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Full text of "Theatro hespañol"

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THEATRO EESFAÑOL- 

POR DON VICENTE GARCÍA 

DB LA HUüRTA, 

PARTE PRIMERA. 



COMEDIAS D& FIGURÓN. 



«TOMO H, 




CON LICENCIA EN MADRID 
EN LA IMPRENTA REAL 

MDCCLXXXV. 



COMEDIAS 

CONTENIDAS EN ESTE TOMO II. 
ENTRE BOBOS ANDA EL JUEGO, 

De Don Francisco de Roxas. • . Pag. 9. 

EL HECHIZADO POR FUERZA, De 

Don Antonio de Zamora 177. 

el domine lucas, De Don *]oseph 
de Cañizares 351. 












v-~" 



ENTRE BOBOS 

ANDA ELJUEGO. 

COMEDIA 

PE DON FKANCISCO DE ROXAS. 



Presto me lo pagarán , 

y sabrán presto , lo que es 

sin olla una voluntad» Jorn. III. 



XOM, XX 



ADVERTENCIA. 

on Francisco de Roxas y Zorrilla, 
natural de la villa de San Esteban de 
Gormaz, cerca de la de Aranda de 
Duero en Castilla la vieja , caballero 
del orden de Santiago , floreció , me- 
diado el siglo XVII. Su ingenio es 
uno de los que darán siempre lustre á 
nuestra nación. La cultura y facilidad 
de su estilo , y la dulzura de su poesía 
son comparables á las de aquellos que 
ocupan el primer lugar en nuestro Par- 
naso. Escribió varias comedias , de las 
quales se imprimieron algunas en dos 
tomos , en Madrid año 1680. De un 
prólogo del Poeta 5 puesto al principio 
del tomo segundo , consta , que tenía es- 
critas otras varias Comedias con inten- 
to de publicarlas en adelante en un ter- 
cer tomo : si bien parece , no lo pu- 
do cumplir. 

Esta Comedia es una de las mas 
graciosas que hay en nuestro theatro: 
como tal ha sido imitada , aunque des- 
graciadamente j por los Franceses. Thomas 
Corneille la publicó con el título de Don 
Beltran del cigarral : pero la Comedia 



4 

francesa carece de todas las gracias de 
la hespañola. 

Se ha tenido presente para la co- 
rrección de esta Comedia la que se halla 
en la colección que el mismo Roxas 
hizo en su tiempo , en consideración á 
lo que afirma en la advertencia que pre- 
cede al tomo II de ella : „Imprimen 
„( dice ) en Sebilla las Comedias de los 
, , Ingenios menos conocidos en nombre 
„de los que han escrito mas; si es buena 
„la Comedia , usurpando á su dueño la 
, , alabanza; y si es mala, quitando la opi- 
„nion al que no la ha escrito. Habrá 
„quince dias que pasé por las gradas de 
„la Trinidad, y entre otras Comedias 
„que vendían en ellas ,, era el título de 
„una : Los desatinos de Amor de Don ¥ran~ 
„cisco de Roxas. ¡ No me bastan Cdixe) 
„mis desatinos , sino que con mi nom- 
„bre bauticen los ajenos! Determiné por 
„esta causa proseguir esta ipnpresion , no 
ff porque no me recelo , lector amigo, 
f ,de su censura , sino porque no quiero 
, , pagar también la que haces a los otros. 
, f Dos Comedias de las que leyeres en 
9 ,este libro , andan impresas por esas es- 
equinas ; pero tan mal que les falta mas 



„de la tercera parte : que en Zaragoza 
„y Sebilla quitan á cada Comedia dos 
„ pliegos , porque se puedan ceñir en 
„quatro. u 

Esta advertencia puede tomarse en 
consideración con las anteriores quexas 
de Lope de Vega , y aun del mismo Cal- 
derón , relativas á la depravación de sus 
Comedias > para disculpar en gran parte 
tos defectos de nuestros Poetas Drama- 
ticos. 



*3 



ARGUMENTO. 

f on Antonio de Contreras , caballero 
pubre , vecino de Madrid, trató el casa- 
miento de su hija Doña Isabel con un ca- 
ballero de Toledo , rico, llamado Don Lu- 
cas del Cigarral , cuyo apellido tomó de 
un Cigarral ó casa de campo, que habia 
construido. Sobre las ruines circunstancias 
de su figura tenia la de ser extremamen- 
te desconfiado ; de suerte que habiendo en- 
viado á un primo suyo llamado Don Pe- 
dro de Toledo , á que le traxese la no- 
via , le encargo , no la visitase en Madrid 
ni la viese por el camino ; conjurando por 
una carta á Doña Isabel, á que se pusie- 
se una mascarilla , para no ser vista de 
nadie. Habia acaecido antes , haber dado 
Don Pedro la vida á Doña Isabel , sa- 
cándola de un rio en que estubo cerca de 
ahogarse , $in conocerla; de que resultó, to- 
marle amor , que con la casualidad de 
■ venir por ella en nombre de su primo , se 
declaró , y fue en aumento de tal suerte, 
que Don Lucas , no obstante su estupi- 
dez, por los varios lances que ocurrieron 
en el camino , lo conoció; y cediendo su de- 
recho , los obligó á casarse ; pensando ven- 



I 

garse de este modo ^ por ser ambos pobres. 

La Escena empiezan Madrid , sigue 
en las ventas de Torrejoncillo , Illescas , y 
campo de Cayanas , en cuya posada con- 
cluye. 



A 4 



PERSONAS. 



DON PEDRO. 

DON LUCAS. 

DON LUIS. 

DON ANTONIO , Viejo. 

CABELLERA, GyACIOSQ. 

CARRANZA, CÚádo. 

DOtfA ISABEL DE PERALTA. 

DOtfA ALFONSA. 

andrea , Criada. 






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ENTRE BOBOS 

ANDA EL JUEGO. 

JORNADA PRIMERA. 
Salen Doña Isabel y Andrea , ctt¿¿¿. 

ISABEL. 

jJLilegó el coche! Es evidente, 

ANDREA, 

Y la litera también. 



1.0 ENTRE BOBOS 

ISABEL. 

¡ Qué perezoso es el bien , 
y el mal, ó qué diligente! 
[Qué mi padre inadvertido, 
darme tal marido intente ! 

ANDREA. 

Marido tan de repente, 
no puede ser buen marido» 
Jueves tu padre escribió 
á Toledo ; ¿ No es asi ? 
Pues viernes dixo que si , 
y el domingo por tí envió. 
Cierta esta boda será , 
según anda el novio listo ; 
que parece que te ha visto, 
en la priesa que se da* 

ISABEL. 

A obedecer me condeno 
á mi padre , amiga Andrea. 

ANDREA. 

Puede ser , que este lo sea , 
pero no hay marido bueno. 
Ver , como se h^cen temer 
á los enojos menores, 
y aquel facerse señores 
de su perpetua mujer : 
aquella templanza rara 
y aquella vida tan fria, 






ANDA EL JUEGO. 11 

donde no hay un alma mu 

por un ojo de. la cara : 

aquella vida también, 

sin cuidados ni desvelos, 

aquel amor tan sin zelos , 

los zelos tan sin desden : 

la seguridad prolixa 

y las tibiezas tan grandes , 

que pone un requiebro en Flandes, 

quien llama á su mujer hija. 

Ah, bien haya un amador 

de estos que se usan ahora , 

que está diciendo, que adora, 

aunque nunca tenga amor. 

Bien haya un galán en fin , 

que culto á todo vocablo, 

aunque una mujer sea diablo , 

dice , que es un serafín. 

Luego que es mejor se infiera , 

(haya embuste, ó ademan) 

aunque mas finja un galán, 

que un marido, aunque mas quiera. 

ISABEL. 

Lo contrario he de creer 

de lo que arguyendo estás y 

y de mi atención verás : 

que el marido y la mujer , 

que se han de tener, no ignoro, 



t% SttTBE BOBOS 

en tálamo repetido, 
respeto ella a su marido, 
y él á su mujer decoro. 

Y este callado- querer 
mayor voluntad se nombre; 
que no ha de tratar un hombre 
como a dama a su mujer. 

Y asi mi opinión verás 

y mi argumento evidente: 
menos habla , quien mas siente , 
mas quiere , quien calla mas. 
No esa llama solicito, 
toda lenguas al arder; 
porque un amor bachiller 
tiene indicios de apetito, i 

Y asi tu opinión sentencio 
á mi enojo, ó mi rigor; 
que antes es seña de amor 
la cautela del silencio. 
Digaio el discurso sabio, 

si mas tu opinión me apura: 
que no es grande calentura 
la que se permite al labio. 
La oculta es la que es mayor: 
su dolor el mas molesto, 
y aquel amor que es honesto, 
es el que es perfecto amor. 
No aquel amor siempre ingrato, 



ANDA EL JUEGO, 

todo sombras, todo antojos; 
que éste nació de los ojos, 
y aquel se engendra del trato. 
Luego mas se ha de estimar, 
porque mi fe se asegure, 
amor, que es fuerza que dure 
que amor que se ha de acabar. 

ANDREA. 

Y di, i un marido es mejor, 
que en casa la vida pasa? 

ISABEL. 

¿Pues qué importa que esté en casa 
como yo le tenga amor ? 

ANDREA. 

Y el que es por fuerza , ¿no es fiera 
pensión ? 

ISABEL. 

Tampoco me enfada. 

ANDREA. 

Naciste para casada , 
como yo para soltera. 

ISABEL. 

Pues dexame. 

ANDREA. 

Ya te dexo. 
Pero este chisgaravis , 
este tu fino Don Luis, 
galán de tapa de espejo : 



1 4 ENTRE BOBOS 

ese que habla á borbotones ¿ 

de su prosa satisfecho, 

que en una horma le han hecho 

vocablos , talle y acciones : 

¿ qué es lo que de tí ha intentado ? 

ISABEL* 

Ese hombre me ha de matar. 
Ha dado en no me dexar 
en casa, calle ni prado 
con una asistencia rara. 
Si a la iglesia voy , alli 
oye misa junto á mí ; 
si para el coche , él se para. 
Si voy á andar, yo no sé 
como alli se me aparece; 
si voy en silla, parece 
mi Gentil-hombre de á pie. 
Y en efecto d tal señor, 
que mi libertad apura, 
visto, es muy mala figura, 
pero escuchado es peor. 

ANDREA, 

¿Habla culto ? 

ISABEL. 

Nunca entabla 
lengmge disparatado: 
antes por hablar cortado, 
corta todo lo que habla. 



ANDA E£ JUEGO, IJ 

Vocablos de estrado son 
con los que á obligarme empieza; 
dice crédito, finesa , 
recato , halago , atención. 
Y de esto hace mezcla tal, 
que aun con amor no pudiera 
digerirlo, aunque tuviera 
mejor calor natural* 

« ANDREA. 

¡Ay, señora mia! malo. 
No le vuelvas a escuchar: 
que ese hombre te ha de matar 
con los requiebros de palo. 

ISABEL. 

Yo admitiré tu consejo, 
Andrea , de aqui adelante. 

ANDREA. 

Señora, el que ^s fino amante, 
habla castellano viejo. 
El atento y el pulido, 
que este pretende , creerás , 
ser escuchado no mas, 
mas no quiere ser querido. 

ISABEL. 

Andrea amiga , sabrás , 
que tengo amor ¡ay de mí! 
á un hombre que una vez vi. 



1 6 . ENTRE BOBOS 

ANDREA. 

Dime, ¿y no le has visto mas? 

ISABEL. 

No , y á llorar me provoco 
de un dolor enternecida. 

ANDREA. 

I Y qué le debes ? 

ISABEL. 

La vida. 

ANDREA. 

I No sabes, quién e$$ 

ISABEL, 

Tampoco. 

ANDREA. 

Para que ese enigma crea, 
¿cómo, te pregunto yo, 
de la muerte te libró ? 

ISABEL. 

Oye y lo sabrás , Andrea. 

ANDREA. 

Para remediarlo falta $ 
saber tu mal. 

ISABEL. 

Oye. 

ANDREA. 

Di. 

CABELLERA dentíO* 

Ha de casa. ¿Posa aqui 






ANDA EL JUEGO, IJ 

Doña Isabel de Peralta ? 

ANDREA. 

Por tí preguntan. ¿Quién e^? 

ISABEL. 

¡Si vienen por mí! 

ANDREA. 

Eso infiero. 
| Quién es 3 

Sale ^Cabellera. 

CABELLERA. 

Entróme primero, 
que yo lo diré después. 

ISABEL, 

¿Qué queréis ? 

CABELLERA. 

Si hablaros puedo , 
y no os habéis indignado, 
¿podré daros un recado 
de Don Pedro de Toledo? 

ISABEL. 

Hablad: no estéis temeroso, 

CABELLERA, 

¡Buen talle! 

ISABEL, 

Hablad. 

CABELLERA. 

Yo me animo* 

TOM. II. I 



l8 ENTRE BOBOS 

ISABEL. 

¿Quien es Don Pedro? 

CABELLERA. 

Es un primo 
del que ha de ser vuestro esposo, 
que viene por vos. 

ISABEL. 

x Sepamos , 

qué es lo que envia á decir. 

cabellera dándola una carta* 

Que es hora ya de partir, 
si estáis prevenida. 

ISABEL. 

Vamos. 
Si esto que miro no es sueno, 
no se lo que puede ser. 
l Cómo no me viene i ver 
ese primo de mi dueño? 

ANDREA. 

¡O marido apretador l 

ISABEL. 

l Yo he de irme con tanta priesa ? 

CABELLERA. 

Señora, es orden expresa 
de Don Lucas mi señor: 
y para él delito fuera, 
no llegarle a obedecer. 



ANDA EL JUEGO. I9 

Manda , que aun no os venga á ver 
quando entréis en la litera, 

ISABEL, 

l Quién ese Don Lucas es ? 

CABELLERA. 

Quien ser tu esposo previene. 

ISABEL. 

Excelente nombre tiene 
para galán de entremés. 
¿Vos le servís? 

CABELLERA. 

No quisiera; 
mas sirvole. 

ANDREA. 

¡Buen humor! 

CABELLERA. 

Nunca le tengo peor. 

ISABEL. 

¿Cómo os llamáis? 

CABELLERA. 

Cabellera, 

ISABEL. 

j Qué mal nombre ! 

CABELLERA. 

Pues yo sé, 
que a todo calvo aficiona. 

ISABEL. 

No me dirás, ¿qué persona 



20 ENTRE 30B0S 

es Don Lucas? 

CABELLERA. 

Si diré. 

ISABEL. 

¿Hay mucho qué decir? 

CABELLERA. 

Mucho , 
y mas espacio quisiera. 

ANDREA. 

Tiempo hay harto, Cabellera. 

CABELLERA. 

Pues atended. 

ISABEL. 

Yá ós escucho. 

Cabellera. 
Don Lucas del Cigarral , 
cuyo apellido moderno , 
no es por su casa, que es 
por un Cigarral que ha hecho y 
es un caballero, flaco, 
desvaído , macilento , 
muy cortísimo de talle, 
y larguísimo de cuerpo: 
las manos de hombre ordinario , 
los pies un Moquillo luegos, 
muy baxos de empeyne y anchos, 
con sus juanetes y pedros : 



ANDA E£ JUEGO. 21 

Zanbo un poco, calvo un poco, 

dos pocos verdimoreno , 

tres pocos desaliñado, 

y quarenta muchos puerco. 

Si canta por la mañana, 

como dice aquel proverbio, 

no solo espanta sus males , 

pero espanta los ajenos. 

Si acaso duérmela siesta, 

da un ronquido tan horrendo, 

que duerme én su Cigarral, 

y le escuchan en Toledo. 

Come como un estudiante , 

y bebe como' un Tudesco, 

pregunta como un señor , 

y habla como un heredero. 

A cada paíabra que habla, 

aplica dos ó tres cuentos : 

Verdad es, que son muy largos, 

mas para eso no son buenos. 

No hay lugar donde no diga , 

que ha estado: ninguno ha hecho 

cosa que le cuente a el, 

que él no la hiciese primero. 

Si uno va corriendo postas 

á Sebilla, dice luego, 

yo las corri hasta el Perú , 

con estar el mar en medio» 



22 ENTRE BOBOS 

Si hablan de espadas, él solo 
es quien mas entiende de esto , 
y á toda espada sin marca 
la aplica luego el maestro. 
Tiene escritas cien comedias^ 
y cerradas con su sello, 
para si tuviere hija, 
dárselas en dote luego. 
Pero ya que no es galán, 
mal poeta , peor ingenio, 
mal músico , mentiroso , 
preguntador sobre necio, 
tiene una gracia no mas, 
que con esta le podremos 
perdonar esotras faltas: 
que es tan mísero y estrecho , 
que no dará , lo que ya 
me entenderán los atentos ; 
que come tan poco el tal 
Don Lucas, que yo sospecho, 
que ni aun esto podrá dar, 
porque no tiene excrementos. 
Estas , Damas , son sus partes , 
contadas de verbo ad verbum: 
esta e$ la carta que os traygo , 
y este el informe que he hecho. 
Quererle, es tan cargo de alma, 
como lo será de cuerpo. 



ANDA EL JUEGO. 2¿ 

Partiros, no haréis muy bien; 
casaros , no os lo aconsejo ; 
meteros Monja , es cordura : 
apartaros de él, acierto. 
Hermosa sois, ya lo admiro: 
discreta sois, no lo niego: 
y asi estimaos como hermosa ; 
y pues sois discreta , .os ruego , 
que antes que os vais a casar , 
miréis lo que hacéis primero. 

ISABEL. 

¡Buen informe! 

ANDREA. 

Razonable. 

ISABEL. 

Pero, dime, ¿cómo siendo 
su criado , bahías tan mal 
de las partes de tu dueño? 

ANDREA. 

¿Como ^qui^n come su pan:::? 

CABELLERA. 

¿Yo le como? ni aun le almuerzo. 

Sirvo por mi devoción; 

que hice un voto muy estrecho, 

de servir a un miserable , 

y estoyle ahora cumpliendo, 

ISABEL. 

¿Pues os pasáis sin comer? 
b 4 



34 ENTRE BOBOS 

CABELLERA. 

Si no fuera por Don Pedro., 9a 
su primo, fuera criado 
de vigilia. 

ISABEL. 

I Y (dinos esto) 
Don Pedro quién es ? 

CABELLERA. 

¿ Quién es? 
Es el mejor caballero , 
mas bizarro y mas galán, 
que alabar puede el exceso; 
y á no ser pobre , pudiera 
competir con los primeros. 
Juega la espada y la daga 
poco menos que Pacheco 
Narvaez, que tiene ajustada 
la punta con el objeto. 
Si torea , es Cantillana , 
es un Lope, si hace versos, 
es agradable, cortés, 
es entendido, es atento, 
es galán, sin presunción, 
valiente, sin querer serlo, 
queriendo serlo, bien quisto, 
liberal , tan sin estruendo, 
que da , y no dice que ha dado ; 
que hay muy pocos que hagan esto« 



ANDA EL JUEGI7, t ¡ 

ANDREA* 

¿Es posible que tu padre 
eligiese aquel sujeto , 
pudiéndote dar estotro? 

CABELLERA. 

No me espanto , que en efecto 
éste no tiene un ochavo , 
y esotro tiepe dinero. 

ANDREA. 

J Pues, qué importa que lo tenga, 
si lo guarda? 

ISABEL. 

Yo no quiero 
sin el gusto la riqueza. 
Decidme: ¿y ese Don Pedro 
tiene amor? 

CABELLERA. 

Yo no lo sé; 

mas traíanle casamiento 
con la hermana de Don Lucas , 
Doña Alfonsa de Toledo, 
que puede ser melindrosa 
entre monjas; y os prometo-, 
que se espanta de una araña 5 
aunque esté cerca del techo. 
Vio un ratón el otro dia 
entrarse en un agujero 3 
y la dio de corazón 



s 6 ENTRE BOBOS 

u n mal con tan grave aprieto , 
<lue entre siete no pudimos 
a brirle siquiera un dedo; 
pero son ellos fingidos, 
como yo criado vuestro. 
Ei viene ya , á recibiros. 

ISABEL. 

No vendrá, que vive el cielo, 
que hoy ha de saber mi padre: ::- 
Sale Don Antonio vkjo. 

ANTONIO. 

Doña Isabel, qué es aquesto? 

ISABEL. 

Es, que yo no he de casarme, 
mándenlo, ó no tus preceptos, 
con Don Lucas. 

ANTONIO. 

¿Por qué , hija? 

ISABEL. 

Porque es miserable. 

ANTONIO. 

Eso 

no te puede a ti estar mal, 
siendo su mujer , supuesto 
que vendrás á ser mas rica, 
quanto él fuere mas estrecho. 

ISAS^L. 

Es porfiado. 



ANDA EL JUEGO. 2J 

ANTONIO. 

No porfiar 
con él , y te importa menos. 

ISABEL. 

Es necio. 

ANTONIO. 

El te querrá bien, 
y el amor hace discretos. 

ISABEL. 

Es feo. 

ANTONIO. 

* Isabel, los hombres, 
no importa, que sean muy feos. 

ANDREA. 

Señor , es puerco. 

ANTONIO, 

Limpiarle. 
Sea lo que fuere, en efecto 
yo os he de casar con él. 
¿Será mejor un mozuelo, 
que gaste el dote en tres dias 
y que os dé á comer requiebros? 
Noramala para vos. 
Casóos con un caballero 
que tiene seis mil ducados 
de renta, y hacéis pucheros. 
i Qué carta es esa ? 



28 ENTRE BOBOS 

ISABEL, 

Upa carta 
de mi esposo. 

ANTONIO. 

i Y yo no tengo 
carta alguna? 

CABELLERA. 

No señor. 
Voy á llamar a Don Pedro , 
porque hasta claros las cartas, 
no tuve orden para hacerlo. 
Guárdeos el cielo. \htst 

ANTONIO. 

El os guarde. 

ISABEL. 

Quitadme la vida, cielos. 

ANTONIO. 

Veamos, qué dice la carta. 

ISABEL. 

Dice asi; 

ANTONIO. 

Ya estoy atento. 
Lee Isabel. Hermana , yo tengo seis mil 
quarentay dos ducados de renta de ma- 
yorazgo , y me hereda mi primo , si no 
tengo hijos. Hanme dicho ,, que ros y 
yo podemos tener los que quisiéremos; 
venios esta noche a tratar del uno > que 



ANDA El. JUEGO. 29 

tiempo nos queda para los otros. Mi pri- 
mo va por ros: poneos una mascarilla, 
paia que no os vea , y no le habléis; 
que mientras jo viviere , no habéis de 
ser vista ni oida. En las ventas de 
Torrcjoncillo os espero : venios luego , que 
no están los tiempos para- esperar en 
venta. Dios os guarde, y os dé mas hijos 
que a mi. 

ANDREA, 

¡Hay tal bestia! 

ISABEL. 

Dime ahora 
bien de aqueste majadero. 

ANTONIO. 

Sí haré , que no es disparate 
el que viene dicho á tiempo. 
Don Lucas es hoy r^arido, 
y para empezar á serlo , 
ha dicho su necedad 
como tal, porque en efecto, 
no es marido, quien no dice 
un disparate primero. 

Dala una ?n ase orilla, 
La mascarilla está áqui, 

ANDRFA. 






Y está en el zaguán Don Pedro. 

■ 



30 ENTRE BOBOS 

ANTONIO, 

Pues pontela , antes que suba. 

ISABEL. 

Si esto ha de ser , obedezco. 
Fonese la mascarilla. 

ANDREA. 

Llamaron. 

ISABEL. 

Llegó mi muerte. 

ANTONIO. 

Abre la puerta, 

ANDREA. 

Esto es hecho. 
Salen Don Vedro y Cabellera. 
Sea usted muy bien venido. 

ANTONIO. 

Don Pedro, guárdeos el cielo, 

PEDRO. 

Seáis, señor Don Antonio, 
bien hallado. 

ANTONIO. 

¿Venís bueno? 

PEDRO. 

Salud traygo. JY vos? 

ANTONIO. 

Sentaos. 

PEDRO. 

Perdonadme, que no puedo } 



AKDA EL JUEGO. 3 1 

que me ha ordenado Don Lucas, 
que llegue y no torne asiento, 
que os pida su esposa á vos, 
y que se ia lleve luego. 

ISABEL. 

¡ Cielos j qué es esto qne miro ! 
i Este no es el caballero , 
á quien le debi la vida ? 
Andrea. 

ANDREA. 

¿ Qué hay ? ¿ Qué tenemos? 

ISABEL. 

Este es el que te contaba , 
que tengo amor. 

ANDREA. 

No te entiendo. 
¿Este es quien te dio la vida, 
como me dixiste? 

ISABEL. 

El mesmo. 

ANDREA. 

¿Y éste, á quien quieres? 
Isabel. 

También. 

ANDREA. 

Si este es primo de tu dueño , 
i que has de hacer? 



32 ENTRE BOBOS 

ISABEL. 

Morir, Andrea, 

PEDRO. 

Aunque no mere?xa veros , 

si las conjeturas ven, 

divina Alfonsa , ya os veo. 

Mas sois vos 5 que Vuestra fama» 

Mal haya el que lisonjero , 

yendo á pintaros perfecta, 

aun no os retrató en bosquejo. 

Hermoso enigma de nieve, 

que el rostro habéis encubierto, 

para que no os adivinen, 

ni los ojos, ni el ingenio: 

Geroglifico difícil, 

pues quandó voy á entenderos, 

quanto solicito en voces * 

tanto acobardo en silencios. 

Permitid vuestra hermosura ; 

mas no hagáis tal , que mas quiero 

ver esa pintura en sombras , 

que haber de envidiarla en lexos. 

Claro cielo , sol y rayo , 

que está esta nube, texiendo, 

venid á Toledo á ser 

el mas .adorado objeto > 

que supo lograr Cupido 

en los brazos de Hymenéo. 



ANDA EL JUEGO. 53 

La voz de Don Lucas habla 
en mi voz ; yo soy quien ciego 
á ser intérprete vine 
de aquel amor estrangero. 
Y pues sois rayo , alumbrad 
entre sombras y reflexos; 
pues sois cielo y sol , usad 
de vuestros claros efectos: 
geroglífico , explicaos; 
enigma, dad a entenderos; 
pues descubriéndoos , seréis 
con una causa y a un tiempo 
el geroglífico , el rayo, 
el sol j la enigma y el cielo, 

ANDREA. 

Discreto parece el primo, 

ISABEL, 

Advertid , señor Don Pedro, 

que se ha ido vuestra voz 

hacia vuestro sentimiento. 

Doña Isabel es mi nombre, 

no Doña Alfonsa , y no quiero : 

que á ella la representéis, 

y ensayéis en mí el requiebro. 

Y aunque el favor me digáis 

por el que ha de ser mi dueño, 

no os estimo la alabanza 

que me hacéis. Vedme primero, 

TOM.Il e 



34- ENTRE B0B03 

y creeré vuestras lisonjas, 
creyendo que las merezco. 
Pero sin verme , alabarme, 
es darme á entender con eso, 
ó que yo soy presumida 
tanto , que pueda creerlo; 
ó que Don Lucas y vos 
tenéis un entendimiento. 

J»EDRO. 

Pues el sol , aunque se encubra 

entre nubes , no por eso 

dexa de mostrar sus rayos 

tan claros , si no serenos. 

El Iris , .ceja del sol, 

mas hermoso está y mas bello, 

quando entre .negros celages 

es círculo de los cielos. 

Mas sobresale una estrella 

con la sombra ; los luceros, 

porque esté obscura la noche, 

no por eso alumbran menos. 

Perfume el clavel del prado 

en verde cárcel cubierto, 

por las quiebras del capillo 

da á leer sus hojas luego. 

¿Pues, qué importa-, que esa nube 

ahora no dexe veros, 

si habéis* de ser como el Iris, 



ANDA EL JUEGO. 3 } 

clavel , estrella y lucero ? 

ANTONIO. 

Doña Isabel, ¿qué esperamos? 
A la iitera. 

PEDRO. 

Teneos : 
que vos no habéis de salir 
de Madrid. 

ANTONIO. 

¿ Por qué , Don Pedro ? 

PEDRO. 

Porque no quiere mi primo. 

ANTONIO. 

Pues decidme , ¿ cómo puedo 
dexar de ir á acompañar 
á mi hija? Demás de eso, 
que si yo no se la doy, 
y lo que ordena obedezco, 
¿cómo me podrá dar cuenta, 
de lo que yo no le entrego? 

PEDRO. 

Todo eso está prevenido. 
Ved ese papel que os dexoy 
con que no necesitáis, 
de partiros. 

ANTONIO. 

Ya. ie leo. 
¿Qué es esto? ¡Papel sellado! 
cz 



$6 ENTRE BOBOS 

Abre un pliego* 

ANDREA. 

íQ¿xq será ? 

CABELLERA* 

Yo no lo entiendo* 
Lee Don Antonio. * 
%zúhí de Don Antonio de Saladar una mu- 
jer, pasa que lo sea mu , eon sus ta- 
chas buenas o malas , alza de cuerpo, 
felimorena y doncella de f acames ; j 
la entregaré tal j tan entera ., siem~ 
$re que me fuere pedida por nulidad o A 
divorcio. En Toledo á 4 de Septiembre 
de j6 3 8 anos* . 

JD. Lticas del Cigarral , Toledo. 

ISABEL. 

2 Para mí carta de pago? 

ANTONIO. 

% Do0 Pedro , este caballero 
piensa , que je doy mujer, 
ó piensa , que se ia vendo ? 

CABELLERA. 

Pues yo sé , -que vi vendida 
Doña Isabel, 

ANDUEA. 

Yo lo creo. 

ANTONIO. 

Yo quiero ver á Don Lucas 



ANDA EL JUEGO. 37 

en las ventas. Vamos luego; 
vén 5 Isabel. 

ISABEL, 

A morir» 
¡Valedme , piadosos cielos! 

PEDRO. 

Aunque este vuestra pintura 
en borrón , tiene unos lejos 
dentro , que el alma retrata, 
que casi son unos mesmos. 

ISABEL, 

[Quién pudiera descubrirse? 

PEDRa, 

[Quien viera su rostro l 

ISABEL. 

f Cíelos, 
qué nave halló la tormenta 
en las bonanzas del puerta! 

ANTONIO» 

Ea , Isabel , á la litera, 

ANDREA. 

Vé delante. 

CABELLERA. 

Allá te espero. 

ANTONIO. 

Yo lo erré , vamos. 

ISABEL. 

Ya voy. 



38 ENTRE BOBOS 

ANTONIO. 

I Qué esperáis ? 

PEDRO. 

Ya os obedezco. 

ISABEL. 

I Si fuese yo la que quiere ? 

PEDRO. 

I Si este es mi perdido dueño? 

ANTONIO. 

Mas si Don Lucas es rico, 
l qué importará., que sea necio? vanse. 
Salen Don Luis y Gañanía. 

CARRANZA. 

No me dirás, Don Luis, adonde vamos? 
Ya en las ventas estamos 
del muy noble señor Tcrrejoncilloj 
ú del otro segundo Peraibillo: 
pucs'aqui la hermandad mesonizante 
asaetea á todo caminante. 
Don Luis , habla : conmigo te aconseja. 
¿No me dirás qué tienes? 
luis paseándose. 
Una queja. 

. CARRANZA. 

I A qué efecto has salido de la Corte? 
En est¿s ventas, di, ¿qué habrá que importe 
para tu sentimiento? 
Di 3 ¿ qué tienes , señor ? 



ANI5A EL JUEGO. 39 

LUIS. 

Desvalimiento. 

CARRANZA. 

Dexa hablar afeytado; 
y di me , ¿ a qué proposito has llegado 
á estas ventas? Refiéreme enefeto, 
¿qué vienes á buscar? 

LUIS. 

Busco mi objeto. 

CARRANZA. 

|Qué objeto? Habladme claro, señor mió. 

LUIS. 

Solicito á mi llama mi albedno. 

CARRANZA. 

¿ No acabaremos , y dirás qué tienes ? 

LUIS. 

¿Quieres, que te procure á mis desdenes? 

CARRANZA. 

A oírlos , en tu pro yo me sentencio. 

LUIS. 

Y en fin , ¿han de salir de mi silencio? 

CARRANZA. 

Dilos , señor. 

LUIS. 

Pues á mi voz te pido, 
que hagas un agasajo con tu oído. 
'Carranza amigo , yo me hallé inclinado: 
costóme una deidad casi un cuidado: 

C4 



40 ENTRE BOBOS 

mentalmente la dixe mi dc^eo: 

aspiraba a los lazos de Hymenéo; 

y ella viendo mi amor enternecido, 

se dexó tratar mal del Dios Cupido. 

Su padre , que colije mi deseo, 

fen Toledo la llama á nuevo empleo, 

y hoy sale de la corte 

para lograr indigno otro consorte. 

Por aqui ha de venir , y aqui la espero; 

convalecer a mi esperanza quiero, 

dando al labio mis ímpetus veloces, 

í ver qué hacen sus ojos con mis voces. 

Isabel es el dueño, 

vida del alma y alma deste empeño, 

la que con tanto olvido 

á un amante ferió por un marido. 

Suspiraré , Carranza , vive el Cielo, 

aunque me cueste todo un desconsuelo: 

intimaréla todo mi cuidado, 

aunque muera, de haberle declarado; 

culparé aquel desdén, que el pecho indicia, 

aunque destemplé ayrada la carica. 

Mas si los brazos del consorte enlaza, 

indignaréme con el amenaza: 

mis ansias irritado , ayrado 3 fiero, 

trasladaré á las iras del scero; 

que es descrédito , hallarme yo corrido, 

quedándose mi amor tan desvalido. 



ANDA EL JUEGO. 4 1 

Esta es la causa , porque desta suerte 
yo mismo vengo á agasajar mi muerte; 
de suerte , que corrido , amante y necio 
vcngo,á entrar por las puertas del desprecio; 
con vuelo que la luz penetrar osa, 
galanteo mi muerte , mariposa; 
perqué en este desdén, que amante extraño* 
me suelte mi aíbedrío el desengaño, 
y en este sentimiento 
mi elección dexe libre mi tormento, 
y para que Isabel desconocida 
logre mi muerte , pues logró su vida. 

CARRANZA. 

Oí tu relación y marabilla. 

¿Que con quatro vocablos de cartilla* 

todos impertinentes, 

me digas tantas cosas diferentes? 

LUIS. 

Gente cursa el camino. ¿Si ha llegado? 

CARRANZA. 

¿Qué es cursa? ¿Este camino está purgado? 
Dentro i. 
t Ha de la venta. 

Dentro todos* 
Ala. 
Dentro i. 

Ah seor Ventero, 
| hay qué comer? 



42 E3STRE BOBOS 

Dentro z. 

No faltará carnero. 
Dentro i. 
¿Es casado vusted? 

Dentro 2. 

Mas ha de treinta. 
Dentro i. 
Según eso carnero hay en la venta. 

Dentro $* 
Huésped , asi su nombre se celebre, 
véndame un gato , que parezca liebre. 
Dentro todos,, 



Ah. 


Dentro t* 


' 


¿Qyé 


hay? 

Dentro 2. 






Mentecato, 


[gato- 


compra al 


huésped, que es liebre ¡ 

CARRANZA. 


, y tira í 


Una dama 


y un hombre miro. 





LUIS» 

Quede. 
Espérate y que vienen de Toledo. # t 

CARRANZA. 

Nada , pues , te alborote. 
Dentro 1. 
¿Dónde van Dulcinea y Don Quixote? 



ANDA EL JUEGO. 43 

Dentro 2. 
¿Dónde han de ir? Al Toboso por la cuenta. 

lucas dentro. 
Voy al Infierno. 

Dentro i. 

Eso es á la venta. 
luis dentro. 
¡Raro sujeto es este, que ha llegado! 

CARRANZA. 

Aqueste es un Don Lucas , un menguado 
de Toledo. 

Dentro i. 
Ah seor huésped , si le agrada, 
écheme ese fiambre en ensalada. 

Dentro 2. 
Si va á Madrid la ninfa á estar de asiento, 
en la calle del Lobo hay aposento. 

Dentro 3. 
Pues á fe que es mujer de gran trabajo. 

lucas dentro. 
Pues voto a Jesu-Christo , sí me baxo, 
que han de entrar en la venta por la posta. 

Dentro todos. 
Gua , gua. 

Dentro 1 . 
Que la ha tendido Don Langosta. 
lucas dentro. 
Mentís > canalla. 



44 ENTRS BOBOS 

CARRANZA. 

Ahora ha echado el resto. 
lucas dentro. 
Apeaos , Doña Alfonsa : acabad presto, 
porque quiero reñir. 

alfonsa dentro. 

Detente , espera: 
que rae dará un desmayo, : que me muera* 

Dentro i. 
Dona Melindre ,, dexele. 

lucas dentro. 

¿Qué espero? 
matarclos i fe de caballero. 
alfonsa dentro.. 
Detente , hermano. 

lucas dentro. 

Vínome la gana. 
Salen Don Lucas y Dona Alfonsa. 
Téngame cuenta usted con esta hermana, 
luis. [A D. Luis. 

¿No ve usted , que es vaya? 
carranza. 

Uced se tenga. 
lucas. 
Conmigo no ha de haber vaya, ni venga. 
Gentecilla:;: 

Dentro tedas. 
Gua , gua^ 



ANDA EL JUEGO. 45 

LUIS. 

Tened templanza. 

Dmtro i. 

Enváyne vuesarced, señor Carranza. 

lucas. 

2 A mí Carranza, villanchón malvado? 

carranza. {rada: 

Yo sov Carranza, y sov muy hombre batir 

r 
Emfwia la espada CananzjL. [no. 

que yo también me atufo y me abockor- 

LUCAS. 

Mientes tú y cinco leguas en contorno* 

carranza sacando U l'Spjdj. 
Saquéla. 

LUIS. 

Tengase , que ya me enfada* 

LUCAS. 

Dexeme , darle solo efta estocada* 

LUÍS. 

Tened. 

LUCAS. 

Yo he de tirarle este altibajo* 

LUIS. 

No me desperdiciéis este agasajo* 

LUCAS. 

No os entiendo. 

ALFONSA. 

Señor P mira* 



46 ENTRE BOBOS 

LUIS. 

Repara, 
que es mi sirviente. 

LUCAS. 

Riera. 
pedro dentro. 

Para. 
Dentro todos. 

Para. 

LUIS. 

Una litera entró , y podéis templaros. 

LUCAS. 

Aunque entre un coche, tengo de mataros. 
Salen Don Pedro y Don Antonio , Cabe- 
llera , Andrea y Dona Isabel 
con mascarilla. 

PEDRO. 

¿ Qué es esto ? 

ALFONSA. 

Tente , hermano. 
Detente. 

LUCAS. 

No me vayan a la mano. * 

ANTONIO. 

¿Con quien riñe? 

LUÍS, 

Con este mi criado. 



ANDA EL JUEGO. 4J 

ANTONIO. 

| Con un pobre criado asi indignado? 
Don Lucas, debaos yo aquesta templanza. 

LUCAS. 

Yo pensé , que reñía con Carranza. 

LUIS. 

Envaynad, pues os logro tan templado. 

LUCAS. 

Primero ha de envaynar vuestro criado. 

carranza enyaynando. 
La espada desempuño 
y obedezco. 

LUCAS. 

Yo envayno la de Ortuno. 

ISABEL. 

Andrea , qué mal hombre! 

ANDREA. 

¡Qué hosco y negro! 

LUCAS. 

Por mi cuenta, señor, vos sois mi suegro, 

ANTONIO. 

Vuestro padre seré. 

PEDRO. 

Muero abrasado. 

ALEONSA. [do? 

Don Pedro, ¿qué será,que no me ha habla- 
Mas también puede ser , que no me vea. 



48 ENTRE BOBOS 

ISABEL. 

Doña Alfonsa es aquella , amiga Andrea, 

LUIS. 

£sta es Doña Isabel. 

CARRANZA. 

Callar intenta. 

ANDREA. 

Don Luisillo también está en la venta, 

LUIS. 

No puedo resistirme. 

isabel. [me! 

I Que hasta aqui haya venido á perseguir- 

LUCAS. 

I Y hala visto mi primo ? 

ANTONIO. 

Ni la ha hablado, 

LUCAS. 

¿Vino siempre cubierta? 

ANTONIO. 

Asi ha llegado. 

LUCAS. 

\ Y en fin me quiere bien ? 

ANTONIO. 

Por vos se muere. 
lucas. 
\Y la paedo decir lo que quisiere ? 

ANTONIO. 

Sí podéis. 



. LUCr.S. 

| Puedo ? 

¿Si obligarla 3 intenta? 
lucas. - -• -^ta, 

Pues asi os guarde Dios, que tengáis cuen- 
Un amor , que apenas osa 
hablaros , dice fiel, 
que una de dos , Isabel, 
ó sois fea , ó sois hermosa. 
Si sois hermosa , se acierta 
en cubrir cara tan rara; 
~, que no ha de ;andar vuestra cara 
con la cara descubierta. 
Si fea , el taparos sea m v ^Ikj b 
diligencia bien lograda; ñ bJ 

puesto que estando tapaday .- loq 

nadie sabrá , si sois « fea. 
Que todos se han dé holgar , digo^ní,? 
con vos , si hoy hermosa os ven; 
mas si os ven fea , también 
todos se holgarán conmigo. 
Pues estaos asi por Dios, > 
aunque os parezca importuno; 
que no se ha de holgar! aaingimo. 
ni conmigo ni con vos; 

ISABEL. 

^Qué hombre es iste.,- Andrea? 

TOM. H. D 



JO ENTRE BOBOS 

ANDREA. 

El peor, 
que he visto , señoraamia. 

ANTONIO. 

¡Qué necedad! 

luis. i 
Grosería. 

LUCAS. 

¿No me habláis? 

ISABEL. 

Digo , señor, 
que debo agradecimiento 
á ansias; .y pasiones tales; ¡ 
pues en vos admiro iguales 
el talle y entendimiento. 
La fama que vos tenéis, 
por ser quien sois , os aclama: 
pero no dixo la fama 
tanto , corno merecéis. 
Y asi la muerte resisto 
tarde ; pues quiero decir, 
que en viéndoos , pensé morir, 
y ya muero, habiéndoos visto. 

LUCAS. 

¡Lindo ingenio! 

ANTONIO. 

Asi lo crea 
vuestra pasión prevenida. 



ANDA EL JUEGO» .5 I 

LUCAS. 

¿Qué decís? 

PEDRO. 

Que es entendía, / 
y debe de «ser muy fea. 
alfonsa. 
Haz , que el .rostro se descubra* 
hermano , si verla intentas. 

lucas. /i/ 

Dexadmela bruxulear, 
que pinta bien. 

ALFONSA. 

¿A qué esperas? 

LUCAS. 

Isabel , hacedme gusto 

de descubriros , y sea 

la mascara el primer velo 

que corráis á la modestia; 

que están aqui debatiendo 

si sois fea > ó no sois fea: 

y si acaso sois hermosa, 

no es justicia , que yo tenga 

mancilla en el corazón, 

porque no tengáis vergüenza. 

ISABEL. 

Los que son en vos preceptos, 
han de ser en mi obediencias. 
Yo me descubro. 

P2 



$% ENTRE BOBOS 

Quitase la mascarilla* 

LUCAS. 

Llenóme. 
Don Antonio ,. á fe , dé veras, 
que hacéis excelentes caras, 

ANTONIO. 

Era su madre muy bella. 

PEDRO. 

Vive Dios , que es Isabel, 
á quien en la rubia arena 
de Manzanares un dia 
libré de la muerte fiera. 

LUCAS. 

¿ Qué os parece la fachada, 
primo mió? Hablad. 

PEDRO. 

Que es buena, 

ISABEL. 

Ya me conoció Don Pedro, 
porque son los ojos lenguas. 

PEDRO. 

^Y á tí qué te ha parecido, 
Doña Alfonsa? 

ALFONSA. 

Que es muy fea, 

PEDRO. 

Eres mu jar. v y no quieres, 
que alaben otra belleza* 



ANtfA E£ JUEGO. || 

LUCAS. 

Pensando estoy , qué deciros, 
después que os vi descubierta* 
¡ Que no sé lo que me diga ! 
Pedro. 

PEDRO. 

Señor. otm yi 

LUCAS. 0£ Y 

Oyes , llega, ¡b zo sup 
y di por la boca verbos, 
6 lo que á tí te parezca. 
Habíala del mismo modo, 
como si yo mismo fuera; 
dila aquello que tú sabes, sY 
de luceros y de estrellas, 
tierno como el mismo yo, 
hasta dexarla muy tierna: 
que cubierto yo me atrevo, to obaiJ 
á hablar como una manteca^ 
pero en mi vida he sabido < ioíxtA 

hablar tierno i descubiertas. 

PEDRO. 

¿Yo he de llegar? 

lucas. 
Sí-, primillo: b óso^ 
con mi propio poder llegas. 

PEDRO. 

¿Con qué alma ia he de decir 
*>3 



$4 ENTRE BOBOS 

los requiebros y ternezas, 

si es fuerza, que haya de. hablar 

con la tuya? 

LUCAS, 

Con la vuestra. 
Señora , allá va Perico: 
no hay sino teneos en buenas, 
y advertid , que los requiebros 
que os dixere , los requiebra 
con mi poder : respondadle, . 
como si á mí propio fuera. 
Empezad. 

PEDRO. 

Ya fe obedezco. 

ISABEL. 

Déme mi dolor paciencia. 

ANJ2REA. 

Lindo empleo hizo Isabel, 

PEDRO. 

Amor , alas tienes , vuela. aparte* 
Surgió la nave en el puerto, 
halló el piloto la estrella, 
dio el arroyo con la rosa, 
salió el arco en la tormenta^ 
gozó el arado la lluvia, 
hallaron al sol las nieblas, 
rompió el capillo la flor, 
encontró el olmo la hiedra, 



tórtola halló su consorte > 

el nido el ,ave ligera, 

que esto , y haberos hallado, 

todo es una cosa mesma. 

Bien haya ese velo ó nube. 

que piadosamente densa, 

porque no ofendiese al sol, 

detuvo á la luz perplexa. 

Yo he visto nacer el dia 

con clara luz y serena, 

para castigar el prado, 

ó ya en sombras , ó ya en niebte ; 

Yo he visto influir al .Sol > 

serenidades diversas, 

para engañar al mar cano 

con un^t y otra tormenta. 

Pero engañarme con sombras 

y herir con luz, es destreza, 

que ha inventadp la hermosura, 

que es de/ las almas maestra. 

Vos sois mas que aquello mas, 

que cupo ep toda mi idea, 

y aun mas que aquello que miro, 

si hay mas en vos, que mas sea. 

Que tan iguales se añudan 

en vos ingenio y belleza, 

vuestro donayre tan .uno 

se ha unido con la modestia, •' . 

D 4 



S6 fcNTHK BOBOS" 

que si rendirme no mas 
que í la hermosura quisiera, 
el ingenio me ha de hacer, 
que del ingenio me venza. 

Si : del donavre el recato 

.* . j 
es quien igual me sujeta; 

porque como estas virtudes 

están unidas , es fuerza, 

que ó no os quiera por ninguna, 

ó que por todas os quiera. 

LUCAS. 

Aprieta" la. mano , Pedro* 
que eso es poco. 

PEDRO. 

Hermosa hiciía, 
que halagasteis con voz blanda, 
para herir coa muerte fiera, 
l cómo , decidme , de ingrata 
soberbiamente se precia, 
quien me ha pagado una vida 
con una muerte sangrienta? 
Desde el instante que Os vi, 
se rindieron mis potencias 
de suerte ; : ; s 

isabel; r l syl 

Mirad , señor, 
que es grosería muy necia, 
que me vendáis un desprecio 






ANDA EL JUEGO. 57 

i 1* luz de una fineza. 

No entra amor tan de repente 

por la vista : amor se engendra 

del trato , y no he de creer, 

que amor que entra con violencia, 

dexe de ser como el rayo, 

luz luego y después pavesa. 

PEDRO. 

No engendra al amor el trato, 
Isabel ; que si eso fuera, 
fftera querida también, 
siendo discreta , una fea. 

ISABEL. 

El trato engendra al amor; 
y para que la experiencia 
lo enseñe , si no hay agrado* 
es cierto , que no hay belleza. 
El agrado es hermosura: 
para el agrado es de esencia,, 
que haya trato : luego el trató 
es el que el amor engeudra. 

PEDRO. 

Con trato amor , yo confieso, 
que es perfecto ; mas se entienda, 
que amor puede haber sin trato. 

ISABEL. 

Pero en fin amor se acendra 
en el trato* 



j8 ENTRE BOBOS. 

PEDRO. 

Decís bien. 

ISABEL. 

Pues si es asi , luego es fuerza, 
que os quede mas que quererme, 
si mas que tratarme os queda. 

LUCAS. 

No me agradan estos tratos. 

PEDRO. 

Concedo esa conseqüencia: 

mas ya os trata amor , si os oye, 

ya os quiere amor : : : 

LUCAS. 

Mucho aprieta. 

ISABEL. 

¿Y me queréis? 

PEDRO. 

Os adoro. 
Solo falta ,. que yo vea 
vuestro amor. 

ISABEL. 

Dirále el tiempo. 

PEDRO. 

No le deis al tiempo treguas, 
teniendo vos vuestro amor. 

ISABEL. 

Pues como á mi esposo, es fuerza, 
quereros. 



ANDA EL JUEGO. 5* 

PEDRO. 

Seré dichoso. 

ISABEL. 

Esta mano , que lo es vuestra, 

lo dirá. 

lucas. 

No es sino mía. 
TomaU U mano Don lucas. 
Y es muy grande desvergüenza, 
que os toméis la mano vos, 
sin dármela a mí la Iglesia. 
Primillo , fondo en cuñado, 
idos un poco á la lengua. 

PEDRO. 

Si yo hablaba aqui por vos. 

LUGAS. 

Sois un hablador , y ella 
es también otra habladora. 

JSAEEL. 

Si vos me disteis licencia::: 

LUCAS. 

Sí , pero sois licenciosa. 

PEDRO. 

Como tu dixiste , que era 
poco lo que la decía::: 

LUCAS. 

Poco era. ¿ Quién os lo niega? 
Mas ni tanto ni tan poco. 



66 ENTRE BOBOS 

ALFONSA. 

¡Que ella le hablase tan tierna, 
y que él le adore tan fino ! 

LUCAS. 

Doña Alfonsa. 

ALFONSA. 

¿ Que me ordenas ? 

LUCAS. 

Llevaos con vos esta mano. 

Dala la mano de Dona Isabel. 

ALFONSA. 

Sí haré, y , pido que me tengas 

por tu amiga y servidora; 

y tu enemiga. aparte. 

LUCAS. 

En Illescas 
me he <k casar esta noche. 

ALFONSA. 

Hasta Ir á Toledo , espera; 
para que Don Pedro y yo 
nos casemos , y alli sean 
tu boda y la mía juntas. 

ISABFL. 

Antes quiera amor, que muera, aparte. 

LUCAS. 

Señora miá ? no estoy 
para esperaros seis leguas. 



ANDA E£ JUEGO. 6 1 

LUIS, 

Muerto estoy. A acompañaros 

iré con vuestra licencia, 

y celebrar vuestra boda. 

Yo soy Don Luis de Contreras, 

vuestro servidor antiguo. 

LUCAS. 

No os conozco en mi conciencia. 

LUIS. 

Y amigo de vuestro padre. 

LUCAS. 

Sed su amigo norabuena; 

pero no habeis.de ir conmigo. 

CABELLERA. 

Llega el coche. 

ANDREA. 

La litera. 

LUIS. 

Yo he de ir con vos. 

LUCAS. 

Voto á Dios, 

-que me quede en esta venta. 

LUIS. 

Ya me quedo. 
Muerta voy. 



LUCAS. 

¡ Gran favor ! 

ISABEL. 



ÓZ ENTRE BOBOS 

CABELLERA. 

¡Hermosa bestia! 

ALEONSA. 

Muriendo de zelos parto. 

PEDRO. 

[Que esto mi dolor consienta! 

ANTONIO. 

¡Que esto mi prudencia sufra!' 

ISABEL. 

¡Que esto influyese mi estrella! 

LUCAS. 

Alfonsa , i guardas la mano ? 

ALFONSA. 

Si señor. 

LUCAS. 

Pues tened cuenta. 
Entre Bobos anda el juego. 
Pedro , entrad. 

PEDRO. 

Cielos , paciencia. 

LUCAS. 

Guárdeos Dios , señor Don Luis. 

LUIS. 

Allá he de ir , aunque no quiera* 



AWDA EL JUEGO. 63 

JORNADA SEGUNDA. 

S4/e Do» Peí/ro c<w sombrero , c<*j?¿ 7 *í- 

pddd , y Cabellera medio desnudo por 

el patio del Mesón. 

A CABELLERA^ 

dónde vas , señor , de esta manera, 
medio desnudo? * 

PEDRO. 

Calla , Cabellera. 

CABELLERA. 

A las dos de la noche, que ya han dado, 
de mi medio columpio me has sacado, 
y discurrir no puedo, 
donde ahora me llevas. 

PEDRO. 

Habla quedo. 

CABELLERA. 

Si hemos de ir fuera , aqui miro cerrada 
la puerta principal de la posada. 

PEDRO. 

No ha sidQ ese mi intento. 



64 ENTRE BOBOS 

CABELLERA. 

¿Pues adonde hemos de ir? 

PEDRQ. 

A este aposento. 

CABELLERA.. 

Don Lucas aqui duerme recojido, 
que se oye en todo Uiescas el ronquido; 
Doña Alfonsa su hermana 
duerme en otra alcobilla á él cercana. 

PEDRO. 

¿Y el padre de Isabel? 

CABELLERA. 

Duerme á aquel lado, 
ín aquel aposento. 

PEDRO. 

¿Está cerrado? 

CABELLERA. 

Cerrado está. Di lo que quieres, ea. 

PEDRO. 

¿Y dónde están Doña Isabel y Andrea? 

CABELLERA. 

En esta sala están. 

PEDRO. 

Ven poco á poco, 
que la tengo de hablar. 

CABELLERA. 

Si no estás loco, 
que has de perder el seso,heamaginado; 



ANDA EL JUEGO. 6$ 

¿Qué es esto? ¡Tú , señor, enamorado 
de una muger , que serio prestí) espera 
de Don Lucas! 

PEDRO. 

Sí , amigo Cabellera* 

CABELLERA. 

Ten , señor , mas templanza. 

¡Tú faltar de tu primo á la confianza 

¿ Cómo ? ¡ Tu enamorado de repente! 

PEDRO. 

Mas anciano es el mal de mi accidente. 
Siglos ha que padezco un mal eterno, 

CABELLERA. 

Yo tuve tu accidente por moderno. 
Pero si tiene tanta edad , mas sabio 
quiero saber tu pena de tu labio. 
Dime tu amor, que ya quiero escucharle. 

PEDRO, 

¿ Qué intentas , con oirlc ? 

CABELLERA. 

Disculparle* 

PEDRO* 

J Me ayudarás después? 

CABELLERA. 

Soy tu criado. 

PEDRO. 

z Óyenos alguien? 

TOM. II, g 



66 ENTRE BOBOS 

CABELLERA. 

Todo está cerrado. 

PEDRO. 

¿Tendrás secreto* 

CABELLERA. 

Ser leal intento. 

PEDRO. 

Pues escucha mí amor. 

CABELLERA. 

Ya estoy atento. 

PEDRO. 

Era de] claro Julio ardiente dia: 

Manzanares al soto presidía, 

y en clase, que la arena ha fabricado, 

lecciones de cristal didaba al prado, 

quando, al morir la luz del Sol ardiente, 

solicito bañarme en su corriente. 

En un caballo sendas examino, 

y á la Casa del Campo me destino. 

Llego á su verde falda, 

elijo fértil sitio de esmeralda: 

del caballo me apeo, 

creo la amenidad , el cristal creo; 

y apenas con pereza diligente 

la templanza averiguo a la corriente, 

quando alegres también como veloces, 

á un lado escucho femeniles voces. 

Guio á la voz los ojos prevenido, 



ANDA EL JUEGO. 6j 

y solo la logre con el oído. 
Piso por las orillas , y tan quedo, 
que pensé , que pisaba con el miedo, 
Mas la vo2 me encamina, y mas me llama, 
voy apartando ia una y otra rama, 
y en el tibio cristal de la ribera 
á una deidad hallé desta manera. 
Todo el cuerpo en el agua hermoso y bello 
fuera el rostro y en roscas el* cabello, 
deshonesto el cristal que la gozaba, 
de vanidad al soto la ensenaba. 
Mas si de amante el soto la quería, 
por gozársela él toda , la cubría. 
Quisieron mis deseos diligentes 
verla por los cristales transparentes, 
y al dedicar mis ojos a mi pena, 
estaba al movimiento de la arena 
ciego , ó turbio el cristal ; y dixe luego: 
¿Quién con esta deidad no hade estar cie- 
Turbío el cristal estaba, [go? 

y quanto mas la arena le enturbiaba, 
mejor la vi , que al no ver la corriente, 
sola era su deidad lo transparente, 
no el rio; que al gozar tanta hermosura, 
él es quien se bañaba en su blancura. 
Cubría , para ser segundo velo, 
túnica de cambray todo su cielo, 
y solo un pie movia el cristal blando: 

E2 



63 ENTRE BOBOS 

sin duda imaginó , que iba pisando. 
Pero quando, sin verse, se mostraba, 
un plumage del agua levantaba, 
del curso propio con que se movia, 
viale entre el cristal , y no le via; 
que distinguir no supo mi albedrío, 
ni quando era su pie , ni quando el rio» 
Procuraban ladrones mis enojos 
robar sus perfecciones con los ojos, 
quando en pie se levanta , toda hielo, 
cubre el cristal lo que descubre el velo: 
recatóme en las ramas dilatadas, 
prevenidas la esperan sus criadas; 
dicenla todas , que á la orilla pase, 
y nada se dexó , que yo robase; 
y en fin , al recojerla, 
tiritando salió perla con perla; 
y yo dixe abrasado: 
¡ oh qué bien me parece el fuego helado! 
-Sale a la orilla, donde verla creo, 
ponenseme delante , y no la veo: 
enjúgala el halago prevenido 
la nieve que ella había derretido: 
quando un toro con ira y osadía 
(que era dia de fiestas este dia) 
desciende de Madrid al rio , y luego 
mas irritado , sí , que no mas ciego, 
quiere cruel , impío 



ANDA EL JUEGO. 69 

de corage beberse todo el rio. 
Bebe la blanca nieve, 
bebe mas , y su misma sangre bebe. 
El pecho , pues , herido , el cuello roto, 
parte á vengar su injuria por el soto: 
las cortinas de ramas desabrocha, 
sacude con la coz a la garrocha, 
y á mi hermosa deidad vencer procura, 
que se quiso estrenar en la hermosura. 
Huyen , pues , sus criadas con rezelo, 
y ella se honesta con segundo velo; 
que aunque el temor la halló.desprevenida, 
quiso mas el recato , que k vida. 
Yo , que miro irritarse el toro ayrado, 
de amor y de piedad a un tiempo armado, 
indigno la pasión , librarla espero, 
y dándole advertencias al acero, 
(osadía y pasión á un tiempo junta) 
el corazón le paso con la punta 
con tan felice suerte, 
que ni un bramido le costó la muerte. 
Conoce , que á mi amor debe la vida: 
honestamente la hallo agradecida; 
menos , viéndola mas , mi amor mitigo: 
entra dentro del coche y yo la sigo: 
cierra luego la noche, [che. 

entre otros con lo obscuro pierdo el co- 
Buscak , y no la encuentra mi cuidado: 

E 5 



*JO ENTRE BOBOS 

voyme á Toledo , donde enamorado 
le dixe mis finezas con enojos 
á aquel retrato , que copié en los ojos. 
Quexome. solo al viento; 
procúrame mi primo un casamiento; 
la- execucion de sus preceptos huyo; 
voy á Madrid , á efectuar el suyo: 
vuelvo con Isabel. ¡Nunca volviera! 
Cubre el rostro Isabel. ¡Nunca le viera! 
pues dice mi esperanza, hoy mas perdida, 
que es Isabel a la que di la vida 
por valor ; y por suerte, 
que es Isabel la que me da la muerte. 
Y en fin , amante sí y no satisfecho, 
de la sombra esta noche me aprovecho; 
á vengar con mis voces este agravio, 
Salga esta calentura por el labio, 
sepa Isabel de mi cruel tormento. 
Asusten mis suspiros todo el viento. 
Sean ahora , que Isabel me dexa, 
intérpretes mis voces de mi quexa; 
suceda todo un mal a rodo un daño: 
válgame un riesgo todo un desengaño. 
Ahora la he de hablar: verla porfió: 
dexame , que use bien de mi albedno: 
dexa , que a hablarla llegue, 
para que esta tormenta se sosiegue: 
dexame , que la obligue, 



AjíDA EL JUEGO. 7 l 

para que este cuidado se mitigue, 
y porque al referir pena tan fiera, 
mi gloria dure y mi tormento muera. 

CABELLERA. 

Tu relación he escuchado, 
y por Dios que me lastimo, 
que se enamore quien tiene 
tan lindos cinco sentidos. 
¡Tú , señor , enamorado ! 

PEDRO. 

Es el sujeto divino. 

CABELLERA. 

Y tu muy lindo sujeto. 
Pero puesto que has venido, 
á hablar con Doña Isabel, 
llega falso y habla fino. 
Pero no andarás muy f^lso 

con Don Lucas , que es tu primo: 
pues tu la amabas primero, 
y él hasta ahier no la ha visto. 

Y en llegando á enamorarse 
un hombre á tpdo albediío, 

no hay hermano para hermano, 
ni hay amigQ para amigo. 
Pues si un hermano no vale, 
¿cómo ha de valer un primo, 
que es parentesco de negros? 
Todos están recpjidos 

E 4 



72 ENTRE BOBOS 

los huespedes dei mesón, 
¿ Llamaré ? 

PEDRO. 

Llama quedito. 

CABELLERA. 

No sea que el huésped nos sienta, 
que es el huésped mas cocido, 
que hay en Iílescas , y siente 
dentro en su casa un mosquito. 

PEDRO. 

Oyes ¿Viste anoche entrar 

á un Don Luis, que se hizo amigo 

de Don Lucas? 

« CABELLERA. 

Embozado 
tras la litera se vino, 
y anoche tomó posada 
m el mesón, 

PEDRO. 

¿Y has sabido, 
á qué viene? 

CABELLERA. 

Galantea 
á Isabel , que así lo dixo . 

su criado a otro criado, 
y aqueste criado mismo 
á otro criado después, 
como criado fidedigno, 



ANDA ££ JUEGO. 73 

se lo contó y él a mí. 

Yo ahora á tí te lo aviso; 

que no sirve , quien no cuenta 

lo que ha visto , y que no ha visto. 

PEDRO. 

Pues con amor y con zelos 
i un tiempo me determino 
á hablar á Isabel. 

CABELLERA. 

Pues manos 
al amor , amo y amigo. 
¿Llego? 

PEDRO. 

No llegues : espera: 
que están abriendo el postigo 
por de dentro. 

CABELLERA. 

Dices bien. 

PEDRO. 

i Qué será? 

CABELLERA. 

No lo he entendido. 
Salen Doña Isabel y Andrea de otro aposento. 

ISABEL. 

No me detengas , Andrea. 

ANDREA, 

i Dónde vas ? 



74 .ENTRE BOBOS, 

ISABEL, 

A dar suspiros 
á los cielos de mis quexas. 

ANDREA. 

Témplate. 

ISABEL. 

No espero alivio. 

ANDREA. 

¿Qyé intentas? 

ISABEL. 

Buscar mi padre. 

ANDREA. 

Está ahora recojido. 

ISABEL. 

Vén á despertarle , Andrea; 
que no ha de ser dueño mió 
Don Lucas. 

ANDREA. 

Resuelta estás. 

PEDRO. 

Arrímate. 

CABELLERA. 

Ya me arrimo. 

ANDREA. 

¿Y si no quiere tu padre? 

ISABEL. 

No es dueño de mi albedrío. 



ANDA EL JUEGO. 7? 

ANDREA. 

¿Pues quién ha de ser tu esposo? 

ISABEL. 

Don Pedro ha de serlo mió, 
6 ninguno lo ha de ser: 
sino es que desconocido, 
i Alfonsa quiere : : : 

PEDRO. 

Pedidme 
albricias , alma y sentidos. 

ANDREA. 

Vuélvete á dormir. 

ISABEL. 

No puedo. 

CABELLERA. 

Cenó poco : no me admiro. 

ISABEL. 

¿En qué aposento hallaré 
á mi padre ? 

ANDREA. 

No le he visto 
recojev : yo no lo sé. 
En habiendo amanecido, 
podrás hablarle. 

ISABEL. 

No alargues 
plazos a un dolor prolixo. 
Don Pedro ha de ser. 



76 ENTRE BOBOS 

'Encuentra, con Don redro. 

PEDRO. 

Don Pedro 
ínfelice , dueño mió, 
ha de ser, quien os adore 
tan amante y tan rendido, 
que han de ser alma y potencias 
lo menos que os sacrifico. 

ISABEL. 

¿Quién es ? 4 

PEDRO. 

Quien no os ha ganado, 
quando ya os -hubo perdido: 
el que os ha grangeado á penas, 
el que os mereció á suspiros, 
el que os solcita a riegos, 
el que os procura á cariños. 

ISABEL. 

Hablad quedo , y ved que estamos : : : 

PEDRO. 

Templar la voz no resisto, 

que esta es la voz de mi amor, 

y está mi amor encendido» 

ISABEL. 

Señor Don Pedro , si oísteis 

la verdad del dolor mió, 

si aun no os ha costado un ruego 

la compasión de un cariño, 



AKDA EL JUEGO. 77 

no os llaméis tan infeliz, 

como decís , pues no he dicha 

acaso , que tengo amor, 

y ya vos lo habéis sabido. 

Dexad para el desdeñado 

la quexa : llámese el digno 

feliz , é infeliz se llame, f^ 

el que nunca ha merecido. 

Yo sí que soi desdichada; 

pues os quiero y lo repito, 

y estando vivo el amor, 

tengo á los zelos mas vivos. 

Ya habréis templado con verme 

el mal, de no haberme visto; 

este sí es mal , pues que tiene, 

viéndoos mas , menos alivio. 

Doña Alfonsa ha de ser vuestra, 

con que viene a ser preciso, 

que no lo pueda yo ser, 

ni pueda llamaros mió. 

Ella es quien dice , que os quiere: 

con que yo naturalizo 

á mis bastardos temores, 

que son de mis zelos hijos. 

Mirad , pues , qual de los dos 

el mas infeliz ha sido; 

pues vos lográis un amor, 

y yo unos zelos concibo... 



78 ENTRE BOBOS 

PEDRO. 

Yo , Isabel , no tengo zelos, 
yo , decís vos , que me libro 
de una verdad , que la cubro 
con la sombra de un indicio. 
¿No es la ñor clicie Don Luis, 
que constante á los peligros, 
esta acechando los rayos 
de vuestro Oriente vecino ? 
¿No viene a amaros , Señora? 
¿ No viene tras vos ? ¿ No he visto 
que os quiere? 

ISABEL. 

¿Y quien es el sol? 
No con falsos silogismos 
me arguyáis , quando estáis vos 
respondiéndoos á vos mismo. 
Si es la clicie flor Don Luis, 
¿quando el sol la clicie quiso? 
¿Quando, para desdeñarla, 
no es cada rayo un aviso ? 
Si soy sol , como decís, 
¿quando mis rayos no han sido, 
para desdeñarle , ardientes, 
y para abrasarse , tibios ? 
i Qué os daña a vos , que él me quiera, 
pues veis , que yo no le estimo? 
Mucho mas florece el premio 



. ANDA EL JUEGO. 79 

de la competencia al viso. 

Al clavel quiere la rosa, 

y él está desvanecido, 

de ver , que le hayan premiado 

en competencias del lirio. 

Olmo , que abrazó á la hiedra, 

está mas agredecido, 

de ver , que siendo él distante, 

se olbidase del vecino. 

¿ Asi qué importa , que amante, 

constante , atento y adivo 

me quiera Don Luis a mí, 

si con ver un amor mismo 

en los dos , con ser á un tiempo 

tan constantes como finos, 

sois el preferido vos, 

y es él el aborrecido? 

PEDRO. 

Luego aunque me quiera á mí 
Doña Alfonsa , no hay indicio 
para lelos. 

ISABEL. 

Sí le hay; 
porque vos no me habéis dicho 
que no la queréis ; y yo, 
que aborrezco á Don Luis , digo. 

PEDRO. 

Pues yo solo os quiero á vos. 



8o JBNTRE BOBOS 

ISABEL. 

Que no me halaguéis os pido 
con el amor , si después 
me matáis con el olbido: 
que mucho peor será, 
si no le tenéis , fingirlo, 
que si le tenéis , callarle; 
pues por mas decente elijo, 
que me ocultéis vuestra llama 
y os halle después mas fino, 
que no hallarme aborrecida, 
pensando , que me han querido. 

PEDRO. 

Pulid el bruto diamante 
de mi amor , en cuyos visos 
haréis claras experiencias 
del fondo del ardor mío. 

ISABEL. 

Pues elíjase un remedio, 
para evitar los designios 
de mi padre. 

ANDREA. 

Ce , señores, 

PEDRO. 

I Qué es lo que dices? 

ANDREA. 

Que miro, 
abrir aquel aposento. 






ANDA EL JUEGO, 8 1 

PEDRO. 

¿Cuyo es? 

ANDREA. 

El de Don Luisillo, 

PEDRO. 

¿Dónde irá? 

ANDREA. 

Habrá madrugado, 
para tomar el camino, 
antes que amanezca. 

CABELLERA. 

Es cierto. 

ISABEL. 

Pues, señor, yo me retiro, 
no me vea. 

PEDRO. 

Bien eliges. 

ISABEL. 

Quédate á Dios, dueño mío. 

PEDRO. 

En fin , I me querrás ? 

ISABEL. 

Soy tuya* 

PEDRO. 

¿Y Don Luis? [ 

ISABEL. 

Es "mi enemigo. 
¿ Y Alfonsa ? 

tom. II. i 



"&■- 



28 ENTRE BOBOS 

PEDRO. 

Mátela amor. 

CABELLERA. 

Acabad, cuerpo ele Christo, 
que está Don Luis en el patio. 

ISABEL. 

Pues yo me voy. Ven conmigo, a And. 

CABELLERA. 

Señor , entra tú también ; 
porque Don Luis ha salido, 
y puede verte al pasar 
á tu aposento, y colijo, 
que rio puede juzgar bien, 
de verte á esta hora vestido, 

ISABEL. 

Mirad, Don Pedro ::::- 

PEDRO. 

¿Qué importa, 
que esté un instante contigo , 
en tanto que este Doír Luis 
sale fuera? 

ANDREA. 

Bien ha dicho. 
Luz tienes , y eres honrada , 
que él te quiere bien, he oydo^ 
y los que son mas- amantes, 
son los menos atrevidos. 



ANDA EL JUEGO, #J 

ISABEL. 

Pues cierra. 

Andrea. 

La puerta cierro. 

PEDRO. 

Tu quédate aquí escondido, 
pues no importa j que te vea. 

CABELLERA. 

Obedecerte es preciso. 

ANDREA. 

Lo dicho dicho, lacayo. 

CABELLERA. 

Fregona, lo dicho dicho. 
Entrame en el aposento de Dona Isabel los 
tres , queda Cabellera fuera , J salen 
Don Luis j Carranca. 

CARRANZA. 

l Á media noche , señor , 
dónde vas? 

tuis. 
Nada te espante. 
Voy á intimar á mi amante 
la justicia de mi amor. 

CARRANZA. 

No alcanzo tu pensamiento, 

LUIS. 

Huella quedo. 

T2 



$4 ENTRE BOBOS 

CARRANZA. 

No dirás, 
¿ á donde á estas horas vas ? 

LUIS. 

Solicito su aposento. 

CARRANZA. 

Ten cordura , ten templanza. 

¡ Qué esto un hombre cuerdo intente ! 

¿Y si Don Lucas te siente? 

LUIS. 

No me aconsejes, Carranza. 

CARRANZA. 

Durmiendo á todos ahora, 

con un mismo sueño igualo: 

no seas Arias Gonzalo , 

si está hecho el mesón Zamora. 

De verla no es ocasión, 

y esta, en que la vas á hablar, 

solo es hora de buscar 

á la moza del mesón. 

LUIS. 

A dedicar almas mil, 

vengo , á la luz , por quien veo : 

porque nunca yo naqueo 

de ese accidente civil. 

CARRANZA. 

Si ello ha de ser, vamos, pues: 
mitiga tu sentimiento. 



r AKDA EL JU5GO 8$ 

LUIS, 

¿Sabes, qual es su aposento. 
Carranza amigo? 

CARRANZA. 

Este es: 
A noche se recojió 
en este aposento. 

LUIS. 

Y di, 
¿estás cierto en eso? 

CARRANZA» 

Si. 

LUIS. 

Pues llama, 

llame Carranza a otro aposento , que esté 
enfrente del de Isabel. 

¿ Responden ? 

CARRANZA. 

No. 

LUIS. 

Otra vez puedes volver 
á llamar , por si despierta. 

CARRANZA. 

Llamo. 

alfonsa dentro. 
¿Qiúén anda en la puerta? 

*3 



%6 ENTRB BOBOS. 

LUIS. 

^ Esta no p voz de mujer ? 
¿Quién será? 

CARRANZA, 

Isabel sería, 

LUIS. 

| Si es Andrea? 

CARRANZA. 

No señor : 
que yo conozco mejor 
su voz, que la propia mía» 

LUIS. 

Dudoso en la voz estoy, 

CARRANZA. 

No es Andrea, señor. 
luu. 

Pues", 
si no es Andrea, ella es. 

Sale Doña Jlfonsa medio desnuda* 

ALFONSA. 

l Quién llamaba aqui ? 

LUIS. 

Yo soy, 

ALFONSA. 

| Quién sois? 

CARRANZA. 

Abrieron la puerta. 



ANDA EL JUEGO. ©7 

LUIS. 

Dueño hermoso de mi vida, 
quién os procuró dormida , 
y os ha logrado despierta. 
Soy, quien "con fuego veloz::::- 

ALFONSA. 

Que es Don Pedro he imaginado. 
Como habla disimulado, aparte ; 

no le conozco en la voz. 

LUIS. 

Trocar procura en caricias 
halagos de. un ciego dios. 
Soy, el que. viene tras vos. 

alfqnsa. 
Don Pedro es: amor, albricias. <q>. 

LUIS, 

Soy, quieij os quiere tan fiel :::- oQ 

ALFONSA. 

Pues ¿cómo, ú es eso asi, 

no me hablasteis , quandp os vi? 

luis. oDs 

Tiene razón Isabel. aparte - 

No hagáis desatenta £Qojos 
las que obré finezas sabio ; 
pues lo que dictaba el kbio ,. 
representaban los ojos. 

AL FON S A. <I 

Perdonad, que recelé, 

F 4 



23 ENTRE BOBOS 

(que es desconfiado quien ama) 
que mirabais á otra dama, 

LUIS. 

Es verdad, que la miré. 

Pero puesto su arrebol 

de esa luz en la presencia, 

conocí la diferencia 

que hay de la tiniebla al sol. 

ALFONSA. 

Por lisonja tan dichosa 
premios mi verdad ofrezca; 
mas como yo os lo parezca , 
no quiero ser mas hermosa. 
Creer quiero lo que decís, 
y valerme del consuelo. 

CABELLERA. 

Doña Alfonsa, vive el cielo, 
es la que habla con Don Luis. 
\ Buena es la conversación ! 
Que es este Don Luis, ignora. 
¿Cosa que la diese ahora 
algún mal de corazón? 

LUIS. 

Sola una ocasión deseo, 

en que yo pueda mostrar::::-* 

ALFONSA. 

Don Lucas ha de estorvar 
nuestro amor. 



ANDA EL JUEGO, &9 

LUIS. 

Así lo creo. 
Pero podéis estar cierta , 
que no ha de lograr su intento ; 
pues quando este casamíciito:::- 

lucas dentro . 
Ola, ¿quién anda en la puerta? 

LUIS. 

¿Quién es? 

ALFONSA. 

¡Don Lucas! ¿Qué haré? 

. CABELLERA. 

Sentido los ha por Dios. 

LUIS. 

¿Don Lucas está con vos? 

ALFONSA. 

Pues dónde queréis , que esté» 

LUIS. 

Daré quexas á los cielos. 
¿Asi premiasteis mi amor? 
¿Cómo:::-? 

alfonsa. 
¿ Qué es esto , señor ? 
¿De Don Lucas tenéis zelos? 

LUIS. 

Yo he de ver:::- 

ALFONSA. 

Tened templanza. 



$0 ENTRE B^BOS 

CARRANZA. 

No es tiempo de hacer extremos. 
Vente, 

ALFONSA. 

A Píos : luego hablaremos* rase 

KUIS. 

¿Qué es esto , amigo Carranza? 

CARRANZA. 

En la ceniza hemos dado íjQ ¿ 

con el amor, 

luis. 
Vea tras mí. 

CARRANZA. . 

¿Sale ya Don Lucas l 

LUIS. 

Si. 

"CARRANZA. 

Por Dios que se ha levantado. 

LUIS. 

Perdí famosa ocasión. Vanse los dos* 

CABELLFRA. -3$ 

Pulgas lleva el Don Luisillo ; 

pero no me marabillo, 

que hay muchas en el mesón. 

A dormir de buena gana 

me fuera ; señor, no hay, gente::! oY 

Llama a la puerta por donde entro P. Pedro. 

sal presto ; pero detente. 



ANDA El, JUEGO. 9 1 

Safe Don Lucas medio vestido ridiculamen- 
te , con espada y una luz, de $1 aposento 
de Pona Aifonsa. 

LUCAS. 

El diablo está en Cantillana. 
¿Quién está aquí ? ¡ 

Ve d Cabellera , y él vuelve la cara. 

CABELLERA. 

Ya me vio. 
A mi fortuna maldigo. 

LUCAS. 

Hombre ordinario , ¿qué digo? 
¿Quién sois, hombrecillo? 

CABELLERA. 

Yo. 

Vuelve la cara Cabellera y quiere irse* 

LUCAS. 

i Qué es yo ? Con eso no salva 
una cuchillada fiera; 
Diga, quién es? 

CABELLERA. 

Cabellera j 
al servicio de tu calva. 

LUCAS. 

I Qué haces aqui ? 

CABELLERA. 

I Qué diré ? 
Digo ::: Estaba ::: Porque ::: Yo ::::- 



9S EKTRE BOBOS 

LUCAS. 

| Llamaste á mi puerta? 

CABELLERA* 

No. , 

LUCAS. 

¿Pues quién llamó? 

CABELLERA. 

No lo se, 

LUCAS. 

¿ Viste , abrir la puerta ? 

CABELLERA. 

Si. 

LUCAS. 

¿Y quién era, conociste? 

CABELLERA, 

No , señor, 

LUCÍAS. 

¿Ya qué saliste ? 

CABELLERA. 

Señor , á tu voz sali. 

LUCAS. 

I Era hombre, el que llamaba? 

CABELLERA. 

Si , señor. 

LUCAS. 

í Vístele ? 

CABELLERA. 

No, 



ANÍ>A EL JUEGO. $3 

LUCAS, 

i A dónde entró ? 

CABELLERA. 

Que se yo. 

LUCAS. 

Esto está peor que estaba. 

Discurro. ¿No puede ser, 

que quien fue con mal intento, 

por llamar a mi aposento , 

llamase al de mi mujer? 

¿Y que el que a llamar se atreve, 

luego que abriesen la puerta, 

dixese , en viéndola abierta , 

acojome acá, que llueve? 

Pues si puede ser , yo intento 

con gallardas osadías 

entrar á hacer de las mias, 

y visitar su aposento: 

y darle presumo un zas 

de buen modo , si le encuentro. 

Va á la. puerta por donde entro'Don Feiro. 

CABELLERA. 

Por Christo que va áHa dentro. 
Ah señor , ¿ á dónde vas ? 

LUCAS. 

A visitar mi mujer. 



94 ENTRE BOBOS 

CABELLERA. 

¿Cómo lo podré impedir? aparte 
Mira, que nos hemos de ir, 
y que quiere amanecer. 

LUCAS. 

i Qué importa eso ? Va a la puerta. 

CABELLERA. 

Allá se arroja. 
Asi le he de divertir. aparte 

Señor , quieresme decir, 
¿de qué maestro es mi hoja? 
que no hay desde aqui á Sebilla, 
quien la sepa conocer. Saca la espada» 

LUCAS. 

¿Ahora? 

CABELLERA. 

Ahora la has de ver* 

LUCAS. 

De Francisco Ruiz Portilla. 

CABELLERA. 

¡ Qué ahora no salga el ásnazo ap. 

de Don Pedro! Es un espejo 
la espada ; diz , que es del viejo. 

LUCAS. 

Del mozo es este recazo. 
Quédate aqui. 

Dale la espada , y va ala puerta. 



ANDA El* JUEGO. 9£ 

CABELLERA. 

No remedia 
nada , y su intento no he visto. 
Ah, si: de las que has escrito^ 
¿quieres leerme una comedia? 

LUCAS. 

| A media noche? 

CABELLERA. 

Es verano. 

<$fc LUCAS. 

¿Pues á donde k oirás? 

CABELLERA. 

En aquel pozo, y serás 

poeta Samaritano. 

La que se ha de hacer cien dias> 

según dices. 

LUCAS. 

Ela aqui. 
Saca una comedia. 
Oye un paso que escribí 
entre Herodes y Herodias. 

CABELLERA. 

Será famoso. 

I/UCAS. 

Si á fe. 
Pero ver primero intento, 
quien llamaba á mi aposento. 
Hace que ya al -aposenta 



$6 ENTJIE BOBOS 

CABELLERA. 

Señor , yo fui el que llamé, 

LUCAS. 

Si eras tú, yo me concluyo. 
¿Ya qué llamaste , si eras*? 

CABELLERA. 

Llamaba, a que me leyeras 

algún trabajillo tuyo, 

si no dormías acaso. 

Don Pedro asi me ha de oir> ap. 

ahora es tiempo de salir. 

Dice recio este verso. 

LUCAS. 

¿ Quién ha de salir ? 

CABELLERA. 

El paso. 
Di los versos. 

LUCAS. 

Son valientes. 

CABELLERA. 

Lope es contigo novel. 

LUCAS. 

Sale Herodes % y con él 

quatrocientos inocentes. 

Asomanse Andrea y Don Pedro a la fuert*. 

PEDRO, 

Ahora á salir me obligo , 
aunque allí está. 



ANDA EL JUEGO. P7 

ANDREA. 

i Sales ? 

PEDRO. 

Su 

CABELLERA. 

Vaya, señor. 

LUCAS. 

Dice asi::: 
¿ Quién anda en aquel postigo ? 
Velos Don Lucas. 

PEDRO. 

El jnc vio : cierra la puerta : 
cierra. 

Cierran y tomanse a entrar. 

ANDREA. 

Naci desdichada. 

LUCAS. 

| Conmigo la hacen cerrada? 
Pues yo la he de hacer abierta. 

CABELLERA. 

Vive Dios que no salió. 

LUCAS. 

Cabellera. 

CABELLERA. 

El ha de hallarle. 
I Quieres entrar á matarle? 
Responde. 

TOM. II. G 



9 8 ENTRE BOBOS 

LUCAS. 

No, sino no. 
Llama á la puerta. llama Cabellera. 
andrea dentro. 

¿Quién llama? 

LUCAS. 

¿Esta es la criada? 

CABELLERA. 

Si. 

LUCAS. 

Ola , criada , abre aqui 
al marido de tu ama. 

ANDREA. 

Entrad. abre 

LUCAS. 

Entra tú primero. 
Morirá, á fe de christiano. saca la espada. 

CABELLERA. 

Pon la daga en la otra mano, 

y dame ese candelero: 

que yo he de morir contigo. 

Da Don Lucas la luz, d Cabellera. 

LUCAS. 

Esa luz puedes llevar. 

CABELLERA. 

Asi lo he de remediar. aparte 

¿ No me sigues ? 



I 



ANDA EL JUEGO. £9 

LUCAS. 

Ya te sigo. 

CABELLERA. 

Voy enojado, 

LUCAS. 

Voy ciego. 

CABELLERA. 

Adelante, industria mia. 

LUCAS. 

¡Adulterio el primer dia! 
Entre bobos anda el juego. 
"Entrame , y salen Don Pedro y Dona Isabel 
turbados. 

ISABEL. 

¿Entró Don Lucas? 

PEDRO. 

Entró , 
desnudo eí ayrado acero. 

ISABEL. 

Detras de aquesta cortina 
te esconde, 

PEDRO. 

No me resuelvo. 
Diré , que tu esposo soy. 

ISABEL. 

Echasme a perder con eso. 
Escóndete , dueño mió, 

C2 



IOO ENTRE BOBOS 

PEDRO. 



Advierte:::- 
que" llegan. 



ISABEL. 

Escóndete presto, 



PEDRO. 

No me porfíes. 

ISABEL. 

Mira, señor :::- 

PEDRO. 

Estoy ciego. 

ISABEL. 

Haz esto por mí . ¿ Qué dudas ? 

PEDRO. 

Isabel, ya te obedezco. 
Escondese detras de una cortina , y salen 
Don Lucas y Cabellera con el candelero. 

LUCAS. 

Alumbra, mozo. 

CABELLERA. 

Ya alumbro. 

LUCAS. 

¿Quién está en este aposento? 

ISABEL. 

¿Qué es esto, señor Don Lucas? 
¿Cómo vos tan descompuesto 
alteráis de mi quietud 
el recatado silencio? 



ANDA EL JUEGO. I Oí 

LUCAS. 

¿Qué hacéis, Isabel, vestida 
i estas horas? 

ISABEL. 

En el lecho 
desvelada, y no desnuda 
estaba esperando el tiempo 
de partir. ¿ Y vos ayrado 
y ciego, cómo resuelto 
os entráis de esta manera ? 

LUCAS. 

2 Y qué hombre estaba aqui dentro? 

ISABEL. 

¿Estáis en vos? 

LUCAS. 

Si señora. 
Ya estoy en vuestro aposento , 
y le he de ver de pe á pa. 
Alumbra , hermano : miremos 
detras de aquesta cortina. 

CABELLERA. 

Has dicho muy bien: yo llego: 

Cae en el suelo Cabellera , fingiendo que 

trope&o' } mata la luz,. 
i J es us ¡ 

LUCAS, 

¿Qué ha sido* 



G 5 



IOS < ENTRE BOBOS 

CABELLERA. 

Caer, 
y matar la luz á un tiempo. 

LUCAS. 

Trahe otra, 

CABELLERA. 

Tengo quebrado 
un píe. Sal , señor. 

Sale Don Pedro detras de la cortina con 
la mano delante. 

PEDRO. 

Yo pruebo 
á salir, puesto que ahora 
no hay luces. 

LUCAS. 

Ah señor Nieto, 
pues es huésped, trayga luces. 
Ponerme á la puerta quiero : 
no sea que estando a escuras, 
se salga el que está acá dentro, 
Y ase a la puerta, ponese en ella, y al 
salir Don Pedro tropera con él, y ásele 
Don Lucas. 

ISABEL. 

¡ Válgame Dios! ¿Qué he de hacer ? 

LUCAS, 

¿Quién anda aqui? 



ANDA EL JUEGO. *°3 

PEDRO. 

Vive el cielo, 
que he topado con Don Lucas. 

LUCAS. 

Topé un hombre. 

CABELLERA. 

Peor es esto: 
porque al salir , es sin duda , 
que ha topado con Don Pedro. 
Quiero decir, que soy yo, 
y llegarme. 

Llegase cara con cara con su amo. 

LUCAS. 

Diga luego, 
quien es. 

CABELLERA. 

Yo, que voy por luces. 

LUCAS. 

Mentís , que es de mejor pelo , 
á quien yo tengo. 

CABELLERA. 

Señor , 
yo soy. 

LUCAS. 

Ahora lo veremos. 
Luces. en voz* alta. 

Dentro el Mesonero. 
¿Andan los demonios 
g 4 



J04 ENTRE BOBOS 

en el mesón ? 
Hace fuerza Don Tedro para soltarse. 

LUCAS. 

Estaos quedo. 
Salen Don Luis y Dona Alfonsa con luces. 

ALFONSA. 

Luz hay aquí, 

LUIS. 

Y aqui hay luz. 

ISABEL. 

[Qué miro! Válgame el cielo. 

lucas. 
Verbum caro fray Andrés. 
\ Pues qué hacéis aqui , Don Pedro ? 

PEDRO. 

Ssñor , mirar por tu honor , 
y mirar por lo que debo: 
mirar , que tu eres mi sangre. 

lucas. 
Dejad esos miramientos, 
y decid, ¿qué hacéis- aqui ? 

LUIS. 

Ea, responded, Don Pedro. 

LUCAS. 

l Quien os mete en eso á vos ? 
i Sois mi sombra , caballero ? 

LUIS. 

Soy vuestra luz, pues la traygt). 



ANDA EL JUEGO. 
LUCAS. 

Pues llevaos la luz, os ruego; 
que yo no la he menester. 
| A dónde vais? 

LUIS. 

A Toledo. 

LUCAS. 

Pues yo me vuelvo a Madrid , 
solamente por no veros. 

LUIS. 

Sois ingrato, vive Dios. 

Yo me voy. v¿se. 

LUCAS. 

No soy mas de esto. 
Válgate el diablo el Don Luis. 

ALFONSA. 

Don Lucas , decid , ¿ qué es esto ? 

LUCAS. 

Don Pedro está aqui encerrado, 

ALFONSA. 

¿ Vos le encontrasteis ? 

LUCAS. 

Yo mesmo, 

ALFONSA. 

¿ Pues á que entró \ 

LUCAS. 

Que sé yo. 



IOJ 



xq6 entre bobos 

ALFONSA. ' 

¿Quiere á Isabel? 

* LUCAS» 

Lo sospecho , 
pues yo le he hallado escondido 
ahora* 

ALFONSA. 

¡Válgame el cielo ! 
linje que la da el mal de corazón y cae 
sobre un taburete. 

CABELLERA* 

Dióleel mal. 

LUCAS. 

Tenia esa mano. 
y tírala bien del dedo 
¿el corazón. ¿ No hay quien trayga 
manteca ? 

ISABEL» 

Si, yo la tengo. 

LUCAS. 

Pues id por ella. 

ISABEL. 

Yo voy. 
Llamaré de allí a Don Pedro. rase 

CABELLERA. 

¡ Que gran mal ! pobre señora. 

LUCAS. 

¿Veis, primo, lo que habéis hecho? 



ANDA EL JUEGO. IO7 

Tenedla esta mano vos , 
porque voy á mi aposento 
por la uña de la gran bestia. 

Vase, y Don Pedro tómala la mano. 

CABELLERA. 

Ponga su uña , que es lo mesmo. 

PEDRO. 

¿Fuese? 

CABELLERA. 
Si. 

PEDRO. 

i Qué hemos de hacer ? 

CABELLERA. 

Luego trataremos de eso. 
Requiebra a la desmayada, 
( si entra Don Lucas ) mas tierno ; 
porque crea, que la quieres; 
que esto importa. 

PEDRO. 

Y eso intento. 

CABELLERA. 

El viene ya, 

PEDRO. 

Doña Alfonsa, 
mi luz , mi divino cielo, 
no le disfracéis turbado , 
si he de gozarle sereno. 
A vos os quiero, señora. 



I08 . ENTRE BOBOS 

Sale Doria Isabel. 

ISABEL. 

¡Qué es lo que escucho! 

PEDRO. 

Creed esto, 
que solo á vuestra hermosura 
se consagran mis deseos. 
El alma sois, v por quien vivo, 
vos sois la luz, por quien veo. 

ISABEL. 

Pues traydor, falso, atrevido::: 
Viven mis ardientes z'elos, 
dioses que hoy en mi coraje 
tienen la corona y cetro, 
que he de pagarte en venganzas , 
quanto cobro en escarmientos. 
Don Luis ha de ser mi esposo: 
porque aunque yo le aborrezco, 
por vengarme de tí solo, 
vengarme en mí misma apruebo* 
Qyedate ::: 

PEDRO. 

Espera , señora, 
Bexa a la desmajada, 
y advierte , que estos requiebros 
los pronuncio con él labio, 
y los finjo con el pecho. 
Dixelos , porque Don Lucas 



ANDA EL JUEGO. 109 

entendiese , que la quiero : 
no porque á tí no te adoro. 
Escúchame. 

ISABEL. 

No te creo: 
que no estando aquí él , no vienen 
esas disculpas a tiempo. 

CABELLERA. 

Si aqueste desmayo fuera 
fingido, estábamos buenos. 

PEDRO. 

Señora , solo eres tú 

el alma por qui^n aliento, 

la muerte por quien yo vivo, 

y la vida por quien muero. 

Escucha. 

ISABEL. 

No tengo oídos. 

PEDRO. ' 

Repara bien :::- 

ISABEL. 

Ya te dexo. 

PEDRO. 

Que solo te adoro a tí , 
que a Doña Alfbnsa aborrezco. 
Levantase Dona Alfonsa del desmayo. 

ALFONSA. 

Pues vive el cielo , cruel, 



110 ENTRE BOBOS 

falso , ingrato , lisonjero , 
que has de decir, de las dos 
á qual adoras , supuesto , 
que á ella le mientes finezas, 
y í mi me finges requiebros. 

CABELLERA. 

El desmayo era fingido : 
todo el infierno anda suelto. 

ALFONSA. 

Di , á quien quieres. 

ISABEL. 

Eso aguardo. 

PEDRO* 

Mirad:::- 

ALFONSA. 

l En qué estás suspenso? 

ISABEL. 

¿Me quieres? 

PEDRO. 

l Qué la diré ? 

ALFONSA. 

¿Me aborreces? 

PEDRO. 

¡Qué haré, cielos! 

ISABEL. 

¡Qué te elevas! 

ALFONSA. 

¡Qué te turbas! 



ANDA ÉL JUEGO. X I I 

ISABEL. 

¿Quién merece tu desprecio? 

ALFONSA. 

¿Quién es dueño de tu amor? 

PEDRO. 

Si digo:::- 

CABELLERA. 

Buena la has hecho. 

PEDRO. 

Quien quiero , á la una agravio , 
si á la otra favorezco* aparte 

ALFONSA. 

¿Estas eran las finezas, 

con que anoche en mi aposento 

dixiste, que me adorabas? 

PEDRO. 

¡ Yo en tu aposento ! ¿ Qué es esto ? 

ISABEL. 

A Alfonsa quieres, traydor. 

ALFONSA. 

Doña Isabel es tu dueño. 

" ISABEL. 

Hoy has de probar mis iras. 

ALFONSA. 

Hoy has de ver tu escarmiento, 

PEDRO. 

Doña Alfonsa::: 



112 ENTRE BOBOS 

ALFONSA. 



Doña Isabel : 



No te escucho, 

PEDRO. 



ISABEL, 

Soy de fuego. 

PEDRO. 

Mirad :::- 

Sale Don Lucas. 

LUCAS. 

Ya está aqui la uña. 

CABELLERA. 

La bestia ha llegado á tiempo. 

i . LUCAS. 

¿ Estás sosegada? 

ALFONSA. 

No. 

LUCAS. 

¿Pues qué sientes? 

ALFONSA. 

Un desprecio, 

LUCAS. 

| Qué es esto, Isabel? 

ISABEL. 

No sé. 

LUCAS. 

Tu, di tu mal. 



ANDA El* JUEGO» 4XJ 

ALFONSA. 

Soy de hielo* 

LUCAS. 

Tu dime tu pena. 

ISABEL. 

Es grande 

LUCAS. 

¿No hay remedio? 

ISABEL* 

Es sin remedio* 

LUCAS. 

Don Pedro , dime , qué sientes. 

PEDRO. 

No tiene voz mi tormento. 

LUCAS. 

I No lo he de saber ? 

ALEONSA. 

Sabraslo* 
Lucas. 
Z No roe lo dirás? 

ISABEL. 

No puedo. 

LUCAS. 

Isabel > á la litera. 
Alfonsa, el coche está puesto. 
Pedro, el rucio. está ensillado*: 
En Cavañas nos veremos. 

TOM. j& 



tiq . ENTES BGBQk 

ALÍONSA. 

Quexas, que muero de amor. 

ISABEL, 

Iras, que rabio de zelos, 

LUCAS. 

Honra,, que andáis titubeando, 

?EDRO. 

Dudas, que andáis discurriendo* 

LUCAS, 

Pero yo lo sabré todo, 

que entre bobos anda, d juego. 



ANDA El JUE<?<?. 11$ 

JORNADA TERCERA. 

Salen Don Antonio y Don lucas, 
lucas dentro. 

Jl en ese macho, mulero: 
que es un poquillo mohíno* 
Salen los dos. 

ANTONIO. 

I Dónde fuera del caminó 
me sacáis? 

LUCAS. 

Hablaros quiero. 

ANTONIO. 

¿Pues á qué nos apartamos 
del camino? ¿ Qué qué queréis! 

LUCAS. 

Suegro , ahora lo veréis. 

ANTONIO. 

Ya estamos solos. 

LUCAS* 

Si estamos* 
¿Viene el coche? 



Il6 ENTRE BOBOS 

ANTONIO* 

Se quedó 
mas de una, legua de aquí. 

LUCAS. 

i Queréis escucharme? 

ANTONIO. 

Si, 

LUCAS. 

I Habéis de enojaros? 

ANTONIO. 

No. 

LUCAS. 

| Oís bien? 

ANTONIO. 

¿No lo sabéis? 

LUCAS. 

Qyiero hablar quedo. 

ANTONIO. 

Hablad quedo. 

LUCAS. 

Ultimadamente ¿puedo 
hablar á vulto? 

ANTONIO. 

Podéis. 
i Tenéis que hablar mucho ? 

LUCAS. 

Mucho. 
i Replicareis > quando yo 



ANJDA EL JÜEGQ* II7 

estuviere hablando? 

ANTONIO. 

No. 

LUCAS* 

Pues escuchad. 

ANTONIO. 

Ya os escucho* 

LUCAS. 

Yo soy, señor Don Ainonio 

de Contreras ,, un hidalgo 

bien entendido , asi asi, 

y bien quisto , tanto quanto. 

Soy ligero , luchador y .. 

tiro una barra de á. quatro,, 

y aunque pese quatro y libra, 

á mas de quarenta pasos. 

Soy diestro, como.. el roas, diestro, 

espléndidamente largo, 

por el principio atrevido 5 

y valiente por el cabo. 

De la escopeta en las suertes 

salen mis tiros en blanco , 

y puedo tirar con todos , Y 

quantos hay del rey abajo. 

Canto, bayk> y represento % 

y si me pongo á caballo, 

caygo bien sobre la silla , 

y de ella mejor , si caygo^ 

H 3 



*I& ENTRE BOBOS 

Si en Zocodover toreo , 

me llaman el secretario 

de las toros , porque apenas 

llegan, quando los despacho* 

Conozco bien de pinturas, 

hago comedias a pasto, 

y como todos , también 

llamo á los versos trabajos. 

No soy nada caballero 

de ciudad: soy cortesano , 

y naci bien entendido, 

aunque naci mayorazgo, 

Pues mi talle no es muy lerdo; 

soy delgado sin ser flaco, 

soy muy ancho de cintura, 

y de hombtos también soy ancho* 

Los pies asi me los quiero: 

piernas asi me las traygo, 

con su punta de lo ayroso, 

y su encaxe de estevado. 

Yo ipe alabo: perdonad; 

que esto importa para él casó? 

y no he de hallar , quien me alabe 

en un campo despoblado. 

En fin discreto , valiente, 

galán , ayroso , bizarro , 

diestro, músico, poeta, 

ginete, toreador ? franco ? 



ANDA EL JUEGO* X 1 9 

y sobre todo teniendo 
de renta seis mil ducados , 
(que no es muy mala pimienta 
para estos veinte guisados) 
salgo , á que Isabel merezca 
estas gracias en sus brazos , 
que nunca pensé, por Dios, 
venderme yo tan barato; 
y hallo, que con vuestra hija 
me distes por liebre gato. 

ANTONIO, 

Advertid , que sois un necio, 

LUCAS, 

¿No me piréis? 

ANTONIO. 

No he de escucharos. 
Mataros, era mas justo, 

LUCAS. 

Señor mió, no lo hagamos 
pendencia. Escuchad ahora , 
y vamos al cuento. 

ANTONIO. 

Vamos. 

S LUCAS. 

Lo primero, envié á decir , 
que saliese . córi cuidado 
de Madrid, y se pusiese 
lina mascara al recato. 
#4 



.120 ENTRE BOBOS 

Y ella se puso por una, 
media mascarilla , tanto y 
que se le vio media cara 
desde la nariz abajo. 
Lo segundo , os supliqué , 
que no vinierais , enviando y 
de que a Isabel admitía, 
un recibo ante escribano; 
y os venistéis , no sabiendo , 
que yo he de vestirme llano; 
pues la tela de mujer 
no ha menester suegro al canto* 
Lo tercero , luego al punto 
que me vio , se fue de labios % 
y me dixo mil requiebros 
por mil rodeos extraños; 
y una mujer, quando es propia, 
ha de andar camino llano: 
que no ha de ser hablador 
el amor, que ha de ser casto. 
Mas : arguyo con mi primo , 
daca el trato , toma el trato : 
con que sq le echa de ver, 
que es tratante , á treinta pasos. 
Luego le dyco, y le daba, 
sin haberla nunca hablado , 
los requiebros en $$i nombre 3 
y en causa propia la mano, 



ANDA EL JUEGO, 1 31 

Mas: un Don Luis se ha venido, 

amante zorrero al lado, 

por vuestra señora hija, 

muy modesto , aunque muy falso* 

Y en Illescas esta noche 

hallé á mi primo encerrado 

en la sala de Isabel , 

y hoy , quq á examinarle aguardo , 

pregunto, qué fue la causa, 

de haber anoche violado 

el que ella llamaba templo, 

y vos nombrareis sagrado: 

y dixome, que alii oculto 

estuvo, por ver si acaso 

Don Luis hablaría intentara , 

para que su azero ayrado 

feriara á venganzas nobles 

aquellos zelos villanos. 

ANTONIO. 

¿Y habló con Don Luis? 
lucas. 

No habló. 
Pero es caso temerario, 
que haya de andar un marido, 
si la ha hablado ,ó no la hablado. 
I Por una mujer , y propia , 
he de andar yo baciiando , 
pudicndo por mi persona 



t2S ENTRE SOBOS 

tener mujeres í pasto? 

Ella, en fin, no es para mí. 

Mujer, que se haya criado 

en Toledo , es lo que quiero , 

y aun que naciese en mi barrio. 

Mujer criada en Madrid, 

para mi propia, descarto: 

que son de revés las unas, 

y las otras son de tajo. 

Y en efecto, Don Antonio, 

solo vengo á suplicaros, 

que os volváis con vuestra hija 

á vuestra calle de Francos. 

No he de casarme con ella, 

aunque me hicieran pedamos. 

Solos estamos los dos; 

nadie nos oye en el campo. 

Volveos á Misa Isabel 

í Madrid, sin enojaros: 

que esto es entre padres y hijos , 

que es algo mas que entre hermanos. 

Que en llegando las sospechas , 

á andar tan cerca del casco, 

y en siendo los suegros turbios 9 

han de ser los hiernos claros, 

ANTONIO. 

Por cierto, señor Don Lucas, 
cjue un poco antes de escuchados, 



ANDA EL JUEGO. 1^3 

os tuve por majadero: 
pero no os tuve por tanto. 
¿Sabéis, con quien habláis? 
lucas. 

Si. 
Dadme mi carta de pago , - 
y llevaos á vuestra hija. 

ANTONIO. 

Con ella habéis de casaros, 
ó os tengo de dar la muerte, 
i Qué dirán de mi honra , quantos 
digan , que a casarse vino? 

LUCAS, 

¿Y que dirán los criados, 

que han sabido, que Don Luis 

la árida siguiendo los pasos? 

ANTONIO, 

Don Luis camina á Toledo. 

LUCAS. 

¿Pues cómo va taíi despacio, 
yendo Isabel én litera, 
y él en muía? 

ANTONÍO. 

¿No está claró, 
que es por llevar compañía, 
y no ir sote? 

LUCAS. 

Ese es el caso: 



124 ENTRE BOBOS 

que por no ir solo á Toledo, 
quiere ir acompañado. 

ANTONIQ. 

| No decis, que vuestro primo 
se encerró anoche en el quarto 
de mi hija ? 

LUCAS. 

Asi lo digo, 
y él asi me lo ha contado , 
para ver mejor 5 si hablaba 
con él. 

ANTONIO. 

Pues desengañaos, 
y logre esa diligencia 
quietudes á vuestro engaño. 
Si no es cómplice en.su amor, 
¿por qué queréis indignado, 
pagarla en viles. castigos 
quanto debéis en halagos? 
Don Luis está ya en Toledo, 
porque ya se ha adelantado; 
y yo quedo con la quexa, 
y vos con el desengaño. 
Templaos, Don Lucas, prudente: 
que vive Dios, que me espanto, 
que no tengáis entre esotras 
la falta de ser confiado. 



ANDA EL JUEGO, t£$ 

LUCAS. 

¿ Y cómo? Si tengo tal; 
que no soy tan mentecato, 
que no sepa , que merezco 
mas que él esto y. otro tanto, 
Pero diceme mi primo, 
que es un poco mas cursado, 
que las mujeres escojen 
lo peor, 

ANTONIO. 

Pues consolaos; 
que no tenéis mal partido, 
si es verdadero el adagio. 

LUCAS. 

Ahora, señor Don Antonio, 
vuelvo í decir, que estoy llano 
á casar con vuestra hija. 
Ya yo estoy desengañado. 
Pero si acaso Don Luis, 
amante dos veces zayno, 
vuelve á hacerse encontradizo 
con nosotros, no me caso. 

ANTONIO. 

Pues yo admito ese partido. 

LUCAS. 

Yo vuestro precepto abrazo, 

ANTONIO. 

Pues esperemos el coche 



126 ENTRE BPBOS 

en ese camino. 

LUCAS. 

Vamps^ 






Ah sí : Don Antonio , aviso f 
que si hubiere algún engaño 
en el amor de Don Luis , 
que si él entra por ün lado 
á medias , como sucede 
con otros mas estirados , 
me habéis de volver al punto 
quanto yo hubiere gastado 
en muks, coche, litera, 
gastos de camino y carros: 
que no es justicia , ni es bien , 
quando yo me quedo en blanco > 
que Seápios él y yo, 
él del gusto y yo del gasto, 

ANTONIO. 

Dios os haga mas discreto. 

LPCAS. 

No haga rijas, que ya ha hecho harto. v¿«íé* 
Dentro ruido de carruages. 
Dentro i. 
Arre, rucia dé un puto, arre, beata. 

Dentro 2. 
Dale, dale , Perico , a la reata. 

Dentro i. 
Óyga , la parda como se atropella* 



ANDA EL JUEGO, 1 27 

Dentro z. 
Arre, muía de aquel hijo de' aquella* 

CABELLERA lUntXO. 

Va una carrera , cocherillo ingrato. 

Dentro 1. 
¿Qué hace que no seapoa y corre un rato? 

CABELLERA* 

¿Adonde va el patán en el matado? 

Caminante dentro. 
A buscar voy a tu mujer , menguado* 

CABELLERA. 

Dígame, si va á vella , 
¿cómo va tan despacio? 

Caminante dentro. 

Tal es ella. 
Dentro 2. 
¿Y él no dexa á sus hijos con el Cura? 

Otro caminante dentro. 
Por aqui hay un montón. 

CABELLERA. 

¿Pues qué hay? 
Todos. 

Vasura. 
Cantan dentro. 
Moquetas de U corte , 
todo es caminar y 

unas van a Huete, 
otras d Alcaia. 



ra8 ENTRE BOBOS 

CABELLERA, 

Para , cochero : el coche se ha volcado. 

Dentro i. 
El cibicón del coche se ha quebrado* 

Dentro z. 
¿Pues que importa? jp¿ 

ANDREA. 

¡Qué lindo desahogo! 

ALFONSA. 

Saquenme í mí primero, que me ahogo* 

CABELLERA. 

Paren esa litera. 

Cocforoé 
Para, párá. 

ANDREA. 

Quebróse la redoma de la cara. 
Salen Doña Isabel y Andrea* 

ISABEL. 

Volcóse el coche. 

ANDREA. 

En hora mala sea. 

ISABEL. 

Don Pedro saca a Doña Alfonsa, Andrea. 
I Qué espero? Ya su amor se ha declarado. 

ANDREA. 

I Si la dará otro mal como el pasado? 

ISABEL. 

¡ Cómo mis iras se hallan mas templadas! 



ANDA EL JUEGO. 129 

ANDREA. 

Previniéndola está dos almohadas, 
en tanto que aderezan una rueda. 

ISABEL. 

: ¿ Queda mas que saber ? 

ANDREA. 

Aun mas te queda. 

ISABEL. 

Ya Doña Alfonsa en ellas se ha sentado. 

ANDREA. 

Don Pedro en la litera te ha buscado, 
y como no te halla , yo rezelo, 
que te viene á buscar. 

ISABEL. 

Pues vive el cielo, 
que yo no le he de hablar. 

Salen Don Pedro y Cabellera. 

PEDRO. 

Oye , detente: 
no quieras::: 

ISABEL. 

Dexame. 

PEDRO. 

Tan impaciente 
malograr mi verdad. 

ISABEL. 

No hay quien la crea. 

TOM. II. I 



130 ENTRE BOBOS 

PEDRO. 

Ruégala, que me escuche , amiga Andrea, 
Abona tú mi fe. 

ISABEL. 

Nada te abona. 

CABELLERA. 

Enternécete , dura Faraona. 

PEDRO. 

Iras y pasos deten. 

ISABEL. 

Cruel , diestro engañador, 
que amagas con el amor, 
para herir con el desdén, 
¿quién es Un ingrato? ¿quién? 
¿quién fue tan desconocido, 
que por haber conseguido 
una tan fácil viéloria, 
resucite una memoria 
con la muerte de un olbido? 
Y pues tus engaños veo, 
delinqüente el mas atroz, 
¿para qué hiciste á tu voz 
cómplice de tu deseo? 
Si sabes , que no te creo 
si conoces mi razón, 
¿por qué quiso tu pasión 
( viendo que es mayor agravio) 
hacer delinqüente al labio 



ANDA EL JUEGO. I3I 

de lo que erró el corazón? 
Y ya que tan falso eras, 
y ya que no me querías, 
di , i para qué me fingías ? 
? Pidote yo que me quieras ? 
Tu amor fingieras , y fueras 
poco fino; solo un daño 
sintiera mi desengaño; 
mas tal mis ansias me vén, 
que mucho mas que el desdén, 
vengo á sentir el engaño. 
No me hables , y mis enojos 
menos ayrados verás: 
que se irritan mucho mas 
mis oídos , que mis ojos. 
Quiero vencer los despojos 
de mi amor , si te oygo , á veces; 
y tanto al verte mereces, 
que aunque has fingido primero, 
solo miro , que te quiero, 
y no oygo , que me aborreces. 
Mas vete : que he de argüir, 
quando me quiera templar, 
que a mí no me puede amar, 
quien á otra sabe fingir. 
Ya yo te he llegado a oír, 
que á tu prima has de querer; 
y aquel que llegare á ser 
\Z 



132 ENTRE BOBOS 

en mí amor el preferido, 
aun no ha de decir fingido, 
que procura otra mujer. 
A Alfonsa dices , que quieres, 
á mí dices , que me adoras, 
por una , fingiendo , lloras, 
y por otra , amando , mueres, 
¿Pues cómo , si no prefieres 
tu voluntad declarada, 
creerá mi pasión errada, 
quando es la tuya fingida, 
que soy yo la preferida, 
y es Alfonsa la olbidada? 
Pues témplese este accidente: 
que no es justicia , que acuda 
á una tan difícil duda 
un amor tan evidente: 
porque es mas fácil , que intente, 
menos ayrado y mas sabio, 
siendo tan grande el agravio, 
á vista de mis enojos, 
dar lagrimas á mis ojos, 
que evidencias á tu labio. 
Quiere , adora á Alfonsa bella, 
y sea yo la olbidada: 
porque ya estoy bien hallada 
con tu oibido , y con mi estrella. 
Yo soy la infeiice , y ella 



ANDA EL JUEGO. 133 

quien te merece mejor; 
y pues tuve yo el error, 
de haberte querido , es bien, 
que pague con el desdén, 
lo que erré con el amor. 
Y vete ahora de aquí, 
porque no es justicia , no, 
que tenga la culpa yo, 
y te dé la quexa a tí. 

PEDRO. 

Hermosa Juz , por quien vi, 
alma por quien animé, 
deydad, á quien adoré, 
no hagas con ciega venganza, 
que pague tu desconfianza 
lo que no ha errado mi fe. 
Dexa esa pasión , que dura 
en tus sentidos inquieta: 
y no seas tan discreta, 
que no creas tu hermosura. 
Tú misma á tí te asegura: 
imaginate deidad, 
y creerás mi verdad: 
usa bien de tus recelos, 
y cria para estos zelos 
por hijo a la vanidad. 
A Doña Alfonsa prefieres, 
bien como al lirio la rosa. 

*3 



134 ESTTRE BOBOS 

Mas qué importa , ser hermosa, 
si no presumes, lo que eres. 
Sé como esotras mujeres: 
ten contigo mas pasión: 
haz de tí satisfacción: 
sé divina mas humana; 
que á tí , para ser mas vana, 
te sobra mas perfección, 

ISABEL. 

Esa prudente advertencia, 
con que tu pasión me ayuda, 
es buena para la duda, 
mas no para la evidencia. 
Ella dixo en mi presencia, 
que tú en su quarto has estado 
anoche : que la has hablado; 
¿ pues cómo , si esto es verdad, 
con toda mi vanidad 
Sosegaré mi cuidado? 
¿Y quando eso fuera , di, 
di , quando con ella estabas, 
no te oí decir, que amabas 
á Doña Alfonsa ? 

PEDRO. 

Es asi. 

ISABEL. 

¿Tu no lo confiesas? 



ANDA EL JUEGO. 1 3 J 

PEDRO. 

Sí; 
mas fingido mi amor fue. 

ISABEL. 

Y quando te pregunté, 
á qual de las dos querías, 
¿por qué no me respondías? 

PEDRO. 

Oye por qué. 

ISABEL. 

Di por qué. 

PEDRO. 

Porque es grosería errada, 
nunca al labio permitida, 
despreciar la aborrecida 
en presencia de la amada. 
Bástela , verse olbidada, 
sin que oyese aquel desdén: 
bástela, quererte bien, 
sin que , al ver desprecio tal, 
la venga a pagar tan mal, 
porque me quiso tan bien. 

ISABEL. 

Pues galán no quiero ahora, 

que por no dexar corrida 

á aquella , de quien se olbida, 

no hace un gusto á la que adora. 

Vete. 



l$& ENTRE BOBOS 

PEDRO. 

Escúchame , Señora. 
Que agradezca , no te espante, 
ver , que me ame tan constante; 
pero á tí te he preferido. 

ISABEL. 

Pues , si estás agradecido, 
cerca estás de ser amante. 

PEDRO. 

Oye , señora , y verás ; : : 

ISABEL. 

No he de oírte. 

PEDRO. 

Aguarda , espera. 

CABELLERA. 

Don Luis abrió la litera, 
y mira, si en ella estás. 

PEDRO. 

¿Y ahora también dirás, 
que no te tiene afición? 

ISABEL. 

Daré la satisfacción. 

PEDRO. 

Tampoco te he de creer. 

ISABEL. 

¿ Quieres echarme á perder 
con los zelos mi razón? 
Pues no ha de valerte, no. 



ANDA EL JUEGO, 137 

Despreciarle pienso aqui. 

PEDRO. 

¿Y yo he de escucharlo? 

ISABEL. 

Sí, 

Don Luis. en voz, alta. 
luis dentro. 
¿ Quién me llama? 

ISABEL. 

to. 

ANDREA. 

El viene acá : ya te oyó. 

ISABEL. 

Escóndete entre esos ramos. 

CABELLERA. 

La satisfacción óygamos. 

ISABEL. 

Yo he de quedar con rezelos, 
y tú has de quedar sin zelos. 

CABELLERA. 

Vén , señor , que llega. 

PEDRO. 

Vamos. 
Escondense , y sale Don Luis, 

LUIS. 

Al cariño de tu voz 

no vengo , divina ingrata, 



I38 ENTRE BOBOS, 

como otras veces solía, 
á consagrar vida y alma. 
A ser escarmiento , vengo, 
de mi amor , a ser venganza 
de tu desdén , a ser duda 
de mis propias esperanzas. 
Fiera , al paso que divina, 
cruel , al paso que blanda, 
que me matas con los zelos, 
y con el desdén me halagas; 
yo soy, el que mereció 
sacrificarse á tus llamas, 
si no ciega mariposa, 
atrevida salamandra. 
Yo soy aquel , que te quiso, 
y aquel , soy á quien agravias, 
el que como el girasol 
aspiró a tus luces tardas, 
el que anoche en tu aposento 
logró , (nunca los lograra) 
de tu labio mas favores, 
que tu quexas de mis ansias. 
Y quando a tan fino amor, 
á tan fingidas palabras 
encubridora la noche 
secretamente mediaba, 
quando un sí llegó a mi oído, 
llegó un premio á mi esperanza: 



ANDA EL JUEGO. 139 

recojome á mi aposento; 

y quando pensé , que estaba 

Don Lucas dentro del suyo, 

que á veces la voz engaña, 

oygo en otro quarto voces, 

tomo luz , busco la causa, 

y hallo (ay Dios! ) que con Don Pedro 

tu fe y mi lealtad agravias. 

¿Para esto me diste un sí? 

Para esto , dime , premiabas 

un amor, que le he sufrido 

al riesgo de una esperanza? 

No quiero ya tus favores: 

logre Don Pedro en tus aras 

las ofrendas por deseos, 

que amante y fino consagra. 

Bastan tres años de enigmas: 

tres años de dudas bastan: 

desengáñenme los ojos, 

con ser ellos , quien me engañan. 

Ya el sí, que me diste anoche, 

no le estimaré. 

ISABEL. 

Repara, 
que yo no te he hablado anoche. 
¿ Dónde , ó cómo ? 

LUIS. 

Ya no falta, 



1 40 ENTRE BOBOS 

sino que también me niegues, 

que me diste la palabra, 

de ser mi esposa. Si piensas, 

que la he de admitir , te engañas, 

ISABEL. 

¿ Yo te hablé anoche ? 

LUIS. 

¿Eso niegas? 

ISABEL. 

Mira : : : 

LUIS. 

¿Mis zelos, qué aguardan? 
Solo vengo a despedirme 
de mi amor. ¡ Quédate falsa! 
Tus voces ya no las creo; 
tu amor ya me desengaña. 
A Madrid vuelvo corrido: 
vuélvase el alma a la patria, 
del desengaño : halle el puerto, 
quién navegó en la borrasca. 
Razón tengo , ya lo sabes: 
zelos tengo , til los causas: 
y si dudosos obligan, 
averiguados agravian. 

ISABEL. 

Espera : : : 

LUIS. 

Voy me. 



ANDA EL JUEGO, I4I 

PEDRO. 

¡ Ah cruel ! 

ISABEL, 



Mira : 



LUIS. 

Pexame , traydora. vase. 
Salen Don Pedro y Cabellera* 

PEDRO. 

Pídeme zelos ahora 

de Doña Alfonsa , Isabel. 

Habla , ¿ Qué te has suspendido? 

No finjas leves enojos. 

Di 3 qué no han visto mis ojos : 

di y qué está incapaz mi oído : 

Resuelto a escucharte estoy. 

¿ Qué puedes ya responder ? 

¿Con qué has de satisfacer 

mis zelos? 

ISABEL. 

Con ser quien soy* 

PEDRO. 

¿Pues cómo puedes negar, 
que estuviste (gran tormento!) 
con Don Luis en tu aposento? 
Respóndeme. 

ISABEL. 

Con callar. 



142 ENTRE BOBOS 

PEDRO. 

Isabel ingrata , di, 

(fuego en todas las mujeres) 

¿cómo niegas, que le quieres? 

» ISABEL. 

Con decir , que te amo a ti. 

PEDRO. 

¿No entró? 

ISABEL. 

A callar me sentencio 
un bronce obstinado labras. 

PEDRO. 

No crees tu mis palabras, 
¿y he de creer tu silencio? 
Fiera homicida del alma, 
matar con la voz intentas: 
mar, que embozó las tormentas 
con la quietud de la calma: 
ingrata la mas divina, 
divina mas rigorosa, 
purpurea á la vista rosa, 
y al taálo cruel espina: 
ya no podrá tu rigor 
peregrinar esta senda, 
ya me he quitado la venda, 
y con vista no hay amor. 
A dexarte, me sentencia • 
una verdad tan desnuda: 






ANDA EL JUEGO. 143 

que el caminar por la duda, 
encontré con la evidencia. 
Ya no he de ser el que soy, 
ya no quiere arrepentido, 
sufrir á tu voz mi oído: 
ya te dexo, ya me voy. 

ISABEL. 

Pues , falso , aleve , infiel, 

ingrato , cómo enemigo, 

si estuve anoche contigo, 

¿cómo pude estar con él? 

¿ Qiiándo habia de hablarle , espero 

saber , quando yo quisiera? 

Respóndeme. 

PEDRO. 

¿No pudiera, 
haberte hablado primero? 

ISABEL. 

No pudiera : y ese es 

el indicio mas impropio. 

Z No sabes tú , que tú propio 

le viste salir después 

de su aposento? 

PEDRO. 

Es asi. 

ISABEL. 

¿Luego el castigo mereces? 



144 ENTRE BOBOS 

PEDRO. 

¿No pudo salir dos veces? 

ISABEL. 

Sí pudo salir. Mas, di, 
¿quando estabas escondido, 
que yo te amaba , no oíste? 

PEDRO. 

Sí ; pero también pudiste 
haberme ya conocido. 

ISABEL. 

Ya que en esos zelos das, 
díme , Don Pedro , por Dios, 
¿puedo yo querer á dos? 

PEDRO. 

A Don Luis quieres no mas. 

ISABEL. 

Y si eso pudiera ser, 
(que no lo he de consentir) 
¿por qué había de fingir 
contigo? 

PEDRO. 

Por ser mujer. 

ISABEL. 

Tú eres la luz de mi vida; 
solo á tí te adoro yo. 

PEDRO. 

¿No lo haces de amante? 



ANDA EL JUEGO. 14 5 

ISABEL. 

No, 

PEDRO. 

¿Pues de qué? ■ 

ISABEL. 

De agradecida. 
Dexa esa duda ? señor: 
no te cueste un sentimiento; 
que no hay agradecimiento, 
adonde no hay fino amor. 

PEDRO. 

Las finezas son agravios. 

ISABEL. 

.Mi bien , templa esos enojes, 

y satisfagan mis ojos 

lo que no aciertan mis labios. 

PEDRO. 

No he de creerte , cruel. 

ISABEL. 

Advierte::: 

PEDRO. 

No estoy en mí. 
Salen Don Lucas y Donú Alfonso. , cada 
uno por su puerta. 

ALFONSA. 

Don Pedro , ¿ qué hacéis aquí l 

LUCAS. 

\ Qué es .eso , Dona Isabel? 

TOM.II. K 



I46 ENTFE BOBOS 

CABELLERA. 

Cayeron en ratonera. 

LUCAS. 

¿Qué era el caso? 

ISABEL. 

Señor , fue : : : 

PEDRO. 

Fue, señor::: ¿Qué le diré? 

ISABEL. 

Era estar quexosa. 

PEDRO. 

Era, 

reñirme ahora también, 
porque entré con el intento, 
que te dixe , en su aposento 
esta noche. 

LUCAS. 

Hizo muy bien. 

ISABEL. 

Esforcemos la salida. aparte. 

¿Ya vuestro amor corresponde, 
que entre otro, que vos , adonde 
yo estuviere reco'jida? 

CABELLERA. 

Ya deste rayo escapamos. 

ISABEL. 

¿Vos dudáis , siendo quien soy? 
Nadie entra , donde yo estoy. 



ANDA EL JUEGO. I47 

LUCAS, 

Porque no entre nadie , andamos. 

alfonsa. 
¡Qué asi este engaño creyó! 
Don Lucas , advierte ahora, 
que no entró::: 

LUCAS, 

Callad , señora: 
yo sé si entró , ó si no entró. 

ALFONSA. 

Que creáis , me marabillo, 
este enojo que fingió. 
El la quiere. 

LUCAS, 

Ya se yo 

que la quiere Don Luisiilo: 
mas yo lo sabré atajar. 
alfonsa. 
No es sino : : : 

LUCAS. 

Callad , señora, 
que os habéis hecho habladora» 

ALFONSA. 

Mirad : : : 

LUCAS. 

No quiero mirar. 

ALfONSA. 

Advierte , señor, que es él. 

KZ 



I48 ENTRE BOBOS 

LUCAS. 

Calla , hermana , no me enfades: 
háganse estas amistades: 
dadle un abrazo , Isabel. 
isabel; 
No me lo habéis de mandar: 
que ha dudado en mi opinión* 

LUCAS. 

Digo, que tenéis razón, 
pero le habéis de abrazar. 

ISABEL. 

Por vos hago este reparo. 

LUCAS. 

Sois muy honesta , Isabel. 

ISABEL. 

¿Querrá él? 

LUCAS. 

S¿ querrá él: 
l no está claro ? 

PEDRO. 

No está claro* 

LUCAS. 

¿ Cómo no? Viven los cielos : : : 

PEDRO. 

Si aun no tengo satisfecha 
una evidente sospecha::: 

LUGAS. 

Qué sospecha? 



ANDA EL JUEGO, I49 

FFDRO. * 

De unos zelos. aparte» 

ALEONSA. 

I No lo has entendido ? 

LUCAS. 

No. 
¿ Pues hay otra causa ? 

ISABEL. 

$/: 

que está DoñaAlfonsa aquú 

LUCAS. 

¿Y estoy en las Indias yo? . 
Habéis de darla un abrazo 
por mí ; acabemos por Dios. 

ISABEL. 

Voy á dársele -por vos. 

CABELLERA. 

Que te clavas , bestionazo. 

ALFONSA. 

¿Siendo ciertos mis recelos, 
cómo mis iras reprimo? 

PEDRO. 

Agradécelo a mi primo. 
Abraz,anse. 

ISABEL. 

Agradécelo á mis zelos, 

LUCAS. 

Eso me parece bien. 



IfO ENTBE BOBOS 

ALFONSA. 

Mira , hermano : : : 

LUCAS, 

Ya es enfado. 
¿Esta el coche aderezado? 

ANDREA. 

Si 5 señor. 

LUCA5. 

Isabel > vén. 

ALFONSA. 

Diréle,que me engañó, 
luego que salga de aqui. 

LUCAS. 

¿Eres su amiga? 

ISABEL. 

Yo sí. 

, LUCAS. 

¿Y tú eres su amigo? 

PEDRO. 

Aun no. 

ANDREA. 

Hazlos amigos. ¿Qué esperas? 

LUCAS. 

Vuelvan acá. ¿Dónde van* 

CABELLERA. 

Dcxalos 9 que ellos se harán 
mas amigos , que tú quieras. vanse* 
Salen Don Luis j Carraña. 



ANDA EL JUEGO. I 5 I 

CARRANZA. 

Este es Cavañas , señor, 

LUIS. 

¡Desaliñado lugar! 

CARRANZA. 

La primer pulga se dice, 
que fue de aqui natural. 
Aqui han de parar el coche 
y la litera. 

LUIS. 

Es verdad: 
y aqui he de hablar á Don Lucas. 

CARRANZA. 

Yo piense , que llegan ya. 
| Pero que intentas decirle, 
si le hablas? 

LUIS. 

Tu lo sabrás. 

CARRANZA. 

¿Tienes zelos de Isabel? 

LUIS. 

He llegado a imaginar, 
que si anoche ( como viste) 
habló conmigo , será 
poner manchas en el sol, 
buscarla en su honestidad. 
Demás , que aquel aposento 
en que la hallamos , está 
k 4 



I £2 ENTRE BOBOS 

poco distante del otro, 
y se pudo acaso entrar 
en él , oyendo la voz 
de Don Lucas. 

CARRANZA. 

Es verdad, 
que él la sintió, quando tu 
la hablabas. 

LUIS. 

Tente , que ya 
llegan todos a la puente. 

CARRANZA. 

¿Qué intentas? 

LUIS. 

Tú has de llamar 
á Don Lucas , y decirle, 
que un caballero^ que está 
por huésped de este aposento, 
dice , que le quiere hablar. 

CARRANZA. 

Voy á hacer , lo que me ordenas. 

LUIS. 

Con silencio. 

CARRANZA. 

Así será. fase. 

LUIS. 

Sepa Don Lucas de mí 
tní amor: sepa la verdad 



ANDA EL JUEGO. I 5 3 

de mi dolor ; que no es bien, 
donde tantas dudas hay, 
ocultar el accidente, 
pudiendo sanar el mal. 

Sale Don Lucas» 

LUCAS. 

¿Está un caballero aqui, 
que me quiere hablar? 

LUIS. 

Sí está» 

LUCAS. 

¿Vos soisl 

LUIS. 

Sí, señor Don Lucas. 

LUCAS. 

¿Todavía camináis? 
¿Vais en muía , 6 en camello? 
porque desde ahier acá, 
quando os presumo delante, 
os vengo á encontrar atrás. 
¿ Que me queréis , caballero, 
que un punto no me dcxais? 

LUIS. 

Quiero hablaros. 

LUCAS. 

Yo no quiero, 
que me habléis. 



I £4 ENTRE BOBOS 

LUIS. 

Esperad, 
que os importa á vos* 
lucas. 

¿A mí 

me importa ? Pues perdonad; 
que con importarme á mí 
tanto , no os quiero escuchar. 
LUIS. 

¿Y si toca á vuestro honor? 

LUCAS* 

A mí honor no toca tal; 
que yo sé mas de mi honra, 
que vos , ni que quantos hay. 

LUIS. 

Dos palabras no me oiréis ? 

LUCAS. 

¿Dos palabras? 

LUIS. 

Dos no mas. 

LUCAS. 

Como no me digáis tres, 
lo admito. 

luis. 
Pues dos serán. 
lucas. 
Decidlas. 



ANDA EL JUEGO. I $ % 

LUIS. 

Doña Isabel 
me quiere á mí scio. 

LUCAS. 

Zas. 

Mas habéis dicho de mil 

en dos palabras no mas. 

Pero ya que se ha soltado 

tan grande punto al hablar, 

deshaced toda Ja media, 

y hablad mas ; ¿pero qué mas? 

L'JIS. 

Señor , yo miré á Isabel. 

LUCAS. 

Bien pudierais escusar, 
haberla mirado. 

LUIS. 

El sol, 

quando con luz celestial 
sale al Oriente divino 
dorando la tierra y mar, 
alumbra la mas distante 
flor , que en capillo sagaz 
de la violencia del cierzo 
guarda las hojas de azar. 

LUCAS. 

No os andéis conmigo en flores* 
señor Don Luis , acabad. 



10 ENTRE BO&OS 

LUIS, 

Digo, que adoré sus rayos 
con amor tan pertinaz : : : 

LUCAS. 

¡Pertinaz í Don Luis , queréis 
que me vaya ahora á echar 
en el pozo de Cavañas, 
que en esa plazuela está ? 

ruis. 
Quísome Isabel ; que yo 
lo conocí en un mirar 
tan al descuido , que era 
cuidado de mi verdad; 
que quien los ojos no entiende::: 

LUCAS. 

Oatlista , ó Barrabás, 
que de Isabel en los ojos 
hallastes la • enfermedad, 
decidme , ¿cómo os premió? 
que aquesto es lo principal, 
y no me habléis tan pulido. 

LUIS. 

Premióme , con nó me hablar. 

Pero en libsens anoche 

con ardiente actividad 

Ja solicite en su lecho: 

salió á hablarme hasta el zaguán, 

y en él me explicó la enigma 



ANI5A EL JUEGO. 157 

de toda su voluntad. 
Dice , que ha de ser mi esposa, 
y que violentada va, 
í daros la mano á vos* 
Pues, si eso fuese verdad, 
¿por qué dos almas queréis 
de un mismo cuerpo apartar? 
Yo os tengo por entendido, 
y os quiero pedir:;: 

lucas* i 

Callad: 
que para esta y para estotra 
que me la habéis de pagar. 
Dentro Doña Alfonsa. 

ALFONSA. 

¿Está mi hermano aqui dentro? 

LUCAS. 

A esta alcoba os retirad: 

que quiero hablar á mi hermana. 

LUIS. 

¿Decidme, en qué estado esta 
mi libertad y mi vida ? 

LUCAS. 

Idos : que harto tiempo hay, 
para hablar de vuestra vida, 
y de vuestra libertad. ^ 

Salé Dona Aifonsd, 



I $8 ENTRE BOBOS 

ALFONSA. 

¿Hermano? 

LUCAS. 

¿Qué hay, Doña Alfonsa? 

ALFONSA. 

Yo vengo á hablaros. 

LUCAS. 

¡Hay tal! 
¡Qué dellos hablarme quieren! 
Mas si yo los dexo hablar, 
hacen muy bien , en hablarme, 
y hago, en oírlos, muy mal. 

ALFONSA. 

¿Estamos solos?' 

LUCAS. 

Sí hermana. 

ALFONSA. 

Di , señor , te enojarás 
de mis voces? 

LUCAS. 

Qué sé yo. 

ALFONSA. 

Sabes , señor : : : 

LUCAS. 

No sé tal. 

ALFONSA. 

Que soy mujer::: 



ANDA EL JUEGO. 1 $9 

LUCAS. 

No lo sé 

ALFONSA, 

Yo , señor : : : 

lucas. 
Acaba ya. 
Este Don Luís , y esta hermana, 
pienso, que me han de acabar, 

alfonsa. 
Tengo amor::: 

lucas. 
Ten norabuena. 

ALFONSA. 

A Don Pedro. 

lucas. 
Bien está. 
alfonsa. 
Pero él no me quiere á mí; 
porque amante desleal 
á Doña Isabel procura 
contra mi fe y tu amistad. 

LUCAS. 

Digo, que no he de creerlo. 

ALFONSA. 

Ya sabes, que me da un mal 
de corazón*:: 

LUCAS. 

Si , señora. 



l6<> ENTRE BOBOS. 

ALFONSA. 

Y también te acordarás, 

que en Iliescas me dio anoche 

un mal destos. 

lucas. 
¿Pues qué hay? 

ALFONSA. 

Sabrás , que el mal fue fingido. 

LUCAS. 

¿Y ahora quién te creerá, 
si te da el mal verdadero? 

ALFONSA. 

Importó disimular; 

porque Don Pedro , traydor, 

juzgando, que era verdad, 

dixo á Isabel mil ternezas; 

yo entonces quise estorvar 

su amor con mi indignación; 

y tan adelante está 

su amor, que aun en tu presencia 

la requebró. 

lucas. • 
Bueno está. 

ALFONSA. 

Anoche estuvo con ella 
en su aposento ; y pues ya 
llegan mis zelos á ser 
declarados , tú podrás 



ENTRE BOBOS l6l 

tomar venganza en los dos. 

Solicita pues vengar 

esta traycion, que te ha hecho, 

contra la fidelidad 

Don Pedro. 

LUCAS. 

¡Buena la hice! 
¿ Mas quien puede examinar 
si quiere a Don Luis , ó á Pedro ? 
Pero a entrambos los querrá ; 
porque la tal Isabel, 
tiene gran facilidad. 
Mas de lo que estoy corrido, 
mas que de todo mi mal , 
es , que riñendo por zelos , 
los hiciese yo abrazar. 
Pero a qual de los dos quiere, 
ahora he de averiguar ; 
y si es Don Pedro su amante , 
por vida de esta , y no mas , 
que he de tomar tal venganza , 
que he de hacer castigo tal , 
que dure toda la vida , 
aun que vivan mas que. Adán: 
que ciarles muerte á los dos, 
es venganza venial. 

ALFONSA. 

í Pues qué intentas? 

TOM. H t l 



1 62 ENTRE BOBOS 

lucas en voz> alta. 

Don Antonio. 

ALFONSA.^ 

Sentado está en el zaguán. 

lucas en voz» alta. 
Don Pedro. 

ALFONSA. 

Ya entra Don Pedro* 
lucas en voz, alta. 
Doña Isabel. 

alfonsa. 

Allí está. 
Salen Don Antonio, Doña Isabe'l, Don ?edro> 
Andrea y Cabellera. 

ANTONIO. 

¿ Qué me mandáis ? 

ISABEL. 

¿Qué me quieres? 

PEDRO. 

¿ Qué me ordenas ? 

LUCAS. 

> Esperad. 

Cabellera, entra acá dentro. 

CABELLERA. 

Como ordenas, entro ya. 

LUCAS. 

Cierra la puerta. 



ANDA EL JUEGO. 1 63 

CABELLERA. 

Ya cierro. 

LUCAS. 

Dame la llave. 

CABELLERA. 

Tomad. 

LUCAS. 

Don Luís, salid. 

luis saliendo de la ahora. 

Ya yo salgp. 

ISABEL. 

Di, ¿qué intentas? 

ANTONIO. 

¿ Qué será 

PEDRO. 

¿ A qué me llamas ? 

LUIS. 

¿Qué es esto? 

ALEONSA. 

¿Qijé pretendes? 

LUCAS. 

Escuchad. 
El señor Don Luis, que veis, 
me ha contado, que es galán 
de Doña Isabel ; y dice , 
que con ella ha de casar: 
porque ella le dio palabra 
en Illescas , y:::- 

L2 



164 ENTRE BOBOS 

CABELLERA, 

No hay tal; 
que yo en Illescas anoche 
le vi, á una puerta llamar, 
y con Doña Alfonsa habló 
por Isabel. ¿ No es verdad , 
que tú la sentiste anoche? 
¿ Tú no salistq , á buscar 
un hombre con luz y espada ? 
Pues él fue, 

LUIS. 

¿Quién negará, 
que tú saliste, y que yo 
me escondí? Pero juzgad, 
que yo hablé con Isabel, 
no con Alfonsa. 

ALFONSA. 

Aguardad: 
yo fui la que alli os hablé; 
dero yo os llegaba á hablar, 
pensando, que era Don Pedro. 

PEDRO. 

Amor , albricias me dad. 

ISABEL. 

¿ Ló entendiste ? 

PEDRO. 

Si , Isabel. 



ANDA EL JUEGO. l6$ 

LUCAS. 

Esto está , como ha de estar: 
ya está este galán á un lado: 
con esto me dexará. 
Pues vamos al caso ahora, 
porque hay mas que averiguar. 
Doña Alfonsa me ha contado 3 
que traydor y desleal 
queréis á Isabel. 

PEDRO. 

Señor::: 

LU CAS. 

Decidme, en esto lo que hay. 
Vos me dixisteis anoche , 
que entrasteis solo á cuidar 
por mi honor en su aposento: 
con que colegido está , 
que de la parte de afuera 
lo pudierades mirar. 
Mas: os ha escuchado AlFonsa 5 
ternísimo requebrar, 
y satisfacerla amante. 

ANTONIO. 

Don Lucas, no lo creáis. 

LUCAS. 

Yo creeré lo que quisiere : 
dexadme ahora , y callad. 
Mas: os hablasteis muy tiernos 
L 5 



1 66 ENTRE BOBOS 

en Torrejoncillo. Mas: 
quando el coche se quebró 
(esto no podéis negar ) 
tuvisteis un quebradero 
de cabeza. 

CABELLERA. 

¡Hay tal pesar! 

LUCAS. 

Mas : al llegar á Cavañas 
(esto fue sin mas, ni mas) 
la sacasteis en los brazos 
de la litera al zaguán. 
Mas: desde ahier á estas horas 
os miran de par á par, 
cantando á un coro los dos 
el tono del ay, ay, ay. 
Mas: aqui os hicisteis señas, 
mas : no lo podéis negar ; 
pues muchos mases son estos : 
digan luego el otro mas. 

ISABEL. 

Padre y señor :::- 

ANTONIO. 

¿ Qué respondes? 

ISABEL. 

Don Pedro :::- 

ANTONIO. 

Remisa estás. 



AOTA EL JUEGO. I*>7 

ISABEL. 

Es el que me dio la vida 
en el rio. 

PEDRO. 

Y el que ya 
no puede ahora negarte 
una antigua voluntad. 
Antes que tú la quisieras 
la adoré : no es desleal^ 
quien no puede reprimir 
un amor tan eficaz. 

LUCAS. 

Calla , primillo, que vive::: 
Pero no quiero jurar : 
que he vengarme de tí. 

PEDRO. 

Estrena el cuchillo ya 
en mi garganta. 

LUCAS. 

Eso no: 
yo no os tengo de matar: 
eso es lo que vos queréis. 

PEDRO. 

¿Pues qué intentas? 

ANDREA. 

¿Qué querrá? 
Entre bobos anda el juego. 

L 4 



*68 ENTRE BOBOS 

ANTONIO, 

| Qué haces? 

LUCAS. 

Ahora lo verás. 
Vos sois , Don Pedro , muy pobre ; 
y á no ser , porque en mí halláis 
el arrimo de pariente, 
perecierais. 

PEDRO. 

Es verdad, 

LUCAS. 

Doña Isabel es muy pobre; 
por ser hermosa no mas , 
yo me casaba con ella; 
pero no tiene un real 
de dote. 

ANTONIO» 

Por eso es 
virtuosa y principal. 

LUCAS. 

Pues dadla la mano al punto: 
que en esto me he de vengar: 
ella muy pobre , vos pobre 
no tendréis hora de paz. 
El amor se acaba luego, 
nunca la necesidad; 
hoy con el pan de la boda 
no buscareis otro pan. 



ANDA E£ JUEGO. 169 

De mí os vengáis esta noche, 
y mañana , á mas tardar , 
quando almorcéis un requiebro, 
y en la mesa , en vez de pan, 
pongáis una fe al comer, 
y una constancia al cenar : 
y pongáis en vez de gala 
un buen amor de Milán, 
una tela de mi vida, 
aforrada en me querrás: 
echareis de ver los dos , 
qual se ha vengado de qual. 

PEDRO, 

Señor::: 

LUCAS. 

Ello has de casarte, 

CABELLERA. 

Cruel castigo le das. 

LUCAS. 

Entre bobos anda el juego. 
Tresto me lo pagaran, 
y sabrán presto lo que es 
sin olla una voluntad. 

PEDRO. 

Hacerme de rogar quiero: ap. 

Señor ::: 

CABELLERA. 

La mano la da; 



170 ENTRE BOBOS 

no se arrepienta. 

PEDRO. 

Esta es 
mi mano. Danse las manos. 

ISABEL. 

El alma será, 
quien solo ajuste este lazo. 

LUCAS. 

Don Luis, si os queréis casar, 
mi hermana está aqui de nones, 
y haréis los dos lindo par. 

LUIS. 

En Toledo nos veremos. 

LUCAS. 

Ireme de él, si allá vais. 

CABELLERA. 

Y Don Francisco de Roxas 
á tan gran comunidad 
pide el perdón , con que siempre 
le favorecéis y honráis. 



EL HECHIZADO 

POR FUERZA. 
COMEDIA 

DE DON ANTONIO DE ZAMORA. 



\ Singulto á mi, 
que he nacido capellán 
de Parla , que es mas que ser 
sacristán de San Torcaz l 



173 
ADVERTENCIA. 



D. 



on Antonio de Zamora , Gentil- 
hombre de la casa de S. M. , oficial de la 
Secretaria de Indias , autor de esta co- 
media , floreció á principios de este si- 
glo. Fue de agudísimo ingenio, y cul- 
tivó las musas con felicidad. Compuso 
varias comedias , entre las quales esta 
es la mas célebre. Publicó , viviendo, 
una colección de ellas en un temo im- 
preso en Madrid. Sus herederos repitie- 
ron la impresión en el año de 1774, 
Fray Juan de la Concepción , Carmelita 
descalzo , que murió habiendo pasado 
al orden de Trinitarios calzados , en la 
aprobación que precede á estas comedias, 
se explica en los siguientes términos: „En 
„estas comedias he haJ|ado las invencio- 
nes raras, pero verisímiles: las trazas 
ingeniosas, pero sin violencia: los Prin- 
cipes introducidos , pero sin desdoro: 
„los Santos imitados, pero sin desacato: 
„las mujeres despejadas , pero sin baxe- 
„za: las máximas políticas vivas, pero 
„sin sátira: los chistes agudísimos, pero 
„christianos : los theatros vistosos , pero 
„no trahidos : la verdad vestida , pero 



>> 



*74 

„no manchada : los conceptos frequen- 
„tes, pero no pesados : los versos suaves, 
„pero no inútiles : el estilo propriamen- 
„te poético , pero no afectado : el to- 
í? do no con todb lo que debe tener, 
„pero faltándole menos que a los mas." 
Esta censura de un sujeto acreditado por 
su ingenio y sus producciones poéticas, 
darán siempre honor al nombre de Don 
Antonio de Zamora, 






i 7 5 
ARGUMENTO. 



'on Luis , tío de Doña Leonor , que 
dcbia pasar á Italia , concertó el casa- 
miento de ésta, con Don Claudio, caba- 
llero estadíanle , y capigorrón ; que po- 
seía cierta capellanía : al mismo tiempo 
dispuso que Don Diego, igualmente so- 
brino suyo , hermano de Doña Leonor con* 
traxese matrimonio con Doña Luisa , her-> 
mana de Don Claudio. Estimulado éste 
mas del interés de su capellanía , que de 
las gracias de DoñaLeonor , repugnaba 
casarse con ella ; y no habiendo sido 
de provecho quantos recursos puso és- 
ta en practica , para hacerle cumplir el con- 
trato , acudió al de intimidarle y hacer- 
le creer, que estaba hechizado, valiéndose 
para esto de la industria de una esclava 
suya , criolla , llamada Lucia , y del auxi- 
lio del Doctor Carranque , que la ga- 
lanteaba. Persuadido Don Claudio estar 
hechizado , consintió en el casamiento. Todo 
lo demás de la comedia contribuye á la 
implicación y movimiento de la acción que 
se supone en Madrid , y principalmente en 
casa di Don Claudio , donde vivían igual- 
mente Don Diego y Doña Luisa. 



176 

PERSONAS. 

DON CLAUDIO. 

EL DOCTOR CARRANQJJE. 

DON DIEGO. 

pinchaúvas, vejete. 

DOÑA LUISA. 
DOÑA LEONOR. 

Isabel 5 criada. 
luciguela , esclava. 
picatoste , criado. 
TUana , criada. 
Tres Médicos. 
Música. 



i 7 7 

¿TH jftt ¿fM. ü 
*Mr "H-K H-K | 

EL HECHIZADO 

POR FUERZA. 

JORNADA PRIMERA. 
Salen Doña Leonor, Dona Luisa y Isabel» 

Dé LEONOR* 



¿JltjLE. vio entrar tu hermano ? 

D. LUISA. 

No: 
pues aunque tan de mañana 
se viste , aún de su aposento 

TOM. II. M 



1 78 EL HECHIZADO 

está la puerta cerrada. 

ISABEL. 

Como es la hora, en que toma 
cuenta de lo que se gasta 
á nuestro Rodrigo, ahora 
estará, desde la cama 
ajustandonos la vida. 

D. LEONOR. 

No quisiera, que llegara 
á verme, antes que viniera 
el Medito. 

ISABEL, 

Pues ya tarda: 
que es puntualísimo , siempre 
que mi señora le llama. 

D. LUISA. 

¿Por qué, si me galantea, 

el ver, que me sirve, extrañas ? 

ISABEL. 

Porque yo conozco á alguno, 
que pretende y no agasaja. 

D. LEONOR. 

En fin, Doña Luisa mia, 
l solicita cara á cara 
tus favores ? 

E>. LUISA. 

Si , Leonor : 
y de quererme, se pasa , 



POR FUERZA. 179 

á helarme. 

D. LEONOR. 

¿Eso consientes? 

D. LUISA. 

Si: porque disimulada, 

para divertirme, hago 

de su atrevimiento chanza. 

ISABEL. 

El Doctor Carranque es hombre 
de raro filis, y mi ama 
debe estarle agradecida. 

D. LEONOR. 

¿Por qué? 

ISABEL. 

Por qué, por amarla, 
gualdrapa y peluca compra. 

D. LEONOR. 

Y de fineza tan rara, 
¿qué le has dicho? 

ISABEL. 

I Qué le he dicho ? 
Que yo espero ver, que trayga 
la muía la cabellera, 
y el Medico la gualdrapa. 

D. LUISA. 

No de Isabel las locuras 
oygas. 

M*2 



1 80 EL HECHIZADO 

D. LEONOR. 

Antes con su gracia 
divierto mi sentimiento. 
Mas, dime, ¿cómo se halla 
tu hermano Don Claudio? 

D. LUISA. 

Anoehé 
no estuvo bueno; y como anda 
melancólico estos dias 
por las raras circunstancias, 
que en ellos ha habido, siendo 
tu Don Diego , quien las causa , 
se acostó temprano. 

D. LEONOR. 

Aunque 
yo sola la interesada 
parezco en el cuento , debe 
ser el empeño de entrambas; 
pues si tu hermano conmigo, 
Luisa mia , no se casa , 
mal con mi hermano Don Diego 
tú te casarás ; pues ambas 
bodas ajustó el prudente 
consejo de quien las trata. 
Y queriéndoos con tan nobles 
finas reciprocas ansias y 
los dos debéis concurrir, 
á que se logre mi traza; 



POR FUERZA. l8 1 

porque , si un nudo se rompe , 
dos coyundas se desatan. 

D. LUISA. 

Tu sabes, quanto á Don Diego 
estimo, desde que grata 
rendí á su ruego la activa 
generosa repugnancia; 
de mi desden. Pero creo, 
que son diligencias vanas , 
las que emprendes. 

D. LEONOR. 

Ya conozco 
el raro genio , la extraña 
condición y en fin (perdona, 
Luisa, aunque seas su hermana) 
la terca simplicidad 
de Don Claudio. Pero ¿quántas 
de esas porfías se vieron 
persuadidas 6 engañadas 
de la industria discursiva, 
de la sutileza humana? 

D. LUISA, 

Nadie mas que yo , Leonor, 
por ti y por él se alegrara , 
de que el medio se consiga; 
pues la cosa que me agrada 
mas en el mundo , es un chiste 
de habilidad cortesana, 

M 3 



I 82 Bh HECHIZADO 

en quien el garbo compite 
con la discreción. 

D. LEONOR. 

Te engañas, 
si piensas , que es chiste , el que es 
tan propio empeño del alma. 
Que, quando Don Luis mi tio, 
antes de pasar a Italia, 
trató nuestros casamientos, 
mostrase su repugnancia 
tu hermano , aun quando me sobran 
tantas razones de dama, 
fuera desayre, no ofensa; 
mas que , estando ya ajustadas 
ambas bodas, y el ajuste 
público en Madrid, se haya 
de arrepentir caprichoso 
del contrato y la palabra, 
es ofensa y no desayre , 
y mas con tan ruin , tan baja 
disculpa, como (teniendo 
patrimonio que le basta) 
no querer dejar la corta 
renta, que le rinde en Parla 
no sé que capellanía, 
por cuyo motivo anda 
de hábitos largos , metido 
á estudiantón de la Mancha. 



POR FUERZA. 183 

No dudo yo, que en mi boca 
es la instancia desayrada, 
al ver que ruego; mas quiero 
yo repitiendo la instancia, 
cerrar la boca a la siempre 
mordaz malicia villana, 
de quien , al ver, que ha tenido 
Don Claudio en mi casa entrada, 
discurra , que quiza pudo 
averiguar en mi casa 
algún algo, que desmienta 
los créditos de mi fama. 

D. LUISA. 

El que el motivo sea justo , 
Leonor, si bien lo reparas, 
no quita el que sea la empresa, 
difícil. Pero tu esclava ::::- 
Sale Luágüela ¿ la andaluza, con un 
clavo en la frente. 

LUCIGUELA. 

Buenos dias. 

ISABEL. 

Lucigüela , 
á buena hora te levantas. 

LUCIGUELA. 

Isabel , toca esos huesos. 

D. LEONOR. 

I Qué hay , Lucia ? 

M4 



184 v EL HECHIZADO 

LUCIGUELA. 

. Que ahora pasa 
la calle el Doctor Carranque 
acicalado de barba, 
punzando con ios vigotes 
el embozo de la capa. 

D. LUISA. 

i Qué te dixo ? 

LUCIGUELA. 

Oye al instante 
venia, porque pasaba 
í una junta , en que le habían 
de dar el dinero en natas. 

D. LUISA. 

No murmures de él , Lucía ; 
que en afecto soy su dama, 
y lo siento. 

LUCIGUELA. 

Vamos claros: 
él es Medico, de chapa, 
y en su vida ha errado cura, 

ISABEL. 

¿Por qué? 

¡ LUCIGUELA. 

Porque siempre mata, 
Pero , señora , \ en qué estado 
estamos de nu&stra traza? 



POR FUERZA. 185 

D. LEONOR, 

Ya la he dicho á Luisa, como 

valiéndose nuestra maña 

de la aprehensión , con que siempre 

vivje Don Claudio , de que haya 

quien ie hechizo, pues jamás 

mordió pan , que no acabara , 

gastó cinta , que no queme , 

ni tomó dulce ni alhaja 

de mujer , que no conozca , 

que uno muerda, y otro trayga; 

he pensado , en que , después 

de obligarle cortesana , 

(si á mi razón se resiste) 

le he de amenazar ayrada 

con mi ra¿on y contigo, 

de quien ( ver<lad sea ó chanza) 

desconfia, pues criolla, 

venida de Guatimala, 

le has hecho creer , que en las Indias 

hacer hechizos es gala, 

de suerte , que concurriendo 

el Medico, que se halla 

pretendiente de marido 

con Luisa , a hacerle creer , que anda 

hechizado, y tu esforzando 

con tus enredos la traza , 

(según es poco avisado) 



1 36 EL HECHIZADO 

será posible , que cayga 

en el engaño ; y ya que 

al fin no se logre nada , 

¿qué se pierde, en intentar 

una acción , que quando sdga 

á la calle, pasará 

por chasco, y no por venganza? 

LUCIGUELA. 

Como el Medico me ayude, 
Doña Luisa me haga espaldas, 
tú finjas, Isabel calle, 
cátale hechizado. 

D. LUISA. 

Es tanta 
la fineza, con que sirve 
á Leonor, que por lograrla, 
al Medico ha reducido ,• 
á que por su parte haga 
espaldas á nuestra industria. 

LUCIGUELA. 

¿Y quando, para empezarla, 
ha de venir? 

D. LUISA. 

Hoy le espero. 

LUCIGUELA. 

Pues las manos en la masa 
tenemos , señora , no hay 
sino echar la red. 



POR FUERZA. I87 

D. LUISA. 

Pues calla: 
que ya de su quarto, á medio 
vestir, sale. 

D. LEONOR. 

En esta quadra 
nos entremos , hasta que 
sea ocasión, de que salga. 

ISABEL. 

Gon él viene Pinchaúvas. 

LUCIGÜELA. 

¿Qué va, que hay en esta sala 
mónteseos y capeietes? 

D. LUISA. 

Ven, Leonor. 

LUCIGÜELA. 

Andad, muchachas: 
que yo os he de hacer mujeres. 
Iscondense , y sale Don Claudio en cuerpo 
de jubón , con un rosario en la mano , y 
Pinchaúvas, vejete, en cuerpo. 

D. CLAUDIO. 

Pues está la cuenta errada, 
volvamos á ella. 

pinchaúvas. 

¿Por un 
quarto vuelves á tomarla? 



188 El* HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

¿ Pues , digo j es moco de pavo 
un quarto cada mañana? 

PINCHAÚVAS. 

Sea por Dios, 

D. CLAUDIO. 

Pan y carne 
son treinta, y entra la vaca. 

PINCHAÚVAS. 

No son sino treinta y dos; 
pues , porque no sea mala , 
doy un quarto mas en libra. 

D. CLAUDIO. 

\ Quarto de mas? Eso es farda: 
que al carnicero le sobra 
la sisa sin la alcabala. 
Adelante , seo Pinchaúvas. 

PINCHAÚVAS. 

Doce maís de ensalada. 

D. CLAUDIO. 

¿Verde ó cocida? 

PINCHAÚVAS. 

Un cardo es. 

D. CLAUDIO. 

Los cardos no cuestan nada. 

PINCHAÚVAS. 

¿Cómo? 



POR FUERZA. 189 

D. CLAUDIO. 

Cociendo las pencas, 
que se arrojan en la plaza; 
mas vaya por esta vez. 

PINCHAÚVAS* 

Quatro quartos de una carta. 

D. CLAUDIO. 

No entiendo de esas. ¿ Pues tengo 
yo de poner de mi casa, 
el que Á otro se le antoje, 
darme desde alia las pascuas? 

PINCHAÚVAS. 

, Si es la carta para usted, 
¿quién la ha de pagar? 

D, CLAUDIO* 

. Mi hermana. 

PINCHAÚVAS. 

Ya la leyó) y ved, que en ella 

os envían quatro cargas 

de herrax para los braserQS, 

D. CLAUDIO. 

¿ Herrax truxo ? vaya en gracia. 
Echo las cuentas , y á otra. 

PINCHAÚVAS. 

Onza y media de Oaxaca, 
^ara mezclar. 

D. CLAUDIO. 

¡Onza y media. 



190 EL HECHIZADO 

PINCHAÚVAS. 

Para dos xicaras basta. 

D. CLAUDIO. 

Y aun para catorce sobra. 

PINCHAÚVAS. 

Si á mí traherlo me mandan, 
l qué he de hacer yo ? 

D. CLAUDIO. 

No traherlo: 
cuerpo de Christo con su alma. 

PINCHAÚVAS. 

| Y si mi ama gusta de ello ? 

D. CLAUDIO. 

Que no guste de ello su ama. 

PINCHAÚVAS. 

Soy mandado. 

D. CLAUDIO. 

Es un sisón; 
y á no tener esas canas, 
hiciera , que le baxasen 
al calabozo del agua. 

PINCHAÚVAS. 

Nadie de los que he servido, 
me ha dicho tales palabras. 

. , D. CLAUDIO. 

Pues yo soy uno y las digo. 

PINCHAÚVAS. 

Usted, si de mí se enfada, 



POR FUERZA. *$& 

me ajuste la cuenta. 

D. CLAUDIO. 

Nolo. 

PINCHAÚVAS. 

Y en pagándome :::- 

D. CLAUDIO. 

No hay blanca. 
pinchaúvas. 
Me iré con Dios. 

D. CLAUDIO. 

¿Quién le ha dicho, 
que gusta Dios de fantasmas ? 

PINCHAÚVAS. 

¿Soy yo esclavo? 

D. CLAUDIO. 

Ya le he dicho, 
que es un sisón, y me cansa 
ver , que hecho tierra se emplee, 
en sisarme las entrañas. 

PINCHAÚVAS. 

Yo soy un Gallego honrado, 
y pudiera en toda Hespaña 
vender honra. 

D. CLAUDIO. 

¿Ya esos precios 
quién quiere que la comprara ? 

PINCHAÚVAS. 

Vive Dios:::* 



192 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Ciar o es , que vive, 

PINCHAÚVAS. 

Que á no mirar:::- 

D. CLAUDIO. 

No mirara. 

PI3*CHAUVAS. 

Hiciera :::- 

D. CLAUDIO. 

Lo que no hace: 
que es tener conciencia. 

PINCHAÚVAS. 

Vaya , 
que es un miserable. 

D. CLAUDIO. 

Venga, 
que es un sisón. 

Sale Dona Leonor , y quedanse al paño 
Dona Luisa, Isabel y Lucigüela. 

D. LEONOR. 

¿ Pues qué causa , 
Don Claudio, tanto os altera, 
que asi alborotáis la casa? 
I Pinchaúvas , qué ha sido esto ? 

D. CLAUDIO. 

¿Doña Leonor, aqui estabais? 

D. LEONOR. 

Si : aqui estaba ; y ya que poco 



POR FUERZA. I93 

melindrosa ó poco vana , 

me hice el desayrc , de entrar 

á hablaros quatro palabras, 

no me he de ir, sin que me hagáis 

la lisonja, de escucharlas. 

D. CLAUDIO; 

Si son en razón de boda ¿ 
venis mal. 

D. LEONOR. 

Ved, que soy dama¿ 
y os suplico, que me oygais. 

D. CLAUDIO. 

¿Y , digo , seréis muy larga ? 

D. LEONOR. 

Según vos fuereis atento. 

D. CLAUDIO. 

Ahora , señor , vaya en gracia ,< 
y se llamaba Lucrecia. 
Ola, idos vos noramala, 
y en limpiando los vestidos, 
entrádmelos a esta quadra; 
que es dia hoy de refacción. 

pinchaúvas. 
¡Qué sirva yo á este panarra f 
¡O pobreza, á lo que obligas ! vase. 

Al fuño Lucigüela y Dona Luisa. 

LUCIGUELA. 

Detras de aquesta mampara 

TOM.II, N 



194 EL. HECHIZADO» 

podemos oír, si pega 
la intentona. 

D. LUISA. 

Pues no hagas 
ruido , y atiende, Lucía. 

D. CLAUDIO. 

Ya estamos, como Dios manda. 
Doña Leonor, ¿qué se ofrece? 

D. LEONOR. 

Que escuchéis. 

D. CLAUDIO. 

Ay que no es nada. 

D. LEONOR. 

Pues quien os habla, soy yo. 

D. CLAUDIO. 

Bravo puñado de tarjas. 

D. LEONOR. 

Don Luis de Orozco, mi tio, 
cuya nobleza heredada 
le dio un . mayorazgo en Burgos > 
y en Milán una bengala, 
viniendo á Madrid (en esta 
retirada de campaña ) 
á sus pretensiones, dio 
principio , a que se trataran 
nuestra boda y la de Doña 
Luisa Rangel, vuestra hermana, 
con mi hermano y su sobrino 



POR FUER7A. Í^J 

Don Diego , atento a que á entrambas 
familias, para vivir 
dentro de Madrid, sobraban 
en el lustre la nobleza, 
y en la he/encia la abundancia. 
Ajustáronse en efecto 
ambos contratos, y a causa 
de serle fuerza a mi tio, 
dar una vuelta á su patria, 
nuestras capitulaciones 
dexó, antes de irse, firmadas; 
en cuya fe, á vivir juntos 
pasamos , siendo esta casa 
capaz, de que en sus dos quartos, 
baxo y principal, lograra 
nuestra unión tener mas cerca- 
de la dicha la esperanza. 
Y quando creí, que vos 
(atento a lo que ganabais 
en mi mano) dieseis priesa, 
p?ra vencer la tardanza , 
caprichudo, temerario, 
necio , loco , huís la cara 
á la ventura de ser 
mi marido, sin que os valga 
mas disculpa, (si es. que la hay) 
que no querer dexar vaca 
una eclesiástica renta, 

N Z 



196 EL HECHIZADO 

tan corta, que apenas pasa 
de cien ducados , sin ver , 
que si por simple os agrada 7 
quanto vos tenéis, es ya 
simple por concomitancia. 
Dexo de decir las muchas 
diligencias, aunque vanas, 
que, por venceros, hicieron 
nuestros parientes; y para 
no cansaros, voy a que, 
como estas cosas sagradas 
del honor no son materias, 
que las ajusta k espada, 
(cuyo reparo a Don Diego 
le mantiene, sin sacarla) 
á nadie mas que a mí toca, 
advertiros cortesana, 
(sin que discurráis, que yo 
os busco de enamorada , 
pues tenéis vos de galán , 
lo mismo que yo de humana) 
que mi punto está mal puesto, 
vuestra hermana desayrada , 
Don Diego irritado, y vos 
sin juicio y todos sin fama; 
hasta que al fin, conociendo 
vuestro yerro ::> 



PQTt FUERZA. 197 

D, CLAUDIO. 

Leonor , basta : 
que ya de oíros, estoy, 
como Dios quiere ks almas. 
Mas para que de una via 
estos dos mandados sé hagan , 
Pinchaúvas. 

pinchaúvas dentro. 
Señor. 

D. CLAUDIO. 

Los peynes. 
pinchaúvas saliendo. 
Ya están aqui. 

LUCIGUELA. 

El desbarata 
ahora, como siempre. 

p. LUISA. 

Escucha. 

LUCIGUELA. 

Hijos , buena va la danza , 
se dixo en caso como este, 
y da el granizo en la albarda; 
pero aguardemos al caso. 

D. CLAUDIO. 

Veme peynando esta mata. 

Siéntase y pnesc la toballa, 

PINCHAÚVAS. 

La tohalla está como un oro. 

N$ 



198 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Peyna , y mátame la caspa. 

Señora Doña Leonor, 

ya habréis conocido en mí, 

que yo , á Dios gracias , nací 

dos mil leguas del amor. 

Jamas por divertimiento, 

ni por el bien parecer 

hice cosa , y mas mujer, 

que es muchas cosas. Con tiento, á Pinch. 

Es verdad , que yo, engañado , 

di un si , que me fue pedido ; 

mas si en eso ha consistido, 

ya digo no , y he enviudado. 

Casarme por apetito. 

no es cosa; porque en efecto, 

en pescándome el coleto, 

usque ad mortern. Aspacito. / Pinch. 

Mi hermana , no me da enfado, 

que se quede sin casar; 

pues miren, que gran pesar 

me hace, en quitarme un cuñado. 

Demás de que la Luisica, 

ni por todo el mundo entero, 

se casará. Majadero, a Pinch. 

ráscame bien, que ahí me pica. 

Ya sé , que es la renta mia 

corta: mas aqui de Dios: , 



POR FUERZA. 199 

menor renta tenéis vos, 

para ser capellanía. 

Don Diego, que es un pobrete, 

no me dará; y si lo intenta, 

y me matare, hago cuenta, 

que me he casado. El copete. á Finch. 

Yo , en fin , no he de sujetar 

mi libertad , á tener 

amas -que satisfacer , 

ni chiquillos que criar ; 

y pues que por mí y por vos , 

hablar en esto , me irrita , 

ya que me he peynado , quita, á Vincb. 

Quedad í la paz de Dios. levantase. 

D. LEONOR. 

Eso no : que aunque no dexa 
ya vuestra voz esperanza, 
habéis de oir mi venganza, 
pues escuchasteis mi quexa. 

D. CLAUDIO. 

i Venganza de mí ? Eso es bueno. 

D. LEONOR. 

Si : 'porque en ofensa igual, 
sin fiarme del puñal , 
ni permitirme al veneno,, 
que la vida han de costaras , 
creed, dentro de pocos dias 
las fieras ofensas mías. 



tG0 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Digo, digo: vamos claros. 
¿Cómo es eso? 

D. LEONOR. 

Como está 
en mi arbitrio desde aqui 
el que viváis, ó no. 

D. CLAUDIO. 

¿Si? 

£>. LEONOR. 

Y presto lo veréis. 

D CLAUDIO. 

Ya. 

D. LEONOR. 

Y pues sentir es preciso , 

Sacando un liento, hace que llora. 
el que os pierda de esta suerte, 
para embarazar la muerte, 
aprovechad el aviso. vase. 

D. CLAUDIO. 

| Qué fuerte oque haca? 

PINCHAÚVAS. 

Voló. 

LUCIGUELA. 

Ahora entro yo en mi lugar. 

t>. CLAUDIO. 

Matar: ¿No hay mas que matar? 






POR FUERZA. 201 

LUCIGUELA. 

No hay mas , como quiera yo, 

D. CLAUDIO. 

Lucía mia. 

LUCIGUELA. 

No hay Lucía: 
y ved , Don Claudio , que os 
hablo cié parte de Dios. 
Vuestra vida , (si porfía , 
vuestro genio contra toda 
la atención de un noble estilo) 
está pendiente de un hilo. 
Amigo, ó morir 6 boda. 
Yo, quien os ha de malar, 
soy. Mirad, loque os espera} 
que si de hoy pasa, aunque quiera, 
no lo podjé remediar. 

D, CLAUDIO. 

¿Pues que hacer podre, indeciso 

en un empeño tan fuerte? llorando» 

LUCIGUELA. 

Para embarazar la muerte, 
aprovechar el aviso. rase. 

D. CLAUDIO. 

Oye , Lucía. En el pecho 
brincos me da el corazón; 
mas voy por mi refacción* 
Sale Doña Luisa. 



*02 Eli HECHIZADO 

D. LUISA. 

i Hermano , qué es lo que has hecho ? 

D. CLAUDIO. 

Que sé yo, que respondí 
á Leonor ; y me amagó 
Lucía , que lo escuchó. 

D. LUISA. 

¡Ay desdichada de mí! llora, 

D. CLAUDIO. 

i Ah Luisa , tu lloras ? 

D. LUISA» 

Siento, 
el haberte de perder. 

D. CLAUDIO. 

I Qué es lo que dices , mujer ? 

D. LUISA. 

Claudio , ó luto ó casamiento. 

D. CLAUDIO. 

l Pues á que miran crueles 
■estos enojos postizos? 

D. LUISA. 

A vengarse con hechizos. 

D. CLAUDIO. 

Pues digo, i Somos pasteles? 
¡ Hechizos a un Licenciado ! 
¡ Linda gracia por mi fe ! 
Luisa, yo los curaré 
todos con papel mojado. 



por fuerza. 203 

PINCHAÚVAS. 

Yo sok) sé, que la tal 

Lucigüela es una fiera • 

enredadora , hechicera. 

D. CLAUDIO. 

¿Qué sabes de eso, animal? 
Pero vamonos de aqui. 

D. LUISA. 

¿En fin , quando el riesgo ves , 
buscas el riesgo? 

D. CLAUDIO. 

Si. «* 

D. LUISA. 

¡Pues 
ay desdichada de mí! rase. 

D. CLAUDIO. 

A vencer tanto enemigo 5 
solamente basto yo. 
Mas vive Christo , que no 
las llevo todas conmigo. 

Vanse y salen Don Diego y Picatoste l 

PICATOSTE. 

¿A casa vuelves? 

D. DIEGO. 

Procuro , 
Picatoste, ver si acaso 
logro entrar , á ver á Luisa , 
luego que salga Don Claudio. :, 



2 04 EL HECHIZADO 

PICATOSTE. 

Mucho temo, que ha de estars* 
en casa, como anda malo. 

D. DIEGO. 

Conforme viniere el viento: 
porque él es loco. 

PICATOSTE, 

No tanto, 
como parece; pues dio, 
(aunque el matrimonio es santo) 
en que mas santo es, no haberle; 
y loco , ó no lo<po al cabo 
lo ha conseguido, 

D. DIEGO. 

) No de eso 

me hables; porque, aunque tomarlo 
debo como de hombre, que hace 
gala, de ser mentecato, 
no obstante , de Leonor siento 
el desayre. 

PICATOSTE, 

Vamos claros: 
¿nada mas que eso has sentido? 

D. DIEGO. 

Siento , escando enamorado 
de Luisa su hermana, haber 
de perderla , por el raro 
ridiculo genio suyo. 



POR FUERZA. 20$ 

PICATOSTE. 

Y bien, ¿en que estado estamos? 

D. DIEGO. 

En el de que no he podido 
hablarla , desde que ayrado , 
para cumplir con mi quexa i 
le negué el habla á su hermaho, 
Pero espera : que él ( si no 
miente el trage estrafalario 
de clerizonte Eolonio) 
viene por la calle abajo* 
¿Qué haremos? 

PICATOSTE. 

Estarnos quedos 
en esta esquina , y en dando 
él la vuelta, entrar alia. 

D. DIEGO. 

Bien has dicho. 

PICATOSTE. 

Van dos quartos y 
que te habla. . 

D. DIEGO. 

Mucho me temo, 
según estoy irritado.. 

PICATOSTE. 

Si aspiras aLparentesco, 
no mates al mayorazgo t 
hasta que le heredes. 



2ü6 EIí. HECHIZADO 

Sale Don Claudio. 

D. CLAUDIO. 

Fiera 
tirada hay de aquí al Vicario. 
Pero vale Dios , que son 
corredores mis zapatos. 

PICATOSTE. 

Hablando viene entre sí. 

D. CLAUDIO. 

Pero, ingenio , discurramos 
en el caso de hoy. 

PICATOSTE. 

Paróse. 

D. CLAUDIO. 

Ahora , señor, vamos claros. 
La mujer tiene razón; 
porque si yo la engañado 
de meche a meche , y por mí 
está echando los livianos, 
es fuerza, que el panadizo 
reviente por algún ¡ado. 
En este cuento hay dos cosas : 
la una es , que yo soy un asno , 
y lo erré; la otra es, que ella 
se muere por mis pedazos. 
La Leonor es un demonio, 
la Lucigüela $s un diablo; 
y esto de decirme Luisa, 



POR FUERZA. 207 

(después de lo que ha pasado) 
Claudio , lutp ó casamiento, 
me va oliendo á chincharrazo. 
Demás de que estas criollas 
de la otra parte del charco, 
por quítame allá esa boda , 
hechizaran á un christiano. 
Vive Dios, que el caso es recio. 

PICATOSTO. 

Acá se viene acercando, 

D. CLAUDIO. 

Pero allí está el cuñadillo. 
Buenos dias, Don Santiago. 

D. DIEGO. 

Don Diego para serviros. 

D. CLAUDIO. 

Es verdad; tendré cuidado 
para otra vez. 

D. DIEGO. 

Dios os guarde. 

D. CLAUDIO. 

El os la dé muchos años. 

D. DIEGO. 

Gran mozo para pariente. 

D. CLADIO. 

Bello hombre para cuñado, vasc, 

PICATOSTE. 

Allá vayas., y no. vuelvas. 



208 EL HECHIZADO 

D. DIEGO. 

Pues no puede ser reparo, 
el entrar en nuestra propia 
casa , Picatosto ,■ vamos. 

PICATOSTE. 

Dexame ir delante á mí : 
para que á Isabel lia mando ¿ 
sepa, si puedes entrar. 

D, DIEGO* 

Dices bien. 

PICATOSTE. 

A paso larga 
va por la calle, que vuela 
el domine Licenciado. rase* 

D. DIEGO. 

¡Suerte injusta, quien creyera, 
después de tantos cuidados, 
como de Luisa el amor 
me cuesta, que por el- vano 
capricho de un hombre necio, 
hubiese de malograrlos! 
Mas si porfías undosas 
saben ablandar peñascos 1 , 
bien podrán quexas rendidas* 
sobornar pechos ingratos. 
Y pues hoy es en mi pena 
la primer vez que la hablo, 
(después que cerró la puerta 



POR FUERZA. «0£ 

la repugnancia al contrato) 
hoy veré , con qué semblante 
me recibe, por si saco 
alguna ra2on , que pueda 
servirme de alivio. 
Vase , j far el otro lado salen Vicatostt 
é Isabel. 

PICATOSTO. 

Al caso-, 
Isabel. 

ISABEL. 

Desde que no 

nos vemos , no nos hablamos* 

picatoste. 
No es tiempo ahora deso , sind 
de que veas , si mi amo 
puede hablar á tu señora. 

ISABEL. 

¡ Hablarla ! Para eso estamos* 

PICATOSTE. 

Pero él viene. 

ISABEL. 

Picatoste, 
querer hablarla , es en vano ; 
porque está hecha un basilisco. 
Sale Don Diego. 
rx. DIEGO. 

No estará sino un milagro. 
tom. ii. o 



tlO Efc HECHIZADO 

ISABEL. 

i Señor ? 

D. DIEGO, 

¿ Isabel ? 

ISABEL. 

¿Pues cómo, 
después del ceño pasado, 
en que solo tuvo culpa 
el pollino de mi amo, 
te humanas tanto? 

D. DIEGO. 

No creas 
en ceños de enamorados, 
Isabel ; porque el despecho 
parece ira , y es halago. 
¿ Qué hace tu ama y mi dueño ? 

ISABEL. 

Tocándose está en su quarto. 

p. DIEGO. 

¿Podré hablarla? 

el doctor dentro. 

En el portal 
mete la muía , muchacho, 
y espera. 

ISABEL, 

El Doctor es éste; 
que como Don Claudio ha estado 
ipalo , viene á verle. 



POR FUERZA. 31* 

PINCHAÚVAS. 

En viendo, 
que ha salido tan temprano, 
se irá. 

ISABEL. 

No obstante , es preciso ' 
que te escondas , y en entrando, 
al quarto de mi ama , salgas. 

p« diego. 
Bien dices* 

PÍCATOSTE. 

Yo por criado 
no seré tan conocido; 
y así , pian pian me baxo 
al portal , aunque me encuentre» 

Isabel. 
Ya los tacones de palo 
suenan cerca. 

D. DIEGO. 

¡ Que ahora hubiese 
de venir este embarazo ! 
escóndese , y sale el Doctor con cafa larga 
y vueltas de bolillo , y encuentra 
con Vicatoste. 

DOCTOR. 

Dios sea aqui. 

Isabel. 

|Qh , señor Doctor? 
02 % 



212 EL HECHIZADO 

DOCTOR'. 

¿Niña , quién es este hidalgo? 

ISABEL. 

Un criado del vecino. 

DOCTOR. 

¿De Don Diego ? Ansias , á espacio. 

PICATOSTO. 

Y muy servidor de todos 
los galanes de este barrio. 

DOCTOR. 

Bien está. 

PICATOSTF. 

A Dios , 'Isabel. y ase. 

ISABEL. 

Da á Lucía mil recados. 

DOCTOR. 

Mi señora Doña Luisa 
¿qué hace? 

ISABEL. 

Se está tocando. 
¿Quieres entrar? 

Sale Dona luisa. 

D. LUISA. 

¿Isabel? 
¿Mas quién está aqui? 

DOCTOR. 

Quien blanco 
de vuestras saetas yace 



POR FUERZA. 21$ 

en los .ultimes desmayos, 
Pero , si cognitio morbl 
inventio cst remcd'ú , estando 
de mi parte lo rendido, 
en vos cesará lo ingrato. 

D. LUISA. 

Señor Don Fabián ¿era hora, 
de que nos viésemos? 

ISABiL. 

Malo 
va esto, si escucha Don Diego, 
Pero así he de remediarlo. 
Cierra la ¡tuerta donde se escondió D. Diego, 

D. LUISA. 

¿Qué haces? 

ISABEL. 

Cerrar esta puerta, 
porque entra el ayre colado. 

DOCTOR. 

Siempre , quando sale el alba, 
tirita de frió el campo. 
Pero presto vuestros ojos 
en los tremores del prado, 
quanto egrotaron durmiendo, 
subsanaron alumbrando. 

D. LUISA. 

Dcxemos , por vuestra vida, 
lisonjas que estimo , y vamos 

o 5 



214 feL HECHIZADO 

discurriendo en nuestro empeño. 

DOCTOR. 

Si ahier os dixe , que no hago 
nada en serviros , y os di 
la palabra de ayudaros, 
¿cómo hoy dudosa volvéis, 
á recetar el mandato? 

D. LUISA. 

Porque no penséis , que tiene 

otro motivo , el rogaros, 

que concurráis á que crea 

mi hermano , que está hechizado; 

Sabed ? : ; 

DOCTOR. 

Perdonad , que ignore 
la causa, que os ha* obligado; 
quando á mí , para serviros 
me sobra , la de agradaros. 

\ D. LUISA. 

Ya por acá está dispuesto 
todo quanto es necesario 
para el chasco, 

DOCTOR. 

Hoy daré yo 
principio , á lograr el chasco; 
pues Don Claudio no está bueno. 



POR TUERZA. *I$ 

Abre D. Diego la puna de re f ente, j sacando 

el medio cuerpo se vuelve d entrar, 

y el Doctor se altera. 

D. DIEGO. 

Ya sin duda habrá pasado 
al quarto de Luisa ; pero 
con ella está aquí. 

ISABEL. 

Oyga , el diablo 

del ayre. 

i>. luisa. 

¿Isabel , qué es eso? 

doctor. 
i Cielos , un hombre embozado 
no fue, quien abrió la puerta? 

ISABEL. 

Andar : viole el Esculapio. 

DOCTOR. 

j Fiero empeño ! 

d. diego. 

Poco á poco, 
pues es preciso el recato, 
volveré á cerrar. 

ISABEL. 

¡Qué gustes, 
de estar en aqueste paso, 
con este ayre! 

o 4 



*X6 E£ HECHIZADO 

DOCTOR. 

I Ah perra , y quién 
te diera docientos palos! 
Pero conocerle , es fuerza, 
y aun matarle. 

Echa mano al junaL 

d. LUISA. 

i Qué os ha dado? 

DOCTOR. 

Una sincopal de zelos. 

ISABEL. 

Diaforético es el caso. 

D. LUISA. 

¿Estáis en vos? 
¿ s d. claudio dentro. 

Pinchaúvas, 
abre esta puerta. 

d. luisa. 

Mi hermano. 
doctor. 
Disimulemos , cordura. 

d. luisa. 
Sacadme de este cuidado. 
¿ Decid , qué habéis visto ? 
doctor. 

He visto : : : 
Salen Don Claudio y Pinchaúvas. 



POR FUERZA. 3 I7 

D. CLAUDIO. 

Saca el brasero . muchacho. 

PINCHAÚVAS. 

Se está pasando , señor. 

D. CLAUDIO. 

i Don Fabián ? 

DOCTOR. 

5 Señor Don Claudio? 
V ) 

D. CLAUDIO. 

¿Cómo tan tarde , sabiendo, 
que yo os estaba esperando? 

DOCTOR. 

Dábame prisa otro enfermo. 

D. CLAUDIO. 

Señor Doctor , vamos claros: 
que no son de perder cada 
visitica doce quartos. 

DOCTOR. 

¿En efecto , qué se ofrece? 

D. CLAUDIO. 

Deciros , como me hallo 
mal dispuesto ; porque siento 
un lapsus llngUA en el bazo, 
y en el hígado otra cosa, 
á manera de entusiasmos. 
Estoy triste , que es contento;, 
y me parece, que traygo 
millón y medio de duendes 



21 8 Et, HECÍIÍZAD& 

en el desván de los cascos. 
En fin , amigo , yo estoy, 
como dicen , espirando 
sin saber de qué, 

doctor. 

Pues puedo aparte* 
haber padecido engaño, 
o ser de Isabel traycion, 
lo que vi , hasta averiguarlo, 
obedecer quiero á Luisa. 

X>. CLAUDIO. 

| Qué os parece , Don Fulano ? 
| No respondéis? Pues para eso 
me curará mi Lacayo. 

DOCTOR. 

Esas materias son humos 
de algún humorcillo craso, 
que mordicante exaspera 
los sucos atrabiliarios. 
El pulso. 

D. LUISA. 

5 Isabel , has visto 
hombre mas desalumbrado ? 

ISABEL. 

Debe de ser loco. 

doctor. 

Estotro. 



*0R FUERZA* 219 

ISABEL. 

Si ella supiera el gazapo, 
que está escondido ; : ; 

DOCTOR. 

La lengua, 

P. CLAUDIO. 

Digo ; $ qstán limpias las manos? 

DOCTOR. 

Al marcial del guante huelen. 

D. CLAUDIO. 

No huelen sino á estofado, 
dd que cenasteis anoche. 

PINCHAÚVAS. 

¿Las cejas arquea? Malo. 

DOCTOR. 

Mas mal hay del que pensáis. 

D. CLAUDIO. 

?Qué decís? 

DOCTOR. 

Que estáis muy malo; 
porque el volante del pulso, 
los ejos desencaxados, 
la lengua áspera , el color 
pálido , el aliento tardo, 
y en las articulaciones 
la trepidación del pasmo 
son malas señales todas. 



«20 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Andallo : de esta volamos. 
¿ Qué va , que me dan viruelas, 
y me hago bastillas a araños? 

D. LUISA. 

¿Os parece, que podrá 
ser este algún resfriado, 
que con la cama se cure? 

DOCTOR. 

Señora , pica mas alio. 
Yo tomara por partido, 
fuese un dolor de costado. 

D. CLAUDIO. 

| Pues , señores , qué he hecho yo 
para todo este aparato? 

D. LUISA. 

i Ay hermano! que en los mozos:: 

D. CLAUDIO. 

¿Vivo como un ermitaño, 
y me riñes ? 

D. LUISA. 

Bien pudieras 
entenderme ; que claro hablo. 

DOCTOR. 

Al Doctor y al Confesor, 
señores , se ha de hablar claro. 
Sepamos , qué hay. 



POR FUERZA. Ü2 % 

D. LUISA. 

Que quexosa 
una mujer , le ha amagado, 
con que ha de vengarse de él. 

D. CLAUDIO. 

Es verdad : mas yo no hago 
caso de eso* 

DOCTOR. 

Pues , amígOj 
vos estáis maleficiado. 

D. CLAUDIO. 

¿Malefiqué? Vive Christo, 
que si me maleficaron, 
haga : : : s 

DOCTOR. 

No es ya tiempo de eso; 
y mientras yo mas despacio 
estudio en esa materia, 
traygan de escribir recado, 
recetaré una bebida. 

D. CLAUDIO. 

Desacoto purgas. 

doctor. 
Quando 
lo fuese, en esto consiste, 
el ir atajando el daño. 
Esta es una agua tipsana, 
hecha de hierbas , que un sano 



322 El» HECHIZADO 

la puede tomar. 

D« CLAUDIO, 

Pues id, 
á recétamela > al patio: 
que ni escrita quiero verla. 

D. LUISA. 

Yo en casa del Boticario 
la enviaré. 

doctor* 

Buena ocasión 
es , para explicar mi agravio: aparte. 
pues tal purga no ha de haber. 

Ponesc a recetar. 

D. CLAUDIO. 

¡Ah vil mujer , en qué estado 
has puesto este pobre hombre ! 
Mas no te irás alabando. 

PINCHAÚVAS. 

¡Qué lástima me hace , el verle! 

ISABEL. 

No pego mal el emplasto. 

DOCTOR. 

Señora , esta bqbidilla 

Dale un papel. 
la ha de tomar muy temprano, 
y tomada , haga exercicio 
dentro de su propio quarto, 
hasta que yo venga. Ingrata, a D.Luisa. 



JPOR FUERZA. 133 

en ese papel declaro 

mi dolor ; y hasta la vista. 

D. LUISA. 

¿Isabel , lo has escuchado? 

ISABEL. 

Si, señora. ¡Hay tal jumento! 

d. diego volviendo J entreabrir 
la fuerta. 
La visita va de espacio, 
y yo : : : Mas Don Claudio es este. 

D. CLAUDIO. 

I Ah Doctor, en qué quedamos? 

DOCTOR* 

En que mañana sabremos 

los hechizos , que os han dado. 

Rabiando de zelos voy. yast* 

D. CLAUDIO. 

¡Yo hechizado por ensalmo! 

De ésta , la capellanía 

vuela con doscientos diablos. yase* 

PINCHAÚVAS. 

Voy á acostarle. 

P. DIEGO. 

Ya puedo 
salir. 

ISABEL. 

i Señora , veamos, 
qué receta es esa? 



2 24 EL HECHIZADO 

D. LUISA. 

¿Cómo 
lo hemos de saber , estando 
en latin? 

ISABEL. 

No creas eso; 
porque , según lo que ha dado 
á entender , quexas ha escrito. 

D. LUISA4 

¿De qué , si atenta le pago 
la fineza , que por mí 
£Stá haciendo ? 

D. DIEGO. 

¡Que he ^cuchado! 

D. LUISA. 

Pero en su genio no es nuevo, 
CÍ estar zeloso. 

ISABEL. 

Andallo. 
Si ]<p oye Don Diego , aquí 
anda la de mazagatos. 

D. DIEGO. 

Zeloso dixo, ¿Hay mas penas? 
Salen Leonor y Lucigüela. 

ISABEL. 

Abre el papel. 

D. LEONOR. 

Esperando, 



POR FUERZA. 225 

á que se fuesen estuve, 
para saber , én qué estado 
estamos de nuestra industria» 

LUCIGUELA. 

¿Isabel, tenemos algo 
de nuevo? 

ISABEL. 

Tengo , el que hay un 
miedo , que parece quatro. 

D. LUISA. 

| Leonor , no es buen sitio éste, 
para que hablemos despacio, 
en lo que al Medico debo? 

ISABEL. 

No , señora : en el estrado 
estaréis mejor. 

D. LUISA. 

Y allá 
podremos reir un rato 
de las quexas , que me escribe. 
Sale Don Diego cojiendo el papel* 

D. DIEGO. 

Yo las veré , pues las causo. 

D. LUISA. 

¡Vos aquí! ¿Cómo, Isabel:::? 

ISABEL. 

Yo no sé , por. donde ha entrado.. 
TOM. 11, p 



226 EL HECHIZADO 

D. LUISA. 

{Hay tan raro atrevimiento! 

D. DIEGO. 

¡Hay tan manifiesto agravio! 

D. LEONOR. 

I Qué papel es ese , Diego ? 

ISABEL. 

La receta que ha dexado 
el Doctor. 

D. DIEGO. 

Ya lo veremos. 

ISABEL. 

Pues leedla y desengañaos. 
Lee Don Diego. 
Falsa , si quieres saber 
la causa de mi cuidado, 
pregúntala , á quien tenias 
dentro de tu propio quarto. 

LUCIGUELA. 

¿Eso receta? Oyga el diantre. 

ISABEL, 

Toma , si purga. 

D. LUISA. 

¿Es encanto, 
lo que me sucede , cielos? 

D. DIEGO. 

Ya , ingrata , has visto : ; : 



POR FUERZA. 


227 


D. LUISA. 






No osado 



prosigas , y ve, que yo 
ni ofendo ni satisfago. 

D. DIEGO. 

Lo uno es verdad , mas pues no 
es tiempo ahora , de pararnos 
en quexas , sino de que 
le haga yo dos mil pedazos : : : 

LUCIGUELA. 

¡Ay mi Doctor! De ésta muere. 

D. DIEGO. 

Quédate , á llorar su estrago, 
ingrata. rase. 

D. LUISA. 

Tenle , Leonor. 

ISABEL. 

Dexa , que le dé un porrazo. 

d. luisa. 
Buena anda la tremolina. 

D. LEONOR. 

Tras él baxaré , aunque en vano 
imagino , reportarle. vasc. 

d. luisa. 
Lucía , vé til volando, 
á detenerle ; Isabel, 
sigúeme tú. 

V z 



228 pX HECHIZADO. 

LUCIGUELA. 

Lindo paso 
de zelos. 

ISABEL, 

l Qué dices de esto ? 

LUCIGUELA. 

Que el Doctor es arrojado; 
mas guárdese dfc que haya 
menester al Boticario. 

Vase cada una pr su laclo. 






POR FUERZA. 229 

JORNADA SEGUNDA. 

Salen Don Claudio y Vicatoste , como 
recatándose. 



D. CLAUDIO. 



Y, 



O , hijo mió Picatoste, 
pues no es fácil , que nos oyga 
nadie de casa , te llamo, 
para fiarte mi honra. 
¿Vienes de prisa? 

PICATOSTO. 

No , cierto. 

D. CLAUDIO. 

Pues tanto el secreto importa, 
cerremos aquí. 

PICATOSTE. 

Cerremos. 
Hace que cierra. 

D. CLAUDIO. 

Hijo , asi Dios te dé gloria, 
quando de esta vida vayas, 
que me digas una cosa. 
p 3 



23O EL HECHIZADO 

PICATOSTE. 

Y aun ciento ; sí las supiere. 

D. CLAUDIO. 

Vén acá : en quanto á chismosa, 
y hablando sin miedo, en quanto 
á estupenda enredadora, 
¿qué sabes de Lucigüela? 

PICATOSTE. 

Si no me hubiera ella propia aparte, 

dicho el cuento , y prevenido* 

lo que es fuerza que responda, 

de esta se desbarataba 

el juego de la tramoya. 

Nadie mejor que yo puede i 

decir de esa picarona 

las malas mañas ; pues , como 

ha que sirvo á mi señora 

tantos años , he podido 

averiguarla las 1 drogas: 

demás de que , como yo 

al principio quise boda 

con ella , y quien galantea, 

todas las acciones ronda, 

en pocos días vi mucho. 

D. CLAUDIO. 

Dilo , asi Dios te socorra. 
De esta suerte sabré , si es 
Lucigüela encantadora. 



POR FUERZA. *3 l 

PICATOSTE. 

Si dixera ; pero el punto 
de hombre de bien : : : 

D. CLAUDIO. 

Dale bola. 
No hay punto de bien que valga, 
para que no se conozca, 
de quien debemos guardarnos. 

PICATOSTE. 

¿Ofreces callarlo? 

D. CLAUDIO. 

Oyga. 
Digole a usted , señor mió, 
que no saldrá de mi boca. 

PICATOSTE. 

Tragándose va el anzuelo. 

D. CLAUDIO. 

Hecho estoy una ponzoña. 

PICATOSTE. 

Es lo primero creer, 
que todas estas criollas 
son inclinadas , por uso 
á supersticiones. 

D. CLAUDIO. 

¡ Moscas ! 

PICATOSTE. 

Lo segundo es #1 que Lucía 
es hechicera famosa, 

P 4 



232 EL HECHIZADO 

con pacto explícito ad intra 
en la magia negra. 

D. CLAUDIO. 

¡Toma? 

PICATOSTE. 

Lo tercero es , que según 
las acciones lo denotan, 
no te mira bien Lucía 
desde lo de su ama. 

D. CLAUDIO. 

¡ Sopla l 

PICATOSTE. 

Y lo ultimo , que ella mira, 
á hacerte algún daño. 

D. CLAUDIO. 

¡Soga! 

PICATOSTE. 

Las pruebas que tengo de esto, 
es haber visto , que todas 
las noches en su aposento 
saca de cierta redoma 
un ungüento , y después que 
según su virtud se arroba, 
se va por las vovedillas.- 

D. CLAUDIO. 

¡Jesu-Christo! ¿ Y quedan rotas? 

PICATOSTE. 

No , señor ; que es por ensalmo. 



POR FUERZA. 233 

D. CLAUDIO, 

i Qué salmo , ni qué salmodia ? 

PICATOSTE. 

Ensalmo es tercera especie 
de superstición , que consta 
de sanar sin medicina. 

D. CLAUDIO. 

¿Vale caro? 

PICATOSTE. 

No se compra. 

D. CLAUDIO. 

Es que yo de mi dolencia 
quisiera sanar sin costa. 

PICATOSTE. 

Lucía , fue quien chupó el niño 
del Letrado , y quien con sola 
una voz , de una baraja 
de náypes algo roñosa, 
hizo, que la sota de oros 
requebrase al Rey de copas: 
y otras mil cosas. 

D. CLAUDIO. 

I Señores, 
no hay en el mundo corozas ? 

PICATOSTE. 

Nadie se atreve a acusarla; 
pues, si alguno la deshonra, 
dará con él en Turquía, 



i 



2 34 EL HECHIZADO 

ó ie convertirá en mona. 

D. CLAUDIO. 

Si tu callaste , incurriste. 

PICATOSTE. 

Eso a sus amos les toca; 
mas también los tiene á ellos 
insensatos* 

D. CLAUDIO. 

¡Linda moza! 
En buenas manos di yo: 
Dios mió, misericordia. 

PICATOSTE. 

Lo peor es , que hacer suele, 
para matar , si se enoja, 
hechizos irremediables, 
y los hace de esta forma: 
que yo por las rehendijas 
de la puerta lo vi ahora. 

D. CLAUDIO. 

l Quándo , hijo ? 

PICATOSTE. 

Ahora. 

D. CLAUDIO. 

No doy 
por mi vida una alcachofa. 

PICATOSTE. 

Pone sobre un velador 
una lamparilla mohosa, 



POR FUERZA. 23 J 

en quien , quando hace el conjuro, 

con las raras ceremonias 

de oraciones y visajes, 

echa , invocando a Mahoma, 

un poco de aceyte negro, 

como el color de tu loba. 

D. CLAUDIO, 

Hermoso atar de rocín, 
y atábale por la cola. 

PICATOSTE. 

Aquí es , según razón, 
quando el dicho pacto- otorga 
con el familiar , y como 
se va gastando por horas 
el aceyte > va muriendo • 
el hechizado 5 de forma 
que en ahumando la torcida, 
se cae muerta la persona. 

D. CLAUDIO. 

i Luego , luego ? 

PICATOSTE. 

Luego , luego. 

D. CLAUDIO. 

¡Hermosa ayuda de costa! 
Pero vamos al remedio. 

PICATOSTE. 

Ya tragó el cebo : mamóla. 



23^ EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

I De suerte , Picatostico, 

que ahora , según lo que informas, 

hay lamparilla en campaña? 

PICATOSTE. 

Anoche la vi á deshora; 
porque dispertando al ruido 
de unos ahullidos de zorra, 
que sonaban , como quando 
rechina mucho una noria, 
veñi , vidi & fugi. 

D. CLAUDIO, 

Pues 
yo soy (¡el llanto me ahoga!) 
el pobre (ah triste dé mí!) 
que en muriendo ( ¡ qué congoja ! ) 
la lampara ( ¡ ay , hijo mió ! ) 
ha de (¡mal haya la boda!) 
caerse muerto. 

PICATOSTE. 

Requiescat. 
¿Mas por qué esta infame toma 
contra tí las armas? 

D. CLAUDIO. 

Eso, 
amigo , pica en historia: 
son cuentos largos. 



POR FUERZA» 23 J 

PICATOSTE. 

Pues ^10 hay 
sino prevenir tus cosas, 
y hacer buen animo. 

D. CLAUDIO. 

¡Qpi 

desdichada fue la hora, 
en que nací! Pero dime, 
¿ la pobre vida ó la alforja 
del hechizado no dura 
lo que el aceyte , que moja 
la torcida? 

PICATOSTE. 

Claro está, 

D. CLAUDIO. 

Luego , si hallásemos, moda, 
> de entrar , quando ella se ha ido, 
y echar , sin que lo conozca, 
cada noche una panilla, 
durará la vida contra 
el gusto de la hechicera? 

PICATOSTE. 

No hay duda. 

D. CLAUDIO. 

Pues á la obra. 
Tu has de entrarme en su aposenta 

PICATOSTE. 

Primero fuera í la horea. 



238 SI/ HECHIZADO 

No hay que hablar de eso. 

d. Claudio arrodillándose. 
Hijo mió, 
esta fineza , entre otras, 
te he de deber. 

\ PICATOSTE. 

Quanto • puedo 
hacer , si á tanto te arrojas, 
es darte la llave y una 
reliquia marabiliosa. 

D. CLAUDIO. 

¿ Qué reliquia es ? 

PICATOSTE. 

Un hueso 
del Catalán Serrallonga. llaman* 

D. CLAUDIO. 

Santo mió::: ¿Mas llamaron? 

PICATOSTE. 

Sí. 

D. CLAUDIO. 

Pues vete por esotra 
puerta de la despensilla, 
hasta después. 

PICATOSTE. 

En fin j osas 
entrar en el aposento 
de Lucía? 



POR FUERZA. 239 

D. CLAUDIO. 

¿Somos Monjas? 
Claro esta. 

PICATOSTE. 

Dios quiera , que 
no te quedes por las costas. 
Voy, de quanto me ha pasado, 
á dar cuenta , porque importa. 
Vase Vicatoste^y abre la puerta D. Claudio: 
sale Pinchaúvas con una cajuela , y un 
frasco de vino , y servilleta. 

D. CLAUDIO. 

\ Quién es ? 

PINCHAÚVAS. 

Yo soy. 

D. CLAUDIO. 

¿ Pinchaúvas ? 

PINCHAÚVAS. 

Ya tienes aqui la polla, 
vino , pan y servilleta. 

D. CLAUDIO. 

Bien venido seas : ponía 
en esta mesa ; que como 
me dan a comer por onzas 
con esta cura ó esta haca, 
rabio de hambre. 

PICATOSTF. 

Usted la coma, 



240. EL HECHIZADO 

que yo atisbaré 5 si vienen. 
Vihuela dentro. 

D. CLAUDIO. 

Pero escucha , que allí tocan 
una vihuela. 

PINCHAÚVAS. 

Isabel, 
que se precia de cantora, 
querrá solfear. 

D. CLAUDIO. 

Vé partiendo, 
y dexala con su solfa. 

PINCHAÚVAS, 

¿ Trincho ? 

D. CLAUDIO. 

Trincha , porque ya 
se me hace agua la boca, 
Parte la polla Pinchaúvas , y mientras 
canta Isabel , se suspende 
Den Claudio. 
isabel cantando. 
Por los enojos de Arlaja, 
beldad de Constantinopla 
muñéndose esta de hechizos 
el misero Barbarroja. 

D. CLAUDIO. 

Todo quanto miro y oygo, 
son imágenes , son sombras 



J?0R FUERZA. 241 

de mí desgracia ; mas venga 
esa pechuguilia , y corra. 

PINCHAÚVAS. 

No he visto cosa mas tierna» 

D. CLAUDIO. 

¡Qué no me dcxe esta boda, 
comer con gusto ! Maldita 
sea el alma de las coplas. 
isabel canta. 
Torque falto' a su palabra , 
estando para ser novia , 
la va quitando la vida , 
como quien no hace tal cosa. 

D. CLAUDIO. 

Ya escampa , y llueven hechizos. 
Sale Isabel huyendo con una guitarra en la 
mano , y detrás Dona Luisa y 'Juana 
con un vaso como de purga. 

D. LUISA. 

Ah infame. 

ISABEL. 

Tente, señofa. 

JUANA. 

Huye , Isabel. 

PINCHAÚVAS. 

Hacia aqui 
se acerca la batahola. 

tom, 11, o 



242 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Pues no he de darlas ni un hueso. 

PINCHAÚVAS. 

I Qué es esto ? ¿ Quien alborota 
el quarto de mi señor ? 

D. LUISA. 

Yo soy : nadie se me ponga 

delante; que he de matar 

á esa picara sin honra ; 

pues , quando mi pobre hermanó 

muriendose está , con poca 

atención , donde él la escuche, 

canta lo que todos lloran. 

D. CLAUDIO. 

Yo, Luisa, asi Dios me guarde, 
que me hallo como en la gloria; 
y ahora iba á desayunarme. 

PINCHAÚVAS. 

Y con una polla sola, 
<jue yo le traxe. 

D. LUISA. 

Otra infamia. 
Pues, esqueleto con gorra, 
sabes , que apenas un caldo 
pasa de doce a doce horas, 
y aún ese, en su hastio, mas 
que le brinda, le provoca, 
¿ y con una polla entera , 



POR FUEHZA. 243 

en desgana tan notoria , 
quieres, que se desayune? 
No fuera yo tan dichosa. 
Quita esa mesa¿ vejete; 
suelta esa guitarra , loca ; 
y por no afligirle mas i 
agradeced , que no os rompa 
la cabeza. 

PINCHAÚVAS. 

Usted perdone. 

ISABEL. 

Sin causa te desazonas. 

D. LUISA. 

De música , ni comida 
gusta, quien en sü penosa 
enfermedad solo tiene 
el padecer por lisonja. 

D. CLAUDIO. 

Hermana ¿ por está cruz:::- 

D. LUISA. 

, Tienes razón , que te sobra. 

D. CLAUDIO. 

Yo quería :::- 

D. LUISA. 

No comer, 
vas á decir; pues no comas. 

t>. CLAUDIO. 

No es mal chasco, por mi vida» 



2 44 fcLHFXHlZApO 

D. LUISA. 

Cazuela , pan y candiota 
vayan ñiera. 

PINCHAÚVAS. 

Vayan fuera, 

D. CLAUDIO. 

Este es martyrio de toca. 
Vase Pinchaúvas , llevándose los trastos* 

D, LUISA. 

Llega tíi ese vidrio, Juana. 

JUANA. 

Aqui , señora, le tienes. 

D. CLAUDIO. 

¿Luisa, con c<a te vienes? 

D. LUISA. 

¿No has de tomar la tipsana? 

D. CLAUDIO. 

¡Tipsana! Bravo regalo, 

quando en el mundo hay sorbetes. 

D. LUISA. 

¡Qué ahua malo no tebujetes! 

D, CLAUDIO.. 

¿Quién te ha dicho, que estoy malo \ 

D. LUISA. 

¿Cómo que no ? Esa es manía, 
que tu hypocondria fragua. 

D. CLAUDIO. 

¿ Señores , qué tiene el agua 



POR FUERZA. 24> 

que ver con la hvpocondria ? 

ISABEL. 

No mal la desecha se hizo. 

D. LUISA. 

Mira , que esta es la primer 
diligencia, para ver 
la eíicacia del hechizo. 

D. CLAUDIO. 

Yo la tomaré , después 
de almorzar á mi sabor. 

D. LUISA. 

¿Después de almorzar? ¡Qué error! 
Mírala > que linda es. 

Siéntase tomando el vidrio» 

D. CLAUDIO. 

¡Qué será , sagrados cielos, 
esta bebida cruel! 

ISABEL. 

Un poco del agua miel , 
que sobró de los buñuelos. 

D. LUISA. 

¿Para quándo son los brios? 
Bebela , Don Claudio , ea. 

D. CLAUDIO. 

Señor, en descuento sea 
de tantos pecados mios. 
¡Cómo huele! 

as 



246 EL HECHIZADO 

D. LUISA. 

Hacer extremos, 
si es preciso , es disparate. 

TU ANA. 

¿Mas que sabe á chocolate? 
Levantase Don Claudio. 

D. CLAUDIO. 

Tómala tú, y lo sabremos. 

7 UANÁ. 

Tomarla yo, es por demás, 
si á mí mala no ves. 

D. CLAUDIO. 

Pues, para quando lo estés, 
tomada te la tendrás. 

D. LUISA. 

Ya con el delirio empieza 
á irritarse. ¡Hay tal trabajo! 

D. CLAUDIO. 

Tómala, perra: ó te encajo 
la tipsana en la cabeza. 

D. LUISA. 

Modera , Claudio, el exceso 
de tus locos procederes. 

D. CLAUDIO. 

i Con que en efecto no quieres 
tomarla? Pues ahí va eso. 

Tira el vaso a Juana. 



POR FUERZA. 247 

JUANA. 

¡Ay Jesús! 

Sale el Dcctoy. 

DOCTOR. 

¿Qué ruido es este? 

D. luisa. 
Que por mas que se lo diga, 
y aun se lo niegue, no quiso 
tomar Claudio Ja bebida. 

ISABEL. 

Que hizo pedazos el vidrio. 

JUANA. 

Y me manchó la basquina. 

DOCTOR. 

Eso es ser incorregible; 
y nadie sin medicina 
sanó hasta ahora. 

D. CLAUDIO. 

Seo Doctor, 
si tengo una hapibre canina , 
hecha de las dos mitades 
de colegio y poesía, , 
¿he de hartarme de tipsanas 
en tiempo de longanizas? 
doctor.. 
Andad , señor : que eso es ya 
declararse la mania; 
y si dais en ser inquieto , 
^4 



248 &k HECHIZADO 

traheré, para que os corrijan, 
tres ó quatro practicantes. 

D. CLAUDIO. 

¿A mí? 

DOCTOR. 

Si : a vos. 

D. CLAUDIO. 

Dale guindas. 
Lo mismo será, aunque vengan 
los niños de la doctrina: 
y usted no se canse , que 
por vida de Doña Luisa, 
he de almorzar. 

.DOCTOR, 

Sosegaos > 
y pues el hambre os irrita, 
concertémonos. 

D. CLAUDIO. 

¿En quanto? 

DOCTOR. 

En alguna consqrvilla, 
agua y chocolate. 

D. CLAUDIO. 

Corcho. 

DOCTOR. 

Pues sean dos higadillas 
de polla. 



POR FUERZA. 249 

D. CLAUDIO. 

Poca manteca. 

DOCTOR. 

¿Pues qué queréis ? 

D. CLUDIAO. 

Carne frita; 
y alborotaré la casa , 
si me baxan de dos libras. 

D. luisa. 
Esto es cansarnos en vano. 
Démosle, quanto nos pida; 
y muérase. 

D. CLUDIAO. 

Ea , Isabel, 
ea , Juana, á la cocina. 

Las dos. 
Vamos. Mal provecho te haga. vanse. 

D. CLAUDIO. 

Pues demonos maña, hijas; 

que allá en mi quarto os esperó. 

¡Oye! ¿conmigo alincantinas? 

Y en quanto á lo culta , no : 

si: bucólica thalia. y ase. 

DOCTOR. 

Aunque ir tras él, es preciso, 
dexa infiel , dexa enemiga, 
que de paso mi tormento 
salga , á sofocar mi vida. 



2$Q El. HECHIZADO 

D. LUISA. 

Si le desconfío, temo, ¿parte. 

que en la industria no prosiga. 
Don Diego y Luáguela al paño. 
D. diego. 
Avisa , que estoy aqui , 
ya que tú acaso subías , 
á ver á Luisa. 

LUCIGÜELA. 

Yo creo , 
que vienes , según la pinta , 
por atún , y á ver al Duque. 

D. DIEGO. 

No sin razón lo malicias. 
Pero espera: que el Doctor 
con ella está hablando. 

LUCIGÜELA. 

I Chispas ! 
¿ Qué va, que el Medico ahora 
se va como una canilla ? 
d. luisa. 
Digo, que fue aprehensión. 

DOCTOR. 

Nunca 
fueron rrjis penas ficticias; 
y ved, que yunque por vos hago 
finezas tan repetidas, 
en la sección de mi enojo, 



POR FUERZA. f 3$ I 

ninguna es de mas estima, 
como irme , sin saber , quien 
en vuestro quarto teníais; 
porque en fin , como el humor 
colérico predominas 
en el zeloso, y yo estaba 
febricitante de envidia, 
en el pulso del cariño 
daba latidos la ira, 

D. DIEGO. 

¿Haslo oidp? 

LUCIGUELA. 

Si : mas esto , 
mas que colera , da risa. 

D. J.UISA. 

Creed, que (si ya no es que fuese 

ilusión ó fantasia) 

escondido algún criado, 

(que es curiosa la familia) 

daria , viéndole vos , 

causa para esa malicia ; 

y que á lo mucho, que os debo, 

responderé agradecida. 

Y ahora, porque a visitar 

baxo á Leonor mi vecina, 

quedad con Dios , y cuidado 

con la junta discurrida. 



2J2 ♦ EX. HECHIZADO 

DOCTOR. 

Mis dos pasantes y un mozo 

practicante en cirugía 

del hospital general s 

para, que en el todo os sir van 

están ya avisados. 

D, LUISA. 

Pues , 
Don Fabián, hasta la vista. 

doctor. 
Ireme, en viendo á Don Claudio. 
¡Qué beldad tan peregrina! 
Dios te libre de viruelas, 
sarampiones y alfombrillas. Vdse. 

D. LUISA. 

■¿ Mas quien está aqui ? ¡ Qué miro ! 

LUCIGUFLA. 

Nosotros, i De qué te admiras ? 

D. LUISA. 

¡Pues como , señor Don Diego, 

estando tan ofendida 

de vos, osáis, poco atento, 

lepetir la grosería, 

de hablarme! 

D. DIEGO, 

. No tan ayrada 
os jactéis, desvanecida, 
tic que os busco. 



POR FUERZA. 253 

LUCIGUELA. 

¿Pues ese hombre, 
para que asi le despidas, 
hizo mas , que querer darle 
al seo Doctor una pisa, 
porque no recete quexas, 
yendo a dar minorativas'! , 

Y asi que mi ama* y yo 
le hicimos dar por . vencida 
su colera á tu respeto;::- 

D. DTFGO. 

¿Quién te mete á tí, Lucía, 

en hablar en lo que ya 

mis desengaños oibidan? 

Sabiendo, que vuestro hermano 

no está bueno, y que sería á V. Luisa. 

en mí poca urbanidad , 

rehusarme a esta visita, 

á saber, como se halla, 

vengo por cortesanía , 

no por interés. 

P. LUISA. 

Si es eso 
lo que a subir , os motiva , 
Lucía, dile á mi hermano, 
como, á verle en cortesía, 
está aqui el señor Don Diego. 



2$ 4 EL HECHIZADO 

LUCIGUELA. 

Yo llamaré á Isabelilla : 

que no entiendo de Don Claudio 

á solas. 

D. LUISA. 

¿Por qué replicas, 
si aun para eso no querrá 
hablar con criadas »ias ? 

LUCIGUELA. 

i Y el recado , que de mi ama 
traygo para tí ? 

D. LUISA. 

E|a misma 
me le dirá : pues á ^fcrla, 
voy desde aqui. 

LUCIGUELA. 

No permitas, 
Dios mió , que al tal Don Claudio 
le halle con la enfurecida. rase. 

D ¿ LUISA. 

Aqui podéis esperar, 
si no venís muy de prisa , 
del recado la respuesta; 
y á Dios* 

D. DIEGO. 

Esperad , que aunque iba 
sellando el labio á la ofensa, 
reventó el dolor la mina. 



POR FUERZA. 255 

D. LUISA. 

¿Qué intentáis? 

D. DIEGO. 

Quexarme, ya 
que solo el pesar me alivia. 

d1 luisa. 
Ved, que vos en esta casa 
entráis por cortesanía , 
no por interés. 

doctor al pane * 
Dichoso 
soy , pues aun no se ha icio Luisa. 
¡ Mas Don Diego ! ¡ O quien hubiera 
oido lo que la decia! 

d. diego. 
Bueno fuera, que os callase 
insensible mi fatiga , 
que entrando á veros ahier, 
fue fuerza, porque venia 
el Médico, que supiera 
su intención y mi desdicha , 
esconderme en esa quadrá , 
y que cerrando advertida 
la puerta Isabel, a tiempo 
que yo abriéndola salia , 
vio el vulto::; 

doctor. 

¡Cómo ! ? Qué usted 






2$6 EL HECHIZADO 

rea el de la agachadiza ? 

D. DIEGO. 

Que yo , volviendo á esconderme , 
di tiempo, á que desmentida 
la sospecha, ó no vengada, 
quando mi hermana sabia , 
cojiese el papel. 

DOCTOR. 

¡Ah ingrata 
á uno amas, y á otro aseninas! 

D. DIEGO. 

Ojala, como a él , me hiciese 
mi .sentimiento cenizas. 

D. LUISA. 

Don Diego, si yo:::- 

D. DIEGO. 

¡Turbada 
ahora ¡ Entonces atrevida ! 

DOCTOR. 

Pues la ocasión y el parage 
son unos , colera mia, 
juguémosla de su palo , 
ya que por la escalerilla , 
respeto de estar sin armas, 
puedo escapar. 

D. DIEGO. 

Nada digas ; 
que pecho todo trayciones, 



POR FUERZA. 2 57 

ha de ser todo mentiras. 
Embobase el Doctor , y sale de la puerta, 
quanto le vea Don Diego , y rase 
tosiendo* 
doctor. 
Embozóme hasta los ojos, 
y haciendo la gigantilla, 
salgo y toso. 

d. Claudio dentro. 

Perra , aquí 
lo has de pagar, vive cribas. 

LUCIGUELA<fmro. 

¿No hay quien me socorra? 
doctor. 

Allí, 
parece , que anda paliza : 
mas no importa. 

D. DIEGO. 

¿ Quién tosió ? 

DOCTOR. 

Ahí es una niñería. vase* 

D. DIEGO. 

¿Qué veo? Un hombre embozado 
es , que de esa quadra iba 
á salir: darele muerte. 

Saca la daga, y entrase tras éU 

D. LUISA. 

Don Diego, repara, mira. 

TOM. II, R 



2 $8 EL HECHIZADO 

D. DIEGO. 

Quita, aleve; que no siempre 
has de embarazar mis iras, 

D. LUISA. 

¿Qué será esto, cielos? Pero 
en el quarto de mi amiga 
Leonor , de uno y otro acaso 
me encontrará la noticia; 
que aqui mi vida se arriesga, 
y mi pundonor peligra. 
Vase , y sale después Luágüela huyendo de 
Don Claudio con un palo de escoba en la ma- 
no , 'Juana , Isabel , Pinchaúvas , y por el 
otro lado Don Diego con la daga des- 
nuda y la capa terciada. 
luciguela dentro. 
Que me mata. 

D. CLAUDIO. 

No haré mas, 
que romperte una costilla. 

LUCIGUELA, 

¡ Ay de mí ! 

d. diego dentro. 
Cobarde, espera, 

D. CLAUDIO. 

Mle'ntes, que no soy gallina; 
y ahora verás, si sé, ó no, 
sacudir el polvo. 



por fuerza. a 59 

i/UCIGUELA. 

Aprisa* 
los tres. 
Tente , señor. 

D. CLAUDIO. 

¿Qué es tenerme? 
Que la he de. abrir, por sahDimas, 
.>quuti:o palmos de cabeza. 

LUCIGUELA. 

¡Ay Dios, y, qué bien temía! 

D. DIEGO. 

¿Por qué huyes, si ocasionas::: 

D. CLAUDIO. 

Tenganse aqui á la justicia: 
¿Don Diego? sakn* 

D. DIEGO. 

¿Don, Claudio ? 

D. CLAUDIO. 

¿ Hombre > 
estáis en vuestra camisa? 
¿Donde vais coi> esa daga 
desnuda? 

D. DIEGO. 

Np, sé , que digas ap> 
pero la acción, en que hallo 
á Don Claudio y á Lucía, 
jne disculpe. Entrando á veros:::- 



6 20 EL HECHIZADO. 

D. CLADIO. 

Ya lo sé todo. 

D. DIEGO. 

Me avisa 
la quexa de esa criada, 
su riesgo , y :::- 

D. CLAUDIO. 

Bien por mi vida, 
J Entrabais á socorrerla ? 

J D. DIEGO. 

Claro está. 

D. CLAUDIO. 

Pues ni una rima 
de Don Diegos ha de hacer, 
que me sosiegue una pizca; 
por que he de matarla. 

D. DIEGO, 

No es 
tan fácil, como imagina 
vuestro error ; que estoy yo aquí. 

D. CLAUDIO. 

Pues pese á vuestra barriga , 
¿por que tenéis vos criadas 
hechiceras de obra prima? 

LUCIGUELA. 

¿Eso decís? 

D. CLAUDIO. 

Bien sabéis. 



POR FUERZA, %6l 

que me tenéis en la espina. 

D. DIEGO. 

Vuestra locura, á no daros 
otra respuesta , me obliga , 
que esta. Ve delante. 

D. CLAUDIO. 

¿Oís? 

Pues antes de muchos dias 
he de dar cuenta á la Santa, 
si es que suelto la maldita : 
y ella , vos y Leonor , todos 
habéis de ir en retahila. 

D. DIEGO. 

Está bien. ¿ Quién será, cielos, 
quién mi sospecha motiva? 
Pero esta noche veré, 
siendo de mi honor espía, 
si hallo luz, que aclare tantas 
dudosas nieblas impías. VdsCé 

LUCIGUELA, 

Bueno queda; pero luego, 
con la industria prevenida, 
verá , lo que se le espera. VMC. 

ISABEL. 

2 Si ahora anda esta tremolina, 

qué queda para la noche? VASC. 

TUANA. 

La Lucía es brava hija. 



262 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Pinchaúvas. 

PINCHAÚVAS* 

Señor , temblando 
estoy , no le dé la tirria. apo 

D. CLAUDIO. 

Ven , te daré para el gasto 
seis reales en calderilla, 
y llámate á Picatoste. 

PINCHAÚVAS. 

Ahora estaba en nuestra esquina. 

D. CLAUDIO. 

¿En qué estado, santos cielos, 

estará la lamparilla ? 

Vanse y salen Doria Leonor y Dona luisa. 

D. LUISA. 

Bien pensado está, Leonor, 
el chasco, que le han de dar. 

D. LEONOR. 

Si nos le ayuda á lograr, 
Luisa , el sazonado humor 
de Picatoste, no dudo, 
que hemos de tener buen rato. 

D. LUISA. 

Es tan raro mentecato 

mi hermano , que sólo él pudo 

sujetarse á miedo igual , 

y aun de tí me admira, el ver, 



f»OR FUERZA. £63 

que asi te empeñes , en ser 
esposa de un animal. 

D. LEONOR. 

Ya conozco, quan injusto 
es mi deseo ó mi error : 
mas por salvar el honor , 
quiero maltratar el gusto. 

D. LUISA. 

Yo á ese error agradecida 

estar debo, si se advierte, 

que el pretender tú una muerte , 

me hace posible una vida : 

que amo á Don Diego , y sintiera , 

que otra su mano lograra, 

aunque la fortuna avara, 

sin saber de qué manera , 

con mil acasos procura 

desconfiar su atención. 

D. LEONOR. 

Hijos son de su pasión 

los zelos de tu hermosura; 

y si es verdad , como él dixo, 

que en tu quarto su cuidado 

un hombre encontró embozado 

esta mañana, colijo, 

que á tener motivo viene. 

D. LUISA. 

Bien de mí creerás , que ignoro 



264 EL HECHIZADO 

quien pudo ser , aunque lloro 

la justa causa que tiene; 

si bien le desengañó, 

(como nos dixo Lucía) 

ver, que á nadie hallado había; 

y pues él , quando volvió 

á casa, fuerza es que hiciese 

público su frenesí, 

di, ¿qué te dixo de mí? 

D. LEONOR. 

I Que quieres que me dixese? 
Nada : pues solo aturdido, 
y con turbadas acciones 
cumplió las obligaciones 
de todos los que han reñido. 
Pisó recio en la escalera, 
entró triste , habló turbado , 
arrimó la espada a un lado, 
arrojó la cabellera: 
habló entre sí , suspiró, 
sentóse a comer sin vida, 
dixo mal de la comida, 
comió mal, ó no comió: 
levantóse, é importuno 
salió al punto, á pisar lodos , 
después de reñir con todos, 
sin responder á ninguno. 



POR FUERZA. 26$ 

D. LUISA. 

¿Qué me cuentas? 

picatosto al paño. 
Ce, señoras. 

D. LEONOR. 

¿Picároste? 

PICATOSTO. 

Si: yo soy* 

D. LUISA. 

¿Y Claudio? 

PICATOSTE. 

Con él estoy 
en la antesala , ha dos horas : 
y vosotras , á estorvar 
venís, loque yo trazé: 
pues hasta que el quarto esté 
á escuras , no quiere entrar. 

D. LEONOR. 

Si ese es el inconveniente, 

sola esta pieza dcxemos: 

que luego á acechar saldremos. 

PICATOSTE. 

¿Está ya á punto la gente? 

D. LEONOR. 

Ahora lo sabré. Lucía. 

luciguela al lado contrario al faño. 
Señora. 



$6$ El* HECHIZADO 

D. LEONOR. 

i Qué hay por allá ? 

LUCIGUELA. 

Todo prevenido está. 

D. LUISA, 

Pues mata tú esa bugia, 
y cuidado. 

LUCIGUELA. 

Fia de mí, 
y de las que están conmigo. 

P1CATOSTE. 

A Dios, Lucía. 

D. LEONOR. 

Ven. 

D. LUISA. 

Ya te sigo, vanse* 

LUCIGUELA. 

Oyes, oyes. 

PICATOSTE. 

fEs á mí? 

LUCIGUELA. 

A tí es. 

PICATOSTE. 

Pasa adelante* 

LUCIGUELA. 

Es menester:::- 

PICATOSTE. 

Di tu intento. 



POR FUERZA. 2(57 

LUCIGUELA. 

Que en el primer aposento 
le detengas un instante, 
mientras cuelgo yo en el mió , 
para que vamos seguros , 
las tablas de ios conjuros. 

PICATOSTE. 

Está bien. 

LUCIGUELA. 

De ver me rio, 
que aun miedo me pone a mí 
lo mismo, que yo trazé; 
mas voyme. v¿se. 

PICATOSTE. 

Pues ya se fue-, 
voy por él. ¿Estas aqui? 
Saca Vlcatoste a Don Claudio de U mano 
peo d foco. 

D. CLAUDIO. 

Si , y entre dos mil desmayos 
del susto de verme acá. 
¿Y la reliquia? 

PICATOSTE. 

Aqui está. 

D. CLAUDIO. 

i Para quando son los rayos ? ap. 

PICATOSTE. 

Al cuello , como tú dices, 



268 EL HECHIZADO 

te la echo : llégate , pues. 

Dale en las narices con la bolsa. 

D. CLAUDIO. 

Quedito : que eso mas es 
colgarla de las narices. 
De su gran virtud espero , 
que darme auxilio prometa. 

PICATOSTE. 

Una piedra es de escopeta 4p. 

en un bolsillo de cuero. 
Como tu ingenio previno, 
¿trahes la alcuza? 

D. CLAUDIO. 

¡Hay tal perenne! 
Con el aceyte que viene , 
puede freirse un cochino. 

PICATOSTE. 

Pues vamos entrando. 

D. CLAUDIO. 

no has de acompañarme ? di, 

PICATOSTE. 

A enseñarte el quarto, si. 

D. CLAUDIO. 

¿Y después? 

PICATOSTE. 

Un bercebu. 



POR FUERZA. 2¿>9 

D. CLAUDIO. 

Pues no por eso el valor 
del empeño ha de cesar: 
persinome para entrar, 
y encomiendome al Señor, 

PICATOSTE. 

Pisa quedo. 

Vanse por un lado , y por el contrario salen 
Lucigüela, Isabel, ^uathi y otras mujeres, 
y van colgando algunas pinturas de mascaro- 
nes, sierpes y otras cosas ridiculas; y ponien- 
do en medio un velador j en él una 
lamparilla, se escondenen diciendo 
los versos. 

LUCIGÜELA. 

Pues ya es bien, 
colgar aquí estas pinturas , 
euyas extrañas figuras 
espantoso horror le den, 
demonos prisa. 

ISABEL. 

Cada una 
la suya cuelgue de un clavo. 

JUANA. 

Tu raro discurso alabo. 

LUCIGUELA. 

De mi ama la fortuna 
estriba , en que se consiga. 



270 EL HECHIZADO 

ISABEL. 

A disfrazar y á esconder. 

juana y mujer. 
¿Nosotras qué hemos de hacer? 

LUCIGUELA. 

Lo que Isabelilla os diga. 

JUANA. 

: ¿ Pongo la lampara aquí ? 

LUCIGUELA, 

Si y mi Juana. 

ISABEL. 

Ruido suena, 

LUCIGUELA. 

¿Truenos, estatua y cadena 
están prevenidos? 

Las tres. 
Si. 

LUCIGUELA. 

Pues vamonos ; que después 

Picatoste pasará 

por esotra puerta acá. 

JUANA. 

Ya hay moro en campaña. 
Van se y salen Vicatoste y Don Claudio* 

PICATOSTB. 

Esta es 

de Lucigüela sin fe, 

Don Claudio, la habitación. 






POR FUERZA. 27I 

D. CLUADIO. 

¡Válgame Dios! ¡Qué mansión 
tan como que sé yo que ! 
picatostf. 
I Qué te parece? 

D. CLAUDIO. 

Lo mismo, 
que en Salazar dicho admiran : 
boca es .por donde respiran 
las gargantas- del abismo. 

PICATOSTE. 

El hueco de esta escalera 

sea tü escondite hoy; 

que yo allá fuera me voy. 

D, CLAUDIO. 

I Alia fuera ? -Gaarda fuera. 

PICATOSTE. 

No hables de eso. ¿ Pero ya 
no ves la lampara allí? 

D. CLAUDIO. 

éY no miras (!ay de mí!) 
á la escasa luz que da, 
pintadas dos mil visiones 
de diablos y matachines? 

PICATOSTE. 

Trastos son espadachines, 
para tentar san Antones. 
Su espíritu los gobierna. 



2J2 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

De distinguirlos no acabo. 

PICATOSTO. 

Para eso tengo aquí un cabo, 
que sobró de la linterna* 

D. CLAUDIO. 

Enciéndele en dos instantes* 

PICATOSTE. 

¡Si apagase la luz yo! 

, D. CLAUDIO. 

Mira lo que haces , no 
me mates antes con antes. 
'Enciende una cerilla , y va con ella Don 
Claudio reparando en todas 

las pinturas. 

picatos ¿fu 
Vesle aqui. 

D. CLAUDIO. 

¡Lindo retablo 
el de esta figura es ! 
Yo conozco un Ginoves, 
que se parece a este diablo. 
Aqueste es un mascaron 
con mil vestiglos horrendos , 
y ésta una sierpe : ¡ estupendos 
santazos de devoción ! 

PICATOSTE. 

Mientras haciendo visages 



POR FUERZA. 273 

los mira , escurrir intento, rase. 

D. CLAUDIO. 

Cierto que el tal aposento 
parece quarto de Pages. 
Una danza aqui se alcanza 
á ver, aunque no muy bien, 
de borricos ; yo sé , quien 
pudiera entrar en la danza. 
En Arábigo á ver , llego, 
en todas letras sin fin: 
si estuvieran en Latin, 
lo entendiera como en Griego. 
Pero Picatoste infiel 
se escapó sin mas i ni mas. 
Ea , ahora es ello. 
Al paño Lucigüela , Isabel y las demás. 

LUCIGUELA. 

Detrás 

os quedad de este cancel; 
que yo sola he de salir. 

D. CLAUDIO. 

Miedo , tu rigor modera; 
pero allá va la aceytera. 

Saca una alcu&a, 

LUCIGÜELA. 

Hijas , ver , callar y oír. 

D. CLAUDIO. 

Lampara descomunal, 

TOM. II S 



274 EL HECHIZADO 

cuyo reflexo civil 

me va á moco de candil 

chupando el olio vital: 

en que he de vencer me fundo 

tu traydor influxo avieso, 

velis , nolis ; pues para eso 

hay alcuzas en el mundo. 

Otra panilla por mí arda; 

y aunque tan ayrada estás, 

si vivo ocho dias mas, 

¡ay de Lucía! 

LUC1GUELA. 

¡Ay de tí! 
Suena dentro, una cadena , y asustase 
P. Claudio ,y suelta la aceytera. 
D. ciaudio. 
Válgame aqui la piedad 
de Diáconos , Exórcistas, 
y los quatro Evangelistas, 
Fe , Esperanza y Caridad. 
I), luisa y D. Uonor al lado contrario. 

D. LUISA. 

Ya la cadena sonó. 

D. LEONOR. 

Llega sin ruid^. 

LUC1GUELA. 

Pues ya 
temblando de miedo está, 



POR FUERZA. *7$ 

ahora sí que entro bien yo. 

P. CLAUDIO. 

Apenas acierto al cuello; 
pero ya el bolsillo hallé: 
escondome , y por lo que 
tronare , alcuza , y á ello; 
que aunque el aceyte he vertido, 
algo en ella habrá quedado. 

Levanta la alcuza que se ha caído, 
¿Pero qué es esto? 

LUCIGUELA. 

Cuidado 
con la estatua y el vestido. 

luciguela cantando. 
Oh vosotros comuneros 
genios , que ajrados vivís 
el diabólico desván 
del postrer z.aqui^amí^ 
venid , pues , rompiendo el ajn^ 
al encantado jardín 
de Falerina y en quien es 
Asturiano Paladín 
Don Claudio , ese miserable 
Eclesiástico adalid. 
La Mágica Luciguela 
ús llama ; \No venís l 

MÚSICA. 

m 

s Z 



276 EL HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

¿Eso tenemos ahora, 
si venís , ó no venís? 

LUciGUELA cantando. 
-¿Adonde , pues , de Don Claudia 
la estatua tenéis 1 . 

Las tres. 
Aqui. 

PICATOSTE. 

Y yo detrás de ella , para 

dar mas fuerzas al ardid. 

Salen Isabel , *]uana , y otra mujer en el 

mismo ir age con velos y hachas negras, 

y sacan una estatua que imite a Don 

Claudio , y detrás Vicatoste 

escmdido. 

D. CLAUDIO. 

Justicia del Cielo : ¡Aquel 
no soy yo ! sí , voto á cris. 
¿Pues qué quiere hacer conmigo 
esta mujer , entre mil 
demonios que se la lleven? 

luciguela cantando, 
la , pues , chisgarabís 
protodiablo , fue s te ayudan 
pe de gallo y zascandil, 
la ultima experiencia bagamos, 
pues nos llegamos á unir, 



POR FUERZA,» 2 77 

de U Nigromante cueva 
en el trágico sibil, 
de si ha de casarse o no¡ 
para dexar de morir, 
con Bradawmte Rengél, 
alias Leonor. 

D. CLAUDIO, 

¡San Dionís! 
Las tres. 
¿Qué aguardas , si a tu obediencia 
nos tienes? 

LUCI6UFLA. 

¿Empiezo? 
Las tres. 

T>. LEONOR. 

Luisa, ¡quál está su alma! 

D. CLAUDIO. 

I Señor , esto consentís?, 

luciguela cantando. 
Don Claudio , tuyo error 
ha venido a Madrid 
¿ casarse en romance, 
y d enviudar en Utin, 
de paz, a hablarte viene 
Lucigüela gentil, 
peynando de culebras 
U endemoniada crin, 



Sí. 



2 7^ ?£ HECHIZADO 

los partidos escucha: 

tAs tres cantando* 
para que , al elegir, 
mueras , si dices no, 
vivas , si dices sí. 

LuciGtJELA cantando. 
Las vistas que te esperan 
son un medio escarpín 
y un jubón de xerguilU 
aforrado en terliz; 
los dulces y el refresco 
serán en el festín 
una libra de aloja 
y una adumbre de anís. 

las tres cantando. 
Del dote no te se habla; 
porque , para lucir, 
nunca podran faltarte 
veinte maravedís. 

luciguela cantando. 
Todo este bien te aguarda; 
mas si galán civil 
la desprecias , por ser 
Cura en Vacia Madrid, 
quando te calabcrcs, 
seras fon triste fin 
pie de cruz, , si ahora eres 
figura de tapiz,; . 



POR FUERZA. S79 

resuélvete , y sea presto. 

las tres cantando. 
Forque en este confin y 
el deshecho bymenéo 
se trueque en parce mi. 

D. CLAUDIO. 

IFarce mil Esa es parda; 
porque yo he de vivir, 
aunque le pese al diablo. 
D. lkonor. 
Luisa , en mi vida vi 
chiste de mejor gusto. 

D. LUISA. 

Espíritus , \ qué decís ? 
¿Qué ha respondido? 

Las tres. 

Nada, 

PICATOSTO. 

Ya responderá. 4¡>me. 

LUCIGUELA. 

En fin, 
ser esposo no quieres, 
para vivir feliz, 
de Doña Leonor? 

PICATOSTO. 

Nones. 
Mueve la estatua U cabera d un lado 
y ¿ tiro. 

*4 



2 80 E£ HECHIZADO 

£>. CLAUDIO, 

Ah buen hijo , eso sí. 
Si acierta , a decir pares, 
le doy con un mentís. 

LUCIGUELA* 

La estatua , lo que él 
hubiera de decir, 
dixo ; mas para que 
de trato tan ruin 
Bradamante se vengué 
de este Rugero vil, 
en tono que adormece 
los sentidos , decid: 

las quatro cantando. 
\Ay Domine infeltzd 
porque si no te velas , 
te han de velar ¿ tí. 

D. CLAUDIO. 

Esto es malo ; mas , cielos, 
desde que llegué á oír 
el tono, un trasudor 
me ha dado en la nariz. 

las quatro cantando. 
¡Aj Domine infeliz,! &c. 

D. CLAUDIO. 

I Ansias , qué mal es éste, 
que no sé distinguir, 
si va por musa musa, 



POR FUERZA. 3 8 * 

ó va por quis y el qui ? 

las quatro cantando. 
I Ay Domine , &c. 

LUCIGUELA. 

Pues ya en su estatua muere,- 
quitémosla de ahí, 
y apagando de un soplo 
la luz de aquel candil, 
demos con él en tierra. 
Van retirando la estatua entre las tres> 
y al llegar Lucigüela a soplar la luz, , la 
agarra Don Claudio. 

O. CLAUDIO^ 

Vestiglo femenil, 
eso no, 

LUCIGUELA. 

Suelta. 

D. CLAUDIO. 

Agarra. 

LUCIGUELA. 

Y a ese asombro , que vi 
en tu pecho , agradece 
á mi impulso no ir 
volando hasta la gruta 
del Mágico Merlin. 

Las quatro. 
¡Qué asombro! 



«82 fc£ HSCHrZABO 

LUCIGUELA. 

¿No me sueltas? 

D. CLAUDIO. 

Ko ; que soy contra tí 
Licenciado de presa, 

LUCIGUELA. 

Pues hombre valadí, 
mi aliento empane el velo 
del celeste zafir: 
tronad , tronad , esferas. 
truenos dentro , cae Don Claudio , y escón- 
deme las qudtro , y salen Doña luisa 
y Doña Leonor. 

D. CLAUDIO. 

Muerto soy (¡ay de mí!) 

LUCIGUELA. 

Escapemos ahora. 

D. LEONOR Y D. LUISA. 

¿Quién se quexaba ahí? v 

D. LEONOR. 

Don Claudio. 

D. LUISA. 

Hermano. 

D. CLAUDIO. 

¡Ay 
que me he muerto un perníl ! 
Sale Don Diego con valona caída , espada y 
y broquel en la mano. 



POR FUERZA» *83 

D. DIEGO. 

¿ Quién se atreve en mi casa:::? 
¡Mas qué veo! 

luciguela dentro. 

Venid, 
que en su quarto se oculta. 

D. DIEGO. 

¿Vos sois? 

D. CLAUDIO. 

Ya no soy , ni 
seré de aquí adelante. 

Salen Lüágücla , Vkatostc , Isabel 
y 'Juana. 

LUCIGUELA. 

Aqui está. 

PICATOSTE. 

Bien decís. 

ISABEL. 

Levantémosle. 

LUCIGUELA. 

Ateád 
del suelo , Juan Guarin. 

D. CLAUDIQ. 

Quitadme allá esa, perra; 
que ella me ha puesto asi. 

D. DIEGO. 

¿No sabremos, qué ha sido? 

LUCIGUELA. 

Que por lo que hoy reñí 



2 $4 ICC HECHIZADO 

con él , entro á matarme, 
y por querer seguir 
mi fuga , tropezó. 

D. DIEGO. 

Es muy mal hecho , y : : : 

D. CLAUDIO. 

Miente , asi Dios me guarde. 

D. LUISA. 

¿ Hermano , qué sentís ? 

D. CLAUDIO. 

El que si no me velo, 
me han de velar a mí. 

D. LEONOR. 

Mil disparates dice. 

D. DIEGO. 

¿ Quién diablos á vivir 
traxo conmigo este hombre? 

D. CLAUDIO. 

Llévenme por San Gil 
á la cama , y sabed : : : 

D. LEONOR. 

Logróse. 



LUCIGUELA. 

¡Hay tal mástin! 
todos. 



¿Qué 



¿I 



D. CLAUDIO. 

Que si no me velo, 
me han de. velar á mí. 



POR FUERZA. *8$ 

JORNADA TERCERA. 

»&&<&>«« >>><<*^@^€^^^^^ 

£¿/<r» Iwt// , Do.3ií Iww 7 Dw¿ Luisa. 

d. LUISA. 

Jl Ucse el Doctor ? y 

ISABEL. 

Ya se fue; 
y aunque vino hecho un Nerón, 
se fue mas blando que un guante.^ 

D. luisa. 
Sin duda sabe el amor, 
de Don Diego. 

ISABEL. 

Ahí fica ó punto; 
porque desde que le oyó, 
darte quexas , ha creído, 
( como cree en la Fe de Dios) 
que el escondido fue él. 

D. LUISA. 

Lógrese nuestra intención, 
y diga , lo que dixerc. 



286 EL HECHIZADO 

D. LEONOR. 

¿Y en efecto , en qué quedó 
cerca de la junta? 

ISABEL. 

Eq que, 
cumpliendo su obligación, 
vendrá con sus dos Pasantes, • 
y el Pradicante Muñoz, 
(que ha sido criado suyo) 
á hacerle creer al simplón 
de mi amo , que está en parage, 
de darle la Extrcma-Uncion. 

D. LEONOR. 

¿Y Lucía? 

ISABEL. 

Allá en mi quarto. 
Como dixo mi amo , que hoy, 
para divertirse , quiere 
comer en San Blas al Sol, 
me pidió , que la dexase 
el vestido de color 
que ha de llevar. 

D. LEONOR. 

Algún nuevo 
embuste traza , aunque yo 
pienso , que no es menester. 

D. LUISA. 

Es verdad , que la invención 



í>OR FUERZA. 287 

de anoche , casi le ha hecho 
creer , que es verdad , lo que vio. 

ISABEL. 

Si él no se casare , quiero 
quemar mis libros. 

D. LEONOR. 

Mi honor 
y el amor , que Luisa tiene 
á Don Diego , en esto son 
quien se interesan. 

d. Claudio dentro. 

Pinchaúvas, 
sácame á este corredor 
el recado de escribir. 

p. LUISA. 

Claudio es éste. 

o. LEONOR. 

Ya nos vio. 

D. fetfiSfe 

¿Pues qué haremos? 

D # LEONOR. 

Esforzar 
con nuestra conversación 
su engaño. 

Don Claudio , y Pinchaúvas al fañf. 

D. CLAUDIO. 

i Oyes no es aquella 
Leonorcilla? 



288 SL HECHIZADO 

PINCHAÚVAS. 

Como soy 
corto de vista , no bien 
la encandilaré. 

D. CLAUDIO. 

Hablador, 
ponte gafas. 

Vonese anteojos Pinchaúvas. 

PINCHAÚVAS. 

Aun no alcanzo. 

D. CLAUDIO. 

Pues súbete otro escalón. 
¿Es ella? 

PINCHAÚVAS. 

No la distingo 

D. CLAUDIO. 

Daca esas gafas , bribón, 
que yo soy mas alto , y puedo 
descubrir campo; to , to, 
ella es, y está con Luisa. 
Diréle en resolución, 
lo que hace al caso. 

ISABEL. 

A la puerta 
escuchando se quedó: 
¿En qué pensáis? 



t>OR FUERZA* *$9 

D. LEONOR. 

Esto importa* 
para engañarle mejor. 

Afane con Doria luisa, 

D. LUISA. 

Mucho > Leonor , he sentido* 

que una vez que c^claró 

mi amor su quexa , te halle 

tan de parte del rigor. 

Nadie mas , que yo , ha culpado 

la injusta desatención 

de Dpn Claudio , en no. casarse; A ¡ 

pero que él haga un -error, 

no es causa , para que tu 

hagas una sinrazón, 

y sinrazón que . le cuesta 

la vida ; pues, al rigor 

de su mal ha de perderla. 

D. CLAUDIO, -H 

! Miren la buena intención >h 

de mi hermana! 

P. LEONOR. 

Aunque pudiera, 
para cumplir con los dos, 
negar , que le doy la muerte, 
no lo he de hacer. ;. porque son 
tan públicos, mis agravios, 
que para que hagan. menor . 

TOM. II. T 



>3^o • El* HECHIZADO 

mi ofensa , es precisa esta 
publica satisfacción. 
Yo soy, quien su ruina trazo, 
Lucía , quien le hechizó, 
y él quien ha de morir. 

D. CLAUDIO* 

Eso, 
como quisiere el Doctor» 

D. LUISA* 

Ya es esa mucha osadía. 

D. CLAUDIO. 

¡Ah buena Luisa! 

D. LUISA. 

Y no, 
porque el s&a un simple::: 

D. CLAUDIO. 

Es mentira. 

D. LUISA. 

Has de hacer ostentación 
de su riesgo. 

D. LEONOR. 

Ei también hiz« 
gala de mi deshonor. 

D. CLAUDIO. 

Yo no debo nada á nadie, ¿ 
como debo mí alma á Dios. 

D. LUISA. 

Pues ya que lias dado , en hacer 



POR FUEHZA. ?$l 

tema de lo'que es rigor^ 
no faltará, quien por él 
vuelva. 

D. LEONOR. 

I Quién ? 

D. CtAUDIO. 

La Inquisición. 

D. LUISA. 

Su misma inocencia ; y vamos 
de aquí , Isabel: que no estoy 
para oír locuras. 

D. LEONOR. 

Mira, 
que hablas conmigo , y que no 
sufro atrevimientos. 

D. LUISA. 

Pues 
ya está dicho. 

D. CLAUDIO. 

Esto voló, 

D. LEONOR. 

Quien pensare::: 

D. CLAUDIO. 

¡Ah caballeros, 
asi mi reputación 
se ariesga ! ¿ Qué es esto ? 

P. LJtONOR. 

Nada, q 



393 k:l hechizado 

habiendo llegado vos. 

D. LUISA. 

Mucho j habiendo tú venido* 

D. CLAUDIO. 

Luisa , desde aquel rincón, 
(testigo de, ello Pinchaúvas) 
oi*tod© lo que pasó, 
y lo de la callejuela. 

D. LEONOR. 

Y bien , ¿qué decís ? 

D. CLAUDIO. 

Que sois 
una mujer infernal, 
y que.hajjm mes, queifCStoy por vos 
con el alma entre los íáiénfces. 

D.. LEONOR. 

Si no fuerais vos traydor, 
no fuera yo vengativa. 

D. CLAUDIO. 

Ea , Isabel , expulsión: 
exi foras , Pinchaúvas 
Los 2. 
Voyrae, pues lo mandas. 

D. CLAUDIO. 

Ox: 

porque quisiera tratar 
con Leonor una qüestion, 
T>áryafQ De walejiciis. 



3POR FUERZA» S^J 

D. LUISA. 

Yo también /Glaudion, me voy« 

Di CLAUDIO; 

Luisa , por lo que tronare, jp 

no «s malo ,. que j estemos dos;; 

y toma un abrazo , porque 

te has portado con valor. j ( 

D. LEONOíU 

¿A c[ué aguardáis? 

D. CLAUDIO, b 

Escuchad 
un puntico del sermón. 

D. LLOTSOFv. 

Harto será, que k risa 

no me desmienta ~eL furor? : 

rj[ií2LAUD¿m nanoi nie f o<( 
Señora , ypv^oy.^n, hombre ioq 

tan como Dios me, crié, > ?s 

que diré mi'pentLnpien^O^ 1 oy 

al gallo de lanPasiom niz 
y asi perdonad,;,! que os- diga ] Y 

lo que sientOibríVos j Leonpv, ;np no:» 
porque con vpsrruo he quejido 
contraher desponsacion, 
me habéis hechizado adrede od 

por la imaginaría:, y |pO0np ni p ab 
la enormiswei cWspue$v:rh U 
y luego por un ra^r;; ;mt 

>3 



204 ^ HECHIZADO 

de cosas , sie ndo Lucía 

la que sin ton , ni sin son 

me hechizó , y hechizará 

al padre que Ja engendró; 

porque ella , toda su casta, 

toda su generación 

y toda su descendencia 

han sido , serán y son 

hechiceros lamparistas 

del aceyte de .'Astarot. 

Decir por fas 4 ó por nefas, 

que me case en conclusión, 

es cosa , que no se hiciera 

ni con el Cid Campeador» 

Morirme de parte' á parte 

yo, sin tener mal hunroPj' 

por vuestro gusto y gustillo, 

es estelionato , y soy 

yo mucho hombre , para que 

me muera sin sarampión. 

Y pues yá- Ja lamparilla,. 

con que allí en el obrador 

de Lucíanme hacéis ayre, 

estará sin algodón, 

Doña Leonor , yo hallo un medio, 

de que sin que demos hoy, 

que hacer al diablo , seamos 

amigos á parte ptr, { 



POR TXTBKZA. 29$. 

y es , que para, vuestro dote 

eche yo alguna pensión. 

sobre mi Capellanía, , 

y tendréis de dos en dos 

novios asi asi , ,<jue r verigat> : 

á tomar la qoiacion. 

Miradme , asi Dios os ,gy¿rde, 

por vuestra contemplación, 

hecho un almario de huesos, 

con romatismo y con tos. 

i No os da lastima , qu«- un hombre,» 

que gracias á Dios vivió 

sano como una manzana, 

y gordo á fuerza de arroz, 

se haya de morir en seco? 

¡ Fiera cosa ! Éa , Leonor, 

pelitos a U mar , y haya 

dulzayna , agua de limón, 

y almondiguillas que canten, 

para que mi succesor 

sea vuestro novio , y por mí 

se case í plana y renglón, 

¿Que respondéis? 

infame pragosipioa , u 

ya respondí. 

p 
T 4 



196 fcL fífcCHÍZAüb 

D. CLAUDIO. 

I A quién? 

D. LEONOR. 

Á Luisa» 

D. CLAUDIO. 

Qué fué , que se me olbidó? 

D. LEONOR. 

Qjxe habéis de morir. 

D. CLAUDIO. 

¿Mujer, 
Sabes , que sí ¿lienta doy 
á mi Cabildo , te ha de 
cantar una excomunión? 

D. LEONOR. 

Hada de eso me persuade. 

D. CLAUDIO. 

¿Nada? Ni el saber que estoy 
ordenado de tonsura, 
que soy clérigo menor, 
y traygo aqui una corona 
redonda como un melón? 

D. LEONOR* 

Don Claudio , no nos cansemos! 
que si esperáis de mi vo£ 
consuelo l no hallaréis o^rp, 
que , ó boda , ó Kyffé r,, e!ey$ün, 
Quexaos , acusadme , haced, 
quinto su en vuestro favor, 



POR tüEMA. 297 

que,quando acudan , ya habréis 

vos dado cCKnfca ál Señor; fase* 

D. CI/ÁUDIO. 

Por vida de::: f - *¿> 

D. LUISA. 

Aguarda , hermano* 

D. CLAUDIO. 

Luisa , dexame , aunque muera, 

daria cien coces* siquiera,- 

como del codo á la mano. . r ? 

d. luisa. 7 
Repara , que es indecente, 
que á una mujer , que has amado, 
ajes de caso pensado. ; 

D. CLAUDIO. 

Pues ajarla de repente. 
S Me ¡Isabel 

$ Señora f 

d. luisa. 
• j Qué hay, Isabel? 

- ISABEL. ••■'• 

Que ya los quatro Doctores ' v sCTj 
están en casa. 

D. Claudio; 

•■ Señores/ 
de esta daré yo la piel 



$$fk E£ HECHIZABA 

I). LUISA. 

I?ues¿ í que U junta se haga, 
vamos , antes .que sea hoica 
de ir al campo. 

ISABEL.^ 

y en , señora. 
d. CLA.umo., 
Digo , Luisa, i y. quién los paga? 

D, LUISA. 

Yo. 

D. CL&IJDTO, 

Eso vaya; porque ya 
rio se. há- de-, lograr i» de. mi 
ni un sol© maravedí: 
pero vamos h^eia aüai 
que quiero 9 en J&^diohA jiínti 
oír lo que dice. Galeno; 
porque no me siento- bueno 
de anoche acá, 

D. LUÍS A* 

Voy difunta. 

3E>. CLAUDIO. 

¿De qué? n 

D. LUI5A. 

De que no has tomado 
el casarte por partido. rase . 

D, t CLAUDIO. 

Si he de morir de marido^ 



POR FUERZA, j 2 £J>- 

lo mismo es asi, que asado. 

ISABLL. 

¿Por postre, te has de casar 
£on ella? 

C D. CLAUDIO. 

Aun está por ¡ ver; 
aunque pienso, que ha de- ser 
preciso" , el enmaridar. 
Vase , y sale el Vm&r , los do$ Medifos, 
el Practicante y LuágüeU. 

DOCTOR. * 

Toma este papel , Loicía: 
pues en él los polvos van. 

D., LUISA. 

¿ Y de^ qué son ? 

DOCTOR. 

De la hiertx* 
coloquintida oriental, 
cuya virtudes ,d^r hipe*: 
y si la pueden echad* 
en caldo , ó en chocolate, 
mucho mejor. , ;¿^i 

^tUCÍGUELA. 

Bien esta. 

DOCTOR 2. 

Nosotros , pues, se ha dispuesto, 
el que nos salga á escuchar, 
haremos la cam¿ al cuento. 



JOO' %% HECHIZADO 

' LUCIGUELA. 

¿Ya quién se los he de dar? 

doctor. 
A Isabel , por si pudiere 
hacer la droga ien San -Bife* 
doade hoy va á comer. 

"LUCIGUELA, 

Ya entiendo; 
y pues Lute sale acá> 
y con elláUiCde wnir 
á la Sala Doctoral 
el Hechizado por Fuerza, 
á Dios ; que voy á entregar 
á Isabel los polvos : de esta 
se le lleva Satanás. *Vpftl 

Doctos.; 
Ea , señores ¿cuidado 
con lo dicho. 

Sée Don* Luisa. 
d. iXjísa. - 

[Don Fabián 
{Señores! En hora buena 
vengáis* esta casa á honrar. 

Los tres* 
Besóos los pies. 

DOCTOR. 

Su semblante 
ts de mi pena cordial* 



POR FUEB.2A. $*Jk 

d. Claudio al paño» 
Desde aquí podré oír lo que 
dice de mi enfermedad 
el Proto-Martyrologio 
de esta salud clerical. 

medico 2. 
Señora , á esotro aposento 
por un rato os retirad, 
mientras se confiere, 

D. LUISA. 

A nada 
imagino replicar: 

quedad con Dios. ¡Ay Don CteudiOj 
y qué malograda edad! y ase» 

D. CLAUDIO. 

Quatro son fes tres Marías, 

DOCTOBL. 

Ea , señores , tomad 

asientos ; y yo , que sé 

el mal estado , en que está 

la enfermedad de Don Claudio, 

hablaré primero. 

Los tres. 
Andad. 

D. Claudio sentándose. 

Dios ponga tiento en tu lengua. 



1 $0% ti HECHIZADO 

DOCTOR. 

¡Lo que- puede una beldad! afane. 

Todas las indicaciones, 

que en la poca facultad 

del egrotante declaran, 

que el accidente es mortal, 

frater natufam coadjuvanty 

(teste Avie en a) á que hay 

maleficio supurante 

aliento y calor vital,- 

como lo dixo-Riberio 

en.su Praxis singular, 

de fame canina , siú 

morbosa , & febri lethaU 

D. CLAUDIO. 

Si habla mas en latía , temo, 
que le he descalabrar. 

DOCTOR. 

Ahora , señores , la prueba. 
es , que á veces: suele estar 
frenético , cacoquimio, 
sintomato , contumaz, 
emuntorio , canceroso,. 
pútrido y corrupto. 

D. CLA.UDIQ. 

¿Hay mas 
hermosas- especies , para 
sazonar un pepián? 



X>OR FUERZA. $0J 

DOCTOR. 

Los líquidos nutrimento* 

apenas puede pasar 

en pistos ó gargarismos; 

porque , como al paladar 

fluye la pituita , y esta 

es espongiosa , le ha 

con el quilo sufocado 

la orgánica cavidad. 

De aqui nace , el que privad© 

de alimento , haya de dar 

en maniaco ; porque, 

como el fomes natural 

al celebro participa; : 

el estomago , y no hay 

en él virtud nutritiva* .. 

es fuerza ^ que al delirar, 

claudique extenuada toda 

la facultad racionaL 

D. CLAUDIO. 

¡Claudique! ¿Qué mas dixera 
de la burra de Balan? 

DOCTOR» 

El remedio , que hasta ahora 
á. muerte ó vida se le ha 
aplicado , solo ha sido 
una tips^na de agraz, 
llantén y sangre de dragro; 



3^>4 *" Bt HECXTI2AD0 

porque como -su frialdad 
repercute la fluxión 
del maleficio humoral 
al pecho , que es donde tiene 
el hechizo , asi no hará 
gangrena ; y aunque ya cstube 
resuelto, á mandarle echar 
una ventosa sajada 
en el cogote::: 

D. DLAUDIO; 

Arre allá, 

DOCTOR. 

No me atreví : porque el rapto 

del húmido radical 

mordicante no corroyó 

( llegándose á apoderar 

de la cabeza ) algún hueso 

crivoso ú occipital, 

dañando la tabla vitrea 

del séptimo vasilar. 

MEDICO I# 

Soy de esa opinión. 

MEDICÓ 2. 

Zacuto 
^n sus Fármacos lo trae. 

PRACTICANTE. 

No obstante pudiera hacerse: 
como, al llegársele á echar 



POR FUERZA. ¿O J 

la ventosa , le estubiesen 
tirando a todo tirar 
del dedo gordo del píe. 

D. CLAUDIO. 

No sino del carcañal. 

¡ Fiero a$no es el tal Doctor ! 

mf.díco 1. 
Ahora , señor , aqui no hay 
que discurrir , sino en que , 
quanto ha obrado Don Fabián, 
ha sido todo acertado; 
pero , aunque la parvidad 
del sujeto no permite , 
que se le pueda aplicar 
medicina digestiva, 
no obstante eso, quando está 
contuso en el espóndil 
el músculo intercostal, 
soy de parecer, de que 
se le haya de sangrar 
ligeramente hasta unas 
catorce veces. 

MEDICO 2. 

Mirad, 
que sin mas indicación 
de urgente necesidad, 
no es la evaquacion segura ; 
porque , como dixo allá, 

TOM.II. v 



306 EL HECHIZADO 

Zamudio en su Diarrea 
discretamente ; antequam 
sangraveris , videritis , 
aut sít nefas , aut slt fas. 

D. CLAUDIO. 

¿ Pues a Cay fas quién le mete, 
donde no le llaman ? Va 
u& quarto,* que salgo, y todo 
se lo lleva Barrabas. 

PRACTICANTE. 

Yo , que soy el mas moderno , 
tengo por muy principal, 
que por extenso sepamos 
los accesorios : piles jam 
difficile est % adhibere 
medicamenta, si stat 
occulta aegritudo. 

medico i. 

¿ Tose? 

DOCTOR. 

Y es el esputo mordaz , 
sanguinoso y coagulado. 

MEDICO 2. 

Malorum. i Y el respirar 
es intercadente? 

DOCTOR* 

Y con 

notable dificultad , 



POR FUER 7 A. 307 

con palpitación interna . 
del espíritu animal. 

D. CLAUDIO. 

Tú lo eres , por si me engañas» 

PRACTICANTE. 

¿Manduca? 

Doctor. 

¡Cómo , si están, 
las fauces intemperatas ! 

D. CLAUDIO. 

Üenme á mi de manducar , 
veremos, si están , ó no, 

médico i, 
¿Delira? 

DOCTOÍU - 

Como un Reduan, 

MEDICO 2.- 

¿Y dormita? 

DOCTOR. 

Tañes quottes. 

MEDICO I. 

¿Pues para qué es bueno* andar 
en misterios? Este hombre 
ya está muerto. 

PRACTICANTE. 

No está tai. 

MEDICO I. 

Cómo que no , si después, 

V2 



308 EL HECHIZADO 

del escirro , el zaratán , 

esquimosis y aneurisma 

que padeee , no hay , ni «habrá 

medicina equivalente , 

que pueda la actividad 

vencer del hechizo. 

PRACTICANTE, 

Yo 

mandara, hacerle un sendal, 
por donde evaquase toda 
la porción excremental 
del humor viscoso. 

MEDICO I. 

¿Cómo, 
si no hay en él facultad? N 

MEDICO 2. 

Echándosele á un criado. 
medico ti 
Negó. 

practicante. 
Violo. 

medico i. 

Es por demás; 
y mi voto decisivo 
es, que si le llega á dar 
singulto:::- 

D. CLAUDIO. 

¡Singulto dixo! 



POR FUERZA, 309 

MEDICO I. 

Muera de necesidad. 
Singultio singultum ¿WAt 
sepeliré , dixo allá 
Nebrixa. 

MEDICO 2. 

Yo digo, que 
le entrará una sincopal , 
con frió cadente. 

PRACTICANTE* 

Yo, 
un sudor [ que le ha de entrar 
diaforético. 

D. Claudio saliendo. 
Tú mientes, 
y toda la vecindad. 

Todos. 
I Qué atrevimiento es aqueste? 

D. CLAUDIO. 

¡Yo singulto! Voto á san, 
que en mi vida he oido cosa, 
que me haya" enfadado mas. 
¡Yo diaforético! Bueno. 

medico 2, 
Sosegaos, y mirad, 
que habláis conmigo. 

doctor. 

¿Ah Don Claudio? 
v 3 



3lO EL HECHIZABA 

I}. CLAUDIO. 

Don Fabián, fuera de atrás: 
que yo soy hombre de bien, 
y sé, que no me dará 
frío cadente ó singulto. 
Salen Doña luisa, Isabel y Finch auv as, 
doctor* 
Pinchaúvas, Isabel. 

Los tres. 

¿Qué hay? 

D. CLAUDIO. 

I Qué hade haber? qufc es£ Dixítor 
me ha dicho una atrocidad.. 

PRACTICANTE. 

Don Claudio , el singulto es hipo# 

D. CLAUDIO, 

Sea hipo , ó sea costal , 
yo no sufro desvergüenzas; 
y hombres de mi calidad 
no mueren de porquerías. 

D. LUISA. 

Idos pues ya, Don Fabián , 
antes que se precipite. 

LOS MÉDICOS Y PRACTICANTE, 

Ya nos vamos, y será, 
pues este hombre está loco, 
para no volver acá. 

Vanse , menos el Doctor, 



#0R FUERZA. 311 

D. LUISA. 

\ Hermano, es posible, que hagas 
estos yerros? • 

D. CLAUDIO. 

Pues si da , 
en que ha de darme singulto, 
¿Luisa, no me he de enojar ? 

DOCTOR. 

Ya ps he dicho, que esto es hipo, 
y no os tenéis que cansar ; 
que el frió, el sudor .y : .<?l hipo 
antes de mucho os darán*, 
y con ellos moriréis. 

D, CLA*¿DíO. 

¿Si? pues vamos á san -'Blas. 

PICATOSTE. 

Ya está ahí el coche alquilado. 

D. CLAUDIO. 

Pues vamonos a mudar 

vestido. ¡ Singulto a nu\ 

que he nacido Capellán 

de Varia, que es mas. que ser ^u 

sacristán de San Torcas ! rase. 

doctor. 
Doña Luisa-,* ¿que tal se ha hecho? 

D. LUISA. 

De pasmo ; pero , pues va 
ayrado , iré á sosegarle. rase. 

p V4 



¡12 Efc HECHIZADO 

DOCTOR. 

¡Ah mal haya tu beldad 
pues asi de ceca en meca 
ó me llevas ó me trahes! 

ISABEL.. 

J En fin, hablar solicitas 
í mi ama? 

DOCTOR, 

Como un Roldan» 

ISABEL. 

Pues ve*e á San Blas , y sea 
llegándote á disfrazar , 
para que no te conozcan. 

DOCTOR. 

Ya he discurrido un disfraz 
famoso, 

ISABEL. 

Allá nos veremos. V4st* 

DOCTQR. 

El hospital general 

me valga : que allí Muñoz 

un vestido me dará; 

con que si allá lo veredes 

dixo Agrages, no será 

mucho > que allá ló veredes 

diga también Don Fabián» Vdte. 



rOR FUERZA. 3 T 3 

Salen Dona leonor y Luágiiela con mantos 

D. LEONOR. 

Bello dia de campo hace, Lucía. 

LUCIGUELA. 

Con sol claro en Febrero no hay mal dia. 

D. LEONOR. 

Donde su luz alcanza, 

va ya reverdeciendo la esperanza 

el Abril, i Mas qué mucho , si en la esfera, 

que ha de ser catre de la Primavera, 

derrite brilladora 

llanto que congeló noche ó aurora? 

LUCIGUELA. 

Dexemos ahora eso; 

y vamos, para el logro del suceso, [nc. 

discurriendo , en lo que hoy hacer convie- 

D. LEONOR. 

¿ Qué hemor de hacer , si viene 
Claudio á este sitio , donde se entretenga, 
roas que esperar tapadas á que venga, 
con la disculpa, de que tanta gente 
tomando está aqui el sol? 

LUCIGUELA. 

Quando se siente, 
ha de haber fiesta doble. 

D. LEONOR. 

i Pues qué ha habido ? 



314 EL HECHIZADO 

. • D. LUISA, 

Que trahe entre el aforro del vestido, 
hacia la faldriquera, 
metido un niño , que hice yo de cera , 
Heno de agujas, vidrios y alfileres; 
porque ya que se clave , en que tú eres, 
quien le hechiza, se ch ve el majadero, 
en creer, que allí está el daño ; y si primero 
le da los pc!vy* Isabel , y empieza 
á darle el hipo , el frió y la flaqueza , 
ha de creer, como el Doctor le dixo, . 
que ya llegó su hora. 

D, LEONOR, 

Ya colijo, 
como ha de hallarse en uno y otro caso 
el pobre simple de Don Claudio, 

LUCIGUELA. 

Pasó: 
porque es tu hermano aquel que por la cues- 
con Picatoste viene , y no habrá fiesta, [ta 
si nos conoce, 

D. LEONOR. 

No importará nada , 
sabiendo, que es usada 
devoción el que á Atocha á misa yeriga ; : 
mas porque , si nos ve , no nos detenga , 
tapate bien , y vamos poco á poco. 



POR FUERZA* 315 

Salen Don Diego y Picáoste. 

PICATOSTE. 

Señor , de puro alegre vienes loco. 
¿ Que trahes ? . 

D. DIEGO. 

i Qué he de traher , si me ha citado 
Isabel á este sitio, á que el cuidado 
de mis rezelos satisfaga Luisa ? 

PICATOSTE. 

i Cuidado da un Doctor , que sin camisa, 
y con pera pretende ser esposo ?• 

D. DIEGO. 

¿Pues no puede un indigno, ser dichoso? 

PICATOSTE, 

Si puede; pero espera, 
y mientras vienen , demonos siquiera, 
con esas dos tapadas con tontillo, 
lo que llaman un rato de palillo. 

D. DIEGO. 

! Garbo tienen por Dios! Tasando. 

PICATOSTE. 

¡ Que testimonio! 
¿Garbo por Dios, pues qué dirá el demonio? 

D. DIEGO. 

Entre negras tinieblas hoy solo arde 
el sol con mas. incendio, 

D. LEONOR. 

Dios le guarde. 



3 1 6 BL HECHIZADO 

PICATOSTE. 

Fámula , vos tenéis lindos apaños 
de ser gran perfección. 

LUCIGUELA. 

Viva mil años. 

PICATOSTE. 

¿Las seguimos. Señor? 

D. DIEGO. 

Calla, ignorante. 

LUCIGUELA. 

I Ves, como aunque pasamos por delante, 
no nos han conocido? 

D. LEONOR. 

Poca dicha no ha sido. 
¿Mas no es aquel el coche? 

LUCIGUELA. 

En la librea 
dice , que es alquilón. 

D. DIEGO. 

Que no me vea 
Don Claudio importará, y asi pues miro, 
que están solas las tapias del Retiro, 
á ellas arrimados demos vuelta 
al altillo , pues poco nos molesta 
del sol ardiente la influencia activa. 

PICATOSTE. 

Un coche sube por la cuesta arriba. 



POR FUERZA, 317 

D. DIEGO. 

El será : aqui te queda , y en saliendo 
de la hermita Isabel , señas haciendo 
del sitio, donde me hallo retirado , 
podrás guiarla allá. vasc 

PICATOSTE. 

Ve sin cuidado» 

LtJCIGUELA. 

Ya tu hermano se fue , y en mi repara 
Picatoste» 

D. LEONOR. 

No importa. 
Deñfto voces. 

Para. 
D. Claudio dentro. 

Para. 

LUOGUELA, 

Ya, señora, se apean. 

D. LEONOR. 

Pues , porque no nos vean , 
retirémonos mas , que tu en re2ando 
en la hermita , podrás de quando en quando 
dar un paseo , y ver lo que sucede. 

LUCIGUELA. 

No has dicho mal. 

PICATOSTE. 

¡ Ah Cielos , lo que puede 
la obediencia ser vil! Pues por mi amo, 



3 l 8 EL HECHIZADO 

tórtola , que á Isabel hace el reclamo , 
no voy tras las palomas de medio ojo. 
Mas si la vista no lo ha por enojo, 
este es Don Claudio. 
Sale Don Claudio ridiculamente vestido de 
color , con muletilla en las manos , 
y Pinchaúvas* 

D. CLAUDIO. 

Verganton , picaño , 
licenciadillo Cabra del Tacaña , 
¿asi se sirve á< un hombre de mi esfera? 

pinchaúvas. . 
Si no las quiso hace? la cocinera , 
tengo la culpa yo ? 

D. CLAUDIO. 

Claro es, que tiene. 
¿Sin un costal de sopas se me viene, 
í esperarme á san Blas ? Si no mirara::: 

pinchaúvas. 
¡ Qué esto se diga á un hombre cara á cara! 

D. CLAUDIO* 

Vaya, y digáá Isabel , y no me muela, 
que á mí solo me haga una cazuela 
de panecillo y medio en rebanadas; 
que he de hartarme hoy de sopas avahadas. 

pinchaúvas. 
Mal provecho te hagan, y ase* 



POR FUERZA, 319 

PICATOSTE. 

Buenos dias. 

D. CLAUDIO. 

¿Tú por acá? 

PICATOSTE. 

Sabiendo, que venias 
hoy ; á comer al campo con tu hermana, 
vine á tomar el sol esta mañana, 
por lograr verte á tí, y á ella servilla. 

D. CLAUDIO. 

¿Dime, cómo le va a la lamparilla? 

PICATOSTE. 

No pasará de hoy. 

D. CLAUDIO. 

¿Eso me dices? 
¿ Quieres, que te deshaga las narices ? 

PICATOSTE. 

¿ Pues qué culpa hay en mi para ese pago? 

D. CLAUDIO. 

Has dicho bien : ya no te las desahago; 
y si quieres, que hablemos en elcuento, 
ven á almorzar conmigo. 

PICATOSTE. 

Soy contento. 

D, CLAUDIO. 

Verás , qué vino , y que besugo asado , 
con quatro costillitas de adobado, 
me emboco , mientras muero. 



320 , EL HECHIZADO 

Sale Isabel con mantilla* 

ISABEL, 

l Señor ? 

D. CLAUDIO. 

¿Que hay, Isabel? 

ISABEL, 

Ya del puchero 
calé las sopas; cómelas aprisa. 

D. CLAUDIO. 

Primero es , comer sopas, que oir Misa. 

ISABEL. 

| Y si el hipo te da, comiendo á vulto? 

D. CLAUDIO. 

Aunque me dé una arroba de singulto, 
me he de hartar, Isabel. 

ISABEL. 

A buena cuenta , 
los polvos he de echarle por pimienta. 

PICATOSTE. 

Oyes , hacia las tapias está mi amo. 

ISABEL. 

Diviértemele tu. 

D. CLAUDIO. 

Voy como un gamo, 
á no dexar en pie corteza ó miga, 
porque me quepa mas en la barriga. 



POR FUERZA. 321 

Vanse los dos , y al paño Lucigiiela 
y Doña Leonor, 

D. LEONOR. 

Llega tu , y dile a Isabel, 
que estoy yo aquí. 

LUCIGUELA. 

¿Y dónde esperas? 

D. LEONOR. 

A la sombra de la ermita 

me hallarás, rase. 

LUCIGL'ELA. 

¡Ah buena pieza! 

ISABEL. 

I Lucía , válgame Dios, 
á qué lindo tiempo llegas! 

LUCIGUELA. 

¿Páes qué hay? 

ISABEL. 

Que voy , a Don Claudio, 
á embocarle en la cazuela 
los polvos de Don Fabián; 
y asi , amiga mia , es fuerza, 
que en el Ínterin , por mí 
hagas tú una diligencia. 
Tu amo Don Diego es aquel, 
que á las tapias se pasea; 
Luisa vendrá ahora a este sitio: 
con que haciéndola una seña::: 

TOM. II. X 



322 EL HECHIZADO 

LUCIGUELA. 

Ya estoy en el cuento : vete 
sin recelo. 

ISABEL. 

Hasta que vuelva, 
cuidado con el cuidado. rase. 

LUCIGUELA. 

Señores , esto es comedia. 
Mi ama de acecho y tapada, 
mi amo zeloso y en vela, 
Luisa atisbando á su hermano, 
su hermano muerto de pena, 
porque se tardan las sopas, 
Isabel dándole en ellas 
mas de mil hierbas en polvos: 
Pinchaúvas echando harengas, 
Picatoste haciendo espaldas, 
y Luda centinela. 
¡Hay tal retablo! 

Sale Doria Luisa, 

D. LUISA. 

Ya ha entrado 
al quarto de la Santera 
Claudio , y podré sin recelo, 
en el ínterin que almuerza, 
ver , si Don Diego : : : 

LUCIGUELA. 

¿Señora? 



POR FUERZA, Z 2 l 

D. LUISA, 

¡ Tu aquí ! ¿ Qué haces ? 

LUCIGUELA. 

Esa es buena: 
mas vamos a lo que importa. 
Sabe , que mi ama encubierta 
está en San Blas ; y Isabel 
me mandó , que te díxera, 
que mi amo : : : Pero él, 
habiéndote visto , llega. 

D. LUISA, 

Pues ten cuidado , si sale 
Claudio , y avísame , mientras 
hablo con él dos palabras. 

LUCIGUELA. 

¿ No vés , qué mi ama me espera ? 

D. LUISA. 

No repliques. 

Sale Don Diego* 

D. DIEGO. 

Por saber, 
quien aquesta mujer sea, 
con quien está hablando Luisa, 
dexé el paseo , y pues esta 
es Dueña ocasión , lleguemos, 
amor, 

D. LUISA. 

Muy en hora buena, 

X2 



324 EL HECHIZADO 

señor Don Diego , vengáis, 

D. DIEGO. 

Fuerza es venirlo , quien llega, 
á ver menos irritados 
vuestros ceños. 

LÜCIGUELA. 

Pues la puerta 
de la ermita no está lexos, 
mientras ellos se requiebran, 
voyme á saber , cómo vá 
á Isabel de estratagema, 
y á dar aviso a mi ama. yasc. 

D. DIEGO. 

Si Isabel no me dixera, 
que teniais, que mandarme, 
nunca se hubieran mis quexas 
puesto en parage, de oírlas, 
quien da motivo , a tenerlas. 

D. LUISA. 

No me espanto : sois tan lindo, 
que si las damas no os ruegan, 
no os dais a partido. 
Hablando los dos , sale el Doctor de mujer ", 
tapado de medio ojo. 

DOCTOR. 

Zelos, 
pues os vale la cautela 
del disfraz , con que llamada 



POR FUfiKZA. 325 

de Isabel , según la cuenta, 
vine i este sitio , veamos, 
si es;cjue haciendo la desecha, 
oygo, lo que este traydor 
habla con aquesta fiera. 
d. luisa. 
Ya os he dicho , que es Lucía 
esta tapada , que acecha, 
si sale mi hermano. 

D. DIEGO. 

por qué se recata ? 



¿Pues 



D. LUISA. 

L:>a 
es qüestion para después; 
y asi , en lo que áhor'a es fuerza 
que sepáis , prosigo. 

doctor. ¿Y 

¡Quien, 
divinos cielos , tubiera 
oídos de larga vista ! 

D. difgo. 
Bien estoy , en que ese sea 
el motivo;:: 

doctor. 
Albricias , alma; 
que bien oygo. 



i 



326 EL HECHIZADO 

• D. DIEGO. 

De que crea 
Don Claudio, que está hechizado; 
pero esa intención no dexa 
disculpada la malicia, 
de que un Doctorcillo tenga 
atrevimiento, de hablaros. 

D. LUISA. 

No habléis en esa materia; 
que es asco , aun imaginarlo, 
y creed , que si no hubiera 
sido preciso , el valerse 
de él para la industria nuestra, 
hubiera hecho a los lacayos, 
Don Diego , que en mi presencia 
le derrengasen á palos. 

DOCTOR. 

Ya mi dolor me derrienga 
aun antes que tu pajiza, 

D. LUISA, 

Y pues sabéis , que soy vuestra, 
y os constan de mi cariño 
las repetidas finezas, 
id con Dios , hasta que mas 
de espacio hablemos. 

£>, DIEGO. 

Paciencia, 
Pero mira , que es infamia : : : 






POR FUERZA. 327 

D. LUISA. 

Idos , pues. 

D. DIEGO. 

>De esa manera 
me despides? 

DOCTOR. 

Dióla el tu: 
pluguiera á Dios , que la diera 
un tabardillo primero. 

D. LUISA. 

Diego , mi bien , considera, 
que nos miran muchos. 

DOCTOR. 

Y uno, 
que os ha de dar cantaleta. 

D. diego. ' 
Luisa , dueño mió , á Dios. 

D. LUISA. 

¿Me quieres? 

d. diego. ni2 

Mas que á mi mesitta 
vida. ¿'Y tu.? 

P. LUISA. 

Mas que tú í mí. 

D. DIEGO. 

No es fácil. 

d. Claudio dentro. 

¿Dónde vas, perra? 

x 4 



328 EL HECHIZADO 

luciguela dentro. 
Iré , donde yo quisiere. 
d. luisa. 
Mi hermano es éste : 5 qué esperas ? 

D. DIEGO. 

Adonde primero estaba, 
me retiro. 

Vase Don Diego , y al pasar por delante 
del Doctor j¡ se la jurd. 
doctor. 
Para esta. 

D. LUISA. 

¿Siempre , Lucía , has de estar 
de humor? 

doctor. 
Tyrana \ embustera, 
no es Lucía , sino quien : ¡jJ 

rabiando de zelos queda. 

D. LUISA. 

Sin duda , que> es de Don Diego 

alguna dama encubierta, 

que le zela. ¡Hay tal traydoií! 

.doctor. 
Oye. iy Doña Meliséndra, 
para ésta , y para- estotra. 

D. LUISA. 

¿Cómo habla de esa manera? 
Vayase la picarona 



POR FUERZA, 329 

noramala , y agradezca, 

el que no haga , que al instante 

la baxen a la galera. ya.se. 

DOCTOR. 

Fuese ; pero tras Don Diego 
ir quiero , para que entienda, 
que le ha oído el Doctorcillo. 
¡Para esto , tyrana estrella, 
me disfracé , haciendo falta 
á mas de quarenta enfermas! 
Mas yo me vengaré. rase. 

Sale Don Claudio corriendo tras Lüágüela> 
y la coje en la punta del tablado. 

LUCIGUELA. 

¿ No hay 
quien á una mujer defienda? 

D. CLAUDIO. 

Acoto : que la he cojido. 

LUCIGUFLA. 

Suéltame. 

; D. CLAUDIO. 

¿Cómo que suelta? 
I Piensas , que ha de haber ahora 
el ruido de la cadena? 
No , amiga : aqui .has -de morir. 

LUCIGWJ A. 

¿Quieres, que empañe h esfera? 



330 BI» HECHIZADO 

D. CLAUDIO. 

Como no empañes la olla, 
haz lo que quisieres. 

Andan luchando. 

Sale ?icato$te. 

picatostf. 

Tengan. 
| Qué es esto? 

D. CLAUDIO. 

i Picatostillo ? 

FICATOSTE. 

l Señor , qué haces ? 

D. CLAUDIO. 

Una, y buena, 
l Quieres , porque estoy sin armas, 
prestarme tú unas tixeras, 
para matar á Lucía? 

PICATOSTE. 

No las traygo. 

D. CLAUDIO. 

Pues espera: 
tenmela de manifiesto 
aqui ; para quando vuelva; 
que en un brinco voy , y traygo 
el cuchillo de la mesa. 
i Mas qué será esto , que pica 
aqui hacia la faldriquera? 



POR FUERZA. 33 1 

LUCIGÜELA. 

I Qué ha de ser ? el envoltorio, aparte. 

PICATOSTE. 

Vé , pues. 

D. CLAUDIO. 

Ahora , Lucigüela, 
lo pagarás todo junto. . vasc. 

LUCIGÜELA. 

¿ Qué es , lo que ahora hacer , intentas? 

PICATOSTE. 

Que escapes. 

LUCIGÜELA. 

Dios te lo pague: 
porque el Don Claudio es un bestia, 
y hiciera algún desatino. 

PICATOSTE. 

¿En qué te detienes? Vuela. 

LUCIGÜELA, 

Ya me voy. . vase. 

PICATOSTE, 

Ahora conmigo 
anda la marimorena. 

Sale el Doctor por el otro lado* 

DOCTOR, 

Consejo muda el prudente, 

dixo un Sabio ; y pues tan cerca 

el Hospital General 

está de aqui , y que me espera 



33 2 EL HECHIZADO 

en él Muñoz , una espada 
traeré , para que haya gresca 
en San Blas. 

PICATOSTE. 

Una mujer 
de poco porte se acerca, 
y Don Claudio viene ; pues 
haya engañifa. Ce, reyna. 

doctor. 
El criado es de Don Diego, 
¿Qué querrá ? Mas por si piensa, 
que habla con Lucía , le; escucho. 
Tonense a hablar Picatoste y el Doctor, y sale 
Claudio con un cuihillo en la mano, 

D. CLAUDIO, 

Ea , Picatoste , tenia' 

con valor ; porque he de darla 

diez puñaladas tn letra. 

picatoste. • 
Aqui te la tengo. 

doctor. 
[Cielos, 
qué es esto que miro! 

D. CLAUDIO. 

Dexa 

afilar y para ; matarla, 

el cuchillo en esta piedra, 



POR FUERZA. 333 

DOCTOR. 

Suelta , picaro. 

PICATOSTE. 

No quiero > 
picara. 

DOCTOR. 

¡Hay tal desvergüenza! 
Preciso es ya , descubrirme. 

D. CLAUDIO. 

Ea , Lucía , encomienda 

tu alma á Dios , y vete en paz 

al infierno por mas señas. 

DOCTOR. 

No es Lucía. descubriéndose» 

D. CLAUDIO. 

¡Jesu-Christo? 

PICATOSTE. 

Don Fabián es. 

D. CLAUDIO. 

Hechicera, 
ya te entiendo. ¿ Qué has mudado 
el rostro? Pues, aunque fueras 
todo el Proto-Medicato, 
te he de matar. 

PICATOSTE. 

Que no es ella: 
tente , señor. 



334 UL HECHIZADO 

DOCTOR. 

Todo esto 
con la espada se remedia. 
Luego* lo veréis , villanos. rase. 

D. CLAUDIO. 

Que se escapa : resistencia. 

PICATOSTE. 

No des gritos. 

D. CLAUDIO. 

¿No hay justicia? 

PICATOSTE. 

Mirad::: 

D. CLAUDIO. 

Favor á la Iglesia. 
Salen D. Luisa, D. Leonor > Isabel y Lucigüela. 

ISABEL. 

¡Leonor! 

D. LEONOR. 

¡ Claudio ! 

D. LUISA. 

¡ Hermano í 

LUCIGÜELA. 

! Amigo! 

D. CLAUDIO. 

¿.Qué ya vuelves? 

Los quatro. 

¿Qyé te inquieta? 



POR FUERZA. 33 J 

D. CLAUDIO; 

Vive Dios , que en este lado 

me pica , que me revienta. 

¿Qué ha de ser? Que muda formas 

Lucía como materias; 

y ahora se me apareció, 

queriendo darla una vuelta, 

en figura del Doctor. 

D. LUISA. 

Ya con manías empieza. 

LUCIGUELA. 

¡ Jesús , y qué testimonio ! 

D. CLAUDIO. 

¿Qué , hija, ahora Jesuseas, 
habiéndome tú hechizado? 
¿Mas qué es esto? 

Hace visajes como que le dd el bifo. 

D. LUISA. 

¡Ay qué tragedia! 
El hipo le ha dado. 

ISABEL. 

Ahora . 
hacen su efecto las hierbas. 

D. LUISA. 

Bien dixeron los Doctores, 
(¡ay infeliz ! ) que esta era 
seña mortal , pues la cara 
pálida , amarilla , yerta 



33^ EL HECHIZADO 

avisa, que ya fallece. 

D, CLAUDIO. 

¿Qué, ya huelo á carne muerta? 
¿ Mas , qué frió , ó qué demonio 
es éste? 

PICATOSTE. 

¿ Quieres , que vea, 
si encuentro, quien le confiese? 

D. CLAUDIO. 

Quando se confiesen ellas. 

Señores , échenme ropa: 

que tiemblo como una bestia. 

D. LUISA. 

Vé volando. 

D. LEONOR. 

Ahora sabréis, 
quien padece , y quien se venga. 

D. CLAUDIO. 

Ahun tiene gana de boda 
la tal Leonor ; ni por esas. 
Pero Jay que se me anda:::! 

Las cjuatro. 
¿Qué se te anda? 

D. CLAUDIO. 

La melena. 
Sale Pinchaúvas. 

PINCHAÚVAS. 

¿Qué le ha dado á mi señor? 



por fuerza. 33 y 

D. LUISA, 

Una siucopal,. 

D< CLAUDIO* 

No mientas} 
que algo menos es 5 hermana. 

ISABEL'. 

Mucho el trasudor k aprieta* 

D. CLAUDIO. 

El amansará. 

■ D. LUISA. 

Entre todos ¿ 
para que descanse i mientras 
viene d Confesor, le echemos 
en el suelo. 

todos i 

Vaya de esta* 
Echante en el suelo, 

ISABEL, 

Agarra bien, Pinchaúvas* 

D. CLAUDIO. 

Aspacito, y buena letra. 
¡Pero ay de mí! 

Todos¿ 

¿Qué te ha dado? 

D. CLAUDIO. 

Que hacia esta pierna izquierda 
me pica un áspid ,. que muerde o oh 
á modo de sanguijuela, 
tom. ii, r 



3 $8 EL HECHIZADO 

D. LUISA. 

Hermano , eso es la aprehensión. 

D. CLAUDIO. 

Luisa: que me atenacea. 
¿No habrá, quién de caridad 
descosa esta faldriquera? 

Descósele Pinchaúvas la faldriquera. 

PINCHAÚVAS. 

Un vulto hay entre el aforro. 

D. CLAUDIO. 

¡Vulto! Pues sera apostema. 

D. LUISA. 

Desgarra^ y sácale. 

PINCHAÚVAS. 

Saco. 

LUCIO UELA. 

¿ Que hará el pobre , quando vea 
el envoltorio? 

D. LEONOR. 

Lucía , 
yo no he visto igual novela. 

D. CLAUDIO. 

¿Hombre, qué has hallado? 

Saca una figura de cera. 

PINCHAÚVAS. 

Uri niñe 
de cera con mas de treinta 
agujas. 



POR FUERZA. 339 

D. clatjdio hipando. 
Ese soy yo, 
menos el hipo. 

D< LUISA. 

Ya es cierta 
tu muerte, Claudio* sino 
te deshace Lucigüela 
los hechizos. 

LUCIGUFLA. 

¿Cómo es eso? 
Antes, para que lo crea , 
aqui delante de todos 
le he de quitar la cabeza , 
para que él se cayga muerto. 

D. LEONOR. 

I Lucía , pues á qué esperas? 
Acaba con él. 

0. CLAUDIO, 

De suerte, 
que este cuento va de veras, 
iy q^ ya llegó mi hora ? 

D. LEOÜOR* 

l Ahora te vienes con esa? 

D. CLAUDIO. 

Pues Leonor de mis entrañas, 

De rodillas. 
sabe Dios , quanto me pesa, 
de haber de casarme , estando 

Y2 



340 EL HECHIZADO 

tan cerca la noche buena. 
Mas, si me importa la vida, 
esta es mi mano derecha í 
vaya la capellanía, 
á espulgar un galgo , y venga 
ese montón de cristales. 

D. LEONOR. 

Don Claudio, ya no aprovechan 
ruegos : yo me he de' vengar. 

D. CLAUDIO. 

Ea , mi Leonor , clemencia. 

D. LEONOR. 

No hay remedio. 

De CLAUDIO. 

Isabel, Luisa, 
llegad con las jnanos- puestas, 
y rogádselo, asi Dios 
os dé un buen dolor de muelas. 

D. LUISA. 



Amiga ::: 



isabft ,j 
Leonor::: 

PINCHAÚVAS.- 

Señora::: 

D, LUISA. 



!>, LUISA, 

Una amiga te lo ruega: 
hazlo por Dios. 



POR FUERZA. 541 

los, (¡nutro. 

¿Qué respondes? 

D. .'LEONOR. 

Que por ver, que la comedía i£) 1 

es fuerza, que acabe en boda, 

le doy la mano. ' noQ y 

D, CLAUDIO* 

Pues ea, 
hechizos fuera , Lucía. 

LUCIGUFLA. 

Eso ahora 170 corre priesa. n sí 

D. CLAUDIO. 

¿Cómo que no?' 

Salen Don D'ttgoy el Doctor rinendo, y 
Ficatoste detras.rjoj oy 

AhoríLveras^ 
si riñen los que receta:*.. c 

D. DIFGO. 

Yo, que castigo osadías:;:- qo:> ? v inv 

D. CLAUDIO. 

¡Cómo, qué, en boda pendencia! ; 
Tenganse ahí. 

DOCTOR. 

He de matarle,- 

PICATOSXE. 

Doctoreólo de la legua, 

mira , lo que hablas. 01 sup \t 

Y 3 



ife 



34* **• HECHIZADO 

Todos. 

¿Qué es esto? 

DOCTOR. 

¿ Qué ha de ser i Zelos y afrentas. 
Don CUudío, Luisa, Leonor, 
y Don Diego (pues ya llega 
el tiempo de hablaros claro ) 
os han hecho creer por fuerza , 
que estáis hechizado , por 
obligaros , a que dierais 
la mano a Leonor; y Luisa , 
¿on su hermanito os la- pega, 
por casarse también: todo 
ha sido embuste y cautela; 
y si yo concurrí.,:. fue 
engañado de ellas mesmas. 
Esto es verdad. 

D, -CLAUDIO. 

A buena hora 
os venís <ron esa medía c 
espada , Doctor ; que ya 
me he casado hasta ía§ cejas» 
Pero pido nulidad 
desde aquí, y hasta que vengan 
los nazarenos. 

D. LUISA. 

i Doi> Claudio , 
no hay que replicar f y ésta , 



POR FUERZA. 343 

Don Diego, es mi mano. 

D, DIEGO. 

Amor 
tanta ventura agradezca. 

ISABEL. 

Don Fabián, métase frayle. 

PICATOSTE. 

Bien Isabel le aconseja. 

DOCTOR. 

¿Qué es frayle? He de dar d Rey 
cuenta de esta desvergüenza. 

Todos. 
Pues se va, démosle vaya: 
ah , doctor : échenle fuera. 

DOCTOR. 
Luego lo veréis, canallas. 

LUCJGUELA* 

¿Y yo, que he sido tercera 

de estas bodas , qué he de hacer ? 

D. CLAUDIO. 

Irte, a hechizar á tu avuela¿ 
Mala venta te dé Dios. 
Todos. 
Y pedir , ijue tengan venia 
los yerros , á que dio asunto 
el Hechizado por fuerza. 



M 



EL DOMINE LUCAS. 

COMEDIA 

D£ DON JÓSSPH DE CAÑIZARES. 



¡ Qué dirá el valle de Ruesga^ 
adonde se trahe la honra 
colgada como venera l Jorn. I. 



1 3 



347 
ADVERTENCIA. 

on Joseph de Cañizares, residente ea 
la Corte , se dedicó con particular ade- 
lantamiento y gusto a las composicio- 
nes dramáticas , al principio de este si- 
glo. Continuó este exercicio por mu- 
chos años , en cuyo tiempo dio. al thea- 
tro varias comedias, que se represen- 
tan con mucho aplauso. En las que so^ 
bresalió principalmente, fue en aquellas 
que llamamos de Figurón , en cuyo ge- 
nero compuso algunas. La presente , in- 
titulada el Domine Lucas , ocupa en la 
común estimación el primer lugar. Al- 
gunos han satirizado el estilo de Cañi- 
2ares: no hay duda , en que es algo in- 
chado y redundante : pero la gracia y 
finas sales con que reprehende los vicios 
y preocupaciones , que son el objeto 
de sus dramas, hacen muy disimulables 
estas pequeñas faltas. 






548 

ARGUMENTO. 



ron Pedro Chinchilla , ilustre caballe- 
ro Montañés , residente en Salamanca, 
perdió su mujer ; con este motivo le visitó 
por via de cumplimiento Don Henrique, 
joven rico é ilustre que cursaba aquellos 
estudios , quien se enamoró d las, prime* 
ras visitas de uw> de a]os hijas , que te- 
nia , llamada Doña Leonor , de la qual 
fue correspondido , sin embargo de tenerla 
m padre destinada á un sobrino suyo , 
llamado Don Lucas Chinchilla , cursan- 
te en la misma Universidad ; pero rudo 9 
•tosco y de ridiculas preocupaciones en pun- 
to de su nobleza. Habiendo pasado á la 
corte paco después Don Pedro en prosecu- 
ción de ciertos pleitos , con su familia y 
el Don Lucas, fue en su seguimiento Don 
Henrique ; y continuando su galanteo con el 
tíuxílio de Don Antonio Pacheco ' , amigo su* 
yo , soldado de Flandes , que emprehendió á 
este fin, el festejar á Doña Melchor a, hija 
menor del mismo Don Pedro , de cortisi* 
mo talento y juicio : logra casarse con Do- 
ña Leonor , dejando burladas las esperan- 
zas de Don Lucas, sujeto principal de la 



349 

acción , y de quien tomó el nombre esta co* 

media. La escena es en Madrid. La ma- 
yor parte de ella pasa en casa de Don Pe-» 
dro Chinckitia. 



%0já? 



350 

PERSONAS. 
don lucas* estudiante. 

DON PEDRO, VíeJQ 

DOÑA LEONOR, -\ . ,. 

L sus htias. 

DOÑA MELCHORA.J 
DON HENRIQJUE. 
DON ANTONIO. 
TALAVERON , gYMlQSO 
UN LETRADO. 
"JUANA. 
UN GOLILLA. 
FLORELA. 

cartapacio, vejete. 



35* 



^ «S> X>XXX>'XXXXXXX XXXXKX>Ó: x>,- ^ %• 



EL DOMINE LUCAS. 
♦♦^^♦^^♦^^^^^^♦♦+***^^ 

JORNADA PRIMERA. 
^^^♦♦♦^^♦♦^^♦♦^♦♦♦^♦♦^^ 

Salen Don Antonio Pacheco , </e soldado 

bizarro, Don Henrique de golilla y 

Talaveron de Ucajo. 

DON ANTONIO. 

V- 

▼ ¡ve Christo, Don Henrique, 
que, si dais en esc tema, 
me he ahorcar de una encina. 

D.HENRIQ.UE. 

Don Antonio v yo quisiera 



SJ2 EL DOMINE 

saber de vos, como se ama, 
sin que el corazón lo $epa„- 

TALAVERON. 

Amandp por diversión ; 

que el que es (aunque hombre) tan bestia, 

é^iie por mujeres se mata* 

merece:::- 

JD. HF.NRIQJJE* 
TALAVERON. 

Que se muera. 

D. ANTONIO. 

Dice bien Tahveíx>n. 

¿Hombre, ó demonio ? en qué piensas? 

Las mujeres todas" son 

engañifas de la idea. 

Nuestros desvelos nos pagafí 

en el precio, que nos cuestan* 

No , amigo y que la mas fina 

tiene una rara moneda, 

que, quando la dice, es oro, 

que , quando la llora , es perlas : 

que, quando la escribe, es plata, 

y es cobre, quando la trueca; - 

pues gs fuerza , hacerla quartos , 

para cumplir con ochenta. 

TALAVERON* 

El evangelio .es. .de amor. . 



tUCAS. $<¡s 

D. HF.NRIQUH. 

Don Antonio , la franqueza 
de vuestro genio , aumentada 
con la libertad, que engendra 
la campaña, os da ese humor, 
incapaz de que en el quepan 
ni reflexiones amantes, 
ni desveladas empresas. , 
Yo, que adoro una hermosura $1 
y que en mi pasión apenas 
la merecí compasiva, 
quando ya la lloro ajena, 
muy de, otra suerte discurro» 

D. ANTONIO. 

¡Válgame Dios y . que terneza! 

Es lastima, que. no llores, 

y esa dama no te vea , 

hacer pucheros con barbas ; • ... • 

para que con eso. fuera 

mas alta tu boberia , 

y mas fina su soberbia. 

TALAVERON. 

Ver aun barbón, hacer mimos, 
es cosa, que desespera. 

D. ANTONIO. 

Pero permíteme , amigo , 
que pueda pedirte cuenta 
de aquel tu .-.pasado amor , 
tom. ir, 2 



3£4 E ^ DOMINE 

con cierta madamisela , 
que servistes en Amberes : 
que después de otra novela 
de amor (que también también 
no somos acá de piedra) 
te referiré el suceso : 
•y comerciadas tus penas, 
con mis glorias > lograremos, 
divertirlas con saberlas* 

TALAVERON. 

Aqui me huele á romance, 

D. HENRIQUE. 

Escucha , amigo , y no creas , 
que siente con pocas causas 
el que padece con estas. 
Hijos de Madrid nacimos 
los dos, y en nuestras primeras 
infancias , por el afecto , 
que el trato común engendra, 
tan amigos , tan hermanos , 
que el deudo, que á la fe nuestra 
no le concedió la sangre , 
le obró la correspondencia ; 
que el verdadero pariente , 
si sabe serlo de veras, 
es el amigo: pues poco 
importa, que no lo sea, 
si quien siente, lo que siento, 



XUCAS. 35$ 

y en mis. .bienes se interesa. 

aunque no tiene mi sangre,- 

tiene los efectos de ella. 

De Madrid, pues 3 por influxo 

de inclinaciones diversas 

partimos el' rumbo entrambos; 

vos, á estudiar en la guerra, 

yo , á lidiar en los estudios : 

en cuya sutil palestra, 

apenas con la ambicien, 

de ceñirme ías esentas 

ramas del furor de Apolo, : 

me di al uso de las ciencias : - hu 

quando á mi padre, que en.- FfeiTdéfc sf> 

de Amberes la fortaleza &? 'ttzd 

gobernaba ¡ un accidente 

asaltó con tanta fuerza, eí«*lc[ y 

que, sin que le diese W tiempo i*WíJ«* 

lugar á mas diligencia 

que á morir , rindió á la parca: 

su noble vida, t&n' -llena 

de militares aptótftfts-!, i >h 'h 

que no poco en su$ J empresa$ ■'-'•'"* *I nos 

embarazó de- la Fama, ] ^ sonsvs 

ya las plumas * -yacías 'lenguas. 

Fue preciso, hiciesen-pausa 

mis estudios con tal nueva,' n3 ü£j 

siendo el imtctt'bijcv stíyo^; 

Z2 



3¿6 El, DOMINE 

y aventurando mi hacienda , 
si i Flandes no me partía, 
hicelo con tanta priesa, 
que logré, quanto anhelaba, 
y aun lo que menos quisiera» 
j O cielos , quanto el acaso 
de los desvelos se venga! 
í Quanto de las prevenciones 
se burlan las contingencias! 
Un día, ya fenecidas 
de Amberes las dependencias, 
que pensando en mi partida , 
saii a la hermosa ribera 
de un rio, que á su murallas 
bate con bombas de perlas, 
después de haber dilatado 
vista y planta en su halagüeña 
"entretexida espesura , 
cuya enredada maleza , 
ó tarde ó punca, lá entrada 
á un rayo del sol dispensa : 
á tiempo que ya la ;?rde, 
con la noticia primera 
del avance de las son>bras , 
del tropel.de las tinieblas, 

en retaguardia del «sol 

•i D r 

iba tan en ruga puesta,, 

que, sin poder en el grueso 



lucas. 357 

de sus luces recojerlas, 
se iba dexando en poder 
de la noche las estrellas 
traydoramentc cautivas , 
dócilmente prisioneras : 
un dulce halagüeño acento 
escuché , cuyas postreras 
sílabas, entre las voces 
de un blando instrumento envueltas , 
eran prisión harmoniosa 
de fuentes, de aves y fieras. 
Bien pudieran persuadirme , 
i no saber, quanto mienta 
la antigüedad fabulosa > 
plantas mudas, y ondas quietas s 
vientos y flores absortas, 
que alguna incauta Sirena , 
ó Dríade de aquel bosque, 
ó de aquel golfo Nereida , 
eligiendo aquella muda 
soledad , juzgaba , en ella 
de algún semidiós zelosa, 
verter en dulces endechas 
sonoro tósigo al ayre, 
dulce veneno á la selva; 
pues, para serlo, bastaba, 
que aun ecos de zelos fueran, 
Pero me desengañó , 



3 $8 EL DOMINE 

ver á mis ojos expuesta, 
apenas de unos jarales 
di al rudo tesón la vuelta , 
una placentera tropa 
de hermosas madamiselas, 
y entre ellas una , que dando 
alma á un laúd , de sus cuerdas 
iba el oro bullicioso 
salpicando de azucenas. 
Todas a un tiempo pudieron 
en afable competencia 
suspenderme; pero como 
aun la mas hermosa dexa, 
bien que los ojos cautive, 
franca la segunda puerta, 
que es la del ©ido, presto * 
la libertad halla senda 
para salir; y mas quando 
este sentido no cesa 
de influir con desengaños , 
de llamar con influencias, 
Pero como la tirana 
hermosa enemiga bella 
del corazón, con su acento 
a la clausula primera 
del oído me cojió, 
no encontró después, al verla., 
camino para la fuga 



lucas. 3 59 

la libertad; antes presa 
de dos iguales impulsos , 
el cuello dio a dos cadenas, 
aunque qualqukra sobraba; 
pues, como triunfar emprenda, 
donde hay beldad , ¿ qué mas voz ? 
donde hay voz, ¿qué mas belleza? 
Rendido u tan noble objeto, 
cobrándome en mi suspensa 
admiración , al estilo 
del pais la reverencia 
les hice, á que todas juntas 
correspondieron atentas ; 
á tiempo que de su gente 
instadas, la, estancia amena 
trocaron por las carrozas. 
Que las seguí, ya se dexa 
entender ; que por criadas^, 
billetes y estratagemas, 
á saber llegó mi amor 
Cintia (aqueste nombre tenga 
por disfraz de mi respeto) 
dicho está; y solo me resta, 
encarecer , quan aprisa 
en amorosas empresas 
penas á glorias se cambian , 
bienes por males se truecan; 
pues apenas obligada 

2 4 



360 EI> DOMINE 

la tubc , quando á sus puertas, 
con otro galán , que acaso 
de mí con infiel cautela 
encubría , cierta noche 
reñi una cruel pendencia. 
Fue á tiempo , que mi partida 
me instaba : con que el creerla 
traydora a mi amor, el lance * 
referido, y la funesta 
noticia de una criada, 
que me contó , que no era 
yo solo de Cintia amante, 
me hizo abreviar mi dispuesta 
jornada, y aborreciendo 
las libertades Flamencas , 
dar al olbido su amor. 
Pero qué importa , si apenas 
á Salamanca volvi , 
quando, al ver su primer flecha 
burlada el ciego traydor, 
un segundo harpon me asesta; 
como quien dice: No importa, 
que no hagas caso de aquella ; 
que como me queden armas, 
aun mas victorias me quedan. 
De Don Pedro de Chinchilla, 
caballero , cuyas prendas 
toda Castilla encarece , 



LUCAS. 361 

la esposa murió , y la deuda 
de caballero me hizo, 
que con todos concurriera 
á la piadosa función 
de sus honrosas exequias; 
y al pésame acostumbrado , 
que, concediese, fue fuerza 
Leonor , hermosa hija suya , 
su vista. No, á encarecerla 
con hyperboles, aspiro: 
solo diré , que si fuera 
tan hermosísimo el luto, 
con que la noche lamenta 
la falta del sol, sobraba 
de Ja Aurora la asistencia, 
y el bello incendio del dia. 
Ahora notad por las señas , 
la que alumbraba con sombras , 
¿con explendores que hiciera'! 
Solo sé, que si allá el gozo 
me suspendió , aquí la pena 
me atraxo: si allá harmonías 
me cautivaron , tristezas 
me aprisionaron acá; 
sien una el canto me -eleva, 
en otra el llanto me mueve. 
O amor ! ¿ Qyé habrá , que no sea 
;materia para tus triunfos, 



3 6z EL DOMINE 

si ya sea gusto, ó ya quexa, 
ya placer , ó ya dolor, 
ya júbilos , ó ya endechas, 
todo sirve a tu deidad, 
todo a tu poder obsequia? 
Con que mal podrá eximirse 
de tu esclavitud, quien sepa, 
que en qualquier afecto vives , 
y es fuerza que en todos venzas. 
Desde que a Leonor miré , 
di en servirla, y merecerla 
alguna atención, que aun hoy 
'á mi cariño conserva. 
Tubo Don Pedro , su padre , 
* un sobrino en las «escuelas 
de Salamanca, á quien llaman 
Don Lucas, que en la aspereza 
criado de la Montaña , 
que como patria qualquiera, 
discretos y necios cria, 
no hay humana diligencia, 
que baste, á hacer, que cultive 
tanta natural rudeza. 
Es tan necio como vano, 
y en el uso de las letras 
incapaz; pues ha seis años, 
que estudiando se desvela, 
y ni aun gramática sabe. 



LUCAS. y $6$ 

Con éste, por conveniencias 
de mi amor, trabé amistad 
muy grande , antes que viniera 
Leonor á Madrid , adonde, 
siguiendo las dependiencias 
de un gran mayorazgo suyo, 
Don Pedro está; y de manera 
su aplicación ha logrado, 
que con sus crecidas rentas, 
un titulo comprar quiere, 
con él formando y con ellas 
el dote a Leonor , bien como 
su principal heredera. 
Pero esto es con la pensión 
cruel , de que, porque sea 
la linea de los Chinchillas 
del mayorazgo cabeza , 
á su hija con su sobrino 
casar quiere ; y con la idea 
de esta sinrazón, en casa 
al tal Don Lucas hospeda , 
bien que en quarto separado, 
no obstante la resistencia 
de Leonor, que por no verse 
en las manos de una fiera, 
titulo y dote gustosa 
cede en su hermana pequeña 
Doña Melchora ,* con quien 



3^4 ELDOMr^E 

escasa naturaleza, 
en quanto al entendimiento > 
la mayor prenda la niega. 
Ahora juzgad , Don Antonio ¿ 
las lineas á un centro vueltas, 
los escarmientos de Flandes, 
de Híspana las contigencias , 
iras, sustos, ansias, zelos, 
pesares , angustias , quexas , 
sinrazones , sobresaltos , 
si es forzoso, que* me tengan 
mal seguro de mi suerte, 
bien quexoso de mi estrella, 

D. ANTONIO* 

Con razón encarecisteis 

las exquisitas novelas 

de vuestra vida, y eix todas 

os parecéis de manera 

á mí, que no hay circunstancia; 

en que entre si no convengan. 

Dama tube yo en Ambercs, 

pero con gran diferencia 

entre vos y yo; pues aunque 

reñí mil veces por ella, 

jamas un favor logré; 

que, en queriendo yo de veras 

á una mujer , al instante 

se me reviste de peña , 



LUCAS. 365 

se me espirita de escollo, 
y no hay diablos que la venzan» 
¿Pero esa Doña Melchora, 
hermana de Leonor bella, 
no está también en Madrid? 

D. HENRIQJUE. 

Claro está, 

D. ANTONIO, 

Pues Dios nos tenga 
de su mano. Habrá dos meses,- 
que saliendo de una iglesia 
con su hermana , la hice gestos , 
la seguí , y la tengo hecha 
una lastima por mí. 

D.HENRIQJUE. 

¿Qué decís? 

D. ANTONIO. 

Hablo de veras. 

TALAVERON. 

Me parece , que a los dos 

no se os escapa frutera , 

á quien no le hagáis terrero. 

D. ANTONIO. 

Pero , hombre , es la mayor bestia , 
que he conocido en mi vida. 
Asi la hallé, á la primera, 
dócil á mi amor; que siempre 
todo.lo que me revienta, 



$66 EL DOMINE 

es ío que se anda tras mi. 

TALAVERON. 

No es muy mala ropa aquella 
de aquel coche. 

D. ANTONIO, 

Siempre suelen 
venir los días de tiesta 
á misa á los Recoletos 
algunas carillas buenas. 

D. HENRIQUE. 

Por el corro bruxulco , 
que las cortinas inquietas, 
al soplo del ayre forman , 
algo percibir se dexa 
no desagradable, 

D. ANTONIO. 

A Dios. 
¡ Mas que el cochero las vuelca í 

P. HENlUQtl. 

Remolinadas las guias , 
que deben de ser muletas, 
tuercen el' juego. 

TALAVERON. 

Ya acude, 
el escudero que llevan, 
á enderezarlas. 

D. ANTONIO. 

¿Que importa > 



IA7CAS. 3^7 

si, no alcanzando á las riendas, 
se burlan de él. vanse. 

d. henrique. 

Acudamos. v*wf. 
cartapacio dentro. 
Aguarda , Toribio. 

Voz, dentro. 

Espera, 
picaro. 

d. mflchora dentro. 
Cielos, piedad. 
d. Leonor dentro. 
¿ No habrá , quien nos favorezca ? 

TALAVERON. 

Cayó el coche: pero á tiempo, 
que mi amo y su amigo llegan , 
sustentándole, á sacar 
la gente , que dentro encierra. 
Sale Cartapacio. 

CARTAPACIO. 

¿ Señores , habíase visto 

mas solemne desvergüenza, 

que la de este verderón; 

que gritándole hora y media, 

sobre que hacia el pectoral 

les restringiese las riendas, 

no quisiese? Ello no hay hombre > r 

que observe sus incumbencias. 



368 EL DOMINE 

TALAVFROJí. 

¿Qué es eso , amigo? 

CARTAPACIO. 

No es nada. 
Un exambre de cabe2ás , 
que se han roto en aquel coche. 
I Y se está con esa flema 
vuesarcc? 

Saca Don Antonio á Dona Melchor a ves- 
tida ridiculamente , y trayendo en 
brazos una perra grande. 

D. ANTONIO. 

Trocad 3 señora ¿ 
¡qué miro! las 'azucenas 
de vuestro rostro al purpúreo 
clavel, que en.su espacio reyna; i 
que ya estáis libre. 1 

D. MELCHOR A. 

¡ Ay señor ! 
que no sé yo, como pueda, 
ni trocar , ni destrocar , 
porque ni viva ni muerta, 
estoy tan de estotro modo, 
que estoy de qualquier manera; 
Yo os agradezco el socorro , 
no solo por mí , que aun esa 
es la menor circunstancia, 
sino es por ver mi Marquesa 



• 



tücÁS. 369 

libre de::: ¡Pero qué veo! 

Saca D. Henrique 4 Doña Leonor , y Talaveron 

4 'Juana. 

D. HENRIQUE. 

No Athlantc se desvanezca, 
de que en sus hombros el Cielo, 
divina Leonor , mantenga, 
quando yo, á cielo mejor 
logro , coii débiles fuerzas 
sostener. 

D. LtONOR. 

Solo un acaso* 
Henrique mió , pudiera, 
conseguirme esta fortuna. 

TALAVERON. 

Semidiosa de la legua, 
vuelve en tí* 

JUANA. 

No solo eft mí 
volveré , sino en qualquicra, 
por lo bien que me estáv 

CARTAPACIO. 

¿Digo, 

también hay para üná puerca 
su pasico de desmayo? 

TALAVERON. 

¿Y quién al purichinela 
TOtiM.il, AA 



¿JO EL DOMINE 

le llama aqui? 

CARTAPACIO. 

Usted perdone: 
que esto es una impertinencia. 

D, ANTONIO. 

l Es posible , que á mi amor 
le ha de costar , el que os vea, 
todo este susto? 

D, MELCHORA. 

Yo os tengo 
un amor como una bestia; 
pero tan desaquellada 
me siento con vuestra ausencia, 
qub, á no estarme divertida, 
en hacer unas muñecas, 
y en baylar lo mas del tiempo, 
yo , Juana y la cocinera, 
ya nos hubiéramos muerto. 

D. ANTONIO. 

Yo os estimo la fineza: 

que á un ^mor de zarambeque 

con un pandero se premia. 

D. MELCHORA. 

Ellas y. yo (ya se sabe) 

pasamos de esta rrianera; $\¿ w 

porque en casa ellas y yo 

es lo mismo , que yo y ellas, 



LUCAS, 371 

D. ANTONIO. 

Mal haya tu entendimiento. 

i Habrá hombre , que de una necia 

pueda gustar? 

D. LEONOR. 

Hoy habernos 
recibido una Flamenca 
por criada , á quien conduxo 
un Mercader de su tierra 
conocido de mi padre; 
y dicen , que- entre l¿s prendas 
que tiene , ei) la de cantar 
es divinamente diestra. 
Yo haré, que Juana te espere 
esta noche , y quando sea 
ocasión , de que, . á mi quarto 
entres , la voz es la seña, 
que ha de avisarte ; pues , como 
te he dicho veces diversas, 
aunque aventure (¡ay Henrique J.) * 
opinión , vida y hacienda, , n ■ 
tú solo has de ser mi dueño» 

D. HENRIQUE-. 

Esa constancia me alienta. 

D. LEONOR. 

Y ahora , pues es reparable, 
detenernos mas en esta 
publicidad : : : Cartapacio. 

AA2 



37* El DOMINE 

CARTAPACIO. 

Señora. 
Toribio. 



i>« LEONOR. 

Que dé la vuelta 












CARTAPACIO. 

Ah Papagayo n, 
desfilate á la derecha. - 

DS ANTÓN ÍO. 

Hasta tomar la carroza, 
el iros sirviendo , es deuda. 

D. MELCHORAi 

Pues llevadme esta perrita, 

y no la apretéis ; que es tierna 

de pecho , y vomitará. 

D. ANTONIO. 

Cierto que la alhaja es bella. 

D. MELCHORA. 

Hoy ha almorzado dos libras 

de huevos de faldriquera; 

y está muertecita de hambre. 

D. HENRIQUE. 

¿Quándo otra dicha como ésta 
lograré yo? 

D. LEONOR. 

Don Henrique, 
no hay mal , que por bien no venga. 



migas. 37jt 

D., HENRIQUE. 

Si ha de costarte un peligro, 
mejor me estoy con mi pena. 

^¿cartapacio. 
Demasiadas cortesías. tí 
son las de estos dos babiecas., 

TALAVERON. 

Vén , hija. 

JUANA. 

Vamos querido. 

CARTAPACIO. 

¡ Ah picara 5 qué galera 
tan bien empleada! 

Entrante dadas las manos, 
D. lucas al paño. 
¿Si habrá 
quedada misa en la Iglesia ? - 

Sale. ¡ 
¡Pero qué miro! 

cartapacio. 

Las tres 
van como unas tres Princesas. 

D. LUCAS. 

¡Doña Leonor no es la otra! 
¡Doña Melchora no es ésta! 
Ellas son por las espaldas; 
mas por detrás no son ellas. 



AA 



374 EL DÓMINE 

CARTAPACIO. 

Irémc quedando atrás: 
que tengo una diligencia 
que hacer en las Tabernillas, 

D. LUCAS. 

¡ Habrá mayor desvergüenza ! 
¡Mujer , que- para mi esposa 
en infusión de sí mesma 
€Stubo en la primer mente 
del padre, del que la engendra, 
anda en estos arrumacos! 
Lucas , hemosla hecho buena. 
| Y este maldito espantajo 
a qué demonios la suelta 
sobre su palabra ? Digo. 

CARTAPACIO. 

¡ Jesu-Christo ! ¿Quién me tienta? 

D. LUCAS. 

Yo , picaro : que te vengo, 
á pedir de mi honra cuentas. 

CARTAPACIO. 

Yo , señor , si : : : 

I>. LUCAS. 

No te turbes. 

CARTAPACIO. 

Quando pude : : : 

D. LUCAS. 

Échalo fuera* 



xucas. 375 

cartapacio. 
Si el cochero : : : 

D. LUCAS. k 

No me masques. J 5 

CARTAPACIO. 

Fue el culpado. 

D. LUCAS. 

¿De que tiemblas? 

t CARTAPACIO. 

Es , que el coche , la* señoras, 

el cochero ; la volteta, rsiltt 

los hombres::: Yo no hablaré d 20! m 

palabra , si usted se acerca; 

que estoy perdido de miedo. 

D. LUCAS. 00 : 

A Dios, honra Montañesa. 
No queda mi Executoria 
para papeles de espetias. 

cartapacio. ». iHA 

Señor , el coche venia 
delante de la trasera, on&cíi : 

mas haciacá de las muías c ssi^iit 

sobre la biga maestra::: 

d. lucas. <z±ziáA 

l Pues dónde habia de venir? 1 * ^ ^ £Í I 

CARTAPACIO. 

Comenzóse una reyerta 
entre la zayna y la roja: 
AA4 



37$ EL DOMINE 

yo , que olí h morisqueta, 
hice senas á Toribio, 
que el flagelo introduxera 
á la parte occidental::: 

ü. LUCAS, 

l Ahora me latineas? 
Maldita sea tu .alma. 

cartapacio. 
No me entendió : dio la vuelta, 
cayó el coche ., tus dos primas 
saltaron , sin ser . terceras, 
en los brazos de dos hombres, 
que $e hallaron allí cerca. 

D. LUCAS. 

¿De dos hombres? 

CARTAPACIO. 

Pe dos hombres* 

D. LUCAS. 

Ahí es precia , que hubiera, 

para desembanastarlas, .^¿ 

ó de mano , ó de cabera 

fuerza , asidero y tentón? 

CARTAPACIO» 

Abrazáronlas por fuerza, 
para sacarlas. 

D. LUCAS. 

¿Qué dices? 



CARTAPACIO. 

Fue indispensable indecencia» 

D, LUCAS. 

Cayga sobre mí un Vizconde 

con toda su parentela. 

¿Melchora,á quien entre dient^ y , 

tengo una afición horrenda; 

Leonor, en quien la pecunia 

me tira , que me desuella; 

la una> hacienda de mi, amor, ..y . 

y la otra , amor de su hacienda, 

maniestiradas de hombres ? 

¡ Qué dirá el Valle de Ruesga, 

adonde se trabe la honra 

colgada como venér^l , 

CARTAPACIO. 

Allí vuelven los dos. hombres. 

D. LUCAS, t. . 

¿Los de la pasada gresca? 

CARTAPACIO. 

Ellos mismos. 

D. LUCAS. 

Pues ? querido, 
aqiji de tus , habilencias. 
¿No soy tu Domine? 

CARTAPACIO. 

Ad nutunt* 



\*¡% EL DOMINE 

D. LUCAS. 

¿No eres mi fámulo? 

CARTAPACIO. 

Btianu 

D. LUCAS. 

I Te tbea mi honor? 

CARTAPACIO. 

Ad intfd* 

D. LUCAS. 

¿ Te tañe mi enojo ? 

CARTAPACIO. 

Ad extra. 

D. LUCAS. 

Pues dañie esa daga. 

CARTAPACIO. 

\Ad quid* 

D. LUCAS. 

\Ad qúd\ A lograr, que mueran 
los que mi amor despachurran. 

CARTAPACIO. 

Señor , tu piedad inmensa 
á este hombre precipitado 
con sus auxilios detenga. 

Salen Don Henrique y Don Antonio* 

D. LUCAS. 

Esto ha de ser. 

D, HENRIQUE. 

Hasta tanto, 



lucas. 379 

que de vista se perdieran, 
no qiüsc dexar el eoche. 

D. ANTONIO* 

Gran dicha ha sido la nuestra. 

D. LUCASé -ij£j 

¿Cartapacio? 

CARTAPACIO. 

¿ Señor mió ? 

B. LUCAS. 

íor dicha , has sido en tu tierra 
Barbero ? 

CARTAPACIO. 

¿ Por qué ? 

D. LUCAS. 

Porque, 
adonde cae , me dixeras, 
la tetilla en las espaldas. 

CARTAPACIO. 

Señor ,' píllale la arteria 

capital , mas arribita 

del sofago > y por mi cuenta. 

D. HENRIQUE. 

Por aqui::: ¡Pero qué. veo! 

D. LUCAS. 

Hombre , á tu Dios te encomienda. 
¡Pero qué miro! 

D. HENRIQUE. 

¿Don Lucas? 



58O EL DOMINE 

D. LUCAS. 

\ Don Henrique ? Abraza , aprieta, 

hijo de mi corazón. 

¡Jesús! Si no das la vuelta 

tan apriesa , en un hijar 

te he abierto una faldriquera. 

D. HENRIQUE. 

¿Por qué? 

D. ANTONIO. 

¡Qué estraña figura! 

TALAVERON. 

Longaniza de vayeta 
parece el hombre. 

D. LUCAS. 

¿Por qué 
me pregunta? Usté me juega 
con mi novia. 

D. HENRIQUE. 

¡Cómo! ¡Cómo! 

D. LUCAS. 

¿ Cómo ? Tomándola acuestas. 

D. HENRIQUE. 

Yo solo sé , que. dos damas 
vi peligrar : : : 

D. LUCAS. 

Cantaleta. 

D. HENRIQUE. 

Y á fuer de ser Caballero::: 



XUCAS. 381 

D. LUCAS. 

Fue usté, á retozar con ellas. 

D. HENRIQUE. 

j Yo ! I Qué decís ? ¡ Retozar ! 

d. lucas. 
Ya sé vuestras mañas viejas; 
que , en viendo mozas , se os ponen 
los ojos como linternas. 
Pero no se me da nada; 
que antes me viene de perlas 
la ocasión , porque en la novia 
quiero hacer cierta experiencia, ?Q\ 
y de vos i&e he de valer. p oh 

D. ANTONIO. 

El Don Lucas es gran bestia. aparte, 

D. HENRIQUE. 

Ya sabéis , que por la antigua 
generosa amistad nuestra 
os debo servir. 

p. LUCAS. 

Acoto: 
y oidme en Dios y en conciencia, 

D. HENRIQUE. 

Proponed, 

D. LUCAS. 

Yo en la Montaña 
tengo una bonita hacienda, 
( á Dios gracias ) que un avuclo, 



382 EL DOMINE 

mi deudo por linea recta 
fundó ciento y dos mil años, 
antes que Christo naciera, 

D. ANTOMIO. 

¡Antiguo blasón! 

D. LUCAS. 

Dexóme 
con calidad esta renta, 
de que entre á gozarla yo 
desde el dia,que me muera» 

D. HENRIQUE. 

j Desde que os muráis! ¿Pues muerto 
de qué os sirve? 

D. LUCAS. 

Tengan cuenta. 
¿Pues cómo queréis que mande, 
que viva un hombre con ella: 
si es hacienda de Montaña, 
que hincha , pero no sustenta? 

D. HENRIQUE. 

¿Pues quánto es? 

D. LUCAS. 

Doce ducados, 
y tiene un censo de treinta. . 

CARTAPACIO. 

¿Digame usted , no es mi amo 
discreto de quatro suelas? 



!LUCAS. 38$ 

D. HENRIQUE. 

Vamos al caso , Don Lucas, 

D. LUCAS. 

El caso es , que mi nobleza 
tan antigua , que á diez millas 
huele a lo rancio que apesta, 
no permite , que me entregue 
todo entero, a quien no sepa, 
que es mujer tan recatada, 
tan mirada , tan atenta, 
tan noble y tan tarantan::: 

D. HENRIQUE. 

¿Qué es tarantap? 

D. LUCAS. 

Es discrera 
frase , con que yo me explico, 
ciando á entender, que quisiera 
mujer, que no se asustara 
de cajas ni de trompetas. / 

D. HENRfQUE. 

¿Y eso á qué viene? 

D. LUCAS. 

A que no 
le hagan mida las ternezas 
de otro , casada conmigo, 
y me ponga esta mollera 
como el monte de Torosos. 



384 EL DOMINE 

D. HENRIQUE. 

¡Quien tal ignorancia piensa! 

D. LUCAS. 

Quien sabe , que Calderón 
dice en la quinta comedia, 
hablando de las mujeres, 
que no hay alhaja , que sea 
tan buena como la mala, 
tan mala como la buena, 

TALAVERON. 

Al revés me la vestí. 

D. LUCAS. 

Y asi , la que está en conserva 
para mí , en el natural 
ha de ser de una jalea. 

D. HENRIQUE* 

I No es Doña Leonor Chinchilla? 

D. LUCAS. 

Esa propia , y desde aquesta 
mismísima hora , usté 
la ha de galantear. 

D. HENRIQUE. 

¿Qué intentas, 
hombre? 

D. LUCAS. 

Saber , señor mió, 
de la pata que cojea. 
Si ella al continuo combate 



ZJJCAS. £8? 

se tiene tiesa que tiesa, 

merece en mí un Montañés 

coa todas las incidencias 

de Éxecutoria y de sangre; 

si se ablanda, como breva , 

con un escudero mió 

le sobra mucho á la puerca. 

Para lograr este aquel, 

os da lugar y licencia , 

el ser mi amigo , y poder 

entrar , á verme y a verla* ¿^ 

De todo quanto pasare , 

de la forma que suceda, 

me avisareis, y con eso 

se amansara mi conciencia, 

que ha dias, que mi discurso 

daba en esta sutileza. 

Y pues que cosas tan cosas, 

que á ser cosicosas llegan, 

si apriesamente se rumian, n ¿ 

mente despacio se piensan: 

idme a ver presto; que a casa 

voy , á esperar la respuesta* rase, 

cartapacio. 
Disparóse: los demonios 
que le den pique. vas*. 

D. HENRIQJUE* 

¡Hay tan necia 

TOM. II* -3* 



'.$%6 EL DOMINE 

proposición! 

D. ANTONIO, 

Hombre > ó diablo, 
I pues tal ocasión no acetas? 
Si el propio 3 que te compite, 
te hace espalda , da por hecha 
tu fortuna* y á este bruto 
dale papilla. 

TALAVERON. 

¿Quién yerra 
esa elección? 

D. HENRIQÜE. 

Decís bien* 
Y pues , asi que anochezca , 
estoy de Leonor citado, 
un tono siendo la seña , 
venid. vas*. 

D. ANTONIO. 

Vamos; que también 
á mí mi tonta me espera. vase. 

TALAVEftON. 

Quiera Dios, que pare en bien 
tanto , como el diablo enreda, rase. 
Sale llórela vestida a la Flamenca con 
luz, y que la pone encima de un 
bufete. 
ílorela cantmdo. 
Ahora que d yolas 



LUCAS. 387 

pedemos los dos, &c. 

Sale Don Pedro chinchilla de letrado. 

D. PEDRO. 

¡ Qué bien canta esta mujer ! 
Florela. 

ELORELA. 

Señor ::: 

D. PEDRO* 

Por raras 
contigencias apelaste 
al amparo de mi casa. 
Hija en Amberes naciste 
de una ilustrisitna dama, 
y un caballero Hespañol. 
No sé que amante desgracia 
de amor á Hespaña te traxo; 
pero una vez en Hespaña , 
y en mi poder, te recuso 
esa tristeza ordinaria; 
pues quando de proprio motu, 
contestando a la demanda 
tuya y de Octavio , te admito 
con mis hijas , eso basta 
por lo favorable, y por lo 
que resulta de la causa, 
á que estés muy satisfecha. 

ELORELA. 

Y á que rendida á esas plantas 

BB2 



388 EL DOMINE , 

os reconozca por puerto 
de la deshecha borrasca 
de mi vida. 

D. PEDRO. 

La Flamenca 
tiene muchísima gracia. 
¿Mas que fuera, que Cupido, 
no obstante mi edad, tratara 
de hacer entre mis afectos 
tan semiplena probanza 
de inclinación, que perdiese 
del albedrio en la sala , 
mi libertad en tenuta? 
Pero a bien , que Sánchez trata 
de matrimonio, y con él 
Barroso, Olea y Diana; 
y lo que es la propiedad, 
no le ha de salir barata. 
Florela, á Dios; que ya vuelvo, rase* 

FLORjELA. 

Esto solo le faltaba 

á mi dolor: que en veneno 

se convierta la triaca; 

y este anciano , á quien mi amparo 

la estrella enemiga encarga , 

en mi contrario se mude. 

¡Ay Henrique! quien juzgara, 

qué yo :::- 



1UCAS. 389 

Salen Don* Melchor a y 'Juana con 
piamos. 

D. MELCHORA. 

I Florela ? 

FLQRELA. 

¿Señora? 

D. MELCHORA. 

Ya ha media hora, mi hermana 
se desgañita por tí. 

FLORELA. ; QTy j 

Iré í ver, lo que manda. rase. 

JUANA. 

Como sea cantar, que es sola 
de esta friota la gracia , 
irá en un pie. 

D. MELCHORA. 

Pues mi padre • q 
está fuera, y no está en casa, 
dile á Don Antonio, que entre; 
ya que por la puerta falsa 
le embocaste acá. 

Sale Don Antonio. 

D. ANTONIO. 

No tiene 
que ir, á conducirme Juana; 
que yo salamandra activa 
al incendio de tu llama 
me adelanté. 

bb 3 



390 el domine 

d. melchora; 

i Qué dccis ? 
¿ Qué viva yt> en Salamanca ? 
¿Pues qué, embarazo en Madrid ? 
¿Pues qué, tenéis otra dama ? 
¿Pues qué, me queréis dexar? 

TUANA. 

Mi señora es insensata. 

D. ANTONIO. 

No adelantéis groserías , 

que lio caben*,* én quien ama, 

D. MELCHORA. 

Bien me pagáis el tener, 
una gran cosa pensada, 
que deciros 4e mi amor, 

D. ANTONIO.* 

Decid : que mi fe . la aguarda. 

D. MELCHORA. 

Pues , querido Don Antonio , 

de mi vida y de mi alma, 

el arbolito , que vuela , 

el paxarillo , que para , 

el pececito, que ruge, 

la fierecita, que canta, 

todos en comparación 

de tu persona 'gallarda 

son , son, son:: : ! ¡A^lgate Diosí 

Ahora una cosilla entraba , 



LUCAS. 391 

que, si me acordara de ella, 

de pura risa lloraras ; 

porque arhol , pajaro , pez , . wmju 

y fiera , todo paraba 

en decir, que si, que no, 

torna, vuelve, toma y daca. Ms 

JUANA. 

No se puede decir mas. 

D. £NTONXCr. 

¡Habrá nectdad mas crasa ! 
Esta mujer pareciera tí ¿I 
mucho ipejar, si callara* t>rjp 

D. tUGAS d#1(ltr0, fii£q 

Juana, alumbra. .a 

Este cü Don Lucas. 

DON ANTONIO. 

¡Pleguete Christo con, mi alma í 

¿Qué hemos de hacera ¡mi 

JUANA.. I 

En mi quartó ' 
te entraré , mientras el pasa 
al suyo. Vamos , pues. m - 

,. D. ANSQKIO. 



por tu vida que no hagas , 
que me quede por las costas. 

114 



Oyes: 



39^ El DOMINB 

Entrase Don Antonio en el aposento del 
lado izquierdo , y por el otro salen Car- 
tapacio y Pon Lucas , que trabe un 
vulto debajo la capa. 
p. lucas. 
iMelchora? 

D. MELCHORA. 

¿Don Lucas? 



i 



D. LUCAS. 






Gracias , 



al gallo de la pasión , 

que te hallo sola, y sin mazas',: 

para expresarte mi afecto, 

D. ANTONIO'. ívímulc t í:: 

íQyé oygo, Cielos! 

CARTAPACIO* 

Dik, acaba, 
lo que quisieres; que yo 
estaré aqui de atalaya. 

D. -LUCAS. 

Hija , ya tü sabes , que eres 
por tu hermosura y tu gala 
y tu discreción la flecha, 
que mas me como se llama» 

D. MELCHORA. 

Ya sé yo , que tú me tienes 

un amor como unas natas. >m 









lucas. 393 

D. LUCAS. 

Pues , porque mi amor conozcas , 

hoy pasando por la plaza, 

no obstante las reverendas 

de todas mis zarandajas , 

te compré estas dos gallinas, 

para que almuerces mañana» 

Tómalas por vida tuya. 

D. ANTONIO. 

¡Vive Dios, que la regala, 
y ella lo admite ! 

D. LUCAS. 

El misterio 
de amor y -gallina calla 
mucho mas de lo que dice ; 
pues significa. en substancia, 
que en esta acción mi fineza 
queda harto cacareada. 

CARTAPACIO. 

Y que emplumado el cariño, 
cobra en tu favor mas alas. 

D. LUCAS. 

Lo que te encargo por Dios 
y su Madre sacrosanta 
es, que Juana ,, ni Florela , 
ni tu Padre , ni tu hermana 
las vean aporque descubren 
de miche á miche la . maula 



3<>4 EL DOMINE 

ele nuestro afecto. 

D. MELCHORA. 

Pues yo 
no tengo , donde guardarlas. 

d. lucas. 
l No ? i Pues , cómo yo las traygo 

en la petrina colgadas, 
no puedes ponerlas entre 
ese manto rebujadas? 

D, MELCHORA. 

Dices bien, por vida mia: 

ayúdame tú, á liarlas. ¿Cartapacio. 

D. LUCAS. 

¿ Cómo qué ayude ? No son 
favores para panarras. 

CARTAPACIO. 

Pues no serán para usted. 
Sale Leonor. 

D. LEONOR. 

¿Melchora? o Y 

D. MELCHORA. do^ 

¡ Ay Virgen soberana! 
ejue me las ve. San Antón, < oJ 

ciégala. I/í u¿ v 

D. LEONOR. 

I Qué times? habla. 
j Y vos , Don Lucas , qué hacéis 
con Melchora aqui? 



lucas, m 395 

D. LUCAS. 

Yo estaba 
diciendola, que si::: A Dios; 

fueronseme las palabras. 

D. LEONOR. 

2 Qué vulto , Melchor a , es 
ese , que te hace la espalda ? 

D. MELCHORA. 

Me ha salido una corcoba. 
Callen las descomulgadas. 

D. LEONOR. 

Pues las corcobas no gruñen. 

D. MELCHOR A. 

¿ No hay, quien por música canta ? 
l Pues por qué no puedo yo, * ; 
por brazos ó por garganta 
gruñir , lo que yo quisiere ? 

f D. LEONOR. 

Dime, que tienes. 

D. MELCHORA. 

No es nada. 
Don Lucas te lo dirá. vase. 

D. LEONOR. 

¿Don Lucas, qué es esto, en que anda 
Melchora ? 

D. LUCAS. 

¿ En qué anda ? En las piernas , 
si es que las tktaen las damas. 



$$><> EL DOMINE 

I Vive Dios , que tal pregunta 

tío se hiciera en la Montaña, VAst. 

D LEONOR, 

Cartapacio. 

CARTAPACIO. 

Usted discurra, 
que yo no respondo á nada; 
que en materias de secreto 
soy un escollo con calzas. vase* 

d, antonio al parlo. 
Todos se van, y no veo, 
por donde escapar, 

D. LEONOR. 

Si el ansia, 
con que espero í Don Henrique, 
me permitiera apurarla, 
yo descifrara este enigma; 
pero, quando a la ventana 
dexo á Florela a que cante, 
que es la seña concertada , 
antes les debo estimar, 
que de este sitio se vayan. 
Don Lucas se entró en su quarto, 
Melchora con las criadas, 
que es su costumbre , estará: 
abierta la puerta falsa 
á Henrique el paso le ofrece, 
j Oh quanto Florela tarda 



i-ucas. 397 

en decir, para que logre, 
la suerte, a que aspira el alma ::! 
florela cantando. 
Servía en Oran al Rey 
un Hespañol con dos lanzas + 
y con el alma y la vida 
a una gallarda Africana. 
Salen pr mano izquierda Talavefon^ 
j Don Henrique con esjadas y 
broqueles* 

D. HENRIQUE. 

Esta es la seña. 

TALAVERON. 

i Sabrás , 
á qué hora nos descalabran? 

D. LEONOR. 

Don Henrique::: 

D, HENRIQUE. 

Leonor bella::: 

D. ANTONIO. 

Ya esto está mejor que estaba, 

D. LEONOR. 

¡Con quinto susto mi afecto 
entre impaciencias te aguarda! 

D. HENRIQUE. 

Como en casa tienes dueño, 
que sacrifique a tus aras 
debidas adoraciones, 



39^ EJD DOMINE 

temí, fuese la tardanza , 
ese motivo, 

D. LEONOR. 

¡ Ay , Henrique , 
tjuán de confiado hablas! 

D. ANTONIO. 

Yo llego; pues á los dos 
no importa , para que salga , 
que me descubra. 

¿¡acá la cabera embobado Don Antonio: 

yelo Don Henrique a tiempo que se va 

d desembozar , y mata la luz. 

D. HENRIQUE. 

¡Qué miro! 
Un hombre está allí. ¡ Ah tyrana! 

D. ANTONIO. 

Yo soy. Mas ¡ válgame el cielo ! 
maté la luz. 

D. LEONOR. 

Tente, aguarda, 
Don Henrique. 

TALAVERON. 

Volaverunt. 

D. HENRIQUE. 

Hombre , ilusión ó fantasma , 
prueba el acero conmigo. 

D. ANTONIO. 

Bueno estoy yo, si me envasa, 



xucas. 399 

ni amigc 
En todo caso la espada 
por delante. Don Henrique::: 

TALAVERON. 

¡> Que Don Henrique y ó que haca ? 

D. HENRIQUE. 

¡Qué m¡ saña no te ancuentre! 

D. ANTONIO. 

Si alcanzo una cuchillada > 
por galantear una tonta, 
estoy como en una caxa. 

D. LEONOR. 

Florela , trahe una luz. 

TALAVERON. 

Ya se alborota la casa. 

Golees á la fuerta de mano derecha» 
d. lvc as dentro. 
¿Qué ruido es aquel? 

v. pedro dentro. 

Yo soy. 
i No hay un diablo , que me abra ? 

D. HENRIQUE. 

¡Gran confusión l 

D. ANTONIO. 

¡Fiero empeño! 
Sale llórela con luz,. 

ELORELA. 

Ya está aquí, como me encargas, 



400 EL DOMINE 

la luz. ¡Pero ay de mí triste! 

I*. LEONOR* 

No te espantes : llega , acaba. 

P. HENRIQJJE. 

¡Qyé miro! 

Vi ANTONIO. 

¡Qué veo! 

ÍLO<RELA< 

j No quieres 
que me asombre mi desgracia 
repetida? Esos dos hombres, 
son, señora, los que causan 
mi desventura. 

D. LEONOR. 

¿Qué dices? 

FLORELA* 

Que son los dos , que en mi patria 

me quisieron: que es el uno, 

de quien vivo enamorada , 

y a quien aborrezco , el otro* 

Y sin duda , que en tu casa 

me buscan ambos; y asi, 

mi vida, señora, ampara; 

que yo sin alma , sin voz , 

sin aliento, sin palabras, 

sin discurso, aun movimiento 

para la fuga me falta. 

Vase , dexando caer U hz>. 



LÜCA3. ; 4° l 

TALAVERON. 

Otra vez voló la luz. 

D. PEDRO. 

¿Estáis dormidos , canalla? 

D. HENRIQUE. 

¡Florela en Madrid , pesares! 

D. ANTONIO. 

¡Dichas , Florela en Hespaua ! 

D. LEONOR. 

Sin saber, que rae sucede, 
sustos y zelos me matan. 

D. ANTONIO. 

Hallé el primer escondite. 

D. lucas. 
Aquí es el rumor : avanza, 
Cartapacio : ¡Mas qué miro! 

Saca luz,. 

D. HENRIQUEt . 

i Don Lucas ? 

D. LUCAS. 

¡Buena entruchada! 
Pues vos con Leonor , y á obscuras, 
¿qué hacéis dentro de mi casa? 

D. HEN-RIQJÜE. 

Yo no sé, qué le responda. 4frf//f* 

D. LEONOR. 

¡Ah r traydor ? qué. mal me pagas! 

TOM, II QQ 



402 JS.L DOMINE, 

D. LUCAS. 

Hablad , ó por Jesu-Christo, 
que os descosa media panza. 

CARTAPACIO. 

Dios te tenga de su mano. 

D. HENR1QUE. 

Esto es, poneros en planta 
vuestra intención , y venía, 
de la materia tratada 
hoy entre los dos á daros 
respuesta. 

D. LUCAS. 

¿Pues es cebada, 
que se descabeza? 

Sale Don Pedro* 

D. PEDRO. 

En fin, 
hasta que rompí la aldaba, 
no se os hicieron notorias 
mis coces ni mis patadas. 
¿Mas quién está aqui? 

D, LUCAS. 

Un amigo. 

D. PEDRO. 

¿A quién busca? 

D. LUCAS. 

A un camarade. 



LUCAS. 403 

D. PEDRO. 

¿Es i mí? 

D. LUCAS. 

O á la sortija, 

D. PEDRO» 

Cosa es , que pide probanza; 
por ser la hora extraña. 

D. LUCAS. 

Trate 
de picarse , si le rasca; 
que esto no le toca al viejo. 
Caballero , usted se vaya. 

D. HENRIQJJE. 

Estando aqui Don Antonio, 
fuera en mi amistad infamia, 
no sacarle á todo trance. 

Sale corriendo tras las gallinas 
Melcbora. 

D, MELCHORA. 

Pitas , pitas. ¡ Ay que saltan ! 
j Ay que se van ! 

D. LUCAS. 

Tome usted, 
estotra con la embaxada 
que sale ahora. 

D. PEDRO. 

Melchorica, 
i Q¿ié es esto ? 

ecz 



404 EL DOMIttE 

D. MELCHORA. 

Padre de mi alma, 
que he comprado estas gallinas, 
y no quiero , que se vayan. 

CARTAPACIO. 

Ox aqui. 

JUANA. 

¿Qué bobería? 

D. PEDRO. 

Pues otorga la fianza 

Don Lucas , ya os podéis ir. 

D. HENRIQJJE. 

No me voy , hasta que salga 
una persona , que está 
en aquel quarto encerrada. 

D. LEONOR. 

Librar quiere á Don Antonio, 
y en mi opinión no repara. 

D. PEDRO. 

¿ Don Lucas , quién está aJli ? 

D. LUCAS. 

Qué sé yo. 

Al paño Don Antonio , vestido de mujer , con 
guardapies y mantilla. 

D. ANTONIO. 

Ya halle una traza, 
para escaparme , famosa; 
pues , como es de la criada 



LUCAS. 40 J 

este quarto , una mantilla 
y un guardapies en su cama 
he visto , y me le he vestido, 

JUANA. 

¿ Señores , tal zalagarda 
en qué parará? 

D. PEI?RO. 

i Don Lucas, 
qué decís? 

D. LUCAS. 

Que es patarata; 
que en este quarto no hay nadie. 
Sale D. Antonio , y da un pellizco a D. Lúeas 
al pasar muy de priesa. 

D. ANTONIO. 

¿Cómo que no? Esto esperaba 
yo á ver, picaro : alevoso, 
ya verás, lo que te pasa. 

D. LUCAS. 

¿Mujer de dos mil demonios, 
tienes dedos , ó tenazas ? 

Todos. 
¿Qué es esto? 

D. LUCAS. 

¿Pues yo qué sé? 

D. HíNRIQUH. 

Ahora está bien, que me vaya. 
ce 5 



406 -EL DOMINE 

TALAVERON. 

Don Antonio la logró. rase* 

D. PEDRO. 

Bueno por cierto ; ¿ Encerradas 
me tenéis pdandusquitas ? 

D. LUCAS. 

¡ Yo dusquitas ni pelandas ! 
Plegué á Christo::: 

D. PEDRO. 

Bien , Don Lucas; 
ya por indecencia tanta 
queda desde hoy la sentencia 
de casamiento anulada. rase. 

D. LUCAS. 

Leonor > por la cruz de Dios : : : 

D. LEONOR. 

Buena estoy yo para gracias, y ase. 

D. LUCAS. 

Juana , si yo vi mujer : : : 

juana. 
\ Pues qué tenéis cataratas? rase. 

D. LUCAS. 

Cartapacio , ya tú sabes 
mi ignorancia. 

CARTAPACIO. 

Es una infamia, 
que te se atribuya un hecho 
de tan viles circunstancias. rase. 



LUCAS, 4°7 

D. LUCAS. 

¿Melchora? 

D. MELCHORA. 

¿Qué es lo que quiere? 

D. LUCAS, 

Si yo : : : 

D. MELCHORA. 

. No me hable palabra. 

D. LUCAS. 

Entré mujer : : : 

D. MELCHORA. 

Yo la vi: 

por señas que tenia barbas. 

D. LUCAS. 

No digas tal , que al creerte 
de mi amor desconfiada, 
quiere andar mi entendimiento 
á epees con mi desgracia. 

D. MELCHORA. 

j Ah traydor ! Que me has dexado, 
al ver tus carantamaulas, 
entre el temor y el afecto 
hecho el cariño una plasta. 

D. LUCAS. 

¿ No bastará , á persuadirte 
ver , dulcísima tyrana, 
entre lágrimas y mocos 
mis verdades estofadas? 
CC4 



4°8 EL DOMINE 

£>. MELCHORA. 

No , aleve ; que alia en mí idea, 
tal vez dura , tM vez blanda, 
lo que ia razón somete, 
ei desengaño sonsaca. 

O. LUCAS. 

Pues yo me voy 7 a' tomar 
por venenó de mis arísías 
con un bizcocho de ¿libra 
un vaso de leche helada. 

D. MELCHORA. 

I Ese es amor? 

D. LUCAS. 

Es arrojo» 

D. MELCHORA* 

Eres un ruin, 

D. LUCAS. 

Tú una zayna. 

T>. MELCHORA. 

Lucas , murió mi fineza* 

D. LUCAS. 

Melchora , pues enterrarla. 

D. MELCHORA* 

El se escurre. 

E>. LUCAS. 

j Ella se va, 

D. MELCHORA, 

Ah Alquitibi. 



rucAs. 4^9 

P. LUCAS. 

Ah mariblanca, 

D. MELCHORA. 

\ Oh -Domine \ Contra tí 
sermo sermonis me valga. 

D. LUCAS. 

¡Oh Mus al ¡Qyién comprehendiera, 
si eres musa, 6 musaraña! 






4 10 EL DOMINE 

JORNADA SEGUNDA. 

Salen Don Henrique y Talaveron , y Don 

Lucas vestido de Tasante , golilla 

muy grande , y asimismo 

Cartapacio. 



i'E 



D. HENRIQUE. 

so pasa? 



D. LÜQAS. 

Y esto almendra. 
Desde el dia que del quarto 
de Juana se vio salir, 
sin que nadie hubiese entrado, 
una mujer casi hombre, 
con mas barbas que un zamarro, 
se oye en la casa 'un gran ruido, 
como de haberse soltado 
una legión de demonios 
tras una sarta de diablos. 

D. HENRIQUE. 

¿Qué decis? 



LUCAS. 4 11 

D. LUCAS. 

¿Qué he de decir? 
que estoy medio espiritado. 

D. HENRIQUE. 

¿Y no hace mas de hacer ruido 
ese duende , ó ese encanto? 

D. LUCAS. 

La noche que se le antoja, 
después que sobre mis cascos 
en un desván , que es hojaldre 
del pastelón de mi quarto, 
al son del triste de Jorge 
suele baylar el canario, 
me apaga la luz de un soplo, 
y á pellizcos y azotazos 
me pone el cuerpo de mezcla; 
porque como lo morado 
del golpe cae en lo amusco 
de un pellejo no muy blanco, 
parezco por la mañana 
vulto de cartón jaspeado, 
ó estatua de ébano puerco, 
con vetas de palo santo. 

D. HENRIQUE. 

¿Pues es posible , Don Lucas, 
que remedio no se ha hallado 
por conjuro ó por precepto 
contra ese espíritu? 



4J3 EL DOMINE 

D. LUCAS. 

Hermano, 
un demonio, que porfía, 
es demonio por dos lados. 
Todo está pasado en cuenta: 
y no habiendo aprovechado 
nada , í el ultimo remedio, 
como dicen, apelamos. 
Con dos Velas encendidas, 
dos almireces sonando, 
de servilletas' las mozas, 
de rodillas ios criados, 
sacamos Don Pedro y yo 
de un ctffre de felpa y raso 
la mas horrible reliquia, 
que tiene el genero humano. 

d. henrique. 
¿Y quál es? 

D. LUCAS. 

La executoria 
de los Chinchillas , hidalgos 
in sacula sétculorum, 
que tuorum , que tuarurn: 
y ésta y el titulo antiguo, 
que á un tal nuestro antepasado 
Gutibamba de Chinchilla 
dio Noé ,. estando embarcado 
en el Arca , en que le hace 



iucas. 41 j 

ele la Hermandad Secretario, 
Familiar del Santo Oficio, 
y Merino de Toranzo, 
se los pusimos al duende. 

D. HENRIQUE. 

I Y qué hizo en fin ? 

D. LUCAS. 

No hacer caso: 
con lo qual hemos creído, 
que está el duende excomulgado. 

D. HENRIQUE. 

jHabráse visto otro necio 
de tan raros entusiasmos? 

CARTAPACIO. 

¿ Atropellar exempciones, 
y executar á porrazos? 
Mátenme , si el duendecillo 
no ha sido Alcalde Ordinario. 

D. HENRIQJÜE. 

¿ Y ese nuevo trage , amigo, 
qué indica? 

D. LUCAS. 

Que ya el bellaco 
de mi suegro el otro dia 
me echó de cabeza al patio. 

D, HJENRIQJJE. 

¡Cómo! 



414 Et DOMINE 

D. LUCAS. 

Como ya en la junta 
me recibió de Avogasno. 

TALAVERON. 

¿Y á vos? 

CARTAPACIO. 

Yo , señor , ni aun soy- 
Pasante de Cirujano. 

D. LUCAS. 

Para mí es brava cucaña: 
porque con dos espantajos 
de reproduzco , me afirmo, 
lo del caso necesario, 
media docena de Yporques, 
el susodicho a la mano, 
y un demonio de aceytera, 
que anda los fines manchando 
de qualquiera petición, 
vá el litigante pasmado; 
mi suegro mama un doblón, 
y yo pillo un real de á quatro. 

D. HENRIQJÜE. 

Eso no se puede errar.* 

D. LUCAS. 

También tiene Cartapacio 
el empleo de delirio. 

D. HENRIQJÜE. 

¡De delirio í 



LUCAS. 41$ 

D. LUCAS. 

Es que de un rasgo 
borra los entendimientos, 
aunque sean de cien anos. 

CARTAPACIO. 

Ea , que todos solemos 
retozar con Justipiano 
y Pandectas, 

D. LUCAS. 

Es verdad: 
el suele escribir á ratos. 
Í.1 otro dia fui á hablar 
sobre un pleyto , en que un cuñado 
de una tia , que era hermana 
de una prima de su hermano, 
dio muerte a un pariente de otro; 
y ni veinte papagayos 
pudieran hablar mejor, 
porque yo saqué a Ulpiano 
á danzar , a Rafael, 
Fulgoso , Alberto , y Oldrado: 
y cité sobre la prueba 
á Juanini , que de emplastos 
trata con admiración: 
ibanmelo celebrando, 
y yo apretaba de tieso. 
Salió Moreto al estrado, 
L ViUegas de Vlgs Sanctorum, 



4*6 ELJDOMINE 

Dioseorides de. Doaldo, 

Doña María de Zayas, 

la Historia de Cario Magno: 

Y viendo , que ahun todavía 

estaba el cuento rehacio, 

eché á Calderón acuestas, 

que es quien mejor trata de Autos. 

D. HENRIQVE. 

¿Y qué hubo? 

D. LUCAS. 

Todo el concurso 
me dio infinitos aplausos. 

¡ D. HENRI.QJJE. 

¿Y saliste con el pkyto? 

D. LUCAS. 

No con todo j mas con algo; 
porque al que yo defendía, 
que saliese desterrado, 
le alzaron todo el destierro; 
mas fue , porque le ahorcaron. 

TALAVERRON. 

Tal fue la defensa. 

D. LUCAS. 

¿Digo, 

parece, que somos zaynos?, 
¿Don Henrique , ú Don Demonio, 
no me decís , en que estado 
estáis, con la que ha de .ser 



TASCAS. 4J7 

costilla de este cuerpazo? 

D. HENRIQUE. 

Mucho , amigo , se resiste. 

D. LUCAS. 

¿Vos no la hacéis arrumacos? 

D. HENRIQUE. 

Encarezcola mi amor. 

D. LUCAS. 

Si no fingís , que os da un flato 
por ella ,yo$ vé ella misma 
echar la lengua de un palmo, 
no ha de darse por vencida. 

D. HENRIQUE. 

Mas vale hacerme pedazos. 

D. LUCAS. 

Don Henrique , sois un bobo: 
no conocéis estos trasgos. 
Hay mujer , que dice a todo. 
Qué porquería! ¡Qué asco! 
¡Qué bazofia! Y con los ojos 
-se quiere comer el plato. 

CARTAPACIO. 

I>ios le libre á usted de algunas 
gaticas de Mari Ramos, 
que la juegan de mandoque. 

D. HENRIQUE. 

Ella os está idolatrando. 5 

TOM. II¿ PD 



41 8 EL DOMINE 

D. LUCAS. 

¿Con efecto? 

D. HENR1QUF. 

Con efecto. 

D. LUGA*. 

¿Sin engaño? 

D. HENRIQUE. 

Sin engaño. 

D. LUCAS. 

¡Que á todos los Montañeses, 
nos aprecie el mundo tanto! 
¡Válgame Dios! ¿Qué tenemos, 
que todo lo acogotamos? 

Sale Don Antonio. 

D. ANTONIO. 

¿Don Benrique? 

D. HENRIQUE. 

¿ Don Antonio ? 

D. LUCAS. 

¡Verbum caro l \Verbum carol 
¡San speculum justhul 

D. ANTONIO. 

Todo hoy se me ha ido , en buscaros, 
sin poder veros. 

D. LUCAS. 

¿Este hombre 
no es la mujer , que del quarto 
de Juana salió? 



iucas. 4i9 

D, HENRIQUE. 

Notad, 
con qué asombro está mirando 
Don Lucas, 

D« ANTONIO. 

Es que al entrar, 
cojiendome descuidado, 
antes que con la mantilla 
me recatase , de |>lano 
me vio el rostro, 

D, tUCAS. 

¿ Si es el duende^ 
que anda siguiendo mi$ pasos? 

D, HENRIQUE. 

Pues buena la habernos hecho. 

D. ANTONIO. 

¿Pues puede este tontonazo 
imaginar, que soy yo? 

D. LUCAS, 

á Don Hf nrique ? 

D. HENRIQUE. 

A deslumhrarlo 
apelemos. 

d. lucas. :' 

Don Henrique, 
decidme , asi un Mayorazgo 
os dé Dios por un hijar, 
si ese hombre, que os está hablando* 

DD2 



420 EL DOMINE 

ha sido acaso mujer, 

antes de* ser hombre humano. 

D. HENRIQUE. 

¿Estáis en vos? 

D. LUCAS. 

Yo lo digo:; 

D. HENRTQ.UE. 

-No abráis para eso ios labios? 
que es desatino. 

D. LUCAS. 

Mirad::: 

D. HENRIQUE. 

Juicios tenéis temerario?. 

D. LVCAS. 

¿Pues sí, le he visto gallina, 
no he de preguntar, si es gallo? 

D. HENRIQUE. 

Proseguid en esa tema, 

y vendrá , á desafiaros 
por la afrenta. 

D. LUCAS. 

Peor es eso, 
que ^ di nacer un hombre calvo. 
Y pues sin duda es ej duende 
éste , que rr\e anda barbando 
con ojos , con fantasías 
de Vizconde enamorado, 
roa¿ vale escapar. 



LUCAS. 42 i 

©.ANTONIO. 

¿Don Lucas? 

f D. LUGAS. 

¿Don Demonio? 

D. ANTONIO. 

He reparado : : : 

• D. LUCAS. 

Hicisteis mal. 

D. ANTONIO. 

En que estáis:;: 

D. LUCAS. 

Ki estube y ni estoy , ni he estado, 

D. ANTONIO* 

Mirándome. 

T). LUCAS. 

Ya no os miro. 

P. ANTONIO. 

Y yo::: 

D. LUCAS. 

No os acerquéis tanto: 
lugite partes Ducndorum. rase. 

CARTAPACIO. 

lExi foras } adversarium. rase. 

TALAVFRON. 

Raras piezas amo y mozo. 

E>. HKNklQUF. 

Con efceto , el ha juzgado, 
que sois fantasma. 



42¿ EL DOMINE. 

D. ANTONIO. 

¿Y qué soy 
la vez que no tengo un quarto ? 

talaVeron. 
Espantajo del que espera, 
que le han de pedir prestado. 

D. HENRiaUE. 

¿Quién habrá dado motivo, 
a que crea, que anda el diablo 
en su aposento? 

D. ANTONIO. 

Sabed, 
que, desde que disfrazado 
de mujer , saqué a Don Lucas 
de un pellizco medio brazo, 
Doña Melchora la tonta, 
en estar zelosa , ha dado 
del , y el modo de vengar 
fcste mantillesco agravio, 
ha sido , martirizarle 
á pellizcos y a porrazos; 
pues ella y Juana de noche 
dexan , que estén acostados 
todos , y con otra llave, 
que han hecho hacer para el caso, 
entran en el aposento 
de Don Lucas , y en matando 
la luz , le dan una felpa 



IAJCAS. 425 

peor que si fuera un raso: 
y como, sola es con él 
el estruendo , los erados, 
Don Pedro y los demás hacen 
burla, aunque él esté gritando, 
y no creen , que hay tal duende. 

TALAVI RON. 

Si solo tienen la mano 
de hierro para ppn Lucas, 
hacen muy bien. 

Salen Jtúns y Dona Melchor a. 

. . j\jas dos mantos 
se acercap. ¿Es á mí? 

JQ.^uéLCHOUA. 

No: 
al dq hacia esotro lado. 

TALAVERpN. 

¿A mí? 

TUAKA. 

Tampuereo. 

D. ANTONIO. 

Sin ¿luda, 
que soy yo ¿1 venturonazo. 

D. MELGHORA, 

Claro está. ¡Jesús mil veces! 

¿ Veis , que soy yo la que 05 llamo, 

y os estáis hecho un pegote? 

X>D4 



424 E£ DOMINE! 

D. ANTONIO. 

2 Pues con el rostro embozado, 
era fácil , conoceros ? 

D. MELCHORA. 

I Pues es , con lo que me tapo, 

alguna pared maestra, 

ó un tafetán tan delgado, 

que le pasa un alfiler ? 

J Y vos , j3ara penetrarlo^ 

no terteis habilidad? 

No está el disimulo malo: 

metedme el dedo en la boca, 

D. ANTONIO. 

No acierta, á descubrir tanto, 
aunque mi vista es de lince. 

£>. MELCHORA. 

I De lienzo? Pues será un pasmo, 
teher niñas de cambray 
con pestañas de Santiago. 

D. HENRIQJJÉ. 

XJon Antonio , esta mujer 
es peor , si lo apuramos, 
que Don Lucas. 

D. ANTONIO. 

En mí es ésta 
mas diversión , que cuidado; 
pues quando á Florela adoro, 
mal de otra pasión me arr^tro* 



LUCAS, 4 2 * 

TALAVERON, 

¿Y con efecto , contigo 
no hace papel Cartapacio? 

JUANA. 

No he gustado yo en mi vida 
de remoques ordinarios. 

D. ANTONIO. 

¿Cómo ha sido esta ventura, 
de salir hoy? 

D. MELCHORA. 

El criado 
se fue á pleytos con Don Lucas, 
y quise pasar de un tranco, 
como quien va hacia una parte, 
y volviendo í esotra mano, 
se halla , donde está de pies 
quatro dedos mas abajo. 
Solo por veros salí, 
y pues al salir os hallo, 
salí bien con mi salida, , 
saliendo , con lo que salgo. 

D t ANTONIO. 

jY qué es? 

D. MELCHORA. 

A deciros como 
ya está mi padre tratando 
de comprar lar Señoría 
i unas Monjas , que heredaron 



4*í EL DOMINE. 

un Titulo , que al Convento 
le llevó en dote el Vicario: 
y no está la diferencia 
mas que en catorce ducados. 
Yo os escribo este papel, 
y es mío , y por no fiarlo 
de otra , le traygo yo propia, 
y yo me quedo esperando 
á mí misma , y bien podéis 
entrar los ojos cerrados, 
í leerle, 

r>. HENRIQUE. 

Veamosle presto; 
que el papel será un milagro. 

Lee d. antotsio. 
Encumbrado dueño mío, 
ya sabes , que yo te amo, 
5alga uno , salgan dos, 
salgan tres , ó salgan quatro. 
Yo , por verte Señoría, 
aunque fuese entre farrapos, 
diera tres dedos , y aun cinco, 
que sobran á mi zapato: 
y asi , pues andamos tras 
de un Titulo estrafalario, 
5abe tu, lo que me toca 
en cada mes , ó cada año 
de alimentos de esta dicha, 



3LUCA5. 4 2 7 

¡Señoría ; y si el retazo 

de este honor puede llevarse 

por dote en lugar de trastos, 

á tí te lo digo , novio, , 

entiéndelo tú , cuñado. 

D. HENÍUQJUE Y D. ANTONIO, 

¡ Raro papel ! 

D. MELCHORA. 

Pues no es mió; 
que aunque yo le fui notando, 
me le escribió el aguador, 
con que es de su letra y mino. 
Sale Don Pedro* 

P. PEDRO. 

Bueno es , quando le cito , 
de cenúbus a Avendaño, 
salirme con Valenzuela, 
texto expreso , propio y claro 
an expositio Grammatkat. 
¿De qué sirve confutarlo? 
Pues luego ::: ¡ Pero qué miro! 

D. MELCHORA. 

¡Ay, mi padre! San Hilario. 

7 UANÁ. 

Mi señor : tapate apriesa. 

D. ANTQNIO. 

¡Fuerte lance! 



4** EL DG.MÍNB 

D. HENRIQUE. 

¡Cruel acaso! 

D. PEDRO. 

A tomarme juramento 
en derecho necesario, 
dixera : : : 

JUANA. 

I Señora , qué haces? 

D. MELCHORA. 

Yo bien sé, lo que me hago. 
Tapase con la basquina* 

D. PEDRO. 

Que el ayre de esta mujer 

contra iure es usurpado 

del cuerpo de mi ívíelchora. 

D. ANTONIO. 

No temáis , pues yo os amparo, 

D. HfeNRIQUE. 

En vano es vuestro recelo. 

JUANA. 

£ Qué envoltorio de los diablo^ 
te estas haciendo? 

D. MELCHORA. 

No quiera* 
tener que pedir al manto; 
que es hombre , y será hablador * 
la basquina eft todo caso 
fes mujer , y asi sabrá 



3LUCAS, 429 

disimular un trabajo. 
/Veamos, si cala la vista 
de mi padre el mamparado, 
la olandilia y la badana 
del ruedo , y mas confitado 
de la cazcarria de un mes, 

D. PEDRO, 

El ver, que se encubra tanto 
de mí esa dama ::: 

t>. ANTONIO. 

¡Hay tal necia! 

D. PEDRO. 

Caballeros , me ha causado 
novedad, y asi quisiera::: 

D. HENRIQUE. 

Señor Don Pedro , logrando 
yo esta ocasión , que anhelaba 
desde que por un acaso 
os vi en vuestra casa , aspiro, 
á que vuestro soberano 
ingenio ( id conmigo ) pueda 
de cierta duda sacarnos, 

TALAVERON. 

Que os mira. aparte, 

D. ANTONIO. 

Ya os he entendido. 

D. PEDRO. 

¡Pecid , que í xoóq estoy llano , 



43° ELDQMÍNE 

D. HENRIQUE. 

Asi remediarlo intento. 
Esa dama , que al recato 
escrupuloso entregada 
se os encubre , de un hidalgo 
Montañés es viuda. 

D. PEDRO. 

j Viuda ! 

D, MELCHORA. 

Si , señor, por mis pecados, 

JUANA, 

Señora , calla. 

D. MELCHORA. 

No quiero; 
que ya que me estoy ahogando, 
quiero morir con mi habla. 

D. PEDRO. 

Lo que presumí, fue engaño. 

D. HENRIQUE. 

Tiene un hermano esta niña 
Titulo , y está en estado 
la tal de segunda boda, 

D. MELCHORA. 

Tomo la primera , y callo. 

D. ANTONIO. 

Tu harás , que todo lo erremos, 

D. HENRIQUE. 

Quiere , según ha mostrado 



LUCAS, 43* 

en este papel , saber, 

por ser al tal Mayorazgo 

inmediata , qué la toca 

de honor en el común trato 

de Señoría in spe: 

y si por serlo su hermano, 

alguna porción le alcanza. 

D. PEDRO. 

En verdad que el punto es arduo: 

pues aun Otalora dice 

en el capitulo octavo, 

folio trescientos y doce, 

que pueden ser dos hermanos 

dado el uno por pechero, 

y otro por noble , probando 

el uno , y el otro no, 

ser su origen noble y claro: 

menos si en solar antiguo 

Executoria ó Despachp 

legitimo recayese 

la sentencia , declarando 

noble ai uno , que esto basta 

para que se entienda en ambosj 

mm siendo esa mi señora, 

como me habéis afirmado, 

viuda ya de un Montañés, 

la ennobleció su contacto 

de fornia , que aunque no fuese 



Q$ 2 EL DOMINE 

por todos quatro costados 
hidalga , lo quedaría 
por ser su viuda. Probatur 
per Granwuticam Henrici 
ad Codigum Toletanus 
directa ; con que ya noble, 
recae con otro apapto, 
aunque no la Señoría 
entera , lo necesario 
de ella , para distinguirse 
de merced un tanto quanto. 

D. ANTONIO. 

Pues vos habéis de tomar 
este pleyto á vuestro cargo, 
por ser de mujer ilustre. 

D. PEDRO. 

Yo estoy un poco ocupado: 
mi sobrino , mi Luquiilas, 
que está en esto como un rayo, 
la demanda dispondrá. 

D. ANTONIO. 

Pues, quedando en tales manos 
vuestra dependiencia , bien 
podéis iros sin cuidado. 

D. MELCHORA. 

Dio* os guarde. 

D. PEDRO. 

Y.á Usina 



lucas. 433 

prospere el cíelo mil años. 

D. MELCHORA. 

No mas, no mas. 

D. PEDRO. 

Esto es deuda. . 

D, MELCHORA. 

Quédese el buen avogado. 

D. PEDRO. 

Por viuda de Montañés , 

aun es poco extremo , el que hago. 

JUANA. 

Vamos con treinta mil sastres, vanse. 

D. HENRIQUE. 

Yo intento comunicaros 
otra dependiencia mia, 
señor Don Pedro , y he andado^ 
buscándoos en las audiencias ; 
y 'ni en ellas, ni en palacio 
os he podido encontrar. 

D. PEDRO. 

Lo cierto, á las once y quarto 
del dia en mi estudio. 

D. HENRIQJUE. 

Bien. 

t>. ANTONIO. 

Ya que la esquina han doblado , 
van sin riesgo. Yo, que tengo 
que poner a mi cuñado 

TOM. II, EE 



434 EL domine 

qüatro demandas á un tiempo, 
¿podré también, confiaros 
esta empresa ? 

D. PEDRO. 

Os aseguro, 
que va sobre mí cargando 
todo un orbe ; pero en fin , 
procuraré , por un rato 
desembarazarme. A Dios ; 
que Jas doce están sonando, 
y tengo en la Vicaria 
cierto pieyto señalado 
para hoy ; y desde aqui t|c visto , 
ir hacia allá á mi contrario; 
mas no rae la ha de pegar, 
por madrugar mas temprano; 
quia non damitat Hcmerus. vase* 

D. HENRIQUE. 

Hombres son extraordinarios 
tio y sobrino. 

D. ANTONIO. 

¿Y la tal 
Melchora, no se ha escapado 
en una tabla ? 

D. HENRIQUE. 

Yo intento , 
pues ya su permiso alcanzo, 
como que á algún pleytp voy, 



LUCAS. 43 £ 

ver á Leonor ; aunque estando 
lo que aborrezco (¡ay ck mí!) 
tan. cerca, de io que amo, 
mucha mi fortuna temo. 

D. ANTONIO. 

Yo á ver , si acaso llegaron 

sin riesgo Melchora y 'Juana , 

después iré; aunque es engaño; ¿p. 

que, á ver si en Florela logró, 

ver la deidad que idolatro, 

mi pasión me lleva. 

Vi HENRIQJÜE. 

Y pues 
de Don Antonio recato, aj>. 

el ser Florela la dama , . 
que quise en. Amberjes tanto: ::- 

D. ANTONIO. 

Y pues Dan Henrique ignora , ¿tf, 

ser Florela el /dueño ingrato 
de mi pasión ::- 

D. HEN1UQJUF.. 

Disimule 
mi afecto::: 

D. ANTONIQ. 

Finja mi labio::: 
Los dos. i 
Hasta que fortuna y tiempo 
abran camino á estt- encanto. 



436 EL NOMINE 

TALAVFRON. 

Y hasta que á dos locos tales 
pongan en jaulas de palo. vanse. 

Salen Florela y Dona Leonor. 
florela cantando. 
Como al pensamiento mió 
alas da mi coraron , 
se va haciendo mi ra&on 
esclava de tnialbedrio. 

D. LEONOR. 

Florela, desde aquel día, 

que en casa dos hombres viste, 

y, que eran los dos , dixiste , 

uno, í quien aborrecía 

tu ceño, otro, á quien amaba 

tu corazón , no he podido 

pefietrar, en qué sentido 

por ambos tu pecho hablaba. 

Y asi , el querido de tí, 
entre los dos, solicito, 
saber, qual es. 

FLORFLA. 

Gran delito 
fuera, señora, (¡ay de mí!) 
que, fiada en tu piedad, 
te explicase mi fineza; 
si es fuerza, que la entereza 
culpe á la facilidad. 



lucas. 437 

elorela cantando. 
Que de amor el sentimiento > 
para disculpar su acción , 
ha de mirar la pasión 
a hurto del tntendimiento. 

D, LEONOR. 

Pues , para alentarte , á que , 

fiandote mi secreto, 

los tuyos no me recates y 

yo adoro :::- 

Salen Doña Melchor a y Juana con mantos. 

B. MELCHORA. 

Ya está el conejo 
en madriguera. 

D. LEONOR. 

Melchora , 
¿de donde vienes? \ Qué es esto? 

1 D. MELCHORA. 

¡Ay hermana! que me he visto 
junto al diablo del infierno. 

D. LEONOR. 

¿Junto á quien? 

D. MELCHORA. 

Junto á mi padre. 

D. LEONOR. 

¿Qijé dices? 

D. MELCHORA. 

Que nos cojieron. 

EEJ 



43 8 EL DOMINE 

D. LEONOR. 

¿En qué? 

B. MFLCHORA. 

En una mala hacienda. 
Pero díretelo luego; 
que me voy á desnudar. 

JUANA. 

Vamos : no nos pille el viejo 
con los mantos , y conozca 
la maula. 

D. MFLCHORA. 

Aquel caballero 
Don Henriqxie, aquel que te hace 
zorroclocos y pucheros , 
venia detras de mí; 
que será á buscarte , creo : 
y eso se quiere [! la mona. 

JUANA. 

Vamos -y señora. vanse* 

D„ LEONOR. 

No tengo , 
Florela , mas que decirte, 
el nombre de Henrique oyendo, 
y la noticia, aunque necia, 
de lo que en mi amor le debo. 
Este secreto :::- 

FLORPLA. 

¡Áy de mí! ap. 



lucas. 439 

declaráronse mis zclos. 

D. LEONOR. 

Es, el que solicitaba, 
fiarte. 

FLORELA. 

Y* el que me ha muerto» ap. 

D. LEONOR. 

El sube por la escalera; 

y pues tu apacible acento 

es costumbre en ti", y no puede 

ser reparable, te ruego, 

que puesta de centinela , 

asegures mi recelo, 

paseándote por delante 

de esa ventana, y en viendo 

que alguien viene , avilarás. 

ELORFLA. 

{A quién se le mandó, cielos, 
que tercera de su agravio, 
solemnice su tormento, 
sino á mí ! 

Sale ~Dcn lUñftque. 
d. h Enrique. 
Viendo, ó amado, 
devino, apacible dueño, 
quan tarde amor restituye 
instantes, que roba el tiempo, 
de la ocasión convidado, 

EE 4 



44° EL DOMINE 

í verte y servirte , vengo. 

florfla cantando* 
Ven en hora felice, 
desengaño halagüeño ; 
que no importa , que hieras , 
si es el dolor idioma del remedio. 

D. HENRIQUF. 

¡ Válgame el cielo ! Florela ::: 

D. LEONOR. 

Si no estubiese creyendo 
yo , que , ó bien aborrecido , 
o bien amado , otro afecto 
te debe mas que mi amor, 
no temiera i como temo, 
que ames y finjas. 

Dé HENRIQUE. 

Qualquiera 
cariño > que en otro tiempo, 
haya sido como ensayo 
del presente rendimiento, 
muriendo de escarmentado, 
solo puede ser trofeo 
del templo del desengaño. 

FLORELA. 

Ah villano! ya te entiendo. 
Canta. 
Miente, mil veces , miente 9 
quien engañoso y fiero 



IATCAS. 44 x 

labra al otro un delito, 

como le ha menester su fingimiento. 

D. LEONOR, 

¿ Viene alguien , Flórela ? 

FLORELA. 

Nadie. 

D. LEONOR. 

Como hiciste tal extremo , 
yo imaginé:::; 

FLORELA. 

Si ya sabes , 
quan segura estás ¿qué miedo 
puede asustar tu ventura ? 
Vuelve á hablar ; que á cantar vuelvo. 

D. LEONOR. 

Canta ; pero sea mas baxo ,• 
que alzando tanto el acento, 
no dexas , que nos oygamos. 

FLORELA. 

Harto oygo , y harto os dexo. 

D. HENRIQJUE. 

¿Quién, cielos, se vio forzado, 
á hablar entre dos r temiendo , 
ser grosero ó ser cobarde ? 

D. LEONOR. 

¿Con que á tí no te debieron 
en otro clima otros ojos 
mariposa de s\i incendio > 



442 EL BOMINE 

alguna atención ? 

D. HENRIQTJE. 

No quieras 
hacer un loco de un cuerdo. 

D. LEONOR. 

I Cómo? 

D. HF.NRIQ.VF. 

Como no he creído, 

que puedan ser verdaderos 
jamás instrumentos tales, 
que saben llorar riyendo. 

florela llora y canta* 

Na asi sucede y (¡ ay triste !) 
4 los que aun boy han hecha 
de su verdad testigos 
tanta nevada lagrima de fuego* 

D. Ll ONOR. 

Ya es mucho afecto, el que miro: 
¿Florela? 

FLORELA. 

Señora. 

D. LEONOR. 

Pienso* 

según ya cantas, ya lloras, 
ya te irritas, que, queriendo 
no descubrirte , me has dicho 
mas, que yo sabeí* deseo. 



lv/Ca$. 443 

Doft Henrique, ¿por ventura 
uno es de los dos sujetos 
de aquel lance? 

FLORELA. 

Si señora; 
pero es, al que yo aborrezco, 
y el me aborrece. 

D. LEONOR. 

¿De veras? 

FLORELA. 

Pregúntaselo. 

D. LEONOR. 

No quiero; 
que basta , que tú lo digas. 

ELORELA. 

Mi muerte, en viéndole, veo. 
Una fiera es , es un monstruo * 
es un áspid :::- 

D. LEONOR. 

Quedo, quedo; 
que no es todo lo que dices : 
que , auaque de escuchar me huelgo , 
que le aborrezcas, no unto, 
que ultrages, á lo que aprecio. 

FLORELA. 

Dices bien; mas yo:::- 

* D. LEONOR. 

Prosigue. 



444 EL DOMINE 

FLORELA. 



Si pudiera : 
Decirte:::- 



D. LEONOR. 

Dilo presto. 

CLÓRELA. 



D, LEONOR. 

¿Qué? 

FLORELA. 

Que esta ira, 
que esta llama, que este hielo 
c-s::: 

D. LEONOR. 

¿Oye es, Flprela? 

FLORELA. 

No es nada. 
Vuelve a hablar; que a cantar vuelvo. 

D. LEONOR. 

íQué es esto! O esta mujer 
es loca, ó yo no la entiendo. 

D. HENRIQUE. 

¡ Mi bien, un rato, que logro, 
me le hurtas con otro objetó! 

V. LEONOR. 

Según lo que de él presumo, 
mas que le logras, le pierdo. 
FLORELA canta turbada* 
Amorr. ja tu:: mi vida:: 






lucas, 44 í 

iras :: venganzas :: z>elos :: 
logras :: intentas:: buscas:: 
guárdate:: coraron:: buje:: 

D. LEONOR. 

¡Que es esto! 

FLORELA, 

Que por la escalera sube 
gente. 

D. LEONOR. 

¿ Y puede sin rezelo 
salir Don Henrique? 

FLORELA. 

No. 

D. LEONOR. 

Pues á la puerta apelemos 
de esotra calle. 

D. HENRIQJJE. 

¡ Oh que poco 
sabe durar un contento! 

D. LEONOR. 

Quédate, a hacer la desecha 

tu , Florela, mientras vuelvo. y ase* 

FLORELA, 

Ve segura; que si haré. 
Válgame Dios. ¡ Aquel ciego 
amante,, que tantas veces 
rendido, amoroso y tierno 
juró no olbidar jamas 



44** EL DOMINE 

h esclavitud de mi obsequio, 
á otra sirve a vista mid 
No puede ser, ó yo sueño. 
Por este aleve , este injusto, 
este cruel, e$te fiero 
dexé raí patria , y en ella 
el bien por el mal cediendo, 
las verdades desprecié 
de otro amor, que desde luego 
á mi voluntad postrado , 
rae entró afirmando y diciendo ::: 
Va saliendo Dan Antonio, 

•OH D. ANTONIO. 

Lo que ahora, ingrata bella, 
te vuelvo, a afirmar; de nuevo, 
es; que jamás he tenido 
vida, corazón ni aliento, 
para mirar otros ojo£ , 
que los tuyos ; aunque en ellos 
mal vista la adoración, 
se acuse de atrevimiento. 

FLORELA. 

Don Antonio,, ¡cómo vos 
entráis aqui! 

D. ANTONIO. 

De los ecos 
de tu dulzura avisado, 
como esta casa es mi centro, 



:lucas. 447 

desde que tú en ella habitas, 
estando en la puerta, y viendo, 
que está abierta, entré á buscarte. 

FLORELA. 

¡Hasta quando he de hallar, cielos, 
lo que adoro, desleal, 
v fino, lo que aborrezco! 
Idos, Don Antonio, 

D. ANTONIO. 

Antes ::: 

FLORELA. 

Mirad por mi honor. 

D. ANTONIO. 

Pretendo, 
que conozcas:::- 

Sale Melchora. 

D. MELCHORA. 

Leonorica. 
¡Mas ay Jesús, lo que veo! 
¿Don Antonio de mi alma? 

D. ANTONIO. 

Mal hayas tú, á que mal tiempo 
has venido. 

D. MELCHORA. 

Áy hijo mió. 

FLORELA. 

¡ Cielos divinos , qué es esto ! 



44^ EL DOMINE 

D. MELCHO&A. 

Ya sé , que es esta venida 
á buscarme; pero necio, 
tontirriton , ya que rabias , 
por verme cada momento , 
¿ no me hubieras avisado ? 

FLORELA. 

Tiene razón, caballero: 
i no avisabais a la dama , 
que buscáis, para con eso, 
no mentir con otra? 

JO. ANTONIO. 



Yo 



solo á ti , Florela , quiero. 

D. MELCHORA. 

Es verdad: para doncella 
nuestra, quando nos casemos* 

D. ANTONIO. 

Quita. 

D. MELCHORA. 

Quita. 

D. ANTONIO. 

Aparta. 

D. MELCHORA. 

Aparta 

D. ANTONIO. 

Que mi pecho::: 



lucas. 449 

d. melchor a. 

Que mi pecho::: 

D. ANTONIO. 

Sólo á tí , Florela , adoro. 

D. MTLCHORA. 

¡ A y que te adora ! Me huelgo* 
Mira, que te está adorando; 
pero á mi me está queriendo. 

FLORILA. 

Como siempre aborrecido 

ha sido de mi , no tengo , 

que sentir menos , ni mas.- VAseé 

D. MFLCHORA. 

¿ Qué es esto de mas ni menoS 
conmigo? Puerca, criada, 
y habladora demás de eso? 

D. ANTONIO* 

¡Que est?o me suceda á mí! 
d. lucas dentro. 
¿No conoces , que no vemos , ' 
a subir por la escalera ? 
Cartapacio, aunque sea un dedo* 
trahe encendido. 

D. PFDRO. 

Ah muchachos. 

D. MFLCHORA. 

¡Tesus! Don Lucas y el viejo. 
Mira , como has de escaparte* , 

TOM. 11* H 



4>0 EL DOMINE 

D. ANTUNIO. 

¿Y tú dónele vasf , 

D. MELCHORA. 

Ya vengo.' rase. 

D. ANTONIO* 

¡Que siempre haya cié andar yo 
en escondites y riesgos! 
Pero , si á una tonta busco , 
esto y mucho mas merezco. 
Escóndese Don Antonio , y salen Don Lu- 
cas , Cartapacio j Don Pedro. 

CARTAPACIO. 

Aqui está la luz. 

1>. PEDRO. 

Don Lucas , 

mirad , que con mucho seso 
se ha de hacer la petición. 

D. LUCAS. 

Y aun con hígado la haremos. 
¿Qué,' nos le hemos de quitar 
por el demonio del pleyto ? 

CARTAPACIO. 

Usted lo dexe á nosotros : 
que acá nos entenderemos. 

D. PEDRO. 

Hay la parte de la viuda , 
el hermano y el convento. 
Cuidado. 



íiücas. 45 r 

D. LUCAS. 

Ya ' estoy en todo. 
¿Piensa usted, que no sabremos, 
que una demanda esta escrita, 
en llenando medio pliego? 

CARTAPACIO. 

Y mas, qüandoyo aseguro 
por tío el demandadero 
del santo Christo de Ribas. 

D. Pl Í)R<>. 

Pues en, mi estudio te dexo: 
cierra las puertas. 

Vxse , y cierra Don Lucas for dentro. 

D. ANTORTO. 

¡ Qué escucho 
Vive Dios , que yo me quedo 
enjaulado , y es preciso , 
que «donde estoy, entre luego • 
Don Lucas , por ser su alcoba 
esta* Buena la tenemos, 

D. LUCAS. 

Sirviente descomulgado , 
pon ese bufete en medio 
de esa sala; y para entrar 
en la materia, el Digesto 
me trahe ante todo. 

LF2 



4$ 2 EL DOMINE 

CARTAPACIO. 

¡Toma! 
Pues, si viene í ser el hecho 
del convento y de la viuda 
sobre el súbito alimento 
de señoría improvisa , 
l qué tiene que hacer con eso 
el Digesto ó la matraca? 

D. LUCAS. 

En un negocio, camueso, 
para entenderle, no es fuerza, 
digerirle bien primero ? 

CARTAPACIO. 

Si, Señor. 

D. LUCAS. 

Pues ves ahí,, 
como el estomago siendo 
ese libro de las leyes, 
es necesario en efecto; 
pues sin Digesto, será 
todo crudezas un pleyto. 
Busca á Olea, 

CARTAPACIO. 

¿Para qué? 

D. LUCAS. 

Para que , si le perdemos, ' 
vaya, antes que el pleyto muera, 
con todos sus sacramentos, 



lucas. 453 

y con Olea oleado. 

CARTAPACIO. 

¡Justo Dios, quan grandes fueron 

mis pecados, pues rne tienes 

á fucias de este jumento ! y ase. 

D. ANTONIO. 

¿En qué vendrá esto á parar? 

D. LUCAS. 

Búrlense con el mozuelo. 

Vive Dios, que á juez y audiencia 

he de alborotar á textos. 

cartapacio saliendo con un libro. 
Los libros están aqui : 
mas yo por otros no entro. 

d. lucas. 
¿Por qué, tonto? 

cartapacio. 

Porque está 
toda la casa en silencio, 
como son mas de las doce: 
y si este duende 6 infierno n 

quiere retozar conmigo , 
no ha de pillarme el coleto 
solo. 

d. lucas. 
Pues iremos juntos. 

D. ANTONIO. 

¿Duende dixo? Yo aprovecho 
ff 5 



454 EL DOMINE 

la ocasión , para escaparme. 

d. lucas. 
Y, pues dos haciendas puedo 
hacer , mientras yo me voy 
desnudando , ve escribiendo. 

CARTAPACIO. 

Dios ponga tiento en tu lengua. 
d. lucas, desnudándose. 
Cruz y margen. 

cartapacio. 

Ya está hecho. . 

D. LUCAS. 

Nos la parte de la viuda j 
en los autos del convento , 
por mí , y sin mí , como mas 
haya lugar en derecho. 

cartapacio. 
¡Señor, qué dices! 

D. LÜCA^. 

Escribe* 

CARTAPACIO. 

Este empezar es proemio 
de carta de excomunión. 

D. LUCAS, 

¿La demanda no es lo mesmo? 
pues ya entra descomulgando 
clausula, que entra pidiendo. 
Prosiga y calle. 



lucas. 45 5 

CARTAPACIO. 

Me pudro, 

D. LUCAS, 

En el dicho heredamiento 
de la dicha , que hoy el dicho 
por el susodicho ha hecho. 

CARTAPACIO. 

¿Es tarabilla, señor? 

¿ No reconoces , que al yerbo 

le falta aqui el substantivo ? 

D. LUCAS, 

Ponérsele. 

CARTAPACIO, 

No está á tiempo. 

D. LUCAS. 

. Quq lo esté. 

CARTAPACIO. 

Falta el pronombre. 

D. LUCAS. 

¿Adonde? 

CARTAPACIO. 

Junto ai adverbio; 
porque la persona que hace 
no permite suplemento: 

D, LUCAS. 

¿ Qué apuesta usted, que le encaxo 
en la cabeza el tintero, 
porque no me sea hablador ? 
/ * F 4 



45 6 EL DOMIME 

CARTAPACIO. 

Verasc usted bien en ello ; 
que esta es sola insinuación 3 
pacida de un buen afecto, 

D. LUCAS» 

¿Que sabe él? 

CARTAPACIO. 

Fámulo he sido, 
y tubc en todo el colegio ;:: 

D. LUCAS. 

Fama de gran ladronazo. 

CARTAPACIO. 

¡Virgen santa, que me pierdo 
con este hombre! 

D. LUCAS. 

Escriba, escriba. 

CARTAPACIO, 

Por si es pulla , Fariseo* 

D. LUCAS. : 

Y porque en la señoría , 
que reproduzco y pretendo , 
se me debe la mitad, 
que es la ñor/a á lo menos::; 

CARTAPACIO. 

¿La noria? ¿Qué es noria? 

D. LUCAS. 

Bruto, si para el sustento 
del inmediato se debe 



ix t cas. 457 

dar de la hacienda del dueño 
del mayorazgo una parte; 
¿quieres, que el todo intentemos 
de la señoría , y quede 
el principal boquiabierto? 

CARTAPACIO. 

Sin ver i Lucas de Feudis 
no se puede hablar en eso, 

D. LUCAS. 

Dices bien : Vtn á buscarle. 
Vanse, se llevan la luz>, y sale Don Antonio 
con una sabana al hombro , y revuelve 
todos los ptfeles. 

D. ANTONIO* 

Ya que con la luz se fueron , 

porque crean, que es el duende , 

quien los' trastos ha revuelto 

de la mesa, tengo de 

barajar, aunque sea a tiento, 

libros , tintero y carteras : 

para que, ya qiie del miedo 

estén ocupados, puesta 

esta sabana, que al lecho 

de Don Lucas he quitado, 

en la cabeza, corriendo, 

los haga ir , y pueda abrir 

la puerta, en el intermedio 

del quarto. Nfcraj ¡ a y' que -vuelven, 



4$ 8 EL DOMINE 

y ya la entrada no encuentro 
de la alcoba : Esta es la mesa : 
debaxo de ella me meto. 
Salen los dos. 

D. LUCAS. 

In terminis trahe el caso 
prevenido; ¡Mas qué es esto! 
¿Quién demonios ha esparcido 
estos trastos por el suelo? 

CARTAPACIO. 

Sino que haya entrado Juana. 

D. LUCAS. 

Entra, y mira ese aposento. 

CARTAPACIO. 

No hay nadie. 

D. LUCAS. 

¿Qué dices, hombre? 

CARTAPACIO. 

Qyc este debe de ser juego 
de Martinico. 

D. LUCAS. 

La Virgen 
me val^a de no me acuerdo. 
Recoje estos trastos , y 
prosigamos. 

CARTAPACIO. 

Yo no acierto, 
i formar letra» ¿> 



lucas. 459"* 

D. LUCAS. 

¿Por qué? 

CARTAPACIO. 

¿Por qué ha de ser? porque tiemblo. 

D. ANTONIO. 

Si estoy en abreviatura 

un instante mas, me muero. 

D. LUCAS. 

Y porque ;;;- 

CARTAPACIO. 

Y porque ::: 

D. LUCAS, 

La dicha 
viuda en seco::: 

CARTAPACIO. 

Viuda en seco::: 
p. lucas. 
Debe::: 

CARTAPACIO. 

Debe::: 

P. ANTONIO. 

Pues que pague. 

p. LACAS. 

¿Respondieron? 

CARTAPACIO. 

Respondieron. 

D. LUCAS. 

¿Fuiste tú? 



4 6o EL DOMINE 

CARTAPACIO. 

Otro acento fue 
que vino de los infiernos. 

D. LUCAS. 

¿ Cómo ? 

CARTAPACIO. 

Como de debaxo 
de la tierra salió el eco. 

D. LUCAS. 

[Jesús! Ya a sudar empiezan 
girapliegas mis cabellos. 

CARTAPACIO. 

Señor , por amor de Dios , 
que, acabemos. 

D. LUCAS. 

Si : acabemos. 

Y porque lo Favorable::: 

CARTAPACIO. 

Favorable::: 

D. LUCAS. 

Del derecho:::- 

CARTAPACIO. 

Del derecho::: 

D< LUCAS. 

General::: 

D. ANTONIO. 

Y siguiente. 



LUCAS. ¿\6l 

D. LUCAS. 

¡San Eusebio! 
que otra vez sonó la voz. 

D. ANTONIO. 

Si no me estiro , reviento. 
Levantase Don Antonio con la mesa , y caen 
todos los papeles y la luz,. 

CARTAPACIO. 

j Ay , señor ; que el suelo se hincha ! 
¡que va la mesa creciendo! 
¡ qué me llevan los demonios,! 

D. LUCAS, 

¡Zancajos, para qué os quiero! vanse. 

D. ANTONIO. 

Échelos; pero mi astucia 
me ha salido sin provecho; 
pues sin luz, la puerta ignoro. 
Salen D. Melchor a y llórela con luz,. 

D. MELCHORA. 

Florela, ven, y veremos, 
qué estruendo es este. 

D. ANTONIO. 

i Melchora ? 

D. MELCHORA. 

¡' Ay de mí! Un hombre de yeso 
me traga : tio, favor. 

El ORÍ LA. 

¡ Valedme , divinos cielos ! 



4^ 2 EL DOMINE 

D. ANTONIO, 

Melchara , mira que soy 
Don Antonio. 

P. 1Y1F.LCHORA. 

íJo te creo; 
que tú eres blanco > y esotro 
es entre amusco y trigueño. 

D. ANTONIO. 

Oye, espera. 

D. MELCHORA. 

Madre mía , 
padre mió , tío, avuelo: 
agua de cerezas, agua; 
que he visto al duende, y fallezco 
del flato del corazón* rase. 

FLORELA. 

Don Antonio, ¡pues qué extremo 
es este ! ¡ Qué vil disfraz ::! 

D. ANTONIO. 

No pases , ingrato dueño t 
adelante, quando sabes, 
que estoy en tan grande riesgo 
solo por tí. 

FLORELA* 

Escóndete , 
que viene hacia aquí Don Pedro. 
escóndese Don Antonio y salen Don Pedro, 
'Juana, Cartapacio y Don Lucas. 



LUCAS, 463 

D. PEDRO. 

¿ Qyé duende , ó qué patarata 
es el que veis, embustero? 
¿ A donde está ? 

CARTAPACIO. 

No le llames; 
porque vendrá en un morrento. 

D. LUCAS. 

Diera un brazo , porque hiciera 
un destrozo con el viejo. 

D. PEDRO. 

Retiraos todos, i Florela ? yanse. 

ELORELA. 

¿Señor? 

D. ANTONIO. 

Escuchar pretendo 
desde aqui. 

D. PEDRO. 

El que , propiamente 
fantasma de amor v zelos 
pretende , que le contestes 
la demanda de un afecto, 
que muere por tu desden :::- 

D. ANTONIO. 

¡Qué escucho! 

P. PEDRO. 

Es mi rendimiento, 



464 EL DOMINE 

. FLCRFLA. 

Ya os he dicho, quan inútil 
siempre ha de ser vuestro ruego. 

P. PFDRO. 

Niña , solitos estamos. 

D. ANTONIO. 

Si el porfía , mucho temo* 
que ha de ir hacia su cabeza, 
quanto trasto hay aqui dentro, 

D. PEDRO, 

Y así , una vez declarado , 

no he de ceder, no adquiriendo 

auto en favor * 

FLORFLA. 

¿De qué suerte? 

D. PFDRO. 

Logrando en los cinco textos 
de esos partidos jazmines , 
el alegato mas bello* 
¿ Qué respondes ? 

D. ANTONIO. 

Que un letrado 
bastante tiene con eso. 
Tirale los libros y tintero , y Vlorúa se va 
con la luz,. 

D. PEDRO. 

. ¡Ay Jesús! 



IíUCAS. 465 

D. ANTONIO, 

Tome el véjete 
enamorado. 
Salen guanay Cartapacio j Don Lucas* 

Todos. 

l Qué estiuendo 
es este? 

D. PEDRO* 

Nada* ¡ Ay sobrino ! 
bien decías : el diablo suelto 
anda en esta casa. 

JodoSé 

Huyamos» 

D. LUCAS. 

I No lo dixeyo? Me alegro. 

D. PEDRO. 

Los trastos vuelan por sí: 
no es natural este cuento. 

D. LUCAS. 

No venera Executorias , 

y venerará esqueletos* V¿se, 

JUANA. 

En legua y media no paro. rase. 

CAE.TAPACIO. 

En mis colchones me envuelvo* yase. 

FLORELA. 

¡Ah Don Antonio! 

TOM. II* 00 



466 EL DOMINE 

DON ANTONIO. 

¡Ah Florela! 

FLORELA. 

No es tiempo, de que apuremos 
tus trayciones. 

E>. ANTONIO. 

Ni tampoco 
de inquirir tus fingimientos. 

FLORELA. 

Pues, amante de Melchora 

finges, que á buscarme has vuelto. 

D. ANTONIO. 

Pues de Don Pedro querida, 
no sin falta de misterio 
en su casa estás. 

FLORELA. 

Y asi, 
pues, para otra ocasión dexo 
mi quexa:: 

D. ANTONIO. 

Pues yo mi agravio 
para otra ocasión reservo:: 

FLORELA. 

Esa llave tuerce y vete. 

D. ANTONIO. 

Si haré; más será diciendo :::- 

FLORELA. 

Que en pesares;;:* 



LUCAS. 467 

D. ANTONIO. 

En congojas :::-> 

CLÓRELA. 

En sustos:::- 

D. ANTONIO. 

En escarmientos:::- 

Los dos. 
Lo que calla la razón, 
es fuerza , que diga el tiempo* 






GG2 



4^8 M DOMINE 

JORNADA TERCERA. 

Cdtfta /¿ música , y ¿d/e Dow ledro ley en* 
do un papeL 



Música* 



E* 



fti el dicho día 
el dicho se toma 
al dicho p asante 
y a la dicha novia. 
La dicha se aplauda 
de dichas personas 
en los dichos versos 
de estas dichas coplas. 

d. pedro leyendo. 
Los papeles os remito, 
conforme á lo que á nos toca 
por acá. En quanto a madama 
Florela, y en lo que toca 
á su madre , es en Amberes 
de familia generosa. 
De su padre el apellido 



fcUCAS. 46$ 

os dirá, que esHespañola, 
de las montañas de Burgos. 

Representa. 
No hay que leer otra cosa: 
que si es Montañesa , es fuerza, 
que le rebose la honra. 
No en vano , hasta investigar 
esta circunstancia heroyca, 
la rebeldía acusando 
mi inclinación poderosa 
á la parte de mi afecto, 
que volviese, no hubo forma, 
al oficio del deseo 
los autos de la concordia. 
Mas ya sabiendo , que tiene 
esta picarilla hermosa 
de sangre de la Montaña 
la mitad de media onza, 
la especial dignidad summa 
de Montañesa persona, 
si por madre no la tañe , 
en fin por padre la toca. 
Pasado m'ñana caso 
á Lucas de pppa á.iproa 
con Leonor, y á fe que yo :r\ 
no me he quedar á sola^ 
con tan perfecta criada , 
í que tardando mi boda, 

* G £ 



470 SIi DÓMINE 

lo que he ganado en diez años, 

eche a perder en un hora. 

El dia propio::: 

Salen D. Lucas y Dona Melchor a asustados, 

D. LUCAS, 

Tío. 
d. melchora, 

Padre. 

D. PEDRO. 

¿Qué es esto, Lucas , Melchora, 
qué queréis ? 

D. LUCAS. 

Espumarajos 
vengo echando pordaboca. 

D. MELCHORA. 

Yo estoy de puro corage 
mas amarga que una alcorza. 

D. LUCAS. 

Y si usted tal porquería 
entre dientes no la toma::: 

D. MELCHORA. 

Y si usted en lo que digo , 

no va, y hace, vuelve y torna::: 

D. LUCAS. 

Vive Dios ::: 

D. MELCHORA. 

Voto á fray Pedro::: 



lucas. 47 1 

Los dos. 
Que haré , que los sordos me oygan. 

D. PEDRO. 

¿Qué es esto? ¿En presencia mía 
tu me juras? tú me votas? 
¿Qué ha habido? 

D. LUCAS. 

A usted , señor tio y . 
i le ha parecido hasta ahora , 
que el que me rapa el vigote, 
puede hacerme la mamola? 

D. MELCHORA. 

I Usted , padre , ha imaginado , 
que yo soy alguna tonta, 
que no sé , que por el asa 
se moja el pan en la olla? 

D. LUCAS. 

Vengo á casa, y oygo-puesto 
ya mi casamiento en solfa : 
venga el dicho , y torna el dicho. 
¿ Es esto hilvanar alforzas ? 

D. MELCHORA. 

Estoyme yo callandito, 

y °yg°5 4 ue se casan otras. 
¿Pues digo, he nacido yo 
para portero de Atocha? 
o; lucas, 
,Y asi de esas pataratas::; 
004 



47 * EL DÓMENTE 

Y asi de esas carantoñas::: 

D. LUCAS* 

De*musicas , que me guizcan::: 

D. MfcLCHORA* 

De canciones, que me coscan;:: 

Los dos. 
Reforme el cuento mitio* 
que es infamia, el que propongan j 

Ellos y Música* 
Que en el dicho dio, 
el dicho se toma 
al dicho- fas ante 
y d la dicha novia. 

D. PEDRO. 

Aunque el letrado contrarío, 

quando á defender , se ponga f \ 

su parte, atrevidamente 

me baldone, es bien, que le oyga; 

que el juez hace mejor juicio 

del que menos se apasiona : 

y asi, porque el mundo le haga 

de mí , no os respondo en forma 

á tan necias osadías , 

y á indignidades tan locas. 

Esos versos que se estudian , 

y que han de* servir de loa 

al festín 4e esotro dia 3 



3LT7CAS. 473 

quando la nupcial antorcha 
encienda Hymeneo en esa 
Apolínea claraboya , 
yo los he escrito , no siendo , 
ya sea gualdrapa ó tizona , 
el primero, a quien las musas 
Je hayan sido muy devotas. 
Tú has de casar con Leonor 
sin remedio. 

D. LUCAS. 

Dale bola# 

D. PEDRO. 

Qtíando no fuera por tantas 
conveniencias, que se logran; 
porque no se pierdan versos , 
hechos por mi á toda costa. 
¿Y tú, hija mia, no sabes, 
que bien te estará una toca? 

D. MELCHORA. 

Si señor , por el cogote , 
velándome en la parroquia. 

D. PEDRO. 

Esto ha de ser : no hay remedio, 
Lucas , casamiento acota: 
Melchora, clausura admite; 
para que al ver , que mejora 
vuestra suerte en su elección, 
pueda proseguir la glosa : 



474 EL DOMINE 

i 'El j Música. 
La dicha se aplauda 
de dichas personas, 
en los dichos versos 
de las dichas coplas. vase. 

D. LUCAS, 

¡; Válgame Dios! Yo he quedado 
como el que a comer se arroja 
con vivas ansias, y se halla, 
dentro del plajo un$ mosca. 

P. MELCHORA. 

íQue es esto, que me sucede! 

¿Soy yo misma ,. ó soy mi sombra? 

¿O soy una conocida, 

que me entro á ver a mí propia ? 

D. LUCAS. 

¿Yo casarme ,,con mujer, 
de quien las mañas se ignoran, 
quando a un albeytar se envia 
una. muía, que se compra? 

D. MELCHORA. 

¿Yo quedarme solterica, 
y mi hermana ser señora ? 
No señor: esa zanguanga . 
allá a Marica la tonta, 

D. LUCAS, 

M^lchora ::yo :: si que :: quando ::; 



xucas. 47 J 

D. MELCHORA. 

¿Don Lucas, de qué te ahogas? 

D. LUCAS. 

De un flato de amor. 

D. MELCHORA. 

Regüelda. 

D. LUCAS, 

No puedo. 

D. MELCHORA. 

Pues Huele estopas. 

D. LUCAS. 

Es imposible. 

D. MELCHORA. 

¡ Ay Don Lucas! 
que estás haciendo la zorra. 

D. LUCAS. 

¡Ay Mel chora, si tu fueses:::! 

D. MlELCHORA. 

¿ Quién ? 

D. LUCAS. 

/ Aquella mi señora. 

D. MELCHORA. 

¿Qyál? 

D. LUCAS* 

El otro caballero. 

D. MELCHORA. 

¿Para qué? 






4? 6 &L DOMINE 

D. LUCAS. 

Para una droga, 

D. MELCHORA. 

| Qué hicieras? 

D. LUCAS. 

Yo les vendiera 
rábanos por alcachofas. 

D. MELCHORA, 

Declárate. 

D. LUCAS. 

Estoy en muda. 

D. MELCHORA. 

Habla. 

D. LUCAS. 

La lengua se embrolla. 

D. MELCHORA. 

|De qué, Lucas? 

EX. LUCAS. 

Del respeto 
que te debo. 

, .-' P. MELCHORA. 

Zampatortas , 
vamos al remedio. 

D. lucas. 

Es una 
soberana angarípola. 

D. MELCHORA. . 

?Y me puede á mí estar mal \ 



luCA*. 477 

D. Ll CAS. 

No es mas, que contra tu honra. 

D. MELCHORA. 

Pues tonto, si no es mas de ese 
inconveniente, ¿qué importa? 

D. LUCAS. 

Pues , Melchor* , di, que eres 
tu mi esposo , y yo tu esposa : 
yo te daré halajas mías, 
y di, que mi amorte dota; 
y déxame a mi el enredo. 
Esto al instante , que oygas, 
que se urde la escarapela. 

D. MFLCHORA. 

¿Y con eso qué se logra? 

D. LUCAS. 

Una de dos , que nos case 
nuestro tio en causa propia, 
o que consigamos, verle 
en borrico y con coroza. 
Y porque no desconfies, 
toma esa diestra , bobota , 
y envuélveme en algodón . 
esas cinco zahanorias. 

D. MELCHORA. 

Tuya soy á todo ruedo. 

Yo soy terrible chuzona. ap* 

Si con Don. Lucas me caso 



47** EL DOMINE 

y Don Antonio, dos bodas 
á un tiempo pillo , y con eso 
seré mujer poderosa. 

D. LUCAS. 

A Dios> Melchora. 

D. MELCHORA. 

A Dios , Lucas, rase . 
Sale Cartapacio. 

CARTAPACIO* 

Señor::: 

D. LUCAS. 

¿Qué hay? 

CARTAPACIO. 

Mas ha de una hora, 
que te espera Don Henrique 
sentado en la silla rota 
del recibimiento. 

D. LUCAS. 

^ Y, dime, 

Jtráhe la cara, como en forma 
de pedirme chocolate ? 
porque es visita con roncha, 

CARTAPACIO. 

Ofrecérselo, es preciso; 
que es por la mañana. 

D. LUCAS. 

Moscas, 
Anda ve, y dile, que digo 



i.ucas. 479 

yo , que estoy en la Victoria. 

CARTAPACIO. 

I Y si sabe^ que te niegas? 

D. LUCAS. 

Que no lo sepa. 

CARTAPACIO. 

Perdona; 
que yo no hago indignidad 
tan de tu prosapia impropia. 

D. LUCAS. 

Pues dile , que entre ; que yo 
te descontaré una onza 
de tu ración. 

CARTAPACIO* 

¿Por seis quartos 
te acuitas y te congojas ? 

D. LUCAS* 

Por menos un primo mió 
lleva un garrafón de aloja, 
y será un octavo nieto 
de la infanta Doña Alfonsa. 
Sale Don Henrique. 

D. HENRIQUE. 

Estrañareis, que yo os busque, 
Don Lucas , á tales horas. 

D. LUCAS. 

Mire, si la hora encarece. ¿p. 

El viene, á pegarla de onza. 



480 Eli DÓMINE 

D. HÉNRIQpE* 

Pues sabed , que es un cuidada 
el que í venir me ocasiona , 
á buscaros. 

D. LUCAS. 

Ya se ve , 
el de almorzar á mi costa. 

D. HENRIQUE. 

Hanme dicho , que de un susto , 
que el duende os pegó en esotra 
casa , habéis estado enfermo. 

D. LUCAS. 

No venis con mala droga , 
después de costarme el cuento 
una ayuda. y cien ventosas. 

D. HENRIQUE. 

I Pues qué hubo? 

D. LUCAS. 

Estando en mi quarto, 
vi salir, como en tramoya, 
de la tierra un elefante 
de legua y media de cola, 
á caballo en un cabrito, 
con un farol en la trompa ; 
y asi como iba saliendo, 
se iba convirtiendo en mona. 

CARTAPACIO. 

,Yo le vi: yo : si, señor, 



- mas , á Dios se dé la gloria, 
desde está mudanza en casa, 
si no es á nuertras personas, 
no se vén otras fantasmas» 

I>. «ENRIQUE. 

i Os parece, que son pocas? 

D. LUCAS. 

¡Ay Don Henrique! Ahora qu* 
se me ha venido á la chola, 
cojite, Martin , pesquete* 

B. HENRIQUEt 

5 Qué dices? 

£>* LUCAS» 

Que la forzosa 
te hice á las damas , y es fuerza, 
ó que soples , ó que comas, 
hijo mío. 

. 5 í>* HENÍUQUÉ* 

¿De qué suerte? 

D. LUCAS. 

Cartapacio , í la señora 
Doña Leonor % callandito, 
como de acción misteriosa, 
búscala , y dile al oído, 
que un hombre , que la enamora, 
está aqui , y si te pregunta, 
si estoy fuera , di , que ahora 
fui á los Pañeros, I 

TQM.II, KH 



$Z EL DOMINE 

CARTAPACIO. fe f >£íH 

¿Ya qué? 

D. LUCAS* 

A escojer un#s pistolas* 

CARTAPACIO* 

Voy de un vuelo. yase* 

Dv HENRIQJJE, 

2 Oye intentáis^ .< 
Don Lucas? 

D, lucas. 

La gerigonza 
apurar , con que me kaceis 
creer, que está la chicote 
enamorada- de mí, 

y que á vuestras carantoñas ; { $i 

se resiste* , 

D. HENRIQUE. I 0^4 

Oíd , mirad* 

D. LUCAS. 

No hay i que andarme en ceremonial \ 

detrás de aquella cortina 

me escondo , para que á posta . 

lá enamoréis á mi vista; 

que quiero ver, qu¿ os responda,. 

D. HENRIQ.UE. 

Si os fie dicho;: : 

4IC I>. LUCAS. . 

Cantaleta. 

HH 



D. HENRIQUE. 

Que solamente::: 

D. LUCAS, 

Zambomba. 

» D. HENRIQUE. 

Os ama á vos. 

D. LUCAS. 

Tararira. 

D, HFNRIQUE. 

iQ¡xé pretendéis? 

r>« lucas. 

Que yo lo oygá. 

D. HENRIQUE. 

Vive Dios , que hará este 1 necio, 
que se nos descubra toda 
nuestra cautela ,• no estando ¿ 
de su invención maliciosa 
Doña Leonor avisada. - nóoJ 

Al faño Doña Leonor J Cartapacw. 

D. LUCAS. 

Desde aqui atisbo. 

CARTAPACIO. 

El que notas, 
es. og 3J> 

D. LEONOR. 

Pues 3 Cartapacio , ya 
que tanto te debo , toma 
ese doblón , y si viene 
hku 



S?4 EL DOMINK 

guien y avisa. 

CARTAPACIO. 

Me compras 
el silencio. Dios te guarde. 
Como yo pille , arda Troya, 

D« HENRÍQJÜE. 

¡Válgame Dios! \ Si mis señas, 
conseguiré ., que conozca 
Leonor i 

£>é LEONOR. 

Mi Henrique , mi bien, 
mi dueño , ¿ hasta quándo ansiosa 
mi fineza habia tu vista 
de suplir con tu memoria? 

D. LUCAS. 

Toma , si lo dixe yo. 

D. HENRIQUE. 

Leonor , como siempre contra 
nosqtros en todas partes 
hay quien nos mire , y nos oyga, 
no estrañes, que temeroso::: 

D. LEONOR. 

¡Ah ingrato! ¡Que no te corras 

de acordarme , que hay quien pueda 

tenerme de tí zelosa! 

D. HENRÍQJÜE, 

¡Zelosa de mí! 



3LUCAS. 4 8j 

D, LEONOR. 

De tíi 

pues a tí solo te adora 
mi ceguedad. 

D. LUCAS. 

Mas elarito 
no lo dirá tina cotorra» 

D. HENRIQUE. 

¡ Que no me entienda ! Repara 
en que,quandó á ser esposa 
de Don Lucas , te destinas : : ? 

D. LEONOR. ) 

¡Ahora ese monstruo me nombras! 

i No sabes , que ese incapaz 

ni aun me debe, el que le oyga? 

d. lucas. m : 

Usted viva dos mil años. 
¡Qué cortesana es la moza! 

D. HENRIQUE. 

I Pues no es fuerza , que' á tu padre * 
obedezcas , y te pongas 
en sus manos? 

D. LEONOR. 

Yo á un tirano 
no me rindo, t 3ul 

r>. LUCAS. 

¡Santa OrosiaJ 
¿Asi trata al padre nuestro? 
HH3 



$8<í EL DOMINB . 

Por Jcsu-Chrisíp , que x$ Mora. 

d: leonor. 
Y asi , Don Henrique amado:;: 

D. LUCAS, 

Ya escampa , y llueven carocas, 

d. Leonor. 
Pues yo no puedo dexar, 
de ser tuya : : ; 

f p. lucas. 

Aprieta , boba, 
¡Infeliz mollera mia, 
en poder de esta bribón?, 
si ella te hubiera pillado,! 

D. LEONOR, 

Dispon 3 el cómo se rompan 
las prisiones , que tiranas 
ya mi tolerancia postran, 
D. lucas. 
Yo iré a disponer , supuesto 
que esta f*>i tio en su alcoba, 
que te venga á tí a romper 
lo primero, que te coja. y ase, 

D. HÉNRIQJUE. 

Ya Don Lucas 3 me parece, 
que se fue. 

D, LEONQR, 

¿Qué te alborota? 



• XUCAS. 487 

£>. HENRIQUE. 

Nada, 

D. LEONOR, 

¿Qué intentas? 

I>. HENRIQUE. 

¡Q^él/Quiero* 
mi Leonor , que reconozcas, 
que ¿odo lo heñios perdido, 

I>. LEONOR, ^ 

¡Cómo! . . j 

P. HENRIQUE. 

Gomo desde esotra 
parte , oculto en la cortina 
de esa puerta, lia estado hasta ahora 
Don Lucas , siendo testigo 
de tus quexas . amorosas, 
habiéndome r antes pedido, 
que te hable , en quanto i su boda, 

D. LEONOR. 

¡Qué dices! t< . 

D. HENRIQUE, 

i Que por mas "señas 
que te estube haciendo , absorta 
en tu afecto propio, nunca 
las entendiste , y él torna 
aqui. 

D. LEONOR, 

Y con mi padre creo, 
HH4 



488 EL DOMINE 

Forzoso es , -mudar la hoja 
at discurso , y engañarlos. 

Al fanp Don Lucas y Don Pedro* 

D. PEDRO. 

Aunque mas fuerza me pongas, 
no he de creerte. 

P, LUCAS. 

Plegué á Christo, 
que mala sarna me coma, 
$i no es verdad, 

P, PEDRO. 

í De tí trata 
con voces ignominiosas? 

p. LUCAS. 

Lo menor era , llamarme 
el monstruo de Babilonia, 
y á usted un perro tirano, 
belitre , barbas de estopa. 
Pero pues aun todavía •■ 
el que me hace la limosna, 
de sacarla las entrañas, 
no se ha ido , usted se encoja, 
escuche , calle y verá. 

P. PEDRO, 

Está bien. 

D. HENRIQJUE. 

¡Con que , señora, 
la dilación solamente 



tUCAS. 4Í5 

es el mal , que os acongoja! 

D. LEONOR. 

Estimo tanto á Don Lucas 
por sus 'prendas generosas, 
por su ilustre nacimiento, 
y porque en todo confronta 
conmigo ; : : M ¡ 

D. LUCAS, 

Mientes ,- borracha» 

D. LEONOR. 

Que hasta lograr , ser dichosa 
con su mano , estoy sin mí. 

D. LUCAS. 

¿ Han visto tal ? Esta tronga 
se vuelve* como vinagre. 

D. LEONOR. 

A el solamente se postra 
la verdad de mi cariño, 

D. PEDRO. 

Lucas , esto es otra cosa, 
de lo que tu dices. 

D. LUCAS. 

Tío, 
yo estoy hecho una bazofia; 
porque , lo que yo escuché, 
eran pan , y ^estas son tortas. 

D. HENRIQUE, 

Y vuestro padre , es preciso* 



490 EL DOMINE 

como quien es , corresponda' 
á tan hidalga obediencia. 
; d. LEONOR. 

Aunque esta acción tan gustosa 
no me fuese ) e$rn¡ cariño 
quien tan ^humilde blasón^ 
<jue por él lo executára. 
p. lucas, 
Miren lazalamerota. 

D. PEDRO. 

Hija mia ,. yo lo creo. 
Cayga sobre tí y paloma, 
jni bendición. 

D. LUCAS, 

y una peña,/ 
que pese noventa arrobas, 

D. LEONOR. 

Solo , si es que alguna vez 
con Don Lucas se desboca 
jni pasión : : : 

D. LUCAS. 

Atiende aquí: 
que ya vuelve la pelota. 

d. leonor. ; 
Es , porque trata á mi padre 
con ignominia y deshonra, 

D, PEDRO. 

¡ Qué escucho! 



lucas. 49 \ 

P. LUCAS, 

¡Virgen María! 

P. LEONOR» 

De miserable le nota, 
de ignorante en sus estudios, 
de que en los pleytos le roba 
sus derechos, 

p. PEDRO, ¡ > 

Ah villano, 
picaro , ruin. 

D, LEONOR. 

Y en fin tofa 
en lo que mas siento yo, 
que es en decir , que enamora 
á una criada de casa, 

D. LUCAS. 

¡Yo he dicho tal, picarona! 

d. pedro, i uPj 

Si habrás dicho , infame , tonto. 
Sale Don Fedro agarrado, del gaznate de, 
Don lucas ,j Doña btor¡or pega con él, 

p. LUCAS. 

San Blas, San Blas , que me ahtfga, = 

D. PEDRQ. 

¿Tú , desvergüenzas .de mí? 

D, HENRIQJUE, I 

Tened, tened. ¿Qii^os ¡enoja, 

señor Don Pedro? hh 



49* staoMifls 

P* LEONOR, 

Ah bribón, 
| tu poner las manos osas 
en mi padre? 

D. LUCAS, 

Mujer , mira, 
que él es el que me acogota; 
que yo no le llego, 

D. LEONOR. 

¡ Ah perro! 

Dv LUCAS. 

$Mo hay alguien, que me socorra? 
Sden Dona, Metchora meciéndose d un lado 
y Á otro » : , guanay Cartapacio. 

JUANA Y CARTAPACIO. 

\ Quién causa tan grande estruendo ? 

D. MELCHORA, 

% Quién fomenta esta peleona? 
Por cierto que sí lo sabe, 
<Juien yo me sé::: 

D # PEDRO. 

•*$ No , no es cosa 
de cuidado. 

D. LUCAS. 

Sí es , y mucho; 
que entre usted y esta galfota 
me han hecho junto á la nuez 
del gaznate una corcoba. 



lucas. : 493 

p, MFLCHORA. 

¡Ay Jesús! ¿Pues que, marido, 
y el dote con que me otorgas 
el matrimonio de carta? 

D. LUCAS. 

Mira , que es temprano , tonta. 

D, MFLCHORA. 

J Temprano? Pues si no avisas, 
ya iba, á descoserme toda. 

FLORELA. 

¡Cielos , aqui Don Henrique! 

D. PEDRO. 

De las prendas generosas, 

señor Don Henrique , vuestras ¡ 

no dudé yo , que conozca 

Don Lucas , quánto su parte 

hacéis j en lo que le importa. 

D. LUCAS. 

Y cómo que hace , y aun tanto, 
que lo que es mió, se apropia; 
y asi::: 

CARTAPACIO. 

i Señor ? 

D. PEDRO. 

¿Cartapacio? 
cartapacio. 
Pasando junto á la lonja 
de San Felipe , me dio, 



194 fel * DOMINE 

con veinte mil ceremonias, 
un Soldado este papel. 

D. PEDRO, 

¿Para mí? La nema rompa. 

Lee. 
Un espíritu , á quien dio > 
enfado el ver , que os desvela 
el carifiq de Eloreia, 
y os medio descalabró, 
proseguir la acción pretende, 
borrándoos esa quimera; 
y asi á los dos os espera 
detra's de San Blas. El Duende, 
j Válgame Dios! 

D. LUCAS. 

Tío mió, 
i qué papel*, ó diablo es ese, 
que te ha puesto como un yeso? 

D. PEDRO* 

Lucas , disimula. ¡Fuerte 
lance! 

D, lUCAS. 

¿Pues qué ha sido? 

D, PEDRO* 

Sabe, 
que me desafía en este 
papel::; 



rucAs. 49$. 

D. LUCAS. 

Cascaras. - 

D. PEDRO. 

Aquel 
espíritu , que rebelde 
en la otra casa habitaba, 

D. LUCAS. 

I Qué dices ? ¡ Jesús mil veces ! 

D. PEDRO. 

Que el duende es , el que me espera. 

D. LUCAS. 

¿Pues al diablo quién le mete, 
en andar buscando ruidos, 
teniendo los que se tiene? 

D. PEDRO. 

El caso es , que habernos de ir:;: 

D. LUCAS. 

¡Adóndef ¿A andar í cachetes 
con el demonio? 

D. PEDRO. 

Sí es hombre^ 
que este disfraz tomar quiere, 
¿se ha de contar, que andubieron 
cobardes dos Montañeses ? 

D. LUCAS. 

Eso no , voto á Christo: 
aunque una legión me espere 
de dueñas magras y- que son 



49<¡> EL DOMINE * 

los estoques de. la muerte, 
Pero , señor , por si acaso 
cosa del demonio fuese, 
¿no será bueno, que vaya 
k Executoria patente; 
que no puede cosa mala 
llegar, donde ella estubiere? 

D. PEDRO. 

Dices bien : vén, tomaremos 
las espadas y broqueles: 
y porque no nos estorben, 
saldremos mas fácilmente 
por la puerta falsa* 

D. LUCAS* 

| Ay honra 
Montañesa , lo que puedes ! 
Pues muerto de. miedo voy 
á que me casquen las liendres. 

D. PEDRO. 

Leonor , a un negocio vamos 
de importancia : en tanto puedes 
prevenir para el ensayo 
de esta noche lo que sueles, 
que he de ver , la serenata 
como sale. 

r>* LUCAS. 

Que nos recen, 
será mejor, un Rosario*. 



lucas. 497 

porque volvamos con diente?. 

D. PEDRO. 

Y ahun prevente tu también; 
que es bien , que esta noche quedes 
casada , ya que á Don Lucas 
amas , estimas y quieres. vanse. 

D, HENRIQUE. 

¡Qué oygo, Cielos! 

D. LEONOR, 

¡Ay de mí! 
que con mis armas me hieren, 

D. MELCHORA. 

No será eso, mientras yo 
tengo unos inconvenientes. 

D. LEONOR. 

¿ Quáles ? 

D. MELCHORA. 

Ellos lo dirán. 

D. LEONOR. 

I Misterios gastar pretendes? 

D. MELCHORA. 

Esto importa á la maraña: 

y vé usted , pues de esta suerte, 

como Dios quiera:: : 

D. LEONOR. 

¡Qué necia? 

D. MELCHORA. 

Será lo que Dios quisiere. rase. 

TOM. II II 



49 & E^ DOMINE 

JUANA. 

Maldita tu seas , amen, 
y qué majadera que eres. 

D. LEONOR. 

j Ay Henrique ! 

FLORELA. 

Esto faltaba 
á mi dolor solamente. 

D. LEONOR. 

Ya has oído de mi ruina 
la sentencia. 

D. HENRIQUE. 

No me fuerces, 
á que un despecho execute. 

FLORELA. 

¡Ah injusto! ¡Ah traydor!¡Ah aleve! 

D. LEONOR. 

Ya estamos en la forzosa, 

de que el remedio se piense; 

esta noche vén ; que Juana 

te abrirá , y en mi retrete ; 

oculto : : ; 

FLORELA. 

¡Qué escucho > penas! 

D. LEONOR. 

Estarás , y quando vieres, 

que mi padre solicita, 

que "i Lucas la mano entregue, 



lucas.. 499 

sal , y di , que eres mi esposo. 

D. HENRIQUE. 

Tu esclavo/ soy.* 

.FLORELA, 

Ya no puede 
tolerarse tal injuria. i ' 

D. LEONOR. 

Y ahora ] Don Henrique , vete; 

y si puedes inquirir, 

lo que tan secretamente 

á executar va mi padre, 

mas presto , el - que se remedie 

nuestro pesar ^lograremos; i 

X)é HEJSfRIQ.UK. 

Todo , mí bien , lo previene 

tu divino 'entendimiento: 

roy , volando á obedecerte. y ase. 

D., LEONOR. 

l Juana ? 

JUANA, 

¿Señora? 

LV LEONOR. 

A tu cargd | 
pongo , el que a la fidche entres 
en el quarto á Don Henrique ; . i 

de los barros 

JUANA. 

, De viviente 

II 2 



$00 EL DOMINE 

búcaro te -le, tendré 

curado al polvo , y si quieres, 

mojado con agua de ámbar. ¡ vase* 

D. lfonor. 
l Florela , qué te parece 
de mi mal? 

FLORELA, 

Que cierto ingenio 
dixp bien discretamente: 

Canta. 
Enamorado de Siquis 
baxa Amor a los verjeles, 
que en las campañas del ajre 
fabrican y desvanecen. 

D. LEONOR. 

| Y que enamorado venga 
Don Henrique , á que se empleen 
en mí sus adoraciones,, 
con mi desgracia qué tiene 
que ver:::? 

FLORELA. 

Pues mejor concepto, 
á mi parecer , es éste. 
Canta. 
Ojos eran fugitivos 
de un fardo escollo dos fuente s y 
humedeciendo pestañas 
de jazmines y claveles. 



JUICAS. \. $01 

D. LEONOR» 

O es manía de cantar 

la tuya continuamente, 

que venga al caso ó no venga, 

é de mis penas crueles 

te burlas, 

FLORELA. 

Escucha i escucha.- . 
No, has de lograr, que conteste aparte. 
con tu, gusto | Y q ue del da-ño, 
que tú me haces , me consuele. 

t i(3)0tLEONOR. Q' y 

Canta , hasta que mas no quieras; O h 

que si algún .día ;?sin rieres, 

puede s^r , que íyo me ría, 

de ver , que tu te lamentes. •:/. rase. 

FLORELA. # ^b21B(l 

No faltaba á,cmi*vdok>r,.rT 
mas de qifcGhQrai^retendiéses 
descansar , con grtá^mp'jDrntí h 
pena y sufre, llpjreb'íy niners.': 
Siente , pues qj^;&i$mQ\<y.o'f)L\ir 
y mientras bu^ck; lOmprendes 
medios para el fin , que anhelas,/ • 
para impedirlos} piense 
imposil¿E5 mi cdjólon 
ya que el destino . inclemente 
quiere , á ct>sta de mis males 

11 3 



502 EL DOMÍNB 

ir fabricando -tus bienes. 
Y pues esta noche aguardan, 
para matarme dos veées, 
esta no^heidel acaso,'- í 
que la fortuna ofreciere 
mas propicia 3 mi coraje 
valido , hará que reviente 
este volcán , qtie oprimido 
arde en- prisiones de f nieve, y ase* 
SalwDon Antonip y Talaveron. 
d. antonio:- 
¿ Diste el papel lf que . ! te *'.di, 
i Cartapacio ? 

TALAVEUOTtf. k WJD 

-¿Le hallé, 
cómate he >dfch&^iy -logré 
encajársele. 

Si* en mí 
desafiar á Un tetra^Gg noo < 
pareciere .^trafio fi(9}qí¡ t - 
esté alguno?* cornos estoy p 
de su Damá-¡'enfCmdráfá^j(i .::;-.;^!, 
y empátele* su tfsQet&íi b ínsq zoibain 
otro, sea el quef^bl faefejiiboqrnf jrtéq 
verá , si ahun con rB¿ldo¡ quicio "'"■oqmi 
deshacerse -la. cabeza, <> r 



rucAS. 503 

TALAVERON. 

Yo creo, que aquellos dos 
hombres , que vienen alli, 
son tio y sobrino. 

D % ANTONIO. 

Sí. 

Retírate. 

TALAYERO^., 

Vive Dios, 
que siendo dos , oportuno 
será , que yo no me vaya. 

D. ANTONIO. 

No temas que riesgo haya: 
que uno es nadie, y dos es uno. 
Vase Talaveron \ f salen Don lucas y Don 
Pedro con armas y con linterna. 
D. péprq. 
Anda?» Lucas,* 

p. lucas. u 
¡ lia rp alan! 

Q. PEPRO, 

I No ves , que el honor precisa? 

d.lpcas.^ 
¡ Que ni ahun siquiera oír Misa, 
pudiese en San &m$tian ! 

b. PEDRO. 

¿Para qué? 

114 



$04 £L DOMINE 

P. LUCAS. 

Para notorio 
sufragio. 

D, PEDRO» 

¿De quién , bergante ? 

D. LUCAS. 

De quien puede en un instante, 
ser Alma del Purgatorio. 

D. PEDRO. 

¿ A eso tu temor te obliga ? 

D. LUCAS. 

¿Pues la del otro está hablada, 
para que tenga su espada 
atención con mi barriga? 

D. PEDRO. 

tJn hombre está aqui. 

p. LUCAS. 

¿No mas? 

D. PEDRO* 

No es mas de uno. 

D. LUCAS. 

¡Suerte rara! 
Pues llega tu cara á cara., 
le daré yo por detrás. 

D. PEDRO. 

¿Contra nuestro honor , no Ve$, 
que ese es un terrible error? 



LUCAS. 505 

D. LUCAS. 

¡ Válgame Dios por honor, 
qué caramilloso que es! 

D. PEDRO. 

Estáte tú oculto allí; 

que mientras que solo sea, 

no es bien, que a los dos nos vea. 

D. LUCAS. 

Por Dios j que no estoy en mí. 
Yo á conquistadores puedo 
heredar : Christo me ampare; 
mas lo que hoy conquistare 
lo quiero asar en un dedo* 

D. PEDRO. 

I Caballero ? 

D. ANTONIO. 

¿ Qué mandáis ? 

D. LUCAS. 

¡Virgen sagrada , qué veo! 

D. PEDRO. 

Que sois vos , quien busco ,• creo, 

D. ANTONIO. 

Yo soy. 

B. PEDRO. 

¿Pues í qué esperáis? 

D. ANTONIO. 

Quando lleguéis, á saber 
el motivo de esté duelo, 



506 EL DOMINE 

í nada» 

D. LUCAS. 

{válgame el cielo! 
el duende es , ó su mujer; 
porque yo a este hombre le vi 
de mantilla. ¡Hay tal historia! 
Saco luz y Executoria, 
pues todo lo traygo aquí. vase* 
Sacan las espadas y riñen. 

D. LUCAS. 

Valor tenéis, 

D. P£DRO. 

He nacido 
caballero y y manejado . 
libros y armas. 

D. ANTONIO. 

i Que alentado 
es el viejo! 

p. pfdro. 
j Qué atrevido 
es el mozo ! 

Cáesele U espada a D, Antonio* 

D. ANTONIO, 

¿ Qué aguardáis, 
(cruel estrella ). pues pie yeis. 
sin espada £ 

D« PEDRO. 

A que la alc^ v 



3ÜUCAS. 5°7 

D. # ANTONIO, 

Como caballero obráis; . 
pero una vez recobrado, 
solo á defenderme , aspiro. 

d. pepro. 
Pues yo de veras os tiro. 

D. ANTONIO, b 

Mirad , que habéis tropezado. 

D, PEDRO, 

Matadme. ,o 

D, ANTONIO, 

¿Qyren obra bien, 
cómo aconseja tan mal? 
Sale D.Lucas con la Bxecutoria.en el pecho, 
y dos luces en las manos. 

D. LUCAS. 

Duendeqllo-tal por cjual, 
ten esa estocada : teta 

D/ANT(DNIOé 

¡ Qué es estoi 

. D. LUCAS, .d 

r - ■* ". , i -Cruje los dientes, 
perro máklitcJ-v haz espantos, 
huye de los nobibres santos- 
de tod^Bomís ixsqefidkniGS. " 

P¿ ANTONIO, 

¡ Don Pedro : : ; J c*tos b 



50$ EL DOMINE 

D. LUCAS. 

¿Qué no te humillas? 

D. ANTONIO. 

Vuestro furor me acometa. 

D. LUCAS. 

¡ Santo Dios !• que no respeta i 
las Armas de los Chinchillas. 

D. PEDRO. 

Presto daré testimonio, 

de que aquel error absuelvo. / riñen. 

■ D. LUCAS. 

Señores , ¿ decir vuelvo, 

que éste es duende , ó es demonio. 

- Sale Don Henrique. 
¿Qué es esto , amigos ? 

D. LUCAS. 

Esto es, 
ser este diablo Andaluz; 
pues no respeta la- cruz 
de un despacho Montañés. 

D..HENRIQJUÍS. 

jVos^ señor Don Pedro , y vos, 

Don Antonio , en este estado? 

Motivo de -gran cuidado 

es el que os «mueve , por Dios« 

Y pues yendoos a buscar, 

el acaso me ha trahida, SI\ 



tUCAS. 509 

yo he de saberle. 

D. PEDRO. 

Esto ha sido, 
haber venido a parar 
Madama Florela::: 

D. HENRIQUE. 

¿Quién? 

D. PEDRO. 

Una Flamenca Hcspañola, 
á mi casa triste y sola, 
huyendo cierto vayvén 
de su fortuna en Ámberes, 
de donde mi aruigo Octavio 
me la envió : y siendo agravio, 
no amparar á las mujeres, 
en quien nace caballero, 
en mi casa la hospedé, 
donde la vi y la traté. 
Y no siendo yo el primero, 
á quien una perfección 
haya en vista condenado, 
en revista y! .sip, traslado 
me ganó la inclinación. 
Tanto su beldad promete, 

d. lucas. 
¡Oyga , el'diantre del borrico aparte. 
por donde mete el hocico! 
¿Con que la cosca el vejete ?\ 



51Q EL DOMINE. 

D. PEDRO. 

Por esto ese caballero 
hoy un papel me ha enviado, 
en que me ha desafiado* 
t>. aktonio. 
Ya os he contado primero, 
que allá en Amberes reñí 
por cierta madamisela, 
que amé ; pues esta es Florela. 

d. hénríque. 
Pues ahora me toca á mi, 
reñir con los dos. 

Los dos* 

¿Por qué? 

D. HENRIQUE. 

Porque el sujeto soy yo* 
que en Amberes os citó, 
y que alli á Florela amé. 

D. ANTONIO. 

Ya son mis dudas mayores* 

D. LUCAS* 

¡Otro ía pretende y ama! 
i Señores , es esta dama, 
ó concurso de acreedores ? 

D. PEDRO* 

Pues Forela ha de ser mia. 

i), ANTONIO. 

Yo he de merecer su amor. 



LUCAS. 5 1 1 

D. HENRIQUE. 

A mi cuenta está su honor. 

D. LUCAS. 

¡Virgen , y qué greguería! 

D. ANTONIO. 

Pues si hemos de reñir , ya 
el tiempo es muy importuno; 
y asi vamos uno á uno. 

D. LUCAS. 

¿Qué uno á uno? Arre allá. 
¿Cómo entendéis esa historia? 

D. ANTONIO. 

Riñendó vos el primero. 

D. LUCAS. 

¿Pues queréis , ün agujero 
hacerme en la Executoria? 
Primero me dexaré 
asaetear por un lado, 
por detrás , por el costado, 
que con ella el pecho os dé* 

D. PEDRO. 

Enviste : no temas nada. 

D. LUCAS. 

¿Pues he de exponerme , tío, 
á que á un ascendiente mió 
le den una cuchillada? 

D. HENRIQUE. 

Parad": tened los aceros. 



$ 1 3 E£ DOMINE 

Pues nada pierdo en tal trance > 
enmendar intento el lance; 
y advirtamos , caballeros, 
que de una dama la fama 
este escándalo atrepella; 
y pues ha de ser lo que ella 
dixere , elija ia dama. 

D. PEDRO. 

Yo me doy á este partido. 

D. ANTONIO, 

Con ese dictamen voy, 
Don Henrique ; porque soy 
amante , y tan siempre he sido 
vuestro amigg. Hallar quisiera 
modo que el caso enmendara, 
y que á Florela logra'ra, 
sin que yo á vos os perdiera. 
Pues quando amáis á Leonor::: 

D. HENRIQUE. 

Dexaos por mí gobernar: 
que á mí me viene á importa^ 
que consigáis vuestro amor. 
Y pues esto está ajustado, 
señor Don Pedro , podéis 
iros. 

D. PEDRO. 

Ya reconocéis, 
si bien ó mal he quedado. rase. 



LUCAS. $13 

D. HENRIQUE. 

Nunca vos quedasteis mal, 

D. LUCAS. 

¡Cómo! ¿Ya se han convenido? 

De mi Executoria ha sido 

milagro, por san Pasqual. 

Ellos van quietos y buenos ; 

¡O papel! ¿Esto hay en tí? 

No te he de apartar de mí, 

el dia que hubiere truenos. vanse. 

D. ANTONIO. 

¿Don Henrique? 

D« HENRIQUE. 

Ahora sabréis, 
si soy vuestro amigo en todo. 

D. ANTONIO. 

¿De qué suerte? 

D. HENRIQUE. 

De este modo: 
venid ; que allá lo veréis. vanse* 

MÚSICA. 

Ven , sagrado hy meneo , 
y en y y ven muy aprisa; 
que tardar esta boda , 
es mucha porquería. 
Ven , ven , por tu vida , 
¿ las nupcias del mas fuerte hidalgo , 
que bebe , que ronca , que pace en Castilla* 

TOM. II. KK 



514 El» D,OMINE 

Salen Cartapacio Juana y Dona Leonor , 
y ponen luces en un bufete. 

D. LEONOR. 

¿Esta todo prevenido? 

CARTAPACIO. 

Por lo que toca á bebidas, 
ya de sorbete y aloja 
dexé entregada á Dominga 
una garrafa. 

D. LEONOR. 

¿Y los dulces? 

CARTAPACIO. 

Son chochos y peladillas; 
y he habido de tener un 
cuento en la confitería. 

D. LEONOR. 

¿Cómo? 

CARTAPACIO. 

Como la cuchara, 
que llevé, está muy lamida, 
y no había forma, en empeño 
de darme mas que dos libras. 
Y asi el tio y el sobrino 
habrán de hacer la barriga 
con las castañas pilongas; 
que como ahier fue vigilia, 
sobraron» 



^ucas, 5 1 5 

JUANA. 

I Y te parece, 
que en la. Montaña tendrían 
otros dulces de París? 

D, LEONOR. 

Juana, anda, ve por tu vida, 
á ver, si viene mi Henrique: 
verás como hago, que sirva 
á otro intento este aparato. 

JUANA. 

No será mala bolina, 
la que habrá, 

D, LEONOR. 

¿Y Melchora? 

CARTAPACIO, 

Como 
hace una de las nimphas, 
que han de llamar á Hymeneo, 
según la loa está escrita 
de Don Pedro mi señor , 
se está vistiendo, 

Salen Don Lucas y Don redro. 

D, PEDRO. 

¿Hija mia? 

D, LEONOR. 

¿Padre y señor? 

D, PEDRO. 

Hoy se enlazan 
kkz 



$l6 EL DOMINE 

los pesares y las dichas. 

A casa desazonado, 

de un disgustillo venia, 

y me han dado en el camino 

la prodigiosa noticia, 

de que el titulo, que compro, 

está ya en cabeza mia. 

Vueseñoría lo sepa, 

para que reconocida, 

á los favores del cielo, 

desde hoy los criados riña: 

á todas horas enfade, 

amigas y conocidas, 

pida favor á las once , 

y suba al desván en silla. 

D. LUCAS. 

Oye usted, ¿y yo no tenga 
de tener mis piececillas 
de sobrino de marqués? ¡ 

D. PEDRO. 

En casando con mi hija; 
que entonces os cae el chorro 
de este honor por recta linea. , 
Ah Cartapacio, el tintero. 

cartapacio. 
Aquí está. 

D, PEDRO. 

Esta seguidilla 



tUCAS. S 1 ? 

dele á Juana ó á Melchora, 
que al nuevo asunto va escrita 
de la señoría nuestra 
que la encajen por su vida 
en la dicha pastorela. 

D. LUCAS. 

¿ Habrá invención mas maldita 
de fiesta , que esta que hacen y 
pudiendo llenar la tripa, 
con lo que en ella se gasta, 
de pavos y de gallinas ? 

D. PEDRO. 

Mis amigos vienen ya. 

Salen un letrado y un Golilla. 

LETRADO. 

Para que la rebeldía 

no se me acuse , señor 

Don Pedro , de que á tan digna 

función vengo tarde , el gusto 

mi concurrencia anticipa. 

GOLILLA. 

Cosa , que habéis hecho vos > 
es fuerza, ser peregrina. 

D. PEDRO. 

Señores , muy bien venidos. 
Ah Cartapacio , trahe sillas : 
Leonor , siéntate. 

kk 3 



5*8 EL DOMINE 

CARTAPACIO.- 

Aquí están. 
Al paño 'Juana, Don Henriquú y 
Don Antonio. 

JUANA. 

Quédate aquí, y solo atisba, 
sin que te vean. 

D. HENRIQUE. 

Está bien. 

D. ANTONIO. 

I A qué será esta trahida ? 

D. HENRÍqJÜE. 

Presto de dudas saldréis. 

TUANA. 

Señora, como pedias, 
aquel negocio está hecho; 
pero el diablo de la fria 
de la Flamenca los vio. 

D. LEONOR. 

No es tiempo, de que nos sirva 
eso de estorbo. 

CARTAPACIO. 

Señor, 
la cera está ya encendida; 
y como es poca , ya ves, 
que es fuerza que se derrita. 
I Empezarán ? 



LUCAS. $19 

D, PEDRO, 

Di , que empiecen. 

D. LUCAS, 

Yo , en estas majaderías 

me duermo luego. Ah. bergante > 

¿ tú apuntas ? 

CARTAPACIO. 

De marabilla. 

D. LUCAS. 

¿No te viera yo apuntado 
de un tiro de artillería? 

D. PEDRO. 

Señores , callad, que empiezan, 

GOLILLA y LETRADO. 

Quanto va que para en risa. 

MÚSICA. 

Ven sagrado Eymeneo, 
ven , y ven muy aprisa , 
que tdrdar a esta boda, 
es mucha porquería. 

Sale d. melchora cantando* 

Ven ; que no es quien espera, 
ningún hombre de ansina r 
sino una hembra que casa 
con un varori Chinchilla. 

juana cantando*. 
Ven; que con Montañeses 
m se hacen groserías, KX \ 

KK J 



520 ^ El. DÓMENTE 

J ni d un Dios esperaran 
los de aquesta familia. 

D. MELCHORA Cantando. 

- Su señoría ordena , 
que con tu antorcha asistas ; 
/ basta, que lo mande 
su señor señoría. 

D. PEDRO. 

Aquella postrera copla 
es la de nuevo añadida. 

GOLILLA. 

Es un pasmo. 

Todos. 
Es un prodigio. 
Que prosiga. 

r>. PEDRO. 

Que prosiga. 

MÚSICA. 

Ven, ven, por tu vida, 
¿las nupcias del mas fuerte hidalgo, 
que bebe, que ronca, que pace encastilla. 

plorela cantando* 
No solo d tanto asunto , 
tsta antorcha encendida, 
asqua de sol que abrasa 
todo lo que ilumina; 
sino d descubrir vengo, 
Don Pedro, los enigmas 9 



LUCAS. 521 

qué tu honor obscurecen, 
y tu fama marchitan. 
Oculto hay en tu casa, 
quien trocar solicita 
de tus nobles ideas 
las generosas lineas. 
I quien del honor fnfo 
a destruir aspira 
la opinión generosa, 
hoy por tí defendida. 
Tu venganza y mi enojo, 
su traycion y mi ira^ 
Alumbre aquesta antorcha, 
y siguiéndome digan: 

Representa. 
Traycion , traycion. se entra» 

D. LEONOR, 

¡Ah villana! 

D. PEDRO. 

[Qué es esto! Todos me sigan, vase. 

JUANA. 

¡ Ay , que todo lo descubre ! 

GOLILLA y LETRADO. 

A Don Pedro es bien , que asista, vanse, 

D, LUCAS. 

¿Qué embrolla de los demonios 
es ésta , Melchora mia ? 
Ahora es ocasión 3 que se haga 



5^2 E£ DOMINE 

nuestra traza discurrida. 

D. MELCHORA. 

Pues verás , que prestó vengo 
cargada con la balixa. y ase. 

D. LEONOR. 

¡Cielos santos , yo estoy muerta! 

d. Pedro dentro. 
Mueran ,. los que asi amancillan 
mi honor. 

Salen Don Vedro ^ Don fíenrique, 
y Don Antonio. 

D* HENRIQXJE. 

Don Pedro , tened; 
que siendo ya vuestra hija 
Doña Leonor mí mujer, 
en mí^VíUestro honor habita., 

p. PEDRO.. 

I Cónio esposo de Leonor? 

D. LUCAS. 

¿ Señor , , no te lo decía 
yo , que esta picara intame 
la había de hacer? 

floróla. 

Como viva 
yo , siendo Henrique , D-on Pedro, 
la causa de mis desdichas, 
no es fácil, que de otra sea. 



LUCAS. S 2 3 

D. ANTONIO, 

Ni yo que a otro hombre permita, 
que sea dichoso contigo. 

D. PEDRO. 

Estoy yo acaso en las Indias, 
para que á Doña Florela 
de Guzmán , solo por hija 
de Don Andrés de Guzmán, 
no la eleve á Señoría. 

D. HENRIQUE. 

i Don Andrés de Guzmáii? ¿ Ved, 
qué decís? 

FLORELA. 

¡Oh suerte esquiva! 

D. HENRIQUE. 

¡Ese fue mi padre, cielos! 

D. PEDRO. 

Pues esos papeles digan, 

como, gobernando á Amberes, 

al tiempo que ya os tenia 

á vos, casó de secreto 

con Madama Catalina 

de Orbesi , ilustre y hermosa, 

y prenda de esta caricia 

fue Florela , á quien déxó 

declarada. 

D. HENRIQUE. 

Hermana mía, 



J24 ,E£ DOMINE 

¿cómo avarienta hasta aquí 
me ha negado esta noticia 
mi suerte? 

FLORELA. 

No en vano yo 
tanto , Henrique , te quena. 

D. ANTONIO. 

Ahora sin este erpbarazo, 
que mi rendimiento admita 
espero. 

D. HENRIQUE. 

Tuya es Florela. 

FLORELA. 

Premiar, es deuda precisa, 
vuestra constancia. 

I>. PEDRO. 

Tened; que hoy::: 

Sde Doña Melchora con un vult? debaxo 
del braza. 

D. MELCHORA. 

Tanta gritería 
hay , que ahun a quien hoy se casa, 
la aturde y la martiriza. 

D. PEDRO. 

i Melchora , qué es esto ? 

D. MELCHORA. 

¡Ay padre! 
¿No vé aquesta bolsa y cinta? 



XUCAS. 525 

Pues prendas son de Don Lucas 
quantas traygo aquí metidas. 

D. PEDRO. 

Solo faltaba esta afrenta 
i mi casa y mi familia. 
\ Qué dices , perra ? 

D. LUCAS. 

Que ya 
que ha perdido Leonorilla 
la fortuna de mi mano 
por sus muchas picardías, 
con Melchora me recaso: 
que mi conciencia me aguizga; 
pues dice bien , pues mias son 
esas prendas que publica 
ese vulto. 

D. PEDRO. 

¿Cómo , infame? 

P. MELCHORA. 

Como es ésta su ropilla, 
su manteo , su sotana, 
sus calcetas , sus camisas: 
miren si son esas prendas 
suyas , ó de la vecina. 

Saca lo que dice. 

D. PEDRO. 

Si estás contenta , Leonor, 
yo no violento í mis hijas: 



5*6 EL DOMINE 

dá la mano á Don Henrique 
y dásela tú , Luquillas, 
á Melchora, 

D. LUCAS. 

Vén acá, 
daca la mano , borrica, 

D. MELCHORA. 

Toma , animal. 

CARTAPACIO. 

Cada oveja 
con su pareja-, Juanilla. 

JUANA. 

Pues toma esos cinco dedos. 

D. HENRIQUE. 

Hermosa Leonor , mi vida 
es tuya. 

D. LEONOR. 

Felice soy» 

I). ANTONIO. 

Ya son todas mis fatigas 
venturosas con tal suerte. 

FLORELA. 

Tus finezas me conquistan. 

D. PEDRO. 

Y yo, que quedo soltero, 
no sé , señores , si diga, 
que quedo mejor. 



LUCAS. 

Todos. 
Y aquí 
una obediencia rendida, 
da fin al Domine Lucas, 
reconociéndose indigna 
de aplauso , ni admiración, 
se contenta con la risa. 






527 



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