplia desviación del internacionalismo 
trotskista. como indica lo siguiente: 

1) una actitud capituladora en el trabajo dirigido hacia 
organizaciones opositoras, como se expresó en la relación 
con el centrista Damien Elliott; 

2) una abstención en la lucha en los lugares de trabajo, 
incluyendo la absurda idea de que los obreros combativos 
son oponentes nuestros; 

3) la verdaderamente extraña posición sostenida en la LTF 
de que Argelia no ganó la guerra con Francia; 

4) el trato vergonzoso a nuestros partidarios argelinos como 
gente de las colonias sin voz; 

5) la creación de un régimen bonapartista que reflejad miedo 
a las bases y oculta el historial político ensuciado de la 
dirección; 

6) y el consecuente crecimiento del antiintemacionalismo y 
falta de colaboración reflejada más claramente en una 
violación sustantiva del centralismo democrático en tomo al 
artículo sobre Argelia. 

“En conclusión, la LTF no representa un auténtico grupo 
trotskista....” 

-International Infernal Bulletin No. 40 de la LCI, marzo de 
1997 

De hecho, existe una llamativa continuidad entre la política y 
funcionamiento despreciables de la LTF entonces y ahora, con 
la diferencia de que es la dirección internacional de la LCI la 
que hoy emprende, respalda e impone esta política. 

En el comienzo de la lucha fraccional, otro delegado del 
S.L, Adam, enviado a la LTF para mantenerla a raya, declaró 
en un discurso que el propósito de la mayoría sería “humillar” 
y “desmoralizar” a los miembros de la minoría. En su nota del 
26 de diciembre al S.L, los camaradas de la FRP escribieron 
que tácticas como estas sólo traerían una “profunda 
desmoralización de los miembros al inculcarles el cinismo”. 
En respuesta, la secretaria internacional. Parks, respaldó 
explícitamente esta política de “humillación”, diciendo que 
esa habría sido la política de Lenín. Cuando unos días después 
Adam declaró de nuevo el propósito de humillar a la FRP, una 
camarada de la fracción minoritaria le dijo airadamente que 
era vergonzoso dirigir ese tipo de afirmaciones a camaradas 



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de un país semicoionial. Él debía considerar, añadió la 
camarada, lo que para los miembros de la SL/U.S. significaría 
el decir que intentaban “humillar” a camaradas negros. 

Con respecto a la defensa que hizo Parles de esta táctica 
asquerosa, Lenin nunca hizo este tipo de demagogia degradante 
hacia comunistas de pueblos sometidos. Fue el rusificador Stalin 
el que intentó denigrar y humillar a los camaradas opositores de 
origen no ruso. Por esto, Stalin fue duramente condenado por 
Lenin, en su última batalla antes de caer mortalmente enfermo. 
El dirigente bolchevique insistió en que la solidaridad de clase 
proletaria requería una profunda atención y sensibilidad en tomo 
a estos asuntos, y denunció a Stalin por “lanzar 
irresponsablemente acusaciones de ‘socialismo nacionalista’ ”. 
Lenin alertó contra “la vulneración de esa igualdad, aunque sea 
por negligencia o por gastar una broma” (“Contribución al 
problema de las naciones o sobre la ‘autonomización’”, diciembre 
de 1922). La advertencia de Lenin mantiene su vigencia hoy en 
día: aquéllos que lanzan acusaciones de nacionalismo sin ningún 
cuidado en contra de comunistas intemacionalistas provenientes 
de países oprimidos, aquéllos que hablan cínicamente de 
“humillar “ y “desmoralizar” a estos camaradas, son incapaces 
de dirigir la revolución socialista internacional. Al contrario, 
reflejan los prejuicios de “sus” burguesías y están haciendo las 
paces con ellas. 

Hemos sido mesurados al responder a los insultos 
arrojados por la dirección de la LCI, pero queda claro que esta 
interminable repetición de epítetos chauvinistas no es un desliz 
aislado. Es parte de su nueva política. 

Confesiones y revisiones 

En la reciente lucha ffaccional en la sección francesa, la 
fracción mayoritaria, bajo órdenes del S.I., instaló un extraño 
fotomontaje en el local de la LTF que consistía en retratos de 
Stalin, Castro, Norden y Negrete. Esta artimaña es un clásico 
ejemplo de la amalgama , al equiparar el estalinismo con la lucha 
por el trotskismo auténtico sostenida por los camaradas de la 
Fracción Revolución Permanente. La fracción mayoritaria 
encontró esto tan “divertido” que cuando a los camaradas de la 
FRP se les fue asignado trabajar en una u otra sala para realizar 
extensísimas traducciones-acto deliberado para mantenerlos tan 
ocupados que no pudieran escribir más documentos internos o 
incluso leer los documentos que los atacaban, de muchos de los 
cuales jamás recibieron copias-el fotomontaje se multiplicó y 
apareció en su lugar de trabajo. (Posteriormente la fracción 
mayoritaria añadió fotografías de los líderes del FLN argelino, 
Boumedienne y Ben Bella.) Un día después de que los camaradas 
de la FRP señalaron que la fracción mayoritaria sólo se estaba 
degradando a sí misma, que estaba adoptando métodos que 
recuerdan los del maoísmo y preguntó cuándo iban a empezar a 
usar “orejas de burro”, la fracción mayoritaria colocó “orejas de 
burro” en sus fotomontajes. Entretanto, en las reuniones, la 
fracción mayoritaria entonaba a coro la exigencia “ des aveux, 
des aveux ” (confesiones, confesiones). Esto es muy elocuente 
en un país donde a todos los izquierdistas les es familiar el 
libro de Arthur London titulado L ’Aveu (La confesión) sobre 
el juicio estalinista de 1948 en contra de Rudolf Slansky en 
Checoslovaquia. 


El S.I. jamás respondió al análisis realizado por la FRP 
sobre la crisis de la LCI; sobre el creciente abstencionismo del 
S.I.; sobre su abandono de la lucha por forjar núcleos 
comunistas en los países semicoloniales; sobre su traición en 
Brasil y sobre su capitulación en la cuestión del frente popular 
en México. Después de varias semanas la fracción mayorita¬ 
ria finalmente presentó un raquítico documento en el que se 
inventaba la nueva acusación de que a la FRP y el GI no nos 
interesa la lucha contra la contrarrevolución en China o que 
nos oponemos a esa lucha. Esta técnica de trivialización, que 
consiste en inventar nuevas acusaciones tan pronto como las 
anteriores han sido refutadas, es la antítesis de la polémica J 
marxista seria. 

Ya que el objetivo principal de la LCI es ahora sembrar * 
confusión, a veces logra confundirse a sí misma. Una de las 
pocas respuestas a uno de los puntos políticos expuestos por 
la FRP, fue el reconocimiento de Jim Robertson, en una 
presentación del 20 de diciembre de 1997, de que toda la 
argumentación de la LCI en contra del Grupo Intemacionalista 
sobre la revolución permanente estuvo basada en una premisa 
falsa. Hemos insistido en que la lucha en México y 
Latinoamérica es en contra del capitalismo y no del 
“feudalismo”, “la herencia del colonialismo feudal español”, 

“los remanentes feudales” o “el peonaje feudal”, como ha 
sostenido la LCI. Señalamos que estas fórmulas fueron creadas 
por los estalinistas para justificar su programa de la “revolución 
por etapas”. En respuesta, el S.I. y Workers Vanguard 
insistieron en que esto significaba que estábamos “negando la 
revolución permanente”. [Ver los últimos números de 
Espartaco, periódico del GEM.] Inevitablemente, esto trae a 
la mente la acusación estalinista contra Trotsky de “subestimar 
al campesinado”. 

En octubre pasado, una nota fue circulada dentro de la 
LCI. La nota informa lo siguiente: 

“Jim ha estado pensando acerca de la posición del Grupo 
Intemacionalista sobre México y la revolución permanente.... 

Tiene los siguientes comentarios: 

“El GI tiene la peculiar visión de que, porque el capitalismo es 
global, todos los elementos del mundo que lo componen, son 
necesariamente capitalistas también. Puesto que México puede 
ser calificado como un país capitalista, el GI entonces insiste 
en que todas las relaciones de propiedad dentro de México son 
también capitalistas. (Se puede imaginar a Norden 
caracterizando a Cortés y Pizarro como empresarios capitalistas. 

Pero no debemos confundirlos con Andrew Camegie-fúeron 1 
conquistadores provenientes del País Más Católico que llegaron 
al Nuevo Mundo en búsqueda de botines.) 

“Se puede plantear todo tipo de argumentos sobre Latino¬ 
américa debido a que las condiciones varían de un país y de 
un tiempo a otro. El ejemplo más claro del desatino de la 
posición del GI se encuentra en el sur de Estados Unidos 
antes de la Guerra Civil. El sistema esclavista del sur no era, 
en definitiva, capitalista; de hecho, el propósito de la guerra 
fue alinear la economía sureña con el norte capitalista.” 

Los camaradas de la FRP señalaron en un documento preparado 
para una discusión programada sobre esta cuestión, titulado 
“Una vez más sobre la revolución permanente”, que Trotsky 



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nunca dijo que la revolución permanente dependía de la 
existencia de condiciones feudales o semifeudales, y que la 
aplicó a todos los países de desarrollo capitalista tardío, desde 
los que tenían una historia feudal (como Rusia) hasta los que 
no la tenían (como China). La FRP señaló además que la 
declaración de la dirección de la LCI sobre la esclavitud en el 
sur norteamericano estaba diametralmente opuesta al análisis 
del propio Marx, quien insistió en que las plantaciones 
esclavistas formaban parte de un sistema capitalista mundial. 

La discusión programada fue pospuesta y un par de sema¬ 
nas después, justo antes de que se llevara a cabo, llegó un 
nuevo documento que consistía en una transcripción de las 
observaciones que había hecho Jim Robertson un día después 
de que la fracción fue declarada. Ahora descubría que lo que 
Workers Vanguard había llamado “colonialismo feudal 
español” era en realidad “el incipiente capitalismo mercantil 
de España”, y agregó: 

“Creo que es un error-en el que fácilmente se puede caer- 
haber escrito que en México existen resabios precapitalistas. 
Los únicos resabios precapitalistas en ese país serían los 
sacrificios humanos. Lo anterior se debe a que los españoles 
que llegaron, a pesar de tener repleta la cabeza de ideas 
feudales, estaban de hecho poniendo en práctica un 
capitalismo mercantil, les gustara o no. Además el sistema 
de la hacienda, que según parece ha sido desplazado en la 
mayoría de lugares en Latinoamérica, producía para el 
mercado mundial, y era, por ejemplo, análogo a las 
plantaciones esclavistas en el sur de Estados Unidos. Estos 
no son resabios precapitalistas sino el producto de la división 
del mundo en la que algunos obtienen lo bueno mientras 
que se somete a áreas enteras del mundo.” 

De repente, desapareció toda la base de la argumentación 
anterior de la LCI contra nosotros sobre esta cuestión. De la 
noche a la mañana, los miembros de la fracción mayoritaria 
tuvieron que cambiar su línea. La mayor parte de ellos no pudo 
contestar nada; otros rápidamente sacaron el argumento 
patético de que su línea anterior había sido sólo un “error de 
análisis”. Buscaron así hacer desaparecer las múltiples 
afirmaciones hechas a lo largo de todo un año que sostenían 
que, con base en su desacuerdo con este análisis, el G1 había 
renunciado, o hecho a un lado, a la revolución permanente. 
Ahora Le Bolchévik publica una pequeñita corrección, diciendo 
que era “inexacto” referirse a los remanentes “feudales” y 
acusándonos de exagerar la importancia de esta caracterización. 
No dice nada acerca del hecho de que toda su polémica en 
contra del G1 sobre la revolución permanente dependía del 
argumento revisionista que ahora retiran. 

Mentiras y “rectificaciones” 

El marxismo es una guía para la acción revolucionaria. Es, 
por lo tanto, exigente en las cuestiones de teoría y análisis, pues 
éstas casi siempre tienen implicaciones programáticas. En la lucha 
contra la dirección actual del proletariado, la cual usa toda suerte 
de falsa conciencia para sostener el orden burgués, los marxistas 
buscamos lograr la claridad política a través de la lucha polémica. 
Sin embargo, a lo largo del último año y medio de voluminosas 
“polémicas” en contra del Grupo Intemacionalista/Liga Quarta- 
Intemacionalista do Brasil en las páginas de Workers Vanguard , 


Spartacist y casi todas las otras publicaciones de la LCI, los 
lectores en su búsqueda por descifrar los zigzagueos en las 
argumentaciones en contra de nosotros sólo han podido encontrar 
la confusión política. Los redactores golpean casi a ciegas usando 
argumentos de todo tipo, no importando qué tan inconsistentes 
puedan ser éstos con las afirmaciones anteriores. Sobre todo, la 
prensa de la LCI, que solía estar orgullosa de su implacable 
honestidad, se encuentra ahora repleta de flagrantes invenciones, 
mentiras y calumnias en contra del Gl/LQB, muchas de las cuales 
se contradicen unas a otras. 

Por supuesto, una vez que la práctica de la mentira se asienta, 
ésta se extiende rápidamente. No somos los únicos sobre los 
cuales la prensa del LCI está mintiendo, como el mismo S.I. 
admite cuando baja la guardia y cree que no leeremos lo que 
escribe. Los camaradas de la FRP señalaron que los líderes del 
S.í. se quejaron el pasado otoño de que la LTF estaba escribiendo 
polémicas falsas contra sus oponentes. Parks escribió (en una 
carta del 17 de octubre de 1997): “Fui testigo de la manera en que 
la propaganda de la LTF desarma a nuestros camaradas y permite 
a nuestros oponentes descartar lo que decimos con un simple 
movimiento de la mano.” Nelson escribe en respuesta, en una 
carta fechada el mismo día, que “la dirección...miente al S.I. y 
desorganiza y desorienta políticamente a sus militantes”. Al ser 
incapaces o al no querer combatir a los oponentes centristas y 
reformistas, “recurren a polémicas superficiales o falsificadas, 
como en el caso de LO” (Lutte Ouvriére). Y estas prácticas no se 
limitan a la LTF. El año anterior, Jon B., vocero del S.I., escribió 
sobre la Spartacist League de Inglaterra (SL/B) y las polémicas 
en su periódico, Workers Hammer : 

“Incapaz de enfrentarse a una realidad un poco más compleja, 
la SL/B recurre a la ‘simplificación’ (es decir, la falsificación) 
de las posiciones de nuestros oponentes. Este es el beso de la 
muerte, pues permite a nuestros oponentes desacreditamos por 
mentirosos y así vacunar a sus militantes en contra de nuestra 
crítica. Y si es que tenemos que mentir sobre nuestros oponentes 
cuando escribimos sobre ellos, eso significa que no tenemos 
confianza en nosotros mismos ni en nuestro programa.” 
-“Trabajo contra los oponentes y propaganda-La SL/B y el 
SpAD” (7 de julio de 1996) 

Pero mentir es un rasgo adquirido, y los redactores de Le 
Bolchévik y de Workers Hammer lo aprendieron leyendo Work¬ 
ers Vanguard, Spartacist y los informes internos de la 
dirección de la LCI. Durante los últimos dos años, la dirección 
de la LCI ha publicado un interminable cauce de mentirosas 
difamaciones contra nosotros, distorsionando nuestras 
posiciones, distorsionando las propias posiciones anteriores 
de la LCI, haciendo caso omiso de hechos probados, 
recogiendo y esparciendo mentiras provenientes de la prensa 
de los patrones del acero y de los provocadores pro policíacos 
en Brasil-todo esto bajo la premisa de que todo vale cuando 
se trata de atacar al GI/LQB. Las calumnias de la LCI no sólo 
son falsas, sino que además se puede demostrar tan fácilmente 
que lo son, que resultan increíbles. 

Junto con las mentiras, aparecen las maniobras de 
encubrimiento. Consideremos el ataque a Norden por decir en 
su discurso de enero de 1995 en la Universidad de Humboldt 
que la clave del triunfo de la contrarrevolución en la RDA fue 


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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


“la ausencia de una dirección revolucionaria”. Es interesante leer 
en un boletín interno de la LC1 la respuesta de Parks, fechada el 
18 de noviembre de 1996, a una militante de la sección alemana 
quien señaló que un pie de foto del Spartacist No. 45-46 (invierno 
de 1990-91) decía: “En ausencia de una dirección revolucionaria, 
la incipiente revolución política en la RDA fue interceptada por 
la contrarrevolución capitalista.” De acuerdo con Parks, esto 
“contradecía la línea principal de nuestro análisis sobre Alemania 
respecto a la cuestión de la dirección revolucionaria.... De hecho, 
esto revela las dos líneas contrapuestas que incorrectamente 
coexistieron en la organización hasta que el camarada Nelson 
emprendió la lucha contra Norden.” Hicimos mención del mismo 
encabezado de fotografía en The Internationalist No. 2 (abril- 
mayo de 1997). Resulta ahora que la dirección de la LC1 lo 
rechaza pero sin decirlo públicamente. 

Incluso más interesantes son las maniobras de encubrimiento 
que el S.I. realiza dentro de la organización. Esto se muestra en 
un curioso documento de Andrews, un dirigente de la LC1, 
descrito en el International Internal Bulletin No. 40 (marzo de 
1997) de la LCI como una “transcripción corregida” de sus 
observaciones en la reunión del Comité Ejecutivo Internacional 
(CEI) de enero de 1996 “tal como se aclararon en los comentarios 
que hizo en el pleno del CC de la SL/U.S. el 9 de noviembre de 
1996”. Las observaciones tienen que ver con la misma cuestión 
de si la LCI fue la dirección revolucionaria en Alemania en 1989- 
90. En la reunión del CEI en Londres, Andrews se levantó para 
decir que esta manera de plantear la cuestión era metafísica, que 
fuimos un “reto para ser la dirección revolucionaria”, que “estuvi¬ 
mos en la lucha por convertimos” en una dirección revolucio¬ 
naria. Una semana después, cuando Norden citó lo anterior en 
una reunión del SpAD, diciendo que ésta fue una manera correcta 
de plantear el problema, esto causó consternación entre la 
dirección y una urgente llamada telefónica fue realizada a la 
oficina central de la LCI para obtener una transcripción de las 
observaciones de Andrews. Ahora en la versión corregida de sus 
observaciones, tal como fueron “aclaradas” nueve meses después, 
leemos que “luimos una dirección revolucionaria en la lucha por 
corre ertirsé\sic). Así que con un proceso cuidadoso de corrección 
y aclaración, Andrews no sostiene más que la LCI fue un reto 
para ser la dirección revolucionaria y que estaba en la lucha por 
convertirse en una dirección revolucionaria, sino que ya era la 
dirección, si bien se encontraba en una lucha gramaticalmente 
cuestionable por convertirse. (¿Convertirse en qué?). 

También recordamos que cuando Workers Vanguard 
declaró que no existía más un frente popular en México, esto 
también fue calificado como una “aclaración” de su línea. Así 
que cuando la LCI hable ahora de “aclarar” algo, habrá que 
tener mucho cuidado. 

Métodos burocráticos y política centrista 

Los métodos políticos de la dirección de la LCI muestran 
signos de una pronunciada degeneración, pero detrás de los 
burdos métodos burocráticos se esconde un curso político 
centrista. Precisamente porque el S.I. emprendió una ofensiva 
preventiva para eliminar con anticipación toda oposición a su 
deserción en Brasil, y porque la nueva línea de la organización 
está en proceso de desarrollo, no nos apresuramos a hacer un 


juicio definitivo sobre la dirección que estaba tomando la LCI. Sin 
embargo, con el posterior desarro] lo de la crisis interna y la experiencia 
de la lucha fracciona! emprendida por la FRP, es posible esbozar 
algunas conclusiones más. Los mismos dirigentes de la LCI 
sienten la necesidad de desenvolver su nuevo curso centrista. 

Hemos señalado un “giro hacia el abstencionismo” que 
se acelera en la LCI. Hemos mencionado que existe cierto 
paralelo con el socialdemócrata de izquierda norteamericano 
Daniel De León, cuyo izquierdismo abstracto se combinó con 
su oposición a intervenir en las “luchas parciales” de la clase 
obrera. La línea del S.I. sobre la huelga de los camioneros 
franceses confirma que ésta es una política consciente. Como 
los camaradas de la FRP señalaron en su presentación en la 
conferencia nacional de la LTF, muchas de las crisis en las 
secciones de la LCI tienen su origen en la evidente 
contradicción entre la visión de la dirección internacional- 
según ¡a cual el período postsoviético consiste en todas partes 
de derrotas de la clase obrera-y una realidad de agudas luchas 
que ofrecen oportunidades para la intervención de los 
comunistas. Ya sea en una fase de activismo frenético o cuando 
mantienen a los militantes inmersos en tareas internas, el curso 
zigzagueante del S.I. no ha proporcionado una orientación 
coherente para la lucha de clases. Y esto no es casual. 

¿Por qué huyó el S.I. de la lucha en Brasil? ¿Simplemente 
porque no pudo alinear a la LQB en contra de Norden y Negrete, 
como sostienen los mencheviques de la mal llamada Bolshevik 
Tendency (BT-Tendencia Bolchevique)? Esto no es marxismo 
sino “kremlinología” trivial. ¿Fue debido a la cobardía, como la 
LCI y la BT pretenden que planteamos nosotros? Acusamos a la 
dirección de la LCI de algo mucho más grave: la acusamos de 
cometer una traición al programa trotskista. El abandono, por 
parte de la S.I., de la perspectiva “ iskrista ” orientada a los exiliados 
norafricanos indica los orígenes de esta traición. No es sólo que 
el S.I. le temía al “agua hirviente” de la lucha de clases en Brasil, 
al haber juzgado que los “riesgos para la vanguardia” (es decir, 
para sí mismo) eran “inaceptables”-aunque estaba perfectamente 
dispuesto a dejar a la LQB para que ésta enfrentara las 
consecuencias de una lucha que la LCI había alentado. Tampoco 
fue simplemente un caso de una dirección no experimentada que 
se dio cuenta de que no sabía qué estaba haciendo en una situación 
caliente. El haber abandonado la perspectiva de un periódico 
dirigido a los exiliados e inmigrantes norafricanos en Europa 
indica que elS. I. le está dando la espalda a la lucha por establecer 
núcleos comunistas en los países semico/oniales. 

La plataforma de la Fracción Revolución Permanente plantea 
esta conclusión y señala a un caso paralelo anterior: el del 
socialdemócrata centrista italiano G.M. Serrati. En la Segunda 
Conferencia de la Internacional Comunista en 1920, Serrati se 
opuso a las tesis sobre la cuestión nacional y colonial presentadas 
por Lenin, argumentando que implicaban un peligro de 
oportunismo. Detrás de su verborragia izquierdista sobre el 
peligro de que las tesis de Lenin abrieran el camino a la 
colaboración de clases con las burguesías de los países coloniales, en 
la realidad Senati mantenía la vergonzosa política de la Segunda 
Internacional de rehusarse a luchar en contra de la dominación colo¬ 
nial y semicoloniai por parte de la burguesías imperialistas. 




mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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De León en los EE.UU. y Serrati en Italia fueron represen¬ 
tantes de una variante centrista de izquierda de la social- 
democracia (los partidarios de Serrati en el Partido Socialista 
Italiano eran conocidos como los maximalistas), durante el 
período anterior a la Primera Guerra Mundial. Esta es la 
dirección que los líderes de la LCI están tomando hoy en día. 
Niegan que exista un frente popular en México a fin de no 
tener que luchar para que los trabajadores, estudiantes y otros 
rompan con él. Se niegan a producir propaganda con un 
programa de transición en la primera gran huelga en contra 
del gobierno del frente popular en Francia, dejando de esta 
manera el campo abierto a los centristas que buscan presionar 
al frente popular en el poder. La LCI ahora sostiene que los 
estalinistas “dirigieron” la contrarrevolución en Alemania Ori¬ 
ental, excusando de esta forma a los socialdemócratas quienes, 
como la LCI anteriormente (y correctamente) sostenía, fueron 
la punta de lanza de la reunificación capitalista. 

Los documentos de la FRP revelan que en la polémica interna 
en contra del Grupo Intemacionalista, los dirigentes de la LCI 
explícitamente aceptan la supuesta realidad de la mentira 
burguesa y reformista de “la muerte del comunismo”, discrepando 
solamente con la terminología. Acto seguido, la LCI rechaza la 
tesis central del Programa de Transición de Trotsky, a saber, que 
la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección 
revolucionaria. Al esgrimir (en contra del GI) que esta tesis ya 
no es “adecuada”, que ha habido un “retroceso cualitativo” en la 
conciencia de la clase obrera misma, se dispone de un argumento 
para no intervenir con un programa revolucionario para luchar 
contra las actuales direcciones reformistas. Cuando la LCI saca 
conclusiones derrotistas de una derrota histórica del proletariado 
mundial-la contrarrevolución en la Unión Soviética y Europa 
del Este-su evolución muestra un fenómeno recurrente en la 
historia del movimiento marxista. 

Trotsky observó que la sangrienta derrota de la Comuna 
de París en 1871 llevó a la primera aparición de la concepción 
antimarxista de un “estado socialista aislado”, en el programa 
del socialdemócrata alemán Vollmar al final de esa década. La 
derrota de la revolución alemana en 1923 fue un factor de suma 
importancia en la consolidación de la burocracia nacionalista 
de Stalin en la Unión Soviética, cuya línea de construir el 
“socialismo en un solo país” era una justificación para no luchar 
por la revolución socialista internacional. En los años 30, la 
derrota histórica del proletariado mundial representada por la 
victoria de Hitler en Alemania en 1933, fue el pretexto que la 
estalinizada Comintem utilizó para pasarse al reformismo, en 
la forma del “frente popular” de colaboración de clases, el 
cual se convirtió en la política de los partidos comunistas en 
todo el mundo de 1935 en adelante. 

Aquéllos que se autonombran trotskistas tampoco escapan 
de la lógica de la lucha de clases. Cuando después de la Segunda 
Guerra Mundial hubo una relativa estabilización del capitalismo 
en Europa, al mismo tiempo que el estalinismo extendía su 
dominio, esto le condujo al principal dirigente de la debilitada IV 
Internacional, Michel Pablo, a concluir que la lucha por una dirección 
revolucionaria independiente había dejado de ser crucial. Este 
revisionismo pablista acabó por llevar a la destrucción de la IV 
Internacional como partido mundial de la revolución socialista. 


Como ya lo hemos señalado (ver “El período postsoviético: 
Ofensiva burguesa y agudas batallas de clase” en la página 40 de 
este número), la contrarrevolución en la Unión Soviética y en los 
estados obreros deformados de Europa Oriental ha dado origen 
a un período en que las condiciones son extremadamente 
desiguales alrededor del mundo. En los países del antiguo bloque 
soviético, ha surgido dramáticamente el terror chauvinista como 
efecto de la competencia entre los nuevos amos capitalistas que, 
utilizando el veneno nacionalista, buscan consolidar sus regíme¬ 
nes. En China, la campaña en dirección de una contrarrevolución 
está en pleno apogeo, pero enfrenta un proletariado cada vez 
más inquieto. El sudeste asiático es un barril de pólvora a raíz de 
la crisis que sufrieron sus economías el año pasado. En los 
EE.UU., la lucha de clases se encontraba en uno de los puntos 
más bajos de la historia hasta la huelga de la enorme empresa de 
transporte UPS el año pasado, la lucha obrera de mayor 
envergadura que ha ocurrido en ese país en las últimas décadas. 
América Latina ha presenciado numerosas huelgas generales, 
además de revueltas campesinas en México y en Brasil. Las 
burguesías de Europa Occidental, envalentonadas por la 
destrucción de la URSS, han lanzado una ofensiva general en 
contra del llamado “estado de bienestar”, pero se han encontrado 
con una intensa resistencia por parte de la clase obrera. 

La contrarrevolución que se extendió por Europa Orien¬ 
tal no ha suplantado a la crisis de la dirección revolucionaria 
sino que la ha hecho más aguda. En La Internacional 
Comunista después de Lenin (1928), Trotsky escribió: “Las 
cada vez más tajantes contradicciones en esta lucha para lograr 
la ‘estabilización’, ó más bien, la lucha para asegurar la futura 
existencia y desarrollo del capitalismo, cultivan los 
prerrequisitos en cada nueva etapa para nuevos levantamientos 
internacionales de clase, es decir, para nuevas situaciones 
revolucionarias, cuyo desarrollo depende completamente del 
partido proletario.” Siete décadas después, el capitalismo no 
es más estable y el desarrollo futuro sigue dependiendo 
enteramente de la dirección proletaria revolucionaria. 

Hoy, el Grupo Intemacionalista, la Liga Quarta-Intema- 
cionalista do Brasil y la Fracción Revolución Permanente se 
unen en la lucha para reforjar la IV Internacional sobre la 
base del programa trotskista auténtico. Estamos publicando 
los documentos de la FRP sobre su lucha dentro de la LCI en 
contra del curso centrista de la dirección, como una contribu¬ 
ción a aquella lucha y a la fusión de nuestras organizaciones. 
En su folleto de 1937, “Estalinismo y bolchevismo”, escrito 
en medio de una anterior “crisis del marxismo”, Trotsky 
escribió que las “grandes derrotas políticas provocan inevi¬ 
tablemente una reconsideración de valores, que generalmente 
ocurre en dos direcciones”. De esta manera, “los rutinistas, 
centristas y diletantes, asustados por la derrota, hacen lo mejor 
que pueden para destruir la autoridad de la tradición 
revolucionaria y van hacia atrás en su búsqueda de una ‘nueva 
palabra’”. A la vez, como Trotsky escribió: “la verdadera 
vanguardia, enriquecida por la experiencia de la derrota, 
defiende con uñas y dientes el legado del pensamiento 
revolucionario, y sobre esta base, intenta educar a los nuevos 
cuadros para las luchas de masas venideras.” Esta es la tarea 
que llevamos adelante hoy en día. ■ 



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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


El período postsoviético: 


Ofensiva burguesa 
y duras batallas de clase 



Obreros franceses combativos realizaron huelgas y manifestaciones durante varias semanas en noviembre- 
diciembre de 1995 Las movilizaciones fueron vendidas por los dirigentes reformistas, pero lograron derrotar 
ej plan gubernamental para cortar pensiones. 


La LCI: A la espera de “tiempos mejores” 


por Jan Norden 

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el 
boletín de julio de 1996, From a Drift Toward Abstentionism 
to Desertion from the Class Struggle (De una deriva hacia el 
abstencionismo a la deserción de la lucha de clases), que 
consiste en un conjunto de documentos escritos por cuadros 
que habían sido dirigentes de la Liga Comunista Internacional 
(Cuartainternacionalista) y que fueron purgados de la 
Spartacist League de EE.UU. (SL/U.S.) en junio de ese año. 
El artículo que presentamos a continuación fue escrito poco 
después de la purga y los sucesos relacionados con ella. 
Analiza las conclusiones derrotistas que la dirección de la 
LCI ha extraído tras la destrucción contrarrevolucionaria de 
la Unión Soviética, a la luz de las luchas internas en las que 


estuvo involucrado Jan Norden, quien fuera director de Work- 
ers Vanguard, periódico de la SL/U.S. 

Para dar una cubierta a su creciente tendencia hacia el 
propagandismo pasivo y brindar una justificación política de 
nuestras expulsiones, la ruptura de las relaciones fraternales con 
la Liga Quarta-íntemacionalista do Brasil/Luta Metalúrgica y la 
huida de la batalla librada por la LQB/LM para echar a los policías 
del Sindicato de Trabajadores Municipales de Volta Redonda, la 
dirección de la Liga Comunista Internacional ha calificado 
retrospectivamente toda una serie de intervenciones propuestas 
por Norden y Salzburg como “recetas para el éxito rápido”. 
Además, para justificar su línea abstencionista, la dirección de la 
LCI repite constantemente la misma cantaleta acerca de la 
naturaleza reaccionaria del presente período: “El no poder 


Time 







E! Intemacionalista 


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mayo de 1998 



El golpe de agosto de 1991 marcó un momento crucial en la contrarrevolución que destruyó el estado obrero 
burocráticamente degenerado de la URSS. La LCI hizo un llamado correcto a los obreros soviéticos a aplastar la 
contrarrevolución de Yeltsin y Bush. Hoy, la LCI pretende que los estalinistas “dirigieron” la contrarrevolución en la 
RDA. ¿También en la URSS? Izquierda: Nacionalista ruso en uniforme del ejército zarista muestra bandera soviética a 
la que ha arrancado la hoz y martillo. Derecha: Yeltsin tomó el poder en medio del colapso de los estalinistas. 


reconocer el período en el que estamos y la relación necesaria de 
nuestra pequeña vanguardia revolucionaria con el proletariado, 
y la ausencia de la Unión Soviética como un factor activo y 
defínitorío en la política, han llevado a la desorientación y al 
apetito de seguir programas y fuerzas políticas ajenas,” como se 
lee en Workers Vanguardia. 648 (5 de julio de 1996). [El artículo 
de WV No. 648 fue traducido al español en un “suplemento es¬ 
pecial” de Espartaco, julio de 1996.] ¿Cuál es la naturaleza del 
presente período? El artículo afirma lo siguiente: 

“En un período condicionado por las derrotas colosales para 
el proletariado internacional que significó la contrarrevo¬ 
lución capitalista en la antigua Unión Soviética y a lo largo 
de Europa Oriental, lo anterior coloca a nuestras pequeñas 
fuerzas en una situación coyunturalmente frágil. 

“A lo largo de Europa Occidental, la clase obrera ha luchado 
en algunas de las mayores y más combativas batallas en 
muchos años. Sin embargo, por primera vez desde la Comuna 
de París, las masas de obreros en lucha no identifican las 
necesidades que sienten como inmediatas con los ideales 
del socialismo o con el programa de la revolución proletaria.” 
Esta caracterización no sólo sobreestima la conciencia 
“socialista” históricamente reformista de las masas obreras 
de Europa Occidental, sino que, al enfatizar exclusivamente 
el carácter globalmente reaccionario del período y al atenuar 
la importancia de las explosivas luchas obreras de masas en 
Italia (1992 y 1994) y Francia (1993 y 1995), se aleja de forma 
significativa de la línea adoptada por el Comité Ejecutivo 
Internacional en enerode 1996. El memorándum adoptado por 
el CEI estableció lo siguiente: 


“Las clases dominantes están en una ofensiva implacable, 
con ataques sin precedentes dictados por Maastricht, el TLC 
y otros bloques comerciales rivales, que son equivalentes a 
la guerra de Thatcher contra los mineros británicos o la 
embestida rompesindicatos de Reagan contra la huelga de 
los controladores del tráfico aéreo. Pero éste es también un 
período marcado por las batallas convulsivas de la clase 
obrera en defensa propia.... 

“Este es un período en el que mucho está enjuego. La ruptura 
de los antes hegemónicos partidos estalinistas crea una abertura 
a través de la cual podríamos crecer rápidamente a través de la 
intervención como grupos combativos de propaganda con un 
programa trotskista revolucionario, y a través de acciones 
ejemplares. Pero no somos los únicos que buscan explotar la 
inestabilidad del período. Creceremos a costa de nuestros 
opositores, especialmente los centristas, o viceversa.... 

“A lo largo de Europa Occidental, la clase obrera ha empren¬ 
dido algunas de las batallas más grandes y combativas que 
se han dado en años, aunque por vez primera desde la 
Comuna de París, las masas de obreros en lucha no identi¬ 
fican las necesidades inmediatas que sienten con los ideales 
y el programa de la revolución socialista. Los militantes más 
conscientes aún marchan desafiantemente bajo la bandera 
roja de la revolución y cantan la Internacional. Pero la masa 
es justificadamente escéptica, gracias a los crímenes de los 
estalinistas, socialistas y sus rabos seudotrotskistas que 
vendieron la Revolución de Octubre y pavimentaron el 
camino para la embestida capitalista de hoy.” 

-[traducido en Espartaco No. 9, primavera-verano de 1997] 
En comparación con el extracto del artículo de Wórkérs : 







42 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 


Vanguard citado arriba, el memorándum del CEI describe una 
situación mucho más contradictoria e inestable, con 
posibilidades para la intervención y el rápido crecimiento de 
combativos grupos trotskistas de propaganda que emprendan 
acciones ejemplares. Sin embargo, en la polémica que intenta 
justificar nuestra expulsión, la dirección de la LC1 describe un 
período exclusivamente reaccionario, y dice que sus propias 
fuerzas están en una situación “frágil”. Además, la única vez 
que se menciona una acción ejemplar es para renegar retros¬ 
pectivamente de la defensa en 1993 de un albergue para 
inmigrantes en Berlín. 

Al intentar explicar nuestras expulsiones, WV afirma lo 
siguiente: “El partido no había cambiado, como tampoco lo hizo 
Norden particularmente. Lo que había cambiado era el mundo.” 
El artículo cita partes de una carta que Joseph Seymour me 
escribió (24 de abril de 1996). Citaré un poco más: 

“Tu personalidad política no ha cambiado fundamentalmente 
a lo largo de los años, aunque parece que te has vuelto más 
impaciente por obtener éxitos organizativos, especialmente 
cuando estás personalmente involucrado en el trabajo. Lo 
que ha cambiado fundamentalmente es el mundo en el cual 
vivimos y funcionamos. Y ahí yace lo esencial del problema. 
“A mediados de la década de 1870, Engels describió a 
Auguste Blanqui como ‘un hombre de la época anterior a 
1848’. Con ello quiso decir que ya no era posible que la 
revolución democrático-burguesa llevara a los comunistas 
al poder en Europa occidental. En lugar de ello, los 
comunistas enfrentaban la prolongada y frecuentemente 
prosaica tarea de construir organizaciones de masas de la 
clase obrera, que entonces se encontraba en gran parte 
atomizada en la Europa continental. 

“Ahora yo te describiría como un hombre de la época ante¬ 
rior a 1991 o, más adecuadamente, como un hombre de la 
época anterior a 1976. Cuando estuve en Alemania el otoño 
pasado, le dije a Max medio en broma: ‘Norden está actuando 
como si la Alemania reunificada fuera el Portugal de 1974- 
75.’ El mundo de ‘Mass Strike’ [Huelga de Masas] y los 
grupos de ese tipo, se ha ido para siempre. Creo que no 
aceptas que desde finales de los 70 ha ocurrido un retroceso 
histórico en la conciencia política de la clase obrera y de la 
izquierda internacionalmente. Este desarrollo a la vez ha 
condicionado la contrarrevolución en el bloque soviético y 
ha sido reforzado por ella.” 

Dejando de lado la burda “psicologización”, he citado la 
carta de Seymour in extenso porque es la expresión más cohe¬ 
rente de la perspectiva de la actual dirección de la LCI. En un 
borrador de respuesta en el que estaba trabajando antes de que 
fuéramos atiborrados por la campaña que perseguía nuestra 
purga (el juicio y la expulsión de Socorro, la creciente lucha 
sobre Brasil, la suspensión y expulsión de Norden y Salzburg, 
la “licencia” y expulsión de Negrete), escribí que 
probablemente existían diferencias subyacentes dentro de la 
dirección de la LCI sobre la cuestión: “Así, en varias ocasiones, 
como en la carta que me escribiste, has tendido a sobreestimar 
la naturaleza del cambio en las condiciones mundiales en lo 
que concierne a las perspectivas para la lucha revolucionaria.... 
Dicho brevemente, pienso que algunos camaradas creen que 
este es un período de derrotas , mientras que, desde mi punto 



A pesar del período de la reacción tras la derrota de 
la Revolución Rusa de 1905, Lenin señaló que la 
clase obrera había retomado la ofensiva en 1912. 
Cinco años después, los obreros rusos realizaron 
la primera revolución obrera victoriosa, 
de vista, estamos viviendo un período que es el resultado de 
una derrota histórica y a nivel mundial de la clase obrera , a 
saber, la destrucción de los estados obreros burocráticamente 
degenerado y deformados del bloque soviético gobernados por 
los estalinistas; un período que está actualmente marcado por 
la ofensiva burguesa contra la clase obrera, pero que es 
también uno de turbulentas luchas proletarias que pueden 
pasar de la defensiva a la ofensiva. La clave es, como siempre, 
la lucha por forjar una dirección revolucionaria.” 

Y este es el nudo de la cuestión, ya que Seymour, en su 
carta, establece brevemente cuáles son las perspectivas reales 
del Secretariado Internacional (S.I.) de la LCI hoy en día: 
“Deja de buscar éxitos rápidos. Este no es un período de ese 
tipo. Y cuando las cosas cambíen para bien, una cosa es cierta: 
seguirá siendo un mundo muy diferente a aquél en el cual la 
Unión Soviética y el estalinismo existieron. Mientras tanto, 
nuestra tarea principal consiste en educar y entrenar-en todos 
los niveles-a los relativamente pocos camaradas jóvenes que 
tenemos para aprovechar tiempos mejores en el futuro.” 

A partir de la destrucción de los estados obreros degenerado y 
deformados del bloque soviético, la dirección de la LCI ha 
derivado una conclusión derrotista según la cual hemos entrado 
en un mal período en el que no es mucho lo que puede lograrse. 
Por lo tanto, aquéllos que perciben oportunidades deben ser 
por ese mismo hecho unos oportunistas; la búsqueda de 
oportunidades para intervenir es calificada como la búsqueda 
de “éxitos rápidos”. Cuando ocurren duras batallas de clase 
(como en Alemania cuando se multiplicaban los ataques 
fascistas contra los albergues de inmigrantes, o la lucha que se 
lleva a cabo hoy en día en Brasil por echar a los policías del 
sindicato) el S.I. condena o abandona la lucha. Su análisis 
del período va de la mano de una perspectiva objetivista y una 
política de propagandismopasivo. La dirección de la LCI cree 
que su tarea consiste simplemente en sujetarse bien al programa 
y en esperar “tiempos mejores". 





El Intemacionalista 


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mayo de 1998 


Anteriormente habían surgido diferencias de matiz en las 
discusiones dentro de la LC1 acerca de la naturaleza del 
período; sin embargo, esta perspectiva abstencionista ha 
tomado forma realmente en el curso de las luchas recientes. 
En buena medida, esta perspectiva es una generalización de 
las lecciones sacadas en la discusión sobre Alemania, las cuales 
ahora se aplican a toda la LCI. Incluso en la reunión del CE1 
de enero de 1996, esta tendencia no se había consolidado aún. 
En aquella ocasión, durante la discusión en torno al 
memorándum de tareas y perspectivas yo comenté: 

“El documento es muy bueno al describir el período que 
viene después de las tremendas derrotas que para la clase 
obrera representó la contrarrevolución en la Unión Soviética 
y Europa Oriental. Dice, por una parte, que este es un período 
reaccionario, y por otra, que está marcado por batallas 
convulsivas de la clase obrera en defensa propia. Creo que 
la ola huelguística en Francia mostró esto de una manera 
muy dramática. 

“Está, en efecto, condicionado por una derrota para la clase 
obrera de proporciones históricas, aunque no está definido 
simplemente como un período de derrota. Por una parte, el 
resultado no está determinado de antemano. Pensé también 
que la analogía que hizo Jim con el período que va desde 1929 
hasta el final de los 30 es muy adecuada y es lo que he estado 
pensando. El período que siguió al ascenso de Hitler al poder 
en 1933 fue también un período de tremendas derrotas, como 
las de España, Franciay otros lugares. Fue también un período 
de luchas, tales como la Guerra Civil Española, que terminó 
en un desastre cuando los estalinistas ahogaron en sangre la 
revolución proletaria en nombre del Frente Popular.” 

Sin embargo, cuando dije virtualmente lo mismo en una 
reunión reciente del S.L, fue denunciado como una desviación 
aduciendo que en la década de los 30 existía aún la Unión 
Soviética. En efecto, también ocurrieron entonces los Procesos 
de Moscú y el estrangulamiento de la Revolución Española. 

En su carta, Seymour habla de la “época anterior a 1991 ”. 
Sin embargo, nos encontramos aún en la era del imperialismo, 
definida por Lenin como la última etapa de la decadencia del 
capitalismo, como una era de guerras y revoluciones. En esta 
era, ha habido varios períodos, pero ninguno de larga duración. 
El mismo Seymour escribió un artículo que demolía la teoría 
mandelista que afirma que hubo un largo boom económico de 
posguerra que se habría extendido desde 1945 hasta los años 
70. Más recientemente, en el debate con Seymour, quien habló 
a nombre de la Spartacist League/U.S. y la LCI, Mandel objetó 
nuestra caracterización del presente período, diciendo: 

“Los espartaquistas subestiman lo grave que es la actual larga 
ola depresiva del capitalismo. Escriben al respecto que ‘el 
actual período está caracterizado, sobre todo, por el impacto 
de la contrarrevolución en la Unión Soviética y los otros 
estados obreros deformados de Europa del Este.’ Esta 
afirmación es errónea. La principal característica de la 
situación mundial es la ofensiva a nivel mundial del capital 
contra el trabajo.... 

“No hay nada de ‘reformista’ en reconocer que bajo tales 
circunstancias las luchas obreras son principalmente defen¬ 
sivas, y los marxistas revolucionarios deben dar prioridad a 
esto, como Trotsky lo hizo en Alemania de ! 929 en adelante. 


Como entonces, lo que hoy se encuentra inmediatamente en 
el orden del día no es la lucha por la conquista revolucionaria 
del poder por la clase obrera, sino la necesidad de eliminar 
radicalmente el desempleo en Oriente y Occidente, y de un 
modo sustancial, en el Sur.” 

-Spartacist (edición en inglés), No. 52, otoño de 1995 
La perspectiva de Mandel de un período de luchas defensivas y 
la utopía reformista de “eliminar radicalmente el desempleo” sin 
la conquista revolucionaria del poder, resumen su punto de vista. 

En contraste, el artículo en Workers Vanguard { Nos. 591 
y 592 del 7 y 21 de enero de 1994), que Mandel criticaba, 
llamado “Luchas obreras a través de Europa”, se centraba en 
la tesis de que en la actual ofensiva de la burguesía contra la 
clase obrera, las luchas defensivas pueden transformarse en 
una ofensiva contra el capital, a través de la lucha por un 
programa de transición para la revolución proletaria y la 
construcción de partidos trotskistas. En respuesta a un artículo 
de Le Monde que preguntaba “qué hay de común entre mayo 
de 1968” y “esta somnolienta Francia de 1993 en la que las 
ideologías ya no tienen influencia, donde la recesión mantiene 
altos niveles de desempleo y donde hay menos huelgas que en 
ningún otro período”, nosotros escribimos: 

“La clase obrera se encuentra efectivamente a la defensiva, 
pero de ninguna manera dormida. La huelga de Air Francey 
sus reverberaciones en las luchas obreras a través de Euro¬ 
pa, mostraron que el ánimo de las masas respecto a la lucha 
puede cambiar rápidamente. Las luchas defensivas pueden 
rápidamente convertirse en un reto a los capitalistas. Hoy en 
día, la burguesía proclama la ‘muerte del comunismo’, así 
como en la década de los 50 declaraba el ‘fin de la ideología’; 
ello no detuvo, sin embargo, la irrupción de significativas 
luchas sociales algunos años más tarde. La clave es la cuestión 
de la dirección.... 

“El deber de los revolucionarios es plantear las tareas y 
necesidades objetivas de la clase obrera, no reflejar las 
limitaciones de la conciencia actual espontánea del proleta¬ 
riado. Sólo sobre esta base, se forjará el instrumento indis¬ 
pensable, el partido revolucionario. Esto no quiere decir que 
pequeños grupos revolucionarios puedan saltar sobre sus 
propias cabezas, incluso durante situaciones revolucionarias, 
ni compensar con la mera voluntad y sanos pulmones una 
falta de raíces en la clase obrera. Una insurrección no puede 
llevarse a cabo por el solo hecho de estar planteada. Sin 
embargo, las tareas programáticas que enfrenta la clase 
obrera no cambian por el hecho de que los medios para 
llevarlas a cabo sean débiles o inexistentes. La reciente ola 
de luchas de clase en Europa Occidental apunta hacia la 
posibilidad de nuevas situaciones como la de Bélgica en 1961 
y Francia en 1968. La clave consiste en prepararse para esto 
a través de la intervención en la lucha de clases para forjar el 
partido revolucionario.” 

Hoy en día esta no es la perspectiva de la dirección de la 
LCI, que en un “período condicionado por las derrotas 
colosales para el proletariado internacional” sólo puede ver 
que la situación “coloca a nuestras pequeñas fuerzas en una 
situación coyunturalmente frágil” (WV 648); una dirección que, 
frente a una agúda lucha clasista en Brasil dirigida por 
camaradas con una verdadera raigambre en la clase obrera. 



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mayo de 1998 



unü 


Reuter 


Bonn, 14 de junio de 1996:400 mil obreros alemanes se movilizan en las mayores manifestaciones sindicales 
de la posguerra, para protestar contra los recortes de prestaciones médicas y sociales. 


decide que esto plantea “riesgos inaceptables” y sale de escena. 
Esto contradice flagrantemente el programa citado arriba para 
la “intervención en la lucha de clases para forjar el partido 
revolucionario”. ¿Defiende aún la LCI el artículo sobre las 
luchas obreras en Europa? En la práctica, claro que no. 

Los anteriores períodos de reacción 

En cualquier caso, la extensión del presente período reac¬ 
cionario no está predeterminada, y depende sobre todo del 
curso de la lucha de clases. ¿Qué hay sobre los anteriores 
períodos de reacción? Seymour se refiere en su carta a la década 
de 1870, el período inmediatamente posterior a la derrota de 
la Comuna de París. En una conversación, Foster hizo la misma 
comparación. Yo objeté esto, diciendo que es llamativa la 
diferencia con la situación de hoy y, de hecho, la comparación 
sirve para elucidar el contraste con el presente. El libro de 
Michelle Perrot, Workers on Strike: France 1871-1890 (1987) 
presenta estadísticas de las luchas obreras en ese período. 
Muestra que durante la década que siguió a 1871, el número 
de huelgas aumentó sólo de manera gradual. Entonces, después 
de que la ola huelguística entre 1880 y 1882 fuera derrotada, 
hubo otra brusca caída. No fue sino hasta el Primero de Mayo 
de 1890 que se llevó a cabo la primera huelga general. El libro 
de Emile Zola, Germinal , del que recientemente se ha hecho 
una excelente película, retrata dramáticamente las dificultades 
que entrañaba el organizar las luchas obreras en ese período; 
mucho del material en el que se basa la novela fue tomado de 
la huelga minera en Anzin en 1878. Zola muestra que muchos 
izquierdistas se oponían a las huelgas con argumentos 
proudhonistas y la desesperación resultante de la derrota. Los 


obreros tardaron dos décadas en recuperarse del impacto de la 
derrota de la Comuna. Esto es comprensible, dada la sangrienta 
matanza de más de 30 mil comuneros que siguió a la toma de 
París por las tropas mercenarias de Thiers. 

Se ha hecho una comparación también con el período que 
siguió a la derrota de la Revolución de 1905 en Rusia. En los 
primeros años, el nivel de las luchas obreras cayó 
dramáticamente. Lenin cita estadísticas que muestran que el 
número de huelguistas cayó de 2,8 millones en 1905, a 1,1 
millones en 1906,740.000 en 1907 y apenas 60.000 en 1909 y 
50.000 en 1910, los años más obscuros de la reacción de las 
Centurias Negras (V.I. Lenin, “Huelga económica y huelga 
política” [mayo de 1912]). De nuevo, esto refleja el hecho de 
que la Revolución fue derrotada militarmente de manera 
decisiva. Sin embargo, ya en 1911, el proletariado gradualmente 
volvió a tomar la ofensiva. Para 1912 la clase obrera ya libraba 
duras batallas a lo largo de Rusia, particularmente como 
respuesta a la masacre de huelguistas en los campos de oro del 
Río Lena y Lenin escribió con respecto a este período su 
artículo “El ascenso revolucionario” (junio de 1912). Así las 
cosas, incluso ese período de una profunda reacción fue 
relativamente corto. A finales de 1914 se había generalizado 
entre la clase obrera el sentimiento en contra de la guerra, y en 
1917 se realizó la Revolución de Octubre. El elemento decisivo 
no fue entonces la naturaleza del período, sino el curso de la 
lucha de clases y el papel que jugó el Partido Bolchevique 
bajo la dirección de Lenin. 

Europa, y especialmente Alemania, después de la derrota 
de la revolución de 1848, pasó un largo período de reacción que 
duró más de dos décadas. Marx y Engels libraron una dura lucha 









April-May 1998 


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e incluso escindieron la Liga de los Comunistas en oposición a 
aquellos impresionistas dirigidos por Willich que pretendían 
producir un levantamiento revolucionario en Alemania a través 
de la mera fuerza de la voluntad. Los fundadores del socialismo 
científico advirtieron que el proletariado debía pasar por “quince, 
veinte, quizás hasta cincuenta años de guerra y guerras civiles” 
para prepararse para tomar el poder. Vale la pena preguntar por 
las premisas a partir de las cuales llegaron a esta conclusión. 
Marx y Engels las explicaron en el análisis político-económico 
que apareció en el último número de la Neue Rheinische Revue 
(noviembre de 1850): 

“Con esta prosperidad general en la que las fuerzas produc¬ 
tivas de la sociedad burguesa se desarrollan tan extensamente 
como pueden hacerlo dentro de las relaciones burguesas, no 
puede hablarse de una verdadera revolución. Una revolu¬ 
ción tal es posible sólo cuando estos dos factores, las 
modernas fuerzas productivas y las formas burguesas de 
producción, chocan unas con otras.... Una nueva revolución 
es posible sólo como consecuencia de una nueva crisis. Sin 
embargo, la revolución es tan segura como esta crisis .” 
(énfasis en el original) 

La predicción de Marx y Engels de que ninguna nueva 
revolución tomaría lugar durante varias décadas se basaba en 
la tesis de que la sociedad burguesa transitaba por un 
prolongado período de desarrollo de las fuerzas productivas. 
Esto ocurrió, de hecho, en Francia bajo el Segundo Imperio 
de Luis Napoleón, cuya caída condujo a la Comuna de París, y 
en Alemania particularmente bajo el impacto de la unificación 
bismarckiana del país en el Segundo Reich. Sin embargo, 
argumentar que ahora enfrentamos un período de ese tipo, sería 
una profunda revisión de la teoría leninista del imperialismo. 

Mandel, quien de hecho sostuvo esta perspectiva revisionista 
para justificar su política de reivindicación de “reformas 
estructurales” durante la huelga general en Bélgica en 1961 y 
durante el mayo francés de 1968, intentó disfrazarla con sus 


teorías acerca del “capitalismo tardío” y otras del estilo. En el 
debate con la LCI, la estratagema de Mandel file el cuento de 
hadas al estilo de Kondratiev de “la larga ola depresiva del 
capitalismo”, que usó para argumentar que los marxistas deberían 
“dar prioridad” al hecho de que las luchas obreras serían “funda¬ 
mentalmente defensivas”, diciendo además que esta fue la política 
de Trotsky en Alemania “de 1929 en adelante”. 

Entonces, ¿qué hay del período de 1929 en adelante? Un 
paralelo importante entre el actual período y la década de los 30 
consiste en el hecho de que este último estuvo marcado por la 
derrota histórica del proletariado representada por la toma del 
poder por los nazis en Alemania en 1933, acerca de la cual Trotsky 
escribió: “La historia no ha registrado ninguna catástrofe 
semejante” (Programa de Transición). Denunció el aventurerismo 
ultraizquierdista del llamado “Tercer Período”, proclamado por 
los centristas burocráticos de la estalinizada Internacional 
Comunista en 1928, coincidiendo esto con el inicio de una severa 
crisis económica capitalista (la Gran Depresión). Trotsky ridicu¬ 
lizó las pretensiones de la IC de una siempre creciente “radica- 
lización de las masas” como un “catecismo vacío, no la caracteri¬ 
zación de un proceso” (ver “El ‘Tercer Período’ de los errores de 
la Comintem”, enero de 1930). Trotsky sometió esas pretensiones 
a un riguroso análisis, tomando en consideración las estadísticas 
sobre las huelgas en Francia y otros indicadores del estado de 
ánimo de las masas, criticando la fatua caracterización hecha por 
la dirección del PC francés de las huelgas como “ofensivas”, 
cuando eran en realidad defensivas. 

Sin embargo, Trotsky no declaró que las luchas obreras 
fueran a ser fundamentalmente defensivas por un largo período, 
como Mandel alegó-y mucho menos en Alemania. En la lucha 
contra la creciente amenaza nazi, escribió: “Una política de frente 
único respecto a la socialdemocracia debe permitir, en un futuro 
muy cercano, sobre la base de la representación democrática 
proletaria, la creación de órganos de lucha de clases, es decir, de 
consejos obreros ” (“El único camino”, septiembre de 1932). Ya 


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en el comienzo mismo de este período en 1928, Trotsky enfatizó 
“el carácter explosivo de la nueva época, la alternancia brusca 
del flujo y el reflujo políticos, los espasmos continuos de la lucha 
de clases entre el fascismo y el comunismo” ( La Internacional 
Comunista después de Lenin). En el mismo trabajo, Trotsky hizo 
notar que en las primeras etapas de la campaña contra la Oposición 
de Izquierda, “Stalin se puso la tarea a sí mismo de acusamos de 
no reconocer la estabilización. Esta acusación se volvió 
particularmente insistente en el período en el que la 
‘estabilización’ comenzó a agrietarse de nuevo....” Trotsky y 
Cannon señalaron también que Bujarin y Lovestone, 
respectivamente, sacaron conclusiones derechistas porque estaban 
sobrecogidos por la fuerza del imperialismo norteamericano que 
emergió hegemónico de la Primera Guerra Mundial, y el retroceso 
de la ola revolucionaria de la posguerra. 

Reiteradamente Trotsky enfatizó que la llamada 
“estabilización” de mediados de los años 20, no era el resultado 
de causas económicas objetivas, sino más bien, de la debilidad 
del factor subjetivo, esto es, de la dirección revolucionaria. 
Además, en julio de 1931 escribió: “La marea revolucionaria 
está hoy fuera de disputa.” Esto se encuentra en su artículo 
“Algunas ideas sobre el período y las tareas de la Oposición 
de Izquierda”. Los miembros de la LCI harían bien en releer 
este pequeño ensayo. Trotsky enfatiza en él que las pequeñas 
fuerzas de la vanguardia revolucionaria deben centrarse en la 
propaganda, pero no contrapone esto a la participación en las 
luchas de la clase obrera, como lo que la dirección del S.I. ha 
hecho en Brasil. Trotsky escribió lo que sigue: 

“En esta etapa nuestra fuerza reside en la apreciación correcta, 
en la concepción marxista, en el pronóstico revolucionario 
acertado. Tenemos que presentarle a la vanguardia proletaria 
estas cualidades principalmente. Actuamos en primer lugar 
como propagandistas. Somos demasiado débiles para pre¬ 
tender responder a todas las cuestiones, intervenir en todos 
los conflictos específicos, formular en todas partes las 
consignas y respuestas de la Oposición de Izquierda.... De 
ninguna manera quiero decir con esto que tenemos que 
permanecer marginados de la lucha real de la clase obrera. 
Nada por el estilo. Los obreros avanzados sólo pueden com¬ 
probar las ventajas revolucionarias de la Oposición de 
Izquierda en la experiencia viva, pero hay que aprender a 
seleccionar los problemas más vitales, candentes y princi- 
pistas, y combatir por ellos sin dispersarse en bagatelas y 
detalles. Me parece que éste es el papel fundamental que ha 
de jugar ahora la Oposición de Izquierda.” 

¿Y qué es más vital, más candente, más principista que la 
lucha por echar a los policías de los sindicatos, esto es, una 
lucha sobre la cuestión fundamental del estado? Esta es una 
batalla que fue alentada por la LCI y emprendida por los 
camaradas fraternales de la LQB/LM; fue preparada por 
puntos programáticos contenidos en la Declaración de 
Relaciones Fraternales con Luta Metalúrgica, al tiempo que 
los llevaba a la práctica. Hoy en día, frente a la ignominiosa 
huida de la lucha por parte de la LCI, es nuestro deber llevar 
esta lucha hasta el final y extraer las importantes lecciones 
que provee a la clase obrera, no sólo en Brasil y otras partes 
de Sudamérica, sino en el mundo entero. 


Una visión del mundo 
centrada en Estados Unidos 

La conclusión de Seymour en su carta del 24 de abril de 
que “nuestra tarea principal consiste en educar y entrenar” a 
los “relativamente pocos camaradas jóvenes” hasta que 
“tiempos mejores” vengan en el futuro, no sólo es objetivista, 
sino que corresponde a una perspectiva del mundo centrada 
en los Estados Unidos de hoy. Es verdad que en Estados 
Unidos la lucha de clases se encuentra en un nivel bajo y que 
la experiencia reciente indica que el potencial de reclutamiento 
será de “relativamente pocos camaradas jóvenes”. Sin em¬ 
bargo, la situación es muy diferente en Brasil, por ejemplo, 
donde al mismo tiempo que el PT (Partido dos Trabalhadores) 
de Lula ha demostrado su bancarrota y virado 
pronunciadamente hacia la derecha, hay una ola de explosi¬ 
vas luchas campesinas, y es general entre la clase obrera el 
descontento ante las políticas gubernamentales de austeridad 
dictadas por el FMI, además de que ha habido una 
proliferación de grupos centristas en los últimos años. En 
Sudáfrica, también, es probable que la experiencia con el 
Congreso Nacional Africano (ANC) de Mándela en el poder 
produzca desilusión y también oposición en algunos sectores 
de la clase obrera (por ejemplo, entre los camioneros del 
sindicato llamado Turning Wheel, o la reciente huelga minera 
no autorizada en contra de la compañía Anglo-American) e 
incluso dentro del Partido Comunista. Además, en Europa han 
estallado reiteradamente luchas obreras y estudiantiles con¬ 
tra los recortes ordenados por los gobiernos en los últimos 
años. 

Sólo se necesita recordar a los obreros metalúrgicos italia¬ 
nos que en el otoño de 1992 arrojaron pernos a sus líderes 
sindicales luego de que éstos entregaron la scala mobile, una 
conquista ganada en el “otoño caliente” de las luchas obreras de 
1969 que ajustaba los salarios a los niveles de inflación. En 1994, 
bajo la presión del descontento obrero, y buscando aprovechar 
las circunstancias para echar viento a las velas de un nuevo frente 
popular, los líderes reformistas de los sindicatos y partidos (tanto 
del PDS [Partido Democrático de Izquierda, ex PC] como de 
Rifúndazione Comunista) llevaron a cabo varias “huelgas gen¬ 
erales” de un día. Estas grandes manifestaciones finalmente 
derribaron la coalición derechista de Berlusconi con los fascis¬ 
tas, e impusieron el gobierno de Dini, encabezado por el antiguo 
gobernador del Banco de Italia. El nuevo gobierno empezó a 
implementar, con la cooperación de los reformistas, el ataque a 
las pensiones y los servicios sociales que Berlusconi había sido 
incapaz de llevar a cabo. Esto continúa ahora bajo el frente popular 
de centro-izquierda “Ulivo” del antiguo demócrata cristiano 
Prodi. Este turbulento proceso ha puesto bajo mucha presión a 
Rifondazione Comunista, que participó en las elecciones como 
parte del frente popular “progresista” y ha dado su voto de 
confianza a Prodi. Como resultado, la Lega Trotskista d’Italia 
tuvo un aumento importante en el número de contactos en los 
últimos dos años y fue objeto de violentos ataques por parte de 
los gángsteres de RC. 

Hace apenas seis meses en Francia, ocurrió la mayor explo¬ 
sión de luchas obreras desde 1968, con seis movilizaciones 



mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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sindicales nacionales en el lapso de un mes. Esto siguió a la 
huelga combativa de los trabajadores de Air France en 1993 y 
las movilizaciones de la primavera siguiente, que incluyeron 
tanto a la juventud estudiantil como a decenas de miles de 
sindicalistas, contra los intentos de Chirac y Cía. de imponer 
un salario inferior al mínimo para los obreros jóvenes. Por 
supuesto, las huelgas de los ferroviarios y los trabajadores 
públicos en Francia fueron vendidas por las cúpulas sindicales 
reformistas, incluyendo a los seudotrotskistas, que ahora se 
han incrustado en las filas medias, e incluso superiores, de la 
burocracia sindical y realizan las tareas que ésta les 
encomienda. Sin embargo, la experiencia de las huelgas de 
diciembre de 1995, con las asambleas diarias, las delegaciones 
obreras a los sitios de trabajo vecinos, las marchas masivas-y 
la abierta traición de los reformistas, que “sabían cómo terminar 
una huelga”-tendrá inevitablemente un impacto en la nueva 
generación de obreros combativos. Libération (9-10 de 
diciembre de 1995) comentaba: “Después de nueve días de 
votar a favor de la huelga cada mañana en una asamblea gen¬ 
eral, tienen la sensación de participar en una verdadera 
‘democracia obrera’. Parecen más bien miembros de la Comuna 
[de París de 1871] que huelguistas.” 

Estas luchas obreras han sido, cada una de ellas, luchas 
defensivas contra la brutal ofensiva de los gobernantes capita¬ 
listas que están resueltos a hacer con los sindicatos de Europa 
Occidental, lo que Reagan y Thatcher hicieron con el 
movimiento obrero estadounidense y británico durante los 80, 
tal como el memorándum del CEI señala. Sin embargo, el ba¬ 
lance no ha sido simplemente de interminables derrotas. En 
algunos lugares, como Rusia, por ejemplo, el impacto de la 
contrarrevolución ha sido tan severo que no sólo no ha habido 
luchas obreras significativas, sino que los obreros casi no tienen 
conciencia de su existencia como clase. Los mineros del carbón, 
que fueron en otro tiempo el núcleo más sólido del proletariado 
soviético, se ven hoy en día a sí mismos, en muchos casos, 
como pequeños empresarios que exigen un mejor precio por 
el carbón. No obstante, en otros lugares, el impacto de la 
ofensiva burguesa ha sido más heterogéneo. 

En Alemania la burguesía pretendió comprar la paz social 
después de la reunificación capitalista, enviando miles de millones 
de marcos alemanes a los “nuevos estados federales” para 
mantener las cosas tranquilas mientras desmantelaba sistemática¬ 
mente la industria de Alemania Oriental, enviaba a las obreras 
de vuelta a la casa, deportaba trabajadores inmigrantes y alentaba 
xenófobos ataques fascistas. Sin embargo, incluso en el IV Reich 
del imperialismo alemán, la clase obrera ha estado lejos de la 
inmovilidad. Durante la primavera y el comienzo del verano de 
1996, salieron a la calle en las mayores movilizaciones sindica¬ 
les desde la Segunda Guerra Mundial-alrededor de 400 mil en 
Bonn el 15 de junio-para protestar contra la ofensiva guberna¬ 
mental en contra del “estado social”. Esto ocurre después de varios 
años en los que se han sucedido huelgas, tanto en el lado occidental 
como en el oriental, de los obreros metalúrgicos, del acero y 
públicos, así como manifestaciones masivas de jóvenes contra 
los ataques fascistas. Los amos imperialistas de la Alemania 
reunificada no pueden contar con la Burgfrieden (la paz social) 


en casa mientras persiguen sus propósitos de “unificar” a Europa 
bajo su hegemonía. 

No todas las derrotas tienen el mismo impacto. El 
documento de la segunda conferencia internacional de la LCI 
hacía notar que los trabajadores soviéticos, germano orientales 
y del resto de Europa del Este, no habían sido derrotados 
militarmente en el campo de batalla, sino básicamente, debido 
a la erosión de la conciencia que resultó de las décadas de 
dominio estalinista y su perversión del marxismo. En una 
conversación telefónica a finales de abril de 1996 señalé que 
este no es un “período de derrota”, sino uno que se abrió con 
la derrota histórica ocasionada no por la destrucción de las 
organizaciones obreras en la batalla, sino como resultado de 
la masiva falsa conciencia del proletariado. El camarada Ro- 
bertson respondió que una buena formulación sería “la des¬ 
trucción de la Unión Soviética fue vista como una derrota, 
pero no como una derrota de la clase obrera”. Esto tiene conse¬ 
cuencias hoy en día. En 1989-90 los obreros germano orientales 
no fueron aplastados, sino que votaron mayoritariamente por 
la reunificación capitalista, en particular por los demócratacris- 
tianos. Tiempo después se sintieron engañados cuando las 
promesas electorales de Kohl de “paisajes florecientes” no se 
convirtieron en realidad y, en lugar de ello, la RDA se convirtió 
en un campo de herrumbrosa chatarra. Esto produjo una ola 
inicial de enojo, además de una generalizada desorientación 
política e ideológica, que continúa. Una situación como esta 
presenta importantes oportunidades para la intervención 
trotskista en el terreno de la lucha de clases y a través de pro¬ 
paganda que explique la contradicción entre el estalinismo y 
el auténtico leninismo, es decir, el trotskismo. 

El número 648 de WV me acusa de “tomar ventaja” de mi 
conocimiento de otros idiomas y mi papel en el Secretariado 
Internacional para presionar al SpAD [sección alemana de la 
LCI] para que lanzara “una campaña de agitación en pos de 
huelgas masivas. Esta postura de una inminente ‘resistencia 
masiva’ negó el factor critico de la conciencia, el cual sólo 
una vanguardia leninista puede introducir.” En la lucha que 
sobre esta política se llevó a cabo en su momento, se hizo una 
comparación con las fantasías de una “radicalización” siempre 
creciente de las masas después de las derrotas, expresadas en 
el VI Congreso de la Comintem en 1928. En una carta al 
Comité Central del SpAD, fechada el 25 de octubre de 1991, 
respondí lo siguiente: 

“Ciertamente no he argumentado que habría un período de 
‘radicalización’ y de luchas ofensivas en este período. Al 
contrario, repetidamente enfaticé lo contrario, que las luchas 
obreras serán de carácter defensivo. Sin embargo, esto dista 
mucho de afirmar que no habrá grandes luchas, o al menos 
escaramuzas, y que es un ‘error’ pensar que ‘los perdedores 
se volcarían hacia la resistencia obrera’. 

“Básicamente, lo que se está argumentando es que en el 
período que sigue a la contrarrevolución resulta imposible 
que la clase obrera luche exitosamente y por lo tanto señalar 
la necesidad de tales luchas equivale a engañar al 
proletariado. Esta conclusión global no ha sido probada por 
el análisis materialista, ni confirmada por la historia. No todas 


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El Intemacionalista 


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Obreros sudcoreanos durante huelga general, 4 de enero de 1997. 


las derrotas son iguales. Incluso después de 
las peores derrotas, los obreros continúan 
librando luchas de retaguardia. Y no es cierto 
que todas estas acciones estén condenadas a 
la derrota.” 

De hecho, en la primavera de 1991 hubo varias 
ocupaciones de fábrica por parte de obreros que 
enfrentaban despidos masivos y cierres de plantas, 
la mayoría de las cuales estuvo fuera del control 
de los burócratas sindicales importados del lado 
occidental. Asimismo, ocurrió una serie de 
manifestaciones semanales de decenas de miles de 
obreros en Leipzig, donde estuvimos directamente 
contrapuestos al SPD [Partido Socialdemócrata] con 
nuestros altoparlantes y pancartas sobre la necesidad 
de huelgas de masas, ocupaciones de fábrica y 
la lucha por un gobierno obrero. El S.I. rechaza 
esta perspectiva, pero no ofrece un programa 
alternativo: esto no es casual, pues considera 
ilusorias las luchas obreras bajo estas condiciones. 

Hoy, como en 1991, la lucha contra la ofensiva antiobrera 
de la burguesía requiere de la lucha contra la socialdemocracia. 
Las movilizaciones sindicales de diciembre de 1995 en Francia 
fueron dirigidas por la FO (Forcé Ouvriére), federación sindical 
socialdemócrata. Los reformistas plantean estas luchas como 
defensa del “estado de bienestar”, con una fuerte carga de naciona¬ 
lismo (resumida como una lucha contra la “globalización”, aunque 
de hecho la economía capitalista ha sido global desde el inicio 
de este siglo, con la llegada de la época imperialista). El concepto 
socialdemócrata del estado de bienestar en un solo país, o incluso 
en toda Europa Occidental, no es más viable que el mito estalinista 
del “socialismo en un solo país”, o incluso en el bloque soviético. 
Si los capitalistas retroceden en los recortes a los servicios 
médicos y las pensiones, responderán instituyendo un recorte 
salarial general a través de una devaluación, u otra artimaña para 
ser más “competitivos” en este período de “preguerra” y de 
creciente competencia interimperialista. De este modo, incluso 
las luchas defensivas contra los ataques a los sindicatos y los 
programas sociales requieren una dirección revolucionaria que 
plantee consignas para convertir estas batallas en una ofensiva 
contra el sistema capitalista y para construir partidos trotskis- 
tas que dirijan la lucha por la revolución socialista internacional. 

Aunque el período posterior a 1991 se abrió con la destruc¬ 
ción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, una derrota 
de proporciones históricas para el proletariado mundial, no 
está predeterminado a ser simplemente un período de derrotas, 
como muchos en la izquierda han concluido, incluyendo, al 
parecer, la dirección de la LCI. La izquierda virulentamente 
estalinófoba, como los cliffistas en los países de habla inglesa 
y los morenistas en América Latina, vitorearon la 
contrarrevolución en la URSS y supusieron que el ocaso del 
estalinismo los llevaría a su apogeo. Compartieron esta creencia 
con las cúpulas dirigentes de la socialdemocracia europea. 
Cuando la burguesía respondió al colapso de la Unión Soviética 
y de los estados obreros deformados de Europa Oriental, 
lanzando un amplio ataque al estado de bienestar-golpeando 
también las prebendas de la burocracia social-imperialista, 


cuyos servicios dejaron de ser cruciales-estos diversos tipos 
de socialdemócratas entraron en crisis. 

Las luchas de la clase obrera tendrán inicialmente, en la 
gran mayoría de los casos, un carácter defensivo. La tarea de los 
comunistas radica en señalar el camino hacia adelante para 
transformarlas en una lucha contra el sistema capitalista, como 
se explica en el Programa de Transición. Esto fue anticipado por 
Lenin en 1917 en su artículo “La catástrofe que nos amenaza y 
cómo combatirla”, que condujo programáticamente a la conclu¬ 
sión de la necesidad del proletariado de luchar por la toma del 
poder en la Revolución de Octubre. Esto se generalizó en las 
tesis sobre táctica del ITI Congreso de la Internacional Comunista 
que formuló el concepto de reivindicaciones transicionales para 
superar la separación tradicional entre “programa mínimo” y 
“programa máximo” de la socialdemocracia, en la que el 
programa máximo socialista estaba reservado para los discursos 
dominicales. Las tesis del III Congreso establecen que los partidos 
comunistas “deben extender e intensificar cada lucha defensiva, 
transformándola en un ataque a la sociedad capitalista ”. El 
elemento central para esta transformación radica en la construc¬ 
ción de auténticos partidos comunistas, trotskistas, en la lucha 
por reforjar la IV Internacional. 

El artículo de ff'LNo. 648 sobre nuestra expulsión afirma 
lo siguiente: “En lugar del partido leninista que se requiere para 
llevar la conciencia revolucionaria al proletariado, Norden llegó 
a objetivizar [sic] cada vez más ciertas formaciones y estratos 
políticos-particularmente en la antigua RDA y en Latinoaméri- 
ca-como de alguna manera inherentemente susceptibles a la 
política revolucionaria.” En primer lugar, sí existen ciertas 
formaciones políticas y estratos que son susceptibles a la política 
revolucionaria, y en un período de reacción, un partido comunista 
debería naturalmente centrar su atención en ellos. En su artículo 
“La Revolución Rusa y el movimiento negro estadounidense”, 
escrito cuando el movimiento por los derechos civiles estaba 
resquebrajando el consenso reaccionario macartista de los años 
50 en Estados Unidos, James R Cannon enfatizó: 

“Los negros, más que nadie en este país, tienen derecho y razón 






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para ser revolucionarios. Un partido obrero honesto de la nüeva 
generación reconocerá este potencial revolucionario de la lucha 
negra e instará a formar una alianza combativa del pueblo negro 
y el movimiento obrero en una lucha revolucionaria conjunta 
contra el sistema social imperante.” 

A diferencia de la Tendencia Bolchevique (BT), que refleja 
los valores de la burocracia sindical (y que ahora cruza 
piquetes de huelga)-que despreciaba las movilizaciones de 
obreros y negros para poner alto al Ku Klux Klan, organizadas 
por la Spartacist League, calificándolas de “trabajo de ghetto”- 
la SL ha visto siempre y correctamente que la cuestión negra 
es clave para la revolución obrera en los Estados Unidos. La 
SL ha escrito acerca de la necesidad de construir “un partido 
70 por ciento negro”, lo que ahora podría extenderse a “un 
partido 70 por ciento negro e hispano” aun cuando ha tenido 
poco éxito en la consecución de esa meta-algo que, por cierto, 
vale la pena analizar. 

La verdadera historia no es que yo haya planteado una 
serie de recetas para el “éxito rápido”, sino más bien que el 
S.I. ha llegado a la perspectiva de que en este período de 
derrotas, no hay “estratos” ni “formaciones” que sean 
particularmente susceptibles a la intervención trotskista. Así 
las cosas, en su carta del 24 de abril de 1996 Seymour me 
escribió lo siguiente: 

“En el caso de la Plataforma Comunista del PDS, viste ele¬ 
mentos de conciencia comunista donde no existían. En el caso 
de LM en Brasil, creo que te niegas a reconocer la amplitud 
del golfo político que nos separa de ellos. ¿Cómo podría un 
grupo de esta naturaleza e historia, originado y circunscrito en 
el medio del PT y la CUT brasileños en los 80, no tener 
profundas diferencias con nosotros, incluyendo diferencias de 
las cuales ni ellos ni nosotros estamos aún conscientes?” 

En el caso de la Plataforma Comunista (KPF) del PDS, 
el hecho es que a finales de 1994 y principios de 1995, un 
buen número de jóvenes radicales fueron atraídos a la KPF 
precisamente porque era el blanco de una virulenta campaña 
“antirrojos” que se extendía desde Kohl al SPD, y de ahí hasta 
la dirección del PDS de Gysi y Bisky. El SpAD publicó, de 
hecho, efectivas polémicas contra la KPF, y yo polemicé con¬ 
tra ellos en mi discurso en la Universidad Humboldt, así como 
contra diversas corrientes “críticas” del SED [el antiguo 
partido estalinista gobernante de la RDA que luego se 
transformó en el PDS] que gravitaron después alrededor de la 
KPF. El SpAD tenía varios jóvenes contactos entre los 
miembros y simpatizantes de la KPF, tanto en Berlín como en 
Halle. Sin embargo para Seymour, y otros en el S.I. que habían 
antes apoyado fuertemente el trabajo hacia la Plataforma 
Comunista, ahora es imposible que pueda haber personas en 
o alrededor de la KPF interesadas en la política comunista, 
algunas de las cuales pudieran ser ganadas a través de la inter¬ 
vención polémica y la prueba de la lucha de clases por el 
genuino comunismo (trotskismo). 

En el caso de Luta Metalúrgica (ahora la Liga Quarta- 
Intemacionalista do Brasil), está precisamente en la naturaleza 
del período que una agrupación de obreros en .gran parte 
pertenecientes a minorías, originada en las tumultuosas luchas 
obreras al final de la dictadura militar (no “en el medio del PT 


y la CUT”, lo que vino después) pudiera ser empujada a la 
izquierda por los sucesos. Los camaradas de LM se agruparon 
durante la organización de la huelga ilegal de masas de 1984, 
a la cual se opuso la dirección sindical reformista. Tampoco la 
huelga de 1988 (durante la cual tres trabajadores fueron 
asesinados por el ejército) favorecía particularmente una 
política socialdemócrata. Y el abrazo abierto del caudillo del 
PT, Lula, a sectores de la burguesía en el Frente Brasil Popu¬ 
lar, planteó a quemarropa la cuestión de la colaboración de 
clases, mostrando la bancarrota del PT y de los centristas del 
grupo seudotrotskista Causa Operária, al que los camaradas 
de LM se habían unido pensando que se oponía al frente popu¬ 
lar. Los camaradas de LM/LQB se han movido constantemente 
hacia la izquierda y dieron un claro salto con la Declaración 
de Relaciones Fraternales con la LCI de 1994, si bien las raíces 
de esto se remontan a su evolución previa. 

Tanto en Alemania como en Brasil, el S.I. ha demostrado 
su incapacidad de reconocer o enfrentar contradicciones que 
dan oportunidad para la intervención trotskista. Además, en 
ambos casos, la dirección de la LCI ha tenido que revisar 
aspectos de su propia historia con fines fracciónales. No sólo 
afirma que Luta Metalúrgica es un grupo oportunista sindical; 
ahora, el S.I. se reniega de la Declaración de Relaciones 
Fraternales entre la LCI y LM. No sólo la intervención dirigida 
hacia Plataforma Comunista es declarada oportunista, sino que 
el documento reelaborado de la conferencia del SpAD 
esencialmente excluye cualquier trabajo dirigido hacia el PDS. 
No sólo se dice ahora que la defensa del albergue para 
inmigrantes en Berlín fue “totalmente simbólica”, sino que toda 
la perspectiva de reclutar jóvenes a través de la lucha centrada 
en la clase obrera contra los ataques fascistas a los inmigrantes, 
es calificada como otra receta de Norden para el “éxito rápido”. 
Aunque WV no lo menciona, esta perspectiva, de reclutar 
jóvenes antifascistas en conjunción con la defensa de los 
inmigrantes en Alemania, fue aprobada en una resolución de 
la segunda conferencia internacional de la LCI. 

El resultado del comportamiento cada vez más errático 
del S.I. es un patrón de zigzagueos que apunta hacia el 
centrismo. En efecto, sus acciones respecto a Brasil, llamando 
primero a luchar para echar a los policías, y después huyendo 
de la lucha cuando la situación se había calentado, afirmando 
que asociarse con el trabajo de la LQB/LM representaba 
“riesgos inaceptables para la vanguardia”, constituyen una 
típica política centrista : proclamar principios nobles mientras 
se hace algo distinto en la práctica. La escandalosa huida de la 
lucha de clases en Brasil, y las lecciones derrotistas que la 
dirección de la LCI ha sacado de la destrucción de la Unión 
Soviética, representan una fuerte y creciente tendencia hacia 
el propagandismo pasivo. Mientras esta política se consolida, 
como Trotsky escribió acerca de las primeras etapas de la 
burocratización de la Comintem: “El centrismo es capaz, es 
verdad, de grandes zig-zags hacia la izquierda, pero-la evolu¬ 
ción de Zinoviev lo ha demostrado una vez más-es incapaz de 
seguir una orientación revolucionaria un poco sistemática” (La 
Internacional Comunista después de Lenin). Este juicio, 
aunque en circunstancias muy diferentes, es aplicable al curso 
en el que la dirección de la LCI se ha embarcado. ■ 



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Panteras Negras en las mazmorras capitalistas de EE.UU. 


Gerónimo salió de la cárcel 
Exigimos ahora: ¡Liberen a Mumia Abu-Jamal! 


Publicamos a continuación extractos de la declaración 
(junio de 1997) del Grupo Intemacionalista sobre la 
excarcelación de Gerónimo ji Jaga (Pratt). El texto completo 
se publicó como volante en inglés y como artículo en el No. 2 
(agosto-octubre de 1997) de Vanguarda Operaría, periódico 
de la Liga Quarta-Internacionalista do Brasil. 

LOS ANGELES, EE.UU.-Después de pasar más de la mitad 
de sus 49 años en prisión, Gerónimo ji Jaga (Pratt) fue liberado 
el 10 de junio de 1997. Reunidos en el tribunal de Santa Ana, 
California, centenares de sus simpatizantes aplaudieron y 
muchos otros se reunieron en la ciudad de Los Angeles para 
celebrar su liberación. Gerónimo, ex “Ministro de Defensa” 
del Partido Pantera Negra, pasó los últimos 27 años en la 
cárcel después de ser víctima de las falsas acusaciones de 
homicidio fabricadas por la policía de Los Angeles y el FBI 
(policía secreta interna de Estados Unidos) como parte de la 
siniestra campaña contra los radicales negros realizada por el 
Cbintelpro (el “Programa de Contrainteligenica” del 
gobierno). Gerónimo abrazó a su hija, a quien jamás había 
visto fuera de la cárcel y que se graduó esa misma tarde de la 
escuela secundaria. Gerónimo dijo que la primera cosa que 
planeaba hacer era visitar a su madre, de 94 años, en el estado 
dé Luisiana. 

Gerónimo manifestó que hoy en Estados Unidos, “existen 
muchos presos políticos y el mío es sólo uno de los casos que 
débén ser rectificados”. Dijo que fue encarcelado por mucho 
tiempo porque las autoridades “me condenaron falsamente 
por un asesinato que no cometí. Ellos siguieron mintiendo 
porque, si hubieran dejado de mentir, una investigación se 
habría realizado y habrían sido desenmascarados”. Describió 
al sistema de “justicia” que lo mantuvo tras las rejas durante 
27 años como “racista y de clase” (discriminatorio contra los 
trabajadores): “Me refiero a todo el sistema, no sólo a los 
tribunales.” El antiguo director del FBI, J. Edgar Hoover, 
“mandó una orden a sus agentes para incapacitar y neutralizar 
a los miembros del Partido Pantera Negra”, dijo ji Jaga. 
“Atacarme a mí fue uno de los objetivos. Ahora tenemos los 
documentos sobre esto” ( Los Angeles Times , 11 de junio de 
1997). 

Durante muchos años se han cocido los mecanismos del 
embuste racista de la policía y el FBI en contra de Gerónimo: 
una persona que sobrevivió al crimen identificó a dos hombres 
(ninguno de los cuales era Gerónimo) como los asesinos du¬ 
rante el proceso, pero ese hecho fue suprimido. 
“Desaparecieron” las bitácoras de tres aparatos instalados por 
las autoridades federales para intervenir las conexiones 
telefónicas de una casa del Partido Pantera Negra (Black Pan- 
ther Party-BPP), que mostraban que Gerónimo estaba ahí, a 


680 kilómetros del lugar del asesinato, y que había llamado al 
cuartel general de las Panteras dos horas antes de que ocurriera 
éste. El “testigo” clave, un esbirro y provocador policíaco, 
mintió repetidamente en su testimonio al negar que trabajaba 
para la policía. Evidencia descubierta por el investigador 
privado James McCloskey, demostró poderosamente la 
inocencia de Gerónimo. La investigación de McCloskey 
vinculó a dos criminales que estaban en la periferia del BPP 
con el asesinato de Santa Monica. 

Tomando como base exclusivamente lo que la fiscalía 
sostuvo sobre su testigo Butler, el juez Dickey canceló el 
veredicto contra Pratt el 29 de mayo de 1997 y lo liberó con 
una fianza de 25 mil dólares. (El abogado Johnnie Cochran 
sugirió irónicamente que la cantidad simbolizaba el cuarto de 
siglo que Gerónimo pasó en prisión.) La afirmación de Julius 
Butler según la cual Gerónimo le había “confesado” el 
asesinato, fue la clave del juicio fabricado. Primero Butler 
hizo esta afirmación en una “carta” a la policía dos años 
después del asesinato y dos días después de que Gerónimo lo 
había expulsado de las Panteras por ser un soplón de la policía. 
Durante diciembre 1996 y enero de 1997, audiencias del tri¬ 
bunal de Santa Ana produjeron 2.400 páginas de testimonios 
centrados en tomo a los lazos entre Butler y la fiscalía del 
Distrito de Los Angeles, el Departamento de Policía y el FBI, 

Butler mintió descaradamente, diciendo al jurado que 
nunca había sido un informante. Sin embargo, este ex 
funcionario de la policía de Los Angeles y ex criminal convicto, 
había sido soplón de la policía de Los Angeles desde 1966, 
sostuvo al menos 30 reuniones documentadas con agentes del 
FBI durante 1969 y 1970, y se convirtió en informante para la 
fiscalía del Distrito de Los Angeles (que llevó a cabo el proceso 
contra Gerónimo) con el permiso del FBI. El gobierno 
controlaba a este esbirro. Un capitán retirado de la policía de 
Los Angeles calificó a Butler como un “agente provocador”. 
La fiscalía del Distrito de Los Angeles dio 200 dólares a But¬ 
ler para que comprara una pistola e hizo las maniobras 
necesarias para que este ex convicto fuera admitido en la barra 
de abogados de California. Convertido entonces en un 
“ciudadano respetable”, Julio Butler ascendió hasta convertirse 
en el presidente del consejo de la Primera Iglesia AME del 
Centro Sur de Los Angeles, donde trabó amistad con 
celebridades de Hollywood e, incluso, con el presidente de 
Estados Unidos. 

Mientras tanto, el sistema capitalista de “justicia” le 
arrebató a Gerónimo su vida. Fue condenado a confinamiento 
solitario durante ocho años y medio en la cárcel de Folsom y 
en San Quentin, donde se le confinó a una celda de 1,20 por 
sigue en la página 54 





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DeTijuana a Matamoros 

Obreras mexicanas de las maquiladoras 
luchan por sus derechos 


Liberación de la mujer mediante la revolución socialista 





Tijuana, 1° de Mayo de 1995: Trabajadoras de una maquiladora 
protestan contra hostigamiento sexual por parte de los patrones. 


-Traducido de The Internationalist No. 

1, enero-febrero de 1997 

La rebeldía se extiende entre los obreros 
industriales, que suman más de medio millón, 
de las fábricas maquiladoras (de zona franca) 
que se extienden a lo largo de la frontera norte 
de México. Las plantas son, en su mayoría, 
propiedad de empresas estadounidenses (así 
como de los principales conglomerados 
japoneses). La fuerza laboral es joven* en gen¬ 
eral de menos de 25 años, y predominantemen¬ 
te femenina. Tras la devaluación del peso de 
diciembre de 1994, que redujo a la mitad los 
saJaírjos reales de los obreros, las industrias 
de México quedaron en una situacjón crítica. 

Sin embargo, al pagar salarios de hambre y 
producir casi exclusivamente para el mercado 
norteamericano, las maquiladoras están en 
pleno auge-además, por pernera yez en la 
historia, se han llevado a cabo varias huelgas 
relativamente exitosas. Se avecina unabatalfa 
para'sindical izar este nüevo cíntUrón indus- 
triár; esto plantea la necesidad dé uhadírectíón 
revolucionaria que defienda la causa de las 
obreras Oprimidas. 

1 El Primero de Mayo de 1995, más de pul 
obreros marcharon en Tijuana. Las pancartas 
denunciaban el control de los “sindicatos” por 
parte del partido oficial, el PRI, que ha utilizado 
el rígido control que ejerce sobre el movimiento 
obrero para imponer la brutal política dé 
austeridad dictada por Wall Street y Washing¬ 
ton. Otras pancartas exigían “¡Ejército mexicano 
traidor y cobarde fuera de Chiapas!”, donde 40 
mil efectivos tienen rodeados a los rebeldes 
indígenas zapatistas. Lo más llamativo fue la 
participación activa en la protesta de 
trabajadores de las maquiladoras. Para éstos, 
mujeres en su mayoría-carentes de protección 
sindical, sujetos a los caprichos de los patrones 
y al férreo control de las fuerzas de seguridad 
de las empresas y la policía-el hecho simple de 
marchar fue un valiente desafío. Desde Tijuana hasta Matamo¬ 
ros, trabajadores de las maquiladoras se unieron a las protestas 
del Primero de Mayo, mientra? que cientos de v,‘ \ abarrotaron 


el Zócalo de la Ciudad de México, la principal plaza capitalina, 
después de que la Confederación de Trabajadores Mexicanos, 
central “obrera” controlada por el gobierno, suspendiera su 


David Bacon/lmpact Visuals 





52 _ El Intemacionalista mayo de 1998 


tradicional desfile temiendo que se pudiera convertir en una 
revuelta de envergadura contra el PRI y. su burocracia “laboral” 
de mano dura. 

En la manifestación de Tijuana, varias mujeres llevaban 
carteles exigiendo dignidad para las mujeres en las maquila¬ 
doras. Formaban parte de las más de cien trabajadoras de la 
fábrica Exportadora de Mano de Obra S.A. (Emosa) que 
protestaban contra el hostigamiento sexual en la planta, donde 
inspeccionan y reparan empaques anulares de hule para las 
industrias aeroespacial, automotriz y electrónica de Estados 
Unidos. El hostigamiento sexual es muy extendido en estas 
plantas, que emplean predominantemente mano de obra 
femenina: de los 100 mil obreros de las maquiladoras de Ti¬ 
juana, se estima que el 80 por ciento son mujeres. Las fábricas 
de ensamblaje y manufactura ligera de la zona franca han 
empleado tradicionalmente mujeres porque son, 
supuestamente, más diestras, dóciles y, sobre todo, menos 
propensas a organizar sindicatos independientes. Esto está 
cambiando, como demuestra lo que han hecho lals trabajadoras 
de Emosa. Sin embargo, los patrones obtienen enormes 
ganancias de la superexplotación de la mano dé obra barata. 
Por eso, cuando los obreros llevaron a cabo una acción judi¬ 
cial contra Emosa, la empresa matriz estadounidense (Ameri¬ 
can United Global/National O-Ring) cerró la planta y despidió 
a todos los obreros. 

La lucha en Emosa se originó en una salida de campo de 
la empresa realizada en septiembre de 1994. En aquella 
ocasión, el presidente de la corporación matriz, John Shahid, 
exigió que las obreras llevaran a cabo una exhibición en bi¬ 
kini, que él videograbó. Según las mujeres, Shahid les decía 
cómo moverse mientras su cámara enfocaba de la cintura para 
abajo. Más tarde, cuando ellas lo enfrentaron durante una 
reunión en la fábrica, exigiendo un incremento salarial y que 
el videocassette les fuera devuelto, él arrojó 15 dólares diciendo 
que ese era su “aumento” y que lo que quería a cambio era 
“amor”. Las obreras interpusieron una queja en una instancia 
laboral del gobierno mexicano y levantaron Cargos criminales 
en un tribunal de Tijuana. Los ejecutivos de la compañía se 
negaron a comparecer y, poco después, cerraron la planta. 
Bloqueadas ahí, las trabajadoras de Emosa demandaron a los 
propietarios norteamericanos (con la ayuda del Comité de 
Apoyo a los Trabajadores de las Maquiladoras, con sedé en 
San Diego) en un tribunal de Los Angeles por hostigamiento 
sexual, despidos ilegales, no pago de salarios atrasados y 
negativa de pagar liquidaciones. Se informa que en octubre de 
1995 la American United Global hizo un acuerdo extrajudi¬ 
cial con un pago total de 500 mil dólares. 

En los últimos años, particularmente como respuesta al 
Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigor en enero 
de 1994, varios grupos activistas liberales y sindicales han 
iniciado o intensificado campañas de solidaridad a través de 
la frontera con los trabajadores mexicanos. El acuerdo de 
Emosa ha sido vitoreado en estos círculos como una victoria 
de primera importancia que señala la posibilidad de apelar a 
los tribunales de EE.UU. en contra de violaciones de las leyes 
laborales mexicana oor parte de filiales de empresas estado¬ 


unidenses. Cualquiera que sea la evaluación del acuerdo de 
Emosa (sus términos permanecen en secreto), debe quedar claro 
que los tribunales de EE.UU. no están del lado de las 
trabajadoras. Casi simultáneamente, una demanda interpuesta 
por los obreros en contra de Magnéticos de México, propiedad 
de Sony en Nuevo Laredo, por la violación flagrante de las 
leyes laborales mexicanas, fue desechada por la Oficina 
Administrativa Nacional en San Antonio, una instancia de 
arbitraje establecida bajo el TLC para dictaminar sobre disputas 
laborales. Al norte y al sur de la frontera, los tribunales son los 
instrumentos “legales” de los capitalistas en contra de los 
obreros y oprimidos. Su trabajo consiste en imponer las leyes 
burguesas o en no imponerlas si eso sirve de mejor manera los 
intereses de la clase dominante. 

De hecho, se informa que la presión más importante en 
contra de Emosa para que llegara a un acuerdo provino de un 
comité de solidaridad de la Región 1 -A del sindicato automotriz 
norteamericano (United Auto Workers). El comité escribió al 
directorio de la empresa para decirle que los contratos con las 
“Tres Grandes” empresas automotrices de EE.UU. exigen que 
sus proveedores sean “buenos ciudadanos empresariales” y 
daba a entender que el sindicato podría obligar a General 
Motors, Ford y Chrysler a cambiar de proveedores. Hubo 
también varias manifestaciones de trabajadores de Emosa y 
sus simpatizantes frente a la sede de American United Global 
en Downey, California. Este es un ejemplo de las “campañas 
corporativas” que se han vuelto populares últimamente entre 
algunos sectores de la burocracia sindical, principalmente como 
una falsa “alternativa” a la acción huelguística. No obstante, a 
las grandes empresas no se las puede derrotar con la 
“revelación” de que no han cumplido con un supuesto estándar 
de “civismo corporativo”. La verdadera solidaridad con los 
trabajadores mexicanos requiere mucho más que una mera carta 
en el papel membretado de algún sindicato. Lo que se necesita 
no es apelar a la “conciencia” de las empresas ni confiar en los 
tribunales patronales, sino una dura lucha de clases en ambos 
lados de la frontera. 

Esta lucha debe ser guiada por principios proletarios, 
intemacionalistas y revolucionarios. Campañas recientes en 
contra de los “talleres del sudor” en las maquiladoras 
centroamericanas se han ligado a la exigencia de que las 
empresas de EE.UU. no compren productos de las fábricas de 
eso? países, o que esas plantas se cierren. Estas exigencias 
reflejan el proteccionismo de la burocracia sindical, que 
simplemente quiere un mejor acuerdo, un “contrato social” 
con aquellas empresas que sean “buenos ciudadanos corporati¬ 
vos” (de EE.UU.). La oposición de la burocracia sindical de 
EE.UU. al TLC se basa fundamentalmente en el chauvinismo 
nacional. Por eso, el apoyo de dirigentes sindicales de EE.UU. 
a los obreros mexicanos es mínimo y desganado-y eso en el 
mejor de los casos. De hecho, en muchos casos los burócratas 
sindicales han azuzado la xenofobia racista, como en la 
campaña del sindicato de los Teamsters (choferes de camión) 
en contra de los camioneros mexicanos. Su queja (abierta o 
velada) de que los trabajadores de otros países “roban los 
empleos estadounidenses” expresa su propio apoyo al 







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capitalismo estadounidense. El apoyo genuino a los 
trabajadores mexicanos, centroamericanos, filipinos y 
japoneses, que frecuentemente trabajan para las mismas 
empresas, requiere materializar la solidaridad en acciones 
sindicales combativas y no ejercicios en la política de presión. 

Además, mientras que en el caso de Emosa se trató de una 
empresa estadounidense que huyó de México cuando fue 
desafiada por sus trabajadores, el recurrir a los tribunales de 
EE.UU. puede ser una táctica peligrosa y de doble filo. Como 
parte de sus pretensiones de hegemonía imperialista en un 
Nuevo Orden Mundial, Washington ha promulgado, o 
simplemente decretado, varias medidas que declaran que las 
leyes de EE.UU. son aplicables a escala internacional. La reac¬ 
cionaria ley Helms-Burton proclama esta doctrina de 
extraterritorialidad para imponer a las empresas mexicanas, 
canadienses y europeas el embargo comercial 
contrarrevolucionario de Estados Unidos en contra de Cuba. 
A mediados de lós años 80, bajo Ronald Reagan, las 
autoridades de EE.UU. secuestraron a un médico mexicano y 
se lo llevaron a California para juzgarlo bajo acusaciones de 
complicidad en el asesinato de un agente de la DEA (agencia 
antinarcóticos de EE.UU.) en Guadalajara. En lugar de confiar 
en las leyes y los tribunales de los patrones estadounidenses, 
los obreros con conciencia de clase deben apelar a los 
trabajadores de EE.UU. y México para llevar a cabo una lucha 
conjunta en contra del enemigo de clase común. 

El hostigamiento y abuso sexuales de las trabajadoras de 
Emosa es sólo la punta del iceberg en cuanto a la opresión de la 
mujer bajo el capitalismo. En las maquiladoras del área de Ti- 
juana son frecuentes los “concursos de belleza” alentados por la 
cámara de comercio como una diversión para las obreras, junto 
con los equipos deportivos patrocinados por las empresas para 
los hombres. Además, es un procedimiento común en las ma¬ 
quiladoras a lo largo de la frontera, aplicar pruebas de embarazo 
a las aspirantes, así como a las trabajadoras ya contratadas, para 
evitar las disposiciones del código laboral mexicano que estipulan 
tres meses de licencia de maternidad pagada así como la 
protección de las mujeres embarazadas frente atareas peligrosas. 
Esta práctica está extensamente documentada en un informe del 
proyecto sobre los derechos de la mujer de Human Rights Watch, 
“Sin garantías: La discriminación sexual en las maquiladoras de 
México” (agosto de 1996). Durante los tres meses del período 
de prueba de las nuevas trabajadoras, muchas maquiladoras les 
exigen mostrar sus toallas sanitarias con sangre a una enfermera 
de la empresa para comprobar que están menstruando; e incluso 
que se sujeten a exámenes físicos invasivos y molestos para probar 
que no están embarazadas (una discusión de estas prácticas se 
encuentra en el artículo “México: Obreras al frente de la lucha 
de clases”, Spartacist [edición en español] No. 20, abril de 1988). 

Incluso más abusivo es, sin embargo, el deliberado 
maltrato que hacen las empresas de las obreras embarazadas, 
sometiéndolas al contacto de peligrosos humos químicos y 
ordenándoles realizar tareas pesadas para obligarlas a 
renunciar. Un caso que fue ampliamente cubierto en la prensa 
mexicana es el de María Elena Corona Caldero, quien trabaj aba 
en la fábrica de Plásticos Bajacal en Ti i nana Cuando se 


embarazó en 1989 y pidió un puesto en el que pudiera estar 
sentada, éste le fue negado; unas semanas más tarde, cuando 
empezó a sangrar durante su tumo, el supervisor se negó a 
dejarla ir al hospital y ella tuvo un aborto espontáneo mientras 
trabajaba en la línea de producción. El caso de María Elena 
fue uno de los motivos que condujeron a una campaña para 
formar un sindicato independiente en Plásticos Bajacal. Sin 
embargo, aunque la campaña recibió el apoyo financiero de 
varios sindicatos de EE.UU., perdió en la c ^lecciones frente al 
“sindicato” controlado por el gobierno, que se unió a los 
matones de la empresa en el “monitoreo” de la votación al 
averiguar lo que cada trabajador colocaba en su boleta. 

El informe de Human Rights Watch afirma: “Las mujeres 
expresaron frecuentemente que no estaban dispuestas a protestar 
contra las prácticas discriminatorias en las maquiladoras, dada 
la ausencia de otras oportunidades de trabajo comparables.” El 
peso de los múltiples aspectos de la opresión que afectan a las 
mujeres pobres, la presión conservadora de la familia y la lucha 
desesperada para suministrar lo necesario a sus hijos (muchas de 
las jóvenes mujeres son madres solteras) coloca, efectivamente, 
enormes obstáculos a la participación plena de las mujeres en la 
lucha social. Sin embargo, la constante afirmación del informe- 
repetida al menos seis veces en las primeras doce páginas-de 
que las mujeres no van a luchar contra el hostigamiento sexual, 
ha sido refutada por la experiencia de las obreras de Emosa y 
Plásticos Bajacal en Tijuana; de las de Sony en Nuevo Laredo 
que fueron brutalmente golpeadas por la policía mientras llevaban 
a cabo una huelga contra los matones “sindicales” de la CTM 
que movilizaron esquiroles en su contra en 1994; de las de Ze- 
nith en Reynosa que llevaron a cabo una huelga una década an¬ 
tes. La idea de que las trabajadoras de las maquiladoras no púeden 
ganar fue dramáticamente refutada por la huelga y la ocupación 
de planta llevadas a cabo en la fábrica de RCA Thompson en 
Ciudad Juárez en enero de 1995. Fundamentalmente, la 
afirmación de que las mujeres no van a luchar es un pretexto 
para justificar el llamado liberal de la organización de derechos 
humanos a las empresas y los gobiernos de Estados Unidos y 
México para pedirles que abandonen sus prácticas discrimina¬ 
torias. 

La lucha para sindicalizar la fuerza de trabajo 
predominantemente femenina en las industrias fronterizas no 
puede limitarse a las exigencias “tradicionales” del simple 
sindicalismo. La lucha contra los salarios de hambre (lols 
obreros ganan típicamente 35 dólares en una semana de trabajo 
de 48 horas a lo largó de 6 días) implica hacer frente al gobierno 
mexicano y sus patrones imperialistas yanquis, para quienes 
la superexplotación de los trabajadores de las maquiladoras es 
un elemento crucial de su política económica. En un artículo 
sobre “La organización obrera en las maqui ladoras” (Espartaco 
No. 7, invierno de 1995-96 [publicado poco antes de la purga 
en la LCI]), basado en un viaje a la región de Nuevo Laredo, 
Reynosa y Matamoros, enfatizamos que “la cuestión de la mujer 
es de importancia central en las maquiladoras”, y que “una 
oposición clasista no puede limitarse a reivindicaciones 
económicas, sino que debe responder a todas las formas de 
opresión, notablemente la de la mujer”. 



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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


Hay que defender a las mujeres, de una forma consciente 
y enérgica, contra el extendido hostigamiento y discrimina¬ 
ción sexuales, exigiendo que se ponga fin a todas las pruebas 
de embarazo. Una huelga que comenzara como protesta ante 
el despido de una obrera embarazada, o el intento de obligarla 
a renunciar, podría tener un efecto electrificante a lo largo de 
la frontera. Hay que luchar por guarderías infantiles gratuitas 
y disponibles las 24 horas. Al mismo tiempo, la lucha por la 
liberación de la mujer exige una lucha por el aborto gratuito a 
quien lo solicite, lo que inmediatamente confrontaría las fuerzas 
más reaccionarias en la forma de la jerarquía católica y el 
Partido Acción Nacional (PAN) de derivación clerical. 

Es necesario también enfrentar las cuestiones ambientales 
desde un punto de vista de clase: el boletín informativo del 
Comité de Apoyo a los Trabajadores de las Maquiladoras, de 
San Diego, reporta que en una conferencia de 160 obreros de 
70 maquiladoras de Baja California se informó que durante 
los primeros meses de 1996 cuatro mujeres de una de las peores 
fábricas dieron a luz niños anencefálicos (sin cerebro) y que 
hubo entre 8 y 10 abortos espontáneos al mes, directamente 
relacionados con condiciones de trabajo peligrosas y el 
contacto con sustancias tóxicas. Hay que elegir comités obreros 
de seguridad, con el poder de detener la producción cuando se 
presenten condiciones peligrosas. 

Una lucha exitosa para sindical izar a esta joven y predomi¬ 
nantemente femenina fuerza laboral, ubicada estratégicamente a 
lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, no podrá 
llevarse acabo por sindicalistas procapitalistas que juegan según 
las reglas de las leyes patronales. Se necesitará la dirección de un 
partido comprometido con un programa de lucha contra los 
explotadores en cada terreno. La lucha contra la opresión de la 
mujer no es un asunto “secundario” sino una parte estratégica de 
la lucha de la clase obrera por su emancipación. Al enfatizar el 
significado de la integración de la mujer a la producción social, 
la Internacional Comunista bajo la dirección de Lenin y Trotsky 
aprobó las tesis sobre “Las formas y los métodos del trabajo de 
los comunistas entre las mujeres”, insistiendo en la necesidad de 
“tomar en serio la organización de las amplias masas de mujeres 
trabajadoras para la lucha revolucionaria” como el único 
camino para conseguir la verdadera igualdad. Hoy como 
entonces, hay que forjar un partido obrero revolucionario para 
dirigir la lucha por la liberación de la mujer mediante la 
revolución socialista. ■ 

Gerónimo... 

sigue de la página 50 

2,40 durante 23 horas diarias.... Fue en esta cárcel donde 
George Jackson fue asesinado por carceleros apenas dos años 
antes. A lo largo de los años, Gerónimo fue sometido a una 
interminable persecución a manos de las vengativas autoridades 
penitenciarias, especialmente después de que la injusticia de 
su caso fue revelada en la televisión estadounidense. Ahora 
que el veredicto de 1972 ha sido cancelado, Gil Garcetti, de la 
fiscalía dijo que su oficina apelará el dictamen. 

Gerónimo se califica a sí mismo como un “prisionero de 
guerra” de la guerra del FBI contra la población negra de EE.UU. 


Para defender a los prisioneros de la guerra de clases como él, es 
necesario movilizar a la clase obrera, la única fuerza social con 
el poder para derrotar al estado capitalista y sus órganos 
represivos. Alrededor de Estados Unidos y a nivel internacional, 
la lucha por la liberación de Gerónimo fue sostenida por varias 
organizaciones, particularmente el Partisan Defense Committee 
(Comité de Defensa Clasista) y el Comité Internacional para la 
Liberación de Gerónimo Pratt con base en la Costa Oeste de 
EE.UU. Es significativo que una amplia gama de sindicatos 
respaldaron estos esfuerzos, entre los que se encuentran el SEIU 
(sindicato del sector servicios), el ILWU de estibadores y 
almacenistas, incluyendo sus secciones en Los Angeles y el Area 
de la Bahía; el sindicato de trabajadores postales de EE.UU.; el 
Consejo Laboral Central de Alameda, la Asociación de Mae¬ 
stros de California, el sindicato de trabajadores del sistema de 
tránsito de Chicago entre otros. 

Gerónimo ha salido de la cárcel, pero enfrenta aún las 
mismas acusaciones fabricadas que lo tuvieron detrás de las 
rejas durante más de un cuarto de siglo. ¡Todas las acusaciones 
contra Gerónimo deben ser retiradas ahora! Su liberación debe, 
además, estimular los esfuerzos para liberar a todos los 
prisioneros de la guerra de clases de Estados Unidos. Cuando 
Gerónimo salió de la cárcel, hizo un llamado de justicia para 
otras víctimas de este sistema racista, señalando en particular 
a Ruchell McGee, quien fue encarcelado junto con Angela 
Davis y Hugo Pinell, y que es el último de los Seis de San 
Quentin que ha estado en la cárcel por más de tres décadas. 

La prensa dice que “Pratt podría ser la última víctima de 
la vieja mentalidad del FBI” (Los Angeles Times, 8 de junio 
de 1997). Esto es falso. Muchas otras víctimas de las 
fabricaciones del FBI están todavía en las mazmorras 
capitalistas. Entre ellos se encuentran los antiguos Panteras de 
Omaha Ed Poindexter y Wopashitwe Mondo Eyen We Langa 
(David Rice), el dirigente del Movimiento Indio 
Estadounidense Leonard Peltier, los radicales antibélicos Jaan 
Laaman y Ray Luc Levasseur, los prisioneros de la comuna 
MOVE de Filadelfiay el ex miembro del Partido Pantera Negra 
y partidario de MOVE Mumia Abu-Jamal, que se ha convertido 
en el foco y en el símbolo de la lucha para abolir la racista 
pena de muerte. 

Gerónimo habló desde la prisión contra la amenaza de 
ejecución de Jamal: “Desde detrás de estos muros de los cam¬ 
pos de esclavos de California, te mando saludos llenos de 
espíritu y determinación. Ahora, insto a todos a concentrar y 
enfocar todas sus energías en un esfuerzo único para salvar la 
vida de Mumia Abu-Jamal.... Es tiempo para que lo abracemos. 
Para hacer sonar la alarma y decir con nuestro tiempo y energía: 
¡NO, NO LOS DEJAREMOS MATAR A MUMIA!” La 
semana pasada, al saludar la liberación de Gerónimo, Mumia 
dijo: “Su único crimen en las palabras de las autoridades era 
que ‘él es todavía un revolucionario’. Esta es la razón por la 
que lo encerraron, montaron un proceso en su contra y lo 
retuvieron durante tanto tiempo.” ¡Debemos aprovechar el 
impacto de la liberación de Gerónimo para intensificar la lucha 
para conseguir la liberación de Mumia! 

16 de junio de 1997 




mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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Francia 


De Millerand a Mitterrand ... 

El frente popular encadena a los obreros 


¡Romper con la colaboración de clase! 

¡Construir un partido trotskista! 

-Traducido de The Internationalist No. 2, abril-mayo de 1997 

Mientras que en Francia se intensifican las protestas ante la 
amenaza creciente del fascista Frente Nacional (FN) de Jean- 
Marie Le Pen y contra la ley antiinmigrante Debré impulsada 
por el gobierno derechista, la respuesta de los partidos obreros 
reformistas ha consistido en plantear una alianza política con los 
sectores “democráticos” de la clase dominante. A principios de 
febrero de 1996 el Partido Socialista (PS) celebró una convención 
en laque se estableció una planilla de candidatos a las elecciones 
parlamentarias de 1998 que incluía representantes de los 
Radicales Socialistas y los Verdes, dos partidos burgueses de 
segunda importancia. Al mismo tiempo, en un intento desesperado 
de evitar la victoria del Frente Nacional en Vitrolles, suburbio de 
Marsella, tanto el PS como el Partido Comunista (PCF) hicieron 
un llamado a favor de un “frente republicano” en la segunda y 
decisiva ronda de las elecciones. 

Esta forma electoral de colaboración de clases, tradicional 
en Francia, consiste en instar a todos los que apoyan los “valo¬ 
res de la República” a unirse para respaldar a un solo candidato 
para oponerse a los fascistas, monárquicos u otros 
ultrarreaccionarios. En el caso de Vitrolles, el candidato en 
cuestión era un socialista conocido por su corrupción. En otros 
casos, esta política se ha traducido en llamamientos a los 
trabajadores a votar por candidatos de los partidos capitalistas 
de derecha que se llaman “republicanos”, aduciendo que 
constituyen un mal menor en comparación con el candidato 
aún más derechista. En realidad, estas coaliciones con la 
burguesía-el ejemplo clásico es el Frente Popular que surgió 
en los años 30-sirven fundamentalmente para estrangular las 
luchas del proletariado y los oprimidos en contra de sus 
explotadores y opresores. Lejos de impedir el avance de los 
fascistas, el frente popular sirve como un muro de contención 
para la revolución y, en consecuencia, prepara el camino para 
la victoria de la reacción capitalista. Al defender el principio 
marxista básico de la independencia política de la clase obrera, 
los trotskistas luchamos por la oposición proletaria al frente 
popular y llamamos a no votar por ningún candidato de las 
coaliciones de colaboración de clases. 

Desde el caso Dreyfus a finales del siglo XIX y principios 
del XX, “¡la República está en peligro!” ha sido el grito de alarma 
de los reformistas asustados que buscan refugio en una alianza 
con la burguesía. Cuando en 1894 el cuerpo de oficiales del 
ejército francés, el alto clero y una mezcla de monárquicos y 
aristócratas utilizaron el juicio al oficial judío Alfred Dreyfus, 
por acusaciones fabricadas de traición, para montar una 


movilización en contra de la república parlamentaria, la respuesta 
inicial de la mayoría de los socialistas franceses fue la indiferen¬ 
cia. El ala “obrerista” dirigida por Jules Guésde argumentó que 
no se trataba sino de una disputa dentro de la burguesía que no 
debía importar a los obreros. Sin embargo, al reconocer la 
amenaza militar-monárquica-clericalista, el dirigente socialista 
Jean Jaurés enarboló la defensa de Dreyfus contra la conspira¬ 
ción nacionalista de derecha. Los dreyfusard (defensores de 
Dreyfus) insistieron correctamente en la intransigente defensa 
proletaria de los derechos democráticos. Sin embargo, cuando la 
crisis llegó a su punto álgido y Francia se vio al borde de una 
guerra civil en 1899, Jaurés respaldó la entrada del ministro socia¬ 
lista Alexandre-Étienne Millerand en el gobierno burgués del 
Partido Radical de Waldeck-Rousseau, en lugar de movilizar a 
la clase obrera para la lucha revolucionaria. 

Este “ministerialismo socialista” fue una traición a los intere¬ 
ses de la clase obrera, como señalaron Guésde, Paul Lafargue y 
otros socialistas revolucionarios. Rosa Luxemburg, en su ensayo 
“La crisis socialista en Francia”, escribió con amargura: 

“¡La República está en peligro! Por lo tanto, resultó necesario 
que un socialista se convirtiera en el ministro burgués de 
comercio. ¡La República está en peligro! Por lo tanto, los 
socialistas tuvieron que permanecer en el ministerio incluso 
después de la masacre de obreros en huelga en la isla de 
Martinica y en Chalón. ¡La República está en peligro! Como 
resultado, había que rechazar la investigación en tomo a esta 
masacre, la investigación del parlamento sobre esta atrocidad 
colonial se canceló y se declaró una amnistía.” 

Una vez cumplido el propósito de “salvar a la República” del 
peligro representado por los obreros, el gabinete del gobierno 
de Waldeck-Rousseau fríe despedido bruscamente en 1902. 
No obstante, Millerand continuó su carrera ministerial más 
tarde al convertirse en un radical burgués. Rosa Luxemburg 
resumió esta desastrosa experiencia: 

“Así que los libros están cerrados en lo que toca al ministe¬ 
rialismo socialista. De derrota en derrota, experimentó a la 
larga el fiasco de la ‘defensa republicana’, de la reforma so¬ 
cial, de la política de coalición y, finalmente, de la unidad 
socialista. En lugar del fortalecimiento prometido del ‘poder 
económico y político’ de la clase obrera, trajo tan sólo debili- 
tamiento político y desorganización. Y además la 
degradación moral.'’'’ 

-Rosa Luxemburg, “El fin de la crisis socialista en Francia” 

(1902) 

Nueve décadas después, el devastador veredicto de Lux¬ 
emburg sobre el millerandismo podría ser aplicado, casi palabra 
por palabra, al período presidencial de 14 años de Francois 
Mitterrand. Los primeros gabinetes socialistas (con la participa¬ 
ción de ministros del PCF)-cuya política consistía en austeridad 
antiobrera, racismo antiinmigrante y guerra fría antisoviética- 



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El Intemacionalista 


mayo de 1998 



Obreros de Citroen regresan al trabajo después de la huelga general 
de junio de 1936 creyendo que han ganado. De hecho, el frente popular 
sirvió para evitar la revolución. El dirigente estalinistaThorez declaró: 
“Es necesario saber cómo terminar una huelga.” 


dieron lugar sin complicaciones a la 
“cohabitación” del presidente socialista con 
gabinetes derechistas. Tras doce años dentro 
y fuera de las oficinas ministeriales, la 
izquierda reformista se ha convertido en 
sinónimo del status quo , de la corrupción 
rampante del régimen parlamentario, así 
como del terror policíaco racista en contra 
de los “extranjeros” y el desempleo masivo 
que desmoralizan a la clase obrera y crean 
el caldo de cultivo para los fascistas. 

De Millerand a Mitterrand y bajo sus 
diferentes nombres (Bloque de Izquierda en 
los años 20, Frente Popular en los años 30 y 
40, Unión de la Izquierda en los años 70 y 
80), el ministerialismo “socialista” ha sido 
el penúltimo recurso de la burguesía para 
controlar la rebeldía del proletariado. Si la 
retórica “progresista” y las políticas 
reaccionarias del frente popular resultan 
insuficientes para imponer a los obreros los 
dictados del capital, la última arma de la 
burguesía es el fascismo y el puño de hierro 
de un régimen militar bonapartista. El caso 
clásico es el del gobierno del Frente Popu¬ 
lar (1936-38) del socialista Léon Blum. Hoy 
en día, cuando la Unión de Izquierda de 
Mitterrand se encuentra profundamente 
desacreditada, muchos obreros franceses 
miran retrospectivamente al Frente Popular, 
considerándolo la era dorada en la que 
fueron introducidas por primera vez la 
jornada laboral de ocho horas y las 
vacaciones pagadas. No obstante, la 
burguesía hizo estas concesiones al 
encontrarse en una situación crítica, como 
el precio para evitar la revolución obrera. El gobierno de Blum 
duró apenas dos años antes de dar lugar al gobierno de Daladier, 
representante del ala derecha del Partido Radical; éste entregó 
posteriormente el poder al mariscal Pétain, quien a su vez, 
cedió la mitad de Francia a Hitler y gobernó la otra mitad del 
país como un protectorado nazi de facto. 

Para los trotskistas auténticos, resulta de la mayor 
importancia recordar a la clase obrera las amargas lecciones 
de la colaboración de clases, puesto que muchos izquierdistas 
franceses mantienen ilusiones en el frente popular y la mayor 
parte de la mal llamada “extrema izquierda” quiere recrearlo. 
La primera acción gubernamental que emprendió el gabinete 
de Léon Blum tan pronto como tomó posesión en junio de 
1936, consistió en poner alto a una huelga general de masas 
que había sacudido al país ante las expectativas de la clase 
obrera en el nuevo régimen. Las primeras huelgas estallaron 
apenas una semana después de la victoria del Frente Popular 
en las elecciones de mayo. El 24 de mayo, cientos de miles de 
obreros acudieron al Mur des Fédérés en el cementerio Pére 
Lachaise (lugar en el que fueron fusilados los communards). 


para conmemorar el aniversario de la Comuna de París de 1871. 
El 28 de mayo, los obreros de Renault ocuparon su planta e 
izaron la bandera roja. En poco tiempo, los metalúrgicos 
emprendieron una huelga en todo París. 

El movimiento huelguístico se extendía a las provincias y 
para el 4 de junio se habían reportado unas 12 mil huelgas, de 
las cuales 9 mil consistían en ocupaciones de fábrica. En un 
artículo titulado “La revolución francesa ha comenzado” (9 
de junio de 1936), León Trotsky escribió lo siguiente: “El 
movimiento toma el carácter de una epidemia. El contagio se 
extiende de fábrica en fábrica, de gremio en gremio, de barrio 
en barrio. Todas las capas de la clase obrera parecen pasar 
lista, contestándose unas a otras.... Estas no son sólo huelgas. 
Es una huelga. Es la movilización abierta de los oprimidos 
contra los opresores. Es el comienzo clásico de una revolu¬ 
ción.” La mayor parte de los obreros combativos seguían al 
Partido Comunista. Trotsky señaló que en el pasado, el PCF 
había lanzado frecuentemente la consigna “¡soviets en todas 
partes”! en situaciones en las que ésta era completamente arti¬ 
ficial. En ese momento ya no lo era, y Trotsky escribió: “‘¿So- 




mayo de 1998 


El Intemacionalista 


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AFP 

Ligas fascistas y monárquicas se amotinaron contra el gobierno del Partido 
Radical el 6 de febrero de 1934 (arriba). Los obreros respondieron con una 
poderosa movilización de frente unido. Asustados por el potencial 
revolucionario, los dirigentes reformistas se precipitaron a abrazar a la 
burguesía en el Frente Popular. 


viets en todas partes?’ De acuerdo. ¡Pero es el momento de 
pasar de las palabras a los hechos!” 

En lugar de esto, la dirección del PCF hizo todo lo posible 
para poner alto a la huelga y evitar la formación de consejos 
obreros. El 11 de junio, durante una reunión de militantes 
comunistas en París, Maurice Thorez, dirigente del PCF, hizo 
explícita la política contrarrevolucionaria: “No se trata de tomar 
ahora el poder.... Por lo tanto, es necesario saber cómo terminar 
una huelga” (citado en Jaques Danos y Marcel Gibelin, Juin 36 
[ 1972]). Jaques Duelos, el brazo derecho 
de Thorez, escribió un artículo en 
L ’Humanité, órgano del PCF (27 de junio 
de 1936), titulado “Los radicales tienen 
razón”, refiriéndose al partido burgués 
que constituyó la piedra angular de la III 
República francesa (1871-1940). 

Resumiendo el significado del frente 
popular. Duelos escribió: “Estamos ahí 
para mantener el orden.” Y prosiguió: 

“Los radicales tienen razón al decir 
que no aceptarán ninguna amenaza 
a la propiedad privada y nosotros, los 
comunistas, no vacilamos al 
proclamar que esa es también nuestra 
preocupación.... En breve, los 
radicales tienen razón al recordar que 
las reformas sobre las cuales los 
partidos del Frente Popular se han 
puesto de acuerdo, cuando se suman 
todas ellas, no son otra cosa sino el 
viejo programa del [burgués] 

Partido Radical Socialista .” 

-citado en Charles Berg y Stéphane 
Just, Fronts populaires d’hier et 


d ’aujourd ’hui (1977) 

Las exhortaciones estalinistas fueron 
respaldadas con fuerza. El gobierno de 
Blum incautó inmediatamente el primer 
número del periódico trotskista La Lutte 
Ouvriére (Lucha obrera), cuando apareció 
el 12 de junio con el siguiente encabezado: 
“EN LAS FÁBRICAS Y EN LAS 
CALLES, PODER A LOS OBREROS 
“¡Pasar de los comités de huelga a comités 
de fábrica permanentes! 

“¡Formen sus milicias obreras armadas!” 

El periódico trotskista también 
instaba a llevar a cabo un congreso de 
comités de fábrica para preparar la lucha. 
Ese mismo día, una reunión de 
representantes de 250 empresas en la 
región de París planteó la necesidad de 
formar un comité de enlace entre las 
fábricas. Muertos de miedo ante la 
posibilidad de que realmente se forma¬ 
ran soviets en todas partes, el Frente 
Popular-con los estalinistas en primera línea-se precipitó a 
poner fin a la creciente turbulencia. Para ello, se utilizaron los 
acuerdos de Matignon. Los términos, originalmente negociados 
el 7 de junio por Blum con los representantes de los patrones 
y las cúpulas sindicales, incluían un aumento de sueldo, la 
garantía de que no se llevarían a cabo represalias y el derecho 
a la sindicalización. El PCF declaró la victoria, pero los 
metalúrgicos se negaron a volver al trabajo. Finalmente, el 12 
de junio, los patrones, desesperados, acordaron conceder dos 


Obreros de la construcción durante la huelga general francesa de junio de 
1936. Trotslcy dijo que la formación de soviets estaba en el orden del día. 
Temiendo la revolución, la burguesía se apresuró a colocar al Frente Popular 
en el gobierno para poner fin a la huelga. 




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El Intemacionalista 


mayo de 1998 


semanas de vacaciones pagadas y una semana de trabajo de 
40 horas sin reducción de salarios. La única opción era ésta, o 
bien dejar que la revolución siguiera desarrollándose. 

A lo largo de los dos años siguientes, el gobierno de Blum 
menoscabó gradualmente la combatividad obrera. Mientras 
tanto, la derecha monárquica y fascista se hizo cada vez más 
agresiva, envalentonada por el avance de Franco en España 
con la ayuda de Hitler y Mussolini. Originalmente, durante el 
VII Congreso de la Internacional Comunista celebrado en julio 
de 1935, el frente popular fue presentado por el portavoz de 
Stalin, Georgi Dimitrov, como un “Frente Popular contra el 
fascismo”. Si bien incluía retórica hueca sobre “la acción 
resuelta del proletariado revolucionario”, Dimitrov insistió en 
que no se debería ser tan radical como para permitir que la 
derecha “aterrorizara a la pequeña burguesía con el espectro 
de la ‘amenaza roja’”. La adopción del frente popular marcó 
el punto en el cual la Comintern estalinizada pasó 
definitivamente del centrismo burocrático, caracterizado por 
zigzagueos bruscos, hacia el reformismo antirrevolucionario, 
uniéndose a los socialdemócratas al escribir en sangre obrera 
la promesa de que apuntalaría el dominio de la burguesía. 

Lo que el frente popular realmente implicaba en la lucha 
contra el fascismo, quedó de manifiesto el 16 de marzo de 1937 
cuando los fascistas decidieron llevar a cabo una concentración 
en el suburbio parisino de Clichy. Después de que el gobierno se 
rehusó a prohibirla, funcionarios locales convocaron una 
contramanifestación. El ministro socialista del interior envió a la 
policía, que abrió fuego contra la movilización antifascista, 
matando a cinco personas e hiriendo a cientos. El único 
comentario que hizo el dirigente estalinista Thorez consistió en 
culpar de todo a los “sucios trotskistas”. Los obreros de Renault 
y de otras fábricas se fueron a huelga para protestar, pero el PCF 
puso alto a esta lucha, una vez más y dio un voto de confianza al 
gobierno de Blum en el parlamento. En diciembre de 1937, 
cuando los Gardes Mobiles de la policía antimotines intentaron 
romper la ocupación de la fábrica de llantas Goodyear, 30 mil 
obreros rodearon la planta para impedirlo. Sin embargo, la 
dirección sindical ordenó regresar al trabajo. Cuatro meses 
después, ante los ataques de una derecha cada vez más 
envalentonada al Frente Popular, Blum renunció y fue 
reemplazado por Edouard Daladier del Partido Radical. 

Conforme el gobierno del Frente Popular desmoralizaba 
completamente a los obreros, la CGT convocó con desgano 
una huelga general el 30 de noviembre de 1938, como un último 
intento para detener a la derecha; la huelga fue rota por unidades 
del ejército que ocuparon las estaciones de tren. Diez días más 
tarde, Daladier formó, con la derecha, el Bloque Nacional y la 
semana de trabajo se extendió hasta 60 horas; el Frente Popu¬ 
lar estaba muerto. En marzo de 1939 el gobierno de Daladier 
exigió plenos poderes e intensificó la represión contra la 
izquierda. Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial 
en septiembre de 1939, el Partido Comunista fue proscrito. 
Para el 10 de julio de 1940, después de que el ejército francés 
colapsó ante el Wehrmacht (ejército) alemán, lo que quedaba 
de la Cámara de Diputados elegida en mayo de 1936 (para 
entonces los comunistas habían sido echados) aprobó la entrega 
del poder al mariscal Pétain. Al día siguiente Pétain se declaró 


presidente, destituyó al poder legislativo y abolió la República. 

¿Qué es lo que subyacía a esta ignominiosa muerte del 
Frente Popular en Francia? Al respecto, se han propuesto varias 
explicaciones falsas. En su libro La défaite du frontpopulaire 
(1977), Guy Bourdé enumera algunas de ellas: las cláusulas 
del pacto electoral firmado en 1936 no significaban lo mismo 
para todas las partes, la política económica del Frente Popular 
era incoherente e impotente, se encontró constantemente ante 
la amenaza de la guerra. Si bien todo esto es cierto, la 
explicación fundamental es mucho más sencilla: el Frente 
Popular había cumplido ya la misión que la clase dominante 
francesa le había encomendado. Había atado de pies y manos 
al proletariado justo en el momento crucial y en cuanto la cri¬ 
sis terminó, ya no resultó necesario para proteger los intereses 
del capital-y fue desechado. Incluso antes de las elecciones 
de 1936, Trotsky había advertido en un profético artículo titula¬ 
do “Francia en la encrucijada” (marzo de 1936): “El Frente 
Popular, la conspiración entre la burocracia laboral y los peores 
explotadores políticos de las clases medias, sólo puede acabar 
con la fe de las masas en el camino revolucionario y arrojarlas 
a los brazos de la contrarrevolución fascista.” Después del 
fracaso de la “huelga general” del 30 de noviembre de 1938, 
Trotsky resumió las amargas lecciones: 

“Para dirigir la lucha revolucionaria por el poder, es necesario 
tener bien en claro cuál es la clase de la que hay que arrancar el 
poder. Los obreros no reconocieron al enemigo porque estaba 
disfrazado como su amigo. Para luchar por el poder es 
necesario, además, tener los instrumentos de la lucha: el partido, 
sindicatos y soviets. Se privó a los obreros de estos instrumentos 
porque los líderes de las organizaciones obreras formaron una 
muralla en tomo al poder burgués para disfrazarlo, para hacerlo 
irreconocible e invulnerable. Así, la revolución que había 
comenzado se encontró frenada, detenida, desmoralizada. 
“Los últimos dos años y medio transcurridos desde entonces, 
han revelado paso a paso la impotencia, la falsedad y lo hueco 
del Frente Popular. Lo que apareció ante las masas 
trabajadoras como un gobierno ‘popular’, se ha revelado 
simplemente como una máscara temporal de la burguesía 
imperialista. Esta máscara se ha descartado ya. La burguesía 
piensa, evidentemente, que los obreros están lo 
suficientemente engañados y debilitados; que el peligro 
inmediato de una revolución ha pasado. El ministerio de 
Daladier es solamente, de acuerdo con los designios de la 
burguesía, una etapa inevitable en el tránsito hacia un 
gobierno más fuerte y sólido de la dictadura imperialista." 
-León Trotsky, “La hora decisiva” (diciembre de 1938) 
Hoy en día, en los acalorados debates que se llevan a cabo 
entre el gobierno derechista y la oposición parlamentaria, uno 
de los líderes de la mayoría conservadora, Fran^ois Léotard, 
dirigente de la UDF (Unión de la Democracia Francesa), atacó 
“esta búsqueda de refugio en el pasado en la que se evoca al 
mariscal Pétain, mientras se deja a un lado el hecho de que fue 
la Cámara de Diputados del Frente Popular la que nos llevó a 
eso.... No seremos complacientes, ni con el Frente Popular, ni 
con el Frente Nacional.” Como se dijo en un editorial de Le 
Monde (18 de marzo de 1997), esto es un eco de la siniestra 
consigna de sus antecesores a finales de los años 30: “¡Mejor 
Hitler que el Frente Popular”! Mientras tanto, Le Fígaro Maga- 



mayo de 1998 


El Intemacionalista 


59 



Gamma 

Fran£ois Mitterrand (derecha) al ser recibido por el 
mariscal Pétain, jefe del régimen de colaboración con 
los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. 
Mitterrand compiló listas de comunistas para la policía 
secreta y recibió la más alta condecoración deVichy. 

zine (1 0 de marzo de 1997), órgano de la Nueva Derecha (ahora 
no tan nueva), publicó otra vil apología del régimen de Vichy. 
Esta es, en realidad, propaganda protofascista. No obstante, 
los reformistas no pueden ocultar el hecho de que el Frente 
Popular preparó el camino para Pétain. 

Sólo hay que echar una mirada al historial de Fran?ois 
Mitterrand, que empezó su carrera política en 1934 como 
miembro de los Voluntarios Nacionales, un satélite de la Croix 
de Feu (Cruz de Fuego), organización de veteranos 
ultraderechistas. Posteriormente se convirtió en oficial de la 
policía secreta del régimen de Vichy, donde preparó listas de 
comunistas, socialistas y otros “elementos antinacionales”. Este 
sucio trabajo le valió a Mitterrand la “Francisque”, la máxima 
condecoración otorgada por el régimen de Vichy. Mitterrand 
cambió de bando de forma oportunista durante la guerra y luego 
fundó la minúscula UDSR (Unión Democrático Socialista de 
la Resistencia), como un vehículo anticomunista. Llegó a 
formar parte de casi todos los gobiernos de la IV República, 
que duró desde 1945 hasta que De Gaulle asumió el poder en 
1958. Mitterrand fue ministro once veces, incluso ministro de 
las colonias, y fue ministro de justicia durante la guerra de 
Argelia, cuando firmó un decreto que otorgaba plenos poderes 
al ejército (es decir, que daba luz verde a la guerra sucia) y 
firmó la sentencia de muerte de Femand Yveton, comunista 
francés miembro del FLN argelino. Mitterrand es el hombre 
que en la V República se convirtió en el perenne candidato 
presidencial de la “izquierda” (en 1965 y 1974) hasta que fue 
finalmente elegido en 1981 y reelegido en 1988. 

Mitterrand, el otrora policía secreto del régimen de Vichy 
convertido en dirigente del Partido Socialista, actuó como 
bombero de la burguesía. Cuando las llamas de la tumultuosa 
revuelta obrero-estudiantil de 1968 se estaban apagando, se 
apuró a ofrecerse a sí mismo como presidente, como el hombre 
que pudo extinguir definitivamente la conflagración y evitar 
que hubiera otra. La tarea conferida por la burguesía a la Unión 
de la Izquierda, la encamación del frente popular en aquel 
momento, consistió en liquidar el legado de 1968. Mitterrand 
cumplió con destreza su misión, utilizando a ex miembros de 


la “extrema izquierda” para llevar a cabo la política antiobre¬ 
ra, antiinmigrante y antisoviética que desmoralizó mucho a 
los obreros y fortaleció a la derecha, preparando así el camino 
para el gobierno de Chirac-Juppé y creando el ambiente para 
el crecimiento del fascista Frente Nacional. 

De Millerand a Mitterrand, el “ministerialismo socialista” 
ha sido la antecámara de la reacción derechista. Como escribió 
Trotsky en el Programa de Transición (1938): “Frentes 
populares, por un lado, y fascismo, por el otro, son los últimos 
recursos políticos del imperialismo en su lucha contra la 
revolución proletaria.” Esto no se ha limitado a Francia: du¬ 
rante la Guerra Civil española (1936-39), los estalinistas 
decapitaron la revolución proletaria en el altar de la República, 
allanando el camino para la sangrienta victoria de Franco; en 
Indonesia, el desastroso apoyo del PC al nacionalista Sukamo 
condujo a la masacre en 1965 (patrocinada por la CIA) de más 
de un millón de comunistas; en Chile, la Unidad Popular de 
Salvador Allende condujo al golpe de Pinochet en 1973. A lo 
largo de este siglo, la experiencia histórica ha mostrado que el 
frente popular significa sangre obrera. 

Es deber de los trotskistas traer a colación esta verdad, en 
la lucha para forjar un auténtico partido bolchevique-leninista, 
un partido que pueda romper las ataduras de los reformistas 
que estrangulan a la clase obrera, un partido qué proporcione 
la dirección revolucionaria para movilizar a los explotados y 
oprimidos para aplastar a los fascistas antes de que crezcan y 
para abrir el camino, no hacia nuevos Vichys, sino hacia nuevos 
Octubres Rojos. ■ 



León Blum, Socialist president of the Popular Front 
government of France, as he took office in 1936. 


Keystone 







60 El Intemacionalista mayo de 1998 



Brasi 

1: Contexto de una traición 


Buscando encubrir su traición a la lucha por expulsar a 
los policías de los sindicatos en Brasil, la dirección de la Liga 
Comunista Internacional ha realizado una campaña 
difamatoria en contra de la Liga Quarta-Internacionalista do 
Brasil y el Grupo Intemacionalista. Hemos desmentido 
sistemáticamente cada una de sus calumnias, distorsiones y 
fabricaciones. El artículo que presentamos a continuación 
apareció originalmente en The Internationalist No. 2 (abril- 
mayo de 1997), como respuesta a un ataque de la LCI contra 
el primer número de nuestra publicación en inglés. Estamos 
publicando además un folleto especial que consiste en la 
traducción de nuestras respuestas a la subsiguiente escalada 
de su campaña difamatoria e intentos de sobotear la defensa 
de los camaradas brasileños frente a la represión burguesa 
(ver anuncio en la página 62). 

El ataque al primer número de The lnternationalist publicado 
en Workers Vanguard'Ho. 663 (7 de marzo de 1997 [traducido 
en Espartaco No. 9, primavera-verano de 1997]) presenta la 
versión más reciente de la historia oficial de la dirección de la 
Liga Comunista Internacional sobre su huida de Brasil. 

Reprodujimos en nuestro primer número la declaración del 
Grupo Intemacionalista, “La coartada de la dirección de la LCI: 
Cortina de humo para una traición” (13 de septiembre de 1996). 
Esta declaración explica en detalle cómo, después de alentar 
correctamente a la Liga Quarta-Internacionalista do Brasil (LQB) 
a emprender la lucha para echar a la policía del sindicato de 
trabajadores municipales de Volta Redonda (SFPMVR), la 
dirección de la LCI huyó de esta batalla de clase de 
gran importancia, rompiendo las relaciones fraternales 
con la LQB un día antes de una asamblea sindical cru¬ 
cial en la que iba a ser votada la desafiliación de los 
guardas (policías) municipales. 

A pesar de la puñalada por la espalda que le dio 
la dirección de la LCI, y frente a la campaña 
represiva organizada por los tribunales, la policía y 
las autoridades locales, la LQB llevó a cabo esta 
batalla que culminó en la asamblea sindical del 25 
de julio de 1996 en la que se aprobó la expulsión dé¬ 
los policías del SFPMVR. Esta lucha está 
documentada en el dossier publicado en febrero de 
1997 por el Grupo Intemacionalista en colaboración 
con nuestros camaradas de la LQB: Class Struggle 
and Repression in Volta Redonda, Brazil-Cops, 

Courts Out of the Unions [Lucha de clases y repre¬ 
sión en Volta Redonda, Brasil-Policía, tribunales 
fuera de los sindicatos]. 

Denunciamos en nuestra declaración de 
septiembre de 1996 el hecho de que en su discurso 
en una conferencia espartaquista en Nueva York 
(reproducida en JTFNo. 651, 13 de septiembre de 
1996), Jon Brule, un portavoz de la LCI, afirmó que 


los camaradas brasileños creen que “cualquier atajo o acuerdo 
no principista es posible. Y eso es lo que LM hizo-y siguió 
haciendo en la cúpula del sindicato de trabajadores 
municipales, hasta que los policías mismos rompieron el 
acuerdo.” Escribimos: “¿Qué 'acuerdo’ con la policía? ¡Esta 
es una sucia calumnia!” 

Después de que WV publicó el alegato de Brule, la LQB 
escribió una carta a la LCI, fechada el 17 de octubre de 1996 
(que pidieron fuera publicada en Workers Vanguard), 
declarando: “No hubo ningún ‘acuerdo’ con la policía y esta 
sucia calumnia es un intento de ocultar la realidad de nuestra 
lucha clasista por la desafiliación de los guardas municipales 
del SFPMVR. ¡No tendrá éxito esta tentativa de hacer ‘desa¬ 
parecer’ la realidad!” Su carta retó a la dirección de la LCI: 
“Exigimos y desafiamos que ustedes muestren pruebas de lo 
que dicen y divulgan.” Ninguna prueba fue presentada. Su carta 
no fue publicada en WV ni respondida por la LCI. 

Mientras tanto, dos miembros de la sección mexicana de 
la LCI pidieron formalmente una explicación de la acusación 
hecha sobre un “acuerdo” con la policía. Cuando su petición 
fue recibida con un silencio sepulcral por parte de la dirección 
de la LCI, emprendieron su propia investigación intensiva de 
los documentos. Esto los condujo a la conclusión de que no 
sólo la acusación sobre un supuesto “acuerdo” era una calum¬ 
nia, sino que la ruptura con la LQB “fue un acto antiprincipista 
que atenta contra el internacionalismo” (Buenaventura y 
Teodorico, “Carta a los camaradas de la LCI”, 16 de octubre 



Volta Redonda, agosto de 1995: Luta Metalúrgica y Sindicato 
de Trabajadores Municipales iniciaron manifestación de frente 
unido para exigir la liberación de Mumia Abu-Jamal, periodista 
negro radical en el corredor de la muerte en Pensilvania. 


Vanguarda Operária 









mayo de 1998 


El Intemacionalista 


61 


de 1996). Al denunciar el abandono de la batalla de clases en 
Brasil y la purga de cuadros dirigentes de la LC1 el verano de 
1996, estos camaradas se solidarizaron con el Grupo 
Intemacionalista (GI) y fueron expulsados tres días después 
de haber entregado su documento. 

Seis meses más tarde, la dirección de la LC1 sigue sin 
responder la exigencia de demostrar o retirar su calumnia acerca 
de un “acuerdo” con la policía. En lugar de esto, se ha dedicado 
a lanzar más vilipendios. Durante una conferencia de la 
Spartacist League celebrada el 28 de febrero de 1997 en Nueva 
York, Alison Spencer, una vocera de la SL, repitió la misma 
calumnia y caracterizó nuestro dossier sobre la lucha en Volta 
Redonda como “mugre”, añadiendo: “La próxima vez lo 
deberían imprimir en vómito.” Esto da una idea del nivel de 
“argumentación” por parte de los dirigentes de la LCI en su 
intento de justificar su curso antiprincipista al arrojar 
inmundicias a la LQB. 

WV 663 intenta trivializar la importancia de la actuación 
de la dirección de la LCI en Brasil, al afirmar que nosotros la 
estamos acusando de ser “cobarde”. Al contrario, de lo que 
acusamos al Secretariado Internacional (S.I.) de la LCI es peor 
que la cobardía: el S.I. cometió una traición al abandonar la 
lucha que había alentado, dejando a los camaradas brasileños 
enfrentar las consecuencias en el punto de ebullición. 

Al instar a emprender esta lucha para echar a los policías, 
la dirección de la LCI asumió responsabilidades en la lucha 
de clases. Quien no entienda lo que esto significa, no tiene 
nada que hacer en la política revolucionaria. La LCI rehuyó 
estas responsabilidades cuando la lucha llegó a su punto álgido, 
para después intentar cubrir su rastro con fabricaciones y 
calumnias en contra de aquéllos que se rehusaron a unírseles 
en semejante traición. 

Workers Vanguard: Antes y ahora 

El artículo de WV No. 663 ataca a Cerezo, dirigente de la 
LQB, diciendo que ha sido un “‘asesor’ no electo” del SFPMVR. 
De hecho, este fue uno de los temas machacados en una cacería 
de brujas contra la LQB y Geraldo Ribeiro, presidente del 
sindicato, debido a la elección de Ribeiro con basé en un programa 
contra el frente popular. Esta campaña antirrojos fue azuzada 
por la prensa burguesa hace más de un año y después intensi¬ 
ficada por un tal Artur Femandes, un provocador pro policíaco 
en Volta Redonda. Entre muchas otras difamaciones, Femandes 
afirmó que Cerezo había buscado que el sindicato le pagara un 
sueldo igual a diez salarios mínimos. En la conferencia del 28 de 
febrero de 1997 en Nueva York, Alison Spencer de la SL fue aún 
más lejos y lo llamó “asesor pagado” del sindicato. No obstante, 
como la dirección de la LCI sabe perfectamente bien, se han 
publicado declaraciones de la contadora y el presidente del 
sindicato, que demuestran que Cerezo nunca buscó, ni mucho 
menos recibió, paga alguna del sindicato. 

Las campañas contra “rojos que vienen de afuera” no son 
nada nuevo: en los años 30 se hizo el mismo tipo de acusaciones 
en contra del dirigente trotskista estadounidense James P. Can- 
non cuando estaba “asesorando” a sus camaradas en la dirección 
del sindicato de los Teamsters (camioneros) de Minneapolis. Lo 
que llama la atención aquí, es el modo en que la dirección de la 


LCI ha retomado estos argumentos anticomunistas para servir 
sus propios propósitos. Estas son, después de todo, las mismas 
acusaciones que Workers Vanguard condenó enfáticamente hace 
un año [a principios de 1996]. Cuando empezó esta campaña 
macartista, WV publicó una “Declaración de solidaridad de la 
LCI con Luta Metalúrgica” (LM), en la que se desenmascaraba 
la “nefasta alianza” que “busca desesperadamente echar a los 
revolucionarios del sindicato” (WV No. 639, 16 de febrero de 
1996). Exhortamos a los miembros y simpatizantes de la LCI a 
que relean esta declaración, en la que se denuncian los intentos 
de tachar a Cerezo, dirigente de LM/LQB, de ser un elemento 
externo. 

La polémica de WV 663 hace referencia a las discusiones 
que se efectuaron durante la reunión del Comité Ejecutivo 
Internacional de la LCI en enero de 1996, sobre la necesidad 
de que LM se transformara en un núcleo de vanguardia 
trotskista y publicara un periódico. Presenta la falsa imagen 
de que la LQB se rehusó a llevar a cabo pasos concretos para 
realizar esto. Ya hemos señalado que LM adoptó el nombre 
de Liga Quarta-Intemacionalista do Brasil para mostrar su 
determinación para construir un partido trotskista. Para cuando 
la LCI rompió las relaciones fraternales, los camaradas de la 
LQB habían avanzado bastante en la preparación de su 
periódico, Vanguarda Operária, y el primer número fue 
publicado menos de un mes después de la ruptura. Resulta 
por ello significativo el hecho de que WV no ha hecho ninguna 
referencia al periódico de la LQB, porque su mera existencia 
prueba la falsedad de toda su fabricación. 

El Secretariado Internacional de la LCI ha publicado 
recientemente un Boletín Internacional (No. 41, abril de 1997) 
con el título “La lucha por un partido trotskista en Brasil”, 
una compilación de correspondencia entre la LCI y la LQB 
desde enero de 1996 hasta la ruptura de las relaciones 
fraternales con los camaradas brasileños en junio del mismo 
año. Este grueso boletín omite convenientemente la carta del 
4 de julio, de la LQB al S.I., en la que se protesta contra el 
rompimiento antiprincipista realizado por la LCI. Como en el 
caso de la carta de la LQB de octubre de 1996 a WV, esta 
carta nunca fue contestada. 

En la introducción del nuevo boletín de la LCI se dice 
que inmediatamente después de la reunión del CEI de enero 
de 1996, el S.I. envió un representante a Brasil por varios 
meses. Sin embargo, se lamenta: 

“Tan pronto como nuestro representante llegó a Brasil, la 
realidad del arraigado oportunismo sindical de Luta 
Metalúrgica y su oposición a las tareas necesarias para forjar 
una vanguardia trotskista fueron descubiertas. Después de 
un intento de resolver nuestras diferencias a través de luchas, 
como está documentado en estas cartas, nosotros rompimos 
las relaciones fraternales porque no teníamos, de hecho, 
acuerdo sobre una perspectiva marxista revolucionaria.” 

De hecho, la correspondencia reunida en el boletín desmiente 
la versión sostenida por la dirección de la LCI de los sucesos 
que precedieron su huida de Brasil. 

En una carta del 3 de abril de 1996, Cerezo de la LQB 
presentó una serie de propuestas, incluyendo la “elaboración 
de un periódico nacional”, extender el trabajo político a los 



62 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 


más importantes centros industriales de Brasil, continuar con 
la campaña por la liberación de Mumia Abu-Jamal, defender 
el Sindicato de Trabajadores Municipales contra la cacería 
de brujas e intentar de reclutar a jóvenes contactados en 
universidades brasileñas importantes. He aquí lo que la 
dirección de la LCI escribió entonces, en la respuesta del 7 de 
abril de 1996 de Parks a nombre del Secretariado Interna¬ 
cional: 

“Nuestros camaradas concuerdan fuertemente con tus 
propuestas. Tus proyecciones están plenamente de acuerdo 
con las discusiones en la reunión del Comité Ejecutivo 
Internacional en Londres y las propuestas hechas por la LCI 
en correspondencia escrita con LM/LQB para mover las 
relaciones fraternales hacia adelante. 

“La campaña realizada por Luta Metalúrgica y la LCI contra 
la provocación policíaca en el sindicato de trabajadores 
municipales de Volta Redonda ha juntado más a nuestras 
organizaciones en la lucha y ayudado a esclarecer el acuerdo 
sobre la cuestión fundamental del estado. Aparte de la LCI, 
seguramente no existe otra tendencia política organizada que 
luche contra la presencia de los policías en el movimiento 
obrero; y en el Brasil, han sido ustedes, camaradas, quienes 
han resistido las presiones y los peligros, realizando una lucha 
dura y principista sobre esta cuestión.” 

A la vez que señalaba la necesidad de “más discusión, 
educación y debate” sobre cuestiones en las que hubiera 
ambigüedad o desacuerdos, la carta afirmaba: “Esperamos que 
un período de trabajo conjunto, como ustedes han proyecta¬ 
do...culmine en la fusión de nuestras organizaciones.” 

Una carta posterior, fechada el 25 de abril de 1996, cita 
una resolución del CEI que se refiere, en parte, al “avance 
reciente de las relaciones fraternales, evidenciado por la 
colaboración entre nuestras organizaciones en la campaña con¬ 
tra la intervención del estado capitalista en el movimiento 
sindical, y por las perspectivas que nos fueron presentadas por 
el camarada Cerezo en lo que toca a la propaganda del partido, 
la educación de los cuadros y la extensión de la organización a 
un centro metropolitano importante....” Estas dos cartas fueron 
escritas dos meses y dos meses y medio, 
respectivamente, después de que el 
representante de la LCI fue enviado a 
Brasil. ¿Dónde estaba entonces el 
“arraigado oportunismo sindical” de la 
LQB y su supuesta “oposición a las tareas 
necesarias para forjar una vanguardia 
trotskista” que, según la versión actual de 
la LCI, fueron inmediatamente 
descubiertos? 

La propia documentación selectiva 
del S.I. revela que su versión es un fraude. 

“Contexto” 

Para la mala fortuna del “nuevo S.I.”, 
existe documentación de lo que realmente 
pasó. En la polémica de WV663 en con¬ 
tra del Grupo Intemacionalista, se afirma 
que criticamos a la dirección de la LCI 


“por haber, supuestamente, ‘dicho que la asociación con LM/ 
LQB en este trabajo presentaba “riesgos inaceptables para la 
vanguardia”’.” Como respuesta, JTThace un pase de magia y 
cita una carta del 77 de junio de 1996 a la LQB. Cualquier 
lector desprevenido sacaría la conclusión de que la LCI usó la 
frase citada sólo “supuestamente” pero no en realidad. No 
obstante, el 5 de junio de 1996 el Secretariado Internacional 
aprobó una moción en la que se afirmaba: 

“Dadas las siniestras provocaciones y amenazas de repre¬ 
sión estatal, la asociación pública notoria de la LCI con el 
único trabajo público actual de LM-la dirección del sindicato 
de trabajadores municipales-presenta riesgos inaceptables a 
la vanguardia, a nuestros camaradas fraternales y, de hecho, 
al sindicato en su conjunto.” 

Como hemos señalado, fueron los camaradas brasileños los 
que estuvieron directamente bajo el ataque de las fuerzas 
represivas de la burguesía, y no podían abandonar la lucha 
que habían comenzado, sin condenarse a sí mismos para 
siempre como elementos poco serios. Ellos se mantuvieron 
firmes en esta lucha, mientras que la “dirección” de la LCI se 
retiró, con lo cual se condenó a sí misma. 

El S.I. ha intentado repetidamente culpar a la LQB por la 
represión burguesa desencadenada en contra de ella. Por 
ejemplo, en una carta del 11 de junio de 1996, citada 
parcialmente en WV No. 663, el S.I. calumniaba a los 
camaradas brasileños por su supuesta “subordinación de 
principios a las luchas cotidianas por la influencia en la direc¬ 
ción del sindicato [que] sólo va a llevar a la continuación de 
las provocaciones de la policía, las fuerzas políticas detrás de 
la policía y los ‘izquierdistas’ que hacen su trabajo....” La carta 
del 17 de junio de 1996, con la cual el S.I. rompió las relaciones 
fraternales, acusaba de manera arrogante a la LQB de tener 
una “fatua irreflexión ante el estado burgués”, añadiendo: “De 
hecho, las provocaciones han continuado y recientemente 
escalado a una campaña de sucias jugarretas y violencia que 
amenaza no sólo las perspectivas para una vanguardia trotskista, 
sino también la integridad física, el posible arresto, el encarcela- 


De próxima aparición 


Folleto de El Intemacionalista 


La campaña difamatoria US$1.50, México $8 

de la LCI no puede ocultar Brasil $1.50 

su traición en Brasil Francia 7,50F 

La dirección de la LCI decidió que había “riesgos inaceptables para la 
vanguardia” y huyó de la lucha de clases en Brasil. Para encubrirse, lanzó 
una calumnia tras otra contra los que rechazaron esta traición. Hasta intenta 
sabotear la defensa de los obreros trotskistas brasileños frente a la represión 
burguesa. Nuestras respuestas puntuales, reproducidas en este boletín, 
desenmascaran cada calumnia y revelan los motivos políticos tras la sucia 
campaña difamatoria. 

Giros/cheques a: Mundial Publications, Box 3321, Church Street 
Station, New York, NY 10008, U.S.A. 





mayo de 1998 


El Intemacionalista 


63 


miento (o algo peor) de camaradas de LM/LQB, así como de 
los representantes de la LC1, y también amenaza la existencia 
misma del propio sindicato.” 

Pero ¿quién ha sido de hecho amenazado físicamente o 
arrestado en tomo a esta lucha en Brasil? Los camaradas de la 
LQB-¿y la dirección de la LCI de manera indignante acusa a 
las víctimas de haber causado la represión! 

En nuestro boletín de julio de 1996, From a Drift To- 
wardAbstentionism to Desertionfrom the Class Struggle (De 
una deriva hacia el abstencionismo a la deserción de la lucha 
de clases), al desenmascarar la coartada de WV según la cual 
se rompieron las relaciones con la LQB por su supuesto 
“oportunismo sindical”, citamos lo que dijo un representante 
de la LCI durante las reuniones con la LQB del 15 y 16 de 
junio de 1996. El enviado de la LCI dijo que los militantes de 
la LQB, con sus fuerzas, “no pueden enfrentar en este momento 
toda esta ofensiva de la reacción burguesa, que está tratando 
de destruir al sindicato y está tratando de esperar el mejor 
momento para destruir nuestra organización en Brasil.... 
Nosotros les decimos: Saquemos las manos de esa agua 
hirviente y dediquemos nuestra atención, nuestro tiempo a 
construir un partido revolucionario.” Comentamos en nuestro 
boletín: “Qué perversión más grotesca del leninismo: ¡‘cons¬ 
truir un partido revolucionario’ al sacar las manos del agua 
hirviente de la lucha de clases!” En respuesta, WV 663 nos 
acusa de “citar medias frases fuera de contexto que, de citarse 
completas, significan lo contrario” de lo que decimos. 

¿Contexto? Tenemos un montón de contexto. Como 
señala WV, tenemos una cinta de la reunión del 16 de junio de 
1996 y “sabe[mos] lo que realmente se dijo”. También tenemos 
informes escritos de la secretaria del S.I. sobre estas reuniones, 
así que sabemos también lo que el S.I. le dijo al resto de la 
dirección de la LCI. Veamos entonces lo que se dijo cuando 
el S.I. preparaba la ruptura de relaciones y su salida de Brasil. 
El lector puede juzgar quién ha dicho la verdad. 

Para empezar, WV cita de la declaración anterior lo 
siguiente: 

“El estado burgués, Artur [Fernandes], la LBI [Liga 
Bolchevique Intemacionalista, confabulada con Fernandes], 
todas estas organizaciones quieren poner un balde de agua 
hirviente. Esta es la situación ahora...y nosotros lo que les 
decimos es: saquemos las manos de esa agua hirviente y 
dediquemos nuestra atención, nuestro tiempo ¡a construir 
un partido revolucionario!” 

Esto confirma la veracidad de lo que nosotros citamos. 

Luego WV cita al representante de la LCI: “trabajemos en 
la dirección, que la organización brasileña se transforme 
conscientemente en este partido trotskista”, incluyendo el dar 
prioridad a la publicación de un periódico, el reclutamiento de 
jóvenes obreros, el trabajo en otra ciudad industrial y el 
contacto con la juventud. Esto se presenta como si estuviera 
en contraposición con las intenciones de la LQB. Sin embargo, 
todos los camaradas brasileños enfatizaron que estaban de 
acuerdo con estos puntos; dijeron que no estaban de acuerdo 
con abandonar la lucha para echar a los policías. 

Tras la ruptura de las relaciones fraternales, la LQB 
publicó de inmediato su periódico, ha reclutado jóvenes obreros 


y estudiantes y ha enviado algunos camaradas a Rio de Janeiro. 
Como dice Engels en una enunciación básica del materialismo, 
“el pudín se prueba comiéndolo”. 

Volvamos a la exigencia, “saquemos las manos de esa agua 
hirviente”. Los representantes de la LCI hicieron muchos 
comentarios en el mismo sentido en las discusiones del 15 y 
16 de junio de 1996 con la LQB. Por ejemplo, aquí está lo que 
dijo la otra vocera de la LCI: 

“Ha habido una lucha para echar la policía del sindicato. 
Pero la realidad es que ahora mismo la policía está usando 
todo su poder para aplastarlos a ustedes y al sindicato de los 
trabajadores municipales.... Tal vez es muy desmoralizante 
para las bases del sindicato de trabajadores municipales el 
sufrir las actividades como son ahora dentro del sindicato. 
Pero la realidad es que sería aún más desmoralizante para 
ellos ver a uno de sus dirigentes muerto en la calle. Ese es el 
punto. Y el punto tiene que ver directamente con el poder 
del estado burgués.” 

En su sumario final, el principal vocero de la LCI dijo: 
“Lo que queremos es quitar la cuestión más prominente de 
esta situación de peligro...”; y terminó así su intervención: 
“Entonces lo que les estamos planteando es que esta cuestión 
particularmente de la dirección de este sindicato, tenemos que 
salimos formalmente de la cuestión más prominente donde la 
burguesía nos está a nosotros identificando en este momento y 
tomar fuerzas para construir el partido.” 

Esto es lo que se dijo, una y otra vez, y la dirección de la 
LCI lo sabe muy bien. En un reporte del 15 de junio de 1996 
sobre estas discusiones, basado en llamadas telefónicas desde 
Brasil, la secretaria del S.L, Parks, escribió que en la reunión 
de ese día con la LQB, un representante de la LCI había 
“presentado nuestra opinión de que ellos deberían disociarse 
públicamente de la dirección del sindicato de trabajadores 
municipales” y que “propuso también la idea de salir ahora de 
la ciudad” antes de que hubiera más represión, que luego de¬ 
scribe en términos gráficos. Además, Parks reportó el 16 de 
junio, no que la LQB se rehusara a publicar un periódico, sino 
lo contrario: “Cerezo, J. y R. planean regresar el lunes en la 
tarde para trabajar en el periódico con la delegación.... Bueno, 
no va a ser nuestro periódico, ni siquiera uno con el que estemos 
aliados fraternalmente.” Queda claro que toda la palabrería 
según la cual los brasileños se rehusaron a dar prioridad al 
periódico no resultó ser más que una cortina de humo. Los 
reportes de Parks prueban, una vez más, que el S.I. miente. 

Estos materiales evidencian que la preocupación real de la 
LCI no estribaba en el “arraigado oportunismo sindical” o 
“maniobras sindicales sin principios”, sino en la posición del 
S.L de que “el poder del estado burgués” hacía demasiado caliente 
la lucha principista para echar a los policías del sindicato. Los 
revolucionarios siempre deben sopesar seriamente las intenciones 
y la capacidad represiva del enemigo de clase. Sin embargo, aquéllos 
que pierden la confianza en la capacidad revolucionaria y el poder 
del proletariado, justifican frecuentemente una orientación 
oportunista de intentar eludir la lucha de clases haciendo 
referencias al todopoderoso estado burgués. En este caso, las 
referencias tenían como propósito justificar una deserción cuando 
la lucha había alcanzado su punto de ebullición. 


64 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 


Como parte del contexto en que se hicieron las 
declaraciones citadas de los representantes de la LCI, oigamos 
algo de lo que la LQB dijo en respuesta. En la reunión del 16 
de junio, el camarada I. dijo: 

“Junto con la LCI, detonamos una campaña internacional 
contra los policías en los sindicatos. Aquí entra la cuestión 
de conflicto. Si nosotros lanzamos una campaña internacional 
contra policías en el sindicato, y la campaña está siendo un 
éxito desde el punto del programa trotskista mundial y del 
trabajo dentro del sindicato, ¿cuál es la razón para que 
dejemos el sindicato en este momento? ...Ahora estamos al 
borde de expulsar a la policía del sindicato, que es objetivo 
tanto de la LCI como de Luía Metalúrgica/LQB....” 

En un informe posterior sobre las discusiones (que fue enviado 
a la LCI), Cerezo, representante de la LQB, escribió sobre la 
reunión del 15 de junio: 

“Yo dije que personalmente estaba en contra de abandonar 
el sindicato; teníamos una asamblea el día 19 que iba a ser 
una asamblea decisiva y que después de luchar tanto con 
los compañeros del sindicato y alentarlos a echar la policía 
del SFPMVR, abandonarlos en el momento en que ellos 
convocan la asamblea sería abandonar a los trabajadores y 
que yo estaba personalmente en contra de eso. Creía que 
esta posición de mantener el apoyo al sindicato, echar a los 
guardas, hacer el periódico, continuar con las relaciones 
fraternales, ir a los grandes centros, construir el partido eran 
tareas armoniosas, que no se contraponían unas a otras.” 

“Queremos la unidad 
de palabras y hechos” 

El artículo de WV cita al representante de la LCI cuando 
éste está supuestamente dando el nocaut-. “Lenin decidió 
salirse de Rusia en su juventud; irse a Inglaterra y desde 
Inglaterra estar escribiendo un periódico que era el Iskra....” 
La palabra operacional es salirse , que-como Parks reportó- 
era justo lo que la LCI estaba exhortando a los camaradas 
brasileños a hacer. Uno puede imaginar la respuesta de Lenin 
si alguien hubiera afirmado que él simplemente ¡"decidió 
salirse de Rusia”! En 1896, fue llevado a prisión (donde 
escribió el artículo clásico, “Sobre las huelgas”). En 1898 fije 
exiliado a la remota provincia de Yenisei en Siberia, a 450 
kilómetros de la estación de ferrocarril más cercana. Tras su 
liberación después de tres años en el exilio siberiano, se le 
prohibió vivir en cualquier ciudad grande, centro industrial o 
ciudad universitaria. Poco después, fue arrestado de nuevo. 
Más tarde, logró llegar a Europa Occidental. Lenin se fue 
porque no tenía otra opción sino dirigir las luchas 
revolucionarias dentro de Rusia desde el exilio. Y por 
supuesto, no dijo que su partido debía hacer las maletas y 
salirse de Rusia. La idea de que el exilio de Lenin fue como 
las exigencias del S.I. a la LQB de “salir ahora de la ciudad”, 
disociarse públicamente del sindicato y que “saquemos las 
manos de esa agua hirviente” en medio de una batalla de clase 
crucial, es tan ridicula como grotesca. 

La dirección de la LCI ha intentado descartar las preguntas 
de sus militantes al escribir que la idea de que “la LCI huyó 
del conflicto final con los policías en el sindicato de 


trabajadores municipales” es una “ficción” y una “invención 
absurda”. Un miembro del S.I. escribió en una carta a un 
militante de la LCI que esta cuestión “sólo fue planteada 
después de los hechos como una pista falsa para distraer a la 
gente”. De ninguna manera. La cuestión de la lucha para echar 
a los policías del sindicato fue discutida extensamente en las 
reuniones de los representantes de la LCI y la LQB el 15 y 16 
de junio. Justo antes de esto, un seminário (conferencia) sindi¬ 
cal aprobó el 13 de junio una resolución a favor de echar a los 
policías del SFPMVR. Los días 17 y 18 de junio, los partidarios 
de la LQB en el sindicato publicaron boletines preparando la 
asamblea del 19 de junio, en cuyo orden del día se encontraba 
someter esta decisión al voto de las bases. 

Debido a que la LQB se rehusó a abandonar esta lucha, a 
disociarse de la dirección del sindicato e, incluso, a “salir ahora 
de la ciudad”, el S.I. rompió relaciones fraternales con la LQB 
el 18 de junio, entregándoles una carta en un sobre sellado y 
yéndose sin una palabra de discusión ni explicación respecto a 
este abandono. Al día siguiente, el alcalde de Volta Redonda 
envió a la policía para imponer una orden judicial que prohibía 
la celebración de esta asamblea sindical crucial, rodeándola y 
clausurándola. Un día después, como escribió María do Carmo, 
miembro de la LQB y activista del SFPMVR, en un reporte 
que se envió a la LCI, una de los representantes de la LCI la 
llamó para preguntarle qué había pasado con los policías en 
la reunión sindical. ¡Conque la LCI supuestamente no sabía 
qué estaba pasando! 

A pesar de la campaña represiva montada en su contra y la 
puñalada por la espalda que le dio la dirección de la LCI, la LQB 
siguió realizando la lucha para echar a los policías del sindicato 
de trabajadores municipales. No padecen, contra lo que la LCI 
afirma arrogantemente, de una “fatua irreflexión ante el estado 
burgués” ni han sido “aplastados”, a pesar de la predicción de la 
LCI. En lugar de esto, han dado pasos hacia adelante en la pro¬ 
paganda, el reclutamiento y la extensión de la LQB en la lucha 
para construir el núcleo de un genuino partido trotskista. 

La polémica de WV No. 663 en contra del Grupo 
Intemacionalista y la LQB señala correctamente que “las 
relaciones fraternales son un proceso de prueba”. Sí, lo son, y 
no sólo para los camaradas brasileños. La tragedia es que, al 
abandonar esta lucha crucial y que la LCI misma había alentado, 
la dirección de la LCI no pasó esta prueba. Como escribió la 
LQB en su carta a la LCI del 4 de julio de 1996 protestando 
por la ruptura de relaciones: “Queremos la unidad entre lo que 
se dice y lo que se hace. Pero en realidad, ustedes, camaradas, 
no están haciendo lo que dicen.” 

El curso señalado por la traición de la dirección de la 
LCI en Brasil y la purga antiprincipista en la LCI, se opone 
por el vértice a la lucha por un genuino partido mundial de la 
revolución socialista. Aquéllos que quieren luchar por el 
programa del trotskismo deben mirar esta realidad cara a cara 
y hacer frente a sus implicaciones, para poder seguir adelante. 
Esto resulta esencial en la lucha para reforjar la IV 
Internacional de Trotsky sobre la base de las conquistas 
programáticas cruciales defendidas durante ires décadas por 
la tendencia espartaquista. ■ 




mayo de 1998 


El Intemacionalista 


65 


Brasil: El capitalismo significa 
racismo y opresión de la mujer 


A continuación publicamos unos textos de los trotskistas 
brasileños enfatizando que la vanguardia proletaria debe 
luchar contra todo tipo de opresión, como parte imprescindible 
del programa de la revolución permanente. 

En Brasil y muchos otros países, la burocracia sindical 
realiza la “sindicalización” de policías, guardas (policías 
municipales), carceleros y otros agentes directos de la represión 
burguesa. Junto con los socialdemócratas, estalinistas y otros, 
muestra así las consecuencias de su reformismo, trayendo para 
dentro de los sindicatos a los “destacamentos especiales de 
hombres armados” que, en palabras de Lenin, son el núcleo 
del estado burgués. Esta es una de las formas más abiertas en 
que la burocracia sindical y los reformistas subordinan los 
sindicatos al estado burgués.... 

En Brasil el apoyo de “izquierdistas” a los policías 
representa no sólo su posición socialdemócrata sobre el estado 
sino también su tradicional “ceguera” respecto a la opresión 
racista. El mundo entero sabe que en este país se realiza una 
matanza constante de niños de la calle, en su mayoría negros; 
y las palabras Candelária, Carandiru, Vigário Geral se han 
convertido en sinónimos de masacres racistas. En el período 
reciente hemos visto la masacre de [campesinos sin tierra] en 
Eldorado dos Carajás y la masacre de niños de la calle por 
policías de Belo Horizonte como “protesta” en contra de sus 
“bajos salarios”. ¡Quien no lucha por la separación de los 
policías del movimiento obrero no tiene nada en común con la 
lucha en defensa de los explotados y oprimidos! 

... Un ejemplo de la defensa de las mujeres y los negros es 
la campaña, realizada por el sindicato bajo la dirección de 
Geraldo [Ribeiro], exigiendo la reintegración de Regina Célia, 
una mujer negra despedida por la alcaldía por tener “ a cara 
amarrada ” [la mala cara] - como todos sabemos, la “buena 
apariencia” ha sido por muchos años una expresión racista 
para excluir a los negros.... 

-“Policía: ¡Manos fuera del Sindicato de Trabajadores 

Municipales de Volta Redonda!”, Vanguarda Operária No. 

1 (julio-septiembre de 1996) 


Como parte de los ataques represivos contra la LQB y sus 
partidarios en los sindicatos, el gobierno municipal del Frente 
Popular en Volta Redonda enjuició a Geraldo Ribeiro, presidente 
electo del Sindicato de Trabajadores Municipales, acusándolo 
de violar una ley de censura- establecida por la vieja dictadura 
militar - al dirigir la campaña contra el despido racista de 
Regina Célia de Oliveira. Como parte de esta campaña se publicó 
un boletín sindical (28 de mayo de 1996) que reproducía parte 
de un artículo de León Trotsky sobre “La mujer y la familia”, 
denunciando “la esclavitud de la mujer en la familia ”y llamando 
a luchar contra esta opresión. El boletín subrayó: 


El frente popular es un gobierno burgués que lleva una 
máscara de “izquierda” y en días de fiesta sus miembros hasta 
dicen ser “socialistas”.... El día 8 de marzo de 1996, la 
presidenta del Partido dos Trabalhadores de Volta Redonda, 
como candidata a vicealcaldesa, celebró el Día de la Mujer, 
haciendo un discurso y todo lo demás, escenificando una 
perfecta demagogia como manda el populismo electorero.... 

¡Purahipocresía! ...Cuandodicen “caraamarrada”, esto 
significa fea, negra , que es lo contrario de la “ buena 
apariencia” , que quiere decir “negros, ¡no!” Las mujeres son 
la mayoría de la población en Brasil y en el mundo. Millones 
de obreras sostienen a sus hijos y se amargan en el silencio 
con las tareas extenuantes de la doble jomada en ese inmenso 
ejército de reserva y de mano de obra barata donde sus salarios 
y derechos en general, cuando logran conseguir un empleo, 
son muy inferiores a los de los hombres.... Las mujeres cargan 
en sus hombros curvados los mayores ataques que los 
capitalistas hacen contra la clase obrera; en muchos casos 
arrastran consigo, en esta sociedad machista de explotación y 
opresión, a los niños y adolescentes que con los hogares 
destruidos forman otro ejército que se llama, convencional y 
trágicamente, “niños y niñas de la calle”, completamente 
desprotegidos y que están siendo asesinados cotidianamente 
por policías y paramilitares. Este destino hizo que el Brasil 
sea conocido intemacionalmente como “el país que resuelve 
los problemas de los niños y adolescentes matándolos”. 

La clase obrera necesita construir su partido que luche por 
el socialismo y el fin del capitalismo, donde las mujeres son uno 
de los sectores sociales más oprimidos y explotados. Al intentar 
despedir a esta mujer negra...el frente popular materializa la 
explotación brutal de la mujer utilizando el vocabulario del 
racismo y de los prejuicios que ayudaron y siguen ayudando a 
enriquecer a los capitalistas brasileños...cuyos antepasados se 
sustentaban con el trabajo esclavo. 


Por años los camaradas brasileños han desenmascarado 
el racismo de las empresas siderúrgicas respecto a la leu- 
copenia, enfermedad de la sangre causada por el gas tóxico 
benzeno. Las empresas dicen que esta es una ¡ “enfermedad 
de los negros ”! En “Racismo en las siderúrgicas ” (Vanguarda 
Operária No. 2, agosto-octubre 1997), la LQB denuncia la 
confabulación del Frente Popular en Volta Redonda con la 
Companhia Siderúrgica Nacional y subrayan: La clave es 
construir un partido revolucionario multiracial. Uno de los 
“secretos” del capitalismo brasileño es su superexplotación y 
manipulación mediante la opresión racial.... Por eso el partido 
revolucionario debe ser, en palabras de Lenin, el “tribuno del 
pueblo” que moviliza la fuerza del proletariado para que luche 
contra todo tipo de explotación, opresión y discriminación. 






66 


El Intemacionalista 


mayo de 1998 



Morenistas brasileños brindan “Pleno apoyo 
a la huelga policíaca de Minas Gerais”. 


Morenistas mexicanos exigen 
“Libertad a los policías 
rebeldes presos”. 



América Latina: Izquierda 
oportunista abraza a la policía 


Policía-brazo armado 
de la burguesía 


El siguiente artículo fue traducido de The Intemationa- 
list No. 4, enero-febrero de 1998. Recomendamos además la 
lectura de los artículos sobre este tema en los números 1 (julio- 
septiembre de 1996) y 2 (agosto-octubre de 1997) de 
Vanguarda Operária, periódico de la Liga Quarta- 
Internacionalista do Brasil. 

A partir de junio de 1997 y durante más de un mes, Brasil 
se convulsionó con una serie de levantamientos de policías 
armados, dirigidos por la Policía Militar, tristemente célebre 
por sus masacres racistas contra los oprimidos. Los policías 
exigían un salario más alto para llevar a cabo su trabajo sucio 
para los amos capitalistas. No obstante, la cúpula dirigente de 
la CUT (Central Única dos Trabalhadores), en un acto de 
suicida miopía reformista, dio pleno apoyo a esta ominosa 
movilización policíaca. Además, de manera escandalosa, la 
mayor parte de los partidos que se llaman socialistas, e incluso 
comunistas, hizo lo mismo. En algunos casos, estos seudorre- 
volucionarios vestían camisetas con la imagen del Che Guevara 
¡mientras se manifestaban en apoyo de los matones 
uniformados de la burguesía! 

En México, en la víspera de las celebraciones del Día de la 
Revolución el 20 de noviembre, una fuerza policíaca de élite 
(los “zorros”) se parapetó en sus barracas. Al día siguiente hubo 
un enfrentamiento cuando se envió un contingente militar para 
desalojarlos. Los policías enmascarados resistían el arresto de 


14 de sus colegas implicados en el secuestro y asesinato de seis 
jóvenes el 8 de septiembre. La policía de la Ciudad de México es 
también tristemente célebre por estar compuesta de asesinos y 
ladrones; además, varios grupos de derechos humanos la han 
denunciado por torturar de manera rutinaria a los “sospechosos”. 
Sin embargo, en mayo pasado cuando los policías se amotinaron, 
varios autoproclamados socialistas ¡vitorearon a estos asesinos 
profesionales y gángsteres uniformados! 

Nuestros camaradas de la Liga Quarta-Intemacionalista 
do Brasil han advertido en repetidas ocasiones que la policía 
es el brazo armado de la burguesía. En contraste con gran 
parte de la izquierda, que hace llamados para “sindicalizar” a 
la policía, la LQB ha librado una valiente y encarnizada lucha 
para echar a los guardas (policías) municipales del Sindicato 
de Trabajadores Municipales de Volta Redonda, la ciudad del 
acero de Brasil. Como consecuencia, la LQB ha sido el blanco 
de un ataque judicial continuo, emprendido por la policía, el 
gobierno municipal del Frente Popular y elementos pro 
policíacos instalados por los tribunales para tomar el control 
del Sindicato de Trabajadores Municipales (ver “Más 
represión contra los trotskistas brasileños” en The Interna- 
tionalist No. 4 y “La crisis del estado capitalista brasileño” 
en el periódico de la LQB, Vanguarda Operária, No. 2, agos¬ 
to-octubre de 1997). 

El apoyo a la policía no es una peculiaridad exclusiva de 






mayo de 1998 


El Intemacionalista 


67 



Ronaldo Bernardes/Zero Hora 

Porto Alegre (Brasil), julio de 1997: Policía militar termina “huelga”, 
ataca estudiantes que protestaban contra la privatización y los ataques 


a campesinos. 


la izquierda brasileña y mexicana. A lo largo de Latinoamérica, 
la supuesta “extrema izquierda” ha vitoreado las “rebeliones” 
de las distintas fuerzas policíacas y militares, incluyendo el 
cuerpo de oficiales de las fuerzas armadas capitalistas. Esto 
indica cual es la verdadera política de grupos que dicen ser 
trotskistas, pero que en realidad cubren el espectro que va del 
centrismo hasta el reformismo descarado, con dosis variables 
de nacionalismo y socialdemocracia. Detrás de su apoyo a los 
motines bonapartistas de la policía, se encuentra la desesperada 
búsqueda reformista de “unidad” con cualquier oposición al 
“neoliberalismo”, incluyendo la formación de “frentes 
populares” con las más reaccionarias fuerzas de derecha. El 
significado de esta traición oportunista se muestra 
inmediatamente: en cuanto los policías reciben su aumento 
salarial de 50 ó 100 por ciento, siguen golpeando obreros y 
campesinos, asesinando indígenas y habitantes negros de las 
favelas, torturando izquierdistas. En el estado brasileño de Rio 
Grande do Sul, un día después de recibir su aumento salarial, 
la policía atacó brutalmente una ocupación del Movimiento 
de los Sin Tierra (MST) de un terreno de General Motors. 

En México el periódico del POS-Z (Partido Obrero 
Socialista-Zapatista), El Socialista (No. 228, segunda quincena 
de mayo de 1997), dedicó toda su primera plana-en la que 
apareció una gran fotografía de una confrontación entre los 
policías y el ejército-a un editorial titulado “Libertad a los policías 
rebeldes presos”, destacando además la consigna: “La policía 
debe tener derecho a sindicalizarse.” (Como si se les hubiera 
olvidado, al fondo de la página había un pequeño encabezado 
acerca de los plantones llevados a cabo por los maestros en huelga 
que ocuparon la capital durante varios días.) La toma de control 
por parte del ejército sobre la policía de la Ciudad de México es 
una peligrosa medida bonapartista que amenaza los derechos 
democráticos y tiene como blanco especial los barrios pobres y 
obreros como Tlalnepantla. Pero esta “rebelión” policíaca no 


fue un golpe a favor de la “democracia”: fue 
un motín cuya exigencia central era imponer 
el poder policíaco irrestricto. 

El POS-Z es la principal organización 
mexicana de los seguidores del fallecido 
caudillo seudotrotskista argentino Nahuel 
Moreno. Con ésta, su más reciente muestra 
de confianza en el estado burgués, los more- 
nistas mexicanos hacen patente una vez más 
el infranqueable abismo que los separa del 
programa marxista revolucionario. Al soli¬ 
darizarse con la “protesta” policíaca, ¡el 
POS-Z asegura que “los policías han sido 
contaminados por el antiautoritarismo, por 
la voluntad de ver respetados sus derechos 
laborales y humanos”! Esta es una mentira 
peligrosa (por no decir demencial). Lo que 
El Socialista no dice en su artículo es que 
los policías “rebeldes” estaban protestando 
porque habían sido removidos de “sus” 
colonias (barrios), donde extorsionan y 
golpean brutalmente a cualquiera que se 
cruce en su camino, aterrorizando los barrios pobres y obreros. 

Las “huelgas” policíacas por aumentos salariales y mejores 
“condiciones laborales” tienen, inevitablemente, un contenido 
bonapartista: es decir, son luchas para dar más poder a la policía. 
Para los que imponen la ley y el orden capitalista, mejorar las 
condiciones laborales significa aumentar su capacidad para 
perseguir las minorías oprimidas, romper huelgas y realizar 
provocaciones contra los izquierdistas. Creer que la policía puede 
ser un aliado de los oprimidos, equivale a afirmar que el estado 
capitalista puede ser reformado hasta llegar al socialismo. Nada 
puede ser más erróneo. Es un principio elemental del marxismo 
el que los asesinos que apuntan sus armas contra los oprimidos 
no tienen lugar en el movimiento obrero. 

Esta es también una lección ineludible de la historia de la 
lucha de clases. En México, uno sólo tiene que recordar la 
matanza de 17 campesinos en el vado de Aguas Blancas en el 
estado de Guerrero a manos de la policía motorizada cuando 
se dirigían a una manifestación. O la masacre de cientos de 
valientes indígenas que se desencadenó en el estado de Gua¬ 
pas tras el alzamiento zapatista en enero de 1994. O a los más 
de 40 campesinos torturados por la policía en Oaxaca desde la 
aparición del EPR en junio de 1996. O la brutal paliza que 
propinaron policías del estado de Chihuahua a un grupo de 
indígenas tarahumaras en mayo de 1997. Sin embargo, de 
acuerdo con los morenistas, los brutales matones policíacos 
sólo quieren que sus “derechos humanos” sean respetados. 

La reciente ola de intensa represión policíaca en la Ciudad 
de México comenzó la primera semana de agosto cuando la 
policía llevó a cabo 70 operativos en una supuesta cruzada 
contra el crimen. En cinco días se realizaron cuatro redadas 
masivas en las colonias Buenos Aires y Doctores, 
supuestamente para buscar autopartes robadas. Más de 700 
personas fueron arrestadas sin órdenes de aprehensión; más 
tarde fueron liberadas, con la excepción de doce individuos, 





68 


The Internationalist 


April-May 1998 


Los marxistas 
luchamos, no por 
“sindicatos” de 
policías 

capitalistas, sino 
por guardias rojas 
de obreros y 
soldados 
revolucionarios. 
En 1917, soldados 
en el ejército ruso 
se unieron a la 
causa de la 
revolución obrera. 



porque no había ninguna base para su detención. De lo que se 
trataba era de intimidar a la clase obrera y a los desposeídos. 
Los asesinatos que cometió la policía el 8 de septiembre fueron 
parte de esta campaña. Los seis jóvenes fueron capturados en 
otra redada policíaca, cuando los “zorros” atravesaron la 
colonia Buenos Aires disparando a los automovilistas y 
apresando jóvenes en la calle. Los cadáveres de las víctimas 
fueron encontrados más tarde en las afueras de la ciudad, con 
disparos en la nuca y visibles huellas de tortura. 

Lejos de librar una “guerra contra el crimen”, los policías 
controlan algunas de las más grandes bandas de robo de 
automóviles. En cambio, estas acciones forman parte de la 
campaña que lleva a cabo el gobierno para preparar la supresión 
de la “insurgencia urbana” que temen pueda ocurrir. Para ello, 
el ejército y la policía han comprado grandes cantidades de 
equipo militar y recibido entrenamiento de Estados Unidos 
(ver “México: Militarización Made in U.S.A.”, The Interna- 
tionalist No. 2, abril-mayo de 1997). Como señaló el presidente 
de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea de 
Representantes del Distrito Federal, la práctica policíaca de 
detener indiscriminadamente a la gente en la calle y pedirle 
una “identificación” comenzó durante la visita del presidente 
norteamericano Bill Clinton y ahora la policía se moviliza 
“como si estuviéramos en un estado de excepción ” {La 
Jomada , 8 de agosto de 1997). ¡Vaya policía “antiautoritaria”! 

El marxismo sobre el papel de la policía 

El apoyo brindado por la izquierda oportunista a las “huel¬ 
gas” policíacas atañe directamente a la cuestión del estado, 
que resulta fundamental para el marxismo. Como señaló Le- 
nin en su obra El Estado y la revolución, escrita entre agosto y 
septiembre de 1917 como parte de la preparación de la 
Revolución de Octubre dirigida por los bolcheviques: 

“Según Marx, el Estado es un órgano de dominación de clase, 

un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación 


del ‘orden’ que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando 
los choques entre las clases. En opinión de los políticos 
pequeñoburgueses, el orden es precisamente la conciliación 
de las clases y no la opresión de una clase por otra. Para 
ellos, amortiguar los choques significa conciliar las clases y 
no privar a las clases oprimidas de ciertos medios y 
procedimientos de lucha para derrocar a los opresores.” 

La policía tiene como tarea proteger los intereses y la propiedad 
de la burguesía, esa pequeña minoría que explota y vive del trabajo 
de la inmensa mayoría. Sus tareas cotidianas consisten en romper 
huelgas, echar a los campesinos de la tierra, aterrorizar a las 
minorías oprimidas, perseguir izquierdistas, torturar e incluso 
matar a todo aquél que sea visto como una amenaza para el orden 
existente. En América Latina los policías son también 
frecuentemente miembros de los escuadrones de la muerte. 

Para justificar su apoyo a la policía, la izquierda 
oportunista latinoamericana ofrece una variedad de argumentos 
seudomarxistas. El más atroz proviene de Guillermo Lora, el 
centrista que por décadas ha dirigido el Partido Obrero 
Revolucionario de Bolivia. Según Lora, en Bolivia “se puede 
afirmar que una organización sovietista, un frente 
antiimperialista puede englobar a la policía en su conjunto, 
como institución” (Guillermo Lora, Respuesta al impostor N. 
Moreno, 1990). Este razonamiento suicida refleja la concep¬ 
ción patentada de Lora del “frente antiimperialista” con 
secciones de la burguesía local, que condujo al bloque del POR 
con el general Juan José Torres en 1971 . A la vejrque el POR 
pinta consignas en las paredes como “¡Revolución y dictadura 
proletarias!”, su política real consiste en la búsqueda eterna de 
un frente popular con la burguesía, como muestra de manera 
dramática su posición sobre la policía y el ejército. 

La Liga Bolchevique Intemacionalista es una nueva agrupa¬ 
ción de impostores centristas en Brasil. Hace poco los de la LBI 
afirmaron ser los más combativos luchadores a favor de la 




April-May 1998 


The Internationalist 


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“disolución de la Policía Militar”. No obstante, después del 
estallido de las “huelgas” policíacas e incapaz de resistir la 
tentación de un movimiento de masas al cual seguir, retiró 
repentinamente esta consigna de su periódico. En su lugar, Luía 
Operária (julio de 1997), periódico de la LBI, dice estar 
“incondicionalmente por la libertad de todos los huelguistas 
presos”, negándose delicadamente a mencionar que esto se refiere 
a los policías, admitiendo una líneas después que el jefe del 
“sindicato” de la policía civil del estado de Ceará (el arrestado 
principal) había matado a un civil “en cumplimiento de sus 
funciones policíacas”. El periódico exige también que no haya 
“ningún castigo” a los miembros de la policía militar que participa¬ 
ron en las manifestaciones-es decir, ¡que se les permita regresar 
a cumplir sus “funciones policíacas”! 

En el artículo de la LBI se habla extensamente de la 
importancia de las “huelgas” policíacas, diciendo que debido 
a una “ironía de la Historia”, en esta “extraña coyuntura” ¡los 
“agentes de la represión estatal contra los trabajadores [estaban] 
colocándose como la vanguardia de la lucha contra los recortes 
salariales”! Los farsantes centristas de la LBI intentan entonces 
cubrir su atroz defensa de los policías al fingir no dar “ningún 
apoyo a la huelga reaccionaria de la policía” y a plantear, 
incluso, ¡¡la “formación de sindicatos rojos al interior de las 
tropas de las Fuerzas Armadas y la Policía Militar”!! Qué cinis¬ 
mo. Estos charlatanes apelan a las musas de la Historia que, 
de una manera “extraña” e irónica, convierten a los agentes de 
la represión estatal en la “vanguardia” de la lucha salarial para 
después intentar cubrir su flagrante oportunismo con 
una fantasiosa consigna “roja” y una hoja de parra que 
esperan les permita negar la realidad de su línea. 

¿“Sindicatos rojos” de la Policía Militar? Semejantes 
criaturas nunca han sido vistas por hombre o bestia, sino 
sólo por embaucadores seudomarxistas en pleno delirio. 

La LBI hace un llamado para formar “sindicatos rojos” 
de las guardias blancas contrarrevolucionarias de la 
burguesía brasileña: los rompehuelgas profesionales y 
asesinos racistas que son los perros de guardia del capi¬ 
tal. Naturalmente, la LBI no menciona'el fundamental 
análisis marxista de la policía como un pilar del estado 
capitalista. Hacerlo revelaría el carácter completamente 
fraudulento de su llamado. Siguiendo su lógica se podría 
hacer un llamado para sindicalizar los Freikorps en 
Alemania, los antecesores de los SA, cuerpos de choque 
de los nazis. De hecho, a la vez que la LBI afirma que los 
policías representaron la “vanguardia” de la lucha salarial, 
admite que en el estado de Pemambuco la “vanguardia” 
de la “huelga” policíaca era el tristemente célebre Batallón 
de Choque de la Policía Militar. 

Por su parte, el PSTU (Partido Socialista dos 
Trabalhadores Unificado, representante brasileño de la 
rama principal del morenismo) escribe: “El principal 
sector movilizado en la rebelión de Minas Gerais era el 
Batallón de Choque que acostumbra romper nuestras 
huelgas” (Opiniao Socialista , 3 de julio de 1997). Su 
artículo hace un llamado a la unidad entre los 
“trabajadores en uniforme” (¡la Policía Militar!) y sus 


“hermanos desarmados”. Al parecer, el PSTU ha tenido algunas 
dificultades para vender esta línea, pues comenta lo siguiente: 
“Varios lectores de este artículo posiblemente ya se enfrentaron 
o sufrieron la represión de la policía. Las imágenes de Diadema, 
de los sin techo de Sao Paulo, de las redadas policíacas en las 
favelas de Rio de Janeiro están en nuestras cabezas.” Dos 
números más tarde (Opiniao Socialista , 31 de julio), escriben: 

“Muchos compañeros se preguntan si debemos apoyar 
reivindacaciones de funcionarios que tienen como una de 
sus funciones principales reprimir las huelgas, las 
ocupaciones de tierra, las luchas de los sin techo y las 
manifestaciones populares en general. Muchos piensan: ¿será 
que después de todo este movimiento de los policías, que ha 
contado con nuestro apoyo, la Policía Militar no va a seguir 
golpeando huelguistas de otros sectores, a los sin tierra, etc.?” 
El PSTU responde con una docena de párrafos de sinsentido 
reformista. Sin embargo, para cualquier marxista u obrero 
consciente, la respuesta es simple: “No, esta es una ilusión. 
Los policías son policías y, por lo tanto, seguirán atacando a 
los oprimidos.” 

Como el resto de los seudotrotskistas socialdemocratizados 
que piden la “sindicalización” de la policía, la LBI intenta igualar 
a los policías con el ejército. En períodos de fermento y lucha 
revolucionarios, particularmente durante las guerras imperialis¬ 
tas, los marxistas intentan construir células en los ejércitos de 
conscriptos para movilizar a los soldados, llamados a filas en 
contra del cuerpo de oficiales burgués. En cuanto una crisis 


Intemacionalista 


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70 


The Internationalist 


April-May 1998 


revolucionaria llega a su punto álgido, pueden formarse comités 
de soldados, como ocurrió en Rusia y Alemania en 1917-18. 
Esto es muy distinto a los sindicatos obreros y, en cualquier caso, 
este tipo de llamado no se aplica a los policías, los matones 
profesionales de la burguesía, que asumen voluntariamente los 
“deberes” de la represión estatal. 

La LB1 es una bandada de cínicos cuya retórica “roja” 
sirve tan sólo para encubrir su colaboración directa con los 
agentes del estado capitalista. Mientras tanto, O Trabalho, 
corriente completamente reformista dentro del Partido dos 
Trabalhadores (PT), organiza, de hecho, a los policías. Uno 
de estos seguidores del seudotrotskista francés Pierre Lam- 
bert es el presidente del “sindicato” de la policía civil del 
estado de Alagoas, escenario de un tiroteo entre los policías y 
el ejército a mediados de julio. Esto llevó al semanario 
brasileño Veja (23 de julio) a hablar de “policías trotskistas” 
y a hacer comparaciones febriles con los bolcheviques en 
Rusia: “Maceió [capital de Alagoas] evocó, en cierto sentido, 
la Revolución Rusa de 1905: el poder estatal estaba 
tambaleándose, pero el Partido Bolchevique todavía no era 
lo suficientemente fuerte como para dirigir a los miserables y 
tomar el poder, como hicieron en 1917.” 

Los bolcheviques de Lenin y Trotsky no tienen nada en 
común con estos frentepopulistas consumados que se unen a la 
policía capitalista e incluso son parte de ella. En todos sus escritos, 
León Trotsky distinguió claramente entre el policía y el soldado. 
El obrero que se pone un uniforme policíaco deja de ser obrero, 
escribió Trotsky, pero un soldado conscripto es un obrero o un 
campesino en uniforme. En su magistral Historia de la Revolución 
Rusa (1930), el dirigente bolchevique describió vividamente 
escenas de la Revolución de Febrero de 1917: 

“La multitud exteriorizaba un odio furioso contra la Policía. 
La Policía montada era acogida con silbidos, piedras, pedazos 
de hielo. Muy distinta era la actitud de los obreros respecto 
de los soldados. En los alrededores de los cuarteles, cerca de 
los centinelas y las patrullas, veíanse grupos de obreros y 
obreras que charlaban amistosamente con ellos.... 

“Los policías son el enemigo cruel, irreconciliable, que odia 
y es odiado. No hay ni que pensar en ganarlos para la causa.” 
No obstante, los impostores seudotrotskistas quieren 
“sindicalizar” a los policías asesinos que las masas 
revolucionarias en Rusia querían aplastar. 

Hagamos un recuento: llamados para incluir “a la policía 
en su conjunto, como institución” en una “organización 
sovietista, un frente antiimperialista” (Guillermo Lora del POR 
boliviano); parloteos sobre policías “antiautoritarios” que 
quieren “ver respetados sus derechos laborales y humanos” 
(el POS-Z mexicano); fantasías acerca de “sindicatos rojos” 
de la Policía Militar (la LBI brasileña); referencias a la Policía 
Militar como si se tratara de “trabajadores en uniforme” (el 
PSTU brasileño); y miembros de la corriente O Trabalho 
dentro de la policía en Brasil. Lo que tenemos aquí es, pues, 
un retrato colectivo de corrientes seudotrotskistas en América 
Latina. Si los policías lanzan una “huelga”, o si alguna huelga 
general hace un pronunciamiento populista, entonces sale a 
relucir la naturaleza nacionalista y socialdemócrata de estos 
seudosocialistas. Al hacer llamados para “sindicalizar” a la 


policía, estas corrientes-que suelen afirmar que las 
condiciones especiales de Latinoamérica (en particular la ex¬ 
trema pobreza y la dominación imperialista) justifican este 
tipo de alianzas de colaboración de clases-muestran la marca 
distintiva de todos los reformistas: la creencia de que el estado 
capitalista es neutral y puede ser influido de algún modo para 
servir a los intereses de los trabájadores. 

Hace ya un siglo y medio, al sacar las lecciones de las revolu¬ 
ciones fallidas de 1848, Karl Marx escribió que la tarea de una 
revolución futura “ya no será, como antes, transferir la maquinaria 
burocrático-militar de una mano a otra, sino aplastarla ” (“El 
Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, 1852). Al escribir sobre 
estas lecciones, V.I. Lenin escribió en 1917 que el proletariado 
no puede “adueñarse” de la maquinaria estatal, sino que debe 
aplastarla y sustituirla con su propio aparato: 

“Los soviets son un nuevo aparato del Estado que, en primer 
lugar, proporciona la fuerza armada de los obreros y los 
campesinos, una fuerza que no está, como la del viejo ejército 
permanente, apartada del pueblo, sino ligada a él del modo 
más estrecho.” 

-V.I. Lenin, “¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?” 
(septiembre de 1917) 

No míticos “sindicatos rojos” de policías capitalistas, sino 
guardias rojas de obreros revolucionarios y soldados conscriptos, 
que aplastarán el tambaleante aparato estatal de la burguesía y 
sus pilares, la policíay el ejército permanente: este fue el programa 
de la Revolución de Octubre de 1917. Hoy en día, en la lucha 
por la revolución proletaria, el Grupo Intemacionalista y nuestros 
camaradas brasileños de la LQB luchamos no para “sindicalizar” 
el brazo armado de la burguesía, sino para liberar a los sindicatos 
del control del estado burgués: ¡policías y tribunales fuera de 
los sindicatos! Como señaló Trotsky en el Programa de 
Transición, los piquetes de huelga constituyen el núcleo del fu¬ 
turo ejército proletario. Planteamos la necesidad de formar 
guardias de defensa obrera en las luchas huelguísticas y en las 
manifestaciones, lo que apunta hacia la formación de milicias 
obreras. Esto puede estimular la formación de milicias de 
campesinos sin tierra, respaldarlas y así concretar el llamado 
por una alianza obrero-campesina en la lucha por un gobierno 
obrero y campesino. 

En todas sus variantes, el llamado que hacen los 
seudoizquierdistas en América Latina para unirse a la policía 
se reduce a un programa nacionalista de colaboración de 
clases. Nosotros, por el contrario, luchamos por el programa 
de la revolución permanente, por la dictadura del proletariado 
y la extensión del poder obrero a los centros imperialistas 
bajo la dirección del partido mundial de la revolución 
socialista, una IV Internacional reforjada y auténticamente 
trotskista. ■ 
r 

Lee y difunde 

üü WaraatinnaBstii 

vocero en español de la 
Liga por la IV Internacional 







mayo de 1998 


El Intemacionalista 


71 



Contra la migra... 

sigue de la página 72 

arrebatar lo que no poseen.” Y en esta lucha, como en todas 
las demás, nuestro lema debe ser: Obreros de todos los países, 
¡unios! Como el Grupo Intemacionalista dijo en su volante 
para la marcha en defensa de los inmigrantes de octubre de 
1996: “Lo que se requiere es una lucha intemacionalista que 
una a los trabajadores y jóvenes negros, blancos, hispanos y 
asiáticos en EE.UU. con sus hermanos y hermanas de clase 
en otros países que están oprimidos por el enemigo común: el 
capitalismo.” 

No es suficiente pedir una “amnistía” para los 
indocumentados que ya están aquí. De lo que se trata es conquistar 
e imponer nuestros derechos como trabajadores, incluyendo a 
los inmigrantes futuros, exigiendo: ¡Abajo las deportaciones! 
¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! 
Esto jamás se conseguirá apelando a la estrechez nacional o 
presentando la cuestión como un tema religioso (lo que sólo ayuda 
a dividir a los trabajadores sobre líneas étnicas), como se hizo en 
el reciente “vía crucis” en Nueva York “pidiendo a Dios que 
la migra respete nuestros derechos humanos”. La migra nunca 
respetará nada sino las ganancias de sus amos, los capitalistas. 

Para conquistar nuestros derechos, debemos movilizar la 
fuerza de la clase obrera multinacional y multiétnica. La in¬ 
dustria de la costura, por ejemplo, depende del trabajo de miles 
de obreros “indocumentados”. Las fuerzas de la clase obrera 
existen; hay que organizarías en acciones combativas y eficaces 
para poner alto a las redadas. Un primer paso podría ser la 
organización de protestas de cientos de obreros en el centro 
de la industria de la costura en Nueva York. En esta lucha, hay 


que entender bien que el estado capitalista, sus leyes y reglas 
sirven a los patrones. 

Si los inmigrantes permanecen aislados de los 
trabajadores nacidos en EE.UU., serán derrotados. Al mismo 
tiempo, la burguesía siembra el chauvinismo nacional y el 
proteccionismo para engañar y maniatar a los obreros 
norteamericanos, quienes para emanciparse necesitan ver que 
su causa es también la de sus hermanos y hermanas 
inmigrantes. Para organizar acciones poderosas contra las 
redadas y deportaciones, hay que ganar el respaldo activo de 
sectores estratégicos, como los trabajadores del subway 
(metro), los de la UPS (empresa de transporte) que realizaron 
una huelga de 185,000 obreros el año pasado, los telefonistas, 
etc. Gran número de estos trabajadores son negros y hay que 
entender que la lucha contra la opresión racial a los negros es 
central a la política obrera en este país. Dentro de los talleres 
del sudor, gran parte de la fuerza laboral consiste en mujeres 
y la lucha contra las deportaciones y la superexplotación debe 
vincularse también con la lucha contra la opresión de la mujer, 
por ejemplo exigiendo guarderías infantiles gratuitas y 
disponibles 24 horas al día. 

Para organizar el poderío de los trabajadores inmigrantes, 
junto con los nacidos en EE.UU., se necesita una campaña masiva 
y combativa de sindicalización de los “talleres del sudor” y otras 
industrias no sindicalizadas. Existen sindicatos (como UNITE, 
sindicato de la costura y otros) que podrían ser importantes para 
la sindicalización. El obstáculo es la burocracia sindical, que está 
subordinada al Partido Demócrata, es decir al capital, y por eso 
se rehúsa a movilizar a la clase obrera contra la migra. El elemento 
esencial es forjar una dirección clasista y eso significa la lucha 
por un partido obrero revolucionario, multirracial y 

multinacional. Los intereses 
de los trabajadores-docu¬ 
mentados” o “indocumen¬ 
tados”, nacidos en EE.UU. 
o en otros países, de todas 
las razas, tanto hombres 
como mujeres-son incom¬ 
patibles con el sistema 
capitalista de explotación y 
racismo. 

La única estrategia 
eficaz se basa en movilizar 
el poder independiente de la 
clase obrera, sin respetar los 
límites de este sistema 
podrido y vinculando la 
defensa de todos los 
trabajadores y oprimidos a 
la lucha por la revolución 
socialista aquí y alrededor 
del mundo. 

-Antonio (sector 
alimenticio) 

y Francisco (sector de la 
costura) 


^lichelle Gienow/lmpact Visuals 

Agente de la migra encadena a obreros indocumentados, San Diego 1993. ¡Movilizar 
la fuerza de la clase obrera contra las deportaciones! 





Intemacionalista 


mayo de 1998 


Escalada de deportaciones masivas 


¡POR ACCION OBRERA 
CONTRA EL TERROR DE LA MIGRA! 


NUEVA YORK, 18 de abril-La actual escalada de redadas 
contra trabajadores inmigrantes de los sweatshops (“talleres 
del sudor”) de Estados Unidos por parte del INS (la “migra”- 
servicio de inmigración) está creando un clima de terror e 
incertidumbre entre este sector brutalmente explotado de la 
clase obrera. Una redada reciente en el centro de la industria 
de la costura, en esta ciudad, fue típica de las acciones de la 
migra: 20 agentes vestidos de civil sellaron las salidas de dos 
“factorías” (fábricas de costura) y detuvieron a los trabajadores, 
hombres y mujeres, que laboraban allí ganando el salario 
mínimo. Fueron esposados y encadenados; las mujeres fueron 
llevadas a una cárcel en Pensilvania y los hombres a una cárcel 
manejada por la empresa privada (Corrections Corporation of 
America) en Elizabeth, Nueva Jersey. Se fijaron fianzas de 
hasta US$4.500 por obtener la “libertad condicional” hasta la 
audiencia de deportación. 

La táctica de la migra es usar todo tipo de presión para intimi¬ 
dar a los que caen víctimas de sus redadas racistas. Presionan a 
los detenidos a declarar su país de origen para facilitar su 
deportación. A aquéllos que se rehúsan a firmar documentos, se 
les amenaza con fianzas de hasta US$15.000 y que sus familiares 
o hijos podrían ser afectados. Mientras tanto, se quitan los 
servicios públicos a los “indocumentados”, tomando la comida 
de la boca de los niños al quitarles los cupones de alimentos. 
Muchos inmigrantes tienen miedo de enviar sus hijos a la escuela 
o incluso llevarlos al hospital: en un caso reciente, un niño murió 
de quemaduras porque su madre temía que sería deportada si 
hubiera llevado al niño al hospital. 

Todo esto forma parte de la política del gobierno Clinton 
y de los políticos de los partidos Demócrata y Republicano. 
Va junto con la militarización de la frontera con México; la 
exigencia de que las aerolíneas cooperen con el trabajo de la 
migra; leyes e iniciativas como la Proposición 187 y CLEAR 
(propuesta de arreciar la discriminación contra inmigrantes 
tanto “documentados” como “indocumentados”) en Califor¬ 
nia; la campaña racista del demócrata Clinton, el republicano 
Giuliani (alcalde de Nueva York) y otros políticos burgueses 
contra el welfare (bienestar social); el terror de la policía con¬ 
tra negros, hispanos e inmigrantes, simbolizado por la tortura 
al inmigrante haitiano Abner Louima. Hay que recordar todo 
esto cuando representantes del mismo Partido Demócrata 
(como la congresista Nydia Velázquez o el concejal de Nueva 
York Guillermo Linares) dicen ser “amigos” de los inmigrantes, 
instándolos a “inscribirse para votar”-por ese partido burgués, 


naturalmente-si logran convertirse en ciudadanos ( Noticias del 
mundo, 16 de abril). No se puede confiar en ningún político o 
institución de la clase explotadora. 

Llegan a trabajar en EE.UU. trabajadores de muchos 
países, especialmente aquéllos donde los planes de hambre 
del Fondo Monetario Internacional y la burguesía local 
producen miseria y la destrucción de fuentes de trabajo. Se 
calcula que desde 1990, han entrado tan sólo a Nueva York 
200.000 mexicanos; también ha llegado gran número de 
ecuatorianos e haitianos; hay inmigrantes de otros países latino¬ 
americanos, países asiáticos (especialmente China, Corea, 
Tailandia y Bangladesh), árabes y africanos. Nueva York es 
un centro de la industria de la costura, donde inmigrantes 
trabajan en pésimas condiciones: en pleno invierno no hay 
calefacción en muchas fábricas y uno tiene que llevar dos pares 
de pantalones y suéteres; se violan todas las leyes laborales y 
los patrones suelen deber hasta 4 semanas de salario a los 
trabajadores. Hay patrones que golpean a “sus” obreros y hay 
muchos casos de abuso sexual contra las mujeres. 

Mientras tanto, el gobierno de EE.UU. dice que la gente 
que invierte US$500.000 gana automáticamente la residencia. 
A los deportistas cubanos que desertan se les ofrece visa de 
trabajo como parte de la campaña imperialista contra Cuba. 
Por su parte, a la burguesía latinoamericana lo que le interesa 
es el flujo de dólares: “La Ley de Inmigración reducirá ingreso 
de dólares”, se quejó El Universo (4 de noviembre de 1997) 
de Guayaquil, Ecuador. 

La lucha de la clase obrera es el único camino para resistir 
estos ataques y defender los intereses y derechos de todos los 
trabajadores. Cuando hay redadas, a las organizaciones 
nacionalistas sólo les interesa defender a la gente de “su” país. 
Llegan incluso a decir que hay que confiar en el consulado del 
propio país, por ejemplo el de México-gobiemo que acaba de 
realizar una masacre sangrienta contra “sus” ciudadanos 
indígenas en Chiapas. Otros tratan de poner a los trabajadores 
latinos contra los trabajadores asiáticos en particular, 
sembrando el veneno de los prejuicios que la burguesía utiliza 
en su afán de “dividir para conquistar”, es decir mantener 
sojuzgados a todos los trabajadores. 

Sin embargo, la situación de los trabajadores inmigrantes 
muestra claramente la vigencia de lo que escribieron hace siglo 
y medio Karl Marx y Friedrich Engels en el Manifiesto 
comunista : “Los obreros no tienen patria. No se les puede 
sigue en la página 71 > 


I 


I líos derechos de ciudadanía para todos los inmigb’antes