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Full text of "Quinientos cantares"

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QUINIENTOS 

CANTARES 



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FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



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BARCELONA 

IMPRENTA Y LITOGRAFÍA DE JOSÉ CUNILL 
Bajaduda Viladecols, 3 y Cortes, 212 

1897 






QUINIENTOS 

CANTARES 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



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o/l\o 



BARCELONA 

IMPRENTA Y LITOGRAFÍA DE JOSÉ CUN1LL 
Bajaditda Viladecols, 3 y Cortes, 212 




TO MY DEAR WIFK 



Yo he sentido tu palabra 
entrar muy dulce en mi pecho, 
y decir algo, muy bajo, 
que sonará siempre dentro. 

Fernando. 



2 Febrero de 1897.— Oxford. 



QUINIENTOS CANTARES 



Como no hay hombre sin hombre, 
todo hombre tiene un deber; 
porque, sino, el otro hombre 
dice al hombre: "arréglate". 



Fíjate tú, al despedirte, 
en el que se pone aparte; 
pues casi siempre en la vida 
es el amigo más grande. 



Venimos todos de ayer, 
y vivimos en el hoy, 
y alcanzamos un mañana 
que será ayer de dolor. 



QUINIENTOS CANTARES 



4 

Anda, y perdona el agravió, 
y sigue fiel tu camino; 
no murmures del destino, 
que el que se queja no es sabio. 

5 

Estaba pensando ahora 
con cuanta facilidad 
se olvida á un hombre decente, 
después que se le ha hecho mal 

6 

Volvía un ave de caza, 
llevando un grano en el pico, 
y lo dejó por coger 
una paja para el nido. 



A uno que vivió entre dichas 
fui yo á contarle mis penas, 
y el maldito me salió 
con la jota aragonesa. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



8 

La menor acción del hombre 
se vuelve sombra al momento, 
y para premio, ó castigo, 
le sigue, aunque vaya lejos. 

9 

Tocando está la campana, 
y me da tristeza el son, 
porque no pueden oiría 
muchos á quien quise yo. 

10 

El sentimiento no pone 
en la tumba muchas cosas 
pero vuelve allí á menudo 
y renueva su corona. 

11 

Cuando dos se dan la mano 
al verse por vez primera, 
aunque al parecer sonríen, 
en el fondo se tantean. 



QUINIENTOS CANTARES 



12 

En memoria de los hombres 
que van padeciendo sed, 
déjate siempre en el vaso 
un poquito por beber. 

13 

Hombre que pasas cantando 
junto á la cárcel del pueblo, 
baja un poquito la voz, 
que das más tristeza al preso . 

14 

Yo soy noble porque un tío, 
digo, un tío montañés, 
primo de mi octavo abuelo 
le aguantó la capa á un rey. 

15 

El buen gusto halla las flores, 
el gozo las entreteje, 
el amor da la corona, 
la cabeza la merece. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



16 

Lo que me prueba que el hombre 
es un mal intencionado, 
es que suele comprar jaula 
antes de tener el pájaro. 

17 

La desgracia es como el fuego, 
que pone á prueba el metal; 
el que no falla en la prueba 
coge temple, y vale más. 

Dígale usté á ese pintor 
que me pinte un mar de veras, 
pero que ponga un ahogado, 
para que todos lo entiendan. 

19 

Baja siempre á una conciencia 
poco á poco y con blandura, 
que así penetra en la tierra 
el agua que la fecunda. 



QUINIENTOS CANTARES 



20 

Hay unos que piden pan, 
y otros que piden paciencia, 
y otros que no piden nada 
y están á lo que se pierda. 

21 

Ponte al lado del timón, 
y entonces comprenderás 
(uánto la acción más pequeña 
puede á un hombre desviar. 

22 

/\ cada hombre le da Dios 
su número de ilusiones; 
cuando estas señoras mueren, 
empieza el segundo hombre. 

23 

"¡Deprisa!, ¡deprisa!" 
decía, al principio, á mi alma; 
—"¡Despacio!, ¡despacio!" 
le digo; ya al fin, cuando acaba.. 



PERNANDO DE ARTKAGA Y PEREIRA 



24 

Se busca al hombre de bien 
siempre que pesa el dolor, 
porque se sabe que es mulo 
que lleva carg*a por dos. 

25 

Hablarán de tu ventana 
si pones una maceta; 
pero hablarán bien ó mal, 
según cuides ó no de ella. 

26 

La despedida te doy, 
la que dan los generosos: 
"quédate con lo que quieras, 
que á donde yo voy, vá todo." 

27 

Yo quise educar á un chico 
dándole buenos consejos, 
y el maldito salió un tuno, 
porque se agarró á mis hechos. 



QUINIENTOS CANTARES 



28 

La conciencia es como un perro 
con que guardamos el bien. 
y nos ladra desde dentro 
cuando éste se va á perder. 

29 

La felicidad del pobre 
anda siempre en carromato; 
y por eso tantas veces 
lo encuentra en el otro barrio. 

30 

Si á alguno no entiendes, 
estudíate un poco; 
pues duerme en cada hombre la razón oculta 
de lo que hacen otros. 

31 

El gusanillo de luz 
me está recordando al hombre, 
que viaja con su conciencia 
á través de una erran noche. 



FERNANDO DE AR TEAGA Y PEREIRA I } 



32 

Favor injusto que hoy pidas, 
mañana tu juez será: 
quien te dio con injusticia 
con ella te pedirá. 

33 

Cuando un hombre pasa á pobre, 
la sociedad le da el alto, 
y le dice— "anda derecho, 
pues si te tuerces, te mato." 

34 

En un platillo está el mal, 
y el bien en otro platillo; 
que el crimen y la virtud 
son cuestiones de equilibrio. 

35 

La vida es una batalla 
en que cae antes el pobre 
porque tiene menos armas. 



14 QUINIENTOS CANTARES 

36 

Todo el que canta de rabia 
para hacer rabiar á otro, 
se va callando por grados, 
y rabia, en silencio, sólo. 

37 

La gente suele reírse 
del tonto que sufre un timo; 
y esa risa, caballeros, 
es la audacia de los picaros. 

38 

Juzgamos siempre inferior 
á cualquier hombre que baja, 
porque le vemos de arriba, 
porque le vemos de espaldas. 

39 

Yo soy un hombre de empuje, 
pero tengo un natural: 
que toda pena me para, 
y luego me cuesta andar. 



FEHNANDO DE ARTEAGA Y PERE1NA 1 5 

40 

Muchas veces en la vida 
estás en tal situación 
que le has de lamer la mano 
á aquel que te la arañó. 

41 

Si la corona es de espinas 
no basta solo ponerla; 
por eso al que se la ponen 
lo sacan, y lo pasean. 

42 

Hay un amor que es amor, 
y otro amor, que es amor propio; 
y de estos dos el primero 
paga las faltas del otro. 

43 

El mendigo pide pan 
y en alguna puerta logra; 
pero hay quien pide cariño 
y no encuentra una limosna. 



l6 QUINIhNTOS CANTARES 



44 

Como te quiero muchísimo, 
resulta que vengo á verte 
.... ahora que te necesito. 

45 

La lengua de un hombre listo 
llevó al hombre á un pedestal, 
y estando allí, le cortó, 
la cabeza, por hablar. 

46 

Desde las risas del niño 
á la reflexión del viejo, 
hay una cadena humana 
que se llama sufrimiento. 

47 

Aquellos que se despiden 
para nunca más volver, 
quisieran toda su vida 
haberse querido bien. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 

48 

Cuando entierran al odiado 
nace en su tumba una flor: 
es la cualidad no vista 
por la gente que le odió. 

49 

Si tu enemigo te dice 
que subirá tu escalera, 
ponle tu mejor alfombra 
y recíbele á la puerta. 

50 

Muchos van, y al corazón 
lo revuelven con un palo, 
y luego después se quejan 
que da mal olor el charco. 

51 

Hay una g"ente con quien 
me guardo de romper yo: 
y es aquella que en las riñas 
conserva la educación. 

2 



l8 QUINIENTOS CANTARES 

52 

La vida es un gran olvido 
desde el principio hasta el fin: 
Para los malos, de otros; 
para los buenos, de sí. 

53 

Viajero de este mundo, 
si lo quieres conocer, 
necesita, y hallarás 
abismos de mal y bien. 

54 

Lo más difícil de todo, 

cuando se lee una carta, 
es sacar las entre-lincas 
que el que la ha escrito se calla. 

55 

A cualquier hombre que sufre 
le comparo yo á un tambor: 
que por tener piel tirante 

con un palillo da son. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 19 

56 

A las puertas de la muerte 
se arrepiente uno del mal; 
y es que quiere llamar bien, 
pues teme lo que hay detrás. 

57 

La vida es un fardo, 
que arrojan los necios: 
Lo cogen los sabios, lo llevan, descansan; 
vuelven á cogerlo. 

58 

Vivía un hombre cantando, 
y pasó la adversidad, 
y le dijo: "Toma, y canta, 
que ahí te dejo esta señal." 

59 

Llévate siempre un cigarro 
para andar por este mundo; 
y cuando te traten mal, 
lo sacas, y les das humo. 



20 QUINIENTOS CANTARES 



60 

La ilusión se pone siempre 
á la otra parte de un mar; 
unos pasan, y se ahogan, 
otros, hallan... Realidad. 

61 

Aquí tengo que plantarme, 
para ver á donde llegas; 
y si es que me has de tirar, 
yo te alargaré la piedra. 

62 

Todo, en la última hora, 
todo se vé puro y claro; 
y hasta se vé que es gran lástima 
saber tan tarde el engaño. 

63 

La venganza y el perdón 
son dos fuerzas paralelas; 
por eso á veces un hombre 
va á perdonar y se venga. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 21 



64 

El mundo me gritó: "¡Atrás!" 
y yo le dije: "He aprendido 
á morir, al avanzar." 

65 

El perdón se da volando, 
porque, si viene en carreta, 
aunque se llame perdón, 
es un arreglo de cuentas. 

66 

Los deseos de este mundo 
ya no se llaman deseos, 
se llaman generalmente 
perjuicios de tercero. 

67 

El valor es el del hombre 
que toma el mundo de veras, 
y vé que es una mentira 
y no hace caso de ella. 



22 QUINIENTOS CANTARES 



68 

Entre tanta tierra inculta 
y tanta gente en presidio, 
si yo fuera juez, haría 
un casamiento bonito. 

69 

Deten, corazón, tu odio, 
y no te quedes mezquino 
ahora que te quedas solo. 

70 

¡Qué amarga tendrá que ser 
la hiél del último engaño, 
cuando ya no queda vida 
para ser desengañado! 

71 

Un cantar quiso vivir 
por los siglos de los ^iuios, 
y fué y le dijo á una madre 
que se lo cantara á un niño. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 23 



72 

Por explicarse un milagro 
un cura se volvió loco, 
y en su locura decía: 
"el milagro es si recobro." 

73 

¡Qué poco piensan los libres 
en lo que le pasa al preso, 
sin ver que ellos están fuera, 
y el pobrecito está dentro! 

74 

¡Jesús, qué horrorizadas 
andan las flores 
de lo que han aprendido 
por los salones! 

75 

Yo tropecé en una piedra, 
y la cogí, y la guardé; 
y un día de mal humor 
la tiré á un hombre de bien. 



24 QUINIENTOS CANTARES 



76 

¡Despedida de mi casa 



bien te he recordado siempre! 
mi padre exclamó: "Sé honrado 1 '; 
mi madre me dijo: "¡Vuelve!" 

77 

¡Qué largo es aquel camino 
por donde uno vuelve sólo, 
y es ya viejo, y vé venir 
acompañados á otros! 

78 

La camiseta es la prenda 
que mej>>r conoce al hombre 
porque está junto al pellejo, 
que es donde el bicho se esconde. 

79 

De la casa de mi novia 
un tabique se ha caido 
voy á decir á mis padres 
que me den para ladrillos. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



80 

Corriendo un hombre á un abismo 
salió la naturaleza, 
y, ofreciéndole una rosa, 
le quitó la mala idea. 

81 

En tu pecho desde niño, 
hazle nido á la verdad; 
pájaro que salga malo 
no le permitas volar. 

82 

Hagámosle á las desdichas, 
amor mío, una cadena; 
tú, me darás la dulzura; 
yo, iré poniendo la fuerza. 

83 

Al que perdió un hijo ahogado, 
nunca le enseñes los mares; 
porque le hablarás grandezas, 
y él verá profundidades. 



20 QUINIENTOS CANTARES 

84 

En la batalla del mundo 
el que gana es el que espera, 
y se está á la defensiva, 
hasta que otro pierde fuerzas. 

85 

No me quejo al mundo, 
me muero en la sombra: 
el mundo es alegre, y siempre se ríe 
del triste que llora. 

86 

Siempre es una sensación 
el clavar un alfiler; 
pero muchos la ejercitan 
clavándotelo en la piel. 

87 

El primer día de cárcel 

todos se comen los hierros, 
per<> al aflo de encerrona 
el más bravo está lamiendo. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 27 



88 

Si vés que coronan frentes 
que se deban coronar, 
lleva aunque sea una hoja, 
y tú te coronarás. 

89 

Va me despido del mundo, 
y no sé lo que en él dejo, 
que, á pesar de sus dolores, 
aun le va llorando el cuerpo. 

90 

¡Yo no tuve lágrimas 
en su despedida; 
me fui sonriendo 
para no afligirla! 

91 

Cavaba el sepulturero, 
y cavaba por oficio; 
y no aprendió lo que era 
hasta enterrar á su hijo. 



28 QUINIENTOS CANTARES 



92 

Ya sé porque hay tanta copla 
que empieza diciendo: "Yo"; 
porque todos los asuntos 
le pasan á ese señor. 

93 

No sacaron de la casa 
más que un cuerpo pequeñito, 
y quedó vacía y triste 
porque el cuerpo era querido. 

94 

En casa de tu enemigo 
ten nobleza hasta en subir, 
para que ni aún los peldaños 
puedan hablar contra tí. 

95 

El mundo es una comedia 

que se hace por diversión, 
y en la cual al hombre séri< 
le dan papel de traidor. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 29 



96 

Vi llevarla al cementerio, 
y me pareció mentira; 
y está siendo una verdad 
que dura toda la vida. 

97 

Cuando yo te pretendía, 
¡qué angelito era tu hermana! 
ahora que eres mi mujer, 
¡el demonio de cuñada! 

98 

Un rey gana una provincia, 
y le dan celebridad; 
y nadie da nombre á un niño 
que parte con otro el pan. 

99 

—¡Pobre pájaro perdido! 
¿donde vas aleteando? 
— Me voy á morir, cantando, 
donde un tiempo tuve el nido. 



30 QUINIENTOS CANTARES 

100 

Es el mundo de la envidia 
un mundo pequeño y bajo, 
con sólo una cosa grande: 
y es el objeto envidiado. 

101 

Cuando escuches un cantar, 
llévate la mano al pecho; 
si arma dentro una jarana, 
señal que el cantar es bueno. 

102 

Pidiendo de puerta en puerta, 
sentí una pena especial: 
fué la pena que tenía, 
el que no me pudo dar. 

103 

La tierra dice á los mozos: 
"¡no os vayáis, cultivadora 
pero la guerra replica: 
"cállate tú, y dame hombn 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 3 1 

104 

Para remendar mi capa 
hilo pedí á mi compadre, 
y me señaló el remiendo 
cuando me vio por la calle. 

105 

Por un jardín pasó un ciego, 
y no podía mirarlo; 
y una flor le dijo: "huele, 
y sé menos desgraciado." 

106 

La pobrecita pobreza 
nunca anda sin uniforme; 
suele ser muy variado, 
pero siempre se conoce. 

107 

Mi casa y la del vecino 
se incendiaron á la vez; 
y dije al vecino: "ayúdame, 
que luego te ayudaré." 



32 QUINIENTOS CANTARES 



108 

En su cabecita 
las flores yo puse; 
¡me tembló la mano al verlas tan vivas, 
y á ella sin perfume! 

109 

Al palacio más grandioso 

que se pueda describir, 
le falta algo pequeñito 
de la casa en que nací. 

110 

Todos los días su van, 
pero los días del bueno, 
se van más poquito á poco 
v le dicen: "hasta luego". 

111 

Eso que llamamos dichas 
lo venden de quita y pon; 
y son de "quítate tú* , 
que "quiero pona me yo." 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA ^ 3 



112 

Ya se acerca el siglo veinte, 
vamos á alquilar balcones, 
pues vienen sueltas las fieras 
sin ricos, reyes, ni dioses. 

113 

La pecadora más grande 
por aquí ha pasado hoy; 
llevaba al lado una nina 
para llamar la atención. 

114 

Yo creía que era un sabio, 
y me la llevó la muerte, 
y solo fui un desdichado. 

115 

A tí te gustaba un hombre 
que se viera entre otros tres; 
y yo era de esos que pasan 
recatados entre cien. 

3 



34 QUINIENTOS CANTARES 

116 

El tiempo me dijo: " ¡olvida!" 
y yo le respondí al tiempo: 
"quítame, tú, los sentidos, 
y te daré mis recuerdos." 

117 

En la casa de los buenos 
están á quitapesares; 
pero, si entra una alegría, 
la hacen mil, y las reparten. 

118 

Hay una cosa más dura 
que la piedra del lagar: 
y es el pan que da una mano 
que ofende cuando lo da. 

119 

Si hubiera una linea clara 
dividiendo el mal del bien, 
muchos que hoy pasan ligeros 
tomaban allí un calé. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERE1RA 33 



120 

Nadie se baja á pedir, 
sin que tema no alcanzar; 
ni obtiene, sin creer, después, 
que mereció mucho más. 

121 

Cuando limosna le des, 
aprieta la mano al ciego, 
mira que el pobre no vé. 

122 

No hay un camino más largo, 
que aquel de envidiar á otro, 
é ir hasta el fin de la vida 
sin tener méritos propios. 

123 

Cuando te cuenten maldades, 
ponías siempre en cuarentena; 
que hay ganas de exagerar 
en todo aquello que afea. 



QUINIENTOS CANTARES 



124 

Treinta y uno de diciembre, 
día primero de año, 
pedid, pedid los dos juntos 
por los que están separados. 

125 

Dices que después de aquello 
ya no te puedo olvidar: 
¡Si aquello, precisamente, 
es la causa principal! 

126 

Si quieres coger á un niño, 
échale un hilo delgado, 
y déjale allí enredado 
un poquito de cariño. 

127 

Yo quise pasar por santo, 
y me dijo el confesor: 
—La mitad será obra tuya, 
la mitad de la opinión. 






FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 37 



128 

A presidio me llevaban, 
frente á mi casa pasé; 
por mi madre sentí entonces 
no haber sido hombre de bien. 

129 

Despacito, despacito, 
cuerpo, que al deseo vas; 
ahorra un poquito de fuerza, 
que tienes que regresar. 

130 

A ojos que vén una culpa 
y que no vén una lágrima, 
díles que vayan á un óptico 
y se compren antiparras. 

131 

Bandera del regimiento, 
cuando por mi pueblo pases, 
¿qué entenderán de tus glorias 
las lágrimas de mi madre? 



58 QUINIENTOS CANTARES 



132 

Los presos en el presidio 
forman juntos su novela; 
el primerito que sale 
suele ser el héroe de ella. 

133 

Cuando se muere una madre 
¡qué pequeñito es el mundo! 
y el alma nuestra ¡qué grande! 

Y van pasando los tiempos, 
y ¡qué grande es el olvido! 
y nosotros ¡qué pequeños! 

134 

En el pueblo en donde vivo 
había una casa buena; 
á la primera jarana 
le tiraron una piedra. 

135 

Para ir hasta el fin con otro, 

hay que amar hasta sus taitas, 
y, ya vos, de esos hay pocos. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERF.IRA 39 



136 

Todo el que sufre se forma 
un diccionario especial, 
en el que cada palabra 
tiene el valor que él le da. 

137 

El primero que se acerca 
á una hoja de papel blanco 
es el que lleva en los dedos 
la grasa con que mancharlo. 

138 

Siempre que veo las llamas 
subir por la chimenea, 
pienso en muchos hombres listos 
metidos en cosas feas. 

139 

Perdona el pobre al mal rico, 
si éste es un rico que da; 
porque hay un perdón mundano 
llamado necesidad. 



4<3 QUINIENTOS CANTARES 



140 

Caen las hojas en Otoño, 
y se pisan, por ser hojas; 
¡de cuántos hombres que caen 
se ha pisado la memoria! 

141 

La cólera de los buenos 
va á matarte, y retrocede; 
y entonces te firma en blanco 
cuanto tú quieras ponerle. 

142 

Si haces favor á un ingrato, 
hazlo con la condición 
de perdonarle primero 
la ingratitud al favor. 

143 

Si quieres entre mil hombres 
conocer en donde hay uno, 
sigue al que va al sacrificio 
apartándose del mundo. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 4 1 



144 

Todo el mundo canta bien, 
cuando canta lo que sabe; 
yo canto lo que aprendí 
en los brazos de mi madre: 

En los brazos de mi madre 
aprendí yo una canción, 
que pasa de vida en vida 
desde que el mundo empezó. 



145 

Mi cuerpecito se cansa, 
y entonces le digo yo: 
— "Mira lo que atrás dejaste, 
y eso te dará valor." 

146 

¡Adiós, tapias de mi pueblo! 
¡Adiós, alto campanario! 
¡Adiós, sol, que te ponías 
mientras la estaba esperando! 



42 QUINIENTOS CANTARES 



147 

Es un monstruo la opinión, 
que hombres y famas devora: 
se equivoca cada hora, 
y siempre tiene razón. 

148 

A la fuerza me casaron, 
y á mi marido le dije: 
— "El beso que gusta más, 
marido, no hay que pedirle." 

149 

Toda obra larga y buena 
tiene un último grano: 

quien lo lleva á su obra 
lo hace siempre temblando. 

150 

No empieces un cuento á un niño 
sin contárselo hasta el fin, 
porque, si se lo interrumpes, 
ya cree que no era asi. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRa 4$ 



151 

Vuela, vuela, sentimiento, 
vé á donde está mi querer; 
mas, si no te ha de entender, 
no le digas lo que siento. 

152 

El que mendiga se forma 
del que le da y del que no; 
y aunque un día llegue á rico, 
es pobre de condición. 

153 

Después del llanto malo, 
que está cerca del ojo, 
se llora el llanto bueno, 
que sube del buen fondo. 

154 

Aunque el muerto me ofendió, 
échale á su falta tierra; 
pues, cuando el cuerpo se enfría, 
se enfría, también, la ofensa. 



44 QUINIENTOS CANTARES 



155 

La migaja cae al suelo 
en casa del poderoso; 
si allí soltasen dos pobres, 
el uno mataba al otro. 

156 

Espantó un necio á una abeja 
que iba á una flor á beber, 
y otro necio se quejaba 
de que iba escasa la miel. 

157 

Unos matan en el cuerpo 
y los llevan á la cárcel; 
otros matan en el alma 
y son dueños de la calle. 

158 

Así como salo el rábano 
tirándole de las hojas, 
tirando de sus ideas 
se saca á ciertas personas 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 45 

159 

No mendigues gratitud, 
sé justo, sufre, y olvida: 
ya comenzará tu vida 
cuando cierren tu ataúd. 

160 

Yo vi á un perro vagabundo 
escapar ante una piedra; 
y después le vi león, 
porque guardaba una puerta. 

161 

Por no mantener un perro, 
al vecino lo vendí: 
antes mordía al vecino, 
y ahora me muerde á mí. 

162 

Todo el que tenga que dé; 
pero no sólo dinero, 
pues para llamarse rico 
hay que dar también ejemplo. 



46 aUINISNTOS CANTARES 



163 

No te equivocarás nunca 
como yo me equivoqué; 
porque, para estos errores, 
se ha de ser hombre de bien. 

164 

Si á mí me dicen que espere, 
saco yo mi lapicito, 
y apunto el día, y la hora, 
y el hombre que me lo dijo. 

165 

En presidio hay una escuela 
donde se enseña tan bien, 
que á todo el que la frecuenta 
Le dan ganas de volver. 

166 

Yo nada tenía, 
nada me importaba; 
logré una futesa, 
me morí de ansia. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 47 

167 

Pinta pintando, aprendí 
que, para pintar un cielo, 
la primera condición 
es llevar mucho azul dentro. 

168 

Yo creo que hemos de estar 
juntos tú y yo en la otra vida, 
pues lo hemos estado en ésta, 
donde hay tantas injusticias. 

169 

Cada hombre es su propio juez, 
y la Audiencia el mundo entero; 
pero detrás queda Dios, 
que es el Tribunal Supremo. 

170 

Andando camino llano, 
de aburrido me tendí; 
chico, tráeme una montaña, 
para que pueda seguir. 



48 QUINIENTOS CANTARES 

171 

El corazón es un río 
que va pasando en silencio, 
con superficies que encantan 
y con fondos que dan miedo. 

172 

Cierra de noche el balcón, 
que hay tanto desocupado, 
que un postigo mal cerrado 
quita una reputación. 

173 

Quien, por broma, al dar limosna, 
da moneda falsa al ciego, 
sepa que no le da broma, 
que le da un mal pensamiento. 

174 

Flores llevaba en el baile, 
y flores cuando murió; 
yo me fijé en estas últimas 
porque he sido bailador. 



FERNANDO DE ARTKAGA Y PERELRA 4Q 



175 

Ni en broma tires al preso 
la chinitamás pequeña; 
porque como está encerrado, 
la tomará como piedra. 

176 

A las puertas de una dicha 
llegó un día una desgracia; 
era una desgracia noble, 
y se fué sin decir nada. 

177 

Hasta el perro cuando ladra 
va y levanta la cabeza; 
pues al que pide bajándose, 
en vez de darle, le pegan. 

178 

¿Qué quieres que yo te diga? 
ya sé que todo es costumbre; 
¡pero hay algunas tan hondas, 
y, al mismo tiempo, tan dulces! 

4 



5 O QUINIENTOS CANTARES 



179 

Siempre que veo irse el sol, 
me parece que me quedo: 
¡quién diría que nos vamos 
mientras él se está tan quieto! 

180 

El corazón es un fuego 
que á veces arde muy mal, 
y es que le cubren cenizas 
y se le deben quitar. 

181 

Yo sí que soy desgraciado, 
que regalé una corona, 
y me han vuelto las espinas, 
quedándose con las rosas. 

182 

Aquí ha caído un soldad»), 
allí cave) un general; 
donde el soldado ha caído 
mañana lo olvidarán. 






FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 51 



183 



¡Adiós, último del año! 
¡Bienvenido, primer día! 
¡Tan cerca están en el mundo 
llegadas y despedidas! 



184 

Cayó una mujer perdida, 
su madre le dio la mano: 
no hay como manos de madre 
para -ir con cariño al fango. 

185 

Cuando dos malos se encuentran, 
se tantean á su modo, 
y el menos malo de ellos 
pasa al servicio del otro. 

186 

Náufrago sin esperanzas 
era en el mar de mi vida, 
tu cariño fué la tabla 
qae me sacó hasta la orilla. 



52 QUINIENTOS CANTARES 



187 

No admitas nunca perdones 
que te quiten dignidad, 
que hasta al volver de las faltas 
hay que hacerse respetar. 

188 

Entre la vida y la muerte 
hay un mundo de pesares, 
y el valor para sufrirlos 
viene, casi siempre, tarde. 

189 

Miraba un malo una flor, 
la flor así le decía: 
—¿Porqué no te vuelves bueno, 
si vés que soy tan bonita? 

190 

Sentenciado estaba al palo, 
y mi madre vino a verme; 
cada lágrima que echaba 
la sentí más que mi muerte. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 53 



191 

Yo tuve que amortajarla, 
¡mira tú si fué dolor!; 
y eso que nadie en el mundo 
la quería como yo. 



192 

Yo vi un señor, retratado 
con su chiquillo y su perro; 
él acariciando al chucho, 
y el chico mirando al cielo. 

193 

Las cosas que te se vienen 
cuando las vas á buscar, 
pierdan ya, por éso sólo, 
cuando menos, la mitad. 

194 

Por querer á una mujer, 
fui camino de presidio; 
no siento el estar allí, 
sino el estar confundido. 



54 QUIMIKNTOS CANTARES 

195 

Hasta el momento preciso 
en que muchos hombres mueren 
no sabes como han vivido. 

196 

Del querer al querer bien 
hay un camino secreto, 
que andan, cogidos del brazo, 
la virtud y el sentimiento. 

197 

Comparo las circunstancias 
con las aguas de una presa; 
las aprovecha el que sabe, 
y al ignorante, le llevan. 

198 

[unto á la tumba de un nifio 
cayó muerta una mujer; 
conocí que era su madre 
en que sonrió al caer. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIR\ 55 



199 

Compañera de mi Anda, 
échale una copla al tiempo; 
parece que ayer vinimos, 
y hoy nos vamos despidiendo. 

200 

No llores á cada cosa 
que, al fin, caso no te harán, 
y deshonrarás el llanto, 
que es una cosa formal. 

201 

Para aquel que á yunque trata 
hay en el mundo una ley, 
y es que la cosa hecha á yunque 
sale siempre contra él. 

202 

La pena se entra en el cuerpo, 
y después que allí ha hecho el mal, 
pasa á la cara del hombre 
y lo señala, además. 



56 Q.UINIE\'TOS CANTARES 

203 

Si te presentan batalla 
por una cosa pequeña, 
cede, pero ármate pronto, 
porque lo gordo se acerca. 

204 

Cada día el hombre es nuevo, 
y la experiencia también: 
dos cosas muy naturales, 
que nadie quiere entender. 

205 

En la plaza de Sevilla 
ahorcaron ayer á un hombre, 
que en los brazos de su madre 
fué un mocito muy conforme. 

206 

Que un pájaro renga al pan 
requiere paciencia y tiempo; 
pero es tan raro ese pájaro, 

que el gUStO está en no cogerlo. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 57 



207 

Tiene todo el que se pierde 
minutos de salvación; 
pero un hombre en esos casos 
ha perdido ya el reloj. 

208 

Haz tú lo que hace la alondra, 
que corre y pica en el campo; 
pero que canta tan sólo 
cuando vuela hacia lo alto. 

209 

Los que son ricos de alma, 
del mundo á la feria van, 
y dan lo mejor que tienen 
por lo que les quieren dar. 

210 

Hoy hubo junta de necios, 
se empezó con necedades 
y se acabó con desprecios. 



5 8 QUINIENTOS CANTARES 



211 

El hombre tiene una madre, 
y se acostumbra á ese bien; 
pero un día, al fin, lo pierde, 
... y se acostumbra también. 

212 

Si el mundo presa te pide, 
échale tu carne, y pasa; 
mas no le des á la fiera 
ni un desperdicio del alma. 

213 

¡Compañera que me olvidas, 

qué peni t a más profunda!: 
la de hallar tantas mujeres 
donde solo había una. 

214 

Toma un hombre todo alma, 
dale mujer que no sienta; 
deja pasar la ilusión, 
vuelve, y verás lo que encuentras. 



FERNANDO DE ARTE\GA Y PEREIRA. 59 



215 

Todos los lugares altos 
tienen un resorte puesto, 
para despedir al hombre 
que no se hizo para ellos. 

216 

Al que no quiera subir, 
ponle arriba una esperanza; 
sino sube, no le hostigues, 
que no subirá por nada. 

217 

Camposanto y cementerio 
no son una cosa igual, 
porque siempre en Campo santo 
entra un poquitito más. 

218 

Hay que beber los primeros 
en la copa del dolor, 
para que el que sigue crea 
que es pura imaginación. 



60 QUINIENTOS CANTARES 

219 

En cuestiones de pedir, 
se va de menos á más; 
y hoy te piden un consejo, 
y mañana, capital. 

220 

Nací huerfanito; 
¡qué pena tan grande! 
¡toda la vida busca que te busca, 
y no encontrar madre! 

221 

Primero me quiero á mí, 
luego, al vecino de al lado, 
y luego, al de más allá, 
si es que á ése le quiero algo. 

222 

Si algún día haces salir 
lágrimas á una mujer, 
haz que sean de alegría, 
que es lo que á un hombre está bien 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRa 6 1 



223 

Yo me dejé quitar de otro 
desde la honra, á los zapatos, 
y al pedirme la esperanza 
le largué tres navajazos. 

224 

Cuando me vaya del mundo, 
he de decir: "hasta luego", 
porque á mí me da la gana 
de encontrar á los que quiero. 

225 

Yo estaba viendo con pena 
el principio de un incendio, 
y uno á mi lado decía: 
"¿Cuándo sacarán los muertos?" 

226 

No hay estrellita del cielo 
que no te diga una cosa; 
lo difícil está en tí, 
y es que tu alma le responda. 



QUINIENTOS CANTARES 



227 

"Mañana", nos dice el tiempo; 
'mañana", pide el afán; 
"mañana", exclama la muerte; 
"mañana", la Eternidad. 

228 

Al irse las penas, pasa 
lo que al remover las piedras; 
que salen también los bichos 
que había debajo de ellas. 

229 

Dale á un pobre hoy y mañana 

y pasado no le des, 

y te cita por la suma 

que le has quedado á deber. 

230 

¡Oué pena tendrá aquél ciego 
que al oir caer la limosna 
siente el deseo de ver 
la cara de la persona! 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERE1RA 63 

231 

Diga el hombre lo que quiera, 
es un pobrecito pájaro; 
cuando le cortan las alas, 
luego se lo come el gato. 

232 

Sacan de una casa á un muerto, 
y deja triste el portal; 
y á poco se asoma un niño, 
y es una tristeza más. 

233 

El recuerdo es como el perro: 
sea bueno ó malo, es fiel; 
y se pega á la persona 
que le ha dado de comer. 

234 

Yo te diré una verdad, 
que es verdad de pocas almas: 
que un buen arrepentimiento 
borra cien siglos de faltas. 



64 QUINIENTOS CANTARES 

235 

El niño mira adelante, 
y el viejo mira hacia atrás; 
y es que á aquél le queda mucho, 
y á este poco que mirar. 

236 

A aquel que en el mundo baja, 
le tiras piedras, y sigue; 
y le tiras mondaduras, 
y se revuelve y te embiste. 

237 

En la cuadra del cuartel 
la ley vela cada noche, 
mientras duermen los fusiles 
al lado de los rencores. 

238 

Se perdió un niño en la calle, 
y preguntó á una mujer, 
y es porque le vio en los brazos 
otro niño como él. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 65 



239 

No te hagas un enemigo; 
más, si te lo haces, no duermas 
al borde de un precipicio. 

240 

Enseñando á despreciar, 
aprendí á serlo, también, 
y luego á necesitar 
á aquellos que desprecié. 

241 

Hay un sendero escondido 
que hace al alma sana y fuerte; 
sigúelo, y él en la muerte, 
te librará del olvido. 

242 

Mi maestro me enseña; 
como soy lerdo, 
le digo que es mentira 
lo que no entiendo. 



66 QUINIENTOS CANTARES 

243 

Yo voy á poner en coplas 
la vida que me da el mundo, 
por ver si alguno las compra; 

y si me las compra alguno, 
le haré otra, para que aprenda 
á matarse por el mundo. 

244 

A las rejas del presidio 
me llamó el remordimiento, 
y con voces de otro mundo 
me dijo: "sal y sé bueno; 14 

y salí para ser bueno, 
pero me volvieron malo, 
porque aun fuera de las rejas, 
me llamaban presidario. 

245 

Dejé á mi madre por ella; 
me olvidó; volví á mi madre... 
¡y había muerto de pena! 



FERNANDO DE AFTEAGA Y PEREIRA 6j 



246 

Yo corrí, pero fué ayer; 
hoy, que he podido sentarme, 
me dedico á ver correr; 

y solo, al verme sentado, 
comprendo que muchos corren. 
y pocos hallan descanso. 



247 

Yo he visto un carro de muertos, 
y detrás un solo coche, 
y en el solo una persona: 
conque hazte figuraciones. 



248 

¡Qué terrible es ir al palo, 
y aprender en el camino 
que hoy me llaman asesino 
los que ayer me hicieron malo! 



6H QUINIENTOS CANTARES 



249 

La vida de algunos pobres, 
que ninguno la compare: 
mientras piden á una puerta, 
en otra, muere su madre. 

En otra muere su madre, 
y cuando traen la limosna, 
les sobra caridad 
pues les falta la persona. 

250 

Dice el dicho que hace el oso 

el que pasea un balcón, 

y es que durante el noviazgo 

la hembra es el domador. 



251 

No creo que la montaña 
se forme á granos de arena, 
ó es la primer cosa grande 
que habrá tenido paciencia. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 69 

252 

Si un pobre recoge tres, 
y solo ha menester dos, 
con el uno que le sobra 
se crea otra obligación. 

253 

La sonrisa de mis labios 
no quiere decir dichoso: 
quiere decir que no tengo 
razón de dar pena á otros. 

254 

¿Sabes porque habla la gente 
tanto de frío y calor? 
porque los siente en la piel, 
que es rey de la sensación. 

255 

—"No rías, que vas al palo", 
me decía el capellán; 
y el mundo, al pasar, decía: 
—"¡Qué descolorido va!" 



70 QUINIENTOS CANTARES 



256 

Cuando te pase algo serio, 
échate á dormir un rato, 
que como el sueño es olvido, 
despertarás olvidando. 



257 

Quise mucho á los demás, 
y ellos fueron enseñándome 
á que me quisiese más. 



258 

Hay hombres en esta vida 
que han nacido para yunques: 
el dolor, pega que pega, 
y ellos, sufre que te sufre 

Y ellos, sufre que te sufre, 
esperando firmes, mudos, 
el golpe de mano amiga, 
que suele venir el último. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA Jl 

259 

No hay un hombre más cobarde 
que el hombre de corazón; 
pero es una cobardía 
que le hace mucho favor. 

260 

A un pañuelo en el aire, 
si te despides, 
dale setenta vueltas, 
le harás más triste. 

261 

El globo, cuando sube, 
¡qué bonito es! 
cuando baja, ¡qué triste 
tiene su caer! 

262 

Tenía vergüenza, 
empecé á pedir; 
perdí la vergüenza, 
y lo que pedí. 



72 QUINIENTOS CANTARES 

263 

Los gritos del mundo asordan, 
y por eso nunca oímos 
á aquel que nos habla bajo, 
que es, casi siempre, un amigo. 

264 

No se viene al mundo á hablar 
de ilusión ó desengaños; 
porque eso es solo quejarse, 
y aquí se viene á hacer algo. 

265 

Después que el cariño ha dado 
la medicina al enfermo, 
le arregla la sabanita, 
y le da su par de besos. 

266 

Dicen que muchas virtudes 
mueren en tiempos de hambre: 
Imita, tú, á las que viven, 
y déjate de refranes. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 75 

267 

Puso Dios palabras dulces 
en los labios de los buenos, 
para que acudan los malos 
á la ley del sentimiento. 

268 

El morir, ¡qué pobre cosa! 
Lo triste, al irse, es dejar 
sin amparo al que te llora. 

269 

Rompe el amor, por su amor. 
duras cadenas de hierro; 
si ha de oponerse á quien ama, 
lo ahogan con un cabello. 

270 

Al trabajo quiso el mundo 
darle la mejor corona; 
el trabajo, que es sencillo, 
no quiso más que su obra. 



74 QUINIENTOS CANTARES 



271 

Si hallas á un desesperado, 
díle que hace siete siglos 
que tú vives esperando. 

272 

Al pobre pedí un consejo, 
y me dijo: "No mendigues"; 
porque cada cual responde 
con aquello que á él le aflige. 

273 

Mira un generoso el mar, 
y vé grandiosos espacios; 
si lo mira el egoísta, 
vé el pez que anda por debajo. 

274 

¿Te han conocido anteayer 
y hoy ya te piden dinero? 
pues, hijo, ya tienes nombre, 
ya te han tomado por necio. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 75 



275 

Con paciencia y más paciencia 
llegamos á muchas cosas; 
y, entre ellas, á perderla. 



276 

Por el dolor se va al cielo. 
Es verdad, si ese dolor 
es el que no merecemos. 

277 

Visitando yo un presidio 
vi un nombre en una pared: 
¿era el orgullo del mal, 
ó una apelación del bien? 

278 

Cedí una vez al deseo, 
volví á hallarle en mi camino, 
y, al irle á evitar, repuso: 
u te conozco; te he vencido". 



76 QUINIENTOS CANTARES 



279 

Gracias á la gente, soy 
un sujeto original; 
quiero decir, á la gente 
sin originalidad. 

280 

El hombre tiene una joya, 
y va, y la cierra con llave; 
y en cambio, si tiene un niño, 
lo echa al ladrón de la calle. 

281 

Guárdate, como del mal, 
de quien te prometa mucho; 
porque en grandes cantidades, 
nunca dan más que disgustos. 

282 

La pasión vivo en el hombre 
mientras puede vivir de él; 
cuando ha comido alma y vuerpo, 
so sale, y lo ve caer. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 77 

283 

Llama el pobre á algunas casas 
donde también pobres duermen, 
siuo que se hacen los ricos, 
y dan lo poco que tienen. 

284 

La costumbre es una fiera 
que nos cría poco á poco; 
deja hacer, y deja hacer, 
toma un débil, y da un monstruo. 

285 

Un poco de indiferencia, 
mientras no cargues la mano, 
pone en las manos imperios 
al que vive vigilando. 

286 

Delante del generoso 
no digas nunca: "daré"; 
sino da, y olvida el don, 
que así es como lo hace él. 



QUINIENTOS CANTARES 



287 

Las flores de los sepulcros 
dan dos clases de tristeza: 
una, cuando se las pone; 
otra, cuando se renuevan. 

288 

En la Mancha hay unos campos, 
que piden á voces riego; 
y allí mismo hay unos hombres, 
que dicen: "Pues no queremos." 

289 

Dios lleva escrita en un libro 
la historia de las edades; 
mas no descuida por ella 
la historia de los rosales. 

290 

El que espera á otro que tarda, 
como lleve bastoncito, 
se pone á darle á las piedras 
pensando en el susodicho. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 79 

291 

Aunque sean tonterías, 
¿no es verdad que alguna vez 
has puesto bajo la almohada 
algo, para dormir bien? 

292 

El mundo se aparta siempre 
de cualquiera que ha caído, 
porque la moral la forman 
los que le echan á aquel sitio. 

293 

Cualquier pájaro perdido, 
si otro pájaro le llama, 
recuerda una antigua rama 
en donde formar un nido. 

294 

Los ojos del que se muere 
son ojos que se despiden; 
entendemos algo de ellos, 
mas no todo lo que dicen. 



80 QUINIENTOS CANTARES 



295 

Cuando dos piden á un tiempo, 
y dan al uno tan solo, 
si este uno es pobre de veras 
lo reparte con el otro. 

296 

A un niño en la cuna, dieron 
de las ñores de un jardín; 
durmiendo se las quitaron, 
y al despertar fué infeliz. 

297 

El hombre que tuvo vista, 
y que la volvió á perder, 
¡qué pena tendrá si oye: 
"mira qué bonito es!" 

298 

Con el zurrón á la espalda 
mucho mundo se conoce, 
y lo primero de todo, 
la desgracia de ser pobre. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 8 1 



299 

Guárdate de las preguntas 
envueltas en candidez, 
pues suelen llevar consigo 
siete metros de cordel. 

300 

Yo trato con gran cuidado 
á lo que hallo en mi camino, 
porque un día vuelvo atrás 
y me hallo un agradecido. 

301 

El obstáculo en la vida 
suele ser como la valla; 
que basta que te la pongan 
para que quieras saltarla. 

302 

Hay un esperar muy fácil 
y es esperar lo que viene; 
que esperar lo que es incierto 
tiene ya más pelendengues. 



82 (QUINIENTOS CANTARES 



303 

Dijo el tiempo á la pasión: 
"tú, que tanta prisa tienes, 
morirás antes que yo." 

304 

Un hombre que era feliz 
quería parar el tiempo; 
pero un infeliz le dijo: 
"compadre, que yo padezco." 

305 

Si al cielo quieres subir, 
anda recto mientras vivas; 
que el cielo está en línea recta, 
aunque lo pinten arriba. 

306 

Un hombre que ya era bueno, 
retebueno quiso ser, 
y salió retepeor, 
por buscarle un pelo al bien. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 8? 



307 

El píllete es algo sucio, 
desvergonzado y alegre, 
que aparece, por contraste, 
donde hay personas decentes. 

308 

La puse tanta afición, 
que me costó gran trabajo 
el creer que me engañó. 

309 

Dale solo una migaja 
al que agradecido sea; 
ya verás como publica 
que te es deudor de una hacienda, 

310 

Un bueno ignorado muere, 
y muere una flor oculta; 
y en donde todo se sabe 
el bueno y la flor se juntan. 



84 QUINIENTOS CANTARES 

311 

El respeto espera siempre 
á que entre la confianza, 
y entonces coge el sombrero 
y se larga de la casa. 

312 

En la humana condición 
nunca hay hora que contente; 
¡y el tiempo es únicamente 
lo que llega con razón! 

313 

Ninguno llora en la calle 
sino es muy gorda la pena, 
porque la calle es el mundo 
donde anda la indiferencia. 

314 

No hay que malgastar el tiempo, 
porque el tiempo es uno mismo, 
que no se compra dos veces 
aunque se pague carito. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



315 

La orilla siempre es bonita, 
porque es la seguridad, 
pero no se aprecia bien 
hasta haber comido mar. 

316 

No pongas al sentimiento 
encima de una montaña; 
porque es ave que prefiere 
el alero de su casa. 

317 

El que sale de la cárcel 
y siente alegría pura, 
ó no volverá á la cárcel, 
ó no debió de entrar nunca. 

318 

Pelante de una pared 
nació la curiosidad; 
pero nació más altita, 
como era muy natural. 



86 QUINIENTOS CANTARES 

319 

Ten paciencia, pero espera 
con la piqueta en la mano, 
no sea que venga el bien 
y te halle holgazaneando. 

320 

Perdí la ilusión primera, 
todas se fueron cual humo: 
con un pájaro que escape 
hay para espantar á muchos. 

321 

Su mano puesta en mi mano, 
y su cabeza en mi hombro, 
así es como á mí me quiere 
la mujer en quien me apoyo. 

322 

Sepárale, por sistema, 
de lo que quieras mejor; 

verás cuánto purifica 

una corta privación. 



FERNANDO DK ARTEAGA Y PERF.IRA 87 



323 

Sigue al tiempo silencioso, 
y entre el mundo que se agita, 
verás que hasta la pajita 
va también á su reposo. 

324 

Las madres se meten dentro 
de las hijas que las quieren, 
y cuando pasa un mal hombre, 
desde dentro las defienden. 

325 

No juegues con las pasiones 
creyendo que vencerás; 
que, aunque se apague, una hoguera 
siempre deja su señal. 

326 

Nace una vez del perdón 
la gratitud hacia el bien, 
y ciento la confianza 
para faltar otra vez. 



88 QUINIENTOS CANTARES 

327 

El verdadero infeliz 
se retira poco á poco: 
cuando lo van á buscar, 
se ha marchado por el foro. 

328 

La planta del desengaño 
es una planta pequeña, 
que crece constantemente, 
pero es debajo de tierra. 

329 

La verdadera esperanza 
tiene en el cielo su origen; 
la otra espera en lo que pasa, 
ella espera en lo imposible. 

330 

Cuando en el baile del mundo 
bailan mentira y verdad, 
la verdad lo linee tan serio, 
que la otra pierde el compás. 



FERNANDO ÜE ARTIiftGA Y PEREIRA 89 



331 

Hay cosas que han de arrancarse 
sin dudar, y de una vez, 
porque sino se encariñan 
y se pegan á la piel. 

332 

Esa alegría del niño, 
que nunca sabe qué es pena, 
es la gran preparación 
para entrar en la otra escuela. 

333 

El hoy es tan solo un huésped 
de paso para el ayer, 
y desde allí nos dirá 
si le hemos tratado bien. 

334 

A mí hay uno que me da, 
mas con una condición: 
que he de bajarme á pedírselo; 
y así no lo quiero yo. 



QO Q.UINIENTOS CANTARES 



335 

El corazón de los hijos 
han de cuidarlo las madres, 
pues hombre en manos de hombre 
sale un pimiento picante. 

336 

El sentimiento del hombre 
hace lo mismo que el agua; 
que ha de haber ahondado mucho, 
para que suba muy alta. 

337 

Un gato miró la luna 
y después se lamió el morro: 
así contemplan lo ageno 
muchas gentes que conozco. 

338 

Yo he encontrado gente tonta 
de tan buena voluntad 
que, de puro ir con cuidado, 
les salía todo mal. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA QI 



339 

Siempre muere el que perdona 
á manos del perdonado; 
si no lo mata de un tiro, 
lo mata de un desengaño. 

340 

Las muñecas de las niñas, 
que tienen malas mamas, 
hacen también cosas malas, 
¡mas las hacen sin pensar! 

341 

Yo fui á ver á un desgraciado, 
y no sabiendo qué hablarle, 
le dije:— "Aquí está mi mano. 11 

342 

Llegó un pobre á rico 
por casualidad, 
y armó un alboroto 
en la vecindad. 



92 QUINIENTOS CANTARES 



343 

A la puerta del que es pobre 
está el orgullo de pié, 
para arrojar la limosna 
del que dá para ofender. 

344 

La copla no es pan ni vino, 
ni es un billete de banco; 
pero es una tontería, 
con que el pueblo va tirando. 

345 

Sigue, sigue tu camino, 
que yo, aunque vaya detrás, 
te ocultaré mis suspiros. 

346 

Las coronas que se ofrecen 
con mayor desinterés, 
son las que damos á frentes 
que ya no se han de mover. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERE1RA 



347 

Las pasiones de los hombres 
son lo mismo que las fieras, 
que solo estando enjauladas 
se las puede ver de cerca. 

348 

En toda conversación 
un gran silencio nos pincha; 
pero rómpele, y verás 
como metes la patita. 

349 

La conciencia es una luz, 
hecha solo para el hombre; 
de día va, si la llaman; 
sino, no falta de noche. 

350 

Yo soy un ave que vive 
en alturas solitarias, 
y lo pequeño del mundo 
lo miro siempre á distancia. 



Q4 QUINIENTOS CANTARES 



351 

La esperanza que yo tengo 
es una esperanza en flor, 
que siempre deja un capullo 
para después que pasó. 

352 

Hay un modo segurísimo 
de morir de un puntapié; 
y es hacer de otro hombre un Dios, 
y ponérsele á los pies. 

353 

A mi lado pasó el vicio, 
y me pidió su tributo: 
como no le di monetftr, 

me enemistó con el mundo. 

354 

El tiempo cura la herida, 
y aun el dolor aminora; 
pero el corazón que adora, 
si fué feliz, no lo olvida. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 9) 



355 

Lugar de perdón le llaman 
los hombres al Cementerio; 
y es perdón muy discutible, 
porque entra después del muerto 

356 

En mi tierra hacen gigantes 
más fácilmente que pan; 
pues cogen á un desgraciado 
y lo apoyan, y ya está. 

357 

Sube siempre, sube siempre; 
si vacilas, mira al alto; 
arroja la carga inútil, 
y tú gozarás descanso. 

358 

Un necio cayó en un surco, 
y maldijo de su estrella, 
y otro maldijo de un sabio 
porque puso allí una piedra. 



96 QUINIENTOS CANTARES 



359 

Yo me llamo mal recuerdo, 
y me manda presentar, 
una mala acción que tú 
cometiste tiempo atrás. 

360 

Entre dos cosazas grandes, 
una cosita pequeña 
tan solo puede durar 
ayudando á sostenerlas. 

361 

Yo quise engañar al juez, 

y la conciencia rae dijo: 
"Hasta tanto que murieres 
yo seré juez de tí mismo." 

362 

Beso de madre á hijo malo 
sube derecho á los cielos; 

por beso, por ser de madre, 
y porque el hijo no es bueno. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 97 

363 

Si un labio te hace una injuria, 
y luego le vés con sed, 
quítate á tí mismo el agua, 
y dásela tú á beber. 

364 

El Repórter es un tio 
que si tú das un pinchazo, 
te va á ver, te hace la historia, 
y te publica el retrato. 

365 

Todo el que va á una ciudad 
halla á un portero sentado, 
que le pregunta qué quiere, 
y qué puede dar, en cambio. 

366 

Las coplas que el pueblo canta 
á los oídos se pegan; 
y es que son gritos del alma, 
y saben abrir la puerta. 

7 



QUINIENTOS CANTARES 



367 

Mirando al cielo de noche, 
vi en una ventana un gato, 
y era que el maldito olía, 
el vuelo que dejó el pájaro. 

368 

Tú y Yo son dos presidarios 
metidos en un presidio, 
y que aun allí se disputan 
pjr si es tuyo, ó por si es mío. 

369 

Díle que olvide y perdone, 
tú, que conoces mi pena; 
que quien vuelve arrepentido 
ganó piedad con la ausencia. 

370 

Si es que amaste y ofendiste, 
y de la ofensa te duele, 
ya te dirá el corazón 
por qué camino se vuelve. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 99 

371 

Yo te digo que, en el mundo, 
aquél que tiene talento, 
no te habla de un enemigo 
que no se quite el sombrero. 

372 

La esperanza dice: "Arriba" 
y el recuerdo dice: "Abajo." 
Por eso los más valientes 
van al porvenir temblando. 

373 

Para que veas lo que hace 
en las cosas el color: 
si la nieve fuera negra, 
no la aguantaba ni Dios. 

374 

Cuando se pierda este mundo, 
ríete tú de arquitectos; 
habrá que ir al corazón 
para formar otro nuevo. 



100 QUINIENTOS CANTARES 



375 

Al lado de un amor torpe 
oí un cantar que decía: 
— "El hombre es un animal 
que cuando se harta, se hastía." 

376 

No te metas de cabeza 
en las cositas mundanas, 
pues si hay que retroceder, 
con la cabeza se paga. 

377 

Las acciones de los hombres 
son como ondas de la mar, 
unas influyen en otras, 
nadie sabe cual en cual. 

378 

Todito lo que está sano 
canta un cantar cada día, 
que dice que aprenda el hombre 
á vivir con alma limpia. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA I Oí 



379 

Es cosa particular 
lo que pasa con las penas; 
curas de una pulmonía, 
y un constipado te lleva. 

380 

¡Cuántas veces las mujeres 
hacen hacer grandes cosas, 
y el hombre va al escenario 
á ponerse la corona! 

381 

Tengo un cabezal de penas, 
que al dormir me pide lágrimas 
y en cambio me dice: ¡Espera! 

382 

Generalmente, la ofensa 
que uno no sabe que ha hecho 
nos la hacen pagar un día 
más que aquella hecha exprofeso. 



QUINIENTOS CANTARES 



383 

Quítale á la hojita el verde, 
sepárala de su planta, 
y el gusto desaparece. 



384 

Vuelve á contemplar un poco 
el bien que dejas tras tí, 
y verás como te abarras 
al que aun tiene que venir. 

385 

Ten siempre mucha alegría, 
pues la alegría es limosna, 
y puede ser que te pidan. 

386 

Casarse y luego engañarse 

dicen que es el mayor mal; 
yo digo que lo es casarse 
con la intención de engañar. 






FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA IO3 

387 

Yo ando buscando un señor 
que lleve bien la levita, 
y que se haga respetar 
yendo en mangas de camisa. 

388 

Cada vez que un necio habla 
peligra una catedral; 
sino que es el sabio á medias 
el que la hace derribar. 

389 

Hay un favor que se hace 
aunque la sangre nos cueste: 
el que pide un enemigo 
que ya no puede valerse. 

390 

Yo vi una mujer llorando 
en la calle muy bajito, 
y dije por experiencia: 
"aquí anda un hombre metido." 



Í04 QUINIENTOS CANTARES 



391 

Haz bien, aunque pequeño, 
pues muchos pocos 
hacen al fin de siglos 
un bien muy gordo. 

392 

Esos perros que se tiran 
á las piernas del mendigo 
son los perros educados 
en las mesas de los ricos. 

393 

En un hospital de sangre 
llamaba un soldado al rey, 
pa cantarle la cartilla 
antes de morir por él. 

394 

Hasta el llanto hay que pesarlo 
con su pesa decimal, 

que hace inclinar la balanza 
un miligramo de más. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 105 

395 

La constancia es hilo de agua 
que se desprecia al nacer; 
pero un día pasa un río, 
y preguntas, y es aquél. 

396 

En la cuesta de la vida, 
cuando el bajar es más dulce, 
menos se piensa en la pena 
del pobrecito que sube. 

397 

Dos personas que se quieren, 
pero que están separadas 
tienen siempre el mismo cielo, 
y es el cielo de sus almas. 

398 

Caballito, caballito, 
deprisa y brioso vas; 
¡cómo lo recordarás 
cuando vayas despacito! 



10Ó QUINIENTOS CANTARES 

399 

Cuando te vayas muy lejos, 
no te vuelvas á mirar, 
porque la última mirada 
tira siempre para atrás. 

400 

Volví tras de larga ausencia, 
me senté cerca del pueblo, 
veía pasar las gentes, 
de saber tenía miedo. 

401 

Un cielo azul le pintaron 
á un desgraciado, una vez; 
y dijo: "Falta una nube, 
que yo he sido hombre también. 

402 

La buena acción nunca viene 
sentada en carro triunfal; 
y si viene, ves quitando, 
viene por aparentar. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 107 

403 

Yo no negaré una cosa, 
y es, que el mundo dá lecciones, 
pero aún hay un mal peor, 
y son los comentadores. 

404 

Cada campo tiene un grito; 
cada grito tiene un eco; 
cada eco tiene un sepulcro; 
cada sepulcro, un recuerdo. 

405 

La muñeca hace á la niña, 
y la niña á la mujer: 
madres las que tenéis niñas, 
educad muñecas bien. 

406 

Si te visita una pena, 
díle que se espere un poco, 
pues si la oyes en seguida 
te arma un cisco del demonio. 



108 QUINIENTOS CANTARES 



407 

Voy viviendo, voy penando 
unos vienen y otros van; 
hoy á mí me esperarán, 
mañana estaré esperando. 

408 

Uno se fué entre mujeres 
para hacer un gran papel; 
y salió papel de estraza, 
que es bueno para envolver. 

409 

Arrimadito á una esquina, 
en el cruce de dos calles, 
hay siempre alguno que espera 
las cosas que llegan tarde. 

410 

Entra mujer, en mi pecho, 
haz nido, y no le abandones; 
que es muy débil, si anda solo, 
por fuerte que sea el hombre. 



FERNANDO DE ARTEaGA Y PEREIRA IO9 

411 

Hay que ir tomando las cosas 
de manera que podamos, 
si conviene, hacer más nudo, 
si no conviene, soltarlo. 

412 

¿Qué tendrá mi sentimiento 
que pide al mundo que vé, 
y por más que éste le dé 
siempre queda descontento? 

413 

Quédate en el justo medio 
entre reír y llorar, 
y serás el abogado 
de toda la humanidad. 

414 

Hasta los hombres sencillos 
hay un camino derecho, 
y consiste sólo en ser 
tan sencillo como ellos. 



IlO QUINIENTOS CANTARES 

415 

Métete tú en la cabeza 
la virtud de una persona, 
y verás qué lejos vas 
manejando bien la propia. 

416 

La alegría entra en el triste, 
vé todo negro, y se va, 
y avisa á sus compañeras 
que no entren allí jamás. 

417 

Yo no he visto sol hermoso 
que me diese más tristeza, 
que el sol que alumbró aquel día 
en que vi á mi madre muerta. 

418 

Vi amortajar á mi madre 
vi amortajar á mi novia; 
midiendo los dos cariños, 
dije á mi madre: ¡Perdona! 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 



419 

Son madre, novia y mujer 
tres mujeres necesarias, 
para ir desde niño á hombre 
guardando bien las distancias, 

420 

Cuida algo que sea tuyo, 
aunque sea un escorpión, 
verás como lo defiendes 
diciendo que es lo mejor. 

421 

Aquí pasa la que adoro, 
compañero, no la mires; 
que miradas indiscretas 
matan amores humildes. 

422 

El que espera, desespera, 
dice un antiguo refrán; 
pero el refrán se refiere 
al que espera en los demás. 



I I 2 QUINIENTOS CANTARES 



423 

No me acuerdo, te lo juro, 
que á mí me pasara eso; 
alguna cosa más grave 
me estaría sucediendo. 

424 

No te metas á negar 
que haya otra vida mejor, 
pues aun de mentirijillas 
es buena la perfección. 

425 

Di á aquel que tiene dinero 
que haga bien á quien no tiene, 
para que sea verdad 

que el oro todo lo puede. 

426 

Cuando te hayan perdonado 
cuatro veces seguiditas, 
estarás más despreciado 

que la hierba que se pisa. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA I I $ 



427 

Te digo que hay gente mala 
que trata de hallar el bien, 
y tiene hasta la desgracia 
de no encontrarse con él. 

428 

Limosna, llega hasta el pobre 
y dale pan y esperanza; 
di que te llamas limosna, 
no le digas quien te manda. 

429 

Sale el preso de presidio 
y halla en la calle á su juez, 
y le mira y no le toca, 
pues no es un hombre, es la Ley 

430 

Dos tunos de siete suelas 
se unieron en sociedad, 
y muy formales dijeron: 
—"Pero no vale engañar". 

8 



114 QUINIENTOS CANTARES 



431 

Tempranito, muy temprano, 
encontrarás lo que otros 
han perdido trasnochando. 

432 

No estires mucho la cuerda 
de la santidad humana, 
que el mejor día se rompe, 
y das una costalada. 

433 

Ponte, desde chiquitito, 
en el bolsillo á tu madre, 
porque te digo que un día, 
te va á hacer falta muy grande. 

434 

En lo alto de una montaña, 
hallé una preciosa flor; 
la dejé por si iba allí 
alguien más sólo que yo 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA I I 3 



435 

Mientras veas que á las tumbas 
se lleven ramos de flores 
será la muerte un misterio 
que arranque tributo al hombre. 

436 

En esta calle que paso 
vivió un amor que yo tuve; 
¿cómo quieres, si es de otro, 
que el recuerdo no me turbe? 

437 

Yo viví un año entre picaros; 
cansado, me metí á bueno; 
quise dar gracias á Dios, 
y me salió un juramento. 

438 

No os burléis nunca en la vida 
del hombre que hablare solo, 
que quizás tenga esas penas 
que no se cuentan á otro. 



IIÓ QUINIENTOS CANTARES 



439 

¡Ay, pobrecito de mí, 
que yo emborraché mi pena, 
y ella le ha tomado el gusto 
y se ha dado á la taberna! 

440 

Yo te comparo á aquel globo 
que echaron en mi lugar; 
se hinchó mucho, subió poco, 
y se achicharró al bajar. 

441 

A aquel que sube muy alto, 
y luego después se cae, 
solamente le perdonan 
á condición que se mate. 

442 

Me pasa una cosa extraña 
frente á toda chimenea, 
y es que el calor me da frío 
por la gente que está fuera. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA II7 

443 

Hoy hace cuatro años justos 
que nos hemos conocido; 
como ninguno ha cambiado 
nos parecen cuatro siglos. 

444 

¡Cuántos se acercan al mar 
á entregarle cuerpo y penas 
porque los ha echado allí 
el naufragio de la tierra! 

445 

Yo no sé lo que es la dicha, 
pero te digo también 
que aquel que no se conforma 
nunca la puede tener. 

446 

Ya sé que si fuera necio 
tendría resignación; 
pero no quiero cambiarme, 
y en eso está mi valor. 



it8 quinientos cantares 

447 

Yo soy el Pueblo Español, 
y mi apellido es MAÑANA; 
que quiere decir: "á mí 
no me quitan la esperanza" . 

448 

Anda y ríe por el mundo 
después que me has engañado; 
que aun con la pena que llevo 
no vales lo que yo valgo. 

449 

Mira si por tí he pasado, 
que hasta oí de los amigos 
el parabién que me daban 
por haber roto contigo. 

450 

Al recibir un regalo, 
lo primero es dar las graci 

después, pensar en el precio, 
y. por fin, ponerle faltas. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA I1Q 



451 

En el pueblo en que fui niño 
no sé lo que me he dejado, 
que hoy que envejezco me llama 
para que vaya á buscarlo. 

452 

Tiempo de mis alegrías, 
¿porqué tan pronto pasaste? 
ó ¿porqué no me avisaste 
que algún tiempo pasarías? 

453 

Tiene todo siglo, 
su contradicción, 
porque está hecho de hombres, 
y en cada uno hay dos. 

454 

Decía un gitano preso: 
—ahorita arreglo yo el mundo; 
fuera cárcel y justicias, 
y cada cual con su burro. 



120 QUINIENTOS CANTARES 



455 

Las últimas golondrinas 
pasan ya, no sé hacia donde: 
si ahora tuviera yo alas 
dejo mis ocupaciones. 

456 

Piensa en otros, piensa en otros, 
que el pensamiento es muy grande 
para emplearlo en tí solo. 

457 

No bromees para todo, 
que á broma te tomarán, 
y va á costarte un disgusto 
cuando quieras serieai . 

458 

La dicha va por la noche 
recorriendo las almohadas; 
cuando halla á un justo en su sueño, 
le da un buen beso, y se larga 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 12 1 

459 

Desengáñate, ninguno 
hemos tenido razón, 
porque hemos ido contando 
lo que pasó entre los dos. 

460 

Hasta el perro de mi casa 
me pregunta qué te has hecho; 
y ni aun me queda el recurso 
de contárselo á mi perro. 

461 

Cuando venga la desgracia, 
no le bajes la cabeza; 
porque la picara suerte, 
cuando halla un débil, se ceba. 

462 

Yo estuve en aquellos sitios 
que alegraste con tus ojos, 
y se guardaron sus dichas 
cuando me vieron más sólo. 



122 QUINIENTOS CANTARES 



463 

Caminos del bien y el mal, 
qué parecido tenéis; 
¡cuánto viajero se pierde 
por no preguntaros bien! 

464 

Yo no me quiero doblar 
y morir como un cobarde, 
por no darle gusto al mundo 
que, al ver un vencido, aplaude. 

465 

La gente que con más saña 
te clava siempre el puñal, 
es aquella que está cierta 
ele que no te has de quejar. 

466 

Las llores de un ataúd, 
por más esfuerzos que hagas, 
nunca las podrás ver solas, 
siempre ha de ser con la caja. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 12] 

467 

Un duro es cinco pesetas, 
es decir, cinco alegrías; 
conque ya vés cuántas de estas, 
en vez de darse, se tiran. 

468 

El hombre es un ratoncillo 
que hace del mundo despensa, 
y que al final teme al gato 
que está detrás de la puerta. 

469 

Sus ojos puso en mis ojos, 
sus manos puso en mis manos; 
solo tuvo una sonrisa, 
quería decir: "te amo*'. 

470 

"No llores, que tú eres hombre" 
dijo al morir, sonriendo; 
después quedé solo, ¡solo! 
¡mira si tuve que serlo! 



124 QUINIENTOS CANTARES 

471 

Una fea y una hermosa 
riñeron el otro día; 
tuvo la hermosa viruelas, 
y se volvieron amigas. 

472 

Tirando piedras al pájaro, 
se le estudia solo el vuelo; 
échale migas de pan, 
y sabrás sus sentimientos. 

473 

A veces una mujer 
vé que un hombre va á un objeto 
y le saca de camino 
para hacer á otra un mal tercio. 

474 

Cuando vamos á dormir 
pensamos en los ausentes, 
y es que no estamos seguros 
de ausentarnos para siempre. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PEREIRA 1 25 

475 

Hay una vacilación 
que pone al valiente á prueba, 
y es la que le espera en frente 
de la última resistencia. 

476 

Muchas veces en presidio 
pasa lo que en los colegios, 
que si es malo un pensionista 
tiene la culpa un externo. 

477 

Contra las penas del mundo 
tengo tan hecha mi alma, 
que todas mis alegrías 
tienen por fondo una lágrima. 

478 

La miré como se mira, 
lo que no se ha de ver más: 
me tendió una mano fría, 
no la pude calentar. 



12Ó QUINIENTOS CANTARES 

479 

Muchos quieren consolar 
y rebuscan las palabras; 
sin ver que, en las grandes penas, 
quien consuela es el que calla. 

480 

Hoy vi en medio de la calle 
un suceso escandaloso, 
y por él me he convencido 
de que la calle es de todos. 

481 

Toda esa gente que vés 
que pide al mundo algazara, 
es porque dentro de sí 
son más pobres que una rata. 

482 

Al desengaño se llega 
creyendo y creyendo siempre, 
hasta estar frente á una cosa, 
que ya no puede creerse. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERE1RA 1 27 

483 

Échale tierra á tu acción, 
si tu acción ha sido mala, 
y pónle encima una buena, 
por si acaso se levanta. 

484 

En un jardín entró un sabio, 
y una violeta escogió; 
si yo llego á nacer rosa, 
me la paga, como hay Dios. 

485 

Aquí tiene usted un valiente 
que todo lo ha resistido; 
todo, con una excepción, 
que es ver feliz á un amigo. 

486 

Muchos ven ponerse el sol, 
y lo miran con tristeza 
pensando en los soles puestos 
que dentro de su alma llevan. 



128 QUINIENTOS CANTARES 



487 

El encontrarnos tú y yo 
fué pura casualidad; 
y, al fin, si lo consideras, 
lo feliz siempre es casual. 

488 

A veces no espero nada, 
y á veces lo espero todo: 
y es que no soy más que un hombre, 
y voy de un extremo á otro. 

489 

Yo te querré mientras viva, 
porque eras mujer alegre, 
y te han pasado mis penas; 
lo cual rara voz sucede. 

490 

El sarjento de reclutas 
da armamento y correaje, 
y va encerrando los genios 

dentro de un escapa rato. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERE1RA I 29 



491 

Has llegado ya tan tarde 
para aliviar mi camino, 
que debe haber otra vida 
donde ir despacio contigo. 

492 

Llevo en mi memoria muertos, 
muertos solo para mí, 
que andan vivos por la calle, 
haciéndome sonreír. 

493 

Los hijos van separando 
á las madres del espejo, 
para llevarlas al cuarto 
donde se hacen los remiendos. 

494 

Hay un modo de querer, 
que es un querer por lo fino; 
y es, para juntarse un día, 
vivir ausentes un siglo. 



I}0 QUINIENTOS CANTARES 



495 

Aquel que vé una injusticia, 
y no protesta indignado, 
hará mañana, si puede, 
lo mismo que está mirando. 

496 

El polvo fué piedrecita, 

la piedrecita íué roca, 
la roca estuvo en lo alto; 
así sé yo mil historias. 

497 

El hoyuelo de mi novia 
me está pidiendo á mí un beso; 
pero la cuestión es que, 
si se lo doy, no lo veo. 

498 

Pasan un el mar 
muchas menos cosas, 
porque hay más peligro 
y menos personas. 



FERNANDO DE ARTEAGA Y PERhIRA I 3 I 



499 

De los diez hombres á quienes 
les convidas á comer, 
mueren los nueve y tres cuartos 
ahorcados con el mantel. 

500 

Todo el que acaba una obra 
ha de responder de ella, 
para que al menos no digan 
que la intención no fué buena. 



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